c.
Zonas hipo fluorescentes que no cambian de tamaño. En la retinografìa se aprecian dos focos hemorrágicos, uno triangular de mayor tamaño a las 2:00 h de la zona macular y uno más pequeño en forma de coma a las 5:00 h de la mácula, ambos a una distancia aproximada de 2 mm. Observe que durante la secuencia angiográfica, estas zonas adoptan una coloración negra que se aprecia desde la fase coroidea y que coinciden con la porción distal de la ACR. A pesar de que la fluorescencia coroidea y posteriormente la retinal, aumentan, los focos hemorrágicos no adquieren fluorescencia ni cambian de tamaño y mantienen permanentemente su coloración negra que hace contraste con el fondo retinal. Este caso representa una hemorragia inactiva que se ubica en el tercio retinal externo, cerca del EPR. Se descarta una lesión coroidea debido a que las zonas oscuras no representan un patrón de baja perfusión debido a que sus bordes son definidos y la retinografía revela una lesión de base cuya silueta corresponde plenamente con las zonas oscuras contrastantes con el fondo retinal. Este fenómeno se denomina efecto de máscara, debido a que una lesión hemorrágica o pigmentaria resuelta, produce una silueta negra que impide ver algunas zonas fluorescentes coroido retinales y se asocia con hemorragias resueltas, opacidades vítreas y cataratas. (…)
d.
Hemorragia en llama: Este tipo de lesiones pueden relacionarse con procesos como la retinopatía diabética o la hipertensiva. En la retinografía se aprecia una hemorragia en llama en el tramo inicial – intermedio de la arcada supero temporal de la ACR con coloración rojo vivo que hace presumir una hemorragia activa. Debe considerarse que la coloración de una hemorragia inactiva adopta una coloración violácea oscura o café debido a la evacuación del componente plasmático y el mantenimiento de los hematíes saturados de hemosiderina. Para este caso, la hemorragia se corresponde con un patrón angiográfico de hiperfluorescencia creciente que denota una hemorragia en llama activa cuyas espículas obedecen a una concentración sanguínea en los canales interfibrilares del nervio óptico. Las hemorragias en llama ocupan un plano retinal interno en la capa de fibras del nervio óptico y en estrecha relación con la cápsula vítrea, por lo cual tienen un alto potencial de generar desprendimiento o colapso vítreo con un eventual desprendimiento traccional de la retina.
Reporte angiográfico La angiografía es una prueba que aporta una cantidad representativa de información referente a los diversos componentes vasculares, pigmentarios, de espesor y configuración anatómica de la retina. Debido a que es una prueba secuencial, requiere un manejo preciso de los conceptos teóricos y la interpretación del tránsito de los fluidos retinales en función de los tiempos de tránsito retino coroideo. Adicionalmente, la imagen debe proveer la información suficiente para la confirmación de un diagnóstico e incluso para el seguimiento de una patología, en los casos en los cuales se ordenan radiografías periódicas (mensuales, bimestrales o trimestrales) para establecer el grado de deterioro o recuperación retinal posterapéutica. Aunque la angiografía es una imagen de alto contraste simple, la correcta interpretación del profesional debe reconocer los siguientes elementos, destacando en cada uno de ellos su grado de normalidad o su afectación y posible relación con un evento clínico; un reporte angiográfico debe revelar información referente a los elementos consignados en la gráfica entre los cuales se destacan, la fluorescencia vascular y fondoscópica, el llenado y vaciamiento arterio venoso, posibles efectos de máscara o ventana, alteraciones vasculares como fallas perfusionales, obstructivas, hemorrágicas, edematosas o aneurísmicas, entre otras. El reporte angiográfico final consiste en un concepto detallado de los hallazgos clínicos y una aproximación diagnóstica basada en el análisis de la secuencia de imágenes, la comparación con la retinografía a color, la correlación clínica con los signos, los síntomas y otras pruebas practicadas al paciente para esclarecer un diagnóstico del cual no se tiene una certeza absoluta.