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lluvia de enanos


texto clarissa nogueira moser ilustraciones juan ojeda


Habia una vez un hombre bobo y gordo que tenía un botón para la risa, bastaba presionarlo y él daba una gran carcajada. Habia un hombre serio y alto que tenía una corbata para la depresión, bastaba agarrarla para que su espalda se incline hacia atras y le salíera una lágrima del ojo izquierdo. Estos dos hombres eran muy amigos y la vida seguía como siempre. Uno era constantemente alegre y el otro constantemente triste. Uno era vecino del otro. Al hombre gordo le encantaban los sombreros y al hombre alto le gustaba colgar medias negras. Uno tenía un gato. El otro un perro. Eran amigos. Se decían -buen día, buen día, buen día-Buenas tardes, buenas tardes, buenas tardes-Buenas noches, buenas noches, buenas nochesEl día de uno era siempre increíble y el del otro una total desgracia.


Hasta que apareció un hombrecillo bastante pequeño, para acabar con lo que era siempre igual. En el medio de las dos casas el exploto ¡Puft! nadie sabe de donde, con anteojos gigantes y redondos. Era un hombrecillo raro, no tenía ninguna expresión en su rostro y llevaba arriba de si una nubecita, que en lugar de gotitas de agua tenia puntos de interrogación. Este hombrecillo utilizaba mucho su cuello. Miraba el piso y después miraba el cielo, de nuevo, el piso el cielo. Con una lapicera vivía anotando cosas en un cuadernito.


La primera persona que este hombre vio, fue una señora muuy vieja. Ella tenía un pajarito, que hablaba; pero todo lo que decia tenia que ver con el tiempo. Decía si iba a llover, o si iba a salir el sol, o si parecia que caeria una tormenta como si fuera de tornillos. El hombrecillo miro para arriba y vio a la viejita. El pajarito dijo: -Hoy parece que va a llover enanos-. Su nubecita de repente se volvio rosada. Sacó de su bolsillo una botella de color azul y puso algunas gotitas en la nube, que se cambio a un color rojo muy fuerte y de repente volvió a la normalidad. Él sabía controlar sus sentimientos.


-Estoy buscando dos señores- Dijo él. La viejita le respondió que la vereda estaba llena de hombres de todos los tamaños y colores, que él podía elegir. El miro y vio que todos los hombres caminaban con pasos apresurados. -Estos hombres son todos iguales y yo busco dos señores opuestos-. -Ahh, vos queres el sol y la lluvia al mismo tiempo ¿Deberíamos regalarte un arco iris-. Dijo el pajarito. -Mmm... conozco a un señor que no muestra nunca sus dientes y a otro que no se cansa de mostrarlos- Dijo la viejita y apunto con las dos manos las dos casas tras suyo. Una era colorida y otra apagada. El hombrecillo cerró los ojos y presionó los dos timbres a la vez.


Las puertas se abrieron al mismo tiempo. La viejita dijo ‐ Buenos días , buenos días‐. ‐Humm! que rica brisa de desayuno‐. Dijo el pajarito. ‐Ahora que encontraste lo que buscas yo me voy a comprar pan‐ dijo la viejita. El hombrecillo hablo bien rápido -blá bláblá bla blabla bla blabla Blablabla-. Y los dos señores contestaran ‐¿QUE?‐ El hombrecillo empezó a buscar una botellita que le pudiera servir de calmante. Los amigos se encogían de hombros pensando que él estaba un poco loco. ‐¡ ¡¡Una botellita de color amarillo!!!!! ‐ dijo el hombrecillo. Puso solo las gotas que eran necesarias y solamente logró decir , de manera bien arrastrada y lenta: ‐VineEe paraa quee unoooo seaa un PoOco máaas cooonteeentooo y el otrooo un pocooo máAas tristeEe‐ Y cayó dormido por algunos instantes en la vereda.


‐Yo no quiero ser triste!‐ dijo uno ‐Ya me acostumbre a no tener músculos para sonreír!‐. dijo el otro -Todo siempre fue igual, todo sigue igual, todo debe estar igual! - dijeron juntos. Y cerraron la puerta. El hombrecillo despertó solo y con mucha rabia de haberse quedado abandonado. Sacó una flor muerta en una maceta y tocó el timbre del hombre gordo. -Te traje un regalo- dijo el hombrecillo, entonces el hombre gordo vio la flor presionó su botón y le salió una carcajada. ‐Esta flor murió porque nadie la cuidó, ella solamente queria agua y sol, nadie le dio lo que necesitaba y esto no es cosa para estar contento‐ dijo el hombrecillo. ‐Pero todo lo que sé es reír‐ dijo el hombre gordo. ‐Pero esto es triste y no se puede estar contento por las cosas tristes‐. ‐Y porque no ¿Yo estoy contento porque existió una flor? ¡y ella era graciosa!!‐


-Ella era bonita-Graciosa -Bonita-Graciosa -Bonita -Graciosa y bonita?- dijo el hombre gordo -Usted necesita de una gota de azul -¿Como una gota de lluvia o una gota de tinta o como si fuese un globo al revez?-Una gota que brilla- dijo el hombrecillo Y la botella que el hombrecillo le mostro era tan linda que el hombre gordo no logro presionar su botón de la risa. La gota salió de la botella y voló hasta los ojos del hombre gordo y cayó como una lagrima. Después de ella vinieron un montón de otras y el hombre gordo lloró la muerte de la flor asi como la de toda la humanidad. ¡Buá, buá, buá! Se sentó en el piso y lloró. ¡ Bua bua bua!


Se acosto en el suelo y llor贸 隆 Bua bua bua! Y el hombecillo empez贸 a quedarse cansado de escuchar tanto llanto y dijo

-BASTA!-


-¿Pero vos querías que yo llorase? Ahora me gustó. Quiero llorar para siempre- dijo el hombre gordo - Llorar mucho da dolor de cabeza. El llanto es como la lluvia. Se acumula como una nube en los ojos y cae. Limpia la tierra del alma y después estamos frescos. Pero si llueve mucho creamos moho. Y si hay siempre sol, estamos en un desierto -Esta vida es muy complicada dijo el Gordo. Y cerró nuevamente la puerta-.


El hombrecito hizo un ¡Plin! en la flor y ella cobro vida. Tocó el otro timbre y vino el hombre alto. ‐¡Te traje un regalo, ganaste una flor! – Dijo el hombrecillo ‐Pero la flor tiene vida y todo que está vivo muere y yo no quiero que ella muera, no quiero ninguna flor. Podes llevarla de vuelta ‐ Dijo el hombre Flaco. ‐Es un regalo y es bonito‐ ‐Yo no sé estar contento‐ ‐Te doy entonces una gota‐ dijo el hombrecillo Y la gota voló hacia los labios, estos se abrieron y de ellos salió una sonrisa. Después vino otra sonrisa y otra. ‐JAJAJJAJJAJAAJ ‐ Y el hombre alto se sentó en el piso. ‐JAJAJAJAJAJ‐ Y se revolcaba en el piso. ‐JAJAJAJJAJJAJAJA‐


El hombrecillo pens贸: -A esta pelicula ya la vi-. Y grit贸

-BASTA!-


‐Pero me gusto sonreír, ahora quiero estar asi para siempre‐. Dijo el hombre flaco. ‐Reír demasiado hace doler los labios y la panza. La risa es como un sol que calienta. Pero lo que es muy caliente quema y de esa forma no queda lugar para otras emociónes. Esta vida es muy complicada dijo el alto. Y cerró nuevamente la puerta. El hombrecillo miró en reloj y contó 5 segundos.


Ya sé !!! Gritaron los dos hombres al mismo tiempo abriendo las puertas con toda sus fuerzas. Uno miró al otro.

¿Me puede enseñar lo que es triste? ¿y usted podria mostrarme lo que es alegre? Te presto mi botón y yo mi corbata ¿queres mi gato? ¡Te doy mi perro! Tengo un sombrero Te presto mis medias Ellos eran amigos y ahora tenían mucho que cambiar. El hombrecillo miró para arriba y para abajo anotó en su cuadernito:

Tenemos un arco iris!


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Lluvia de enanos