Catálogo de la exposición "Fiestas y tradiciones islámicas"

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Lazhar Neftien (CC BY 2.0)


Introducción La palabra islam procede de la raíz árabe s-l-m que significa al mismo tiempo ‘sometimiento’ y ‘paz’ (salam). El significado literal de musulmán (muslim) es “aquel que se somete o se adecúa a lo único real”. Por ello el significado de la palabra árabe islam sería aproximadamente la de “sometimiento o adecuación a la Realidad Única, a Dios”. Este sometimiento a lo real implica una determinada forma de vivir. A esta manera concreta de vivir y concebir la existencia los musulmanes la denominan din del islam. El islam no es una cultura ni una religión -en el sentido habitual que suele darse a esta palabra en las sociedades y culturas occidentales, de raíces judeocristianas- sino una forma de ser y de vivir. La Revelación, la teofanía, requiere de una purificación. El Corán comienza a revelarse a Muhammad, la paz sea con él, durante el ayuno, en el mes de Ramadán. El Profeta ayuna como unitario en una gruta de la Montaña de la Luz (Yebel Nur), arropado por unas lajas de piedra que semejan las páginas de un libro geológico. Debajo se abre el Valle de La Meca, en cuyo centro se divisa el santuario de Ibrahim, la paz sea con él, la Kaaba, como un pequeño cubo de piedra. El Corán muestra, además, las distintas facetas de la creación, el microcosmos y el macrocosmos, abre al ser humano a la Realidad porque es la manifestación (tayali) de la Realidad, manifestación sin la cual no son posibles ni la percepción luminosa, ni la imaginación creadora, ni el recuerdo de Dios. Así, nos dice Dios, Alabado Sea: “¡Pues, en verdad, hemos dado múltiples facetas en este Corán a toda clase de enseñanzas diseñadas para beneficio de la humanidad!” (Corán, Sura 17, El Viaje Nocturno, aya 89) El Corán reconoce el carácter divino de los libros revelados: la Torah de Moisés, el Evangelio auténtico de Jesús, los Salmos de David y las Hojas de Abraham, la paz sea con ellos.

Los pilares fundamentales de la forma islámica de vivir, del din del islam, son cinco: la shahada (testificación), el salat (oración ritual), el sawm (ayuno), el zakat (limosna) y el hajj (peregrinación). La shahada es el primer pilar del islam. Es la testificación fundamental que hace todo musulmán: “La illaha illa Allah, Muhámmad rasullullah” (No hay dios sino Dios. Muhammad es el enviado de Dios). El musulmán trata de vivir acorde a las leyes y mandatos contenidos en el Corán (Shariah) y en el ejemplo del Profeta (Sunnah). Entre estos principio se hallan los pilares del din del islam, que ya hemos enumerado y descrito. Muchos ulemas han llegado a la conclusión de que la Shariah está exclusivamente formada por aquellos preceptos que se hallan claramente definidos en el Corán y en la Sunnah del Profeta, y cuyo sentido es claro, obvio y unívoco, es decir, que no da lugar a dudas e interpretaciones. No le está permitido al ser humano ampliar y precisar las leyes y prohibiciones divinas según interpretaciones y opiniones personales, o según sus necesidades culturales, porque la Shariah tiene una naturaleza divina y sirve al ser humano de referencia en las diversas situaciones existenciales. No es una ley humana sino una ley divina que Dios regala al ser humano como misericordia para que transite fácilmente por este mundo. Ningún universo puede abarcar a Dios. Sólo el corazón humano puede contenerle, dice el hadiz. Aquí están los símbolos y las parábolas que Dios propone al hombre. Ni siquiera las más sólidas creaciones de Dios, ni aún los elementos más estables de la visión humana tienen entidad ninguna frente a la Realidad, frente a la Verdad, y esa conciencia de la Realidad le acontece al ser humano como consecuencia de la Revelación, inundándole de sentido. Cada ser humano es un jalifa, un ser soberano y libre, dotado de comprensión y responsabilidad según la sabiduría divina.


alendario Islámic

A diferencia del calendario gregoriano que es solar, y del hebreo que es lunisolar, el musulmán es un calendario lunar, cuyos años se componen de 12 meses lunares o lunaciones, y va formando ciclos de 32 años, de los cuales son bisiestos los años, 2º, 5º , 7º ,10º, 13º ,16º, 18º, 21º, 24º, 26º, y 29º. Tiene años comunes de 354 días y años bisiestos de 355 días, agregándose a ellos un día al último mes, que es Dulhiya. Muharram, que es el mes en que se inicia el año, tiene alternativamente 29 y 30 días. Contrariamente a lo que pudiese parecer, el calendario lunar es muy fiable dado que se va autocorrigiendo y no acumula errores, pues aunque el ciclo no comprende un número exacto de días, esto se va distribuyendo naturalmente en esa alternancia de meses de 29 y 30 días. Este calendario tiene su origen en la Hégira o emigración del Profeta Muhammad, la paz y las bendiciones sean con él, y los primeros creyentes desde La Meca a Medina, hecho que tuvo lugar el 16 de julio del año gregoriano 622 d.C. y con el que se inaugura la era musulmana. De ahí su denominación de Calendario Hiyrí. Así pues ese día es el día primero del mes de Muharram, primer mes del Calendario Hiyrí. El Corán establece claramente que el calendario debe ser lunar: “Él es Quién ha hecho al sol luminoso y a la luna luz, y determinó sus fases para que sepáis el número de los años y el cómputo” (Corán, Sura 10, versículo 5) “El mes lunar es como un calendario dibujado en el cielo. Cada noche cualquier individuo puede conocer la fecha del mes levantando la vista y viendo la forma de la luna. Así el ciclo lunar, con su cambio concretamente visible, es un modelo perfecto de las transformaciones del mundo.” (Hasan Bize) Los nombres de los meses lunares del calendario islámico tienen un significado original y son los siguientes:

· 1. Muharram. ( · 2. Safar. (

) Mes sagrado, año nuevo.

· 3. Rabi al-Awwal. ( · 4. Rabi al Thani. (

) Primavera ) Continuación de

la Primavera

· 5. Yumada al-Wula. (

) Mes de la

Sequía

· 6. Yumada al Thania. (

Continuación de la sequía

· 7. Rayab. (

) Mes del respeto y de la abstinencia

· 8. Shabán. (

) Mes de partida

)

· 9. Ramadán. (

mes del ayuno

· 10. Shawal. ( animales

· 11. Du al-Qa’da. ( · 12. Du al-Hiya. (

) Mes de la germinación ) Mes del gran calor, que es el ) Mes del emparejamiento de los ) Mes del descanso ) Mes de la peregrinación


Calendario Islámico De estos doce meses, cuatro son sagrados e inviolables, en los cuales está prohibido todo tipo de lucha: Dul’qada, Dulhiya, Muharram y Rayab. Según el Tafsir de Ibn Kazir, “Las injusticias y transgresiones que se cometen en los meses sagrados constituyen una falta grave y su expiación habrá de ser mayor que la del resto de los meses.” “(…). El año tiene doce meses. De los cuales cuatro son sagrados, tres seguidos: Dul’qada, Dulhiya y Muharram y también Rayab, el mes de Mudar, que viene entre Ŷumada y Shabán”. Transmitido por Muslim1 El nombre de los meses no coincide en la mayoría de los casos con el ciclo de las estaciones anuales, debido a que no hay un sistema intercalar para mantener los meses en la misma estación con respecto al sol, y además los meses retroceden once días cada año con respecto al calendario solar, regresando a través de las estaciones, en ciclos de 32 años y medio, al punto en que se encontraban. 33 años lunares equivalen a 32 años y 2 días del calendario solar gregoriano. El mes lunar consta de 29 ó 30 días —exactamente 29 días, 12 horas y 40 minutos— y comienza el día en que se visualiza la luna nueva. Los días comienzan a la puesta de sol (Magrib) y no a medianoche como en el calendario gregoriano. Las fórmulas de conversión entre los años lunares islámicos y los solares gregorianos son las siguientes: Para pasar del año musulmán al gregoriano: G = H + 622 – H/33

Para pasar del año gregoriano al musulmán: H = 1,03125(G-622) (Donde G es año gregoriano y H es año musulmán)

La semana es también de siete días, cuyos nombres son:

· al-áhad ( · al-iznáyn ( · al-zalaz ( · al-arba‘a ( · al-yamís ( · al-yuma‘a (

, el primero) domingo , el segundo) lunes , el tercero) martes , el cuarto) miércoles , el quinto) jueves , la reunión) viernes. Se le denomina así porque es el día de la oración comunitaria, de la reunión o Yama’a, que se lleva a cabo en las mezquitas. · as-sabt ( , el sábat) sábado 1. Muslim es uno de los principales recopiladores de hadices o dichos del Profeta (sas) junto con Al Bujari.

Comunidad Viabinaria (CC BY-NC-ND 2.0)

La semana islámica


Foto: Sahra Hazbel

Fiestas islámicas

El primer día de Muharram

Conmemora el día de la Hégira (Hiyra) o emigración del Profeta desde La La Meca a Medina y que marca el comienzo del año musulmán. A este mes se le denomina Shahr Allah Al-Muharram, o mes sagrado de Dios. Hiyra es una palabra que se deriva del árabe hayara, cuyo significado es abandonar o dejar, romper vínculos o ataduras. De esta misma raíz procede la palabra muhayir, el que huye, abandona o deja un lugar o estado de conciencia y lo cambia por otro mejor. Y también el término mahyar, que es el lugar al que se huye, el refugio o el nuevo estado que se logra. Es muy recomendable ayunar durante el mes de Muharram, tal como dijo el Profeta, la paz y las bendiciones sean con él, según un hadiz relatado por Abu Huraira y transmitido por Muslim, que Dios esté complacido con ambos: “El mejor ayuno después del ayuno de Ramadán es el de Muharram, y la mejor oración después de las obligatorias son las oraciones de la noche”. En este hadiz, el Mensajero de Dios (sas2) nos exhorta a ayunar en el mes de Muharram diciendo que es el mejor mes en el que se puede ayunar después de Ramadán. El Profeta (sas), además de Ramadán, ayunaba profusamente tanto durante este mes de Muharram como durante el mes de Shabán. 2. Sallallahu alayhi wasallam: la Bendicion y Paz de Dios sean sobre él.


Día de Ashura Se celebra el 10 de Muharram, día en que Moisés y los hebreos cruzaron el Mar Rojo y es el día en que el imam Husein (ra3), nieto del Profeta Muhammad (sas) fue martirizado en Kerbala a manos de los Omeyas. Según la tradición islámica, es el día en el que Dios creó Su trono, Su escabel, Su tabla, Su cálamo; el día en el que creó al ángel Gabriel y a todos Sus ángeles, a los cielos y a las estrellas. También es el día en el que Dios creó la tierra.

y lo invisible y el día en que Dios curó las heridas de Job; el día en el que Moisés cruzó el mar Rojo y el día en el que Idris fue elevado vivo al Jardín, así como el día en el que Jesús fue ascendido al cielo. En el Día de Ashura cayó la primera lluvia sobre la tierra y fue el día del martirio del imam Husein en Kerbala y habrá de ser el día en que se acabe el mundo. Según un hadiz, en este día el creyente ha de realizar cuatro prosternaciones, con dos saludos (salam). En cada ciclo

de oración (raka’a), ha de recitar el Surat Al-Fatiha, el Surat Al-Zalzala, el Surat Al-Kafirún y el Surat Al-Ijlas. Tras concluir la oración, se invocan bendiciones (salauat) sobre el Profeta Muhammad (sas) setenta veces. Este es el mejor de los días de todo el mes de Muharram, y por esta razón el Profeta, la paz y las bendiciones sean con él, nunca dejaba de ayunar en este día, incluso en época preislámica, ya que también lo hacían los judíos y los quraishíes, en conmemoración del paso del Mar Rojo.

Es el día en el que Dios creó al Profeta Adán (as4), el día en que éste descendió a la tierra, el día en el que Dios le perdonó a Adán y le abrió de nuevo las puertas del Paraíso; el día en que Jonás fue liberado del vientre de la ballena y el día en que el Arca de Noé se posó en la tierra, el día en el que Abraham fue liberado del fuego y en el que Dios perdonó a David; el día en que Dios le otorgó a Salomón los reinos de lo visible 3. Radi Allahu ‘anhu (u ‘anha): la Bendición de Dios sea con él (u ella). 4. Alayhi as-Salam: sobre él la Paz

Brian Jeffery Beggerly (CC BY 2.0)

Es un día en el que se hace presente el perdón. Conmemora innumerables acontecimientos de la historia profética y se recomienda encarecidamente el ayuno.


Fiestas islámicas

Maulid an-Nabi El Maulid es la fiesta que conmemora el nacimiento del Profeta, el 12 de Rabi al Aual. Comenzó a celebrarse en el siglo X. Es un día de gran importancia para los sufies, cumbre de celebraciones iniciadas el primer día de Rabi al Aual. Se leen la vida y los dichos y hechos del Profeta (sas). También se utiliza con el mismo significado la palabra Maulud que literalmente significa “el nacido”. Existe una cierta discusión sobre la conveniencia o no de celebrar esta fiesta. Entre los sufíes y musulmanes más tradicionales es una costumbre ineludible y deseable, aunque entre ciertos sectores radicales como los wahabíes se considera una innovación (bidá). Sin embargo esta celebración es una práctica generalizada en la comunidad islámica global (Ummah). Muhammad (sas), cuyo nombre significa “el digno de alabanza” y que, antes de recibir la profecía, era conocido entre los mequíes como Al Amin, el digno de confianza, es el modelo humano al que los musulmanes y musulmanas tratan de conformarse. La mención más antigua de que disponemos sobre las celebraciones públicas del Maulid se halla en la obra del historiador Ibn Yubáir. En su época, en pleno siglo XII, se celebraba una ceremonia comunitaria en La Meca. Durante ese día la casa natal del Profeta Muhammad (sas) en La Meca permanecía abierta durante todo el día y allí se reunían un gran número de creyentes, que hacían prosternaciones (rakat), realizaban peticiones a Dios (duat) y practicaban Su recuerdo, besando las paredes para aceptar y recibir la Gracia (baraka). Esta santa casa fue destruida por los wahabíes a finales del siglo XVIII.

Craig Kaplan (CC BY-NC-SA 2.0)


Lailat al-Miray Isrá ó Miray, “Noche de la Ascensión”, que tiene lugar el 27 de Rayab. Conmemora el Viaje Nocturno del Profeta. Es un día dedicado a la oración (salat) y a contar narraciones sobre la Ascensión a los cielos (miray) y sobre la vida del Profeta (sas) o Sira. Estando el Profeta (sas) recostado sobre los muros de la Kaaba, en un estado entre el sueño y la vigilia, llegó el ángel Gabriel (as), le abrió el pecho y le lavó el corazón. Luego le mostró una montura llamada Burâq, un animal de gran belleza; y desde la misma Kaaba y, más tarde, desde la Roca de la Mezquita Lejana de Jerusalén, subieron y cruzaron los siete cielos, en los que encontraron a los diferentes profetas anteriores a él, la paz sea con todos ellos: a Adán, a Jesús y Juan el Bautista, a José, a Enoch, a Aaron y a Moisés, a Abraham….hasta llegar al límite más extremo, que estaba marcado por un azufaifo o “Loto del límite” (sidratal muntaha). Allí Gabriel ha de detenerse y le indica el camino que existe más allá del azufaifo para llegar hasta el umbral de la presencia divina, a una distancia “de dos arcos o menos”.

Según el Sagrado Corán, esta ascensión celestial fue una visión interior (ruya) “que te hemos hecho ver; sólo fue una prueba para los hombres” (17-60). Según un relato de Al Bujari, a su regreso, cuando el Profeta se despertó, se encontraba en el patio de la Kaaba, lo cual indica que no se trató de un viaje físico, con el cuerpo, sino de una experiencia mística. De esta experiencia trascendental, el Profeta (sas) regresó con las indicaciones sobre las formas de adoración de su comunidad de musulmanes, especialmente sobre la oración (salat). Después de la noche de la primera revelación al Profeta (Laylatul Qader) durante el mes de Ramadán, la Noche de la Ascensión, que tuvo lugar diez años más tarde, es la conmemoración más festejada por los musulmanes.

“El Enviado cree, y los creyentes creen en lo que le ha sido revelado por su Señor. Todos ellos creen en Dios y Sus ángeles, en Sus libros y en Sus enviados: No hacemos ninguna distinción entre Sus enviados, y dicen: Oímos y Obedecemos; concédenos, Señor nuestro, Tu perdón; y que hacia Ti sea el retorno final.” (Corán, Sura 11, versículo 285) El miray es tanto una manifestación del poder divino como un favor de Dios hecho a Muhammad (sas), mediante el que éste reúne en sí mismo los dones y carismas de todos los profetas anteriores a él.

Foto: Sahra Hazbel

Y es en esta cima del universo donde Gabriel se apareció ante él en todo su esplendor angélico, como Belleza, como había sido originariamente creado. En este lugar límite el Profeta recibió para su pueblo la orden de hacer la oración (salat), y fue también entonces cuando recibió la Revelación que contiene la creencia integral (aquida) inherente al islam:


Fiestas islámicas

El mes de Ramadán Es un período de ayuno riguroso (sawm), recogimiento (jalua), oración (salat), recuerdo de Dios (dhikr) y reflexión (fikr), así como de estrechamiento de los lazos familiares y sociales. “¡Oh vosotros que habéis llegado a creer! Se os ha prescrito el ayuno como se les prescribió a quienes os precedieron, para que os mantengáis conscientes de Allah.” (Corán. Sura 2- versículo 183) El ayuno purifica al corazón humano de las constricciones a que se ve sometido por la existencia, de las prosternaciones más o menos conscientes que hacemos a los ídolos. Esta privación nos libera de todos aquellos movimientos y pensamientos que no están dirigidos a encontrar a Dios. Para eso Él ha prescrito al ser humano el ayuno, como Misericordia, para que se incremente en nosotros su conciencia de Él (taqua), su amor por Él, para tenerle más cerca proclamando la unicidad (tauhid).

El ayuno comienza con las primeras luces del alba, antes de las cuales se hace una comida fuerte (zuhur), y continúa durante todo el día hasta la puesta de sol, momento en que se rompe con alguna comida ligera (futur), se hace la oración de la tarde y luego se cena. Habitualmente, esta ruptura del ayuno suele hacerse visitando a los hermanos y hermanas, a los vecinos, etc., constituyendo un potente medio de relación social e interpersonal que fortalece los vínculos entre las comunidades. El ayuno durante el mes de Ramadán es una metáfora del viaje espiritual. Los primeros días de ayuno son un sometimiento voluntario que implica autonegación. El creyente, sea hombre o mujer, tiene hambre, sed y deseo sexual, pero también tiene la capacidad de ver, oír y decidir. Los animales no pueden ayunar, no saben. Cuando sienten sed, si tienen agua, no pueden reprimirse y beben. El ser humano sí puede hacerlo y Dios le hace obligatorio el ayuno, entre otras cosas, para que se dé cuenta de aquello que lo diferencia del resto de las criaturas, de que tiene algo distintivo, algo que no le pertenece, un préstamo (ámana) de conciencia y de libertad que sólo puede proceder de Dios. Sólo esta conciencia puede darle vida, realidad y existencia. Sólo Dios puede crear al ser humano libre y consciente. Ayunan tan sólo los adultos que disfrutan de un buen estado de salud. Están exentos los niños, enfermos, ancianos, las mujeres durante la menstruación y los viajeros, que deben recuperar los días no ayunados a lo largo del siguiente año excepto los primeros, que comienzan a ayunar a partir de la pubertad.

Landahlauts (CC BY-NC-SA 2.0)


Foto: Sahra Hazbel


El Corán comienza a revelarse a Muhammad, la paz y las bendiciones sean con él, durante el ayuno, en el mes de Ramadán. El Profeta ayuna en una gruta de la Montaña de la Luz (Yebel Nur) y Dios se le revela entonces diciéndole: “¡Lee, en el nombre de tu Sustentador, que ha creado, ha creado al hombre de una célula embrionaria! ¡Lee, que tu Sustentador es el Más Generoso! Ha enseñado al hombre el uso de la pluma, enseñó al hombre lo que no sabía.” (Corán, Sura 96, ayat 1-5) Lailatul Qadr, Noche del Destino que para algunos tiene lugar el 27 de Ramadán, aunque existe un cierto consenso entre los eruditos en considerar que puede ser cualquiera de las noches impares a partir de la número 23. Según el Corán: “La noche del destino vale más de mil meses. Los ángeles y la Misericordia de Dios descienden en ella, para fijarlo todo”. ¡Es una noche de paz hasta rayar el alba!” (Corán Sura 97, versículos 3-5) Durante la Noche del Destino, Dios derrama sobre los seres humanos Su compasión (rahma) como el agua de una promesa verdadera. El ayuno purifica al ser humano para que sea consciente de lo Real, del poder divino, para que reconozca Su majestad en esa noche interior que es mejor que mil meses terrestres. En silencio o agitado por el Recuerdo el musulmán o la musulmana que ayunan son afectados por Dios, conmovidos por la Realidad. Así se van dando cuenta de que Él es el Más Grande, Al Akbar, y que Suyos son todo el Poder y toda la Belleza. ¿No van a sentirse agradecidos a Él por haberles abierto su corazón a la Realidad y estar haciendo de él o de ella Sus siervos amados? El musulmán o la musulmana que se someten voluntariamente a la privación, están siendo así guiados al jardín de la Realidad, al paraíso de la conciencia. 5. Los tres mencionados son sendos transmisores de hadices o dichos del Profeta (sas) ampliamenrte avalados por la tradición la jurisprudencia islámica.

Se suele pasar la noche leyendo el Corán y realizando prosternaciones en números impares denominadas Tarauih. Se considera que Lailatul Qadr es la noche más bendita, y que quien la pierde, pierde con ello una gran cantidad de bendiciones y bienes. El musulmán y la musulmana, han de esforzarse en encontrar esta noche bendita y practicar en ella la oración y el Recuerdo de Dios con una actitud de humildad y completa entrega. Si lo consigue, todas sus faltas anteriores son borradas. Aisha, Dios esté complacido con ella, contaba que ella le preguntó al Mensajero de Allah: “¡Oh Mensajero de Allah! Si supiera qué noche es Lailatul Qadr ¿Qué debería decir en ella?” Y él le contestó que dijese: “¡Allahumma innaka afuwwun tuh-ibbul afua fa fu anni” (¡Oh Dios mío: Tú perdonas y amas el perdón, así que perdóname!).” (Narrado por Ahmed, Ibn Mayah y At-Tirmidi5). Se recomienda rezar con más frecuencia en aquellas noches en que es más probable que sea Lailatul Qadr. Esto requiere abandonar los placeres mundanos para asegurarse que el tiempo y los pensamientos se dirigen solamente a Dios. Aisha dijo: “Durante los últimos diez días de ramadán, el Profeta, la paz y las bendiciones sean con él, se distanciaba de sus esposas para tener más tiempo para la practica del din, pasaba la noche entera despierto en oración (salat), y despertaba a su familia.” Mhamad Kleit (CC BY-NC-SA 2.0)

Fiestas islámicas

Lailatul Qadr


Id al Fitr Es la fiesta de la ruptura del ayuno tras finalizar el mes de Ramadán. Tiene lugar durante los tres primeros días del mes de Shawal. Se intercambian buenos deseos, regalos y se dan gracias a Dios por haber podido superar con éxito el ayuno, con todas las gracias y beneficios que implica para el ser humano. Se acude a la mezquita para hacer la oración en comunidad por la mañana, vestidos con las mejores galas, se visita a los familiares y los musulmanes y musulmanas se reúnen para compartir sus alimentos, ofreciéndose una parte de ellos a los más necesitados. También tratan de resolverse los conflictos interpersonales y los que se hayan producido durante el año dentro de las propias familias. Suele ser una fiesta muy alegre porque supone el fin de la privación, que ha durado un mes lunar completo. En esta fiesta, el día anterior a su celebración, las familias que disponen de los medios necesarios donan una cierta cantidad de alimentos no perecederos que son destinados a aquellas otras que están más necesitadas. Es lo que se denomina Zakat al Fitr.

Foto: Sahra Hazbel


Dios mandó a Abraham (Ibrahim), la paz sea con él, que construyese el santuario de la Kaaba como una referencia exterior y material que permitiese al ser humano escenificar un rito con unas profundas consecuencias espirituales. Circunvalar la Kaaba, un cubo vacío, ha sido un acto de adoración islámico desde los tiempos de ese Profeta que es conocido como jalil ullah, el amigo íntimo de Dios y que era hanif, es decir, que sólo a Dios adoraba. La Peregrinación a La Meca (Hajj) tiene lugar en el mes de Dulhiyah, el último mes del Calendario Hiyrí, y ayuda al musulmán a comprender que la verdadera peregrinación implica la existencia de un ser precario que busca la ayuda y la protección de su Señor. Cuando el musulmán o la musulmana ven por primera vez la Kaaba sus corazones se conmueven. El cubo de piedra les muestra la forma primigenia de su propio corazón, vacío de todo pensamiento, de todo deseo y temor, lleno de Presencia. En el Corán, Dios dice al ser humano: “Pues, cuando señalamos a Abraham el emplazamiento de esta Casa de Adoración, le dijimos: ‘¡No atribuyas divinidad a nada junto a Mí!’ y: ‘¡Purifica Mi Casa para los que han de dar vueltas en torno a ella, los que permanecerán en retiro junto a ella, y los que se inclinarán y se postrarán en oración.” (Corán, Sura 22, al Hajj, versículos 26-37)

Abraham, la paz sea con él, preparó y purificó este lugar para que los seres humanos pudiesen allí adorar a Dios y recordarLe. Las formas de la adoración (ibada) fueron enseñadas por Dios a Abraham, entre ellas la Peregrinación, circunvalar la Kaaba, meditar junto a ella, prosternarse en las oraciones (salat), etc. La Kaaba no ha dejado de ser circunvalada desde los tiempos de Abraham (as), salvo en contadas ocasiones. La peregrinación anual a La Meca es la prueba de la permanencia de la conciencia de Dios en este mundo, y la Kaaba un símbolo que acaba con los símbolos, una forma que las contiene a todas. El peregrino se encuentra con la comunidad (ummah), con la expresión del ‘nosotros’ islámico, una expresión que trasciende razas y culturas. La condición de musulmán está presente y ausente en todos los pueblos de la tierra. Todas las culturas tienen sus musulmanes pues la

comunidad islámica es la comunidad de Muhammad (sas), el ámbito social donde el ser humano puede compartir la Revelación, donde puede someterse a la Realidad viviendo en este mundo con los demás, con los otros. La Peregrinación Mayor o Hajj se realiza una vez en la vida para quienes tienen los medios de llevarla a cabo. El Profeta Muhammad, la paz y las bendiciones sean con él, confirmó el carácter obligatorio de la peregrinación establecida por Abraham (as) como uno de los pilares fundamentales del sometimiento a Dios. La peregrinación a La Meca, tal y como quedó restablecida definitivamente por Muhammad, la paz sea con él, es un itinerario espiritual, una profunda experiencia de reconocimiento de la Realidad. Es un regalo que Dios hace al ser humano, que conduce a su ser real y luminoso a través de todos los estados, incluso de la muerte, para procurarle una experiencia de la resurrección.

Menj (CC BY-ND 2.0)

Fiestas islámicas

Peregrinación (Al Hajj)


Id al-Adha “Así pues, anuncia a todas las gentes el deber de la peregrinación: vendrán a ti a pie y en toda clase de montura veloz, procedentes de todos los puntos remotos de la tierra, para que experimenten mucho que les servirá de provecho, y para que proclamen el nombre de Dios en los días señalados para el sacrificio, sobre aquellas cabezas de ganado con las que Dios les provea para tal fin: comed, pues, de ello y alimentad al pobre desvalido. Luego, que den fin a su estado de abstinencia, y que cumplan los votos que hayan hecho, y que den vueltas otra vez alrededor de la Antigua Casa de Adoración.” (Corán, Sura 22, Al Hajj, versículos 27-29)

Id al Adha es la denominada “Fiesta del sacrificio del cordero”, que tiene lugar el día 10 de Dulhiyah y los dos días siguientes, tras haberse realizado la Peregrinación Mayor o Hajj. Es la segunda festividad obligatoria tras el Id al Fitr. Conmemora el sacrificio del Profeta Abraham (as), que estuvo a punto de renunciar a su primogénito, Ismael, en nombre de Dios. El sacrificio es una forma de adoración. Dios se sirvió de Abraham, la paz sea con él, para enseñar al ser humano la mejor forma de adorarLe. En uno de sus viajes a La Meca, Abraham cree recibir en sueños el mandato de sacrificar a su hijo Ismael. Abraham no duda de su Señor (rabb) pero cuando se dispone al sacrificio Gabriel le trae un cordero y la orden de Dios de que lo sacrifique en lugar de a su hijo.

Usman Ahmed (CC BY-NC-ND 2.0)

Algunos sabios musulmanes han relacionado esta sustitución del objeto del sacrificio con la abolición de los sacri-

ficios humanos, un hecho que alberga un significado profundo en cuanto que abre al ser humano a la posibilidad de trascendencia sin que el sacrificio, el sufrimiento o el dolor sean las condiciones inexcusables de dicha apertura. Señala, en cierto sentido, el fin de la mentalidad sacrificial y el comienzo de una existencia humana basada en la adoración interior. Para los occidentales, acostumbrados al consumo de carne sin plantearse su modo de sacrificio o su procedencia, resulta una experiencia de regreso consciente a la naturaleza el hecho de sacrificar personalmente a un animal, recobrando así la conciencia de lo que supone ese acto, aparentemente violento o duro, gracias al cual nos alimentamos y nos mantenemos vivos. Este episodio es el punto culminante de la Peregrinación (Hajj). Se hace una oración comunitaria y luego se lleva a cabo el sacrificio de un animal en el Nombre de Dios, según sean los medios de cada musulmán o musulmana, cuya tercera parte se distribuye entre los más necesitados. Todos los musulmanes, tanto los que han acudido a la Peregrinación, como el resto, celebran esta fiesta mayor islámica saliendo al campo (musalla) para llevar a cabo una oración comunitaria tras haber hecho la ablución mayor o ghusl y haberse ataviado con sus mejores ropas, limpias y perfumadas. Se recitan entonces unos versículos que sólo se cantan durante las dos fiestas anuales y en los enterramientos. Los musulmanes cantan y cantan hasta que el imam comienza la oración que -excepcionalmente, en las dos fiestas de Id- se inicia con siete takbir (Allahu akbar). Esta oración consta de dos prosternaciones (rakat). Después, el imam pronuncia unas palabras de saludo a los miembros de la comunidad, un breve sermón o jutba. Por último, se disuelve la reunión y los asistentes se besan en señal de hermanamiento y se felicitan por la fiesta. Hay una alegría contenida, un suave perfume a flores, sosiego y reminiscencias de rasgos atávicos, perennes y una nobleza recibida del amigo íntimo como legado. Finalmente la fiesta continúa en una alegre y distendida comida comunitaria. Esta fiesta mayor puede durar entre uno y tres días, dependiendo del contexto.


Tradiciones y costumbres festivas


Nacimiento e infancia: Aqiqah Normalmente, la Aqiqah se celebra siete días después del nacimiento del niño o de la niña. Consiste en dar un nombre al recién nacido, afeitar su cabello y ofrecer un sacrificio. Se recomienda que el nombre incluya alguno de los Atributos de Dios, como por ejemplo Abd al-Rahman (Siervo del Compasivo) o que por lo menos se trate de un nombre bello que aparezca en el Corán o en alguno de los otros libros revelados, nombres de profetas y santos, etc. El sacrificio suele consistir en un cordero o en un animal más pequeño, dependiendo de la capacidad económica de la familia, y es parte de la celebración invitar a comer y distribuir la comida entre familiares, amigos cercanos y vecinos.

Marcin Wojcik (CC BY-NC 2.0)

Existen muchas referencias en las diversas colecciones de hadices. En el Muwatta, recopìlación de hadices del imam Malik6 , que era el texto fundamental de la escuela jurídica andalusí (malikí), existe un libro dedicado a la Aqiqah, donde se menciona expresamente esta tradición: Malik dijo: “Lo que hacemos con respecto a la aqiqah es que si alguien hace una aqiqah por sus hijos, da una oveja tanto por los varones como por las hembras. La aqiqah no es obligatoria pero es conveniente hacerla, y sigue viniendo gente a nosotros acerca de ello. Si alguien hace una aqiqah por sus hijos, se aplica la misma regla que para el resto de los animales de sacrificio: no deben usarse animales tuertos, depauperados, heridos o enfermos, y ni la carne ni la piel pueden ser vendidas. Se rompen los huesos y la familia come la carne y da parte de ella como limosna. No se unta al niño con la sangre.”

6. Imam Malik es uno de los fundadores de una de las cuatro principales escuelas jurídicas islámicas tradicionales. Su recopilación de hadices, denominada Al Muwatta, El Camino Fácil, fue el texto básico de la jurisprudencia andalusí.


Tradiciones y costumbres festivas


Matrimonio “Todo lo creamos por parejas, para que tengáis presente que sólo Allah es Uno.” (Corán, Surat al Fayr, 89, versículo 49) En el islam no existe el celibato y se recomienda encarecidamente el matrimonio, que es considerado un acto de adoración (ibada), la expresión humana más bella y luminosa del sometimiento a la Realidad Única, a Dios, porque compromete al ser humano en la unión, abocándolo a la ruptura de los velos que tejen su ego (nafs) y situándolo en su verdadera condición de ser necesitado e incompleto. El otro es un espejo que le ayuda a recordar a Dios, pero el otro no es Dios sino Su expresión o manifestación (tayali), Su señal en este mundo. El otro es otra nada. Sólo Dios existe: La illaha illa Allah. Un matrimonio islámico es el acompasamiento de dos corazones que deciden latir y recordar juntos la Realidad Única. Este acompasamiento afecta a todos los ámbitos de la vida, a todo el entorno que los acoge. Dijo el Mensajero de Dios (sas) “Quien se casa ha salvaguardado la mitad de su religión.” (Al Kafi, t.5, p.3287)

Foto: Sahra Hazbel

El matrimonio es la mitad de la forma de vida islámica (din) porque es el ámbito del diálogo íntimo, la expresión de la más profunda interioridad, el encuentro que va modelando al ser humano haciéndole expresar aquello que alberga en su corazón de la manera más completa. En el matrimonio encuentra el musulmán su expresión más integral, al mismo tiempo individual y social. Es una prueba de su sinceridad porque los hijos acaban inevitablemente revelando todos los secretos. El matrimonio deja al ser humano desnudo ante Dios, y por eso sólo el verdadero amor sobrevive.

7. El Kitab al-Kafi es una colección de hadices chiitas duodecimanos compilada por Muhammad Ya‘qub Kulayni.


Foto: Sahra Hazbel

Tradiciones y costumbres festivas


Dios exhorta a los seres humanos a la unión para hacerlos capaces de comprenderse a sí mismos, para ayudarse mutuamente a comprender, siendo espejos unos de otros. Un matrimonio está bendecido porque es una intensa purificación, un contraste que ayuda al ser humano a conocer su condición, su grado de despertar a esa Luz que le constituye. Dijo el Mensajero de Dios, la paz y las bendiciones sean con él: “Quien desee encontrar a Allah estando puro y purifi¬cado, que le encuentre teniendo una esposa.” (Man la Iahdzuruh Al-Faqih, t.3, p.3858) Se narra en otros hadices que el Profeta (sas) afirmó que cuando un hombre sometido a la voluntad de Dios contempla a su mujer y ella le devuelve la mirada, Dios les regala a ambos Su misericordia en esa mirada. Y que cuando toma su mano y ella toma la suya, “las faltas se escapan por las rendijas que quedan entre sus dedos entrelazados”, y que cuando yacen juntos “los ángeles les rodean desde la tierra hasta el cénit del cielo”. También dijo que la voluptuosidad y el deseo tienen la belleza de las montañas y que cuando la mujer concibe, su premio es el mismo que el del ayuno, la oración y el del esfuerzo en la búsqueda de Dios; y que cuando da a luz, el alma “no puede concebir cuánta será la alegría y cuánto el frescor concedido a su mirada”.

El matrimonio entre musulmanes es un acuerdo entre dos seres que quieren unirse, un pacto entre dos miradas. En sentido formal es un contrato integral que tiene que ver tanto con la comunicación racional y espiritual como con el intercambio material. El matrimonio islámico es una alquimia que vertebra la vida social, la comunidad (Ummah), un compromiso ante Dios que un hombre y una mujer establecen libremente ante dos testigos, como una expresión clara de su condición de seres que quieren someterse a Dios. El novio ha de entregar una dote a la novia que depende de su capacidad económica y, aparte de las condiciones generales de respeto físico y psicológico mutuo, ambos pueden estipular condiciones especiales que quedan reflejadas ante los testigos. El marido tiene la obligación de mantener a la familia y la mujer tiene derecho a tener una economía propia sin necesidad de contar con el permiso del marido para hacer uso de ella. El Profeta Muhammad, la paz y las bendiciones sean con él, dijo: “Hay tres cosas de este mundo que se me hizo apreciar: Las mujeres, el perfume, y el consuelo de mis ojos que se encuentra en la oración (salat).” (Bihar Al Anwar, t.103, p.2359)

8. Man la Iahdzuruh Al-Faqih es una compilación de hadices de Al Faqih, jurista iraní. 9. Recopilación del dichos del Profeta (sas) llevada a cabo por Mulla Muhammad Baqir, conocido como ‘Allama Mailisi (1110/1698).


Evgeni Zotov (CC BY-NC-ND 2.0)

Tradiciones y costumbres festivas


Muerte y Enterramiento Según el Profeta Muhammad (sas), las vías para alcanzar un resultado vital favorable en el momento de nuestra muerte son: construir una obra piadosa, a título personal o comunitario, —un asilo, una escuela, una mezquita—, legar una obra científica, intelectual o educativa, o un invento que beneficie a la sociedad, una obra en favor del progreso humano, o bien un hijo virtuoso que no deje de pedir perdón para sus padres y que, al mismo tiempo, se haga cargo de sus deudas económicas. Éstos son los únicos hechos que pueden seguir beneficiando al fallecido en la otra vida. Cuando muere un musulmán o una musulmana, en el momento inmediatamente posterior al último suspiro, cuando el alma abandona al cuerpo, alguno de sus seres más cercanos cierra la mandíbula del fallecido, pasa la mano de arriba hacia abajo sobre sus ojos para cerrar sus párpados y cubre el cadáver con un trozo de tela. Posteriormente, el cadáver es lavado y envuelto en un lienzo limpio, blanco y sin costuras por su familiares más próximos. Se le hace una ablución mayor (ghusl). Se procura que el entierro tenga lugar lo más pronto posible, preferentemente en el mismo día del óbito, tras recitar unas sencillas oraciones, algunas suras que suelen ser la Sura Ya Sin o la Sura Ar Rahman, que están especialmente indicadas para estas ocasiones. Se realiza la oración fúnebre colocando el féretro en el suelo, en sentido perpendicular a la quibla (dirección hacia La Meca). El imam se sitúa detrás del féretro. Los demás se ponen de pie, en filas tras el imam. Tras expresar la intención de hacer la oración pronuncia la llamada de apertura: Allahu Akbar, elevando las manos hasta la altura de sus orejas, y completando todos los movimientos como se realizan en las plegarias cotidianas. Los seguidores recitarán el Capítulo de la Apertura del Corán, el Surat al Fatiha. El imam finaliza la oración con la frase Assalamu aleikum ua Rahmatullah, girando su cabeza hacia la derecha y luego hacia la izquierda, como en las oraciones cotidianas.

Los musulmanes consideran que esta ceremonia es uno de los últimos servicios que se pueden prestar a los familiares del difunto o difunta, y es una oportunidad para poder recordar lo efímero de la existencia en este mundo y algunas de las virtudes del que se marcha en su viaje hacia el más allá (ájira). Una de las diferencias del enterramiento islámico, con respecto a otras formas de enterramiento, es que no se admiten los nichos ni la cremación, ya que la inhumación debe realizarse sin ataúd alguno, en contacto con la tierra, dado que el agua es considerada como una Misericordia Divina (rahma) y es fundamental que alcance al cadáver. Éste se deposita con el corazón orientado hacia La Meca, recostado de lado. Suelen cavarse tumbas de unos dos metros de largo y metro y medio de profundidad. Sobre el cadáver es habitual situar unas losas largas o rasillones para evitar que la tierra caiga directamente sobre la cara, en señal de respeto hacia el difunto. A veces se planta sobre la sepultura algún árbol, como expresión de vida tras la muerte, como imagen de la resurrección. La incineración es considerada como un acto de egoísmo, pues torna inservible nuestro cuerpo —inútil ya para nosotros— para cualquier otro ser vivo. Tras la inhumación es tradición dar el pésame a los familiares del difunto. El Profeta (sas) consolaba a los familiares diciéndoles: “Todo está escrito, así que tened entereza y paz”. El islam nos enseña que respetar la vida tiene prioridad sobre la memoria del fallecido de manera que suelen evitarse tanto los actos conmemorativos como las expresiones exageradas de dolor. Era costumbre entre los compañeros del Profeta (sas) enterrarse en el lugar en que morían. El lugar donde agoniza y muere un íntimo de Allah se llena de bendiciones divinas que otorgan fecundidad y belleza (baraka).


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