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junio/julio 2009

www.casaarabe-ieam.es

Sumario

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ISSN 1989-0400

Atalaya sociopolítica de Casa Árabe Análisis Irán: dos legados en busca de respaldo popular

Análisis

1. Irán: dos legados en busca de

respaldo popular. 2. Siria, actor regional e internacional.

Perfiles

1. Mir Husayn Musawi. “Libertad y cambio”. Candidato reformista a la

presidencia iraní.

Opinión pública

1. ¿Están los pakistaníes satisfechos

El próximo 12 de junio se celebra la primera ronda de las elecciones presidenciales iraníes, las décimas desde la creación del Irán moderno, las cuales pueden suponer un cambio importante tanto en política interior como en el terreno de las relaciones internacionales. A primera vista, el candidato favorito es el actual presidente Mahmud Ahmadineyad, ya que según la tendencia de comicios precedentes los tres presidentes anteriores repitieron una segunda legislatura y, por lo menos aparentemente, sigue contando con el apoyo del Guía Supremo, Ali Jamenei. Pero también es cierto que el deterioro de la economía, su discurso nuclear y sus desavenencias con Occidente pueden contribuir al ascenso de otros candidatos, entre los que figura de forma preeminente un reformista, el ex primer ministro Mir Husayn Musawi, heredero del legado del ex presidente Muhammad Jatami.

con su democracia?

2. Imagen de los líderes políticos y

confianza en las instituciones en Turquía

3. Iraq 2009.

4. La popularidad de Hamás y Fatah.

Documenta

1. 15ª Sesión de la Unión Parlamentaria Árabe.

2. 21ª Cumbre Árabe de Doha.

3. Conferencia especial sobre Afganistán

organizada por la Shanghai Cooperation

Organization en Moscú.

4. Conferencia especial sobre Afganistán

organizada por la ONU en La Haya.

5. Conferencia de países donantes de

Pakistán. 6. Conferencia de países donantes de Somalia.

Escaparate de libros y revistas

Publicación del IEAM de Casa Árabe Dirección: Gema Martín Muñoz Director adjunto: Rafael Ortega Rodrigo Investigadores: Rocío Vázquez Martí y Amira Kedier

Frente a la aparente uniformidad impuesta por el sistema político iraní, el panorama ideológico de este país no es, ni mucho menos, uniforme. Hay diversas tendencias que difieren en sus posturas, en su visión del hecho político, cultural y social, en su comprensión del universo religioso, del derecho y de la relación entre religión y Estado establecida en el modelo de velayat-e faqih (la jefatura del jurisconsulto), elaborado por el ayyatollah ruhollah Jomeini. Las diferencias se extienden

igualmente al terreno de la economía, si es preferible la estatalización o el libre mercado, la privatización o no, y también al de la política exterior, el apoyo a movimientos de liberación, la visión de Estados Unidos y de las relaciones con Occidente. Si bien ninguno de los dos bloques, el reformista y el conservador, cuestiona las instituciones de poder existentes, sí que pueden criticar el uso o el funcionamiento de las mismas e incluso las extralimitaciones en las que pueden caer, algo que diferencia a la corriente reformista de los conservadores. Y un claro ejemplo ocurrió en las elecciones parlamentarias de 2004, cuando el Consejo de Guardianes de la Constitución rechazó unas 3.000 candidaturas, la gran mayoría de reformistas, entre ellas las de 80 parlamentarios, con el argumento de que no estaban cualificados. Para los reformistas, esa actuación representó una extralimitación de las funciones del Consejo de Guardianes de la Constitución que, en este caso, debía limitarse a una mera supervisión y no a la aceptación o rechazo de las candidaturas.


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Casa Árabe

Atalaya Sociopolítica

Grandes corrientes

tecnócratas que apoyó a Jatami en las elecciones de 1997, pero que se considera “reformista moderado” y máxima expresión de la tendencia “pragmática”.

Las grandes formaciones de la década de los ochenta, como el Partido de la República Islámica, creado en 1981 siguiendo las directrices de Jomeini para proteger los logros de la revolución, han sufrido numerosas escisiones durante las últimas décadas protagonizadas por sectores de “izquierdas” y de “derechas”, o “reformistas” y “conservadores”, surgidos en el seno de esos propios partidos. Sin embargo, todos reivindican la herencia del fundador del Irán moderno, el imam Jomeini, todos se consideran como sus auténticos herederos, los que evitarán que su legado se diluya. Hoy se habla en Irán de varias corrientes principales que aglutinan a partidos, asociaciones y políticos sin adscripción partidista: A. La corriente reformista incluye partidos o grupos apoyados por asociaciones de profesionales liberales, activistas de derechos humanos y por instituciones activas dentro de la sociedad iraní, entre los que destacan: 1. Asociación de Hombres de Religión Combatientes (Majma’-e Rowhaniyun-e Mobarez). Es el partido de Muhammad Jatami, de Ali Akbar Muhtashami y en el que militaba también otra destacada figura del campo del reformismo, Mahdi Karrubi. 2. Frente Islámico de Participación (Mosharekat). Esta formación, considerada como “radical” por sus posturas respecto a la autoridad, fue fundada en 1998. Es el partido de Muhammad Reda Jatami, hermano del ex presidente Jatami, y principal apoyo de su presidencia ya que controlaba la mayor parte de los escaños desde las elecciones parlamentarias de 2000, aunque en las legislativas de 2004 decidió no participar porque muchos de sus candidatos fueron tachados de las listas, lo que provocó que pasara a ser minoría y favoreció el control de la cámara por parte de la conservadora Alianza Abadgaran. 3. Confianza Nacional (Eetemad-e Melli) . Fundado y presidido por el ex presidente de la Asamblea Consultiva, Mahdi Karrubi. Junto a estas grandes formaciones, hay otras representativas de la tendencia reformista como Tahkim Wahda, movimiento estudiantil muy activo y muy crítico del principio de velayat-e faqih; la Organización de Muyahidin de la Revolución Islámica, de Muhammad Salamati; y Ejecutivos de la Construcción (Kargozaran) de Gulam Huseyn Kerbasetshi, ex alcalde de Teherán, y de Hashemi Rafsanyani, un partido de

B. La corriente conservadora, en líneas generales, controla los servicios de inteligencia, el cuerpo de Guardianes de la Revolución, el poder judicial y el Consejo de Guardianes de la Constitución. Gracias al control de esas instituciones, la corriente conservadora impidió la presentación de candidaturas de reformistas en las elecciones parlamentarias de 2004 y 2008, y promovió una campaña de represión contra decenas de parlamentarios, periodistas e intelectuales que llevó también al cierre de algunos periódicos y, en definitiva, a obstaculizar la aplicación del programa reformista de Jatami. La corriente conservadora está representada por la Alianza de los Constructores del Irán Islámico (Eetelaf-e Abadgaran-e Iran-e Eslami), creada en 2003, que aglutina a políticos, partidos y asociaciones conservadoras y domina el parlamento. Incluye diversas fuerzas como la Liga de Hombres de Religión Combatientes (Jame’e-ye Rowhaniyat-e Mobarez) de Ali Akbar Nateq Nuri, uno de los políticos más cercanos al Guía Supremo, Ali Jamenei. C. Los partidos de oposición (partidos marxistas, liberales, monárquicos) están prohibidos y por lo tanto actúan de forma clandestina o a través de otros marcos legales. Uno de los más representativos es el Movimiento de Liberación de Irán (MLI) (Nehzat-e Azadi) de Ibrahim Yazdi, ministro en el gobierno de transición inmediatamente posterior a la revolución. El MLI, fundado en los años sesenta, reconoce la Constitución, se opone al régimen pero respeta su base religiosa. Prohibido pero tolerado, liberal, próximo a la corriente reformista pero más crítico, participa en los debates públicos y, a veces, sufre campañas de detención entre sus filas. Es partidario de una transformación gradual del régimen, lejos de cualquier revolución interna, no reconoce el principio de velayat-e faqih, porque no tiene ningún fundamento en los textos, ni en el Corán ni en la Sunna del Profeta. La revolución, según Yazdi, materializó uno de sus dos objetivos fundamentales, la independencia, pero no así el principal, las libertades individuales. La corriente monárquica es muy minoritaria, sin apenas presencia social, y actúa en el marco del MLI. Tanto las filas reformistas como las calificadas de conservadoras afrontan un gran reto para obtener un claro triunfo en las presidenciales de junio. Ese reto es la proliferación de candidatos con visiones diferentes que provocarán la dispersión del voto.

Musawi y la sombra de Jatami

Mir Husayn Musawi Desde que Jatami llegó a la presidencia de la República en 1997, la corriente reformista no ha ganado ningunas elecciones, ni parlamentarias ni a la Asamblea de Expertos, y uno de los motivos ha sido la dispersión del voto reformista. Este fenómeno puede ser uno de los principales problemas a los que se enfrente esta tendencia, si bien su impacto se ha minimizado un tanto tras la decisión adoptada por Jatami de retirar su candidatura declarando públicamente su apoyo al candidato independiente Mir Husayn Musawi (enlace a Perfil) a pesar de las diferencias entre ambos tanto en el plano teórico como en el práctico. Al menos esa ha sido la justificación pública de la retirada de la candidatura de Jatami: evitar la dispersión del voto reformista y apoyar a un candidato con popularidad y defensor de los derechos y las libertades de los ciudadanos. Por otro lado, Musawi puede mantener mejores relaciones que el ex presidente con el Guía Supremo, Ali Jamenei, frente a las tensas relaciones habidas entre éste y Jatami. Por ello es plausible que la candidatura de Musawi, anunciada con posterioridad a la de Jatami, fuera fruto de las presiones del sector más duro del frente reformista que considera que Jamenei no toleraría una victoria de Jatami frente a Ahmadineyad. A pesar de la ambigüedad que le rodea en algunos medios sobre su carácter reformista o conservador, Musawi ha asegurado que continuará la senda de las reformas emprendidas por Jatami, que recuperará el legado del ex presidente: libertad de expresión, ampliación del activismo político, nuevo discurso oficial basado en la soberanía popular, debate sobre democratización, sociedad civil y libertades civiles, Estado de derecho,


Atalaya Sociopolítica tolerancia, inclusión, las elecciones como instrumento vehicular de la lucha por el poder, la participación de otros actores en los debates públicos (intelectuales, prensa, artistas) y disminución de la censura en el terreno de las artes. En política exterior, Musawi apoya la distensión y la idea del diálogo de civilizaciones.

El ex presidente Muhammad Jatami retiró su candidatura a favor de Musawi Musawi ya ha obtenido el apoyo público de la formación reformista Hambastegi (Solidaridad), de la poderosa e influyente Asociación de Hombres de Religión Combatientes, del Frente Islámico de Participación –porque Musawi “cree en los partidos políticos, en los derechos de la gente y no tiene un discurso agresivo con el exterior”–, de la Organización de Muyahidin de la Revolución Islámica y del Partido Ejecutivos de la Construcción. Todos ellos consideran que Musawi es el candidato del “cambio”. E incluso puede conseguir el apoyo de algunos conservadores, tal y como declaró Seyed Reza Akrami, veterano miembro de la conservadora Rowhaniyat-e Mobarez. Otro candidato, en este caso “reformista pragmático” como se califica a sí mismo, es Mahdi Karrrubi, hombre de religión y político. Se ha mostrado crítico con los sectores reformistas que decidieron boicotear las elecciones presidenciales de 2005, y por otro lado tampoco busca un enfrentamiento abierto con las instituciones, bien sea la jefatura suprema, la Asamblea de Expertos o el Consejo de Discernimiento, de ahí ese calificativo de “pragmático”. Antes de la etapa de Jatami, había agrupaciones y sectores sociales de hombres de religión, de estudiantes, de profesionales y el sector “izquierdista” estaba conducido por la Asociación de

Hombres de Religión Combatientes de la que fue miembro fundador y presidente Mahdi Karrubi en 1989. Son conocidos sus desencuentros con el Guía Supremo: en 2005 acusó al hijo de Jamenei de estar detrás de una red formada por mezquitas, por miembros de los Guardianes de la Revolución y del Basij (milicias civiles parapoliciales al servicio del régimen nutridas de voluntarios y que también participaron en acciones de guerra en el conflicto iranoiraquí), que a través de la injerencia en la campaña electoral de 2005 pretendía desbancar a los reformistas y apoyar al candidato conservador, Ahmadineyad. Pocos días después, Karrubi denunció la falsificación de los resultados electorales y, a continuación, dimitió de sus cargos como consejero de Jamenei y como miembro del Consejo de Discernimiento, institución que media entre la Asamblea Consultiva y el Consejo de Guardianes de la Constitución. Desde entonces ha ejercido de “opositor reformista” tanto en la jefatura del partido que fundó en 2005, Confianza Nacional, como en la redacción del periódico del mismo nombre y uno de los de mayor popularidad en el país. Frente a sus críticas contra la actuación del actual Guía Supremo, siempre se ha mostrado como un defensor y seguidor de las directrices marcadas por el primer guía, el imam Jomeini, y de la institución como tal.

Mahdi Karrubi “Por el cambio” Karrubi, hijo del hombre de religión revolucionario Ahmad Karrubi, perseguido por el régimen del Shah, nació en 1937, estudió derecho islámico en la entonces Universidad de Teherán y él mismo sufrió la represión de la policía secreta del Shah. Ha sido presidente del Parlamento en dos legislaturas (1989-1992 y 20002004) y es también un hombre de la revolución islámica. Fue candidato en las presidenciales de 2005 (quedó tercero en la primera vuelta) y en las legislativas de 2004 (en las que no obtuvo escaño). Karrubi, que ha criticado la pasividad en el terreno político de Musawi durante estos

Casa Árabe últimos veinte años, intenta atraerse los votos de diversos sectores, entre ellos el de la mujer, y ya ha anunciado que si sale ganador habrá alguna mujer en su gabinete ministerial, para ir acabando con los obstáculos que se alzan ante la participación de la mujer en la política iraní. No por nada su eslogan electoral es “Cambio” y promete que una de sus principales prioridades es “rebajar la tensión con Occidente” alentada por Ahmadineyad y que tan perjudicial ha sido para el país llevándolo al aislamiento y a las sanciones, tanto por parte de EEUU como de la ONU. A pesar del riesgo de dispersión del voto reformista y de que él mismo explicara el fracaso de esta corriente en las elecciones de 2005 por las diferencias en su seno y la presencia de múltiples candidatos, y a pesar también de las presiones ejercidas por el propio Jatami y por sectores reformistas, Karrubi ha afirmado que no retirará su candidatura en favor del candidato que, en principio, es más carismático, Musawi. El posible continuismo: el triunfo de Ahmadineyad El actual presidente anunció a finales de enero su intención de presentar su candidatura para un segundo periodo legislativo con el objetivo de completar la aplicación de su programa económico. Ahmadineyad, considerado muy próximo al Guía Supremo, cuenta con el apoyo de los Guardianes de la Revolución –cuerpo paramilitar creado por Jomeini en mayo de 1979 que se nutría de jóvenes dispuestos a defender la revolución y al núcleo duro jomeinista–, de hecho fue uno de sus miembros en la época jomeinista e incluso formó parte de las fuerzas especiales de este cuerpo, la encargada de funciones de seguridad interna y externa y, por lo tanto, no es raro que participara en la campaña de purgas que se produjeron inmediatamente después del triunfo de la revolución (como la que expulsó al primer presidente Abu-l-Hasan Beni Sadr) y en acciones contra la oposición. A finales de los 90, y tras haber sido gobernador de la provincia de Ardabil, destituido tras llegar Jatami a la presidencia en mayo de 1997, volvió a la universidad donde fue profesor de Ingeniería y comenzó su militancia en Ansar-i-Hizbullah, otra milicia paramilitar destinada a acosar a los reformistas y combatir cualquier signo de “occidentalización”, frenando las medidas reformistas que quería introducir el gobierno de Jatami. En mayo de 2003 se convirtió en alcalde de Teherán, tras unos comicios locales con una bajísima participación (12% en Teherán) que dejaban claro el distanciamiento entre

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Atalaya Sociopolítica de Ahmadineyad, y también cómo maneja el dosier nuclear, que para Rezaei está arrastrando al país al borde del abismo. Partidario de aprovechar el momento para mejorar las relaciones con Occidente (especialmente la necesidad de EEUU de contar con Irán para Afganistán y Pakistán), Rezaei se presentó a las elecciones en 2005, aunque en plena campaña electoral retiro su candidatura con el fin de apoyar la de Ahmadineyad. Su prioridad, en caso de triunfar en las presidenciales, es combatir la pobreza, el aumento de precios y el desempleo. En cualquier caso, el triunfo de Ahmadineyad o de Rezaei estará supeditado a que el primero siga conservando el apoyo del Guía Supremo y el segundo a que lo obtenga. Todo parece indicar que si Rezaei ha presentado su candidatura ha sido con el visto bueno de Jamenei, lo cual sugiere que quizás éste retire su apoyo a la candidatura de Ahmadineyad.

El principal candidato conservador, el presidente Mahmud Ahmadineyad la población y las políticas reformistas fallidas. Ahmadineyad puso en práctica desde ese puesto su política conservadora y frenó, en la medida de sus posibilidades, las políticas reformistas de Jatami, al tiempo que aplicó una política de infraestructuras públicas y políticas sociales que le fueron granjeando el favor de un sector de la población. En las elecciones legislativas (febrero y mayo de 2004) el veto por parte del Consejo de los Guardianes de la Constitución de muchas candidaturas reformistas, el consiguiente llamamiento al boicot por parte de los reformistas y la alta abstención propiciaron el triunfo de los conservadores (196 de 290 escaños). Aunque según el entorno de Ahmadineyad éste se presentaría como independiente, su candidatura representa a la Alianza de los Constructores del Irán Islámico y cuenta con el apoyo del jefe de las Fuerzas Armadas, el general Hasan Firuzabadi, hecho excepcional en la política iraní, quien alaba el dinamismo del actual presidente y critica a los otros candidatos, Karrubi y Musawi, “viejos y jubilados”. Cuenta con el respaldo de una amplia alianza de partidos conservadores, al menos catorce formaciones políticas, y 200 de los 290 diputados han mostrado su apoyo al actual presidente para las próximas elecciones. También cuenta con el apoyo de las milicias Basij y, a través de un discurso de tintes populistas, busca el apoyo de las clases más desfavorecidas con el argumento de recuperar el legado, distorsionado cuando no extraviado, del líder de la revolución islámica, fundamentalmente el concepto de justicia social. Si la política exterior puede mermar el apoyo electoral a Ahmadineyad, la situación económica tampoco juega a favor de su reelección: caída de los ingresos del

petróleo por la caída de precios, aumento de la inflación (casi del 30%), y del desempleo (12,5%), ralentización de la actividad económica y de las inversiones y, en general, el incumplimiento de sus promesas de mejorar la situación de la clase media y de las personas con rentas bajas, base de su discurso populista. Tal vez ese tipo de consignas con las que Ahmadineyad llegó al poder en 2005 y que reaparecen en su programa para las elecciones de 2009 (distribución de los beneficios del petróleo entre la población, justicia social, además de la continuación del programa nuclear y la revitalización de los principios de la revolución islámica) no le sirvan de nada en la próxima cita electoral, aunque prosiga con sus declaraciones populistas, contra Israel por ejemplo, como las realizadas en la Conferencia Internacional contra el Racismo, celebrada en Ginebra el pasado 20 de abril. También es probable que influyan en su contra las campañas rigoristas en el terreno de la moral pública, de las costumbres, y también de la censura política (encarcelamiento de voces críticas) y la represión de movimientos de la sociedad civil. Tampoco le ayudará lo que puede ocurrir en el frente conservador y que ya sufrió el frente reformista: la dispersión del voto, ya que hay otros candidatos conservadores que expresan el descontento de algunos sectores de este bloque con la forma de gobernar del actual presidente. Muhsin Rezaei, un pragmático que dirigió a los Guardianes de la Revolución entre 1981 y 1997, considerado también muy próximo a Ali Jamenei y con una amplia red de apoyos en las filas de ese cuerpo, ha presentado su candidatura. Rezai es actualmente secretario del Consejo de Discernimiento, ha criticado la política exterior y económica

Es decir, el bloque conservador puede sufrir, tanto o más que el reformista, el problema de la dispersión del voto entre sus filas, y más si tomamos en consideración que el bloque conservador en el parlamento, mayoritario, está dirigido por el presidente de la cámara, Ali Larijani, que ha mostrado en varias ocasiones sus discrepancias con la forma de gobernar de Ahmadineyad Una compleja estructura de poder

La máxima autoridad: el Guía Supremo de la República Islámica de Irán, Ali Jamenei. El régimen iraní se caracteriza por la existencia de un entramado de instituciones, unas electivas y otras no, que se limitan mutuamente las atribuciones, basado en la consulta y el consenso, pero con un guía supremo por encima de todo que, a su vez, es designado por una Asamblea de Expertos elegida por el pueblo. El choque entre las atribuciones de las diversas instituciones constituye hoy por hoy un obstáculo para la evolución política del país (por ejemplo, el hecho de que consejeros del guía supremo desempeñen funciones que corresponden al ministro de Asuntos Exteriores).


Atalaya Sociopolítica Instituciones por designación GUÍA SUPREMO: Controla directamente los Guardianes de la Revolución, el ejército, las fundaciones caritativas y ejerce el control ideológico. Es la máxima autoridad política y religiosa. Elegido por la Asamblea de Expertos, es un cargo vitalicio y desde 1989, año del fallecimiento del imam Jomeini, lo ostenta Ali Jamenei. Los requisitos que debe reunir están contemplados en la Constitución (Arts. 5 y 109): estudios en ciencias de la religión, visión social y política, ha de ser justo, piadoso, valiente y con capacidad de liderazgo. Sus funciones van desde el diseño de las políticas generales de la República, tras consulta con el Consejo de Discernimiento, la supervisión de la ejecución de las políticas, la jefatura suprema de las fuerzas armadas, declarar la guerra o la paz, designar o destituir a los juristas de los Guardianes de la Constitución, al jefe del poder judicial, a los máximos dirigentes de la radio y la televisión, al jefe de los Guardianes de la Revolución, arbitrar entre las tres ramas del ejército, formalizar la elección del presidente, destituir al presidente si el Tribunal Supremo considera que ha violado la Constitución o si el Parlamento considera que está incapacitado y perdonar o reducir las sentencias. CONSEJO DE GUARDIANES DE LA CONSTITUCIÓN (SHORA-YE NEGAHBAN-E QANUN-E ASASI (presidido por Ahmad Yanati): verifica que las leyes aprobadas por la Asamblea Consultiva (Parlamento) se ajustan al derecho islámico y a la Constitución; decide sobre la idoneidad o no de los candidatos al Parlamento, a la presidencia de la República y a la Asamblea de Expertos. Seis de sus doce miembros son juristas designados por el Guía Supremo y los otros seis son especialistas en derecho designados por el Consejo Superior de Justicia, cuyo máximo responsable es a su vez designado por el Guía Supremo, a propuesta del Parlamento, por un periodo de seis años. Junto con el Parlamento, constituye el referente del poder legislativo, ya que cualquier legislación aprobada por la Asamblea Consultiva debe ser remitida después al Consejo. Sus atribuciones están reguladas en la Constitución (Cap. 6, arts. 91-97). Sólo los miembros designados por el Guía Supremo, es decir los especialistas en derecho islámico, pueden aprobar o rechazar las legislaciones adoptadas por el parlamento que tengan que ver con la shari‘a, mientras que el conjunto de los doce miembros puede votar sobre el resto de legislaciones relacionadas con la Constitución.

CONSEJO PARA EL DISCERNIMIENTO DE LOS INTERESES DEL SISTEMA (MAJMA-E TASHJIS-E MASLAHAT-E NEZAM) (presidido por Hashemi Rafsanyani, desde 1997): Arbitra en conflictos entre el Consejo de Guardianes de la Constitución y la Asamblea Consultiva y refleja la pluralidad de las tendencias políticas. Instituciones electivas PRESIDENTE (Mahmud Ahmedineyad) VICEPRESIDENTE (Perwez Daudi) ASAMBLEA DE EXPERTOS (MAJLISE- JOBREGAN) (Hashemi Rafsanyani): elige al Guía Supremo y tiene derecho de veto legislativo. Está formada por 86 miembros que se eligen cada 8 años. ASAMBLEA CONSULTIVA ISLÁMICA (MAJLIS-E SHORA-YE ESLAMI). El parlamento iraní, presidido por Ali Lariyani, consta de 290 diputados elegidos cada cuatro años: 285 por representación territorial y 5 en representación de las minorías religiosas reconocidas constitucionalmente (judíos, armenios, caldeos, asirios y zoroastras). Debe aprobar los tratados internacionales y ejerce un control de la acción del presidente que puede bloquear e incluso presentar una moción de censura y petición de dimisión. ¿El triunfo de un reformista supondrá transformaciones? Hasta cierto punto, quizás en el tono y en las formas, y quizás más en política exterior que en las cuestiones internas, porque hay que tener en cuenta que por encima del presidente se encuentra el Guía Supremo, el conservador Ali Jamenei, y podría repetirse lo que le ocurrió a Jatami (obstaculización de sus políticas reformistas, lentitud, hastío de la población). Dos modelos, dos generaciones se medirán en las urnas: la de hombres de religión o que estaban en la primera fila de la política en los primeros momentos de la revolución, reformistas tachados por el bloque conservador de “reformistas occidentalistas traidores”, y la de aquellos que se han forjado a la sombra de la guerra contra Iraq y de las instituciones paramilitares (conservadores, jomeinistas fieles al espíritu de la revolución). Una política exterior de diálogo y distensión frente a un lenguaje agresivo, aunque Ahmadineyad haya rebajado considerablemente el tono en lo referido a política exterior tras el revuelo de Ginebra, afirmando no tener ningún problema con que

Casa Árabe prosigan las conversaciones de paz entre palestinos e Israel y se llegue a la solución de los dos Estados, frente a declaraciones anteriores en las que llamaba a la desaparición del Estado de Israel. La colaboración frente al rigorismo que acarrea sanciones (Resolución 1737 del 21/12/2006; 1747 (3/2007); 1803 (3/2008) por la continuación del programa de enriquecimiento de uranio iraní. Y el reto, vinculado al dossier nuclear, de diversificar su economía, reduciendo su dependencia del petróleo y dejando atrás la economía rentista. En cualquier caso, habrá que tener presente, sean cuales sean los resultados de la próxima cita electoral en Irán, varios elementos que incidirán en las dinámicas internas y externas, en los contextos regional e internacional: 1.La nueva administración estadounidense y, al menos, su nuevo lenguaje con las autoridades de Teherán, propone un diálogo estructurado alrededor de varios ejes (negociaciones sobre el programa nuclear, Afganistán, Pakistán e Iraq) y la revisión de la política estadounidense al respecto basándose en el diálogo directo. Además, la nueva administración ha afirmado que la opción de cambiar el régimen iraní no se contempla y ha descartado cualquier acción militar contra Irán durante las negociaciones, siempre y cuando coopere en los asuntos más polémicos, especialmente la cuestión nuclear, el apoyo iraní a grupos como Hizbullah y Hamás, o las ambiciones iraníes en el Golfo. 2.El reconocimiento del papel de Irán en su entorno regional con su incorporación al grupo de países que abordarán la caótica situación en Afganistán. 3.Las relaciones, un tanto deterioradas, con los centros de poder árabes, especialmente Arabia Saudí y Egipto. Esto requerirá un necesario diálogo entre los países árabes e Irán que, hoy por hoy, no se da debido, en parte, a las propias divisiones de los países árabes entre sí. 4.El dossier nuclear, en el que existen matices entre conservadores y reformistas, si no en las formas sí en el fondo, y la aceptación de reanudar las conversaciones con el 5+1, incluido EEUU. Mientras tanto, Irán sigue afirmando que proseguirá su programa de enriquecimiento de uranio para la producción de energía.

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Recuadro: Datos electorales y últimas elecciones Candidaturas aceptadas por el Consejo de Guardianes de la Constitución: 4 Candidaturas presentadas: 475 (433 hombres y 42 mujeres). Población: 70,5 millones (el 60% tiene menos de 25 años) Electores: 46,2 millones (menos que en 2005: 47 millones) Edad de voto: 18 años PARLAMENTARIAS (14/3/2008): 290 escaños repartidos de la siguiente manera: Bloque

Conservador (156 escaños); Bloque Reformista (39); Independientes (95). El número de votantes fue de 23.725.724 (65%). ASAMBLEA DE EXPERTOS (diciembre de 2006): Triunfo de la corriente “pragmática” de Rafsanyani con una gran diferencia respecto al bloque reformista de Mahdi Karrubi y al bloque conservador de Misbah Yazdi. PRESIDENCIALES (junio de 2005). Tras la purga realizada por el Consejo de Guardianes, quedaron siete candidatos,

INSTITUCIONES ELEGIDAS

ELECTORADO

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NOMBRADOS POR INSTITUCIONES ELEGIDAS

de ellos sólo dos reformistas: Mahdi Karrubi y Muhsen Mehralizadeh. El índice de participación fue del 63% en la primera vuelta y del 48% en la segunda. Presidente electo: Mahmud Ahmadineyad (en segunda vuelta) por el partido Alianza Construcción Irán. En la primera vuelta (17 junio 2005), Rafsanyani obtuvo el 21% de los votos, Ahmadineyad el 19,5% y Karrubi el 17,28 %. En la segunda vuelta, celebrada el 24 de junio, Ahmadineyad se proclamó presidente de la República tras obtener el 61% de los votos, frente al 39% conseguido por Rafsanyani.

INSTITUCIONES NO ELEGIDAS

Parlamento

Guardianes de la Constitución

Jefe de Poder Judicial

Presidente

Gobierno

Fuerzas Armadas

Asamblea de Expertos

Guía Supremo

Consejo de Discernimiento

Elegidos directamente

Designados

Aprobación de candidaturas

FUENTES CHRISTIAN ELLING, Rasmus. “Bring In the Dead: Martyr Burials and Election Politics in Iran”. Middle East Report Online (19 de marzo de 2009). www.merip.org/mero/mero031909.html DJALILI, Mohammad-Reza. Irán: fortalezas y debilidades de una potencia regional. Documentos de trabajo de Casa Árabe, nº 1, septiembre de 2007 (14 págs.) KHATAM, Azam. “The Islamic Republic’s Failed Quest for the Spotless City”. Middle East Report (Nº 250, Spring 2009). www.merip.org/mer/mer250/khatam.html MERINERO MARTIN, María Jesús. La república islámica de Irán: dinámicas sociopolíticas y relevo de las elites. Madrid: La Catarata, 2004. VAKIL, Sanam y HAYES, David. “Iran’s election and Iran’s system”. Open Ddemocracy, 21/4/2009. www.opendemocracy.net/article/iran-s-election-and-iran-s-system-0 www.aljazeera.net/NR/exeres/7A34FCE6-2DA7-468C-B286-8A82D43D4078.htm (Irán, el país y la crisis) www.aljazeera.net/NR/exeres/C824D1F0-7191-452F-9DF3-B8315A3444EB.htm (Corriente políticas en Irán) www.aawsat.com/details.asp?section=4&issueno=11088&article=514162&feature= (Discurso de Musawi, 6 de abril de 2009) www.aljazeera.net/in-depth/Iran_file/2001/5/5-6-1.htm (evolución de los partidos políticos iraníes) DIRECCIONES www.etemademelli.ir (Página del Partido de Confianza Nacional) www.tisri.org/english.asp (Tehran International Studies and Research Institute) www.ahmadinejad.ir (Blog personal del presidente Mahmud Ahmadineyad) http://kalemeh.ir/ (Página web de la campaña electoral de Musawi) www.presstv.com/election2009/default.aspx?sectionid=351070101 (Seguimiento, en inglés, de las elecciones presidenciales de 2009) www.servat.unibe.ch/law/icl/ir00000_.html (Constitución iraní en inglés) www.cidob.org/es/documentacion/biografias_lideres_politicos/asia/iran/mahmoud_ahmadinejad (biografía de Mahmud Ahmadineyad)


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Siria, actor regional e internacional Después de casi una década de aislamiento, hoy Siria está reapareciendo en la escena internacional. La nueva administración estadounidense y algunos líderes europeos están empezando a cambiar sus políticas hacia este país, que ha demostrado ser una pieza clave para resolver muchas de las cuestiones pendientes en Oriente Medio. Por su parte, el gobierno sirio manda señales positivas de apertura al diálogo y de posibles cambios en la gestión de sus asuntos exteriores, pero los elementos en juego son numerosos y conectados entre sí por las distintas relaciones entre las partes, en un equilibrio delicado de intereses políticos y económicos. La Siria que se dibuja hoy en los mapas es el resultado de las reparticiones francobritánicas que siguieron a la Primera Guerra Mundial y a la caída del imperio Otomano. Situada entre Turquía, Iraq, Jordania, Israel y Líbano, Siria está en el centro geoestratégico de las relaciones entre Oriente Medio, Europa y EEUU, y con el devenir del tiempo se ha forjado como relevante actor en la región mediooriental. Entre la independencia del mandato francés en 1946 y la llegada al poder del anterior presidente, Hafez al-Asad, en 1970, la política exterior siria estuvo marcada por una fuerte inestabilidad interna. Se impuso la ideología panarabista y entre 1958 y 1961, Siria se fusionó con Egipto en la República Árabe Unida, y al mismo tiempo empezaron los contactos con la ex Unión Soviética. Después de la derrota de la coalición árabe formada por Siria, Egipto, Iraq y Jordania, en la guerra de 1967 contra Israel –marcada por la ocupación israelí de los territorios sirios de los Altos del Golán, 720 kilómetros cuadrados con riquezas acuíferas– empezó a emerger la figura del entonces ministro de Defensa, Hafez al-Asad, que en 1970 lideró un golpe de Estado que le llevó a ser elegido presidente en 1971. Empieza así la época de mayor estabilidad desde la independencia, pues en los treinta años de su liderazgo, Hafez al-Asad consiguió consolidar el país a nivel interno concentrando el poder en sus manos, y a nivel externo desarrollando una compleja red de relaciones internacionales. La base de la legitimidad del sistema implantado por Hafez al-Asad, que consolidó al mando del país a la minoría alauí a la cual pertenece su familia, residía en la defensa de la causa árabe. Eso permitió que la política exterior de esta “nueva Siria” estuviese caracterizada por la centralidad de sus decisiones guiadas, según las conveniencias, por la ideología pan-arabista o por los intereses propios del país y en algunas ocasiones de manera controvertida, como en los casos de la intervención contra la Organización para la Liberación de Palestina en 1976 en Líbano, la alianza con Irán durante la guerra Irán-Iraq de los años ochenta, o la adhesión en 1991 a la coalición liderada

por EEUU contra la ocupación de Kuwait por parte de Saddam Huseyn. Durante los treinta años de gobierno de Hafez al-Asad se han sucedido muchos de los acontecimientos que siguen definiendo las líneas de la política siria dentro y fuera de Oriente Medio. En 2000, tras su muerte, su hijo Bashar le sucedió en la jefatura del Estado y al principio de su mandato la red construida por el padre le sirvió de apoyo. Aunque Bashar tuvo que enfrentarse pronto al colapso del sistema internacional tal y como él lo conocía, debido a las consecuencias del 11-S, la herencia del anterior presidente sigue trazando el camino del país. Por esta razón es necesario mirar la historia de las relaciones sirias con los actores regionales e identificar algunos elementos clave que influyen en las dinámicas de la región para comprender la posición de Siria en el panorama internacional y la actitud de la actual presidencia respecto a los cambios con los que él y su país han tenido que enfrentarse. El 11-S. La guerra contra el terrorismo

lanzada a nivel global por la administración Bush después de los ataques del 11 de septiembre de 2001 cambió radicalmente las relaciones entre EEUU y Oriente Medio. Bajo el lema “con nosotros o contra nosotros” la tolerancia hacia los países que de alguna forma colaboraban con grupos militantes acabó, y Siria, por su alianza con Irán, las relaciones con Hizbullah y la protección otorgada a algunos líderes de Hamás, fue colocada en el lado negativo de la balanza, aunque participó en la lucha contra alQaida ofreciendo la colaboración de sus servicios secretos. Si el objetivo de la administración Clinton había sido intentar establecer la paz en la región, para Bush la prioridad era el cambio de los regímenes considerados enemigos. Iraq. Las presiones contra Siria aumentaron cuando en 2003 EEUU invadió Iraq lanzando la señal de querer reformar la región a través del cambio forzoso de los regímenes vigentes. Siria, por su parte, se opuso a la intervención militar reduciendo las sanciones económicas en contra de Iraq y violando el embargo establecido por la ONU. Con las tropas estadounidenses patrullando la frontera siria, en junio del mismo año, un grupo de militares hizo una incursión en

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1946. Independencia del mandato francés 1957. Primer acuerdo entre Siria y URSS 1958 - 61. Republica Árabe Unida 1963. Golpe de Estado militar del partido Baaz 1966. Nombramiento de Hafez al-Asad como ministro de Defensa 1967. Guerra de los seis días. Israel ocupa los Altos del Golán 1970. Golpe de Estado dentro del Baaz 1971. Hafez al-Asad es elegido Presidente 1973. Guerra de Octubre entre Siria/Egipto e Israel 1976. Intervención siria en la guerra civil libanesa 1979. Firma de un acuerdo de cooperación y amistad con la Unión Soviética 1979. El Departamento de Estado de EEUU cita a Siria en el listado de países que apoyan el terrorismo internacional 1981. Israel anexiona los Altos del Golán a su territorio nacional 1989. Conferencia de Taif para la normalización de la situación en Líbano. Se legitima la presencia militar siria en el país 1991. Siria participa en la guerra contra Iraq tras la ocupación de Kuwait 1991. Conferencia de Madrid, primeras negociaciones directas entre Siria e Israel 1995-96. Negociaciones directas con Israel con mediación de EEUU (Wye Plantation) 1999-2000. Conversaciones directas de paz con Israel por mediación de EEUU (Shepherdstown) 2000. Fracaso de la segunda cumbre de Ginebra (1ª en 1993) entre al-Asad y Clinton 2000. Muere Hafez al-Asad. Le sucede Bashar 2004. El presidente Bush firma el paquete de sanciones contra Siria denominado SALSA 2004. Resolución 1559 de la ONU 2004. Empiezan las negociaciones entre Siria y la Unión Europea para la redacción de un Acuerdo de Cooperación 2005. EEUU retira a su embajador en Damasco 2005. Siria retira las tropas desplegadas en Líbano 2006. Siria e Irán firman un pacto de defensa mutua 2006-07. Visitas a Siria de representantes de EEUU 2006-08. Negociaciones de paz indirectas con Israel con mediación turca 2007. Siria participa en la conferencia de Anápolis 2008. Incursión militar de EEUU cerca de Abu Kamal. Cierre de la Escuela Americana en Damasco 2008. El presidente Bashar al-Asad participa en la cumbre de Paris sobre la Unión por el Mediterráneo 2009. Normalización de las relaciones diplomáticas entre Siria y Líbano suelo sirio presuntamente persiguiendo a unos líderes iraquíes en fuga. Otra incursión se produjo en octubre de 2008, cuando los militares atacaron una granja cercana a la localidad de Abu Kamal por ser el presunto escondite de un miembro de al-Qaida. Además de las consecuencias en las relaciones con EEUU, la guerra en Iraq provocó inestabilidad en los asuntos internos de Siria, que tuvo que enfrentarse por un lado a la emergencia de los refugiados iraquíes, muchos de ellos instalados en suelo sirio, y por otro a la insurgencia de la oposición kurda, sobre todo en el noreste del país, fomentada por los acontecimientos que ocurrían al otro lado de la frontera. Líbano. La intervención del ejército sirio en la guerra civil libanesa en 1976 marcó el futuro de las relaciones entre estos dos países. Así, Líbano se transformó en el nuevo campo de batalla entre Siria e Israel, donde ambos intentaron perseguir sus objetivos de control regional. Cuando en 1984 se llegó al alto al fuego y en 1985 las tropas multinacionales que intervinieron en el conflicto se retiraron, Siria se vio ganadora, por haber mantenido sus posiciones y limitado el expansionismo israelí. Desde entonces, las tropas sirias permanecieron en el “país de los cedros” hasta la retirada definitiva en 2005, después de las presiones internacionales lideradas por EEUU y Francia y la aplicación de la resolución

1559 de la ONU. La normalización de las relaciones diplomáticas entre los dos países ha empezado esta primavera con la apertura de las embajadas en Beirut y Damasco. Israel. Aunque Siria no reconozca todavía la legitimidad del Estado de Israel, hasta hoy ha establecido con él distintas negociaciones encaminadas principalmente a la restitución de los Altos del Golán, ocupados por Israel en 1967 y anexionados al territorio israelí en 1981. El valor de esta zona y de su recuperación tendría hoy un doble significado: por un lado el actual presidente sirio conseguiría algo que su padre nunca logró, pero por el otro perdería una fuente de cohesión nacional frente a los acuciantes problemas internos. Irán. La alianza entre Siria e Irán es una de las más duraderas y estratégicas de Oriente Medio. Las relaciones entre Damasco y Teherán se empezaron a entretejer en los años ochenta con el apoyo que Hafez al-Asad ofreció a Irán en la guerra contra el régimen iraquí de Saddam Huseyn. Los intereses convergieron nuevamente en Líbano con el respaldo a Hizbullah y más recientemente en el enfrentamiento a las presiones de EEUU. En 2006, posiblemente como consecuencia del aislamiento internacional que ambos sufrían, los dos países firmaron un pacto de defensa mutua, además de muchos

acuerdos económicos y culturales. “Guerras del agua”. La hidrografía de Oriente Medio es un elemento que influye y marca transversalmente las relaciones entre los distintos países. Como se desprende de los análisis recogidos en la obra Consecuencias económicas y ecológicas de los conflictos del mundo árabe, publicado en la Biblioteca de Casa Árabe, la dependencia hidráulica de las aguas renovables de los ríos internacionales es uno de los factores principales de las disputas entre los países ribereños. El reparto natural de las aguas en la región ha generado conflictos por el control de los recursos hídricos y se ha transformado en un arma política utilizada por las distintas partes para alcanzar sus propios objetivos. Siria tiene una dependencia hídrica fluvial externa del 80% y no sorprende que este factor sea un componente relevante de las relaciones con sus vecinos. Turquía se sirve del control del curso alto del Éufrates como instrumento de política exterior para intervenir en los asuntos regionales y presionar a Damasco y a Bagdad para conseguir sus objetivos, como por ejemplo forzarles a que interrumpan el apoyo que otorgan a los separatistas kurdos militantes en el Partido de los Trabajadores del Kurdistán que operan en sus territorios. Por otro lado, Israel, con la ocupación de los territorios palestinos y del Golán sirio, se ha otorgado el control prácticamente exclusivo de los recursos


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Casa Árabe “casi-éxito”, en 1995/96 y 1999/2000, en los que colaboró la mediación de EEUU con el entonces presidente, Bill Clinton, que sentaron las bases para replantear el diálogo entre las partes.

Damasco, abril 2009 hídricos de sus alrededores, entre ellos el lago Tiberíades, el río Jordán e, indirectamente, de los afluentes que lo alimentan, entre ellos el río Yarmuk. Este río traza gran parte de la frontera entre Siria y Jordania y es fuente de continuas tensiones entre estos dos países, que desde 1967 intentan conseguir un acuerdo sobre el reparto de sus aguas o la construcción de una presa, planificada desde entonces. El marco internacional Además de los acontecimientos históricos, las fronteras y los conflictos, en los equilibrios entre estos países y Siria, uno de los elementos más importantes viene dado por las influencias de la política exterior de EEUU en la región. El 11-S y sus consecuencias cambiaron el escenario en el que se movían estos actores y es posible que la llegada de Barack Obama a la Casa Blanca modifique nuevamente el panorama internacional y en concreto las expectativas sobre las relaciones entre EEUU y Oriente Medio. Los cambios en política exterior anunciados por su administración (véase Atalaya 5) incluyen una apertura hacia las relaciones con Siria, lo que influiría positivamente en el papel de este país en la región. Siria tiene todo el interés en recuperar el apoyo internacional y, después de muchos años de fracasos en las políticas de acercamiento, también EEUU empieza a reconocer la importancia estratégica de Damasco, sobre todo en el proceso de paz entre Israel y Palestina. Desde que la familia al-Asad está al mando, la seguridad y la unidad del Estado han sido las prioridades que han guiado las políticas del país. En el ámbito de los asuntos exteriores, las líneas directrices han sido por una parte la ideología panarabista y por la otra el apoyo a la

causa árabe contra Israel, con el objetivo de recuperar los Altos del Golán, aunque la combinación de estos intereses no siempre haya dado una lectura clara de los objetivos que el gobierno quería conseguir. Tampoco han sido siempre muy consecuentes las estrategias estadounidenses, que han alternado permisividad y rigidez total en los tratos con Siria. Hoy, que parece que EEUU ha depuesto sus planes de subvertir el liderazgo baazista sirio y que Siria ha dejado de lado la política del “todo o nada”, ambos presidentes han hecho numerosas referencias a la posibilidad de establecer un dialogo entre las partes. Todavía no se ha tomado ninguna iniciativa concreta, puesto que las cuestiones que habría que tratar son muchas, delicadas e interdependientes, y cada una de las partes tiene que estudiar las posibilidades de combinación más convenientes para ellas mismas y sus aliados. Una de las prioridades de EEUU en Oriente Medio es la seguridad de Israel y en este momento los factores que la desestabilizan, además del conflicto irresuelto con los palestinos, son las amenazas de milicias árabes, tanto en Palestina como en Líbano, y las tensiones con Irán y Siria. Centrándose en el dialogo con Siria, y favoreciendo un acuerdo de paz entre ésta e Israel, la administración estadounidense podría conseguir, a la vez, debilitar las influencias iraníes en la región y reducir el apoyo extranjero a Hamás y Hizbullah, además de contribuir a la estabilización de Iraq y Líbano. Consideradas las circunstancias actuales, para la administración estadounidense sería más fácil enfocar su acercamiento a la resolución del conflicto árabe-israelí partiendo desde Damasco, pues la posibilidad de un acuerdo de paz entre Siria e Israel se perfila como un hecho trascendente. Hay dos antecedentes de

En el verano de 2006, los ataques israelíes contra Líbano y la falta de una reacción internacional ante la destrucción que estos provocaron, dejaron claro a Siria que la comunidad internacional apoyaba la erradicación de Hizbullah a cualquier precio y que se había reducido su potencial real de amenaza. Israel no consiguió su objetivo de anular la organización libanesa y aceptó la invitación de Siria, alarmada por el cambio que se había producido, a reanudar unas negociaciones indirectas, con mediación de Turquía, que se hicieron públicas en mayo de 2008. Aunque los ataques israelíes a Gaza de finales de 2008 parecían haber causado la interrupción del diálogo por parte de Siria, las ventajas del logro de un acuerdo y el cambio que se produjo en la Casa Blanca en enero de 2009 crearon un entorno favorable para la continuación de las negociaciones. De hecho, ambas partes declararon que el alcance de un acuerdo realmente válido sería impensable sin el apoyo de EEUU, y la actitud de la nueva administración permite pensar que tomará parte activa en el asunto. Las tres partes tienen muchas razones para perseguir un acuerdo de paz que incluya disposiciones relacionadas con las fronteras, la seguridad, y la normalización de las relaciones diplomáticas. Para Israel, neutralizaría las amenazas del último de sus enemigos árabes significativos y reduciría drásticamente las de sus aliados. Esto podría contribuir a la recuperación de la iniciativa de paz árabe, al acercamiento a una resolución del conflicto árabe-israelí y, para EEUU, además de favorecer la recuperación de su imagen, significaría mucha más estabilidad en la región, tanto en Iraq como en Líbano. Siria recuperaría los Altos del Golán y acabaría con su aislamiento en la comunidad internacional. Su eventual realineación estratégica la libraría del boicot comercial que está sufriendo debido a la aplicación del Syria Accountability and Lebanon Sovereignty Act (SALSA), promovido por la anterior administración estadounidense en 2004, y le permitiría acceder a los mercados internacionales, además de acelerar posiblemente su entrada en la Organización Mundial del Comercio, solicitada en 2002, y desbloquear el proceso de firma del Acuerdo de Asociación con la Unión Europea. Siria sigue apareciendo en el listado de los países que patrocinan el terrorismo internacional redactado por el Departamento de Estado de EEUU, y

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Casa Árabe éste considera que es condición previa a cualquier acuerdo con Israel que renuncie a sus afiliaciones con movimientos como Hamás y Hizbullah. Es posible que a Siria no le siga interesando este tipo de relación actualmente, pues un acuerdo con Israel y la mejora de las relaciones con EEUU la acercarían a otros actores regionales como Egipto, Jordania y Arabia Saudí. Respecto a la alianza con Irán, los dirigentes sirios han declarado en varias ocasiones que no es argumento de las negociaciones con Israel. Pero sería posible, en caso de que la reanudación de las relaciones con EEUU lo requiriera, intentar una desvinculación de la alineación política que permita el mantenimiento de los intercambios económicos y culturales, aunque un realineamiento de Siria anularía de hecho la utilidad del pacto de defensa mutua firmado con Irán. No habría tampoco que excluir la posibilidad de que Damasco no tenga ninguna intención de alterar su alianza con Teherán y que quiera aprovechar el eventual cambio de las relaciones con Occidente para transformarse en el puente de conexión entre éste e Irán y ponerse a la cabeza de las negociaciones para la normalización de la situación en toda la región. Existen otras dos cuestiones pendientes y relativamente determinantes para el futuro de las relaciones internacionales entre Siria, sus vecinos y Occidente: los resultados de las inspecciones de la Agencia Internacional de Energía Atómica (AIEA) sobre las instalaciones de al-Kibar y la sentencia del tribunal internacional instituido para investigar el asesinato del

Atalaya Sociopolítica ex primer ministro libanés, Rafiq al-Hariri. En septiembre de 2007, la aviación militar israelí destruyó un edificio en el noreste de Siria afirmando que se trataba de una estructura para la instalación de un reactor nuclear construido con la cooperación de Corea del Norte, pero Siria negó desde el primer momento que fuese con fines armamentísticos, lo que supondría la violación del Tratado de No-Proliferación Nuclear, e invitó a la AIEA a que realizara sus verificaciones sobre el terreno.

a la firma del Acuerdo de Doha de mayo de 2008 para resolver las tensiones en Líbano. Pero los resultados de la comisión de investigación y del tribunal internacional instituidos para resolver el caso al-Hariri podrían afectar estos nuevos equilibrios. No obstante, dicha investigación ha dejado de tener el gran foco internacional que tuvo inicialmente y, hace unas semanas, el Tribunal liberó a cuatro militares libaneses pro-sirios acusados como presuntos implicados en el atentado.

La cuestión todavía irresuelta de quién asesinó a Rafiq al-Hariri es un asunto aún más delicado. Entre la comunidad internacional recayeron las sospechas contra Siria. EEUU retiró su embajador en Damasco, mientras que los países europeos mantuvieron las relaciones diplomáticas pero congelaron las interacciones de alto nivel y las negociaciones para concluir un Acuerdo de Asociación entre la Unión Europea y Siria, después de haber sido puestas en marcha en octubre de 2004. Lo ocurrido afectó también a las relaciones entre Siria y Arabia Saudí, para la cual al-Hariri era un estrecho aliado y su muerte implicó un duro golpe a los intereses saudíes en Líbano. Después de cuatro años de fuertes tensiones, parece que hoy las relaciones entre Siria y Europa –Francia en particular– han mejorado, gracias al cambio ocurrido en el Elíseo con la elección de Nicolás Sarkozy y a la nueva actitud que ha demostrado Siria, proclive a reanudar las negociaciones con Israel y contribuyendo de forma determinante

Muchas son las incógnitas sobre el futuro de las relaciones internacionales de Siria, sobre todo porque los principales actores implicados en los posibles cambios todavía no se han expresado, pues el enviado especial para la paz en Oriente Medio del gobierno estadounidense, George Mitchell, no ha visitado Siria, no se ha nombrado un nuevo embajador de EEUU en Damasco y el nuevo gobierno israelí –cuyo primer ministro, Benjamin Netanyahu, declaró en su campaña electoral no estar dispuesto a devolver los Altos del Golán a cambio de un acuerdo de paz–, no parece tener un planteamiento claro e inequívoco sobre Siria. Recientemente, en toda Siria han aparecido nuevas fotografías del presidente Bashar al-Asad acompañadas del eslogan “Creo en Siria”, que recuerdan sin duda la actitud positiva del mensaje “Sí, podemos” de la campaña electoral de Barack Obama a la presidencia. El tiempo demostrará si las relaciones entre estos dos líderes van más allá de la retórica.

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Perfiles MIR HUSAYN MUSAWI. “Libertad y cambio”. Candidato reformista a la presidencia iraní. Musawi, que sucedió en el cargo al liberal Mehdi Bazargan, llevó a cabo en plena guerra un fuerte proceso de estatalización de la economía con una dimensión “revolucionaria” fuertemente anticapitalista que desaparecería tras el final de la contienda (agosto de 1988) y tras la muerte de Jomeini (junio 1989), dando paso, ya sin Musawi, a una reducción del intervencionismo del Estado, a un progresivo liberalismo económico y a procesos de privatización. Parece que la figura de Musawi como primer ministro en esa dura época es muy bien recordada: fue pionero en la creación de una especie de cupones de racionamiento durante la guerra irano-iraquí que garantizaron un reparto equitativo de los productos imprescindibles para cubrir las necesidades básicas.

El pasado 10 de marzo, el ex primer ministro Mir Husayn Musawi anunció oficialmente su candidatura a las elecciones presidenciales iraníes que tendrán lugar el próximo 12 de junio. Este hecho supuso, en un principio, una triple candidatura del frente reformista: el propio Musawi, el ex presidente Muhammad Jatami y el ex presidente de la Asamblea Consultiva (Parlamento), Mahdi Karrubi, máximo dirigente del partido Etemad-e-Melli (Confianza Nacional), quien cayó en la primera vuelta de las elecciones de 2005. Sin embargo, pudo más el temor a una posible dispersión del voto reformista y, pocos días después, Jatami anunció la retirada de su candidatura declarando su apoyo a la de Musawi. Musawi nació el 29 de septiembre de 1942 en Jamina, cerca de la ciudad de Tabriz, capital de la región de Azerbiyán (noreste del país). Se licenció en Arquitectura y Urbanismo por la Shahid Beheshti University (antes Universidad Nacional de Irán) en Teherán en 1970, y poco después comenzó su carrera académica como profesor en la Facultad de Ingeniería de dicha universidad. Su activismo político despertó en la época universitaria, cuando militó en las filas del movimiento estudiantil opuesto al Shah y poco después de licenciarse fundó el Movimiento Islámico de los Iraníes.

Se involucró directamente en la revolución posterior a la revolución del 79, y llegó a ser una de las personalidades más destacadas de ese momento histórico: trabajó como jefe de redacción del periódico Yumhuri Islami, portavoz del Partido de la República Islámica, el movimiento que aglutinó a los partidarios del imam Jomeini –de hecho, Musawi se confiesa seguidor de los pasos del fundador del Irán moderno–, después pasó a dirigir la Oficina Política del Partido y fue ministro de Asuntos Exteriores entre agosto y diciembre de 1981, en plena guerra irano-iraquí, bajo las presidencias de Abu-l-Hasan Beni Sadr y Muhammad Ali Raya’i . En octubre de 1981, cuando Ali Jamenei llegó a la presidencia, Musawi fue nombrado primer ministro, cargo en el que se mantuvo hasta julio de 1989, fecha en la que la figura del primer ministro quedó abolida por medio de una enmienda constitucional que otorgaba al presidente de la República las atribuciones ejecutivas que hasta entonces tenía el primer ministro, de manera que el presidente se convertía en la segunda autoridad del país tras el Guía Supremo. Como primer ministro, le tocó lidiar con la guerra irano-iraquí y sus nefastas consecuencias sociales y económicas, y lo hizo bien ya que evitó que el país se derrumbara económicamente y que estallara una revuelta social.

Tras retirarse del terreno político, Musawi se dedicó a la enseñanza universitaria, aunque poco después entró a formar parte del Consejo de Discernimiento de los Intereses del Sistema, presidido por Akbar Hashemi Rafsanyani desde 1997, pero siempre se mostró reacio a cualquier aparición en los medios de comunicación, y así, alejado de los focos, entre bambalinas, fue consejero de los presidentes Rafsanyani (1989-1997) y Muhammad Jatami (1997-2005), elegido en unas elecciones, las de 1997, en las que Musawi rechazó competir. En las elecciones de 2005, Musawi recibió presiones por parte de personalidades de la corriente reformista para presentar su candidatura, aunque éste puso varias condiciones en aquel entonces: que las fuerzas de seguridad estuvieran sometidas a la supervisión del gobierno y la creación de un organismo de radiotelevisión independiente que fuera capaz de reflejar las opiniones de todos los actores políticos. Por supuesto, ante la firme oposición a su candidatura del Guía Supremo, Ali Jamenei, con quien había mantenido grandes diferencias en la década de los ochenta. Al final, esas elecciones se disputaron en segunda vuelta el 24 de junio de 2005 entre Rafsanyani y un ultraconservador, Mahmud Ahmadineyad, que se convirtió en presidente de la República. Después vino otra época de cierto alejamiento de la política, hasta el 9 de marzo de 2009, fecha en la que anunció su

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Casa Árabe candidatura, sorprendiendo a propios y extraños. ¿Por qué ese regreso a la esfera pública? Porque, según Musawi, el país está siendo estafado, porque las leyes que aprueba el parlamento no encuentran el suficiente respaldo de parte de otras instituciones para ser aplicadas, porque es necesario un discurso nuevo que recupere el ambiente de los primeros momentos de la revolución islámica de 1979 y porque el país se ha empobrecido en todos los sentidos. El 16 de marzo obtuvo ya una pequeña victoria en su camino a la presidencia: Jatami retiró su candidatura a las presidenciales de junio y anunció su apoyo a Musawi, quien, según el ex presidente, goza de un gran apoyo popular entre las clases más desfavorecidas, la clase trabajadora, los sindicatos e incluso entre los Guardianes de la Revolución, y que está muy capacitado para aplicar un programa basado en la “libertad y el cambio”, heredando y garantizando los logros conseguidos en la etapa de Jatami. Además, Jatami temía la dispersión del voto reformista ante la presencia de tres candidatos de esta tendencia: él mismo, Musawi y Karrubi. Un error que les costó caro a los

Atalaya Sociopolítica reformistas en las elecciones de 2005 en las que triunfó Ahmadineyad. Según se dijo hace unos meses, después de que Musawi anunciara su intención de presentarse a las elecciones, Jatami le propuso dos opciones: bien realizar ambos una ronda “electoral” por las principales ciudades para captar el pulso de la calle y que fuera la opinión pública la que decidiera cuál de los dos debía retirarse en favor del otro, o bien Jatami retiraría su candidatura en caso de que Musawi insistiera en presentarse candidato Musawi, calificado como un político reformista con una visión socialista de la economía, no ha anunciado un programa electoral detallado, sólo que “ha llegado el momento de un sólido compromiso con la libertad”. Está casado con Zahra Rahnavard, una figura que también ha destacado en el marco de la revolución islámica. Zahra nació en el seno de una familia religiosa en Teherán, estudió en el Tehran Teachers’ College, donde se preparó para ejercer la docencia. A finales de los sesenta conoció a Musawi que, al igual que ella, se

oponía al régimen del Shah y con quien compartía unos mismos valores islámicos. Se casaron en 1969 y después estudió en el Departamento de Arte de la Universidad de Teherán. Se unió al círculo del filósofo islamista Ali Shariati y tras la detención de éste, en 1976, emigró a EEUU con sus hijos y entró a formar parte de la Confederación de Estudiantes Iraníes. Regresó a Irán justo antes del triunfo de la revolución y se convirtió en una de las mujeres más influyentes promoviendo los programas culturales, económicos y políticos de la República Islámica, especialmente durante el período en el que su marido fue primer ministro. Rahnavard tiene numerosas publicaciones sobre arte, literatura, poesía, religión y política. Musawi, por su parte, es un hombre culto, preside hasta el momento la Academia Iraní de las Artes, apasionado de la pintura, habla inglés y árabe y da clases de Ciencias Políticas en la Universidad de Formación del Profesorado (Tarbiat Modarres). Es miembro del Consejo de Discernimiento y del Consejo Superior de la Revolución Cultural, aunque no participa en sus actividades desde hace tiempo.


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Opinión pública ¿Están los pakistaníes satisfechos con su democracia? La organización Gallup publicó el pasado mes de marzo una encuesta sobre Pakistán, realizada con una muestra de 840 adultos, sobre la opinión de los pakistaníes respecto a su democracia. La encuesta no se realizó en las Áreas Tribales ni en la región de Jammu-Cachemira, áreas cuya población supone el 5% del total. Así, el 38% de los encuestados aseguró estar poco satisfecho o muy poco satisfecho con la manera en que funciona la democracia en Pakistán; el 17% declaró sentirse satisfecho o muy satisfecho; y el 26% no se decantó por ninguna de las dos opciones. Respecto a los temas que más preocupan a los pakistaníes y que consideran los mayores desafíos, el desempleo se sitúa en primer lugar, seguido de la situación política y la falta de recursos para comida, vivienda y asistencia médica.

Imagen de los líderes políticos y confianza en las instituciones en Turquía El Centro turco Metropoll realizó, el pasado mes de enero, una encuesta sobre la imagen de los líderes políticos turcos y la confianza en las instituciones. La encuesta, realizada con una muestra de 1.348 adultos, revela que la mayoría de los turcos (62,7%) está satisfecha con la labor de Abdullah Gül como presidente, mientras que el 31,5% desaprueba su trabajo. Además, el 71,9% de los encuestados opina que Gül es un hombre honesto y digno de confianza y el 24,3% cree que no. El 65,1% le considera un hombre democrático y a favor de las libertades; frente al 29,3% que no lo ve así. De la misma manera, el 63,7% cree que Gül es un líder fuerte y decidido, mientras que el 31,9% no lo cree. Respecto a si Abdullah Gül puede llegar a convertirse en el “presidente de todos” los turcos, el 48,1% opina que sí es posible; el 34,5% cree que no y el 13,4 considera que podría llegar a serlo “en parte”. Por último, el presidente Gül obtiene una calificación media de 7, en una escala del 1 al 10. Respecto a Recep Tayyeb Erdogan, el 55% cree que está desarrollando bien su trabajo como primer ministro y el 40% lo desaprueba. Es considerado honesto y digno de confianza por el 59,6%, mientras que el 35,8% no lo ve así. Respecto a si es un hombre democrático y a favor de las libertades, el 57,3% cree que si y el 38,6% que no. El 71,8% le considera un líder fuerte y decidido; el 25,7% no. Por último, el primer ministro obtiene una calificación media de 6,8 en una escala del 1 al 10.

Los encuestados también fueron preguntados acerca de Deniz Baykal, presidente del Partido Republicano del Pueblo (CHP) y uno de los principales líderes de la oposición en el Parlamento, que ha obtenido puntuaciones desfavorables. El 73,8% considera que no realiza bien su trabajo y el 22,3% aprueba cómo desarrolla su labor en la oposición. El 61,7% no le considera una persona honesta, frente al 31,2% que sí. El 53,6% cree que no es un hombre democrático pero el 41,4% sí lo cree. Sobre si es un líder fuerte y decidido, el 64,7% cree que no y el 29,9% que sí. Deniz Baykal obtiene un 4,5 de puntuación media. Devlet Bahceli, presidente del opositor Partido del Movimiento Nacionalista (MHP), fue también sometido al juicio de los encuestados: el 40,5% aprueba cómo desarrolla su trabajo, frente al 50,4% que lo desaprueba. El 52,6% le considera

honesto y digno de confianza (el 39,1% opina lo contrario) y el 47,3% cree que es una persona democrática y a favor de las libertades (46,5% no lo cree). Además, el 42,4% opina que es un líder fuerte, mientras que el 51,5% cree que no lo es. Por último, Bahceli ha obtenido un 4,9 de puntuación media. Otro tema tratado en la encuesta es el futuro de la integración turca en la UE. Preguntados sobre qué votarían si se celebrase un referéndum a este respecto, el 55% votaría a favor de la integración; el 35,8% votaría en contra; el 7,2% no está decidido; y el 2% no sabe o no contesta. En relación con el debate suscitado en torno al nuevo canal de televisión TRT 6, canal de 24h que emite en lengua kurda, el 48,5% aprueba esta iniciativa, mientras que el 45% no está de acuerdo.

80 70 60 50 40 30 20 10 0

Gul Erdogan Baykal Bahcely Opinión general favorable

Si es honesto

Si es democrático

Si es decidido

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Por otra parte, los encuestados fueron preguntados acerca del grado de confianza que les inspiran las distintas instituciones turcas y el resultado fue el siguiente: Nombre Institución

Calificación media

Institución militar Policía Judicatura Tribunal Supremo Presidente Parlamento Primer ministro Gobierno Medios de comunicación Devlet Bahceli (líder oposición) Políticos Deniz Baykal (principal líder oposición)

8,3 7,8 7,3 7,3 6,9 6,9 6,3 6,3 5 4,5 4,1 3,8

Preguntados sobre a quién votarían si se celebraran elecciones parlamentarias ahora mismo, el 49,3% respondió que daría su voto al Partido Justicia y Desarrollo (AKP); 11,5% al Partido Republicano del Pueblo (CHP); el 5,3% al Partido del Movimiento Nacionalista (MHP); el 0,4% al Partido Sociedad Democrática (DTP); el 1,1% al Partido de la Felicidad (SP); el 0,9% al Partido Democrático (DP); el 1,5% respondió “otro”; el 15,4% no tiene clara la elección; el 2,7% votaría en blanco; el 1,6% se abstendría; y el 10,3% NS/NC. Entre todos los políticos, hombres de Estado y diferentes líderes turcos, Erdogan es el más admirado, con un 22,7%, seguido de Abdullah Gül, con un 11,6%. En tercer lugar, Ahmet Necdet Sezer (ex presidente de la República) obtiene un 4,2%, el mismo porcentaje que apoya a Deniz Baykal, del CHP; ambos seguidos por Devlet Bahceli, del MHP, con un 3,7%. En quinto lugar, el también ex presidente de la República, Suleyman Demirel, con un 3%.

Iraq 2009 La cadena de información estadounidense ABC ha organizado, desde 2004, seis sondeos de opinión a nivel nacional en Iraq y se acaban de publicar los resultados de Iraq 2009: Where things stand. Co-financiadas también por la BBC y la cadena japonesa NHK, las 2.228 entrevistas se realizaron cara a cara en lengua árabe y kurda entre el 17 y el 25 de febrero de este año encargando el trabajo de campo a las agencias D3 System de Viena y la KA Research Ltd. de Estambul. Las respuesta a las 50 preguntas denotan cambios muy relevantes en la actitud pública iraquí respecto a las anteriores encuestas, con una disminución de la violencia, el aumento del bienestar económico y la mejora de los servicios que han incrementado el optimismo hacia las instituciones públicas y el apoyo a la democracia.

Respecto a cual tendría que ser la estructura política futura de Iraq, el 70% de los entrevistados elegiría un Iraq unificado con gobierno central en Bagdad, el 20% un Estado federal con distintos gobiernos regionales y el 7% la división en Estados independientes. Las respuestas a esta pregunta denotan las diferencias entre los distintos componentes étnico-religiosos de la población: 100% 80%

Estados independientes

60% 40%

Estado federal

20%

Gobierno central

0% Sunníes

Shiíes

Kurdos

Sobre qué tipo de sistema político prefiere, el 64% contesta que “democracia”, el 19% un “estado islámico” y el 14% “un líder fuerte de por vida”, cuando en 2007 a la misma pregunta las respuestas fueron respectivamente 43%, 22% y 34%. Respecto a la confianza en las instituciones que actúan en Iraq las respuestas se pueden resumir en el siguiente gráfico: 100

Los avances se notan, sobre todo, respecto a la pérdida de confianza registrada durante el conflicto entre 2006 y 2007, cuando sólo un 23% de la población esperaba que las cosas mejoraran en Iraq en el plazo de un año, mientras que ese porcentaje se eleva al 60% hoy en día. La diferencia se nota, especialmente, en el grupo árabe-sunní para los cuales se ha pasado de un 4% a un 46%. La confianza en el futuro pasó de un 76% en 2004 a un 29% en 2007, mientras que hoy un 56% de la población cree que las cosas irán mejorando en su vida, de hecho, el 44% de los entrevistados cree que sus hijos tendrán un futuro mejor mientras que en 2007 el 42%, creía que lo tendría peor.

Respecto a las influencias extranjeras en el país, a la pregunta “¿Quién cree que controla las cosas en su país?” el 53% de los entrevistados contestó “Estados Unidos”, el 32% el “Gobierno Iraquí” y el 9 % “Otros”. Sobre el trabajo hecho por EEUU y las fuerzas de la coalición, el 69% la califica negativamente, pero mejor respecto a 2007 cuando el 80% compartía esta opinión. Dentro de los distintos grupos son los sunníes con un 90%, (98% en 2007), quienes tienen la peor opinión sobre las fuerzas de la coalición.

Los problemas más importantes con los que la mayoría de la población se está enfrentando hoy son, para el 32%, económicos y sociales, mientras que en 2007 el 48% consideraba que era la inseguridad.

El 40% de la población cree que las fuerzas iraquíes no están listas todavía para asumir la seguridad del país sin la colaboración de fuerzas extranjeras y para el 63% lo estarán en los próximos dos años. Respecto al acuerdo entre los gobiernos iraquí y estadounidense sobre la retirada de las tropas en 2011, el 46% de los entrevistados cree que tendrían que dejar el país antes, mientras que el 16% cree que tendrían que quedarse más tiempo.

Ejército iraquí Policía 50

Fuerzas de EEUU Líder local Gobierno nacional iraquí Milicias locales

0 2005

2007

2008

2009


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Atalaya Sociopolítica El siguiente gráfico resume las opiniones sobre el papel que tienen estos distintos actores extranjeros en Iraq: 80 60 40

Positivo

20

Neutral Negativo

0

Rusia

Arabia Saudí

Irán

Siria

Turquía

EEUU

Reino Unido

Para el 47% de los entrevistados, las recientes elecciones provinciales han sido libres y justas, para el 37% no lo han sido y para el 14% depende del sitio en el que han tenido lugar. Las mismas elecciones han aumentado la confianza del 43% de los entrevistados sobre la posibilidad de que en Iraq pueda funcionar un sistema de elecciones libres, para el 37% no hay diferencias y para el 18% ha disminuido la confianza. Las expectativas sobre los efectos de las elecciones en distintos ámbitos son: Efecto Negativo

Igualdad para las mujeres

Efecto positivo No tendrá efectos

Creación de posibilidades económicas Suministro de servicios Seguridad Cooperación entre las facciones Situación política 0

10

20

30

40

50

60

Los kurdos tienen una mejor opinión respecto al estado de las relaciones entre los grupos étnico-religiosos puesto que el 67% define como buenas las relaciones entre árabes y kurdos, mientras que el 51% de los shiíes y el 78% de los sunníes las considera malas y el 80% de los kurdos cree que son buenas las relaciones entre los dos grupos musulmanes, mientras que solo un 45% de los sunníes y un 61% de los shiíes comparte esta valoración.

La popularidad de Hamás y Fatah El Centro Palestino de Investigación Política y de Opinión realizó una encuesta (en inglés, en árabe), entre el 5 y 7 de marzo, en Cisjordania y la Franja de Gaza, con una muestra de 1.270 palestinos adultos, sobre diversos temas de política interna. Como principal observación, cabe destacar el aumento de la popularidad de Ismael Haniyya y de Hamás, frente al descenso de la popularidad de Abbas, de Fatah y del gobierno de Salam Fayyad. La encuesta pone de manifiesto también que, a pesar de estos resultados, la popularidad de Fatah sigue siendo mayor que la de Hamás. Si se celebraran elecciones presidenciales ahora, el 47% de los encuestados apoyaría a Haniyya, mientras que el 45% daría su voto a Abbas. Pero si los candidatos fueran Marwan Barghouti y Haniyya, el primero ganaría con un 61% de los votos y el segundo recibiría el apoyo del 34%. La popularidad de Hamás se ha elevado del 28% (que recibió en diciembre) al 33% obtenido ahora, mientras que Fatah desciende del 42% al 40% durante el mismo periodo. El porcentaje de satisfacción respecto a la actuación de Abbas ha descendido también del 46% (diciembre) al 40% actual. Lo mismo ha ocurrido respecto a la actuación del gobierno de Fayyad, que desciende del 34%

al 32%. Mientras tanto, la satisfacción respecto al gobierno de Haniyya ha aumentado significativamente del 36% al 43%. Además, el hecho de que el mandato de Abbas haya llegado a su fin el pasado enero ha llevado al 27% de los encuestados a considerar que el presidente legítimo hoy en día es el portavoz del Consejo Legislativo; el 24% considera que no hay actualmente un presidente legítimo; y el 39% opina que el presidente es Abbas. Respecto a qué gobierno es el legítimo actualmente, el 35% opina que el de Haniyya y el 24% cree que es el de Fayyad. Hace tres meses, el 28% apoyaba al gobierno de Haniyya y el 30% al de Fayyad. A pesar del aumento de la popularidad de Hamás y Haniyya, una gran mayoría (71%) opina que las condiciones en las que viven ahora los palestinos son peores que antes de la guerra; el 11% considera que se encuentran ahora mejor; y el 17% cree que no ha habido cambios. En la Franja de Gaza, el porcentaje de palestinos que considera que la situación ha empeorado alcanza el 79%. A pesar, también, del aumento del apoyo a Hamás, el llamamiento realizado por este grupo para la creación de un nuevo cuerpo de representación en el que se puedan integrar los grupos de la resistencia no ha obtenido un gran apoyo: tan sólo un tercio de los palestinos ha apoyado la iniciativa frente al 57% que opina que la OLP debe seguir existiendo.

Además, el 46% opina que la prioridad para los palestinos debería ser la unificación de Gaza y Cisjordania; el 28% cree que debería ser la vuelta a la calma y la apertura de los pasos fronterizos; y el 25% considera que la prioridad es la reconstrucción de Gaza. Por último, el 63% cree que si Hamás ganara las elecciones presidenciales y legislativas, el cerco a Gaza se haría más intenso; el 19% opina que se mantendría igual; y el 12% considera que la victoria de Hamás conduciría al levantamiento del cerco y al fin del boicot. Por el contrario, si ganara Fatah, el 11% cree que el cerco se intensificaría; el 24% cree que las condiciones se mantendrían igual; y el 61% opina que se conseguiría el levantamiento del cerco y el fin del boicot. Easta última opción varía significativamente entre Cisjordania (52%) y la Franja de Gaza (76%). De la misma manera, el 47% cree que si Hamás ganara unas elecciones presidenciales y legislativas, se consolidaría la división entre la Franja de Gaza y Cisjordania; el 23% opina que se mantendría igual; y el 24% considera que se alcanzaría la unificación de ambos territorios. Por el contrario, si ganara Fatah, el 31% cree que este resultado consolidaría la división; el 26% considera que se mantendría igual; y el 37% opina que Fatah lograría la unificación del territorio.

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Documenta 15ª Sesión de la Unión Parlamentaria Árabe Entre el 7 y el 9 de marzo se celebró en la capital de Omán la 15ª Sesión de la Unión Parlamentaria Árabe, en preparación para la Cumbre árabe que se celebraría en Doha a finales del mismo mes. Bajo los auspicios del gobierno de Omán, presididos por Haytham Bin Tareq, ministro de Cultura y Legado, e invitados por el Parlamento omaní, representantes de dieciocho países árabes acudieron a la ciudad de Mascate para coordinar sus políticas en torno a diversas cuestiones, como la causa palestina, la orden de arresto dictada por el Tribunal Penal Internacional contra el presidente sudanés Omar al-Bashir, el terrorismo o las armas de destrucción masiva.

Respecto a la orden de busca y captura contra el presidente sudanés, los presentes aseguraron el rechazo total a la decisión del TPI, alegando que está motivada por intereses políticos y que viola la soberanía del país. Y sobre la cuestión palestina, elogiaron los esfuerzos de reconciliación que se estaban desarrollando en El Cairo. También se trataron las relaciones árabe-africanas, euro-árabes e inter-árabes, así como el trabajo interno de la Unión Parlamentaria Árabe y la necesidad de superar las diferencias y alcanzar una reconciliación árabe.

temas de seguridad nacional, donde todos los participantes subrayaron la necesidad de trabajar conjuntamente en esta dirección e insistieron en la importancia de que líderes, gobiernos y organizaciones de todo tipo se coordinaran y cooperaran para garantizar la seguridad regional árabe. Se analizó también la crisis económica mundial y se propuso la celebración de una reunión de los representantes de las delegaciones económicas de cada Parlamento para elaborar un programa con el que proteger las economías árabes.

El tema prioritario fue la coordinación en

(Comunicado final en árabe)

21ª Cumbre Árabe de Doha Los países miembros de la Liga Árabe acudieron el pasado 30 de marzo a la capital de Qatar, Doha, para celebrar la 21ª Cumbre Árabe. Los representantes árabes asistieron a la cumbre en medio de un clima de intensas discrepancias y con serias dificultades en el camino hacia la reconciliación palestina. Uno de los temas centrales de la agenda de trabajo fue Israel, su agresión contra Gaza y el nuevo gobierno y se hizo especial hincapié, también, en la necesidad de unir las filas palestinas. Los líderes árabes pidieron al secretario general de la ONU, presente en la reunión, que exija a Israel que detenga la construcción de colonias

judías en Cisjordania. Egipto fue criticado por algunos por su actuación durante la última agresión israelí contra Gaza. Prueba de la tensión inter-árabe fue que este país decidió rebajar el nivel de su representación y el presidente Mubarak no asistió. La cuestión de la orden de detención dictada contra el presidente sudanés Omar al-Bashir, que desafiando la orden del Tribunal Penal Internacional se encontraba presente en la reunión, fue tajantemente rechazada por todos los líderes árabes. La situación en Somalia, Iraq y Sudán fue también estudiada en esta cumbre.

Como paso previo a la cumbre de Doha de finales de ese mismo mes, el “cuarteto árabe” (el rey Abdallah de Arabia Saudí, el presidente egipcio, Hosni Mubarak, su homólogo sirio, Bashar al-Asad, y el emir de Kuwait, Sabah alAhmad al-Sabah) se reunió en Riad, el pasado día 11 de marzo, para analizar temas diversos. Esta minicumbre se celebró por iniciativa del monarca saudí con el objetivo principal de limar las diferencias inter-árabes a propósito de la cuestión palestina y de llegar a la cumbre de Doha con una postura unificada al respecto. (Comunicado final en árabe)

Conferencia especial sobre Afganistán organizada por la Shanghai Cooperation LaShanghaiCooperationOrganization(OCSh) organizó, el pasado 27 de marzo en Moscú, una conferencia especial sobre Afganistán y sobre la búsqueda de mecanismos de seguridad en el país, en la que participó también la Organización de la Conferencia Islámica (OCI), ya que Afganistán siempre ha estado presente en la agenda de este organismo desde la década de los ochenta del pasado siglo. A la reunión asistieron representantes de más de una veintena de países, incluidos Irán y Estados Unidos, países miembros de la OCSh (Rusia, Kazajistán, China, Kirguistán, Tayikistán y Uzbekistán), además de India, Mongolia y Pakistán como observadores del foro centroasiático. Turkmenistán, Turquía, Afganistán y el G-8 (Alemania, Canadá, EEUU, Francia, Italia, Japón y Reino Unido, además de Rusia) figuraron también entre los invitados a Moscú en un intento por aunar esfuerzos y voluntades en la solución de diversos conflictos, agravados tras la invasión en

2001 del territorio afgano por parte de Estados Unidos y aliados de la OTAN. El portavoz de Exteriores ruso, Andrei Nesterenko, dijo que la conferencia especial estaba orientada al análisis de una serie de temas relacionados con la influencia de la situación afgana en la estabilidad y seguridad de los países limítrofes. El Plan de Acción Conjunta, adoptado por unanimidad, destacaba la importancia de desarrollar una interacción práctica entre Afganistán y sus vecinos en la lucha contra el terrorismo, el tráfico de drogas y el crimen organizado. En este sentido, la OCSh llama al desarrollo de la cooperación con Afganistán, incluyendo la creación de agencias anti-droga, la lucha contra el blanqueo de dinero y un mejor control fronterizo. El objetivo principal de esta reunión era atraer a Afganistán a la órbita de la OCSh, algo que aprueba India pero que pone a EEUU en un

aprieto. Aún así, Alexander Lukin, un analista ruso, ha asegurado que la OCSh ofrece a EEUU un formato apropiado para comenzar un posible diálogo con Irán. Celebrada apenas un mes después de que Kirguistán anunciara el cierre de una base aérea estadounidense en su territorio, la OCSh reiteró su postura contraria al expansionismo de los intereses militares de EEUU en Asia Central al tiempo que expresaba su deseo de cooperar con EEUU y la OTAN en relación con Afganistán Por su parte, la OCI expresó su intención de organizar una conferencia en la capital afgana, en coordinación con el gobierno afgano y en presencia de pensadores y ulemas, sobre seguridad y estabilidad en el país, en concreto, y en la zona en general. (Declaración de la Conferencia Especial sobre Afganistán realizada bajo los auspicios de Shanghai Cooperation Organization, texto en inglés)


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Conferencia especial sobre Afganistán organizada por la ONU en La Haya Representantes de más de 70 países y organizaciones acudieron el pasado día 31 de marzo a La Haya para participar en una conferencia especial sobre Afganistán organizada por la ONU. Con el título “International Conference on Afghanistan: A Comprehensive Strategy in a Regional Context”, y co-dirigida por los ministros de Asuntos Exteriores de Afganistán y Holanda, Rangin Dadfar Spanta y Maxime Verhagen respectivamente, y el representante especial del Secretario General de la ONU para Afganistán, Kai Eide, la conferencia tenía como objetivo fortalecer la cooperación y consolidar el compromiso de la comunidad internacional con Afganistán.

La conferencia centró el debate en torno a la situación actual del país, estudiando temas de política, seguridad y desarrollo, los próximos procesos electorales (presidenciales en agosto de 2009 y parlamentarias en 2010) y el contexto regional. Entre sus prioridades, se destacó la necesidad de fortalecer las instituciones, de generar crecimiento económico, mejorar la seguridad y fomentar la cooperación regional. Los participantes alabaron la iniciativa del gobierno afgano de integrar en la vida civil a aquellos combatientes que han abandonado las armas y respetan la Constitución y la ley. Por otro lado, Estados Unidos está buscando apoyo para la nueva estrategia de Barack Obama

en Afganistán, que incluye un aumento de las tropas, más ayuda económica para Afganistán y Pakistán y un mayor enfoque en la lucha contra al-Qaida en la frontera entre ambos países. Además del presidente afgano, Hamid Karzai, y de la Secretaria de Estado estadounidense, Hillary Clinton, asistieron ministros de Exteriores y representantes de Pakistán, Australia, China, Rusia, Japón e Irán. Así mismo, la Unión Europea, la OTAN, la OCDE, el Banco Asiático de Desarrollo, el FMI y el Banco Mundial estuvieron también representados en la reunión. (Comunicado final en inglés)

Conferencia de países donantes de Pakistán Tokio acogió el pasado 16 de abril una conferencia de países donantes de Pakistán, liderada por los Amigos de un Pakistán Democrático (Friends of Democratic Pakistan, FoDP), encabezados por EEUU y Japón, en la que participaron 31 países y 18 organizaciones internacionales. EEUU y Japón se comprometieron a aportar 1.000 millones de dólares cada uno, dinero que debe ser empleado en estabilizar la economía, fortalecer el sistema de seguridad social y mejorar la lucha contra el terrorismo y la pobreza. Los reunidos dieron su apoyo

al gobierno de Asif Ali Zardari y a su estrategia de desarrollo, al tiempo que expresaron su preocupación por la seguridad de este país.

destinarse a proteger a las clases más desfavorecidas de los efectos de la crisis alimenticia y de la recesión económica global.

La Unión Europea se comprometió a donar 485 millones de euros (640 millones de dólares) hasta 2013 para el desarrollo de programas de educación, desarrollo rural y energía renovable. Arabia Saudí ofreció 700 millones de dólares e Irán 300. En total, consiguieron reunir 5.280 millones de dólares que, a lo largo de los dos próximos años, deben

Esta donación llega después de los 7.600 millones que el FMI donó el pasado año y se considera un apoyo suplementario a los gastos requeridos para protección social, desarrollo humano y programas contra la pobreza. (Comunicado del Ministerio pakistaní de Asuntos Exteriores)

Conferencia de países donantes de Somalia Naciones Unidas, la Unión Africana, la Unión Europea y la Liga Árabe organizaron el 22 y 23 de abril en Bruselas, y en cumplimiento de la resolución 1863 del Consejo de Naciones Unidas, una conferencia de países donantes de Somalia. Los reunidos acordaron donar unos 213 millones de dólares (suma que supera con creces la cantidad que había solicitado la ONU) que deben destinarse a la creación de unas fuerzas de seguridad que ayuden al gobierno somalí a tomar el control del país y a hacer frente a los actos de piratería.

La Comisión Europea, primer donante de Somalia, prometió una ayuda de 93 millones de dólares, de los cuales 77 millones se destinarán a la AMISOM (la fuerza de mantenimiento de la paz de la Unión Africana desplegada en Somalia) y el resto a la policía, mientras que los demás participantes optaron por aportar distintos tipos de ayuda, incluido material y equipamiento. El presidente de Somalia, el sheyj Sherif Sheyj Ahmad, aseguró que su gobierno pretende organizar unas fuerzas de seguridad que incluirán unos 6.000 soldados y unos 10.000 policías y que,

si su país es apoyado por la comunidad internacional, serán capaces de frenar tres cuartas partes de los ataques de los piratas frente a las costas de Somalia. Además, aseguró que una parte de la donación se empleará en fortalecer y proteger a la AMISOM. Entre los 60 participantes había países árabes, como Kuwait, Qatar y Arabia Saudí, además de representaciones de nueve instituciones y organizaciones regionales e internacionales. (Comunicado en inglés) (Unión Europea)

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Escaparate de libros y revistas Libros Nasr Hamid Abu Zaid y Hilal Sezgin. Mohammed und die Zeichen Gottes. Der Koran und die Zukunft des Islam (“Mahoma y los signos de Dios”). Friburgo: Herder, 2009, (224 págs.). La periodista de origen turco Hilal Sezgin y el intelectual egipcio Nasr Hamid Abu Zaid presentan en este libro una nueva interpretación del Corán con la que pretenden ofrecer una respuesta al discurso mediático que insiste en vincular el libro sagrado con la violencia islamista. Los autores desean rebatir la visión reduccionista y limitada que se tiene del islam y que ha dominado los medios desde los atentados del 11 de septiembre.

Ahmad Beydoun. La Dégénérescence du Liban ou la Réforme Orpheline. Actes Sud-Sindbad: Arles-Paris, 2009, (172 págs). Este ensayo ofrece una nueva lectura de la historia contemporánea de Líbano, en su contexto regional e internacional, un análisis de sus problemas políticos y sociales y una nueva visión del sistema “confesional” que rige el reparto del poder político en ese país. Según el autor, no se puede seguir aplicando el Acuerdo de Taif puesto que no hace sino profundizar y consolidar la división confesional de la sociedad. El libro es una recopilación de cuatro conferencias ofrecidas por el profesor Beydoun en el Collège de France. Ahmad Beydoun es un historiador y sociólogo libanés, profesor en la Universidad Libanesa de Beirut, y un conocido intelectual.

Celia Amorós. Vetas de ilustración: reflexiones sobre feminismo e Islam. Madrid: Cátedra, 2009, (308 págs.). La autora, ensayista y filósofa valenciana, es una de las teóricas del feminismo más importantes del momento. Es Catedrática de Filosofía y Filosofía Moral y Política en la Universidad Nacional de Educación a Distancia y pertenece también al Centro de Estudios de Género del Instituto Universitario de Investigación. En su libro analiza, desde el punto de vista del feminismo, los cambios internos que tienen lugar en las diferentes culturas y teniendo siempre en cuenta dos factores importantes y polémicos: el multiculturalismo y el etnocentrismo. Estudia cómo se producen los relevos de legitimidades, los procesos de autocrítica y los cambios en los discursos patriarcales que van permitiendo a las mujeres crear su propio espacio.

Husam Tammam. Ma‘a al-harakat al-islamiyya fi-l-‘alam. El Cairo: Madbuli, 2009. Husam Tammam, investigador egipcio especializado en movimientos islamistas, publica un nuevo libro resultado de los viajes que ha realizado a diversos países donde existen movimientos islamistas activos y significativos. Desde Marruecos hasta Malasia y desde Turquía hasta Sudán, Tammam estudia todo tipo de movimientos islamistas: tanto los grupos violentos, de la órbita de al-Qaida, como aquellos que han entrado en el juego político, por ejemplo el Partido de Justicia y Desarrollo en Turquía; tanto la labor de predicación de al-‘Adl wa-l-Ihsan (Justicia y Espiritualidad) marroquí como las cofradías sufíes de Mauritania. Hace también un repaso de las personalidades islámicas más importantes y presenta su visión del futuro de estos movimientos y de su relación con Estados Unidos.

Alastair Crooke. Resistance. The essence of the islamist revolution. Londres: Pluto Press, 2009, (288 págs.) Alastair Crooke, fundador y director del Forum de Conflictos, presenta en este libro los orígenes de la Revolución Iraní y a continuación, partiendo de Egipto, al-Nayaf (Iraq) y Líbano, expone las ideas y resistencias que actualmente están movilizando a las sociedades del mundo islámico. El autor analiza también la evolución del “shiísmo político” y la influencia de la Revolución Iraní en movimientos como Hizbullah y Hamás.


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Ioannis N. Grigoriadis. Trials of Europeanization. Turkish Political Culture and the European Union. Nueva York: Palgrave Macmillan, 2008, (248 págs.). El autor, profesor en el Departamento de Estudios Modernos de Asia y Turquía en la Universidad de Atenas e investigador en la Fundación Helénica de Política Exterior y Europea (ELIAMEP), analiza la cultura política de Turquía, centrándose en el proceso de transformación del que ha sido testigo en su gradual adaptación a los requisitos impuestos por la Unión Europea. Es una obra fundamental para entender la política turca actual y sus estructuras sociales.

Barbara H. E. Zöllner. The Muslim brotherhood: Hasan al-Hudaybi and ideology. Nueva York: Routledge, 2009, (202 págs.). Este estudio se centra en la figura del segundo Guía General, desde 1951 hasta 1974, de los Hermanos Musulmanes, Hasan al-Hudaybi, que dejó un legado que sigue marcando en buena medida la evolución del grupo: oposición no violenta, concepto de conciliación (con el entorno)… gracias a sus obras, especialmente la que ocupa un lugar central en el presente análisis Predicadores…no jueces (Du‘at.. la qudat), escrita en gran medida para refutar las teorías expresadas por Sayyed Qutb en su obra Ma‘alim fi-l-tariq (Señales en el camino). La autora es profesora y directora del Programa de Estudios Islámicos en el School of Continuing Education de la Universidad Birkbeck de Londres.

Amr Elshobaki. Les Frères musulmans des origines à nous jours. París: Karthala, 2009. El Dr. Amr Elshobaki, analista político del Centro de Estudios Políticos y Estratégicos de Al-Ahram en Egipto, ha publicado un nuevo trabajo, “Los Hermanos Musulmanes de los orígenes hasta nuestros días”, en el que analiza la trayectoria de este importante movimiento que, desde su creación en 1928, ha influido de una u otra manera en todos los acontecimientos de la región. El autor se plantea, a través de un análisis de la evolución del grupo, si los Hermanos Musulmanes han favorecido la apertura democrática y la aceptación de las reglas del pluralismo político.

Consecuencias económicas y ecológicas de los conflictos en el mundo árabe. Madrid: Casa Árabe, 2009, (252 págs.). Casa Árabe presentó, el pasado marzo, el segundo número de la colección de monografías Biblioteca de Casa Árabe. Este libro es un compendio de las conferencias pronunciadas durante el ciclo homónimo que tuvo lugar entre finales de 2007 y principios de 2008. Esta publicación, que cuenta con un prólogo de Gema Martín Muñoz, arabista y directora general de Casa Árabe, incluye además información estadística y varios análisis de diversos especialistas en economía, medio ambiente y desarrollo y analiza cómo influyen los conflictos en la capacidad de desarrollo de la región.

Halat al-watan. Al-Taqrir al-istratiyi al-sudani al-‘ashir. 2008-2009 (El estado de la nación. Décimo Informe Estratégico Sudanés. 2008-2009). El Cairo: Markaz al-Dirasat al-Sudaniyya, 2009 (398 pp.). Desde hace algunos años, el Centro de Estudios Sudaneses publica, bajo la dirección de Haydar Ibrahim Ali, un voluminoso informe anual sobre la situación por la que atraviesa el país, analizando diferentes ámbitos: política interior, relaciones exteriores, políticas económicas… Este número, correspondiente al año 2008, analiza, entre otras cuestiones, la evolución de la crisis de Darfur, el proceso electoral que debería comenzar en 2009, pero que ha sido aplazado a 2010, el papel de la sociedad civil sudanesa en la transformación democrática, un informe sobre el petróleo extraído en el sur de Sudán y otro informe sobre la vida cultural sudanesa. Presenta, además, dos documentos sobre la legislación referente a los casos de apropiación de dinero público.

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Casa Árabe

Atalaya Sociopolítica

Revistas The World Today, (Mayo 2009). La publicación mensual de Chatham House, centro de investigación independiente con sede en Londres, presenta en su último número varios análisis sobre las elecciones presidenciales en Irán y las legislativas en Líbano.

El Centro de Documentación e Investigación de Estudios Estratégicos, ubicado en Beirut, publica su nuevo número de Shu’un al-Awsat, una revista dedicada a la política regional de Oriente Medio. En este número encontramos diversos artículos sobre las últimas agresiones israelíes contra Gaza, así como un análisis sobre las prioridades y desafíos de la nueva administración estadounidense, la relación entre Pakistán y el movimiento Talibán y los resultados de las últimas elecciones israelíes.

Al-Mayalla al-‘arabiyya lil-‘ulum al-siyasiyya, nº 22 (primavera 2009). Publicada conjuntamente por el Centro de Estudios de la Unidad Árabe y la Asociación Árabe de Ciencias Políticas. En este número se presentan varios artículos sobre la seguridad y la democracia en Sudán. Asimismo, se analiza la situación en Gaza y el cerco israelí, además de ofrecer un repaso histórico-político sobre la experiencia de la unificación yemení, un análisis sobre la democracia en el mundo árabe y la representación de la mujer y un artículo de opinión sobre la relación de los movimientos islamistas con los regímenes políticos.

Kitabat Sudaniyya, nº 46 (enero 2009). El último número de la revista publicada por el Centro de Estudios Sudaneses en Jartum dedica su dossier a la historia de Sudán a través de la segunda parte de la historia de Darfur, escrita por el investigador Sherif Harir (continuación de la primera parte publicada en el número de diciembre de 2008) y que se centra en los conflictos y en los acuerdos de paz en la región de Darfur desde poco después de la independencia de Sudán, en 1956, hasta hoy en día. Otros análisis abordan la importancia de los puertos sudaneses en el comercio internacional a través del Mar Rojo, la cultura de Meroe y el papel de la cultura popular en las relaciones entre “africanos” y “árabes” en Sudán.


Atalaya Sociopolítica

Casa Árabe

Middle East Law and Governance. Volume 1, Number 1, 2009. El servicio Brill de publicaciones online ha publicado el pasado enero el primer número de la revista Middle East Law and Governance. Los artículos principales tratan sobre el autoritarismo ejercido a través de las elecciones en Jordania y Egipto, y la participación ciudadana en la vida política. Además, la revista incluye dos reseñas de libros sobre Hamás y las madrasas y la educación islámica actual. Los artículos pueden consultarse gratuitamente online.

El Centro de Estudios de la Unidad Árabe ha publicado su último número de la revista Contemporary Arab Affairs en el que se incluye un editorial sobre Iraq y diversos artículos entre los que destacan: la lucha por la legitimidad en Egipto entre los Hermanos Musulmanes y el régimen del presidente Hosni Mubarak; la representación de las mujeres en los Parlamentos árabes; o la crisis política de Comores. La revista incluye también una sección de críticas y recensiones de libros, una bibliografía del departamento de documentación e información del centro; una breve cronología de los últimos tres meses de 2008 y un anexo sobre los índices de pobreza de los países árabes.

Publicación bimestral editada por:

Casa Árabe y su Instituto Internacional de Estudios Árabes y del Mundo Musulmán es un consorcio formado por:

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Si desea suscribirse a La Atalaya Sociopolítica de Casa Árabe envíe un correo a instituto@casaarabe-ieam.es Para consultar los números anteriores de la Atalaya Sociopolítica de Casa Árabe pinche aquí Casa Árabe-Instituto Internacional de Estudios Árabes y del Mundo Musulmán C/ Alcalá nº 62 - 28009 Madrid - C/ Martínez Rucker nº 9 - 14003 Córdoba www.casaarabe-ieam.es

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Atalaya sociopolítica de Casa Árabe nº 06  

Sexto número de la Atalaya sociopolítica de Casa Árabe, correspondiente a los meses de junio/julio de 2009. Incluye un análisis previo de la...

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