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CONTRAMAREA: BREVE ANTOLOGÍA DE POESÍA JOVEN DE QUINTANA ROO Selección e introducción David Anuar


CONTRAMAREA: BREVE ANTOLOGÍA DE POESÍA JOVEN DE QUINTANA ROO PLATAFORMA COLECTIVA Primera publicación, octubre 2017 (CC) David Anuar (CC) ADRIANA CUPUL ITZÁ, JOSÉ ANTONIO ÍÑIGUEZ, MELBIN CERVANTES, CRISTIAN POOT, LAURA ANGULO Coordinación: Jorge Yam Diseño: J Alejandro Hernández Portada: “Against the tide” de Andrea Zamboni, fotografía de Felipe Aranda. © DomusWeb (CC) Plataforma Colectiva, 2017 Cancún, Q.R. México facebook.com/colectivocolectivocun www.colectivocolectivocun.wordpress.com colectivocolectivocun@gmail.com COLECTIVO COLECTIVO es un grupo de jóvenes creadores con sede en la Ciudad de Cancún. Surge a base de la necesidad por encontrar, proponer, fomentar y crear espacios para la difusión de sus obras, tanto físicos como en el pensamiento y sentir colectivo tomando los espacios y quehaceres cotidianos de la ciudad con un sentido de colaboración e inclusión abierto a recibir propuestas nuevas, experimentales y alternativas a las ya participantes en la escena local.

Esta obra está bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-CompartirIgual 2.5 México. Algunos derechos reservados.


Presentación Al mar dije que no. Dije también ya no más cielo, ya no más canto al manantial ni al eco grácil y purísimo de sus aguas que bajan de la más alta inmensidad. Juan Domingo Argüelles

Los versos del epígrafe anterior, pertenecientes al poemario A la salud de los enfermos (1995), marcan un hito en la poética de Juan Domingo Argüelles, que en libros precedentes había gravitado en torno a la nostalgia del terruño natal, territorio de olas y de playas, a ese mar que siempre regresa, a ese merecimiento del alba primigenio y fundante, y si bien es cierto que en libros posteriores retornará en cierto modo a estos temas, A la salud de los enfermos se configura como una corriente alterna, como una contramarea. Y es que en la tradición literaria de Quintana Roo, particularmente dentro de la poesía, hay ciertos temas que se han vuelto reiterativos, entre ellos el de la naturaleza (tanto marina como selvática), la cultura maya, la migración y el viaje, la nostalgia, la búsqueda identitaria, así como la fundación y la vida de las urbes fronterizas y turísticas. A nivel histórico, existen dos posturas respecto a la tradición literaria del estado de Quintana Roo, por un lado, la más aceptada y difundida (Argüelles, 1990; Labrada, 2011), que señala el inicio de ésta en la figura del chetumaleño Antonio Leal

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(1949), en la década de los sesenta en la Ciudad de México, con la publicación de algunos poemas de Duramar en la revista Mester, dirigida por Juan José Arreola (Labrada, 2011: 13). Así, la tradición literaria del estado de Quintana Roo contaría con apenas medio siglo de existencia. La otra postura, representada por Ramos Díaz (1997) y por quien escribe estas letras (González Vázquez, 2014), toma como antecedente literario la actividad escritural del XIX en la zona oriental de Yucatán, territorio geográfico que en un futuro llegaría a ser Quintana Roo. Y lo cierto es que la escritura es más bien poca y se reduce a un poeta, Wenceslao Alpuche (1804-1841), quien habitó en el poblado de Tihosuco, cuya obra fue publicada póstumamente, en la cual se encuentran poemas altamente significativos para la tradición literaria de Quintana Roo como “Vuelta a la patria” (1887) donde se tematiza la nostalgia por el terruño natal y su entorno natural, o “Fábula” (1887), donde se aborda la situación de los grupos mayas y se atisba una suerte de profecía sobre la mal llamada “Guerra de Castas”. En esta segunda postura, más flexible, la tradición literaria quintanarroense suma algo más de siglo y medio de existencia, y podría incluir otros autores yucatecos significativos para esta tradición, como Luis Rosado Vega con su libro Poema de la Selva Trágica, escrito y publicado en 1937 en el entonces Territorio de Quintana Roo. Independientemente de que se tome partida por una postura u otra, el hecho es que existe una tradición literaria en el estado de Quintana Roo donde brillan nombres de relevancia nacional e internacional como Antonio Leal, Luis Miguel Aguilar, Juan Domingo Argüelles, Ramón Iván Suárez Caamal, Javier

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España, Miguel Ángel Meza o Agustín Labrada, todos ellos autores nacidos entre la década de los cuarenta y sesenta. En los setenta tenemos voces como las de Ever Canul, Rodolfo Novelo Ovando, Jesús Fuentes Allen, Gustavo Barrabás Buitrón, Daniel Cabrera Padilla, Omar Ortega Lozada y Adriana Cupul Itzá. Ya en los ochenta nos encontramos con autores como Jorge Yam, David Guerrero, John Mcliberty, Meztly Suárez Mcliberty y David Anuar. Por último, la década de los noventa, con la generación más reciente de poetas jóvenes cuyas voces se conjuntan en esta breve antología. Entre ellos figuran José Antonio Íñiguez, Melbin Cervantes, Cristian Poot y Laura Angulo. Como toda literatura que se precie de tener tradición, las nuevas generaciones transitan terrenos poéticos de cambio y permanencia. La generación de los noventa en el estado de Quintana Roo no es la excepción, pues si bien el tema de la naturaleza sigue presente en sus versos, como se puede apreciar en Melbin Cervantes, Cristian Poot y Laura Angulo, la vertiente marina ha perdido fuerza en comparación con la selvática, como dijera Juan Domingo Argüelles “Al mar dije que no”. De igual forma, en líneas generales, hay un sentimiento de nostalgia, de pérdida del entorno natural, quizá influenciada por los severos desequilibrios ecológicos que afectan a la región. A pesar de que la poetización de lo marino ha perdido fuerza, Cristian Poot y su poema “Conocer el mar”, así como el poema “Sigo las huellas que dejó el silencio”, son buenos ejemplos de que esta vertiente sigue presente en la poesía reciente de Quintana Roo. Respecto al tema de lo selvático, éste se aprecia

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en poemas como “Voz de insecto” de Melbin Cervantes, o “Caminos de la orquídea” de Laura Angulo. El asunto de la nostalgia también levanta la mano en poemas como “Taxonomía de aves” e “Infancia remota”, ambos de Cristian Poot; asimismo, “Algún día”, de Laura Angulo, plantea el problema del retorno a la ciudad natal, e implícitamente pone sobre la mesa el complejo tema de la migración. A la par de lo anterior, surgen nuevos senderos, sobre todo en la poesía de José Antonio Íñiguez y su heterónimo Aurelio Macó, quienes en líneas generales apuestan por una poesía crítica, profundamente irónica, y de vez en cuando paródica, que recuerda en mucho a la antipoesía de Nicanor Parra. En los poemas de Íñiguez-Macó hay un intento de desestabilizar el sistema metafísico Occidental, ora arremetiendo contra la unidad del yo, ora contra la idea trascendental de Dios, e incluso deconstruyendo formas poéticas como el haiku, el cual tiene una fuerte raigambre en el terruño quintanarroense gracias a la actividad poética de Ramón Iván Suárez Caamal y el taller literario Syan Ca’an. Otra tendencia interesante, aunque a primera vista contraria a la de Íñiguez-Macó, es la de Melbin Cervantes, quien presenta una poesía metafísica, de búsqueda en el lenguaje y sus silencios, que recuerda en ciertos aspectos la primera producción de Javier España en Presencia de Otra Lluvia (1996) o Agonía de las máscaras (1998). Así, Melbin utiliza un lenguaje

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por momentos críptico, oscuro, que busca un más allá que, aparentemente, desemboca en la nada y sus silencios. Respecto

a

los

criterios

para

llevar

a

cabo

la

conformación de esta antología se siguieron principalmente tres: 1) incluir autores nacidos en la década de los noventa (la generación más reciente); 2) tener al menos un libro publicado o en proceso de publicación; 3) la calidad estética de su obra; 4) incluir una muestra de entre tres a cuatro poemas por autor. El orden de presentación es cronológico, y dentro de la selección hecha de cada autor se muestran primero los textos publicados en libros y posteriormente el material inédito. Una observación importante es que la primera autora del conjunto rompe con los criterios antes enunciados, y es que se incluye a Adriana Cupul Itzá como homenaje a su actividad poética, que fue truncada por la dura sombra de la muerte cuando apenas contaba con 26 años de vida. Sean, pues, estas páginas un tributo a su memoria y un reconocimiento a la calidad y relevancia de su obra poética en el panorama de las letras quintanarroenses. Cambios y permanencias se aúnan en la contracorriente que es la generación de los noventa, sea entonces esta muestra una invitación a indagar en las mareas y contramareas de la poesía escrita en Quintana Roo.

David Anuar

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ADRIANA CUPUL ITZÁ (HOMENAJE)


Adriana Cupul Itzá (Bacalar, 1979-2005). Formó parte del taller literario Syan Ca’an, coordinado por el poeta Ramón Iván Suárez Caamal. Estudió la licenciatura en Educación Primaria en la Escuela Normal Superior “Javier Rojo Gómez”. Mención honorífica en el concurso de hai-kús “Eraclio Zepeda” (1991) y segundo lugar en el mismo certamen (1992). Participó en el XIV Encuentro Nacional de Jóvenes Escritores (1994). Mención honorífica en el concurso estatal de poesía “Ramón Iván Suárez Caamal” (1995), y segundo lugar en el concurso “Cancún 25 Años” (1995). Primer lugar en el concurso convocado por el Centro de Estudios de Bachillerato de Bacalar (1996). Primer lugar en los “VII Juegos Florales de Isla Mujeres” (1998). Fue becaria del PECDA (2001) con el proyecto Catarsis de la fe. Publicó en las revistas Tierra Adentro, A duras páginas y Genali. Incluida en las antologías En la puerta del cielo (1995), Álbum de familia (1996), Del silencio hacia la luz: Mapa Poético de México. Poetas nacidos en el período 1960-1989 (2008), Voces del agua (2013). Autora de Poseída por la luna (1994), Máscara indígena (1997) y Tsunamis inconclusos (2002), así como de los poemarios inéditos Instante y la lluvia y Catarsis de la fe. Esta joven promesa de las letras quintanarroenses, desgraciadamente, falleció el 30 de noviembre de 2005 en la ciudad de Mérida, Yucatán, a causa de un accidente carretero ocurrido el domingo 27 de noviembre en el tramo Tulum-Felipe Carrillo Puerto, del estado de Quintana Roo. Tras su muerte, se han efectuado diversos homenajes para honrar su memoria, entre ellos asignar su nombre a una escuela primaria en Playa del Carmen, y recientemente, en junio de 2014, se llevó a cabo una exposición fotográfica de Yenny Gaona titulada Tsunamis inconclusos.


PALABRAS DEL FUEGO (Fragmento) Del libro Tsunamis inconclusos (2002)

1. Antes del principio de los códices y de las estelas sólo ruido y silencio conversaban Un día el silencio quiso ser alguien los dioses nos quemaron de pasión las manos Seguramente de algo era el principio: de amor y palabras El primer hombre después nada

silencio

Me duele tanto el sol en verdad me duele cuando no mata En esta astilla de luz el silente habla por todos ¿Acaso se desangra en la leña seca, en olvido, el aire que lo lleva a todas partes? Un hombre cuando nace es ruido Palabra le dio nombre y fue una gota de ámbar

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Un hombre furtivo es un hombre alegre su boca se consume como un cirio Muda su mentira cuando le trague los ojos cuando le toque las garras gritarรก en la celda de los domados aprenderรก a hablar y a comer palabras Se quedรณ para siempre esta reencarnaciรณn el polvo lo pronuncia todo el tiempo

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PALABRAS DE UN ÁRBOL SECO (Fragmento) Del libro Tsunamis inconclusos (2002)

2. Cada vez que veo un árbol seco el vacío me inunda con sus ramas

3. Algún día escribiremos en la piel del hombre la historia del cedro

4. Como un hijo del cedro me sostengo de mi padre árbol

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CASA INDĂ?GENA (Fragmento) Del libro Tsunamis inconclusos (2002)

Hay que construir junto a un lago la casa indĂ­gena Poner sobre cada piedra el alma de los animales algunas ciruelas o guayabos En un costado dibujar a las mujeres que danzan a la intemperie para que el sol las madure como un fruto excitado

Y las mujeres ya se dirigen a la ceremonia ya todas van a los partos en Cuzamil Cozumel de los bordados

2 Mi madre dialoga con el fuego Porque se cansĂł de esperar a mi padre agua

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ALOJARME DE TODO (Fragmento) Del libro Tsunamis inconclusos (2002)

1. En este instante donde todo cae como una moneda falsa y los momentos no quieren retroceder al corazón en pésima hendidura deja todo y sal a pasear con los tsunamis A esta hora donde todo se vuelca y sólo unos ojos claros se rompen en pedacitos de cristal rema para que sólo el cielo te vigile como una pájara segura y loca

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JOSÉ ANTONIO ÍÑIGUEZ


José Antonio Íñiguez (Cancún, 1991). Ha publicado en diversas revistas como Puf!, Tropo a la uña, Rio Grande Review, Bistró, entre otras. Ha publicado el libro Nueva tierra (2017). Actualmente es coeditor del fanzine de poesía Cracken (de próxima publicación) y coordina el laboratorio de poesía del Centro de Creatividad Literaria CCL.


ITINERARIO Cruzo la avenida Juรกrez para entrar directo a la memoria.

Cruzo la memoria para entrar a la sala de espera del infierno.

Cruzo el infierno para sentarme debajo de los ojos de Adonai.

Cruzo los ojos de Adonai para otear de frente el infinito.

Cruzo la verdad del infinito para entrar directo a la pregunta.

Cruzo la pregunta para verme, sucio, acostado en la banqueta.

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ANTIHAIKÚ1 ronca el amo sobre la hamaca el perro mientras tanto se acerca al charco de baba y se contempla

ANTIHAIKÚ 2 todos somos Bashō: una rana en cámara lenta salta un estanque en National Geographic

HAIKÚ DE SEMANA SANTA recién clavado el Cristo el conductor del programa: manda a anuncios comerciales

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Los siguientes poemas están firmados con el heterónimo Aurelio Macó.

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MELBIN CERVANTES


Melbin Cervantes (Cancún, 1991). Ha colaborado en revistas literarias digitales como Sak-ha de la Escuela de Escritores de Yucatán, Bistró Magazine, literatura y poesía y Válvula Magazine. En 2015 obtuvo mención honorifica en el concurso de poesía Flores a Cozumel, y en 2016 segundo lugar de Narrativa Memorias de Una Isla. Autor de Las huellas que dejó el silencio (2016). Actualmente radica en Cozumel.


VOZ DE INSECTO Del poemario Las huellas que dejó el silencio (2016)

Voz de insecto, gritos de frágiles alas, una pequeña silueta bajando de la noche. Gastada, marchita, cae sobre la roca la luciérnaga. Los grillos transfiguran la piedad con sus llantos bajo la luna. Las patas de la libélula acarician la nuca apagada de la [luciérnaga. Alrededor de sus estatuas, se reúnen las hormigas respirando [cementerios. El castañeo fúnebre del viento atrae fugaces alivios hacia las [calandrias, se mueve la hierba, la roca es un suave fruto de blanca carne, [que retiene el agua de la lluvia, que con tibieza se esparce sobre el mortuorio [pasaje otoñal.

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SIGO LAS HUELLAS QUE DEJÓ EL SILENCIO Del poemario Las huellas que dejó el silencio (2016)

Sigo las huellas que dejó el silencio atiendo en suspenso las voces de la playa que llamean entre el fuego líquido del Caribe. Es Leviatán quien desea jugar en estas aguas, trayendo cantos y sollozos. La gran serpiente baja sofocada de los muros blanquecinos del cielo, conmoviendo la marea; en su vientre, nacen de espuma: golondrinas blancas. Veo caras en la linfa agitada de los cangrejos de pardo flabelo, devorados por la clara serpiente. Soy tan solo un rostro de brillo que dura un instante en el vientre azul vertido en el mar. Entre piedras y silencios, la oscura noche vuelve, paseando un vestido de marismas y vientos, la marea me regresa a los restos calcinados de la playa. Puedo seguir buscando, el cuerpo derrocado del silencio. Puedo, lo encuentro, agitando, borrando las huellas, repartidas en la médula de la arena.

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EL LENGUAJE DE LA PIEDRA Inédito

Sobre ríos que no cesan viaja el lenguaje de esta piedra El castigo Agamenón es vestir de culpa Empapar nuestra frente de hiel empujados por el frío de la noche por un acantilado de pesadillas Comer el pan de la gangrena

el fruto

afilado de la espera por el beso árido de la mortandad El jadear de los caballos es latente fuego Nos persiguen los jinetes y sus espadas ¿Somos cobardes? ¿Habrá defensa para nuestras faltas?

El lenguaje de esta piedra que tenemos por corazón: sólo sabe nombrar lo descuartizado y vitupera lo sagrado El castigo Agamenón es ser lacayos de nuestra propia ruina.

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CRISTIAN POOT


Cristian Poot (Felipe Carrillo Puerto, 1992). Ingeniero en Administración. Autor del poemario Nostalgia de pájaros (2015). Compilador de la revista literaria Literachere (2015). Incluido en la antología Desde los siete azules (2016). Se ha presentado en la Feria Internacional del Libro del Caribe (2015); Encuentro de escritores Bakhalal: literatura en acción (2016); Feria Universitaria del Libro de la Universidad de Quintana Roo (2016); entre otros. En 2015 obtuvo los siguientes logros: mención honorífica del Premio Nacional de Cuento Breve del Tecnológico Nacional de México; becario del encuentro peninsular de escritores “Festival Cultural Interfaz, Los Signos en Rotación” de Yucatán; y mención honorífica del Premio Estatal de la Juventud de Quintana Roo, categoría Expresiones Artísticas y Artes Populares.


TAXONOMÍA DE AVES Del poemario Nostalgia de pájaros (2015) A Vivi Caamal

En la tierra, para medir los días y las noches, existe el tiempo porque ellos lo inventaron. Y nos clasificaron en especies, según el color de nuestras plumas. Sin embargo, se percataron más tarde, de que no podían contar las estrellas sin que la muerte sucediera. En su humana búsqueda de una medida para todas las cosas, en el espacio en que sucede el holocausto, fueron ellos quienes inventaron el tiempo. Y tuvieron entonces noción de la vida y la muerte, de lo eterno y lo efímero. Nadie ahora se pregunta en dónde están los pájaros, cuando todo es oscuridad.

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INFANCIA REMOTA Del poemario inédito Infancia Remota A los niños de mi colonia

Los niños arrojan piedras a su infancia, pero no consiguen sepultar la miseria. Su antigua casa resiste los embates y son los recuerdos quienes uno a uno caen como escombros. Los niños saben que es invulnerable el bahareque, y exhaustos, reposan en la grava. Tras el descanso, los recuerdos malheridos se incorporan: cada niño es una residencia llena de fantasmas.

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CONOCER EL MAR Del poemario inédito Infancia Remota A la laguna de Bacalar

Sueño con el mar. Las olas estallan en mi pecho. Crujen con ímpetu las ramas del bambú y de las palmeras.

Sueño con el mar. Algo intenta decir el golpeteo de la brisa de tiempos remotos en mi cara.

Sueño con el mar y lo miro azul, de pie, junto al mangle:

El rugir del mar también habita en la laguna.

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LAURA ANGULO


Laura Angulo (Cancún, 1994). Estudiante de la licenciatura en Filosofía de la Universidad Veracruzana. Desde temprana edad encontró su vocación literaria en la poesía y publicó su primer poemario, Visiones Reciclables (2010), a la edad de quince años, poemas con arraigo a la naturaleza y a la búsqueda de la pureza humana; dos años después dio vida a Colección de Mandrágoras (2012), donde nuevamente ahondaría en el mundo casi onírico de la pasión humana conjugada con el juego evanescente de la naturaleza. Ha participado en diversos foros sobre poesía, presentando su obra en la Feria del libro infantil y juvenil de Xalapa (Veracruz, 2012), el Festival de poesía Oxígeno (Bacalar, 2013), el "Street Art Festival" de la ciudad de Belice, la Primera Feria del libro de Isla Mujeres, donde dio a conocer su primer y más reciente trabajo en narrativa, Carreteras Olvidadas (2014) y que en julio de 2015 se presentó en el Ministerio de Cultura de Santo Domingo, República Dominicana.


CAMINOS DE LA ORQUÍDEA (Fragmento) Del poemario Colección de mandrágoras (2012)

III Nunca ha hablado este árbol, pero su canto se enredó en la lengua de las hadas. IV Esconde tu cuerpo, Sepúltalo en un mar de hojas secas, Sólo los lobos podrán olerlo, Encontrarlo, Jamás. V Este cansancio que me impide llegar al final del laberinto, Quizá no es mío, y les corresponde a los grillos, -No les dejes cantar. XIV El bosque siempre desconocido, Lo he sentido, frío, dentro de mí. La luz de la luna, y su reverberación, Erizando mi piel, y la de los altos pinos. Más allá de los abedules, por el camino lejano, Un joven lobo juega a aparearse con las flores.

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SUSTRAENDO Del poemario Colección de mandrágoras (2012) Morimos nuestra muerte en bosques de eucaliptos gigantes acariciando encalladuras de paquebotes absurdos… Aimé Césaire

Los padres de mis padres, monstruos sinuosos, poseedores de gallardía sintética, eructan colores, manchan las sabanas, desuellan adjetivos risibles… Tal como yo, desean que el silencio se ahogue, esperan, amilanados, algún epitafio, algo digno de ser aguardado… Esfinges escondidas entre laberintos, caminan descalzos, mueren cuando se habla de ellos en segunda persona Energúmenos, bestias enmascaradas, empero, hay que escuchar… sus jeremiadas, aullidos con voz de soprano Duermen en un sueño de gárgola medrosa, son canguelos enmarañados en las venas, empolvados, vetustos,

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Sangran sus ojos de orquĂ­dea, instintos vouyeristas, degĂźellan manglares, exorcizan arcĂĄngeles, ultrajan la parodia de existir.

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ALGÚN DÍA Inédito

Algún día/ kilómetro 11/ De la carretera que lleva a casa Ocaso de mi secreto nombre, Mientras sobre las teclas del piano Se deslicen hojas ya secas, Y sobre la pira ardan mis pertenencias Algún día, sin dudar, algún día El hambre y la monotonía, sedimentos de la primitiva tierra, No sujetarán más mi yermo cuerpo al caudal secreto De los días. Algún día, cuando el terciopelo de animales enfermos No hiera ya nuestros dedos, Y vuelen libres mis cenizas entre árboles desnudos, Y cenizas ya esparcidas sirvan de abono para lozana tierra. Algún día, cuando se sepa encontrar consuelo en el eco de las Palabras deshabitadas, Y en el esqueleto de lo que fueron melodías. Mi cuerpo ya no será mi cuerpo, mis palabras no servirán de [nada. Algún día/ kilómetro 11/ Todo mi aliento expulsará la chimenea, Al atardecer volarán solo aves de Carroña, dignas compañeras de la muerte. Algún día/ kilómetro 11/ De la carretera que conduce a casa…

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Bibliografía Alpuche, Wenceslao (1887), Poesías de Wenceslao Alpuche, con una noticia biográfica, Yucatán: Imprenta Hidalgo de J. C. Sánchez. Angulo, Laura (2012), Colección de mandrágoras, México: Aria. Argüelles, Juan Domingo (1990), Quintana Roo una literatura sin pasado (cuento y poesía 1977-1990), Ciudad de México: CONACULTA. Argüelles, Juan Domingo (1995), A la salud de los enfermos, Ciudad de México: Joaquín Mortiz. Argüelles, Juan Domingo (2004), Todas las aguas del relámpago (Poesía reunida, 1982-2002), Ciudad de México: UNAM. Cervantes, Melbin (2016), Las huellas que dejó el silencio, México: Ediciones O. Cupul Itzá, Adriana (2002), Tsunamis inconclusos, Ciudad de México: Instituto Quintanarroense de la Cultura. España, Javier (1996), Presencia de Otra Lluvia, Ciudad de México: Universidad de Quintana Roo – Instituto de Cultura de Yucatán. España, Javier (1998), Agonía de las máscaras, Chetumal: Universidad de Quintana Roo. González Vázquez, David Anuar (2014), Cuatro ensayos sobre poesía hispanoamericana, Buenos Aires: Ayuntamiento de MéridaCONACULTA-Libros en Red. Labrada, Agustín (2011), Teje sus voces la memoria, Yucatán: Dante. Poot, Cristian (2015), Nostalgia de pájaros, Instituto Tecnológico Superior de Felipe Carrillo Puerto. Ramos Días, Martín (1997), La diáspora de los letrados. Poetas, clérigos y educadores en la frontera caribe de México, Ciudad de México: UQROO – CONACYT. Rosado Vega, Luis (1937), Poema de la Selva Trágica, Chetumal, Territorio de Quintana Roo: S.C.O.P.


Índice

Presentación

5

Adriana Cupul Itzá

11

José Antonio Iñiguez

19

Melbin Cervantes

23

Chistian Poot

29

Laura Angulo

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Bibliografía

42


CONTRAMAREA: BREVE ANTOLOGÍA DE POESÍA JOVEN DE QUINTANA ROO / Este libro con número: PC-01 se publicó en noviembre de 2017 en la Ciudad de Cancún, Quintana Roo, México. PLATAFORMA COLECTIVA

CONTRAMAREA: BREVE ANTOLOGÍA DE POESÍA JOVEN DE QUINTANA ROO  

El escritor David Anuar nos comparte su visión sobre la literatura en el Estado de Quintana Roo, parte de su historia y el presente en las l...

CONTRAMAREA: BREVE ANTOLOGÍA DE POESÍA JOVEN DE QUINTANA ROO  

El escritor David Anuar nos comparte su visión sobre la literatura en el Estado de Quintana Roo, parte de su historia y el presente en las l...

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