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Flotabilidad Con el término “flotabilidad” se conoce la capacidad de nuestro cuerpo para sostenerse en la superficie de un líquido (del mar, por supuesto). Por nuestra constitución física, el ser humano tiene lo que se denomina “flotabilidad positiva”, es decir, la oposición impuesta por el peso de nuestro cuerpo es menor que la fuerza de la flotabilidad; resultado: flotamos. Algo que, evidentemente, complica y mucho el deporte del buceo. Uno de los objetivos principales del submarinista es tener un buen control de su propia flotabilidad, algo que no resulta sencillo puesto que son muchas las cosas que pueden influir en ella: equipo, lastre, estado del agua...En este articulo tratamos de recoger los mejores consejos que le ayuden a controlar y mejorar su flotabilidad.

LA FLOTABILIDAD, ALGO PERSONAL Efectivamente, lo primero que debemos tener presente es que la flotabilidad no es un dato concreto y previamente calculable. Muy al contrario, depende de cada persona en particular y, principalmente, de elementos como: 1. La constitución corporal. 2. El porcentaje de grasa corporal de cada cuerpo (teniendo en cuenta que a mayor porcentaje de grasa corporal, mayor flotabilidad positiva). 3. El volumen pulmonar. Por eso, no sólo varía de un individuo a otro, sino que incluso la misma persona puede modificar su flotabilidad en caso de que su condición física se vea modificada por cualquier causa.


A nivel general una persona delgada tendrá más dificultad para flotar sin ayuda y a la inversa. Además de los aspectos “físicos” hay otros a tener en cuenta como el hecho de que no todos avanzamos de la misma forma bajo el agua: hombres y mujeres tienen una forma de flotar diferente.

ELEMENTOS QUE INFLUYEN EN LA FLOTABILIDAD Sabemos que nuestro cuerpo tiene una tendencia natural a la flotabilidad positiva, pues bien, si queremos bucear necesitaremos algo que la compense y nos permita hundirnos hasta alcanzar la deseada flotabilidad neutra. Aquí es donde toma sentido todo el equipo del buceador, del cual también conviene conocer, elemento por elemento, su propia flotabilidad: El traje Por lo general los trajes de neopreno con los que buceamos suelen tener una elevada flotabilidad positiva. El porcentaje de flotabilidad dependerá del traje en concreto del que se trate; resulta evidente que no es lo mismo bucear con un traje completo de 7 mm que hacerlo con un short de 3 mm: a mayor grosor del neopreno, mayor flotabilidad. En este sentido conviene comentar también la necesidad de que el traje se ajuste a la perfección a nuestro cuerpo puesto que de no ser así se pueden crear bolsas de agua que sin duda también influirán aumentando la flotabilidad. El Tanque (La botella) Aunque en tierra pueda parecernos un elemento pesado y por tanto lo asociaríamos directamente con una flotabilidad negativa, deberemos tener en cuenta que la botella está llena de aire, un elemento que vamos consumiendo a lo largo de la inmersión, ¿qué significa esto? Que aunque la botella en sí no varía (su volumen es siempre el


mismo), sí lo hace su contenido y en consecuencia, su peso, que irá reduciéndose a medida que la inmersión va avanzando. Esto puede provocar, en caso de que el lastre no sea el correcto, que al final de la inmersión notemos una sensación de elevación de nuestro cuerpo por detrás, que puede ser realmente incómoda. El BCD (Chaleco) Su función principal es la de compensar la flotabilidad positiva del buceador. Para ello cuenta con diferentes compartimentos internos que pueden ser rellenados o vaciados de aire según las necesidades de cada uno. Es sin duda la forma más apropiada de mantener la ansiada flotabilidad neutra, siempre y cuando sepamos cómo utilizarlo con corrección. Los Plomos Material de mucho peso que es utilizado también para compensar la flotabilidad positiva de nuestro cuerpo. Calcular la cantidad de plomo a utilizar resulta sin duda uno de los mayores problemas con el que se encuentra cada buceador: si nos pasamos tenderemos a estar en el fondo (flotabilidad negativa), mientras que si nos quedamos cortos nunca alcanzaremos la profundidad deseada, lo que en definitiva y de cualquier manera se convertirá en una inmersión sumamente incómoda. Resulta recomendable por ello ir anotando todos los datos sobre las diferentes plomadas utilizadas en cada inmersión, según las características del agua, el clima…; unos datos que nos servirán de gran ayuda para realizar cálculos cada vez más exactos. Por otro lado, conviene saber que la flotabilidad de cualquier objeto depende de la densidad del líquido en el que esté sumergido: cuanto mayor sea la densidad, mayor será el empuje. Se entiende densidad por la relación existente entre masa y volumen. Esto explica porqué flotamos más en el agua de mar (con una densidad de 1,025 g/cm3) que en agua dulce (1 g/cm3).


LA IMPORTANCIA DE LA RESPIRACIÓN La flotabilidad neutra del cuerpo humano varía según la respiración, lo que significa que al llenar los pulmones se flota más. Esto es algo fácil de comprobar: al iniciar una inmersión siempre se avanza mucho más rápido si vaciamos por completo los pulmones. La razón es sencilla: disminuye el volumen corporal y de desplaza menos agua, con lo que el empuje es menor y el cuerpo se hunde. Por eso es tan importante que tengamos un total control sobre nuestra respiración. Por ejemplo, después de la espiración, la pérdida de flotabilidad se produce de forma casi instantánea, pero tras una inspiración debe pasar algo de tiempo antes de que notemos que la flotabilidad aumenta.

EL USO DEL BCD - CHALECO Trabajar correctamente con el BCD – chaleco- resulta fundamental para controlar nuestra flotabilidad. La teoría es sencilla (después habrá que practicar): hay que ir vaciando poco a poco hasta acercarnos al fondo, para, antes de llegar, inflarlo ligeramente hasta quedar suspendidos, sin llegar a tocar nunca el suelo. El BCD –chaleco- siempre debe llenarse y vaciarse en pequeñas pulsaciones.

CONSEJOS PARA MEJORAR LA FLOTABILIDAD A continuación recogemos una serie de consejos que sin duda pueden sernos de gran ayuda para mejorar nuestra flotabilidad: 1. Correcta elección del chaleco BCD. Como hemos señalado el chaleco es uno de los elementos que más influyen en nuestra flotabilidad. Su correcta elección puede ser la diferencia entre tener una correcta o incorrecta flotabilidad. Tenga presente que un chaleco demasiado grande aumenta el rozamiento contra el agua.


2. Correcto ajuste de la cantidad de lastre: sabemos

que

no

es

fácil

pero

para

conseguir una buena flotabilidad lo más importante es lograr el correcto equilibrio entre un lastre que no pese demasiado en el fondo ni flote demasiado durante el ascenso

(teniendo

en

cuenta

la

modificación en el peso que sufriremos durante la inmersión, con el desgaste de aire). 3. En este sentido, tenga en cuenta que el lastre correcto es aquel que al final de la inmersión (con las botellas casi vacías) nos permita mantenernos sin esfuerzos a 3 metros. Un lastre insuficiente imposibilita el control del ascenso y la parada de descompresión al finalizar la inmersión. Existen unas sencillas comprobaciones que puede realizar para comprobar que el lastre que lleva es el adecuado: 1. Si estando en superficie debe aletear mucho para mantener la cabeza fuera del agua: el lastre es excesivo. 2. Si le cuesta controlar la velocidad del descenso: demasiado lastre encima. 3. Si bajo el agua, necesita estar constantemente inflando y desinflando el chaleco: hay que rebajar lastre. 4. Si la posición corporal es demasiado vertical: también es debido a llevar peso de más. 5. Otro punto importante del lastre, además de calcularlo correctamente, es su adecuada distribución. Para hacerlo bien hay que tener en cuenta no sólo dónde colocamos el lastre en concreto sino dónde van a ir el resto de elementos del equipo que supongan una carga importante. 6. En caso de que el chaleco lo permita, siempre es preferible colocar la mayor cantidad posible de lastre en sus bolsillos porta-lastre, especialmente en los que


estén localizados en la parte alta de la espalda, de forma que nos ayuden a mantener la posición horizontal. 7. Evite los gestos inútiles, como por ejemplo emplear las manos para nadar. Lo más adecuado es intentar avanzar con el cuerpo horizontal, con los brazos junto al cuerpo, cruzados sobre su pecho, o entrelazados sobre su abdomen, sin ofrecer demasiada resistencia al agua, impulsándonos con un aleteo lento, amplio y regular. COMO HACER EL CONTROL DE FLOTABILIDAD Una vez en el agua y relajados por un par de minutos, nos colocaremos de forma vertical, con nuestra careta en posición, las piernas juntas, el chaleco desinflado, los brazos extendidos a los lados y la cabeza recta viendo hacia adelante. Al exhalar y detener la respiración por un momento, el cuerpo se hundirá hasta que el nivel del agua cubra la careta pero sin sumergir completamente la cabeza. Si la careta se mantiene fuera del agua iremos agregando a nuestro cinturón (que ahora empezaremos a ponernos) pastillas de 1 o 2 libras. Esto hay que hacerlo lentamente y probar de 2 en 2 libras. Asegúrese de balancear correctamente el peso en el cinturón (no tres pastillas en un lado y una en el otro). Cada vez que agregue peso deje de aletear y relájese. Otra técnica es, manteniendo la misma posición vertical, desinfle el BC, respire suavemente y vea si en el intermedio de su respiración el nivel del agua está en la mitad de la careta. Si es así, ha obtenido la flotabilidad correcta y no necesita más lastre. Esto se resume en los siguientes los cinco (5) pasos que le ayudarán a realizar un control de la flotabilidad en superficie: 1. Colóquese todo su equipo. 2. Ubíquese en un lugar que no toque fondo y desinfle completamente su chaleco. 3. Manténgase inmóvil en posición vertical mientras contiene una respiración normal. 4. Coloque o quite pesas del lastre hasta que flote a nivel de los ojos mientras contiene la respiración.


5. Como prueba final exhale. Deberá hundirse lentamente Al final de sus inmersiones, su tanque empezará a flotar debido al peso del aire. Tenga esto en cuenta cuando haga el control de la flotabilidad al principio de la inmersión cuando el tanque esté lleno. Dependiendo del tanque que utilice, puede necesitar un poco más de lastre al principio de la inmersión, para estar con flotabilidad neutra al final. Para corregir la flotabilidad al finalizar la inmersión, realice otro control de la flotabilidad al final de la inmersión, cuando el tanque esté casi vacío y flota más. Haciendo esto puede determinar con mayor precisión el aumento de flotabilidad.


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