Page 51

Hacia un nuevo paradigma en el tratamiento de conflictos sociales en obras de infraestructura

Lamentablemente, es común prestar atención solo a aquellos conflictos que se encuentran en la tercera fase; ello implicará un trabajo más arduo para lograr los consensos necesarios, a un costo mayor y, en muchos casos, resignando puntos de equilibro que podrían haberse logrado con una intervención temprana. En casos de conflictos de segunda fase, el Estado y las empresas suelen hacer una apuesta riesgosa: avanzar de todas maneras, esperando que la obra se pueda concluir sin necesidad de una gestión específica en lo social o comunicacional. Hablamos de una “apuesta”, porque la opción no deriva de una evaluación profesional de la situación, y decimos “esperar” porque no se dispone de una estrategia que sea el eje conductor de un plan de acción. En el caso de conflictos potenciales (primera fase), lo más frecuente es que pasen totalmente desapercibidos si no se dispone de mecanismos de diagnóstico adecuados. En una época de gran competencia comunicacional de los actores sociales, no atender ni comprender cómo una comunidad está percibiendo una determinada obra constituye un error grave. Muchas veces, cuestiones marginales son el detonante de costosos procesos de conflicto. De a poco, la situación ha comenzado a cambiar, ya que el Estado, las cámaras, las empresas y, en especial, los organismos de financiación, entienden que la comunicación forma parte de la gestión de un proyecto de infraestructura y, en consecuencia, están dedicando mayores esfuerzos a evaluar, comprender y gestionar la relación entre una obra, las comunidades y demás actores involucrados, en las distintas etapas que ello implica.

HACIA UN CAMBIO DE PERSPECTIVA

En un encuentro del sector energético3, un ejecutivo de una empresa noruega presentó el gráfico que se publica a continuación, y expuso la evolución de distintas variables que influyen sobre la toma de decisiones de un proyecto hidroeléctrico. Como puede observarse, las cuestiones sociales (que prácticamente no aparecían entre las preocupaciones antes de la década del noventa) se fueron tor-

Clima 8

Social

6

Financiera Ambiental

4

Técnica

2

0 1960

1970

1980

1990

2000

2010

2020

Variables que influyen sobre la toma de decisiones en proyectos. Fuente: Statkraft, Norway nando más importantes hasta ocupar mayor y creciente protagonismo. En el otro extremo, las cuestiones técnicas, que eran las que más reclamaban la atención de los ejecutivos y funcionarios hace cuatro décadas, son hoy un segmento menor de inquietud.

Por lo tanto, no solo se trata de medir y reducir el riesgo de un conflicto social, sino también de estimar las oportunidades que una correcta gestión social podría aportar tanto a las empresas, como al Estado y las comunidades en cuestión. Solo a modo de ejemplo:

El reconocimiento del problema social está incorporándose en la agenda de los proyectos de infraestructura por la magnitud de sus posibles consecuencias, pero debería implicar también un cambio de perspectiva. Persiste la idea de que el conflicto es un obstáculo a remover, algo ajeno a la obra; en cambio, habría que enfocarse en considerarlo como una consecuencia natural de la existencia de actores sociales con distintos puntos de vista, inquietudes, objeciones y expectativas por una obra que tendrá efectos significativos sobre sus vidas. Ello permitiría abrir la posibilidad de abordar el escenario social y las consecuentes estrategias de comunicación como un área más en la gestión del proyecto.

pÐ QCESP?PÐ CJÐ CHCPAGAGMÐ BCÐ JMQÐ BCPCAFMQÐ BCÐ las personas, actores y comunidades involucradas. La ejecución de una obra de infraestructura no debería ser percibida como una obstrucción de derechos. Por otro lado, la judicialización de distintas situaciones implica, a priori, un menoscabo de los espacios e instrumentos de gestión.

Los actores sociales no sólo tienen el derecho a expresarse y ser parte de las decisiones (lo que no se agota en la instancia formal de una audiencia pública establecida por la ley), sino que seguramente también tendrán algo para aportar a la ejecución de un proyecto o a la etapa de operación. En otras palabras, la interacción con las comunidades involucradas puede constituir una oportunidad, aunque inicialmente el panorama se presente como un riesgo.

pÐ $?AGJGR?PÐ JMQÐ NPMACQMQÐ BCÐ CQRSBGM Ð CHCASción y operación, mediante un intercambio positivo con las comunidades, que puede involucrar varios aspectos: diagnósticos participativos, evitar contratiempos en la contratación de personal local, mejora del clima laboral, reducir los índices de inseguridad, etc. pÐ'LAMPNMP?PÐJ?ÐM@P?ÐBCÐK?LCP?ÐLMÐRP?SKĖRGA?Ð al entorno vital de las comunidades. Esto es lo que se denomina apropiación social, y se contrapone a la imposición. Consiste en que la nueva infraestructura pueda brindar su mayor potencial en términos de beneficios y también evitando mal uso o ataques por considerarla un elemento extraño a la comunidad.

3 International Centre for Hydropower. Taller de prevención y manejo de conflictos socioambientales en el desarrollo de proyectos en el sector energético de América Latina, Santiago de Chile, junio 2015.

www.camarco.org.ar I 49 I Revista Construcciones

Construcciones nº1266  
Construcciones nº1266  

En esta edición, continuamos celebrando los 80 años de nuestra institución, y para ello ponemos la mirada en el futuro.

Advertisement