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DIEGO PERROTTA ::: ARTÍCULOS DE PRENSA ::::


CULTURA › LUIS SCAFATI, DIEGO PERROTTA Y SUS TRABAJOS PARA LA COLECCION LETRAS DIBUJADAS

“La música se mete en lo que hacemos, es una parte importante” En dos libros de reciente aparición los artistas plásticos dibujaron sobre la base de la poesía de Luis Alberto Spinetta y Gustavo Cerati, respectivamente.

Luis Alberto Spinetta, Luis Scafati. Gustavo Cerati, Diego Perrotta. Así, sin más, se llaman los libros que la flamante editorial Seimprime publicó siguiendo una idea tan simple como reveladora: reunir a artistas plásticos con una obra poética que originalmente fue pensada para ser cantada, y proponerles trabajar sobre esos textos: ilustrarlos –iluminarlos– desde sus propios universos. De ese diálogo surge, redescubierta, la poesía de Spinetta y de Cerati, en los primeros dos libros de la colección Letras Dibujadas. Son, de este modo, nuevas obras, ancladas en las potentes imágenes que llevan el sello creativo de Scafati y de Perrotta, lanzadas desde las miradas particulares de estos dos artistas plásticos a un lugar diferente. “Descubrir la poesía de un artista de la música a través de la mirada de un artista visual” fue esa idea que guió al editor y fotógrafo Pablo Grancharoff y a Nerina Pardo, entusiasta gestora cultural especializada en artes visuales, en este proyecto. Con esta colección, y con dos libros de fotografías de Grancharoff –1 un y ¡Qué flash! Compendio de frases hechas– nació la editorial Seimprime, que dio forma a estos trabajos con un muy cuidado trabajo de edición que redunda en libros que son también bellos objetos. La desconocida foto de un muy joven Spinetta, hecha por Hidalgo Boragno –autor de las tapas de Alma de diamante, A 18 minutos del sol y de las fotos del primer disco de Invisible, quien fuera desaparecido durante la última dictadura militar– es uno de esos detalles de edición que también vuelven especiales a estos libros.

Diario Página 12 (Buenos Aires). Diciembre 2014 Por Karina Micheletto

“Yo soy editor de la colección de libros de arte Orbital, junto a otros artistas, así que sé que la editorial es una tarea compleja. Pero cuando hablé con Pablo y Nerina, algo me atrajo desde el lugar de lo simple, lo natural. Son esas ideas que están ahí, dando vueltas como un trompo, girando, y traen algo ya interesante en su formulación”, describe Perrotta su primer acercamiento al proyecto. “Cuando me dijeron que era Cerati el elegido, todo me cerró: es un artista que admiro mucho y me gusta leerlo además de escucharlo, me gusta su poesía. Yo he comprado muchos cd y siempre me gustó el objeto libro del cd, el librito donde uno puede ir leyendo las letras. Así que ese trabajo de tener leídas en voz

alta las letras, por afuera de las canciones, ya lo tenía hecho.” La primera reacción de Scafati ante la propuesta fue otra: “Yo empecé con ese escepticismo natural del ilustrador, rechazado por un montón de editoriales, al que le han propuesto cosas que nunca se dan: ¿Están seguros de que se puede? ¿Y los derechos?”, se ríe. “Pero después, cuando fui conociendo el proyecto, vi que venía lindo. Además, me encantó que fuera Spinetta. Porque de alguna manera todo el rock nos ha acompañado, desde siempre. La música se mete en lo que hacemos: en mi taller, es una parte importantísima. Y Spinetta es el tipo que representa esa especie de rebelión constante, el querer probar constantemente cosas, investigar. Eso me atrapa de él.”

Canciones comentadas Luis Scafati es también Fati: Esa es la firma que llevan los dibujos que publicó en medios gráficos como Humor, Hortensia, Tía Vicenta, El Péndulo. Ha ilustrado libros como La ciudad ausente, de Ricardo Piglia; La metamorfosis, de Franz Kafka; Dragón, de Gustavo Roldán, hizo también su propia versión de Drácula, de Bram Stoker. Y, antes que este libro, tuvo otro acercamiento al rock nacional a principios de los ‘80, cuando ilustró la tapa de Actuar para vivir, además de los afiches de aquel disco de Juan Carlos Baglietto y la escenografía para la gira por el país. “Eso fue cuando había long plays: ¡hace mucho!”, se ríe ahora el artista plástico. Perrotta también estuvo ligado al rock: suya es la tapa del disco de Los Piojos 3º Arco. Su trabajo suele plasmarse en la pintura mural y en diversas formas de instalaciones, con participación en numerosas muestras colectivas e individuales en el país y en el mundo. Su marca plástica de estilo, esos rostros de ojos omnipresentes y colores plenos y sugestivos, logra una alquimia sorprendente para desplegar las metáforas que encierran canciones como “Adiós”, “Otra piel” o la hermosa “Lisa”. –¿Cómo fue el proceso para ilustrar algo tan particular como letras de canciones?


Diego Perrotta: –Yo manejo técnicas muy diversas, para no aburrirme. En este caso sentía que la poesía de Gustavo iba con la técnica de la acuarela, ése era el diálogo. Desde estos pequeños papeles donde trabajás con lo vaporoso, el agua, las transparencias, veía que la sutileza de los textos y los temas de Gustavo era el canal donde iba a estar esta unión. Y Pablo y Nerina fueron muy gentiles en dejarme vía libre para seleccionar los temas: los elegí yo y mi recorte me basó en la carrera solista de Gustavo. Revisité los seis discos que sacó, hasta Fuerza natural, y fui haciendo una lista de ciertos temas que me habían impactado en diferentes momentos de mi vida. Porque la música tiene eso: te va trayendo al presente momentos del pasado, te recorre; yo en el taller también escucho mucha música y me acompaña siempre. Luis Scafati: –Como ocurre con todos los poetas o escritores que te llegan, que te calan hondo, te acercás primero a lo que escribe e inmediatamente querés saber quién es ese tipo. En Spinetta descubrí cosas que me ubicaban en una polaridad: él había tapado todas las ventanas de su casa, por una cuestión de sonido. Y a mí me encanta estar al sol, abrir todas las ventanas. Fumaba como loco, yo dejé a los 30. Uno se va acercando hasta humanamente al autor de eso que te partió el bocho. Lo único que hacés es leer, pero de alguna manera, con eso ya has entrado en el mundo de otra persona, en algo contundente. De eso primero, que fue una suerte de investigación desordenada, salté al dibujo. En mi caso, les pedí a los editores que eligieran los temas, no quería meter la pata ahí. –¿Y en cuanto a la técnica? L. S.: –Yo no hago un dibujo: cada cosa son cuatro, cinco o diez, hasta que empiezo a entrever que me acerqué a algo. Laburo con algo muy gestual, no hago un boceto previo en lápiz y después lo paso, voy descubriendo el dibujo a medida que lo hago. La tinta, la mancha, el meter con una tijera un pedazo de foto que me gustó, ir probando, romper y empezar de nuevo, esa es mi técnica. Y mientras tanto estaba Nerina, que me escribía todos los días: ¿Ya está? ¿Ya está? ¡Ya voy, ya voy! (risas).

autorización para tatuarse una de las acuarelas del libro, contando que le habían pasado muchas cosas con esa imagen. Que alguien tenga un dibujo tuyo tatuado, es un halago grande, y raro. Ya me había pasado con la tapa de Los Piojos. L. S.: –Yo me ratoneaba con eso de los pezones de miel de “Muchacha...”, así que para mí esa muchacha tenía curvas. Me han dicho que la imaginaban distinta. Lo mismo el niño dormido de la “Plegaria”, para mí se acerca al Chiquilín de Bachín, esa es la imagen que encontré. Cada uno le pone una imagen, y esa imagen es muy, muy personal. Por suerte, hasta ahora, no hemos recibido ninguna devolución (risas). Al contrario, creo que, el día de mañana, los ejemplares sin ninguna firma van a ser muy valorados (risas). Hace poco dimos una charla en La Plata, que empezó a las 6 de la tarde, y estuvimos firmando libros hasta las 11 de la noche. Es muy lindo eso, y por supuesto que lo atribuyo al fervor que despierta Spinetta. –¿Qué es, para usted, ilustrar un libro? L. S.: –Cuando hago un libro, siento que es una especie de anotación sobre algo. Spinetta escribió las canciones para cantarlas, no para que yo las dibujara. Pero yo las anoto. Kafka no escribió “La metamorfosis” para que venga un tipo y le ponga imágenes. Es más: no quería. Cada uno anota con el instrumento que tiene, en mi caso es el dibujo. Este tema de la imagen, en relación con el texto previo, siempre es el gran tema para un ilustrador. El primer libro que empecé a ilustrar y abandoné fue Cien años de soledad. Tenía 20 años, estudiaba Bellas Artes. En cada página, surgían veinte dibujos, estaba lleno de imágenes. Pasaron seis, siete años, en los que fui juntando dibujos en cuadernos. Hasta que me enteré de que García Márquez no quería una sola imagen de ese libro. Me pareció muy sabio, y para mí fue un alivio, ahí lo pude abandonar. Pero fue la puerta de entrada a la ilustración.

–Le pusieron imágenes a símbolos fuertes: la muchacha de Spinetta, el niño dormido, el capitán Beto; el “amor amarillo” de Cerati. ¿Qué devoluciones recibieron? D. P.: –Es fuerte, porque te estás metiendo con la fantasía y la imaginación de los que aman esas canciones, que a lo mejor tenían otra imagen formada durante años. Pero hubo devoluciones increíbles: un chico le escribió a Pablo pidiéndole

Link para leer la nota on-line: http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/espectaculos/17-34199-2014-12-09.html


HAUFEN MAGAZINE. Diciembre 2014 Por Rocío Rodríguez


Diario テ[bito Financiero (Buenos Aires). Agosto 2014 Por Laura Feinsilber

Revista Llegテ。s (Buenos Aires). 2013 Por Luz Marchio


Donde moran las bestias En Holz puede verse una muestra de obras de Diego Perrotta hechas durante los noventa. La crítica, de Gabriela Vicente Irrazabal, orienta la mirada. Una significativa propuesta de piezas reveladoras. Rostros descascarados, fauces boscosas y colores brutales. Nada habla mejor de la pintura de los años noventa que una muestra de obras de Diego Perrotta pertenecientes a esa década. Desenfrenado y abisal, el grupo de imágenes arroja luz sobre este periodo fundamental para el surgimiento de una estética que sabe de diablos, volcanes y redes del caos. Este saber es íntimo, tan descifrable como críptico, hondo como la cavidad de un cadáver y perceptible como el agrio perfume que exhala Matasiete tras la cópula. Toda la muestra trata del origen de la demencia urbana y suburbana, una demencia colmada de puntas, dientes y ojos. Y son ojos, dientes y puntas que colapsan en una estética que los propulsa y no cae en la fábula o la anécdota. En la serie impacta el gesto, la protuberancia y eso que podríamos caracterizar como ominoso, sin serlo precisamente. El conjunto, si bien está emparentado a las sensibilidades americanas, también bebe de las gárgolas europeas, los demonios asiáticos y las enigmáticas divinidades africanas. Es un beber genuino, a obscuras y en secreto, de una reserva

Diario Crítica (Buenos Aires). Diciembre, 2009 Por Judith Savloff

funeraria y pictórica como lo es la actitud de pintar y morir en cada pincelada. Semejante beber es vívido como la actitud de cazar con el color y devorar al animal aún vivo y caliente. Una actitud que el grabado medieval rescató hace siglos en obras tan bellas como execradas. No puedo imaginar a Perrotta en los noventa sin figurarme al hombre artista que recupera su bestia interior. Un hombre ríspido, crispado, en cósmica vigilia y de mente poblada por cuerpos, tonalidades y vibraciones; un hombre de una musicalidad mayor, sonante y callada a un mismo tiempo, vigorosa y en flotación: lírica como el canto monosilábico de una Tribu en éxtasis. Un hombre pincel que sueña los colores y los persigue. Los persigue solo y entre amigos, solo y con los maestros, pero solo en última instancia, siempre solo ante el ánima de un soporte que espera la fuerza de los “Peces” o “El terror de Guayquiraró”. Hoy Diego continúa así: coherente y fiel a él mismo, pero también con el devenir; comprometido en sus búsquedas, que son las búsquedas del artista que ve a un profeta en cada perro errante y al Matasiete en la línea y la textura; identificado con los lugares donde las bestias comen, duermen y aman. En fin: inmerso en los lugares donde los hombres moran con las bestias, en perpetua cofradía.

Web oficial de RAMONA (Buenos Aires). Noviembre, 2009 Por Miguel Ángel Rodríguez


Revista Acci贸n (Buenos Aires). Enero, 2010 Por Ver贸nica Engler


Revista Ă‘ (Buenos Aires). Junio, 2010 Por Nora Iniesta


Revista El Federal (Buenos Aires). Noviembre, 2008 Por Ignacio GutiĂŠrrez ZaldĂ­var


El Apocalipsis según Perrotta El paraíso no murió, las imágenes tampoco. A poco de revisar la nueva muestra de Diego Perrotta, emerge otra vez el gozo por las acuarelas, el acrílico y las cerámicas esmaltadas. Un gozo hacia el volcán Perrotta, o mejor aún: hacia el Perrottario estable e inestable, sepulcral y vivo, latente. El paraíso del fuego, el fuego del paraíso, la cruz de las personas, los demonios en las ciudades, las ciudades visibles e invisibles, el árbol que es hombre y el hombre que es árbol: un mundo de pirámides, sombras, luchadores y guardianes; un mundo de muerte, de muerte paraíso y muerte en el paraíso. Colores planos, juegos ópticos, estructuras edilicias emparentadas a los antiguos Zigurat, rostros que remiten a sensibilidades mejicanas, estudios sutiles de las vibraciones tonales, o la comprensión del enigma de la vida americana, posicionan a este plástico en un plano superior, otorgándole carácter trascendente a su vida conceptual. Pero Diego comprende que la trascendencia debe bajar a la tierra, corporizarse, mamar la sangre, ver el tercer ojo de las personas comunes, asumir la crisis, volverse volcán, transformarse en árbol.

Estas obras dialogan con dimensiones ocultas. En ellas pueden cifrarse antiguos códigos, aún secretos. Quizá profetizan, quizá condenan. No lo sabemos. Los ataúdes, las cabezas, los satanes, las colas pinchando, los falos y los escrotos, revelan la resurrección del caos. Hablan de un mundo subterráneo tomado por asalto. Esta muestra es importante, y debe ser visitada, varias veces en lo posible. Debemos beberla, una y otra vez, cuan Perrotta nuestro de cada día. Es importante señalar la factura de cada una de las piezas. Como de costumbre, impecables. Buenas terminaciones y excelentes materiales potencian ideas cosmopolitas solidamente expresadas. No hay improvisación, tampoco gestos aleatorios. Desde cerámicas, desbordadas todas por un nihilismo blanco casi espectral, hasta acuarelas hipnóticas, pasando por acrílicos únicos, tan elevados como autónomos. Esta muestra es una muestra del diablo, un diablo diablo, un diablo Perrotta.

Web oficial de RAMONA (Buenos Aires). Noviembre, 2008 Por Miguel Ángel Rodríguez

Diario Crítica (Buenos Aires). Octubre, 2008


En el nombre de Perrotta Hasta aquí la felicidad. De ahora en más el dolor y la sombra. Entiéndase. Hablo de un espacio para el precipicio y para conversar en lenguas, esas lenguas viejas: las lenguas de Dios y acaso del Diablo.

mentira y la mentira hecha verdad. Todos temas urgentes e ideológicos, tan religiosos como el dolor, la idolatría y el castigo.

Diego Perrotta, con acuarelas, pinturas y cerámicas, propone la voz de matasiete, el Matasiete de calles, procesiones y altares a ídolos paganos. Propone la sutil comprensión de los demonios que miran a los ángeles. Propone la introspección, el círculo y el caos. Propone a Dios, para que miremos al diablo.

Ahora Diego exhibe objetos que me mostrara en su taller hace unos meses. Las piezas cerámicas, muy bien logradas, indican caminos nuevos. El concepto es semejante. La cosmovisión manifiesta coherencia y solidez. No hay fisuras en el plano de las ideas. Tampoco en el de la técnica. La propuesta es buena y original.

Lo hace con la sutilidad aprendida en los últimos años, tomando experiencias fuertes de nuestra América ancestral, recuperando lo más alto (que es sinónimo de lo más bajo), rindiendo culto al culto de los supuestos incultos, bebiendo la sangre, aconsejando el pensamiento antes que el martillo.

La iconografía personal de este joven plástico acumula personajes y objetos, se incrementa con nuevas situaciones e intersticios. Más oficios, más demonios, más cosas. El mundo nuevo enriquece sus alforjas, canta a los delirios y prepara las mentes para comprender lo ininteligible.

Conocí a Diego en el año 2006. Fue en mi pampa, cuando él, invitado por Raúl Fernández Olivi, montó en el Museo Provincial de Artes una de las muestras más impactantes que haya experimentado. Vi sus obras, lo escuché hablar y sospeché sus pensamientos. Su estética es ética humanista centrada en la reflexión sobre problemas cotidianos. La soledad, el sexo, la explotación, el verbo hecho

¿Por qué esta pintura resplandece de manera especial? ¿Qué poseen esas cerámicas? ¿Qué las envuelve? ¿Por qué se ablanda mi agnosticismo? ¿Qué religiosidad ocultan estas formas?

Web oficial de RAMONA (Buenos Aires). Abril, 2008 Por Miguel Ángel Rodríguez

Parece que somos humanos, demasiado humanos. El arte nos condena y el diablo ríe. Matasiete juega su juego, el juego de Perrotta.

Diario Crítica (Buenos Aires). Abril, 2008 Por Judith Savloff


La religión y el arte La muestra de Omar Panosetti y Diego Perrotta en Bahía Blanca. Arte y religión no son tan diferentes entre sí. Ambas tratan de ir más allá de lo experimentable y lo experimentado. Ambas son el camino, nunca el fin. En el caso imposible de encontrar lo deseado, no habría más necesidad de ellas. No hay una buena razón para creer en el arte. Hay que tener fe. Hay que tener fe para crear. Omar Panosetti y Diego Perrotta son artistas que tienen fe en el mundo y en la vida. No son “artistas religiosos”, pero su arte está atravesada por las preguntas existenciales del ser humano, y por las distintas expresiones de la religión en la sociedad.

En el Centro Cultural Borges se inauguró la muestra “La red del caos”, una serie de obras, entre tintas, grabados, esgrafiados, acrílicos, del artista plástico argentino Diego Perrotta, reciente ganador del primer premio adquisición en la categoría dibujo del Salón Nacional. La Red del Caos es parte del proyecto “La línea piensa”, llevado a cabo por dos reconocidos artistas Luis Felipe Noé y Eduardo Stupía y cuenta con la coordinación de Laura Spivak. La imagen de Perrotta posee una estética muy personal y característica. La peluquera, el travesti, el agropecuario, la contadora, el juez, el policía, el hombre, la mujer, la copa, el perro, la cuchara, la mariposa, etc. etc. etc. … el perrotta. La lista es interminable, Diego crea Iconos urbanos, representaciones gráficas y esquemáticas de seres que abundan no solo en el imaginario del artista, sino además en las grandes ciudades. Crea prototipos, colma sus obras de estos personajes hasta el infinito. Las telas hablan, nos narran historias, Stupía lo define como “su Aleph privado”, yo diría que nos cuenta fabulas urbanas. En la serie de los tableros de juegos se experimenta

una sensación lúdica. Es imposible no buscar cual es el personaje que más se asemeja con uno. En la serie del Tarot lo simbólico se hace presente. La línea adquiere gran presencia en su obra, Diego escarba, pinta, desbasta “… dibujos de líneas barrocas que desnudan mis obsesiones temáticas como las pasiones sexuales, la violencia urbana, el recorrido de los fluidos, la política, lo mágico y la relación simbiótica entre los extremos de la vida y la muerte”. (Diego Perrotta, texto de catalogo). La vida y la muerte son una constante en su obra, juega con los opuestos, los confronta, los junta, los hace dialogar, el hombre-la mujer, la violencia-el amor, lo real-lo mágico. La red del caos, es el nombre dado a una serie de tintas donde el dibujo se torna detallista y preciosista, casi obsesivo, crea “monstruos”, seres fantásticos, seres mitológicos, cercanos a la representación maya del inframundo. En estas composiciones hay un predominio de la línea curva y un horror vacui. Perrotta plasma jeroglíficos en sus obras, representa, escribe y narra… La exposición puede visitarse hasta el 18 de Noviembre en el Centro Cultural Borges.

En su instalación “Cayetano”, Omar Panosetti imprime sobre remeras imágenes de San Cayetano, al que muchos argentinos piden trabajo en su día, el 7 de agosto. Se forman largas filas ante su altar en el barrio de Liniers, donde los peticionantes dejan estampitas de santos y otros regalos. Con mucho cariño, Panosetti ironiza sobre mitos y leyendas de un pueblo que conserva la devoción en medio de su situación desolada. Conviven con las imágenes del Santo referencias a un Monumento al Trabajador en la tradición de la arquitectura monumental socialista, motivos eróticos y anécdotas urbanas. Fe y superstición se combinan en estas remeras, símbolos del “merchandising pop”, una ironía que crea distancia, mientras conmueve la descripción de la situación de quienes no tienen lo más necesario para vivir en dignidad.

La vida y la muerte, lo femenino y lo masculino, lo sagrado y lo profano conviven en la obra de Diego Perrotta. El artista crea un campo de tensión entre los extremos, y lo subraya con sus materiales y motivos, los fuertes colores, los volcanes en erupción, las máscaras amenazadoras. Perrotta muestra varias series de pinturas, empezando con la gran obra “Revés” de 2002, con fuerte expresividad barroca. Alrededor del cuadro hay diecisiete cruces con diversos mensajes que permiten un juego interactivo, porque el espectador, o mejor, “lector” de la obra está invitado a formar mensajes. “Revés” abre la puerta a la “Serie del Diablo”. Estas composiciones geométricas y lúdicas, pomposas y “naif” a la vez, evocan el arte de los monjes medievales. No es casual que a Perrotta le importen las mismas preguntas éticas y metafísicas. ¿Qué es el mal? ¿Qué es la tentación? Sólo que en la obra de Perrotta no es Dios, sino el Diablo, el protagonista. Así, las preguntas, dudas y planteos antiguos se transforman en preguntas, dudas y planteos de hoy. Por último, Perrotta muestra la serie “Ciudad del Milagro”, una vuelta a lo monocromático tras tanto despliegue de color. Son edificios abstractos que simbolizan instituciones como la escuela, la iglesia o las fábricas, amenazadas por monstruos silenciosos que las atraviesan y las penetran con sus tentáculos diabólicos. El mundo construido por el hombre no lo protege contra el mal, venga de afuera o de adentro. No hay una buena razón para creer en el arte. No obstante, Omar Panosetti y Diego Perrotta creen -y crean. Con sus obras nos hacen la vida mucho más respirable. Como Dios manda. (Prólogo para el catálogo de la muestra “La religión y el arte” de Diego Perrotta y Omar Panosetti en el Museo de Arte Contemporáneo de Bahía Blanca (MAC), Sarmiento 450, Bahía Blanca. Mar-Dom 14-20 hs. Hasta 23.10.)

Web oficial de RAMONA (Buenos Aires). Noviembre, 2007 Por Gabriela Vicente Irrazábal

Diario Alemán, Kunst in Argentinien / Arte en Argentina (Buenos Aires). Octubre, 2005 Por Susanne Franz


Maravilloso mundo acuático La “Serie Acuática” de Diego Perrotta en la Fundación Alberto Elía/Mario Robirosa, se puede apreciar la “Serie Acuática”, obras recientes del artista Diego Perrotta, creador de un colorido mundo barroco, lleno de símbolos y relieves, que se pudo ver, por ejemplo, en la “Serie del Diablo” que mostró en el mismo espacio en 2002. En su siguiente muestra individual, “Ciudad del Milagro”, en el Centro Cultural Recoleta (2004), utilizó planos monocromáticos poblados de estructuras arquitectónicas atravesadas por monstruos extraños: ataques simbólicos a las instituciones (ministerios, escuelas, etc.). En esta nueva propuesta de Perrotta rige otra vez un tono más ligero, más feliz. Hay una gran cantidad de obras pequeñas, en su mayoría hermosas acuarelas o dibujos de tamaño tarjeta postal, solas o en composiciones de cinco o seis obras. Se ven máscaras, monstruos con tubos o tentáculos, glóbulos, detalles de insectos, coloridos mundos fantásticos. En muchos casos, hay una frase o una palabra, un pensamiento, escritos con lápiz. Cada obrita es única, pero en el conjunto se demuestra la coherencia del proceso creador de Perrotta. Una instalación de cerámica en la entrada de la galería demuestra un mundo acuático, una especie de lago artificial del que asoma una cabeza humana por sobre la superficie del agua, con la boca abierta, tomando aire. Alrededor de la cabeza hay extrañas criaturas que miran a ese ser humano con mucho interés… ¿o lo están amenazando? Para Perrotta, la instalación simboliza “mantener la cabeza alta en el ámbito del arte, permanecer fiel a uno mismo y a su camino artístico”. Eso es lo que hace, y se lo agradecen sus viejos y nuevos admiradores.

(Diego Perrotta, “Serie Acuática”, acuarelas y cerámicas. Fundación Alberto Elía/Mario Robirosa, Azcuénaga 1739. (Lun-Vie 11-20.30 hs. Hasta 2.9.) El artículo fue publicado (en idioma alemán) el 27/08/05 en el “Argentinisches Tageblatt”.

Diario Alemán, Kunst in Argentinien / Arte en Argentina (Buenos Aires). Agosto, 2005 Por Susanne Franz

Revista La Nación (Buenos Aires). Agosto, 2005 Por Paula Sacharias


Revista TXT (Buenos Aires). Julio, 2004 Por MarĂ­a Teresa Constantin

Diego Perrotta  

Artículos de prensa

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