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CÁBALA #103

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Año 10, Bolivia - Distribución Gratuita

Carlos Lampe | Todos los convocados | La ruta de la Verde | Óscar Villegas Las tarjetas de la Selección| Miguel Terceros | Las raices de Surinam

Directores: Fabian Mendoza, Edsy Gisbert

Jefe de Diseño: Carlo Vera Jefe de fotografía: Kapriely Min Chen

Fotógrafos: Micky Vargas, Sergio Vargas Multimedia: Pablo Chao Jefe Comercial: Mateo Alborta | info@revista-cabala.com

Periodistas: Edsy Gisbert, Kapriely Min, Diego Ruiz, Carlos y Borja de Mesa

Impresión: Hermenca | www.hermenca.com Fotografía de Portada: Michael Dunn

Publicite con nosotros: (+591) 70121666 Bolivia, Año 10, Nro.103 - 2026 www.revista-cabala.com

Balón de Oro 28

Carlos Lampe

Editorial

"Esta vez nos toca a nosotros"

Y

o no vi a Bolivia en un Mundial.

No viví la gloria del 94, no grité esos goles en tiempo real, no sentí esa ilusión en su punto más alto.

Crecí escuchando historias:

Las de mi abuelo, que todavía habla de los campeones del 63 como si fuera ayer.

Las de mi papá, que repite nombres que para él son eternos, como si el tiempo no hubiera pasado.

Pero esa historia… no es mía.

La mía está por empezar.

Hoy, frente a Selección de Surinam, no se juega solo un partido. Se juega una oportunidad. Una de esas que no aparecen siempre. Porque hay una generación entera que está cansada de escuchar lo que fue Bolivia. Una generación que no quiere heredar recuerdos, quiere construirlos. Queremos nuestros propios ídolos.

Nuestros propios goles imposibles. Nuestros propios relatos que algún día vamos a repetir, con la misma emoción con la que hoy escuchamos a los que estuvieron antes.

Este grupo no es perfecto. Nunca lo fue.

Pero tiene algo distinto: carácter, convicción y, sobre todo, una necesidad real de demostrar que esta historia puede cambiar. Y nosotros también somos parte. Desde la tribuna, desde la casa, desde donde toque. Apoyando cuando es fácil, pero sobre todo cuando no lo es.

Porque la historia no la escriben solo los que entran a la cancha. La escriben los que creen incluso cuando todo invita a dudar.

Alentar sin condiciones. Exigir sin destruir. Creer sin ingenuidad.

Porque cambiar la historia no es un acto épico. Es una decisión incómoda que se sostiene en el tiempo. Este partido puede ser un punto de quiebre.

O puede ser uno más… si lo vivimos como siempre. La diferencia está en nosotros.

Hoy no es nostalgia. Hoy es decisión.

Y quizá, sin darnos cuenta, hoy empieza nuestra historia

11 Ideal

Desde el inicio de las eliminatorias, la Selección Boliviana ha tenido un proceso marcado por cambios de dirección técnica y ajustes constantes en la convocatoria.

Cada entrenador que asumió el mando fue incorporando jugadores según su idea de juego, lo que derivó en una rotación amplia de nombres a lo largo del camino.

TODOS LOS CONVOCADOS A LA VERDE

Entre futbolistas consolidados, retornos puntuales y nuevas apariciones, Bolivia fue construyendo una base que combinó experiencia con juventud, buscando responder a distintos contextos de partido y momentos de la competición.

Este recorrido dejó como resultado un universo de convocados bastante amplio, algunos jugadores lograron sostenerse como piezas fijas a lo largo de las fechas, mientras que otros tuvieron participaciones más circunstanciales. En conjunto, la lista total de convocados expone un proceso de búsqueda constante, donde la selección intentó adaptarse y evolucionar hasta alcanzar el repechaje y por supuesto el sueño mundialista.

1 6 11 2 7 12 3 8 13 4 9 14 5 10

Adrián Jusino
Victor Cuellar
César Menacho
Rubén Cordano
Carlos Melgar
Eduardo Álvarez
Dario Torrico
Roler Ferrufino
Luis René Barbosa
Gustavo Peredo
José Carlos Martinez
Jesús Sagredo Gary Rea
Gustavo Mendoza

LA RUTA DE LA VERDE

TEXTO: DIEGO RUIZ

El camino no fue fácil. Bolivia empezó entre dudas, golpes duros y resultados que parecían alejar el sueño. Hubo momentos donde todo costaba, donde competir ya era un desafío y ganar parecía algo lejano. Pero con el paso de los partidos, algo cambió. Entre caídas y aprendizajes, el equipo encontró carácter, se hizo fuerte en casa y empezó a construir ilusión desde el esfuerzo. No fue un proceso perfecto, fue uno real, de lucha constante. Y así, paso a paso, Bolivia volvió a creer. Hoy, después de 32 años, está ahí, en el repechaje a un paso de hacer historia.

Brasil 5·1 Bolivia

El camino comenzó con una de las pruebas más difíciles posibles. Bolivia visitaba a Brasil. Bolivia intentó resistir, pero cada avance brasileño parecía inevitable. Los errores se pagaban caro y el desgaste físico empezó a sentirse rápidamente. Aun así, el gol boliviano fue un pequeño gesto de orgullo en medio de la tormenta.

Bolivia 0·3 Argentina

El regreso a La Paz traía ilusión. La altura, el público,todo parecía alinearse para competir mejor, pero Argentina, campeona del mundo, jugó con una tranquilidad absoluta, no necesitó forzar, simplemente controló el partido. Bolivia nunca logró incomodar realmente, nunca encontró ese impulso emocional que suele aparecer en casa.

Bolivia 1·2 Ecuador

Este partido marcó un pequeño cambio. Bolivia salió con otra actitud, con más intensidad, con la intención de presionar más arriba, y funcionó por momentos. El gol boliviano encendió la ilusión, el estadio reaccionó, el equipo se soltó. Pero cuando parecía que podía sostener la ventaja, llegaron los errores. Desajustes defensivos, desconcentraciones, y Ecuador no perdonó.

Paraguay 1·0 Bolivia

Un partido trabado, de esos

donde cada pelota se disputa como si fuera la última. Bolivia intentó, pero le faltó claridad. Paraguay fue más práctico, esperó su momento, encontró el gol y luego cerró el partido con oficio.

se produjo en Estudiantes de La Plata en 1994, en un contexto complejo para el club, que luchaba por recuperar protagonismo. Desde joven mostró personalidad poco habitual,pedía la pelota, ordenaba y asumía responsabilidades.

Bolivia 2·0 Perú

Finalmente llegó el desahogo. Bolivia jugó con intensidad, con carácter, con esa energía que solo aparece cuando hay necesidad. La presión fue constante, el ritmo alto y la contundencia apareció en los momentos justos. Siendo este el último partido de Marcelo Martins en Bolivia jugando para la selección.

Uruguay 3·0 Bolivia

Volver a salir del país fue volver a la realidad. Uruguay impuso un ritmo altísimo, presionó sin descanso y no dejó jugar a Bolivia. Cada intento de salida era cortado, cada error se transformaba en peligro. Así mismo, Marcelo Martins culminó su participación la selección boliviana.

Argelia 3·2 Bolivia (A)

Un partido intenso, con idas y vueltas constantes. Bolivia mos-

tró capacidad ofensiva, pero volvió a fallar atrás.

Bolivia 1·0 Andorra (A)

Un partido que debía ganarse… y se ganó. Bolivia dominó, manejó la pelota, generó ocasiones. Sin embargo, la falta de contundencia evitó un resultado más amplio.

México 1·0 Bolivia. (A)

Una dura prueba ante uno de los colosos de la CONCACAF, el partido jugado en Chicago vio a ambas selecciones con convocatorias plagadas de alternativas a sus nombres habituales.

Panamá 3·1 Bolivia (C)

Dentro de la dificultad, este fue el partido donde Bolivia mostró algo distinto. Buscó, intentó, atacó… y logró marcar.

Bolivia 4·0 Venezuela

Después del golpe, llegó la respuesta. Bolivia salió con hambre, con intensidad, con orgullo. Cada jugada tenía intención, cada ataque tenía peligro. Fue un partido donde todo salió bien.

Chile 1· 2 Bolivia

Este partido cambió algo más profundo: la mentalidad. Bolivia dejó de ser un equipo que solo compite en casa. Supo sufrir, resistir y ganar. Bolivia después de más de 30 años logró una victoria oficial en condición de visitante.

Bolivia 1·0 Colombia

Un partido trabajado desde lo táctico. Bolivia entendió cuándo atacar y cuándo defender. A pesar de estar con uno menos más de la mitad del partido, Miguelito con un golazo puso el gol que definió el partido.

Argentina 6·0 Bolivia

Un golpe duro para Bolivia después de 3 victorias al hilo, pero también una lección. Argentina mostró su jerarquía total.

Bolivia 2·2 Paraguay

Empate doloroso que supo a

derrota, a los últimos, un contraataque letal termina con el empate paraguayo.

Ecuador 4·0 Bolivia

Una caída más que poco a poco desilusionaba a la Verde y seguir buscando la manera de llegar al mundial.

Perú 3·1 Bolivia

Bolivia volvió a mostrar esa dualidad que marcó todo su proceso, momentos de intención ofensiva que no alcanzaban para sostener el partido. Perú supo golpear en los momentos jus-

tos, manejó mejor los tiempos y expuso nuevamente las dificultades defensivas de la Verde.

Bolivia 0·0 Uruguay

Un partido completamente distinto. Bolivia entendió que debía competir desde el orden. Cerró espacios, luchó cada pelota y resistió el empuje de un rival intenso.

Venezuela 2·0 Bolivia

Cuando parecía que el equipo podía consolidarse, volvió a caer fuera de casa. Venezuela fue más agresiva, más directa, más efectiva.

Bolivia no logró reaccionar ni imponer su juego en ningún momento del partido.

Bolivia 2·0 Chile

En La Paz, todo cambiaba. Bolivia volvió a ser ese equipo intenso, fuerte, incómodo para cualquier rival. Jugó con convicción, manejó los tiempos y fue eficaz. Fue una victoria que no solo sumó puntos, sino que dio más vida a una posible clasificación.

Colombia 3·0 Bolivia

Colombia impuso jerarquía y ritmo desde el inicio. Bolivia no logró sostener el partido ni encontrar respuestas. Pero todavía quedaba una última chance.

Bolivia 1·0 Brasil

Una noche que trasciende el resultado. Bolivia jugó con el corazón, pero también con inteligencia. Supo cuándo presionar, cuándo esperar, cuándo golpear. Cada pelota se disputó como si fuera la última. Cada jugada fue vivida con intensidad. Y con Venezuela perdiendo ante Colombia, Bolivia se clasificaba al repechaje y daba una oportunidad de volver al mundial después de 32 años.

LA RUTA DE LA VERDE

5 1 0 3 1 2 1 0 1 0 6 0 2 2 4 0 3 0 1 0 2 0 2 0 0 0 3 1 3 0 1 2 2 0 4 0

REPECHAJE

Por: Carlos y Borja de Mesa www.historiadelfutbolboliviano.com

El repechaje que jugamos en 2026 nos trae a la memoria la única eliminatoria anterior que Bolivia jugó para clasificar a un Mundial, el de Argentina 78.

Ocurrió en 1977, después de haber terminado una primera fase de grupos que tiene una característica única. Fue la única vez en que Bolivia mantuvo el invicto en los 4 partidos que disputó. Debutó en La Paz el estadio Libertador Bolívar ante Uruguay. Ganó 1 a 0 con gol de Porfirio Jiménez. Su segundo encuentro fue histórico, ganó en Caracas a Venezuela por 3 a 1 con goles de Arturo Saucedo Landa, Porfirio Jiménez y Miguel Aguilar. El primer partido que el equipo nacional ganó en calidad de visitante en eliminatorias. En la vuelta en La Paz repitió con Venezuela con triunfo por 2 a 0 con tantos de Porfirio Jiménez y Carlos Aragonés. Remató con brillantez en Montevideo al empatar a 2 goles con ambos tantos de Miguel Aguilar. Jiménez y Aguilar fueron goleadores de la serie, con 3 goles cada uno. El equipo base

de ese éxito fue: Jiménez; Campos, Lima, Baldivieso y Rimazza; Angulo, Romero y Aragonés; Morales, Messa y Aguilar.

Se estableció entonces que los ganadores de las tres series sudamericanas jugaran un triangular en Cali, Colombia. Los dos primeros clasificaban al Mundial y el tercero jugaba a partido de ida y vuelta con Hungría. En Cali vivimos el peor infierno. Brasil y Perú nos aplastaron. Brasil nos hizo 8 goles (4 de ellos los anotó Zico) y Perú 5. Bolivia no anotó un solo gol.

Con Hungría nuevo técnico, Camacho fue reemplazado por el lituano Virba que incorporó a jugadores nacionalizados: Galarza, Villalón, Taritolay, Bastida y Sánchez. En Budapest otra goleada en contra por 6 a 0. En la vuelta en el estreno del nuevo estadio Siles, volvimos a perder por 3 goles a 2, los tantos nuestros los hizo Aragonés.

El saldo no podía ser más desalentador. 4 partidos, 4 derrotas, 2 goles a favor, 22 en contra. El cielo y el infierno en una sola eliminatoria.

Fútbol Retro

1977 fue la única ocasión en la que la Selección Nacional se vio envuelta en un repechaje mundialista.

ÓSCAR VILLEGAS

DE FORMADOR A SELECCIONADOR

En medio de un proceso marcado por cambios y decisiones constantes, la selección boliviana encontró en Óscar Villegas una figura que entiende el juego desde adentro. Su llegada respondió a la necesidad de encontrar un entrenador que conozca el entorno, al jugador y las limitaciones reales del fútbol boliviano. En ese contexto, su perfil encajó más por lógica que por tendencia.

Villegas representa una línea de trabajo poco habitual en la selección: la del técnico formador que construye desde la base. Su carrera no se define únicamente por resultados en primera división, sino por años dedicados al desarrollo de talento joven, especialmente en Bolívar, donde fue parte clave en procesos de formación. Esa experiencia terminó marcando su enfoque actual, donde la renovación generacional no es un recurso, sino el eje central de su proyecto.

Esa experiencia como formador se refleja directamente en uno de los aspectos más visibles de su gestión: la renovación generacional. Villegas no sólo convocó jóvenes, sino que apostó por ellos en momentos determinantes. Él mismo lo explicó al referirse a este proceso: “Todos pedían una renovación… proyectemos el fútbol boliviano”, dejando claro que su trabajo no se

limita a una eliminatoria, sino a construir una base para el futuro.

Pero esta renovación no se sostiene únicamente en decisiones individuales, sino en un cuerpo técnico amplio y estructurado. El trabajo de Villegas se apoya en un equipo que responde a una idea clara: seguimiento, análisis y formación continua. Esa estructura fue determinante para integrar jóvenes talentos y sostenerlos en el alto nivel competitivo que exige una eliminatoria sudamericana. Su paso por clubes también explica gran parte de su perfil. En Always Ready, por ejemplo, no solo tuvo la oportunidad de dirigir en primera división, sino de consolidar su modelo de trabajo con jugadores jóvenes, varios de los cuales hoy forman parte del proceso de selección. Incluso casos como el de Moisés Paniagua reflejan esa confianza en el talento joven, respaldada por conocimiento previo y seguimiento constante.

Antes de asumir como entrenador principal, Villegas ya había tenido contacto directo con la selección, formando parte del cuerpo técnico junto a su hermano, Eduardo Villegas. Esa etapa no solo le permitió conocer el funcionamiento interno del equipo nacional, sino también entender las exigencias reales del contexto internacional, algo que hoy se traduce en una ges-

tión más madura y consciente. En lo futbolístico, su discurso ha sido claro desde el inicio. Más allá de los resultados, su intención es construir una identidad de juego. En una de sus declaraciones más representativas afirmó: “Queremos desarrollar un buen fútbol… hay que jugar bien”, marcando una línea que prioriza el orden, la inteligencia táctica y el aprovechamiento de espacios por encima del juego improvisado.

Sin embargo, Villegas también ha demostrado entender el contexto competitivo. Sabe que los procesos a largo plazo conviven con la urgencia de los resultados, especialmente en eliminatorias. Por eso lo dejó en claro: “Lo urgente es la eliminatoria, lo importante es el proceso”, una frase que resume el equilibrio que ha intentado sostener durante su gestión.

Hoy, con Bolivia en repechaje, su trabajo adquiere mayor relevancia. No solo por los resultados, sino por la forma en la que se llegó a ellos. Villegas representa una idea que durante años fue postergada: confiar en el talento local, construir desde adentro y competir con identidad propia. El desenlace aún está abierto, pero el proceso ya deja una señal clara de que el fútbol boliviano puede mirarse a sí mismo para proyectar su futuro.

LA cá ba la

La Cábala de Luis Haquín

En la edición 19 de Revista Cábala, tuvimos como protagonista a Luis Haquin, quien en ese momento se perfilaba como el heredero de la defensa nacional. Hoy 8 años después, consolidado como el capitán de Bolivia, recordamos su Cábala: arrodillarse ante Dios antes de salir a la cancha. Una Cábala que no ha cambiado a la hora de salir a defender la Verde de todos.

UNA DESPEDIDA A LA ALTURA DEL SUEÑO

En la antesala del viaje más importante del proceso, la selección boliviana tuvo una despedida distinta, lejos del protocolo tradicional y más cerca de la gente. La Cascada, a través de sus marcas Agua Villa Santa y Zanná, organizó un evento especial que combinó cercanía, emoción y respaldo, en un encuentro que permitió conectar a la delegación con quienes han acompañado el camino desde el inicio. El evento, desarrollado bajo un formato tipo meet and greet, reunió a clientes y aliados estratégicos de la marca, quienes tuvieron la oportunidad de compartir un momento distendido con los jugadores de la selección. No fue una actividad

formal, sino un espacio de interacción real, donde las fotos, las charlas y la cercanía marcaron la diferencia en la previa del último amistoso y del viaje rumbo a México.

En un contexto donde la presión deportiva es alta, este tipo de iniciativas adquieren un valor especial. No solo permiten liberar tensiones, sino también reforzar el vínculo entre el equipo y su entorno, recordando que detrás del resultado hay un país que acompaña. La despedida, en ese sentido, fue tanto un gesto simbólico como una muestra de apoyo concreto. La Cascada no aparece en este momento por casualidad. Su vínculo con la selección boliviana se construyó desde

el inicio de las eliminatorias, consolidándose como auspiciador oficial en un proceso que exigió presencia constante y compromiso sostenido. A diferencia de otras marcas, su participación no se limitó a la visibilidad, sino que buscó integrarse activamente al recorrido del equipo.

Ese acompañamiento se hizo especialmente visible en condición de local, donde la marca tuvo un rol protagónico en el entorno del estadio de Villa Ingenio. Desde la asignación de naming a graderías hasta intervenciones directas en la infraestructura, La Cascada apostó por mejorar la experiencia tanto para los jugadores como para los hinchas.

Uno de los ejemplos más claros fue la intervención en la fachada del estadio, que fue pintada y acondicionada para estar a la altura del momento que vivía la selección. Más que una acción estética, fue una forma de construir identidad alrededor del equipo, reforzando la idea de que cada detalle suma en el camino hacia un objetivo mayor. Ese trabajo constante permitió que la marca se posicionara como parte del proceso, no solo como un patrocinador. En cada partido en casa, su presencia fue visible, pero también coherente con el contexto, acompañando el crecimiento del equipo y el entusiasmo de la gente a medida que avanzaban las eliminatorias.

El evento de despedida, entonces, no fue un hecho aislado, sino la consecuencia lógica de un vínculo construido a lo largo del tiempo. Reunir a clientes con jugadores en un momento previo al viaje no solo genera valor para la marca, sino que también fortalece la relación entre la selección y quienes la apoyan desde distintos espacios.

Así, entre cercanía, respaldo y una puesta en escena alineada con el momento, La Cascada cerró su participación en la etapa local del proceso con un gesto que trasciende lo comercial. La selección parte rumbo a México con el objetivo claro, pero también con el respaldo de quienes estuvieron presentes en cada paso del camino.

MKT Deportivo

El vínculo con la Selección se construyó desde el inicio de las eliminatorias, consolidándose como auspiciador oficial en un proceso que exigió presencia constante y compromiso

LA PLAYLIST DEL REPECHAJE

La pasión por la selección también se vive con música. Por eso, reunimos en una playlist especial de Spotify las canciones que acompañan este momento único de La Verde, pensadas para alentar, emocionar y conectar con el sueño mundialista. Escanea el código, sube el volumen y sé parte de este camino rumbo al repechaje.

Jugador con mayor entrega Miguel Terceros

Miguel Terceros se consolidó como la gran figura y revelación de la selección boliviana durante las eliminatorias, asumiendo un rol protagónico en ataque con apenas 21 años. Su impacto no solo estuvo en el juego, sino en su capacidad para aparecer en momentos clave, liderando a una nueva generación que sostiene el

presente de La Verde. Se convirtió en el principal argumento ofensivo del equipo y en el jugador más determinante del proceso. Sus números respaldan su rendimiento: Terceros marcó 7 goles en los 18 partidos de eliminatorias, quedando a solo uno de Lionel Messi en la tabla de goleadores. Pero

más allá de la estadística, el valor de sus tantos estuvo en el contexto, con goles en casa y fuera, en partidos decisivos que terminaron empujando a Bolivia hacia el repechaje. Su campaña no solo lo posiciona como el jugador más importante del equipo, sino como una de las grandes apariciones del continente.

DESDE EL LENTE DE:

Sergio Vargas

El último ensayo de Bolivia antes del repechaje fue ante Trinidad y Tobago, en un partido que combinó preparación futbolística con una fuerte carga emocional. Los goles de la selección llegaron a través del capitán Luis Haquin, Fernando Nava y Juan Godoy, reflejando variantes y eficacia en ataque. El público de Santa Cruz se dio cita en gran

número para despedir a nuestros jugadores, generando un ambiente de apoyo total antes del desafío decisivo. Al final del encuentro, una bandera boliviana sobrevoló el estadio desde un helicóptero, mientras la voz oficial lanzaba un mensaje directo: “Nos vemos en el Mundial, ¡Vamos Bolivia!”. Fue más que un amistoso, fue una declaración de ilusión colectiva.

EL CAPITÁN DEL SUEÑO MUNDIALISTA

FOTOS: MICHAEL DUNN
TEXTO: EDSY GISBERT
CARLOS EMILIO

En una edición marcada por el momento más importante del fútbol boliviano en los últimos años, la presencia de Carlos Lampe no es casual, es necesaria. El arquero y capitán de la selección llega al repechaje como una de las grandes figuras del equipo, respaldado por una trayectoria que lo posiciona como uno de los jugadores más experimentados y respetados del continente. Su recorrido internacional, con pasos por ligas como la argentina y la chilena, sumado a su consolidación en clubes y selección, lo convierten en una voz autorizada dentro y fuera de la cancha.

A sus 38 años, Lampe atraviesa uno de los momentos más completos de su carrera, combinando experiencia, liderazgo y vigencia deportiva en un proceso donde su rol ha sido determinante. Capitán, referente y guía de una selección en plena renovación, su influencia va más allá del arco, es un pilar emocional para un grupo joven que encontró en él un líder natural. En un contexto de máxima exigencia, Bolivia llega al repechaje con una base clara, y en esa estructura, la figura de Lampe aparece como uno de los pilares fundamentales de un equipo que vuelve a creer.

El recorrido de Carlos Lampe en la selección boliviana respalda su peso actual dentro del equipo. Su debut internacional se produjo el 24 de febrero de 2010 en un amistoso ante México, iniciando una trayectoria que lo llevaría a convertirse en uno de los arqueros más constantes del país en la última década. Carlos Lampe ha sido protagonista en eliminatorias y Copas América, donde no solo sumó titularidades, sino también actuaciones

destacadas, como su histórico rendimiento ante Brasil en 2017, donde registró una cifra récord de atajadas y recibió elogios del propio cuerpo técnico rival. Su presencia sostenida en estos torneos lo posiciona como un referente indiscutido en el arco boliviano, acumulando decenas de partidos internacionales y consolidando una carrera marcada por la regularidad y la experiencia en el más alto nivel.

Hoy, instalado en Monterrey junto al plantel y enfocado en el partido más importante del proceso, Lampe combina esa experiencia con una motivación intacta. Su discurso refleja con claridad lo que significa la selección en su carrera, “Siempre

“Agradecer a todos los bolivianos de cada rincón del mundo, de todo Bolivia, que se han ilusionado y nos han ilusionado a nosotros también”.

ha sido un privilegio, un sueño poder vestir la camiseta de la selección, siempre he tratado de dar lo mejor de mi parte por representar bien al país”. Resumiendo no solo su compromiso, sino también el lugar que ocupa dentro de un grupo que llega al repechaje con ilusión y con un líder que entiende lo que está en juego.

Al momento de identificar el punto más alto de este proceso, Lampe no duda en señalar un partido por encima del resto. Más allá de otras victorias importantes, como la conseguida ante Chile, el capitán pone en perspectiva lo que significó enfrentar a una potencia como Brasil en un contexto decisivo. No solo por el

rival, sino por todo lo que estaba en juego en ese momento de las eliminatorias.

“Para mí el partido contra Brasil fue el más importante. Si bien hubo partidos importantes, como el que le ganamos a Chile, ese día había mucha presión. Dependíamos de otros resultados, hacía mucho que no le ganábamos a Brasil y necesitábamos ganar para conseguir la clasificación al repechaje. No cabe duda de que fue el partido más importante”, explicó.

Pero así como los triunfos hoy se recuerdan con orgullo, el proceso también estuvo marcado por momentos difíciles que terminaron fortaleciendo al grupo. En ese recorrido, la lesión sufrida ante Chile aparece como uno de los episodios más duros para Lampe, no solo por lo físico, sino por lo que significó tener que salir en medio de un momento positivo del equipo.

“Uno siempre deja todo en la selección, a mí me tocó sufrir una lesión en una victoria hermosa que conseguimos en Chile y me tocó apoyar desde afuera porque se estaba formando un lindo grupo, estábamos muy unidos y consiguiendo resultados. Cuando me ha tocado apoyar desde afuera lo he hecho y cuando me ha tocado apoyar desde adentro también lo he intentado hacer lo mejor posible”, expresó su compromiso que más allá del rol en cancha, refuerza su lugar como líder dentro de un plantel que encontró en la unión una de sus principales fortalezas.

Pero el fútbol siempre ofrece revancha, y en el caso de Carlos Lampe, esa oportunidad llegó en el momento justo y ante el rival menos esperado. Tras la lesión sufrida en Chile, el arquero volvió a defender el arco de Bolivia nada más y nada menos que

frente al mismo rival, en un partido determinante disputado el 10 de junio de 2025 en el estadio de Villa Ingenio, en El Alto. Aquella jornada, la Selección Boliviana se impuso con autoridad por 2-0, en un resultado clave que mantuvo vivo el sueño de la clasificación.

Fue un regreso cargado de simbolismo y responsabilidad, en un contexto donde ya no había margen de error, “me tocó volver a jugar en un partido donde sí o sí teníamos que ganar y era justamente ante Chile, habíamos perdido una oportunidad linda en Venezuela y no teníamos margen de error y pudimos ganar”, recordó, dejando en claro cómo ese encuentro marcó un

punto de inflexión en el camino hacia el repechaje.

Ese rol de líder no solo se reflejó en el campo de juego, sino también en uno de los momentos más simbólicos del proceso, la arenga previa al partido ante Brasil en el cierre de las eliminatorias. Un video que rápidamente se volvió viral mostró a Lampe tomando la palabra en el vestuario, transmitiendo calma, convicción y confianza a sus compañeros en la antesala del partido más importante. No fue un discurso preparado, sino una intervención genuina que terminó marcando el tono emocional de un equipo que supo responder en la cancha.

Balón de Oro

“Será un partido muy duro y lo tenemos al alcance de nuestras manos y esa oportunidad la tenemos que agarrar y aprovecharla”.

“No sabía si iba a hablar o no, normalmente doy unas palabras de aliento, pero nunca me excedo tanto en tiempo. Sentí que era el momento de poder motivar a mis compañeros, de quitarles la presión para ese partido. No lo tenía planificado, se me ocurrió en ese momento, enfocarnos en disfrutar, en aprovechar la oportunidad y entender que éramos unos privilegiados de poder jugar un partido tan importante”, explicó ese momento que quedará marcado en la memoria de todos los bolivianos.

Ese buen momento no solo se percibe dentro del campo, sino también fuera de él. Cuando a la selección le va bien, el impacto trasciende lo deportivo y alcanza a todo el entorno del fútbol boliviano. La frase se vuelve cada vez más evidente: cuando le va bien a Bolivia, nos va bien a todos. Ese crecimiento en confianza, visibilidad y resultados ha generado un efecto directo en el vínculo con el sector privado, que hoy vuelve a mirar al futbolista boliviano como una figura con proyección y valor.

Ejemplo de ello es el respaldo de marcas que han decidido apostar por los jugadores, como el caso de Delizia, que incorporó a Carlos Lampe como embajador de su línea Idrato. Pero no es un hecho aislado, sino parte de una tendencia que empieza a consolidarse, donde las empresas reconocen el impacto del fútbol como plataforma. En ese contexto, el propio Lampe valoró este apoyo: “Agradecer a todas las marcas, no solo a nivel personal sino también de parte de todos los compañeros. Creo que lo que le hemos dado al país ha ocasionado ese revuelo de que podamos ser más visibles en el tema de las marcas, eso es lo que hace el fútbol, es una exposición muy grande den-

tro y fuera de la cancha, es lindo sentir ese apoyo”.

Ahora, con el repechaje a la vuelta de la esquina, la selección boliviana ya se encuentra en Monterrey enfocada exclusivamente en el desafío ante Surinam. Lejos del ruido y la expectativa, el plantel trabaja en un entorno controlado, priorizando la concentración, la recuperación y los últimos ajustes tácticos. El objetivo es claro: llegar en las mejores condiciones a un partido donde no hay margen de error.

El propio Lampe describió el

momento que vive el grupo en suelo mexicano: “Hay un buen ambiente, estamos tranquilos, contentos en el lugar que han elegido para nosotros, alejados de la ciudad, podemos descansar, compartir, conocernos más, la estamos pasando muy bien. Ya desde la próxima semana vamos a ir a la ciudad y enfrentar ese partido donde nos vamos a jugar la vida, va a ser muy duro y lo tenemos al alcance de nuestras manos, esa oportunidad la tenemos que agarrar y aprovecharla”.

En ese contexto, el mensaje hacia la gente también se vuelve fundamental. La conexión entre el equipo y los hinchas ha sido una de las grandes fortalezas durante las eliminatorias, y hoy se sostiene con la misma intensidad. “Agradecer a todos los bolivianos de cada rincón del mundo, de toda Bolivia, que se han ilusionado y nos han ilusionado a nosotros también. Creo que todos tenemos el mismo sueño en común, cada palabra de apoyo la tomamos con mucho cariño y nos da más fuerza para entrenar día a día”, expresó el capitán.

“Esperemos poder estar celebrando a fin de mes una clasificación al mundial”.

El cierre de sus palabras resume el espíritu de todo un país que vuelve a creer. “Agradecer a los que creen, a los que no creyeron en su momento y están con nosotros también. Se trata de dejarlo todo por el país, de representar bien a tu patria y a tu camiseta, y lo hemos hecho de la mejor manera.Bolivia está a un paso, y con líderes como Lampe, el sueño deja de ser una ilusión lejana para convertirse en una posibilidad real.

BCP renueva su alianza con la FBF

y despide a la Verde rumbo al repechaje

Desde 2023, el respaldo de la entidad va más allá del aporte económico, ya que incorpora apoyo logístico e iniciativas para acercar a los hinchas con la Selección y reforzar el vínculo entre el fútbol boliviano y los aficionados.

El pasado 12 de marzo el Banco de Crédito BCP anunció la renovación de su alianza con la Federación Boliviana de Fútbol (FBF). Asimismo, durante la conferencia de prensa que ofreció en instalaciones de su agencia ubicada en la Green Tower, lanzó la campaña que acompañará la despedida oficial de la Verde antes de su participación en el repechaje mundialista.

Por el BCP, el evento contó con la presencia de Mario Suárez, gerente Banca Empresas; Andrés Kuhn, gerente Banca Empresas Occidente; Carlos Lepesqueur, gerente de YAPE en Bolivia; y Álvaro Rosenblüth, gerente general Crediseguro del BCP. Mientras que, en representación de la FBF participaron Fernando Costa, presidente; Gastón Uribe, director ejecutivo; Carlos Céspedes, director de Finanzas, y José Antonio Claure, director de Marketing y Comercial; además de figuras vinculadas al fútbol nacional, quienes compartieron detalles de esta nueva etapa de la alianza que continuará impulsando el desarrollo y la proyección internacional de la Selección Boliviana.

“Así como permanecemos firmes en la esperanza de ir al Mundial, creemos que el deporte une a los bolivianos y queremos que todo el país se sume a esta ilusión rumbo al repechaje”, aseveró Andrés Kuhn, gerente de Banca Empresas Occidente del BCP. El ejecutivo señaló que esa entidad está comprometida a ir junto a la Selección y con la Federación Boliviana de Fútbol

para seguir respaldando el desarrollo del fútbol, el deporte con más fanáticos en el país.

La relación entre el BCP y la FBF se remonta al año 2023, cuando se consolidó con la firma de un convenio que convirtió al banco en uno de los principales patrocinadores de las selecciones nacionales, para apoyar el proceso deportivo rumbo a la clasificación a la Copa Mundial FIFA

renovación de esta alianza, dijo, “demuestra que cuando el sector privado apuesta por el fútbol boliviano, también apuesta por el sueño de millones de hinchas que quieren ver a la Verde seguir haciendo historia”.

Durante la conferencia también se reveló que el apoyo del grupo BCP viene acompañado del respaldo de sus operaciones Yape y Crediseguro, que se su-

2026. Desde entonces, el respaldo de la entidad va más allá del aporte económico, ya que incorpora también apoyo logístico e iniciativas para acercar a los hinchas con la Selección, lo que refuerza el vínculo entre el fútbol boliviano y los aficionados.

“El respaldo del BCP ha sido y es fundamental para fortalecer el trabajo de nuestras selecciones nacionales”, aseveró Fernando Costa. En ese sentido la

man a la renovación de la alianza y que seguirán acompañando a la Verde como lo han hecho desde 2023.

Mientras que su despedida a la Selección consistió en un evento organizado para que los jugadores conozcan todos los productos del BCP, los beneficios y compartan un momento distendido con dinámicas y juegos en el hotel de concentración de Santa Cruz.

EL EDIDO MÁS

En el camino hacia el repechaje mundialista, pocas campañas lograron conectar con la hinchada boliviana como el “Reto Repechaje” impulsado por PedidosYa. Más que una promoción, la iniciativa se convirtió en un puente directo entre la pasión del hincha y la posibilidad real de acompañar a la selección en el momento más importante de su historia reciente. En un contexto donde el sueño mundialista volvió a tomar fuerza, la marca apostó por involucrar activamente a la gente en ese proceso.

La dinámica fue clara, pero efectiva: los usuarios debían completar cuatro pedidos dentro de la aplicación para participar automáticamente en el sorteo de un viaje doble a México. El premio no era menor: pasajes, hospedaje, traslados y entradas al partido del repechaje en Monterrey, una experiencia completa pensada para vivir el fútbol desde adentro. Esta mecánica, además, incluía multiplicadores que incentivaban el uso constante de la plataforma, generando una interacción real con los usuarios a nivel nacional.

La campaña, que se desarrolló entre el 30 de enero y el 28 de febrero de 2026, tuvo un alcance masivo. No solo por el atractivo del premio, sino por el contexto en el que se lanzó: Bolivia volvía a estar cerca de un Mundial después de más de tres décadas. En ese escenario, la propuesta de PedidosYa no solo premió la fidelidad del usuario, sino que se alineó directamente con el sentimiento colectivo de todo un país. El punto culminante llegó con el anuncio del ganador. Daniel Eduardo Palacios fue el afortunado que se quedó con el viaje doble a México, convirtiéndose en

el representante simbólico de miles de hinchas que participaron en la campaña. Su nombre cerró una iniciativa que logró lo que muchas marcas intentan y pocas consiguen: generar conexión real, emoción y expectativa alrededor de una experiencia futbolística.

Pero el vínculo entre PedidosYa y la selección boliviana no se limitó a esta campaña. A lo largo de las eliminatorias, la marca acompañó a La Verde en cada partido disputado en condición de local, consolidando su presencia como auspiciador oficial y como parte del entorno del equipo. Su presencia no fue solo visual, sino también emocional, integrándose a la experiencia del hincha dentro y fuera del estadio.

El partido ante Trinidad y Tobago, el último antes del repechaje, fue una muestra clara de

ese acompañamiento. En las tribunas, los mensajes de “No dejes de pedir” se mezclaron con el apoyo a la selección, en una combinación que logró instalar la campaña como parte del ambiente del partido. La gente no dejó de pedir, no solo dentro de la aplicación, sino también como concepto instalado en el ambiente: pedir apoyo, pedir entrega, pedir Mundial.

Así, entre goles, emoción y una despedida cargada de ilusión, la campaña terminó de consolidarse como una de las acciones más alineadas con el momento del fútbol boliviano. No fue solo una promoción, fue una presencia constante en el camino, acompañando a la selección hasta el último partido en casa y conectando con una hinchada que hoy, más que nunca, siente que está más cerca del sueño mundialista.

La Colección de la Verde

Cada vez que se acerca un Mundial, hay una tradición que se reactiva con la misma fuerza que el fútbol: el coleccionismo. No importa la edad, el país o el contexto, abrir sobres, intercambiar figuritas y completar un álbum vuelve a convertirse en un ritual que une

generaciones. En ese universo, el fútbol deja de ser solo un juego para convertirse en memoria, en historia y en objetos que se guardan para siempre.

La fiebre por coleccionar figuritas tiene un origen claro y poderoso: la empresa italiana Panini. Fundada en 1961, la com-

pañía revolucionó el mercado al comenzar a vender cromos de futbolistas en pequeños sobres, generando una dinámica simple pero adictiva: comprar, abrir, repetir e intercambiar. Ese mismo año lanzaron su primer álbum, basado en el fútbol italiano, y pocos años después el fenómeno

explotó a nivel mundial. La alianza con la FIFA para el Mundial de México 1970 marcó un antes y un después, consolidando a Panini como el referente global del coleccionismo futbolero. Desde entonces, cada Copa del Mundo viene acompañada por su propio álbum, transformando cada torneo en una experiencia que trasciende la cancha.

Con el tiempo, el coleccionismo evolucionó. Ya no se trata solo de llenar páginas, sino de recordar equipos, jugadores, momentos. Álbumes con cientos de figuritas se convierten en verdaderos archivos de cada Mundial. Y aunque la tecnología avanzó, el acto de pegar una figurita sigue teniendo un valor simbólico que ninguna pantalla ha podido reemplazar.

En ese contexto, Bolivia da un paso que antes parecía impensado: construir su propia colección con identidad nacional.

La Federación

no se trata solo de imágenes: el concepto va más allá, incorporando también símbolos, camisetas y momentos representativos de este proceso, incluyendo hitos como el último partido ante Brasil que selló el camino al repechaje.

Boliviana de Fútbol lanzó oficialmente una serie de tarjetas coleccionables que retratan a los jugadores que lograron el histórico pase al repechaje rumbo al Mundial 2026, transformando este momento en algo tangible para los hinchas.

La colección está compuesta por 54 tarjetas, entre ellas 36 estándar y 18 holográficas plateadas, lo que introduce un elemento de valor adicional para los coleccionistas. Pero

Además, varias tarjetas incluyen premios instantáneos, como balones y poleras oficiales del centenario, que pueden ser canjeados por los aficionados. A esto se agrega la posibilidad de acceder a un premio mayor, entre los incentivos más fuertes está la oportunidad de vivir el repechaje desde adentro. Algunas tarjetas permiten participar en el sorteo de paquetes dobles para viajar a Monterrey, con todo incluido: pasajes, hospedaje y entradas al partido. Una propuesta que conecta directamente al hincha con la selección, transformando una figurita en la puerta a una experiencia única.

Por primera vez, el coleccionismo no gira únicamente alrededor de figuras internacionales, sino que pone en el centro a los protagonistas locales, a los jugadores que hoy sostienen la ilusión de todo un país.

Así, en medio de una nueva fiebre mundialista, Bolivia no solo vuelve a competir: también empieza a contarse a sí misma. Porque cada tarjeta, se guarda como parte de una historia que recién se está escribiendo.

El Picadito

Mira el lanzamiento de la colección de la Verde

SURINAM El rival con raices Europeas

La selección de Surinam llega al repechaje mundialista como uno de los proyectos más llamativos del fútbol internacional actual. Representante de la Concacaf, este pequeño país sudamericano —con fuerte vínculo histórico con los Países Bajos— ha construido en los últimos años una identidad futbolística basada en la captación de talento en el exterior, lo que hoy lo coloca a un paso de disputar su primer Mundial.

Históricamente, Surinam no ha sido protagonista en el fútbol internacional. A pesar de haber tenido generaciones talentosas, su desarrollo se vio limitado por una normativa que durante años impedía convocar a jugadores con doble nacionalidad. Esto cambió recientemente, permitiendo integrar futbolistas nacidos o formados en Europa, especialmente en Países Bajos, lo que transformó por completo el nivel competitivo del equipo. Ese cambio estructural es la base del presente que vive hoy la selección. Surinam logró meterse en la fase decisiva de las eliminatorias de la Concacaf tras superar una etapa compleja, donde incluso dejó en el camino a selecciones con mayor recorrido como Guatemala y El Salvador.

Posteriormente, terminó como uno de los mejores posicionados para acceder al repechaje intercontinental, manteniendo viva la posibilidad histórica de clasificar a su primera Copa del Mundo. El equipo es dirigido actualmente por el neerlandés Henk ten Cate, un entrenador con amplia trayectoria internacional que ha trabajado en clubes como Ajax, Barcelona y Chelsea como asistente, y que asumió el mando con el objetivo claro de potenciar esta nueva generación. A su alrededor, Surinam ha construido un cuerpo técnico de alto nivel, con figuras reconocidas del fútbol europeo que aportan experiencia y visión en este proceso.

En cuanto al plantel, Surinam presenta una característica muy particular: la gran mayoría de sus jugadores milita en el fútbol europeo. De hecho, 24 de los 26 convocados juegan en el exterior y muchos compiten en primeras divisiones, lo que eleva considerablemente el nivel del equipo. Entre sus principales figuras destacan nombres como Gyrano Kerk, atacante con experiencia en el fútbol belga, y defensores consolidados como Stefano Denswil o Shaquille Pinas, que aportan solidez en la última línea. Sin embargo, el gran salto competitivo se explica por el

proceso de naturalización de jugadores con raíces surinamesas. Futbolistas nacidos en Europa, que anteriormente no podían representar al país, hoy son parte clave del proyecto. Casos como el delantero Joël Piroe, goleador en Inglaterra, o Melayro Bogarde, defensor con formación en el fútbol neerlandés, reflejan esta nueva política que apunta directamente a elevar el techo del equipo.

Este modelo ha generado una verdadera “revolución” en el fútbol surinamés. Incluso leyendas como Clarence Seedorf, Patrick Kluivert y Jimmy Floyd Hasselbaink se han sumado al proyecto en roles de asesoría, aportando experiencia y jerarquía desde afuera. La idea es clara: construir un equipo competitivo en el corto plazo, pero también sentar las bases para el futuro.

Hoy, Surinam está ante una oportunidad histórica. Nunca ha disputado una Copa del Mundo, y el repechaje representa el punto más alto de su evolución futbolística. Con un plantel internacionalizado, un cuerpo técnico de alto nivel y una estructura en crecimiento, el rival de Bolivia no es una sorpresa: es el resultado de un proceso bien dirigido que ahora busca dar el golpe definitivo en Monterrey.

LA PIEL DE UN SUEÑO

Desde el inicio de las Eliminatorias en septiembre de 2023, la selección boliviana fue construyendo su identidad también a través de su indumentaria. Bajo la marca Marathon Sports, La Verde mantuvo su tradicional camiseta titular en tonos verdes, pero con variaciones sutiles en diseño y textura, mientras que las alternativas apostaron por propuestas más arriesgadas, incluyendo versiones oscuras que rompían con lo habitual. Estas camisetas no solo acompañaron el rendimiento del equipo, sino que reflejaron un proceso de búsqueda, tanto futbolística como estética, durante toda la clasificación.

En 2025, ese recorrido tuvo un punto simbólico alto con el lanzamiento de la camiseta conmemorativa por los 100 años de la Federación Boliviana de Fútbol. Esta edición especial no fue una camiseta más: incorpo-

ró detalles dorados, referencias directas a 1925 y al centenario institucional, además de inscripciones conmemorativas en cuello y mangas. Más que una prenda de competencia, se planteó como un homenaje a la historia del fútbol boliviano y a quienes la construyeron, conectando pasado y presente en un momento clave del proceso eliminatorio.

Ya en 2026, con el repechaje como objetivo inmediato, Marathon presentó una nueva edición oficial pensada específicamente para este momento decisivo. La camiseta titular mantiene el verde como base, pero con un ajuste en el tono y detalles en cuello y mangas que refuerzan la identidad nacional, mientras que la versión alterna en blanco incorpora líneas y acentos en rojo y amarillo, representando la tricolor. Ambas incluyen mensajes directos asociados al desafío competitivo, reforzando la idea de representar al país en un partido que define todo.

Más allá del diseño, estas camisetas resumen el camino de Bolivia en las eliminatorias: evolución, identidad y presión. Desde los primeros partidos hasta el repechaje, la indumentaria acompañó cada etapa del proceso, pasando de la experimentación a una versión más simbólica y competitiva. Hoy, la camiseta no es solo uniforme: es una declaración. En el repechaje, Bolivia no solo juega un partido, también pone en juego su historia, su identidad y su forma de representarse ante el mundo.

La gestión detrás del repechaje

Hablar del presente de la selección boliviana implica necesariamente hablar de Fernando Costa, un dirigente que asumió la conducción de la Federación Boliviana de Fútbol en uno de los momentos más complejos de su historia reciente. Desde su llegada en 2020, su gestión ha estado marcada por decisiones administrativas fuertes, reformas estructurales y una clara intención de ordenar el fútbol nacional desde sus bases, entendiendo que sin estabilidad institucional no puede existir competitividad deportiva.

En ese contexto, el repechaje no aparece como un hecho aislado, sino como consecuencia de un proceso sostenido. Costa impulsó cambios en la gestión de derechos televisivos, fortaleció la estructura de la federación y promovió una mayor organización interna, medidas que, aunque muchas veces cuestionadas, terminaron generando un entorno más estable para la selección. Esa base administrativa fue clave para sostener un proyecto deportivo que, pese a sus dificultades, nunca dejó de competir.

El camino, sin embargo, no fue lineal. El proceso rumbo a estas eliminatorias comenzó con la ilu-

sión depositada en el entrenador argentino Gustavo Costas, una apuesta que buscaba jerarquía y experiencia internacional. Pero los resultados no acompañaron y la dirigencia tuvo que tomar decisiones en plena competencia, entendiendo que el objetivo no podía negociarse: Bolivia debía seguir en carrera.

Ahí es donde la gestión de Costa se vuelve determinante. Lejos de sostener un proceso por inercia, optó por ajustar el rumbo, cambiar piezas y asumir el costo político de esas decisiones. No se trató solo de elegir entrenadores, sino de sostener una idea: la selección debía ser competitiva, incluso en un contexto históricamente adverso para el fútbol boliviano.

El propio presidente lo dejó claro en distintos momentos del proceso, especialmente cuando el objetivo comenzó a tomar forma. Tras asegurar el repechaje, sus palabras marcaron el tono de la gestión: “Esto va para los incrédulos”, en una clara respuesta a las críticas que acompañaron gran parte del camino. Esa declaración no solo refleja una postura, sino también el nivel de presión bajo el que se construyó este logro, pero el desafío no terminó ahí..

Este repechaje además ad-

quiere un valor simbólico especial: se da en el marco del centenario de la Federación Boliviana de Fútbol, celebrado en 2025. Un año que no solo estuvo marcado por la historia, sino también por avances concretos como el desarrollo de la Casa de la Verde, un proyecto que apunta a dotar al fútbol boliviano de infraestructura moderna y condiciones de trabajo acordes a las exigencias actuales.

La Casa de la Verde representa, en esencia, la visión de gestión que Costa ha intentado instalar: planificación a largo plazo, inversión en estructura y profesionalización del entorno. No es un logro inmediato ni visible en un resultado puntual, pero sí una base que puede sostener procesos futuros y evitar los errores del pasado.

Hoy, con Bolivia en repechaje, el balance de la gestión adquiere otra dimensión. Más allá de los resultados deportivos, hay un mensaje claro: el fútbol boliviano necesita dirección, decisiones firmes y una estructura sólida. Costa apostó por ese camino, asumió los costos y hoy ve cómo ese proceso desemboca en una oportunidad histórica. El resultado final aún está por escribirse, pero el recorrido ya marca un punto de inflexión.

El sorteo de la fase de grupos de la Copa Libertadores y la Copa Sudamericana se llevó a cabo en la ciudad de Luque, Paraguay, sede de la CONMEBOL y considerada la capital del fútbol sudamericano. El evento reunió a dirigentes, representantes de clubes y figuras históricas del continente, en una ceremonia que marcó oficialmente el inicio del camino hacia los títulos internacionales de la temporada 2026.

El tablero continental está listo

Como ya es tradición, el sorteo contó con la presencia de leyendas sudamericanas que le dieron peso simbólico al evento. Para la Copa Sudamericana, los encargados de participar en la extracción de bolillas fueron figuras como René Higuita y Diego Godín, mientras que en la Libertadores el protagonismo recayó en históricos como Felipe Melo y Oscar Ruggeri, aportando jerarquía a una jornada que definió el destino de todos

los equipos.

En la Copa Sudamericana, Bolivia tendrá representación con Independiente Petrolero y Blooming, ambos ubicados en el bolillero 3. El equipo chuquisaqueño llega tras superar a Guabirá en la fase previa y ahora afrontará un reto de alto nivel en el grupo E, donde compartirá serie con Racing, Caracas y Botafogo, en una zona que combina experiencia internacional y exigencia competitiva.

El grupo de Independiente Petrolero tiene además un condimento especial, ya que Botafogo volverá a territorio boliviano tras su reciente paso por la fase previa de la Copa Libertadores, donde enfrentó a Nacional Potosí. Por su parte, Blooming también logró su clasificación tras eliminar a San Antonio de Bulo Bulo y ahora integra el grupo H, junto a River Plate, Red Bull Bragantino y Carabobo. Se trata de una zona particularmente atractiva, el duelo ante el conjunto argentino aparece como el partido más taquillero y de mayor expectativa para el equipo cruceño.

En cuanto a la Copa Libertadores, Bolivia tendrá a Bolívar como uno de sus representantes en la fase de grupos, formando parte del grupo C junto a Fluminense, La Guaira e Independiente Rivadavia.

Always Ready, por su parte, quedó ubicado en el grupo G, donde el cabeza de serie es Liga de Quito, equipo en el que milita el boliviano Gabriel Villamil.

Completan la serie Lanús, reciente campeón de la Copa Sudamericana, y Mirassol de Brasil, configurando un grupo exigente donde el margen de error será mínimo para el conjunto alteño.

Con los grupos ya definidos, el camino está marcado para los equipos bolivianos, que buscarán ser protagonistas en el plano internacional. El objetivo es claro: avanzar lo más lejos posible en ambas competiciones y soñar con llegar a las fina-

les continentales, que tendrán como sedes a Barranquilla para la Copa Sudamericana y Montevideo para la Copa Libertadores, en una temporada que promete máxima exigencia y oportunidades históricas.

GRUPO C · LIBERTADORES

GRUPO G · LIBERTADORES

HINCHAS INCONDICIONALES Samsung presenta el Galaxy S26 y convoca a los

Samsung presentó oficialmente en La Paz la serie Galaxy S26, su nuevo teléfono insignia que marca un paso más en la evolución de la inteligencia artificial (IA) móvil. Con Galaxy AI de tercera generación, el dispositivo integra funciones capaces de comprender el contexto del usuario boliviano, anticipar necesidades y ejecutar acciones de manera proactiva.

El lanzamiento se realizó en el Rooftop del Real Plaza Hotel, donde se dieron cita periodistas, creadores de contenido, ejecutivos de Samsung y futbolistas reconocidos que respaldan esta campaña. La presentación combinó innovación tecnológica y pasión por la Verde, en el marco de la campaña “Hinchas Incondicionales”.

“Bolivia es un mercado muy importante para Samsung y queremos que los usuarios tengan acceso a nuestra tecnología más avanzada, acompañada de iniciativas que conecten con lo que apasiona a los bolivianos, el fútbol. Con la serie Galaxy S26 buscamos ofrecer experiencias más inteligentes, conectadas y útiles para los bolivianos”, destacó el presidente de Samsung Bolivia, Agustín Park.

Durante el evento, los asistentes pudieron experimentar directamente las capacidades del dispositivo a través de espacios interactivos diseñados para mos-

trar cómo la IA se integra en el uso cotidiano del teléfono móvil.

La nueva serie fue diseñada sobre una arquitectura de alto rendimiento que permite aprovechar al máximo las capacidades de IA del dispositivo. El Galaxy S26 Ultra integra el chipset Snapdragon 8 Elite Gen 5 for Galaxy, acompañado por una Vapor Chamber rediseñada, que garantiza un rendimiento estable incluso al ejecutar funciones de IA.

En el apartado fotográfico, el sistema de cámaras integra captura, edición y uso compar-

tido en una sola experiencia fluida. El dispositivo incorpora aperturas más amplias para mejorar los resultados en condiciones de poca luz, Nightography en video optimizado y Super Steady con bloqueo horizontal, que brinda mayor estabilidad en las grabaciones.

Además, herramientas como Photo Assist y Creative Studio permiten transformar imágenes mediante instrucciones de voz, mientras que funciones como Now Brief y Now Nudge ofrecen resúmenes y sugerencias

personalizadas según el contexto del usuario.

Tecnología y pasión por la Verde con “Hinchas Incondicionales”.

Como parte del lanzamiento en Bolivia, Samsung presentó el combo especial Galaxy S26, que incluye el Galaxy S26 Ultra junto al Galaxy A07 en el color característico de la selección boliviana (verde), además de un cover original para S26 y una bolsa exclusiva. La promoción está disponible para los modelos Galaxy S26, S26+ y S26 Ultra, hasta agotar stock.

Quienes adquieran este combo recibirán doble cupón digital dentro de la campaña “Hinchas Incondicionales”, que sorteará más de 400 premios, entre ellos viajes dobles a México para los partidos de repechaje, televisores QLED, dispositivos Galaxy A07, accesorios, poleras de la selección y balones oficiales del Centenario.

También podrán participar los usuarios que adquieran dispositivos móviles, tablets, accesorios, televisores, monitores, refrigeradores y lavadoras incluidos en la promoción. Los sorteos se realizarán entre marzo y junio, y los usuarios podrán registrar sus productos y obtener más información en samsung. com.bo/HinchasIncondicionales. “Nosotros lo damos todo en la cancha y esperamos a nuestro número 7 de la suerte. Ese 7 eres tú con el Galaxy A07: eres nuestro hincha incondicional”, señaló Park.

Con la llegada de la serie Galaxy S26, Samsung introduce en Bolivia su propuesta más avanzada en IA móvil y refuerza su ecosistema de innovación, que también incorpora AI Vision en televisores, reafirmando su apuesta por el país y su conexión con la pasión de los bolivianos por el fútbol.

SAMSUNG CONVOCA A LOS HINCHAS INCONDICIONALES DE LA VERDE

EL GIGANTE DE ACERO DONDE SE DEFINE EL DESTINO

El escenario donde Bolivia buscará dar un paso histórico hacia el Mundial está lejos de casa, pero no por eso es desconocido en el fútbol internacional. El partido de repechaje ante Surinam se disputará en el imponente

Estadio BBVA, ubicado en la zona metropolitana de Monterrey, una de las ciudades más futboleras de México y sede habitual de grandes eventos internacionales.

Inaugurado en 2015, este estadio es la casa del Club de

Fútbol Monterrey y rápidamente se convirtió en uno de los recintos más modernos de América Latina. Su construcción respondió a la necesidad de reemplazar al histórico Estadio Tecnológico, elevando el estándar de infraestructura con un diseño a cargo de la reconocida firma Populous y una inversión cercana a los 200 millones de dólares.

Con capacidad para más de 53.500 espectadores, el estadio —conocido popularmente como el “Gigante de Acero”— ofrece una experiencia de primer nivel

tanto para jugadores como para aficionados. Cuenta con suites, zonas comerciales, restaurantes y una cercanía al campo que intensifica la presión sobre los equipos visitantes, además de una arquitectura pensada para maximizar la visibilidad desde cualquier punto.

En lo técnico, el recinto destaca por su césped híbrido con sistemas avanzados de drenaje y ventilación, así como por una iluminación LED completamente adaptada a estándares internacionales. Estos

elementos no solo garantizan condiciones óptimas de juego, sino que también posicionan al estadio como uno de los más preparados para competencias de alto nivel en la región.

El Estadio BBVA no solo es moderno, también es estratégico. Fue seleccionado como una de las sedes oficiales de la Copa del Mundo 2026, donde albergará varios partidos del torneo, y previamente ha sido escenario de finales de competiciones internacionales de CONCACAF. Además, su elección como sede del repechaje intercontinental responde a la necesidad de probar operaciones logísticas, seguridad y organización de cara al Mundial.

Para este repechaje, el estadio representa un terreno neutral, pero no necesariamente indiferente. La presión del público mexicano, la intensidad

del entorno y las condiciones del juego obligarán a Bolivia a adaptarse rápidamente. No será un escenario hostil en términos tradicionales, pero sí exigente en ritmo, concentración y manejo emocional, especialmente en un partido donde el margen de error es mínimo.

Así, Monterrey se convierte en el punto de encuentro de dos selecciones que buscan lo mismo: seguir con vida rumbo al Mundial. En un estadio moderno, exigente y preparado para grandes citas, Bolivia tendrá que demostrar que está lista para competir fuera de su zona de confort. Porque en el “Gigante de Acero”, la historia no se respeta: se impone.

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