ARQUITECTURA •#
UCaCIOD En los Estados Unidos A enseñanza or ganizada de la arquitectura es relativamente de reciente or igen en los Estados Unidos. Hasta cerca de 1870 los que deseaban ser arquitectos t enía·n poco campo en este país, para lo que se llama sistema de aprendizage, segú n el cual el estudiante entraba al estudio de un arquitecto para recibir tanta instrucción como podía darle el arquitecto cuando no tenía otras ocupaciones. Estas relaciones entre maestro y estudiante variaban en gran parte reflejando a veces un delicado sentido de atención de parte del arquitecto hacia el estudiante y futuro cole ga, ·mientras que las posibilidades .d e estas relaciones eran influenciadas necesariamente por la temprana educación del estudiante y el ejercicio del arquitecto mismo quien en algunas circunstancias ha sido capaz de viajar y estudiar lejos, y en algunas otras, er a el mismo extranjero. La instrucción formal arquitectónica, fué dad a primero en el Massachussets lnstitute of Technology, donde se graduó el primer estudiante en 1873. En el transcurso del tiempo otras instituciones agre garon cursos de arquitectura, y ahora tal instrucción es dada en cuarenta u niversidades, fa cultades y• escuelas técnicas, muchas . de las cuales ofrecen un curso cu ya finalidad es un título. Las instrucciones cultur ales, médicas y le gales y t é cnicas estaban establecidas antes qu e se hiciera notar la demanda de una ense ñanza arquitectó nica, y así sucedió qu e la instrucción d e arquitectura e·s tuvo primero o r ganizada como un departamento de una esc-uela técnica. Tal proceder hubiera sido imposible en Europa, donde las grandes tradiciones de ar quitectura y arte son apre· ciadas y la naturaleza única del trabajo del arquitecto es bien comprendida. Aquí sin embargo era solo una cuestión de saber desenvolverse y la misión de la ar quitectura era confundida con la de la in geniería la cual ofrecía ciertos cursos que también podían ·s er seguidos por estudiantes de arquitect u ra. El ejemplo así sentado fué seguido con pocas excepciones al crear nuevos departamentos de arquitectura y nu estra carrera arquitectónica hizo un fuerte énfasis en los estudios de ingeniería. Otra importante infl u encia qu e intervino en la educación arquifectónica, fueron los viaj.es y estudios en el extr anjero, la observación y dibujo de los monumentos para el ejercicio del gusto y de es a s cualidades que no pueden adquirirse con una disciplina puramente científi ca. Con esto vino a ampliarse el concepto sobre el sentido de la •arquitectura y su carácter como un arte, que debe actuar en un doble rol estético y utilitario. No hay que asombrarse por eso que nuestros nuevos arquitectos pronto se inclinan ·a L 'Ecole de Beaux Arts como un posible modelo para sus escuelas. En efecto dos de nuestros principales arquitectos, Richard M. Hunt y Henry H. Richardson e-studiaron en la escuela francesa y volvieron llenos de entusiasmo con sus métodos, mientras la amplitud y fuerza del trab ajo ejecutado mostraba los espléndidos resultados del eje·rcicio francés. Mr. Hunt ayudó a ·demostrar su eficiencia en la dirección de una especie de atelier para jóvenes en su estudio.
Y a•sÍ pasó que primero uno y después otros jóven~s arquitectos franceses que habían hecho distinguidos tra· bajos en su escuela n•acional, fueron inducidos a venir a Estados Unidos para enseñar dibujo arquitectónico; y a ellos en gran parte se debe lo que ha sido hecho en este campo, porque ellos nos trajeron el alto concepto y la firme devoción a los ideales artísticos, que siempre estan mejor grabados en pueblos donde la tradición artística existe desde siglos y donde la convicción de que la bu ena arquitectura y el arte tienen una misión, es casi universalmente a ceptada y donde no tienen que luchar para que les reconozcan su existencia. Con esta influencia creciendo en fuerza, ·surgió ac· tualmente la cuestión sobre la relativa importancia de los asuntos culturales, arquitectónicos y científicos, re· :;ultando que en algunas escuelas se daba demasiada importancia a uno de ellos sobre los otros y lo contra· rio en otras; porque es necesario que ·s e sepa que todas nuestras escuelas arquitectónica..s luchan con el obstáculo conocido con el nombre "curso de cuatro años"; s iendo este período el que generalmente observa el pÚ· blico como suficiente para dedicarse a una fac-ultad o a u na educación técnica o combinada cultural y técnica lue· go de graduarse en los colegios preparatorios y por eso ha sido necesario comprimir durante cuatro años toda la educación cultural o técnica. Es necesario retener es• to en la cabeza cuando se compare nuestros resultados con los de la escuela francesa, donde ·l a admisión es por concurso, el cual equivaldría a casi los dos primeros años de los cursos normales de arquitectura americanos. La edad t érmino medio de entrada de nuestro esestudiante, es de diez y nueve años el cual en muchos ca· sos no ha tenido en ninguna forma in•s trucción de dibujo y no necesita para demostrar su aptitud seguir estudios ar~it~ctónicos fuera de la educación elemental general de la escuela preparatoria. Este vago término de compa• ración, es también debido en parte al hecho de que la arquitectura como profesión no está reconocida en este país tan bien como lo estan derecho y medicina, en cualquiera de cuyos campos ha sido posible aumentar la norma de admisión a la escuela profesional a un punto equivalente a lo menos do..s años de trabajo general de facultad, habiendo sin embargo algunas escuelas para cuya admisión se necesitan cuatro años de trabajo de fa cultad. La prisa en producción industrial, en trabajo y en l él edificación, está inevitablemente reflejada en el proceso educacional, estando los jóvenes ansiosos por empe· zar a practicar cuanto antes. Si además tienen que salir del país como es posible, el tiempo total requerido por la educación es naturalmente prolongado. Las restricciones de la educación arquitectónica americana son evidentes. El tan deseado límite extenso y alto no puede llegar a ser hasta que cambien las condiciones generales de control. Hombres de la más alta experiencia deben así imponer a otros a .seguir su ejemplo, y muchos jóvenes es· tarán deseosos de hacer los sacrificios que implica real-
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