Este libro de artista del creador visual Ángel Jara se inscribe en la tradición del monócromo como gesto de reducción radical. Más que una estética, el monócromo funciona aquí como una estrategia crítica: una forma de despojar la imagen de ornamento, narrativa y exceso, en línea con las ideas de Adolf Loos sobre la eliminación del adorno como condición de modernidad.
Inspirado en el legado de Kazimir Malevich y su “Cuadro negro sobre fondo blanco” (1915), Jara retoma el monócromo no como vacío, sino como condensación ideológica. En el contexto del arte conceptual, estas superficies planas se convierten en espacios de pensamiento, donde el color único actúa como interrupción, como negación del espectáculo visual.
El libro no busca representar, sino presentar: cada página es una unidad mínima, una arquitectura sin ornamento, un manifiesto silencioso. En lugar de ilustrar ideas, las obras las encarnan. El monócromo, en este caso, no es estilo, sino posición.