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ENFOQUE “Querida Guatemala”

Piensa en esto: cuando te regalan un país con colores de arcoíris, con raíz de ceiba en flor, con nubes como telarañas de humo y varicela de estrellas en solsticio de verano, solo tienes por admitir que nada hay mejor. Y vas formándote la idea, con el andar de los años, que tú naciste, como esas nubes telarañas, como aquél río los Esclavos que atraviesa Santa Rosa, esencia de un paisaje. Así ves cómo las mismas torceduras de las raíces de las ceibas se retuercen en tus venas, y la tierra húmeda que recorre tu cuerpo se hace fértil en ti, haciéndote, entonces, hombre de maíz. Ahí comienza todo; te das cuenta que eres 22, como los departamentos; que eres Dulce, como el río de Izabal; que eres Reformador, como la torre; y eres bueno, muy bueno, porque en realidad no hay cosa mala más que lo que va después de Guate en tu nombre.

Luego de que te enteras que de todos los gentilicios eres chapín, ¿qué queda? Gritarlo. ¿Así? ¡Más fuerte para que te escuchen! La cultura se te escapa por los poros, de tus ojos se empapan los ocasos; tienes verde Sololá, tienes blanco Estanzuela y comienzas, como la primavera, a germinar en todas partes. En las palmas que tortean por las tardes, en los sueños del chapín que no ha nacido. En la tez del Sombrerón, el esqueleto de las piñatas o en los colores del aserrín que encamina la procesión en Semana Santa. Estás en la aceituna del fiambre de noviembre, en la máscara típica que cuelga en alguna pared de la Antigua, en la sexta cuando hay viernes, en marimba. Estás como los pollos de la finca, pepenando lo que el viento no se lleva; y en la prisa tenue de la brisa que espera, a la noche, estar en Xela; estás en el solo de Sololá, en el nacimiento de Navidad, en el

coro de las olas en caudal; estás en el rojo de la tarde que descansa y solo arde en el pecho del Quetzal. Incluso en las casitas más humildes - aquellas que en la hoguera tienen pan que apenas va a alcanzar para la cena-, ahí estás a todo nombre. (Un señor muy anciano me ha dicho que te vio sembrando flores y con ellas entretejer barriletes de Sumpango). Piensa en esto: cuando te regalan un país con colores de arcoíris, con raíz de ceiba en flor, con nubes como telarañas de humo y varicela de estrellas en solsticio de verano, solo tienes por impulso el querer ser un regalo igual para tu patria.

Tuyo siempre, El Chapín.


Por Marielos Escribá ¿Quién no ha comido tamal en Navidad? O más bien, ¿quién no ha comido tamal todo el mes de diciembre? Es tan típico comer tamalitos en diciembre por las festividades. En mi casa, comemos esta deliciosa comida casi todos los sábados desde noviembre hasta enero. ¿De qué está hecho el tamal y cómo comenzó esta tradición? A continuación te presento algunos detalles acerca de esta suculenta comida. El tamal es un platillo típico que viene desde nuestros antepasados, está preparado con harina de maíz y envuelto en hojas de plátano, generalmente. Su relleno es muy variable, existen los salados y los dulces. Los tamales salados están rellenos de carne de res, pollo, gallina y gallo preparados con una salsa roja especial. Los dulces tienen frutas, anís y demás ingredientes típicos.

Como comenté antes, en mi familia se come el tamal desde noviembre y eso para nosotros es el comienzo una peculiar y casi ritual formal de comerlo ya que a nuestro tamal le echamos limón y lo acompañamos con pan dulce y café. No estoy segura si realmente inventamos nosotros está forma de comerlo o simplemente mis papás me enseñaron a comerlo así, pero es la única forma que conozco de comer el tradicional platillo de maíz y si no fuera a comerlo así, sentiría que no lo estoy comiendo bien. Así que ya sabes que comida típica puedes incluir en tus desayunos, Te lo recomiendo personalmente, es una comida muy guatemalteca y te aseguro que te va a encantar y a recordar tus raíces y tradiciones.


Por Silvia María Corzo En Guatemala es tradición preparar el conmemoración al Día de todos los del siglo XVI cuando los guatemaltecos, plato frío para ser degustado durante las celebraciones mortuorias. Por otra parte, hay quienes relatan que el platillo se formó cuando las comunidades indígenas guatemaltecas dejaban comida en las tumbas de sus seres queridos, con la creencia de que éstos regresaban de la otra vida para degustar la comida. Debido a que la comida se dejaba en el cementerio por días, debían evitar que se iniciara el proceso de descomposición por lo que idearon una mezcla de ingredientes fríos para que durara. Más

Existen distintas maneras de preparar carnes, embutidos, verduras y quesos. Con el paso del tiempo, se han ido agregando más ingredientes, algunos de ellos no tan tradicionales, como carne de cangrejo, tofu, carne de pato y soya. No hay que olvidar que el postre también es una parte importante de esta tradición. Se suele preparar jocotes en miel, así como ayote y garbanzos. La preparación de estos platillos es importante en la identidad guatemalteca ya que expresa nuestra cultura al mismo tiempo que une a las familias cuando se reúnen para cocinar y degustar juntos el sabor de la tradición.


Por Majo Zosel Cada año en Guatemala se viven diferentes tradiciones, en especial, religiosas. Podemos mencionar en enero el día de los Reyes Magos, en agosto la feria de Jocotenango en honor de la Asunción de la Virgen, en octubre la Virgen del Rosario, en diciembre Virgen de Guadalupe, entre otros. Los buñuelos “Nuestra Señora del Rosario” llevan su nombre en honor a la Virgen del Rosario, y llevan más de 40 años siendo elaborados por la familia Lux. Hoy, Daniel Lux se encarga del negocio en el que trabaja con 8 amigos y familiares, que juntos, en una unidad móvil, se trasladan a diferentes sitios de la ciudad y de los departamentos para las fechas importantes, tales como las mencionadas al principio. La familia Lux le da un toque diferente a la preparación de la masa, es el anís, que según Daniel ya no se utiliza mucho. Esta es la tercera generación que sigue esta receta por más de 40 años, y desean prolongarlos para que sus clientes sigan degustando los deliciosos buñuelos.

¿Cómo hace los buñuelos la familia Lux? Daniel nos da el “secreto”. 1. Se pone a hervir el agua con un poco de anís. 2. Cuando el agua ya está hervida se le echa una pizca de sal. 3. Se deja caer la harina con el agua bien caliente. 4. Se esperara cocer la harina a modo que llegue a formar una masa consistente (debe estar más dura que aguada). 5. Se le agrega un poco de margarina. 6. Después se saca la masa se deja enfriar y se empieza a amasar a mano. 7. Luego se le agregan los huevos en cantidades pequeñas hasta formar los buñuelos, que se fríen. 8. Finalmente se sirven con jarabe de azúcar con canela y anís.



Boletin Forhum Nov '12