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4. Exposición

Índice

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5. Difusión y comunicación Prólogo

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Introducción: Planificación Museística ..................................................................... 16

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7. Recursos Humanos

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8. Recursos Económicos

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9. Evaluación final

Fase I- Definición de la Institución ...................................................................... 35 1. Planteamiento conceptual

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113

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114

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116

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Anexo 3. Programas Guía de trabajo

1. Programa Institucional

Fase II- Programas

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...................................................................................................

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2. Programas de Colecciones

..................................................................................................................

44

3. Programa Arquitectónico

48

4. Programa de Exposición

Fase I- Estudios previos

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124

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133

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140

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49

5. Programa de Difusión y Comunicación

Fase III- Ejecución de proyecto

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56

6. Programa de Seguridad

...................................................................................................................

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7. Programa de Recursos Humanos

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8. Programa Económico

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Bibliografía Anexos

Anexo 1. Planteamiento conceptual

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Fase II- Redacción de proyecto

Conclusiones

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2. Análisis y evaluación .......................................................................................... 36

Los Proyectos

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148

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152

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157

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Anexo 4. Relación de espacios del museo

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162

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164

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76

Guía de trabajo

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1. Área pública sin colecciones

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80

2. Área pública con colecciones

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167

........................................................................................................

83

3. Área interna con colecciones

.......................................................................

167

...............................................................

84

4. Área interna sin colecciones

.........................................................................

169

2. Colecciones

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85

Propuesta de cronograma

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172

3. Arquitectura

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91

Listado de ilustraciones

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185

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188

Guía de trabajo

Anexo 2. Documento de Análisis y evaluación Guía de trabajo

1. Historia y carácter de la institución

Agradecimientos

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El Plan Museológico: Concepto y Estructura El Plan Museológico: Fases

6. Seguridad

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P Prólogo

Las reflexiones teóricas sobre la museología son relativamente abundantes en la bibliografía española, pero muy escasos, por no decir inexistentes, los documentos con una finalidad práctica que presenten instrumentos, métodos y procesos de planificación en el museo. Por esta razón, el Ministerio de Cultura, consciente de la necesidad de elaborar documentos técnicos de aplicación para todos los museos, con independencia de su titularidad, fórmula de gestión o disciplina científica, constituyó una Comisión de trabajo en el ámbito de la Subdirección General de Museos Estatales, bajo la denominación Criterios para la elaboración del Plan Museológico. Su objetivo era reflexionar sobre las actuaciones museísticas llevadas a cabo, unas ya finalizadas y otras en periodo de ejecución, con el fin de extraer de los distintos procesos de trabajo, experiencias y conclusiones que permitieran diseñar un método de planificación y programación común para todos los museos, y que condujeran a la elaboración de unos estrictos criterios para la redacción del imprescindible Plan Museológico. Como punto de partida, este Plan era entendido como un documento básico para la definición -en un sentido global- de todos los museos. Esta definición de la institución debía realizarse mediante una metodología de trabajo, lógica y clara que, por una parte, facilitase su elaboración y comprensión, y por otra, posibilitase la adopción de decisiones a las Administraciones y Organismos competentes.

Tampoco se olvidaba un objetivo de gran importancia: plantear la utilización de un vocabulario homogéneo y común que facilitase el intercambio de información entre todos los profesionales implicados en la planificación y programación de una actuación museística y, como consecuencia, huir de la habitual y actual indefinición o utilización de términos análogos que inducen a errores de planteamiento. La Comisión era consciente de que afrontar este trabajo significaba atender uno de los flancos más débiles, y al mismo tiempo, fundamentales de la museología, la definición de un museo desde un punto de vista estrictamente teórico. Pero había una complejidad aún mayor ya que se debía facilitar un instrumento que no sólo permitiese esa definición, sino también que dotara a los museos de una guía de trabajo que concluyese en soluciones formales, tradujera la teoría a la práctica y enlazara de forma ordenada y coordinada la museología y la museografía. A partir de estos planteamientos, el Ministerio de Cultura, desde su experiencia y conocimiento de numerosos proyectos museísticos, toma la iniciativa y presenta este documento como propuesta de un único lenguaje profesional y como herramienta de gestión y planificación de museos.

Marina Chinchilla Gómez Subdirectora General de Museos Estatales

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INTRODUCCIÓN Planificación Museística


La Subdirección General de Museos Estatales presenta este documento como una guía de trabajo de carácter eminentemente práctico, que, no obstante, contempla el análisis de otras experiencias de programación, procedentes de modelos museológicos de gran tradición fuera de nuestro país. A continuación se recoge una breve síntesis de algunos trabajos relevantes en materia de planificación museística y gestión de proyectos de museo. La selección de los autores y textos que se detalla más abajo no pretende ser exhaustiva ni completa, sólo una muestra destacada orientada en esencia a la práctica de la gestión de museos. El modelo francés, desde el clásico texto de G. H. Rivière (1989) que recoge sus experiencias a lo largo de la década de los 70 en el Cours de muséologie général contemporaine (1971-1982), muestra la institución también en su faceta de organización y programación. En las Lecciones de Museología se valora la importancia del Programa museístico, con unos requerimientos museográficos y arquitectónicos que se traducirán posteriormente en un proyecto de edificio y museo. Dentro del volumen de Rivière, G. Collin, desde la experiencia en el Parque Nacional de Cévennes, y retomando las propuestas de aquél, subraya el necesario y “continuo ir y venir que conduce del Programa al proyecto y de éste al Programa” y, en este sentido, la perfecta adecuación entre los objetivos de la institución y su exposición conceptual con el proceso práctico de programación. En la misma línea, los trabajos del 1979 y 1989 de Patrick O’Byrne y Claude Pecquet, arquitectos-programadores del Centro Georges Pompidou de París y el Museo d’Orsay, insistían en el interés del necesario detenimiento y la reflexión previa a todo proyecto de museo. ¿Qué hacer? ¿Para quién? ¿Cómo? y ¿Con qué medios? eran sus conocidas reflexiones iniciales. El caso de los museos estatales franceses (http://www.culture.gouv.fr/ culture/infos-pratiques/fiches/index-fiches.htm) supone un interesante ejemplo como método de trabajo. La creación de un museo por parte del Estado demanda, más allá de firme voluntad, rigor y método. Un documento, a modo de ficha

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de trabajo práctica, establece, entre otras cuestiones, la contratación inmediata de un chargé de mission que tenga la cualificación de conservador territorial de patrimonio o de un agregado territorial de conservación del patrimonio (especializado en museos), según el ordenamiento vigente en Francia. Esta figura profesional se encarga de elaborar y dirigir el proyecto. El proyecto cultural francés define el concepto de museo y sus objetivos, apoyándose en cuatro ejes fundamentales: las colecciones, los espacios, el público y el personal de la institución. Esta reflexión se realiza en colaboración con las correspondientes unidades administrativas del Ministerio de Cultura. Sobre la base del proyecto cultural, un programador establece los programas arquitectónico y museográfico, que constituyen el pliego de condiciones necesario para la selección del arquitecto y del arquitecto-museógrafo. Idealmente, estas dos personas pueden ser una única cuando el arquitecto tenga competencia o experiencia en creación o renovación de museos. A fin de seguir todas estas fases se crea un comité compuesto por el jefe del proyecto, el programador, el representante del denominado maître d’œuvre, el consejero para museos asistido por la Inspección General de Museos y el arquitecto-consejero del Ministerio de Cultura. Desde la perspectiva de este modelo, el programa arquitectónico supone una traducción detallada y fiel de las necesidades definidas por el proyecto cultural (metros cuadrados necesarios, naturaleza y número de los espacios deseados, sus reservas, espacios pedagógicos, exigencias del recorrido previsto…) y, a su vez, el denominado programa museográfico constituye una traducción, en términos de colecciones, de los objetivos definidos en el proyecto cultural. En la actualidad, los museos franceses se rigen por diversos sistemas de gestión (Chatelain-Ponroy, 1998). Son fórmulas no exclusivas del contexto francés, bien conocidas por los responsables y profesionales de los museos en el mundo entero, que afectan a la planificación y la gestión museística. La multiplicación de las instituciones museísticas, los vectores del desarrollo local, la diversificación de las prácticas y las funciones en sus distintas áreas, el aumento importante

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de puestos de trabajo con perfiles muy diversos son algunos aspectos que “implican conjugar el saber científico, los talantes del animador y el rigor administrativo” (Chatelain-Ponroy, 2004). Por otra parte, y dejando de lado la experiencia francesa, la reciente literatura anglosajona especializada en el terreno de la planificación (y la gestión) museística presenta hitos teóricos destacados con la publicación de los trabajos de K. Moore (1994 y 1996) y Dexter Lord y Lord (1997 y 1999, entre otros). El ya clásico de Moore insistía en la necesaria puesta en marcha de una serie de aspectos básicos de cara al establecimiento y mantenimiento de un proyecto museístico: a) una organización estable y adecuados medios, b) un plan definido, bien estructurado, de acuerdo con las posibilidades de la institución y las necesidades de la comunidad a la cual se dirige, c) un conjunto de colecciones, d) recursos humanos, con una plantilla estable de conservadores competentes, e) espacios en un edificio adecuado para tal fin, y f) medios con los que trabajar, esto es, asistencias, infraestructura y equipamientos para desarrollar las funciones museísticas convenientemente. Por su parte, la obra de Dexter Lord y Lord (1999), propone “una respuesta profesional contemporánea a los distintos retos del museo con el objetivo de mantener una institución que desarrolle todas las funciones museísticas eficazmente”. La planificación es considerada la herramienta necesaria ante las cambiantes necesidades del público, real y potencial, y las propias demandas del museo en el cumplimiento de sus fines. Se incluyen en el volumen reflexiones de distintos gestores y profesionales de museos, así como documentación en torno a: a) la definición, descripción y evaluación del propio proceso de planificación, b) servicios y actividades para el público (museo y sociedad, plan institucional, conocimiento de las necesidades de los visitantes, necesidades especiales, análisis financiero…), c) la planificación de las colecciones (gestión, documentación, sistemas y tecnología aplicada, desarrollo de la exposición/es, programación de la conservación preventiva, protección y seguridad) y, por último,

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d) la planificación arquitectónica (papel del equipo técnico del museo y del arquitecto en el proceso de implementación del proyecto, cuestiones de diseño, documentación, zonificación, programa funcional, con especial atención a los planes de adaptación o adecuación, y sin olvidar la cuestión de la financiación). Por lo tanto, la organización de este documento-guía de trabajo se ha instaurado como una referencia muy completa, basada en el estudio exhaustivo y la programación de tres aspectos: personas, colecciones y arquitectura. Los listados de cuestiones y temas a tener en cuenta en sus diversos componentes, matices y relaciones, deben ser entendidos como un todo, en el marco de un proyecto de planificación y desarrollo. En un artículo más reciente, B. Lord (2004) expone la necesidad de que los responsables y técnicos del museo reflexionen tanto sobre su presente como sobre sus necesidades de futuro antes de encargar cualquier proyecto de intervención. Esta reflexión debe quedar reflejada en una serie de documentos que constituirán el punto de partida para el arquitecto y que serán el único medio verdaderamente eficaz para que el proyecto responda a las necesidades planteadas por el museo. Los estudios españoles especializados en museología consideran la planificación, desde la publicación de la obra de A. León (1978), como el análisis científico de los datos suministrados por la realidad del museo y las metas que se pretenden alcanzar. En la última década, distintos autores (Alonso, 1988, 1993 y 1999; Hernández, 1994, entre otros) incluyen capítulos específicos sobre el denominado “Programa Museológico, el proyecto arquitectónico y su desarrollo y aplicación Museográfica”, fundamentalmente orientado al análisis histórico de la arquitectura de museos, sus distintas modalidades, características, relación entre programa y proyecto, arquitectura y servicios en el museo (Alonso, 1999), así como “la programación en el museo”, en el sentido de sus elementos básicos, actividades y funciones esenciales, organización espacial y financiación museística y, a través de la arquitectura de museos, el desarrollo del pro-

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grama y el proyecto y las distintas tipologías museísticas. En el trabajo de Rico (2003), se propone un nuevo Programa director, diseñado en tres partes -ámbitos tradicionales, públicos, profesionales y funcionales; el denominado centro de investigación integrado como superación del usual centro de documentación y el centro de comunicaciones artísticas-. La tradición iberoamericana es también sólida y rica en experiencias, como ha podido observarse en el Encuentro Internacional de Museos de México (2003), con modelos de proyectos de planificación de museos en Colombia, Venezuela o México (AA.VV., en prensa). Un ejemplo es el documento editado en Brasil -Plano Director- (AA.VV., 2001), originalmente publicado por la Museums & Galleries Comisión (MGC), de cara a la orientación de administradores y profesionales de museos que desean implantar y desarrollar en sus instituciones servicios de calidad. En definitiva, la planificación y programación de museos constituye un debate abierto, siempre de actualidad, que sigue suscitando interés. Por ejemplo, en España se han celebrado recientemente diversas jornadas sobre esta materia, como la organizada por la Asociación Española de Museólogos en torno al Plan Museológico (Museo de América, Madrid, 2003), el Consell Insular de Mallorca sobre Planes Directores en Museos (Mallorca, 2003) o el Consell Insular de Menorca (Mahón, 2004), entre otros. También en España, la normativa estatal y autonómica en materia de Patrimonio Histórico y Museos reconoce la necesidad de Planes Museológicos, entendidos como requisitos imprescindibles para que una institución sea reconocida como museo, según señala el artículo 5 de la nueva Ley de Museos de las Islas Baleares, promulgada en 2003 (cf. Ley 4/2003 de 26 de marzo, de Museos de les Illes Balears). El nuevo Reglamento de Museos de Titularidad Estatal y del Sistema Español de Museos (en desarrollo en la actualidad), que viene a reemplazar el R.D. 620/1987 de 10 de abril (B.O.E. 13/05/1987) reconoce, asimismo, la necesidad del Plan Museológico como documento básico de la institución.

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EL PLAN MUSEOLÓGICO

Concepto y Estructura


El museo es una institución que se define por las labores que desarrolla respecto de las colecciones que custodia. La adquisición, conservación, difusión, investigación y exhibición son las funciones propias y características del museo, que han formado parte de su origen e historia, y al mismo tiempo, avalan su futuro y constante evolución. Así lo expresan y ratifican las sucesivas asambleas generales, congresos y reuniones del máximo organismo internacional en materia de museos, ICOM. La enumeración de estas funciones básicas queda recogida en el marco institucional español en la Ley de Patrimonio Histórico Español 16/1985 de 25 de junio, artículo 59.3 y el Real Decreto 620/1987 por el que se desarrolla el Reglamento de Museos de Titularidad Estatal y del Sistema Español de Museos en su artículo 1, “(…) son Museos las Instituciones de carácter permanente que adquieren, conservan, investigan, comunican y exhiben, para fines de estudio, educación y contemplación, conjuntos y colecciones de valor histórico, artístico, científico y técnico o de cualquier otra naturaleza cultural (...)”, que pone de manifiesto la complejidad de la institución museística. La dimensión actual del museo exige a sus responsables la definición de la institución desde un punto de vista conceptual, con el fin de que sirva de fundamento para el establecimiento de sus planes de trabajo, sus prioridades y objetivos de futuro. Este análisis debe realizarse con una metodología establecida y clara que posibilite su elaboración y comprensión, ordene la posterior adopción de decisiones, concluya con un diagnóstico de situación y, al mismo tiempo, se convierta en un documento de futuro tanto para el propio museo como para los órganos administrativos responsables. Esta completa y exhaustiva definición recibe el nombre de Plan Museológico, y evita así otra terminología que pueda producir confusiones en su elaboración, en su comprensión y en su interpretación. Lo anteriormente expuesto puede sintetizarse en dos puntos: • El Plan Museológico es entendido como una herramienta básica e imprescindible para la definición del museo.

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Necesidad del Plan Museológico La elaboración del Plan Museológico es necesaria para la ordenación del trabajo interno del museo, la relación con los responsables administrativos y políticos y la definición de los proyectos.

Conceptos básicos Los conceptos clave para la elaboración de este documento han sido: Plan, Programa y Proyecto.

• Será necesario el establecimiento de un único y claro método de trabajo que permita su elaboración. La elaboración del Plan Museológico, tanto si se trata de la creación de un nuevo museo, como del replanteamiento de una institución ya existente, es necesaria para: • La ordenación del trabajo interno del museo. La propia redacción del Plan obliga a un esfuerzo de recopilación y análisis de información que produce un mejor conocimiento del museo a todos los niveles. Además permite detectar las relaciones de dependencia entre los distintos ámbitos del museo, tener siempre presentes los objetivos y situar cada acción individual en relación con ellos.

• La definición de los proyectos El Plan Museológico también establece las necesidades en las distintas áreas del museo que los proyectos deben resolver y los requerimientos específicos a cumplir.

II. Programas

• Programa Documento para la ordenación de las actuaciones de futuro en cada ámbito concreto del museo, que incluye la relación de necesidades para el cumplimiento de las funciones museísticas, que se resolverán y concretarán en los distintos proyectos.

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·

El Plan Museológico se estructura en dos fases sucesivas en el tiempo: I. Definición de la Institución

• Plan Herramienta de planificación museística, en sentido global e integrador, de carácter finalista, que ordena objetivos y actuaciones en la institución museística y en todas y cada una de sus áreas funcionales, estableciendo una secuencia de prioridades.

El Plan Museológico se estructura en dos fases: Fase I. Definición de la institución - Fase I.1. Planteamiento conceptual - Fase I.2. Análisis y evaluación Fase II. Programas

·

Estos tres conceptos representan una estructura ordenada y jerárquica que se corresponde con un complejo proceso de trabajo. Éste se inicia con un primer planteamiento conceptual y concluye con un sinfín de soluciones prácticas que responden a las necesidades de la institución en sus diversas áreas, en forma de proyectos ejecutables.

• La relación con los responsables administrativos y políticos El documento facilita la comunicación ya que ayuda a expresar con claridad las necesidades del museo, a evaluar el rendimiento de los recursos obtenidos y a justificar sus peticiones.

Los conceptos básicos utilizados para la elaboración de este documento han sido:

Estructura del Plan Museológico

• Proyecto Documento ejecutable que posibilita la materialización concreta de las especificaciones técnicas recogidas en los distintos programas. Los proyectos definen, describen y proponen soluciones ajustadas a las necesidades planteadas.

I.1. Planteamiento conceptual I.2. Análisis y evaluación

Cuadro 1 Plan Museológico: Fases y responsabilidades en su elaboración

EL PLAN MUSEOLÓGICO

Fase I Definición de la Institución

Fase II Programas

I.1 Planteamiento conceptual

Museo

Museo y personal de apoyo externo

I.2 Análisis y evaluación

Museo y personal de apoyo externo

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La estructura que se presenta en este trabajo constituye un reflejo de la propia definición de museo como eje para la articulación de los programas: valora las funciones de esa institución de carácter permanente (Programa Institucional) en torno a unas colecciones (Programas de Colecciones -de Incremento, Conservación, Documentación e Investigación- y de Exposición) para fines de estudio, educación o contemplación (Programa de Difusión y Comunicación), teniendo presente el edificio en su integridad (Programa Arquitectó-

Cuadro 2 Plan Museológico y proyectos

PLAN MUSEOLÓGICO

nico), la seguridad en todas sus vertientes (Programa de Seguridad), así como los recursos económicos y humanos que hacen posible el cumplimiento de dichas funciones (Programa de Recursos Humanos y Programa Económico). Este desarrollo manifiesta una realidad compleja donde las distintas funciones en torno a las colecciones, en tanto singularidad y valor esencial del museo, se imbrican unas con otras, de forma que resulta difícil distinguir nítidamente dónde comienzan unas y terminan otras. Se asume, pues, esta dificultad -en realidad, imposibilidad- de parcelar la realidad del museo en compartimentos estancos. A pesar de esta circunstancia, se considera esta propuesta operativa y lógica, planteada como una guía de trabajo y, por lo tanto, con un sentido práctico. El Plan Museológico debe ser elaborado por el personal técnico y científico del museo, aunque en algunos puntos, por la especificidad, amplitud o envergadura de la materia a tratar, podrá contar con la colaboración de personal de apoyo externo a la institución.

Museo y personal de apoyo externo

Cuadro 3 Plan Museológico y proyectos

PROYECTOS Diagnóstico: Situación actual

Análisis y Evaluación

Necesidades de futuro: Situación ideal

Programas

Soluciones

Proyectos

Museo y/o personal de apoyo externo

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EL PLAN MUSEOLÓGICO Fases


Definición de la Institución FASE I

1. Planteamiento conceptual (Anexo 1) La responsabilidad del museo como institución cultural garante de la adquisición, conservación, investigación, comunicación y exhibición de bienes culturales de muy diferentes naturalezas, obliga a sus responsables a una definición formal de la institución en la que se establezcan los principios básicos que guiarán la actividad del museo y la consecución de sus objetivos, con el fin de dotarlo de identidad, singularidad y relevancia. Este planteamiento conceptual del museo debe ser elaborado por su equipo científico y técnico, que establecerá con absoluta claridad y objetividad, de forma concisa y ordenada, el propósito global del museo. Esta primera y profunda reflexión justificará la existencia o no de éste y determinará otros aspectos que es preciso definir como: • El marco temático, cronológico y geográfico de sus colecciones • El mensaje a transmitir • Una explicación razonada sobre la responsabilidad del museo respecto a sus colecciones y a su entorno socio-cultural • Los tipos de público a los que se destina el museo • Los canales de comunicación, difusión e información que van a ser utilizados • El lenguaje apropiado para la transmisión del mensaje principal Del mismo modo, el museo, por la propia definición de la institución y la naturaleza de sus colecciones, deberá definir el ámbito museístico en el que se sitúa

Objetivos Precisar la singularidad y la responsabilidad del museo respecto a sus colecciones y entorno socio-cultural, detallando su misión-visión, marco temático, cronológico y geográfico, además de un avance sobre públicos, relaciones y actividades.

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-local, nacional o internacional-. Mostrará su singularidad e importancia en relación con los ya existentes en su disciplina académica y apuntará sus relaciones o nuevas aportaciones respecto de otras instituciones científicas afines.

designado a tal fin..., siguiendo el mismo esquema propuesto en esta fase. En ambos casos deberá desarrollarse igualmente el planteamiento conceptual del museo y la totalidad de los programas.

Como referente, la definición conceptual que abre el Plan Museológico de un museo ya creado debe inspirarse en los principios establecidos en su norma fundacional, en el caso de que éstos sigan considerándose válidos y no sean objeto de revisión.

Desde esa óptica, este capítulo contemplará el desarrollo de los siguientes puntos (Anexo 2):

En el caso de un museo aún no existente o sujeto a una reorganización, el desarrollo del Plan debe ser el instrumento imprescindible para su futura creación o reorganización, y en él se recogerán los principios básicos que igualmente quedarán reflejados en su norma de creación. En suma, el planteamiento conceptual del museo es el primer capítulo que siempre debe constar en el Plan Museológico, con independencia de la situación en la que se encuentre el museo. Sin duda alguna, es el punto de partida obligatorio ante cualquier iniciativa museística.

1. Historia y carácter de la institución 2. Colecciones 2.1. Definición 2.2. Incremento de Colecciones 2.3. Documentación 2.4. Investigación 2.5. Conservación 3. Arquitectura (Anexo 4) 3.1. Sede/s

Objetivos Mostrar un completo y exhaustivo análisis de la institución museística en todas sus facetas, funciones y agentes, con el fin de detectar sus carencias, evaluar su situación y ofrecer un diagnóstico que debe concluir con una priorización y un avance de propuesta de futuro.

2. Análisis y evaluación (Anexo 2)

3.2. Espacios

Esta fase debe representar un profundo análisis de la institución que permita realizar un diagnóstico en todas sus áreas funcionales, recursos y servicios, con el fin de dibujar la realidad del museo, detectar de forma clara y precisa sus principales carencias y establecer un primer orden de actuación a partir de las conclusiones elaboradas.

3.3. Accesos y circulaciones

Del mismo modo que en el Planteamiento conceptual (Fase I.1), este capítulo (Fase I.2) deberá realizarse por el personal del museo, aunque la especificidad de unos apartados o el volumen de otros pueda exigir la participación de especialistas ajenos al centro que se convertirán en un equipo de apoyo. La fase de Análisis y evaluación se completará en su totalidad en el caso de museos ya existentes. En el supuesto de museos no creados desde el punto de vista normativo, se detallarán todos aquellos aspectos de partida que puedan ser analizados, por ejemplo, una colección preexistente, un solar o un edificio

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3.4. Instalaciones 4. Exposición 5. Difusión y comunicación 5.1. Definición de público 5.2. Servicios 5.3. Actividades 6. Seguridad 7. Recursos Humanos 8. Recursos Económicos 9. Evaluación final

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La mirada sobre el museo, tal como se ha indicado, debe ser la actual, pero en algunos casos será imprescindible volver la vista hacia el pasado más o menos cercano, con el fin de trazar la trayectoria del museo, su evolución a lo largo de los años y poder analizar las razones de sus cambios. La cumplimentación de la información solicitada según la propuesta adjunta en el Anexo 2 permitirá la elaboración de un apartado, denominado Evaluación final, cuyo objetivo será sintetizar de forma clara y concreta los principales valores y/o las carencias de la institución. Además estimará si ésta cumple o no los requisitos mínimos que respondan a su planteamiento conceptual y establecerá un apunte sobre la solución de las necesidades del museo y un orden de prioridades en la elaboración de los programas y en las intervenciones, de forma que responsables técnicos y políticos puedan adoptar una primera decisión sobre la actuación a realizar. En síntesis, este capítulo surge como base para diseñar un plan de futuro coherente y rentable que permita calibrar la propuesta desde muy diferentes puntos de vista: técnico, económico, cultural, político…

Programas FASE II

Tras las oportunas decisiones técnicas, se expone esta segunda fase del Plan Museológico donde se aglutinarán las diferentes líneas de acción necesarias para la ejecución de los objetivos trazados. Los documentos de programa presentan una doble vertiente: • Cada programa consta de una parte genérica con los criterios básicos, los protocolos, los procedimientos de actuación o políticas generales en cada una de las áreas del museo y las normativas que son de aplicación a actividades, espacios o funciones específicas. • Cada programa establece con claridad las necesidades y los requisitos que deben resolver los distintos proyectos. La correcta elaboración de los programas será la única garantía de que los proyectos ejecutados respondan a las necesidades del museo. Los programas serán el instrumento que posibilite la materialización de la teoría museológica, expresada en los documentos previos, en soluciones prácticas de carácter museográfico, es decir, la museología convertida en museografía. Estos documentos son de carácter permanente, al contrario que los proyectos. Por ejemplo, un museo siempre debe tener en desarrollo sus programas de colecciones, que van variando con el tiempo a medida que se van proponiendo nuevos objetivos. Las propuestas descritas en los diferentes programas se convertirán en la llave para la ejecución de los proyectos de actuación y serán fundamentales para la ulterior definición de las intervenciones y para garantizar que éstas respondan a las necesidades planteadas por el museo. Por esta razón, deben formar parte imprescindible del Plan Museológico, precisando los criterios de actuación, las condiciones y los requisitos que los proyectos deben cumplir.

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Objetivos Establecer los protocolos, procedimientos de actuación o políticas generales, así como las normativas que en su caso deban ser aplicadas y precisar con el máximo detalle las necesidades del museo, capítulo por capítulo, de cara al cumplimiento de los objetivos trazados en el planteamiento conceptual del museo, para su posterior materialización en los distintos proyectos

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La mirada sobre el museo, tal como se ha indicado, debe ser la actual, pero en algunos casos será imprescindible volver la vista hacia el pasado más o menos cercano, con el fin de trazar la trayectoria del museo, su evolución a lo largo de los años y poder analizar las razones de sus cambios. La cumplimentación de la información solicitada según la propuesta adjunta en el Anexo 2 permitirá la elaboración de un apartado, denominado Evaluación final, cuyo objetivo será sintetizar de forma clara y concreta los principales valores y/o las carencias de la institución. Además estimará si ésta cumple o no los requisitos mínimos que respondan a su planteamiento conceptual y establecerá un apunte sobre la solución de las necesidades del museo y un orden de prioridades en la elaboración de los programas y en las intervenciones, de forma que responsables técnicos y políticos puedan adoptar una primera decisión sobre la actuación a realizar. En síntesis, este capítulo surge como base para diseñar un plan de futuro coherente y rentable que permita calibrar la propuesta desde muy diferentes puntos de vista: técnico, económico, cultural, político…

Programas FASE II

Tras las oportunas decisiones técnicas, se expone esta segunda fase del Plan Museológico donde se aglutinarán las diferentes líneas de acción necesarias para la ejecución de los objetivos trazados. Los documentos de programa presentan una doble vertiente: • Cada programa consta de una parte genérica con los criterios básicos, los protocolos, los procedimientos de actuación o políticas generales en cada una de las áreas del museo y las normativas que son de aplicación a actividades, espacios o funciones específicas. • Cada programa establece con claridad las necesidades y los requisitos que deben resolver los distintos proyectos. La correcta elaboración de los programas será la única garantía de que los proyectos ejecutados respondan a las necesidades del museo. Los programas serán el instrumento que posibilite la materialización de la teoría museológica, expresada en los documentos previos, en soluciones prácticas de carácter museográfico, es decir, la museología convertida en museografía. Estos documentos son de carácter permanente, al contrario que los proyectos. Por ejemplo, un museo siempre debe tener en desarrollo sus programas de colecciones, que van variando con el tiempo a medida que se van proponiendo nuevos objetivos. Las propuestas descritas en los diferentes programas se convertirán en la llave para la ejecución de los proyectos de actuación y serán fundamentales para la ulterior definición de las intervenciones y para garantizar que éstas respondan a las necesidades planteadas por el museo. Por esta razón, deben formar parte imprescindible del Plan Museológico, precisando los criterios de actuación, las condiciones y los requisitos que los proyectos deben cumplir.

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Objetivos Establecer los protocolos, procedimientos de actuación o políticas generales, así como las normativas que en su caso deban ser aplicadas y precisar con el máximo detalle las necesidades del museo, capítulo por capítulo, de cara al cumplimiento de los objetivos trazados en el planteamiento conceptual del museo, para su posterior materialización en los distintos proyectos

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La elaboración de todos los programas, apuntados en el Anexo 2, a través de los proyectos, no tiene por qué ser paralela en el tiempo. Su consecución estará estrechamente relacionada con el orden de prioridades establecido en la Evaluación final del documento de Análisis y evaluación y con las relaciones que inevitablemente se establecen entre los distintos programas, tal y como se verá más adelante. Los diferentes programas propuestos para su desarrollo son (Anexo 3): 1. Programa Institucional 2. Programas de Colecciones 2.1. Programa de Incremento de Colecciones

Cuadro 4 Correspondencia entre fases dentro del Plan Museológico

ANÁLISIS Y EVALUACIÓN

PROGRAMAS

Historia y carácter de la institución

P. Institucional

Colecciones:

P. Colecciones:

adquisición

incremento

documentación

documentación

investigación

investigación

conservación

conservación

Arquitectura

P. Arquitectónico

Exposición (Permanente)

P. Exposición (Permanente)

Difusión y Comunicación

P. Difusión y Comunicación

Seguridad

P. Seguridad

Recursos Humanos

P. Recursos humanos

Recursos Económicos

P. Económico

2.2. Programa de Documentación 2.3. Programa de Investigación 2.4. Programa de Conservación 3. Programa Arquitectónico 4. Programa de Exposición 5. Programa de Difusión y Comunicación 6. Programa de Seguridad 7. Programa de Recursos Humanos 8. Programa Económico Como puede apreciarse, se ha establecido una clara correspondencia entre los puntos que comprende el documento de análisis y diagnóstico y el de los programas a elaborar, ya que por una parte se recoge la situación actual del museo en diferentes aspectos y, por otra, las necesidades propuestas por el equipo del museo para esos mismos aspectos, articuladas a través de los correspondientes programas, que se materializarán en los distintos proyectos. Cada programa presenta, tal como se expone en el Anexo 3, un tratamiento y una estructura diferente, adaptada a los contenidos específicos de su ámbito de actuación.

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Los programas constituirán el documento base de trabajo para arquitectos, ingenieros, museógrafos, comunicadores, gestores de personal, diseñadores gráficos…, responsables de desarrollar los proyectos para su posterior ejecución. De la claridad y calidad de estos programas dependerá, en buena medida, que los proyectos respondan a las directrices dispuestas por el museo y proporcionen las soluciones más adecuadas, evitando así modificaciones posteriores que podrían incrementar el presupuesto y retrasar o incluso paralizar la ejecución de los proyectos. Por este motivo, resulta imprescindible antes del inicio del proyecto, contar con los documentos de programa que establecen las necesidades, las cuales parten del equipo técnico del museo. La elaboración de los programas que integran el Plan Museológico es responsabilidad del museo, aunque su carácter pueda exigir en algunos casos la participación de equipos interdisciplinares con el fin de facilitar el trabajo de los profesionales responsables de elaborar los proyectos y establecer un lenguaje común desde el principio. Los programas deben adecuarse a las distintas escalas de actuación sobre un museo, que pueden estructurarse en: Actuaciones integrales La actuación integral conlleva una intervención que obliga a una acción global sobre la institución con repercusiones en todas las áreas funcionales del museo y que supone, por tanto, un momento de replanteamiento y actualización general de la institución con vistas a su nuevo funcionamiento. Desde una óptica arquitectónica, se pueden considerar las siguientes actuaciones: • Construcción de nueva planta • Nueva implantación en edificio rehabilitado o adaptado para uso museístico • Reorganización espacial general en la sede actual del museo • Ampliación: - de nueva planta - en edificio rehabilitado

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En todos estos casos es necesario el desarrollo del Plan Museológico desde la primera fase de definición de la institución, o redefinición en su caso, hasta la elaboración de todos los programas. Actuaciones parciales Estas actuaciones afectan a determinados aspectos del museo, pero no condicionan la totalidad del mismo y, por tanto, no suponen un replanteamiento integral de la institución. • Reorganización espacial parcial • Renovación de la exposición permanente • Otras intervenciones parciales como renovación de instalaciones de climatización, seguridad e informática, adaptación a normativas, restauración de fachada… • Implantación de programas relacionados con las colecciones: documentación (sistemas de gestión de documentación, campañas de catalogación…), investigación, conservación (sistemas de control ambiental, control de plagas, proyectos de restauración…) y difusión (estudios de público, programación de actividades…) • Desarrollo del Programa de Recursos Humanos (reorganización de personal, incremento de personal…) • Desarrollo del Programa Económico (captación de recursos, incremento de asignación presupuestaria…) En este tipo de actuaciones será imprescindible elaborar de forma completa el apartado Definición de la Institución (compuesto por el Planteamiento conceptual y el Análisis y evaluación) y, en una primera fase, aquellos programas que estén directamente relacionados con la actuación concreta a realizar. No obstante, en una segunda fase se desarrollará el resto de los programas que comprende el Plan Museológico, puesto que el objetivo final es que el museo cuente con este documento completamente detallado. Los distintos programas de necesidades se sumarán o actualizarán, en función de la planificación y programación de las actuaciones.

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LOS PROYECTOS


La información de la que parten estos proyectos está recogida en los distintos programas del Plan Museológico, bien como tales, bien convertidos en pliegos de condiciones técnicas. Como se ha expuesto anteriormente, la elaboración de estos programas resulta indispensable para la puesta en marcha de los proyectos. A diferencia de los programas, que son cauces permanentes del trabajo del museo, los proyectos tienen objetivos definidos, plazos específicos de realización y con frecuencia son ejecutados por profesionales externos al museo con un presupuesto cerrado.

Objetivos Definir soluciones formales concretas con una programación temporal y económica, es decir, establecer documentos ejecutables que resuelvan las necesidades planteadas en los programas del museo.

Los proyectos pueden ser realizados y ejecutados por el propio equipo del museo o por profesionales externos, con coste económico o sin él. En cualquier caso, todo proyecto desarrolla un objetivo y cuenta con unos responsables y un plazo de ejecución. En el proceso de desarrollo de un proyecto pueden establecerse tres fases: Fase I. Estudios previos Fase II. Redacción de proyecto Fase III. Ejecución Cada proyecto, no obstante, ya sea de carácter arquitectónico, de exposición, de difusión, de gestión o conservación de las colecciones…, precisa un tratamiento, una documentación y unos requerimientos específicos. En este caso, sin ánimo de ser exhaustivos y a modo de ejemplo, se valorará con más detalle, por su importancia y complejidad, el caso de los proyectos arquitectónicos y de exposición.

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Estudios previos

Redacción de proyecto

FASE I

FASE II

En este momento se incorporan todos aquellos estudios necesarios para definir y condicionar el proyecto, como por ejemplo, en materia de arquitectura, los estudios patológicos, planimétricos, estructurales, arqueológicos… Otros ámbitos como las colecciones o la difusión/comunicación, pueden implicar el desarrollo de estudios de público, estudios de condiciones medioambientales…

Los proyectos propiamente dichos pueden constar de varias fases en su desarrollo. Si se sigue la práctica arquitectónica, se pueden distinguir:

Estos estudios servirán para orientar varios proyectos, incluso la totalidad. Por esta razón, serán concebidos como prolongación y complemento de los programas del Plan Museológico, como medio para verificar las ideas ya suscitadas y para calibrar de forma realista y cuantitativa las necesidades.

3. Proyecto de ejecución

1. Anteproyecto 2. Proyecto básico

Cada una de estas fases puede corresponderse, además, con diferentes contratos y, por tanto, no son sólo necesarias desde el punto de vista técnico, sino también desde el administrativo y el presupuestario. Para su contratación será indispensable preparar los correspondientes pliegos de condiciones técnicas basados en los programas y, además, entregar como material complementario el Plan Museológico y, en su caso, los estudios previos existentes. Normalmente serán los proyectos de arquitectura e instalaciones los que seguirán este orden, pero también, como en el resto de proyectos, las tres fases podrán agruparse en dos o, incluso, en una sola. En el caso de los proyectos arquitectónicos de escala integral será fundamental contar con la totalidad del Plan Museológico y, especialmente, con el Programa Arquitectónico y con la denominada Fase I del Programa de Exposición donde, como se detallará más adelante (Anexo 3, Programas), deben reflejarse las directrices generales que orientarán el Programa definitivo de Exposición Permanente, con el fin de delimitar los espacios en función de los requerimientos de las colecciones.

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Estudios previos

Redacción de proyecto

FASE I

FASE II

En este momento se incorporan todos aquellos estudios necesarios para definir y condicionar el proyecto, como por ejemplo, en materia de arquitectura, los estudios patológicos, planimétricos, estructurales, arqueológicos… Otros ámbitos como las colecciones o la difusión/comunicación, pueden implicar el desarrollo de estudios de público, estudios de condiciones medioambientales…

Los proyectos propiamente dichos pueden constar de varias fases en su desarrollo. Si se sigue la práctica arquitectónica, se pueden distinguir:

Estos estudios servirán para orientar varios proyectos, incluso la totalidad. Por esta razón, serán concebidos como prolongación y complemento de los programas del Plan Museológico, como medio para verificar las ideas ya suscitadas y para calibrar de forma realista y cuantitativa las necesidades.

3. Proyecto de ejecución

1. Anteproyecto 2. Proyecto básico

Cada una de estas fases puede corresponderse, además, con diferentes contratos y, por tanto, no son sólo necesarias desde el punto de vista técnico, sino también desde el administrativo y el presupuestario. Para su contratación será indispensable preparar los correspondientes pliegos de condiciones técnicas basados en los programas y, además, entregar como material complementario el Plan Museológico y, en su caso, los estudios previos existentes. Normalmente serán los proyectos de arquitectura e instalaciones los que seguirán este orden, pero también, como en el resto de proyectos, las tres fases podrán agruparse en dos o, incluso, en una sola. En el caso de los proyectos arquitectónicos de escala integral será fundamental contar con la totalidad del Plan Museológico y, especialmente, con el Programa Arquitectónico y con la denominada Fase I del Programa de Exposición donde, como se detallará más adelante (Anexo 3, Programas), deben reflejarse las directrices generales que orientarán el Programa definitivo de Exposición Permanente, con el fin de delimitar los espacios en función de los requerimientos de las colecciones.

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Fases de los proyectos Los proyectos, siguiendo la práctica arquitectónica, pueden desarrollarse en varias fases: - Anteproyecto. Expone los aspectos fundamentales y las características generales de la intervención. - Proyecto básico. Define de modo preciso las características generales de la intervención mediante la adopción de soluciones concretas y su justificación. - Proyecto de ejecución. Desarrolla el proyecto básico con determinación completa de detalles y especificaciones de todos los materiales, elementos, sistemas constructivos y equipos.

En relación con los proyectos expositivos será imprescindible lógicamente disponer de la Fase II del Programa de Exposición, desarrollado con el máximo detalle posible en cuanto al discurso y su organización espacial, así como a las exigencias y necesidades de las colecciones, recursos de comunicación y exposición…, como se verá en el Anexo 3 (Programas), en el capítulo correspondiente al Programa de Exposición.

suficiente para solicitar la licencia municipal de obras u otras autorizaciones administrativas, pero insuficiente para ejecutar el proyecto.

1. Anteproyecto

• Memoria urbanística comparada en la que se indique la finalidad y uso de la construcción o actuación proyectada

En esta fase de trabajo se exponen los aspectos fundamentales de las características generales de la intervención: funcionales, formales, constructivas y económicas, con el objeto de proporcionar una primera imagen global de ésta y establecer un avance del presupuesto. El anteproyecto arquitectónico deberá constar de los siguientes documentos: • Memoria justificativa de las soluciones de tipo general adoptadas según lo expuesto anteriormente

En el caso de intervenciones arquitectónicas, se compone de los siguientes documentos: • Memoria descriptiva de las características generales de la obra y justificativas de las soluciones concretas

• Memoria justificativa del cumplimiento de las condiciones previstas en la normativa autonómica de accesibilidad y supresión de barreras arquitectónicas o, en su caso, de la mejora de dichas condiciones en los edificios de carácter histórico con la adopción de medidas alternativas o complementarias • Memorias técnicas • Condiciones relativas a la habitabilidad

• Planos de plantas, alzados y secciones a escala, sin acotar • Avance del presupuesto con estimación global, por superficie construida u otro método que se considere idóneo

• Planos de situación a las escalas preceptuadas en el Planeamiento General y grafiados sobre cartografía municipal existente • Planos generales, a escala y acotados de plantas, alzados y secciones

Y en el caso de anteproyectos expositivos:

• Presupuesto, con estimación global de cada capítulo, oficio o tecnología

• Memoria justificativa de las soluciones de tipo general adoptadas en lo concerniente a criterios de intervención, articulación de contenidos, propuesta de itinerarios, elementos gráficos e interactivos

• Cronograma

• Planos de plantas, alzados y secciones a escala, sin acotar • Avance del presupuesto con estimación global

2. Proyecto básico Se definen de modo preciso las características generales de la intervención mediante la adopción y justificación de soluciones concretas. Su contenido es

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De cara a la redacción de un proyecto expositivo, de manera genérica y teniendo en cuenta los requerimientos específicos de cada proyecto, éste se compone de los siguientes documentos: • Memoria descriptiva general del objeto del contrato, los antecedentes y situación previa, las necesidades a satisfacer, la descripción de las soluciones propuestas, y la justificación de estas últimas. Las soluciones adoptadas deberán definirse con carácter general en lo relativo a: 1. Justificación de adaptación al discurso

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2. Distribución espacial y circulaciones/itinerarios 3. Diseño de soportes expositivos 4. Diseño de elementos museográficos de apoyo 5. Diseño de elementos gráficos 6. Condiciones ambientales 7. Iluminación 8. Seguridad 9. Acabados

Proyecto de ejecución La redacción del proyecto de ejecución supone la puesta en común del trabajo de todos los profesionales implicados y constituye un momento esencial en el desarrollo del cronograma de toda actuación. Dicho proyecto debe ajustarse a los requerimientos expresados y dar soluciones a las necesidades planteadas previamente, con el fin de evitar posteriores modificaciones que podrían ralentizar la ejecución del mismo.

Los proyectos de ejecución arquitectónicos completan el proyecto básico con los siguientes documentos: • Memoria constructiva • Memoria de cálculo de cimentación y estructura

• Documentación planimétrica: Plantas, alzados y secciones de conjunto y cuantos detalles se estimen necesarios

• Memorias técnicas

• Presupuesto y un resumen por capítulos

• Otras memorias técnicas

• Programa de desarrollo de los trabajos con cronograma

• Planos de cimentación y estructura, planos de detalles, esquemas y dimensiones de instalaciones

3. Proyecto de ejecución

• Pliego de condiciones técnicas generales y particulares

Es la fase de trabajo en la que se desarrolla el proyecto básico, con determinación completa de detalles y especificaciones de todos los materiales, elementos, sistemas constructivos y equipos, y puede llevarse a cabo, en su totalidad, antes del comienzo de la obra o, parcialmente, antes y durante su ejecución.

• Estado de mediciones desglosados por partidas o unidades de obra

Generalmente en un concurso para adjudicar la redacción de un proyecto arquitectónico, de instalaciones o expositivo, suele solicitarse la documentación del anteproyecto. Por este motivo, una vez adjudicado el concurso comienza un periodo crucial en el desarrollo del trabajo, por lo que el personal del museo, los departamentos técnicos responsables y el adjudicatario del concurso deben formar un equipo de trabajo compacto y bien coordinado para la redacción del proyecto, con el fin de evitar contradicciones o variaciones respecto de las necesidades expresadas en los programas.

• Cronograma

Como supone la puesta en común del trabajo de todos los profesionales implicados, es un momento esencial en el cronograma de una actuación. Las solu-

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ciones propuestas en el proyecto de ejecución tendrán que resolver las necesidades previamente definidas y planteadas, y evitar además posibles proyectos modificados y complementarios, que implicarían costes económicos adicionales, demora de plazos y, en definitiva, la ralentización del proyecto.

• Memoria de instalaciones

• Presupuesto obtenido por aplicación de precios unitarios a las partidas o unidades de obra del estado de mediciones • Precios descompuestos

• Estudio (o Estudio básico) de Seguridad y Salud Los proyectos de ejecución expositivos comprenden: • Memoria, que describe el objeto del contrato, los antecedentes y situación previa, las necesidades a satisfacer y la descripción de las soluciones propuestas, con su justificación y detalle de cuantos factores, especialmente constructivos y de instalaciones, se considere dignos de tenerse en cuenta. Deberán definirse detalladamente las soluciones adoptadas en relación con:

Proyecto de ejecución expositivo Debe definir con todo detalle las soluciones adoptadas en cuanto a distribución espacial y circulaciones; diseño de soportes expositivos, de elementos museográficos de apoyo y de elementos gráficos; condiciones ambientales; iluminación; seguridad y acabados.

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1. Distribución espacial y circulaciones/itinerarios 2. Diseño de soportes expositivos: - Expositores-contenedores - Elementos de soporte directo de las piezas 3. Diseño de elementos museográficos de apoyo: - Bidimensionales -gráficos-

• Documentación planimétrica: - Plantas, alzados y secciones de conjunto y cuantos detalles se estimen necesarios para la completa definición de la propuesta - Plantas, alzados y secciones generales y de detalle de cada uno de los elementos a producir • Mediciones de cada una de las unidades a ejecutar

- Tridimensionales

• Presupuesto con cuadro de precios unitarios desglosado por capítulos o unidades

- Sonoros, audiovisuales e interactivos…

• Programa de desarrollo de los trabajos con cronograma

4. Diseño de elementos gráficos: - Información textual - Señalización general de circulación, seguridad y servicios y señalización específica de áreas 5. Condiciones ambientales, con especial referencia a:

Cuadro 5

- Temperatura

Fases de proyecto

- Humedad relativa 6. Iluminación 7. Seguridad 8. Acabados: - Pavimentos

Fase I. Estudios previos

Fase II. Redacción de proyecto

Anteproyecto

Proyecto básico

Proyecto de ejecución

Fase III. Ejecución de proyecto

- Paramentos • Pliego de prescripciones técnicas. Se describirá el trabajo y se regulará su ejecución expresando la forma en que ésta se lleva a cabo y las obligaciones de orden técnico que regirán la producción

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Ejecución de proyecto FASE III Una vez aprobado el proyecto por el equipo del museo y los departamentos técnicos, o por quien corresponda en cada caso, se iniciará la fase de ejecución. Se señalaba más arriba la importancia de adecuar los proyectos a las necesidades diseñadas en los programas, para evitar así posibles contradicciones o modificaciones ulteriores. Sin embargo, una vez iniciada la ejecución del proyecto pueden surgir actuaciones imprevistas, nuevos condicionantes u otros hechos que determinen la necesidad de contratar proyectos modificados (que no implican nuevas partidas añadidas, sino que reforman algunas de las ya existentes) y/o proyectos complementarios (que suponen nuevas partidas sobre el proyecto de ejecución). La puesta en marcha de los proyectos modificados puede exigir la paralización total o parcial de la ejecución del proyecto, con los consabidos retrasos y aumento de costes. En definitiva, resulta imprescindible adecuar las distintas fases del proceso de trabajo, desde la elaboración del Plan Museológico hasta la ejecución de los proyectos, así como lograr una correcta coordinación entre los distintos profesionales que intervienen a lo largo de las sucesivas etapas de trabajo. De esta manera el Plan, que parte del equipo del museo, se configura como el documento clave de cara a la planificación de las actuaciones en la institución y la consecución de sus objetivos.

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CONCLUSIONES


Tal y como se expresa en la introducción a Criterios para la elaboración del Plan Museológico, el trabajo que se presenta en esta publicación responde a una serie de necesidades constatadas a través de la gestión, la planificación y la intervención en los museos estatales. En primer lugar, esta propuesta responde a la obligada normalización terminológica y de procedimientos en beneficio, por una parte, del propio trabajo en los museos y, por otra, de las correspondientes administraciones responsables, titulares y gestoras, en cuanto a los métodos de trabajo y la propia adopción de decisiones. En segundo lugar, El Plan Museológico ofrece una metodología para guiar toda la actuación y concretar la definición y comprensión de la institución. Un método de trabajo, entendido como una guía que pretende ser de utilidad para ordenar las actuaciones ante cualquier iniciativa en museos. El documento es también considerado un instrumento de gestión y planificación museística. Se trata, por tanto, de un documento vivo, en constante transformación, que ha de adaptarse a las cambiantes necesidades de la institución y a la evolución de la sociedad. Elaborar unas conclusiones del método de trabajo expuesto supone insistir en una serie de ideas que, aunque ya enunciadas, deben ser resaltadas como puntos de especial atención y sobre los que se sustentan los principios de El Plan Museológico. Estos puntos son: 1. El Plan Museológico es una herramienta de planificación y programación museística, imprescindible para todos los museos, con independencia de su titularidad, gestión o disciplina científica. 2. El Plan Museológico se estructura en dos fases diferenciadas:

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Fase I - Definición de la Institución I.1 Planteamiento conceptual • Premisa inicial e imprescindible donde se expresa el concepto del museo o, en su caso, revisión de dicho planteamiento por parte de los responsables de la institución. I.2 Análisis y evaluación • Su finalidad es la detección de las carencias del museo y el establecimiento de prioridades como consecuencia y conclusión del diagnóstico realizado. • Su elaboración es indispensable en los museos ya existentes y en aquellos de nueva creación en los apartados en los que sea posible su redacción. • Será de utilidad, tanto para el propio equipo del museo como para su administración gestora responsable. Fase II - Programas • Los programas detallarán las necesidades y exigencias del museo para el cumplimiento de sus fines. • El equipo del museo, con posibles asistencias de personal externo, será el responsable de su redacción. • Su elaboración en el tiempo está condicionada por el orden de prioridades establecido como conclusión de la fase de Análisis y evaluación. 3. La relación jerárquica entre programa y proyecto exige que, previamente a la redacción de un proyecto, debe haber sido elaborado el consiguiente programa, entendido éste como el documento en el que el museo establece las necesida-

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des y exigencias que deben ser respondidas, si fuera posible, en el respectivo proyecto. Se trata de un criterio esencial, con el fin de conseguir que las soluciones y propuestas del proyecto sean satisfactorias para la institución. 4. La elaboración del Plan Museológico exige una amplia participación de profesionales procedentes de diferentes ámbitos, pero siempre bajo la dirección y coordinación del equipo del museo, junto con las administraciones implicadas, responsables últimos de los objetivos y decisiones adoptadas. 5. La elaboración de los programas integrantes de la Fase II no tiene por qué ser coincidente en el tiempo, ni incluso continua. Su redacción puede ser interrumpida y posteriormente retomada para incorporar información procedente de otros programas y proyectos, y a su vez éstos facilitar requisitos a diferentes programas y proyectos en momentos concretos. 6. La redacción de los programas exige un detenimiento y una reflexión profunda sobre las necesidades del museo. Cuanto mayor sea el grado de desarrollo del programa, más acertada será la consecución del proyecto. El tiempo invertido en la elaboración del programa acortará plazos en la ejecución del proyecto. En cualquier caso, los programas son documentos vivos, en constante revisión y actualización. 7. La fase de redacción de proyecto es el momento crucial en el que el equipo del museo debe analizar detenidamente, junto con su responsable, las soluciones apuntadas, valorar si responden a las exigencias de los programas y si éstas son factibles. Las modificaciones, en su caso, deben realizarse en esta fase, y no tras las aprobaciones administrativas de los proyectos, puesto que esto supondrá la puesta en marcha de nuevos procedimientos de aprobación de modificaciones al proyecto, incrementos presupuestarios y posibles paralizaciones en la ejecución.

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Cuadro 5

8. Es deseable que las instituciones promotoras y responsables de la gestión y tramitación de nuevas intervenciones museísticas, respeten el proceso establecido en el Plan Museológico. La eliminación de fases de trabajo con el objetivo de ahorrar plazos, puede suponer al final del proceso un retraso, u ocasionar un incorrecto funcionamiento de la institución. 9. El Plan Museológico no es un documento cerrado, sino que requiere un proceso continuo de actualización, con el fin de adaptar sus contenidos a los cambios de la institución y de su entorno socio-cultural. 10. El Plan Museológico es la única herramienta museística que puede enlazar, de forma armoniosa y coordinada, la teoría y la práctica, la museología y la museografía.

DEFINCIÓN

FINALIDAD

RESPONSABILIDAD

Plan Museológico: Síntesis de fases y responsabilidades

PLAN MUSEOLÓGICO FASE I Definición de la Institución Planteamiento conceptual (Anexo 1)

Definir directrices institucionales

Museo

Análisis y evaluación (Anexos 2 y 4)

Detectar carencias y establecer prioridades

Museo y personal externo de apoyo

Facilitar la toma de decisiones

Administración responsable o titulares

Establecer necesidades

Museo y personal externo de apoyo

Dotar al museo de soluciones y respuestas

Museo y/o personal externo de apoyo

FASE II Programas (Anexo 3)

Fase I - Estudios previos Fase II - Redacción de proyecto Fase III - Ejecución de proyecto

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