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Mayo 2014 Número 84

por Alberto García

‘TIRO’ EXTERIOR bizkaia basket bizkaia basket

LA DIÁSPORA

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SE BUSCAN

LA VIDA

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E

l baloncesto de Bizkaia cuenta con su particular ‘Ministerio de Exteriores’. Jugadores que por unas u otras razones han decidido buscarse la vida fuera. Algunos lo han hecho ya en edad senior para ganarse las castañas directamente. Otros se han integrado en universidades americanas para poder compaginar, por el momento, los estudios con este deporte. También los hay que han fichado por equipos de canteras prestigiosas de clubs de la ACB. En esta lista, el embajador más destacado es Javi Salgado (Gipuzkoa Basket). Otros jugadores que componen el mapa de la diáspora son Jon Uriarte (Araberri, LEB Plata), Iker Andía (Askatuak, LEB Plata), Sergio Alonso (Quesos Cerrato, LEB Oro), Miguel Blanco (Pielagos, EBA), Iker Trevijano (Chantada, EBA), Xabi López (Joventut, junior), Xabi Arriaga (Estudiantes, junior b), Imanol Artiñano (Alderson Broaddus University, NCAA2) o Jorge Bilbao (Mavericks Texas, NCAA UTA). En chicas, tenemos a Nicole Murugarren (Rivas Ecópolis, Liga Femenina), Olaia Elorriaga (CREF, Liga Femenina 2), Mikela Freundlinch (Universidad de Denison) y Gracia Alonso de Armiño (Freed-Herderman Teunessee, NAIA). ‘Tiro exterior’.

Javi Salgado (Bilbao, 1980) se formó en las categorías inferiores de Maristas en la campaña 98-99 jugó con el Patronato en EBA. A partir de ahí le tocó hacer las ma-

buen jugador, pero no era lo mismo el Patronato que en León, donde entonces tenían una estructura de ACB. Era todo muy diferente. Pensé que era el momento

Javi Salgado letas con destino a León, donde estuvo en EBA y LEB. “En esa época todo surgió porque aquí no había baloncesto de nivel más alto y había que probar. En Euskadi ya había demostrado que era un

de probar, de ver si era capaz de buscarme la vida, de crecer y progresar. Había que intentar aprovechar y tuve un aprendizaje muy importante, ese equipo me dio la posibilidad de entrenar al más alto

LA DIÁS

nivel y siempre le estará agradecido”, nos comenta el de Santutxu. Y tuvo la fortuna de poder volver a casa, al Bilbao Basket, en LEB2, con el que recorrió toda la escalera hasta la ACB. “Después de León llegó el nuevo proyecto en Bilbao, con la llegada de Txus Vidorreta, al que ya conocía de Maristas, y no me lo pensé. Había ganas de crecer. Quizás fue la mejor decisión de mi carrera. Conseguimos ascender a la ACB y yo crecí mucho de la mano de Txus. Era un sueño, en la ACB, con el equipo de mi ciudad. Conseguir todo eso fue impresionante”, recuerda Javi Salgado. Aunque le tocó hacer de nuevo el petate, fichando por el GBC. “Una vez que llegas a profesional es evidente que a veces hay decisiones que no dependen de ti, tuve que salir, hubo personas que así lo decidieron. Fue duro en su momento, también para la familia, los amigos, porque ya estaba muy asentado después de nueve años y grandes logros. Pero nos puede tocar... Lo asumí. Tengo la suerte de estar cerca, en Donosti, también una gran ciudad, y que está cerca, algo que ayuda”, explica. El de Santutxu acaba contrato con el GBC, ya está de vacaciones, y “a la espera de lo que pueda suceder en verano. Hablaré con Donosti como primera opción, es donde he estado cuatro años. Veremos lo


SPORA

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Xabi López

Miguel Blanco

Olaia Elorriaga

que están pensando, si sigo, si hay que optar por otras opciones...”. ¿Y la esperanza de un nuevo regreso a casa? “No la he perdido. Aunque sé que es complicado, siempre tienes esa cosa. Esto es deporte y da muchas vueltas, lo que un año parece imposible, en otro se puede dar”. Salgado entiende que “en mi epoca, a raíz de que lo del Caja Bilbao se viniese abajo, no había un referente. Así que con 18-19 años había que buscarse la vida, ahora existe la suerte del Bilbao Basket al máximo nivel”. Pero

PATROCINADORES

Nicole Murugarren

también agradece que en la escalera nos encontremos con equipos como Zornotza, Santurtzi, Askartza o Unamuno. “Por supuesto. En Bilbao y en Bizkaia siempre ha habido mucha afición y mucho nivel. Que tengamos estos equipos en diferentes categorías te da la posibilidad de llevar un crecimiento progresivo y poder ir mejorando. Es muy importante. Se van curtiendo y fogueando. No todo es Bilbao Basket. Hay opciones para formarse o salir”, dice el base. El caso de Imanol Artiñano (Bil-

Iker Trevijano

bao, 1995) es distinto. Ya pasó del cadete de Urdaneta al junior de Unamuno buscando “más nivel”. Cumplía con el objetivo que se había marcado, pero de nuevo decidió cambiar. “En Unamuno estaba bien, pero con el año avanzado se me ofreció esta oportunidad de compatibilizar el baloncesto con los estudios a buen nivel, algo que aquí no se puede. Así que me fui a esta universidad”, nos apunta. De esta manera aterrizó en la Alderson Broaddus University Athletics, en West Virginia, donde cursa Admi-

nistración de Empresas. Imanol, que ahora está en casa, comenta que “el curso acabó a principios de mayo, todo bien, todo aprobado. Al principio costó un poco por el inglés, pero lo he llevado bien”. En su día a día en la universidad se sucedían las horas de clases y de entrenamientos. Incluso con alguna hora de estudio obligatorio en la biblioteca. Está “contento” porque “todo ha ido bastante bien, no me puedo quejar”. Y eso que este pívot reconoce que “al principio la diferencia física era muy


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LA DIÁSPORA

Jorge Bilbao

Imanol Artiñano

grande, he tenido que engordar (ha pasado de 83 a 95 kilos) y ganar fuerza. Hay gente muy grande y fuerte que te puede destrozar. Cuando empecé no jugaba, pero en los últimos partidos acabé con una media de unos siete-diez minutos, para un freshman está bien, no suelen jugar”. A Imanol le dejan comer “lo que pueda y más”, ya que después lo transforman en músculo. Gimnasio. “Hay un compañero de equipo que me ayuda con las rutinas”. Aquí dicen que estaba considerado un jugador “técnico, estilista”. En cuanto a los partidos, asegura que “se viven mucho, va mucha gente. La temporada es corta, pero muchas veces tienes tres partidos en una semana y viajando. El más lejano serán unas diez horas. El juego es muy rápido, hay gente con mucha capacidad de salto...”. Quizás del partido del que más contento salió fue “uno de semifinales del torneo, salí unos trece o quince minutos. Y al principio metí como unos diez puntos seguidos. Y cada punto es... Te lo tienes que ganar, si

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no, te comen el puesto”. Imanol recuerda que “aquí jugaba cuarenta minutos y hacía más de veinte puntos, pero he llevado bien el cambio, espero mejorar”. El pívot estará en casa hasta el 8 de agosto, aunque se ha venido con deberes. “Gimnasio, ejercicios de acondicionamiento y movimientos de poste”. De vuelta a Estados Unidos, le quedarán aún tres años de camino universitario. Con la idea de “intentar mejorar en cada uno de ellos”. Vive en una residencia de “ambiente tranquilo”. Ya sabe cómo funcionan allí las cosas, que tiene que ganarse los minutos, el respeto de la gente... “Al principio el entrenador no hablaba mucho conmigo, no me tenía muy en cuenta. Hice un buen partido, me vino el segundo, me comentaron unos ejercicios...”. El bilbaíno dice que en el equipo “nos llevamos bien, somos como una familia. Cuando acabó el curso me quedé en casa de uno. Y volveré antes de tiempo para empezar a hacer cosas con él”. Sacrificio. También Mikela Freundlinch deci-

dió hace un par de años dejar el Gernika, su club de siempre, para emigrar a Ohio, a la Universidad de Denison, donde compagina sus estudios de Biología con el baloncesto. La base quería algo más. El mismo camino que emprendió Gracia Alonso de Armiñano en la Universidad Freed-Herdeman, cursando estudios de Enfermería, tras pasar por un high-school en Knoxville. Ambas fueron plata con Euskadi en el Cameonato de España cadete de 2008. En un reportaje en Deia en agosto de 2013, Gracia, de Santutxu, subrayaba que “aquí los deportistas tienen mucho reconocimiento” y rompía ciertos mitos: “Todo es organizarte bien y aprovechar el tiempo -para compatibilizar estudios y baloncesto-, porque no es cierto que a los deportistas se lo pongan fácil para aprobar”. En sus planes figuraba acabar la carrera y adelantaba que “quiero jugar donde sea posible, incluso en la WNBA o el extranjero”. También se acordaba de antiguas compañeras “con las que jugué en selecciones, que siguen allí

y que aquí, en Estados Unidos, se rifarían las mejores universidades”. Por un camino u otro, todos van labrándose una trayectoria. Por ejemplo, Olaia Elorriaga saltó de la Ikastola Larramendi en categoría cadete a Loiola Indautxu y, de allí, al CREF, donde ha jugado en Liga Femenina 2. Unos empiezan, pero hay otros con un currículum extenso, como Miguel Blanco (Bidegintza, El Capricho, Patronato, Santurtzi, Alerta Cantabria, Piélagos). Como Iker Trevijano (Fuenlabrada, Valencia, Chantada, Tenerife, Rosalía de Castro, Almendralejo, Basket Navarra, Zamora). Otro que se ha movido mucho ha sido Sergio Alonso (Santurtzi, Celtas, Gandía, Basquet Muro, Gijón, Maristas Palencia, Ávila, Mallorca, Coruña). Mientras, Iker Andia saltó de Loiola Indautxu al Valencia y Askatuak. Y Jon Uriarte ha estado en Baskonia, Alaior Menorca y Araberri. ¿Será el momento de apostar por un trabajo de élite con los jóvenes y promesas en Bizkaia a través de la puesta en marcha de un centro de formación estable? FVB


Boletin Bizkaia Basket 84