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UndĂŠcimo Concurso de Cuento Infantil Pedrito Botero

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Equipo de trabajo Biblioteca Pública Piloto de Medellin Dirección General Gloria Inés Palomino Londoño Subdirección de Información y Cultura Cruz Patricia Díaz Cardona Comunicaciones y Mercadeo Juan Carlos Sánchez Restrepo Mariluz Donado Montoya Gestión y Fomento Cultural María Victoria Suárez Gutiérrez Difusión de la Información Alba María Pérez Giraldo Sala infantil “Pedrito Botero” – Sede Central Kelly Johana Marín Sánchez Sala infantil – Filial Juan Zuleta Ferrer Tatiana Serna Gómez

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Gestión Fomento a la lectura y escritura John William Jaramillo Tejada María Teresa Agudelo Agudelo Diseño, Diagramación e impresión Divegráficas LTDA www.divegraficas.com PBX: (574) 511 76 16 © Derechos Reservados 2015 Carrera 64 Nº 50 – 32 / Medellín – Colombia 460 05 90. Ext: 227– Fax: 460 05 92 www.bibliotecapiloto.gov.co

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Prólogo Antoine de Saint Exupery dijo una vez que “Todas las personas mayores fueron al principio niños. (Aunque pocas de ellas lo recuerdan.)”. Quienes sí tenemos la fortuna de recordarlo, lo hacemos a menudo con nostalgia, pensando en aquella época maravillosa donde cada minuto era una aventura y el futuro aun representaba un misterio por descubrir. Hace un par de años, rebuscando entre algunas cajas viejas, me topé con un cuento que escribí en la infancia. Me senté a ojearlo, con la curiosidad de un lector que se encuentra un libro por primera vez. En la última página, como conclusión final, dejé constancia de mi deseo de convertirme en escritora cuando creciera. Pero, como casi todos los sueños de la infancia, éste fue quedando olvidado con la llegada de la adolescencia, esa etapa en la que todas las ideas se desordenan y nada parece tener pies ni cabeza. Se me olvidó que quería convertirme en escritora, pero, curiosamente, nunca dejé de escribir. Recuerdo que durante la mayor parte de mi niñez escribí sin descanso, no solamente en los ratos libres, sino en cualquier instante en donde encontrara el silencio adecuado. Y no con la intención de publicar alguna vez, sino por el simple placer que me producía el sentarme en un rinconcito apartado con un lápiz y un pedazo de papel. Muchos años después

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descubrí, con cierta ironía, que mis primeros escritos están plagados de una dislexia que nadie se tomó la molestia de corregir. Escribí todo tipo de cosas: poemas, ensayos, pensamientos sueltos, cuentos y novelas, la mayoría inconclusos. Pero había algo más que ocupaba la mayor parte de mi tiempo: la ilustración. Probablemente las descubrí simultáneamente. Dos lenguajes diferentes para expresar lo mismo. Esta necesidad de escribir e ilustrar constantemente me permitió disfrutar de muchos momentos que, de otra manera, habrían resultado aburridos. Pero también me causó algunos problemas, especialmente cuando los profesores hacían preguntas que yo no sabía responder porque me encontraba perdida en otros mundos que a mí me parecían más interesantes. Cuando no estaba haciendo dibujitos en el pupitre, estaba escribiendo por la parte de atrás del cuaderno; y cuando no estaba escribiendo, estaba leyendo algún libro de vampiros o de dragones; y cuando no estaba haciendo ninguna de esas cosas, estaba distraída pensando en algo para ilustrar, para escribir o para leer. Cuando leí los 246 cuentos escritos por niños, que fueron seleccionados entre 3498, se me vino a la mente la frase de El Principito, porque cada texto me transporta a mi propia infancia, me recuerdan a esa niña que deseaba ser escritora cuando creciera. 7


Dentro de los 24 cuentos seleccionados y los dos ganadores, descubrí una vez más que los adultos que no recuerdan que alguna vez fueron niños, jamás podrán escribir historias tan fascinantes, pues solo los niños pueden encontrar lo inverosímil en lo cotidiano, lo chistoso en lo macabro, lo sublime en lo trágico. Solo ellos pueden despertar emociones tan fuertes con palabras sencillas. Su versión del mundo es más acertada que esa que los adultos han querido construir para ellos. Y es que las letras que componen estos cuentos no son solo fantasía, son realidades que se tejen a su alrededor, mezcladas con lo maravilloso de su inocencia. Son la suma de sus sueños y sus deseos, pero también de sus miedos y sus preocupaciones. Son la vida vista con los ojos de los que aún saben que el futuro es un misterio por descubrir. Valentina Toro G.

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Acta de premiación Reunidos en la ciudad de Medellín, a las 5:00 p.m. el jueves 3 de septiembre de 2015, el jurado del “Undécimo Concurso de Cuento Infantil Pedrito Botero” organizado por la Biblioteca Pública Piloto de Medellín, después de deliberar, acuerda como Ganadores y Finalistas los siguientes cuentos: CATEGORÍA 1 En estos cuentos prevalece la estructura mágica y de final feliz propia de los cuentos maravillosos, con un tono clásico y propio de la tradición oral, en ellos también se despliegan temas religiosos y con personajes bíblicos. En la estructura de los cuentos resaltamos que los chicos solucionan conflictos de manera rápida y son muy prácticos valiéndose de recursos narrativos humorísticos y de suspenso para dar fin a la historia. Está presente la familia y la resolución de conflictos con finales felices, conmovedores y que juegan con las riquezas del lenguaje. Las historias también están permeadas por las vivencias personales de los niños y conservan el tono característico de la edad. Destacamos las influencias de caricaturas, películas, canciones, poesía y algunas series animadas como fuente de inspiración para nuevas historias. Se evidenciaron cuentos ecológicos y ambientalistas que obedecen a la actividad pedagógica de clase. Algunos de

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ellos fueron muy originales y se salen del tono moralista. Por estas razones el jurado propone como Finalistas a: Finalistas

Título 1. La aventura de la virgen 2. La bicicleta 3. Un día en cuatro patas 4. El mono punkero 5. La noche en la cocina de mi casa 6. La tía Chula 7. Chepito Mi Daimonio 8. El astronauta 9. Súper Duck 10. Nana y los sueños secretos 11. El dragocivecto 12. Jovita

Autor Alejandro Giraldo Chaux Salomé Tabares Gómez Valentina Gómez Jaramillo Ana María Bedoya Soto Luigi Nono Campuzano Tibaquira Laura Márquez Giraldo Alejandra Usgame Mesa Gregorio Granda Yepes Juan Alexander Chaye Martínez Mariana Ramírez Giraldo Sebastián Patiño Cadavid Juan Manuel Cárdenas Henao

Por su parte, el cuento ganador evidencia una muy buena utilización de los recursos del lenguaje y un todo alegre que capta el interés del lector. Refleja sensibilidad poética y retoma elementos del cuento clásico en contraste con un final inesperado. Usa juegos de palabras como adivinanzas, rompe con los estereotipos y desarrolla con

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experticia los diálogos. Por esta razón se declara como ganador el cuento: La bruja de las letras mágicas de la autora: Abril Mejía Ramírez. CATEGORÍA 2 Para esta categoría se rompe con el desarrollo de historias a partir de las temáticas y personajes de los cuentos maravillosos y se reflejan los dramas y conflictos humanos. Se presentaron textos que desarrollaron principalmente temas como: el suicidio, la muerte, conflictos familiares, anécdotas de los barrios, la guerra, el amor, el bullying y cuentos introspectivos que dan cuenta de la existencia. Se destaca una narrativa anecdótica, que denota un gran esfuerzo por la elaboración de cuentos que van acompañados de imágenes más profundas y con gran significado literario, entre ellas la metáfora es el recurso literario que más ilustra las tramas. En esta categoría los finales felices quedan en un segundo plano. En algunos casos la creación literaria estuvo ligada a la actividad pedagógica y escolar, en ella destacamos el interés de los participantes por construir historias originales y creativas. Por las anteriores razones se declara como finalistas los siguientes textos:

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Finalistas

Título 1. Aventuras de una familia 2. A través de la ventana 3. El inicio del fin 4. Estoy en mi habitación sin nada que hacer 5. Los ojos son el espejo del alma 6. Sin Retorno 7. Había una vez un niño llamado Daniel Bryan 8. El pájaro amarillo de alas azules 9. Manila

Autor Esteban Fernández Restrepo Sofía Meldivelso Guerrero Andrés Madrid Díaz Juan José Bustamante Murcia María Sofía Rodríguez Ospina Yurani Andrea Orozco Andrés Felipe Ruiz Henao Raúl Alejandro Ospina Arrubla Valeria Aristizábal Aristizábal

10. Camino hacia la luz

Sara Zuluaga Jaramillo

11. Una vida dos mundos 12. El mundo de los espejos

Karina Rojas Mesa María Fernanda López Valencia

El jurado declara que el cuento ganador se caracteriza por la fluidez de la narración, tiene continuidad y capta el interés del lector, logra hacer una ambientación lúgubre con un lenguaje que además da imágenes claras sobre las escenas. Le da un giro inesperado a la trama, logra mantener el suspenso como recurso narrativo, generando

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interés. Se sale de los esquemas dándole un buen final a la historia. El cuento ganador es: Un sueño inolvidable de la autora: Gabriela Alejandra Montenegro Cortés. Después de hacer las diferentes consideraciones en el proceso de lectura y evaluación dentro del concurso literario, el jurado deja por sentado su fallo y expresa su reconocimiento a la Biblioteca Pública Piloto por la promoción de este tipo de eventos que motivan a los niños y niñas a la creación literaria. A su vez, felicitamos a todos los participantes en el concurso y les motivamos a continuar con su empeño de producir una obra que pueda entrar a dialogar en el panorama de las letras en nuestro contexto. Para constancia, los jurados firman el cierre de esta acta de premiación del “Undécimo Concurso de Cuento Infantil Pedrito Botero”

Natalia Ballesteros

Valentina Toro

Diego Alejandro Ruiz

C.C 43.918.533

C.C. 1.017.202.872

C.C 15.372.308

de Bello

de Medellín

de Medellín

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CONTENIDO Categoria 1 La bruja de las letras mágicas Abril Mejía Ramírez.................................................... 23 La aventura de la virgen Alejandro Giraldo Chaux........................................... 27 La bicicleta Salomé Tabares Gómez............................................. 30 Un día en cuatro patas Valentina Gómez Jaramillo....................................... 32 El mono punkero Ana María Bedoya Soto................................................... 34 Las noches en la cocina de mi casa Luigi Nono Campuzano Tibaquira........................... 40 La tía chula Laura Márquez Giraldo.............................................. 44 Chepito mi daimonio Alejandra Usgame Mesa........................................... 48

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El astronauta Gregorio Granda Yepes............................................ 54 Súper Duck Juan Alexander Chuye Martínez............................... 57 Nana y los sueños secretos Mariana Ramírez Giraldo........................................... 59 El dragocivecto Sebastián Patiño Cadavid......................................... 63 Jovita Juan Manuel Cárdenas Henao................................. 67  

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Categoria 2 Un sueño inolvidable Gabriela Alejandra Montenegro Cortés.................. 71 Aventuras de una familia Esteban Fernández Restrepo.................................... 76 A través de la ventana Sofía Mendivelso Guerrero............................................. 83 El inicio del fin Andrés Madrid Díaz................................................... 89 De la aburrición a la metamorfosis Juan José Bustamante Murcia.................................. 97 Los ojos son el espejo del alma María Sofía Rodríguez Ospina.................................107 Sin retorno Yurani Andrea Gómez Orozco................................ 112 Había una vez un niño llamado Daniel Bryan Andrés Felipe Ruíz Henao....................................... 121 El pájaro amarillo con alas azules Raúl Alejandro Ospina Arrubla............................... 123 17


Manila Valeria Aristizábal Aristizábal...................................128 Otro camino hacia la luz Sara Zuluaga Jaramillo.............................................131 Una vida, dos mundos Karina Rojas Mesa.................................................... 134 El mundo de los espejos María Fernanda López Valencia.............................. 138

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La bruja de las letras mágicas Ganador Abril Mejía Ramírez 7 años Colegio San José de las Vegas Medellín – Antioquia Casiopea era una bruja que hacía pociones con letras. Un día hizo una poción. En una olla muy grande y negra echó las siguientes letras: m-u-r-c-i-é-l-a-g-o-s. Y salieron 1, 2, 3, 4, 5, 6 murciélagos. Luego echó la L-e-o-p-a-r-d-o-s y salieron 1 y 2 leopardos. Ahora, les dijo la bruja, traigan libros y letras o los cambiaré por lobos. Casiopea tenía el pelo rojizo y un poquito de rosa en su vestido negro. Su castillo era verde azul y sucio porque le daba pereza limpiarlo. Un sábado oyó un toc, toc. La bruja abrió la puerta y apareció un muchacho. —Sí. ¿Qué quieres? —dijo la bruja. —Vengo por un conejo mi lady. —¿Yo mi lady?

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—Pues sí. —¿Es qué tengo pinta de reina? Yo no soy capaz de hacer nada dulce. —Pero si eres una bruja. El muchacho le rogó que intentara hacerlo, pero la bruja no tenía letras para hacer cosas dulces, así que el muchacho le llevó libros para que tuviera muchas letras. Cuando Casiopea encontró la primera D, hizo un conejo dulce y tierno. El muchacho quiso nombrarla princesa de la magia con tan impresionante truco, pero la bruja no quiso. —Si me haces princesa solo me odiarán más. Al muchacho le parecía que ser príncipe o princesa era muy bueno, pero Casiopea volvió a rechazar la oferta. Después vino una señora y dijo: —Exijo que me den un dragón Casiopea le susurró en el oído al muchacho ¿quién se cree que es? La dama le repitió a la bruja: —¡Que quiero un dragón!

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Casiopea le dijo que no lo iba a hacer porque: —Uno: porque incendia el castillo. Dos: porque alguien sale herido y no quiero que eso pase y tres: porque se queman las letras. La mujer le dijo: bien eres una cobarde y Casiopea pensó: y tú una creída. Al día siguiente un señor le dijo a la bruja: dame armas, y tú el muchacho de allá me las traes. Se rió con risa molesta, así: ja ja já. Pero el joven y Casiopea lo echaron. Un día Casiopea, se dijo: lavaré el castillo, está muy sucio y creo que por eso la gente cree que hago cosas malas. —Tu muchacho, coge dos r, dos o, una b, y una t. rápido. Sí, no se los había dicho, el muchacho se había quedado como ayudante de Casiopea. Casiopea refunfuñó porque el muchacho se estaba tardando mucho, cuando llegaron las letras empezó a preparar su poción y salió de la olla un robot —¿Y esa cosa para qué nos va a servir y por qué tiene una esponja? —El robot va a lavar el castillo 25


—¿Qué? ¡Estás loca Casiopea!. El muchacho le gritó a Casiopea alarmado —Sí. El robot lavó el castillo. La gente lo vio limpio y todos empezaron a pedir cosas buenas. Casiopea se cansó y le ordenó al muchacho y al robot que hicieran libros y sobretodo varitas con las que podían escribir, para que todos hicieran sus animales y lo que quisieran. Y Casiopea y el muchacho juntaron unas letras, hicieron un carro rojo y se fueron juntos. Fin.

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La aventura de la virgen Finalista Alejandro Giraldo Chaux 10 años Instituto Musical Diego Echavarría Medellín – Antioquia Hace 20 millones de años A. C. existía una niña llamada Virgen, aunque todos la llamaban virgencita, ella era muy cariñosa, amigable y trabajadora. Un día su madre le pidió ir al pueblo a entregar un burro, el pueblo era especial porque ahí estaba Dios. Virgen caminó durante horas, días, hasta meses pero al final llegó al pueblo, ella sorprendida por lo lindo que era el pueblo no se dio cuenta que Dios estaba allí. Ella con timidez le entregó el burro a Dios y Dios agradecido le dijo a virgencita: “por esta entrega tendrás un regalo, solo te pido ser paciente”. Después de varios años la Virgen ya era adulta, ella perdió el entusiasmo hacia el regalo, pero de repente sintió un dolor en el estómago y ella pensó: será el regalo de Dios, ella pensaba en un hijo, pero lo que ella no sabía era que los que no creían en Dios querían impedir tener a ese hijo, entonces, de repente apareció un chico en una máquina del cielo, la Virgen asustada preguntó: ¿Quién eres? El chico 27


respondió: me llamó Pedrito Botero y vengo del cielo porque yo he muerto y ahora ayudo a la gente, la virgen respondió: así que eres como un ángel, ¡exacto! Respondió Pedrito. Pedrito cambiando de tema le dijo a la virgen: “los que no creen en Dios te quieren capturar para impedir que tengas el hijo”, ella quedó sorprendida y la virgen preguntó: ¿Qué debo hacer entonces? con tono asustado, Pedrito dijo: toma esta diadema de oreja y nos comunicaremos. Pedrito le explicó rápido el plan y empezó la acción, lo primero que tenía que hacer era ir al castillo del rey. Ella preguntó: ¿Qué tengo que hacer adentro?, tienes que ir al núcleo del castillo, dijo Pedrito. Virgen dijo, ¡Ok! Pero ¿Cómo se supone que voy a entrar?, Pedrito dijo: “no te preocupes yo me encargo” y de repente llega Pedrito a atacar a los guardias y ella pasó rápido, pero un guardia vio a Virgen correr hacía el castillo, el guardia rápidamente reaccionó y fue tras ella, él agarró a la virgencita, Pedrito vio y fue a ayudarla, la ayudó, pero lo que no sabía Pedrito era que había un guardia detrás que golpeó a Pedrito y él cayó al suelo, Virgen no logró ver nada porque estaba inconsciente pero cuando despertó no vio a nadie, sólo vio cómo se llevaban a Pedrito al calabozo, así que Virgen fue al calabozo. El problema fue que había otro guardia, ella pensó rendirse pero Dios le susurró y le dijo: “no te rindas, tú eres una mujer valiente y especial así que tú puedes”. Ella se armó

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de valor y rápidamente cogió las llaves, el guardia se dio cuenta y en lugar de perseguirla activó una palanca y salieron dos leones, ella asustada saltó por una pared y se subió a un león y como ella conocía como amaestrar a los animales, intentó amaestrar al león y le funcionó, y los leones hablaron entre sí y atacaron al guardia. Virgen fue a liberar a Pedrito, el problema es que las llaves se rompieron porque los leones las pisaron, así que ella mandó a los leones a romper la jaula y la rompieron. Pedrito y Virgen se fueron montados en el león, fueron rápidamente al núcleo y ahí estaba el rey, pero fue rápido a quitarlo de ahí, con el león quitaron al rey del centro y Pedrito dijo: “ahora tienes que pincharte con esto para que nadie pueda impedir tener al hijo”. La Virgen aceptó que la chuzaran, fue un pinchazo rápido, y de repente ella sintió un dolor en el estómago, sentía como si un escudo se estuviera transformando en el estómago. Después de toda esta locura pasaron varios meses y el niño nació, Virgen agradeció mucho a Pedrito por ayudarla a tener su bello hijo. Pedrito Botero al final se fue de ese tiempo para volver al cielo. Virgen cuando tuvo al hijo decidió llamarlo Jesús y como apellido le puso Botero, le puso Botero como apellido por el agradecimiento a Pedrito. Fin. 29


La bicicleta Finalista Salomé Tabares Gómez 8 años Institución Educativa Ignacio Botero Vallejo El Retiro – Antioquia Había una vez una bicicleta en un almacén de color violeta con unas flores y canasta, todos los días un niño de nombre Pedrito pasaba por el andén de aquel almacén y observaba la bicicleta y decía mentalmente esta bicicleta será mía y le pondré el nombre de caballito mágico, ya que, podré llegar más rápido a la escuela y a mi casa para jugar con mis amigos y mis juguetes, montaré en ella a mi perra Luna y mis amigos Juan y Salo. Cuando Pedrito llegó a la casa le dijo a su mamá que si podía abrir la alcancía para saber cuánto dinero tenía, su madre le ayudó y contaron el dinero, Pedrito tenía un ahorro de $150.000 y la bici costaba $200.000; la mamá de Pedrito le preguntó que por qué tanta insistencia en saber cuánto dinero tenía en su alcancía. Pedrito le respondió que él deseaba mucho un gran caballito para poder ayudarle a su mamá a llevar el mercado a casa, su mamá se asustó y le dijo: ¡Pedrito! Un caballo es muy costoso y no tenemos donde tenerlo en casa, Pedrito se sonrió a carcajadas y exclamó: ¡no te preocupes que con los 30


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mandados que le hago a don José el de la tienda voy a ajustar lo que me falta y te montaré mamá en ella!, la mamá le dijo: ¿cómo Pedrito vas a cuidar de un caballito si tiene muchos cuidados y gastos, Pedrito volvió a sonreír y dijo: no mamá mi caballito es mágico porque tiene ruedas, flores y canasta. La mamá de Pedrito se emocionó mucho que saltó de su mejilla una lágrima de felicidad de ver como su hijo no le pedía nada sino por el contrario realizaba cuentas de cuánto dinero le hacía falta para completar y poder comprar su bicicleta. Al otro día cuando Pedrito venía de la escuela como siempre y pasaba por aquel almacén se entristeció cuando vio que la bicicleta ya no estaba, se fue muy triste para la casa y se fue pensando que dónde conseguiría otro caballito mágico. Cuando llegó a casa se sorprendió porque su papá y su mamá estaban en casa a esa hora y la mamá le preguntó: hijo, ¿cómo vas con tu ahorro para tu caballito mágico?, Pedrito les dijo: bien pero ya no está en aquel almacén, ya lo han vendido. La mamá lo abrazó muy fuerte y le dijo: no te preocupes que encontrarás otro caballito y ve a tu cuarto, cámbiate y baja a comer. Cuando Pedrito abrió la puerta de su cuarto encontró a su caballito mágico que iluminaba toda su habitación sus ojos brillaron y sus padres detrás de él emocionados de verlo. Pedrito salió a mostrarle su bici a todos sus amigos y diariamente viaja en su caballito mágico rumbo a la escuela. Fin. 31


Un dia en cuatro patas Finalista Valentina Gómez Jaramillo 10 años Comunidad Colegio Jesús María Medellín – Antioquia Era otra noche en mi aburrida y solitaria casa en San Francisco allí vivía con mi mamá y mi papá, ellos no llegaban hasta el anochecer y me quedaba sola en mi casa la mayor parte del día. Les había rogado a mis padres que consiguiéramos un perro, pero ellos no querían, entonces cuando yo llegaba de la escuela me quedaba el resto de la tarde estudiando sola, mi vida era tan aburrida que esa noche había deseado convertirme en perro, porque pensaba que su vida era más fácil. Al otro día cuando desperté, no estaba en mi casa, estaba en la casa de mi amiga Loren y su hermano David, ellos eran de Alemania y eran muy buenos en educación física. Cuando me di cuenta que era un perro, estaba tan confundida que me empecé a perseguir la cola y luego escapé y fui corriendo directo hacía mi casa, donde mi papá gritaba: “Sofí… está listo el desayuno, vas a llegar tarde a la

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escuela”, yo salté tan alto que toqué el timbre, mi papá abrió la puerta y yo entré a toda velocidad y me monté a la silla de la mesa, y empecé a comer, mi papá me sacó de la casa, entonces fui donde mi tía que es hechicera para que me dijera qué pasaba y qué tenía que hacer para volver a ser persona. Cuando llegué, ella no me entendía nada, por suerte encontró un traductor canino. Entonces yo ladraba y ella oía perfectamente lo que yo trataba de decir, cuando ella se dio cuenta que yo era Sofi, me dijo que me tomara una poción, pero resulta que yo era alérgica a esa poción, entonces no me la pude tomar y averiguó y me dijo que si corría hasta mi casa podría volver a ser persona, cuando corrí a casa, luego de una hora volví a ser una persona y cuando les expliqué a mis padres lo que había pasado, me recordaron que era mi cumpleaños y de regalo me dieron un perrito, y prometí no volver a desear ser un perro, y además desde ese día mi vida no volvió a ser aburrida. Fin.

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El mono punkero Finalista Ana María Bedoya Soto 10 años Institución Educativa Andrés Bello Bello – Antioquia Existió una vez un mono llamado Konky. Era muy alto, un poco flacucho y tenía un espeso pelaje que lo hacía ver como un Yeti, pero a la misma vez su apariencia lo hacía ver lindo, especialmente para las monas de su vecindario que hacían corrillo para verlo pasar con su guitarra al hombro. Como todos los monos y monas, y simios y simias del bosque Grandeoro, que era el lugar donde vivía, Konky también tenía un sueño: convertirse en un famoso punkero, pero se encontraba con un gran obstáculo: su propia familia. Ninguno de sus familiares estaba de acuerdo ni siquiera entre ellos mismos de lo que querían para él. Su madre le decía: —No serás punkero, serás un famoso abogado. Su padre le decía: —Te ganarás la vida en tu propia empresa, serás tu

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propio jefe pero la empresa, pasará de generación en generación, será tuya, de tus hijos y de los hijos de tus hijos. Y su abuelo le decía: —No puedes ser un miserable punkero, serás un doctor. El pobre mono enojado con su familia, partió de su casa sin pensarlo dos veces. Empacó todas las bananas y plátanos posibles, algunas fotos de su familia y sus ganas de convertirse en el más famoso cantante de música punk. Si saber a dónde ir, escogió partir hacia el sur y llegó a un lugar llamado Surkeza, sitio del que alguna vez oyó hablar a su papá Korozo que allí las cosas son mejor. Semanas después de andar buscando trabajo en disqueras y otros lugares, se le presentó la oportunidad ante sus ojos: vio cómo una de las bandas más famosas de todo el país llamada Punkstars conformada por simios, se desintegraba, porque uno de ellos había renunciado supuestamente porque le debían dinero de su último show. Los demás integrantes aceptaron la renuncia pero no dejaban de preguntarse. 35


—¿Ahora qué vamos a hacer? —¿Cómo conseguiremos otro integrante? Como Konky escuchó todo lo que la banda decía aprovechó ese momento y los convenció de que lo dejaran ser parte de ella, pero la banda le exigió que antes de aceptarlo debía pasar 3 pruebas. La primera prueba era conseguirse una guitarra eléctrica. Pero Konky no tenía monkeynero (dinero) para comprarse una guitarra de esas, así que entonces le tocó trabajar en un lugar donde le pagarían muy poco, pero era su única opción. Así que se fue a la discosimera, uno de los primeros lugares a los que fue a buscar trabajo cuando llegó a Surkeza. Keratazo, su dueño le permitió hacer algunos toques con su guitarra vieja. Cuando obtuvo el monkeynero suficiente, compró la guitarra eléctrica y vendió la suya a un buen precio. La primera prueba estaba completada. La segunda prueba era tirarse un clavado desde lo más alto de la montaña Monkey, y caer en un río estrecho pero hondo. Tirarse de los más alto sería mortal y eso si era un verdadero reto.

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Konky con el miedo hasta el alma se tiró y casi se mata pues por medio centímetro casi cae en tierra y no en el agua. La segunda prueba estaba completada. La tercera prueba era la más difícil de todas. Los Punkstars le dijeron a Konky lo siguiente: —Ahora es la última y más difícil prueba de todas. —Como ya sabes somos punkeros, no nos reímos fácilmente. —Tu prueba es que nos hagas reír a los 5 y te convertirás en el número 6. Konky trató de hacerlos reír con todas sus fuerzas pero no lo consiguió. Les contaba los mejores chistes, aquellos que alguna vez su abuelo le contaba en el bosque Grandeoro y con los que él no ha dejaba de reír, además el abuelo Kinkazo era el más gracioso de todo el bosque, pero nada, no lograba ni siquiera que estos cinco punkeros seriotes sonrieran.

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Los Punkstars al ver que Konky hacía su mayor esfuerzo para hacerlos reír le dijeron: —Haz trabajado duro para conseguir esa guitarra. —Haz enfrentado peligros mortales. —Por eso y aunque no lograste hacernos reír hemos decidido que hagas parte de nuestro grupo, ya que has trabajado duro y nos hemos dado cuenta de que serías un magnífico punkero. Konky bajó su rostro para que no lo vieran llorar de felicidad, pero también de tristeza porque había conseguido su sueño pero su familia no aceptaba lo que él había escogido para su vida. Lo que no sabía Konky era que su mamá Keraza, su papá Korozo y por supuesto su abuelo Kinkazo, se habían dado cuenta de las hazañas de su querido hijo y nieto, para lograr su sueño y lo habían salido a buscar. Cuando lo encontraron le dieron un fuerte abrazo, lo llenaron de besos un poco babeados, que hicieron que Konky hiciera unas feas morisquetas provocando que los cinco integrantes del grupo se rieran fuertemente sin descansar, lo que hizo más feliz al mono punkero porque sin pensarlo había logrado

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también su tercera prueba y esta vez con la ayuda de su familia. Enseñanza Esta historia nos enseña que hay que luchar por nuestros sueños aunque se vean muy alejados, no dejes que nadie te impida soñar ni que te impida hacerlo realidad. ¡Lucha por lo que quieres! Fin.

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Las noches en la cocina de mi casa Finalista Luigi Nono Campuzano Tibaquira 7 años Centro Educativo Juguetones La Unión – Antioquia El timbre de mi casa no funciona pero es extraño de noche lo escucho, siento que en la cocina las cosas se mueven, siento ruidos. Una noche me llené de valor y decidí levantarme e ir a ver qué pasaba, me escondí a un lado de la puerta y empecé a mirar, fue fascinante lo que vi, de un momento a otro vi como la estufa despertó haciendo escándalo e hice un pequeño ruido y todo se quedó quieto. Después de un rato, de repente la estufa se movía y comenzó a hablar renegando porque estaba cansada de cocinar y de ella se salía la parrilla de las arepas y el sartén. Vi como la nevera abría su puerta y hablaba con la estufa de cómo era de especial estar en la cocina de mi casa, y me sorprendí cuando de pronto el locero se sacudió y los platos se bajaban, los pocillos saltaban para ir a jugar, vi los huevos que estaban en la nevera hablaban entre sí confundidos porque no entendían como cada noche hay menos huevos y yo quería decirles que era mi abuela que 40


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todos los días nos prepara huevos al desayuno y a la comida que son deliciosos y que ellos nunca, nunca faltarán encima de la nevera, pero yo no podía decirles por qué si ellos me veían, todo volvía a ser como es y quizás se acabaría la magia en la cocina. De pronto me asusté cuando de las alacenas las puertas se abrían y el mercado salía de allí, se estaba bajando el arroz, las lentejas, el chocolate, la panela, el bocadillo para ir a jugar con los platos y los pocillos, era increíble ver la cocina de mi abuela, es como un cuento todo cobra vida, hasta la repisa donde están las porcelanas, hay una negra de la costa que estaba cantando como si todo fuera fiesta, el gallo que estaba junto a ella cacaraqueaba, abría sus alas como si quisiera salir volando, hay un cofre de mi mamá que suena su música, el perro ladra, el león sacude su melena y ruge fuerte demostrando que es el rey. Después vi el cuadro que está en la pared del poyo, es un señor en una tienda, y se salió del cuadro y empezó a escalar bajándose para ir a jugar, parece el abuelo, le gusta dirigir el juego y más abajo en la misma pared está el aparato que saca el agua purificada, es un gruñón que no le gusta divertirse y tira su chorro con mala intención a todos. En el poyo hay una olla con aguapanela que pocos saben qué hay en la ella, muchos la observan ¿qué hace ella?, ella no hace nada, le gusta estar sola; en el 41


comedor está el teléfono que se baja para ir a jugar, está el juego de cubiertos que empezó a girar como un carrusel, las cucharas, los tenedores y los cuchillos se tiraban uno por uno para ir a jugar; los vasos que estaban junto a los cubiertos andan muy contentos como si estuvieran llenos y rebosantes de alegría, veo que todos se mueven, unos caminan, otros vuelan, las servilletas bailan en el aire, ¡ah! Y las ollas forman su propia banda, ellas son los tambores y las tapas son los platillos y habla el abuelo diciendo: vamos a jugar, juegan, juegan y juegan, cuando una voz fuerte interrumpe el juego, es la máquina de hacer chance les dice: ¡silencio!, voy a contarles la aventura de hoy: cuando la abuela me saca de casa ella me lleva en sus manos hacemos la primera parada, entramos a la casa de las chicas, no tan chicas y ahí sí que nos demoramos, salimos de allí rumbo a donde el señor de los relojes, nos quedamos un rato porque la abuela habla mucho, después de ahí vamos a la panadería y esa señora mira y mira los números de chance que va a hacer y por fin después de un rato nos vamos y le damos como media vuelta al pueblo; llegamos a la peluquería donde hay unas señoras muy queridas y demasiado conversadoras de los demás y ahí si nos vamos a la casa. Es fascinante salir, no se imaginan como es allí arriba, hay un techo gigante azul, veo muchas cosas pero no entiendo todo lo que veo, solo sé que es súper salir con la abuela y suena un gran tic tac es el señor reloj, el que está colgado en la pared, con sus manecillas y en su silencio va 42


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contando el tiempo y nos anuncia que ha llegado la hora que volvamos a nuestro lugar, porque la alarma va a sonar y mi abuela se va a despertar y descubrir que el timbre es el toque mĂĄgico en la cocina de mi abuela. Fin.

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La tia chula Finalista Laura Márquez Giraldo 9 años Comunidad Colegio Jesús María Medellín – Antioquia En la ciudad de Calipoto vivía la señora Dolores Chula de Ulí, una señora querida como ninguna. Su pelo era castaño y lucía unas grandes gafas que la hacían ver como toda una señorita. Tenía su jardín y una casa hermosa en donde vivía sola y sin compañía alguna, además de su perro Juan, pues sus sobrinas no vivían allá. Una mañana muy soleada en la ciudad, las aves cantaban, las hojas de los árboles caían y la señora Dolores Chula de Ulí comenzó su mañana como siempre pues aunque era repetitiva era su jornada la que la mantenía ocupada, empezaba a las 9 de la mañana y con el reloj se despertaba, a las 9 y media se desayunaba con pan, arepa y huevo. A las 11 se bañaba bien estregada porque ni mugre se aguantaba. Después de organizarse la tía Chula salía a su jardín a caminar para recoger todas las flores que caían al suelo.

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Mientras la tía Chula caminaba por el jardín se encontró con lo más inesperado que pudiera haber pensado, eran sus sobrinas a las cuales no veía desde su cumpleaños, una de ellas traía en su mano una pequeña caja con decoraciones a su alrededor a lo que la tía preguntó sobre la inesperada sorpresa y ellas le dijeron que habían venido a su casa a darle este pequeño obsequio y que lo cuidara con mucho cariño y que el día que necesitara diversión abriera la caja, que solamente ese día podría darse cuenta de lo que había allí. La tía Chula con mucha curiosidad recibió la pequeña caja, se despidió de sus sobrinas, entró a la casa y con mucha curiosidad continúo con su rutina de todos los días. Al siguiente día se despertó como cualquier otro y así fueron todos los días siguientes, amaba su jornada de todos los días pero creía que en ningún momento iba a poder encontrar un día aburrido para abrir la caja y saber lo que había adentro. Los días continuaban como siempre, pasaron meses hasta que un día despertó y se sentía rara como si un hada del aburrimiento la hubiera hechizado pues no se sentía como antes, así que despertó y empezó con su rutina a ver si el malestar le pasaba pero no fue así. Pasó una semana y la pobre tía Chula se sentía igual que aquel día así que decidió que este era el día perfecto para abrir la caja, sin embargo esperó hasta el día siguiente. 45


Al día siguiente la tía Chula se levantó, desayunó, salió al jardín, recogió las flores y entró a su casa dispuesta a abrir la pequeña caja que le habían traído sus sobrinas. Cerca de las 12 y cuarto cuando ya estaba muy cansada de su jornada de la mañana, abrió la pequeña caja y al encontrar lo que había adentro se asombró, era un reflector que hacia figuras de todos los colores, pero extrañamente cada vez que aparecía una figura se generaba un olor, a la tía Chula le pareció que sus sobrinas estaban locas pues ella que haría con un reflector pues ella no era un bebé. Al paso de los días después de analizar un poco lo que hacía el reflector se dio cuenta de que existían varios botones bajo el pequeño objeto, en los cuales habían figuras de diferentes caras que representaban emociones, y por fin lo entendió, cada botón tenía su emoción, un color y un olor que extrañamente cada vez que lo utilizaba hacía que ella cambiara al sentimiento opuesto de lo que estaba sintiendo en el momento, así que cuando estuviera aburrida oprimía el botón y la hacía sentir feliz, cuando sentía rabia el objeto la hacía sentir calmada y así con todas las emociones que ella sentía. La tía Chula que siempre había pensado que sus sobrinas no la querían y el día que utilizó el objeto lo entendió, supo que sus sobrinas querían lo mejor para ella pues la amaban como la madre que nunca 46


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tuvieron, así que las llamó, las invitó a vivir con ella, las sobrinas dulcemente aceptaron la propuesta de su tía, que dulce pero serena vivió feliz hasta el final. Fin.

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Chepito mi daimonio Finalista Alejandra Usgame Mesa 8 años Colegio Empresarial Medellín – Antioquia Chepito era mi daimonio, estuvo siempre a mi lado. Todo comenzó al inicio de los tiempos en un lugar muy triste y seco con muy poca agua. Cuando yo nací me dijeron mis padres que mi Daimonio había nacido conmigo me contaron que era un animalito, que yo no lo conocía y que él me buscaría cuando cumpliera los cinco, porque mi alma y la suya estaban conectadas desde el inicio de nuestros tiempos. Cumplí los cinco y esperé su llegada. Un segundo instante antes de mi antiguo cumpleaños me pregunté cómo sería, me lo imaginé como un animal fuerte; quizás un tigre o un león, pero pasó la hora indicada y ninguno llegó. En medio de mi tristeza me quise alejar de mi casa, fue así que bajo la luz fría de la gran luna me fui hasta el único y pequeño arroyo de agua que nos daba 48


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vida, allí sin que nadie me viera en la oscuridad, a su orilla lloré y lloré, mis lágrimas caían y se revolvían en sus cristalinas aguas. Pero pasado un tiempo algo raro muy extraño y sorprendente ocurrió, el agua bajo mis pies se iluminó y dentro de ella un pez de color inigualable apareció, no muy grande; era pequeñín pero muy bello y fue entonces que escuché una melodiosa voz, pero no llegaba de ningún lado, estaba en mi cabeza. —Hola morita ya no llores más es que estaba un poco demoradito pero ya estoy aquí, soy el reflejo de tu alma y desde ahora tu compañero por siempre. Fue entonces que entendí que este pequeñín e inofensivo pez era mi Daimonio. Feliz lo acepté, no sería fuerte como un tigre pero era muy bonito y con una hermosa voz. Lo llamé Chepito y como pude le hice una vasija de hojas con la planta de la fantasía, la llené de agua y suavemente lo tomé en mis manos, el me guiñó sus ojos azules y en una sonrisa me peló los dientes, eso me dio alegría. Fui corriendo a mi casa en busca de mis padres y se los mostré, ellos me abrazaron y me dijeron. —Hijo lo encontraste, él es tu Daimonio y siempre te ha estado esperando es sabio y siempre cuidará de ti, como tú de él. 49


Esa noche el sueño me acosó, al otro día muy madrugado lo visité en su poceta, en el pequeño patio de mi casa. Él estaba muy hermoso y sus coloridas escamas brillaban como rubíes bajo el reflejo del sol. Pasaban los días y estábamos felices de vez en cuando íbamos al arroyo a nadar. Pero llegó algo muy trágico, el lago se secó, los hombres grandes terminaron por derrumbar hasta el último árbol y el agua se murió, Chepito se asaba en el calor de la poceta y para refrescarlo tenía que soplarlo, en las noches hablábamos de qué haríamos si ya no teníamos nada para beber. Un día de mucho calor mis padres tomaron la decisión de marcharse en una aventura en busca de agua, les escuché hablar de que en los bosques prohibidos había agua de sobra, al siguiente amanecer partimos sin saber si llegaríamos, pasaron los días y nada que encontrábamos ese lugar, solo arena y tierra polvosa nos rodeaba y el poco de agua que traíamos para dar de beber a Chepito se acababa. Mis padres desfallecían de la sed y mis fuerzas de niña valiente y las de mi pez no daban para arrastrarlos. Fue entonces que lo consulté con Chepito y tomamos la decisión de esconderlos en una cueva a la sombra de las rocas y Daimonio y niña saltamos al desierto. Al pasar de muchos días sin beber agua con los ojos

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casi por fuera, Chepito y Yo llegamos a un sitio verde oscuro y fresco, pero en el camino había un letrero que decía: —Ojo prohibido. Ogros bravísimos. Después de dar muchas vueltas a orillas del bosquecito encontramos un pequeño laguito, allí nos refrescamos y fue entonces que un gran ogro apareció, nos gruñó y nos gritó que los intrusos no eran bienvenidos, si no eran invitados por el gran señor, fue entonces que Chepito pregunto. —¡Aja! ¿Y cuál es el gran señor? Él nos dijo: —El que habita en las aguas del centro del bosque encantado. Fue así que le pedimos que nos llevara con él y así ocurrió. Llegamos a un gran lago tan grande que no se veía de orilla a orilla, de pronto el ogro lanzó un gran gruñido y dentro de las aguas apareció un pececito con su cabeza bajo un sombrero de plumas y una gran espada en el cinto. La verdad la risa no me dejó disimular y la de Chepito también se escuchó en mi mente, cuando el gigante ogro se postró ante él y le dijo. 51


—Oohhh gran señor estos son los intrusos que hallé en el bosque. El pequeño pez que tenía los mismos colores de Chepito miró muy gruñón y dijo: —¿Cómo se atreven a entrar a mi bosque? Le expliqué por qué estábamos allí, pero él dijo: —Como eres muy grande para mí, reto a un duelo a ese pez, si él gana se pueden quedar y pedir un deseo y si pierde serán mis esclavos para siempre. Chepito fue muy valiente y me dijo hágale pues Morita éste no me asusta, lo voy a vencer. Fue así que mi Daimonio con espada en la aleta saltó al agua y de inmediato se tranzaron en una gran batalla, ante mi asombro volaba el agua para todos lados, el destello de las espadas casi me enceguecían y de pronto todo quedó en calma, no escuchaba en mi mente la respiración de Chepito, mi corazón saltaba de angustia y el ogro tampoco podía ver a su amo. Pero después de mucho esperar saltaron del agua los dos peces tomados de las aletas y sin espadas, fue allí de cerca que los pude ver mejor eran idénticos y con una gran sonrisa nos miraban y nos dijeron.

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—Amigos, ocurrió algo especial descubrimos en medio de la batalla que nosotros somos hermanos, tenemos el mismo lunar en la cola, igual que todos nuestros antepasados. Fue así que el gran rey de ese lago nos dijo a Chepito y a mí que éramos sus invitados y ordenó a sus ogros servirnos lo mejor que tenían. Como lo había prometido en la batalla, podíamos pedir un deseo, fue entonces que le contamos lo que nos pasaba, él se ofreció a ayudarnos. Al día siguiente salió un ejército de ogros en busca de mis padres, Chepito dirigió los peces que guiaban el agua por los canales hacia todas las tierras que morían de sed. Al paso de unos días regresaron los ogros con mis padres vivos y el bosque comenzó a nacer, el desierto volvió a ser un lugar lleno de vida y todo era hermoso y armonioso. Envejecí al lado de mi amado y valiente Daimonio y después de tantos años nuestras almas nunca se separaron hasta que se extinguieron por el paso de los tiempos. Fin.

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El astronauta Finalista Gregorio Granda Yepes 9 años Institución Educativa Ignacio Botero Vallejo El Retiro – Antioquia Había una vez un niño llamado Miguel que soñaba con ser un astronauta cuando fuera grande, era lo que más soñaba, pero era un niño pobre. Una noche cualquiera se acostó muy aburrido porque sabía que sus papás no tenían dinero para cumplirle su sueño. Esa noche pasó algo muy especial para Miguel mientras soñaba despierto en cómo era el espacio, por su ventana pasó una estrella fugaz y escuchó lo que el niño decía, entonces la estrella quiso cumplirle aunque sea un poco su sueño. La estrella tocó la ventana y le dijo a Miguel: no estés triste cumpliré por esta noche una parte de tu sueño, te llevaré a conocer una parte del universo para que conozcas cómo es la vida de un astronauta.

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La estrella fugaz le concedió a Miguel un traje de astronauta y ella sirvió como nave. Comenzaron su recorrido. La primera parte donde fueron fue a la luna, cuando estaban allá el niño se puso el traje para poder caminar sobre ella, en poco tiempo, el niño caminó sobre la luna y estaba feliz y le daba gracias a la estrella. Luego lo llevó a un planeta donde vivían los dinosaurios, también se bajó, saltó de la felicidad y jugó con ellos. Después lo llevó a otro planeta donde estaban todas las personas que habían en nuestro mundo, él se puso muy contento y al bajar se encontró con sus abuelos, los saludó, jugó con ellos y ellos le dieron regalos. Él en cada planeta se ponía mucho más feliz. Después la estrella lo llevó a otro planeta y le dijo que en ese planeta vivían seres que él nunca había conocido, le dio mucha curiosidad y se bajó eran seres muy pequeños pero muy inteligentes, eran de todos los colores, ellos lo llevaron a conocer sus casas y su colegio. El niño no quería que este viaje se acabara, pero antes de salir los pequeños seres le dieron un consejo: nosotros sabemos que eres un niño muy pobre y que tus padres no tienen como pagar tus estudios, pero eso no va a ser un impedimento para 55


que cumplas tus sueños, sé un niño juicioso con tus tareas, obediente con tus padres y tus profesores, no le hagas mal a nadie y tus sueños se harán realidad. A Miguel le gustó mucho este consejo y les agradeció guardándolo en su corazón. La estrella le dijo que ya era el último planeta, que guardara en su corazón el consejo de sus pequeños amigos y que el resto de los planetas los visitaría con su propio esfuerzo. La estrella lo llevó de vuelta a su planeta, Miguel estaba tan feliz que todavía no lo podía creer pero le prometió a la estrella que lucharía por su sueño. Fin.

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Súper Duck Finalista Juan Alexander Chuye Martínez 9 años Institución Educativa Monseñor Gerardo Valencia Cano Medellín – Antioquia Había una vez una mamá pata nadando en una laguna de aguas profundas con mucha vegetación y agua limpia y donde encontró mucha diversidad de animales, los patitos estaban felices por saludar a sus amigos. De repente salían burbujas de la laguna y todos los animales se salieron del agua asustados, entonces dijo la mamá pata aquí no hay nada, los patitos no le creyeron; cuando mamá pata dio la vuelta vio un monstruo marino que se la comió de un bocado. Los patitos salieron de repente sin saber qué había pasado y caminaron por el bosque juntos, Duck era el pato mayor que cuidaba sus hermanos, él les enseñaba cómo aprender a sobrevivir en el bosque de pronto un día los patitos sintieron una gran explosión que retumbó en todo el bosque, Duck miró a ver lo que estaba pasando. 57


Cuando llegó había un cohete que decía “viaja a Plutón” entonces el patito vio que la puerta del cohete estaba abierta entonces ahí mismo se entró, cuando el cohete había finalizado el tiempo de despegue fue lanzado a Plutón, adentro mientras Duck llegaba a Plutón, Duck iba adquiriendo poderes para aprender a resolver problemas en el planeta tierra, adquirió poderes como: volar, rayo láser, a pelear, etc. Entonces viajó a la tierra volando y cuando llegó a la tierra empezó a ayudar a los animales a resolver sus problemas, mientras volaba vio 4 patitos mayores caminando perdidos cerca de la laguna y muchos animales tristes, alrededor de ésta vio un bebe cocodrilo, un pez, una tortuga y una rana esperando que su madre saliera de la laguna. Duck se sumergió en la laguna y vio un monstruo marino y tuvo una intensa lucha donde Duck fue vencedor y salieron todas las mamás y todos los animales se pusieron contentos y el monstruo confesó que se llevaba a las mamás porque nunca tuvo una mamá. Fin.

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Nana y los suenos secretos Finalista Mariana Ramírez Giraldo 9 años Comunidad Colegio Jesús María Medellín – Antioquia Ayer cuando dormía alguien me decía en el oído que mi muerte llegaría pronto. Yo muy asustada me levanté rápidamente, me dirigí al cuarto de mis papás y me dormí junto a mi mamá. Primero me presentaré, mi nombre es Mariana pero de cariño me dicen Nana, mi mamá se llama Marcela, mi papá se llama Carlos y mi hermano Cristóbal. Mi papá viajó a Uruguay por el trabajo, entonces me quedé con mi mamá, mi abuela Lucy y mi hermanito. La primera noche sin mi papá le pregunté a mi mamá que si podía dormir con mi abuelita y ella respondió ¡claro! Y siempre me pregunté por qué me contestó con tanto entusiasmo “¡claro!” y desde ese día decidí descubrir secretos. Al día siguiente descubrí que mi indefenso hermanito Cristóbal también guardaba un secreto. Su secreto era que en un rincón de su alcoba escondía mis 59


juguetes, eso explicaba la desaparición de mis muñecas; ese fue uno de otros secretos. Hoy en la mañana en el colegio entré a los baños de las niñas pequeñas y vi que se inundaba, entonces entré cuidadosamente y vi cual era el problema: el desagüe del sanitario estaba taponado con papel higiénico, seguramente las niñas pequeñas dicen mentiras porque cuando la profesora pregunta: “¿Pusieron el papel higiénico en su lugar? Y todas responden ¡Sí! Sabiendo que la respuesta es ¡No! ese fue el secreto del día de hoy. Hoy sábado voy a la casa de mis abuelos Lucy y Guillermo que viven juntos en el Carmen de Viboral. Ese mismo día mi papá venía de Uruguay a las nueve de la mañana. Ya faltaban dos minutos para que mi papá llegara, entonces nos alistamos y nos colocamos frente a la puerta y cuando sonó el timbre abrimos la puerta y gritamos sorpresa pero solo era el domicilio, lo recibimos y dijimos gracias, luego cerramos la puerta y sonó nuevamente el timbre y esta vez sí era mi papá, lo recibimos con mucha alegría y mi hermanito salió corriendo hacia donde estaba mi papá pero no a recibirlo a él sino a su maleta azul de ruedas. Mi papá sólo sonrió y le dio tres golpecitos suavecitos en la espalda. Más tarde fuimos todos a un centro comercial allí descubrí por qué los bebés se toman los teteros tan 60


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rápido y siempre terminan sucios, lo que pasa es que cuando se lo están tomando se lo meten dentro de la camisa; vi su cara de maldad cuando lo terminó. Después de mi descubrimiento miré hacia los lados y vi que mis papás ya no estaban, de repente empecé a ver muchas mariposas que me guiaban a un jardín hermoso y grande con un laberinto enorme, en ese mismo jardín descubrí que las mariposas también guardan un secreto: su secreto es que guían a los que están perdidos aunque cuando se les ve volar parecen que las perdidas fueran ellas, pero en realidad están buscando a quién ayudar a encontrar su camino, me di cuenta porque en ese jardín habían muchas personas guiadas por mariposas. Caminando dentro del laberinto apareció un hada hermosa llamada Fauna, con la cual descubrí otro secreto: las hadas sí existen sólo que se ocultan donde solo personas desorientadas puedan verlas. Fauna me decía que para salir de ahí debía atravesar el laberinto. Di vueltas y vueltas y vueltas hasta que de pronto…vi que el laberinto se caía, llegué a asustarme cuando vi que no se caía solo, lo derrumbaba un monstruo enorme, peludo, de garras muy largas y afiladas; corrí, corrí y corrí pero el monstruo me perseguía, así que intenté devolverme hacia donde estaba Fauna y me sorprendí de su respuesta cuando le pregunté qué era esa cosa —es mi mascota — respondió. Me quedé mirándolo con 61


cara de asombro, él me saludó; y justo ahí descubrí otro secreto: no por ser feo, enorme, con cara de monstruo tiene que ser malo… las apariencias engañan; el monstruo me dijo que me podía llevar al final del laberinto y yo respondí —¿Por qué no? así que él me subió en su mano y partimos. El monstruo aún no sabía a dónde ir, así que nos demoramos un poco pero llegamos y luego vi un señor que le decía a mis papás que si esa era la niña que buscaban y ellos respondieron ¡Si,si,si! Y me preguntaron: ¿Mariana, dónde estabas? —Larga historia, les contaré cuando lleguemos a casa— respondí. Y de un momento a otro vi que estaba en mi casa, en mi cuarto, en mi cama y mi hermanito mirándome. Tuve una gran decepción al ver que todo había sido un sueño, pero me alegré porque conocí nuevos amigos y tuve una gran aventura. Fin.

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El dragocivecto Finalista Sebastián Patiño Cadavid 8 años Institución Educativa San Francisco de Asís Medellín – Antioquia Érase una vez un pueblito fuera de la ciudad, en este habitaba un niño llamado Sebastián, este niño ansiaba tener una mascota; pero sus padres no lo dejaban, porque en la parte donde vivían era muy reducido el espacio de su casa. Pero el niño deseaba tanto tener una mascota que iba siempre donde su amigo Matías que tenía un perro llamado Spot, Sebastián quería mucho a la mascota de su amigo; pero su amigo no le gustaba que tocara a su perro. Entonces, el niño triste porque su amigo le dijo eso, se fue hacia las montañas a estar solo por un momento… a los pocos minutos de llegar a la colina donde siempre iba cuando se encontraba triste, escuchó un fuerte y grandioso ruido, como todo niño curioso decidió ir a ver que era, pero para su sorpresa, encontró a un pequeño animal, pero no era cualquier animal, era un dragocivecto…

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Su madre cuando era apenas un bebé le contaba de este horrendo y espantoso animal, ella le decía, el dragocivecto querido hijo, es una bestia espantosa, tiene alas de dragón, cabeza de vaca, cola de serpiente y pezuñas de caballo. Este animal se llevará siempre a los niños desobedientes como tú. Pero Sebastián como todo niño no creía en los cuentos de su madre, pero él vio a la supuesta bestia y le pareció inofensiva, el niño veía que la bestia estaba triste igual que él, así que Sebastián quiso observarlo a ver si era amigable o no. Al poco rato de estar observándolo, vio que la bestia era como él, solo y triste. Pero de repente este animal se dio cuenta que lo estaban observando, así que fue hacia las colinas. Cuando al rato encontró al niño acurrucado en una piedra, entonces la enorme y gran bestia lo miró fijamente, el niño levantó su mirada y vio que el Dragocivecto lo estaba mirando fijamente. Pero no le dio miedo porque ese animal se le acurrucó en sus piernas, el niño seguía asustado he impactado por el animal junto a él; así que tímidamente fue acercando su mano hacia la cabeza del monstruo, lo tocó, la bestia levantó su mirada hacia él y le dio un tierno gruñido… después de esto jugaron toda la tarde, vieron que los dos se llevaban muy bien, así que el niño le dijo a la bestia: —¿sabes? siempre he querido tener un amigo que me entendiera, como tú lo haces, pero entonces se le vino a la mente, que la bestia podía ser su mascota, entonces le dijo: 64


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—Oye tú puedes ser mi mascota, ¿no te gustaría?. La bestia aceptó con la cabeza, el niño se puso tan feliz pero a la vez confundido por haber visto este animal. Él vio que parecía salvaje y horrendo, pero pude ver que no puedes juzgar un libro por su portada, la bestia era amable. Así concluyó el día. Sebastián tenía que volver a su casa, porque si no su madre lo buscaría y se pondría muy preocupada por él. Sebastián le dijo a la bestia: —Volveré mañana y jugaremos toda la tarde. A los pocos días de verse con este animal, el niño dijo: —Te tendré que poner un nombre, ¿pero cuál? El niño comenzó a pensar, entonces le mencionó nombres al feroz Dragocivecto. —Bueno que tal Buggy, Kity, Sahori, Samanta, Luna, Estrella, Persefone – no ninguna me sale bien. Después de mencionar varios nombres, se le ocurrió llamarlo Tropsy, así lo podría llamar para jugar. Pero como ustedes saben todo no es felicidad, una vez Sebastián se quedó dormido porque estaba cansado de jugar. Entonces, su madre preocupada lo fue a buscar. Cuando lo encontró no halló nada bonito, encontró a la feroz bestia al lado de él, la 65


madre pensando que era un peligro para su hijo; llamó a los aldeanos para que mataran a este animal que tenía atrapado a su hijo, así que al rato todos los aldeanos subieron con antorchas y armas para matar a la bestia. Cuando llegaron, el niño estaba parado al lado de él tocándolo; pero ellos pensaron que éste estaba intentando comérselo, ellos reaccionaron de una manera horrible, porque persiguieron a Tropsy por toda la colina y lo lastimaban. El niño llorando y rogando que no lo lastimaran. Los aldeanos dejaron de golpearlo, el niño les contó su historia con este animal, les dijo que era inofensivo, que no le hacía daño a nadie, que éste antes lo protegía, pero su madre lo interrumpió y le dijo: —No le crean está confundido, porque este monstruo lo quería matar, yo lo vi con estos ojos grandes. El niño respondió: —¡No es así! Este monstruo es mi mascota, hasta le he puesto nombre, se llama Tropsy, es muy amable, juega conmigo lo que nadie, juega conmigo como lo hace él. Por favor crean en mí. Entonces, los aldeanos le creyeron y dejaron a la bestia en paz, el niño se puso feliz. Después de largo tiempo de este suceso, ya casi todos los niños iban a jugar con Tropsy. Así todos vivieron felices por siempre. Fin.

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Jovita Finalista Juan Manuel Cárdenas Henao 9 años Institución Educativa La Esperanza San Martín de Porres Medellín – Antioquia Siempre me han gustado los pájaros, por sus colores y por su hermoso canto. En mi barrio veo tórtolas en especial una que llamaré Jovita, con plumas brillantes y lisas, pues cada que cae la lluvia las gotas se deslizan por su cuerpo, sus ojos son grandes y saltones, y sus plumas llenas de punticos negros. Es diciembre y todas las mañanas veo a Jovita haciendo su nido en lo alto de un contador de luz, ella se acurruca y pone sus huevos pero pasan los días y a Jovita le cae la lluvia, el calor intenso, la asustan con la pólvora y le ponen música a todo volumen, entonces ha tenido que soportar el estrés de todo ésto y se ha ido a veces del nido y no nacen sus pichones porque necesitan el calor se su madre. Ella ha regresado de nuevo en otra temporada, intenta de nuevo en su nido, coloca dos huevos, 67


los empolla y es constante en su cuidado. Hasta que logra nacer un polluelo al cual protege con sus plumas y lo alimentan con su pico tanto el de la madre como el del padre, por fin ha crecido y a medida que va creciendo los padres se deben ausentar del nido para conseguir alimento, deben hacer recorridos largos ¿será que en la ciudad no encuentran lo necesario para su pichón? Cuando llegan encuentran el nido vacío, Jovita se mueve en forma circular palpando con sus patas a su hijo pero no está, ha caído al suelo, porque su nido era plano y no tiene las curvaturas de un nido hecho en un árbol. Jovita ya no ha vuelto a su nido la lluvia lo ha desmoronado, en él reposan aún pajas, creo que no volverá porque encontró un lugar especial en la ciudad, con árboles y con la tranquilidad que ofrece la naturaleza, allí sus pichones están creciendo en un árbol frondoso, donde sus hojas son como sombrillas que los protegen de la lluvia y el sol y donde otros animales proporcionan tranquilidad con los sonidos de la naturaleza, un hábitat natural y ese lugar es el Jardín Botánico. Fin.

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Un sueno inolvidable Ganador Gabriela Alejandra Montenegro Cortés 11 años Comunidad Colegio Jesús María Medellín – Antioquia Era una noche muy fría. Escuché que mis papás estaban despiertos en el cuarto de al lado. -¡Qué extraño!- pensé. Ellos normalmente duermen profundamente toda la noche, a no ser que algo muy importante o grave estuviera pasando. Por el tono de la voz supe de inmediato que algo trágico sucedía. Así que me levanté de mi cama, no pude calzarme las pantuflas, porque no tenía mucho tiempo para ello. Tampoco llevaba puesto mi collar de nacimiento, como siempre lo hacía, pero salí corriendo como pude porque presentía que era algo más grave de lo que podía imaginar. Al salir de mi cuarto vi a mi mamá Laura llorando, igual que a mi papá Carlos. Para no interrumpirlos, me puse detrás de la pared y traté de escuchar lo que decían, aunque no era muy claro, entendí algunas frases: —Carlos, no debí haber dejado que se fuera. Todo es culpa mía. —No es así, Laura. No es momento para buscar culpables, no hay nada que podamos hacer ahora. 71


—Ni siquiera alcanzó a despedirse. ¡Qué tristeza! Ella estaba muy emocionada. —Lo sé. Al momento escuché varias llamadas telefónicas de algunos familiares, reconocí en una de las conversaciones que mi mamá hablaba con mi tía, mis abuelos y algunos primos, excepto con mi hermana Carla. Así que empecé a sospechar que se trataba de algo que a ella le había pasado. Hace un tiempo había escuchado que mi hermana, al terminar sus estudios, se iba a trabajar al campo, en la hacienda de mis abuelos, pero antes iría a visitar a mi tía, así que nunca pensé que podía pasarle algo malo allá. Creí que se trataba solo de un cambio de planes y que mi familia se decepcionó porque ella ya no quería el trabajo con los abuelos. Pronto ya no escuché más voces mis padres callaron, yo me tranquilicé y regresé a la cama, tenía un fuerte dolor de cabeza y mucho cansancio. Al día siguiente me levanté, me extrañó que no hubiera nadie en mi casa. Me arreglé y vi una nota de mi mamá que me tranquilizó mucho, decía que me quería mucho y que no me preocupara, que todo estaba bien, que pronto volveríamos a estar juntos y estaba firmada por un beso. Por la tarde llegaron todos mis familiares vestidos de negro. Primero me preocupé, nadie me decía lo que estaba sucediendo. 72


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Carla mi hermana era la única persona ausente. Recordé que ese día se celebraba el carnaval de negros y blancos. Todos los años nos vestíamos de negro para salir a jugar y mi hermana debería estar festejando. Eso lo explicaba todo. Yo le reclamé por no haberme invitado, pero no me prestaban atención, nadie me miraba siquiera, estaban hablando solo entre adultos, como era su costumbre, y eso me molestaba. Así que me encerré en mi cuarto y decidí que tampoco les iba a dirigir la palabra. Pero ¿dónde estaba Carla? No contestaba el celular, tal vez estaría viajando. Antes de salir a ver el atardecer, como acostumbro hacerlo todos los días, se habían ido todos de la casa. Sentí un gran vacío, extrañaba mucho a mi hermana. Tomé mi libro favorito y me senté debajo del árbol más grande del jardín de mi casa. No alcancé ni siquiera a abrir el libro porque me quedé dormida profundamente. De repente empecé a tener un sueño muy extraño. Soñaba que estaba en mi habitación, se escuchaban voces y ruidos afuera y me levantaba para ver qué pasaba. Veía que mi hermana estaba empacando para irse a descansar donde mi tía y yo le pedí a mi mamá que me dejara ir con Carla. Yo le suplicaba hasta que lograba convencerla. Con mucha alegría me arreglaba, me ponía el vestido azul que me regaló 73


Carla en navidad y mis botas de cuero, mis favoritas. Me colocaba el infaltable collar de nacimiento y pronto tenía empacadas todas mis cosas. A las cuatro de la tarde mis padres nos estaban dejando en el aeropuerto. Soñé además que abordábamos el avión con rumbo a la ciudad donde vivía mi tía. El cielo se veía muy bien desde lo alto, yo tenía un profundo anhelo de volar, de llegar por mi propia cuenta a ese firmamento azul. Cuando aterrizamos nos esperaba en el aeropuerto mi tía Jessy con los brazos abiertos. Yo la abrazaba mientras tanto ella nos llevaba al auto del abuelo Pablo. Al llegar a la casa de mis primos nadie nos esperaba como de costumbre. Jessy me decía que todos estaban haciendo compras para nuestra bienvenida y mientras llegaban podríamos ir desempacando, arreglando las cosas y si terminábamos temprano podríamos salir a jugar al parque de las luces. Después de organizar mis cosas salí a recorrer el camino de piedras que había detrás de la casa de mis primos. Tenía un paisaje muy hermoso, como todo aquello sucedía en este sueño, y por admirarlo tanto no me daba cuenta de una grieta en la tierra, tropezaba con ella y caía montaña abajo. Me asustaba mucho, ya que no tenía de dónde sujetarme. Pensaba que iba a morir, alcancé a agarrar una raíz de un pino pero tampoco detenía mi caída. Antes de desmayarme por el fuerte dolor de cabeza que me ocasionaba la

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caída, podía ver que estaba junto al río. Podía saber que aún no había muerto porque mi corazón latía tan fuerte que sentía como si lo tuviera en el cerebro. Nadie sabía dónde estaba. Cuando desperté de mi sueño vi que estaba justamente en la orilla del río que había acabado de soñar. Salieron unas personas de una casa para auxiliarme. Para sorpresa mía eran mis primos y pronto entendí que todo era cierto. Mi hermana Carla también llegó corriendo y me preguntaba si estaba bien y por mucho esfuerzo que yo hacía para hablarle, ella no me escuchaba. Por mucho que quería consolarla, ella lloraba. Por mucho que quería abrazarla, Carla se alejaba. Pronto me encontré dentro de una ambulancia y extrañamente me veía desde arriba, dormida pero sonriente, inclusive cuando esos fuerte electroshocks en mi pecho me llamaban, yo seguía sonriendo y cuando llegué al sitio más frio del hospital, en la noche más fría de mi vida, vi como mis padres y Carla me abrazaban y besaban. Yo seguía sonriente. Carla se ponía mi collar de nacimiento mientras que yo seguía sonriendo, sin importarme nada de lo que pasara porque estaba junto a ellos. También pude ver como una pequeña lágrima brotaba de mi ojo izquierdo y comprendí que era la despedida. Fin.

Aventuras de una familia 75


Finalista Esteban Fernández Restrepo 11 años Liceo Salazar y Herrera Medellín - Antioquia Érase una vez una familia: Laura la madre, Francisco el padre, Catalina la hija menor y Esteban el hijo mayor. Ellos iban a hacer un picnic, pero Catalina y Esteban nunca habían ido a uno; Esteban creía que eso era aburrido, y como a donde iban había mucho espacio, entonces pensó en llevar 5 pelotas para Max el perro, ya que a él le gustaba esconderlas. Cuando Catalina se enteró de la noticia le pareció una excelente idea y empacó una lata de frijoles por si de pronto les daba hambre. Al día siguiente empacaron y se pusieron en marcha; al llegar allí encontraron la canasta vacía, y todos se

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preguntaron -¿y la comida?-, en ese momento se dieron cuenta que Max se la había comido toda; por suerte, había muchas frutas en la región y cada uno seleccionó una: Laura cogió una manzana, Francisco un Kiwi, Catalina la hija, cerezas, a Esteban le llamó la atención una que nunca había visto, y cuando la iba a coger salió un duende. —Esteban le preguntó “-¿y tú quién eres?”. —Yo soy 7 lenguas, el protector de este árbol, me llamo así por lo mucho que puedo hablar —¿Y de que lo proteges?”, preguntó Esteban —De ustedes los humanos, si la comes te pasarán cosas terribles —¿Cómo qué? —pregunta Esteban —No lo sé, solo sé que mi primo Zarpas la comió y nunca volvimos a verlo. Esteban no prestó atención a la explicación tan mal dada, por el contrario cogió 5: una para Laura, una

para Francisco, otra para Catalina, una para Max, y la última para él. En el instante que ellos le dieron un mordisco, todo a su alrededor se puso rojo

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como si fuera fuego, había lava por todas partes, no podían dejar de mirar a todos lados, de repente a su lado, había un pequeño y viejo hombre, ellos le preguntaron: —¿Quién eres tú? —Yo soy Zarpas —¡Ah!, tu eres el primo de 7 lenguas! —Sí, y veo que ustedes también comieron la uralesa —¿La qué qué qué? —dijo Esteban. —¡La que que que no!, la uralesa, es una fruta portal la cual nos trajo acá; y de una vez les advierto que de aquí no hay salida, a menos que encuentren la uredala, que es lo mismo que la uralesa solo que ésta nos lleva de regreso a la tierra, pero aquí solo hay uralesas. —Alto! “-exclamó Esteban”-, allá veo unas uredalas, sí, hay 5 de ellas. —Ya que ustedes son 5 si contamos a su rata grande y con mucho pelo —No es una rata, es un perro! —Lo que sea. —¡Ah!, y para llegar allá necesitan ir por la cueva de los diez mil monstruos, el lago de lava, y el laberinto sin fin. O ir nadando por la lava pero se quemarían, ¡les deseo suerte!. —Excelente Esteban, nos has metido en otro problema —¿7 lenguas no te advirtió? —dijo Zarpas. —Sí, pero no le presté atención 78


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—Apresúrense porque tienen solo 24 horas antes de que desaparezcan las uredalas. ¡Ah! y hay 5 de ellas, si contamos a su rata gigante con mucho pelo —dice Zarpas. —Bueno andando, comencemos, ¿Qué era lo primero? —pregunta Catalina

—La cueva de los mil monstruos —dice Zarpas —¿No es que eran diez mil monstruos? —Sí, pero se han ido comiendo mutuamente, o se han muerto del hambre. Esta es la cueva. —No se ve nada aterradora —dice Francisco —Es porque todavía no hemos entrado. Un rato después dentro de la cueva…

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—¿Cata me das la lata de fríjoles?, ¡tengo hambre! —dijo Esteban —¡Francisco, Laura no den un paso más! —dice Catalina Cuando se dan la vuelta hay un monstruo de lo peor, “bann esplass” se escuchan ruidos muy extraños; era Esteban con una roca y la lata de frijoles. “—¡Corran!” —grita Laura; pues el Locarutus había despertado, es el nombre del monstruo. De pronto ven el final de la cueva, pero ¡saz! aparece otro monstruo, pero éste no los trata de comer, por lo contrario es amable con ellos y les dice que si quieren salir, el acertijo primero deberían adivinar. —¿Y cuál es?, preguntan. —“Bonito por delante, algo feo por detrás, me trasformo cada instante, ya que imito a los demás”. —¡El espejo! —dijo Laura —Muy bien pueden seguir. Al llegar al rio de lava se preguntaron cómo pasar. —Yo les diré —¿Quién eres tú? —Soy Rocasaurio, era un dinosaurio pero me transformé en fósil. Lo que deben hacer para cruzar, es darles carne a las pirañas de lava. ¡Buaccc!, en eso vomita Max el perro, todos se

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alejan menos Esteban que se acuerda que habían comido carne. —¡Rápido todos vomitemos!— dice Esteban, porque hemos comido carne antes de venir. —¡Buaccc!, vomitan y se lo arrojan a las pirañas; ellas les construyeron un puente y pasan. Al llegar al laberinto solo les quedaba una hora, Francisco se trepa por el muro y llama al resto de la

familia para que puedan juntos desde arriba mirar la salida y así no se pierdan al llegar a su destino. En ese momento aparece Zarpas y les dice —¡han

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hecho trampa!, de castigo me llevaré las uredalas, además se les acabó el tiempo; y ¡puf! desaparece con las uredalas. Todos se ponen tristes menos Esteban que le había cambiado las uredalas por las pelotas de Max. Fin.

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A través de la ventana Finalista Sofía Mendivelso Guerrero 13 años Colegio Teresiano de Envigado Envigado – Antioquia El viento rozaba la ventana y a la vez la lluvia caía dejando un pequeño rastro en las calles de París. Desde el cielo, las calles parecían de color gris, las cuales se combinaban con los colores de las sombrillas que se formaban a través de la niebla. A su vez, el cielo parecía tratando de decirnos algo, algo que nadie podía descifrar. Toda la gente parecía ocupada, como si nadie tuviera tiempo de parar y caer en cuenta de lo que estaban haciendo. Nadie sabía por qué. Sólo se sabía que nadie paraba de caminar por las calles. Yo estaba asomada en una ventana. Veía como la gente pasaba aceleradamente por todas partes. Realmente esto me intrigaba un poco, pero en realidad no significaba algo importante para alguien como yo. Sólo había una cosa que me llamaba más la atención, que con sólo verlo hacía que me despertara una intriga en mi interior, como si un recuerdo viejo 83


volviera a mi mente. Este era la calle Vaugirad. Sabía que era extraño tener algún interés por este sitio, todos me lo decían. Pero no me importaba, lo único que quería saber era por qué nadie pasaba por esta calle. De repente, ocurrió algo inesperado. Me quedé mirando por la ventana, tratando de entender qué había pasado. Hubo un silencio total, nadie habló. Sólo se oía un gemido que disminuía con el tiempo. De repente paró. Un corazón dejó de latir. Las nubes se llenaban cada vez más de agua y la soltaban como si estuviera llorando por lo que se había perdido. No alcancé a entender qué pasó, ni por qué. Lo único que pude entender era que alguien había muerto y que el encapuchado tenía algo que ver con ésto. Lo sé porque lo vi y sí, en realidad lo vi. Vi a un encapuchado al lado del muerto. En ese momento mi cabeza empezó a dar vueltas y las preguntas no paraban de llegar a pedir posada en mi mente. No sabía qué hacer y lo que más me intrigaba era por qué fue en la calle Vaugirad. ¡A lavarse los dientes! Sonó una voz que me daba una orden. Era la voz de Agatha y con ella no tenía más remedio que hacer lo que me pedía. Al salir del baño, la ventana me estaba esperando y al volver la mirada no había nadie; como si polvillos mágicos hubieran hecho desaparecer al muerto. El encapuchado tampoco estaba y la gente caminaba como si no hubiera ocurrido nada. –Imaginaciones mías– pensé, pero en 84


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realidad deseaba que eso fuera, pues en el interior, una voz me decía que no era una fantasía, era la realidad. ¡A despertar! Una voz resonó por todo mi cuarto, pero no respondí, no me moví, no hice literalmente nada ¿por qué? Porque odio que la gente me despierte temprano los sábados, porque mi vida es sólo un caos, porque odio tener que ser huérfana y sufrir acá, porque odio a Mrs. Anderson, la o-di-o. Fue complicado haber tomado la decisión de no despertarme. Se ve fácil, pero en realidad no lo era. Al haber tomado esa decisión, quedé expuesta a un castigo y era de los peores para mí: tener que lavar los platos en la noche. Y sí, como lo supuse, me lo gané, pero me da igual, Mrs. Anderson se lo merecía. Merecía que por primera vez en su vida, nadie le hiciera caso; merecía que alguien como yo se revelara y pusiera las cosas en orden, a pesar de las consecuencias. Mrs. Anderson, cómo describirla: pelo largo, mono y rizado, ojos color miel y una piel completamente blanca, y claro, ningún hombre le quitaba el ojo de encima. Pero cuando la conocí, no era como la mujer que lucía; era regañona, gritona, descuidada con sus cosas y también con nosotras. Y ¿por qué la conozco? Ese era el punto al que quería llegar. Yo era una huérfana y Mrs. Andersonn era la que nos cuidaba. Donde vivía no importaba mucho, era una 85


simple casa sucia, arruinada y con un zoológico ahí adentro, es decir, un zoológico de ratas, cucarachas, zancudos, moscas y arañas. Cada cual veía la casa desde diferentes puntos de vista: para Mrs. Anderson era el paraíso, pero para mí era un caos. En fin, era lo único que tenía, así que no me quedaba más remedio que aguantarme el reblujero. Después de haberme levantado empecé mi vida normalmente, obviamente sin olvidar el castigo que tenía para esa misma noche. Fui al colegio, jugué con Agatha pero no paraba de pensar en lo que vi aquel día; en el muerto y el encapuchado ¿quiénes eran esos dos sujetos? Me preguntaba constantemente, pero no llegaba ninguna respuesta. Luego, llegó el momento inesperado, eran las 9 p.m. y aún no había lavado los platos. Tenía miedo, no quería enfrentar a los animales que veía en la noche alrededor de mi cama, y lo peor de ellos eran las cucarachas. Las odiaba. Me bastaba con trasnochar por sus asquerosos sonidos. Así que decidida fui corriendo hacia donde estaba Agatha. Ella estaba dormida, pero la desperté de igual manera. —¿Por qué debemos hacer esto? — preguntó Agatha. Eran las 9:30 p.m. y yo lavaba los platos con Agatha a mi lado. Agatha era mi mejor amiga desde que tengo memoria. Ella vivía conmigo en el orfanato y éramos las únicas allí. Nunca podía hacer algo sin su compañía.

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Debes acompañarme porque odio hacer esto sola – repliqué– Era la tercera vez que le respondía lo mismo a Agatha. No me gustaba que la gente preguntara tanto, odiaba tener que responder preguntas; pero la amistad me pedía que le respondiera. De repente, sonó un ruido que hizo que mis oídos se aturdieran. Por un momento quedé en shock, luego volvió a sonar. Era como si el sonido de una bomba hubiera caído no muy lejos y hubiera dejado la puerta de nuestra casa al descubierto. Miré a Agatha y rápidamente me di cuenta que ya no estaba a mi lado. Cuando fui a mirar que había pasado, me di cuenta que la puerta de la casa había desaparecido. Me sentía expuesta al mundo y parecía que mucha gente había estado ahí afuera esperando el momento para atacar a la puerta escondida entre las penumbras. No sabía qué hacer, sólo sabía que algo extraño había ocurrido y que lo más probable era que tenía que ver conmigo. Me senté en el sofá a esperar que Mrs. Anderson llegara y me explicara lo sucedido. Pasó una hora, pasaron dos horas y nada que llegaba. Así que decidí recostarme en el sofá. Cuando me recosté, tenía la vista perfecta del perchero. No pude creer lo que vi: la capucha estaba colgada en el perchero. Mi corazón empezó a latir rápidamente. Oí el sonido de unos zapatos que bajaban las escaleras y salí corriendo, sólo quería salir de esa pesadilla. Mis pies me llevaron hasta la calle Vaugirad, no tenía la menor idea de por qué llegué hasta ese lugar. Vi un papel en un charco, me agaché a recogerlo y a través del 87


reflejo del agua, veo a una persona encapuchada detrás de mí. Traía una daga. La persona me cogió y me empujó contra la pared. Lista con la daga en su mano, empezó a apuntar hacia mí -¿quién eres?pregunté con temor. Quedé sorprendida al ver a Mrs. Anderson al descubierto. Yo estaba asustada. Mrs. Anderson empezó a mover la daga cada vez más cerca de mi pecho. Pero justo antes de que me la clavara, le agarré la mano y pregunté ¿por qué me quieres matar? De repente, abrí los ojos. Me di cuenta que sólo había tenido un mal sueño. Al despertar, mi madre estaba justo frente a mí. Como si hubiera presenciado lo que me había pasado. -Debemos irnos- dijo mamá, en el mismo instante en el que abrí los ojos. Alguien te va a cuidar mientras estamos fuera. Al instante sonó el timbre y fui a abrir la puerta. Al abrir, llegó una señora no desconocida para mí y me dice: Hola, mi nombre es Mrs. Anderson y vengo a cuidarte el día de hoy. Fin.

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El inicio del fin Finalista Andrés Madrid Díaz 11 años Instituto Musical Diego Echavarría Envigado – Antioquia Hola, me llamo Ámali, tengo doce años y nací en 2003 en agosto 14. También tengo un hermanito menor de tres años, llamado Andy. Andy y yo nos llevamos muy bien, pero les aseguro que no quieren estar ahí cuando tiene hambre. Hablemos de lo que pasó. Andy despertó una mañana de un sábado a las 4:20 a.m. y como tenía hambre fue a mi habitación. —Aai, teno hame. Dijo Andy. —Prepárate años. Dije un poco adormecida, para que me dejara dormir. —Teno tles años, no se cocinal. Dijo Andy. ¿Puees veni? Preguntó. —Ya voy. Dije. Toda mi familia, menos él, era vegetariana y Andy odiaba las frutas y las verduras. Cuando llegamos a la cocina, busqué para darle algo, pero no había 89


nada para él. Solo había comida vegetariana. —Andy, no hay comida para ti. Dije. —AAAAAAAAAAAAAAAAHHHH. Gritó Andy. Mi madre y mi padre bajaron asustados a la cocina con cara de “No nos despierten así”. —¿Qué pasó? Preguntó mi madre. —No hay comila paa mí. Dijo Andy. —¿Y tienes hambre a estas hora? Preguntó mi padre. —Sí. Contestó Andy con certeza. —Ahorita voy y te compro comida que no sea vegetariana. Dijo mi madre. Cuando mis padres subieron a dormirse, mi hermano se dirigió hacia la puerta intentando abrirla, pero no alcanzaba la perilla. —Ábela. Me dijo. —No. Dije. Se dirigió a la ventana y estaba cerrada. —Ábela. Me obligó. —No. Dije más fuerte que la anterior vez. Luego se dirigió hacia el agujero de la ventilación, le quitó la reja y se metió. Como yo no cabía le grité que volviera hacia acá, pero no me obedeció. Abrí la 90


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puerta y fui al patio donde terminaba la ventilación, pero Andy no salía. Hasta que me asomé y lo vi comiendo una carne podrida. —¡Andy, sal de ahí! Le grité. —No. Dijo Andy. Pero como ese hueco era tan ancho me pude meter. Cuando estábamos por salir una tabla se cayó y Andy se cayó al vacío con la tabla. Como yo lo quería tanto, me tiré y llegué rápido al fondo y me golpeé la cabeza. Miré hacia arriba y estaba el tubo de la ventilación, pero estábamos metros abajo. Volteé a ver a Andy pero no estaba. —¡Andy! Empecé a gritar. Y una vocecita me dijo: —Aai… aquí etoy. Miré y lo vi en el tubo de la ventilación. ¡Él no había caído! Pero en el segundo que le dije que bajara, unos hombres armados me cogieron y me llevaron y Andy, del miedo, cayó, pero no había nadie para recibirlo abajo. Cuando cayó se golpeó la cabeza y se desmayó. Cuando Andy abrió los ojos estaba rodeado de duendes con sombrero de campesinos que lo 91


levantaron y lo llevaron colgando en sus manos. Después de haber caminado horas, Andy me vio, salió corriendo pero se tropezó y cayó y empezó a llorar. Los guardias hicieron una señal de silencio porque ni ellos ni los duendes hablaban. Pero Andy no paró de llorar. Después salió un señor con pijama, alto, con barba canosa, calvo y con el ceño fruncido. —¿Quiénes son ustedes? Preguntó. —Somos Ámali y Andy. Somos de… E hice una seña hacia arriba. —Ah, son de las Tierras de la Alegría. Dijo él. Y si les interesa me llamo Rel, el rey de estas tierras. —¿Y cuáles son estas tierras? Pregunté. —Estas son las tierras de la muerte. Dijo Rel. Aquí perdí a mi esposa y a mi hijo. Cuando Rel terminó de hablar, súbitamente salieron unos dragones y Andy empezó a reír. Luego aterrizaron junto a Rel. —¿Quiénes son ellos? Pregunté. —Estamos en guerra. Estamos iniciando nuestro fin. Dijo Rel. —¿Su fin? ¿Qué significa? Pregunté. —Los dos mundos se enfrentarán y toda la tierra de la muerte morirá. Dijo Rel. Y los pocos que sobrevivan se irán para sus tierras. 92


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—Bueno, pero ¿Quiénes son los dragones? Pregunté. —Ellos los acompañarán a la salida. El pequeño es para Andy y el grande es para ti. Dijo Rel. —Yo montaré en… Dije antes de que Andy me interrumpiera. —Dagón… Dijo Andy. —OK, iremos en dragones. Le dije a Andy. Pero al segundo el cielo se tornó gris, los árboles caían desesperadamente, los animales morían sin parar, cayó un trueno luminoso. Cuando se acabó, vi a Rel tirado en el suelo chorreando sangre. Pero se levantó y nos hizo una mueca y los dragones nos mostraron sus dientes. Lo primero que pensé… son malos. Luego vi que los dragones eran siameses. Salimos corriendo, pero los dragones nos impidieron pasar. Pero Rel los llamó para montarse a ellos. Mi hermano y yo no perdimos tiempo y empezamos a correr. Como Andy era tan lento y yo era tan rápida porque había ganado un concurso de atletismo en mi colegio, lo cargué. Cuando los dragones nos alcanzaban, miré hacia arriba y vi el tubo de ventilación. Pero volvió a pasar la gran tormenta. Cuando paró volví a mirar hacia arriba pero ya no vi el tubo.

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Cerca de allí había un hermoso lago y como mi hermano y yo habíamos tenido clases de natación nos metimos, pero algo nos succionó. Era un tubo. —Aquí estarán a salvo. Dijo una voz extraña. Soy Maret, la predicadora dijo de forma extrovertida. —¿Y tú…No eres mala, como Rel? —¡Ay no! —Rel es un malvado. Él llegó a este mundo, mató a mi hermano, el rey. Él hace muchas bromas para que todos caigan y él los puede destruir. Y Rel se quedó con el reino, todos los buenos murieron menos yo. Yo tenía esta guarida y no he salido. Los guardias y duendes solo son esclavos de Rel; no son buenos ni malos pero por cara y sello, no saldremos. —¿A qué te refieres con cara y sello? Dijo Amalí. —Que por cualquier razón no saldremos de mi guarida. Dijo Maret. Me adentré más y vi que Maret tenía una bola de cristal y se veía que Rel iba a destruir todo. —Te vas a quedar sin hogar. Dije asustadamente. —Ah, sí, pero mi interés ahora es que ustedes estén bien. Dijo Maret. —¿Sabes cómo volver a nuestras tierras? Pregunté. —No, pero pueden dormir aquí, yo haré guardia. Dijo Maret. —¿Y quién hace guardia cuanto te toca dormir?. Pregunté. 94


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—Salli. Dijo Maret. —¿Quién es Salli?. Pregunté. —Salli, ven aquí hermosa. Dijo Maret. Y salió una hermosa French Poodle blanca. —Pueden dormir allá. Hay dos camas. Salli y yo cuidaremos. Dijo Maret. Al otro día, no vi a Andy. Y fui a preguntarle a Maret. —¿Has visto a Andy? Pregunté. —Ayer no podía dormir entonces lo saqué a caminar con Salli. Y Rel lo cogió y se lo llevó. —¡Qué! Dije ¡Pero dijiste que no saldríamos con cara y sello, se supone que ninguno saldría de aquí! —Si…Pero… —Pero nada. Me iré a buscarlo. Me iré a buscarlo sin ti. Dije. Cuando estaba saliendo del refugio una risita se escuchó detrás de la bola. —Aai, aquí etoy. Dijo Andy, cogiéndola de sorpresa. —¡Ay, me hicieron una trampa! Le dije a Maret con una sonrisa. Nunca me vuelvan a asustar así otra vez. —Andy, Ámali, a las 9:00 a.m. es la única oportunidad. Bajará una escalera para los que quieran subir. Pero baja cada año. Entonces, dense 95


prisa. Dijo Maret. Eran las 8:55 a.m. Andy y yo salimos acompañados por Maret. Pero justo cuando la escalera bajó, la gran tormenta empezó. Pero Andy y yo no podíamos perdernos esta oportunidad y puse a Andy en mi espalda y empecé a subir. Cuando estábamos subiendo, vi a Maret y pensé: —No durará mucho. Quiero que vaya con nosotros. Entonces la invité a subir. Cuando llegamos. Maret tenía una sonrisa. —¿Qué pasa? Le pregunté. —En mi bola vi que pronto… dijo Maret. ¡BOOM! Sonó abajo. …Iba a destruirse la tierra de la muerte. Fin.

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De la aburrición a la metamorfosis Finalista Juan José Bustamante Murcia 13 años Centro Educativo Neosistemas Girardota – Antioquia Estoy en mi habitación sin nada que hacer ¡Gracias a Dios! mi mamá está dormida, no sé qué hacer, es un día aburrido, mis amigos no están, en mi vida social nada es interesante, estoy cansado de la música que escucho así que un día aburrido es un día normal para mí. Realmente mi casa es muy aburrida, siempre encerrado en las mismas cuatro paredes, estoy cansado, o haciendo favores y más favores a mi mamá, mejor me voy a ver que hay en la calle, por mi ventana puedo ver: varios caminos de hormigas, el viento sopla con fuerza que mueve unas cuantas hojas, en el lugar que vivo no hay estaciones la cual las hojas siempre están sujetas a los árboles, veo que los pájaros están volando con gran rapidez no sé por qué; veo una cucaracha, de igual forma está corriendo rápido. No, que pereza, quiero una vida más interesante.

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Voy a jugar con mi creatividad para ver si mi aburrición se va: ¿Cómo sería ser?… una hormiga. Tendría una fuerza descomunal, sería capaz de levantar un carro sin ningún problema, viviría asombrado de la grandeza de todo lo que me rodea. Pero ¿Cómo sería mi mamá hormiga? “-No levante ese carro que se aporrea, usted levantado cosas, usted con sus amigos peleando contra esas cucarachas, usted siempre subiéndose a todos lados, usted siempre pensando en picar y ayudar a cualquiera, usted se compra una pelea”. Y ¿Cómo sería mi papá hormiga? “¿Por qué obrero y no soldado?, los soldados lo son todo, siempre escogiendo el camino más fácil, a toda hora con ese montón de obreros que no hacen más que andar por todos lados, métase a la milicia, carga el carro de todos y nunca me ayuda a cargar el mío”. Bueno creo que ser una hormiga no debe de ser nada fácil; siempre cargando caminando, trepando, mordiendo, peleando, buscando comida para otros, sin poder tener una novia o mejor dicho, nunca podría tener una pareja con quien vivir, pues la reina lo acapara todo – reina egoísta, que quiere todo para ella, no le da un poquito de libertad a nadie, incluso hay que estarla cargando a ella, no soy capaz de mí mismo ahora para cargar a otro.

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Bueno ser hormiga tiene sus ventajas y desventajas. ¿Cómo sería ser?...una hoja, estaría todo el día libre de todo, no cargaría nada, me movería al compás del viento, disfrutaría de la lluvia y del sol, brindaría sombra y ayudaría a purificar el aire, pasaría toda mi vida pegado de otro, y cuando digo pegado es pegado. Y mi mamá y mi papá hoja estarían todo el día diciéndome “-A toda hora pegado de esa rama, no hace nada, no busca nada para hacer, estese juicioso, ayúdenos”. Ah, pero yo estaría encantado de estar pegado, no trabajando y siempre tengo comida, nunca hago mayor cosa y si mi mamá y mi papá hoja me dicen vago yo les contestaré -¡Estoy siguiendo su ejemplo! ¿Pero si yo fuera una hoja en un árbol de un país dónde hay estaciones? Ahí si estaría en problemas, mi existencia duraría poco y terminaré en el suelo, seco, sediento; y en invierno, si llegara a él, me congelaría de frio… Uy no, no quisiera ser hoja ¿Cuántas probabilidades hay de qué sea una hoja de un árbol que está en un país del trópico? Bueno y qué tal ser… un águila, eso de ser un águila bebé sería genial y qué pasaría si no fuera un águila normal sino mejor un águila calva, a ver: tendría una vista genial podría ver un pescado a una larga distancia, ¡Que buena vista tengo! Me la pasaría 99


volando y conociendo todo, no le temería a ningún animal pues en el cielo no corro peligro de los depredadores terrestres y no me atacaría nadie pues todos me tendrían un gran respeto por mi tamaño, mis garras y mi pico. Mi mamá águila me daría de niño la comida masticada, tendría uno o dos hermanos cuando mucho y ¿Cuándo crezca y pueda volar? Me diría –“Bueno mijito ahora sí, ya puede hacerme mandados, vaya volando al nido de don José y me compra dos lombrices y tres pescados, luego va donde doña Virginia y me reclama el vestido, ya usted tiene tres meses y puede volar solo, piense en hacer rápido su nido bien grande que es su nido, un buen nido debe medir como mínino tres metros, si es que quiere casarse”. ¿Y mi papá águila? A ese no sé ni siquiera si lo pueda conocer. Bueno creo que ser un águila debe ser más complicado de lo normal, aparte no es que me gusten las lombrices, ¿y qué pasa si me enfermo por comer lombrices?, no creo que ser águila sea lo mío. Bueno que tal ser… una cucaracha, eso de ser una cucaracha sería una buena vida, viviendo en la basura de otros, cuando uno quiera me paso a vivir a otro lugar, viviendo en basureros, edificios, casas, hasta en jardines, sería una vida muy buena, comiendo 100


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de lo que quiero, y yo siendo un insecto muy veloz, no tendría que hacer nada sería un vago, eso me gustaría, me camuflaría en cualquier basura, las personas no me verían. Y bueno, ¿cómo sería mi mamá cucaracha? –“Usted se debe de alimentar mejor con frutas y verduras, no con comida chatarra, haga algo de ejercicio para su vida, estudie para ser alguien importante en la vida o siquiera estudie para trabajar y luego tener un lugar donde vivir, deje de estar en lugares donde se pueda matar, deje de ser tan asqueroso”. Y bueno, ¿cómo sería mi papá? toda una persona que no hace nada, solo serviría para estorbar. OK creo que ser una cucaracha debe ser un poco estresante y muy asqueroso, ya que, odio el mugre y ni hablar de la basura, estaría lleno de gérmenes a los cuales odio, a parte no me gusta vivir como un ladrón huyendo de lado a lado, ya que a las personas les parecen asquerosas, y tengo grandes enemigos como: los humanos, otros animales e insectos y venenos; la vida de una cucaracha sería muy dura. No, mejor no quiero ser cucaracha, que miedo. Bueno y ¿cómo sería ser… Un humano?. Sería tan inteligente, sabría elegir entre lo malo y lo bueno, podría ser diestro o zurdo, al igual que mis huellas digitales, la lengua es única, podría resistir siete días

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sin comer pero solo cuarenta y ocho horas sin agua, tener cien mil pelos aproximados en la cabeza, saber que de pequeño nos van a hacer todo, de grandes decidimos si queremos vivir con nuestros padres o solos, poder ser una persona exitosa o un mediocre, sería hermoso teniendo cinco sentidos: la vista, el olfato, el gusto, el oído y el tacto; oler el dulzor de una flor o el olor desagradable de un pedo, ver a color, sentir todo, tener sentimientos tan fuertes que nadie los pueda controlar, ser una persona con poder, que es capaz de hacer todo, poder inventar cosas, analizar todo, ser totalmente diferente, saber en qué puedo creer, eso sería algo muy bueno. Pero, ¿cómo sería mi mamá humana?, eso es muy complicado porque los humanos todos son muy distintos pero me quiero imaginar cómo sería una mamá bien cansona, que me exige en todo, que quiere que sea el hijo ideal –“Póngase a estudiar, sea un hijo bueno, ayúdeme en la casa, es que usted cree que tiene una empleada, deje de ser tan perezoso, valore lo que tiene, usted siempre debe ser un hombre de bien, limpie su cuarto, hágame caso, usted si es inquieto”. Y mi papá humano sería algo mejor porque lo que sé es que los papás humanos son exigentes pero siempre dan algo, que los hacen unas muy buenas personas, así sí me gusta un papá.

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Pero Dios mío los humanos son la raza más destructora, si son capaz de talar un árbol, qué podrán hacer con sus malos sentimientos como la envidia, con su obsesión de ser el mejor de ser el rey de todo, la rabia, el irrespeto, la intolerancia, siendo tramposos, peleadores, el odio, la ignorancia, la injusticia, la deshonestidad, siendo tan mentirosos, el orgullo, su egoísmo, la venganza. Bueno creo que ser humano en definitiva no es lo que yo quiero ser. Bueno, ¿y cómo sería ser… una mosca?. Sería veloz y volaría sin ningún problemas, volar con tanta felicidad y libertad, siempre viviría asombrado de cómo vería todo a mi alrededor, al frente, arriba y abajo, tener unos grandes ojos, sentirme más pequeño que lo normal, tener seis patas, tener el sentido del gusto en mis patas, realmente no sería tan cochino ya que todas las moscas se frotan las patas para limpiarse. Y ¿cómo sería mi mamá mosca? –“¡Ay no! usted tan inquieto, hazme este mandado, usted es más joven y puede volar más rápido, usted siempre revoloteando por todas partes, usted estorbándole a las personas, estás muy cansón” ¿ y mi papá mosca?, ni hablar, con él es una historia más triste creo que no lo podría conocer, eso me parece tan triste, de no conocer a una persona tan importante como la figura de un papá, pero me imagino qué me diría, -“Siga saltando, muy bien, usted debe ser muy atlético”. 103


Todo lo contrario de mi mamá mosca, me da mucha risa. Aparte de la risa me da asco ser mosca, ya que, desde mi punto de vista las moscas son asquerosas y me gusta la vida rápida pero no hasta ese extremo de vivir 24 horas, me da miedo la vida tan corta, no podría pensar en nada, creo que la basura no es mi comida preferida y no me gusta molestar a otros en especial a las personas. Bueno ser mosca no es lo mío. Es lo más divertido que he hecho hasta ahora, creo que jugar con la mente es algo muy entretenido ya que es soñar despierto, tener un mundo donde las reglas las pongo yo, donde cada uno es como es, me gusta este juego, aparte es muy gracioso. Creo que tampoco ser mosca es lo mío. Ahora seré ¡Un cocodrilo! Sería un reptil hermoso, tan grande que le produzco miedo a todos lo que me ven, tendría un gran respeto que nadie se lo puede ganar, mi piel sería tan fuerte que una bala no atravesaría mi cuerpo, podría vivir hasta 100 años y comer una vez al año, sería todo verde, me gusta el color verde, ya que representa para mi muchas cosas, me podría sumergir en el agua hasta 2 horas, mis dientes serían tan afilados que de solo pensarlo me da miedo, mi piel en varias tribus significa un gran estatus eso dice 104


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que sería algo celestial, además los cocodrilos llevan 240 millones de años habitando la tierra. Pero, ¿cómo sería mi mamá cocodrilo? –“Es hora de que empiece a conseguir su comida, consígase una buena esposa que lo consienta en todo, consígase otro estanque para vivir, uno más grande donde su esposa, hijos y yo claramente vivamos tranquilos, deje de estar espantando animales ¡Devóreselos!, deje de ser tan infantil”. Y ¿cómo sería mi papá? –“Es hora de que se consiga una familia, aliméntese bien para ser más grande y así le van a tener miedo, el miedo significa respeto, usted debe de ser el cocodrilo más grande, debe seguir los pasos de su papá, vea que soy el líder del lago ¡Si ve!, trate bien a su esposa, usted debe de ser un cocodrilo furioso, autoritario, usted es el que pone las reglas”. ¡Dios! que estrés sería ser un cocodrilo, siempre estaría en presión, siendo el cocodrilo ideal de mi papá. Bueno ser cocodrilo será más difícil de lo normal. Y ¿cómo sería ser… un león?. La vida promedio de un león en estado salvaje es de 15 años, esa si es una buena vida, nosotros los leones somos los únicos gatos que tenemos melena, también somos los únicos felinos sociales ya que vivimos en grupos de varios individuos, sí vivimos en manada eso nos ayuda a sobrevivir, sería el rey de la selva, mi esposa leona haría casi todo ya que ella es la que sale a cazar, ella es la que pelea, todos me conocerían con una gran habilidad para luchar, mi velocidad 105


máxima sería de unos 80 kilómetros por hora, sería el segundo felino más grande, el tigre me gana en tamaño, mi rugido sería algo fantástico sería el más fuerte de todos los felinos, mi piel sería tan fuerte, pero mi mamá y mi papá leones me abandonarían desde muy temprana edad ya que los leones deben de hacer su manada, eso significaría que hay que trabajar y esforzarse desde muy temprana edad, no, que pereza yo bien lento para trabajar desde bien pequeño. Ser león en definitiva no es lo mío, aparte porque yo quiero a mi mamá y a mi papá. Una lástima, no podré jugar con mi imaginación porque mi mamá se acaba de despertar y como siempre me necesita para un mandado. Fin.

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Los ojos son el espejo del alma Finalista María Sofía Rodríguez Ospina 12 años Colegio Sagrados Corazones Medellín – Antioquia Al pasar los días esa nube me persigue, causándome pensamientos llenos de intriga, ella era especial, sin importar el momento siempre aparecía en los espejos cuando me enfrentaba a ellos. Me la pasaba cuestionando mis cambios de estado de ánimo porque al parecer me entendía, intentaba buscarle esencia a su inexpresiva forma porque empezábamos a transmitir sensaciones en la manera de pensar de cada una, ella era la única que podía comprenderme. Solos vinimos al mundo y solos nos hemos de ir, aún así la nube se marcharía conmigo; le encontré un gusto indescriptible a la soledad porque allí estaba completamente en unión a ella mediante los espejos y cristales. Sentía que la tenía bajo mi control, me estaba apoderando de ella de una buena manera, aunque la depresión volvía y estaba en un lugar lleno de espejos, espejismos y una escasa silla para poder descansar, me concentré en mi reflejo y noté que la nube se llenó de agua haciendo que pareciera querer

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expulsarla y dejando su aspecto de forma melancólica lo cual me llevó a estar triste y confundida. Me odiaba, odiaba a todos, no había instante en el que no lo hiciera, muchas veces sin razón, era absurdo intentar controlarme porque terminaba con más razones de enfurecerme aún así queriendo que no siguiera, pero lástimosamente a eso estaba condenada, no supe si la nube entendió eso pero de repente su aspecto cambio a un gris oscuro. Empecé a obsesionarme por mirarme al espejo, no era narcisista ni tenía la autoestima tan alta como para estar todo el tiempo resaltando mis cualidades si es que tenía, solamente me gustaba hacerlo porque allí podía verla y me hacía muy feliz, de eso dependía o consistía mi felicidad; la nube, su presencia, su comprensión, tal vez eso mismo pudo sentir ya que se puso muy sensible y mis ojos se alegraron de saberlo. Al salir a la calle automáticamente todos se convirtieron en unos extraños, desconocidos que se mostraban indiferentes y superficiales ante el mundo, sentí dentro de mí que la nube había endurecido, me lastimaba, al parar en un estante la nube acertadamente estaba dura, tal vez entendió como me sentí al estar en la calle con personas que quizá me harían daño o quizá no. Amaba su presencia,

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hasta mi sombra me dejaba sola menos ella, era mi mejor compañía y la única. Un día, mirándome al espejo, examinando a la nube, el teléfono sonó tan fuerte que hizo que me enojara hasta el punto que maldecí la comunicación, contesté alterada y sin ganas de escuchar a quien quiera que fuere que estuviera al otro lado de la línea y sorpresivamente era mi doctor, al día siguiente tendría una cita con él pero mis ganas de ir eran pocas. Desperté, con una amarga luz que inundaba la habitación y salí con rumbo fijo al médico, al llegar el doctor me avisa que tengo una gran enfermedad en los ojos, tendrían que operarme y perdería la vista, totalmente inundada de rabia y tristeza podía ver en el cristal de la mesa del consultorio, cómo la nube estaba gris y llena de agua. Salí sin dirigir palabra absoluta a alguien, tiré la puerta al cerrarla, directo a mi lugar lleno de espejos me tiré al suelo a llorar inconsolablemente a tal punto de deshidratarme pero por un instante pensé, cada momento que pudiera presenciarla sería valioso, sequé mis ojos, irritados, hinchados, apenas pudiendo ver a la nube, pero ella, ella estaba sensible, muy feliz. Lo cual me dejó tranquila. Una oleada de pensamientos invadió mi mente, cómo serían los días sin la nube, mi mirada estaría vacía y sólo podría presenciar un color negro oscuro manifestado totalmente por la ceguera.

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Jamás aceptaría renunciar a la nube, así que no podía volver al doctor y programar la operación, tomé una decisión, ese día pasé las horas mirándome al espejo, viendo, admirando a la nube, ella seguía feliz, muy sensible. No tenía idea si ésta era la última vez que la vería pero después de haber pasado tantas horas al espejo, salí caminando, atacada por la nostalgia que mi decisión me habría infundido, al pasar por una vidriería pude ver que la nube conservaba su felicidad de siempre y eso hacía que mis ojos brillaran, llegué a mi destino, un puente de 12 metros de altura, tenía 2 opciones: caer en las rocas y destrozarme o caer al agua y ahogarme por la presión, sinceramente prefería quitarme la vida que amanecer y pasar el resto de los días sin la nube, despertar y estar inundada por la ceguera y la oscuridad, si me deprimía por estar sola ahora no quería saber cómo sería sin ella. Tomé aire, subí al borde del puente, cerré mis ojos, por última vez con la imagen de la nube, feliz, sensible captada hace unos minutos en aquella vidriería, relajé mi cuerpo y al mismo tiempo que caía una lágrima por mis ojos, caía yo al abismo tirándome de aquel puente, esperando a impactar en el agua o en una roca mientras pensaba lo que causó mi decisión, esa gran compañía que llenaba mi mirada, que le daba sentido a lo que mis ojos quisieran reflejar. No podría haber aceptado que me extrajeran los ojos y en ellos la nube, los ojos son el espejo del alma y la nube reflejaba perfectamente la mía habitando en mi mirada y dándole sentido a sí 110


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misma, la nube con aquella transparencia y claridad o con su oscuridad y dureza o su sensibilidad le daba sentido a mi mirada totalmente y daba a mostrar cómo yo me sentía. Nunca pude ver la nube en la mirada de las demás personas y ahora me doy cuenta de que eran y son miradas vacías, solas, incompletas sin esa nube, tal vez yo veía el mundo y las cosas de una manera distinta a los otros. Pude sentir como impactaba contra el agua y dejaba hundir mi cuerpo lentamente sin abrir mis ojos, ya no sabía si estaba en el limbo o en el cielo o lo que estuviera pasando en aquel sitio. Todo era claridad, luz y no había nada más, solo dos espejos y yo estaba en uno pero no era yo exactamente y en el otro espejo la nube, estaba como jamás la había visto, tranquila, se podía notar su suavidad, y en mi espejo o el espejo donde yo estaba aparentemente, estaba mi alma, solamente mi alma. Fin.

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Sin retorno Finalista Yurani Andrea Gómez Orozco 12 años Institución Educativa Carlos Vieco Ortiz Medellín- Antioquia Yuuki era el nombre… Nieve en japonés, algo distinto a todos, ¿Verdad? Era solo una niña, cuando falleció aquella persona que amaba y adoraba, fue difícil aceptarlo, porque esas personas, quienes me alegraron la vida, en fin pero mi historia no es tan mala como inicié, empieza de una pequeña niña que encontró la alegría aprendiendo de la vida, todo comenzó aquel día que yo vine a una realidad no soñada, a un mundo donde nadie ha podido encontrar la felicidad. Todos pueden tener aquella sonrisa, pero muchas veces es falsa. Nací al lado de un hermoso hombre… mi hermano, no nos parecemos en nada pero al fin y al cabo, crecí y compartí con una persona que amé. Mi madre era hermosa, era una persona genial, mi padre ni decir, gracias a esas personas que amo, aprendí a ser un individuo que solo dice lo que

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siente, lo que puede expresar. Mi hermano es igual de necio, travieso, pero pasó el tiempo, y ya no soy la misma niña que era con mis padres, cambié drásticamente… no sé si para bien o para mal. Seguí siendo la misma niña consentida de mi padre, hasta que falleció la mujer de mis sueños… mi madre. No pudimos hacer nada, su enfermedad era muy peligrosa, además ya estaba en estado terminal, por lo que fue imposible la intervención quirúrgica, o de cualquier otra clase… Aquel día mi vida dio un cambio drástico, cambió todo mi futuro. Pasó algo de tiempo después de eso y mi padre, agobiado por lo sucedido, nos preguntó ¿Creen que puedan estar sin mí? Flashback —Yuuki: Padre no… yo no, hace 5 años murió mi madre y ¿Tú también quieres irte de mi lado? No te vayas yo te necesito aquí conmigo… —Padre: Me voy… que tengas una buena vida… Fin del flashback. No pude evitar llorar con su partida… pero mi historia no es solo tristeza y melancolía. En el internado al que fui enviada la conocí… poco a poco, se convirtió en mi mejor amiga… ella me proporcionó felicidad, 113


rabia a veces por su terquedad y el apoyo necesario para superar mi gran pérdida… Aunque nunca esperé que ella fuera tan particular, fue una suerte haberla encontrado, a veces pienso que fue enviada precisamente para estar a mi lado, y apoyarme en todos los casos de desesperación en los que me encuentre…pero era particular… como lo dije antes, más de los que yo hubiese llegado a imaginar, ella era “magia” tenía el poder para alegrarme en un santiamén, bueno, eso es lo que pensaba yo, hasta que logré comprobar, que era mucho más que eso. Había pasado ya un tiempo desde que éramos mejores amigas, Tora y yo nos dirigíamos a nuestra habitación, que casualmente, era la misma. —Tora: Vamos… creo que llegaremos tarde a la clase de ese idiota profesor de matemáticas. —Yuuki: está bien… Realmente no me encontraba de ánimos ese día, pero todo cambió justo cuando entramos a ese lúgubre salón de clases… —Profesor: estos son los dos nuevos estudiantes, que nos acompañan a partir de ahora, Dark y Makoto.

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Justo cuando entraron por esa puerta, no pude evitar abrir los ojos como platos, a lo que Tora de inmediato se dio cuenta, y me observó con una sonrisa burlona, para luego darme un golpe en el hombro, yo la miré con fastidio, un “no molestes” de mi parte que fue captado, pues ella se giró y la clase comenzó normalmente. ¿Por qué de todas las sillas que había libres, Makoto se había sentado justo a mi lado? La vida es cruel… lo sé, al igual que Dark junto a otra, pero a ella le dio igual, pues así era su actitud, parecía importarle una mierda todo a su alrededor —Dark: ¿ella está con los desgraciados? —Tora: no te atrevas a contarle nada… sabes los riesgos que implican saber sobre ésto… No entendí absolutamente nada de ese corto diálogo entre mi amiga y el nuevo, parecía que ya se conocían; en fin, le resté importancia, ya se lo haría escupir luego. Nunca pensé que me llevaría tal sorpresa… pero no una buena, una horrorosa sorpresa, yo diría escalofriante… en el jardín trasero del internado… encontré el cadáver de Philip Lestrange, degollado, y con un enorme agujero en su estómago… de repente las manos de alguien cubrieron mis ojos… pude identificar su voz rápidamente “recójanlo y 115


limpien, que no quede nada” esa era Tora… pero ¿Por qué ella tenía que ver con ésto?, ¿Acaso estaba sucediendo algo que desconocía? Fui arrastrada hasta la clase antigua, un edificio junto al internado, sólo sabía que había sido reemplazado por el actual. Cuando fui soltada de inmediato pude ver a Dark cruzado de brazos y recostado en la puerta, evitándome toda escapatoria, a Makoto con una notable cara de preocupación y a Tora sentada en una silla con las manos en la cabeza, parecía preocupada por algo, pero no era de más, después de todo, habíamos visto un cadáver… pero parecía que no era la primera vez para ninguno de ellos. —Tora: discúlpame por haberte dejado sola… debí haber prevenido que vieras ésto…ahora conociéndote, no tendré más opción que contarte de qué se trata todo esto, pues seguro ¿No dejarás de molestarme hasta que te lo diga, verdad? —Yuuki: me conoces bien... —Tora: ¿Y si no quiero contártelo por tu seguridad? —Yuuki: dime —Dark: a partir de ahora serás parte de los desgraciados, somos un grupo de solo tres, quienes han sido obligados a saber los terribles horrores que pueden vivirse en este internado, y que han permanecido en secreto por tanto tiempo, pero tendrás que saber, que el conocimiento que se te será confiado, debe permanecer confidencial 116


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y además, correrás un riesgo, el riesgo de terminar como el chico que viste, ya no hay marcha atrás, solo debemos averiguar ésto, este es nuestro objetivo, ponerle fin al asesino del internado. Quedé algo anonadada con todo lo que dijo… ¿Cómo se llamaba? En fin, tenía que saberlo… no me importaba nada en ese momento. —Makoto: no te preocupes, estaremos bien, estoy seguro de que nada malo va a pasarte ni a ti ni a ninguno de nosotros. Luego sonrió, su sonrisa era encantadora, combinada a la perfección con cada facción de su rostro ¿eh? Qué estoy pensando… —Tora: hay un asesino… sobrenatural suelto en este internado, podría ser cualquiera, solo Dark ha tenido la posibilidad de verlo, pero es indescriptible… no tenía rasgos humanos… ¿O sí Dark? —Dark: Tenía un cuerpo humano, pero su rostro… él parecía no tener uno. Fue imposible no asustarse por algo así… pues ya conocía toda la historia, como que Dark fue herido por el asesino, pero al parecer lo dejó ir por algún motivo que ni se nos pasaba por la cabeza. Esa noche

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íbamos a hacer guardia para buscar pistas de ese ser que había desfigurado tan cruelmente a Philip, y nos llevamos una sorpresa… los demás estudiantes que habían desaparecido… estaban todos en una cueva, amontonados, como si fueran costales… el olor putrefacto era insoportable, pero Makoto me dio su chaqueta para cubrirme, mientras Tora y Dark buscaban entre los cadáveres y bingo, una extraña llave, pero eso también significa que el asesino estaba cerca, así que una vez había sido guardada en los finos bolsillos del pantalón de Dark, corrimos hasta el internado, ahora la cosa era encontrar qué abría esa llave, pero seguro que no sería algo así como ver una puerta y abrirla ¿verdad? —Tora: ¡Aquí hay una puerta! Dijo Tora mientras giraba la llave en aquella puerta vieja de la clase antigua y al parecer encajaba perfectamente. Mi corazón comenzó a latir conforme se abría y me sentí paralizada al ver a alguien ahí, parado frente a nosotros, con su gabardina negra que llegaba hasta sus pies. —¿?: jóvenes entrometidos… no debieron haber entrado a este lugar… pudieron haberse evitado todas estas molestias si solo su curiosidad no les hubiera ganado. —Dark: ¡Director!

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Era el director del internado, pude calmarme un poco al verlo, pero… ¿Por qué decía ese tipo de cosas? Nuevamente me sentí congelada al ver como se quitaba lo que parecía ser su rostro… debajo de eso… nada. Una expresión sin labios, ojos, o nariz, solo piel arrugada… Dark, en un pobre intento por ayudar, se lanzó sobre el director con un cuchillo… pero justo cuando saltó, fue atravesado por la mano del mismo… dejando caer su cuerpo sin vida… ¿Qué está pasando? Por favor… solo quiero que esto sea una pesadilla… pensé cuando vi a Tora en shock, sí… todos íbamos a morir, ahí, no teníamos escapatoria… el siguiente fue Makoto… realmente me dolió verlo ser asfixiado y posteriormente decapitado, pero no podíamos movernos, estábamos atrapados… —Yuuki: no... Tora… tú no, por favor… Solo eso pude pronunciar cuando la vi atravesada por el brazo de aquel cruel ser —Tora: Yuuki... corre… Ella tocó mi mano… y como por arte de magia, logré recuperar la movilidad de mi cuerpo, y así correr como pude, entré a la cocina, donde había un enorme horno, así que entré en él, haciendo que también entrara tras de mí el asesino y en una hábil muestra de valor, me escurrí entre sus piernas y cerré la puerta del horno… 119


Lo incineré ahí adentro… de repente todo comenzó a ponerse borroso… estaba… ¿Despertando? —Mamá: Yuuki… Yuuki… despierta cielo… es hora de ir al internado ¿No estás emocionada? Algo de independencia para ti, justo como lo querías. La abracé muy fuerte… jamás supe si esto fue un sueño, si realmente pasó y por algún motivo pude viajar al pasado de vuelta… o si Tora tuvo algo que ver… pero definitivamente… no iré a ese internado. Fin.

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Habia una vez un nino llamado Daniel Bryan Finalista Andrés Felipe Ruíz Henao 11 años Centro Educativo Autónomo Medellín – Antioquia Había una vez un niño llamado Daniel Bryan, él soñaba con tener en WWE (Industria de Lucha Libre Profesional o Entretenimiento Deportivo, con sede en EEUU) el título intercontinental de la lucha libre. En las noches cuando debería irse a dormir se escapaba por la ventana de su cuarto y bajaba por un frondoso árbol cerca de ella, corría rápidamente a la avenida principal donde cerca estaba el coliseo donde lo esperaban sus amigos, en casa su madre quedaba inocente de dónde estaba Daniel. Ya en el coliseo empezaba la lucha en el ring que había allí, donde Daniel siempre ganaba las peleas gracias a su sabio maestro Hulk Hogan. Un día su madre se enteró de las escapadas de Daniel y lo siguió a donde iba y cuando lo vio luchar 121


comprendió el amor de su hijo por este deporte, que aunque un poco rudo era la pasión de él y decidió apoyarlo. Ella lo llevó a NXT (lucha de menores) donde lo entrenaron por 7 años. Cuando ya era luchador llamó a comunicarle a su madre que ya estaba listo para las luchas, ella se dirigía a ver a su hijo para festejar esta gran noticia y pasó algo terrible, su madre sufrió un grave accidente de tránsito al ser chocada por un camión que se quedó sin frenos, lamentablemente ella falleció. Pasaron unas semanas y Daniel ya recuperado de su tristeza empezó a luchar por hacer realidad sus sueños, cuando se enteró que iba a hacer su primera pelea se puso feliz y también triste porque no iba a poder disfrutarlo con su madre, la pelea fue frente a Adrian Neville ganó gracias a una patada en el pie derecho y luego se montó en una esquina del ring se tiró con una voltereta y le hizo un PIN. Hizo 20 peleas más y ganó frente a Kevin Owen el título de NXT, cuando lo ganó lo tuvo que dejar para que alguien más peleara por él y clasificó a la lucha de mayores estadounidense WWE. Tuvo su esposa luchadora de Divas Brie Bella y luego luchó frente a Luke Harper y ganó el título pesado y WWE título de championship. Luego su mejor amigo llamado Tyson Kidd y su esposa la luchadora de Divas (Lucha de mujeres) 122


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Natalya. Tyson tiene su Tag team (Lucha de grupos) con Cesaro, igual que luchas con The Dragons, Los Matadores, The New Day, The Ascencion entre otros. Daniel por poco gana el título de los Estados Unidos, pero Rusev un feroz ruso de mal humor no lo permitió, ya que le hizo una rendidora y Rusev ganó junto a su manager llamada Lana. En la siguiente lucha le ganó el alemán llamado Brock Lesnar pero Daniel no se daba por vencido, todavía tenía una oportunidad más en otra lucha y pensó en su madre muerta que confió en él, en su bella esposa y en sus amigos y en su maestro Hogan que le enseñó que no solo era el ganar como fuera, sino ganar con honor. Llegó el día de la gran pelea y con muchos ánimos él fue a demostrar que era un gran luchador contra Sheamus un irlandés, primero le hizo una rendidora, pero él seguía luchando y Daniel se enojó haciéndole su parada especial llamada: Gift During The Giants y le hizo el PIN y Daniel salió victorioso. Daniel quedó campeón del título intercontinental y luego celebró con Hogan. Llega la lucha más importante y Dolph dice unas palabras y entra Daniel y comienza la pelea, después

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de unos minutos se pegan varios cabezazos y Daniel le pega una patada. Dolph le coge el pie, llega el remate, Daniel le hace el PIN y el árbitro dice One, two, three (uno, dos, tres) The winner is: Daniel Bryan, campeón del Intercontinental. Luego entra su esposa Brie Bella y se besan y él alza el título diciendo ¡Yes! Daniel consigue varios campeonatos y va caminando por la playa con las manos en alto y ahí en el cielo se ve el rostro de su madre y por fin cumple su sueño es campeón total y se lo dedica a su madre con amor. Después de un tiempo él tuvo una enfermedad en los pies y no pudo seguir luchando, pero con agradecimiento de que su madre lo apoyó y gracias a ella, él salió adelante. Fin.

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El pájaro amarillo con alas azules Finalista Raúl Alejandro Ospina Arrubla 12 años Centro Educativo Autónomo Medellín – Antioquia Había una vez en un bosque soleado y lindo, una mamá pájaro con tres huevos y estos tres huevos de pronto se empezaron a romper y ¡sazz! nacieron los tres pajaritos amarillos, cada uno de ellos con distintos rasgos que los hacían diferentes unos de otros. Uno nació con el pico más grande y anaranjado de lo normal, el otro con las patitas un poco pequeñas, pero el último tenía algo muy distinto, era un hermoso pájaro con alas azules, los animales del bosque al verlo se burlaron de sus alas y su mamá se enojó tanto que los gritó y a otros los echó a picotazos. La mamá pájaro le puso nombre a cada uno: al de pico grande y muy anaranjado lo llamó Grandulón, al de patitas cortas lo llamó Corti y al de las alas azules lo llamó Colorín. Cinco años después todo el bosque lo deforestaron 125


y los únicos animales que quedaron fueron los tres pájaros, ellos decidieron buscar un nuevo hogar, cuando estaban llegando a otro bosque se encontraron una fila de grandes pájaros de colores negro con blanco y al instante Grandulón dijo: —Hola me llamo Grandulón y ellos son mis hermanos Corti y Colorín y buscamos un bosque donde vivir. Uno de los pájaros de colores negro con blanco respondió: —hola me llamo Randa y vamos también en camino a un bosque muy hermoso ¿Quieren ir con nosotros? preguntó, los tres hermanos pájaros dijeron que sí, pero los demás pájaros al ver las alas de Colorín dijeron: —que alas tan hermosas y brillantes tienes, Colorín les cuenta que nació con ellas así, y otro pájaro le dice: —con unas alas como esas deberías ser muy famoso en tu antiguo bosque, Colorín dice: —en realidad no, siempre se han burlado por mis alas, pero no importa, a lo que el pájaro le responde: —yo también he tenido algo que me hace diferente, tengo un ala más corta que la otra, Colorín asombrado dice —¡Vaya! ¿Y no te dicen nada o se burlan de ti? El pájaro le responde: —no porque es algo que he tenido también toda la vida, es algo que tiene toda mi familia y ser diferente es algo bueno. Colorín admirado por lo que le dice este pájaro se da cuenta de que habían llegado al bosque, entonces se despiden. Al llegar al bosque los pajaritos se construyeron una 126


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casa, con el pasar de los días varios pájaros fueron a visitarlos y a medida que iban más pájaros, cada vez se burlaban más de las alas de Colorín y al finalizar el día todo el bosque estaba hablando y burlándose de sus alas. Su hermano le pregunta: —Colorín, ¿cómo es que no te enfada que se rían de tus alas? lo que Colorín responde: —porque un defecto es algo bueno, ves como la gran pájara se alegra al ver mis alas, ser diferente es algo bueno, es lo que nos hace únicos, por eso no me enojo cuando se burlan de mis alas, porque estas alas hermosas y azules son lo que me hacen único. Fin.

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Manila Finalista Valeria Aristizábal Aristizábal 11 años Comunidad Colegio Jesús María Medellín - Antioquia Lucía estaba sentada en el antejardín de su casa jugando con sus muñecas de trapo, las cuales eran su tesoro más preciado; estaba la de risos dorados la cual llamaba Tita, una pelinegra de piernas muy gruesas, mejor dicho, la gordita del paseo y obviamente, no podía faltar Marcela una muñeca que casi no tenía pelo, su vestido estaba muy desgastado y le faltaba un ojo, pero aun así era la muñeca favorita de Lucía ya que ésta fue la primera muñeca que tuvo aparte de ser el único recuerdo de su querida abuela fallecida. En esa cálida tarde de diciembre fue cuando Lucía la vio por primera vez, tenía un lindo vestido blanco, largo y adornado con unos boleros tan elegantes que desentonaban en aquel día tan normal, pero su sonrisa tierna cautivó su corazón y de inmediato la invitó a jugar con sus muñecas. Por varias horas se divirtieron, pero siendo las 5:30 de la tarde, aquella niña angelical entró en pánico, soltó las muñecas y salió corriendo. 128


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Los días de aquellas vacaciones de diciembre continuaban y siempre que Lucía se hallaba jugando sola con sus muñecas en el antejardín de su casa, la misteriosa niña elegante aparecía para compartir con ella y sus muñecas pero siempre sucedía que cuando el campanario de la Iglesia San José anunciaba las 5:30 de la tarde, la premura invadía a aquella niña que con afán se encaminaba hacia la calle 10. Un día Lucía decidió preguntarle a esta niña su nombre y la razón por la cual huía a las 5:30 de la tarde y ella le respondió: —mi nombre es Margarita y mañana te mostraré la razón por la cual no tengo permitido estar más de esa hora. Lucía esperó impaciente que llegara el nuevo día para poder finalmente descubrir la razón por la cual Margarita salía despavorida y quizá la explicación de por qué Margarita vestía tan elegantemente. El día llegó pero Margarita jamás se presentó dejando a Lucía triste y desilusionada, buscando entonces refugio en su madre contándole lo sucedido, a lo cual ésta muy amorosamente la miró a los ojos y con un tono de voz suave le pidió que se sentara y le contará con lujo de detalles lo sucedido. Luego de un rato, la mamá de Lucía quedó impávida por un momento, luego con voz temblorosa pero calmada se dirigió a Lucía diciéndole —estoy segura de lo que ven mis ojos y puedo afirmar que durante todas estas vacaciones jamás te he visto jugar con nadie, solo con tus muñecas, pero cálmate que alguna explicación tendremos que hallar. 129


Al día siguiente la madre de Lucía salió a investigar un poco para saber lo de Margarita, así que fue directo a la casa de la familia Echeverri, la cual llevaba viviendo casi 70 años en este barrio y precisamente en la calle 10. Lo que descubrió fue sorprendente ya que Margarita resultó ser una niña de esa casa que murió a la edad de 10 años a las 5:30 de la tarde un día de diciembre y que era la mejor amiga de su madre, la cual recuerdan mucho por las extensas jornadas de juegos a costa de Marcela, la muñeca de trapo favorita de Margarita. Fin.

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Otro camino hacia la luz Finalista Sara Zuluaga Jaramillo 12 años Centro Educativo Autónomo Medellín – Antioquia Ese día estaba él igual que todos los días, ya no pronunciaba palabra alguna, solo para pedir agua y pan. La enfermedad cada día lo consumía más, en mi corta edad de 7 años sólo esperaba que se levantara de la cama, me sentara en su regazo y me contara historias con el ánimo que lo caracterizaba, luego me cargara en sus hombros y me hiciera sentir la niña más feliz, que nada malo podría tocarme y sentirme protegida, él era mi héroe y lo fue hasta ese día, su último día. Se llamaba Jorge López mi súper papá, no sabía qué estaba pasando, no entendía por qué mi madre lloraba, ni por qué él apenas tenía fuerza para abrir sus ojos, sólo sé que un día lo llevaron al hospital y desde ese día no volvió a casa igual; llegó con cables, mangueras y aparatos que no sabía para qué servían, sólo que no podía jugar con ellos, ni

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con él, fue cuestión de 15 días a que llegara ese día, el día en que conocí el dolor del alma, el día que sin entender por qué no volvería a ver mi padre; así como un día dejé de ver a Pepe mi loro, mi madre solo me decía que se había ido para el cielo, entonces mi padre también habría ido con él. Pensé que extrañaba tanto a Pepe que fue a buscarlo, ese día sin saberlo estaba pasando el dolor más fuerte que podría sentir una persona: ver partir a tú héroe, a la persona que te defendía, que te quería y respiraba para ti, pero ese día no lo hizo más y así pasó el tiempo y fui creciendo y fui necesitando más de él. Mi madre encontró otro amor y jamás se lo perdonaría, pues no podría reemplazar a mi padre y un día caminando sola por la calle dos hombres me querían hacer daño y extrañamente se fueron, sentí a alguien a mi lado y me llegó su olor, era él, mi súper papá, seguía caminando conmigo así no lo viera. Ese día por primera vez en mucho años me habló, me dijo que nunca quiso irse y dejarme, pero que encontró la forma de siempre estar ahí en cada recuerdo que tenía de él, en cada situación; lo único que yo quería era un abrazo suyo. Ese día dejé de caminar en sombras y encontré la luz, la que un día pensé que no volvería a ver que siendo muy niña la había perdido, pero me di cuenta que el amor real no muere que siempre queda con nosotros y nos protege que solo tenemos que cerrar los ojos y sentir con recuerdos todo lo que nos hacía feliz y seguir nuestras vidas solo con la esperanza de que algún 132


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día vamos a tener nosotros ese último día en que vamos a volver a tener la luz que algún día perdimos, llegué a casa tranquila, feliz abracé a mi mamá y era el amor que me quedaba y decidí cuidarlo hasta que llegará ese día para cualquiera de las dos. Moraleja: “las pérdidas nos traen muchas enseñanzas y tal vez nunca las entendamos pero tenemos que confiar en que el amor no muere y siempre va a estar con nosotros y que todos los días hay que vivirlos con intensidad, nunca sabremos en la vida qué día nos va a cambiar. Fin.

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Una vida, dos mundos Finalista Karina Rojas Mesa 12 años Centro Educativo Autónomo Medellín – Antioquia Ella despertó para ir al colegio, eran las 5:30 a.m., así que con rapidez se dirigió al baño para ducharse, recordando que debía lavarse el pelo y que se le haría tarde, luego se comenzó a vestir mientras que su madre gritaba: ¡eso, demórese más!; ella con ira se quedó callada y se apuró y después de un rato ella salió de su pieza y hubo un choque de miradas hirientes de madre e hija. Así comenzando la discusión, ellas eran muy orgullosas y su ira era más fuerte que su paciencia, así que su madre comenzó a decirle cosas que…es mejor ahorrarse pero que ya deben imaginarse y ella con gran rabia le respondió que dejara de tratarla así, llegando a su mente los pensamientos de que ella era menos y que su hermano era mejor que ella y su madre lo elegía como preferencia dejando a un lado a “esos” dos… ella y su hermano mayor. Su madre le entregó

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el desayuno y ella con desprecio lo recibió, se dirigió hacia el comedor y se lo comió, eran las 6:00 a.m. y ella comenzaba a preocuparse por el tiempo, así que comenzó a peinarse y mientras lo hacía veía una niña insegura, intranquila… ella había cambiado y no por decisión suya, sino que su alrededor la obligó a hacerlo. Terminó de arreglarse y salió de casa, ella se sentía libre de esas voces que cada vez la hacían menos y mientras caminaba al colegio pensaba en todo lo que le decían su padres y las acciones de ellos, que eran diferentes… eran dolorosas… pues a un hijo no se le dice: ¡Mi vida es difícil porque usted está en ella!, son cosas que a ella le daban deseos de desaparecer. Cruzó la puerta de su colegio y todo cambió, su rostro demostraba una sonrisa que ocultaba muchas cicatrices, pero para ella todo comenzaría a mejorar y así fue. Entró al salón y no faltaba aquel que la molestaba y la hacía sonreír verdaderamente o aquel que dijera alguna estupidez y la hiciera llorar de la alegría, o esas charlas con sus amigas y esas historias y juegos de amor que la hacían cambiar por completo. Ella olvidaba toda su realidad en el colegio, en su otro mundo. Era un instante de felicidad, pues para ella seis horas era poco para olvidar sus problemas. Llegaba a casa y su estado de ánimo volvió a ser triste, pero con ira y dolor en su alma, para ella era 135


complicado pero ya se había acostumbrado a vivir así, entre dos mundos. Su padre la llamó para que lo acompañara a pagar una mensualidad, él le indicó que buscara un papel y ella sabía el monstruo que era su padre, así que lo buscó y la desesperación la comenzó a acorralar y no encontró nada, su padre se lo mostró y comenzó a gritar, ella lo miraba con ojos de odio y rencor, mientras que las palabras el viento las sostenía, pues eran palabras que herían aunque no le sorprendían, seguían doliendo con la misma intensidad. Ella se montó en la moto de su padre y él seguía alegando solo, diciendo que le pegaría a ella, mientras que ella pensaba que él no merecía ser llamado papá. Luego de ella dirigirse a pagar aquella mensualidad salió del lugar, sin ninguna mala intención iba a montarse y su padre comenzó a gritar de nuevo, ella en silencio lo ignoró y sin controlar su ira comenzó a llorar pero no necesariamente por dolor, sino por el odio que le tenía a su padre y el sentir que ya no lo quería, pues él mismo se lo había conseguido. Después de todo llegaron a casa, ese mundo que ella no quería, que le recordaba malos momentos que la hacían cambiar de una mala manera, que la convertía en una niña distinta pues allí actuaba con mala forma, triste, enojada y nada le salía bien, porque en aquel mundo ella no tenía lugar, ella simplemente no encajaba, sus padres no la trataban 136


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como ella pensaba que lo haría, pues ella solía escuchar a sus amigas de cómo sus padres eran con ellas, pero su realidad era distinta pues su vida se encontraba dividida en dos mundos: Su colegio y su hogar, su colegio la llenaba de alegrías, allí no tenía que fingir su sonrisa, mientras que en su hogar sus padres le demostraban acciones que afectaban su corazón, que la volvieron fría y diferente a las demás chicas. Porque cuando ella comenzó a comprender cada acto, a pensar cada acción, a darle significados a cada palabra y a querer con el alma, se dio cuenta que nada era como en los cuentos. Fin.

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El mundo de los espejos Finalista María Fernanda López Valencia 12 años Centro Educativo Autónomo Medellín – Antioquia Un día por la mañana me levanté de la cama muy feliz y contenta como todos los días, después de haber desayunado con mis padres me fui directamente al baño a cepillarme los dientes, pero de repente alguien me grita: —¡Ayúdame, tengo que salir, me persiguen! con mucha desesperación. Del susto me encerré en la ducha y grité -¿Quién eres? pues mi corazón se salía de mi pecho. Y alguien me respondió: —entra y te lo digo —dijo, con mucha alegría. Yo empecé a buscarla pero no la veía y le pregunté: —¿Dónde estás? con duda de no haberla encontrado. 138


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Ella responde: —¡En el espejo, pero rápido! con una angustia horrible. Cuando llego al espejo del baño, veo una imagen horrible en mi y pregunto: —¿Por qué me veo así?, con susto. Ella me dice: —Después te explico, entra rápido, desesperada. Bueno pero: —¿Cómo entro? con duda. —Tienes que pronunciar tu nombre diez veces frente al espejo pero no tus apellidos, respondió. —Bueno lo intentaré, respondí. —María Fernanda, María Fernanda, María Fernanda… Después de ésto pude entrar y ella me dijo su nombre el cual era Nicol y que era una ayudante de la reina de los espejos, ésta se llamaba Lucía, la cual había sido secuestrada por un hechicero muy malvado que se llama David. Este hechicero lanzó un hechizo terrible en todos los espejos del mundo, este hechizo es para que todos se vean horribles y 139


feos frente a un espejo y que él sea el único que se pueda ver lindo en un espejo. Nuestra misión era salvar a la reina Lucía y que ella pudiera revertir el hechizo, pero también es destruir a David el hechicero. David se encontraba en la última etapa de los espejos, éste es el bosque de los espejos, es la etapa más terrorífica de todas por este hechizo. Partimos a la primera etapa la cual era el castillo de la reina, pero para pasar a la siguiente debíamos encontrar todos los pasadizos del castillo y pasar todas las trampas. En el camino por el castillo nos encontramos al guardián del portal hacia la siguiente etapa y para poder pasar por el portal debíamos resolver una adivinanza, la cual era: Entre el clavel blanco y la rosa roja, su majestad escoja. ¿Qué problema tiene su majestad? Tardamos un poco en encontrar la respuesta, pero al fin la encontramos. La respuesta era: su majestad es coja. El guardián nos mostró el portal para pasar a la siguiente etapa. Esta etapa es como un tipo de desierto teníamos que encontrar la esfinge de los espejos. 140


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El camino era muy largo pero cuando vimos los espejos con esas caras feas de nosotras sentimos un regocijo por haberla encontrado. Allí se encontraba un tipo de oasis, pero para tomar de él teníamos que cumplir con la adivinanza propuesta por uno de los guardianes. Esta era aún más dura que la anterior: Crece y se achica y nadie la ve; no es fuego y se apaga, adivina qué es. No fuimos capaces de resolverla por nuestras equivocaciones, pero no nos rendimos y pedimos una pista. Era así: Esta no la apagan los bomberos sino una bebida refrescante. Esto nos dejó pensativas a Nicol y a mí, pero lo pudimos resolver. La respuesta era la sed. Recuperamos nuestras energías tomando agua, pero lo peor fue que teníamos que resolver otra adivinanza para poder pasar a la tercera y última etapa. Esta adivinanza era casi igual de difícil que la otra y decía así: Cuanto más y más le quitas, Más grande se va haciendo; Cuanto más y más le pones, Más va empequeñeciendo. 141


En ésta nos quedamos un poco pensativas pero Nicol se me adelantó y dijo una respuesta la cual era correcta: el hueco. Gracias a esto pudimos llegar a la última etapa, el bosque de los espejos, la cual era la más difícil de cruzar, porque en esta había una gran cantidad de espejos, entonces en esta nos podíamos perder muy fácil. Nicol y yo no nos podíamos separar, teníamos que estar juntas para evitar que los espejos nos atacaran, haciendo revivir esas feas caras que aparecían allí. No era tan fácil guiarnos por los espejos inmensos que se encontraban ahí, pero al menos el guardián de la anterior etapa nos había dado un mapa de cómo llegar a lo profundo del bosque y también cómo entrar sin que nos vean. Tuvimos que pasar por cosas asquerosas y peligrosas. Cuando llegamos a lo profundo del bosque pasamos por un túnel, el cual estaba lleno de cucarachas, arañas, cucarrones, etc. Esto fue lo más asqueroso que había hecho en mi vida. Para salir de ahí, teníamos que hacer otra adivinanza para llegar a donde estaba la reina Lucía. Ésta era: ¿Cuántos animales de cada sexo subió Moisés al arca? En esta adivinanza también nos equivocamos mucho, entonces pedimos pista: ¿El arca es de Moisés? 142


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Nos demoramos un poco pero respondimos bien: ninguno, porque Moisés no tenía arca, era Noé. Después de esto corrimos hacia la celda de la reina Lucía donde teníamos que realizar la última adivinanza de todas, la cual era un poco fácil porque las anteriores fueron duras: Hay gatos en un cajón, cada gato en un rincón; cada gato ve tres gatos, adivina cuántos son: La respuesta fue dura para Nicol pero para mí no. La respuesta era ésta: son cuatro gatos. Esto fue correcto, y después de que la reina Lucía atacó al hechicero David como de sorpresa y lo encerró en el espejo negro. —¿Qué es el espejo negro? Pregunté. —Es un portal a otra dimensión de los espejos donde el que entra no puede volver a salir de ahí respondió. La reina Lucía revirtió el hechizo de David y todo volvió a la normalidad. Pero después de esto nos mira a Nicol y a mí con cara de alegría y nos dice: —Estoy muy orgullosa de ustedes dos, por su valentía y esfuerzo– felicitándonos por haberla salvado. 143


—De nada reina – respondimos con humildad. La reina Lucía nos invita a comer y a beber un poco de los manjares de este mundo. Hizo una fiesta en honor a nosotras y a ella. Después de esto llegaron las despedidas y los abrazos me fui triste pero a la vez mejor porque conocí y rescaté a la reina de los espejos para que revirtiera el hechizo y que todo volviera a la normalidad. Tampoco olvidaré la gran amistad que tuve con mi amiga Nicol. Fin.

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Instituciones Educativas participantes MEDELLÍN • Centro Educativo Autónomo • Colegio Adventista Simón Bolívar • Colegio Alemán • Colegio Calasanz Femenino • Colegio Compañía de María la Enseñanza • Colegio Cooperativo San Antonio de Prado • Colegio Cooperativo San Antonio de Prado - Sede Corvide • Colegio Empresarial • Colegio Montessori • Colegio Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá • Colegio Sagrados Corazones • Colegio San José de Las Vegas • Colegio San José Obrero • Colegio Santa María del Rosario Medellín • Comunidad Colegio Jesús María • Fundación Educativa del Niño Jesús • Fundación Gente Unida - Obra Luz de Oriente • Institución Educativa Alvernia • Institución Educativa Ángela Restrepo Moreno • Institución Educativa Arzobispo García • Institución Educativa Campo Valdés • Institución Educativa Carlos Vieco Ortiz • Institución Educativa Diego Echavarría Misas • Institución Educativa Epifanio Mejía 145


• Institución Educativa Félix de Bedout Moreno • Institución Educativa Francisco Miranda • Institución Educativa Héctor Abad Gómez • Institución Educativa Javiera Londoño • Institución Educativa Jesús Rey • Institución Educativa José Acevedo y Gómez • Institución Educativa José Horacio Betancur • Institución Educativa José María Bravo Márquez • Institución Educativa Juan de la Cruz Posada Sección Agustín Nieto Caballero • Institución Educativa Julio Arboleda • Institución Educativa La Anunciación • Institución Educativa La Asunción • Institución Educativa La Esperanza - San Martín de Porres • Institución Educativa León XIII- Sede Granizal • Institución Educativa Loma Hermosa • Institución Educativa Marco Fidel Suárez • Institución Educativa Marco Fidel Suárez - Sección Escuela Cuarta Brigada • Institución Educativa Maestro Pedro Nel Gómez • Institución Educativa Mariscal Robledo • Institución Educativa Monseñor Gerardo Valencia Cano • Institución Educativa Monseñor Víctor Wiedermann • Institución Educativa Nuestra Señora de Lourdes • Institución Educativa Nuevo Futuro • Institución Educativa Presbítero Camilo Torres Restrepo • Institución Educativa Ramón Múnera Lopera 146


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• Institución Educativa Reino de Bélgica - Sede Bello Oriente • Institución Educativa San Antonio de Prado - Sede Carlos Betancur • Institución Educativa San Antonio de Prado - Sede La Mallarino • Institución Educativa San Francisco de Asís • Institución Educativa San Juan Bosco • Institución Educativa Villa de La Candelaria • Institución Educativa Villa del Socorro • Instituto Musical Diego Echavarría • Instituto Parroquial Jesús de La Buena Esperanza • Liceo Antioqueño • Liceo Salazar y Herrera • Sección Escuela Carpinelo Amapolita - Institución Educativa Antonio Derka Santo Domingo • Colegio Cooperativo Simón Bolívar MUNICIPIOS BELLO • Institución Educativa Andrés Bello • Colegio La Salle • Colegio Betlemitas CONCORDIA • Institución Educativa de Jesús

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EL PEÑOL • Institución Educativa León XIII EL RETIRO • Institución Educativa Ignacio Botero Vallejo • Colegio Fronteras ENVIGADO • Colegio Presentación de Envigado • Colegio Teresiano • Liceo Francisco Restrepo Molina GIRARDOTA • Centro Educativo Neosistemas • Institución Educativa Nuestra Señora del Rosario ITAGÜI • Institución Educativa Enrique Vélez Escobar Sección La Providencia • Institución Educativa Avelino Saldarriaga Gaviria LA UNIÓN • Centro Educativo Juguetones

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MARINILLA • Institución Educativa Román Gómez SABANETA • Colegio Gimnasio Cantabria Nota: uno de los participantes no está inscrito en ninguna Institución Educativa del departamento por lo que decidió participar como no escolarizado.

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