en poco tiempo. Algunos lo entienden, pero otros siguen insistiendo hasta el punto de abrir o equipar itinerarios sin pies ni cabeza, que incluso llegan a estorbar lamentablemente a las rutas ya existentes. La obsesión por amortizar el taladro resta oportunidades a próximas generaciones, que de seguro prescindirán de éste a favor de una escalada más limpia como ya nos muestran Gerber Cucurell y Jordi Esteve en Sant Benet, repitiendo en libre (6c) la vía Vanitat Oculta (A4) de la Mòmia, o abriendo por abajo la Pecata Minuta (7b) en la Panxa del Bisbe en el 2008. Otras rutas significativas abiertas estos últimos años son la Ratafïat (04) de Arnau Garreta y Llorenç Barba Llullu en el Serrat del Moro, la vía Jordi Vidal (04) de Kim Santacatalina y Salvadó Figueres al Plec de Llibre Superior, la Cor Agre (04) de Ajipi y Juani al Centenar, y la Bisbeporuc (05) al Bisbe por Francis, Juani, Xavi, Endika y Goiko. Con la aparición de la guía Montserrat Sur en el 2004 podemos constatar el gran auge y los principales protagonistas de esta soleada vertiente, muchos de los cuales solo les queda como último recurso explorar rincones bien camuflados como el de la Plantació, para satisfacer sus necesidades. Aperturistas como Joan Vidal o los hermanos Albert y Òscar Masó, serán los máximos recolectores de todo lo disponible llegando en ocasiones al extremo de lo imaginable. Pero para increíble las vías del veterano Guillem Arias situadas al sur de Gorros, que abren las puertas al concepto más ambiguo de cualquier escuela: el sobre equipamiento. Unas rutas de dificultad media-baja dispuestas para gozar sin más, son la nueva alternativa para los que no tienen gran idea de escalar pero disfrutan contándolo en el bar delante de una cerveza.
Es triste acabar este resumen histórico teniendo que mencionar un fenómeno como éste, que penosamente va a más en todas las escuelas del país y de poco sirve para aprender a escalar. Esperemos que el tiempo juzgue los acontecimientos y la magia de la escalada montserratina no se pierda. Son muchos los personajes que han hecho posible esta bonita historia y muy largo enumerarlos a todos, pero con el máximo rigor se han incluido los más representativos y los que más han aportado en el desarrollo de esta gran escuela. A todos ellos la más sincera admiración.
Bajo estas líneas i de izquierda a derecha: La Aresta Brucs de la Bessona Inferior representa un objetivo de categoría, reservado al público acostumbrado a no caerse, por los escasos y viejos seguros que encontraremos. Toño en lo alto del diedro CADE del Centenar, sin lugar a dudas uno de los itinerarios más directos y elegantes de Frares Encantats, exigente pero del todo imprescindible. A.Ballart en la típica instantánea de la vía Anglada-Cerdà del Frare Gros superando el gran techo en ligero descenso. Edu Garcia Palma escalando en la vía Odisea Espacial en la paret N de Ecos, uno de los primeros itinerarios equipados por arriba de la vertiente norte (82). Foto colección David Hita. Fondo: Cordada “colgada” en la vía AngladaCerdà del Frare Gros, un itinerario imprescindible de Frares Encantats por su concepción y buen ambiente.
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