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ASOCIACIÓN DE PROFESORES PARA LA DIFUSIÓN Y PROTECCIÓN DEL PATRIMONIO HISTÓRICO · BOLETÍN Nº 14 · INVIERNO-PRIMAVERA 2006

Sumario. Invierno-Primavera 2006 3. EDITORIAL 4. JORNADA DE REFLEXIÓN Y AUTOEVALUACIÓN EN BEN BASO.

Nº 14

6. EL JARDÍN HISTÓRICO DE LA ALAMEDA DE HÉRCULES, EN SEVILLA 10. LA PLAZA DE LA ENCARNACIÓN: LA DESTRUCCIÓN DE LA HISTORIA.

Edita

12. ITINERARIO POR LA SEVILLA DE CERVANTES. RINCONETE Y CORTADILLO.

Asociación de Profesores para la Difusión y Protección del Patrimonio “Ben Baso”

14. A VUELTAS CON LA COMISION 16. UNA PECULIAR VISITA A ESTEPA

Consejo de Redacción Junta Directiva

19. SINSABORES DEL PASEANTE URBANO.

José Manuel Baena Gallé

22. CAUCE URBANO DEL GUADALQUIVIR. PAISAJE PÚBLICO, PAISAJE PRIVADO

Grupo de trabajo

23. LOS ATENTADOS CONTRA EL COLOR DE LA ARQUITECTURA ECIJANA

Coordinación

Ana Avila

26. HACIA LA RECOMPOSICIÓN DE LA IDENTIDAD COLECTIVA

Imágenes Archivo Ben Baso Gonzalo Acosta Ana Avila José M. Baena Gallé Manuel Berlanga Martínez Juan Cabello Rodríguez Inmaculada Carrasco Gómez Matilde Durán Curado Angela Espín Gutiérrez Dolores Lobillo Aranda Maite López Suero Antonio Martín Pradas Antonio Martínez Romero Esteban Moreno Hernández José M. Navarro Domínguez Leonor Osuna Izquierdo Jorge M. Palma José Manuel Pérez Rivero Cristóbal Raya Portada: José M. Baena Gallé Contraportada: Víctor Fernández Salinas

Maquetación Fco. Javier García D.Legal SE 1413/ 99 ISSN. 1575-3557 Ben Baso no se hace responsable de las opiniones vertidas por sus colaboradores.

www.benbaso.com 2

30. DE VIAJE: ILHA DO PESSEGUEIRO 31. JORNADAS EUROPEAS DE PATRIMONIO 2005 34. ANDALUCÍA-ALENTEJO: INTERCAMBIO CULTURAL FESTERO 35. EXCURSIÓN A LA TORRE DE DOÑA BLANCA, AL ALCÁZAR DE JEREZ Y AL PUENTE DE ALCANTARILLA. 38. JORNADA DE DIFUSIÓN EN VILLANUEVA DEL RÍO Y MINAS Y ALCOLEA DEL RÍO 40. CENTENARIO Y CEMENTO: VISIÓN DE UNA TITIRITERA 41. CONSTANTINA, RETIRO DE AGUA Y BOSQUE 43. ÚLTIMA VISITA CULTURAL DEL AÑO: ESPARTINAS Y UMBRETE 45. SAN TELMO O LA CONCIENCIA CIUDADANA. 46. NOS PREOCUPA... / ...Y PARECE DESPERTAR. 47. ESTUVIMOS / NOTA DE ESTILO


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Editorial Para todos nosotros resulta conocido que el Patrimonio de nuestras ciudades, al igual que en otras esferas sociales, es el resultado de la intervención de múltiples factores, cuya interacción produce la singularidad que contemplamos en uno u otro espacio urbano. De esta manera, las ciudades españolas, y las andaluzas en particular, deben su particular fisonomía, su singular apariencia, al producto de una Historia específica, amén de ser el fruto de determinadas intervenciones políticas que acompañan al crecimiento demográfico y económico. En los últimos años es frecuente escuchar con excesiva ligereza la expresión que viene a recordar que las ciudades son entes vivos y que, como tales, crecen, se transforman, cambian y también mueren. Ello es evidente y nadie viene a discutirlo en estos términos. Sin embargo, la ligereza de su uso y la reiteración de dicha expresión, repetida hasta la saciedad a modo de coartada, puede llegar a enturbiar cualquier debate en torno a un modelo de ciudad y confundir a la ciudadanía al llevarnos a aceptar que no hay que oponerse al crecimiento de nuestras ciudades. Todas las ciudades crecen, sin duda, pero no todas lo hacen en la misma dirección ni con la misma velocidad. Los ejemplos de Lagos o de Berlín pueden ser elocuentes en este sentido. Mientras que la ciudad nigeriana debe su rápido, y caótico, desarrollo al fuerte crecimiento demográfico, propio del tercer mundo, y a unas débiles estructuras estatales, la ciudad alemana presenta otros perfiles de crecimiento, fruto del violento pasado histórico y de un crecimiento económico que vino acompañado de importantes decisiones políticas relacionadas con su posición geopolítica. Por tanto, al resultar modelos diferentes ¿de qué crecimiento estamos hablando? ¿Cómo crece una ciudad? ¿Quién dirige su crecimiento? Estas preguntas, hoy por hoy, son inseparables del carácter democrático de una sociedad moderna, ya que su respuesta y la participación en ese debate resultan imprescindibles para quienes defendemos un determinado modelo de ciudad asociado a un determinado modelo de Patrimonio. Partiendo de la definición inicial de Patrimonio, la gran mayoría reconoce el altísimo valor patrimonial de nuestras ciudades, fruto del de-

venir histórico, del tránsito de culturas y civilizaciones que han dejado en nuestro suelo una impronta original y singular de tal calibre que avalan precisamente la calidad de nuestro Patrimonio. No es necesario recordar aquí y ahora el papel que juega el pasado romano y andalusí en la formación de nuestro Patrimonio, pero sí resulta necesario y urgente, repensar la dirección de futuro en la que estamos inmersos. Hasta hace pocos decenios, el débil crecimiento demográfico y económico español, acompañado de una insuficiente política de diseño urbano, apenas habían transformado el carácter de nuestras ciudades, que al cabo de los siglos conservaban un sello y una singularidad reconocible a la gran mayoría. Pero, muy recientemente, el "boom" de la economía española, mucho más que el crecimiento demográfico, está interviniendo de tal manera en el diseño de nuestras ciudades que corremos el riesgo de perder huellas, presencias, paisajes, vivencias, elementos diversos de un riquísimo y singular Patrimonio, irrepetible por tanto. Las ciudades españolas están creciendo a un ritmo insospechado, unidas, al parecer de manera inseparable, al auge del sector terciario y de la construcción. Las transformaciones son de tal calibre que en muy pocos años la costa malagueña, valenciana, alicantina

y recientemente la murciana, amenazan con extender una masa urbana continua y exactamente igual a otras masas urbanas en las que ha desaparecido prácticamente todo resto de algún tipo de Patrimonio Natural e incluso Histórico. El fenómeno se está extendiendo con rapidez a ciudades como Sevilla, prácticamente unida, o mal unida, a los municipios limítrofes, en una loca carrera en la que las llamadas "necesidades" de crecimiento, más bien del sector inmobiliario, son prioritarias en cualquier planeamiento, quedando el débil entramado patrimonial en una posición absolutamente secundaria. Y todo ello adobado con un discurso de modernidad, inherente al parecer a todas las grandes ciudades. La débil sociedad civil nigeriana quizás no pueda participar en el debate necesario para modificar su modelo de crecimiento, pero la sociedad española no puede, no debe, bajo ningún concepto, renunciar a su papel en el diseño de las ciudades. Estos no son los años de la Dictadura franquista, cuando la represión y el miedo impidieron que la sociedad expresara sus dudas o su rechazo al modelo de ciudad que ya se estaba pergeñando. Ahora, en una etapa democrática y moderna, no podemos dejar escapar la oportunidad histórica de participar en el diseño de las ciudades, de impedir tanto y tanto desaguisado, de frenar una especulación que busca el enriquecimiento de pocos cuando tantos siguen sin tener una vivienda digna, de construir, entre todos, finalmente, una ciudad más humana, más culta, más solidaria, más tolerante, más laica, más participativa, más "política", de la polis griega, en suma. Y ahí está el significado de modernidad, éste parece ser el concepto de moderno en una sociedad donde no hay apenas debate ciudadano en torno a las cuestiones más relevantes. Quizá ser moderno hoy significa comprender el valor del legado Patrimonial de cada ciudad y de cada pueblo y tener la osadía de pedir una política municipal más imaginativa y de mayor calidad. Defender una política Patrimonial de calidad supone rechazar el escaparate y parque temático en que se están convirtiendo muchas de nuestras ciudades, a la vez que plantear un crecimiento urbano en el que el Patrimonio de todos, aquello que nos hace ser singulares y diferentes, sea un factor decisivo en el modelo de crecimiento, ajeno, por tanto, al patrimonio privado como principal y, a veces, único motor de la ciudad. 3


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I JORNADA DE REFLEXIÓN Y AUTOEVALUACIÓN EN BEN BASO El pasado sábado 8 de octubre se desarrolló en los salones del Centro Cívico "Las Columnas" de la calle Pureza, la I Jornada de Reflexión y Autoevaluación que hemos desarrollado en nuestra Asociación, al tiempo que celebrábamos a continuación la Asamblea Ordinaria. La idea de celebrar este tipo de Jornada en Ben Baso venía debatiéndose desde hacía tiempo entre muchos de nosotros, dentro y fuera de la Directiva, especialmente entre quiénes considerábamos que era necesario desarrollar una cierta reflexión en torno al crecimiento de todo tipo experimentado por la Asociación en los últimos años, reflexión que viniera seguida de una valoración del mismo por parte del mayor número de socios y socias. Para ello, la Directiva redactó un Cuestionario de Reflexión y Autoevaluación con 14 ítems en torno a varias cuestiones relevantes de la Asociación, tales como Fines, Actividades, Trabajo de la Directiva, etc., cuestionario que se distribuyó a los socios y socias por correo ordinario y electrónico en el mes de junio. El objetivo era recibir los cuestionarios a la vuelta del verano para preparar la Jornada de Reflexión de octubre y con ellos organizar los Grupos de Trabajo de la misma. Sin embargo, tan sólo se recibieron 16 cuestionarios, (y entre ellos los de la Directiva) y no se juzgó conveniente tomarlos como único punto de partida de la Jornada del 8 de octubre, de manera que se invitó a los 55 participantes de la Jornada que comenzaran a partir del mencionado cuestionario. He aquí una síntesis de aquella Jornada. · En primer lugar, tenemos que agradecer el interés y el entusiasmo de todos los participantes en aquella Jornada, larga y densa como ella sola. La mayoría de los consultados valoraron muy positivamente el desarrollo de esta iniciativa, considerándola necesaria en el crecimiento interno. · La Jornada se desarrolló desde las 10 h., distribuidos los y las asistentes en 5 grupos de trabajo, que debatieron en torno a 7 ítems del cuestionario comen4

tado anteriormente, y cuyas conclusiones se expondrían posteriormente ante la Asamblea de Socios y Socias, con objeto de proceder al análisis colectivo y establecer pautas de actuación para los próximos meses. · La primera cuestión planteada hacía referencia al concepto de Patrimonio, tal y como está reflejado en nuestros Estatutos. Creemos, sin equivocarnos, que este punto fue uno de los más debatidos, y con más ardor, en la Asamblea posterior, apareciendo una valiosísima diversidad. Una mayoría de 34 socios-as opinó que el concepto está bien planteado en los Estatutos y que viene a coincidir con las actividades que habitualmente realiza la Asociación. Posteriormente, tras la intervención de los portavoces de los diferentes grupos, se entabló un apasionado debate en torno al concepto de Patrimonio, cuya síntesis podría ser la siguiente: la existencia de dos posiciones claramente diferenciadas, una que defiende un concepto más ligado al Patrimonio Histórico-Artístico, relacionándolo incluso con la génesis de Ben Baso, y otra posición defensora de un concepto globalizador, de carácter ecosistémico, que incluya además ideas de otros campos, tales como el Patrimonio Natural, la Etnografía, la Geografía, etc. El desarrollo del debate mostró que

éste, hoy por hoy, no es fundamental ni mayoritario en la Asociación, y que la profundización en el mismo, aunque enriquecedor, podría llegar a provocar más pérdidas que ganancias, por lo que se decidió no tocar el enunciado del concepto en los Estatutos y remitirnos, en todo caso, a la definición que la Ley de Patrimonio Histórico de Andalucía, en su artículo 2, hace del concepto: "El Patrimonio Histórico Andaluz se compone de todos los bienes de la cultura, en cualquiera de sus manifestaciones, en cuanto se encuentren en Andalucía y revelen un interés artístico, histórico, paleontológico, arqueológico, etnológico, documental, bibliográfico, científico o técnico para la Comunidad Autónoma." · Por otro lado, una mayoría opinó que los Fines de la Asociación se están llevando a cabo plenamente, aunque algunos de ellos se desarrollan poco o nada, tales como la potenciación del uso didáctico del Patrimonio, la integración del Patrimonio en los curricula escolares y la promoción de la investigación del Patrimonio. Respecto a esta cuestión última, se constató que no conseguimos definir un grupo de trabajo estable en torno a Didáctica del Patrimonio, vocalía vacante en la actualidad, y se presentaron ideas para dinamizar este campo, entre las cuales una de ellas ya está en


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marcha: la celebración de una Jornada de Intercambio de Experiencias Didácticas con el Patrimonio, desarrolladas por nuestros socios-as, y que se realizará coincidiendo con la celebración de la próxima Asamblea Ordinaria, en febrero. · En relación con las Actividades realizadas por la Asociación, la mayoría opinaba que eran coherentes con los Estatutos, siendo seguidas por un amplio número de participantes en aquella Jornada, aunque se establecían diferencias evidentes en cuanto al nivel de participación en una u otra actividad de la Asociación. La mayoría participa mucho en Actividades del tipo Jornadas de Difusión, Viajes, Asambleas y muy poco o nada en el intercambio con otras asociaciones, la Plataforma de Parques y Jardines, la Comisión Provincial de Patrimonio o la página web, aunque hay que matizar que estas últimas vienen siendo realizadas por tan sólo una persona. · Para mejorar la participación de los socios-as se aportaron muchas ideas,

entre las que destacamos la necesidad de una mayor comunicación que informe acerca de qué hacemos, dónde estamos, qué planes y actividades llevamos a cabo, etc., a través del correo ordinario, Internet e incluso SMS a los móviles. (Aunque se reconoció el esfuerzo realizado en este sentido, resultó evidente que muchos asociados-as, por ejemplo, desconocían incluso nuestra participación en la Comisión Provincial de Patrimonio. Lamentamos esta situación y procuraremos que no se repita en lo sucesivo.) Además, se sugirió la conveniencia de una Sede social para acercar a los socios, pero las dificultades técnicas de la propuesta (¿quién-es se responsabiliza de abrir todas las tardes?) y financieras (alquileres) aconsejaron estudiar la cuestión, aunque más en la línea de buscar un espacio para el cada vez mayor Archivo de la Asociación y almacén de fondos materiales (pancarta, libros, boletines, material de secretaría, etc.) Otra sugerencia al respecto planteaba potenciar todas aquellas actividades relacionadas

con el Patrimonio y el Aula. · En cuanto a las Actividades más valoradas por nuestros socios-as, destacaron las actividades de Formación, las Jornadas Ben Baso, los Viajes y el Boletín. Mientras que entre las menos valoradas figuraban la participación en la Comisión Provincial de Patrimonio, la página web, el intercambio con otras Asociaciones y la participación en la Plataforma de Parques y Jardines. · Con respecto a las sugerencias que ofrecen los socios-as hay de todo, aunque quizás las que más se repiten sean las siguientes: la necesidad de realizar más actividades didácticas con el alumnado, la necesidad de un equipo para la página web y la conveniencia de abrir un blog de denuncias haciendo mayor hincapié en las mismas, la conveniencia de una mayor difusión de la Asociación y sus actividades y, por último, la necesidad de una mayor y mejor comunicación, la conveniencia de establecer una doble vertiente en nuestras Jornadas de Difusión: externa, hacia la ciudadanía, e interna, hacia la Asociación, presentando experiencias didácticas sobre Patrimonio realizadas con el alumnado. · Finalmente, la mayoría valoró muy satisfactoriamente el trabajo desarrollado por todo el equipo de la Junta Directiva y se ofreció a colaborar más activamente, para lo cual se apuntaron varios socios y socias en los Grupos de TrabajoVocalías al finalizar la Asamblea. En este sentido, se pidió que la Vocalía de Enlace con los Pueblos recoja las denuncias y actué como la referencia de Ben Baso en los pueblos, ampliando así su campo de trabajo. · Por último, todos coincidimos al salir de la Asamblea que este tipo de encuentros resultaban necesarios, pero que debían desembocar en compromisos concretos de mayor participación de todos los socios y socias en el cada vez mayor abanico de actividades que desarrollamos en la Asociación, para alcanzar una mayor satisfacción y evitar la distancia que, a veces, se produce entre quiénes estamos en la Junta Directiva y el conjunto de socios y socias. La Junta Directiva (Nota: Esta información se ha realizado a partir del borrador del Acta de aquella Asamblea, recogida prolijamente por nuestra Secretaria, Julia Morales, y de los resultados estadísticos de los cuestionarios.) 5


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EL JARDÍN HISTÓRICO DE LA ALAMEDA DE HÉRCULES,EN SEVILLA

La creación de la Alameda de la Feria, que hasta 1845 no recibió el nombre oficial de Alameda de Hércules responde al primer ajardinamiento público del casco amurallado de Sevilla realizado en 1574, por lo que resulta ser, según el conocimiento de los entendidos e incluida la bibliografía especifica actual, el primer jardín público de la Edad Moderna del continente europeo, que es lo mismo que decir del mundo occidental. Es anterior al primer jardín público de Londres: Morefields (1605), al primer jardín público de Berlín: Unter den Linden (1647); al primer jardín público de Copenhague: la ciudadela del Frederikshaven (1680), al primer jardín público de Roma: el paseo del valle del Foro (1656), el primer paseo público y a la primera plaza ajardinada de París: Campos Elíseos (1670) plaza de los Vosgos (1610), etc. 6

HISTORIA Y PROYECTO DEL JARDÍN La fase de mayor importancia con respecto a la configuración de la fisonomía que presenta en la actualidad se debe a la intervención en la zona que procuró el Asistente Conde de Barajas en 1574. Gracias a esta intervención se crearon las principales trazas del jardín renacentista tal como lo vemos hoy, dotándose al recinto de una disposición geométrica ortogonal formada por dos paseos flanqueados por alineaciones de árboles de gran altura, acompañada de complejos elementos eruditos al servicio del homenaje que el Concejo brindó a la nueva dinastía de los Austrias y a la gloria de la ciudad, rememorando su antigua supremacía y origen míticos, por medio de la exhibición de los primeros y mejores restos gigantes arqueológicos de la ciudad, de escultura y de una decoración clásica en las fuentes, estas tareas al gusto rena-

centista fueron encomendadas a Asensio de Maeda, Bartolomé Morel, J. Bautista Vázquez y Diego de Pesquera. Para ajardinar la zona necesitaron construir unas grandes atarjeas para desecar aquel paraje inundable. La intervención seguramente se realizó a propuesta del rey Felipe II que, en su única visita a la ciudad en 1570, como aficionado al buen ordenamiento de jardines y bosques reales debió aconsejar sobre la conveniencia de drenar y mejorar aquella laguna infecta con los ingenios que sus ingenieros flamencos y holandeses usaban tanto en sus reinos de los Países Bajos como en las obras que él les encomendaba en España. Esta tesis está fundada en los datos aportados por una fuente de información, recientemente publicada, que indica el envío del proyecto desde la Corte, por tanto éste debió realizarlo alguno de los dos arquitectos reales que en aque-


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nes centrales de árboles eliminadas, de forma que la circulación rodada lo atravesaba por dos calles frente a la calle Santa Ana en un caso y frente a la de Belén en otro. En la última década se ha dispuesto de nuevo como un jardín de espacio único y continuo desaparecieron los dos pasos de vehículos mencionados y tendiendo a recuperar las ocho alineaciones de árboles de gran altura que en origen tuvo la Alameda. El Jardín de la Alameda tiene una estrecha relación medioambiental y paisajista con su propio entorno como espacio público, tanto por su proximidad como por la animada concurrencia juvenil que reúne.

llos años estaban al frente de los proyectos, Juan de Herrera ó Gaspar de Vega, siendo en consecuencia los probables autores de las trazas. Otro periodo a destacar en el enriquecimiento de este jardín lo procuró el Asistente Larrumbe en 1765, con la incorporación de las dos columnas del extremo norte rematadas con unos leones que portan las armas de España y de Sevilla realizadas en estilo Rococó por Cayetano de Acosta. En 1801 se realizó otra reforma menor pero de trascendencia para la imagen e higiene de la Alameda, consistente en el cierre de la atarjeas que recibían las aguas de las lluvias así como otras basuras, y la construcción de una cloaca general. El paseo fue objeto de distintas reformas menores; así, en 1852 se colocó en el extremo norte la pila del Pato, hasta entonces en la plaza de San Francisco, y se retiraron las fuentes mandadas colocar

en 1574 y en la reforma de 1765. El espacio público en el que estaba la Alameda era de mayores dimensiones hasta 1857 cuando, a propuesta del arquitecto municipal Balbino Marrón, se aprobó un proyecto de alineación en los cuatro frentes que supuso la ocupación con pequeñas manzanas de casas de parte del espacio público. Será en 1911, siendo alcalde el conde de Halcón, cuando elevó el suelo del jardín. Todas las reformas decimonónicas habían mantenido la ordenación del espacio de la Alameda como una unidad, sin ruptura, preservándolo al paso de los coches. Es en la reforma propuesta en 1936 cuando se ordena el espacio en la forma que hasta hace poco años tenía: una calzada para la circulación rodada que circundaba el paseo y éste se fragmentaba en tres sectores, uno central más largo y dos a modo de plaza salón, estos de los extremos con las alineacio-

DESCRIPCIÓN En la actualidad, los jardines de la Alameda de Hércules suponen la gran masa vegetal de 11200 m2 del centro histórico de la ciudad de disposición geométrica ortogonal limitadas por los frentes Este y Oeste por las fachadas de los edificios y en los extremos Sur y Norte por los monumentos construidos en los siglo XVI y XVIII. En conjunto forman un gran rectángulo atravesado longitudinalmente por dos calzadas. Por otra parte, esta zona boscosa se encuentra muy próxima al centro comercial y en la vía principal de acceso desde el norte al centro de la ciudad, ennobleciendo una de las entradas al sector administrativo y comercial con su notable arbolado y sus monumentales esculturas. De Este a Oeste, el jardín la Alameda se ordena con la siguiente secuencia: una alineación de arbolado en la acera del frente Este, sigue una calzada adoquinada de una vía de restringida circulación de vehículo a motor, cinco alineaciones de árboles de gran altura en el centro sobre un suelo uniforme a una solo nivel y enarenado adecuado a su condición de paseo y como lo ha sido desde el siglo XVI. Sobre el firme sabemos que hasta principios del siglo XX se reparaba el piso arenoso con ocasión de la celebración de las fiestas de San Juan y San Pedro. Continuando con la descripción seguimos hacia el Oeste pero hasta toparnos con el frente de fachadas tenemos que cruzar una calzada adoquinada de dos carriles y dirección única que se dirige al Sur, para llegar a una amplia acera que incluye la última alineación de grandes árboles. Por lo cual el ancho del jardín en dirección EsteOeste es la distancia que media entre las fachadas respectivas en el tramo más es7


IMÁGENES: PLANOS DE SEVILLA. COLECCIÓN HISTÓRICA (1771-1918). AYTO. DE SEVILLA, 1992. ICONOGRAFÍA DE SEVILLA. TOMOS I Y II.

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trecho esto es: entre la confluencia de calle Santa Ana con Alameda y calle Barco con Alameda. De Norte a Sur, el jardín la Alameda se ordena con la siguiente secuencia: comienza con las columnas levantadas por Cayetano de Acosta en estilo Rococó, en 1764-65, por encargo del Asistente Larrumbe. El jardín tiene una disposición axial y simétrica, queda ordenado por el eje de mayor longitud, donde los elementos ordenadores del espacio fueron los monumentos y las fuentes, el cual comienza en el centro del espacio existente entre los pares de columnas de ambos extremos. Sobre este eje se localizaban las tres fuentes mandadas construir en 1574. El agua dentro del jardín manierista era un elemento natural más, dominado por el ingenio del hombre, con ciertas connotaciones sensuales por la vía de la contemplación de la imagen reflejada, la bebida refrescante, del acompañamiento sonoro que provoca, o del refrigerio térmico. En los más atrevidos proyectos de aquella época todavía podía servir a otros usos, como era la sorpresa del desprevenido en aquellos surtidores disimulados en el pavimento y en grutas para escarnio de los propietarios, o, complicados artilugios que permitían provocar elegantes cascadas, juegos de aguas y en un prodigio técnico sorprendente música. En muchos de estos estanques además se disponían 8

otros entretenimientos como eran peces o vegetales que alegraban el conjunto. A los usos y funciones descritos contribuyeron las fuentes del eje principal de la Alameda. Ideados en su parte arquitectónica por Asensio de Maeda eran de aspecto italiano; parece que alguno pudo tener sucesivas tazas en altura, hechas en diversos mármoles y aspecto monumental. Estaban labradas con elementos ornamentales, de gran dominio naturalista, para proyectar en el agua, o figurados: ninfas y personajes mitológicos o emblemas históricos, animales etc. Sólo de dos de estas fuentes nos han llegado noticias: una, hecha por Diego de Pesquera, iba rematada por el dios Baco; la otra, obra de Bautista Vázquez, contenía las efigies de Neptuno y las Ninfas, de la fundición de sus bronces que las adornaban se ocupó Bartolomé Morel. El diámetro de la pila de cada fuente era de dieciséis varas. Nos hubiera sido de utilidad poder analizar las fuentes de la Alameda, si bien su desaparición nos inclina a buscar los restos de sus formas, Lleó Cañal ha apuntado la relación existente entre aquellas fuentes de la Alameda y la conservada de las Ninfas en Écija, construida entorno a 1592 por el arquitecto Francisco Fernández de Medellín. Asimismo, sugirió la posibilidad de que vestigios de la fuente de Neptuno y la Ninfas de la Alameda sean el fuste y la pila de la que hoy se conserva en la plaza

de la Magdalena. Ortiz de Zúñiga (16361680) refiere las tres pilas pero no hace una descripción de ellas "...bien labradas de piedra barroqueña, baxas, así porque el agua no alcanza a subir mucho por la poca altura que dimana, como por la comodidad del pueblo que las frecuenta...". En la reforma del asistente Larrumbe las fuentes se sustituyeron por pares de ellas, dispuestas de modo simétrico a igual distancia del eje central, para ello se trasladaron hacia un lateral cada fuente del siglo XVI y se emparejó de modo simétrico en cuanto al eje con una nueva realizada para la ocasión en 1765. Las fuentes así dispuestas llegaron hasta 1852 cuando el ayuntamiento presidido por José María Rincón mandó desmontarlas y sustituirlas por la pila del Pato que, procedente de la plaza de San Francisco, se instaló en el extremo norte del paseo. Todas ellas eran de cuatro caños, las dos primeras de piedra de Morón, la siguiente de jaspe, y las tres últimas de piedra de Estepa. Sobre la primera de las fuentes coinciden en su aspecto los cuatro óleos conservados de la primera mitad del siglo XVII, asimismo en el Archivo Municipal se conservan dos planos del siglo XVIII sobre la distribución del agua de la fuente del Arzobispo, que pueden proceder de la reforma que realizó el Asistente Larrumbe en 1765 . En el primero de ellos se ven las inmediaciones de las puertas de Córdoba y


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del Sol, reflejándose parte de la muralla y algunos de los conventos situados en el entorno: el Valle, Capuchinos y la Trinidad. En el otro plano, mucho más interesante para nuestro objetivo se representaron los puntos a los que llegaba el agua en el interior de la ciudad por medio de la conducción vieja y nueva. Las fuentes de la Alameda están dibujadas con un escaso detalle y mayor rigor en cambio tienen las del Duque y San Lorenzo. Para terminar en el extremo sur se encuentra el singular monumento ideado en 1574 como pórtico emblemático de recibimiento al jardín. Las dos monumentales columnas traídas por su valor arqueológico y vinculadas con el origen mítico de la ciudad, se conciben como extraordinarios pedestales para los retratos heroicos de los dos últimos reyes Felipe II y su padre Carlos V. Durante el mes de abril de 1574 se fechan en el Archivo Municipal las referencias documentales sobre el material necesario para extraer y trasladar los fustes de las columnas. En los documentos transcritos sobre estos trabajos por José Gestoso aparece como director de la operación de extracción y traslado el maestro fundidor Bartolomé Morell, experto en máquinas e ingenios, quien recibe una retribución de 15.000 mrvs. También incluía el aporte de todo el material necesario y el trasporte en "cajas de madera con rodetes" a través del trayecto existente desde el lugar de origen, pasando por la puerta de la Carne, y asumiendo el derribo de la muralla en las proximidades de la Laguna de la Feria. El traslado fue un acontecimiento social ya estudiado por Lleó Cañal, que desembocó en una discusión sobre el origen real de las columnas, que el pueblo sevillano, siguiendo la tradición local, reconocía como los pilares plantados por Hércules para marcar el emplazamiento de la ciudad. La conclusión a la que llegaron fue que procedía de un templo octástilo, dedicado a Hércules y probablemente de época trajana. La argumentación sobre el origen revela el elevado rigor de su análisis y crítica, así como la pasión por los restos arqueológicos característica de los humanistas sevillanos quienes gustaron de coleccionarlos. El curioso testimonio incluido en el Catálogo de los Arzobispos de Sevilla, trascrito por Lleó Cañal, recoge la expectación del círculo humanista que presenció el traslado, dándonos la medida del protagonismo adquirido por la obra y los restos arqueológicos en la ciudad.

Las labores se debieron multiplicar en los meses primaverales. En las canteras de Morón, Pedro Montañés, sacador de piedra, comenzó a extraer la necesaria para la realización de los pedestales y dos grandes bloques que Diego de Pesquera iba a convertir en Hércules y Julio Cesar . Diego Álvarez y Gonzalo Jiménez, carreteros, la transportaron desde las canteras de Morón hasta la Alameda y, el cantero Francisco Sánchez, construyó los pedestales de las columnas.

El Cabildo de la Ciudad debió buscar restos arqueológicos que complementaran las columnas ya extraídas y, conocida la existencia de los grandes capiteles procedentes del templo romano en unas casas del Cabildo Metropolitano, solicitó el 28 de mayo su cesión, el 4 de junio recibieron la autorización para extraerlos. La realización de las esculturas se contrató con Diego de Pesquera el 16 de junio de 1574, tasándose la hechura de la estatua de Hércules en 56.250 mrvs. y la de Julio Cesar en 60.000 mrvs. Los pagos fueron fraccionados según iba progresando el trabajo, el primero por adelantado el 15 de julio ,7.500 mrvs., y varios libramientos más con fecha, 8 de agosto, 26 de noviembre, y ya el 30 de diciembre se redactó la carta de pago. El jardín era un lugar más grande, donde la Ciudad puso en escena un programa iconográfico alegórico a la grandeza y gloria de Sevilla rememorando su antigua supremacía, por medio de dos figuras culturalmente vinculadas a la ciudad y que a la vez tenían una simbología universal. El concepto respondía al espíritu humanista de exaltación de la gloria humana a través de lo heroico, que se materializó en retratos alegóricos. Se eligió la tipología de héroe clásico que servía a la vez como homenaje a la nueva dinastía de los Austrias, aludiendo con el héroe a la gloria imperial de la dinastía y, de esta forma relacionar el presente con el pasado mítico al que se accedía mediante la genealogía real, identificando las figuras de Carlos V y Felipe II con Hércules y Julio César respectivamente. Con ello quedó definido el primer monumento civil de Sevilla, convirtiendo la estatuaria urbana en elemento ordenador de referencia simbólica y emblemática para la ciudad, que pronto tendría en la plaza de San Francisco la segunda de estas estatuas mitológicas convertida en monumento público. Para la representación de Hércules se incluyó la mayor copia hasta entonces hecha en Europa del Hércules Farnese, estatua encontrada sólo hacia pocos años en las termas de Caracalla, en 1546. El actualmente conocido como Farnese fue una estatua enormemente admirada desde el momento de su descubrimiento y con prontitud reproducida en Sevilla por Pesquera, el original había sido hecha por el romano Glicón en el s. III d.C. siguiendo el original de Lisipo. Antonio Albardonedo Freire 9


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romanas con pavimentos de mosaico perfectamente conservados, restos del viario, el lienzo de la muralla. En torno a esta obra empezó a catalizarse un movimiento ciudadano formado por asociaciones de defensa del patrimonio, ecologistas, vecinos, expertos, que desde sus distintas posiciones defendían un objetivo común: hacer de la Encarnación un espacio público, un lugar de encuentro, donde pudiera coexistir la plaza, el mercado y, la gran posibilidad de dinamización del centro, el museo de la ciudad. Este movimiento apeló a las distintas administraciones, organizó encuentros con las entidades europeas, mesas redondas, manifestaciones, campañas reclamando la supresión de las vallas (Queremos ver, queremos saber), acciones ciudadanas como el Día de las Escaleras, en el que se animó a la gente a subir y mirar. La acción de la Delegación Provincial de Cultura de la Junta de Andalucía y la elección de una nueva corporación municipal despertaron grandes esperanzas. La riqueza arqueológica de los restos descartaba la construcción del aparcamiento. Las vallas se eliminaron y los ciudadanos pudieron asombrarse ante los espléndidos restos almohades y romanos que aparecían a la vista de todos. Se prometió una campaña de difusión, visitas organizadas, la construcción del museo… La plaza de la Encarnación iba a ser el emblema de la ciudad. Para demostrar su entusiasmo la corporación convocó un concurso de ideas y ahí podemos fijar el principio del fin. La ambigüedad de las bases propició la presentación de proyectos creativos, que fueron evaluados más por su espectacularidad que por su adecuación a las características del espacio y su entorno. El ya denominado efecto Guggenheim, contagió a Sevilla, llevando a la aproba-

ción del proyecto más aparatoso y caro de todos los presentados. Los parasoles son un enorme elemento ornamental que cubre unas superficies duras que forman plataformas superpuestas sobre los restos arqueológicos - sin concretar un desarrollo museístico-, el mercado organizado en puestos circulares, y la plaza a la altura de las plantas superiores de las casas circundantes. Las diferencias con el museo bilbaíno son evidentes, la Encarnación no es una zona industrial desmantelada, el proyecto no es un edificio que se funde en el paisaje transformándose con el color del cielo y de la ría, sino una enorme carcasa, primero metálica y ahora de madera, y el autor no es Frank O. Gehry, el mundialmente conocido arquitecto norteamericano, sino un alemán Jürgen Meyer, experto en proyectos virtuales y con una exigua obra arquitectónica realmente construida.

A partir de ese momento se sucede la cadena de despropósitos, el edificio condiciona el uso del espacio y no al revés. La envergadura de los parasoles obligan a levantar los restos arqueológicos para poder proceder a su cimentación, las excavaciones se aceleran y empiezan a aparecer restos industriales de época republicana con un enorme interés cultural: fábricas de vidrio, centenares de lucernas, salazones. Ya no importa, el proyecto se impone de forma inexorable. El altísimo coste obliga a replantearse la creación de espacios lucrativos, poco a poco se perfila la idea de un gran centro comercial. El museo se ha olvidado. El espacio será rentabilizado por la iniciativa privada, incluyendo la plaza elevada. Los defensores del patrimonio son ahora calificados de retrógrados que se oponen a la modernidad. El movimiento ciudadano mientras tanto ha ido perdiendo fuerza, sólo algunas de las entidades que formaron la antigua Plataforma en Defensa de la Plaza de la Encarnación elaboraron y distribuyeron un manifiesto, que puede consultarse en la web de Ben Baso. El yacimiento está desmantelado, de llegar a realizarse, el museo de la ciudad tendría que apoyarse en una reconstrucción. Sevilla ha perdido su gran oportunidad. Sabemos que más pronto que tarde surgirá la reflexión y empezaremos a oir los lamentos por la Hispalis, Isbylia, Sevilla, que se nos fue. Siempre podremos decir que esto no ocurrió en medio del silencio y la indiferencia de todos. En el Ayuntamiento han quedado depositadas algo más de mil firmas de ciudadanos que se opusieron al proyecto. Angela Espín Gutiérrez 11


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ITINERARIO POR LA

SEVILLA DE CERVANTES. RINCONETE Y CORTADILLO Actividad interdisciplinar de Lengua y Geografía en torno a Sevilla y Cervantes en el I.E.S. "Atenea", Mairena del Aljarafe. Curso 2004-2005 La conmemoración del IV Centenario de la primera edición del Quijote ha sido, de manera evidente, el acicate y la excusa para desarrollar una serie de actividades en nuestro Instituto en torno a Cervantes, similar a las realizadas en otros centros educativos e instituciones del país. La elección del autor, por tanto, no es en absoluto original, ya que viene condicionada por la celebración del citado Centenario, aunque rápidamente pudimos comprobar la enorme potencialidad que Cervantes y su obra encerraba para el diseño y realización de una serie de actividades didácticas de carácter interdisciplinar. Se trataba ahora de proceder a la elección de un núcleo temático que pudiese aglutinar los Objetivos que pretendíamos, y que más adelante explicitaremos, y que aprovechase los recursos humanos y materiales de que disponíamos. Y en este sentido, debemos comentar que la elección de un Itinerario urbano por la Sevilla cervantina tampoco resultó ser una propuesta plenamente original. En efecto, una vez puesto en marcha el Proyecto y realizada la mayor parte de las actividades previstas, pudimos comprobar que otros compañeros y otras instituciones habían realizado proyectos similares, aunque diferíamos en cuanto al tipo de actividades y al itinerario finalmente elegido. En este sentido, debo comentar, que el origen último de muchas de las actividades por la ciudad de Sevilla, y ésta en concreto, parten de un trabajo de campo anterior, "Utilización de recursos urbanos en la didáctica de la Historia", realizado con otro compañero y que consistió, entre otros aspectos, en la elaboración de un Catálogo de todo tipo de placas conmemorativas que se encuentran en Sevilla. Gracias 12

a ese trabajo, pude recopilar entonces la información necesaria acerca de las placas que recordaban la presencia de Cervantes, o de algunos de sus personajes literarios, en la ciudad de Sevilla. Desde entonces, Leonor y yo, realizamos un primer intento de sacarle un rendimiento didáctico a las placas cervantinas años atrás, pero no será hasta este curso cuando los acontecimientos nos empujen a poner por escrito las experiencias que estábamos acumulando. A comienzos de este curso, evidentemente motivados por todo el ambiente de celebración del IV Centenario del Quijote, se propone una serie de ideas entre la Vicedirección y otros departamentos del centro, de manera que, conforme avanza el curso, va tomando forma un proyecto que culminó el pasado 22 de abril con la celebración del "Día de Atenea y El Quijote". Si nos decidimos a pre-

sentar aquí muy brevemente una explicación del mismo es porque creemos que la actividad de "La Sevilla de Rinconete" tiene más sentido precisamente en el seno de ese proyecto, puesto que las distintas actividades que forman parte de él refuerzan los mismos objetivos, métodos y contenidos. La programación, desarrollada entre octubre y abril, incluyó las siguientes actividades: · Plan de lecturas diseñado por el Departamento de Lengua Española. · Convocatoria del II Concurso de relato corto "Atenea", (motivos quijotescos) · Realización de un viaje cultural por la ruta del Quijote y Almagro, (1º Bach.) · Itinerario por la Sevilla cervantina, (3º ESO) · Celebración el 22 de abril del "Día de Atenea y El Quijote", (todo el IES), con la siguiente programación: - TEATRO: "Quijotescas Aventuras", a partir de una idea de dos alumnas del CAP de Lengua, y representado por alumnado y profesorado. - EXPOSICIONES: 1. Ruta cultural por La Mancha: otra forma de vivir El Quijote. 2. Sevilla en la época de Cervantes. - EL LIBRO GIGANTE DE EL QUIJOTE: dibujos realizados por artistas jóvenes de la zona a partir de textos quijotescos seleccionados por el alumnado. - MERCADILLO CERVANTINO: desarrollado por alumnado y profesorado. En cuanto a la actividad que estamos describiendo, organizamos unas actividades conjuntas que permiten desarrollar ciertos objetivos contemplados en las Programaciones Didácticas de Lengua y de Geografía del nivel de 3º de ESO. La propuesta fue asumida por nuestros Departamentos y realizada por


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todos sus componentes en los grupos de dicho nivel. Estas actividades se han contemplado desde una perspectiva metodológica que incluye Actividades de indagación, de realización de actividades dirigidas por el profesorado y de desarrollo en grupo. De manera sucinta, han partido de la lectura de la obra cervantina "Rinconete y Cortadillo", para venir a desembocar posteriormente en una visita a los lugares que Cervantes ubica en dicha obra en la ciudad de Sevilla, para lo cual el alumnado se repartió en dos turnos. Estas actividades han exigido, por tanto, una planificación anterior a la visita, durante la misma y posterior a ella. De manera sucinta, los Objetivos básicos con los que hemos trabajado en este proyecto fueron los siguientes: · Acercar al alumnado a la vida y obra de Miguel de Cervantes. · Desarrollar hábitos de lectura comprensiva. · Adquirir un vocabulario específico. · Despertar el interés por conocer los espacios literarios. · Practicar el comentario de textos narrativos. · Aproximación al habla de germanías. · Practicar técnicas de trabajo: resúmenes, esquemas, trabajos. · Analizar el concepto de ciudad y sus funciones características. · Analizar la evolución histórica del casco urbano de Sevilla. · Conocer las características del paisaje urbano en Andalucía. · Adquirir técnicas de análisis e interpretación de planos urbanos. · Obtener información a través de diversas fuentes: textos, grabados, fotos, etc. · Desarrollar valores de respeto por la memoria histórica de las ciudades y de preocupación por el Patrimonio. Por otro lado, las actividades que hemos trabajado en el Aula en ambas asignaturas, para alcanzar los objetivos propuestos fueron éstas: · Lectura de la novela "Rinconete y Cortadillo", de Miguel de Cervantes. · Análisis de las "Novelas ejemplares" en la obra de Cervantes. · Breve investigación acerca de la presencia de Cervantes en Sevilla. · Referencias sevillanas en la obra cervantina: análisis de espacios urbanos, de campos semánticos y redacción de un episodio de "Rinconete" en forma de relato o noticia.

· Búsqueda de vocabulario específico de Historia, Geografía y Lengua presentes en la novela. · Análisis del plano urbano de Sevilla en el Antiguo Régimen: origen islámico y cristiano. · Localización de los lugares cervantinos en el plano de Sevilla. · Itinerario urbano: los lugares cervantinos. Actividades en grupo con un cuestionario dirigido. · Elaboración de informes individuales y en grupo, y de murales para el día de "Atenea y el Quijote". Es evidente, como ya apuntábamos al principio, que la elección de "Rinconete y Cortadillo" se debe a que es el texto cervantino más centrado en Sevilla y en el que el autor desentraña el cuerpo y alma de esta ciudad con una impresionante lucidez. Considerábamos que era una manera privilegiada no sólo de acceder a la literatura de Cervantes sino de traspasar las murallas de Sevilla de fines del XVI y comienzos del XVII, en la idea de la literatura como "creadora de mundos posibles" y valorando la calidad de un libro cuando éste te "persigue" después de cerrarlo y te inundan sus personajes, sensaciones, ambiente, etc. cuando retornas a él. En este sentido, conscientes de la dificultad del texto cervantino para el alumnado de 3º de ESO, se desarrolló una lectura programada del mismo en el Aula, aclarando la profesora todo tipo de dudas, comentando juntos la obra e introduciéndonos en la literatura de Cervantes referida a Andalucía, desde el propio Quijote, pasando por obras tales como

"El rufián dichoso", "El coloquio de los perros, "La española inglesa", "El celoso extremeño" y, por supuesto, "Rinconete y Cortadillo". En cuanto al itinerario propiamente dicho, tras la realización de las actividades previas descritas anteriormente, se proporcionó al alumnado un cuadernillo en el que figuraba la relación de placas cervantinas seleccionadas para el paseo. Dicha selección se hizo en función del tiempo previsto, (de tres a cuatro horas con un descanso intermedio), del espacio a recorrer y de la edad del alumnado y vino a coincidir con el recorrido que se realizó para las VII Jornadas de Difusión del Patrimonio "Ben Baso" en el pasado mes de Abril. El cuadernillo incluía el texto de las placas cervantinas seleccionadas, así como una batería de cuestiones literarias y geográfico-históricas que deberían ser resueltas tras la observación del espacio y/o la explicación del profesorado. Para el profesorado, se había confeccionado previamente otro material (a disposición de cuantos deseen acercarse a Sevilla y Cervantes, con sus alumnos), donde se ampliaba la información pertinente y que posteriormente serviría para unas Jornadas cervantinas que organizó el CEP de Castilleja y que realizamos los profesores firmantes. El resultado de la experiencia resultó tremendamente positivo en todos sus aspectos. El alumnado disfrutó, leyó, trabajó y finalmente aprendió de una manera tremendamente eficaz y participativa, como pudimos constatar tras la oportuna evaluación realizada de todas las actividades planificadas con motivo del año cervantino. Por último, creemos necesario advertir que en ningún caso nos consideramos expertos en la obra cervantina o en la Historia de Sevilla en los siglos XVIXVII. Más bien somos artesanos de experiencias didácticas, que consideramos que han contribuido a acercar a nuestro alumnado tanto a Cervantes y su obra, como a la historia y transformación de la ciudad de Sevilla, desde una perspectiva muy agradable y bastante fructífera. Y, desde luego, con esta experiencia no sólo hemos aprendido, sino que además hemos disfrutado considerablemente, tanto el alumnado como el profesorado. Leonor Osuna Izquierdo y Esteban Moreno Hernández 13


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A VUELTAS CON LA

COMISIÓN Desde el pasado 27 de abril, con muchas dudas y sólo una certidumbre, una socia de Ben Baso como representante del movimiento ciudadano de Defensa del Patrimonio, y en calidad de invitada, con voz pero sin voto, se incorporaba cada miércoles en la mañana a la Comisión. La Comisión Provincial de Patrimonio Histórico es un órgano de consulta con funciones de asesoramiento, informe y coordinación, y con capacidad para emitir informes en las siguientes ocasiones: · Autorización para la actuación sobre Bienes del Patrimonio Histórico. · Propuestas de catalogación o declaración de interés cultural de Bienes del Patrimonio Histórico. · Declaración de Zonas de Servidumbre Arqueológica. · Cuando sea requerida para ello por el Delegado Provincial de la Consejería de Cultura y Medioambiente. En cuanto al carácter de las decisiones obtenidas, a veces son vinculantes y otras no, dependiendo de un corpus legal de gran complicación y extensión. Esta Comisión está regulada por el artículo 106 y 107 de la Ley de Patrimonio Histórico de Andalucía de 1991 y por el Reglamento de Organización Administrativa del Patrimonio Histórico de Andalucía desde los artículos 24 al 30, más disposiciones adicionales, transitorias, una derogatoria y una final. Voy a detenerme en el artículo 26, donde se regula su composición: Presidente: El Delegado Provincial de la Consejería de Cultura y Medio Ambiente. Vocales: El jefe de Servicio de Coordinación de la Delegación Provincial. El Jefe de Servicio de Bienes Culturales de la Delegación Provincial. El Arquitecto, el Arqueólogo y el Historiador del Arte de la correspondiente Delegación. Un representante de la Delegación Provincial de la Consejería de Obras Públicas y Transporte. 14

Un representante de la Universidad respectiva, designado por el Rector. Tres representantes de la Federación Andaluza de Municipios y Provincias. Una persona de reconocido prestigio en materia de Patrimonio Histórico designado por el Consejero de Cultura y Medio Ambiente. Actuará como Secretario un funcionario de la Delegación correspondiente licenciado en Derecho, designado por el Delegado. Asistirán a las sesiones de la Comisión, con voz pero sin voto, un representante de cada una de las Corporaciones Locales que se vean afectadas por los asuntos del orden del día, designados por las respectivas Corporaciones conforme a la legislación del Régimen Local. La designación como miembros de la Comisiones provinciales del Patrimonio Histórico de personas ajenas a la Administración de la Junta de Andalucía tendrá carácter honorífico, sin perjuicio del abono de dietas y desplazamientos que, en su caso, pudieran corresponder. También es interesante el artículo 27, ya que regula cuándo las comisiones provinciales emiten informe: … · Proyectos de obras y otras actuaciones sobre bienes inmuebles que deban ser autorizados por los órganos competentes en materia de protección del Patrimonio Histórico. · Adecuación de las autorizaciones o licencias concedidas por los ayuntamientos de los conjuntos Históricos que cuenten con un planeamiento urbanístico aprobado conforme al articulo 20 de la Ley 16/1985. · Informar los proyectos museológicos y los programas museográficos que le sean sometidos por la Dirección General de Bienes Culturales. ….. Además de todo lo anteriormente expuesto fueron fijados criterios por la Comisión de Sevilla en Carmona en otoño de 2002, siendo nuestro representante en aquel momento Víctor Fernández Salinas.

Mi percepción como representante en la misma es que los criterios con los que se actúa son muy arquitectónicos y no se tienen en cuenta otras visiones del Patrimonio más actuales y progresistas; a modo de anécdota comentar que, si hiciéramos una lectura geográfica y estratégica de la mesa, ésta estaría "escorada a babor", donde se vierte toda la información por parte de los ponentes de la sesión. A la derecha están sentados los representantes de distintos sectores de la arquitectura, de forma que los que deseen ver planos y otra documentación deben estar continuamente en movimiento y, a veces, mirando por encima de otras personas, lo que desde luego carece de amabilidad y comodidad. Se hace necesaria una mirada global y en escala de la ciudad, con criterios de Patrimonio Cultural y Natural, en más de una ocasión hemos sugerido y pedido que se incluyan geógrafos, antropólogos, y/o sociólogos en la misma, que hablemos de otros Patrimonios, y que el peso no resida sólo en lo arquitectónico y monumental. En 1991, cuando la ley fue dictada, la Consejería unía Cultura y Medioambiente y hoy, sin embargo, asistimos a su gran divorcio. No dudo el intento por parte de la Comisión de proteger el Patrimonio, pero con un carácter antiguo que adolece de exceso de ejecución y poca reflexión. Las opiniones no van, muchas veces, más allá de la observación de puntos arquitectónicos, creo que tendríamos que hacer nuestra la máxima ecologista: piensa globalmente, actúa localmente. En alguna ocasión he acompañado a visitas técnicas y aquí he notado que las indicaciones son tibias, intuyo que existe un mal generalizado al hablar ante otros técnicos por miedo a molestar, a entrar en las competencias de otros profesionales. Existe un celo excesivo para no molestar al otro, esto lleva a que algunos tengamos la sensación de que no existe una verdadera preocupación por defender el Patrimonio, aunque en términos de educación y humanidad se entiende.


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El concepto de Patrimonio Monumental parece sólo llevar a la contemplación y al deleite, pero se asimila a lo antiguo, vetusto y poco fresco; sería necesario difundir otros discursos como el defendido por Franco Bianchini cuando nos cuenta que la conservación del Patrimonio ayuda a la creación del imaginario ciudadano y que en momentos como los actuales, en que la estandarización y el ritmo diario nos lleva a la desconexión entre un acto cotidiano y otro, el Patrimonio ayuda a la creación de un sentimiento colectivo que favorece el reconocimiento, la pertenencia a un lugar y a una colectividad. La Comisión no es un lugar de denuncia por lo que muchas veces, tras los comentarios de la parte ciudadana a la que represento, habría que hacer escritos dirigidos al presidente de la misma. Tristemente con ello sólo aumentamos la ya fuerte burocracia y papeleo existente, una de las cuestiones que tan hábilmente ha sabido crear la administración en estos 25 años de democracia orgánica. Nuestra historia en la Comisión se remonta casi a los momentos del nacimiento de la asociación cuando fuimos invitados a pertenecer a ella, con voz pero sin voto. En aquellos momentos fue decisión de la primera junta directiva, y con mi opinión personal muy clara, que no era el momento de pertenecer a la misma. Nuestro desconocimiento del corpus legal, de la complejidad de Sevilla y su provincia y de otros pormenores, era grande; no hay que olvidar que provenimos del mundo de la educación y nos pareció que más bien podríamos ser utilizados y servir de aplauso silencioso a una política que nos era ajena.

Más tarde esta invitación se reiteró y la hicimos extensiva a otras asociaciones de Defensa del Patrimonio, conviniendo ADEPA y Ben Baso en presentar un candidato a la misma, otorgándole nuestra confianza a Víctor Fernández Salinas, que actuó durante dos años como nuestro representante, estando presente en la reunión de Carmona de 2002, en la que, como ya hemos comentado, se fijaron criterios de actuación. Por distintos motivos, entre ellos una apretada agenda, Víctor F. Salinas se vio obligado a dejar de asistir a la Comisión siendo sustituido durante un breve periodo de tiempo por el también profesor J. Manuel Borrás, después se abrió un largo periodo en que las asociaciones de Sevilla capital estuvimos ausentes de la Comisión hasta nuestra vuelta en abril de 2005. Esta decisión conllevó muchas vueltas: debemos, no debemos, es conveniente, no lo es… No sé real y claramente qué es lo mejor, pero considero que es necesario que la ciudadanía esté presente en lo que sucede y que dejemos nuestra voz en todos los lugares y ámbitos. El panorama es bastante desolador, la arquitectura popular y civil está en grave peligro, en Sevilla debido a la especulación, y también en los pueblos. Es asombroso ver cómo aquellos que hasta el momento se han salvado de la voracidad de las constructoras ya ven acercarse a los "aguilillas". Existen pueblos que incluso han agotado su término municipal, este es el caso de Gines; considero urgente una nueva ley de financiación de los ayuntamientos… Considero que nuestra presencia es necesaria, podemos aportar criterios novedosos aunque muchas veces suenen a chi-

no. Por otro lado creo que con una buena organización conseguiríamos pequeños éxitos, claro que sin dejar de ser héroes del fracaso, imagen por otro lado literaria, ética y estética. Pero siendo prácticos y a corto plazo, hay que conseguir que otros profesionales estén en la Comisión aportando criterios novedosos sobre la ciudad y su Patrimonio. Se hace necesario aportar formas nuevas de organización y funcionamiento, estar informados e informar a los colectivos de los que formamos parte, ayudar a la protección y mantenimiento del Patrimonio de nuestros pueblos y ciudades desde la participación ciudadana y el voluntariado. Para ello sería necesario una labor eficaz que pasa por organizar grupos de apoyo, asesoramiento y seguimiento, crear redes de ámbito provincial, incluso autonómico y nacional. Nuestra labor no es sólo contar con información, sino incidir en los cambios de concepto de qué es Patrimonio y de sus criterios, hacer que se cumplan medidas más conservacionistas y ampliar el discurso patrimonial a la ciudad como conjunto, al imaginario y a la intangibilidad, a los patrimonios emergentes; lógicamente velar por el cumplimiento de la normativa. A vueltas con la Comisión… muchas veces me pregunto si es conveniente participar o quedarnos al margen y siempre considero que es necesario que el movimiento ciudadano esté en estos lugares de poder, manteniendo una posición crítica, informada y competente; claro, otra cuestión es quién está dispuesto a llevarse más de un sofocón, a actuar siempre como Pepito Grillo y a gastar buena parte de su tiempo y su energía, por no decir muchas incorrecciones también, pero que son pagadas con la misma moneda. De todas formas esto no se entiende más que si partimos de palabras como compromiso social, ética y ciudadanía activa. Para terminar sólo informaros que se está redactando una nueva ley de Patrimonio de la que podéis encontrar avances en www.parlamentodeandalucia.es y que me encantaría que recogiera la figura de un "Cuerpo de Inspectores" que velen por el Patrimonio al igual que ya existe el correspondiente en Hacienda. Será el momento de hacer nuestras aportaciones. A vueltas con la Comisión, a vueltas con el Patrimonio, a vueltas con... Ana Avila 15


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UNA PECULIAR

VISITA A ESTEPA La realización de la visita a Estepa, que en la pasada primavera organizó la red de enlace con los pueblos, saldaba, por mi parte, una vieja deuda pendiente con Juan Cabello, que , meticuloso y constante como es, llevaba tiempo dándole vueltas a la idea. Y a la par me ofrecía la oportunidad de regresar, siquiera por un día, a años dejados atrás en Estepa, cuando la jornada para mí comenzaba a las claras del día, contemplando la inconfundible silueta de su casco y la afilada torre de la Victoria recortarse en negro contra la amanecida que comenzaba al otro lado del cerro. Años que pase junto a los compañeros del IES Ostipo, a los pies del cerro Becerrero, con vistas de privilegio, sobre los pinos, de las murallas, torreones y campanarios que coronan el S. Cristóbal. La mañana se dedicó precisamente a este cerro de S. Cristóbal, el recinto primitivo de Estepa, desde cuya altura se comprende perfectamente el carácter defensivo de su emplazamiento, ubicado en un enclave estratégico. Estepa constituye un punto fuerte que domina la zona de contacto entre la Campiña, al Oeste, la vega del Genil, al Norte, y la Serranía, al Sur y al Este. Tres zonas con economías claramente diferenciadas y que hacían de Estepa un privilegiado punto de confluencia e intercambio. Esta situación a medio camino de tantos lugares es apreciable en las manifestaciones artísticas que sintetizan, en un peculiar estilo, influencias sevillanas, ecijanas y cordobesas y en menor mediada malagueñas y granadinas. El poblamiento de la comarca está documentado desde el Paleolítico como muestran los selectos y bien cuidados restos conservados y expuestos en el museo dedicado al erudito local Martín Recio, que recogió personalmente buena parte de las piezas. Su disposición y proximidad al centro, apenas un agradable paseo entre pinos por el cerro del San Cristóbal, nos permitió organizar alguna que otra visita didáctica con los alumnos, y a Ben Baso le ofreció una momento de sosiego en una mañana bastante ajetreada e intensa. 16

La ocupación urbana estable del cerro se remonta, al menos, al periodo tartésico como parece deducirse de los resultados obtenidos en las últimas catas efectuadas, pero serían los cartagineses quienes, apreciando sus evidentes cualidades defensivas, fortificaron la población, estableciendo una sólida muralla, para controlar desde ella la ruta de comunicación entre el valle del Guadalquivir y el levante. La Ostippo romana, identificada con la Astapa que cercó y conquistó a sangre y fuego Marcio con sus legiones, según cuenta Apiano, fue una próspera ciudad romanizada que recibe la categoría de libre y se especializó en el cultivo del olivo y los cereales, así como el suministro de piedra para las construcciones de villas y edificios de la comarca. Su privilegiada posición estratégica la convierte también en una plaza disputada en el periodo de ocupación musulmán, siendo objetivo de razzias y combates constantes entre Granada y Sevilla hasta que AlMutamid de Sevilla, la incorpora a su reino y establece una sólida guarnición en la fortaleza. En agosto de 1240 es conquistada por Fernando III el Santo llegando desde Écija. Es entregada en 1267 a la orden de Santiago como puesto avanzado de fronte-

ra para defender la campiña de las numerosas incursiones musulmanas provenientes del cercano reino granadino. La última de ellas, en 1461, lleva a Muley Abuhacem, hijo del rey de Granada, a saquea el arrabal de Estepa situado en la ladera norte. Cuando se retiraba a Granada con el botín fue derrotado en la Roda por la expedición de socorro que, al mando del conde de Arcos, llegaba desde Marchena respondiendo a la petición de auxilio de los estepeños. Una demostración evidente del buen funcionamiento del sistema de comunicaciones entre castillos y torreones que hemos estudiado en tantas fortificaciones de la Banda Morisca. Se comenta que la iglesia de Santa María de la Asunción, a medias gótica y a medias renacentista, se levanta sobre el solar de una antigua mezquita y que fue puesta bajo tal advocación por haber sido conquistada la ciudad por Fernando III el 15 de agosto de 1240. Su aspecto exterior de fortaleza se debe a la Orden de Santiago que integró el edificio en su estructura fortificada de defensa de la villa. La torre del Homenaje, levantada en el antiguo castillo-palacio, hoy derruido por los años, por el Maestre de la Orden de Santiago, D. Lorenzo Suárez de Figueroa (1387-1490), posee una altura de 26 metros, conservando en la mitad de su construcción una sala cubierta por bóveda de crucería octogonal decorada con hojas de higuera, emblema de los Figueroa, y veneras, emblema de Santiago. La terraza superior ofrece una hermosa vista de la ciudad, que queda a los pies, las primeras estibaciones de la sierra y la inmensa campiña de cerros cuajados de olivares. El austero exterior del convento de Santa Clara, que data de 1598, no permite sospechar la rica decoración interior. El retablo mayor es una pieza maestra plateresca redecorada con elementos barrocos. Entre sus tallas destacan una Virgen del Pilar del siglo XVI y un San José del siglo XVI del circulo de Mena. Pero lo más interesante es la rica decoración pictórica barroca de la nave del templo que contiene una compleja y rica iconografía de santos, escenas bíblicas y


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evangélicas. El otro convento del cerro, el de San Francisco, fue dejado atrás por problemas de visita. Su iglesia, de mediados del s. XVII, conserva entre sus tallas una imagen de San Francisco de Asís, joya incomparable de la escultura barroca y de un increíble realismo, atribuida a Salvador Carmona, y una Inmaculada Concepción de la escuela granadina, ambas obras del siglo XVIII. Durante el Renacimiento, tras la conquista del reino de Granada, la ciudadela alta perdió su valor militar y la población fue abandonando el cerro de S. Cristóbal para instalarse en la ladera. Los torreones quedaron abandonados y uno de ellos, situado junto a Santa María, sería aprovechado más tarde para convertirlo en panteón familiar del cementerio ubicado entre las murallas. La villa de Estepa se desarrolló urbanizando la ladera norte donde se ubica actualmente la población abierta a la campiña. En 1559 la villa se convierte en señorío cuando Felipe II la vende al comerciante genovés Adán Centurión por 550.000 ducados, pese a la oposición del cabildo estepeño. El escudo de la familia, formado por una rosa cubierta por una banda ajedrezada en diagonal, puede apreciarse en muchos de los templos locales. La independencia de Estepa se acentuaba además por constituir una vicaría eclesiástica exenta del control arzobispal. Durante el s. XVIII la explotación de la riqueza agrícola de la comarca permite a la villa un periodo de esplendor, manifestado en la decoración de los templos y las fachadas de numerosos palacios, marcadamente rica en manifestaciones artísticas dieciochescas. Descendiendo la ladera norte del cerro de San Cristóbal, nos adentramos en el casco urbano de Estepa, agazapado sobre la ladera, en el sentido de crecimiento de la propia población, descendiendo desde la Baja Edad Media hacia la llanura. La villa fue extendiendo una red de calle amplias, horizontales, de gran longitud, adaptadas a las curvas de nivel, orientadas de Este a Oeste, y unas callejas estrechas y con fuerte pendiente, que descienden con una distribución radial y conducen, desde el cerro al llano, las aguas de arroyada en días de lluvia. Lo sugestivos nombres de algunas de ellas (Peligro, Peñasco, Tropiezo) nos ofrecen una clara idea de su fisonomía. Esta peculiar distribución del callejero marcó fuertemente el panorama social de Estepa, hasta el punto de que todavía, a principios del s. XX, todos los labradores y ricos propietarios de la ciudad residían en las amplias ca-

lles horizontales del centro de la población y los jornaleros en las callejas en pendiente que sólo comenzaron a empedrarse con las obras sociales para combatir el paro emprendidas por los ayuntamientos republicanos.

Al internarnos en el casco la primera imagen que nos sale al paso, alzándose majestuosa contra el cielo, es quizás el monumento más representativo de Estepa, su imagen más repetida: la torre de la Victoria. Monumento Nacional desde 17


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1955, con sus 40 metros de altura, es el único resto, junto al hueco cascarón de la iglesia, que queda en su lugar original del convento de frailes mínimos de Nuestra Señora de la Victoria. Fue construida en la segunda mitad del s. XVIII y consta de cinco cuerpos de distintos órdenes arquitectónicos y de tamaño decreciente, perfectamente modulados, más recios y cerrados los inferiores, airosos, ligeros y recargados de decoración los superiores, lo que contribuye a la sensación de ligereza y elevación que produce. La iglesia de San Sebastián, sita en la plaza de su mismo nombre, es un templo de aire renacentista, de tres naves, más dos de capillas laterales, con presbiterio cuadrado construida en la segunda mitad del s. XVI por el arquitecto genovés Vicente Boyol, llamado a Estepa por los Centurión. Encierra varias imágenes de gran valor artístico, principalmente de la escuela granadina del siglo XVIII, como un San Juan Bautista y un San Francisco de Paula que no pudimos ver por encontrase el templo en pleno proceso de restauración. Su monumental portada lateral, abierta a una pequeña plaza, sirvió de fondo para la foto de grupo. Esta construcción dieciochesca, coronada con la virgen de la Victoria, era la portada del antiguo convento mínimo y fue trasladada a esta ubicación cuando se derribó. La tarde, tras unas horas de comida y charla en el manantial de Roya, comenzó con la visita a la iglesia de Nuestra Señora de los Remedios, antigua ermita de la Vera Cruz, edificada en origen a las afueras de la población, en el inicio del camino de Osuna. El crecimiento de la ciudad con el barrio surgido en torno al camino de Roya, la ha situado hoy casi en el centro de Estepa. Esta iglesia, hoy templo auxiliar de la parroquia de Santa María, consta de una amplia nave central, probablemente del s. XVI, reformada y ampliada en el s. XVIII con capillas laterales y un presbiterio diferenciado, con un gran camarín adosado tras un retablo mayor, de estípites, obra del tallista ecijano Carreño. Tras el altar mayor el espacio se distribuye, con una disposición peculiar del barroco de las campiñas de Sevilla y Córdoba, con una parte baja ocupada por la sacristía y una parte alta donde se ubica el camarín de la virgen, decorado con un exuberante conjunto de imitaciones de jaspe, pinturas y relieves del siglo XVIII. Nada diremos de los peculiares modales del párroco. Lo más opuesto posible a Adolfo, el anterior párroco, un hombre amable, culto y preocupado 18

por el patrimonio que llevó a cabo, con gran tenacidad, la restauración del templo que ahora su sucesor nos impedía ver. Tampoco comentaremos sus dotes diplomáticas que nos trajeron a todos a las mentes, y a la boca, la famosa y repetida cita cervantina. Emprendimos el paseo por la calle Castillejos adentrándonos por la avenida monumental en la que se localizan las mejores casas señoriales de la población, la mayoría ocupadas hoy por oficinas y bancos. Grandes ventanales enrejados, casas de gran altura, marcos de puertas y ventanas de blanca piedra caliza local a juego con las paredes encaladas y acerados de pulidas e irregulares losas que se convierten en deslizantes pistas en días de lluvia, constituyen el peculiar paisaje de esta avenida que nos adentra en el corazón de Estepa. Sorprende encontrar a media calle, sobresaliendo de la línea de fachadas blancas y finas rejas, las imponentes columnas salomónicas de la portada del palacio de los marqueses de Cerberales. Esta antigua residencia de los vicarios de Estepa,

cuyo escudo figura en la parte superior de la fachada, es uno de los ejemplos de arquitectura civil más exquisitos del siglo XVIII que pueden encontrarse en la Campiña y buena muestra del esplendor que la expansión agrícola del s. XVIII significó para Estepa. La iglesia de Nuestra Señora de la Asunción, la patrona de Estepa, fue construida en la segunda mitad del s. XVI, cuando la villa comenzó a desarrollarse en el llano bajo el impulso de los Centurión. Hoy su escudo campea en el presbiterio, entre la maraña de barroca decoración que cubre las paredes imitando tapices y yeserías con un sobrecogedor efecto cubriente. En la plaza mayor la tradicional fachada del Ayuntamiento ha sido cubierta por una poco afortunada restauración/reconstrucción que la ha dejado irreconocible. Espero que al menos continúe en el sobrado superior, junto a la máquina del reloj, la amplia estancia ocupada por el archivo, en el que tantas mañanas invernales pasamos, a la cálida luz de los ventanales, ojeando viejos papeles, mientras, abajo, los abueletes iban ocupando los bancos más soleados de la plaza. Terminamos nuestra visita en la iglesia de Nuestra Señora del Carmen. El andamiaje de la fachada nos impidió saborear el rico juego de mármoles de la compleja fachada y su portada-retablo. El barroco sevillano, con toques de Priego y Lucena, desplegado en el Carmen nada tiene que ver con el modelo italiano. La portada retablo, tallada a mediados del s. XVIII, joya del barroco andaluz, presenta dos cuerpos ondulados y cuajados de elementos decorativos, en los que se juegan con el contraste del blanco y el negro. En la pequeña nave de la iglesia el retablo mayor, así como los abigarrados laterales, cuajados de retablos, cornucopias y otros adornos, constituyen perfectos ejemplos de como el recargamiento decorativo de mediados del XVIII contribuye a crear un ambiente sobrecogedor. Conforme regresábamos hacia los Remedios, donde nos esperaba el autobús, tuvimos todavía tiempo de observar en el dintel de piedra de las casas cercanas el escudo carmelita, antiguo signo de propiedad sobre el edificio, que muchos vecinos han reproducido como elemento decorativo y signo distintivo del barrio. Y es que el patrimonio sigue siendo el más fuerte signo de identidad de un pueblo. José Manuel Navarro Domínguez


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SINSABORES DEL PASEANTE URBANO NOTAS PARA UN CENSO DE DISONANCIAS CALLEJERAS La mano poderosa de la tecnología, movida por el mercado y la Administración, imprime marcas instantáneas sobre el rostro de las ciudades. En el pasado, los procesos duales de sustitución o de mantenimiento, que aseguran la reproducción del tejido urbano, solían ser comedidos, si excluimos guerras u otras calamidades. Ello venía impuesto por la limitación de técnicas y materiales. La construcción de hoy es en cambio tan expeditiva y poderosa que a bajo precio sumerge la ciudad bajo ondas de actualización, veloces como las de una página web. Ello hace que tanto el patrimonio superviviente como el sacrificado sean periódicamente cubiertos por capas nuevas de ciudad; y que no pocas de las intimidades que componen la fisonomía urbana sean desfloradas para instalar sobre ellas un rictus vacuo. Al recorrer las calles y plazas en nuestras ciudades, notamos cambios de atmósfera que nacen de las reformulaciones del espacio público. No se tratará aquí de los procesos de fondo: tanto de creación (nuevo urbanismo ¿clarificador o descarriado? y arquitectura de nueva planta) como de destrucción (vaciamiento edilicio, fachadismo, desaparición de manzanas enteras, derribo de patrimonio). Interesa más bien inventariar algunas intervenciones funcionales o cosméticas que, al actualizar la ciudad, la cuelgan en la red de lo banal, sustituyendo las formas singulares de su espíritu por manierismos y muletillas extraídos del almacén global. Se aspira pues a resumir algunos vicios de la composición del espacio público contemporáneo en el sur de España. SOBREAMUEBLAMIENTO La misma tendencia a la acumulación que aflige nuestros hogares se hace sentir en las calles. Sucesivos desembarcos de equipamiento se congregan en aceras y enlosados. Farolas, bancos, papeleras, quioscos: elementos indispensables, es cierto; pero el cónclave de señales viarias, semáforos, parquímetros, cubas de obras, contenedores, rampas de acceso, bombos, toldos, equipos de aire acondicionado, mace-

tros urbanos y se vuelve particularmente inhóspita en verano. Añádase la contribución de las alarmas de comercios y coches; o el crepitar de los motores. Si uno de los placeres de la arquitectura es el suspense de los ecos y el resonar de los pasos (Rassmussen), puede temerse la extinción de esta rama epicúrea bajo la ingrata banda sonora que le imponemos. SOBREILUMINACIÓN Los municipios creen su deber instalar alumbrado público de alta intensidad. Los hitos patrimoniales son subrayados por focos estentóreos. La intimidad de callejas y callejones se sobresalta con potentes irradiaciones. Es un proceso que hunde sus raí-

tones de separación, sombrillas, vallas, bolardos y marmolillos llega a engendrar cacofonías irrespirables. Las calles angostas del sur, con su antigua desnudez serpenteante de cal y barro, sufren más que otras de este hacinamiento. ZUMBIDOS, TABLETEOS, ALARMAS Los equipos climatizadores, además de sacar a la calle sus protuberancias y mojarla con sus goteos, comunican al aire una pertinaz suciedad acústica de temblores y moscardoneos. Es una nota pedal, grisácea y sofocante, que llena las callejas de los cen-

ces en varias fuentes: el miedo al asalto nocturno; un pueril exhibicionismo de los objetos patrimoniales; la tendencia ostentosa a iluminar los sitios de reunión y asueto, que ha convertido las cervecerías y marisquerías en salas de quirófano. Las ristras de bombillas en los veladores de barrio son reemplazadas por impertinentes proyectores halógenos. Luminarias propias de estadio de fútbol invaden las plazas. Estas penetrantes fuentes de luz avasallan el espacio público y lo despluman de sus penumbras y secretos; en particular, las grandes luminarias introducen una escala colosal 19


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del grupo, sino a la coacción física. En la ciudad, se configura lo prohibido como irrealizable; de lo preceptivo o deliberativo (cultural) se pasa a lo coercitivo (material). Los parques se rodean de rejas y se cierran a calicanto por la noche: ante la incapacidad del sistema para regularse a sí mismo, evitando o reconduciendo vandalismos, se opta por una política de privación colectiva. Como no sabemos jugar, se pincha la pelota. Es importante recordar que esto no es un signo inevitable de la modernidad, sino un rasgo desgraciado y un fracaso de la convivencia española. El Real de la Feria de Sevilla, espacio de gran valor que podría servir de paseo (esmerando su jardinería) durante todo el año, se cerca con indignos vallados apenas terminan las fiestas; y allí permanece como un corralón desierto todo el año, a la luz de sus farolas metafísicas. Esta tendencia se ha exacerbado recientemente: las calles jalonadas de marmolillos, las vallas de contención peatonal en bordes de aceras y medianas de bulevar, los adarves enrejados, las urbanizaciones blindadas, los bajos de pilotis enjaulados, el carril bus deslindado con topes, los bares de movida nocturna entre alambradas.

que parece querer forzar los tamaños de la deambulación y la divagación nocturna. SUPERFICIES DURAS En jardines, plazoletas y paseos, el albero y la tierra pisada hacen recordar a la ciudad el paciente suelo que duerme debajo. Pero las nuevas obras son unánimes en ir desterrando estos materiales, para implantar duras superficies de losa artificial, hormigón, mármol o cerámica. Un hieratismo de inspiración minimalista esclerotiza las calles. A cambio de algunas ventajas para el tránsito invernal, la ciudad se vuelve inhóspita: la acústica callejera se destempla y la irradiación solar rebota fatigosa. Una solución conciliadora, alternar pasarelas peatonales con recuadros de albero, parece ir quedando en el olvido. FILOS, ARISTAS Y ORTOPEDIA Muchas de las recientes reordenaciones de plazas se erizan de aletones, aristas y escalones, sobre todo si hay algún desnivel que salvar. Las superficies duras suelen ser de módulo grande (placas y losas), siendo infrecuente en las nuevas obras el enladrillado o el adoquín; la tradición del sur no ha consolidado fórmulas adaptables al relieve 20

como el petit pavé francés o los calcetamentos portugueses. Ello conduce a la articulación en planos, con encuentros en arista, renunciándose a transiciones suaves que preserven la orografía. Nace un espacio crispado, hirsuto de espolones, filos y resaltos, que obliga por añadidura a enfatizar la dimensión ortopédica: rampas de acceso, pasarelas, barandas. Muchos remansos urbanos, de altimetría simple (un simple salón plano, o una superficie alomada, resuelta con pavimento menudo), han sido convertidas en plazas karatekas, que ofuscan la visión y enervan la convivencia. Este proceso se acentúa en los pueblos serranos. En ellos, el acceso a las casas, dado el desnivel de las calles, se salvaba a menudo con bancales y andenes, cuyas formas aturronadas (la granazón de las piedras y la marea de la cal) eran, dentro de lo abrupto, gentiles. Ahora se tiende a reformular estos muelles callejeros con enfoscados planos, barandas y aristas, lo que endurece hasta lo indescriptible la fisonomía de los pueblos. CERCAS, REJAS Y ALAMBRADAS Actualmente se tiende a confiar las tareas de represión ciudadana, no a la mutua persuasión, edificación y vigilancia dentro

LAS TERRAZAS; EL COMERCIO La estandarización está comprimiendo el repertorio de formas que antes ofrecían tiendas y bares. Al mismo tiempo que los equipamientos se multiplican, sus fuentes estéticas se estrechan. La procedencia en unos pocos grandes distribuidores está uniformizando el aire de las ciudades. Sombrillas y toldos de gran formato, sobre peanas de hormigón blanco, tapan cielo, nubes y pájaros. De noche siguen abiertos, ya sin otro objeto que la pereza de plegarlos. En su séquito van escaparates y cartelería; expositores; macetones de veladores; tablados, pretiles y paravientos; alfombras callejeras; farolas de restaurante; calentadores de exteriores. Todos estos equipamientos crecen hasta el absurdo, privatizando la calle y tapando las vistas. Son arrebatadas por el lucro funciones municipales como el alumbrado o el acondicionamiento de las aceras. Y así nos asaltan el barrio de Santa Cruz en Sevilla o la Judería de Córdoba con un derroche de luces sobre luces, de estufas-farola, de mesas con manteles y jarrones, y repelente prodigalidad de rejerías y azulejos comerciales. ¿No sería más digna una obra de fábrica que alguna de las míseras barracas de lona y plástico, con paravientos de color ala de mosca, que protegen en Sevilla las terrazas del Guadalquivir?


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Los barrios comerciales multiplican también su traqueteo de zócalos, escaparates, marquesinas, rótulos luminosos y cerramientos. Los hoteles nos hastían con sus colecciones de banderas. De los quioscos desbordan cartapacios y baratijas sobre las aceras. En las calles tortuosas y estrechas del sur, la irrupción de estos y otros elementos seriados, invasores, proliferantes, es un factor de transformación intensísimo. Se necesita mucha capacidad de abstracción para seguir reconociendo y saboreando la ciudad bajo este primer plano visual, dominado por la rebatiña comerciante.

y desvela sus líneas y focos de composición. Gratificación, ay, que se ve empañada por el concurso de inesperadas miserias visuales: no hablamos del destello de aislantes y geotextiles, o la maraña de antenas y platos; ni de los intercambiadores del aire acondicionado; ni de los castilletes de ascensor deformados por excrecencias, no: la revelación más cruel es la de los entoldamientos, tejadillos y tugurios que hacen de las azoteas un flotante barrio de chabolas. Allí chapas, plásticos, lonas y uralitas conviven fraguando precarios poblados de urbanismo clandestino.

FACHADAS CARAMELIZADAS, GARRAPIÑADAS, PLANCHADAS En el tratamiento de las texturas en la edilicia heredada, también impera la nueva tecnología. Los muros son la piel y la mirada de la ciudad. Al sepultar con acabado industrial las pátinas, estremecimientos e indecisiones acumuladas por el tiempo podemos quedarnos con una piel urbana tan postiza como la extraterrestre blancura de Michael Jackson. Es frecuente la operación de planchado: una epidermis de grumosa cal histórica se ve suplantada por implacables planos de enfoscado en mortero o cemento, recubiertos por pintura plástica. Otra opción es el caramelizado; el edificio se remoza con apliques suministrados por los grandes almacenes de la construcción: zócalos de cerámica vidriada, cenefas en relieve seriado, guarnición de vanos, farolillos, esquinazos y azulejos, balaustres, texturas en gotelé, motivos semanasanteros y remates rocieros. A ello se añaden, a menudo por mandato municipal, las rotulaciones ñoñas y las innumerables placas conmemorativas. El resultado: la pared desnuda, cuyo único adorno era el temblor de la forma, va siendo un hallazgo insólito en nuestras calles y callejas.

RURALISMO DE DIBUJOS ANIMADOS Si abandonamos la ciudad para visitar núcleos rurales que aún conserven cierto tejido patrimonial, podemos topar con un segundo espectro: la reproducción de un totum revolutum rústico, en el que cualquier nota de estilo campestre es admitida al concierto. Como en una tienda de decoración o almacén de antiguallas, todo sabor vagamente rural es bienvenido, con alegre despreocupación por su origen o pertinencia. Y el pueblo se emperejila con vallas al estilo far west, pancartones de madera, carros de labranza florales, tejadillos y chimeneas de la Selva Negra, cabañas de troncos y jaimas morunas: entre Asterix, Heidi, el Oso Yogui y los Picapiedra se confabulan para amortajar el espíritu del lugar.

LA FLORA CONTINGENTE Desde que corrió la voz de que la vegetación era mobiliario urbano, la flora de la ciudad recibe el trato displicente que se atribuye a lo efímero y transeúnte. Cuando suenan los eufemismos burocráticos ordenación o gestión del arbolado, hay que ponerse a rezar por los árboles. En menos de lo que canta un gallo, una feroz poda o tala ha de borrar de nuestra vista los nimbos verdes que la consolaban. Porque los gestores hablan de los árboles en forma cuantitativa: tantas unidades o docenas; total es su desinterés por edad, especie, valor patrimonial, aportación al paisaje o ecología urbana. Creen expiar el pecado de arrasar ár-

boles venerables poniendo en su lugar naranjos de chupachú y ofertas de vivero: naturaleza tipificada. Los árboles singulares, supervivientes aislados que remiten a etapas sumergidas de la vida de la ciudad, son sometidos a reordenación igualitaria. ¿Por qué esta hostilidad a lo diverso, a lo peregrino? ¿Por qué escasean tanto las alineaciones con especies alternadas? Otro fruto de considerar la vegetación como un aplique de quita y pon es el recurso a los macetones; tan olvidada está la tierra primigenia de la ciudad, que no se concibe plantar arbustos y flores sobre el mismo suelo de la acera. Y en estas latitudes áridas, la vida de plantas en maceta callejera suele arrastrarse exangüe y agonizante. TUGURIZACIÓN DE LAS AZOTEAS Subir a lo alto de una torre o mirador es un placer y una inhalación de distancias. La ciudad se convierte en una cartografía viva

CONCLUSIÓN De Ítalo Calvino es la frase: "una antigua belleza nada puede contra una moderna fealdad". Deducimos que los encantos del patrimonio son débiles para alzar su voz sobre las estridencias del lucro y las vulgaridades de la moda. La ciudad como franquicia, amueblada y sobornada por la mercancía global; basura de signos colmatando el espacio; el patrimonio reducido a logotipo comercial; a uno y otro extremo de las autopistas, los mismos accesorios, maquillajes y apliques; adornos y reclamos que sepultan las flaquezas y los encantos de la vieja edificación. Una superficie día a día más pesada abrumando una materia urbana que se consume; centros urbanos que se desmoronan bajo el peso de placas conmemorativas, banderas y denominaciones de origen. Las ansias inexpertas de bienestar evaporan a veces la gracia del pasado. Pero el bienestar está hecho, también, de belleza. Pascual Riesco Chueca Las fotos son de PRCh y Maite López Suero

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CAUCE URBANO DEL GUADALQUIVIR PAISAJE PÚBLICO, PAISAJE PRIVADO. "La ciudad es un escenario, un espacio público que cuanto más abierto sea a todos, más expresará la democratización política y social. En consecuencia, la dinámica privatizadora del espacio urbano socava la concepción de la ciudad como ámbito de la ciudadanía". El que la ciudad de Sevilla se encuentre situada en una llanura creada por los devaneos del cauce inferior del Guadalquivir la hace carente de un perfil natural que le imprima carácter a su horizonte. Carece de una majestuosa Sierra Nevada como telón de fondo, no tiene un mar que se confunda con el horizonte, ni un enjambre de altos edificios que arañen el cielo. Es únicamente desde el surco del Guadalquivir, desde sus orillas, donde la ciudad adquiere su horizonte, desde donde se percibe claramente su perfil irregular marcado por espadañas e imperativas torres. Esto convierte al cauce del Guadalquivir en corazón y pulmón de la ciudad, como en otro tiempo fue también su estómago. Las orillas del Guadalquivir se muestran así como el auténtico centro de la ciudad de Sevilla, un amplio espacio público fuertemente ligado a nuestra memoria individual y colectiva que, por ser público este espacio ciudadano de primer orden, nos aparece vaciado de control público e invadido por entidades privadas. Podríamos hablar de los clubes sociales/deportivos, los restaurantes que amplían constante y sutilmente su espacio de explotación o las empresas que desde hace demasiados años limitan el acceso a sus márgenes (prefiero no nombrar la gasolinera monstruosa en que pretenden convertir el antiguo Bar Puerto) pero otros lo han hecho mejor que yo; en este breve artículo quiero llamar vuestra atención sobre los negocios dedicados al turismo masivo que han ido ocupando el margen izquierdo del río en su cauce histórico con kioscos de pobre construcción y barcos turísticos que pregonan sus rutas con fondo de trasnochados pasodobles. Todo esto está degradando el entorno de la Torre del Oro convirtiéndolo en algo parecido a la zona de atracciones de cualquier velada de barrio. Pero aún siendo esto bastante grave no es lo peor. 22

El abandono y la desidia con que las instituciones públicas atienden a este vital espacio ciudadano permite que existan también plataformas flotantes que, sin jamás moverse de su lugar de atraque, se alquilan para fiestas privadas, pantalanes oxidados, inverosímiles instalaciones deportivas abandonadas; y junto a ello: mostradores y garitas para la venta de billetes, barriles de fuel, sillas de plástico apiladas, grandes arcones de metal, pasarelas oxidadas e incluso rejas y vallas metálicas que impiden el paso a zonas del antiguo muelle. Las administraciones parecen mostrar una permisividad que debería estar reñida con la labor de liderar y difundir las buenas prácticas en la conservación del Patrimonio ciudadano, estando en ellas incluidas la salvaguarda de sus entornos, por ello no llegamos a entender como en el tramo histórico del río Guadalquivir se consienten estas actuaciones. La margen izquierda del río Guadalquivir a su paso por la ciudad de Sevilla debe ser considerada de gran importancia patrimonial no sólo como entorno de la Torre del Oro sino como hito histórico vinculado fuertemente a la realidad ciudadana. A las administraciones les corresponde garantizar a todos los ciudadanos la accesibilidad a los espacios patrimoniales evitando, o en su caso controlando, la instalación de actividades económicas que los privaticen y vigilando las condiciones de explotación y utilización de éstas. Las administraciones y la sociedad en general deben sensibilizarse sobre el expolio y la liberalización que se está llevando a cabo sobre lugares públicos y patrimoniales de primer orden, lugares que han pertenecido y pertenecen a la memoria de los vecinos, de los ciudadanos que los vivieron y a quienes marcó su carácter. Antonio Martínez Romero


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HACIA LA RECOMPOSICIÓN DE LA IDENTIDAD COLECTIVA DE CEUTA

En el pasado año 2005 tuvieron lugar algunos acontecimientos que pusieron a Ceuta y Melilla en las portadas de los medios de comunicación nacionales. Cuando todavía no nos habíamos repuesto del conflicto entre España y Marruecos por la isla del Perejil, fuimos testigos de un nuevo recrudecimiento de la presión migratoria que conocemos en la ciudad de Ceuta desde principios de los años noventa. Las habituales entradas de subsaharianos en el territorio ceutí a través de la valla que nos separa del vecino país alawita adquirieron tintes dramáticos por los asaltos masivos que protagonizaron los inmigrantes, quizás alentados por la presión de las autoridades marroquíes. El resultado de estos asaltos a la valla no pudieron ser más dramáticos: cinco muertos y un elevado número de heridos. Siempre que Ceuta y Melilla se convierten en el escenario de problemas fronterizos no tardan en aparecer reportajes en la prensa que intentan diagnosticar la situación que se vive en ambas ciudades, caracterizadas por su carácter extrapeninsular y la amplia representación cuantitativa y cualitativa de la comunidad musulmana. Es precisamente este último dato, analizado desde la superficialidad con la que se interpreta la composición sociocultural de Ceuta y Melilla, lo que lleva a plantear absurdas conclusiones sobre el sentimien26

to de españolidad de las comunidades musulmanes de ambas ciudades norteafricanas. En fechas recientes, el Real Instituto Elcano de Estudios Internacionales y Estratégicos hacía público un estudio cuya conclusión establecía que el 68 por ciento de los españoles temen que el incremento de la población musulmana de Ceuta y Melilla provoque una reivindicación de su pertenencia a Marruecos. Sólo desde el desconocimiento de la realidad social de estas ciudades, reindicadas históricamente por Marruecos, se pueden llegar a conclusiones tan injustas hacia las comunidades musulmanas de Ceuta y Melilla. En el caso de Ceuta, que lógicamente conocemos mucho mejor por ser oriundos de esta ciudad, la convivencia entre las dos principales comunidades étnico religiosas que comparten el territorio ceutí ha sido siempre cordial y respetuosa. No obstante, en honor a la verdad, no se pueden ignorar hechos aislados que intentan romper esta pacífica convivencia cuyas causas hay que buscarlas en el cúmulo de una serie de factores entre los que podemos citar el narcotráfico, el paro, la falta de formación, la marginación social, el fracaso escolar, la frontera,….Un listado al que debemos sumar los problemas identitarios que están latentes en la base de estos fenómenos de conflictividad social.

Conviene recordar en este punto que una nación, estado o pueblo se definen como un colectivo humano cuyos individuos manifiestan una clara voluntad de vivir en comunidad. Además de esta premisa, es necesario que este colectivo participe de elementos de cohesión interna y expresen su voluntad de vivir según una serie de principios compartidos que caracterizan al grupo. La cohesión de este grupo se consigue tras un proceso gradual y eminentemente histórico, cuya manifestación tangible de la continuidad del grupo son los objetos o documentos que se conservan y que constituyen nuestro patrimonio cultural. En muchas ocasiones, los propios avatares del tiempo, la destrucción indiscriminada de nuestro legado cultural o el poco fomento del sentimiento de pertenencia, hacen difícil rastrear el caminar de un pueblo a lo largo de su historia. Es, en estos momentos, cuando surge la necesidad de llevar a cabo una recomposición de la identidad colectiva, o incluso, en situaciones extremas, en su construcción a partir de datos fehacientes y contrastados. Siguiendo la definición de pueblo que hemos esbozado anteriormente, convendría, en primer lugar, contestar a una cuestión tan simple como si existe una voluntad de la mayor parte de los ceutíes de vivir en comunidad. Para nosotros, no cabe duda


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que la mayor parte de los ceutíes manifiestan una sincera voluntad de vivir en comunidad. Sin embargo, tenemos que profundizar en este sentimiento y en los elementos y vínculos aglutinantes de la sociedad de Ceuta, principalmente en nuestra memoria histórica compartida, así como en nuestras costumbres, tradiciones, festejos, patrimonio cultural, etc...Para ello hay que superar ciertos complejos y tabúes. Respecto a nuestra historia existe cierta tendencia, no del todo inocente, de querer comenzar la historia de Ceuta con la llegada de los portugueses, olvidando que antes de este hecho histórico, el solar ceutí había estado ocupado por fenicios, romanos, bizantinos, visigodos y árabes. Quizás este último periodo es el que, a priori, podría resultar más controvertido para un sector de la población, pues algunos temen que su estudio y difusión pueda servir a nuestro país vecino para argumentar sus reinvidicaciones sobre la soberanía de Ceuta o Melilla o que sea utilizado por algunos de nuestros conciudadanos para sentirse con más derecho sobre esta tierra. Por el contrario, olvidar los más de siete siglos que corresponden a la época islámica de Ceuta supone renunciar al legado cultural de aquellos ceutíes que, como el geógrafo Edrissis o el filósofo judio Ben Yehuda, hicieron posible que Ceuta fuese un emporio comercial y cultural destacado en el Mediterráneo. En definitiva, renunciar a una de las etapas más florecientes de la historia de Ceuta, caracterizada por una real convivencia de las comunidades islámica, cristiana y hebrea. El Museo Arqueológico de Ceuta está repleto de objetos arqueológicos que recuerdan el devenir histórico de Ceuta en su totalidad y sin cortapisas. Nada se pue-

de hacer ante la rotundidad de los objetos materiales y los bienes inmuebles que como los baños árabes o las murallas merinidas que recuerdan nuestro pasado árabe. Todos los ceutíes debemos sentir como nuestro el pasado fenicio, romano, árabe, portugués y español de nuestra ciudad. Tanto los cristianos, como los musulmanes, hindúes o hebreos, somos herederos de una larga tradición histórica en la que cada pueblo ha participado en la configuración de la actual realidad de Ceuta. El día en el que un ceutí musulmán hable con orgullo de sus Murallas Reales, obra de los portugueses; o un cristiano de las murallas merinidas, construidas en el siglo XIV, habremos conseguido reconciliarnos con la historia. Para ello hace falta un esfuerzo para dar a conocer este patrimonio cultural, constituido no sólo por objetos materiales, sino también por la memoria de todos nuestros antepasados que independientemente de su credo, religión, etnia o pensamiento político, sentían un profundo sentimiento de amor y apego a nuestra tierra, algo que estamos seguros que ha permanecido inalterable a lo largo de la historia. Nuestro futuro depende de la superación de estos complejos y en la profundización de nuestras señas de identidad sin exclusiones. Tan sólo quedarán excluidos quienes no quieran compartir esta firme voluntad de la mayor parte de los ceutíes de mirar con optimismo al futuro, sintiéndose herederos de un importante legado cultural y de unos valores de tolerancia y respeto que siempre ha caracterizado a Ceuta. Jose Manuel Pérez Rivera. Asociación Septem Nostra

HISTORIA DE VIDA Yo soy de Ceuta, perla del Mediterráneo, que está situada geográficamente en el continente africano. Es la ciudad más al norte de África, pero políticamente pertenece a España, aunque no esté en la península de esta y sea la ciudad más al Sur de toda Europa. (…) Antes de comenzar a relatar la historia de mi vida diré que en Ceuta convivimos al menos cuatro religiones distintas como: la hindú, hebrea, cristiana y árabe, y también convivimos con personas venidas de todas partes del mundo, y de la península, por la cantidad de cuarteles militares que hay. Nací el 17 de mayo de 1964, en un barrio llamado "Terrones" que le decían el barrio moro, porque en él había en ese momento más musulmanes que cristianos. Frente a mi casa había un cuartel que era el Ramis30 de Regulares, una iglesia y un cafetín moruno. Yo recuerdo mi niñez con alegría y felicidad. Mi padre era barbero y tenía una barbería en un gran salón que teníamos en la entrada de casa. Recuerdo cómo sentaba a los clientes alrededor de la habitación quedándose en el medio un enorme sillón giratorio de "escai" verde, que se podía inclinar hacía detrás. Con la edad de ocho o nueve años recuerdo que llevaba a mis amigos y amigas al salón de la barbería y les decía que ese sillón también era para sacar las muelas, y los sentaba en las sillas de espera. En esos tiempos mi padre afeitaba con la navaja barbera y la salía afilar en una especie de cinturón de cuero. Yo, que tenía a mis amigos esperando en las sillas del salón de la barbería, cuando mi padre con la navaja se acercaba al señor que tenía que afeitar, le decía a mis amigos: ”Seguro que le corta el cuello o le saca una muela”. Y mis amigos corrían por toda la calle, mis hermanos y yo nos troncábamos de risa. Junto a mi casa vivía un turronero y le decíamos "el montañés". Todos los niños de la calle nos íbamos a su casa a mirar como hacía el turrón, la garrapiñada y el piñonate, que luego nos daba un poco a cada niño. También recuerdo el carrillo (kiosco) de Lopera y Pepa, que vendían chucherías. Pepa tenía por costumbre los sábados de llenar las bolsitas de pipas y cacahuetes, nos llamaba para ir a su casa a preparar paquetitos, nosotros los niños los llenábamos y ella los iba cerrando quemando el filo de la bolsa con una vela. 27


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Aunque mi padre tenía dos trabajos, uno de telefonista por la noche y otro de barbero por el día, los domingos nos llevaba a la playa, y era divertidísimo porque montábamos una caseta de lona y hierro que mis padres habían hecho, y nos reuníamos casi toda la familia, entre tíos, sobrinos y primos, éramos más de 30. A los niños nos mandaban a por lapas que estaban pegadas en las piedras y a por cangrejos, esta playa era de la Benítez, que estaba al lado de la famosa isla del Perejil, y al lado de la montaña de la llamada "mujer muerta", situada en el Atlántico. (…) Había otra playa, Almadraba, pero allí no podíamos montar la caseta, porque era donde estaban las "volaeras" de los pescadores. A los niños nos gustaba más ir a la Almadraba porque veíamos venir los barcos de pescar cargados de atunes, bonitos, volaores, pulpos y los acompañaban las pavanas, que son como las gaviotas, pero más grande. También veíamos cómo los preparaban para ponerlos a secar entre cañas en la volaera o para sazonarlos.

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En esa playa había una calita que le decíamos la Almadrabeta, que era donde reparaban las pateras, las hundían en el mar para que la madera se hinchase, así se cerraban las grietas. (…) En verano el día 24 de Julio era una noche especial, la de San Juan, mujeres,

hombres y niños preparábamos un muñeco de trapo que vestíamos como un hombre, y en un campo que había cerca de casa, hacían una hoguera y poníamos el muñeco en lo alto. A las 12 de la noche, toda la calle estaba alrededor de la hoguera esperando que le prendieran güero, y con un deseo escrito en un papel había que pasar por lo alto de las brasas, a los niños nos ponían un san Juan más pequeño. Otro día que también era especial era el 1 de noviembre, día de todos los Santos, pues ese día los chicos y chicas teníamos nuestra manera de celebrarlo, que era para nosotros el día de la mochila, que consistía en pasar un día en el campo a fruta. Recuerdo cómo mi madre nos hacía días antes las taleguitas de tela, que era dónde metíamos las frutas, nos sentábamos alrededor de ella e iba repartiendo: 5 castañas, 5 nueces, 5 higos, 2 chirimollas, 1 graná, 2 plátanos, 2 naranjas,… así en todas las talegas y nos íbamos mis hermanos, nuestros amigos y yo al monte Hacho. Más tarde nos mudamos a la barriada de Zurrón que estaba en Jade, junto al mercado de abasto y el zoco. Por mi puerta pasaban


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pregonando de todo tipo de cosas: verduras, frutas, gallinas vivas, leche, huévos,…Recuerdo a Jamú, un marroquí bastante mayor que era conocido por su manera de pregonar sus huevos, que servían de broma, y decidió pregonarlo en árabe que era "albaida" ya que nosotros decíamos: "A Jamú se le cortan los …" y el contestaba: huevos. También había otro marroquí pregonando, que era muy peculiar. Iba con una canasta grande llena de marroquinería, como teteras, cojines y babuchas de cuero, figuras de maderas, cuencos de barro, especias,… y su pregón era "cambio, cambio", bueno en realidad decía "camio, camio"; y las mujeres empezaban a buscar todas las cosas que no se utilizaban como ropa, zapatos, juguetes, muebles y en eso consistía el cambio. Yo fue a una escuela mixta, aunque fue por un periodo muy corto. Estaba situada debajo de los pabellones militares y por eso habían alumnos y alumnas de cualquier punto de la Península, ya que sus padres estaban destinados allí. También había hijos de emigrantes de Israel, India y Marruecos, para nosotros los que somos de la tierra era muy normal esa mezcla de gentes, pero para los chicos de la península no estaban acostumbrados a esa mezcla de culturas y razas. A los 13 años dejé de estudiar y fui a trabajar porque en casa hacía falta ayuda. (…) Mi primer trabajo fue en un bazar, mi jefe se llamaba Vais Matan, que era de Nueva Delhi (India). Era una persona muy supersticiosa, yo era la más joven de sus empleados y me decía cariñosamente "la niña o la rubia" y una de sus supersticiones era que yo fuera a ingresar el dinero de las ventas de todas sus tiendas. Un día le pregunté que porqué yo, y me dijo que el libro sagrado (Bhagavad) lo decía: la última mano en tocar tu riqueza fuera inocente. A los 16 años me fui a trabajar con los hermanos Amran Cohen. José el mayor de los hermanos y David el menor, nacieron en Panamá, pero de origen judío. Los sábados para ellos era el sap (día santo) y tenían que ir a la sinagoga y no podían trabajar. (…) Yo tenía la mala suerte de que siempre me tocaba arreglar la covacha, pero José que sabía que a mi no me gustaba bajar a la habitación dodne se encontraba la covacha, me decía que cuando su hermano viniera le dijera que ese día habían venido muchos "matuteros" y "paraguayos", que era como llamábamos a las personas que venía a Ceuta a comprar. Mi abuelo materno se llamaba Juan, él

no era de Ceuta era de un pueblo de Ciudad Real, Valdepeñas, del que siempre me hablaba y al que prometió llevarme. Tenía 16 años y estaba de vacaciones cuando me dijo mi abuelo que me llevaría a conocer a su familia a la que él no veía desde el 36, año que llegó a Ceuta con el llamado "Comboy de la Victoria" que se formó en el "Movimiento" cuando las primera tropas del ejército de África, cruzaron el Estrecho de Gibraltar con destino a Algeciras, que fue en los primeros días de la guerra civil, aunque yo siempre escuche decir a mi abuelo que él era "rojo". Mi abuelo prometió de llevarme y lo cumplió, para mi sería la primera vez que cruzaba el "charco", que era como le decíamos nosotros al Estrecho de Gibraltar. Llegamos a Valdepeñas y fuimos a ver a toda la familia que le quedaba. Recuerdo la cara de mi abuelo contando cantidad de anécdotas que recordaba junto a sus primos. Fuimos a ver los molinos tan característicos de la Mancha, que yo jamás creí que podían ser tan altos, grandes y blancos, y que tuviesen esas aspas tan enormes. También me llevó a Barcelona, a que yo conociera a su hermana Rosario Simarro que era como él la llamaba. Recuerdo como algo curioso que los dos hermanos se hablaban de usted. La vuelta del viaje fue en tren, que para mí sería inolvidable, creo que estuve todo el tiempo pegada a la ventanilla viendo esos paisajes, esos prados, esas casas con los tejados cubiertos de nieve, que también era la primera vez que vía nevar, son recuerdos que guardo en mi memoria con un especial cariño.

Creo que ese viaje y la edad que tenía me cambió y empecé a ver las cosas con más importancia: mi familia, mi trabajo, mis amigos, mi ciudad, su historia y sus tradiciones,… y empecé a interesarme por todo lo mío. Me casé en Ceuta el 31 de Octubre del 82, Fernando con 20 años y yo con 18. Alquilamos una casa en el Recinto y pagábamos 1500 pts. La casa anteriormente fue del hermano de mi marido. Desde ella se veía la costa de Marruecos y los barcos pesqueros atracados en la Bahía Sur de Ceuta, pero cuando llovía la casa se calaba como una canasta. Mi padre y Fernando me arreglaron la casa lo mejor que pudieron, y con unos ahorros que teníamos la amueblamos. Tenía dos dormitorios muy grandes, un comedor, la cocina que era lo más pequeño que he visto nunca, y el baño. También tenía en la entrada un pequeño porche o patio como le decíamos en Ceuta, también había dos ratones de inquilinos que no había manera de echarlos, pero aún así, quedó muy bonita. Consideramos que tuvimos mucha suerte en haber encontrado una casa para alquilar con goteras y ratones, ya que en Ceuta el problema principal es la vivienda. Comenzó para mí una nueva experiencia de vida. Por la mañana los dos nos íbamos a trabajar. Los sábados por la mañana nos levantábamos muy temprano y nos íbamos a cambiar pesetas por dirhams para poder comprar en Marruecos. La frontera de Ceuta y Marruecos para los que somos residentes es como un paseo, y la ventaja de ir a hacer la compra al zoco de Castillejo, que era donde yo compraba, era mucha. Recuerdo la forma de vender el pescado que tenían, no lo vendían al peso, lo vendían por cubos que te pedían los mismos. Dirhams por un cubo de pulpos que por un cubo de sardinas o de centollas. También comprábamos las especias, la fruta y la verdura. Luego nos íbamos a desayunar aprovechando que allí son dos horas menos. En Marruecos la costumbre es de desayunar pan recién salido del horno con huevos duros o aceite y té con hierbabuena muy azucarado. Es imposible olvidar como en los alrededores del zoco hacían extracciones de dientes, simplemente, poniéndoles unos polvos y dándoles a beber un brebajo, que sabe Dios que era. Pilar Simarro. Fragmento de la Historia de Vida. (Proyecto europeo Grundtvig 2. H. Vida y Patrimonio) 29


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bró especial relevancia entre los asistentes, la visita contemplaba el paseo por distintos espacios de la Institución, que tras la restauración y rehabilitación presenta una cara totalmente nueva en su planta superior, habiéndose abierto los muros que unían los pilares del desembarco de la espaciosa y grandiosa escalera y que anteriormente conformaban las salas de consulta de los investigadores, salas que ahora han pasado al edificio de la calle Santo Tomás. Las grandes salas de la planta alta acogían una exposición temporal que albergaba documentos, planos, dibujos, cuadros y algunos objetos históricos procedentes de Simancas, la Biblioteca Nacional y otras instituciones. Un total de 112 piezas que pretendían documentar sobre la vida del edificio y su historia, desde su construcción en 1572 por Juan de Mijares sobre planos de Juan de Herrera. En su edificio, dedicado a Lonja de Mercaderes, se ubicó en 1785, por iniciativa de Carlos III, el Archivo General de Indias, que exigió la rehabilitación parcial del edificio así como la fabricación de estanterías, para recoger documentos hasta entonces dispersos en distintos archivos de España que versaban sobre la historia y colonización de las Indias Occidentales. Dada su importancia, se decidió debía ser incluida dentro del itinerario de visita del día de las Jornadas. Este itinerario debía terminar en la azotea del edificio, lugar privilegiado que nos permitía divisar buena parte de la Sevilla monumental, no sólo la asociada al "mejor cahíz de tierra" sino tam32


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ANDALUCÍA-ALENTEJO: INTERCAMBIO CULTURAL FESTERO

La casualidad quiso que, buscando una bar donde tomar algo, nos encontráramos con una puerta abierta de algo que parecía un bar aunque nada lo indicara en su exterior. Nos hicimos a la idea de que sería algún club, casino o sede de asociación y como no había otra cosa probamos a entrar. Así era. Lo demostraban los cuadros con documentos y fotos que guardaba la memoria de su fundación, a principios del siglo pasado. Constituyeron esta sociedad cultural y recreativa gente de todos los oficios, pero abundaban los relacionados con la actividad corchera de la comarca, aunque también de las artes gráficas, la confección textil y del calzado... y algunas profesiones liberales. En la primera planta, donde estaba el servicio de mujeres, un salón que por su decoración (ellas bajaban impresionadas), parecía ser para bailes de (otra) "época". En este local nos dispusimos a tomar cervezas y tapas; pero como cuando hay un grupo numeroso y distendido el cante apareció espontáneamente. Nuestra sola presencia ya conseguía atraer la atención de los presentes, pero con las canciones del grupo aquello empezó a tomar aires de fiesta, a la que se fueron sumando, primero con reservas y 34

después abiertamente, la parroquia alentejana que no dejó de aumentar superando en número al grupo andaluz. Pero quizás lo que más satisfacción nos dio era que aquello fue adoptando el formato de intercambio de cantes con que una y otra comunidad iba respondiendo a la anterior. Por nuestra parte había algunas buenas voces (María de los Santos, Cristina y Pilar), con el voluntarioso acompañamiento de coros y palmas del resto. Pero por su parte, nos sorprendieron con gente que sabían muy bien de qué iba aquello de cantar. El misterio quedaba resuelto: entre las actividades de aquella entidad cultural estaba la de un grupo de música tradicional. Gente del pueblo, conocedora y orgullosa de su patrimonio musical y de un empeño por hacer de la música una de sus expresiones sociales y festivas más logradas (así puede comprobarse en cualquier fiesta popular). Fue verdaderamente emocionante escuchar en un ambiente espontáneo y admirado cantes antiguos interpretados por Manuel, y Tó Moura, muy bien acompañados en sus estribillos por la totalidad del grupo alemtejano; o los fados que cantó 'a capela' Graçinda, la joven que trabajaba en la cocina, con una voz preciosa y muy sentida. El ambiente se hizo muy cordial y era difícil dar por terminado este encuentro musical. La despedida sólo pudo ser de esa manera, cantando, y expresándonos el rato tan agradable que habíamos pasado. Lo que iba a ser una excursión cultural con el motivo principal de "la piedras" (por las que estábamos motivados a priori, claro está), pudo complementarse de forma espontánea con un intercambio de ese otro patrimonio, quizás más intangible y desde luego más olvidado en las políticas del patrimonio, es decir, el que vive y siente la gente de las comunidades actuales, y que también es herencia cultural, y que, como en este caso el grupo del Centro Artístico Albicastrense (Associaçao de Cultura e Recreio,1908) de Castelo Branco, conservan y enriquecen con voluntad apasionada. ¡¡Lujo ibérico!! Gonzalo Acosta


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Francisco J. Alarcón nos explicó los límites del yacimiento, de la zona arqueológica declarada Bien de Interés Cultural, los problemas de gestión del entorno, así como los aspectos más relevantes de la conservación y la puesta en valor del yacimiento dentro del Programa RAYA (Red Andaluza de Yacimientos Arqueológicos). Tras despedirnos del nuestro gentil anfitrión, nos dirigimos a Jerez de la Frontera, al objeto de visitar su Alcázar. Un interesantísimo complejo palatino-militar, que el Ayuntamiento de Jerez está empeñado en recuperar desde hace bastantes

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años, si bien, hemos de decir, en honor a la verdad, que la explicación que recibimos de un supuesto "guía profesional" no estuvo, en absoluto, a la altura del monumento visitado. El complejo del Alcázar de Jerez está formado por una serie de edificios palaciegos que conformaban la ciudadela almohade previa a la conquista de la ciudad por los castellanos en 1264. En esta pequeña ciudad fortificada, instalada dentro de otra ciudad fortificada, como era usual en las ciudades andalusíes de época almohade, pudimos visitar la mezquita -convertida posteriormente por Al-

fonso X en capilla cristiana-, las ruinas de los baños y del pabellón almohade, los jardines y el palacio de la familia que disfruto del alcázar en los siglos XVII y XVIII: los Villavicencio, construcción barroca tardía levantada -como en otros tantos casos, en el solar andaluz- sobre las ruinas del palacio hispanomusulmán. Este palacio albergaba una exposición temporal sobre grabados y obra gráfica de Pablo Picaso que aprovechamos para visitar, no así la cámara oscura situada en su torre que, por no estar incluida en el precio de entrada y, dada la avanzada hora, decidimos posponer par otra ocasión. No sé a los demás, pero a mí esta última visita me dejó una sensación un tanto extraña. Como cuando algo dejamos incompleto, o cuando vemos una película, de esas que tienen múltiples lecturas e interpretaciones y, consideramos que nos hemos perdido algunas de ellas por no haber sabido desentrañar las claves de la narración fílmica. Por una parte, una joya de nuestro patrimonio casi desconocida; por otra se evidencian por todas partes signos bastantes elocuentes de que está muy intervenida y restaurada, pero ni las indicaciones del supuesto "guía", ni las señales (muy parcas en imágenes, planos e información sobre la evolución y grado de conservación original de los distintos elementos que componen el complejo) aclaraban gran cosa. Lo mejor, a juicio del que esto escribe, los sistemas de puertas de acceso tanto a la ciudad como al alcázar, flanqueados por torres y murallas que son un ejemplo notable de la inteligente poliorcética almohade. Sin duda, un sitio al que merece la pena volver con una información más adecuada. Tras una reparadora comida en una de las ventas cercanas a Jerez, situada en la carretera de Media Sidonia, nos dirigimos de vuelta a Sevilla, parándonos en el camino, en uno de los puntos donde se guardan todavía evidencias de la red viaria antigua de la Bética. Se trata del lugar conocido como Alcantarilla, en el término municipal de Utrera. En este caso, la explicación corrió a cargo de nuestra compañera Raquel Crespo y del que suscribe estas notas. El sitio se encuentra situado a escasos trescientos metros de la actual carretera nacional IV, y contiene vestigios de un puente romano -muy probablemente, de época de Augusto- y de una torre que, según Collantes, perteneció a la Orden de Alcántara. Además de estas dos construc-


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ciones, en la fotografía aérea de la zona, aún se pueden apreciar, a simple vista, las trazas de la Vía Augusta en dirección a las ruinas del Cortijo de San Rafael, situado al lado del Puente de Alcantarilla (se manifiesta en la fotografía en blanco y negro, como una línea blanca de límites algo difusos, que discurre paralela a la Carretera N -IV en medio de los cultivos de las parcelas 1 y 4 del polígono catastral 066 de Utrera). La torre se encuentra en la parcela 5, el puente en la parcela 9002, y los restos del Cortijo de San Rafael en la parcela 4. Pueden consultarse a tal efecto, la Ortofoto Digital de Andalucía de la Consejería de Obras Públicas y Transportes o el SIG Oleícola del Ministerio de Agricultura, Pesca y alimentación (http://www.mapya.es), así como las fotografías aéreas y los grabados incluidos en la bibliografía citada más abajo. Por ir en orden cronológico, el puente sobre el arroyo Salado- se localiza en el tramo de vía situado entre Orippo (despoblado situado en el término municipal de Dos Hermanas) y Ugia (posiblemente Torres Alocaz). Su fábrica original es poco perceptible, pero el paramento conservado es de sillares almohadillados. Tiene dos ojos, formados por sendos arcos ligeramente peraltados, construidos a base de dovelas alternadas, y separados entre sí por un ancho pilar central y sin tajamar. Es a ambos lados de este pilar donde se sitúan dos inscripciones epigráficas de carácter monumental, enmarcadas por listel y gola bastante ancha. El estado general del puente es aceptable, a pesar del abandono y de unas desafortunadas "rehabilitaciones", consistentes en añadirle un pretil de hormigón, un pavimento asfáltico y un revestimiento de mortero al intradós de sus dos arcos. Por su parte, los textos epigráficos están muy mal conservados. Uno de ellos podría referirse a Augusto, Tiberio o Calígula, según diversos autores y en la otra puede leerse: -1-2-CAES(ar)AVGVSTVS--- Una posible explicación de la presencia de estos dos textos, podría ser que en uno de ellos se hiciera mención al emperador reinante a fecha de construcción del puente, mientras que en el otro se mencionara el emperador reinante cuando se produjo una restauración del mismo. Relacionado con ambos textos, podría estar un tercero de carácter epigráfico que, hasta hace unos años se conservaba según J. González empotrado en una de las dos torres que flanqueaban el puente (conservadas ambas hasta el siglo XVIII, según R. Cor-

zo). En este epígrafe se leía: --- CVRATORI VIAE AURELIAE. Por lo que muy bien pudo haber sido restaurado en época del emperador Marco Aurelio. Por lo que respecta a la torre, todo parece indicar que, amén de su carácter defensivo, tuvo un objetivo fiscal. Existió otra construcción similar al otro lado del puente. Al menos, así parece demostrarlo el grabado de G. Hoefnagle de 1565, reproducido por G. Braum, "Civitates Orbis Terrarum" en el que se aprecia el puente de Alcantarilla flanqueado por dos torres aparentemente gemelas. Estas dos construcciones permanecieron en pié hasta el siglo XVIII. La todavía conservada tiene planta rectangular, por el exterior conserva un basamento de sillares y tapial, así como esquinas achaflanadas para embutir cuatro fustes de columnas. En el interior, todavía se aprecian dos de los arranques de los que debió ser una bóveda vaída que debía cubrir la planta baja.

Rafael. De este complejo constructivo decía Sancho Corbacho en 1975: "...el actual cortijo de San Rafael que conserva en su interior un salón rectangular dividido en dos naves por arcadas de medio punto sostenidas por columnas monolíticas de caliza, con restos de pinturas y con capiteles de volutas visigóticos". Pues bien, nada de eso permanece en pie. En su lugar, un amasijo de escombros permanece en el emplazamiento de lo que fuera el antiguo cortijo. Fue, sin duda, el lado más triste de la excursión. Una vez más comprobamos la desidia y el abandono que pesan sobre nuestro patrimonio rural. El cortijo fue abandonado al comienzo de la década de los ochenta y, aunque no contaba con protección legal específica figuraba su descripción pormenorizada en el volumen II del "Inventario del Patrimonio Artístico de España (Sevilla y su provincia). Los autores de esta obra lanzaban la siguiente premonición: "...En todo caso, el abandono reciente del cortijo puede dar al traste con esta interesante colección de capiteles que, con el vecino puente, forman un conjunto monumental de primer orden." Jose Castiñeira Sánchez

Esgrafiado sobre uno de los sillares exteriores, se conserva un interesante grabado que representa una ciudad amurallada. Para el final, dejamos las consideraciones y comentarios sobre el Cortijo de San

Alguna bibliografía: Para los profesores, he de comunicaros que nuestros compañeros del Gabinete Pedagógico de Bellas Artes de Cádiz están a punto de editar -si no lo han hecho ya- la Guía del Profesor y del alumno del Yacimiento Arqueológico de Doña Blanca. Lo siento pero no he conseguido la reseña bibliográfica. CORZO SÁNCHEZ, J. Ramón Y TOSCANO SANJUÁN, Margarita (1992): Las Vías Romanas de Andalucía. Consejería de Obras Públicas y Transportes. Sevilla. MENÉNDEZ ROBLES, Mª. L. Y REYES TELLEZ, F. (1986): El Alcázar de Jerez de la Frontera (Cádiz). En Actas del I Congreso de Arqueología Medieval Española. Tomo III, p.307 y ss. Zaragoza. PAVÓN MALDONADO, B. (1981): Jerez de la Frontera: ciudad medieval. Arte islámico y mudéjar. Asociación Española de Orientalistas. Jerez de la Fra. RUIZ MATA, Diego (1999): La fundación de Gadir y el Castillo de Doña Blanca: contrastación textual y arqueológica. En Complutum, nº 10, págs. 279 -317. Madrid. SANCHO CORBACHO, Antonio (1975): Iconografía de Sevilla. Abengoa. Sevilla. SILLIÈRES, Pierre (1990): Les voies de communication de l'Hispanie Meridionale . Publications du Centre Pierre Paris, 20. París. VALLEJO TRIANO, A. (1985-87): Campaña de excavación en el Alcázar de Jerez de la Frontera (Cádiz). Cuadernos de Estudios Medievales XIV-XV, Universidad de Granada. 37


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guna luz a las oscuras habitaciones que se situaban a su alrededor. En la número 2 se pueden ver restos de un molino para trigo, posiblemente asociado a una taberna. Más tarde, y ya en la denominada calle del Foro, fuimos dejando a nuestro lado el edificio de Acceso a la vía que lleva al Santuario superior; la Aedicula de Mercurio, hoy completamente reconstruida; el pórtico de dos pisos; la basílica, cuya reconstrucción aún presenta serios problemas de interpretación; el Pórtico de dos pisos; el templo de Podio; y el foro, con dos entradas, y en el que se ha identificado un templo central, posiblemente dedicado a la triada capitolina, con su correspondiente pórtico, otro dedicado a Dis Pater, un tabularium y una posible curia.

A la salida del foro, siguiendo con la misma calle, nos dirigimos hacia el Santuario. Se levanta sobre un aterramiento a modo de gran podio sobre el que se alza un pórtico columnado en U, abierto al este, que abraza la cella, la cual se incrusta, levantada a su vez en un nuevo podio, en el fondo del pórtico. Todo pa-

rece indicar que la razón del edificio debe estar en el paisaje. Como en Praeneste, puede ser que en época romana el eje del edificio estuviera en conexión con algún elemento del paisaje en el que lo divino se manifestaba. Tras acercarnos a los restos de una necrópolis situada en el interior del recinto amurallado, lo cual debía ir en contra de la ley de las Siete Tablas que prohibía los enterramientos en el interior de las ciudades, dejamos la ciudad romana. Tras el almuerzo, nos dirigimos hacia Alcolea del Río. Allí visitamos los molinos y el batán que, aprovechando la fuerza motril del agua del río, funcionaron desde la Baja Edad Media hasta los años treinta del siglo pasado. Muy abandonados, presentan un estado lastimoso, especialmente después de los trabajos realizados en la segunda mitad de los noventa que pudieron documentar completamente su estructura. No obstante, quedamos sorprendidos con su sistema abovedado y sus conducciones. Especial mención mereció la azuda, ya que corre el peligro de ser seriamente dañada si se lleva a cabo el proyecto de protección de la ribera elegido por las autoridades municipales. Ya con la luz del día apagándose, nos acercamos a la Peña de la Sal, donde pudimos ver un nuevo molino hidráulico, con una azuda impresionante realizada en la primera mitad del siglo veinte y cuyo extremo oriental se halla roto por el propio río. José Juan Fernández Caro NOTA: El G. T. Red de Enlace con los Pueblos, organizador de esta jornada, agradece a Pepe Juan su magnífica colaboración. 39


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CENTENARIO Y CEMENTO: VISIÓN DE UNA TITIRITERA. Este verano volví a Ourense después de seis años, pero esta vez el motivo no era montar un espectáculo teatral; la primera vez que estuve en esta ciudad fue por motivos laborales. En aquellos tiempos recorría la geografía española a bordo de la "Melivea", con uve, una furgoneta verde cargada de trastos, con una compañía de teatro de cuyo nombre, no es que no me acuerde, es que no viene al caso. En aquella visita titiritera Ourense me pareció una ciudad oscura, quizá porque aún se dejaba sentir el frío invierno gallego, y por la cantidad de dificultades con las que nos encontramos que me hacían no querer acordarme del Teatro Principal, pero sin embargo sí de la Catedral. No he encontrado las fotografías que hice en aquella ocasión, pero sí conservo en mi memoria las sensaciones. Mi compañero Soto y yo aprovechábamos cada momento que el teatro nos dejaba libres para ir a pasearla. Creo que no vimos nada más de Ourense. Íbamos allí cada vez que teníamos un rato, paseábamos por las naves laterales, nave arriba, nave abajo y vuelta a empezar y a pensar, hasta que una señora malhumorada nos echaba a golpe de fregona, esta situación se repetió con gran exactitud durante el tiempo en que permanecimos en esta plaza. Recuerdo la escalinata de la entrada en la que hicimos algunas fotos y donde tuvimos más de una conversación. Corrían los años en que se celebraba el centenario del nacimiento de Lorca y en otro centenario, el del Quijote, volví. El Jubileo ya había dejado su impronta en toda Galicia. La verdad es que la Ourense del Quijote no tenía nada que ver con la de Lorca. Había más luz, era agosto, todo estaba más cuidado, más limpio, el hotel era mejor y la gente fue muy agradable. Por supuesto fui a la Catedral, a la que siguiendo el curso de mis recuerdos intenté acceder por la 40

puerta lateral, no conseguí ir más allá de la primera capilla; en honor del Turismo Cultural y la Puesta en Valor el tránsito estaba limitado. La Catedral convertida en una sala de exposiciones donde ni siquiera los creyentes podían rezar con la tranquilidad y sosiego que estas prácticas espirituales requieren. Me encontraba realmente en una ratonera donde la gente rezaba y escuchaba misa en una exigua capilla lateral, vuelvo a recordar con sorpresa que la nave central junto con otros espacios estaba ocupada con la exposición Camino de Paz, a la que se accedía por la noble puerta principal. Salí confundida y volví a entrar rápidamente ya que quedaban pocos minutos para el cierre. Tras finalizar mi visita me encontré en la puerta de la Catedral con la escalinata a mis pies y entonces pude contemplar, sin tanta prisa pero con mayor sorpresa aún el panorama que tenía delante. Un tenderete hacía de entrada a la exposición con una especie de palio que subía hacia arriba impidiendo la contemplación de la magnífica escalera y a mi izquierda un edificio de "última generación" se comía la fachada. Entre la centenaria fachada y la

fachada de cemento distan pocos metros, y la Catedral que fue construida buscando impresionar a quien la contemplase, quedaba apocada frente a un gigante de cemento y cristal. Estas mezclas explosivas no me deberían impresionar ya que soy de Málaga y allí me tienen acostumbrada a estas lamentables realidades, pero sin embargo, sigo sin entender por qué no se cuida el entorno de nuestro patrimonio, cómo no se respetan las leyes, quienes son los responsables de estos desmanes, quién tiene que velar por el cumplimiento de la norma, cuál debe ser mi papel. Alguien debería explicármelo algún día para que pudiera entenderlo. El edificio estaría bien en algún centro financiero o en una nueva zona residencial a las afueras de la ciudad de esas que pagan hipotecas altas por tener zonas verdes y porteros electrónicos con claves secretas y cámaras de video, pero no para el centro histórico de Ourense, y mucho menos si casi comparte cimientos con la Catedral. No recuerdo la construcción que había antes allí, pero estoy segura que nunca olvidaré la que hay ahora. Desde luego si esto no es impacto visual, a mi sí me impactó y me dejó con serias dudas acerca de las políticas de protección del Patrimonio. Dolores Lobillo Aranda


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El campanario de la iglesia de la Encarnación se eleva hacia el cielo como una afilada aguja en mitad de Constantina. El caserío encalado de esta atrayente localidad sevillana se agazapa en la concavidad de una luminosa cañada, enclavada en las mismas estribaciones de Sierra Morena, a unos ochenta kilómetros al norte de la capital Hispalense. Está rodeada por las crestas dóciles y alomadas de varios cerros cubiertos de olivares. Y el cauce manso de un pequeño río atraviesa, de un extremo a otro, la madeja prieta y alargada de callejuelas que es Constantina, dibujando una flotante columna vertebral. El sonido metálico de las campanas de la Encarnación reverbera a primera hora de la mañana desde el fondo de la cañada. Están izadas sobre una monumental portada del siglo XVI, decorada con abigarrados motivos platerescos, y proyectada como una esbelta y delgada torre campanario por el arquitecto Hernán Ruiz el Joven. Las baldosas de mármol que cubren el pavimento, en el interior del templo, están recién fregadas, brillan con una humedad fría que trepa hasta los muros sobrios de las naves, despojados de abalorios y de riquezas. En su desolación, los desnudos paredones hablan de los sucesos ocurridos durante la Guerra Civil, en los que el templo fue incendiado y saqueado con especial saña. El Cristo de la Humildad y Paciencia, una valiosa talla del siglo XVII atribuida a la escuela de Roldán, parece meditar aún sobre aquella sinrazón, sentado como está sobre las rocas de una peña y con la cabeza abrumada sobre la palma de una de sus manos. A pesar de su extrema fragilidad y después de haber recibido dos penetrantes hachazos en el cuello, fue la única escultura que logró sobrevivir al implacable exterminio. "Niños, no privéis de libertad a los pájaros…", recuerdan dos azulejos incrustados sobre los muros de la iglesia de la Encarnación, alentando entre sus parroquianos un mensaje renovado de respeto y de ciudadanía. Hay en Constantina otro vestigio que recuerda aquellos años aciagos. Se trata de la Carlina, una espectacular finca conocida también como "el castillo blanco" donde encontró refugio el fascista belga León Degrelle en los años cincuenta. El general Francisco Franco le profesó una abierta simpatía a este hombre que fue el creador del reaccionario movimiento Christus Rex y que colaboró activamente con los nazis en la Segunda Guerra Mundial. Tras ser condecorado con la cruz de hierro, Hitler llegó a decirle: "De haber te-

CONSTANTINA, RETIRO DE AGUA Y BOSQUE

nido un hijo, hubiera deseado que fuese como usted". Degrelle era conocido en Constantina como "don Juan el de la Carlina", sin más, asegura Ana Avila, que nació y vivió sus mejores años en este hermoso rincón al norte de la provincia sevillana. Pocos conocían en realidad quién se escondía detrás de ese nombre adoptado: un señor extranjero, amante del lujo, del arte y de las piezas de arqueología. En su espléndido castillo, ahora arruinado, atesoró una nutrida colección de objetos de incalculable valor. Se rodeó de vastos jardines regados por decenas de surtidores, de lagos artificiales, de estatuas griegas, columnas, ánforas y azulejos sevillanos que contemplaba desde las torres blancas de su castillo. "Disfrutaré el bien que vea presente. Tomaré los placeres a los cuales

soy sensible. Lo más abundantemente que me sea posible", reza un mosaico ubicado en el pórtico de la entrada principal de la Carlina. El futuro de la finca está ahora en las dulces y preciosistas manos de las monjas Jerónimas de Constantina, quienes pretenden recuperar el desmantelado recinto para instalar en él una flamante hospedería. El nombre de León Degrelle está asociado también a la historia de la Sima, un importante yacimiento arqueológico ubicado en la localidad y que durante un tiempo fue conocido como la "cueva de don Juan". El prepotente extranjero hizo excavaciones en la gruta, abierta en las duras calizas de la montaña, para captar el caudal de agua que circula en su interior y regar con ella los vergeles de su fabulosa finca. Tam41


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bién aprovechó la ocasión para apropiarse sin rubor de los tesoros prehistóricos que desde hace al menos dos millones de años venían ocultándose en la cueva. Después, una escombrera de más de doscientas toneladas de basura taponó la abertura de acceso de la Sima y, en cuarenta años, nadie se interesó ni supo más de ella. Las excavaciones oficiales realizadas en el año 1999 la volvieron a rescatar del olvido, sacando a la luz la realidad de un mundo subterráneo fascinante: mármoles de formas caprichosas modelados por la paciente erosión del agua, feroces cubiles de hienas, dentaduras de osos pardos, y cornamentas de toros salvajes que convivían con restos de cerámicas toscas, con esquemáticos dibujos grabados en las paredes rugosas de la gruta y con enterramientos de la Edad del Cobre. Ana Avila, miembro de la Asociación Ben Baso, habla entusiasmada de los proyectos para recuperar la Sima, y sueña con la creación de un verdadero parque arqueológico que ponga en valor tanta y tan excepcional riqueza. Hasta la Sima, cuenta Ana, podrían acceder los visitantes a través del evocador camino de los Molinos, donde el cauce del río de la Villa se estrecha entre madejas de zarzas y enredaderas. En el medievo, ésta era la vía principal que llevaba hasta Constantina. Aún subsisten retazos de guijarros del antiguo empedrado que discurre bajo la sombra musgosa de las higueras, y ruinas de viejas construcciones que salen al paso emboscadas en una hiriente maraña de maleza y de olvido. Es el caso de la ermita de la Yedra. El cascarón desgajado de sus bóvedas y sus decrépitas hornacinas persisten incrustadas en los sólidos muros de un torreón defensivo cuyo origen es anterior al siglo XVI. La cueva de la Sima está localizada en el extremo occidental del barrio de la Morería. Hay incluso una calle que lleva su nombre. Desde hace siglos los habitantes del barrio más antiguo de Constantina sa42

ben de su existencia. Sancho IV ya se hizo eco de este populoso arrabal refiriéndose a él como una de las morerías más importantes de aquella época. Así lo asegura el historiador Antonio Serrano, también miembro de la Asociación Ben Baso quien, para corroborar su tesis, repara en el trazado tortuoso de las callejas, en las casitas blancas y planas que escalan la abrupta pendiente del cerro del Castillo, en las portadas de adobe o en el arco de herradura que exhibe alguna que otra ventana. El espíritu de la vieja Morería se mantiene casi intacto. Las ramas de los árboles frutales asoman sutiles por encima de los tapiales encalados. Huele a tierra mojada y a puchero. Los perros, desperezados al sol, lanzan de cuando en cuando un ladrido desganado. Los ruidos caseros y el trajín lento del vecindario aleccionan sobre un tiempo y un ritmo de vida diferentes. Víctor Fernández, geógrafo y otro de los asociados a Ben Baso, sabe que es un privilegiado. Aunque no es de Constantina, hace unos años decidió rehabilitar una casita emplazada en la falda del castillo musulmán que corona el barrio de la Morería. Cada tarde, desde su huerto que hace de mirador, sentado bajo la sombra clara de un olivo, Víctor se deja avasallar por el torrente de sensaciones que destila el lugar. Los muros pardos del viejo Castillo dominan el paisaje de Constantina desde el barrio de la Morería. Lo que debió ser una imponente fortaleza militar en el siglo XII, protegida por varias torres vigías y doble recinto amurallado, es hoy un conjunto de lienzos desmochados, de gruesos muño-

nes construidos con lascas pizarrosas que han acabado por conquistar el musgo y la yedra. Desde el Castillo subyuga la dulzura que transmite el caserío de Constantina, arrullado en las profundidades del diminuto valle como en una canción de cuna. Bajo las altas espadañas de las iglesias se despliegan los tejares rojizos de las viviendas populares, junto con las grandes casonas señoriales y burguesas que recuerdan un pasado esplendor. En el siglo XIX Constantina fue una localidad industriosa, muy destacada en toda la comarca. Había en ella bodegas y lagares de renombre, al menos una veintena de marcas de aguardiente registradas, obtenía aceite y corcho en abundancia, y poseía una próspera industria del frío. Río arriba, en el camino salpicado de cañadas umbrías que lleva hasta la ermita de la Virgen del Robledo, en pleno Parque Natural de la Sierra Norte, existió desde el siglo XVII una factoría de hielo. En los meses de invierno, más de un centenar de albercas enfriaban el agua del río retenida en su interior hasta que quedaba convertida en enormes bloques de granizo. La gélida sustancia era introducida después en pozos muy profundos donde el hielo prensado aguardaba la llegada del verano para aplacar las gargantas resecas y abastecer el comercio de Sevilla. Los abismales pozos y el edificio de corte clasicista de la factoría de hielo se mantienen en pie, aunque ahora es propiedad de un ciudadano holandés que pretende rehabilitar el inmueble como hotel de lujo. Más allá de los llamados "pozos de la nieve" se extiende el bosque mediterráneo del parque natural, una densa espesura de encinas centenarias, quejigos y coscojas perfumadas de jara que en algunos meses del año se tiñe con las increíbles tonalidades ocres y rojizas de los castaños y los robles melojos. Texto: Carmen Fernández Muñoz Fotos: Manuel Berlanga Martínez.


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ÚLTIMA VISITA CULTURAL DEL AÑO:

ESPARTINAS Y UMBRETE Una vez más el Aljarafe como punto de encuentro cultural de nuestra asociación, en esta ocasión la Lauretum romana, Loreto cristiana y la Ombret musulmana o Umbrete castellana. En la primitiva villa imperial, hoy en el término de Espartinas, visitamos el convento de Nuestra Señora de Loreto y en la cercana Umbrete su iglesia parroquial, enclaves ambos elegidos con gran acierto por nuestros compañeros responsables de estas actividades. En una mañana fría y soleada, un grupo de unas cuarenta personas iniciamos el recorrido por el Santuario de la Virgen de Loreto. Situado sobre una alquería o casa de labor

musulmana, fue un donadío mayor en los repartimientos de tierras del rey castellano Fernando III a principios del siglo XIII. Durante dos centurias se sucedieron épocas de estabilidad política con otras de violentas invasiones musulmanas, provocando estas últimas el abandono del agro y el despoblamiento del Aljarafe. La Orden franciscana se encuentra documentada en la zona en 1.525, siendo la responsable de la construcción y mantenimiento del convento hasta hoy, siendo el edificio actual del siglo XVIII. Tras atravesar el compás nos encontramos en el llamado claustro mudéjar, don-

de comprobamos la fusión de la arquitectura hispanomusulmana, tanto en lo constructivo por sus pilares octogonales y alfices como en el uso de materiales, siendo el ladrillo el único elemento empleado. Se destacó la presencia del alfiz, aquí de una desnudez extrema, como elemento ornamental de mayor pervivencia, desde su origen hispanovisigodo hasta su exuberante desarrollo en la Córdoba califal y que, curiosamente, llegará a formar parte del repertorio decorativo de la propia Orden de San Francisco, transformándose, tanto en España y Portugal como en Méjico en grueso cordón franciscano que enmarca, realzando, puertas y vanos. La iglesia contiene uno de los mejores retablos sevillanos del siglo XVIII, con traza del escultor Duque Cornejo. Ante tan extraordinaria obra era inexcusable no dedicar unos minutos a recordar la filosofía del barroco contrarreformista y su evolución al rococó que nos ayude a comprender ese tipo de manifestaciones artísticas. Ideología del parecer más que de ser, encaminada a sugestionar, a confundir, a teatralizar, a poner en escena y materializar todos aquellos valores que per se son irreales e inmateriales. Retórico y persuasivo a través de la arquitectura, escultura, pintura y juegos de luces por la caprichosa disposición de los volúmenes y llevado al paroxismo por el uso de un repertorio decorativo que en su evolución (hablaríamos ya de rococó) llegará a convertir esa gran fachada llamada retablo en un magma inmaterial, atectónico y orgánico en el que será imposible reconocer ningún elemento de forma individualizada. Será este barroco el desarrollado por el gran Jerónimo Balbás en Méjico y fuente de inspiración para Duque Cornejo aquí y en su amplísima obra. La presencia del estípite como elemento sustentante y estructurador del espacio, en sustitución de la columna, fue objeto de un breve análisis, dada la importancia de la obra que analizábamos. La primitiva iglesia del convento, hoy sacristía, contiene también un magnífico retablo contemporáneo al anterior. La subida al camarín de la Virgen nos permitió observar muy de cerca la belleza de la pequeña 43


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imagen y las guarniciones de plata mejicana en corona, ráfagas y peana. Situada sobre una plataforma giratoria, permite ser vista desde la iglesia, ocupando el centro del retablo o bien desde el camarín. La torre situada en el flanco meridional del monasterio, de mitad del siglo XIII, responde a la tipología de atalaya defensiva hispanomusulmana de tapial, ladrillo y cantería y de sus cuatro plantas originales sólo es visitable una de ellas, manteniendo su azotea mocha al haber perdido almenas y antepecho. Durante la visita fuimos acompañados por el padre prior y dos hermanos de la Orden, quienes nos informaron, entre otras cosas, de los robos que llevan años sufriendo así como el deterioro del edificio por falta de inversiones. Sus puertas están abiertas a nuestra asociación para nuevas visitas, según palabras de su cordial responsable. La cercana Ombret permaneció más de setecientos años bajo el paraguas protector de la iglesia (Alfonso X se la cedió al arzobispo hispalense don Remondo) y su huella sigue presente en una soberbia arquitectura de la que sólo visitamos su iglesia parroquial. La iglesia de la Consolación constituyó un verdadero hallazgo tanto en lo arquitectónico como en lo decorativo y patrimonial. Contemporánea y de idéntica autoría, Diego A. Díaz, que la de Loreto, resulta un edificio extremadamente bello en su exterior, tanto por la combinación de volúmenes como por el trabajo de ladrillos moldurados. Sorprendente su fachada principal donde agrupa la torre de campanas y la torre del reloj, recordando su gran cúpula los trabajos de Leonardo de Figueroa en Sevilla. Su interior es de gran nobleza y austeridad, de llamativa 44

luminosidad gracias a sus amplias y altas tribunas y al gran radio de la cúpula del crucero. En contraste con esta desnudez arquitectónica, el ábside y las cuatro capillas laterales se recubren con magníficas obras retablísticas de Duque Cornejo y su discípulo Fernández del Castillo. Al entender un poco más la ideología del barroco, disfrutamos reposando la mirada en los distintos elementos, evitando ese deslizamiento visual sin rumbo que provoca este tipo de obras. Se comenta su relación con San Luis de los Franceses, la genial obra de Duque Cornejo donde, al igual que aquí, nada responde al azar o capricho del autor sino a un sistematizado programa iconográfico elaborado en forma de Tratados por los jesuitas, en este caso el padre A. Pozzo. Este despliegue decorativo, y es importante destacarlo por la intensa ósmosis cultural y religiosa entre lo sevillano y lo mejicanó, será, con variantes, el mismo a ambos lados del atlántico. Sin embargo será en la otra orilla donde, una vez destruida por los colonizadores la cosmo-

gonía de los indígenas, las iglesias se convertirán, gracias a estos artificios de impacto visual en "máquinas para convertir", parafraseando a Le Corbusier quien, desde su filosofía racionalista, defendía que la casa debe ser una "máquina para vivir. Tanto la iglesia como la sacristía tiene obras pictóricas atribuidas a Domingo Martínez, discípulo de Murillo y una estimable colección de orfebrería. Nos permitieron subir a la tribuna del ábside, teniendo la oportunidad de contemplar el retablo al alcance de las manos y comprobar el estado de deterioro de algunos de sus elementos, que serán restaurados con el sufragio exclusivo de los umbreteños. En la galería situada detrás del ábside se ha habilitado recientemente una sala con patrimonio documental y textil. La iglesia cuenta con una larga cripta, actualmente oratorio, situada bajo la nave central y cuya entrada se sitúa en el lado meridional del edificio. Nos sorprendió por su planta tubular con una baja bóveda de cañón de ladrillos muy toscos y nos deleitamos con un espléndido belén de extensión y profundidad inusual para el lugar. Entrañable colofón a una mañana que resultó de un contenido artístico-histórico inesperado. La comida posterior, que resultó muy satisfactoria en todos los sentidos, se quedó corta en comensales lo que resta oportunidades al contacto entre los asistentes, convivencia que este tipo de actividades propicia per se. Nuestro agradecimiento a los que trabajan sin que se note, en este caso Ana Ávila y Juan Cabello, así como los franciscanos de Loreto y al Parroco de Umbrete, Sebastián, también franciscano. Lina Yaque Navarrete


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SAN TELMO O LA CONCIENCIA CIUDADANA Un acto consciente y permanente de optimismo voluntario me lleva cada día a seguir luchando por lo que considero un modelo ético de sociedad, en vez de desistir me digo con una frase muy cubana: “hay que fajarse”, algo así como nuestro “apretar los machos”, “aguantar contra viento y marea”,… otras veces escribo cuentos terapéuticos que me desahogan y ayudan al ejercicio escrito. El doble discurso y rasero de nuestros políticos me llevan al continuo escándalo y está en el origen del que sigue. Un turista español después de una visita a Casablanca y a la gran mezquita de mármol de Hassam II comenta escandalizado la falta de ética, el despilfarro en mármoles verdes pagados con el dinero de los inmigrantes mientras una generación de jóvenes marroquíes muere atravesando el Estrecho. Un ciudadano sueco comenta escandalizado las conductas de los políticos andaluces cuando aprueban una inversión de 39 millones de euros (¡más de 6.000 millones de las antiguas pesetas para intervenir en un BIC y tirarlo! como bien publicitaba el cartel de derribos Pavón sobre la fachada barroca del mismo), mientras la ciudad aparece sucia, llena de agujeros, con graves déficit sanitarios y educativos, ¡para qué contar! El sueco mira al sur escandalizado por las malas prácticas, los dobles discursos,… el turista andaluz mira al sur también escandalizado, pero comienza a comparar prácticas y sorprendido, algo farfulle. Se hace preguntas sin respuestas, algunas palabras comienzan a tomar cuerpo y son dichas a media voz: cínicos, sinvergüenzas, prepotentes, soberbios,... catetos?. Piensa en las heridas abiertas en la ciudad: La Encarnación, el Metro, las murallas, en los barrios abandonados, en los espacios públicos cautivos… Algo va cambiando en aquel turista andaluz, ya ciudadano comienza a mirar de frente a lo políticos, les recuerda que ellos son meros servidores de lo público, de las leyes,… y mira al cielo como quien pide y espera el milagro. Ana Avila 45


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Nos preocupa... En el anterior boletín señalábamos la preocupación por el estado de los restos arqueológicos, desgraciadamente es obligado volver a insistir en este punto. La situación reiteradamente denunciada del yacimiento del Carambolo y del dólmen de Montelirio se ve agravada con el paso del tiempo. Es lamentable que se emprendan excavaciones sin tomar posteriormente medidas de conservación, un resto arqueológico que se ha conservado durante siglos puede perderse irremisiblemente al ser extraído y dejado a la intemperie. Las políticas municipales de apuesta por el desarrollo basado en la construcción masiva no sólo están destrozando el medio rural y natural, en comarcas con una gran riqueza arqueológica, como son buena parte de las de nuestra provincia, están arrasando de forma irreversible este Patrimonio que no acaba de ser asumido como un activo a potenciar. El concepto de investigación arqueológica orientado en exclusiva a la catalogación y datación, aun vigente, está sirviendo en la práctica para consolidar los intereses especulativos. Ver un retroceso en la sensibilidad ciudadana que, alentada por campañas de comunicación, se enfrenta a los colectivos defensores de un modelo más sostenible y respetuoso con el patrimonio entendido en todo su sentido calificándolos de retrógados y contrarios a los intereses colectivos. El resurgimiento de conceptos obsoletos como lo moderno, cuando a nivel

mundial se están superando las tendencias posmodernas. Resulta frustrante para unos docentes que las premisas culturales medias de la ciudadanía estén tan lejanas de las tendencias arquitectónicas actuales y consideramos especialmente responsables de este atraso cultural a nuestras autoridades. La arquitectura invisible, que tuvo su manifestación en algunos pabellones de la Expo del 92 y que ahora mismo prima en las grandes ciudades europeas, parece no ser del agrado de una ciudad que sigue apostando por lo más grande, lo más emblemático y lo más epatante. La soledad de los defensores de un modelo distinto para la Encarnación ha sido un reflejo de esta dinámica. Que las Administraciones no den ejemplo de respeto al Patrimonio en sus actuaciones, nos parece alarmante y muy grave la aplicación de una doble vara de medir a la hora de autorizar proyectos públicos y privados por parte de la Comisión de Patrimonio. El caso de San Telmo y la Encarnación son ejemplos claros. La falta de definición en aspectos como la función de las plazas públicas, los pavimentos en el casco histórico, la peatonalización, el arbolado. Vemos, con cada corporación municipal, un derroche de dinero público en obras de transformación sin que parezca haberse encontrado un modelo que permita desarrollar

sólo las políticas de conservación necesarias, como ocurre en las ciudades históricas europeas. El estado de los dólmenes de Gandul, con los que nuestra asociación mantiene una vinculación especial. Al deterioro provocado por la falta de protección se une un proceso de privatización del espacio en la zona que se concreta en el cerramiento de las fincas. El dólmen del Término, reconstruido con dinero público, está completamente vallado y, de momento sin acceso previsto para visitantes. Los proyectos de nuevas zonas urbanas, parques industriales, rondas de circunvalación, carreteras y la actividad de las canteras constituyen una amenaza para toda la comarca de los Alcores, que, con la excepción de Carmona, parece haber apostado por un modelo de desarrollo semejante al del Aljarafe. Mientras tanto el río Guadaíra sigue siendo una cloaca e incumpliendo las normativas europeas. La escasa participación en las actividades de denuncia por parte de gran parte de los asociados de Ben Baso. Debemos recordar que somos una Asociación que incluye en su denominación la Defensa del Patrimonio y que nuestro volumen de socios podría permitirnos acciones significativas. Quizá debamos plantearnos métodos más imaginativos y mediáticos de denuncia, desde aquí pedimos ideas y propuestas.

...y parece despertar

46

A pesar de lo dicho anteriormente, hay elementos esperanzadores.

y los aparcamientos rotatorios por parte de los comerciantes.

La sensibilidad ciudadana en defensa de la peatonalización. El caso de la calle O´Donell en el que los comerciantes y los vecinos han acabado forzando al Ayuntamiento a peatonalizar frente a los intereses del taxi supone un salto cualitativo en una ciudad en la que ha sido una tradición la defensa del tráfico

La constitución de plataformas de asociaciones en las que confluyen vecinos, ecologistas, patrimonialistas en defensa de un concepto de Patrimonio amplio, que por la vía de la reflexión y la reacción frente a las agresiones, ha llegado a identificarse con la definición de la UNESCO. Nuestra asociación partici-

pa en gran número de plataformas (Parques y Jardines, Cornisa de los Alcores, Alajarefe, Río Pudio, Pegalajar, etc). La afluencia de visitantes a las distintas exposiciones que se están desarrollando en Sevilla y el éxito de la Jornadas Europeas de Puertas Abiertas demuestran sensibilidad y demanda cultural por parte de los ciudadanos.


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Estuvimos

Notas de estilo BOLETÍN

· 3 de Junio: actuación de la Coral Aminta en la Iglesia de San Luis de los Franceses. Sevilla. · 8 de Junio: constitución de la Plataforma en Defensa de los Alcores. Alcalá de Guadaíra. · 17 de Junio: Paseo patrimonial por el entorno de la Plaza de la Virgen de los Reyes y Concentración frente a la Puerta del Perdón en protesta por el cierre al público libre del Patio de los Naranjos. Sevilla · 30 de Junio: Rueda de prensa y presentación de la Plataforma en Defensa de la Encarnación. Sevilla. · 7 de Julio: Concentración ciudadana en contra del proyecto Metropol-Parasol para la Encarnación. Sevilla. · Septiembre: campaña de recogida de firmas entre la ciudadanía en contra del Proyecto Metropol-Parasol en la Encarnación. Sevilla. · Septiembre: Solicitud de B.I.C. para los restos arqueológicos de la Encarnación, presentada por más de doce asociaciones ciudadanas. Sevilla. · Visita de Trabajo a Coimbra, 23, 24 y 25 de Septiembre: Constitución del grupo de trabajo sobre Castillos y Paisaje dentro de Euroclío. · Jornadas Europeas de Patrimonio: 1 de Octubre. Los Conjuntos Históricos: Torre del Oro y azoteas del Archivo de Indias en Sevilla. · Octubre: solicitud de B.I.C. para los Jardines de la Alameda de Hércules en Sevilla. · 4 de Octubre: Asamblea General de Socios y Jornada de Reflexión y Autoevaluación. Sevilla. · 5 de Octubre: Visita al yacimiento arqueológico de Doña Blanca en el Puerto de Santa María y al Alcázar de Jerez de la Frontera. · 11 de octubre: Visita a la Exposición sobre los fondos Kati de Tombuctú en la Caja San Fernando. Sevilla. · 20 de octubre: Visita a la Exposición de José de Ribera: Bajo el signo de Caravaggio (1613-1633), en el Museo de Bellas Artes. Sevilla. · 27 de Octubre: entrega de más de mil firmas en el Registro Municipal de Sevilla en contra del proyecto Metropol-Parasol para la Encarnación. Sevilla.

· Ceuta. 27 de octubre. Jornada Patrimonio Cultural y Formación de Adultos en Contextos Pluriculturales invitados por la Asociación Septem Nostra.. · 22 de Octubre Concentración en apoyo a la Plataforma vecinal en Defensa de la Charca de Pegalajar, Jaén. · CEPA Triana. Centro Cívico Tejar del Mellizo. 4 al 11 de noviembre. Exposición Historias de Vida y Patrimonio. Sevilla. · 5 de Noviembre: marcha reivindicativa del paraje de los Alcores y Gandul, con la Plataforma en Defensa de Los Alcores. · 11 de Noviembre: emisión de un programa del "Club de las ideas" de Canal Sur, dedicado a nuestra Asociación. · 13 de Noviembre: visita al yacimiento arqueológico de Mulva en Villanueva del Río y Minas. · 19 de Noviembre: marcha presentación de la Plataforma Ciudadana Aljarafe Habitable. · 22 de Noviembre: Visita a la Exposición de Jiménez Aranda en la sala El Monte. · Diciembre. Apoyo a la Campaña en favor de la peatonalización de la calle O'donnell en Sevilla. · Sevilla. 26 de noviembre. Jornada 4-D. Andalucía contra el Olvido. Acción alternativa. Presentación del proyecto: Historias de Vida y Patrimonio · 17 de Diciembre: Visita al Monasterio del Loreto en Espartinas e Iglesia Parroquial de Umbrete. · Campaña de la Tarjeta de Denuncia: denuncia del cierre del Patio de los Naranjos a las visitas y paseos gratuitos. · 20 de Diciembre: participación en un Debate en Onda Giralda en torno al proyecto arquitectónico de Puerto Triana. · Comisión Provincial de Patrimonio: Se participa en ella desde le mes de Abril en representación de las Asociaciones de Patrimonio · 3 de Enero: reunión con Plataforma vecinal en Defensa de la Charca de Pegalajar, Jaén, Al- Wadaira, Fundación Nueva Cultura del Agua para preparar las actividades del 22 de marzo, Día Internacional del Agua. · 20 de Enero: II Jornada de Retiro Obrero. Sevilla. · 21 de Enero: Jornada Patrimonio y Desarrollo. El Castillo: Un tesoro oculto. Constantina.

Estas son las pautas que se deben seguir para presentar artículos al boletín: -Los textos serán entregados en formato electrónico, mediante e-mail o en disquetes, y siempre acompañados de fotografías e ilustraciones en papel o en formato digital con suficiente resolución, y serán enviadas al aptdo. de correos de Ben Baso, o a las siguientes direcciones de correo electrónico: baena@arrakis.es anavila@inicia.es, benbaso@inicia.es La extensión de los artículos no debe superar las tres páginas (1.500 caracteres). Las imágenes (1 por cada 500 caracteres) deben guardarse en formato .jpg, y estar identificadas con título y autor. -Los textos han de carecer de sangrados, márgenes especiales, tabulados, espacios y otras instrucciones. A su vez ha de evitarse el uso excesivo de mayúsculas y negritas, y las cursivas y palabras subrayadas han de limitarse a aquellas sobre las que se quiera llamar la atención, a los títulos de las obras y a los nombres de publicaciones. -Las citas literales deben presentarse entrecomilladas y acompañadas de una concreta mención a su origen. -Las notas y referencias bibliográficas y de consulta se presentarán al final del artículo (nunca al pie del texto) y se realización de la siguiente forma: -Referencia a Libros: Se pondrán los apellidos en mayúsculas y el nombre en minúscula, título del libro en cursiva, lugar de edición, editorial y año, y finalmente las páginas que se citan. - Referencias a artículos: Apellidos en mayúsculas y nombre en minúscula; título del artículo entrecomillado, nombre de la revista en cursiva, número de la revista, año y mes entre paréntesis, páginas que se citan. - Referencias a páginas WEB: dirección completa y entre paréntesis la fecha de consulta. Os invitamos a colaborar con nosotros mediante vuestras propuestas y artículos. 47


LA CARTA DE SEVILLA EN LA MURALLA CHINA

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Boletín Asociación Benbaso nº 14 INVIERNO-PRIMAVERA 2006  

Boletín Nº 14 INVIERNO-PRIMAVERA 2006 de la Asociación de Profesores para la Difusión y Protección del Patrimonio Histórico "Ben Baso" de Se...

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