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LA ORACIÓN Y SUS PARTES LA ORACIÓN GRAMATICAL Definíamos el curso pasado la oración gramatical como el conjunto de dos o más palabras que forman un significado completo, para que el hablante comunique algo al oyente: Mi hermano toca el violín. Espero que me llames por teléfono Y decíamos que cada clase de oración posee un tipo de entonación característico, que es un constituyente de la oración, en la misma medida que las palabras que la integran: como ellas, contribuye a que la oración tenga un significado completo. CLASES DE ORACIONES, SEGÚN SU SIGNIFICADO Atendiendo a lo que significan, y de acuerdo con lo que hemos dicho antes, las oraciones (tanto simples como compuestas) pueden ser: - enunciativas; son las que exponen algo, tanto afirmando (enunciativas afirmativas: La televisión transmite el partido) como negando (enunciativas negativas: La televisión no transmite el partido); - interrogativas; sirven para preguntar directamente (interrogativas directas: ¿Cuántos años tienes?) o indirectamente (interrogativas indirectas: Me gustaría saber tu edad); - exhortativas; las usamos para pedir (Alcánzame el salero) o mandar algo (Echa esta carta al correo); - dubitativas; manifiestan la duda del hablante (Tal vez no lo sepa); - desiderativas; expresan un deseo (A ver si terminan pronto y se van); - exclamativas; con ellas, el hablante expresa algún sentimiento vivamente (¡Cuánto ha sufrido!). QUÉ SON LAS PARTES DE LA ORACIÓN Formamos las oraciones con palabras. Todas las palabras del idioma pueden distribuirse o clasificarse en ocho grupos, denominados partes de la oración. Son las siguientes: nombre pronombre determinante adjetivo verbo adverbio preposición conjunción Esta clasificación no es arbitraria. Obedece a que cada parte de la oración puede funcionar dentro de ésta con una o varias misiones (o funciones) que sólo ella es capaz de desempeñar. Así, la palabra y sirve para unir: viento y marea (es una conjunción). Pero no puede funcionar como sujeto (que ha de ser un nombre), ni como predicado (que ha de ser un verbo), ni como complemento del verbo (que ha de ser un adverbio), etc. La palabra y se agrupa con otras palabras que unen (tú o yo; pobre pero honrado) para formar la parte de la oración llamada conjunción. Parte de la oración es el conjunto formado por todas las palabras que pueden desempeñar una misma función dentro de la oración. Cada parte de la oración desempeña una función típica, característica. PARTES VARIABLES E INVARIABLES DE LA ORACIÓN El nombre, el pronombre, el adjetivo y los determinantes son partes variables de la oración, porque pueden variar para expresar el género y el número: portero-portera-porteros-porteras; él-ella-ellosellas; blanco-blanca-blancos-blancas; este-esta-estos-estas. También es variable el verbo, puesto que experimenta modificaciones para expresar la persona, el número, el tiempo y el modo: miro miráis -mirarán –miren. En cambio, son partes invariables de la oración el adverbio (aquí, bien, no, etc.), la preposición (con, a, de, etc.) y la conjunción (y, o, ni, pero, etc.). LA INTERJECCIÓN Según vimos el año pasado, la interjección no es una parte de la oración, sino que equivale a una oración. Es, pues, un equivalente oracional, una especie de «oración de urgencia» no elaborada por la razón. Si digo: ¡Ay!, porque una muela me ha dado un pinchazo, se entenderá perfectamente que sufro un dolor. Aunque se me entendería mejor, claro es, si formulara una oración bien elaborada: Me ha dado un pinchazo una muela. Recordemos que son interjecciones palabras como: ¡oh!, ¡ay!, ¡ah!, ¡bah!, ¡uf!, ¡zas!, ¡hala!, ¡ojalá!, etc.


LOS DETERMINANTES DEL NOMBRE. El nombre El curso pasado estudiamos con bastante extensión los caracteres del nombre. Este año examinaremos más atentamente las restantes partes de la oración.

QUÉ SON LOS DETERMINANTES También el curso pasado debió quedar claro que los determinantes son palabras que acompañan al nombre en el grupo nominal, y que limitan la significación general de dicho nombre. En efecto, el nombre pupitre designa a todos los pupitres del mundo. Pero si digo este pupitre, la significación de pupitre se limita a sólo el que designo. Con mi pupitre, el nombre significa sólo el pupitre que ocupo yo. Algún pupitre se refiere a uno no determinado, pero incluye a todos los demás, etcétera. Esa función de limitar, de reducir el significado general del nombre, la desempeñan los siguientes determinantes: los artículos, los posesivos, los demostrativos, los numerales, los interrogativos, los exclamativos…

LOS ARTÍCULOS Los artículos son palabras variables (cambian para expresar el género y el número) que se anteponen al nombre, para indicar si lo que éste indica es conocido (Dame el libro) o desconocido (Dame un libro) por el hablante, por el oyente o por ambos. Cuando el objeto es conocido, empleamos el artículo determinado. Cuando es desconocido, usamos el artículo indeterminado. Sus formas son: DETERMINADOS

INDETERMINADOS

masculino

femenino

masculino femenino

singular

el

la

un

una

plural

los

las

unos

unas

Existen las formas contractas de preposición y artículo, al (a + el) y del (de + el).

GÉNERO Y NÚMERO DE LOS ARTÍCULOS. CONCORDANCIA Como vemos en el cuadro anterior, los artículos determinados e indeterminados varían para expresar el género y el número, del mismo modo que el nombre (y que el adjetivo). Porque, en el grupo nominal, el nombre impone a los determinantes (y, por tanto, a los artículos) y a los adjetivos que lo acompañan, su mismo género y su mismo número. Esta igualación, que proporciona cohesión al grupo nominal, se denomina concordancia. Diremos, pues, que el nombre concuerda en género y en número con los determinantes y los adjetivos que forman con él el grupo nominal: el farol metálico - la farola metálica - los faroles metálicos - las farolas metálicas / una jarra rota - unas jarras rotas - un vaso roto - unos vasos rotos

LOS DETERMINANTES POSESIVOS Según ya sabemos, los determinantes posesivos limitan la significación general del nombre, indicando a quién pertenece el objeto designado por dicho nombre, esto es, quién lo posee. Se dividen en posesivos de un solo poseedor (Préstame tu bolígrafo; ¿Conoces a mis abuelos?) y posesivos de varios poseedores (Nuestra aula es pequeña; Estuve con vuestros tíos). Sus formas son: UN SOLO Objeto que pertenece Objeto que pertenece Objeto que pertenece a POSEEDOR al hablante al oyente otra persona o cosa

singular

plural

singular

plural

singular

plural

Masculino

mi, mío

mis, míos

tu, tuyo

tus, tuyos

su, suyo sus, suyos

Femenino

mi, mía

mis, mías

tu, tuya

tus, tuyas

su, suya sus, suyas


DE VARIOS POSEEDORES

Uno de los poseedores es el hablante

Uno de los poseedores es el oyente (y no el hablante)

Ni el oyente ni el hablante son poseedores

singular

plural

singular

plural

singular

plural

Masculino

nuestro

nuestros

vuestro

vuestros

su, suyo sus, suyos

Femenino

nuestra

nuestras

vuestra

vuestras

su, suya sus, suyas

CÓMO SE USAN LOS DETERMINANTES POSESIVOS Los posesivos son determinantes cuando van junto al nombre: delante (mi hermano) o detrás (ese hermano mío). Si se unen al nombre mediante un verbo (ese balón es mío), no son determinantes: desempeñan otra función que veremos en la pregunta siguiente. En los cuadros anteriores, podemos ver que algunos posesivos presentan dos formas: mi-mío; tutuya; sus-suyos, etc. Las más cortas (monosílabas) no se pronuncian con acento (su tío), y se llaman, por eso, formas átonas o inacentuadas. Las más largas son bisílabas (mío, tuyo, suyo, etc.), y, al hablar, se pronuncian marcando bien el acento (Dios mío); son, por eso, formas tónicas o acentuadas. Cuando un posesivo tiene dos formas, la átona se usa cuando debe preceder al nombre; y la tónica, cuando ha de ir detrás. Si tiene una sola forma (nuestro, vuestras, etc.), es siempre tónica, y puede ir delante o detrás del nombre: Mi padre es joven Esta cabeza tuya funciona Tus ojos brillan Tengo un libro suyo ¿Es esa su casa? Lo ha dicho nuestro amigo Un primo mío lo vio Lo ha dicho un amigo nuestro

LOS PRONOMBRES POSESIVOS Los posesivos que acabamos de estudiar son determinantes cuando van inmediatamente delante (su blusa) o inmediatamente detrás (una blusa suya) del nombre. Pero las formas tónicas (bisílabas) admiten otras construcciones: -Ese compás es mío (separado del nombre por un verbo) -Sí, porque el mío está en casa (sin nombre y precedido del artículo) En estas construcciones los posesivos, según la Gramática tradicional, no funcionan como determinantes, sino como pronombres, esto es, como palabras que se ponen en lugar del nombre. Así, las oraciones anteriores equivaldrían a estas: - Ese compás es mi compás (= mío) - Sí, porque mi compás (= el mío) está en casa Cuando los posesivos funcionan de ese modo, se llaman pronombres posesivos.

"LO” + POSESIVO Los pronombres posesivos (como los demostrativos) pueden tener un significado neutro, esto es, ni masculino ni femenino. Si digo: lo mío está en ese armario, con lo mío quiero significar 'el conjunto de cosas que son mías' y esas cosas pueden llamarse con nombres masculinos (el pantalón, los zapatos, el reloj...) o femeninos (la camisa, la raqueta, la correa...). Por eso decimos que lo mío, lo tuyo, lo suyo, lo nuestro, lo vuestro y lo suyo (= de ellos) tienen género neutro: no hacen ninguna referencia al género. Sólo algunos pronombres tienen género neutro en español. Los nombres, según ya sabemos, sólo son masculinos o femeninos. El neutro no tiene plural. Si decimos los míos, se trata de un pronombre posesivo masculino. Mío, tuyo, suyo, etc., en estas construcciones, son, pues, pronombres posesivos neutros. Y lo, un pronombre personal neutro: lo (conjunto) mío (cosas que son mías)

LOS DETERMINANTES DEMOSTRATIVOS Estos determinantes limitan la significación general del nombre, indicando la proximidad o lejanía del objeto, respecto del hablante. Efectivamente, el objeto puede estar cerca de él (este árbol), ni cerca ni lejos (ese árbol) o lejos (aquel árbol). Estos tres puntos de referencia se señalan con las siguientes formas:


Objeto cerca del hablante

Objeto ni cerca ni lejos del hablante

Objeto lejos del hablante

singular

plural

singular

plural

singular

plural

Masculino

este

estos

ese

esos

aquel

aquellos

Femenino

esta

estas

esa

esas

aquella

aquellas

No es cierto que ese señale lo que está más cerca del oyente que del hablante, como enseñan ciertas gramáticas. Eso ocurre algunas veces (Dame esa silla que tienes junto a ti), pero no en otras [Nos ha salpicado de barro ese coche]; el coche no está más cerca del oyente que del hablante). Los demostrativos no se refieren sólo a personas, animales o cosas que tenemos ante los ojos; pueden señalar o mostrar también: - palabras que acabamos de nombrar o leer: Me gustan mucho Velázquez y Goya; pero este pintor me interesa más. Visitamos Cáceres y Badajoz; aquella ciudad me impresionó por su barrio antiguo. - un tiempo más o menos próximo al hablante: Aprovechó las vacaciones de verano, y, en esos días, escribió una novela. Aquellas Navidades resultaron inolvidables. - un recuerdo, también más o menos remoto: No sé qué habrá sido de aquella señora. A ver si me prestas esa novela de que me hablaste.

PRONOMBRES DEMOSTRATIVOS Al igual que los posesivos, los demostrativos pueden funcionar como pronombres demostrativos, dejando de ser determinantes. Ello ocurre también cuando sus formas no acompañan al nombre: De todos los libros, me quedo con este (= este libro). Aquel (= aquel individuo) se está burlando de nosotros. ¡No me vengas con esas! (= esas cosas que estás diciendo). LOS PRONOMBRES DEMOSTRATIVOS NEUTROS Los demostrativos poseen las formas: esto, eso, aquello (¡siempre en singular!), que no pueden funcionar como determinantes, pues no tenemos nombres de género neutro. Esas formas son los pronombres demostrativos neutros, y designan objetos cuya naturaleza y, por tanto, cuyo género se desconocen o no se precisan: ¿Qué es aquello? Me han dado esto para ti Tira eso a la basura Pueden también equivaler a una oración entera: No quiso venir, y eso [= no quiso venir] me disgustó. El lunes iré a Segovia, y el martes volveré a casa; aquello [el lunes iré a Segovia] me divierte, pero esto [el martes volveré a casa] no. La tilde en los demostrativos Los determinantes demostrativos no llevan nunca tilde: esta casa - la moto esa - aquellos pinos. Los pronombres demostrativos neutros (esto, eso, aquello) tampoco se escriben con tilde. Pero los demás pronombres la llevan cuando no queremos que se confundan con los determinantes. En efecto, veamos estas dos oraciones: Ayer, estuvieron estos locos. Ayer, estuvieron éstos locos. En la primera, estos funciona como determinante; en la segunda (con tilde) como pronombre. El significado de ambas oraciones es muy distinto, ¿verdad?

LOS DETERMINANTES INDEFINIDOS Los determinantes indefinidos limitan la significación general del nombre, aludiendo a la cantidad de objetos que designa, o a su naturaleza, pero sin precisarlas: las deja indefinidas. Ejemplos: Compré varios periódicos Corren ciertos rumores Hay abundantes indefinidos. Suelen variar para expresar el género y el número, pero hay uno invariable (cada), otro que expresa sólo el género (varios-varias), y algunos que sólo expresan el número (bastante-bastantes, igual-iguales). Sus formas principales son las siguientes: algún (-a, -os, -as) diverso (-a, -os, -as) bastante (-s) igual (-es)


poco (-a, -os, -as) cierto (-a, -os, -as) tanto (-a, -os, -as) cualquier, cualesquier cada ningún (-a, -os, -as) mismo (-a, -os, -as) otro (-a, -os, -as) mucho (a, -os, -as) varios (-as), etcétera todo (-a, -os, -as) un (-a, -os, -as) cualquiera, cualesquiera Ya vimos que un (-a, -os, -as) es el artículo indefinido; y aquí lo clasificamos como determinante indefinido. No hay contradicción, ya que los artículos son determinantes. Las palabras más y menos son adverbios, pero funcionan como determinantes indefinidos cuando preceden al nombre: No tengo más noticias Ya hay menos agua embalsada

PRONOMBRES INDEFINIDOS. Hay algunas palabras que son siempre pronombres indefinidos (y no determinantes); equivalen a un nombre o grupo nominal, y su significado es, efectivamente, indefinido: - alguien (equivale a 'alguna persona'): Alguien está llamando - nadie (equivale a 'ninguna persona'): Nadie me respondió - algo (equivale a 'alguna cosa'): Traes algo escondido en el bolsillo - nada (equivale a 'ninguna cosa'): No dijo nada Pero también pueden funcionar como pronombres indefinidos algunos determinantes indefinidos. Ello ocurre siempre que equivalen a un nombre o grupo nominal: -Te conformas con poco [= 'pocas cosas']. -¿Tienes muchas avellanas? -No; tengo pocas [= pocas avellanas]. -Se quedó con todo [= 'todas las cosas']. -Vendrían muchas personas a la reunión. -No vinieron todas; sólo asistieron algunas. -Siempre llevas el mismo vestido. -Es que no tengo otro [= otro vestido]. -Son varios los heridos. -¿Qué fruta prefieres? -Cualquiera [= cualquier fruta]. -¿Te hicieron muchos encargos? -Bastantes [= bastantes encargos]. -Otra vez llaman al timbre, y son siempre los mismos [= los mismos individuos]. -Y ¿ya tiene fama esa cantante? -Tiene mucha [= mucha fama]. -Me ha parado uno [= un individuo] en la calle. -Te dará pena irte. -Ninguna [= ninguna pena]. Algunos determinantes se transforman en pronombres indefinidos neutros, precedidos del pronombre personal neutro lo: -¿Qué quieres tomar? -Lo mismo Lo poco que tengo es tuyo Lo mucho cansa Lo otro me parece mal Estos son los principales. Muchos indefinidos (cada, algún, ningún, cualquier, etc.) no admiten la construcción neutra.

LOS DETERMINANTES Y PRONOMBRES INTERROGATIVOS Limitan la significación del nombre preguntando por su naturaleza o por su número. Los principales son qué y cuánto (-a, -os, -as): ¿Qué zapatos te quieres poner? ¿No sabes qué amigos van a venir? ¿Cuántas sillas necesitamos? ¿Con cuánto azúcar lo has hecho?

LOS DETERMINANTES Y PRONOMBRES EXCLAMATIVOS Presentan las mismas formas que los interrogativos pero funcionan en oraciones exclamativas: ¡Qué disgusto tan grande tengo! ¡Qué respuesta más absurda! ¡Cuánta alegría me produjo verlo! ¡Cuántos chicos querrían lo que tú tiras! Fíjate en que los determinantes y pronombres interrogativos y exclamativos llevan siempre tilde ortográfica. Y ello, aunque su oración no vaya entre signos de interrogación o de admiración: Dime qué ocurre en la calle Con qué júbilo nos recibió Confiésame cuánto ganas No sabes cuánta gente entra en esa tienda

LOS DETERMINANTES NUMERALES Limitan el significado general del nombre, haciendo una precisión numérica exacta acerca del objeto u objetos designados por dicho nombre. Así: Pablo tiene quince años: el determinante numeral quince precisa la cantidad exacta de años; Pablo ocupó el sexto lugar de la carrera: el determinante numeral


sexto precisa la colocación exacta de Pablo en una serie ordenada de corredores. Los numerales pueden ser de distintos tipos: este año estudiaremos los cardinales y los ordinales.

LOS DETERMINANTES NUMERALES CARDINALES Son los que precisan con exactitud la cantidad de objetos: Eso mide doce metros y treinta centímetros El caballo ganó por dos cuerpos Funcionan como determinantes numerales cardinales los nombres de todos los números que conocemos: un-una, dos, tres, cuatro... veintidós... cuarenta y cuatro... Se exceptúan: a) millón, billón, trillón, etc., que son siempre nombres; en efecto, decimos un millón de habitantes, y no millón habitantes; en cambio, podemos decir mil habitantes, trescientos mil habitantes, uniéndolos directamente al nombre: es porque mil y trescientos mil son determinantes: b) cero es también nombre (le pusieron un cero); pero es determinante en las expresiones cero grados y cero horas. Podemos considerar también como determinante numeral ambos-ambas, que significa 'los dos' o 'las dos': Ambos bañistas fueron salvados. Estudiaréis ambas lecciones. PUEDEN FUNCIONAR COMO PRONOMBRES También los determinantes cardinales pueden funcionar como pronombres numerales cardinales, cuando no acompañan a ningún nombre, y equivalen a él: Han venido siete [= siete personas] Los cuatro [= cuatro muchachos] son hermanos Son las cinco y veinte [= cinco horas y veinte minutos] Déme ocho [= ocho cromos] Salieron los siete [= siete corredores] LOS DETERMINANTES NUMERALES ORDINALES Determinan el lugar que un objeto ocupa en una serie ordenada de objetos: No me sé la tercera lección Vive en el cuarto piso Sus formas, hasta mil (cuyo ordinal es milésimo: Te lo advierto por milésima vez), son estas: CENTENAS 100º centésimo 200 ducentésimo 300 tricentésimo 400 cuadringentésimo 500 quingentésimo 600 sexcentésimo 700 septingentésimo 800 octingentésimo 900 noningentésimo

DECENAS 10º décimo 20 vigésimo 30 trigésimo 40 cuadragésimo 50 quincuagésimo 60 sexagésimo 70 septuagésimo 80 octogésimo 90 nonagésimo

UNIDADES 1º primero o primer 2 segundo 3 tercero o tercer 4 cuarto 5 quinto 6 sexto 7 séptimo 8 octavo 9 noveno o nono

Los siguientes ordinales poseen forma especial: 11º undécimo (u onceno) 12º duodécimo Todas las formas anteriores poseen variación de género (sexcentésimo-sexcentésima) y de número (vigésimo-vigésimos). Pueden considerarse también ordinales: antepenúltimo, penúltimo y último: Llegó en penúltimo lugar de la carrera Carlos II fue el último rey de los Austrias EJEMPLOS: 745º = septingentésimo cuadragésimo quinto 98º = nonagésimo octavo 311º = tricentésimo undécimo 1.999º = milésimo noningentésimo nonagésimo noveno (o nono) Como la formulación de los ordinales no es sencilla, suelen expresarse correctamente del siguiente modo: -es inexcusable el empleo de los diez primeros ordinales: Felipe II (segundo); IV (cuarto) Congreso; noveno puesto de la clasificación; pero puede decirse Alfonso X (décimo o diez); - es muy recomendable el empleo de undécimo y duodécimo: En el undécimo o duodécimo lugar de la clasificación; sin embargo, decimos Alfonso XI (onceno) y Alfonso XII (doce); y recomendable, el


uso de los restantes ordinales hasta vigésimo (20º). - a partir de 13º, el ordinal se puede sustituir por el cardinal correspondiente: El XXVI Concurso de Natación (vigésimo sexto o veintiséis) Juan XXIII (veintitrés) La XLVIII Feria de Muestras (cuarenta y ocho) En el capítulo 107 del libro (ciento siete) PUEDEN FUNCIONAR COMO PRONOMBRES En efecto, son pronombres numerales ordinales cuando no acompañan a equivalen a él: Dáselo al primero (= primera persona) que encuentres No hay quinto (= quinto toro) malo El decimocuarto (= decimocuarto corredor) fue Ignacio El cuarto (= cuarto mandamiento), honrar padre y madre

ningún

nombre

y

LOS PRONOMBRES PERSONALES Hay palabras que sólo pueden funcionar como pronombres (y no como determinantes también). Eso ocurre con los pronombres personales y los pronombres relativos. Conocemos ya los pronombres personales. Equivalen a un nombre, y señalan las tres personas que pueden intervenir en la oración: la que habla, la que escucha y la persona o cosa de que se habla. Como vemos, sólo son estrictamente persona la lª y la 2ª; la 3ª puede no serIo. Sus formas son: 1ª PERSONA masculino femenino singular plural

2ª PERSONA 3ª PERSONA masculino femenino masculino femenino

yo, me, mí, conmigo nosotros

nosotras nos

tú, te, ti, contigo vosotros

vosotras os

él, lo, le, se, sí, ella, la, le, se, consigo sí, consigo ellos, los, les ellas, las, les se

neutro ello

Las formas yo y tú sólo funcionan como sujetos de la oración. Las restantes formas pueden desempeñar otras funciones que ya estudiaremos. La forma neutra ello (únicamente singular, en la 3ª persona!) se emplea para reproducir oraciones, que, como tales, no tienen género: Luis mintió y ello (= Luis mintió) me molestó.

LOS PRONOMBRES RELATIVOS Los pronombres relativos presentan las siguientes formas: que, cual (-es), quien (-es), cuyo (-a, -os, -as) Los tres primeros sirven para reproducir un nombre que ya ha aparecido antes en la oración, y que se llama antecedente: Los excursionistas [antecedente], que [relativo] estaban cansados, se quedaron allí. La llave [antecedente] con la cual [relativo] se abre esa puerta, está en el cajón. He visto a Pirula [antecedente], con quien [relativo] he hablado un rato. El antecedente de que y cual puede ser cualquier nombre. El de quien, ha de ser por fuerza un nombre de persona. Sería incorrecto decir Ha llegado el avión en quien viaja el equipo. Cuyo (-a, -os, -as) es, a la vez, pronombre relativo y posesivo. Si decimos: En Pisa hay un templo cuya torre está inclinada, cuya torre equivale, a la vez, a 'su torre' (posesivo) y a 'la torre del cual' (relativo). CÓMO IDENTIFICAR EL «QUE» RELATIVO Observa estas dos oraciones: Ya he comprado la novela que me recomendaste. Me recomendaste que me comprara una novela. En la primera oración, puedo sustituir que por la cual: Ya he comprado la novela, la cual me recomendaste. Ello indica que es un pronombre relativo. Ese cambio no es posible en la segunda oración: que no es, pues, un relativo (sino una conjunción), como veremos en su momento. LOS PRONOMBRES INTERROGATIVOS “CUÁL” Y “QUIÉN” Ya conocemos los pronombres interrogativos qué y cuánto (-a, -os, -as). Podían ser también determinantes. Añadamos ahora estos dos pronombres interrogativos: cuál (-es) y quién (-es), que coinciden en la


forma con los relativos, pero no son relativos. Cuál (-es) puede funcionar también como determinante interrogativo (¿En cuál cajón lo has puesto?; ¿Cuáles flores prefieres?). Y como pronombre, según hemos dicho, si no precede a ningún nombre: Tráeme las gafas. -¿Cuáles? -¿Con cuál te quedas? Quién(-es), como interrogativo, sólo puede ser pronombre: ¿Quiénes lo saben? ¿A quién se lo has dicho? Pregúntale con quién ha ido Todos los determinantes y pronombres interrogativos llevan tilde ortográfica, aunque la oración en que figuran no lleve signos de interrogación. Al revés, una oración con signos de interrogación, puede llevar esas formas sin tilde. Sólo se coloca tilde cuando tales palabras preguntan realmente.


EL ADJETIVO EL ADJETIVO. SU GRADACIÓN Recuerda que el adjetivo es una parte variable de la oración, que puede acompañar al nombre para constituir el grupo nominal: La aspiradora nueva/ funciona bien; Vendrá/el lunes próximo. . El adjetivo significa cualidades de los objetos; y esa significación puede graduarse, haciéndola más o menos intensa. Así, una persona puede ser: nada simpática -poco simpática -escasamente simpática -bastante simpática -simpática -menos simpática que otra -más simpática que otra -muy simpática -simpatiquísima -simpática por demás -extraordinariamente simpática -simpática en extremo -simpática en grado sumo... . Son, pues, muchísimas las posibilidades que tenemos para graduar la significación del adjetivo, valiéndonos de unas palabras llamadas adverbios modificadores de grado (nada, poco, escasamente, muy, extraordinariamente...) y locuciones adverbiales de grado (en extremo, por demás, en grado sumo...). Y, también, de un sufijo: -ísimo (simpatiquísimo). . La gradación del adjetivo se basa en la posibilidad que tenemos de establecer grados en su significación. GRADOS DE SIGNIFICACIÓN DEL ADJETIVO Son, pues, muchos los grados posibles que puede presentar la cualidad significada por el adjetivo. Pero la Gramática, simplificando mucho, sólo distingue estos tres: - positivo: cuando el adjetivo se presenta sin modificaciones de significado: El dormitorio está limpio; - comparativo: cuando la cualidad se compara: El dormitorio está más limpio que el comedor; El dormitorio está menos limpio que ordenado. - superlativo: cuando la cualidad se presenta en su grado más alto: El dormitorio está muy limpio (o limpísimo). El grado comparativo puede ser, a su vez, de tres clases: -comparativo de igualdad: El agua está tan fría como el hielo; El agua está tan fría como transparente; -comparativo de superioridad: Tiene la cabeza más dura que el hierro; -comparativo de inferioridad: Jorge es menos alegre que un pésame. EL GRADO SUPERLATIVO Como hemos dicho, presenta la cualidad en grado máximo y tiene dos maneras principales de expresarse: - con el adverbio muy: torre muy alta; - y con el sufijo -ísimo: torre altísima. . Al recibir el sufijo -ísimo, algunos adjetivos recuperan su forma latina, distinta de la forma simple castellana. Aprendamos los principales. -de simple, simplicísimo (y simplísimo) -de terrible, terribilísimo -de amigo, amicísimo (y amiguísimo) -de noble, nobilísimo -de frío, frigidísimo (y friísimo) -de diestro, destrísimo -de bueno, bonísimo (y buenísimo) -de sagrado, sacratísimo -de tierno, ternísimo (y tiernísimo) -de valiente, valentísimo -de reciente, recentísimo

-de cruel, crudelísimo -de cierto, certísimo (y ciertísimo) -de notable, notabilísimo -de poderoso, potísimo (y poderosísimo) -de meritorio, meritísimo -de fiel, fidelísimo -de ardiente, ardentísimo -de fuerte, fortísimo (o fuertísimo) -de ferviente, ferventísimo -de nuevo, novísimo (o nuevísimo) -de antiguo, antiquísimo

.A esas formas se las llama superlativos cultos; algunos, como vemos, alternan con formas regulares (amicísimo o amiguísimo). A ese grupo pertenecen también varios superlativos, igualmente tomados del latín, que se forman con el sufijo -érrimo: -de célebre, celebérrimo -de libre, libérrimo -de fértil, ubérrimo (y fertilísimo) -de acre, acérrimo -de íntegro, integérrimo -de áspero, aspérrimo (y asperísimo) -de pobre, paupérrimo (y pobrísimo) -de mísero, misérrimo -de pulcro, pulquérrimo (y pulcrísimo) -de salubre, salubérrimo


QUÉ ES EL ADVERBIO Conocemos algunos adverbios: ¿los recuerdas? Hablábamos allí de los adverbios de grado (nada, poco, escasamente, muy, extraordinariamente, etc.), que sirven para graduar la significación del adjetivo: nada simpático, poco agradable, muy atractivo, etc. Ya sabemos, pues, una función del adverbio: modificar la significación del adjetivo. Pero desempeña otra función, tan importante o más, en el grupo verbal. Adverbio significa, justamente, 'junto al verbo'. En efecto, es una palabra invariable (no cambia de forma) que, en el grupo verbal, complementa al núcleo verbal o verbo, añadiéndole informaciones de tipo muy variado: el lugar donde ocurre la acción, el tiempo en que ocurre, la cantidad de acción, etcétera: Ha gritado poco Ha gritado antes Ha gritado aquí Y algunos adverbios modifican la significación de otros adverbios: Escribe muy mal Vivo bien cerca Se portó muy adecuadamente Los adverbios modificados son los que van en último lugar: mal, cerca, educadamente. Así pues, adverbio es una parte invariable de la oración que modifica la significación del verbo, del adjetivo o de otro adverbio. LOCUCIONES ADVERBIALES Son grupos de dos o más palabras que forman un bloque siempre unido, y funcionan como un adverbio. En efecto, modifican: - a un verbo: Viene con frecuencia; Me arreglo en un periquete - a un adjetivo: Era orgulloso en grado sumo; Las cerezas están rojas en extremo - a otro adverbio: Eso está lejos de veras; Lo llevaré mañana por la tarde CLASES DE ADVERBIOS Y DE LOCUCIONES ADVERBIALES. Según sea su significado, los adverbios pueden ser: de lugar de afirmación de modo de duda de tiempo de negación de cantidad Vamos a enumerarlos, así como las locuciones adverbiales correspondientes. ADVERBIOS Y LOCUCIONES DE LUGAR Los adverbios y locuciones adverbiales de lugar informan acerca de dónde se realiza la acción. Los principales son: dentro-fuera a la derecha-a la izquierda al final aquí-ahí-allí encima-debajo cerca-lejos arriba-abajo enfrente-atrás delante-detrás al otro lado en medio en cabeza ADVERBIOS Y LOCUCIONES DE TIEMPO Informan acerca de cuándo tiene lugar la acción. Estos son los más usados: ayer-hoy-mañana antes-después-pronto-tarde-siempre-nunca-por la mañana-por la tarde-por la noche-de vez en cuando ahora al amanecer ayer al anochecer anoche a primera hora ya a última hora aún en un periquete enseguida en un santiamén de madrugada con frecuencia de cuando en cuando de algún tiempo a esta parte, etc. ADVERBIOS Y LOCUCIONES DE MODO Estos adverbios y locuciones adverbiales explican cómo se realiza la acción: Habla mal; Duerme plácidamente. He aquí los más frecuentes: bien-mal-regular-despacio-deprisa-así aprisa a escondidas a hurtadillas a gatas a las claras a ojos cerrados


a la chita callando punto por punto a ciegas a tontas y a locas de este modo a manos llenas a pie juntillas de esta manera a dos carrillos, etc. Muchísimos adverbios de modo terminan en -mente: plácidamente, tranquilamente, admirablemente, pésimamente, entrañablemente, etc. Pero, atención: no todos los adverbios acabados en -mente son adverbios de modo: veremos algunos en la lección siguiente. ADVERBIOS Y LOCUCIONES DE CANTIDAD Informan acerca de a cuánto alcanza la acción del verbo, o la intensidad significativa del adjetivo y del adverbio: si son abundantes, escasas, intensas, débiles, etc. Con el adjetivo, casi todos ellos funcionan como adverbio de grado, Llueve abundantemente Es bastante rubia Miente casi siempre Sus principales formas son: mucho (o muy con los adjetivos y ciertos adverbios): Llueve mucho; Cae una lluvia muy abundante; Llueve muy abundantemente, a lo más casi más o menos al menos algo solamente lo menos todoíntegramente poco más o menos nada totalmente por lo menos tan parcialmente a todo tirar, etc. tanto escasamente poco más-menos bastante desmedidamente sólo aproximadamente todo lo más EJEMPLOS: Estudiáis poco, -¡Corre más! -Eso cuesta menos. -Sólo hay un tenedor, -Casi atropella a ese chico, Está casi sordo, -Está algo sordo, -Nieva algo, no mucho. -Vino todo corriendo, -Harto me cuesta mantenerlo, -Luisa es harto cursi, -Eso valdrá, a lo menos, mil pesetas, -No es nada tonto. -No me importa nada. En la relación anterior hay algunas formas que ya estudiamos como determinantes y pronombres indefinidos: mucho, poco, bastante, todo, tanto, más, menos, algo y nada. Probablemente, ahora te costaría mucho saber bien cuándo funcionan esas formas como adverbios de cantidad, como determinantes indefinidos y como pronombres indefinidos. De todos modos, recuerda esto: - como adverbios: modifican a un verbo, a un adjetivo o a otro adverbio: Sales poco de casa Corre bastante No vives nada cerca - como determinantes: preceden a un nombre: Hay mucho público Echa más agua Se amontona bastante tierra - como pronombres: sustituyen a un nombre o a un grupo nominal: Es mucho dinero; no esperaba tanto (= tanto dinero) Tráeme algo (= alguna cosa) «Sólo», adverbio de cantidad Importa que distingamos bien el adverbio sólo (invariable) del adjetivo solo (-a, -os, -as), Este adjetivo equivale a 'sin compañía'; y se refiere, como es natural, a un nombre o a un pronombre. Es, además, variable: Tú estás sola Purita y CarIa están solas Yo estoy solo ['sin compañía'] En cambio, el adverbio sólo es invariable y equivale a 'solamente': Tengo sólo [= 'solamente'] doce pesetas Sólo [= 'solamente'] vino él Cuando es adjetivo, nunca lleva tilde. Cuando es adverbio, la lleva, sobre todo si cabe conf usión. Una oración como He ido solo a las ferias, ¿qué significa, que he ido sin compañía o que solamente he ido allí? En la escritura esto se resuelve con la tilde en el adverbio: He ido solo [sin compañía] a las ferias -He ido sólo [solamente] a las ferias ADVERBIOS Y LOCUCIONES DE AFIRMACIÓN Estos adverbios y locuciones aseguran que la acción del verbo se realiza. Los más frecuentes son: sí, también, ciertamente, verdaderamente, en verdad, en efecto, efectivamente, realmente, sin la menor duda, sin duda alguna, etc. EJEMPLOS:


Sí está en casa. -¿Vienes? -Sí. También trabaja él. Ha llegado, en efecto. Carmen nos escribirá sin la menor duda. Realmente era aburrida la película ADVERBIOS Y LOCUCIONES DE NEGACIÓN Informan de que la acción verbal no se realiza. He aquí los principales: No-tampoco-nunca-jamás-ni por asomo-nunca jamás-en modo alguno-de ninguna manera-ni mucho menos-ni por esas etc. EJEMPLOS: No iré hoy al colegio -¿Irás mañana? -Tampoco -Yo tampoco iré Nunca he estado en Valencia Jamás aciertas No le hablaré nunca jamás No admite de ninguna manera mis excusas En modo alguno dije eso No lo insulté ni mucho menos Ni por asomo le he dicho eso Ni aunque lo aspen trabaja No olvidaré aquello en la vida Se quedó solo ante el portero, y ni por esas metió gol ADVERBIOS Y LOCUCIONES DE DUDA Manifiestan incertidumbre ante la acción: no se sabe con seguridad si se realizará: Quizá nos llame hoy. Los siguientes son los más empleados: quizá (o quizás), acaso, tal vez, probablemente EJEMPLOS: Quizá esté ya arreglado el reloj Me gustaría ir, y tal vez vaya Acaso haya llegado ya Hoy habrá, probablemente, sesión infantil

LOS NEXOS: LAS PREPOSICIONES Qué son los nexos. Los nexos son palabras que tienen como misión unir a otras palabras o grupos de palabras, en el seno de una oración: La casa de Pedro está en aquel barrio Matilde y su novio vinieron, pero se fueron a casa pronto En español, contamos con los siguientes nexos: - preposiciones y locuciones prepositivas - conjunciones y locuciones conjuntivas PREPOSICIONES Y CONJUNCIONES Las preposiciones son breves palabras invariables, que enlazan un vocablo de la oración con otro que lo complementa. Este vocablo complementario se llama término; y el complementado se denomina elemento inicial: Yo tenía una casa (elemento inicial) de (preposición) muñecas (término) El elemento inicial puede ser: - un nombre: casa de muñecas; café con leche - un adjetivo: pobre de mÍ; el bueno de Ernesto - un verbo: duerme en el suelo; salió hacia Perú - un adverbio: cerca de Correos; antes de la guerra A su vez, el término puede ser: - un nombre (es lo normal): véanse casi todos los ejemplos anteriores. - un pronombre: pobre de mí; amable con ellos. - un adverbio: cerca de aquí; está desde entonces - un infinitivo: empieza a llover; la casa por barrer En todos los casos, la preposición con su término funcionan como complementos, esto es, como elementos de menor jerarquía gramatical que el elemento inicial. LA CONJUNCIÓN, EN CAMBIO: - une dos elementos de la misma jerarquía en la oración: dos nombres dentro de un sujeto múltiple: Lola y Juan riñeron. dos nombres o adjetivos que son complementos atributivos: El jardinero es amable pero muy callado dos nombres que forman un complemento directo múltiple: Tenemos, para postre, castañas, almendras o dátiles dos complementos indirectos, dos complementos circunstanciales, etcétera. - une dos proposiciones que forman una oración compleja:


La regla es de metal para que no la rompas. Se ha enfadado porque no le hicimos caso. Te lo diré si guardas el secreto LAS PREPOSICIONES CASTELLANAS Las preposiciones españolas son: a, ante, bajo, cabe, con, contra, de, desde, en, entre, hacia, hasta, para, por, según, so, sobre, tras Están anticuadas: - cabe, sustituida por las locuciones prepositivas “junto a” o “cerca de” - so, sustituida por la preposición “bajo” o la locución prepositiva “debajo de” Ejemplos de uso de las preposiciones: Vienes poco a vernos Se ha metido entre los árboles Compareció ante el juez No mires hacia atrás

Se oculta bajo la cama

Fue corriendo hasta el colegio

Ábrelo con un cuchillo Trabaja para una empresa nueva ¡Cómo gritan contra el árbitro! Regresamos por Córdoba ¿Cuándo regresa de Ciudad Real? Lo hice según tus instrucciones Lo veremos desde el balcón Cayó sobre el agua Me senté en el suelo Apareció tras larga espera LOCUCIONES PREPOSITIVAS Son dos o más palabras que, juntas, funcionan como una preposición. Abundan muchísimo: Ocurrió delante de nosotros Votó en favor de su amigo Vive detrás de mi casa Ha salido con rumbo a América

LA ORACIÓN SIMPLE: SUJETO Y PREDICADO LOS DOS CONSTITUYENTES PRINCIPALES DE LA ORACIÓN Toda oración simple (y también toda proposición, pero esto ahora no nos interesa) consta de dos elementos necesarios para que pueda existir. Estos dos constituyentes principales de la oración se denominan, como ya sabemos, sujeto y predicado.

EL SUJETO El sujeto de la oración es siempre un nombre (o una palabra que funciona como nombre, según veremos). El sujeto designa la persona, animal o cosa que realizan o experimentan la acción expresada en la oración. Así, en El sol ha salido a las seis, el nombre sol designa a lo que ha realizado la acción de salir a las seis. Se trata, por tanto, del sujeto de la oración. En El campo se ha cubierto de nieve, el nombre campo designa a lo que ha experimentado la acción de cubrirse de nieve; es, pues, el sujeto.

EL PREDICADO El predicado de la oración es siempre un verbo. Con él se expresa lo que hace o experimenta el sujeto: El sol ha salido a las seis. El campo se ha cubierto de nieve. En las oraciones simples, hay un solo predicado (un solo verbo); en las complejas, hay tantos predicados (o verbos) como proposiciones hay. Te preguntarás: ¿por qué hemos de llamar predicado al verbo?; ¿no podríamos llamarlo siempre verbo? La razón es ésta: el término predicado alude a la función que el verbo desempeña en la oración. Tú puedes llamarte Pedro o Carmen; pero si te han elegido, por ejemplo, delegado o delegada de curso, esta es tu función. Eres Pedro o Carmen (como el verbo sigue siendo verbo), pero desempeñas la función de delegado o delegada (el verbo desempeña la función de predicado de la oración). QUÉ PALABRAS PUEDEN FUNCIONAR COMO SUJETO Otras palabras que no son nombres pueden funcionar como sujeto de una oración. En primer lugar, los pronombres, ya que son palabras equivalentes a los nombres: Yo no he dicho eso ¿Ha venido alguien? Vosotros lo averiguaréis Los cuatro contestaron lo mismo El segundo no responde El mío parece más alto Pueden funcionar también como sujeto los infinitivos. Ya estudiaremos, en efecto, que el infinitivo es la forma que adopta el verbo para funcionar como nombre. Por eso, al hacerse nombre, puede llevar determinantes (su andar, mi deber, el cantar) y, en ocasiones, hasta posee plural, igual que los nombres: sus andares, mis deberes, los cantares. Cuando funciona como sujeto, el infinitivo se construye con o sin determinantes: Reír de esa forma resulta estúpido Su hablar es muy agradable El mentir tanto va a ocasionarte


disgustos Pero cualquier otra palabra, precedida de determinante, puede funcionar también como sujeto, porque al recibir el determinante, se transforma en nombre: El sí de la novia se oyó perfectamente (sí es adverbio) Aquel «hágase» me llenó de alegría (hágase es verbo) Este «hacia» lleva hache (hacia es preposición) El que, en esta oración, es conjunción, no pronombre EL GRUPO DEL SUJETO QUÉ ES EL GRUPO DEL SUJETO. SU NÚCLEO El nombre para funcionar como sujeto suele ir acompañado de otras palabras que se asocian con él. En realidad, sólo el nombre propio puede funcionar sin tal compañía: Felisa ha roto un plato Rocinante era el caballo de don Quijote Fuera de este caso lo normal es que otras palabras acompañen al nombre. Como mínimo van con él un artículo o un determinante: El perro ladró Han acudido varios alumnos Mi paraguas está roto Cinco jugadores forman la delantera Pero pueden ir otros muchos vocablos completando el significado del nombre sujeto: La razón verdadera de su enorme disgusto no se conoce El nombre y el conjunto de palabras que pueden acompañarlo en la oración completando su significado constituyen el grupo del sujeto. Llamamos núcleo del grupo del sujeto al nombre cuya significación es completada por las restantes palabras del grupo: El perro/ladró Mi paraguas/está roto Cinco jugadores/forman la delantera Han acudido/varios alumnos La razón verdadera de su enorme disgusto/no se conoce CÓMO ESTÁ FORMADO EL GRUPO DEL SUJETO El grupo del sujeto es un grupo nominal porque su núcleo es un nombre y puede presentar formas muy variadas. Este curso sólo veremos algunas: a) Artículo o determinante + nombre: El viento sopla: Esa noria/no funciona. Pero el nombre puede recibir otras palabras para constituir el grupo. b) Nombre + adjetivo: El balcón central está abierto. c) Nombre + preposición + nombre: El pan con anchoas me gusta. d) Nombre + nombre: Su primo Pablo le ha escrito. En el grupo del sujeto, pueden aparecer varias de estas combinaciones: Lo ha contado/el hijo pequeño (nombre núcleo + adjetivo) de la vecina (nombre núcleo + preposición + determinante + nombre complemento 1°) del piso (nombre complemento 1.° + preposición + determinante + nombre complemento 2.°) tercero (nombre complemento 2.º + adjetivo). SUJETO MÚLTIPLE En una oración, dos o más nombres pueden reunirse para constituir el sujeto unitario del mismo verbo: Los cafés y los bares cerrarán el domingo El melocotón, el melón, la sandía y las cerezas son frutas de verano. Decimos entonces que la oración posee un sujeto múltiple, aunque todo él funcione, repetimos, como sujeto unitario: no hay, pues, dos, tres o cuatro sujetos, sino uno solo. Cada uno de esos nombres puede aparecer como núcleo de su propio grupo nominal: Las calles principales y muchas tiendas de la ciudad / lucirán iluminaciones especiales durante las Navidades, Oraciones impersonales TODO EL GRUPO DEL SUJETO FUNCIONA COMO SUJETO En efecto, todo el grupo nominal que constituye el grupo del sujeto funciona como sujeto de la oración. Y también, los nombres (con sus posibles grupos) del sujeto múltiple. Así, en las oraciones: Matilde se ha teñido el pelo, el sujeto es Matilde; La barca naufragó, el sujeto es La barca (núcleo: barca). Los inestables acuerdos de la conferencia sobre la paz, de 1975, no se cumplen, el sujeto es Los inestables acuerdos de la conferencia sobre la paz, de 1975 (núcleo: acuerdos).


El cuaderno de dibujo y la tinta china me han costado ciento sesenta pesetas, el sujeto es El cuaderno de dibujo y la tinta china (con dos núcleos: cuaderno y tinta). EL SUJETO CON LAS PREPOSICIONES «ENTRE» Y «HASTA» El sujeto no va precedido nunca de preposición. Pero hay dos excepciones. La preposición entre puede ir delante: - de un nombre o pronombre en plural: Entre los tres chicos sujetaron la pizarra Se lo repartieron entre todos. - de un sujeto múltiple: Entre Carlos y Paco lograron convencerlo. Como vemos, entre indica siempre que la acción se realiza cooperando a ella dos o más personas. También la preposición hasta puede preceder al sujeto, con el significado de 'incluso':

Hasta los individuos más ignorantes lo saben. Hasta las piedras hablarán. AUSENCIA APARENTE DEL SUJETO Aparentemente, hay oraciones sin sujeto; pero ello es porque se sobrentiende: Acércame el salero: se sobrentiende el sujeto tú; Iremos juntas; se sobrentiende el sujeto nosotras; Ha venido el cartero; te ha traído una carta; se sobrentiende el sujeto el cartero. AUSENCIA DELIBERADA DEL SUJETO: ORACIONES APARENTEMENTE IMPERSONALES Una oración como: Llaman a tu hermana; carece de sujeto: lo excluimos deliberadamente (porque no queremos revelarlo o porque no interesa precisarlo). Pero observemos que, a esa afirmación, puede preguntarse: ¿Quién la llama?; es decir, podemos preguntar por el sujeto, porque notamos que ha sido omitido voluntariamente. Aunque hay varios procedimientos para omitir deliberadamente el sujeto, el más habitual consiste en utilizar la tercera persona de plural: Me han dado esto en la calle Le propinaron un puntapié Prohibieron fumar aquí, pero nadie hace caso Estas oraciones en que falta el sujeto, pero puede preguntarse por él, porque su acción sólo es impersonal en la oración, y no en la realidad, se llaman oraciones aparentemente impersonales. Normalmente el verbo va en tercera persona del plural. AUSENCIA REAL DEL SUJETO: ORACIONES IMPERSONALES Ante la oración: Nieva abundantemente en la sierra, sería absurdo preguntar: ¿Quién nieva? Y ello porque no hay un agente, un sujeto que realice esa acción. Se trata de una oración realmente impersonal u oración sin sujeto. De manera principal, forman estas oraciones los llamados verbos meteorológicos, como relampaguear, helar, amanecer, anochecer, llover, diluviar, granizar, tronar, escampar, alborear, etc.: Está relampagueando sin truenos Mañana amanecerá a las seis y tres minutos Se construyen en tercera persona del singular. Algunos gramáticos prefieren hablar de verbos y oraciones unipersonales (porque sólo se usan en una persona: la tercera, como acabamos de decir). Existen otro tipos de oraciones impersonales (Hay buenas personas; Hace calor; Basta con un poco de paciencia; Es tarde, etc.) que estudiaremos en otros cursos.

EL PREDICADO Recordemos lo que decíamos en la lección 3: el predicado de la oración es un verbo en forma personal, que expresa lo que hace o experimenta el sujeto: Un autobús atropelló a un niño El Rey presidirá el desfile El código de la circulación no es respetado por muchos Toda la región sufre las consecuencias del temporal El verbo es la única parte de la oración que puede funcionar como predicado. CÓMO SE RELACIONA EL PREDICADO CON EL SUJETO Para que se produzca la cohesión interna de la oración, ha de haber, como sabemos, señales gramaticales de concordancia entre las palabras que la integran. Esa concordancia no puede faltar entre las dos funciones principales de la oración: la de sujeto y la de predicado. En efecto, el nombre o el pronombre, núcleo del grupo del sujeto, y el verbo, núcleo del grupo del predicado, concuerdan en persona y en número: Yo (1ª, singular) abrí (1ª, singular) la puerta.


Tú (2ª, singular) has roto (2ª, singular) el plato Los árabes (3ª, plural) ocuparon (3ª, plural) España Vosotros (2ª, plural) sabréis (2ª, plural) la verdad Esta concordancia es muy fácil: pero hay casos particulares que debemos estudiar. CONCORDANCIA ENTRE EL VERBO Y UN SUJETO MÚLTIPLE Cuando el verbo se refiere a un sujeto múltiple, va necesariamente en plural. Mercurio, Venus y la Tierra son los planetas más próximos al Sol. El aguacate, la chirimoya y el mango se cultivan en países cálidos. En estos ejemplos, los nombres del sujeto van en tercera persona, y el verbo se construye, por tanto, en esa misma persona. Pero ¿qué ocurre si en el sujeto figuran personas distintas? Entonces, si hay primera persona se prefiere a las otras. Y si no hay primera, la segunda se prefiere a la tercera, para la concordancia: Pedro (3ª), tú (2ª) y yo (1ª) formaremos (1ª) la defensa Tú (2ª) y yo (1ª) seremos (1ª) buenos amigos Lolita (3ª) y tú (2ª) estuvisteis (2ª) allí Ellos (3ª) y vosotros (2ª) habéis hecho (2ª) lo mismo. Observa esto: para la concordancia con el verbo, se prefiere la 1ª persona a la 2ª; y la 2ª a la 3ª. Pero al mencionar las personas en el grupo del sujeto, la 1ª, por cortesía, debe ir la última: Tú, Pedro y yo Tú y yo Carmen y yo - Si figuran las tres personas, el orden normal es este: 3ª - 2ª. - 1ª; Pedro, tú y yo; aunque es también posible el orden 2ª - 3ª - 1ª: Tú, Pedro y yo. - Si sólo figuran las personas tú y él, ésta suele anteponerse (3ª - 2ª.): Lolita y tú; Ellos y vosotros CONCORDANCIA ENTRE EL VERBO Y UN SUJETO COLECTIVO Recuerda que llamamos colectivos a los nombres que, en singular, designan un conjunto de personas o de objetos: orquesta (= conjunto de músicos); piara (= conjunto de cerdos). El verbo, con estos nombres de forma singular (aunque sea plural su significado), concuerda en singular: La rondalla tocó una jota La clase ha estado hoy revuelta Pero cuando el nombre colectivo lleva otro nombre en plural como complemento (un montón de papeles), se admite que el verbo vaya en plural: Un montón de papeles obstaculizaban la entrada. Ojo: sólo se admite; sería mejor decir: Un montón de papeles obstaculizaba la entrada. Escasa cantidad de personas lo sabe (admisible: saben) Una familia de gitanos se instaló (admisible: instalaron) allí La bandada de pájaros cruzó (admisible: cruzaron) el río En estos casos debemos preferir el singular, dado que en singular está el núcleo del sujeto (montón, cantidad, familia, bandada).

EL PREDICADO NOMINAL CLASES DE PREDICADO: NOMINAL Y VERBAL Efectivamente, hay dos clases de predicado: nominal y verbal. Llamamos predicado nominal al formado por los verbos ser o estar, seguidos de un adjetivo o un nombre. Ese toro es manso La comida estaba fría Laura será azafata Y es predicado verbal el constituido por otro verbo cualquiera, en forma personal: El temporal arrecia ¡Cuánta razón tenías! ¿Has visto mi compás? ESTRUCTURA DEL PREDICADO NOMINAL Acabamos de verla: lo constituyen ser o estar más un adjetivo o un nombre. Los verbos ser y estar, en esa función, se denominan verbos copulativos o cópulas verbales (porque copulan o unen al sujeto con el adjetivo o el nombre) y estos, el adjetivo y el nombre (manso, frío, azafata) se llaman complemento predicativo. LOS VERBOS COPULATIVOS Ya hemos dicho que se llaman así porque copulan o unen al sujeto con el complemento predicativo.


Los cuales poseen tan estrecha relación que deben concordar en género y número: El campo está helado. Los campos están helados La tierra está helada. Las tierras están heladas. Ya conocemos, pues, tres construcciones del adjetivo: va delante (hermosa mañana) o detrás (mañana hermosa) del nombre, en el grupo nominal; o sirviéndole de complemento predicativo. Los verbos copulativos no significan nada: son meras señales de identificación del sujeto con su complemento predicativo. Es éste el que aporta la significación al predicado nominal. Los verbos, por su parte, contribuyen a este con sus informaciones gramaticales: persona, tiempo, número, modo y aspecto. Se diferencian, por tanto, de los restantes verbos (los predicativos), que son portadores de significación: Irene sonrió; Pablo escribe versos Pero hay ocasiones en que ser y estar no funcionan como copulativos. - En efecto, ser es auxiliar en la voz pasiva, como sabemos (y, por tanto, no es copulativo en esos casos): La fábrica ha sido instalada allí. - Y estar puede funcionar como predicativo, con el significado de 'hallarse presente en un sitio': Tu madre no estaba en casa; La Giralda está en Sevilla. Hay otros usos de ser y estar en que estos funcionan como verbos predicativos, y no copulativos; los estudiaremos en otros cursos; La conferencia será en el Ateneo; Eso será si yo quiero; Es que no puede ir; ¿Es que no me oyes?; Ven conmigo: no es muy lejos; La carne está a mil pesetas; ¿A cuántos estamos hoy? Es fácil darse cuenta de que no son copulativos, puesto que no los sigue un nombre o un adjetivo concordando con el sujeto. OTROS COMPLEMENTOS PREDICATIVOS Los complementos predicativos más frecuentes son el nombre y el adjetivo, como hemos visto. Pero pueden funcionar también como tales: - un pronombre: Mi bata es aquella Ese ejercicio es suyo. - un nombre precedido de preposición, equivalente a un adjetivo: Esas naranjas son de Valencia (= valencianas) - un adverbio: Las cosas son así Mi respuesta es no. - una proposición con un pronombre relativo: Sarita es quien lo hizo. Martínez es el que más sabe

EL PREDICADO VERBAL Qué es el predicado verbal Nos limitaremos a recordarlo: en una oración, llamamos predicado verbal al constituido por un verbo predicativo (que no sirve de cópula entre el sujeto y un atributo). Así, en El día está caluroso, el predicado es nominal porque su verbo es copulativo, y une a día y a caluroso (día = caluroso), que se relacionan con la señal visible de la concordancia. Pero en La profesora sonrió, el verbo se basta a sí mismo para constituir el predicado; estamos, pues, ante un predicado verbal. En la oración La profesora corrigió el dictado, el verbo no se basta a sí mismo para constituir el predicado; necesita un nombre que lo complete (el dictado). Pero este nombre no es complemento predicativo porque no concuerda con el sujeto. Este nombre es otro tipo de complemento; sólo completa al verbo, no al sujeto. Esta oración posee, pues, también un predicado verbal.

VERBOS TRANSITIVOS Y VERBOS INTRANSITIVOS Hemos propuesto antes estos dos ejemplos de oraciones con predicado verbal: l. La profesora sonrió II. La profesora corrigió el dictado En la primera oración, el verbo, decíamos, se basta a sí mismo para constituir el predicado. Pero, en la segunda, necesita ir acompañado de un nombre para que la oración pueda constituirse (tenga significado completo). Esto permite dividir los verbos predicativos en dos clases: - Verbos intransitivos. Son los que por sí solos pueden constituir el predicado verbal de una oración (aunque puedan acompañarle algunos complementos, necesarios para enriquecer la información, pero no necesarios para que la oración tenga significación): La profesora sonrió irónicamente La profesora sonrió varias veces al oírlo


La profesora sonrió con las ocurrencias de Juan Luis - Verbos transitivos. Son los que necesitan un nombre o un grupo nominal para constituir al predicado verbal de una oración: El prestidigitador extrajo un conejo Susana ha roto las cartas ¿Has atado el paquete? Sin los nombres conejo, cartas y paquete, los verbos de estas oraciones quedarían sin su significación completa, y, por tanto, no constituirían las oraciones. Esos nombres necesarios son complementos del verbo transitivo; y se llaman complementos directos. Pero los verbos pueden llevar otros complementos más, que ya estudiaremos: El prestidigitador extrajo un conejo con gran sorpresa del público Susana ha roto las cartas en su habitación ¿Has atado el paquete con una cuerda bien fuerte?

QUÉ ES EL COMPLEMENTO DIRECTO El nombre o grupo nominal que completa al verbo transitivo en la oración, para constituir el predicado verbal, se denomina complemento directo de dicho verbo: El prestidigitador extrajo un conejo Susana ha roto las fotografías CÓMO SE LOCALIZA EL COMPLEMENTO DIRECTO Cuando hemos de analizar una oración, ¿cómo localizamos el complemento directo? Consideremos esta oración: El cartero ha devuelto la carta al remitente Ante ella, podemos formularnos estas preguntas: 1ª ¿Qué o quién realiza o experimenta la acción expresada por el verbo?: El cartero; es, por tanto, el sujeto (grupo del sujeto). 2ª ¿Qué acción realiza o experimenta el sujeto?: Ha devuelto la carta al remitente (grupo del predicado; su núcleo es el verbo ha devuelto). 3ª ¿Qué ha sido devuelto por el cartero?: la carta; es el complemento directo. Si no hay respuesta a esta pregunta, el verbo es intransitivo, y carece, por tanto, de complemento directo. En la oración que hemos propuesto como ejemplo, queda aún una porción, el remitente, que es otro tipo de complemento; lo veremos en una próxima lección. EL VERBO TRANSITIVO SIN COMPLEMENTO DIRECTO EXPRESO Muchas veces, en las oraciones con verbo transitivo, no aparece expresado el complemento directo. Así, fumar es transitivo en Mi padre fuma puros: este nombre es el complemento directo. Pero podemos decir también Mi padre fuma, sin tal complemento. En estos casos, el verbo continúa siendo transitivo, aunque tenga un uso aparentemente intransitivo. La prueba es que podemos preguntar: ¿Y qué fuma? Ello no ocurre cuando el verbo es verdaderamente intransitivo. Ante la oración Saturnino palideció, a nadie se le ocurre preguntar: ¿Qué es lo que palideció Saturnino? Otros ejemplos de verbos transitivos que admiten la construcción aparentemente intransitiva: Los asistentes bailaron una sardana Los asistentes bailaron ¿Quién espera una carta? Quien espera, desespera. Mi hermano sabe la verdad Mi hermano sabe bastante. COMPLEMENTO DIRECTO DE PERSONA Hasta ahora, sólo hemos visto ejemplos de complementos directos formados por nombres de cosa. Pero el complemento directo puede ser un nombre de persona: He visto a Enrique; Avisa a tus primos; Invitaré a mis compañeros; El médico atiende bien a los enfermos. Cuando el complemento directo es un nombre de persona se une al verbo transitivo con la preposición a. Si es un nombre de cosa, no lleva tal preposición: El presidente recibió a los delegados El presidente recibió cartas de protesta Como enseguida veremos, otros complementos que no son el directo pueden construirse con la preposición a, y no deben ser confundidos con él: Ya he ido a la oficina (ir es un verbo intransitivo) He prestado mi bolígrafo a un compañero (el c.d. es bolígrafo) EL COMPLEMENTO DIRECTO PUEDE SER UN PRONOMBRE Puesto que el pronombre equivale a un nombre, también puede funcionar como complemento directo de un verbo transitivo:


Yo he comprado este, y Pablo ha comprado aquel ¿Has olvidado lo mío? El guardia ha visto a algunos Como es natural, también los pronombres personales pueden desempeñar esa función: Pitita lo ha comprado (¿Qué ha comprado Pitita?: Lo) Te ha mirado Me acusó sin ninguna razón.

EL COMPLEMENTO INDIRECTO Qué es el complemento indirecto Veíamos en la lección anterior este ejemplo: El cartero ha devuelto la carta al remitente, que analizábamos así: - sujeto: El cartero (núcleo: cartero) - grupo del predicado: ha devuelto la carta al remitente (núcleo: ha devuelto; complemento directo: la carta). Y no conocíamos la función gramatical de al remitente. Es, justamente, un complemento indirecto. Llamamos complemento indirecto al nombre o grupo nominal (o pronombre) que designan a la persona o cosa que reciben el beneficio o el daño de la acción verbal. Puede acompañar lo mismo a un verbo transitivo (ejemplo anterior) como intransitivo (El campeón sonrió al público). Se construye siempre con las preposiciones a (al remitente) o para (Trajo regalos para los niños). Cuidado: ya sabemos que el complemento directo de persona se construye también con a: no lo confundamos con el indirecto (que puede ser de persona o de cosa). DISTINGAMOS BIEN LOS COMPLEMENTOS DIRECTO E INDIRECTO Sólo pueden confundirse en este último caso, en que ambos se construyen con a: con nombres de persona. Examinaremos estas oraciones: Regañó a sus hijos (Les regañó). Es complemento indirecto Cuidó a sus hijos (Los cuidó). Es complemento directo Para distinguirlos, intentemos sustituir el grupo nominal con a por le o les, y será complemento indirecto. O por lo, la, los, las, y será complemento directo. He aquí otra oración: Mis primos irán a Austria; aparece otro grupo nominal con a. No puede ser complemento directo, porque ir es intransitivo (y Austria no es nombre de persona; no podría construirse con a, si fuese complemento directo). ¿Será complemento indirecto? No, porque no podemos sustituirlo por le o les. Se trata de un complemento de otro tipo, que estudiaremos en la lección próxima (circunstancial). EL COMPLEMENTO INDIRECTO PUEDE SER UN PRONOMBRE Ya hemos dicho que el complemento indirecto puede ser también un pronombre: Regala este bolígrafo (CD) a cualquiera (CI) No eches azúcar (CD) al mío (CI) Di a este (CI) la verdad (CD) Ya te (CI) lo (CD) devolví A veces, en la oración aparece el complemento indirecto dos veces: lo desempeñan un nombre y un pronombre personal que reproduce a dicho nombre: Al chico (CI) no le (CI) riñas

EL COMPLEMENTO CIRCUNSTANCIAL EN EL GRUPO DEL PREDICADO Ya conocemos, pues, tres elementos que aparecen en el grupo del predicado: - el núcleo (que es un verbo) - el complemento directo (que aparece cuando el verbo es transitivo) - el complemento indirecto (que puede aparecer con verbos transitivos e intransitivos) Nos queda por aludir a un tercer elemento: el complemento circunstancial. El complemento circunstancial, si aparece en la oración, expresa una circunstancia de la acción del verbo. Por ejemplo, cuándo ocurre (tiempo), dónde sucede (lugar), cómo se produce (modo), etc. El visitante estrechó la mano (CD) a todos (CI) cortésmente (CC de modo) Luisa vive allí (CC de lugar) Estará pronto (CC de tiempo) aquí (CC de lugar) EL ADVERBIO COMO COMPLEMENTO CIRCUNSTANCIAL Hemos definido el adverbio como palabra invariable que, en el grupo del predicado, complementa al núcleo verbal. Es, en efecto, el complemento circunstancial, por excelencia, del verbo. Y tanto el adverbio simple como las locuciones adverbiales: Ese cine está cerca (CC de lugar) Gira el volante a la derecha (CC de lugar) Mastica los alimentos despacio (CC de modo) No hagas las cosas a tontas y a locas (CC de modo)


Llueve bastante (CC de cantidad) Eso costará, a todo tirar, mil pesetas (CC de cantidad) Esta novela es, en efecto, muy divertida (CC de afirmación) Tal vez (CC de duda) llegue tarde (CC de tiempo) OTROS COMPLEMENTOS CIRCUNSTANCIALES No sólo los adverbios y las locuciones adverbiales desempeñan la función de complemento circunstancial. También la desempeñan adjetivos, pronombres y grupos de palabras que expresan circunstancias de la acción verbal: Habla poco (CC de cantidad) por su ronquera (CC de causa) No hables alto (adjetivo, CC de modo) Te espero esta tarde (grupo nominal, CC de tiempo) Hay una farmacia en la esquina (grupo preposicional, CC de lugar) Lo clavé con un martillo (grupo preposicional, CC de instrumento) Ven conmigo (pronombre personal, CC de compañía) Apóyate en este (pronombre demostrativo, CC de lugar) Ha vendido el cuadro por cuatro millones de pesetas (grupo preposicional, CC de cantidad). Chocó contra un árbol (grupo preposicional, CC de lugar) Hace las cosas con mucho cuidado (grupo preposicional, CC de modo) Regresaré en marzo de 1984 (grupo preposicional, CC de tiempo)


ORACIONES SIMPLES Y COMPLEJAS O COMPUESTAS ORACIONES COMPLEJAS. LA PROPOSICIÓN Imaginemos que alguien dice sólo esto: Cuando la campana toca...; no lo entenderemos, porque lo que ha dicho no tiene significado completo. Y eso que hay un sujeto (la campana) y un predicado (toca). Pero, a pesar de ello, no se ha constituido una oración, al no formarse un significado comprensible, y al quedar suspendida la entonación, sin bajar al final (que es lo que ocurre en las oraciones afirmativas): TONO NORMAL La oración queda constituida si el hablante dice: Cuando la campana toca, entramos en las clases. Ahora sí que ese enunciado tiene sentido completo, y el conjunto se ajusta a la entonación característica de la afirmación: empieza y termina por debajo del tono normal. TONO NORMAL La oración, como vemos, es aquí el resultado de combinar dos proposiciones. Llamamos proposición al grupo de palabras que posee sujeto y predicado, pero que no constituye una oración, sino que tiene que juntarse con otra proposición para constituirla. La proposición: Cuando la campana toca tiene sujeto, según hemos dicho (campana) y predicado (toca). Pero no constituye una oración. La proposición: entramos en las clases tiene sujeto (nosotros); y predicado (entramos) con su grupo (entramos en las clases). Pero tampoco constituye una oración. Reunidas ambas proposiciones, se constituye una oración, con su significado y su entonación completos. Esta oración se denomina oración compuesta u oración compleja. ORACIÓN SIMPLE Y ORACIÓN COMPLEJA Según acabamos de ver, la oración compleja posee dos predicados (puede poseer más de dos): toca y entramos. Llamamos oración simple a la que posee un solo predicado: Ernesto regresa el lunes / El “escalatorres” puso una bandera en el pararrayos Tengamos presente esto: la oración compuesta o compleja no está constituida por dos o más oraciones simples, sino por dos o más proposiciones. COORDINACIÓN Y SUBORDINACIÓN En ciertos casos, estas proposiciones podrían ser oraciones simples si fueran solas; serían dos oraciones si no se sumasen: El río ha crecido y amenaza con desbordarse El río ha crecido El río amenaza con desbordarse Este fenómeno se denomina coordinación. Y puede ocurrir que ninguna de las dos proposiciones, o, al menos, una de ellas, tuvieran significación si fueran solas: Jugaremos un partido el jueves/si no hay clase Cuando daban las cuatro/se puso a llover Se llama subordinación esta relación gramatical entre ambas proposiciones. DOS GRANDES CLASES DE CONJUNCIONES Sabemos ya qué son las conjunciones, porque las estudiamos diferenciándolas de las preposiciones. Las conjunciones pueden ser: - coordinantes, cuando unen dos elementos de la misma jerarquía en la oración (dos nombres en un sujeto múltiple; dos complementos de cualquier naturaleza); o dos proposiciones unidas mediante coordinación. - subordinantes, cuando unen dos proposiciones unidas por subordinación. Recuerda que la oración compleja se forma por la unión de dos (o más) proposiciones. Cuando estas proposiciones, si fueran solas, constituirían verdaderas oraciones porque tendrían significación completa, decimos que van coordinadas; su relación, establecida con conjunciones, se llama coordinación. Cuando una de las proposiciones, o las dos, tendrían un significado incompleto, una va subordinada a la otra; y su relación, establecida también mediante conjunciones, se denomina subordinación. Compraría eso pero no tengo dinero (coordinación) Lo compraría si tuviera dinero (subordinación). En este último ejemplo, si tuviera dinero no significa nada por sí sola. CONJUNCIONES COORDINANTES Las conjunciones coordinantes se subdividen en cuatro clases: copulativas, disyuntivas, adversativas y distributivas.


Al igual que en el caso de las preposiciones, existen también conjunciones simples (formadas por una sola palabra); y locuciones conjuntivas (formadas por dos o más palabras, que funcionan unitariamente como una conjunción). CONJUNCIONES COPULATIVAS Suman los elementos que enlazan y son: y, e (ante palabra que empieza por i-. hi-), ni Ejemplos: Conté lo ocurrido a mi hermano y a mi prima (une dos complementos indirectos) Padre e hijo son iguales (une dos nombres de un sujeto múltiple) Ella habló y todos nos callamos (une dos proposiciones coordinadas) Carlos no aprende ni quiere aprender (une dos proposiciones coordinadas) No lo sabían ni ella ni él (duplicada, une dos pronombres de un sujeto múltiple) CONJUNCIONES DISYUNTIVAS Expresan que hay que elegir entre los elementos que enlazan. Desempeñan tal función: o, u (ante palabras que empiezan por –u, -hu), o bien Ejemplos: Siempre está en la plaza o en el parque (une dos complementos circunstanciales) Uno u otro tiene que hacerlo (une dos pronombres de un sujeto múltiple) ¿Vienes o te quedas en casa? (une dos proposiciones coordinadas) Siempre arman ruido o bien oyen música (une dos proposiciones coordinadas) CONJUNCIONES ADVERSATIVAS Estas conjunciones enlazan un elemento con otro que se opone al primero, restringiéndolo, expresando una reserva o una excepción, e, incluso, negándolo. Funcionan como adversativas, entre otras, las siguientes conjunciones y locuciones conjuntivas: pero, mas, sin embargo, no obstante, antes bien, sino, salvo, excepto, más bien, aunque, etc Ejemplos: Es pobre pero honrado No es amargo sino casi dulce Quise ir pero no pude No me lo regalaron sino que lo compré Quise ir, mas no pude Todos, salvo Sanz, han aprobado Me sorprendió; sin embargo, lo presentía Vengo todos los días excepto los lunes Dije que no vendría; no obstante, aquÍ estoy No me gusta eso; más bien me repugna No me molesta; antes bien, me agrada Esta cuerda es fuerte aunque delgada CONJUNCIONES DISTRIBUTIVAS Unen elementos que alternan, pero que no se excluyen. Las principales son: bien...bien, ya... ya, sea... sea, ora...ora, tan pronto...como Jacinta, bien es una furia, bien es la persona más adorable del mundo. Es muy inestable: ya está lleno de entusiasmo, ya se abate con pesimismo Sea de día, sea de noche, trabaja sin cesar ¡Qué mañana tan rara! Ora llueve, ora sale el sol Paco, tan pronto dice que sí como dice que no SUBORDINACIÓN CLASES DE PROPOSICIONES EN LA SUBORDINACIÓN En la oración compleja cuyas proposiciones se relacionan entre sí mediante subordinación, una de las proposiciones, la que contiene la información más importante, es la proposición principal; la otra proposición es subordinada a la principal. La proposición subordinada puede funcionar dentro de la oración compuesta o compleja: - como un nombre o sustantivo; y se llama proposición sustantiva: Me disgustó [que llegaras tarde] (= Me disgustó tu tardanza) - como un adjetivo; recibe el nombre de proposición adjetiva o de relativo (porque siempre se une a la principal con un pronombre relativo): El equipo [que triunfó] se llevó un buen premio (= El equipo triunfante se llevó un buen premio) - como un adverbio; se denomina entonces proposición adverbial: Esto se hace [como estás viendo] (= Esto se hace así) Las proposiciones principales, en estos tres ejemplos, son, respectivamente: Me disgustó; El equipo (...) se llevó un buen premio; y Esto se hace


FUNCIONES QUE PUEDEN DESEMPEÑAR LAS PROPOSICIONES SUBORDINADAS Las proposiciones subordinadas, en el seno de la oración compleja, pueden desempeñar las mismas funciones que, en el seno de la oración simple, desempeñan el nombre (si son sustantivas), el adjetivo (si son adjetivas) y el adverbio (si son adverbiales). Hemos visto algunos ejemplos en el párrafo anterior. Veamos otros.

SUSTANTIVO Y PROPOSICIONES SUSTANTIVAS En efecto, como el nombre o sustantivo puede ser sujeto de la oración simple, una proposición sustantiva puede ser también sujeto de una oración compleja: Me apena [que estés enfermo] (= tu enfermedad) [Que mientas tanto] va a ocasionarte disgustos (= tus mentiras) Le fastidiaba [que se burlaran] (= sus burlas) Pero también podrá ser complemento directo: Ramón prometió [que asistiría] (= su asistencia) Temo [que no se acuerde] (= su olvido) La radio ha anunciado [que lloverá] (= lluvias) Observa algo importante: estas proposiciones sustantivas se unen normalmente a la principal con la conjunción subordinante que. Tales proposiciones pueden desempeñar otras funciones características del nombre, que estudiaremos en cursos venideros.

ADJETIVOS Y PROPOSICIONES ADJETIVAS Ya hemos dicho que algunas proposiciones subordinadas pueden funcionar como adjetivos, esto es, complementando a un nombre: El abogado [que lo defiende] (= defensor) es muy joven. Nota que esa proposición se une al nombre abogado mediante un pronombre relativo: que. Por ello, las proposiciones adjetivas se llaman también proposiciones de relativo. Debes repasar ahora, en la lección 7, los pronombres relativos, que desempeñan esta función y, sobre todo, la manera de identificar el que relativo para no confundirlo con la conjunción que. El pronombre relativo, decíamos allí, reproduce al nombre al cual acompaña que se denomina antecedente. Así, en el ejemplo anterior, abogado es el antecedente del pronombre relativo que.

ADVERBIOS Y PROPOSICIONES ADVERBIALES Las proposiciones que funcionan como adverbios son de muy variados tipos. Recuerda que son también abundantes las clases de adverbios. Vamos a examinar algunos tipos principales. - Proposiciones adverbiales de tiempo. Expresan una circunstancia temporal. Y se unen a la principal con las conjunciones o locuciones conjuntivas que señalamos en negrita: Nos iremos cuando quieras Avísame tan pronto como llegue Lo haré apenas termine esto Calla mientras estudio - Proposiciones adverbiales de modo. Explican cómo se realiza la acción principal: Hazlo como te enseñaron Actuó según las órdenes recibidas - Proposiciones subordinadas causales. Informan sobre la causa o motivo de que se produzca (o no se produzca) lo indicado por la oración principal: No lo dije porque no lo sabía Aprobaré, puesto que he estudiado Salieron ya, pues no llovía Hazlo, ya que sabes - Proposiciones adverbiales consecutivas. Expresan la consecuencia que se saca de lo que dice la principal: Es tarde, conque nos iremos Lo ignora; por tanto, cállese Estás fatigado, así (es) que descansa Has triunfado; por consiguiente, alégrate Véanse más ejemplos al principio de esta lección, - Proposiciones adverbiales condicionales. Ponen una condición para que se cumpla lo que dice la principal: Lo entenderás si atiendes Dáselo con tal que calle Se va a enfadar como se entere Esta aquí, a menos que se haya ido - Proposiciones adverbiales finales. Explican para qué se realiza la acción principal: Vengo a que me lo expliques Dale cuerda para que funcione Se disfrazó con el fin de que no lo conocieran - Proposiciones adverbiales concesivas. Oponen una dificultad al cumplimiento de la oración principal,


pero no lo impiden: Entrará aunque cierres la puerta Iré así caigan chuzos de punta Ganó a pesar de que estaba enfermo Es mentira aun cuando él lo diga LA YUXTAPOSICIÓN Qué es la yuxtaposición. El verbo yuxtaponer significa 'poner una cosa junto a otra'. Hay yuxtaposición de dos oraciones, cuando, relacionándose entre sí por el sentido, van unidas sin conjunción: Pablo obtendrá buenos resultados; es muy trabajador Como vemos, aquí hay dos oraciones: Pablo obtendrá buenos resultados (Pablo) es muy trabajador Ambas se yuxtaponen, aunque podrían constituir una oración compleja, mediante la conjunción porque, causal: Pablo obtendrá buenos resultados porque es muy trabajador La yuxtaposición permite, pues, suprimir, en muchos casos, una conjunción coordinante o subordinante, para aligerar la expresión. Y aunque, en cuanto al significado, equivalga a la coordinación o a la subordinación, en realidad se opone a ambos modos de relación gramatical. La yuxtaposición une dos oraciones, íntimamente relacionadas entre sí por la significación, sin que ninguna conjunción señale la relación que las une. Debemos distinguir la yuxtaposición de la mera sucesión de oraciones. Dos oraciones se suceden cuando están una junto a la otra sin una relación significativa íntima: Pablo obtendrá buenos resultados. El negocio había decaído con su padre Sería difícil introducir una conjunción entre estas oraciones, porque, insistimos, se suceden en el discurso, no se yuxtaponen; una añade una información a la otra, no se combina con ella para formar una unidad significativa superior. LA YUXTAPOSICIÓN EQUIVALE, UNAS VECES, A LA COORDINACIÓN Efectivamente, muchas veces, entre las dos oraciones cuyos significados se relacionan estrechamente, y que se yuxtaponen, podríamos introducir una conjunción o una locución conjuntiva coordinante. Por ejemplo: Mi abuelo me regaló cuarenta duros; [y] me compré un libro (copulativa) Puedes venir; [o] puedes quedarte en casa. A mí me da lo mismo (disyuntiva) Quise ayudarle; [pero] era ya tarde (adversativa) [Bien] llora. [bien] ríe...: no hay quien lo entienda (distributiva) Y PUEDE EQUIVALER, OTRAS VECES, A LA SUBORDINACIÓN En otras ocasiones, podría ser subordinativa la relación que se estableciera, entre las oraciones yuxtapuestas, mediante una conjunción o una locución conjuntiva subordinante. Así ocurre en: Llegará el verano; Luisa regresará [= Cuando llegue el verano. Luisa regresará] (temporal) Lo reconoció; [porque] lo había visto antes (causal) Aconséjale eso: hará lo contrario [= Aunque le aconsejes eso, hará lo contrario] (concesiva). Hace mucho frío; [conque] abrígate bien (consecutiva) Escríbele tú el primero; te contestará [= Si le escribes tú primero, te contestará] (condicional) Pon un poco de azúcar: el niño debe tomar eso con agrado [= Pon un poco de azúcar para que le agrade al niño] (final)


EL SINTAGMA NOMINAL: SU ESTRUCTURA EL SINTAGMA NOMINAL Como vimos en la lección anterior, el sintagma o grupo nominal consta de un nombre como núcleo y, normalmente, de otros constituyentes que se relacionan con él para integrarse en la oración. Sabemos, en efecto, que a veces (Ramón/estudia) el sintagma nominal consta sólo del nombre núcleo. Pero lo ordinario es que lo acompañen otros constituyentes, según vamos a ver en esta lección. Recordemos igualmente que la función de sujeto de la oración está desempeñada siempre por un sintagma nominal. Pero, en la oración, puede haber otros sintagmas nominales que no son el sujeto. Puede contar, por ejemplo, con un complemento directo, que es también un sintagma nominal: Los astrónomos (sujeto) observan las estrellas (complemento directo del verbo). Ahora no vamos a referimos a las funciones del sintagma nominal, sino a su estructura, esto es, a cómo puede estar constituido, cualquiera que sea su función. En los ejemplos de esta lección, para poder identificarlos bien, escribiremos los sintagmas nominales entre dos corchetes. Podrá verse que, en algunos casos, les precede una preposición. Ya explicaremos en su momento que, entonces, no pueden ser sujeto de la oración. LOS DETERMINANTES Lo normal es que el nombre vaya presentado en su sintagma con palabras como el, mi, este, tres, etc.: [La vaca] está enferma. [Su bicicleta] me gusta. [Dos chicos] nos acompañan. No funciona [ese reloj]. [Algunos días] son muy fríos. Sólo algunos nombres propios (no todos: El Escorial, La Garriga, el Guadalquivir, el Moncayo, etc.) pueden funcionar sin tales palabras. Los determinantes son: - Los artículos, y - los adjetivos determinativos esto es: los demostrativos, los indefinidos, los posesivos, los interrogativos, los numerales, los exclamativos. ¿Cuál es la función de los determinantes? El nombre posee un significado muy general: reloj designa a todos los relojes del mundo. Pero (aparte cuando decimos todos los relojes...), lo normal es que nos refiramos a uno o a varios de ellos, a este en particular, al mío, o dos relojes... Los determinantes limitan, precisan, la extensión significativa del nombre: el reloj del comedor; tu reloj, aquel reloj, etc. LOS ARTÍCULOS DETERMINADOS E INDETERMINADOS Hay dos series de artículos: la de los determinados (el, la, los, las; lo), y la de los indeterminados (un, una, unos, unas). Los artículos indeterminados presentan en el sintagma nominal (y, por tanto, en la oración) a los nombres que designan personas, animales o cosas no conocidos (por el hablante, por el oyente o por ambos), o que aparecen por vez primera en el discurso: Creo que Juan vive [en una calle muy céntrica]. Te está saliendo [un grano]. Tiene [unos pájaros] [en una jaula]. Los artículos determinados presentan nombres de personas, animales y cosas que ya son conocidos, o que han aparecido antes en el discurso: Nos encontraremos [en la calle de Juan]. Ya te ha desaparecido [el grano]. [Los pájaros] encerrados [en la jaula] no cantan. El neutro «lo» Entre los artículos determinados suele incluirse la forma neutra (esto es, ni masculina ni femenina) lo: Estaba en lo hondo del pozo. Me gusta sólo lo auténtico. Como vemos, precede siempre a adjetivos (y no a nombres como los demás artículos, ya que no hay nombres neutros en español). Esto hace pensar a algunos gramáticas que no es un verdadero artículo, sino un pronombre (equivalente, por tanto, a un nombre). Estaba en lo hondo del pozo (= en la parte del pozo que es honda). Me gusta sólo lo auténtico (= las cosas auténticas). Otros gramáticas sostienen (por razones bastante complicadas) que lo no se comporta como un verdadero pronombre, y que es un artículo especial cuya función consiste en convertir el adjetivo en nombre. Lo hondo equivaldría a «la hondura»; y lo auténtico, a «la autenticidad». Por supuesto, el neutro lo carece de plural, como


todas las palabras neutras que veremos en la lección siguiente.

OTROS DETERMINANTES: LOS ADJETIVOS DETERMINATIVOS Según hemos dicho, también pueden acompañar al nombre para constituir el sintagma nominal, además de los artículos, los llamados adjetivos determinativos, esto es, los demostrativos, los posesivos, los numerales, los indefinidos, los interrogativos y los exclamativos. LOS ADJETIVOS DEMOSTRATIVOS Sitúan en el espacio lo designado por el nombre, y son: este, ese, aquel estos, esos, aquellos, esta, esa, aquella estas, esas, aquellas El demostrativo este (esta, etc.) señala un objeto que está próximo al hablante. Ese (esa, etc.) apunta a un objeto situado a una distancia media del hablante. En cambio, aquel (aquella, etc.) se refiere a objetos que están lejos del hablante: Hay que retirar de aquí [estas cajas]. Acércame [esa silla]. Suele asomarse [a aquella ventana]. También pueden hacer referencias al tiempo (más o menos próximo): [Esta mañana] lo he visto. Yo no estaba allí [ese día]. [Aquella época] era muy diferente. Y es normal usarlos para referirse a algo que ya ha sido nombrado: Entró en la sala don Vicente. [Este caballero] era un novelista muy conocido. Estuvo sin salir de casa un mes. ¿Por qué se impondría [ese sacrificio]? LOS ADJETIVOS POSESIVOS Señalan a quién pertenece el objeto designado por el nombre. El cual puede ser de un poseedor (mi balón) o de varios poseedores (nuestro balón). LOS ADJETIVOS NUMERALES Presentan dos series: Numerales cardinales. Precisa la cantidad exacta de los objetos a cuyos nombres acompañan. Y sus formas son la interminable serie de los números: un, dos, tres..., diez, once, etc.: [Dos coches] se han salido del circuito. Acudieron [mil personas]. Los numerales ordinales señalan el orden en que está colocado, dentro de una serie, aquello a cuyo nombre acompañan. Sus formas son: primer (-o), segundo, tercer (-o), cuarto, quinto, sexto, séptimo, octavo, noveno, (o nono), décimo, undécimo, duodécimo, decimotercero, decimocuarto...; vigésimo, vigésimo primero, vigésimo segundo...; trigésimo...; cuadragésimo...; quincuagésimo...; sexagésimo...; septuagésimo...; octogésimo...; nonagésimo...; centésimo. Los ordinales no pueden presentar, ellos solos, al nombre: han de asociarse con otros determinantes (artículos o adjetivos determinativos): [El segundo premio] quedó desierto. [Su primer deber] es atender a sus padres. [Ese quinto piso] se alquila. LOS ADJETIVOS INDEFINIDOS Señalan imprecisamente la cantidad de objetos a cuyo nombre acompañan (frente a los numerales, que la señalan con precisión): Tiene [algunos defectos]. [Varios clientes] han protestado. Sus formas son numerosas, y resulta difícil hacer un inventario completo. He aquí los principales: algún (-a, -os, -as), ningún (-a, -os, -as), varios (-as), demasiados (-as), escasos (-as), diferentes, cada, todo (-a, -os, -as), mucho (-a, -os, -as), poco (-a, -os, -as), más, menos. Veamos algunos ejemplos: [Algunos rumores] pueden resultar verdaderos. [Cada invitado] le llevó un regalo. No podrá impedirlo [ningún obstáculo]. No hacen falta [más excusas]. [Escasos ciudadanos] creen eso. Cada día viene [menos gente]. Me mueven a obrar así [diferentes razones]. LOS ADJETIVOS INTERROGATIVOS Y EXCLAMATIVOS Los adjetivos interrogativos preceden al nombre preguntando por su naturaleza. Son qué, cuál (-es) y cuánto (-a, -os, -as): [¿Qué postre] prefieres? Quisiera saber [cuáles motivos] tienes. [¿Cuáles maletas] son las tuyas? [¿Cuántos años] cumples? No oigo [qué cosas] está diciendo. Los adjetivos exclamativos ponderan la cantidad o la intensidad con que se manifiesta lo designado por el nombre. Son: cuánto (-a, -os, -as) y qué.


[¡Cuántos chistes] nos contó! [jQué calor] hace! [iCuánto sufrimiento] padece! [iQué tonterías] se te ocurren! Asociación de determinantes Dos o más determinantes pueden acompañar al nombre, asociándose entre sí. He aquí algunos ejemplos: [Todos los días] son igualmente aburridos. [Mis dos tías] nos visitan mucho. [Algunos de esos cuentos] parecen muy viejos. [Las mismas excusas] me dio a mí. Y, a veces, el nombre puede aparecer precedido y seguido de determinantes: [El día primero de las vacaciones] resulta el No saben qué hacer [esos hijos suyos]. más alegre. [¿Qué novelas tuyas] tengo yo? [Algunos amigos míos] lo han visto. EL ADJETIVO CALIFICATIVO. ADJETIVOS EXPLICATIVOS Y ESPECIFICATIVOS Con mucha frecuencia, el adjetivo calificativo acompaña también el nombre como constituyente del sintagma nominal. Es su función principal. Y admite dos tipos de construcciones; veámoslas en estos ejemplos: Dame [el lápiz rojo]. [El fuerte sol] le produjo quemaduras. En el primer ejemplo, el adjetivo rojo es imprescindible: es ese el que quiero, y no el de otro color. Sin él, el hablante no habría formulado su pensamiento con precisión, y la oración no tendría sentido completo. Pero el adjetivo fuerte, en el segundo ejemplo, no es imprescindible: si lo suprimimos, el mensaje subsiste; fuerte funciona como un adorno. Llamamos especificativo al adjetivo que selecciona un objeto (así, el lápiz rojo) de entre el conjunto de objetos a que pertenece (el conjunto de los lápices): Iba con su hermano pequeño (y no con otro hermano). Tira esos papeles sucios (y no los limpios). Atacaron los soldado valientes (y no lo hicieron los cobardes). Arrancarán los árboles viejos del parque (y no los jóvenes). Y es explicativo o epíteto el adjetivo que no selecciona al nombre dentro de un conjunto, y se limita a señalar una de sus cualidades, de ordinario con fines ornamentales: Iba con su pequeño hermano (no sabemos si tenía otro). Tira esos sucios papeles (no se sabe si los había limpios). Atacaron los valientes soldados (todos lo eran). Arrancarán los viejos árboles del parque (todos son viejos). Estas oraciones informan de lo mismo si suprimimos los epítetos. Los adjetivos especificativos van siempre detrás del nombre (no podemos decir: Dame el rojo lápiz). En cambio, los adjetivos explicativos o epítetos van delante (ejemplos anteriores) o detrás del nombre: La luna plateada resplandecía en el cielo. Esa familia sufre una tragedia terrible. Está calmado el mar inmenso. Variedad del epíteto es el llamado epíteto constante, que se asocia de manera fija con ciertos nombres: blanca nieve, verde hierba, manso cordero, fiero león, etc. Procuremos no usarlos: normalmente empobrecen la expresión.

OTROS CONSTITUYENTES POSIBLES DEL SINTAGMA NOMINAL Hemos estudiado elementos que frecuentemente acompañan al nombre para constituir el sintagma nominal: los determinativos (artículo y adjetivos determinativos), y los adjetivos calificativo (especificativos o epítetos). No son los únicos: el sintagma nominal puede contar también con estos constituyentes, presentes a menudo junto al núcleo: . Un complemento preposicional del nombre, formado por una preposición seguida de un sintagma nominal: [Aquella fuente de porcelana] se nos ha roto. [El café con leche] me gusta poco. Prefiero [las bebidas sin alcohol]. . Un nombre en aposición, el cual, del mismo modo que el adjetivo calificativo, puede ser explicativo o especificativo. - Es explicativo cuando aclara algo relativo al núcleo; pero esa aclaración no es necesaria para que la oración tenga sentido completo: [Galdós, novelista insigne] nació en Gran Canaria. La reunión se celebrará [en Estocolmo, capital de Suecia]. Este complemento explicativo del núcleo se emite entre pausas, al hablar, y va entre comas en la escritura.


- El nombre en aposición especificativo añade una precisión necesaria acerca del núcleo, selecciona de entre otras posibilidades: [Su sobrino Rafael] es mecánico (selecciona un sobrino entre otros sobrinos). Se ha puesto en marcha [la operación «Estrella»] (y no otra). . Por fin, el sintagma nominal puede contar también con otro constituyente: una proposición de relativo que complementa al núcleo: [La lluvia, que caía sin cesar,] nos empapó. [El cobrador que viene ahora] es muy simpático. Hemos acabado de ver los principales constituyentes del sintagma nominal. Sólo el nombre (núcleo) es constante. Los demás pueden aparecer o no. Porque dicho sintagma, como sabemos, puede estar representado por sólo un nombre (Ramón/estudia), o puede presentar una estructura bastante complicada, como en el siguiente ejemplo, que contiene todos los constituyentes estudiados: [Tres de los restantes magníficos nadadores del club, atletas perfectos, que no se clasificaron,] merecían también medalla. - Núcleo: nadadores. - Determinante complejo (por asociación de determinantes): tres de los restantes. - Adjetivo calificativo (epíteto): magníficos. - Complemento preposicional del núcleo: del club. - Nombre (sintagma nominal) en aposición al núcleo: atletas perfectos. - Proposición de relativo que complementa al núcleo: que no se clasificaron. (Merecían también medalla es el sintagma verbal que funciona como predicado de la oración. Pero ahora estamos estudiando sólo el sintagma nominal.)

EL SINTAGMA NOMINAL: SU NUCLEO Y SUS FUNCIONES EL NOMBRE, NÚCLEO DEL SINTAGMA NOMINAL En la lección anterior hemos estudiado los elementos o constituyentes que pueden acompañar al nombre para formar el sintagma nominal, cualquiera que sea la función (de sujeto, complemento directo, indirecto, etc.) desempeñada por éste en la oración. Recordemos, antes, que el nombre es el principal constituyente del sintagma nominal (su núcleo). Todos los determinantes y adjetivos que, como sabemos, pueden rodearlo, han de adoptar su mismo género y su mismo número, es decir, han de concordar con él. La concordancia en género y en número, dentro del sintagma nominal, contribuye a asegurar su cohesión, permitiéndole funcionar como una unidad en el seno de la oración donde figura. FUNCIONES DEL SINTAGMA NOMINAL EN LA ORACIÓN El sintagma nominal, tanto si su estructura es muy simple (Matilde/vigila), como si es compleja, puede desempeñar las siguientes funciones en una oración: - Sujeto: [La policía de tráfico] puso una multa de dos mil pesetas al motorista de la empresa en la carretera de Burgos. Fíjate bien: una oración como la anterior puede contar con dos o más sintagmas nominales; uno de ellos será por fuerza el sujeto; los otros desempeñarán una de las siguientes funciones: - Atributo: Ignacio es [el novio de Luisa]. - Vocativo: [Hijo de mi vida], no te vayas. - Complemento directo del verbo: La policía de tráfico puso [una multa de dos mil pesetas] al motorista de la empresa en la carretera de Burgos. - Complemento indirecto del verbo: La policía de tráfico puso una multa de dos mil pesetas [al motorista de la empresa] en la carretera de Burgos. - Complemento circunstancial del verbo: La policía de tráfico puso una multa de dos mil pesetas al motorista de la empresa [en la carretera de Burgos]. En los ejemplos anteriores hemos impreso en negrita los nombres que son núcleo de cada sintagma y a cada uno de estos núcleos lo hemos hecho seguir de un complemento preposicional (preposición


+ nombre), para que no se olvide que dentro de su propio sintagma, cualquiera que sea su función, el núcleo puede llevar un complemento preposicional propio (o un adjetivo, o un nombre en aposición, o una proposición de relativo: consulta el último punto de la lección anterior). FUNCIÓN DE SUJETO Reconocemos el sintagma nominal en función de sujeto (o, más brevemente, el sujeto), porque el verbo de la oración se refiere a él (y concierta con él en persona y en número), expresando que hace algo, que es o está de una manera, o que le sucede algo. Naturalmente, en las oraciones interrogativas, el verbo pregunta algo relativo al sujeto; y, en las imperativas, le manda: [El fontanero] ya ha arreglado el grifo. [La cuerda que sujeta el cuadro] es un poco delgada. ¿Está muy fría [el agua de la piscina]? Que empujen [todos los chicos] a la vez. El sintagma nominal sujeto puede preceder o seguir al verbo. Y se construye siempre sin preposición, con una sola excepción: la preposición entre, en ejemplos como: [Entre el portero y mi padre] subieron el baúl. Resolved el problema [entre Jesús y tú]. Es decir, entre dos o más nombres que cooperan como sujetos para realizar la acción. FUNCIÓN DE VOCATIVO Cuando utilizamos el sintagma nominal para llamar o invocar a alguien o a algo, desempeña la función de vocativo: [Ignacio], acompáñame. Te ruego, [hijo de mi vida], que no te vayas. Desciende sobre nosotros, [justicia de Dios]. Se construye también sin preposición, y se enuncia con entonación independiente (entre comas en la escritura). Y, como vemos por los ejemplos, puede ir al principio o al final de la oración, o en medio. FUNCIÓN DE ATRIBUTO El sintagma nominal funciona como atributo cuando se une al sujeto mediante el verbo ser: Ernesto es [novio de Julia]. Las ballenas son [mamíferos]. La función de atributo no es exclusiva del nombre: también puede desempeñarla un adjetivo, con los verbos ser y estar: El chico es [travieso]. Las calles están [casi vacías]. En muchas ocasiones, por supresión del sujeto y del verbo ser, la oración queda reducida al atributo: ¿Cómo están las calles? -Vacías. (= Las calles están vacías.) ¡Gran muchacho! (=Julio es un gran muchacho.) ¡Buena paella! (= Esta paella es una buena paella.) También puede ocurrir esto si el atributo es un adjetivo: ¡Tonto! (Tú eres un tonto.) FUNCIÓN DE COMPLEMENTO DIRECTO Para comprender ésta y las restantes funciones, hemos de adelantar nociones que, en realidad, corresponden al sintagma verbal. Únicamente en su seno pueden figurar los complementos directo, indirecto y circunstancial. Desempeña la función de complemento directo el sintagma nominal que muchos verbos necesitan para completar su significación. Nadar tiene una significación completa; pero comprar necesita un sintagma nominal (un complemento directo) que exprese lo que se compra: He comprado pipas. Cómprame el periódico. Compro ropa usada. Se llaman verbos transitivos los que, para significar plenamente, necesitan un complemento directo: comprar, traer, freír, entregar, etc. E intransitivos, los que no precisan ese complemento: nacer, respirar, crecer, gruñir, etc. A veces, un verbo transitivo adopta una construcción intransitiva, y se construye sin complemento directo. Pero éste existe: lo prueba el hecho de que podemos preguntar por él. (A partir de ahora emplearemos en los ejemplos los siguientes símbolos: S=sujeto; At=atributo; CD =complemento directo; CI=complemento indirecto; CC=complemento circunstancial.)

EL COMPLEMENTO DIRECTO CON PREPOSICIÓN «A» O SIN ELLA El complemento directo puede aparecer precedido de la preposición a, o sin ella. Va sin la preposición a cuando su núcleo es un nombre de ser no humano (animal o cosa) y con la preposición a, cuando su núcleo es el nombre de un ser humano. He retratado [el paisaje]. He retratado [a tu hermana]. Tadeo escucha [música]. Tadeo escucha [al profesor]. Pero un nombre humano se construye sin preposición, si no está bien individualizado:


El gerente busca [secretaria], frente a El gerente busca [a la secretaria]. Y a puede preceder a nombres no humanos cuando son complementos directos de verbos que, habitualmente, llevan un complemento humano: Nicolás trata a su perro (o a su moto) con mucho cariño. FUNCIÓN DE COMPLEMENTO INDIRECTO Desempeña tal función un sintagma nominal con la preposición a, que indica la persona, animal o cosa que recibe el provecho o el daño de la acción del verbo. Puede acompañar tanto a verbos transitivos (que, por eso, llevarán además un complemento directo), como a verbos intransitivos: El niño dio su pan (CD) [a la perra (CI)]. La función gustará [a la gente (CI)]. Juana contó la película (CD) [a sus hermanos (CI)]. El cantante sonrió [al público (CI)]. FUNCIÓN DE COMPLEMENTO CIRCUNSTANCIAL El complemento circunstancial de un verbo expresa circunstancias de la acción: en dónde se desarrolla, cuándo ocurre, de qué modo sucede, con qué instrumento se ejecuta, en compañía de quién, etc. . Esta función la desempeñan los adverbios y los sintagmas nominales con o sin preposición. .Todos los verbos pueden llevar complemento circunstancial: Marisa vive [en ese barrio (CC de lugar)]. El partido se celebrará [este domingo (CC de tiempo)]. Escuché sus palabras [con mucha atención (CC de modo)]. Lo golpeó [con una estaca (CC de instrumento)]. OTRAS PALABRAS PUEDEN SER NÚCLEO DEL SINTAGMA NOMINAL Como sabemos, el núcleo del sintagma nominal es siempre un nombre. Pero otras palabras pueden equivaler a un nombre, y les es posible, por tanto, constituir el núcleo del sintagma nominal. Trataremos de los infinitivos en la lección 17. Anticipemos que constituyen una proposición subordinada sustantiva, porque son, a la vez, verbo y nombre. Tales palabras son: - Los pronombres: [Tú] sabes la verdad. [Alguno de vosotros] me ha cogido el lápiz. - Los infinitivos (precedidos o no de determinante) Me disgusta [el obrar así]. [Pasear] es conveniente. Leo en la cama. -y ¿qué lees? -(Leo) Novelas. Comemos a las dos (la comida de medio día). - Los adjetivos (precedidos siempre de determinante): [El gordito] es muy simpático. Me ha insultado [ese majadero]. [Lo prudente] no siempre consiste en callar. . Todos estos equivalentes del nombre pueden desempeñar sus mismas funciones (sujeto, atributo, complemento directo, etc.). Hay varias clases de pronombres:-personales -reflexivos -recíprocos –demostrativos -posesivos indefinidos -interrogativos -relativos LOS PRONOMBRES PERSONALES Señalan directamente las personas que intervienen en el coloquio (yo = 1ª persona; tú = 2ª persona); y la persona que no interviene, así como los animales o cosas de que se habla (él = 3ª persona). . Poseen rasgos gramaticales muy importantes: - tienen formas distintas según las funciones que desempeñan; - algunos tienen también formas distintas, aunque desempeñen la misma función, según se construyan o no con preposición: Pedro [me (CI) dio a mí (CI) el recado (CD)]. C. INDIRECTO C. CIRCUNSTANCIAL NOTAS: a) Pueden funcionar como complemento circunstancial todas las formas tónicas menos yo y tú (es decir: mí, ti, él, ella, ello, nosotros (-as), vosotros (-as), ellos (-as) No influyó en él; Lo hice por ti; Vino contra nosotros.


b) El pronombre se del complemento indirecto es la forma que adopta le o les cuando debe ir delante del complemento directo lo, la, los, las A Julia no le lo dije - A Julia no se lo dije También una proposición puede funcionar como sintagma nominal: Irrita [que murmure tanto] (= su continuada murmuración; S). LOS PRONOMBRES Son sustitutos de un sintagma nominal: [El autobús de línea] ha volcado. Iba mucha gente en [él]. Han venido Marta y [su hermano mayor]; yo no conocía a [este]. En el primer ejemplo, él sustituye al sintagma el autobús de línea,' en el segundo, este sustituye a su hermano mayor. Son, por ello, pronombres. También lo son las palabras impresas en negrita, en estas oraciones: Esa guitarra es mía (=mi guitarra). ¿Sabes algo? (=alguna cosa). Felipe se peina (=Felipe peina a Felipe). Ejemplos: SUJETO: [Yo] no quiero. ¿Quieres [tú]? [Nosotras] estaremos allí. COMPLEMENTO DIRECTO: Félix mira [a Elena] Félix [la] mira. *Yo escucho [a ti] Yo [te] escucho. *Esas chicas siguen [a nosotras] Esas chicas [nos] siguen. COMPLEMENTO INDIRECTO: *Luisa entregó su pulsera (CD) [a mí] Luisa [me] entregó su pulsera. Juanjo dio un puntapié (CD) [al gato] Juanjo le dio un puntapié (al gato). COMPLEMENTO CIRCUNSTANCIAL: ¿Bailas [conmigo]? Me iré [sin vosotros]. Las ratas andan [por las cloacas] Las ratas andan [por ellas]. Muchas veces figuran en la oración dos pronombres, uno átono (sin preposición) y otro tónico (con preposición), desempeñando ambos la misma función: Félix la (CD) miró a ella (CD). Luisa me (CI) entregó su pulsera a mí (CI). Así se recalca o pone de relieve la función del complemento. Señalemos, no obstante, que el pronombre personal de tercera persona cuenta con una forma neutra: ello. Este pronombre no equivale a un sintagma nominal, como los demás, sino a una oración entera; y la hace funcionar como un nombre (es decir, como sujeto, complemento, etc.): Anoche llegaste tarde, y ello (S) me preocupa. No me saludó, pero no me disgusto por ello. Alterna fácilmente con los demostrativos neutros esto, eso, aquello, que también reproducen oraciones. LOS PRONOMBRES REFLEXIVOS Y RECÍPROCOS Ambos son variedades de los pronombres personales. El pronombre reflexivo sustituye en la oración a un sintagma nominal, cuando éste es igual que el sintagma nominal sujeto. Sus formas son: me, te, se; nos, os, se y desempeñan las funciones de complemento directo o indirecto del verbo: Antonio ata los zapatos a Antonio. Antonio se (CI) ata los zapatos. Vosotras engañáis a vosotras. Vosotras os (CD) engañáis. Los pronombres recíprocos son nos, os, se (por tanto, sólo plurales), y expresan acción que intercambian recíprocamente dos o más sujetos: Juan y Luis no se (CD) saludan. Nos (CI) cambiamos las bicis a menudo. LOS PRONOMBRES DEMOSTRATIVOS Tienen las mismas formas que los adjetivos demostrativos (este, ese, aquel, con sus femeninos y plurales) y equivalen a un sintagma nominal formado por un adjetivo demostrativo + nombre: Elijo [este bolígrafo] Elijo este (CD).


¿Qué les pasará [a aquellas chicas] (CD) les (CI) pasará a aquellas (CI)? Hay, además, tres pronombres demostrativos neutros: esto, eso, aquello. Señalan un objeto desconocido (No sé qué es esto), o sustituyen a una oración: Él tardaba en venir, y eso (= él tardaba en venir) me puso nerviosa. Alfonso nos negó entonces un favor, y aquello no lo he olvidado. Por supuesto, los pronombres demostrativos pueden desempeñar todas las funciones propias del sintagma nominal (sujeto, atributo, complemento...). LOS DEMÁS PRONOMBRES Los restantes pronombres sustituyen y equivalen a un adjetivo determinativo + un nombre. Y sus formas coinciden con las de los adjetivos determinativos. Pero sólo con las formas tónicas, caso de que haya adjetivos átonos. Así pues, mío podrá ser pronombre, pero no mí. Habrá, por tanto: - Pronombres demostrativos: este, ese, aquel, y sus plurales y femeninos: Elijo este (=este bolígrafo, este pastel...) (CD). ¿Qué les pasa a aquellas? (=aquellas chicas, flores...) (CI). Nos vigila ese (=ese guardia, ese individuo...) (S). - Pronombres posesivos de un poseedor: (el) mío, (el) tuyo, (el) suyo, Y sus femeninos Y plurales; de varios poseedores: (el) nuestro, (el) vuestro, (el) suyo, Y sus femeninos Y plurales: La falda es mía (=mi falda) (At). El vuestro no ladra (=vuestro perro) (S). Los pronombres posesivos carecen de forma especial neutra; pero adquieren significado neutro precedido de lo: Lo mío (S) (=el conjunto de cosas mías) es para vosotros. Quedaos con lo vuestro (CC) (=el conjunto de cosas vuestras). - Pronombres numerales: cardinales, uno, dos, tres; ordinales: (el) primero, (el) segundo, (el) tercero, etc. Déme cien (= cien pesetas, cuartillas)(CD). El quinto puede ganar (=quinto caballo, corredor)(S). - Pronombres indefinidos: alguno, ninguno varios, muchos, pocos, etc. ¿Han venido muchos? (=muchos alumnos, parientes...) (S). He buscado en algunos (= algunos armarios, cajones...) (CC). . Hay pronombres indefinidos con formas especiales: algo (=alguna cosa); nada (=ninguna cosa); alguien (=alguna persona); nadie (=ninguna persona); uno, -a (=una persona); poco (=poca cantidad); mucho (=mucha cantidad); todo (=la cantidad completa); bastante (=una parte considerable de la cantidad); demasiado (=una cantidad excesiva): Alguien (S) ha llamado. Luis no reveló el secreto a nadie (CI). Ese azúcar es mucho (At). Me conformo con poco (CC). ¿Has visto algo? (CD). - Pronombres interrogativos: son qué, cuál (-es) y cuánto (-a, -os, -as): ¿Qué (CD) prefieres? (=qué postre, qué regalo...). ¿A cuál (CI) han dado el premio? (=a cuál novela, película...). -iPedro! -¿Qué (CD)? (= ¿qué cosa quieres?) Necesito más cuartillas -¿cuántas? (= ¿cuántas cuartillas más necesitas


EL SINTAGMA VERBAL: SUS CLASES Y COMPLEMENTOS EL SINTAGMA VERBAL Existen dos funciones principales: la de sujeto y la de predicado. Estudiado ya el sintagma nominal, que desempeña la función de sujeto (y también otras, como sabemos), ocupémonos ahora del sintagma verbal, cuya misión es constituir el predicado, esto es, decir qué hace el sujeto, qué es, cómo está, qué le sucede. PREDICADO NOMINAL Y PREDICADO VERBAL Hay dos clases de predicados, denominados predicado nominal y predicado verbal. El predicado nominal, para constituirse, necesita un sintagma verbal de este tipo: ser o estar + atributo. - Un adjetivo: Las amapolas [son rojas]. El consomé [estaba muy frío]. - Un sintagma nominal con preposición: Luis [es de Valencia] (= valenciano). La portera [está de mal humor] (= malhumorada). Obsérvese que, en el atributo, el nombre núcleo puede aparecer con sus acompañantes habituales (determinantes, adjetivos, complementos preposicionales); y el adjetivo, con su complemento normal, que, como veremos, es el adverbio. Los verbos ser y estar (que, junto con el sintagma nominal o el adjetivo, constituyen el núcleo del predicado nominal) se denominan verbos copulativos. El predicado verbal se constituye con un verbo cualquiera, acompañado o no de complementos (directo, indirecto o circunstancial): La tierra [tembló]. El viento [arrancó varios árboles (CD)]. El guardabosque [dio albergue (CD) a los muchachos (CI)]. La radio [comunicó la noticia (CD) a sus oyentes (CI) el sábado (CC)]. El núcleo de un predicado verbal es el verbo. LOS VERBOS COPULATIVOS Hemos dicho que son ser y estar. Ambos, en las construcciones que acabamos de ver, son semánticamente vacíos. En las amapolas son rojas, el verbo ser no predica (no dice nada) de amapolas, para predicar, necesita al atributo (rojas), que aporta la significación. El verbo ser (o estar) se limita a establecer un vínculo o cópula entre el sujeto y el atributo, que les obliga a concordar en género y en número. Comportamiento gramatical similar a ser y estar presentan los verbos parecer y semejar (Las setas parecen venenosas; El río semejaba una lámina de plata), por lo que pueden ser considerados también verbos copulativos. Ser y estar no siempre están vacíos de significación, esto es, no siempre son verbos copulativos: La guerra fue con Japón (CC) (= ocurrió) Paco está en casa (CC) (= permanece) En estos casos, tan normales, está claro que no unen un sujeto (la guerra, Paco) con un atributo (no hay concordancia ni identidad entre guerra y Japón, o entre Paco y casa). En tales casos, ser y estar no son verbos copulativos, sino predicativos, como todos los demás. En cambio, hay verbos y funciones verbales como quedarse, hacerse, tener un aire, etc., que son semicopulativos: conservan significación, pero requieren un atributo para funcionar: Angelita [se quedó melancólica]. Antonio [se hizo sacerdote]. Todo aquí [tiene un aire ruinoso]. Todavía, en estos casos, podemos hablar de predicado nominal. ORACIONES CON COMPLEMENTO PREDICATIVO No sólo los verbos copulativos y semicopulativos realizan la conexión entre el sujeto y un atributo que concuerda con él: los verbos predicativos también la permiten, en construcciones como estas: El toro cayó muerto. Las alumnas han salido al recreo contentísimas. Mis hermanos hablan hoy muy misteriosos. La señal de que muerto, contentísimas y misteriosos son atributos es que concuerdan en género y número con los respectivos sujetos. Pero esas palabras complementan también a los verbos: dicen cómo cayó (el toro), cómo han salido (las alumnas) y cómo hablan hoy (mis hermanos).


Son, pues, a la vez atributos (del sujeto) y complementos (del verbo). Reciben, por eso, el nombre de complementos predicativos. Notemos que, en estas construcciones, los verbos (a diferencia de los copulativos, que nada significan, y de los semicopulativos, de significación atenuada), conservan su significación plena. Así pues, la estructura del predicado nominal es muy sencilla: un sintagma verbal formado por ser o estar (o parecer o semejar) + atributo, que constituye el núcleo del predicado nominal. Este predicado puede llevar, además, complementos circunstanciales y, raramente, un complemento indirecto, pero jamás un complemento directo. Luis está convaleciente en el hospital (CC). La paz era conveniente a todos (CI) (= Les era conveniente). Se constituye también el predicado nominal con verbos (y locuciones verbales) semicopulativos. Y en transición hacia el predicado verbal, están los predicados con complemento predicativo. Examinemos ahora el predicado verbal, que consta de núcleo (un verbo predicativo) y, si los necesita, complementos. LOS COMPLEMENTOS DEL VERBO EN EL PREDICADO VERBAL Los vimos en la lección anterior, pues (salvo los adverbios, a que nos referiremos luego), todos los complementos del verbo son sintagmas nominales. El verbo puede llevar tres tipos de complementos, denominados directo, indirecto y circunstancial (aparte el complemento predicativo, ya estudiado). EL COMPLEMENTO DIRECTO DEL VERBO Según estudiamos ya, el complemento directo del verbo es un sintagma nominal (nombre, pronombre, infinitivo) que exigen los verbos transitivos para significar plenamente: Ese camión [transporta butano]. Yo [quiero estas] (= estas camisas, flores...). El ciclista [decidió continuar]. Como es natural, los verbos intransitivos no llevan complemento directo (pero sí pueden llevar los dos restantes, y el predicativo). EL COMPLEMENTO INDIRECTO DEL VERBO Recordémoslo: expresa la persona, animal o cosa que reciben el beneficio o el daño de la acción del verbo. Y es también, siempre, un sintagma nominal (nombre o pronombre) precedido de la preposición a. Pueden llevar complemento indirecto, tanto los verbos transitivos como los intransitivos. El médico [ha recetado penicilina (CD) a mi abuelo (CI)]. La oposición [replicó al Gobierno (CI)]. Enseguida vamos a estudiar los pronombres personales en función de complemento directo e indirecto, porque ofrecen alguna complicación. CÓMO SE RECONOCEN EL COMPLEMENTO DIRECTO Y EL INDIRECTO EL complemento indirecto (siempre) y el directo (a veces) van precedidos de la preposición a. Distinguirlos puede resultar problemático. He aquí un criterio para distinguirlos: El complemento directo puede ser sustituido por los pronombres lo, la, los, las: Eugenio [observa a su amigo] -- Lo observa. Eugenio [observa a su amiga] -- La observa. Eugenio [observa a sus amigos] -- Los observa. Eugenio [observa a sus amigas] -- Las observa. En cambio, el complemento indirecto puede ser sustituido por los pronombres le y les: Entregó [la carta (CD) al portero o a la portera]-- Le entregó la carta. Entregó [la carta (CD) a los porteros]-- Les entregó la carta. Cuando, en la lección siguiente, tratemos de la voz pasiva, expondremos otro criterio para reconocer el complemento directo.

ORACIONES CON COMPLEMENTO PREDICATIVO DEL COMPLEMENTO DIRECTO Observemos esta oración: Yo [he encontrado su propuesta (CD) interesante] En ella, interesante se refiere al verbo (he encontrado interesante), y también al complemento directo (su propuesta [es] interesante). Dicho adjetivo funciona, pues, a la vez, como complemento del verbo y como atributo del complemento directo. Y recibe el nombre de complemento predicativo del complemento directo. Cuando sólo decimos complemento predicativo nos referimos al que hemos


estudiado antes, y que afecta al sujeto y al verbo. Otros ejemplos: Elisa [llamó tonto a Juan]. El juez [considera ilícita esa manifestación]. El curso [ha nombrado a Rovira delegado]. Llevan este tipo peculiar de complemento, verbos como creer (peligroso a alguien), juzgar (inútiles los esfuerzos), hacer (fecunda una labor), estimar (resuelto un conflicto), hallar (pálido a Juan), dejar (asombrado a alguien), encontrar, llamar, considerar, nombrar, etc. LOS PRONOMBRES PERSONALES DE TERCERA PERSONA COMO COMPLEMENTOS DIRECTO E INDIRECTO

En el cuadro de los pronombres personales de tercera persona que ofrecíamos en la lección anterior, vimos que presentan formas diferentes, según funcionen como complemento directo o como complemento indirecto. Si funcionan como complemento directo, sus formas son: lo, los, para el masculino, y la, las, para el femenino (además de él, ella, ellos, ellas): Tú no lo viste (a él). Tú no la viste (a ella). Tú no los viste (a ellos). Tú no las viste (a ellas). Pero en muchos lugares se dice Tú no le (o les) viste, utilizando las formas del complemento indirecto. Es el fenómeno llamado leísmo. Como complemento indirecto, posee las formas: le, les, para el masculino y el femenino (aparte él, ella, ellos, ellas, que pueden desempeñar todas las funciones): ¿No le ofreciste merienda? (a él o a ella) ¿No les ofreciste merienda? (a ellos o a ellas) Pero también en ciertos sitios se dice: ¿No lo (o los) ofreciste merienda?; y ¿No la (o las) ofreciste merienda? Ambos fenómenos, llamados loísmo y laísmo, respectivamente, son incorrectos. El leísmo es aceptable cuando le y les reproducen nombres masculinos de persona: A tu padre no le vi. A tus padres no les vi. Pero es incorrecto: - Cuando reproduce nombres femeninos de persona: Señora, a usted no le he saludado (dígase la). A tus hermanas les vi ayer (dígase las). - Cuando se refiere a animales y a cosas: El perro no le he visto en todo el día (dígase lo). Les pusiste ahí tus guantes (dígase los). EL PRONOMBRE PERSONAL «SE» En el mencionado cuadro de los pronombres personales de tercera persona, y entre los que pueden funcionar como complemento indirecto, aparece también se (singular y plural). Nada tiene que ver con el pronombre reflexivo se que ya conocemos (Antonio se ata los zapatos). Este otro se es una variante de los pronombres le, les (y complemento indirecto como ellos), cuando a estos deben seguirles inmediatamente en la oración los pronombres lo, la, los, las (complementos directos): Entrega esta carta (CD) al portero (CI). Le (CI) la (CD) entregaré. Se (CI) la (CD) entregaré. Le (CI) viste los ojos (CD). Le (CI) los (CD) vi. Se (CI) los (CD) vi. EL COMPLEMENTO CIRCUNSTANCIAL El complemento circunstancial del verbo expresa, como sabemos, las circunstancias (lugar, tiempo, modo, instrumento, causa, compañía, etc.) de la acción verbal: Enrique siguió a Amparo (CD)

por la calle (lugar) toda la tarde (tiempo) con sigilo (modo) con su coche (instrumento) por celos (causa) con sus hermanas (compañía)

Como vemos puede desempeñar esta función un sintagma nominal, con preposición normalmente, pero también sin ella (toda la tarde). Sin embargo, no es función exclusiva, porque también la desempeñan los gerundios (Enrique siguió a Amparo ocultándose, cojeando, rezongando (CC de


modo), y los adverbios. El verbo puede no llevar ningún complemento circunstancial, o puede llevar varios (Enrique siguió a Amparo por la calle, toda la tarde, con sigilo...). Del gerundio trataremos más adelante. Hablemos ahora del adverbio.

LOS ADVERBIOS Son palabras invariables que acompañan al verbo (adverbium = "junto al verbo"), sirviéndole de complementos circunstanciales. Pero algunos, especialmente los de cantidad, pueden ser complementos del adjetivo, cualquiera que sea la función de este: Ese caballo es muy torpe (complemento del adjetivo atributo). Comimos un arroz bastante duro (complemento del adjetivo duro que complementa a arroz para formar el CD). Y también puede complementar a otro adverbio (para constituir el CC): Escalamos el monte muy despacio (modo). Vives extraordinariamente lejos (lugar) Hay adverbios simples (como hoy, ahí, así, no, pronto, etc.); adverbios compuestos (formados por un adjetivo + mente: claramente, suavemente, etc.); y locuciones adverbiales, que funcionan como adverbios simples (a la chita callando, de mal en peor, a gatas, de pie, etc.). CLASES DE ADVERBIOS Desde el punto de vista de la circunstancia que expresan, esto es, de su significado, se distinguen estas clases de adverbios: - de lugar: aquí, ahí, allí, allá, cerca, lejos, dentro, fuera, arriba, abajo, encima, enfrente, en medio, por encima, etc.; - de tiempo: hoy, ayer, mañana, anoche, ahora, luego, antes, enseguida, después, tarde, pronto, nunca, al instante, en un santiamén, esta mañana, ayer noche, etc.; de modo: bien, mal, así, despacio, claramente, lentamente, ingenuamente, punto por punto, a ciegas, a cielo roto, a la chita callando, etc.; - de cantidad: mucho, poco, muy, casi, bastante, tan, tanto, nada, más, menos, escasamente, extraordinariamente, a más y mejor, etc.; - de afirmación: sí, también, ciertamente, efectivamente, en verdad, en efecto, etc.; - de negación: no, tampoco, nunca, jamás, en la vida, etc. - de duda: acaso, quizá (o quizás), tal vez, probablemente, etc. Ejemplos: El imperdible está ahí. Yo no lo creo tampoco. Dime lo que sepas, punto por punto. Eso es escasamente creíble. Tal vez ha vuelto. Coincidencia de formas entre adverbios de cantidad y adjetivos indefinidos Formalmente, son iguales algunos adverbios de cantidad y algunos adjetivos indefinidos: mucho, poco, más, menos, bastante, todo. ¿Cómo distinguirlos? Los adverbios no admiten variación de forma; los indefinidos, sí, salvo más y menos (Tiene mucha fuerza, Tiene muchos secretos) y preceden siempre a un nombre (son determinantes). En cambio, los adverbios acompañan a un verbo, a un adjetivo o a otro adverbio: COMO ADVERBIOS Te quiero mucho. Es poco ingenioso. Yo no juego más. Ya llueve menos. Vivo bastante cerca.

COMO INDEFINIDOS Cuesta mucho dinero. Había poco público. No me des más fruta. Luis tiene menos años. No hay bastante tela. Odia a todo competidor.

ORACIONES SIMPLES y COMPLEJAS Las oraciones se dividen en: - Simples, cuando poseen un solo predicado (nominal o verbal): Su juego fue brillante; Te acompaño a casa. - Complejas o compuestas, si poseen dos o más predicados (nominales o verbales): Quique aseguró


que el grifo estaba estropeado. No es cierto que la oración compuesta esté formada por dos o más oraciones. Recordemos que oración es la mínima unidad gramatical que tiene sentido completo. En el ejemplo anterior, ni Quique aseguró, ni que el grifo estaba estropeado proporcionan por separado un sentido completo. Sí lo tiene, en cambio, la reunión de las dos secuencias. Esa unidad en que se reúnen: Quique aseguró que el grifo estaba estropeado, es, por tanto, la oración (que, en este caso, es compleja). La cual está formada por dos proposiciones, esto es, por dos secuencias dotadas de estructura oracional (es decir, con sujeto: Quique, el grifo, y con predicado: aseguró, estaba roto). Así pues, la oración compleja se compone de proposiciones dotadas de estructura oracional. Las proposiciones pueden tener un mismo sujeto (Quique aseguró que él arregló el grifo), o sujetos diferentes (Quique aseguró que el grifo estaba estropeado).

COORDINACIÓN Y SUBORDINACIÓN Antes de seguir hablando de las oraciones compuestas, debemos familiarizamos con los conceptos de coordinación y de subordinación, que se refieren a las clases de relación que pueden mantener entre sí los constituyentes, tanto en la oración simple como en la compleja. Dentro de una oración (o de una proposición), dos palabras se coordinan cuando desempeñan idéntica función. Así, en Cecilia y Pilar han recorrido Galicia y Asturias, tanto Cecilia como Pilar son sujetos coordinados; y Galicia y Asturias funcionan como complementos directos coordinados. Como podemos ver, se unen con una conjunción (y). He aquí otros ejemplos con elementos coordinados (porque desempeñan idéntica función): Han tapado el hoyo con tierra (CC) y con piedras (CC). He escrito a Loli (CI) y a Sara (CI). La sopa estaba fría (At) y sosa (At). Y dos palabras se subordinan cuando una de ellas completa el significado de la otra, y está a su servicio. De tal modo que si se suprime la palabra principal, hay que suprimir por fuerza la subordinada. En: Regálale un ramo de rosas, la oración subsiste (aunque con menos información) si digo Regálale un ramo, pero no si digo Regálale de rosas. Ello quiere decir que ramo es la palabra principal (el núcleo del sintagma nominal), y rosas, la palabra subordinada. Todos los complementos del sintagma nominal y del sintagma verbal que ya conocemos son elementos subordinados a sus respectivos núcleos. Los cuales son los elementos principales del sintagma. COORDINACIÓN Y SUBORDINACIÓN EN LA ORACIÓN COMPLEJA La coordinación y la subordinación no se producen sólo en el seno de una oración, sino que se pueden producir también entre las proposiciones que forman una oración compleja. Dos o más proposiciones se unen mediante coordinación (y se llaman proposiciones coordinadas) cuando una no depende de la otra. El hablante las reúne en una unidad mental superior (la oración compuesta), pero las proposiciones podrían funcionar como oraciones autónomas simples: Ángel [trabaja en una lavandería] y [estudia en la Universidad]. [Vi a la tendera] pero [no le pregunté por su hijo]. [Quisimos ir]; sin embargo, [no pudimos (ir)]. Obsérvese que las proposiciones de estos ejemplos (escritas entre corchetes) podrían funcionar como oraciones, si el hablante lo deseara: Ángel trabaja en una lavandería; Ángel estudia en la Universidad; Vi a la tendera; No pregunté a la tendera por su hijo; Quisimos ir; No pudimos ir. En la subordinación, en cambio, una de las proposiciones (la proposición subordinada) depende de la otra (la proposición principal) porque desempeña una de sus funciones. Es decir, la subordinada funciona como sujeto, atributo o complemento de la oración compleja. Me gusta [que actúes así (S)]. Ese gato es [el que entra en nuestra casa (At)]. [Cuando me enteré (CC tiempo)], le escribí. Ni las proposiciones subordinadas ni, muchas veces, las principales pueden funcionar como oraciones autónomas. Sólo adquieren sentido pleno en la unidad superior que es la oración (compleja).

ELEMENTOS DE RELACIÓN: PREPOSICIONES Y CONJUNCIONES La coordinación y la subordinación, tanto en el seno de una oración autónoma como entre proposiciones, se realizan, a veces, sin necesidad de ningún elemento que las una: Germán, Carmen pueden hacerlo (dos sujetos coordinados). Les deseo [sigan con salud] (esta última proposición se subordina a la primera como


complemento directo). Pero es mucho más frecuente que, entre los elementos coordinados o subordinados, medien unos elementos de relación: Germán y Carmen pueden hacerlo. Les deseo que sigan con salud. Hay dos clases de elementos de relación: las preposiciones y las conjunciones. Debemos aprender a distinguirlas bien. Las preposiciones siempre subordinan. Su función consiste en subordinar un sintagma nominal: - A un verbo: Un perro ha mordido [a Raquel (CD)]. A menudo, escribo [a mis abuelos (CI)]. Lléveme [a la estación (CC)]. Así pues, las preposiciones subordinan al verbo sus habituales complementos. - A otro nombre, como complemento preposicional del núcleo. Nos dieron leche [con unas tostadas riquísimas]. ¿Tienes una goma [de borrar]? Las conjunciones, en cambio, coordinan elementos de función idéntica en el seno de una oración: Germán (S) y Carmen (S) pueden hacerlo. Su padre es rico (At) pero avaro (At). O bien coordinan dos proposiciones, o subordinan una proposición a otra: Ángel [trabaja en una lavandería] y [estudia en la Universidad] (coordinación). [Os traigo este balón] para que [os divirtáis (subordinada)] LAS PREPOSICIONES ESPAÑOLAS Pueden ser preposiciones simples o locuciones prepositivas, es decir, bloques de dos o más palabras que funcionan como una preposición. Las preposiciones simples son: a, ante, bajo, cabe (anticuada), con, contra, de, desde, en, entre, hacia, hasta, para, por, según, sin, so (anticuada), sobre, tras. Ejemplos: Voy a la calle Miran hacia el campo Se paró ante el portal Me acompañó hasta la puerta Cantando bajo la lluvia Compré un mantel para la mesa Vivía cabe (= junto a) el Ayuntamiento Pasea por la plaza Lo abrió con la llave Interpretaron «La Pasión según San Mateo» Gritan contra el árbitro Tomo café sin cafeína Vengo de Toledo Se metió so (= bajo) la enramada Dispararon desde esa ventana Súbete sobre la silla Vive en Ubeda Los perros corrieron tras el jabalí. Lo guardó entre las mantas Y entre las locuciones prepositivas, figuran: debajo de en pos de en contra de por en medio de por junto a con destino a delante de por delante de a favor de detrás de junto a a través de tras de en lugar de en vez de en medio de encima de (etcétera) a fuerza de con rumbo a PREPOSICIONES AGRUPADAS Dos preposiciones pueden agruparse, uniendo sus significados gramaticales respectivos: Dos kilos de a diez pesetas. Salió de entre los matorrales. Sopla el viento de hacia Levante. Llueve desde por la mañana. Déjalo para por la noche. Huyó por entre la multitud. No está autorizada por la Real Academia Española la agrupación a por, que comenzó a extenderse hace más de un siglo. No debemos decir: Voy a por agua, sino Voy por agua.

LA CONJUNCIÓN Hemos definido antes la función de esta clase de palabras. Las conjunciones - coordinan elementos de función idéntica dentro de una misma oración; o bien - coordinan dos proposiciones, o subordinan una proposición a otra, en la oración compuesta. Está claro, pues, que habrá dos clases de conjunciones: las coordinantes y las subordinantes.


Las estudiaremos en las lecciones que van a seguir, dedicadas a las oraciones compuestas o complejas. Digamos ahora tan sólo que únicamente las conjunciones coordinantes pueden unir dos elementos de una misma oración: La radio (S) y la televisión (S) han dado la noticia. Entrega esto a María (CI) o a su madre (CI). y unen también, por supuesto, dos proposiciones coordinadas: ¿Vienes de paseo o te quedas en casa? Las conjunciones subordinantes sólo unen proposiciones (la subordinada con la principal): Aguántate aunque te haga daño.

PROPOSICIONES COORDINADAS: SUS CLASES PROPOSICIONES COORDINADAS Ya vimos que una proposición se coordina con otra para formar una oración compleja, cuando ambas proposiciones poseen idéntica jerarquía: las dos podrían enunciarse autónomamente, y tendrían sentido pleno: [Estábamos cansados], pero [subimos a la cumbre]. [Me preguntaron varias cosas] y [no supe responder]. Las proposiciones coordinadas se unen entre sí por medio de una conjunción coordinante, que sirve de nexo entre ellas. CLASES DE PROPOSICIONES COORDINADAS Existen las siguientes clases de proposiciones coordinadas: - Copulativas: suman sus sucesivas informaciones: [Planteé el problema] y [lo resolví]. - Disyuntivas: las proposiciones se presentan en opción, y una de ellas excluye a la otra o a las otras: [Meriendas con nosotros] o [te quedas sin merendar]. ¿[Vienes en el coche,] [coges tu bicicleta] o [vas a pie]? - Distributivas: presentan acciones alternantes, pero que no se excluyen: [Unos iban alegres]; [otros mostraban preocupación]. - Adversativas: una corrige o rectifica el sentido de la otra: [Estábamos cansados] pero [subimos a la cumbre]. - Explicativas: una aclara el significado de la anterior: [Compone versos,] es decir, [se siente poeta]. PROPOSICIONES COPULATIVAS Se unen mediante las conjunciones: y, e, cuando son afirmativas; Y con la conjunción ni, cuando son negativas: [Salimos al recreo] y [nos pusimos a jugar]. [No habla] ni [intenta moverse]. A veces, ni va al frente de las dos proposiciones: [Ni habla] [ni intenta moverse], marcando así más su íntima relación. La conjunción e es una variante de y, que sólo se usa cuando la palabra siguiente empieza por i- o hipara evitar un encuentro desagradable de sonidos (una cacofonía): [Salió] e [izó la bandera]. [Trabajé] e [hice cuanto pude]. Pero no se emplea si la palabra siguiente empieza por hie-: [Nieva] y [hiela]. PROPOSICIONES DISTRIBUTIVAS Las conjunciones que más frecuentemente unen estas proposiciones son: bien... bien; ya... ya; ora... ora; tan pronto... como. Pero la relación distributiva puede señalarse también mediante palabras correlativas que figuran en las dos proposiciones, y que suelen ser pronombres: uno... otro; este... aquel, etc; o adverbios: cerca... lejos; aquí... allí, etc.: Marta, [bien duerme], [bien oye la radio]. Estos días [ya llueve], [ya hace sol]. Esa mujer [ora parece sufrir], [ora se ríe como loca]. Pepe, [tan pronto fuma] [como aborrece el tabaco] . En esa casa, [uno lo afirma], [otro dice lo contrario] . [Aquí es una furia], [allí (es), manso cordero].


Pueden coordinarse tres o más proposiciones copulativas, y entonces sólo las dos últimas van unidas por la conjunción y: [Salimos de casa], [fuimos a varias tiendas], [compramos cosas] y [regresamos]. Pero, en ocasiones, con fines expresivos o literarios, todas se relacionan con y; el fenómeno se llama polisíndeton: [Llega a casa] y [coge el periódico] y [se pone a leer] y [no dice ni pío]. La conjunción ni, en cambio, precede a todas las proposiciones que se coordinan, con construcción polisindética: Esta navaja ni [pincha] ni [corta] ni [sirve para nada]. PROPOSICIONES DISYUNTIVAS Se unen mediante las conjunciones o, u, o bien: [Devuélveme el libro] o [dame otro a cambio]. [Ven a buscarme] o bien [te aguardo en la puerta del cine]. La conjunción u es una variante de o que sólo se usa cuando la palabra siguiente empieza por o-, ho[Dices la verdad] u [ocultas algo]. [Págale el hotel] u [hospédalo tú]. No siempre es disyuntiva la conjunción o: cuando une dos elementos idénticos de una oración o proposición, puede ser explicativa: [El argumento] o [trama es original]. [El alcalde ha pedido la cooperación] o [acción conjunta de todos los afectados]. PROPOSICIONES ADVERSATIVAS Se relacionan por medio de las siguientes conjunciones: pero, mas, aunque, sin embargo, no obstante, antes, antes bien, por lo demás, sino, sino que, con todo, más bien, fuera de, excepto, salvo, menos, que no, etc.: [Mi hermana es lista], pero o mas [no trabaja]. [Me han invitado,] aunque [no sé si iré]. [Está lloviendo]; sin embargo o no obstante, [luce el sol]. [No tengo miedo], antes o antes bien [estoy tranquilo]. [Has tenido dos faltas]; por lo demás, [puedes' aprobar]. [No corta el mar] sino o sino que [vuela]. [Lo he logrado]; con todo, [no estoy contento]. [La gente no está contenta]; más bien [ocurre lo contrario] [No tengo nada que hacer], fuera de o excepto o salvo [echar estas cartas]. [Todo te lo perdono] menos [que finjas]. [Tripas llevan pies], que no [pies (llevan) a tripas]. No confundamos más (adjetivo indefinido: Dame más pan; o adverbio de cantidad: Ya no sufrirá más; Me gusta más dulce), con la conjunción adversativa mas, que equivale a pero, y que se escribe sin tilde acentual. La conjunción aunque es adversativa, también, cuando equivale a pero, si no, es conjunción subordinante (concesiva): No lo haré, aunque pueda. PROPOSICIONES EXPLICATIVAS Se unen entre sí por las siguientes locuciones conjuntivas: esto es, es decir: [Le hizo un quite], esto es, [se llevó al toro]. [Las gaviotas son aves acuáticas], es decir, [viven en el agua]. Ambas locuciones (cuyos verbos han perdido por completo su carácter verbal) se escriben entre comas, y se pronuncian entre pausas. Desempeña esa misma función la locución o sea (que): [Se te abre la boca], o sea (que) [estás aburrido]. Pero tiene un tinte más coloquial o vulgar. Y es decididamente un vulgarismo emplear o sea como una muletilla, introduciéndola en lo que se dice aunque no tenga función explicativa: [Me quiero casar,] o sea, cuando sea mayor, pero no tengo novia. ORACIONES SUBORDINADAS QUE SON COORDINADAS ENTRE SÍ Dos o más proposiciones subordinadas (y que, por tanto, dependen de una proposición principal) pueden, sin embargo, ser coordinadas entre sí: [Cuando entra] y [cuando sale] (subordinadas a la principal, pero coordinadas copulativamente entre sí) da un portazo (principal). Me hace este regalo (principal) [para que no me enfade] o [para que me


calle] (subordinadas, pero coordinadas disyuntivamente entre sí). COMPATIBILIDAD SEMÁNTICA ENTRE LOS ELEMENTOS COORDINADOS Aunque, aparentemente, la coordinación es una estructura sintáctica bastante sencilla, presenta gran complejidad semántica. En efecto, no todos los elementos que desempeñan la misma función (sujetos, atributos, complementos directos, proposiciones, etc.) pueden coordinarse. Obsérvese la imposibilidad semántica de estas oraciones: Luis es rubio (At) y concejal (At). [Clotilde hace las camas] (proposición) o [piensa escribir una novela]. [Pedro se cortaba las uñas] pero [había guerra en Palestina]. Se trata de problemas en que trabajan semantistas y lógicos. De modo muy elemental, podemos señalar que, para que sea posible la coordinación, hace falta: - Una compatibilidad entre los elementos coordinados. Dos términos son compatibles cuando no se excluyen. Será imposible decir * Manolo es alto y bajo, o * Manolo trabaja y no trabaja. Se podrá decir, en cambio, Manolo es alto y fuerte, y Manolo trabaja y ahorra. - Una posibilidad de alternativa. Resulta imposible decir: ¿Te gusta el café caliente o caliente?; ¿Ese estreno es mañana o mañana? A no ser que se busque un efecto humorístico. - Coherencia entre los elementos unidos, los cuales deben expresar objetos, cualidades, acciones, etc., que respondan a una misma pregunta. Por ejemplo, a la pregunta: ¿Qué cualidades físicas tiene Luis?, podemos contestar con adjetivos como: Luis es rubio y alto. Luis es rubio y miope. Luis es miope y larguirucho, etc. Pero no: Luis es rubio y concejal, ya que concejal es un nombre, y no un adjetivo que signifique cualidad física. De igual modo, a la pregunta: ¿Qué tareas domésticas realiza Clotilde?, corresponden respuestas como: Hace las camas, friega los platos, quita el polvo, etc., que son coordinables. Pero pensar escribir una novela no es una tarea doméstica y, por tanto, no puede coordinarse con las anteriores. - Oposición, en el caso de las proposiciones adversativas: el que Pedro se cortara las uñas y el que hubiera guerra en Palestina son acciones que no tienen ningún contacto y que, por tanto, no pueden oponerse. LA YUXTAPOSICIÓN Con frecuencia, las proposiciones que constituyen una oración compleja se yuxtaponen, esto es, se ponen una junto a la otra sin conjunción. Y este fenómeno se produce tanto si las proposiciones se coordinan entre sí como si se subordina una a otra. La yuxtaposición consiste en la unión de proposiciones interrelacionadas por coordinación o subordinación, sin conjunciones ni ningún otro nexo, para formar una oración compleja. Así, en la oración compleja: [Las olas corren sobre su lomo], [van], [vienen], [hierven], [se deshacen en nítidos espumarajos] (Azorín). las cinco proposiciones van yuxtapuestas, y son coordinadas copulativas, aunque con asíndeton (falta de conjunción). En la oración: [Deseo] [me confieses la verdad], también van yuxtapuestas las dos proposiciones. No lo irían si dijéramos: [Deseo] que [me confieses la verdad]. La segunda, como veremos en la lección próxima, se subordina a la primera, ya que funciona como complemento directo (= Deseo tu confesión de la verdad). Otros ejemplos de proposiciones yuxtapuestas: CON RELACIÓN INTERNA DE COORDINACIÓN: ¿[Duermes], [piensas]? ¿Qué estás haciendo? (disyuntiva). [No es caro]: [es carísimo] (adversativa). Elena [se alegraba], [se entristecía], según eran las noticias (distributiva). [Está escribiendo], [se siente inspirado] (explicativa). CON RELACIÓN INTERNA DE SUBORDINACIÓN: [Se calló]: [no sabia contestar (subordinada causal)]. [Hace frío]; [encenderemos fuego (sub. consecutiva)]. [Hazme caso (sub. condicional)]: [te irá bien]. En estos tres ejemplos, las proposiciones subordinadas podrían ir precedidas de las conjunciones porque, así que y si, respectivamente, con lo que ya no serían yuxtapuestas. YUXTAPOSICIÓN Y SUCESIÓN DE ORACIONES Debemos distinguir la yuxtaposición de proposiciones íntimamente relacionadas por el significado (lo


mismo en la coordinación que en la subordinación), de la mera sucesión de oraciones que van juntas en el discurso, pero que son independientes entre sí. He aquí oraciones que se suceden, y que no son proposiciones yuxtapuestas: [Prepara ya la tortilla]. [Los huevos están en el armario] [La bomba estalló a las siete]. [Si hubiera estallado a las ocho, hubiese causado víctimas]. [Han clausurado ese bar]. [La inspección sigue siendo severa].


Gramática Lazaro Carreter