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Revista num 17

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el ojo y medicina general

Figura 2: Tomografía de coherencia óptica con imagen del edema macular quístico asociado a obstrucción venosa del paciente anterior.

Figura 1B: angiografía fluoresceínica del mismo paciente que pone de manifiesto las áreas extensas de isquemia retiniana.

superficiales de morfología alargada (“en llama”). También exudados algodonosos causados por la isquemia, edema de papila y mácula. El árbol venoso está dilatado y tortuoso.

DIAGNÓSTICO Debemos realizar una exploración oftalmoscópica concienzuda que incluya: agudeza visual, biomicroscopia, presión intraocular, gonioscopia (valoración de los neovasos del iris) y estudio del fondo de ojo. Tras la misma nos valdremos de pruebas complementarias como la tomografía de coherencia óptica (valora el grado de edema macular) y la angiografía fluoresceínica (estudia el riego sanguíneo a nivel macular y de la periferia de la retina) TRATAMIENTO Aunque algunas personas recobrarán la visión, incluso sin tratamiento, debemos contemplar dos aspectos: el tratamiento del edema macular y tratamiento de la isquemia periférica. En la actualidad para tratar el edema macular empleamos inyecciones intraoculares de diversas sustancias como antiangiogénicos (p.e. Lucentis ©) o corticoides (ozurdex ©) Tratamos la isquemia periférica

con fotocoagulación láser con el fin de evitar sus temidas complicaciones, como son: 1- La aparición de neovasos en el iris (rubeosis iridis) y el consiguiente glaucoma neovascular. 2- La aparición de neovasos en la papila óptica o en la retina, la rotura espontánea de los cuales, conduce a la aparición de hemorragias vítreas de repetición, que en la mayoría de los casos requieren cirugía de vítreo retina para su resolución.

PRONÓSTICO El pronóstico visual de las oclusiones venosas es variable; dependerá del vaso afectado, del grado de afectación macular (siendo muy malo en caso de isquemia macular) y del grado de isquemia periférica. Una oclusión venosa retiniana puede ser un signo de enfermedad general de los vasos sanguíneos del organismo. Por ello se recomienda realizar un hemograma completo, bioquímica sanguínea, glucemia, presión arterial, electrocardiograma, etc… Además, en menores de 50 años habrá que descartar problemas de coagulación o vasculitis (inflamación de los vasos). Eventualmente también deberá estudiarse el estado cardiocirculatorio con ecocardiograma y ecodoppler de troncos supraaórticos.

Figura 3: Oclusión de rama venosa temporal superior en ojo derecho. Vemos hemorragias en llama y exudados siguiendo el trayecto de dicho vaso. Pequeña hemorragia a nivel foveal.

Figura 4: Oclusión de vena central de la retina con hemorragias y exudación en reabsorción. Se visualizan centenares de pequeños puntos negros alrededor de toda la retina periférica correspondientes a tratamiento de fotocoagulación láser (panfotocoagulación retiniana) de las áreas de isquemia periférica.

Por tanto, se precisa de un seguimiento oftalmológico sistemático además del estudio y tratamiento de los problemas médicos subyacentes, con el fin de prevenir que el cuadro se agrave o se repita. A muchos pacientes se les prescribe tratamiento antiagregante o anticoagulante de modo preventivo.

AÑO 2013 | NÚM. 17| BARRAQUER | 35


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