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el rey pájaro y otros esbozos copyright © shaun tan 2010 © 2011 barbara fiore editora .-. isbn: 978-84-15208-02-0 depósito legal gr 4578-2010 Traducción: Carles Andreu y Albert Vitó Adaptación gráfica: Francisco Delgado Impresión: C&C Offset Printing

Todos los derechos reservados. Queda prohibida cualquier forma de reproducción o publicación de esta obra, ya sea a través de una impresión, fotocopia, microfilm o cualquier otro procedimiento, sin la autorización previa por escrito del editor.


Introducción Suelo ser reacio a usar la palabra «inspiración» para presentar mi trabajo, pues suena como si, de pronto, una lluvia de rayos de sol pudiera caer encima de un individuo pasivo pero en un estado mental particularmente receptivo. Aunque lo cierto es que ese puede ser el caso en las raras ocasiones en las que se te ocurre una idea sin motivo aparente, la realidad acostumbra a ser mucho más prosaica. Si me pongo a observar una hoja de papel en blanco, nunca se me ocurre nada original; al contrario, experimento una falta de inspiración absoluta, no me siento nada receptivo. Se trata de ese famoso y molesto estado que se conoce como «bloqueo del artista», una situación en la que tan solo se puede hacer una cosa: empezar a dibujar. El pintor Paul Klee dijo que dibujar es como «sacar una línea a pasear», una descripción muy acertada de mi forma básica de proceder: dejar que la punta del lápiz vague por el paisaje de un cuaderno de bocetos, motivado por un impulso vago, aunque con la esperanza de encontrar algo mucho más interesante por el camino. Los trazos, las volutas, los garabatos y los rizos pueden convertirse en montañas, caras, animales, máquinas o incluso sentimientos abstractos, cuyos significados suelen tener un interés secundario en comparación con el simple acto de crear (algo que los niños pequeños saben de forma intuitiva). Las imágenes no se conciben primero y se dibujan después, sino que se conciben a medida que se dibujan. Así, el acto de dibujar constituye la forma de pensar propia del dibujo, del mismo modo en que los cantos de los pájaros se conciben en la garganta del animal. Klee tiene otra buena metáfora según la cual el artista es un árbol y dibuja a partir de un sustrato rico en experiencias (cosas que ha visto, ha leído, le han contado o ha soñado) para que puedan crecer hojas, flores y frutos. El arte, siguiendo las leyes de la horticultura, tan solo puede crear algo a partir de otra cosa. Así, los artistas, más que crear, transforman. Sin embargo, eso no significa que el proceso de creación sea superficial o simple. Según mi experiencia, dibujar bien requiere un esfuerzo consciente: una investigación activa, una observación atenta de lo que me rodea, y una labor constante de experimentación y de recopilación de referencias, trabajo que tiene lugar siempre «entre bastidores». Ahondando en la metáfora de Klee, los artistas deben trabajar mucho para mantener su sustrato cultivado y fértil. Deben mirar a su alrededor y acumular activamente un buen bagaje de influencias que puedan llevar consigo cuando saquen a pasear esa línea.


Si bien la mayor parte de mi trabajo gira en torno a proyectos que acaban publicándose, como libros, películas y cuadros terminados, la materia prima de todos ellos (el sustrato) permanece en gran medida oculta, guardada en carpetas, cajas y cuadernos de bocetos. Algunas de esas obras son ideas incipientes, algunas felizmente abandonadas, otras pendientes de una excusa que permita resucitarlas. Otras son pruebas que realicé durante la fase inicial o durante el difícil desarrollo de algún proyecto, ilustraciones eminentemente utilitarias, meros pasos previos por los que tuve que pasar antes de completar una obra. Otros son ejercicios para no perder la forma como artista, donde la práctica del dibujo está orientada a aprender a ver, un trabajo que no tiene fin. Y, por último, hay esbozos que no obedecen a un objetivo en particular, creados por simple diversión, que suelen ser los más interesantes. Las obras aquí reunidas son una muestra del material de ese tipo que he reunido durante los últimos doce años e incluyen desde dibujos más o menos acabados hasta garabatos sueltos. A la hora de realizar la selección he tenido en cuenta un amplio abanico de intereses. Por este motivo, además de reflejar mi obsesión por las criaturas y los mundos imaginaros, este libro incluye también los esbozos de personas, animales y paisajes que constituyen la columna vertebral invisible del resto de mi trabajo. También me ha interesado mostrar una espontaneidad que a veces se pierde en las ilustraciones terminadas, que pueden sufrir de un exceso de revisión, de embellecimiento y de celo comercial, que suelen traducirse en un lamento frecuente: «¿Por qué la obra definitiva no es tan buena como el esbozo?». En mi opinión, eso tiene que ver con la inmediatez de los esbozos, con su falta de afectación. Prácticamente todas las ilustraciones de este libro se empezaron y terminaron de una sentada, en menos de dos horas, y sin que en el momento de su ejecución mediara ninguna intención de publicarlas (de hecho, algunas de ellas se han salvado por los pelos de terminar en la papelera). ¿Acaso permiten una visión privilegiada del proceso creativo? Se trata de una pregunta interesante para mis seguidores, ya sean simples lectores o estudiantes de ilustración. Desde el punto de vista de un artista, por lo menos, yo creo que sí. Pocas formas de expresión reflejan mejor el impulso de dibujar, un impulso que proviene de la infancia, con todas sus fantasías absurdas y su lúdica seriedad.


Historias nunca contadas En general, mis historias empiezan más con imágenes que con palabras, con pequeños esbozos que dibujo sin un objetivo demasiado concreto. Uno de los placeres de dibujar es que el significado puede posponerse constantemente, que mientras trabajas en tu propio cuaderno de bocetos no tienes ninguna presión por «contar» nada especial. Aun así, las ideas interesantes o profundas pueden surgir por sí mismas, no tanto en forma de «mensaje», sino más bien en una serie de preguntas articuladas de forma extraña. Muchas veces es como si una escena o un personaje te mirara desde el papel y dijera: «¿Qué vas a hacer con esto?». Para mí, un dibujo satisfactorio es al mismo tiempo claro y ambiguo, algo que intento subrayar dándole un título ambiguo. Aunque estos dibujos no tienen un significado claro, sí incitan a buscar uno (tanto para mí como para mis lectores). A veces se trata de una invitación tan sugerente que me empuja a desarrollar una historia más larga, como en un intento por descubrir qué se esconde realmente detrás de la ilustración. Con los años, eso ha dado lugar a relatos sumamente complejos como La cosa perdida o Emigrantes, dos libros llenos de dibujos minuciosos y de temas expansivos. En muchos casos, sin embargo, basta con un dibujito. Libre de cualquier contexto que lo constriña y a merced de la imaginación del lector, cualquier esbozo puede sugerir su propia «historia nunca contada».


Libros, teatros y películas He trabajado en muchos proyectos en los que la calidad de la producción era un factor decisivo, ya fuera a la hora de preparar una ilustración para la imprenta, de componer un fotograma para una película digital o de abordar los problemas estructurales de una marioneta. Hacer realidad una idea puede ser un proceso largo y complicado, pues suele implicar una ardua tarea de revisión y de resolución de problemas. Por desgracia, las ideas que inspiraron el proyecto originalmente pueden acabar enturbiándose u olvidándose por el camino. Los esbozos rápidos son fundamentales para documentar toda esa energía primigenia; como quien prende efímeras mariposas en una hoja de papel, los esbozos constituyen un registro de impresiones espontáneas que pueden consultarse en el futuro. Yo suelo tener los estudios preliminares colgados en las paredes de mi estudio mientras trabajo en un proyecto, como un recordatorio constante de aquello a lo que pretendía «llegar» originalmente. Los esbozos poseen también una maravillosa vaguedad embrionaria. Los garabatos menos elaborados pueden sugerir una gran diversidad de objetos, gestos y expresiones faciales casuales a los que se puede acabar dando forma si así se desea. A veces me resulta útil recortar y modificar algunos dibujos con la ayuda de unas tijeras y de cinta adhesiva para que surjan nuevos conceptos «accidentales». Generalmente me mueven tan solo las ganas de ver qué aspecto tiene algo y el resultado no tiene por qué ser un buen dibujo. Por paradójico que resulte, creo que esa es la actitud idónea para dibujar bien: dejarse llevar por una curiosidad simple y sin pretensiones.


Lista de obras

27 Búho fantasma, acrílico, óleo y collage.

Introducción

30 Maestro de taichi, lápiz y tinta. Esbozos conceptuales para una historia que no llegué a desarrollar.

1 Guardián, lápiz. 2-3 Los ocho huevos (el rey pájaro), grafito y lápices de colores.

28-29 Lectura, grafito y lápices de colores. Esbozo para el póster de la Children’s Book Week.

31 Philbert, tinta. Personaje omnisciente de un proyecto de libro abandonado.

Historias no contadas

32 Asno rojo, acrílico. Pintura inspirada por unas pinceladas accidentales sobre un trozo de cartón.

7 Abejaruco, lápiz. Dibujo que forma parte de una serie no publicada sobre animales de fabricación casera.

33 Cima, pastel. Esbozo inspirado por una colina de Nueva Zelanda.

8 La ceremonia del té, lápiz. Esbozo conceptual para un álbum ilustrado inacabado.

34-35 Retrato del artista adolescente, lápiz. Otro póster para un certamen artístico infantil.

9 Evocación, pastel. Esbozo para una antología de cómics sobre el tema «respingo».

Libros, cine y teatro

10 Antropólogos, lápiz. Uno de los dibujos que mejor ejemplifica mi interés por los visitantes extranjeros y las comunicaciones interculturales. 11 Contador automático, lápiz. Esbozo conceptual inicial para el álbum ilustrado La cosa perdida. 12 Astroartista, tinta y lápices de colores. Esbozo para promocionar un certamen artístico infantil. 13 Horno, lápiz. Concepto para un póster de una Semana del libro infantil. 14-15 El guardia del vecindario, carboncillo y pastel. 16 Jabalí, lápiz y viejos planos de arquitectura. De la serie sobre «animales de fabricación casera». 17 Pingüino, lápiz y viejos planos de arquitectura. 18 La mujer del agua, lápiz. Dibujo sobre el tema del arrepentimiento. 19 La cosa en el baño, lápices de colores. Algo que tiene que ver con un «personaje de charco» rescatado. 20 Autoconciencia, lápiz. Uno de los muchos dibujos que intentan ilustrar diferentes atributos. 21 Fresón (desdén), bolígrafo. 22 Ancianos, lápiz. 23 Génesis, lápiz. 24 La campana del corazón (la carta), pastel y lápiz. 25 Nunca ha perdido un caso, pastel y carboncillo. 26 Amigos del alma, lápiz, digital. También está relacionado con La cosa perdida.

37 Eric pregunta, lápiz. Esbozo preliminar para el libro Cuentos de la periferia. Esta historia trata de un estudiante de intercambio extranjero. 38 Tres canguros, lápiz y rotulador de punta de fieltro. Dibujos realizados en el zoo de Perth de marsupiales de Papúa Nueva Guinea que posteriormente servirían de base para los personajes nativos tipo «numbat» de Los conejos, un álbum ilustrado escrito por John Marsden. Cuando creo criaturas ficticias, casi siempre empiezo por el estudio de un animal real. 39 Esbozos de conejos, lápiz. La repentina evolución del diseño de una criatura para llegar a los estilizados protagonistas coloniales de Los conejos. 40-41 Llegaron por mar, lápiz. Esbozo preliminar para una escena clave de Los conejos, basado en un famoso cuadro australiano de E. Phillips Fox, El desembarco del capitán Cook en Botany Bay (1902). En la esquina superior izquierda puede observarse un diseño preliminar para el imponente «barco de Los conejos». 42-43 Aurora y Árbol del dormitorio, óleo sobre tabla, lápiz. Esbozos preliminares para El árbol rojo, una serie de cuadros sobre la depresión y la recuperación. 44-45 Saludando y jugando en la playa, lápiz, fotocopia, cinta adhesiva. Páginas de una maqueta del libro La cosa perdida, la historia de un animal al que nadie quiere, perdido en una ciudad burocrática. En este caso conseguí componer la imagen y el texto utilizando elementos separados en diferentes trozos de papel. 46-47 Guión de la película La cosa perdida, pastel


sobre papel gris. Algunos de los numerosos dibujos de preproducción que hice para un cortometraje animado, una adaptación del libro. Estos guiones a color sirvieron de guía para el diseño final de la iluminación de las escenas clave. 48 Padres orgullosos, lápiz. Esbozo conceptual para la película La cosa perdida, que posteriormente sería modelado por ordenador para obtener personajes digitales en tres dimensiones en un paraíso de «cosas perdidas». 49 Jaula para pájaros y obstetra, lápiz. Más personajes para la película La cosa perdida. 50-51 Alegoría de una familia, lápiz. Esbozo de composición para Cuentos de la periferia, sobre un fresco imaginario descubierto por una familia emigrante en una habitación secreta a la que solo podía accederse por el hueco del falso techo de su casa. 52 Objeto en el patio de juegos, lápiz. A partir de una serie de dibujos de parques de los barrios residenciales locales. 53 Pescador de perlas, lápiz. Esbozo de un misterioso personaje que aparece en Cuentos de la periferia. 54 Coraza materna, lápiz. Dibujo conceptual para el espectáculo teatral callejero Aquasapiens, comisariado por el Spare Parts Puppet Theatre de Perth (2005). La idea central implicaba la aparición de criaturas marinas que habían desarrollado una tecnología rudimentaria para explorar el mundo «exterior» y las ciudades humanas. Unos muñecos enormes se movían por un bulevar central, dirigiéndose a la gente con las garras, los tentáculos, los chorros de agua y los dispositivos sónicos; también «etiquetaban» a especímenes desprevenidos, pegándoles extraños símbolos en la ropa. 55 Terranauta, lápiz. Otro diseño para un muñeco de Aquasapiens de unos cuatro metros de alto. La idea era que podría intentar pasar desapercibido entre los humanos para seguir mejor sus investigaciones. 56 Coche-gamba, lápiz. Diseños para un crustáceo que «imita» a un coche, lo que le permite recoger a escondidas los objetos de la calle que podrían ser de interés científico. 57 Ideas para Aquasapiens, lápiz. Ideas de comportamiento para el proyecto Aquasapiens. Cada criatura era manejada por un titiritero completamente oculto. 58-59 El lenguaje del mar, tinta sobre papel, digital. Alfabeto imaginario utilizado por el Aquasapiens para comunicar lo que le preocupa. Los jeroglíficos se imprimeron sobre tarjetas y se repartían a la gente de la calle. 60 Oso polar y demonio, lápiz. Esbozo para la cubierta de la novela Crusader, de Sara Douglass.

61 Tender Morsels (bocados tiernos), lápiz. Esbozo para la cubierta de la novela Tender Morsels, de Margo Lanagan. 62 Sombra, lápiz. Estudio preliminar para la novela gráfica Emigrantes, una historia sin palabras sobre la emigración. En ella, una familia pobre recorre las calles de un «viejo país» que se desmorona mientras misteriosas formas oscuras con forma de serpiente pasan por encima de sus cabezas. 63 Jardines, lápiz. Esbozo preliminar para Emigrantes que explora la extraña belleza natural de un «nuevo país» sin nombre. Se me ocurrió la idea de que las figuras del primer plano podrían estar jugando a algo parecido a los bolos. 64-65 La noche de los gigantes, lápiz. Páginas de una maqueta para Emigrantes que describen la huida de una pareja de refugiados de unos seres genocidas, una metáfora de varias atrocidades cometidas a lo largo del siglo XX. 66 El búfalo de agua, lápiz. Dibujo que inspiró la historia inicial de Cuentos de la periferia, acerca de un animal sabio que no habla jamás. 67 Gato lagarto, bolígrafo. Ideas para una mascota de Emigrantes.

Dibujos del natural 69 Papá y yo, acrílico y lápiz. Cuadro basado en una vieja fotografía familiar. 70-71 El picnic de hace cien años, acrílico y óleo sobre papel. Cuadro preliminar para un mural a gran escala en la biblioteca Evelyn H. Parker de Subiaco, en Australia Occidental, basado en una fotografía histórica local. 72 Simon y Guinness, acrílico sobre fotocopia. Estudio para un retrato de un amigo, su perro, su coche de rally y su bebida favorita. 73 Ryan, lápiz. Otro estudio para un retrato de un amigo, uno de los numerosos dibujos que representan diferentes estados de ánimo. 74 Autopista de la costa oeste, lápiz. Una parte que conozco bien de la ruta principal en el barrio residencial de North Beach, al norte de Perth, entre mi casa y la ciudad. 75 Mawson Crescent, lápiz. Dibujo del vecindario en el que crecí. 76-77 Punji durmiendo, pluma y tinta. Mi gato medio siamés, de unos diez años. 78-79 Árbol de coral con canguro, pastel y tinta. Dibujo realizado durante una residencia en Bundanon, la antigua propiedad del artista Arthur Boyd en la parte central del sur de Nuevo Gales.


80-81 Vista del mercado de arte de la ciudad de Nuevo México, pastel.

114 Páginas de un cuaderno de notas con gente, tinta y pluma.

82 Sombras de árboles sobre una colina, óleo sobre tabla.

115 Algo guerrero, rotulador de punta de fieltro.

83 Eucalipto, lápiz.

116-117 Ejercicios de corriente de pensamiento, bolígrafo. Dibujar pequeñas imágenes espontáneamente puede ser una buena manera de generar ideas aleatorias que, en algún caso, pueden dar lugar a ideas que pueden llegar a ser útiles.

84-85 Árboles en un cercado, pastel. 86-87 Orilla del río Shoalhaven, tarde y noche, óleo sobre tabla, pastel. Más esbozos de mi residencia en Bundanon. 88-89 Paisaje azul, pastel. 90-91 Brangus (detalle), pastel y carboncillo. Uno de los numerosos dibujos de los toros pastando; me interesaban especialmente las complejas formas de su musculatura. 92-93 Paisaje del monte Lawley con tren nocturno, acrílico y lápiz. Vista desde el tejado de una casa de un barrio residencial del interior de Perth en una noche de verano. 94–95 Flores plateadas, Dublín, bolígrafo, lápiz, marcador de tinta plateada. Vista de St Stephen’s Green.

Cuadernos 97 Página del cuaderno: carro andante, bolígrafo. Esbozo preliminar para un proyecto inacabado. 98 Pareja y conejo llorando, lápiz. 99 Paisaje de habitaciones, lápiz. 100-101 Paisajes imaginarios, bolígrafo. «Pescando» ideas para una historia. 102-103 Pareja en plena tormenta marina y miscelánea de garabatos, bolígrafo, lápiz, acrílico. 104-105 Casa de la calavera y habitantes de la periferia, lápiz y bolígrafo. Ideas para una historia no desarrollada. 106-107 Esbozos del Museo Nacional de Antropología, Ciudad de México, pluma. Siento una afinidad especial por estos tarros, aguamaniles y estatuillas zoomórficos precolombinos. 108-109 Esbozos del Metropolitan Museum, Nueva York, pluma. Me fascina el modo en el que diferentes culturas desarrollan de maneras distintas la fusión de formas animales y humanas como respuesta a un impulso universal. 110-111 Estudio de pequeñas formas marinas, lápiz. Muchas ideas para «extrañas» formas básicas proceden de la observación de la vida marina a pequeña escala (a mi hermano le entusiasma la fotografía subacuática). 112-113 Esbozos inspirados por piedras esculpidas por los esquimales, pluma con punta de pincel sintético.

118-119 Páginas de un cuaderno de notas con el propietario de un lagarto, pluma y agua. Basado en imágenes de una revista que me dieron en un avión. 120-121 Esbozos con hombre cuervo, bolígrafo, pincel. 122-123 Viñetas, bolígrafo y pincel, lápiz. En general añado los títulos después, según lo que me sugiera el garabato. La mayoría de veces mis ideas se originan de forma visual. 128 Susurro, lápiz.

Guardas El diluvio, lápiz y digital. Dibujo sobre el tema de la creatividad.

Cubierta y contracubierta Inocencia (el rey pájaro), lápiz. No tengo ni idea de quién es el rey pájaro ni de qué representa, pero me gusta la idea de sugerir una mitología no escrita. Koala de aceite de parafina, lápiz. Otro de los animales «de fabricación casera» que no tiene relación con ningún proyecto.


Bibliografías Álbumes ilustrados Eric, Allen & Unwin, Melbourne, 2010 Cuentos de la periferia,   , Granada, 2008 Emigrantes,   , Arcos de la Frontera, 2007 El árbol rojo,   , Jerez de la Frontera, 2005 La cosa perdida,   , Jerez de la Frontera, 2005 Memorial (escrito por Gary Crew), Lothian, Melbourne, 1999 Los conejos (escrito por John Marsden),   , Granada, 2009 The Viewer (escrito por Gary Crew), Lothian, Melbourne, 1997

Cine The Lost Thing (La cosa perdida), Passion Pictures Australia, 2010, director WALL-E, Pixar Animation Studios, 2008, artista de concepto Horton Hears a Who, Blue Sky Studios, 2008, artista de concepto

Adaptaciones teatrales The Arrival (Emigrantes), Red Leap Theatre, Auckland, 2009 The Red Tree (El árbol rojo), Australian Chamber Orchestra, Sydney, 2008 The Arrival (Emigrantes), Spare Parts Puppet Theatre, Perth, 2006 Aquasapiens, Spare Parts Puppet Theatre, Perth, 2005 The Lost Thing (La cosa perdida), Jigsaw Theatre Company, Canberra, 2004 The Red Tree (El árbol rojo), Queensland Performing Arts Centre, Brisbane, 2004

Agradecimientos Para Mitch, Helen, Tina, Filomena, Will, Sophie, Julia, Inari, mamá y papá. También para Barbara Fiore Editora, Allen & Unwin, la Sociedad Australiana de Autores, Bundanon Trust, el Consejo del Libro Infantil de Australia, Children’s Books Ireland, Conaculta Mexico, Lothian/Hachette Australia, Passion Pictures, Spare Parts Puppet Theatre, la biblioteca de Subiaco y las imprentas Toppan Leefung Printing y C&C Offset Printing.



El rey pájaro