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de opinión los que hablamos español, con sus variantes, sus matices, localismos y su riqueza. Y trabajo de organización, que agrupa las palabras por familias según su raíz, su «filum». Es difícil explicar esta forma nueva de ordenar un diccionario, tan útil y práctica cuando ya se maneja. Y trabajo, además, casero. Doña María lo relizó en quince años, sola, en su casa, con una simple máquina Olivetti, atendiendo a su familia, criando cuatro hijos y cumpliendo todo lo que conlleva el diario de una mujer casada. No es un caso común, pero en Aragón se dan algunos bien preclaros. Cito como ejemplo a Ramón y Cajal. Hay que leer sus obras literarias, de recuerdos, experiencias y consejos para comprender el esfuerzo y la escasez de medios con que don Santiago realizó los descubrimientos neurológicos que le valieron el reconocimiento mundial y el premio Nobel; y que después de 103 años siguen vigentes en neurología. El trabajo de María Moliner merecía el Nóbel, o, al menos, un sillón en la Real Academia Española. Pero véase cómo somos los de Aragón; hay que decirlo, no se debe silenciar: en vida de doña María hubo tres presidentes aragoneses de la Real Academia Española: Manuel Alvar, Pedro Laín y Fernando Lázaro Carreter. Ninguno de los tres se tomó la libertad de vulnerar la norma de la Academia, que vetaba el acceso de mujeres a la R.A.E., desde su fundación en 1714 por el rey Felipe V, primer rey Borbón de España. Sin embargo, en 1978, los académicos eligieron para la academia a Carmen Conde. Aún vivía doña María Moliner. No creo que sus méritos fueron menores que los de la elegida. María Moliner murió en Madrid en 1981, con 81 años. Había nacido en el año 1900, en Paniza, pueblo zaragozano del Campo de Cariñena. Leo estos días que el Diccionario de uso del español, de María Moliner, ahora revisado y renovado, ha visto la luz en dos tomos y unas nueve mil páginas. No lo he visto. Manejé mucho esta magnífica obra en la Biblioteca General de Cataluña. Me refiero a su 1.ª edición.
¡Ojalá, que la revisión y aumento que se le ha hecho conserve las características de la primera edición y su utilidad; No es fácil retocar, sin dañarla, una obra que es a un tiempo científica y artística, amén de utilísima. Rajoy y el clima Asesorado —dice— por un primo catedrático, pontificó ante el mundo el Sr. Rajoy que eso del cambio climático no importa ni interesa a los ciudadanos, y preguntó (retóricamente): ¿Cómo vamos a saber qué pasará dentro de trescientos años, si no sabemos hoy el tiempo que hará mañana? Sr. Rajoy, ¿no le importa, sólo por erosionar al Gobierno, ponerse y ponernos a todos en ridículo ante el mundo? Que su primo científico le explique la diferencia entre Climatología, que no puede asegurarnos el tiempo que hará mañana, y Paleología y Paleontología, que nos demuestra con toda certeza cómo eran el clima, la propia Tierra y los seres vivos que la habitaban hace millones de años, y cómo han evolucionado hasta ser como hoy son y somos. Preguntada sobre el caso la señora presidenta de la Comunidad de Madrid, dijo: «Hago mías todas las opiniones del Sr. Rajoy y especialmente éstas». Para rectificar, visto el escándalo, dos días después: «Pero, si lo de Rajoy sobre el clima era una humorada; hay que entender el humor de Mariano». Pues yo no vi que Mariano estuviera en alguna bodega trasegando añejo, como… Bueno; vale… 28-X-Beatos El nuevo Papa elevó a los altares una multitud de religiosos y sacerdotes asesinados durante la guerra de Franco. Heraldo de Aragón trajo ese día los nombres de los 14 mártires aragoneses, expresando su orden o instituto religioso y diócesis a que pertenecieron. No vi. el nombre de mosen Francisco Plou Romance, coadjutor de Alcorisa, ni el de mosen Jesús Azuara Magallón, alcorisano y párroco de Mas de las Matas, asesinados ambos en 1936. La diócesis de Zaragoza a la que pertenecían ¿no los promovió? ¿Por qué? 28-X Con ocasión de las beatificaciones, la Asociación de la memoria histórica pide que la Iglesia perdone y pida perdón, pues desde julio de 1936 la Iglesia fue victima, sí, mas también verdugo: justificó la rebelión, colaboró activamente en la represión, y se aprovechó de su situación pri-
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enero 2008
vilegiada en muchos campos y de variadas formas. Entrar aquí en detalles y hechos concretos sería muy largo; pero hay mucha documentación sobre el asunto y, aun que cada vez menos, quedan aún testigos. Quedamos testigos (por poco tiempo). ¿Perdonará la Iglesia? ¿pedirá perdón? A pedir perdón no está acostumbrada; y en cuanto a perdonar… «¡Cuán largo me lo fiáis!» (Así decía don Juan). 31-X Lectura pública de la sentencia del juicio del 11-M. Felicitamos a los miembros del tribunal y al magistrado del Olmo, que llevó a cabo la instrucción del proceso en medio de una tormenta de insultos y descalificaciones por parte del Partido Popular y sus mandados y delegados instrumentales y mediáticos. Felicitamos también a nuestro Javier Zaragoza por su relevante y difícil cometido en el caso, como fiscal jefe de la Audiencia Nacional. Y ahora ¿se apeará el Partido Popular del burro de la conspiración en que cabalgan asnalmente, con interesada terquedad, desde hace cuatro años? «— Chufla… chufla...». Rectificarán y se disculparán Aznar, Zaplana, Aceves, Rajoy, Pujalte, etc. ¡Cómo! ¿rectificar? No, señor. Sería un delicado caso de conciencia, como el de Micifuz y Zapirón, los aventajados mininos de la conocida fábula… 1-XI Y pues hemos llegado a uno de noviembre, empecemos como el Tenorio de Zorrilla, que es noche de difuntos. «¡Cuán mienten esos malditos!». — Disculpe, señor; Zorrilla no escribió cuán mienten, sino cuán gritan. — Pues es verdad. Aquellos malditos no mentían, gritaban. Perdone. — Un lapsus linguae, quizá freudiano. «F A B E R» Alagón, noviembre 2007