Skip to main content

Traficando con amor

Page 1


Manuela Jarillo González

Introducción

J orge, un hombre joven de 19 años que pide ayuda a sus padres para el amor de su vida. Tiene en mente que es el amor de su vida y no tiene absolutamente ni idea de cómo conquistarla. Sus padres nacieron sobre los 60 y, como él cuenta, ha cambiado mucho de antes a ahora. Jorge no es un fan del amor, ya que sus intentos han fracasado. Oh, víctimas no de muerte, me refería a que el pobre no sabe sacar nada adelante relacionado con el amor.

Durante su juventud, Jorge ha sido un niño bastante conocido y sociable. Pocos saben que es un rompe corazones. Cuando digo que es un rompe corazones hablamos de que no los rompe él, pero nunca sabe cómo actuar. En respuesta a sus acciones, el amor acaba rompiéndose con él. Espera encontrar amor, pero no lo intenta desde hace 2 años. Sabe que siempre acaba fatal. Esta vez Jorge se lo está tomando muy serio y no quiere hacer nada sin saber si funcionará, ya que da por hecho que esta chica que ha conocido es el amor de su vida.

Creo que nadie le ha explicado a Jorge la cantidad de mujeres que hay. ¿Por qué un flechazo? No sé, pero tendremos que saberlo pronto.

Manuela Jarillo González

Antes de que esto parezca la biografía de un perfil de una app de citas, veremos qué tiene que decir Jorge sobre todo esto.

Capítulo 1

J

orge: «Jaime, tengo que hablar seriamente contigo lo antes posible. ¡Creo que Claudia estará en Madrid unos días! ¿Habrá vuelto para el verano? No sé, lo que sí sé es que es el amor de mi vida. La conozco desde hace 16 años y es la chica perfecta. Vi sus redes y te paso su perfil en un segundo. ¿Te importa que quedemos para vernos? Necesito ayuda de alguien que sabe de esto. Soy un completo fracaso con la vida del amor. Siento que el amor está prohibido para mí, ¿no crees?».

Enviado a las 11:32

Visto a las 14:24

Parece ser que la chica misteriosa, la mujer de su vida, se llama Claudia. Cómo se habrán conocido y qué les separó, después de 16 años es bastante tiempo. ¿No crees? Veamos qué tiene Jaime que apuntar ante un mensaje desesperado.

Jaime: «Das pena en tu mensaje, no merece la pena y sigues con tu mente en tu mundo de 4 años cuando besaste a Claudia. Era un beso infantil, no sabías ni lo que era el amor, o qué era un beso. Mira, quedamos en la Gran Vía, en nuestro restaurante, a las 15:00. No he comido y tengo mucha hambre, espero que tú

también. Llora antes de contarme tus problemas, no quiero que me vean comer con una llorica».

Enviado a las 14:26

Visto a las 14:40 Espero que Jorge esté de camino, y con sus lágrimas olvidadas en casa. No creo que a Jaime le guste comer con la mesa unida en agua. Por si no lo sabías, Jorge suele llorar por el amor, con gracia, sigue el pobre intentándolo.

Se presentará a la comida con hambre, porque creo que Jaime tiene muchos consejos que darle. Para los que no lo sabéis, Jaime es como una estrella Michelin en un restaurante, pero en el amor. Los amigos parecen ser lo opuesto en sus vidas, cómo se habrán conocido, os preguntaréis algunos.

La verdad es que los padres de Jaime y Jorge son amigos íntimos desde primaria. Eso hizo que su relación sea tan fuerte, ya que se concedieron nada más nacer ambos. Jaime es considerado el hermano mayor, puesto que nació medio año antes que Jorge, y aunque sean de diferentes madres y padres, son hermanos en tiempo.

Cuando Jorge tenía cinco años, Jaime cumplió siete. Jaime estuvo viviendo en casa de Jorge hasta los 13 con su madre, ya que su padre traficaba con animales para su restaurante de lujo. Jaime y su madre permanecieron como parte de la familia de Jorge mientras contaba los días para salir de la cárcel. Después de que saliera de prisión, dedicaba su tiempo a desplazar calzado por las tiendas, hechos de sustancias ilegales. Jaime no lo sabe, pero ¿se acabará enterando?

15:32 de la tarde

—¿Cómo se me puede haber olvidado que la puntualidad nunca es lo tuyo? ¿Qué excusa me darás ahora?, ¿el taxi se prendió

en fuego? Te recuerdo que eres mi mejor amigo, pero ni por una chica esperaría tanto tiempo.

—Ay amigo mío, por eso no tienes a ninguna chica. Menos preguntas y pidamos ya la comida. Por cierto, llego tarde porque tengo algo que tú no, una chica. Y me quiere tanto que me ha capturado en su casa un rato más.

—Te recuerdo que no tienes una chica, tienes muchas.

—Ese no es el caso, además has venido a pedirme consejo sobre chicas.

Al menos Jorge no está llorando, ¿creen que llorará? Se está tomando muy en serio el caso de Claudia siendo la mujer de su vida.

Wow, ¿quién viene por ahí? Qué pena no poder ver y saber leer, pero es que creo…

—Joe, ¡qué guapa!, esa chica de la calle es exactamente igual que Claudia.

Mientras Jorge está alucinando, ¿qué bomboncito está entrando en el mismo restaurante que Jorge y Jaime?

—¿Será porque es ella?

—¿QUÉ ME ESTÁS CONTANDO? ¡No he comprado ninguna flor!

—Por eso tranqui. Mira, toma estas mismas, te servirán. Corre a recibirla, la he invitado yo a nuestra comida.

—Espera qu...

Antes de que Jorge pudiera acabar parece ser empujado por Jaime. Cuidado, no te caigas sobre ella después de ese gran empujón. Sí que es verdad que no sería la primera vez que pasa. Esa es una de las razones por la que Jorge no suele ir a sus citas con Jaime. Se acaban liando hasta el punto de que no se sabe de quién es la culpa.

¿Hablamos de las flores que le ha dado Jaime? Resultan ser las flores del jarrón de la mesa que había en el restaurante. No creo que hayan visto cómo de gris queda la mesa sin ellas. ¿Acaso acabará igual la cena?

—Eh, hola, Claudia. ¿Te acuerdas de mí...?

—Hmm, ¡ah, sí! Jorge, ¿verdad? —responde Claudia.

¿Está Jaime haciendo señales a Claudia por atrás? ¿Qué estará tramando? ¿Es Claudia de verdad o una broma?

—Sí, menos mal, por un segundo pensé que no te ibas a acordar de tu primer beso… ¡Ah!, estas flores son para ti —contesta Jorge.

—Ay, ¡qué bonitas! Gracias, ¿trabajas en una floristería? Pareces tener buenos clientes.

—¿Cómo?

—Como todas las flores del restaurante son iguales, pensaba que las repartes a restaurantes y hoteles de lujo, ¿no?

—¡Aaah!, bueno sí, me dedico a ello. Pero es temporal, la verdad es que lo dejo pronto por falta de flores tan bonitas como tú.

—Ahh, ajaja, sí ya, gracias, supongo. Bueno, ¿nos sentamos?

¿Jaime detrás con una sonrisa? Lo dudo, tiene pinta de estar partiéndose el culo. La verdad es que no me pregunto por qué Jorge no tiene tantas vidas amorosas que vayan por buen camino. Después de ese chiste, yo diría que Claudia querría volver por la puerta por la que acaba de entrar.

¿Cómo acabará esta comida, o esta cita?

—Bueno Claudia, ¿qué te trae por Madrid? Me alegra que estés aquí, ¿te quedas mucho tiempo?

Vale Jorge, calma los humos. ¿Acaso soy la única que parece saber que esa no es Claudia? Pues sí, esa o es ella. Me da a mí que es uno de los planes mágicos de Jaime.

Dos horas después

Claudia parece haberse ido, y un poco rallada. Bueno, perdona, es verdad, “la falsa Claudia”. ¿Acaso se ha enfadado porque Jaime no le ha pagado lo suficiente para aguantar las tonterías que salían por la boca de Jorge?

—Vale Jorge, ya que Claudia se ha ido te preguntaré una cosa. ¿Tú crees que te quiere? —dice Jaime.

—Pues sí, me mira con sus ojos igual que el día que nos conocimos.

—Si te refieres a asustada, y de anónima, sí.

—Hay una cosa que ha cambiado de ella. Sus ojos parecían más claros, será por la luz del restaurante, bueno.

—Mira, no mentiré más. Esa no es Claudia, es una actriz y quería ver cómo actuabas si la conoces de repente.

—Mira que eres gracioso, no me hagas sentirme idiota, esa era ella.

—No, esa no era ya, y despierta ya de tu fantasía. Claudia fue tu primer y único beso a los 4, y ahora tienes 19. Además, seguro que ella ha besado a muchos tíos más, no te hagas ilusiones. Y después de todo este teatro, te aconsejo que dejes los chistes. Nada más entrar mi actriz tenía cara de arrepentirse.

—Vale, si lo dices de esa forma te creo, pero no es la única chica a la que besé. Le di un beso a Carla hace 3 años en la fiesta de Navidad.

—¿De verdad, vas a coger los besos en la mejilla? Si me dieran un euro por cada beso, sería millonario, y sin mejillas. Tú, sin embargo, tendrías un euro. Crece ya tío.

—Tú no buscas el amor, ese es tu problema.

—Ja, claro. Lo sé, porque el amor me busca a mí. Mira, y ¿si pedimos la cuenta y salimos ya de aquí? Te enseñaré la cantidad de tías que hay en este mundo.

—¿Qué me estás contando?, ¿ me vas a llevar a un puticlub, guarro?

—Ya me gustaría, pero no. En realidad, te llevo con un grupo de amigos.

—¿Te refieres a actores?

—Qué no, idiota, amigos de verdad. Además, no salgo con las actrices, me dan mala reputación. Nadie puede saber que no tengo nada con ellas.

—Qué, ¿te has acostado con la de hoy? ¿Sabes qué?, mejor no lo quiero saber. No me gustaría imaginarme nada.

—Bueno, vámonos ya. Les he avisado que vamos ya.

—Vale, pero ¿adónde vamos?

—Calla y monta en el coche ya!

Uuu, qué poco conoce Jorge a Jaime. ¿Acaso no sabe que se lo va a llevar a su grupito malote? Pues claro que sí. Los amigos de Jaime son conocidos por llevar temas de drogas, como Jaime, que siempre tiene que estar metido en todos los charcos.

Nada más llegar el sitio parece estar vacío. Qué explanada más rara. ¿Qué estará pensando Jorge sobre este misterioso plan?

—Y ¿dónde dices que están tus amigos? No los veo por aquí —dice Jorge.

—Ahora vienen, han tenido un imprevisto. Bueno, toma uno.

—Na, no fumo, gracias.

—No te he preguntado, cógelo.

—Que no fumo.

—Mira, me da igual, ya fumaste una vez y no pasó nada. ¿Te acuerdas cuando tu tía te dio un cigarro a los 12 y querías actuar todo chulo delante de Claudia?

—Ehm, sí, pero a Claudia no le gustaba que fumara.

—Mira tío, estoy cansado de oír que si Claudia, Claudia y Claudia todo el día. Eres como una nena. Fúmate el piti y calla. Debes salir de tu mente donde Claudia es tu mujer a futuro y envejecéis juntos mirando al mar. La vida es más que esa pija, ¿acaso te acuerdas de haber pedido consejo? Pues te intento sacar de esa mente donde CLAUDIA es la única chica de tu vida. No he contratado a una tía para que salga contigo, porque no quiero que te asuste, pero es que no me dejas elección. Fuma y calla.

—Vale, relájate, suenas como un mafioso.

—Tú lo flipas, bueno ¿qué tal?

—Me sabe algo raro, porque no me sabe al cigarro de mis 12.

—Anda, por lo menos no te acuerdas de los labios de Claudia. Me empiezas a sorprender, y sí. Es marihuana.

—Pero, ¿tú estás loco? ¿Por qué me das maría a mí? Te has ido de los límites, estás loco.

—Mira, mira, mira, ¿dónde vas?

Parece que alguien no solo ha encendido fuego a un cartucho, también al ambiente. ¿A dónde piensa ir Jorge en las citas de la nada? Además, para volver tiene que meterse en la autopista.

—Mira, ¿sabes lo que te digo?, que siempre pensé que eras un puto loco, mimado de tus padres. Que te hace tan vicioso de esta mierda, además, es que está buena —dice Jorge.

Manuela Jarillo González

¿Acaba de decir Jorge que le está gustando fumar maria? ¿Le habrá subido ya el efecto? No sé, pero ¿dónde será que están los amigos de Jaime?

Capítulo 2

3 horas antes

—¡Mike! ¡Llama a Bea ya! ¡Viene la poli! —dijo Carla.

—No podemos, además eso no es la poli. ¡Son los que nos llevan persiguiendo desde salir de la finca! —respondió este.

—Bea, correee! ¡Deja la mercancía, que vienen!”

—¿Estás loca? ¿Cómo la va a dejar?

—¿Acaso quieres que muera? Mejor salvarla a ella que a la estúpida mercancía de Jaime.

—Si es que no se puede hacer nada con vosotras! ¡Lo jodéis todo! Ir vosotras en tu coche, yo tengo que volver a por ello. ¡Despistarles! —exhortó Mike.

—Eres gilipollas —sentenció Carla.

—Por lo menos no me cago encima, haz lo que te he dicho si no quieres que nos maten a los tres.

Pero bueno, parece que los amiguitos de Jaime están en problemas. ¿Qué habrán hecho para meterse en problemas?

Mientras Bea corre dejando unas bolsas negras de deporte atrás, Mike parece acelerar.

«¿A dónde irá?».

«¡Corre! Casi nos pillan, por poco. »

El equipo perfecto está compuesto por cuatro viejos amigos. Un equipo que es capaz de muchas cosas, incluso de lo que te parecerá una gran locura, porque para ellos es todo un plan. No se rigen por un plan A o un plan B, sino por ser grandes máquinas de la industria del tráfico de drogas. Jorge se desenvuelve con gran habilidad al volante, mientras que Carla es implacable con las cajas fuertes. Bea, la hermana pequeña de Carla, está bastante metida en este charco para tener solo 16 años. Jaime y Mike son unos manitas en la oscuridad y con las escapadas, como las de la poli. Para ellos los problemas nacen solos y deben desenredarlos por ellos mismos. Si uno de ellos mete la pata, están muertos. Mucho traficar con drogas, aunque a algunos les va más traficar con amor. Ahora, ¿qué fue eso? «¡Oigo que se acercan! » «¿Quién, Bea? ¡Responde! ».

Turn static files into dynamic content formats.

Create a flipbook