Diego, un niño de cinco años, siempre iba al colegio acompañado de su querida abuela. Pero un día, todo cambió. Justo antes de entrar a la escuela, pisó una cáscara de plátano y cayó al suelo. El bullicio se desató rápidamente: gritos, carreras y la sirena de la ambulancia que no pasó desapercibida. En poco tiempo, toda la escuela y el pueblo ya sabían lo que había ocurrido. Un pequeño accidente que, sin querer, se convirtió en el centro de atención del día.