

M.D.

Siempre fuiste inaccesible y yo por vos aprendí a bailar en las incógnitas, a desafiar de nuevo mis valores más profundos, a todo tipo de racionalidad que confluya en la inabarcabilidad de la posibilidad de un "vos y yo" en algún capítulo de nuestras historias. Si te vas sin decir nada regalame al menos una memoria: no te olvides que si alguna vez me entero que el placer más mínimo te hizo feliz yo también te voy a estar sonriendo aunque vos ya tengas unos ojos felices en los que refugiarte.
Ailén Obreque @apieceofpaper._

Otro Cuerpo
A veces pienso y
Me gustaría tener más pelo para usarlo de manta y arropar el morado cuerpo de mi amor.
Me gustaría ser más alta para alcanzar la fruta madura de la higuera para saciar su hambre.
Me gustaría tener pies ligeros para recorrer gracilmente los caminos de sus tristezas.
Me gusta tener oídos atentos para reconocer su silencio entre el de millones.
Me gustaría tener manos artesanas para forjar anillos plateados para sus dedos dorados.
Me gustaría, por tantas personas que adoré, adoro y habré de adorar, ser ligeramente diferente.
¿Que acaso eso no es amar?
Cambiar y ser cambiado a la vez.
E intentar ser más suave, un terciopelo en sus manos
Y encontrarles, a su vez, como sedas entre mis brazos. Fundirnos en un abrazo de tramas de hilos infinitos. Sentirnos como frazadas entre las gentes friolentas.
Simonetta Ciminelli
@simo_cimi03

Las Pibas Besadoras
En la secundaria teníamos un compañero con acné. Le decíamos Granietti. Era un flaco raro. Usaba ropa negra. En ese tiempo, mi grupo de amigas y yo, no teníamos problemas en besar a todos los pibes que se nos pusieran adelante. Éramos las pibas besadoras de la escuela. Pero a Granietti nadie le quería bajar la caña. Tenía la cara llena de granos y a todas nos daba mucha impresión verlo de cerca. Como siempre, quizás se trate de un don, pude ver un poco más allá y vi atrás de todo eso al nene que sentía solo. En ese tiempo pensaba mucho en dios. Me preguntaba si la cara de dios era la de todos esos chicos a los que les metía la lengua en la boca. Me preguntaba si era pecado besar a tantos pibes. Seguramente tenía que besar a uno solo, pero a mí me daban ganas de besarlos a todos porque todos eran lindos. Menos Granietti. Y si besar a una piba era pecado entonces estábamos condenadas. Todas esas preguntas me daban miedo. Y todas esas preguntas venían a la noche cuando me tenía que dormir y no podía porque me sentía culpable. Hasta que una noche se me prendió la lamparita. Pensé que si Jesús lavaba los pies a los enfermos, a los leprosos y a los que tenían olor a pata, yo podía besar a Granietti y acariciarle la cara con las manos de mi salvación. Con ese gesto solo, me animaba a pensar que el día que el diablo venga a buscar a los que se portaron mal yo le iba a mostrar mis manos y dios me iba a guiñar un ojo. Así que una mañana lo cité a la salida de la escuela y adelante de mis amigas, le metí la lengua en la boca y le dije Granietti qué lindo que sos y le acaricié la cara con la gracia divina de las pibas besadoras.
Alberto Manguello @pugliese_elcrack
Alberto Manguello @pugliese_elcrack
14 de febrero
El mar llega hasta la orilla a lamerme los pies con la punta de su lengua y mi perro Dino se corre unos pasos. La superioridad de una lengua sobre otra. La marca que deja en la arena puntuada por caracoles. Una sombra de humedad separa a los que toman sol de los que ágiles se arrojan a las olas, y la espuma como la diéresis de una escritura romance. Hago pozos para guardar el agua un rato más y chapoteo. Las almejas chapan con la espuma. Me siento un voyeur en éxtasis de reposera.
Milton López @miltonezelopez

"Inocencia"
Le di mi tiempo sagrado a personas que solo buscaban lo superficial, perdí mi inocencia, la recuperé por periodos llenos de gracia, y se volvió a ir cuando decidiste romperme. Solo yo sabía cuánto me había costado volver a confiar en el amor.

Soñaba con una vida al lado de un compañero que me abrace tiernamente, escapar los domingos de la ciudad con nuestros perros a cualquier paisaje que nos haga olvidar de las preocupaciones, un compañero que decida compartir sus proyectos conmigo, ser esa persona a la que decide contarle su noticia más alegre y también la más triste.
Soñaba con una vida donde elegirnos sea una decisión sincera. Arreglaríamos nuestros problemas, como quien arregla todo lo que se rompe en una casa. Pintaríamos nuestros muebles y tomaríamos mates al son de una canción /No llores nena que no es la muerte, Bajo los techos alumbra el Sol/
Después, solo después, vendrían los hijos. Llenos de un amor que aún no conocí, con su nariz y, quizás, con mi pelo. Nos reiríamos descifrando a quién se parece más. Los domingos almuerzos sagrados, nuestros padres convertidos en abuelos.
Ir a la playa, acompañar a nuestros hijos a ver el mar por primera vez, sorprendernos de su asombro. Recuperar la inocencia pérdida, a través de esos ojos chiquitos que comienzan a latir.
Felicitas Eleicegui @felieleicegui

Charlotte
Árboles mar estrellas aman y no necesitan la aprobación de nadie. En la sombra de los olmos yacen perros que no van a pedir perdón por su deseo múltiple y sin orden. Pero yo tengo que lidiar con el mío: esta hoguera es una prueba -este deseo para siempre mide mi fuerza y mi debilidad.
*
No hay árboles que protejan la casa donde crecí. Salir a jugar era sentir el viento, la soledad. En letra chica hicimos mundos -la tormenta hacía brezos.
El páramo va a dar a Lucy y a Jane a Catherine -libertad infinita a Heathcliff -rosa de amor y de cólera. Hay poco tiempo y casi todo es un obstáculo -papá va a sobrevivirme, pero uno a uno mis hermanos van a morir el hombre del deseo va a rechazarme y el árbol va a ser cortado. Pero quizás en el trabajo de unir el placer con el deber encuentres la amistad y, a veces, el silencio y, a veces, la belleza.
Guadalupe Thogersen Haedo @guadalupe_thogersen_haedo






