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Apostando por las

reproductoras

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isitamos en Alfaro (Logroño) las nuevas instalaciones que Félix Pérez, veterano de la avicultura, y sus hijos, han montado especialmente para reproductoras pesadas. Quince años atrás se vieron obligados a cerrar una nave para la cría y recría de pollitas por no poder compaginarlo con los montajes de instalaciones nuevas.Pero tener una nave vacía cuando se sigue viendo gallinas cada día es difícil, y por ello, hace un par de años decidieron invertir dinero y volver a ponerla en marcha. Esta vez sería el hogar de reproductoras. Este año han dado el gran paso y han invertido en unas nuevas instalaciones, aumentado la capacidad gracias a la construcción de dos naves gemelas adosadas con una capacidad de 16.000 reproductoras entre las dos, que junto a la nave antigua suman en total 22.500 reproductoras en la instalación. Las naves tienen 100 metros de largo por 15 metros de ancho cada una y están aisladas con panel sándwich por las paredes y el techo para garantizar el aislamiento del exterior. Hay dos filas de nidales con slats de 1,73 metros a cada lado con pasillos al inicio y final de las naves, más un pasillo central para facilitar el paso de un lado a otro por si fuera necesario. Dedicarse a reproductoras pesadas no es una opción frecuente, ya que los animales se comportan de

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forma diferente respecto a las ponedoras habituales. A pesar de ello, esta es la opción que más les atrajo. “Realmente”, nos comenta Félix, “la diferencia es poca, ya que la alimentación, uno de los problemas que hace muchos años había ahora está muy conseguida. Sólo hay que estar muy pendiente los primeros días para que no pongan huevos en el suelo y por tanto manejar bien estos días es principal. Una vez transcurridos estos días el manejo es más llevadero”. En la nueva instalación han apostado por nidos de suelo elevable con una apertura que se cierra al elevar el suelo. Después de instalar muchos, han visto que es el que mejores resultados tiene. Cuando se eleva el suelo del nido se expulsan las gallinas del interior y de esta forma se evita la presencia de gallinas cluecas dentro del nido y se limpia la alfombrilla del suelo evitando la suciedad. Félix nos remarca, muy convencido, que la limpieza del nidal es “sencillísima porque se quita una parte del nido de forma rápida y fácil permitiendo un gran acceso al interior del nidal que facilita la limpieza”. Además, la alfombrilla del nido tiene un diseño que hace que el huevo no esté en contacto con el suelo y se limpie al deslizarse hacia la cinta transportadora y la gallina pueda salir sin darse golpes en la cabeza. Para diferenciar la alimentación de los machos y las hembras (al ser de reproductoras nos encontramos con los dos en la nave) hay dos líneas de comederos reguladas por la altura y espacio de acceso. Esto hace que no puedan comer los animales en el comedero que no deben. Las nuevas instalaciones son cerradas a diferencia de la vieja, que tiene numerosas ventanas. Esta vez optan por las naves de control ambiental, ya que la nave vieja tiene grandes cambios de temperatura a lo largo del año y para este tipo de animales es importante mantener la producción sin alteraciones del exterior. La entrada de aire en las naves nuevas 52

se realiza a través de trampillas laterales que en verano están conectadas a un cooling o panel humidificador y el sistema de extracción es de tipo túnel, con los extractores situados en el fondo de la nave conectados a un ordenador central que los controla. El propio ordenador controla las trampillas de las ventanas abriendo y cerrándolas según sea necesario. Para poder estar tranquilos, el ordenador está conectado al teléfono y avisa cuando salta la alarma por algún parámetro que dé error. Desde casa se puede conectar, ver qué ocurre y solucionarlo sin tener que acudir a la instalación.


La altura de los slats nos sorprende: son más bajos de lo habitual, pero la tendencia en reproductoras es ir hacia la menor altura posible porque los animales son cada vez más pesados y así facilita el acceso de la yacija al slat. Sino corremos el riesgo que las gallinas pongan los huevos en la yacija porque les cuesta desplazarse hacia el nidal. En las naves nuevas han puesto un slat de PVC blanco perforado más largo (1,73 metros) que, además,

Los slats bajos son especialmente adaptados a las reproductoras que cada vez pesan más

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“ Hay que estar muy pendiente los primeros días para que las gallinas no pongan huevos en el suelo; manejar bien estos días es principal.”


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permite tener un ángulo de elevación menor con una altura de 40cm entre la yacija y el slat. “Tanto el slat como la pieza frontal del mismo son de PVC que, por higiene y durabilidad, son mejores que los de madera”, nos comenta. Para la iluminación ha instalado luces monocromáticas y, al señalarlo, nos comentaron muy convencidos que han visto muchas instalaciones con este sistema y todos están muy contentos porque la gallina está tranquila. “Para el periodo de luz nosotros no tocamos nada, preferimos que venga el técnico de la casa integradora y lo regule el que es quien sabe de esto”, añadió Félix.

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La recogida de huevos es automática. Mediante una cinta de plástico perforada con agujeros cuadrados permiten la estabilidad del huevo y que los restos y plumas caigan y no vayan al transportador. Posteriormente se concentran los huevos en el almacén, recogiéndose a mano y poniéndolos en las bandejas porque las bandejas de la sala de incubación no son todas iguales y no permite instalar un sistema automático. Cuando las gallinas entran a la nave tienen alrededor de 22 semanas y suelen permanecen unos 10 meses de puesta, dependiendo del nivel de puesta que se consiga y se mantenga. Cuando se reduce la productividad, se saca a las gallinas, de la misma manera que se prolonga su estancia cuando el nivel de puesta es bueno. No hay, pues, un momento determinado, sino que es flexible. No es habitual realizar tratamientos a las gallinas, pues esta ya vienen vacunadas. En la granja trabajan dos personas asalariadas y, cuando es necesaria más ayuda, cuenta con el apoyo puntual de los hijos.

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