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VIAJANDO EN CAMELLO - Textos: Esther Villanueva - Dibujos: Montse Adell

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Viajando en camello

COLECCIÓN LOS ANIMALES DE LA BIBLIA

Textos: Esther Villanueva

Ilustración: Montse Adell

Edita: Aula 7 activa

Telf.: 616 754 880

E-mail: info@aula7activa.org

Web: www.aula7activa.org

Coordinación: Mercedes Gascón

Revisión Teológica: Roberto Badenas

Diseño y Maqueta: Esther Amigó

Todos los derechos reservados. Se permite la impresión de las publicaciones de www.aula7activa.orgsólo para uso personal. No está autorizada la reproducción total o parcial de esta publicación por cualquier medio o procedimiento para su difusión publica, incluidos la reprografía, el tratamiento informático y su difusión por Internet, así como la distribución de ejemplares mediante alquiler o préstamos públicos, sin la autorización previa y por escrito de los titulares del copyright. Los archivos informáticos de las publicaciones electrónicas no pueden ser manipulados bajo ningún concepto.

© 2007, Aula7activa-AEGUAE

Depósito Legal: B-7993-2008 Edita:

Viajando en camello

Textos: Esther Villanueva

Ilustración: Montse Adell

Edita: Aula 7 activa

¿Has visto alguna vez un camello? Los camellos viven en los desiertos. ¿Sabes qué son esos dos bultos en la espalda? Se llaman jorobas. En las jorobas hay mucha grasa. Gracias a esa grasa, el camello puede pasar varios días sin comer ni beber. Por eso, cuando había que hacer un viaje muy largo por el desierto, la gente usaba a los camellos para que les llevaran los paquetes más pesados. El camello de nuestra historia hizo un viaje muy especial. Su dueño era un hombre llamado Abraham.

Una mañana, muy temprano, Abraham y su mujer Sara comenzaron a cargar paquetes en la espalda de nuestro camello. Mientras lo hacían hablaban de ir a un país muy lejano donde vivirían mucho mejor y más felices.

El camello resopló y se removió. Él no quería irse de su establo. Allí estaba protegido durante la noche. Conocía los caminos cercanos y sabía volver solo. No, no le gustaba cambiar de casa. Abraham le acarició la cara.

-Mi amigo Dios ha preparado un lugar donde seremos mucho más felices, -le dijo-. Toda la familia está preparando el equipaje.

Al mediodía ya estaban preparados: Abraham, su mujer Sara, su sobrino Lot, los criados y todos los animales. Viajaron durante muchos, muchos días. Viajar no era muy divertido. Cuando hacía mucho calor, montaban unos toldos que les daban sombra; cuando hacía mucho frío, Abraham juntaba a todos los animales para que se dieran calorcito. Algunas veces estaban muy cansados y tenían sed, pero confiaban en la voz de Dios que les había prometido un hogar mucho mejor.

Cuando encontraban un lugar tranquilo con árboles y con agua, montaban un campamento para descansar. Para el camello y los otros animales preparaban un cercado con ramas. Allí se quedaban durante varios días y, mientras, el camello podía pasear libre alrededor de las tiendas.

El camello era muy curioso. Le gustaba explorar, levantar las piedras con su pezuña, lamer con su lengua pegajosa las frutas y empujar con el hocico esos escarabajos tan juguetones.

Pero lo que más le gustaba al camello eran las visitas. Le gustaba que llegaran otras caravanas con otros camellos cubiertos con mantas de muchos colores.

En una de esas caravanas el camello

vio algo que le llamó la atención.

Aquellos camellos eran un poco raros.

Eran más altos, con las patas largas, tenían menos pelo que los demás camellos y además... ¡sólo tenían una joroba!

Abraham salió de su tienda y se acercó al jefe de la caravana.

Hablaba en otra lengua, pero con gestos, Abraham le hizo entender que podían descansar en el campamento.

Cuando llegó la noche, Abraham buscó al camello para guardarlo en el cercado.

-¿Has visto, camello?- le dijo Abraham-. Son dromedarios. ¿A que son bonitos? Vienen desde muy lejos y están cansados. Se simpático con ellos. ¿Vale? El camello tenía muchas dudas. ¿Comerían la misma hierba que él? ¿Dormirían de rodillas o de pié? ¿Olerían a camello o a caballo?

Abraham lo ató cerca de un dromedario blanco. Lo olió. Sí, olía a camello. Enseguida los hombres de Abraham trajeron hierba fresca y el dromedario comenzó a comer moviendo los labios de un lado a otro. El camello también comió moviendo la boca de un lado a otro.

Cuando terminaron, el dromedario se estiró y se arrodilló, primero las patas delanteras y luego las traseras. El camello berreó y se arrodilló doblando primero las patas delanteras y luego las traseras.

El camello y el dromedario se miraron. No eran tan distintos. No eran tan raros.

Sólo eran diferentes en las jorobas.

Las

luces de las tiendas se fueron apagando.

El dromedario apoyó su cabeza en el cuello del camello y se quedaron dormidos.

Abraham y su caravana hicieron un viaje muy largo. Conocieron a muchas personas.

Algunas tenían su mismo color de piel y vivían cerca. Otras venían de lugares tan lejanos que no hablaban la misma lengua.

Pero a Abraham no le importaba y siempre lastrató con bondad.

Después de mucho tiempo llegaron a una colina donde había una encina enorme. Esa tierra era preciosa. Había arroyos, árboles y laderas de flores. Allí volvieron a montar el campamento y a construir el cercado. El camello estaba muy cansado y se durmió enseguida.

En mitad de la noche oyó un ruido que lo despertó. Era Abraham que salía de su tienda y miraba el cielo estrellado.

Entonces oyó una voz que hablaba con su dueño. -Esta es la tierra que te he prometido, -le dijo Dios-. Descansa y haz de ella tu hogar.

El camello berreó de alegría. Abraham se volvió hacia el cercado y le acarició la cabeza.

-Ya hemos llegado amiguito, -le dijo Abraham. Ya estamos en casa.

¿Alguna vez te has cambiado de casa? ¿Has tenido que viajar para vivir en otro lugar? No importa donde esté tu casa o si es grande o pequeña. No importa si tiene jardín o si vives en un gran edificio. Lo importante es que allí viven las personas más importantes: tú y tu familia.

Este relato:

• Se recomiendo para niños y niñas a partir de 3 años.

• Forma parte de la colección LOS ANIMALES DE LA BIBLIA.

• Tiene como objetivo suscitar el interés por los relatos bíblicos.

• Va acompañado con una guía pedagógica que contiene actividades y recursos didácticos (de menor a mayor dificultad) para desarrollar el tema en el entorno familiar, iglesia, escuela y otros.

Gratuíto. Prohibida su venta.

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