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EL PRIMER COLIBRÍ - Textos: Esther Villanueva; Dibujos: Montse Adell

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Elcolibríprimer

COLECCIÓN LOS ANIMALES DE LA BIBLIA

Textos: Esther Villanueva

Ilustración: Montse Adell

Edita: Aula 7 activa

Edita: Aula 7 activa

Tel.: 616 754 880

E-mail: info@aula7activa.org

Web: www.aula7activa.org

Coordinación: Mercedes Gascón

Asesoría Teológica: Roberto Badenas

Diseño y Maqueta: Esther Amigó

Todos los derechos reservados. Se permite la impresión de las publicaciones de www.aula7activa.orgsólo para uso personal. No está autorizada la reproducción total o parcial de esta publicación por cualquier medio o procedimiento para su difusión publica, incluidos la reprografía, el tratamiento informático y su difusión por Internet, así como la distribución de ejemplares mediante alquiler o préstamos públicos, sin la autorización previa y por escrito de los titulares del copyright. Los archivos informáticos de las publicaciones electrónicas no pueden ser manipulados bajo ningún concepto.

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Depósito Legal: B-17398-2007

Elcolibríprimer

Textos: Esther Villanueva

Ilustración: Montse Adell

Edita: Aula 7 activa

“Para

Miriam y Daniel, que vuestros nombres inspiren vuestra vida.”

¿Sabes qué es un colibrí? Es un pájaro muy, pero que muy pequeño. ¿Cómo es de pequeño? Mira tus dedos. Tenemos cinco dedos, ¿Los ves? El del medio, el más largo de todos es el dedo corazón. Pues un colibrí es tan pequeño como tu dedo corazón. Es un pajarito precioso, de colores verdes o azules con un pico muy largo y finito, y mueve las alas tan deprisa que casi no se le ven.

¿Quieres conocer la historia de un colibrí?

El colibrí de nuestra historia no es un colibrí cualquiera. Es el primer colibrí que hubo en el mundo.

Dios estaba creando el mundo. Había creado la luz en el primer día. En el segundo día, había creado el aire y el cielo. En el tercero separó las aguas del mar de la tierra y creó las plantas.

En el cuarto hizo aparecer el Sol, la Luna y las estrellas.

La verdad era que este mundo estaba quedando muy bonito, pero todavía le faltaba un poco más de vida.

El quinto día, por la mañana, se oyó la voz de Dios que decía: -Que haya animales en las aguas, y también animales que llenen el cielo.

De repente allí estaba nuestro colibrí. Revoloteando de árbol en árbol. Algo le llamó la atención...

... una flor que colgaba de un árbol. Tenía forma de campana y era de color rojo brillante. Se acercó y... ¡qué bien olía! Dentro de aquella flor había una especie de zumo dulce y pegajoso. Metió dentro su piquito largo y afilado y con su lengüita sorbió un poco del néctar. ¡Humm! ¡Qué rico!

Nuestro colibrí visitó todos los árboles en busca de las flores más bonitas y sabrosas. Se encontró con otros muchos pájaros: gorriones, águilas enormes, papagayos de muchos colores, canarios y ruiseñores que cantaban... ¡qué bien cantaban! ¿Conoces otros pájaros?

Pues esos también estaban allí.

Se acercó a un árbol que estaba cerca del río. De repente, un pez saltó en el agua y le salpicó... ¡Qué susto! En el agua también había otros animales que jugaban felices.

El día se le pasó muy rápido de tanto jugar y por la noche buscó a otros colibríes para irse a dormir.

A la mañana siguiente, muy temprano, se oyó de nuevo la voz de Dios que decía: -¡Que haya animales que vivan en la tierra! Entonces aparecieron leones, vacas, osos, lagartos, perros...

Ahora sí que era un mundo bien divertido: los ratones se subían a la espalda de los tigres para hacerles cosquillas, los corderillos jugaban a dar topetazos a los monos cuando se balanceaban en las ramas de los árboles y un poco más allá pudo ver a un león perezoso que dormía a la sombra de un árbol.

Fue entonces cuando vio algo que recordaría toda su vida.

Allí estaba Dios, inclinado sobre el suelo y hacía algo con el barro. El colibrí se acercó y se posó sobre una rama.

¿Qué estaba haciendo?

Con mucho cuidado vio cómo Dios formaba una figura. Tenía cabeza, dos manos y dos piernas.

Dios puso mucho cuidado al hacer la cara. Con gestos suaves dibujó los ojos, la nariz y la boca. Luego se levantó para asegurarse de que todo había quedado perfecto. Se volvió hacia donde estaba el colibrí y le sonrió.

Aquella figura parecía ser muy importante para el Creador. Entonces se volvió a inclinar. Tomó entre sus manos la cabeza y suavemente le sopló en la nariz. El colibrí nunca había visto nada igual. Enseguida, aquella figura de barro se empezó a mover. Abrió los ojos y miró a su Creador. Dios estaba feliz. Había creado a un ser humano. Dios le ayudó a levantarse y Adán, que así se llamó el primer hombre, pudo contemplar por primera vez este planeta que Dios había creado para él.

El colibrí, curioso, se acercó a Adán y revoloteó alrededor de su cuerpo. Entonces Adán extendió su mano y el pajarito se posó en ella con mucho cuidado.

Adán le preguntó a Dios:

-¿Qué es esto?

-Es un pajarito. Tú deberás cuidarlo.

-Y, ¿cómo se llama?

-Ése va a ser tu trabajo. Deberás conocer a cada uno de los animales que he creado y les darás un nombre.

-¿Puedo empezar con este pájaro? -preguntó Adán.

-Pues claro, Adán -respondió Dios.

El pajarillo se puso nervioso y echó a volar. Quería tener un nombre muy bonito. ¿Verdad que tú también tienes un nombre precioso? El colibrí se acercó a Adán para que le viera bien y le enseñó sus plumas de colores brillantes. Luego le enseñó lo que sabía hacer: sabía volar hacia delante y hacia atrás, y además se podía parar en el aire.

-¡Ya lo sé! -dijo Adán-. Tú te llamarás colibrí.

¡Qué contento estaba el pajarillo! Colibrí, se llamaba colibrí. ¡Qué nombre tan bonito!

El pequeño colibrí se fue volando tan rápido que sus alitas zumbaban como una mosca: ¡zzzuuuu! Parecía que con el zumbido de sus alitas les decía a todos los demás animales: ¡Soy un colibrí, soy un colibrí! Y ¿a ti? ¿Quién te puso tu nombre? A algunos niños les ponen el nombre sus padres, o sus hermanos mayores. ¿Por qué no preguntas en casa por qué te llamas así? Fin

Este relato:

Se recomienda para niños y niñas a partir de 3 años.

Forma parte de la colección

LOS ANIMALES DE LA BIBLIA.

Tiene como objetivo suscitar el interés por los relatos bíblicos.

• Va acompañado de una guía pedagógica que contiene actividades y recursos didácticos (de menor a mayor dificultad) para desarrollar el tema en el entorno familiar, iglesia, escuela y otros.

Gratuíto. Prohibida su venta.

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