Skip to main content

BOLETÍN AEGUAE MAYO 2006 - Isaac Llopis Fusté - José Manuel López

Page 1


BOLETÍN Mayo

2006

SUMARIO

Presentación

Efecto invernadero y cambio climático

Reseñas

bibliográficas

Sumideros filosóficos

Agenda Cultural

¿POR QUÉ UN BOLETÍN?

Porque deseamos mantenernos en contacto continuo con todos los miembros, colaboradores y simpatizantes de AEGUAE.

Porque deseamos abrir un espacio donde podamos compartir periódicamente inquietudes, dudas e ideas. Porque deseamos hacer del diálogo y el debate la base de nuestro enriquecimiento personal.

Porque, en definitiva, deseamos saber más acerca de Dios y de su creación, para hacerlo presente en nuestras vidas.

AEGUAE

EFECTO INVERNADERO YCAMBIO CLIMÁTICO

porIsaac Llopis Fusté

La mayor parte de la energía electromagnética que llega a la Tierra proviene del Sol. Cuando esta energía llega a la Tierra, una parte es absorbida por la atmósfera terrestre, otra reflejada por las nubes y la superficie terrestre. El resto es absorbido por la Tierra, que se calienta y, por ello, emite energía de la misma manera que lo hace el Sol. La energía solar procede de un cuerpo a 6.000 ºC y es una energía formada por ondas de frecuencias altas (ultravioletas); en cambio, la energía remiti-

da por la Tierra hacia el exterior procede de un cuerpo a 15 ºC y, por lo tanto, está en forma de ondas de frecuencias bajas (infrarrojas).

La atmósfera terrestre está formada básicamente por nitrógeno y oxígeno. El resto de gases (1% del gas atmosférico) son los que producen efecto invernadero: el metano, el dióxido de carbono, el óxido de dinitrógeno, los clorofluorocarbonos (CFC’s), el vapor de agua, etc.

Cuando la radiación infrarroja choca con las moléculas de gas invernadero,

Boletín aeguae mayo 2006 / 1

éstas vibran y emiten energía en forma de ondas infrarrojas emitidas en todas las direcciones, calentando todo el aire que las rodea y también la superficie terrestre. En cambio, estas moléculas son transparentes a la radiación solar, mucho más energética.

Gracias a este fenómeno, conocido como efecto invernadero, la temperatura de la Tierra es de aproximadamente 15 ºC; sin atmósfera la temperatura sería de -18 ºC.

El efecto invernadero garantiza la vida en la Tierra, es un equilibrio idóneo, un diseño perfecto.

Sin embargo, en los últimos años, la actividad humana ha aumentado la concentración de gases invernadero en la atmósfera debido a la quema de grandes masas de vegetación y por el uso masivo de combustibles fósiles (petróleo, gas natural, carbón, etc.).

DE BOTTON, Alain

Ansiedad por el estatus

Taurus, Madrid, 2004

El autor, ensayista de reconocido prestigio internacional, plantea un recorrido por nuestras propias expectativas sociales. La búsqueda del éxito genera la meritocracia, el esnobismo y vínculos de dependencia . Además, lo interesante es que el estatus se interpreta psicológicamente como un reclamo de éxito amoroso y sentimental. También el fracaso significará que no somos importantes en el desempeño de nuestro trabajo ni en nuestra experiencia vital. Através de la filosofía, el arte, la política, el cristianismo y la vida bohemia se ofrecen soluciones a dicho problema humano.

A mayor concentración de gases con efecto invernadero, mayor aumento en la temperatura de la Tierra, generando un calentamiento global y el posible cambio global del clima. La mano del hombre está cambiando el equilibrio energético y sus consecuencias pueden ser dramáticas, hasta el punto de producir la fusión del hielo de los Polos, con la consecuente subida del nivel del mar, cambio drástico de los ecosistemas, aumento importante de las precipitaciones y un largo etcétera.

Para evitar esto, se deben potenciar las energías renovables y la reforestación de los bosques. Desafortunadamente, esto supone un cambio en el sistema económico y no parece que la voluntad política sea la de renunciar al desarrollo sin límites. Aún así, cada individuo tiene un porcentaje de impacto medioambiental: intentemos minimizarlo.

OZ, Amos

Contra el fanatismo

Siruela, Madrid, 2003

Analiza magistralmente la mentalidad que posibilita el mal que padece el fanático. Se vale como recurso ensayístico del actual conflicto entre Israel y Palestina. Piensa que Europa no puede aportar soluciones, ya que ella misma ha padecido demasiados siglos el problema. Cree que lo terrible del fanático es que vive su vida a través de aquéllos que quiere transformar a su imagen y semejanza. Desde una sabia ironía, ridiculiza los parámetros del pensamiento intolerante. Recurre a la literatura como terapia placentera, que quizá pueda venir en nuestra ayuda contra el engendro de todo fanatismo: la aniquilación del otro.

Boletín aeguae mayo 2006 / 2

SUMIDEROS FILOSÓFICOS

Sin pretender explicar el fenómeno conocido como efecto invernadero, me gustaría enfocar la cuestión desde las corrientes filosóficas kantiana y nietzscheana, sin renunciar un ápice a la aportación que la atmósfera revelada por el Creador pueda aportar.

Kant se plantea la filosofía como la respuesta a tres preguntas:

• 1ª ¿Qué puedo conocer? Los causantes del efecto invernadero son el dióxido de carbono emitido mayormente por empresas de producción eléctrica y transportes de carreteras; el metano emitido por el proceso de digestión del vacuno, vertederos y estiércol; el óxido nitroso emitido por fertilizantes, sector energético y la industria química; los carburos hidrofluorados emitidos por los equipos de refrigeración, los aires acondicionados y los aerosoles; los carburos perfluorados emitidos por la producción de aluminio; y el hexafluoruro de azufre producido por los equipos eléctricos.

• 2ª ¿Qué tengo que hacer? Pues bien cumplir con las leyes que nos hemos dado desde Estocolmo en 1972, pasando por la Convención de Viena para la Protección de la Capa de Ozono en 1985, y también por Montreal en 1987, enmendado en 1990, sin dejar de mencionar el más actual que sirve como referente: Kioto en 1997.

• 3ª ¿Qué me es permitido esperar? Los efectos producidos por esta emisión de gases están tipificados en olas de calor; el deshielo de los Polos con la consiguiente subida del nivel del mar; las gotas frías y sus inundaciones, sequías y desertificación, perjudicando la economía agrícola y ganadera, el turismo, las

compañías de seguros; los ecosistemas marinos y terrestres recibirán traumáticos impactos, en especial las poblaciones insulares pequeñas y los países con zonas costeras bajas; deterioro forestal; por no hablar de los países en vías de desarrollo que se convertirán en víctimas del desarrollo occidental insostenible.

Con Nietzsche se nos presentaron los valores y los criterios de pensamiento de nuestra sociedad actual. Con él se nos hizo el ocaso y enterramos al Creador. La moral de amor al prójimo no es más que el espejismo egoísta de «los esclavos». La moral de los superhombres de negocios no tiene en cuenta nada más que instalarse en el beneficio inmediato. El futuro no existe. Vivimos en presente y para el placer instantáneo.

Nos hemos instalado de tal manera en este paradigma de funcionamiento, que Canadá y España son los países industrializados que más se alejan del Protocolo de Kioto. Bueno, Estados Unidos no sólo no está de acuerdo con Kioto sino que, como dueño de la globalización, deja estas fantasías, producto de las ilusiones transcendetales de la razón, para los «países rebaño» (actualizando al filósofo de la sospecha).

Sin embargo, desde la Biblia se nos otorga por derecho de creación el tener cuidado de la economía divina expresada en la Naturaleza. La labor del primer hombre bueno (Adán y Eva) es disfrutar de la Tierra en armonía con sus leyes físicas. Ya cuando se incurre en desemejanza con el mandato divino, la creación sufre la maldad del propio hombre. Será el apóstol Pablo, el que nos conciencie de que no sólo somos lobos para nuestra propia especie sino para todas las demás, que sufren nuestra caprichosa e irreverente violencia. Dios po-

Boletín aeguae mayo 2006 / 3

ne en boca de los sabios profetas de su pueblo Israel, como Isaías, que no es justo destruir la Tierra porque es su regalo para nuestra existencia. No sólo de los indígenas del Amazonas ni de los aniquilados pieles rojas norteamericanos, sino también de los ecologistas, hemos escuchado este grito de angustia.

AGENDACULTURAL

• ENCUENTRODEZONA AEGUAE. El próximo sábado 10 de junio, a las 19 h, AEGUAE celebra un encuentro de zona en la iglesia de Urgell (Urgell, 133), en Barcelona. Carles Pelejero (Institut del Mar, CMIMCSIC), tratará el tema «CAMBIOCLIMÁTICO. ¿PODEMOSFRENARELEFECTOINVERNADERO». http://www.aeguae.org

• COSMOCAIXADE BARCELONA: CENTENARIODELA ENTREGADEL PREMIO NOBELA SANTIAGO RAMÓNY CAJAL, PORSUSTRABAJOSSOBRELA ESTRUCTURADELCEREBRO. La exposición «Paisajes neuronales» muestra imágenes científicas relacionadas con el sistema nervioso. Las fotografías, de científicos de todo el mundo, corresponden a imágenes obtenidas en sus investigaciones. Esta exposición pretende mostrar la fusión entre arte y ciencia, así como ser un homenaje a Ramón y Cajal. Del 6 de abril al 31 de octubre (martesdomingo y lunes festivos, 10-20 h). Visita incluida en la entrada al Museo. http://portal1.lacaixa.es/Docs/Chan/99/199-10-00000001.html

• CIRQUEDU SOLEILPRESENTA DRALION EN VALENCIAY MÁLAGA. Del 5 de mayo al 11 de junio en Valencia y del 22 de junio al 16 de julio en Málaga. http://www.cirquedusoleil.com/CirqueDuS oleil/es/default.htm

El hombre, siendo la medida de todas las cosas, no hace caso de las advertencias apocalípticas ni científicas.

En lenguaje poético revestido de simbolismo, listo para ser interpretado (como diría Paul Ricouer) el capítulo 16 de Apocalipsis describe contaminación de las fuentes de agua dulce, ríos y manantiales; contaminación del mar con la muerte de todo ser vivo que lo habita; inminente amenaza del Sol, que quema con sus rayos ultravioletas la propia piel de los humanos; contaminación del aire que provoca grandes inundaciones, donde desaparecen islas y montes; enormes granizadas y un grandísimo terremoto capaz de partir ciudades y de enterrarlas en su interior.

La valoración de los hombres incrédulos, ante dichos sufrimientos, era maldecir y acusar al Creador de dichas consecuencias. Se le acusa de no poner remedio a tanto sufrimiento siendo el Todopoderoso (Apocalipsis 16:9).

Quizá por ello, el creyente, con Kant, puede decir que le es permitido esperar cielos nuevos y una Tierra nueva, que el Creador nos volverá a regalar. Así, en semejanza a su ley de cuidado y respeto por toda criatura viviente, la justicia y la paz (no dolor) se abrazarán. Allí se le darán gracias porque viviremos en una atmósfera aireada y agradable. Allí las aguas simbolizan la vida ilimitada. Aquí el reto del cambio climático. Permanezcamos atentos a esta cuestión, vital para la vida sostenible.

ASOCIACIÓNDE ESTUDIANTESY GRADUADOS UNIVERSITARIOS ADVENTISTASDE ESPAÑA www.aeguae.org info@aeguae.org

Boletín aeguae mayo 2006 / 4

Turn static files into dynamic content formats.

Create a flipbook