
Mayo-Junio de 2012
Asociación de Estudiantes y Graduados Universitarios Adventistas de España
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Mayo-Junio de 2012
Asociación de Estudiantes y Graduados Universitarios Adventistas de España
Texto: Óscar López Teulé. Licenciado en Teología. Máster en Teología Pastoral.
Un estudio realizado en Estados Unidos revela una pequeña diferencia (4%) entre la conducta moral y ética de los jóvenes cristianos en relación a la de los no cristianos. Ese mismo estudio concluye que es «difícil ver a Cristo en muchos jóvenes que han nacido de nuevo.»1
¿Por qué ocurre todo esto? ¿Por qué el cristianismo actual no tiene aparentemente un impacto mayor en la juventud? ¿Por qué las disciplinas espirituales no producen mayores y más evidentes resultados?
Me atrevo a proponer como respuesta a estas preguntas la siguiente afirmación: Los cristianos tienen creencias distorsionadas acerca de Dios, del cristianismo y de la Biblia. Si esto es verdad, es normal que sus actitudes y comportamiento se vean afectados.
¿Qué es la Biblia?
Muchos ven la Biblia como una guía excelente, como un conjunto de normas a seguir. Otros perciben este libro como un mapa para llegar al cielo. La Biblia ofrece todo esto, pero ¿es ese su propósito principal? La Biblia se presenta como un libro cuyo mayor propósito es llevarnos a Cristo para que podamos establecer una relación personal que dé propósito a la vida . Leer Juan 5:39 es bastante interesante en este sentido.
El primer propósito de la Biblia es revelar a Dios:
• Quién es
• Qué quiere para nosotros
• Qué espera de nosotros
• Lo mucho que nos ama
con Él. Del Génesis al Apocalipsis se revela el corazón amoroso de Dios que desea tener una relación íntima con nosotros.
A veces nos confundimos y vemos la Biblia como un fin en sí misma. Buscamos datos y sistematizamos todo en un Dogma Religioso. Pero perdemos de vista lo esencial . Podemos usar la Biblia para presentar la verdad a otros o para absorber esa verdad y tener más intimidad con Jesús.
Cuando un joven se equivoca puedo encontrar directrices en la Biblia para hacer lo correcto. La dimensión más alta de lo correcto es ayudar a ese joven a tener una relación íntima y personal con Jesús. ¿Qué le ayudará más: relacionarse con la verdad o conocer la verdad?
La Biblia como mapa o sistema de creencias es terriblemente importante. Es la forma de llegar a conocer al verdadero Dios y saber qué es lo que espera de nosotros. Si solo la presentamos o la vivimos como un simple conjunto de enseñanzas sabias y útiles, será una alternativa más de un mar de verdades en competencia y no como la única revelación universalmente verdadera del único y verdadero Dios.
La esencia es Cristo, no sus enseñanzas.
Toda la Biblia nos habla de esa invitación constante por parte de Dios al hombre: «Quiero que me conozcas.»2 Ahora bien, ¿se trata de un conocimiento intelectual? ¿Una mera aceptación de su Existencia? El conocimiento del que nos habla Dios en su Palabra es una conexión relacional e íntima con Él.3
Todos fuimos creados con un anhelo irresistible de conocer y ser conocidos íntimamente.
Todos tenemos anhelo de pertenencia. Todos sentimos ansiedad de conexión en un nivel emocional profundo. Que se descubra lo que somos en realidad y que se nos quiera, se nos valore por lo que realmente somos. El gran drama de la sociedad actual es que vive mucho de la apariencia, de lo superficial. Dios nos ofrece algo más profundo. La decisión es nuestra: quedarnos con lo auténtico o con los sucedáneos (ver Jeremías 2:13).
Nuestra relación íntima con Dios define la Esencia de lo que Somos. Lo demás son sucedáneos.
La Biblia es el medio que Dios ha escogido para presentarse a nosotros y revelarse a sí mismo para que podamos experimentar tal relación íntima
1 Citado en McDowell, Josh & Williams Thomas. (2007). The Relational Word. El Paso, TX: Green Key Books.
2 Juan 17: 3; Colosenses 3: 10; Juan 20: 30, 31; Oseas 6: 3; 4: 6...
3 Ver Santiago 2: 19.
• Deseo divino de relación
• Has leído: El hombre en busca de sentido
Encontramos que otras religiones como el budismo, el confusionismo, el hinduismo o el islamismo, están fundadas en las enseñanzas de sus fundadores. Eliminas a sus fundadores y estas religiones se mantienen en pie ya que sus enseñanzas son la esencia de esas religiones.
Sin embargo, si eliminas a Cristo del cristianismo, toda este sistema religioso llamado cristianismo se derrumba. La esencia es Cristo, no sus enseñanzas.
Cristianismo no es:
• Un llamado a conocer un nuevo sistema que enseña a ser mejor persona o vivir una vida mejor.
Una posible explicación a los misterios insondables de la vida.
• Un sistema de pensamiento ético que define conductas.
• Una terapia para afrontar problemas.
Cristianismo es:
• Un llamado a ser como Cristo (unidad con Él).
Si lo que la Biblia revela no es verdad, el cristianismo, obviamente, no es verdad. Pero si sí es verdad, entonces Dios es lo que dice ser: el único Dios existente con el cual, si nos relacionamos, podemos encontrar satisfacción, significado y amor. Si esto es correcto, no importa si es políticamente correcto; en una época de relatividad, ser tan exclusivista no mola. Si es verdad, es verdad, y lo demás, ¿importa?
Dios se presenta como un ser literal, real, personal, vivo y no como una metáfora, un mito o una analogía. Si Dios nos creó es normal que solo Él nos pueda decir cómo cumplir con nuestro propósito y brindarnos una vida de gozo increíble e interminable.
Conclusión: si todo esto es así, si Cristo satisface nuestras necesidades más íntimas, ¿por qué no encontramos en esta época las iglesias abarrotadas? ¿por qué vemos tan poco cambio en los que sí que frecuentan la iglesia?
>> sigue en la página 2
• Qué es la oración
• Cuestión de carácter

EN esta obra, Viktor E. Frankl explica la experiencia vivida en los campos de concentración Nazis durante la Segunda Guerra Mundial.
En la introducción del libro, con sus propias palabras, dice: « Recordar la tragedia en su totalidad y en su conjunto, en lo genérico, siempre amortigua el impacto de la turbación y provoca cierta opacidad a la auténtica crueldad del holocausto…Si el espectador detiene la mirada y el corazón en cada una de aquellas tumbas… permite imaginar en cada hueco una vida malograda y frustrada.» De esta manera, el autor nos introduce en lo que los campos de concentración significaron para él y para muchas otras personas.
Nos cuenta cómo era la vida antes de su entrada en los mismos, el engaño que sufrieron al llevarlos a ellos, la vida en el campo de concentración y los sentimientos encontrados al ser liberado. « Al atardecer, de nuevo en nuestro barracón, un hombre le susurró a otro en tono confidencial: “¿Dime, estuviste contento hoy?” Y
el otro contestó un tanto avergonzado, porque desconocía que los demás nos sentíamos de manera parecida: “Para ser franco: No.”»
Sin embargo, y aunque en un primer momento pueda parecerlo, El hombre en busca de sentido no trata un tema tan delicado desde un prisma pesimista. Más bien, le da un giro y enfoca el sufrimiento soportado en dicha experiencia como una forma de crecimiento, siendo el hombre el sujeto activo de dicha relación: « Cada uno podía convertir esa tremenda experiencia en una Victoria, transformar su vida en un triunfo interior; o bien, desdeñando el reto, limitarse a vegetar…»
Sin duda alguna, se trata de un libro imprescindible, en el que se puede ver que, aunque en la vida van a haber sucesos que se escapen de nuestro control, siempre estará en nuestra mano el cómo afrontamos dichas situaciones.
« La Historia nos brindó la oportunidad de conocer al hombre quizá mejor que ninguna otra generación. ¿Quién es, en realidad, el hombre? Es
el ser que siempre decide lo que es. Es el ser que inventó las cámaras de gas, pero también es el ser que entró en ellas con paso firme y musitando una oración.»
TÍTULO ORIGINAL
Ein Psychologe erlebt das Konzentrationslager
AUTOR Viktor E. Frankl
AÑO 2004
EDICIÓN 2ª Ed.
EDITOR Herder Nº DE PÁGINAS 160 páginas
>> viene de la página 1 · Deseo divino de relación
Quizás porque la gente no crea que Cristo sea la “cosa” que satisface y prefiere buscar en otro lado. Hemos aprendido a conformarnos con una religión formal, con una “apariencia de piedad” cuando en realidad, lo que Dios está queriendo transformar no es nuestro aspecto externo sino nuestro corazón.

- Es reconocer que no soy el centro de mi mundo
- Es más comunión que comunicación
- No es tanto hablar como escuchar
- No es tanto pedir como recibir
- No es tanto llamar a Dios como responder a su llamado
- Es ofrecernos a Dios
- Es menos informar que compartir
- Es llevar nuestras necesidades a la fuente de todas las soluciones
- Es conectar nuestra vida al origen de la vida
- Es algo que Dios no necesita, pero nosotros sí necesitamos
1 Extracto de: Badenas, Roberto. (2010). Encuentros. Colmenar Viejo, Madrid: Editorial Safeliz.
Después de tantas actualizaciones, este mundo ya no puede actualizarse más y lo que necesita realmente es resetearse. Este es el panorama en el que nos encontramos, también los maestros, y en el que mientras muchos eligen como misión sobrevivir, otros optan por algo más.
Todos sabéis cómo está la sociedad hoy en día; parece incluso que los que dicen esto son hasta pesados. Pero es verdad, este mundo se precipita hacia el caos total y en medio de él también están los maestros, los que han elegido algo más. ¿Por qué digo esto? Los maestros cristianos de hoy en día han elegido un reto muy difícil, pero a la vez muy bonito.
Pienso que todo cristiano debe reflejar el amor de Jesús , como no. Estas palabras son tan bonitas como poco concretas. Por lo tanto un maestro cristiano debe hacer lo mismo con su entorno escolar. Me gustaría concretar estas palabras en un aspecto de suma importancia. Y no le quiero dar yo importancia, que también, sino Ellen G. White, en su libro La Educación: « La edificación del carácter es la obra más importante que jamás haya sido confiada a los seres humanos y nunca antes había sido su estudio diligente tan importante como ahora. Ninguna generación anterior fue llamada a hacer frente a problemas tan importantes; nunca antes se hallaron los jóvenes frente a peligros tan grandes como los que tienen que arrastrar hoy.» No puedo dejar de sorprenderme al leer estas palabras. Edificar el carácter suena a construir un edificio, y no soy ni arquitecto ni albañil; pero construir un edificio además de que lleva su tiempo, va por partes. Se necesita empezar por los cimientos para llegar al tejado. Dicho esto me gustaría transmitir una idea algo personal. Pienso que si la edificación del carácter es la obra más importante que se ha confiado a los seres humanos, entonces pongámonos manos a la obra. Llevo muy poco tiempo como maestro y quizá este escrito es más un cambio de impresiones con otros compañeros que puedan ser también novatos. Pero hay algo que hace felices a las personas. Hay algo que hace que nuestras relaciones con los demás sean fructíferas. Hay algo que hace que podamos dar lo mejor de nosotros a otras personas. Hay algo que hace que lo veamos todo de forma optimista y esperanzadora. Ese algo es un carácter edificado o, mejor dicho, en proceso de edificación. Un carácter que va siendo moldeado por Jesús. Esa es la obra más importante, dejarse moldear por Jesús para transmitirlo a los demás. Y aquí viene el gran reto de los maestros cristianos. Enseñar todas las disciplinas (que también son importantes) y además dar a conocer la figura de Jesús como salvador, guía, amigo, padre, moldeador del carácter… Guiar al alumno en la formación de su carácter, orientarle en sus relaciones, ayudarle a afrontar los problemas, dar a conocer la importancia de sus actos sobre los demás, prepararle para la vida adulta, enseñarle a disfrutar de los pequeños detalles, apreciar y reconocer las muestras de amor de su familia, amigos…
A modo de ejemplo, me gustaría que alguno de mis alumnos aprendiera a multiplicar pero preferiría que además este niño no tuviese indiferencia hacia los derechos y las necesidades de la humanidad. Me gustaría mucho que alguno de mis alumnos aprendiera a hablar un nuevo idioma pero todavía me gustaría más que supiese valorar lo importante que es

su familia. Las palabras de Ellen G. White nos recuerdan que ninguna generación deberá afrontar problemas tan importantes y que los jóvenes tendrán que enfrentarse a peligros que nunca antes se habían conocido. Y ante estos peligros hay una única defensa y esa defensa es tener una mente y un carácter confiado a Jesús. Un carácter que sepa centrarse en las cosas importantes y no en multitud de distracciones que sólo nos hacen gastar energías. Un carácter que sepa en quién debe confiar y a quién debe acudir cuando necesita ayuda. Un carácter que tenga claro que la ambición egoísta no hace bien a nadie. Un carácter que te ayuda a emplear tus dones en una dirección correcta. Un carácter que tenga tal confianza en Jesús que le permita vivir en paz y tranquilidad. Se me ocurren miles de ejemplos... Muchos nos dejamos llevar por la rutina, las prisas, el temario… Pero antes de eso, debemos dejarnos llevar por el amor hacia nuestros alumnos. Sus preocupaciones, sus inquietudes, sus necesidades, sus relaciones… y por ese camino tendremos más oportunidades de ayudar en el carácter de nuestros niños. Unos niños que van a enfrentarse a problemas que no nos gustaría a nosotros enfrentarnos. Unos niños que un día serán adultos y agradecerán haber tenido un buen profesor de matemáticas. Pero estoy seguro que agradecerán más haber tenido una persona que se preocupó por ellos y les dejó valores y principios que en el futuro será lo único que les servirá.
[Jesús] sabía tratar con las personas...
Intentaba sacar lo bueno de cada uno de ellos [...]
Ahora bien, un maestro cristiano debe tener claro que en juego entran más factores, no sólo el alumno y claro está que debe trabajar con ellos también. Ya sea la familia, el entorno escolar o el profesorado. Un maestro cristiano debe intentar cuidar de una forma sublime todos los hilos que están conectados entre sí en una comunidad escolar y dar a conocer estos principios desde el primer momento a cada uno de ellos.
Para acabar, me gustaría comentar algo que me sorprende mucho de Jesús . Él sabía tratar con todas las personas. Con gente llana, con maestros de la ley, con autoridades, con prostitutas, con ladrones, con amigos, con la familia. Intentaba sacar lo bueno de cada uno de ellos y sabía en todo momento cuáles eran las necesidades de todos ellos. Un maestro debe tratar con los niños, con las familias, con el director, con especialistas, con otros maestros, con otros empleados del centro. Y qué importante es saber tratar a cada uno de ellos. Que todo lo que hagamos lo hagamos pensando en aquél que de verdad sabía hacer las cosas y que por lo menos algo se nos pueda pegar. Algo de un carácter que era perfecto y eterno. Del cual se pueden aprender muchas cosas y sobre todo enseñar.
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