Aula7 está abierta a todo tipo de colaboraciones. Los artículos publicados expresan exclusivamente las opiniones de sus autores.
:: Sumario
5
Editorial :: Ferran Elavoko Sabaté
7 El cristiano ante los dilemas éticos del s. XXI* :: Josep A. Álvarez
14
Bioética y Biblia* :: Josep A. Álvarez
19 Los límites de la vida y la eutanasia* :: Josep A. Álvarez
22 Bibliografía* :: Josep A. Álvarez
25 La ética en las organizaciones y el concepto de libertad* :: Josué Gil Soldevilla
31 Congreso de AMiCUS :: Rogelio Fernández de la Calle
33 PASIÓN en tiempos de modorra :: Isaac Llopis Fusté
36 Informe Aula7activa.org
37 ¡Al fin libres! :: Antonio López Postigo
39 La ley antiinmigración de Arizona destapa algunas de las paradojas del adventismo :: Ruben Sánchez
42 Convenciones AEGUAE
* Dossier de la XXXVI Convención AEGUAE:
« El laberinto moral. Afrontando los dilemas éticos del s. XXI.»
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ROBERTO BADENAS
CRISTO, FIN DE LA LEY Romanos 10,4 , 2a ed. (transliteración griego y hebreo)
Roberto Badenas ha dedicado más de treinta años de estudio y pasión a los evangelios de Jesús de Nazaret y las epístolas de Pablo de Tarso. Y uno de los frutos de su encuentro con dichos personajes y sus escritos ha sido un magistral estudio: Cristo, fin de la ley. Romanos 10,4 en la perspectiva paulina. Texto de obligada lectura para cualquier estudioso de las epístolas paulinas y en especial para aquellos lectores interesados en el debate ley y evangelio. Sin pecar de exageración, podemos afirmar que estamos ante el texto más profundo y riguroso publicado en castellano sobre el tema de la ley en los escritos paulinos, y como reza el título en especial sobre un texto tan debatido a lo largo de la historia del cristianismo: «Cristo, fin de la ley». Esta es la segunda edición que incorpora la transliteración de los textos en griego y hebreo.
Los escritos de Ellen G. White han sido una fuente de inspiración para cientos de miles de lectores en todo el mundo desde hace más de 150 años. Docenas de libros, cientos de artículos y miles de manuscritos forman una colección de textos inmensa, que aborda multitud de temas, en tiempos y circunstancias diversos, lo cual supone un esfuerzo de interpretación para el lector concienzudo que desee profundizar en los escritos de Ellen G. White. Este breve documento elaborado por el White Estate, que tiene por misión divulgar la obra de Ellen G. White, es una ayuda para leer sus escritos de forma apropiada, algo que todo autor y texto merece.
Ya han pasado dos años desde las últimas comisiones, donde el equipo actual de AEGUAE fuimos elegidos para representar a los estudiantes y liderar esta Asociación. Como todos sabéis, no somos profesionales de la organización de eventos, sino gente ilusionada que en su tiempo libre trabaja voluntariamente para ofrecer un programa enfocado a los retos que encaran los universitarios de nuestra generación.
Este año vuelve a relevarse el equipo organizador y es por ello que aprovecho este último editorial en la revista Aula7 como presidente de AEGUAE, para agradeceros a todos vuestra colaboración, interés y apoyo. Empezando por el equipo organizador y siguiendo por los asistentes y participantes en nuestras dinámicas, el apoyo moral de los familiares y amigos, y los departamentos de la Iglesia que han colaborado con una u otra cosa al desarrollo de nuestras actividades.
Es entre todos que mantenemos este ministerio para universitarios, como una cosa viva y útil para los estudiantes.
¿Sabéis qué encuentro tan especial de AEGUAE, Naturalia y otras iniciativas similares? Pues que no son fruto de una acción programada por la organización adventista, sino una iniciativa surgida espontáneamente por los miembros laicos. No queriendo decir con esto que la organización no deba estudiar la sociedad para ofrecer herramientas de apoyo y desarrollo –cosa que creo necesaria–, sino destacar el orgullo que supone tener una feligresía laica activa y dispuesta a impulsar aquellos aspectos más olvidados por las limitaciones de una institución.
Fomentar un espacio de desarrollo y apoyar las iniciativas para aportar nuevos horizontes a nuestra sociedad, debería ser una tarea tan importante para la Organización como el desarrollo de cualquier otra actividad programada. En nuestro caso, como equipo de AEGUAE, podemos agradecer el apoyo que nos ha ofrecido la Unión (especialmente representado mediante los Departamentos de Educación y Jóvenes), respetando a su vez la libertad de trabajo que una organización de estas características requiere y anhela. Por otro lado, me vienen a la mente comentarios de diversos jóvenes que, con el deseo de aportar cosas a nuestro entorno han dedicado parte de sus esfuerzos e ilusión…,
pero finalmente han abandonado tal sueño por falta de apoyo, incomprensión o una red de apoyo y herramientas que les permitieran lanzar dichos proyectos. Frustrados y con sentimientos de abandono, la mayoría ha optado por una de las siguientes opciones: ir a sembrar su semilla a otro campo más fértil o indicado para su tipo de simiente; o bien, tristemente, otros han perdido su ilusión y abandonado el proyecto al encontrarse un campo estéril, sin los nutrientes necesarios para crecer y echar raíces.
Mi consejo para el campo: que pueda estar atento a cualquier semilla que caiga en su terreno, no recibiéndola como una amenaza sino una oportunidad de crecimiento y fructificación. Después de todo, la función del campo es nutrir tanto a las plantas como a las semillas que caen, asegurando así una fructificación constante en el tiempo.
Mi consejo para las semillas: «Todo lo que te venga a mano para hacer, hazlo según tus fuerzas…» (Eclesiastés 9: 10). Sé paciente y perseverante, porque «el que comenzó en vosotros la buena obra la perfeccionará hasta el día de Jesucristo » (Filipenses 1: 6). Por último, humildad para escuchar y aceptar la voluntad de Dios.
Desde hace algunos años, escucho con interés las nuevas iniciativas que surgen, y me propongo apoyarlas en lo que me sea posible y, en ningún caso, ser piedra de tropiezo (aunque no comparta la idea) en su camino. Con tantas cosas por hacer, es mejor canalizar las fuerzas hacia el esfuerzo y no la destrucción de las pocas iniciativas que surgen. De esta manera deseo que nuestros Congresos también sean una plataforma para promover las iniciativas –como ha sido y sigue siendo AEGUAE–, y así apoyar a los jóvenes talentos y soñadores de nuestro país.
Las oportunidades que nos ofrece el entorno serán pocas, pero con esfuerzo y la ayuda de Dios, no dependerán de ello.
Os desea un futuro lleno de esperanza, ilusión y proyectos, el voluntario que ha apoyado la iniciativa de AEGUAE como Presidente, a lo largo de estos dos últimos años: Ferran Elavoko Sabaté.
Ferran Elavoko Sabaté presidente de AEGUAE
NUESTRAS REVISTAS
SEMINARY STUDIES
Revista editada en inglés originalmente por el Seminario Teológico de la Universidad Andrews.
A U L A
Publicación anual coincidiendo con la Convención AEGUAE y tratando la temática propuesta.
Revista editada en inglés originalmente por el Geoscience Research Institute (GRI)
Revista editada en 9 idiomas por la Asociación Internacional para la Defensa de la Libertad Religiosa.
SECCIÓN INFANTIL
* Promueve el estudio de la Biblia en los niños hispanoparlantes de 3 a 12 años.
* Facilita la enseñanza de la asignatura de religión o Biblia en las escuelas.
* Crea un espacio de participación y encuentro intercultural donde los niños pueden colaborar mediante sus dibujos, historias, juegos, fotografías... y donde los educadores aportan sus experiencias.
La leona enjaulada
COLECCIÓN
Textos: Esther Villanueva Ilustración: Montse Adell
Edita: Aula7activa
RELATOS BÍBLICOS
* Dirigidos a los más pequeños (3-6 años).
* Textos e ilustraciones originales.
* Se acompañan de una guía. didáctica de actividades.
* Material de soporte didáctico para docentes, maestros de escuela sabática infantil y padres.
:: El cristiano ante los dilemas éticos del s. XXI
No existe la menor duda de que vivimos en un mundo complicado, donde los dilemas éticos a los que nos vemos expuestos van en aumento. Además, estos son cada vez más complicados de resolver, en el sentido de que los límites entre lo que puede ser correcto o no son cada vez más finos. Los avances científico-tecnológicos de las últimas décadas, así como las aspiraciones del hombre a vivir de una determinada manera, nos han abocado a una realidad sumamente complicada.
Ante la realidad que nos rodea, la pregunta que nos asalta es: ¿cómo afrontar estos dilemas? ¿Cómo actuar de una forma correcta? ¿Qué es éticamente correcto? Estas preguntas no son nuevas, ya que el cristiano teóricamente siempre ha estado inquieto respecto a cómo tiene que actuar. Pero en la actualidad, las respuestas que se han de dar son nuevas, dado que las situaciones que hemos de afrontar en muchos casos no tienen nada que ver con las que nos habíamos enfrentado en el pasado. Aquellos que tenemos una cierta edad, cuando pensamos por ejemplo en nuestra adolescencia o en los primeros años de nuestra juventud nos podemos dar cuenta fácilmente de que el mundo que nos rodea ha cambiado profundamente. En mi caso por ejemplo no existían ni los móviles ni los reproductores de MP3 ni muchos de los aparatos que ahora nos parecen imprescindi-
Josep A. Álvarez
Licenciado en Química, especialidad de Bioquímica (UB)
bles. Recuerdo que el primer ordenador que tuve ocasión de manipular ya tenía alrededor de 16 años. Y como ya sabéis u os podéis imaginar las posibilidades de aquellos no tienen nada que ver con las de los actuales. Internet no era ni tan siquiera una posibilidad imaginada. Ahora en cambio sería difícilmente imaginable vivir sin estos artilugios. Estos ejemplos son una pequeña muestra de cómo ha cambiado nuestro mundo en las últimas décadas. Las posibilidades en todas las áreas se han multiplicado y, con ello, los dilemas éticos.
La Biblia como respuesta a los dilemas éticos del siglo XXI
¿Cómo dar respuesta a esos nuevos dilemas? ¿Es posible dar una respuesta desde la Biblia? La verdad es que desde mi punto de vista eso sí que es posible. Ahora bien, para dar una respuesta es necesario hacer una relectura de la Biblia y que estemos abiertos a lo que esta nos pueda transmitir. En primer lugar habríamos de asumir –tener claro– que la Biblia no aborda de forma directa los nuevos dilemas éticos a los que hemos de dar una respuesta. Y eso es así, porque los últimos libros de la Biblia al ser redactados fueron escritos hace aproximadamente dos mil años y, como es evidente, los conflictos de entonces no tiene nada que ver con los nuestros. Pero, aún así, la Biblia puede proporcionarnos orientación, puesto que las necesidades humanas continúan siendo las mismas.
El primer texto que me gustaría mencionar se encuentra en Juan 14: 6. Pero antes de seguir adelante me gustaría señalar que la Biblia no puede ser utilizada como un manual de casuística, donde encontrar un listado de cosas que podemos hacer y otras no. La Biblia nos invita a la reflexión y a una relación estrecha con Dios para hallar respuesta a nuestras inquietudes. Una respuesta válida que nos permita decidir entre lo que es correcto o no.
« Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí.» (RV60)
Josep A. Álvarez
Este texto me parece fundamental porque plantea de una forma muy clara cuál ha de ser nuestro modelo, nuestra referencia en el momento de resolver los diferentes dilemas éticos y morales que el vivir nos pueda plantear. Jesús dice que Él es el camino, la verdad y la vida. Cuando hablamos de camino nos estamos refiriendo a una ruta. Jesús nos invita a tomarlo de modelo a seguir. Jesús habría de ser nuestra referencia en todo momento y circunstancia. Su forma de actuar nos puede ayudar a abordar las dificultades de la vida y, a tomar decisiones acertadas. Además, Jesús dice que Él es la verdad. Con ello Jesús nos quiere dejar claro que ante cualquier dilema que se nos pueda plantear solo es posible obtener una respuesta satisfactoria si somos capaces de mirarlo a Él. Jesús es la verdad en el sentido de que sus respuestas son las correctas. Además estas no nos defraudan. La única respuesta indiscutible a cualquier dilema ético se encuentra en Jesús. Por último, Jesús dice que Él es la vida y, este aspecto está relacionado con los anteriores. Jesús nos está diciendo que si lo tomamos como referencia encontraremos respuesta a nuestras necesidades e inquietudes y, como consecuencia de ello, hallaremos la vida. Y eso implica que hallaremos la felicidad, porque la vida y la felicidad que Jesús nos da van unidas de la mano. Jesús da respuesta a nuestras inquietudes y esa respuesta da satisfacción a todas nuestras necesidades. Si somos capaces de buscar en Él podremos hallar la felicidad. Es verdad que el texto no nos da una respuesta específica a nuestras inquietudes. No nos dice cómo actuar, únicamente nos sugiere que nos relacionemos con Jesús y que lo busquemos. No es como en un manual que te da respuestas especificas y detalladas de cómo actuar. De hecho, en demasiadas ocasiones, los hombres lo que buscamos son listas de normas, listas de cómo actuar. Eso nos resulta mucho más cómodo, así tenemos una falsa seguridad de cómo actuar. Además, nos resulta mucho más fácil que profundizar y tener que llegar a nuestras propias conclusiones. Pero la respuesta que nos da Jesús es una respuesta que se basa en una relación con Él y eso implica dedicar tiempo, porque de otra manera no es posible mantener una amistad.
La Biblia de todas maneras nos da más indicaciones de cómo actuar, de saber como afrontar los dilemas que se nos puedan plantear en nuestro vivir diario. Jesús ante la pregunta de cuál es el mandamiento más importante dijo como podemos leer en Mateo 22:37-39
« Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente. Este es el primero y grande mandamiento.
Y el segundo es semejante: Amarás a tu prójimo como a ti mismo.»
Yo diría que este es el principio fundamental para una ética cristiana. El texto tiene dos partes diferenciadas. Hay que recordar que dicha formulación no supone una novedad, sino que ya se haya en el Antiguo Testamento.
La primera parte nos habla de que hemos de poner en primer lugar el amor a Dios. Ese amor ha de estar por encima del resto de las cosas. Esa prioridad en nuestra forma de actuar, implica que hemos de dejar en un segundo lugar el yo. En definitiva nuestros propios intereses. Esta primera parte tiene una concreción aún mayor en un pasaje de la primera carta del apóstol Pablo a los corintios:
« Si, pues, coméis o bebéis, o hacéis otra cosa, hacedlo todo para la gloria de Dios » (1 Corintios 10: 31)
Como hemos leído cualquier dilema ético ha de ser evaluado considerando si al actuar de una determinada manera estamos glorificando a Dios. Creo que todo comportamiento tiene que tener como primera premisa poner a Dios en primer lugar. Eso implica intentar dilucidar cuál es su voluntad ante cualquier situación. Hemos de preguntarnos si al actuar de una determinada manera estamos haciendo su voluntad o por el contrario esa forma de actuar entra en contradicción con lo que Él desea de nosotros. Hemos de dejar de lado nuestros propios deseos, cosa que por cierto no resulta fácil. Eso quiere decir que nuestro yo ha de estar supeditado a Dios.
La segunda parte del texto mencionado anteriormente nos invita a amar a nuestro prójimo como a nosotros mismos. Y eso implica poner en el mismo nivel nuestros intereses y los de nuestro prójimo. Implica poner en un mismo nivel el yo y el tú. Amar a nuestro prójimo como a nosotros mismos tiene una concreción clara que pasa por ser sensibles a las necesidades de aquellos que viven a nuestro alrededor. No solo implica ser sensibles a las necesidades de nuestro prójimo, sino que va más allá. Implica que hemos de actuar de tal forma que nuestro prójimo no se vea perjudicado por nuestras acciones, por nuestra forma de actuar. El amor a nuestro prójimo supone una limitación muy clara a nuestra forma de actuar en relación a aquellos que nos rodean. No podemos actuar de cualquier forma.
Algunos, con la intención de limitar sus consecuencias, se preguntan quién es mi prójimo con la intención de restringir las implicaciones que el mandamiento conlleva. Pero, Jesús en la parábola del buen samaritano (Lucas 10: 25-37) no dejó la menor duda en cuanto a quién es mi prójimo. Para Dios no hay diferencias. Para Él todo hombre es digno de consideración y en consecuencia es mi prójimo, inde-
pendientemente de cualquier consideración que pudiésemos plantear. Jesús no solo planteó la necesidad de amar a nuestro prójimo, sino que nos invitó a amar a nuestros enemigos (Mateo 5: 44).
Llegado a este punto, el hombre que siempre busca respuestas fáciles, puede preguntarse: ¿y cómo es posible llevarlo acabo?, ¿qué implica amar a mi prójimo?, ¿qué deberes lleva asociado el amar a mi prójimo? Y en ese sentido, la Biblia no guarda silencio en cuanto a cuál habría de ser nuestro comportamiento ético en relación con nuestro prójimo. Esta de una forma clara y especifica, nos da unas directrices de cómo habríamos de actuar. Yo diría que como mínimo podemos encontrar cuatro referencias de cómo hemos de relacionarnos con nuestro prójimo:
1. Los Diez Mandamientos: estos son una ampliación, al mismo tiempo, que una simplificación de lo que implica actuar de acuerdo con la voluntad de Dios. Como ya sabéis los primeros cuatro mandamientos se refieren a nuestra relación con Dios. En cambio los seis restantes nos hablan de cómo hemos de actuar en relación con nuestro prójimo. Estos nos invitan a honrar a nuestros progenitores, a respetar la vida, el honor y las propiedades de nuestro prójimo.
2. El Sermón de la Montaña: Jesús siendo consciente de las distorsiones a la cuales se había visto sometida la Ley de Dios, en particular los Diez Mandamientos, se vio en la necesidad de recuperar el verdadero significado de estos. A veces el hombre se queda en la letra, pero Jesús nos llama a profundizar y a buscar cuál es el espíritu de la Ley. Por ejemplo, en el sexto mandamiento, Jesús no se conforma con el no matarás. Él afirmará que el solo hecho de desear el mal a mi prójimo, el faltarle al respeto, ya supone una transgresión del mandamiento. Creo que Jesús nos llama a buscar el significado profundo que hay en su Ley.
3. La vida de Jesús: su forma de actuar, de relacionarse con aquellos que lo rodeaban es un ejemplo a seguir. Por lo tanto, Jesucristo es la referencia a considerar en nuestra relación con nuestro prójimo. El amor que sentía por todos aquellos que lo rodeaban es la mejor manifestación de cómo habría de actuar un verdadero cristiano.
4. La vida de los diferentes personajes bíblicos: es indudable que la Biblia nos habla de numerosos personajes. Pero lo más importante es que esta no esconde los defectos y las virtudes de la vida de los diferentes personajes bíblicos. Sus vidas son un ejemplo y un motivo de reflexión para nosotros. Es evidente que hemos de ser prudentes a la hora de sacar conclusiones. Es importante analizar
el contexto y las consecuencias que se derivaron de sus acciones para que estas puedan ser útiles en nuestra época.
Estas cuatro referencias suponen una clara guía de cómo nos hemos de relacionar con nuestro prójimo y, al mismo tiempo, suponen una clara respuesta a cómo hemos de actuar desde una ética cristiana para dar una respuesta satisfactoria a los dilemas éticos que se nos puedan plantear. Jesús formuló ese principio de amar a nuestro prójimo de una forma positiva con las siguientes palabras:
« Así que, todas la cosas que queréis que los hombres hagan con vosotros, así también haced vosotros con ellos.»
(Mateo 7: 12)
Y Pablo hablando a los corintios dirá:
« Ninguno busque su propio bien, sino el del otro. »
(1 Corintios 10: 24)
El principio de amar a nuestro prójimo como a nosotros mismos no es patrimonio exclusivo del cristianismo. No es una excepción, sino que también forma parte de la tradición de las otras grandes religiones del mundo. Aunque formulado de forma diferente. Esa realidad supone que existe la posibilidad de un entendimiento entre los hombres aunque pertenezcan a tradiciones religiosas diferentes. Eso implica que podemos hablar de unos valores que son compartidos por toda la humanidad. De unos valores comunes y, que por lo tanto, pueden ser aceptados por todos. En definitiva, esa realidad permite plantear una ética de mínimos, cuestión que abordaremos posteriormente.
El principio de amor al prójimo desde las diferentes tradiciones religiosas
«Esta es la suma obligación: no hagas nada que te causara dolor si te lo hicieran a ti.» Hinduismo (Mahabarata 5:1517)
El cristiano ante los dilemas éticos del siglo XXI
Josep A. Álvarez
«En la alegría y en el sufrimiento, en el gozo y en el dolor, todas las criaturas nos deben merecer la misma consideración que nosotros mismos.» Jainismo (Mahavir)
«No hagas daño a los demás de formas que tú considerarías dolorosas.» Confucianismo (Analectas de Confucio 15:23)
« La naturaleza solo es buena cuando no hace a otro algo que no sería bueno para sí misma.» Zoroastrismo (Dadistani-Dinik 94:5)
«Lo que a ti te resulte odioso, no se lo hagas al ser humano que es tu compañero. Esta es la ley; el resto no son más que comentarios.» Judaísmo (Talmud Sabbat 31a)
« Así que, todas la cosas que queréis que los hombres hagan con vosotros, así también haced vosotros con ellos.» Cristianismo (Mateo 7: 12)
«Ninguno de vosotros será un creyente hasta que no desee para su hermano aquello que desea para sí mismo.» Islam (Sunna)
«No crees enemistades con nadie, pues Dios está en el interior de todo el mundo.» Sijismo (Gurú Granth Sabih 259)
«El principio es el respeto por toda forma de vida.» Nativos americanos (La gran ley de la paz)
Para finalizar con esta primera parte, me gustaría detenerme en algunos aspectos adicionales que plantea la Biblia y, que considero que son fundamentales para afrontar los dilemas éticos que se nos puedan plantear. Estos textos se encuentran en el libro del Génesis y nos hablan de la acción creadora de Dios.
«Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó.» (Génesis 1: 27)
« Entonces Yahvé Dios formó al hombre del polvo de la tierra, y sopló en su nariz aliento de vida, y fue el hombre un ser viviente.» (Génesis 2: 7)
Estos dos pasajes del libro del Génesis nos hablan de Dios como creador del hombre. Desde mi punto de vista, de la lectura de estos pasajes se pueden extraer como mínimo tres ideas:
1. El hombre es una creación de Dios: esa realidad implica que el hombre no tiene vida propia y que su existencia esta ligada a la acción de Dios. Es evidente que esa realidad armoniza con el mandamiento de amar a Dios por encima de todas las cosas, de actuar en sintonía con su voluntad.
2. El hombre ha sido creado a imagen y semejanza de Dios: eso quiere decir que el hombre tiene unos atributos especiales, que lo diferencian de los otros seres creados. Esa semejanza quiere decir que el hombre tiene la capacidad de crear en cierta medida y tomar decisiones en libertad (libre albedrío). Y eso es así, desde el momento
en que Dios no impone su voluntad al hombre y le permite actuar según sus propias decisiones aunque eso implique ir en muchas ocasiones en contra su propia voluntad.
3. Todos los hombres son iguales: La creación del hombre por parte de Dios hace que todos los hombres sean iguales independientemente de su raza, origen o procedencia. Esa igualdad se ha de traducir en el amor al prójimo como a uno mismo. Eso implica que hemos de ser capaces de respetar a mi prójimo, aunque su forma de actuar choque con mis planteamientos.
La ética laica como alternativa
Hasta aquí nos hemos detenido a reflexionar sobre qué aspectos encontramos en la Palabra de Dios que nos permiten afrontar como cristianos los dilemas éticos que nos plantea nuestra sociedad. Llegados a este punto, sería bueno que fuésemos capaces de reflexionar sobre qué fundamentos utiliza nuestra sociedad para dar respuesta a los dilemas éticos. Primeramente, habríamos de ser conscientes y, pienso que todos lo somos, que vivimos en un sociedad secular y laica. Una sociedad donde Dios ha dejado de ser una referencia válida para una buena parte de sus ciudadanos. Esa realidad contrasta con otras épocas del pasado, donde Dios era incuestionable. La negación de Dios, no implica la negación en cuanto a la necesidad de unos principios éticos que nos permitan la convivencia en una sociedad plural como la nuestra. Ahora bien, la negación de Dios hace necesario la elaboración de una nueva ética. En este caso de una ética sin Dios. Aunque, parezca mentira, esa ética sin Dios no deja de compartir muchos valores con aquellos que sí que creemos en Dios.
Un motivo de reflexión es por qué la gente ha dejado de creer en el Dios de los cristianos sin dejar de intentar dar respuesta a las preguntas fundamentales de la vida. Creo que la renuncia a Dios viene asociada en una buena medida a la falta de capacidad, por parte de los cristianos y de aquellos que se atribuyen su representación, a la hora de dar una respuesta coherente y satisfactoria a los dilemas morales que se han ido planteando a lo largo del tiempo. La falta de coherencia entre los valores predicados y su práctica ha alejado a numerosas personas de Dios.
En consonancia con ese desencanto surge la ética laica, que desde otros presupuestos intenta dar respuesta a los dilemas planteados por nuestra sociedad. La ética laica, aunque parte de premisas diferentes de la cristiana, no deja de tener en común ciertos principios que pueden ser compartidos desde una ética cristiana.
Moral individual versus moral colectiva
Max Weber, analizando la deontología profesional, diferenció entre ética profesional que él denominó ética de la responsabilidad y la ética personal que denominó como ética de la convicción.
Esta diferenciación en cuestiones éticas no únicamente es válida desde una vertiente profesional, sino que es extensible desde mi punto de vista a otros ámbitos de la ética.
La ética de la responsabilidad podríamos asociarla a una ética secular. Podríamos hablar de una ética de mínimos. Con ello nos referimos a una serie de valores éticos que pueden ser aceptados por todos. En una sociedad plural como la nuestra, donde existen diferentes convicciones éticas, llegar a estructurar una serie de valores que puedan ser compartidos por la sociedad en su conjunto es una necesidad.
Por otro lado, la ética de la convicción se basa en las creencias morales o religiosas del individuo. En consecuencia se trata de una ética personal. Es evidente que cada ser humano ha de tener la libertad de poder tener sus propias convicciones, pero al mismo tiempo, dichas convicciones no pueden ser impuestas al conjunto de la sociedad. De la misma manera que deseamos que nuestras convicciones sean respetadas, tenemos la obligación de respetar las convicciones de nuestro prójimo. Ese respeto ha de ser bidireccional.
Además, el respeto, la tolerancia, la aceptación de las diferencias no implica la renuncia a aquello que pensamos que es correcto. No nos obliga a actuar en contra de nuestras propias convicciones. Esa diferenciación es muy importante porque permite que en una sociedad como la nuestra cada uno pueda sentirse cómodo.
La ética de la responsabilidad habríamos de asociarla a unos principios éticos de mínimos que tendrían como fin
facilitar la convivencia entre las personas. Al mismo tiempo que se respeta la individualidad.
Derechos de la persona como ente moral
Nuestra sociedad no es indiferente a las relaciones entre las personas y a los conflictos que se puedan generar entre ellas. De ahí la configuración de una serie de principios que intentan satisfacer esas necesidades. Los derechos de todo hombre se pueden enunciar en tres principios que de alguna manera responden a una ética de mínimos:
1. Principio de autonomía
« Que la única finalidad por el cual el poder puede, con pleno derecho, ser ejercido sobre un miembro de una comunidad civilizada contra su voluntad es evitar que perjudique a los demás […] Nadie puede ser obligado justificadamente a realizar o no realizar determinados actos, porque eso fuera mejor para él o le haría feliz, porque, en opinión de los demás, hacerlo sería más acertado o justo.»1 (John Stuart Mill)
Este principio no deja la menor duda sobre la obligación de respetar la individualidad. No existe ninguna justificación para obligar a nadie a actuar en contra de su voluntad, aunque tengamos la certeza de que se está equivocando.
2. Principio de inviolabilidad
« Actúa de tal modo que nunca trates a la humanidad, sea en tu propia persona o en la persona de cualquier otro, como un mero medio, sino siempre al mismo tiempo como un fin en sí misma.»2 (Kant)
Este principio conocido como imperativo categórico tiene dos implicaciones: la primera es que no existe ninguna justificación para aprovecharse del prójimo para alcanzar un objetivo por muy loable que se pretenda; y, la segunda, es que existe un límite a los objetivos supuestamente colectivos de la sociedad.
3. Principio de dignidad
« Los hombres deben ser tratados según sus decisiones, intenciones o manifestaciones de consentimiento.»3 (Carlos S. Nino)
1 MILL, John Stuart, citado en SINGER, Peter, Una vida ética. Escritos, Madrid: Taurus, 2002, p. 185.
2 K ANT, citado en BOLADERAS CUCURELLA, Margarita: Bioética, Madrid: Síntesis, 1999, p. 76.
3 NINO, Carlos S., citado en BOLADERAS CUCURELLA, Margarita: Bioética, Madrid: Síntesis, 1999, p. 77.
El cristiano ante los dilemas éticos del siglo XXI
Josep A. Álvarez
Este principio viene a establecer que estamos obligados a respetar las opiniones así como las decisiones de nuestro prójimo.
Estos tres principios, aunque en sus enunciados están planteados desde una ética laica, pueden ser compartidos y aceptados desde una perspectiva cristiana. Estos principios tienen por finalidad el respeto del hombre como un ser moral y responsable de sus propias convicciones.
Desde una vertiente biomédica el Informe Belmont declaró:
« Las personas son tratadas de una forma ética no solo respetando sus decisiones y protegiéndolas, sino también haciendo un esfuerzo por asegurar su bienestar.»4 (Informe Belmont)
¿Qué es un dilema?
Llegado a este punto y antes de enunciar cuáles son algunos de los dilemas éticos que hemos de afrontar como ciudadanos del siglo XXI, deberíamos intentar dilucidar a qué nos referimos cuando hablamos de dilemas éticomorales. Para que podamos hablar de un dilema, no es suficiente que existan dos puntos de vista diferentes o dos formas de acción respecto a una cuestión. Además, se han de cumplir dos premisas para que realmente se pueda hablar de la existencia de un dilema moral o ético. Esas premisas serían que exista una indeterminación racional y que cualquiera de las posibles decisiones entrañe algún tipo de sacrificio inevitable.
Entendemos por indeterminación racional cuando respecto a una situación determinada existen dos alternativas igualmente válidas. Eso quiere decir que actuar en un sentido u otro es justificable o injustificable dependiendo, claro está, desde el punto de vista que se mire. Por otro lado, cuando hablamos de sacrificio, nos estamos refiriendo al hecho de que cualquiera de las opciones planteadas lleva asociada algún tipo de daño, desgracia o perjuicio. Podríamos hablar de un “mal” inevitable. De ahí la dificultad a la hora de decidir.
Dilemas éticos en el siglo XXI
Siguiendo a José Rubio Carracedo,5 la ética del siglo XXI habrá de dar respuesta a los siguientes dilemas.
1. Ecoética y justicia ambiental: esta se preocupa de los dilemas que a nivel ecológico ha generado los avances tecnológicos. ¿Cómo compaginar el crecimiento econó-
4 BELMONT Informe, citado en BOLADERAS CUCURELLA, Margarita: Bioética, Madrid: Síntesis, 1999, p. 42. 5 RUBIO CARRACEDO, José: Ética del siglo XXI, Cànoves i Samalús (Barcelona): Proteus, 2009.
mico y la preservación de la naturaleza para las generaciones futuras?
2. Infoética. Ética en los medios de comunicación: esta intenta analizar la necesidad de recibir una información fiable y verdadera.
3. Bioética. La ética ante los retos de la biotecnología: esta se ocupa de todos los dilemas que se relacionan con la vida. Trata de asuntos tan polémicos como el aborto, la eutanasia, la manipulación genética, etcétera.
4. Ética y corrupción política: esta se plantea cómo han de actuar los políticos y, de una forma especial, de la corrupción. Se plantea: ¿cómo evitarla? y ¿qué es legítimo en política?
5. Ética universalista. Derechos humanos y dialogo intercultural: esta intenta la construcción de una ética de mínimos que permita la convivencia en un mundo cada vez más plural.
A estos, como muy bien indican algunos de mis amigos,6 habríamos de añadir un sexto a la luz de la actual crisis económica que sería:
6. Ética económica: esta habría de dar respuesta a cuáles han de ser los límites en los asuntos económicos y cómo se habrían de gestionar los recursos disponibles para garantizar la mejor calidad de vida posible para todos los habitantes del planeta.
Aunque estos son una novedad en relación con el pasado, es evidente que la ética no se puede limitar únicamente a abordar estos dilemas. La ética habrá de continuar dando una respuesta a los dilemas de siempre. Y de forma particular a aquellos que afectan a la convivencia entre las personas.
Críticas a la ética cristiana
El cristianismo y en particular la forma de actuar de los cristianos ha sido y continúa siendo criticada por la falta de coherencia entre el discurso y la praxis. Una cosa es lo que se dice y otra muy distinta es cómo se actúa. Además, consideran que difícilmente se podría hablar de ética cristiana. Ese cuestionamiento de la ética cristiana se fundamenta en dos premisas erróneas, pero que en buena medida se apoya en la forma de actuar de los cristianos o como mínimo en la impresión que causamos entre aquellos que nos rodean. Esas críticas afirman o sustentan que la ética cristiana se fundamenta en dos principios: 1. El principio de obligatoriedad: esa crítica afirma que los cristianos actúan de determinada manera por obliga-
6 En ese sentido, he de destacar el intercambio de impresiones que tuve con el Dr. Ferran Sabaté en la convención de AEGUAE del año 2010.
ción, que su comportamiento no responde a un convencimiento, sino que se funda en el temor a la divinidad. Y por lo tanto, no podemos hablar de ética en sentido estricto. 2. El principio de retribución: según este los cristianos actúan movidos por el deseo de recibir un premio (retribución). Como en el caso anterior la acción de los cristianos no se funda en la convicción. Creo que estas acusaciones realizadas a la ética cristiana no se pueden apoyar en ningún caso en el mensaje del evangelio, sino que se deben a cómo actúan los cristianos. Y no hay la menor duda que una cosa es declarase cristiano y, otra muy distinta es actuar de acuerdo al mensaje de Jesús. En ese sentido, el diálogo entre el joven rico y Jesús7 es un claro ejemplo de esa dificultad de llevar el ideal de Cristo a la práctica. Además, esta nos interpela a reflexionar sobre lo que implica una ética cristiana.
El joven rico se acercó a Jesús y, le preguntó ¿qué he de hacer para heredar la vida eterna? Es importante que nos demos cuenta de que el joven rico pensaba que estaba en sus manos el poder alcanzar la salvación. Ese convencimiento lo había llevado a actuar de una determinada manera durante toda su vida con la única finalidad de obtener la vida eterna. Cuando Jesús le invita a guardar los mandamientos, el joven rico contesta que siempre los ha guardado. Entonces, Jesús lo invita a vender todo aquello que posee y que lo siga. Pero como es conocido por todos, el joven rico se da media vuelta y desaparece. El joven rico practicaba una ética que se fundamentaba en la retribución y en la obligación. El joven rico no actuaba porque estuviese convencido de lo que hacía, sino que su comportamiento era un medio para alcanzar un objetivo. El joven rico no había entendido el significado profundo de la Ley de Dios. Se había limitado a una lectura superficial, se había quedado en la letra. Además, no había descubierto ni comprendido que la finalidad de la Ley de Dios es llevarnos a Él. Ni la Ley ni su cumplimiento nos puede salvar. Jesús quiere abrir los ojos del joven rico para que sea consciente de la necesidad de actuar de forma diferente, pero no como un medio de alcanzar la vida eterna. Jesús quiere provocar un cambio en el joven rico que lo lleve a actuar de una forma ética. Jesús lo coloca ante la realidad de los que tienen necesidad con la esperanza de que se produzca un cambio en su vida. Pero el joven rico rechaza la oferta y decide que no vale la pena. Por otro lado, una lectura superficial nos puede hacer pensar que ser cristiano implica actuar de una determinada manera para que podamos ser salvados. Pero en realidad lo que quiere decir Jesús, es que hemos de hacer nuestra
7 Mateo 19: 16-30
El cristiano ante los dilemas éticos del siglo XXI
la Ley de Dios. Y que esa apropiación se traducirá en una vida ética que en última instancia nos proporcionará la vida eterna. La retribución no es una finalidad en si misma, sino una consecuencia. El cristiano debería actuar por convencimiento, porque piensa que esa forma de actuar es la correcta. Porque actuar de otra manera no tiene sentido. El cristiano en ningún caso habría de actuar por obligación o por el premio que pueda llegar a recibir.
En relación a lo que implica comportarse éticamente, estoy de acuerdo con aquellos que defienden que la ética se ha de reflexionar e implementar en la vida. Es necesario vivir la ética para que esta tenga sentido. La ética no se puede imponer. Comportarse éticamente solo es posible desde el convencimiento de que esa forma de actuar es la correcta. Y no solo la correcta sino que es la mejor opción. Como cristianos que nos declaramos, tenemos el reto de saber dar respuesta a los dilemas éticos que se plantean en nuestra sociedad. Al mismo tiempo que intentamos actuar de una forma ética. No por temor o con el deseo de recibir algo a cambio sino porque creemos que eso es lo correcto. Para finalizar, me gustaría hacerlo con dos citas y un texto bíblico del apóstol Pablo que son una invitación a la reflexión.
« La ética no entiende de datos estadísticos ni de mayorías; de lo contrario, los pecados capitales serían las virtudes capitales.» 8 (José Rubio Carracedo)
« Actúa de tal manera que los efectos de tu acción sean compatibles con la permanencia de la auténtica vida humana sobre la Tierra; o, dicho en negativo: actúa de tal manera que los efectos de tu acción no sean destructivos para las posibilidades futuras de esa vida; o, sencillamente: no dañes las condiciones necesarias para la permanencia indefinida de la humanidad en la Tierra; o, utilizando otra vez una formulación positiva: incluye en tus opciones presentes la integridad futura del ser humano como objetivo paralelo de tu volición.”9 (Hans Jonas)
« Sed imitadores de mí, así como yo de Cristo.» (1 Corintios 11: 1)
Creo que el gran secreto a la hora de tomar de decisiones se encuentra en que seamos capaces de ser imitadores de Cristo, que podamos tener una experiencia vital con Él.
8 RUBIO CARRACEDO, José: Ética del siglo XXI, Cànoves i Samalús (Barcelona): Proteus, 2009, p. 97.
9 JONAS, Hans, citado en BOLADERAS CUCURELLA, Margarita: Bioética, Madrid: Síntesis, 1999, p. 94.
:: Bioética y Biblia
No tengo la menor duda de que la Bioética es uno de los campos donde los dilemas éticos se ponen de manifiesto de una forma más clara. Y esa realidad nos obliga como cristianos a reflexionar y a manifestar nuestra opinión. Poder dar una respuesta a los dilemas que la vida nos pueda plantear es una necesidad que no podemos eludir. Esta respuesta siempre ha de ser reflexionada y al mismo tiempo respetuosa con la pluralidad.
¿Qué es la Bioética?
El término bioética es un neologismo que combina bios=vida y ethos=ética; ¿qué es correcto? ¿Por qué actuar de una determinada manera? Algunas definiciones posibles son las siguientes:
« Disciplina que estudia los problemas éticos que se plantean en la investigación biológica y médica.» (María Moliner, 2000)
« Como el estudio sistemático de la conducta humana en el área de las ciencias de la vida y del cuidado de la salud, en cuanto dicha conducta es examinada a la luz de los valores y de los principios morales.»1 (W. T. Reich, 1978)
Por lo tanto, la Bioética se encarga de todos los dilemas que se relacionan con la vida.
El primero en utilizar el término bioética, fue Rensselaer Van Potter en el año 1971 en su libro Bioethics Bridge to the Future, donde planteaba los dilemas que se suscitaban entre medioambiente y crecimiento poblacional.
De todo lo dicho se infiere que la Bioética es una disciplina que tiene menos de medio siglo de vida. Pero, al mismo tiempo, es una de las áreas que más polémicas ha generado en las últimas décadas, ya que los cambios producidos en todo lo que tiene que ver con la vida han sido vertiginosos.
Aunque la Bioética como tal se desarrolla en la última parte del siglo XX, no quiere decir que sea un debate totalmente nuevo. Ya en la antigüedad se discutían ciertos
aspectos que continúan de actualidad, como es el caso del aborto.
¿Por qué surge?
El origen de la Bioética como disciplina hay que asociarlo a tres realidades que se han ido configurando en la segunda mitad del siglo XX y que han cambiado nuestra forma de relacionamos con todos los aspectos que tienen que ver con la ciencia y en particular con la medicina.
1. Los cambios en la relación sanitaria y en el concepto de salud
¿Qué entendemos por salud? El concepto de lo aceptable ha cambiado de forma significativa después de la década de los setenta del siglo XX. El médico ya no puede tener una actitud paternalista como en el pasado. Él tomaba todas las decisiones. El paciente no era consultado. En la actualidad se ha ido consolidando el principio de autonomía del paciente, con el correspondiente principio de consentimiento informado. El paciente ha de autorizar un tratamiento. Pero esta nueva realidad plantea nuevos interrogantes: ¿cuáles son los límites, si es que existen, en la toma de una decisión cuando la opinión del paciente y el médico no coinciden? Este dilema se acentúa cuando la vida está en peligro.
2. Los grandes avances científicos y técnicos en el campo de las ciencias de la salud
Es indiscutible que el progreso de la medicina ha generado todo un conjunto de dilemas que no existían anteriormente. A modo de ejemplo podríamos mencionar:
• Trasplantes
• Píldora del día después
• Ingeniería genética (manipulación de los genes)
• Inseminación artificial
• Reproducción in vitro
• Diagnóstico prenatal
Josep A. Álvarez
Licenciado en Química, especialidad de Bioquímica (UB)
1 REICH, W. T., citado en GOIKOETETXEA, María Jesús: Introducción a la Bioética Bilbao: Cuadernos de Teología Deusto, nº 20, 1998, p. 9.
Bioética y Biblia
• Operaciones de cambio de sexo
• Reanimación
• Tratamientos del dolor…
Esa nueva realidad nos lleva a plantearnos como muy bien sintetiza María Jesús Goikoetxea el dilema siguiente:
«Todo lo técnicamente posible es éticamente correcto, o lo que es lo mismo todo lo que se puede hacer, se debe hacer.»2
3. La universalización de la asistencia sanitaria en una situación de recursos limitados
El dilema que se plantea es muy importante, porque cómo compaginar las necesidades sanitarias particulares en una sociedad donde los recursos son cada vez más limitados y los tratamientos posibles más caros. ¿Quién ha de decidir sobre si un tratamiento se ha de aplicar o no? ¿Cuáles han de ser los fines a alcanzar? ¿Qué criterios hemos de utilizar para decidir?
Me gustaría finalizar este apartado con una cita de G. K. Kieffer, porque creo que expresa de una forma muy adecuada esta nueva realidad cuando dice:
« De un modo muy real, la “nueva biología” ha hecho volver a éticos y teólogos a la oficina de proyectos para que reconsideren las viejas concepciones de la vida y de la muerte y de lo que significa ser hombre. Estos descubrimientos pronostican cambios dramáticos en nuestro pensamiento ético y tienen graves implicaciones para la política y las tareas legislativas.»3
2 GOIKOETETXEA, María Jesús: Introducción a la Bioética, Bilbao: Cuadernos de Teología Deusto, nº 20, 1998, p.12.
3 K IEFFER, G. K., citado en GOIKOETETXEA, María Jesús: Introducción a la Bioética, Bilbao: Cuadernos de Teología Deusto, nº 20, 1998, p.25.
¿Cómo tomar decisiones? Criterios
Ante la realidad que nos toca vivir, no podemos dejar de preguntarnos cómo hemos de actuar. ¿Qué criterios hemos de considerar en el momento de abordar cualquier dilema que se nos pueda plantear desde la Bioética? Creo que existen como mínimo cuatro criterios que nos pueden ayudar en esa toma de decisiones. Es importante señalar que los tres primeros pueden ser aceptados universalmente, independientemente de las convicciones propias. Mientras que el último es un criterio específicamente cristiano.
1. Utilizar la razón
Como seres racionales cualquier situación requiere un análisis crítico utilizando la lógica. Es necesario evitar el dogmatismo y las ideas preconcebidas. Hemos de ser sensibles a las nuevas realidades que imponen los avances científico-tecnológicos.
2. Aceptar la pluralidad
Hemos de aceptar que en una sociedad libre no todos pensarán de la misma manera. ¿Quién tiene la razón? Hemos de pensar que en una sociedad donde hay autonomía existen diferentes respuestas a un mismo problema. Yo no deseo imponer mi ética, pero tampoco deseo que me la impongan.
A veces olvidamos que la existencia de una determinada legislación no nos obliga a hacer uso de las posibilidades que esta establece. Por ejemplo, en el caso del aborto una ley ampliamente permisiva no hace obligatoria su práctica o, si en el futuro se regula la eutanasia tampoco se nos obligaría a hacer uso de esa posibilidad.
3. Ser críticos
Hemos de ser críticos dado que la Bioética es una materia que va cambiando. Los avances científicos y las nuevas realidades que estos llevan asociados nos obligan a reflexionar sobre los postulados aceptados hasta el momento. Hemos de pensar que en bioética cada caso merece un análisis personalizado, es muy peligroso generalizar.
4. ¿Qué dice la Biblia?
Aquellos que nos consideramos cristianos al analizar cualquier cuestión ética, deseamos que Dios nos dirija con el deseo de hacer lo más correcto. Pero, al mismo tiempo, deseamos dar una respuesta razonada de por qué pensamos y actuamos de una determinada manera. Por ello acudimos a la Biblia como palabra de Dios. Aunque la Biblia no habla
Josep A. Álvarez
de Bioética si que podemos encontrar algunos elementos que nos pueden ayudar, que analizaremos más adelante.
Principios de bioética
El principio fundamental de la bioética sería: Todos los seres humanos merecen absoluta consideración y respeto.
Pero la pregunta que surge es cómo se concretiza este lema en la realidad. ¿Cómo hacemos que el respeto que merece toda persona se convierta en una realidad? En este sentido existen cuatro principios aceptados ampliamente que de alguna manera intentan que el respeto y la consideración que merece todo ser humano sean un hecho. Estos fueron enunciados por primera vez por Bauchamp y Childress en el año 1979 en un libro titulado Principles of biomedical ethics. Siguiendo a María José Goikoetxea estos podrían enunciarse de la forma siguiente:
1. Principio de beneficencia
« La obligación de procurar el bien a aquel de quien me siento responsable respetando sus propios valores y proyecto de vida.»
2. Principio de no-maleficencia
« La obligación de no lesionar la integridad de un ser humano.»
3. Principio de autonomía
« La obligación de cada sujeto a respetar sus propios principios y valores y a desarrollar el proyecto de vida que ha elaborado en función de los mismos.»
4. Principio de justicia
«La obligación de no discriminar a ningún ser humano.»
« La obligación de distribuir equitativamente los recursos sanitarios de modo que nadie sea discriminado.»
Una matización importante es señalar que los principios de beneficencia y autonomía se refieren a un ámbito más personal y los principios de no-maleficencia y justicia a un nivel público.
De hecho, uno de los retos más complicados en Bioética, como decíamos más arriba, es cómo compatibilizar estos diferentes principios, porque en numerosas ocasiones estos principios entrarán en conflicto. Y cuando esto se produzca estaremos ante un dilema ético o moral. Eso exigirá un análisis pormenorizado en cada caso y una toma de posición. Y la decisión tomada no necesariamente será del gusto de todos, y eso como es lógico será motivo de conflicto.
Criterios de una decisión autónoma
De todos los principios planteados, el más cuestionado y debatido, el que genera más debates es el prin -
cipio de autonomía. ¿Cómo compaginar la libertad de elección con los otros principios? ¿Hasta que punto una persona puede tomar decisiones? ¿Dónde está el límite, si es que existe alguno? ¿Cómo podemos decidir si una persona tiene la capacidad de decidir por sí misma? ¿Qué criterios podemos utilizar? No se trata de cuestiones triviales, sino que se trata de una cuestión fundamental en cualquier dilema ético. Pero en el caso de la Bioética dar una respuesta satisfactoria a esta cuestión es vital, se convierte en una prioridad, dado que estamos hablando de la vida y de cómo la entendemos. Y es evidente que la percepción de la vida no es igual para todo el mundo. En esa diferente percepción de la vida hay que buscar las polémicas que acompañan el debate en torno al aborto, la eutanasia, el suicidio asistido, etc. Cuando surge un dilema que afecta a una persona: ¿Quién ha de decidir? ¿Quién ha de tomar la decisión en última instancia, el individuo como ser moral, los profesionales o la sociedad? La respuesta a esta pregunta no solo es importante en relación a aquellas cuestiones que generan fuertes polémicas sino que también afecta a otras decisiones aparentemente no tan conflictivas, como por ejemplo si me someto a un tratamiento médico o no.
Otra cuestión a dilucidar es cómo determinar si una persona tiene la capacidad de decidir. Hay situaciones en las que es más que evidente que la persona no puede decidir, por ejemplo en el caso de una persona que se encuentra en coma o en el caso de que sus capacidades están disminuidas a causa del tratamiento al cual se ha visto sometido. Pero, al mismo tiempo, en otras ocasiones se dan circunstancias en las que ya no está tan claro. Además, más a menudo de lo que podemos imaginar, se dan situaciones en las cuales la familia, los amigos o los facultativos no estén de acuerdo con la decisión tomada por el paciente, aunque sus capacidades no estén disminuidas. De ahí, la importancia de los testamentos vitales porque nos permiten manifestar nuestra voluntad en relación a ser sometidos o no a un tratamiento en determinas circunstancias. Además, tiene la ventaja de que esa manifestación se realiza antes de encontrarse en una situación límite y, por lo tanto, dicha manifestación se hace libre de condicionamientos.
Todos estos conflictos, hacen necesaria la existencia de unos criterios que nos permitan evaluar si una decisión ha sido tomada de forma autónoma. Según Faden y Beauchamp para considerar un acto como verdaderamente autónomo se habrían de cumplir tres criterios:
1. Que sea intencional.
2. Que se realice con suficiente conocimiento o comprensión adecuada de la situación y de las consecuencias que se podrían derivar.
3. Que se produzca con ausencia de control externo en sus diferentes grados (coerción, manipulación y persuasión).
Posteriormente, algunos autores consideraron necesario añadir un cuarto criterio que sería:
4. Capacidad de autocontrol o control interno.
En principio cualquier decisión que se ajuste a estos cuatro criterios habría de ser considerada como autónoma y responsable. Lo que implica que a priori se habría de respetar, a menos que se considere que esta entra en conflicto con otros principios.
¿Qué dice la Biblia?
Como decíamos, todas las cuestiones planteadas no son ajenas a los cristianos, puesto que formamos parte de la sociedad. Y más tarde o más pronto algunas de las cuestiones planteadas nos pueden afectar. De hecho, tengo el convencimiento de que más tarde o más temprano algunos de los dilemas que se plantean en Bioética nos afectarán de forma más o menos directa. Por ello es importante reflexionar sobre lo que dice la Biblia al respecto. Lo primero que nos habría de quedar claro, y pienso que todos lo tenemos claro, es que la Biblia no aborda de forma directa las cuestiones y dilemas que plantea la Bioética. Pero a pesar de ello, la Biblia sí que nos da unos parámetros bastante claros en cuanto a cuál ha de ser nuestro comportamiento. La Biblia plantea una serie de principios que son aplicables a la cuestión que nos ocupa.
Hemos de ser prudentes de todas maneras y leer en su contexto aquellos pasajes que consideramos válidos a la hora de tratar toda cuestión de Bioética. Hemos de evitar la tentación de ser dogmáticos y realizar afirmaciones taxativas con un único pasaje, a menos que sea más que evidente el paralelismo.
En ese sentido, el análisis de las vidas de los diferentes personajes bíblicos puede ser de gran utilidad. Ellos nos pueden mostrar cuales son las verdaderas pautas de un comportamiento ético.
En el horizonte bíblico existen algunos principios que se ponen de manifiesto a lo largo de todas las Escrituras y que nos pueden ayudar en la toma de decisiones.
Bioética y Biblia
Principio fundamental de una bioética cristiana
Creo que el texto fundamental a la hora de tener que abordar cualquier cuestión relacionada con la Bioética desde una perspectiva cristiana sería el siguiente:
« Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente. Este es el primero y grande mandamiento.
Y el segundo es semejante: Amarás a tu prójimo como a ti mismo.» (Mateo 22: 37-39)
Además del mencionado anteriormente sería interesante tener en consideración los siguientes textos y pasajes de la Biblia:
«[...] Porque el que ama al prójimo, ha cumplido la ley. [...] El amor no hace mal al prójimo; así que el cumplimiento de la ley es el amor.» (Romanos 13: 8-10)
Los Diez Mandamientos (Éxodo 20)
Sermón de la montaña (Mateo 5-7)
«Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó.» (Génesis 1: 27)
« Entonces Yahvé Dios formó al hombre del polvo de la tierra, y sopló en su nariz aliento de vida, y fue el hombre un ser viviente.» (Génesis 2: 7)
Algunos dilemas en torno a la Bioética
Los temas que abarca la bioética o que la afectan parecen no tener límite. Con el paso del tiempo surgen nuevos dilemas que nos hacen replantear aquellos que creíamos tener claros. La Bioética es una disciplina que irá multiplicando los dilemas planteados al mismo tiempo que la ciencia progresa. Ello nos obliga a ser receptivos a las necesidades que nos rodean.
Algunos de los dilemas que aborda la Bioética son:
• Crecimiento animal
¿Podemos continuar aumentado el consumo de carne?
¿Son justificables los mecanismos de producción utilizados en la actualidad? ¿Habríamos de establecer unas condiciones mínimas para garantizar que los animales no sufran?
• Problemas ambientales
¿Cómo evitar la pérdida de biodiversidad? ¿Cómo mantener el crecimiento sin destruir la biosfera?
• Investigación y ensayos clínicos
¿Qué criterios se habrían de implementar para compatibilizar la investigación con el respeto de las personas?
¿Qué riesgos son aceptables? ¿Cuándo es justificable la utilización de animales?
Josep A. Álvarez
• Inseminación artificial
¿Es legítimo servirse de dicha opción? ¿Qué límites se han de establecer?
• Reproducción in Vitro
¿Hay que establecer límites a dicha práctica? ¿Qué hemos de hacer con los óvulos fecundados y no implantados? ¿Tienen derechos los donantes sobre los “hijos” nacidos?
• Selección de sexo
¿Nos hemos de valer de esta posibilidad? ¿En qué circunstancias sería legítimo? ¿Podemos realizar otro tipo de selecciones?
• Madres de alquiler
¿Es una posibilidad aceptable? Pensemos en que hay muchas mujeres en la India que se convierten en madres de alquiler por necesidad.
• Métodos anticonceptivos
¿Se ha de regular el acceso a estos?
• Píldora del día después (RU486)
¿Ha de estar disponible en las farmacias sin ningún tipo de restricción?
• Diagnóstico prenatal
¿Se han de realizar considerando la información que nos proporciona teniendo presente que puede condicionar nuestra decisión respecto a continuar con el embarazo o no?
• Aborto
¿Es correcto abortar en toda circunstancia? ¿Hay situaciones que lo justifiquen? ¿Hasta cuándo se ha de poder abortar?
• Transgénicos
¿Hemos de continuar con la manipulación genética de plantas y animales con la finalidad de obtener características deseables? ¿Hemos de limitar el uso de estos?
• Clonación
¿Se ha de permitir la clonación de cualquier especie? ¿Hemos de prohibir la clonación humana?
• Células madre
¿Hemos de permitir la investigación en esta área teniendo presente los beneficios potenciales a largo plazo? ¿Qué límites se habrían de establecer?
• Trasplantes
¿Cuándo acaba la vida? ¿Cuándo podemos declarar que una persona está muerta? ¿Hemos de obtener en todo momento el consentimiento del donante o de los familiares cuando la vida de otra persona está en juego? ¿Quién ha de tener la prioridad a la hora de acceder a un trasplante? ¿Podemos ser donantes en vida? En caso afirmativo, ¿de qué células, tejidos y órganos?
• Operaciones de cambio de sexo
¿Es razonable utilizar los fondos públicos en dicha práctica?
• Suicidio asistido
¿Es justificable facilitar los medios para que alguien pueda acabar con su vida en determinadas circunstancias?
• Eutanasia
¿Es correcto acelerar la muerte de una persona que lo ha solicitado? En caso afirmativo, ¿en qué circunstancias sería justificable?
Esta lista no pretende ser exhaustiva ni con los temas ni con las preguntas planteadas. Al mismo tiempo, hay que señalar que las posibles respuestas se encuentran condicionadas por la forma de ver las cosas a nivel individual. Lo que para algunos puede resultar justificable para otros es totalmente injustificable. Todas las respuestas son posibles desde una vertiente racional aunque no compartamos la argumentación. De ahí que nos encontremos ante múltiples dilemas de difícil solución. Porque es imposible llegar al consenso en la mayoría de los temas planteados.
Además e independientemente de los dilemas éticos que plantean los avances científicos-tecnológicos, la Bioética también tiene que dar respuesta a otras cuestiones no menos importantes como son: ¿cómo gestionar los recursos disponibles teniendo presente que estos cada vez son más limitados? Y relacionada con la anterior: ¿quién se ha de beneficiar en primer lugar de esos recursos?
Por último, me gustaría señalar que los dilemas planteados son de difícil solución y por ello hemos de ser prudentes y respetuosos en todo momento con las diferentes opciones, siempre y cuando estas no supongan un límite a mi libertad de elección. En definitiva a nuestra individualidad.
:: Los límites de la vida y la eutanasia
¿Qué es vivir? ¿Qué hemos de entender por vida?
¿Cuándo comienza y acaba esta? Estas son algunas de las preguntas que nos podemos llegar a plantear cuando hablamos de la vida. Es curioso que sea en lo que podemos denominar como los límites de la vida donde más polémicas se han generado y continúan generándose en nuestra sociedad. En ese sentido, el aborto y la eutanasia son un claro ejemplo de lo que decíamos. El aborto se plantea en esos primeros estadios de la vida y la eutanasia se plantea como una opción en esa última etapa de la vida que nos conduce a la muerte. Como no podría ser de otra manera, la vida es un don maravilloso y, como consecuencia de ello, cualquier acción que implique el poner fin a esta irá acompañada de una fuerte polémica. El aborto y la eutanasia nos confrontan con el deseo de poner fin a la vida. Y ese deseo nos obliga a reflexionar sobre la justificación o no de dichas prácticas.
Dilemas éticos en torno al final de la vida
Los dilemas éticos que hemos de afrontar al final de la vida son diversos. Pero todos ellos se relacionan con nuestra forma de percibir la muerte, como muy acertadamente ha dicho María José Goikotxea:
« El problema más frecuente a mi juicio es la falta de respeto a las decisiones, los valores y las opciones de los seres humanos sobre como quieren vivir el final de su existencia y el último acto de la misma, su muerte.»1
Nuestra sociedad vive de espaldas a la muerte, intenta vivir como si esta se pudiese evitar, como si esta no fuese una realidad que nos tocará vivir más tarde o temprano. Y por eso, cuando esta llega se convierte en un grave problema. La muerte juntamente con el sufrimiento se ha convertido en uno de los grandes tabúes de nuestra sociedad. Por otro lado, relacionado con todo lo que decíamos, la eutanasia es uno de los temas más debatidos cuando hablamos de ese final de la vida. Cuando hablamos de la
1 GOIKOETETXEA, María Jesús: Introducción a la Bioética, Bilbao: Cuadernos de Teología Deusto, nº 20, 1998, p. 50.
Josep A. Álvarez
eutanasia, habríamos de tener claro y asumir que difícilmente se conseguirá un consenso dado que los puntos de partida son muy diversos. Pero antes de abordar el tema, es muy importante señalar que este tan solo es uno de los dilemas éticos que se plantean en torno a la muerte. Según la revista de la Asociación Norteamericana de Medicina2 al final de la vida se plantean cuatro dilemas:
1. La utilización de cuidados paliativos
Estos pueden precipitar o adelantar la muerte del paciente.
2. Decisión de no iniciar o retirar un tratamiento ¿Cuándo iniciar un tratamiento o retirarlo? ¿Dónde está el límite? ¿Quién ha de decidir? Y relacionado con lo anterior, el tema del ensañamiento terapéutico.
3. Suicidio asistido
Este se plantea en el caso de enfermedad irreversible o terminal, dolores intensos e intolerables y siempre que el paciente sea competente.
4. Eutanasia
Es la inducción de la muerte mediante la administración de un fármaco por un médico.
Antes de abordar el tema de la eutanasia, me gustaría hacer mías tres citas que de alguna manera plantean cuáles son algunos de los dilemas que generan nuestra forma de abordar y percibir la muerte en una sociedad donde los avances científico-tecnológicos han hecho posible una realidad muy diferente de la que existía en épocas pasadas.
« A menudo se hace demasiado para retardar la muerte y demasiado poco para mitigar el sufrimiento que la acompaña.»3 (Comitè de Bioètica de Catalunya)
« La muerte se podrá posponer y evitar, pero nunca conquistar.»4 (Informe Hastings Center sobre Los fines de la medicina)
2 Decisions Near The End of Life, JAMA 1992; 267 (16), pp. 2229-2233.
3 COMITÈ DE BIOÈTICA DE CATALUNYA: Recomanacions als professionals sanitaris per a l’atenció als malalts al final de la vida, Barcelona: Generalitat de Catalunya, 2010, p. 6.
4 HASTINGS CENTER: Los fines de la medicina. El establecimiento de unas prioridades nuevas, Barcelona: Cuadernos de la Fundació Victor Grífols i Lucas, nº 11, 2004, p. 70.
Licenciado en Química, especialidad de Bioquímica (UB)
Josep A. Álvarez
«[...] cuando antaño no existían los medios capaces de retrasar la muerte. Ésta llegaba sin apelaciones [...]. ¿No será en lo contrario, en la manipulación científica y técnica, donde reside el pecado? »5
¿Qué es la eutanasia?
Antes de poder abordar con profundidad y poder dar una respuesta es necesario aclarar qué entendemos por eutanasia. Dos definiciones posibles son las siguientes:
« Acción u omisión que, para evitar sufrimientos a los pacientes desahuciados, acelera su muerte con su consentimiento o sin él. Muerte sin sufrimiento.» (Diccionario de la Real Academia Española)
«Mort natural, tranquil·la, sense molèsties i sense agonia. Mort sense sofriment provocada a una persona, especialment a aquella que té una malaltia en fase terminal, a qui es troba en estat d’inconsciència irrecuperable, etc. Eutanàsia passiva: Mort que s’esdevé quan, per tal d’evitar sofriments inútils, no s’apliquen o es deixen d’aplicar els mitjans per a perllongar la vida d’una persona en la fase terminal d’una malaltia.» (Diccionari de la Llengua Catalana de l’Institut d’Estudis Catalans)
Usos del término eutanasia
El término eutanasia se utiliza para referirse a situaciones muy diversas. Una posible clasificación sería la siguiente:
1. Circunstancias de la muerte
• Eutanasia pasiva: cuando la muerte se produce como consecuencia de no iniciar o retirar un tratamiento.
• Eutanasia activa: cuando la muerte es provocada por la administración de algún fármaco.
2. Quien toma la decisión
• Eutanasia voluntaria: cuando la persona de forma libre ha tomado la decisión.
• Eutanasia no voluntaria: cuando la decisión ha sido tomada por otros.
• Eutanasia involuntaria: cuando la muerte se produce sin haber consultado al afectado pero como consecuencia de una práctica médica aceptada.
Aunque el término eutanasia se utiliza para referirse a situaciones muy diversas, algunos defienden que este tan solo se habría de utilizar para referirse a la denominada eutanasia activa. En ese sentido Azucena Cruceiro dirá:
« El término eutanasia debe reservarse exclusivamente para designar aquellos actos que tienen por objeto terminar deliberadamente con la vida de un paciente
5 SOLÈ, Eulàlia: A vueltas con la eutanasia, La Vanguardia 9/03/2007.
con enfermedad terminal o irreversible, que padece sufrimientos que él vive como intolerables, y a petición expresa, voluntaria y reiterada de éste.» 6
Vida, muerte y sufrimiento
Cuando hablamos de eutanasia no habríamos de olvidar que estamos hablando al mismo tiempo de vida, muerte y sufrimiento. Y la forma de percibir estas tres realidades, condicionarán nuestra percepción de la eutanasia.
De ahí la importancia de saber valorar la realidad de forma objetiva. Por ello quiero hacerme eco de tres citas que de alguna manera expresan de una forma excelente cuales son algunas de las realidades e inquietudes que nos afectan como seres humanos.
« Allí donde hay vida hay también, y de manera inevitable, sufrimiento [...]; así como no hay en la tierra luz sin sombra, tampoco hay vida sin sufrimiento.»7 (Francesc Torralba)
« El mundo moderno quiere ser un mundo perfecto, sin errores, sin dolor, sin muerte.» 8 (Joan-Carles Mèlich)
« El tiempo humano es breve. No tenemos todo el tiempo a nuestro alcance. [...]. Siempre morimos demasiado pronto.» 9 (Joan-Carles Mèlich)
¿Qué dice la Biblia?
La Biblia no habla de la eutanasia como era de esperar. No existe ningún pasaje que se refiera a ella. Pero, independientemente de esa realidad, la Biblia si que habla de otras cuestiones que están íntimamente relacionadas con la eutanasia como son la vida, el sufrimiento y la muerte. Por ello, creo que al hablar de la eutanasia habríamos de tener en cuenta los pasajes siguientes:
«Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó.» (Génesis 1: 27)
« Mejor es la buena fama que el buen ungüento; y mejor el día de la muerte que el día del nacimiento.» (Eclesiastés 7: 1)
«Yahvé lo sustentará sobre el lecho del dolor; mullirás toda su cama en su enfermedad.» (Salmos 41: 4)
« Enjugará Dios toda lágrima de los ojos de ellos; y ya no habrá muerte, ni habrá más llanto, ni clamor, ni dolor; porque las primeras cosas pasaron.» (Apocalipsis 21: 4)
« No matarás.» (Éxodo 20: 13)
6 COUCEIRO, Azucena: La sedación de los enfermos en el contexto de los cuidados paliativos, Barcelona: Cuadernos de la Fundació Víctor Grífols i Lucas, nº 9, Barcelona 2003, p. 46.
7 TORRALBA, Francesc: El sofriment un nou tabú, Barcelona: Claret, 1995, pp. 22-23.
8 MÈLICH, Joan-Carles: Filosofia de la finitud, Barcelona: Herder, 2002, p. 104.
9 MÈLICH, Joan-Carles: Filosofia de la finitud, Barcelona: Herder, 2002, p. 36.
«[...] Porque el que ama al prójimo, ha cumplido la ley. [...] El amor no hace mal al prójimo; así que el cumplimiento de la ley es el amor.» (Romanos 13: 8-10)
« Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente. Este es el primero y grande mandamiento. Y el segundo es semejante: Amarás a tu prójimo como a ti mismo.» (Mateo 22: 37-39)
Condiciones para la práctica de la eutanasia
Aquellos que defienden la legalización de la eutanasia, consideran que esta es una opción únicamente cuando se cumplen cuatro criterios. Y en ese sentido, en los países que la han legalizado se han asumido esas cuatro premisas.
1. Voluntad libre del paciente para que se le aplique: La decisión solo puede ser tomada por el enfermo. Esta ha de ser meditada y no fruto de una decisión circunstancial. La única excepción posible sería en el caso de un enfermo terminal que hubiese perdido la capacidad de tomar decisiones razonadas por sí mismo y que además este no pudiese recuperarlas. En dicha situación, los únicos que podrían tomar dicha decisión serían los familiares.
2. Enfermedad irreversible: La persona que solicita la eutanasia ha de padecer una enfermedad para la cual no exista ninguna posibilidad de curación.
3. Situación insoportable y dolorosa debido a la enfermedad: El enfermo ha de padecer un sufrimiento tal que justifique la solicitud.
4. Consentimiento por parte del médico: La decisión sobre la eutanasia está reservada al médico. Este habrá de consultar como mínimo con otro compañero para ratificar el diagnóstico. En el caso de que se practique la eutanasia este habrá de redactar un informe.
Conclusiones
Llegado a este punto y a modo de reflexión final querría hacerlo con diferentes citas que nos inviten a afianzar nuestra confianza en nuestro Salvador como única esperanza ante la inevitabilidad de la muerte.
« Gastemos lo que gastemos en combatir el envejecimiento y la muerte, la batalla está perdida.»10
« La persona mortalmente enferma no tiene necesidad de aferrarse con temor a esta vida como lo único que le queda. Puede, por el contrario, confiarse con gran libertad, entrega y consuelo a una última realidad. Sabe bien que la lucha por la salud tiene sentido mientras sea posible sanar, pero que la lucha contra la muerte a cual-
10 C ALLAHAN, Daniel: El bien individual y el bien común en bioética, Barcelona: Cuadernos de la Fundació Víctor Grífols i Lucas, nº 17, 2009, p. 21.
Los límites de la vida y la eutanasia
quier precio es absurda: una ayuda que se convierte en martirio.»11 (Hans Kung)
«En una era post-cristiana, en la que esta vida lo es todo para el ser humano, cualquier opción que pueda prolongar la vida y preservar la salud puede alcanzar valores muy elevados. Cuando el cielo deja de ser la meta de la vida humana, esta vida y la salud en este mundo cobran mayor importancia. Asimismo la idea de salvación pierde interés y credibilidad frente a una finitud que no puede ser trascendida. A menudo el resultado es una lucha frenética por la salud y por posponer la muerte a cualquier precio.»12 (Tristram Engelhardt)
« Los que lloráis, venid a Dios, porque él llora.
Los que sufrís, venid a él, porque sana.
Los que tembláis, venid a él, porque sonríe.
Los que pasáis, venid a él, porque permanece.»13 (Victor Hugo)
« La primera obligación ética es procurar a todos los seres humanos una buena vida. Y la segunda, conseguir que tengan una buena muerte.» (Diego Gracia)
«Tan pronto como el hombre entra en la vida, es ya bastante viejo para morir.» (Jacobo Böhme)
A modo de conclusión final, creo que en todo momento al abordar el tema de la eutanasia habríamos de tener presente dos premisas:
1. El respecto de las decisiones del individuo como ser moral.
2. Es necesario hacer todo aquello que sea posible para que nadie desee poner fin a su vida.
La primera supone una llamada al respeto de las decisiones individuales, aunque no estemos de acuerdo. Y la segunda, y no menos importante, es que hemos de procurar hacer todo aquello que esté en nuestras manos para que nadie desee poner fin a su vida. Todo indica que si una persona se siente valorada y acompañada, y si además dispone del tratamiento adecuado para no sufrir, esa persona no deseará poner fin a su vida. Pero aún así, habrá personas que desearán que su vida acabe cuanto antes mejor. Para finalizar, me gustaría hacerlo con una cita de Hans Küng que supone todo un llamamiento a la reflexión.
« Si Dios ha confiado la vida entera a la responsabilidad del ser humano, entonces esa responsabilidad ha de ejercerla también sobre la fase final de su vida.»14
11 KÜNG, Hans / JENS, Walter: Morir con dignidad, Madrid: Trotta, 2004, p. 28.
12 ENGELHARDT Jr., Tristram: Salud, medicina y libertad: Una evaluación crítica, Barcelona: Cuadernos de la Fundació Víctor Grífols i Lucas, nº 1, 1999, p. 17.
13 V íctor Hugo, citado. en STÉVENY, Georges: El enigma del sufrimiento, Barcelona: Aula7activa-AEGUAE, 2004, p 7.
14 KÜNG, Hans / JENS, Walter: Morir con dignidad, Madrid: Trotta, 2004, p. 54.
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Josep A. Álvarez
:: La ética en las organizaciones y el concepto de libertad1
A la luz de los temas tratados acerca de la ética en las organizaciones y las empresas y tomando como pretexto el concepto de libertad como no-dominación acuñado por Philip Pettit en su célebre Republicanismo, este breve artículo discurre mostrando el proyecto walzeriano de una sociedad libre de dominación, en la cual hombres y mujeres no se sientan subyugados bajo ningún poder y en la que se favorezca la igualdad y la libertad desde una concepción pluralista y compleja de nuestra propia realidad social y organizacional. Para ello veremos cómo se articulan en esta teoría algunos conceptos básicos como los bienes sociales, la justicia distributiva, la igualdad compleja..., elementos todos ellos que favorecerán la libertad, específicamente entendida como no-dominación.
Introducción1
No es fácil abordar en un breve artículo un tema tan complejo y extenso como el que aquí nos ocupa. No pretendo hacer una exposición detallada de cada uno de los múltiples aspectos que al concepto de libertad como nodominación le atañen, sino más bien, intentaré mostrar a grandes líneas, los principales rasgos sobre los que discurre esta idea. Para ello, partiré de dos autores contemporáneos habitualmente en el candelero de las discusiones sobre filosofía política. Comenzaré mi exposición en orden cronológicamente inverso. Concretamente con el enunciamiento de lo que entiende Pettit 2 por libertad como no-dominación, para desde allí tratar de ver los precedentes y el desarrollo que este concepto ha tenido en el pensamiento de
Michael Walzer 3 , pensador sobre quién este artículo versa principalmente y habitualmente encasillado en las filas del comunitarismo, aunque para hacer justicia y escapando de los rígidos encorsetamientos tradicionales, habríamos de caracterizarle como un comunitarista liberal o liberal comunitarista, por definirlo de algún modo.
En cualquier caso y como bien señala la profesora Cortina en su libro Alianza y Contrato «los republicanos liberales y los comunitarios modernos acaban aproximándose enormemente», 4 en clara alusión a autores como a los que he hecho referencia. Es esta intuición sobre tal similitud y acercamiento entre ambos escritores lo que me ha llevado, desde hace algún tiempo, a tener en mente un trabajo en el que se puedan ver tales conexiones.
Sin más preámbulos, comenzaré por exponer la forma en la que Pettit5 entiende el ideal de libertad como nodominación.
1 L a primera versión de este artículo fue expuesta en el XII Congreso de la Asociación Española de Ética y Filosofía Política celebrado en la Universidad Jaime I de Castellón en la primavera del 2003. Como consecuencia apareció publicada una primera versión del presente artículo bajo el título «Libertad como no-dominación en Michael Walzer», en el volumen Entre la Ética y la Política. Éticas de la sociedad civil, editado por Domingo García Marzá y Elsa González en la colección digital de humanidades de la Universidad Jaime I. Posteriormente aparecerían publicadas versiones del mismo en la revista Veritas, Chile y en la revista Enfoques, Argentina.
2 Philip Pettit es uno de los pensadores políticos más nombrados y escuchados en los últimos tiempos. Conocido por su conexión con el republicanismo, emigró de las islas británicas a Canberra (Australia) dónde ejerció como profesor de teoría social y política en la Research School of Social Sciences en la Australian Nacional University. Desde hace dos años ejerce como profesor en Princeton Universtiy en Estados Unidos. Entre sus obras cabe destacar The Common Mind (1993), Republicanism (1997) y A Theory of Freedom (2001).
3 Michael Walzer es una de las figuras más relevantes a nivel nacional e internacional en los asuntos concernientes a la filosofía política. De origen judío se licenció en ciencias políticas en la Universidad de Brandeis. Tras ello se doctoró en la Universidad de Harvard de la que más tarde sería profesor. También ha sido profesor de la Universidad de Princeton y desde 1980 desarrolla una importante labor investigadora en el Institute for Advanced Studies. Entre sus obras más importantes cabe destacar Just and Unjust Wars (1977), Spheres of Justice (1983), On toleration (1997), etcétera.
4 Adela Cortina: Alianza y Contrato. Trotta, Madrid, 2001, pp. 80-81.
5 Pettit, Philip: Republicanismo. Barcelona, Paidós, 1997, pp. 35-113.
Josué Gil Soldevilla Licenciado y doctorando en Filosofía (UV)
Gil Soldevilla
Pettit y el ideal de libertad como no-dominación
Partiendo de la celebre distinción expuesta por Benjamin Constant 6 entre la libertad de los antiguos y la libertad de los modernos y sobre todo de su refrendo y asimilación por parte de Isaiah Berlin 7 en los conceptos de libertad positiva y libertad negativa, Pettit se pregunta por la posibilidad de un tercer ideal de libertad, a caballo entre la dicotomía habitualmente presentada entre libertad negativa y positiva. Pettit nos muestra como los principales conceptos barajados por ambas tradiciones, véase, ausencia de interferencia y capacidad de autodominio, no son completamente antagónicos y es posible formular un tercer ideal de libertad en el que confluyan características de ambos modelos.8 Este ideal es el de la libertad como no-dominación en el que se toma de la libertad negativa el acento en la ausencia y de la positiva el acento en la dominación. Ya no se hablaría más de una ausencia de interferencia como pretendían los liberales sino de una ausencia de servidumbre, o como Pettit prefiere: no-dominación. Este es el ideal de una sociedad republicana expuesto por Pettit y que coincide de pleno, como veremos, por el expuesto por Walzer, a saber: Crear una sociedad libre de dominación.
Analicemos un poco más detenidamente las expectativas que colma este ideal y que no colmaban los anteriores modelos de libertad citados.
Por una parte es posible que haya dominación y no haya interferencia, con lo que la simple ausencia de interferencia no colmaría nuestras aspiraciones. El ejemplo del amo y el esclavo 9 es paradigmático para ver la necesidad de poner el acento en la dominación y no en la mera interferencia. Imaginemos un amo benévolo que jamás interfiriera en las acciones de sus siervos. En este caso habría ausencia de interferencia pero el amo tendría la capacidad de interferir arbitrariamente en la vida de sus siervos cuando le plazca. En este caso habría dominación sin interferencia, en tanto en cuanto dicho amo tiene la capacidad de interferir arbitrariamente.
Por otra parte, también es posible que haya interferencia sin que hablemos de dominación. Supongamos, como de hecho ocurre en muchos casos, que nosotros mismos damos nuestro consentimiento a que un tercero, ya sea una persona o una institución, interfiera en nuestra actividad con la condición de promover nuestros intereses y respetar en todo momento nuestras posiciones. Además, en el caso
6 C onstant, Benjamin: Political Writtings. Edición de B. Fontana, Cambridge, Cambridge University Press, 1988.
7 Berlin, Isaiah: Two concepts of Liberty. Oxford, Oxford University Press, 1958.
8 Pettit, Philip: «Republicanismo y redistribución». Debats, 77, pp. 87-90.
9 Ibíd., p. 92.
de que esto último no ocurriera así se vería fuertemente gravado como para persistir en su interferencia. En este caso, esa persona o institución interferiría en nuestra actividad pero no de forma arbitraria sino con nuestro consentimiento, más o menos explicito, para ejercer tales injerencias. A todas luces, este sería un caso en el que habría interferencia pero en ningún momento podríamos hablar de dominación y, por tanto, podríamos seguir definiendo como ideal la no-dominación en aras de la libertad. En este mismo sentido, podríamos poner el ejemplo de las múltiples injerencias que la naturaleza puede infringir a nuestras vidas y en las que no nos sentimos privados de libertad, al menos en un sentido, pues no suponemos intencionalidad ni arbitrariedad en ellas.
Dicho esto, vemos como puede haber dominación sin interferencia, pues depende de la capacidad de interferencia arbitraria y no de la interferencia que se ejerza facticamente. Y vemos como puede haber interferencia sin dominación, pues la interferencia no es solo interferencia arbitraria sino que puede ser algo mucho más limitado, no anulando nuestra libertad por completo.
El ideal por el que el republicanismo de Pettit apuesta, es el de la libertad entendida como no-dominación y difiere del ideal de libertad como no-interferencia en que para que se considere cumplido no solo no tiene que haber interferencia arbitraria –hemos visto que este tipo de interferencia era su objeto–, sino que tiene que eliminarse la posibilidad de que exista esa capacidad. Esto sería dar un paso más allá de lo enunciado y apostar por este ideal de libertad como un ideal de libertad no solo personal sino también político y social.10 (En el caso de las organizaciones se trataría de poner cortafuegos, delimitar capacidades.) La pregunta que nos aparece entonces es si este ideal de libertad como no-dominación es necesario y suficiente para garantizar la libertad en el plano político y social.
Respecto a su necesidad parece claro que lo es, pues si una persona está dominada en ciertas actividades o está sometida a las arbitrariedades de otros, diremos que esa persona no es libre. Respecto a su suficiencia, podemos decir que si una persona no está dominada en ciertas actividades, esto es que no hay interferencias arbitrarias que le impidan actuar conforme a su voluntad, entonces por muchas interferencias y obstáculos no intencionados que haya, habremos de afirmar que continúa siendo libre, al menos en un sentido amplio. (Lo mismo para las organizaciones y eso no quiere decir que porque alguien ostente un
10 Ibíd., pp. 99-102.
Josué
“poder” en una organización el resto no sea libre, si bien habrá que delimitar muy bien qué clase y de cuánto poder hablamos.) Es sobre este sentido amplio de libertad como no-dominación, en el que el ideal se convierte en un ideal político y social, sobre el que Walzer tiene mucho que decir al respecto y que, como veremos, tiene múltiples rasgos de los enunciados hasta ahora por la visión republicana representada en Pettit.
Walzer y la sociedad libre de dominación
En su obra capital, Esferas de Justicia, Walzer declara desde el mismo prefacio que «el objetivo del igualitarismo político es una sociedad libre de dominación». 11 Pero el ideal igualitario al que Walzer hace referencia no supone una eliminación de las diferencias, como podría pensarse. No trata de afirmar una igualdad simple en la que todos tengan las mismas cosas y en la misma cantidad, no habría razón según Walzer para desear algo así, además de no tener ningún viso de factibilidad.12 El problema radica más bien en que los medios de dominación son controlados solo por algunos y esto es lo que hay que eliminar, la capacidad de algunos para controlar los medios de dominación. Sin embargo, los medios de dominación se constituyen de manera diferente y diversa en las distintas sociedades atendiendo a los bienes sociales que se dan en cada sociedad. La riqueza heredada, la educación, el capital, el nacimiento, el cargo... todos ellos han servido como medios de dominación en algún momento. La clave estará por tanto en ser capaces de comprender su significado y controlarlos. Todo el esfuerzo de Walzer está encaminado a lograr una sociedad en la que ningún bien social sirva o pueda llegar a servir como medio de dominación, pues es a través de la dominación de estos bienes por la que se ejerce la dominación y la opresión sobre otros. (No pretendo decir que en nuestras organizaciones se dé esto intencionadamente pero si que, a veces, algunos miembros de la misma pueden sentirse así, tanto en uno como otro sentido, ya sea por su formación, familia, salud, riqueza…)
El objetivo del igualitarismo político defendido por Walzer coincide, como se ve, con la versión republicana de Pettit pues se trata sobre todo de salvaguardar no ya la igualdad, tomada como igualdad simple, sino de fomentar un tipo de igualdad basada y congruente con la libertad, pero una libertad que hunda sus raíces en el concepto visto anteriormente de libertad como no-dominación. De hecho, es la amenaza de que unos dominen a otros la que hace surgir
11 Walzer, Michael: Spheres of Justice. A Defense of Pluralism and Equality. New York, Basic Books, 1983, p. xiii.
12 Ibíd., p. 14.
La ética en las organizaciones y el concepto de libertad
las políticas igualitarias como salvaguarda de la libertad y la igualdad.13 El acento en la dominación y su preocupación por ella son lo que impulsan este tipo de políticas, generalmente a través de pensadores izquierdistas. Walzer en este caso si bien no es una excepción, pues él mismo se define como tal,14 si que tiene sus peculiaridades que le hacen moverse entre dos aguas constantemente y que favorecen un complicado encasillamiento de su obra.15
Pero, ¿cómo hacer esto?, ¿cómo llegar a tan elevada meta? Walzer no nos muestra una única solución para ello, tampoco pretende aportar soluciones definitivas basadas en algún tipo de ideal filosófico universal sino que parte de sociedades concretas, del aquí y ahora, atendiendo a las particularidades y significados comunes compartidos dentro de cada sociedad.16 No tiene anhelos de universalidad, solo de orientar la acción en las sociedades a las que se refiere y que fundamentalmente son las occidentales y más concretamente la estadounidense y la europea, si bien es cierto que el modelo propuesto es aplicable con sus diferencias y especificidades a otras sociedades. ( A este respecto podemos ver como en la iglesia hay diferentes nacionalidades con diferentes concepciones; en este sentido quizás se debiera hablar de un universalismo minimalista, en la medida en que se refiere a los principios solamente. Dicho sea de paso, en parte ya se funciona así.)
En lo que debemos centrarnos primeramente, según Walzer, es en el análisis y comprensión de nuestros significados compartidos de lo que son los bienes sociales y lo que representa cada uno de ellos en nuestras sociedades. Por tanto, no debemos salir de la caverna e inventar ideales filosóficos que tengan validez universal, en clara alusión a Platón y Rawls.17 Lo que debemos hacer es internarnos en lo que compartimos e interpretar su significado. No debemos alejarnos de la realidad para postular este ideal práctico de la libertad como no-dominación. El mundo social en el que nos encontramos ya está hecho y de lo que se trata es de interpretarlo.18 De hecho, un supuesto básico y una apreciación primigenia de Walzer, es el anhelo que las gentes tienen en no ser dominados por otros y poder disfrutar de su libertad.19 Cree que todos coinciden en prohibir el
13 Ibíd., p. xiii-xiv.
14 Walzer, Michael: «Pluralism and Social Democracy». Dissent, Winter 1998.
15 A tal efecto recomiendo la lectura de la introducción que hace Rafael del Águila a la versión española citada en la bibliografía de Thick and Thin: Moral Argument at Home and Abroad.
16 Walzer, Michael: Spheres of Justice. A Defense of Pluralism and Equality. New York, Basic Books, 1983, p. 7.
17 Ibíd., p. xiv. Walzer, Michael: Interpretation and Social Criticism. Harvard University Press, Cambridge, 1987, p.5-20.
18 Ibíd., p. 23.
19 Walzer, Michael: Spheres of Justice. A Defense of Pluralism and Equality. New York, Basic Books, 1983, p. xv.
uso de las cosas (bienes sociales) en pro de la dominación y de ahí su interpretación igualitaria en clave de igualdad compleja que veremos.
Sin embargo, este supuesto o apreciación está basada no en una concepción universalista de los individuos sino en una concepción pluralista de los bienes. Para Walzer este anhelo es una apreciación que hace atendiendo a las diferentes sociedades analizadas y en las que dicha apreciación se repite. Igualmente ocurre en su análisis de los derechos humanos, a los que define no en virtud de ninguna cualidad universal sino en virtud de que esas concepciones compartidas se repiten a lo largo de “casi” la totalidad de las sociedades. 20 Los derechos son, en realidad, el fruto de una serie de conquistas históricas, con sus correspondientes luchas particulares dentro de cada ámbito y sociedad, y que resulta compartimos ampliamente. Pero siempre hemos de pensar que son concreciones históricas de nuestras comprensiones compartidas de los bienes sociales y que del mismo modo que hoy significan una cosa, en un futuro pueden significar otra y tener más o menos relevancia en la vida y el transcurrir de las sociedades, como ya ha ocurrido en el pasado. Por tanto, no son principios universales en virtud de alguna cualidad natural lo que hallamos, sino más bien el fruto de la historia y lo que compartimos a través de ella. El método es inductivo, partimos siempre, según Walzer, de experiencias concretas, locales y particulares. Otra cosa es la coincidencia que se produce al comparar tales experiencias y que, a veces, confundimos hablando de universalidad. (Esto valdría para todas las categorías sociales en general, para las organizaciones en particular y, en buena medida, para las nuestras pues aunque tienen origen universal y anterior se van construyendo históricamente, 1888…) Pero volviendo al concepto de dominación, y habiendo explicado el método seguido por Walzer a la hora de formular sus teorías, 21 se nos plantea el problema de cómo erradicarla de nuestras sociedades. Para ello hemos de atender a los bienes sociales que se dan en las mismas y más concretamente a la forma en que son distribuidos. Una sociedad solo será justa, dice Walzer, si los bienes sociales son distribuidos por razones distintas e internas a cada bien social en cuestión. 22 Es por ello que la comprensión y la interpretación de los bienes sociales se antoja un requisito indispensable para poder proseguir con nuestra
20 Walzer, Michael: Thick and Thin: Moral Argument at Home and Abroad. Notre Dame Press, 1994
21 Una versión más extensa de este punto puede consultarse el los dos primeros capítulos de Interpretation and social Criticism mencionado en la bibliografía.
22 Walzer, Michael: Spheres of Justice. A Defense of Pluralism and Equality. New York, Basic Books, 1983, p. xv y p. 17-22.
indagación acerca de la libertad como no-dominación y que lleva asociada inevitablemente la búsqueda de la justicia y la igualdad, como queda puesto de manifiesto. La justicia, así entendida, no será una ciencia integradora en la que un solo principio de justicia se extienda a todos los bienes sociales, sino más bien será el arte de la diferenciación en la que un modelo de igualdad, la igualdad compleja, 23 será el resultado de ese arte, como veremos en breve.
A la base de todo ello, está la concepción pluralista que tiene Walzer de los mismos principios de justicia. No hay un único criterio distributivo24 desde algún principio universal, como muchos han buscado. Incluso si solamente hubiera un único modelo de pluralismo, 25 en el se daría una amplia gama de distribuciones (nuestra concepción estaría más en esta última versión, aplicándolo a nuestras organizaciones). Por tanto los bienes sociales han de ser distribuidos por razones diversas derivadas de la comprensión particular, histórica y cultural que tengamos de los mismos. 26 Veamos sumariamente, y a modo de resumen de todo lo expuesto anteriormente, cómo Walzer desarrolla su teoría de los bienes para poder explicar y limitar el pluralismo de las posibilidades distributivas.
Hemos visto como los bienes son bienes sociales, construidos y desarrollados a través de los tiempos en las diferentes sociedades, de ahí el particularismo al que Walzer hace referencia y que no exista un conjunto universal para todas las sociedades, pues si lo existiera sería tan abstracto que tendría una utilidad mínima. Los individuos, por su parte, tienen sus identidades particulares en relación a cómo conciben, crean, poseen y emplean esos bienes sociales.
Por último, hemos visto, que en cuanto a su distribución, los bienes sociales han de ser distribuidos autónomamente por razones diversas y atendiendo a los significados sociales que estos tengan. Cada bien social tiene una esfera distributiva propia. Si bien es cierto que se trata únicamente de una autonomía relativa, esta actúa como un principio crítico que nos permite hacer crítica social e identificar situaciones de injusticia en las que unas esferas y el predominio que ellas ejercen sobre otras imposibilita una sociedad justa y libre de dominación. No es que existan normas
23 Ibíd., p. xv.
24 Ibíd., p. 7-10.
25 Walzer parece no estar de acuerdo con la posibilidad de un único modelo de pluralismo, de hecho son conocidas algunas diferencias en cuanto a la fundamentación de su modelo “free standing” con otros como el propuesto por William Galston de raíces aristotélicas.
26 Walzer, Michael: Spheres of Justice. A Defense of Pluralism and Equality. New York, Basic Books, 1983, p. xv.
Josué Gil Soldevilla
únicas pero estas son reconocibles abruptamente en cada sociedad, sirviendo para detectar las violaciones que de ellas se producen.
Como dijimos, la justicia distributiva produce como efecto la igualdad compleja, instrumento primordial en la teoría walzeriana para calibrar y librar a las sociedades de dominación y tiranía. Veamos pues como un régimen en el que esté presente la igualdad compleja posibilita el ideal de libertad como no-dominación creando así sociedades y organizaciones más justas, libres, pluralistas e igualitarias.
Para ello habremos de indagar en el papel que el predominio y el monopolio27 juegan al respecto. Habitualmente, las sociedades se configuran en torno a algunos bienes dominantes que determinan el valor del resto de esferas de distribución. Cuando estos bienes son monopolizados por algún grupo de gente (los poderosos), son convertidos en muchos otros bienes en virtud simplemente del bien monopolizado y no en virtud de las normas distributivas que generarían la posesión de esos otros bienes. Es decir, el «monopolio de esos bienes representa un medio para poseer y controlar otros bienes sociales a fin de explotar su predominio». 28 Pero el acento, según Walzer no recae en el monopolio sino en el predominio que determinados bienes ejercen sobre otros. Si bien es cierto que cuando los bienes escasean el mismo monopolio los convierte en dominantes. Piénsese, por ejemplo, en el agua en el desierto.
Por otra parte, he de decir que a pesar de que ningún bien social domine íntegramente el resto de bienes, si que podemos ver tendencias claras, como la que marcan en nuestros días el capital y el conocimiento técnico, y que nos pueden ayudar a prevenir la tiranía. Pues cuando un bien domina el resto de bienes se produce una situación tiránica en la que el predomino llega a convertirse en opresión, pues acarrea la dominación de los individuos. ( También puede pensarse dentro de nuestras organizaciones, si bien muchas veces esto no se reconoce por entender que no debiera suceder. Pensemos en algún bien dominante en alguna época o lugar: la piedad, el cargo, el saber teología, el ser pastor, el tener dinero, el pertenecer a determinada familia…)
El esfuerzo de Walzer se centra, de este modo, en la reducción del predominio y no tanto en la eliminación del monopolio, ya que según la teoría de los bienes expuesta anteriormente, los bienes han de ser distribuidos por razones internas y diversas a cada esfera, lo que equivale a afirmar que el predominio es injusto y que han de abrirse vías para las distribuciones autónomas de los bienes sociales,
27 Ibíd., p. 10-13
28 Ibíd., p. 11.
La ética en las organizaciones y el concepto de libertad
aunque solo sean relativamente autónomas. Walzer propone un principio distributivo abierto, definidor de su teoría de la igualdad compleja y que previene las injusticias que el predominio genera. Este principio es el siguiente: «Ningún bien social X ha de ser distribuido entre hombres y mujeres que posean algún otro bien Y simplemente porque poseen Y sin tomar en cuenta el significado de X». 29 De este modo, lo que Walzer reivindica es la mayor autonomía de las esferas distributivas, estrechando así el margen de convertibilidad de unos bienes en otros y que, muchas veces, provoca situaciones tiránicas y de explotación. Y es que Walzer no está solo a la hora de definir estas injerencias como actos tiránicos pues ya Pascal y Marx lo afirmaban tiempo atrás. Baste como ejemplo uno de los pensamientos de Pascal en el que decía que «la tiranía es el deseo de obtener por algún medio aquello que solo puede ser obtenido por otros medios. A cualidades diversas corresponden obligaciones diversas...»30 (Pensemos por ejemplo en los procesos de selección de personal y que suelen ser estudiados en la ética de las organizaciones como un caso en el que suelen darse dilemas morales. Fulanito consigue un puesto por ser quien es y no por sus cualidades para obtener dicho puesto…)
Conclusión
El régimen de igualdad compleja, es pues, lo opuesto a la tiranía. En él, la dominación es imposible pues nadie puede dominar en todas las esferas distributivas y los bienes son obtenidos atendiendo cada uno a sus significados sociales. Sin duda, este régimen no generará una igualdad simple, tampoco era su pretensión, pero si que potenciará una mayor igualdad, justicia y libertad en la que nadie se sienta dominado y en la que nadie tenga la capacidad de dominar a otros por el simple hecho de haber medrado en una esfera, ya que difícilmente una misma persona podrá triunfar en todas las esferas atendiendo a los criterios oportunos que rigen en cada una de ellas.
Vemos pues, como la propuesta de Walzer refrenda el ideal de libertad como no-dominación y como a través de la igualdad compleja este ideal puede ser conservado y potenciado, preservando a los hombres de toda dominación y de los actos tiránicos a los que de otro modo podrían estar sometidos. Al igual que Pettit, ambos hablan del ideal de libertad como no-dominación como un ideal político y social pero ¿quién es el garante de tan magna tarea? Para ello, Walzer propone, en consonancia con Pettit, el dar un
29 Walzer, Michael: Spheres of Justice. A Defense of Pluralism and Equality. New York, Basic Books, 1983, p. 20.
30 Pascal: Pensamientos. Buenos Aires, Aguilar, 1973, p. 120-121.
papel relevante a la esfera política31 (en nuestro caso y en las organizaciones serían los representantes elegidos, los consejos respectivos, las asambleas pertinentes…). Una esfera distinta del resto pues siendo una más, a su vez es también la que marca y delimita la convertibilidad y el ámbito del resto de esferas.
Ambos apuestan por la defensa de unos valores democráticos fuertes en los que la sociedad civil esté densamente tejida, con múltiples asociaciones participativas y capaces de crítica. Al mismo tiempo, ambos son favorables a las interferencias del estado en favor de la libertad como no-dominación, en tanto en cuanto este ponga límites a cualquier práctica opresiva y reduzca la tiranía social que determinados grupos ejercen sobre otros.32 Eso sí, su interferencia es tan solo en apoyo contra la opresión y no debe extralimitarse en su poder, pues podría acabar siendo la misma esfera política una esfera tiránica (peligro, por desgracia, muy frecuente). En ningún caso se trata de interferencias arbitrarias sino solo interferencias a favor de la libertad como no-dominación.
Podríamos hablar y extendernos en analizar otros bienes sociales y otras esferas problemáticas en tanto que sus fronteras están, muchas veces, difuminadas o diluidas debido a su extenso campo de actuación. El mercado, el dinero, la educación, el cargo... todas ellas tienen sus tendencias a predominar sobre el resto. Sin embargo, baste para este artículo el haber señalado las tendencias y soluciones que a través de una teoría como la de la justicia distributiva y la igualdad compleja de Walzer promueven el ideal de libertad como no-dominación, objetivo primordial de este artículo.
Bibliografía
Libros
Berlin, Isaiah: Two concepts of Liberty. Oxford, Oxford University Press, 1958.
Constant, Benjamin: Political Writings. Edición de B. Fontana, Cambridge, Cambridge University Press, 1988.
Cortina Orts, Adela: Alianza y contrato. Madrid, Trotta, 2001. Pascal: Pensamientos. Buenos Aires, Aguilar, 1973.
A theory of Freedom. From the Psychology to the Politics of Agency. Cambridge, Polity Press, 2001.
Spheres of Justice. Basic Books, New York, 1983 (trad. castellana de Heriberto Rubio: Esferas de Justicia. Una defensa del Pluralismo y la Igualdad. México, FCE, 1993).
Walzer, Michael: Interpretation and Social Criticism. Harvard University Press, Cambridge, 1987 (trad. castellana de Horacio Pons: Interpretación y Crítica social. Buenos Aires, Ediciones Nueva Visión, 1993).
The Company of Critics. Basic Books, New York, 1988 (trad. castellana de Horacio Pons: En compañía de los críticos. Buenos Aires, Ediciones Nueva Visión, 1993).
Thick and Thin: Moral Argument at Home and Abroad. Notre Dame Press, 1994 (trad. castellana de Rafael del Águila: Moralidad en el ámbito local e internacional. Madrid, Alianza, 1996).
Toward a civil society. Oxford, Berghahn Books, 1995. Walzer, Michael y David Miller Pluralism, Justice, and Equality. Oxford University Press, 1995 (trad. castellana de Horacio Pons: Pluralismo, Justicia e Igualdad. Buenos Aires, FCE, 1995).
Artículos
Pettit, Philip: «Republicanism and Redistribution», Political Theory: Tradition, Diversity and Ideology, Cambridge, Cambridge University Press, 1997 (traducción de Josué Gil y Daniela Gallegos, Debats 77, 2002).
Walzer, Michael: «Pluralism and Social Democracy», Dissent, Winter 1998 (traducción de Josué Gil Soldevilla, Debats 77, 2002).
31 Walzer, Michael: Spheres of Justice. A Defense of Pluralism and Equality. New York, Basic Books, 1983, p. xii.
32 Walzer, Michael: «Pluralism and Social Democracy», Dissent, Winter 1998.
Josué Gil Soldevilla
:: Congreso de AMiCUS: París,
22-25 de septiembre de 2011
Durante los últimos meses han crecido las especulaciones acerca de cuándo será el fin del mundo. Hemos podido escuchar teorías para todos los gustos y con distinta fundamentación ideológica: calentamiento global, desastres naturales, meteoritos, alienígenas, profecías mayas. Pero…, ¿qué dice la Biblia acerca de ello?
Con el objetivo de reflexionar más en profundidad acerca de las revelaciones bíblicas sobre nuestros días, se celebró del 22 al 25 de septiembre en París el quinto congreso internacional de AMICUS. Este tipo de eventos, siempre son una buena oportunidad para conocer gente de otros países que comparten nuestra misma fe. Estar con jóvenes que, como nosotros, anhelan la segunda venida de nuestro Señor es un refrigerio para nuestra
alma y nos proporciona nuevas energías para continuar nuestro camino en un mundo cada vez más secular.
La temática del congreso estuvo centrada en las profecías bíblicas de los últimos tiempos e introdujo una reflexión sobre cómo debemos vivir para estar preparados en los momentos finales de la historia del mundo.
La predicación del Evangelio
En Mateo 24: 14, el Señor nos indica con claridad meridiana una de las señales más importantes que precederán a su segunda venida: «Y será predicado este evangelio del reino en todo el mundo, para testimonio a todas las naciones; y entonces vendrá el fin.»
Todos podemos entender el concepto de que esto debe suceder, pero ¿cuál es el poder que permitirá que la verdad alcance a todo el mundo a fin
de que Cristo pueda venir? Analizando las Santas Escrituras nos damos cuenta de que el derramamiento del Espíritu de Dios fue el percusor de la labor evangelística de los primeros cristianos.1 De la misma manera, el profeta Joel predice otro gran derramamiento del Espíritu Santo antes de la segunda venida de Jesús, el cual nos dará el poder necesario para terminar la obra de Dios en la tierra y nos otorgará el privilegio de poder servir a Dios en estos momentos determinantes de la historia de la humanidad. 2
La presencia del Espíritu Santo en nuestros corazones nos acerca a la presencia de Dios y un derramamiento del mismo de forma especial nos conferirá una gran variedad de talentos y capacidades para la gloria de Dios. Este acontecimiento facilitará una comunicación más efectiva y una demostración incuestionable del poder de Dios. No obstante, el regalo más importante y fundamental que el Espíritu nos otorga a través de Cristo es el milagro del amor, 3 que nos permite alcanzar una armonía inefable con el carácter de nuestro Salvador. Dios es amor4 y la presencia del Espíritu en nuestras vidas trae consigo sus frutos, tal y como nos relata Gálatas:
«Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza.» (Gálatas 5:
1 Hechos 2
2 Joel 2
3 Romanos 5: 5
4 1 Juan 4: 8
Rogelio Fernández de la Calle Licenciado en Derecho, Máster en Mercados Financieros y LL.M. en Derecho Europeo
22-23). Pero un derramamiento más intenso del Espíritu antes de la segunda venida de Jesús originará mucho más amor en nuestros corazones, con el resto de buenos resultados que surtirá de ello. Esta presencia extraordinaria del amor de Dios en todos aquellos que aceptan el mensaje de Elías5 y el mensaje de los tres ángeles6 otorgará el poder necesario para la predicación del evangelio a través de la unificación del pueblo de Dios. La gente podrá observar algo especial en los verdaderos cristianos ya que reflejarán como un espejo que han estado con Jesús y, de esta manera, atraerán a muchos otros a la Fuente del amor. Este mismo amor es lo que hace de la salvación de los demás y, por tanto, de la predicación del evangelio la prioridad número uno, sin importar barreras u obstáculos, alcanzando incluso a aquellos que pueden parecer inalcanzables.
Elías y el mensaje del tercer ángel
Pero, ¿qué es lo que Dios requiere a su pueblo antes de que Jesús vuelva otra vez? Al final del Antiguo Testamento, Malaquías profetiza: « He aquí, yo os envío el profeta Elías, antes que venga el día de Yahveh, grande y terrible. El hará volver el corazón de los padres hacia los hijos, y el corazón de los hijos hacia los padres, no sea que yo venga y hiera la tierra con maldición.»7
Antes de que Dios nos halle responsables por la manera en la que nos relacionamos los unos con los otros, Él nos da la oportunidad para reconciliarnos. Restaurar los corazones de los unos con los otros conlleva una renovación de su amor. Esta renovación sucederá « antes que venga el día
5 Malaquías 4: 5-6
6 Apocalipsis 14: 6-12
7 Malaquías 4: 5-6
de Yahveh, grande y terrible », que es la segunda venida de Jesús.
Cerca del final del Nuevo Testamento, el mensaje del tercer ángel de Apocalipsis también está dirigido a la gente que viva justo antes de que Jesús vuelva por segunda vez. Este mensaje es una llamada para reforzar «la paciencia de los santos, los que guardan los mandamientos de Dios y la fe de Jesús.»8 Los mandamientos de Dios están basados en un amor desinteresado y generoso9 en armonía con el carácter de Dios.10
Tanto el mensaje de Elías como el mensaje del tercer ángel instan al amor como la clave en la preparación para la segunda venida de Jesús. Crecer en el amor, el cual Dios nos da gratuitamente a través de su Espíritu,11 es crecer en santidad.12 La unidad en el amor del pueblo de Dios es el mayor testigo que Dios ha enviado en nuestros días y prueba del amor de Dios reflejado en su pueblo.
Somos la generación de Juan el Bautista
El Espíritu de Profecía señala que en la época precisamente antes de la segunda venida de Cristo en las nubes de los cielos, debe hacerse una obra como la de Juan el Bautista. Dios necesita a hombres que preparen a un pueblo que se mantenga firme en el gran día del Señor. A fin de dar un mensaje como el que dio Juan, debemos tener una experiencia espiritual como la suya. La misma obra debe efectuarse en nosotros. Debemos contemplar a Dios y, al contemplarlo, perderemos de vista el yo. Como dijo el propio Juan el Bautista: «Es necesario que el crezca, para que yo mengüe».13
8 Apocalipsis 14: 12
9 Mateo 22: 37-40
10 1 Juan 3: 16
11 Romanos 5: 5
12 1 Tesalonicenses 3: 12-13
13 Juan 13: 30
La clave está en mantener una comunión constante con Dios, de manera que su poder se perfeccione en nosotros y logremos asemejarnos más a Él. Este es un milagro que la mera presencia de Dios realizará en nuestras vidas. Para conseguir esto, la receta es clara: pensamiento y acción, oración y trabajo. Ambas cosas deber de ir unidas, sino nos arriesgamos a sufrir el más estrepitoso de los fracasos. Nadie que no ore puede estar a salvo del enemigo ni un solo día, y el que no hace nada más que orar, pronto dejará de hacerlo.
¡Abre tus ojos y despierta!
Vivimos en un momento extraordinariamente interesante. Cada día leemos los periódicos y nos damos cuenta de lo rápido que pasan se suceden las noticias en nuestros días. Catástrofes naturales, guerras, crisis en los mercados, líderes y gobernantes que un día están y al otro ya no; nos estamos acostumbrando a la velocidad de los eventos y casi nos parece raro el día que no sucede algo especial. Los gobernantes y los estadistas, los hombres que ocupan puestos de confianza y autoridad, los hombres y mujeres pensadores de todas las clases, tienen la atención fija en los acontecimientos que se producen en derredor nuestro. Observan las relaciones que existen entre las naciones. Observan la intensidad que se apodera de todo elemento terrenal, y reconocen que algo grande y decisivo está por acontecer, que el mundo se encuentra en víspera de una crisis espectacular.14 Estamos en la antesala de grandes cambios que van a producirse en el mundo y los movimientos finales serán rápidos. El fin llegará más rápido de lo que la gente espera,15 y es nuestro deber y privilegio el estar preparados para ese gran día.
14 E llen G. White, Maranatha, pág. 69.
15 E llen G. White, El conflicto de los siglos, pág. 631.
Rogelio Fernández de la Calle
:: PASIÓN en tiempos de modorra1
Me niego a pensar que vivir se limita a sobrevivir, a poder camuflarse estudiando la licenciatura menos aburrida o trabajando más o menos dignamente, tener una pareja aparentemente estable con la que tener una cierta comunicación física y mental, y tener varios amigos, familia, sentirse amado y, como consecuencia, ser seguidor de todos ellos en twitter. No quiero imaginar una vida en la que, dados estos ingredientes, se ponga en funcionamiento un “yo” autómata que se mantenga en pie hasta que el reloj biológico dicte sentencia, la respiración sea asistida y el corazón decida pararse. Anhelo algo más.1
Sobresale en mi Biblia roja que fuimos hechos a imagen y semejanza de Dios. Un Dios infinito y eterno, pero a la vez creativo, artista, que gozaba de lo que Él mismo iba creando (Génesis 1: 26); y parte de esa imagen y semejanza soy yo mismo. En este libro, más adelante, también destaca que fuimos creados con propósito (Jeremías 1: 5-8) y que, a pesar de las imperfecciones de cada uno, Dios está con nosotros y nos da una misión.
Claro, leo estos dos fragmentos bíblicos y después me miro en mi espejo cuadrado y digo… ¡Oye, pues no estoy tan mal! Y súbitamente aflora en mí
1 Nota al lector: el titulo de este artículo es una mera adaptación al título de la Convención de AEGUAE Una copia, un plagio, un calco. Pero es que me gustó lo de «Amor en tiempos de tregua», y no lo he podido resistir. Lamento mi falta de originalidad.
una sonrisa y una admiración enorme por el Creador, mi pasión por vivir y seguir con mi vida cristiana aumenta. Cuanto conviene, a veces, recordar nuestros orígenes y saber el porqué estoy aquí...
Amodorrados
Dicen que una de las características del joven postmoderno (para los de la logse, actual) es que para él no existe una verdad absoluta, todo es verdad y nada es verdad al mismo tiempo. No tiene sentido plantearse un objetivo de vida, en su lugar nos planteamos kits de supervivencia para el instante, que van variando constantemente. Con ello, la pasión, como modus vivendi, desvanece y en su lugar crecen micropasiones sucesivas, básicamente centradas en el hedonismo, en actividades lúdicas que pueden estar muy bien pero que no nos construyen ni nos constituyen.
En la actualidad, la información nos satura, cualquiera –hasta yo– puede escribir sobre lo que quiera y publicarlo en Internet. La confusión sale ganando. Hoy en día es casi imposible ser ordenado mentalmente, tener los ideales claros y que nada ni nadie los haga tambalear, porque hay tanto escrito y divulgado que o no leemos o tenemos una empanada mental. Conclusión: es más que complicado saber qué es lo que queremos.
Vivir sin pasión es demasiado frecuente hoy en día. Insatisfacción
familiar, laboral, política, social y, obviamente, espiritual. Nos quejamos constantemente por todo, nos comparamos con otros y nos llenamos de amargura, porque siempre hay uno mejor. Sin embargo somos incapaces de proponer soluciones, remangarnos hasta el codo y trabajar a fondo, apasionadamente, por aquello que nos define. Eso supone una inversión de tiempo excesiva y sin resultados evidentes, es algo que nuestra escasa paciencia no puede soportar.
Fijémonos por un instante en las iglesias. Un patrón característico es que la mayoría de miembros están a remolque de las pocas personas de la comunidad con pasión por lo que creen. Desafortunadamente, demasiadas veces se trata de una oscura e incomprensible pasión por el poder, ya sea en una iglesia, una comunidad de vecinos o una caja de zapatos vieja. Pero eso ya es otro tema.
Vivir sin pasión es como comer sin hambre, pasan los días y no sabes si quieres más o quieres menos.
Uno de los problemas es que nos empeñamos en vivir esperando finales de etapas. Estudiamos la carrera anhelando recoger el título. Vemos un partido de futbol (o ping-pong) y en vez de gozar del juego focalizamos nuestras emociones a ganar o perder. Mientras tanto pueden pasar cosas extraordinarias, pero nos han hecho resultadistas. ¡Se tiene que ganar! Si se pierde todo lo bueno cae en saco roto.
Isaac Llopis Fusté Doctor en Física (UB)
¡No te conformes!
El recientemente desaparecido Steve Jobs, cofundador de Apple, subrayó en su famoso discurso en Stanford: « Debes encontrar aquello que amas, y que es tan válido para el trabajo como para el amor. Si no lo has encontrado aún sigue buscando, no te conformes. [...] Me pregunto: si hoy fuera el último día de mi vida, ¿querría hacer lo que estoy a punto de hacer? Y cada vez que la respuesta ha sido NO varios días seguidos, sé que necesito cambiar algo.»
Apreciado amigo que lees, no te conformes, piensa en grande, vive aquello que encuentras verdadero, que amas, que te apasiona, y que a la vez te edifica, te hace mejor como persona y te pone en disposición para ayudar a los demás.
Si tienes claro aquello que amas, genial, entusiásmate con ello. Si no lo tienes claro, busca, pregunta, investiga, escudriña. Si solamente sospechas que “eso” merece la pena, dedícale tu tiempo, fórmate, sigue investigando, compara, no tomes decisiones sin cri-
terio, pero trata que tu criterio decida sabiamente. Si crees en Dios, ora por ello, que Él te ilumine y te ayude a tomar decisiones. Pon esa pasión en sus manos, verás como su fruto se multiplica.
Todo lo que esté en tu mano hacer, hazlo con todo empeño. (Eclesiastés 9: 10).
Me gusta el testimonio de Pep Guardiola, actual entrenador del F. C. Barcelona de futbol, cuando, tras ganar muchos títulos, solamente se atribuyó el mérito de tener una gran pasión por su oficio, porque esa pasión le ayuda a vivir, y enfatizó que esa pasión la puede tener cada uno en su profesión –y también puede extrapolarse a la pareja, vida social, política, espiritual...–. Palabras como estas provocaron que al día siguiente muchos individuos anónimos, como yo, miráramos la vida de forma más optimista.
Te apasiona aquello a lo que dedicas tiempo cuando no lo tienes.
Y es que tener un propósito hará de tu existir una bendición. Si eres cristiano, pídele a Dios más entusias-
mo, reclama tener más pasión por Él. Antes de orar por tus asuntos, ruega por creer más en Él, por vivir una vida cristiana real, práctica, no basada en dogmas ni tradiciones sino en valores, en realidades de cada día, en un estudio apasionado de la Biblia y en una oración sincera y no convencional.
Pide, y Dios te atenderá; busca, y encontrarás; llama, y será el mismo Dios quien te abra la puerta. (Mateo 7: 7).
Lucha contra la tibieza
Seguir una vida cristiana sin pasión es perder el tiempo. Bueno, falta un matiz: seguir una vida cristiana sin buscar pasión en ella es perder el tiempo. ¿Te falta pasión al hablar del Dios creador del “todo”? Búscala. Dios nos quiere espiritualmente fervientes (Romanos 12: 11), no amodorrados, ni apáticos, ni superficiales.
Si realmente crees en Dios, su mensaje no puede dejarte indiferente, su muerte (por ti) en la cruz no puede no emocionarte, su resurrección y promesas no pueden no erizarte la piel,
Isaac Llopis Fusté
es imposible permanecer impasible ante todo eso si de verdad crees que esto ocurrió. Sin embargo seguimos apáticos, y es porque hoy en día cuesta creer algo al ciento por ciento, vivimos en una creencia porcentual, crees pero con reservas, y te privas a ti mismo a ser un cristiano apasionado. Eso sí, somos los más sentimentales en días puntuales, ante una charla o música especial desarrollamos intensas emociones, pero que al día siguiente son solamente silencio espiritual. Si eres un cristiano apasionado lo serás hoy y mañana, es racional, forma parte de ti.
Dios ya nos dijo que nos faltaría pasión, que no seríamos ni fríos ni calientes (Apocalipsis 3: 16) sino que seríamos anodinos, indecisos, intermedios, fronterizos, amodorrados, sosos como las tortitas de maíz dietéticas (que, por cierto, me encantan y todavía no sé por qué). Pienso, si Dios nos llama sosos así abiertamente, ¿es para que nos identifiquemos y nos maravillemos por lo bien que nos describe Dios antes de que existamos? ¿Tú crees? ¿No crees que Dios nos caricaturiza para instarnos a espabilar? Chico, apasiónate, déjate ir, no pierdas tu vida queriendo remar en diferentes direcciones, porque acabarás cansado y en el mismo lugar. La vida está para tomar partido por algo. Sé que es difícil saber el qué, pero al menos esfuérzate, indaga, no te quedes en medio del camino.
Un consejo salomónico: apasiónate, disfruta de lo que te gusta ahora que todavía puedes. Carpe diem. Goza de lo que Dios te ha regalado, es decir, de todo lo que te rodea. Pero trata de hacerlo sin que te haga daño, recuerda que Dios te ha creado y con un propósito. Tienes mucho que dar todavía en esta vida, no lo estropees hoy, no vale la pena (Eclesiastés 11: 9; 12: 1 en versión “llopisiana”).
Transmisores de pasión
Y luego pretendemos evangelizar. Sin embargo no tiene sentido un evangelismo sin pasión, de la misma forma que no tiene sentido tener pasión por Dios sin un posterior evangelismo. Si tienes pasión por algo vas a hablar de ello –¿has estado enamorado?, ¿te das cuenta de lo pesado que eres hablando de esa persona?–. Es esa pasión la que te lleva a la originalidad, a ser creativo y a no hacer del mensaje de Dios algo rutinario y aburrido.
En el evangelismo, nuestra tarea es transmitir pasión, la conversión ya no es asunto nuestro, de eso se encarga Dios.
La poesía nace en la pasión. Recítala, y esos versos florecerán.
A lo práctico
Dejemos de querer ser cristianos para serlo. Hay una historia perfecta para ilustrarlo. Resulta que un joven se acercó a Sócrates y le dijo, apáticamente:
–¡Oh!, gran Sócrates, vengo a usted en busca de conocimiento».
El filósofo lo llevó al mar y lo sumergió unos segundos. Al soltarlo para que respirara preguntó:
–¿Qué quieres?
El joven dijo:
–Conocimiento, gran conocimiento.
Sócrates lo volvió a hundir y al sacarlo insistió:
–¿Qué quieres?
El joven, medio ahogado, chilló: –¡Aire, quiero aire!
Sócrates respondió:
–Ahora, cuando quieras el conocimiento como quieres el aire, lo tendrás.
Demasiadas veces nos quedamos en lo teórico. La pasión es ese ingrediente necesario para llevar tu cristianismo a la práctica. Con esa pasión, los resultados vendrán solos.
Sé que igual tú, que lees ahora mismo, te encuentras vacío, desorientado, sin pasión alguna, pero deseas conocimiento, como el joven de la historia, o conocer a Cristo, como muchos jóvenes de la iglesia. Tendrás problemas, pero no abandones, trata de buscar esa pasión. Piensa en algo bien sencillo, pero a la vez fundamental: ¿quieres haber vivido la vida que quieres vivir?, ¿quieres que tus días en esta tierra hayan servido para alguien?, ¿cómo quieres ser recordado?
Póntelo fácil, haz planes prácticos, realistas, concretos, que supongan un antes y un después en tu vida. ¿Has pensado en servir a los demás?
Espero que este humilde texto sirva para que busques la pasión de tu vida, para que sepas escoger libremente lo que te conviene y te llena. Pero ten en cuenta que en ningún momento quiero que se interprete un mensaje sensacionalista, de la pasión como solución a todos los males. Con mucha pasión te seguirás equivocando, seguirás cometiendo estupideces. Pero, ¿sabes? Un apasionado se levanta, no para de proponer, de moverse, y lo hace de corazón, y estoy convencido de que Dios acaba iluminando y guiando el camino.
Ánimo, que si nos despertamos bien temprano, pero bien temprano, bien temprano... y nos ponemos en las manos de Dios, de forma activa, somos imparables.
Pasión en tiempos de modorra
:: Informe Aula7activa.org
A continuación se presentan los datos correspondientes al número de descargas de las publicaciones de Aula7activa.org durante el período 2004 a 2011. 050.000100.000150.000200.000250.000300.000350.000400.000
Gráfico 1 :: Número de descargas por año
Gráfica 2 :: Número de visitas
Gráfica 3 :: Número total de descargas según el tipo de publicación (1.10.2010-30.9.2011)
* En 2004 y 2009 sólo se contabilizan 10 meses. [1] La apertura de la sección infantil se efectúa el 1 de noviembre de 2007.
:: ¡Al fin libres!
No hay ningún otro concepto más reivindicado por los seres humanos que la adquisición de la libertad. Los grandes héroes de la Historia están vinculados a la conquista de las libertades y así podemos encontrar una ingente cantidad de relatos que expresan la belleza de dicha conquista, desde el mito de Prometeo hasta las marchas de indignados por las calles de Madrid, Barcelona, Nueva York o El Cairo. Sin querer, hemos heredado una concepción del mundo en dos grandes grupos; por un lado los que garantizan las libertades y la democracia y por otro los que las ponen en peligro, lo que algún político desnortado, de cuyo nombre no quiero acordarme, bautizó como “eje del mal”. La gente está despertando, pero el despertar no se está convirtiendo en el fin de sus pesadillas sino en el principio. El sistema económico que hemos heredado no está en crisis, está acabado. El sistema del bienestar que también forma parte del legado histórico para uno de cada diez de entre los habitantes de este planeta también está derrumbándose. Los valores religiosos son decepcionantes, pero aún no están acabados sino que posiblemente, en su desarrollo más íntimo, tienen que demostrar que son válidos cuando todo se cae, cuando hemos descubierto que la sociedad estaba fundada sobre la “arena” y no sobre la “roca”. Resulta paradójico encontrar tanto cristiano asustado por la situa-
ción geopolítica actual, ¡si deberíamos haber sido los primeros en verla! Todo lo que no está fundado sobre la “roca” está destinado a desaparecer y que Jesús tenga razón en esto, como en todo lo que no hemos comprobado aún, es la confirmación de que decía la Verdad.
Resulta difícil hablar de libertad desde tal desconcierto social y de valores que empapa nuestras esperanzas situando nuestro futuro en el día a día. Pero ahora es el momento de reivindicar una libertad auténtica, es tiempo de predicación y de acción, de oración y proclamación. La luz brilla más intensamente cuanto más intensa es la oscuridad, la esperanza es más comprensible cuanto más intensa y radical aparece la desesperanza. Nuestra única esperanza es más que nunca Cristo: el libertador y nuestra libertad. Si allí donde esté el Espíritu hay libertad, como Pablo les recordó a los corintios, la “lluvia tardía” no puede ser otra cosa que un momento de libertad sin precedentes. Solo pensar que podemos estar a las puertas de dichos momentos proféticos debe ser más que alentador para cualquier cristiano consecuente, pues vamos a conocer una libertad como nunca antes la ha conocido el ser humano. La libertad, más que un atributo, es un acontecimiento que desde el interior del hombre va dejando sus efectos en el exterior. Un hombre vacío no puede vivir en libertad por muy propi-
cio que sea el contexto que le toque vivir, y a la inversa, no hay acontecimiento que pueda arrebatar la libertad a un hombre lleno del Espíritu, tan solo atenuar sus efectos en el exterior. Así la libertad se nos presenta como el contexto en el que nos encontramos con Cristo, como la realidad propia del hombre “espiritual”. La libertad no es algo por lo que luchar, es el campo de batalla donde podemos luchar, o más bien, donde pueden luchar por nosotros. A estas alturas, la pregunta: ¿eres libre?, debemos formularla con intención mayéutica y sobre todo contestarla. Si en tu vida no hay encuentro con Cristo no puede haber libertad y por lo tanto no eres libre, pero si tu vida te parece un asco, si parece que las circunstancias te asfixian y sientes que eres absolutamente dependiente e incluso que tu voluntad no te pertenece, tranquilo, estás muy cerca de saber qué significa ser libre. Puede que en este momento estés confuso y estés pensando: ¿pero qué me estás contando? Entonces vamos por buen camino, el camino de los mensajes de Jesús de Nazaret. Pregúntate sobre cuántas veces la gente pensaría lo mismo que Cristo cuando dijo cosas como: «felices los que lloran», o «la niña no está muerta, sino duerme». No somos los hombres los que tenemos que decir qué es la libertad, ni tampoco luchar por conquistarla. ¿Entonces no debemos luchar contra lo que nos oprime? Sí, pero la lucha consiste en la
Antonio López Postigo
Licenciado en Teología, Máster en Exégesis de N.T., Doctorando en Teología Sistemática
López Postigo
reivindicación legítima para exteriorizar nuestra libertad, por el derecho a mostrar los efectos de la misma en
nosotros y desde nosotros. La libertad fue conquistada por Cristo en la cruz y se nos da como un don de Dios que
crea entre los hombres el único ámbito donde cabe la imagen del Señor: solo Cristo.
Antonio
:: La ley antiinmigración de Arizona destapa algunas de las paradojas del adventismo1
Las últimas estadísticas de la Iglesia Adventista en Estados Unidos muestran que es la segunda denominación con más crecimiento en Norteamérica, solo por detrás de los Testigos de Jehová. En 2009, año en que se registraron las últimas cifras, la Iglesia Adventista en dicho país contaba con 1.043.606 miembros y un crecimiento anual del 2,1 por ciento.1
Sin embargo, el crecimiento no es igual en todos los grupos étnicos. Ron Clouzet, Director del Instituto Evangelístico de la División Norteamericana en la Universidad de Andrews en Berrien Springs (Michigan, EE.UU.), declaró a un periodista que en realidad no parece que la iglesia esté creciendo demasiado, sino que los adventistas de origen hispano son «el único grupo que está aumentando en número» y añadió «de no ser por los hispanos, nuestro crecimiento sería aún más deprimente.
Así pues, si hay algo que la iglesia norteamericana puede celebrar es la presencia de este grupo étnico. Sin embargo, cuando en 2010 el estado de Arizona aprobó una nueva ley contra la inmigración (la SB1070) que iba dirigida contra los latinoamericanos ilegales, la Iglesia Adventista no apoyó a sus miembros indocumentados.
A pesar de que las iglesias adventistas de Arizona tienen hasta un 85 por ciento de miembros considerados
1 E ste artículo apareció originalmente en inglés en el último número de la revista Spectrum
ilegales, la División Norteamericana (DNA) publicó la siguiente declaración en la que aseveró que solo oraba por el redil legal.
De puertas para adentro, esta declaración provocó un escándalo dentro de la DNA y entre los líderes adventistas de origen hispano. Algunos de ellos esperaban una declaración abierta y audaz que condenara esta ley que considera la inmigración ilegal un crimen estatal. Sus expectativas estaban basadas en el hecho de que el Comité Hispano de la DNA había redactado previamente una declaración mucho más contundente.
«[La declaración oficial] reflejó fielmente la preocupación de la Iglesia por la situación afirmó por correo electrónico Fred Kinsey, Director del Departamento de Comunicación de la DNA en el momento de redactar dicho comunicado.
Sin embargo, fuentes familiarizadas con la situación aseguran que un líder hispano adventista entendió esta declaración como una “bofetada en la cara” de la comunidad hispana adventista en general, un sentimiento que también fue expresado por otros líderes. El Presidente de la Asociación de Arizona, Tony Anobile, anunció a los
Declaración sobre las preocupaciones hispanas
Desde la División Norteamericana de la Iglesia Adventista del Séptimo Día
Contacto: Fred Kinsey, Asistente del Presidente Para la Comunicación · 14 mayo 2010
Los dirigentes de la Iglesia Adventista del Séptimo día en Norteamérica están al corriente de que la ley aprobada recientemente en el estado de Arizona está causando una preocupación significativa entre la feligresía hispana. El Comité Asesor Hispano, en representación de los líderes hispanos de todo Estados Unidos, mostró su preocupación por el posible impacto no intencionado en miembros hispanos que residen legalmente dentro de las fronteras de los EEUU. La Iglesia Adventista del Séptimo Día reconoce el principio de tratar a cada individuo con dignidad y justicia. También reconocemos que el tema de la inmigración es complejo y que no es de fácil solución. Es nuestro deseo y oramos para que el cumplimiento de esta nueva ley en Arizona no cause dificultades a aquellos miembros de origen hispano que residen legalmente en EEUU.
Oramos para que Dios guíe a aquellos que elaboran y hacen cumplir las leyes en los Estados Unidos, para que lo hagan con compasión, justicia y respeto a la dignidad. También pedimos que la paz de Dios prevalezca en todos aquellos afectados por esta difícil situación.
Ruben Sánchez, traducción de Elisabeth Serrano Cursa un Máster en Estudios Religiosos y Periodismo, Universidad de Nueva York (beca Fulbright)
líderes hispanos que los diezmos habían sufrido un descenso de 144.000 dólares en abril, y que los pastores comunicaban regularmente que sus miembros se estaban marchando de Arizona. Anobile reconoció que «toda esta situación constituye un verdadero problema para nosotros» y pidió la ayuda de Dios. No obstante, la mayoría de los líderes hispanos permanecieron en silencio y algunos de ellos hasta minimizaron el asunto.
La ley antiinmigración de Arizona desató una enérgica oposición entre distintos grupos religiosos en Arizona. La Iglesia Católica la tildó de «draconiana», la Iglesia Metodista la calificó de «imprudente, de mente cerrada y
mezquina», y el National Council of Churches (Consejo Nacional de Iglesias) anunció que iba «en contra de las enseñanzas bíblicas». […]
¿Por qué no fue la declaración oficial de la Iglesia Adventista más contundente? ¿Acaso no había suficientes motivos económicos y demográficos para apoyar a los miembros de iglesia hispanos indocumentados? ¿Por qué motivo no fue la Iglesia Adventista, nuestra iglesia, más vehemente en su desafío a esta ley, mientras que otras denominaciones sí que la rechazaron firmemente?
«Cuando se trata de salir en defensa de [miembros indocumentados] en una situación política, [la Iglesia Adventis-
CAFÉ HISPANO
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ta] por lo general permanece en silencio, en comparación con otras iglesias cristianas», declaró Lourdes Morales, Directora del Departamento de Idiomas de la Universidad de La Sierra en California. Así, por ejemplo, durante el movimiento por los derechos civiles en EE.UU., liderado entre otros por Martin Luther King Jr., la revista oficial de la Iglesia Adventista del Séptimo día, The Adventist Review, se posicionó en contra de dicho movimiento… Sigue leyendo en: Café Hispano http://spectrummagazine.org/cafehispano
Ruben Sánchez
:: Convenciones
1974 Sta. Cecília de Montserrat Creación o evolución
1975 Sagunt
J. Flori y otros
El joven adventista en la sociedad actual Varios
1976 S. Lorenzo del Escorial La no violencia
1977 Jaca La filosofía cristiana de la historia
1978 Salou
1979 Peníscola
G. Stéveny y otros
Los determinantes históricos del nacimiento de la Iglesia Adventista
Filosofía de la educación cristiana
1980 S. Lorenzo del Escorial Antropología bíblica
1981 Gilet Psicología y religión
1982 Cervera
El significado del derramamiento y los dones del Espíritu Santo
1983 Poio La cruz fuente de vida
1985 Benidorm El santuario
1986 Navacerrada La función de la ley en la teología de la gracia
1987 St. Feliu de Guixols El espíritu de profecía
1988 Pilas La justificación por la fe en mi vida diaria
1989 Laredo La naturaleza de Cristo
1990 Guardamar del Segura Las parábolas: Una clave para vivir la fe
1991 Lloret de Mar
Ferran Sabaté
Antolín Diestre
Conrad Recha
S. Schwantes y otros Félix Valtueña
C. Puyol y otros
P. Copiz, J. Navarro
J. Zurcher
M. Fernández y otros
J. Mager
G. Stéveny
Ferran Sabaté
Joan Sabate
Roberto Ouro
Miguel A. Roig
Ramon C. Gelabert
J. Zurcher Luis González
R. Badenas
R. W. Olson
R. Badenas
J. Zurcher
Ferran Sabate
Pedro Aguerri
Antonio Polo
R. Badenas Raquel Aguasca
El sufrimiento humano y el silencio de Dios R. Badenas
1992 Guardamar del Segura El sábado
1993 Guardamar del Segura Nueva Era
1994 Palma de Mallorca
La esperanza adventista: 150 años de historia, 1844-1994
1995 Arnedo El diluvio
1996 Baños de Montemayor Sexualidad: Una perspectiva cristiana
S. Bacchiocchi
M. Fernández
R. Pöhler
C. F. Steger y otros
M. Fernández y otros
1997 Alcossebre La seguridad personal de la salvación M, Venden
Alfred Quiles
Ferran Sabaté
Alfred Quiles
1998 Orpesa de Mar El evangelio de los últimos días C. Goldstein Ferran Sabaté
1999 Lloret de Mar La Biblia y la cultura mediterránea Varios
2000 S. Lorenzo del Escorial La mujer y la iglesia. El racismo en la iglesia F. Guy, H. Williams
2001 Tarragona El postmodernismo y el cristiano V. Fantoni y otros
2002 Orpesa de Mar Adventismo: ¿Iglesia, denominación, secta...? J. Gallagher
2003 Tortosa El cristiano ante el cine F. Henriot y otros
2004 L’Ametlla de Mar Bioética varios
2005 Lekarotz
Creer en Dios después de Auschwitz J. Doukhan
2006 Los Yébenes ¿Vale la pena esperar la Segunda Venida? V. Fantoni, J. A. Martín
2007 Tortosa
Joel Amigó
Antonio Polo
Eva Basterra
Isaac Llopis
El Sello de Dios para un nuevo orden mundial M. Fernández, Sarai de la Fuente
2008 Gandía ¿Y qué hay más allá de todo esto? A. López, J. A. Martín
2009 Alborache
2010 Alborache
2011 Benicàssim
La música en la vida del cristiano W. Bucknor, A. Calvo, A. Perera
El laberinto moral: Afrontando los dilemas éticos del s. XXI