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revista pedagógica para la familia nº 15

ENTREVISTA

Juan José Javaloyes

Pedagogo y orientador familiar

A FONDO

Educar para el amor


Editorial

La educación diferenciada, en el punto de mira El Proyecto de Ley de Igualdad de Trato aprobado por el Gobierno, prevé la retirada de cualquier tipo de financiación pública a los colegios que imparten educación diferenciada. Un modelo educativo que, por cierto, ha sido expresamente declarado como no discriminatorio por las leyes internacionales, así como por numerosos pronunciamientos realizados por tribunales en nuestro país. Cuando muchas de las democracias más avanzadas del mundo apuestan por la enseñanza diferenciada -como Estados Unidos, cuya administración impulsa este modelo en las escuelas públicas, con el consenso entre Demócratas y Republicanos- para combatir el fracaso escolar; España, uno de los países europeos que más están sufriendo la crisis, y cuyo ranking en el Informe Pisa no es precisamente esperanzador, pone en el punto de mira a los colegios que imparten este tipo de educación. Es triste que ya nadie hable del gran Pacto Educativo que todos estábamos esperando. Los partidos, enzarzados en una permanente contienda electoral, prefieren centrar sus esfuerzos

en aquellos aspectos que les reportan mayores réditos a corto plazo. La reforma de los planes de estudio, la recuperación de la autoridad de los docentes, el reforzamiento de las destrezas básicas —matemáticas, lengua, idiomas…— constituyen materias pendientes que en este momento quedan fuera de la agenda política. Nuestros gobernantes, así como quienes aspiran a serlo, deberían reflexionar sobre su papel como líderes de la sociedad, mostrando algo más de responsabilidad e interés por el bien común. Contar con un sistema educativo ineficaz no beneficia a nadie. La prosperidad del país pasa por una preparación académica que, al menos, esté a la altura de las sociedades de nuestro entorno. Es un hecho contrastado que la educación diferenciada mejora el ambiente de trabajo dentro del aula, favoreciendo el rendimiento y mejorando los resultados de chicos y chicas. ¿Por qué razón tratar de desterrar un modelo que, en convivencia con la escuela mixta, puede aportar soluciones a la grave situación de fracaso escolar que atravesamos?

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A fondo

04 Educar para el amor

revista pedagógica para la familia Edita: Attendis Periodista Ramón Resa, 10 41012 Sevilla

Para ser feliz

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La familia, la mejor red social

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Juan José Javaloyes, pedagogo y orientador familiar

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Con la verdad por delante

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Chicos competitivos, chicas colaboradoras

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Libros recomendados [TROA Librerías]

Dirección: Departamento de Comunicación Redacción: Departamento de Comunicación

Enfoque personal

Siempre creciendo

Colaboradores de este número: Juan José Javaloyes Diana Pérez Camarasa Diseño y maquetación: Ele Medios Fotografías: Attendis Ele Medios

El valor de lo singular

Imprime: Gráficas Andalusí Depósito Legal: GR-1581-98 issn: 1577-5127

Muy interesante

signos

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a

Amar y ser amado son las máximas aspiraciones del ser humano. Los sentimientos, las emociones, el afecto y la sexualidad son factores que influyen —quizás mucho más de lo que pensamos— en el devenir de nuestras vidas. Sin embargo, desde el punto de vista educativo no siempre se presta a esta faceta la atención que merece. Son muchos los psiquiatras que advierten de que a esta carencia se deben varios de los problemas que aquejan a las familias actuales. Pero, ¿cómo educar la afectividad de los hijos? Y ¿a quién corresponde esta tarea?

fondo

La educación de la afectividad y la sexualida signos

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ad de los hijos

Miguel テ]gel Carrasco Barea

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Precisamente en la época en la que los medios de comunicación presentan un mundo en el que las emociones están a flor de piel, y donde han desaparecido los tabúes que antes nos impedían manifestarnos con naturalidad, encontramos los mayores índices de inmadurez afectiva y falta de comunicación en el entorno familiar. “Si algunas familias no funcionan es porque se han olvidado de las emociones, porque perciben a los suyos como una caja en la que únicamente resuenan o estallan los conflictos, en definitiva, porque han adoptado el papel de víctimas”, asegura Aquilino Polaino, psiquiatra y catedrático de Psicopatología de la Universidad CEU San Pablo.

El protagonismo de los padres

Quieran o no, los padres, con su propio ejemplo, educan de una determinada manera a los hijos en cuestiones afectivas: cuando les riñen, cuando les dan muestras de cariño, cuando reaccionan de una determinada manera ante los problemas que se presentan… Pero en muchos casos se trata de una educación inconsciente, cuyas deficien-

“Si algunas familias no funcionan es porque se han olvidado de las emociones, porque perciben a los suyos como una caja en la que únicamente resuenan o estallan los conflictos, en definitiva, porque han adoptado el papel de víctimas” cias a menudo se presentan cuando los hijos llegan a la adolescencia: “En ese momento —señala Polaino— los padres experimentan una gran ignorancia y no saben cómo comportarse con ellos. Se han olvidado de que en la educación amorosa o para el amor ya han educado a sus hijos a lo largo

de sus vidas, precisamente a través de cómo hayan sido las relaciones entre marido y mujer”. “La responsabilidad principal corresponde a los padres (...). Esto supone que han de prepararse, si no lo están, para poder orientar a sus hijos. El centro escolar tiene una tarea subsidiaria: alienta, ayuda y coopera con los padres, situándose en el mismo espíritu que les anima” afirman Juan José Javaloyes y José Antonio Alcázar, ambos del Centro Universitario Villanueva de Madrid, en su trabajo “Una dignificación de la sexualidad humana”. En esta tarea, los padres han de estar prevenidos ante la arrolladora influencia del entorno: la televisión, Internet, las revistas… están emitiendo continuamente, y en nuestras propias casas, mensajes relacionados con la sexualidad, los sentimientos y las emociones. Sin embargo, la imagen que dan de estas realidades rara vez tiene en cuenta a la persona en su integridad como referencia de todas estas manifestaciones. En efecto, el relativismo moral y la búsqueda del placer al margen del amor al otro tiñen con demasiada frecuencia las conductas que estos medios establecen como paradigmáticas.

La educación afectivo-sexual en el hogar

Así pues, ¿cuáles son las líneas que deben regir la actuación de los padres en este campo? Exponemos de manera sintética las directrices que ofrecen los especialistas para que los padres no “pierdan el norte” de la educación afectiva de los hijos.

> PERSONALIZAR LA EDUCACIÓN. Cada uno de los hijos puede tener su propio ritmo de desarrollo físico e intelectual, sus propias inquietudes, capacidad de comprensión y sensibilidad. “No debemos olvidar que la formación afectivosexual o educación para el amor, encuentra su verdadero sentido cuando se ofrece personalmente, pues sólo con este proceder se tendrá en cuenta el desarrollo psico-físico de cada uno, su madurez afectiva, intelectual, corporal y moral” (Javaloyes y Alcázar). signos

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y m g n i h c a e t e r ’ u o Y children

what?

You’re teaching my children what? es el título de un libro escrito por la psiquiatra norteamericana Miriam Grossman. Su ejercicio profesional durante doce años en la Universidad de California le llevó a tratar a multitud de estudiantes con trastornos emocionales causados por sus prácticas sexuales. “No podía hacer mucho por ellos. Eran jóvenes que estaban muy bien informados y que se preocupaban activamente por su salud. Cuidaban la alimentación, hacían ejercicio, evitaban fumar y tantas cosas. Pero en el terreno de la sexualidad asumían todo tipo de riesgos. Así que empecé a preguntarles sobre la educación sexual que recibían en clase”. En su obra, Grossman explica algunos de los problemas de los programas de educación sexual norteamericanos y, por extensión, del resto de los países occidentales.

Un punto de partida equivocado. “Los profesores de educación sexual insisten en que los adolescentes tienen, al igual que los adultos, la madurez suficiente para tomar decisiones responsables. El problema, añaden, está en que les falta la información suficiente y no utilizan preservativos. De manera que la propuesta de estos ‘expertos’ para reducir las enfermedades de transmisión sexual y el número de embarazos adolescentes es: más información y más preservativos. Pero las investigaciones recientes de la neuropsicología no respaldan esta postura. Ahora sabemos que las malas decisiones de los adolescentes proceden no de la falta de información sino de la falta de criterio”. Contenidos ideologizados. “Es pura ideología, no ciencia. Y cuando el libertinaje sexual pasa a primer plano, la salud sexual se resiente. Ahí están, para demostrarlo, las alarmantes cifras de Estados Unidos sobre enfermedades de transmisión sexual, infecciones por VIH, embarazos adolescentes y abortos”. Material didáctico deficiente. “Cuando los educadores hablan ante los medios o en los materiales destinados a los padres, siempre destacan que la educación sexual empieza en casa y que los padres son los principales educadores en este terreno. Sin embargo, los materiales didácticos que utilizan los niños trasmiten un mensaje muy diferente”. También hay aspectos positivos. “La buena noticia es que todos estos problemas de salud sexual pueden ser evitados en el 100% de los casos. Los padres pueden hacer mucho por sus hijos. Cada vez más, sabemos que los hijos se sienten muy influidos por los valores y las expectativas de sus padres. En el libro recojo numerosos estudios que demuestran el efecto positivo que tiene en los hijos un estilo educativo que sabe combinar la comprensión con la autoridad”. Fuente: Extracto de una entrevista a Miriam Grossman para eReview (9-09-2009), publicación del Institute of Marriage and Family Canada. signos

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“La dignidad personal, así como el respeto a uno mismo y a los demás, deben ser, en todo caso, referentes a los que cualquier educación afectivosexual debe aspirar”

> LA IMPORTANCIA DE LOS VALORES. En efecto, la afectividad y la sexualidad son aspectos tan íntimos y arraigados en la persona que necesariamente han de ser puestos en relación con un sistema de valores: los hijos han de comprender que no todo comportamiento es correcto, que todas las manifestaciones del ser humano han de ir orientadas al bien y que la plena realización de la sexualidad se produce en el contexto de la entrega a otra persona

de manera definitiva en la voluntad común de crear una familia. La dignidad personal, así como el respeto a uno mismo y a los demás, deben ser, en todo caso, referentes a los que cualquier educación afectivo-sexual debe aspirar.

> SENTIDO POSITIVO. Nada más contraproducente que presentar la sexualidad de los hijos como un aspecto vergonzoso o negativo. Todo lo contrario, los padres deben hacer ver que se trata de un don signos

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que deben cuidar para llevar a su sentido más genuino: amar y ser amado.

> VERACIDAD. Ante las curiosidades de los hijos, incluso cuando son pequeños, acerca de cuestiones relacionadas con la sexualidad, los padres deben contestar con naturalidad y delicadeza, ofreciendo una información adecuada a su edad y madurez, pero evitando acudir a explicaciones que de alguna manera falsean la realidad (como la famosa cigüeña).


n ó i c a c u d e La tivo-sexual, afec edades por

Hasta los 6 años

En estos primeros años, señalan los especialistas, la educación de la afectividad debe centrarse en tres aspectos fundamentales. En primer lugar, el conocimiento de las diferencias entre niños y niñas. Por otro lado, es importante que los pequeños vayan ganando progresivamente en autonomía en relación a su higiene personal, conformando un espacio de intimidad que ayudará a la adquisición de la virtud del pudor. Finalmente, conviene que los padres comiencen desde estos primeros momentos a ejercer el control sobre los caprichos de los niños. Aprender a dominar sus apetencias es un paso fundamental para madurar como personas capaces de ser felices y dar su amor a otros.

entre hombres y mujeres. Ya en esta etapa es frecuente que realicen preguntas sobre cómo nacen los niños, cómo “entran” en la barriga de la madre, etc. Ante ellas, los padres deben reaccionar con una actitud positiva, transmitiendo confianza a los pequeños y explicando estas cuestiones de una manera adecuada a su edad. Hay que tener en cuenta que en Educación Primaria comienzan a incluirse en los planes de enseñanza lecciones relativas a la reproducción humana. Es aconsejable que los padres conozcan los contenidos y materiales didácticos que los hijos utilizan en clase con antelación. A partir de los nueve años, es relativamente frecuente que los niños hayan recibido, a través de amigos o de la televisión, mensajes negativos sobre la sexualidad. Ante esta posibilidad, los padres deben fomentar la comunicación, transmitiendo a los hijos valor de la sinceridad y de la limpieza de corazón.

En la pubertad De 6 a 10 años

Los hijos comienzan a tomar una mayor conciencia de la diferencia

En este momento empieza a ser conveniente que el padre hable de esta materia con los hijos y la madre con las hijas. Los niños de esta edad ya tienen suficiente madurez como para tratar cuestiones que son objeto de debate en la sociedad: el abor-

to, las relaciones prematrimoniales, etc.; los padres deben aprovechar la situación para transmitir a los hijos criterios y argumentos sobre estos temas, siempre desde una perspectiva positiva. Por otro lado, todos los expertos coinciden en señalar la necesidad de adelantarse, explicando a los hijos los procesos biológicos que van a comenzar a experimentar en esta etapa, para evitar que, llegado el momento, éstos se sorprendan o asusten.

Adolescencia

Los adolescentes sienten una creciente necesidad de cariño y comprensión, aunque no suelan manifestarlo abiertamente. Favorecer situaciones distendidas en las que sea posible la comunicación con el hijo es prioritario en este momento, lo que permitirá ofrecerle orientaciones sobre las tendencias y los impulsos propios del despertar sexual. Los padres deberán mostrar a los hijos adolescentes el auténtico sentido de la sexualidad humana, como don orientado a la entrega a otra persona en el contexto del matrimonio y de la transmisión de la vida. La educación de la voluntad adquiere un especial protagonismo en el dominio de los instintos. Hay que evitar, en este sentido, planteamientos negativos que se centren en las renuncias. La castidad debe presentarse como una afirmación de la personalidad y un medio para preservar a la persona hasta su entrega en el matrimonio, o bien de manera definitiva, viviendo el celibato, en aras de un compromiso con Dios y de servicio a los demás.

Fuentes: “Educación de los sentimientos y la sexualidad”. Revista Española de Pedagogía, nº 235, septiembre-diciembre de 2006. Aquilino Polaino-Lorente. Aquilino Polaino, psiquiatra y catedrático de Psicopatología de la Universidad CEU San Pablo. “Una dignificación de la sexualidad humana”, en La educación de la sexualidad y del amor en la familia. Autores: Juan José Javaloyes, director del área de educación del Centro Universitario Villanueva, adscrito a la Universidad Complutense (Madrid); y José Antonio Alcázar, director del Máster de Asesoramiento Educativo Familiar del Centro Universitario Villanueva. signos

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l a u x e s n ó i c a c u La otra ed

Un grupo

a d i v o r p mas asesorará los progra al en de educación sexou Reino Unid life, una organización pro-vida, fue designada el pasado mes de mayo para asesorar al gobierno británico en cuestiones de salud sexual. La entidad formará parte de un foro en el que estarán presentes distintas instituciones. Stuart Cowie, jefe de Educación de Life se mostró “encantado” por esta designación para “representar puntos de vista que no siempre han estado presentes en este tipo de foros en el pasado”. Cowie manifestó además su deseo de construir puntos de encuentro con otros miembros del consejo, con el objetivo de reducir las alarmantes cifras del aborto en el Reino Unido. En total, el pasado año se practicaron en el país 189.574 abortos, que suponen un incremento del 0.3% con respecto al año anterior. Además, recientemente, Life se ha convertido en miembro fundador de un nuevo consejo, el Sex and Relationships Council, lanzado en sede parlamentaria con el impulso del ministro de Educación, Michael Gove. El consejo tratará de ser la voz de lo que describen como “una educación sexual basada en los valores y centrada en los padres”.

Fuente: The Guardian, 27 de mayo de 2011

Un estudio publicado en 2008 por el entonces Ministerio de Igualdad reveló el enorme peso que tienen las publicaciones dirigidas al público adolescente en la formación de las ideas y actitudes de niños y jóvenes en materia de afectividad y sexualidad. Esta otra “educación sexual”, señalan los expertos, puede tener una influencia nefasta en el adecuado desarrollo psíquico y emocional de los jóvenes, toda vez que el tratamiento de estas cuestiones por parte de las llamadas “revistas juveniles” se caracteriza por su falta de rigor, el carácter hedonista de los contenidos y la carencia de cualquier punto de vista antropológico o que tome en consideración valores humanos.

algunas secciones llaman “psicología” (…) y “sexología” (…), se crea un discurso ficticio: detrás de las informaciones que enmarcan no se encuentran especialistas, no hay rigor, sino que en realidad se trata de una especie de juego en donde se mezclan consejos, horóscopos, test, pseudo-sexología, diversión o anécdotas”. El efecto negativo se ve agravado por el hecho de que, dados los hábitos de lectura de los adolescentes, que suelen prestarse las revistas unos a otros, en muchas ocasiones los padres no son conscientes de que los hijos tengan acceso a las mismas. Para contrarrestar esta influencia, los especialistas sugieren que los padres propicien, con la mayor

El estudio puso de manifiesto que un 34,5% de las chicas de entre 10 y 14 años consideraban las revistas juveniles como fiables para resolver sus dudas en materia de sexualidad. Estas publicaciones alcanzaban de esta manera el tercer puesto (tras las amigas, con un 66,3% y la madre, con un 61%) en el “ranking” de las fuentes de información de las niñas y adolescentes en este campo. En el caso de los chicos, las estadísticas reflejaron una influencia menor, aunque muy considerable, de este tipo de publicaciones, con un porcentaje del 25,2%. Como señala la propia investigación, “bajo la asignación de lo que

frecuencia posible, momentos de comunicación en la familia. Muchos adolescentes son reacios a transmitir sus dudas o inquietudes a los adultos, por lo que será prioritario tratar de que se sientan con la suficiente confianza como para expresarse. Los padres sólo deben dar el consejo oportuno una vez se hayan asegurado de que el hijo ha podido manifestar sus preocupaciones con total libertad.

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Fuente: Influencias de las revistas juveniles en la sexualidad de las y los adolescentes. Instituto de la Mujer (Ministerio de Igualdad) y CIDE (Ministerio de Educación, Política Social y Deporte), 2008.


Hoy dĂ­a se suele decir que si no

Diana PĂŠrez Camarasa

perteneces a una red social en Internet,

o tu nombre y apellidos no aparecen en

Google, no existes. No eres nadie. Pero se

equivocan los que piensan asĂ­, ya que el

entorno familiar es la primera red social a la que pertenece una persona, sin

necesidad de inscribirse ni darse de alta

Para ser feliz

La familia, la mejor red social signos

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y sin tener que aceptar

solicitudes de amistad o

parentesco. Simplemente

se necesitan nueve meses

en el vientre materno y, al nacer, ya pertenecemos a

la red social más perfecta: la familia.

Parafraseando a Nuria Chinchilla, profesora del IESE Business School, “la familia es el lugar al que se vuelve”, en el que cada uno se presenta tal y como es, sin maquillajes ni falsas identidades. Es el lugar del descanso, de apoyo en los momentos difíciles y de fiesta en los tiempos felices. En sí, es la mejor red social a la que uno puede pertenecer, sin necesidad de publicar en el muro de tu prima o de twittear sin descanso para no perder comba en la sociedad de la información al segundo. ¿Pero quién ha dicho que la familia y las redes sociales no sean compatibles?

La familia, una red social dentro de otra

En Internet fluyen sin parar redes sociales de todo tipo. Existen redes sociales para madres, de música o de autoestima, esta última entre las más singulares, sin perder de vista las de amistad, contactos personales o profesionales. No obstante, muchos se han dado cuenta de que la familia es la primera red social de la que surgen las demás. Así que ya han proliferado redes dirigidas especialmente a este sector. Entre ellas, Efamily, un pedacito de Internet en el que se persigue el contacto entre los miembros de una misma familia, estén donde estén. Dispone de un espacio privado en el que sólo acceden familiares y en el que se puede conversar, subir vídeos y fotos. Lo más original es que se puede crear el árbol genealógico de la familia. Al igual que Genoom, que ofrece “geolocalizar” a los miembros de la familia sobre los mapas de Google, intercambiar mensajes y disponer de un álbum fotográfico. Y ahí no acaba el mapa de las redes familiares en Internet. Miparentela es una de las redes para familias con más éxito en Europa y América Latina. Ofrece las mismas posibilidades que las anteriores y, además, permite a sus usuarios trabajar su propio árbol genealógico en línea, de forma que dos o más miembros pueden ir completando su genealogía en el mismo tiempo y desde lugares distintos. Pero todavía, las redes sociales van más allá. Existen redes que conectan a familias enteras, para intercambiar signos

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saludos, fotos, o e-mails. Se llama ShareFam y basa su tecnología en compartir fotos y otros archivos multimedia de una familia a otra. Pero ahí no queda la cosa. La familia sigue siendo la protagonista de las redes sociales, o mejor dicho, sus miembros. Es el caso de Pequelia, una red social dedicada a padres con hijos de corta edad, que comparten con otros padres sus experiencias para mejorar la crianza de sus pequeños. La otra red social familiar es Abuelos en la red, dirigida a los mayores. En ella la tercera edad puede compartir sus experiencias y aprender cada día más sobre las nuevas tecnologías. De todos modos, está por ver si las redes sociales dirigidas a la familia tienen tirón, ya que lo que se intenta hacer es introducir una red social ya estructurada en otra virtual. En un informe elaborado por The Cocktail Analysis, agencia de investigación que analiza la evolución de las redes sociales en España, se desprende que un 45 por ciento de los usuarios de redes sociales participa en una comunidad de temática específica. Entre las más destacadas, las relacionadas con disciplinas formativas o profesionales y las de aficiones, como el deporte, el ocio o la música. Así que las redes sociales familiares son una pequeña parte del quesito formado por ese 45 por ciento de usuarios que utilizan las redes sociales en nuestro país. Todas estas redes, sin duda, enriquecen las relaciones entre los familiares, aunque nunca pueden ser sustituidas, sino complementarias. Sería un error quien pensara que “geolocalizando” a un miembro de la familia se estuviera ocupando de él, o descuidar las tareas familiares por estar más pendientes de completar los antepasados del árbol genealógico. Así, la familia sigue siendo el soporte de la sociedad y el lugar al que poder volver cuando las cosas no van bien, o simplemente, para compartir lo bueno de la vida. Es la mejor red social a la que el ser humano pueda pertenecer, y más en tiempos de crisis. Está ahí desde que nacemos y siempre estará a nuestro lado como una estructura que nunca se rompe si cuidamos cada día de ella con todas nuestras fuerzas.


A continuación vamos a jugar a las siete diferencias, pero al revés. En este caso, a las siete similitudes

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> >>>> Las siete similitudes >>>>< ¿Quién no tiene un álbum de fotos familiar? O simplemente un cajón en el que se amontonan las fotos amarilleadas por el paso del tiempo. O álbumes de fotos digitales. De esta forma, se pueden comparar los álbumes de imágenes que se cuelgan en las redes sociales con los álbumes de fotos que toda familia tiene en su casa como uno de los tesoros más preciados. Sobre todo, con el paso del tiempo. ¿Y qué decir de los marcos que decoran el hogar? Son las fotos que “subimos” a nuestra red social. Ambas se quitan y ponen al antojo del usuario y se van actualizando con el paso del tiempo, aunque eso no impide que se conserven las favoritas, aunque ya hayan pasado unos años. En toda red social creada por un grupo de personas con intereses comunes, existe la tarea del administrador. Y en toda familia existe esa persona que reúne y une a los seres queridos. La que recuerda a los otros las fechas de cumpleaños, la que decide si esto se puede hacer o no, si es conveniente… Puede tratarse de la madre, el padre o la abuela, pero en todo caso, se trata del administrador de la red y de la persona que vela para que la familia marche viento en popa y por el buen camino.

El muro de las redes sociales donde dejar nuestros pensamientos, vivencias, o estado, puede asemejarse

a la mesa familiar, en la que cada miembro comparte con los demás sus ilusiones, éxitos y, por qué no, también fracasos. Es el lugar donde contamos lo que hemos hecho, lo que queremos hacer, o simplemente lo que se nos pasa por la cabeza en ese instante. Es el momento de escuchar y ser escuchado.

¿Mi foto de perfil?: mi propia cara, que varía con el paso del tiempo y que no puede ocultar el cansancio, la alegría o las vivencias y situaciones que hacen que el rostro sea el espejo del alma. En las redes sociales ponemos esa foto en la que estamos más guapos y más jóvenes. Y si no, se retoca con un programa de edición de imágenes. En la red social real, la familia, mi foto de perfil es la que es, sin trampas ni cartón. En toda red social existe un apartado llamado “Eventos”, donde se apuntan las citas a las que tengo planeado acudir, o en las que me gustaría estar presente. El calendario familiar puede ser algo parecido. La boda de un hermano, la comunión de una sobrina, el cumpleaños de la abuela, o simplemente un almuerzo de domingo en el que la familia se une alrededor de la especialidad del tío Eusebio: la paella.

Los foros de discusión de las redes sociales pueden tener un cierto parecido con las tertulias improvisadas que se crean en el hogar después de comer y en los ratos de descanso en los que la familia está unida en la sala de estar. El apoyo de unos a otros es latente en la familia, así como en algunas redes sociales. Ante un problema, una preocupación, un examen, una operación, ahí está la familia para ayudarte y apoyarte en lo que haga falta. Eso se podría parecer al apoyo de las redes sociales, cuando alguien en Facebook, por ejemplo, se apunta al “Me gusta” de tu página, o cuando en Twitter alguien se convierte en el follower o seguidor de todo lo que escribes en los twitts de 140 caracteres.


entre la familia y una red social:

1. 2. 3. 4. 5. 6. 7.

< >>>>> …y las siete diferencias >>>>>> La exclusividad. Mi familia es única e irrepetible. Sí, es una red social que puede crecer con nuevos miembros: los que nazcan o se adopten. O con la nueva familia política de nuestro cónyuge. Pero ahí acaba las solicitudes de amistad o parentesco. No habrá más miembros que se quieran apuntar a la red social familiar. Es privada y, como tal, exclusiva, así que no habrá grietas por aquellos que quieran entrar en nuestra “casa” sólo por ser el conocido del conocido de mi amigo. Necesidad de comunicación. Una familia sin comunicación no es una familia. Sus miembros deben hablarse y escucharse todos los días, para saber cuál es su estado de ánimo, o qué es lo que se necesita en ese momento y porque el escuchar y saber ser escuchado es primordial en toda relación social y más, en la red social por excelencia, la familia. Sin embargo, no importa si descuidamos nuestra red social durante dos o tres días, e incluso, durante una semana. Con un repaso al historial de nuestros contactos, ya estamos al día. La unión. Una familia unida es la base de una familia feliz. En una red social, existe cierta unidad, pero

nunca será tan fuerte como los lazos de sangre que unen a los familiares. Ni esa unidad proporcionará la felicidad que una familia unida desprende de sus miembros.

La autenticidad. La familia es una red social auténtica en sí misma. No es espejo de ninguna otra estructura. Es el núcleo de la sociedad y querer encasillarla en una red social virtual quizá es como querer introducir un rico universo en un pequeño mundo limitado. La implicación de los miembros. En una familia, los miembros se implican con los suyos como si

en ello les fuera la propia vida, cosa que no se puede equiparar con los usuarios de una red social. Sí, pueden tener intereses comunes, pero nunca tan grandes como para dar toda su vida los unos por los otros.

El motivo de unión. En una familia, el motivo de su unión es principalmente el amor desinteresado de los unos por los otros. Primero, del hombre a la mujer y viceversa. Y de estos a sus propios hijos, que a su vez, se da hacia sus padres y hermanos. Sin ningún motivo, siendo cada uno como es. En una red social el motivo es más superficial: una pasión, una afición, amistad o profesión... La permanencia. Uno es de su familia desde que nace hasta que muere. Lo quiera o no, pertenece a esa familia. En cuanto a las redes sociales, puedo inscribirme o darme de baja cuado quiera. Tanto es así que 4 de cada 10 cuentas abiertas en redes sociales son no activas o se han cerrado. En cambio, en la familia no vale que un miembro sea pasivo y no cumpla con sus funciones u obligaciones simplemente porque no le apetece o no le da la gana. Puede ocurrir, pero no sería coherente ni aceptable, mientras que no habría nada malo en darse de baja en una red social.


enfoquel persona

Juan José Javaloyes, maestro, doctor en Pedagogía y orientador familiar, es quizás una de las personas que más ha hablado sobre la educación de los adolescentes en todo el mundo. Pero, sobre todo, Javaloyes es padre de siete hijos: sin duda, su experiencia familiar le sirvió de gran ayuda para escribir el libro El arte de enseñar a amar (Ediciones Palabra, 2001), todo un referente para la educación de la afectividad en la familia. Recientemente ha fundado su propia consultora, Identitas, dedicada al asesoramiento educativo. Miguel Ángel Carrasco Barea

Juan José Javaloyes, Pedagogo y orientador familiar

“Los hijos valoran la opinión que los padres tenemos de ellos mucho más de lo que pensamos” signos

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n En la preadolescencia y adolescencia, la educación de la afectividad y la sexualidad cobra un especial protagonismo; sin embargo, en la actualidad, muchos padres tienen la sensación de que, al abordar estos temas con sus hijos, llegan tarde, teniendo en cuenta la gran cantidad de mensajes acerca de las relaciones humanas, el amor, el sexo… que niños y niñas reciben a través del cine, series de televisión, revistas, etc. ¿Cree que es necesario, más que en otras épocas, que los padres se adelanten, tomando la iniciativa en este campo? o Sin duda. Siempre es mejor prevenir y en educación es absolutamente necesario, para evitar inseguridades que hacen sufrir a los hijos innecesariamente. Hoy, efectivamente, los padres tenemos que prever que nuestros hijos están sometidos a muchos impactos visuales sobre la sexualidad, que dejan una huella distinta, según nos hayamos adelantado o no. Son muchos los aspectos que hemos de tener en cuenta, y no siempre sabemos bien lo que tenemos que hacer, por eso es muy importante la ayuda de los expertos, en los colegios. n ¿Qué aspectos señalaría como prioritarios en la educación de un hijo adolescente? o Lo más importante es transmitirle a nuestros hijos que la adolescencia es una etapa de la vida en la que se producen muchos cambios, y que es importante conocerlos, para que no les inquiete. Con frecuencia, a los padres nos sorprende la adolescencia, al mismo tiempo que a nuestros hijos, y llegamos tarde en la ayuda preventiva que necesitan. Por eso hay que estar preparados. En primer lugar se producen cambios físicos, que se manifiestan en el crecimiento corporal y en la aparición de la sexualidad con una fuerza hormonal diferente. Pero también hay cambios afectivos (todo lo notan más y les irrita con más facilidad), cambios en la inteligencia y cambios en la forma nueva de vivir las virtudes, ahora con la presencia de la libertad y la disminución de la fuerza del hábito. Si alertamos a nuestros hijos de estos síntomas, les resultará más fácil y seguro superar estos años tan apasio-

nantes, en los que se forjan aspectos fundamentales de la personalidad. n Hoy en día, los adolescentes están expuestos a todo tipo de influencias que les llegan a través de las nuevas tecnologías (chats, redes sociales, televisión en el móvil…). A veces es difícil para los padres limitar el acceso de los hijos a estos nuevos medios, ¿podría darles algún consejo al respecto? o Las posibilidades tecnológicas constituyen una de las características más visibles de esta época. Sus posibilidades son muy grandes, educativamente hablando. La tentación de los padres es “proteger” a nuestros hijos, limitando coactivamente el acceso a algunas de las nuevas virtualidades; pero creo que no es bueno para la educación de la libertad de nuestros hijos. En cambio, sí podemos explorar con él las ventajas y los inconvenientes de cada una de las nuevas opciones, y decidir, conjuntamente, las que activamos y las que dejamos para otro momento, o para nunca. No queremos que nuestros hijos no hagan algo porque no pueden hacerlo, sino porque han aprendido a no querer hacerlo. Esto es más difícil, pero es mucho mejor. De todas formas, hay muchos programas excelentes y otros tantos que no merece la pena perder el tiempo con ellos, y que hacen daño, a nuestros hijos y a nosotros. Esos hay que descartarlos en directo, pero dando razones para hacerlo. n ¿Dónde está el límite entre el necesario control que unos padres han de tener sobre la vida de sus hijos y el ámbito de libertad e intimidad al que éstos, especialmente en la adolescencia, aspiran? o La educación siempre es personal. No existe un límite que valga para todos y para todas las situaciones; pero siempre hemos de tener en cuenta que la educación busca que nuestros hijos sean libres. La verdad es que cuantos más años cumplen nuestros hijos, más espacio de libertad deben tener, y es en ese “juego”, en el que se aprende la libertad y la responsabilidad. Cada vez hay que contar más con ellos, pero dándoles un mayor protagonismo en sus propias vidas. n ¿Cree que algunas de las tensiones que surgen en esta edad tienen su origen en la infancia? En este sentido, signos

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“…cuantos más años cumplen nuestros hijos, más espacio de libertad deben tener, y es en ese “juego”, en el que se aprende la libertad”


¿qué medios concretos pueden ayudar a los padres a prevenir los conflictos propios de la adolescencia? o La infancia es la etapa en la que se siembran las bases, para educar mejor la adolescencia. Si nos acostumbramos a dialogar y razonar todo lo que decimos, si educamos con “sentido común” durante la infancia, siendo pacientes y firmes, no consintiendo caprichos debilitadores de la libertad, y transmitimos confianza y disponibilidad, tenemos mucho andado. Los hijos, al llegar a la adolescencia acudirán a nosotros, porque han notado nuestro cariño y nuestro compromiso con ellos. Educar así requiere tiempo compartido, tiempo que no tenemos de sobra pero que es necesario guardar para ellos, si no queremos verlos sufrir después, y vernos a nosotros mismos desesperados y sin saber qué hacer. n Según su experiencia, ¿cuál es el error más común que cometen los padres con hijos adolescentes? o El error más importante siempre es la ignorancia. Cuando no se sabe, no

“El error más importante que cometen los padres con los adoslecentes siempre es la ignorancia. Cuando no se sabe, no se puede actuar”

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se puede actuar. Los padres pensamos que lo de la adolescencia es una etapa difícil, pero que tampoco es para tanta historia como nos cuentan. Y, en cualquier caso, pensamos, a nosotros no nos va a pasar lo que se ve y se oye por ahí. Nosotros, seguimos pensando, llevamos a nuestros hijos a buenos colegios, les damos buen ejemplo en casa, y tampoco hay que exagerar. Esto es lo que hemos dicho antes respecto a la sorpresa de la adolescencia a hijos y padres. No creemos que nuestros hijos lo van a pasar tan mal como lo pasan, en estos años. Y es entonces cuando perdemos la oportunidad de poder ayudarles, adecuadamente. Si supiéramos lo que sufren, estaríamos con ellos y no enfrentados, que es como pasamos estos años, muchas veces. n La adolescencia es una etapa del desarrollo en la que los conflictos con los padres y otros adultos del entorno se hacen más habituales, llegando en ocasiones a producirse situaciones de verdadera “ruptura” de relaciones. ¿Qué aconsejaría a los padres para tratar de preservar la “paz familiar”? o Lo primero es no perder la paz. Saber que ellos también sufren. Que sus reacciones no se dirigen “contra” nosotros. Que son una defensa y una llamada de atención, para gritar sin palabras que necesitan ayuda, pero no saben cómo pedirla, ni cómo aceptarla. Cada uno de esos “enfrentamientos” debería significar una señal clara de alegría para nosotros, y alegrarnos con él, porque está creciendo, porque está madurando, y lo está notando. Si le transmitimos que ahora nos podemos apoyar más en él, y lo hacemos, reorientaremos la energía del enfrentamiento hacia la solución del problema que esconde esa reacción. n A modo de recapitulación, ¿cuál es el consejo más importante que daría a quienes se disponen a afrontar la adolescencia de sus hijos? o Les diría que se alegren de ver a sus hijos crecer. Que no piensen, nunca, que sus hijos están contra ellos. Que les ayuden, mostrándoles cariño y exigiéndoles lo que se espera de ellos, que es mucho. Los hijos valoran mucho la opinión que los padres tenemos de ellos. Mucho más de lo que pensamos.


e

do

ien c e r c

ue, q r valo ran n u de g iedad. d es a a z d i o c r a so o que ta, g ince r s s t i s v a L nue ones, l era s n m i e r n lo si d e a a ap c d d i o rida es sino ular , en e p o c o g n p bar o si n no ne m m ó i e o c c Sin tie nica de” s u á n e m v ue m smo, e co se “ q d n s ció ioni dio a c e i m b m i r o, la sta efo exh s d l u e l a e c n un o, in tica de r co e s v a í c que bladur prá tan a s l o a e t ida i h D v . b s n a a m l l ació e en á s de m d e l a n f a es d e i c di n p u e o i r ud d omo c elac ncluso r s virt c i u a: s dos o, e i n a i n o r s o va er o es im p s r n t e a a n or nte m P e . u l u s de u a c , r tad sion padres s e i f ove o r m s am p o o ito l a pr ue l x r q é a e p ia, e t su s c n o n a r fa ort cla a in ras l e imp iterios e c d n i es cr ás. es s s, d d m o e con u j i t d acti on los us h s e d n e lo syc o rrol a m s de mis o g i s con

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signos

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El coco y la cigüeña

Uno de los aspectos principales en los que debe centrarse la educación de la sinceridad en niños pequeños consiste en ayudarles a distinguir la ficción de la realidad. En estas edades es conveniente favorecer la imaginación, pero haciendo constar continuamente la diferencia entre la situación imaginaria y la situación real. En este sentido, muchos padres quizás desconozcan que cuando utilizan motivaciones imaginarias para conseguir una determinada conducta, como por ejemplo, «no hagas eso o vendrá el coco»; o cuando hablan de cigüeñas cuando la madre va a dar a luz, etc.; están dificultando esa diferenciación entre ficción y realidad, tan necesaria para la transmisión de la sinceridad. Otra de las cuestiones que los niños deben aprender cuanto antes es que dos personas pueden ver una realidadcon distintos matices y no por querer mentir. Por ejemplo, en el desarrollo de cualquier juego de mesa un niño acusa a otro de haber hecho trampa. El otro lo niega y empieza una situación tensa con la intervención de los padres. ¿Qué es importante? Por una parte, mostrarles cuáles son los hechos reales, por encima de sus puntos de vista particulares, y luego centrar la atención en conciliar ambas posiciones para conseguir que una situación semejante no se repita.

Ir más allá de las mentiras

Puede definirse la sinceridad como aquella virtud por la que el individuo manifiesta, si es conveniente, a la persona idónea y en el momento adecuado, lo que ha hecho, lo que ha visto, lo que piensa, lo que siente, etcétera, con claridad, respecto a su situación personal o a la de los demás. Todos los padres desean que sus hijos sean sinceros, pero ¿realmente pueden hacer algo para transmitirles este hábito? Y, en ese caso, ¿cómo hacerlo y cuándo empezar?

Decimos que un niño miente cuando intenta inducir a error a los que escuchan, de acuerdo con su apreciación de la realidad. Esta actitud no suele surgir hasta la edad de razón, más o menos a los siete años. Antes de ese momento, muchas de las supuestas “mentiras” pueden deberse, como hemos mencionado, a la incapacidad de distinguir lo imaginario de lo real. Pero, incluso cuando los padres se encuentren con situaciones en las que el hijo ha tenido intención de engañar, es importante que, en lugar de quedarse en el hecho de la mentira en sí, vayan más allá, tratando de detectar la necesidad que ha llevado al niño a faltar a la verdad. Pongamos un par de ejemplos: una niña que no tiene hermanos inventa un personaje con quien jugar; y un niño que, habiendo roto algo en casa, acusa a otra persona. Lo que podemos hacer en el primer caso es buscar amigos para la hija, y si no es posible, no “romper” bruscamente este mundo inventado: ya pasará esta etapa. En el segundo ejemplo, la “necesidad” que está detrás de la mentira es el miedo al castigo. Habría que mostrar al hijo, con cariño, que lo que dice no es verdad, haciéndole ver que no vamos a juzgarle ni castigarle por haber roto ese objeto.

Adolescentes: sinceridad vs. espontaneidad

Una dificultad que se presenta en el mundo adolescente es que parece que hay una dicotomía entre la sinceridad —que debe ir acompañada de la necesaria prudencia— y lo que llaman“espontaneidad”. Esta supuesta confrontación procede de un falso concepto de espontaneidad, a la que se concibe como desenfreno, como «liberarse» de inhibiciones, como actuar de acuerdo con el impulso del momento. En estos casos, es recomendable razonar con los hijos (o alumnos) adolescentes. Se trata de hacerles ver que, por susignos

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“…cuando los padres se encuentren con situaciones en las que el hijo ha tenido intención de engañar, es importante que vayan más allá, tratando de detectar la necesidad que ha llevado al niño a faltar a la verdad”

puesto, es bueno actuar con autenticidad, simplicidad, etcétera. Pero que contar indiscriminadamente detalles de la intimidad propia o ajena, sin atender a si es el momento oportuno o si el interlocutor es la persona adecuada, puede conducir a resultados muy negativos —cuando no, directamente destructivos— para ellos mismos y para los demás. Es también frecuente que los adolescentes mientan para evitar disgustos y mantener su propia intimidad. A este respecto, los padres no deben invadir “violentamente” su vida íntima. Más bien habrá que crear situaciones en que ellos puedan contar libremente lo que quieran. Y vigilar desde lejos, enterándose por terceros del tipo de ambiente en que se mueven, etc. Forzar a los hijos a una situación en que se ven más o menos obligados a mentir no conducirá a ninguna mejora. Por otra parte, es evidente que si los hijos no cuentan nada

de sus problemas reales a las personas que les pueden ayudar, también están restringiendo sus posibilidades de madurez personal. Una vez más, la creación de espacios de confianza y comunicación mutuas es indispensable para que los adolescentes “se abran” a sus padres o profesores. Por último, y tanto en el caso de los niños como en el de los adolescentes, habría que insistir en que el ejemplo de los padres es vital, porque casi sin darse cuenta, pueden dar la impresión de que la mentira es lícita: por ejemplo cuando, al recibir una llamada en un momento poco oportuno, piden a un hijo que se ponga al teléfono y diga que no se encuentra en casa. Por supuesto, los padres deben evitar caer en otras actitudes más graves como la hipocresía, la adulación, la calumnia o la murmuración, que ejercerían una influencia muy negativa en la educación de la sinceridad.

signos

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¿Sé

Guía de

autoevaluación

educar a mis hijos

en la sinceridad? tarlos nunca.

crear un clima abierto

¿Intento de comunicación y confianza en la familia o en la clase con el fin de que los hijos/alumnos vivan la sinceridad?En un ambiente tenso es más difícil que las personas se animen a expresarse con franqueza, a veces incluso por temor a las consecuencias que en determinados casos puede acarrear decir la verdad.

En mi actuación habitual con los chicos/as, ¿tiendo a

premiar la sinceridad? Si se utilizan

castigos como consecuencia de que algún chico/a haya contado la verdad, es posible que no quiera seguir siendo sincero en el futuro.

confiar en lo que me dicen

Al manifestar lo que sé, lo que pi-

¿Prefiero los hijos/alumnos sin ser ingenuo, pero sin mostrar desconfianza continuamente?Mediante expresiones de confianza se estimula la sinceridad. La desconfianza conduce a mentir y a falsificar la realidad.

enso, lo que he visto, etc., ¿lo hago prudentemente y con respeto y aprecio por las personas que no están presentes? Si los padres no evitan las murmuraciones, juicios precipitados o habladurías sobre otras personas, probablemente los hijos vean estas actitudes como algo natural.

Ayudo a

mi ejemplo sea posi-

¿Cuido de que para los hijos/alumnos sin mentir ni encubrir la verdad con intención de inducir a error?Por ejemplo: «Si llaman di que no estoy en casa».

tivo

¿Estoy pendiente de los hijos/alumnos que cuentan demasiado, con el fin de que vayan comprendiendo que se trata de contar las cosas

a la persona adecuada y en el momento oportuno?Quizá habrá que explicar los re-

Reconozco las ocasiones

¿ en que no puedo ni debo manifestar la verdad? Por ejemplo, el secreto profesional, pero también saber guardar un secreto o no contar algo de la intimidad familiar innecesariamente a otros.

sultados, o los posibles resultados, de haber contado una información inadecuada. Por ejemplo el disgusto de un hermano o la humillación de un amigo.

sinceros

¿Enseño a los hijos/alumnos a ser , mediante una ayuda en el descubrimiento de sus posibilidades y limitaciones personales?No es posible manifestar la verdad si previamente no se sabe lo que hay que manifestar.

consigo mismos

distinguir

los niños/as a en¿ tre la realidad y la fantasía? Es importante que los niños desarrollen su imaginación, pero sin confundir la realidad y la ficción.

¿Creo situaciones para que los hijos/alumnos que tienen puedan hacerlo con la máxima confianza? Muchas veces esto significa hacer cosas juntos. Así, la atención de los dos estará centrada en la acción, y se podrá sacar el tema yestimular la comunicación.

dificultades de expresarse

va- ¿Intento conocer la causa de las menlores importantes en la vida, tiras de mis hijos/alumnos, si es el caso, con el

¿Enseño a los hijos/alumnos cuáles son los

de tal manera que puedan fijarse en lo importante y no en lo secundario?Por ejemplo, si no indico al hijo/ alumno que sus sentimientos son importantes, es posible que no se fije en ellos, ni llegue a manifes-

fin de actuar sobre esa causa?Por ejemplo, los niños pueden sentirse con la necesidad de mentir para ser iguales que sus compañeros, o querer ser más, o pueden tener miedo a un posible castigo.

Para saber más: La educación de las virtudes humanas. David Isaac, ed. Eunsa. signos

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5 razones

para vivir

la sinceridad

1

Practicar la sinceridad es una fuente de paz interior.

2

Es una virtud con “feedback”.

3 4 5

Saber que uno va “con la verdad por delante” ahorra muchas situaciones innecesarias de estrés y ansiedad, provocadas por el temor a que otras personas descubran nuestras pequeñas o grandes falsedades.

Las personas tienden a ser más sinceras con quienes, a su vez, se muestran veraces.

La sinceridad fortalece la confianza en las relaciones (ya sean de amistad, entre esposos, entre hijos y padres, o de carácter profesional).

Y a la inversa, no hay nada como el ocultamiento y la mentira para deteriorarlas.

Ser sincero con uno mismo es el punto de partida necesario para mejorar como personas. Hay quienes viven en un mundo ficticio que les ayuda a no afrontar la realidad tal cual es. A la larga, estas personas, atrapadas por sus propios defectos y frustraciones, quedan aisladas de quienes les rodean.

Aumenta la autoestima. Además de la satisfacción de saber que no traicionamos la lealtad que debemos a los demás, la sinceridad nos brinda la dignidad que nos corresponde como personas, que no temen reconocer y manifestar las cosas tal como son. signos

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El valor de lo singular

Chicos competitivos,

La ciencia pone de manifiesto cómo las niñas y los Ana y Carlos son hermanos; Ana tiene 15 años, es delegada de su clase y muy disciplinada. Ayuda en casa y saca unos ‘ahorrillos’ trabajando como canguro los fines de semana. “Estamos muy orgullosos de ella” afirman sus padres. Sin embargo, ellos muestran su gran preocupación con Carlos, que acaba de cumplir 14. “Siempre hemos procurado darles el mismo trato, van al mismo colegio y con los mismos profesores. Las salidas con amigos.

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Fuentes: www.easse.org | www.drlouann.ning.com | Boletín 28 ALCED (Asociación Latinoamericana de Centros de Educación


chicas colaboradoras

niños estudian y aprenden de manera diferente Pero Carlos ¡está tan rebelde! Sus notas han bajado y casi su única preocupación son sus torneos de tenis. Dice que se aburre en clase y que está harto de que le comparen con Ana. Parece que no ha encontrado ‘su sitio’. Si nos hemos preocupado lo mismo por ellos ¿cómo nos han salido tan distintos? ¿Qué hemos hecho mal?”. Ana y Carlos, hermanos, casi de la misma edad y según sus padres “tan diferentes”. Ahí está la clave. Quizás, Blanca y Manuel han pasado por alto el principal rasgo diferenciador de sus hijos: son un chico y una chica.

Carolina Campos Domínguez

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Diferenciada). 2009. Nº 3.

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Cada persona nace hombre o mujer, y según estudios científicos, con ritmos diferentes de maduración personal y aprendizaje, por lo que en el proceso educativo no debe ignorarse esa diversidad. Desde esta premisa, la escuela diferenciada es una opción educativa que procura que alumnos y alumnas cultiven las cualidades propias de su propio modo de ser.

¿Sólo un 3% de diferencia? Tal y como afirma Michael Gurian, para lograr que el niño aprenda hay que entender cómo trabaja su cerebro1. “Desde el punto de vista genético se calcula que la diferencia entre varón y mujer se mide en un 3%, aunque con la característica de que esa pequeña diferencia se halla en todas las células de nuestro cuerpo. Eso tiene al menos dos consecuencias: que somos más iguales que diferentes y que somos iguales y diferentes en todo”2.

Hombres de Marte, mujeres de Venus Los estrógenos y la testosterona mandan. Como afirma el doctor en psicología John Gray, especializado en terapia de pareja “los hombres y las mujeres, piensan, sienten, perciben, reaccionan, responden, aman, necesitan y valoran de manera totalmente diferente. Casi parecen proceder de planetas distintos, con idiomas distintos y necesidades también diferentes”3. Científicos junto a Brizendine, destacan la importancia de atender al desarrollo cerebral que se produce sobre todo entre los seis y los dieciséis años. En esta etapa se observa cómo los niños difieren de las niñas en su ritmo de maduración; en sus intereses; inquietudes; aficiones; forma de socializarse; formas de reaccionar ante idénticos estímulos; juegos; afectividad; comportamiento. De manera generalizada, a hombres y mujeres les afectan de

“ Comprender los mecanismos cerebrales que subyacen al aprendizaje podría transformar las estrategias educativas y permitirnos su optimización” (SARAH BLAKEMORE y UTA FRITH. Cómo aprende el cerebro) La neurobióloga Louann Brizendine, suscitó un gran debate en Estados Unidos tras la publicación de su libro El cerebro femenino, donde expone su tesis “los cerebros masculino y femenino son diferentes por naturaleza”. Todo cerebro tiene desde la concepción y hasta las ocho semanas de vida fetal, circuitos cerebrales de tipo femenino. Después de la octava semana, los varones empiezan a liberar enormes cantidades de testosterona con las que «impregnan» los circuitos cerebrales y los transforman del tipo femenino al tipo masculino. Esta “marea” mata algunas células en los centros de comunicación y haciendo crecer otras en los centros sexuales y de agresión. Consecuencia para los fetos femeninos, es que sus células cerebrales desarrollarán más conexiones en los centros de comunicación y en las áreas que procesan la emoción.

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modo diferente las situaciones de tensión y peligro. A ellos suele estimularles mientras que a ellas les provoca rechazo. Todas estas diferencias provocan que tengan asimismo una diferente forma de aprender. Los métodos docentes o técnicas pedagógicas válidas para los varones pueden provocar efectos negativos en las niñas y viceversa. Las metas, los objetivos a alcanzar deben ser los mismos, pues lo que realmente buscamos es la igualdad de oportunidades. Ignorar las diferencias las convierte en limitaciones. “Comprender los mecanismos cerebrales que subyacen al aprendizaje podría transformar las estrategias educativas y permitirnos su optimización”4.

1

M. GURIAN: Minds of Boys: Saving Our Sons From Falling Behind in School and Life. 2 B. CASTILLA CORTÁZAR: Los masculino y lo femenino en el siglo XXI. 3 J. GRAY: Los hombres son de Marte, las mujeres de Venus 4 SARAH BLAKEMORE y UTA FRITH. Cómo aprende el cerebro.


Diferente metodología, mismo currículum 

“ Para Calvo, si chicos

María Calvo Charro, Presidenta de la Asociación europea de centros de educación diferenciada (EASSE) sostiene que esas diferencias cerebrales se manifiestan en los niños en edad escolar. En Infantil y Primaria se ha demostrado que el ritmo cognitivo de maduración es mucho mas rápido o precoz en las niñas, y que el hemisferio izquierdo, que es el que se dedica a las defensas verbales y a las habilidades lingüísticas, madura hasta dos años antes que en los varones. De manera que las niñas hablan antes, hacen frases más completas, utilizan más calificativos y además, escriben mejor y antes, porque la psicomotricidad fina la tienen también más desarrollada. Esto en consecuencia afecta al rendimiento escolar. Los niños se quedan atrás respecto a las niñas en esta etapa educativa. Hay que tener en cuenta que si los niños van retrasados en lectura y escritura en Infantil y Primaria, pasan a Secundaria con un déficit muy grande. En Secundaria ocurre el efecto contrario. Cuando llegan a la pubertad, el nivel de testosterona de los chicos se dispara drásticamente, esta subida de testosterona tiene efectos evidentes en el interior del cerebro. Los chicos adquieren una capacidad de razonamiento lógico-matemático y abstracto y una visión espacial superior a la de las chicas, aportándoles mayor facilidad para las materias relacionadas con estas capacidades. En este caso son las chicas las que se quedan atrás. Para Calvo, si chicos y chicas aprenden de forma diferente, significa entonces que hay que enseñarles de modo distinto. La educación diferenciada persigue atender las distintas cualidades para aprender qué tienen tanto los chicos como las chicas. El currículo es el mismo, las asignaturas y los objetivos iguales, pero hay que tener en cuenta siempre los distintos modos de aprendizaje.

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y chicas aprenden de forma diferente, significa entonces que hay que enseñarles de modo distinto. La educación diferenciada persigue atender las distintas cualidades para aprender que tienen tanto los chicos como las chicas. El currículo es el mismo, las asignaturas y los objetivos iguales, pero hay que tener en cuenta siempre los distintos modos de aprendizaje


miento Razonauctivo e ded ctivo indu

1

Los chicos tienden a ser deductivos en sus conceptualizaciones, por eso ellos en términos generales, sacan mejores notas en los test rápidos de respuesta múltiple. Las chicas prefieren el pensamiento inductivo que se basa en añadir cada vez más y más elementos a una base de conceptualización. Tienden a empezar con ejemplos concretos: ¿me podría poner un ejemplo?, es una pregunta más frecuente en las chicas ya que ellas parten de ejemplos específicos para luego construir la teoría general.

en el estilo de aprendizaje de niños y niñas

5

7

cia al Tenden iento aburrim

Los chicos se abu­ rren con más facilidad, ellos requieren una mayor y más variada estimulación para mantener su atención. Las chicas controlan mejor el aburrimiento en clase y en todos los entornos edu­­ cativos.

6

Uso del je lengua

Los chicos, por lo general, suelen trabajar en silencio, ellos se sienten más cómodos con el lenguaje codificado. Las chicas, por lo general, producen más palabras que los chicos, ellas usan palabras en la medida en que aprenden y existe una mayor paridad en su uso. Ellas prefieren el lenguaje útil y cotidiano repleto de detalles concretos.

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lidad Sensibi nicas y téc po de gru

Los chicos tienden a limitarse a realizar bien la tarea, sin prestar demasiada atención a los sentimientos de los otros componentes del grupo. Ellos necesitan colocarse en una buena posición en el orden jerárquico del grupo, prosperan cuando buscan constantemente llamar la atención. Las chicas tienen mayor facilidad para aprender a través del código de interacción social. Si una chica tiene una posición baja en el orden jerárquico del grupo, difícilmente tiende al fracaso escolar, por el contrario, suele sacar mejores notas.


iento m a n o z Ra to y abstrac reto conc

3

2

Los chicos tienen más facilidad para realizar cálculos, aunque estos no se basen en elementos físicos; siguen mejor una clase de matemáticas en la pizarra, les gustan los argumentos abstractos, los enigmas filosóficos y los debates morales sobre principios universales. El razonamiento abstracto suele ser explorado más por el cerebro masculino que por el femenino. Las chicas, en cambio, si la clase de matemáticas se imparte utilizando objetos —es decir, sin la pizarra, fuera del mundo abstracto de los significados y significantes, y dentro del mundo concreto de, pongamos, cadenas físicas de números— el cerebro femenino lo encuentra más fácil. Una chica con “cerebro científico” suele destacar en diseño industrial, y está dotada de unas capacidades espaciales que superan las de muchos chicos.

8

4

El movimiento no sólo ayuda a los chicos a estimular su cerebro, sino también a controlar y aliviar sus impulsos. Las chicas no necesitan moverse tanto durante su aprendizaje.

Los chicos tienden a oír menos paja y a pedir con mayor frecuencia pruebas claras que justifiquen lo que dice el profesor o cualquier persona. Las chicas saben escuchar mejor y tienen mayor capacidad de audición, son más receptivas con los detalles de una conversación.

Uso del espacio

Los chicos necesitan mucho más espacio para aprender, si los maestros no tienen esto en cuenta los chicos quedan como unos maleducados, groseros e incorregibles, cuando en realidad, ellos no hacen otra cosa que aprender conforme a los parámetros espaciales de sus cerebros. Las chicas pueden tener un aprendizaje sin utilizar tanto espacio físico.

y Lógica o ient movim

10 9

iento

Movim

Trabajo po en equi

Los chicos tienden a formar equipos estructurados, pasan menos tiempo que las chicas controlando el funcionamiento del equipo; suelen elegir rápidamente a los líderes para centrarse como acto seguido en los objetivos. Las chicas forman organizaciones más flexibles, pasan mayor tiempo organizando el funcionamiento del equipo.

Uso del smo simboli

Los chicos se manejan con mucha más facilidad con textos, diagramas y gráficos simbólicos, ellos usan los dibujos para aprender, ya que estimulan el hemisferio derecho, que es el que muchos chicos tienen más desarrollado. Las chicas en una clase de literatura suelen reflexionar más sobre los aspectos emocionales del personaje y no con las imágenes del escritor.

E. VIDAL (coord.): Extracto del libro Diferentes, iguales, ¿juntos? Educación diferenciada. Boletín ALCED signos

35


signos

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Poco sospechaba a sus 25 años Juan Antonio Pérez Foncea, cuando descubría las fantásticas historias escritas por Tolkien y las compaginaba con las odiseas de Don Quijote, que doce años más tarde él mismo se embarcaría en una aventura literaria que modificaría por completo, al menos en el terreno profesional, el rumbo de su vida. Pérez Foncea, autor de la conocida saga de novela juvenil de aventuras fantásticas Iván de Aldénuri, entre otras obras, llevaba una ajetreada vida dirigiendo su despacho de abogados en San Sebastián cuando un 3 de abril del año 2002 se encontró a las cuatro de la tarde escribiendo páginas y páginas sobre un legendario mundo ficticio.

imaginativas. “Entro de lleno en la trama, me sumerjo por completo y una situación complicada me lleva a buscar soluciones para superarla; me documento, busco en Internet… y al final es como si la novela se escribiera sola”.

Admirador y heredero de tolkien

A los 25 años, embarcado ya en el mundo profesional de la abogacía, descubrió a J.R.R. Tolkien y su famosa trilogía “El señor de los anillos”, y tan cautivado se sintió que decidió profundizar en la obra de ese escritor, poeta y ensayista nacido en 1892 en la ciudad sudafricana de Bloemfontein. “Tolkien fue un descubrimiento —confiesa—, me impactaron la profundidad de sus obras y las ideas que transmiten y me pareció que su literatura fantástica era un estupendo instrumento para transmitir lo que quieres, tu experiencia vital”. A Pérez Foncea se le nota que el escritor sudafricano le dejó huella y prueba de ello son los tres libros de la saga de Iván de Aldénuri: El Bosque de los Thaurroks, La herencia del Bèrehor y El Asedio de MuihlAthern, novelas de indiscutible sabor “tolkeniano”. El éxito de la saga de Iván de Aldénuri se ha plasmado en más de 30.000 ejemplares vendidos dentro y fuera de España, y la trilogía ha sido traducida a diferentes idiomas. Y Pérez Foncea no descarta que algún día sea llevada a la gran pantalla. Siete años después de que el prestigioso letrado donostiarra comenzara a adentrarse en el mundo de la literatura y alentado por el éxito obtenido, Pérez Foncea decidió dar un paso crucial al colgar la toga y convertir su despacho de abogado en su estudio de escritor. “Fue exactamente el 11 de diciembre de 2009 —recuerda con precisión— aunque ya hacía algún tiempo que lo llevaba pensando”.

“Llevaba varias semanas con un asunto profesional muy complejo que me tenía bastante bloqueado —nos explica—; estaba cansado y no conseguía concentrarme, por lo que decidí escribir algo para relajarme. Así surgieron las primeras páginas que, releídas unos días más tarde, me animaron a continuar”. Iván de Aldénuri. El Bosque de los Thaurroks salió a la venta en las librerías españolas el 11 de junio de 2004 y en pocas semanas ya se vio su enorme aceptación entre el público al que la novela iba dirigida.

Tres pasiones, dos talentos

Como muchos otros niños, Pérez Foncea hizo sus primeros pinitos como escritor a muy temprana edad, cuando en renglones todavía torcidos narraba sobre un cuaderno las “asombrosas peripecias” vividas en los jardines y dependencias del Palacio Real de Miramar, en San Sebastián, muy próximo a su domicilio y que en aquella época estaba tan deteriorado que “me parecía —dice— la mansión de Drácula”. O se inventaba historias de vaqueros o de mosqueteros. Estudió Derecho, se especializó en Derecho Europeo e Internacional y su profesión lo llevó a residir en varios países europeos. Pero mientras tanto, cultivaba tres pasiones: su amor a la naturaleza, su afición a la historia, especialmente antigua, y su entusiasmo por el poder y la fuerza de la palabra. “Paralelamente —agrega— comencé a darme cuenta de que sabía comunicar, que Dios me había dado esa habilidad, como otro la tiene para contar chistes o para pintar. Notaba que cuando comenzaba a contar algo atraía el interés de las personas que me escuchaban”. Y fue al comenzar a dar cuerpo a su primera novela cuando tomó plena conciencia de sus dotes signos

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La importancia de la lectura

Pérez Foncea es categórico al subrayar la importancia de la lectura y la necesidad de seleccionar cuidadosamente los libros que leemos. “Está demostrado que la lectura nos ayuda a desarrollar la mente; que si no lees tu imaginación, tu creatividad y tu espíritu crítico se atrofian; que la literatura es la mejor herramienta para ver la vida a través de los ojos de otra persona… la única máquina del tiempo que realmente funciona”. Pero también es categórico al subrayar que hay que ser muy cuidadoso al seleccionar lo que se lee. “Tenemos muy poco tiempo y muchas buenas obras para leer —añade— por lo que es primordial elegir las que nos ayuden a ser mejores, a darnos resortes para enfrentarnos a la vida, a transmitirnos valores”.

Extracto del reportaje publicado en Selección Literaria [www.troa.es]

De la abogacía a la literatura


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Signos 15  

Revista Pedagógica para la familia

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