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D OS SI E R D E PR E N SA

E L M U N D O B A J O LO S PÁ R PA D O S


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JAC O B O S I R U E L A EL MUNDO B A J O LO S Pร R PA D O S

ATA L A N TA


Elegido entre los diez mejores libros 2010 de la revista Qué leer. Elegido en segundo lugar en el apartado de ensayo de los mejores diez del 10, de «Babelia», El País. En séptimo lugar en la lista de los destacados de 2010 del periódico Reforma de México. «El prestigioso editor Jacobo Siruela (1954) nos sorprende ahora con este libro en el que se revela como un autor filosófico, perspicaz y metódico. Su honestidad intelectual lo conduce a preocuparse seriamente de la Sabiduría en todas sus facetas, incluso de aquéllas olvidadas por el mundo académico porque remiten al sentimiento, la emoción o la imaginación, en tanto que vías idóneas para conocer el trasfondo de las cosas y hasta la unidad esencial de cuanto acontece. Desde esta perspectiva presenta este volumen excepcional, en el que ofrece su particular incursión histórico-fenomenológica en el onirismo, en todo cuanto se relaciona con ese mundo en el que habitamos cuando dormimos, o incluso cuando, cerrando los ojos en reposo, nos evadimos de la realidad visible y penetramos en otra evanescente e intangible, pero viva e íntima: la de los sueños.» Letras libres. Luis Fernando Moreno Claros «No es este, sin embargo y a pesar de su soberbia bibliografía de referencia y de los ocho años que el autor ha trabajo en él, un libro sólo documental, ni un mero anecdotario del sueño, ni una propuesta que se conforme con el terreno del ensayo. Es todo eso, pues el libro ha sido concebido y tramado con un criterio que no ha renunciado en ningún momento al rigor y a la excelencia (como es ya sello habitual en todos los títulos de la editorial Atalanta y que en este deleitará al lector profano e interesará también al estudioso), pero va más allá, ya que además de una escritura pulcra e hilvanada, El mundo bajo los párpados ofrece, sobre todo, una audaz y apasionada vindicación del sueño como motor vital y campo de conocimiento que trasciende la simple evasión onírica.» Sergi Bellver. Barcelona week


«En el último capítulo, en fin, centrado en las concomitancias entre los durmientes y los muertos, el editor de Atalanta recorre la problemática con brillante transversalidad, apelando lo mismo a las cráteras griegas que al retrato de Proust muerto por ManRay. Siruela revalida la antiquísima creencia de que Hipno y Tánato son dioses gemelos, y concluye que este “mundo bajo los párpados” en el que entramos cada noche, no deja de ser un tránsito estacional por el reino de las sombras.» Carles Barba. «Cultura/s». La Vanguardia «Sin embargo, El mundo bajo los párpados no es en absoluto el libro que uno se esperaría encontrar o, al menos, el libro que este lector se esperaba encontrar. Porque no se trata de un ensayo de tipo general sobre el tema de los sueños, ni tampoco de una historia de los sueños, ni mucho menos de una especie de galería de curiosidades y noticias pintorescas. Se trata de algo mucho más infrecuente y todavía más estimulante. Un libro atrevido, valiente, polémico, escrito con una pasión a ratos desbordante, en el que Jacobo Siruela se adentra en un territorio difícil y rabiosamente actual que ya llevaba tiempo explorando como editor. Es el territorio intermedio entre lo que podríamos llamar «mística» o religión (de las cuales nuestro autor se separa con claridad) y la visión mecanicista y literal de cierto pensamiento positivista que se presenta a sí mismo como «científico» o «racionalista». Es decir, el territorio intermedio de la hermenéutica, de Jung, de Hillman, de Patrick Harpur, de Corbin, de Eranos, aunque Jacobo Siruela no se presenta como epígono de ninguna tradición, sino (y esto es lo más sorprendente) como pensador independiente, como agitador intelectual.» Andrés Ibáñez. ABC de las Letras «El editor Jacobo Siruela, tras años de concienzuda documentación, sorprende con la publicación de El mundo bajo los párpados (Atalanta). Un libro que indaga en la influencia histórica de los sueños y en su naturaleza, pero sobre todo que reivindica su importancia para saber más sobre quiénes somos y de qué materia estamos hechos. Una lectura rigurosa, inteligente, didáctica y apasionante.» Antonio G. Iturbe. Qué leer.


«Un ensayo luminoso que abre al lector las puertas de una geografía desconocida, un recorrido paralelo que a través de la Historia han seguido no pocos políticos, científicos, filósofos y creadores que aquí conviven con los onironautas, seres para los que las visiones, los presentimientos, las señales del inconsciente, son más relevantes que lo que viven despiertos.» Emma Rodríguez. El Mundo

El encuentro entre el racionalismo moderno y la otredad es el tema central de la literatura fantástica: en el mundo común y cotidiano, un fenómeno súbito y extraordinario pulveriza en pocos segundos «el orden natural de las cosas». Caillois definió a esta súbita rasgadura de lo real: «irrupción de lo inadmisible». Así, la primera condición de lo fantástico es, como dice Todorov, «la duda del lector». Pues bien, lo curioso del caso es que cada una de estas características del cuento fantástico pueden muy bien aplicarse a buena parte de los «relatos» de este libro, al plantear también en la realidad un radical desplazamiento de sentido, si bien con una notable diferencia: aquí «lo fantástico» no se da en el escenario de las ficciones literarias, sino en el ámbito histórico, en el mundo real, tal como atestiguan las fuentes documentales, que pueden consultarse al final del volumen. Sólo el lector podrá juzgar si todo lo que refieren estas páginas es sólo un relato más o menos literario, o el leve rumor de una realidad ignorada; en definitiva, el viejo dilema de la literatura fantástica. Este libro no trata sobre la interpretación de los sueños, explora los diferentes significados que tiene el verbo soñar en relación con la historia, lo sagrado, las dimensiones interiores de la conciencia, las paradojas y complejidades del tiempo y el punzante enigma de la muerte. En el primer capítulo, ciertos sueños (de Aníbal, Von Bismarck, Lincoln, Perpetua o Descartes, entre otros) demandan una nueva categoría histórica: la onírica. El segundo capítulo trata de explicar en qué consistía la incubación de sueños en los antiguos templos de sanación. El tercero es una breve historia del sueño lúcido. El cuarto se adentra en los laberintos del tiempo onírico, dando especial énfasis a los sueños paradójicos que hacen presente el porvenir. El último es una indagación en la metáfora del sueño y su correspondencia con la muerte, en el onirismo de los moribundos y en las visiones científicas y místicas de la otredad.


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El mundo bajo los párpados de Jacobo Siruela

Publicado en Letras Libres (http://www.letraslibres.com)

El mundo bajo los párpados de Jacobo Siruela

El mundo bajo los párpados de Jacobo Siruela Lun, 28/02/2011 - 17:10 | Tags: Ensayo [1] Luis Fernando Moreno Claros [5] Revista: Memorias de Europa [6] Imagen:

Libros [2]

Ensayo [3]

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El prestigioso editor Jacobo Siruela (1954) nos sorprende ahora con este libro en el que se revela como un autor filosófico, perspicaz y metódico. Su honestidad intelectual lo conduce a preocuparse seriamente de la Sabiduría en todas sus facetas, incluso de aquéllas olvidadas por el mundo académico porque remiten al sentimiento, la emoción o la imaginación, en tanto que vías idóneas para conocer el trasfondo de las cosas y hasta la unidad esencial de cuanto acontece. Desde esta perspectiva presenta este volumen excepcional, en el que ofrece su particular incursión histórico-fenomenológica en el onirismo, en todo cuanto se relaciona con ese mundo en el que habitamos cuando

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El mundo bajo los párpados de Jacobo Siruela

dormimos, o incluso cuando, cerrando los ojos en reposo, nos evadimos de la realidad visible y penetramos en otra evanescente e intangible, pero viva e íntima: la de los sueños. El gran Lichtenberg parece haber inspirado el propósito de este ensayo, tal y como observa Jacobo Siruela. El agudo pensador de Gotinga apuntó en uno de sus célebres aforismos que nuestra historia “es únicamente la de los hombres despiertos; nadie hasta ahora ha pensado en una historia de los que duermen”. Y tal es la historia a la que se acerca de manera indirecta este ensayo, cuyo autor nos propone un recorrido muy personal a través de la relación de los seres humanos con los sueños, desde la más remota Antigüedad hasta nuestros días. Los primeros capítulos del libro recogen algunos sueños de personajes históricos: de santos y santas, de guerreros, reyes y presidentes, filósofos, médicos y psicólogos o de otros tantos personajes que fueron meros aficionados a esa realidad evanescente que tanto nos determina. Hay aquí sueños de premonición y de inspiración, de amenaza y advertencia, visiones oníricas y situaciones soñadas tan reales como lo acontecido en el mundo cotidiano, y que impelían tanta fuerza o tanto temor a los “soñantes” que les incitaron a adoptar decisiones, e incluso a cambiar el curso de sus vidas. De manera que el lector cuenta con una surtida relación de relatos oníricos, y en este aspecto sí que hay que considerar este volumen como una pequeña historia de los hombres que duermen, aunque hay mucho más. Con suma amenidad y un estilo claro, expositivo, y gracias a su profundo conocimiento de la materia de la que trata, el autor nos traslada también a la antigua Grecia, al célebre complejo de Epidauro, sitio destinado a “curar enfermos” mediante prácticas de meditación y aislamiento, así como mediante la interpretación de sueños, que eran comunicaciones y revelaciones del más allá para el común de los griegos. Se trata de un extenso capítulo, de lo más interesante, que da paso a otros tantos en los que se observa un intento de marcar cierta evolución en la curiosa historia del onirismo. Jacobo Siruela rememora en ella diversos hitos y momentos decisivos, protagonizados por singulares personajes que sentían gran fascinación por los sueños. Así, narra las curiosas aproximaciones de algunos diletantes que realizaron análisis propios en el mundo onírico, tales como Hervey de Saint-Denys, interesado en el denominado sueño lúcido; o Willem van Eeden, otro “onironauta”. Ambos investigaron las posibilidades que tiene el durmiente que sueña de cobrar conciencia de que está soñando, e incluso de la posibilidad de interactuar en los episodios soñados. Más adelante, encontramos otros capítulos muy ilustrativos sobre la investigación del tiempo en los sueños, o los sueños anticipatorios. Freud, Jung, pero también Schopenhauer, Nietzsche y J. W. Dunne contribuyen con sus ejemplos a proporcionar al lector suficiente material para comprender diversos aspectos de los avances en el ámbito del onirismo. Todo lo anterior está muy bien y resulta revelador y entretenido, pero el lector atento advertirá que más allá de las anécdotas, las historias de experimentos, por encima de los nombres más o menos famosos que aparecen en esta obra, y que ilustran por sí mismos esta fenomenología de los sueños, en El mundo bajo los párpados se palpan las ideas filosóficas de Jacobo Siruela, el cual esboza –en segundo plano– una apología de la “otra realidad”, de la “otra parte” o la “otra orilla”; es decir, de las diversas e insondables dimensiones de que consta la realidad total. El autor de este ensayo nos susurra entre líneas y desde las primeras páginas de introducción al mundo de los sueños que esto que normalmente conocemos como realidad tangible o cotidiana no es la única posible y verdadera. Y hasta será posible oírle formular (siempre entre líneas) preguntas de este tenor: “¿Y si en verdad ese mundo palpable y medible, fuera solo el trasunto de otro, desconocido e insondable, postergado y oculto, pero influyente y activo desde las sombras? ¿Y si lo que vemos es solo un plano de algo más íntimo y verdadero que

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El mundo bajo los párpados de Jacobo Siruela

desconocemos? ¿Será cierto que nuestra conciencia es más espiritual que material? De ser así, ¿entonces la materia es apariencia y lo que llamamos real es solo una visión sesgada de un todo más rico y de muchas dimensiones a las que no se llega con la razón?” De manera que, a través de su interés por el onirismo, Jacobo Siruela se asoma – y nos invita a asomarnos– al inabarcable abismo de ese “más allá” al que sin duda remiten los sueños. Y aquí radica el mérito de esta obra, tan rica, esclarecedora y, al mismo tiempo, tan profundamente filosófica. Nietzsche recordó a sus engreídos contemporáneos que no porque en el siglo xix se hubiera llegado a tan alto grado de tecnicismo, debía creerse que los hombres habían superado en profundidad de pensamiento la “antigua” época de Platón. En posición similar se sitúa Jacobo Siruela cuando sostiene algunas tesis que a los pragmáticos del realismo habrán de parecerles quiméricas, puesto que desmienten que la historia del pensamiento y de la ciencia esté en constante progresión hacia lo mejor y lo verdadero. El autor sostiene que el ser humano vive al margen de esa “segunda vida” que se manifiesta en los sueños; de manera que “en vez de comprender los mensajes que cada noche cruzan e iluminan su mente, insiste en seguir siendo ciego a todo ello”, y permanece sometido al convencimiento de que “la roma planicie de cada día” se erige como la única realidad posible de todo cuanto somos y puede acontecer en el mundo. A pesar de toda su “irrisoria” hiperconciencia y de su presunción de escepticismo –continúa Jacobo Siruela–, “el ser humano suele estar dispuesto a creer en cualquier cosa menos en la verdad”. De ninguna manera debe verse aquí un rechazo del autor del ensayo al progreso de la ciencia, que aunque siempre apoyado en los avances de la razón calculadora, lo considera innegable; ahora bien, según él, se trata de una progresión en parte también solo aparente, pues no toca lo esencial, no hay progreso hacia el núcleo último de todo. Entendemos que a dicho núcleo no se va por la autopista de la razón, que circunvala lo esencial, sino de otra forma, acaso no por tierra, sino volando más allá del espacio y el tiempo. ¿Será a través de los sueños? En el último y esencial capítulo de este apasionante ensayo, se pone toda la carne en el asador: “el mundo moderno ha fracasado desde una perspectiva existencial”, asegura Jacobo Siruela al inicio de su somero pero crucial análisis de la relación de las sociedades modernas con la muerte. Mientras que antiguamente, desde la civilización egipcia hasta el Indostán, se educaba a todo el mundo en el culto al más allá, y la muerte estaba integrada en la vida y no suponía un cese de esta sino un paso hacia otra frontera, en la actualidad la muerte del ciudadano normal es un suceso que se esconde casi como una vergüenza. Morir ya no es un tránsito a otro más allá, la continuación de la vida por otro cauce, sino el deceso con el que “se acaba todo”. Ahora bien, hay sueños que niegan esta evidencia tan gris. A menudo se dan casos en los que al moribundo se le anuncia, a través de sueños concretos, una nueva vida y una paz duraderas en nuevos paisajes, en ámbitos que implican un más allá del mundo habitual. Y hay otros sueños en los que esa temida noche eterna de la nada, fría y estéril, a la que iremos directo cuando muramos – según suponen los materialistas recalcitrantes–, se revela como transitoria, y se descubre en verdad como una apertura de puertas a un renacer primaveral. ¿Serán los sueños también atisbos de esa realidad que nos espera tras la muerte? ¿Nos darán noticia del más allá? Las incógnitas continúan sin resolver, pero Jacobo Siruela ha contribuido con este sugerente ensayo a clarificar mucho las cosas: los sueños no son solo sueños y nada más; tampoco son solo “espuma”, tienen consistencia en tanto que apuntan a otras realidades que se tornan presentes a poco que queramos verlas, y en resumidas cuentas, siempre nos traen ecos de otras orillas, de mares recónditos, plácidos, y solo en apariencia tenebrosos. ~

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ESCRITURAS Miércoles, 17 noviembre 2010 Cultura|s La Vanguardia 14

Jacobo Siruela en su estudio de la localidad gerundense de Vilaür

INMA SAINZ DE BARANDA

Ensayo El editor de Atalanta escribe una crónica cultural del onirismo, desde los sumerios hasta los surrealistas, en una obra suntuosamente ilustrada

Los sueños, los olvidados de la historia Jacobo Siruela El mundo bajo los párpados ATALANTA 350 PÁGINAS 23 EUROS

CARLES BARBA

Entre los editores que ocasionalmente se doblan de autor (o que eligiendo sus catálogos, ejercen de hecho una autoría vicaria: pongamos entre nosotros Herralde, Vallcorba, Muchnick, Daniel Fernández…), el caso de Jacobo Siruela es de los más singulares. En 1982 fundó y tuteló el sello que lleva su nombre, aireando a escritores de su predilección como Italo Calvino, Robert Walser o Thomas Bernhard. En el 2005 decidió reempezar de cero y creó Atalanta, gestionándola afincado en el Empordà con su pareja Inka Martí. Al cumplirse cinco años y 49 títulos publicados, él mismo ha escrito ahora el número cincuenta, con una contribución ensayística que, sin dejar de ser personal, refleja y compendia las líneas generales de su propio catálogo (donde India, Japón o China se cruzan con H.G. Wells, Turgueniev o Tolstoi). En fin: nuestro hombre ha escrito una crónica

cultural sobre los sueños, paseándose por el mundo antiguo y medieval, el renacentista e ilustrado, y el decimonónico y posfreudiano. La chispa desencadenante de este trabajo habría sido un aforismo de Lichtenberg: “Toda nuestra historia es únicamente la de los hombres despiertos; nadie hasta ahora ha pensado en una historia de los hombres que duermen”. Jacobo Siruela lógicamente no ha confeccionado tal inventario pero sí que ha recalcado la desatención que esta “segunda vida” ha sufrido por parte de los medios académicos y oficialistas, y ha esbozado por su cuenta algunos momentos estelares del onirismo, que demuestran con creces la relevancia del soñar –desde los sueños bíblicos a esa pesadilla cósmica que es el Finnegan's Wake de Joyce– en la marcha de los asuntos humanos. El autor empieza por refutar que los sueños sean materia de estudio desechable, por ilusorios y ar-

bitrarios. Al contrario, nos cuentan cosas de nuestra naturaleza oculta, y al estar enraizados en los estratos más profundos de nuestro psiquismo, conforman un tesoro vivo de claves para el autoconocimiento. En el primero de los cinco capítulos, se explora la interacción de los sueños con acontecimientos históricos, lo mismo cuando los reflejan traumáticamente (ahí están las pesadillas de la población alemana durante el III Reich) que cuando los anticipan (Bismarck o Patton libraron batallas guiados por instrucciones recibidas durmiendo). Los sueños estarían también en la base de grandes creaciones artísticas (Wagner soñó el acorde en sí bemol mayor de su Oro del Rin) o científicas (Von Kekulé descubre la estructura molecular del benceno en otro trance parecido). Y Descartes habría cambiado el rumbo de la filosofía e instituido el racionalismo, previo paso por tres sueños que aquí se detallan por lo

Siruela revalida la antiquísima creencia de que el sueño es un tránsito estacional por el reino de las sombras menudo, y que desde luego no tienen ninguna lógica empírica. Precisamente el segundo y tercer capítulos desarrollan esta cualidad del onirismo de sustraerse a los esquemas causales de nuestra realidad y de poner en evidencia que, más allá de la vida consciente, hay siempre una otredad, un campo de fuerzas hípnico, un caudal de energías inconsciente que a ve-

ces pueden cristalizar en fogonazos visionarios. Especialmente iluminadoras son las páginas donde se describen los santuarios de incubación griegos, lugares de culto como Epidauro en los que los pacientes se purificaban autoinduciéndose hacia sueños curativos. La creencia de los griegos antiguos era la de que, mediante una dormición adecuada, propiciaban la intervención de los dioses y se dejaban oír sus mensajes. Los capítulos centrales de esta panorámica se focalizan en distintas figuras del XIX y XX que se dedicaron a observar sus propios sueños –onironautas, se les llama– o que recolectaron los de los demás, con el prurito de establecer patrones. La galería de personajes resulta bastante fascinante, y todos ellos semejan navegantes intrépidos surcando las bravías aguas del psiquismo nocturno. Ahí está por ejemplo Piotr Ouspenski, que descubrió que los sueños son tan delicados que no soportan la observación. O Alfred Maury, que estableció que la secuencia onírica discurre de forma vertiginosa. O el más extravagante de todos, el marqués de Saint-Denys, que dormía con un lápiz y un cuaderno en la mesilla, dispuesto a capturar al detalle sus propias ensoñaciones. Pero Jacobo Siruela entiende que estas figuras al fin y al cabo no terminaron de emanciparse de las limitaciones cientifistas de su época. Y sus retratos más agudos recaen sobre tres genios (un filósofo, un psicólogo y un científico) que sí cruzaron esa raya, y supieron cada uno a su modo identificar el fluido universal que subyace en todos los fenómenos. Los tres (Schopenhauer, Jung y Dunne) habrían operado a partir de casos de precognición onírica. Por ejemplo, la criada del pensador soñó que éste derramaba un tintero y ella limpiaba las manchas, y al día siguiente se produjo este preciso incidente. O una paciente de Jung le relató haber soñado con un escarabajo de oro, y a los pocos minutos un escarabeido real chocó contra el ventanal del psiquiatra suizo. Lejos de despreciar estos episodios paranormales, Schopenhauer y Jung (y lo mismo Dunne) decidieron profundizar en ellos, y a la larga decantaron respectivamente la teoría de la voluntad , la de la sincronicidad , y la de la cuatridimensionalidad. En el último capítulo, en fin, centrado en las concomitancias entre los durmientes y los muertos, el editor de Atalanta recorre la problemática con brillante transversalidad, apelando lo mismo a las cráteras griegas que al retrato de Proust muerto por Man Ray. Siruela revalida la antiquísima creencia de que Hipno y Tánato son dioses gemelos, y concluye que este “mundo bajo los párpados” en el que entramos cada noche, no deja de ser un tránsito estacional por el reino de las sombras. |


REPORTAJE

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El editor Jacobo Siruela, tras años de concienzuda documentación, sorprende con la publicación de “El mundo bajo los párpados” (Atalanta). Un libro que indaga en la influencia histórica de los sueños y en su naturaleza, pero sobre todo que reivindica su importancia para saber más sobre quiénes somos y de qué materia estamos hechos. Una lectura rigurosa, inteligente, didáctica y apasionante.k\okf8EKFE@F>%@KLI9<

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l XVIII supuso la eclosión de la razón como una necesidad imperiosa de sacudirse siglos de superstición, superchería y fanatismo religioso basado en la fe ciega, ésa que dice que hay que creer lo que no se ve. Afortunadamente, la corriente ilustrada del XVIII dio la vuelta al paradigma: para creer hay que ver, hay que comprobar, hay que entender. No de manera baladí se le ha llamado el Siglo de las Luces: había que iluminar el pensamiento y la cultura para alejar las sombras de la superstición y el sinsentido. Muy loable. Sin embargo, hay que tener cuidado, porque el exceso de luz también puede producir ceguera por deslumbramiento. En el afán porque todo fuera claro, luminoso, diáfano, y pudiera encontrase a cada efecto una causa precisa e indudable, asuntos inciertos como el de la vida cerebral que arranca en el momento de empezar a soñar fueron descalificados como irracionales, sin sentido ni utilidad. Y, de esa manera, Occidente renunció a ocuparse de un tercio de nuestras vidas, que es más o menos el tiempo que pasamos dormidos. Lo que sucede en los sueños, ¿es puro delirio incoherente? ¿Es algo desconectado totalmente de la vida de la vigilia o es algo más? Lo cierto es que en la valoración de los sueños como materia de interés intelectual han hecho mucho daño los médiums de pacotilla, los interpretadores de sueños a treinta euros la visita e incluso el psicoanálisis, con sus teorías solemnemente disfrazadas de cientifismo cuando muchas veces resultan totalmente arbitrarias. El estudio de los sueños se ha considerado materia de psicólogos argentinos y pitonisas de barrio. Pero no siempre fue así y algunas de las grandes civilizaciones de la Historia, como Babilonia, Egipto o Grecia, tuvieron siempre una gran curiosidad y respeto por las experiencias vividas en los sueños.

CX?`jkfi`Xj`c\eZ`fjX El mundo bajo los párpados arranca con una frase que da mucho que pensar: “La historia de los sueños nunca ha sido escrita”. Se han escrito historias de las cosas más absurdas: de

la cartelería, de la caza del zorro o de la Coca-Cola. Y jamás nadie había acometido, siquiera como aproximación (tal como hace Siruela) la historia de los sueños. Sin pretender algo tan ambicioso (pese a haber hecho un acopio de documentación muy valioso), nos abre un portón por el que nos invita a hacer un recorrido muy despierto a través de los pasadizos del mundo dormido. Siruela nos lleva a un viaje histórico en el que nos explica los sueños engañosamente premonitorios de Amilcar Barca, el sueño certeramente premonitorio de Oliver Cromwell que le decía que sería rey de Inglaterra o los sueños del sensato René Descartes que influirían de manera decisiva en su influyente obra filosófica. Nos cuenta cómo en Egipto y Grecia los sueños eran tan importantes que incluso se utilizaban como terapias curativas. Nos invita a visitar el templo Asclepieion de Atenas, donde un complejo ritual seleccionaba a los que podían acceder a la incubación: la sanación a través de sueños benéficos. Siruela nos cuenta que la parafernalia en el proceso de acceso a la curación era bastante numerera e incluso aparentemente disparatada, pero tenía un sentido: los sacerdotes a cargo del santuario lograban así determinar si el paciente estaba convencido de la eficacia de aquel método de curación, porque sólo se curaban los que creían firmemente en él. Conocemos experimentos de control de sueños para determinar sus cadencias y tratar de sistematizarlos,

y las experiencias con los sueños de grandes compositores, políticos o literatos. Todo un mundo del que apenas se habla, que ha quedado desplazado de las conversaciones y de las reflexiones intelectuales como si no existiera, como si no formara parte de nuestras vidas de manera inextricable. Según cita el libro, Hegel afirmó que “si reuniéramos los sueños de un momento histórico determinado, veríamos surgir una exactísima imagen del espíritu de ese periodo”. ¶Jl\Œfjjfe6 Este libro nos reconcilia con el mundo dormido. Por un lado, es absolutamente serio: las fuentes en las que se apoya para documentar el papel de los sueños en el pensamiento y en la historia de la Humanidad vienen de Aristóteles, Cicerón, Hegel, Nietzsche, Walter Benjamin, Descartes… Aporta catorce páginas de bibliografía, más de doscientos libros consultados y citados con precisión. Hay datos sobre sueños precognitivos a lo largo de la Historia, rigurosos estudios experimentales sobre los sueños de personalidades como J.W. Dunne, Jung o Saint-Denys. Y, sobre todo, hay un discurso muy ponderado que no se lanza a tentadoras cábalas sobre el significado de los sueños ni se deja seducir por su lado más romántico. Por otro lado, hay en el discurso de Siruela una osadía intelectual que resulta estimulante. Ante las muy diversas constataciones a lo largo de la historia de sueños premonitorios que se han cumplido, hasta ahora parecía

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REPORTAJE LOS SUEÑOS... ¿SUEÑOS SON?

haber sólo dos opciones: su negación absoluta (atribuyendo sus aciertos al azar) por parte de los racionalistas y su exaltación como señales esotéricas atribuibles al más allá espiritista por parte de los esotéricos. Siruela nos ofrece una tercera vía: dado que los testimonios son tantos a lo largo de la historia, no parece razonable atribuirlos todos al azar. Tampoco parece sensato lanzarse alegremente a hablar de fantasmas, aparecidos y trasgos varios. Los sueños se adelantan a los acontecimientos en algunas ocasiones, sí, pero entiende que se puede hacer de ello no una lectura mística sino justamente una lectura lógica, acorde con lo que van apuntando los avances de la física: “No deja de ser enormemente contradictorio que, después de la teoría de la relatividad -donde espacio y tiempo no son valores absolutos sino relativos-, de la teoría cuántica -que ha despojado de sustancia y causalidad a la materia- y la teoría vibracional de cuerdas -que atribuye al mundo corpuscular hasta once dimensiones-, cuando se especula si los agujeros negros son puertas dimensionales a universos paralelos, aún sigamos mentalmente tan apegados a la vieja idea ilustrada de reducir toda nuestra realidad existencial a las cuatro dimensiones espacio temporales del cuerpo visible”. Y tiene razón. ¿Se puede llamar fantasioso a un autor por hablar de distintas dimensiones de la realidad cuando el primero en hacerlo es Stephen Hawking, un señor que ha ocupado hasta su jubilación la cátedra lucasiana de Matemáticas de Cambridge? ¿Es descabellado pensar si no habría que replantearse qué es lo que se considera como realidad cuando los expertos en física cuántica nos cuentan que un electrón puede estar en dos lugares al mismo tiempo, haciendo saltar por los aires todo el concepto de espacio-tiempo que con tanto ahínco defiende el racionalismo clásico? Este libro es una reivindicación en toda regla de una nueva razón, menos anquilosada en los parámetros del XVIII, que además de vivir en las luces sepa apagar de vez en cuando la lámpara y mirar hacia las zonas oscuras para tener una visión más completa del ser humano. Q +(G K x  B ; ; H

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Siruela es un ilustrado romántico que reivindica que lo racional es no aferrarse de manera terca a una sola manera de entender la realidad, como hacen las religiones o los racionalistas más cuadriculados, cada uno en su rincón del cuadrilátero. Su inmersión en el mundo de los sueños pone en duda todos los dogmas y todas las certezas.k\okf8EKFE@F>%@KLI9<]fkf@EB8D8IKà

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Porque la historia demanda datos compartidos, contrastados y verificados, y los sueños pertenecen a una parte de la experiencia demasiado sutil y opaca. La sustancia de los sueños permanece oculta en lo más íntimo de nosotros. De los millones y millones de durmientes, sólo una pequeña parte de la experiencia onírica es recordada, y de ella, una parte mucho más ínfima registrada, que además cae fácilmente en el olvido. Desde que se implantó la era de la razón, todo lo que proviene de la noche ha sido apartado

como absurdo o condenado por resultar angustioso, ya que los sueños que mejor se recuerdan son las pesadillas. ¶Gfi hl„ _\dfj [\j\ikX[f `ek\c\ZklXc$ d\ek\[\cXefZ_\6

El yo racional quiere imperar solo, por encima de todas las cosas, y eso es la gran ilusión, pues la realidad se compone de día y noche. Nuestra cultura extrovertida parece no querer ocuparse en serio de los mundos interiores y, como muestro en mi libro, estos también existen y forman parte de la historia y de la cultura. ¶J\iˆXgfj`Yc\_fp[ˆXc\mXekXilejXe$ klXi`f Zfdf \c [\ 8jZc\g`f gXiX ZliXi


que preguntarse: ¿por qué hay tanta resistencia, tanto miedo, a ampliar nuestros horizontes?

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Por supuesto que tendría éxito, pero sería demasiado grotesco. Lo más probable es que algún pícaro o pirado con grandes dotes teatrales ocupara el sillón de honor. Además, el mundo moderno ha destruido todos los principios espirituales que hicieron posible ese prodigio de la cultura griega y tampoco existe la naturalidad de esa época para entregarse a lo numinoso. Quizá sea mejor y más instructivo intentar comprender lo que fue Epidauro, ya que es una de las grandes obras de arte de nuestra cultura, en el sentido más amplio del término, que aúna la belleza más auténtica con la experiencia más profunda del alma. Algo que está muy lejos de nuestros gratuitos performances y happenings del arte propios de una sociedad decadente.

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No. No hay nada esotérico en lo que cuento. Todo se desarrolla en términos lógicos. Lo que pasa es que choca con los esquemas del materialismo clásico ilustra-

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¶Ef\jXjld`ig\ijfeXcd\ek\le i`\j^f`ek\c\ZklXcgfe\ij\[\ccX$ [f[\A%N%;lee\ZlXe[fXÔidX hl\cfhl\jfŒXdfjÈm\ijXjfYi\ XZfek\Z`d`\ekfj[\c]lklifÉ6

Sin riesgo no hay aventura intelectual, y sin aventura la vida intelectual se convierte en algo cada vez más previsible y acomodado. Un espíritu vivo e insatisfecho, como era el de Dunne, buscó sin miedo una respuesta a sus asombrosos sueños precognitivos. Huyó de la explicación sobrenatural fácil, porque no le convencía, y acudió a las matemáticas y a diversos enfoques científicos para iluminar sus experiencias, que se tornaron místicas. Lo cual no es nada raro, pues las visiones de los antiguos neoplatónicos, presocráticos, budistas y taoístas asiáticos, como la interconexión de las cosas o la dependencia de la mente en la constitución de la realidad, se parecen cada vez más a muchas de las teorías de la física moderna. Las fenomenologías del sueño demuestran que la experiencia de la realidad es más vasta, más compleja y plena de lo que se piensa vulgarmente. Habría

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do, y esto ¡ah!, es tabú, y puede conducir al descrédito. Pero en realidad se trata de la misma mojigatería que existía con el sexo durante la época victoriana. Se supone que está mal visto hablar de cosas que se salen del esquema materialista del mundo, lo que es ridículo. Y nada teme más un viejo ilustrado que parecer crédulo. Recuerdo una vez que me enzarcé con un escritor español muy conocido a hablar sobre estos asuntos, descubriendo que le apasionaban. Pero al final de la conversación me rogó que no contara a nadie lo que habíamos hablado. Eso me llamó la atención. Por lo visto hay una música puesta y hay que bailar a su son. Yo me opongo a ello, y tengo el convencimiento de que el paradigma está cambiando aunque las fuerzas fácticas de la cultura no quieran verlo o nos quieran hacer creer que todo sigue igual. Ahora ya se pueden conciliar los opuestos que antes eran antagónicos, como por ejemplo la física y la mística, lo consciente y lo inconsciente, la mente y la materia, etc. Las corrientes que están modelando el futuro aún se encuentran bajo la alfombra,

pero la mesa y las sillas se están moviendo. ¶Gfi hl„ \e le c`Yif hl\ _X$ YcX[\jl\ŒfjXgXi\Z\=i\l[[\ dXe\iX kXe^\eZ`Xc p Xg\eXj j\ _XYcX[\cgj`ZfXe}c`j`j6

Los temas tratados no lo requerían. Quizá en el segundo volumen, donde hablaré sobre los significados y las metáforas del sueño. Freud es un personaje genial, que escribió un gran libro, La interpretación de los sueños, pero hay mucho de extravío en sus teorías, y, por otro lado, una rigidez dogmática muy poco científica. Se suele decir que descubrió el inconsciente, cuando Carus y tantos otros ya habían hablado de ello largo y tendido. En realidad, reinventó lo inconsciente al sacarlo a la luz como fenómeno que requiere una metodología científica. El que dio un significado amplio al “descubrimiento” de Freud, en realidad, fue Jung. ¶J\_X`dgl\jkfXc^leX[`jZ`gc`$ eXZfdfJX`ek$;\epjgXiXcc\mXi lei\^`jkif[\jljjl\Œfj6

Los sueños son necesarios en los momentos de conflicto emocional, peligro o antes de dar pasos importantes en la vida. En los momentos serenos, los sueños no son tan necesarios, y se serenan como las aguas de un estanque. ?XYcX [\ cfj jl\Œfj [\ dlZ_X ^\ek\#g\ifefXgXi\Z\e`e^lef jlpf% ¶?X k\e`[f Xc^lef hl\ c\ _XpXdXiZX[f\jg\Z`Xcd\ek\6

Es una obra de carácter filosófico, no confesional, y ello requiere excluirse del contexto, para dejar que sean otras personas más destacadas que yo las que hablen y se manifiesten. Es más convincente. Recuerdo un sueño de mi infancia que se repitió varias veces: caminaba con una bruja por el jardín de Liria, que era el lugar en donde yo solía jugar. Era de noche y me enseñaba las partes ocultas y los secretos del jardín. Es posible que esa figura me haya acompañado toda la vida instigándome a conocer las partes opacas de la realidad. Q G K x  B ; ; H  +)


Libros

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VENTANAS DE PAPEL JOSÉ LUIS GARCÍA MARTÍN

EL VICIO IMPUNE

F

ernando Savater, en sus brillantes campañas contra la prohibición del consumo del tabaco en los lugares públicos, suele citar una definición de Ambrose Bierce: «Abstinente: persona de carácter débil que cede a la tentación de privarse de un placer. Un abstinente total es aquel que se abstiene de todo menos de la abstinencia y de no intervenir en los asuntos ajenos». Y poner como ejemplo de las nefastas consecuencias de seguir los dictados de lo políticamente correcto a Adolfo Hitler, que no fumaba, no bebía y además era vegetariano. Hitler era también algo más: un gran lector. Pocos libros tan apasionantes como Hitler’s Private Library, de Timothy W. Ryback, publicado por Destino con una inadecuada cubierta y un título, Los libros del Gran Dictador, más llamativo. Nadie, sin embargo, le cita como ejemplo de los inconvenientes de la lectura, el único vicio impune. Leer mucho, o leer a secas, durante siglos no estuvo bien visto. Los libros, se decía en el Siglo de Oro, «llevan a los hombres a la hoguera y a las mujeres a la casa llana», al prostíbulo. A los primeros por hacerles pensar y a las segundas por avivar su pecaminosa imaginación. Hitler leía novelas policíacas y algodonosas historias románticas; por Karl May sentía pasión. Le gustaban también los libros, muy ilustrados, de arquitectura y pintura, materias en las que se creía experto. Pero su verdadero alimento espiritual estaba en las obras que confirmaban sus obsesiones antisemitas y en los anuarios militares. Sobre el material de guerra y el armamento de cada país se lo sabía todo. A sus generales los abrumaba con una prodigiosa memoria que disimulaba su impericia y sus caprichosas ocurrencias. La lectura, a Hitler, no le hizo mejor: le ayudó a ser Hitler. Como la mayoría, nunca leyó sino para pasar el rato o reafirmarse en sus convicciones. Leer tiene mejor fama que ver la televisión, pero no suele resultar más provechoso: Hitler, a pesar de sus muchas lecturas, conservó siempre una pésima ortografía.

EL SUEÑO DE JACOBO EL MUNDO BAJO LOS PÁRPADOS

JACOBO SIRUELA Atalanta Vilaür (Gerona), 2010 349 páginas, 23 euros !!!!!

P

arecía inevitable que Jacobo Siruela, a la hora de decidirse a tomar la pluma, se estrenara con un libro dedicado a los sueños. El onirismo en todas sus variedades ha sido un tema que le ha interesado desde siempre como editor, como lector y, en fin, como persona infinitamente curiosa que es. Recuerdo una conversación de 1999 en la que el futuro autor de El mundo bajo los párpados, ante una observación mía sobre Descartes, me recordaba lo interesantes que eran los sueños del pensador francés. Ahora la reflexión sobre los famosos sueños de Descartes aparece desarrollada en las primeras páginas del

libro que comentamos. Es obvio que nos hallamos ante una obra largamente meditada y que surge de toda una vida de lecturas y reflexiones. Sin embargo, El mundo bajo los párpados no es en absoluto el libro que uno se esperaría encontrar o, al menos, el libro que este lector se esperaba encontrar. Porque no se trata de un ensayo de tipo general sobre el tema de los sueños, ni tampoco de una historia de los sueños, ni mucho menos de una especie de galería de curiosidades y noticias pintorescas. Se trata de algo mucho más infrecuente y todavía más estimulante. Un libro atrevido, valiente, polémico, escrito con una pasión a ratos desbordante, en el que Jacobo Siruela se adentra en un territorio difícil y rabiosamente actual que ya llevaba tiempo explo-

Jacobo Siruela (arriba) se adentra en el territorio del onirismo. En la imagen superior, viñetas de un cómic de principios del siglo XX que aborda el tema del sueño

rando como editor. Es el territorio intermedio entre lo que podríamos llamar «mística» o religión (de las cuales nuestro autor se separa con claridad) y la visión mecanicista y literal de cierto pensamiento positivista que se presenta a sí mismo como «científico» o «racionalista». Es decir, el territorio intermedio de la hermenéutica, de Jung, de Hillman, de Patrick Harpur, de Corbin, de Eranos, aunque Jacobo Siruela no se presenta como epígono de ninguna tradición, sino (y esto es lo más sorprendente) como pensador independiente, como agitador intelectual.

Los dioses antiguos Podríamos argüir incluso que el tema de los sueños es en realidad una excusa, un mero camino utilizado por el autor para abordar un tema mucho más vasto: el de la realidad del mundo interior de la psique; la constatación, en fin, de que vivimos en múltiples dimensiones y no sólo en este cuadrado tridimensional que define la ciencia mecanicista. El segundo capítulo, dedicado al culto de Asclepio y a la práctica de la «incubación» en los templos griegos es ya absolutamente fascinante. Hay unas páginas memorables (86 y siguientes) en las que el autor explica lo que son los dioses antiguos. En pasajes como este vemos al autor haciéndose uno con su materia y hablando no desde fuera, como el erudito, sino desde el corazón vivo de un lugar y un paisaje del pasado remoto que adquieren, de pronto, pleno sentido y realidad. Ante páginas como estas sólo podemos sentir admiración y gratitud. El penúltimo capítulo es un largo crescendo perfectamente ordenado y graduado en el que Jacobo Siruela une a Jung con la física (aunque Jung y la física ya estaban unidos en la relación del médico suizo con Pauli) para presentar de la forma más sugestiva su argumento de que la naturaleza atemporal y precognitiva de los sueños es una de las pruebas más evidentes de la existencia de una dimensión psíquica ajena al tiempo y al espacio. «La separación entre la realidad física y psíquica es nuestro gran asunto pendiente», escribe Jacobo Siruela. Quizá este sea el verdadero tema de este libro fascinante. ANDRÉS IBÁÑEZ


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Jacobo Siruela y el universo onírico | El Economista

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Jacobo Siruela y el universo onírico 24 Agosto, 2011 - 16:56 Credito:Manuel Lino / El Economista

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"Si contagiamos la ética podremos sanar a México": Kraus "Me comprometí de por vida con Dublín": Jordi Soler "Vivir" la muerte durante la infancia Javier Mardel gana Premio Hispanoamericano de Poesía para Niños

Resulta imposible hablar objetivamente de un libro como El mundo bajo los párpados de Jacobo Siruela, al menos para quien esto suscribe.

“Toda buena literatura es la apuesta de un espíritu”

Porque, cómo tomar distancia de algo que a uno le ha modificado la vida o, lo que es más, le ha mostrado la existencia de “otra vida”. El mundo bajo los párpados es un libro sobre los sueños pero escrito con enfoques absolutamente novedosos. Por ejemplo, hay un capítulo trata de sueños que han sido importantes históricamente, que decidieron batallas, por ejemplo. Otro trata de las curas de sueño que se hacían en la Antigua Grecia. Uno más, de las relaciones que el sicólogo Karl Jung y el físico teórico Linus Pauli buscaban entre la mecánica cuántica y los fenómenos premonitorios! Baste decir que antes de El mundo bajo los párpados, el que suscribe rara vez recordaba sus sueños, ahora, aunque no todas las noches y con limitaciones, ha encontrado otra vida mientras duerme. El mundo bajo los párpados parece ser el trabajo de una vida, casi el propósito de la misma. ¿Es así? ¿Cuándo comenzó a interesarse en los sueños? ¿Cuándo empezó a trabajar en este libro? Posiblemente, pues ahora estoy preparando el segundo volumen, El sueño y sus metáforas, que tratará sobre el onirismo como creador de metáforas y de las diferentes interpretaciones que se han dado a los sueños desde Gilgamesh hasta hoy, para acabar con la metáfora absoluta de “la vida es sueño” y todas las doctrinas de la ilusión. Y habrá un tercer volumen, una antología de sueños literarios y realmente soñados. Pero volviendo al principio de la pregunta, en el año 2002 se me ocurrió la desaforada idea de escribir una historia de los sueños. Luego me di cuenta que no podía hacerse de una manera lineal y académica sino transversal y literaria. Por ello, finalmente, El mundo bajo los párpados es un raro artefacto. Todo el libro tiene un tono literario, pero todas sus fuentes son rigurosas y precisas. Es original y sin embargo no he inventado nada. No he querido ser un “creador”, como se dice ahora, he pretendido hacer un libro legible que convierta la investigación en algo literario, y la información en conocimiento. Durante estos ocho años de trabajo he querido aprender cosas y poderlas compartir con mis lectores.

Inflación es la palabra que Kirchner más esquiva La inversión y el consumo necesitan de menor inflación en Argentina La economía crece, pero el piso cruje Guerra del pollo; solución, exigen nacionales

Te invitamos al Foro Empresas Sustentables Establece procesos productivos que garanticen el uso máximo de los recursos en tu empresa La e-factura es para todo el mundo: SAT Agiliza los procesos y sé más competitivo

Más sabe Manlio por viejo que por Fabio Tiene razón el Bundesbank

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En el texto hay, creo, varios “anzuelos” para escritores e

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investigadores que podrían generar libros muy adecuados para su editorial. Como incluir el psiquismo en estudios científicos o, quizá, buscar a un escritor de viajes oníricos, un moderno SaintDenys. ¿Es así? ¿Qué tanto espera esos nuevos libros? Tanto el volumen de mi mujer (Inka Martí, Cuaderno de noche) como el mío pertenecen a la colección Imaginatio vera, cuyo propósito es abordar la imaginación como verdad. Como principio constitutivo de la realidad. Por lo general, se identifica la imaginación con el escapismo. Sin embargo, los sueños, los mitos y las experiencias místicas o visionarias nos hablan de otra zona de la experiencia. Las narraciones míticas, místicas y oníricas, a pesar de presentarse bajo un ropaje fantasioso, nos hablan de verdades eternas o si se prefiere de verdades psicológicas. Atalanta intenta contemplar el mundo desde otras perspectivas. A partir de otras metáforas, que compensen la visión literalista y restrictiva del racionalismo patriarcal moderno, que cree haberse apropiado de todas las formas de racionalidad. ¿Por qué fijarse tanto en el pasado y poco en el presente? Jung y Pauli parecen ser lo más actual, y de las investigaciones contemporáneas solo se dice que se está haciendo algo en universidades estadounidenses. Bueno, trato de evitar la superstición del presente. El presente no es superior al pasado, aunque sea capaz de despertar un mayor interés en el público. También, he utilizado estos ejemplos, digamos, por necesidades del guión. Al analizar en el libro el tiempo de los sueños, y concretamente el tiempo paradójico de los sueños premonitorios, no encuentro unas visiones más profundas e interesantes que las que dieron un filósofo como Schopenhauer, un psicólogo de la talla de Jung o un científico visionario como Dunne, cuyas especulaciones han continuado su desarrollo con los universos paralelos que plantea la física de hoy en día. ¿Alguien en esas universidades está haciendo algo que le parezca a usted realmente importante para el tema? ¿Quién? ¿Qué? Creo que Estados Unidos es el único país en donde las universidades valoran ciertas investigaciones que no tendrían cabida en centros universitarios europeos, más apegados a su historia y a la ideología que esta ha creado en los centros académicos. No es que haya un libro definitivo, pero se nota que la física cuántica, la psicología analítica y transpersonal, la antropología, el estudio de las religiones y la investigación de los fenómenos psi, de alguna forma, están dando un giro más amplio a nuestro paradigma de la realidad. Creo que aún en el siglo XXI no se ha digerido las aportaciones del siglo XX, empezando por la física cuántica La ciencia contemporánea se preocupa mucho por las “interferencias” de la subjetividad, la cual parece ser un componente indisoluble de este tema de estudio. Por dónde cree usted que estaría el camino, ¿tratando de incorporar la subjetividad al método científico? o ¿haciendo un nuevo método científico relacionado con el psiquismo? Creo que no. No podemos incluir el subjetivismo en la metodología científica. Sería como quitar la pasta a los macarrones. La base de la ciencia es el método empírico y la objetividad. Aunque ahora sabemos que esto no es ningún absolutismo, pues como demostró la física cuántica: el observador influye en lo observado. El problema de la ciencia es que camina en compartimentos especializados y no da una descripción total de la realidad. Los libros de ciencia hablan de forma fascinante de un elemento de la realidad, que es la materia, pero qué sucede con lo psíquico. ¿Acaso un pensamiento o un sentimiento no es tan real, psicológicamente hablando, como una partícula lo es para la perspectiva de la física? Necesitamos la unión de los opuestos, en lugar de una eterna y estéril lucha entre ellos. Cuénteme la relación personal (no académica o profesional) que usted ha tenido con los sueños, una pesadilla que le haya marcado la infancia, un sueño recurrente! Si alguien escribe un libro filosófico sobre el amor, ¿cree usted que tendría que contar cómo fueron sus historias amorosas? Con los sueños ocurre lo mismo. No se puede frivolizar con ellos. Los sueños son nuestra biografía íntima. Si quise publicar los sueños de mi mujer es porque ella tiene sueños muy poco frecuentes, y, en cierta manera,


es porque ella tiene sueños muy poco frecuentes, y, en cierta manera, universales, gracias a que empezó a anotarlos en un momento importante de su biografía, que corresponde a la mitad de su vida. Yo hice un libro de investigación y ella un cuaderno de noche sobre sus sueños. Son libros complementarios. Pero cada uno responde a un objetivo distinto. También omitió casi todo lo referente a la interpretación de los sueños (salvo por Jung y en referencia a la premonición), ¿por qué? Con “El mundo bajo los párpados” quise ofrecer unas perspectivas sobre el onirismo poco trilladas. En lugar de hablar de Freud y Jung y de las interpretaciones al uso, me planteé contestar preguntas inusuales como: ¿dónde estamos cuando soñamos? O, ¿cuál es el tiempo de los sueños? O, ¿cuál es la relación del onirismo con la historia, con lo sagrado, o con la muerte? ¿Le parece que no hay estudios serios al respecto? Hay de todo, pero es un tema muy amplio, muy complejo y muy escurridizo. Con la psique no hay fronteras ni respuestas definitivas. Es un universo opaco y por eso mismo fascinante. Hay personas que no recuerdan sus sueños, creen incluso que duermen pero no sueñan. En lo mucho que ha investigado, ¿qué se sabe de ellos? ¿No recordar los sueños es algún tipo de desorden? (Añado que yo recordaba muy poco mis sueños antes de leer su libro). En una cultura que da poca importancia a los sueños, estos acaban pasando a la reserva. Los hombres se acuerdan menos que las mujeres de sus sueños. Las mujeres tienen una relación más natural e instintiva con lo inconsciente. En las tribus de África, los sueños eran interpretados por el chamán porque las interpretaciones de éste eran consideradas de suma importancia para la tribu y éste tenía que distinguir entre los “grandes sueños” y los normales e intrascendentes, y sacaba su sentido de ellos. Cuando llegó el hombre blanco y su medicina, los chamanes sanadores fueron desapareciendo. Ahora en la sociedad de la hiper-información, observo que la memoria es un instrumento que cada vez parece ser menos necesario porque el ordenador es nuestra memoria. También la memoria, en general, se va perdiendo. Cuando no existía la imprenta, en Grecia tenían que memorizar la Ilíada, la Odisea y los mitos, pero ahora nuestra memoria está en el libro impreso. Ya no es un instrumento de supervivencia cultural. Promedio: Su voto: Nada Promedio: 5 (3 votos)

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Jacobo Siruela y la editorial Atalanta. Una apuesta por la intuición - El Universal - Cultura

Jacobo Siruela y la editorial Atalanta. Una apuesta por la intuición Contra las leyes del mercado, una editorial de alcance hispanoamericano está en un pequeño pueblo de España

EN EL CAMPO. La casa que alberga a Atalanta es una construcción del siglo XVIII con vista a los Pirineos (Foto: ALEJANDRO TOLEDO EL UNIVERSAL ) Lunes 01 de agosto de 2011 Alejandro Toledo Enviado | El Universal cultura@eluniversal.com.mx VILAÜR, ESPAÑA.— Para llegar a Vilaür, un pequeño pueblo español que Inka Martí y Jacobo Siruela han puesto en el mapa editorial, hay que tomar un tren en la estación Sants de Barcelona

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Jacobo Siruela y la editorial Atalanta. Una apuesta por la intuición - El Universal - Cultura

con destino a Portbou, en el camino de Girona. Es la Ruta 11. Según el itinerario oficial, hay una salida a las 11:16 que se detiene unos segundos en Camallera, casi dos horas más tarde, justo a las 13:13. Así ocurre. Como en el comienzo de un relato fantástico, el paisaje luce entonces hasta cierto punto desolado, con el sol pegando a plomo. Un hombre se extraña al ver surgir de las vías un par de sombras y pregunta: “¿De México? Jacobo estuvo aquí, se acaba de ir. Me confundí y le dije que no había bajado nadie. No se preocupen, yo los llevo. Me llamo Félix”. Va y viene Félix por Camallera en busca de las llaves de su automóvil; no sabe si las tiene en su negocio, un pequeño bar, o en la casa. A los pocos kilómetros de viaje hacia Vilaür se topa con Inka Martí, que ha adivinado la confusión y llega al rescate de los invitados al almuerzo. La distancia es corta y los dos coches, el de Inka y el de Félix, arriban casi parejos a esa casa sin número de la calle Mas Pou, una construcción del siglo XVIII con vista a los Pirineos, sede oficial de la editorial Atalanta. Abre la puerta Jacobo Siruela.

La pasión por editar El proyecto de Jacobo e Inka ha sido un desafío con varias vertientes: una editorial hispanoamericana está instalada, con una infraestructura mínima, en un pequeño pueblo del norte de España; contra las leyes del mercado, se apuesta no por lo más comercial sino que, al viejo estilo, es el gusto de los editores el que arma el catálogo.

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“Ser editor no es para mí un oficio, es una pasión. Había vendido mi editorial y me había retirado al campo. El reto consistió en averiguar si era posible en el siglo XXI crear y desarrollar una editorial desde aquí. Y después de casi seis años en el mercado, hemos demostrado que sí se puede”, dice Siruela.

Inka procedía del mundo de la televisión cultural. Dice: “Aprender la producción para editar un libro representó un reto fascinante. Al principio pensé que hacer un libro sería lo más sencillo del mundo: ¡gran equivocación! Parece mentira que algo de apariencia tan humilde como el libro encierre una enorme complejidad”.

¿Ha cambiado tu percepción del trabajo editorial de la etapa de Siruela a esta nueva etapa? —se le pregunta a Jacobo F. J. Stuart, hijo de la duquesa de Alba; él mismo detenta el título de conde de Siruela.

—Atalanta no es una editorial convencional que sigue las pautas y los usos del mercado del libro. Al plantearme este nuevo proyecto, comprendí que sólo tenía sentido si se llevaba a cabo desde un presupuesto de libertad absoluta y persiguiendo unos objetivos puramente culturales y estéticos. El editor español hace un énfasis: “Sería grotesco vender tu editorial y retirarte al campo para seguir con los nervios tensos manteniendo las viejas servidumbres”.

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Jacobo Siruela y la editorial Atalanta. Una apuesta por la intuición - El Universal - Cultura

¿Cuáles son los criterios que sigue editorial Atalanta a la hora de elegir autores y títulos?

—Desde luego no me los sopla ningún scout, ni me los propone ningún agente literario. La gran mayoría de los libros sale de una investigación personal que llevamos a cabo Inka y yo a través de bibliografías e Internet. También sacamos ideas durante nuestros viajes. Y ahí, por supuesto, suceden azares interesantes. Atalanta es un movimiento de ideas y modelos estéticos. Y por eso ideé tres colecciones para desarrollar tres ideas a mi juicio sugerentes y necesarias: la brevedad como forma literaria; la memoria como base de investigación y aprendizaje; y la imaginación como forma de entender las cosas mirando, no hacia fuera, sino dentro de nosotros.

En el catálogo de Atalanta se reúnen el excéntrico inglés Robert Aickman y el veneciano Giacomo Casanova, o dos viajeros: el polaco Joseph Conrad y el francés Vivant Denon, entre muchos otros. En el 2010 se incorporó al mexicano Salvador Elizondo; y pronto saldrá una antología de otro excéntrico nuestro: Francisco Tario.

¿Cómo es tu relación con la cultura de México, Jacobo?

—Me interesa mucho, desde su literatura hasta su cocina. Además a lo largo de mis viajes tuve oportunidad de tratar a grandes personajes de su cultura como Octavio Paz o Alejandro Rossi, y

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Jacobo Siruela y la editorial Atalanta. Una apuesta por la intuición - El Universal - Cultura

de forma más familiar, Álvaro Mutis y Salvador Elizondo. Me divertía mucho con Elizondo y anduve años tratando de publicar un libro que por fin salió el año pasado, sin que lo viera su autor. Una lástima. Francisco Tario llegó a través de Roberto Frías. En mi último viaje al Distrito Federal compré sus cuentos completos. Es un autor que merece la pena salvar del olvido. Su literatura es potente de imaginación, refinada de procedimientos literarios y loca de invención.

¿Cómo ves el paisaje editorial tanto en España como en México?

—Afortunadamente, vivimos muy lejos de ese paisaje. Mi estrategia vital es hacer lo contrario de lo que se hace y se habla allí. Procuro mantenerme a distancia. Por otro lado, veo un signo positivo en que florezcan con tanta naturalidad tantas editoriales nuevas y jóvenes. Son la compensación necesaria de la melancolía y voracidad que azota a las grandes y medianas editoriales.

De viaje por los sueños Un extra del proyecto de Atalanta es que ha convertido a los editores en autores; desde Vilaür llevan a cabo investigaciones paralelas en el universo de los sueños. El libro de Inka Martí se titula Cuaderno de noche; el de Jacobo Siruela, El mundo bajo los párpados.

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Jacobo Siruela y la editorial Atalanta. Una apuesta por la intuición - El Universal - Cultura

Explica Jacobo: “Cuando me retiré al campo tuve tiempo para escribir porque Siruela no me dejaba ni intentarlo, era una hija muy celosa que me tenía tiranizado. Cuando decidí que teníamos que independizarnos, después de terminar la segunda versión con nuevo prólogo de mi antología de vampiros, se me ocurrió escribir una historia de los sueños, de los seres dormidos. Busqué hacer un libro útil, que aportara conocimiento y a la vez aprendiera con ello. Y así empezó mi investigación, que duró seis años; en total me ha llevado ocho hacer este libro”.

Y cierra Inka Martí: “Los dos libros se complementan, incluso sin buscarlo las cubiertas han resultado ser nocturnas y resonantes. En Atalanta hay la precisión en cuanto al programa de libros que urde Jacobo, pero a la vez hay mucha improvisación. Improvisación mágica, intuición; ambos somos de naturaleza pragmática e intuitiva. Hubo un empeño por parte de Jacobo en publicar mi libro de sueños, algo que nunca tuve claro hasta que el Cuaderno vio la luz. Ahora me encanta formar parte del mundo de onironautas que describe Jacobo. De alguna manera él ha escrito un libro masculino, de reflexión y pensamiento, y yo un libro femenino, de la ‘mente’ del corazón, el sentimiento y la intuición. Ambas son facultades esenciales y complementarias”.

El itinerario señala que a las 18:11 hay que estar de nuevo en la estación de Camallera… para llegar a Barcelona a las 20:09.

“Yo los llevo”, dice Jacobo Siruela.

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Sergi Bellver: El mundo bajo los párpados, de Jacobo Siruela (Atalanta), en BCN Week

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Sergi Bellver Escritor, editor, crítico literario y profesor de narrativa.

Artista invitado: Roberto Alberto

Bitácora

Biografía

21.1.11

El mundo bajo los párpados, de Jacobo Siruela (Atalanta), en BCN Week

LA SENDA DEL SUEÑO Nuestra versión oficial de la odisea humana es una crónica mutilada que olvida las potencias de lo invisible, como si se pudiera dar noticia de una singladura hablando del velero y callando los vientos que lo empujan. En un tiempo en el que la razón se acerca cada vez más a las esquinas de lo mensurable, como decía André Bretón, “tal vez la imaginación está en condiciones de retomar sus derechos” y de devolverle al hombre, de una vez por todas, su verdadera dimensión como sujeto actor y deseante de una vida completa. Convertido en una suerte de Hervey de Saint-Denys contemporáneo, aunque a una sabia distancia de reclamar cualquier legado (supera la losa freudiana y también el guirigay paracientífico, pero no rechaza cualquier discurso coherente y estimulante, por herético que sea), Jacobo Siruela se ha propuesto pilotar una nave insólita que, en El mundo bajo los párpados, viaja a través de nuestra otra Historia, la que han escrito los sueños en nuestra psique pero también la que inscriben a diario en todo aquello que nos lleva de la vida a la muerte, entre lo visible y lo oculto. No es este, sin embargo y a pesar de su soberbia bibliografía de referencia y de los ocho años que el autor ha trabajo en él, un libro sólo documental, ni un mero anecdotario del sueño, ni una propuesta que se conforme con el terreno del ensayo. Es todo eso, pues el libro ha sido concebido y tramado con un criterio que no ha renunciado en ningún momento al rigor y a la excelencia (como es ya sello habitual en todos los títulos de la editorial Atalanta y que en este deleitará al lector profano e interesará también al estudioso), pero va más allá, ya que además de una escritura pulcra e hilvanada, El mundo bajo los párpados ofrece, sobre todo, una audaz y apasionada vindicación del sueño como motor vital y campo de conocimiento que trasciende la simple evasión onírica. La exposición inteligente se hace eficaz pero al mismo tiempo respira una entrega encendida de Jacobo Siruela al tema y, por los vasos comunicantes de una lectura

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09/11/11

Sergi Bellver: El mundo bajo los párpados, de Jacobo Siruela (Atalanta), en BCN Week

desprejuiciada, esa misma luminosidad calará del texto al lector, dejándole la impresión de que se le han abierto las puertas de una senda nueva y arcana a la vez. Dividido en cuatro capítulos, el texto tiene momentos maravillosos, ideas que dejan eco, desde la paradoja del joven Descartes que bebe de tres sueños para destilar el racionalismo que ha heredado Occidente hasta el brillante capítulo final en el que se presenta el mapa del sueño como un itinerario de descubrimiento de la muerte, como una exploración simbólica de las sombras que luego vendrán a sellarnos los párpados pero, tal vez, a “abrirnos los ojos” a un mundo otro que se conecta de innumerables modos, bajo la opacidad de las cosas, a nuestra experiencia no consciente. ..................... Publicado en la columna «These books are made for walking» de la revista BCN Week, número 93, enero de 2011 (enlace web / +enlace ISSUU directo a p. 21). Publicado por Sergi Bellver el día 21.1.11 Etiquetas: Atalanta, BCN Week, Crítica, Ensayo

1 comentarios:

artaraz dijo... Impecable tu reseña e increíble el taxi de Chéjov. 21.1.11

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09/11/11

Libros del Año en Babelia con EL PAÍS

Los autores de Los mejores libros de 2010 de Babelia, según 55 críticos y periodistas de la revista literaria y cultural de EL PAÍS son: Coetzee, Yeats, Piglia, Vargas Llosa, Guelbenzu, Talese, Judt, Vila-Matas, Pacheco, Zambrano, Giralt y Lahiri. Las memorias y autobiografías noveladas son la gran revelación del año. El ensayo y la poesía vuelven a eclipsar el dominio de la novela. Los encuestados citaron más de 250 títulos y entre los veinte primeros la mitad son autores en español. CLAVES DE LA ENCUESTA LAS PUNTUACIONES DE LOS CRÍTICOS LOS 20 MEJORES LIBROS

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1 J. M. Coetzee Verano

(por Colm Tóibín)

La tercera parte de las memorias del Nobel sudafricano es un excelente ejercicio literario en el cual da un paso más allá en la manera de contar la propia vida y sincronizar géneros. El foco son unos hechos clave que determinaron su destino. CRÍTICA - Vídeo - CAPÍTULO

Por géneros Novelas en español Ricardo Piglia ‘Blanco nocturno’ (Anagrama). Mario Vargas Llosa ‘El sueño del celta’ (Alfaguara). José María Guelbenzu ‘El amor verdadero’ (Siruela). Enrique Vila-Matas ‘Dublinesca’ (Seix Barral). Almudena Grandes ‘Inés y la alegría’ (Tusquets).

Cuentos

Ensayo Tony Judt ‘Algo va mal’ (Taurus). Jacobo Siruela ‘El mundo bajo los párpados’ (Atalanta). María Zambrano ‘Esencia y hermosura. Antología’ (Galaxia Gutenberg/Círculo de Lectores). José Luis Pardo ‘Nunca fue tan hermosa la basura’ (Galaxia Gutenberg/Círculo de Lectores). Santos Juliá ‘Hoy no es ayer. Ensayos sobre la España del siglo XX’ (RBA).

Otras perspectivas Joe Sacco ‘Notas al pie de Gaza’ (Mondadori) José-Carlos Mainer ‘Historia de la literatura española. Modernidad y nacionalismo (1900-1939) Vol. 6’ (Crítica). Martin y Borja de Riquer ‘Reportajes de la historia’ (Acantilado). Geoffrey Parker ‘Felipe II’ (Planeta). Anna Caballé ‘Carmen Laforet. Una mujer en fuga’ (RBA).

© EDICIONES EL PAÍS, S.L. - Miguel Yuste 40 - 28037 Madrid (España)

www.elpais.com/especial/libros/

Jean Echenoz ‘Correr ’ (Anagrama). Herta Müller ‘Todo lo que tengo lo llevo conmigo’ (Siruela). Vasili Aksiónov ‘Una saga moscovita’ (La otra orilla). Hans Keilson ‘La muerte del adversario’ (Minúscula). Pierre Michon ‘Los once’ (Anagrama)

Poesía

Jhumpa Lahiri ‘Tierra desacostumbrada’ (Salamandra). Juan Eduardo Zúñiga ‘Brillan monedas oxidadas’ (Galaxia Gutenberg/Círculo de Lectores). Julio Ramón Ribeyro ‘La palabra del mudo’ (Seix Barral). Alice Munro ‘Demasiada felicidad’ (Lumen). Kazuo Ishiguro ‘Nocturnos’ (Anagrama).

Libros del año 2009

Novelas traducidas

W. B. Yeats ‘Poesía reunida’ (Pre-Textos). Jose Emilio Pacheco ‘Tarde o temprano’ (Poemas 1958-2009) (Tusquets). Blas de Otero ‘Hojas de Madrid. Con la Galerna (1968-1977)’ (Galaxia Gutenberg/Círculo de Lectores) Juan Antonio González Iglesias ‘Del lado del amor’ (Visor). Ted Huhges ‘El azor en el páramo’ (Bartleby).

Memorias y autobiografías noveladas J. M. Coetzee ‘Verano’ (Mondadori). Marcos Giralt torrente ‘Tiempo de vida’ (Anagrama). Rafael Argullol ‘Visión desde el fondo del mar’ (Acantilado). Félix de Azúa ‘Autobiografía sin vida’ (Mondadori). Miklós Bánffy ‘El reino dividido’ (Libros del Asteroide).

Autores a descubrir Miguel Syjuco ‘Ilustrado’ (Tusquets). Marek Bienczyk ‘Tworki (El manicomio)’ (Acantilado). Wells Tower ‘Todo arrasado, todo quemado’ (Seix Barral). György Dragoman ‘El Rey blanco’ (RBA). Sibylle Lewitscharoff ‘Apostoloff’ (Adriana Hidalgo).

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09/11/11

Los 10 de 2010 | Qué Leer - Revista

Los 10 de 2010 milo j. krmpotic'

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Sirva este post como avance del próximo número extra de Qué Leer, un Anuario con los principales libros, rostros y temas de 2010 que encontrarán dentro de pocos días en su quiosco. A continuación, pues, los diez títulos favoritos del pasado año según la redacción de la revista y varios de sus colaboradores: Ficción: 1) Verano (Mondadori) de J.M. Coetzee 2) Sukkwan Island (Alfabia/Empúries) de David Vann 3) El sueño del celta (Alfaguara) de Mario Vargas Llosa 4) Bilbao-New York-Bilbao (Seix Barral) de Kirmen Uribe 5) Blanco nocturno (Anagrama) de Ricardo Piglia No ficción: 1) Retratos y encuentros (Alfaguara) de Gay Talese 2) El mundo bajo los párpados (Atalanta) de Jacobo Siruela 3) Algo va mal (Taurus) de Tony Judt 4) Visión desde el fondo del mar (Acantilado) de Rafael Argullol 5) Leviatán o la ballena (Ático de los Libros) de Philip Hoare Compártelo:

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Una Respuesta a “Los 10 de 2010” Carlos Martinez dice: 1. 10 enero 2011 a las 17:36 Qué libros mas buenos!, me encanta la lectura, sobre todo cuando es adictiva, el tiempo pasa y no sientes, porque cada libro tiene un mundo único, con personajes maravillosos. Recientemente terminé de leer EL MISTERIOSO PERGAMINO MÁGICO, es una app que está en la Apple Store un libro genial, y definitivamente me he quedado muy impactado, me ha encantado y lo recomiendo mucho a

www.que-leer.com/10574/los-10-de-2010.html#.Tro_LVaCLZU

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Dossier de prensa Jacobo Siruela