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Asociación de Profesores de la Universidad de Antioquia Medellín • No. 18 • Diciembre de 2009

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No. 18 • Diciembre de 2009 Medellín, Colombia ASOCIACIÓN DE PROFESORES DE LA UNIVERSIDAD DE ANTIOQUIA ISSN: 0123 - 3386

Portada Caricatura ganadora en el Congreso sobre Educación y Vida Sostenible, realizado en Sao Paulo.

Comité editoral Jorge Aristizábal Ossa Hernán Mira Fernández Sara Castro Gutiérrez Editor Victor Villa Mejía

Diagramación y Diseño Somos Gráficos somosgraficos@une.net.co

Composición de textos, preprensa digital e impresión Producciones Colombianas producolmedellin@yahoo.es

ASOPRUDEA Bloque 22, oficina 107 Ciudad Universitaria Teléfonos 2195360 y 2636106 asoprudea@udea.edu.co http://asoprudea.udea.edu.co



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JUNTA DIRECTIVA 2009 - 2010 ASOCIACIÓN DE PROFESORES Víctor Villa Mejía................................................................................... nelo@une.net.co

Presidente

Gonzalo Jaramillo Delgado.................................................................... Vicepresidente gonzaloja45@hotmail.com Jorge Aristizábal Ossa............................................................................. jarist@une.net.co

Secretario

Walter Alonso Santos Abello.................................................................. walta13@gmail.com

Tesorero

Jasmín Cacante Caballero....................................................................... jasmincacante@tone.udea.edu.co

Vocal 1

Efraín Oviedo Regino............................................................................. eoviedo@udea.edu.co

Vocal 2

Nelson Orozco Alzate............................................................................ norozco@udea.edu.co

Vocal 3

Claudia Marcela Vélez........................................................................... clamavelez@yahoo.es

Suplente 1

Jairo Alarcón Arteaga............................................................................. jjalarcon@quimbaya.udea.edu.co

Suplente 2

Rodrigo Arboleda Sierra......................................................................... rodrigoarboledasierra@gmail.com

Suplente 3

Luis Gabriel Agudelo Viana.................................................................... gagudelo127@gmail.com

Suplente 4

Hernán Mira Fernández......................................................................... mira@une.net.co

Suplente 5

Jhon Jairo Zapata Vasco.......................................................................... jzapata970@hotmail.com

Suplente 6

Jorge Luis Sierra Lopera.......................................................................... jorsierr@une.net.co

Suplente 7

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TABLA DE CONTENIDO

EDITORIAL LA PARTICIPACIÓN COMO MÁXIMA EXPRESIÓN DEL EJERCICIO DEMOCRÁTICO: UN PRONUNCIAMIENTO NECESARIO PARA ABORDAR LA UNIVERSIDAD DEL PRESENTE

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Junta Directiva. Asociación de Profesores de la Universidad de Antioquia

CONTROVERSIAL LA FARSA DE LAS PUBLICACIONES UNIVERSITARIAS

15 - 24

Pablo Arango

LAS PUBLICACIONES UNIVERSITARIAS: UN ‘MEA CULPA’

25 - 26

Salomón Kalmanovitz

LAS REGLAS ACADÉMICAS

27 - 28

Salomón Kalmanovitz

DOCUMENTAL GRITEN POR QUIENES NO PUEDEN GRITAR

31 - 32

Editorial. El Colombiano

¿CLÍNICA DE LA MUJER O DEL ABORTO?

33 - 34

Beatriz Eugenia Campillo Vélez

SALUD Y VIDA… O MUERTE

35 - 36

Martha Lucía Correa Escobar

LAPIDACIÓN MEDIÁTICA CONTRA LA MUJER

37 - 39

Juan Guillermo Londoño Cardona

CLÍNICA DE LA MUJER Y ABORTO NO ES LO MISMO

41 - 42

Mario Alberto Duque Cardozo

43 - 44

Élmer Gaviria Rivera

POSICIÓN DE LA FACULTAD DE MEDICINA DE LA UNIVERSIDAD DE ANTIOQUIA FRENTE A LA CLÍNICA DE LA MUJER

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DE REGRESO AL PASADO

45 - 46

Revista Semana

LA CAVERNA ESTÁ CRECIENDO

47 - 48

Héctor Abad Faciolince

PUNTUAL LIBERTAD, IGUALDAD, FRATERNIDAD

51 - 57

Eduardo Domínguez Gómez

PERCEPCIONES DE USUARIOS DEL PROGRAMA DE SALUD EN LA UDEA SOBRE EL SERVICIO DE ATENCIÓN EN SALUD MENTAL

59 - 70

Flor Ángela Tobón Marulanda Carlos Mauricio González Posada

¿ES SIEMPRE LO MATEMÁTICAMENTE VÁLIDO APLICABLE EN LA SOLUCIÓN DE PROBLEMAS SOCIALES?

71 - 78

Grimaldo Oleas Liñan

UNA MESA ES UNA MESA: SOBRE LAS RELACIONES ENTRE LENGUA Y CULTURA

79 - 87

Pedro Antonio Agudelo Rendón

NO ENTENDÍ NI JOTA

89 - 97

Víctor Villa Mejía

DUAL I ADMISIÓN DE ESTUDIANTES SORDOS A LA VIDA UNIVERSITARIA

101 - 111

Institución Educativa «Francisco Luis Hernández Betancur»

DIFERENTE VS. DEFICIENTE

113 - 120

Comité de Competencia Lectura

DUAL II LA SEGUNDA REELECCIÓN DE URIBE

123 - 124

Alfonso Monsalve Solórzano

LOS SOFISMAS DE MONSALVE

125 - 130

Juan Guillermo Gómez García

LITERAL ANIMAL BURÓCRATA



132 - 140

Wilson Orozco Jiménez

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Víctor Villa Mejía

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LOS “MEDIOS PARA EL ACTIVISMO” Y LA AGITACIÓN GREMIAL

La participación como máxima expresión del ejercicio democrático. Un pronunciamiento necesario para abordar la universidad del presente Junta Directiva Asociación de Profesores de la Universidad de Antioquia

La participación democrática es sin duda aquel actuar conciente que se impone en el seno de una sociedad y su expresión es el resultado práctico de la toma de decisiones éticas, aquellas que se imponen como fruto o resultado de nuestro actuar coherente entre pensamiento y acción. Hecho que a su vez es el resultado de dos grandes disposiciones. La primera, como expresión de un orden social establecido, comúnmente denominado contexto, el cual es el resultado de unas expresiones materiales y sociales, dentro de un juego de interacciones en el que se incorporan los contratos sociales como las normas, los planes, las funciones y las tareas, entre otras. La segunda se da como fruto y resultado del trabajo de los individuos, la cual tiene sus mayores expresiones en el trabajo de los académicos, en ese saber acompañar su trabajo diario desde un hacer virtuoso, que se constituye en el devenir de su pensar y su hacer para sopesar las tensiones entre teoría y práctica, subjetividad y objetividad, texto y contexto, conciencia e inconciencia, paciencia e impaciencia, la palabra y el silencio, y que encuentra su máxima expresión en el trabajo colectivo.

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Estas dos disposiciones en el seno de la Universidad de Antioquia hoy se debaten entre una postura que asume la democracia como el resultado de un ejercicio representativo, que a su vez es el responsable de una visión que se apropia de manera exclusiva y excluyente; y la segunda postura que se funda en una valoración de la democracia participativa en clara coherencia con los fundamentos de la Constitución Nacional y el Estatuto General de la Universidad, que abogan por el esfuerzo colectivo, el compromiso y la representación efectiva en todos los niveles. Esta primacía que ostenta hoy el ejercicio representativo en la Universidad se traduce en una serie de vicios, que en el terreno de las disposiciones en el contexto local se expresan en ciertas prácticas que se asumen en el nivel de la representatividad desde posturas clientelistas como la asignación de cargos en los cuerpos directivos, la elección de decanos, la designación de profesores, todo ello desde una práctica que se sustenta en el pago de favores y dan cuenta de un carrusel burocrático que desdice de las competencias y atributos que se deben tener para ocupar y conducir los destinos de la Universidad. Como resultado de este actuar vicioso se

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Junta Directiva Asociación de Profesores de la Universidad de Antioquia

tiene que la gobernabilidad en la Universidad profun-diza la sumisión y el desinterés entre sus estamentos. Asimismo, el vicio del individualismo hace carrera en la Universidad a través de prácticas que le hacen el juego a los nuevos niveles competitivos bajo parámetros de estándares y competencias que buscan la mercantilización del conocimiento en desmedro del ejercicio colectivo de integración, construcción y deliberación colectiva. De otro lado, la pérdida paulatina de la conciencia crítica y el papel que deben jugar las profesiones en la sociedad son retos que en la actualidad se diluyen tras falsas disyuntivas que tienen que ver con posiciones que desvirtúan el papel hegemónico que la Universidad debe cumplir para producir una cultura que dinamice las contradicciones que la sociedad necesita para crecer y abordar sus propias circunstancias. Éstas se expresan hoy como resultado de una crisis de hegemonía que en el sistema universitario se manifiesta como productos descontextualizados que la Universidad asume respondiendo a una supremacía de intereses particulares de carácter productivo privado, que tienen como fin el lucro económico y que no son los productos que las mayorías empobrecidas de la sociedad reclaman, y que a su vez desvirtúan el papel que las profesiones deben cumplir en su interior como acciones transformadoras.

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Estas manifestaciones tienen por lo demás asiento en ciertas políticas ajenas al acontecer universitario que, impregnadas de postulados economicistas colonizan los lenguajes universitarios, desvirtuando su naturaleza al equiparar el ejercicio productivo de la enseñanza y el aprendizaje formativo al de los rentables sectores empresariales, los cuales no solo le son ajenos y distantes sino además contrarios a sus fines. Labor que asimismo se afianza desde una serie de comportamientos y despropósitos políticos, como los que en la actualidad se agencian en el acontecer diario de nuestro sistema universitario, como son la dilación en la definición de los procesos y el resquebrajamiento de los espacios directivos, con los cuales se pretende eludir la confrontación y el debate académico responsable, política en cuyo centro resuena la univocidad del mayoritario cuerpo administrativo que se auto administra y auto regula. Acompañando tal directriz general en las particularidades académicas dentro de las dependencias, se viene afianzado paulatinamente una conducta intimidatoria que excluye y condena las voces críticas en todos los espacios académicos y administrativos, a través de mecanismos de señalamiento que pretenden de igual manera eliminar la confrontación mediante conductas que encuentran en el acoso laboral la mejor manera para rebajar y poner en condición de indefensión el actuar crítico del profesorado.

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La farsa de las publicaciones universitarias Pablo Arango *

Un montón de papeles arrumados, mal escritos, que no aportan nada nuevo y que nadie lee es la síntesis de la producción académica colombiana en los últimos años. ¿Qué hay detrás de este exceso de nada? Un catedrático y editor universitario escarba entre montañas de pies de página y encuentra unas cuantas verdades. Según Colciencias, solo en el área de «ciencias humanas» hay actualmente 96 revistas especializadas en Colombia (en esas ciencias incluyen, por motivos bastante misteriosos para mí, la teología). Se supone que estas publicaciones tienen como fin principal mostrar las ideas y descubrimientos de los investigadores, eruditos, críticos y demás miembros de una comunidad académica. Se espera, por lo tanto, que contribuyan al avance de las disciplinas mediante la discusión abierta de cualquier tópico que se presente. También se supone que cualquier neófito o diletante con curiosidad encuentre en ellas iluminaciones sobre los fenómenos estudiados, pues tratándose de ciencias humanas puede esperarse que sus materias sean más o menos de comercio cotidiano para todos. Sin embargo, lo anterior solo son pajaritos en el aire. Porque lo que uno encuentra cuando consulta esas revistas es una serie de escritos *

contrahechos, triviales, autocomplacientes y, desde luego, casi ninguna discusión o crítica genuinas. Quizá esto explique porqué la mayoría de estas revistas especializadas tiene tan pocos lectores, si es que los tienen. Con los libros ocurre algo similar: es muy difícil, por lo menos para mí, establecer cuántos títulos publican anualmente las universidades y los profesores universitarios, pero hay claros indicios de que son demasiados. Como en el caso de las revistas, la circulación de estos títulos es muy reducida, y no precisamente por la especialización, sino más bien por un fenómeno similar al de las publicaciones periódicas: los autores no escriben para ser leídos, sino para engrosar su currículo y aumentar su sueldo. El público lector, por su parte, tampoco se interesa por los títulos de las editoriales universitarias. Hace un tiempo, unos amigos decidieron vender libros universitarios, pues creían, con redomada buena fe, que allí debían existir obras de primerísima calidad. Escogieron cerca de 600 títulos atendiendo a lo que podía considerarse de interés para el público general. Después de un año de bregar con toda suerte de promociones, pautas y presencia en ferias del libro, consiguieron vender la exorbitante cifra de 18 ejemplares. ¿Por qué ocurre esto? ¿Por qué la gente mira con tanta suspicacia cualquier

Tomado de El Malpensante, Bogotá, No. 97, mayo de 2009, p. 24-33.

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impreso universitario? ¿Qué puede explicar la existencia, en el mundo académico, de tantos escritores y tan pocos lectores? Por increíble que parezca, las respuestas a estas preguntas dependen de dos leyes.

El Decreto 1444 En 1992 el gobierno colombiano expidió un decreto que establecía, entre otras cosas, una serie de estímulos para los profesores de las universidades públicas. La intención de la norma era persuadir a los docentes para que, además de dar clase, hicieran contribuciones al conocimiento, asumiendo ingenuamente que tales aportes no se habían dado por falta de instigación. El decreto decía que a los profesores que publicaran «trabajos, ensayos y artículos de carácter científico, técnico, artístico, humanístico o pedagógico [...] libros de investigación, libros de texto [...] y materiales impresos a nivel universitario» se les subiría el sueldo en distintas proporciones. El decreto asignaba puntajes del siguiente modo: Por trabajos [...] publicados en revistas especializadas del exterior de nivel internacional [...] hasta ocho puntos por cada trabajo [o], publicados en revistas nacionales especializadas de circulación nacional, hasta cinco puntos por cada trabajo [...] Por libros que resulten de una labor de investigación [...] hasta veinte puntos por cada uno [...] Por libros de texto, hasta doce puntos cada uno. Por publicaciones impresas a nivel universitario de carácter divulgativo o de sistematización del conocimiento [...] hasta cinco puntos por cada una.

La manera de otorgarle definitivamente los puntos a un profesor consistía en mandar el «trabajo» para que fuera evaluado por un «par académico» –esto es, otro profesor– quien

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lo calificaba, con base en lo cual los comités constituidos en las universidades para la definición del aumento de sueldo tomaban la decisión final. Así, para expresarlo en valores actuales, si un profesor publicaba un libro y el comité y los pares académicos lo avalaban, se le subía el sueldo mensualmente en $182.600, equivalentes a 20 puntos (un aumento que tiene efectos en las pensiones, cesantías, primas y demás arandelas, lo cual equivale a una suma mayor). Naturalmente, la avalancha de contribuciones cayó como un tsunami de papel y tinta. Mucha gente a la que nunca en su vida se le había ocurrido poner por escrito lo que se le pasaba por la cabeza, comenzó a publicar y a publicar. No solo se produjeron toneladas de publicaciones en medios tradicionales (libros y revistas), sino que gracias a la infeliz expresión «materiales impresos a nivel universitario» se reclamaron aumentos salariales por la más variada cantidad de majaderías que un nacido de mujer haya visto u oído. A un colega, por ejemplo, le pidieron que le asignara puntos a un profesor por haber ¡redactado el acta de una reunión! Con semejante incentivo para publicar, no es de extrañar lo que pasó: cundieron las autoediciones, las editoriales que publicaban a un reducido grupo de autores o incluso a uno solo, las revistas y, desde luego, los escritores. Pasó que áreas en las que anteriormente se publicaba poco, como la educación física, adquirieron una fertilidad insólita (libros sobre epistemología del movimiento, o sobre epistemología de la educación física, o «materiales impresos a nivel universitario» que no eran más que notas de preparación de clase). Pasó que el evaluador de un trabajo era después evaluado por el autor de ese trabajo, creándose así un círculo de jueces mutuos. Pasó que gente que nunca antes había

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La farsa de las publicaciones universitarias

tenido contacto ni interés por la investigación publicaba artículos sobre «metodología de la investigación» o «refle-xiones sobre la naturaleza de la investigación». Pasó lo que tenía que pasar: los profesores de las áreas más propensas a la charlatanería aumentaron sus salarios muy por encima de otros que trabajaban en disciplinas donde resulta más difícil hacer pasar moneda falsa (una queja común de los profesores de ciencias naturales o de matemáticas era que para ellos era más duro publicar un artículo, mientras un poeta o un pedagogo podían publicar varios libros al año). Algunos duplicaban su salario en apenas un lustro. También se conformaron carruseles, como en política: un profesor ponía como coautor intelectual de un artículo a un colega, y éste le retribuía a su vez poniéndolo como coautor de los propios, de tal modo que ambos recibían el premio. La tentación de aumentar el sueldo mediante publicaciones era tan grande que algunos no aguantaron: hubo plagios descarados e impunes. Aún hoy, trabajan en la Universidad de Caldas profesores que fueron denunciados por plagiar un libro entero, lo cual no les ha impedido ser decanos y tener registrados en Colciencias dos grupos de investigación clasificados por esta institución en las más altas categorías de calidad. Durante el gobierno de Andrés Pastrana esta zona de distensión se terminó, o eso creyeron muchos. En 2002 el presidente expidió un nuevo decreto, el 1279, que derogó l’Ancien Régime de estímulos que he venido comentando, e instauró uno nuevo.

El Decreto 1279 El principal cambio que introdujo esta norma consistió en imponer algunas reservas en cuanto a los escritos que un profesor puede presentar para subir su sueldo. Delegó en Colciencias la responsabilidad de establecer Medellín • No. 18 • Diciembre de 2009

una jerarquía para las revistas especializadas. Esta entidad creó entonces un índice, denominado Publindex, con las siguientes categorías (en orden descendente): A1, A2, B y C. Para catalogar las revistas, el sistema ordena previamente los artícu­los según la siguiente taxonomía: i) de investigación científica y tecnológica («que presentan, de manera detallada, los resultados originales de proyectos terminados de investigación»); ii) de reflexión («que presentan resultados de investigación terminada desde una perspectiva analítica, interpretativa o crítica»); iii) de revisión («resultado de una investigación terminada donde se analizan, sistematizan e integran los resultados de investigaciones publicadas o no publicadas [...] Se caracteriza por presentar una cuidadosa revisión bibliográfica de por lo menos 50 referencias»); iv) artículo corto («documento breve que presenta resultados originales preliminares de una investigación científica o tecnológica, que por lo general requieren de una pronta difusión»); v) reporte de caso («presenta los resultados de un estudio sobre una situación particular con el fin de dar a conocer las experiencias técnicas y metodológicas consideradas en un caso específico. Incluye una revisión sistemática comentada de la literatura sobre casos análogos»); vi) revisión de tema («resultado de la revisión crítica de la literatura sobre un tema en particular»); vii) cartas al editor («posiciones críticas, analíticas o interpretativas sobre los documentos publicados en la revista»); viii) editorial («documento escrito por el editor, un miembro del comité editorial o un investigador invitado sobre orientaciones en el dominio temático de la revista»); ix) traducción («traducciones de textos clásicos o de actualidad o transcripciones de documentos históricos o de interés particular en el dominio de publicación de la revista»); x) documento de reflexión no derivado de investigación (sin explicación, desde luego); xi) reseña bibliográfica; xii) otros.

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Luego se clasifican las revistas según el tipo de artículos que publican. Por ejemplo, para que una revista sea ubicada en la categoría más alta, la A1, debe cumplir, entre otras, estas condiciones: «Haber publicado mínimo 13 artículos de los tipos i), ii) o iii) anualmente; haber utilizado [...] mínimo diez árbitros distintos [los árbitros son evaluadores que le dan al comité editorial una opinión sobre los artículos]; el 60% de los autores, como mínimo, debe ser externo al Comité Editorial y al grupo de árbitros; el 20% del Comité Editorial, del grupo de árbitros, o de los autores de artículos de los tipos i), ii) o iii), debe pertenecer a instituciones extranjeras»; los artículos deben «tener resumen analítico en dos idiomas en cada uno de los documentos de los tipos i), ii) o iii) [y] [...] palabras clave en cada uno de los documentos de los tipos i), ii) o iii)». Exigen además: «Declarar la afiliación institucional de los autores en el 60% de los documentos de los tipos i), ii), o iii)». Dada esta clasificación, la norma define la asignación de los puntos de tal modo que, por ejemplo, por «trabajos, ensayos y artículos de carácter científico, técnico, artístico, humanístico o pedagógico» se otorgan hasta quince puntos de aumento si se publican en una revista A1, y tres puntos si es en una revista C. Una carta al editor o una editorial reciben cuatro puntos y medio si se publica en una revista A1 y el 90% de un punto si sale en una de categoría C. Los artículos publicados en revistas que no estén incluidas en la clasificación no reciben el premio del aumento de sueldo, pero los autores pueden reclamar una bonificación en metálico por una única vez. Los «materiales impresos a nivel universitario», gracias a Dios, cambiaron de nombre, pero no desapare-cieron. Ahora se llaman «Publicaciones impresas universitarias» y no sirven para aumentar el sueldo, pero

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sí, como en el caso anterior, para recibir bonificaciones. Además, se estipuló que los libros solo serían premiados si son publicados por «editoriales de reconocido prestigio» (un libro de investi-gación puede recibir hasta veinte puntos, uno de ensayo hasta quince, uno de texto hasta doce).

Los problemas Las reformas del nuevo decreto buscaban suprimir la premiación de basura que fue característica del decreto anterior, pero no lo han logrado. Para comenzar, debo decir que, en lo que concierne a los libros, casi cualquier editorial es considerada de «reconocido prestigio» por los comités que asignan los puntajes. Éste ha sido uno de los puntos de mayor controversia en tales comités. En la Universidad de Caldas, por ejemplo, se han ideado varias fórmulas: clasificar como editoriales prestigiosas a todas las imprentas universitarias y no universitarias que paguen pauta publicitaria (una medida inocua, ya que el mismo autor puede pagar la publicidad, a sabiendas de que con el aumento salarial recuperará la inversión en pocos meses); pedirles a los editores cartas donde certifiquen el ámbito de circulación del libro (local, nacional o internacional), que es otro recurso inofensivo, ya que los editores de las editoriales independientes son en muchos casos o bien amigos de los autores, o bien simplemente una fachada. En resumen, lo que ha pasado es que editoriales que solo son litografías contratadas por los autores resultan, en virtud de los alegatos de los profesores, ocupando, por lo menos en las decisiones de los comités, la misma posición de prestigio que sellos como Taurus o Random House: «editoriales de reconocido prestigio». Bien vistas las cosas, es apenas normal: el participio pasado se hace verdadero, como por fiat, con el reconocimiento que hacen los comités.

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Pero, si estoy en lo cierto, lo pri­mero que debería causar sospechas sobre la calidad de una editorial es precisamente que sea universitaria. Todo el problema se reduce a dos factores, en mi humilde opinión. Por un lado, la idea absurda de que los estímulos monetarios son un mecanismo deseable para mejorar la calidad de la producción intelectual, y, por el otro, la fijación de las burocracias académicas en requisitos apenas nominales. A este respecto, las exigencias de Colciencias para catalogar las revistas son sintomáticas. Por ejemplo, el imperativo de que los autores de los artículos digan a qué institución pertenecen constituye una dudosa declaración de principios según la cual la calidad de la publicación probablemente aumente si los autores de los artículos trabajan en su mayoría en alguna universidad o institución académica. Hay que ver, además, la forma en que presentan sus manuscritos los autores. Debido a que en muchos casos la publicación depende casi exclusivamente de la opinión de los pares y, por tanto, el editor oficia apenas de secretaria, los profesores no tienen los escrúpulos más elementales de cualquier otro escritor, por malo que sea. Hace unos años a un amigo editor se le pidió que revisara una tesis de doctorado –que había sido distinguida con el galardón de «laureada» en la Universidad Nacional–, porque el premio implicaba la publicación. Encontró cerca de 5.000 errores elementales de ortografía, mala sintaxis, fallas de concordancia, notas incorrectas y atribuciones falsas, además de que se repetía cuatro veces una cita bien larga (cómo pueden tan siquiera aprobar esto, y ya no digamos premiarlo, me pregunto). Pobre, no sabía casi nada de la vida todavía. También ocurre que, en muchas investiga-

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ciones, desde el comienzo se aprueba (sin haber todavía ningún resultado, solo una vaga promesa) una plata para la «socialización» del estudio –para publicarlo, sencillamente– . Al finalizar el proyecto, entonces, los investigadores ya tienen la plata para publicar otro libro. Cuando el editor abre el maletín que le han llevado los autores y con su aguzado olfato percibe el hipnótico olor de los billetes, todo el asunto de la evaluación y los pares se agiliza mucho.

Algunos ejemplos Para simplificar, utilizaré ejemplos de publicaciones hechas durante la vigencia del nuevo decreto en universidades públicas y acreditadas como «de alta calidad» no solo por el gobierno, sino también por el contri-buyente incauto. Después de todo, se supone que esta norma es mucho más rigurosa que la anterior, lo cual permite inferir razonable-mente que en la época anterior las publica-ciones eran por lo menos tan malas como las que comento a continuación. Muchos de los escritos de ciencia social sobre algunos de nuestros problemas más acuciantes son un ejemplo perspicuo del tipo de escritura pomposa y vacua al que me refiero. Un caso representativo es el de los análisis perpetrados por investigadores universitarios sobre problemas como el desplazamiento forzado. Un ejemplo sobresaliente lo ofrece un libro de investigación que busca hacer una «cartografía semiótica para la comprensión de territorios de migración forzosa» (interesante, además, porque uno de los autores es extranjero: un «par internacional», en jerga). El libro fue publicado por la Universidad de Caldas en 2007. He aquí una de las conclusiones: La categoría de desplazado se inscribe en el ámbito de la ambivalencia. Por un lado

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se convierte en instrumento de discriminación positiva mediante el que se busca el resarcimiento estatal para una población que ha sido vulnerada con responsabilidad –por acción u omisión– del Estado. Por otro lado, se convierte socialmente en un estigma que recae sobre una población que se acoge a esta denominación.

Se trata de la evasión seudosofisticada característica de los «científicos» sociales de cierta corriente que ha venido ganando cada vez más fuerza en las universidades. Desde el título el eufemismo campea: «migración forzosa» atrae la imagen de una bandada de pájaros felices buscando tierras más calientes, cuando se suponía que nos iban a hablar de hordas de campesinos amedrentados y desvalijados (¿no fue migrante, si mal no recuerdo, la palabra que usó José Obdulio Gaviria para referirse a nuestros campesinos expoliados y amenazados? ¿Habrá leído este «estudio» el inefable consejero?). Para rematar, en la cita se ve que el «estudio» terminó convertido en un análisis de los eufemismos. Los autores plantean la fundamental pregunta: «¿Podríamos afirmar categóricamente que el desplazamiento es una realidad reciente en la historia del país sin incurrir en un acto de negación de la historia?». Obviamente, contestan: Esta pregunta necesariamente desemboca en una disyuntiva fundamentada, por un lado, en el reconocimiento de la similitud existente entre formas de movilidad generadas por las expresiones conflictivas importantes, sucedidas –por dar una fecha arbitraria e inexacta– desde la conformación de la República, y, por el otro lado, por la aceptación de la eficacia simbólica inherente a la instauración de una realidad «nueva», realidad que mediante el contundente acto de proclamación de una ley otorga un reconocimiento

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particular a unas condiciones que no son tan novedosas, dentro del fenómeno en sí, aunque se reconocen otros elementos en su objetivación contemporánea.

Noventa páginas y una cantidad de mapas después, esto es lo que tienen para decirnos los investigadores: que el desplazamiento forzado existía aun antes de que hubiera leyes para «castigarlo». Cuatro autores, un proyecto de investigación y un libro para realizar este descubrimiento. La autora de un libro publicado en 2004 por la Universidad Nacional de Colombia y por el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente, que propone un «nuevo paradigma», el de «pensamiento ambiental», hace las siguientes observaciones sobre las implicaciones que tendría dicho paradigma para la planeación urbana: La multiculturalidad, la fragmentación y la llamada desterritorialización, son tres eventos rizomáticos de la vida urbana contemporánea, que intentamos interpretar y comprender hermenéuticamente con el ánimo de proponer alternativas éticoestéticas de acción. Para realizar este ejercicio hermenéutico tenemos que partir de que vale todo aquello que vamos a interpretar y a comprender. Este todo vale permite que no despreciemos nada, ningún actor, ningún escenario, ninguna interrelación, ninguna actuación en la ciudad. Este todo vale no descalifica a priori a nadie ni a nada. Permite la posibilidad de que todo y todos los que intervienen sean escuchados y valorados. Paradójica y contrariamente a los que creen que el todo vale es fuente de impunidad, silencio cómplice o desprecio, el todo vale como momento inicial del proceso hermenéutico, permite que todos y todo tengan un valor, un lugar, un sitio y una importancia semejantes, en las decisiones urbanas. En otro momento del proceso de comprensión e interpretación de estos

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u otros acontecimientos urbanos, cada escenario, cada actor, cada interrelación y cada actuación, tendrán un valor distinto lo cual significa que todo vale pero de manera diferente. Para llegar a ese momento que es el momento de la diferencia, habrá tenido que transcurrir un intenso proceso comunicativo, donde las racionalidades y el juego de poderes, lo mismo que las fuerzas de las sensibilidades y de las formas de seducción, hayan ejercido una especie de convencimiento que permita priorizar esta cosa (Heidegger) o asunto sobre otros.

Quisiera saber cómo «priorizaría» la autora esta «cosa» que acabo de citar. Le parece a uno que el final de un texto como éste debería ser la frase del parcero del barrio Popular Nº8 de Medellín: «Si me entendieron me explican, tan amables».

si estando enamorado de las palabras las junta de ese modo, no quiero ni pensar lo que haría si las odiara. Con el acendrado centralismo de nuestro país, si mis ejemplos provinieran de una universidad en una provincia selvática olvidada, sería comprensible que hubieran sido publicados. Pero no, fueron impresos en tres universidades nacionales públicas acreditadas como instituciones de alta calidad.

Moralejas

Contra el orden y el conformismo lingüísticos, para ser, actuar e interpretar de otro modo, hay que ser un filólogo. No en el sentido del especialista ni del literato, quienes pretenden apropiarse de las palabras, o como la hermenéutica tradi-cional o las concepciones lingüísticas posi-tivistas, que marginan la materialidad de las palabras o las reducen en un estudio con pretensiones objetivas, sino en el sentido del cuerpoamante-enamorado de ellas, quien ama y siente el cuerpo de las palabras, de ese cuerpo sensible, maleable, revelador de la alteridad, lugar de la libertad; quien no las utiliza, porque el cuerpo de las palabras no le pertenece al discurso, a la comunicación, sino que las ama subvirtiéndolas, explotándolas, colapsándolas hasta el sinsentido mismo.

Un problema con el sistema de evaluación, que persiste con el Decreto 1279, es que los «pares» lo son en un sentido muy literal: por lo general escriben tan mal como los autores que evalúan. Además, debido al reducido tamaño de las «comunidades académicas» y a la realización frecuente de foros y encuentros, lo más probable es que el sistema de evaluación (que en muchos casos se intenta hacer de forma anónima, de tal modo que ni el evaluador ni el evaluado sepan sus nombres respectivos) no logre preservar el anonimato. Es muy común que un autor se refiera, en el cuerpo de un artículo o libro, a otros trabajos que él mismo ha publicado; como en las muestras de escritura que he dado, muchos de los autores tienen, más que un estilo, un modus operandi (a la manera de los asesinos en serie), con lo cual resulta muy fácil saber quién escribió qué después de unos cuantos párrafos; y, finalmente, los profesores pueden conocer por varias vías el nombre de quien está evaluando su escrito: pueden halagar a las secretarias de los comités o, como ha ocurrido en la Universidad de Caldas, simple-mente elevar un derecho de petición para saber el nombre.

Creo que es fácil estar de acuerdo en que el autor logró lo que describe en la parte final. Y

No es raro entonces que la mayoría de las editoriales de las universidades públicas se

He aquí la explicación de lo que se propone el autor de un artículo (otro «par interna-cional») publicado por una revista de la Universidad de Antioquia, clasificada en C por Colciencias:

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preocupe poco o nada por publicitar sus títulos y autores, puesto que la principal función de tales sellos es servir de resorte para el aumento del sueldo de los profesores (hace poco le reclamé a un autor por lo mal escrito que estaba su «libro», y me contestó: «¡Ah!, es que no soy escritor»). También sucede que de un libro se publican tirajes de menos de cien ejemplares, apenas los suficientes para cumplirle al profesor –que de otro modo seguiría presionando con el argumento de que su obra fue bien evaluada–, para el depósito legal y la biblioteca. La obra queda registrada, el autor satisfecho, el comité editorial se quita un problema de encima y, finalmente, nadie la lee. Por eso, cuando se publican buenos libros, tampoco reciben la atención que se merecen, pues las editoriales universitarias se han marginado a sí mismas del mercado. Otro indicio de que algo anda mal tiene que ver con la casi total ausencia de crítica escrita. El único síntoma fiable de la existencia de comunidades académicas es la discusión pública. Pero en las revistas especializadas es muy raro encontrar que un colega le conteste a otro. Lo cual podría significar que la mayoría de la gente trabaja en asuntos distintos, o que están de acuerdo en casi todo o, lo más probable, que no se leen. Y recordemos que en ciencias sociales y humanas hay mucho más de noventa revistas, y más de cuatro mil grupos de investigación registrados por Colciencias. Esta situación parece la parodia de la parodia que hace un capítulo de la novela Asuntos de un hidalgo disoluto, de Héctor Abad Faciolince. En él, el protagonista cuenta la moraleja que le dejó una corta incursión en la política nacional. Siendo candidato al Senado, viajó por todo el país y llegó a la conclusión de que lo que se necesita para triunfar en la política colombiana no es un programa político, sino repartir trago. Dijera

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lo que dijera, si repartía la cantidad suficiente de licor, lo aplaudían. Siguiendo con la caricatura, en la academia colombiana, por lo menos en lo que Colciencias llama ciencias sociales y humanas, usted puede poner por escrito casi cualquier cosa, y probablemente nadie le dirá nada. En la Universidad de Caldas una vez circuló una «publicación impresa universitaria» sobre el concepto y la práctica de la evaluación, en la que el autor declaraba sin derramar una lágrima que «una mala evaluación es más nociva que la bomba atómica que arrasa poblaciones enteras». La reacción fue el silencio. En los grupos de investigación, para los cuales Colciencias tiene una jerarquía similar a la de las revistas, la situación es un mal chiste. En el caso de las ciencias sociales y humanas, por ejemplo, el escalafón era hasta hace poco una pirámide invertida: la mayoría de los grupos estaba en los niveles más altos de calidad. Actualmente, Colciencias está reclasificando los grupos, con la restricción de que no serán puntuados los libros de investigación a menos que hayan sido reseñados, entre otras medidas. Con esto se espera poner la pirámide al derecho, pero mucho me temo que en pocos años los autores de libros se asegurarán de que algún colega les publique una reseña, y viceversa: el reseñista cobrará después su cuota en recensiones de sus propios libros. Con el corolario hilarante de que si un libro recibe una reseña demoledora, o diez, el sistema de Colciencias le aumenta el puntaje ¡solo por haber sido comentado! Casi sobra decir que el sistema tiene serios problemas para aproximarse a lo que vale la pena. Los evaluadores de una revista son también escritores en otras y, así, hay una motivación mutua para reducir las exigencias. Una consecuencia es que la publicación en revistas de baja circulación y calidad dudosa que logran cumplir requisitos apenas formales Medellín • No. 18 • Diciembre de 2009


La farsa de las publicaciones universitarias

aumenta automáticamente el sueldo de los autores, mientras que la publicación en medios de más amplia circulación y prestigio, como Gatopardo o, para exagerar, The New Yorker, donde es mucho más difícil publicar, no tiene efectos en el salario. Además, un evaluador puede contar con un currículo estupendo y escribir desastrosamente (las citas que puse son de autores con doctorados realizados en el extranjero). Recurrir a evaluadores extranjeros tampoco resuelve nada, pues no nacer en Colombia puede ser una ventaja en la vida, es cierto, pero no tiene nada qué ver con la buena escritura. Cuando el gobierno propuso el Decreto 1279 hubo un aluvión de airadas protestas por parte de profesores y sindicatos. El razonamiento que expresaron con más frecuencia para oponerse fue que los problemas con el 1444 estaban en la forma de aplicarlo, y no en su contenido. Agregaban que el nuevo decreto atentaba «contra el futuro de la Ciencia y la Tecnología en Colombia» (así se expresan en una carta, dirigida al ministro de Educación, los miembros de más de diez grupos de investigación de la Universidad de Antioquia). Todo esto está desencaminado: la sola idea de «estímulos a la producción intelectual» es un error. El resultado más visible de la creación de esa política de estímulos fue una riada de papel, de malos escritores y de publicaciones que nadie lee. Por lo menos en humanidades, con toda certeza lo que se hubiera dejado de publicar si tal política no hubiera existido no vale la pena. Tampoco resulta sorprendente, entonces, que las obras más importantes del siglo pasado publicadas en Colombia, en áreas como literatura y filosofía, hayan sido escritas al margen o a pesar de las academias (las de Nicolás Gómez Dávila, Fernando González, García Márquez, etc). Es cierto que ellos no escribieron lo más importante durante la

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época de los decretos, pero también es cierto que sus obras perduran justamente por ser antiacadémicas: no especializadas y, sobre todo, bien escritas). Algunos han argüido que el problema reside en la comparativamente baja remuneración de los profesores universitarios. Pero esto se resuelve aumentando los sueldos, no poniendo un cebo para que un batallón de chapuceros se ponga a publicar. Una consecuencia adicional de este estado de cosas es que las universidades han resultado incapaces de cumplir una de las funciones sociales que deberían desempeñar: contribuir a la discusión pública inteligente. No es raro, por ejemplo, que la mayor parte de la ciencia social académica que se hace en el país sea perfectamente irrelevante para nuestros gobiernos. ¿Qué puede haber de preocupante para un régimen en el tipo de disertaciones que cité sobre los desplazados? En la universidad, la sociedad debería ser capaz de aprender cómo se conduce una discusión de manera lógica e informada. Lo que presentamos, en cambio, es una serie triste y risible de monólogos. No es sorprendente, entonces, que el resultado consista en egresados borregos o frustrados; ni que a casi nadie le importe la ingente cantidad de cosas que publicamos. Hacen bien, después de todo: en la mayoría de los casos, son una pérdida de tiempo, plata y esfuerzo. Mientras tanto, las universidades y el gobierno siguen cacareando sus discursos ociosos sobre la excelencia académica, el crecimiento de los grupos de investigación y las revistas «indexadas» (así dicen). Lo hacen de buena fe, estoy seguro, no están mintiendo. Es el clímax del simulacro, la farsa en estado puro: una mascarada que no oculta nada, el maquillaje sin rostro, la bufonada de la seriedad.

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Pablo Arango

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Las publicaciones universitarias: un ‘mea culpa’ Salomón Kalmanovitz*

En la Universidad Nacional de los años ochenta no se esperaba que los profesores publicaran. Recuerdo una asamblea donde un dirigente de uno de los sindicatos enarboló su contrato para afirmar que debía dictar clases, mas no investigar ni compartir sus conocimientos con la comunidad académica. Con Jesús Antonio Bejarano decíamos que en las universidades anglosajonas la consigna era «publique o muera», mientras que en la UN era «publique y muera». Iniciamos entonces una «lucha» por el reconocimiento de las publicaciones, pues ambos éramos muy prolíficos, y se nos ocurrió un incentivo positivo, que sería un aumento proporcional al esfuerzo por publicar que entrara al magro salario del profesor. Eso lo discutimos cuando Antanas Mockus era vicerrector académico y se implementó durante su rectoría hacia 1990. Dos años después fue recogido por el Ministerio de Educación en generoso decreto. Hecho el decreto, saltó la trampa. Muchos profesores publicaron cualquier cosa, plagiaron, se inventaban revistas, las universidades emprendieron editoriales cuyo fin único fin era aumentarle el sueldo a los avivatos que proliferaron. Se llenaron bodegas de papel *

impreso, leído por muy pocos, evidencia del mezquino espíritu investigativo de sus profesores. El Ministerio, alertado de los efectos ventajistas que surgían de la regulación, decidió endurecerla en 2002. Impuso entonces condiciones de evaluación, clasificación de las revistas según su calidad (indexación), comités editoriales, pares externos y tantos otros requi-sitos que terminó edificando un enorme monumento de trámites engorrosos. No importó: los ventajistas se volvieron duchos en birlar las exigencias, mientras los que poseían el espíritu inquisitivo y la paciencia del verdadero investigador renunciaban a cobrar los premios que ofrecía el sistema. Pablo Arango, de la Universidad de Caldas, ha publicado en El Malpensante un incisivo ensayo donde evalúa el impacto que tuvo el decreto en el área de ciencias sociales y el panorama es espantoso, deprimente. Quizás en el área de economía el resultado no sea tan malo, pero cosas se ven... Cuando pensé en la propuesta estaba imbuido del espíritu corporativo de la UN, de los profes que se consideran abusados todo el tiempo,

Profesor de Economía, Universidad de los Andes. Tomado de El Espectador, Bogotá, 6 de julio de 2009, p.24.

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Salomón Kalmanovitz

que son el ombligo del mundo y que éste debe reconocerles todos sus esfuerzos, juzgados por ellos mismos. Consideré entonces que primero había que ofrecer incentivos positivos y quizás después complementarlos con exigencias y sanciones.

No hay una buena razón para pagar por los resultados de las investigaciones de los profesores, cuya vocación y obligación es producir conocimiento nuevo, diseminar el existente o desarrollar las mejores prácticas pedagógicas por escrito.

Hoy tengo una visión externa y, espero, más rigurosa. Hay exceso de politiquería en las universidades públicas, los profesores están demasiado empoderados, trabajan poco y se les paga más de lo que producen. Por ejemplo, no dictan en jornada nocturna ni cursos de vacaciones, desperdiciando buena parte de los recursos públicos.

Si no cuentan con el espíritu inquisitivo y la voluntad de entrega, están en el lugar equivocado. Sería bueno demoler todo el aparataje de puntos y en su lugar establecer una medida tan sencilla como drástica: aquel profesor que tras siete años en la Universidad no haya producido una obra de alta calidad, será despedido.

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Las reglas académicas Salomón Kalmanovitz*

Existe un interesante debate sobre la pobreza de las publicaciones universitarias que surge de los malos incentivos que permean la actividad académica en la universidad pública colombiana, muchos de los cuales también existen en las universidades privadas. La calidad de la investigación de ambas ha sido pobre, por decir lo menos. Si la misión de la universidad es la búsqueda de la verdad, entonces la investigación constituye su savia, su actividad fundamental y la mejora de calidad debe ser su meta, por encima de otras consideraciones. Se trataría entonces de una institución meritocrática que dispone de los mejores profesores y estudiantes. Idealmente, los profesores deben hacer una carrera basada en el logro como investigadores y docentes; el Estado o su empleador privado deben pagar unas remuneraciones justas y crecientes que reflejen sus aportes: investigaciones, consultorías y docencia de buena calidad. Desafortunadamente, los doctores están muy mal remunerados en las universidades públicas, lo cual va a conducir a que los pierdan frente a las universidades de élite y los centros de investigación privados. La universidad debe ser gobernada en sus aspectos académicos por sus profesores, *

quienes deben decidir qué y cómo se enseña. Eso no quiere decir que decidan también sobre su propia estabilidad laboral ni sobre el proceso de contratación. Aunque las razones son obvias, no se aceptan en Colombia. Una estabilidad a toda prueba impide seleccionar a los buenos profesores y salir de los incompetentes, deteriorando la calidad de la educación. El control de la contratación, a su vez, degenera en el endogenismo, que reproduce las taras y vicios existentes entre el cuerpo profesoral de manera exponencial. El sistema universitario público colombiano se desarrolló sin ponerle límites a la estabilidad. Hay una visión humanista y sindical que la defiende a ultranza, que impide la conformación incluso de comités de ética o disciplinarios para los profesores que, como están las cosas, pueden cometer abusos contra estudiantes o colegas sin consecuencia. El período de prueba efectivo no existe y una vez firmado el contrato el profesor sabe que puede jubilarse. No puede darse entonces el llamado «tenure» o contrato vitalicio que se lo gana el profesor que ha producido una obra destacada después de un período razonable de tiempo en las buenas universidades del mundo. Acá todos son vitalicios.

Tomado de El Espectador, Bogotá, 27 de julio de 2009, p. 24.

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Salomón Kalmanovitz

Hay casos de alto riesgo moral en las universidades públicas que ofrecen estudios doctorales a sus profesores; bajo el manto del colegaje, obtienen sus títulos con facilidad sin capacitarse mínimamente. A éstos se les conceden generosas descargas académicas y hay casos en que los títulos se obtienen al borde de la jubilación: la universidad pierde de esta manera sus inversiones en «capacitación» y además incrementa su carga pensional.

abrieron concursos internacionales de profesores que permitieron su diversificación y hacerse algo más cosmopolitas; en ellas, los concursos docentes son más serios que en las universidades públicas de provincia, lamentablemente clientelizadas. La mejor calidad docente y la selección de la crema de los mejores estudiantes del país explican porqué continúan siendo líderes.

También ha habido progresos: la Universidad Nacional y la Universidad de Antioquia

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Griten por los que no pueden gritar Editorial El Colombiano*

¿Es bueno que en Medellín se vaya a construir la Clínica de la Mujer que, además, valdrá 17 mil millones de pesos? La respuesta no es sencilla. Es esencial saber con claridad cuál es su misión fundamental y fundacional. Cuál es su objetivo básico. Percibimos, analizando la carta que envió a esta casa editorial la doctora Luz María Agudelo Suárez, Secretaria de Salud de la Alcaldía de Medellín, que se trata de un centro asistencial, uno de cuyos objetivos esenciales será facilitar a muchas jóvenes abortar, amparadas en el Decreto 4444 del 13 de diciembre de 2006. Quizás esta clínica de salud sea legal. Pero no todo lo legal es éticamente aceptable. Así muchos se peguen de la legalidad para dar vía libre a comportamientos, alegatos jurídicos y actos de gobierno carentes de ética. Y no nos estamos refiriendo a la moral católica, sino a los mínimos éticos que deben guiar a todo ser humano. El primero, el respeto a la vida. Y nosotros, en esta empresa de comunicaciones, luchamos por la vida de todo ser, especialmente de todo ser humano. Entonces, ¿cómo podríamos aprobar que se acabe con la vida de un niño en gestación, *

un ser que tiene el código genético desde que el óvulo materno es fecundado por el espermatozoide masculino? ¿Que se acabe con la vida de una personita que en el vientre materno siente, se alegra y se entristece? ¿Que desarrolla con prontitud el cerebro y vive alerta, que se comunica por códigos más universales que la palabra? Este ser humano es indefenso, en especial por cuanto no puede hablar. La palabra es un comportamiento social adquirido dentro del entorno cultural en el que se vive después de nacer. Por no tener la palabra, el bebé abortado no grita que quería vivir, que ese era su derecho. La Clínica de la Mujer tendrá servicios buenos y podrá valerse de la experiencia de otros centros idóneos que ya manejan las temáticas que también incluirá dentro de sus servicios: la educación preventiva para un manejo responsable de la sexualidad, de los factores de riesgo, la atención ginecológica. Este centro médico seguramente apoyará preferencialmente a todo ser humano de sexo femenino en todo lo que tenga que ver con su salud integral. Lástima, sí, que sea una clínica en donde se practicarán abortos, en donde trabaje personal de la salud que, por uno u otro motivo,

Medellín, 28 de julio de 2009, p. 5a.

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EDITORIAL eL COLOMBIANO

preten-derá ignorar la esencia de su misión que es buscar la vida de todo ser humano, sin excep-ción alguna. Que olvidará o pretenderá olvidar, por uno u otro motivo, el Juramento Hipo-crático. Lástima que sectores de nuestra comunidad estén inmersos en un materialismo sin sentido de la trascendencia. Donde prima el placer y el facilismo, para no usar una palabra ya obsoleta pero vigente, el hedonismo. Una comunidad que olvidó ejercer la autoridad con razones pero con firmeza, dentro de un marco de principios éticos esenciales. Una comunidad en la que los padres temen a los hijos y ha olvidado conjugar el verbo dialogar. Es cierto que hay un inmenso problema social, pero la solución no puede ser una clínica que, pegada a la ley, haga fácil el aborto, tal vez

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olvidando que hay otras salidas, además de la educación preventiva que evite embarazos prematuros. Entre ellas, asumir la paternidad y maternidad responsables, porque, del mismo modo que hay derechos, hay deberes. Entregar, en adopción, los niños no deseados. Hay millones de parejas dispuestas a recibir los bebés, cuyos padres biológicos no quieren o no pueden atender debidamente. Jóvenes: no aborten esos niños que pueden tener una vida feliz en sus brazos o en los de padres adoptivos, quienes los esperan con sus brazos abiertos. Jóvenes: sean ustedes los que den un grito pacífico pero convocante y comprometedor a una comunidad que sustituyó los valores por el vacío de una vida fácil. Griten por esos niños no nacidos que no pueden gritar.

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¿Clínica de la mujer o del aborto?* Beatriz Eugenia Campillo Vélez*

La «Clínica de la Mujer» (otro eufemismo) es un proyecto que adelanta la actual administración de Medellín, de la cual en un concepto de audiencia pública (disponible en www. sca-antioquia.org.co) la señora Luz Marina Agudelo Suárez, Secretaria de Salud, explica que la mencionada clínica será «especializada en servicios ginecológicos y con ayudas diagnósticas de alta tecnología», y precisa que tendrá tres ejes de acción: «la salud sexual y reproductiva y los problemas ginecológicos que de ella se derivan, la violencia basada en el género y la salud mental asociada a la condición de género».

despenalizados por la Corte Constitucional. Pero cuidado, fueron despenalizados, NO legalizados, y en esto parece que la técnica jurídica a algunos servidores públicos les ha fallado, y es que cuando algo se despenaliza, no es una conducta que se tenga que promover o financiar con dineros públicos.

Lo curioso es que la clínica que tiene como fachada ser de «ayuda para la mujer», no tendrá servicio de urgencias, así como NO se practicarán ni partos, ni cesáreas, según la funcionaria, porque en la ciudad ya hay varios centros que prestan estos servicios obstétricos. No obstante, aclara en su comunicado que se atenderá el IVE (Interrupción Voluntaria del Embarazo), al parecer servicio principalísimo de la clínica.

Pero sabemos que políticamente hay un afán por promover los discursos de género, entre ellos el feminismo, pero no el clásico que trataba de buscar la igualdad de la mujer frente al hombre, sino aquel que busca atacar la vida y la familia, así como los principios y valores que han forjado las grandes sociedades. Ya que un verdadero feminismo debería propugnar ante todo porque no se le haga daño a la mujer con prácticas como el aborto, que como sabemos, deja daños físicos y sicológicos fuertes en ellas, que premia a los violadores y castiga a los que quisieran ser padres responsables, todo esto sin contar a la principal víctima, un bebé condenado a muerte (que incluso podría ser una mujer asesinada por el mismo feminismo).

Ahora bien, no está demás recordar que el IVE es el mismo aborto, solo que en perfecto uso del lenguaje políticamente correcto, pues es la expresión con la que se denomina a los casos

Que la mujer puede destacarse en muchos ámbitos, que no es sólo para estar en la casa, que no siempre tiene que ser madre, es cierto. Pero que la maternidad está ligada a su

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Tomado de El Colombiano, Medellín, 4 de agosto de 2009, p. 2A.

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Beatriz Eugenia Campillo Vélez

misma naturaleza, es una cuestión innegable, y que cuando se está en estado de gravidez deja de ser una opción y se convierte en una responsa-bilidad debido a la existencia de un ser humano genéticamente distinto, por muy pequeño que sea, que ha de merecer todo el respeto, tampoco lo podemos olvidar.

algo negativo, como una enfermedad, y reducir al ser humano a un puñado de células sin valor alguno, no puede bajo ninguna circunstancia llamarse progreso, y esto es justamente lo que se está haciendo con la «Clínica de la mujer», un nuevo proyecto que se disfraza de progreso.

Así que llegar a proponer la maternidad como

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Salud y vida... o muerte Martha Lucía Correa Escobar*

Con suma preocupación un grupo de mujeres que hacemos parte del movimiento de mujeres de la ciudad de Medellín, aglutinadas en el que hemos denominado «Grupo de las 300», vemos cómo el periódico El Colombiano viene realizando una campaña en contra de la creación de una clínica para las mujeres de Medellín.

mental generados por la violencia social, sexual y familiar y el desplazamiento a los cuales es sometida la mujer en mayor medida. 4). El sin número de embarazos no deseados y no planificados. Destacándose en Medellín los embarazos en niñas y adolescentes. 5). El aumento de enfermedades de transmisión sexual en mujeres incluyendo el VIH.

La idea de esta clínica propuesta desde este grupo y consignada en la agenda de la Mesa de Trabajo Mujer de Medellín, surge ante las necesidades sentidas de las mujeres y es acogida con entereza y plena conciencia de su importancia por el actual alcalde, doctor Alonso Salazar.

En los últimos cinco años han muerto en la ciudad de Medellín más de 400 mujeres por cáncer de cérvix y más de 700 por cáncer de mama. Una segunda preocupación es que no se cuenta en la ciudad con un servicio de atención psicosocial para las mujeres, que aborde y dé respuesta de una forma integral a la problemática de salud que se genera por los diferentes tipos de violencias a las que están sometidas las mujeres en mayor medida.

En la actualidad la mortalidad y la morbilidad de las mujeres es bastante alta en la ciudad de Medellín, sin que se cuente con los recursos necesarios para atender en forma oportuna y con calidad su situación de salud. Los principales problemas que afectan la salud y la vida de las mujeres de Medellín se dan por condiciones estrictamente ligadas a su condición de género, entre ellas, las más destacadas son: 1). El cáncer de mama. 2). El cáncer de cérvix. 3). Los problemas de salud *

Pensamos en una clínica donde se pueda dar una adecuada educación sexual a las mujeres para prevenir el embarazo no deseado, especialmente el embarazo adolescente. La interrupción voluntaria del embarazo es un tema absolutamente secundario, no solo por su escasísima frecuencia, sino porque es un servicio que se debe prestar en todas las

Tomado de El Colombiano, Medellín, 6 de agosto de 2009, p. 2a.

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Martha Lucía Correa Escobar

instituciones de salud públicas y privadas, en los casos que contempla la Ley. La clínica propone generar cambios profundos en el abordaje de los problemas y necesidades

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de salud de las mujeres, que repercutan no solo en las mujeres usuarias de los servicios, sino también en el personal de salud, las familias, las comunidades y la sociedad en su conjunto.

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Lapidación mediática contra la mujer Juan Guillermo Londoño Cardona*

«La mujer ha conocido el odio de los inquisidores que a nombre de la santa madre iglesia condenaron su cuerpo a su servicio y a las infames llamas de la hoguera». Sería de esperar que en pleno siglo XXI, siglo del conocimiento, del desarrollo del hombre, y del respeto por los derechos humanos, todas las formas de discriminación contra la mujer fueran cosas del pasado. Para vergüenza nuestra, en la Medellín de hoy la lapidación no ha desaparecido, simplemente se ha transformado, se ha nutrido de las nuevas tecnologías de la información y ha renacido bajo la forma de lapidación mediática, lapidación en contra de un proyecto que busca proteger la salud y promover el bienestar de las mujeres de la ciudad. La CLÍNICA DE LA MUJER, es un proyecto de la actual administración municipal que busca dar respuesta integral a las necesidades más sentidas de la salud de las mujeres como son la promoción de la salud, la prevención de la enfermedad y en especial de todas las formas de violencia conocidas y practicadas en nuestro medio. Este proyecto ha recibido todo tipo de ataques liderados por el periódico El Colombiano y algunos de sus columnistas y todo por el hecho de que en esta institución, además de muchos otros servicios, se practicarán interrupciones voluntarias de embarazo o mejor como *

prefieren llamarlo sus enemigos, abortos en los casos especiales despenalizados por la Corte Suprema de Justicia en la sentencia C355 de 2006. Para ubicarnos en la problemática, demos un rápido vistazo a la situación mundial de las mujeres sometidas a aborto inseguro: de los 42 millones de embarazos que se terminan voluntariamente cada año en el mundo, aproximadamente 20 millones se realizan por fuera de los sistemas de salud y son por lo general, abortos inseguros, es decir, practicados por personal no capacitado o en condiciones inadecuadas. Por esta razón, el aborto inseguro es considerado una pandemia de carácter prevenible. Son las mujeres pobres de países en desarrollo quienes pagan con su vida la carencia de condiciones y de capacitación del personal de salud responsable de su atención. Las complicaciones del aborto inseguro, como la hemorragia y la sepsis, se encuentran entre las primeras causas de mortalidad materna; en cambio, en los países industrializados, el aborto legal practicado en instituciones habilitadas y por personal idóneo es un procedimiento seguro con menos de una muerte por 100.000 procedimientos.

Profesor de la Facultad de Medicina. Tomado de Co-Respondencia, Nº. 106, suplemento 2, Agosto 10-15 de 2009.

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Juan Guillermo Londoño Cardona

En los países pobres hasta el 50% de los recursos destinados a la atención de salud sexual y reproductiva se dedica a la atención del aborto inseguro; además, las complicaciones del mismo tienen un costo social imposible de cuantificar en dinero: la pérdida de un miembro productivo de la sociedad, en muchos casos la cabeza de la familia, un número importante de niños huérfanos expuestos a mortalidad infantil, desnutrición, analfabetismo, violencia, abuso sexual y esclavitud laboral. Se afirma que la atención de las complicaciones del aborto inseguro ocupa el segundo lugar en el uso de los recursos para la atención obstétrica en países en desarrollo. Cada año, cinco millones de mujeres en el mundo son hospitalizadas por complicaciones del aborto inseguro y 220.000 niños quedan huérfanos como consecuencia del mismo. La OMS considera que el dos porciento de las mujeres que se someten a un aborto inseguro quedan infértiles luego del procedimiento. De las 66.000 muertes maternas como consecuencia de aborto inseguro en el mundo, 98% ocurren en países en desarrollo y 28% corresponden a mujeres de 20 a 24 años. Casi todas las muertes por aborto inseguro son prevenibles si el procedimiento se realiza en condiciones de seguridad y por personal entrenado, con infraestructura adecuada, vigilancia del cumplimiento de la norma. Cuando estas condiciones están garantizadas, la mortalidad por aborto es de 1.7 por 100.000 procedimientos realizados durante el primer trimestre de la gestación. Por estas razones la ONU en su asamblea general de 1999 considero que «en circunstancias donde el aborto no sea ilegal, los sistemas de salud deben entrenar y equipar a los proveedores de

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los servicios de salud y tomar otras medidas para asegurar que los abortos sean seguros y accesibles». No sobra recordarles a los nuevos inquisidores, que el Estado colombiano es laico, que el aborto está despenalizado en Colombia en tres circunstancias especiales, que por ley (Resolución 4905 del 14 de diciembre de 2006), es «deber del Estado garantizar la provisión de servicios de salud seguros y definir los estándares de calidad que garanticen el acceso oportuno a los proce-dimientos de interrupción voluntaria de embarazo IVE»; que esta obligación cobija a EPS, entidades de medicina prepagada, entidades departamentales, distritales y municipales de salud. Si estas entidades no ofrecen estos servicios con calidad y oportunidad, serán objeto de sanciones. Es fácil condenar y lapidar a los promotores de la CLÍNICA DE LA MUJER cuando no se conoce la triste y desgarradora historia de miles de mujeres que hace algunos años acudieron a las salas de obstetricia de los hospitales de Medellín con severas complicaciones derivadas de abortos provocados en condiciones de inseguridad y como conse-cuencia de ello cientos de adolecentes sometidas a abortos inseguros en clínicas clandestinas o en bodegas de farmacias, salían luego de varios meses de hospitalización mutiladas, sin útero, sin ovarios como consecuencia de infecciones causadas por la introducción de sondas con alma de alambre con las que les provocaban el aborto o terminaban pagando con su vida por carecer de dinero para pagar un procedimiento seguro como lo hacían los estratos altos de la sociedad antioqueña. Porque así nos duela el aborto se practica en ricas y pobres, en blancas y negras en solteras y casadas, la diferencia radica en las condiciones en que se practica y en quien

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Lapidación mediática contra la mujer

lo hace, y por lo tanto en las complicaciones que el procedimiento conlleva. Es bueno recordar que el rostro de las madres muertas por aborto inseguro en Colombia es joven, es pobre, es marginado y lleva las huellas de una violencia de género que las acompaña por generaciones desde su propia concepción y hasta el último de sus días y de ello es cómplice una sociedad indolente e hipócrita como la nuestra. Los huérfanos que dejan estas madres generalmente mueren en la infancia, los más afortunados, los demás se desnutren, son presa de la violencia sexual, de la prostitución infantil, las drogas, la esclavitud laboral o se convierten en insumo para las bandas criminales de todas las pelambres que pululan en nuestra ciudad o terminan en el abanico delincuencial que les ofrece la sociedad

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colombiana. Quienes por más de 25 años hemos visto parir la miseria en la ciudad de Medellín y hemos vivido de cerca las consecuencias sociales del aborto inseguro, le pedimos a los nuevos lapidadores mediáticos responsabilidad en sus escritos y respeto por los derechos de las mujeres, derechos adquiridos luego de años de lucha liderada por quienes ustedes de manera despectiva y grosera llaman «feminista sesentudas». Puede que sesentudas algunas, pero tienen la satisfacción de haber invertido buena parte de sus mejores años en la lucha por la defensa de los derechos de las mujeres, de sus madres, de sus esposas, de sus compañeras y de sus hijas.

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Clínica de la mujer y aborto no es lo mismo Mario Alberto Duque Cardozo*

Así lo sostiene la Secretaria de Salud del Municipio, Luz María Agudelo al hablar de los objetivos de esta entidad hospitalaria que se proyecta construir en Medellín para darla al servicio en el primer semestre de 2011 El 54 por ciento de la población de Medellín son mujeres. Es decir, poco más de 1.100.000 personas señalan femenino cada vez que les preguntan por su sexo. Al menos a 350 mil de estas mujeres, de los niveles 1, 2 y 3 del Sisbén, se espera atender en la polémica Clínica de la Mujer, que debe entrar en funcionamiento antes de que termine el primer semestre del año 2011. Polémica porque el proyecto, aún en creación, ha estado rodeado de detractores y defensores por un tema que, ya discutido legalmente en Colombia, sigue siendo fuente de desencuentros entre quienes están a favor y en contra de la interrupción voluntaria del embarazo, como lo llama la Corte Constitucional, o aborto, como suele conocerse mejor entre la gente. El Colombiano habló con Luz María Agudelo, Secretaria de Salud de Medellín para hacer claridad sobre el proyecto de la Clínica de la Mujer. *

¿Qué es la Clínica de la Mujer? La clínica es un proyecto estratégico de la Alcaldía de Medellín. Hace parte de una política de salud pública que fortalece las áreas de promoción de la salud y prevención de la enfermedad.

¿Pero por qué de la mujer? «Las estructuras de prestación de servicio de salud crecen en el mundo de acuerdo a las necesidades y problemáticas de la población. El papel de la mujer en la actualidad no es solo de madre. Las mujeres incursionan muchísimo en la vida laboral y eso hace que cambien los perfiles epidemiológicos de la sociedad en general, en especial en las mujeres. Se ha aumentado su esperanza de vida, alrededor de los 80 años para ellas y 70 para ellos. Así que las mujeres viven más, pero sufren una doble carga de enfermedad que se representa en cáncer de mama y de cuello uterino, que van en aumento. Pero también los problemas ginecológicos. Además hay un tema de peso y es el de la violencia. La Clínica aparece entonces para dar respuesta a esas nueva problemáticas de salud de las mujeres.

¿Cómo está Medellín en esas líneas que sustentan la atención de la Clínica de la

Tomado de El Colombiano, Medellín, 20 de agosto de 2009, p. 1d.

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Mario Alberto Duque Cardozo

Mujer? Las tasas de cáncer de mama (9,8 por 100 mil mujeres) y de cuello uterino (5,9 por 100 mil mujeres) están en aumento, principalmente porque no hay una atención temprana. Son, además, muertes evitables con procesos de prevención. En violencia las cifras son abismales, con un alto subregistro. La gente no se atreve a denunciar situaciones como el incesto. En especial en la población desplazada. De, aproximadamente, 2.500 denuncias entre 2007 y 2008, de violencia intrafamiliar, 2.000 son mujeres. Casi un 83 por ciento. De violencia sexual, el 93 por ciento son de mujeres. Además, hay 21 por ciento de embarazos en adolescentes; infecciones de transmisión sexual (sífilis congénita 3,6 por 1.000 nacidos vivos) y VIH / Sida (20 casos por 100 mil habitantes).

¿Y por qué siendo de la mujer no se incluyen servicios de ginecoobstetricia? Históricamente estos servicios en la ciudad han sido muy fuertes. El parto institucional en Medellín está en un 99.98 por ciento de cobertura, es decir, ningún niño, salvo casos excepcionales, nace por fuera de un hospital. Nuestra Unidad Obstétrica, en Manrique, abrirá 35 nuevas camas y el Hospital General tiene una unidad especializada en cuidados neonatales. Y se creará el hospital infantil con aproximadamente 100 camas. El plan de desarrollo ya contempla planes para la atención a la materna y al niño.

La gente ha juntado dos temas diferentes, lo de la Clínica y lo del aborto. La interrupción voluntaria del embarazo (IVE) siempre ha generado debates y la OMS habla del aborto seguro, es decir, que en caso de esta interrupción se haga en sitios seguros y esto depende de si los países legalizan o no esta acción. En Colombia ya se dio esa discusión y la Corte Constitucional despenalizó tres situaciones en el caso del IVE. Dos son absolu-tamente de carácter médico: cuando un embarazo pone en riesgo la salud de la madre y cuando el feto tiene una anomalía congénita incompatible con la vida. El tercer caso es el de la violación o el abuso sexual y como consecuencia hay un embarazo. La Corte también señaló que el Sistema General de Seguridad Social debe garantizar, y las unidades territoriales vigilar, que eso se haga en las redes prestadoras de servicios.

¿Se puede pensar en la Clínica de la Mujer sin ese servicio? Es que se tiene que ofrecer, pero a las mujeres que lo quieran hacer. Es decir, no puedo obligar a las mujeres a hacerlo, porque es violar la autonomía de ellas. Entonces tengo que ofrecer un servicio que garantice su salud, en el sentido biológico, psicológico y social. Nosotros no vamos a hacer una clínica para el IVE, pero si alguien me pregunta si lo tendríamos que hacer, la respuesta como Estado es que sí, tenemos que cumplir con la ley, con la norma. No hacemos abortos, respetamos una ley que consagra la IVE en tres condiciones. Y en cualquier procedimiento en salud se garantizarán los procesos y procedimientos que contempla la ley.

¿Por qué incluir el tema de la IVE?

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Posición de la Facultad de Medicina de la Universidad de Antioquia frente a la Clínica de la Mujer Elmer Gaviria Rivera*

«Ningún país manda sus soldados a la guerra para defenderlo sin procurar que regresen sanos y salvos, pero durante siglos se les ha pedido a las mujeres que luchen para renovar los recursos humanos sin darles protección alguna». Fred Said, Presidente de la Asociación Mundial de Planificación Familiar.

La comunidad académica de la Facultad de Medicina de la Universidad de Antioquia, luego de analizar el proyecto de la actual administración municipal de Medellín sobre la creación de la Clínica de la Mujer y de conocer la polémica suscitada por su futura misión, considera un deber manifestar ante la opinión pública su posición. El panorama de la salud sexual y reproductiva de la ciudad de Medellín, caracterizado por todas las formas de violencia contra la mujer, reclama de las autoridades compromiso político de largo aliento con uno de los sectores más desprotegidos de la sociedad como son las mujeres. La Clínica de la Mujer es, sin lugar a dudas, un gran acierto y apunta en esta dirección. En nuestra ciudad, las cifras concernientes a la situación de las mujeres son altamente preocupantes; según la última encuesta

nacional de demografía y salud, el 16% experimentan violencia física; 26% de los compañeros se refieren a ellas de manera desobligante; el 33% de las mujeres que conviven con su pareja han sufrido amenazas por parte de su compañero; Medellín presenta altas tasas de cáncer de cuello uterino (5,9 por 100 mil mujeres) y de seno (9,8 por 100 mil mujeres); 21% de embarazos en adolecentes; infecciones de transmisión sexual (sífilis congénita 3,6 por 1.000 nacidos vivos) y VIH/ sida (20 casos por 100 mil habitantes). La Clínica de la Mujer busca dar respuesta integral a las necesidades de la salud de las mujeres, como son la promoción de la salud, la prevención de la enfermedad, en especial de todas las formas de violencia en su contra, además del tratamiento y la rehabilitación de las afecciones de la salud sexual y reproductiva.

Decano de la Facultad de Medicina, Universidad de Antioquia. Tomado de Alma Máter, No. 580, Medellín, septiembre de 2009. *

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Elmer Gaviria Rivera

La academia, los medios de comunicación y los líderes de opinión tienen una responsabilidad ineludible con la solución de los grandes problemas de la sociedad y la salud, entre ellos, la violencia y la falta de equidad con la mujer. Si la sociedad deposita en la mujer la responsabilidad de renovar el recurso humano y parti-cipar como pilar imprescindible en su formación, lo menos que puede hacer es otorgarles los medios y acompañamiento con afecto, compromiso y protección.

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En la polémica suscitada, la intolerancia y el rencor nos marginan de encontrar caminos de paz y convivencia para una ciudad que atraviesa por un período particularmente difícil en cuanto a violencia se refiere. Es tarea válida de los medios de comunicación y los líderes de opinión reivindicar la humanidad, la convivencia y la vida, y propender por un futuro donde la equidad sea la regla y las relaciones en general sean más justas. Medellín y las mujeres lo merecen y lo requieren con urgencia.

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De regreso al pasado Semana*

El terremoto político que se armó en Medellín por cuenta de la construcción de la Clínica de la Mujer recuerda ciertos pasajes de la Inquisición. Ni siquiera la guerra que le declaró la mafia al alcalde de Medellín, Alonso Salazar, ha provocado tal estremecimiento en su gabinete como el escándalo que se desató en las últimas semanas en esa ciudad por la construcción de la Clínica de la Mujer. El lunes pasado decidió pedirle la renuncia a todo su equipo, y aunque calificó el hecho como «un ejercicio normal de administración pública», en los corredores de la Alpujarra se sabía que una de las principales razones había sido la construcción de este centro de atención especializado. La idea era levantar un centro exclusivo para tratar a las mujeres, con un costo de 17.000 millones de pesos. Una idea no sólo encomiable sino necesaria en una ciudad, que tiene altos índices de embarazo adolescente y violencia intrafamiliar. El año pasado, por ejemplo, en promedio cada día 23 adolescentes fueron madres. Pero esa idea noble terminó siendo interpretada por algunos sectores como un engendro *

del mismísimo demonio. Los doce obispos de las diócesis eclesiásticas de Medellín y Santa Fe de Antioquia publicaron un mensaje en el que deploran que se destinen ocho millones de dólares para crear «un centro para realizar abortos». La Curia mandó un boletín interno a los 1.500 sacerdotes del área metropolitana para sentar postura en contra de la clínica, y hasta hace una semana, se recogían firmas en algunas parroquias para prohibir la obra. Varias organizaciones han creado grupos en Facebook para protestar por el proyecto. Beatriz Campillo, líder de Pro-Vida, ha sido una de las más críticas: «Quiere mostrarse como un ejemplo a seguir en América Latina, lo que busca seguir políticas internacionales de control de natalidad que atacan a nuestros pueblos y que pretende legitimarse bajo el rótulo de derechos humanos», dijo. Como si eso fuera poco, el 8 de septiembre, el Procurador General de la Nación, Alejandro Ordóñez, en un hecho inusual, decidió integrar por resolución un grupo especial de trabajo para «hacer control preventivo sobre el proyecto de la Clínica de la Mujer». Seis funcionarios de la Procuraduría integran el grupo, liderado por la procuradora delegada para la defensa de la infancia, adolescencia y la familia, Ilva Miriam Hoyos.

Tomado de Semana, Bogotá, No. 1429, septiembre 21 a 28 de 2009, p. 48.

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REVISTA SEMANA

¿Qué pasó?, ¿por qué una clínica que busca tratar integralmente a las mujeres terminó como blanco de esta cruzada? La clínica se ha ganado la imagen de que será un centro para feministas y para practicar abortos. «Lamentablemente las dependencias encargadas de socializarla –como la Secretaría de la Mujer– han cometido errores», dijo la concejala Regina Zuluaga. Muestra de ello es que el pasado 31 de agosto cuando se realizó un debate sobre el tema por televisión, no hubo ningún representante de la Alcaldía y el 65 por ciento de los televidentes, según una encuesta del canal, quedó con la idea de que sería una «Clínica del Aborto». Para bajar los ánimos el mandatario salió la semana pasada a anunciar que la clínica no practicará interrupciones voluntarias del embarazo, ni siquiera en los casos estipulados por la Corte Constitucional. Le envió, además, una carta al arzobispo de la ciudad, Alberto Giraldo, con todas las explicaciones del caso.

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Y el viernes pasado se confirmó la salida del gabinete de las dos secretarias relacionadas con el caso: la de salud, Luz María Agudelo, y la de mujer, Rocío Pineda. La orden ahora es que la red de salud del municipio practique los abortos. Aunque en realidad no son muchos los que se hacen, pues según las estadísticas en los más de dos años que van desde que la Corte Constitucional se pronunció al respecto, se han realizado 26. Todo este escándalo, por momentos, hace pensar que ha vuelto a rondar por Medellín el fantasma de Joaquín Pardo, famoso obispo de finales del siglo XIX que ordenaba a los sacerdotes vigilar a los hombres que besaban a las mujeres en la calle. Por no hablar de monseñor Miguel Ángel Builes, que ya en el siglo XX decía: «Que el liberalismo ya no es pecado, se viene diciendo últimamente con grande insistencia (…) nada más erróneo, pues lo que es esencialmente malo jamás dejará de serlo».

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FALLO EN CONTRA

La caverna está creciendo Héctor Abad Faciolince*

Gustavo Petro, que tiene a Dios en la boca y que fue uno de los grandes electores del beato Procurador, tuvo el otro día una amistosa conversación con el periodista radial Fernando Londoño Hoyos, «el héroe de Invercolsa». Celebraban su triunfo sobre el «viejo y caduco» Carlos Gaviria, ese ateo despreciable que legalizó la eutanasia y despenalizó la dosis personal. No cabe duda de que el senador Petro fue la sorpresa de la consulta del Polo y de que su triunfo fue un golpe saludable a la clientela de la Anapo. Pero oyéndolo hablar el otro día pensé que el gran derrotado en las «primarias» del Polo fue el idioma. Oír hablar a Carlos Gaviria, con su riqueza lexical, su dicción cuidadosa y su perfecta sintaxis, ha sido siempre un placer para la inteligencia. Oír a Petro, en cambio, es asistir a una catástrofe de la gramática. Para muestra esta perla: «Ahora todo el partido se debe de colocar en campaña». ¡Ay, no me duele la política, pero qué triste derrota para el castellano! Ese mismo procurador apoyado por Petro estuvo hace poco en Medellín azuzando a la caverna que ha intentado bloquear un bonito proyecto de la alcaldía de Sergio Fajardo: la Clínica de la Mujer. Un columnista de El Colombiano, apologista de los paramilitares,

uno que dice leer mis artículos tapándose la nariz, ha sido el gran abanderado de esta «campaña moral contra la clínica abortista». Toda la batería, toda la beatería conservadora de la ciudad se metió de lleno contra el alcalde. Y al fin Salazar, en una melancólica carta al Arzobispo, determinó que en la Clínica de la Mujer no se harían abortos. Lo hizo, tengo entendido, para salvar al menos el proyecto donde se dará asistencia a las mujeres violadas y maltratadas, donde se asesorará a las adolescentes para que no se empiecen a embarazar a los trece años, donde se les dirá cómo evitar enfermedades venéreas como el papiloma, el sida o la sífilis, donde se les dirá que aunque el condón sea pecado, si se lo usa bien puede ser una buena medida para evitar embarazos y enfermedades. La godarria cree que lo mejor sería no hacer esta Clínica de la Mujer, tan peligrosa para las sanas costumbres sexuales de las antioqueñas. Ellos aspiran a que en algunas parroquias se impartan cursos de abstinencia sexual hasta la noche de bodas. Los jóvenes, en vez de aprender a usar preservativo, deberían asistir a retiros espirituales. Y así como apoyan la «seguridad democrática», también aspiran a que la consigna uribista de «aplazar el gustico» sea también una política de Estado.

* Tomado de El Espectador. Bogotá, 4 de octubre de 2009, p. 34.

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Héctor Abad Faciolince

La Corte Constitucional sentenció con independencia y valentía que en Colombia es legal que se practiquen abortos en caso de violación, malformación del feto o grave peligro de vida para la madre. Es una sentencia buena, así sea tímida. Nos acerca un poco a los países civiles de toda Europa y a Estados Unidos. Era obvio que en la Clínica de la Mujer se pudiera prestar asistencia también en este aspecto fundamental de la salud reproductiva. Ya no se hará, por decisión de Salazar, pero al menos las mujeres podrán abortar, porque así lo permite la ley, en el Hospital General. Pero la caverna trabaja para que esto se caiga y para que las «asesinas de niños» (así las llaman) no sólo sean condenadas por la Iglesia, sino también por la ley. El procurador de Petro ha declarado que la Ley de Dios está

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por encima de las leyes de la República. No quiere entender que nadie está obligando a abortar a las católicas. Ellas pueden decidir lo que les dicte su conciencia. Pero otras mujeres, católicas o no, pueden decidir legalmente otra cosa. Es esto lo que está vigente en Colombia. Lo que pasa es que la caverna está creciendo, la godarria se apodera cada día más de todos los espacios de libertad, y con esta nueva reelección se prohibirá de nuevo fumar marihuana, morirse dignamente si padecemos una enfermedad terminal, usar anticonceptivos o condón (si nos parece mejor para evitar el sida o el embarazo), o no dejar que crezca en el cuerpo de la mujer la infecta semilla de un violador violento.

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Libertad, Igualdad, Fraternidad Eduardo Domínguez Gómez*

Dijo Sartre: «Castoriadis siempre tuvo razón, pero en el momento equivocado». Respondió Castoriadis: «En cambio Sartre siempre estuvo equivocado en el momento justo».

La utilidad de los emblemas para la conciencia colectiva

más que el despliegue de la voluntad divina, prevista ya en los libros sagrados.

Desde mediados del siglo XIX ha crecido el interés por aclarar la dimensión espiritual del ser humano y su modo de intervenir en la toma de decisiones y en las actividades que emprende. El interrogante no era nuevo, ya Tales de Mileto, Anaximandro, Anaxímenes, Pitágoras, Heráclito, Parménides, Zenón, Empédocles, Anaxágoras y Demócrito (los «Pre-socráticos») intentaron respuestas. Y desde Platón se configuró un argumento que convenció a media humanidad: los individuos y los colectivos se mueven siguiendo arquetipos ideales en pos de los cuales moldean sus acciones y delinean sus modos de organización. Y las convicciones religiosas, que combinaban el poder espiritual (el del «más allá») con el poder temporal (el de la tierra), inspirando el «derecho divino de los reyes» así parecía corroborarlo. La historia no era

Pero las grandes revoluciones y el desencanto por las cosmovisiones religiosas abrieron el camino del conocimiento científico. Liderado por el empirismo, hubo cambio de rumbo: lo que mueve al hombre son sus intereses circunstanciales en el «aquí y el ahora» (hic et nunc) acatando las leyes de la naturaleza que pueden ser identificadas para predecir los comportamientos de la naturaleza y del hombre mismo. Este enfoque se impuso en Occidente y permitió, en los siglos XVII y XVIII (llamada «Época Clásica» del pensamiento Moderno), separar la ciencia de la Filosofía. Desde entonces emprendimos un camino ambiguo, esquizoide, que escindió la mente entre dos alternativas: razón con prueba empírica («conocimiento verdadero») o ilusión con sustancia ideal («conocimiento falso»).

* Profesor de la Facultad de Comunicaciones, Universidad de Antioquia. Texto leído en la conmemoración de los 220 años de la Revolución Francesa, Facultad de Derecho, Universidad de Antioquia, 19 de agosto de 2009.

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Eduardo Domínguez Gómez

Los debates liderados por Immanuel Kant y Georg Wilhelm Friedrich Hegel, por el lado idealista, y Roger y Francis Bacon, por el lado positivista del conocimiento, provocaron nuevas búsquedas como las del materialismo histórico y la fenomenología, que no se resignaron a la separación tajante. Los desafíos nacientes permitieron la emergencia de nuevas propuestas para entender el papel que juega la conciencia y cómo se origina. De un heredero del positivismo, el sociólogo Emile Durkheim, nació la teoría de las representaciones colectivas; y de un heredero del idealismo, Gustav Le Bon, surgió la propuesta de la Psicología colectiva. Ambos autores conocieron la teoría de la Gestalt Psicologie, o Psicología de la forma, que explicó los procedimientos de la mente para percibir el mundo por conjuntos (formas) que sintetizan lo material y lo espiritual, ya no a través de experiencias aisladas y sucesivas sino conexas y concatenadas en tiempos de larga, mediana y corta duración. A pesar de los riesgos de abolir o subestimar el papel del individuo en las decisiones sociales (que el Psicoanálisis restaura con toda fuerza a principios del siglo XX, y hacia la tercera década el existencialismo acaba de perfilar), son las entradas más claras a una nueva comprensión: la mente, lo espiritual, en el ámbito personal y en el de los agrupamientos, hacen parte constitutiva de lo social. Es decir, lo social existe no sólo por la búsqueda de solución a las necesidades naturales, sino también y a la vez, porque el modo de percibir esas necesidades transforma las comprensiones y provoca nuevas pautas de comportamiento. Por eso el ser humano hace consignas, emblemas, se traza metas y organiza su acción. Es decir, hace uso de signos que le permiten ir más allá de la satisfacción biológica de los instintos.

Es a Cornelius Castoriadis y a Edgar Morin a quienes les debemos la renovación de estas tesis y, con sus propuestas de «Institución Imaginaria» y «Pensamiento Complejo», abrieron un nuevo panorama para comprender el valor de las formas simbólicas (tan bien explicadas por Ernst Cassirer), más allá del lenguaje oral o escrito. Hoy sabemos que las ideas, las representaciones colectivas, las ensoñaciones y las ilusiones son tan reales como el trabajo, los objetos, los dispositivos de vigilancia, los premios y los castigos. Es decir, que los modos de ver condicionan nuestras acciones tal como lo hacen la salud o la alimentación. Que estamos entrelazados de tal forma por una red infinita de símbolos, que hasta la ciencia misma ha sido posible gracias a nuestra capacidad humana de crear símbolos (matemáticos, algebraicos, por ejemplo) y los respectivos mitos, ritos y jerarquías.

La trinidad cristiana del mundo premoderno Entre las representaciones colectivas de más trayectoria en la cultura occidental judeocristiana está el trinitarismo. Así como el Ser Supremo, el Creador de Creadores o el también conocido como Gran Arquitecto del Universo es el Dios Verdadero, compuesto misteriosamente por Padre, Hijo y Espíritu Santo, su modo de revelarse entre los seres humanos es el conjunto –también misterioso– de «verdad, belleza y bondad» que Son atributos esenciales e inseparables del ser de Dios y que han sido comunicados a todo lo creado. Por eso, donde hay bondad verdadera hay necesariamente verdad y belleza, y viceversa (http://www.formacioncristiana.org/forma/ n53/n53.htm. Visitada el 13 de agosto de 2009)

Parte de este misterio trató de ser explicado

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Libertad, Igualdad, Fraternidad

por George Steiner, el discípulo de Göethe y promotor de la Teosofía, el Método Waldorf y la Euritmia. Se expresa en los siguientes términos: El cómo sus distintos órganos, la forma y funciones del cuerpo han sido configurados en periodos de existencia anteriores al de la Tierra, son temas totalmente ignorados. En estos periodos pre-terrenales la existencia del hombre se desarrollaba en un mundo puramente espiritual, donde, en comunión con Seres Superiores, se ocupaba en la construcción del prototipo espiritual, la forma espiritual de su cuerpo físico. El cuerpo físico, aquí en la tierra, es la copia posterior del germen espiritual que ha sido elaborado, en cierto sentido, por el hombre mismo en su existencia pre-terrenal. Es decir, por la existencia del hombre en condiciones de éter que prefiguró su existencia en la Tierra que después será creada y en ella será formado, le es posible entender lo verdadero, lo bello y lo bondadoso que están en su interior y se expresan como intelecto, emoción y voluntad. Según el teósofo, así lo percibimos: Cuando el hombre se confronta con un simple hecho, puede, o bien formarse una idea que armoniza estrictamente con su veracidad, o, por inexactitud, pereza u aversión a la verdad se envuelve en una idea que no coincide con el hecho. Cuando lo que piensa es verídico está en armonía con el sentimiento que tiene de su cuerpo físico, mejor dicho, con su sentimiento de conexión entre su corporalidad y su existencia pre-terrenal. Si no es por pereza o falsedad que se forma una idea no acorde al hecho, es como si cortara el hilo que le une a su existencia anterior a la vida en la tierra. La falsedad es como si cortara esta unión. Una delicada trama espiritual es

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tejida en la existencia pre-terrenal, y ello se concentra en su copia posterior en el cuerpo físico. Múltiples hilos son los que conectan este cuerpo físico con la existencia previa a la tierra, y están separados a causa de la falsedad. La pura conciencia intelectual, que es una cualidad característica en las etapas tempranas del Alma Espiritual, no se da cuenta (de) que se produce esta separación. Y es por esto por lo que el hombre está sujeto a tantas ilusiones en lo que respecta a su existencia cósmica (ídem). Para el autor, siguiendo la tradición mística, el mundo físico en el que nos desempeñamos no tiene ser propio; es una copia de la verdadera realidad, y si nos damos cuenta de ello lo comprenderemos correctamente. Las fuerzas constitutivas pre-terrenales, etéricas, del ser humano están en su interior, y a partir de su espíritu es que sabe cuándo ejerce lo verdadero, lo bello y lo bondadoso, es decir, cuándo la plenitud de la divinidad de Dios se realiza en cada persona y se manifiesta en sus actuaciones. Esta es la clave mística que acompañó durante milenios a Occidente, desde las fundaciones del Judaísmo y el Cristianismo, hasta el advenimiento de la modernidad, incluido el Humanismo. El mayor esplendor de este pensamiento lo alcanzó en España durante El Siglo de Oro, cuyo impacto en la configuración de las instituciones políticas de la modernidad europea apenas empieza a entenderse. Las obras de Juan Luis Vives, el humanista; Alonso de Castrillo, el fraile; Antonio de Guevara, el utópico; Bartolomé de las Casas, el estoico; Francisco de Vitoria, el organicista; Francisco Suárez, el pactista; Juan de Mariana, el constitucionalista, vuelven a ser examinadas con otros ojos. El ostracismo en que se encontraban por la primacía de su militancia religiosa cede, y los fundamentos institu-

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cionales que propusieron son revelados para probar cómo en el mundo intelectual francés también los tuvo en cuenta.

La segunda trinidad: libertad, igualdad, fraternidad Un detalle interesante lo revela el historiador Friedrich Heer, en su primer tomo de la obra Europa, madre de revoluciones. (Alianza, 1980. La primera versión en alemán fue en 1964): En el salón de la duquesa de Borbón, formuló, por vez primera, el Conde de Saint-Martín la salvadora fórmula político-religiosa de la «nueva era» de la revolución: «libertad, igualdad, fraternidad» (p. 27). El dato llama la atención por venir de quien se trataba: Saint-Martin era el mentor ideológico de José de Maistre, que en trío con Edmund Burke lideraron la postura contrarrevolucionaria. Y se torna más interesante porque libertad, igualdad y fraternidad permitió que la herencia escolástica y las pretensiones revolucionarias se entendieran en la crítica hacia el mundo católico y el legado romano. Dice Heer: Saint Martín… habita en parís en casa de la Duquesa de Borbón, Matilde de Orleans…esta gran dama, «despierta» a los nuevos estímulos religiosos y políticos, recibe la revolución de 1789 con sus Pensamientos religiosos sobre la revolución. La revolución es para ella el juicio deseado por Dios para sancionar a un mundo pecador y a una Iglesia caída en la «soberbia» y en el «ansia de poder». El violento anticlericalismo de la Duquesa de Borbón, procede, en parte no escasa, de Madame Guyon y de aquellos círculos quietistas que en tiempos de Luis XIV habían sido exterminados de Versalles y Roma por el

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absolutismo católico-monárquico y la curia romana (ídem). Pero la consigna que circuló profusamente por los círculos masónicos –que desde los primeros años del siglo XVIII se habían constituido en la formas organizativas sediciosas que inundarían a Europa y América para movilizar a la población en contra de las monarquías– tomó su propio rumbo y terminó sirviendo de fermento a la institución que entre los acontecimientos de 1789 se perfiló como la inauguración más valiosa de la democracia: el Estado Constitucional. Tal como nos lo propone Peter Häberle, en su obra, «Libertad, Igualdad, fraternidad. 1789 como historia, actualidad y futuro del Estado Constitucional (Madrid: Trotta, 1998, pág 39), los temas que asociamos con ese año fueron decisivos: - La Asamblea Nacional francesa se proclama Asamblea Nacional Constitu-yente en nombre de la soberanía popular; - Proclamación de los derechos del hombre y del ciudadano como programa de una vocación cívica universal, autonomía y emancipación de la persona; - Nacionalización del patrimonio de la Iglesia, constitución civil del clero; - Suspensión del orden feudal-estamental, erección de la sociedad de ciudadanos y del mundo político moderno, formulación de los postulados de la ilustración; - Derechos de autodeterminación de los pueblos; - P o t e s t a d l e g i s l a t i v a y f i s c a l d e l Parlamento; - Igualdad del ciudadano ante la ley, igualdad de sufragio, igualdad impositiva en función de la riqueza; - Supresión de los privilegios de nacimiento

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Libertad, Igualdad, Fraternidad

y honor (y con ello de la nobleza); - Constitución escrita representativa de 1791, dominio de la burguesía propietaria e ilustrada; - Estado nacional como unidad de pueblo, Estado, Nación. Conjunto de hechos que si detonaron en Francia, se esparcieron por el mundo bajo la consigna de Libertad, Igualdad, Fraternidad, y desde entonces ningún país del mundo ha podido mantenerse al margen de su influencia. Las guerras mundiales del siglo XX y las guerras transnacionales de este siglo XXI se han convertido en nuevos episodios por consolidar una forma de Estado que garantice la justicia y la equidad, a la vez que hicieron identificar los vacíos que la Revolución Francesa no llenó. Citemos por ejemplo la dimensión social del individuo y el modo en que este rasgo influye en los hechos políticos; o la ausencia de una explicación acerca del sentido cultural de las constituciones, más allá de su condición jurídica; y el modo en que las culturas combinadas o multiculturalismo invitan a los estrategas políticos a interpretar la vigencia de las constituciones. Todos, aspectos que ocupan a los analistas contemporáneos.

La tercera trinidad ¿En qué vamos? A pesar del optimismo generalizado en los triunfos del Estado Constitucional, de los balances favorables que presentan los mandatarios del mundo entero, podemos pensar que estamos ante un retroceso visible de los ideales de libertad, igualdad y fraternidad. Que ni siquiera está pensada la sociedad en términos de verdad, belleza y bondad. No. Las reformas del capitalismo y la consolidación de la industria cultural (que ha

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impuesto su lema descifrado por Fr. Lyotard: se produce para ser vendido y se valora por ser consumido) han integrado una nueva trilogía, que Sigmund Baumann formula así: seguridad, paridad y uso egoísta de la red. Es decir, la libertad sacrificada ante la urgencia de vigilancia en los ámbitos públicos y privados; la igualdad ante la ley sustituida por el reclamo de acceso al consumo masivo; la fraternidad reemplazada por las citas egocéntricas en el uso de la red electrónica. Tal sustitución de lemas tiene su etiología. La primera Guerra Mundial marcó el comienzo de la ruptura que los países considerados «del Atlántico Norte», es decir, «del primer mundo», hicieran con su pasado: la modernidad capitalista, su idea de progreso, las promesas de resolver los grandes problemas de la humanidad y el anhelo de concordia perpetua entre naciones, se derrumban con este acontecimiento que comprometió todas las energías culturales, sociales, militares, económicas y políticas de la mayor parte del mundo. Y exigió de los países sus recursos naturales, su ingenio y su sangre. Nada quedaría como estaba. La década de los veinte verá las consecuencias en los países comandantes del mundo capitalista. En particular, en los Estados Unidos, el desborde de creación, el escepticismo frente a lo heredado, la inconformidad con los conocimientos, el arte, la política y la conducción de los negocios, forzaron el nacimiento de la masificación de los medios de comunicación, los nuevos medios de transporte, la mecanización del hogar, la producción en cadena y masiva, y la industria cultural que se dedicará a reproducir en serie la «cultura». A pesar de la «leve mejoría de un organismo enfermo» (Roncayolo, Marcel. Nuestros

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Contemporáneos. En: El mundo y su historia. Barcelona, Argos, 1972), era evidente el desgaste de las potencias europeas Alemania, Francia, Inglaterra, y la emergencia de dos nuevas: Japón, USA. Agonizaba el modelo europeo de civilización, ciencia y sabiduría que había pasado con bastantes traumas entre su anhelo cristiano ancestral de «verdad, belleza y bondad» y el modernista y poco realizado de la Revolución Francesa: «libertad, igualdad, fraternidad». Se daban las condiciones para que apareciera el nuevo individualismo, la perspectiva del citadino sin compromisos distintos al de preservarse y subsistir, sin dolencias por los demás: el individualismo asocial absoluto, como lo denominó Erik Hobsbawm. (Historia del Siglo XX. Barcelona, Grijalbo-Mondadori, 1995). Entre tanto, USA camina hacia la «prosperity». Una nueva revolución industrial, con el fordismo a la cabeza, que al final de la década le permitiría al presidente exclamar: Nunca, hasta ahora, esta asamblea se había enfrentado a perspectivas mejores que las que actualmente existen… Nuestro nivel de vida, que ha superado ya la medida de lo necesario, se eleva a la esfera del lujo. Nuestra producción, que aumenta sin cesar, se ve absorbida por la creciente demanda en el interior del país y por nuestro comercio exterior, en constante desarrollo. (Presidente Coolidge, ante el Congreso de los Estados Unidos, en 1928, citado por Roncayolo). El capitalismo se re-estructuró. A pesar de los intentos de formar una comunidad mundial de naciones, surgieron nuevos enfrenta-mientos entre imperialismos; se aceleraron las fusiones financieras (los holding reforzaron a los cartel y los trust); el agro entró en crisis y se impuso una nueva

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modalidad impersonal de administración para negocios y empresas. Los cambios sociales irrumpieron: Mientras una gran parte de Asia y de Europa se debatía entre Bolchevismo, Fascismo, Nazismo y Nacionalismos, en USA aparecieron nuevas formas de ser ricos y de ser pobres, generalizándose una clase media que combinaba en lo cotidiano sentimientos de opulencia y miseria. La familia empezó a recomponerse con el abandono precoz de los hijos a los padres, y el feminismo empezó a mostrarse como alternativa a los ya odiosos patriarcados machistas. En Europa floreció la nostalgia. Una «Belle èpoque» sin euforia, expectante, pesimista y existencial permitió un nuevo descentramiento. Si, como lo argumentó Max Weber, la modernidad descentró las cosmovisiones del mundo provenientes de las concepciones espiritualistas, el nuevo siglo re-lanzó la ciencia («nuevo espíritu científico»), le cobró a la Filosofía sus pecados positivistas y su inca-pacidad de previsión (existencialismo y fenomenología). El Psicoanálisis y las Ciencias Humanas (Gestaltheorie, Sociología comprehensiva, Estructural-funcionalismo) tomaron el mando; nuevos modos de ver el arte y su relación con la vida (cubismo o perspectivas simultáneas; surrealismo o emergencia de lo inconsciente) atraen a los jóvenes estragados de la orgía bélica. Nuevas pobrezas espirituales hicieron paupérrimo el progreso del nuevo capitalismo: al ritmo del desprecio por lo tradicional, telúrico, raizal o folklórico auténtico, se consagró la artesanía como objeto de consumo y los tekno empezó a marcar la distinción social. Varios rasgos visibles para las personas con formación cultural en USA empezaron a fastidiar su ambiente y modo de ver la vida: la consigna de «el americano 100%», proclamada por un puritanismo

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Libertad, Igualdad, Fraternidad

xenófobo, aislacionista y discriminador, se tornó insoportable; las herencias de Mendel y Gobineau, los nuevos inspiradores de la eugenesia, permitieron que de los prejuicios acerca de la tara individual genética se pasara a los de la tara social: «la mezcla de sangre conduce a la decadencia», y empezó a aplicarse a eslavos, irlandeses, latinos, negros y católicos. Para completar la oferta en el nuevo mundo: Suspender la enseñanza del evolucionismo: ¡fuimos creados! Este prohibicionismo y el de los consumos viciosos «que vienen de afuera» impusieron ser bueno «por razón de Estado». La prosperidad metió en circulación tanto dinero que la corrupción reventó cualquier límite; la agresividad del crimen y el gansterismo completaron el cuadro decepcionante para quienes pretendían otros modos de vivir. No tiene por qué sorprendernos entonces que hoy los sistemas de la moda hayan impuesto su pauta, y la nueva dinámica social de las competencias haya consagrado el valor de

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distinción, de diferenciación. Esto quiere decir que ya nada se usa por el servicio práctico que preste, por su carácter seductor como oportunidad lúdica ni por los senti-mientos que represente. Simplemente se le consume, bajo el influjo de una marca que se ha «posicionado» como la que otorga mayor prestigio. ¡Y a esto se le llama el triunfo de la democracia! Se pregona desde distintas tribunas que el modelo es adorar la sociedad de mercado, mantener la competencia de poder, resignarse frente a la corrosión en las relaciones laborales, y servir de informantes a los gobiernos porque al Estado hay que protegerlo. Y como si fuera poco, se le presenta ante la opinión pública como el mejor de los mundos posibles. Lo grave está en que la pobreza de imaginación y de argumentos para oponerse es tan evidente que terminan dándole la razón a los preservadores del estado de cosas. ¡Y que viva la felicidad mercantil!

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Percepciones de usuarios del Programa de Salud de la Universidad de Antioquia sobre el servicio de atención en salud mental Flor Ángela Tobón Marulanda* Carlos Mauricio González Posada**

Introducción Esta investigación de corte cualitativo es un punto de partida que plantea las percepciones de usuarios del Programa de Salud de la Universidad de Antioquia, acerca de su estado de salud y su acceso al servicio de atención en salud mental. Se considera que el panorama de la atención y el acceso a los servicios de salud están enmarcados en políticas de poco interés social y solidario. Además están orientadas por «la revolución de tecnologías y de la electrónica actual que soportan redes complejas en donde los individuos son atrapados por el mercado financiero y por los medios de comunicación como el Internet, en donde se incluyen los actores sociales, culturales y políticos» (Giraldo, A. Globalización, gobernabilidad y salud. Rev. Fac. Nac. Salud Pública. 2006, p. 24). Esto se define conceptualmente como globalización contemporánea, en donde la salud ha ingresado como un componente más del mercado bursátil, ubicando a los usuarios del sistema de seguridad social en una situación de franca vulnerabilidad que le impide el acceso y la atención oportuna a los bienes y servicios de la salud, especialmente a la salud mental en condiciones de una urgencia.

La situación se agrava, en lo relacionado con la prevención, el tratamiento integral y la rehabilitación de alteraciones mentales crónicas, así como a su atención oportuna por urgencias, la cual no existe, y si está es muy deficiente. La atención integral en salud mental requiere de políticas públicas de salud estatal ocupacional y de bienestar de la Universidad como del Estado, para disponer de los recursos financieros necesarios que permita el acceso con oportunidad y calidad a este servicio. Se parte de la concepción de que la salud mental integral depende del grado de desarrollo y de cambios ontológicos (procesos mentales complejos), culturales, políticos, económicos, tecnológicos y ambientales. Es decir, la salud mental se refiere a las capaci-dades con la que cuenta un ser humano para tener unas relaciones armoniosas consigo mismo para poder interactuar con otras personas y con su entorno. Ella incluye los posibles modelos de bienestar que viven los usuarios del Programa de Salud de la Universidad de Antioquia, por lo que este servicio de atención en salud necesita establecer unos nexos claros y precisos entre los usuarios y la red de las instituciones prestadoras de estos servicios de atención en salud mental. Donde constantemente se establecen

* Profesora de la Facultad de Química Farmacéutica, Universidad de Antioquia. ** Profesor del Instituto de Educación Física, Universidad de Antioquia.

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procesos de interacción que se encuentran dinamizados por la oferta y la demanda de servicios y ubicados la mayoría de las veces en el plano de la relación de la salud y la enfermedad. El desconocimiento del funcionamiento de un sistema de salud, en donde el usuario sólo entiende que se encuentra ubicado en una categoría (cotizante, beneficiario o vinculado al sistema) ha traído múltiples e innumerables situaciones problemáticas alrededor del acceso a los servicios de salud, la mayoría de tales problemáticas se ubican en la tensión entre la demanda de atención y la oferta de servicio, y en el sistema de salud colombiano, como es el caso del Programa de Salud de la Universidad de Antioquia, donde la tendencia es el criterio de la economía de mercado y cobra relevancia el proceso de facturación de los servicios, que muchas veces en los casos de alteración mental, son prestados con serias deficiencias y son poco integrales, poniendo en peligro la vida de algunos usuarios del sistema de salud, en especial del régimen vinculado. Los referentes teóricos del estudio se enmarcan en el concepto de percepción, considerado desde el campo de la fenomenología, como la primera forma de conocimiento, en donde las intenciones unidas con las sensaciones hacen una completa concreción del acto perceptivo; allí el sujeto conoce y tiene una posición frente a lo conocido; en otras palabras, se define como un producto de procesos psicológicos que relacionan los significados, el contexto, el juicio, la experiencia pasada y la memoria. En el campo de la salud, específicamente las percepciones sobre la atención y los servicios de ésta pasan por una serie de valoraciones individuales y colectivas que caracterizan y califican el servicio a partir de la experiencia de interacción de los sujetos con el sistema.

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Por tanto, referirse a qué es atención en salud mental evoca necesariamente el análisis de la estructura, los procesos y los resultados del servicio. Dicho análisis debe evidenciar un proceso interactivo entre la oferta y la demanda o uso de los servicios, involucrando de paso los modelos de atención, organización y gestión de los mismos. El acceso en el contexto de la salud se relaciona con la medición del servicio en los principios de disponibilidad, comodidad, accesibilidad, asequibilidad y aceptabilidad. En este caso, la accesibilidad se mediría por el grado de satisfacción en relación con la distancia o la dificultad para acudir a la atención médica desde la casa al consultorio o centro de atención. Sin embargo, para Londoño y Frenk (cit. Molina, 2009:34), el concepto de acceso representa y relaciona situaciones que él conceptúa como dominios, en donde se evidencia la necesidad de atención, el deseo de la misma, la búsqueda y el inicio de la atención y finalmente, la continuidad del servicio de la atención. En esta lógica conceptual, existen obstáculos que los autores mencionan como barreras ecológicas y geográficas para acceder al servicio de atención en salud mental, tales como financieras alrededor de los precios y gastos derivados de la atención y barreras de tipo intrainstitucional relativas a un servicio de atención en salud mental integral como se menciono arriba; barreras de solicitud y otorgamiento de citas y de continuidad en la atención. En esta perspectiva, los lineamientos trazados por la reunión de Alma Ata, dimensionan el panorama de la atención en salud y en especial de la atención primaria, en donde las condiciones económicas y políticas del país y sus comunidades; las acciones de servicio en salud orientadas a la promoción, prevención, tratamiento y

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rehabilitación; las actividades educativas en la comunidad en saneamiento básico, alimentación y lucha contra enfermedades endémicas; la transdisciplinariedad evidenciada en la participación de otras áreas del conocimiento; la autorresponsabilidad y participación del individuo y la comunidad; y el sistema de referencia y contra referencia con participación de profesionales de la salud, técnicos y personas con saberes populares. Son lineamientos que en el campo de la salud y en especial en las alteraciones de salud mental, deben ser considerados para el trabajo mancomunado y las interacciones entre las personas y el sistema de atención primaria. Ello con el propósito de disminuir la brecha y la inequidad en la oportunidad para el acceso a los servicios y la atención en salud mental, en condiciones de dignidad y ecuanimidad. El estudio plantea la hipótesis según la cual unas mejores políticas administrativas aumentarían la calidad de la interacción real de la comunidad universitaria (adminis-tradores, estudiantes, profesores, egresados y padres de familia), con el propósito de buscar un mayor impacto positivo en el bienestar de la misma. En esta perspectiva, el Programa de Salud de la Universidad de Antioquia, quienes tienen la responsabilidad de garantizar y mejorar la salud mental, deben tener en cuenta que ésta, no es sólo la ausencia de alteración de los procesos psíquicos, es también la necesidad de que la comunidad universitaria tenga un bienestar integral y puedan disfrutarlo en la cotidianidad de su desempeño de estudiante, docente, investigador, adminis-trador y en acciones de extensión en el escenario de conflictos de la Universidad de Antioquia, cada vez menos humanos, reflejo de un contexto de violencia nacional. El estudio pretende abordar los interrogantes sobre la percepción de la salud y las condiciones de acceso al servicio de atención en salud Medellín • No. 18 • Diciembre de 2009

mental integral que tienen los usuarios del Programa de Salud de la Universidad de Antioquia, que presentan alguna alteración en su salud mental o algún problema psicosocial, y además conocer su satisfacción con el servicio que le prestan.

Metodología Se diseñó una investigación exploratoria de tipo cualitativo y descriptivo, apoyado en el enfoque hermenéutico y bajo la modalidad de estudios de casos. El instrumento para la recolección de la información fue la entrevista. Acto seguido, el siguiente proceso fue la preparación de los documentos primarios con la trascripción de la información obtenida en las entrevistas y, creación de una unidad explicativa denominada Percepción sobre el Servicio de Atención en Salud Mental. Ello con el espíritu de intentar comprender de una forma más holística el fenómeno en estudio. Es de anotar que los estudios cualitativos se caracterizan por presentar una realidad construida que se rige por las leyes sociales. Realidad que es vista por el beneficio humano como una realidad objetiva (que corresponde al andamiaje institucional, legal y normativo que sostiene un orden social específico) y una realidad subjetiva (representa el modo como esa realidad es conocida, interpretada y expresada por los individuos que hacen parte del marco institucional objetivo). De acuerdo con Robert Yin (1985:23), un estudio de caso, se define y se entiende como una indagación empírica que «investiga un fenómeno contemporáneo dentro de su contexto real de existencia, cuando los límites entre el fenómeno y el contexto no son claramente evidentes y en los cuales existen múltiples fuentes de evidencia que pueden usarse». En virtud de la definición anterior, es necesario precisar que la investigación de estudios de caso, puede incluir tanto estudios de un solo

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caso como de múltiples casos. Considerados algunos campos, tales como el de la ciencia política, han probado lineamientos claramente entre estas dos aproximaciones (han usado términos como método de estudio de casos comparativo) como una forma distintiva de los estudios de caso múltiples. El caso en estudio puede ser una cultura, una sociedad, una comunidad, una subcultura, una organización, un grupo o fenómenos tales como creencias, prácticas o interacciones, así como cualquier aspecto de la existencia humana. Desde esta mirada, la población de estudio se constituyó con usuarios estudiantes, profesores, empleados y trabajadores oficiales, miembros de la comunidad universitaria, a quienes el Programa de Salud de la Universidad de Antioquia les debe garantizar su salud mental, el servicio de ésta y la continuidad de la misma, a través de la institución Prestadora de Salud, la IPS Universitaria. Los casos del estudio (la muestra de la población) se estableció a conveniencia, con los siguientes criterios de inclusión: 1. Se contactaron personas de la comunidad universitaria que fueran usuarios del servicio. 2. Usuarios que presentaran algún tipo de alteración mental. 3. Consentimiento voluntario, entendido y comprendido para participar en el estudio de casos. Para el proceso de recolección de información se diseñó un cuestionario semiestructurado de preguntas como una guía durante el desarrollo de entrevista con los usuarios seleccionados. Las preguntas estaban orientadas a indagar sobre aspectos sociodemográficos (edad, escolaridad, ocupación, estrato socioeconómico, sexo, número y edad de embarazos, estado civil, tipo de afiliación al programa de salud.); ambiente laboral (espacio físico, comunicación entre compañeros y directivas);

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condición de salud (inicios de la enfermedad, busca de ayuda); tratamiento (frecuencia y cumplimiento del mismo, solución al problema con el tratamiento, alternativas de tratamiento); atención en el servicio (establecimiento de un diagnóstico, profe-sional que lo atiende, estilos y hábitos de vida); antecedentes de consumo de medicamentos o sustancias psicoactivas, sentimientos frente al consumo, influencias de la publicidad, propuestas del usuario). Con esta información se crea la unidad hermenéutica, compuesta por los documentos primarios, de donde se extraen citas, de las cuales se establecen categorías, códigos y la creación de una unidad explicativa denominada: Percepción sobre el Servicio de Atención en Salud Mental.

Hallazgos El perfil sociodemográfico de los usuarios consultados arrojó los siguientes hallazgos: el rango de edad de los participantes está en los 20 a 60 años. El estrato económico se encuentra entre el medio y alto. Los casos del estudio en su mayoría son hombres y la minoría son mujeres. Asimismo la mayoría ha tenido una relación de pareja; todos están vinculados al sistema de seguridad social de la Universidad, a través del régimen contributivo. El mayor número de ellos son profesionales, estudiantes de carrera profesional y empleados oficiales. Entre los aspectos que influyen en la manifestación de signos y síntomas de alteración mental, asociada a las problemáticas de comunicación en el ambiente laboral, los usuarios a quienes se le preguntó al respecto refieren que existen dificultades de orden locativo, en el trato poco humano y poco solidario. Esto se evidencia en lo relatado por LAN, quién manifiesta:

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En la Universidad de Antioquia, un proceso que yo lo viví antes, era muy humano: teníamos trabajadora social, ahora no la tenemos, ahora no hay solidaridad.

Respecto a las condiciones locativas, algunos participantes expresan condiciones ambientales no adecuadas para el desempeño laboral. Un usuario del Programa de Salud de la Universidad de Antioquia, refiere: Cuando no se daña el aire acondicionado, uno tiene todas las ventajas, pero cuando se daña, uno no se aguanta el sol, eso es un sauna; una la pasa sudando y sudando.

La comunicación laboral se entiende alrededor de lo estrictamente laboral, la relación humana no está manifiesta de una forma clara. La comunicación con los jefes, en momentos se torna difícil, mientras que la comunicación entre los pares académicos es fluida y no presenta inconvenientes para los entre-vistados. Sin embargo, el estudio permite entender que existe una contradicción entre la percepción inicial de algunos participantes sobre la comunicación en el ambiente laboral y su posterior justificación, por ejemplo, algunas respuestas se catalogaban como buenas, sin embargo, al justificarla aludían a situaciones contrarias a lo inicialmente expresado. La percepción que expresan los participantes sobre su estado de salud, evidencia deterioros en lo orgánico (gastritis, artrosis, cáncer) y en lo mental (niveles altos de estrés, diferentes grados de depresión e insomnio). Dicha condición de salud, fue el motivo para buscar ayuda en primera instancia con el médico general y algunos fueron remitidos al psiquiatra. También se revela una cronicidad de los procesos mórbidos, con duraciones desde los 5 años hasta 18 años.

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Con relación a las características del tratamiento establecido para resolver la situación de salud del usuario, de los casos analizados de usuarios del Programa de Salud de la Universidad de Antioquia, se encuentra que se limita únicamente a la farmacoterapia y en pocos casos a la psicoterapia en forma simultánea o independiente. Al respecto, entre los hallazgos, más relevantes, entre otros, están: - El tratamiento farmacológico fue prescripto por un profesional sanitario de la IPS Universitaria, médico general o psiquiatra, quién estableció el diagnóstico de la alteración mental y se lo expresó al paciente como: estrés, depresión o trastorno obsesivo compulsivo y miedos. Es de anotar que se encontró un caso en el cual el profesional no le manifestó al paciente el diagnóstico de su alteración mental, solo se limitó a decirle que tenía que tomar de por vida el medicamento Clonazepam, conocido con el nombre comercial de Rivotril® en una dosis de dos mg, una en la mañana y otra por la noche. Además es importante resaltar que: - Los psicofármacos más recetados por los profesionales sanitarios de la IPS Universitaria para las alteraciones mentales diagnosticadas, después del Clonazepam (Rivotril) son: Fluoxetina (Prozac), Imipra-mina (Tofranil), Cloimipramina (Anafranil), Levome-promacina (Sinogan) y Carbama-cepina (Tegretol). - En la mayoría de los casos el profesional sanitario receta para el tratamiento más de dos psicofármacos simultáneamente. Es decir los pacientes son polimedicados con más de dos medicamentos que deprimen el Sistema Nervioso Central -SNC-, lo que puede aumentar el riego de los efectos adversos de los mismos. - Algunos casos son muy complejos, por sus diversas variables psicosociales y otras enfermedades concomitantes como cáncer,

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hipertensión arterial y alteraciones digestivas, por lo que el tratamiento, también debiera ser complejo. Sin embargo, el facultativo opta por el tratamiento más simple, la farmacoterapia con psicofármacos, a largo plazo, hasta más de diez años. Además de polimedicar al paciente con un medicamento para cada síntoma y con la tendencia a aumentar la dosis. Pareciera que los médicos tienen poca motivación a buscar otras alternativas, que sean menos tóxicas que los psicofármacos, orientadas a dar respuesta a las variables psicosociales, posiblemente la causa de la enfermedad. En este sentido un paciente expresa: No tengo con quién dejar a mi mamá, me deprimo por mi cáncer, ya me hizo metástasis en la columna, siento mucho dolor.

- En algunos casos se observa que el tratamiento de la alteración mental, tiende más a un tratamiento ensayo error, como si se tratara de una micromirada simple sobre la comple-jidad de la psiquis, con sus tensiones y progresos. Un ejemplo que ilustra este caso, es cuando se le pregunta al usuario: ¿Qué tratamiento le recomen-daron para solucionar su problema? y él responde: Al principio empecé a tomar Fluoxetina y ensayé con ella, estuve un tiempo cortico con Clonazepam, que leí ahorita que es un ansiolítico, luego estuve con Tofranil y después con Anafranil.

Las percepciones de los usuarios preguntados sobre el servicio de atención en la salud mental, referida en términos de integralidad, frecuencia, alternativas y calidad del tratamiento; si bien, varios de los casos entrevistados, muestran satisfacción con la frecuencia del tratamiento farmacológico y con el servicio de atención de la IPS Universitaria; por otro lado, algunos pacientes consideran que podrían recetarles menos dosis del

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psico-fármaco en éste momento, pero que como están bajo criterio clínico de un especialista, no pueden objetar el tratamiento. En discrepancia con estas opiniones, otros pacientes sienten inconformidad, porque el psiquiatra no lo escucha lo suficiente o el psicólogo lo deja hablando solo. Solo les recetan medicamentos que están en el POS y no tienen acceso a algunos medicamentos, que según algunos médicos piensan que son mejores, pero no están contemplados en el POS, ellos no tienen dinero para comprarlos y el Comité Farmacoterapéutico del Programa de Salud de la Universidad de Antioquia tiene varias restricciones para aprobarlos. En los casos analizados se percibe que las personas tienen muy poco conocimiento sobre los efectos farmacológicos de los medicamentos que usan y sus posibles riesgos, los cuales aumentan cuando se administran conjuntamente con otros depresores del SNC. Así mismo, las opiniones de algunos, dan lugar a pensar que comprenden poco sobre la complejidad de su alteración mental y sobre otras alternativas de tratamiento para disminuirla. Así mismo, no es clara la apre-ciación que tienen los usuarios sobre pará-metros de calidad para valorar de una manera institucional y objetiva el servicio de salud mental integral del Programa de Salud de la Universidad de Antioquia, con base en los principios de oportunidad, integralidad, universalidad, y fácil acceso, de acuerdo a Ley 100 de 1993. Tampoco conocen los indicadores para evaluar la calidad del profesional y del tratamiento como el riesgo/beneficio, el costo/utilidad del tratamiento, la calidad del talento humano en el campo de la salud mental, entre otros. Al respecto, algunos casos, a pesar que expresan que el servicio está bien y que mejoraron con el tratamiento, al

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preguntarles: ¿Usted solucionó su problema con el tratamiento recibido?, responde: No, siento estrés y miedo, he querido medicina alternativa, me metí a unas cosas religiosas, a una comunidad, yo creo que todo es un proceso, el tratamiento no es solo a nivel farmacológico, el tratamiento es integral.

Los casos estudiados muestran un alto consumo de sustancias psicoactivas como el alcohol, entre otras, aprovechando las reuniones familiares y sociales, donde su consumo no tiene restricciones. Este hábito contribuye a alterar la salud mental o agravarla, al igual que puede aumentar el riesgo del uso de psicofármacos en el tratamiento establecido por el médico. De esta forma lo expresa un participante: De pronto así vino, cuando estamos en una fiesta, que es muy difícil yo ir a una fiesta, es muy difícil porque me da como miedo salir a la calle por la noche.

Análisis de los hallazgos Los análisis de los hallazgos en este estudio plantean la necesidad de la búsqueda de estrategias que faciliten un acceso oportuno y con calidad a un servicio de salud mental integral a los usuarios del Programa de Salud de la Universidad de Antioquia, con especial énfasis en los casos de urgencias. Se parte de la concepción que las políticas públicas de la Universidad en materia de salud mental, se deben enmarcar en fomentar cambios onto-lógicos (procesos mentales complejos), culturales, sociales, económicos, tecnológicos y ambientales, los cuales son dinámicos en permanente transformación. Pero las transformaciones dinámicas son las que ayudan a que las personas logren elementos que le permitan adaptarse a nuevos contextos, al tiempo que capte otros modos de vida para enfrentar su

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entorno (resiliencia). Bajo este perfil de acceso al servicio de atención en salud mental, no es sólo es necesario el tratamiento farmacológico para antagonizar los efectos de los procesos psíquicos de una manera transitoria. Por el contrario, es también la necesidad de que los usuarios de dicho servicio, sientan que el tratamiento se dirige a las causas de dominio de su alteración mental para generar un bienestar integral y puedan disfrutar de su calidad de vida en la cotidianidad, en el escenario de conflictos de la Universidad de Antioquia, cada vez menos humanos. Además de desarrollar un plan, con programas y proyectos preventivos de la alteración mental, desde la ecología humana, principalmente de aquellas alteraciones, cuyo origen es por adiciones, como la farmacodependencia, entre otras, dentro del Plan de Desarrollo de la Universidad de Antioquia, pero que sean continuos y dirigidos a contribuir a resolver las causas de los casos específicos, involucrando al núcleo familiar. La prescripción de tratamientos a largo plazo con psicofármacos, no resuelven las variables psicosociales desencadenantes de la alteración mental; debe ser sabiamente evaluada para comprender al ser humano, contemplar una reflexión de los principios éticos y políticos (responsabilidad y solidaridad) para actuar en consecuencia y fijar una postura política integral, clara y precisa; reconocer el daño que se causa por acción y por omisión. Además de tener claridad de los posibles efectos tóxicos de estos xenobióticos sobre las funciones de las células nerviosas del SNC, del sistema periférico y autónomo, sus efectos no se limitan solamente sobre un órgano diana en particular. Por el contrario, los efectos no deseados de un psicofármaco, son inespe-cíficos y obedecen a la variabilidad biológica de cada persona en particular que

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es dinámica y constante, dependiendo de múltiples variables, por lo que estos efectos pueden trascender la actividad psíquica, el sistema cardiovascular y el respiratorio, entre otros. Esto justifica la importancia de la necesidad de la amplitud disciplinar en este tema, desde la disposición ética, clínica, teórica y experi-mental. El médico debe valorar la necesidad real y el uso adecuado de un psicofármaco, y con mayor conciencia la combinación de más de dos sustancias psicoactivas, teniendo en cuenta que varios medicamentos de acción sobre el SNC, también son sustancias psicoactivas para utilizarlos como prueba terapéutica en una alteración mental, y se puede tornar más grave, el utilizarlos de manera crónica. El uso de psicofármacos sin evaluar su real necesidad para solucionar las causas de la alteración mental, da lugar a procesar las posibilidades de efectos no deseados innecesarios de los psicofármacos prescriptos por profesionales de la IPS Universitaria, teniendo en cuenta la variabi-lidad biológica, en la cual influye diversidad de factores endoorgáncios y exoorgánicos que pueden intervenir el efecto deseado o no deseado, de dichos medicamentos. En consecuencia, para tomar la decisión de prescribir por períodos prolongados y en dosis significativas en cada caso en particular, es preciso considerar la interrelación estrecha entre la triada epidemiológica: el medicamento con variables endógenas de la persona y variables exógenas de su medio ambiente y entorno inmediato. Por lo cual, los efectos farmacológicos es una respuesta condicionada que varía en una misma persona y entre personas (reacción idiosincrática). Según estudios reportados para algunos de los psicofármacos más prescriptos por la IPS Universitaria, ellos pueden generar los

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siguientes efectos no deseados: El Clonazepam (Rivotril), según estudios reportados, produce dependencia física y sicológica, interfiere con las propiedades cognoscitivas (perdida de la memoria reciente y de trabajo; depresión, disminución de la capacidad de concentración, de atención y de funciones ejecutivas), aumento de irritabilidad, ansiedad, nerviosismo, alteración del sueño, hasta una alteración compleja de la salud mental, cardiotoxicidad y accidente cerebrocardiaco-respiratorio. Además la Defensoría del Pueblo y Medicina legal, refieren que esta sustancia psicoactiva, depresora del SNC, se usa para cometer actos delictivos. Según la descripción de algunos usuarios sobre los efectos de este psicofármaco en su organismo es: Me acelera mucho, me pone de mal genio y me quita el miedo.

La Fluoxetina (Prozac). Entre sus efectos no deseados, reportados por la literatura, están: confusión, pereza, nerviosismo, temblor incontrolable en las manos, mareos, palpitaciones del corazón hasta cardiotoxicidad; sentir o ver formas o escuchar ruidos que no existen (alucinaciones); fiebre, desmayos, hasta llegar a un estado inconsciente (coma). Sobre su dependencia física y psicológica no se ha estudiado en animales ni en humanos de manera sistemática. Por lo que no es posible predecir sobre esta experiencia limitada, si este psicofármaco depresor del SNC puede ser utilizado con propósitos terapéuticos o no. En esta investigación cualitativa de estudio de casos, con un enfoque observacional y hermenéutico, se revela que en la mayoría de las veces cuándo se asiste a una fiesta o rumba se ingiere licor y se consume otras sustancias psicoactivas. Este hábito, exige tener en cuenta la posibilidad de interacción farmacológica y Medellín • No. 18 • Diciembre de 2009


Percepciones sobre el servicio de atención en salud mental

clínica para monitorear el uso simultáneo de más de dos psicofármacos, cuya interacción puede ser aditiva con otros depresores del SNC y llegar a ser de importancia clínica desfavorable para la persona y de altos costos para el Programa de Salud de la Universidad de Antioquia. Además, la gravedad de la misma, aumenta sobre el Sistema Nervioso, cuando se usa más de un psicofármaco y se consume alcohol, la cual potencia los efectos depresores del sistema cerebro-cardio-respiratorio, acarreando hasta la muerte. Existen estudios que evidencian la potenciación de la toxicidad psicomotora al utilizar Imipramina, Cloimipramina, Clonazepam, Carbamace-pina, entre otros, con alcohol etílico. De igual manera, de acuerdo a estudios de Farmacovigilancia, el uso prolongado o el tratamiento conjunto de Imipramina (Tofranil) o Cloimipramina (Anafranil) con antipsicóticos como la Levomepromacina (Sinogan) se asocia con producir la enfermedad grave llamada Síndrome Neuroléptico Maligno, potencialmente mortal, el cual evoluciona con signos y síntomas, tales como hipertermia, rigidez muscular, sudoración, alteración de la conciencia, pulso errático, palpitaciones cardíacas, entre otros. En este mismo sentido, el Clonazepam con se administra junto con la Imipramina, en algunos casos, puede agravar una enfermedad mental de base, como la farmacodependencia, empeorar una psicosis o precipitar un cambio a manía o hipomanía en pacientes con enfermedad bipolar. Por todo lo expuesto, los psicofármacos son elementos químicos complejos, por lo que se deben manejar con mucha prudencia y tener un conocimiento profundo de su farmacocinética, farmacodinamia y Farmacoepidemiología para ser usados de la manera más óptima posible, valorando su eficacia y su Medellín • No. 18 • Diciembre de 2009

seguridad en términos de los indicadores de riesgo/beneficio y costo/utilidad. La sabiduría en el uso de psicofármacos, es una necesidad para ajustar la dosis a las características clínicas de cada paciente individual y monitorearla en el tiempo para lograr un beneficio terapéutico recomendable. A la vez que se debería acompañar de otra alternativa terapéutica para minimizar su uso y por ende sus efectos adversos. En este contexto, la accesibilidad de los usuarios del Programa de Salud de la Universitaria de Antioquia a los servicios de atención en salud mental, están direccionados por mecanismos centrales de la política de ésta y de Bienestar Universitario, los cuales debieran contribuir a una mejor formación integral de la comunidad universitaria para posibilitar su desarrollo humano y una mejor calidad de vida, mediante el fomento de planes, programas, proyectos y servicios enca-minados a contribuir a mejorar la situación socioeconómica, la proyección personal y colectiva; mediante acciones estratégicas posibles que fortalezcan la salud mental, tales como la promoción de procesos de autocuidado, a través de hábitos y estilos de vida saludables; de manera individualizada de acuerdo a la caracterización de la problemática para lo cual se requiere de una política universitaria clara y precisa por el respeto a las normas. En este sentido, es determinante tomar medidas efectivas acordadas con la comunidad universitaria para cumplir los estatutos universitarios y la misión de la Universidad de Antioquia, en lo referente a formar ciudadanos integrales libres y autónomos para que superen sus dificultades, las cuales sin duda, no se las resuelve el uso de sustancias psicoactivas, ya sea por prescripción o por automedicación. Se requiere de intervenciones educativas y psicosociales constantes para minimizar las barreras que genera el uso de estas sustancias y que agrava

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las causas de las alteraciones mentales. Además de aplicar disposiciones firmes coherentes con la normatividad vigente de la Universidad en contra de su comercialización, así como apoyar proyectos de investigación que caractericen la intoxicación por el uso de sustancias psicoactivas en cada unas de las unidades académicas, entre otras acciones, que contribuyan a mejorar y a consolidar el servicio de atención en salud mental. Dichas acciones se deben crear a través del plan de acción de la seguridad social y el mejoramiento del bienestar de la comunidad universitaria, a partir de la responsabilidad individual y social compartida. Si bien existen acciones de bienestar universitario y de la Universidad, las políticas con relación a la salud mental pareciera que no están impactando de manera significativa ni se han establecido en forma continua e indivi-dualizada, teniendo en cuenta las siguientes consideraciones: primero, las encuestas de clima organizacional realizadas, cuya información oficial no ha sido difundida de forma amplia, sus resultados no han sido socializados ni analizados de forma amplia públicamente, considerando las características particulares de cada unidad académica; tampoco se evidencia la realización de acciones de mejoramiento del clima organizacional que, según Circular de Rectoría de septiembre 22 de 2005, tiene contemplado el señor rector en el Plan de Desarrollo de la Universidad de Antioquia. Segundo, no se conocen datos y el análisis sobre la percepción que tiene la comunidad universitaria del concepto integral de bienestar y el servicio de atención en diversos subsistemas de la Universidad. Tercero, no se conocen datos y el análisis sobre la observación del control, seguimiento y evaluación de las principales dificultades que expresa la comunidad universitaria y la solución que le dan a las mismas, siguiendo los

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principios de favorabilidad, proporcionalidad, solidaridad y responsabilidad. Cuarto, no se han realizado estudios que caractericen el grado de intoxicación, tratamiento y rehabilitación de los adictos. Quinto, se requieren estudios que diferencien los enfermos activos de los comercializadores no activos. Todos estos aspectos, se constituyen en factores que se relacionan con la poca satisfacción de la comunidad universitaria, la cual a su vez, contribuye al aumento de alteraciones mentales como estrés, depresión, desmotivación, miedos, sentimiento de inseguridad, dificultad para expresar lo que se siente, timidez, sensación de rechazo, miedo al fracaso, desmotivación, sensación de soledad, farmacodependencia, actos delic-tivos y violencias. Esta situación, está asociada con variables psicosociales que está enfren-tando la comunidad universitaria en lo cotidiano, tales como: el aumento de las cargas emocionales fruto del deterioro de las condiciones económicas y físicas para trabajar y estudiar. De igual manera, la falta de una adecuada relación psicoafectiva, académica y administrativa, lo que está contribuyendo a minimizar y a desconocer las alteraciones mentales en el marco de la seguridad social en el escenario de conflictos de la Universidad de Antioquia, cada vez menos humanos, reflejo de un contexto de violencia nacional y local. A la realidad descrita se le suma otra variable significativa de alteración mental, el consumo de sustancias psicoactivas, el cual genera efectos nocivos y complejos para el consumidor, para su familia, su entorno y la sociedad. Es por ello que la Universidad debe contribuir a financiar estudios orientados a diferenciar los enfermos activos de los comercializadores no activos, como también apoyar la necesaria asistencia estatal para el

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Percepciones sobre el servicio de atención en salud mental

tratamiento y rehabilitación del adicto, a corto y a largo plazo. La penalización del consumo de sustancias psicoactivas, sin minimizar las variables psicosociales que influyen en dicho consumo, sin caracterizar la intoxicación para educar a los adictos sobre los graves trastornos para el desarrollo humano integral y sobre los riesgos que para la salud física y mental implican las adiciones, sólo agravará ésta compleja enfermedad y se convertirá en una bomba de tiempo para las próximas genera-ciones. La administración universitaria debe preguntarse: ¿Será un caso emblemático, el de aquellos que se drogan en la Universidad? ¿Podría ser una de las causas que están contribuyendo a aumentar actos delictivos y de violencias?, situación que solo alimenta un negocio. Es cierto también que, en la mayoría de los casos, el adicto es un enfermo complejo que requiere de un tratamiento de desin-toxicación y rehabilitación persistente por el tiempo necesario que la Universidad de Antioquia como Estado, debiera garantizarle, antes de un remedio irracional, como es la medicina de la prisión, la cual puede generar más violencias.

Conclusiones Este estudio de casos revela que pareciera que la prescripción de psicofármacos es poco óptima, lo que invita a reflexionar, si la prescripción de psicofármacos por parte del profesional de salud de la IPS Universitaria, se hace con base al conocimiento profundo de la farmacocinética y la farmacodinamia de los mismos, a la valoración de indicadores como riesgo/beneficio y uso/utilidad terapéu-tica para contribuir al mejoramiento de la salud mental del usuario y por ende a mejor su trabajo cotidiano.

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Algunos de los casos de usuarios consultados, expresan que los profesionales en salud mental, deben mejorar su actitud humana, hacia la necesidad de escuchar de manera integral al paciente con alteración mental. Al igual que llaman la atención a ciertas personas de la comunidad universitaria que interpretan de forma no óptima la enfermedad mental y los tratan de manera despectiva. Las alteraciones mentales detectadas en este estudio, pueden estar generando un impacto negativo en la tolerancia, en la convivencia y en el desempeño de los integrantes de la comunidad universitaria, lo que a su vez afecta categóricamente la productividad académica, investigativa y de extensión de la Universidad y del país.

Recomendaciones Se recomienda investigar por qué existe en la Universidad de Antioquia una demanda significativa de servicios en atención en salud mental y cuáles son las posibles causas de las alteraciones mentales detectadas en el estudio. Es urgente caracterizar los diversos factores relacionados con alteraciones mentales, en especial con la farmacodependencia. Para lo cual se requiere caracterizar el grado de intoxicación con sustancias psicoactivas por automedicación y por prescripción. Al igual que identificar los factores que facilitan la comercialización de éstas. Se demanda del Consejo Superior, del Rector, de Salud Ocupacional y de Bienestar Universitario de la Universidad de Antioquia, encargados de las políticas de bienestar, de salud ocupacional y de los servicios de acceso de atención en salud mental, no hacer caso omiso de esta situación; por el contrario, es

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Flor Ángela Tobón Marulanda / Carlos Mauricio González Posada

una necesidad inaplazable que indaguen minucio-samente sobre la prevalencia de los trastornos mentales y la brecha de tratamientos no óptimos, que está dada por la diferencia entre las tasas de prevalencia verdadera y las personas que han sido tratadas, que en algunos casos es significativa y grave. Se requiere adoptar otras políticas más eficaces para mejorar la salud mental o que se actualicen las existentes y desarrollar investigaciones que tengan en cuenta las características de los usuarios del servicio de salud mental, y con base en sus resultados hacer otras ofertas específicas de servicios de atención, acorde con las necesidades y realidades particulares, procurando incluir en ellas la extensión de los programas para atender la complejidad de las alteraciones mentales en los escenarios y contextos actuales. Al igual que proporcionen un acceso más oportuno a dicha atención mental integral con calidad, en especial el acceso por urgencias, en torno a: 1) garantizar una mejor atención a los usuarios que necesitan ser escuchados. 2) formular programas alternativos de intervención diferentes a los psicofármacos hasta donde sea posible, que busquen el equilibrio entre la mente, lo físico y las emociones y 3) adjudicar recursos financieros, físicos y de talento humano idóneo en conformidad con las necesidades observadas, considerando que el objetivo es mejorar y mantener la salud mental de los usuarios que debe garantizar el servicio de atención del Programa de Salud de la Uni-versidad de Antioquia.

Bibliografía

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¿Es siempre lo matemáticamente válido aplicable en la solución de problemas sociales? (II) Grimaldo Oleas Liñán*

Se puede engañar a parte del pueblo todo el tiempo o a todo el pueblo parte del tiempo; pero no se puede engañar a todo el pueblo todo el tiempo.

En relato anterior discurríamos acerca de un país lejano que existió en tiempos remotos, privilegiado por la naturaleza: costas marítimas en el norte y el occidente, ríos caudalosos, riqueza ictiológica, yacimientos petrolíferos, minas de diversa índole, vegetación abundante, etc., pero muy especialmente por haber tenido en incontables períodos un mandatario de amplísimo espíritu democrático, patriótico y católico, quien en una de sus genialidades concibió la política denominada democracia con seguridad, sin la cual la nación perecería, y que poco tiempo después de su puesta en práctica permitió a propietarios de lujosos y cómodos sitios campestres de recreo y descanso, regresar a disfrutar de sus predios sin temor a ser asaltados o secuestrados por el, cada vez más creciente en impopularidad, grupo de facinerosos enemigos de la DCS. Una de esas propiedades, ubicada en una provincia del norte de la nación en tierras apetecidas por lo ubérrimas, hacía parte del amplio patrimonio del Jefe de Estado. Los *

autores de un libro que provocó la ira del mandatario la describieron como una mesa de billar, por ser una especie de planicie casi perfecta y de color verde, siempre a salvo de las inundaciones provocadas por el invierno en la región. Según los mismos autores, a uno de los cuales EL MESÍAS calificó de farsante de los derechos humanos, muy cerca de la mencionada hacienda se gestó, con el apoyo económico de los terratenientes y ganaderos del lugar, un movimiento conocido como milicia paralela, que pretendía combatir al grupo de facinerosos y que en la práctica cometió crímenes de atrocidad igual o superior a la de aquellos que supuestamente pretendía evitar. Por su denodado afán de favorecer cada vez más a las clases populares -al menos de ello estaba convencido el pueblo- este mandatario fue conocido como EL MESÍAS. Su reelección cada cuatro años se facilitó debido a que los habitantes del país siempre apoyaron mayoritariamente el incremento de la edad de

Profesor (j) de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales, Universidad de Antioquia.

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retiro forzoso, por el mecanismo de reformar puntualmente la Constitución, ya fuera por actos legislativos, por la vía del referendo o, como estuvo a punto de ocurrir en alguna ocasión, por una Asamblea Constituyente convocada de afán para esos efectos.

comparecer ante la respectiva autoridad por la comisión de alguna infracción.

En cierta época de uno de los diversos cuatrienios de EL MESÍAS, los accidentes de tránsito, provocados en su mayoría por excesos de velocidad en las carreteras, alcanzaron niveles de frecuencia preocupantes.

a. Deberán escoger dos puntos estratégicos en la carretera, llamados: punto de inicio (PI) y punto final (PF), separados exactamente por una distancia de 400 metros (ni un centímetro más y ni uno menos). Para ello deberán contar con la asesoría técnica de agrimensores, aprovisionados de instrumentos de medida lineal pertinentes.

Cabe recordar que uno de los principales gestores del éxito del gobernante de ese inefable país fue un preclaro y discreto asesor –persona que sin asomos de rubor pregonaba que EL MESÍAS era un ser de inteligencia superior- de cuyos honorarios jamás se conoció la procedencia, y quien en una de sus singulares ideas vio una inaplazable ocasión, tan calva como la diosa romana, de resolver definitivamente el problema con la aplicación en las carreteras de otro teorema matemático. A instancias suyas, el mandatario expidió un Decreto, cuyos principales artículos establecían: 1. Con excepción de las ambulancias y los vehículos del CICR, la velocidad máxima en las carreteras de la patria será de 80 km/h. 2. En adelante, en todas las carreteras de la patria la Policía Vial (PV) hará aplicación rigurosa del Teorema del Valor Medio. 3. Los miembros de la PV trabajarán en parejas de equipos, cada uno de los cuales deberá estar dotado de elementos adecuados: radioteléfonos, cronómetros, lapiceros con suficiente tinta, señales de pare y numerosos talonarios para comparendos (Así llamaban en ese país al documento mediante el cual se citaba a los conductores vehiculares a

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4. Las parejas de equipos de la PV ejercerán su labor con observancia estricta de lo siguiente:

b. El PI y el PF deberán modificarse periódicamente y estar de preferencia en sitios poco o nada visibles para los conductores y sin resaltos ni huecos cercanos. c. En el preciso instante en que un vehículo sospechoso pase por PI, el equipo del lugar informa al segundo, el cual debe sin pérdida de tiempo poner en funcionamiento su cronómetro. A continuación el primer equipo suministra al segundo los datos de las placas del automotor en cuestión. d. Al pasar el vehículo por PF, el equipo allí apostado debe detener su cronómetro para observar el tiempo total empleado por el automotor en el trayecto y tomar una decisión: si el tiempo es de 18 segundos o más, se autoriza al conductor a continuar su viaje. Si, en cambio, el vehículo demora menos de 18 segundos, los agentes tienen prueba fehaciente de que excedió en algún punto del trayecto el límite de velocidad, por lo cual se le debe hacer el comparendo correspondiente, sin posibilidad de apelación. e. La sanción por una infracción de este tipo será, la primera vez, de un SMLMV; la primera

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reincidencia ocasionará una multa de cuatro (4) SMLMV; la tercera falta será sancionada con la muerte vial del conductor, lo cual significa que no podrá volver a conducir, en las carreteras de la patria, vehículos de cualquier tipo por el resto de su existencia, so pena de ser encarcelado durante diez (10) o más años. El Decreto en mención fue acompañado de la creación en toda la nación de las Redes de Informantes, coloquialmente conocidas como cadenas de batracios, cuya misión consistía en denunciar a aquellos conductores que consuetudinariamente excedían el límite de velocidad en sitios con escasa o nula presencia de la PV. Ello permitía montar operativos relámpagos, para sorprender a los señalados, in fraganti. Huelga decir que los integrantes de dichas redes recibían atractivas recom-pensas por denuncias efectivas, ya fuera en dinero, o en traslado bajo protección a otros países. Para despejar dudas acerca del contenido matemático de la medida, EL MESÍAS recurrió a uno de sus Ministros más destacados: el sucesor en el cargo de quien en su momento hizo claridad sobre el problema de las monedas –cuyo nombre es un palíndromo- y que a la sazón, como premio a su excelente labor, fungía de Embajador en un país del Mediterráneo y ya gozaba de la exoneración por parte de la Procuraduría en un sonado caso de venta de votos en el cual, insólitamente, no hubo comprador, aunque hubo pagos con notarías. Vale la pena reseñar algunas características de este nuevo personaje. Hacía parte de una familia de destacados políticos, quienes alcanzaron a ocupar innumerables puestos de reconocida importancia en la vida pública regional y nacional. Uno de ellos fue acusado de poner su alto cargo en una de las fiscalías regionales, a disposición de integrantes de la

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milicia paralela. A pesar de la insistencia del pequeño polo opositor, el Ministro, siempre con la frente en alto, se negó a renunciar a su investidura, pues estaba convencido de no estar incurso en conflicto de interés por el simple hecho de que él dirigiera la justicia y su hermano estuviera encarcelado, precisa-mente por abuso en la administración de la misma. Este singular Ministro, a quien es preciso reconocer sus dotes para producir ideas excepcionales, ante el hecho de que un gran número de Congresistas integrantes del Partido de la M –nacido en la primera administración del excelente gobernante, y cuyo ideario político constaba de un solo punto: la reelección indefinida de EL MESÍAS– estaban siendo investigados por prevaricación a raíz de sus actuaciones en uno de los proyectos de referendo reeleccionista, ideó una propuesta de gran resonancia internacional: hacer otra reforma de la Constitución aprobada 18 años antes, por la época bastante maltrecha, consistente en revivir la figura conocida popularmente como impunidad congresual, la cual impedía el encarcela-miento de peligrosos delincuentes si ostentaban la credencial de parlamentarios, y que anteriormente había favorecido a un sanguinario narcotraficante, primo hermano del asesor presidencial. Un dato menos relevante, aunque curioso, es el siguiente: una señora de profunda fe religiosa, similar a la de EL MESÍAS, acostumbraba declarar con absoluta convicción que tenía visiones de diferentes tipos: el rostro de la Virgen del Carmen en un espejo de su vivienda; el cuerpo del Señor Caído en el tronco abandonado de un árbol; la imagen del Divino Niño en un bonsái… Esta particular señora tuvo en alguna ocasión la osadía de jurar, en entrevistas radiales y televisivas, que había visto patentico, como decían en ese país, el rostro del Ministro que en ese momento

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administraba justicia, en una cáscara de maracuyá.

incrementos, velocidad media, velocidad instantánea, recta tangente y, por supuesto, de límites y derivadas.

Por radio y televisión, el Ministro se dirigió a todos los habitantes del bienaventurado país, en los siguientes términos:

Prosiguió el Ministro:

El Teorema del Valor Medio (no debe confundirse con el Teorema del Valor Intermedio) se debe a Joseph Louis de Lagrange (1736-1813), matemático, físico y astrónomo italiano, quien antes de cumplir la mayoría de edad mostró sus excelsas dotes para la Matemática.

El Decreto se refiere a una distancia de 400 metros y a un tiempo de 18 segundos. Si un vehículo recorre esa distancia en el tiempo dado, su velocidad media es de 200/9 (22.222…) metros por segundo, equivalente a 80 Km/h. Si el tiempo utilizado es inferior, la velocidad media es, por supuesto, superior al límite permitido.

El Ministro aprovechó para mencionar algunos de los muchísimos trabajos del matemático; entre ellos el Método de los multiplicadores de Lagrange, muy útil en la solución de problemas de optimización de funciones de varias variables. Continuó el Ministro: El enunciado del Teorema para derivadas es: Si f es una función contínua en un intervalo cerrado [a, b] y derivable en el intervalo abierto (a, b), entonces existe al menos un punto c en (a, b) en el cual:

f ´(c) =

f (b) − f (a ) b−a .

A continuación, el Ministro dijo: Una aplicación práctica de este enunciado es: Si un vehículo se desplaza por una carretera rectilínea desde un lugar A hasta otro B, la distancia entre los cuales se conoce, y si además se puede saber con precisión el tiempo empleado en el desplazamiento entre los dos sitios, es posible determinar fácilmente si el automotor excedió o no un límite de velocidad preestablecido. El Ministro acompañó lo anterior del dibujo de curvas y de explicaciones acerca de

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En este momento de la intervención, el expositor aprovechó para explicar lo que se entiende por decimales periódicos, y exhibió ejemplos acerca de cómo expresar números de este tipo en la forma de racionales, es decir, cocientes de dos enteros: 0.727272… (8/11); 0.123123123… (41/333), entre otros. El Ministro hizo énfasis en que una de las bondades de la medida consistía en su contribución a reducir el galopante índice de desempleo, pues se requeriría incrementar notoriamente la planta de agentes de la PV e incorporar personas de otros oficios. Como sucedió con el Decreto referente a las monedas, la validez matemática de su contenido no fue puesta en duda. Además, la decisión no fue enviada a revisión de la Corte Constitucional, lo cual para EL MESÍAS siempre era superfluo. Los integrantes del pequeño polo opositor cuyo jefe, por sus rasgos físicos era comparado con Papá Noel, y cierto columnista de una revista hebdomadaria -de apellido coincidente con uno de los más altos grados militares- a quien EL MESÍAS llamó cínico y miserable en una discusión radial dirigida por una periodista de

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reconocida obsecuencia ante el gober-nante, descubrieron que con el Decreto se trataba de poner en uso un cargamento de obsoletos aparatos donados por el país más poderoso del mundo en ese momento, rema-nentes de su participación en una guerra que involucró a muchas naciones del mundo. Esta denuncia exacerbó la ira del mandatario, quien, como acostumbraba, los acusó de ser voceros del grupo de facinerosos a los que se proponía derrotar con su política de DCS. No faltó quien se atreviera a denunciar, sin que ello ameritara una investigación, que poco antes de la expedición de la controvertida medida, uno de los hijos de EL MESÍAS estuvo a punto de caer en la quiebra, en una distribuidora nacional de radioteléfonos y cronómetros de su propiedad, y que operaba especialmente en zonas francas. Pero la crítica de fondo de políticos y periodistas se refería a que la medida podría conducir a actos de corrupción. En efecto, poco después de su expedición, se emitió una Directiva Ministerial que establecía estímulos a la PV: bonificaciones, ascensos por cada cierto número de comparendos; disminución del número de semanas a laborar para efectos de alcanzar la pensión de jubilación; permisos remunerados, y como en ese país muchos de sus habitantes se caracterizaban por su llamada malicia indígena, algo así como una predisposición natural a violar normas, lo denunciado por los opositores no se hizo esperar: pronto empezaron a conocerse situaciones preocupantes. Algunos propietarios de vehículos, no pocos integrantes de la llamada fuerza pública, adquirieron sin que se sepa por qué medios, falsas insignias de ambulancias o del CICR, lo que les permitía viajar a velocidades exorbitantes, sin peligro de ser molestados por la PV.

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Adicionalmente, se hicieron frecuentes las denuncias por abuso de autoridad de la PV: muchos propietarios de vehículos, recono-cidos por su extremo cuidado en la conducción en carreteras, resultaron injustamente sancionados; así nacieron los llamados falsos positivos, por consecuencia de los cuales muchas personas inocentes se vieron afectadas por la muerte vial. Por esta razón, los enemigos de EL MESÍAS catalogaban estos hechos como crímenes de estado o ejecu-ciones extrajudiciales. EL MESÍAS, siempre apoyado por el 85% de los habitantes del agraciado país, por esos tiempos considerado uno de los más felices del mundo, minimizaba las denuncias, repitiendo en cada ceremonia de ascenso de militares o en cada una de sus reuniones semanales con el pueblo raso, comúnmente llamadas ilusionismos comunales, que las acusaciones eran falsas y que sus autores carecían de autoridad moral para hacerlas, pues ellos constituían el brazo político del grupo de facinerosos enemigos de la DCS. Pero el asunto empeoró cuando, no se supo por qué medios, la PV adquirió ciertos aparatos de tecnología avanzada que distribuyó entre algunos agentes especialmente seleccionados por el General que tenía a su cargo la dirección de este cuerpo, quien dependía directamente de EL MESÍAS y acostumbraba responder innumerables entrevistas radiales y televisivas en los llamados puentes y en los finales de los períodos vacacionales. Los sofisticados aparatos permitían detectar, para personajes cuidadosamente escogidos, todo lo relativo a los desplazamientos en vehículos de su propiedad: trayectorias, velocidades, acompañantes, lugares y horas de partida y de llegada; sitios en los cuales se reunían con amigos o familiares; expendios

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en los cuales hacían reabastecimiento de combustible o cambio de llantas; tipos de comidas y de bebidas consumidas. En fin, la PV podía conocer a la perfección todas las actividades y preferencias de los personajes escogidos: Magistrados; precandidatos y candidatos presidenciales, así como Gobernadores y Alcaldes que no gozaban de los afectos de EL MESÍAS; integrantes del pequeño polo opositor; parlamentarios partidarios del entonces llamado intercambio humanitario, periodistas, etc. Este fenómeno fue conocido en todo el mundo con un nombre curioso: chuzadas vehiculares. Como parte del modus operandi, la PV programaba para los vehículos chuzados, dispositivos especiales encaminados a hacerlos víctimas de falsos positivos. Afortunadamente, la situación irregular fue descubierta por los periodistas de siempre, quienes con el valor civil que los caracterizaba, hicieron ante la opinión pública las denuncias correspondientes. La incontrastable evidencia de los hechos descubiertos, obligó a EL MESÍAS a destituir a algunos agentes de la PV y al General Director de la misma, lo cual no impidió que la irregularidad conti-nuara. Fueron cada vez más frecuentes los rumores de que el General a cuyo cargo estaba la PV, actuó a instancias del eximio asesor presidencial, quien en su defensa esgrimió una tesis que hacía honor a su talante: Los falsos positivos y las chuzadas vehiculares son obra del pequeño polo opositor y de la mala prensa; ellos infiltraron la PV con el objetivo de desacreditar a EL MESÍAS y su política de DCS. El 85% del pueblo, en un grado de obnubilación sólo comparable a la epidemia de ceguera blanca descrita por el Premio Nobel José Saramago en unas de sus obras, acogió

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la tesis del asesor y reafirmó su intención de reelegir a EL MESÍAS. A propósito, el deseo de reelección indefinida se convirtió en el continente en el que estaba ubicado el país del que hablamos, en una enfermedad contagiosa tan peligrosa como aquella pandemia que en alguna época se conoció como AHN. Dicha peste provocó un golpe de estado al mandatario de un país de la región que pretendió modificar la constitución para favorecer su reelección. Curiosamente, como en el caso de las monedas, se llevó a cabo otra reunión insulza que no produjo resultados positivos en el propósito de retornar dicha nación a la normalidad política. Ante la gravedad y la tozudez de los hechos, fue necesario que la UNO (Unión de Naciones del Orbe) enviara un relator, cuya misión principal consistía en verificar la fundamentación de las denuncias y la veracidad de las afirmaciones del gobierno en el sentido de que se estaba exagerando, ya que, según éste, ya habían sido retiradas de sus puestos las manzanas podridas que se prestaron a la estratagema de la oposición. No fue posible obtener información bibliográfica que permitiera conocer resultados positivos de la gestión del relator, quien se enteró en detalle de muchos casos concretos de falsos positivos y de chuzadas vehiculares, en entrevistas con familiares de afectados, a quienes, por cierto, se les amenazaba con correr la misma suerte de los suyos, a pesar de que carecieran de vehículos. Se sabe, eso sí, que al relator le llamó mucho la atención que ante el secuestro por parte del grupo de facinerosos, de un Concejal de uno de los departamentos del suroccidente de la nación, EL MESÍAS ordenara inmediatamente a sus tropas una persecución sin cuartel hasta dar con el paradero de esos bandidos y de su

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víctima; en cambio, se obstinó en poner trabas a la liberación unilateral, ofrecida por los subversivos, de un militar de bajo rango, quien llevaba más de una docena de años secuestrado y era hijo de un profesor conocido como el caminante del suroccidente, por el hecho de que los facinerosos condicionaran la liberación a la participación activa en la misma, de una senadora de raza negra, proveniente de una de las regiones socialmente más deprimidas de la nación. Coincidiendo con la visita del Relator, en un parque de 16 hectáreas denominado trigésimo centenario, construido en un sector tradicionalmente habitado por indigentes, y distante unos 500 metros de la casa de gobierno, se hallaba concentrado un grupo de cerca de 2000 personas, entre ancianos, adultos y niños, víctimas del desarraigo provocado por la violencia de los facinerosos y la milicia paralela. Esas personas recurrieron a la invasión del lugar motivadas por la indiferencia que, a pesar de la insistencia de la Corte Constitucional, mostraba el gobierno ante su problema social, y habitaban en casuchas hechas de sacos, bolsas plásticas, afiches y trozos de madera inservible. No obstante la indolencia oficial, el sitio se mantenía protegido por una cerca de la policía con sus uniformes verdes y negros, protegidos con cascos, bolillos, escudos y tapabocas, que bordeaban la malla verde y las vallas de protección patrocinadas por una marca de cervezas. No fue posible obtener información certera acerca del desenlace que tuvo la invasión del parque. En lo atinente a la persecución de los facinerosos, existen registros periodísticos de que por esa época, en la que el máximo jefe de las fuerzas militares aseguraba insisten-temente que estaba cercano el fin del fin, algunos comandantes se sentían desmoralizadas, pues,

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según ellos, si daban de baja a un subversivo, corrían el riesgo de ser acu-sados de producir un falso positivo, y si lo capturaban, EL MESÍAS lo designaba gestor de paz. Infortunadamente no hay registro acerca del significado de esta figura, ni de los resultados de la misma. Por los tiempos en los que EL MESÍAS aspiraba a su tercer período, sus magníficas relaciones con los mandatarios de países vecinos se vieron empañadas por el hecho de haber autorizado –sin consultar al Consejo de Estado ni al Parlamento– al entonces país más poderoso del mundo a instalar bases militares en sitios estratégicos de la patria. Algunos gobernantes sintieron amenazados sus territorios, por lo cual decidieron revisar sus relaciones bilaterales. No existe información bibliográfica acerca del desenlace de esta situación. Cabe destacar, como en el caso del problema surgido con el decreto de las monedas, que a la matemática no se le puede atribuir el buen o mal uso que de ella hagan los seres humanos. Como expresó el profesor Fernando Bombal: Las matemáticas constituyen un pilar fundamental de la cultura, no sólo por ser el lenguaje de la Ciencia, sino por lo que suponen como bagaje necesario para entender el mundo en que vivimos. La importancia histórica de la Matemática en el desarrollo de la humanidad jamás ha sido puesta en duda. Bien dicen Stewart y Golubitsky en su obra ¿Es Dios un geómetra?: El progreso del conocimiento científico ha ido paso a paso emparejado con el desarrollo de las matemáticas; ambos van de la mano. Finalicemos con un pensamiento del matemático inglés Godfrey Harold Hardy: La matemática es una ciencia inútil. Entiendo por ello que no puede servir directamente para la explotación de nuestros semejantes, ni para su exterminación.

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Grimaldo Oleas Liñán

geómetra? Crítica; Barcelona, 1995.

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Takahashi, Alonso. Las nociones matemáticas; Universidad de Antioquia; Medellín, 1979.

Collette, Jean Paul. Historia de las Matemáticas; Siglo XXI; Méjico, 1986.

Números varios de periódicos y revistas: El Espectador, El Tiempo, Semana, Cambio, El País de España, The Miami Herald, The New York Times.

Hawking, Stephen. Dios creó los números; Crítica; Barcelona, 2006.

Noticieros de Televisión: CNN, Televisión Española, Telesur.

Saramago, José. Ensayo sobre la ceguera; Santillana; Madrid, 2006. Stewart, Ian; Golubitsky, Martin. ¿Es Dios un

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Una mesa es una mesa: Sobre las relaciones entre lengua y cultura Pedro Antonio Agudelo Rendón*

Toda lengua en sí misma es un arte colectivo de la expresión. Sapir, 1977:251

I En un cuento de Peter Bichsel («Una mesa es una mesa»), el personaje, un hombre viejo y cansado, decide cambiar el nombre de las cosas. A la cama la llamó retrato, a la mesa alfombra, a la silla despertador… pero esto no haría que su aburrida y monótona vida cambiara, ni que las cosas, llamadas por su nuevo nombre, dejaran de ser las mismas cosas; menos aún, haría que tuviera mejores vecinos, que éstos le quisieran y le entendieran mejor. Todo lo contrario. El hombre de la pequeña ciudad se mete en un abigarrado laberinto cuyas retículas, telarañas y meandros no dejan de hacerle más compleja la vida social. Se convierte en un exiliado de la lengua, la cultura y la sociedad; un ser extraño para quien las cosas siguen siendo las mismas aunque las nombre diferente: el personaje ha creado su propio mundo lingüístico pero aún está atado a la realidad semiótica que hizo

posible que él construyera su nueva lengua. En este cuento, como en otros del mismo autor, se ponen de relieve varios asuntos importantes, los cuales han sido tratados teóricamente por lingüistas, filósofos y psicólogos. Podríamos enumerar algunos de ellos: 1) la soledad absoluta del sujeto que habla, y que al hablar intenta (tiene la intención de) comunicarse1; 2) el carácter convencional de la lengua; 3) el vínculo entre lengua y sociedad; 4) la relación entre comunicación, lengua y cultura. Hay aquí, en resumen, una teoría sobre la lengua, además de una aguda reflexión sobre cómo la comunicación testimonia y hace palpables las relaciones humanas. En el presente ensayo se verá cómo esta idea, asumida por algunos teóricos contemporáneos, encuentra un fundamento importante en las aportaciones de Edward Sapir, contribuciones que permiten comprender

* Profesor de la Facultad de Educación, Universidad de Antioquia. 1 Esto se puede apreciar también en el teatro del absurdo, particularmente en Ionesco. Se trata de un intentar inútil: de tanto hablar las palabras no tienen sentido y por tanto no hay una comunicación en la vida cotidiana. Este es el carácter absurdo del lenguaje, esta es la soledad generada por la incomunicación.

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mejor las complejas relaciones que se establecen entre el humano y la tecnosfera2, pero sobre todo entre aquél y el entorno semiótico como otro tipo de artificialidad.

II En primer lugar debemos anotar que la comunicación es el nudo gordiano de toda actividad humana, lo que implica asumir que los eventos de la realidad pueden ser interpretados en clave comunicacional y que las relaciones entre señal y signo pueden llegar hasta cualquier manifestación sociocultural. De ahí que en el entramado de relaciones que construye la vida, la comunicación sea un fenómeno peculiar, sobre todo por su esencial dimensión colectiva. De hecho, ésta es una de las ideas que subyace en una de las concepciones de signo en Eco, según la cual sólo puede haber signo si hay comunidad3. Esta condición no sólo es la base de la convención sino también de la comunicación, y es además el sustento de la cultura como trama de signos.

Por tanto, semiólogos como Eco no consideran que las sensaciones o percepciones sean signos4. Lo que sucede con las percepciones y los fenómenos naturales en general es que el sujeto los culturaliza, es decir, los codifica y les da precisión. Para esto, ante una experiencia personal, lo que el sujeto hace es darle una calificación que le haga similar a otras experiencias ya expresadas por otros sujetos, socializadas en reuniones, congresos, en libros o artículos. Por otro lado, autores como Carlos París, desde el campo de la filosofía, distinguen entre formas primarias –señales espontáneas– y formas avanzadas –señales codificadas– de comunicación. Un ejemplo de lo primero es la sola presencia de un animal en el campo perceptivo de otro, presencia que comunica en tanto genera una reacción, algo que para el caso de lo humano implica comprender el cuerpo como un mensaje en sí mismo5; un ejemplo de lo segundo es el uso de recursos artificiales como el uniforme o el vestido en general, así como el garbo que da muestra de la gracia o elegancia, o bien el porte que puede ser humilde o majestuoso.

2 La tecnosfera es el conjunto de medios artificiales, en estrecha analogía con la biosfera con la que establece relación. De esta manera soporta –en tanto se trata del acumulado de medios con fines determinados e intencionados– el desarrollo de la sociedad, ya que los seres humanos actúan sobre el ambiente para satisfacer necesidades, fabricar paisajes industriales o urbanos. Carlos París (2000:169) la define como «el conjunto o universo de los artefactos, no sólo de los instrumentos, sino de las múltiples formas de aquéllos, creadas por los humanos», y a continuación agrega que tal conjunto «no define un amontonamiento, una yuxtaposición, al modo de los desguaces, que al borde de nuestras carreteras encontramos. Posee una lógica propia, una sistematicidad que afecta a la identidad de los productos en relación con las necesidades humanas, y a su encadenamiento con el equipo que los produce y la extracción de los recursos». Pensar esta relación entre lo humano y la tecnosfera es fundamental hoy, pues se trata de realidades que inundan nuestro planeta y con las cuales tenemos constante contacto; su presencia no se da en abstracto, antes bien, podríamos decir que se trata de presencias sólidas y en esta medida tejen una zona de lo real. Además, la tecnosfera como espacio y como conjunto de objetos condiciona las economías y políticas de la sociedad, de ahí que posea su propia fuerza, su propia lógica y dinamismo. 3 La cita es la siguiente: «Así, pues, existe signo siempre que un grupo humano decide usar una cosa como vehículo de cualquier otra» (Eco, 2005:36). 4 Esto es lo que pasa con Sigma, el personaje que Eco crea para introducir su estudio del signo. La pregunta básica sería, para el caso del señor Sigma o de cualquier otro ¿qué pasaría si un sujeto cualquiera, en un lugar cualquiera que le es extraño, y cuyo idioma apenas ha aprendido, siente un dolor de «vientre»? Cuando este hombre le da un nombre a los estímulos que siente, hace uso de lo que la cultura le ha brindado, es decir, culturaliza un estímulo físico. Véase el proemio del texto Signo (Eco, 1994). 5 En el caso de la comunicación animal se hablaría de comunicación intraespecífica e interespecífica. La primera se refiere a la que tiene lugar entre los animales de la misma especie, y la segunda se da entre animales de diferentes especies. Véase el artículo «Comunicación animal. Un punto de vista humano» (Martínez, 2003). 6 Esto desplaza nuevamente la función de la imagen, por lo menos en el sentido en el que la plantea Roland Barthes

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Si bien esta postura riñe en principio con lo que dice el semiólogo italiano, podríamos afirmar que es el proceso de semiotización, proceso esencial para comprender el fenómeno de la comunicación, el que se ancla en el centro de la discusión sobre el signo y la cultura y, de manera más precisa, entre comu-nicación y cultura. Esto se debe a que, gracias a la semiotización como proceso, podemos comprender el devenir de la configuración externa de la acción o expresión espontánea de las emociones en señal. De manera que si el organismo del animal está diseñado por la evolución en relación con su hábitat, la comunicación aparece como el esfuerzo para establecer relación social. Este esfuerzo determina el desarrollo de ciertos recursos que implican una selección semiótica. Es al interior de esta selección que el lenguaje aparece como la forma más elaborada y precisa de comunicación. Ahora bien, la comunicación humana no se restringe al código lingüístico, sino que en ella intervienen códigos paralingüísticos como las entonaciones, las mímicas, gestos como alzamiento de hombros, levantamiento de cejas, movimiento horizontal o vertical de la cabeza o gesticulaciones. Y esta situación se complejiza gracias a las infinitas posibilidades de los medios masivos de comunicación, a tal punto que muchas

veces la imagen o la forma, o cualquier componente icónico, devora el contenido lingüístico6. De ahí que el lenguaje humano, que trae de suya la posibilidad de la forma más compleja y desarrollada de la comunicación, se pueda entender como un fenómeno cultural. Teniendo en cuenta lo dicho hasta aquí, se pueden caracterizar dos posturas fuertes respecto de la comunicación. Una perspectiva suficientemente amplia y que tiene en cuenta las señales espontaneas como partes constitutivas del proceso comunicativo; otra que abarca los fenómenos socioculturales y que, por tanto, se centra en los signos intencionales y en las señales inscritas en códigos culturales. Es en esta última perspectiva que aparece el concepto de entorno semiótico, entendido como una ecología artificial –expresión que resulta adecuada para nuestras actuales condiciones de artificialidad– de la existencia, ámbito en el cual el sistema de determinaciones sociales contribuye a perfilar un complejo entramado de comunicación. Dicho de otra manera, se trata de la acción y reacción en la trama de signos artificiales y que hacen posible la creación de mundos reales –como los de la tecnosfera– y posibles –como los de la literatura, el arte y la ciencia–.

en su texto Lo obvio y lo obtuso. Imágenes, gestos, voces. No se trata tanto de la imagen ‘ilustrada’ por la palabra, sino de la palabra, muchas veces, ‘reemplazada’ y representada por la imagen. La cita de Barthes es la siguiente: «era costumbre, en la ‘ilustración’, que la imagen funcionara como un retorno episódico de la denotación, a partir de un mensaje principal (el texto) que se sentía como connotado, desde el momento en que, precisamente, se le hacía necesaria una ilustración; en sus relaciones actuales, la imagen no aparece para iluminar o ‘realizar’ la palabra, sino que es la palabra la que aparece para sublimar, hacer más patética o racionalizar la imagen; pero como estas operaciones se llevan a cabo de modo accesorio, el nuevo conjunto informativo parece fundado de forma principal sobre un mensaje objetivo (denotado), en el que la palabra no es sino una vibración secundaria, casi inconsecuente; antes, la imagen ilustraba el texto (lo hacía más claro); ahora el texto le añade peso a la imagen, la grava con una cultura, una moral, una imaginación; entonces se efectuaba una reducción del texto a la imagen; hoy en día, se efectúa la amplificación de la imagen por parte del texto: la connotación no se vive ya sino como la resonancia natural de la denotación fundamental constituida por la analogía fotográfica; así pues, nos hallamos frente a un proceso caracterizado por la naturalización de lo cultural» (Barthes, 1986:22-23). 7 En este sentido, la semiótica alcanza un momento de autorreflexión que le permite reconocer-se como un producto del devenir social, y que está atada a unas circunstancias y un tiempo histórico precisos, por lo cual tiene un lugar en

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III El entorno semiótico implica transmitir la información adquirida por un individuo a otros miembros de la comunidad, lo cual enriquece el campo de percepción y el conocimiento individual; dicho en otras palabras, implica un comunicar la experiencia propia, no tanto como experiencia sino como sentido de experiencia. Este socializar la percepción y convertirla en fenómeno colectivo, constituye una necesidad en la organización de las comunidades, de los grupos, de las sociedades. Es en este punto que la cultura se soporta en el proceso de comunicación; pero es aquí, también, donde la comunicación aparece como la condición de posibilidad para comprender la cultura, teniendo en cuenta que toda cultura es semiótica y que toda semiosis desemboca en la comuni-cación7. Veamos ahora una perspectiva lingüística que aporta a la discusión. Según Edward Sapir8, tanto las formas lingüísticas como los procesos históricos, permiten comprender problemas de la psicología tan difíciles como los relacio-nados con el pensamiento. De ahí que el desarrollo de la teoría de este lingüista se enmarque dentro de lo que se ha denominado, en la lingüística americana, el mentalismo. Uno de los primeros conceptos que desarrolla en su texto más conocido a nivel mundial (Language), es el del habla, entendida como «una herencia puramente histórica del grupo, producto de un hábito social mantenido durante largo tiempo» (Sapir,

1977:10). El habla es, por tanto, una función cultural, es decir, una función que es adquirida gracias a la interrelación subjetiva y los hábitos sociales. Otro concepto, central en toda su teoría, es el de lenguaje. Para él, es éste el que determina el pensamiento: «el lenguaje es un método exclusivamente humano, y no instintivo, de comunicar ideas, emociones y deseos por medio de un sistema de símbolos producidos por los llamados «órganos del habla»» (Sapir, 1977:14). De ahí que hable de dos funciones primordiales del lenguaje: la de significar y la de expresar. A través de las palabras el ser humano significa el mundo real, lo denomina gracias al empleo de los elementos gramaticales del habla. No quiere decir esto que la palabra sea la etiqueta de la cosa, sino que el lenguaje es un instrumento anterior a la cultura material, y por tanto la determina. Puesto que el lenguaje es un sistema simbólico, no sólo permite conocer la realidad, sino, también, comunicarla. Lo señalado atrás no significa, en modo alguno, que la lengua esté dada biológi-camente. Si estuviera dada de antemano por la estructura biológica, esto implicaría la existencia de una sola lengua –lengua bíblica–, y Sapir es claro en este punto, pues sostiene que las lenguas varían sin límite. Tal como señala Anderson, el postulado de Sapir de que la base del lenguaje es cultural antes que biológica, tiene sus raíces en las ideas de Boas. Según Anderson (1990:252), las raíces boasianas están en el empeño que hizo

las actuales discusiones de las ciencias humanas frente a las experiencias de los sujetos sociales: «la semiótica nos interpela con su pregunta por el qué y el cómo significa lo que leemos o escribimos, y también lo que percibimos, sentimos y hacemos: pues en todo ello hay una extraña razón de ser que llamamos sentido» (González, 2002:9). 8 La relación lengua-cultura ha interesado a estudiosos de distintos campos, especialmente de la lingüística y la etnografía. La lingüística americana se destaca en esta indagación, sobre todo, dos de sus tres más grandes representantes: Franz Boas y Edward Sapir. Boas se interesó particularmente por el estudio de las lenguas indígenas norteamericanas, y pensaba que en la relación entre la lengua y la cultura, esta última estructuraba la forma de aquélla, y no que la cultura estuviera condicionada por la morfología de la lengua. Será su discípulo, Edward Sapir, quien desarrolle algunas de las ideas que sobre este aspecto dejara esbozadas el lingüista americano. 9 Esto puede ser discutido, sobre todo si se tienen en cuenta algunas concepciones de semiótica como la de Klinkenberg, según la cual la semiótica, en tanto disciplina descriptiva y explicativa, se encargará de explicar según cuáles reglas funciona un determinado fenómeno, o cómo nace el sentido en lo humano y en las cosas. Pero, sea como sea, la

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Sapir «en los fundamentos psicológicos del conocimiento lingüístico, en la medida en que una lengua se puede estudiar a fin de analizar la clasificación inconsciente que subyace a la visión del mundo de sus hablantes; estos objetivos básicos son el resultado básico del modo en que Boas concebía la lengua, como «una ventana al alma»». Frente a la relación lengua-cultura, lo primero que afirma Sapir es que ninguna de las dos se bastan a sí mismas. La cultura es entendida como el «conjunto de costumbres y creencias que constituye una herencia social y que determina la contextura de nuestra vida» (Sapir, 1977:235). Estos hábitos sociales determinan la lengua, gracias a la cual se puede expresar la realidad cultural; pero es necesario tener presente que sin la cultura no es posible pensar en la lengua. De esto se puede concluir que la lengua no es expresión de la raza, y sí lo es de la cultura; es decir que la lengua puede hablar de lo que es y cómo es una cultura, por ejemplo la germana, pero no de su raza, esto es, del temperamento de los alemanes, del tipo «especial» de seres de esta raza. Pero tanto la cultura como la lengua hacen parte de los factores que producen el sentimiento de unidad de una región o nación determinada. Sapir (1977:241) afirma que la lengua y la cultura tienden a unificarse en aquellos lugares en los que hay un predominio del sentimiento nacional. Pero esto no es suficiente, pues las unificaciones nacionales y culturales están más determinadas por asuntos políticos que por aspectos lingüísticos. Es bien sabido que las culturas se asimilan unas a otras. Por su lado, las lenguas, determinadas por la cultura, se ven afectadas superficialmente por el choque cultural. El poder político de un país sobre otros no sólo implica una influencia de orden político o cultural, sino también lingüístico. La lengua cambia, a

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lo largo de este proceso, en su expresión formal; mientras que la cultura lo hace, a lo largo de su historia, dentro de un conjunto importante de sus componentes, como ciertas ritualidades, modos de vestir, etc. De ahí que Sapir (1977:247) diga que «la cultura puede definirse como aquello que una sociedad hace y piensa. El lenguaje, en cambio, es un cómo peculiar del pensamiento». La cultura es un conjunto de nociones y conceptos que configuran un modo de pensar particular, y que lleva, por tanto, a un hacer que difiere de un grupo a otro. El lenguaje, como hecho cultural heredado, denuncia ese modo de pensar; es una guía de la realidad social, condiciona todo nuestro pensamiento sobre los problemas y procesos sociales. Así, cultura y lenguaje no se excluyen: las lenguas no se dan fuera de la estructura cultural.

IV Estudiar la cultura, en consecuencia, demanda un esfuerzo de enormes magnitudes. No se trata de determinar los imaginarios colectivos desde un punto de vista exclusivamente lingüístico o semiótico, sino de atender a fenómenos en los cuales, sin remedio, se llega a la comunicación. Así, por ejemplo, hablar de lo imaginario en las ciencias humanas desde una perspectiva semiótica implica considerar una teoría de la semiosis, una teoría del texto, una teoría del discurso y una teoría de la acción narrativa, ya que narración, discurso y texto son signos que develan imaginarios en el proceso de semiosis social, formas de accionar el mundo y transformarlo; son los vértices del proceso por medio del cual, gracias a los signos, los seres humanos significamos la vida y le damos sentido a la existencia. El vínculo entre los signos textuales, discursivos y narrativos constituye el proceso de semiosis en sí, por este motivo no pueden pensarse de forma aislada sino como un todo indivisible.

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De igual manera, y tal como afirma Bartolomé (2003:200), comprender las culturas indígenas de Latinoamérica no es un asunto que se dé por terminado con el estudio de un grupo de investigadores particulares, sino que implica un esfuerzo de generaciones completas de investigadores, y esto en cuanto los individuos y las sociedades cambian. El esfuerzo realizado por los lingüistas americanos en este campo no es despreciable, sobre todo si se piensa en las primeras contribuciones de Boas y en los fundamentales aportes de su discípulo Sapir. Este último ha marcado la historia de la lingüística no sólo por sus aportes –originales algunos, controvertidos otros–, sino, además, por ser uno de los primeros lingüistas que se atrevió a construir unas formulaciones distintas en un momento crucial de la lingüística europea, en las entrañas mismas de la naciente ciencia del lenguaje. De este modo, como dice Mounin (1976:90), «las lenguas amerindias desempeñaron ciertamente un gran papel en la elaboración de su teoría de lingüística general, pero es a la teoría en sí misma a quien debe el lugar que ocupa entre los lingüistas del siglo XX». Pero los aportes de Sapir no sólo han contribuído a la elaboración teórica, también lo han hecho al estudio de campo, sobre todo si se piensa en los diversos trabajos que realizó sobre lenguas indígenas norteamericanas. Por eso, a pesar del tiempo, lingüistas, sociolingüístas, etnógrafos, antropólogos y otros, aún se preguntan por esa relación lengua-cultura. «Los estudiosos de lenguas amerindias y en general de lenguas de tradición oral recientemente descritas, han hallado indicios de las categorizaciones culturales en las categorías lingüísticas, en la explicación mítica y las ciencias tradicionales» (Montes, 1992:70). El estudio de estos temas requiere de una mirada que implique un conocimiento integral de

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la lengua y la cultura, pues tal como señala Montes (1992:71), «se busca contribuir al conocimiento de otros sistemas gramaticales cuya descripción enriquezca el panorama de los estudios de lenguas naturales y por lo tanto la teoría lingüística». Lo anterior no significa que algunas de las formulaciones de Sapir sean vigentes en su estructuración teórica y en su aplicación práctica. De hecho, como afirma Cristal (1994) respecto a la hipótesis Sapir-Whorf, ésta difícilmente encuentra partidarios hoy en día. No obstante, aunque en la actualidad Sapir tenga detractores, algunos de éstos tienen como fuente principal sus estudios. Candau (2003:245), por ejemplo, presenta un siste-mático trabajo sobre el lenguaje natural de los olores, en el que imbrica los conceptos de lengua y cultura: En todo momento de la vida social creemos compartir las maneras de ser y las significaciones con nuestros semejantes. Esta creencia se alimenta de la interpretación de prácticas y de enunciados. Puede ser perfectamente fundada, no serlo más que parcialmente o nada en absoluto. Determinar la naturaleza real de este compartir es la tarea esencial de la antropología, si se acepta la siguiente definición de cultura: aquello que los seres vivos comparten de lo que ellos mismos añaden al mundo físico. Atestiguar la existencia de una cultura es atestiguar, por tanto, la existencia de una forma particular de ese compartir. De acuerdo con esto, la pregunta por el lenguaje está en saber si éste hace emerger los universos culturales de las personas, o si dichos universos adquieren forma y significación gracias a las impresiones sensoriales y a los compromisos cognitivos compartidos. Algunos estudiosos como Pinker (citado por Candau) se inclinan por la primera posibilidad, otros, como

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Davidoff, lo hacen por la segunda. Este tipo de soluciones elusivas dejan, sin embargo, más sinsabores que soluciones claras. V Estos planteamientos conducen, nuevamente, al problema de la comunicación. Aquí no sólo toma cuerpo el signo, sino también, como ya lo insinuábamos atrás, el discurso. Es desde la perspectiva discursiva, y que por tanto difiere de la teoría sapiriana, que Sherzer aborda el problema de la relación lengua y cultura. Con esto, le aporta al campo sociolingüístico y a la semiótica crítica unos componentes importantes como la focalización del concepto de cultura y de las fuentes discursivas denunciantes en la estructura social. Así, este autor considera la cultura como: Un comportamiento simbólico, como organizaciones pautadas, creencias y percepciones del mundo en términos simbólicos. [...]. La sociedad es la organización de los individuos de diversas clases, grupos que comparten reglas, para la producción e interpretación del comportamiento cultural y que generalmente se superponen e intersectan de modos diversos. Las lenguas es ambas cosas: es cultural y es social. Es cultural en tanto constituye una forma de organización simbólica del mundo, es social por cuanto refleja y expresa pertenencias y relaciones de grupo (Sherzer 2000:33).

determina, que ella habla de lo social. Es desde esta relación que se amplía el campo de comprensión de lo humano en sus múltiples manifestaciones, desde el trabajo manual hasta el técnico, desde el gesto hasta la palabra, desde los mitos rurales hasta las leyendas urbanas. Hay aquí comunicación, hay aquí lengua; pero sobre todo hay discurso, pues algo acontece cuando alguien habla. Desde esta perspectiva, el discurso es un evento comunicativo cultural, por tanto están presentes la lengua y la sociedad, la cultura y la acción comunicativa. Ahora bien, autores como Sherzer afirman que el discurso se ha convertido, para la investigación contemporánea en lingüística y campos relacionados, en el punto de partida teórico y metodológico para el análisis lingüístico y cultural. Creemos, sin embargo, que esto sólo es posible si tales análisis tienen una pregunta más amplia: la comunicación. El discurso, en efecto, es corporización –forma concreta o acontecimiento– y por tanto un transmisor de la cultura. Esta perspectiva implica, entonces, asumir los discursos y los textos no como realidades inmóviles, sino como parte fundamental del complejo proceso de la comunicación social. Por este motivo es la comunicación, y no la lengua, el lenguaje, el texto, el signo o el discurso en sí mismos, el centro de la discusión semiótica contem-poránea9. Sólo hay textos dentro de actos comunicativos, y es porque la sociedad se construye en sus actos comunicativos que los textos cobran significado. De ahí que la semiótica hoy reflexiona sobre el ámbito semiótico, de ahí que no se pueda hablar

La cultura es una realidad estructurada y estructurante, pero es en tanto está contenida en la lengua y en tanto, a su turno, la se pueda hablar de tres niveles: semiótica general, semiótica semiótica tendrá incidencia en lo práctico; de ahí que

particular y semiótica aplicada (para ampliar véase Klinkenberg, 2006). Puede verse también la idea de semiótica de González (2002:10), para quien algunos de los problemas actuales de estudio serían «la inscripción del sentido en el cuerpo del sujeto humano, la enunciación como piedra ancilar del discurso y la existencia de enunciaciones colectivas o apersonales, la inserción de la semiótica dentro del paradigma cognitivo […]». Ahora bien, cualquiera sea el objeto de estudio de la semiótica (el signo, el sentido, la significación, la semiosis, el funcionamiento de algo como código), es importante tener claro (algo que Lotman considera en sus trabajos), que no hace semiótico un estudio el hecho de que

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de comunicación en términos puramente teóricos, pues hablar de comunicación y de entorno semiótico es hacerlo de las condiciones –reales– culturales, lingüísticas, tecnológicas y sociopolíticas en las que se gestan hoy los actos comunicativos. Por tanto, se puede afirmar que no hay semiosis social más que en y por la comunicación, así como no hay sujeto más que en y por el lenguaje según Benveniste. Por eso, la idea de Sapir según la cual los hábitos sociales determinan la lengua, no puede separarse de la idea según la cual gracias a la lengua se puede expresar la realidad cultural. Recurriendo a la metáfora de Bichsel, podría decirse que no hay escapatoria, pues el sujeto está atrapado en una red de discursos que tiende hilos entre los hombres. Así, éstos no sólo establecen una conversación con la tradición y con el presente histórico, también dialogan con las cosas, con las acciones, con los fenómenos, con el entorno semiótico. Es de esta manera que la comunicación testi-monia y hace palpables las relaciones humanas. Pero cuando la maraña de palabras, como en el personaje del cuento, se vuelve intransitable, entonces cambia la relación con las cosas; entonces la tarea del lenguaje es volver a contar y establecer relaciones del hombre con el entorno. Aquí nos encontramos, nuevamente, en la tumultuosa realidad de la comunicación.

Referencias

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Anderson, Stephen (1990). «Edward Sapir». En: La fonología en elcomo siglosistema XX. Madrid: la cultura sea entendida de signos,Visor, sino la convicción de que una de las características de la cultura es la relación con el signo; y esta relación no puede sino darse como comunicación humana. Entendida así, la semiótica estudia los diferentes procesos comunicativos con los que el humano –lo humano– organiza y se organiza en la vida cotidiana y en su relación con la cultura.

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Montes, María (1992). «Etnolingüística y descripción de lenguas amerindias: observaciones sobre los Ticunas (Amazonas)». En: Lenguaje. Nº 19-20, p. 69-79. Mounin, George (1976). «Edward Sapir. En: La lingüística del siglo XX. Madrid: Gredos.

Sapir, Edward (1977). Lenguaje. Introducción al estudio del habla. 6a ed. México: Fondo de Cultura Económica. Sherzer, Joel (2000). «Una aproximación a la lengua y a la cultura centrada en el discurso». En: Forma y Función. Nº 13, p. 31-54.

París, Carlos (2000). El animal cultural. Biología y cultura en la realidad humana. Barcelona: Crítica.

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No entendí ni jota o la apología a la brecha generacional Víctor Villa Mejía*

Mi amor por la palabra comenzó cuando oí hablar a mi abuelo y cantar a mi madre [...] Las dos experiencias forman el nudo de que está hecha la convivencia humana: el decir y el escuchar. Por esto el amor a nuestra lengua, que es palabra y silencio, se confunde con el amor a nuestra gente, a nuestros hijos que aprenden a hablar [...] Somos los padres y los abuelos de otras generaciones que, a través de nosotros, aprenderán el arte de la convivencia humana: saber decir y saber escuchar. Octavio Paz, 1987:5 Situados en la primera generación (los abuelos), las hablas de la tercera generación (los nietos) son vistas como exóticas y esotéricas. Se trata de la oposición (normal en la historia de los idiomas) entre los neologismos y los arcaísmos, frente a la cual el papel de la segunda generación (los hijos-padres) es determinante en el ensanchamiento de la brecha o, por el contrario, en la sincronización o aclimatación de dichos contrarios. La escuela y los medios de comunicación, en tanto agencias de producción y reproducción cultural, tienen una tarea crucial frente a las relaciones intergeneracionales: servir de vínculo entre los extremos diacrónicos, mediante la resemantización o pedagogización de los idiomatismos, para que éstos funjan de punto de encuentro y de escenarización de un venir de distintas partes pero ir para un mismo sitio: la cultura en que están inscritos tanto los nietos como los abuelos.

La lengua y el idioma son, sin duda alguna, el gran patrimonio de la humanidad. La conjunción «y» indica que son diferentes el patrimonio lingüístico y el patrimonio idiomático. El uno pertenece a la civilización; el otro a la historia particular de cada comunidad, a su cultura. Mientras que la lengua es una abstracción perteneciente a los lingüistas, el idioma es un bien inmaterial poseído por unos hablantes que han adquirido una especie de membresía por hablar desde ese idioma y no desde otro. Aunque con coberturas diferentes, el idioma español es hispanoamericano y latinoamericano. Hispanoamérica y Español son ya redundantes, porque ambos nombran a Hispania, luego a España y finalmente al Español de los diferentes ordenamientos geopolíticos. Los hispanoparlantes somos a la vez América prehispánica, África y Europa.

* Profesor de la Facultad de Comunicaciones, Universidad de Antioquia. 1 La segunda generación –los hijos-padres– está representada por la versión de Sebastián de las Gracias de Arturo

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Y dentro de las coordenadas geográficas y geopolíticas emerge el geolecto, estratificado por los dialectólogos desde el supergeolecto hasta el subgeolecto. De un lado las comunidades idiomáticas de las tierras altas (irradiadas por el supergeolecto castellano) y de otro las comunidades idiomáticas de las tierras bajas (recubiertas por el supergeolecto andaluz): ambas comunidades convivientes en casi todos los países hispanoparlantes. Los -ismosde colombianismo, peruanismo, mexicanismo, etcétera, son geolectos herederos de ambos supergeolectos, que a su vez se dejan segmentar en subgeolectos, como sucede en Colombia con el costeño de ambos océanos, el paisa de Antioquia la Grande y el rolo del altiplano cundiboyacense. En este orden de ideas, el idioma deviene constituyente inmediato de la idiosincrasia de los habitantes de tales comunidades idiomáticas. Idiosincrasia, idioma e identidad conforman la red cultural que autoriza el campo semántico de idios: lo propio, lo singular, lo peculiar. En esa peculiaridad idiomática se van a instalar los dos grupos génitos o generacionales hablantes de distintos idiomas (por decirlo así: el grupo etáreo de los viejos (primera generación) y el grupo etáreo de los jóvenes (tercera generación). La primera generación es voceada por los abuelos, mientras que la tercera generación es voceada por los nietos. El péndulo generacional sitúa a los hijospadres (segunda generación) en el centro del recorrido, aunque con una identidad idiomática relativamente híbrida y por tanto débil para los papeles protagónicos inherentes a la cultura idiomática. En consecuencia, más que de lengua o idioma materno, será necesario hablar de lengua o idioma del abuelazgo, enfrentado a la lengua o

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idioma del nietazgo. (En español antioqueño, sería la «abuelamenta» frente a la «nietamenta» y viceversa). Para los intereses de este texto digamos que el habla de los abuelos está saturada de arcaísmos, a diferencia del habla de los nietos, que está saturada de neologismos. Un arcaísmo es una voz o vocablo usado por los abuelos que los nietos han sustituido por otra, instaurándose así una sana convivencia entre voces sinónimas. Por eso dice Restrepo (1974) que «el arcaísmo propiamente dicho es efecto de la multiplicación de expresiones sinó-nimas». Es como si el abuelo utilizara el término genérico y el nieto el sustituto o equivalente (del lat. aequi, igual y valere, valor). Cuando el abuelo utiliza el habla arcaica, el nieto cree que «eso está en chino»; y cuando el nieto usa el habla neológica, el abuelo cree «no entender ni jota». Esta incomprensión mutua se debe a que en el mercado simbólico de la lengua las monedas del abuelo tienen unas denomina-ciones que no se corresponden con las monedas del nieto, en cuyo caso habría que recurrir a una moneda equidistante (una equivoz) que concilie los valores de una y otra moneda. La equivoz resultante usualmente es agenciada por la segunda generación, en este caso el hijo-padre. En consecuencia, a nadie debe sorprender la convivencia de voces arcaicas y de voces neológicas, en una época específica y en un territorio determinado. Lo anterior se ilustra con situaciones del tipo domo (en domar, domesticar, domicilio y mayordomo) y casa (en casero, sust. y adj.); o cutis (cutáneo) y pellis (pellejo); o bastir (bastimento) y abastecer (abasto); o chapa y cerradura; o pararse y ponerse en pie. Tal vez por eso dice el Larousse que «a veces palabras

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No entendí ni jota . o la apología a la brecha generacional

completamente olvidadas vuelven a nacer tornándoselas a menudo como neologismos»; como puede ser el caso del neologismo escamoso (estrafalario) por el arcaísmo escamoso (cismático, melindroso, usado por los camajanes de Medellín en la década del sesenta). Como los nietos son más, lo más probable es que a los abuelos se les juzgue como anticuados; juicio de valor que se le ha transmitido al concepto de arcaísmo. Cierto es que arcaico remite a antiguo, pero no siempre antiguo equivale a anticuado; es sólo el efecto de la ley fonética según la cual g k (ge se convierte en ka), como en segundo secundaria, agua acuático y lágrima lacrimal. El español antioqueño (el rural y el puebleño) es el subgeolecto que más conservó los arcaísmos, si se le compara con geolectos como el costeño, el llanero o el vallecaucano. Siendo ello así, basta con escuchar la voz de los abuelos antioqueños, para que aparezcan arcaísmos por cantidades industriales; y bastaría con escuchar la voz de los nietos antioqueños para encontrarse con una cantidad increíble de neologismos. Conviven, como apunta Flórez, viejas formas, palabras y acepciones al lado de neologismos lingüísticos. Con todo, ese español antioqueño podría ser representativo del supergeolecto hablado en las tierras altas de Colombia, justo como lo insinúa Flórez (1957:368): «Aquí [en Antioquia] más bien parece que se dan como en resumen, o en pequeño, todos los caracteres fundamentales y

generales del castellano hablado en América. Lo cual no quita valor al hecho indiscutible de que en Colombia los antioqueños se distinguen de los nativos de otras regiones (la Costa, Nariño, Santander, Boyacá, Tolima, etc.) por su modo de pronunciar (más que todo de entonar), por sus giros, comparaciones, por su estilo, en suma, que refleja un mundo íntimo, una actividad espiritual, una forma interior de lenguaje antioqueño y una modalidad particular del castellano oral en Colombia». De la literatura antioqueña emergen los dos fenómenos culturales que se intentan aquí caracterizar: el habla de los abuelos como constitutiva de un idioma arcaizante del abuelazgo y el habla de los nietos como constitutiva de un idioma neologizante del nietazgo. En el corpus, el abuelazgo estará representado por Euclides Jaramillo Arango –primera generación– y el nietazgo estará representado por Juan de la Ermita –tercera generación–1 y Arturo Suárez vendría a representar al hijo-padre –segunda generación–. Como se verá, ni el habla arcaica (antioqueño rural) ni la neológica (español estándar) bloquean totalmente la comunicación entre los dos grupos génitos. No obstante, la mediación de la segunda generación pudiera ser deseable, sobre todo cuando el hijo-padre se asume traductor, no del habla arcaica a la neológica o viceversa sino de una u otra a su equidistante, llamada por Arturo Suárez español o romance: «Traducido [el cuento] del antioqueño al español, es decir, vertido del ‘paisa’ al romance» –Suárez, 1942–.

Suárez (1942): “Este dizque era un muchacho que vivía en un pueblito o lugar de cuyo nombre no quiero acordarme, como dijera mi tocayo el de Lepanto, más que todo porque no estoy bien seguro del sitio, aunque por ciertos rumores e indicios, se me antoja que el tal pueblo era Titiribí, en Antioquia la vieja. No se le conoció casi familia, aunque sí se supo después que tenía dos tíos pobres y una tía gorda y regañona, más fea que un golpe bajo. El muchacho en cuestión se llamaba Sebastián, pero por lo simpático, buen mozo y agraciado, lo llamaban Sebastián de las Gracias” (p. 6). 2 El abuelo Euclides presentó su versión en el Concurso Enka de Literatura Infantil, en 1977; en las páginas iniciales de la publicación dice Rocío Vélez de Piedrahíta: «Cuento ‘típico’, es decir tradicional popular […] escrito con un pulso muy firme; maestría impresionante para manejar el difícil estilo típico; sin adornos rosa para el turista; con buenas

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Corpus A modo de corpus, se ha tomado el cuento La extraordinaria vida de Sebastián de las Gracias. Este cuento fue traído a América por los españoles, quienes a su turno lo tomaron de los moros, y éstos de los persas. La versión de la primera generación es la de Euclides Jaramillo Arango, narrada por él a sus nietos Claudia, Juan Miguel y Carlos Eduardo». Y la versión de la tercera generación es la de Juan de la Ermita, única versión periodística y por ello en lengua estándar (cf. De la Ermita, 1992).

atrás y cuidando cuatro chivitas que llevaba a pastiar a las orillas del camino o a unos cañones de ludillo que estaban cerca de su casa. Eso sí, tuito lo hacía con mucho jundamento cantándole y sacándole versos hast’al Patas. Pa trovar se golvió de respeto y había que velo enfrentao a trovadores que tenían jama de jubilaos. […] Una tarde, cundido de guale, echó manu a l’único que tenía, a su tiple, y se Ii acercó a sus papás diciéndoles con mucha humildá: - Padres, demen la bendición que me voy a recorrer mundo y a buscar con quién casame.

Registro de Euclides Jaramillo2:

Ellos ni le creyeron la cosa pero le contestaron al rompis:

(1) Va cacho: él que me tira, y yo me agacho.

- Será mejor. Vusté, mijito, ya no nos sirve pa nada, y tenemos muchas bocas p’alimentar. Váyase y que la Santísima Virgen lo lleve siempre con bien.

Estuera la Viej’estera que ponía las patas de cabecera. Empezó a narrar mi amigo el guaquero. Y continuó: Mentiras. Estuera un muchacho hijo di unos probes hilachentos que vivían en las ajueras diun pueblo en un reino puallá muy lejos. Sus papás lu habían hecho cristianar con el nombre de Sebastián, pero comu el mocoso resultara tan avispao y haciendo tantas gracias, las gentes le chantaron el sobrenombre de Sebastián de las Gracias, el mesmo que llevó por tuitica su vida. Era tanta la probeza de la familia que ni a l’escuela lo pudieron meter y Sebastián se crió puay de puro milagro cargando leña casi desde que tenía moñito

Y ai mesmo le chantaron una menca de bendición. A Sebastián se l’encharcaron los ojos de la pura tristeza y agarró puel camino que primero tuvu a la vista poniéndose a cantar en medio de la lloradera: Ya me voy de por aquí Ya me voy d‘este lugar; échemen una arepa grande por si tardu en regresar.

Registro de Juan de la Ermita3: (2)

coplas; un vocabulario amplio y rotundo; la exageración fuera de toda medida, sin perder por ello los estribos, ni decaer, ni forzar». 3 La versión de Juan de la Ermita es una especie de imitación de las varias noches que se solían utilizar para contar el cuento: «En la narración se invertían muchas sesiones o ‘noches’, suspendiendo siempre, para desespero de sus oyentes, en un momento interesante» (Jaramillo, 1977). Esta versión se hizo en siete capítulos (artículos) del «Dominical» de El Colombiano.

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Sebastián, el hijo mayor de Feliciano y Eudoxia, confirmó aquella madrugada que razón tenían las viejas de la cocina que en el frío de Santa Rosa el agua se transformaba en hielo al pasar del cántaro a la totuma. Helada tenía Sebastián el alma desde la víspera. No aparecía su nombre en el cablegrama que, por la tarde, en la plaza del pueblo, habían recibido su primo Francisco y su vecino Pedro, únicos destinatarios del mensaje lacónico transmitido desde Medellín: «Congratulámoslos stop Admítelos Escuela de Minas estudiar Ingeniería stop Viajar ésta carácter urgente stop Matrículas año lectivo mil novecientos tres ciérranse diez diciembre stop». […] Queridos y respetados padres, amadas hermanitas: Los llevo muy dentro de mi alma. Quizás no vuelva a verlos, pero un sentimiento profundo me dicta que ha llegado la hora de andar mi propio camino. Mis compañeros deben estar saliendo para Medellín en sus bestias. Yo pretendo llegar más lejos y a pie. Me voy para la región enigmática del Quindío. Allá dice el pariente Leopoldo en sus cartas que está la tierra prometida. Pienso ir a ayudarle a trabajar con honradez en un terreno que está colonizando. De paso por Abejorral voy a hablar con Manuel, el que ordeñaba las vacas en La Muñoz, a ver si me acompaña en el viaje. Algún día, tal vez pronto, cuando esté bien instalado, vendré por ustedes. Por ahora no quiero convertirme en una carga pesada e incómoda. Me desvelan las penurias económicas de la familia. La guerra última nos dejó a todos en la ruina. Este viaje ya lo tenía pensado desde hacía tiempos, por si no me admitían en la Escuela de Minas. Ya que no me será permitido hacerme ingeniero con todas las de la ley pienso entonces construir este puente hacia el futuro por mis propios medios. Anhelo fundar un pueblo, hacerme más fuerte y más respetable en la dura brega, luchar hasta que no posea más fuerzas.

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No lo hago por mí. Lejos de mi espíritu está el egoísmo. Esta determinación irrevocable, aunque dolorosa, la he tomado pensando en ustedes, en que merecen todos, papás y hermanitas, una vida menos estrecha y difícil que la de ahora. Pensaré en ustedes todos los instantes. Les escribiré con frecuencia y les enviaré el dinero que vaya recogiendo. Sé que allá encontraré a varios paisanos que se fueron antes de la guerra y hoy disfrutan de comodidades y buen nombre en esos territorios. Con todo aquel que yo sepa que viene para Santa Rosa les mandaré noticias y demás cosas. Perdónenme, papá, mamá, hermanas, por esta salida que les parecerá intempestiva, pero que he venido madurando de meses atrás. Si no he esperado a que amanezca para despedirme de ustedes es porque me conozco y temo que las lágrimas de la partida me impidan dar este paso. Ya que no estaré a la hora en que ustedes lean esta carta escrita con el corazón, les pido por el amor de Dios, papá y mamá, la bendición. Su hijo y hermano que tanto los quiere, los recuerda y los respeta, Sebastián.

Discusión Lo que muestra el corpus es que el tránsito de un habla arcaica a un habla neológica no se homologa al trasvase literal de un término a otro, como se ilustra en la transformación de los arcaicos «por ende» y «en tualito» a los neológicos «por consiguiente» y «ya casi», respectivamente. Se puede decir que lo que entrega la tradición (representada por los abuelos) es un formato (un programa narrativo) que la modernidad (representada por los nietos) reformatea libremente, sin asegurar que la idea (el contenido) se mantenga intacta. Lo más cercano a esta operación discursiva es

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lo que sucede en el género llamado parodia. La parodia utilizada para fines humorísticos toma el formato del original y en dicho continente vierte un contenido que podría alejarse de la idea primigenia. Esto se ve claro al cotejar Pinocho, ronda infantil, y Pinocho, canción parrandera de Vargas Vil: (3) Hasta el viejo hospital de los muñecos Llegó el pobre Pinocho mal herido Un cruel espantapájaros bandido Lo sorprendió durmiendo y lo atacó. Llegó con la nariz hecha pedazos Una pierna en tres parles astillada Una lesión profunda y delicada Que el médico de guardia lo advirtió. A un viejo cirujano llamaron con urgencia Y con su sabia ciencia pronto lo remendó Pero dijo a los otros muñecos internados Todo esto será en vano: le falta el corazón. El caso es que Pinocho estaba grave Y en sí de su desmayo no volvía Y el viejo cirujano no sabía A quién pedir prestado un corazón Entonces vino el hada protectora Y viendo que Pinocho se moría Le puso un corazón de fantasía Y al instante Pinocho despertó. (4) En el parche con todos sus parceros Bataniaba Pinocho muy güelido Cuadraban algún cruce y un torcido Antes de ir de roce y de vueltón. De pronto cinco pintas muy alzados Cayeron retacando por la liga Como eran de otro combo de piquiñas Qué severo tropel el que se armó. Pinocho dijo sisas yo voy pa‘las que sea Ninguna megambrea me trata de faltón Despéguenla del parche pirobos amuraos Yo también soy picao, fulero y calentón.

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Como tenían fierro encaletao Y no había patrullas ni polochos Se dieron tren de pata con Pinocho Y al final no se les arrugó. Después de haber botao mucho escape Los manes se entucaron con el fierro Y antes de salir prendiendo el mecho A Pinocho lo mandaron de cajón.

Estas dos versiones de Pinocho muestran una realidad idiomática insoslayable: la definición de arcaísmo aportada más atrás por el padre Félix Restrepo («el arcaísmo propiamente dicho es efecto de la multiplicación de expresiones sinónimas») no se acomoda al fenómeno de las generaciones antípodas (abuelos y nietos), las cuales son mediadas por la generación equdistante (hijos-padres). Habría que recurrir, entonces, a la voz del hijo-padre –representada más atrás por Arturo Suárez– y aceptar que la transmisión cultural es dicotómica pero la re-creación literaria sigue siendo tricotómica. En otras palabras, el tránsito de abuelo a hijopadre es más rápido en lo generacional que en lo idiomático. No otra cosa dicen los versos de Silva y Villalba: (5) Ya se murió mi viejo Ahora el viejo soy yo. Esta es la razón por la cual hay más cercanía entre el español antioqueño urbano de la segunda generación y el español antioqueño rural de la primera generación que entre el arcaísmo de la primera y el estándar neológico de la tercera generación. Mirados los textos hoy, la legibilidad decrece de la primera a la tercera generación, a diferencia de la poeticidad que va in crescendo hasta hacerse patente en la tercera generación. La versión del hijo-padre (segunda generación) viene a ser algo así como una transacción entre el abuelo y el nieto.

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En situaciones geolectales, la legibilidad del hijopadre es mucho más amigable, lo cual se logra gracias al carácter de gozne del hijo-padre, en tanto eslabón inexorable entre el nieto y el abuelo. Así lo cantan Alfonso Bonilla Naar y Carlos Castro Saavedra, respecti-vamente: (6) Escritúrame, padre (¡no lo olvides!) tu modo de mirar a las estrellas, y dinos también de qué trigo sacaste el vino permanente de tu euforia. Con quién hay que hablar para que a la más hosca de las noches el rostro le sonría de luceros; cómo escondes un lechoncito bajo el saco, sin que te ensucie la camisa, para jugar con los nietos remedándolo; y cómo se hace para que la honra en el umbral del nombre sea la espada del arcángel... (7) Amor, amor, con llanto te lo digo: se fue mi padre. Anda por el cielo. Se quedaron los niños sin abuelo y los viejos, amada, sin amigo.

Este uso poético de «viejo» es ambivalente. Por ser simultáneamente adjetivo y vocativo, su referente es indistintamente el hijo-padre o el abuelo: es trato de hijo a padre y también de nieto a abuelo. Los versos del cantautor Piero así lo insinúan: (8) Yo soy tu sangre mi viejo Soy tu silencio y tu tiempo. Yo tengo los años nuevos Y el hombre los años viejos El dolor lo lleva adentro Y tiene historias sin tiempo.

El polisémico «viejo» es anunciado por Hemingway desde el título de su novela El viejo y el mar, para que inmediatamente el

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lector concluya que Santiago es el vocero de la generación del abuelazgo y el Muchacho sea el representante de la generación del nietazgo. Sería ocioso indagar por el padre del Muchacho o por el hijo de Santiago, puesto que ambos son el recorrido del péndulo que ata y compromete las dos generaciones claves en la transmisión cultural y en la re-creación literaria.

Epílogo Ha sido por el dictamen de la gramática del español que se ha asociado el abuelazgo con el abuelo y no con la abuela. Descartada la figura de la «abuela desalmada» de Gabriel García Márquez (válida para el proyecto literario), la realidad sociocultural muestra otra pareja constitutiva de la díada abuelazgo-nietazgo: la relación abuela-nieta. La escritora argentina Graciela Montes es la encargada de recuperar el coprotagonismo de la abuela y la nieta, sustentado por la literatura como eslabón: «El hecho de que mi abuela y yo compartiéramos esa excursión aventurera del cuento creaba un lazo nuevo entre nosotras […] Formábamos parte de una cofradía; éramos habitantes de un mismo territorio al que podíamos entrar y salir tantas veces como quisiéramos» (Montes, 1999:19). Y la escritora venezolana Teresa de la Parra retoma el vocativo «mama» para una vez más reconocer el valor y trascendencia de la generación denominada tercera edad: «Mama Blanca […] su trato, como la oración en labios de los místicos, sabía descubrirme horizontes infinitos e iba satisfaciendo ansias misteriosas de mi espíritu» (De la Parra, 1982:318). Mama Blanca es la misma Mama Grande de García Márquez, la Mama Vieja de Los Chalchaleros y la misma Abuela que la Colección Autores Antioqueños recuperara

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con la publicación de La abuela cuenta de Sofía Ospina de Navarro. Para regresar al arcaísmo, pero en la acepción de Dubois (1983) referida a «una forma léxica o a una construcción sintáctica que pertenece, en una sincronía dada, a un sistema desaparecido o en vías de desaparición», el siguiente texto de Ospina de Navarro (2000) vuelve a mostrar el fascinante microcosmos del arcaísmo, cotejado al sorprendente microcosmos del neologismo: (9) Sería demasiado triste para mí tener que declarar que viví en el tiempo de la crinolina. Afortunadamente no alcancé a conocerla ni siquiera arrinconada en aquel cuarto de vejeces que en las casas antiguas provocaba la exploración de los curiosos muchachos. Pero sí me tocó ver señoras con estorboso traje largo, transitando a pie por la ciudad; y observar la elegancia con que sabían recogerlo ante las miradas de los hombres, al atravesar las bocacalles empedradas y a veces pantanosas. A los caballeros respetables luciendo, en días comunes, la levita y el cubilete; y a mis amigos jóvenes llevando bastón, chaleco de fantasía, botas cubiertas con guardapolvo de paño, y sombrero «coco» o pava de paja. En escaparate de las tías conocí guardabrazos de caucho asidos a las sisas de los trajes, para protegerlos de la transpiración. Y almohadillas en forma de riñón, que ellas ataban a la cintura, formando un promontorio adicional en sus caderas, para realzar la línea de la falda de Cola. Y no sólo pude admirar en otras la mantilla, sino que llegué a usarla cuando mi edad no llegaba siquiera a los veinte años; moda incomprensible en las jóvenes, pero que todas nosotras aceptábamos gustosas por ser, según decían, muy «lucidora». Algunas mujeres alcanzaron la fama de llevar la mantilla con arte sinigual; y sería innecesario decir que tal arte consistía en ceñírsela al cuerpo exageradamente, haciéndole cambiar su señorío por la desfachatez de un suéter moderno. Había

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matronas serias y aristocráticas que más tarde resolvieron cambiarla por una capita negra formada de arandelas de tul rizado y que se conocía con el nombre de «capa-visita»; su complemento era el «toque», sombrerito pequeño estilo solideo, adornado con plumas, flores y lentejuelas. Tenían además aquellas señoras elegantes la prerrogativa de lucir a todas horas sus aretes de diamantes, sus pulseras y pendientes; y jamás se despojaron de los finos guantes de cabritilla. En los días de invierno, los cachacos distinguidos reemplazaban el bastón por el paraguas; y se gozaban esperando en las esquinas la ocasión de ofrecerlo a una dama bonita y poco prevista que se hubiere dejado sorprender por el aguacero. Algunos de ellos se atrevían a marchar a su lado (defendiéndola del agua); pero otros preferían confiárselo con el fin de reclamarlo en su casa más tarde, obteniendo así la dirección desconocida y buscando la feliz coyuntura de una mueva entrevista. No se le hubiera ocurrido a nadie, en aquel tiempo, que el colorete pudiese ser usado por damas distinguidas. Pero todas lo suplían aplicando sobre sus mejillas una hoja de heliotropo, que con su pelusa producía en ellas, a la vez que el color arrebolado, una molesta picazón. Nuestras madres llevaron su reloj pendiente a una larga y pesada cadena de oro y a nosotras nos tocó lucirlo sobre el pecho asido a un broche con piedras preciosas. No se conformaban las mujeres de mi tiempo con llevar sus anillos en el dedo destinado a ello por su nombre; se servían del meñique y del central que siempre se llamó el «del corazón». Algunos padres tenían la generosa costumbre de hacer cada año un «pedido» de trajes a París, para surtir a las mujeres de la casa; lo que contribuía notablemente a la elegancia de las viejas damas medellinenses. Y las que, por sus circunstancias económicas, no alcanzaban a tal prerrogativa, copiaban fielmente de los modelos de los figurines extranjeros de la época, entre los cuales se hallaban La moda de París, El correo de ultramar. Hoy se ven algunas de sus ilustraciones enmarcadas y decorando residencias elegantes, como recuerdo de arte antiguo. Las medias caladas tuvieron tanto

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éxito como los mitones de encaje. Y las ligas dejaban ver (aunque a su dueña únicamente) lindos adornos de cintas con florecitas estilo rococó. La vanidad de las mujeres de antaño se cifró indudablemente en la delgadez de su cintura. Así nos lo muestran los viejos retratos del álbum familiar, y lo podemos atestiguar quienes alcanzamos a conocer de cerca aquel cilicio llamado corsé, que si sus dueñas hubieran soportado en nombre de Dios, les habría bastado para alcanzar la gloria eterna. Atacando las leyes de la higiene lograron, con la cincha envarillada, reducir las medidas humanamente naturales de su talle, de manera inconcebible. Y lo más raro todavía es que a intervenir en tal maniobra se hubieran prestado hermanos y maridos, tirando a toda fuerza de los cordones encargados de graduar la opresión. Hubo en Medellín una señora, muy bella y distinguida, cuyo talle de avispa llegó a extremo tal, que un cuello de la camisa del esposo le hubiera podido servir de cinturón. Ella así lo demostraba a sus amigas con orgullo y satisfacción. Parece que los hombres encontraban en el talle femenino un atractivo digno de ser cantado.

Le corresponde a la segunda generación la labor de traducción e interpretación de los arcaísmos levita, cubilete, chaleco de fantasía, pava de paja, guardabrazos de caucho, sisas, almohadillas en forma de riñón, falda de cola, mantilla, arandelas de tul rizado, guantes de cabritilla, colorete, heliotropo, figurines, medias caladas, mitones de encaje, ligas, florecitas estilo rococó, corsé y cincha envarillada. Y luego la traducción e interpretación de los neologismos estraples, tops, yómber, ombliguera, camibuso, chompa, descaderado, yin, capris, baguis, chor, pircin, braques, tenis de marca, chanclas, licra, chicles... El microcosmos del arcaísmo está en chino para la tercera generación; y del microcosmos del neologismo, la primera generación no entiende ni jota. Entonces ¿qué está haciendo la segunda generación?

Referencias bibliográficas Medellín • No. 18 • Diciembre de 2009

Bonilla Naar, Alfonso (1972). «Y tu muerte intacta», en Bonells, David (comp). Poemas al padre. Bogotá, Instituto Colombiano de Cultura. Castro Saavedra, Carlos (1972). «Elegía», en Bonells, David (comp). Poemas al padre. Bogotá, Instituto Colombiano de Cultura. De la Ermita, Juan (1992). «Las nuevas aventuras de Sebastián de las Gracias», en «Dominical», El Colombiano. Medellín, dic. 6/92 - ene 17/93. De la Parra, Teresa (1982). «Las memorias de Mama Blanca», en Obra. Caracas, Biblioteca Ayacucho. Dubois, Jean (1983). Diccionario de lingüística. Madrid, Alianza. Flórez, Luis (1957). Habla y cultura popular en Antioquia. Bogotá, Instituto Caro y Cuervo. Jaramillo, Euclides (1977). La extraordinaria vida de Sebastián de las Gracias. Cali, Carvajal. Montes, Graciela (1999). «Scherezada o la construcción de la libertad», en La frontera indómita. México, Fondo de Cultura Económica. Ospina de Navarro, Sofía (2000). «La moda», en La abuela cuenta. Medellín, Autores Antioqueños. Paz. Octavio (1997). «Nuestra lengua», en Leer y Releer. Medellín, No. 16. Restrepo, Félix (1974).El alma de las palabras. Diseño de semántica general. Bogotá, Instituto Caro y Cuervo. Suárez, Arturo (1942). «Pre-historia», en

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Admisión de estudiantes sordos a la vida universitaria* Jhon Mario Garavito / Walter Gabriel Vélez Jhon Jairo Blandón / Mauricio Celis

Presentación En nombre de la I.E. Francisco Luis Hernández Betancur, institución con 84 años de experiencia en el trabajo pedagógico con estudiantes sordos, presentamos en este informe un acercamiento a las características culturales de las personas sordas, a sus dificultades frente a la lengua escrita, a la problemática que viven al presentar un examen en lengua escrita como el de admisión de la Universidad y nos arriesgamos a sugerir tres posibles propuestas para lograr su ingreso a la vida universitaria. Nos basamos en las experiencias de los maestros oyentes de nuestra institución en el trabajo con sordos, en las de nuestros egresados sordos frente al examen de admisión de la Universidad de Antioquia, en las de los estudiantes sordos aún no egresados pero interesados en continuar con estudios superiores y en las de una docente de nuestra institución que ha prestado sus servicios como intérprete de LSC en el examen de admisión de la Universidad en los últimos semestres. También tenemos en cuenta los avances que la misma Universidad de Antioquia, repre-sentada especialmente por el grupo de investigación

Gresee de la Facultad de Educación –de cuyos trabajos hemos sido conocedores–, ha hecho en cuanto a conocimiento de los sordos, sensibilización de la comunidad universitaria frente a la problemática y propuestas para el ingreso de los sordos a la Universidad. Manifestamos nuestro interés y disposición para lograr, con esfuerzos conjuntos entre nuestras instituciones, la profesionalización de los sordos en nuestra ciudad y en nuestra región. Aclaramos que este informe presenta propuestas para el ingreso de los sordos a la Universidad; quedarían por pensarse aún las estrategias para su permanencia y éxito académico, tema del que se viene ocupando también Gresee. Nuestra propuesta se enmarca en la política de inclusión emanada del Ministerio de Educación Nacional, a propósito de la cual dice a señora Ministra: El ideal de una educación de calidad es lograr que todos los estudiantes, independientemente de su procedencia, situación social, económica, cognitiva y cultural cuenten con las mismas oportunidades para adquirir conocimientos, desarrollar las competencias y valores necesarios para

* Informe propositivo de la I.E. Francisco Luis Hernández Betancur, para el Comité de Inclusión, Vicerrectoría de Docencia, Universidad de Antioquia. 1 Currículos reducidos, enfoque clínico terapéutico que trata de asimilar al Sordo invisibilizando sus particularidades

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convivir, ser productivos y seguir aprendiendo a lo largo de la vida. (...) hacer efectivos los derechos a la educación, la participación, la solidaridad y a igualdad de oportunidades para todos los niños, niñas, jóvenes y adultos desde la primera infancia hasta la educación superior. La meta de nuestro Plan de Desarrollo Educativo para el año 2010 es que todas las entidades territoriales hayan organizado una oferta educativa plural y flexible, implementando modelos pedagógicos y didácticos pertinentes para educar con calidad a todas las poblaciones, especialmente a las que se encuentran en situación de vulnerabilidad. Esta es otra faceta de nuestra transformación: una forma de garantizar el derecho de todos los colombianos a la educación y de continuar avanzando en el propósito de ni uno menos por fuera del sistema educativo (Vélez, 2008).

Objetivo general Lograr un acuerdo con el Comité de Inclusión de la Universidad de Antioquia en cuanto a una propuesta efectiva que permita el ingreso de los estudiantes sordos a la vida universitaria y sea presentada ante las instancias universitarias responsables de la toma de decisiones.

Objetivos específicos: 1. Sensibilizar a los miembros del Comité de Inclusión frente a las particularidades lingüísticas y culturales de los Sordos y frente a sus dificultades al presentar el examen de admisión de la Universidad. 2. Presentar tres propuestas que posibiliten el ingreso de los sordos a la Universidad. 3. Lograr un compromiso por parte de los asistentes a la reunión (Universidad de Antioquia e LE. Francisco Luis Hernández Betancur) frente a la propuesta que pueda

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ser presentada a instancias superiores de la Universidad.

Aproximación teórica Las personas sordas biológicamente carecen de un sentido (el de la audición), pero epistemológica, lingüística y culturalmente no están en carencia de (deficientes) sino en diferencia a (sujetos con particularidades específicas que los diferencian de otros). Es decir que el sordo es una persona que tiene una forma diferente de interpretar y apropiarse del mundo, mediante sistemas simbólicos diferentes a los de las personas que oyen. La primera lengua de los Sordos es la LSC (Lengua de Señas Colombiana), una lengua visogestual, no oral, ágrafa y en nuestro contexto naciente y en construcción (se va enriqueciendo en la medida en que los sordos acceden a más ámbitos de la información) pero que satisface plenamente las necesidades expresivas, comunicativas y representativas de la comunidad sorda; los sordos sí pueden comprender todo lo que se les diga y manifestar todo lo que quieran, mediante la lengua de señas (Sánchez 1990). El español es para los sordos una segunda lengua, pero sólo en su modalidad escrita; si su educación ha estado enfocada hacia el bilingüismo. Los sordos del mundo entero, frente a la lengua escrita de sus países son considerados analfabetas funcionales (Oviedo 2001) ya que no tienen el conocimiento de los elementos lingüísticos a los que se accede por el canal auditivo y por la misma razón no acceden a la información cultural necesaria para comprender un escrito. La comunidad Sorda ha estado históricamente excluida de los procesos sociales, especialmente de los educativos regulares, su educación ha estado enmarcada siempre

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en el contexto de la Educación Especial por ser considerados retardados cognitivos. Los posibles problemas cognitivos en algunos sordos NO son concomitantes a la sordera, tienen otras causas (falta de relaciones significativas en su contexto familiar, acceso tardío a su primera lengua, entre otras). Además está el ausentismo que han vivido los sordos al momento de la planeación de su educación: se hace desde la visión de la cultura oyente como la dominante sin reconocer al sordo como sujeto y constructor importante de conocimiento y sin reconocer a la cultura sorda como una cultura diferente a la oyente que debe ser respetada y valorada en una educación en que coexisten e interactúan prácticas culturales sordas y oyentes. La ley colombiana reconoce la LSC como la lengua propia de las comunidades sordas en la que se debe vehiculizar para ellos la enseñanza (ley 324 del 996) y reconoce a los sordos como miembros de una comunidad particular. Muy importante entonces, en este sentido, resulta la Ley 982 de 2005, que en su artículo 1º presenta -entre otras- las siguientes definiciones: Comunidad de sordos. Es el grupo social de personas que se identifican a través de la vivencia de la sordera y el mantenimiento de ciertos valores e intereses comunes y se produce entre ellos un permanente proceso de intercambio mutuo y de solidaridad. Forman parte del patrimonio pluricultural de la Nación y que, en tal sentido, son equiparables a los pueblos y comunidades indígenas y deben poseer los derechos conducentes. Sordo. Es todo aquel que no posee la audición suficiente y que en algunos casos no puede sostener una comunicación y socialización natural y fluida en lengua oral alguna, independientemente de cualquier evaluación audiométrica que se le pueda practicar. Medellín • No. 18 • Diciembre de 2009

Sordo señante. Es todo aquel cuya forma prioritaria de comunicación e identidad social se define en torno al uso de Lengua de Señas Colombiana y de los valores comunitarios y culturales de la comunidad de sordos. Lengua de señas. Es la lengua natural de una comunidad de sordos, la cual forma parte de su patrimonio cultural y es tan rica y compleja en gramática y vocabulario como cualquier lengua oral. La Lengua de Señas se caracteriza por ser visual, gestual y espacial. Como cualquiera otra lengua tiene su propio vocabulario, expresiones idiomáticas, gramáticas, sintaxis diferentes del español. Los elementos de esta lengua (las señas individuales) son la configuración, la posición y la orientación de las manos en relación con el cuerpo y con el individuo, la lengua también utiliza el espacio, dirección y velocidad de movimientos, así como la expresión facial para ayudar a transmitir el significado del mensaje, ésta es una lengua visogestual. Como cualquier otra lengua, puede ser utilizada por oyentes como una lengua adicional. Educación bilingüe para sordos. Es la que reconoce que hay sordos que viven una situación bilingüe en Lengua de Señas Colombiana y Castellano, por lo tanto su educación debe ser vehiculizada a través de la Lengua de Señas Colombiana y se debe facilitar el Castellano como segundo idioma en su modalidad escrita primordialmente u oral en los casos en que esto sea posible. En cuanto al derecho de las personas sordas usuarias de la LSC, existe un amplio marco legal en el que se puede ubicar. Primeramente, está la Constitución Política de Colombia que resalta el papel de la educación y su valor en la igualdad y el conocimiento en el marco del Estado Social de Derecho (artículo 13) y el

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derecho a la educación (artículo 67). La ley 361 de 1997, por la cual se establecen mecanismos de integración social a las personas con limitaciones, dice en sus artículos 10 y 11: El Estado Colombiano en sus instituciones de Educación Pública garantizará el acceso a la educación y la capacitación en los niveles primario, secundario, profesional y técnico para las personas con limitación, quienes para ello dispondrán de una formación integral dentro del ambiente más apropiado a sus necesidades especiales (10). En concordancia con lo establecido en la Ley 115 de 1994, nadie podrá ser discrimi-nado por razón de su limitación, para acceder al servicio de educación ya sea en una entidad pública o privada y para cualquier nivel de formación (11).

razón de las cuales corren el riesgo de ser excluidas del servicio educativo, de la participación activa en la vida económica, social, política y cultural de nuestra comunidad”. Como las personas sordas presentan todas estas características, es decir que tienen condiciones culturales y lingüísticas diferentes a las de la población oyente que es la mayoritaria en el país, a causa de ellas han sido excluidas del servicio educativo y de la participación activa en todos los niveles de nuestra comunidad, consideramos que son objeto de intervención y acción de dicho comité para proponer políticas que permitan su inclusión a la Universidad.

Algunos antecedentes

El 100% de las universidades garantizarán equidad en los sistemas de ingreso y permanencia, teniendo en cuenta las vocaciones, aptitudes y condiciones de vulnerabilidad de los aspirantes.

El primer antecedente que tenemos en cuenta es la ausencia de los sordos en la Universidad de Antioquia y, en general, en el sistema universitario colombiano. Solamente algunas universidades de la ciudad de Bogotá, entre las que resalta la Universidad Pedagógica Nacional, han admitido sordos entre sus estudiantes y han hecho las adecuaciones pertinentes. De universidades fuera de Bogotá que tengan sordos incluidos, tenemos conocimiento solamente de la Universidad Tecnológica de Pereira.

Este informe propositivo es presentado ante el Comité de Inclusión de la Universidad de Antioquia, ya que –según el Acuerdo Académico 317 de Diciembre de 2007– es el órgano asesor y consultor del Consejo Académico y de la Administración Central y Descentralizada y su principal función es la de “proponer políticas, planes, estrategias y programas en pro del desarrollo y cumplimiento de la inclusión de las personas que presentan habilidades o condiciones culturales diferentes al promedio de la población, y en

En la ciudad de Medellín y en el Departamento de Antioquia no conocemos ningún caso de persona sorda que esté o haya estado vinculada a una universidad; conocemos tres casos en estos momentos en la Universidad de Antioquia: de un estudiante ensordecido (adquirió la sordera después de haber adquirido el lenguaje), en la Facultad de Ingenierías y de un estudiante con hipoacusia severa (tiene una muy importante pérdida auditiva, pero ha adquirido el lenguaje oral) en la sede de Urabá en el programa de Derecho, y otro en el

Para el caso de las universidades, es importante pensar en estrategias de inclusión de personas sordas para llevar a cabo el reto del Plan Decenal de Educación 2006-2016 que en la página 201 dice:

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programa de Filología; todos tres son usuarios del español oral. La experiencia de la UPN (ya conocida por el Comité de Inclusión) de admisión de sordos, estuvo organizada según los siguiente momentos: constitución del equipo académico, organización del servicio de interpretación, semestre cero, diseño de los ambientes comunicativo y pedagógico, sensibilización y capacitación de la comunidad universitaria, seguimiento y acompañamiento académico, apoyo pedagógico y tutorial, definición de criterios y estrategias para la adecuación y ajuste de los planes de estudio, evaluación de los aprendizajes, organización y adecuación de medios educativos. Por ideas preconcebidas que existen entre los universitarios y entre las personas del común, es importante aclarar que los ciegos y los sordos no pueden ser objeto de las mismas especi-ficaciones legales y procedimentales pues sus condiciones lingüísticas y culturales son diferentes. Los ciegos son usuarios de la lengua oral, hablada por la gran mayoría de la población, lo que hace que su acceso a la infor-mación pueda solucionarse con menor difi-cultad que para el caso del sordo que habla otra lengua con sendas diferencias sobre la oral.

Propuestas 1. Inclusión de los sordos en el Acuerdo Académico de cupos especiales (236 de 2002). La ley 982 de 2005 en su artículo 1 dice que las comunidades de sordos: Forman parte del patrimonio pluricultural de la Nación y que, en tal sentido, son equiparables a los pueblos y comunidades indígenas y deben poseer los derechos conducentes.

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No deben ser solo considerados, por lo tanto, como una parte del censo de discapacidad de la nación sino dentro de los grupos que constituyen el patrimonio pluricultural de la Nación y –como son equiparables a los pueblos y comunidades indígenas y deben poseer los derechos conducentes– la Universidad puede incluirlos en el acuerdo que reglamenta el ingreso especial a la vida universitaria de los miembros de las comunidades históricamente vulnerables por su situación de exclusión social, pues es una forma de que esta comunidad lingüística y cultural minoritaria posea igualdad de derechos frente al resto de la población nacional. Se propone entonces modificar los artículos 8 y 9, y los parágrafos 2 y 4 del artículo 9 del Acuerdo Académico 236 de 2002 de la siguiente manera: Artículo 8 (actual): Serán aspirantes nuevos especiales los siguientes: Miembros activos actuales de comunidades indígenas y comunidades indígenas, reconocidas por la Constitución Nacional; estudiantes beneficiarios del Decreto 644 del 16 de abril de 2001; beneficiarios del Premio Fidel Cano del Colegio Nocturno de Bachillerato. Artículo 8 (modificado): Serán aspirantes nuevos especiales los siguientes: Miembros activos actuales de comunidades indígenas, comunidades negras y comunidades sordas usuarias de la Lengua de Señas Colombiana, reconocidas por la Constitución Nacional y las leyes de la República; estudiantes beneficiarios del Decreto 644 del 16 de abril de 2001; beneficiarios del Premio Fidel Cano del Colegio Nocturno de Bachillerato. Artículo 9 (actual): En cada programa se asignarán dos cupos adicionales para los aspirantes nuevos provenientes de comunidades indígenas, y dos cupos adicionales para los

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aspirantes provenientes de comunidades negras reconocidas por la Constitución Nacional. Artículo 9 (modificado): En cada programa se asignarán dos cupos adicionales para los aspirantes nuevos provenientes de comunidades indígenas, dos cupos adicionales para los aspirantes provenientes de comunidades negras reconocidas por la Constitución Nacional; en los programas que establezca la Universidad en cada semestre, se asignarán dos cupos adiciones para los aspirantes provenientes de comunidades sordas usuarias de la Lengua de Señas Colombiana. Nótese que se solicita abrir cupos especiales, no en todos los programas académicos de la Universidad, sino en los que la Universidad decida que pueden ofertárseles garantizándoles los servicios de interpretación en LSC y acompañamiento pedagógico para lograr el éxito. Parágrafo 2 (actual): Los aspirantes de las comunidades indígenas y los de las comunidades negras, previamente inscritos, deberán presentar las pruebas de admisión. Quienes no fueren admitidos por el límite de cupos en el programa elegido, competirán por los dos cupos adicionales, y serán admitidos los que tuvieren los mayores puntajes estandarizados, no inferiores a 40 puntos. Parágrafo 2 (modificado): Los aspirantes de las comunidades indígenas, los de las comunidades negras y los de las comunidades sordas usuarios de la Lengua de Señas Colombiana previamente inscritos, deberán presentar las pruebas de admisión. Quienes no fueren admitidos por el límite de cupos en el programa elegido, competirán por los dos cupos adicionales, y serán admitidos los que tuvieren los mayores puntajes estandarizados, no inferiores a 40 puntos.

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Parágrafo 4 (actual): Los aspirantes indígenas y los afrodescendientes, debidamente certificados como tales, no pagarán derechos de inscripción. Parágrafo 4 (modificado): Los aspirantes indígenas, los afrodescendientes y los sordos usuarios de la Lengua de Señas Colombiana, debidamente certificados como tales, no pagarán derechos de inscripción.

2. Modificación del examen de admisión para los aspirantes sordos. Una segunda propuesta que presentamos es la modificación del examen de admisión para los sordos según sus particularidades lingüísticas. En términos generales, se trataría de diseñar un examen de admisión con las siguientes características: - Desde la perspectiva del español como segunda lengua (no como lengua materna como viene diseñándose). - Que tenga más interpretación de gráficos que de textos, debido a la experiencia visual del mundo que poseen los sordos. - Un examen cuyos enunciados sean cortos pues la extensión desfavorece la continuidad de la lectura para el sordo. - Que no tenga un texto largo del que surjan varias preguntas sino que la pregunta salga del mismo enunciado corto. - Que no tenga dos textos que deban compararse entre sí debido a que se deben interpretar los textos cada vez que una pregunta lo exija, generando agotamiento físico y visual. - Que no incluya preguntas que dependen una competencia cultural que propiamente lingüística, como los refranes, las frases con doble significado y las preguntas de Medellín • No. 18 • Diciembre de 2009


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conocimiento de datos del mundo oyente. Nos basamos en los informes -presentados por los intérpretes que han prestado sus servicios en el examen de admisión (A) y por Gresee (B) de los que sacamos los siguientes apartados: I. Examen de admisión para aspirantes sordos a la U de A de 28 de octubre de 2008. Informe presentado por Hamilton Baena Acevedo y Eldy Eliana Zuluaga Soto, Intérpretes de Lengua de Señas Colombiana (LSC). En la prueba de competencia lectora fue positivo que solo se tuviera un texto de referencia y las preguntas se hicieran a partir de éste. Esto agiliza el proceso porque cuando se tiene que retomar algún párrafo del mismo, al formular las preguntas el Sordo tiene la referencia inmediata. Si consideramos que el español es la segunda lengua de los Sordos, fue positivo que en la prueba de competencia lectora no hubiera dos textos para comparar. La comparación intertextual, así como otros procesos superiores de cognición, es débil para la mayoría de los Sordos de nuestro contexto por el peso de su historia de exclusión escolar y social1, el acercamiento de los usuarios de la LSC2 al español escrito como segunda lengua no ha obedecido a procesos serios de investigación y enseñanza efectiva. Este tipo de comparaciones entre textos ameritaría mucho más tiempo en el desarrollo de la prueba debido

a que se deben interpretar los textos cada vez que una pregunta lo exija, generando agotamiento físico y visual para ellos. En la prueba de competencia lectora hubo algunos puntos, que en nuestra opinión, resultan incomprensibles e irrelevantes para los sordos ya que al ser interpretados a la LSC pierden su sentido. Frases3 como: Cuando no hay solomo de todo como, Tomó el rábano por las hojas, Si como camina cocina me le como hasta el raspao, En la mesa y en el juego se conoce al caballero, Barriga llena corazón contento. Preguntas4 como: Cuando el filósofo dice ustedes, se refiere a..., En el texto eso último se refiere a... Preguntas como la del punto 685: Lo que ocurre en el texto podría relacionarse con lo que sucede A. En Edipo Rey, cuando Edipo mata a Layo, su padre. B. En la metamorfosis, cuando K, se convierte en un insecto. C. En el episodio de sacerdofagia en las aventuras de Simbad. D. En la novela de Tolstoi cuando Ana Karenina se suicida.

Sugerencia Importante: El examen de admisión para el ingreso de aspirantes Sordos a la Universidad de Antioquia debe ser pensado

lingüísticas y culturales, no acceso a la educación formal regular del país. 2

Una lengua visogestual, no oral, tridimensional y simultánea.

Son expresiones idiomáticas propias de cada lengua con una fuerte carga cultural que está ajena a la comunidad Sorda que conforma una comunidad lingüística y cultural minoritaria (Ley 982 de 2005). 3

El proceso de interpretación no es trasliteración; se pasa del español el concepto o idea completa -sin perder nada de su sentido original-, a la estructura gramatical de la LSC. En este proceso es posible que esos términos literales como los subrayados no aparezcan. 4

5 Por lo ya expuesto sobre los aspectos positivos sobre lectura intertextual y porque además estas obras clásicas de la literatura universal no están en LSC y el acceso a ellas a los Sordos se les dificulta enormemente. 6 Estos son utilizados constantemente para establecer relaciones entre el texto leído y el contexto o para lustra el corolario de la lectura realizada.

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desde el español como segunda lengua, si se trata de evaluar su competencia lectora. Creemos que más importante que lo anterior es evaluar su competencia en habilidades comunicativas desde su lengua (LSC); para esto se requerirá la participación de un equipo de profesionales que dominen los temas relacionados con la comunidad sorda, su lengua, sus manifestaciones culturales, su idiosincrasia, etc.

explicación de la metáfora). A continuación se ilustra lo enunciado, con la pregunta 38 del examen realizado en el semestre 2008-1 jornada número 4: Del enunciado: «No todos los estudiantes del grado 11 asistieron a la conferencia», se concluye lógicamente que: A. Muy pocos estudiantes del grado 11 asistieron a la conferencia. B. Todos los estudiantes del grado 11 no asistieron a la conferencia. C. Al menos un estudiante del grado 11 no asistió a la conferencia. D. Muchos estudiantes del grado 11 no asistieron a la conferencia.

II. Propuesta de adecuación del examen de ingreso de las personas sordas a la Universidad de Antioquia (Gresee). La prueba de comprensión lectora, ésta debe ser desde un enfoque de español como segunda lengua: Su diseño, debe contar con el apoyo de un equipo de la Facultad de Lenguas (sic). Una de las grandes dificultades, son las preguntas de tipo analógica; que dan cuenta de relaciones lógicas propias de las lenguas orales como las metáforas, analogías y refranes6 entre otras, diferentes a las relaciones lógicas en la lengua de señas, en la actualidad difíciles de precisar, dado su reciente histórico en el campo de investigación lingüística. Este tipo de preguntas, las personas sordas no las comprenden, y se pierde el sentido en la interpretación. (Existen dos formas de darle el significado a las metáforas: de forma literal o por expansión; es decir, si se opta por la primera opción, el sordo entendería la metáfora literalmente, por ejemplo, si decimos «cuando el río suena es porque piedras lleva» él puede entender que el río crece y se puede oír el golpe de las piedras unas con otras. Si se opta por la segunda, la persona sorda no tendría que realizar el acto metacognitivo, ya que la interpretación, lleva implícita la 7

En la interpretación en LSC de esta pregunta, las opciones A, B y D, son confusas, pues la diferencia en la interpretación de una y otra, no logra ser notoria, llevando a que el único enunciado diferente sea el C. Para las personas oyentes hay una clara diferencia entre un enunciado y otro, aunque apunten a una misma situación, uno de ellos es más acertado que los otros, pero como la diferencia en la interpretación es poca, podría pensarse que si solo hay una respuesta acertada y solo uno de los enunciados es diferente, la respuesta correcta sería la C. La siguiente es una pregunta tomada del portal aprendeenlinea de la Universidad: En un paraje habitado por numerosos animales salvajes, una rana se dedicó a cantar los derechos del animal a fin de que, tarde o temprano, en aquel lugar todos llegaran a convivir en paz. Y, a decir verdad, tan significativos habían sido los adelantos en esta materia en los últimos días que una boa, a pesar de su apetito incontenible, esperó que la rana cantara el derecho ele-mental a la alimentación, para

Tomado de Antecedes y marco normativo inclusión UdeA 2009.

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engullírsela. 1. Si en el texto se sustituyera boa por rana y rana por mosca: a. El derecho a la alimentación seguiría vigente b. Las boas se morirían de hambre c. Las moscas vivirían en paz d. Las ranas seguirían cantando en todos los parajes 2. El dicho que más se ajusta al texto es: a. La ley es para los de ruana b. Haz el bien sin mirar a quién c. Indio comido indio ido d. Llegó Modesto y acabó con esto

Estas preguntas se le hicieron a una persona sorda que ha tenido contacto con el español escrito y ha realizado las pruebas de admisión en la U. de A., y escogió en la primera, la opción D, al momento de preguntarle por qué escogió esta respuesta, nos dijo que en el texto encontró que «la rana se dedicó a cantar los derechos» y la opción D dice «las ranas seguirían cantando». En la segunda pregunta escogió la opción la C y argumentó que vio la palabra «comido» y el texto hacia alusión a la alimentación, descartó la opción D porque interpretó la palabra modesto como una persona muy humilde. En la opción A interpretó ruana como una prenda de vestir de un campesino; por eso concluyó que la más acorde era la C.

3. Convenio entre la Universidad y la Institución Educativa. Para proponer un convenio entre nuestras instituciones, hemos tenido en cuenta los siguientes aspectos: - Que existe una real diferencia entre la historia de la educación de las comuni-dades sordas y la de las comunidades oyentes en nuestro país y nuestro depar-tamento, que afecta Medellín • No. 18 • Diciembre de 2009

negativamente el ingreso de los aspirantes sordos a la Universidad. - Que existe una diferencia lingüística entre los sordos (prelingüísticos) y los oyentes; siendo los primeros hablantes nativos de la LSC, una lengua visogestual y ágrafa, y los segundos usuarios de la lengua oral con representación escrita. - Que a pesar de esa diferencia los sordos son evaluados por la Universidad en las mismas condiciones de los aspirantes oyentes, lo que los ubica en una posición de desventaja. - Que en nuestra región inicia la educación regular para los sordos apenas desde el año 1996, lo que hace que hasta ahora estén egresando las primeras promociones de bachilleres (los primeros bachilleres sordos de Medellín fueron graduados en el 2005) y aún no hay oferta de educación superior universitaria para ellos. - Que, según el convenio 299 de 2007, firmado por el MEN y ASCUN, se convirtió en una invitación y un reto para la Universidad de Antioquia (y otras tres universidades del país), la réplica de experiencias exitosas que conduzcan a la Universidad por el camino de la inclusión de poblaciones vulnerables como los indígenas, los afrodescendientes, las personas en situación de discapacidad, las personas de zonas alejadas, víctimas de la violencia, entre otras7. - Que en el marco de dicho convenio, la UPN socializó su experiencia para la admisión de estudiantes sordos ‘Manos y pensamiento’, ante la Facultad de Educación y el Comité de Inclusión el 15 y 16 de septiembre de 2008; pero a la fecha dicho trabajo no ha tenido continuidad ni real impacto en nuestra Universidad.

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- Que la I.E. Francisco Luis Hernández Betancur ha sido, por espacio de 84 años, el lugar especializado en educación de población sorda en nuestro departamento y que cuenta con la experiencia necesaria para acompañar procesos que conduzcan a los estudiantes al ingreso a la educación superior. Por lo anterior, creemos que puede ser pertinente pensar en una de las siguientes dos opciones: A) Un Programa de Ingreso Especial, para Sordos (PIES), adscrito a la Vicerrectoría de Docencia y acompañado por nuestra I.E. Las características que hemos pensado podría tener este programa, son las siguientes: - Se ofertaría el programa a los estudiantes sordos usuarios de la LSC que hayan presentado el examen de admisión, no hayan sido aceptados a la Universidad, pero que hayan obtenido un puntaje superior a 45. - En la etapa inicial no podría ofrecérsele a los sordos todas las carreras de todas las facultades de la Universidad pues sería inviable económica y logísticamente, se propone que –desde la guía del proceso de admisión– se les haga una oferta de algunas carreras específicas en las que se pueda garantizar un acompañamiento a su proceso de formación. Nos parece que –por las condiciones actuales de la educación de los sordos y por la urgente necesidad que tenemos en nuestro departamento de contar con maestros sordos para estudiantes sordos– se puede iniciar ofreciéndoles las Licenciaturas en educación básica primaria de la Facultad de Educación.

- El programa tendría una duración de un semestre en el que se matricularían los siguientes cursos: Español como segunda lengua para sordos y Razonamiento lógico. - El estudiante sordo que finalice el programa y haya obtenido una calificación superior a 3.5 y una asistencia no inferior al 80%, podría ser admitido a la carrera. - El proceso de selección, liquidación de matrícula y registro de notas sería realizado por el Departamento de Admisiones y Registros. - Los cupos brindados a los sordos podrían pensarse como ligados al índice de deserción de las carreras que se les oferte. - El espacio en el que se impartan las clases podría ser nuestra I.E. B) Firmar un convenio con la Facultad de Educación de la Universidad en el que nos acompañen en el diseño e implementación de la Media Técnica que conduzca a los estudiantes sordos al ingreso directo a las licenciaturas (las que se les oferten, que proponemos, en la etapa inicial, las de educación básica primaria). Se trataría de que nuestra Institución –acompañada por la Facultad de Educación– pondría en marcha una media técnica, con todos los requisitos y exigencias que imponga la Universidad, que le permita a los estudiantes el ingreso a la licenciatura ocupando los cupos de deserción (o cupos especiales) a partir del primero, segundo o tercer semestre sin la presentación del examen de admisión.

Referencias Vélez White, Cecilia María (2008). Confe-

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rencia Internacional de Educación, 48ª reunión, 25-28 de noviembre «Educación inclusiva: El camino hacia el futuro».

Plan Decenal de Educación 2006-201 6. Disponible en: http:/www.plandecenal.edu.co/ html/l726/article- 1 66057.html; consultado el 2 de junio de 2009.

Sánchez O. y Carlos M. (1990) «La increíble y triste historia de la sordera.» Caracas, Ceprosord. Oviedo, Alejandro (2001). «Algunas reflexiones acerca de las personas Sordas y sus lenguas», en: El estilo sordo, ensayos sobre comunidades y culturas de las personas Sordas en Iberoamérica. Santiago de Cali, Universidad del Valle, p. 189-203.

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Diferente vs. Deficiente Comité de Competencia Lectora Examen de Admisión, UdeA.

El Comité de Competencia Lectora del examen de admisión de la Universidad de Antioquia (integrado por los profesores Pedro Agudelo –Facultad de Educación–, Carlos Ardila –Escuela de Idiomas–, Amanda Correa –Facultad de Comunicaciones–, Ana Victoria Saldarriaga –Facultad de Educación– y Víctor Villa –Facultad de Comunicaciones–) presenta a continuación las resonancias sobre el documento «Admisión de estudiantes sordos a la vida universitaria», suscrito por Jhon Mario Garavito y otros, fechado el 13 de mayo de 2009. Nos referiremos a las tres propuestas sobre el examen de admisión de los aspirantes sordos.

Propuesta 1. Inclusión de los sordos en el Acuerdo Académico 236 de 2002 El Comité considera que la inclusión de los sordos en dicho acuerdo es plausible, bajo dos condiciones. La primera, que el artículo 9 no se modifique sino que se le agregue un parágrafo, así: «En los programas que establezca la Universidad se asignarán dos cupos adicionales para los aspirantes provenientes de comunidades sordas usuarias de la Lengua de Señas Colombiana». La segunda, que la certificación a que se refiere

el parágrafo 4 (¿del artículo 9?) genere un parágrafo adicional donde se especifique la certificación de la competencia no solo en la primera lengua –Lengua de Señas Colombiana– sino en la segunda lengua –el Castellano en su modalidad escrita–, tal como lo especifica el artículo 1 de la Ley 982 de 2005: «Hay sordos que viven una situación bilingüe en Lengua de Sordos Colombiana y Castellano […] el Castellano como segundo idioma en su modalidad escrita». A juicio de Ceballos et al. (Curso bilingüe para personas sordas: hacia la construcción de un espacio intercultural en la Universidad de Antioquia. Facultad de Educación, 2008) «a las personas Sordas se les facilita el acceso al Castellano escrito, en tanto guarda estrecha relación con el canal de realización de la Lengua de Señas Colombiana; esto es, ‘ambos basan su recepción y procesamiento en la percepción visual; si se asume que son los estímulos visuales los que resultan efectivos para las personas con pérdida auditiva severa, se entiende a la perfección porqué es la enseñanza de la versión escrita del español la que tiene mayores posibilidades de éxito y la que resulta más significativa e, incluso, más atractiva para el Sordo’ (Sánchez, 2005:5*)».

* Sánchez, Carlos (2005). El español y el LESCO en el marco de la enseñanza de una segunda lengua para personas sordas en Costa Rica. Consultado el 15 de abril de 2008. http://www.vinv.ucr.ac.cr/latindex/edu-29-2/edu-29-2-13.pdf ** Ramírez, Paulina y Castañeda, Marcela (2003). Educación bilingüe para sordos. Bogotá, INSOR-MEN.

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Comité de Competencia Lectora. Examen de Admisión, UdeA.

Más adelante las autoras afirman que la educación bilingüe de los sordos posibilita la accesibilidad a la vida social, educativa y laboral […] lo que supone que ‘como cualquier ciudadano colombiano los Sordos puedan participar de un proceso continuo de formación individual y colectiva que les posibilite el acceso al conocimiento, a la exploración y promoción de su cultura y al ejercicio pleno de la ciudadanía’ (Ramírez y Castañeda, 2003:11**)». El Comité insiste en que el parágrafo 2 (actual), al situar en 40 el punto de corte para los miembros de comunidades diferentes (ciegos e indígenas, además de los sordos cuando se modifique), es ya un reconocimiento a la diferencia. En lo que respecta a la competencia lectora, ponderadamente, ese punto de corte se logra solo con las preguntas de competencia literal y unas cuantas de competencia analógica, a sabiendas de que los puntajes entre 40 y 53 se logran con las preguntas de ambas competencias: la literal y la analógica; las preguntas de competencia inferencial, para puntajes superiores a 53, son difíciles (y fatigantes) tanto para los aspirantes que tienen el Castellano grafémico como segunda lengua, como para quienes lo tienen como lengua materna.

Propuesta 2. Modificación del examen de admisión para los aspirantes sordos El Comité no está de acuerdo con esta propuesta, por la siguiente razón: la validación de la propuesta 1 excluye la 2; es decir, que al validar la propuesta 1 se aspira a practicar una inclusión equitativa, en este caso en relación con la comunidad ciega a la cual no se le modifica el examen de admisión, como no se ha hecho con los indígenas. El Comité ratifica

que, desde el punto de vista filogenético, los sordos hacen parte del proceso universal de hominización, al igual que los ciegos y los indígenas, lo que implica una estructura cerebral programada biológicamente para acceder al pensamiento a través de códigos sociales primarios o secundarios llamados idiomas. Ese programa se llama MADL (mecanismo o dispositivo de adquisición y desarrollo del lenguaje), donde ‘lenguaje’ es LOGOS y no lengua, ni idioma, ni código; el lenguaje es la RAZÓN, en la lapidaria definición de ‘hombre’ como animal racional (ver anexos 1 y 2). Es ahí donde radica la reivindicación del sordo (con ‘ese’ minúscula o mayúscula es intrascendente) como sujeto perteneciente a la civis, i.e. como ciudadano del mundo. Y es precisamente su doble competencia lingüística (en LSC y en castellano escrito) lo que lo catapulta de ‘perípolo’ –aspirante a ingresar a la ciudad– a ciudadano –que ya habita la ciudad–. La academia, i.e. la ciudad univer-sitaria, se parece mucho a la ciudad griega: para entrar a ella, los perípolos griegos deben tener y cumplir ciertos requisitos para su ingreso. Si el sordo adquiere un solo idioma, i.e. la gramática de la Lengua Colombiana de Señas, será monolingüe (se queda en la periferia de la ciudad); y si adquiere un segundo idioma, en este caso la gramática del castellano escrito, será bilingüe, en la acepción de ‘bilingüe’ que da la Ley 982 de 2005, y entonces será ciudadano universitario. No se ve, pues, justificación para privilegiar al sordo sobre el ciego y el indígena en este tránsito de la periferia a la ciudad.

* Profesora de la Facultad de Comunicaciones y miembro del Comité de Competencia Lectora del Examen de Admisión, Universidad de Antioquia.

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Diferente vs. Deficiente

La Universidad sí debe exigir la certificación de competencia en segunda lengua a los miembros de comunidades diferentes, así: del castellano escrito-hablado para los indígenas, del castellano escrito para los sordos y del sistema Braille para los ciegos.

Propuesta 3. Programa de Ingreso Especial para Sordos (PIES) El Comité considera que «Convenio entre Universidad y la Institución Educativa FLHB» no es una tercera propuesta sino el soporte para validar la propuesta 1, con la que está de acuerdo el Comité. La Universidad, a través de la Facultad de Educación, en cumplimiento del objetivo misional de la extensión, tiene la obligación de desplegar las opciones A y B (enunciadas en la propuesta 3); es decir, asesorar en el diseño tanto del ‘programa de ingreso especial para sordos’ como en la ‘implementación de la media técnica’, de tal manera que se facilite el ingreso de las personas sordas a los programas académicos que la Universidad señale, siempre a través del examen de admisión. Anexo 1:

La prueba de competencia lectora para el ingreso de aspirantes sordos a la Universidad de Antioquia Amanda Correa Ramírez* En el informe propositivo para el Comité de Inclusión de la Vicerrectoría de Docencia de la Universidad de Antioquia, presentado por un grupo de docentes de la institución educativa Francisco Luís Hernández Betancur, y cuyo objetivo básico es la defensa del derecho que tienen los sordos a acceder a

la educación superior, se lee la siguiente definición: Las personas sordas biológicamente carecen de un sentido (el de la audición), pero epistemológica, lingüística y culturalmente no están en carencia de (deficientes) sino en diferencia a (sujetos con particularidades específicas que los diferencian de otros). Es decir que el sordo es una persona que tiene una forma diferente de interpretar y apropiarse del mundo, mediante sistemas simbólicos diferentes a los de las personas que oyen (Garavito et al., 2008).

Si esto es así, entonces considero apropiada la propuesta Uno de dicho informe y que se refiere a la inclusión de los sordos en el Acuerdo Académico de cupos especiales (236 de 2006); lo anterior, teniendo en cuenta los siguientes planteamientos: 1. Con respecto al aspecto epistemológico, mirado como una manera de acceder al conocimiento, éste hace referencia al desarrollo cognitivo que, entre otras posibilidades, le permite al individuo aprehender la realidad y expresarla haciendo distinción entre referencias, conceptos y operaciones del pensamiento. Tobón de Castro (2007:16), dice: La formación del concepto se inicia a partir de la denominada metacognición que permite la evocación de los esquemas de conocimiento que reposan en la memoria, indicándose así un proceso del análisissíntesis que hace posible diferenciar lo que es esencial de lo que es accidental en objetos y hechos captados perceptualmente por experiencia o como resultado de un nuevo proceso cognoscitivo; distinguir lo trascen-dente de lo intrascendente; contrastar lo verdaderamente cognitivo

* Profesor de la Facultad de Educación y miembro del Comité de Competencia Lectora del Examen de Admisión. Universidad de Antioquia. 1

Piénsese por ejemplo cuando un niño dice «no me cabió»; no se trata en este caso de un acto de negligencia o

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de lo anecdótico. Lograda la diferencia, se seleccionan los aspectos esenciales comunes a una determinada clase de objetos, de hechos o de procesos cuyo contexto varía por cambios de criterio o por hechos circunstanciales (…) La mente humana tiene capacidad para categorizar y jerarquizar conceptos, dándoles una expresión simbólica correspondiente de acuerdo con los grados de abstracción que cada individuo alcance, lo cual es corroborado cuando se trata de comparar lo que ocurre en la mente imagi-nativa dada a la ficción y la reacción de una mente que busca el rigor científico mediante procesos de abstracción.

Además, ese proceso metacognitivo se caracteriza por su complejidad ya que a través de él se hace necesario distinguir y jerarquizar unidades significativas mínimas, a través de las cuales se construyen conceptos tanto de la realidad abstracta como de algunos principios lógicos; de igual manera, se llevan a efecto procesos intelectivos tales como la posibilidad de cambiar o transformar lo que ya se tiene, bien sea por razones cognitivas o porque así lo exige el medio en el cual se interactúa. 2. Con relación a la facultad lingüística, digamos que ésta tiene un potencial ilimitado que permite al individuo producir múltiples formas de representación, diversidad de notaciones o sistemas de expresión lingüística, sean ellos verbales o no. Lo verbal y lo no verbal son hechos semióticos que tienen un origen común y comparten el propósito comunicativo en toda su dimensión. En palabras de Tobón de Castro (2007:26): Todo proceso que se inicie con la ideación –resultado de la asociación de estructuras conceptuales que son generadas en la mente– y la acción de significar, entendida como la capacidad de seleccionar entre la multitud de opciones simbólicas que

permiten representar el pensar, hay que reconocer que, detrás de toda expresión verbal o no verbal, está la facultad lingüística o lenguaje (…) Compete [a la lingüística] el análisis de los diferentes sistemas simbólicos que crea y utiliza la especie humana, bien sea como escape de sentimientos individuales, como expresión del conocimiento o de entendimiento, o como medio de interacción social.

3. Toda sociedad es creadora de sistemas de representación y como tal tiene la potestad de desarrollar y perfeccionar aquellos que satisfagan mejor sus necesidades o respondan a sus intereses culturales, que son los grupos humanos que la integran; ellos van generando y transformando las expresiones simbólicas de acuerdo con los factores psicosociales que los caracterizan; así mismo existen condiciones endógenas y exógenas que ejercen influencia sobre este proceso que los mismos miembros del grupo no pueden controlar. Es imposible desconocer que la participación que los miembros de una determinada comunidad tienen en la creación y transformación de los códigos verbales y no verbales se ve afectada por los fenómenos que dan lugar a limitaciones y restricciones individuales manifiestas: las falencias personales (casos de la sordera y la ceguera, por ejemplo) y las regulaciones impuestas por la misma cultura, tanto en la construcción de conceptos como en la selección de los medios de significación. En conclusión, si la comunidad de sordos sólo es diferente en tanto posee un lenguaje distinto, entonces amerita que se le den las mismas oportunidades que tienen los individuos de comunidades diferentes como los indígenas y los ciegos.

Referencias Garavito et al., Jhon Mario et al. (2008).

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Admisión de estudiantes sordos a la vida universitaria. Medellín, I. E. Francisco Luis Hernández Betancur. Tobón de Castro, Lucía (2007). La lingüística del lenguaje: acerca de los procesos de significar y comunicar. Bogotá, Universidad Pedagógica Nacional.

Anexo 2:

A propósito del lenguaje humano y los problemas del conocimiento Pedro Agudelo Rendón

*

El propósito de este texto es hacer referencia a una serie de conceptos que ponen de relieve no sólo la complejidad del estudio del lenguaje sino, además, las implicaciones que tales discusiones tienen en el ámbito educativo. Para este efecto es importante empezar con una pregunta: ¿qué es el lenguaje? Puesto que la pretensión no es hacer un excurso teórico por las distintas posiciones que sobre el particular se han dado, se dirá, de entrada, que aquí se asume una de las posturas que, para efectos de la discusión (si la llamada lengua de señas es, efectivamente, una lengua), aporta elementos iluminadores en cuanto recoge aspectos de la tradición científica, psicológica, matemática, filosófica y, por supuesto, lingüística. Se trata de los postulados de Noam Chomsky. Chomsky postula la existencia de un dispositivo cerebral innato, es decir, «el órgano del lenguaje», el cual permite aprender y utilizar el lenguaje de forma casi instintiva. En este sentido, tal facultad ha de verse como un órgano que madura en el individuo, por lo

cual, al adquirir una lengua, el niño activa un sistema infinito de producción y percepción lingüística. La facultad del lenguaje emite instrucciones a los sistemas de producción y audición de sonido y a los sistemas conceptuales de producción y comprensión de significados. De tal suerte que este «órgano», en el mismo sentido en que se habla del órgano de la vista, constituye un subsistema de una estructura todavía más compleja, por lo cual, si se sustrajera, el resto del cuerpo quedaría afectado. Es importante indicar, en este punto, que desde muy temprano el niño sabe más de lo que la experiencia le ha otorgado. El niño adquiere palabras aunque su experiencia sea limitada, e infiere, al tiempo, reglas gramaticales1; él entiende las palabras de forma más compleja de lo que pueden aparecer en un diccionario. De esto se concluye, siguiendo a Chomsky, que el lenguaje es un acontecimiento para el niño, no una actividad, es decir, el lenguaje le acontece al niño, no es algo que él haga. Pero hablar de lenguaje implica siempre hablar de signos. Éstos pueden ser descritos tanto individualmente (su significado, su origen actual, su naturaleza arbitraria o icónica) como parte de un sistema con cierta organización. Ahora bien, de acuerdo con lo dicho atrás, el lenguaje no es la suma de los signos individuales que los componen; se trata, más bien, de una noción abstracta que permite dar cuenta de ciertas relaciones, correspon-dencias o fenómenos (señales acústicas, visuales, conductas) que sí son observables directa o indirectamente. De ahí que un organismo que posee lenguaje

deficiencia cognitiva o lingüística, antes bien, se trata de un acto de inteligencia, puesto que el niño infiere la estructura de la conjugación del verbo caber de otras estructuras, como las de vivir (vivió) y morir (murió). 2 Algo similar se puede inferir del siguiente apartado: «Las personas sordas biológicamente carecen de un sentido (el de la audición), pero epistemológica, lingüística y culturalmente no están en carencia de (deficientes) sino en diferencia a (sujetos con particularidades específicas que los diferencian de otros). Es decir que el sordo es una persona que tiene una forma diferente de interpretar y apropiarse del mundo, mediante sistemas simbólicos diferentes a los de las personas

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no posee tanto un atributo físico como una capacidad; ahora, el lenguaje pensado desde los efectos que produce, es un mediador y, en este mismo sentido, un sistema simbólico en la medida en que está compuesto de signos que representan algo y con los que, en última instancia, se pueden hacer cosas. Recordemos, sin embargo, que el programa teórico de Chomsky pasa por distintos momentos, en uno de los cuales propone un supuesto generalmente aceptado, y es que el lenguaje tiene sonidos y significados. Así, «una expresión generada por el lenguaje contiene una representación fonética que es legible para el sistema senso-motor y una representación semántica que es legible para el sistema conceptual y otros sistemas de pensamiento y acción» (1998, 32). Ahora bien, ¿Qué pasa en el caso de la «lengua de señas»? De acuerdo con lo anterior habría que responder que no se trata de una lengua, y esto por cuanto, si localizamos la interface relacionada con el sonido en el sistema mente/ cerebro, en el caso de los sordos ésta presenta una limitación tal que impide el desarrollo de ciertos procesos en la adquisición del lenguaje; pero el mismo Chomsky anota que, antes que nada, habría que determinar hasta qué punto el sistema senso-motor es específico al lenguaje y, en consecuencia, a la facultad del lenguaje. Sobre este particular los teóricos no han llegado a acuerdos.

Si asumimos que se trata de una lengua, desde esta perspectiva, estaríamos asumiendo que una persona sorda tiene la facultad del lenguaje, adquiere un tipo de lengua que le permite vincularse con la realidad y sus semejantes y, por tanto, no tiene defectos intelectuales: «Si los sordos han desarrollado un lenguaje de señas, entonces no hay defectos intelectuales en absoluto. Mucha gente que no es sordomuda piensa que los sordo-mudos tienen deficiencias sólo porque no entendemos su lenguaje» (Chomsky 1988, 159)2. Ahora bien, «si una persona no posee ninguna lengua en absoluto, entonces se darán sin duda serias deficiencias intelectuales, y eso no tiene nada que ver con la sordera» (Chomsky 1988, 159). De modo que los sordos, si bien no tienen «el conocimiento de los elementos lingüísticos a los que se accede por el canal auditivo» (cf. Garavito y otros, 2008: 3), y si bien no acceden a cierta información cultural –diferente a indicar que no acceden a la información necesaria3, sí tienen la posibilidad de acercarse a mucha de la información del medio, por lo cual, aunque tengan dificultades para comprender ciertos apartados de un texto, sí lo están para interpretar otros4. De acuerdo con lo anterior ¿es esta una razón suficiente para hacer un examen particular de admisión en todos los casos de sordera o, aún más, una admisión especial? ¿Si los sordos

que oyen» –Garavito y otros, 2008:3–. (El subrayado es nuestro; la cursiva es del original). 3

Pues hay contacto social y hay comunicación e interacción, si bien en muchos casos es limitada.

Ahora bien, el problema es todavía más complejo si se lo mira en términos de lo cognitivo y, en este sentido, desde la relación lenguaje-pensamiento tal como el mismo Chomsky lo plantea en algunos de sus estudios. Por ahora es importante indicar que frente a la lectura de un texto, siempre habrá limitaciones como posibilidades de apertura, tanto si se lo mira desde una perspectiva semiótica como si se lo hace desde un enfoque hermenéutico. Si es desde la primera, tendríamos que señalar que cada texto, como cada área de saber, tiene sus propios códigos, los cuales exigen un tipo de interpretante particular. En este sentido no es lo mismo leer un texto de cálculo que uno de teoría literaria, el primero demanda el manejo de unos códigos y no de otros, el segundo propone un tipo de lector y no otro. De igual manera, un profesor de matemáticas no tiene porqué endilgarle al profesor de lenguaje la no comprensión de ciertos enunciados matemáticos, puesto que su función (la función del profesor de matemáticas) es crear las condiciones para que el estudiante comprenda el código de las matemáticas, lo cual le permitirá comprender sus enunciados. Si es desde 4

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enfrentan un problema de abstracción ante «frases como Tomó el rábano por las hojas» (cf. Garavito y otros, 2008:3), no está en el mismo nivel de dificultad de un aspirante que, presentando el mismo examen, no sabe qué es un rábano y debido a muchas situaciones particulares tampoco lo infiere del co-texto del texto? Esto, por otra parte, lleva a pensar en lo que significa hacerse socio de una cultura universitaria y, dicho sea de paso, de la cultura académica. Este a-sociarse significa que el aspirante demuestra que posee «unas condiciones intelectuales que van aparejadas a la comprensión de un texto. El texto, puede decirse, no es nada sin el concurso interpretativo del lector» (Comité de Pruebas, 2008:7). Puesto que los sordos no tienen defectos intelectuales a tal punto que les impida vincularse con un otro (semejante, texto, contexto), se deriva de aquí otra problemática que tiene que ver, además de lo socio-antropológico (cf. Ramírez, 2007), con lo administrativo-político: ¿Está la universidad preparada para esta demanda5? ¿Lo está el país, cuyo rezago histórico en temas de educación y convivencia ciudadana lo ha llevado a hacer un marcado énfasis en los actores del conflicto, en una exaltación cuasi-épica del soldado, en una denodada reivindicación del

victimario y en un olvido casi absoluto de la víctima? Sin embargo, la pregunta –como ya se dijo– se puede poner en el plano de lo que se ha denominado ingreso a la vida universitaria, lo cual implica una incorporación a la cultura académica, y ésta no se puede dar sino es a través de la lectura y la escritura. En este sentido, como dijimos al inicio, se trata de una pregunta mayormente compleja, y es la que cuestiona por la formación humanística, por lo que significa inclusión, por lo que es la formación de intelectuales y ciudadanos. Ahora bien, no se puede hablar de formación e inclusión sin un acto de compromiso: se trata de una inclusión responsable así como se trata de una formación responsable, y esto nos pone ante el punto de mira en el cual decimos sí a la equidad, pero con responsabilidad.

Referencias Chomsky, Noam (1988) El lenguaje y los problemas del conocimiento. Madrid, Visor. Chomsky, Noam (1998) Nuestro conocimiento del lenguaje humano. Chile, Universidad de Concepción y Bravo Allende Editores.

la segunda, habría que plantear que hay un sentido comunitario de la interpretación y, por tanto, no hay un saber absoluto. En consecuencia, un buen lector se da una oportunidad, en tanto lo que lo mueve a la lectura es la pregunta. Así, el texto puede presentar una pretensión de verdad, no la verdad. Véase a Jurado (2004) y Gadamer (2005). Y puede, incluso, irse más allá. Recuérdese, por ejemplo, a la famosa escritora y conferencista Hellen Keller, quien siendo sorda, ciega y muda logró culminar sus estudios universitarios y aprendió diferentes idiomas (entre lenguas vivas y muertas). Recuérdese también a Alexander Graham Bell, físico que marcó nuestra historia con la invención del teléfono. Estos dos personajes ponen en evidencia la posibilidad con que cuenta la comunidad sordomuda no sólo de comprender ciertos textos, sino de adentrarse en asuntos que requieran pensamiento complejo y creativo. 5 Ramírez (2007, 56) habla de las implicaciones en la transformación educativa, entre las cuales refiere: «resignificación de la escuela y de los procesos formativos que en ella se desarrollan, la definición de la política lingüística al interior del espacio escolar, la formación de docentes, la formación y preparación de adultos sordos, la formación de intérpretes, los procesos de enseñanza de la LSC para los oyentes involucrados en los procesos educativos, la participación de las organizaciones de padres de sordos, el trabajo colaborativo con la comunidad sorda y la reconceptualización del significado de la integración social y educativa de los educandos sordos».

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Correa, Amanda y Villa, Víctor (2008) «La prueba de competencia lectora». Medellín, Departamento de Admisiones y Registro de la Universidad de Antioquia. Gadamer, Hans-Georges (2005) Verdad y método I. Salamanca, Sígueme. Garavito y otros (2008) «Admisiones de estudiantes sordos a la vida universitaria».

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Medellín, I. E. Francisco Luis Hernández Betancur. Jurado, Fabio (2004) «El dominio de los códigos de las ciencias y las matemáticas es el dominio de su lectura». En: Revista Magisterio. No. 7, p. 23-25. Ramírez, Paulina (2007) «Educación bilingüe de los sordos», en: Revista Internacional Magisterio, No. 25, p. 52-56.

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La segunda reelección de Uribe Alfonso Monsalve Solórzano*

Eduardo Posada Carbó dijo esta semana en su artículo de El Tiempo que no había una argumentación seria que sustentara el posible tercer mandato de Uribe porque la apelación a las mayorías no era una razón suficiente en una democracia de los modernos, aunque lo era en una democracia de los antiguos. Apelaba a la distinción de Benjamin Constant en La libertad de los antiguos comparada con la libertad de los modernos, magistralmente reelaborada por Isaiah Berlín, en Cuatro ensayos sobre la libertad, en los que introduce los conceptos de «libertad positiva» y «libertad negativa», asociados al tipo de democracia que ejercita un Estado. Los antiguos griegos y romanos, las repúblicas renacentistas del norte de Italia y Rousseau (éste último, en una interpretación dominante aunque discutible), entenderían la democracia como el dominio de las mayorías, que imponen sus leyes a toda la sociedad de un país, a las cuales las minorías y los individuos deben someterse. Esa es la democracia de los antiguos, en los que la sociedad ejerce la libertad positiva de autogobernarse, en lo que Kant (lector de Rousseau) y sus discípulos llaman la autonomía pública o política. Esta corriente ha sido denominada como republicanismo.

El gran aporte de las revoluciones modernas (inglesa, norteamericana y francesa) es que los individuos y las minorías tienen derechos (hoy llamados fundamentales) que no pueden ser violados por el Estado. Son las libertades negativas, porque señalan los límites del poder estatal, aquello que no puede hacer frente a los ciudadanos: no es delito pensar, tener creencias distintas a las oficiales, no se puede encarcelar arbitrariamente a los individuos, no se les puede quitar su propiedad, etc. Democracia y libertad son un matrimonio muy difícil, que se encarna en el estado social y democrático de derecho, que además de señalar cuales son los derechos funda-mentales, establece la división de poderes y el control entre ellos, como formas de evitar la tiranía. De esta distinción he hablado muchas veces en estas columnas (incluyendo la pasada). Respecto a la segunda reelección de Uribe lo que habría que preguntarse es si el derecho de una mayoría de elegir a un presidente, que es una manifestación esencial de la democracia, elimina o limita el ejercicio de los derechos fundamentales de los individuos: la vida, la libertad de pensamiento de organi-zación, de movilización, etc.; si impide u obstaculiza el ejercicio de la oposición y su derecho a llegar al gobierno si gana las elecciones –algo

* Profesor (en comisión) del Instituto de Filosofía. Tomado de El Mundo, Medellín. 19 de abril de 2009, p. A/2.

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Alfonso Monsalve Solórzano

diferente a que una determinada oposición deba gobernar–, pues no puede confundirse el derecho a gobernar con la falsa creencia de que porque se es oposición tiene algún día que gobernar, ya que son los ciudadanos los que hacen esa elección y puede ocurrir que una posición específica no merezca el respaldo de los votantes. Y aplicar esas preguntas a la gestión de Uribe. También hay que indagar si la reelección cambia el equilibrio y la independencia de los poderes y el control mutuo entre estos. Salvo el Congreso, que en principio reflejaría en sus decisiones a la mayoría, constituida por la suma de minorías que apoyan la reelección y que por tanto, debería ser proclive a las iniciativas del gobierno, como es natural, los otros poderes son elegidos indirectamente por mecanismos establecidos, en los que unos poderes postulan y otros eligen. Si la reelección condujera a romper el equilibrio

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y la independencia del poder judicial, por ejemplo, los contradictores deben mostrar dónde, por qué y cómo. Con pruebas o, al menos con argumentos razonablemente plausibles. La reelección produce obligaciones de la mayoría. Cualquier reforma a la Constitución para permitirla, debe ir acompañada de las reformas que restablezcan dicho equilibrio, en caso de que se haya vulnerado. Y debería prohibirse elegir a funcionarios de alto control (fiscal, procurador, contralor, etc.) que sean militantes de los partidos de gobierno. Si estos puntos no se esclarecen y se enfrentan con transparencia por parte de la mayoría, su propuesta carecería de legitimidad política y sería un paso en la dirección a la democracia de los antiguos.

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Los sofismas de Monsalve Solórzano Juan Guillermo Gómez García*

El profesor de la Universidad de Antioquia Alfonso Monsalve Solórzano, sin que sorprenda a nadie, apoya, en un artículo reciente, la segunda reelección de Uribe Vélez para presidente en el 2010. La base de la argumentación, contradiciendo al columnista de El Tiempo, el historiador Eduardo Posada Carbó, es que el apoyo de las mayorías justifica la reelección, como premio a su labor como buen gobernante. Apoyado en un lugar común de origen popular, asegura el filósofo Monsalve Solórzano, que Uribe Vélez ha sido el mejor presidente de Colombia en las últimas décadas, no aclarándonos si en esa comparación incluye o no a los nombres de Laureano Gómez o Julio César Turbay Ayala. Apoyado en otro lugar común de origen intelectual, Monsalve Solórzano sale con las baterías de citas de Kant y Dahl y otros, para decirnos algo que se puede argumentar sin tanto aparato erudito: que mientras el gobernante lo haga bien, según el parecer de las mayorías, puede aspirar legítimamente a seguir gobernando. Los sistemas electores de democracias como la norteamericana y alemana, para citar dos casos muy conocidos, lo permiten. A partir de allí, la argumentación de Monsalve Solórzano a favor de la reelección permanente de Uribe Vélez se apoya en una serie de estadísticas que muestran logros (baja

de homicidios o secuestros desde el 2002 a hoy), sin consideración que al lado de esas estadísticas de éxitos notorios de su política, llamada de seguridad democrática, se pueden oponer otras, sobre todo de orden económicosocial, que contradicen abiertamente o pone en tela de juicio seriamente el entusiasmo por lo números desnudos. En una palabra, la justificación de Monsalve Solórzano por la reelección de Uribe Vélez no pregunta por la conveniencia de ella en el sistema y la cultura política conflictiva del país, sino que se basa en la constatación apurada de los hechos cumplidos que hablan a favor del mandatario. Nietzsche llamaba al historiador Leopold von Ranke el abogado de las causas ganadas, y no menos desacertado, aunque los comparados sean de tan abismal diferencia, debemos concluir en la conside-ración de que Monsalve Solórzano es el oportuno abogado de la causa ganada del presidente. Otra de los defensores del presidente, sacado de las filas de los exmao-istas de los setenta, el así mismo considerado «Mariscal de Campo» del uribismo, José Obdulio Gaviria, por semejantes vías ha comparado recientemente a Uribe Vélez (no a Uribe Uribe) con Simón Bolívar, no con el fin de mostrar un cuadro histórico ponderado, sino para exaltar al actual

* Profesor de la Facultad de Comunicaciones, Universidad de Antioquia.

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Juan Guillermo Gómez García

mandatario como el segundo Libertador, sin que, de paso, nos haya demostrado que se haya opuesto a la penetración capitalista de los consorcios españoles ni que proteste enérgicamente por la abierta violación de la soberanía nacional por parte de la potencia norteamericana, que impone su deseo de hacerse a la base de Palenquero, «la que más le gusta a E. U.» (Titular de El Tiempo, 31 de mayo 2009). Si este es el segundo Libertador, cabe no solo oponerle el ideario del verdadero, del que nació en Caracas en 1783 y emancipó a cinco naciones del imperio español, antes de morir en 1830, sino que este nacido en Salgar (Suroeste de Antioquia) es el contrario de todo Libertador. Estas formas de argumentar, las de Monsalve y las de Gaviria, parecen sacadas del inventario discursivo del Autómata que denuncia Walter Benjamin en su primera «Tesis de la Filosofía de la Historia», del materialista histórico -en su versión leninista- que siempre tiene una respuesta anticipada a todo problema planteado. Siempre que usted diga algo, el Autómata, «trajeado a la turca», sabe mover la ficha argumentativa en el tablero del ajedrez de la argumentación política. Si algo hay de destacar en esta inversión argumental de Monsalve-Gaviria, es que los viejos admiradores de Mao se ponen al servicio del presidente Uribe, con las armas de un materialismo dialéctico hechizo y ajustado al nivel de la nación que se imaginan, con el nuevo César democrático. Es decir, se ponen al servicio de esta «teología que, como es sabido, es hoy pequeña y fea y no debe dejarse ver de modo alguno». Ayer Mao Tsetung. Hoy Uribe Vélez. No es difícil cambiar de ícono de poder, con tal de que se perpetúe en el poder. En otros términos, nuestros ambiciosos intelectuales de Palacio fundan su optimismo argumentativo en las encuestas que delatan la favorabilidad al mandatario, sus éxitos en la seguridad y su

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halo de inmortalidad de nuevo Libertador. De ello deducen que la reelección de Uribe Vélez es la democracia colombiana. Uribe es el orden. Uribe encarna el orden y los uribistas, cualquiera sea su pelambre, se sienten la encarnación de la Encarnación del orden. Cuando el profesor Monsalve Solórzano aspiró a la rectoría de la Universidad de Antioquia en abril pasado, legitimó su postulación porque en esta institución reinaba el caos. No preguntó si en ella había justicia, si en ella había hambre, si en ellas había necesidades básicas no satisfechas. No preguntó por la anomia creciente, en el marco de conflictos viejos y nuevos creados por la expansión indiscriminada de la matrícula (cobertura obligada), en más de diez mil estudiantes, en los últimos ocho años, y los desajustes institucionales derivados de ella. Restablecer el orden o imponerlo frente a los otros candidatos, fue su lema, y todavía no debe saber porqué, siendo esa encarnación de la Encarnación en la forma traslucida del nuevo Libertador en nuestra Alma Máter, haya frustrado sus aspiraciones rectorales. Simplemente aspiró imponer el orden, porque el orden, como virtud ciudadana sin más, ha sido el anhelo pesado del autoritarismo que ha negado, desde hace más de doscientos años, las aspiraciones por la libertad, la igualdad y la fraternidad, pese a los fracasos o desventuras de ese lema revolucionario francés. La apelación a las mayorías a favor del caudillo y la legitimación de la reelección del caudillo como derecho nacional, tal como está en el comentado artículo de Monsalve Solórzano, es simplemente una exaltación de la fuerza. El orden es la fuerza que encarna en Uribe Vélez. Nada más. Es la idea que tuvo la derecha monárquica, la derecha populista desde Napoleón III. La base del fascismo, además. La apelación a la tradición fidelista y a la

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Los sofismas de Monsalve Solórzano

democracia de sensaciones y las crispaciones sentimentales. La pregunta por la favorabilidad de las mayorías por el presidente, se olvida en el argumento de Monsalve Solórzano; también es la pregunta por la complicidad que la opinión pública colombiana ha consentido a Uribe Vélez en todos sus actos, buenos o desacertados. Indiscriminadamente, bueno o malo, es bueno lo que hace el presidente porque lo hace Uribe Vélez. Esta aceptación ciega es un acto de fe. Esta fundada en el consentimiento anti-ético que ha favorecido el nacimiento y despliegue del narcotráfico: lo importante es coronar. Porque la simple favorabilidad es y no es un argumento de fondo para juzgar la legitimidad de una aspiración reeleccionista y la perma-nencia en el poder. También la democracia se funda en la discusión por la proporciona-lidad, por la alternatividad, por la participación de las minorías y por la limpia o trasparente garantía de ejercer ellas la oposición. A nadie se le oculta que contradecir, así sea en un ámbito doméstico, las políticas de Uribe Vélez genera una acalorada discusión y hasta una agria disputa. Se tilda al opositor del presidente, miembro de las FARC. Si no recita que el enemigo de Colombia es el secretariado de las FARC, es porque «usted aspira al secretariado, lo apoya, lo financia», y su discrepancia con la seguridad democrática es la prueba irrefragable de ser de ellos. Usted está, en el catecismo de Astete, con Uribe o contra Uribe. A nadie se le oculta que para evitar disgustos familiares o perder amigos y socios, es mejor volver al adagio ancestral que «es mejor no hablar de política ni de religión», es decir, no hablar, no opinar, no ejercer el derecho a su facultad racional de contradecir. Decir en clase que la reelección no es conveniente es dictar clase de terrorismo. Las FARC se han convertido en pretexto, punta de lanza, acusación que se esgrime como un

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bloque de odio. Este bloque de odio ha sido la contribución conceptual más visible –en realidad la única– que Uribe Vélez ha dado como propia, al inacabado diccionario de la intolerancia del país. En ese clima de intolerancia creciente es importante preguntarse si conviene la segunda reelección. La reelección de Uribe Vélez favorece esa intolerancia, ese dogmatismo creciente. Favorece el abismo desde el que se pregunta, con una ingenuidad que es un chantaje: «¿Y si no es Uribe, entonces quién?». Pues cualquiera. Es la simple respuesta: como lo ha sido siempre. Pues la democracia contempla, y eso se olvida, la potencialidad de que cualquier ciudadano colombiano aspire a la presidencia de Colombia. Pese a esas mayorías pro-uribistas, aducidas como el axioma político que no precisa, por tanto, de más justificación, es necesario realmente preguntarse si esa reelección no acrecienta, no ahonda los odios nacionales. La polarización del país es manifiesta. No se trata de la meditación hamletiana: Uribe Vélez o no Uribe Vélez. Esta controversia virulenta, tal vez sea considerada por un kantiano de raza filosófica liberal (¿Monsalve Solórzano?), como constitutivo de la vida política de la modernidad y una muestra «de que vamos hacia mejor». Pero sabemos que esa intolerancia se ha traducido históricamente en Colombia en la prolongación de la violencia en sesenta años y se traducirá en más violencia, en más encono, en más miedo. En más desplazados, en más desamparados, en más huérfanos, en más mutilados, en más viudas, en más terrorismo, de todos los bandos. La reelección, no es difícil inferir, es el terro-rismo político, porque es el imponderable argumentativo de los uribistas: «si no es con él, es con nadie...», invita e implica ello. El desconocimiento del Otro. Porque con Uribe Vélez ha acontecido, al igual en el ambiente de la posguerra de 1918,

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conforme lo sentencia Max Weber, «aquí no se ha desprestigiado la guerra, sino la paz». Argumentar contra Uribe, o lo que es lo mismo contra los que argumentan a favor de la reelección, se sabe, aun en ámbitos univer-sitarios, es tanto como tomar riesgos. «¿Cómo lo vas a hacer? ¿No sabes el poder que tiene esa gente y lo que pueden hacer contra ti? Tú estas indefenso, eres un simple profesor, y ellos tienen el poder. Ellos tienen el poder: el poder de amedrentar». Estas son las frases más comunes que uno escucha solo al levantar la voz en clase o en círculos cerrados en cafetería. No sé, entonces, en ese clima de miedo, temor y persecuciones, ¿porqué no se argumenta a favor de la disidencia? Así sea ella tan minoritaria e cuasi inexistente. Justamente porque somos minorías y hemos sido invisibles somos necesarios para salvar la democracia colombiana de sus entusiastas defensores uribistas. Oponerse a Uribe Vélez, por los mismos uribistas, y sobre todo por aquellos que son portadores de la inteligencia universitaria, así sean uribistas, es un deber moral. Monsalve Solórzano y todos los Monsalves Solórzanos que hay en la universidad colombiana harían más bien a Uribe Vélez, a los uribistas y a los uribistas exmaoistas, y sobre todo a la universidad colombiana, si en lugar de defender la segunda reelección, argumentaran con mayor peso en su contra. Por defensa de la justicia, por defensa de los otros, por defensa de las minorías, por defensa de quienes llevan siete años arrinconados en la sociedad, en las universidades, en las instituciones estatales, y no desean estar otros cinco o nueve o no se sabe hasta cuándo más, fuera del libre juego de los poderes institucionales. Si las minorías son minorías, sostiene suspicazmente Monsalve Solórzano, por algo será. Pero por algo será que ellas no desean ni aspiran a ser minorías desprotegidas, ni si lo merecen por siempre.

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Una mirada histórica sobre los fundamentos de la intolerancia que encarna Uribe es un deber a la hora de evaluar la pertinencia de esta reelección. Uribe es el orden, pero sobre todo es el orden elevado a un acto de fe. Uribe se muestra descendiente de Ignacio de Loyola que hizo de la obediencia el principio en que fundó su Compañía. Obedecer se convierte en la primera virtud religiosa y, por extensión, en el fundamento de la vida civil. A principios del siglo XX, Tomás Carrasquilla ilustró este patrón fanático en la beata doña Quiteria Rebolledo de Quintana, en esa joya literaria que tiene por título irónico Luterito. «Quien no está conmigo, está contra mí», es la base de ese fanatismo religioso que desangró al país en el siglo XIX y que ahora reencarnó, en esta tierra pródiga en fanatismos, que es el pueblo de Salgar. Pero Uribe Vélez reserva más que fanatismo contrarreformista: porque él ha sabido condimentarlo con la retórica maccarthista. Solo en Colombia la Guerra Fría sigue tan caliente como en la época del oscuro político norteamericano que arrinconó a todo opositor como enemigo comunista. «Quien no está con el capitalismo, es un aliado del Kremlin»: esta fórmula apenas competía con la feroz represión stalinista contra los enemigos reales, supuestos, virtuales, inventados, –pero sobre todo inventados. El fanatismo se traga su propia cola y nada hay más parecido a la intolerancia de McCarthy que la intolerancia de Stalin, como nada hay más semejante a Joseph MacCarthy, en el mundo actual latinoamericano, que Uribe Vélez. En otras palabras, en la habilidad dialéctica del nuestro estimado colega Monsalve Solórzano, no nos explicamos cómo no dio, luego de su argu-mentación implacable, con una fórmula sinté-tica que resume todo esto. Uribe es la ecuación o injerto de Loyola con MacCarthy. Esto despeja todas las dudas por la reelección presidencial. Solo si nuestro colega se

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Los sofismas de Monsalve Solórzano

hubiera adelantado en su argumentación por la reelección, nos hubiéramos quitado el sombrero, alistado la cédula y ¡a la reelección! ¡Lástima no haber perdido la partida! ¡Pero en la próxima reelección será! El profesor Monsalve Solórzano es especialista en análisis del discurso. Como profesor experto en ese tema sabe, sobradamente, que el secreto de la argumentación de Uribe Vélez consiste en repetir. Repetir, repetir y repetir que las FARC son la causa de los males del país ha sido la estrategia argumentativa de Uribe Vélez. Esta técnica retórica procede, no de la Psicología de las masas de Le Bon, sino del trasfondo cultural de los Mil Jesuses y el Santo Rosario. Esto lo sabe, pero, desafortunadamente, no lo ha aclarado el experto en argumentación Monsalve Solórzano. Sabe además que la técnica de la repetición se ha combinado sabiamente con la aparente contradicción de magnificación e hipérbole del mal encarnada en las FARC a las que además está ya derrotada. «El fin del fin» es a la vez el comienzo del comienzo. La amenaza de las FARC está liquidada, pero entre más liquidada esté más peligrosa es. Es el nihilismo convertido en panteísmo, o al revés. La técnica silogística que sabe de sobra Monsalve Solórzano es de tercero de primaria; pero es que, como todo el mundo sabe, ese es el estado mental político del pueblo colombiano, tan uribizado, para descanso de los uribistas. No me explico, en todo caso, porqué el profesor Monsalve Solórzano no hizo valer su experticia filosófica a la hora de redactar el referendo al senador Luis Guillermo Giraldo. Como se sabe, los senadores suelen no saber escribir, como lo prueba esa bendita mala redacción que tantos dolores de cabeza y estómago le ha producido a los partidarios de la reelección a ultranza. El profesor Monsalve

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Solórzano hubiera llevado, piadosamente, la mano del senador ignorante, que por esa falla gramatical –que no es más que lapso moral– hubiera facilitado tanto las cosas. Pero el profesor Monsalve Solórzano, como profesor, como docente, como pedagogo hubiera debido advertirnos una cosa adicional: no solo el referendo fue redactado por alguien que no aprendió, definitivamente, a escribir, sino que fue firmado por tres millones de colombianos que, definitivamente, tampoco, saben leer. O que firman sin leer. Lo primero –no saber leer– debería llevar a tumbar a la Ministra de Educación –que tampoco ha de haber escrito ni una letra en su vida ni leído siquiera a Cien años de soledad– y lo segundo –suscribir sin leer o comprender– debe complacer al clero que corrobora la minoría de edad de los fieles colombianos que se sigue moviendo en el reino de la superstición y la fe. La ciudadanía es incompatible con las fallas de redacción de senadores iletrados y, sobre todo, con actos de devoción, cualquiera sea el santo. Pero en tierra de jesuitas, Uribe es rey. Ahora bien, solo la mala conciencia puede venir a mostrar que la tolerancia uribista se pone de presente en la publicación de este artículo. No es así. No porque respiremos estamos agradecidos de que nos dejen vivir aún. Este artículo es una demostración de que tengo temor a que se me persiga porque no deseo la reelección de Uribe y porque tengo que contraargumentar al colega Monsalve Solórzano, como salvavidas de mi conciencia. Porque lo que está en juego en todo ello es la conciencia individual. El individuo, ese el gran olvidado en la discusión de la reelección. El hombre que ruñe solitario sus sueños de libertad, que cree que hay otra forma de pensar, de sentir, de percibir la democracia. El individuo que protesta indefenso ante tanto crimen impune y que se indigna sin otra consecuencia que en el pozo de su insatis-

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facción, por esa caravana de la muerte que se ha impuesto en este país. Que considera los llamados falso positivos, crímenes infamantes; que considera que esos crímenes no son un azar, porque hasta donde sabe no es la práctica común, pongamos por caso, por el ejército alemán o español de hoy. Los falsos positivos o las chuzadas o que sé más no son prácticas que contradigan, sino son colofón necesario de la seguridad democrática. Porque lo que llaman seguridad es inseguridad, temor, represalia; y lo que llaman democrática es cliqué, secta, política para minorías privilegiadas para que sean más minorías, excluyentes y privilegiadas.

facultad humana intransferible, impalpable pero universal que nos permite inferir que Uribe Vélez no es Bolívar, que las mayorías colombianas no son la democracia que precisa Colombia, que la reelección no es más que una prolongación de la antidemocracia, pretextada por el artilugio argumentativo de personas como Monsalve Solórzano. Es una verdadera vergüenza tener que decirlo: pero la diferencia entre La Mama Grande garciamarquiana y Uribe –estos macondianos dueños de las haciendas del país, de los grandes y lucrativos negocios y de todo el aparato burocrático del Estado–, es que aquella no era dueña de la conciencia profesoral.

Si se habla de individuo, se habla necesariamente de conciencia. Si se habla de conciencia, se habla de ese imponderable de la subjetividad que nos hace creer que estamos dotados de razón: que estamos dotados de una

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Animal burócrata

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I Cómo ser el perfecto burócrata De niño escribe planas y planas en cuadernos sin argollas. Sabes que eso no sirve de nada pero no lo digas. Es mejor no indisponer a los adultos. Debes dar una imagen de sumisión. Sé obediente. Sé un lambón. Si la profesora pregunta que quién quiere borrar el tablero, párate raudamente y hazlo. De adolescente, pregúntale a tu profesor de español que qué está leyendo. Muéstrate muy interesado. Pregúntale qué libro te reco-mienda. Anota el título. Sal disparado para la biblioteca. Regresa al otro día con él. Muéstraselo. Eso lo impresionará. De hecho, lo entusiasmará. Él creerá que te quieres acostar con él. Tú te das cuenta pero sigue dándole casquillo. Lo único que quieres es causar una buena impresión. Incluso déjate invitar a cine. En la sala oscura, deja que te roce la pierna. Que ponga la mano en tus genitales. Ponte pálido. Haz carrizo. Cambia de posición. Finalmente acuéstate con él. Él es amigo del rector y éste a su vez te elegirá para pronunciar el discurso de despedida de once. En éste, alaba a todos tus profesores. En especial al de español y por supuesto al rector. Di que te sientes triste

porque dejarás a tus compañeros. Agradece a tus padres. Di que confías en el futuro y en el país. Sueña, agradece y alaba. Esto último es fundamental. Preséntate a una carrera que implique, una vez que te gradúes, oficinas, paredes y casposos. Sé un buen estudiante, saca buenas notas. Es decir, debes estar de acuerdo siempre con tus profesores. Aunque una regla de oro es no contradecirlos ni cuestionarlos. Sé el mejor, siempre el mejor. Así seas un ser despreciable y asqueroso, sé el mejor. Eso te ayudará a sacar las buenas notas que te darán la oportunidad de ser un auxiliar adminis-trativo y por ende ser amigo de los profesores, compartir sus oficinas y saber todos sus chismes y rencillas. Toma partido en las peleas de tus profesores pero ten presente que los enemigos de tus profesores se convertirán por obra y gracia del mundo burocrático en tus propios enemigos. Escoge al más burócrata de ellos, es decir, al que coordine un grupo de investigación. Ingresa a su grupo con el pretexto que te interesa mucho la parte teórica de tu área de estudio. Al principio debes estar dispuesto a sacar fotocopias y hacer muchos mandados. Pero también déjate invitar a almorzar cuando todos los integrantes simulen ser

* Profesor de la Escuela de Idiomas, Universidad de Antioquia. Extractos de su Obra intitulada «Animal burócrata».

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una familia feliz. En estos encuentros, habla mal de los enemigos de tu coordinador. Es muy impor-tante que te muestres como su aliado incondicional. Esto es básico para que empieces a viajar con él a congresos en el exterior. Recuerda que la cuestión es viajar y salir de este miserable país. Gradúate con honores. Agradece de nuevo a tus profesores en el discurso. Sobre todo a los aliados de tu coordinador. Pero al final, reserva un emotivo espacio para él. Señala sus bondades, su capacidad de trabajo, su ausencia de mañas. Él sonreirá orgulloso y con falsa modestia. Incluso, si logras un efecto contundente, unas rebeldes lágrimas escaparán de sus ojos llorosos y rodarán por sus rosadas mejillas. Sé profesor de cátedra. Mira la vida con optimismo. Te pagarán una miseria pero esfuérzate por ser feliz. Si hay gente que se tiene que acostar con alguien para lograr algo, cómo no vas a trabajar tú por una miseria. Sal a tomar tinto con el coordinador de tu grupo. Ya son colegas y tú ganas la décima parte de él, pero invítalo. Dile que lo estás haciendo con tu primer sueldo. Enfatiza eso. Muéstrate feliz en su compañía. Escucha con atención todas sus historias. Cuando termine una de ellas, pregúntale sutilmente que si no te podría ayudar a conseguir una plaza como docente ocasional. Ese nuevo cargo, por lo menos, te asegurará un escritorio. No trabajes mucho en tu nuevo puesto. Solo prepárate para el gran salto que es la vinculación de por vida. Prepara durante todo el día el gran proyecto que salvará a tu facultad de la inercia histórica en la que se mantiene. Pero también chatea, métete a facebook y envía correos personales. Eso sí, siempre simulando que estás trabajando. Recuerda que quien es bueno para engañar ya no necesita ser bueno

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para nada más. Recuérdalo solamente. No lo digas. Eso es de mal gusto y caería muy mal entre quienes sí creen en el trabajo duro y esforzado. O que por lo menos simulan creerlo. Pídele a tu coordinador que le pregunte al decano de turno que cuándo son las convocatorias para vincular a docentes de por vida. Dile que estás pensando en presentarte. Sugiérele que te colabore. A lo mejor el decano puede escoger a unos jurados no muy duros contigo el día de la defensa de tu proyecto salvador. Si son amigos de tu coordinador, mucho mejor. Preséntate a la entrevista bien bañado y peinado. Sonríe. Siempre sonríe. Compórtate como un político. Promete, promete mucho. Hazle creer a los jurados, amigos de tu coordinador, que tu facultad será otra cosa si ellos tienen la buena idea de elegirte. Sorpréndelos y enrédalos con teorías. Cita a tu coordinador en la base teórica de tu proyecto. Ellos sonreirán al escuchar su nombre porque igual son sus amigotes y empezarán a hablar de cualquier cosa graciosa que hizo él en cualquier congreso de cualquier país desarrollado. Pero tú no. Debes fingir distancia. Esto causará una mejor impresión en ellos. Pero solo por hipocresía porque ya todos saben que fueron escogidos justo a tu medida. El día que conozcas los resultados de tu elección, ve a tomar tinto con ellos. Eso es lo que harás durante el resto de tu vida. Ya has ingresado al club. Entonces empieza a renunciar a lo que antes hacías solo por quedar bien. Crea un grupo de investigación en cualquier cosa. Mucho mejor si es en algo inútil. Lo importante es que el grupo esté clasificado para así tener la disculpa de pedir plata. Haz convocatorias para vincular

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estudiantes. Mándalos a sacar fotocopias. Incluso exígeles que hagan tus vueltas personales. Y a la vez, invéntate la asistencia a muchos congresos por fuera del país. Viaja de cuenta de la universidad y sé lo suficientemente cínico. Pero ante todo siéntete privilegiado: te esperan veinte años de inacción.

II Esperar la jubilación Si existe un animal sapiens y un animal oeconomicus, debe existir también un animal burócrata. No sé. No estoy seguro. Sí sé que voy a hablar de mi vida como un burócrata de una universidad del Estado colombiano. De una vida malgastada. Es mi primer día de trabajo y no tengo escritorio. Eso es lo básico para un burócrata. Se supone que la burocracia es el gobierno de los que poseen por lo menos un bureau. Hay escasez de mobiliario, me ha dicho mi jefe. Debo esperar a que un nuevo jubilado cumpla con su retiro para que me asignen su espacio, su escritorio y un aviso en la puerta que indique mi nombre y función. Mientras tanto, deambulo de cafetería en cafetería, simulando trabajar por si mi jefe me ve. Tomo tinto y veo a las buenonas de las estudiantes. Revolotean por todas partes, hablan por celular y se peinan. Esperan tediosamente su graduación y luego un trabajo bien pago. ***** Mi calidad de burócrata sin escritorio se ha acabado. Me han asignado una oficina mal iluminada y un viejo escritorio. Allí trabajan profesores y monitores por igual. Es decir, es de todos y de nadie. Una oficina impersonal, sin dueño, sin una decoración particular.

izquierda habla por teléfono una monitora a la que se le ven los calzones. Cuando termina, se acomoda en la silla, sus calzones desaparecen y yo fijo la mirada en mi cubículo gris. Ése es el color de nuestras vidas. ***** Hoy es mi primera reunión administrativa e inútil. Ahora, estamos en la infaltable etapa de las presentaciones personales. Es mi turno. Todo el mundo me mira. Quiero huir. Miro hacia el piso, gagueo, me pongo rojo, sudo, siento el peso del silencio sobre mí y soy consciente del patético papel que estoy actuando. Sigue el resto de la fauna con el mismo esquema: nombre completo, cargo, antigüedad y lo más importante: escalafón. Lo más bajo es una profesora de cátedra. Es de la Costa por lo tanto habla duro y es guapachosa. Habla más de lo necesario y no llega a ninguna parte. Tiene que dar una buena impresión para asegurar su futuro contrato. Aunque está en una posición lamentable ya que solamente viene, da una clase y se tiene que ir. No tiene silla, un escritorio donde acumular papeles, ni un perchero donde colgar su bolso. Pero ella es optimista y espera algún día tener un contrato que al menos no le dure cuatro meses sino un año. Para lograr eso, estudia un postgrado y ríe sin parar para causar una buena impresión. Siguen los que tienen contrato anual. Son jóvenes y entusiastas. Están a la espera de una beca en el exterior. Saben lo que quieren: salir de Colombia a como dé lugar. Y la excusa la tienen clara: hacer un doctorado en, digamos, Literatura Comparada para trabajar luego como Jefes de Presupuesto. Siguen los Titulares, el escalafón más alto. Han estado aquí toda la vida. Habla un profesor ya viejo. Habla elocuentemente como si estuviera

Frente a mí tengo una blanca pared. A mi Medellín • No. 18 • Diciembre de 2009

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recitando párrafos enteros de la Teoría de la Acción Comunicativa de Jünger Habermas. Todo un mamerto. Otro titular habla. Dice que las nuevas «incorporaciones» tenemos el gran reto de sacar a la facultad adelante. Que tenemos que ser activos, proactivos y aplicar en todo momento la reingeniería. Que la actitud positiva es la base de toda buena administración. Para ello propone una dinámica de integración. Todos están de acuerdo. ***** Pasan los días. Soy el policía de mi propia existencia. Nadie me vigila ni me controla. A pesar de eso, siento miles de ojos encima de mí cuando leo banalidades en Internet, imprimo cosas para mí o me voy a tomar tinto. Hoy llegué tarde. Me sentía como un criminal. Aunque mi primera actividad sigue siendo tomar tinto. Dejo mi maletín bien visible como prueba de que ya he llegado. Voy a cruzar la puerta y el émulo de Habermas me dice que no lo deje tan visible porque se lo pueden robar. Está a punto de seguirme hablando de filosofía política pero le digo que tengo que llevar un papel urgente a otra oficina. Me escapo, por el momento. Durante todo el día leo mi correo y chateo. Pero pongo un libro abierto al lado para simular que estoy transcribiendo algo muy importante. Quiero dar la impresión de que estoy diseñando un examen muy exigente. Al final del día, ya hastiado, hago lo contrario de lo que hice por la mañana: me voy temprano. Al día siguiente encuentro una nota sobre mi escritorio. Lo primero que leo es «Taller…». Maldigo mi suerte. Debe ser que me planillaron para asistir a un taller pedagógico, pienso. Leo de nuevo con atención:

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«Taller Moto Raiders. Que ya está lista la moto». Uno de los aspirantes a doctor me dice al verme leer la nota: Te llamaron cuando ya te habías ido de la universidad, me dice con mezquindad. En vista de eso, debo desarrollar estrategias para escaparme y dar la sensación de que estoy en otra oficina: dejar mi escritorio desordenado como si fuera a volver con libros abiertos de par en par; salir sigilosamente sin maleta ni libros. Estos dos últimos elementos lo vuelven a uno blanco fácil. ***** La universidad del pueblo y para el pueblo ha decidido salir a paro. Me han contratado y en un mes no he dado ni una sola clase. Pero he simulado trabajar y eso ya es suficiente. Hay poca gente, es decir, hay tranquilidad. Leo los carteles que invitan al paro: los indígenas protestan contra la reelección de Uribe y los sindicatos contra el TLC. El silencio me hace sentir que estoy por fin en una universidad: podría dedicarme a leer y escribir. Pero no. Han decidido llenarnos con reuniones inútiles. En una de ellas escucho a una profesora que no conocía porque había estado de gira por toda Europa en un viaje «académico». Discute sin parar sobre el programa de un curso que va a dictar y nosotros tenemos que hacerle sugerencias: ¡como si entendiéramos de lo que habla! Para y, sin razón aparente, nos dice que desde el año 1992 no ve televisión: ¡como si nos interesara! Ella es lo peor y lo más patético de la burocracia. Sabe todas las leyes al dedillo. Sabe cómo moverse y pelear con todos. Y sobre todo, cómo viajar de cuenta del Estado. Es una vaca sagrada,

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todos le temen. Para congraciarse con ella, le hacen comentarios sobre el programa: solo quitar una coma aquí y ponerla allí. Yo, por mi parte, aparento tomar notas. Los observo a todos y los describo. Los desnudo y los descuero. Los utilizo. No son más que mi objeto para mis propósitos literarios. Tengo papeles encima. La gente cree que los estoy siguiendo. Escribo sobre ellos y no se dan cuenta. Soy una lacra. ***** Tengo que estar en un comité. Eso le encanta a las burocracias: pertenecer a un comité. El mío se llama comité de mejoramiento continuo. Estamos sentados en círculo. Las mujeres empiezan a sacar todo tipo de lápices, lapiceros, agendas y plumas. El coordinador empieza a hablar. Hay que definir las metas y proyectos a diez años. Empezamos por los viajes «académicos». Todos quieren viajar y para ello hay que inventarse algunos congresos, encuentros, conferencias y pasantías. Debemos trabajar duro para preparar las presentaciones que consisten básicamente en reciclar todo lo que ya hemos escrito. Sacan un computador. Es del grupo de investigación de uno de los asistentes. Se lo ganaron gracias a un proyecto. Le han dado el nombre de «Camilo» pero le dicen «Cami». Cuando una de las integrantes está manipulando a «Cami», otra dice: Cuidado con el niño. Pasan al tema del rediseño curricular y en esos momentos yo aprovecho para ir al baño. Allá respiro. Me miro al espejo. Me echo agua en la cara. Me dan ganas de masturbarme para sacar toda la tensión que siento dentro de mí. Pero desisto porque sé que debo regresar pronto. A ver mujeres que escriben con plumas y contemplan a un computador.

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***** No sé cómo llegué a estar en ese comité. Lo único que tengo claro es que debo estar aferrado como una garrapata a cualquier función que requiera mi empresa social del estado. Debo sonreír, aceptar, agradecer. Nada de discutir, cuestionar ni quejarme. Paso de la manera más inadvertida posible. Pero a la vez, trato de ser un lambón para que algún día me asciendan, para que mi jefe piense bien de mí. Y si no me ascienden, no importa. Basta con que no me echen. Los viejos profesores, ya a punto de jubilarse, son los que me hacen recordar a cada momento mi destino. Sé que dentro de 30 años estaré recorriendo los mismos pasillos y odiando a la misma gente. Pero ya vine a este mundo a vivir entre cuatro paredes, entre pasillos saludando a la misma gente, para ir a las mismas cafeterías donde pido el mismo tinto y me como el mismo almuerzo, para ir a las oficinas donde veré año tras año a las mismas secretarias contestar el teléfono de la misma manera, secretarias a las cuales les iré viendo primero las liposucciones y luego las arrugas. Vine a este mundo a presenciar eso. Vine a este mundo a descubrir que mi vida puede transcurrir plácida y tranquilamente, como lo pretende el Zen. Mi vida será el Zen de los números, las letras y las oficinas. Estoy a punto de alcanzar el segundo nivel.

III Asistir a comités La reunión se inicia con una discusión desaforada, como siempre. Tal vez el calor haya causado cierta irracionalidad en el ambiente. El descoordinador encarama un ventilador sobre uno de los escritorios para

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rebajar los niveles de ira. Es inútil. La profesora visitante alemana llega tarde, como siempre. La profesora visitante suiza insiste en que tenemos que empezar antes de la hora acordada. Un profesor visitante de Pasto, solo por llevarle la contraria, dice que si la reunión es a las dos, entonces deberíamos empezar a las dos y cuarto. Que eso es lo lógico. Durante una hora, se discute la siguiente oración: ¿el objetivo de la traducción es el proceso traductivo o el fenómeno traductivo del proceso? La profesora visitante suiza dice que se debe agregar proceso transgresivo semiológico. Una profesora de hermenéutica replica que fenómeno transgresional hermenéutico de las figuras disfuncionales de la teoría de la acción comunicativa queda mejor. La profesora visitante suiza, que es lingüista, dice que por lo menos debe quedar la palabra Semiología (con mayúscula); La profesora de hermenéutica, por su parte, dice que debe quedar hermeneutikon (con minúscula ya que es un concepto postmoderno). Como siempre, no se llega a ningún acuerdo.

ya estamos hartos de ellas. Pero todos protestan a su vez diciendo que todos estamos hartos de sus sutilezas alemanas. El descoordinador dice que faltan solo cinco minutos y que no se ha hecho nada. Se hace un incómodo silencio. Faltando un minuto, lee los desacuerdos del comité. Todos protestan. Se levantan furiosos y nadie se despide de nadie.

IV Vigilar exámenes Una mañana llegué a mi oficina (tarde, como siempre) y encontré sobre mi escritorio el siguiente comunicado: Estimado Profesor Orozco: Ha sido usted designado para vigilar el examen de admisión del semestre en curso. Por favor leer y poner en práctica las recomendaciones que se le adjuntan a continuación. Agradecemos de antemano toda su colaboración y le deseamos muchos éxitos en esta trascendental jornada.

Todos empiezan a decir qué es lo que debemos discutir primero. Alguien dice «lo primero es...», otro dice «no, qué pena, lo primero es...», otro dice «no, no y no. Lo primero es...»

Cuando terminé de leerlo, mis compañeros de oficina se empezaron a reír de mí. Ya sabían de qué se trataba. Mientras ellos seguramente se iban a ir de vacaciones a un pueblo, con piscina y muchachas incluidas, yo me tenía que quedar vigilando el examen-terror del pueblo paisa. Para pasar a la universidad donde solo pasan los mejores, los elegidos, los nerdos y los aspirantes a burócratas como yo.

El descoordinador quiere pasar al segundo punto, para acabar rápido. Todos protestan. El punto tiene que ver con los cursos de perfeccionamiento de la lengua. La profesora visitante suiza dice que todos somos unos ignorantes porque deberíamos decir perfeccionamiento del idioma. La profesora visitante alemana ensancha sus narices y le dice que no venga con sus sutilezas suizas, que

Lo único que se me ocurrió preguntarles a mis compañeros de oficina fue cómo elegían a los profesores que tenían que vigilar el examen y me contestaron que eso lo hacían al azar. Pero todavía me pregunto cómo, por qué, de qué manera llegaron a mi apellido y a mi nombre. Como buen paranoico pensé que me habían elegido los otros burócratas que no me quieren, o mi jefe que debe

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ANIMAL BURÓCRATA

creer que no trabajo lo suficiente o gracias a un error del sistema. Imposible saberlo. La Universidad de Antioquia es un monstruo burocrático e intentar saber el porqué de algo es estar dispuesto a enfrentarse con oficinistas malhumorados, impacientes y neuróticos. Además, en últimas, me estaban pagando por ese tiempo. Pero no podía soportar la imagen de mis compañeros tomando cerveza y echándole bronceador a una mujer en bikini. ***** El comunicado reposó en mi escritorio durante los días previos al examen. Medio leí las instrucciones que luego no puse en práctica. En ellas se recomendaba saber con anterioridad el lugar exacto del salón de clases. No lo hice. Me daba rabia ver esa carta más aún sabiendo que iba a trabajar cuando el resto de mis compañeros, no. ***** Llegó el día previo al examen. Es decir, un domingo. Ese día por supuesto me emborraché. No lo debí haber hecho. Uno debe llegar sobrio y con todos los sentidos a un examen de semejante magnitud. La borrachera del domingo por supuesto hizo que llegara tarde el lunes y que mi compañero-vigilante ya me estuviera esperando, haciendo mala cara. La llegada tarde también tuvo que ver con el taco en la calle Barranquilla. Carros, buses y taxis llegaban todos a la misma hora en una mezcla de pitos, sirenas, desesperación y ansiedad. Todo eso no colaboraba mucho a mi guayabo. Por lo menos no tuve que hacer la monumental fila de los aspirantes ya que mi carné, mi carné, me acreditaba como un buen burócrata. ***** Cuando llegué al salón, que casi no encuentro,

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me choqué con los ojos abiertos de todos los aspirantes. Parecían vacas. Estaban asustados. Cualquier movimiento mío era vital para ellos. Malhumorado, mi compañero me entregó la mitad de los exámenes. Él iba a repartir los números pares y yo los impares. Los estudiantes nos miraban como si toda la vida se les fuera en ese examen. Mi compañero empezó a dar las indicaciones que había que dar. Que nada de celulares, bíperes ni calculadoras. Que sacaran las credenciales y el documento de identidad. Todos, cual borregos, empezaron a hacerlo. -Tan mansos que se ven por ahora-, pensé. Todo parecía sencillo. Pero yo me empecé a poner nervioso. No aguantaba todos esos ojos encima de mí. Los exámenes se me empezaron a enredar, las credenciales se me caían y no encontraba el número en sus tarjetas de identidad. A veces me desconcentraba viendo la diferencia entre las caras de niñas en las fotos y las buenonas que tenía al frente. Cuando las miraba fijamente se reían coquetamente, las malditas. ***** Una vez pasada la emoción de la repartición de exámenes, todo se volvió de una aburrición desesperante. En total, durante la jornada de la tarde y del siguiente día, fueron cuatro grupos. Todos llegaban en silencio, como ovejitas. Qué diferentes son cuando empiezan a coger confianza, a emborracharse en Bantú, a fumar marihuana en la cancha o amenazar a los profesores. Lo más gracioso era su ropa. Casi todos con sus mejores prendas para esa trascendental jornada. Unos con camisetas entre chistosas y patéticas. La ganadora fue una que parodiaba

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JOSÉ Ramiro Galeano Londoño

la marca Coca-Cola, diciendo Care-Culo. Pero sus nombres era lo mejor: uno Esneider Duván, otra Nelly Johann pero el que más recuerdo: un chirrete que se llamaba Maicol Jacson Zapata. Incluso Maicol Jacson me dio la mano al terminar el examen. De hecho, todos me agradecían cuando me lo entregaban. Eso me hacía sentir feliz e importante. Me debían ver como a un gran profesor. Qué farsa. No sabían lo mal que me evalúan mis actuales alumnos. ***** Éste es el examen de los optimistas: aunque no tengo las cifras ni me importan, me imagino que solo unos cuantos pasan. Es decir, quedan por fuera miles de perdedores, de optimistas que perdieron su tiempo, moral y plata. Claro que los paisas son echados pa’ delante. Eso nadie lo niega. Por eso es que existen tantas trampas para entrar. Por ello es que hay dactiloscopistas que aseguran que el que está presentando si sea esa persona. ***** Dos días exactamente iguales y las mismas caras de pobres. Había que buscar mucho

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para ver a una buenona. Porque todo hay que decirlo: entre más riquitas, más lindas. Pero aprendí ciertas cosas: que vigilar los exámenes de admisión es prepararse para el día del Apocalipsis donde ya están incluidos los carros. Carros que llegan y carros que recogen a las niñas buenonas en vísperas de liberarse... Por ejemplo, había una que estaba súper buena. Me gustaba. La miraba y la miraba. Se quedó de última. Cuando entregó el examen, empezamos a conversar. Pero el tonto de mi compañero nos interrumpió. Ella entonces se fue. Al salir, me consolé pensando que podría escribir un cuento con respecto a dos trascendentales días en torno a un examen de admisión. Y que hasta podría darle un toque fantástico: me imaginé que qué tal que un profesor-vigilante, el mismo día de los exámenes de admisión, terminara acostándose con una aspirante. Eso sería romper récord. Pero después pensé que primero que todo tendría que aclararle a mi esposa que el cuento que iba a escribir tendría muchos elementos fantásticos. Porque el problema es que ella

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Revista Lectiva No. 18  

La Clínica de la Mujer