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en consecuencia, arriba a la contemporaneidad con dos significaciones: una, en retroceso, de pueblo diferenciado y de región nominal, al mismo nivel que todas las demás de España, que suele usarse de modo aséptico en medios sobre todo técnicos; y otra que, aun reconociendo ese hecho, lo entiende como una parte, no de esa Castilla la Vieja que es también otra región más de España, sino de la Castilla a secas, de ese concepto espiritual y sublimado que se fragua sobre todo a partir de la generación del 98 –y no en pequeña medida sobre textos literarios y cultistas como algunos de los que hemos visto-. Es “el león leones león de Castilla” que decía Unamuno. Veamos así, y por último, algunos ejemplos de estas dos visiones y algunas de las escasas vindicaciones del gentilicio propio hechas desde León, en un momento en el que también en este territorio comienza a prender, bien que de forma harto tibia por su atraso, su aislamiento y sus poco aucades elites, la mecha del regionalismo cultural. El franquismo, en lo que respecta a esta concepción de León, fue sin ningún género de dudas deudor de aquel castellanismo imperial y místico acuñado en el 98. Para finalizar, claro es que todo lo relativo a este tema a partir de la transición democrática habrá de ser abordado, por su complejidad y respuesta a estímulos diferentes, en ulteriores comunicaciones. “A las Cortes Constituyentes: La Comisión Provincial de León no cumpliría fielmente los deberes que le encomienda la Ley, si dejara de elevar a los Representantes del Pueblo las consideraciones que le sugiere el proyecto de Constitución Federal (...). Desde el momento en que fue conocida la división de España en 15 Estados para constituir la Federación, no ha cesado un momento de recibir las reclamaciones más enérgicas (...) de los Ayuntamientos (...) solicitando para la provincia de León la autonomía que a otras con menos derecho se trata de conceder. La provincia de León, Título y Cuna de la Reconquista, por su situación topográfica, por sus producciones, por sus costumbres, no pertenece ni debe considerarse una parte de Castilla la Vieja, y ya que cuenta con elementos más que suficientes para constituir por sí un Estado próspero, no debe ni puede ser absorbida por otro, sea cualquiera su nombre, y con el que no la unirá seguramente relaciones de ninguna especie. No pretende León (...) ser el centro de un Estado al que concurrieran otras de las actuales provincias, sino formarse por sí sola, y no perder su autonomía, ni el glorioso nombre de Leoneses sus habitantes, que con él y no con el de Castellanos se han distinguido siempre por su patriotismo, laboriosidad y cordura. Si la división responde a los antiguos reinos (...), ¿quién con más derecho que León para formar un Estado? (...) ¿Por qué Navarra y otros obtienen la preferencia cuando les supera León en población, extensión y valor de sus producciones? (...). Ante el temor de que desaparezca su autonomía, León acude ahora a las Cortes”. Comisión Provincial de León (ante el proyecto de República Federal en la que León se incluía dentro de Castilla la Vieja, 1873) “León primero, porque León fue el principio de España (…). Recuerdo haber leído hace años en un periódico de provincia elogios de otro

El gentilicio regional en Leon  

Emilio Gancedo

El gentilicio regional en Leon  

Emilio Gancedo

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