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Guía para Agentes de Pastoral

GUIA PARA REFLEXIONAR LA CARTA PASTORAL: VEO EN LA CIUDAD VIOLENCIA Y DISCORDIA

San Salvador, 23 de mayo de 2016


Primera Edición: Mayo de 2016 Impresión: GRAFIKA, Imprenta y Diseño Esta edición consta de 3,000 ejempalres Pedidos en Librería Luis Chávez y González Tel.: (503) 2235-3597


ÍNDICE INTRODUCCIÓN 5 TEMA I: LA VIOLENCIA EN EL SALVADOR (1)

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TEMA II: LA VIOLENCIA EN EL SALVADOR (2)

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TEMA III: DONDE HAY VIOLENCIA NO PUEDE ESTAR DIOS (1)

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TEMA IV: DONDE HAY VIOLENCIA NO PUEDE ESTAR DIOS (2)

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TEMA V: VUELVE TU ESPADA A SU SITIO (1)

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TEMA VI: VUELVE TU ESPADA A SU SITIO (2)

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TEMA VII: POR SUS FRUTOS LOS CONOCERÁN… 31

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INTRODUCCIÓN

¿Q

ué es una Carta Pastoral? Es una carta abierta firmada por un obispo, enviada a su clero y a los laicos de su diócesis, generalmente se escribe en ocasiones especiales para transmitir un mensaje pastoral oportuno en ese momento.

Nuestra Carta pastoral: Veo en la ciudad violencia y discordia, la publicamos con ocasión de la fiesta de nuestro Beato Monseñor Oscar Romero, con ella no sólo se pretende dar honor a nuestro amado Beato, sino también, caminar iluminados con su grandioso ejemplo, para dar una respuesta a la situación de violencia que vivimos exhortándose a todos a ser constructores de paz en nuestra sociedad. En esta guía estudiaremos de manera breve el contenido de la Carta Pastoral con el objetivo de comprender el fenómeno de la violencia no como un mal actual sino como un problema institucionalizado que hunde sus raíces en la época colonial; y que debe ser superado a través de acciones y compromisos concretos. Nadie que se llame cristiano puede seguir alentando la pedagogía de la muerte que las generaciones pasadas nos heredaron. Es nuestro deber convertirnos en constructores de paz para ir modelando una cultura de la vida, una cultura de la paz que minimice y reduzca la cultura de la muerte que tantas víctimas ha provocado y seguirá provocando si no tomamos la historia en nuestras manos para hacer de nuestro país un lugar mejor. Es el envío que Jesús ha hecho: Como tú me has enviado al mundo yo también los he enviado al mundo (Jn 17, 18) Así como Jesús fue enviado a salvar el mundo, anunciando la Buena Nueva y denunciando el pecado del mundo, nosotros somos enviados a predicar el Reino y a Jesús que, nos ha traído la salvación. Como agentes de pastoral, como sacerdotes e incluso como obispos, ningún cristiano puede caer en laxitud porque eso da origen a lo que el 5

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Papa Francisco llama la psicología de la tumba que poco a poco convierte a los cristianos en momias de museo (EG 83). Tampoco podemos escudarnos en el miedo: los males de nuestro mundo –y los de la Iglesia –no deberían ser excusas para reducir nuestra entrega y nuestro fervor (EG 84). Cuando Jesús oró al Padre por sus discípulos no pidió que los alejara del mundo, sino que los guardara del Maligno (cf. Jn 17, 15) ¿Por qué lo hizo? Porque sabía que ellos debían predicar para que por medio de su palabra muchos creyeran y creyendo se convirtieran y salvaran. Esta Guía debe ser una forma de ayudar al pueblo de Dios a adquirir un compromiso cristiano que ayude a superar el problema de la violencia ejercida no solo contra las personas de este país sino contra el cosmos entero. He aquí, pues, una herramienta que nos ayudará a involucrarnos activa y contemplativamente en la salvación de la historia y, por lo tanto, en la historia de la salvación. La Guía está divida en siete temas. Los seis primeros desarrollan las tres partes en que está dividida la Carta Pastoral; y la última, es una exhortación a adquirir un compromiso personal, comunitario y parroquial que ayude a luchar contra la violencia en cualquiera de sus formas. La metodología a seguir para desarrollar la Guía puede ser la siguiente: 1. Partir del dibujo Cada uno de los siete temas inicia con un dibujo que posibilita el diálogo. Se espera que todos se incluyan ya sea libremente o a través de preguntas generadoras que ayuden a ver y a comprender la realidad actual e histórica. 2. Continuar con el tema El tema es una síntesis de las temáticas desarrolladas en cada una de las tres partes que conforman la Carta. Entre todos los asistentes, de manera participativa, van leyendo el contenido del tema, lo van comentando y extrayendo las ideas centrales. 3. Terminar con las Actividades de Reflexión Se espera que, en esta parte, las personas que participen de esta formación entren en contacto directo con la Carta Pastoral por medio de la lectura de algunos de sus numerales. Lo más recomendable es que los ejercicios sean llevados a cabo durante el desarrollo del tema para lograr un mejor aprendizaje.

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TEMA I: LA VIOLENCIA EN EL SALVADOR (1)


Para dialogar: 1. ¿Qué hacen las personas en este dibujo? 2. De acuerdo al dibujo ¿Cree usted que la violencia actual nos ha sido heredada del pasado o es un fenómeno reciente?

Objetivo del tema: Comprender que la violencia en El Salvador no es un fenómeno actual, sino que es un mal heredado desde la Colonia; y que, por tanto, la lucha contra ella no puede ser superficial ni quedar en pocas manos, sino que todas y todos estamos llamados a involucrarnos en planes y proyectos que contravengan la cultura de violencia que la pedagogía de la muerte ha conformado en nuestras mentes y corazones. La Violencia en El Salvador ha sido violencia en transformación Nuestro país El Salvador ha sufrido la violencia desde la conquista española –y quizá desde mucho antes –hasta nuestros días. Sin embargo, nadie parece percatarse de este pasado porque nuestra historia ha sido ignorada, encubierta o bien relatada de forma tal que responda a los intereses del grupo que la relata. Esta actitud ha encubierto la verdad: La violencia ha cambiado de nombre; pero sus raíces se han mantenido vivas. Unos cuantos datos nos ayudarán a comprobar lo aquí mencionado. 1. Violencia dominativa Tomó parte durante el proceso de descubrimiento, conquista y colonización de nuestro país. El objetivo de tal violencia fue apropiarse de las riquezas de los nativos de estas tierras. Guía

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2. Violencia usurpadora Fue puesta en práctica por la nueva clase dirigente que surge tras la emancipación o independencia. Los indígenas fueron obligados a entregar sus tierras comunales. La usurpación estuvo amparada por un decreto emitido por las autoridades competentes; pero no por ello, dejó de ser violencia. 3. Violencia social En la primera mitad del siglo veinte, las clases sociales menos favorecidas y cansadas de la pobreza iniciaron un levantamiento que las llevó a enfrentarse con las clases sociales altas quienes no dialogaron con el pueblo. En su lugar se dio la masacre de 1932. 4. Violencia ideologizada Ocurre durante las décadas del sesenta, setenta y ochenta. Los gobiernos dictatoriales y militaristas que ocupan el poder disgustaron al pueblo. Surgieron organizaciones de todo tipo y la violencia estalló hasta terminar en una guerra civil que dejó miles de muertos y heredó una pedagogía de la muerte aún mayor a las nuevas generaciones. 5. Violencia delictiva y violencia diversificada Tras los Acuerdos de Paz, han surgido –o se han reconocido, aunque ya estaban latentes –nuevas formas de violencia: violencia contra la mujer, violencia contra los niños y niñas, violencia contra los no nacidos, violencia contra los ancianos, violencia laboral, violencia juvenil, violencia estudiantil, y violencia contra la madre tierra. En resumen, la violencia ha sido un fenómeno persistente en nuestra sociedad, aunque dicha persistencia no puede llevarnos al acomodamiento y a la creencia de que nada puede cambiar. Como pueblo de Dios estamos llamados a luchar por derribar estas 9

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estructuras caducas de pecado y a construir una nueva sociedad donde la justicia y la paz sean una realidad.

Ejercicios: • En un diálogo abierto confrontar los conocimientos previos que tenían sobre la historia de El Salvador con lo expuesto en el tema. • Leer los numerales 20-21, 25 y 28 de la Carta Pastoral Veo en la ciudad violencia y discordia para conocer textos históricos escritos por miembros de la Iglesia donde se comprueba que la violencia es un fenómeno que viene del pasado.

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TEMA II: LA VIOLENCIA EN EL SALVADOR (2)


Para dialogar: 1. ¿Qué le sugieren las escenas que aparecen en el dibujo? 2. De acuerdo al dibujo ¿Cuál cree que debe ser la actitud de alguien que se llama cristiano en orden a superar la violencia?

Objetivo del tema: Descubrir que la violencia en El Salvador no es fruto del azar, sino que tiene raíces en algunas actitudes personales y sociales pecaminosas. Actitudes que han pervivido por tanto tiempo en nuestro país que han cristalizado en estructuras que han permitido la institucionalización de la violencia. Es necesario atacar dichas raíces para ir dando paso a estructuras más humanas y humanizadoras; pero antes, es necesario conocerlas, aunque sea algunas de ellas. Raíces de la Violencia en El Salvador. 1) Exclusión social En El Salvador, la exclusión social nace de la falta de políticas públicas de equidad social convirtiéndose en caldo perfecto para posibles sublevaciones y estallidos de violencia. Es difícil hablar de políticas de inclusión social cuando grandes mayorías no pueden acceder a una vivienda digna, a una educación y sistema de salud de calidad, a una canasta básica completa, a un trabajo digno con un salario digno que le permita cubrir no sólo las necesidades anteriores sino también acceder a la recreación tan necesaria para todo ser humano y del que Dios nos dio ejemplo en el paraíso al descansar el séptimo día. Tampoco, pueden Guía

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acceder a un sistema de pensión justo, y todo esto en medio de un clima de inseguridad que no deja vivir a nadie en paz. 2) Idolatría del dinero La segunda causa de la violencia, es la idolatría del dinero que consiste en colocar al dinero en primer lugar. Se busca el dinero de forma desordenada; se trabaja desmedidamente por el dinero; se roba, se comenten actos de corrupción para incrementar el caudal de dinero; se atesora el dinero como si se fuera a vivir una eternidad; se miente por el dinero; se extorsiona por el dinero; y hasta se mata por el dinero. El dinero está ocupando el lugar de Dios en los corazones de muchos salvadoreños. Pobres y ricos buscan el dinero como el medio único para alcanzar la felicidad y la dignidad de hijos e hijas de Dios cuando ya Jesús nos ha advertido que nadie puede servir a dos señores: A Dios o al dinero porque servirá a uno, pero olvidará al otro (cf. Lc 16, 13); poniendo como ejemplo al rico que derribó sus graneros para construir unos más grandes. Graneros de los cuales no pudo disfrutar porque esa misma noche la vida le fue arrebatada (cf. Lc 12, 20). 3) Individualismo Otra causa de la violencia en el país, es el frío individualismo que lleva a la persona a vivir como si no necesitara del otro, de la otra, ni mucho menos del gran Otro: Dios. El ser humano se vuelve el centro de todo, la medida de todas las cosas cayendo en un antropocentrismo equivocado. Un antropocentrismo donde Dios no tiene lugar y, por ende, ninguna otra creatura creada por Dios tendrá lugar en el corazón de un ser humano centrado en sí mismo. La supremacía del yo hace que la persona busque satisfacer sus necesidades y caprichos sea por medios legales, ilegales o delictivos. El bien común es sacrificado en aras del bien individual. Es, por ende, necesario iniciar una cultura de la solidaridad donde relaciones humanas y humanizadoras primen sobre las relaciones frías y calculadoras que el sistema actual avala como máximo ideal de ser un humano. 13

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4) La impunidad La última de las causas aquí estudiada es la impunidad; es decir, la no aplicación de la justicia ante algunos crímenes. Ha sido una practica desde la época colonial evitando que ciertos grupos y ciertas personas rindan cuenta por sus crímenes. Eso ha provocado que el sistema judicial no tenga solvencia moral para exigir a todas y todos, el cumplimiento de la ley. Por otra parte, la pervivencia de la impunidad no permite alcanzar la sanación de heridas, resentimientos y traumas que la violencia ha ido dejando como una herencia a distintas generaciones de salvadoreños.

Ejercicios: Leer los numerales 50-52, 54-55, 58 y 59-61 e intentar responder: • ¿Cuáles creen ustedes que pueden ser algunas formas de superar estas raíces que provocan la violencia en el Salvador? • ¿Piensan que esta problemática es cuestión ideológica o es una realidad ante la cual no caben ideologizaciones ni partidarismos? • ¿Es que la Iglesia al considerar estos temas ha caído en una opción excluyente o el considerarlos es parte de su compromiso de anunciar la Buena Nueva a los que sufren y denunciar el pecado para llamar a la conversión a unos y otros?

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TEMA III: DONDE HAY VIOLENCIA NO PUEDE ESTAR DIOS (1)


Para dialogar: 1. ¿Qué hechos del Antiguo y Nuevo Testamento le recuerda este dibujo? 2. ¿Qué nos enseñan estos pasajes bíblicos para nuestro tiempo?

Objetivo del tema: Comprobar que Dios ha desterrado la violencia de su proyecto salvífico ideado para la humanidad. Aunque algunos sostengan que el Dios del Antiguo Testamento es un Dios castigador, los autores de la Biblia mostraron un rostro de Dios muy distinto: Mostraron a un Dios de la vida, a un Dios Pedagogo de la paz y a un Dios procurador de justicia. Su Hijo al encarnarse hizo lo mismo. Enseñó caminos de paz y prohibió el uso de la violencia, algo que todo aquel que se llame cristiano debe imitar de Jesús y de Dios Padre, para hacer de El Salvador un país solidario donde la violencia quede desterrada. La violencia en la Biblia: Una realidad desterrada 1. La violencia en el Antiguo Testamento

Israel, como nuestro país El Salvador, recurrió al uso de la violencia en reiteradas ocasiones. En el Pentateuco se nos relata la violencia fratricida de Caín contra Abel (Gn 4), la entrega de los diez mandamientos (Ex 20), el maltrato que Balaán dio a su burra (Nm 22); en los Libros Históricos se nos relata la cólera del pueblo contra el gobierno opresor de Roboán (1Re 12); en la Tradición Sapiencial se nos advierte de no recurrir a la violencia; mientras que en la Tradición Profética se recogen distintos Guía

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pasajes que ilustran el sueño de Dios para con su pueblo donde la justicia y la paz serán una realidad.

Frente a todos estos hechos de violencia Dios actúa como Dios de la vida, como Dios Pedagogo de la paz y como un Dios procurador de justicia. A Caín le perdona dejándole ir con unas manchas en sus manos para que nadie le mate. Al pueblo de Israel, salido de Egipto, le pone reglas no como una forma de infantilizarlo sino como una invitación a crear una cultura del respeto, de la solidaridad, de la justicia y de la paz. A Balaán, le da una lección permitiendo que la burra al hablar le invite a pensar si su actitud violenta es lógica o no. A Roboán le indica que el uso de las armas no llevará a nada e impide el uso de la violencia. A los profetas les enseña que su sueño es un lugar donde la violencia no tiene cabida. Es más, les muestra el día de la venganza de Yahvé explicándoles que ese es el día en que Dios empoderará a los desempoderados por los sistemas económicos; es el día que hará justicia, contrario a los sistemas legales que favorecieron la impunidad; exigirá cuentas a los grupos delictivos que, aunque buscando su reconocimiento practicaron erróneamente el delito y el crimen matando a sus propios hermanos y hermanas con saña y maldad. Ese será el día del Señor.

2. La violencia en el Nuevo Testamento Jesús no actuó muy distinto a su Padre. Su violencia fue la violencia de la no violencia. Contra la violencia fratricida o dominativa, mandó perdonar setenta veces siete (Mt 18, 22); renovó el mandato de Dios de No Matar agregando el mandato de no encolerizarse ni ofender al hermano o hermana (Mt 5, 21); contrapuso a la Ley del Talión el valor de no resistir al mal poniendo la otra mejilla (Mt 5, 39); y finalmente, invitó de palabra y, de hecho, a amar no sólo a los amigos sino también a los enemigos (Mt 5, 43). Defendió a la mujer de todo tipo de violencia (Jn 8, 1-11); impidió el rechazo a los niños (Mt 19, 13); evidenció el valor de la vida animal (Lc 14, 5); se opuso a las formas de gobierno 17

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opresivas (Mt 20, 25-27); y perdonó a quienes le llevaron a su muerte en cruz (Lc 23, 34). Luego de su resurrección, regala a los discípulos su paz (Jn 20, 19) y dona para siempre al Espíritu Santo (Jn 20, 22) ¡Mayor pedagogía de la paz, mayor pedagogía de la vida no ha sido dado por ningún otro ser humano en la tierra!

Ejercicios: Lee los numerales 101-104 y explica: • ¿El origen de la violencia está únicamente en las condiciones externas al ser humano y provocadas por la sociedad? ¿Por qué? • ¿En nuestro país, y conforme a lo leído, si nos llamamos cristianos ¿De qué forma podemos luchar comprometidamente por alcanzar la paz y acabar con la violencia?

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TEMA IV: DONDE HAY VIOLENCIA NO PUEDE ESTAR DIOS (2)


Para dialogar: 1. ¿Qué momentos de nuestra historia recuerda al observar este dibujo? 2. ¿Cree usted que los agentes de pastoral, el clero, religiosos y obispos han actuado de acuerdo a los mandatos del Magisterio de la Iglesia?

Objetivo del tema: Constatar que la Iglesia, como madre y maestra, ha denunciado una y otra vez que la violencia no es el camino que un cristiano debe seguir. Estas enseñanzas llevaron a muchos miembros de nuestra Iglesia a vivir el martirio; pero nosotros, seguimos recurriendo a ese Magisterio, columna de nuestra Iglesia, para pedir una vez más que la violencia sea erradicada de nuestro país, no sólo por el mal que provoca en el presente, sino para evitar que las futuras generaciones hereden un país todavía más desangrado y lleno de odio. Unimos nuestra petición a nuestra acción de sumar nuestros esfuerzos aportando cada uno desde el lugar en que está, acciones que promuevan la pedagogía de la paz y contra resten la fuerza de la pedagogía de la muerte. Antes de dirigir nuestra petición y comprometernos a actuar conozcamos parte de ese Magisterio que tanto bien ha hecho al denunciar que la violencia no es lo correcto; pero mucho menos lo son las condiciones sociales, políticas y económicas que la permiten. La violencia en el Magisterio Latinoamericano 1. En Medellín los Obispos dijeron: la violencia no es ni cristiana ni evangélica. El cristiano es pacífico y no se ruboriza de ello. No es Guía

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simplemente pacifista, porque es capaz de combatir. Pero prefiere la paz a la guerra. Sabe que “los cambios bruscos o violentos de las estructuras serían falaces, ineficaces en sí mismos y no conformes ciertamente a la dignidad del pueblo, la cual reclama que las transformaciones necesarias se realicen desde dentro, es decir, mediante una conveniente toma de conciencia, una adecuada preparación y esa efectiva participación de todos, que la ignorancia y las condiciones de vida, a veces infrahumanas, impiden hoy que sea asegurada” (2, 15) 2. En Puebla los Obispos dijeron: La violencia engendra inexorablemente nuevas formas de opresión y esclavitud, de ordinario más graves que aquéllas de las que se pretende liberar. Pero, sobre todo, es un atentado contra la vida que sólo depende del Creador. Debemos recalcar también que cuando una ideología apela a la violencia, reconoce con ello su propia insuficiencia y debilidad (532). 3. En Santo Domingo los Obispos reconocieron que en América Latina existe el caldo de futuros estallidos de violencia, ello se refleja en los rostros sufrientes de las personas: rostros desfigurados por el hambre, consecuencia de la inflación, de la deuda externa y de injusticias sociales; los rostros desilusionados por los políticos, que prometen pero no cumplen; los rostros humillados a causa de su propia cultura, que no es respetada y es incluso despreciada; los rostros aterrorizados por la violencia diaria e indiscriminada; los rostros angustiados de los menores abandonados que caminan por nuestras calles y duermen bajo nuestros puentes; los rostros sufridos de las mujeres humilladas y postergadas; los rostros cansados de los migrantes, que no encuentran digna acogida; los rostros envejecidos por el tiempo y el trabajo de los que no tienen lo mínimo para sobrevivir dignamente (cf. 178). 4. En Aparecida, los Obispos denunciaron que la cultura hedonista predominante está posibilitando el malestar social que a su vez degenera en focos de violencia. Cultura que: se caracteriza por la autorreferencia del individuo, que 21

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conduce a la indiferencia por el otro, a quien no necesita ni del que tampoco se siente responsable. Se prefiere vivir día a día, sin programas a largo plazo ni apegos personales, familiares y comunitarios. Las relaciones humanas se consideran objetos de consumo, llevando a relaciones afectivas sin compromiso responsable y definitivo (46). Y a esto sumaron una denuncia de las causas de la violencia en nuestro continente: la idolatría del dinero, el avance de una ideología individualista y utilitarista, el irrespeto a la dignidad de cada persona, el deterioro del tejido social, la corrupción incluso en las fuerzas del orden, y la falta de políticas públicas de equidad social (78).

Ejercicios: En base a lo anterior y leyendo los numerales de la Carta: 110-113 reflexionar: • El Magisterio –universal, latinoamericano y local – ha dicho y hecho mucho contra la violencia ¿Qué tenemos nosotros como comunidad o cómo parroquia qué decir y qué hacer contra la violencia?

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TEMA V: VUELVE TU ESPADA A SU SITIO (1)


Para dialogar: 1. ¿Qué escenas del Evangelio observas en el dibujo y qué te sugieren para tu vida como cristiano que eres? 2. ¿Qué escenas de la realidad salvadoreña observas en el dibujo y como las comparas con las del Evangelio?

Objetivo del tema: Comprender que los cristianos y cristianas podemos tomar la Eucaristía como modelo o paradigma en nuestra vida personal, familiar, comunitaria y social para ir superando desde ahí, los patrones de violencia introyectados en nuestro ser; así como ir superando todo patrón de violencia al que estemos expuestos en nuestro diario vivir. La Eucaristía es el modelo que nos ayudará a volver la espada de la violencia a su sitio. Como cristianas y cristianos demos testimonio de que es posible vivir en fraternidad –como hijos e hijas de Dios, hermanas y hermanos en Dios – sin ningún tipo de violencia; pero en fraternidad desde la Eucaristía como paradigma a seguir e imitar. Jesús-Eucaristía: Plenitud de fraternidad 1) La Eucaristía: Una invitación para todas y todos Como agentes de pastoral debemos comprender que estamos invitados a participar de la Eucaristía. Una noticia muy buena. Sin embargo, también debemos invitar, porque esa es nuestra misión, a otros a participar de la cena del Señor. Haremos la invitación aun cuando parezca que esa persona vive en pecado: Guía

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Jesús invitó a Judas a la celebración de la Pascua. Le invitó para simbolizar que todas y todos estamos invitados a celebrar la Cena del Señor, hasta los pecadores, cuando arrepentidos se acercan a la mesa del Señor. 2) La Eucaristía: Una invitación a la reconciliación Como agentes de pastoral debemos ser puente que une al pueblo con Dios, al pueblo con Jesús Eucaristía. En la Carta Pastoral Veo en la ciudad violencia y discordia leemos: “La Eucaristía es, por tanto, una invitación a reconciliarnos; a dejar atrás, la idolatría a los falsos dioses, las envidias, los resentimientos, los odios, la sed de venganza, entre otros vicios, que nos llevan a la violencia en cualquiera de sus formas. Según San Juan, fue esa noche cuando Jesús dijo a sus discípulos: Les doy un mandamiento nuevo, que se amen unos a otros como yo los he amado: ámense así unos a otros. En eso conocerán todos que son mis discípulos, en el amor que se tengan unos a otros (Jn 13, 34-35). Es vital estar reconciliado conmigo mismo, con el prójimo y con Dios para participar del Divino Misterio. 3) La Eucaristía: Una invitación a ser servidores de los demás En la última cena, Jesús: se levanta de la mesa, se quita el manto, y tomando una toalla, se la ató a la cintura. Después echa agua en un recipiente y se puso a lavarles los pies a los discípulos y a secárselos con la toalla que llevaba en la cintura (Jn 13, 4-5). Hagamos nosotros lo mismo. Como agentes de Pastoral sirvamos, lavemos los pies a otros y enseñemos al pueblo de Dios a hacer lo mismo unos a otros para vivir el amor fraterno que la Eucaristía nos enseña. 4) La Eucaristía: Celebración fraterna del ya, pero todavía no No dejemos de asistir a la celebración Eucarística ni nos cansemos de invitar a nuestras ovejas porque en ella disfrutamos de las primicias del Reino. Como leemos en la Carta: La Iglesia viadora (peregrina) goza de la posibilidad de unirse a la Iglesia celestial 25

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significando con ello que un día estaremos todas y todos juntos formando la gran familia de Dios (161). 5) La Eucaristía: Una invitación a la vivencia del Evangelio La eucaristía debe ser vivida por cada uno de nosotros y debemos enseñar al pueblo de Dios que la vida es Eucaristía como solía enseñar el Padre Rutilio. Que el misterio eucarístico se traduzca en acciones y no sólo en palabras; que nos comprometa a poner en práctica el Evangelio. Fe y vida unida como testimonio de que hemos comprendido que la Eucaristía nos compromete a vivir en fraternidad.

Ejercicios: Leer los numerales 163-166 de la Carta y reflexionar: • A nivel parroquial o comunitario: ¿Hemos comprendido la Eucaristía en este sentido? • Me interpela y me motiva a actuar este modelo propuesto en la Carta. ¿A qué me motiva en este día? • A nivel personal (para reflexionar en casa): ¿He comprendido hasta ahora la Eucaristía en este sentido?

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TEMA VI: VUELVE TU ESPADA A SU SITIO (2)


Para dialogar: 1. ¿Qué escenas del Evangelio observas en el dibujo? 2. Aunque los Evangelios hablan poco de María ¿Crees que hubo otras ocasiones en las que ella mantuvo relaciones de fraternidad con los demás? 3. ¿Qué te sugiere para tu vida de cristiano el modelo de María presentado por los evangelistas?

Objetivo del tema: Comprender que los cristianos y cristianas podemos tomar a la Virgen María como modelo o paradigma en nuestra vida personal, familiar, comunitaria y social para ir superando desde ahí, los patrones de violencia introyectados en nuestro ser; así como ir superando todo patrón de violencia al que estemos expuestos en nuestro diario vivir. Si imitamos a María, como cristianas y cristianos que somos, daremos testimonio de que es posible vivir en fraternidad –como hijos e hijas de Dios, hermanas y hermanos en Dios –sin ningún tipo de violencia en fraternidad y solidaridad. María: Modelo de fraternidad 1. María: La doncella que vive la fraternidad Leemos en el Evangelio: Entonces María se levantó y se dirigió presurosamente a la serranía, a un pueblo de Judea (Lc 1, 39). Esta fue la reacción de María cuando el ángel le contó que Isabel estaba esperando un hijo. No egoísmos, no cuestionamientos, no envidias sólo la reacción inmediata de salir de sí misma para Guía

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alegrarse con su prima, y salir de sí para servir y ayudar como una sierva, a su prima. Hermoso ejemplo de fraternidad que la Virgen nos ofrece en este pasaje. Pasaje que nos invita como agentes de pastoral a pensar en qué tanto practicamos la fraternidad con mis hermanos y hermanas agentes; o bien, con las ovejas que pastoreo. Recordemos que el testimonio de vida es más fuerte que mil palabras que yo utilice en una prédica. Para construir un mundo fraterno, sin violencia es necesario que empecemos por nosotros mismos, continuando con nuestras familias, comunidad religiosa, parroquia, trabajo y, país. Trabajando y viviendo en fraternidad en todo y con todos a la vez es como vamos mejorando y construyendo un mundo distinto: Como lo hizo María. 2. La Madre: Maestra-Discípula de Jesús en la fraternidad La fraternidad no era vivida por María únicamente con los de su casa. Vivía la fraternidad con quienes eran sus amigos, conocidos y hasta demás personas del pueblo. En las bodas de Caná es ella quien toma la iniciativa de pedir a su hijo un gesto de solidaridad fraterna con aquella pareja a quien no alcanzó el vino comprado para la boda. En boca de María no hubo críticas, ni reproches por la poca cantidad de vino, sólo la iniciativa de ayudar, de pensar en el otro, de salir de sí misma para solucionar los problemas de los demás. Es ella quien enseña a su hijo como vivir la solidaridad fraterna. La familia es, por ello, la escuela de la fraternidad y el mejor lugar para enseñar a los niños y niñas el respeto, la justicia, la paz, y la no tolerancia de la violencia en ninguna de sus formas. En la cruz, María fue discípula de su hijo. Le pide a su madre que perdone y comprenda a quienes le han agredido de muerte. De su boca sale una plegaria: Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen (Lc 23, 34). Plegaria con la que, seguramente invita a su madre al perdón y, sobre todo, a no usar de la violencia contra sus agresores. En consecuencia, si imitamos a María y a 29

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su hijo, el mundo se reconciliará, nosotros con él y todos con Dios. 3. Reina y Madre Asunta que cuida de la fraternidad de sus hijas e hijos Llevada al cielo, María ha seguido de cerca con nosotros sus hijos. En cada una de sus apariciones ha pedido que entre nosotros sea realidad la convivencia comunitaria fraterna como ideal de paz y negación de la violencia.

Ejercicios: Leer los numerales 168-173 de la Carta y reflexionar: • A nivel parroquial o comunitario: ¿Me interpela esta imagen de María presentada en la Carta para seguir caminos de paz y negar la violencia en todas sus formas? • Me interpela y me motiva a actuar este modelo de María propuesto en la Carta. ¿A qué me motiva en este día?

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TEMA VII: POR SUS FRUTOS LOS CONOCERAN…


Para dialogar: 1. ¿Qué escenas observa en el dibujo? 2. ¿Crees que hubo otras ocasiones en las que ella mantuvo relaciones de fraternidad con los demás?

Objetivo del tema: Elaborar un proyecto o un plan de trabajo que me comprometa como comunidad o parroquia en la lucha contra la violencia en cualquiera de sus formas. Puede servir como punto de partida, aquella problemática o aquella población más vulnerable (expuesta a la violencia) que esté afectando a mi comunidad, a mi Parroquia. Preguntas guías para elaborar nuestro proyecto pueden ser: • ¿Cuál es el problema más grande que enfrentamos? ¿Violencia contra el medio ambiente, contra/entre los niños, contra/entre los jóvenes, etc.? • Desde la Parroquia, desde nuestro ser comunidad en la Iglesia ¿Qué podemos hacer para alejar a estos grupos de la violencia e impedir que penetren en ella y ella en ellos? ¿Qué podemos hacer para ayudar a la naturaleza? (Si ese es el caso) • ¿Cómo podemos ponerlo en práctica? ¿Por cuánto tiempo? ¿Quiénes ayudarían a ejecutarlo? • ¿Y muchas otras preguntas más que usted puede pensar como parte del proceso creativo a que Dios nos llama y en el cual el Espíritu Santo nos puede guiar? Guía

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