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GUÍA DEL ARTE POPULAR Y LA ARTESANÍA DE VENEZUELA

Luis Acosta - julio de 2016


A Elizabeth Kline, venezolana por derecho propio que por muchos aĂąos recorriĂł la tierra venezolana conociendo y amando el hacer y decir de de nuestra gente buena.


Venezuela es un país con una inmensa riqueza cultural en creaciones del arte popular y la artesanía, obras surgidas de las manos y saberes tradicionales que nos hacen singulares como pueblo. Tanto o más importante que la ubicación geográfica de esas manifestaciones del arte popular y la artesanía venezolana es la identificación y valoración de los hacedores que con sus labores preservan y transmiten los saberes de sus oficios, hombres y mujeres que en los múltiples paisajes de Venezuela mantienen vivas para el futuro nuestra esencia. Para expresarlo cabalmente en las palabras de Luis Enrique Belmonte: EL PAÍS DE LOS ARTESANOS " El país de los artesanos existe desde el momento en que el hombre agarró una piedra y la percutió contra otra para sacarle filo. Cuando el hombre se sentó a entrecruzar bejucos y elaboró cestas en donde llevar peces y frutas hasta la aldea. Cuando ensartó en un hilo, conchas, huesos y semillas para hacer amuletos que protegían contra los malos espíritus. Cuando dobló, en forma de cucurucho, una corteza de árbol para soplarla y sacarle sonidos que imitaran el canto de los pájaros. El país de los artesanos existe porque el instinto de permanencia nos hizo homo faber, hacedores de cultura por medio de las manos. Karl Marx apunta que la capacidad de elaborar herramientas nos define como seres humanos: somos una especie capaz de elaborar artefactos que, a la vez, sirven para hacer otros artefactos. Y la herramienta por excelencia es la mano. La mano conectada con la sapiencia y la intencionalidad en el hacer. El país de los artesanos existe, porque existen las manos.


El país de los artesanos es silencioso. Transcurre detrás de bastidores, sin aspavientos. Y crece por dentro, lentamente, enriqueciendo nuestra vida material y haciendo más humana la estancia. Tendremos noticias del país de los artesanos, si nos detenemos a explorar los espacios más entrañables: la taza con la que tomamos el primer café del día, la olla de barro en la que se cuecen los guisos, la talla religiosa que acompaña nuestras plegarias, el chinchorro en el que descansamos después de la faena, la trampa para atrapar cangrejos en el delta, la manta que nos protege de la inclemencia del frío. El país de los artesanos es solar y solariego. En ese país, el astro rey sale más temprano para calentar los talleres y los telares desde donde salen tejidos irrepetibles. Y al artesano le resulta imposible desligarse de su geografía. Está hecho de su entorno, respirar por lo que le rodea, es endógeno. Si vive junto a un morichal, tejerá cestas con fibra de moriche. Si vive tierra adentro, sobre una loma de arcilla roja, cocerá ese mismo barro para hacer budares o tinajas. Si vive rodeado de maderas autóctonas –como el miguelito o el nazareno-, recogerá esos palos y los transformará en tallas que deleiten, o en utillaje para el uso doméstico. Si vive en una ciudad de cristal, de su taller saldrán translúcidas piezas de vidrio. Porque el país de los artesanos se construye a mano con la materia prima que circunda a los artífices: tierra, madera, conchas, piedras, cuero, fibras vegetales, vidrio, metales, pigmentos naturales o desechos industriales. El país de los artesanos es digno y soberano. Se levanta corajudamente después de diluvios y sequías. En ocasiones no se ve, pues el artesano suele vivir en parajes aislados, pero su aliento creador no deja de soplar entre nosotros. Es el impulso de la renovación constante de la vida. El mismo impulso que nos impele a resistir mediante el hacer, a remodelar


lo astillado, a transformar lo informe e indómito en ingenios humanos que distribuyen y multiplican los dones, que resguardan y celebran nuestro paso por la tierra. " Esta publicación pretende ser un aporte a la necesaria divulgación del hacer de los creadores artesanales y populares de Venezuela, su ubicación geográfica y las características del entorno y medio en el que desempeñan sus oficios y labores. Los textos han sido recopilados de diversas fuentes en internet, gracias sinceras a sus autores. Especial mención y gratitud a Elizabeth Kline quien recorrió durante muchos años Venezuela y nos regaló sus experiencias en estupendas reseñas periodísticas. Esta publicación está organizada en las siguientes categorías: - TRADICIÓN ARTESANAL - MERCADOS Y CENTROS ARTESANALES - INSTITUCIONES (fundaciones, museos, etc.) - ENLACES EN INTERNET

Ver también http://artesanosdevenezuela.blogspot.com/p/mapa-delarte-popular-y-la-artesania-de.html

L.A. - julio de 2016


TRADICIÓN ARTESANAL


TALLA DE MADERA EN CANOABITO, EDO. CARABOBO. Muy cerca de Canoabo se encuentra el caserío de Canoabito, célebre por sus tallistas de madera hay exposiciones y ventas de artesanías. Canoabito se encuentra a un par de kilómetros de Canoabo, hacia el noreste. La carretera es asfaltada en buen estado y muy agradable por su espesa vegetación, al llegar deben preguntar por la familia Vargas, la familia Bañez y la familia Núñez.

LOS ARTESANOS La tradición se debe a don Viviano Vargas (quien falleció el 20 de diciembre de 2004 a los 94 años de edad), considerado el mejor tallista de Canoabito. En su juventud, desempeñándose como conuquero para divertirse, empezó a tallar figuras de madera, con un par de loritos como su primer resultado. Se casó con Susana Flores, tuvieron nueve


hijos y más de 100 nietos. Así, en toda la comunidad se encuentran familiares (que ellos identificaron como "el conjunto de Vargas") inspirados por Viviano, que han seguido con mucho éxito esta actividad.

Otra familia igualmente activa en el ramo es la de Juan Bañez. Su mentor en el arte de la talla de madera fue su suegro, don Viviano Vargas. Dice: "Nosotros comenzamos en el año 1975 a hacer unas muñequitas en madera. Al principio, Viviano y yo las regalábamos porque las hacíamos para entretenernos. La gente se las llevaba y nos regalaba algo. Así empezaron a hacernos encargos. Fue llegando gente y fuimos creciendo". Bañez asegura que la madera le habla. "Uno mira la madera y ella le dice qué figura es la que sale... y no está lejos de ella


ya que los cortes y tallados en este noble material deben hacerse siguiendo sus vetas".

Sin tener en mente hacerlo, Juan Bañez y Viviano Vargas iniciaron un oficio que ha dado identidad a Canoabito. Ahora, la mayoría de sus hijos y nietos están relacionados con la talla. En la Casa Artesanal de Juan Bañez padre y Carmen Bañez, puede apreciar las obras de ellos y otros tallistas locales.


CERÁMICA DE CARACHE, EDO. TRUJILLO. En Carache la artesanía está representada por la cerámica que realizan las comunidades artesanales de Betichope, El Puente, Las Mesitas, Río Arriba entre otros en la Parroquia La Concepción. La arcilla se encuentra en los mismos lugares. La vasijas elaboradas por las familias de Betichope son de formas variadas y generalmente sin adornos, con una característica muy resaltante como la cubierta de dichas piezas por medio de una especie de esmalte elaborado por la misma arcilla, que es de color rojo y de acuerdo al grado de cocimiento, se puede formar un negruzco y brillante, su cocción se realiza en hornos abiertos, es decir se siguen utilizando técnicas de los antepasados Cuicas en todo su proceso la experiencia, la herencia, la ciencia y el arte de los artesanos de Betichope tienen una gran habilidad , talento, destreza, cautela, astucia para trabajar la cerámica.


Los artesanos trabajan la cerámica desde hace muchos años y guardan entre sus memorias la tecnología y el pasado cultural de las etnias indígenas. Estos conocimientos han pasado tradicionalmente oral de generación en generación desde los antepasados hasta la actualidad; importante lugar ocupa estos artesanos en el país, sobre sus hombros descansa el sostén de la vida, la mujer como expresión, genuina de las comunidades indígenas del pasado es la dominante: trabaja, cría y educa a sus hijos, además sostiene económicamente el hogar. Es decir, ellas son el eje de su comunidad. Las mujeres amasan el barro entre sus manos; le dan la vida, le dan forma a sus anhelos, a sus esperanzas y desde muy pequeñas se hicieron conocedores de todos los secretos de la fabricación de la cerámica en barro (loza); las madres son las mejores maestras y los jóvenes han aprendido y de han dedicado al arte. Actualmente se realizan cerámicas decorativas y utilitarias.


TEJIDOS EN LANA DE GAVIDIA, EDO. MÉRIDA. De la ciudad de Mérida a Mucuchíes son unas tres horas de carretera, luego, desde Mucuchíes hasta Gavidia son otros 30 minutos, a velocidad de paseo.

La carretera empieza de tierra, a un lado del sector La Toma, saliendo de Mucuchíes. Opuesto a lo que se cree, en vez de ascender, el camino comienza en bajada unos 500 metros hasta el río Chama y atraviesa un pequeño puente, una vez que se pasa el puente comienza el asfalto. La carretera termina en una callejuela que da la vuelta al pueblo, en una especie de “U” que se une por un pequeño puente sobre el riachuelo, justo frente al cafetín de María Cantalicia. Aunque la mayoría de los hombres y mujeres ‘gavidieros’ trabajan en la agricultura, llama la atención un pequeño grupo de mujeres tejedoras que procesan la lana directamente de las ovejas que crían.


María Julia Torres es una mujer de 84 años de edad, que nació y ha vivido siempre en Gavidia, bello pueblo del páramo merideño. María Julia trabaja con la lana desde los 10 años, y fue su abuelo Tomás quien le enseñó este arte. En la antigüedad era común que las familias hicieran sus propias cobijas, pues no existían tiendas donde comprarlas. La abuela de María Julia escarmenaba e hilaba la lana y su abuelo era el que tejía las cobijas. Hacer cobijas era considerado un trabajo casero, ya que era el único abrigo que existía en esa época, con ellas se abrigaban para dormir o salir a la calle. Éste es el origen de las chamarras, ponchos o ruanas; la diferencia era que a estos se les abría un agujero para introducir la cabeza. María Julia trasmitió el conocimiento de la lana a todas sus hijas y algunas vecinas: “Yo le enseñé a las muchachas a trabajar con la lana, a hilar y escarmenar la lana, a lavarla y les dije cómo hacía mi abuelo Tomás que era el que trabajaba. Él era el que tenía un telar y hacía cobijas. Pues ellas aprendieron se animaron y se pusieron a escarmenar lana, a hilar, a tejer y formaron como una cooperativa de mujeres. Y se pusieron ellas mismas y aprendieron y ahora son famosas. Ellas han andado por toda Venezuela y por otros países y hacen de todo, todo lo que piensan hacer lo hacen, con una o dos agujas a mano y en el telar, hacen de todo: cobijas, cortinas, gorros, guantes, todo.” El grupo de las tejedoras de Gavidia se organizó a finales del año 2002 y exhibe sus prendas artesanales directamente en el pueblo.


CERÁMICA DE CAPACHO, EDO. TÁCHIRA. Desde Capacho hasta Lomas Bajas, en los cerros vecinos se consiguen diferentes clases de barro, donde las familias laboriosas de la zona, lo procesan y elaboran magnificas piezas de barro, tales como: adornos, ollas, pocillos, moyones, chorotes y tazas, que tienen una gran demanda en el mercado nacional. Para la realización de estas artesanías se utilizan diversas técnicas como la del Moldeado a Mano, el Torno y el Moldeado en Yeso o barro.

En la vía hacia Loma Alta y Loma Baja, se encuentran varios talleres de artesanía que no pueden dejar de visitarse. En estos talleres se puede observar como se maneja el barro para producir una gran variedad de piezas que van desde materos y vasijas, hasta tazas de café.


CERÁMICA DE LOMAS BAJAS, EDO. TÁCHIRA.

Lomas Bajas está ubicada en el occidente de Venezuela, 650 kilómetros al suroeste de Caracas y 16,5 kms al noreste de San Cristóbal, capital del estado Táchira. Se llega por la carretera que va de San Cristóbal para San Antonio del Táchira, comienza a subir y llega a Capacho Nuevo, sigue adelante y llega a Capacho Viejo. Allí hay que preguntar cómo se llega a Lomas Bajas y empezar a bajar por una carreterita que repentinamente se abre a un paisaje de suaves montañas de tierra roja y menudos caminos que se pierden entre ellas. Es todo un pueblo que vive de la alfarería. Manos de mujeres, niños y hombres que acarician la tierra hasta darle forma para entregarla al fuego, que se encargará del toque final.


Utilizan diversas técnicas para efectuar su trabajo de alfareros, donde destaca la de modelado, tanto manual como a través del torno. Estos últimos son piezas ya seculares que también han venido pasando de generación en generación y que al impulso de sus pies hacen girar para darle volumen y tamaño a su producción.


TEJIDOS EN LANA DE MUCUCHÍES, EDO. MÉRIDA. Mucuchíes es el centro de esta zona del estado Mérida que posee una antigua tradición artesanal en la elaboración de cobijas, ruanas y todo tipo de tejidos elaborados a partir de la lana de oveja.

Labores realizadas por grupos de hombres y mujeres de la comunidad rural del municipio Rangel quienes están organizados en organizaciones sociales y civiles (Asociación civil y Cooperativas), entre las que podemos mencionar a la Asociación de Productores Integrales del Páramo (PROINPA); Cooperativa Seis Pasos Usando Mis Manos, La escuela de tejido la Chamarra y Artesanos Tejedores Independientes. Estas organizaciones vienen trabajando desde hace varios años en consolidación de su organización productiva: criadores de ovejos, procesadores de la lana y un grupo importante de tejedores organizados e independientes distribuido en las comunidades rurales del municipio. Para información llegar a la Casa Mucusutuy en la calle Independencia, número 39 de Mucuchíes, sedes de PROINPA y Escuela de tejido La


Chamarra. La Cooperativa seis pasos usando mis manos está ubicada en la vía principal trasandina, sector La Mucuchaché, entrada a la Escuela Bolivariana La Mucuchaché.


CAMPECHANAS LLANERAS, BARINAS, EDO. BARINAS. Mucha gente desconoce que es una campechana y tienden a interpretar el significado que les parece para esta palabra. La misma palabra “Campechana” le otorga a esta hamaca llanera, el contexto campesino criollo y artesanal de donde es originaria. Es posible encontrar variadas manifestaciones del saber artesanal llanero, en los que el cuero del ganado es trabajado con maestría en la elaboración de todo tipo de artesanías hechas a base de residuos de la industria ganadera, como llaveros, manillas, lazos, sombreros y banquetas, destaca principalmente la campechana llanera, la cual es tal vez la máxima representación del oficio transmitido de generación en generación por los hombres y mujeres que habitan la inmensidad de la llanura, espacio vital compartido por Venezuela y Colombia.

Tradicionalmente en el llano venezolano o colombiano desde tiempos ancestrales, existen las campechanas que es la hamaca del llanero


donde reposa su cuerpo después de una dura jornada. Mientras descansa por ratos en la campechana comenta como ha ido la faena y en las noches desde este lecho de cuero colgante, rasga las cuerdas del cuatro.

En la ciudad de Barinas, capital del estado del mismo nombre, se encuentran varios talleres en los que el cuero del ganado es trabajado para la elaboración de la campechana. Su elaboración en un cuero plano de ganado vacuno es dispendiosa desde el mismo curtido de la piel, hasta el firme, calculado y preciso corte del cuero que se hace con destreza adquirida. Si se cortó mal se dañó el cuero y no hay manera de reversar el corte; es la diferencia en su fabricación frente a la hechura de un chinchorro que si va tejido y puede enmendarse alguna


falla en su fabricación. La cabuyera que va sujeta a los extremos de la campechana, son las correas insertadas al cuero cuidadosamente cortado y emparejado, es toda una ingeniosa y resistente pieza artesanal que permite colgar o guindar la campechana. Uno de los talleres de mayor tradición en Barinas es el que fundó el maestro talabartero Carlos Nieves en 1922, allí su hija Mariela Nieves aprendió desde muy joven el oficio paterno, se enamoró de la elaboración de la campechana y a su vez transmitió el saber a sus descendientes que hoy en día continúan el oficio artesanal. Al día de hoy Mariela Nieves a sus 75 años de edad está residenciada en el estado Monagas, y allí continúa con la elaboración de las campechanas, dicta cursos y talleres en esa región venezolana a fin de preservar y divulgar el oficio artesanal de su querido llano barinés. CONTACTO: Mariela Nieves 0414-5711851 Taller La Campechana - Barinas - Javier Lizardo 0414-5088716 / 02735320894 - av. Industrial, final de la av. Carabobo callejón # 7 casa #2.


CHINCHORROS DE CURAGUA, AGUASAY, EDO. MONAGAS.

El cultivo y procesamiento de la curagua es una práctica que se realiza desde hace comienzos del siglo XX en el municipio Aguasay, del estado Monagas. La curagua es una planta de origen amazónico que llegó a Aguasay aproximadamente en la década de los años 20, de manos de Don Susano Cedeño. Influenciados por la experiencia con el moriche, los lugareños comenzaron a extraer la fibra de la planta para el uso de las tejedoras que desarrollaron técnicas y destrezas en la creación del famoso chinchorro de curagua de Aguasay,


un artículo de características particulares, definidas por el ingenio y la creatividad de las artesanas aplicado al material blanco y muy resistente. En la actualidad estos saberes populares tradicionales juegan un papel fundamental en la configuración de la identidad de las aguasayeras y aguasayeros, además de funcionar como un elemento de cohesión social capaz de promover la cooperación dentro y entre las comunidades, así como en las estructuras familiares donde las mujeres ejercen una tarea creativa que se complementa con la labor masculina.

Por si esto fuera poco, los conocimientos y las tecnologías tradicionales relacionadas con el cultivo y procesamiento de la curagua son, a juicio del cronista de Aguasay, Eduardo Maurera, los principales elementos


que sustentan la economía de la localidad, por encima de otras actividades igualmente artesanales vinculadas con el casabe, la extracción y explotación del merey. Inclusive, en opinión del cronista el dinamismo en la economía del municipio generado por la curagua es superior a la actividad ganadera. “Aguasay es también un municipio gasífero y petrolero, pero eso pertenece a un ámbito nacional e incluso internacional. Pero sin duda, en lo local el arte de la curagua ocupa el primer lugar en la economía".

Son muchas las generaciones que se han levantado a punta de chinchorro en Aguasay, desde hace casi 100 años para acá. Gracias a la artesanía y al cultivo de esta planta muchas familias han echado adelante e incluso han podido enviar a los hijos a estudiar en la universidad. En efecto, es bastante común ver familias donde los fines de semana llegan las hijas y los hijos que trabajan en algún lugar lejano, como médicos o ingenieros, para sumarse a esa práctica artesanal tan importante en Aguasay y de alguna manera garantizar su permanencia en el tiempo.


CERÁMICA DE EL CERCADO, ISLA DE MARGARITA, EDO. NUEVA ESPARTA.

El Cercado está ubicado entre Santa Ana del Norte y el sector Maco Arriba antes de llegar a la iglesia Gran Poder de Dios, es una población que ha sido centro artesanal durante centenios reconocida por su tradición ceramista realizada con la arcilla que es traída del cerro Santa Cruz desde época inmemorial. Actividad casera y rústica en cuanto a su elaboración, en los que el saber se transmite principalmente en el ámbito familiar de madres a hijas y puede tildarse, sin temor a equivocaciones, de pre-colombina con muy pocas transformaciones y escasas variaciones. La elaboración de la "loza", como suelen denominarla, es minuciosa, complicada, algo difícil de detallar pormenorizadamente, envuelta en mitos, llena de consejas, repleta de creencias y predicciones, como: que la revientan de "Mal de Ojos" los envidiosos, que los intrigantes les


echan a perder las manos a quienes mejor las elaboran que no pueden fabricarse ni quemarse el día de tal o cual Santo, Santa o Divinidad o fecha de Guardar, ni por mujeres indispuestas, lo que contrarrestan con el uso de amuletos y la práctica de santiguados, sortilegios y ensalmos. Además está llena de formalidades que vienen transmitiéndose el generación en generación los miembros de las distintas familias, como un secreto personal o parte tácita de la fabricación. Empiezan por descubrir la "veta" de "barro bueno" e irla siguiendo minuciosamente a punta de machete hasta formar con su extracción continuada, largas galerías o "joyos" (hoyos). Continúan con la selección de terrones en tres clases diferentes, reconocidos por medios tradicionales e intuición y pericia propia; siguen con el llenaje de mapires sacos, bolsas, "bojotes" y cuantos implementos pueden ser aptos y disponibles para el transporte hasta un rincón de las casas, donde parsimoniosamente van después pisándolo (machacándolo) con una "mano de piedra", preferiblemente de las destinadas, hasta no hace mucho tiempo, en las moliendas de maíz para más tarde cernirlo usando un rallo (hojalata con perforaciones hechas con un clavo) sentadas en el suelo y recogiendo el producto cernido hacia la parte más cercana a su cuerpo, hasta quedar muchas veces prácticamente enterradas hasta las caderas. Después de cernido el barro triturado mezclan los polvos para luego proceder a mojarlo con agua preferentemente de pozo o de río, que contenga poca salinidad siguiendo el amasado (compactación del barro) formando "bollos" o pelotas disponibles al almacenaje para finalmente empezar con ellos la fabricación de los objetos destinados


al consumo.. El material utilizado con mayor preferencia es una clase de tierra gredosa, pero no la de color negro subido, sino otra que más bien es grisácea, y la que por su suavidad, el campesino margariteño, la distingue como: piedra, tierra o barro de jabón; también dos variedades de arcilla semi-arenosa, que las alfareras distinguen con el nombre de "ligas" y que revuelven con la primera para el trabajo de la cerámica y por último el "barniz", recogido por los alrededores del riachuelo de Tacarigua, y con el cual colorean o embadurnan algunas piezas. Esta tradición artesana mantiene el uso aborigen de sus ancestros guaiqueríes de la elaboración en la manera, rutinaria y tradicional, de ir colocando pacientemente -sin ayuda de tornos- pero con una habilidad y paciencia asombrosa y una precisión extraordinaria, sobre un aripo o tiesto viejo, montado sobre una laja (piedra plana), pedazos de barro humedecido asentados con la piedra de pisar hasta convertirlos en una torta; luego irle pegando uno sobre otra, con sapiencia


de artífices, "cintas" del mismo material debidamente adelgazados entre las manos en forma cilíndrica, sobre los empates previamente remojados, esto con el propósito de ir formando las paredes y moldeando la estructura de las piezas deseadas, a merced de prudentes rotaciones del asiento-base, hasta su conclusión definitiva. Después se seguirá emparejando o asentando, con un pedazo de totuma el barro fresco del lado exterior de las piezas formadas, para luego ponerlas a asolear hasta el otro día, buscando su endurecimiento; más tarde, -ya endurecidas un poco- rasparlas por fuera con un objeto cortante, alisarlas con una piedra pequeña y lisa, con preferencia de las que arroja el mar y más tarde barnizar las que sean necesarias o así lo ameriten (no todas se barnizan), con una especie de barro fino, rojizo y gelatinoso, formado con las sedimentaciones que arrastran algunas quebradas en los tiempos de lluvias, y dejarlas acondicionadas para llevarlas a los hornos o quemaderos.


La quema se realiza frente o al fondo de las viviendas, al aire libre. Empiezan por ir "arrumando" (acomodando) el material disponible para la quema, uno sobre otro y metiendo los pequeños dentro de los más grandes en perfecta yuxtaposición, de la manera más cuidadosa y, experimentada, hasta formar un montón de aspecto piramidal, para después irlo revistiendo totalmente por sus contornos con todo el material combustible: leña gruesa y delgada, palancas y conchas de cocos, etc. etc., que crean convenientes; hecho esto, proceden a "prenderle" candela para que el fuego intenso las temple y les dé la coloración rojiza de barro cocido que regularmente presentan. Las piezas de cerámica de El Cercado eran y son variadísimas, y se cuenta que cada familia tenía su estilo diferente, llegando a reconocer las piezas de su elaboración en cualquier parte y diferenciarlas como si se tratase de un auténtico derecho de propiedad debidamente legalizado, sin admisión a plagios ni imitaciones ni competencias desleales: Hay aripos, anafes, alcancías, budares, bateas, cazuelas, canarines, cachimbos, floreros, hormigueras, hormas, jarros, lebrillos, múcuras, pailas, platos, platoepié, pocillos, pimpinas, tinajas, tínajones, topias (piedras de fogón), tiestos, tapas, sartenes, etc. El visitante que viene de "tierra firme" puede llegar a esta localidad artesanal desde el terminal de ferrys tomando la Av. Juan Bautista Arismendi al encontrase con la intercepción en U de la vuelta para continuar por la misma avenida. En la primera cuadra gire a la derecha hacia la carretera nacional vía San Juan Bautista, luego tome la 3 a la derecha, siga la vía hasta encontrarse con el pueblo.


HAMACAS Y CHINCHORROS, ISLA DE MARGARITA, EDO. NUEVA ESPARTA.

La tradición del tejido de hamacas y chinchorros es una de las de mayor arraigo en la isla de Margarita. Saliendo desde La Asunción por la vía que va hacia Juan Griego en el norte de la isla, se encuentran las poblaciones de Tacarigua, Santa Ana y La Vecindad que han sido desde hace muchísimos años el asiento del hilar margariteño. Hamacas de La Vecindad: La Vecindad de Las Martínez, mejor conocida como La Vecindad. Allí puede contemplar en los patios de las casas a las mujeres frente a sus antiguos telares de madera elaborando sus hermosas hamacas. Esta es de tela compacta y cumple la misma función que el chinchorro. Las hamacas se haces lisas (blancas), de listas (franjas de colores) y de algodón (diversos colores en cada franja). Esta actividad ha sufrido poca transformación con el tiempo, ya que los instrumentos y las técnicas son los heredados de generaciones pasadas. Las hamacas adornadas con flecos o randas en sus bordes tejidas a mano como redes o crochet con dibujos que incluyen flores y


otros temas y mensajes, destacando el típico "recuerdo de Margarita" provienen primordialmente de La Vecindad de Martínez. Hamacas y Chinchorros de Santa Ana: Este pueblo es reconocido por la elaboración de chinchorros, actividad que practican las mujeres desde tiempos inmemorables. El chinchorro es una especie de red que colgado de sus extremos es magnífico para descansar; los


conquistadores las llamaban "camas colgantes”. Su belleza y complejidad depende del ingenio de la tejedora. Los hay con o sin flecos, lisos o calados, blancos o de varios colores, con figuras de rombos, cuadrados, frutas, flores y hasta con su nombre si así lo desea. Hamacas y Chinchorros de Tacarigua: En la vía que conduce a Santa Ana desde La Asunción, se encuentra la población de Tacarigua, lugar que ha sido desde los tiempos coloniales la capital del hilar margariteño. Labor de tradición que se transmite de generación en generación, principalmente de abuelas y madres a hijas y nietas, en la que el tejido se realiza en el hogar para la presencia, cuido y atención de la familia. Es medio y modo de vida que permanece vivo gracias al empeño de hacedoras que muestran con orgullo y alegría el producto de sus horas frente al telar heredado de sus maestras.


CERÁMICA DE MANICUARE, EDO. SUCRE.

En Manicuare y áreas vecinas se han localizados algunos de los yacimientos arqueológicos más antiguos del estado Sucre y de Venezuela (La Ballena, Manicuare, Indismo), los cuales dan cuenta de una de las ocupaciones humanas más tempranas del Oriente del País, conformado por grupos pre-cerámicos recolectores, cazadores y pescadores de tierra firme que, por el gran conocimiento de la navegación marítima, lacustre y fluvial, les permitieron mantener conexiones con las regiones insulares. Asimismo, existen evidencias arqueológicas que definen la presencia de grupos alfareros que dominaron el complejo conocimiento de la elaboración de artefactos y/o utensilios de barro, tanto para uso doméstico como de uso mágicoreligioso, cuya materia prima la obtenían de las grandes vetas de arcilla y los pigmentos colorantes que se hallan en la comunidad.


El 20 de Agosto de 1799 visita Humboldt la aldea de Manicuare. Este poblado lo menciona como una aldea de costumbres indígenas, sorprendiéndole la calidad de sus trabajos de ollería, y sus trabajos de arcilla ya famosos, como los vasos porosos de Manicuare, que servían para conservar la leche fresca. Actualmente estos trabajos son ejecutados por las loceras de Manicuare, que venden sus artesanías en sus propias casas.


RUTA ARTESANAL DE AGUA VIVA, EDO. LARA.

La Ruta Artesanal de este poblado larense, a pocos kilómetros de Barquisimeto, es una excelente opción de paseo y compras. En ella descubrirá una rica expresión cultural que da testimonio de la identidad del país. En el municipio Palavecino, a orillas del mágico Parque Terepaima, se encuentra la Parroquia Eco-Turística Artesanal Agua Viva, casa de centenares de artífices que renuevan día tras día la verdadera esencia del poblado. Con el paso del tiempo, los artesanos convirtieron sus hogares en cálidos talleres que invitan a propios y visitantes a deleitarse con propuestas hermosas forjadas a mano, las cuales se pasean por diversas técnicas, diseños y materiales.


Pioneros de la Ruta Artesanal:

Aunque son décadas de creación en la admirable aldea, Agua Viva se consagró como Ruta Artesanal a partir de los años 90. Los habitantes sostienen que las artesanas Luz Marina Gutiérrez y Lucía Vega son pioneras de este corredor. Ambas concibieron el Taller Hoja de Agua, célebre por el papel artesanal que allí se elabora. Gutiérrez, proveniente de una familia de tradición artesanal, comenta que Hoja de Agua, en la avenida Bolívar con Araguaney, fue el primer recodito que abrió sus puertas en el sector. Luego se sumaron otros espacios como el colorido y espiritual Bachaco Rojo, el Taller Nemate y el divertido Didacmadera.


En Bachaco Rojo, fundado en 1990 por el artífice Asdrúbal Vargas, es un lugar para el encuentro espiritual especializado en piezas de gres y que a su vez sirve de vitrina para otros habitantes del lugar. Situado a escasos metros de los referidos paraísos artesanales está el Taller Didacmadera de Freddy Alexander Osio, también uno de los primeros dedicados en labrar con manos primorosas un negocio pujante y diferente. Hoy día, sigue creando juguetes de madera con fines didácticos.


En Agua Viva residen aproximadamente 150 artesanos. Siendo un atractivo para otros creadores del país, también da cobijo a foráneos que admiran el sector y se radican con sus creaciones en el Patrimonio Cultural palavecinense. Esa es la historia del ceramista Luis Vargas, quien de Caracas llegó a esta comunidad para dar vida al Taller Barro Yaotamo, el cual es vecino de Didacmadera. Más de 50 talleres convergen en el paseo de creaciones tan variadas como originales y abiertos al público que puede establecer contacto directo con los creadores artesanales de Agua Viva.


TALLAS EN MADERA, TABAY, EDO. MÉRIDA.

La elaboración de tallas en madera es un aspecto destacado y brillante del Municipio Santos Marquina, se puede decir que es la artesanía de mayor riqueza y productividad en el sector. Familias enteras se dedican en la actualidad a esta actividad, que en sus inicios no tenían fines lucrativos, pero con los años se afianzó logrando que sea una fuente de trabajo e independencia económica. Para la realización de las tallas se utilizan navajas y cuchillos muy afilados y algunos artesanos han involucrado el formón plano. Las maderas que comúnmente se usan para la elaboración de tallas son el cínaro, sauce, la caoba y el cedro. Cada familia ha desarrollado su propia estética y técnica,


algunas utilizan el color y realizan tallas policromadas, otros sólo le colocan barniz y las dejan con sus tonalidades naturales; y los temas varían desde las actividades de campo, religiosas e históricas. En Tabay y poblaciones aledañas como La Mucuy Baja, La Mucuy Alta y Mucunután se encuentran diversos talleres de tallistas de gran tradición y conocimiento del oficio artesano tales como Mariano Rangel y familia, Gabriel Maldonado, María Clemencia Marquina, Ofelia Marquina, Ángel Moreno y familia, Gerardo La Cruz entre otros.


TEJIDOS EN LANA DE NIQUITAO, EDO. TRUJILLO. La localización de antiguos tejedores de la población de Niquitao, en el estado Trujillo abre las posibilidades de mantener y transmitir sus conocimientos, donde el cultor es fabricante de sus propios telares, usos, lanzaderas y escardillas, y elabora los materiales al tiempo de encontrar en los tintes vegetales, los colores necesarios para armonizar sus tejidos.

La confección manual de sombreros y alpargatas en mesas de pedales o pequeños telares, se suman al quehacer textil con una calidad y dignidad que dejara asombrado a quienes lo presencien. NIQUITAO EN LANA CRUDA AL TELAR, texto de Teresa Sosa: >> Niquitao es un pueblo de montaña del estado Trujillo. Margarita Mora, una de las tejedoras del lugar cuenta cómo aprendió a tejer: “Yo aprendí a la edad de 7 años, que empecé a ayudar a mama a escarmenar la lana y a echarle a perder las hebras cuando ella estaba


hilando. Pero cuando ella no estaba me ponía a hilar con la lana que ella dejaba en la Burra, que era como un taburetito de tres paticas, entonces me ponía a molestar allá la hebra, hasta que por fin aprendí a sacar la hebra.” “Cuando aprendí a sacar la hebra le mostré mama y me dijo que ¡Si, si va a aprender a preparar la lana!, y ella se iba pal trabajo y me dejaba un manar grande, que era de esos de bejuco y una cestita con patas de carruzo que le cabía como un kilo de lana, y ese kilo de lana tenía yo que tenérselo escarmenado cuando ella llegaba en la noche que se ponía a hilar” Otra de las tejedoras, Dora Sánchez, relata su historia: “Aprendí siendo niña de mi mama y ella fue la que siempre me motivó y me enseño a trabajar el proceso de la lana de oveja, mi mama criaba antes ovejas y nosotras hacíamos todo ese proceso de lavar, escarmenar, hilar y tejer, y eso es lo que hacía yo, me he caracterizado por eso, a mí siempre me ha gustado trabajar, producir y vender” “Con los tintes yo comencé a trabajar pero no me resulto, porque a medida que uno iba a lavar las piezas siempre


se destiñen mucho y no me convenció, entonces empecé a trabajar con lo que era la planta colombiana pero no se conseguía como era el Añil, entonces pensé si por lo menos la concha del plátano y tantas otras plantas manchan y eso, dije bueno, una de estas plantas debe servir así que empecé a investigar”. “Teñí por cierto un poco de lana con concha de plátano y me dio anaranjado, luego la pepa del aguacate y me dio un color allí que no recuerdo. Un día me dijeron que con la barba de piedra daba una tonalidad amarilla según la cantidad de planta que uno le ponga, poquito más claro y mientras más cantidad el color va a ser más oscuro hasta sacar un marrón.” <<


TRABAJOS EN MADERA DE GUADALUPE, EDO. LARA. Guadalupe es una localidad del estado Lara ubicado a 13,25 Km. de Quibor (municipio Jiménez) y 30 Km. de El Tocuyo (Morán), a 592 metros sobre el nivel del mar. Allí, cada familia constituye un verdadero taller de arte popular. Todos, o casi todos, trabajan la madera. Con moto sierras, machetes, gubias y esmeriles consiguen piezas de extraordinaria belleza. Las maderas son criollas, troncos de Cartán, Miguelito, Curarí, Sierra de Iguana, Mora, Vera, Roble, Zapatero son tallados hasta conseguir el producto final. Los artistas se han especializado en diferentes figuras: desde la humana hasta animales, plantas, frutos y utensilios de todo tipo.


TEJIDOS DE TINTORERO, EDO LARA. Tintorero está ubicado a 20 minutos de Barquisimeto, en el municipio Jiménez, al pasar la entrada de Quibor, cuando se va de Barquisimeto a Carora, un pequeño pueblo a orillas de la carretera.

En 1546, Juan Pérez de Tolosa fundó un telar en el Tocuyo, tomando en cuenta la tradición de la mano de obra indígena, ejercido desde el periodo prehispánico. El origen de Tintorero es entre finales del siglo XIX y comienzo del siglo XX donde solo existían pocas casas en esa región. Lleno de costumbres y tradiciones arraigadas desde sus antepasados, la mayoría de sus habitantes vive de la artesanía en especial el tejido que se inician de los indígenas que usaban el algodón para tejer


hamacas y chinchorros, estos aborígenes suplantaron los telares de cintura por el telar de dos hileras y pedales. Tintorero debe su nombre a la tinta, la cual ha sido usada para pintar los hilos y tejidos que los habitantes de este poblado crean, la variedad de colores usados por los artesanos hizo de este nombre una excelente aplicación. Muchos años atrás se tejía con lana de oveja, hoy eso ha cambiado y se trabaja el hilo pabilo.

La historia del tejido comenzó con cuando a fines del siglo XIX llegó a Tintorero el cacique Juan Evangelista Torrealba y su esposa Juana Paola Montes, quienes formaron un taller donde continuaron la herencia tejedora de nuestros ancestros indígenas. Sixto Sarmiento era un


adolescente de 15 años cuando se integró como aprendiz al taller de Torrealba donde se destacó rápidamente en el tejido de chamarras y cobijas con lana de oveja, hasta ser considerado el mejor tejedor a mano en la historia del país, según datos recabados por especialistas como Mariano Díaz. Estos dos importantes personajes le dieron el auge a Tintorero con sus reconocimientos y homenajes. El arte de tejer se volvió muy popular y lucrativo para los habitantes de la zona, siendo este solicitado a nivel regional, nacional e internacional, los lugareños se levantaban temprano para urdir y entrelazar los hilos realizando las conocidas hamacas, masayas, mantas entre otros, para después sacarlos a la autopista, exhibirlos y poder venderlos.

Hoy en día sus talleres están por todo el pueblo, volviéndolo una aldea artesanal, también se encuentra la casa de la cultura construida en el año 1986 donde se organiza la Feria Internacional de Tintorero cada año. Ubicados en un gran salón donde no solo exhiban sus trabajos si no también den a conocer el material con el que elaboran sus artesanías para además poder exportarlo hacia otros países dándole más renombre al estado Lara.


CERÁMICA DE MIRACA, PENÍNSULA DE PARAGUANÁ, EDO. FALCÓN. Miraca, está ubicado a siete kilómetros de Pueblo Nuevo, capital del Municipio Falcón, pertenece a la parroquia Baraived.

Desde la parte más alta de Miraca se observa la playa de Adícora, situada como a seis kilómetros de distancia. Miraca es un pueblo que se ha destacado por la presencia de loceras(os) y alfareros, maestras y maestros de las artes del barro y el fuego, quienes con su trabajo han hecho de este pueblo una referencia obligada en el campo de la alfarería y loza criolla. Terruño del científico venezolano Víctor Raúl Soto, quien descubrió la bilharzia en nuestro país.


Loceras y loceros, herederos del conocimiento trasmitido por Paula Rojas, desaparecida maestra, emblema de la comunidad, al igual que Carmen Francisca Rodríguez (“Mamá Chica”). Hoy, sus descendientes se han convertidos en el “batallón de reserva de la tradición” en unión de otras familias. Antes pintaban las lozas con arcillas de la zona, tradición que también tiende a desaparecer. Productos tradicionales como chirguas, vasijas, tinajas, cántaros, pimpinas, olletas, vajillas, platos, escudillas. Ahora, poco a poco, ceden el espacio a fachadas y adornos diversos solicitados por los clientes, lo cual les permite subsistir y mantener sus hogares Y prepararse entusiastas para realizar su Feria Artesanal del Barro en el mes de diciembre de cada año.


Cuenta loceras y loceros de Miraca que existía una antigua división del trabajo entre hombres y mujeres; alfareros los primeros y loceras las segundas y se referían a cómo se había perdido la tradición asociada a la construcción, el diseño de pisos y tejas de arcillas, en contraste con la resistencia que han tenido las mujeres loceras para que este oficio milenario no se pierda, al trabajar en núcleos familiares e incorporar de lleno a los hombres. Es así como la artesanía en la comunidad de Miraca, ha sido por más de cien años una actividad que ha mantenido viva una tradición ancestral, trasmitida de generación en generación. Los abuelos han dejado un legado cultural que caracteriza a esta población. La artesanía de barro era un medio utilizado por los indígenas para la elaboración de utensilios de cocina. En la actualidad sigue siendo la actividad más importante, los artesanos del lugar seleccionan y utilizan las más coloridas y finas arcillas propias de la tierra para combinarlas magistralmente y transformarlas en obras decorativas y utilitarias de las más variadas formas y alta textura.


TALLAS EN PIEDRA DE CUMAREBO, CUMAREBO, EDO. FALCÓN.

La piedra de Cumarebo es una roca caliza blanca, amarillenta con manchas rojizas blanda, porosa y cavernosa, formada en gran parte por algas del género Lithothamnium. Toma su nombre del pueblo de Cumarebo en la zona noreste del edo. Falcón. Allí se encuentran grandes yacimientos de esta roca lo cual ha dado origen al establecimiento de la industria cementera que utiliza ese recurso como materia prima principal. Del mismo modo los pobladores de esta región falconiana a aprendido a utilizar la llamada “piedra de Cumarebo” para dar vida a variadas y ricas piezas de artesanía que ya son distintivas de la zona. En el tramo carretero cercano a Puerto Cumarebo en la vía hacia La Vela de Coro pueden encontrarse infinidad de puestos en los que los creadores artesanales exhiben a la venta sus originales creaciones.


SILLAS Y MUEBLES DE CARDÓN, PENÍNSULA DE PARAGUANÁ, EDO. FALCÓN. El cardón es un cactus que puede llegar a alcanzar más de 10 metros de altura y es emblemático de árido paisaje paraguanero, de su espinoso cuerpo las manos y el saber artesano hace surgir hermosas sillas y muebles para el descanso y la conversa amable en esta región del estado Falcón. Moruy, Pueblo Nuevo y El Vínculo son algunas de las localidades peninsulares en las que la tradición artesanal del cardón tiene su asiento y en las que familias enteras preservan el hacer que es su principal medio de vida. Así por ejemplo la familia Gutiérrez de Pueblo Nuevo, cuya historia se teje desde finales del siglo XIX, cuando Lucas Gutiérrez fabricaba con tesón sillas artesanales valiéndose de los elementos básicos que le brindaba la naturaleza: la madera, la hoja de maíz y su propio ingenio.


Hoy en día y tras cuatro generaciones de artesanos, aún late el espíritu de Lucas en cada silla que brota de las laboriosas manos de la familia Gutiérrez de Pueblo Nuevo, los guardianes de un legado artesanal. Ruperto, Berta, María, Dionisia, Enma, Mercedes y William son los devotos discípulos del mandato ancestral que custodian fielmente todos los aspectos tradicionales de este oficio maravilloso: el diseño, la obtención y transformación de la madera, el tejido de la hoja de maíz e inclusive las herramientas utilizadas. Su gran devoción se materializa en hermosas sillas de excepcional calidad y gran valor decorativo que reflejan la más pura de las tradiciones artesanales de sus antepasados.

Las diversas poltronas, dulces mecedoras, acogedores sofás y taburetes son el producto de un trabajo de equipo y en familia, donde los hombres forjan la dureza del cardón; lo convierten en listones; arman la estructura de la silla y hacen la decoración de la madera. Por último,


las mujeres entran en escena para darle vida y belleza a las sillas con sus elaborados tejidos hechos de hoja de maíz trabajada con una gama de cinco clases de punto.

Siguiendo esta exitosa fórmula de trabajo, han hecho de este oficio un propósito de vida y de sustento por generaciones. Con gran dedicación y apego al estilo tradicional de fabricación se han labrado un nombre en la historia que es sinónimo de excelencia, calidad y belleza.


ORFEBRERÍA EN ORO DE EL CALLAO, EDO, BOLÍVAR. En 1849 dos buscadores de oro que se encontraban explorando unos riachuelos a miles de kilómetros de distancia, encontraron oro simultáneamente en la quebrada Sutter en California y en el río Yuruari en Guayana. Se desencadenó así dos de las fiebres de oro más impresionantes de los tiempos modernos, aunque la noticia de las riquezas del descubrimiento de oro en Yuruari se divulgó más lentamente. Sin embargo, cuando se estudiaron las muestras de cuarzo aurífero de El Callao en Nueva York, París, Londres y Hamburgo en 1853, se encontró que contenían 50 onzas de oro por tonelada -las mejores minas daban 4 onzas-… se inició la estampida. El origen de la población de El Callao se estima entre los años 1860 y 1869, años en que se inició la explotación y procesamiento de minerales auríferos en el Territorio Federal del Yuruari, División Político Territorial que existía para ese entonces y de la que la Capital era


Guasipati. El Callao pertenecía a Nueva Providencia. El oro, es considerado desde la antigüedad un metal muy preciado por el ser humano, lo que ocasionó gracias a la búsqueda del mismo, que se fuese estableciendo la explotación, en lo que ahora lleva el nombre de Municipio Autónomo El Callao, una población criolla y otra extranjera, proveniente de las Antillas Menores y de Europa, que desde entonces sembró sus raíces y formó parte de una actividad minera que los relaciono muy fuertemente.

El Callao es una población que en el transcurso de su historia, se fortaleció en esta actividad, con todas las demás actividades conexas secundarias (elaboración de prendas y joyas), que permitieron establecer un pueblo económicamente sustentable. El Callao tiene la fortuna de manufacturar con arte y finura una mínima parte del oro que los mineros tradicionales y también las tecnificadas


empresas auríferas extraen de las entrañas de la tierra a través de un laberinto de túneles hechos contra la roca ígnea a fuerza de barras y dinamitas.

En el Callao también fue creada una Escuela de Orfebrería que se inició recientemente con veinte alumnos. Recordamos que las tijeras que utilizó el presidente Raúl Leoni para cortar la cinta inaugural del Puente Angostura sobre el Orinoco fueron hechas de oro cochano por un orfebre de El Callao. Las técnicas empleadas en el trabajo del oro fueron muy sencillas al inicio. El martillado en frío proporcionaba láminas e hilos que podían adoptar formas diferentes.


Posteriormente, pero aún en una época temprana, se utilizaron el calentado y la fusión. Los avances técnicos supusieron una diversificación de las formas. El habilidoso como difícil y sensible arte de la orfebrería y de la misma joyería, podemos decir que comienza con la fusión del material en bruto generalmente a una temperatura de 1.063 grados con el fin de eliminar impurezas. Luego viene el martillado y batido para obtener láminas o lingotes. Son muchas las técnicas que hay que saber manejar en el arte de la orfebrería como el vaciado a la cera perdida. El repujado que se fundamenta en la realización de motivos con un cincel de punta roma para evitar que se corte la lámina; el puntillado que es una técnica decorativa que se realiza con un cincel desde el reverso de la pieza,


obteniendo motivos a base de puntos en relieve por el anverso; la decoración incisa; el estampado que consiste en presionar a golpe de martillo con un punzón metálico sobre el reverso de una lámina; en el extremo del punzón se halla el dibujo que se quiere reproducir en relieve; el Filigrana que es un esquema decorativo diseñado mediante hilos que se sueldan a una lámina de base. El Callao, famoso por sus minas de oro, su Orfebrería exquisitamente artesanal, por la alegría y amabilidad de su gente y por su coloreado Carnaval armonizado con melodías interpretadas en especiales dialectos. En todas partes de El Callao puedes adquirir productos elaborados en oro, entre los que destaca el llamado “oro cochano”, un oro sin pulir de aspecto opaco que es característico de la orfebrería de la zona. Sin embargo, esta población no es sólo oro, también es el escenario de una de las fiestas tradicionales más importantes del país. Sus carnavales, donde la mezcla de las costumbres españolas con las venidas de los inmigrantes de tierras como Trinidad y de la Guyana, protagonizan una verdadera fusión cultural que da origen al calipso y los ritmos propios de las parrandas de esta fiesta, en la que se unen el español, el inglés y el papiamento (dialecto de la zona) para conformar cantos que son únicos.


AZABACHE DE EL TRONCÓN, EDO. BOLÍVAR. Para llegar a El Troncón desde Ciudad Bolívar se debe tomar la vía hacia Maripa, luego de recorrer 45 minutos aproximadamente, cruce en la salida de la vía hacia Moitaco, luego de unos 25 minutos de camino deberá tomar una intersección que se encuentra a mano izquierda. Allí verá un cartel, un poco viejo y desgastado, en el que podrá leer el nombre de las poblaciones que están por esa vía, mencionándose al final El Troncón. En la localidad de El Troncón, ubicada a hora y media de Ciudad Bolívar en el municipio Sucre del estado Bolívar, sus residentes han desarrollado desde hace varias décadas la extracción del azabache de manera artesanal. Y es que, la característica de esta madera fosilizada, no permite otra forma de ser sacada de las profundidades del Orinoco.


Explican los expertos, que el azabache es un carbón petrificado hace más de sesenta millones de años, convertido en lignito de color negro, de conformación compacta y suave al tacto, su composición química es casi exclusivamente orgánica, con valores muy bajos de humedad (1.11.29%), azufre y nitrógeno (menores de 1.5 % en ambos casos) y contenidos relativamente altos de carbono (73-85 %). Por lo que el azabache del estado Bolívar es una variedad de Lignito de color negro intenso, brillante, frágil y susceptible de ser pulido. El azabache desde la antigüedad ha llegado a considerarse piedra semipreciosa, por su relativa escasez, su brillo, y color. El azabache más duro es utilizado en joyería y posee mayor valor comercial dado que las piezas resultantes son más compactas y de mayor durabilidad. La Producción de azabache desde el Estado Bolívar, es realizada de forma artesanal, de hecho la extracción del azabache se reduce a los siguientes pasos: Se prepara un medio de transporte fluvial en el que se colocan las herramientas, equipos (piqueta, morral, boquillas, caretas para buzos, mangueras de aire, mecates de nylon, motores compresores, salvavidas) y combustibles para salir a navegar por el Orinoco hasta los astilleros de rocas donde se entrampa el azabache. Se procede entonces a preparar un buzo para realizar dichas labores: se enciende el compresor de aire, se conecta la manguera de aire, se adjunta la boquilla y la careta de buzo y se sumerge el buzo a una profundidad no mayor a 25 metros, el buzo permanece debajo del agua por espacio de 1 hora, buscando y recolectando las muestras de


azabache apoyándose con una piqueta y un bolso con orificios para su acumulación. Por último éste se sube poco a poco y luego descansa por espacio de 1 hora antes de volverse a sumergir. Estas acciones se repiten a diario por alrededor de cuatro meses al año mientras el nivel del agua este bajo, se realiza una jornada de extracción de azabache de 6 hrs. promedios diarias. Hoy por hoy, su extracción es una de las principales formas de mantener un mercado activo en la localidad de El Troncón, donde el total de la población, conformada por unas 36 familias, sustenta su vida con la comercialización del azabache que extraen del Orinoco durante los meses de enero y mayo de cada año.


Ronald Morales, un joven residente de El Troncón, asegura que desde la adolescencia se inician en la tarea de sumergirse en el Orinoco para dar con el preciado mineral. Se trata de una batalla con el oxigeno y por supuesto, con las fuertes corrientes del río padre. El proceso para obtener el azabache es totalmente artesanal, no tienen trajes especiales “utilizamos pantalones blue jeans y camisas manga larga”, tampoco cuentan con una bomba de oxigeno durante la búsqueda, sólo tienen un compresor de aire que les ayuda a incrementar el tiempo debajo del agua, pero no les asegura la cantidad de oxigeno que necesitan para que su organismo funcione correctamente. Luego de extraerlo, el siguiente paso es venderlo a artesanos que se encargan de tallarlo y convertirlo en una pieza artesanal que va desde pequeños dijes, zarcillos, collares, pulseras hasta piezas escultóricas de pequeño formato, dependiendo del tamaño original de mineral trabajado. Si nos referimos a su calidad, podemos dividirla en tres tipos; el azabache superior que se presenta como bloque compacto, sin vetas y limpio de impurezas, es inalterable al paso del tiempo y admite cualquier talla, hoy en día es prácticamente inexistente; la segunda clase es la regular o intermedia, que puede tener alguna imperfección, vetas e impurezas que hay que eliminar antes de trabajarlo ya que las vetas puede quebrarlo y para que no aparezcan una vez pulido hay que sanearlo, el material de esta calidad aparece en pequeño tamaño y es la que más se utiliza hoy y la última, la mala o carbón que apenas sirve para nada. Por ser escaso y por su intenso color negro, se le otorgó ya desde miles


de años el carácter de piedra mágica, llegando esta consideración hasta nuestros días. Aristóteles se refirió a sus cualidades diciendo que cuando se llega a la vejez y para prevenir las cataratas, había que mirar fijamente a una piedra de azabache, otros dicen que mirándola fijamente se afina la vista, pero quizás para lo que mas se usaba era para ahuyentar el "mal de ojo", o sea para evitar el mal que algunas personas especiales nos pueden enviar por medio de maldiciones y se suponía que si llevabas algún objeto de azabache, esos efectos quedaban anulados; normalmente por ser los más vulnerables, se les solía poner a los niños y la figura elegida solía ser una mano con el puño cerrado y con el dedo pulgar metido entre los dedos índice y medio. Es difícil trabajar el azabache pues aun siendo relativamente duro, es muy frágil por lo que al hacer figuras y detalles calados puede


romperse con facilidad y a pesar de ello los tallistas se rodean de un mobiliario muy elemental, un banco de trabajo de pequeño tamaño, sus herramientas básicas, navajas, gubias, limas, buriles y lijas y lo principal, unas manos hábiles y buena vista. El Troncón es una población que cuenta con excelentes paisajes, ríos y espacios para el disfrute turístico. Además de conocer el proceso de extracción del azabache, sí visitas esta hermosa localidad podrás comer lo pescados más frescos de la región y degustar frutos cosechados en esa tierra como el melón, la patilla, el maíz y el frijol. Además puedes contar con la excelente atención de la familia Suárez en el Rancho La Trinidad, ubicado justo al frente de la escuela y donde podrás alquilar habitaciones para pernoctar durante su estadía en esta maravillosa localidad del municipio Sucre del estado Bolívar.


MUEBLES DE MAGDALENO, EDO. ARAGUA.

A sólo 20 min. de Maracay se encuentra Magdaleno pueblo pintoresco que representa en la actualidad un icono en lo que artesanía se refiere, de muchas partes del país y del estado vienen visitantes con la finalidad de adquirir los famosos muebles rústicos, la cerámica en gres, los móviles que adornarían cualquier rincón y muchas otras variedades de productos realizados con el esfuerzo de sus artesanos. Para llegar a Magdaleno hay que tomar la entrada de Palo Negro en Maracay y en vez de tomar hacia la ciudad en sí se toma la vía Güigüe para llegar a Magdaleno. En el camino se pueden apreciar fincas y una vista del Lago de Valencia.


Magdaleno entra al tercer milenio convertido en el pueblo artesanal de Venezuela. El poblado que el Obispo Martí elevó a la categoría de Parroquia el 10 de diciembre de 1790, con el nombre de Santa María de Magdalena, es hoy una de las tres parroquias del Municipio Zamora, y tiene una población de 26 mil habitantes, aproximadamente. Historia de Magdaleno: Esta población se encuentra a tan solo 20 minutos de la Ciudad de Maracay, Estado Aragua y a hora y media de Caracas, usted solo debe tomar la Autopista Regional del Centro bajar en el peaje de Palo Negro, en la conocida redoma del Avión, siga a mano derecha e iniciara un recorrido maravilloso por una carretera colmada de restaurantes, árboles, fincas y cañaverales que lo adentrarán en un clima tropical de sabana fusionado con la calidez de su gente, además es propicia la ocasión para admirar el bello paisaje del Lago de Valencia o de Tacarigua.


Entre los pobladores de Magdaleno hay excelentes artesanos y con más de 40 años de experiencia elaborando artesanalmente cestas y muebles, manteniendo vivo los conocimientos adquiridos de aquellos técnicos traídos de Puerto Rico en la década del 50 por Eugenio Mendoza con el fin de enseñar a mujeres a procesar esta fibra. En sus estrechas calles, se encontrará con los más variados estilos y modelos de muebles en madera o hierro forjado en estilos rústicos o clásicos, aquí usted conocerá verdaderos artistas que moldean con sus propias manos materiales como la arcilla, la enea, la madera, el vidrio y el hierro, sin duda será un recorrido muy interesante.

Lo que un día de 1958 Don Eugenio Mendoza inicia como una empresa de muebles artesanalmente elaborados con el fin de utilizar la fibra de enea, (materia proveniente de una planta que crece en los alrededores de su vecino el Lago de Valencia) hoy en día se ha consolidado en pequeñas, medianas y grandes fabricas generadoras de empleos y


fuente principal del movimiento económico en esta región. La primera actividad de esta zona fue la agricultura pero con el paso del tiempo se ha desplazado por la artesanía y la mueblería que desde principios de los 90 ha tenido un gran auge impulsado por los consumidores nacionales y extranjeros.

Su gente es muy amable y esta siempre dispuesta a brindarle su excelente atención, accesoria y buenos descuentos al momento de efectuar sus compras. En verdad que en Magdaleno conocerá a grandes profesionales y artistas que exhiben obras acordes a su necesidad y buen gusto, solo queda de su parte visitarlos y hacerse fieles clientes de estos excelentes artesanos.


ARTESANOS DE LA CUMACA, EDO. CARABOBO. La Cumaca, en el municipio San Diego del estado Carabobo, muy cerca de Valencia, es una localidad en la que diversos y talentosos artesanos han establecido sus hogares y talleres. Son artesanos que siguiendo la antigua tradición se han dedicado a la artesanía a tiempo completo y viven exclusivamente de ésta, su énfasis se centra en la originalidad y creatividad involucrada en cada pieza en vez de una producción masiva de piezas en serie. Muchos incluso han desarrollado técnicas únicas o están rescatando los antiguos métodos en vías de extinción.

Comprometidos con la artesanía de por vida, sienten la gran importancia y obligación de asegurarse de que no se pierda esta


tradición con el paso de los viejos artesanos. Por esto, muchos también ofrecen cursos en sus propios talleres que enseñan a futuras generaciones la continuación del patrimonio cultural artesanal. Cada taller artesanal trabaja con técnicas y disciplinas particulares: orfebrería, juguetes, cerámica, maderas, textiles o hierro forjado, en los que la creatividad y el talento produce hermosas piezas que identifican singularmente a cada creador. Por esta ruta podrán conocer el Taller Artesanal Armonía, allí hallará grabados sobre metal en ácido y orfebrería orgánica; en el Taller Haizea (Rosa Alejo) encontrarán pirograbado sobre hueso, cuero y madera; el Taller Decandela conseguirán orfebrería en plata y vitrofusión; el taller Los Duendes del Sol, donde elaboran collares, zarcillos, pulseras en tejidos y semillas, conchas de mar y hueso; y en el taller Oyanta, podrán comprar piezas en gres y algunas piezas únicas que lo dejarán complacido. Para mayor información sobre los talleres de La Cumaca pueden contactar con la creadora Rosa Alejo tlfs. 0426 2438480 / 0241 7116584 - roarte7@hotmail.com, también con Manú y Yanet 0416 4494018 - armoniaarte@hotmail.com)


ARTESANOS DE LOS ALTOS DE SUCRE, EDO. SUCRE. Los linderos entre Sucre y Anzoátegui esconden un territorio poco explorado por la mayoría de los venezolanos, donde abundan propuestas artesanales y gastronómicas dignas de ser resaltadas. Piezas utilitarias de gres, esculturas de animales exóticos y hermosas muñecas elaboradas con hojas de plátano y maíz son sólo algunas de las interesantes opciones que usted encontrará en estas tierras.

La Avenida Universidad, ubicada en las afueras de Cumaná, marca el acceso al primer tramo de la Autopista Antonio José de Sucre, que es la única vía que permite empalmar con la carretera hacia Los Altos. El camino de ascenso a la montaña está completamente teñido de verde, pero a pocos metros se pueden apreciar las blancas arenas y aguas cristalinas de las playas del Parque Nacional Mochima. Un contraste que, definitivamente, sólo es posible en las zonas caribeñas.


Al comenzar la subida los visitantes son recibidos por una serie de tarantines localizados a ambos lados de la carretera, donde familias enteras venden los productos y artesanías típicos de la zona. Envases de picante natural elaborado con ají dulce, pimentón y el llamado “ají chirero” se mezclan con las coloridas muñequitas de trapo, los singulares barquitos de madera de cedro tallados a mano y las lajas de piedra utilizadas para decorar las fachadas. Al ver los caballos que pastan en las orillas del camino cualquiera podría pensar que se trata de un paraje merideño y no de una montaña enclavada en los áridos territorios de un estado costero. Cuando se alcanza la cima podemos apreciar el espectáculo visual protagonizado por cada uno de los cayos que conforman el parque. De pronto, una alcabala anuncia el arribo a Santa Fe, pueblo que precede a Los Altos de Sucre. Los oídos completamente tapados por el cambio de altitud determinan la llegada a un rincón que, curiosamente, forma parte del estado Anzoátegui; pero luego de rodar unos pocos metros más se divisa el letrero que da la bienvenida a Los Altos de Sucre. En ese instante es difícil decidirse ante la variedad de talleres artesanales y restaurantes que se puede visitar, por ello lo más sensato es ir en orden, siguiendo la ruta creada por los miembros de la asociación de Los Altos, quienes realmente conocen esos terrenos por ser los precursores de esta “movida” cultural. Pamela y Pavlova Rivas son dos ceramistas que además de llevar la misma sangre comparten el interés por las artes del fuego. Pese a que los talleres de ambas son contiguos, el contraste que existe entre sus piezas es evidente: mientras Pamela modela, corta y decora sus hermosos mosaicos, Pavlova disfruta de la creación de múltiples piezas


utilitarias, especialmente aquellas que se emplean en la cocina, como platos, ollas y teteras. La primera en mudarse a Los Altos fue Pamela, hace poco más de quince años, cuando tuvo la inquietud de buscar un oficio que le brindara la posibilidad de permanecer en casa al frente del cuidado de sus pequeños, pero en un ambiente que también fuese propicio para el desarrollo creativo. Su fuerte hasta hace poco fue el modelado figurativo; sin embargo, sus experimentos con los mosaicos. Pavlova abrió las puertas de Path, su pequeña “base de operaciones” ubicada en el primer tramo de Los Altos de Sucre, pero su desempeño en estas artes comenzó hace más de quince años, cuando le regalaron unos bizcochos de cerámica tradicional para que se estrenara en la pintura. Más tarde vinieron sus trabajos en Tai, un taller de ceramistas de la zona, y fue allí donde aprendió a utilizar el gres y a modelar obras figurativas. Caso diferente fue el de su hermana, quien conoció el oficio por un proceso de “ensayo y error”, como ella misma le llama, hasta que estuvo lista para crear su propio negocio al que denominó Aguatierra. María Esther Galbán y Humberto Adrianza han vivido en esta montaña del Estado Sucre durante 17 años, desde que decidieron abandonar Caracas a fin de ubicar un espacio que les permitiera desarrollar a plenitud sus cualidades artísticas: “Los Altos —comenta Adrianza— es un entorno inspirador y por eso es que casi toda nuestra producción guarda relación con la naturaleza”. Mientras María Esther realiza esculturas de los animales que abundan en la zona, especialmente reptiles, Humberto se ocupa de la elaboración de piezas utilitarias, entre las que destacan los lavamanos y baldosas de la línea arquitectónica, las lámparas de la serie decorativa y, finalmente, las piezas dedicadas a la cocina, que contemplan vajillas, vasos y tazas lisas o con aplicaciones de esculturas en miniatura.


MarĂ­a Esther y su amiga Quini Vega elaboran jabones artesanales con ingredientes naturales. Tai, que significa barro en lengua wayuu, es


el nombre del taller de esta pareja, lugar que además de ser un centro de producción artesanal ha servido como escuela para otros ceramistas de la zona. María Esther fue la primera en iniciarse en las artes del fuego, influenciada por el modelado que realizaban las indígenas de Zulia, estado en el que pasó gran parte de su vida; por el contrario, la afición de Humberto por los trabajos manuales es relativamente nueva, ya que antes se desempeñaba en el área de computación y fue, precisamente, la mudanza a Los Altos lo que le llevó a desarrollar la infraestructura necesaria para la creación de piezas utilitarias. Con el pasar del tiempo, ambos se han inclinado por la tradición japonesa, en la que cada pieza es esmaltada y horneada a elevadas temperaturas, lo que le proporciona gran durabilidad. Aunque nunca creyó que el arte llegaría a convertirse en su sustento, María Amalia Mazzaglia siempre procuró tomarlo con seriedad y hasta realizó cursos de pintura y dibujo para especializarse, pero en vista de la poca rentabilidad del negocio, tomó el camino de las piezas utilitarias de cerámica que son mucho más demandadas. Cansada de vivir en Caracas, Mazzaglia y su esposo se residenciaron en los Altos de Sucre, hace 16 años, y allí instalaron el taller Cerámica Los Altos, un rinconcito en el que los visitantes pueden encontrar desde propuestas figurativas, como angelitos y rostros, hasta objetos prácticos, entre los que destacan las jarras y los candelabros. El fuerte de Mazzaglia está en el uso de la terracota, pues es un material que le brinda mayores posibilidades de diseño y de mezcla de colores que el gres; de hecho, en sus piezas se aprecia una gran influencia del arte mayólico, técnica española que permite vidriar las lozas de barro para darles un acabado más delicado.


Hace más de quince años que Carmen García de Bottaro, mejor conocida como Nena, y su esposo Félix crearon Bogar, un negocio que ofrece al público productos realizados con papel artesanal, elaborado a partir de fibras naturales, plantas y flores que se cultivan en la zona. En su sencillo taller ellos convierten las hojas de papel rayado o impreso en una verdadera expresión artística, gracias al empleo de colorantes naturales y artificiales en tonos pastel, pétalos de rosas y virutas de madera y aserrín. Además de los pliegos de papel y de las hermosas cajas para regalos, esta pareja encuaderna y restaura libros, crea delicados diarios para bebés y elabora paquetes de bodas, en los que están incluidos desde las tarjetas escritas a mano, hasta el baúl en el que se depositan los cheques de regalo, pasando por el portarretrato y el álbum de fotos. En la pequeña tienda, junto a estos papeles reciclados, se pueden encontrar algunas manualidades hechas por Félix Bottaro, ya que es aficionado al torno y al trabajo en madera, sin contar con los licores típicos que fabrica. Algunos otros talleres artesanales a visitar son el taller Frayo, propiedad de Francisco López y la arquitecta Yolanda Adrianza, quienes realizan hermosos vitrales combinados con hierro forjado. En su tienda ofrecen desde pequeñas mariposas elaboradas en vidrio hasta mesas con vitrales en el centro. Gouri y Metales, talleres en los que Ernesto Scheurmann y Maritza Vargas, respectivamente, ofrecen sus esculturas elaboradas con metales diversos, entre ellos el cobre, el hierro y el bronce. Casa Flores, la galería del artista plástico Boris, quien utiliza la técnica de la acuarela para recrear los paisajes orientales sobre sus lienzos. Carol Coa y su tía Chepina elaboran hermosas muñecas con las que


logran demostrar sus habilidades manuales y creativas, debido a la compleja urdimbre que deben formar con las hojas de plátano y de maíz, que son los elementos principales que le dan cuerpo a cada pieza. Pero para ellas no resulta tan complicado el proceso, ya que es un arte familiar que se ha transmitido por generaciones para garantizar su permanencia en el tiempo. PARA CONTACTO E INFORMACIÓN: Path. Telf.: (0293) 433.3623 Aguatierra. Telf.: (0293) 432.2528 Tai. Telf.: (0293) 433.0834 Cerámica Los Altos. Telf.: 0416-480.4597 Bogar. Telf.: (0293) 414.5946


ARTESANOS DE TURGUA, EDO. MIRANDA. Entre El Hatillo y Baruta, por la vía Los Guayabitos se llega a esta comunidad rural localizada al sureste de Caracas, en el municipio El Hatillo del estado Miranda a unos 1.200 m de altura. En Turgua hay muchos lugares donde detenerse, en la calle Principal hay una escuela, una capilla, la bodega vieja y un ateneo. Hay panaderías y ventas de alimentos frescos y caseros, en especial mermeladas, dulces y quesos. El Mirador de Turgua está entre el sector El Paredón y El Aguacate. También hay otros templos, talleres artesanales, artistas de la zona, entre ellos músicos y poetas destacados, ebanistas, escultores, artistas plásticos y más creadores con sus puertas abiertas para compartir su arte. Entre las actividades programadas que se realizan en Turgua está la observación de aves. Venezuela es el sexto país con mayor diversidad de aves en el mundo y uno de los lugares destinados a esta actividad es precisamente Turgua, por ser un área natural protegida de gran valor ambiental.


La población también es famosa por el encuentro que ofrecen los ceramistas y orfebres del GRUPO TURGUA, para presentar sus creaciones al público. Se trata de una exposición de varios días, en la que se muestran piezas utilitarias impregnadas de arte, que son comercializadas directamente por sus creadores, en un ambiente de naturaleza y simplicidad. Esta actividad se realiza desde 1992 en el Taller de Guillermo Cuéllar, con dos eventos al año, uno en mayo y otro en noviembre. Desde entonces cada año se suman más visitantes interesados no sólo en adquirir estos objetos, sino en participar del intercambio de experiencias e inspiraciones marcadas por el ambiente informal y espontáneo.


CHINCHORROS Y CESTERÍA DE MORICHE, PUEBLO WARAO, DELTA DEL ORINOCO, EDO. DELTA AMACURO. Entre los Warao del Delta del Orinoco el uso y tejido de chinchorros desempeña un papel fundamental en su vida doméstica. Siendo éste el principal mobiliario de la casa palafítica tradicional, las mujeres inician su confección sentadas sobre los troncos que conforman el piso de la vivienda. Allí van separando hábilmente las hojas de moriche formando largas tiras que agrupan en atados que luego son hervidos en agua, y en algunos casos teñidos durante el mismo proceso, con una corteza vegetal que denominan carapo. Las fibras son secadas al sol, luego de hervidas, y ya quedan listas para ser hiladas en un proceso que implica torcer dos o tres cabos de fibra deslizándolos con la mano a lo largo de la pierna. Con el hilo producido van formando los ovillos que utilizarán luego para tejer los apreciados chinchorros de moriche. Éstos se fabrican con la técnica del trenzado sobre un telar de estacas a manera de bastidor, cuya longitud varía de acuerdo al tamaño del chinchorro que se desea tejer.


La técnica de este tipo de chinchorro constituye una suerte de trenzado simple, realizado haciendo pasar sobre un primer conjunto de fibras colocadas en forma horizontal, un hilo que se enrolla en espiral a partir del cual –con la ayuda de una aguja– se hace pasar la fibra alternadamente, por encima y por debajo de la orla en espiral, y así sucesivamente en un proceso que puede durar varias semanas.


TEJIDOS WAYUU, PENÍNSULA DE LA GOAJIRA, EDO. ZULIA.

El tejer, en la vida de la comunidad indígena WAYUU que habita en la Península de La Guajira - espacio geográfico compartido por Venezuela y Colombia - es mucho más que una actividad cultural y herencia de sus ancestros. El “Kaanásh” es la máxima expresión artística del tejido Wayuu. Es un arte antiguo originado en la alta Guajira; consiste en un tejido de hermosísimas y estilizadas figuras geométricas, que representan elementos del medio natural que rodea la vida cotidiana del pueblo wayuu. El tejido significa para ellos mostrar a través de su creatividad,


inteligencia y sabiduría la vida así como la sienten. Los tejidos de los Wayuu fascinan por sus colores, diseños y la complejidad de técnicas usadas en su elaboración. Los motivos típicos para esta cultura son las representaciones de figuras geométricas que simbolizan elementos de la naturaleza (animales, plantas, estrellas, rastros, etc.) que rodean la vida cotidiana del Wayúu. Entre más complejas sean las figuras, mayor valor adquiere la pieza. Los tejidos Wayúu se caracterizan por el uso de colores muy fuertes y contrastantes.

En las comunidades Wayuu la mujer, figura central que asegura la supervivencia de la estirpe, es la unidad de la familia, es la que mantiene el vinculo consanguíneo del clan, fue a ella a quien se le enseño el maravilloso arte del tejer unido al ritual del periodo de blanqueo o claustro en el que se somete la joven guajira en edad de pubertad, después de tener su primera menstruación, el cual es considerado como el segundo nacimiento de la mujer guajira. Época en la que esta se prepara para ser madre y esposa. Dentro de las labores aprendidas el arte del tejido es fundamental; de lo que la mujer


logre en el telar dependerá en gran medida la dote que el futuro esposo pagará por ella; una mujer que no conozca el arte de tejer es incompleta, es vista como ociosa. El prestigio y el status socioeconómico deben reflejarse en el número y el lujo de los chinchorros y hamacas. El tejido wayuu, elaborado principalmente por las mujeres, es rico en diseños tradicionales llamados kaanásh, cuyos nombres y formas se deriba de elementos bioticos y abióticos del entorno guajiro como los genitales de asnos, las caparazones de tortugas y las constelaciones de estrellas.


El conocimiento de diversas técnicas de elaboración de tejidos y la calidad de estos se encuentran asociados a la posición social de las artesanas wayuu. Ello es evidente en la elaboración de tejidos, como el shee que constituyen prendas de vestir jerárquicas que pueden ser utilizadas también como ornamentos mortuorios. Estas prendas tienen un alto valor económico y simbólico y son empleadas por los grupos familiares de mayor prestigio.

Para la elaboración de algunos elementos como chinchorros se utiliza un telar vertical fijo que se encuentra en casi todas las viviendas indígenas. También se encuentra un telar mas pequeño transportable que se utiliza exclusivamente para elaborar fajas masculinas llamadas siira. Entre más complejas sean las figuras, mayor valor adquiere la pieza y más prestigio alcanza quien lo elabora, concediéndole un nombre y un significado a cada pieza manufacturada.


El tejido wayuu es rico en diseños tradicionales llamados kaanásh, cuyos nombres y formas se deriva de elementos bioticos y abióticos del entorno guajiro como los genitales de asnos, las caparazones de tortugas y las constelaciones de estrellas. CLASES DE TEJIDOS a. pulliqueru uya como la vulva de la burra b. molokoonoutaya como el caparazón del morrocoy. c. pasatalo ouya como las tripas de la vaca. d. kulai chi como el tejido formado por las varas de un techo. e. siwottouya como la huella que deja en la arena un caballo maneado. f. maruliunaya como el grabado que se le hace al totumo en el ordeño. g. jañuleky doble cabeza de mosca h. walemaya como el grabado que se hace a la walena, utensilio de cocina. i. iwouya como las estrellas que anuncian la llegada de las lluvias. j. jalianaya la madre de kanaas k.pa ralouas que esta uno del otro l. kalepsu como el gancho de madera empleado para colocar objetos de los techos m. antajirasu se entre cruzan n. ji kiipala dibujos para cabeceras de fajas ñ. jime uya ojo de pescado o. ule sia limpio p. jichi rujana pa narices de vaca q. jai arpana diente de conejo r. rulu maya como el comején. s. jui kalaayaa kanasu comienzo del kanasu


PRODUCTOS ARTESANALES • ”Kelepsu”: El gancho de madera para colgar objetos. • Chinchorro o “sui” y la hamaca o “jamaa”: Son tejidos fundamentales de la cultura textil wayuu. Son las camas colgantes donde el wayúu descansa, duerme, conversa, atiende el visitante y donde el palabrero escucha el problema para dar soluciones, trabaja en los tejidos, procrea y trae los hijos al mundo. Aunque el chinchorro y la hamaca tienen una misma función, textualmente tienen marcadas diferencias: el primero es elástico y de tejido suelto. El segundo compacto y pesado, es un tejido paleteado: es decir, necesita del uso de la paleta o “makana” para comprimir los hilos de la trama. • “Sheii”: Es una manta funeraria en la que se envuelven y entierran los difuntos, el sheii se teje y se obsequia en vida a la persona que la usará, y siempre es un alivio para el dueño. Su forma es rectangular más o menos pesada. Tiene un gran colorido y es rica en dibujos de “kanas”. Se teje en telar de orqueta de gran tamaño y exige mucho tiempo de trabajo (un año aproximadamente). •“Si´ira”: Es la faja larga y angosta que hace parte del guayuco masculino. Toda madre teje las fajas que necesitan sus hijos varones y toda novia está obligada a elaborar las de su futuro marido. •“Mantalaju “: Es la faja que va sobre el pellón, que se ata a la silla de montar y a la cincha. Esta hecha de lana con la técnica del “kanas”; se diferencia del si’ira por los dibujos y el sencillo remate que representa. Siempre lleva dibujos geométricos de animales y flores, y el remate es tan solo un anudado de flecos cortos. •“Atula”: Es una compleja técnica de trenzado de hilos, que demanda mucha destreza y concentración. La mujer trenza todos los cordones que se requieren para el uso de algunos tejidos: anudar la faja masculina, dar forma a las cabecearas de los chinchorros cerrar las


mochilas, asegurar las cotizas al pie. •“Los cordones”: Son tejidos flexibles y resistentes, hechos con hilos de lana o de algodón, que toman diversas formas, texturas, y diseños, cada cual con un nombre y un significado propio, relacionados casi siempre con elementos y fenómenos de la naturaleza. Su elaboración demanda aveces la utilización de todos los dedos de la mano y de los pies de la tejedora. • Mochila “susu”: “Lo que camina con los Wayúu“, nunca falta en la indumentaria del wayúu. Su constante movilización por la península la convierte en una pieza imprescindible. Se teje en croché o ganchillo con la fibra del “maguey” y el algodón. Los hilos son de colores muy vivos y muestra elaborados diseños llenos de símbolos y belleza. •“Susu”: Mochila utilizada a diario por el wayúu, de tamaño mediano para guardar objetos de uso personal, elementos de trabajo y el dinero. Las mujeres llevan ahí, el tejido que están realizando. •“Ainikajatu”: Una mochila grande donde la mujer transporta el chinchorro, la ropa y otras cosas necesarias para los viajes. Por su tamaño y peso ella la ciñe sobre su cabeza o la carga encima de los burros. •“Kapateras”: La mochila grande del hombre, es una especie de tubo cilíndrico, con dos bocas y largos cordones de cierre que se utilizan también de colgaderas. •“Katowi”: Una mochila de maya muy resistente y de múltiples usos, se teje con los dedos y se elabora en fique, “aipes curricán “o cuero de chivo. Generalmente sirve para transportar utensilios, alimentos y líquidos depositados en las ollas, múcuras y garrafas de barro o en calabazos. •“Susuchon” o” woot”: Que lleva el hombre colgado de la faja, una a cada lado y amarrada del cordón del guayuco. Le sirve para guardar sus objetos personales: en una el dinero y en la otra el tabaco. Se teje con


lana o algodón de vivos colores. •“Wuama”: Este sombrero de diversos colores es fabricado por los hombres wayúu, elaborados en apis: fibra natural que se encuentra en la serranía de Makuira y sirven para cubrir su rostro del sol; es utilizado en las festividades denominadas Yanama. •“Karaas”: Denominada la corona del palabrero, es una corona ceremonial y solamente es usada por el putchipuy que es palabrero. Tambien lo utilizan los palabreros de las festividades. Su significado se refiere al valor de la palabra. •“Amuchi”: Son cántaros donde se reserva el agua. Su significado ancestral representa la conservación del agua, siendo un lugar tan desértico. La recolección del agua la realizan las mujeres wayúu. Está elaborada con caliza roja y arena, con incisiones elaboradas a mano, de gran simbolismo en la región. Le acompaña una mochila para su protección y facilidad al transportarla. •“Che´en” Atuendo de la mujer: Son mantas tradicionales de gran tamaño y simbolismo para los indígenas wayúu. •“Guaireñas”: Son utilizadas para calzar los pies. •"Koou´su“: Son cotizas decoradas con un pompom, •“turompa”: Instrumento musical, especie de flauta corta. •“Kasha´a: Tambor, elaborado en cuero de chivo. •“ma´si o flauta: Elaborada en fibra de aipis. •Waway: Una fruta de un árbol llamado toco. El tejido juega un papel importante en la cultura wayuu. Ella está presente en casi todas las actividades económicas y sociales: en el pastoreo del ganado, en los encuentros y celebraciones, en los ritos funerarios y en las ceremonias.


Las prácticas del tejido entre las wayuu involucran tanto la construcción como la ejecución de tejidos muy variados empleados en rituales de distinta naturaleza y nivel de convocatoria. Como acompañantes de la labor del pastoreo aparecen algunos diseños producto del tejido, en estos diseños se entrelazan ámbitos de función inseparable para el wayuu.


PUEBLO YE'KWANA, RIO CAURA, EDO. BOLÍVAR.

Para encontrar a los artesanos Ye'kwana hay que tomar una curiara y remontarse río arriba, navegando dos, tres, cuatro y hasta cinco días, sin obviar una travesía a pie de más de 2 horas. Los Ye’kwana y Sanema son habitantes de la Cuenca del Río Caura, estado Bolívar, Venezuela. Se han organizado en una Red de Producción Artesanal conformada por más de 13 comunidades que habitan esta área natural protegida, con un alto valor en diversidad biológica y cultural. Las piezas son expresión de sus tradiciones ancestrales, utilizadas para carga y almacenamiento de alimentos, y utensilios para la decoración.


La elaboración de una cesta implica primero la recolección de la fibra, un bejuco que crece sobre los árboles llamado Minñato. Le dan soporte a las cestas con otra fibra más resistente de nombre A’maamada. La recolección de ambas fibras puede tardar de 2 a 3 días. Lo hacen con gran cuidado, sólo tomando la que está “jecha”, para que la planta pueda seguir creciendo, y no agotar así la fuente de su materia prima. Luego deben esperar de 3 a 4 meses más hasta que el bejuco vuelva a estar de nuevo apto para la recolección.


Una vez cortado el bejuco se desconcha, se seca, y luego se procede a pintar de forma natural. El rojo se consigue hirviendo la fibra con las hojas de Küdayu. El negro se obtiene enterrando la fibra en barro por una semana, para luego hervirlo con hojas de Küdayo. Para el amarillo hay que hervir la fibra con hojas de Shichu wanütojo. La técnica de tejido utilizada se llama Tükajüdü. En la decoración cuenta el ingenio de la artesana, pero casi siempre los diseños se relacionan con los animales de su entorno: ranas, pájaros (tucanes, paujís, etc.), cachicamos, venados. La elaboración de una cesta puede tardar 2 semanas. Las mujeres tejen cestas; los hombres se dedican a las tallas de madera, a la elaboración de wapas, sebucanes, es decir, piezas más utilitarias.


La producción está limitada por la disponibilidad de la fibra. De allí que cada cesta adquiera un valor intrínseco, que conjuga varios elementos: el trabajo de recolección de la materia prima con un criterio de sustentabilidad, la adecuación de la fibra post-recolección, el ingenio y creatividad de cada artesana, y el traslado de la artesanía hasta su lugar de venta. Sin duda, detrás de cada cesta está la historia de la gente que lo hizo posible.


MERCADOS Y CENTROS ARTESANALES


MERCADO PRINCIPAL DE MÉRIDA, EDO. MÉRIDA.

El Mercado Principal de Mérida es un edificio de varios niveles, ubicado en la avenida Las Américas con el viaducto Miranda. Es uno de los sitios más visitados por los turistas. En él se pueden adquirir todo tipo de productos agrícolas de la región, así como artesanía, dulces típicos, cobijas, gorros, guantes, abrigos, pinturas, tallados de madera.

MUSEO TRAPICHE DE LOS CLAVO, BOCONÓ, EDO. TRUJILLO.

El Museo Trapiche de Los Clavo es una joya arquitectónica de finales de siglo XIX. Solariego recinto y antigua hacienda de la familia Clavo Carrillo, fue restaurada para el rescate y conservación del patrimonio histórico cultural de Boconó.


En los espacios del Museo Trapiche de Los Clavo se encuentra Tejidos Artesanales “F. H.”: Institución que agrupa a un conjunto de tejedores y manualistas que elaboran una gran variedad de productos en lanas e hilo pabilo, tales como: cobijas, hamacas, manteles, y otros. También puede visitarse el Cafetín y Restaurante “Mojos Chichas y Amasijos”: Espacio para saborear exquisitos platos representativos del condumio boconés. Tienda “ Las Espumas” y Pulpería “La Melcocha”: Ofrece artesanías elaboradas por diestros artesanos locales y de otras regiones del país, granjerías, dulces típicos, bebidas como el vino de mora o de naranja, mantecadas y otras especialidades boconesas. DIRECCIÓN: Entre Avenidas Cuatricentenaria, Rotaria, José María Baptista y Prolongación de la Jáuregui, Parroquia Boconó, Municipio Boconó, Edo. Trujillo.

ALDEA ARTESANAL VIVIANO VARGAS, EDO. CARABOBO.

La Aldea Artesanal Don Viviano Vargas lleva el nombre de quien fuera


en vida un reconocido tallista canoabero. El sitio está ubicado a la orilla de la carretera Panamericana en el sector El Rocío del pueblo de Bejuma en el estado Carabobo. La aldea artesanal se ha convertido en un lugar de encuentro, donde las personas del eje occidental de Carabobo exhiben y venden los productos que salen de sus manos. Los visitantes pueden encontrar, pinturas, esculturas, tallas de madera, vetiver, muñequería, tapara, dulcería, y bebidas criollas, artesanía de reciclaje, hierro forjado, cuero, fabricación de productos derivados del cacao, entre otras piezas.

MERCADO ARTESANAL LA TINAJA, QUIBOR, EDO. LARA.

El mercado es llamado la Tinaja, como uno de los productos más famosos y más elaborados en el pueblo de Quibor en el estado Lara. Allí podemos encontrar cualquier tipo de producto artesanal para llevar a nuestras casas o para compartir con foráneos, entre los productos que más se ven en La Tinaja están instrumentos musicales, porrones, hamacas, adornos de pared, cuadros, muñecas de trapo, muñecos de cerámica, licores y dulces típicos, entre otras maravillosas cosas. Quibor es conocido por ser un pueblo lleno de buenas manos, es decir que posee de los mejores artesanos de


Venezuela, personas de todo el país se dirigen a este pueblo y en especial al mercado La Tinaja para comprar artesanía de buena calidad, de buen precio y de buen diseño. Sus angostos pasillos sirven de galería para mostrar un sinfín de productos que son elaborados por artesanos de zonas como Quibor, Guadalupe y Cubiro entre otras. Al menos 2 horas deberá dedicar el viajero para satisfacer su curiosidad y conocer toda la propuesta comercial. Dirección: Avenida Rotaria, cruce vía a Cubiro, vía Sanare, Quíbor, edo. Lara.

MERCADO ARTESANAL TADEO RANGEL, TABAY, EDO. MÉRIDA.

Ubicado en Tabay, municipio Santos Marquina, los artesanos que utilizan el talento y habilidad de sus manos para conservar las costumbres de nuestros antepasados, expresando lo mejor de las tradiciones andinas, muchos de los cuales forman parte de la “Asociación Cooperativa Organización de Creadores Artesanales”. La administración y funcionamiento del Mercado Artesanal de Tabay está a cargo de esta cooperativa, cuya directiva fue renovada recientemente por sus mismos asociados, a fin de establecer nuevas estrategias para avanzar juntos hacia la consolidación de las potencialidades turísticas del municipio.


Dirección: Av. Sucre con calle Miranda, Casa Sede mercado Artesanal, Módulo 2 Local S/N Sector Tabay. Contactos: 0416-2767638, 0414-7095115, 0416-0700042.

CENTRO ARTESANAL EL ABEJAL, PALMIRA, EDO. TÁCHIRA.

Centro Artesanal inaugurado en Diciembre de 2012 está ubicado en la calle 1 de la población de Palmira en el estado Táchira. En el Corredor Turístico El Abejal se especializan en la fabricación de cestas, cunas, petacas, entre otros objetos elaborados a mano y utilizando como materia prima la caña amarga, también conocida como “lata”, la cual se encuentra en lo más remoto de las montañas de este municipio. Así como también destaca la producción de tejidos y sombreros.


MERCADO ARTESANAL LOS GUAÍMAROS, EDO. MÉRIDA.

Los Guáimaros, caserío ubicado al sur de la ciudad de Mérida, en el Municipio Campo Elías. La sabia naturaleza dotó a esta comunidad de varios tipos de suelos, los cuales permiten desarrollar la agricultura y proveer de materia prima a los artesanos, herederos de una tradición locera que se resiste a desaparecer. Al igual que en la mayoría de las comunidades artesanales el hogar cumple las funciones dobles casataller de trabajo, labor realizada en equipos familiares en donde cada uno) realiza una tarea.


MERCADO INDÍGENA, PUERTO AYACUCHO, EDO. AMAZONAS.

Ubicado muy cerca de la Plaza Bolívar en el centro de Puerto Ayacucho, es el sitio en el que los artesanos de diferentes etnias indígenas del estado Amazonas exhiben y venden sus creaciones artesanales. Los diferentes tipos de artesanía indígena se manifiestan en este estado como verdaderas obras de arte. La cestería o tejidos duros, los tejidos blandos (chinchorros, hamacas, bolsos, bandas porta-bebé, vestidos y guayucos). La cestería es el tipo de artesanía que presenta mayor variedad. Todas las etnias del Estado Amazonas las elaboran. Estas son hechas en diferentes formas, tamaños y colores. Su manufactura es a base de hojas de diferentes tipos de palmas: moriche, cumare, seje, cucurito, chiquichique, etc. Las tallas de madera es otra expresión artesanía que podemos encontrar en el Amazonas. Entre estos tenemos bancos o tures hechos en forma de animal, enseres domésticos, objetos rituales, bongos y


curiaras, canaletes, pilones, y figuras animales. Otra manifestación artesanal son los adornos corporales. Entre estos encontramos las pintaderas. Estas son realizadas en un trozo de madera circular o rectangular talladas con diferentes diseños de acuerdo a su futura utilización y función. Estas son impregnadas por el lado tallado del sello con pinturas provenientes del onoto y la caraña.

MERCADO ARTESANAL WAYUU, MARACAIBO, EDO. ZULIA.

En los terrenos del antiguo Mercado Guajiro se construyó en el año 2002 el Mercado Turístico Artesanal que ofrece artesanías típicas de la localidad y de la etnia Wayuú. Está ubicado en el extremo sur -inicio de avenida El Milagro de la ciudad de Maracaibo.


MERCADO ARTESANAL DE TINTORERO, EDO. LARA.

A solo pocos minutos de Barquisimeto, saliendo por el oeste y tomando la vía hacia Quíbor nos encontramos a 20 Km de camino la entrada a este colorido poblado que se caracteriza por ser cuna de grandes e importantes artesanos dedicados en su mayoría a la creación de tejidos tales como hamacas, masayas, manteles, cobijas entre muchísimas otros productos que con esmero, cariño y dedicación le han dado un puesto destacado en lo que se refiere a artesanías a nivel nacional.


INSTITUCIONES


Museo de Arte Popular Salvador Valero

El Museo de Arte Popular Salvador Valero es una institución sin fines de lucro y de gran responsabilidad social: en cada uno de sus espacios conserva, exhibe y comunica los testimonios materiales y espirituales de la acción creadora del ser humano sobre su entorno natural y cultural. Su enorme potencial educativo radica en la capacidad de transmitir valores de una generación a otra, a través de la adquisición, investigación, estudio, difusión y preservación de las obras y objetos más representativos de nuestro patrimonio tangible e intangible. El Museo de Arte Popular "Salvador Valero" fue inaugurado en Trujillo el 19 de Noviembre de 1976, por el Rector de la Universidad de Los Andes Dr. Pedro Rincón Gutiérrez. Su nombre original fue MUSEO DE ARTE POPULAR DE OCCIDENTE SALVADOR VALERO. DIRECCIÓN: Av. Isaías Medina Angarita, Núcleo Rafael Rangel, 2º Piso, Sector Carmona, Trujillo - Estado Trujillo. TELÉFONO: 0272 2363667 CORREO: museosalvadorvalero@gmail.com FACEBOOK: https://www.facebook.com/museosalvador.valero


MUSEO DE ARTE POPULAR DE PETARE BÁRBARO RIVAS Creado por iniciativa de la Comisión de Educación y Cultura del Concejo Municipal de Sucre, en el estado Miranda, el Museo de Petare abre sus puertas el 22 de enero de 1984 en una casa de interés patrimonial adquirida y rehabilitada para tal fin, para dedicarse a las Artes Visuales en general. Por ser Petare lugar de nacimiento del pintor Bárbaro Rivas y de la primera exposición de Arte Popular de Venezuela -abierta en 1956-, y dada la tradición de salones de pintura ingenua organizados por la municipalidad desde 1980, en 1986 se le da su actual perfil de dedicación a esta corriente del arte venezolano, cuando pasa a formar parte de la Fundación Cultural José Ángel Lamas, institución actualmente adscrita a la Alcaldía del Municipio Sucre. DIRECCIÓN: Calle Guanche con calle Lino Clemente. Centro Histórico de Petare, Petare- Edo. Miranda TELÉFONO: 0212 8801608 / 0212 2718335 CORREO: museopetare@gmail.com FACEBOOK: https://www.facebook.com/MuseodePetare


CENTRO DE CAPACITACIÓN Y PROMOCIÓN ARTESANAL Fundación Empresas Polar

El Centro de Capacitación y Promoción Artesanal de la Fundación Empresas Polar se ha dedicado desde el año 2009 a generar programas de enseñanza y entrenamiento en el área de la creación y comercialización de objetos artesanales en el país, tiene el objetivo de contribuir con el fortalecimiento del sector artesanal en el territorio nacional, estimular el uso de tecnologías apropiadas para perfeccionar el diseño de objetos e incentivar la utilización racional de los recursos naturales con los que se elaboran las piezas. Las actividades de capacitación están dirigidas a personas de todo el país que ya tienen experiencia en la labor artesanal, quienes a su vez fungen como multiplicadores de conocimientos en sus localidades, propiciando así la incorporación de nuevas generaciones a esta actividad. Está ubicado en San Joaquín, estado Carabobo. DIRECCIÓN: Calle Arismendi # 19 entre Av. Sucre y Calle Páez, frente al Registro Civil, San Joaquín, edo. Carabobo. TELÉFONO: 0245-5521750 CORREO: ccpartesanifep@gmail.com FACEBOOK: https://www.facebook.com/profile.php?id=100009241221 661


FUNDACIÓN BIGOTT

La Fundación Bigott se constituyó en el año 1963. Desde entonces ha desplegado una continua trayectoria institucional a través de programas educativos, culturales, agrícolas y ambientales. Posteriormente, y de acuerdo a la necesidad de redimensionarnos, acordó (1981) concentrar sus actividades en la promoción, desarrollo y fomento de la cultura tradicional en todos sus aspectos. Esta institución busca convertirse en un modelo de participación e integración cultural, teniendo como punto de referencia la idiosincrasia nacional y promoviendo la identificación cultural con nuestro país. La misión institucional de la Fundación Bigott es promover y difundir la cultura tradicional venezolana en todos sus aspectos. El rol mediador desarrollado por la Fundación Bigott, le ha permitido definir programas que buscan establecer un puente muy sólido entre las fuentes de lo popular y las grandes audiencias nacionales. La Fundación Bigott busca convertirse en un modelo de participación e integración cultural, en el que la idiosincrasia del venezolano y la identificación cultural con el país, sea el principal norte. DIRECCIÓN: Plaza Sucre Centro Histórico de Petare, Calle El Vigía, Casa 10-11, Petare, municipio Sucre, edo. Miranda. TELÉFONOS: 0212 272.2020 / Fax: 0212 272.5942 CORREO: contacto@fundacionbigott.com FACEBOOK: https://www.facebook.com/FundacionBigott PÁGINA WEB: http://www.fundacionbigott.com


FUNDACIÓN CENTRO NACIONAL DE ARTESANÍA.

Institución adscrita al Ministerio del Poder Popular para la Cultura, con presencia a nivel nacional, comprometida en promocionar y difundir la producción plástica y artesanal realizada por los talentos artísticos, participando e intercambiando experiencias nacionales e internacionalmente con diseño y nivel de calidad, estética y autenticidad de las obras de artistas y creadores en el marco de nuestras identidades, con los valores tradicionales. DIRECCIÓN: Avenida Lecuna, Bellas Artes, Torre Este de Parque Central, Sótano 1, Caracas. TELÉFONOS: 0212 5762008 / 0212 5763876 / 0212 6826466 CORREO: atencionalciudadano.cna@gmail.com PÁGINA WEB: http://www.reddearte.gob.ve Tiendas y Galerías: Uno de los proyectos más emblemáticos desde la creación de la Fundación es la apertura de espacios culturales, expositivos y para la comercialización de toda la diversidad con que cuenta la artesanía venezolana. Con las Tiendas y Galerías, los cultores y cultoras cuentan en cada región con un espacio, principalmente, para el encuentro. Estos espacios funcionan además como lugares para la difusión y promoción del trabajo artesanal desarrollado dentro y fuera de cada región, a través de la organización de exposiciones, talleres, conversatorios,


demostraciones técnicas, recitales de poesía, música, video foros, asambleas y otras actividades culturales que respondan a las necesidades de despliegue del poder popular en pro de la cultura nacional. Igualmente, las Tiendas y Galerías cuentan con espacios para la exhibición y comercialización de la creación artesanal venezolana. En ese sentido, ponemos a disposición de las comunidades artesanales, culturales y geográficas estos espacios para que, desde la vida comunitaria y creadora, se empoderen de las Tiendas y Galerías que el Gobierno Revolucionario ha dispuesto para la visibilización de toda la obra cultural de nuestros creadores y creadoras. Seguidamente, indicamos ubicaciones y contactos de nuestras 28 Tiendas y Galerías en todo el territorio nacional, convocándoles a hacer llegar sus propuestas para el empleo de estos espacios en el desarrollo de actividades. Amazonas • Puerto Ayacucho. Casa Amarilla, Frente a la Alcaldía, diagonal a la Gobernación, Sector Centro, Municipio Atures. Contactos: galeriaptoayacucho@gmail.com Apure • San Fernando de Apure. Calle Sucre entre Calles Piar y Girardot, Local S/N. PB. Contactos: redearteapuregaleria.tienda@gmail.com / 0247-3410429 Aragua • Maracay. Av. Bolívar, C.C. Pacífico, PB. Contactos: 0243-2320521 / tiendamaracayreddearte@gmail.com / galeriamaracayreddearte@gmail.com • Colonia Tovar. Calle Codazzi frente, C.C. Tovar, piso 1. Contactos: 0244-3552059 / redeartecoloniatovar@gmail.com Barinas • Barinas. Av. Márquez del Pumar entre calles 5 de julio y arzobispo Méndez frente a la Plaza Bolívar. Contactos: reddeartebarinas@gmail.com


Bolívar • Ciudad Bolívar. Calle Venezuela con Calle Igualdad Edif. Tuffic, local No. 10, PB. Contactos: 0285-6325775 / tienda.bolivar@gmail.com / tiendaygaleriarda@gmail.com / galeriaciudadbolivar@gmail.com Carabobo • Valencia. Museo de Valencia. Avenida Bolívar Norte con Calle Salom. Contactos: 0241 8576744 / tiendavalenciareddearte@gmail.com / galeriavalenciareddearte@gmail.com • Puerto Cabello. Fortín Solano. Parque Nacional San Esteban. Contactos: imaturpc@gmail.com Cojedes • San Carlos. Av. Bolívar, Complejo Cultural Mauricio Pérez Lazo. PB. Contactos: 0258 4334995 / redeartesancarlos@gmail.com / redeartecojedes@gmail.com Delta Amacuro • Tucupita. Av. Arismendi entre calle 5 de Julio y calle Centurión, a una cuadra de la Catedral. Contactos: 0287-7211052 / tienda.delta.amacuro@gmail.com Caracas • Teatro Teresa Carreño. Teatro Teresa Carreño, PB, Los Caobos. Contactos: 0212-5784308 / teresacarrenoredarte@gmail.com • Plaza Bolívar. Esquina La Torre, Edificio Hotel Catedral, PB, diagonal a la Plaza Bolívar. Contactos: 0212-5646150 / redearteplazabolivar@gmail.com • Waraira Repano. Avenida Principal de la Mariposa con Boyacá, Sistema Teleférico Waraira Repano, Estación Waraira, local L1. Contactos: redearte.waraira@gmail.com Falcón • Coro. Casa del Sol, calle Federación, con calle Zamora y Falcón, diagonal al club Bolívar. Contactos: redeartecoro@gmail.com


Guárico • Calabozo. Calle 3, entre 11 y 12. Fundacultura Calaboceña, PB. Contactos: 0246-8712034 / redearteguarico@gmail.com Lara • Barquisimeto. Carrera 18, entre calles 20 y 21, casa 2032, Barquisimeto. Contactos: 0251-2330950 / redeartebarquisimeto@gmail.com Mérida • Mérida. Complejo Cultural Tulio Febres, calles 21 entre av. 2 y 3. Contactos: redeartemerida@gmail.com Miranda • Los Teques. Estación del Metro Alí Primera, Centro de Economía Comunal CECAP, piso 1, local p1-08. Contactos: 0212-3281682 / redeartecharallave@gmail.com Monagas • C.C. Plaza Guarapiche, Av. Bolívar entre calle 10 y 11. Local P1-08. Maturín Contactos: tienda.maturin@gmail.com / galeria.monagas@gmail.com Nueva Esparta • Porlamar. Av. 4 de Mayo, Centro Comercial Acuario, Local No. 3. PB. Contactos: 0295-2648713 / redeartenuevaesparta@gmail.com • El Yaque. Aeropuerto Internacional General en Jefe Santiago Mariño, El Yaque municipio Díaz l piso superior. Contactos: 0295-2691297 / redearteaeropuertonvaesparta@gmail.com Portuguesa • Guanare. Calle 17 entre carreras 3 y 4, No 3-30 a una cuadra de la plaza Bolívar. Municipio Guanare. Contactos: 0257-2521342 / redearteguanare2@gmail.com • Araure. Urbanización Campo Lindo Frente a la Avenida 5 de Diciembre, aldea metropolitana Acarigua - Araure, Árbol de las Tres Raíces, edificio Simón Bolívar, 1er. Piso. Contactos: 0255 6533034 / redearteportuguesa@gmail.com


Sucre • Cumaná. Calle Sucre, al lado de la iglesia Santa Inés, Casco Histórico de Cumaná casa N 22 y 24, parroquia Santa Inés. Contactos: 0293-4313667 / redeartecumana@gmail.com Táchira • San Cristóbal. Av. 19 de Abril, No 2-87. Edif. Arte Vértice, diagonal al Círculo Militar. Contactos: redeartetachira@gmail.com Trujillo • Trujillo. Av. Independencia con Urdaneta, edif. DePeppino, PB. Contactos: 0272-2363874 / reddeartetrujillo@gmail.com Yaracuy • San Felipe. Complejo Cultural Andrés Bello, calle del servicio, "Museo Carmelo Fernadez", San Felipe. Contactos: 0254 2310460 / tiendagaleriayaracuy@gmail.com Zulia • Maracaibo. Sector Casco Central calle 94e, Carabobo, parroquia Bolívar. Contactos: redeartezulia1@gmail.com


MUSEO NACIONAL DE ARTE POPULAR - MUNAP

El Museo Nacional de Arte Popular fue creado en el año 2006 por el Ministerio del Poder Popular para la Cultura, y tiene como rol fundamental la validación, dignificación, visibilización, reconocimiento, documentación y difusión de las expresiones artísticas populares y sus creadores. Su colección permanente, de 2.243 obras de distintas épocas, regiones y técnicas está constituida por la colección del promotor cultural Don Mariano Díaz, adquisiciones de obras a los artistas, obras premiadas en salones realizados por el museo y por donaciones de distintos entes públicos. Incluye pinturas, esculturas, tallas en madera, barro figureado, fotografías, ensamblajes, instrumentos musicales intervenidos etc. Aunque actualmente el MUNAP no cuenta con una sede propia, no cesa en su labor de lograr la justa y total valoración y reconocimiento de las expresiones artísticas populares venezolanas y sus creadores. DIRECCIÓN: Avenida México, entre las estaciones Bellas Artes y Parque Carabobo del Metro de Caracas, frente a Puente Brión, La Candelaria, Caracas, Distrito Capital. TELÉFONO: 0212 3689366 CORREO: museonacionaldeartepopular@gmail.com VER: http://www.fmn.gob.ve/museos/museo-nacional-arte-popular


ARTESANÍA Y ARTE POPULAR DE VENEZUELA EN INTERNET


ARTE POPULAR Y ARTESANÍA DE VENEZUELA http://artesanosdevenezuela.blogspot.com/ BIBLIOTECA DIGITAL DE ARTE POPULAR Y ARTESANÍA DE VENEZUELA https://issuu.com/artepopulardevenezuela RINCÓN ARTESANAL http://www.rinconartesanal.com/ CATÁLOGO ARTESANAL http://www.catalogoartesanal.com/ TINAJITA VERDE http://www.tinajitaverde.com/ ARTESANOS VENEZUELA http://artesanosvenezuela.com.ve/ MUJER INDÍGENA EMPRENDEDORA – Fundación Tierra Viva http://tierraviva.org/tienda/entrada/


 Luis Acosta Cáceres – julio de 2016 Teléfono: 0416 6441133 Correo: luis16mar@gmail.com Facebook: https://www.facebook.com/luis.acosta.artepopular

Guía del arte popular y la artesanía de venezuela  

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