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febrero - marzo 2023
2 mil ejemplares
Distribución Gratuita
Alejandro Molinari
Director General
Roberto Carlos Espinosa Vásquez
Director de Arte y Mercadotecnia
Carlos Antonio Rivas López
Director Comercial, en Guatemala
(Tel. 5464 7060 y 5229 8069)
Dora Patricia Espinosa Vázquez
Editora Ejecutiva
Cielo Janeth Espinosa Vázquez
Contenido Digital
Patricia Alcázar
Relaciones Públicas
Fotografía de portada: Cortesía de Andrés Del Castillo Castellanos.
Para eventos sociales, ventas y publicidad: 9632365050
Este ejemplar está en tus manos gracias al patrocinio de: San Marcos, Itálika Kólob, Grupo Industrial López Pérez, Casa Bonita, Coafise, Proveedora Cultural de Comitán, PeopleSports, Café Naruma, Pillangó Café, Café 60, Café Kabil, Selva Maya Café, El campeador, Clínica Veterinaria 2000, Tasca Chapata, Pan Compuesto, Laboratorio San Francisco, Dr. José Ramón Mazariegos Díaz, Fundación
Alexandra Del Castillo Castellanos, Servicio Camacho, Hotel Edelmira, Hotel Posada del Ángel, Médica Mont, Soy Mamá, Lila´s, Plaza Las Flores, Hotel Tierra Viva, Hotel Corazón del Café, Hotel Puerta Sur, Josmap, Qftra. Andrea Guillén, Moo Duk Kwan, Hotel La Casa del Marqués, Abarrotes San Luis, Lonas del sureste, Licenciada Paola María Galicia Alvarado y Creaciones
Arandy. Empresas comprometidas con el desarrollo cultural de Comitán y la región.

Gracias a la preferencia de nuestros lectores llegamos al número 33. En portada brindamos un reconocimiento a Guillermo Del Castillo Rojas, quien falleció el 27 de diciembre de 2022. Él fue un hombre visionario, un destacado empresario y, sobre todo, un buen hombre.
Nuestra revista ha servido para honrar las vidas de grandes personajes de nuestra comunidad.
Nuestra ARENILLA es una playa llena de vidas sublimes, que aportan su talento, trabajo y pasión para seguir fortaleciendo a Comitán y los pueblos de la región.
Llevamos treinta y tres números con algo de lo mejor de nuestra tierra. Nuestros pueblos son pródigos en bordados culturales, tenemos el hilo más glorioso, el de mejor color, el de férrea consistencia.
Por eso, hoy volvemos a agradecer el apoyo de nuestros patrocinadores y la preferencia
de nuestros lectores. Gracias a ese apoyo y a esa preferencia podemos entregar al mundo una revista que está a la altura de la grandeza de nuestra tradición.
Necesitamos que más personas nos apoyen y otorguen su patrocinio; necesitamos hacer más homenajes a personajes vivos o ausentes; necesitamos seguir construyendo nuestra historia con testimonios; necesitamos seguir dándonos las manos, reconociendo que nuestra fuerza está en la unidad. El destino nos permitió ser vecinos de esta gran sociedad, lo que hagamos por ella redundará en una mejor opción de vida para nuestros herederos.
Visitá nuestra página web.

Arenilla rinde homenaje a don Guillermo Del Castillo Rojas, quien nació el 4 de mayo de 1957 y falleció el 27 de diciembre de 2022; hijo de don Guillermo Del Castillo Calvo y de doña Luz María Rojas Orantes.

Imposible mostrar todas las facetas de un ser humano en tan poco espacio. ¿Cómo sintetizar todos los actos vividos por don Memo durante 65 años? Labor imposible. Tal vez un concepto puede resumir su vida: fue un hombre honesto, honesto con sus ideales, honesto en su actuar. Él decía que caminaba muy tranquilo por las calles de su pueblo, Comitán, porque había hecho bien las cosas, había hecho el bien.
Don Memo, desde pequeño fue muy trabajador, mostró grandes aptitudes para los negocios. La constancia, la honorabilidad en sus tratos y la sagaz mirada para las transacciones lo llevó a ser un empresario exitoso.
Fue un apasionado de los autos. A los quince años de edad ya manejaba camiones de volteo; en su adolescencia manejaba un Mustang rojo que era un automóvil único en la ciudad; fue vendedor estrella en la agencia de autos de la Volkswagen. Fue tan bueno en las ventas que, contaba, le vendió un auto al doctor Elías Macal, quien tenía un carácter fuerte y era difícil de convencer. Años después, el doctor Macal sería parte de su familia, porque don Memo se casó con una de sus nietas.

Don Memo tuvo una agencia de renta de autos, apoyó el trabajo de su papá, quien fue el fundador del servicio de Grúas Castillo, y abrió un tianguis de venta de autos, que sigue hasta la fecha, después de más de treinta y cinco años de servicio. Fue uno de los primeros en traer las pickup Toyota a Comitán, viajaba a la Ciudad de México llevando choferes que traían las unidades.
El día llegó, ese día al que desde que era niño tanto miedo tenía llegara.
Gracias por estar pendiente siempre de mí.
Gracias, papito, por existir, porque siempre pude presumir que tuve al mejor padre y mi mejor amigo.
Gracias, papito, por siempre haber estado en las buenas y en las malas.
Gracias por ser el mejor padre, esposo, abuelito, tío, hermano, hijo, amigo, pero, sobre todo, gracias por todo lo que me enseñaste con tu ejemplo de honestidad y responsabilidad.
Aún me quedaba mucho por aprender de ti, de tus pláticas y, sobre todo, de tu gran corazón, pero que en vida me llenó de cariño y mucha alegría.
Te estaré esperando feliz hasta el día que la vida nos vuelva a unir. Todo va a estar bien, ¡te lo prometo!
Es momento que te encuentres con mi hermana, es momento que sigas disfrutando de su amor.
Te amo con toda mi alma. Descansa y ve en paz, papito.
Abrió la Farmacia Boulevard que también fue un éxito porque atendía a los afiliados al ISSSTE y al ISSSTECH; también el Minisúper Alexandra, donde vendía licor al mayoreo; asimismo ayudó a su esposa Julia Alicia en el establecimiento J. A. Boutique que permaneció abierta por más de treinta años y que cerraron cuando Ale falleció, porque Julia Alicia tenía la ilusión de que su hijita heredara ese espacio.
Pero también incursionó en el servicio público, fue subdirector del ISSSTECH y subsecretario del transporte, a nivel estatal, en la administración del gobernador Roberto Albores Guillén. Cuando el licenciado Roberto Fuentes Domínguez fue presidente municipal de Comitán, don Memo fue su brazo derecho y, ante la necesidad de gente comprometida en los cargos, fue director del Teatro Junchavín y director de vialidad.
Ahora que falleció muchísimas personas manifestaron su pesar por la pérdida de un comiteco con visión empresarial y porque fue un hombre que apoyó muchas causas. Lo que hizo su mano derecha no lo

supo la izquierda: la permanente ayuda a personas necesitadas y a instituciones de apoyo social.
Don Memo fue un hombre que siempre veló por la felicidad de los suyos, su más entrañable prioridad fue la tranquilidad de su familia. Para él fue un gran impacto la pérdida física de su hijita Alexandra Del Castillo Castellanos, en el año 2011. Él y su esposa, Julia Alicia Castellanos, aceptaron la voluntad divina, pero siempre han lamentado la ausencia de su entrañable hija. Sólo la presencia bendita de don Guillermo Del Castillo Calvo, de su hijo Andrés, nietos, nuera, yerno y demás gajos del árbol familiar han sido el apoyo para que la luz de Dios los siga acompañando.
Familia católica, don Memo y su esposa se acercaron mucho a Dios, buscando el consuelo divino. Esto permitió que se volvieran grandes amigos de dos sacerdotes: el padre Óscar, del templo de San Sebastián, y el padre Rafa, de Santa Cecilia. Tradición que don Memo había iniciado en los años setenta cuando conoció al padre Joel, que tenía su encomienda en el templo de Santo Domingo. Por esto, cuando, a iniciativa del periodista Paco Ruiz Vera, entregaron un reconocimiento al padre Joel por su labor apostólica y social, el homenajeado pidió que la comida se realizara en casa de uno de sus grandes amigos: don Memo.
Viajeros incansables, don Memo y doña Julia Alicia, renovaron sus votos de amor y compañerismo en un viaje que realizaron a Tierra Santa, y los confirmaron día a día.
Como el papá nunca toma más allá de alguna copa ocasionalmente, don Memo comenzó a beber su traguito después que los amigos de su adolescencia, con su palomilla iba a las cantinas y como trabajó desde pequeño podía invitar la botella y decía: “beban, a mí me toca la botana”.
Don Memo era aficionado a cantar y tocar la guitarra. Le encantaba escuchar la música de mariachi.
Los tacos fueron su comida favorita. Siempre visionario le decía a Ramón, el que vende tacos en bici, que rentara uno de los locales que son propiedad de la familia, frente a donde ahora construyen Soriana. Ramón no le hizo caso, decía que ya eso no se iba a hacer realidad. Pronto inaugurarán Soriana. Don Memo tuvo una capacidad especial para visualizar los grandes negocios; no se quería ir sin conocer los avances de Soriana, ya que siempre se paraba en la esquina donde fue la Farmacia Boulevard, esperando, por muchos años, la construcción de esta famosa empresa; sin embargo, la construcción comenzó cuando él enfermó. Diez días antes de su partida le pidió a su hijo Andrés lo llevara



a dar una vuelta en auto para conocer los avances de esta construcción que esperó por tantos años.
Andrés, en cuanto supo que su papá estaba enfermo, renunció al cargo que ostentaba en el Ayuntamiento Municipal de Comitán y se dedicó a cuidarlo las veinticuatro horas del día, en la Ciudad de México y luego ya en su domicilio particular, en Comitán. Existe una vocación por el servicio comunitario, pero la atención al padre enfermo lo orilló a privilegiar su amor filial, porque el hijo reconoce, amorosamente, que su papá fue un hombre íntegro, que le brindó su apoyo y su amistad infinitas. Andrés honra la memoria de su padre, asegura que don Memo le enseñó a ser responsable, puntual y a cumplir con sus promesas. Don Memo siempre repetía: “si abres tu boca debes cumplir”. Él siempre fue un hombre de palabra. Don Memo le enseñó a Andrés a trabajar en forma responsable, desde muy pequeño. Lo llevaba a trabajar los fines de semana en el tianguis de autos, realizando diversas actividades, y en la empresa de grúas, con la finalidad de convertirlo en hombre responsable y crearle un espíritu emprendedor.
Andrés, a través de una anécdota, deja en claro el acompañamiento permanente que tuvo de su papá. A don Memo no le gustaba el fútbol soccer, pero siempre que su pequeño Andrés jugaba en el Estadio Municipal ahí estaba acompañándolo, aunque estuviera debajo de la lluvia. Don Memo, por alguna razón que nunca supo explicar, tuvo el apodo de Papía Pitz. En la actualidad ese apodo ha trascendido con su hijo, porque el grupo cercano de amigos de Andrés lo llama de igual forma.
Don Memo fue un empresario exitoso, contribuyó al desarrollo de la ciudad, fue creador de fuentes de empleo, fue un hombre bueno. Hoy rendimos homenaje a su memoria. Que Dios lo bendiga por siempre, para siempre.
RECADO A MEMO
Te fuiste la madrugada del 27 de diciembre de 2022. Hoy, mi cariño de amigo me exige este recado. Lo sabés, no soy Sabines, me asfixio en busca de una palabra que sirva de bálsamo para los tuyos, para los que miramos tu vuelo de papalote que se despegó de las manos. Busco una sola palabra que sea la cinta para tu vuelo de colibrí.
Te fuiste en madrugada, porque, en vida, antes de amanecer salías de tu casa para subir al Mirador y llenar tus ojos del cielo de nuestro Comitán. Siempre generoso, compartías fotos para darnos aire a quienes seguíamos en casa, viendo la tele, rezando en el oratorio, haciendo el desayuno, durmiendo. No soy Jaime Sabines, pero hoy lo imito, pido perdón. Lo imito porque el poeta nos enseñó que ante el dolor de pozo oscuro una palabra ayuda a flotar. Pero, ¿dónde hallar la palabra justa? ¿De qué nube descolgar esa semilla?
Ahora pienso que vos tuviste la divina señal, lograste untar esa palabra en tu corazón en la partida de tu hija Alexandra, cuando ella, igual que vos, se volvió cinta divina del aire. Ahora, Julia Alicia, tu esposa, deberá descubrir ese misterio; ahora, Andrés, tu hijo, deberá trepar a ese mismo árbol; ahora, don Memo, tu papá, y tus nietos y todas las hojas de tu árbol deberán pronunciar esa palabra para abrir la puerta donde está la vida, la que Jaime definió como la hermosa vida. Todos los tuyos deberán ponerse de puntillas para alcanzar el fruto, deberán ponerse de rodillas para seguirte honrando, amando.
Julio Palacios compartió una foto donde estás vos, Luis Ortiz y él, que integraron el grupo “Los disparejos”, nombre genial. Es un recuerdo de 1972, cuando vos tenías quince años. Ahí tocás la guitarra y cantás, tal como lo hacías en el rancho, iluminado con una fogata, refrescando el alma de Pedro, Quique, Jorge, Miguel, Roge, Rodolfo, Armando, Javier, César y este imitador de Sabines, quienes tenemos el privilegio de gritar que somos tus amigos, que tuvimos la bendición de tu compañía. Escribo este recado, porque Jaime nos enseñó que para caminar por la orilla del vacío la palabra o el trago son la pértiga que usa el equilibrista. Como ya no bebo trago escribo este recado, reconociendo que no contiene la palabra que quisiera enviarte, palabra que vos ahora ya tenés en la mano, palabra divina que hoy te acompaña, por siempre, para siempre.
Alejandro Molinari

José Benito Vera Guerrero Cronista municipal de La Trinitaria, Chiapas.
Al final del caserío de tejas de barro, oculto entre densos huertos de frutales, se encuentra la casa del tío Elpidio. Persona respetable y respetada en el pueblo. Su carácter afable, su sapiencia y su carácter servicial hacía que todos ocurrieran a él, ya sea por un consejo, por una curación u otros servicios. Él era el médico del pueblo, médico empírico pero sus curaciones eran de leyenda. A Lencho “el panteonero” le iban a cortar la pierna afectada por una gangrena, el tío Elpidio le quitó el hueso dañado, lo sustituyó con un pedazo de madera dura, la madera encarnó. Lencho cojeaba, pero le quedó la pierna. A otra señora le operó una “carnosidad” (catarata) de un ojo. Hizo muchas curaciones y cirugías, serían exageraciones para reconocer su sapiencia o eran verdaderas, no sabemos.
El tío Elpidio era de baja estatura, un poco barrigón, sus pequeños ojos vivaces cubiertos por gruesos lentes, cejas pobladas, nariz aguileña tan pronunciada que parecía que los lentes cabalgaban en el hueso nasal, siempre tenía una sonrisa afable. Usaba chaleco y cuando salía a la calle se ponía un saco, colgando del bolsillo del chaleco una cadena de plata y un reloj de los que le llamaban “ferrocarrilero”.
Era dueño de un amplio predio con abundantes árboles frutales y en los espacios libres cultivaba hortalizas y hierbas medicinales. Participaba en la política del municipio. Fue presidente municipal el bienio 1921-1922 y ponderado como buen gobernante.
Siendo él presidente, un día, en la parte sur occidental de su terreno colindando con la calle entonces conocida como: “La calle del puente”, ahora 3ª. oriente, brotó un torrente de agua cristalina, “un ojo de agua”. El tío Elpidio donó una pequeña fracción de su terreno, un rectángulo de 30 metros de norte a sur por unos diez metros de oriente a poniente, en el centro construyó un estanque de base cuadrada de 3 metros por lado y 3.5 m de profundidad, bien formadas sus paredes laterales con el material que entonces se usaba. Encima del estanque construyó una caseta cubierta por tres lados con paredes de mampostería y techado con teja de barro, abierta en el lado oriente donde levantó una baranda para evitar accidentes. Todo esto fue de gran beneficio para el pueblo. 300 de las 400 familias del pueblo se surtieron del vital líquido en lo que bautizaron como “La Pila”. Olvidados quedaron “los pocitos” contaminados que producían graves enfermedades hídricas.
Pronto, este espacio se inundó de burritos cargados con cuatro barrilitos, construidos de madera, y de burreros y burreras (así llamadas las personas que se dedicaban a proveer del vital líquido a las familias), que la ignorancia de los pobladores los consideró como el oficio más denigrante. Fueron 30 o 40 “burreros”, con 30 o 40 asnos y asnas, los que surtieron de agua a los hogares de nuestro pequeño pueblo. Por diez centavos los cuatro barrilitos de 20 litros cada uno, 80 litros, lo suficiente para abastecer de este vital líquido a un hogar. Muchas personas de escasos recursos encontraban en esto un empleo digno, compraban un burrito y hacían 20 viajes de La Pila a cada hogar, 2 pesos diarios de las 5 de la mañana hasta media tarde, pero 2 pesos fuertes eran suficientes para la comida de tortillas, frijoles y chile, en los hogares de bajos recursos. Dos pesos era un buen sueldo

cuando un peón de albañil ganaba un peso con cincuenta centavos. La algarabía, la bulla de los “burreros” mientras llenaban sus barriles, platicaban alegremente, salpicado de chistes y no faltaban las palabras y frases obscenas, reían a carcajadas, las burreritas jóvenes aguantaban las bromas y propuestas indecorosas, pero también romances serios que terminaban delante del juez en sólidos matrimonios. Mientras tanto poco les importaba el despectivo apodo de “burrero”, allí se crearon y fortalecieron amistades, solidaridad y hasta amoríos que con el tiempo, como ya dijimos, dio sólidos matrimonios de una bonita burrerita y un joven burrero, y también las parejas de una burrita con su burrito, que no necesitaban de juez, pero pronto llegaba el burrito bebé que recordaba aquel que Juan Ramón Jiménez llamó “Platero”.
Esa fue La Pila Vieja. Pero ¿por qué “Pila Vieja”? Este ojo de agua o pila proporcionó agua potable suficiente hasta los años 40. Cuando el pueblo creció, el presidente municipal Sr. Rodolfo Orrico, en el año de 1945, mandó construir un nuevo servicio de agua potable que extraía del pozo que aún se encuentra en la actual 4ª. calle norte-poniente y por medio de una tubería llevó el agua hasta la calle primera oriente, ahí construyó un tanque de almacenamiento del vital líquido, 4 tubos para abrirlos y surtirse de agua. Con este abasto completaba las necesidades de los pobladores. Al crearse la pila nueva, la otra empezó a llamarse “La Pila Vieja”, nombre con la que pasó a la historia.
Este nuevo sistema pronto caducó y fue “La Pila Vieja” la que generosamente siguió proporcionando el líquido, aunque ya escaso por el crecimiento de la población. En el año de 1967, el presidente Jorge Guillén Pulido consiguió recursos para crear el primer sistema de agua entubada. Después de 45 años, La Pila Vieja fue sustituida a medias por el servicio del nuevo sistema de Agua Potable que crecía lentamente, y, mientras eso ocurría, La Pila Vieja aún sobrevivía ofreciendo el bendito líquido a familias que carecían del nuevo servicio. Hasta que un día, un presidente municipal vendió el terreno, lo enajenó a favor de un ciudadano que lo adquirió para construir en ese espacio su vivienda y para eso tuvo que destruir aquella histórica obra, pero en el recuerdo de muchos adultos queda la nostalgia por aquel generoso “ojo de agua”. Así fue el fin de "La Pila Vieja”, llena de historia, de tantos recuerdos, y que proporcionó el vital líquido a más de 300 familias del pueblo, durante más de 40 años.

Foto: SANVER. Cortesía del cronista.





* 54 Alumnos forman parte de la primera generación de la UTSelva en las carreras de Gastronomía e Ingeniería Civil.
* Una nueva historia en el sector educativo se forma el día de hoy en La Trinitaria: Conta Ervin.
Con una sede temporal en las instalaciones de la unidad administrativa, con dos grupos de alumnos y una oferta educativa en Gastronomía, así como Ingeniería Civil, la Universidad Tecnológica de la Selva, inició sus clases de manera presencial en el municipio de La Trinitaria.
En el acto inaugural estuvieron presentes la Mtra. Rosa Aidé Domínguez Ochoa, secretaria de educación del estado de Chiapas; Mtro. Pablo Velázquez Vázquez, subsecretario de educación estatal; Mtro. José Luis Hernández de León, subsecretario de educación federalizada; así como la directora de educación superior, Mtra. Xóchitl Clemente Parra; por parte de la Universidad Tecnológica de la Selva, estuvieron presentes: el Dr. Eduardo Raymundo Garrido Ramírez, rector de la UTSelva; y la Dra. Thelma Lucía Rosado Zarrabal, secretaria académica de la Universidad.
El C.P. Ervin Leonel Pérez Alfaro, presidente municipal de La Trinitaria, señala: “este día se ha convertido en un día histórico, puesto que se ha cumplido un sueño de muchos trinitarenses, este logro es de todos los sectores educativos; convido a los alumnos que hoy ingresan a la planilla educativa a trabajar por mejorar el futuro de La Trinitaria, puesto que la inversión en el sector educativo siempre será apostarle a un mejor futuro”.
La secretaria de educación en el estado, Mtra. Rosa Aidé Domínguez Ochoa, anunció que esta unidad académica de la UTSelva es una muestra de la apuesta del gobernador del estado, Rutilio Escandón Cadenas, por el mejoramiento de las oportunidades de estudio en Chiapas, es el compromiso de dotar a los jóvenes de espacios cercanos que apoyen a la economía familiar,
pero que también sean de una calidad educativa, con carreras que apoyen el entorno de las comunidades; puntualizó: “esta universidad es producto de una gran gestión, pero sobre todo de la gran visión que tuvo el Ayuntamiento Municipal por acercar las oportunidades de estudio a los jóvenes de La Trinitaria y de la Meseta Comiteca Tojolabal; este proyecto fue una prioridad por parte de gobierno del estado, este hecho quedará grabado en la historia del municipio, ya que es parte del desarrollo que impulsa el gobierno de la república y que puntualmente se realiza en nuestro estado. Hoy, el tema educativo es prioridad y con estas acciones lo estamos demostrando”.



Con el nombramiento de la maestra en derecho Josefa Guadalupe Barrios Espinoza, como nueva presidenta, la Asociación Comiteca de Abogados retomó sus actividades el 28 de enero del año 2023. Ella es socia fundadora y ha fungido como secretaria y tesorera; su experiencia y profesionalismo le brindan el perfil ideal para cumplir dicha encomienda, ha demostrado ser una mujer de carácter, valor y coraje. Ella dice: “Es un honor presidir la Asociación Comiteca de Abogados, agradezco al maestro Luis Antonio Díaz Jiménez, y a los miembros que conforman la Asociación, por la oportunidad de representarlos. Me honra y sé que podré lograr que la ACA tenga un importante eco municipal, y se convierta en un referente estatal, nacional e internacional”.
La Asociación Comiteca de Abogados y Abogadas se formó en el año 2013, y fue legalizada ante fe de notario público, en el año 2014. Se creó con el fin de ser un organismo que vele, en primera instancia, por las personas migrantes, a quienes se les viola las garantías fundamentales en los centros de detención del Instituto Nacional de Migración, así como en los diversos centros penitenciarios. La ACA realiza diversas actividades altruistas, con diferentes grupos vulnerables, siempre a favor de los Derechos Humanos. En vinculación con el Instituto Tecnológico de Comitán, está lista para iniciar sus actividades del año 2023. Brinda asesoría jurídica gratuita; terapias psicológicas a estudiantes y a personas que se acercan en calidad de víctimas; se realizan donaciones de árboles, de ropa, de juguetes y despensas, en comunidades que, a criterio de los integrantes, se encuentran marginadas; dichas donaciones son realizadas por los propios integrantes de la Asociación. Enhorabuena, por este nuevo nombramiento que es muestra de la importancia de la participación de la mujer al ocupar cargos de tal relevancia.





sta clase es para niños mayores de 4 años y adultos de cualquier edad. Como su nombre lo dice, es una clase que se da a grupos de entre 3 y 8 personas como máximo, con un instructor capacitado para enseñarles a nadar, corregirlos o entrenarlos, dependiendo del nivel al que pertenezca el grupo.
Recomendamos esta clase por sus múltiples beneficios:
• Potencia la fuerza, la resistencia y la flexibilidad del cuerpo al mismo tiempo.
• Ayuda a mantener los pulmones y el corazón saludables.
• Ayuda a mantener flexibles las articulaciones, especialmente el cuello, los hombros, y la pelvis.
• En los niños mejora la capacidad de sociabilizar y refuerza el autoestima.
• Con respecto a las personas mayores, aparte de mantener la fuerza física, tiene como beneficios la mejora de la coordinación motora y la reducción del riesgo de sufrir caídas y roturas de caderas.
En esta modalidad tenemos 3 niveles: Principiante Intermedio Avanzado


Adultos:
De lunes a Viernes:
De 6:00 am a 11:00 am y de 6:00 pm a 9:00 pm
Sábado:
De 7:00 am a 2:00 pm

Niños:
De lunes a Viernes: De 3:00 pm a 7:00 pm
Sábado: De 9:00 am a 2:00 pm Horarios
Síguenos en Facebook: PeopleSports Comitán
Tel. 963 110 6701
7ª. calle nte. pte. No. 1005, barrio de Santa Cecilia, Comitán, Chiapas.






El doctor Robles es accionista del grupo GENOVEVA Y ASOCIADOS – HOSPITAL PRIVADO y comenta que recientemente se integraron 9 socios más, para armar la SALA DE HEMODINAMIA.
Dr. Robles, ¿qué es una sala de hemodinamia? Es una sala para operar corazón y cirugía vascular, mediante catéteres, como por ejemplo aplicación de Stents coronarios preventivos, o en urgencia por un infarto al miocardio; marcapasos, válvulas del corazón y procedimientos de angiología.

¿Qué otras especialidades tiene Genoveva y Asociados?
Tenemos neurocirugía, el doctor Omar García, también nuestro socio, tiene el equipo para endoscopia cerebral y microscopio quirúrgico, arco en C para cirugía de columna, que también se utiliza en cirugía extracorpórea de urología. Ginecoobstetricia, tenemos a nueve ginecólogos: Ginecología de mínima invasión, histeroscopia y cirugía ginecológica laparoscópica.
Medicina interna: Dr. De León y Dr. Domínguez (socio).
Nefrología: Dr. Olaguez, (socio), tiene la Unidad de Hemodiálisis.
Urología, cirugía extracorpórea, laparoscopia, cirugía endoscópica: Dr. Corzo, (socio).
Cirugía general y cirugía laparoscópica: Dr. López Hernández.
Cirugía abierta y cirugía laparoscópica. Dr. Paniagua.
Cirugía pediátrica. Dr. Froilan. Comparte consultorio con Dr. Paniagua, 4 pediatras neonatólogos y un pediatra general.
Otorrinolaringología, cirugía funcional y estética: Dr. Tovar.
Neumología: Dr. Maxwell.
Traumatología y ortopedia: Dr. Torres Archila y Dr. Flores.
Nutrición: Lic. Bere Durán.
Psiquiatría. Dr. Maza.
Laboratorio de análisis clínicos: QFB. Alfaro. Laboratorio de patología: Dra. Jiménez.
Rx. Resonancia, mastografía, tomografía, densitometría, ultrasonido, Sterotaxia: ABC SCANER, doctores Avendaño y Sosa.
Neuropediatría y neurofisiología: Dr. Gordillo.
En el 2020, hicimos una remodelación del área quirúrgica, de acuerdo a la norma oficial mexicana, mediante planos autorizados por DIPRIS y obtuvimos nuestra actualización de licencia sanitaria con fecha 2021.




Nitrous Beto es un artista de La Casa de Arte, un espacio donde realiza las obras que luego son expuestas en diversas galerías. La Casa de Arte está ubicada al final de las Lagunas de Montebello. Es de entrada gratuita. Nitrous dice: “me he esforzado por hacer algo atractivo, es un espacio para disfrutar, hay personal que los recibe, les da el recorrido y, al final, quien lo desee puede adquirir obra”.
En el año 2004, Nitrous Beto representó a México en Estados Unidos, junto a seis artistas más, de diferentes países: “El profesor de arte me invitó, pero como no estudié arte, no tenía ni idea de cómo se manejaban los colores, trazos; yo pintaba en el cerro, con una varita que traía, pintaba en la tierra, no usaba lápiz, cuaderno, nada de eso. Este profesor nos convocó para que asistiéramos a un evento donde hubo como cinco mil personas. Nos dio un caballete, materiales, y nos dijo que cada uno hiciera una obra. Pinté un leñador, donde un niño levanta del suelo una brazada de leña, fui rápido, lo hice en quince o veinte minutos, a diferencia de los demás que estaban conmigo, que todavía estaban trazando. Cuando terminé, dijo el profesor: pareciera que tuvieras nitrógeno, (pero en inglés), mira cómo lo hiciste de rápido. De ahí viene lo de Nitrous. Tiene mucho que ver con las plantas, la tierra, todo comienza con el nitrógeno. Agregué el Beto para afianzar mis raíces”.
A Nitrous Beto le gusta que la gente lea sus obras. Él comenzó con su trabajo artístico por una necesidad de expresar: “En 1991 mi madre se puso muy grave, hospitalizada, y me tocó chambear aquí a los cinco años. La ansiedad comenzó a consumirme, pensaba qué pasaría si ella moría, yo quería volver a verla. No encontraba a quién platicarle mi pena. Iba a un
cerrito que está como a medio kilómetro de nuestra aldea y ahí comenzaba a pintar, pero en el suelo, yo cortaba el suelo con el machete que traía y hacía un plano, un bastidor, y ahí comenzaba a pintar, con la varita que traía, entonces en mi mundo, en ese momento, yo estaba hablando con el suelo, contándole lo que sentía, lo que pasaba y así fue como surgió la necesidad. Noté que tenía ese don, no puedo decir que es otra cosa, porque hay cosas que ni siquiera yo entiendo, como por ejemplo al mezclar los colores. Puedo estar pintando todo el día, si nadie me dice: ven a cenar, me olvido”.
“La vida ha sido mi mejor escuela. El arte no solo es lo que se aprende en las universidades prestigiosas. Para pintar una pieza la tengo que vivir. Lo bonito del arte es que cada uno puede interpretarlo como quiera, de acuerdo a su vivencia”.
Ha expuesto en la Casa Museo Dr. Belisario Domínguez y en el Museo de la Ciudad, en Comitán; en Puebla; en la Ciudad de México; en Quetzaltenango, Guatemala; en París, Francia; en Estados Unidos de Norteamérica; en Colombia y en la India.
Admira la obra de Bansky. Dice que el arte es muy difícil, “porque cuesta mucho para abrir un espacio, y ese proceso es como el de la mariposa, que tiene varias etapas para convertirse en mariposa y volar. Uno debe pintar para sí mismo, y cuando el espectador disfruta de lo que uno hace, es algo extra, yo en lo personal disfruto mis piezas”.

Lago internacional casa de arte.





(TERCERA PARTE)
Doña María del Carmen habla bien comiteco, por su espíritu y cuerpo ha pasado el tiempo, sólo para consolidar sus rasgos de identidad. Respetado lector, te invitamos a seguir escuchando su relato.
“La enferma no nos trató con cariño: Ándale, jijas de la jijurria, ahorita me tienen que ayudar a sacar este hijo vivo, ahorita tiran un petate a media casa, así me he aliviado con la comadre Elena. ¡Ahí está la caja de remedios! “¿Y qué vamos a hacer con esos remedios?”, nos mirábamos con la comadre Idolina. Yo les voy a enseñar, si no saben, inútiles, pero ustedes tienen que ayudarme a sacar este hijo. Se acostó la enferma y pidió que le agarráramos las piernas, porque si no me agarran bien, este hijo aquí lo voy a ahorcar. Y agarré el bebé, lo retiré, límpienle bien la carita, ahí están los trapitos, y ya está todo con lo que lo van a agarrar. ¿Y qué vamos a hacer ahora? Dice: ahí viene la compañía. ¿Otro?, ¿otro hijo?, dije yo. Ah, brutas, ¡la compañía es la placenta! Pujó y, gracias a Dios, salió. ¡Y ahorita cortan el cordón! ¿Y dónde vamos a cortar? Pues van a medir cuatro dedos y ahí amarran, ahí está el bollo de hilera, (no había cinta umbilical), bien amarrado, hasta que quede ceñido, porque si no se va en sangre, ahora midan cuatro dedos arriba, cortan ahí, ese lo van a quemar. Y nosotras: ¿dónde vamos a quemar? ¡La punta para que no vaya a sangrar! Hicimos todo lo que dijo. Ahora lo van a bañar, lo bañamos. Y ahora lo que van a hacer: lo van a envolver con unos trapitos, ahí están unos pedazos de camiseta que dejé partida, lo meten el ombligo quemado, lo amarran y lo fajan, y ahora me vienen a poner esta inyección para la hemorragia, y una inyección de buscapina, para quitar el dolor. Ahora agarran esa venda y me la ponen. Hicimos todo lo que nos ordenó. Ya quedó lista, nosotras quedamos contentas, que ya lo arreglamos todo. A los cuatro días se levantó, porque era mercadera, se fue al mercado, cargando a su hijo, lo llevó y dijo con todos que yo

la había atendido. Desde ese momento vino un gentío para que los atendiera, ya no tenía yo tiempo para algo más, entonces me ilusioné y dije: ¿por qué no lo voy a hacer?
“Empecé a trabajar. Pero entonces me llama ya el doctor Alberto Pérez Matus, médico bendito, fue mi maestro y me ofreció: mira, si me llevas que yo valore bien a todas tus enfermas, donde estés yo voy a estar contigo, porque puede que algún día tengas problemas. Así ya quedé bien asegurada con mi doctor y ahí daba yo cuenta, en la presidencia, en centro de salud, en jurisdicción, y el doctor me enseñó todo lo que iba yo a hacer, y entonces ya quedé bien garantizada, mi permiso de presidencia, mis hojas foliadas, porque tenía yo que poner el pie del bebé, y poner cuánto medía. Empecé pue’ a trabajar, y que me llaman todos los doctores, en mi casa ya no era yo cuenta, tenía yo una suegra que no era suegra, era mi madre. Y ya se quedaba con todos mis hijitos aquí”.
Continuará


Querida Mariana: de 1971 a 1974 estudié la prepa en el edificio donde ahora está el Centro Cultural Rosario Castellanos. Ya te conté que eso fue un privilegio. La prepa no tenía tiendita escolar, menos cafetería, pero a nosotros nunca nos hizo falta, porque teníamos el parque central con restaurantes, cafeterías y billares. Fuimos felices. Nuestro patio de juegos estaba en las calles y plazas del centro de la ciudad.
Un día hubo una huelga de estudiantes que exigía nuevas instalaciones. El argüende se hizo. Los compañeros fueron tan decididos y certeros en su movimiento que obligaron a presentarse al secretario de educación del estado de Chiapas. ¡Nadita! Y no lo dejaron ir hasta que se comprometió a construir edificios especiales para la secundaria y para la preparatoria, los edificios que ahora disfrutan los estudiantes.
El arquitecto Roberto Zúñiga Ortiz fue director de la escuela preparatoria y protagonista de estos tiempos maravillosos. El otro día aportó algunos datos que pueden servir para armar la historia. El arquitecto Zúñiga dice que el terreno donde está construida la ETI fue donado por don Germán Albores, y el terreno donde está la preparatoria fue una expropiación. El terreno estaba a nombre de don Jaime Coello y otras personas que se dedicaban a elaborar aguardiente. Los aguardienteros le debían paga al gobierno, así que éste expropió dicho terreno y pasó a formar parte del fundo municipal.
Un día mandan a llamar a una delegación para que vaya a la Ciudad de México para gestionar la construcción. El arquitecto Zúñiga le habla a los directivos de la Sociedad de Padres de Familia, pero uno, era médico, tenía operaciones programadas, y el otro, era hacendado, estaba en su rancho, lejos de Comitán. El arquitecto se fue solo. Llega a la gran ciudad, camina y camina hasta llegar a Los Pinos (que era la residencia oficial del Presidente de la República en ese momento). El arquitecto cuenta que fue con su maletita, con un planito de una escuela secundaria. Al llegar se encuentra con varios paisanos destacados: Roberto Albores, Jorge De la Vega, Geny Cifuentes, Polo Borrás y otros. Había una gran delegación chiapaneca presentando sus respetos al presidente de la república y haciendo fila para peticiones. El arquitecto Zúñiga hizo fila y al estar frente al presidente se dio el siguiente diálogo:
— Señor licenciado, vengo de Comitán y queremos una escuela.
— ¿Quién es usted? Soy el director de la escuela preparatoria.
— A ver Jorge (De la Vega) acá está tu paisano, quiere una escuela preparatoria. Te encargo que lo veas.
El licenciado De la Vega lo citó para el día siguiente, a las siete

de la mañana, en sus oficinas de la CONASUPO, que estaba en Reforma. El arquitecto salió a buscar un taxi y se hospedó en un hotel cerca del Monumento a la Revolución. Había estado frente al presidente de la república (licenciado Luis Echevarría Álvarez) con la solicitud de un edificio para la prepa de Comitán. Al otro día lo recibió en sus oficinas y comisionó a Roberto Albores para que lo acompañara a ver al director del CAFCE. La secretaria dijo que no los podía recibir porque tenía reunión con el presidente. Roberto Albores se puso enérgico y dijo que llevaba instrucciones del presidente de la república, ya no esperaron ser recibidos, lo abordaron en un pasillo y le dijeron que llevaban instrucciones presidenciales para que atendiera su petición. El director del CAFCE los escuchó y les dijo: “vamos a hacer tres edificios, sin plaza cívica, ni andadores, primero tres edificios”. ¡Ya estaba dado el primer paso! El arquitecto Zúñiga le puso enfrente el planito donde había señalado lo que se comprometía a hacer. El director lo quedó viendo y preguntó: “¿Desconfía usted de mí?”, y el arquitecto respondió: “No, yo no, pero la gente de Comitán desconfiará de mí. Si lo firma podré presentarme tranquilamente”. Y lo firmó. El arquitecto Zúñiga regresó en avión a Chiapas, en cuanto llegó al aeropuerto se dirigió a las oficinas estatales y dijo que llevaba una recomendación del jefe mayor. En cuanto vieron la firma lo atendieron. Antes de los quince días comenzaron los trabajos de los tres edificios.






Por
Bebo el café de la misma manera que quien reza todas las mañanas, para mí es aquí donde hay una especie de comunión, de reconciliación conmigo, con el mundo. El café es también el vínculo que tengo con mi familia, con mi pasado, con mi infancia, con los amigos, con la persona a quien le profeso un amor inenarrable. El café no me sucede por mero gusto o por moda, llevo toda la vida bebiendo un café todas las mañanas desde que tengo uso de razón. En la casa de mis padres aún hoy sigue en pie el cafeto que sembraron cuando yo era niño. Ya tiene más de cuarenta años. Muchos en el sur, bebemos café desde los dos o tres años, mañanas y noches, para despertar, como desayuno, como merienda, antes de dormir. Aprendimos a beber "café de mata", de olla, colado, hecho en un fogón. Mi padre acaba de llamarme porque dice que hay que sembrar otras matas de café allá en la montaña, cerca de la selva, donde pienso vivir el resto de mi vida, que el siguiente año seguro tenemos la primer cosecha. Apenas será para que podamos consumir nosotros, me dice, y le digo que sí, que está bien, mi papá dice que lo mejor del mundo sucede cuando cosechas lo que tú siembras. Termino el café que hice en la italiana y sigo pensando que el café es lo que me une a mis amigos, a mis querencias, a mi familia y sí, la forma que tengo para demostrar que quiero a alguien, es cuando le preparo un café...

Cuaderno de viaje
Nuestras marcas son sinónimo de café de calidad.



Café de Chiapas,orgullo de nuestra tierra.






Franco Ovalle Mont nació en Huehuetenango, Guatemala, en 1944. Es hijo de Tulio René Ovalle Méndez y de Consuelo Mont de Ovalle. Es padre de diez hijos. Él asegura que haber nacido en esta tierra es una de las bendiciones más grandes de su vida: “mi infancia fue feliz, tuve padres maravillosos. Me inculcaron el respeto a la vida. Me dieron cariño, amor, pero nunca faltó la disciplina. Desde niño aprendí a trabajar. Y desde pequeño disfruté de la lectura. Devoré a autores de todo tipo. Sería imposible plasmar acá los nombres de todos los que he tenido la oportunidad de leer a mis ya 78 años de edad”.
Él es perito contador, graduado en la Escuela de Comercio Esfuerzo jornada nocturna, de Huehuetenango. Desde joven ha sido un hombre emprendedor. También ha participado en la política, lo que le ha permitido ocupar diversos cargos públicos, entre ellos el de alcalde municipal: “en ese tiempo tuve el orgullo de ser el firmante por Huehuetenango, junto al ilustre doctor Enrique Culebro Carreri, presidente municipal de Comitán, de los acuerdos de hermandad, entre Comitán de Domínguez y Huehuetenango”. También ha ocupado cargos como concejal municipal, gobernador departamental, diputado al congreso nacional, presidente de la región 7 Huehue-Quiché, cuando se instalaron los consejos de desarrollo, entre otros.

Actualmente incursiona en la literatura. “En la primaria hacíamos un periódico con los compañeros alumnos. De joven fui corresponsal del Diario La Hora, (Capitalino). Estuve en dos Radioperiódicos y colaboré con uno más. Escribía eventualmente para diferentes folletos y revistas. Llegó el momento de publicar algo de lo que producía y ahí surgió mi primer libro. En las redes sociales publiqué artículos referentes a Huehuetenango, hice una recopilación de lo escrito y, en ese momento, tenía alrededor de 400 publicaciones. Empecé a darle forma a mi primera publicación. El señor Luis Alfredo Arango fue mi maestro y me enseñó tanto”. El primer libro de don Franco se titula “Así era mi Huehue. La antesala del cielo”. Don Franco se siente satisfecho al poder compartir su obra.
“Ahora tengo otra publicación: "Personajes de Huehue”. Y tengo dos o tres más en “salmuera”, que espero poder publicar en un plazo no muy largo. Deseo dejar para la historia mi participación para que en el futuro las personas puedan conocer algo de mi Huehue”.
Los libros “Asi era mi Huehue, la antesala del cielo” y “Personajes de Huehue”, se pueden adquirir en Huehuetenango, en el Restaurante El padrino, en cafetería La Tinaja, y con don Carlos Rivas López.
Mi bisabuelo, don Manuel María Gordillo, en 1928, fue nombrado Cónsul Honorario de México, en Huehuetenango, Guatemala. Este nombramiento fue conferido por el C. Presidente de la República Mexicana, mediante comunicado número 0082, con fecha del 21 de abril de 1928. Motivos de salud obligaron a don Manuel María abandonar el cargo. En su lugar fue nombrado como Cónsul Honorario mi abuelo don Francisco Luis Gordillo Macías.
Nací en Huehuetenango, Guatemala, Centroamérica. Mis ascendientes maternos como paternos tienen ascendientes mexicanos. El abuelo de mi abuela materna, don Octaviano Gordillo Cristiani, llegó a Guatemala proveniente de San Cristóbal de Las Casas, Chiapas, México. Junto con sus hermanos Patrocinio y Mercedes fueron a residir a la Antigua Guatemala. Descendiente de esta familia es la famosa señora de los dulces
típicos: doña María Gordillo.
Mi abuelo Francisco Luis Gordillo Macías nació en la ciudad de Comitán, Chiapas, el 27 de junio de 1906. Sus padres fueron don Manuel María Gordillo Aguilar y doña Mercedes María Macías Alfaro. Se presume que arribaron a Guatemala en 1908, en el periodo pre revolucionario de México. Sus hijos: Francisca, Natividad y mi abuelo Francisco Luis nacieron en la ciudad de Comitán, mientras que sus hermanos: Rafael, Manuel, Víctor, Jorge y Mercedes Gordillo Macías nacieron en Huehuetenango. Ya todos fallecieron.
Esta información me la proporcionó la licenciada María Eugenia Gordillo Morales, ex directora de la Hemeroteca Nacional de Guatemala y mi primo Juan José Gordillo Moreno.




Autora: Patricia Espinosa
Bolocoyito era el más pequeño de los escarabajos peloteros de la familia. Su familia era una de las más prestigiosas del pueblo y muy reconocida por su talento artístico, tenían una gran pericia al moldear con sus patitas y creaban las bolas de excremento más esféricas y compactas jamás vistas. Bolocoyito era el más pequeño de la familia, y era un poco miope, pero esto no le daba el privilegio de ser el más consentido o mimado de la casa, sus hermanos mayores, que eran mucho más altos y musculosos, constantemente lo molestaban y se burlaban de él, le dejaban los trabajos más engorrosos, como limpiar los utensilios o barrer el taller, pero nunca lo dejaban moldear, decían que era demasiado flaco, con las patas muy cortas, y demasiado ciego como para poder diferenciar entre una bola de caca de animal herbívoro y una
bola de lodo.
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Como cada tiempo, la familia de Bolocoyito tenía que buscar un lugar para guardar las bolas-nidos donde las hembras depositarían sus huevos, y así garantizar la descendencia de la familia.
Una tarde, mientras todos estaban como locos organizando el viaje, preparando maletas, guardando insumos, y redondeando las bolas que habrían de rodar por un largo camino, Bolocoyito se sintió más solo que nunca.
Fue a la cocina, donde su mamá redondeaba con sus patas una gran bola que les serviría de comida:
–¿Te ayudo, mamita? –Dijo Bolocoyito intentando tocar con su patita la bola de comida.
–Sí, hijito, ¡quitate de aquí!, ¿no ves qué estoy ocupada?
Luego fue a ver a su papá:
–¿Por qué nadie me deja ayudar, papi?
–Es que tenemos prisa, no es tiempo para jugar con vos ¿no ves lo importante que es tener todo listo para los nidos de tus nuevos hermanos?
También fue al lugar donde trabajaban sus hermanos:
–Yo puedo ayudarles con la mezcla, he visto cómo lo hacen.
–Ay, Bolocoy, si sos un gran choroco, ¿qué vas a saber de mezclas? Salite de aquí, mejor, –dijo uno de sus hermanos.
–Andá a jugar con el lodo, ¿no mirás que estamos ocupados?, –dijo el otro –Andá a limpiar los corrales – le gritó, mientras le daba una escoba.
Bolocoyito tomó la escoba y se fue a limpiar los corrales.
Pensándolo bien no era un trabajo muy importante, pero era trabajo, y se sentía contento por estar contribuyendo con la familia en algo. Mientras barría vio que algo brillaba en la tierra, con sus patitas se apresuró a desenterrarlo, con cuidado para no romperlo. No lo podía creer, era un cuerno de escarabajo rinoceronte. Quizá, en algún tiempo, ese territorio fue poblado por ellos. El cuerno era largo y brillaba con un tono azul dorado. Tiró la escoba y se puso a jugar con un poco de lodo, usando el cuerno como espátula, y descubrió que, a pesar de sus patitas cortas, con ese cuerno de escarabajo rinoceronte podía manipular mejor el lodo y hacer esferas perfectas. Hizo varias bolas y bolitas. Y luego bolas más grandes. Corría hacia la bodega, con cuidado para que sus hermanos no lo vieran, y comenzó a cargar montoncitos de estiércol hasta el corral. Con sus patitas traseras giraba la pelota y con el cuerno daba forma a la bola. Corría por más material a la bodega, sin cansarse, estaba muy emocionado, hasta que la bodega quedó limpia. Había creado una bola de estiércol de un tamaño que ni siquiera sus hermanos juntos hubieran podido hacer.
En lo alto de la bola, Bolocoyito movía sus manitas, sus patitas y el cuerno, y trabajaba en perfeccionar hasta el último detalle. Para cuando terminó, cansado y sudoroso, se dio cuenta de lo alto que estaba, como si se encontrara en la cima de una enorme montaña, de pronto tuvo miedo, su miopía hizo que se mareara en esa altura y empezara a tambalearse. Cayó directo al suelo. Sus papás y hermanos escucharon sus gritos y corrieron a ver qué ocurría, por fortuna no se había lastimado, había caído sobre un montón de paja mal barrida en el corral, se llevó solo un par de raspones. Sus papás y hermanos elevaron la vista y se sorprendieron ante lo que veían, era la bola más enorme y redonda que habían visto en su vida.
–¿Vos hiciste esto? –dijo su mamá.
–Sí, con esto –dijo Bolocoyito señalando el cuerno.
–Mirá pue –dijo uno de sus hermanos –Si no sos tan mudo, parece que sí tenés talento.
–Es enorme –dijo el otro, sin dejar de ver hacia el cielo.
–Madre mía, –dijo el padre secándose la frente –este flete sí nos va a salir caro.
Todos rieron. Terminaron de preparar la mudanza y emprendieron el viaje. Bolocoyito, por su tamaño, empujaba solo una pequeña pelotita, mientras el resto de la familia empujaba la pelota grande y firme que había hecho, era lo mejor para sus nuevos hermanos. Colgado al hombro, Bolocoyito llevaba aquel cuerno con el que soñaba hacer grandes obras de arte.













