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Marvis Barnes y el Mississippi

NĂşmero de palabras: 936 4

Marvis Barnes y el Mississippi

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Balina

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Bajito

por Michael Sandler ilustrado por Leslie Bowman

Lecturas niveladas

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Marvis Barnes y el Mississippi

por Michael Sandler ilustrado por Leslie Bowman

Copyright © por Houghton Mifflin Harcourt Publishing Company Todos los derechos reservados. Ninguna parte de este trabajo puede ser reproducida o transmitida de ninguna forma o medio, electrónica o mecánicamente, incluyendo fotocopia o grabación, ni por ningún sistema de almacenamiento de información, sin el permiso por escrito del propietario de los derechos del contenido, a menos que dicha copia esté expresamente permitida por las leyes federales de propiedad intelectual. Cualquier solicitud de permiso para copiar cualquier parte de este trabajo debe ser enviada a Houghton Mifflin Harcourt School Publishers, atención Permisos, 6277 Sea Harbor Drive, Orlando, FL. 32887-6777. Impreso en Chile ISBN: 978-0-547-26962-7 ISBN Edición Chile: 978-0-547-87299-5 1 2 3 4 5 6 7 8 9 2252 20 19 18 17 16 15 14 13 12 11 4500000000      ABCD La posesión de esta publicación en formato impreso no autoriza a los usuarios a convertir esta publicación, o cualquier parte de ésta, en formato electrónico.


El Río Mississippi es el río más importante de los Estados Unidos. Tiene casi cuatro mil millas de largo (6.400 km). Atraviesa diez estados y desemboca en el mar. Antes era común ver barcazas en el Mississippi. Las barcazas eran embarcaciones de madera con un fondo plano. Medían unos cincuenta pies (15 m) de largo. No tenían motor. En ese entonces no había barcos a motor. Los barqueros usaban remos y palos para remar contra la corriente. El mejor de todos los barqueros era Marvis Barnes.

Las barcazas eran muy útiles. 3


Marvis había nacido para trabajar en el río. Tenía alma de marinero. Todavía cuentan historias sobre sus famosas escapadas. Marvis no era un niño cualquiera. Era muy grande y muy fuerte. Algunos niños juegan con canicas. Otros juegan a la pelota. Marvis jugaba con piedras enormes. Algunas eran casi del tamaño de un granero. Marvis caminaba por la orilla del río en busca de piedras. Cuando encontraba una, la alzaba tal como si fuera una manzana. Después la lanzaba al agua. Le encantaba verlas salpicar. Marvis podía levantar una piedra enorme con una mano.

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Marvis nadaba muy bien.

Marvis tenía una fuerza memorable. Una vez jugó al mikado con troncos de árboles caídos. Otra vez convirtió una montaña en una colina con brincando encima de la cumbre. De adulto se convirtió en un barquero legendario. Es peligroso dirigir una barcaza. El Mississippi es un río grande. Es caudaloso y con fuertes corrientes de agua que pueden hundir las barcazas. A Marvis no le preocupaba hundirse. No tenía por qué inquietarse. Era un nadador muy fuerte. Para hacer ejercicio nadaba de un extremo al otro del río. 5


A Marvis le encantaba cantar en su barcaza.

Marvis no temía al río. Lo amaba. Le cantaba para expresarle su amor. Cuando navegaba, se podía oír el eco de sus canciones en el agua. Yo amo al río y el río me ama a mí. Llévame al río donde soy feliz. Siempre se sabía cuando Marvis estaba en camino. Se podía oír su canto varias horas antes de que su barco llegara. 6


Pero los otros barqueros no querían mucho a Marvis. Creían que quería hacerse notar. La mayoría de las otras barcazas tenían una tripulación de varias personas. Marvis navegaba solo en la suya. No necesitaba ayuda. Con sus fuertes brazos remaba río arriba. Marvis abastecía a las tiendas de intercambio. Compraba cajas de comida y herramientas en la ciudad y se las llevaba a los comerciantes. Marvis navegaba hacia arriba y hacia abajo por el río. Así se pasaba la vida. No amaba a nadie más que al río.

Marvis no necesitaba ayuda.

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A pesar de su amor, Marvis era más famoso por pelear al río que por amarlo. El río es amigo de quienes viven junto a él, pero a veces traiciona a sus amigos. No hay nada hay más devastador que sus inundaciones. Cada veinte años más o menos hay una gran inundación. Llueve durante semanas. El Mississippi crece cada vez más y se desborda. El agua inunda las tierras. El daño es inmenso. Las granjas y las viviendas quedan arruinadas.

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Las inundaciones causan muchos daños.


Marvis estaba muy lejos del río.

Marvis se encontraba lejos de su hogar cuando hubo una de estas inundaciones. Había ido a visitar a su tío, un granjero en Iowa. Marvis no estaba feliz. Estaba demasiado lejos del río. Anhelaba regresar a su barcaza. Pero todavía no podía marcharse de Iowa. Había prometido ayudar a su tío. Había llovido durante semanas y la granja estaba en muy malas condiciones. Marvis pensaba regresar a su amado río una vez que terminara de ayudar. 9


periódico

Marvis se entera de las malas noticias.

Ese era el plan. Pero una mañana su tío le enseñó el periódico. —Mira —le dijo su tío—. Ese río está causando problemas. Marvis se fijó en el periódico. Intensas lluvias desbordan el Mississippi. Peligro de inundación desde St. Louis a New Orleans. Marvis se quedó horrorizado. Sabía lo que tenía que hacer. Se despidió de su tío y se marchó por los campos de maíz. 10


Cuando Marvis llegó a su hogar, no podía creer lo que vio. Las aguas oscuras formaban un remolino con espuma. La corriente del río sacudiría una barcaza como si fuera una ramita. Marvis se subió de todos modos a su barcaza. Comenzó a remar río abajo. Era muy valiente.

Marvis era el más valiente de todos. 11


Cuando estuvo lo suficientemente lejos, Marvis se bajó de la barcaza. Tomó una pala y comenzó a excavar. Sus brazos se movían tan rápido que no se veían. La tierra y la arena volaban por los aires. Marvis terminó en unas horas. Había cavado un nuevo lecho para el río. Medía mil millas (1.609 km) desde Texas hasta el mar.

pala

Marvis cavó un nuevo lecho para el río.

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El nuevo río alivió la presión del Mississippi.

Marvis regresó al comienzo del nuevo lecho. Abrió el nuevo río y las aguas del Mississippi corrieron por el nuevo lecho. El viejo río perdió fuerza y el nivel de las aguas bajó. St. Louis se salvó. Marvis cerró el nuevo río y volvió a Iowa. Pasó otras dos semanas trabajando en la granja de su tío. Todo el tiempo extrañó a su río querido. Jamás se volvió a alejar de él durante el resto de su vida. 13


Todos los días Marvis navegaba hacia arriba y hacia abajo por el Mississippi. Todos los días remaba y cantaba: Yo amo al río y el río me ama a mí. Llévame al río donde soy feliz.

Marvis siempre estaba en el río.

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Marvis Barnes y el Mississippi

NĂşmero de palabras: 936 4

Marvis Barnes y el Mississippi

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por Michael Sandler ilustrado por Leslie Bowman

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Marvis Barnes y el Mississippi