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Nivel: M EDL: 28 Género: Fantasía Número de palabras: 925 Estrategia: Resumir 4Destreza: La magia del trabajo en equipo Comparar y contrastar 4 La imaginación de las hermanas Belton Número de palabras: 919

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La magia del trabajo en equipo

El punto de vista de un dragón

4.5.1

por L.M. Colozza ilustrado por Soud

HOUGHTON MIFFLIN

Libritos nivelados en línea

Lecturas niveladas ISBN-13:978-0-547-04325-8 ISBN-10:0-547-04325-2

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La magia del trabajo en equipo

por L.M. Colozza ilustrado por Soud

Copyright © por Houghton Mifflin Harcourt Publishing Company Todos los derechos reservados. Ninguna parte de este trabajo puede ser reproducida o transmitida de ninguna forma o medio, electrónica o mecánicamente, incluyendo fotocopia o grabación, ni por ningún sistema de almacenamiento de información, sin el permiso por escrito del propietario de los derechos del contenido, a menos que dicha copia esté expresamente permitida por las leyes federales de propiedad intelectual. Cualquier solicitud de permiso para copiar cualquier parte de este trabajo debe ser enviada a Houghton Mifflin Harcourt School Publishers, atención Permisos, 6277 Sea Harbor Drive, Orlando, FL. 32887-6777. Impreso en Chile ISBN: 978-0-547-26973-3 ISBN Edición Chile: 978-0-547-87328-2 1 2 3 4 5 6 7 8 9 2252 20 19 18 17 16 15 14 13 12 11 4500000000      ABCD La posesión de esta publicación en formato impreso no autoriza a los usuarios a convertir esta publicación, o cualquier parte de ésta, en formato electrónico.


Era el primer día de clase. Mamá sacó sus listas de materiales. —Carolina, tú primero —dijo—. ¿Tienes todo lo que necesitas para el primer día de escuela? Carolina asintió con la cabeza y dio un paso al frente. Mamá leyó de su lista. —¿Mochila? —Aquí —respondió Carolina mientras levantaba la mochila. —¿Cuadernos y lápices? —¡Aquí! —dijo Carolina, y colocó los últimos útiles en su bolso. Mamá sonrió: —¡Parece que estás lista!

Los útiles escolares de Carolina están en el mostrador.

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La madre de Damián revisa sus útiles escolares.

Después, era mi turno de dar un paso al frente. Mamá comenzó a leer mi lista de materiales. Cuando terminó me miró a los ojos y dijo: —Damián, ¿has decidido qué instrumento quieres tocar en la banda de cuarto grado? —El saxo —respondí, mientras comenzaba a tocar mi saxofón imaginario.

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—Bueno, equipo —anunció mamá—. Parece que estamos listos para el gran día. —Todavía no —respondí—. Hoy es tu primer día de regreso al trabajo. ¿Dónde está tu lista de materiales? —Aquí está —dijo mamá—. Está en el nuevo maletín que me obsequió papá. La mamá de Damián tiene un nuevo maletín.

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La familia se prepara para partir en la mañana.

Mi hermanito Mauro y yo desayunamos rápidamente. Carolina partió a la escuela. —Llevas a los niños a la escuela, ¿verdad? —le preguntó mamá a papá. Él asintió con la cabeza. —Conozco el plan. Esta familia es como una maquinaria bien aceitada —dijo—. Siempre funciona armoniosamente. No podía imaginarse que ocurriría algo fuera de lo común. 5


Después de unas semanas, nos dimos cuenta de que balancear la combinación de horarios de escuela y trabajo estaba resultando muy difícil. Una noche que mamá llegó tarde a casa, siguió la música, que hacía mucha bulla, hasta llegar a la puerta de la habitación de mi hermana. —Apaga ese alboroto —ordenó—. ¿Hiciste tus tareas? —Todavía no —respondió Carolina. Mamá le gritó a Mauro: —¿Te bañaste? —Todavía no —respondió Mauro. Nuestra rutina estaba decididamente fuera de lo programado.

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Esa noche me despertó una tormenta. Al mirar afuera, observé un perro que me miraba desde el patio. De pronto, vi la llamarada de un relámpago, y el perro desapareció. “Debo haber estado soñando”, pensé. A la mañana siguiente, bajé las escaleras, tomé el dinero para mi almuerzo y dije a mamá: —Tengo un paseo hoy. ¿Firmaste el permiso? —¿Qué permiso? —preguntó. Le señalé los papeles que estaban en la mesa. La madre de Damián busca el permiso.

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Mamá rápidamente me entregó el permiso firmado, cuando Carolina apareció pisando fuerte, con su camisa favorita, que no había sido lavada. Cuando papá entró a la cocina, protestó: —No hay café en la cafetera. Mamá se desplomó en una silla y suspiró. —Sugiero que hagamos una reunión familiar esta noche. Necesitamos un nuevo plan. La mamá de Damián quiere tener una reunión familiar.

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El papá de Damián explica la lista de quehaceres domésticos.

Esa noche, todos nos sentamos a la mesa de la cocina. Papá colgó el anotador borrable en la heladera y dijo: —Es necesario un gran esfuerzo para que las cosas vuelvan a funcionar tan bien como antes. Papá escribió nuestros nombres y una lista de quehaceres en el anotador. —Mamá ya lava la ropa los sábados, por lo tanto, yo lo haré los miércoles. —Yo haré comidas de más para recalentar a la hora de la cena durante la semana —continuó mamá. 9


Damián seca al gran perro.

—Yo haré los almuerzos la noche anterior —se ofreció Carolina. —¿Esto funcionará realmente? —pregunté. De pronto, un gran trueno sacudió la casa. Escuché un sonido en la puerta trasera y la abrí, pensando que era nuestro gato. Un perro amarillo entró corriendo y se sacudió la lluvia de su desgreñado pelaje. Lo sequé con una toalla. 10


—No puedes quedarte con el perro —me dijeron mis padres. —Pero... —protesté—. Si no tiene collar. El perro ladró, mientras miraba hacia la puerta. Abrí, y nuestro gato, Bigotes, entró corriendo. Mauro se rió: —¡Llueve como si cayeran animales del cielo! El perro había llegado en el momento oportuno. Señalé el anotador. —Levantaré la mesa y me ocuparé del perro.

El gato entra corriendo cuando Damián abre la puerta.

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—El perro puede quedarse, pero solo hasta que encontremos a sus dueños —dijo mamá. Los truenos retumbaban por encima de nuestras cabezas. —Llamémoslo Búmer —sugirió Mauro. De inmediato, sentí que había algo especial en Búmer. A la mañana siguiente, se paró al lado de cada una de las camas y ladró hasta que nos levantamos. Luego se paró junto a la mesa y ladró también. Mauro puso la mesa. Búmer ladra para que los niños se levanten.

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La cocina está lista para que la familia comience la mañana.

Comenzamos a darnos cuenta de que Búmer no era un perro común y corriente. Estaba concentrado en mantenernos a cada uno de nosotros en línea. Todos los días, Búmer se aseguraba de que Carolina, Mauro y yo hiciéramos nuestros quehaceres. A la semana siguiente, Búmer nos empujaba suavemente hacia la lista del refrigerador. En poco tiempo, con el trabajo en equipo y un poco de ayuda del perro, nuestra familia funcionaba nuevamente como una maquinaria bien aceitada. 13


Búmer desapareció.

Una tarde se escuchó otro trueno. Nuestra familia estaba sentada a la mesa mientras Bigotes y Búmer estaban acurrucados sobre la alfombra de la cocina. Un nuevo trueno sacudió la casa. En un instante, Búmer desapareció. No sabemos de dónde vino ni adónde se fue. Pero sé que si las cosas dejan de funcionar armoniosamente, Búmer regresará. 14


Nivel: M EDL: 28 Género: Fantasía Número de palabras: 925 Estrategia: Resumir 4Destreza: La magia del trabajo en equipo Comparar y contrastar 4 La imaginación de las hermanas Belton Número de palabras: 919

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La magia del trabajo en equipo

El punto de vista de un dragón

4.5.1

por L.M. Colozza ilustrado por Soud

HOUGHTON MIFFLIN

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Lecturas niveladas ISBN-13:978-0-547-04325-8 ISBN-10:0-547-04325-2

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La magia del trabajo en equipo