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Publicación del Movimiento Anticapitalista Nº3 / 15 de mayo de 2020 / Valor $500

“Nos tenemos que acostumbrar a una nueva normalidad” “Tenemos uno de los mejores sistemas de salud del planeta“ “No tenía sentido una cuarentena nacional” “Fue un error suspender las clases”

Para cuidar la vida y no las ganancias:

La curva que hay que aplacar es la del dúo Piñera - Mañalich Autoritarismo, mentiras, batallas y trincheras ¿Cuál es el plan? Pág. 5

Por un sistema único de salud público, estatal y gratuito

Capitalismo, pandemia y perspectivas. Llamar a las cosas por su nombre

Pág. 3

Págs. 8 y 9.


EDITORIAL

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Mientras acumulan ganancias y muertes,

acumulamos rabia El tiempo de la mentira. En el 2017, durante un debate televisivo en plena campaña presidencial, Piñera quiso atribuirle la famosa frase “miente, miente, que algo quedará” a Lenin. La historia, sin embargo, se la imputa a Goebbels, el ministro de propaganda nazi, aunque no está del todo claro. Lo que si es evidente es que sólo en personajes como Piñera puede entenderse este “error”. Pareciera que era un adelanto de cómo se desarrollaría el relato de su gobierno. Actualmente, en pleno desarrollo de la pandemia, el dúo Piñera-Mañalich, pasó por recalcar que tenemos el “mejor sistema de salud del mundo” a ocultar números de contagiados e incluso enfrentarse con la embajada china, cuando Mañalich anunciaba que el gobierno de la nación asiática había donado 500 ventiladores, lo cual era falso. El manejo mediático de esta crónica de muerte anunciada se desmorona por las cifras siderales de contagios que estamos viviendo en mayo, lo que ha quedado del “ miente, miente” son los rostros de la mentira.

Lo real es que estamos al borde del colapso. El 13 de mayo

podría marcarse como el punto de inflexión del descontrol de la pandemia. Claro está, que ante los antecedentes de un gobierno que miente, no tan sólo pudo evitarse, sino que además se evidencia que ya muchas hace semanas que estamos cruzando momentos abrumadores. Es así que más allá del relato, lo certero es que entre el 12 y 14 de mayo, tomando los informes matutinos del MINSAL, se suman más de 5 mil nuevos casos en tan sólo 48 horas. Las cifras oficiales de fallecidos se han duplicado y el “mejor sistema de salud del planeta tierra” está al límite de ventiladores mecánicos. Además, según lo informado por la periodista Alejandra Matus, los números de muertes son mucho más, ya que los certificados de defunción están siendo atribuidos a otras causas. Este hecho generó un intercambio de acusaciones entre Mañalich y el Registro Civil. ¿Y el retorno seguro? Hace pocos días atrás, el gobierno apostaba a retomar la “nueva normalidad”, planteando el fin de cuarentenas parceladas que distribuía según la división de clases por comuna. Todo esto mientras incentivaba el “ir a tomar café con amigos” e insistía con la vuelta presencial a clases. Claramente, una política bajo la lógica del cuidado del beneficio capitalista, que se traduce en que sólo en los últimos meses son más de 500 mil trabajadorxs despedidxs y 800 mil más suspendidxs, y estas cifras contemplan sólo el trabajo formal.

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El Movimiento Anticapitalista es parte de la Liga Internacional Socialista (LIS-ISL) www.anticapitalistas.cl

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La pandemia no es sólo el COVID-19, el virus que enfrentamos las mayorías es ese 20% de trabajadores y trabajadoras con contrato que han sufrido el embate de políticas como la de la ley de “Protección al Empleo”, la precarización de aquellxs que trabajan de manera informal, la explotación doméstica que sufren las cuidadoras al interior de los hogares y la profundización de la política autoritaria y anti-trabajadorxs del gobierno.

Las curvas que tenemos que aplacar: el contagio y el ajuste. Como se ve, el pueblo trabajador no tiene sólo el

problema terrible de la pandemia, sino que debemos lidiar con un gobierno que ha reafirmado su compromiso con las grandes fortunas, con las fuerzas armadas represoras y con el conjunto de un régimen agotado e ineficaz frente a lo que estamos viviendo. Lamentablemente, la oposición parlamentaria y las conducciones sindicales juegan un rol silencioso mientras las curvas de contagios y del ajuste se disparan. Como ya lo hicieron durante el estallido de octubre, demuestran nuevamente que su vocación es defender la institucionalidad capitalista antes que la salud y la vida de las mayorías. Pero entonces ¿qué hacemos frente a esta situación?

Organizar una alternativa anticapitalista. En estas pági-

nas encontraras propuestas e iniciativas para enfrentar al gobierno y construir una fuerza que nos permita cambiarlo todo. La pandemia es una realidad y debemos actuar responsablemente frente a la misma, pero eso no significa dejar de organizarnos y pelear por todos nuestros derechos. Por esto, impulsamos una campaña internacional por un sistema único de salud, público y gratuito. Y proponemos además, medidas concretas frente a la situación económica de trabajadores y trabajadoras. Defendemos un feminismo revolucionario y combativo. Y por todo esto también, polemizamos con quienes le salvan el pellejo a Piñera. Te invitamos a que conozcas nuestras propuestas y te sumes al Movimiento Anticapitalista.


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Declaración y campaña internacional

Por un sistema único de salud público, estatal y gratuito La política criminal del gobierno ha provocado un verdadero desastre sanitario, con el aumento exponencial de los contagios de COVID-19, la puesta en peligro de la vida de miles de personas y el colapso inminente del sistema de salud. Esta situación, si bien tiene características particulares de nuestro país donde el lucro privado en la salud es enorme, también se repite en la mayor parte de los países del mundo. Desde el Movimiento Anticapitalista creemos que la vida y la salud de las mayorías valen más que las ganancias empresariales y que, además, no se puede enfrentar esta pandemia sin tomar medidas de fondo. Por eso nos sumamos a la importante campaña internacional por la creación de un sistema único de salud público, estatal y gratuito, donde trabajadoras y trabajadores tengan un papel dirigente. Desde el Movimiento Anticapitalista, la LIS y otras organizaciones como Luta Socialista de Brasil nos organizamos para darle la respuesta que la realidad impone. ¡Sumate a firmar y difundir la declaración! Cuidar a los que cuidan y avanzar hacia un modelo socialista de salud* Impulsamos la lucha desde la clase trabajadora y los pueblos del mundo por un programa de medidas de emergencia en el camino de un modelo socialista para garantizar plenos derechos para las, los y les trabajadores y un sistema único que garantice acceso universal, gratuito e igualitario. - Presupuesto para salud, en base al no pago de las deudas e impuesto real a las grandes fortunas, empezando por bancos y corporaciones. Hay que priorizar nuestra salud, no sus ganancias. - Contratación inmediata del personal de salud necesario con salario acorde y plenos derechos laborales. - Elementos de protección y seguridad para todxs lxs trabajadores durante la pandemia. Testeos diagnósticos periódicos para toda la clase obrera que se encuentra en tareas esenciales, en primer lugar, para el todo el personal del equipo salud. Licencias para los grupos de riesgo. Disolución de las aseguradoras de riesgo. Cobertura completa a cargo del estado. - Comités de Crisis nacionales, regionales y en cada establecimiento con trabajadores y pacientes, para la planificación de la intervención frente a la pandemia y la conducción democrática de la misma. - Declarar de utilidad social toda la estructura productiva de nuestros países para centralizar, planificar y reconvertir toda la actividad económica en función de las necesidades sociales mayoritarias de abastecimiento y respuesta sanitaria a la pandemia. - Sistema Único de Salud, para centralizar capacidad instalada y personal. Producción pública de medicamentos. Declaración de utilidad social de laboratorios y grandes monopolios farmacéuticos y de toda capacidad instalada del sector privado hacia su nacionalización e incorporación definitiva al sistema único. Financiamiento del sistema desde rentas generales en función a un sistema tributario progresivo. - Que se garanticen licencias con el pago completo del salario y el pago de la totalidad del salario a lxs trabajadores en cuarentena y que se prohíban despidos y suspensiones. Subsidios para lxs trabajadores informales, autónomos y desocupados. Prohibición de desalojos. Vivienda y distribución alimentaria para las personas sin hogar. Fin a toda persecución a los migrantes, ninguna expulsión y pleno acceso al sistema de salud. - Fuera Bolsonaro y los gobiernos negacionistas, criminales de sus pueblos. Luchar por una salida de la pandemia a favor de la clase trabajadora, los sectores populares y por la salud, la vida y los derechos de la mayoría; porque valen más que todas las ganancias capitalistas. Las pandemias para la clase obrera y los pueblos del mundo, son dos: el COVID19 y el sistema que nos explota y oprime. No hay humanización posible del capital. Hace falta, una salud y un modelo de vida, de sociedad socialista con democracia plena, real. Sin embargo, esta declaración y la fecha del 28 de abril, es apenas un punto de partida, ya que nos proponemos multiplicar y extender una verdadera campaña de alcance internacional más allá de esta jornada puntual. El marco internacional que describimos más arriba, la realidad y agenda de la clase trabajadora en todo el mundo, en especial la de los sectores de la salud, pone a la orden del día el programa que estamos proponiendo como perspectiva de lucha y organización. * Esta declaración surge del debate colectivo de la Liga Internacional Socialista, Lucha Socialista de Brasil y distintas organizaciones sociales y sindicales de distintas partes del mundo.


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SINDICAL

Vamos por un sindicalismo democrático, combativo y de clase Camila Millaray

Los distintos medios comunicacionales, los partidos del régimen e incluso el propio gobierno, no han podido ponerle paños fríos a una crisis sanitaria que va en alza y a un deterioro económico imparable que directamente atenta contra las condiciones laborales del conjunto de la clase trabajadora. Por eso, hoy más que nunca, debemos discutir qué tipo de sindicalismo debemos construir.

Todo esto amparado por la Ley de Protección del Empleo que hoy tiene a casi 500 mil trabajadorxs en condición de suspensión o finalización de su contrato laboral. ¿La CUT dónde está? En la pasividad, llamando a los empresarios a no “abusar” en tiempos de cuarentena de la ley que contó con votos favorables de su sector. La CUT está en la vereda de la contención y la conciliación.

CUT, de mal en peor

Necesitamos un sindicalismo para las y los trabajadores

Durante los últimos 30 años de profundización del legado pinochetista, herencia que se traduce en la privatización de los servicios más esenciales y básicos, los partidos del régimen han naturalizado y legalizado la protección de las ganancias capitalistas por sobre nuestros derechos. En el campo del trabajo, se llevó adelante un plan laboral anti-obrero, que flexibilizó y precarizó la vida de las y los trabajadores. El plan laboral significó un retroceso gigantesco en los derechos ganados producto de años de movilización y lucha.

Si hay algo que dejó en claro la rebelión de octubre, es que las y los trabajadores son conscientes de todos los años de explotación. “No son 30 pesos, son 30 años” puso en jaque a los herederos de la dictadura que se vanagloriaban del “oasis de América Latina”. En este sentido, la pasividad y política de conciliación que han llevado adelante las direcciones del Partido Comunista y también del Frente Amplio en la CUT, Unidad Social, ANEF y el Colegio de Profesores, ya no puede tener espacio. Las y los trabajadores debemos construir alternativa política y sindical.

La implementación efectiva de este plan laboral la hemos visto durante estas últimas décadas de profundización de las políticas en beneficio empresarial. Tanto la ex Concertación como la derecha, han sido los principales responsables de llevar adelante reformas laborales que no han hecho más que mantener viva las bases que sustentan el proyecto de José Piñera constituido en años de dictadura. Sin embargo, toda esta política de profundización de un régimen de miseria y hambruna no hubiese sido posible sin el rol central que juega la burocracia sindical enquistada en la dirección de la CUT (PC). Lxs mismxs que han venido pactando con los distintos gobiernos de turno salarios de hambre a espalda de las y los trabajadores. Esta CUT, que desde el 18 de octubre no ha tenido vergüenza en mostrar lo que es, se convierte en furgón de cola de un régimen de explotación contra nuestra clase. La misma CUT que, en plena rebelión popular, mantuvo un silencio cómplice ante un gobierno criminal y no dio respuestas a un pueblo que reclamaba la huelga general. La ausencia de la CUT en la lucha y la movilización ha sido historia de años y en estos tiempos de pandemia no ha variado. La situación actual que atraviesa la clase trabajadora chilena es la peor de las últimas décadas. Las cifras de cesantía se acrecientan, disminuyen los salarios y se suspenden los contratos.

Se necesita una perspectiva nueva y diferente a estas direcciones políticas que borran la fuerza de la organización de la clase explotada. Esta es la construcción de un sindicalismo democrático, donde sean los espacios de base quienes decidan todo y que lxs dirigentes estén subordinados a las decisiones colectivas, con mandatos revocables si la asamblea les quita su confianza. Que sea de clase, en dónde los intereses a defender no sean los de un grupo de privilegiados dirigentes en acuerdo y diálogo con el empresariado. Al contrario, necesitamos un sindicalismo que ponga el interés colectivo de quienes trabajan como programa de acción. Y que sea combativo, es decir, que el sindicalismo no sea un parche asistencialista, sino una herramienta de intercambio y síntesis entre quienes lo componen, disponiendo la lucha como método, no la conciliación, para lograr los objetivos que se instalen. Así, jugar un rol clave en dónde sea la clase trabajadora un actor protagónico del país que queremos construir. En tiempos donde se acrecientan los cuestionamientos al sistema capitalista, urgen direcciones que estén en la vereda de las y los trabajadores. La huelga general debe impulsarse en consonancia con la exigencia de la cuarentena total, pero con salarios íntegros garantizados. La paralización inmediata de la producción de los servicios no esenciales es el único que camino para enfrentar una pandemia que no da tregua al país. Estas son nuestras perspectivas


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NACIONAL

Autoritarismo, mentiras, batallas y trincheras ¿Cuál es plan? El plan Joaquín Araneda.

La expansión de la cuarentena total en la capital implica más de 8 millones de personas en distanciamiento social sólo en la Región Metropolitana. Mañalich denominó a esta situación como la “Batalla de Santiago”, culpabilizando a la gente por no cuidarse y así justificar el cambio de discurso de último momento para activar la cuarentena, de esa forma invoca a las Boinas Negras para militarizar las calles. Hipocresía y mentiras de un gobierno autoritario.

Las trincheras de la batalla El discurso de guerra para apuntar al enemigo interno no es novedoso en el gobierno. Ya Piñera, ante diversas situaciones, venía expresando como mantra “nos enfrentamos a un enemigo muy poderoso”. Recurso utilizado para la rebelión popular y hace unas semanas con la expansión del COVID-19. El ministro de Salud por su parte, hace uso del discurso bélico en un tono muy crudo para acusar a las mayorías sociales obligadas a optar entre trabajar sin condiciones de higiene necesarias o no tener remuneración alguna para poder sobrevivir. Así, al observar el alza del contagio, podemos ver la curva ascendente de la hipocresía del gobierno: 17 de marzo: “No hay motivo para tener pánico. Esta es una enfermedad que afecta a pocas personas” declaró Mañalich. 17 de abril: El ministro de Salud recalcaba “Nos tenemos que acostumbrar a una nueva normalidad”. 21 de abril: Mañalich decía que fue un error suspender las clases. 23 de abril: Ratificando lo que dijo unos días antes, planteaba el retorno a clases lo antes posible. 24 de abril: Piñera habla del retorno seguro. 28 de abril: Piñera dice que estamos en la meseta con altibajos. 29 de abril: Mañalich expresa que estamos en una meseta de nuevos casos. 03 de mayo: Mañalich dice que estamos en la batalla de Santiago. 12 de mayo: Mañalich señala que “una situación muy compleja, donde ha crecido mucho la demanda por hospitalización”. 13 de mayo: Se declara cuarentena total en el Gran Santiago. Estas idas y vueltas irracionales hacen que, mientras se escriben estas líneas, existan más de 35.000 contagiados sólo como datos oficiales. Cifra catastrófica con responsabilidades claras, derivada de una lógica de un gobierno que pone las ganancias por sobre la salud. Aquella es la trinchera de batalla que cuidan y protegen, un frente que ocupan con sus aliados en el Congreso y los inmóviles de las direcciones sindicales del PC y el FA.

La drástica situación impregnó la dinámica del propio equipo de microdatos el MINSAL que se quebró por “necesidades políticas del gobierno”. Una lógica del gobierno para un plan que implica acondicionar los datos ocultando el descontrol del contagio. Esto explica los cambios repentinos a nivel estadístico y discusivo. A su vez, el discurso militarista y la inclusión al patrullaje de las Boinas Negras, supuestas fuerzas de elite del Ejército, manifiesta abiertamente el rumbo autoritario del gobierno como medida de amedrentamiento. Por un lado, las mentiras descaradas por parte del gobierno intentan “apaciguar” los ánimos sociales y por otro, el discurso bélico insta al amedrentamiento. Todo esto es una vía para apuntalar la profundización de la carga de la crisis económica sobre las y los trabajadores. Si el país está en manos de ellos ¿habría que dejarlos jugar con nuestras vidas?

Otro plan, de y para las mayorías que trabajamos Fue el propio Piñera quien planteó que afrontamos la mayor crisis económica de los últimos 90 años, sólo comparable con la década del 30’ del siglo pasado. Por lo tanto, una perspectiva inversa a la lógica de beneficio de unos pocos, tiene que poner acento en las vidas de las mayorías, su salud y el derecho al trabajo digno. Sólo así es posible preparar el camino para que la crisis la paguen los capitalistas. Así, proponemos: - Sistema único de salud, declarando de utilidad pública a toda la salud privada con su infraestructura e insumos. - Shock presupuestario para tests masivos e insumos necesarios para responder a la pandemia. - Prohibición de los despidos en tiempos de pandemia: ley inmediata en protección real del empleo. - Contra el virus de la cesantía: reducir las horas de trabajo para repartirlas entre todxs. - Renta universal básica equivalente al costo real de la vida. Esta medida debe ser financiada con impuestos a las grandes fortunas y recibida por todas y todos aquellxs que no tengan remuneración y/o ganen menos de 500 mil pesos. - Cuarentena con plenos derechos democráticos y laborales. Ningún milico en la calle. Estas medidas son de emergencia, pero para aplicarlas necesitamos de la activación consciente sin pedirles permiso a los empresarios. Es por eso que planteamos que hoy más que nunca necesitamos construir una fuerza alternativa anticapitalista. Nuestras vidas no pueden depender de asesinos y mentirosos. Existe otro plan, hay que ponerlo en marchar.


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DERECHOS HUMANOS

Impunidad con rostro de Pinochet: Santelices de Ministra Francisca Barbosa

Luego de 53 días de la renuncia de Plá, Piñera nombró a una nueva militante UDI para encabezar el Ministerio de la Mujer y Equidad de Género. Santelices fue recibida por los feminismos con la consigna #notenemosministra que rápidamente se convirtió en viral y varias organizaciones se sumaron a la exigencia de su revocación inmediata al ser una conocida defensora de la dictadura. En este contexto vale preguntarse ¿Acaso es la única defensora del legado pinochetista en el gobierno -o incluso- en toda la casta política? Y ¿Podría Piñera haber puesto alguien que nos diera alguna garantía a las mujeres? ¿Tuvimos alguna vez ministra?

Ministra nostálgica de la dictadura La nueva ministra del SERNAMEG asume el cargo en un momento crítico para la vida de las mujeres de la clase trabajadora: la cesantía aumenta, la crisis de cuidados estalla y la violencia contra los cuerpos feminizados crece proporcionalmente al desarrollo de la pandemia. Todo lo anterior se sitúa en un escenario de proceso de rebelión abierto desde octubre donde la movilización popular impugnó el legado pinochetista de nuestro modelo y con eso, las bases mismas del capitalismo. En todo este proceso, el movimiento feminista ha jugado y juega un rol central.

Santelices como provocación, pero el problema es más complejo

Queda claro que la decisión de poner a Santelices de ministra es un arrogante y violento mensaje para las feministas, pero el problema es un poco más complejo. Supongamos que Piñera hubiese designado a una profesional con una vasta experiencia en género, sin vínculos directos con el pinochetismo ni declaraciones polémicas ¿podría ser esa mujer una ministra de nuestra confianza? Es urgente que el Estado cumpla con compromisos mínimos en materia de género y DDHH, eso está claro. Pero ¿puede la institucionalidad burguesa hacerse cargo de la doble explotación de las mujeEn este contexto, Piñera designó a una mujer con un poléres trabajadoras? ¿O de los accesos a una educación, salud y mico historial. La nueva ministra es públicamente xénofoba vivienda digna para todas? ¿Puede el Estado que violenta a y racista, defensora del “rechazo”, su familia está ligada al una clase y beneficia a otra ofrecer soluciones saqueo del agua en Petorca y además de ser sobrina nieta de a las mujeres de esa clase que violenta? Pinochet, defiende su legado abierta y acérrimamente. Sante- ¿A las presas, a las trabajadoras sexuales, lices es una nostálgica de la dictadura que ha incluso critica- a las lesbianas y trans, a las migrantes, do a Piñera declarando que “cuando vino el estallido social a las pobladoras? todos esperábamos de él más carácter y más compromiso con las Fuerzas Armadas, con el orden y con Carabineros”. El problema no es tanto quien ocupa el Agregando que si hubiese habido más día de Estado de Sitio, cargo, sino bajo qué condiciones esto habría contribuido a “mantener el orden”. podemos lograr la efectiva conquista de nuestras demandas, como demandas Negacionismo y DDHH de clase, en clave combativa. Hoy más que nunca es necesario un feminismo Este nombramiento es otra muestra más del carácter auanticapitalista que construya alternativa toritario del gobierno y su política de relativización de los para responder a las necesidades DDHH. Esta relativización es abiertamente negacionista inmediatas de las trabajadoras, pero porque en el intento de siempre acotar nuestros derechos e con el horizonte puesto en el intentar someterlos al cumplimiento de deberes, se niegan la derrocamiento de las instituciones obligación incondicional de protección y garantía que tiene burguesas para instalar el Estado y su caracterización como un ente que, al monopo- las nuestras propias. lizar la violencia, la ejerce contra el mismo pueblo soberano que supuestamente lo legitimaría. Sabemos por experiencia propia que ese “pueblo soberano” atropellado en sus derechos humanos y víctima de la violencia estatal es la clase trabajadora. La política de este gobierno es negacionista también, porque el no condenar las violaciones a los derechos humanos producto de esta concepción oportunista y degenerada de la derecha, se traduce en impunidad. Impunidad para los mismos violadores y para personas como Santelices, que hoy tienen la libertad de negar nuestra memoria histórica y todas las luchas por rescatarla. Como si las mujeres chilenas no hubiesen sido torturadas y asesinadas en los tiempos que ella tanto añora.


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TRABAJO

El teletrabajo como nueva forma de esclavitud laboral Fernanda Cabrera

El teletrabajo se ha convertido en uno de los salvatajes económicos en contexto de crisis. Sin embargo, lo que hemos podido experimentar es que estas tecnologías en realidad han pasado a reproducir la exclusión social y el malestar emocional y laboral, pasando a formar parte de las herramientas utilizadas para someternos a una nueva esclavitud laboral a beneficio de lxs de siempre.

¿Trabajo físico o a distancia? Las deplorables condiciones laborales se mantienen

Tecnología al servicio de las mayorías: pleno empleo y derecho al ocio

En el contexto actual, las modalidades de trabajo se han divido. Por un lado, está el trabajo que se continúa realizando en el lugar físico habitual y por otro, los trabajos que pueden realizarse remotamente. El primero está sometidos al riesgo concreto de contagio, el o la trabajadora está obligada a elegir entre el sustento económico o el resguardo de su salud, con la angustia permanente de saber que salir a trabajar puede implicar su contagio y el de su familia.

El trabajo dentro de las lógicas capitalistas seguirá enriqueciéndose a costa de la explotación de quienes trabajamos. La pandemia evidencia lo obvio, los que generan riquezas y producen no son los empresarios, son las mayorías sociales que trabajan. Mientras los capitalistas manejan el mundo desde la comodidad de sus hogares, amparados por el Estado, promueven sus ganancias en desmedro de la salud mental de les trabajadorxs, presionadxs por la incertidumbre legalizada de los despidos masivos.

En aquella dicotomía entra el teletrabajo, el cual se señala como un “privilegio” para les trabajadorxs cuya salud dejaría de estar expuesta. Pero la verdad es que, bajo esta modalidad, las grandes empresas fácilmente se desentienden de sus obligaciones mínimas en materia laboral. Obvian además, que las trabajadoras, quienes suelen cargar con las tareas del hogar, deben cumplir con las expectativas y metas laborales al mismo tiempo que realizan otro trabajo al interior de sus hogares que permite que les niñes sean cuidadxs y la comida preparada. Todo esto es utilizado en favor del capitalismo, que no reconoce el trabajo reproductivo, sobrecarga a les trabajadorxs y permite a los jefes exigir a su antojo, reduciendo además el valor de las horas trabajadas al ampliar la jornada laboral.

En síntesis, queda demostrado que mientras siga gobernando una minoría social concentrada en el poder, no existirá salida posible que garantice derechos básicos como el pleno empleo, el trabajo digno y el derecho a la salud mental y física. Al contrario, utilizan todos los recursos tecnológicos como formas de disciplinamiento en contra de les trabajadorxs, es por esto que planteamos que necesitamos generar un plan integral que ponga el acento sobre la vida en dónde todos los avances de la técnica y la ciencia estén a disposición de ampliar el tiempo libre. En ese sentido, contra la cesantía defendemos el reparto de horas de trabajo para que todxs accedan a él, así también recuperar el derecho al ocio para el desarrollo social y colectivo.

Inseguridad, malestar psicológico y control empresarial El teletrabajo reproduce el malestar laboral y agudiza la desprotección legal en la que se encuentra la clase trabajadora. Aparecen nuevas formas de explotación que traen nuevas exigencias y abusos, formas de control e hipervigilancia por parte de los jefes y el aumento de la desregulación para una conectividad 24/7. Además de todo lo anterior, esta modalidad impone una carga extra al gasto de los hogares donde hay teletrabajo, cuando son les empleadxs quienes deben correr con los costos asociados a las tecnologías básicas para la gestión de las labores asignadas (internet, teléfono, impresiones, etc.). Así, las responsabilidades de la empresa a capacidades individuales que solo profundizan la precarización.


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DEBATE

Capitalismo, pandemia y perspectivas

Llamar a las cosas por su nombre Martín Miranda

En Chile y a escala planetaria, la crisis económica exacerbada por la pandemia, va camino a transformarse en una crisis civilizatoria. Las usinas del capital trabajan 24 / 7 para generar explicaciones que salven al sistema. Keynesianos y liberales, derechas y centro izquierdas, progresistas y conservadores, más o menos igual o más o menos diferente, todos buscan salvar al capitalismo. En estas líneas, encontraras una mirada diferente.

La pandemia: resultado y combustible Como lo hemos señalado en innumerables textos, de nuestro partido y nuestra corriente internacional, la crisis económica que incubaba el sistema capitalista a nivel planetario se encontraba avanzando hacia su punto de colapso cuando se combinó con la pandemia, que además de dinamizarla y potenciarla ha incorporado un nuevo elemento muy poderoso, el freno abrupto de la economía mundial. Sin embargo, incluso el impacto de la propia enfermedad en la vida y la salud de millones de personas alrededor del planeta, tiene una clara vinculación con otro fenómeno de origen sistémico: la crisis económica abierta en 2008 que significó una monumental aspiradora de recursos desde los presupuestos públicos al salvataje a las corporaciones financieras. Los planes de austeridad europeos aplicados por gobiernos de todos los matices capitalistas, incluida la que en algún momento había surgido como la esperanza griega, Syriza, demolieron los sistemas públicos de salud y asistencia social generando las condiciones para que la pandemia se cobre millones de vidas, fundamentalmente en los “iconos” del capitalismo: los países imperialistas. EEUU fue en aquel entonces y lo es hoy, con diferentes administraciones en cada caso, otra muestra palmaria de que estilos y formas no pueden hacernos perder de vista el contenido sistémico profundo de la decadencia capitalista. El sistema con su modo de acumulación, su escala planetaria y su voracidad desenfrenada construye los demonios que luego sus escribas a sueldo se proponen exorcizar. Demonios que, como siempre sucede en esta historia cargan contra las mayorías más vulnerables, los millones de desposeídos y desposeídas de la tierra.

El grito de las profundidades El punto de partida, cercano y más consistente, para explicar sin muchas palabras nuestro punto de vista debe colocarse en las rebeliones y revoluciones que sacudieron al mundo, con particular fortaleza en el país, a finales del 2019. No había novedades de la pandemia por aquellos días, pero si se sentían los efectos de un sistema agotado y en crisis y las masas transformaron ese descontento en lucha. Algunos escribas “anti neoliberales” recogen ahora esa expresión de las calles para advertir de su presencia, pero en pleno desarrollo de los acontecimientos no dudaron en salvar al régimen y al gobierno del asesino Piñera, a quien le reconocen hoy “haber retomado la iniciativa”1 sin mencionar la ayuda inestimable que le brindaron para esto.

Desde el parlamento y desde las conducciones sindicales, a las que se plegaron la gran mayoría de las organizaciones sociales y políticas organizadas en la Mesa de Unidad Social, apostaron a la desmovilización, a la institucionalización del proceso y a la impunidad de la brutal represión desatada por carabineros y el ejercito que tiene hoy a miles de presas y presos políticos. Por eso hoy, cuando hablan de que “el malestar que gatilló la revuelta permanece” lo hacen como una advertencia a sus “rivales” de la derecha y el régimen. Nunca como una fuerza en la cual apoyarse para impulsar las transformaciones revolucionarias que necesitamos frente a la crisis sistémica abierta2.

Keynesianos: liberales con buenos modales No vamos a detenernos en discutir con los amantes del libre mercado y su cinismo. Ante el más burdo de los fracasos de sus postulados reparten responsabilidades y crean enemigos que recuerdan a la “invasión extraterrestre” tan temida por Cecilia Morel.


DEBATE

[9] Coherentes con su historia reciente y con su tradición, esta “izquierda” nostálgica del estatismo productivista soviético o el falso socialismo venezolano o chino, imagina un modelo en el que el Estado lejos de transformarse, por la vía de demoler la vieja máquina burguesa, sea adornado y gestionado por ellos y ellas, capitalistas con buenos modales, “sensibles” a la voz de las calles, en fin, representantes e intérpretes de voluntades ajenas, burócratas.

Queremos en cambio, polemizar con quienes buscan reeditar, con una capa de pintura superficial, las teorías del imposible Estado de bienestar en el capitalismo. A nivel internacional incluso hay quienes colocan la posibilidad de un “Green new deal”, utilizando en este caso, pintura verde para tapar la sangrienta cara del capital. Estas expresiones que ponderan la intervención estatal como regulador de la sociedad, fundamentalmente de las tensiones de clase, ocultan deliberadamente que el Estado burgués, en democracia o dictadura, con mayor o menor participación en la economía, no es más que una herramienta de dominación de la pequeña minoría burguesa sobre las mayorías. Ocultan este elemento deliberadamente y por eso su relato sobre “una economía con centro en la vida” se transforma en un castillo de naipes sin más fundamentos que sus deseos. ¿Con que instituciones? ¿Con qué modo de producción? ¿Cuál será el papel de las mayorías trabajadoras? ¿Qué pasará con los medios de producción social? Nada dicen estos pensadores y pensadoras que se auto denominan de izquierda. A lo sumo esbozan una “mayor participación” de las mujeres que se movilizaron masivamente el 8 de marzo, de la juventud que saltó los torniquetes del metro en octubre iniciando la revolución.

Un sistema al servicio de las mayorías o variaciones de la apropiación minoritaria de la riqueza social La crisis sin precedentes cercanos que atravesamos nos plantea una disyuntiva acorde: seguimos con un modelo de acumulación de la riqueza social en una minoría mientras se socializan las penurias y las miserias para las mayorías o si bien se comienza a plantear una transformación radical de la sociedad construyendo la herramienta necesaria para lograrlo. Por solo dar algunos ejemplos de actuación frente a la pandemia, podemos hablar de Brasil y Argentina, vecinos que muestran estadísticas muy distintas en cuanto a la situación sanitaria, sin embargo, más allá de estas diferencias, es importante resaltar también que, en ambos casos, las riquezas del sector más concentrado no se han visto afectadas. En Argentina sin ir más lejos, la cuarentena que fue un elemento clave para achatar la curva de contagio se ve cuestionada severamente por la presión de los grupos económicos, a los que cede el gobierno, permitiendo despidos, suspensiones y rebajas salariales brutales con la colaboración de las dirigencias sindicales burocráticas. Millones viven hacinados y sin asistencia alguna del Estado que además negocia, en medio de la pandemia, como pagar la deuda externa con los especuladores internacionales. Por eso desde el Movimiento Anticapitalista y la Liga Internacional Socialista apostamos a un cambio radical, no de forma, sino de contenido. Un cambio sistémico. Proponemos un sistema único de salud, pública científica y con el presupuesto necesario para enfrentar la pandemia, no sobre la base del endeudamiento sino sobre la base de terminar con la apropiación privada de la riqueza social, socializando las empresas con gestión de la clase obrera. Defendemos una nueva institucio nalidad, opuesta al sistema “representativo” burgués, donde las mayorías trabajadoras tomen las decisiones de manera democrática. La vida, la salud, el “derecho de vivir en paz” no pueden conquistarse con declamaciones y buenos modales, por eso construimos organi zación revolucionaria, ecosocialista y feminista, que en estos tiempos de crisis no es locura, ni utopía, sino una necesidad impostergable. Peleamos por un Chile y un mundo socialista, distinto de la caricatura burocrática y produc tivista del pasado, donde finalmente podamos ser humanamente diferentes, socialmente iguales y completamente libres. ______ 1 Reflexiones en tiempos de pandemia. Análisis de Coyuntura Nº 1, Fundación Nodo XXI. Abril 2020 2 Económica, sanitaria, social, de cuidados, etc.


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DEBATES FEMINISTAS

La necesidad de la construcción de feminismo

anticapitalista y revolucionario Maura Gálvez - Bernabé La fuerza mundial que ha demostrado el movimiento feminista es reserva de lucha para transformar radicalmente un sistema que no sabe reproducirse sino es a costa de la violencia en todas sus formas. Sin embargo, se abre un debate de fondo, sobre qué feminismo poner en marcha en estos tiempos de crisis capitalista y sanitaria.

El sistema capitalista es el problema El ingreso del COVID-19 aceleró una crisis que ya estaba en curso y que anuncia la depresión más importante que ha vivido la humanidad en los últimos 90 años. Sabemos que seremos fundamentalmente las grandes mayorías sociales quienes la sufriremos y de ellas, las mujeres y cuerpos feminizados quienes nos llevaremos las consecuencias más brutales. Pero el virus no apareció de la nada, como ha argumentado el biólogo Rob Wallace “Las plagas no sólo son parte de nuestra cultura sino también causadas por ella”. Hace años hay anuncios, incluso en conferencias de la OMS, que el modo de producción de la agroindustria y, por tanto, de la explotación capitalista sobre la naturaleza, desarrollaría un virus en animales que eventualmente contagiaría a personas y con ello se produciría una nueva pandemia. Aun así, ni los gobiernos de EEUU y China ni del mundo, hicieron algo por frenarlo. Al contrario -y siguiendo la lógica de defensa de una minoría- en el 2008, producto de la crisis económica, idearon políticas de salvatajes a los bancos. De esa forma se recortaron los presupuestos en la salud pública y de investigación científica. Otros resultados de esta orientación de los gobiernos capitalistas fue dejar sin soporte a los sistemas de salud públicos, mientras que la desigualdad social escaló como nunca antes por el afán de salvataje financiero. Las mujeres son las primeras en sufrir los efectos de los ajustes y recortes estatales, profundizándose así la feminización de la pobreza. El declive actual del sistema atraviesa un conjunto de relaciones sociales agotadas con resultados nefastos para la clase trabajadora que tienen que sostener la crisis sanitaria, económica y reproductiva. En los centros mundiales como EEUU, Inglaterra y Europa como nunca antes ha aumentado la gente viviendo en las calles, los niveles de cesantía y personas muriendo por la falta de ventiladores en hospitales. Por otra parte, los llamados gobiernos “progresistas” asumen deudas con el FMI y así sostienen medidas en base a proyectos rentistas y la explotación diaria de millones de trabajadoras y trabajadores, quienes luego pagamos con carestía las oscilaciones del mercado financiero. Indisolublemente con lo anterior, está la violencia desatada que vivimos hoy en día millones de mujeres, cuerpos feminizados, niñes y ancianes, enfrentando otra pandemia: la violencia machista intensificada en el confinamiento con agresores. Junto con aquello, hoy somos nosotras quienes hacemos crecer la tasa de desempleo y también asumimos

el teletrabajo, una nueva forma de esclavitud moderna, las que debemos intentar compatibilizar los diversos roles, tanto del trabajo productivo como del trabajo doméstico y de cuidados.

¿Feminismo antineoliberal o feminismo revolucionario anticapitalista? Un debate que cobra vigencia es qué tipo de feminismo debemos construir para estos tiempos que corren. Sobre todo, porque hemos visto declaraciones de organizaciones como la Coordinadora Feminista 8M, que sitúan el problema en el neoliberalismo, cuando son los mismos estados de bienestar europeos los que se caen a pedazos llevando al abismo la vida de millones de personas por las diversas manifestaciones de su política a favor de los bancos y el “crecimiento”. Por otra parte, la crisis de cuidado que asumimos, no es un problema del neoliberalismo ni netamente de “ciertos gobiernos”, es estructural al modo de reproducción capitalista y se seguirá agudizando sino les ponemos freno con medidas anticapitalistas. Es por eso que la respuesta de la dirección de la C8M a la Fundación Jaime Guzmán mediante La Tercera expresando: "No estamos contra toda tradición e institucionalidad, sino contra aquellas herederas de la dictadura", niega la responsabilidad de un sistema mucho más profundo que las formas neoliberales, que prioriza la ganancia privada por sobre la vida de las mayorías. Es más, al negar esto abren paso a una ruta política para un capitalismo “más” humano, cuando sabemos que el sistema de séxo/género solo puede ser superado por la construcción de una alternativa socialista que no deje espacio a la institucionalidad burguesa. La situación actual no nos permite declaraciones a medias tintas, porque son nuestras vidas las que están en juego. Hoy más que nunca una crítica y acción radical contra el capitalismo pondrá de manifiesto las potencialidades del feminismo. Por esta razón, el debate que señalamos es central, el rumbo que la dirección de la C8M y otras organizaciones políticas toman, inevitablemente choca con la realidad de un sistema que nada puede ofrecernos. Hay otro mundo posible y se construye sin pedirle permiso a la derecha. Nuestro feminismo para el 99% es anticapitalista, revolucionario y va por todo.


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JUVENTUD

Secundarixs en la pandemia:

¡A retomar la organización! David Rodriguez El octubre chileno comenzó con la chispa revolucionaria de las y los secundarios que al saltar los torniquetes empapamos al conjunto del pueblo. Hoy estamos en un nuevo contexto: crisis sanitaria y confinamiento ¿cómo afectó al movimiento de secundarixs esta pandemia? Y ¿qué podemos hacer?

Lucro en la educación, un mal virus. Las y los secundarios somos uno de los sectores más golpeados por las políticas del gobierno de Piñera. A la represión que trajo la ley Aula Segura, con las expulsiones exprés y el aplastamiento a las libertades democráticas a través de la persecución política en los establecimientos educativos, se suma la ya histórica división entre la educación para ricxs y para pobres que se intensifica en tiempos de pandemia. El gobierno ha incentivado programas de educación que actúan como parches, lo que ha traído como resultado que lxs estudiantxs no estemos aprendiendo con la modalidad en línea que solo existe en algunos liceos y colegios . Claramente, los establecimientos mejor acondicionados son los privados y los municipales quedan totalmente desprotegidos. El formato de enseñanza se ha basado en mandar guías que contiene materia nunca enseñada y esperan que nuestra participación se limite a ver videos en plataformas web, sin considerar los distintos niveles, métodos de aprendizajes y condiciones de cada hogar de lxs secundaries más precarizadxs, el 30% no posee acceso a internet regular o equipos propios. Dependerá de tu bolsillo si accedes o no a la enseñanza. Este es un hecho violento que afecta a la mayoría de lxs estudiantes. El gobierno prioriza la ganancia privada y defiende el modelo educativo que siempre ha impulsado: el de mercado. En vez de proteger un derecho fundamental como es el de la educación, niega el aprendizaje y explota con teletrabajo al profesorado. Las clases en línea son una burla que nos sigue segregando por acceso económico.

Secundarias y secundarios insurrectxs. Es por esta y más situaciones que debemos organizarnos como estudiantado, creando espacios de dialogo y unión en tiempos de cuarentena. Mientras nos mantienen consumiendo “educación” inaccesible y de mala calidad en nuestras casas, las instituciones burguesas se mantienen reprimiendo y amedrentando a la clase trabajadora. Se preparan para responder a cualquier reactivación de la protesta social, adquiriendo nuevos guanacos y modernizando sus equipos de inteligencia. Esas son las prioridades de este gobierno: represión antes que la educación y salud de las mayorías. En nuestro país se han generado condiciones políticas que exigen la puesta en marcha de todas las fuerzas de la juventud y del pueblo para continuar el proceso abierto desde octubre. La pandemia dejó en evidencia lo que las calles denunciaron en la revuelta: el modelo económico que nos impone el capitalismo no tiene nada que ofrecernos. Así, en estos momentos vemos dos grandes oportunidades que deben ser aprovechadas por el movimiento estudiantil. Por un lado, tenemos la posibilidad de rearticular y renovar el movimiento estudiantil con perspectiva revolucionaria, con una agenda que no transe la lucha por el derecho básico y fundamental de la educación digna y de calidad. Como segundo punto, se hace necesario y más urgente que nunca, impulsar el movimiento social en alianza con el conjunto del pueblo trabajador, construyendo puentes de unidad programática con trabajadores y trabajadoras. Es por eso que construimos organización anticapitalista, feminista y ecologista. Hacer fuertes estas ideas para fomentar con todas y todos lxs secundarixs el ímpetu insurrecto de nuestras reservas de lucha. Depende de nosotras y nosotros dar vuelta todo ¡Construyamos una nueva alternativa para las y los secundarios!


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ENTREVISTA

El mundo de la cultura en tiempos de pandemia

Los juegos del hambre Camilo Parada Para el mundo de la cultura en Chile, específicamente para las artes escénicas, cuyos ingresos principales son las presentaciones en vivo, esta crisis multidimensional ha sido una verdadera catástrofe, considerando además, que este sector ha estado históricamente precarizado. Frente a las demandas y reivindicaciones que se han levantado desde diferentes áreas de las artes escénicas (que incluye a actrices, directorxs, técnicxs, colectivos, gestorxs, músicxs, bailarinxs, productorxs, artistas de circo, performers, etc.) el gobierno de Piñera, a través del ministerio de las Culturas, propone soluciones que van en la lógica capitalista de la competencia descarnada, una especie de Juegos del Hambre. La opción del sector se limita a fondos limitados concursables que lógicamente, no alcanzan para responder a la situación de extrema precariedad histórica de les trabajadorxs de las artes y pone a competir a lxs artistas para llevarse una parte de la tajada. “Como ministerio somos conscientes del impacto que esta emergencia sanitaria está trayendo para las culturas, las artes y el patrimonio. Es por eso que hemos generado un plan de acción que permita hacer frente a esta realidad, y de esta manera proteger y ayudar al sector, tanto a través de las instituciones que son parte de nuestro ecosistema, como de los propios artistas y agentes culturales y patrimoniales” explicó la ministra de las Culturas. Estas declaraciones intentan disimular una realidad que se hace evidente: la sobrevivencia de la cultura dependerá de la reasignación de fondos ya existentes para echar a les trabajadorxs y artistas a pelear, de forma burocrática, en el ruedo cultural. Frente a esto, el mundo de la cultura se organiza. Conversamos con trabajadorxs del mundo de la cultura frente a esta realidad. Ana Laura Racz, actriz y gestora cultural, nos dice: “Me parece que los fondos de emergencia deben repartirse y no ser concursables. Si los fondos no alcanzan para todos, debiese buscarse una metodología según la situación económica de cada individuo, privilegiando a los trabajadores que estén en mayor situación de vulnerabilidad”. En el fondo el gobierno no reconoce a lxs artistas como sujetos de derechos laborales. La crisis sanitaria refuerza los cuestionamientos que el mismo sector lleva años haciendo a los fondos concursables como instrumento de financiamiento de proyectos, considerando además, que la abrumante mayoría de trabajadorxs son independientes y boletean, y por tanto, se profundizan las lógicas de desprotección. Así, el “plan de acción” de la ministra nos hace pensar en la trilogía cinematográfica de la escritora Suzanne Collins, Los Juegos del Hambre, donde un capitolio ultra capitalista, hace que participantes de los distritos pobres, tengan que jugar su destino en una lucha a muerte. En este sentido, recalca Ana Laura Racz: “Hacer concursar al sector, premiando la calidad de un proyecto me parece indolente en relación con las necesidades del sector en donde hay personas de tercera

edad, madres, jefes y jefas de hogar, etc., que son también trabajadores de la culturas. Es totalmente absurdo hacer un concurso cuando hay un sindicato, registro social de hogares y una serie de instancias para medir el grado de prioridad”. Las artes debieran ser una preocupación central de las políticas públicas y entendidas por el Estado como un aporte al bienestar intelectual y emocional de las personas. Por el contrario, Piñera evita comprometerse y proponer medidas de rescate a lxs trabajadorxs de la cultura. En este sentido, la música, actriz y dramaturga María Fernanda Carrasco, de la compañía de Teatro de Ocasión, organizada dentro de la Red Nacional de Compañías de Teatro, es clara: “Estamos en medio de una crisis, existe peligro de desaparición y abandono sin voluntad política. Hemos visto como se ha evitado encarar de manera directa esta crisis. El Estado de Catástrofe otorga facultades extraordinarias al Ejecutivo ¿por qué esto no es una posibilidad ante la crisis de nuestro sector? Sí, se puede legislar, se llevan adelante leyes en un día cuando hay voluntad política, cuando hay noción de urgencia ¿qué nos ofrecen cómo “fondos de emergencia?” Concursabilidad, perpetuando la inequidad, repartir poco para que se peleen muchos ¿competencia en medio de la pandemia?” Y en efecto, en un sistema donde se idolatra la individualidad y el consumo, el arte y la cultura quedan degradas a las leyes de un mercado laboral destruido y aparecen últimas en las prioridades del gobierno. María Fernanda agrega: “La cultura y las artes escénicas le dan alma a la sociedad, a la humanidad. La cultura es política, es representación, es imagen país. (…) Estamos golpeadxs, en medio de una crisis que no tiene fecha de término. La supervivencia de la cultura y la creación nacional peligra. No basta la concursabilidad, nunca ha bastado, hoy es imposible sin un ministerio empoderado, decidido y dispuesto a defender la vida de la cultura chilena.” Tomando estos debates con los cuales en algunos casos tenemos acuerdo y en otros no, sostenemos la importancia de la organización de les trabajadorexs de las artes para que sean reconocidos como tal con todos sus derechos, para construir un arte al servicio de las grandes mayorías y que sea de libre acceso para todes, es decir otro modelo de producción y creación un, modelo Anticapitalista."


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DEBATES

¿Nueva Internacional Progresista o viejo proyecto de centroizquierda? Alejandro Bodart En los portales de varios medios se anuncia el lanzamiento de una nueva Internacional Progresista que estaría impulsada por intelectuales como Noam Chomsky, Naomi Klein, varios actores, activistas y dirigentes políticos conocidos. En realidad, la iniciativa no es nueva y como veremos tampoco lo son las propuestas que impulsa ni los personajes que la componen. La creación de esta difusa organización data de diciembre de 2018 y sus impulsores fueron el senador demócrata estadounidense Berni Sanders y el ex ministro griego de Economía de Syriza Yannis Varoufakis. Sus objetivos declarados serian “fomentar la unión, coordinación y movilización de activistas, asociaciones, sindicatos, movimientos sociales ante el avance del autoritarismo (1)”. Y dicen aspirar a un mundo “democrático, descolonizado, igualitario, liberado, solidario, sostenible, ecológico, pacífico, postcapitalista, próspero y plural (2)”. Este compendio de buenas intenciones vendrían a ser sus bases programáticas. Bastante pobretonas si tenemos en cuenta que se presentan pomposamente como una nueva internacional. Para más precisiones habrá que esperar, si la pandemia se los permite, a su próxima reunión de setiembre en Islandia, donde la Primera Ministra Katrín Jakobsdóttir es parte de la movida. Pero recomiendo no hacerse muchas ilusiones. La generalidad y superficialidad de los objetivos y propuestas son un primer dato muy importante sobre el carácter nada novedoso del discurso de esta “nueva” organización, que se parece como dos gotas de agua al de proyectos de centroizquierda que han nacido y terminado sin pena ni gloria en el pasado reciente. Y si esto fuera insuficiente para terminar de cerrar una caracterización basta con analizar quienes son los integrantes de su dirección estratégica.

Dime con quien andas y te diré quién eres Empecemos por Fernando Haddad, último candidato a presidente del PT de Brasil, el ex presidente ecuatoriano Rafael Correa y Álvaro García Linera, ex vicepresidente de Bolivia. Todos ellos fueron parte de “gobiernos progresistas” que no provocaron ningún cambio de fondo en la estructura económica y social de sus países, que siguieron siendo capitalistas y dependientes, con altísimos porcentajes de pobreza, un deterioro creciente de todo lo público y derechos fundamentales de los trabajadores en retroceso, lo que los llevo al desgaste y abrió la puerta para que en sus países llegaran al poder derechistas como Jair Bolsonaro, Lenin Moreno o Jeanine Áñez. Algunos de ellos se declaran defensores del Estado de Bienestar y dicen defender la salud pública, pero cuando gobernaron la deterioraron para pagar deudas externas. Como creerles que defienden la ecología cuando profundizaron modelos extractivistas y contaminantes para garantizarle ganancias extraordinarias

Como confiar en que aspiran a un mundo más democrático a personajes como el diputado Giorgio Jackson, dirigente de Revolución Democrática y del Frente Amplio chileno, quien cuando estaba por caer de manera revolucionaria el gobierno de Piñera y el régimen reaccionario heredado de Pinochet, él y su partido pactaron con ellos y salieron en su defensa, dándole la espalda al pueblo movilizado y víctima de una represión brutal. O en Alicia Castro, dirigente sindical de la burocrática CGT argentina, diputada en su momento por la Alianza que llevo al poder a De la Rúa, que en su caída asesino a decenas de luchadores populares. Podríamos hablar del brasilero Celso Amorín, ministro y embajador de varios gobiernos neoliberales, de Elizabeth Gómez Alcorta, actual ministra del presidente peronista Alberto Fernández, que desde que asumió en diciembre pasado hasta la fecha pago más de 5.000 millones de dólares en concepto de intereses de una deuda ilegitima y fraudulenta mientras el país carece de recursos para enfrentar la pandemia y responder a las necesidades económicas más elementales de la mayoría de la población. Otro tanto podemos decir de Berni Sanders, quien supo despertar una gran expectativa al hablar de socialismo en el corazón del imperio y levantar algunas propuestas sentidas por la población, como el seguro universal de salud en un país donde el que no tiene dinero puede morirse sin atención médica. Su reciente apoyo a Joe Biden, candidato del establishment económico yanky, un racista y misógino dirigente del imperialista Partido Demócrata, me exime de mayores comentarios. De esta Internacional Progresista no saldrá ninguna medida para terminar con las deudas externas, nacionalizar la banca y el comercio exterior bajo control social, revertir las privatizaciones, llevar adelante profundas reformas agrarias o imponerles impuestos progresivos y permanentes a los ricos. Son defensores de la propiedad privada de las empresas y los bancos y su modelo de libertad se agota en la farsa de la democracia burguesa, a la que a lo sumo proponen ampliar un poquito. Quieren darle un rostro humano a un sistema capitalista que es imposible de humanizar y cada vez se vuelve más bestial. Por todo esto de la mano de esta gente no se podrá, más allá de las buenas intenciones de algunos, eliminar la pobreza, lograr la igualdad y la prosperidad para todos que proclaman. Para lograr eso y mucho más el único proyecto viable es el socialismo a escala mundial, como propone la LIS, nuestra organización internacional revolucionaria. *De su página web oficial https://progressive.international *Idem anterior.


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INTERNACIONAL

Imperialismo y crisis en tiempos de pandemia Luis Meiners «El viejo mundo se muere. El nuevo tarda en aparecer. Y en ese claroscuro surgen los monstruos» Antonio Gramsci Las crisis hacen que las tendencias de largo plazo salgan a superficie. La pandemia de Covid19 no ha sido una excepción. Un elemento que se ha vuelto cada vez más claro es el declive y la crisis en la hegemonía imperialista de Estados Unidos. Los retratos de liderazgo internacional y el sueño americano han dado paso a imágenes de la vida real de miles de personas en las filas de los bancos de alimentos y el número más elevado del mundo de casos y muertes de Covid19. Las conferencias de prensa de Trump combinan tragedia y farsa, pasando del negacionismo inicial a proclamar un triunfo inexistente. Uno de los aspectos más notables de la crisis actual ha sido el vacío de liderazgo internacional. No ha habido una respuesta coordinada. Los distintos estados se lanzaron a una competencia a gran escala por los suministros médicos. El marco institucional mundial entró en "cuarentena”. La interrupción del financiamiento a la Organización Mundial de la Salud por parte del gobierno de Trump en medio de la pandemia resume gran parte del panorama más amplio. Lo que está fallando no es sólo Trump, sino todo el sistema que se basa en privilegiar las ganancias por sobre la vida de las personas. El Covid19 ha sido el disparador de la crisis capitalista más importante en casi un siglo, y con ella toda la estructura de la hegemonía estadounidense se está agrietando.

El mundo unipolar y su crisis Con el fin de la Guerra Fría y el colapso de la Unión Soviética, Estados Unidos emergió como el líder indiscutible de un mundo unipolar. El imperialismo estadounidense trató de organizar el mundo de acuerdo con las necesidades de la nueva hegemonía. Esto significaba incorporar estados en el marco internacional de las instituciones construidas para este fin y ampliar su influencia a través de nuevas instituciones y acuerdos comerciales. Así dio origen al "consenso de Washington". Ambos partidos capitalistas de los Estados Unidos estaban comprometidos con esta estrategia imperialista. La administración Clinton concluyó los esfuerzos para firmar el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) que habían comenzado durante la administración de Bush. Durante los años de Clinton se firmaron alrededor de 300 acuerdos comerciales bilaterales y multilaterales. El imperialismo estadounidense también actuó como gendarme global, tratando de estabilizar el orden mundial bajo su hegemonía. Con George W. Bush intentó consolidar el nuevo orden fortaleciendo su control sobre Medio Oriente a través de las guerras de Afganistán e Irak. Pretendía lograr rápidos cambios de régimen, usando los atentados del 11 de septiembre de 2001 como pretexto. Pero los acontecimientos demostrarían que un nuevo orden mundial unipolar no era una apuesta fácil. A finales de los años 90 se produjo un ascenso en la lucha de clases en América Latina. Una serie de rebeliones y revoluciones golpearon a varios gobiernos respaldados por Estados Unidos. En Irak y Afganistán su ofensiva militar se empantanó. El sentimiento antiguerra creció dando lugar a enormes manifestaciones en todo el mundo y dentro mismo de Estados Unidos. Este ascenso en la lucha de clases se expresó en el surgimiento de movimientos de masas contra la globalización neoliberal. Desde Seattle contra la OMC en 1999, hasta Génova contra la cumbre del G8 en 2001, se produjeron masivas protestas contra las instituciones que encarnaban la globalización neoliberal y la hegemonía estadounidense. En este contexto, EEUU quedó crecientemente aislado. Además, comenzaría a enfrentar una competencia cada vez mayor en el escenario mundial.


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INTERNACIONAL

El auge de China Uno de los cambios más importantes que tuvo lugar en las últimas décadas ha sido el ascenso de China como potencia imperialista. Esto fue precedido por una enorme transformación económica y social, iniciada en la década de 1980 y acelerada luego de la derrota de Tiananmen, que condujo a la restauración del capitalismo. La elevada tasa de explotación permitió obtener beneficios extraordinarios tanto para el capital interno como para la inversión extranjera de empresas que externalizaron su producción a China. Este auge manufacturero y exportador proporcionó un enorme superávit en la balanza comercial que permitió a China convertirse en uno de los banqueros del mundo. En los años 2000 China avanzó y consolidó su posición internacional. Cuando estalló la crisis de 2008, desarrolló un plan masivo de infraestructura y cada vez más países pasaron a depender de las exportaciones al gigante asiático. También se ha vuelto cada vez más importante como proveedor de inversión en el extranjero, tanto en Asia como en América Latina, Africa y Europa. La iniciativa del "Cinturón y Ruta de la Seda" es el ejemplo más ambicioso del nuevo papel de China en la economía mundial. Todo esto ha llevado a un escenario mundial de crecientes tensiones y competencia.

Las tensiones Inter imperialistas aumentan Durante el gobierno de Obama, contrarrestar a China se convirtió en prioridad. El enfoque adoptado para ello fue intentar aislarla garantizando el control de EEUU sobre el Pacífico. La Tratado Trans Pacifico (TTP) fue una iniciativa clave en este sentido, estableciendo un acuerdo comercial entre los países de toda la región, dejando explícitamente a China fuera para obstaculizar la expansión de su influencia a través del comercio y la diplomacia. Trump ha aumentado aún más las tensiones con China, pasando de una estrategia basada en el aislamiento y la contención hacia una postura más directamente confrontativa. Esto se puede ver en la retirada de Estados Unidos del TTP y la guerra comercial iniciada por Trump en 2018. Esta escalada no está exenta de lógica. Expresa la necesidad del imperialismo estadounidense de enfrentar a un rival en

ascenso en la etapa de su propio declive. Detrás del estilo en apariencia trastornado de Trump se encuentra la lógica clara de un poder imperialista que intenta sostener su hegemonía.

Pandemia y Perspectivas Estados Unidos sigue siendo la potencia imperialista hegemónica. Pero no hay duda de que su crisis se ha acelerado con la pandemia. Un final de Hollywood en el que "américa salva el día", parece completamente fuera del horizonte. La globalización y al orden mundial basado en la hegemonía estadounidense con sus instituciones internacionales y equilibrios geopolíticos, han recibido un duro golpe. Esto producirá mayores tensiones. Las recientes amenazas de Trump a Irán, y más notablemente la presión que se acumula en el Mar de China Meridional con una mayor presencia militar tanto de China como de Estados Unidos son los indicadores más recientes de esto. Los gobiernos de Estados Unidos y China agitan el nacionalismo y se lanzan acusaciones cruzadas, al mismo tiempo que continúan descargando los efectos de la crisis sobre la clase trabajadora y los oprimidos. Mientras que parte de la izquierda cede a las presiones del campismo, apoyando al gobierno contrarrevolucionario de China, lxs socialistas revolucionarixs debemos posicionarnos en contra del imperialismo estadounidense y del régimen capitalista y burocrático de China. Pero al mismo tiempo en que el capitalismo y el imperialismo hunden a millones de personas en la miseria, la clase trabajadora está dando pelea. Se están produciendo cambios rápidos en la conciencia de millones de personas. El sueño americano y otras promesas del capitalismo dan paso a la experiencia de una profunda desigualdad estructural, el aumento de la pobreza y la injusticia. Nos movemos hacia un mundo que estará lleno de peligros, bien podríamos presenciar el claroscuro en el que surgen los monstruos para usar las palabras de Gramsci. Pero también tiene inmensas oportunidades para quienes luchamos por un cambio revolucionario. Es hora de organizarse, de luchar por el nacimiento de lo nuevo. Este es nuestro horizonte en la Liga Internacional Socialista.


Avanzamos En la construcciรณn de una alternativa internacional revolucionaria

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Nº3 Alternativa Anticapitalista.  

Periódico del Movimiento Anticapitalista, en esta edición encontrarás: Editorial: Mientras acumulan ganancias y muertes, acumulamos rabia S...

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