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Revista Industria Conservera nº120

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Historia ANFACO

CECOPESCA

La musealización del patrimonio conservero en Galicia Mariña López Responsable del Museo ANFACO de la Industria Conservera

Los grandes edificios industriales del s.XX como Alfageme, Massó Cangas o la Artística no han sido objeto de ningún tipo de protección como Bienes de Interés Cultural (BIC) mientras languidecen a la espera de su suerte. El sector conservero fue el gran impulsor del tejido industrial moderno de Galicia, heredera de la actividad salazonera, se convierte en el primer sector por excelencia e inicia una espectacular expansión a partir de 1880. De los 11 centros conserveros existentes en 1885 se pasó a 106 fábricas en 1907, junto con las más de 363 de salazones, y 38 de escabeche, que daban ocupación a 15.768 personas elaborando 59% de la producción nacional de conservas de pescado. En los siguientes treinta años el sector multiplicó por siete su producción y las conservas gallegas representaban el 62% de las exportaciones españolas de conservas de pescado que a su vez eran la principal exportación nacional de productos manufacturados de la época. Además, esta industria ejerció un importante tirón sobre industrias auxiliares como: la fabricación de envases y litografiado de hojalata, hielo, madereras, talleres mecánicos y la construcción naval. Las actividades ligadas a la salazón y a la conserva de pescado y marisco así como las experiencias generadas y sus manifestaciones materiales forman parte del acervo cultural y colectivo de Galicia, y son representativas y singulares de su historia. La mayor parte de la industria se localizaba en Vigo y su ría, convirtiendo la urbe en uno de los primeros centros conserveros y en el principal puerto exportador de conservas no solo peninsular sino de ámbito internacional. Los arquitectos edificaban los grandes edificios fabriles de arquitectura modernista y racionalista, los emprendedores las dinamizaban y modernizaban y la ciudad acogía a las obreras del peixe, mujeres que se incorporaban al mercado laboral. Si bien, la industria se extendía por toda la geografía gallega a todas la rías baixas, al Norte de Coruña (zona de Cariño) y la del Norte de Lugo (Celeiro). Posteriormente en los años de la dictadura militar la producción de conservas descendió considerablemente pero no así el número de fábricas que se sitúan en torno a las 300 instalaciones en el conjunto de Galicia. España no contó ni creó un Instituto a semejanza del Instituto Portugués de Peixe que bloqueó la creación de nuevas fábricas favoreciendo la agrupación o concentración de las ya existentes, algo que lacró su desarrollo pero que ha dejado su legado en el paisaje costero y mental de Galicia conformado parte de la identidad costera, aunque poco apreciada hasta el momento. A finales de la década de los 60 y en los 70 comienza el proceso de desaparición de muchas empresas conserveras en el marco de un proceso de

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cambio estructural y coyuntural de la economía, la política y la sociedad. El cese de la actividad económica por parte de empresas lleva consigo también la desaparición del patrimonio documental generado por estas y de todo tipo de bienes muebles, a partir de entonces se inicia el proceso de concentración empresarial, numerosas espacios son abandonados y el contenido destruido, o vendido a terceros países, expoliado, convertido en chatarra, quedando las edificaciones o cascarones y la memoria de las personas que las habitaron. Existía tan poca apreciación para con este tipo de patrimonio se perdieron valiosos bienes muebles como archivos, fotografías, maquinaria, publicidad, utillaje, artefactos, envases…pero esta tendencia ha empezado a cambiar partir de los comienzos del nuevo siglo. Actualmente asistimos a un cambio en la percepción del patrimonio industrial como bien de interés cultural a proteger tanto por parte de la ciudadanía como por la administración y siempre por este orden. De hecho la normativa de ley de patrimonio cultural de Galicia del año 1995 no incluía la categoría específica para patrimonio industrial (se entendía como bienes dentro del patrimonio etnográfico), tampoco se contemplaba el patrimonio inmaterial, ni los bienes muebles ni procesos asociados a la historia industrial. El gobierno autonómico ha aprobado una nueva Ley de Patrimonio Cultural de Galicia que incluye perspectivas de protección patrimonial no desarrolladas anteriormente como ha sido el caso del patrimonio industrial, así como los bienes del patrimonio cultural inmaterial que resulten singulares y relevantes que pueden ser declarados bienes de interés cultural e incluidos en el Catálogo del Patrimonio Cultural de Galicia en el que se incluyen las técnicas artesanales tradicionales, actividades productivas y los procesos . En cuanto el patrimonio mueble se contempla de forma muy genérica pero aparece definido (de forma individual o como colección, entendida esta como o conjunto de bienes agrupados en un proceso intencional de provisión o acumulación de forma miscelánea o monográfica). Esta ley supone un cambio significativo en la consideración del patrimonio industrial está por ver qué sucede en la práctica. La creciente sensibilización por el patrimonio pesquero-conservero comenzó por parte de asociaciones o grupos de personas preocupadas por la desaparición y abandono del patrimonio industrial y marítimo después de décadas sumergidos en la vorágine constructiva y destructiva en todo el país. Estas Iniciativas en el mejor de los casos fueron acogidas por algunos www.anfaco.es


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