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Revista Industria Conservera Nº107

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Historia de la Industria Conservera

Vendiendo en todo el mundo: la industria conservera hasta la guerra civil

Con motivo del 110 Aniversario de la Unión Conservera, a lo largo de las publicaciones del año, incorporamos distintos fragmentos de la dilatada historia de la Asociación y su sector. Para ello publicaremos el capítulo titulado “DESARROLLO INDUSTRIAL Y ASOCIACIONISMO EMPRESARIAL EN LA HISTORIA DEL SECTOR CONSERVERO GALLEGO” del libro de “100 AÑOS DE UNION CONSERVERA (1904-2004)” editado por ANFACO en 2004, autor Xoán Carmona Badía, Catedrático de Historia e Instituciones Económicas Universidad de Santiago. Fragmento II. Una vez consolidada y dotada de la que sería su organización representativa, la industria conservera seguirá creciendo, ahora ya emancipada de toda tutela externa en cuanto a marcas y canales de comercialización, hasta la crisis sardinera de 1909-1912. Los conserveros gallegos se encontraron por primera vez entonces en una situación semejante a la que habían sufrido los industriales franceses treinta años antes, y para evitar la paralización de las fábricas se vieron obligados a extender su área de compras hacia el sur y a diversificar las especies enlatadas, utilizando para ello por primera vez el bonito adquirido en el Cantábrico. Más a largo plazo, los conserveros trataron de favorecer la ampliación de las zonas de pesca impulsando la vaporización de la flota sardinera e incluso adquiriendo ellos este tipo de vapores para poder pescar más lejos e independizarse de la Lonja. La situación se repitió durante los años de 1924-26, y aunque esta segunda crisis sardinera fue aún más grave que la primera, su efecto fue menor, debido a que entre una y otra el sector se había capitalizado e integrado verticalmente gracias a los beneficios obtenidos durante la primera guerra mundial. De esta forma, aunque estas dos

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crisis sardineras, especialmente la primera, representaron un freno a la expansión del sector y se saldaron con algunas quiebras, no fueron suficientes sus consecuencias negativas como para hacer perder su competitividad a una industria que tuvo en el conjunto de este periodo uno de sus momentos más brillantes. La neutralidad española durante la primera guerra mundial abría la posibilidad de vender a los países contendientes a precios prácticamente de subasta, de forma que superados algunos problemas de suministro de hojalata que se produjeron durante los primeros momentos de la guerra los conserveros estuvieron en situación de vender al exterior a unos precios muy superiores, unas cantidades muy semejantes a las que venían facturando en años anteriores. Y aunque los beneficios de la guerra no lo fueron para todos por igual e incluso hubo empresa que no los tuvieron en absoluto-lo cierto es que la de la Primera Guerra Mundial fue para el conjunto del sector y, desde este punto de vista, la mejor época de toda su historia. www.anfaco.es


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