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Dep. legal SA-230-2012 ISSN 2254-2957

FEMINIZINE #2 Bombas para desayunar 016 2012


CONTENIDOS Editorial pág. 5 Breve historia del feminismo pág. 6 ¿De qué hablan las mujeres en el cine? El test de Bechdel pág. 16 Coño armado, coño liberado pág. 21 Livin la vida loca: Un alegato a favor de Locas pág. 22 Sukeban: Cuando toca rebelarse por las malas pág. 24 Ladyfest: Hazlo tú misma pág. 26 Un paseo por el MUSAC: Genealogías feministas en el arte español pág. 36 Conversábamos con Jody Williams pág. 44 Chichirodeo pág. 46


Los inicios del videoarte feminista en los años 70 pág. 48 Más guapas que en la foto pág. 56 La objetualización de la mujer en los medios de comunicación pág. 58 Iaioflautas pág. 60 Prostituta ¿dignidad o sumisión? pág. 62 Poemas pág. 68 Sangra en verde pág. 70 Curso acelerado para ser machista (II) pág. 74 Reseñas pág. 77 Créditos pág. 80


Editorial Cuando se me ocurrió hacer Feminizine jamás pensé en que éste se materializaría con “éxito” (entiéndase en el amplio sentido). Mucho menos pensé que se plantearía la posibilidad de hacer dos y todavía mucho menos la de hacer un segundo de tal calidad y con tal entusiasmo por parte de tantísima gente que ni siquiera conozco. Cada día que pasa, cada persona con la que conecto, cada fanzine que leo, cada disco que escucho me convence más de que ese es el camino. Ahora que vivimos tiempos oscuros, de cierta desesperanza y desesperación debemos agarrarnos con uñas y dientes a nuestras “pequeñas revoluciones domésticas”, a todas esas cosas que hacen que un resorte salte dentro de nosotras, que hacen que algo cambie en nuestro interior. Cogerlo y difundirlo hasta el fin, para que salten todos los resortes, para que vayamos construyendo algo grande con pasos pequeños. Para que le quitemos el miedo a hacer cosas, a decir cosas, a las palabras y a los gestos. Que sí, que somos feministas. Y no, no queremos que nos traten con condescendencia, no somos idiotas, podemos hacerlo: todas juntas y también por separado. Que formamos parte de algo, de una pequeña gran revolución. Eso lo podemos tener claro. Y Feminizine es parte de esa revolución, y tú ahora mismo también estás formando parte de ella.

ANDREA GALAXINA

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BREVE HISTORIA DEL FEMINISMO por ESTHER BENAVENTE

Pretender abordar toda la historia del feminismo en una publicación de estas caracterísitcas se antoja imposible, y ¿por qué no decirlo? Poco práctico. Sin embargo, hacer un pequeño repaso a aquellos hitos, a aquellos nombres que han ido conformando siglos de lucha y de reivindicación nos servirá como un ejercicio de memoria, para no perder la perspectiva, para conocer un poco más, y como reconocimiento a aquellas mujeres que plantaron y siguen plantando cara hoy en día al injusto sistema impuesto y que con su fuerza incansable nos abrieron el camino a todas las que hemos ido detrás.

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¿QUÉ ES EL FEMINISMO? ANTECEDENTES El feminismo puede entenderse –de forma muy genérica- como una corriente crítica de pensamiento social y político que persigue la superación del sometimiento y subordinación de las mujeres para alcanzar una igualdad efectiva con los hombres. Es interesante aclarar que lo contrario de igualdad es desigualdad y no diversidad, o dicho de otro modo, alcanzar igualdad de derechos y oportunidades no significa que las mujeres tengan que igualarse a los hombres desde su identidad como sujetos, ni siquiera, han de igualarse entre sí como mujeres. El nacimiento de este llamado ‘feminismo de la igualdad’ se sitúa, tradicionalmente, en la época ilustrada. Suelen considerarse textos fundacionales de esta corriente las obras del filósofo cartesiano Poulain de Labarre (1647-1712). En ‘La igualdad de los sexos’ y ‘La educación de las damas’, cuestiona la inferioridad de las mujeres, deslegitima la misoginia de la Iglesia y de las autoridades filosóficas y científicas y defiende el acceso de las mujeres a la educación y al conocimiento como forma de combatir la desigualdad. Sin embargo, Cristina Segura Graíño –historiadora feminista- considera que el feminismo surge en el momento en que cualquier mujer toma conciencia de que tiene una posición social, política, económica…, diferente sólo por el hecho de ser mujer. Así, este‘pensamiento de la diferencia sexual’ tiene su origen en la Edad Media. La mujer como objeto de virtud a través de la imagen de la ‘dama’, la adoración de la Virgen promovida por la Iglesia Católica, la visión de ‘la mujer sin alma’ de la escolástica de Santo Tomás de Aquino…, provocan como reacción un movimiento filosófico y literario conocido como ‘La Querella de las Mujeres’, que se rebela contra la supuesta ‘inferioridad natural’ de aquellas (heredada desde Aristóteles). Una figura fundamental de esta corriente de pensamiento es la veneciana Christine de Pisan, autora de la ‘La ciudad de las mujeres (1405). En esta ginecotopía constata el mal funcionamiento de la sociedad y reivindica la ciudadanía e independencia de las mujeres, así como su capacidad para el gobierno y el valor de sus aportes a la humanidad. Así pues, por hacer un símil, se puede concluir que lo que denominamos feminismos de la igualdad y feminismos de la diferencia son el negativo y la fotografía de la historia de las mujeres: mientras aquél analiza lo que las mujeres no han podido hacer y reclama esas atribuciones y esos espacios, éste –sin renunciar a lo anterior- reivindica los valores y saberes propios de las mujeres.

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LA 1ª OLA DEL FEMINISMO: LA REVOLUCIÓN FRANCESA Y SU HERENCIA En la Revolución Francesa la voz de las mujeres empieza a expresarse de manera colectiva. La gran contradicción, sin embargo, de este período histórico es que la igualdad jurídica, los derechos políticos y las libertades –las grandes conquistas revolucionarias- no afectaron a las mujeres. Fue Condorcet, un marqués ilustrado, quien reclamó el reconocimiento del papel social de las mujeres en su obra ‘Bosquejo de una tabla histórica de los progresos del Espíritu Humano’ (1743) y defendió su derecho a la ciudadanía plena en ‘Sobre la admisión de las mujeres al derecho de ciudadanía’ (1790). Fue condenado a morir en la guillotina, aunque finalmente se suicidó. Olimpia de Gouges denunció en su ‘Declaración de los Derechos de la Mujer y de la Ciudadana’ (1791) el olvido sufrido por las mujeres en el proyecto igualitario y liberador de la revolución. Sus demandas de libertad, igualdad y derechos políticos, especialmente el derecho al voto, fueron premiados, igualmente, con la guillotina. En este contexto, la inglesa Mary Wollstonecraft escribe la ‘Vindicación de los Derechos de la Mujer’ (1792), en la que hace un alegato contra la exclusión de las mujeres del campo de bienes y derechos. Esta obra se convierte en el primer clásico del feminismo en sentido estricto. La teoría política rousseauniana estaba relegando a las mujeres a una formación meramente de salón –lectura y escritura, piano, adorno floral…- y Wollstonecraft ve en el acceso a la educación la clave para superar la subordinación femenina. Las mujeres educadas podrían, además de tomar de decisiones sobre su propio destino, gozar de independencia económica accediendo a actividades remuneradas. Wollstonecraft no dio importancia, sin embargo, a las reivindicaciones políticas ni hizo referencia al derecho de de voto femenino y su obra no logró pasar más allá de pequeños círculos intelectuales Si el siglo XVIII se despide con un feminismo ilustrado de raíz burguesa, ya en el siglo XIX surge un incipiente feminismo de marcada raíz socialista. Flora Tristán escribe ‘Peregrinaciones de una paria’ (1838) y ‘Unión Obrera’ (1843), considerados hitos en el discurso de emancipación de las mujeres. Si bien este activismo feminista tienen una potente impronta ilustrada –heredada de sus incansables lecturas-, surge sobre todo a la vista de los cambios que para las mujeres está suponiendo la Revolución Industrial, el trabajo fabril, y cómo el Estado burgués está mermando su calidad de vida y está controlando, como Estado intrínsecamente patriarcal, sus ciclos de vida, producción, reproducción...

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LA 2ª OLA DEL FEMINISMO: EL SUFRAGISMO LIBERAL

Las democracias excluyentes –en cuanto a derechos políticos se refiere- empujan a las mujeres a establecer alianzas con otros movimientos por la lucha de derechos civiles. Así, en Estados Unidos la lucha por la abolición de la esclavitud estará liderada, fundamentalmente, por mujeres. Sin embargo, no tardaron en constatar lo que Celia Amorós denomina las “alianzas ruinosas” cuando, en el Congreso Antiesclavista Mundial celebrado en Londres en 1840, se rehusó reconocer como delegadas a cuatro mujeres. Este sería el detonante para que en 1848 se aprobase –en el contexto de una convención por los derechos de la mujer- la Declaración de Seneca Falls, uno de los textos fundacionales del sufragismo americano y el primero con filosofía y lenguaje abiertamente feministas. Aun así, las agrupaciones sufragistas –todavía ilegales- son ignoradas por las autoridades y consideradas aberrantes por los hombres y también por la mayoría de las mujeres. En Inglaterra la lucha directa de numerosas sufragistas –entre ellas Emily Davison, aplastada por un caballo del rey Jorge V de Inglaterra al irrumpir en una carrera con una pancarta- tiene como aliada la lucha teórica de John Stuart Mill. En 1866 presenta al Parlamento una petición que exigía la reforma del sufragio que, al ser rechazada, da pie a la creación de la ‘Sociedad Nacional pro Sufragio de la Mujer’ (1867). En ‘La sujeción de la Mujer’ (1869) –obra de la que es coautora Harriet Taylorse- ataca con dureza la situación de esclavitud legal y la opresión moral en que vivían las mujeres y se plantea la idea de que, mientras no haya un número suficiente de hombres que estén de acuerdo con la igualdad, no habrá grandes avances. Emma Paterson funda en 1874 la ‘Liga Protectora de la Mujer’, un sindicato femenino que se oponía a la reducción de la jornada laboral de las mujeres. No obstante, los sindicatos femeninos, creados por feministas de clase media, resultaron inoperantes para las mujeres de clase obrera, quienes dirigieron sus miradas hacia el socialismo. El marxismo abordaba la ‘cuestión femenina’ analizando la opresión de las mujeres desde sus causas sociales y no solamente biológicas. En consecuencia, la emancipación vendría por la independencia económica. El socialismo insistía, además, en las diferencias que separaban a las mujeres de las distintas clases sociales y así, aunque apoyaba las demandas de las sufragistas, también las acusaba de olvidar la situación de las proletarias.

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Algunas figuras relevantes de estos movimientos fueron la comunista alemana Clara Zetkin, la soviética Alexandra Kollontai –primera mujer miembro del comité soviet y Comisaria del Pueblo para la asistencia pública-, ambas feministas y defensoras de los derechos de las mujeres trabajadoras. Del otro lado del Atlántico, destaca la figura de la dirigente anarquista Emma Goldman. La líder anarquista catalana Teresa Claramunt y, ya en los años 30, la cenetista Federica Montseny –primera mujer ministra de la Europa Occidental- o el colectivo anarquista ‘Mujeres Libres’, son las principales figuras de esta corriente en España. Al estallar la Primera Guerra Mundial las mujeres británicas pasan a sostener la economía fabril, la industria bélica y gran parte de la administración pública. En tales circunstancias, nadie puede oponerse a las demandas de las sufragistas y en 1917, al finalizar la guerra, consiguen el voto para las mujeres mayores de 30 años. Las inglesas tuvieron que esperar hasta 1928 para alcanzar el sufragio universal sin restricciones.

LA 3ª OLA DEL FEMINISMO: LA POSGUERRA MUNDIAL A grandes rasgos, hay dos posturas diferenciadas en cuanto al análisis del efecto que sobre el movimiento feminista tuvo la coyuntura bélica. Algunas autoras sostienen que el acceso de las mujeres al trabajo mientras los hombres se encontraban en el frente hizo que se acelerara su incorporación laboral y, por tanto, provocó un avance cualitativo de las mujeres en la esfera pública. Otras pensadoras opinan, por el contrario, que este acceso al espacio público fue un mero espejismo vendido como un derecho y un deber mientras duró el conflicto bélico, años en los que las mujeres sostuvieron la economía. Con la vuelta de los varones al trabajo –y ante la necesidad de aumentar la natalidaddel deber productivo de las mujeres se sustituyó por el deber reproductivo. Inmediatamente antes de esta maniobra, había visto la luz una obra fundamental para el feminismo, ‘El segundo sexo’ (1949), de Simone de Beauvoir. Esta obra puede entenderse como el colofón del sufragismo o bien, como la apertura a la tercera ola del feminismo. La idea central del ensayo es la ‘alteridad’: Simone de Beauvoir analiza a las mujeres como el ‘Otro’, el sexo femenino habría sido la otra cara del espejo de la evolución del mundo masculino. La libertad y autonomía de las mujeres son los ejes sobre los que se articula un análisis no biologicista que se resume en la, ya mítica, frase “no se nace mujer, se llega a serlo”. El ensayo, sin embargo, cayó en el vacío al coincidir con el

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momento en que se estaba forjando la mística de la feminidad. A comienzos de la década de los 60, Betty Friedan, una psicóloga social norteamericana, constata que el papel impuesto a las mujeres como amas de casa, esposas y madres estaba generando una serie de trastornos psicológicos que podían derivar, incluso, en patologías autodestructivas como consecuencia de la represión a la que debían someter sus potencialidades y aspiraciones personales. Lo llamó “el problema que no tiene nombre” porque las mujeres eran conscientes de su insatisfacción pero desconocían la causa. En su libro ‘La mística de la feminidad’ (1963) describe este ideal de modelo femenino avalado por la política de los tiempos desarrollistas. En 1966, Betty Friedan pasa a la acción y crea la Organización Nacional de Mujeres (NOW), llegando a ser la organización feminista más influyente y representativa del feminismo liberal. Esta organización consideraba que si las mujeres ejercían los derechos adquiridos, los ampliaban y se incorporaban activamente a la vida pública, laboral y política, sus problemas tendrían solución. Aceptando este planteamiento, muchas mujeres centraron sus esfuerzos en desarrollar una vida profesional compatible con sus funciones dentro de la familia. Sin apenas darse cuenta, las mujeres estaban cayendo en la trampa de un nuevo mandato: el de la ‘superwoman’. A finales de esta década, y con la guerra de Vietnam como trasfondo, el mensaje que se empieza a percibir es que el sistema está en crisis. En un contexto de efervescencia de los movimientos y el activismo social –tras años de declivealgunas feministas americanas se cuestionan cómo se están llevando a cabo sus reivindicaciones. Identifican al patriarcado como la principal causa de opresión de las mujeres y constatan que pese a los avances sociales y laborales de las mujeres el orden patriarcal sigue, de hecho, intacto en el ámbito privado. Esta corriente autodenominada feminismo radical cuenta con dos textos fundacionales: ‘Política sexual’ (1969), de Kate Millet y ‘Dialéctica de la sexualidad’ (1970), de Sulamit Firestone, dónde se acuñan los conceptos de patriarcado, género y casta sexual. Bajo el marco político de la izquierda contracultural sesentayochista estas mujeres –organizadas en ‘grupos de autoconciencia- reivindicarán una revolución de las relaciones con el histórico lema ‘lo personal es político’.

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NUEVOS TIEMPOS, NUEVAS CORRIENTES El feminismo de la igualdad alcanza, a partir de la década de los 70 las instituciones. Mientras tanto, otros feminismos empiezan a diversificarse en una gran variedad de corrientes y teorías que, pese a todo, tienen un rasgo en común: la defensa de la identidad y los valores propios de las mujeres al margen de las estructuras y la organización del conocimiento patriarcales. Así, bajo un enorme paraguas podemos hablar del feminismo de la diferencia sexual como aquel que aspira a cambiar el modelo de referencia dominante. Algunas manifestaciones son: - ECOFEMINISMOS: Vandana Shiva [‘Abrazar la vida: mujeres, ecología y desarrollo’ (1995)] es una de las principales exponentes de esta corriente. Mediante un análisis post-colonial y tomando como ejes el desarrollo, la ecología y el género, mantiene que existe una íntima conexión entre la dominación y explotación de la mujer y la dominación y explotación de la naturaleza en la sociedad contemporánea. - MESTIZAJE Y FEMINISMOS DE FRONTERA: El feminismo chicano tiene interesantes representantes en las figuras de Gloria Anzaldúa o, más recientemente, Sayak Valencia (muy recomendable su ensayo ‘Capitalismo Gore’, 2011). Las interpretaciones sobre las connotaciones de estos movimientos de rebeldía ‘en las fronteras entre dos mundos’ están muy influenciados por el feminismo negro y el ‘black power’ de los 70. - FEMINISMOS ÁRABES: Los procesos de independencia y los cambios en el mundo árabe traen consigo el surgimiento de un feminismo con unas características propias. La escritora y teórica marroquí Fátima Mernissi o la psiquiatra y escritora egipcia Nawal El Sadaawi, son figuras imprescindibles para el acercamiento a los nuevos feminismos surgidos en la cultura árabe. No obstante, dentro del feminismo procedente de esta culturz hay una corriente de feminismo islámico que intenta analizar la manipulación y apropiación que los varones han hecho del Corán, reinterpretándolo en clave femenina y tratando de darle la vuelta de modo que, no sólo no las haga esclavas, sino más libres. - FEMINISMOS INDIGENISTAS: Existe un feminismo latinoamericano de carácter indígena –siendo un fuerte bastión las mujeres indígenas aliadas de la resistencia y guerrilla del Frente Zapatista de Liberación Nacional, con su

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famoso lema “Mujeres con la dignidad Rebelde”-, pasando por colectivos como ‘Mujeres Creando’ en Bolivia o las reivindicaciones de las minorías étnicas en clave de género. Aquí no se puede olvidar la mirada de la antropóloga mexicana Marcela Lagarde y de los Ríos –a quien debemos el haber acuñado términos como sororidad (del francés sor, equivalente a fraternidad pero en femenino) y feminicidio- y autora, entre otros de los imprescindibles ‘Los cautiverios de las mujeres: madresposas, monjas, putas, presas y locas’, (1990), además de su serie ‘Claves feministas’ donde recoge el trabajo desarrollado durante años en talleres con mujeres. Mientras el feminismo de la igualdad continúa reivindicando la consecución efectiva de unas oportunidades paritarias y van surgiendo diferentes corrientes del feminismo de la diferencia adaptados a contextos y circunstancias particulares, la postmodernidad plantea un nuevo reto para la transformación social, a saber, la deconstrucción de las identidades. De forma muy breve, cito a continuación algunas de las metáforas o modelos de subjetividad desde las corrientes postmodernas feministas y de género: - Género y Ciencia: Evelyn Fox-Keller (‘Reflexiones sobre género y ciencia’, 1991) y Sandra Harding (‘Ciencia y feminismo’, 1997) son las autoras más destacadas en el análisis del sujeto androcéntrico y sexuado de la ciencia y el conocimiento. - Género y Tecnología: El concepto de ‘cyborg’ –un sujeto híbrido entre humano y máquina- como una mezcla de identidades y las posibilidades –como espacio de libertad- que representa para las mujeres el ciberespacio son el objeto de estudio de esta corriente de pensamiento feminista. Donna Haraway es autora del ‘Manifiesto Cyborg’ (disponible en la red) y de ‘Ciencia, cyborg y feminismo: la reinvención de la naturaleza’ (1995). En el Estado español, siguiendo esta línea de investigación, Remedios Zafra ha publicado ‘Un cuarto propio conectado’ (2010), haciendo un guiño al famoso ensayo de Virginia Woolf ‘Una habitación propia’. - Crítica Post-colonialista: Gayatri Chakravorty Spivak es una de las principales críticas feministas de esta corriente. La conexión entre patriarcado y colonialismo le lleva a analizar la identidad de los llamados ‘sujetos subalternos’ –los derivados de tal juego de dominación- como una posición estratégica frente a lo hegemónico y a cuestionarse, en paralelo, hasta qué punto ese sujeto subalterno puede escapar a su propia historia.

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- Teoría Queer: Influenciadas por las teorías de Foucault, una serie de autoras van a analizar y estudiar las llamadas ‘ficciones de identidad’ de las mujeres, es decir, los enunciados que pretendiendo, supuestamente, tener un contenido meramente descriptivo son, en realidad, ‘tecnologías realizativas’. Podemos considerar tres tecnologías: 1) El cine, campo al que dedica su análisis Teresa de Lauretis. Una de sus obras más conocidas es ‘Alicia ya no. Feminismo, semiótica y cine’ (1995). 2) El género y, también, el sexo, es decir, la representación y ritualización de los comportamiento sexuales. La principal estudiosa de la performatividad y abanderada del movimiento ‘queer’ es la filósofa Judith Butler, autora de la obra de referencia –convertida casi en un clásico-, ‘El género en disputa’ (1990) o del más reciente ‘Deshacer el género’ (2006). Otras autoras que podrían encuadrarse dentro de esta corriente –o, en el llamado feminismo lesbiano- son Monique Wittig o Beatriz Preciado, quien se dio a conocer con ‘Manifiesto Contra-sexual’ (2002), al que siguió ‘Testo yonqui’ (2008) –donde analiza lo que ella misma denomina sistema farmacopornográfico, a la luz de su experiencia personal administrándose testosterona- y ‘Pornotopía’ (2010). 3) El lenguaje es el campo en el que lingüistas y psicólogas analizan –desde una perspectiva feminista- los mandatos representativos que esconde la, aparentemente, inocua ‘programación lingüística’. La autora contemporánea más representativa de esta corriente es la investigadora y feminista francesa Luce Irigaray. Los cuentos tradicionales son un claro ejemplo de la importancia del lenguaje y un libro muy recomendable para acercarnos a este análisis es ‘Mujeres que corren con los lobos’, de la psiquiatra Clarissa Pinkola Estés.

A MODO DE CONCLUSIÓN A comienzos del siglo XXI podemos hablar de un feminismo institucionalizado que ha asumido –pese a las limitaciones que podamos constatar entre las igualdades y libertades formales y de facto- las tradicionales luchas de las mujeres y unos feminismos de vanguardia que plantean nuevos escenarios de lucha –no sólo los tradicionales espacios de poder- y nuevos sujetos de reivindicación –no sólo las mujeres-. No obstante, y más allá de la posición que cada cual tome en este amplio y heterogéneo espectro, conviene que no olvidemos algunas realidades, todavía presentes y demasiado tangibles como para obviarlas, a nuestro alrededor.

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¿DE QUÉ HABLAN LAS MUJERES EN EL CINE? El test de Bechdel por ROSA JIMÉNEZ PEREDA

El test de Bechdel es una prueba que plantea tres cuestiones a partir de las que reflexionar acerca de los roles femeninos en el cine. El test es sencillo: bastan tres preguntas para arruinarte el visionado de casi cualquier película o serie. Son suficientes también para espantarte “entreoyendo” la conversación de la mesa vecina en una cafetería. La vida tampoco pasa el test.

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La próxima vez que estés viendo una película pregúntate lo siguiente:

1. ¿Hay al menos dos personajes femeninos con nombre propio en el largometraje? 2. Estas mujeres, ¿hablan entre ellas? 3. Y de ser así, ¿lo hacen sobre algún tema, cualquiera, que no se centre exclusivamente en sus compañeros masculinos de reparto? El Test de Bechdel tiene su origen en una tira cómica de Alison Bechdel, autora de cómics y lesbiana militante en el activismo feminista. La tira cómica, que publica su primera historia en 1983, se llamó ‘Dykes to Watch Out For’ (‘Unos bollos de cuidado’ en su versión española; qué bien se nos da traducir títulos) y enfrentaba con ironía y espíritu combativo a un grupo de lesbianas a diferentes situaciones en un mundo de hombres. La historieta de la que nace el Test de Bechdel se titula ‘The Rule’ (‘La Norma’) y muestra a dos mujeres hablando entre ellas. Una le propone a la otra ir a ver una película al cine. «Verás -responde- yo sólo veo películas que satisfagan tres requisitos básicos. UNO, tienen que salir al menos dos mujeres que, DOS, hablen entre ellas acerca de, TRES, cualquier cosa que no tenga que ver con los hombres.» Para algunos este test es una auténtica bobada, para otros, una herramienta infalible a través de la que exponer el machismo imperante en un sinfín de películas y en la producción cultural en general. Puede que estés pensando que muchas cuestiones de género son abordadas con esa misma pasión reduccionista, generando posicionamientos simétricamente antagónicos. Estoy de acuerdo. Y el caso es que el test de Bechdel es más bien una forma divertida y accesible de poner de relieve la brecha de género también presente en la ficción audiovisual. Y la lamentable realidad de que cuando no existe brecha cuantitativa, se ofrece una visión de lo femenino estereotipada y empobrecida, calificativos que se empeñan en hacernos creer que son sinónimos de familiar y reconocible, en el orden que queráis. Es una herramienta que deja lo cualitativo en nuestras manos, no está diseñada para responder a la pregunta de los orígenes de esta representación de lo femenino. Tampoco para aportar propuestas más allá del - por favor, señores de la industria cinematográfica, que sean más de dos las mujeres con nombre y problemas propios las que disfrutemos y/o suframos en sus producciones.

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Pero es una estructura, un marco de análisis que, además de ser casi que inevitablemente asimilable, arroja datos escalofriantes. Puedes consultar aprobados y suspensos en la web colaborativa ‘Bechdel Test MovieList’. Por nombrar algunos últimos estrenos de 2012: ‘The Amazing Spider-Man’, ‘Brave’, ‘Cosmópolis’, ‘El caballero oscuro: La leyenda renace’, ‘El dictador’ (la de Sacha Baron Cohen, claro), ‘Frankenweenie’ o ‘Barfi!’. Puede que sufras un efecto colateral al aplicar el Test de Bechdel, puede, y creo que es una de las cosas más sanas que te puede pasar, que salga a pasear tu machista interior. Y es que viendo algunos de los títulos que, según el vídeo de la genial Anita Sarkeesiande Feminist Frequency –cuyo trabajo no podéis dejar de visitar-, no superan el test, quizá te oigas a ti misma diciéndote «hombre, es que ‘Piratas del Caribe’ es eso, una peli de piratas, ‘El Padrino’ de mafiosos y ‘La delgada línea roja’ es bélica; normal que haya pocos personajes femeninos relevantes...». Te cabrearás ante tus excusas, y algo constructivo para compensar puede ser pasarte la tarde buscando historias de, por ejemplo, mujeres piratas, o mujeres en la mafia. ¿Qué sabes de Griselda Blanco, La reina de la coca? ¿O de piratas como Mary Read o Ann Mills? Imagina un cine bélico con representación femenina. No un cine bélico social y femenino/feminista como ‘Las trece rosas’ -a menudo, como es el caso, centrado en reivindicar algún episodio histórico real-, no. Un cine bélico -por mencionar un género concreto- “mixto” en el que junto a la viuda plañidera y la madre cuidadora que visita a su hijo en el calabozo, convivan otras realidades en forma de personajes femeninos con los que puedas y quieras sentirte identificada. No obstante, “encomendarnos” al test de Bechdel a la hora de determinar si tal o cual producto cinematográfico es machista o no, parece un error. Probablemente no sirva siquiera para marcar aquellas películas que ofrecen modelos femeninos complejos, con matices, frente otras pobladas por mujeres planas. Al fin y al cabo buena parte del cine “para mujeres” pasa el test de Bechdel, pero ni Alison ni nadie con dos dedos de feminismo debe (de) estar muy satisfecha y feliz con los modelos de mujer que ofrecen películas como ‘Sexo en Nueva York’, o ‘Sucker Punch’, por mucho que ambas aprueben. Tampoco se trata de asfixiar la creación artística con exigencias sociales. La cuestión no es que la cultura ofrezca exclusivamente modelos de mujer deseable: combativa, inteligente, creativa, con éxito, autónoma, etc.. La cuestión es que la creación artística no silencie toda realidad femenina

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incómoda o considerada excepcional. ¿Excepcional desde y hasta cuándo? ¿Familiar y reconocible para quién y con qué modelo de referencia? Bajo la premisa de reflejar la realidad se cometen anacronismos tan dañinos como ridículos que perpetúan ese carácter excepcional que desde el test, desde estas líneas y muchas otras mejores, se pone en jaque. No se trata de reclamar personajes de mujer “fuerte”, lo que quiera que en cada caso se entienda por esto; ¿es Sarah Palin “fuerte”? Probablemente. ¿Es un modelo deseable desde una perspectiva de género? No, dioses, no. ¿Pasaría el test de Bechdel su personaje? Pues depende sencillamente de si se deciden a ofrecernos una conversación, que cumpla los requisitos temáticos, entre ella y otra mujer. Pero sin duda es un personaje con historia propia, no es accesorio -a no ser que te empeñes en dibujarla como un anodino y falso apéndice de McCain-. Únicamente hay que tener la voluntad de reflejar su historia desde su punto de vista y con matices. Y el resultado no tiene ni tan siquiera que despertar simpatía. En fin, se trata de señalar que la presencia de la mujer en la cultura audiovisual es con escandalosa frecuencia absolutamente accesoria y secundaria. Y se trata de tomar conciencia, mirando alrededor, de que es casi más difícil mantener este retrato mutilado que lo contrario.

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Coño armado, coño liberado Y Srta. Vinagreta Z

¿Que cómo comenzó ‘coño armado, coño liberado’? Básicamente en uno de esos días, ya cotidianos, en los que el mal genio mañanero embriaga todas tus horas de consciencia. Lo cierto es que hablarle a muros de hormigón armado, vacíos e impertérritos, de lo que tú consideras de importancia cósmica; esa importancia, como la de la heroicidad de mujeres como Emma Goldman, hace que a tus veintipocos quieras convertirte en su réplica; en la mujer más peligrosa de la faz de la tierra, pero a su vez, asumir que ese es el camino más fácil, porque lo realmente increíble es que antes debes ser una heroína anónima, sólo conocida por ti, lo que conlleva la más dura de las críticas: la tuya. No esperar rédito, ni reconocimiento externo o incluso asumir que éste, se le pueda llevar otra por circunstancias históricas como le sucedió a Ida Wells-Barnett con Rosa Parks. Idas y venidas, síes, condicional constante, vueltas y más vueltas, hasta que tu cerebro dice: ¡¡para coño!! ¿no me ves que deliro? Y sí, deliras. Deliras tanto por la ignorancia colectiva; por las masas de zombies que te rodean, turbas de la civilización de la idiocracia cada vez más numerosas (tanto que aturde) y claro, deliras. Deliras tanto que no te das cuenta de que tienes un power point en el escritorio llamado “La Coñorrización Estelar” donde hay mapas, ingeniería naval, toneladas de aluminio, modos y maneras de exterminio masculino y naves. Naves donde introducir a “los elegidos” con máquinas extractoras de semen e hilo musical y mandarlos a la troposfera mientras el mundo es regenerado y reeducado sólo por mujeres. Deliras. Deliras tanto que hasta te parece escuchar a feministas llamarte radical. Deliras cuando usas las palabras “acción política”, “desobediencia”, “irritación”, “desenfreno y desvergüenza” y éstas; ésas te miran, te observan, te catalogan, sí, te catalogan, te estigmatizan, te ignoran, te obvian. Deliras ante las masas, pero también ante los reductos, los grupúsculos intelectuales y artísticos herméticamente cerrados que no pueden ver más allá por su propio enclaustramiento. Y deliras. Deliras porque es tan difícil hacerte entender como con el resto de masas. Deliras ante su clasismo. Deliras como Angela Davis ante algunos comentarios burgueses y altivos de Simone de Beauvoir. Deliras. Deliras por la incapacidad de hablar de mujeres en un plural inclusivo. Deliras por la verticalidad artística excluyente.

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livin la vida loca un alegato a favor de locas de jaime hernandez Escrito y maquetado por la Orfidal Staff. Algo que nos preguntábamos cuando nos planteamos escribir este artículo es por qué Locas siempre ha sido ignorada en favor de Ghost World, cuando ambos estaban protagonizadas por chicas y contemporáneos en el tiempo. Era algo que no terminamos de comprender, nos encantaban ambos cómics pero nos parecía que Locas era superior a Ghost World en muchos aspectos. No es que tuviéramos nada en contra de la pobre Enid, todos nos hemos dejado seducir un poco por esa pose adolescente que destila, ese tedio y esa apatía que la envuelven y la mantienen aislada en su maravillosa torre de marfil, esa falsa rebeldía de teñirse el pelo de colores para definirse como “punk”. Supongo que ahí radica la diferencia Ghost World y Locas: uno es más que una búsqueda desesperada de la identidad a través de la adolescencia, mientras otro aborda la lucha entre dejar de ser un adolescente y convertirte en un adulto. Locas nos presenta la vida tal cuál es, no una visión romántica de la adolescencia: aquí las chicas se emborrachan, se meten en problemas e intentan solucionarlos como pueden. A veces no de la mejor manera, pero la vida es así. Se enamoran de sus profesores de la universidad para terminar huyendo a México tras una frustrada relación marital, tocan en grupos de punk que nunca llegaran a nada, escriben libros, arreglan coches y son confundi-


das con prostitutas por llevar un vestido demasiado corto en un pueblo de la frontera. Primero piensan una cosa y después de un tiempo cambian de opinión. Las historias de locas son tan largas y tan cortas como la vida misma. Además está la comunidad, la familia: por un lado la presencia de la escena “punk” es muy fuerte, muy real. Cuando llevas toda la vida acudiendo a conciertos y estos son parte importante de tu vida, hay mucha gente que conoces desde hace años de vista y solo por ello ya les sientes como algo tuyo, además de todo lo que esas cosas conllevan si tocas en una banda. Por otro lado, suponemos que el ser de una minoría étnica en EEUU te da una sensación de hermanamiento similar. Gente a la que sonríes o saludas aunque no tendrías por que hacerlo. Toda esa gente aparece en locas: hay personajes terciarios que abriran dos veces la boca, pero estarán en todos los conciertos que se celebren en hoppers, o dando vueltas por el barrio. Neorrealismo historietil ¿Quien iba a pensarlo?

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スケバン su ke ba n Cuando toca rebelarse por las malas

H

por MIR SANTOS

oy día, todos somos conocedores del carácter patriarcal de la sociedad japonesa y el carácter sumiso del que hacen gala la mayoría de sus mujeres. Sin embargo, hubo un movimiento radical por parte un número no tan reducido de sus mujeres entre los años 70-80. Se diferenciaban de una multitud homogénea por sus exageradas permanentes y tintes rubios o de colores brillantes y modificaciones en un uniforme escolar que no les permitía ni destacar ni hacer movimientos poco recatados (alargaban las faldas, lo complementaban con parches y signos distintivos de sus bandas…) En un país en el que la tasa de delitos menores es muy baja, estas pandillas de chicas aterrorizaron barrios enteros por sus actividades como esnifar pegamento, robar en tiendas, prostitución y ser unas bronquistas en general. Quizás este hecho, visto desde el prisma de nuestro momento y mentalidad, no nos parezca más que una de tantas bandas que existen por el mundo. Sin embargo, si pensamos en la mentalidad de la sociedad japonesa en esos años, nos encontraremos en una comunidad en la que la mayor vergüenza y lo que mayor rechazo social generaba era destacar, sacar los pies del plato, romper las reglas. Las sukeban vieron esto como una vía de escape a una sociedad que buscaba crear trabajadores obedientes, productivos y serenos, pero sobre todo, fueron mujeres que se negaron a aceptar el papel de mujer sumisa, sonriente y receptiva a cualquier cosa que la comunidad exigiera de ella. Curiosamente, este fenómeno dio lugar a un estereotipo que podemos ver en muchos mangas, como Sukeban Deka de Shinji Wada o un ejemplo que nos será más familiar, El Ejército Escarlata de Saitama, las tres chicas con mascarilla y uniforme escolar de falda larga que aparecen en el manga Crayon Shin-Chan (Yoshito Usui). También dio lugar a todo un género cinematográfico, el Pinky Violence, en el que se erotizaba la figura de la sukeban, apareciendo en escenas de marcado carácter sadomasoquista o en peleas entre mujeres en las que luchan con el pecho al aire… Puesto en bandeja a un público masculino, al mezclarlo con el cine de yakuzas y acción. Una de las películas de este género con más fama fue Sukeban Guerira (Norifumi Suzuki, 1972), cuyo director más tarde haría otro film titulado Seijû Gakuen, en el que unas monjas tendrán desde encontronazos lésbicos a (de nuevo) peleas en tetas.

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LADYFEST Hazlo tú misma

por ANDREA GALAXINA e ISABEL BELDAD

El Ladyfest es uno de los maravillosos rescoldos que el movimiento Riot Grrrl nos dejará. Un festival autogestionado, local y colectivo que celebra el trabajo hecho por las mujeres; que sigue la ética D.I.Y., queer y trans-friendly, que se posiciona indudablemente en contra de la homofobia, el sexismo, el clasismo y el racismo. Desde el año 2000, momento en el que se celebró el primero en Olympia, el espíritu Ladyfest se ha extendido a lo largo y ancho del planeta, llegándose a realizar, a fecha de hoy, más de doscientas ediciones en diferentes ciudades del mundo. En este artículo intentaremos dar a conocer la historia y las motivaciones que llevaron al nacimiento de este evento y hablaremos con algunas implicadas en las distintas ediciones celebradas en Madrid.

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Para muchxs, a finales de la década de los ’90, el Riot Grrrl era un movimiento prácticamente extinguido. Sus bandas más punteras se habían separado y la etiqueta “Riot Grrrl” era, en muchas ocasiones, rechazada por los propios grupos. Su espíritu había decaído y se hacían necesarias nuevas ideas y nuevos proyectos que retomasen la lucha iniciada por el movimiento. Sin embargo, Ladyfest no surge de la nada. A pesar de esta situación de cierto decaimiento, en los albores del nuevo milenio aparecen nuevos sellos que serán herederos de la filosofía que el Riot Grrrl contenía: discográficas independientes como Mr. Lady, Candyass o las ya veteranas Kill Rock Stars o Chainsaw siguen ejerciendo una gran labor estimuladora en el underground musical americano. Asimismo, en esos momentos, asistimos al nacimiento de bandas emergentes (Le Tigre, Gossip, NewBloods, Yo Majesty…) que explorarán nuevos territorios musicales y cuyxs miembrxs se cuestionarán y cambiarán los límites del género, la raza y la sexualidad. Esta incesante actividad musical se une al hecho de que desde mediados de los 90 se celebran en distintos puntos de América y Europa una serie de festivales que por su filosofía y modo de hacer sirven de inspiración para el Ladyfest. Entre estos festivales podemos citar el Homocore, celebrado en Minneapolis desde 1995, que en un principio se trató de shows organizados por la comunidad queer pero que acabará por transformarse, en 2002, en un gran festival conocido como Homo-a-go-go que tiene lugar en Olympia en los años 2002, 2004 y 2006, o el QueerruptionSouthLondon , un festival D.I.Y. y queer cuya primera edición, en 1998, se celebra en Londres y que posteriormente se extenderá por varias ciudades del mundo. En el mismo año que nace Ladyfest (2000) se realiza el ya mítico Rock’n’Roll Camp for Girls en Portland, donde se estimula a las chicas a que se expresen por sí mismas a través de la música; o el Big Miss Moviola, organizado por Miranda July, que buscaba la creación de una red de trabajo y un espacio para que mujeres relacionadas con el mundo del cine pudiesen mostrar sus creaciones.

Olympia 2000: Nace Ladyfest Con estos precedentes nos trasladamos a 1999. En estos momentos el Experience Music ProjectMuseum de Seattle organizaba una retrospectiva sobre las RiotGrrrl y pidió ayuda a Allison Wolfe, de Bratmobille, para que reuniese a chicas que hubiesen formado parte del movimiento, lo que dio lugar a que esa química inicial volviese a rebrotar y surgiesen nuevas ideas y proyectos.

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La propia Allison Wolfe cuenta que, en un principio, el plan que fraguó junto con Corin Tucker y Sharon Cheslow consistía en hacer una gira de chicas al modo del Lollapalooza pero aquello conllevaría demasiado trabajo, así que decidieron realizar un único evento, en el año 2000, que trajese con el nuevo milenio la idea de que “algo” feminista, político y orientado a las mujeres todavía continuaba ahí. De esta manera querían convertirlo en una alternativa a la mayoría de festivales protagonizados por hombres, corporativistas y mainstream por los que las chicas y chicos pagan un montón de dinero. El propósito del Ladyfest era lanzar un mensaje: “Nosotras necesitamos recuperar nuestra propia cultura alternativa, tenemos que ser todas responsables de ser creadoras y participantes en nuestras comunidades y en nuestra propia cultura. No dejes que ocurra, HAZ que ocurra”. El primer Ladyfest se celebró en Olympia y se describió como “un festival nonprofit, comunitario y diseñado por y para las mujeres, para mostrar, celebrar y estimular el trabajo organizativo, artístico y político de éstas, así como su talento”. Tuvo lugar durante cuatro días en agosto de 2000. Se celebraron talleres, conciertos, exposiciones de arte, proyección de películas, etc. Acudieron cerca de 2000 personas de todo el mundo logrando recaudar 30.000$ que se destinaron a organizaciones benéficas locales de mujeres. El Ladyfest pretendió ser una nueva forma de activismo feminista. Tobi Vail explica: “Ladyfest fue creado deliberadamente con una estrategia en mente. Reflexionando acerca del Riot Grrrl, éste se preocupaba tanto por los problemas de la identidad, que optamos por construir algo basado en la acción. Era evidente que debíamos crear algo que pudiesen hacer las mujeres en sus propias comunidades, esperando no imponer una idea universal de lo que era el feminismo. Tratamos de desarrollar un método que fomentase el localismo en respuesta a uno de los fallos que vi en el Riot Grrrl y así evitar esos mismos errores. Esperábamos, no sólo inspirar a las chicas a copiar un corte de pelo o darles la sensación de que no eran feministas si no se vestían o hablaban como nosotras, sino que intentábamos desarrollar un medio descentralizado de organización que permitiese a las mujeres crear un evento que reflejase sus necesidades y deseos”. Haciéndose eco del Riot Grrrl, se trató de recuperar y politizar el término “lady”, culturalmente menospreciado, y posicionar Ladyfest como una idea sin copyright que animase a ser tomado por otras mujeres y aplicado en sus propias comunidades.

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El espíritu Ladyfest despegó y, desde el año 2000, cientos de Ladyfest se han celebrado a lo largo del mundo. Este festival representa un hito importante en las acciones actuales orientadas a la resistencia feminista, abiertas a multitud de interpretaciones y cambios. “Me encanta que las mujeres lo desarrollen en sus ciudades dándole un sentido para ellas dentro de sus propias escenas y comunidades. Las posibilidades y experiencias feministas que Ladyfest crea han dado lugar a una nueva era de activismo cultural feminista”, apuntó Allison Wolfe. Y es que como Tobil Vail dijo en 1999, “Bikini Kill empezó algo que todavía no ha finalizado”.

LADYFEST EN ESPAÑA Desde hace unos años en nuestro país se han venido celebrando diferentes ediciones de Ladyfest en Madrid y Sevilla. Fue en 2005 cuando se celebra la primera edición del festival en España, desde ese momento ya han sido 5 las ediciones aquí acontecidas y en la actualidad se están gestando la que será la cuarta edición en Madrid y paralelamente la primera edición en Granada, Ladyfest Spain/Madrid/ Sur (denominaciones que ha tenido el festival aquí) ha ido mutando ajustándose a las necesidades e inquietudes de cada momento. A él han ido yendo y viniendo diferentes personas lo que da fe de que dicho evento funciona como un organismo vivo que va cambiando y evolucionando. Desde un primer momento en el que la presencia musical era vertebral, hasta las últimas Cartel de la primera edición de Ladyfest Spain en Madrid, 2005.

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ediciones en las que los esfuerzos se han diversificado en charlas, talleres, etc. Gelen, que junto a Jesús forma Jeleton, nos cuenta cómo fueron sus sensaciones, pensamientos y reacciones en la primera edición del festival en la que ellas formaron parte activa: “Es el 8 de enero de 2005 y Jesús y yo fuimos a nuestra primera “Ladyfesta” en la sala Sidecar de Barcelona. Tocaban Hello Cuca, Veracruz, M.A.L y pinchaban los Hungry Beat [...] Queríamos ver de qué iba eso del Ladyfest. Llevábamos tiempo con una inquietud política que no se terminaba de fijar y tampoco encontrábamos una manera de hacer que nos convenciera o dónde nos sintiéramos indentificadas. [...] Esa noche volvimos a casa con un “flyer” que explicaba qué era aquello del Ladyfest. Lo leímos y pensamos, no ese mismo día, ni dos días después sino unas semanas más tarde que aquello nos interesaba, que podíamos probar a entrar en contacto y ver. [...] Nos interesó cómo estaba escrito el manifiesto, muy cuidadoso fuerte-contagioso-integrador. Creo que fue ésta manera de decirlo lo que nos conquistó: <<Un festival sin ánimo de lucro en el que mostrar, fomentar y celebrar el talento artístico, organizativo y político de las mujeres. Ladyfest Spain promueve la ética feminista y DIY (do it yourself). Sois tod@s bienvenid@s>> No tocábamos, ni teníamos grupo, ni nada parecido y tampoco sabíamos muy bien qué hacer pero decidimos hacernos voluntarias, algo podríamos hacer, en el flyer ya daban muchas ideas.[...] Nosotras hacíamos arte y ¿por qué no conjugar las dos cosas?. De esta manera encontramos la forma de unir un planteamiento político a nuestra práctica. Escribimos un e-mail a la organización de Ladyfest Spain y cual fue nuestra sorpresa al ver que parecía que se lo habían tomado muy bien. Decíamos que queríamos ser voluntarias, que éramos artistas visuales o plásticas, que sabíamos maquetar, serigrafiar y que habíamos trabajado en diseño gráfico, diseño de moda y en arte. [...] Terminamos haciendo un poco de todo: cartel, flyers, serigrafiar camisetas y bragas, el programa de mano, decoración del stand para el Primavera Sound...mientras se iba recaudando dinero en fiestas y conciertos en beneficio del Ladyfest. Cuando llegó el momento del festival Ladyfest Spain ayudamos un poco en todo. Fue muy bonito ver que estaba saliendo, que lo estábamos haciendo. También habían momentos difíciles en los que no estábamos de acuerdo, y lo pensábamos todo mucho y no siempre acertábamos, pero al final salió todo muy bien. Para mi ese festival fue perfecto en gustos musicales , políticamente, en la gestión etc. Yendo a “Ladyfestas”, y en el propio festival, viendo a los grupos tocar, me di cuenta de que una gran parte de lo que ofrecía el Ladyfest era poder subir al escenario y “contar”, y si había que subir sin “saber” ese era el lugar.

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Por eso en la “Ladyfesta” podías haberte inventado un grupo la semana pasada y querer tocar en una fiesta para juntarnos y sacar entre todas algo de beneficio para hacer el Ladyfest fuera de profesionalidades estándar. Y luego era el conjunto de cosas y ahora sólo nos acordamos de lo chulas que eran esas fiestas y que era un sitio para y por nosotras. A nosotras, a Jeleton, el Ladyfest Spain nos sirvió para empoderarnos, ahora tocamos y cantamos aunque no sepamos o no tengamos conocimiento de academia. Y nos ha llevado a investigar y pensar en ello siendo parte de nuestra manera de hacer en arte”. Como ya se apuntó más arriba, en estos momentos se está preparando un nuevo Ladyfest en Madrid, por ello hemos querido conocer algunos de los entresijos del mismo. Como nos puede la curiosidad hemos preguntado a Ainhoa Ezquiaga sobre algunas cuestiones que atañen a Ladyfest Madrid 2013 y a Ladyfest en general. Una de las primeras preguntas que nos vienen a la cabeza es ¿Cómo se financia el festival? ¿Dónde va el dinero recaudado de los benefits? Ladyfest se financia principalmente a través de benefits, que son eventos (conciertos, fiestas, talleres, proyecciones, exposiciones…) en colaboración con artistas y productorxs de cultura feminista autogestionada. La voluntad principal de los benefits es recaudar fondos, por lo que quien colabora lo hace gratuitamente, y como efecto secundario se produce algo maravilloso que es ir creando una comunidad Lady que va acompañando y dando sentido a la gestación del propio festival. Es un proceso continuo donde la fase previa de recaudación tiene tanta importancia como el evento en sí. ¿Los grupos y participanten se acercan a LF o LF se acerca a elloS? Ambos. Generalmente en un cierto punto de la organización se lanza una convocatoria para que cualquier propuesta de gente interesada pueda ser gestionada más eficazmente, y al publicitarse más propuestas aparecen. Los comienzos de todo el proceso son más caóticos y dependen mucho de la propia idiosincrasia de quien organice el festival cada año, contactos, afinidades, etc, dado que cada grupo que compone la organización genera un Ladyfest único. Es decir, si son personas fuertemente ligadas al mundo de la música, es probable que antes de la convocatoria exista ya una red de apoyo a la que acudir para organizar benefits, y lo mismo si es arte, poesía… Cada edición en la que he estado realmente ha funcionado de manera distinta.

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¿Qué prima a la hora de elegir los grupos? Hay dos premisas fundamentales detrás del ideario Ladyfest, que son feminismo y autogestión. Después, realmente puede tomar distintos matices en cada edición, aunque los pilares siguen ahí. En la convocatoria de este año, por ejemplo, hablamos de que Ladyfest es también un festival inclusivo, subversivo y horizontal, y en ese sentido es en el que se orientan las propuestas. Como para gustos los colores creo que el tema de gusto o estilo musical es más secundario; tiene que ser una propuesta potente, simplemente. ¿Consideráis que tienen más importancia las propuestas musicales -tanto a la hora de organizarlas como atractivas para el público- o esto se ha llegado a equilibrar con el resto de actividades organizadas? Como he mencionado antes, depende mucho de la edición: ha habido algunas con el foco de atracción muy centrado en lo musical y otras más compensadas. Sin embargo, al ser el origen de Ladyfest el movimiento riot grrrl creo que no se puede separar de su esencia, puesto que en el mundo de la música es una de las facetas de la cultura donde más se manifiesta la discriminación de las mujeres y los encasillamientos del patriarcado. ¿Cuánto tiempo lleváis gestando esta edición? Llevamos desde antes del verano, la verdad es que con un ritmo frenético de conciertos, fiestas y colaboraciones. Parece que hay mucho movimiento este año. ¿Y con qué ojos la miras? ¿Cuántos días durará? Sobre todo la miro con mucho cariño y ganas. Creo que nos hemos juntado un grupo emocionante, uno de los más numerosos que recuerdo probablemente, con muchísima energía e intereses diversos. Va a salir algo maravillosamente heterogéneo, creo, y como dice el manifiesto “bello y salvaje”. Es mi mejor definición. Sobre la duración del festival no tenemos ni idea todavía… Otros años ha sido una semana o incluso dos, con conciertos concentrados en fin de semana. Tendrá que verse con el tiempo ya que faltan algunos meses todavía. ¿Cuántas ladies sois en la organización del 2013? Somos un grupo siempre abierto, por lo que es común que la gente vaya y venga según sus posibilidades personales y/o de trabajo. Actualmente más o menos fijas entre 10-15 personas.

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¿Es difícil organizarse y decidir con tantas fuerzas distintas puestas en un mismo objeto? ¿En algún caso influye el gusto personal de alguna de las organizadoras o siempre se hace con el acuerdo de todas? ¿Dónde y cómo se llevan a cabo las propuestas y acuerdos? Es difícil sólo hasta cierto punto; también es enriquecedor y mejora las habilidades de gestión. Es imposible que no influya desde el tipo de acercamiento al feminismo que se tiene hasta los gustos personales en música o arte, pero no por existir diferencias tiene que suponer un problema: teniendo en cuenta el sustrato Ladyfest (feminismo y autogestión) se trabaja en esa dirección desde todos los frentes procurando hacerlo de la manera más inclusiva posible. Solemos reunirnos en asamblea general cada dos semanas (a lo que se añade las reuniones dentro de comisiones específicas, como Comunicación, Música, Cultura, Cuerpos…) , además de tener un grupo de correo donde van surgiendo propuestas, y se gestiona informalmente todo. Cuéntanos un poco sobre tu paso por anteriores ediciones. ¿Qué diferencias ves con la actual? Bueno, muchas, como corresponde a cada edición. Viéndolo con perspectiva de años creo que se ha ido evolucionando hacia una mayor autogestión, lo cual probablemente responde a la proliferación de CSOAs (ligado a la crisis inmobiliaria y en general a la carencia de recursos que trae la crisis). También el ambiente de mayor permeabilidad a los movimientos sociales generado por el 15M ha hecho que desde ahí se llegue a más gente que antes. De todas formas, como decía, depende mucho de cada grupo que organice y en particular de las personas que lo compongan. ¿Cuáles son los intereses, las habilidades particulares, el contacto con el mundo de la cultura? En las ediciones que he estado han participado bastantes chicas unidas al mundo de la música, que traían sus conocimientos y su contacto con la escena a Ladyfest. Así, se pueden ver contrastes: en la edición de 2010 hubo un hincapié especial en dar voz a grupos autogestionados fuera del circuito comercial, y así el entorno fue más de CSOAs porque era el caldo de cultivo natural. La de 2007 en cambio transcurrió muy ligada al Patio Maravillas pero principalmente colaborando con salas comerciales. En esta estamos más a caballo entre CSOAs y locales comerciales implicados políticamente, por ejemplo. Otra diferencia es los intereses: en 2010 hubo deporte, cosa que no había habido en 2007. O algo de sexualidades no normativas que probablemente tendrá más representación en 2013. Poesía, talleres de todo tipo… varían según quién se anime a montarlos.

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¿Y a nivel internacional? No he visitado Ladyfest en otros países pero por lo que he visto en Internet se cumple más o menos lo que había mencionado antes: cada edición es un mundo, cada país es un mundo, cada ciudad es un mundo. Los referentes culturales, intereses, etc son muy distintos. ¿Habéis desechado alguna propuesta de participación en Ladyfest? Las propuestas se debaten y puede considerarse que no encajen con lo que representa Ladyfest. Suele darse una selección, sobre todo cuando se acerca el festival y se reciben muchas más propuestas, siguiendo criterios de implicación ideológica (por qué se quiere participar, contenido político / reflexión de género de la propuesta) y también puramente artísticos, digamos. Sin embargo, debido al tipo de convocatoria que se lanza, que hace muy explícito el contenido político, en mi experiencia la gente que se acerca está genuinamente implicada e interesada en lo que estamos haciendo, con alguna excepción ocasional, claro. Lo que tenemos siempre en cuenta es que Ladyfest es festivo, es baile y música y arte y enriquecimiento personal, pero sobre todo es una manera de hacer política a través de todo ello. ¿Alguna vez habéis recibido críticas o actitudes negativas a la idea de festival? Suele haber mucha controversia con la participación de los hombres tanto en la organización como en distintos espacios o actividades que puedan reservarse solo para mujeres. Hoy, creo que gracias a la popularización del queer, existe una actitud abierta en la que cualquiera puede participar mientras sea feminista. No obstante, si ocasionalmente se reserva algo para biomujeres y/o cuerpos no normativos personalmente entiendo que responde a la realidad histórica y actual de que la mayor parte de los espacios de la esfera no doméstica son dominio masculino. El resto de críticas que podamos obtener son de un carácter más defensivonegacionista (“no es necesario que se haga un festival de este tipo”) el cual por supuesto no comparto. ¿Cómo te acercaste al festival? Hacia los 18 años tuve una estancia de un año en USA que me permitió explorar aspectos de la historia del movimiento feminista americano, sus manifestaciones artísticas, etc. A la vez, me empecé a interesar mucho por el punk y el movimiento riot grrrl, escuchando bastantes grupos de allí y de la escena madrileña.

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Ese año precisamente (2005) se celebraba la primera edición de Ladyfest en Madrid, y me enteré un poco de rebote a partir de estar al tanto de los grupos que tocaban, pero en seguida me interesó el contenido político aunque no podía participar de voluntaria por estar fuera. Cuando se empezó a gestar la siguiente edición en 2007, como tenía el gusanillo de la anterior, me puse muy rápido en contacto para colaborar, y de ahí hasta ahora no he podido desengancharme… ¿Qué ha cambiado en ti LF? Básicamente me ha acercado al feminismo; he sido el caso típico de alguien sin mayor background teórico, atraída más por la música y el arte, que ha ido familiarizándose con ello desde dentro del propio activismo. Ha despertado vocación de aprender y también de enseñar, de hacer accesible el “ojo clínico de género” a todo el mundo y las ganas de cambiar las cosas. Creo que no podría concebir mi actividad en el futuro sin activismo feminista, lo cual ya es decir bastante sobre la capacidad transformadora de Ladyfest. Ahora dinos por qué debemos asistir a Ladyfest Madrid 2013 y participar en él. Porque es emocionante, caótico, salvaje, bullente, nos lo vamos inventando y cada unx puede participar de esa invención y catarsis colectiva. Porque es único, interesante y divertido y también político, porque haces la revolución mientras bailas y es una manera muy chula de hacer revolución. Porque es una red que te acuna, te acoge y te lía en la jarana. Porque cualquiera puede sacar la lady que tiene dentro. Porque la cultura feminista está en su mejor momento. Por todo lo que se puede perder unx como no vaya… “Cultura feminista son maneras, no son qués. Figuras en la pista, un baile orgánico y desbanderado que se despliega en las calles y se enuncia múltiple y horizontal. Frente a todos los altares y sus márgenes de beneficio grita y vive afectos grandes, bellos y salvajes. Aquí los márgenes son los de una lona fina que avanza sin definir su metraje y no comercia su confección. Contra el ímpetu desarrollista, Ladyfest habla de la colectividad de aquello que no se gasta sino que se comparte, se resiste y se practica desde el rechazo a la lectura unívoca impuesta sobre los cuerpos. Esta manera propone nuestra fuerza y el control de nuestra historia ::::::::abrazando el partir del ahora: te diriges fuera de las líneas a crear las fiestas del mañana::::::::::” +info: ladyfestmadrid.wordpress.com/ | www.grassrootsfeminism.net | www.ladyfest.org/ | ladyfestgranada2013.blogspot.es/ *Gracias inestimables a Gelen y a Ainhoa.

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UN PASEO POR EL MUSAC. GENEALOGÍAS FEMINISTAS EN EL ARTE ESPAÑOL por Aida S. Trabanco

La exposición Genealogías feministas en el arte español puede visitarse en el MUSAC de León hasta el 6 de enero de 2013. Comisariada por Juan Vicente Aliaga y Patricia Mayayo, supone un recorrido por el arte feminista desde los años sesenta hasta la actualidad. Con el pretexto de hablar del arte que nos resulta más próximo temporal y espacialmente, nos planteamos la posición de la mujer en el mundo artístico. Es evidente y sangrante la ausencia de personajes femeninos en la historia oficial; esto resulta extensible a la Historia del Arte, salvo algunos casos considerados excepciones y en los que muchas veces lo que despierta el interés es la biografía de la autora, más o menos truculenta, dejando su obra en segundo plano. Examinaremos el concepto de genealogía y la importancia de construir genealogías del arte feminista.

Fondo: María Ruido, Cronología (1997)

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SOBRE LA EXPOSICIÓN Y SUS APORTACIONES Genealogías feministas en el arte español ayuda a clarificar los horizontes del feminismo en el arte -los pasados, y con ellos también los presentes y futuros-. El arte, por su condición de medio de expresión y de reivindicación, es una de las formas más efectivas de transmitir el mensaje reivindicativo del feminismo. No sólo importa el contenido de ese mensaje, sino también la simple existencia de un arte “feminista”, que se presente como tal y visibilice el movimiento haciéndolo real y concreto. Ante la ausencia de una historia propia, es necesario revisar ese pasado para recuperar lo que se ha dejado en el camino por interés ideológico del patriarcado. Como apunta la presentación de la expo, esto se logrará mediante la recuperación de “artistas poco estudiadas/ os u olvidadas/os” y la revisión “del arte español contemporáneo en clave feminista (artistas que han sido leídas por la crítica como “sociológicas” o “políticas” obviando el contenido feminista de sus obras)”. En ocasiones al arte feminista se le ha criticado su excesiva autorreferencialidad o el uso como material de las propias experiencias personales, convertir lo personal en político. Estos reproches parecen relacionarse con la identificacion del arte masculino-canónico con lo universal, sublime, genial, la mitificación del arte. Al transitar por las salas de la expo va dibujándose un mapa que da cuenta de la variedad y riqueza de las propuestas artísicas feministas, que demuestran ser todo menos monocromáticas, unidimensionales, repetitivas o carentes de recursos expresivos. Esta visión de conjunto crea la impresión de una comunidad, de contar con vínculos, un colchón emocional e intelectual. Son relativamente frecuentes las exposiciones que recogen un catálogo de obras feministas, pero la novedad o importancia de esta propuesta radica en poner en contexto. Ya desde el comienzo deja claro que se vertebra en torno al establecimiento de una genealogía, y que no consiste en una mera colección de nombres y obras de arte con la etiqueta de feminista -aunque esto también pueda ser enriquecedor y necesario-. La expo se completa con abundante bibliografía, documentación y textos escritos por mujeres, que puede consultarse en la Zona de interpretación e información de la web. Así, está planteada como un recorrido temático. La primera de las salas, justamente titulada Genealogías, sirve de presentación haciéndose eco de Virginia Woolf en su ensayo Una habitación propia (1929): “la Historia oficial ha borrado o desdeñado la aportación de las mujeres, de tal forma que las creadoras

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carecen de modelos con los que medirse, de una genealogía a la que remitirse: los referentes que les brinda el relato canónico son casi siempre masculinos”. Las obras de esta sala comienzan a establecer esa necesaria “tradición propia”, de modo que no se conciba cada obra realizada por una mujer -ya sea artista, poeta, pensadora o activista- como flotando en la nada. Se hacen visibles las relaciones entre ellas a lo largo de la historia del arte, dotándolas de un nombre y una ubicación, visibilizándolas. Hasta épocas recientes no se ha comenzado a estudiar la historia desde una visión feminista, puesto que quien la escribe es el sistema dominante, el patriarcado. Como es lógico, al faltarnos el punto de partida, una Historia propia, tampoco podemos volver atrás en ella para revisarla, criticarla o reescribirla. Desde aquí, el resto de las salas recorren un mosaico de posturas/reivindicaciones/facetas de la vida en las que el feminismo está presente y que se reflejan en la selección de obras de arte: Cuerpos: disciplinas y placeres (el cuerpo como campo de batalla); la División sexual del trabajo y precariado femenino; Las “otras” de la Historia (de nuevo, otro punto clave: la Historia oficial ha excluido a las mujeres, dando la falsa impresión de que ninguna de ellas estuvo presente o jugó ningún papel en los momentos clave. Relegadas a lo doméstico, lo que no pasa a la Historia, apartadas de lo público. Es decir, ha habido un proceso de silenciamento y marginación). Las siguientes salas tratan de las Luchas colectivas: La rebelión contra el orden patriarcal; La tiranía de la belleza; Mascaradas/ Performatividad/Autoficción (acerca de la búsqueda de identidad femenina, lo que tiene relación con las genealogías); La mujer rota: violencia y patriarcado; El hilo de la vida: cuidados y maternaje. Las secciones finales abordan la Construcción visual de los géneros y cultura popular, y los Transfeminismos.

SOBRE LAS GENEALOGÍAS Podemos definir la genealogía como el “estudio y seguimiento de la ascendencia y descendencia de una persona o familia” (Wikipedia). Recuerda a las interminables listas de ancestros bíblicos: “Y los días de Adán después de haber engendrado a Set fueron ochocientos años, y engendró hijos e hijas.....Y Set vivió ciento cinco años, y engendró a Enós...” y así ad infinitum. El interés de semejante retahíla de nombres -masculinos, claro- era dejar constancia de su existencia, de los orígenes y de las relaciones con los ancestros. Es decir, conocerse a uno mismo y a quienes te rodean a través de quienes te precedieron. Genealogía también nos remite a los árboles genealógicos, que parten de un tronco común y desarrollan ramas de las que se van descolgando los descendientes.

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Cartel de la muestra


A la mayoría de esos familiares no los conocimos, pero su representación nos ayuda a encontrar nuestro lugar en el tiempo y el espacio. Somos conscientes de la existencia de un vínculo que nos relaciona y nos sitúa en un punto dentro de una corriente que se remonta a muchos años atrás. Esta contextualización ayuda a que construyamos nuestro Yo, diálogando con nuestros antecesores y tomándolos como inspiración. Como sucede con el registro de la Historia monopolizado por los hombres, las mujeres carecemos de una genealogía propia que muestre lo que hemos logrado en el ámbito artístico. Se nos ha negado la posibilidad de dejar una huella y rastrear las del pasado. Para que algo “exista” debe dejar trazas, contar con registros y documentos que den cuenta de todo ello de forma sistemática, de modo que nos hagamos visibles y recuperemos un lugar en la historia que se nos ha arrebatado. Tenemos la necesidad de rehacer esa historiografía, que otros escribieron por nosotras. Pero no debemos caer en el error de quedarnos sólo en la biografía, y mucho menos cuando tienden a resaltarse sólo las de mujeres artistas con vidas dramáticas, de modo que su obra se considera algo secundario (un ejemplo podría ser Frida Kahlo). ¿Por qué es tan importante crear una genealogía propia? Tras haber comprobado el silenciamiento sufrido por las mujeres y sus actos, en la Historia en general y la Historia del Arte en particular, cabe plantearse cuáles son sus repercusiones. Puesto que en cada momento se escribe la Historia, ahora tenemos la posibilidad de continuar escribiendo la del presente y el futuro por el buen camino, y reconsiderar la del pasado para que sea más justa. La revisión de la historiografía del arte feminista no solo es necesaria por ser más justa, sino porque es mejor, al incluir un montón de obras y autoras desterradas por motivos no artísticos. Sentirse parte de una genealogía puede ser un medio de empoderamiento para las mujeres artistas -y no sólo para ellas, porque quienes no producen arte necesitan también verse representadas como capaces, inteligentes y talentosas en cualquier ámbito de la vida, y reforzar así sus capacidades y protagonismo-. Supone un medio de normalización y de lograr una representación/expresión propias.

Eulália Grau, Discriminació de la dona (1977)

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EXCLUSIÓN DE LAS MUJERES DEL CÁNON Y POSIBLES REPERCUSIONES Surge entonces la cuestión de cuál queremos que sea nuestro papel en esa nueva Historia del Arte: ¿debemos luchar por entrar a formar parte del canon establecido o, por el contrario, crear una narrativa nueva, propia y al margen de la oficial? El canon, como catálogo o modelo perfecto y establecido a lo largo de los siglos, supone un problema. A las mujeres artistas se les plantea desear que sus obras entren a formar parte del canon ya establecido, tras dejar en evidencia las manipulaciones del patriarcado, y de este modo pasar a ser contempladas en relación con las de los hombres. Al entrar en él formarán parte de un sistema que puede criticarlas, interpretarlas de varias formas, rechazarlas o ensalzarlas según las modas... No quiere decir que las obras se coloquen en una vitrina, intocables. Otra opción sería rechazar ese canon establecido, para crear un registro o historia propios para las mujeres. Empezar una tradición, recuperando lo silenciado, y continuar trabajando en ella en el presente y futuro. Incluso podríamos considerar que ya exista un canon secundario respecto al oficial (por ejemplo, de “artistas feministas reconocidas y académicas”), que permita -y requiera- su análisis, crítica y revisión. Si no hay una Historia y un discurso propios, corremos el riesgo de repetirnos, de no avanzar, de volver siempre sobre nuestros pasos. En palabras de Miriam Schapiro: “¿Por qué veo el arte de mi generación creado de nuevo cada década? (...) En ausencia de representaciones, de iconos, de memoria, las artistas contemporáneas están condenadas a repetir sin fin los sufrimientos de sobrevivir en el patriarcado(...)”. Si nos centramos en el caso español, en nuestra historia del arte la presencia femenina es incluso menor. Tras la Guerra Civil y durante el franquismo se frenaron o despreciaron las manifestaciones artísticas, y las femeninas/feministas con mayor virulencia. Aquí la reivindicación es aún más apremiante que en el ámbito anglosajón, porque aquí “parece difícil poner en duda el relato hegemónico simplemente porque tal relato no existe: ¿Cuál es la versión canónica a la que hay que oponerse en lo tocante al feminismo y el arte en España? No la hay. ¿Con qué historiografía se cuenta? ¿Cuántos textos, catálogos o libros se han publicado sobre el impacto del feminismo y los valores de género en el arte español contemporáneo? La cosecha es escasa: se pueden contar con los dedos de una mano” (sacado de la web de la expo).

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Además, Patricia Mayayo y Juan Vicente Aliaga resaltan la cuestión de que el primer arte declaradamente feminista en España, aparecido en los años 90, tenga como modelos únicamente a creadoras y teóricas extranjeras, principalmente anglosajonas o francesas. No porque no haya existido un arte feminista español antes de esa generación -aunque en pocas ocasiones se haya definido como tal-, sino por la carencia o desorden de la información sobre sus predecesoras en el estado español.

CONCLUSIONES

Ante semejante panorama, resulta positivo que se organicen exposiciones como ésta, o jornadas como las Perspectivas feministas en las producciones artísticas y las teorías del arte (Alhóndiga Bilbao, octubre de 2012). Sin embargo, habría que plantearse cuál debe ser el papel de las instituciones culturales en la creación de narrativas del arte feminista. ¿Son imprescindibles, o realmente deberíamos usar medios alternativos y optar definitivamente por una historia al margen de la oficial? ¿O bien la combinación de uno y otro? Como sea, no está de más que exijamos a las instituciones culturales (museos, centros de arte, universidades, etc.) que contribuyan a la reescritura de la Historia del Arte desde un punto de vista feminista, enriqueciéndola y completándola, liberando al arte hecho por mujeres y al arte feminista de su condición de monstruo de feria.

BIBLIOGRAFÍA Web de la exposición: http://genealogiasfeministas.net/ FORQUERES, Beatriz: Perspectivas históricas de la situación de las artistas. WOOLF, Virginia: Una habitación propia, 1929 SCHAPIRO, Miriam. Entrevista: The Power of Feminist Art

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Los inicios del Videoarte Feminista en los años 70 por CELIA VARA

El presente artículo pretende ser un breve acercamiento a los inicios del videoarte y el videoarte feminista en los años 70. Es nuestra intención también, realizar una aproximación a su definición. Además mencionaremos las obras más emblemáticas en sus inicios, tanto a nivel internacional como en el contexto español, citando algunas artistas que después de los 90 han desarrollado su trabajo con el videoarte.

Videoarte feminista en el contexto social y artístico de los años 70 La imagen videográfica como herramienta se incorpora a las artes a finales de los 60 en el contexto del happening y la performance. Es en este momento cuando se despliegan las teorías fílmicas de análisis feminista cuya influencia servirá para configurar un “vídeo feminista” casi desde los comienzos en contraposición a las normas del cine o de la televisión. Nos estamos refiriendo a nuevas estrategias de concepción, rodaje, edición y exhibición que huían de la normatividad cinematográfica para mostrar la identidad de los géneros, y que además renunciaban al concepto de autoría y de industria tal y como el cine tradicional las entiende en sus sistemas de difusión y promoción.

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Fondo: Marta Rosler, Semiotics of the Kitchen (1975)


Según Martha Rosler (1990: 31), la motivación más inmediata en los primeros usos del vídeo fue representada por la crítica a las instituciones de arte considerada como una estructura de dominación. El vídeo supone un desafío para los sitios de la producción de arte en la sociedad y para las formas de difusión. Una crítica utópica, inquiere Rosler, está implícita en los primeros usos del vídeo ya que el esfuerzo no era entrar en el sistema, sino transformar cada aspecto para redefinir el sistema «mezclando arte y vida social y haciendo la audiencia y el productor/a intercambiable […] en un esfuerzo de abrir un espacio donde las voces de los sin voz pudieran ser articuladas» (Rosler, 1990: 31, 32). Según Alexandra Juhasz, (2001: 22) para negros, mujeres y otros grupos políticos la «función política» del trabajo en los medios de comunicación fue teorizada para ocurrir al menos en dos frentes: haciendo una crítica de las imágenes dominantes, organizándose para conseguir más minorías en los medios de comunicación y a través de la formación de instituciones y representaciones alternativas. Tal y como afirma Juhasz (2001: 22), la práctica con los medios de comunicación feminista estuvo influenciada por los debates políticos más radicales y el espíritu de la época. La energía ideológica de los 70 –que tenía sus raíces en la liberación del socialismo, los derechos civiles, el anti-imperialismo y anticolonialismo, el activismo antiguerra, la liberación gay, la contracultura y el feminismo– energizaba a las mujeres que vivían a través de estos tiempos. Estos movimientos por una sociedad más humana y justa, que no estuviera basada en sistemas arbitrarios de poder desigual, frecuentemente trataban esta simple pero radical posición: el trabajo cultural es trabajo político. Sobre el movimiento cinematográfico feminista, Jan Rosenberg documenta cómo es el «único movimiento estético/político que tiene sus raíces en el feminismo contemporáneo». Escrito en 1979, contemporáneo con el movimiento que ella estudiaba, Rosenberg explica cómo la exuberante y productiva comunidad del movimiento de mujeres inspiró el nacimiento del cine feminista y su inédito trabajo de producción. Así, afirma Rosenberg: «Comprender que el movimiento feminista de cine surgió del movimiento de las mujeres proporciona un prólogo necesario para entender el movimiento de cine feminista en sí mismo» (Rosenberg citada en Juhasz, 2001: 25). En opinión de Juhasz (2001: 28), las filmadoras feministas tienen una práctica diferente en su trabajo conociendo los sujetos, enfrentando y valorando las relaciones: Mientras que las tradiciones de cine americano y cine verité quitan importancia al rol del filmador/a en el proceso de producción, las filmadoras feministas piensan mucho sobre la política de gente filmando gente (Walker y Waldman citadas en Juhasz, 2001: 28).

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Lovejoy asegura que «desde finales de los 60, el vídeo comienza a ser importante para el feminismo como un medio alternativo progresista y flexible destinado a expresar sus objetivos culturales y políticos». En este sentido podemos afirmar que el arte más innovador brotó de la energía de las mujeres que, escapando de los grandes géneros, elegían la instalación, la performance y el video. «Vivir con video es vivir con dos cerebros» (Kubota citada en Blas, 2005: 114) afirmaba la pionera Fluxus1, Shigeko Kubota. Así, desde los años 70, los medios de comunicación alternativa feminista han sido el lugar más importante de la acción personal, social y política para las artistas. De los inicios en el vídeo arte de Fluxus podemos visionar trabajos en: http://www.ubu.com/film/fluxfilm. html.

El cuerpo humano en el videoarte La propia identidad es uno de los temas que más preocupa al ser humano, especialmente a las y los artistas, y es base fundamental de las líneas de trabajo feminista. A finales de los 60 el vídeo se empezó a utilizar en el contexto del happening y la performance. En el vídeo especialmente se desvela la búsqueda de esta identidad, en las performances y los autorretratos que se realizan ante la cámara y que tienen por principal referente el propio cuerpo. Baigorri (2007) afirma que Jonas, Pezold, Benglis, Ikam, Rosenbach, Meyers y Minujín fueron algunas de las artistas que se interesaron por la representación del cuerpo y la imagen femenina en el vídeo. Encontraremos como una característica común en la obra de estas artistas la concepción de la performance como ritual. El vídeo, así, se interesará simultánea o alternativamente por procesos puramente físicos o psíquicos, en la auto-contemplación o en el contacto con el espectador, en una puesta en escena absolutamente planificada y definida o en la improvisación; pero, en cualquier caso, en este tipo de obras siempre se observa que prevalece un componente auto-referencial que constituye la esencia del autorretrato. En palabras de Baigorri: Tanto los auto-retratos como las autobiografías realizadas en vídeo –no olvidemos la predisposición inicial del medio a la narración– compartirán casi siempre una ideología conceptual; e independientemente del uso específico que los artistas hagan de su cuerpo, todas estas obras presentarán un exhibicionismo descarado y provocador (Baigorri, 2007: 109). La propiedad especular del vídeo –donde la inmediatez juega un papel determinante– será una de las características que mayor atracción ejercerá sobre

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las y los artistas interesados en el autorretrato. Por una parte, mirando a la cámara se trata de descubrir algo nuevo en la imagen que devuelve la pantalla; por otra, el vídeo sirve como reflejo de uno/a mismo/a pues su cuerpo, que se expone al público, se constituye como espejo de su persona. En este sentido, no podemos dejar de mencionar el body art como disciplina estrechamente relacionada con el uso del cuerpo en el videoarte. A diferencia de la performance, donde predomina la acción sobre la presencia, en el body art es el propio cuerpo del/de la artista el que asume todo el protagonismo convirtiéndose en la materia de la producción artística. El planteamiento novedoso del videoarte y el body art en relación con el tipo de mensaje del arte feminista es que las y los artistas se plantean un contacto directo con el espectador, lo que favorece la transmisión del mensaje. Artistas de generaciones posteriores a los 70 como María Ruido hablan de su interés por determinadas formas del trabajo en audiovisual en aquella época en la que se han mostrado interesadas: Yo hablaría de dos: las relacionadas con la incorporación, la corporeidad y todo el bagaje de la performance y sobre todo el bagaje del feminismo en relación al cuerpo y al audiovisual, a la representación corporal, que [ha sido importante] en el caso de todas las mujeres de mi generación que han trabajado con vídeo en uno u otro momento […] y luego todo el tema de la construcción de la memoria colectiva a partir del audiovisual y de los procesos de crear o de construir otras formas documentales (Entrevista a Ruido en Villota, 2005).

Hacia una definición del videoarte feminista El videoarte feminista no ha sido definido de forma concreta. No obstante, a través de las lecturas realizadas, hemos considerado importante realizar un intento de definición. Del trabajo de Alexandra Juhasz hemos seleccionado algunos fragmentos que nos ayudan a vislumbrar una definición de videoarte feminista. Todas las autoras entrevistadas por Juhasz coinciden en que su mayor motivación cuando trabajan con este medio es el deseo de hablar y cambiar el mundo y, además, todas creen que los medios de comunicación feminista «son la herramienta más poderosa con la que producir los cambios que más importan» (Juhasz, 2001: 3). Juhasz (2001) entiende por medio de comunicación feminista “todo el trabajo que concierne al film, vídeo, televisión y producción digital hecho por aquellos/as que critican todas las acciones de poder que limitan a las

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mujeres. Ubico esta producción dentro del campo de los medios de comunicación alternativos o independientes, que trabaja fuera de la autorización o motivación financiera del modelo establecido” (Juhasz, 2001: 1). Alexandra Juhasz (2001: 35) afirma que, como feminista, se inclina a usar los diferentes medios de comunicación (documental, videoarte, cine,…) como una herramienta para el cambio. Con todo lo investigado hasta ahora podríamos definir el videoarte feminista como una herramienta potencial de cambio que tiene como objetivo fundamental documentar, mostrar y cuestionar la discriminación por razón de género así como generar nuevos códigos de representación de la feminidad y la masculinidad en beneficio de la igualdad de género.

Producción de videoarte feminista en los años 70 En el ámbito anglosajón destacar a Maya Deren como la más conocida cineasta independiente experimental anterior a los años 70 utilizando el cine no sólo como instrumento generador de historias, sino de exploración espiritual y de narrativa poética. Podemos apreciar su obra en youtube y en www. ubu.com (Meshes of the Afternoon, Art Land, astudy in choreography for camera, Meditation on violence). Como artistas pioneras en videoarte feminista en los años 70 podemos destacar a Joan Jonas con Left side right side (1972), Vertical roll (1972); Linda Benglis con Female Sensibility (1973)[imagen fondo]; Nil Yalter con La Femme sans tete ou la danse du ventre (1974); Ana Mendieta con Untiled aka Body Tracks (Blood signs#2) (1974); Marta Rosler, Semiotics of the Kitchen (1975) y Statistics of a citizen (1977); Eleanor Antin con Representational Painting (1971); Valie Export con Mann, Frau & Animal (1970-1973); Barbara Hammer con Dyketactics (1974) y Superdyke (1975); Yvonne Rainer con A Film About a Woman Who (1974); Ulrike Rosenbach con Trying Julia (1972), Danza para una mujer (1975) y No creas que soy una amazona (1975); Tina Keane con Playpen (1979); Chantal Akerman con Jeanne Dielman, 23 Quai du Commerce, 1080 Bruxelles (1976); Laura Mulvey con la película Riddles of the Sphinx (1976), y Dara Birnbaum con Techonology/Transformation: Wonder Woman (1978-1979)*. Los estudios en referencia a los inicios del videoarte feminista en los 70 están centrados fundamentalmente en el ámbito anglosajón. En el territorio español, Blas (2005) afirma que en su experiencia con la generación de las artistas de los 90 el acceso a la información y a los precedentes (conocimientos de artistas

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como Martha Rosler) fue de un modo muy fragmentario, siendo difícil visionar los ejemplos, o estudiar las teorías fílmicas (Laura Mulvey, textos de De Lauretis, Pollock y Linker) que empezaban a traducirse en ese momento –años 90. No obstante, es importante destacar en cuanto al contexto español que en los años 70 el vídeo comienza a utilizarse por parte de las artistas conceptuales que ya se servían del cine experimental para documentar sus acciones o para explorar la imagen en movimiento. Entre ellas citamos a Esther Ferrer, Fina Miralles (Petjades, 1976) y Eugènia Balcells (Boys meets girls, 1978 [http:// www.hamacaonline.net/obra.php?id=517] o Atravesando lenguajes, 1982). Así pues, aunque los inicios del videoarte en España se encuentran en los años 70, es en los años 90 –debido a diversos factores a analizar en otro artículo- cuando el arte de acción, el activismo y el bagaje de la videoacción se desarrollará (Eulàlia Valldosera, Carmen Sigler, Marta Martín, Lucía Onzain, Itziar Okariz, Dora García, Pilar Albarracín, Estíbaliz Sadaba, María Ruido, Erreakzioa-Reacción –Estibaliz Sadaba, De los Bueis, Azucena Vieites–, Mela, Saez, Helena Cabello, Ana Carceller, Alaez, Gómez Redondo, Córdoba, Castro Suárez, Cecilia Barriga, Virginia Villaplana, Victoria Gil, Precarias a la deriva, Carmen Nogueira, Mapi Rivera, Mabi Revuelta, Ana y Camen Navarrete, Marina Núñez, Yolanda Domínguez, Concha Jerez, Nuria Carrasco, Nuria León, Susana Vidal…). En el contexto internacional, y con necesidad de ampliación, podemos citar a Barbara Kruger, Pipilotti Rist, Sadi Benning, Coco Fusco, Sue de Beer, Regina José Galindo…

A modo de conclusión Simone de Beauvoir ya se preguntaba en 1949: «Pero, ¿es suficiente cambiar las leyes, las instituciones, las costumbres, la opinión pública y toda la estructura social para que mujeres y hombres se conviertan en semejantes?» (Beauvoir, 1999: II, 511). Tal y como observamos a lo largo del presente artículo (parte de una investigación más amplia sobre el tema) y fundamentado por diferentes autores y autoras (Juhasz, 2001; Aliaga, 2004, 2007; Navarrete, 2005; Olveira, 2007) es fundamental observar la realidad social de forma crítica siendo éste el primer paso para conseguir la igualdad de género. En este primer paso –observación crítica– el arte feminista, como hemos visto, sirve como apoyo al desvelarnos las desigualdades de género. El videoarte, a diferencia de otras técnicas artísticas, es un medio en el que se

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trabaja fundamentalmente para comunicar y que tiene presente de forma constante al público receptor. Esta característica del videoarte facilita que el planteamiento de ideas feministas –a través del arte, mediante el uso de una técnica de comunicación- pueda llegar a una gran cantidad de público diverso. Así, podemos concluir que el videoarte feminista es un arte social de reflexión personal que nos muestra diversas emociones que giran en torno a la vivencia en un sistema patriarcal. Las investigaciones al respecto, aunque ilustrativas, no son numerosas, por lo que consideramos importante recuperar y visibilizar el legado y el presente del arte feminista, especialmente en los medios de comunicación feminista como el videoarte, considerando que son herramientas potenciales en el fomento de la igualdad entre mujeres y hombres.

REFERENCIAS • BAIGORRI, L. (2007): vídeo: primera etapa. el vídeo en el contexto social y artístico de los años 60/70, Brumaria, Madrid. • BLAS, S. (2005a): «Anotaciones en torno a vídeo y feminismo en el Estado español», en: CARRILLO, J. (ed.) (2005: 109-122). -(2006b): «Historia del vídeo como arte», EXITBOOK, nº4. - (2008c): «Cine, vídeo y feminismos» en OLIVARES R. (2008: 132-134). - (2008d): Disparos electrónicos, CICLO CONTRASEÑAS, Publicaciones Centro Cultural Montehermoso, Vitoria. • BEAUVOIR, S. (1999): El segundo sexo, Siglo XX, tomo II, Buenos Aires. • DE LAURETIS, T. (1992a): Alicia ya no: Feminismo, semiótica y cine, Cátedra, Madrid. - (1993): «Estética y teoría feminista. Reconsiderando el cine femenino», en REUS, T. y VIDAL C.A. (comp.) (1993). • JUHASZ, A. (2001): Women of Vision: Histories in Feminist Film and Video, University of Minessota Press, Minneapolis. • ROSLER, M. (1990): «Video: Shedding The Utopian Moment» en Illumination Video. An essential guide to Video Art, edited by Doug Hall and Sally Jo Fifer, Aperture Foundation. • RUIDO, M. (2003): «Plural y líquida. Sobre el pensamiento feminista en la construcción de la(s) identidade(s) y en los cambios de la representación posmoderna», en Sagrario Aznar (ed.), La memoria pública, UNED, Madrid. 1

Fluxus: Movimiento artístico de artes visuales, música y literatura de los años 60 y 70, nacido de la corriente neodadaísta promovida por creadores procedentes de Europa y EE.UU, proclamado a sí mismo como antiarte. *Puedes enlazar los videos aquí citados visitando el documento habilitado para ello alojado en: https://www.dropbox.com/s/d0o834b4r5up1tt/VAF.pdf

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Más guapas que en la foto S Daniel Flaman R Pienso en la mujer ganadera y en cómo irá llegando al domingo. La anticipación con la que habrá repasado todas las acciones no automatizadas de la semana. La cabeza hundida en la almohada y la mirada hacia el techo. Una radio medio encendida, una madera que cruje en las escaleras, y la noche golpeando en el cristal de una ventana que se empaña. Las hormigas por debajo de la tierra, como ella, a sus labores. Se acaba de acostar. Mientras descansa, se imagina un gráfico pintado en el techo, una pantalla en la que se enlazan elementos que aparecen y desaparecen; un Minority Report, pero mirando p’arriba. Surgen y se esfuman personas y cosas. Nadie las llama, pero asoman espectrales una a una, y dan giros, desbarajustadas, rechinando algunas veces hasta que son cambiadas de sitio, como en el Reactable de colores que le hicieron a la Bjork. Mucho antes de eso. Antes de toda la mierda. Cuéntale a la mujer ganadera algo que no sepa. Dale una idea para hacer mañana. No sé, comparte con ella tu último descubrimiento, crea un evento o enchúfale un link. Que para eso te pasas el día escarbando. Sabes mucho de la sociedad y eres relevante. Digamos que además del don de gentes, filtras y vehiculizas información y eres una fuente fiable de la que siempre se puede aprender. Todo el mundo lo dice. Así sin más. Mira tú. A lo tonto, de la noche a la mañana, sin comerlo ni beberlo. Vamos, como quien no quiere la cosa. Pero tú dile eso a la mujer ganadera. Díselo a mi madre. Tenla bien informada. Organízaselo todo para que no se le escape detalle. Que esté updated y enfilada. O dile que quieres ser su amiga. Agrégala. Que te lo va a agradecer, que te lo digo yo. Decide unilateralmente que vais a ser muy colegas y deja un rastro manifiesto de bipolaridad en la red. Ayúdala a construir una máscara parecida a la tuya y que quede constancia de su paso por el mundo. Podríais acabar asimilándoos y luego ser supertronkis de café. Sácala de las vacas, que se expanda un poco, que se distraiga joder, que sois más guapas que en la foto. Pienso en la mujer rural de Cantabria y me lleno de pena. Se van con todos nuestros secretos. El ama de casa. La Abuela. La Madre. La Hermana. La Mujer. Su hermana. La amiga de su hermana. La vecina de la amiga de su hermana. Su novia. El patio. La tarde aquella. El prau… Y sola me voy quedando. Solita, sola. Abierta de piernas para quien quiera yo.

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La objetualización de la mujer en los medios de comunicación por María Morgade

La música, el cine, la publicidad, y los medios de comunicación en general, están muy presentes en nuestro día a día y, aunque no siempre seamos conscientes de ello, tienen un gran impacto en nuestra forma de pensar y de percibir la realidad. Les hemos dado el poder de establecer lo que es ideal y deseable y dado que cada vez estamos más expuestos a contenido sexista, más se percibe por parte de la sociedad a la mujer como un mero objeto y más se acepta su discriminación como algo natural. Las mujeres son objetualizadas y desmembradas en la publicidad de forma continua. El desmembramiento se produce en aquellos casos en que aparece únicamente una parte del cuerpo de la mujer, separándola así del resto de la persona e implicando que toda la importancia de esta última reside en ella. La objetualización consiste en que la mujer aparece retratada como un simple instrumento. De esta forma es habitual ver a la mujer desnuda frente al hombre vestido; a mujeres infantilizadas o en situaciones de sumisión o vulnerabilidad, representadas como un mero objeto pasivo para el placer ajeno. Cuanto más habituales son la objetualización y la desmembración más internalizamos la normalidad de una práctica que tiene graves consecuencias, tanto en la manera en que las mujeres se relacionan con sus cuerpos como la forma en que la sociedad las percibe, dando lugar a trastornos alimentarios, problemas de autoestima, depresión (consecuencias internas), y fomentando la violencia sexista o desacreditando a las mujeres en su actividad profesional (consecuencias externas).

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El cuerpo de la mujer se ha convertido en una mercancía, en un objeto al servicio del marketing, y la gran mayoría de mensajes que recibimos desde los diferentes medios de comunicación van en esta dirección. Las mujeres mayores de cincuenta años están ausentes de revistas, publicidad, televisión y cine, e incluso las mujeres más poderosas del mundo soportan que su físico sea criticado y ridiculizado. El mensaje siempre es el mismo: que nuestro valor reside en nuestra apariencia y que en ésta se basan nuestras posibilidades de ser felices, de alcanzar el éxito profesional, de que nuestra opinión sea tenida cuenta. Así, la belleza pasa a ser algo tremendamente complejo que tiene que ver con mucho más que el ser o no físicamente atractivo. Las voces que tratan de contrarrestar la imposición de la delgadez extrema como el ideal lo hacen, la mayor parte de las veces, ensalzando a las que llaman “mujeres reales”, insinuando que algunas no lo son. Luchan contra una dictadura imponiendo otra, perpetuando el problema en vez de combatirlo. El resultado es siempre el mismo: el sometimiento de la mujer a la obtención de un arbitrario ideal de belleza. Es necesario cuestionarse esa necesidad de un ideal y dejar de esperar que la sociedad nos dé permiso para vivir y ser mujeres. Como dice la feminista Caitlin Moran: “I think it’s very difficult for women to simply be human— functioning, happy humans— if they essentially see themselves as a massive to-do list of flaws.” Las mujeres tenemos que dejar de objetualizarnos a nosotras mismas. Mientras se ensalce un tipo de cuerpo siempre va a haber otro al que se rebaje. La existencia de ideales, cualesquiera que éstos sean, hace que las mujeres nos encontremos sometidas a ellos, distrayéndonos de lo que realmente importa. Hace que dejemos nuestra autoestima y nuestro amor propio en manos ajenas, en manos de una industria que busca esclavizarnos para sacar beneficios. Hace que tratemos nuestros cuerpos como si fueran una prenda de ropa, sometiéndolos a lo que más se lleva en cada momento, llegando a alterarlos quirúrgicamente si es necesario para que se ajusten a la tendencia. Hace que internalicemos el mensaje de que lo máximo a lo que podemos aspirar es a ser deseables y nos mantiene atrapadas en un juego que es imposible ganar.

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PROSTITUTA: ¿DIGNIDAD O SUMISIÓN? La prostitución y el movimiento feminista en la actualidad por CRISTINA FERNÁNDEZ CUESTA

When prostitution is a crime, the message conveyed is that women who are sexual are “bad,” and therefore legitimate victims of sexual assault. Sex becomes a weapon to be used by men. -MARGO ST. JAMES El pensamiento feminista analiza la prostitución como un soporte del control patriarcal y de la sujeción sexual de las mujeres, con un efecto negativo no solamente sobre las mujeres y las niñas que están en la prostitución, sino sobre el conjunto de las mujeres como grupo, ya que la prostitución confirma y consolida las definiciones patriarcales de las mujeres, cuya función primera sería la de estar al servicio sexual de los hombres. -CECILIA HOFFMAN

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Nos hemos acostumbrado a escuchar el eufemismo que afirma que la prostitución es el oficio más antiguo del mundo. Desde la existencia de las hetairas griegas, el pago de los tributos romanos sobre los burdeles y llegando ya a nuestros días, con el atractivo turístico del Barrio Rojo de Ámsterdam como ejemplo más representativo, se puede afirmar que la prostitución ha recorrido un largo camino. No obstante, la situación actual del colectivo es cada vez más ambigua: se trata de silenciar y de ilegalizar (expulsión del núcleo urbano, multas a clientes y prostitutas, etc.) pero el consumo de sexo no se ha visto reducido. Además, el actual marco de crisis económica empuja cada vez a más mujeres a ejercer la prostitución como forma de conseguir algo de dinero. Lo que llama la atención, aparte del dato en sí, es que el perfil de estas mujeres ha cambiado de un tiempo a esta parte. Ahora hay que alejarse del arquetipo de prostituta inmigrante y víctima de las mafias ya que, según datos publicados recientemente, cada vez hay más jóvenes universitarias (para pagarse sus estudios), amas de casa (para ayudar en la economía doméstica) o de cualquier otra profesión (para sacarse un sobresueldo) que se dedican a prestar servicios sexuales. Por lo tanto, estamos ante un tema de candente actualidad. También tenemos que tener en cuenta que la prostitución también se aborda desde el punto de vista político: a nivel local, se aprueban ordenanzas de uno u otro tipo que tratan de regular la situación en lo que a sus ciudades se refiere; a nivel estatal, también se ha intentado llevar a cabo una regulación, como ha pasado en Suecia o en Holanda desde finales del siglo pasado. Más recientemente, Najat Vallaud-Belkacem, la ministra francesa para los derechos de la mujer, afirmó que uno de sus objetivos era abolir la prostitución. Esta situación pone de manifiesto que si entramos en el plano político, la única opción que se contempla es la erradicación a diferentes niveles (local, autonómico o estatal) de la prostitución. No obstante, tomando a Francia como el ejemplo más reciente, podemos observar que aparece en escena el STRASS – Syndicate du Travail Sexuel (Sindicato del trabajo sexual). Tiene una gran visibilidad, ya que ha aparecido en diferentes medios a nivel nacional y su discurso se vertebra entorno al reconocimiento y la equiparación del trabajo sexual (engloba tanto a prostitutas como a masajistas eróticas, actrices porno y strippers, entre otras) al mismo nivel que cualquier otra profesión.

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Si extrapolamos estas perspectivas, podemos hacernos una idea de lo que ha sucedido dentro del movimiento feminista: reglamentaristas frente a abolicionistas. Tanto unas como otras esgrimen argumentos que hacen del debate acerca de la prostitución uno de los más controvertidos y conflictivos dentro del discurso feminista. Tradicionalmente, el feminismo y la prostitución no han hecho buenas migas: las prostitutas se veían censuradas por las feministas, y éstas consideraban que su mera existencia era un agravio para el conjunto de las mujeres. Se creía que con el hecho de aceptar y entender la prostitución, se estaba reafirmando los fundamentos del patriarcado. Sin embargo, las regulacionistas afirman que se trata de un colectivo completamente desconocido y por el que no se han interesado en conocer ni dar voz, teniendo en cuenta que son mujeres, que también sufren las consecuencias de vivir en una sociedad patriarcal. Dicho esto, podemos enumerar los postulados del feminismo más tradicional y contrario a la prostitución. Por una parte, consideran que el plano sexual que pone de manifiesto este ámbito es otra forma más por medio de la que el patriarcado se manifiesta y asegura su principio de autoridad, sin diferenciarse de otras formas en las que ejerce su poder sobre las mujeres. Defienden que mediante la regularización, se reafirma el uso colectivo sobre una clase de mujeres, y además, afirman que es una de las formas de violencia extrema que se llevan a cabo contra las mujeres. Por lo tanto, pretenden la erradicación de la prostitución y de todo lo que ello conlleva: el proxenetismo y el tráfico de mujeres y niñas para su posterior explotación, entre otros. Por ejemplo, casi todo el mundo tiene en mente que uno de los medios por los cuales se quiere abolir la prostitución es mediante las multas a clientes y a prostitutas. Sin embargo, con esto no basta, ya que habría que proporcionar una protección y ciertas alternativas seguras con los que las mujeres que abandonen la prostitución tengan una forma mediante la que se puedan ganar la vida. En el pasado más reciente, se puede enmarcar el surgimiento de la corriente abolicionista en el Reino Unido, a finales del siglo XIX, que va de la mano de los feminismos de la primera ola. Se intenta hacer frente a los abusos que se llevaban a cabo en el país mediante una regulación abusiva de las prostitutas, que estaban sometidas a un gran control con el fin de acabar con las enfermedades venéreas. Se vio reflejado en el Contagious Diseases Act de 1864 que entre otras cosas, hacía un registro de las prostitutas, a las que se las reconocía periódicamente y si estaban contagiadas, se podían ver recluidas en hospitales

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en condiciones insalubres, para que se curasen y evitasen contagiar a sus clientes. A medida que avanza el feminismo, también lo hacen sus formas de entenderlo. Ya entrado el siglo XX, el feminismo libertario, vinculado al movimiento anarquista, reinterpreta la moral de la sexualidad femenina y proporciona otro punto de vista. Se le va quitando el halo de sacralidad que durante tanto tiempo ha sido el paradigma de la sexualidad femenina. Consideran que el matrimonio era otro tipo de prostitución de carácter monogámo, pero legalizado y que contaba con el beneplácito de los poderes públicos y de la sociedad en general. Con la aparición de nuevos puntos de vista, se va recorriendo poco a poco el camino que va a dar lugar a los primeros movimientos regulacionistas contemporáneos. En 1973, la feminista californiana Margo St James funda en Estados Unidos la asociación COYOTE - Call Off Your Old Tired Ethics (“Acaba con tu anticuada moral”). En este caso, buscan el reconocimiento de los derechos de las prostitutas y la despenalización de su situación. Se busca crear redes de apoyo para estas mujeres, protección legal y asesoramiento. En España también podemos encontrar una asociación de este tipo, Hetaira, que nace en 1995 con el fin de normalizar el trabajo y crear redes de apoyo mutuo. Además de estos argumentos, hay otras reivindicaciones que son comunes a las corrientes regulacionistas. Se trata no solo de acabar con el tráfico de mujeres y el proxenetismo, sino de dar dignidad al trabajo de la prostitución: que tengan acceso a la sanidad pública, que tengan protección a la hora de ejercer su trabajo, cotización social como cualquier otro trabajador por cuenta ajena. En definitiva, se busca eliminar el estigma que indisolublemente aparece al mencionar la palabra prostitución, además de propiciar la integración en la sociedad de este colectivo a menudo desconocido. El aspecto del desconocimiento es el que recalcan algunas feministas (como los grupos de trabajo de Hetaria) que se han interesado y han trabajado codo con codo con las prostitutas para entender el porqué de su situación. Ponen de manifiesto que no siempre es verdad que las prostitutas son una mera objetualización de la sexualidad y que no siempre su posición es de subordinación, mientras que las abolicionistas defienden que la relación que se establece es per se desigual y asimétrica: una de las dos partes paga, y es el que ejerce el poder. Igualmente, las regulacionistas ponen de manifiesto que son las trabajadoras sexuales las que deciden qué servicios prestar y a quién, y además que

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no todos los perfiles de hombres que acuden a la prostitución cumplen con el arquetipo que hoy en día se tiene en mente. Por otro lado, también defienden que con la ilegalidad y la prohibición no se hace más que fomentar una situación en la que la parte más vulnerable siempre son las mujeres. También afirman que se favorece la aparición de más mafias y redes de proxenetismo y trata de mujeres, mientras que las abolicionistas defienden que la explotación en inherente al concepto de prostitución. Otro de los argumentos esgrimidos por las regulacionistas es que, al fin y al cabo, cualquier tipo de trabajo es una forma de prostitución: dinero a cambio de fuerza productiva y horas de dedicación. Sin embargo, ambas posturas que a priori vemos tan polarizadas, sí que tienen ciertos puntos en común: la erradicación de la trata de mujeres y del proxenetismo o que no se penalice a las prostitutas por su situación. Por lo tanto, se deberían establecer nexos de unión, para así entablar un diálogo crítico y constructivo entre las dos partes. Más que nunca, se necesita crear frente común y dejar de lado, en la medida de lo posible, los aspectos que parece que separan a ambos posicionamientos teóricos, que cada vez parecen más enrocados en sus respectivas posiciones. El problema que surge es que el debate está estancado, ya que ninguna de las partes ni se mueve un milímetro ni cambia su enfoque. Por encima de todas las diferencias, deberíamos tener en cuenta que al fin y al cabo, el feminismo lucha por el desmantelamiento del patriarcado y por el empoderamiento de todas las mujeres sin excepción.

BIBLIOGRAFÍA ADICCIONAL • COYOTE, Los Angeles: http://www.coyotela.org/what_is.html • Gemma Nicolás – La reglamentación de la prostitución en el estado español. Genealogía jurídico-feminista de los discursos sobre prostitución y sexualidad: http://webs. uvigo.es/pmayobre/pdf/tesis_prostitucion.pdf • Cristina Garaizabal – Apuntes de un feminismo que no llegó a ser: http://www.macba. cat/uploads/publicacions/desacuerdos/textos/desacuerdos_7/Cristina_Garaizabal.pdf • Pedro Rufao: Prostitución y políticas públicas: entre la reglamentación, la legalización y la abolición. http://www.observatoripalma.org/imgdb//archivo_doc7822.pdf • José Luis Riopedre - La criminalización de la industria del sexo, una apuesta políticamente correcta: http://www.ugr.es/~pwlac/G27_24Jose_Lopez_Riopedre.html • Daniela Heim - La prostitución a debate: el abolicionismo desde la perspectiva de la defensa de los derechos de las trabajadoras sexuales. http://www.jerc.cat/documents_ arxius/formaciobcn/la_prostitucion_a_debate_article_de_daniela_heim.pdf

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(y) Curves Rule! 2012@Typography artwork by Stella Carrera


Poemas

L Patricia Fernández M I Un arma apunta a la sien de aquel que vio la vida Y atado a la quimera decidió plantar en el tejado un corazón roto, junto a dos nardos. Una música bastarda que saca sátiros de sus madrigueras anuncia la llegada de la niña vieja sin redes. Creías en un amor elevado (los golpes, no eran besos). Sigue maquillando la calavera de tu yo sano y tomando cafés Llenos de tábanos.

II

A veces una sonrisa tiene potencia de bala Pero ningún juez avala que te han matado de amor.

Cuando me cubro los ojos (Pequeño monumento al sueño) Presionan bajo los parpados, Niños con faldones dorados III Algunas personas tenemos una melodía oculta Una foto sin caras en nuestra memoria, aunque no sea de este tiempo ni de nada expuesto a la luz. VI A tutti, a todos, a vos, te clavos los dientes. El jamón es fluorescente por el virus momia. Baila araña, arena con pelos plumas. Lanza hechizos perro lupa, lame los pies del que baja de naves espaciales económicas. Sudor, gas en las cocinas invernadero. Tres flores muertas. Bolsas de zara rellenas de tomates. ¡Presenciemos el gris marengo en las caras¡¡El cuché en esos jóvenes enjutos¡ Colguemos uniformes atestados de galones en horcas… Olamos el suelo comamos uñas. Alaridos de risa, redes, chutar a los decapitados, coronar cerdos en las trituradoras. Levantemos los ojos, secos, para recibir El escupitajo de dios.

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Sangra en verde (y de camino, ahorremos los

dinericos)

por MIR SANTOS

Toallas sanitarias. Compresas. Productos de

higiene femenina. Tampones. Lo que quiera que uses o como lo llames, acéptalo: resultan un desembolso mensual aceptable y una generación de residuos no biodegradables bastante alto. Pero empecemos por el principio, ¿de dónde viene este invento?

Desde la Antigüedad Clásica, ya encontramos pruebas de que las mujeres usaban trapos como protección menstrual, práctica que se seguiría usando hasta hace relativamente poco tiempo, casi todas nuestras abuelas usarían el método del trapo como precedente a la compresa que conocemos hoy día. Ésta proviene de la toalla sanitaria desechable que aparece en el año 1895 de manos de la marca "Curads and Hartmann's". Durante esta época sería usada por las enfermeras, que las confeccionaban con vendas de pulpa de madera. Así apareció un producto fácil de obtener y lo suficientemente económico para ser desechable. Si bien este producto se siguió comercializando, muchos de los negocios que aparecieron en este campo desaparecieron por su falta de publicidad. Era un tema tan tabú, que las mujeres a la hora de comprar un paquete de compresas, depositaban el dinero en una caja y cogían ellas mismas el artículo, para de esta manera no tener que hablar con el empleado y tener que recibir tan vergonzosa información. No fue hasta la década de los 70 cuando apareció la compresa adhesiva que todos conocemos hoy día, y cuando el mercado empezó a evaporar el tupido velo que lo cubría. Tampoco es muy diferente la historia de los tampones, ya en el Antiguo Egipto, las mujeres de las clases populares usaban una caña acuática suavizada y absorbente que se introducía en la vagina, mientras que las de clases altas usaban unos tampones de papiro ablandado. Más tarde, alrededor del siglo VI, las mujeres nobles del imperio bizantino usarían unos tampones hechos de la mejor lana peinada y enrollada. Fueron evolucionando pero manteniendo más o menos los mismos materiales, pasando por hierba, algodón y gasa. Fue un producto un tanto controvertido por los prejuicios morales, ya que mucha gente pensaba que rompería el himen y la mujer perdería la virginidad. En el crack de 1929, la mujer tuvo que incorporarse al trabajo y necesita algo más cómodo que unas compresas que en muchos casos incluso tenían que sujetarse con alfileres, y es aquí donde el tampón entra en juego. Aún seguía rodeado de ese halo maldito de rompe-hímenes, y mientras que en 1936 el producto ya aparecía en la prensa estadounidense, no fue hasta 1975 cuando la publicidad de Tampax llegó a España. Desde entonces han inventado una ristra de tampones de todos los tamaños, texturas y olores que puedas imaginar.

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los métods alternativos: ventajas e inconvenientes de todo

Tú dirás: "Bueno, los productos de higiene íntima desechables son un grandísimo invento, ¿Qué tienen de malo? ¿Por qué tendría que plantearme cambiar?" Lo primero, cada persona es libre de elegir el método que mejor le funcione y convenga, pero, si eres de las que tiene los siguientes problemas que vamos a comentar a continuación, podrías proponerte usar uno de los métodos alternativos que han ganado importancia en los últimos años: la copa menstrual y la compresa de tela. productos desechables

productos reutilizables:

Inconvenientes

Inconvenientes

- Agentes contaminantes: los blanqueantes que se usan para que luzcan ese aspecto inmaculado son altamente contaminantes, además de, para muchas mujeres, irritantes. Por supuesto, ni que decir tiene que la mayoría contienen partes de plástico que generan una gran cantidad de residuos no biodegradables. - El perfume: Las empresas que producen estos artículos se han empeñado en que la entrepierna en los días de la menstruación nos huela como un campo de rosas, por lo que han decidido agregar perfumes y todo tipo de compuestos para inhibir el olor, cosa que puede derivar en alergias e irritaciones de la vagina. - Factor económico: Suponen un desembolso mensual en muchas ocasiones bastante alto, además de que por su carácter sanitario, no todo el mundo estará dispuesto a usar marcas blancas. - Shock tóxico: es causado por una toxina producida por algunos tipos de bacterias que están presentes en el cuerpo humano. El cambiarse poco el apósito o usar uno de demasiada absorción, puede incrementar las posibilidades de sufrir este inconveniente.

- Hay que lavarlos después de cada uso, y en el caso de la compresa de tela, es recomendable tener al menos más de dos. - Suponen un desembolso un poco alto, pero también hay que tener en cuenta que sólo lo tendrás que comprar una vez. - Con respecto a la copa menstrual, al principio puede costar trabajo encontrarle el truco con respecto a como ponérsela y puede haber fugas si no está bien colocada.

Ventajas

- Ahorro: la copa menstrual puede llegar a durar 10 años, 10 años en los que no gastarás NADA en productos de higiene íntima - Reducción de residuos: no generarás residuos, ya que son artículos reutilizables. - No contienen blanqueantes o perfumes, con lo cual evitarás problemas de alergias, infecciones o irritación. - Las copas ofrecen más tiempo de protección que las compresas o tampones desechables. - Las copas, como no son un producto absorbente, no tienen ningún peligro de provocarte un shock tóxico.

Ventajas

- Son productos desechables, permiten cambiarte el pósito y deshacerte de él en prácticamente cualquier lugar. - Suelen tener diferentes niveles de absorción, por lo que puedes ir intercalando o seleccionar cual te viene mejor.

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diy: compresas de tela Si te ha gustado la idea de probar las compresas de tela, te proponemos aquí un sencillo tutorial para fabricarte una con materiales que puedes encontrar por casa. Por supuesto, las que ofrecen en el mercado son de mucho mejor material (más absorbentes, suaves, cómodas…) pero si no te decides, o ya eres una experta en el tema y te apetece darle rienda suelta a tu creatividad, ¡prueba este proyecto! 1. Materiales: Necesitaremos un trozo de tela, preferiblemente de algodón, más o menos suave, una manopla (vieja o nueva, tú decides) y un trozo de hule que funcionará como capa impermeable. Revisa que esté todo bien limpio y que no te vaya a causar alergias, y que el material sea más o menos "de buena calidad".

2. Plantilla: En internet puedes descargarte millones de plantillas para compresas de tela, tú decides que tamaño y forma te viene mejor. Ahora cortaremos dos piezas de tela con la plantilla, una de hule y una que sólo sea la parte interior o sin alas de manopla. 3. El sandwich: el quid de la cuestión. Para que nuestra compresa no deje traspasar el flujo, la montaremos de la siguiente manera: (de abajo a arriba) tela + hule con la parte impermeable mirando hacia arriba + tela + manopla. Básicamente se reduce a que la parte impermeable del hule quede en contacto con la zona que va a recibir el tema. Te quedará algo así como en la foto, dependiendo de tu maña costurera.

4. Rematando: Si tu nivel de costura es alto, habrás hecho un dobladillo por todos los bordes, cuidando de que la cosa quede presentable y bien bonita. Si tu nivel es bajito como el mío, siempre puedes tirar de cintas termoadhesivas u otras que sirven para rematar los bordes y darle un acabado perfecto. Sólo queda añadir un corchete para unir las alas y sujetar la compresa a la ropa interior. 5. ¡Y listo! Ya tenemos la compresa de tela esperando a ser utilizada. Para lavarla, sólo tienes que dejarla en remojo en agua fría y frotar con jabón de manos (preferiblemente en pastilla) y a la lavadora. Una vez limpia, estará lista para ser utilizada de nuevo.

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Curso acelerado para ser machista (II) m Chá Lucena l Si es mujer… 1. Hínquese un eyeliner en el cerebro repetidas veces hasta que anule todo su sentido común o, al menos, lo merme lo suficiente como para realizar los pasos siguientes. 2. Repita conmigo: “No hay que ser feministas, hay que ser femeninas” (si es dando pequeños saltitos, mejor) 3. Sea una supermujer y supere su propio record de anulación. Nunca se es lo suficientemente perfecta/caca-seca. 4. Olvide sistemáticamente que si puede tener un poco de autonomía es porque algunas mujeres han decidido luchar hasta sus últimas consecuencias por ello. 5. Repita conmigo: “Feminismo y machismo son la misma cosa” (acompañado de un gesto adusto) 6. Vierta el contenido de sus cremas antiarrugas en un bol y bébaselo.(No coma más en todo el día, hay que estar delgada) 7. Limítese, en su acceso a la cultura, a revistas del corazón o a las de belleza de la peluquería. No hable de cómo va el mundo, no intente arreglarlo, eso es cosa de hombres y las mujeres no saben de esos temas. 8. Cuando un hombre quiera tener sexo con usted o quiera sobrepasarse en general, déjese hacer. Es una necesidad que tienen y usted está obligada a saciarla. Pregunte a su alrededor, verá como todas las mujeres que conoce han vivido una situación así alguna vez (y la vida sigue). 9. ¡Diga no a la abolición de la esclavitud! Aguante todo: insultos, permanecer encerrada a casa, infidelidades, hacer huevos fritos a las tres de la mañana, follar con calcetines…

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10. Sea bella a toda costa: cuando consiga ser artificial, sumisa y que un hombre la pasee en su descapotable y la muestre orgulloso a sus amigos; cuando sea verdaderamente una mujer objeto, habrá conseguido llegar a lo más alto. 11. Nunca salga a la calle si no es mega-arreglada-tía, ¡qué podrían pensar el resto de mujeres y, sobre todo, los hombres! 12. Clávese una pinza de depilar en el hipotálamo y acabe con el poco sentido común que sobrevivió al punto 1. 13. Cuando un hombre u otra mujer haga comentarios vejatorios acerca de una de sus iguales, ríase a carcajada limpia.(Y golpee cariñosamente al/a autor/a del ingenioso comentario) 14. Si es artista, trabaje como un hombre o ponga sus tetas por delante. Si es cantante, especialmente, no venda su música, despelótese y haga de su video clip una peli porno. No se haga valer, enseñe cuerpo, pataca, tetaza. Eso es talento. 15. Sienta envidia, ira, asco por el resto de mujeres. Son competidoras en su camino por ser una muñeca hinchable. 16. No tenga vida propia. Usted vive por y para el hombre y para cubrir sus necesidades. 17. ¡Cómprese un bolso de Betty Boop y una colonia de PlayBoy! ¡El modelo de mujer que venden es el que lo peta! 18. Si ve que una mujer ha llegado lejos, pregúntese a cuántos hombres se la habrá chupado.(Afortunadamente, se lo tendrá que preguntar pocas veces) 19. Cambie de canal cuando hablen de mujeres maltratadas y ponga cualquier programa de Telecinco en el que mujeres se gritan y se pelean por un descerebrado musculado en el gimnasio. ¡Así se hace desde el Pleistoceno! 20. Y, sobre todo, ¡Somatice!

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RESEÑAS

discos·fanzines·cómics·películas

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N MAID TO MINX de Maren Karlson.

Para quienes el nombre no les diga nada, esta entusiasta señorita es la creadora del precioso girl gang zine, mi fanzine favorito del mundo mundial (compartiendo podio, para ser sincera). Maid to minx nos cuenta la historia de una outsider (que recibe lidezas tales como “retrasada”) que decide enfrentarse a sus miedos encontrando “el oráculo”. En este cómic gozamos de una ilustración muy diferente de la de Girl Gang zine, un mundo mucho más oscuro, con un punto a Jhonny Ryan, pero trabajando la ilustración a lápiz y de una manera mucho más sucia. La fotocopia reproduce tan bien los grises del lápiz que te da la impresión de que tus dedos se mancharán de grafito en cualquier momento. 100% recomendado. http://kungfuontheinternet.tumblr.com/ (HELENA EXQUIS)

N SPANK LADY de Mia De Milazzo. Si

soy de quienes disfrutan con los subidones de azucar, no os podeis perder este pequeño comic de la ilustradora Mia de Milazzo. Explosión kawaii a tutiplen y buen humor, con una superheroína más bien torpe a la que acompañan dos ojitos y un cerebro voladores. Cuando tienes el cerebro que no puede más, este fanzine es una buena manera de desconectar y viajar a otros mundos donde hasta los perros callejeros son lo más mono que has visto en tu vida. Alerta de glucosis para los que no estén iniciados en el mundo kawaii. http://miademilazzo.blogspot.com.es/ (H.E.)

N ROOKIE YEARBOOK ONE de Tavi Gevinson. Estas

tías son un genio. En serio, un puto genio. No contentas con haber revolucionado el mundo de los magazines online, darle un giro de 360 grados a las caducas revistas de adolescentes y ser leídas en todo el mundo, van y hacen esto. Un tomo de unas 350 páginas donde la calidad es cada vez más increible a cada página que pasas: la edición es de las cosas más bonitas que he visto en mi vida, llena de frescura y sin una sola línea fuera de su sitio: ya quisieran todas esas revistas pretenciosas con nombres cool y tipografías enormes en la portada. Todo lo que sale en el yearbook seguramente ya lo habrás leido/ visto en la página web, pero sobre papel todos sabemos que las cosas toman una nueva dimensión. Y qué dimension. Joder, incluye un puto flexi de las dum dum girls. Un flexi rojo, con margaritas dibujadas, y un set de pegatinas y el amor por el trabajo bien hecho se escapa por cada milimetro del papel. http://www.rookiemag.com. (H.E.)

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e XXY de Lucía Puenzo [2007]. Un

pequeño pueblo costero de Argentina. Una adolescente conflictiva. Dudas, tensión y miedos. El primer amor. Relaciones familiares. Éstos son algunos de los temas tratados XXY, una película dura, que utiliza la intersexualidad de la protagonista como punto de partida para reflexionar sobre otros aspectos que van más allá, como la normalización, la medicalización obligatoria y, sobretodo, la libertad de elección. Con numerosos premios aunque poco conocida en nuestro país fuera de los circuitos de cine trans, XXY destaca por la actuación de los jóvenes actores, y por un ambiente que refleja en cada momento las inquietudes que viven los personajes, gracias a una cuidadísima fotografía y puesta en escena. (Mara Blackflower)

K LAS OTRAS de Las Otras. Las

Otras son de esos grupos que descubres de casualidad, por el boca a boca o mejor dicho, por el facebook-oreja. Las Otras son un grupo punk de Barcelona, ex-miembros de bandas como Costra y Flujo. Todo chicas combativas. Ellas denominan su música como “punk de la diferencia”, e intentan “combatir la hegemonía heteronormativa, patriarcal, capitalista y dominadora que se impone en nuestras vidas”. Sus letras son directas y provocadoras, rabiosas y sin cortapisas absurdos, recogiendo el testigo de grupos como Las Vulpess. Se han autoeditado un 7” de cinco canciones. http://lasotras.bandcamp.com (ANDREA GALAXINA)

N MUJERES CON PAJARITA #2 de Mujeres con Pajarita. Ya

teníamos la experiencia de su primer número; ya sabíamos que Mujeres con Pajarita es uno de esos fanzines que hay que tener, y el número dos no ha hecho más que confirmarlo. Con una estética muy cuidada y el buen gusto por bandera celebran el trabajo de las mujeres, bien a través de sus propias creaciones, bien hablando de ellas. Poético, bello, sugerente...todo esto se condensa en este fanzine. El número uno estaba dedicado al riot grrrl, a la música. Éste gira en torno al fin del mundo, no en vano lo subtitulan “Apuntes para el fin del mundo”. La presentación exquisita con ilustraciones a todo color, entrevista cruzada y artículos que reflexionan acerca del catastrófico asunto. http://mujeresconpajarita.org/ (A. G.)

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Créditos En Feminizine #2 han colaborado -por órden de aparición-: 4| MLA |M-l-a.org 6| Esther Benavente |notasdelparaguay.blogspot.com 15 | Amanda Baeza |www.mrspoqui.com 16 | Rosa Jiménez|suombligo.wordpress.com/ 20 | Rocío Macías |www.behance.net/elperrovuela 21 | Srta. Vinagreta |conoarmadoconoliberado.tumblr.com 22 | Orfidal Staff |orfidal.tumblr.com 24/70 | Mir Santos |cargocollective.com/mirsantos 26 | Isabel Beldad |bells.bellss@gmail.com 36 | Aida S. Trabanco |aida.trabanco@gmail.com 43 | Pilar Marcó |pilar-marco.blogspot.com 44 | Primitiva Sigler |imposiblezine@hotmail.com 45 | Ángela Rodríguez |angelarodriguez.weebly.com 46-47 | Srta. Laura Höldein |www.flickr.com/photos/lauraholdein 48 | Celia Vara |celiavara@gmail.com 55 | Mirena Ossorno |mirenaossorno.blogspot.com 56 | Daniel Flaman |danibitel@hotmail.com 57 | María Villamarín |pensamentosdunmonoconplatillos.blogspot.com 58 | María Morgade |www.loqueellaescribe.com 60-61 | Andrea Lucio |ydijo.wordpress.com 62 | Cristina Fernández Cuesta |crisfcuesta@gmail.com 67 | S. Carrera |info.scarrera@gmail.com 68 | Patricia Fernández |miauu50@hotmail.es 69 | Raquel Go |raquelgo.tumblr.com 73 | Cohete Fernández |cohetefernandez.tumblr.com 74 | Chá Lucena |elblogdecha.tumblr.com 76 | Gelen Jeleton |archivodiymusicaydibujo.tumblr.com/ 78 | Helena Exquis |helenaexquis.blogspot.com 78 | Mara Blackflower |marablackflower.blogspot.com póster | Helga Juárez |www.helgajuarez.com

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Si quieres reproducir alguna de las obras o artículos aquí contenidos ponte en contacto con su autora. Portada diseñada por Mir Santos Mapa de Publicaciones diseñado por Helga Juárez Revisión de textos por Carla San Miguel Guerrero Coordinado, maquetado, creado y editado por Andrea Díaz aka Andrea Galaxina para Bombas para Desayunar. 1ª edición impresa en diciembre de 2012 Me gustaría agradecerle a todas y cada una de las personas que han colaborado con su tiempo, sus dibujos y sus artículos para que FEMINIZINE 2 sea posible. Sin vosotrxs esto no hubiese existido. A toda la gente que apoyó la edición y confió comprando uno de los packs pre-compra. A todxs aquellxs que difundieron los diferentes mensajes solicitando ayuda o simplemente publicitando el proyecto por la red o por el boca a boca. Especialmente, y permitiéndome la licencia, me gustaría agradecer a Isabel, a Mir, a Javi y Victor del Metropole Santander, a Coño Armado, Coño Liberado y a todas mis amigas (las que conozco y las que no), que me han empujado con sus palabras de ánimo y entusiasmo incansable, aunque en ocasiones no supiesen que lo estaban haciendo. Por la inspiración: a todas las Riot Grrrl del mundo y a Hello Cuca. Y ya, que parece la entrega de un Oscar. Dedicado a mi padre. ¡Viva el feminismo!

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016 http://bombasparadesayunar.blogspot.com/ bombasparadesayunar@gmail.com


FEMINIZINE #2  

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