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ESTRUCTURA AUDIOVISUAL Y MENSAJE


ÁMBITOS. Nº especial 9-10. 2º Semestre 2002 - Año 2003 (pp. 323-339)

Política y Televisión: Las Perversiones de la democracia Dr. Antonio Laguna Platero Universidad Cardenal Herrera-CEU San Pablo Valencia

RESUMEN La esencia del sistema democrático es la participación política, la expresión de lo que la gente desea. Pero este deber de participación descansa sobre otro complementario: el derecho a la información. La representación política y la información política del ciudadano están sustentandos por dos intermediarios: en primer lugar, por los partidos políticos, que ‘deben ser democráticos’ de acuerdo a la Constitución; y en segundo lugar, por los medios de comunicación, que deben estar bajo control parlamentario en caso de que sean públicos. Pero nosotros debemos advertir que no se realiza ninguna recomendación al respecto. La relación entre medios de comunicación y partidos políticos, teniendo en cuenta que hablamos de una necesidad recíproca, es también interactiva, lo que puede causar diferentes efectos de diversa índole, algunos tan difíciles y profundos que pueden ser considerados como factores determinantes en valores políticos y democráticos de nuestra sociedad.

ABSTRACT The essence of the democratic system is political participation, the expression of people’s will. But this participation duty rest on another complementary one: the right to information. Both political representation and the citizen’s political information are hold by two intermediaries: firstly, the political parties, which “must be democratic” accordant to the Constitution; and secondly, the media, which must be under the parliamentary control in the case they are public ones. But we should point out that neither recommendation is carried out. The relationship between media and political parties, taking into account that it’s a reciprocal necessity, is also an interactive one, which can cause a sour of effects so varied, difficult and profound that, in many cases, they are considered as determining factors in the political and democratic values culture of our present society. Palabras claves: Democracia/Participación política/Televisión/Partidos Políticos/Constitución Española/Efectos de la comunicación. Key words: Democracy/Political participation/Television/Political parties/Spanish constitution/ Communication effects.


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1. Por la televisión a la política o hay política sin medios” -afirma Raúl Trejo-, pero entre una y otros la relación parece cada vez más desigual1. La política se define como democrática en la letra de la Constitución española, mientras que los medios de comunicación se resuelven privados por el espíritu redivivo de A. Smith. La política democrática se basa en principios como la representación, la participación, la transparencia y, sobre todo, la información, principios todos ellos ligados directa o indirectamente al mundo de la comunicación. El funcionamiento democrático, por tanto, está estrechamente unido al modo y forma en que los intermediaros mediáticos lleven a los hogares de los ciudadanos el mundo de la política. Sabemos que de esos intermediarios sobresale con distancia uno: la televisión. De acuerdo con el barómetro del CIS de julio de 2000, (Estudio Nº. 2.396), la radiografía realizada sobre el consumo que los españoles hacen de este medio, ofrece los siguientes parámetros:

N

• El 79% de los españoles ve todos o casi todos los días la televisión, frente al 45,5% que afirma escuchar la radio diariamente y el 26,3 que reconoce leer todos, o casi todos, los días la prensa. • Que de ese porcentaje, la mayor parte (un 35,3%), se pasa entre 1 y 2 horas a partir de las 9 de la noche, mientras que los que escuchan la radio en esa misma cantidad de entre 1 y 2 horas son el 29,6% y en horario de mañana. • El 67% de les televidentes reconoce ver todos los días algún telediario. En el caso de los informativos radiofónicos, el 48,4% de los encuestados afirma oírlos todos los días. • Además, 1 de cada 2 televidentes reconoce que los telediarios son el programa que más les gusta. También los radioyentes colocan a los informativos como su programa preferido (45,6) por delante de los musicales (42,4). • Sin embargo, ante la pregunta de ¿Qué confianza le merecen a Ud. las noticias que dan las distintas cadenas de televisión? El 58,4% dice que bastante, el 21,2 que poca y el 13,5 que mucha. En el caso de la radio, la pregunta obtuvo una respuesta similar: el 58,8 que bastante, el 13,1 que poca y el 18,5 que bastante. Llegamos así al fondo de la cuestión. Si reconocemos que la mayor parte de nuestra población ve e identifica el mundo de la política a través de los telediarios, empezaremos a pensar que en el interior del televisor se esconde algo más que un

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TREJO DELABRE, Raúl: “La política por otros medios”, en Razón y Palabra, Nº 12, 1998-99.


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medio de transmisión de señales. Empezaremos a intuir que el futuro de la política y de los políticos estará absolutamente condicionado por la imagen que transmita la pantalla al resto de los ciudadanos. Empezaremos a entender que algo nuevo y absolutamente desconocido para los “padres de la Constitución”, está afectando al funcionamiento democrático y a sus actores principales (partidos, líderes, candidatos, gobernantes, votaciones...) El tema es tanto o más importante si cabe, cuando una buena parte de la sociedad identifica la televisión con distracción, entretenimiento o evasión y no como un medio clave de comunicación política. Por eso lo convierten en parte temporal de su existencia, en eje central de su vida familiar, en la ventana indiscreta que permite soportar la convalecencia de una pierna rota que, al igual que en la película de Hitchcock, no se recupera nunca. Y el tema es tanto o más paradójico si cabe, cuando reconocemos que el medio socialmente más implantado y consumido en nuestro país es, a su vez, el más desconocido. ¿Qué sabemos sobre su funcionamiento, sobre las peculiaridades de su lenguaje, las limitaciones de su formato, las hipotecas de su modelo económico, los efectos de sus mensajes y la influencia que ejerce en las personas? ¿Qué sabemos sobre los efectos políticos? 2. Qué papel juegan los medios de comunicación en nuestra democracia La democracia española, como cualquier otro sistema basado en el mismo orden de valores, descansa en un pilar fundamental: la participación política, la manifestación de la soberanía popular. De forma regular, los ciudadanos son apelados por las instituciones representativas a manifestar mediante el voto su opinión y su deseo de gobierno. De esta participación electoral saldrá una representación parlamentaria que ejercerá el poder legislativo con la misión de hacer las leyes, elegir y controlar al ejecutivo, así como determinar las competencias y garantizar la independencia del poder judicial. Pero este derecho de participación descansa en otro complementario: el derecho a la información. Sin un conocimiento preciso de las opciones que están en juego, sin una información rigurosa de las ofertas electorales que concurren en la pugna electoral y, sobre todo, sin una transparencia comunicativa de las acciones de gobierno, el resultado desvirtúa la razón de ser del sistema2. Lo advertían

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Abraham Lincoln formuló esté concepto de la manera más sucinta posible cuando dijo: “Que el pueblo conozca los hechos, y el país estará a salvo”. Thomas Jefferson abrigaba sentimientos tan fuertes acerca del principio de la libre expresión que manifestó: “Si yo tuviera que decidir entre un gobierno sin prensa y una prensa sin gobierno, no vacilaría un instante en preferir lo segundo”. KRIMSKY, G. A. : “La función de los medios de información en una democracia”, en Temas de Democracia, Publicación Electrónica de USIS, Vol. 2, No. 1, febrero, 1997. DEL REY MORATO, Javier: La comunicación política. Eudema Universidad, Madrid, 1989, p. 47. DEL REY MORATO, Javier:Democracia y Posmodernidad. Teoría general de la información. Editorial Complutense, Madrid, 1996, pp. 54-55.


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de forma interesada los teóricos de lo que fue el liberalismo doctrinario, cuando en el siglo XIX justificaban por qué el derecho del voto tan sólo podía ser para los ciudadanos plenamente conscientes, esto es, aquellos que tenían riqueza y cultura3. La democracia, por tanto, fue durante siglo y medio en España una utopía impracticable porque los posibles electores, al ser pobres o incultos, nunca podrían conocer correctamente la opción política que les convenía. Así opinaba, por ejemplo, un Cánovas del Castillo cuando en 1890 se debatió en las Cortes la aprobación del sufragio universal masculino para los mayores de 25 años. Y así opinaban en los inicios de la transición quienes se negaban a reconocer que el franquismo había quedado bajo una losa en el Valle de los Caídos. Por suerte, las duras e intensas luchas que se dieron en buena parte de nuestra Historia contemporánea por conquistar un sistema democrático, dieron finalmente sus frutos en 1978 con la Constitución que regula y certifica el sistema político. En su articulado se recogen los principios fundamentales de la información y la participación: “el derecho a comunicar o recibir libremente información veraz por cualquier medio de difusión” (art. 20. d); y “el derecho a participar en los asuntos públicos, directamente o por medio de representantes, libremente elegidos en elecciones periódicas por sufragio universal” (art. 23.1). Ambos quedarían complementados con un artículo anterior que reconoce que “Los partidos políticos expresan el pluralismo político, concurren a la formación y manifestación de la voluntad popular y son instrumento fundamental para la participación política” (art. 6). Como se descubre, se trata de un artículo que atribuye un papel capital al partido político al convertirlo en un puente entre la sociedad, un mediador de conflictos, un espacio público para el debate social... En definitiva, en un instrumento de participación para la toma de decisiones. Sin embargo, no olvidemos el deseo que manifiesta este artículo sexto de nuestra Constitución en su parte final: “Su estructura interna y funcionamiento deberán ser democráticos”4.

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MUÑOZ ALONSO, Alejandro: “Génesis y aparición del concepto de opinión pública”, en Opinión Pública y Comunicación Política. Eudema Universidad, Madrid, 1990, p. 56 Esta distancia entre lo que debería ser y lo que realmente es, también resulta notoria en el caso de los partidos políticos. Pues, más allá de su función representativa, está su funcionamiento orgánico, su estructura de poder y la pléyade de militantes que aspiran a formar parte de la clase política. De acuerdo con el diagnóstico que el profesor Ignacio Sotelo realizaba en la revista Política Exterior (nº 17, 1995), dos son las condiciones que deben cumplir los afiliados de un partido que aspiren a un cargo público: 1ª. unirse a un clan, al que ha de ofrecer como todo bagaje una lealtad inquebrantable; 2ª. obediencia ciega al jefe. En consecuencia, si estos son los principios de selección, el resultado será que los elegidos, intelectual y sobre todo moralmente, estarán muy lejos de dar los mínimos exigibles en un sistema democrático, amén de convertir al partido en una organización de personas interesadas en vivir de la política a cualquier precio. El maquiavelismo pasará a ser la principal escuela y la intriga un principio de actuación.


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En resumen, tanto la representación como la información política de los ciudadanos –pilares básicos de nuestro sistema democrático- están en manos de sendos intermediarios: en el primer caso, los partidos políticos, de los que la Constitución -acabamos de ver- dice que “deberán ser democráticos”; y en el segundo, los medios de comunicación, de los que la Constitución señala, cuando sean de titularidad pública, que quedarán bajo el control parlamentario. 3. Partidos y medios: Una relación de interés Estamos detectando la gran paradoja de nuestro sistema democrático, al descubrir que entre el cielo y la tierra, entre los ciudadanos y el poder se sitúan dos instituciones –partidos y medios- que tienen la responsabilidad de representarnos e informarnos, esto es, de hacer efectiva la realidad de un sistema democrático definido en la letra de nuestra Constitución. Por esta razón, ambos forman una relación simbiótica de honda raíz histórica que se remonta a los inicios del sistema liberal, allá por el 1808. En la historia de los partidos políticos, desde los liberales del siglo XIX hasta los democráticos de hoy día, la presencia del órgano o portavoz periodístico ha sido una constante reiterada. Entre otros motivos, por algunos que le resultan vitales: el partido necesita de los medios de comunicación para hacer visible sus aspiraciones, para propagar sus críticas y, finalmente, para ganar seguidores activos –militantes- o pasivos –votantes-. Incluso necesitan una estrecha relación con los profesionales del medio para conseguir la mejor selección posible de los mensajes informativos que transmitan. A ello hay que añadir la creación, por buena parte de todas las Instituciones, de gabinetes de comunicación con el objeto de convertir en noticia las actividades y declaraciones propagandísticas que realiza el político de turno, a partir de la constatación de que la propaganda, si se viste de noticia en un telediario, es siempre mucho más efectiva. En cuanto al medio de comunicación, en la medida en que va consolidándose una estructura empresarial que hace del beneficio su máxima de actuación, la vinculación directa con los partidos desaparece. Sin embargo, la separación es más formal que real. Porque, entre otras cosas, el medio de comunicación necesita de la política para llenar buena parte de sus espacios; necesita de la publicidad que generan las instituciones públicas para conseguir un ingreso extra importante; y necesita de los políticos para seguir cultivando esferas de influencia que tarde o temprano se traducen en resultados concretos. Además, en los medios audiovisuales de titularidad pública la vinculación con el partido en el gobierno es tan estrecha que el más simple de los análisis de mensajes pone de manifiesto la enorme diferencia de trato que dispensan a quien gobierna y a quien oposita. El caso de la televisión autonómica valenciana, Canal 9, los propios trabajadores del Comité de Redacción han elaborado sucesivas memorias anuales que demuestran con profusión de datos incontestables y contundentes la estrecha vinculación que


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ha existido entre la televisión pública de los valencianos y los intereses concretos del Partido Popular y Eduardo Zaplana5. La relación entre medios y partidos, en la medida en que es de necesidad recíproca, también es de afección mutua, llegando a provocar efectos tan variados, complejos y profundos que, en muchos casos, se les considera determinantes de la cultura política y de valores democráticos de la sociedad actual. Esto es, responsables sociales. Sin embargo, aquí sí que se manifiesta una importante diferencia: mientras los representantes políticos son responsables ante su electorado y ante su partido, lo que puede provocar su remoción al cabo de un tiempo, los medios de comunicación privados o públicos son irresponsables, queremos decir, no contraen más responsabilidad que la de servir a los objetivos diseñados en un consejo de administración. Paradójico, verdad: los medios llamados de masas, dirigidos a millones de telespectadores, capaces de iluminar una realidad y ocultar otra, de fomentar la conciencia o aletargarla, resulta que dependen de unos pocos que los poseen o gestionan. El único tribunal donde sólo rinden cuentas, al menos los medios privados, es el mercado. Más paradójico aún: los medios de comunicación son considerados servicios públicos por la función social que desempeñan de aportar a los ciudadanos la sabia democrática de la información. Y, sin embargo, su responsabilidad es como la de cualquier otra empresa, estrictamente económica. 4. La lógica televisiva: El nuevo despotismo ilustrado Los medios de comunicación privados –y, en ocasiones hasta los públicosse convierten en sujetos contradictorios entre sus principios teóricos de actuación y sus principios empresariales, o lo que podríamos llamar entre su razón de ser y su razón social, renovando la máxima que identificara al despotismo ilustrado del siglo XVIII de todo para el pueblo, por el pueblo, pero sin el pueblo. Queremos decir, entre su principio de toda la información para el público y por el público, pero sin que el público se entere de lo que es la empresa6, de cómo trata a sus 5

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En relación con los informativos, en la III Memoria elaborada por el Comité de Redacción de Canal 9, para los meses de mayo de 1998 al mismo mes de 1999, se afirmaba: «Obviant l’obligat compliment de la llei, menyspreant el dret dels ciutadans a rebre una informació lliure i veraç i ignorant la llibertat d’expressió dels professionals, els directius del departament d’Informatius de Canal 9 (Pau Pérez Rico i els seus més estrets col·laboradors Menchu Illán, Jesús Martínez, Josep Magraner, Lluís Motes, Rodolfo Ferrer i Rafael Medina) són responsables d’una continuada manipulació i censura informativa que pretén beneficiar els interessos polítics d’Eduardo Zaplana i el Partit Popular. Tant la Llei de Creació com l’Estatut de Redacció consagren els principis de pluralisme i imparcialitat en la informació però els noticiaris de Canal 9 fan just el contrari: són partidistes, parcials i, sempre, a favor del PP. Qualsevol notícia que puga perjudicar els interessos del Partit Popular s’amaga. Tot allò que pot resultar beneficiós, s’exagera i sobredimensiona”. Bien es cierto que esta opacidad queda rota gracias a trabajos como los del profesor REIG, Ramón: Medios de comunicación y poder en España. Prensa, radio, televisión y mundo editorial. Paidós Comunicación, Barcelona, 1998. También el libro de FERNÁNDEZ, Isabel y SANTANA, Fernanda:Estado y medios de comunicación en la España democrática. Alianza Editorial, Madrid, 2000.


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periodistas, de qué criterios determinan su forma de trabajo, su selección de noticias o cómo la publicidad puede condicionar los contenidos. El medio de comunicación, amparado por el principio constitucional del derecho a la información o el derecho del público a conocer la verdad, podrá y deberá investigar cualquier indicio de noticia que llegue a sus pituitarias; podrá y hasta utilizará fuentes de información que no desvelará –dirá aquello de “fuentes bien informadas” o “nota de la redacción”- para denunciar lo oculto del mundo que le rodea. Pero ese mismo medio no dirá por qué investiga ese asunto y no otro, por qué denuncia ese tema y no otros. Argüirá que su guía es seleccionar todo lo que pueda ser de interés social, todo lo que tenga una determinada relevancia social. Y callará que la escala de la relevancia no la marca el público sino, justamente, los propios medios de comunicación. Fue la investigadora alemana Elisabeth Noelle Neumann la que demostró en los años sesenta cómo los temas que seleccionaban los medios –el concepto de Agenda-Setting que formularían Mc Combs y Shaw (1972)- pasaban a convertirse en los temas que marcaban el debate público y no al revés7. La importancia de los medios en la conformación de la opinión pública no sólo les proporciona una gran capacidad de influencia, sino también una enorme responsabilidad social. Y, sin embargo, las dos características que definen el modelo público de televisión en España, a juicio de Díaz Nosty, son: en primer lugar, la vinculación de la información a los intereses del gobierno; y, en segundo, “la supeditación de los valores culturales y cívicos de referencia del Estado de derecho a meros criterios de explotación mercantil”8. Las polémicas que se originan sobre estos dos aspectos, corroboran ambos perfiles. En el primer caso, el debate se origina siempre a raíz del tratamiento a favor que la televisión pública realiza del gobierno, lo que reabre una y otra vez la necesidad de redefinir el modelo televisivo, sobre todo en los mecanismos de dirección y control. La televisión española, a diferencia de la europea, carece de cualquier autoridad de control de sus contenidos, un Consejo del Audiovisual, tal y como se planteó en 1998. Se trata de una asignatura más que ha quedado pendiente de nuestra transición democrática. El modelo de televisión estatal al servicio de una ideología que se heredó del franquismo, fue aprovechado en beneficio propio por Adolfo Suárez9. Lo mismo hizo Felipe González con notables resultados (referéndum de la OTAN). Por el camino fueron apareciendo las televisiones autonómicas que no hicieron sino imitar el ejemplo, haciendo recaer en 7 8 9

WOLF, Mauro: Los efectos sociales de los media. Paidós, Barcelona, 1994, pp. 59-75 DIAZ NOSTY, Bernardo: Informe anual de la comunicación, 1999-2000. Estado y tendencias de los medios en España. Grupo Zeta, Barcelona, 2000, p. 206. PALACIO, Manuel: Historia de la televisión en España. Gedisa, Barcelona, 2001, p. 106-108. Sobre el papel de la televisión en las primeras elecciones democráticas, CONTRERAS, José Miguel: Vida política y televisión. Espasa-Calpe, Madrid, 1990, p. 65.


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un Consejo de Administración dominado por el partido gobernante la dirección del medio. Con el gobierno Aznar, el control se ha elevado a una nueva dimensión. Ya no se controlan sólo los contenidos de las televisiones públicas gobernadas por el partido. También se interviene en las privadas a través de terceros –testaferros podríamos decir- que dan el nombre pero que no ponen el dinero. Esta obsesión de cada gobierno por dirigir los medios públicos “encuentra sus razones en la nula penetración de la prensa de partido y en la escasa presencia de los medios escritos en las clases populares”10. En el segundo caso, la televisión dominante en España se rige por una lógica económica que le lleva a subordinar toda su estrategia en función de las audiencias. De tal manera que los contenidos no se medirán por razón de su interés cultural, social o político, (función social de servicio público) sino por la cantidad de espectadores que es capaz de congregar para venderles publicidad (función mercantil tradicional). El efecto más notorio fue cuando hace apenas un lustro se incorporó la publicidad a los telediarios, lo que ha provocado un curioso contraste de noticias: por un lado, los asuntos políticos, complementados con varias catástrofes, notas sociales y deportivas; y en medio de todo, los anuncios de una felicidad que se logrará con tan sólo comprar y consumir11. Las televisiones en general y más allá de sus hipotecas políticas, apuntan todas sus actuaciones hacia la cuenta de resultados, esto es, la venta de espacios televisivos a quien esté dispuesto a pagarlos. Y es aquí donde de forma más nítida se observa que la información se presenta más como un acto de consumo de mensajes que como la participación en un proceso colectivo de debate social. Lo que diferencia la televisión pública de la privada es básicamente su finalidad, por encima de todo política, lo que nos permitiría entender las enormes deudas que arrastran. Sin embargo, su modelo operativo es también comercial: venta de espacios al mejor postor. Aparentemente puede parecer contradictorio. Pero tiene su explicación: se trata de recurrir a todas las estrategias de la televisión comercial para conseguir ganar audiencia, esto es, influencia. Y cuando ya se tiene un buen auditorio, presentar la realidad de acuerdo con el esquema previo establecido de favorecer a los míos y perjudicar a los otros. Pero más allá de este punto de vista finalista, de conseguir cuotas de pantalla elevadas que atraigan publicidad y permitan mayores ámbitos de influencia social, tanto las televisiones públicas como las privadas comulgan y practican la misma religión, la del mercado. Un principio común de actuación que explicaría por qué ninguna televisión estuviera cumpliendo la directiva comunitaria de

10 JEREZ, A., SAMPEDRO, V. y BAER, A. : «Medios de comunicación, consumo informativo y actitudes políticas en España”, en Opiniones y Actitudes, Nº 32, CIS, Madrid, 2000, p. 47. 11 RICHERI, Giuseppe: La transición de la televisión. Análisis del audiovisual como empresa de comunicación. Bosch, Barcelona, 1994, p. 33-38.


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Televisión sin Fronteras, aprobada en 1999, y que señala expresamente la limitación de la publicidad a un máximo de 17 minutos por hora. En este sentido, recordemos que la cantidad de publicidad emitida por la televisión en España en 1998 fue de 3.671 spots al día, lo que constituía una cantidad de 1.261 minutos al día, esto es, 21 horas entre todas las televisiones. Domina y gana en todas nuestras televisiones el modelo comercial, cuyo principio de actuación fue definido hace algunas décadas por uno de sus principales protagonistas, el magnate Axel Springer con la siguiente máxima: “lo que hace pensar aburre y no vende”. Este principio, en una sociedad donde la oferta genera su propia demanda, acaba retroalimentándose. Es decir, en la medida que se oferten menos contenidos que estimulen la reflexión y más se potencie el divertimento evasivo, menos demanda habrá de contenidos políticos. Es más, la inexistencia de alternativas provoca, a su vez, la homogeneización de contenidos, sobre todo en aquellas franjas horarias de mayor audiencia. Se trata, sencillamente, de imitar el producto de éxito de la cadena rival, mediante lo que se ha identificado como “contraprogramación” y que también está prohibida por la normativa citada anteriormente de Televisión sin Fronteras. En este modelo comercial, la filosofía acaba siendo también disciplina de trabajo. Queremos decir, que de la misma forma que la maqueta del periódico la decide el anuncio, en la televisión el tiempo informativo será subsidiario del comercial lo que impedirá que una noticia de política cotidiana tenga una explicación prolija. Además, tanto en la selección como en el tratamiento, la complejidad será sustituida por la simpleza del razonamiento y la trivialidad del suceso. Todo ello en aras a captar la mayor atención posible. Entramos así en la veracidad del medio, su fuerza mediadora, y las posibilidades de construir un mundo virtual. 5. Una realidad adaptada a la televisión: La política espectáculo Es evidente que los contenidos de nuestras televisiones no sólo quedan condicionados por su lógica económica o política de funcionamiento. También les afecta de forma importante la complejidad tecnológica del medio y la especificidad de sus lenguajes. El proceso de fabricación y emisión de imágenes se ha presentado socialmente con un reduccionismo muy alejado de la verdad. La afirmación de que la cámara es el ojo objetivo, aunque indiscreto, y que por lo tanto los medios son “ventanas al mundo”, se une a determinadas creencias igualmente falsas sobre que “una imagen vale más que mil palabras o “que así son las cosas y así se las hemos contado” (Buruaga dixit). De tal manera que la televisión supedita la actualidad a la fuerza de las imágenes, relegando las palabras y los textos a un plano secundario y limitado. La prioridad de los televidentes no es tanto comprender el alcance de un acontecimiento, sino simplemente verlo: “De este modo se establece, poco a


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poco, la engañosa ilusión de que ver es comprender”12, de que “una imagen vale más que mil palabras” o de que “ver para creer” Y, sin embargo, nada más alejado de la realidad. Los medios en general y la televisión en particular, seleccionan la realidad de la que van a dar cuenta en función del grado de atención que despertará y del impacto que tendrá entre público y anunciantes. Además, la selección de hechos tampoco responderá a una descripción que podríamos llamar lineal –recorrido continuo de la cámara, pongamos por caso-, sino que se adaptará a la finalidad dramatizadora e impactante del medio. “En la medida en que la estrategia se basa en seducir a partir de la imagen y no del argumento, la forma pasa a ser el fondo: se magnifica el personaje, se simplifican las ideas y el debate. Los mensajes van siendo reducidos a frases de impacto hasta convertirse en consignas. El spot televisivo exige grandes verdades y no verdades matizadas”13. La realidad, por tanto, se tiene que adaptar al interés del empresario, a la forma de trabajar del periodista y al lenguaje propio de cada medio. Es “el yo pondré la guerra” de W. R. Hearst. La clave informativa del medio audiovisual –y en menor escala del impresoes la interpretación. Quiere decir que la realidad no se selecciona porque sí, sino en función del grado de atención que alguien interpreta que despertará entre público y anunciantes. Además, la selección de hechos tampoco responderá a una descripción que podríamos llamar lineal –recorrido continuo de la cámara, pongamos por caso-, sino que se adaptará a la finalidad dramatizadora e impactante del medio. En la televisión, el tiempo de la información más valioso es el del tiempo real. Esta premisa de trabajo ha calado tan profundamente en la sociedad que ha acabado por provocar un nuevo concepto de lo que es la información: simple y llanamente, se entiende que informar es mostrar la historia en marcha o, más concretamente, hacernos asistir en directo al acontecimiento. Y la veracidad de esta información ya no reside en la calidad del trabajo periodístico, sino en la repetición que tenga en el resto de medios. Este modo de informar de la televisión, -“que muestra sin comprender o explicar”, que diría I. Ramonet-, también se ha extendido en alguna medida al

12 “El receptor ve directamente, por tanto, participa en el acontecimiento. Se autoinforma. Si se equivoca, él es el responsable. El sistema culpabiliza al receptor, que ya no puede hablar de mentiras, porque se ha informado solo. De este modo, el nuevo sistema acredita la ecuación «ver es comprender». Pero la racionalidad moderna, con la Ilustración, se hace contra esa ecuación. Ver no es comprender. No se comprende más que con la razón. No se comprende con los ojos o con los sentidos. Con los sentidos uno se equivoca. Es la razón, el cerebro, es el razonamiento, es la inteligencia, lo que nos permite comprender. El sistema actual conduce inevitablemente o bien a la irracionalidad, o bien al error”. RAMONET, Ignacio: La tiranía de la comunicación. Editorial Debate, S.A., Madrid, 1998, (2ª edi.), p. 50. 13 JEREZ, A., SAMPEDRO, V. y BAER, A. (2000): op. cit., , p. 49.


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mundo de la prensa. No resulta difícil encontrar diarios que, en su portada, parecen mosaicos de imágenes provocativas, y en su interior un sumario de grandes titulares con artículos breves. Es decir, la prensa par ver y no tanto para leer, también constituye ya una realidad. En cualquier caso, el resultado de este tipo de información es una serie de estímulos que reducen el acontecimiento a su expresión visual, emotiva e impactante, imposibilitando cualquier razonamiento sobre las causas o los efectos del acontecimiento. El proceso no hace sino crecer. El telediario de hoy, frente al de ayer, sigue incrementando el valor imagen frente al argumental, textual o explicativo. Las declaraciones de los actores políticos se limitan a frases aparentes; se incrementa el ritmo visual, imitando de esta forma el ritmo expositivo del mundo de la publicidad; la narración se hace dependiente de (o se adapta a) las imágenes disponibles; se radicaliza la tendencia a la espectacularidad en el tratamiento de la noticia, convirtiendo el dramatismo y el énfasis en ingredientes habituales de la noticia. Y todo esto por una razón básica: en televisión, el tiempo es oro. Esta manida afirmación no hace sino constatar la lógica mercantil del tiempo televisivo y demostrar cómo el punto final de toda programación –sea del tipo que sea- no es otro que la venta a las audiencias de publicidad. El sueño de cualquier propietario de televisión sería que su cadena fuese seguida por millones de espectadores, durante muchas horas, y que emitiese sólo anuncios de 30 segundos de duración como máximo. Por eso el ritmo de la información es vertiginoso, ya sea en una emisora privada o pública. No ocurre lo mismo –al menos por ahora- con la información impresa. La prensa suele dedicar más espacio y tiempo a la información, al tiempo que su formato y lenguaje posibilitan la contemplación reiterada del texto que leemos, la reflexión acerca de su contenido y, en ocasiones, hasta la motivación para ampliar datos sobre el tema. La comparación de la misma información en los distintos medios arroja una clara diferencia. Pongamos por caso el debate sobre el estado de la nación celebrado en el mes de junio del 2001. De acuerdo con el estudio del CIS, (nº 2418), el 74,4% de los españoles tenía conocimiento de la celebración el debate; el 39,9% de los españoles que siguieron en directo la sesión, lo hicieron por televisión, el 4,6% por la radio y el 9,8% por los dos medios alternándolos. Sin embargo, el 45,3% no siguió ni se interesó por el debate. Pero más allá del directo, el 28,5% tuvo información posterior de lo que ocurrió gracias a la televisión, el 10,6 por la radio y el 13,3% por la prensa, mientras que el 60,5% no tuvo ninguna noticia o no le interesó el tema. A tenor de estos datos, los resultados son claros: 1. La política, concretada en el debate estrella de la legislatura, tiene un interés relativo para los españoles: 7 de cada diez sabe de su existencia, pero


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sólo 4 de cada 10 se interesa por seguirlo, eso sí, a través de la televisión. 2. Que el reflujo del debate le llega a 2 de cada diez españoles a través de la tele, a 1 por la radio y a otro por la prensa. 3. Que la última conclusión que les quedará del debate será el nombre del ganador. Al menos esto es lo que repetirán los medios a partir de algunas encuestas -tan eficaces como poco representativas- que dirán haber llevado a cabo. En cualquier caso, el punto de llegada no tiene nada que ver con el itinerario seguido: lo que empezó siendo un debate en el Parlamento acaba siendo un combate en los medios. No obstante, conviene seguir insistiendo que el tratamiento no es igual en todos los casos. Mientras diarios como El País incluían hasta un gráfico que descomponía las partes de cada intervención, y por supuesto reproducían en sus páginas de Internet la totalidad de los discursos, en el caso de la televisión se ofrecieron imágenes fragmentarias, intentos de síntesis de los principales argumentos expuestos y de las posiciones mantenidas. Todo ello en un espacio de tiempo que osciló entre los 2 y los 5 minutos, según cadena. Pero si dejamos una sesión tan especial como la que acabamos de tratar y nos vamos a una normal, nos encontraremos con que la atención televisiva se reduce a una mínima fracción de tiempo. Un proceso nada nuevo. En los Estados Unidos, hace 30 años el promedio de tiempo que los noticiarios de la televisión ofrecían a las palabras de un personaje político (por ejemplo, un candidato en una campaña presidencial) era de 42,3 segundos. A esos segmentos se les denomina sound-bites y dos décadas más tarde se habían reducido, en promedio, a 9,8 segundos14. ¿Qué argumentación sobre un hecho público relevante, o qué explicación puede ofrecérsele a los ciudadanos, en menos de diez segundos? Es evidente que esa rapidez de imágenes, ese ritmo en función del valor tiempo que define al modelo, es incompatible con la información en general y con la política en particular, ya que impide contextualizar, analizar, explicar y, sobre todo, reflexionar. Es decir, resulta imposible relacionar el acontecimiento del que se informa con la dinámica social e histórica que lo enmarca. Más aún, los sound-bites que la televisión acostumbra recoger de una intervención política suelen ser aquellos en los que se muestra una frase jocosa, o una expresión ruda, pero no siempre aquella o aquellas que compendien las propuestas, o las tesis, del personaje político objeto de la información. Todo lo cual se aleja de los requisitos atribuidos a cualquier discurso político en una democracia deliberativa: 1) una exposición da los hechos que incorpore la explicación del escenario en el que discurran, con una mínima perspectiva temporal; 2)

14 SARTORI, Giovanni: “Videopoder”, en Elementos de teoría política. Alianza, Madrid, 1992, p. 314.


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la crítica de los hechos, a partir de una evaluación de la acción de los actores presentes en dicho escenario: 3) conclusión y propuesta justificada en los valores que otorgan la propia identidad política15. 6. Apuntando las consecuencias La televisión sigue siendo presentada hoy en día como la forma de conocimiento más accesible para todos los ciudadanos. Sin embargo, ya hemos demostrado cómo la televisión no repara en la profundidad reflexiva de los problemas, al tiempo que oculta una gran cantidad de información sin dar cuenta, explicar o reconocer que lo hacen por imperativos institucionales o restricciones de carácter estructural. Dicho en otros términos, con la televisión sucede lo que en los escaparates de los grandes almacenes: nos quedamos con lo que brilla y ni nos imaginamos lo que se oculta; nos quedamos con lo que exponen en el escaparate de sus papeles, diales o pantallas, pero apenas sabemos nada de su trastienda. El problema es que una buena parte de esa lógica oculta del medio de comunicación, sobre todo del más influyente, la televisión, ha pasado a formar parte del mundo de la política. Se trata de un proceso que irrumpe con fuerza a finales de los setenta y que está dando lugar a una nueva forma de política tildada de diversas maneras: “Telecracia” (Sartori), democracia de las audiencias (Manin, 1998), de la opinión pública (Minc, 1995), “Telepolis” (Echevarria, 1994), “democracia mediática” (Muñoz-Alonso, 1999) o, simplemente, americanización de la política. El común denominador de todas ellas es afirmar la fusión entre la política y la televisión. Ya no se trata de la relación complementaria entre dos instituciones, tal y como veíamos anteriormente. Ahora, en este nuevo estadio, la política en general (con sus partidos, candidatos, elecciones...) ha asumido una buena parte de los principios retóricos y funcionales del mundo de la televisión. Hasta tal punto, que se anuncia el fin de los partidos políticos -en su concepción clásicasiendo sustituidos por un líder y gabinetes de expertos en comunicación. La conclusión que se apunta es que nos encontramos ante un nuevo sistema político donde los partidos han perdido el papel de intermediarios de la representación popular en beneficio exclusivo de los medios; donde los valores democráticos se diluyen ante el fuerte escepticismo de los ciudadanos; donde la figura del político cada vez tiene menos prestigio. En efecto, la política también ha quedado prisionera del esquema informativo del mundo televisivo. De aquí que la política seria, argumentada y explicativa no merezca la más mínima atención, mientras que la política escándalo, espectáculo o que provoque cualquier otra sensación, sea objeto de atención preferencial. El ejemplo más significado lo encontramos en el éxito del Partido Popular en su 15 SANPEDRO BLANCO, Víctor: Opinión pública y democracia deliberativa. Medios, sondeos y urnas. Istmo, Madrid, 2000, p. 71


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estrategia de acoso y derribo del PSOE. Como es bien sabido, las actuaciones de Aznar y otros líderes del partido se producían en función de la revelación sensacional que librarse cada mañana el diario El Mundo. El político dejó la iniciativa al periodista, sabiendo perfectamente que la denuncia realizada en un medio –especialmente prensa- siempre gozaría de más credibilidad que la realizada por cualquier político. El PSOE, como partido en el gobierno, contaba con la televisión pública, por boca de la cual intentaba contestar. La pugna mediática, trasunto de la política, no se cerró hasta las elecciones generales de 1996 en que triunfó Aznar. El otro ejemplo de similares características sucede a raíz de la pérdida del poder por el PSOE. Se trata del proceso de enfrentamientos y divisiones que vivirá el partido por espacio de cuatro años y que los medios han convertido en noticia destacada, hasta tal punto que el fracaso electoral del PSOE en las generales del 2000 fue achacado en parte a esta imagen de desunión. Por el contrario, el funcionamiento homogéneo, vertical y sin fisuras del Partido Popular no sería objeto de atención mediática más que en determinadas ocasiones conmemorativas. La conclusión de esta experiencia no ofrece dudas: si el partido político dividido o enfrentado es bocado apetitoso para los medios y acaba pagándolo electoralmente, la unidad y la disciplina deben de ser objetivos prioritarios. Y así sucede en los partidos mayoritarios actuales, aunque con notables diferencias. La consecuencia final es caer en la aberración de convertir al partido en un ejército organizado, donde la indisciplina se paga y la fidelidad se recompensa, donde las órdenes del jefe no se discuten y donde se combate al rival por cualquier medio de comunicación disponible las 24 horas del día. ¿No es sorprendente que el partido gobernante, depositario de la soberanía popular, tenga un funcionamiento autocrático? Esta forma de hacer política nace en televisión, pero también acaba en ella en la medida que encuentra en su pantalla una fuente de legitimación social básica. Por el camino ha incorporado dos herramientas de investigación, los sondeos de opinión y el uso de la mercadotecnia, que determinan el rumbo a seguir modificando las reglas del juego electoral. La idea del programa político, del trabajo de los militantes y del apoyo de los sectores sociales que representan y defienden, va progresivamente perdiendo fuerza frente a la nueva escenografía que imponen los medios. El actor principal, el candidato, es a la vez el mensaje, quedando los argumentos o los programas relegados a una segunda instancia. La conducción de la campaña, ya electoral o ya de gobierno, pasa a estar dirigida por especialistas o profesionales de la comunicación. Por último, buena parte de la actuación del político se adecua a sondeos y encuestas que efectúan empresas demoscópicas ajenas al partido. Todo ello, porque el gran paradigma de la política en esta sociedad de la información es que si no sales, no existes. Las condiciones de éxito político, por tanto, pasan a depender inexorablemente de las condiciones de visibilidad mediática, y viceversa.


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A partir de este principio de actuación, la figura del político tradicional se ve reconvertida y adaptada a las exigencias del medio por donde se da a conocer. Irrumpe así la telegenia, versión mediática del antiguo carisma que se concreta en la capacidad comunicativa del líder político. Una capacidad estructurada y centrada en una serie de habilidades que van desde la facundia, el físico, la gestualidad, el vestuario, la escenografía... hasta la capacidad para entretener o divertir16. En efecto, una mezcla de político/actor/vendedor, tal como pusiera de manifiesto la nominación y posterior éxito electoral de R. Reagan17. Pero también, una mezcla de showman, tal y como demostró Bill Clinton posteriormente. Su experiencia ha creado escuela. Recordemos que durante los meses previos a la contienda electoral propiamente dicha, los asesores del candidato demócrata a la presidencia constataron que los programas informativos de la televisión norteamericana le limitaban espacio a su candidato en beneficio de Bush. Encontraron entonces una estrategia sustitutiva. Clinton continuó haciendo su campaña presentándose en los programas de entretenimiento: Apareció en el Show de Arsenio Hall tocando el saxofón; pasó por el canal de música joven MTV; apareció en el Today-Show, en el Good-Morning Show y en CBS this Morning. Todo para conseguir tener audiencias masivas y, tras el chiste o la gracia, poder vender su imagen y su candidatura. Los políticos, como se observa, han adoptado una estrategia adaptativa prestándose a vehicular sus mensajes en este tipo de programas y, por tanto, asumiendo por completo los códigos de la espectacularidad y la banalidad. Todo en aras a convencer un número cada vez más importante de personas. De lo contrario, sus posibilidades de éxito se diluyen. Igual sucede en los informativos. Si cada telediario, para ser más competitivo que el de enfrente, presenta la información en forma de imágenes sensacionales, trufada de todo tipo de anécdotas, simplificada argumentalmente para poder encajar en los breves segundos en que será expuesta, también los candidatos personalizan sus mensajes en una retórica de enfrentamiento dramático con los adversarios, simplifican sus propuestas en forma de titulares y programan sus exposiciones públicas en función de los horarios televisivos. Esta forma de presentar la realidad que tiene la televisión, afecta cada vez más a las dimensiones cognitiva, afectiva y evaluativa de la cultura democrática. En primer lugar, a la televisión se le acusa de provocar un progresivo distanciamiento de los ciudadanos de la esfera política, al fomentar la idea de que los políticos constituyen un grupo especial de personajes dispuestos a hacer lo que sea con tal de tener poder. Los programas de humor que ridiculizan a los principales 16 BELANGER, A. J. : “La comunicación política o el juego del teatro y de las arenas”, en Comunicación y Política, Gedisa, Barcelona, 1998, p. 137. 17 CONTRERAS, J. M. (1990): op. cit, p. 126


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líderes políticos y que tienen una amplia cobertura, alimentan la desconfianza, cuando no el cinismo, hacia el sistema en general y hacia los valores democráticos en particular. En definitiva, la televisión, como fuente principal de información de los ciudadanos, está generando una cultura antisistema al fomentar el abstencionismo político, tanto en la militancia partidista como en la práctica electoral, el individualismo más antisocial basado en la falsa idea de que gobierne quien gobierne los problemas sólo los soluciona uno, o la desmotivación para intervenir en los asuntos comunitarios. Pero también se habla de otras consecuencias cognitivas de mayor calado: el triunfo de los sentimientos y la derrota de la mente, la imposición de la emoción frente a la reflexión. Y de nuevo por la lógica del medio, ya que la complejidad es antagónica con el objetivo prioritario de captar la atención. Por eso la noticia convencional se reduce a la retransmisión en directo de imágenes impactantes, que “hablan por sí mismas”, pero que más allá de la conmoción que nos provocan apenas si descubrimos de qué hablan, el porqué sucede. Asumimos sin cuestionarnos todo lo que aparezca, aunque lo que aparece no cuestione nada. El televidente ha pasado de ser un ente activo (que dirige sus propios pensamientos, sensaciones y conductas) a un ente reactivo (sin mediar volición o intencionalidad puede verse movido por una fuerza externa). El resultado es un consumo televisivo cada vez más acrítico, lo que a juicio de Marina podría provocar una renuncia a la elección ética y moral, que en última instancia “nos mantiene alertas, en vuelo, vivos, alejados de la facilidad, el automatismo, la inercia, la rutina de la vida animal”. El peligro está en que es la “claudicación de la inteligencia racional lo que hace revivir en nosotros la querencia del rebaño o la jauría”18. No extraña, por tanto, que hayan surgido voces que atribuyan a la televisión la responsabilidad de cambiar la naturaleza misma de la comunicación al haber empobrecido nuestra capacidad de entender. Se trata de la teoría apocalíptica que vaticina el fin del homo sapiens a manos de un homo videns. G. Sartori defiende tan sugestiva interpretación, acusando a la televisión de anular nuestra capacidad de abstracción y con ella toda nuestra capacidad de entender19. La base de esta afirmación es, precisamente, el mundo infantil y el grado de consumo de televisión que realizan: en Estados Unidos la media asciende a tres horas al día para los niños que no van aún a la escuela y a cinco horas diarias para los muchachos entre seis y doce años. También de que el niño es una esponja que registra y absorbe indiscriminadamente todo lo que ve (ya que no posee aún capacidad de discriminación y abstracción). Por el contrario, desde el otro punto de vista, el niño 18 MARINA, José Antonio: Ética para náufragos. Anagrama, Barcelona, 1995, p. 68. 19 SARTORI, Giovanni.: Homo Videns. La Sociedad teledirigida. Taurus Pensamiento Madrid, 1998, pp. 45 y ss.


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formado en la imagen se reduce a ser un hombre que no lee, que se instala en una cultura del no esfuerzo. La televisión genera una cultura de la comodidad, del no esfuerzo, de apretar y consumir “lo que echen” con tal que no haga pensar. Esta tendencia recala luego en el mundo educativo, donde el ejercicio de aprender se pretende que sea equivalente a ver la televisión. Las clases son monótonas si no tienen un acompañamiento audiovisual; los libros son aburridos si sólo ofrecen texto; los profesores son un rollo sino trivializan los contenidos y cuentan muchas anécdotas. La televisión, como agente de socialización de los niños, no sólo le ha ganado la batalla a la familia, sino también a la escuela. Esta transición desde la cultura del esfuerzo por aprender hacia la cultura de la comodidad por ver, no hace sino darle la razón al magnate alemán Axel Springer -editor de Bild Zeitung con más de 5 millones de ejemplares vendidos cada día-, que justificaba su éxito en una sola frase: “no hacer pensar a los alemanes”. Y una televisión basada en la publicidad y en el imperativo económico de crear y mantener audiencias que proporcionen ingresos publicitarios, el no hacer pensar es principio de programación básico. Pero no podemos resignarnos. Debemos pugnar por cambiar la tendencia, reivindicando una nueva política educativa que incorpore la pedagogía de la imagen como base para formar ciudadanos conscientes y críticos de lo que es y significa el mundo de la televisión. De igual manera, la enorme responsabilidad social de un medio tan influyente exige una mayor intervención pública y una menor confianza exclusiva en el mercado. Es urgente una nueva política que marque los límites a las televisiones privadas –incluidas las locales- y que devuelva a la pública la función de servicio público de primera necesidad. No sólo nuestro sistema de valores está en juego, también nuestro intelecto.

(Recibido el 20-5-2002, aceptado el 6-6-2002)


ÁMBITOS. Nº especial 9-10. 2º Semestre 2002 - Año 2003 (pp. 341-361)

Contenidos cinematográficos en televisión Dr. Mariano Cebrián Herreros Catedrático de la Universidad Complutense de Madrid Correo: marceb@ccinf.ucm.es

RESUMEN La televisión tradicionalmente ha recurrido al cine para hacer su programación más atractiva pero también con el objetivo de rellenar horas de baja audiencia. En la televisión española actual el cine más comercial se programa con frecuencia en prime time como forma de atraer al gran público, y se hace en diferentes formatos y modalidades, desde el gran estreno hasta la emisión de películas españolas antiguas, pasando por la programación para aficionados. La televisión digital, los canales de pago y los de pago por visionado han supuesto cambios importantes en el planteamiento de la programación del cine en TV y anuncia ya la convergencia de medios -entre cine, televisión e internet- que está por venir.

ABSTRACT Television has traditionally reached out to the movies to make up a more atractive broadcasting, but also in order to fill the time frames with the lowest audience ratings. In these days’ Spanish television the most popular films are frequently broadcasted at prime time as a way to catch large audiences, and this is made in different ways and formats, ranging from the great premiere to the broadcasting of old Spanish films, but also with shows for film enthusiasts. Digital television, pay TV and pay per view have brought major changes in the setting up of film broadcasting in television and announce the media convergence -of film, television and the netwhich is coming soon. Palabras claves: Televisión/Cine/Programación/Televisión digital/Televisión de pago/Pago por visión/Cine comprimido. Key words: Television/Film/Broadcasting/Digital television/Pay television/Pay per view/“Cine comprimido”.

L

a programación cinematográfica de la televisión constituye un objeto de investigación y de análisis peculiar. Abundan los estudios cuantitativos mediante la explotación de datos aportados por la investigación de audiencias de Sofres. Es una investigación enfocada claramente desde la perspectiva comercial. Se aportan datos y cifras de cantidades de audiencias en unos horarios u otros. Se resalta el éxito, pero apenas se insiste en los contenidos


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como tales. Interesa también el análisis discursivo, las estrategias de programación, la renovación de modelos de programas y, en este caso, la presencia del cine español. En este trabajo se emplean algunos de los datos de investigación cuantitativa y cualitativa de audiencia, pero se insiste especialmente en las relaciones de la programación televisiva con el cine y con el enfoque de las innovaciones de programación, nuevos formatos y tratamientos y sus repercusiones en la nueva concepción multimedia para la explotación de productos. Se ofrece el ensayo de un modelo analítico que puede aplicarse a otras modalidades de contenidos televisivos. Como todo ensayo atrevido tiene sus riesgos, pero también sus ventajas. El acierto o desacierto vendrá proporcionado por los resultados logrados. La televisión se halla en plena expansión tecnológica, empresarial y, sobre todo, de contenidos y servicios. Se multiplican los canales y con ellos, aunque no en la misma proporción, los temas. La digitalización, además de mejorar la calidad, aporta un conjunto copioso de servicios asociados a los canales y a los programas que enriquecen las ofertas. Los contenidos cinematográficos aparecen desde los orígenes de la televisión como uno de los más presentes y de mayor gancho para la audiencia. En la actualidad se ha incrementado su presencia. La televisión no es una multisala cinematográfica. No es sólo el pase de una película sino la conversión del cine en oferta televisiva que va más allá de la película en sí. Seguir una película en el televisor se diferencia enormemente de verla en una pantalla cinematográfica. Por una parte, se ofrece una calidad muy inferior, pero por otra, se añaden otros valores. Por esta razón es conveniente efectuar el análisis según las transformaciones que sufre la televisión y las repercusiones que tiene en las ofertas cinematográficas. La televisión presenta en la actualidad tres grandes modelos de ofertas: la generalista, la temática y la convergente y pasa a una tendencia a integrar los tres modelos en unas concepciones multimedia para ampliar su acción a otros medios. No es simplemente un incremento de ventanas para el cine sino la entrada en un situación nueva. El cine se presenta como un modelo avanzado de la explotación que hace la televisión con sus contenidos. La concepción multimedia de los contenidos cinematográficos es una extensión que va más allá de la televisión, pero que se aprovecha precisamente de sus sinergias y promoción con otros medios y soportes para la difusión y explotación de las películas1.

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Para una mayor visión del desarrollo de los tres modelos televisivos y de las estrategias de cada uno de ellos remito a mi obra: Discurso de la televisión generalista, multitemática y convergente. (En prensa).


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1. Las nuevas relaciones de la televisión y el cine Televisión y cine sostienen unas relaciones de matrimonio a veces malavenido y en otras inseparable. En todo momento la televisión se ha aprovechado de la producción cinematográfica para organizar su programación. En los inicios se la apreció como un grave peligro ya que podía restar espectadores cinematográficos, pero pronto se observó que era lo contrario, que se abría un nuevo medio de promoción y explotación. La televisión mantiene un porcentaje muy elevado de programación dedicada a contenidos cinematográficos. No es sólo programación de películas sino, además, de un conjunto de programas vinculados al cine. El cine se ha constituido para la televisión en el gran fondo de las productoras de todos los tiempos y el más grande archivo para el consumo televisivo al que puede acudir siempre con gran éxito, hasta en los momentos de huelga en los que a los canales se les obliga a emitir sólo contenidos previamente grabados. La televisión se ha erigido en un recurso de múltiples ventanas de explotación para las películas incluso las de segundo orden. Cine y televisión forman una vinculación mutua. La televisión apoya económicamente la producción cinematográfica y se beneficia en su programación y satisfacción de audiencias. Los contenidos cinematográficos son un material que se repite múltiples veces durante una temporada (multidifusión) o en ciclos generacionales como sigue Walt Dinesy en su estrategia de explotación: las mantiene en el mercado durante un tiempo y luego las retira durante unos años hasta que sea relevada la generación anterior. El cine es un contenido muy flexible para la audiencia. Siempre se piensa en la programación de las grandes películas, pero obsérvese que el cine es el contenido que llena la programación de menor audiencia como las altas horas de la noche con películas de clase B ó C. Su larga duración permite cubrir huecos importantes. Tal duración condiciona también la propia programación televisiva. La radio ha organizado en sus canales generalistas una programación informativa horaria y somete a todos los programas a esta intermitencia de las noticias. En televisión esto es imposible, salvo que se interrumpa la película, como se hace con la publicidad, para ofrecer noticias cada hora. Al hablar de cine no hay que fijarse sólo en las películas sino también en los demás contenidos producidos en soporte cinematográfico como los documentales, otro de los grandes contenidos televisivos. Sin embargo, nos centramos sólo en el mundo de la ficción de las películas. Lo otro nos llevaría a replantear la concepción del cine y en particular si se define por la técnica que emplea o por la concepción de una manera peculiar de creatividad que está por encima de la técnica. De hecho, aunque se mantenga vigente el soporte fílmico por su alta calidad, también se han efectuado algunas producciones con vídeo, como en sus momentos lo hizo Godard, posteriormente se trabajó con el denominado cine electrónico para el rodaje simultáneo en soporte fílmico y videográfico y recien-


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temente se ha empezado a trabajar con el soporte digital tanto para la producción como para la difusión. En la actualidad se experimenta una situación nueva en la exhibición. Se emplea el satélite para cubrir las salas de diferentes países. La señal de la película es captada por una antena y se exhibe con técnica digital a gran pantalla en todas las salas simultánea o sucesivamente según los horarios de cada zona y en el idioma de cada país o de cada comunidad ya que la señal de vídeo llega a todos por el mismo canal, aunque la señal de audio puede ser recibida por cada una de las salas según la opción idiomática que aporte el sistema multicanal del satélite. Es una experiencia que conduce a nuevas modalidades cinematográficas y que en parte aproxima mucho más el cine a la televisión. En este caso, la diferencia existente es la del tamaño de pantalla de la sala respecto del televisor, pero en ambos casos la señal procedente del satélite puede ser la misma. Es más, la televisión de alta definición trata de optimizar la calidad, muy próxima a la el cine de 35 mm., con la incorporación, a su vez, de pantallas gigantes con el formato similar al cinematográfico de 16/9. Las relaciones también son muy creativas. El cine ha abordado la televisión como tema de manera generalmente muy crítica. No así la televisión que suele utilizar el cine como tema laudatorio y que cuando hace crítica se lo plantea con su propio papel, como una autocrítica. Son muchas las películas que abordan la televisión como basura o con mirada negativa. Jordi Mollá se ha estrenado como director con No somos nadie, una película muy crítica con la televisión por su capacidad para crear o destruir mitos con sus programas. El cine presenta un fuerte arraigo en la cultura de cada país. Se crea un cine para el consumo fundamentalmente nacional, aunque nunca se pierde la perspectiva de su comercialización internacional. El cine español responde también a estas pautas. En las décadas del franquismo se produjo un cine muy determinado por el contexto político y cultural. Con la llegada de la democracia el cine español ha profundizado en temas, en enfoques, en originalidad y en estética. Es un cine en gran parte internacional. Los canales de televisión han asumido el cine español aunque escasamente se vea programado en prime time en las cadenas generalistas de mayor implantación. El cine español es muy subsidiario del americano en televisión tanto en la programación como en el logro de audiencias. No obstante, los diversos canales han apostado por el apoyo al cine español con compromisos de participación en la producción y adquisición de derechos de emisión. Y esto tanto en los canales de cobertura nacional como en los autonómicos cada uno con sus correspondientes proporciones. Esto supone un valor cultural añadido a las producciones. De hecho el apoyo se justifica como fomento cultural, de defensa de la producción propia frente a la invasión hollywoodense, aunque también hay en el transfondo un objetivo industrial: se apuesta por contenidos de amplia explotación en las programaciones.


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Las referencias no deben hacerse sólo a los canales de cobertura estatal sino también a los autonómicos y a los locales. Los canales autonómicos apuestan paradójicamente por el cine extranjero, en particular por el americano y en menor grado por el cine español. Reclama la atención el interés que se pone en algunas películas realizadas por directores de la tierra o que aborden temas propios de la Comunidad. En estos casos reciben las correspondientes ayudas autonómicas. Aunque se trate de un gran esfuerzo, sin embargo, apenas tiene repercusión en el conjunto de la programación. La programación de dos o tres películas de este tipo en el conjunto de la programación del canal autonómico representa muy poco. Menor relieve tiene la presencia de lo autóctono en los canales locales ni siquiera en los que se han organizado en torno a algún grupo como ocurre con Localia TV de Prisa. No obstante, en estas emisoras también hay una abundante programación cinematográfica, en general de procedencia estadounidense. De lunes a viernes se difunden al menos dos películas en Cine: versión íntegra a las 13:00 horas y Cine a las 23:00. Los sábados y domingos se programa Cine español a las 16:00 y Local de cine a las 23:00 horas. Tienen especial atención en este orden los canales públicos como promotores del cine del país. Las directivas de la Unión Europea así como las legislaciones de los países miembros en la adaptación de las mismas a su normativa introducen cláusulas de apoyo, de programación de porcentajes de producciones europeas y nacionales con objeto de preservar la idiosincrasia de cada uno de los cines como valor cultural de cada país por encima de los valores industriales. Sin embargo, apenas aparece satisfacción en los sectores profesionales. Siempre se solicita mayor protección y apoyos industriales y económicos. 2. El cine en los canales generalistas La programación del cine en un canal generalista está en función del planteamiento y estrategias generales de cada empresa. Se requiere un reclamo elevado de audiencia. Todo se mide en relación con una competitividad exacerbada entre canales por mantener un share superior a las demás cadenas y, en consecuencia, se buscan contenidos que mantengan la media de la cadena o que traten de elevarla; la selección de los contenidos cinematográficos está en función de este criterio. Sólo las grandes películas tienen posibilidad de llegar a la programación en prime time. Las películas han tenido una abundamte presencia en todas las parrillas de programación, pero en otros momentos son desplazadas por otras modalidades de programas. En la década de los ochenta el reinado era de los telefilmes. Sin embargo, en la década de los noventa se pasó al éxito de las telenovelas y luego al de las telecomedias nacionales o sitcom. Ahora el reinado corresponde a los programas de telerrealidad al estilo de Gran Hermano u Operación Triunfo, calificados como programas asesinos de cualquier otro contenido que se programe a esa misma hora.


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La programación cinematográfica había decaído en los porcentajes de audiencia y en la cuota de pantalla de los canales, aunque en la temporada anterior volvió a situar varias películas entre los cincuenta programas más seguidos en competencia con el fútbol y con los grandes concursos como Gran Hermano2. De hecho, los canales generalistas españoles han tenido que programar películas de segundo orden para llenar el hueco ante un competidor tan poderoso no con el objetivo de competir sino de cubrir el tiempo y dar oportunidad a una minoría de que vea otro contenido. Por término medio cada uno de los tres canales generalistas de cobertura nacional (La Primera de TVE, Antena 3 y Telecinco) dedica un par de días de prime time a programar alguna película, además de la película diaria de estreno que oferta Canal +, junto a las otras siete u ocho dentro del mismo día. Los canales autonómicos incrementan en varios casos este promedio de programación. En este sentido no debe hablarse tanto de cine español en su globalidad cuanto de aquellas películas que por su atractivo consiguen despertar el interés de una cantidad elevada de público. En este caso, el cine español entra en competencia con otras películas extranjeras de mayor gancho. De ahí que se trate de diversificar los géneros y los horarios. Dentro de la tendencia de la televisión generalista a una programación más vinculada con la actualidad se aprecia que también la programación cinematográfica inicia sus pasos en esta línea. Existen los precedentes de programar una película con motivo de un acontecimiento cinematográfico imprevisto. En unos casos como homenaje por el fallecimiento de un director, actor o actriz populares. Y en otros por conmemoraciones de fechas determinadas de un hecho histórico o cualquier acontecimiento de actualidad de gran repercusión en la sociedad y que mantenga alguna vinculación o posible asociación con una película determinada. Esta estrategia se aprovecha ahora para obtener mayores rendimientos de audiencia. Se programa una película que guarde alguna relación con el estreno de otra del mismo director o de un actor o con la concesión de algún premio. De este modo la película adquiere una promoción añadida y recupera actualidad. La programación de películas es un comodín para cualquier tipo de vicisitudes: contraprogramación, fallo de la transmisión en directo de un acontecimiento o sustitución emergente de otro programa fracasado. Otra cuestión es en qué canal, en qué horarios y con qué tratamientos se programa. Las grandes películas quedan para el prime time de las cadenas nacionales y en el caso de Televisión Española para La Primera y las de menor entidad o de mayor carácter experimental se relegan a La 2 para una audiencia minoritaria. La programación de películas ha provocado un amplio debate debido a las interrupciones de las mismas para incorporar bloques publicitarios. Cada película 2

Pérez Ornia, José Ramón: El anuario de la televisión 2002. Geca, Madrid, 2001, pág. 268.


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suele llevar como mínimo tres cortes y se incrementan según las estrategias de cada canal. Llaman la atención las películas de intensa intriga que a medida que se avanza hacia el final y crece la tensión del relato se fragmenta más para conseguir impactar realmente a la audiencia que no quiere perderse el cierre de la misma. Estamos ante cuatro modelos: programación de grandes películas en prime time, programación de películas de calidad para públicos de aficionados como Qué grande es el cine y Versión Española, programación de películas de audiencia amplia, aunque a unas horas determinadas, como Cine de barrio y programación según otras situaciones. a) Programación de grandes películas en prime time y otras franjas horarias La programación de películas siempre ha tenido un peso específico en los canales generalistas incluso por encima de las modas. Es un contenido de presencia continuada tanto a las horas más importantes como en las minoritarias. La cuestión radica en este caso no tanto en si es cine español o extranjero sino en cuanto atrae audiencia o no. Los canales generalistas, especialmente los privados, no saben de nacionalidades, sino de éxitos o de fracasos. La promoción del cine propio queda relegada a los canales públicos e incluso en estos casos debido a la orientación comercial imperante en ellos tampoco hay demasiada preocupación al menos en los horarios de mayor competitividad; si la película, por muy española que sea, no promete alcanzar la audiencia prevista no entrará en programación a esas horas salvo excepciones. El modelo de programación generalista del cine se caracteriza también por el empleo del formato contenedor. Es decir, la película va antecedida por presentaciones de temas y personalidades presentes y seguida de un coloquio y debate. Estos programas permiten dar mayor solidez a la programación. La referencia ya no es a una película concreta, siempre fugaz una vez que se ha programado, sino al contenedor. Tal estrategia permite abordar unos temas un día determinado de la semana y a la misma hora, propios del cine como en el caso de Versión Española, o de cualquier otro asunto afrontado en alguna película. Este planteamiento permite fidelizar audiencia, algo que todo canal generalista busca desesperadamente ya que le permite mantener su competitividad con un nivel de share importante. Hay una clara diferencia entre la programación de una película en solitario y como la estrella atractiva (Cine 5 estrellas, Acción 5 estrellas de Telecinco; Gran cine, Cine de terror, de Antena 3; La película de la semana, de La Primera de Televisión Española; Megahit, de Telemadrid) y aquellas que necesitan un entorno promotor, o a la inversa, un tema que trata de atraer audiencia mediante el pase de una película al estilo de lo que ocurría con La clave. En el primer caso la película adquiere máximo protagonismo, en el segundo la película es un comple-


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mento del tema o aunque sea el eje de la programación lleva un arropamiento como apoyo o para sacar mayor rendimiento de la misma en duración y en audiencia. Especial relieve alcanzan algunas producciones como la de Titanic (pasada por Antena 3 el 28 de mayo de 2001) que ha quedado como uno de los modelos de programación de gran acontecimiento que hizo girar todos los programas de días anteriores y del mismo día en torno a la película y todo cuanto lleva parejo. Repercutió no sólo en los programas dedicados al cine sino también en los de corazón y en los magacines de mañana y tarde. El consumo de cine español se centra más que en la calidad en lo popular e incluso en lo soez. Es llamativo que la película española de mayor ranking de audiencia en una temporada fuera Torrente, el brazo tonto de la ley, de Santiago Segura, que llegaba a superar en todos los órdenes a los triunfos anteriores en torno a las figuras de Paco Martínez Soria, Alfredo Landa o Lina Morgan. Los demás éxitos giran en torno a las comedias como Entre piernas. Los canales autonómicos apuestan fuertemente por la programación cinematográfica. De nuevo se incurre en la oferta del cine americano frente al cine nacional. No existe una producción cinematográfica de carácter autónomo como para que estos canales le dediquen algún programa. En el mejor de los casos no se alcanza ni cinco películas que tengan este carácter. Los canales autonómicos integrados en la FORTA para una mejor organización y competitividad consiguen en algunos casos y dentro de su entorno autonómico superar en audiencia a los canales generalistas. Así ocurre con la oferta de Telemadrid en su Megahit. En los canales generalistas aparecen varios programas cinematográficos a lo largo del día. Cada canal programa un promedio de tres películas al día entre unas horas y otras. Alcanzan especial relevancia las tardes y noches de sábados y domingos, así como las horas nocturnas de cualquier día, entre las tres y las siete de la madrugada, en este caso en un horario en el que se aprovecha para repetir algunos programas y para programar películas ya emitidas con anterioridad en otro horario. Es decir, el cine sirve para atraer grandes audiencias, pero también para cubrir huecos de muy baja audiencia, como de relleno de programación. De las ocho franjas en que generalmente se divide la programación generalista hay algunas que sobresalen por la presencia cinematográfica: - En la franja despertador (7:00-9:00) aparece una presencia abundante de producciones de dibujos animados en la mayoría de las cadenas intercalados en algunos casos por noticiarios. - La franja matinal (9:00-13:00) se sustenta sobre informativos y algunas series; frente a la programación de algunas películas en etapas anteriores en la actualidad prácticamente ha desaparecido el cine. - En la franja de mediodía (13:00-15:00) no se programa nada de cine ya que todo gira en torno a la información nacional o regional.


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- En la franja de sobremesa (15:00-18:00), la segunda de mayor audiencia, el cine ha sido reemplazado por los magazines y los seriales durante la semana, sin embargo, los sábados y domingos es el horario privilegiado para el cine. Casi todos los canales, excepto La 2, programan alguna película. - La franja de tarde (18:00-20:00) sigue un planteamiento similar respecto del cine; no hay nada de lunes a viernes, sin embargo, los sábados y domingos es donde se concentra de nuevo la programación cinematográfica en los canales nacionales y en los autonómicos. Es donde se sitúa Cine de barrio (sábados) y Cine de oro (domingos) de Televisión Española. Los canales privados Telecinco y Antena 3 apuestan por las TV Movies. Se ofrece un tipo de cine que responde a los gustos de todos los miembros de la familia. - La franja de prenoche (20:00-21:00) se centra en concursos y otros contenidos, pero salvo la prolongación de alguna película en sábado y domingo de la franja anterior tampoco aparece programación cinematográfica. - En la franja prime time es donde se concentra la programación de cine como gran estrella y en competencia de unos canales con otros por su alta rentabilidad de audiencia y económica; es donde se programan las películas más atractivas y las que se emplean para contrarrestar el efecto de otros programas. - La franja latenight (0:00-2:30) ofrece también una programación amplia de cine. Entre los diez programas más vistos en esta franja aparece Nuestro cine y Cine de Televisión Española. - En la franja nocturna (2:30-7:00) se programan diversas películas más como redifusión o relleno de un hueco para cubrir las emisiones ininterrumpidamente durante las 24 horas que como competitividad o servicio público de las cadenas. La baja audiencia no invita a quemar novedades ni estrenos. Se programan básicamente repeticiones de películas. b) Programación de cine español para público aficionado: Versión Española Los programas de televisión son una plataforma de promoción del cine. Versión española (programa que se emite por La 2 de Televisión Española desde el 6 de octubre de 1998, es decir, permanece ya cinco temporadas) es la referencia del cine español no sólo por dar a conocer las películas de los directores españoles recientes, incluso aquellos que no han tenido éxito en las salas, sino también por mostrar el cine de otra manera. En algunas ocasiones, especialmente a partir de la tercera temporada, se ha abierto al cine latinoamericano en el que hay alguna participación española en la producción o en la interpretación. Es un programa contenedor en el que además del pase de una película (en temporadas anteriores llegó a programar una sesión doble), se hace una presentación de la misma, del director y actores presentes en el estudio y una vez finalizada la película se entabla un coloquio entre los asistentes. También se ha


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abierto a las sinergias con Internet mediante la creación de un chat que promueve la participación y debate entre los espectadores. Las presentaciones de directores, actores y actrices antes del pase de la película, así como los comentarios efectuados posteriormente aportan una manera de ver el cine desde dentro, según los protagonistas de la producción con sus dificultades, presupuestos y condicionantes con los que se rodó. Es un complemento importante. De alguna manera adquiere un carácter pedagógico. Es una escuela de enseñanza del cine. Se pasan aproximadamente unas cuarenta películas al año, en torno al cincuenta por ciento de la producción anual, lo cual significa un escaparte bastante amplio del cine producido durante los últimos seis o siete años en España. Es el momento para conocer películas que apenas estuvieron en las grandes pantallas o que se estrenaron en unas. Se ha apostado por otras producciones de menores repercusiones, pero de interés para conocer a nuevos realizadores y producciones experimentales. Se trata de la exhibición de cortometrajes. Incluso, con objeto de promover más esta actividad, el programa ha creado un concurso de cortometrajes con ayudas para la producción y para su exhibición; de todos los presentados se efectúa una selección para su pase por televisión. En alguna ocasión el programa se ha dedicado íntegramente al pase de los cortometrajes. Es la ayuda a otra modalidad de producción cinematográfica que apenas dispone de lugares de exhibición en las salas cinematográficas en la actualidad. Versión Española se mantiene desde sus orígenes en La 2. La presentadora del programa, Cayetana Guillén, declaraba a este respecto: “No sabemos si el cine español está preparado para romper el prime time de La Primera. Hay dos opciones: o conservar el público que tenemos, ganar poco a poco más adeptos y cambiar los contenidos, o claudicar en determinadas cosas porque en La Primera te piden unos shares muy diferentes, con lo que tendríamos que cambiar la forma de hacer el programa”3. Estas declaraciones encierran los problemas que plantean tales programas en la televisión generalista: atraer audiencias masivas, mantener o superar el share medio de la cadena en competitividad con otras y para ello hay que generar gran espectáculo, algo que el cine español consigue en muy contadas ocasiones. En su última etapa el programa ha querido aproximarse a la oferta de los canales temáticos. Ha centrado su estrategia en ofrecer la pel��cula completa, sin corte alguno para la publicidad. El programa cuenta con un patrocinador que aparece al principio y al final de la emisión o en los momentos de la parte contenedora: presentación y coloquio o entre estos y el inicio o final de la película.

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El País, 9-6-2002.


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Lo que se mantiene rigurosamente intacta es la secuencialidad de la película. También el canal público Canal 2 de Andalucía ya había ensayado esta estrategia. c) Programación de cine español para público amplio y a unas horas determinadas: Cine de barrio El programa Cine de barrio ha conseguido crear marca tras varias temporadas en antena. Empezó con timidez para rellenar un tiempo difícil: la tarde de los sábados. Se orientó hacia un público de adultos y con la reposición de ciertos éxitos de la etapa franquista. Poco a poco ha ido ganando público y hoy es la referencia de un sector de telespectadores amplio y donde se da cabida, semana tras emana, a un cine “típico español”. Es un programa gracias al cual se recuperan películas antiguas de cine español folclórico que de otra manera tendrían dificultades para programarse. La programación se organiza por temas o géneros, dentro de los cuales sobresale el musical. Es un cine de pasatiempo sin ninguna pretensión didáctica o estética. Predomina el enfoque de entretenimiento tanto en la película como en el marco en el que se ofrece. La originalidad proviene no de la película sino del marco o contexto al que se le somete. Hay presentación y comentarios antes y después del pase de la película. Se invita a algún actor, actriz o persona con la que tuviera alguna vinculación la película y se crea una situación de recuerdos de las escenas, de vivencias, de comentarios sobre otros actores y actrices e incluso se asocia a determinadas canciones que vuelven a interpretarse con piano y a coro por los participantes en el programa. Es decir, no es sólo la programación de película sino el tiempo anterior y posterior que prolongan la duración hasta las tres horas de promedio. Televisión Española ante el éxito de este programa y de Versión española creó el 8 de marzo de 2000 otro programa contenedor Nuestro cine por el que pasan películas interpretadas por Paco Martínez Soria, Sara Montiel y otros personajes populares. Es el intento de aprovechar un efecto de arrastre o locomotora del éxito de un programa con otro parecido para exprimirlo al máximo durante el tiempo que prevalece la buena imagen y antes de que se llegue al cansancio. Puede incrementarse el éxito, pero también se corre el riesgo de quemar en muy poco tiempo a ambos. Telecinco también ha apostado por una programación similar del cine español con su programa La gran ilusión que en la temporada anterior alcanzó el 19,5% de audiencia de promedio. Está concebido también como programa contenedor en el que tras el pase de la película se ofrece una tertulia sobre la misma. Se centra también en la promoción del cine español4. 4

Para un análisis pormenorizado del lugar que ocupan las películas en el ranking de la programación, y en particular las españolas, se remite al Anuario de la televisión 2002, op. cit. págs. 368-371 y a los respectivos análisis presentados de manera segregada por cada uno de los canales y por franjas horarias.


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d) Otros programas de contenidos cinematográficos Se incluyen aquí todos aquellos contenidos relacionados con el cine, pero en los que no se ofrece una película completa. Integra los programas semanales de información sobre los rodajes, los estrenos en las salas cinematográficas a modo de guía de cartelera, sobre los grandes Festivales nacionales e internacionales o conmemoración de fechas determinadas, entrevistas a directores, actores y actrices con motivo de un premio o de cualquier otra vicisitud, homenaje a una personalidad del cine recientemente fallecida; últimamente han alcanzado relieve los programas dedicados a ofrecer cómo se ha rodado una película o cómo se han logrado determinados efectos especiales. Los contenidos llegan a los programas culturales e incluso a los noticiarios generales dentro del bloque cultural como noticia de un premio, como crónica de un Festival o como crítica de estrenos. Es una línea abierta para aprovechar todo el trabajo y esfuerzo realizado en la producción desde las escenas erróneas, pero que tienen un aliciente humorístico hasta aquellas escenas en las que se provoca intencionadamente el error para alimentar este otro tipo de programas. Además de este aspecto lúdico cumplen la función de motivar y despertar la curiosidad del telespectador por determinados aspectos de la película. Dentro de este apartado también hay que hacer referencia a la publicidad cinematográfica de las películas que se estrenan en las salas y además de la autopromoción que el canal televisivo efectúa de su programación cinematográfica. La publicidad está sometida a las reducciones culturales. Cada vez es más frecuente el desarrollo de un márketing de estrenos a los que se invitan a las grandes figuras de las películas y se organiza una parafernalia espectacular del acto para que los medios lo recojan como noticia en diversos programas; de este modo hay una información-publicidad gratuita del estreno y aparece una publicidad pagada a lo largo de los primeros días o semanas de estreno de la misma. Esto era algo que venían desarrollando las majors americanas y que algunas productoras españolas han empezado a probar también. 3. El cine en los canales temáticos En este modelo cambian los objetivos y las relaciones con los destinatarios. Ya no se es espectador sino cliente al que se le trata como tal. No interesa tanto la cantidad de telespectadores cuanto el incremento de abonados o mantener el interés de quienes ya son clientes de la plataforma. La programación adquiere otros tratamientos. Se dedican canales exclusivamente a pasar películas. Las películas se organizan por canales especializados en determinadas modalidades: por épocas, por géneros, por la técnica (blanco y negro, dibujos animados) por directores, por actores o actrices o por la relevancia artística como sucede con los canales de estreno.


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Emerge la programación del cine hacia el exterior del país en los canales temáticos o generalistas, una vez obtenidos los derechos de antena para las correspondientes coberturas, como escaparate y promoción. Así ocurre en el Canal Internacional de Televisión Española donde hay varias emisiones de cine español y latinoamericano para Europa y América Latina. Además de la oferta de películas, de dos a cuatro títulos por semana, mantiene una colaboración estrecha con el programa de La 2 Versión Española para la difusión de los cortometrajes promovidos por este canal mediante dos programas Qué corta es la vida y El cine en corto. Entran en juego también otras combinaciones. El canal no se ofrece aislado sino dentro de un paquete integrado por otros canales y otros servicios. En los paquetes básicos aparecen en varios canales dedicados al cine, aunque en este caso se apuesta más por la cantidad que por la calidad. Hay buenas películas, pero siempre de tiempos muy anteriores. No se ofrece nada de estreno y muy poco de reestreno, por supuesto, dentro de los estrenos-reestrenos televisivos. Es la oferta de películas de épocas anteriores y que llevan bastantes años fuera del circuito de las salas cinematográficas. Gracias a la televisión adquieren nuevo valor y se constituyen en valor permanentemente añadido a las producciones. De hecho, en el diseño de la producción de las películas actuales se tiene en cuenta también la rentabilidad por esta explotación que anteriormente era imposible. De esa manera hay películas que están en pases permanentes mediante unas plataformas u otras, unos países u otros. Es el gran desagüe de toda la producción cinematográfica. Pero también se corre el riesgo de saturación, de cansancio y de no disponer de información suficiente para poder elegir. Se da sensación de que todas las películas tienen el mismo valor. La cantidad hace perder la perspectiva de la calidad. Mayor relieve se alcanza en los paquetes opcionales o superbásicos. En ellos aparecen canales exclusivos de cine de mayor interés y combinaciones de algunos canales especializados: Canal + en unión con otras ofertas en las que se ofrecen estrenos televisivos de películas, o los canales Disney junto a otras ofertas dedicadas a los niños. Una de las razones para abonarse a las plataformas es precisamente la oferta de cine para el 9,3% y el 11,2% de los abonados a Canal Satélite Digital y Vía Digital respectivamente según la encuesta realizada por GECA5. Las plataformas de satélite han incrementado el número de canales dedicados al cine. Vía Digital los sitúa dentro del díal en la decena de los 30 y 40: Gran Vía, Gran Vía 2, Gran Vía 3, Cine 600, Canal Hollywood, Canal Palomitas, Halmark, Cinematk, Showtime Extreme, Canal 18. Ante una oferta tan amplia y

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Anuario... op. cit. pág. 103.


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con objeto de que el abonado no se pierda se antepone a todos los canales otro, el 30, como Guía de programación titulado “Todo sobre los canales de cine”. Se ofrecen los horarios, clasificaciones por temas, por autores y otros datos. El recuento de las películas que se programan sólo durante un mes en todos los canales de televisión nos aportarían datos apabullantes. Sólo la plataforma Vía Digital ofrece durante un mes más de mil películas diferentes, muchas de ellas se pasan en sistema de multidifusión y otras, además, por varios canales de la plataforma. Sin duda alguna, es el contenido de mayor presencia cuantitativa en televisión, independientemente de las modas o éxitos de un género u otro en los canales generalistas. El cine se ha aposentado de manera permanente en televisión. Canal Satélite Digital también presenta una oferta abundante en la que sobresalen los canales estadounidense6: Canal TCM, Cineclassics, Fox, AXN, Cinemanía, Cinemanía Azul, Cinemanía Rojo, Calle 13 y la estrella del grupo Prisa, Canal +, que además de tener autonomía en la difusión por ondas terrestres con la modalidad de pago, se integra en un paquete opcional satelital. Canal + ha desarrollado otras dos variantes: Canal + Rojo y Canal + Azul, inicialmente como repetición en emisión digital a otras horas y durante los últimos años para incluir algunos programas diferentes de los de Canal +. La base de esta programación se sustenta fundamentalmente en la oferta cinematográfica de auténtico estreno en televisión, además de las transmisiones de exclusivas deportivas. El anuncio de la fusión o alianza de las dos plataformas abre preguntas preocupantes en torno al pluralismo y variedad de ofertas y la entrega a una concentración de canales. De momento habrá que esperar a la evolución y a la decisión definitiva. Para la oferta cinematográfica será, por una parte, una reducción de opciones y, por otra, la ventaja del acceso supuestamente a lo mejor de lo que ahora ofrecen ambas por separado. Las plataformas de cable ofrecen diversos canales dedicados al cine bien mediante empaquetado propio de películas adquiridas en los mercados nacionales e internacionales o bien mediante acuerdos para la emisión de canales existentes en otras plataformas y en otros países. En estos casos se ensayan diversas estrategias como ocurre con el canal Cinemanía en sus tres versiones creado por Canal Satélite Digital que además de la oferta por esta plataforma aparece en la programación de los canales de cable de ONO, Able, Retena, Reterioja, Supercable, Canarias Televisión, Euskaltel y Menta. También la plataforma de ondas terrestres Quiero TV mientras se mantuvo en el aire ofreció una programación rica de cine gracias a los acuerdos con Disney y Warner y otras majors americanas; estos acuerdos consiguieron romper la

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Para mayor ampliación, actualización y comentarios sobre las ofertas véase el portal de la empresa www.plus.es


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exclusiva de Canal Satélite Digital con algunas de las mismas debido a que se trataba de plataformas con coberturas diferentes por sus sistemas de emisión. Son canales de mayor rigurosidad en la selección por su calidad. Ahora bien, el elevado número de horas no permite programar todo el año, mes, semana o día películas diferentes por el alto gasto en la adquisición de los derechos y por la cantidad abrumadora de películas que se necesitarían, de ahí la exploración de diversas estrategias de multidifusión y combinación de películas en diferentes horarios de días, semanas, meses o año. Cada película tiene un rico peregrinaje por la programación de estos canales. Donde se logra mayor relieve es en la modalidad de los paquetes de pago por visionado. Cada plataforma dedica varios canales a estas ofertas con diferentes estrategias de programas. Lo frecuente es que se ofrezcan los pases de películas de manera secuencial por el mismo canal. En otros casos se ofrece con la estrategia de “casi a la carta” en la que la misma película se pasa por varios canales en horarios escalonados, aproximadamente cada cuarto de hora; de este modo cuando uno llega a casa sabe que en poco tiempo se iniciará la película. La estrategia suele desarrollarse con varias películas por canales diferentes para que cada abonado elija la que quiera previo pago. Canal Satélite Digital ofrece hasta ocho películas, además de las dos para adultos; algo similar presentan Vía Digital y el grupo AunaCable. Prometen pases completos de las películas sin interrupción alguna, aunque en algunos canales se ensaya también la incorporación de la publicidad e incluso de publicidad interactiva. A cambio de la aceptación por parte del espectador se le ofrecen otros regalos como entradas para otras películas de estreno o la recepción gratuita de una película de pago por visionado. Se constituyen en ventanas de explotación similar a las de las salas cinematográficas con unos costos un poco más reducidos, pero con estrategias parecidas. De hecho, los canales así lo reconocen en sus autopromociones al ofrecerlos como estrenos dentro de televisión. Para el futuro se anuncian las ofertas a la carta en las que cada usuario, independientemente de la actuación de los demás, pueda elegir su película en cualquier momento. Es la oferta del VOD (Video on Demand: vídeo bajo demanda). Existen múltiples experiencias de aplicaciones, pero su desarrollo social choca con los altos costos del servicio y lo reducido de los anchos de banda de las redes para ofrecer estos contenidos de señal compleja y de elevada cantidad de memoria y capacidad de transporte que requiere. Será el auténtico cine televisivo personalizado frente al consumo masivo o familiar. En unos y otros paquetes, con mayor o menor complejidad, emergen las ofertas de servicios paralelos y adheridos a los contenidos. Es el desarrollo de la denominada hipertelevisión. En el caso del cine aparecen informaciones con la ficha técnica de la película, filmografías y biografías del director y actores, circunstancias del rodaje, crítica y en algunos casos el guión y relación con la


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novela de la que procede; también aparecen las opciones idiomáticas, especialmente la versión original y la versión del idioma del público destinatario. Se inicia también el desarrollo de otros servicios y ventas relacionadas con el merchandising. 4. El cine en los canales convergentes El modelo convergente de la televisión con Internet introduce otros elementos en los contenidos cinematográficos pasados por televisión. Se establecen relaciones mutuas entre lo que aporta el canal televisivo y lo que ofrecen los portales de internet. No es la suma de dos modalidades de canales considerados de manera separada sino la trabazón de ambos para ofrecer nuevos servicios. Por un lado, los canales de televisión ofrecen con relativa calidad las películas junto a otros formatos de programas, servicios asociados y las aportaciones de la hipertelevisión como se ha visto en los modelos anteriores. Por otro lado, los portales de Internet ofrecen diversos canales relacionados con la información cinematográfica: revistas digitales, información propia de un canal generalmente escrita con algunos iconos y fotografías y enlaces a los sitios web de las productoras y canales de televisión. El objetivo de la convergencia es unir ambas posibilidades. Es frecuente que dentro de esta tendencia los programas de los canales generalistas y de los temáticos abran algún chat de discusión de la audiencia o algún foro en el que participa el director o alguno de los protagonistas de la obra para que sea preguntado por el público. Desde Internet se producen otras experiencias de nuevos impulsos para la promoción del cine incluso por otros medios de comunicación como la prensa. El Grupo El Correo ha creado un nuevo canal de cine7. Lo presenta como una nueva forma de sentir el cine y lo plantea con un enfoque informativo: todo lo que ocurre en torno al cine, los estrenos, los rodajes, reportajes especiales, análisis de especialistas y da la oportunidad para que los visitantes registren sus opiniones. Adelanta la posibilidad de ofrecer las primeras imágenes de las películas antes de su estreno. Es la apertura de un nuevo mercado de promoción y avance de los estrenos y, en suma, una modalidad nueva de márketing cinematográfico. La cuestión se amplía también en torno a la difusión de las películas por las redes de internet actual. Todavía dejan mucho que desear debido al escaso ancho de banda que ofrecen. Es uno de los elementos de mayor freno. Hasta que no se amplíen las redes difícilmente podrá considerarse internet como una ventana más para la explotación de las producciones cinematográficas. No obstante, dentro de estos límites se aprecian experiencias que desarrollan con producciones específicas algunos de los elementos convergentes. Son producciones para su distribución por 7

www.elcorreodigital.com


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internet y a ser posible con las aportaciones que la red impulsa. En este caso se aprecia una tendencia a ofrecer escenas de algunas películas mediante la técnica del video streaming; no alcanzan gran calidad y para bajarlas se requiere un ancho de banda amplio puesto que de lo contrario se tarda bastante tiempo en conseguirlo. El objetivo de la convergencia es unir ambas aportaciones de manera integrada e interrelacionada. Es decir, que pueda pasarse de un canal a otro o utilizar simultáneamente los dos o lograr producciones que empleen indistintamente las aportaciones de uno y otro. En este caso emerge una narrativa nueva que combina la imagen en movimiento con los usos de internet. Nacen series de escasa duración, como máximo unos cinco minutos y en general en torno a tres minutos. No hay sala de exhibición ni espectadores reunidos sino que todo se expone en la red para que los internautas puedan bajarlo y analizarlo en unos casos previo pago y en otros sin pago alguno. La narración es sumamente sintética en la que todo se concentra en muy pocos planos, pero con máxima expresividad. Algunos directores de cine como Frasser así lo han experimentado con algunas series. Más llamativo está siendo el Festival Internacional de Cine Comprimido organizado por el portal plus.es y notodo.com que ya ha celebrado dos convocatorias. Lo de internacional se sobreentiende ya que todo cuanto aparece en internet deja de ser local para entrar en las redes mundiales de comunicación8. En la primera convocatoria se presentaron 449 películas y en la segunda 624 procedentes de 16 países. Se habla de duración, en torno a los tres minutos, pero en este caso es más importante la necesidad de memoria que para el concurso no debe de exceder de los 4Mb. Por esta razón, bastantes de las producciones se realizan en blanco y negro; no es sólo cuestión de exigencia del Festival sino de la propia red en su situación actual; la producción en color necesita más memoria y crea mayores dificultades para bajar el contenido en tiempo real de la red. En la entrega de los premios se presentaron algunas de las obras de los miembros del jurado y de directores de cine consagrados como Bigas Luna quien mostró una producción de un minuto de duración, en blanco y negro, en la que se cuenta la historia de “una chica que se ha especializado en hacerse collares de moscas vivas”9. La cuestión radica en determinar si esto, aunque se le llame cine, responde realmente a la concepción tradicional del cine o si está emergiendo una narrativa audiovisual diferente como en su momento fue la de la televisión o la del vídeo. No hay que hacer demasiado caso a las primeras denominaciones ya que suelen llevar el lastre de lo existente con anterioridad. Lo que nace es algo diferente y además soportado por una plataforma distinta como es internet. La televisión y el vídeo se han constituido en narrativas diferentes con características propias dentro 8 9

El festival se ofreció en la dirección: notodofilmfest.com Ciberpaís, Suplemento de El País, 27-6-2002.


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del sistema audiovisual. Ahora emerge asimismo otra narrativa diferente y que habrá que seguirla de cerca. De momento se la denomina cine comprimido, pero se conjugan otras maneras de relato muy diferentes a las clásicas e innovadoras del cine. Es otra modalidad audiovisual a la que habrá que buscar una denominación más ajustada. 5. Hacia una concepción multimedia del cine La televisión tiende ahora a la integración de los tres modelos para generar nuevas ofertas y contraer otras relaciones con los medios y soportes tradicionales así como con los emergentes. Trata de aprovecharse de las posibilidades de las diversas ventanas de multiexplotación que abre cada soporte. En este sentido coincide con lo que tradicionalmente viene demostrando el cine como es la búsqueda de nuevas redes de distribución y comercialización. De las salas de cine se pasó a la televisión y de ésta al vídeo y videodisco y en la actualidad al DVD y ya se experimenta la difusión por internet de banda ancha. A su vez dentro de la televisión se ensayan nuevas estrategias de explotación graduada para no quemar los productos con el primer pase sino que se organiza para que todos los canales obtengan un rendimiento adecuado. La expansión de los tres modelos televisivos repercute en la explotación de las producciones. Se han creado procesos intermedios de tal manera que se amplía el período de explotación normal de una película por las diversas ventanas. La incorporación de los canales temáticos ha distanciado la programación de películas en los canales generalistas respecto de los estrenos en la salas cinematográficas. Se crean otras fases que con unas variantes u otras y según las diferencias entre países puede establecerse la siguiente periodificación de ventanas: - Estreno en salas cinematográficas (unos 6 meses). - Explotación mediante alquiler y venta en vídeo y DVD (otros seis meses). El planteamiento multimedia del cine se prolonga a la explotación simultánea o posterior por las redes de videoclubes y más tarde por las redes de quioscos mediante los alquileres y las ventas en soporte videográfico y más recientemente en DVD. En este caso ya no sólo se ofrece la película sino también otras informaciones, el guión o versiones dobladas o subtituladas en otros idiomas; la película de Víctor Erice El sol del membrillo se ha difundido con el coloquio mantenido en el programa que se le dedicó en Versión Española de La 2. - Recorrido por las diversas modalidades de canales de pago de televisión (otros 12 meses) con un proceso también según algunas fases estratégicas para dejar margen de novedad a cada variante y no quemar la película por el adelanto en una de ellas. * Es ya normal que el cine inicie su andadura por los canales de televisión durante un tiempo dentro de los paquetes de pago por visionado para que cada usuario pague por ella como si asistiera personalmente a una sala de


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cine. De hecho, los nombres elegidos por las plataformas para estos pases se asocian a las salas de cine: en Canal Satélite Digital se denomina Taquilla, en Vía Digital Palco y en las de cable de Auna Mirador. * El pase siguiente es el del estreno en algunas de las opciones en los paquetes superbásicos, en particular en los canales especializados en cine o con tirón fuerte entre los telespectadores como ocurre con Canal + en Canal Satélite Digital. Dentro de este paquete entra en un sistema de estrategias de multidifusión o peregrinaje durante un tiempo que suele oscilar entre los dos y tres meses; se pasa diversos días de la semana y en franjas y horarios diferentes: estreno en prime time, otro día por la mañana, otro en al sobremesa, otro por la tarde, etc. * El último paso en las plataformas temáticas suele efectuarse en uno o varios de los canales de la oferta básica, es decir, la dirigida a cualquier abonado que no quiera pagar cantidades añadidas a la de la suscripción. A cambio, tendrá que esperar algunos meses hasta que la película llegue a este paquete. - Explotado este recorrido llega a las pantallas de los canales generalistas, no antes de dos o tres años del estreno en las salas cinematográficas. Cuando se trata de las películas de mayor éxito en las salas cinematográficas se busca también que tengan un impacto en los telespectadores. Se programa a la mejor hora de un día de la semana de elevada audiencia. Algunas películas suelen programarse una o dos veces en una o varias temporadas. Ha quedado como ejemplo señero la explotación que viene haciéndose ya durante siete temporadas de la película Pretty Woman y en cada uno de los casos con una audiencia abundante hasta situarse en un número u otro entre las películas de mayor rating y Share. En esta estrategia se entra ya en confrontación con los intereses de otras explotaciones y de otros negocios como es el de las salas de cine. Los exhibidores han presionado para que no se ofrezcan las grandes películas los sábados, ni los domingos con objeto de que no se reste asistentes a las salas de cine. La vida del cine se prolonga y alcanza la “inmortalidad” en sucesivas etapas de reestrenos o vueltas a la programación tras varios años. Se adapta a las situaciones de las nuevas modalidades de organización de los temas televisivos: canales de cine en blanco y negro, canales de cine por épocas, por países, por directores, actores y actrices. Y ya es frecuente que se empleen como contexto del debate sobre un tema de actualidad. Las sinergias multimedia se expanden a espacios hasta hace poco tiempo bastante alejados como ocurre con los parques temáticos de ocio. Desde hace unos años, tras el éxito alcanzado por los parques temáticos vinculados a Disney, como Disneylandia o Eurodisney, emergen otros como el Warner Bros Park en Sanmartín de la Vega, localidad próxima a Madrid, en el que se exhiben los grandes mitos creados por la productora Warner Bros a lo largo de su historia. La televisión


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aprovecha también estos parques para crear programas vinculados a ellos mediante acuerdos de apoyo mutuo: como promoción del parque y como publicidad para televisión. Televisión Española organizó y transmitió en directo, durante tres horas y media, el miércoles 3 de julio de 2002 en prime time por La Primera una Gala celebrada en el propio parque como promoción del mismo, pero también de la marca de la productora; para ello se ofrecieron representaciones de escenas de algunas de las películas. Nacen otras múltiples modalidades de explotación. Se aprovecha todo: las bandas musicales para determinados programas, especialmente en radio, hasta la incorporación de escenas fallidas, comentarios sobre los dobles de actores o sobre cómo se realizaron determinadas escenas complejas. Para el futuro se abren nuevos retos de mercado por el salto al cine digital. Las ventanas y los mercados se acrecientan. Además de los tres modelos analizados ahora emergen otros procesos. Se entra en una fase nueva en la que el cine utiliza el lenguaje digital idéntico para todos los sistemas expresivos sea la escritura, el sonido o la imagen. No debe concluirse que ya todo será igual. Converge la tecnología, pero se mantiene la divergencia expresiva, de concepciones estéticas y de narrativas. Con lo digital el cine se equipara a toda la expresión audiovisual, pero las diferencias en este caso emergen de la concepción de los relatos de cada campo. El cine se mantiene en la creatividad audiovisual de gran espectáculo, de originalidad, de fascinación por la imagen, mientras que la televisión ve reducidas sus posibilidades espectaculares por el tamaño de las pantallas; su espectacularidad concierne al contenido y enfoque de la información, de los concursos, pero no a la ficción que sigue otras pautas en torno a la escenificación, dramatización de situaciones y popularidad de los temas y actores. El cine digital lleva al planteamiento de la definición del propio cine. Ya no vale hacerlo por el soporte sino por la concepción estética10. Con la incorporación de la digitalización se crea, sin embargo, otra brecha al cine al ampliar la capacidad de piratería. La experiencia de lo que ha ocurrido con la música es lamentable, pero debe servir de aviso para el cine. Nacieron portales para la distribución gratuita de la música. Incluso se ha llegado a estrategias de copiado de persona a persona sin que pueda haber capacidad alguna de control y freno a su ampliación. La caída de Napster, el portal que revolucionó la piratería del disco, no ha supuesto la desaparición del delito sino que se hayan desarrollado otras estrategias. La situación está siendo ya grave para el cine con las copias fraudulentas en vídeo. Ahora se abre la vía al copiado mediante la bajada de internet e intercambio de aficionados. De hecho, ya existe como posibilidad técnica, aunque el largo tiempo 10 Véase un análisis detallado de las repercusiones de la digitalización sobre el cine en el artículo de Fernando HUERTAS: “El futuro digital del cine”, en Telos. Cuadernos de comunicación, tecnología y sociedad. Fundación Telefónica, Madrid, Nº 51, págs. 19-27.


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que requiere bajar una película completa desaconseje hacerlo a la mayoría de usuarios. Pero es importante llamar la atención sobre esta cuestión para que se adopten las medidas correspondientes.

(Recibido el 25-1-2003, aceptado el 2-2-2003)


ÁMBITOS. Nº especial 9-10. 2º Semestre 2002 - Año 2003 (pp. 363-400)

Televisiones públicas para todos los públicos Dr. Xosé Rúas Araújo Profesor en la Facultad de Ciencias Sociales y de la Comunicación de Pontevedra (Universidad de Vigo)

RESUMEN El título de este artículo expresa la necesidad de que en los órganos de dirección de las televisiones públicas se acepte cierta representación social y no sólo política, sobre todo teniendo en cuenta que esta última responde a dudosos criterios de pluralismo, haciendo de las televisiones públicas un servicio a los gobernantes de turno, más que un servicio a todos los públicos, con unas garantías mínimas de acceso y control por parte de los mismos. Además de analizar la situación en España y las distintas Comunidades Autónomas, se hace un repaso por la composición y normas por las que se rigen algunas de las televisiones públicas en el resto de Europa, finalizando con una reflexión sobre la indispensable búsqueda de una legitimación social dentro del vasto terreno audiovisual. ABSTRACT The title of this article talks about the necesity that exists in the direction organs of the public televisions to be accepted a social representation, and no only political, because the last one answers to no clear reasons of pluralism, converting to the public televisions in a service to the governances, more than a service to all the publics, with guarantees to access and control. This article also analyses the Spanish and communities situations, explaining the composition and rules of some publics televisions in the rest of Europe, finishing with a reflexion about imprescindible social legitimation in the audiovisual world. Palabras claves: Televisiones Públicas/Comunicación/Audiovisual/Públicos/Europa/España/ Comunidades Autónomas. Key words: Public Tv/Communication/Audiovisual/Public/Europe/Spain/Autonomous communities.

I. Introducción alicia, al igual que el resto de España y Europa, no es ajena a la inquietud social que genera el control democrático de los medios de comunicación. Un grupo de trabajadores de la Compañía de Radiotelevisión de Galicia (CRTVG) recabó más de las quince mil firmas

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necesarias para la defensa de una iniciativa legislativa popular con el objetivo de que los sucesivos directores de la compañía sean elegidos directamente por el Parlamento gallego por mayoría de dos tercios y para un período de cinco años, evitando así que su designación y cese, que en la actualidad corresponde al presidente de la Xunta de Galicia, coincida con el cambio de Gobierno como consecuencia de la convocatoria de elecciones. De este modo, reclamaban que el procedimiento para su designación fuese similar al seguido en el caso del Defensor del Pueblo o las autoridades monetarias. En su iniciativa, los trabajadores de la CRTVG criticaban el incumplimiento de los principios de programación establecidos en la Ley de Creación de la Compañía, así como la utilización partidista de la misma, recordando además la denuncia realizada por el Valedor do Pobo en uno de sus informes sobre el respeto al pluralismo político en los medios de comunicación públicos. Por todo ello, “nos dirigimos a todas las personas con suficiente valentía cívica para ejercer sus derechos y a todas las instituciones democráticas de Galicia para que nos ayuden en este cometido”, señalaban los promotores de esta iniciativa, que sería respaldada por todos los grupos de la oposición y, finalmente, rechazada por el Grupo Parlamentario del Partido Popular, mayoritario en la Cámara autonómica. Como su propio nombre indica, se trataba de una iniciativa legislativa popular cuyo respaldo, ya acreditado por el mínimo de firmas necesarias para su defensa ante el pleno del Parlamento gallego, refleja las carencias por parte de los medios de comunicación públicos, tanto a nivel autonómico como estatal, en materia legislativa y de representación social, lo cual ha provocado un distanciamiento cada vez mayor de las televisiones y radios públicas de las exigencias de una sociedad plural. Sin embargo, la fórmula planteada en esta iniciativa legislativa de vincular la designación de los directores generales de las televisiones y radios públicas al Parlamento no parece (a pesar de que indudablemente supondría una importante mejora sobre la situación de partida), la más adecuada, ya que, si bien garantiza el acceso y control de los grupos políticos más significativos a los medios públicos, no ocurre lo mismo con el acceso de los grupos sociales. Un acceso también citado expresamente en el texto de la Constitución y que la clase política, como depositaria de la confianza del pueblo, tampoco ha sabido defender. En este sentido, iniciativas como la de los trabajadores de la CRTVG corren el riesgo, tal y como ocurre en el caso italiano, de acabar politizando aún más el órgano que se pretendía despolitizar, por lo que habrá que buscar otras fórmulas y garantías de participación social y no sólo política en los medios de comunicación públicos. Porque, como señala De Esteban, la naturaleza del poder político es siempre la misma, ya que el poder tiende a abusar del poder y la única diferencia entre las


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dictaduras y las democracias radica en que en éstas últimas existen controles democráticos para evitar dicho abuso.1 Un abuso que no es privativo de regímenes dictatoriales o totalitarios, pero que en los sistemas democráticos debe diferenciarse por el convencimiento de que sin un control realmente democrático no hay garantías, pues el político, tiene necesidad de propaganda más que de información.2 Y en la actualidad, los medios de comunicación, representan un instrumento decisivo para el ejercicio de la libertad y el control del poder político. Sin embargo, los gobernantes tienden a considerar que la información es un privilegio suyo que no tienen por qué compartir en muchos casos con nadie y, actuando así, ignoran o pretenden ignorar que el único depositario de la información es la sociedad, integrada por ciudadanos que son titulares del derecho fundamental a la información. Por lo tanto, es necesario buscar el mejor camino para convenir que el problema esencial de una sociedad que quiere ser democrática radica en saber cómo son informados los ciudadanos y cómo deberían serlo,3 y perseguir, al mismo tiempo, un ejecutivo políticamente neutralizado,4 para que los medios de comunicación públicos puedan ejercer como administraciones neutrales y, en consecuencia, queden fuera del control del Gobierno. Al mismo tiempo, algún autor incide en el hecho de que, a su juicio, “los medios parecen estar suplantando, querámoslo o no, la actividad política”, y, además, se pregunta si los medios sustituyen a la política, aludiendo a la función de formación de la agenda que desempeñan en la construcción de la realidad social.5 Como tampoco se equivoca este autor al indicar, también, que los medios hacen política sin ser organizaciones políticas y sin contar con los partidos. Pero cuando concluye que el resultado es que, en un régimen de libertades plenas, la opinión editorial normalmente se impone por encima de lo que los partidos o las personalidades políticas quieran expresar, y además se queja de que la prensa en general está “cumpliendo algunas funciones propias del poder Ejecutivo”, resulta fácil comprender que éste sea el juicio de un político y candidato presidencial del partido socialcristiano Copei a las elecciones de Venezuela. Porque la pregunta de partida habría que plantearla al revés: ¿Sustituye la política a los medios?.

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DE ESTEBAN, J.; 1997: “Los medios de comunicación como control del poder político”, en Revista de Derecho Político, nº 42. CHAMOUX; 1994: Droit de la communication. P.U.F., París. SAUVY, A.; 1962: La naturaleza social. Taurus, Madrid. SALA ARQUER, J.M.; 1984: “El Estado neutral. Contribución al estudio de las administraciones independientes”, en Revista Española de Derecho Administrativo, nº 42. FERNÁNDEZ, E.: 1996: “Medios de comunicación: ¿sustitutos de la actividad política?”, en Revista Contribuciones, nº 2.


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Sobre todo, teniendo en cuenta que los responsables de las radios y televisiones públicas son designados por los gobiernos de turno y que incluso algunos grupos de comunicación privados están inmersos en una dinámica de intereses recíprocos con el poder y gozan del favor de los gobernantes en el reparto de subvenciones y ayudas públicas. Y la experiencia ha demostrado que nada ha cambiado en el control democrático de las televisiones y radios públicas en España durante los últimos veinte años, pese a que los dos partidos mayoritarios, han ejercido de gobierno y oposición. Además, recurriendo, incluso, a la posibilidad de vincular la designación de los responsables de las radios y televisiones públicas por una mayoría de 2/3 del Parlamento se podría caer en un reparto de cadenas entre los principales partidos, como de hecho ha ocurrido en Italia, o una peligrosa complicidad entre gobernantes y medios de comunicación públicos, similar a la que se produce en el Reino Unido. II. Situación en España y las Comunidades Autónomas. Varios autores son los que hacen un análisis comparado de las distintas leyes autonómicas y sobre la televisión y la fórmula de designación de su respectivos directores generales, entrando también a analizar las funciones y limitaciones de sus consejos de administración. González Pascual, por ejemplo, asegura que “la historia de las televisiones autonómicas en España es y ha sido la historia de un desatino”, porque revela una “lucha despiadada por el control del medio televisivo” con la “disculpa de dotarse de un medio de difusión de sus propios valores culturales”.6 Con frecuencia, se recuerda que todos los estatutos de autonomía de las Comunidades Autónomas recogieron la posibilidad de tener una televisión autonómica pero en cambio ninguna tuvo en cuenta las previsiones constitucionales y prácticamente todas copiaron el Estatuto de Autonomía de Cataluña, con la excepción de Euskadi, cuyo Estatuto de Gernika facultó a esta Comunidad Autónoma a crear su propia televisión, con independencia de lo estipulado en la Ley Reguladora del Tercer Canal de Televisión y el Estatuto de la Radio y la Televisión (en adelante, ERTV), que estableció un régimen de concesión de canales “de titularidad estatal” (nótese la matización) para el ámbito territorial de cada comunidad autónoma. Y también la ley vasca de radiodifusión, que asevera en su artículo 1 que la Comunidad Autónoma del País Vasco es “titular de los servicios de radiodifusión y televisión”, lo cual originó un conflicto de competencias y creó una disparidad, también en alguna otra autonomía, entre canales autonómicos

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GONZÁLEZ PASCUAL, M.I.; 1999: “Las Televisiones Autonómicas, la historia de un desatino”, en Revista Vasca de Administración Pública, nº55.


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concedidos por el Gobierno central y canales no autorizados por este último pero puestos en marcha por la vía de hecho. Destaca también, entre otros, el caso de Murcia y de la designación de los miembros del Consejo de Administración de la Radio Televisión de Madrid, así como los conflictos habidos por el intento de privatización de la Televisión Canaria. Sin embargo, hay que hacer algunas precisiones más sobre el “desatino” en la creación y funcionamiento orgánico de las distintas televisiones autonómicas. Así, Navarro de Luján, se refiere al régimen jurídico de las televisiones públicas en España, que impide, a diferencia e, incluso, en el sentido contrario de lo pretendido en la legislación de otros países, que una persona física o jurídica, pública o privada pueda emitir televisión sin obtener una concesión del Estado, por lo que cualquier otra práctica, aunque sea de hecho tolerada, se mueva en la más absoluta ilegalidad.7 Una implantación de las televisiones autonómicas que escapa de la esfera normativa de las Comunidades Autónomas, pues, si se analiza el artículo 1º de la Ley 46/1983, de 26 de diciembre, Reguladora del Tercer Canal de Televisión, se observa que es el Estado quien crea un nuevo canal, cuya titularidad pertenece también al Estado y, además, se hace de acuerdo con lo dispuesto en el ERTV. En consecuencia, la doctrina más aceptada es que el modelo establecido por la legislación española no ha producido los resultados pretendidos, puesto que ni ha asegurado la neutralidad de los medios públicos, ni tampoco su servicio al pluralismo social. “Contando con la mayoría parlamentaria suficiente para gobernar, esta mayoría también se ve reflejada en la composición de la Comisión parlamentaria de control respectiva, lo cual enerva cualquier iniciativa que pudiera darse en orden a un control riguroso y efectivo de la televisión pública”.8 Repasando las actas de las comisiones parlamentarias de control de RTVE y las distintas televisiones autonómicas, se podrá observar que la mayoría de los debates a los que da lugar la televisión pública en el Parlamento afectan a cuestiones como el tiempo de presencia en los informativos de los diferentes líderes políticos (del Gobierno y la oposición, se entiende) o el tratamiento que la televisión hace de los políticos de la oposición, sin que sea habitual encontrar debates profundos sobre los contenidos axiológicos de la programación o la presencia en pantalla de grupos sociales relevantes y de todas aquellas cuestiones que de verdad interesan al televidente y al ciudadano en general.

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NAVARRO DE LUJÁN; 1997: “El modelo de Televisión Autonómica”, en Revista Valenciana D´Estudis Autonómics, nº 19. Ibidem.


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Una demostración más de que se ha reducido el concepto de control público a lo estrictamente político, “de suerte que parece como si el principio de participación de los ciudadanos en las tareas públicas, que la Constitución reconoce, quedara limitado al ejercicio periódico del derecho de sufragio, sometiéndose tras ello al ciudadano a una especie de incapacitación cívica que dura el período que se prolongue la legislatura, hasta que sea llamado de nuevo a las urnas”.9 También otro autor asegura que si hubiese que caracterizar en una sola nota el actual modelo jurídico de la televisión autonómica sería la de rigidez, pues se optó en su momento “por un modelo cerrado, hermético, que se basa en un sistema de concesión administrativa de la gestión de sólo un tercer canal de televisión y admitiendo únicamente su gestión directa tanto en el aspecto organizativo como en el mercantil”.10 Una demostración más de que el ERTV deja escaso margen de autonomía real a las Comunidades Autónomas, creando un régimen que ratifica, en sus respectivos Estatutos de Autonomía (con la excepción antes mencionada del caso vasco), el modelo del canal estatal. Este autor también defiende que la elección del director general de RTVE por un sistema de mayoría parlamentaria cualificada favorecería esa reclamada independencia, aunque se trata, a su juicio, de un requisito necesario pero no suficiente. Desde el ámbito político, cabe recordar que el anterior secretario general del PSOE, Joaquín Almunia, presentó una propuesta electoral de modificación del sistema de designación del director general del Ente Público RTVE, que pasaría a ser elegido por el Congreso de los Diputados, una iniciativa que exigiría la modificación del vigente ERTV y que podría ampliarse a los nombramientos de todos los directores generales de las radiotelevisiones autonómicas. Igualmente, Raúl Morodo, del Grupo Mixto, planteó una propuesta que pretendía extender el control parlamentario a todos los medios de comunicación social, sean o no públicos, que no prosperó, como tampoco salió adelante la propuesta del senador socialista Martín Retortillo de creación de un Consejo Independiente de RTVE de composición plural, con una composición de 15 miembros, 5 de los cuales serían elegidos entre personas de reconocido prestigio procedentes de los distintos ámbitos sociales, culturales e informativos de país, dos por los trabajadores de la radio y TV estatales, dos propuestos por el Gobierno y uno por el Defensor del Pueblo. Una composición similar a la del Consejo recogido en la Constitución portuguesa de 1976, la denominada Alta Autoridad para la Comunicación Social, 9 Ibidem. 10 HIERRO, J.L.; 2000: “La evolución normativa”, en Televisión y Desarrollo. Las Regiones en la Era Digital, Consejería de Educación de Extremadura.


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órgano compuesto por trece miembros, incluyendo a un magistrado designado por el Consejo Superior de la Magistratura, que lo presidirá. Asimismo, en marzo de 1986, los grupos parlamentarios del PP y PSOE presentaron una proposición de ley que contemplaba la reforma del Estatuto de Radio y Televisión bajo el principio general de la ampliación de las competencias parlamentarias (velar por la programación, distribución de espacios a grupos sociales significativos, emitir informes y resoluciones, etc..) pero tampoco prosperó. En este sentido, también se indica que a pesar de que la Ley del tercer Canal ha establecido un sistema unitario, el hecho de operar en un marco territorial y poblacional más reducido podría sugerir la apertura de cauces de participación y control más definidos y acordes, si bien finalmente no ha ocurrido así.11 Tan sólo destaca, en este sentido, la Televisión de Madrid, por ampliar la representación social de su Consejo Asesor y, además, porque su informe es preceptivo en todo lo relacionado con la programación. La murciana, por su parte, sigue un criterio de paridad sin establecer ninguna mayoría cualificada para su designación, si bien finalmente sus resoluciones se resuelven por voto ponderado. Mención aparte merece el Consejo Audiovisual de Cataluña, que tiene encomendadas tareas de vigilancia y control, y que inicialmente quedó constituido por 13 miembros: 5 nombrados por la Generalitat, 4 por Parlamento y 4 por los municipios. Sin embargo, posteriormente, la Ley 2/2000, de 4 de mayo, del Consejo del Audiovisual de Cataluña, ya indica, en su preámbulo, que “la experiencia lograda durante estos años del funcionamiento” de este organismo “ha revelado carencias que aconsejan su revisión”, por lo que el Parlamento de Cataluña decidió avanzar en el perfeccionamiento de “un órgano independiente con competencias reguladoras y sancionadoras”. Y en el artículo 4 de esta ley, desarrollada en el Decreto 3/ 2001, de 28 de febrero, por el que se aprueba el estatuto orgánico y de funcionamiento del Consejo, se indica que este órgano estará integrado por diez miembros, nueve de los cuales serán elegidos por el Parlamento, a propuesta, como mínimo, de tres grupos parlamentarios, por una mayoría de dos tercios. El décimo miembro, que es su presidente o presidenta, será propuesto y nombrado por el Gobierno después de oír la opinión mayoritaria de los nueve miembros elegidos por el Parlamento. Es decir, que de nuevo estamos ante un órgano dependiente del Parlamento. Un órgano adecuado para el control de las radios y televisiones públicas, de amplias y ambiciosas competencias, pero que todavía podría ser perfeccionado en su composición, siguiendo el ejemplo alemán cuyas características expondré más adelante, para cumplir los ideales que asegura perseguir.

11 RODRÍGUEZ GARCÍA, J.A.; 1998: El Control de los medios de comunicación. Dykinson, Madrid.


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Por lo que respeta al ERTV, también otorga a las CC.AA. la posibilidad de crear un Consejo Asesor de RTVE en cada una de ellas, y establece, asimismo, que los consejos asesores deben ser consultados previa y preceptivamente por delegados territoriales sobre la programación y horario territorial. Sin embargo, la posibilidad de someter estos consejos asesores al control parlamentario directo sólo se contempla en las leyes autonómicas de La Rioja y Madrid. También el Grupo Parlamentario de CiU presentó en el Senado una proposición de ley, rechazada el 7 de octubre de 1997 por el pleno del Senado, para la creación de un Consejo Superior de los Medios Audiovisuales, con un miembro por cada Comunidad Autónoma, pero la respuesta fue que ya había un Comité Audiovisual de la Comisión del Mercado de las Telecomunicaciones, como si se tratase de aparatos más técnicos que políticos. En el caso de Galicia, tanto los principios fundacionales como los de programación de la CRTVG como la Ley del Audiovisual de Galicia de 6 de junio de 1999 adolecen de garantías que permitan un adecuado control. De hecho, la Ley del Audiovisual de Galicia indica en su exposición de motivos que “es necesario articular mecanismos para que todos los gallegos puedan tener acceso a un sector audiovisual que favorezca el aumento y la mejora de sus capacidades y posibilidades de información y comunicación” y señala, entre sus principios generales, el “respeto al pluralismo político, religioso, social y cultural” de Galicia. Sin embargo, también indica que corresponde “al Consello de la Xunta” la aprobación de los reglamentos necesarios para el desarrollo de la presente ley y “a la consellería competente” la ejecución de programas y acciones para el desarrollo del sector audiovisual, así como el control del cumplimiento de la normativa general del audiovisual en el ámbito de la Comunidad Autónoma de Galicia. La ley gallega prevé la creación de un Consejo Asesor de las Telecomunicaciones y del Audiovisual de Galicia, que se configura “como un órgano de integración y participación de las instituciones, empresas, agentes y entidades directamente relacionadas con los referidos sectores, operadores y usuarios” y que “actuará con carácter consultivo y asesor para la administración y de mediación para el arbitraje y autocontrol entre los que voluntariamente se sometan a estos procedimientos”. Este Consejo se considera “un mecanismo que impulsa la sociedad de Galicia” (cosa que, dicho sea de paso, no se puede decir que sea del todo cierta), “en la mejora y el prestigio del sector audiovisual”, creando también una Comisión del Usuario. Pero en el análisis de las diferentes cadenas autonómicas, también se recuerda, en concreto, que en el Consejo Asesor de Galicia su presidente es el presidente de la Xunta y su vicepresidente primero el conselleiro de Cultura, además de otros


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dos vicepresidentes más, “todos ellos -señala- cargos de designación política”12. Y hasta 19 se eleva también el número de representantes de las distintas consellerías de la Xunta. Incluso se recuerda que quien decide todos los nombramientos del Consejo Asesor de la CRTVG es el presidente de la Xunta, “de modo que el Ejecutivo gallego tiene asegurado el apoyo incondicional” de todos los órganos de este Consejo.13 Sobre el Decreto 276/1999, de 21 de octubre, que regula la composión y funciones del Consello Asesor de Telecomunicacións e Audiovisual de Galicia, ya queda claro, en su artículo 1º.2., que este órgano “se adscribe, sin perjuicio de su independencia funcional, a la Consellería de Cultura, Comunicación Social y Turismo” de la Xunta de Galicia, que será la encargada de “propiciar la cualificación y el autocontrol en relación con los contenidos de los medios de difusión audiovisuales específicos” del ámbito de la Comunidad Autónoma, pero siempre “en coordinación” con la Consellería de Cultura, cuyo máximo responsable también “queda facultado para dictar las normas necesarias para el desarrollo y la ejecución de este decreto”, señala en una de sus disposiciones finales. En España, el ERTV, aprobado por la Ley 4/1980, de 10 de enero, prevé dos tipos de control de los medios de comunicación social. Uno directo, que establece la creación de una comisión parlamentaria, pero de forma general y sin establecer el modo y se realiza a través de la formulación de preguntas. Se trata de un procedimiento rígido y limitado, que es una mala copia de la fórmula italiana, tal y como reconocen algunos autores. Y otro es el indirecto, que se realiza a través del Consejo de Administración, integrado por 12 miembros de “relevantes méritos profesionales”, algo que, desde luego, no se persigue con el mismo celo que en el caso del Reino Unido. También el hecho de que el director general sea nombrado por el Gobierno rompe los principios de neutralidad e imparcialidad. Además, sólo caben dos pronunciamientos del Consejo de Administración ante su designación: o es favorable o se abstiene. Como en el referéndum que en tiempos convocó Franco para “verificar” el respaldo a su figura por el pueblo español. Sin embargo, conviene destacar que el establecimiento como servicio público de los medios de comunicación supone una legitimación jurídica tanto para poder ejercer un control sobre su ordenación técnica como para garantizar el derecho de acceso a los mismos, concebido éste como la protección de los grupos que carecen de recursos suficientes para establecer sus propios medios. “La función de inspección y control de un servicio público tiene como fin garantizar, por una parte, la exclusión de la gestión de la actividad de aquellos titulares que carecen de título para gestionarlo y, por otra, asegurar que el gestor 12 GONZÁLEZ PASCUAL. Op.cit. 13 Ibidem.


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concesionario de la actividad realiza ésta de acuerdo con las prescripciones contenidas en la concesión”, lo cual justifica “la necesidad de creación de servicios u órganos especializados de control de las emisiones de los medios audiovisuales”.14 Unos órganos de control que deben ser independientes del Gobierno para, precisamente, provocar una posición de alejamiento del Ejecutivo que garantice el pluralismo, como tampoco debe ser el Ejecutivo el que otorgue las concesiones (en prensa no ocurre así), sino una autoridad administrativa independiente compuesta por diferentes grupos y colectivos en que se vertebra cualquier sociedad democrática. Pero lo cierto es que la doctrina más aceptada también sostiene que la alternancia en el poder de los distintos partidos ha reproducido, miméticamente, la tendencia de control por parte del Ejecutivo, por lo que sigue vigente la necesidad de garantizar el principio de independencia y participación, de acuerdo con el artículo 9.2. de la Constitución, mediante un órgano independiente del poder político. Además, la propia Ley Orgánica de Libertad Sindical, por ejemplo, indica expresamente que los sindicatos deben acreditar la obtención de un diez por ciento o más del total de delegados de entre los miembros de comités de empresa y órganos dependientes de las Administraciones Públicas. De ahí la postura favorable a la creación de un órgano independiente para el control de los medios de comunicación públicos integrado, además de por representantes de los trabajadores, por miembros de organizaciones empresariales, colegios profesionales, organizaciones de consumidores y usuarios, el Defensor del Pueblo, etc. Un Consejo que, en opinión de algunos autores, incluso debería otorgar y regular las ayudas a los medios de comunicación, disponiendo además de potestad sancionadora. Sobre el contenido de la Constitución y demás legislación referida a los medios de comunicación, González Encinar recuerda que, legalmente, la televisión es en España un servicio público cuya titularidad se reserva al Estado, pero que admite dos modalidades de gestión: directa, por los gobiernos central y autonómicos, e indirecta, mediante concesión.15 Por lo tanto, toda la televisión en España se considera servicio público, pero no se explica en qué debe consistir exactamente. Además, en lo que se refiere a la independencia, objetividad e imparcialidad de las informaciones, la ley asegura exactamente lo contrario de lo que debería garantizar, pues no asegura la independencia, sino la dependencia de las televisiones públicas con respecto al Gobierno 14 RODRÍGUEZ GARCÍA. Op.cit. 15 GONZÁLEZ ENCINAR, J.J. (Ed.); 1996: La Televisión Pública en la Unión Europea. MCGraw-Hill, Monografía “Ciencias Jurídicas”, Madrid.


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o comunidad autónoma en cuestión y, por tanto, el control partidista de las mismas, de modo que la televisión pública española no es libre frente al Gobierno del Estado y se convierte en una televisión gubernamental. Un ejemplo de ello es el plan estratégico presentado en diciembre de 1994 por RTVE en el que se solicitaban mayores ayudas del Estado, una propuesta que, si bien podría servir para reducir la dependencia del mercado, también serviría para aumentar la dependencia del partido o partidos que habrían de consentir las subvenciones. Asimismo, el artículo 149 de la Constitución establece que el Estado tiene competencias exclusivas sobre “normas básicas del régimen de prensa, radio y televisión y, en general, de todos los medios de comunicación social”. También reconoce en su artículo 38 la libertad de empresa y la obligación de los poderes públicos, en el art. 9.2, de “facilitar la participación de todos los ciudadanos en la vida política, económica, cultural y social”. También Encinar critica que el Estatuto de la Radio y la Televisión de 1980 entienda simplemente por televisión la “técnica” de difusión, pero no entre en sus contenidos, limitándose a enumerar los posibles (“políticos, religiosos, culturales, educativos, artísticos, informativos, comerciales o publicitarios”), y olvidándose de regular las funciones de la televisión y estableciendo prohibiciones en vez de mandatos. Las funciones de la televisión no están reguladas por ley, son sólo mencionadas en el Preámbulo de la Constitución y es por eso por lo que el Tribunal Constitucional entiende que, jurídicamente, al servicio público de la televisión no cabe exigirle un determinado contenido, con un criterio bien distinto al de otros países como Alemania. Sin embargo, el hecho de que las funciones de la televisión pública no estén establecidas en la ley no debería ser óbice para que la televisión pueda desarrollar de manera satisfactoria su labor con garantía de independencia frente al Estado. Por lo que respeta al Consejo de Administración de RTVE, está compuesto por doce miembros, elegidos para cada Legislatura, la mitad por el Congreso y la otra mitad por el Senado, mediante mayoría de 2/3 y, según dispone la ley, “entre personas de relevantes méritos profesionales”. Su opinión no es vinculante y las competencias de director general abarcan desde el nombramiento del personal hasta la planificación y ordenación de la programación, pasando por las de orden económico y financiero. Políticamente, depende directamente del Gobierno, que lo nombra y cesa a su voluntad “oído el consejo de Administración”. La ley también prevé dos Consejos asesores de las sociedades gestoras, uno de RNE y otro de TVE, como órganos de apoyo al de Administración, encargados de emitir dictamen a solicitud de éste (es decir, tan siquiera por iniciativa propia), y que exista en cada Comunidad Autónoma un Consejo Asesor elegido por dicha


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autonomía que asiste al delegado territorial, si bien la mayoría de éstos tampoco se han constituido. También se limita el campo de acción de las televisiones autonómicas a la emisión y transmisión de señales “a través de ondas”, sin hablar de finalidad ni funcionalidad. Así, los terceros canales están organizados a imagen y semejanza de la TV pública central, pues sólo el País Vasco asume en su Estatuto competencias en medios de comunicación social. En España, aunque la ley lo permite, no existe, a diferencia de otros países, una tasa o canon de TV y, como los gastos siempre son superiores a los ingresos, recurren al endeudamiento, incrementando así su dependencia política. Tan sólo la Ley General de Publicidad (Ley 34/1988 de 11 de noviembre), regula la forma en que ha de emitirse, los intervalos de tiempo que han de transcurrir entre la emisión de bloques publicitarios y el tiempo máximo por hora y día durante el cual puede emitirse publicidad, estableciendo también un sistema de controles y sanciones. Por su parte, el Consejo de Administración tiene escasas posibilidades de control, al contrario de las amplísimas facultades que se conceden al Gobierno a través del ERTV, que también establece un único y escueto apartado referido al “control parlamentario directo”, que prevé la constitución de una comisión parlamentaria en el Congreso de los Diputados. En el Senado también existe una “Comisión especial sobre los contenidos televisivos” creada en 1993 y que publicó un informe proponiendo la creación de una “autoridad independiente”, sin otra competencia que la de presentar “propuestas y recomendaciones” a la Administración. Por todo ello, no son pocos los autores que observan que el Tribunal Constitucional español pretendía seguir en la línea del alemán, con muchos elementos tomados de la Ley Fundamental de Bonn, pero en la práctica no ha juzgado oportuno ni siquiera aproximarse en la línea del germano, limitándose a dar por buena la “reserva al Estado”. Así, se pueden observar sentencias contradictorias, unas diciendo que “el servicio público está en una especial relación de dependencia de los poderes públicos” y otra que ese mismo servicio público es una “garantía de la libre formación de la opinión pública”. Sin embargo, ocurre que una información controlada por el Estado difícilmente puede ser libre frente al Estado. De este modo se explica la consideración del ERTV, por parte de algún autor, como “inconstitucional”, debido a toda una serie de razonamientos jurídico-constitucionales contradictorios y abstractos de los distintos preceptos constitucionales. Como también se recuerda que la primera función de un partido político consiste en intentar convencer a los ciudadanos de que la opción política que representa es la mejor de las posibles y una televisión pública tiene exactamente la función contraria, no la de influir sobre la opinión en un sentido partidista ni


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de decantar las voluntades o votos en un determinado sentido, sino de mantener abierto el libre proceso de formación de la voluntad popular. En este sentido, se indica que a un partido político no se le puede exigir que sea imparcial y cuando un partido político controla una televisión pública ésta se convierte, inevitablemente, en un instrumento de propaganda. Y la doctrina más común también indica que lo que actualmente se produce en el campo de la televisión pública no es tanto una competencia entre distintas televisiones partidistas, cuanto una parcelación de las audiencias en función del ámbito geográfico y de color político de cada televisión. De ahí la insistencia, una vez más, en la creación de una auténtica autoridad independiente a la que deben traspasarse buena parte de las funciones que en materia de televisión ejercen hoy los correspondientes gobiernos y que además permitiría aplicar, en mayor medida, el principio de la democracia participativa contemplado en la Constitución. Y aunque el propio Encinar es citado por los trabajadores de la CRTVG para avalar su iniciativa legislativa popular, lo cierto es que este autor también asegura que “personalmente pienso que la televisión es un asunto demasiado serio como para dejarlo exclusivamente en manos de los partidos políticos” y, en este sentido, añade que “creo que estoy de acuerdo con la Constitución, o, dicho con otras palabras, que el dejar la televisión exclusivamente en manos de los partidos es lo que la Constitución, en tanto que Constitución democrática, prohíbe”16. Con frecuencia se pone el ejemplo del Consejo de Administración de la televisión andaluza para criticar el hecho de haber sustituido a políticos por periodistas, asegurando que lo que se ha hecho es profesionalizar este órgano, pero mal. Sin embargo, lo oportuno sería que todos o al menos la mayoría de trabajadores de los medios de comunicación, autoridades y representantes sociales de los distintos ámbitos, tuviesen cabida en justa proporción, pues todos representan a la sociedad y a sus públicos, ampliamente entendidos ambos. Además, el hecho de que España se defina como un Estado social y democrático de Derecho implica que la formación de la voluntad política debe hacerse en la sociedad antes que en el Estado y que debe realizarse de abajo arriba, de la sociedad a los poderes públicos. Alejandro Perales, en su análisis sobre el marco jurídico de la televisión pública en España, recuerda que el ERTV incluye, dentro del servicio público, la “difusión de la cultura española y de sus nacionalidades y regiones”, así como el “respeto al pluralismo social y lingüístico”17. Pero es que además este texto 16 GONZÁLEZ ENCINAR, ponencia pronunciada en el Centro de Estudios Constitucionales, en revista Cuadernos y Debates, nº 55, Madrid, 1995. 17 PERALES, Alejandro, “El marco jurídico de la televisión pública en España”, en AA.VV.; 1999: Jornadas de Consejos Asesores de RTVE, Parlamento de Andalucía, Sevilla.


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también reconoce, en su artículo 24, el derecho de acceso a la televisión de los grupos sociales y políticos más significativos. Y la Ley General para la Defensa de los Consumidores y Usuarios garantiza, en su artículo 17, la emisión en los medios públicos de programas dedicados a la información y formación de los ciudadanos, facilitando el acceso de asociaciones de consumidores y usuarios y otros grupos o sectores interesados. Además, el derecho de acceso también se recoge en algunos (no todos) de los diferentes textos legales de creación de las TV autonómicas. En el mismo sentido se pronuncia López Escobar, al señalar la “carencia es España de una maquinaria concebida para la aplicación de controles normativos que protejan los valores que la televisión puede apoyar o minar”.18 Este autor recuerda que en 1981 el Consejo de Administración de RTVE aprobó de forma unánime un conjunto de principios y pautas básicos a los que debe ceñirse la televisión, pero “no basta con aceptar estos principios de forma pasiva, sino que los medios deberán contribuir activamente a su promoción y defensa”, al igual que el Estado. “España todavía no ha desarrollado un marco efectivo de control normativo”, pues “muchos de los valores en cuestión se expresaron en forma de principios generales sin especificar obligaciones más definidas”, señala López Escobar, quien también asegura que “la maquinaria de control normativo o es inexistente o está politizada y los consejos consultivos no fueron capaces de llenar este vacío de aplicación de normas”. No obstante, estamos ante un ejemplo más de la existencia de un malestar creciente en la sociedad que reclama, cada vez de forma más contundente, mejoras en la programación de la televisión, como es el caso de las asociaciones de televidentes, que en 1990 decidieron fundar una federación nacional, como una muestra más de que la sociedad empieza a tomar cartas en el asunto, al igual que ocurre con otro organismo español recientemente creado, el Consorcio Nacional de Asociaciones para una “televisión limpia”. Como también crece el número de ciudadanos que sienten que los consejos de administración de RTVE y las televisiones autonómicas han ejercido, principalmente, una función política y que, además, los legisladores mostraron un gran interés en cuestiones de tecnología de la televisión, pero muy poco en asuntos de programación. Incluso en el ámbito de los propios medios de comunicación públicos, sus responsables señalan que se regularon las TV autonómicas sin haber promovido antes un amplio debate sobre este bien social. Tal es el caso, por ejemplo, del que fue director general de Comunicación del Ministerio de Presidencia, José Ramón Pérez Ornia, quien recordaba que el Consejo de Administración de RTVE se ha convertido en un órgano político, pues 18 Ibidem.


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“de los 24 consejeros que ha tenido hasta la fecha, sólo uno fue elegido en calidad de independiente y de mutuo acuerdo entre los dos grupos parlamentarios mayoritarios; PP y PSOE”.19 Al mismo tiempo, también afirmaba que “es obvio” que además de presencia política en el Consejo de Administración, debe procurarse la representación de los distintos sectores sociales en estos órganos y en los consejos asesores que, a su vez, podrían diversificarse atendiendo a los distintos géneros de programas y audiencias específicas. “El Consejo de Administración es un órgano casi decorativo que apenas tiene competencias ejecutivas, pues tan siquiera la aprobación de algo tan importante como los presupuestos del ente no es vinculante ni para el director general ni para el Gobierno”, concluye en alusión a RTVE. Además, hay que tener en cuenta que las pésimas relaciones entre el ente público RTVE y los dos canales autonómicos vasco y catalán estaban latentes en la redacción inicial del primer proyecto de ley reguladora del tercer canal, pues consideraban que creaba una dependencia inadmisible de la red de difusión de RTVE y era un competidor de audiencias en el mercado. Sin embargo, parece una opinión dominante y compartida entre los estudiosos del fenómeno televisivo en España como entre sus responsables, que los terceros canales están en mejores condiciones que las cadenas estatales de RTVE de atender a sus audiencias específicas y de regirse por una estructura de programas que sean útiles a sus diversificados públicos, porque la cobertura no se refiere sólo al área geográfica territorial, sino sobre todo a los distintos grupos sociales que integran cada comunidad. Y en este mismo sentido, en la cuarta reunión extraordinaria de la Conferencia general de la UNESCO, celebrada en París en 1982, ya se indicaba que la identidad cultural no puede ser fecunda ni auténtica si no se nutre de diversidades internas, asumidas en la comunidad armoniosa de las pertenencias y de las diferencias, de las costumbres y de las clases de vida y de los múltiples modos de expresión y de realización de la personalidad. Esta exigencia de pluralismo inherente a la identidad cultural se reafirma con fuerza en nuestra época en que en muchos países, industrializados o en desarrollo, minorías regionales, étnicas, religiosas o lingüísticas, así como numerosas comunidades de trabajadores inmigrantes, de exiliados o de refugiados, reivindican el derecho a vivir una identidad con múltiples raigambres. Y con respecto a la Ley del Tercer Canal, da la impresión de que, más que regular los terceros canales, su objetivo es proteger a la televisión estatal ante la aparición de las autonómicas. Sobre todo si se analiza el contenido de su artículo 16, que establece que las sociedades concesionarias del tercer canal no podrán 19 PÉREZ ORNIA, J.R., “Hacia una alternativa del modelo de televisión del ente público RTVE”, en AA.VV.; 1999: Jornadas de Consejos Asesores de RTVE, op.cit. pp.159-176.


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contratar en exclusiva la retransmisión de acontecimientos de interés nacional. Pero ¿cuáles lo son?. Prueba de lo anterior es, por ejemplo, el frecuente conflicto producido entre RTVE y la Federación Española de Fútbol para impedir la retransmisión de encuentros, atentando contra el principio de servicio público, o las polémicas y presiones desatadas, también en este sentido, cuando además entran en juego los intereses de las cadenas privadas y autonómicas. Volviendo al aspecto referido al control de los medios de comunicación públicos, se recuerda que el legislador se ha limitado a cumplir con el mandato constitucional limitando este control a una de sus posibles fórmulas, la aludida expresamente por la Constitución, pero también se añade que esa alusión no excluye la posibilidad de otras, pues una cosa es el control parlamentario, directo o indirecto o ambos, como obligación constitucional y otra muy distinta que la Constitución excluya otras fórmulas20. Algo que se expresa claramente con el principio de participación social, un derecho que se reconoce a todos los ciudadanos en nuestra Constitución en el artículo 9.2 y se concreta en el artículo 20.3, en el que se recoge la participación de los grupos en que se integran los ciudadanos en los órganos de control de los medios de comunicación. De este modo, se está indicando que el titular de la soberanía, el pueblo, participa directamente o por medio de sus representantes, en los órganos de control de los medios de comunicación, y que esa participación se transforma también en una fuente de información para los poderes públicos que así tiene conocimiento directo de las demandas y necesidades de los ciudadanos en esta materia concreta. ¿Y sabe alguien cuáles son las deliberaciones o inquietudes plasmadas por los miembros de esa cueva obscura llamada Consejo de Administración de las televisiones públicas?, podríamos preguntarnos. Para responder, basta con observar los escasos pronunciamientos públicos de los mismos, a diferencia de otros países donde elaboran informes, en algunos casos preceptivos. De hecho, Diego Carcedo, vocal del Consejo de Administración de RTVE, ponía de manifiesto el problema, al señalar21 que “el oscurantismo con el que se procesa la gestión es total. Yo soy miembro del Consejo de Administración y puedo decirles que carecemos en absoluto de información acerca de lo que se está haciendo, que se toman las decisiones sistemáticamente con la nocturnidad con la que ayer, por ejemplo, se produjo la venta de las acciones de Televisión Telemática en Vía Digital, que no fue consultada al Consejo de Administración”. La participación implica una conexión directa con el principio del pluralismo y, en consecuencia, a mayor participación social o ciudadana, nos acercamos 20 RODRÍGUEZ GARCÍA. Op.cit. 21 CARCEDO, Diego, “La RTVE como servicio público. Su financiación”, en AA.VV.; 1999: Jornadas de Consejos Asesores de RTVE, op.cit. pp.107-112.


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más a una democracia avanzada, donde el objetivo final del control democrático de los medios de comunicación es garantizar la libre formación y difusión de la opinión. Y Enrique Gómez Reino, al analizar la problemática jurídico-constitucional de la TV, ponía de manifiesto lo que consideraba, al igual que la mayor parte de los autores antes citados, una contradicción constitucional entre el artículo 128.2 de la Constitución Española, que legitima la radio y TV como servicio público monopolizado, y el artículo 20.1, que reconoce y protege el derecho a expresar y difundir libremente ideas y opiniones mediante la palabra, escrito o “cualquier otro medio de reproducción”22. En opinión de este autor, nuestro Tribunal Constitucional deja al arbitrio de los políticos la discusión, pues dice que la privada no está impuesta pero tampoco impedida. Es decir, que se trata de una opción política que va a depender de los gobernantes de turno. Y si la justificación de la televisión como servicio público radica en la Constitución, no se entiende cómo el Tribunal Constitucional puede decir que la regulación de la televisión es una cuestión perteneciente a la discrecionalidad del legislador”.23 En este sentido, también Muñoz Machado asegura que nuestro Tribunal Constitucional no supo poner coto a una inactividad legislativa que mermaba la plenitud del artículo 20.1. de la Constitución y “ha tardado mucho tiempo en aceptar que la paralización legislativa no puede respaldarse cuando hace imposible el ejercicio de derechos constitucionales”24, al contrario del rosario de sentencias que pueden observarse en el caso del Tribunal Constitucional Federal alemán. Por lo tanto, no es de extrañar que algunos de los integrantes de los distintos consejos de administración de las televisiones reconozcan que las televisiones públicas son un premio que se otorga al que gane las elecciones. El problema está en que la denuncia siempre parte desde los representantes de la oposición y cuando están en la oposición, pero nunca desde el poder. Y así ocurre que la distancia entre las normas y los hechos es cada vez mayor en los medios de comunicación públicos y se incrementa la necesidad de satisfacer el interés de todos los públicos. Las circunstancias sociales y políticas en las que fue concebido el ERTV ya no son las mismas ni tampoco debería existir el mismo temor a la influencia que los medios de comunicación puedan ejercer sobre la opinión pública, como ocurría hace veinte años en España. 22 GÓMEZ REINO, E., “La problemática jurídico-constitucional en la televisión”, en AA.VV.; 1984: Jornadas sobre televisión autonómica, Diputación General de Aragón. pp. 97-110. 23 BASTIDA, F.J.; 1987: “Las televisiones regionales en España”, en revusta Autonomies, nº7. 24 MUÑOZ MACHADO, S., “La organización dual (pública y privada) de la televisión y sus problemas”, en AA.VV.; 1995: El régimen jurídico de la televisión, Centro de Estudios Constitucionales, Colección “Cuadernos y Debates”, nº 55, Madrid, pp.29-49.


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Asimismo, Luis de Carreras, presidente del Consejo Superior de lo Audiovisual en TV3 de Cataluña, también recuerda que aún no hemos abierto un proceso constituyente con respecto a los medios de comunicación y eso quiere decir que estamos muy por detrás de los países más vecinos, como Portugal, Francia y el Reino Unido. “Todos los países de la UE, excepto España y Luxemburgo, tienen un Consejo Audiovisual, 24 países africanos tienen un consejo audiovisual. Hay 61 consejos audiovisuales en el mundo, incluidos países del antiguo Este de Europa. Estamos por detrás de la Historia. Estamos puramente en una situación de democracia formal”,25 reiteraba este autor, quien también afirmaba que “se ha pasado del poder franquista sobre los medios al poder democrático sobre los medios” (un poder exclusivamente político, cabría añadir), pero “no se ha avanzado en las relaciones entre la sociedad y los medios de comunicación”, añade. La única relación es la que marcan unos aparatitos instalados sobre los televisiones de algunos hogares en España, una relación tan técnica como la establecida por la ley española. Asimismo, en las jornadas de Consejos Asesores de RTVE celebradas en Sevilla en marzo de 1999, se insistió en la necesidad, antes aludida, de constituir un Consejo Superior de Medios Audiovisuales como autoridad independiente, una propuesta que sigue paralizada en las Cortes y sobre la que los distintos políticos no logran ponerse de acuerdo. Así, mientras el socialista Alfredo Pérez Rubalcaba indicaba que este organismo no podía nacer como resultado de la creación de una nueva dirección general de un ministerio, sino que su legitimidad debía quedar reforzada por el Parlamento, el portavoz del PP en la Comisión de Infraestructuras del Congreso, Cristóbal Pons, indicaba que la composición de este organismo debía ser el resultado de la matemática parlamentaria. Sin embargo, aquí está la raíz del problema, en esa vinculación que pretenden los políticos a una matemática estrictamente parlamentaria. Por su parte, Victoria Camps Cervera, señalaba, en el citado encuentro, que “hace falta una autoridad independiente de los partidos políticos que vertebre esas quejas sociales, esas opiniones sociales que ahora no tienen cauce de expresión, porque el autocontrol sólo no sirve”, asegura. Pero volviendo a la idea de que la Ley del Tercer Canal reproduce los mismos principios que son de aplicación al ente RTVE, en cuanto al respeto al pluralismo político, religioso, social, cultural y lingüístico, hay que decir que esta crítica es muy repetida entre los distintos autores. Como también lo es la denuncia de que las sociedades públicas concesionarias del Tercer Canal no puedan adquirir en exclusiva programas que impidan 25 CARRERAS, L., “La participación de la sociedad en la televisión pública”, en de Consejos Asesores de RTVE, op.cit. pp.223-228.

AA.VV.; 1999:Jornadas


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su proyección en un ámbito territorial distinto al de su propia comunidad y de que el ente público RTVE se reserve la prioridad en la retransmisión en directo de las competiciones o acontecimientos de ámbito internacional, aunque se establezca una excepción para el supuesto de que el acontecimiento tuviera un específico interés para una determinada comunidad autónoma. En cualquier caso, lo cierto es que las sociedades concesionarias del Tercer Canal no podrán contratar en exclusiva la retransmisión de interés nacional. Por lo tanto, la consideración anterior también debería ser recíproca con respecto a las televisiones autonómicas, permitiendo que los diferentes grupos sociales de la comunidad puedan expresarse e informar de sus legítimas aspiraciones y favoreciendo la búsqueda de nuevos espacios de representación televisiva. “Los terceros canales no deben ser solamente televisiones de consenso político parlamentario, sino que deben expresar la pluralidad de las instancias y grupos sociales que no están representados políticamente”, porque “la televisión no es sólo un medio económico y político, puede ser también el medio de intercambio de relaciones entre la sociedad política y la sociedad civil, entre poder central y local, entre productores y consumidores”, indicaba Lorenzo Vilches en las citadas jornadas. De ahí que las televisiones autonómicas se observen como las más indicadas para reunir y expresar los diferentes aspectos culturales, económicos y políticos de las Comunidades Autónomas, teniendo en cuenta, además, que el artículo 9.2. de la Constitución indica que la libertad no es tan sólo de los individuos, sino también de los “grupos sociales” en que se integra. Y en este sentido se niega la teoría del ciudadano como receptor pasivo, defendiendo la necesidad de propiciar un nuevo modo de criticar que solidifique el pluralismo y la tolerancia y desmitificando el concepto de comunicación de masas, según el cual la población no tiene otra participación y otro poder que el del consumo, es necesario hacer estallar la vieja noción de “público”, anteponiendo a este concepto el de “públicos” que representan tendencias, gustos e intereses distintos. Con respecto a los Consejos Asesores antes citados (que, como ya indiqué, no deben ser confundidos con los Consejos Asesores de RTVE en las Comunidades Autónomas, pues los Consejos Asesores recogidos en el artículo 9 del ERT son estatales y los del 14 autonómicos), varios son los autores que inciden en el hecho de que no se han creado en más de 20 años de vigencia del Estatuto, a pesar de que se trata de una figura clave (aunque desgraciadamente no vinculante) en el diseño de la participación social en los medios de comunicación. Al referirse a los representantes de los Consejos, todos consideran necesaria la orientación de las televisiones públicas a la defensa de los intereses de los ciudadanos y el desarrollo del derecho de acceso como elemento específico y diferencial de la televisión pública, así como elemento legitimador de primer orden de cara a su existencia.


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Asimismo, citan la creación de Consejos Asesores “operativos”, con competencias claras, capacidad de iniciativa y posibilidad de elaborar informes preceptivos en algunos temas, y formados por profesionales, expertos y teleespectadores. Porque como indicó, en una de las citadas jornadas, uno de los representantes del Consejo Asesor de Galicia, Domingos Merino, “las conclusiones de las últimas reuniones no han servido absolutamente para nada” y “en RNE ni siquiera los boletines de desconexión territorial emiten en gallego”. Sin embargo, poco cabe esperar de una contestación como la de Urreiztieta Pérez, director del área de coordinación de centros territoriales de RTVE, quien, en las mismas jornadas, respondería posteriormente “al señor gallego”, que “por primera vez los centros territoriales de TVE estamos haciendo un programa en directo de dos horas de duración, que se llama ‘¿Qué será?’ y que es un programa hecho en gallego” por lo que concluye que “vamos a un respeto de un servicio público que yo creo que es una demanda de una región (sic) como Galicia, que tiene, además, su propia lengua”. En este sentido, es necesario destacar que uno de los escasos avances registrados en Galicia fue el convenio de colaboración firmado en 1998 entre la Xunta y el Ente Público de RTVE, en el que incluso se indica que la Comunidad Autónoma de Galicia “contribuirá” a la financiación del Centro Territorial de RTVE. Un acuerdo que en su exposición de motivos refleja una serie de finalidades que se corresponden con una obligación de RTVE y que, sin embargo, deberán costear los gallegos a razón de 225 millones de pesetas al año. Además, mediante este acuerdo, la Xunta se comprometió a pagar el 50% de los gastos que se originasen por la emisión en directo para todo el Estado de acontecimientos de “interés especial” que se produzcan en Galicia y sólo se garantizaba la emisión en gallego de once de las quince horas semanales de emisión previstas. III. Un referente en Europa A continuación, se muestran diferentes modelos y formas de control de las televisiones públicas en varios países de la Unión Europea, con sus virtudes y defectos, porque incluso algunos de los aparentemente más ideales fallan luego en su aplicación práctica o no son trasladables a un contexto social como el nuestro, pues la evolución histórica de cada uno es la que ha concretado su plasmación. Sin embargo, también es cierto que la mayor parte de ellos muestran un dinamismo que contrasta con el inmovilismo, legal y organizativo, de nuestras televisiones públicas, y sus experiencias en la búsqueda de un órgano de control independiente, aunque en ocasiones resulten fallidas o incompletas, siempre representarán un paso más que en España aún está por dar. En todo caso, algunas de las referencias siguientes servirán para poner en evidencia nuestras carencias. Algún autor sostiene que las diferencias entre los países de la UE en este tema no tienen su base en el sistema constitucional ni en los correspondientes


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catálogos de derechos y libertades, sino en las distintas interpretaciones que se hacen de los mismos y del valor del pluralismo como principio democrático26. Así, concluye que, a pesar de sus limitaciones, el servicio de la BBC ha sido ejemplar y ha funcionado de modo aceptablemente democrático, aunque sus gobernadores sean elegidos por el Gobierno. Es decir, que se trata, más que nada, de una cuestión de voluntad. Pero ahí está la evidencia de que “en España, todo, menos RTVE, ha cambiado”, cuestión que pone de manifiesto con el ejemplo reciente de la “incapacidad política para cubrir cuatro vacantes en el Consejo de Administración de RTVE”27. Por su parte, Pérez Ornia28 recuerda que en Francia hay una superabundancia legislativa que, sin embargo, no ha resuelto todos los problemas y que “en algunos casos se adoptaron medidas traumáticas, con una cirugía de hierro que ha dejado heridas que todavía no han cicatrizado”, mientras que en Italia, al contrario de lo que sucede en Francia, juzga que “hay una gran parquedad y austeridad de leyes”. Es decir, que una vez más estamos ante la confirmación de que la ausencia o abundancia de normas depende de los gobernantes de turno. Rodríguez García29 distingue tres modelos de control: parlamentario (Italia), control de un órgano unipersonal independiente (EE.UU., Inglaterra y Francia) o por un órgano colegiado de participación también independiente (Alemania y Holanda). Y estudiadas las ventajas e inconvenientes de unos y otros modelos, se inclina por un modelo de órgano colegiado de participación, formado por representantes de distintos sectores de la sociedad, más parecido al alemán que al holandés, desechando las soluciones del órgano administrativo unipersonal que, aunque teóricamente pueden garantizar tanto la independencia como la neutralidad, no responden a los principios de participación y de representación como expresión del pluralismo de la sociedad, de mayor autenticidad democrática. Pero muchos son los autores que comparten la opinión de que, aunque el control parlamentario podría seguir cumpliendo su función de control de forma simultánea, por sí solo constituye un mecanismo insuficiente para garantizar el adecuado control democrático de los medios de comunicación públicos. Y en este sentido, todos se muestran partidarios de la creación de un órgano independiente (que algún autor denomina “Consejo de la Comunicación”), que responda a los principios constitucionales de participación y representación, de un lado, y de cooperación con los grupos sociales, de otro, superando la actual

26 27 28 29

GONZÁLEZ ENCINAR. Op.cit. Ibidem. Op.cit. Op.cit.


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regulación que limita ese control al parlamentario directo (comisión parlamentaria) o indirecto (el Consejo de Administración). Porque se considera un error identificar democracia simplemente con el ejercicio por parte del poder, lo cual provoca una grave distorsión del sistema, al no garantizar el ejercicio del pluralismo político y degenerar en monismo informativo. Pero pasemos a examinar las distintas formas de control de las televisiones públicas en Europa, aunque sin perder tampoco de vista que, a pesar de que en el propio Parlamento Europeo se observa cierta pretensión de creación de un órgano independiente, la Comisión Europea supedita la creación del Consejo Europeo de los Medios de Comunicación (que sólo tendría, en principio, carácter consultivo), a los diferentes estados miembros. Como tampoco se puede obviar la crítica certera de Muñoz Machado30 a la directiva europea “Televisión sin Fronteras”, del 3 de octubre de 1989, “por otorgarse competencias tan amplias en el dominio de la cultura como para imponer a los estados opciones de política legislativa, imponiendo reglas de preservación de valores culturales”. “Y lo sorprendente es que -añade también este catedrático- estas propuestas del legislador europeo no son combatidas con suficiente energía por aquellos gobiernos de los Estados miembros que ven gravemente amenazadas con estas iniciativas sus propias políticas en materia de audiovisual”, como de hecho ocurre en el caso español. A. Italia En el sistema italiano, la vigilancia exclusiva corresponde al Parlamento. En Italia varios son los autores que se muestran de acuerdo en que el régimen jurídico de la radiotelevisión se ha desarrollado no tanto por el impulso legislativo como por el jurisprudencial, pues la Corte Constitucional ha puesto de manifiesto las insuficiencias normativas y la necesidad de elaborar una normativa general en materia de radiodifusión. Una situación que contrasta, como ya se indicó, con otros lugares donde el impulso ha venido dado como consecuencia de la presión social, más que por la propia iniciativa del legislador o las instituciones políticas. Tanto el control como la dirección política de la radio y la televisión pública corresponde en Italia a una comisión parlamentaria y, en este sentido, esta parlamentarización del servicio ha sido objeto de críticas relacionadas con la desnaturalización del principio de separación de poderes y la atribución a un órgano de naturaleza parlamentaria de las facultades de un servicio público.

30 Op.cit.


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Esta comisión está compuesta por 40 miembros nombrados paritariamente por la Cámara de los Diputados y el Senado, oídos los distintos grupos parlamentarios, y dispone de amplias competencias, estableciendo lo que se consideró un auténtico “gobierno parlamentario del sistema radiotelevisivo”, un fenómeno denominado “lottizzazione” o excesiva influencia de los partidos políticos y de sus exigencias sobre la información televisiva. Algo sobre lo que se ha advertido que podría ocurrir en el caso de las televisiones y radios públicas estatales y autonómicas en nuestro país y que explicaría la necesidad de revisar la regulación de esta materia introduciendo una mayor presencia de personas de reconocida profesionalidad, por una parte, y de un mayor pluralismo que no quede reducido al ámbito político exclusivamente.31 Pero si los políticos controlan la prensa, ¿quién controla a los políticos?. Los italianos disponen también de un Consejo de Usuarios, como órgano consultivo, y se creó un Comité Regional para los servicios radiotelevisivos, que regula el acceso a las transmisiones regionales programadas por la RAI (nótese la diferencia con RTVE) y formula propuestas a la RAI de contenido regional. Y varios son los autores que también concluyen que el sistema italiano ha encontrado su veneno en el fenómeno del magnate Silvio Berlusconi, al trasladar las facultades de dirección de los medios al Parlamento, con lo que se pretendía reducir las facultades del Gobierno y hacer más transparente y controlable la gestión de la RAI. Sin embargo, este sistema ha chocado con la excesiva influencia de los partidos políticos. Sería necesario, por tanto, una autoridad administrativa independiente, pues se trata de un modelo que ha servido de copia a España, pero que en el caso español no garantiza los principios de independencia e imparcialidad, limitando además el principio de participación al ámbito exclusivo de la participación política. Con frecuencia, en el análisis sobre la televisión pública en Italia se alude al Tribunal Constitucional italiano, para recordar que en 1976 declaró que el monopolio estatal de la radiotelevisión era inconstitucional, ya que contradecía los artículos de la Constitución que garantizan la libertad de manifestación del pensamiento y la libertad de iniciativa económica privada, dos enunciados, por tanto, de idéntico contenido a los recogidos en nuestra Carta Magna pero que dieron lugar a una interpretación bien distinta por nuestro Tribunal Constitucional. Como también se recuerda que una ley subordinó la RAI al Parlamento y, por tanto, a los partidos allí representados. Así, la crisis de la Comisión Parlamentaria de Radiotelevisión es consecuencia de la crisis general de los partidos políticos italianos. Una comisión que tampoco está en situación de desarrollar aquella función de dirección general que hubiera debido caracterizarla, pero que en rea-

31 RODRÍGUEZ GARCÍA. Op.cit.


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lidad nunca ha desempeñado plena y eficazmente, puesto que el aspecto partidista prevalece sobre el institucional. La RAI es una sociedad anónima calificada de “interés nacional” que gestiona el servicio como consecuencia de una concesión acordada en Consejo de Ministros y otorgada por el Presidente de la República, confirmada recientemente por otros veinte años. El nombramiento de los 16 miembros de su Consejo de Administración se atribuyó en exclusiva, como consecuencia de la ley antes citada, a la Comisión Parlamentaria para la Dirección y la Vigilancia de los Servicios de la Radiotelevisión. Sin embargo, el dominio de los partidos políticos sobre la RAI llevó en pocos años a un auténtico reparto de las cadenas y de los puestos de responsabilidad. Posteriormente, se ha previsto un Consejo de Administración de sólo cinco miembros nombrados por los dos presidentes de las Cámaras. Pero el éxito de los partidos de centro-derecha en marzo de 1994 y el consiguiente nombramiento como presidente del Consejo de Ministros del diputado Silvio Berlusconi, propietario del grupo Fininvest, el competidor de la RAI, provocó la dimisión de los cinco administradores y del director general, que pasaron a ser sustituidos por otros elegidos por los nuevos presidentes de las dos Cámaras, modificando sustancialmente los contenidos de la RAI. Un peligro, el de la “berlusconización”, que amenaza a cualquier televisión o radio pública cuya organización dependa exclusivamente de la matemática parlamentaria. Destacar también que la concesionaria de la RAI tiene la obligación de efectuar transmisiones radiofónicas y televisivas en lengua alemana y “ladina” para la provincia de Bolzano, en lengua francesa para la Región Autónoma del Valle de Aosta y en lengua eslovena para la Región Autónoma del Friuli. Se financia, al igual que otras televisiones públicas europeas, por el canon de abono, que en el caso italiano tiene naturaleza tributaria y es un verdadero impuesto. El usuario debe pagar el canon por la mera tenencia de aparatos aptos o adaptables para la recepción de transmisiones radiotelevisivas, sea cual sea el uso que haga de ellos. En este sentido, algunos autores sostienen que sólo una televisión pública adecuadamente financiada con el canon de abono puede estar en situación de no sufrir el chantaje de la posible pérdida de audiencia. Los ingresos publicitarios son considerados por la ley como “fuentes accesorias” de las rentas de la RAI. La publicidad tiene, de todas formas, un límite horario establecido, y se fija también el de las privadas. Con respecto al Consejo Consultivo de los Usuarios, este órgano desempeña una función consultiva para la tutela de los intereses de los sectores más débiles de los usuarios frente a todos los medios de comunicación televisiva, votando resoluciones en las cuales se censuran episodios de malos hábitos televisivos,


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ejerciendo así una función que se superpone con las competencias de la Comisión Parlamentaria, si bien se indica que los controles parlamentarios no deberían interferir en la gestión cotidiana del servicio público, que es otro de los peligros de esta vinculación, ya que no se puede esperar a que el Parlamento se pronuncie con la celeridad que requiere la gestión diaria de la televisión y radio públicas italianas. Los italianos fueron llamados el 11 de junio de 1995 a expresar su propio voto en cuatro referéndums abrogatorios en materia de radiotelevisión y votaron sí a la posibilidad de privatizar parcialmente la RAI, algo que se interpretó como una consecuencia de la pérdida de desprestigio que el grupo Berlusconi ha influido sobre la RAI. Una pérdida de prestigio que el profesor de la Universidad de Salerno, Gianpietro Mazzoleni, vincula a la incapacidad de los legisladores para llegar a una solución de compromiso sobre los puntos más delicados de la disputa, lo cual permitió que los protagonistas del negocio de la televisión fijaran sus propias reglas de juego durante muchos años32. De hecho, durante dos décadas, la imagen de la RAI fue identificada con la de una madre (la “Mamma”) que ha nutrido a generaciones de italianos e incluso se llegó a decir que la unidad nacional italiana se debía más a la televisión que a las guerras de independencia del siglo XIX, aunque también indica que en el diseño en Italia de la radio y televisión públicas influyó el patrón cultural de la vida sociopolítica italiana, su doble moralidad y, por tanto, falta de identificación de valores. En el caso italiano, destaca la figura del Garante como responsable de aplicar las disposiciones relevantes de la Ley de Televisión de 1990, que en la actualidad es un magistrado y dispone de un organismo de asesoría: el Consejo Nacional de Televidentes. B. Alemania En el caso alemán, el Tribunal Constitucional Federal (en adelante, TCF) impone como condición la participación de todas las tendencias importantes de la sociedad, de todas las fuerzas sociales relevantes. Mediante una sentencia, el TCF llegó a concretar que la radiodifusión es “asunto de la colectividad” y debe contener exigencias de tipo representativo y de participación social que sean reflejo del pluralismo interno. Esta participación se ha plasmado en las distintas leyes de los Lander de una forma amplia, pues están representados los más importantes grupos ideológicos y sociales en los máximos órganos de control. El TCF también señala, en otra sentencia, que las televisiones públicas deben cubrir las necesidades generales de la población, e impone que la regulación de las emisoras privadas se haga de modo que su concesión se acuerde por 32 MAZZOLENI, G., “¿Existe un problema de valores vulnerables en Italia?”, en BLUMLER, G.J.; 1993: Televisión e interés público, Bosch, Barcelona, pp.11-130


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autoridades independientes, es decir, fuera del control de los representantes políticos. Porque, precisamente, si son políticos, ¿cómo iban a garantizar la independencia de los órganos que gestionan?. En Alemania, la radiodifusión se configura, por tanto, como un servicio público cuyo control será ejercido por la sociedad para garantizar la independencia de la radiodifusión frente al Estado. Alemania dispone de un Consejo de Televisión compuesto por 66 miembros, con representantes de los distintos lander, representantes de las distintas confesiones religiosas, sindicatos y empresarios, además de miembros de las asociaciones de agricultores, artesanos, editores de periódicos, periodistas, representantes de asociaciones deportivas, culturales, etc., entre cuyas funciones está la de asesorar en la configuración de la programación. En el Consejo de Radiodifusión participan grupos políticos, ideológicos y sociales y se establece un límite al número de representantes enviados por el Gobierno, Parlamento y Senado, que no podrá exceder de un tercio del total de sus miembros. En cuanto al Consejo de Administración está compuesto por nueve miembros, de los cuales siete son elegidos por el Consejo de Radiodifusión y los otros dos por el Comité de Personal, para un mandato de seis años. Con respecto al caso alemán, ocurre que la pluralidad de agrupaciones y colectivos representados en los órganos de control de la radiodifusión pública y privada hace posible garantizar el derecho de libertad de conciencia, esto es, el derecho a formar la propia conciencia y el propio pensamiento, mediante un modelo de pluralismo interno. Y la representación de los distintos grupos sociales en el Consejo de Radiodifusión se concibe no tanto como un modo de garantizar los intereses del grupo en sí mismo, sino que la misión que éstos tienen encomendada es la de velar por el interés general. En estos consejos existe participación gubernamental y parlamentaria, pero ésta es limitada para evitar, como señala la jurisprudencia del TCF, que la radiodifusión pueda dejarse en manos del Estado, ya que se trata de un asunto de la colectividad o sociedad alemana. Un modelo bastante próximo a lo manifestado en el artículo 20.3 de nuestra Constitución, en relación con la participación de los grupos políticos y sociales en unos medios de comunicación que no están controlados por el Estado ni el Parlamento, sino por la sociedad. También al analizar el papel de la televisión pública en Alemania, algunos autores33 recuerdan que, en Alemania, la televisión pública se orienta en la tradición 33 WOLFGANG HOFFMANN-RIEM, WOLFGANG SCHULZ, “La televisión pública en Alemania”, en GONZÁLEZ ENCINAR, JJ. (Ed.); 1996: La Televisión Pública en la Unión Europea, McGraw-Hill, Monografía “Ciencias Jurídicas”, Madrid, pp. 59-88.


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del “public service” y, por tanto, exige una organización libre frente al Estado. En este sentido, afirman que la experiencia del nacionalsocialismo dejó muy claro en Alemania que la televisión no debe ser utilizada como un instrumento de influencia o de propaganda del Estado, cosa que, por cierto, no parece haber ocurrido tras los cuarenta años de dictadura en España. Para garantizar la libertad de la televisión frente al Estado, las televisiones deben tener su propia organización independiente de aquél. La financiación tampoco se hace a través de los presupuestos Generales del Estado, sino, principalmente, a través del canon de televisión. La televisión alemana, también como consecuencia del nacionalsocialismo, está hoy organizada de forma federal. Se ha querido impedir así que se concentre en el poder central (Federación) toda la fuerza que la televisión otorga y, por tanto, la Federación es sólo competente en materia de emisiones dirigidas al extranjero. La vinculación de la televisión con la sociedad se consigue mediante un sistema de control de pluralismo interno, a través del Consejo de Televisión, el órgano encargado de integrar distintas perspectivas de fuerzas, intereses y grupos sociales. Así, la representación social garantiza la fragmentación de la programación para distintos públicos. Los miembros del Consejo pertenecen a asociaciones económicas, culturales y de otros ámbitos, pero están obligados a actuar como representantes de la sociedad en su conjunto y no como representantes de unos determinados intereses. El legislador también dispone de un margen de discrecionalidad relativamente amplio para determinar los grupos que pueden enviar un representante al Consejo, un ejemplo que en el caso español no se ha contemplado, en la práctica, con el mismo afán. Este Consejo tiene competencias para participar en las decisiones relativas a programación, en la elaboración del plan económico-financiero y en las decisiones sobre personal, si bien su decisión más importante es el nombramiento del Intendente. Con respecto al Consejo de Administración, sus miembros son designados por el Consejo de Televisión, pero en menor número, lo cual le otorga gran operatividad, aunque sin perder capacidad de control por parte de los integrantes del primero. La televisión requiere en Alemania una organización libre frente al Estado, lo cual significa que el Estado no puede ni gestionar directamente la televisión ni influir sobre el contenido de la programación, además de recordar que el Tribunal Constitucional estimó que ese control estatal sólo puede ser limitado y con carácter subsidiario, es decir, un control jurídico en sentido estricto. La jurisprudencia del TCF alemán pone de manifiesto que éste ve en la televisión pública una garantía de que continúa orientada a la libertad de forma-


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ción de la opinión de todos los ciudadanos. De hecho, “si Alemania se distingue por el relativo cuidado y consideración para con los intereses de sus canales públicos, puede que se explique, en parte, por el hecho de que las decisiones clave fueron tomadas no por políticos partidistas, sino por jueces del Tribunal Federal Constitucional”, indican los profesores de la Universidad de Hamburgo. El desarrollo de la televisión en Alemania Occidental ha sido profundamente marcado por la jurisprudencia del TCF, tras una serie de contenciosos fundamentales relativos a la estructura televisiva que han ido estableciendo ciertas directrices esenciales del orden televisivo. El Tribunal ha fundamentado sus decisiones en un mandato, inherente al derecho básico de libertad de comunicación (artículo 5 de la Ley Fundamental), según el cual la legislación debe especificar la estructura del ordenamiento televisivo mediante leyes. Y estas leyes deben asegurar la libre formación de la opinión pública e individual en sentido amplio, es decir, no limitarse a la simple cobertura informativa, sino abarcar también la transmisión de informaciones y opiniones de todo tipo. Además de la libertad para expresar opiniones y alegatos de hecho, también se considera importante la libertad de los receptores para informarse exhaustivamente. En suma, la libertad televisiva está al servicio de la libertad para formar opiniones. Y, en líneas generales, el sistema legal protege de agresiones a una serie amplia de valores sociales. El Tribunal Federal Constitucional también ha subrayado repetidamente que la diversidad no es una categoría puramente cuantitativa, excluyendo al poder de cualquier posible influencia sobre la formación de opinión. Por ello, tanto el Consejo de Radio y Televisión como el Consejo de Administración están compuestos por representantes de una serie de fuerzas y grupos sociales cuya variedad interna tiene por objetivo impedir que un elemento singular ejerza influencias unilaterales. En este sentido, se entiende que las normas por sí solas no bastan para obtener los resultados deseados, sino que también es necesario garantizar su aplicación. Una afirmación que bien podría tenerse en cuenta a la hora de analizar la situación de las radios y televisiones públicas estatales y autonómicas en el caso de España. Y aunque se reconoce que los partidos políticos han logrado hacerse con un papel decisivamente influyente en la composición de estos órganos y que hubo muchos problemas, también se indica que, pese a todo, el sistema compensatorio de verificaciones y balances (check and balances) entre las diferentes fuerzas ha surtido efectos positivos, las minorías siguen siendo atendidas por la televisión pública y la transmisión de programas culturales y políticos de alta calidad es muy frecuente.


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C. Francia En Francia existe una Comisión Nacional de la Comunicación y de las Libertades (CNCL), compuesta por trece miembros, tres de los cuales son cualificadas personalidades procedentes del sector audiovisual, de las comunicaciones, y una tercera de la prensa escrita. Este órgano también tiene la atribución de la gestión de frecuencias y la responsabilidad de designar las personalidades cualificadas de los Consejos de Administración de los medios de comunicación públicos, en concreto, cuatro de sus doce miembros, e incluso puede sancionar a medios privados que no cumplen las condiciones de las concesiones, además de elaborar un informe periódico sobre su actividad que envía al Parlamento. Asimismo, el Consejo Superior de lo Audiovisual (en adelante, CSA) es el órgano fundamental sobre el que gira todo el sistema audiovisual francés, si bien algunos autores critican que sólo se traduzca en una participación política, por lo que se considera que debería nutrirse de la aportación alemana. El de Francia es un modelo propio de un país centralizado, mientras que en Gran Bretaña, por el contrario, la BBC dispone de estaciones nacionales regionales para Irlanda del Norte, País de Gales y Escocia. Francia ha vivido una constante reforma legislativa en materia televisiva, tratando de preservar, en todo momento, el papel central del Estado. Con respecto al CSA, se indica que podía tener mayores poderes y también se recuerda que tiene la potestad de ejercer el control sobre los operadores privados para indicar que el sector público no es, por tanto, el único que está vinculado por el interés general. En todo caso, parece que la existencia de una autoridad administrativa independiente ha permitido asegurar la independencia del sector público frente al poder gubernamental, si bien también hay posturas criticando el partidismo del CSA, evidenciado en el hecho de que su composición, al igual que su nombre, cambió tres veces en cinco años, desde su creación en 1982 y, sin embargo, sigue siendo el organismo encargado de velar por el pluralismo y de conceder emisoras. Un órgano que, a pesar de todo, en España tan siquiera pudo cambiar de nombre ni modificar su composición, porque, entre otros aspectos, no existe. En el caso de Francia, también se habla de un abandono gradual de valores por parte de la TV pública, como un producto de los movimientos políticos e ideológicos, ligados notablemente al colapso interno de la televisión pública, y que ha provocado que el consenso sólo fuese parcial. Aún así, lo cierto es que en Francia no se perciben problemas de identidad nacional o lingüística que merezcan ser tratados por los medios de comunicación públicos.34 34 Cfr. MORANGE, Jean, “La televisión pública en Francia”, en GONZÁLEZ ENCINAR, J.J. (Ed.); 1996: La Televisión Pública en la Unión Europea, op.cit. pp.129-151.


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D. Reino Unido En el Reino Unido, los medios audiovisuales se configuran como un servicio público y son controlados por el Parlamento. Existen tres organismos estatales (la British Broadcasting Corporation, BBC, la Independent Television Commision, ITC, y la Radio Authority) que actúan conforme a los requisitos y objetivos generales definidos por el Parlamento, aunque son independientes en el funcionamiento cotidiano. Los órganos de control de la BBC son el Consejo Rector, formado por doce gobernadores, incluyendo un miembro nacional para Escocia, Gales e Irlanda del Norte (en RTVE, por ejemplo, no hay miembros regionales y el órgano rector de la CRTVG es unipersonal), además de los Consejos Nacionales de Difusión para Escocia, Gales e Irlanda del Norte, que regulan la política y el contenido de los programas de radio y TV destinados, principalmente, a sus respectivos territorios. También se han constituido Consejos Asesores Locales de Radiodifusión, representativos de sus colectividades respectivas, que tienen como misión el asesoramiento sobre el funcionamiento y actuación de las emisiones locales de la BBC. Por su parte, la ITC ha establecido consejos o comités asesores sobre distintas materias, incluyendo un total de diez consejos consultivos de telespectadores regionales. La descripción de este sistema de órganos de los medios de comunicación constituyen en el Reino Unido una parte de las administraciones independientes del derecho británico, denominados “quangos” (cuasi-autonomous no governmental organizations). Se confía estos órganos al prestigio profesional de sus miembros, si bien éstos son nombrados y destituidos por el Ejecutivo. Sin embargo, la responsabilidad ministerial de estos órganos está atenuada ya que el ministro responsable sólo responde ante el Parlamento de las grandes opciones y por el presupuesto que depende de su autoridad. Además, el Parlamento está escasamente interesado en el control minucioso de estas instituciones, a diferencia de lo que ocurre en algunos de los otros países analizados. Con respecto al Reino Unido, Rodríguez García35 concluye que los órganos de la BBC se basan en el prestigio profesional de sus miembros, aunque nombrados por el Gobierno, con lo que se pretende alcanzar mayor objetividad, imparcialidad y neutralidad. Un sistema que -afirma- ha sido seguido en España por el Consejo de Administración de RTVE, si bien en este último caso “la elección se realiza utilizando como criterio la vinculación política con un determinado partido político, en vez de ver si la persona nombrada reúne las características de independencia y profesionalidad requeridas”. 35 Op.cit.


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La BBC fue establecida por una “Royal Charter” (Carta Real) sin legislación que la regulase, por lo que su marco legal ha sido hasta ahora solamente eso, un marco, si bien el tratamiento del tema se ha venido caracterizando por una considerable discrecionalidad, tanto de los reguladores como de los gestores a los que se le había confiado.36 Al mismo tiempo, la BBC presenta las características del servicio público televisivo en cuanto a universalidad (contenido de programas para todos los gustos y audiencias), responsabilidad cultural (información y educación, además de entretenimiento), además del principio de independencia frente a la política y al Gobierno. De hecho, el denominado “comité Grawford” hizo una primera advertencia sobre el enfoque excesivamente intelectual de la programación, pero la calidad de los contenidos y su valor educativo, así como la mucha atención que la BBC dedicaba a la música, merecieron un juicio muy positivo. Aquel comité informó, también, que esto exigía emitir una programación dentro de la cual “la audiencia pudiera elegir el mejor modo de aumentar sus experiencias valiosas y la manera de ampliar y profundizar sus gustos y aficiones”. Así, se entiende que una parte importante de la televisión debe representar un conjunto coherente de valores que permita al Reino Unido verse a sí mismo como una comunidad, una sociedad y una forma de Estado. La televisión se ve como el foro principal que permite a la nación comunicarse con ella misma. Por esa razón, tal y como indican algunos estudiosos del fenómeno televisivo en este país, la televisión británica ha de ofrecer un servicio que englobe todas las circunstancias e intereses significativos de la sociedad, incluyendo la articulación de la conciencia, perspectiva e identidad regional y de las minorías, de forma que el servicio público de la televisión deberá facilitar la participación democrática en una sociedad pluralista, cosa que, dicho sea de paso, tampoco ha garantizado hasta ahora RTVE. La BBC nació como una solución cooperativa al problema con un accionariado restringido a los fabricantes británicos de aparatos receptores de radio y con el objetivo de generar la suficiente programación para crear un mercado que impulsase la venta de los equipos y así fue como surgió la imposición del canon. También se prefirió utilizar el procedimiento de la Carta Real, alegando que permitiría a la BBC mayor libertad de movimientos que si se la sometía al régimen de sociedades vigente. La BBC es una Corporación compuesta por doce miembros, los Gobernadores, nombrados por la Reina en Consejo (en realidad por el Primer Ministro) por un período de cinco años. Al mismo tiempo, también hay un miembro designado en representación de Escocia, otro de Gales y otro de Irlanda del Norte. 36 GIBBONS, Thomas, “La televisión pública en el Reino Unido”, en GONZÁLEZ ENCINAR, JJ. (Ed.); 1996, op.cit. pp. 27-57.


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Los gobernadores son legalmente los responsables de asegurar que se cumplan los objetivos establecidos en la Carta, y aunque la relación entre los Gobernadores de la BBC y sus ejecutivos se ha caracterizado siempre por la ambigüedad, el reciente “White Paper” propone que el papel del gobernador como representante del interés público debe ser más explícito, que velen por el interés público. Tampoco la relación de la BBC con el Gobierno ha estado claramente definida, lo que muchos han denominado como una política de acomodación, de acuerdo con la cual, ciertos sobreentendidos entre políticos y gestores de la televisión han contribuido, según algunos analistas, a asegurar la independencia de ésta a cambio de limitar la información a lo que resulta políticamente aceptable, si bien la BBC puede oponer protesta pública a cualquier tipo de presión que el Gobierno intente ejercer sobre ella. Y a cambio de la concesión de la “Licence and Agreement”, la BBC también se compromete a ofrecer una programación que se reciba en todas las islas. La cláusula 12 de la Licence prohíbe la financiación por publicidad, lo cual creó un duopolio, de modo que la BBC y la televisión privada disfrutan de fuentes de financiación distintas, lo cual les permite vivir sin necesidad de competir directamente la una con la otra. En el caso de la BBC, el canon también se justificó para no entorpecer sus objetivos con consideraciones comerciales, lo cual podría provocar una disminución de la calidad de los programas. Incluso se estudió financiación por impuestos, como de hecho ocurre en Italia, pero se desaconsejó porque afectaría a la independencia de la BBC, ya que traería consigo una supervisión por parte del Parlamento. De hecho, el sistema de canon se ve como un amortiguador constitucional entre los gestores de la televisión y los políticos, si bien la BBC solicitó del Gobierno la ampliación del canon, lo cual ya hace inseparable el argumento político. E. Países Bajos En el sistema holandés, el usuario, a través del derecho de acceso, se convierte en difusor. Es decir, que cualquier ciudadano puede, en principio, ejercer su derecho a emitir asociándose con otros al propiciar la creación de una asociación difusora o inscribiéndose en una ya creada que tendrá mayor tiempo de emisión en función del número de asociados. El Instituto Holandés para la Difusión de Programas (NOS) establece un foro para la cooperación entre las distintas asociaciones u organizaciones difusoras y las asociaciones difusoras-aspirantes que hayan obtenido tiempo de transmisión o emisión. Su papel como proveedor y realizador de programas es doble. En primer lugar, para satisfacer necesidades de carácter social, cultural, religioso, espiritual e ideológico y que no se vean cubiertas en grado suficiente por los programas que emiten las distintas emisoras de


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radio y televisión. La NOS se estructura a través del Consejo Directivo, compuesto por un presidente y un miembro por cada una de las asociaciones u organizaciones difusoras, más cuatro miembros designados por el Ministro de Cultura. Asimismo, dispone, como órgano consultivo, de un Consejo de Programación, compuesto también por un miembro por cada una de las asociaciones u organizaciones difusoras y por un número igual de representantes de instituciones culturales nombrados por el Ministro de Cultura. Con respecto a los medios de radio y televisión municipales y regionales, existe un Consejo de Programas constituido por los movimientos sociales, culturales, religiosos e ideológicos que funcionan en las provincias y municipios. Todo el sistema audiovisual holandés establece como principio fundamental el derecho de acceso de todas las tendencias sociales, que puede convertir al ciudadano en difusor y no como un mero receptor pasivo de la información manipulada. Existe, por lo tanto, una relación directamente proporcional entre derecho de acceso y el control de los medios de comunicación, de forma que cuanto más se reconoce este derecho de acceso, menos es el control que se establece sobre los medios de comunicación porque menos necesario es. Se trata de una correspondencia biunívoca y de un sistema que podría ser utilizado en nuestro ordenamiento jurídico para el reparto de tiempo de emisión en relación al derecho de acceso que se debería otorgar a los distintos grupos sociales y políticos, garantizando, en definitiva, la autoafirmación de la conciencia individual y colectiva37. Sin embargo, no se puede entender el sistema televisivo holandés sin antes hacer referencia a su historia y al principio básico de “columnización” de su sociedad, de acuerdo con el cual la estructura social se estratificaba de manera vertical según líneas de agrupaciones o comunidades, y no de manera horizontal, por clase social u ocupación38. El tiempo de transmisión se dividió según la proporción del número de miembros de cada asociación. También la aplicación de normas se dejó, en gran parte, en manos de las distintas asociaciones de televisión y el sistema quedó estructurado para que garantizase que un perjuicio desde una perspectiva sería equilibrado por un perjuicio opuesto. El NOS, que posee el veinte por ciento del tiempo de transmisión, tiene como misión satisfacer las necesidades que tengan poca probabilidad o dificultad de ser satisfechas por otras organizaciones. Y aunque tampoco existe, en este caso, una normativa formal para la política editorial y de programación del NOS, su

37 RODRÍGUEZ GARCÍA. Op.cit. 38 McQUAIL, Denis, “Los Países Bajos: libertad y diversidad bajo condiciones de variedad de canales”, en BLUMLER, G.J.; 1993, op.cit. pp. 131-148.


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estructura, su meta y su tradición, lo llevan a suministrar una cobertura de noticias muy imparcial y neutral39. El sistema hace una valoración amplia y general de los principios de pluralidad y diversidad de contenidos, una amplitud que se establece gracias a la disposición que permite que los nuevos canales soliciten una parte del tiempo de emisión siempre que demuestren que disponen, entre otros requisitos, de un número mínimo de miembros. Mientras que el principio de la universalidad de contenidos se consigue, gracias a una cláusula que, además, obliga a que cada una de las principales asociaciones provean de un abanico completo de programación distribuido en el tiempo de transmisión asignado. F. Suiza Suiza dispone de un área de 41 mil kilómetros y con menos de siete millones de habitantes, de los que más de un millón son extranjeros, además de una sociedad plurilingüe (alemán, francés, italiano) y con un sistema político altamente diferenciado y excepcionalmente exigente, pues está constituido como una democracia directa, con alto grado de segmentación cultural, y que requiere de instituciones políticas y de medios altamente eficientes y diferenciados. Por eso, aparte de la influencia que puedan tener los partidos políticos, también hay que tener en cuenta la representación de intereses económicos, culturales, así como las organizaciones de medios y de ciudadanos de los que dependen los políticos. El resultado es una mezcla dispar de intereses políticos, económicos y culturales, que los grupos distintos ven respetados por la programación de acuerdo a sus opiniones y creencias, lo cual provoca que la coherencia de este sistema de organización de la televisión sea relativamente frágil, ante la dificultad para crear consenso entre los diversos agentes. Y aunque el potencial estructurador de la política televisiva de Suiza es también relativamente alto, ocurre, sin embargo, que su capacidad de manejo del medio es ínfima, lo cual demuestra la dificultad que entraña el establecimiento de sistemas de control normativo que protejan todos los valores propios de su diversidad cultural40. Un ejemplo, el suizo, que también podría tomarse como referencia para arbitrar en España un sistema acorde, también, con su diversidad. IV. La búsqueda de legitimación social Algunos autores señalan que el nuevo criterio que parece distinguir a algunas de las más importantes televisiones públicas europeas es que su desarrollo 39 Ibidem. 40 SAXER, Ulrich, “La televisión en una pequeña sociedad multicultural: el caso de Suiza”, en BLUMLER, G.J.; 1993, op.cit. pp. 171-190.


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ya no depende directamente de decisiones políticas, sino de una política industrial y de objetivos económicos, que ha encontrado su máxima expresión en EE.UU., donde la TV privada domina el sector de forma abrumadora y la libertad de prensa se identifica con la libertad de empresa, equiparando la libre circulación de ideas a la de mercancías. En este sentido, Sampedro Blanco indica que “la explicación culturalista no puede dar cuenta del sistema de radiodifusión germano, altamente federalizado, en oposición al centralismo que exhibe el sistema galo”, pues “Iparralde, Alsacia, Córcega o la Bretaña mantienen una distancia lingüístico-cultural mucho más profunda, entre sí y con respecto a París, de la existente en cualquier grupo de Lander alemanes”.41 Por otra parte, este autor sostiene también que “parece claro que en el Estado español no fueron las peculiaridades culturales o idiomáticas las que aconsejaron la creación, por ejemplo, de TeleMadrid”. Sin embargo, todos parecen coincidir en que la noción de servicio público ha de considerarse con criterios constitucionalistas y bajo la disciplina del Derecho, ante las relaciones cada vez más conflictivas con el poder político y la pérdida de consenso a la hora de establecer mecanismos que aseguren un control democrático de las televisiones públicas. Y también se está demostrando que el aumento de canales, lejos de favorecer la autonomía y diversidad, produce mayor dependencia y homogeneización y una desvirtuada confusión de lo público con lo estatal o gubernamental, por lo que se cree imprescindible resituar la TV dentro de una perspectiva más amplia de gestión y más dimensiones que la del control partidista, convirtiéndose en representativa y dinamizadora de los distintos sectores sociales. Jay G. Blumler, al analizar las nuevas fronteras para la televisión pública, recuerda que en las sociedades multiculturales (y la española puede considerarse como tal), también son necesarios los esfuerzos de apoyo a la diversidad lingüística y el mantenimiento de la funcionalidad del idioma como portador de la identidad cultural.42 De hecho, podría darse mayor prioridad a buscar y otorgar acceso a los elementos marginales y a las voces menores de las sociedad, sin caer siempre en los puntos de vista de los grandes partidos y corrientes principales. En este sentido, la televisión debería tener una función de socialización, de “servir como fiducitaria para espolear la curiosidad de una sociedad siempre cambiante”43, considerando que la televisión pública es especialmente significativa para los procesos de cambio e integración social y para que la discusión de asuntos no sea monopolizada por las elites, pues la libertad de medios no es un valor absoluto, sino que debe tener en cuenta numerosas consecuencias sociales. 41 SAMPEDRO BLANCO, V.; 1996: “Televisións rexionais: cadeas políticas”, en revista A Trabe de Ouro, nº27. 42 BLUMLER, G.J.; 1993: Televisión e interés público. Bosch, Barcelona. 43 Ibidem.


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Y aunque se trata de un producto marcadamente orientado al consumidor, la programación televisiva difiere mucho de otros productos, y cita Blumler, a modo de ejemplo, coches, tostadoras y lavadoras, para afirmar que mientras que estos últimos proporcionan los medios, el primero configura y modifica los significados44. Una consideración que, en el caso español, no parece que fuese tenida en cuenta por el legislador, pues, como se ha indicado anteriormente, éste contempló los medios audiovisuales bajo una perspectiva exclusivamente técnica, como simples “aparatos” de difusión o “fabricación”, casi se podría decir, de imágenes y voces. También otros autores consideran, en el mismo sentido, la necesidad de contar con la perspectiva de aquellos grupos de la sociedad que podrían verse afectados significativamente por las políticas adoptadas, pero que no tienen un interés creado lo suficientemente bien organizado, en términos financieros, como para lograr una representación para asegurar que en el balance final de intereses que subyace a la mayoría de las decisiones políticas, la consideración de los intereses de segmentos importantes del público no sea omitida. Pero la mayoría de los canales europeos están imbuidos de vocación cultural, pues en Europa la televisión fue originariamente contemplada como una empresa enteramente cultural, como parte del sector de la sociedad responsable de generar y difundir su propia riqueza lingüística, espiritual, estética y étnica. Así se recuerda que, en más de una ocasión, algún presidente francés ha llamado a su servicio de televisión como “la voz de Francia”. Se pensaba en la televisión como fuerza socialmente integradora, centrípeta, que, en palabras de Katz, ofrecía la oportunidad de la experiencia compartida, que contribuye a la autenticidad, al conectar a la sociedad con su centro cultural y permitir que los diversos segmentos de la sociedad se familiaricen unos con otros. Alasdair Milnes, director general de la BBC durante la década de los ochenta, dijo que la televisión pública “debe hacer que lo popular sea valioso y que lo valioso se haga popular”. Sin embargo, como se ha visto, esto no implica que la dicotomía control/ independencia haya sido organizada sobre ejes idénticos en toda Europa. Pero aún así, los entes públicos nacionales encontraron fuerza “en las profundas raíces que echaron en el seno de sus estructuras sociales” y el pluralismo, de múltiples tipos (regional, lingüístico, político, cultural), fue la imagen de marca de las televisiones públicas en la Europa Occidental, cosa que no se puede decir, por ejemplo, de los centros territoriales de RTVE ni tampoco de la mayor parte de las televisiones autonómicas, regidas por el mismo patrón organizativo.

44 Ibidem.


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“Si la sociedad es diversa en su composición, es natural que cada uno de sus sectores pueda encontrar en la programación televisiva materiales que reflejen sus intereses y con los que se pueda identificar”, sostiene Blumler, aludiendo también a la insistencia en la necesidad de fortalecer el papel de la televisión como vínculo social “en el seno” de una comunidad. Como también hay quienes incluso se refieren a las garantías que ofrece el denominado principio de cooperación informal, por el cual los organismos de supervisión suelen preferir resolver los conflictos por medios informales, en vez de tener que recurrir a sus poderes formales, y cuyas herramientas pueden variar, desde el amistoso “tirón de orejas”, a informar al público y amenazar con la imposición de sanciones oficiales. Pero hay una función básica de la televisión pública que, por ejemplo, la jurisprudencia constitucional alemana no pudo ignorar, y es que la televisión pública es un instrumento básico de vertebración de la comunidad y que las decisiones fundamentales se relacionan no sólo con la programación, sino primariamente con el ámbito territorial y la lengua o lenguas de emisión. Y junto o en la base del mercado de las ideas, también está lo que se ha definido como el “mercado para las lealtades”, en el que compiten quienes pugnan por conservar o alcanzar el poder y por las señas de identidad que definen las fronteras. Un mercado en el que se vende identidad nacional y en el que los consumidores compran “lealtad”, “ciudadanía” o “identidad”, entendidas como sentimientos compartidos de pertenencia a un grupo lingüístico, nacional o étnico. Sirva también como referencia, en este sentido, la resolución de la Cuarta Conferencia Ministerial europea sobre la política de comunicaciones de masas, celebrada en Praga el 7 y 8 de diciembre de 1994, en el marco del Consejo de Europa, en la que ya se indicaba, por aquel entonces, que las televisiones de servicio público debían desarrollar una programación pluralista y emitir programas que interesen a un público amplio, sin perjuicio de permanecer atentos a los deseos de los grupos minoritarios.

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ÁMBITOS. Nº especial 9-10. 2º Semestre 2002 - Año 2003 (pp. 401-418)

Las emisoras municipales en el País Vasco: Origen y Desarrollo Dra. María Teresa Santos Díez Profesora Titular Facultad CC.SS. y de la Comunicación UPV/EHU

RESUMEN Las emisoras municipales en la Comunidad Autónoma Vasca han tenido escasa repercusión y aunque en un principio fueron muchos los Ayuntamientos interesados, pocos de ellos optaron por materializar el proyecto. Como medios municipales nacen con el fin de promover una estrecha relación entre el ciudadano y el propio Ayuntamiento, que posee entre otras misiones la aprobación de los presupuestos, plantilla, programación y asesoramiento. En el artículo se analizan estos medios es sus diversos aspectos. ABSTRACT Municipal radio stations in the Basque Autonomous Community have had scarce repercussion and although at first many town councils were interested, few of them decided to carry out their projects. As municipal media, they are born with the purpose of promoting a close relation between the citizen and the town council itself, having the latter, among other missions, the passing of the budgets, the list of staff, programming and advising. In the article these media are analysed in their diverse aspects. Palabras claves: Comunidad Autónoma Vasca/Radios Municipales/Ayuntamiento/Legalización/ Medios locales/Concesión de Frecuencias. Key words: Basque Autonomous Community/Municipal radio stations/Town council/Legalization/Local Media/Concesion of frecuencis.

La radio municipal a Comunidad Autónoma encarna una realidad que se asienta sobre unos hechos históricos propios y peculiares. Desde abril de 1979, el Ayuntamiento es el órgano más representativo y cercano a los ciudadanos en cada localidad y como parte del Estado tienen derecho a crear sus propios medios de comunicación. La emisora municipal necesariamente tendrá que encaminar sus esfuerzos a promover la comunicación a todos los niveles sin excluir a nadie debido a que ha sido reconocida por el Pleno del Ayuntamiento correspondiente. Sus objetivos no se centran en conseguir audiencias multitudinarias, ni competir con nadie sino,

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más bien pretenden ser de utilidad a la comunidad y, a través de ella, informar de los hechos más cercanos. Asimismo, servirá de herramienta de expresión educativa y creativa insertada en la realidad social. También existe la posibilidad de promocionar la cultura popular mediante el acceso de grupos locales, asociaciones y personas que quieran manifestar y expresar sus inquietudes culturales, por eso su cobertura será local. Estos planteamientos iniciales suscitaron el interés de muchos Ayuntamientos, que solicitaron una concesión de frecuencia al Gobierno vasco, no obstante, en la mayoría de los casos no se materializaron los proyectos por diversas causas: 1) Una emisora supone un costo muy elevado para el municipio y los Ayuntamientos pequeños no pueden asumirlo. 2) No aporta un beneficio directo como sucede con otros servicios municipales. 3) Su dependencia del Pleno Municipal puede generar situaciones complicadas si responde a intereses exclusivistas. 4) La difícil situación política de la Autonomía. 5) Las restricciones que impone la propia legislación vigente. Las emisoras municipales en un principio intentaron agruparse en una coordinadora con el fin de defender sus intereses y a la vez aunar criterios y promover iniciativas, pero ante el escaso empuje y falta de interés de la mayoría de los municipios fracasó el proyecto, de modo que ahora cada emisora resuelve su situación de manera independiente. Origen de las emisoras La primera experiencia tenía lugar en la localidad vizcaína de Amorebieta en abril de 1982, cuando un vecino presentó a la Corporación Municipal un estudio sobre el equipo técnico necesario para la instalación de la radio. La propuesta fue aprobada por el Ayuntamiento que además, facilitó un piso y el dinero necesario para que su apertura fuera una realidad. Zornotzako Udal Irratia el 2 de mayo de 1983 se convertía en la primera emisora municipal de la Comunidad Autónoma Vasca. Emitía Contaba una potencia de 50 vatios, que le permitía abarcar el municipio de Amorebieta-Etxano y alrededores. Disponía de un equipo técnico elemental, locutorio y control independientes, un juego de micrófonos, una mesa de mezclas, dos platos, una pletina y un emisor. La antena era una monopolo que estaba situado en el tejado del edificio. Pretendía 1 ofrecer una programación de ámbito local centrada en la información municipal 2 y colaborar en la difusión del euskera. No obstante, Amorebie1 2

En un principio se retransmitían en directo los plenos Municipales, pero resultaban muy aburridos y se optó por dejar de hacerlo. Zornotzako Udal Irratia iniciaba sus emisiones el 2 de mayo de 1983 precisamente con la presentación de los candidatos a las Elecciones Municipales que iban a celebrarse en fecha próxima.


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ta es una localidad pequeña, y en ella no suelen acontecer eventos relevantes, motivo por el cual desapareció el informativo diario, y se sustituyen por espacios deportivos, musicales, concursos, variedades y monográficos. Después de algún tiempo comenzaron los primeros problemas con el Ayuntamiento ante la falta de un reconocimiento económico por el trabajo realizado, porque consideraba la emisora como un servicio que se ofrecía de forma voluntaria para efectuar unas prácticas. Esta respuesta vino suscitada fundamentalmente, por la escasa capacidad financiera de la Institución para asumir los gastos de personal. No obstante, accedió a comprar un fichero y unas mesas y de nuevo comenzó a emitir, pero con menor número de colaboradores. En enero de 1985, empezó un periodo de cambios continuos de programación y se decide únicamente emitir música durante tres horas al día, finalmente deja de emitir a primeros de 1989. Otros Ayuntamientos como el de la localidad vizcaína de Lejona aceptaron ceder unos locales municipales para la ubicación de la radio aunque su finalidad fuera comercial a cambio de ceder un tiempo de programación para avisos y comunicados Institucionales como sucedió con KV-30 3 que inició sus emisiones en diciembre de 1983; Radio 7 empieza a emitir desde Baracaldo 4 en 1986 desde un piso municipal impulsada por un grupo de jóvenes; Unos años más tarde desde Getxo 5 surgía el proyecto de una radio Municipal y en enero de 1988 inicia sus emisiones. En 1989 lo hacía Gorliz Irratia impulsada por 15 jóvenes, que se organizan como una Asociación Cultural bajo el amparo del Ayuntamiento, pero con una finalidad comercial. Radio Top Abando surge en el año 1989 promovida por tres jóvenes, que en 1994 se constituyen como una Asociación Cultural con el apoyo del área de Cultura del Municipio de Abanto –Ciervana. En 1991 Durango Irratia empieza sus emisiones para toda la Mancomunidad con unos objetivos comerciales. Y más recientemente en 1998 desde Portugalete Hit Radio emite desde unas instalaciones cedidas por el Ayuntamiento de la localidad. En Guipúzcoa Oñate Irratia comenzó a emitir el 11 de mayo de 1991 promovida por su Ayuntamiento, y en el año 1994 lo hacía Arrasate Irratia desde Arrasate, una pequeña localidad que dispone de radio, televisión y además edita varias publicaciones periódicas. Aunque todas estas emisoras de algún modo tienen una dependencia Institucional a lo largo de los años han experimentado procesos diferentes, y mientras unos Ayuntamientos han optado por legalizarlas otros en cambio permanecen en un periodo de estancamiento. 3 4 5

El Correo Español. KV-30 la emisora de Lejona. 5.4.1984, p.4. Deia. Radio-7, la radio amiga de Baracaldo. 21.12.1987, p. 50 El Ayuntamiento de Getxo dispone de un Area de Comunicación que edita la publicación semanal GetxoBerri que centra sus contenidos en la información general de ámbito local. Además edita Gazteak, que es otra publicación gratuita destinada a los jóvenes. www. getxo.net


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Cuadro n. 1. Solicitud de emisoras. Año 1984

Institucional Asoc. Cultural Privadas Comerciales Total Fuente: Gobierno vasco

Alava

Vizcaya

Guipúzcoa

6 3 8 17

62 23 13 98

22 18 4 44

La concesión de frecuencias El Departamento de Cultura del Gobierno vasco adjudicaba las primeras licencias de emisión en julio de 1987 teniendo en cuenta principalmente a empresas con alguna relación con el mundo de la información 6, dejando al margen a las municipales y culturales 7 que continuaban con sus emisiones de manera ilegal. Finalmente el 29 de diciembre de 1997 se adjudicaban de manera provisional la primeras licencias. En este reparto Guipúzcoa ha sido el territorio histórico más favorecido, mientras que Álava no obtenía ninguna.

Cuadro n. 2. Concesión de emisoras por Territorios Históricos

Vizcaya Guipúzcoa Álava

Primera

Segunda

25,00 75,00 0,00

75,00 25,00 0,00

El Gobierno Vasco adjudicaba de manera provisional las licencias de emisión basándose en el Decreto de 22 de marzo 1994 a las siguientes emisoras: 1) Getxo Irratia Getxo Irratia comienza sus emisiones en enero de 1988 impulsada por el Ayuntamiento de la localidad vizcaína ante la necesidad de un mayor acercamiento de la Institución a los vecinos. Nace con el fin de fomentar la comunicación y 6

7

En Julio de 1987 el Gobierno Vasco adjudicaba las primeras concesiones de Emisoras de Frecuencia Modulada a empresas relacionadas con el mundo de la información y dos años más tarde, el 9 de agosto tenía lugar un segundo reparto de licencias. El Decreto de 22 de marzo 1994, establecía el régimen de concesión del servicio público de radiodifusión sonora en Ondas Métricos con Modulación de Frecuencia para entidades municipales de la Comunidad Autónoma Vasca.


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participación ciudadana y a la vez promover una estrecha relación entre el ciudadano y la información del propio Ayuntamiento. Disponía de dos equipos emisores de 500 y 1.000 vatios cada uno, dos estudios con dos locutorios; un pequeño auditorio y sala de redacción. Emite en una frecuencia de 87.9 Mhz. La emisora depende del Consejo de Control de los Medios de Comunicación, que a su vez, está constituido por todos los partidos políticos con representación municipal. Este organismo posee entre otras misiones la aprobación de los presupuestos, plantilla, programación y asesoramiento. Además, está sujeta a unos estatutos en los que se contempla la reglamentación de funciones, obligaciones objetivos, y derecho de réplica de la emisora. Desde el verano de 1994 la emisora no ha sufrido prácticamente ninguna variación debido básicamente a los desacuerdos municipales y los cambios que han tenido lugar en el Ayuntamiento. En Getxo Irratia se tiende hacia una profesionalización de su personal 8, aunque durante los primeros años la programación correspondiente a magazines y deportes se contrataba a una empresa. Con posterioridad comienza a emitir durante doce horas al día programación propia y el resto del tiempo conecta con Radio Euskadi 9. La financiación se efectúa directamente mediante los fondos municipales. 2) Oñate Irratia Esta emisora, que fue promovida por el propio Ayuntamiento de Oñate, inicia sus emisiones el 11 de mayo de 1991 con el objetivo de servir como medio de difusión de los acuerdos municipales y a la vez contribuir a la normalización del euskera. La radio depende de la Comisión de Cultura del Ayuntamiento donde hay un Consejo de Radio, que está integrado por los técnicos y políticos. Emite en una frecuencia de 107.4 Mhz. y una potencia de 150 vatios, dispone de un locutorio y control. No obstante, en los últimos tiempos han digitalizado la emisora, hecho que les permite emitir durante más horas. Comenzó a funcionar con una persona contratada por el Ayuntamiento que realizaba la dirección y coordinación de las tareas propias del medio y otra que se encargaba de la dirección de la publicidad, además de diez colaboradores. Con posterioridad se incrementa la plantilla y contratan dos periodistas que junto con doce colaboradores elaboran la programación propia. Su financiación corresponde al Ayuntamiento, aunque también tiene algo de publicidad. Oñate Irratia 10 alterna programación propia con Euskadi Irratia. 8

En un primer momento los programas los realizaban estudiantes y personas interesadas en la radio. En el año 2000 trabajaban cuatro periodistas en plantilla y tres técnicos durante la semana, mientras que en fines de semana hay un equipo de dos periodistas y un técnico. 9 Radio Euskadi forma parte del Ente Vasco Euskal Irrati Telebista, que inicia su andadura el 23 de noviembre de 1982. 10 Euskadi Irratia aunque cubre toda la autonomía emite desde San Sebastián íntegramente en euskera.


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3) Arrasate Irratia Arrasate Irratia empieza a emitir en 1994 promovida por la organización AEDE con el fin de fomentar el uso del euskera. Esta asociación la integran diversos medios de información que a su vez constituían ARKO (Arrasate Komunikabidea) que incluye Arrasate-Press, que edita un semanario que recoge las noticias de Mondragón y su zona de influencia además de Arrasate TV y Arrasate Irratia. Una vez legalizada, continúa dependiendo del Ayuntamiento, hasta mayo del 2002 que pasa a ser gestionada por ARKO directamente, y además cambia de locales. Emite en una frecuencia de 107.7 MHz y una potencia de 150 MHz y dispone de un locutorio y dos controles. Durante los primeros años su financiación la realiza el Ayuntamiento, pero al cambiar su situación comienza a emitir publicidad. Tiene una plantilla de dos periodistas para la radio, aunque también participan otros seis que trabajan en Arrasate TV y Arrasate Pres y unos 50 colaboradores. A partir de septiembre del 2000 deja de conectar con Euskadi Irratia y la digitalización de la emisora les permite emitir las 24 horas del día, aunque sólo seis horas al día en directo 11. Nuevas solicitudes En septiembre de 1998 los Ayuntamientos de Gorliz, Durango y Villabona presentan al Gobierno vasco un informe para la reserva de sus frecuencias. Ante el silencio administrativo Gorliz y Durango Irratia continúan con sus emisiones hasta que se aprueben los proyectos técnicos o, por el contrario, los rechacen. 1) Gorliz Irratia Gorliz Irratia inicia sus emisiones de manera experimental en diciembre de 1989 impulsada por 15 jóvenes. Después de unos meses de emisiones intermitentes comenzó a emitir de manera continua en septiembre de 1990 desde una Ikastola de la localidad vizcaína de Gorliz con los siguientes objetivos: 1) Ser un medio de expresión para el pueblo. 2) Promocionar el euskera. 3) Permitir a los estudiantes de periodismo realizar prácticas, motivo por el cual se constituye como una Asociación Cultural. Después de emitir durante cinco años se decide que sea municipal y el Ayuntamiento asume los gastos que ocasiona el alquiler de los locales, la luz y teléfono. En un principio emitía en una frecuencia de 107.2 MHz, pero con posterioridad pasó a ocupar la frecuencia 107.8 MHZ y amplía su potencia hasta 1 kilovatio con el fin de alcanzar una mayor cobertura y pasa a denominarse 11 La programación de elaboración propia consiste básicamente en informativos de ámbito local y Magazine que incluye agenda, titulares, entrevistas, etc.


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Gorliz Irratia- Kosta Uribe Irratia. Para su financiación recurren a la publicidad, pero como resulta insuficiente realizan otras actividades complementarias como pueden ser poner música en las fiestas, instalación de txoznas, etc., que les aportan unos beneficios que oscilan entre un 1.500.000 pesetas y los 2.000.000 de pesetas. Emiten 12 horas al día en directo, el resto del tiempo de programación es música grabada. El Ayuntamiento es el responsable de la emisora, mientras que la gestión la realiza la Asociación Cultural que en un principio fue la promotora de la radio. Gorliz Irratia dispone de 4 periodistas, 1 comercial y 15 colaboradores para realizar una programación de 24 horas. 2) Durango Irratia En junio de 1991 inicia sus emisiones desde la localidad vizcaína de Durango para toda la Mancomunidad. Su objetivo principal consiste en ofrecer un servicio al ciudadano, informándole de los acontecimientos que se generan en la comarca tanto a nivel institucional como de calle. Emite en una frecuencia de 107.8 MH. y tiene una potencia de 100 vatios y cuenta con dos estudios para programas y otro para grabaciones de informativos, y con posterioridad pasa a digitalizar la emisora. Cuando el Ayuntamiento de Durango decide solicitar una frecuencia al Gobierno vasco pasa a ser gestionada de manera indirecta mediante una subcontratación a la empresa Akon, que tendrá que encargarse de la dirección, el personal, publicidad y programación. Durante los primeros años emitía durante tres horas al día una programación que incluía espacios informativos, magazines, musicales y deportes, pero con posterioridad pasa a estructurarla de otro modo y emite 24 horas.. Características Las emisoras municipales aunque son muy escasas en la Comunidad Autónoma presentan las siguientes características: 1) Personal Una de las grandes dificultades con que se encuentran las emisoras municipales para su desarrollo son los elevados costes que supone asumir los gastos de personal que requiere el servicio. Es indudable que si el Ayuntamiento no contempla en sus presupuestos a estos profesionales, la emisora se ve condena a una constante precariedad. Situación que se resuelve de diversos modos: 1) Ayuntamientos que asumen todos los gastos y la situación laboral de los trabajadores es similar al resto de empleados municipales, como sucede por ejemplo en el Ayuntamiento de Getxo, que dispone de una plantilla de seis periodistas y tres técnicos. De igual modo, Oñate Irratia cuenta con dos periodistas para cubrir las dos horas y media de programación


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propia y 12 colaboradores. El Ayuntamiento de Arrasate tiene una emisora de radio, televisión y una revista. Cuenta con ocho periodistas de los cuales dos están asignados de manera permanente a la radio, aunque no es un obstáculo para la colaboración entre los distintos medios, igual que los 50 colaboradores y becarios que integran el personal. 2) En otros casos el Ayuntamiento cede unos locales y acepta pagar los gastos mínimos como puede ser luz y teléfono, mientras que el personal no depende del Ayuntamiento como en Gorliz Irratia. 3) La gestión indirecta es la opción adoptada por el Ayuntamiento de Durango, de modo que los cuatro periodistas que trabajan en el medio dependen de la empresa que gestiona el medio, igual que Arrasate Irratia en su segunda etapa.

Cuadro n.3. Personal 1998 Getxo Oñate Arrasate Durango Gorliz

Periodistas

Colaboradores

4 1 2 4 1

0 10 50 10 40

Cuadro n.4. Personal 2002 Getxo Oñate Arrasate Durango Gorliz

Periodistas

Colaboradores

6 2 2 6 4

0 12 50 6 15

2) Gestión Las emisoras, aunque tienen dependencia municipal, en la mayoría de los casos los Ayuntamientos ante la incapacidad de asumir los gastos que ocasiona recurren a gestionarlas por deferentes vías: 1) Gestión directa, de modo que su vinculación con la Institución se realiza mediante diversas fórmulas. Así, Getxo Irratia depende del Consejo de


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Control de los Medios de Comunicación que está constituido por los partidos políticos con representación municipal. Oñate Irratia está supeditada a la Comisión de Cultura, donde hay un consejo de radio que lo integran representantes de la emisora y de los partidos políticos. 2) En la gestión indirecta los Ayuntamientos delegan a otra entidad el medio, como sucede con Durango Irratia, donde la Institución concede una subvención y una empresa se encarga de todo lo referente a la radio, y Gorliz Irratia que es gestionada por una Asociación Cultura. En ambos casos recurren a la publicidad comercial con el fin de obtener beneficios.

Cuadro n. 5. Tipo de Gestión

Getxo Oñate Arrasate Durango Gorliz

1998

2002

Ayuntamiento Ayuntamiento Ayuntamiento AKON Asoc. Cultural

Ayuntamiento Ayuntamiento ARKO AKON Asoc. Cultural

3) Frecuencia de emisión Las emisoras municipales en Vizcaya utilizan una frecuencia comprendida entre el 87.9 y el 107.8, mientras que en Guipúzcoa ocupan la banda entre 107.7 y 107.8 Mhz.

Cuadro n.6. Frecuencia de emisión

Getxo Oñate Arrasate Durango Gorliz

1998

2002

87.9 107.4 107.7 107.8 107.2

87.9 107.4 107.7 107.8 107.8

4) Potencia Según el Decreto del Gobierno Vasco necesariamente estas emisoras deben de tener cobertura local. No obstante, este requisito es un grave inconveniente para


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la gestión publicitaria. De modo, que tienden a incrementar su cobertura dentro de un clima de tolerancia, mientras no produzcan interferencias con el fin de aumentar sus oyentes y su mercado publicitario. Su potencia, que en 1998 no superaba los 500 vatios en el año 2002 oscila entre los 150 vatios en Oñate y Arrasate hasta un kilovatio en Gorliz y Durango.

Cuadro n.7. Potencia de emisión

Getxo Oñate Arrasate Durango Gorliz

1998

2002

500 150 150 100 500

1000 150 150 1000 1000

5) La Publicidad Getxo Irratia es la única emisora en la que el Ayuntamiento asume todos los gastos, de modo que no necesita recurrir a la publicidad comercial para obtener una financiación. En cambio, el resto de emisoras dispone de un departamento comercial que se encarga de gestionar todo lo relacionado con la publicidad, que cada vez se reduce más ante el incremento de medios locales que compiten por un mismo mercado. En 1998 los precios orientativos de una cuña de 20 segundos oscilaba entre 1,80 euros en Gorliz Irratia y 4,80 en Oñate Irratia, precios que se incrementan en el 2002 hasta los 6 euros en Arrasate Irratia.

Cuadro n.8. Precio de la publicidad cuñas de 20”

Getxo Oñate Arrasate Durango Gorliz

1998

2002

0,00 4,800 0,00 2,70 1,80

0,00 5,40 6,00 4,20 3,60

6) La programación La programación en las emisoras municipales no se realiza de manera conjunta, sino más bien cada una de ellas lo resuelve de manera independiente y


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en la mayoría de los casos recurren a emitir solo por espacio de unas horas una programación propia y el resto del tiempo conectan con la radio autonómica unas, mientras que otras emiten música grabada. Así destaca: 1) Programación ajena, que recurren a ella ante la imposibilidad de poder cubrir de manera independiente las 24 horas al día. De modo que emite unos contenidos de elaboración propia durante algunas horas al día y el resto del tiempo optan por conectar con la Radio Autonómica como Getxo Irratia y Oñate Irratia

Cuadro n.9. Programación 1998 Getxo Oñate Arrasate

Propia

Ajena

33,34 12,50 20,83

66,66 87,50 79,17

Cuadro n.10. Programación 2002

Propia

Ajena

Getxo Oñate Arrasate Durango Gorliz

29,60 10,00 25,00 100,00 100,00

70,40 90,00 75,00 0,00 0,00

2) Elaboración propia durante las 24 horas al día, aunque gran parte de sus contenidos son musicales 12. Su programación la integran: 1) Los informativos, donde dedican especial atención a los contenidos de ámbito local con porcentajes que oscilan entre el 32 % en Getxo Irratia y el 13 % en Gorliz. En ello se abordan los acontecimientos locales, deportivos, culturales y festivos de sus zonas de cobertura. 2) El entretenimiento supuso casi la mitad de los contenidos. En ellos se ofrece todo lo relativo a actos culturales, jornadas, conferencias, fiestas populares, además de temas de interés histórico de las localidades y deportes, así como los personajes más relevantes que constituyen interés. 12 La informatización de las redacciones ha permitido emitir durante las 24 horas al día.


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Los porcentajes variaban en 1998 desde el 58 % en Arrasate Irratia hasta más del 40 % en Oñate y Getxo Irratia. No obstante, desciende algo en el 2002, que es inferior al 38 % con excepción de Arrasate Irratia que alcanza el 63 %. 3) La música también es un referente importante con porcentajes que oscilan entre el 16 % en Arrasate hasta el 50 % en Gorliz Irratia. 3) El idioma que se ha planteado como uno de los objetivos prioritarios en todas las emisoras encuentra grandes dificultades y solo Arrasate Irratia y Oñate Irratia emiten íntegramente en euskera, mientras que el resto de emisoras intentan alcanzar el 50 % de la programación.

Cuadro n.11. Programación propia 1998

Getxo Oñate Arrasate

Inf General

Inf.local

37,50 0,00 0,00

25,00 8,33 15,00

Música Magazines 37,50 33,33 42,50

0,00 58,34 42,50

Cuadro n.12. Programación propia 2002

Getxo Oñate Arrasate Durango Gorliz

Inf General

Inf.local

37,50 0,00 0,00 13,34 0,00

32,00 24,00 20,66 20,00 12,76

Música Magazines 30,50 38,00 16,66 48,00 50,56

0,00 38,00 62,68 18,66 36,68

En la programación de las emisoras municipales se han producido algunas variaciones entre las que destacan: 1) Un incremento generalizado de las horas de emisión, llegando a emitir durante las 24 horas en la mayoría de los casos. 2) Mayor presencia de la radio en los acontecimientos locales. 3) Elaboración de informativos propios con periodicidad diaria, oscilando entre el 12,76 % en Gorliz y el 32 % en Getxo. 4) Incorporación de nuevas tecnologías en la emisora, hecho que facilita emitir mas tiempo de manera independiente.


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5) Disminución de las conexiones con la radio autonómica para los espacios informativos. 6) Se incrementa el número de trabajadores fijos en la mayoría de las emisoras. 7) Mayor continuidad de los espacios que se emiten. Legislación Municipal La Ley de Ordenación de las Telecomunicaciones de 18 de diciembre 1987 establecía las diferentes modalidades de los servicios de Radiodifusión Sonora en las distintas gamas de frecuencias, así como los requisitos para acceder a su prestación, aunque supeditaba la implantación de estos servicios públicos a los Planes Técnicos Nacionales que aprobaba el Gobierno y que elaboraba el Ministerio de Transportes, Turismo y Comunicaciones para todo el territorio nacional. No obstante, un Real Decreto anterior (27 de octubre 1978) establecía el Plan Técnico Nacional de Radiodifusión Sonora, pero a éste le seguía otro Real Decreto (8 de junio 1979), mediante el cual se disponía la reserva de las frecuencias necesarias para conseguir la cobertura prevista por las Sociedades Radio Nacional de España y Radio Cadena. El Plan, que surgía de la Conferencia de Ginebra (1984) contemplaba la banda de Frecuencia Modulada desde el 87,5 MHz hasta 108 MHz, ante la necesidad de disponer de los medios necesarios para que las Comunidades Autónomas pudieran gestionar directamente el servicio de Radiodifusión Sonora en esta banda de frecuencias. Pero además existe el reconocimiento de la Ley de Ordenación de las Comunicaciones (18 de diciembre 1987), mediante la cual las Corporaciones locales tienen derecho a gestionar indirectamente, mediante concesión administrativa el servicio de radiodifusión. Asimismo, se aprobaba el Plan Técnico Nacional de Radiodifusión Sonora en Ondas Métricas con Modulación de Frecuencia (Real Decreto 10 de febrero 1989). En este Decreto (Art.5.a) se contemplaban las características técnicas de las emisoras correspondientes a las Corporaciones locales para la presentación del Servicio de Radiodifusión Sonora en Ondas Métricas con Modulación de Frecuencia que se ajustaran a los siguientes criterios: 1) Distribución de potencia radiada de las emisoras en 500 W, 150 W y 50 W respectivamente, según los municipios tengan más de 50.000 habitantes, entre 10.000 y 50.000 y menos de 10.000 habitantes. 2) La ubicación de la emisora dentro del caso urbano de la población a la que pertenezca (Art.5.d). 3) Su frecuencia debe de estar comprendida entre 107,0 y 107,9 MHz, siempre que no dificulte las comunicaciones de aeropuertos u otros servicios de interés.


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La Ley (18 de diciembre de 1987) también considera la gestión indirecta por las Corporaciones locales 13 que requerirá la previa concesión del Gobierno o en su caso del órgano de la Comunidad Autónoma competente en materia de medios de comunicación social (Art.5.2). También prevé la posibilidad de adjudicación de concesiones de emisoras que reúnan las características distintas al caso anterior, pero que se solicitaban a través el órgano competente para otorgar la concesión (Art.5.4). Asimismo, en disposición transitoria las emisoras correspondientes a las Corporaciones locales deben de someterse en cuanto a su organización, control parlamentario y garantías de acceso a dicho medio de los grupos sociales (Art.5.3) 14. Esta Ley tiene como finalidad evitar la distorsión que se puede producir en el transcurso de las campañas electorales especialmente en las de carácter autonómico y municipal al producirse multitud de mensajes publicitarios en muchas emisoras de carácter local. Ante esta situación la aplicación de criterios de proporcionalidad en el reparto de espacios gratuitos de propaganda electoral que regula la inserción gratuita de estos espacios y se reserva únicamente para campañas de ámbito municipal, que en su único artículo establece 15: No pueden contratarse espacios de publicidad electoral en las emisoras de radiodifusión sonora de titularidad municipal.

La Ley no contempla el uso de espacios gratuitos cuando se trata de comicios diferentes a los municipales (Art.1.3), pero si prevé el derecho a utilizar las emisoras de titularidad pública los partidos, federaciones, coaliciones, agrupaciones que concurran a las elecciones municipales, y resalta de manera específica: El respeto al pluralismo y a los valores de igualdad en los programas difundidos durante los periodos electorales por las emisoras de radiodifusión sonora de titularidad municipal.

Una nueva Ley (8 de abril 1991), para la regulación y el tratamiento publicitario electoral en un medio de comunicación social y por tanto de titularidad pública como son las emisoras municipales, así como para la organización y control de las emisoras municipales que tiene su justificación en:

13 La Ley de 18 de diciembre de 1987, también, estima que la Dirección General de Telecomunicaciones determinará el valor de la frecuencia y las características técnicas a las que deba de ajustarse (Art.5.3). 14 La aplicación del presente Real Decreto quedará en suspenso hasta tanto entre en vigor la citada ley. 15 Ley Orgánica del Régimen Electoral general (19 de junio de 1985).


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La necesidad de facilitar la prestación de tal servicio por medio de emisoras de radiodifusión sonora de titularidad municipal, aconseja establecer un marco jurídico adecuado, con el fin de que los ayuntamientos sean las gestoras del mismo.

Después de la promulgación de la Ley (18 de diciembre 1987) de Ordenación de las Telecomunicaciones por primera vez adquiere rango de ley la ordenación jurídica de la radiodifusión sonora en España y se contempla la figura de la concesión administrativa para la prestación de este servicio público por las Corporaciones locales. Asimismo, procede a dotar a las mismas del amparo legal necesario en cumplimiento de lo dispuesto en la Constitución (Art. 20.3) respecto de los medios de comunicación social de titularidad pública 16. De esta manera se sientan los criterios básicos establecidos en otros textos legales en aspectos tales como organización y control de medios de comunicación públicos existentes, como es el caso del Estatuto de Radio y Televisión, así como todas aquellas reguladoras de los Entes públicos de Radiodifusión y Televisión creados en diversas comunidades Autónomas 17. En cuanto a la gestión económica, la Ley no impone nada, se remite a las propias instituciones municipales que podrán decidir aquello que consideren más adecuado a sus necesidades. De modo, que el Pleno Municipal será el órgano que realizará el control de la emisora de radio. Así se pretende dotar a la comunidad de medios de comunicación de carácter local que ofrezcan una información plural que garantice una diversidad informativa como reconoce la propia Constitución: 1) La objetividad, veracidad e imparcialidad de las informaciones. 2) La separación entre informaciones e imparcialidad de las informaciones de quienes sustentan estas últimas y su libre expresión, con los límites de la Constitución (Art. 20.4). 3) El respeto al pluralismo político, religioso, social, cultural y lingüístico. 4) El respeto al honor, a la intimidad de las personas, a la propia imagen y demás derechos y libertades reconocidas en la Constitución y la protección de la juventud y de la infancia. La legislación considera que tienen que ser necesariamente gestionadas por medio de alguna de las formas previstas (Art 3.1) en las Bases de Régimen Local 18. Además, para su financiación prevé que tiene que ser conforme a lo establecido en la Ley (28 de diciembre 1988) Reguladora de las Haciendas Locales y mediante ingresos comerciales propios. La Ley contempla que la programación 16 Ley de 18 de diciembre de 1987 referente a la Ordenación de las Telecomunicaciones. 17 Ley de 10 de enero de 1980, del Estatuto de Radio y Televisión. 18 Art 85.3 de la Ley de 2 de abril de 1985, reguladoras de las Bases de Régimen Local.


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puede ser propia o producido por otras emisoras también, municipales (Art.2.3) aunque, en su último caso será el Pleno del Ayuntamiento quien ejerza el control final del servicio público de Radiodifusión Sonora en Ondas Métricos con Modulación de Frecuencia. Unos años más tarde se regula el otorgamiento de concesión y la asignación de frecuencias para la explotación del servicio público de Radiodifusión Sonora en Ondas Métricos con Modulación de Frecuencia por las Corporaciones locales, tiene para aquellos casos donde la competencia concesional corresponda al Estado de la nación y no a las autonomías (Real Decreto 23 de octubre 1992). En este caso el Gobierno les exige la certificación del acta del pleno de la Corporación Municipal donde se haya acordado la concesión administrativa, junto con la acreditación del censo. En cuanto a las características de la emisora también deben de presentar el plano de la situación donde se tiene previsto instalar el emisor, junto con las coordenadas geográficas y la memoria explicativa de la programación que se intente desarrollar. Las concesiones serán por un periodo de tiempo de 10 años, que pueden ser prorrogados antes de su expiración por periodos iguales y sucesivos mediante solicitud del concesionario. Finalmente otro Real Decreto (5 septiembre 1997) contempla un incremento de frecuencias para la gestión indirecta de emisoras, dentro del Plan Técnico Nacional de Radiodifusión Sonora en Ondas Métricos con Modulación de Frecuencia. El Decreto aprueba la incorporación del Plan Técnico Nacional de Radiodifusión Sonora en Ondas Métricas con Modulación de Frecuencia de una nueva relación de frecuencias que se pueden utilizar por gestión indirecta (Art.1). Decreto autonómico La Comunidad Autónoma tiene las competencias en cuanto se refiere al desarrollo legislativo en materia de medios de comunicación social, y por ello, como sucedió con anterioridad en el caso de las emisoras comerciales, desarrolla su propia legislación para dotar a las Corporaciones locales que quieran de un servicio de Radiodifusión Sonora en Ondas Métricas con Modulación de Frecuencia 19. Mediante un nuevo Decreto (22 de marzo 1994) se pretende regular el régimen de otorgamiento de concesiones del Servicio Público de Radiodifusión Sonora a las entidades Municipales de la Comunidad Autónoma del País Vasco, cuya competencia corresponde al Ente autónomo. También, tiene en cuenta las características a las que se deben de someter las emisoras municipales, como en casos anteriores resalta de manera prioritaria (Art.2.2.1).

19 En virtud de su Art. 19 del Estatuto de Autonomía.


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La protección y fomento de la singularidad cultural y lingüística del Pueblo Vasco y de cuantos otros elementos de tal orden constituyan la idiosincrasia local.

Indudablemente, tiene como finalidad preservar el interés público, por los concesionarios donde se especifica que: Se asegurara una presencia del euskera al menos, proporcional a la suma de los porcentajes que puedan extraerse para cada municipio del ultimo Anuario Estadístico Vasco, publicado por el EUSTAT, cada año.

Asimismo, el euskera se contemplará con las medidas de euskaldunización y alfabetización de la población, las cuales se desarrollan preferentemente en el Euskaltegi Municipal homologado. En cuanto a las características técnicas el Decreto autonómico (Art.2.2.2 b), no introduce ninguna variación con respecto al Real Decreto (23 de octubre 1992) y en el Plan Técnico de Radiodifusión Sonora en Ondas Métricas con Modulación de Frecuencia 20. Como en el caso anterior clasifica las emisoras en tres tipos según el número de habitantes del municipio donde se pretenda instalar la emisora El tipo A para municipios con población superior a 50.000 habitantes, del tipo B a municipios con población entre 10.000 y 50.000 habitantes, y del tipo C, a municipios con población inferior a 10.000 habitantes.

En la ubicación de las frecuencias tampoco existen discrepancias (Art.2. 2.2 e). La banda 107.0 a 107.9 MHz, salvo que dificultades técnicas derivadas de la proximidad de aeropuertos o interferencias a otros servicios de radiocomunicaciones impidan su planificación en dicha banda.

El procedimiento para su solicitud (Art.3) establece las mismas condiciones como son la solicitud por el Alcalde-Presidente de la Corporación Municipal (Art.3.a); Certificación del acuerdo de la Corporación Municipal (Art.3.b); Certificación acreditativa de la población censada (Art.3.c); Plano de situación prevista del centro emisor, con indicación de su cota y coordenadas geográficas (Art.3.d); Memoria, que recoja las características técnicas del equipo e instalaciones para prestar servicio (Art.3.e). En cuanto se refiere a la dotación de personal, el Decreto

20 Real Decreto de 23 de octubre de 1992 y en el Plan Técnico de Radiodifusión Sonora en Ondas Métricas con Modulación de Frecuencia.


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Señala la dotación de personal que se prevea vaya a prestar el servicio, y su vínculo con la entidad municipal, así como los servicios externos que se prevean contratar.

Una vez notificada la reserva de frecuencia la Corporación Municipal dispondrá de un plazo de tres meses para comunicar al Departamento de Cultura las características concretas del servicio (Art.4.2). Si el proyecto resulta aprobado, la Corporación Municipal obtendrá la concesión por un periodo de diez años (Art.6.1), con posibilidad de renovarlos por un periodo de tiempo igual. Para la financiación de la emisora el Decreto Autonómico tampoco hace diferencias: Además de lo que establezca la normativa aplicable sobre Haciendas Locales que sea aplicable a cada Entidad Municipal; las emisoras Municipales de conformidad a aquella podrán obtener ingresos comerciales propios (Art.7).

El Decreto también establece algunas obligaciones (Art.8) que no podrán eludir, como son la obligatoriedad de difundir íntegra y gratuitamente los comunicados y avisos de carácter oficial y de interés público que le sean remitidos por el Gobierno Vasco, u otras autoridades que reglamentariamente se determinen (Art.8.b). En cuanto a la publicidad electoral en emisoras municipales tendrán que velar por el estricto cumplimiento de la normativa vigente (Art.8.c). FUENTES 1) Bibliografía: - BASSET, Luis: De las ondas rojas a las radios libres. Gustavo Gili. Barcelona, 1981. - DÍAZ Mancisidor y URRUTIA, Víctor: La nueva radio. U.P.V. Bilbao, 1986 - SANTOS DÍEZ, M. Teresa: La radio vasca. (1978-1998). UPV. Bilbao, 1999. 2) -

Fuentes Oficiales: B.O.E. B.O.P.V Gobierno vasco Ayuntamientos

3) Entrevistas personales con los responsables de las emisoras

(Recibido el 12-4-2002, aceptado el 15-5-2002)


ÁMBITOS. Nº especial 9-10. 2º Semestre 2002 - Año 2003 (pp. 419-428)

La radio aragonesa y el fracaso del Plan de Adjudicación de Frecuencias de 1998 Dr. Fernando Sabés Turmo Profesor Asociado de la Facultad de Comunicación de la Universidad Autónoma de Barcelona

RESUMEN El Gobierno de Aragón concedió en 1998 un total de 32 frecuencias de radio destinadas a emisoras comerciales privadas. Entre las condiciones que principalmente se valoraron destacan dos: el intentar fomentar la pluralidad de las emisiones y el de favorecer a las empresas que apostaran por la programación propia. Sin embargo, después de algo más de cuatro años se ha comprobado como las 32 frecuencias han ido a parar a grandes grupos mediáticos de forma directa o mediante acuerdos de colaboración, mientras que no se ha creado ningún operador que apueste claramente por una parrilla propia. Incluso hay algunas redes que todavía no han comenzado a emitir y otras que lo hacen únicamente como postes repetidores. En este sentido, la reducida importancia de las emisoras municipales, de las radios sin licencia, de las desconexiones de Radio Nacional de España y, sobre todo, la falta de una radio pública regional, conlleva a la escasez de contenidos de proximidad de este medio en Aragón. Se ha comprobado como el plan de adjudicación de frecuencias de 1998 ha fracasado en lo que era su principal objetivo: dinamizar la oferta radiofónica en Aragón. Solamente ha permitido consolidar a las grandes cadenas de radio estatales y a los nuevos proyectos que se han expandido en toda España en los últimos tiempos como son Radio Intereconomía y Flaix FM. Visto este panorama, parece cada vez más necesario una apuesta por la Radio Pública Autonómica, que podría ver la luz en la próxima legislatura, según los movimientos políticos que se han producido en los últimos tiempos. ABSTRACT The Government of Aragón conceded 32 frequencies of radio in 1998 destined to commercial private radios. Between the conditions that mainly were valued highlights two: the attempt to foment the plurality of the emissions and the of favoring to the companies that they bet for the own code. However, after something more than four years it has been checked like the 32 frequencies have been controlated by the big groups of media of direct form or by means of agreements of colaboration, while no operator has not been created that it bet clearly for an own grill. Including there are some nets that they have not begun to emit and anothers nets that make it only like posts repeaters. In this sense, the reduced importance of the municipal radio, of the without license radios, of the disconnections of National Radio from Spain and, above all, the lacking of a public regional radio, imply to the scarcity of contents in vicinity of this medium in Aragón.


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It has been checked like the plan of award of frequencies of 1998 it has failed in his principal objective: invigorate the offer of the radio in Aragón. Only it has allowed to consolidate to the big chains of state radio and to the new projects that they are expanding in all Spain in the last times. They are Intereconomía Radio and Flaix FM. Sees this panorama, it seems more and more necessary a bet for the Public Autonómica Radio, that it could appear in the next legislature, according to the political movements that have been produced in the last times. Palabras claves: Radio/Aragón/Concesión y grandes grupos mediáticos. Key words: Radio/Aragón/Concession and big groups of media.

La radio aragonesa y el fracaso del Plan de Adjudicación de Frecuencias de 1998 a adjudicación de frecuencias de radio llevada a cabo por el Gobierno de Aragón el 31 de junio de 1998 ha supuesto un rotundo fracaso en función de los objetivos que se había marcado el Ejecutivo regional con el desarrollo de este plan, sobre todo, en relación a la diversificación de la oferta radiofónica y a la potenciación de emisiones de proximidad, dos aspectos que después de algo más de cuatro años se ha comprobado como no se han cumplido. Las 32 emisoras otorgadas han servido para consolidar la oferta de los grandes grupos radiofónicos (SER, COPE y Onda Cero), así como para impulsar nuevos proyectos a nivel estatal (Radio Intereconomía y Flaix FM), mientras que, por el contrario, no se contabiliza en la actualidad ni una sola iniciativa que, surgida tras estas concesiones, tenga como objetivo crear una radio aragonesa y sin relación con otras foráneas. No obstante, en la Orden de 7 de noviembre de 1997, emitida por el Departamento de Ordenación Territorial, Obras Públicas y Transportes del Gobierno de Aragón, por la que se convocaba el concurso público para la asignación de concesiones del Servicio Público de Radiodifusión Sonora en Ondas Métricas con Modulación de Frecuencia, con destino a su gestión indirecta privada de carácter comercial se señalaba, en el anexo, que uno de los principales objetivos era el de potenciar el tejido comunicativo aragonés, apostando por la variedad de operadores y también por evitar que las nuevas frecuencias que se concederían al año siguiente se convirtieran en meros postes que reemitieran la señal de las programaciones de las grandes radios estatales. En el pliego de condiciones se recogía que estos puntos del dial se adjudicarían en función de siete criterios:

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1.- La pluralidad de la oferta de radiodifusión sonora en ondas métricas con modulación de frecuencia en el ámbito de la concesión y en la totalidad de la Comunidad Autónoma de Aragón.


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2.- La viabilidad económica y técnica del proyecto, en relación con las inversiones previstas para la instalación y explotación de la emisora, utilizando preferentemente tecnología y equipos con valor añadido aragonés, y con el personal que prestará servicio con carácter fijo y dependencia directa del solicitante, y su continuidad durante el plazo de la concesión. 3.- El horario de emisión, tipo de programación, el porcentaje anual de programas, del total de la programación que se pretenda emitir, de producción propia y ajena, con especial referencia a los de tipo informativo, cultural o educativo, y de ellos los de interés peculiar en su zona de cobertura en el plazo de vigencia de la concesión, y el compromiso de mantener esa situación durante un plazo determinado. 4.- La cesión al Gobierno de Aragón para su uso o gestión, con carácter gratuito, de una parte del mástil soporte del array de antenas que vayan a ser usadas para transmisión, no coincidente con dicho array y en la zona mitad superior del soporte. Así como la cesión de una parte de los terrenos donde vayan a ubicarse los soportes antes referidos y del derecho de conexión al suministro eléctrico que exista en dichos puntos, en ambos casos con carácter gratuito. 5.- La solicitud de un número de frecuencias que garantice la utilización efectiva de las ubicadas en las cabeceras de comarca y menor potencia (P.R.A.W). 6.- El compromiso de no transferir ni ceder la concesión durante un período determinado, en exceso sobre el señalado en la Ley de Contratos de las Administraciones Públicas para este tipo de contratos, ni de variar la explotación de la concesión o la prestación del servicio en la forma propuesta en la solicitud de adjudicación. 7.- Otros criterios que, a la vista de la documentación presentada, puedan ser considerados especialmente relevantes. La asignación de estos puntos del dial fue complicada. El Gobierno regional, formado en aquel momento por una coalición entre el Partido Popular (PP) y el Partido Aragonés (PAR), comenzó a estudiar las 271 propuestas formuladas en febrero de 1998. Sin embargo, nadie pujó por las cinco frecuencias en las localidades de Boltaña (Huesca), Alcalá de la Selva (Teruel), Moreal del Campo (Teruel), Montalbán (Teruel) y Belchite (Zaragoza). En ese momento se volvió a abrir un plazo para intentar que alguna sociedad se interesara por estas localidades, aspecto que finalmente se consiguió. La Diputación General de Aragón (DGA) distribuyó las 32 frecuencias concedidas de la siguiente forma: doce en Huesca, nueve en Teruel y once en Zaragoza.


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Tabla 1. Frecuencias concedidas en 1998 en Aragón Provincia Huesca Huesca Huesca Huesca Huesca Huesca Huesca Huesca Huesca Huesca Huesca Huesca Teruel Teruel Teruel Teruel Teruel Teruel Teruel Teruel Teruel Zaragoza Zaragoza Zaragoza Zaragoza Zaragoza Zaragoza Zaragoza Zaragoza Zaragoza Zaragoza Zaragoza

Localidad Frecuencia Adjudicataria Barbastro 106.9 Radio Popular Benabarre 101.1 José Luis Brualla Benasque 103.1 Antena del Pirineo Canfranc 90.3 Ambiente Musical Castejón de Sos 101.7 Raúl Joaquín Urrea Fraga 93.1 Radiofonía Aragonesa Huesca 106.0 Publicidad 3 Huesca 98.2 Radio Popular Jaca 106.6 Radio Popular Monzón 93.8 Ixalencas Sabiñánigo 99.5 Uniprex Boltaña 100.4 Cadena Voz de Radiodifusión SA Alcañiz 102.9 Promotora Cultural del Bajo Aragón Andorra 105.3 Radiofonía Aragonesa Calamocha 87.6 Uniprex Mora de Rubielos 102.6 Sara-Buy 6000 Teruel 106.7 Radio Popular Teruel 99.6 Prensa Española de Radio por Ondas Alcalá de la Selva 92.3 Cadena Voz de Radiodifusión Monreal del Campo 92.0 Cadena Voz de Radiodifusión Montalbán 104.1 Cadena Voz de Radiodifusión Calatayud 105.4 Comunicación Calatayud Cariñena 95.7 Canal Mundo Radio Aragón Ejea de los Caballeros 98.1 Central Aragonesa de Producción y Medios Mequinenza 95.5 Luis del Olmo Tarazona 99.1 Cadena Voz de Radiodifusión Tauste 101.3 Heraldo de Aragón Utebo 87.6 Radiofonía Aragonesa Zaragoza 89.7 Central Aragonesa de Producción y Medios Zaragoza 100.5 Publicidad 3 Zuera 103.2 Radio Zaragoza Belchite 87.9 Cadena Voz de Radiodifusión

*Elaboración propia. Fuente: Gobierno de Aragón


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De estas 32 adjudicaciones llevadas a cabo en el verano de 1998 solamente nueve fueron destinadas a sociedades o personas que a priori no estaban vinculadas a grandes grupos mediáticos. En concreto, las siguientes: Benabarre (José Luis Brualla), Benasque (Antena del Pirineo), Castejón de Sos (Raúl Joaquín Urrea), Monzón (Ixalencas), Alcañiz (Promotora Cultural del Bajo Aragón), Mora de Rubielos (Sara-Buy 6000), Calatayud (Comunicación Calatayud), Ejea de los Caballeros y Zaragoza (Central Aragonesa de Producción y Medios). Asimismo, de estas nueve concesiones, en la actualidad todavía hay una que no ha comenzado a funcionar después de más de cuatro años de haberse resuelto el concurso: Mora de Rubielos (Sara-Buy 6000). Las ocho restantes iniciaron su andadura de forma muy diversa. Cinco llegaron rápidamente a acuerdos con la SER y la COPE. José Luis Brualla comenzó a emitir en Benabarre, en el 101.1, programación de Cadena Dial; Antena del Pirineo, en el 103.1 en Benasque, de la COPE; Ixalencas, en el 93.8 en Monzón, de Cadena 100; Promotora Cultural del Bajo Aragón, en el 102.9 en Alcañiz, de Cadena 100; y Comunicación Calatayud, en el 105.4 en Calatayud, de la COPE. Solamente dos adjudicatarios, Raúl Joaquín Urrea en Castejón de Sos (101.7) y Central Aragonesa de Producción y Medios en Zaragoza (89.7) iniciaron sus emisiones con una parrilla propia y desvinculada de alianzas con otros operadores estatales. Hay que indicar que el segundo punto en el dial concedido a Central Aragonesa de Producción y Medios en Ejea de los Caballeros (98.1) no se puso en funcionamiento hasta finales de 2001. Pero la existencia de estos dos proyectos fue fugaz ya que ambos centros acabaron en poco tiempo ligados a redes estatales. Pirineos Música fue la denominación de la estación que se puso en marcha en el 101.7 de Castejón de Sos. Era una iniciativa que prácticamente sólo funcionó en periodo de pruebas y que acabó por desaparecer al llegar a un acuerdo su adjudicatario con Onda Cero y en marzo de 2002 pasó a transmitir la programación generalista de la emisora de Admira. Por su parte, Central Aragonesa de Producción y Medios impulsó la creación de Antena Aragón Radio en Zaragoza (89.7), un proyecto que se centró en la incorporación masiva de música, aunque combinada con una mínima presencia de información y deporte. Sin embargo, en julio de 2001 pasó a emitir la programación de Radio Intereconomía, grupo que en el último año ha incrementado de forma notable su presencia en todo el Estado a través de diferentes alianzas y compra de frecuencias. En este sentido, mediante la Orden de 9 de junio de 2002 del Departamento de Obras Públicas, Urbanismo y Transportes del Gobierno de Aragón se autorizó la transferencia de la titularidad de las dos concesiones en Zaragoza y Ejea, adjudicadas en 1998 a Central Aragonesa de Producción y Medios, a la sociedad Intereconomía Aragón S.L.


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Con el adiós a estos dos proyectos se puede decir que también han desaparecido las dos únicas iniciativas que surgidas tras las asignaciones de 1998 buscaban la creación de un producto radiofónico de carácter aragonés y sin vinculación con los operadores estatales. Las 23 frecuencias restantes se distribuyeron de la siguiente forma: cuatro a Radio Popular (Teruel, Barbastro, Huesca y Jaca); tres a Radiofonía Aragonesa, en un primer momento la de Zaragoza emitió Z Radio Onda Corazón, y después se incorporaron a Flaix FM (Fraga, Utebo y Andorra); diez vinculadas a Onda Cero a través de tres sociedades: Publicidad 3, Uniprex y Cadena Voz de Radiodifusión (Huesca, Sabiñánigo, Boltaña, Calamocha, Alcalá de la Selva, Monreal del Campo, Montalbán, Tarazona, Zaragoza y Belchite); una a Radio Zaragoza SER (Zuera); y otra a Ambiente Musical (Canfranc). Además, el 99.6 de Teruel, asignado a Prensa Española de Radio por Ondas, se convirtió en Cadena 100 Teruel; el 95.7 de Cariñena, propiedad de Canal Mundo Radio Aragón, pasó a ser un repetidor de Onda Cero; y el 101.3 de Tauste, adjudicado a Heraldo de Aragón, se vinculó a la SER. Asimismo, el 95.5 de Mequinenza, ha funcionado irregularmente en pruebas y después de emitir la programación musical de Hit Ràdio se ha convertido, aunque parece que de momento de forma provisional, en un repetidor de Onda Rambla Lleida-Cadena Onda Cero. De las 32 adjudicaciones, todavía en la actualidad hay seis que no han iniciado sus emisiones: Canfranc (90.3), Boltaña (100.4), Mora de Rubielos (102.6), Monreal del Campo (92.0), Montalbán (104.1) y Belchite (87.9). Cuatro de ellas están asignadas a Cadena Voz, una a Ambiente Musical (Canfranc) y otra a SaraBuy 6000 (Mora de Rubielos). Asimismo, no todos los operadores emiten desde el lugar donde se otorgó la frecuencia. Hay dos casos evidentes que incumplen lo establecido en el concurso. Onda Cero transmite en Teruel capital por el 92.3 de Alcalá de la Selva al haber tenido que ceder a Kiss FM el 101.6. Asimismo, Radiolé utiliza la frecuencia adjudicada a Radio Zaragoza en Zuera (103.2), pero en este caso, en el mismo punto en el dial, se emiten dos programaciones diferentes Radiolé Zaragoza y Radiolé Zuera, aunque esta última con una potencia limitada y destinada únicamente a cubrir esta segunda población. Es decir, la primera parrilla pisa a la segunda salvo en la localidad de Zuera. Por otro lado, hay que señalar que el 93.1 de Fraga, asignado a Radiofonía Aragonesa y por el que se sintoniza actualmente Flaix FM, está destinado básicamente a dar cobertura mediante esta programación musical a la provincia de Lleida. En este sentido, el idioma utilizado es el catalán. Este fenómeno, que se produce por la proximidad de Fraga con Cataluña, se da también en el 95.5 de Mequinenza, que de momento es un repetidor de Onda Rambla Lleida-Cadena Onda Cero. De esta forma, se puede señalar que el plan de concesión de frecuencias desarrollado por el Gobierno de Aragón en 1998 solamente ha servido para


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consolidar la posición de privilegio de las cadenas estatales en la Comunidad Autónoma, así como ha facilitado la aparición de algunos otros operadores que se están extendiendo también en el resto de España, pero, en ningún momento, ha permitido dinamizar la oferta radiofónica aragonesa que ha quedado relegada únicamente a las mínimas desconexiones que desarrollan estos centros a lo largo de la jornada y a la programación que ofrecen las radios municipales y las sin licencia, ya que el caso de Radio Nacional de España es muy similar al de las redes comerciales. Prácticamente no se ha cumplido ninguno de los puntos realmente importantes recogidos en los criterios que se tenían que valorar para la otorgación de estos puntos del dial en 1998. A continuación repasaremos los siete elementos que se debían tomar en consideración: 1.- Pluralidad de la oferta: lo que se ha logrado con este plan ha sido consolidar las programaciones de las redes estatales, ya sea mediante la adjudicación directa a estos grupos o a través de los acuerdos posteriores, aunque alguno ya se había negociado anteriormente, con las personas y sociedades que finalmente recibieron la autorización para emitir. Bajo ningún concepto se puede decir que se ha logrado diversificar la oferta. Sí es cierto que han aparecido en el espectro radiofónico aragonés nuevas cadenas, como es Radio Intereconomía y Flaix FM, pero son emisoras que se han expandido en prácticamente todo el Estado y que realizan una programación de proximidad reducida. 2.- Viabilidad técnica y económica del proyecto y personal contratado: la inversión ha sido muy escasa tanto en instalaciones como en personal, sobre todo, porque estas nuevas frecuencias se han convertido en repetidores de señal y plantean mínimas desconexiones locales, que en buena parte de los casos no llegan a producirse. 3.- Programación propia e implicación en la zona de cobertura: como ya hemos señalado la mayor parte de estas concesiones se han convertido en postes repetidores. En algunos casos sí realizan desconexiones a lo largo de la jornada, mínimas en su mayoría, pero en otros solamente se dedican a difundir la señal, y la única programación local que incorporan es la publicidad. El hecho de que muchas de estas frecuencias se hayan dedicado a la radio musical ha impedido, en buena parte, crear una parrilla de proximidad que era lo que se reclamaba en este punto del pliego de condiciones. Estos eran los tres aspectos principales que se debían valorar, ya que los otros cuatro eran criterios que cualquier propuesta podía asumir. Simplemente se requería el compromiso de la entidad aspirante:


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4.- Cesión al Gobierno de Aragón de una parte del mástil soporte del array de las antenas y de una parte de los terrenos. 5.- La solicitud de un número de frecuencias que garantice la utilización efectiva de las ubicadas en las cabeceras de comarca y menor potencia. 6.- El compromiso de no transferir ni ceder la concesión durante un periodo determinado. 7.- Otros elementos que, a la vista de la documentación presentada, puedan ser considerados especialmente relevantes. Los tres primeros aspectos podían sumar un máximo de 24 puntos, mientras que los últimos cuatro 16. De todos modos como se ha comprobado en los cuatro años posteriores a la resolución del concurso no se ha cumplido prácticamente con ningún criterio planteado. No existe pluralidad programática fuera de las grandes cadenas, no se ha dinamizado el sector radiofónico aragonés con proyectos de proximidad, la programación local y de cercanía es muy limitada y se han producido transferencias y cesiones de frecuencias. Tras valorar la situación de la radio comercial de la región observamos que esta Comunidad Autónoma carece de una oferta propia de carácter aragonés, con la única excepción de la facilitada por las radios municipales y las sin licencia, ya que las desconexiones realizadas por Radio Nacional de España también son escasas. Sin embargo, los centros dependientes de los ayuntamientos y los que carecen de autorización legal tienen una incidencia mínima en cuanto a su audiencia y sus parrillas se basan fundamentalmente en contenidos musicales, por lo que también se pone en duda que aporten una programación de proximidad diferente a la de las grandes cadenas. Asimismo, un número importante de estos dos tipos de operadores conectan durante buena parte de la jornada con alguna red estatal. Así podemos asegurar que la oferta radiofónica de cercanía es muy reducida en Aragón y que prácticamente no se ha incrementado pese a la asignación de 32 frecuencias por parte del Gobierno regional en 1998. El hecho de que esta comunidad no cuente con una radio pública autonómica condiciona, de forma evidente, este elemento. La idea de crear una corporación de medios públicos en Aragón, en la que pueda producirse también la participación de la empresa privada, ha vuelto a resurgir y es probable, después de los movimientos de las diversas formaciones políticas en los últimos tiempos, que el inicio de la próxima legislatura sea el momento en el que definitivamente desde el Gobierno aragonés se apueste por este hecho. En este sentido, el pasado mes de agosto, Izquierda Unida en Aragón (IU), que durante una parte de esta legislatura ha apoyado al Gobierno formado por la


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coalición PSOE-PAR, presentó su propuesta para crear una Radio Televisión Pública Aragonesa, basada fundamentalmente en el criterio de convertirse en un servicio público más. En relación con este hecho, uno de los aspectos que IU exigió durante los meses que apoyó al Ejecutivo regional fue la creación de una radio autonómica pública, pero la posterior ruptura con el Gobierno hizo desestimar su aparición. De esta forma, observamos que existe en Aragón un vacío en cuanto a la programación de producción propia basada en contenidos aragoneses, pese a que éste era uno de los principales aspectos que se valoraron en los criterios de selección de los adjudicatarios de las 32 emisoras comerciales que se repartieron en 1998. Además, esta situación también está condicionada por la mínima importancia de las radios municipales y la no regulación de las que ahora denominamos sin licencia y, sobre todo, por la falta de una radio pública autonómica con cobertura en todo el territorio que sí dinamizaría este medio de comunicación en la región, sobre todo, porque permitiría apostar por los contenidos de cercanía frente a los globalizados que actualmente se difunden en la mayor parte de operadores que se sintonizan en esta demarcación.

Bibliografía: - CHAPARRO, M. (Ed.) (1997): Radio pública local y alternativa. Perspectivas. Edt. Asociación de Emisoras Municipales de Andalucía de Radio y Televisión. Jerez. - CHICÓN, J.J. (1998): Setenta años... y un día. Historias de una radio llamada Zaragoza. Edt. Mira Editores. Zaragoza. - DUEÑAS, J. A.; SERRANO, A. (Ed.) (1990): Historia del periodismo aragonés. Edt. Diputación de Zaragoza, Diputación de Huesca, Diputación de Teruel y Asociación de la Prensa de Zaragoza. Zaragoza. - ESCALANTE, G. (1986): Medio siglo de Radio Huesca. Recuerdo de una emisora. Edición a cargo del autor. Huesca. - GUILLÉN, E. (2001): Medios y sociedad en Aragón: discursos, construcción de identidad y relaciones de poder. Tesis Doctoral. UAB. Multicopiado. - MARTÍ, J.M. (1990): Modelos de programación radiofónica. Edt. Feed-Back. Barcelona. - SABÉS, F. (2002): La radio y la televisión local en Aragón. Edt. Milenio. Lleida. - SABÉS, F. (2002): Propuestas para una redefinición de la comunicación local en la convergencia mediática. Comunicación presentada al congreso Comunicación, Universidad y Sociedad del Conocimiento celebrado en Salamanca los días 24, 25 i 26 de enero. (Consultad la siguiente dirección electrónica:


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http://www.dialectus.com/colaboraciones/fernandosabesturmo/ comunicacion_local.htm) - SABÉS, F. (2002): La radio y la televisión local en el marco del sistema audiovisual aragonés. Tesis doctoral. Edt. Servei de Publicacions de la Universitat Autónoma de Barcelona (UAB). Bellaterra. En la siguiente dirección electrónica http://www.tdcat.cesca.es/TDCat-0613102-131511/ - SABÉS, F. (2002): Clasificación de las emisoras de radio. El caso aragonés. (Consultad la siguiente dirección electrónica: http://www.dialectus.com/colaboraciones/fernandosabesturmo/clasificacion-emisoras-de-radio.htm) - SABÉS, F. (2001): “El Sistema Radiofónico Aragonés”. En Balcei, núm. 74, marzo. Edt. Ayuntamiento de Alcorisa. Alcorisa. (Teruel). Pág. 66.

(Recibido el 2-4-2002, aceptado el 20-4-2002)


ÁMBITOS. Nº especial 9-10. 2º Semestre 2002 - Año 2003 (pp. 429-437)

Poesía y cine: un ensayo sobre la palabra y la imagen Dr. Víctor Amar Departamento de Didáctica. Universidad de Cádiz

RESUMEN El presente artículo es una reflexión sobre las interrelaciones entre la poesía y el cine, además de la convivencia entre ambas. En este sentido, la presencia de la poesía en el cine se produjo desde, prácticamente, sus orígenes, del mismo modo que el cine aportó el sentido del movimiento a la primera. Con ello, el lector/espectador podría ver en un verso la existencia de un primer plano, del mismo modo que en un plano bien compuesto éste podría llegar a sentir el mejor de los versos de un depurado poema. ABSTRACT The present article is a reflection upon them interrelate among the poetry and the movies, besides the contact among both. In this sense, the presence of the poetry in the movies was produced since, practically, its origins, of the same way that the movies contributed the sense of the movement to the first one. With it, the reader/spectator would be able to see in a verse the existence of a first plan, of the same way that in a well composed plan this would be able to come to feel the best of the verses of a purified poem. Palabras claves: Poesía/Cine/Interrelaciones poesía/cine. Key words: Poetry/Cinema/Interrelate poem/movies.

«Todo se me confunde cuando creo que recuerdo, es otra cosa la que pienso; si veo, ignoro, y cuando me distraigo, claramente veo.» (Fernando Pessoa). «Puesto que estos misterios me sobrepasan, fingimos ser sus organizadores.» (Jean Cocteau).


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I. A modo de justificación. Para introducir el ensayo Sin ánimo de llegar a convertir el presente escrito «Poesía y Cine: Un ensayo sobre la palabra y la imagen» en un texto en el cual se analice concienzudamente los aspectos que poseen en común y, posiblemente, de simbiosis, de influencia... ambas disciplinas artísticas, por ello, hemos optado por reflexionar libremente en torno a éstas, con el propósito de establecer/recuperar la relación mágica existente entre la poesía y el cine. Es decir, la interdisciplinariedad de las artes sea con la poética y la cinematúrgica, así como las competencias comunicativas de ambas. En este sentido, la manera que hemos optado por compartir nuestras inquietudes sobre estas «sensibilidades» es el ensayo (Skirius, 1981: 9). Sabedores de la imposibilidad de desarrollar un asunto en la totalidad de sus enfoques y tratamientos, hemos centrando nuestra prioridad sobre aquellos aspectos que nos interesan, de forma esencial, y permitiéndonos alguna que otra digresión tangencial; pero siempre con el denominador común de mantener una actitud dialogante, con la clara intencionalidad de no cansar al lector/espectador... El objetivo de la lectura del presente texto es que sea un modo de disfrute, sin soslayar que este tema, ya ha sido tratado por especialistas en ambos procedimientos artísticos por transmitir «emociones» y lo nuestro es, simplemente, una visión particular: un punto de vista más. En cierto modo, un intento por aportar una página más al proceso mágico que funde la poesía con el cine, o viceversa. «Todo arte y toda poesía tienden esencialmente a suscitar, en el estado de vigilia, un sueño más o menos organizado, una ensoñación en cuya trama se mezclan en variada proporción las dos actividades del espíritu: una de lógica razonadara, otra de encadenamiento sentimental» (Epstain, 1957: 88). Posiblemente, esta sea la forma que mejor hemos encontrado para invitarles al siempre nutriente ejercicio del debate, a la participación de valores y opiniones que no pretenden ser demostradas, sino simplemente presentadas. Un modo de cuestionarse un tema delicado, de manera común y cotidiana. Con la clara intención de invitar al lector/espectador al diálogo, recordando al latino Cicerón, en un intento denodado por ganar la benevolencia del auditorio y procurar mantener despierta su atención, su interés. II. De la Poesía y el Cine: Parte I. Para comenzar a introducirnos el tema y que lo expresado en el ítem anterior es presumiblemente alcanzable, nos valemos como fuente del enunciado a los tópicos relativos al êthos del orador en cuanto a su ética, al pathós con la clara intención de despertar la atención o empatía del lector/espectador. Y, por último, al logos, o bien la organización discursiva de la palabra (Comparato, 1992: 18). Una vez establecidos estos tres aspectos esenciales, manifestar que tanto el poeta como el cinematurgo responden a las consignas de tramar, narrar y describir


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emociones y pasiones en el lector o en el espectador: la red de receptores. Los receptores de poesía o cine, en nuestra opinión, suelen mantener una actitud de las menos pasivas ante el ejercicio creativo (antes, durante y después de deleite). Para ellos no es un mero entretenimiento, existen unos planteamientos de disfrute, de análisis, etc., que vienen dados por la capacidad reflexiva, de examen o bien de selección y evocación que posean los potenciales destinatarios de un poema o un film. Inclusive, sería más correcto dirigirse a éstos abarcándoles en un amplio concepto que los estudiosos en la materia han determinado en llamar «narratarios» (Carrière, 1991: 115-125). En este sentido, escribir una poesía como un guión para cine, es más que escribir. Tal vez, sea escribir con silencios y miradas, con movimientos y pausas que ponen en acción un complejo universo de imágenes y sonidos, que podrían tener un sinnúmero de relaciones entre sí, jugando con las impresiones o el inconsciente, produciendo ambigüedades o concreciones reales, provocando formas invisibles en nuestra imaginación o en nuestras retinas, que rechazamos o abrazamos en plena sintonía. Y ambas maneras de concebir la realidad, o simplemente reinterpretarla, no son el final de un procedimiento literario o cinematográfico, sino más bien el principio de un proceso mágico creativo. Presentar la belleza por medio de la palabra es un arte antiquísimo y vinculado (hasta la modernidad) con lo sacro-mágico de la cotidianeidad. No obstante, valerse del litterae - imago para manifestar sentimientos y planteamientos estéticos es relativamente reciente, aunque los precedentes cabrían encontrarlos en las culturas antiguas y, sobre todo, en el precine decimonónico. El peso de la palabra impresa coexiste con la palabra transmitida en el medio filmográfico desde, prácticamente, los orígenes del cinematógrafo (a finales del siglo XIX con la particularidad de que, en aquel entonces, más que mudo fue silente). Es decir, en una cinta se incluían desde intertítulos (información de la trama y de los diálogos), hasta componerse e interpretarse una pieza musical en exclusiva para ella, actores y actrices que doblaban a sus referentes en la pantalla, o bien personas entre el público que leían en voz alta los diálogos subtitulados, ante la presencia –en aquel entonces- de espectadores y espectadores que no sabían leer y, con ello, se le facilitaban la comprensión de los diálogos pronunciados en otra lengua. Lo que en la poesía invita a la imaginación; en el medio audiovisual (cine), ésta no se delimita, sólo y exclusivamente, al marco de la pantalla. Ya que el insinuante fuera de campo también interactúa de manera narrativa, dramática y expresiva, gracias a la capacidad que posee el plano de combinar fuerzas centrífugas y centrípetas, tan sólo con la mirada (Amar, 2000: 145). Así como deberíamos tener presente los recursos concernientes al «audio» como pueden ser la voz en off, screen over, etc., además de su forma de impactar al oído, pues escuchamos los sonidos, silencios, ruidos y palabras (diálogos) que se producen en los 360


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grados que conforman nuestro entorno, mientras vemos en un campo visual muy pequeño y en una sola dirección. En ambas facetas del arte: la poesía y el cine, la palabra y la imagen, o la combinación de ambas (audiovisual), son los útiles con que se cuentan, sin soslayar los resultados afines o disímiles que pueden producir en los receptores. Sin embargo, el poeta piensa y transmite los sentimientos a través de las palabras. No obstante, la sensibilidad, observación e imaginación del cineasta se completa con la agudeza visual regida por el espectador. De la inexplicable inspiración del poeta, a aquello que Gustavo Adolfo Bécquer se refirió como: «(...) deformes siluetas / de seres imposibles... Memorias y deseos / de cosas que no existen (...)»; el cinematurgo las metaboliza y las hace proyectar en una sala a oscuras sobre una pantalla blanca y armónica... para que los iconos, por arte de magia, adquieren movimientos, inclusive vida, porque existen, además de hablar porque piensan y actuar porque sienten. La fábrica de sueños comienza a funcionar y el imaginario colectivo empieza a construirse. El talento, la emoción y la empatía, entre otros aspectos, resplandecen como denominador común entre la poesía y el cine. El poeta sabe que la palabra impresa posee un considerable peso específico. Por ello, debe hurgar en su bagaje cultural para encontrar la palabra que más se adecue rimando, lo mejor posible, a sus sentimientos. El cinematurgo tiene presente el juego de fuerzas que se establece con la palabra transmitida (el cuerpo comunicativo), así como de sus interferencias, del tiempo de atención del público y, a veces, hasta del ulterior doblaje. A la palabra en cine le resta protagonismo la presencia imperiosa de la imagen; sufre la «distorsión de la dimensión» de la gran pantalla, cautivadora del espectador que acude a la sala de proyección y queda minimizado ante la «tela blanca» (Comparato, 1992: 46). Los diálogos no son concebidos para ser leídos, sino para ser declamados; además, sería pertinente aunar el concepto «timing»: vocablo anglosajón de difícil traducción al castellano, que cabría entenderlo como llevar el ritmo con la palabra; condición casi imprescindible para agilizar o pausar los diálogos (Chion, 1988: 8792). El cuerpo comunicativo transmite emociones, juega con los sentimientos, construye, reconstruye y deconstruye. En definitiva, es arte. III. Del Cine y la Poesía: Parte II. Cine y poesía son dos manifestaciones artísticas, dos experiencias estéticas que provocan en el espectador y en el lector el goce que produce la contemplación comprensiva o la evocación, inclusive elevándola a la categoría de lo sublime. En este sentido, coincidimos con J. Pijoán (1980, vol. 1: 3), autor de la inefable


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Summa artis, cuando apunta que «la creación y apreciación de la belleza es una experiencia puramente humana. El hombre podría definirse como el animal que tiene capacidad estética». La experiencia estética se vitaliza ante un film o una poesía. Las emociones que podemos experimentar cerrando los ojos en el momento en que escuchamos recitar unos versos resultarían un símil, si cabe, igual a las impresiones que registramos cuando abrimos los ojos en una sala de proyección a oscuras y a nuestras espaldas un haz de luz da vida a unas sombras en movimientos sobre un lienzo blanco. Estamos ante un proceso de hipnosis propio del sentido estético (Ferrés, 1996: 24-26). Un gesto que reafirma la razón observadora. Para los receptores reflexivos resulta ser un merecido ejercicio de reencuentro con la belleza (Quintana Cabanas, 1993). Ésta, que viene dada por el icono en movimiento o bien por la palabra (escrita o la voz), los receptores la captan, la decodifican, la metabolizan... y completan el proceso de la comunicación, aumentando en él la impresión estética y, por tanto, su capacidad para el disfrute con el arte - cine y poesía - a partir de la propia experiencia cotidiana (intelectiva, discursiva y expresiva). Ambas experiencias artísticas centran la percepción del placer en la estimulación de los sentidos; a partir del deleite que produce el contemplarla o el oírla. Atendiendo a los aspectos objetivos (si está en los iconos o en las palabras) y subjetivos (a raíz de la propia recreación personal motivada por la imagen o la palabra), que de forma individual o conjunta de ellas se desprenden, pudiendo llegar a poner de relieve que una de sus finalidades es la empatía. El punto y seguido lo estableceríamos a partir de la afirmación de Federic Schiller (1990: 26), quien indicó que la «belleza es aquella forma que no exige ninguna explicación». Y, tal vez, ninguna explicación precisa añadir que la plurisignificación o ambigüedad, logicidad o ilogicidad, además de su asintactismo y metaforicidad (Ortega y Gasset, 1983)... son partes propias del lenguaje cinematográfico y poético por excelencia, produciendo en los receptores el deseado deleite estético. Frente a ello, la fealdad, aquello que K. Rosenkranz (1992) distinguió como un objeto diferente al que identificamos como bello. En cierta manera, cabría apuntar que todas las cosas participan de la belleza y de la fealdad, es una cuestión personal, de una comunidad, de un período de la historia, de una cultura, de una situación, de una moda, así como de la educación y de la experiencia estética que se tenga. El ejercicio propuesto, en lo concerniente al cine y la poesía, o viceversa, se resumiría en que un film o un poema no sólo hay que oírlo o contemplarlo con los sentidos de la vista o del oído. Sería pertinente y hasta aconsejable, para establecer y lograr aquello que denominamos deleite, valiéndonos de la imaginación, que se potenciara el sentir imaginativo. Sugiriendo, y comunicando a la vez,


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una suntuosa actividad de recreación artística provocando y prolongando la imaginación -o reacción- de los receptores. Cine y poesía son dos artes que se corresponden y, en sí, se complementan. De igual manera, valdría decir que un lector/espectador podría ver en un verso casi un primer plano o un primerísimo primer plano -poniendo de relieve la microfisonomía-, así como en un plano bien compuesto el mejor de los versos de un depurado poema. Ambas maneras artísticas y comunicativas hacen que la vida sea más intensa, inclusive llegándose a un estado de hechizo e hipnosis, motivado por lo intenso, la sugestión, la armonía, la belleza, la posición privilegiada de sentir el arte que en el caso de la poesía viene incrementado por lo sublime, lo poético. Y, a propósito del cine, está estimulado por la oscuridad que rige el espectáculo audiovisual, así como de la fuerza innata y cautivadora del icono, además del montaje (Gubern, 1994: 318). Sendas artes - cinematúrgica y poética - juegan un papel relevante en la vida cotidiana, sensible y mágica, cercana a la acción terapéutica de las mismas, ya que la evocación, recurso inherente a ambas -igualmente, extensibles a otras artes-, pueden estimular lo beneficioso de la existencia, el aprecio a las personas y el afecto hacia todo lo que nos rodea: aprender sintiendo y sentir aprendiendo. La evocación establecerá un papel protagónico en el proceso de la contemplación artística de un film o un poema. Es la supremacía de la voluntad positiva frente a la perversidad que adormece la capacidad del encantamiento, del disfrute, etc. Sin querer soslayar la capacidad de ilusión, atendiendo a las diversas acepciones que cada uno de nosotros quisiera otorgarle, desde el inductor al mero «arte por el arte», pasando por la satisfacción personal, el simple disfrute emocional, o bien como un medio educativo y de concienciación de masas de orientación marxista o neomarxista (Linares, 1976: 15). A la postre, el resultado es una ecuación que cuenta como denominador común con la sensibilidad y la imaginación, mezcla de lo innato y lo adquirido: un producto cultural y social. Eugenio D’Ors (s.a.: 17) realizó el siguiente comentario: «El ver no resulta tan fácil negocio como la gente se imagina; que también el saber ver exige una disciplina propedéutica rigurosa. No es comprender sin ver, pero tampoco se alcanza visión sin comprensión». Ambas formas - cine y poesía - son maneras expresivas, creativas, además de vehículos creadores/transmisores de belleza, de categoría artística, de valor/ mérito y de calidad estética. Por tanto, considerémoslas obras de artes repletas de intencionalidad, creatividad, invención, funcionalidad, artificialidad... e, inclusive, sentimientos. Nos encontramos ante dos artes expresivas y emotivas, además de creativas: original y estética. Cine y poesía mantienen, por consiguiente, una relación pluridisciplinar y interdisciplinar. Tal vez, nos encontremos frente a una nueva definición y clasificación artística, además de una actitud


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y experiencia estética aunque, eso sí, sin olvidar que se tratan de medios, lenguajes y procedimientos expresivos... diferentes, no divergentes. El cine no puede olvidar el sistema de producción y el concepto teckné (tecnología), mientras que la poesía cuenta con la inspiración del autor. Sin embargo, un aspecto que las aglutina bien podría ser el de la mágica sensación que produce la aparente verosimilitud (en la retina con el cine y la imaginada en el caso de la poesía). Sendas artes explican el universo cultural; suponen un proceso cargado de significación, expresión y comunicación que se elaboran a partir de criterios que han de ser decodificados por los receptores, suponiendo un ejercicio intelectual y un estímulo social y cultural (Metz, 1971). Del mismo modo que explican y hacen más inteligible al hombre y a la mujer, su tiempo y espacio, así como su contexto y su complicada naturaleza (entre la razón y los sentimientos). En definitiva, ambas expresiones estéticas suponen un esfuerzo entusiasta para encontrar aquellas referencias al ser humano que quedan por entender. IV. A modo de epílogo. Para concluir el ensayo Pese a las diferencias entre ambas artes, establecidas a partir de sus medios, (literario y audiovisual), que adoptan una determinación bastante singular a raíz del valor de la palabra transmitida, la representación y del reforzamiento que ésta adquiere. Al respecto de la palabra en el cine, en un principio, simbolizada con significado propio (escritura) en su período silente y, a partir del advenimiento del sonoro, con la inclusión de la palabra declamada, ésta conformó parte del metraje. En este sentido, la «métrica» y el «espectáculo ocular» no deberían entenderse como dos formas artísticas independientes, cabría considerarlas como complementarias. La poesía y el cine, quizás, tengan más elementos en común que los aglutina que, propiamente, los separa. El poeta y el cineasta caminan llevado de la mano de la inspiración, así como de algo tan importante y, a la vez, olvidado como es el oficio. Dos expresiones artísticas, creativas, con la finalidad, inmediata, de expresar la belleza por medio del lenguaje. En el caso de la poesía (del griego poiesis) a través de la lengua escrita. Y, en relación con, el medio filmográfico/audiovisual gracias al lenguaje cinematográfico (del griego kineto -> movimiento y grafo -> imagen). Dos formas de producción de emociones y de comunicar, a la vez que sostienen una depurada estructura estética, imaginativa y afectiva sobre quién las leyera, escuchara o viera. Coincidencias o divergencias con respecto a la capacidad expresiva y sensitiva de estas dos singulares aportaciones a la comunicación social (McQuail, 2000), en la cual se desenvuelven, destacar que ambas producen deleite. Sin


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olvidar la propia concepción y evolución particular, así como las estructuras internas e impulsos, el ritmo distinto y las experiencias que despiertan/registran en el narratario o en el espectador diversas emociones... En definitiva, la poesía y el cine conmueven. La poesía y el cine, o viceversa, son ritmo y montaje; fragmentación y velocidad; vitalidad y exaltación espectacular; metáfora/tragedia y estética de la sensualidad; armonía y sensibilidad. Es decir, verso y planificación... O lo que manifestó el cineasta polaco-francés Jean Epstein (1957: 74): «(...). Por ser profundamente instintivo, sentimental y emotivo, el pensamiento visual es apropiado en grado sumo para la función poética y, en la mayoría de las mentalidades, esta correspondencia es insustituible. Por eso, el film, más que ningún otro modo de expresión, se manifiesta constitucionalmente organizado para servir de vehículo a la poesía». Dos maneras instantáneas de condensar el tiempo, de sentir el arte, de dialogar, de tener presente dos formas artificiosas de presentar la vida, que se contagian. Como escribió Fernando Vela (1927: 27), «El cine apenas pide nada para la memoria. La imagen poética, por ejemplo, se realiza en la cabeza del lector mediante una recordación. El arte del cine no permite tan dulces remembranzas. Es un poco bárbaro». En este ensayo hemos pretendido presentar algunos aspectos de la poesía y el cine; del poeta y del cinematurgo. Somos conscientes de que ha habido películas inspiradas en poemas, en vidas de poetas, escritas en versos, con un tratamiento (de forma y de contenido) poético. O bien, poetas que han quedado fascinados por el cine y la filmografía (por ejemplo, el poeta portuense Rafael Alberti...), que han escrito basándose en la magia del cine... o, simplemente, han llevado una «vida de película». En fin, este escrito que determinamos en titular «Poesía y Cine: un ensayo sobre la palabra y la imagen» ha sido un gesto creativo, con el propósito de esbozarles más problemas que de resolverles planteamientos de cualquier índole sobre estas dos disciplinas, a propósito de estas dos experiencias estéticas. «Si te hablo con parábolas es para que lo entiendas mejor. No se puede definir el horror y sin embargo existe, porque avanza en silencio.» De este singular modo, se expresaba el instructor al pequeño Alejandro en la película O megalexandros (1970) del cineasta griego Theo Angelopoulos, un poeta de la imagen. Un maestro de la poesía visual, de invitarnos a sentir y disfrutar con la representatividad de la poesía hecha imágenes. Poesía y cine, o viceversa, son maneras como otras cualesquiera de imaginar, de transformar la realidad. De, por ejemplo, explicar el imaginario, y hasta de depurar la realidad. Un ejercicio comparativo pretencioso e inductor que funciona en el subconsciente de los receptores por analogía, con unos resultados rayanos de


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belleza e intensidad expresiva. El resultado que obtenemos es lo más cercano a un efecto de simulación. Igualmente, no estaría de más finalizarlo reproduciendo unas líneas del clásico Aristóteles, quien en su obra titulada La retórica, todo un referente clásico, apuntó: «cuando se acuña un término, éste debe denotar una especie real y una diferencia específica; si no, lo que se consigue es pura palabrería vacía y frívola». Referencias: - AMAR, V. (2000): “La alfabetización audiovisual a través de la educación con el cine”, Comunicar, 15; 141-148. - CARRIÉRE, J-C. (1991): Práctica del guión cinematográfico. Barcelona, Paidós. - CHION, M. (1988): Cómo se escribe un guión. Madrid, Cátedra. - Comparato, D. (1992): De la idea al guión. Madrid, IORTV. - D’ORS, E. (s.a.): Tres lecciones en el Museo del Prado de introducción a la crítica del arte. Madrid, Ediciones Españolas. - EPSTAIN, J. (1957): La esencia del cine. Buenos Aires, Galatea Nueva Visión. - FERRÉS, J. (1996): Televisión y educación. Barcelona, Paidós. - GUBERN, R. (1994): La mirada opulenta. Exploración de la iconosfera contemporánea. Barcelona, Gustavo Gili. - LINARES, A. (1976): El cine militante. Madrid, Castellote. - MCQUAIL, D. (2000): Introducción a la teoría de la comunicación de masas. Barcelona, Paidós. - METZ, C. (1971): Langage et cinéma. París. Larousse. - ORTEGA Y GASSET, J. (1983): La deshumanización del arte. Vol 3. Madrid, Alianza. - PIJOÁN, J. (1980): Summa Artis. Historia general del arte. Madrid, Espasa Calpe. - QUINTANA CABANAS, J.A. (1993): Pedagogía estética. Madrid, Dykinson. - ROSENKRANZ, K. (1992): Estética de lo feo. Madrid, Julio Ollero. - SCHILLER, F. (1990): Kallias. Cartas sobre la educación estética del hombre. Barcelona, Anthropos. - SKIRIUS, J. (1981): El ensayo hipanoamericano del siglo XX. México, Fondo de Cultura Económico. - VELA, F. (1927): “El arte al cubo y otros ensayos”, en Cuadernos literarios, 27; 25-34.

(Recibido el 2-12-2002, aceptado el 20-12-2002)


COMUNICACIÓN, EMPRESA Y OPINIÓN PÚBLICA


ÁMBITOS. Nº especial 9-10. 2º Semestre 2002 - Año 2003 (pp. 441-460)

Procedimientos comunes en la comunicación política y en la comunicación empresarial Dra. Carmen Fernández Camacho Profesora Titular Interina de Relaciones Públicas Universidad de Valladolid RESUMEN Las técnicas persuasivas son una realidad que se ha manifestado, como fenómeno comunicativo inherente al hombre, a largo de la historia en múltiples formas: a través de la palabra hablada, de la imagen, de la literatura, los medios impresos, audiovisuales y, en la actualidad, los medios telemáticos. Por otro lado, estas técnicas han sido las mismas en comunicación política y en comunicación empresarial e, incluso, según la eficacia que haya tenido su aplicación en uno de dichos procesos comunicativos, el otro, seguidamente, lo ha ejecutado como aquí demostraremos. ABSTRACT The persuasive techniques are a reality that has been manifested, as communicative phenomenon inherent in the man, to long of the history in multiple forms: across the spoken word, of the image, the literature, mass media and new Web sites. By another way, these techniques have been joined the same in the development of the political and managerial communication and, even, according to the efficiency that has had their application in one of above mentioned communicative process, and the other following it has been executed as we will prove. Palabras claves: Comunicación/Persuasión/Política/Empresa. Key words: Communication/Persuasion/Politics/Institution.

Introducción l fenómeno comunicativo se ha ido desarrollando en consonancia con la evolución y complejidad de la sociedad. A lo largo de los tiempos, la palabra comunicación se ha podido aplicar a diferentes actividades desde el momento en el que el hombre toma conciencia de sí mismo y de la existencia del otro, de quien, a su vez, dependerá la suya propia. Es una necesidad que el hombre siente y que coincide con su pertenencia a una comunidad.

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Dentro de estas comunidades, que con el paso del tiempo serán más complejas, el hombre se comunica con los demás en función, principalmente, de la posición que ocupa en un momento determinado y en función de una finalidad, de un objetivo general que es el de obtener la modificación bien de las opiniones, bien de las actitudes negativas de no aceptación, transformándolas en opiniones o actitudes positivas de aceptación o de acción, pero siempre en relación a un objetivo determinado. Por consiguiente, todos aquellos individuos, grupos u organizaciones que actúan en una determinada sociedad, y con independencia de la calificación que se les atribuya, todos ellos se caracterizan por actuar, de forma consciente o inconsciente, en función de ciertos objetivos, es decir, tratando de conseguir posiciones más o menos definidas en el juego social y, si se quiere, como consecuencia, en el propio juego comunicativo y en la dialéctica social. Dicha afirmación no quiere decir que en muchos casos la comunicación entre individuos no tenga más finalidad que la de encontrarse con otro, diálogo que se produce sólo bajo situaciones igualitarias. Sin embargo, no es éste el campo de investigación que pretendemos determinar, sino aquél en el cual los individuos son o gobernantes o gobernados, vendedores o consumidores, dentro de la sociedad a la que pertenecen. Cuando los individuos se comunican en función de estos roles sociales, el proceso de comunicación, que entre ellos se genera, se enmarca en un ámbito social. Dentro de este espacio, la tendencia imperante hacia modelos comunicativos totalitarios o democráticos, influida a su vez por factores de cambio social, económico, políticos, culturales e históricos, determina el mayor o menor juego junto con las combinaciones y posiciones relativas de los distintos sistemas de comunicación. Lógicamente para alcanzar determinados fines, explícitos o implícitos, racionales o irracionales, los miembros que conforman la sociedad utilizan una serie de recursos en función de sus posibilidades e imaginación. Dentro de estos recursos son fundamentales, los de carácter comunicativo conocidos con diferentes nombres como información, publicidad, propaganda, relaciones públicas o publicity, instrumentos, en definitiva, que se utilizan para conseguir los objetivos previamente determinados. Estos instrumentos se han ido perfeccionando a lo largo de la historia según las necesidades sociales, políticas o económicas de los hombres. Ninguno de los instrumentos de comunicación que el ser humano ha ido creando a lo largo de la historia ha excluido a los anteriores, únicamente les ha restado cierto protagonismo el nacimiento de medios más perfectos y de mayor alcance combinándose unos y otros con el objetivo de transmitir sus mensajes y alcanzar con ello sus fines. Ya en las civilizaciones más primitivas se observa la pretensión de divulgar información con el objetivo de influir en las acciones de los individuos. Virgilio,


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en las Geórgicas, intenta persuadir a la población urbana para que se desplace a las granjas y contribuya a la producción de alimentos. Demóstenes utiliza la publicidad para oponerse a los proyectos de Felipe de Macedonia cubriendo con pancartas políticas las murallas de Pompeya y César, mediante envíos de informes a Roma sobre su éxito como gobernador de la Galia, incita a los romanos en busca de apoyo para atravesar, en el 50 a. J., el Rubicón1. Ninguno de los que ejercieron el poder dio la espalda a los juicios y reacciones de sus súbditos, ni el más autoritario de los gobernantes ha ignorando a la población2. Pero, el hombre desde sus inicios busca también otro bienestar y no sólo aquél que pueda aportarle el mundo de las creencias o del poder, es la búsqueda infatigable de cómo satisfacer sus necesidades económicas, es la lucha contra la escasez. Por ello, los bienes adquieren el carácter de mercancía para el cambio. Nace así el comercio, cuya primera forma es el trueque de productos abundantes por otros que escasean. Los egipcios fueron productores y consumidores de sus productos; los fenicios, limitados por el espacio geográfico, se convierten en comerciantes marítimos por necesidad. Sin embargo, es la economía de Atenas la que monopoliza el tráfico de mercancías en el Mediterráneo oriental desarrollando a la par un importante comercio interior donde el comerciante vende sus productos por la calle, en festivales o en ferias. El comerciante tiene pues un objetivo, su mensaje tiene una finalidad: vender sus productos y atraer a la clientela. Y, para ello vocea su mercancía en el mercado o por las calles empleando su voz y su elocuencia, utiliza emblemas y se sirve de la escritura en los alba y en los libelli3. Asimismo, utiliza señales como elemento localizador de una actividad mercantil determinada; a través del simbolismo el hombre puede encontrar el lugar que busca4. Las enseñas representan simbólicamente el producto que el comerciante ofrece, el continente para significar el contenido y la mitología como significante. Durante la Edad Media, Europa sufre una fragmentación tanto económica como política, no así religiosa. La Iglesia unifica Occidente convirtiéndose en una gran fuerza política; los príncipes, por su parte, debido a sus ambiciones dinásticas, realizan grandes esfuerzos por lograr seguidores, es un deseo eminente de conseguir el apoyo popular. El orden económico y social está determinado durante esta época por la preponderancia de la Iglesia. 1 2 3

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CUTLIP, S. M. y CENTER, A. H.: Relaciones Públicas, Madrid, Ed. Rialp, 1972, pp. 35-36. MUÑOZ ALONSO, A. y otros: Opinión Pública y Comunicación Política, Madrid, Ed. Eudema, 1992, p. 23. Un ejemplo de emblema es la corona de hiedra, planta consagrada al dios Baco, que adornaba en Roma las tabernas y tenía, además de un claro contenido mítico y religioso, una función comercial. Por su parte, los «alba» contenían anuncios de venta y alquiler, mientras los «libelli» eran letreros destinados a fijarse en las paredes cumpliendo generalmente el papel de avisos oficiales. En Atenas, por ejemplo, las tabernas se señalaban con una piña colgada de la fachada que recordaba a los toneles cubiertos de resina para impedir que el vino se filtrara entre las duelas.


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Aunque los testimonios escritos son los que describen la realidad social y económica del período medieval, la comunicación oral alcanza su máximo esplendor5. La figura del pregonero se institucionaliza convirtiéndose en el instrumento clave al servicio del comercio. Esta institucionalización está íntimamente ligada al proceso de formación de las ciudades y de la burguesía. También prolifera el uso de enseñas que se utilizan en el burgo feudal o en la ciudad episcopal para identificar una relación de dominio ya sea espiritual o geográfica alrededor del castillo o de la catedral. Los artesanos están desperdigados por las ciudades y con una importante competencia, los vendedores ambulantes. Por este motivo, estos comerciantes se van a agrupar en gremios, localizados en barrios o calles y plazas determinadas que por asociación propia adquieren la denominación de los oficios que desempeñan6. Es, por tanto, durante el Medievo central cuando aparece el feudalismo, lo que implica la personalización de las relaciones y el establecimiento de conceptos jerárquicos; la monarquía imbuida de principios teológicos; y el renacimiento urbano con la consolidación de los municipios, caracterizados por una nueva ideología basada en una cierta libertad de espíritu y un cierto relativismo. La Baja Edad Media representa, por su parte, el declive de la teocracia pontificia y la aparición del rigor de Lutero y Calvino, lo que significa el nacimiento de nuevas concepciones políticas, que en su germen darán lugar posteriormente al nacimiento del capitalismo. Es en esta época en la que comienza a definirse el concepto moderno de nación. Ahora, el pueblo toma conciencia de unidad, de grupo con un estilo de vida y con su propia personalidad. De una sociedad inmovilista aparece la nueva cultura urbana, burguesa, capitalista y laica. Precisamente, en este espíritu capitalista es donde se asientan los orígenes de los actuales instrumentos de comunicación ligados al desarrollo de la burguesía occidental, que les irá dando los elementos necesarios que hoy los definen e, igualmente, la capacidad de acción social, política y económica que los caracteriza. Entre los siglos XV y XVI, el proceso comunicativo humano presenta un salto a una etapa superior al igual que el siglo XX que alterará sustancialmente los sistemas y fórmulas de comunicación, bajo diferentes series de factores y causas. La imprenta de tipos móviles, lograda por Gutenberg, es el motivo principal de las transformaciones que va a vivir Europa durante la Edad Moderna, ya que gracias a ella el desarrollo del flujo informativo va a ser cada vez más importante y va a alcanzar mayor difusión. En las dos últimas décadas del siglo XIX, siglo del 5 6

PIZARROSO, A.: Historia de la Propaganda, Madrid, De. Eudema, 1993, pp. 62-68. Madrid, en la actualidad, aún conserva lugares en su casco antiguo en los que prevalece el nombre de estos artesanos que se agruparon y trabajaron allí como, por ejemplo, las calles de Latoneros, Cuchilleros, Tintoreros, Bordadores y plazas como la de Herradores o de la Cebada.


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liberalismo, la publicidad era el proceso de comunicación persuasivo más importante; sin embargo, el consumidor compraba una marca, el anunciante distribuía y ofrecía un producto. La Rusia soviética, la Alemania nazi y la Italia fascista son los tres ejemplos clásicos de un sistema de gobierno totalitario que se refleja en las formas de proceder comunicacionales. Todos los medios de comunicación están al servicio del Partido, ya sea el bolchevique o el partido nazi, porque sus objetivos son los fines del Estado y, en definitiva, de la sociedad. La radio y el cine durante la segunda guerra mundial son los instrumentos propagandísticos en ambos bandos utilizados que en la anterior guerra no se conocían como canales de difusión de ideas. Finalizada la guerra, las democracias occidentales sustituyen la propaganda por la información dando paso a las actuales administraciones comunicativas que contarán con un instrumento fundamental, la televisión, un arma formidable de persuasión y un instrumento político de primera magnitud. La comunicación política comienza a utilizar, a partir de 1945, técnicas de la comunicación comercial y corporativa, en busca de una mayor eficacia en los mensajes que ha de transmitir en las pugnas electorales o en la organización de cualquier campaña. El régimen democrático debe consolidarse utilizando técnicas y estrategias informativas de consenso. Comunicación política y Comunicación empresarial: coincidencias persuasivas. Tanto la comunicación empresarial como la comunicación política se caracterizan por la intención manifiesta de sus fuentes de modificar la conducta del receptor en algún sentido, ya sea induciendo al consumo o estimulando la participación política, es decir, conseguir que compre un producto o marca, logrando su voto para un partido político o generando un clima de confianza hacia un dirigente político o una institución. Ambos sistemas de comunicación, por tanto, tienen un fin predeterminado con anterioridad: obtener un cambio de actitudes deliberadamente7. Esta búsqueda de efectos en la transmisión de significados aporta una característica al concepto general de comunicación como factor humano y social, nos referimos a la persuasión, entendida como un proceso transaccional compuesto de una clasificación, una selección y una distribución cognoscitiva de símbolos, de modo que se ayuda al otro a deducir de su propia experiencia un significado o una respuesta similar a la que la fuente intenta dar8.

7 8

PETTY, R.E.; y CACIOPPO, J.T.: Communication and Persuation: centrla and peripherical routes to attitude change, Nueva York, Springer, 1986. ROSS, E.S.: Persuasión. Comunicación y relaciones interpersonales, Méjico, Trillas, 1978, p. 93.


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Para ello, tanto el dirigente político como empresarial se ha valido a lo largo de la historia del arte y la ciencia de la Retórica, constituida por la sistematización y explicitación del conjunto de instrucciones o reglas que permiten la construcción de discursos que son codificados para influir persuasivamente en el receptor9. Concepto, el de persuasión, que de acuerdo con Aristóteles, tendría un doble asentamiento: emocional y racional. Esto implica que el receptor, el hombre en la plaza pública, no se define solamente como racional sino en virtud de su complejidad, lo que significa elaborar un mensaje en toda su integridad y de la manera adecuada atendiendo a sus peculiaridades y tratarlo en todas sus posibilidades, es decir, como ser que piense, que siente, que quiere, que actúa en conveniencia o por interés, que no hace lo que parece lógico que debía hacer. El emisor admite que debe persuadir al receptor para conseguir sus objetivos, lo que implica que debe aceptar la situación de éste, constatación de ineludible utilidad en el análisis de los procedimientos persuasivos de la comunicación política y empresarial. Candidatos y directivos, marcas y productos dependen del público objetivo, si el receptor no le es propicio, su proyecto fracasa. Habilidades personales y retóricas son la clave para persuadir a los receptores del mensaje10. Como técnicas generales de persuasión, tanto en el área empresarial como político, podemos determinar las siguientes11: • • • • • •

Apelación a los sentimientos; Simplificación del mensaje; Desfiguración del sentido original de la información; Repetición de temas e ideas adecuados a diferentes públicos; Explotación del contagio psíquico; y Apoyo en las actitudes preexistentes.

La comunicación empresarial y la comunicación política son procesos eficaces cuando su argumentación se fundamenta en las necesidades de los ciudadanos, ya sean éstas de carácter económico o social, así como cuando en ambos sistemas el mensaje considere los sentimientos del público objetivo. Si ambas condiciones se cumplen, el resultado del proceso será óptimo, lo cual significa que aquellos objetivos previamente propuestos se han alcanzado eficazmente. No obstante, la forma de apelar a los sentimientos es lo que diferencia a estos procesos comunicativos. La comunicación política se apoya en los sentimientos de identificación social, histórica, política, racial o étnica, así como en la 9 ALBADALEJO, T.: Retórica, Madrid, 1989. 10 REY, J.: Los juegos de los políticos. Teoría General de la Información y Comunicación política, Madrid, Tecnos, p. 52 11 ROIZ, M.: Técnicas modernas de persuasión, Madrid, Ed. Eudema Universidad, 1994, p. 50.


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defensa de intereses nacionales y de grupos sociales, estas técnicas también se han empleado con éxito en períodos de crisis y malestar social. Lutero, por ejemplo, elaboraba su sermón según los intereses e ilusiones de los fieles allí reunidos, sus pláticas eran mensajes con un objetivo previamente determinado: difundir las ideas de la Reforma y crear adeptos a ella. La avalancha de la Reforma, que invade Europa central y nórdica, tropieza, sin embargo, con el baluarte latino, constituido por Francia y las penínsulas ibérica e italiana. La iglesia romana, debido a su centralización, no podía regenerarse más que a través de la reforma de su jerarquía. Éste fue el objetivo del Concilio de Trento. En el último tercio del siglo XVII, la difusión del espíritu tridentino fue asegurada gracias a las órdenes religiosas, cuyos colegios formaron a la élite aristocrática y burguesa de los países católicos; los jesuitas, por ejemplo, utilizaron canales de comunicación como el teatro, que ocupó un lugar preponderante en la pedagogía y el apostolado. La etapa comprendida entre la primera y la segunda guerra mundial, es decir, el período de entreguerras, se caracteriza por la desestabilización social europea a lo cual se suma la gran crisis económica de 1929. Este panorama de inseguridad social y económica generó el clima adecuado para el nacimiento del sistema político totalitario, modelo en el que la explotación de los sentimientos del receptor se constituye como una de las técnicas fundamentales para ejercer la persuasión de las masas. La omisión de informaciones, la enfatización de mensajes seleccionados previamente y la elaboración de argumentos emotivos, principales técnicas persuasivas del totalitarismo, debido a su éxito, continúa aplicándose durante la segunda guerra mundial por las potencias del Eje. Especial interés para el nacionalsocialismo tuvo la exaltación de las emociones, sentimientos y necesidades más primarias como la seguridad, dependencia del grupo o la autoestima. Pero al mismo tiempo supieron elevar a necesidades aquéllas de tipo estético como el orden, la armonía, la belleza clásica, la uniformidad o el ritmo; necesidades que suponen respuestas emocionales casi paulovianas. La estética nacionalsocialista, a través de sus emblemas, símbolos y manifestaciones multitudinarias, logró crear un sentimiento de identidad tribal, dotado de una irresistible persuasión a la que contribuyeron armas fundamentales como la radio, la prensa y las concentraciones de masas. Respecto al objetivo de la comunicación empresarial, es el posicionamiento en el mercado y en la mente del consumidor de los productos o de la empresa como tal, recurriendo para ello a la identificación de la oferta con el prestigio social de sus públicos o con cualquier otra necesidad, es decir, el receptor, en la comunicación empresarial al igual que en la política desactiva su pensamiento lógico y se rige por el pensamiento asociativo, no actúa por argumentación, sino por transferencia arbitraria.


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La vía emotiva pretende seducir, atraer al sujeto mediante la fascinación de las imágenes espectaculares que funcionan a modo de argumento12. Los carteles publicitarios son un ejemplo de apelación a los sentimientos, al igual que la función de elección de la marca que genera en el individuo la satisfacción de compra. La comunicación empresarial, y, en particular, su forma comercial, cuya principal técnica es la publicidad de producto o marca se dirige preferentemente hacia el nivel subconsciente mediante el estímulo de los deseos reprimidos. A finales del siglo XIX, los fabricantes de medicamentos invaden el mercado con nuevas técnicas de comunicación persuasiva, no obstante, continúan utilizando el cartel como medio de difusión de sus mercancías. Numerosos artistas reconocidos estaban dispuestos a pintar carteles que se colocarían en las calles, los portarían individuos por las aceras o se colocarían en vallas donde los viajeros de los trenes pudieran verlos. Los poderes del cartel eran, principalmente, su cualidad icónica, su visualidad instantánea, su fuerza llamativa, el predominio de la imagen y del color, y la presentación de un argumento o de una situación, en los que predominaba el factor estético y emocional. Además, promocionan sus medicamentos a través de artículos de uso cotidiano como relojes o encendedores de cigarrillos, en este caso, hablaríamos de una nueva forma de comunicación comercial que complementa a la publicidad13, la denominada promoción de venta cuyos objetivos de producto se refieren a conseguir un rápido lanzamiento, un hábito de consumo, un aumento de la frecuencia de compra y una diferenciación del resto de las ofertas. En las dos últimas décadas del siglo pasado, las sumas invertidas en publicidad de medicamentos habían alcanzado extraordinarias promociones gracias a los ingresos que el fabricante percibía. Los «inventores» de estos remedios patentados fueron los primeros empresarios en reconocer el poder de penetración del mensaje persuasivo, del logotipo que identificaba una marca y del prestigio de la misma, el atractivo de la posición social y la necesidad, así como fueron los pioneros en la venta de imagen antes que de producto. La publicidad era el proceso de comunicación persuasivo más importante; sin embargo, el consumidor en este caso concreto compraba una marca, el anunciante fabricaba, distribuía y ofrecía un producto. Gracias a la marca, el producto o servicio era posible de identificar y, además, se diferenciaba de la competencia. Estos conjuntos gráficos, que conformaban la etiqueta de producto o del cartel, reunían al mismo tiempo la identidad de la firma o del producto, la información persuasiva acerca del mismo y la publicidad propiamente dicha. Eran

12 REY, J.: Los juegos de los políticos. Teoría General de la Información y Comunicación política, Madrid, Tecnos, p. 58. 13 PENDERGRASR, M.: For God, Country and Coca-Cola, Estados Unidos, Imprint of McMillan Publishing Company, 1993.


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más anuncios que marcas, reclamos que empleaban simultáneamente la emotividad de la imagen y la racionalidad del texto. Cuando la ilustración, la etiqueta o el cartel tenían éxito se convertían en la marca de la casa. Este momento podemos considerarlo como el antecedente inmediato del concepto actual de marca, que surge a partir de la primera mitad del siglo XX, hasta adquirir su autonomía gráfica como signo de identidad.14 No obstante, ya señaló Aristóteles la importancia que debe tener para el orador persuasivo conocer las pasiones humanas. Por tanto, es fundamental conocer el público objetivo al que el emisor se dirige, es decir, los distintos caracteres humanos en relación con las emociones. Jóvenes, ancianos, hombres o mujeres maduros representan pasiones diferentes y temperamentos encontrados. Sus intereses y apetencias son asimismo distintos. Los mensajes, por tanto, deben estructurarse en función de los públicos y teniendo en cuenta sus necesidades. Actualmente, los sondeos de opinión son el instrumento fundamental de los políticos para conocer los deseos y apetencias de sus electores así como la investigación de mercado para las empresas. El modelo político democrático emplea la explotación de los sentimientos también como forma de persuasión. En sus estrategias persuasivas el sensacionalismo informativo y la creación de conflictos, así como el predominio de la imagen, los eslóganes en las campañas electorales, las siglas y los anagramas justifican dicha afirmación. No obstante, el modelo democrático presenta dos grandes áreas que configuran las campañas electorales: la comunicación aparentemente no persuasiva y la aparentemente persuasiva. Las acciones que conforman el primer proceso comunicativo son los artículos e intervenciones, las entrevistas, las conferencias o actos similares, los artículos y reportajes, los artículos editorial en prensa, radio y televisión, las noticias, etcétera. Respecto a las acciones aparentemente persuasivas destacan los mensajes difundidos a través de espacios pagados y gratuitos, los mensajes enviados directamente al electorado, los mensajes difundidos a través de ordenador, vídeos interactivos, los mítines, etcétera.15 Por otro lado y según la Teoría psicológica de la Gestalt, cualquier aspecto que afecte o interese a la persona se estructura en su mente de forma simplificada, por lo que se puede captar fácilmente como una totalidad así como adoptar una u otra postura hacia el mensaje transmitido. El contacto práctico aporta nuevos datos que enriquecen esta primera representación y posibilitan la comparación con otras similares. Éste es el proceso normal desde el conocimiento del todo al de las partes. Sin embargo, cuando el desconocimiento es completo o equivocado y la posibilidad de praxis es inexistente, se elaboran opiniones en relación a las 14 COSTA, J.: Imagen Global, Barcelona, Ed. CEAC, S.A., 1987. 15 ARCEO, J.L., HERREROS ARCONADA, M. y otros: Campañas electorales y Publicidad Política en España (1976-1991), Barcelona, ESRP-PPU, 1993, pp. 19-20.


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aportaciones obtenidas de fuentes secundarias. Si a esta fijación de opinión se une la tendencia de claridad y simplificación, las condiciones reales del objeto se distorsionan. Otro procedimiento de la simplificación es el de reducir las alternativas a sólo dos totalmente opuestas y contradictorias. En el campo semiológico y lingüístico, la enfatización de los aspectos más relevantes y significativos del mensaje, la presentación de una estructura de la situación, hecho o acontecimiento de manera clara y simple, la parcelación de los problemas y sus contenidos, la inclusión de frases o eslóganes que resuman la idea central de la intención persuasiva son los principales procedimientos de simplificación, así como la inclusión de anagramas, siglas, signos no lingüísticos, la imagen de marca, y los elementos sonoros. Esta técnica de simplificación se ha utilizado con asiduidad a lo largo de la historia. De la reducción de alternativas, como forma de simplificación, se valió la Iglesia. Diferentes disyuntivas se redujeron a sólo dos: Reforma-Contrarreforma, es decir, se presenta una propuesta de estructura simplificada que, además, se asocia con las preocupaciones de la sociedad, con sus creencias y valores. Para ello, utilizan medios de comunicación en los que aparece la idea central en torno a la cual girarán el resto de aspectos. El sermón, las ilustraciones, incluso, la música, son los principales canales, sin olvidar, la educación y los medios escritos como las Obras Apologéticas o las de divulgación, canales, estos últimos, desarrollados por la Iglesia Católica. Dentro de la técnica de simplificación, el modelo totalitario ofrece argumentos intentando demostrar la división de opiniones, parcelando los problemas y sus contenidos a la vez que recurre a la simplificación expresada en signos no lingüísticos, eslóganes y símbolos gráficos como la cruz gamada o la hoz y el martillo. Los himnos, tanto del propio partido como de los militares, y la enfatización de algún aspecto relevante fueron otros recursos que simplificaban la idea central facilitando así su percepción por parte de los individuos. Elementos heredados por el modelo democrático que igualmente utiliza signos no lingüísticos, gráficos, eslóganes, siglas y anagramas. Igualmente acontece en la comunicación empresarial, tanto en su forma comercial como corporativa. La persuasión comercial desarrolla formas, principalmente visuales, y contenidos, sobre todo, emotivos que intentan convencer al público de que sus necesidades y deseos pueden satisfacerse a través de una simple oferta comercial. En la actualidad, la investigación motivacional se utiliza para determinar las necesidades de sus potenciales consumidores y la adecuación o inadecuación del producto y la marca a las mismas. Respecto a la comunicación corporativa, la publicidad de marca es una regla y procedimiento persuasivo de simplificación, ya que a través de ella se presenta al público objetivo una estructura simplificada de la realidad empresarial y del producto, además de reducir, gracias a sus funciones, la posibilidad de elección.


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Por otro lado, la marca puede considerarse como la enfatización de algún aspecto relevante alrededor del cual se organiza todo un sistema de relación. Las asociaciones que en la mente del consumidor se producen gracias a la marca, como señal de identidad, simplifican la percepción. La identidad corporativa, por su parte, es otro procedimiento persuasivo de simplificar ya que concentra los rasgos físicos en dos elementos básicos, la marca y el logotipo, consiguiendo una identificación visual en la que se resaltan los aspectos más significativos de la cultura empresarial. Desde la perspectiva de la identidad visual o sígnica, es el diseño gráfico el que se ocupa de la concepción, desarrollo y elaboración de los elementos constituyentes de la identidad de la empresa y de ordenación operativa de su aplicación en la práctica. Desde la perspectiva de la identidad conceptual, es la personalidad cultural de la empresa, la que responde de la problemática de contenido de dicha identidad, entendiéndose por cultura empresarial el conjunto de rasgos o elementos básicos de identidad, como el pensamiento o las ideas por las que comprende lo que es ella y el entorno en que actúa16. La marca actúa como un nombre propio: califica, individualiza y distingue un producto de la totalidad. Es decir, le otorga un nombre y le saca del anonimato. Sin embargo, la marca en su afán de personalizar y diferenciar, va más allá del nombre propio, puesto que atribuye al producto una identidad y una personalidad únicas. El nombre propio admite la homonimia, la marca, por el contrario, no, entre la marca y el producto se establece una identidad excluyente17. Como técnica complementaria de persuasión ideológica de la simplificación nos encontramos con la personalización del adversario. Se trata de cambiar el significado plural por otro simple y único que singularice lo colectivo. Suele aplicarse al miembro más significativo del grupo. Junto a este recurso propagandístico debemos situar la apelación a la amenaza de alguien exterior, procedimiento que permite desviar hacia el adversario los problemas internos del grupo. Este recurso se potencia cuando en lugar de hacerlo sobre las características sociológicas de la organización se hace sobre los rasgos personales y políticos de su dirigente principal. En el ámbito político, la desvirtuación de la información se utiliza como técnica persuasiva ideológica, su objetivo es el difundir una ideología determinada con el fin de obtener el suficiente poder como para realizar el bien común. Uno de los primeros fines del organismo romano De Propaganda Fide, fue combatir la Reforma y expandir el catolicismo fuera de Europa. Para ello, crearon impor16 TEJADA, L., SANZ DE LA TAJADA, L.A., y ECHEVERRÍA, M.A.: La gestión de un programa global de Identidad, Comunicación e Imagen corporativa, Madrid, Editado por Joint Consultores, 1991, pp. 11-14. 17 REY, J.: Palabras para vender, palabras para soñar. Introducción a la redacción publicitaria, Barcelona, Editorial Paidós, 1996. p. 104


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tantes canales de difusión como las misiones y se encargaron de la propagación en las universidades editando biblias políglotas. Durante el absolutismo, podemos hablar de una persuasión cognoscitiva, ya que los medios escritos resaltaban únicamente aquellos datos que consideraba oportuno el Estado exagerando algunos de los detalles más convenientes para su éxito. En el modelo político absolutista, por ejemplo, el Estado planificó una política de control y vigilancia de los periódicos. Durante la II Guerra Mundial, la propaganda negra estableció una sólida estructura apoyada en la desvirtuación de los mensajes desfigurando los datos sobre los acontecimientos. Posteriormente, el modelo democrático integrará en sus procesos comunicativos esta regla de persuasión, fórmula que recibirá el nombre de desinformación. La característica fundamental de estos mensajes, difundidos a través de las emisoras de radio aliadas, era la de presentarse ante los alemanes como la voz perseguida de los otros alemanes, los enemigos de Hitler. Su objetivo, perturbar el funcionamiento de la sociedad. Los alemanes también instalarán emisoras que, haciéndose pasar por órganos o grupos franceses pacifistas o extremistas, intentaban fomentar el colaboracionismo y las actitudes antibritánicas. La URSS emitía para Alemania, saboteando programas y colocándose en longitudes de onda de emisoras alemanas. Lo mismo hicieron los norteamericanos, a partir de 1945 desde Luxemburgo18. Además cumple otro objetivo: socavar la unidad del grupo u organización adversaria, ya que sirve para estimular la creación de facciones dentro del mismo, o bien para estimular las deserciones, con lo cual se divide al adversario en su mismo espacio organizativo. Los nacionalsocialistas de Hitler, por ejemplo, supieron llevar este principio a sus últimas consecuencias cuando hablaban del judaísmo internacional, al igual que Churchill cuando definía a los sacerdotes católicos como una cuadrilla de curas hostiles al Estado, o los comunistas al hablar de burguesía europea, el estado burgués, la clase explotadora o el imperialismo norteamericano. Cualquier persona o institución que de algún modo sea crítica con el gobierno, puede ser objeto de campañas sistemáticas de difamación a través de la televisión o de la prensa en la actualidad. Una de las campañas de desprestigio fue la realizada por Fujimori durante los dos primeros años de su Gobierno contra el Congreso y el Poder Judicial. Continuas denuncias de corrupción difundidas por los medios afines y una actitud innecesariamente hostil por parte del presidente, fueron la preparación psicológica para el golpe de estado de 1992, campaña que se tradujo en un apoyo mayoritario de la población peruana, convencida por la propaganda de que “no había otra salida”. 18 DURANDÍN, G.: La mentira en la propaganda política y en la publicidad, Barcelona, Ed. Paidós, 1983, p. 130.


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La información que puede generar impacto, la que se considera más significativa y que desvirtúa el sentido original del acontecimiento está presente tanto en los procesos comunicativos políticos como en los empresariales. Para conseguir esta desfiguración y exageración del mensaje se utilizan códigos diferentes respetándose siempre la simplificación. La comunicación empresarial utiliza con frecuencia esta regla persuasiva al aprovechar noticias sobre acontecimientos relacionados con el producto o la marca y así manipular algunos detalles del mensaje informativo, incluyendo juicios que desfiguran el sentido original que tienen los hechos. La comunicación corporativa no publicitaria emplea con frecuencia esta regla valiéndose de técnicas como las relaciones con los medios de comunicación, los actos y ferias, el patrocinio o las relaciones institucionales. Toda persuasión eficaz utiliza en algún grado la repetición de ideas o juicios de valor. No obstante, la aparición de la televisión, y su capacidad para alcanzar a un público masivo dificultó la posibilidad a los emisores de mensajes de construir una imagen adecuada de éste, por lo que no tuvo más remedio que aceptar las investigaciones sociológicas como referente para orientar sus mensajes a distintos públicos objetivo. Cuando el mensaje va dirigido a diferentes públicos con características sociológicas y psicológicas divergentes, el tema central se codifica en formas expresivas distintas, adaptándose éstas a los niveles, gustos y preferencias de la audiencia. El bombardeo continuo y masivo de la propaganda consigue que algo de la información transmitida quede en la mente del público, por falso que sea su contenido. En cualquier campaña electoral actual, es habitual que el candidato se dirija a primeros votantes, pensionistas, a miembros de una u otra Comunidad Autónoma en el caso español o a grupos sociales con determinados intereses o expectativas, dirigiendo a cada público una promesa adecuada a sus necesidades. La repetición de palabras clave y frases hechas o eslóganes es constante, sobre todo en las partes del discurso en las que se enfatiza. Se consigue así que la idea fundamental o eje comunicacional, en el campo de la comunicación empresarial, y los argumentos básicos penetren como estribillos en la mente de los receptores. Esto, unido al énfasis en las afirmaciones, la rotundidad sobre lo positivo y verdadero, todo ello siempre colocado en un lugar del mensaje donde cree sorpresa y produzca atención, es otro procedimiento persuasivo empleado por la empresa y la política. El eslogan comercial y político supone lo más relevante del texto, es el remate del discurso. Entre sus funciones principales destacan la de atraer la atención de los receptores uniéndolos y la función de resumir la idea de la campaña19.

19 REBOUL, O.: El poder del slogan, Valencia, Fernando Torrers, 1987, pp. 78-ss.


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El eslogan es una frase breve, simple, concisa, brillante y recordable que expresa la ventaja principal del producto y que se repite a lo largo de la campaña publicitaria ya sea ésta de carácter electoral o publicitario. En el primer tercio del siglo XX los norteamericanos utilizan este término para referirse a la frase breve que aparece en los carteles y anuncios de prensa. No obstante, su origen es anterior derivando del gaélico sluagh-ghairm,20 que en la lengua de la vieja Escocia significaba la consigna que usaban los antiguos clanes para avisarse y agruparse en caso de peligro exterior. En torno al siglo XVI, pasa del gaélico al inglés, lengua en la que, en el siglo XIX, adquiere el significado de consigna electoral y también el de divisa de un partido político. En los años 30, el término eslogan regresa de nuevo a Europa coincidiendo con el auge de los movimientos totalitarios adquiriendo cierto carácter peyorativo, posteriormente, el término será utilizado sólo por el ámbito comercial y publicitario. En la actualidad, tanto partidos políticos, al incorporar técnicas y formas de comunicación publicitarias a sus planificaciones estratégicas, como la comunicación empresarial, utilizan el término eslogan indistintamente. El eslogan es un procedimiento común en la comunicación política y empresarial. Expresa la ventaja competitiva del producto y se repite durante la campaña publicitaria ya sea ésta de un candidato político o de una marca. Un eslogan es el resultado del análisis de las características del estudio del posicionamiento y de la investigación de los frenos y motivaciones del “producto” publicitario, porque la campaña electoral, en definitiva, es una campaña publicitaria. Esta promesa seleccionada, no obstante, no es característica únicamente del sistema democrático, Hitler ya utilizó este modelo de mensaje determinado por el grupo social al que fuera dirigido en la Alemania de 1931. Hitler no se privó de prometer a los obreros aumento de sueldo; a los empresarios, garantías de que mantendrían sus beneficios; a los campesinos, el aumento de precios para sus productos; a los ciudadanos en general, la seguridad de que los productos alimenticios serían más baratos, etcétera.21 La propaganda leninista, cuyos temas centrales giraban en torno a la creación de un nuevo hombre, la formación de un Estado fuertemente centralizado y la amenaza socialista, se convirtió en repetitiva hasta el extremo de generar en la sociedad soviética un efecto inhibidor. Como instrumentos que favorecieran la repetición empleó la consigna, expresada a través del eslogan, y la prensa que se centraba en discusiones políticas.

20 REY, J.: Palabras para vender, palabras para soñar. Introducción a la redacción publicitaria, Barcelona, Editorial Paidós, 1996. p. 112 21 TCHAKHOTINE, S.: Le viol des foules par la Propagande Politique, Gallimard, París, 1952, p.361.


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El modelo democrático, sin embargo, determina tres tipos de ejes comunicacionales: aquellos basados en la doctrina que ejercen gran influencia sobre el electorado militante; los basados en problemas sociales, económicos y políticos de actualidad y, por último, los ejes comunicacionales centrados en el candidato o líder del partido. Si la penetración del mensaje, las ideas y los juicios de valor centrales se adentran, de forma simultánea, en los distintos ámbitos produciéndose, a su vez, una discusión en el espacio público, el proceso de comunicación que se ha establecido es eficaz. No obstante, debemos señalar que dentro de un mismo grupo, los individuos son altamente sensibles a las reacciones de los demás componentes, sobre todo, en cuestiones controvertidas, lo que da lugar a un contagio psíquico que puede acentuarse gracias a los medios de comunicación de masas, en particular de la radio y la televisión, así como por la utilización de determinadas formas expresivas como las canciones, los himnos y la música. Tanto en la comunicación empresarial como política, los individuos pueden sentirse atraídos por los modelos personales, el estilo y las actuaciones de determinados dirigentes o personas de cierto prestigio social contagiándoles sus actitudes de una forma principalmente emocional e irracional. En las últimas campañas electorales celebradas en España, por ejemplo, personajes populares, como Antonio Banderas o Norma Duval, participaron a favor de diferentes partidos. En cuanto a la regla persuasiva de contagio psicológico de los receptores, cabe destacar las manifestaciones colectivas en cualquiera de sus formas, desfiles, mítines, concentraciones y, sobre todo, cuando van acompañadas de un discurso, de la entrega de pasquines y de símbolos de identificación como banderas, estandartes o emblemas; acciones que generan estados de fascinación colectiva. Hitler es un ejemplo, ya que fundamenta el nazismo en los principios generales de la persuasión ideológica, llegando a conseguir una sociedad uniforme en la que se conjugaron para ello todas las reglas y procedimientos expuestos hasta el momento, además del empleo de estereotipos, la utilización de la mentira, la repetición de palabras claves y frases hechas en sus discursos, las afirmaciones rotundas según iba avanzando la exposición, la apelación a la amenaza exterior y la individualización; técnicas que tanto Lenin como Mussolini emplearon, y el nazismo perfeccionó. Para justificar el procedimiento del contagio psíquico, no obstante, podemos remontarnos a siglos y modelos anteriores. En el siglo XVII, el absolutismo es el modelo político imperante en Europa y el prestigio del monarca, el estilo propagandístico habitual. El poder se sitúa en el rey quien estará auxiliado por una serie de secretarios y consejeros. Sin embargo, las tensiones, en unos países por cuestiones fiscales, en otros, por razones del campesinado, provocaron revueltas significativas y eficaces en cuanto a la movilización de los estratos sociales de aquella época. Estas revueltas alertaron a las monarquías que establecieron siste-


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mas de control informativo, aunque la prensa clandestina continuó existiendo. Habrá que esperar todavía un siglo para que el Antiguo Régimen ceda sus poderes al modelo político liberal. Respecto al modelo democrático, cabe destacar que aunque el voto sea el resultado de un acto voluntario individual, lo cierto, es que la persona, en cuanto ser social, encuentra parte de su identificación en cuanto sabe que comparte con otros individuos posiciones políticas idénticas o aproximadas; el individuo se identifica de manera fragmentada, extraída de la experiencia cotidiana, de sus relaciones con los demás y le sirve para confrontar su posición con la de otros, al mismo tiempo que utiliza al grupo para explicar y justificar su propio comportamiento social22. Respecto al contagio psíquico, como procedimiento persuasivo, la comunicación empresarial utiliza gran variedad de formatos para transmitir sus mensajes, desde el anuncio, hasta la identidad visual, las conferencias de prensa, el buzón de sugerencias, etcétera, así como a personalidades públicas, personajes famosos que contagian sus supuestas preferencias al público, generándose así todo un clima de confianza y credibilidad. Los medios de comunicación de masas, sobre todo la radio y la televisión, han sido los canales que más han amplificado el contagio psicológico e, incluso, lo han hecho más atractivo. La última de las técnicas persuasivas comunes tanto en el área empresarial como político a lo largo de la historia es el apoyo en las actitudes preexistentes. Las actitudes describen las evaluaciones cognitivas permanentes, favorables o desfavorables, sentimientos emocionales y tendencias de acción de una persona hacia algún objeto o idea. La tendencia del individuo en el sistema democrático a rechazar u oponerse al cambio político a medida que avanza en la edad ha sido comprobada en numerosas investigaciones. Por el contrario, el electorado joven es el más predispuesto al cambio. Esta afirmación explica la persistencia de los adultos en su comportamiento electoral basado en su mayor experiencia política. Mientras, que la juventud representa un factor causal determinante de los cambios de opinión, en la creación de nuevas actitudes y en las tendencias de voto23. No obstante, tanto la iglesia católica como la reformista recurrieron también a esta técnica persuasiva, aunque, como es lógico, debido al escaso desarrollo tecnológico de los medios de comunicación no consiguieron llegar a la globalidad geográfica y demográfica de los estados de forma inmediata. El Decálogo luterano, por ejemplo, congregaba, actitudes ya existentes en la sociedad, la práctica religiosa obligatoria favoreció la repetición de estas ideas; mientras temas referentes a los sacramentos, la compurgación o el pecado original fueron las creencias 22 HERREROS ARCONADA, M.: Teoría y Técnica de la propaganda electoral (formas publicitarias), ESRP.PPU. Colección Comunicación y Relaciones Públicas, Barcelona, 1989. p.267. 23 Idem. p.273.


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en las que se fundamentaron los sentimientos más próximos al reconocimiento de la existencia de otro mundo, el temor al castigo, el poder de seres superiores y la resuperación de una moral religiosa. Estas reglas y procedimientos se irán perfeccionando a la par que avanza la sociedad. En la esfera empresarial, el apoyo en las actitudes preexistentes se fundamenta en la conducta y el aprendizaje que la sociedad adquiere, creencias y actitudes que influyen, a su vez, su comportamiento de compra. Para una empresa es preferible modificar su producto, tangible o intangible, para que encaje con las actitudes preexistentes del público objetivo, que cambiar las actitudes del mismo, a excepción de que el coste de cambiar dichas actitudes merezca la pena pagarse. Coca- Cola, por ejemplo, en 1985, asediada por la competencia de Pepsi, bebida más dulce, decidió, reemplazar su antigua fórmula con una variante más dulce, denominada New Coke. El lanzamiento del nuevo producto provocó el rechazo del consumidor en su conjunto, los investigadores habían tenido en cuenta el sabor, pero no el apego emocional que el consumidor sentía por la Coca-Cola clásica. Escribían cartas acaloradas, protestas formales, e incluso amenazas de denuncias en los juzgados, todo ello a fin de recuperar el sabor único. Diez semanas más tarde, la empresa retiró el nuevo producto y devolvió a las tiendas la antigua fórmula24. No obstante, Asa Candler, copropietario de la marca Coca-Cola en 1891, es un ejemplo de cambio de las actitudes preexistentes, en este caso sumando publicidad y transparencia informativa. En la mencionada fecha, el periódico Atlanta Constitution publicaba una noticia en la que afirmaba que el producto fomentaba el hábito a la cocaína, ya que uno de los ingredientes con los que se elaboraba era ésta. Candler responde a través de un anuncio en el que invita a los ciudadanos a demostrar la posible adicción. Seguidamente, facilita los datos respecto a los gramos necesarios de hojas de coca por cada cuatro litros de la bebida; un vaso de Coca-Cola no tenía más que una centésima de gramo25. Pero, éste no es el primer cambio de actitud de la sociedad norteamericana, Coca-Cola nace como un medicamento para convertirse en pocos años en un refresco. La publicidad, tanto de producto como de la marca o de la empresa, los sistemas de comunicación interna o externa establecidos, el diseño visual o las relaciones que la institución u organización mantiene, son mensajes dirigidos a un público objetivo con unas características diferentes. De este modo, es necesario adecuar la selección de los temas fundamentales a las correspondientes acciones, la codificación de éstos de forma sencilla y clara adaptada a las características técnicas del medio elegido y a la lingüística de los públicos determinados con 24 KOTLER, P.: Dirección de Marketing, Edición del Milenio, Prentice Hall, Madrid, 2000, p. 353. 25 PENDERGRASR, M.: For God, Country and Coca-Cola, Estados Unidos, Imprint of McMillan Publishing Company, 1993.


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anterioridad. Así, simultáneamente el mensaje penetra en diferentes ámbitos ya sea el hogar, el lugar de trabajo o los espacios de ocio. En definitiva, y a modo de conclusión, podríamos aducir, en primer lugar, que la comunicación empresarial y la comunicación política son formas principalmente colectivas, aunque utilicen también formas de comunicación interpersonal; en segundo lugar, su mensaje estriba en la tenencia de un objetivo manipulador de la opinión en beneficio de su tesis; en tercer lugar, se basan en la persuasión para la construcción del mensaje, al que atribuyen una eficacia; por último, ambas, política y empresa, actúan sobre el inconsciente para provocar la formación de actitudes y juicios. Respecto a las principales diferencias se centran en la intención, en el objetivo que persiguen; la política busca influenciar en el cambio de las actitudes fundamentales de los hombres mientras que la comunicación empresarial pretende vender. No obstante, la incorporación de técnicas comerciales y corporativas a la política ha conferido a ésta cierto carácter novedoso haciéndola más dirigible al emplear procedimientos con los que el individuo se encuentra ciertamente familiarizado26. Un claro ejemplo de lo expuesto, son las campañas electorales de los Estados Unidos. Las estrategias planteadas son una simbiosis de técnicas y estilos desarrollados en primer término por el área empresarial americano y asimilado después por la esfera política27 que adopta formas comerciales y corporativas en el momento en que no existe diferencia entre los competidores, lo que implica la necesidad de inventarlas. La política se convierte entonces en un producto que se publicita en la sociedad de consumo, aunque las estructuras emocionales del público objetivo de la comunicación política se refieren tan sólo al comportamiento político, afirmación que diferencia un tipo de comunicación de otro28. El proceso comunicativo de una campaña, ya sea empresarial o política, culmina con la definición de la estrategia de medios. Si para definir la estrategia de las líneas de comunicación es necesario partir del conocimiento de las características del público objetivo determinado, de igual manera se actúa al seleccionar y establecer los medios a través de los cuales se han de difundir los mensajes. La estrategia de medios consiste en la formulación de una serie de normas y directrices encaminadas a conseguir la selección y el empleo de los distintos elementos difusores de la campaña en relación al logro de los objetivos planteados. Los medios primitivos empleados fueron las obras literarias, los triunfos bélicos, las monedas, las estatuas, los carteles y los medios de información pública 26 HERREROS ARCONADA, M.: Teoría y Técnica de la Propaganda Electoral (Formas Publicitarias), Barcelona, Ed. ESRP-PPU, 1989. 27 DOMENACH, J.M.: Propaganda política, Barcelona, Ed. 62, 1963, p. 16. 28 MARINI, M.: Aspetti Psicologici della communicazione e de la propaganda política, Revista Communicazioni Sociali, nº 2, 1979, pp. 38-ss.


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de la época, entre otros. Casi todos, adaptados, eso sí, a los tiempos presentes, siguen teniendo vigencia, aunque no con la misma importancia. Hoy en día, la tradicional manera de hacer se ve transformada por la incorporación de una nueva y poderosa herramienta llamada televisión así como por las nuevas tecnologías, sin excluir a los demás medios de comunicación de masas como la prensa o la radio29. Sin embargo, la comunicación interpersonal no debemos ignorarla, ya que en este proceso existen barreras de tipo social y mental que intervienen como filtro que impide llegar a la comprensión óptima de los mensajes percibidos. La imagen propia, la imagen del otro, el ámbito de comunicación y los sentimientos son barreras, ruidos que se interponen, con frecuencia, entre las personas. Los procesos de comunicación interpersonal, empresarial o política, entendidos como estrategias de comunicación, deben llevar a una supresión de estos obstáculos y a la consecución de una comunicación eficaz30.

Bibliografía: - ALBADALEJO, T.: Retórica, Madrid, 1989. - ARCEO, J.L., Herreros Arconada, M. y otros: Campañas electorales y Publicidad Política en España (1976-1991), Barcelona, ESRP-PPU, 1993, pp. 19-20. - COSTA, J.: Imagen Global, Barcelona, Ed. CEAC, S.A., 1987. - CUTLIP, S. M. y CENTER, A. H.: Relaciones Públicas, Madrid, Ed. Rialp, 1972, pp. 35-36. Davara, F.J.: Estrategias de Comunicación, Madrid, Dossat 2000, 1994, pp.138-142. - DOMENACH, J.M.: Propaganda política, Barcelona, Ed. 62, 1963, p. 16. - DURANDÍN, G.: La mentira en la propaganda política y en la publicidad, Barcelona, Ed. Paidós, 1983, p. 130. - HERREROS ARCONADA, M.: Teoría y Técnica de la propaganda electoral (formas publicitarias), ESRP.PPU. Colección Comunicación y Relaciones Públicas, Barcelona, 1989. p.267 - HERREROS ARCONADA, M.: Op. Cit. p.273. - KOTLER, P.: Dirección de Marketing, Edición del Milenio, Prentice Hall, Madrid, 2000, p. 353. - MARINI, M.: Aspetti Psicologici della communicazione e de la propaganda política, Revista Communicazioni Sociali, nº 2, 1979, pp. 38-ss. - MUÑOZ ALONSO, A. y otros: Opinión Pública y Comunicación Política, Madrid, Ed. Eudema, 1992, p. 23. 29 HERREROS ARCONADA, M.: Teoría y Técnica de la Propaganda electoral (Formas publicitarias), Barcelona, Ed. ESRP-PPU , 1989. 30 DAVARA, F.J.: Estrategias de Comunicación, Madrid, Dossat 2000, 1994, pp.138-142.


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- PENDERGRASR, M.: For God, Country and Coca-Cola, Estados Unidos, Imprint of McMillan Publishing Company, 1993. - PIZARROSO, A.: Historia de la Propaganda, Madrid, De. Eudema, 1993, pp. 62-68. - PETTY, R.E.; y CACIOPPO, J.T.: Communication and Persuation: centrla and peripherical routes to attitude change, Nueva York, Springer, 1986. - REBOUL, O.: El poder del slogan, Valencia, Fernando Torrers, 1987, pp. 78ss. Rey, J.: Los juegos de los políticos. Teoría General de la Información y Comunicación política, Madrid, Tecnos, p. 52 - REY, J.: Op. cit. p. 58. - REY, J.: Palabras para vender, palabras para soñar. Introducción a la redacción publicitaria, Barcelona, Editorial Paidós, 1996. p. 104 - REY, J.: Op. cit.112 - ROIZ, M.: Técnicas modernas de persuasión, Madrid, Ed. Eudema Universidad, 1994, p. 50. - ROSS, E.S.: Persuasión. Comunicación y relaciones interpersonales, Méjico, Trillas, 1978, p. 93. - TCHAKHOTINE, S.: Le viol des foules par la Propagande Politique, Gallimard, París, 1952, p.361. - TEJADA, L., SANZ DE LA TAJADA, L.A., y ECHEVERRÍA, M.A.: La gestión de un programa global de Identidad, Comunicación e Imagen corporativa, Madrid, Editado por Joint Consultores, 1991, pp. 11-14.

(Recibido el 30-9-2002, aceptado el 25-10-2002)


ÁMBITOS. Nº especial 9-10. 2º Semestre 2002 - Año 2003 (pp. 461-469)

Estructura del plan de crisis Dra. Mª Luisa Sánchez Calero Profesora de Periodismo Especializado Universidad Carlos III, Madrid

RESUMEN Son muchos los factores que tenemos que tener en cuenta para prevenir una situación de crisis o para actuar cuando la situación ya ha estallado. Es importante conocer cuando y cómo se produce la crisis, la tipología de las crisis que estamos predispuestos a padecer, la formación del comité de crisis, la gestión de la comunicación de crisis, la actitud de los órganos de representación sindical o la estructura del plan de crisis. Este artículo sigue la misma línea de investigación que presenté en el trabajo publicado en el número anterior de la Revista. Donde abordaba otro aspecto de este tema que llevaba por título “Importancia de la Gestión de la Comunicación en periodos de Crisis Empresariales”. En la misma línea, este otro capítulo expone de forma clara y objetiva cómo debe ser estructurado un Plan de Crisis desde la propia Compañía. ABSTRACT There are many factors that we have to take into account to avoid a critical situation or to act when the situation has already taken place. There is importand to know when and how the crisis was produced, the type of crisis we are liable to suffer, the formation of the crisis commitee. The negociations of the communication of the crisis, the administering of the communication of the crisis, the attitude of the trade union representatives or structure of crisis plan. This articule follows the line of investigation that I published the last edition of this review. Where I explained another aspect of the crisis that was titled “the importance of the administering of the communication in moments of crisis in the companies” Palabras claves: Plan de Crisis/Manual de crisis/Tipología de la crisis/Situaciones de crisis. Key words: Plan of crisis/Document of crisis/The type of crisis/Critical situation.

Bases de un plan de crisis l plan diseñado para aminorar los efectos que produce la crisis en cualquier organización comporta una serie de medidas de sentido común. Cada una de estas medidas deben de responder a cuestiones tan elementales como: ¿Cuáles son los proveedores o servicios externos que pueden ser necesarios?. ¿Qué papel debe ocupar el departamento de Comunicación

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ante la crisis?. ¿Cómo se puede contactar con los directivos fuera de la jornada habitual?. ¿Está la centralita del teléfono equipada para recibir gran número de llamadas?, etc. En general se puede señalar que todo plan de crisis debe contener las actividades principales a seguir antes, durante y después de finalizada la crisis. En este sentido, el documento debe recoger cada una de las supuestas crisis a las que por su tipo de actividad puede verse inmersa la organización y analizar los recursos humanos y económicos con los que se cuenta y prever además las respuestas a cuatro apartados fundamentales según nuestro criterio: a) Definir el objetivo que hay que lograr en cada caso. b) Elaborar el mensaje que habrá que emitir en consecuencia. c) Definir las audiencias y los canales de comunicación oportunos. d) Preparar un plan de actuación. En este plan de actuación es menester no olvidar algunas reglas básicas como son: Contar con la máxima información sobre la empresa. Identificar todos los aspectos positivos con los que cuenta la empresa. Y definir aspectos menores pero importantes en cada caso de crisis. En esta última etapa descrita, el plan de actuación debe de recoger también una serie de relacionadas con situaciones que pueden generar una situación concreta según el tipo de empresa. Y las actividades son básicamente las siguientes: a) Actividades encaminadas a descubrir señales que puedan ser motivo de alarma dentro de la empresa o escenarios que se puedan dar en cada tipo de crisis. b) Identificar los procesos, políticas, públicos y expertos que puedan participar en la empresa en caso de producirse la crisis. c) Diseñar cada una de las áreas y sus respectivas responsabilidades. d) Determinar el presupuesto necesario para llevar a cabo las tareas de simulación y puesta a punto del plan. Este plan de crisis tiene que poseer además tres normas fundamentales para que se convierta en eficaz. a) La primera es que“todo plan debe ser comprobado y ensayado”. Para ello es importante poseer un esquema operativo que evite la improvisación ante sus públicos. Un ejemplo que ilustra esta situación lo hemos recogido en la Institución del Liceo Francés de Madrid, donde el primer día de cada nuevo curso se les explica al alumnado el significado de cada uno de los toques de la campana. Uno de esos toques es el de alarma y se efectúa una prueba durante todos los trimestres del curso. Cuando es emitido su sonido los casi cuatro mil alumnos del colegio se presentan a toda velocidad en el campo de rugby (una de las zonas más


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seguras) del colegio. Ante esta situación de prevención no cabe duda que si algún día sucede algo imprevisto sus efectos se habrán aminorado al máximo. b) La segunda norma del Plan de Crisis es la de “actualizarlo periódicamente”. La situación ideal sería actualizarlo con carácter trimestral con el objetivo de tener al día todos los apartados; especialmente el de la lista de prensa, ante los frecuentes cambios de los periodistas. Pero esta es una medida muy lejana aún para las escasas empresas que poseen su plan de crisis. Un ejemplo a seguir lo tenemos en la compañía Iberia; una de las pocas empresas españolas que dispone de este manual y lo actualiza anualmente. c) Otro aspecto importante a la hora de elaborar el Plan de Crisis es “la incidencia del coste económico”. En este sentido hay que recordar que en la empresa sucede como en la vida real, cuando las cosas funcionan en lo último que se piensa es en que hay que destinar un presupuesto para el Plan de Crisis. Y por otro lado, en épocas de “vacas flacas” cuando los beneficios empresariales decrecen, la planificación de la crisis sigue siendo un candidato perfecto a ser eliminado del presupuesto.1 A pesar de lo apuntado el problema de esta situación radica en que la dirección siempre preocupada por el coste de las cosas son reacios a dedicar una gran cantidad de recursos al desarrollo de un plan para algo cuyo alcance y dimensión son desconocidos, como en el caso de cualquier desastre. Y ello es debido a que el Plan de Crisis precisa de cometidos logísticos y operativos que requieren de un alto coste económico. Para evitar por lo tanto esta situación nuestra propuesta según se desprende de la investigación seguida consiste en concienciar a la empresa de la efectividad del mismo atendiendo a dos puntos principalmente a lo largo del proceso de planificación: a) Mantener los costes al mínimo mediante una planificación que conlleve acciones adecuadas en relación coste-efectividad. b) Mantener al mínimo las acciones del Plan de Crisis. En cualquier caso, la empresa debe tratar de obtener una solución que le permita contar con una serie de medidas preventivas en caso de que se produzca una situación de crisis. Y como medida principal a tener en cuenta es la de la responsabilidad social de la organización; por encima de cualquier objetivo eco-

1 Entrevista mantenida en el 2002 con D. Carlos Paniagua, Asesor experto en Programas de Crisis.


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nómico. De tal forma que la protección de las propiedades y activos de la empresa quede subordinada a la protección de los trabajadores, de sus clientes y de la propia comunidad en la que reside. Este trabajo de prevención ante la crisis requiere de una gran elaboración y preparación de la información adecuada. Pero es indudable según se ha experimentado en empresas que actualmente lo poseen y lo han ejecutado que permite: a) Poner en marcha inmediatamente un servicio “ad hoc” como la mejor fuente de información. Esto significa comenzar a ganar la batalla de la anticipación disponiendo de una serie de documentos principales. b) Controlar la orientación de las informaciones que van a entrar en circulación. La agilidad para controlar la información de las primeras veinticuatro horas suele ser de vital importancia, sobre todo en lo que se refiere a inducir ciertas posiciones de los medios de comunicación que puedan determinar la postura frente al conflicto. c) Dar prueba del sentido de la responsabilidad. Una responsabilidad que en nuestro criterio va más allá de lo puramente físico porque en esta situación es importante controlar la información que se da y como se proporciona. Un consejo en estos casos que comparten muchos profesionales, es proporcionar una comunicación mínima, discreta y transparente. Pauchan y Mitroff (1992) advierten que en las empresas americanas son cuatro las categorías principales sobre las que la compañía toma mayores medidas de prevención: a) Actividades cuyas finalidades consistan en comprobar si la empresa toma las medidas oportunas en la utilización de materiales peligrosos, sistemas legales o financieros o si se adapta en materia de seguridad a la legislación vigente. b) Modificación o estructuración interna destinadas a la seguridad de los productos e instalaciones. c) Formación a los empleados y directivos de la organización a que sepan como enfrentarse emocionalmente ante una situación de crisis. d) Comunicarse con sus públicos externos para obtener información certera acerca del entorno. El manual de crisis de una organización y sus medidas principales En la mayor parte de las empresas españolas consultadas para abordar esta investigación hemos podido comprobar que no disponen de un Manual de crisis. No es habitual encontrar este documento y no es cuestión ni de su tamaño ni de su actividad si no simplemente es una herramienta poco utilizada porque no consideran práctica la utilidad de la misma; ya que difícilmente reconocen que han sufrido alguna crisis.


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Sin embargo, en aquellas otras compañías que disponen desde hace años de esta herramienta, como es el caso de las compañías Iberia, Alcampo o BBV, coincidían sus responsables de comunicación en señalar una serie de puntos, actividades y elementos que son prácticamente comunes en cualquier Manual de Crisis. Entre sus recomendaciones principales advertían de unos puntos que debe de abordar cualquier Manual de Crisis, aunque luego en cada empresa según sus propias características y morfologías de crisis, serán incluidos otros contenidos: a) Metas a alcanzar mediante la ejecución de dicho Plan de Crisis. b) Filosofía donde se recojan los objetivos y principios básicos de la organización. En este apartado suelen estar incluido los principios, valores, normas, costumbres y principios básicos que rige a la compañía. c) Justificación de las razones que hacen necesario la elaboración de este Manual de Crisis y de un comité de la crisis. d) Estudio sobre los tipos de crisis potenciales a los que está expuesta la organización. e) Normas básicas generales de actuación que sean eficaz ante una situación de crisis. f) Listado con datos, nombres, y medios para hacer llegar la información a los medios de comunicación. g) El centro de reunión del comité a lo largo de la crisis. h) Guía de asociaciones, expertos, organismos oficiales, asociaciones, agrupaciones, etc., que puedan servir de ayuda complementaria. i) Funcionamiento y puesta en marcha del Plan de Crisis mediante simulacros de crisis potenciales a las que pueda estar sometida la empresa. El objetivo de esta medida es comprobar el funcionamiento del plan o inclusión de las mejoras oportunas. La curiosidad por este tema nos ha llevado a la búsqueda de manuales de crisis de compañías afincadas en España. Una búsqueda que en muchos momentos no ha sido fortuita y sólo en raras excepciones cuando hemos encontrado alguno, la empresa nos ha mostrado su gran recelo a que fuese publicado o simplemente analizado. En la figura se muestra parte del índice de un Manual de Crisis facilitado por la compañía Iberia. En el podemos apreciar los temas principales que la Compañía considera esenciales para estar en posición de alerta permanente.


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Figura A. Indice Plan de Crisis


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Bibliografía: - CARRASCOSA, J. Luis.: Comunicación: Una comunicación eficaz para el éxito de los negocios. Ciencias de la Dirección, Madrid 1992. - FINK, S.: Crisis management: Planning for the inevitable. Amacon (American Management Association): Nueva York. 1986. - HEARLE, D.G. Planning for crisis. En J.Gottschall (Ed). Crisis response. Inside stories on managing image under siege. Gale Research, Inc.: Detroit, Michigan. (1993). - KAUFMAN, A. El poder de las organizaciones. Ed. ESIC. Madrid 1993. - LUCAS MARÍN, A. La comunicación en la empresa y en las organizaciones. Bosch ed. Barcelona 1997. - MITROFF, I.,Pauchant, T.C. y Shrivastava, P. Conceptual and empirical issues in the development for a general theory of crisis management. Technological Forecasting and Social Change, vol. 33. (1988). - Otras bibliografías.: Gran parte de esta investigación se ha realizado mediante la documentación extraída a través de entrevistas personales realizadas a Directores de Comunicación de compañías, Portavoces en situaciones de crisis, Miembros del comité de crisis, Secretarias, Asesores externos, etc.

(Recibido el 16-6-2002, aceptado el 20-9-2002)


ÁMBITOS. Nº especial 9-10. 2º Semestre 2002 - Año 2003 (pp. 471-484)

El papel de los medios de comunicación en la campaña electoral María Holgado González Profesora de Derecho Constitucional Universidad Pablo de Olavide, Sevilla

RESUMEN Los medios de comunicación desempeñan un papel fundamental en el funcionamiento del sistema democrático, especialmente durante la campaña electoral, proporcionando la información necesaria para que los ciudadanos ejerzan su derecho al voto de forma libre y racional. Algo que no escapa a los partidos políticos, que encuentran en los medios, sobre todo en la televisión, el cauce idóneo para hacer llegar a los ciudadanos su mensaje y dar a conocer a sus líderes. El Estado, en este punto, tiene que garantizar la igualdad de oportunidades de todas las formaciones que concurren a las elecciones, imponiendo la neutralidad y el respeto al pluralismo político en la información electoral. Este artículo analiza, desde un punto de vista crítico, las leyes que regulan en nuestro país el acceso de los partidos a los medios (prohibición de contratar publicidad electoral, espacios gratuitos, etc.). Una regulación que, hasta la fecha, se ha basado más en la idea de la propaganda que en la de la confrontación política entre las distintas opciones. Por ello se reclama la fórmula del debate electoral como la mejor vía para que los ciudadanos conozcan las diferentes propuestas políticas y decidan mejor su voto. ABSTRACT Media play an essential role in the democratic system, especially during electoral campaign, because they provide citizens the indispensable information to perform the right to vote in a rational and really free way. Political parties know that, so they consider media (television above all) as the best means to communicate citizens their message and introduce their leaders. State must act in order to guarantee equal opportunities to political groups that are present at elections, and to survey neutrality and the respect of political pluralism in elections information. This article analyses, since a critical point of view, statutes that regulate political parties’ access to media (interdiction of electoral publicity, electoral TV free times, etc.) in our country. This is a regulation that prefers propaganda to controversy between political leaders. Nevertheless we consider electoral debates are the best TV program for electorate to know several political proposals and decide their vote. Palabras claves: Partidos políticos/Medios de comunicación/Campaña electoral/Elecciones/ Publicidad electoral/Debates electorales televisados/Espacios electorales gratuitos/ Libertad de información/Neutralidad. Key words: Political parties/Media/Electoral campaign/Electorate/Elections/Electoral publicity/ Electoral TV debates/Free electoral advertising/Freedom of the press/Neutrality.


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Introducción in medios de comunicación sería difícil de imaginar hoy día la democracia. La vida política, sin duda, se enfoca y desarrolla de cara a los mass media. No hay mitin o acto de partido, intervención parlamentaria, actuación de un miembro del Gobierno o declaración de algún representante de la oposición que no se realice sin tener presente su repercusión en la opinión pública. No es exagerado afirmar, por tanto, que, especialmente cuando se acercan las elecciones, los partidos y sus líderes, actúan condicionados por el posible “titular” del día siguiente. Y es que la influencia de los medios de comunicación, que alcanza su grado máximo tratándose de la televisión, y su relevancia como fuente de información política son innegables en la sociedad contemporánea. Hasta el punto de poder hablar, como Sartori, de telecracia, aludiendo con ello a que «la televisión condiciona fuertemente el proceso electoral, ya sea en la elección de los candidatos, bien en su modo de plantear la batalla electoral o en la forma de ayudar a vencer al vencedor»1.

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La regulación de los medios durante la campaña La presencia en los medios, especialmente en la televisión, constituye, sin lugar a dudas, la más importante de las formas que tienen los partidos políticos de dar a conocer su mensaje y solicitar el voto durante la campaña electoral, frente a otras más clásicas como la tradicional “pegada de carteles” o la celebración de mítines. De hecho, estas últimas se siguen llevando a cabo pero con una finalidad mediática, es decir, están concebidas para ser televisadas, o recogidas en imágenes o titulares de prensa que tienen un considerable efecto multiplicador del mensaje. El líder del partido ya no expone su programa político únicamente a los asistentes al mitin, sino que lo hace, sobre todo, dirigiéndose a los telespectadores del espacio informativo en el que se recogerá su intervención (es sabido que los líderes que intervienen en estos actos son avisados de la inmediata conexión en directo de un espacio informativo de televisión2). Consciente del relevante papel que juegan los medios de comunicación en un momento tan crucial en cualquier sistema democrático, como es el de las elecciones, el legislador ha regulado minuciosamente algunos aspectos de su funcionamiento durante la campaña electoral, en la LOREG3 y en las Leyes Orgánicas reguladoras de la publicidad electoral4, con la idea de garantizar el 1 2 3 4

Sartori, G., Partidos y sistemas de partidos, Alianza Editorial, Madrid, 1999, pág. 66. Rallo Lombarte, A., “Debates electorales y televisión”, Revista de las Cortes Generales, núm. 44, 1998, pág. 67. Ley Orgánica del Régimen Electoral General (LO 5/1985, de 19 de junio). Ley Orgánica 10/1991 de 8 de abril, reguladora de la publicidad electoral en las emisoras municipales de radiodifusión sonora; LO 14/1995 de 22 de diciembre, reguladora de la publicidad electoral en las emisoras de televisión local por ondas terrestres; y Ley Orgánica 2/1988 de 3 de mayo, reguladora de la publicidad electoral en las emisoras de televisión privada.


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pluralismo político y la igualdad de oportunidades entre todas las formaciones políticas, de modo que la contienda electoral sea lo más justa posible. Tan alta aspiración se procura lograr principalmente a través de dos medidas previstas en estas leyes: la prohibición de contratar publicidad electoral, de un lado, y la concesión de espacios televisados gratuitos a las principales fuerzas políticas, de otro. Es cierto que, en cambio, esta legislación ha eludido un aspecto tan esencial como es el de la acción informativa de los medios de comunicación durante las elecciones, olvidando prestar mayor atención a la información electoral propiamente dicha o regular, por ejemplo, la celebración de debates electorales televisados. a) La prohibición de contratar publicidad electoral La primera de estas medidas trata de evitar que los recursos económicos de los partidos condicionen la igualdad en el acceso a los medios de comunicación, de modo que los que terminen haciendo uso de la publicidad electoral televisiva y acaparen el espacio audiovisual durante la campaña electoral sean los partidos económicamente fuertes. Es evidente que no todas las formaciones políticas cuentan con los mismos ingresos, ni pueden, por tanto, emplear el mismo esfuerzo económico en hacer llegar a los electores su mensaje y su programa, a través de la propaganda. Y como es sabido, la realizada en la televisión es de las más caras, por lo que quedaría sólo al alcance de unos pocos partidos. Por esta razón, en nuestro país se ha optado por la solución de prohibir a todos ellos contratar publicidad en las cadenas de televisión tanto públicas como privadas. Así, la presencia de los partidos en este medio de comunicación durante la campaña electoral no se hace depender de la capacidad económica de los mismos. La publicidad en la prensa escrita y en las emisoras de radio privadas se permite, si bien, ha de quedar claro para los lectores y oyentes que se trata de publicidad, por lo que ha de identificarse como tal para garantizar la correcta información del elector. Además, se prohíbe a estos medios toda discriminación entre los distintos candidatos en cuanto a la inclusión, tarifas y ubicación de dichos espacios5. Teniendo presente, como es razonable pensar, que cuantos más medios económicos estén a disposición de una fuerza política, en mejores condiciones se hallará para vencer a las demás o para defender sus puntos de vista6, con estas medidas se consigue, al menos en este aspecto, la igualdad de condiciones entre todas las formaciones que concurren a las elecciones. Esta igualdad que nuestra Constitución garantiza (art. 14), obligando, además, a los poderes públicos a involucrarse para que no sea un simple enunciado 5 6

Art. 58 LOREG. Lucas Murillo de la Cueva, P., «La financiación de los partidos políticos», en Anuario de Derecho Constitucional y Parlamentario, núm. 5, 1993, págs. 103-193.


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formal, sino que se traduzca en una real y efectiva igualdad de oportunidades, promoviendo las condiciones necesarias para ello y removiendo los obstáculos que impidan o dificulten su plenitud (art. 9), es absolutamente indispensable para asegurar unas elecciones justas y verdaderamente democráticas. Los ciudadanos, para ejercer con verdadera libertad su derecho al voto, han de poder elegir entre todas las opciones que democráticamente se presentan al electorado, y para ello éstas han de tener oportunidad de darse a conocer a través de medios que se encuentren al alcance de todos. Sólo así se garantiza el pluralismo político que está considerado como uno de los valores superiores de nuestro ordenamiento jurídico (art. 1 CE). b) Los espacios gratuitos La prohibición de contratar publicidad en el medio televisivo viene contrarrestada por el derecho a disponer de espacios gratuitos en las cadenas públicas7. No podía ser de otro modo puesto que el acceso de las formaciones políticas a los medios de comunicación de titularidad pública está garantizado constitucionalmente a los “grupos políticos significativos”. En efecto, nuestra Constitución, siguiendo el ejemplo de la Constitución portuguesa8, dice así: «La ley regulará la organización y el control parlamentario de los medios de comunicación social dependientes del Estado o de cualquier ente público y garantizará el acceso a dichos medios de los grupos sociales y políticos significativos, respetando el pluralismo de la sociedad y de las diversas lenguas de España»9.

Para poder acceder a los espacios gratuitos en las emisoras de radio y televisión de titularidad pública los partidos tienen que cumplir el requisito de haber presentado candidaturas en un número determinado de circunscripciones electorales, que varía en función del ámbito de las elecciones en cuestión (generales10, municipales11, europeas12, autonómicas13). El acceso a los medios de comu7 8

9 10 11 12 13 14 15

Zaccaria lo ha definido como «una indemnización normativa frente a la expropiación del derecho de libertad de expresión» (Zaccaria, R, Radiotelevisione e costituzione, Milano, 1977). El primer reconocimiento constitucional del derecho a acceder a los medios de comunicación se encuentra en la Constitución portuguesa de 2 de abril de 1976, cuyo art. 40.2 establece que «en época de elecciones los partidos políticos concurrentes tendrán derecho a períodos de emisión regulares y equitativos». Art. 20.3 CE. El 75 por 100 de las circunscripciones comprendidas en el ámbito de difusión del medio (art. 64.2 LOREG). Municipios que representen el 50 por 100 de la población de las circunscripciones incluidas en el ámbito de difusión del medio (art. 188 LOREG). Al ser una circunscripción única, todos los partidos que concurren a las elecciones tienen derecho a espacios gratuitos. Se aplica supletoriamente lo dispuesto para las elecciones generales cuando la Comunidad Autónoma no haya dispuesto algo distinto en su legislación electoral. Santolaya Machetti, P., Manual de procedimiento electoral, Madrid, Ministerio del Interior, 1995, pág. 99. Pajares Montolío, E., La financiación de las elecciones, Congreso de los Diputados, Madrid, 1998, pág. 193.


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nicación queda asegurado, por tanto, a prácticamente todas las formaciones políticas, estén o no representadas en el Parlamento, evitando que la oferta electoral mostrada en los mass media se reduzca a los dos o tres partidos más significativos. Y ello contribuye en alguna medida a la movilidad del sistema de partidos, permitiendo a las formaciones nuevas o que no alcanzaron representación en elecciones anteriores, darse a conocer y difundir su mensaje a través de medios con tanta repercusión como son la radio y la televisión. Hay algunos autores que consideran, no obstante, que las actuales condiciones para beneficiarse de estos espacios gratuitos son extremadamente generosas por haber permitido a partidos ficticios utilizar estos espacios con fines distintos a los electorales, “produciendo con ello, al margen de un claro fraude de ley, una sobresaturación de tiempos de propaganda electoral, que acaban perjudicando a las auténticas candidaturas y en definitiva al conjunto del electorado”14. Por este motivo sugieren endurecer estos requisitos o exigir una fianza a los partidos que concurran a las elecciones, fianza que sería devuelta después de haber obtenido un número determinado de votos15. No obstante, no parece conveniente que para evitar su posible utilización fraudulenta se ponga obstáculos a quienes legítimamente pretenden hacer un correcto uso de ellas, teniendo en cuenta que exigir fianzas a pequeños partidos o a nacientes formaciones políticas los colocaría en una clara situación de desventaja frente a partidos ya consolidados que cuentan con suficientes fondos económicos. El acceso a los medios de comunicación trata nuevamente de garantizar la igualdad de condiciones entre todas las formaciones políticas, igualdad que se traduce en proporcionalidad (tratamiento igual a los iguales y desigual a los desiguales), atendiendo al respaldo electoral en anteriores elecciones. Este también llamado por algunos “derecho de antena”16 consiste en unos tiempos reservados en las emisoras de radio y televisión públicas que van desde los diez hasta los cuarenta y cinco minutos para cada partido, en función del número de votos que hayan obtenido en elecciones anteriores17. Las distintas Comunidades Autónomas han seguido un criterio similar a la hora de conceder espacios a los partidos en los medios de comunicación de titularidad pública dentro de su ámbito territorial de difusión (ya sean medios de la respectiva Comunidad, o medios nacionales en la programación regional). La distribución de estos espacios gratuitos la lleva a cabo la Junta Electoral Central a la vista de la propuesta realizada por una Comisión de Radio y Televisión de la que forman parte representantes de los partidos políticos con escaño en el Congreso de los Diputados, participando con un voto ponderado18. Su tarea

16 García Llovet, E., “El derecho de antena y las campañas electorales”, Revista de Derecho Político, núm. 25, 1987. 17 Art. 64.1 LOREG. 18 Art. 65.3 LOREG.


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consiste en distribuir entre los distintos partidos los espacios gratuitos reservados en las emisoras de radio y televisión públicas para la emisión de mensajes electorales, y lo hace aplicando los criterios establecidos por la ley, y atendiendo a las preferencias de los partidos mayoritarios19. La Junta Electoral Central es el órgano decisor y puede aceptar la propuesta de la Comisión de Radio y Televisión, modificarla en los aspectos que estime oportunos o resolver las discrepancias habidas en su seno. Tratándose de la programación regional o local de estos medios públicos, la Junta Electoral Central puede, y, de hecho, así viene haciéndolo, delegar su competencia en las Juntas Electorales Provinciales que nombrará una Comisión, con las mismas funciones y composición, en el ámbito territorial de que se trate. La exigencia de neutralidad Como decíamos al principio, en este terreno la legislación española adolece de una visión de los medios de comunicación poco acorde con su función informativa. Al prohibir la contratación de publicidad electoral e imponer espacios gratuitos para los partidos en las emisoras de radio y televisión públicas, estas leyes parecen sólo tener en cuenta a los medios de comunicación como instrumento o lugar para la propaganda política. Dicho de otro modo, se acercan más a la idea del “consumidor al que se trata de manipular que a la del ciudadano al que hay que informar”20. Pero, ¿qué ocurre con la programación informativa? No nos referimos ya a los tiempos concedidos a los partidos de forma gratuita para que expongan y den a conocer con total libertad su programa y a su candidato21, sino a la información sobre elecciones que es elaborada por los propios medios de comunicación y que «goza de mayor capacidad de influencia en la formación de la opinión pública en tanto se presume su imparcialidad, objetividad y veracidad»22. A nadie se oculta que mientras que el ciudadano apenas repara en los espacios electorales cedidos obligatoriamente a los partidos, sí muestra mayor interés por la infamación electoral recogida en los telediarios y en otros programas. Pues bien, la única referencia a la información política durante la campaña electoral que encontramos en las leyes es la que exige a las emisoras de radio y

19 Art. 65.2 LOREG. 20 Arnaldo Alcubilla, E., “Procesos electorales y opinión pública”, Revista de las Cortes Generales, núm. 34, 1995, pág. 175. 21 Con el requisito, eso sí, de pedir el voto a los electores; por lo que se le ha negado a las formaciones políticas que propugnen en ellos la abstención, como fue el caso de EH que pretendía utilizar los espacios con el lema “En el camino de la autodeterminación: la abstención” (Junta Electoral Central, sesión de 21 de febrero de 2000). 22 Rallo Lombarte, A., «Debates electorales y televisión», op. cit., pág. 67.


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televisión respetar los principios de neutralidad y pluralismo político23. Así, cualquier comportamiento que se aparte de dicha neutralidad tanto en las cadenas públicas como privadas puede ser recurrido ante la Junta Electoral24. El principio de neutralidad informativa en los medios de comunicación de titularidad pública, esencial para el normal desarrollo de la campaña electoral, se recoge en el Estatuto de la Radio y la Televisión como uno de los principios inspiradores de su actividad (“la objetividad, veracidad e imparcialidad de las informaciones”25). Resulta, por otra parte, evidente que los medios de comunicación de titularidad pública deben realizar una adecuada cobertura informativa de la campaña electoral, dada la relevancia pública de las elecciones, desde el punto de vista del derecho de la sociedad a recibir información26. El sometimiento de las emisoras de televisión privadas a los mismos límites de neutralidad y objetividad que las públicas durante la campaña electoral podría suscitar dudas acerca de su constitucionalidad27. ¿Cómo puede el Estado intervenir en el modo en el que se emite una información sobre elecciones? ¿Hasta qué punto puede limitar el ejercicio de la libertad de información, exigiendo esa neutralidad? Estas dudas de inconstitucionalidad revisten más fundamento tratándose de un derecho que trasciende al simple ejercicio individual por parte del profesional, porque, como es sabido, las libertades de expresión e información contribuyen a la formación de una opinión pública libre, sin la que sería inconcebible el propio sistema democrático. Como ha reconocido el Tribunal Constitucional, las libertades de expresión e información constituyen “garantía de la opinión pública libre, que es una institución ligada de manera inescindible al pluralismo político, valor esencial del Estado democrático, estando estas libertades dotadas por ello de una eficacia que trasciende a la común y propia de los demás derechos fundamentales”28. Ha de existir, por tanto, una causa jurídica lo suficientemente relevante como para justificar la limitación de la libertad de información consistente en exigir neutralidad en campaña electoral tanto a los medios públicos como privados. Y esa causa legitimadora es precisamente el ejercicio por los ciudadanos del 23 Art. 66 LOREG y leyes sobre publicidad electoral en emisoras de televisión privadas anteriormente citadas. El art. 23 del Estatuto de la Radio y la Televisión, en relación con la programación, nos remite a ellas al disponer que “Durante las campañas electorales se aplicará el régimen especial que prevean las normas electorales. Su aplicación y control se defieren a la Junta Electoral Central, que cumplirá su cometido a través del Consejo de Administración y del Director General”. 24 Instrucción de la Junta Electoral Central de 13 de septiembre de 1999. 25 Art. 4 a) del Estatuto de la Radio y la Televisión, Ley 4/1980, de 10 de enero. 26 García Llovet, E., “El derecho de antena y las campañas electorales”, op. cit. 27 Martínez Sospedra, lo considera difícilmente compatible con el art. 20 CE. Vid. Martínez Sospedra, M., “La financiación de los partidos políticos. Ensayo de aproximación”, Cuadernos Constitucionales de la Cátedra Fadrique Furió Ceriol, núm. 11/12, 1995, pág. 29. 28 STC 121/1989, de 3 de julio, FJ. 2º. Vid. por todas STC 6/1981, de 16 de marzo, FJ. 3º, STC 104/1986, de 17 de julio FJ. 5º, STC 165/1987, de 27 de octubre, FJ. 10º y STC 107/1988, de 8 de junio, FJ. 2º.


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derecho al voto, que ha de ser, como dice la Constitución (art. 68.1), universal, igual, directo, secreto y además libre. Libertad que no se garantiza únicamente por la ausencia de cualquier tipo de presión o coacción en su ejercicio, sino que exige que el elector disponga de la información necesaria acerca de la oferta electoral (partidos que concurren a las elecciones, candidatos, programas de gobierno, etc.). Si las libertades de expresión e información son indispensables en una sociedad democrática, por cuanto permiten formar una opinión pública libre, el derecho al sufragio es, como dice el Tribunal Constitucional, “nervio y sustento de la democracia”29, puesto que a través del mismo se logra la manifestación de la voluntad popular. Por ello, el Estado ha de velar por que los ciudadanos puedan tener los elementos necesarios para emitir su voto de manera racional tras haber recibido de forma apropiada la información referida a su entorno social y político así como a las opciones políticas existentes. Una información que, además de veraz, ha de ser completa, sin dejar fuera a ninguna de las formaciones políticas que concurren a las elecciones, y ofrecida con objetividad e imparcialidad. Tal limitación entraría por tanto dentro de la previsión constitucional según la cual las libertades de expresión e información “tienen su límite en el respeto a los derechos reconocidos en este Título” (art. 20.4 CE), a saber, el derecho a participar en los asuntos públicos y a acceder en condiciones de igualdad a las funciones y cargos públicos (art. 23 CE). Igualdad que, de nuevo, no ha de entenderse en un sentido mecánico, empleando la expresión del Tribunal Supremo, sino como proporcionalidad, esto es, “atendiendo a la representatividad adquirida en anteriores contiendas electorales”30. Ahora bien, los tiempos en la información electoral no tienen que ser una proyección exacta de los espacios gratuitos, porque no estamos ante propaganda electoral sino ante programas de naturaleza informativa, y “la determinación de su contenido y realización corresponde a empresas de gestión de los servicios de Radio y Televisión”31. De lo contrario, se estaría vulnerando la libertad de información del medio, que es el que ha de determinar qué hechos en campaña electoral son noticiables. Cuestión distinta es que finalmente la presión ejercida por los partidos que están representados en los Consejos de Administración de los Entes Públicos termine trasladando el mismo esquema de los espacios gratuitos a la información electoral. Ésta es, además, una exigencia generalizada en los países europeos, donde se admiten sin ningún problema las limitaciones impuestas a los medios de comunicación, en cuanto son un instrumento para asegurar la igualdad de todos los participantes en el proceso electoral y la libertad del derecho de voto32. Así, 29 30 31 32

STC 24/1990, de 15 de febrero, FJ. 2º. STS de 13 de febrero de 1996. García Llovet, E., “El derecho de antena y las campañas electorales”, op. cit., p. 172. Rolla, G., “La reforma electoral en Italia”, en Pau i Vall, F. (coord.), Parlamento y Sistema electoral, VI Jornadas de la Asociación Española de Letrados de Parlamentos, Aranzadi, 1999, págs. 378 y ss.


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encontramos la exigencia de espacios iguales a todos los partidos durante el período de la campaña electoral o la prohibición de transmitir mensajes publicitarios en estos medios durante los días previos a las elecciones (Italia) o el sometimiento de las emisoras de radio y televisión privadas a las recomendaciones del Consejo Superior de lo Audiovisual, debiendo respetar un equilibrio entre todos los partidos políticos en la emisión de la información relativa a las elecciones (Francia). Los debates electorales Junto a los espacios de información electoral que se insertan en los propios telediarios, y a los que, como acabamos de señalar, resulta de aplicación la exigencia de neutralidad, encontramos el formato televisivo de los debates electorales, que inauguraron con éxito Richard Nixon y John Kennedy en 1960 y que se han convertido en una práctica generalizada en buena parte de los países democráticos. En España, sin embargo, las leyes guardan un absoluto silencio en este aspecto; todo lo contrario a lo que sucede con la doctrina, que desde hace ya algún tiempo, viene reclamando su regulación y celebración, por considerarlos un medio idóneo para que del enfrentamiento entre los distintos candidatos y de la exposición del contenido de sus programas, el elector obtenga mejor la información necesaria para tomar la decisión que estime más conveniente, constituyendo «un expediente mucho más eficaz para formar la opinión pública»33. Como ha escrito Artemi Rallo, «resulta indudable que los debates electorales constituyen el instrumento por excelencia de una idea constitucionalmente correcta de campaña electoral basada en la concurrencia no sólo formal sino cualitativa o material, en el contraste entre las diversas opciones electorales en términos de discusión, en el debate frente a la propaganda, en el diálogo frente al monólogo»34. La misma idea la destacaba González Encinar, con ocasión de las pasadas elecciones generales en las que no se llegó a celebrar ningún debate: «El ciudadano, que luego como elector habrá de emitir su juicio sobre los distintos candidatos, necesita, como cualquier otro juez, que las partes confronten antes, directa y abiertamente, sus respectivas posiciones. Sólo así podrán los electores ejercer su derecho al voto con suficiente conocimiento de causa y de personas, habiendo visto a los candidatos en el ejercicio de la actividad esencial y definitoria de la democracia, el libre, abierto y pacífico debate de las ideas. Y por eso se celebran debates electorales en todos los países del mundo civilizado, menos en España. En realidad, si bien se mira, las elecciones que se celebran sin un previo debate público entre los candidatos más que elecciones democráticas son elecciones

33 Arnaldo Alcubilla, E., «Procesos electorales y opinión pública», op. cit., pág. 176. 34 Rallo Lombarte, A., «Debates electorales y televisión», op. cit., pág. 65.


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oclocráticas, o, para ser más exactos, son una prueba evidente de que la democracia degenera, tiende a la oclocracia»35.

Y es que, aunque parece que los actores políticos prefieren la propaganda al debate político (como se refleja en unas leyes que, al fin y al cabo, son obra de los partidos políticos representados en el Parlamento, destinatarios a su vez de las mismas), “la simplificación de los mensajes al contraste vivo de las opiniones por el potencial riesgo que su exposición comporta”36, no hay duda, a tenor de los índices de audiencia, de que los ciudadanos siguen con más atención los debates, estos espacios de confrontación, que presentan un formato más atractivo, y que se ajustan mejor a lo que debe entenderse por campaña electoral, esto es, la libre comunicación de ideas de los distintos candidatos que concurren a las elecciones37. A pesar de no estar regulados en la LOREG, este tipo de debates se ha celebrado, sobre todo en los medios de comunicación de titularidad privada, y ha sido la Junta Electoral Central la que ha ido concretando su régimen jurídico, por ser la encargada de velar por el cumplimiento de los principios de neutralidad y pluralismo, como hemos señalado anteriormente38. Resulta, cuando menos, paradójico, que no hayan sido los medios de comunicación estatales los encargados de asumir y consolidar esta práctica, ya que, tratándose de un servicio público esencial39, son la sede más apropiada para informar a los ciudadanos de las distintas opciones políticas que se presentan a las elecciones y someterlas al debate y al contraste. No hay que olvidar que el Estado tiene el deber de velar por el correcto funcionamiento del sistema democrático, que pasa por garantizar el ejercicio del derecho al sufragio en condiciones de libertad e igualdad, y para ello los ciudadanos han de poder acceder a una información veraz, neutral, completa y que respete el pluralismo político. De ahí que algunos autores40 insistan en la necesidad de que los debates electorales se realicen en los medios de comunicación de titularidad pública41, siguiendo el ejemplo del Ente Público de Radio Televisión de Andalucía en las elecciones autonómicas del 12 de junio de 1994. De acuerdo con las directrices de la Junta Electoral, hay que entender que la LOREG ni prohíbe ni tampoco obliga a celebrar este tipo de programas pero, si la dirección del medio en cuestión, que es a quien corresponde decidir la 35 36 37 38

González Encinar, J. J., «Elecciones sin debates», en El País de 2 de marzo de 2000. Arnaldo Alcubilla, E., «Procesos electorales y opinión pública”, op. cit., pág. 178. Ibíd. Acuerdos de la Junta Electoral Central de 22 de octubre de 1982, 29 de mayo de 1987, 3 de octubre de 1989, 16 de abril y 2 de junio de 1993 y 7 de junio de 1994. 39 Como establece el art. 1.2 del Estatuto de la Radio y la Televisión, Ley 4/1980, de 10 de enero. 40 Arnaldo Alcubilla, E., «Procesos electorales y opinión pública», op. cit., pág. 177. 41 Sin olvidar la contribución de esta medida a la reducción del gasto electoral de las formaciones políticas, ya que “limitaría muy probablemente la utilización de medios de publicidad de alto coste y dudosa eficacia” (Del Castillo, P., “Financiación de los partidos políticos: la reforma necesaria”, en González Encinar, J. J. (coord.), Derecho de partidos, Espasa Universidad, Madrid, 1992, pág. 168.


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programación sin que la Administración electoral pueda sustituirla en esta función, decide llevarlos a cabo tendrán derecho a participar en los debates todas las formaciones políticas que concurran a las elecciones y ostenten representación parlamentaria, cuando así lo soliciten (puesto que se ha de respetar el pluralismo político y social y la neutralidad informativa). Ello no impide la existencia de debates bilaterales si se compensa la ausencia del resto de los partidos dándoles ocasión de participar en otros debates o cubriendo ampliamente la información de sus actos políticos. Ésta es además la doctrina del Tribunal Supremo en la única sentencia sobre debates electorales dictada hasta la fecha, donde considera que los principios de igualdad, pluralismo y neutralidad informativas quedan garantizados tanto mediante debates bilaterales entre líderes de los partidos con mayor representación parlamentaria como a través de debates plurilaterales. Esta sentencia fue dictada con ocasión del recurso planteado por Izquierda Unida contra el Acuerdo de la Junta Electoral Central de 21 de mayo de 1993 que autorizó la celebración de los debates bilaterales entre Aznar y González en las emisoras de televisión privadas durante la campaña de las elecciones de 6 de junio de 1993. Según el Tribunal Supremo, no cabe impedir la celebración de debates electorales televisivos cuando exista acuerdo entre los partidos y los medios de comunicación y siempre que, respetando el principio de proporcionalidad, se conceda de la mejor forma posible a las demás fuerzas políticas similar oportunidad (o lo que es lo mismo, siempre que se haga una «oferta igual» al resto de partidos) sin que en ningún caso se pueda «imponer un determinado formato informativo, que puede invadir la libertad del medio de configurar técnicamente esos formatos»42. Así las cosas, aunque la celebración de debates en los que participen todas las formaciones políticas que se presentan a las elecciones parece la opción más justa, se ha terminado teniendo en cuenta que, empleando las palabras de Pérez Royo, «la fórmula del enfrentamiento directo entre los dos candidatos de los dos partidos que tienen la posibilidad real de formar gobierno es insustituible para que los ciudadanos puedan formarse una opinión sobre el programa con base en el cual va a ser dirigido el país o la comunidad autónoma y sobre la confianza que le merece la persona que va a ser portadora de dicho programa»43. En tal sentido se manifiestan los esclarecedores resultados del trabajo realizado por Wert con motivo de las elecciones de 1993, en las que se llevaron a cabo los debates bilaterales Aznar-González, que congregaron aproximadamente a un tercio del censo electoral en audiencia media44. 42 STS de 13 de febrero de 1996. 43 Pérez Royo, J., «Debates electorales», El País, Andalucía, de 3 de marzo de 2000, pág. 2. 44 Wert, J. I., «Perspectivas de reforma del régimen electoral: campañas, medios de comunicación y encuestas electorales» en VV.AA.. La reforma del régimen electoral, Centro de Estudios Constitucionales, Madrid, 1994, pág. 95.


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Con independencia de que la celebración de estos debates influya o no de manera determinante en el sentido del voto de los ciudadanos, lo que sí parece comprobado es que, al menos, con este tipo de programas los medios de comunicación logran movilizar al electorado, fomentando la participación en las elecciones, algo, sin duda, saludable en todo sistema democrático y que es un objetivo en el que deben poner su empeño los poderes públicos, como ordena la Constitución (art. 9.2)45. Como ha señalado el Tribunal Constitucional, “la importancia que el derecho de sufragio tiene en el sistema democrático justifica que los poderes públicos traten de favorecer la participación”46 y no es una medida deseable sino que además “constituye mandato constitucional de los poderes públicos facilitar la participación de los ciudadanos en la vida política, social y cultural”47, lo que deben hacer garantizando que el ejercicio de este derecho se sustente en la optimización de los medios informativos/formativos de la opinión pública electoral48. Reflexión final De todo lo hasta aquí expuesto se desprende una idea principal: los medios de comunicación ejercen una notable influencia sobre la ciudadanía, que no desprecian los partidos políticos durante la campaña electoral, de ahí que el Estado haya de velar por que no interfiera en la igualdad de oportunidades entre todas las formaciones políticas que concurren a las elecciones. Para ello, como hemos visto, las leyes electorales tratan de facilitar el acceso de los partidos a los medios, especialmente al de la televisión, reconociendo que constituye un cauce idóneo, dada su inmediatez y accesibilidad, para dar a conocer a los ciudadanos las distintas opciones políticas existentes. Dicho esto, habría que objetar que la actual regulación de los medios durante la campaña electoral parece estar presidida por una idea que se aproxima más a la propaganda que al debate (de hecho, se limita a prohibir la contratación de publicidad y a ceder espacios gratuitos), ignorando que el ciudadano muestra un mayor interés por los programas de contenido informativo y, especialmente, por aquellos en los que se confrontan las formaciones políticas. Lamentablemente, en nuestro país no se ha consolidado la práctica, generalizada en muchos sistemas democráticos, de celebrar debates televisados entre los principales líderes políticos que se presentan a las elecciones. Y esta ausencia de debates se debe en gran

45 Y como ha recordado el Tribunal Constitucional: “a los poderes públicos corresponde favorecer el ejercicio del sufragio” (ATC 346/1991, de 15 de noviembre) 46 STC 189/1993, de 14 de junio, FJ. 5º. 47 STC 208/1989, de 14 de diciembre, FJ. 3º y ATC de 346/1991, de 15 de noviembre. 48 Rallo Lombarte, A., «Debates electorales y televisión», op. cit., p. 81.


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medida a que los candidatos (casi siempre el del partido del Gobierno) se resisten a exponerse al riesgo que conlleva todo enfrentamiento dialéctico con un adversario. Los partidos han optado, en la mayoría de las ocasiones, por un modelo de campaña basado en el lema de que “una imagen vale más que mil palabras”, simplificando el contenido del mensaje político, que queda prácticamente reducido a la imagen del líder y al eslogan electoral. Como ha señalado Porras Nadales, en la era que vivimos la intervención de los grandes medios de comunicación ha supuesto “una reducción progresiva en el discurso de los líderes y en los contenidos racionales o ideológicos del mismo”49. Deberían, en cambio, aprovecharse los aspectos positivos de su utilización, en función de su indudable contribución al acercamiento de las formaciones políticas a los ciudadanos y a una mayor “visualización” y “transparencia” del proceso de toma de decisiones políticas, tradicionalmente alejado de los ojos de la sociedad50. Éste es el sentido con el que el actual Presidente del Tribunal Constitucional, Jiménez de Parga, emplea el término “televización (sic) de lo público”, cuando señala que “la televisión... moviliza las voluntades” y “formaliza y potencia el ejercicio de los poderes en la actual sociedad” dando “presencia, talla y figura, a las instituciones”51. De otro lado, sería conveniente evitar que la información que se ofrece en el medio televisivo consista, en la práctica, en una reproducción o reflejo de los espacios electorales cedidos gratuitamente a los partidos. La información que, hoy por hoy, se emite sobre la campaña electoral, especialmente en los medios públicos, no deja de ser sino tiempos de propaganda en beneficio de los partidos (como ha llegado incluso a reconocer el Tribunal Supremo52). Y ello se debe, en gran medida, a la presión ejercida por los partidos, representados en los Consejos de Administración de los Entes Públicos de la Radio y Televisión. Se echa en falta una información electoral menos encorsetada por la medición de los tiempos dedicados y por el actual formato consistente en dar simplemente paso a la voz e imágenes de los candidatos arengando a sus simpatizantes en los distintos mítines. Reconociendo la dificultad de alcanzar el justo equilibrio entre la exigencia de neutralidad y respeto al pluralismo político que los medios han de guardar, de un lado, y el ejercicio de la libertad de información, de otro, no cabe duda de que habría que avanzar hacia su consecución. Lo que requiere una mayor voluntad por parte de las fuerzas políticas y un mayor grado de confianza en los profesionales 49 Porras Nadales, A., Representación y democracia avanzada, Cuadernos y debates, núm. 50, Centro de Estudios Constitucionales, Madrid, 1994, págs. 75-76. 50 Ibid. 51 Jiménez de Parga, M., “El Parlamento en el siglo XXI”, en ABC del 26 de junio de 2002. Vid. también, del mismo autor, “Televización de lo público y democracia”, en ABC del 20 de febrero de 1996. 52 «No puede desconocerse que aunque el ofrecimiento de espacios informativos a los contendientes electorales tiene la caracterización de información, visto desde el medio de comunicación televisión, para los contendientes electorales que concurren a ellos representa una oportunidad de propaganda de sus propios programas y ofertas” (STS de 13 de febrero de 1996).


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de los medios de comunicación, que han de ser y son los primeros interesados en ejercer su labor periodística con el rigor que el electorado merece y que exige el derecho a la información como sustento de la democracia. Sería necesaria una mayor flexibilidad en la información electoral. Habría de ser el periodista el que, con la diligencia del profesional que ejerce la libertad de informar verazmente, decida qué hechos revisten la condición de noticiables e informar sobre ellos sin tener que ajustarse en su actuación a directrices, expresas o implícitas, de los partidos políticos representados en los citados Consejos de Administración. Porque una cosa es que se controle el adecuado reflejo en el medio televisivo de la pluralidad de opciones políticas entre las que los ciudadanos han de elegir con su voto y otra muy distinta que los espacios de información electoral se conviertan, como viene siendo la tónica, en una reiteración de los espacios de propaganda. Porque para la propaganda ya se les ceden tiempos a los partidos; ha de ser ya la hora de que la información electoral cumpla con su verdadero cometido: el de informar.

(Recibido el 13-5-2002, aceptado el 7-6-2002)


PROFESIÓN PERIODÍSTICA


ÁMBITOS. Nº especial 9-10. 2º Semestre 2002 - Año 2003 (pp. 487-504)

Características socio-demográficas y laborales de los periodistas españoles e índice de satisfacción profesional Roberto Rodríguez Andrés Profesor Asociado de la Facultad de Comunicación de la Universidad de Navarra

RESUMEN La tradición de investigaciones empíricas sobre la naturaleza de la profesión periodística, tan frecuente en otros países, está empezando a consolidarse en España. En el presente artículo, se exponen los principales resultados obtenidos por el Departamento de Comunicación Pública de la Universidad de Navarra tras una encuesta realizada a 1.000 profesionales de la información de toda España, y se comparan con otros estudios realizados en nuestro país. Se describen las características socio-demográficas y laborales de los periodistas y también se analiza el índice de satisfacción que muestran con respecto al trabajo que ejercen, una cuestión que condiciona la forma en la que desarrollan ese trabajo y que influye notablemente en los productos informativos que llegan finalmente al público. ABSTRACT The empirical research tradition on the nature of the journalist profession, so frequent in other countries, is begining to consolidate in Spain. In this article, the main results obtained by the University of Navarra Public Communication Department, by means of a survey carried out with 1.000 information professionals from all over Spain, are presented and compared with other similar studies made in Spain. In the survey the journalist socio demographic and labour characteristics are described and the satisfaction rate in relation with their jobs is shown. This is an important issue that affects the way journalists work and also has an important effect on the final informative products that reach to people. Palabras claves: Periodismo/Actitudes profesionales de los periodistas/Índice de satisfacción profesional de los periodistas Key words: Journalism/Journalists professional attitudes/Journalists professional satisfaction rate.

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os periodistas dedican su vida profesional a informar. Sin embargo, se muestran reacios cuando se pretende informar sobre ellos, cuando se intenta averiguar cómo son y cómo piensan, cuáles son sus hábitos laborales, sus costumbres y sus rutinas. Cada vez que un equipo de investigación ha pretendido sobrepasar esta coraza profesional se ha encontrado


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con un alto índice de rechazo, aun cuando ese intento haya sido en forma de cuestionario anónimo. En nuestro país, la tradición de estudios empíricos acerca de la profesión periodística es bastante reciente. En 1976, López Pintor y Santamaría aludían a que por razones de muy diversa índole, y en contra de lo que ocurría en otros países, la sociología de las profesiones y, en especial, de la profesión periodística, apenas se había desarrollado en España1. Ortega y Humanes creen que esta escasez de estudios se ha producido por varios factores, entre ellos la falta de tradición en la realización de análisis empíricos sobre la comunicación por parte de los sociólogos y el escaso interés de los periodistas a ser analizados por instancias ajenas a la profesión2. El primer análisis de los informadores españoles basado en sondeos fue el realizado por Demoscopia en 1990 por encargo de la Asociación de la Prensa de Madrid. En total, fueron encuestados más de 700 periodistas de los 5.000 que pertenecían a las entidades encuadradas en la Federación Española de Asociaciones de la Prensa3. A partir de este trabajo, la comunidad científica comenzó a interesarse por este terreno y empezaron a publicarse diferentes investigaciones procedentes de Universidades españolas y también de las propias organizaciones profesionales. Así, en 1991, Martín Algarra y González Gaitano, de la Universidad de Navarra, realizaron un estudio más específicamente centrado en las actitudes profesionales de los periodistas4. En 1994, Diezhandino, Bezunartea y Coca, de la Universidad del País Vasco, llevaron a cabo un análisis sociológico de la elite de la profesión (directores y jefes de sección)5. En ese mismo año, la Asociación de la Prensa de Madrid volvió a realizar una encuesta sobre los periodistas españoles, que llevó por título El perfil del profesional6. La Universidad Complutense de Madrid llevó a cabo en 1995 un cuestionario realizado en entrevista personal sobre “Periodismo y sociedad en la España de hoy”, dirigido por Félix Ortega7. Apoyado en la misma metodología, en 1999, el CIS difundió el estudio Los profesionales de los medios

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Cfr. LÓPEZ PINTOR, R. y SANTAMARÍA OSORIO, J. (1976): “Imagen de la profesión periodística en España: comentarios a un sondeo de opinión”, Comunicación XXI, n. 26, pp. 31-37. Cfr. ORTEGA, Félix y HUMANES, Mª Luisa (2000): Algo más que periodistas. Sociología de una profesión, Barcelona: Ariel, pp. 223-224. Cfr. “El periodista español. Retrato intermitente”, Periodistas, n. 39, 1990 (diciembre), Servicio de Publicaciones de la Asociación de la Prensa de Madrid. Cfr. MARTÍN ALGARRA, Manuel y GONZÁLEZ GAITANO, Norberto (1994): “La formación de los periodistas españoles en la encuesta Media and Democracy”, Estudios de Periodística, n. 3, pp. 49-75. Cfr. DIEZHANDINO, M., BEZUNARTEA, O. y COCA, C. (1994): La elite de los periodistas, Bilbao: Universidad del País Vasco. Cfr. Asociación de la Prensa de Madrid (1994): El perfil del profesional. En este estudio, financiado por la DGICYT, se encuestó a 401 periodistas de prensa, radio, televisión y agencias de la Comunidad de Madrid entre los meses de abril y mayo de 1995.


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de comunicación, elaborado por García de Cortázar, García de León, Ortega, Callejo y Del Val, de las Universidades Complutense y UNED8. En el año 2000, se editaron dos trabajos más: el de Ortega y Humanes9; y el de García de Cortázar y García de León10. A lo largo de todo este tiempo, diversas Asociaciones de la Prensa y Colegios Profesionales han publicado también estudios acerca de las características profesionales de los informadores de sus respectivas regiones11. Y estos análisis de carácter más general se vienen a sumar a otra serie de artículos y publicaciones que han analizado también la profesión periodística en nuestro país12. A la vista de estos trabajos se puede afirmar que, a fecha de hoy, la investigación empírica acerca de la profesión periodística cuenta ya con un sólido corpus científico que ha permitido dar a conocer de forma detallada las características generales de los periodistas españoles.

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Cfr. Los profesionales de los medios de comunicación, estudio n. 2.306 del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), diciembre 1998-febrero 1999. 9 Cfr. ORTEGA, Félix y HUMANES, Mª Luisa (2000): Algo más que periodistas. Sociología de una profesión, Barcelona: Ariel. 10 Cfr. GARCÍA DE CORTÁZAR, Marisa y GARCÍA DE LEÓN, Mª Antonia (coords.) (2000): Profesionales del Periodismo, Madrid: CIS. 11 Cfr. Entre estos estudios llevados a cabo por organizaciones de periodistas destacan: Colegio de Periodistas de Cataluña (1992, 1996, 2000); Asoc. de la Prensa de Soria (1995); Asoc. de la Prensa de Bizkaia (1999); Asociación de la Prensa de Aragón (2001); Asoc. de la Prensa de Granada (2001); Asoc. de la Prensa de Málaga (2002); Colegio de Periodistas de Galicia (2002). Basados en estos sondeos se han realizado también distintas publicaciones: VV.AA. (1988): “Los periodistas catalanes analizan su situación actual”, Periodistas, n. 11; TÚÑEZ, Miguel (1996): “Honestos, obxectivos e independientes”, informe sobre la profesión periodística en Galicia, Xornalistas. Revista de la Asociación da Prensa de Santiago de Compostela, n. 1, pp. 16 y sg. 12 Cfr. MARTÍN ALGARRA, Manuel (1992): “La objetividad en los periodistas españoles”, Nuestro Tiempo, octubre, pp. 116-125; ORTEGA, Félix (1996): “El ascenso de una nueva clase. Los periodistas en la sociedad española”, Telos, n. 47, pp. 21-22; HUMANES, Mª Luisa (1997): La formación de los periodistas en España (tesis doctoral), Madrid: Universidad Complutense de Madrid; HUMANES, Mª Luisa (1998): “La profesión periodística en España”, Zer, n. 4, pp. 265-278; HUMANES, Mª Luisa (1998): “La investigación sobre el emisor de la comunicación”, Comunicación y Cultura, n. 4, pp. 49-53; CANEL, Mª José y PIQUÉ, Antoni María (1998): “Journalists in Emerging Democracies: The Case of Spain”, en WEAVER, D. (ed.): The Global Journalist, New Jersey: Hampton Press; CANEL, Mª José y PIQUÉ, Antoni María (1998): “La evaluación profesional de los periodistas españoles”, Comunicación y Sociedad. Revista Mexicana de Comunicación, n. 32, enero-abril, pp. 107-134; CANEL, Mª José y SÁDABA, Teresa (1999): “La investigación académica sobre las actitudes profesionales de los periodistas. Una descripción del estado de la cuestión”, Comunicación y Sociedad, vol. XII, n. 2, pp. 9-32; CANEL, Mª José, RODRÍGUEZ ANDRÉS, Roberto y SÁNCHEZ ARANDA, José Javier (1999): “La influencia de las actitudes profesionales de los periodistas españoles en las noticias”, Análisi, n. 23, pp. 89-108; SÁNCHEZ ARANDA, José Javier y RODRÍGUEZ ANDRÉS, Roberto (1999): “Profesionalidad y ética. El caso de los periodistas españoles”, Comunicación y Sociedad, vol. XII, n. 2, pp. 93-114; GARCÍA TÓJAR, Luis (1999): El factor humano. Socioanálisis de los productores de la información periodística en España (tesis doctoral), Madrid: Universidad Complutense de Madrid.


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1.- Objetivos y metodología Para continuar la estela de análisis anteriores y para seguir profundizando en el conocimiento de la profesión periodística de nuestro país, el departamento de Comunicación Pública de la Universidad de Navarra, en colaboración con el profesor David Weaver, de la Universidad de Indiana, trabajó entre 1995 y 1997 en la elaboración de un sondeo que permitiera obtener una radiografía aproximada de la realidad periodística española. Ese sondeo fue remitido a una muestra aleatoria compuesta por 1.000 periodistas, que se dividieron proporcionalmente según el tipo de medio (prensa, radio o televisión); según el ámbito en el que desempeñaban su trabajo (nacional, regional o local); y según la propiedad del medio (pública o privada)13. En ese sondeo, completamente anónimo, se incluyeron 53 preguntas. El índice de respuesta obtenido fue del 29,3 por ciento, un dato que se sitúa en la media de los estudios de este tipo14. Esta investigación cuantitativa se completó con otra de carácter cualitativo, a través de entrevistas en profundidad a varios directivos de medios de comunicación que, por su experiencia, tuvieran buen conocimiento del trabajo en las redacciones15. Los principales resultados de esta investigación fueron publicados por el Centro de Investigaciones Sociológicas en diciembre de 200016. El estudio se diseñó para conocer las características personales y profesionales de los periodistas españoles. Sin embargo, pretendía ir más allá. Al iniciar la investigación, se partía de la ya extendida creencia de que los medios de 13 La muestra seleccionada suponía un nivel de confianza del 95,5 por ciento, y P=Q, y un margen de error de más menos 3 por ciento. Los 1.000 periodistas se dividieron proporcionalmente según prensa, radio o televisión. Según datos de la Asociación de la Prensa, la proporción entre estos medios es de 60 por ciento prensa, 20 por ciento televisión y 20 por ciento radio. Así se procedió con la muestra, con lo que se enviaron 600 cuestionarios a periodistas de prensa, 200 a televisión y 200 a radio. La estratificación por medios, siguiendo los datos del EGM y de la OJD, fue la siguiente. En prensa: 50 por ciento a diarios regionales y otro 50 por ciento a diarios de Madrid y Barcelona (30 y 20 respectivamente). Para la radio: 60 por ciento de emisoras privadas y 40 de públicas. En televisión: 73 por ciento de cadenas públicas y 27 por ciento de privadas, con un 41,5 por ciento de autonómicos y un 58,5 por ciento de acción nacional. 14 Como ya se ha mencionado, la profesión periodística suele ser muy reacia a contestar a este tipo de sondeos, lo que se traduce en escasos índices de respuesta por parte de los encuestados. Este problema ha sido común a todos los estudios realizados hasta el momento. De hecho, ya en 1990, en el primer estudio empírico realizado sobre la profesión periodística española, los analistas de Demoscopia reconocían en su informe que habían encontrado “un nivel de rechazo muy superior al que en otros colectivos socioprofesionales solemos encontrar” (Cfr. “El periodista español. Retrato intermitente”, Periodistas, n. 39, 1990 (diciembre), Servicio de Publicaciones de la Asociación de la Prensa de Madrid). 15 Las entrevistas fueron semiestructuradas: en todas se utilizó un guión que tenía por objetivo recibir el feedback de los directivos a los resultados arrojados por el sondeo. Todas las entrevistas, con una duración media de dos horas y media, fueron grabadas y transcritas. En este artículo se hará referencia a declaraciones de Juan Luis Cebrián (El País), Francisco Jiménez Alemán (entonces, director de ABC), Fernando Ónega (en el momento de la entrevista en Antena 3), José Antonio Zarzalejos (cuando se encontraba en el Grupo Correo) y Luis Fernández (en el momento de la entrevista, en Tele 5). 16 Cfr. CANEL, Mª José, RODRÍGUEZ ANDRÉS, Roberto y SÁNCHEZ ARANDA, José Javier (2000): Periodistas al descubierto, Madrid: CIS.


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comunicación no son meros espejos, meros transmisores de la realidad, sino mediadores e intérpretes de la misma17. Por tanto, el hecho de conocer cuáles son los rasgos culturales y sociales más destacables de los periodistas cobra aún mayor importancia. Si se conocen esas características, se podrán explicar de forma más eficaz los motivos que conducen a los informadores a desarrollar un determinado tipo de mediación o interpretación de la realidad. Profundizar en las características socio-demográficas de los periodistas (edad, sexo, nivel de educación, formación continuada) o en sus condiciones laborales (sueldo y horarios) permitirá conocer algo más de cómo desarrollan esa tarea de mediación. Ese será, pues, el objetivo del presente artículo. Además, nos detendremos de forma especial en uno de los elementos que, bajo nuestro punto de vista, más influye en las actitudes profesionales de los informadores y, por ende, en su labor mediadora: el índice de satisfacción con respecto al trabajo que ejercen. A lo largo del artículo se irán exponiendo los resultados del análisis llevado a cabo en el seno del departamento de Comunicación Pública de la Universidad de Navarra, incidiendo igualmente en la evolución que ha ido viviendo la profesión a la vista de los resultados que se han obtenido en otros estudios de estas características18. 2.- Características socio-demográficas de los periodistas españoles 2.1.- La edad de los periodistas Los periodistas españoles son preferentemente jóvenes. Según nuestro sondeo, la media de edad de nuestros informadores es de 34 años, muy similar a la observada en otros países. Los periodistas estadounidenses rondan los 36. Los británicos y alemanes, los 38. Los franceses, canadienses y finlandeses, los 40. Caso especial es el de los periodistas australianos, que apenas llegan a los 32 años de media de edad19. Comparando estos datos con los sondeos precedentes, advertimos un constante rejuvenecimiento de la profesión en nuestro país. En 1990, los periodistas tenían alrededor de 41 años20. En el 94, la media bajó hasta los 4021. Hoy, según nuestro estudio, es de 34. Por tramos de edad, se aprecia que uno de cada dos periodistas tiene entre 25 y 35 años, es decir, que la mitad de los profesionales está todavía en la edad 17 Cfr. SHOEMAKER, Pamela y REES, Stephen (1996): Mediating the Message, Nueva York: Longman. 18 Al estar todos estos estudios apoyados en muestras diferentes, la comparación no permite conclusiones estadísticamente válidas. Sin embargo, consideramos de interés presentar estas comparaciones, pues permiten conocer cuáles son las tendencias de la evolución de la profesión periodística. 19 Cfr. WEAVER, D. y WILHOIT, C. (1996): The American Journalist, New Jersey: Lawrence Erlbaum; WEAVER, D. (ed.) (1998): The Global Journalist, New Jersey: Hampton Press. 20 Cfr. “El periodista español. Retrato intermitente”, Periodistas, n. 39, 1990 (diciembre), Servicio de Publicaciones de la Asociación de la Prensa de Madrid. 21 Cfr. Asociación de la Prensa de Madrid (1994): El perfil del profesional.


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en la que se están aprendiendo y desarrollando las habilidades básicas. Tan sólo un 11,5 por ciento tiene más de 45 años, edad considerada en otras profesiones como la más fértil y productiva a nivel intelectual. ¿Cuáles son los motivos de este constante rejuvenecimiento? Se podrían alegar aquí razones históricas. En España, el desarrollo de los medios de comunicación y de la profesión periodística ha sido reciente. Hasta la llegada de la democracia no empezaron a proliferar nuevos periódicos, revistas y emisoras de radio. El régimen de Franco había controlado férreamente tanto el número y propiedad de estos medios como la propia incorporación a la profesión22. Con este panorama, el número de interesados por el periodismo era reducido. Además, no fue hasta los años 50 y 60 cuando el periodismo se incorporó a las Universidades españolas en forma de facultades, con lo que fue a partir de entonces cuando comenzaron a abrirse nuevas vías para que los jóvenes se adentraran en el mundo del periodismo23. Sin embargo, la democracia y, con ella, la eclosión de los medios y la posibilidad de escribir y contar en un ambiente de libertad, dio un nuevo impulso a esta profesión. Empezaron a surgir nuevas Facultades de Ciencias de la Información y, poco a poco, gran cantidad de jóvenes fue incorporándose al periodismo. Esta situación de constante rejuvenecimiento está siendo observada desde los propios medios con cierta preocupación, según manifestaron los directivos entrevistados, ya que está cambiando los hábitos y formas de trabajo de los medios, y también su función mediadora. Como afirmaron Cebrián y Onega, cualquier oficio necesita de la madurez y sabiduría que imparten los veteranos, puesto que son ellos quienes pueden imponer la calma precisa para contrarrestar el entusiasmo de la juventud. En la medida en que la profesión vaya perdiendo a sus veteranos irá perdiendo igualmente ese punto de apoyo. 2.2.- Incremento del número de mujeres En España, tan sólo un 34 por ciento del total de los periodistas son mujeres. La relativa escasa presencia de mujeres no es exclusiva de nuestro país. En Estados Unidos, Australia, China o Hungría, el porcentaje es el mismo. Y hay otros lugares en los que la participación femenina es aún mucho menor, como Francia con un 20 por ciento, Gran Bretaña 25, Alemania 30, Canadá 28 o México 2524. 22 Cfr. SÁIZ, Mª Dolores y SEOANE, Mª Cruz (1983): Historia del Periodismo en España, Madrid: Alianza; SÁNCHEZ ARANDA, José Javier y BARRERA, Carlos (1992): Historia del periodismo español, Pamplona: Eunsa; BARRERA, Carlos (1995): Periodismo y franquismo, Barcelona: Ediciones Internacionales Universitarias; FUENTES, J.F. y FERNÁNDEZ, J. (1997): Historia del periodismo español, Madrid: Síntesis. 23 Respecto a la aparición de los estudios de periodismo y específicamente su introducción en la Universidad, cfr. BARRERA, Carlos (ed.) (1999): Del gacetero al profesional del periodismo, Madrid: Fragua. 24 Cfr. WEAVER, D. y WILHOIT, C. (1996): The American Journalist, New Jersey: Lawrence Erlbaum; WEAVER, D. (ed.) (1998): The Global Journalist, New Jersey: Hampton Press.


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A pesar de que este porcentaje es todavía exiguo, hay que subrayar que la incorporación de la mujer está siendo progresiva. Si se observan sondeos anteriores, en 1990 el porcentaje de mujeres periodistas apenas llegaba al 17 por ciento25. En 1994, había alcanzado el 2526. Y hoy, como acabamos de anotar, supone ya un 34 por ciento. Esta mayor presencia de la mujer en el periodismo se observa también en las responsabilidades que van adquiriendo en la redacción. Hoy por hoy, la mujer está trabajando en todas las secciones, y desempeñando exactamente los mismos cometidos que los hombres (hay mujeres redactoras, columnistas, presentadoras, comentaristas deportivas, cronistas políticas, reporteras de guerra…). Sin embargo, hay aún dos aspectos en los que siguen existiendo desigualdades en nuestro país. En primer lugar, el número de mujeres directoras o redactoras jefe es aún reducido. Su incorporación generalizada a los puestos directivos todavía no es una realidad27. Y en segundo lugar, las mujeres siguen cobrando menos que los hombres, a pesar de que se encuentren en los mismos niveles y categorías laborales y aun cuando lleven ejerciendo el mismo número de años de experiencia profesional, aunque en este aspecto no hay coincidencia entre todos los estudios demoscópicos realizados hasta el momento en nuestro país28. El aumento del número de mujeres en la profesión se está produciendo sobre todo en los tramos correspondientes a jóvenes, debido a su incorporación masiva a las Facultades de Ciencias de la Información. Hoy por hoy, entre los periodistas jóvenes hay más mujeres que hombres (por ejemplo, en el grupo de edad 21-25 años, hay un 58 por ciento de mujeres y un 42 por ciento de hombres. 25 Cfr. “El periodista español. Retrato intermitente”, Periodistas, n. 39, 1990 (diciembre), Servicio de Publicaciones de la Asociación de la Prensa de Madrid. 26 Cfr. Asociación de la Prensa de Madrid (1994): El perfil del profesional. 27 Esta situación se ha puesto en evidencia también en otros estudios. En la encuesta de 1990, había un 27% de hombres directivos, un 20% de redactores-jefe y un 8% de jefes de sección; unos datos que bajaban hasta el 12, 15 y 5%, respectivamente, en el caso de las mujeres (Cfr. “El periodista español. Retrato intermitente”, Periodistas, n. 39, 1990 (diciembre), Servicio de Publicaciones de la Asociación de la Prensa de Madrid). Y en el informe del CIS de 1999, un 81,5% de los encuestados creía que había pocas o muy pocas mujeres ocupando cargos o puestos de responsabilidad en la profesión periodística, lo que deja entrever que entre los propios periodistas existe una clara convicción de que las mujeres aún no han conseguido equipararse a los hombres en el desempeño de funciones directivas. Además, un 66,7% de los encuestados creía que las mujeres tenían menos apoyo que los hombres por parte de las empresas para ocupar estos cargos y un 37,5% reconocía abiertamente que en esta profesión no existe igualdad de oportunidades (Cfr. Los profesionales de los medios de comunicación, estudio n. 2.306 del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), diciembre 1998-febrero 1999, preguntas 26, 26b y 27, pp. 17-18). 28 En el sondeo del Departamento de Comunicación pública de la Universidad de Navarra, de 1997, no se apreciaban diferencias significativas con respecto a los sueldos de hombres y mujeres. Ambos sexos cobraban cantidades similares (Cfr. CANEL, Mª José, RODRÍGUEZ ANDRÉS, Roberto y SÁNCHEZ ARANDA, José Javier (2000): Periodistas al descubierto, Madrid: CIS). Sin embargo, en la encuesta del CIS de 1999, se apreciaba que dentro de las mismas edades, las mujeres siempre perciben menos ingresos que los varones (Cfr. GARCÍA DE CORTÁZAR, Marisa y GARCÍA DE LEÓN, Mª Antonia (coords.) (2000): Profesionales del Periodismo, Madrid: CIS, p. 53).


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Distribución de periodistas según sexo y edad 90 80 70 60 50 Porcentajes

40

mujer hombre

30 20 10 0 21-25

26-30

31-35

36-40

41-45

46-50

51-55

más más de 56

de 56

Edad (por grupos)

Y de forma global, es destacable que el 78 por ciento de las mujeres periodistas sean menores de 35 años). Con estos datos, podría pensarse que en unos cuantos años la tendencia se habrá invertido, y la profesión periodística habrá pasado a ser mayoritariamente femenina. Sin embargo, la realidad profesional nos muestra que un buen número de mujeres se retira de este trabajo antes de los 40 años, para dedicarse a otros cometidos más compatibles con la familia29, con lo que el predominio masculino, aún siendo cada vez menor, podría continuar en el futuro. A lo largo de su carrera profesional, periodistas como Ónega, Cebrián o Zarzalejos han ido observando este fenómeno. Como afirmaron en entrevistas mantenidas a partir de los datos de nuestro sondeo, el ritmo de vida del periodismo hace que muchas mujeres acaben decidiendo no hacerla compatible con la familia. Sin embargo, estos propios periodistas reconocen que en los últimos años esta situación está cambiando. Circunstancias sociológicas como el reparto de tareas domésticas entre hombres y mujeres han propiciado que la mujer pueda continuar normalmente su actividad profesional aun después de tener hijos.

29 Así lo constataba, por ejemplo, la encuesta del Centro de Investigaciones Sociológicas de 1999. En este estudio, los propios encuestados manifestaban que las mujeres periodistas cuentan con un mayor número de responsabilidades familiares que los hombres y con menor disponibilidad horaria (Cfr. Los profesionales de los medios de comunicación, estudio n. 2.306 del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), diciembre 1998-febrero 1999, pregunta 29, p. 19).


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2.3.- Nivel de estudios y formación continuada Pulitzer, maestro de periodistas, luchó durante buena parte de su vida para institucionalizar los estudios de periodismo y para crear escuelas especializadas que enseñaran esta práctica profesional30. Sus esfuerzos no fueron en balde ya que, a lo largo del siglo XX, el periodismo se fue incorporando como una disciplina más dentro de las Universidades de todo el mundo, con lo que se ha ido consolidando un corpus científico que apoya a las prácticas profesionales. Esto ha permitido que la formación de los periodistas se haya incrementado con el paso de los años. ¿Cuál es la formación de los periodistas españoles? Según nuestro sondeo, tan sólo un 1,7 por ciento de los profesionales tiene únicamente estudios elementales o de bachiller. O lo que es lo mismo: el 98,3 por ciento restante tiene alguna preparación universitaria (algunos cursos, título superior, master o doctorado). En líneas generales, por tanto, los periodistas españoles en comparación con los de otros países se caracterizan por un alto nivel de estudios, circunstancia que sin duda alguna influye, y positivamente, en la forma en que llevan a cabo esa mediación e interpretación de la realidad a la que aludíamos al inicio del artículo. Un periodista mejor formado tendrá mayor capacidad de decisión, de valoración y de análisis, y podrá ofrecer un mejor servicio a la sociedad. En cuanto a la formación específica en el ámbito de la comunicación, es destacable que un 92,1 por ciento de los que poseen título universitario sí tiene este tipo de estudios (bien a través de Escuelas de Periodismo o a través de licenciaturas o masters)31. Este dato es sumamente importante porque, de hecho, convierte a los periodistas españoles en los que mejor formación periodística tienen de todo el mundo, muy por encima de los porcentajes de otros países como Brasil con un 84 por ciento, Estados Unidos 39, China y Francia 32 o Gran Bretaña 432. Este aspecto guarda estrecha relación con la polémica acerca del intrusismo laboral en el mundo del periodismo. Hace pocos años, los estudiantes de Ciencias de la Información de varias facultades españolas salieron a la calle para protestar

30 Cfr. NAVAS, Alejandro y SÁNCHEZ, José Francisco (1995): “La formación de los profesionales de la comunicación”, Situación, n. 4, pp. 279-294, p. 279; SÁNCHEZ ARANDA, José Javier (1998): Pulitzer. Luces y sombras en la vida de un periodista genial, Pamplona: Eunsa, pp. 226 y sg. 31 Este dato ha crecido también con el paso de los años. En 1990, en la encuesta de la Asociación de la Prensa de Madrid, el 66% de los periodistas tenía formación específica en Comunicación, bien a través de las Escuelas de Periodismo o de las Licenciaturas en Ciencias de la Información (Cfr. “El periodista español. Retrato intermitente”, Periodistas, n. 39, 1990 (diciembre), Servicio de Publicaciones de la Asociación de la Prensa de Madrid). Esta cifra aumentó en la encuesta de 1995 de la Universidad Complutense de Madrid, donde el 85% de los entrevistados era licenciado en Ciencias de la Información (Cfr. HUMANES, Mª Luisa (1998): “La profesión periodística en España”, Zer, n. 4, pp. 265-278, p. 268). 32 Cfr. WEAVER, D. y WILHOIT, C. (1996): The American Journalist, New Jersey: Lawrence Erlbaum; WEAVER, D. (ed.) (1998): The Global Journalist, New Jersey: Hampton Press.


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por la creciente presencia de profesionales de otras carreras en los medios de comunicación. Reclamaban que para trabajar en un periódico, en una radio o en una televisión, se exigiera estar en posesión del título de periodista. Vistos los resultados del sondeo, parece que ese intrusismo está empezando a desaparecer, puesto que los medios confían mayoritariamente en los licenciados en Comunicación33 y la abundancia de demandantes facilita que cumplan esa condición. Tras estos datos, cabría concluir este apartado subrayando el buen nivel de formación que atesoran los periodistas españoles. Sin embargo, el problema es que este buen nivel inicial no suele ser acrecentado con el paso del tiempo. En contraste con otros profesionales, que perfeccionan continuamente sus saberes, es destacable que uno de cada dos periodistas no ha recibido jamás formación de reciclaje, lo cual significa que la mitad de los informadores no ha vuelto a frecuentar un aula desde que abandonó la Universidad. En cuanto a lectura de revistas especializadas en temas de comunicación, tan sólo un 34,6 por ciento de la muestra consulta de forma habitual este tipo de publicaciones. ¿A qué se debe esta escasa predisposición al estudio o a la formación continuada? Principalmente al tiempo. Los periodistas afirman estar demasiado ocupados para poder realizar esta actualización de saberes. Pero si pudieran, desearían mejorar su formación en los siguientes campos: idiomas 52,1 por ciento, periodismo de investigación 16,9, informática 14,6, diseño 6,9 y recursos humanos 6,5. 3.- Las condiciones laborales de los periodistas y el índice de satisfacción profesional Tras analizar las características más generales de los periodistas españoles, nos adentramos a continuación en un aspecto mucho más subjetivo: conocer su grado de satisfacción o insatisfacción con respecto a la profesión que ejercen. Esta cuestión suscita a menudo el debate entre los propios periodistas. Muchos son los que se quejan pero, a la vez, muy pocos son los que abandonan el periodismo activo. Los informadores protestan por los sueldos tan bajos que perciben y por los intempestivos horarios que les exige su trabajo. Pero, a la vez, vibran cada vez que obtienen una exclusiva, y no dudan en perder días enteros detrás de una buena información. Entonces, ¿están realmente contentos los periodistas con su profesión? Y si no es así, ¿cuáles son los motivos que justifican esa insatisfacción?

33 Los directores de medios de comunicación entrevistados tras la elaboración de nuestro sondeo estuvieron de acuerdo a la hora de subrayar que los formados en Comunicación son los mejor cualificados para contar las historias a los ciudadanos. Sin embargo, todos ellos reconocieron también que, a veces, en determinados temas, se hace necesaria la participación y colaboración de expertos para no cometer errores. De esta forma, los medios contratan también a médicos, abogados o economistas, a los que se les entrena en las destrezas redaccionales, para este tipo de informaciones más comprometidas o especializadas.


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Con el fin de medir la satisfacción laboral se siguió el criterio empleado por Barbasch34 y por Barrett35: evitar la pregunta directa. La experiencia adquirida en sondeos anteriores ha servido para poner de relieve que difícilmente se obtienen resultados objetivos de insatisfacción si se formula la pregunta “¿Está usted satisfecho con su profesión?”. Es demasiado rotunda y directa como para ser contestada abiertamente. Además, reconocer esa insatisfacción puede denotar por parte del que contesta cierto índice de frustración o fracaso. Por este motivo se usó una pregunta indirecta: “¿Ha pensado dejar la profesión?”, con una escala de tres valores: “nunca”, “alguna vez” y “muchas veces”. Las respuestas fueron las siguientes: nunca 31,2 por ciento; alguna vez 51,1 por ciento; muchas veces 17,7 por ciento. Estos datos muestran un alto índice de insatisfacción entre los periodistas españoles. En concreto, tan sólo el 31,2 por ciento, es decir, tan sólo tres de cada diez, manifestaba no haber pensado nunca en la posibilidad de abandonar esta profesión. El restante 68,8, es decir, los otros siete de cada diez, reconocieron haberlo pensado alguna vez o, incluso, en muchas ocasiones. Esta cifra de insatisfacción ha crecido con el paso de los años. En la encuesta de la Asociación de la Prensa de Madrid de 1990, aún no se apreciaba descontento profesional por parte de los periodistas. En el informe de esta encuesta se decía que existía entonces “un nivel de satisfacción razonable con las condiciones de ejercicio del desempeño profesional en el propio medio, con excepciones marcadas en cuanto a la crítica respecto al nivel salarial y la composición de la plantilla”36. Sin embargo, cuatro años más tarde, en la encuesta llevada a cabo en 1994 por Diezhandino, Bezunartea y Coca, el tanto por ciento de periodistas insatisfechos subía ya al 53 por ciento37. Y estudios posteriores al nuestro han insistido también en el alto nivel de insatisfacción profesional. En 1999, García Tójar publicó, tras realizar 60 entrevistas en profundidad a periodistas, que estos “manifiestan importantes niveles de frustración o descontento en relación con su trabajo”38. Y en la encuesta del CIS de 1999, se afirmaba que el 39,8% de los

34 Cfr. BARBASCH, Jack (1976): “Job satisfaction attitudes surveys”, Organization for Economic Cooperatioin and Development, París, pp. 22-23. 35 Cfr. BARRETT, Grace (1984): “Job satisfaction among newspaper women”, Journalism Quarterly, n. 61, pp. 593-599. 36 “El periodista español. Retrato intermitente”, Periodistas, n. 39, 1990 (diciembre), Servicio de Publicaciones de la Asociación de la Prensa de Madrid. 37 Cfr. DIEZHANDINO, M., BEZUNARTEA, O. y COCA, C. (1994): La elite de los periodistas, Bilbao: Universidad del País Vasco, pp. 160-166. Esta cifra debe ser observada con reservas puesto que este estudio de 1994 fue realizado entre la elite de los periodistas (directores y jefes de sección), que probablemente estén más satisfechos que el periodista medio pues han llegado más lejos en la profesión y su estabilidad laboral está más garantizada. 38 GARCÍA TÓJAR, Luis (1999): El factor humano. Socioanálisis de los productores de la información periodística en España (tesis doctoral), Madrid: Universidad Complutense de Madrid.


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periodistas españoles había pensado alguna vez en dejar de trabajar en los medios de comunicación39. Por tanto, se observa que los periodistas españoles no están enteramente contentos con su profesión, algo que sin duda influye en el desarrollo de su trabajo y en la forma de tratar e interpretar la realidad. Esta insatisfacción contrasta con los datos de otros países. En Alemania, por ejemplo, un 95 por ciento dice estar satisfecho con su trabajo. En Francia el 87 por ciento, en Canadá el 85, en el Reino Unido el 82 y en Estados Unidos el 7740. ¿A qué se debe esta situación? A los periodistas encuestados se les planteó la posibilidad de que anotaran las razones por las que habían pensado dejar la profesión. Las respuestas fueron las siguientes:

En caso de que haya pensado dejar la profesión, ¿cuáles son las razones? Para estar más con la familia y amigos Para disminuir el estrés Para mejorar la situación económica Por frustración Para dedicarme a la docencia o a escribir libros Para hacer otra cosa más interesante Por aburrimiento Por exceso de competencia

Porcentajes

36,1 35,0 29,2 25,5 21,7 21,1 6,3 5,2

Las razones más aducidas tienen que ver con la necesidad de disponer de más tiempo libre. Los periodistas desearían dedicar más horas a sus familiares y amigos. Desearían tener horarios más flexibles que les permitieran combatir el estrés. Les gustaría desempeñar trabajos más relajados, como la docencia, o mejor remunerados económicamente. Sin embargo, llama la atención que, a pesar de

39 Cfr. Los profesionales de los medios de comunicación, estudio n. 2.306 del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), diciembre 1998-febrero 1999, pregunta 33, p. 22. En esta encuesta de 1999, se incluía otra pregunta que dejaba traslucir el índice de insatisfacción de los periodistas. Preguntados por si alentarían a sus hijos a dedicarse al ejercicio profesional del periodismo, un 55,1% decía que no, un claro síntoma de que no quieren para sus hijos el tipo de trabajo que ellos desarrollan (Cfr. Los profesionales de los medios de comunicación, estudio n. 2.306 del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), diciembre 1998-febrero 1999, pregunta 47, p. 30. 40 Cfr. WEAVER, D. y WILHOIT, C. (1996): The American Journalist, New Jersey: Lawrence Erlbaum; WEAVER, D. (ed.) (1998): The Global Journalist, New Jersey: Hampton Press.


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todo, los periodistas no se aburren. Tan sólo un 6,3 por ciento manifestó querer dejar la profesión por aburrimiento41. Estos datos aportan ya alguna luz sobre los motivos de insatisfacción de los periodistas españoles. Sin embargo, no conviene perder de vista que, como ocurre en la mayor parte de los estudios demoscópicos, una cosa son las respuestas a preguntas directas (como es el caso de ésta sobre los motivos de insatisfacción) y otra, a veces bien distinta, los resultados reales que se infieren tras cruzar determinadas variables. Por eso, se hace preciso ofrecer nuevos datos que ayuden a comprender de una forma más precisa las razones de insatisfacción de los periodistas y, sobre todo, que permitan comprobar hasta qué punto es cierto que la falta de tiempo o la escasez de sueldos son los motivos fundamentales de esta situación. 3.1.- Satisfacción y situación económica Uno de los elementos que suelen tenerse en cuenta a la hora de valorar la satisfacción profesional es el salario recibido. A este respecto, la clase periodística se debate entre las cuentas multimillonarias de las grandes estrellas y los salarios más modestos de la gran mayoría de los informadores. Según nuestro sondeo, la mayoría de los periodistas españoles cobran al mes entre 200.000 y 300.000 pesetas de media, un sueldo considerado como normal también en otras profesiones. Sin embargo, el número de informadores con sueldos inferiores a 200.000 pesetas es bastante más abultado que el que lo hace por encima de las 300.000. Es más, hay un buen grupo que percibe cantidades que podríamos considerar como bajas o muy bajas: un 11,9 por ciento de los periodistas cobra entre 80.000 y 120.000 pesetas, y un 6,1 por ciento no llega a las 80.000 pesetas al mes. Si el sueldo influyera en la satisfacción laboral, los periodistas jóvenes serían sin lugar a dudas los más insatisfechos. Los sueldos que perciben los recién incorporados a la profesión son muy escasos y, además, sus contratos suelen ser precarios. Entre los menores de 25 años, un 31,6 por ciento cobra menos de 80.000 pesetas al mes y un 42,1 entre 80.000 y 120.000. Es decir, que la nómina de siete de cada diez jóvenes menores de 25 años no llega a las 120.000 pesetas a final de mes. En el siguiente tramo de edad, entre 25 y 30 años, la situación no es muy distinta. En este caso, el 70 por ciento percibe cantidades inferiores a las 200.000 41 Estos datos son muy similares a los obtenidos por la encuesta del CIS de 1999. En este estudio, las razones aducidas para abandonar la profesión eran las siguientes: disminuir el estrés (51,4%); tener más tiempo para la familia (42,4%); hacer algo distinto o un trabajo más interesante (28,3%); dedicarse a la docencia o escribir libros (16,9%); mejorar su situación económica (13,6%); eliminar la frustración que le produce (9,7%); por aburrimiento (5,2%); por otras razones (6,8%) (Cfr. Los profesionales de los medios de comunicación, estudio n. 2.306 del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), diciembre 1998-febrero 1999, pregunta 34a, p. 22). Tanto en nuestro estudio como en el del CIS las dos respuestas más frecuentes son disminuir el estrés y estar más con la familia, y la razón menos aducida también en ambos trabajos es la del aburrimiento.


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Ingresos mensuales más de 500

5 ,8

Pesetas (en miles)

entre 400 y 500

8

entre 300 y 400

1 1 ,1

entre 200 y 300

33

entre 120 y 200

2 4 ,1

entre 80 y 120

1 1 ,9

menos de 80

6,1

0

Porcentajes

pesetas. Conforme avanzamos en grupos de edad, las condiciones salariales van incrementándose. ¿Es el sueldo un factor decisivo en la insatisfacción profesional de los periodistas españoles? Indudablemente, cobrar poco es siempre motivo de insatisfacción, también para los periodistas. Pero, según los datos de nuestro sondeo, no parece ser el factor más decisivo. El periodismo es una profesión que proporciona un buen número de compensaciones más allá de la mera remuneración económica. Como afirma Santos, el atractivo fundamental de este trabajo no reside en el dinero. La vida del periodista cuenta con la ventaja de ser escasamente rutinaria. Cada día es distinto, con nuevos asuntos y nuevos protagonistas. Además, los informadores están en contacto permanente con la actualidad y tienen el privilegio de ser los primeros en enterarse de las noticias. Pueden tratar de tú a tú a destacadas personalidades de la vida política, cultural, económica o deportiva. Y, por si esto fuera poco, esta profesión ofrece también altas dosis de protagonismo social42. Estos factores hacen que el periodista cuente con compensaciones adicionales a la mera retribución salarial. Y quizá por este motivo, el dinero, aun siendo importante, no es el factor decisivo para explicar la insatisfacción de los periodistas españoles. De hecho, el carácter netamente vocacional de este trabajo y esas compensaciones adicionales hacen que muchos periodistas prefieran seguir en los medios

42 Cfr. SANTOS, Félix (1995): Periodistas, Madrid: Temas de Hoy, p. 90.


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de comunicación con sueldos muy escasos (y otros incluso sin cobrar) antes que buscar otros trabajos alejados del periodismo. Sin embargo, hay que anotar que esta situación está degradando las condiciones laborales de muchos informadores, sobre todo de los más jóvenes, con lo que la exigüidad de sueldos como motivo de insatisfacción, que ahora no es factor decisivo, podría cobrar más protagonismo en los próximos años. “Con la revitalización de esta profesión en los últimos tiempos -afirma Luis Fernández en la entrevista realizada a partir de los datos de nuestro estudio- hemos ido cada vez a peor tipo de contratos. Hay miles de jóvenes en paro dispuestos a trabajar por cuatro duros. Y aún hay muchos más que trabajan incluso sin cobrar, como por ejemplo los estudiantes en prácticas. Los contratos basura en periodismo se han generalizado”. 3.2.- Satisfacción y horarios Además del salario, otro de los elementos que suele ser mencionado como factor de insatisfacción entre los periodistas es el de los estirados horarios que impone esta profesión. “Las largas jornadas son algo propio de este trabajo -dice Jiménez Alemán-. Es igual que un cirujano cuando tiene una operación complicada. Se tiene que tirar horas y horas metido en el quirófano, y no se puede marchar hasta que la operación ha concluido. Al periodista le ocurre lo mismo. Hasta que no acabas la noticia no puedes irte a casa. Además, vivimos pendientes de la actualidad. Si a las tres de la mañana se produce una explosión, hay que levantarse para cubrir la noticia”. ¿Cuáles son los horarios de los periodistas españoles? Si tenemos en cuenta que las jornadas de trabajo consideradas como normales en nuestro país rondan las 40 horas semanales (es decir, ocho horas diarias), los periodistas superan con creces este baremo. Casi la mitad, un 48,4 por ciento, trabaja normalmente entre ocho y diez horas al día. Y otro 22,7 por ciento supera incluso esa barrera de las diez horas. En resumen, y sumando ambos porcentajes, el 70 por ciento de los periodistas españoles, siete de cada diez, tienen jornadas que superan ampliamente las ocho horas diarias consideradas como normales en otras profesiones. Hay que tener en cuenta que los hábitos de vida de los españoles influyen de forma decisiva en estos prolongados horarios. Como dice Luis Fernández, “en Alemania o en Inglaterra a las cinco de la tarde casi todo el mundo está en casa. De hecho, para las seis hay bastantes periódicos que han cerrado la edición del día siguiente. Aquí en España eso no ocurre. El día se estira y hay ruedas de prensa hasta las ocho o las nueve. Por ejemplo, en algunas sesiones parlamentarias, los políticos debaten hasta las doce de la noche. Y los periodistas tenemos que cubrir ese evento. Forma parte de nuestra cultura y eso es muy difícil de cambiar”. Sin embargo, y como ocurría con los sueldos, los prolongados horarios tampoco influyen decisivamente en la insatisfacción de los periodistas españoles. En líneas generales, desearían tener más tiempo para compartirlo con familiares y


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amigos. Pero, a la vez, se dejan absorber diariamente por las noticias y por el frenético devenir de la actualidad. Como dice Juan Luis Cebrián, “el periodista vocacional, el que vive la profesión, no mira nunca el reloj cuando está haciendo un reportaje. Hasta que no termina de encontrar todos los datos, hasta que no redacta la última línea, no se marcha a casa”. Y la satisfacción de haber culminado una buena crónica resarce las largas horas de trabajo. 3.3.- Satisfacción y organización del trabajo De lo visto hasta ahora se deduce que la escasez de sueldos y las estiradas jornadas laborales, aun siendo importantes, no son decisivas a la hora de explicar la insatisfacción laboral de los periodistas, algo que han constatado también otros autores como Barrett (1984) y Weaver y Wilhoit (1996)43. Tampoco lo son, según nuestro sondeo, otros factores como la edad, el número de años en la profesión, el cargo desempeñado... Ninguno de estos elementos contribuye a delimitar claramente las razones de satisfacción o de insatisfacción. Por tanto, ¿a qué se debe que un periodista esté más contento o satisfecho con su trabajo? Los resultados de correlaciones estadísticas entre las distintas variables del sondeo permiten llegar a una conclusión contundente: la satisfacción laboral está íntimamente relacionada con la descentralización del poder en la redacción. El dato que mejor explica la satisfacción profesional es el tipo de redacción en la que se trabaja44; por lo tanto, hablamos de un factor enraizado en las propias condiciones profesionales. Coincide que los más satisfechos son los que desempeñan su función en una redacción más participativa; y los menos, aquellos periodistas que trabajan en redacciones jerárquicas45. Esta conclusión está en la línea de estudios realizados hasta el momento en otros países con mayor tradición en investigación sociológica de la profesión periodística. En 1966, Herzberg comprobó, tras más de diez años de análisis de las 43 Cfr. BARRETT, Grace (1984): “Job satisfaction among newspaper women”, Journalism Quarterly, n. 61, pp. 593-599; WEAVER, D. y WILHOIT, C. (1996): The American Journalist, New Jersey: Lawrence Erlbaum. 44 Las correlaciones estadísticas fueron las siguientes: Ingresos Satisfacción

0,054

Horas de trabajo -0,025

Edad 0,079

Número de medios en Tiempo en puestos los que ha trabajado de responsabilidad -0,043

0,127

Descentralización de la redacción 0,168**

La única correlación estadísticamente significativa es la compuesta por las variables “satisfacción” y “descentralización de la redacción”.

45 Una de las cuestiones que se incluyeron en el sondeo era: “¿Cómo calificaría la organización de su redacción?”. A continuación se proponía una escala de 1 a 6, donde 1 era jerárquica y 6 participativa. Se entendía por jerárquica aquella redacción estrictamente compartimentada, donde los directores y jefes de sección marcan todas las pautas a seguir y en las que los redactores tienen escasa capacidad de iniciativa. Por el contrario, la redacción participativa es aquella que huye de esta rigidez y en la que los temas se discuten y proponen de forma compartida. Las contestaciones a esta pregunta fueron muy ajustadas: un 54,7 por ciento de la muestra afirmó que su redacción está jerarquizada y un 45,3 por ciento que es participativa.


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actitudes profesionales, que factores como el reconocimiento del trabajo o el hecho de desarrollar su labor en un entorno dinámico con posibilidades de participación eran factores que influían decisivamente en la satisfacción de cualquier profesional46. En 1978, Shaver evidenció igualmente que la posibilidad de participar en la redacción y el hecho de sentir reconocido el propio trabajo (incluso con la opción de ascender profesionalmente) eran factores decisivos en ese índice de satisfacción de los periodistas47. En 1984, en una encuesta realizada a mujeres periodistas en Estados Unidos, se constató que los factores intrínsecos (organización de la redacción, valoración del trabajo, autonomía...) eran más importantes que los extrínsecos (sueldos, horarios...) a la hora de valorar la satisfacción profesional48. En 1993, Stamm y Underwood constataron la percepción de que los periodistas se sienten más satisfechos en medios de pequeñas dimensiones, en los que existen mayores cauces de participación y de diálogo entre los miembros de la redacción y en los que hay menos burocracia y restricciones a la autonomía periodística49, una conclusión muy similar a la obtenida años antes, en 1976, en un sondeo a 1.300 periodistas llevado a cabo por Johnstone, Slawski y Bowman50. Demers demostró en 1994 que el índice de satisfacción profesional era más elevado en las redacciones descentralizadas, caracterizadas por un mayor grado de autonomía para los periodistas51. Un año más tarde, Pollard también concluyó que la satisfacción depende tanto del tipo de redacción como del diálogo frecuente con los supervisores y la percepción de autonomía del periodista52. En 1996, Weaver y Wilhoit constataron que los mejores predictores para evaluar la satisfacción profesional de los informadores eran la existencia de comunicación entre los miembros de la redacción, especialmente entre los redactores y los jefes, la percepción de autonomía y la flexibilidad en la organización del trabajo53.

46 Cfr. HERZBERG, Frederick (1966): Work and the Nature of Man, Nueva York: Thomas Y. Crowell Publishers, pp. 71-167. 47 Cfr. SHAVER, Harold C. (1978): “Job Satisfaction and Dissatisfaction Among Journalism Graduates”, Journalism Quarterly, n. 55, pp. 54-61. 48 Cfr. BARRETT, Grace (1984): “Job satisfaction among newspaper women”, Journalism Quarterly, n. 61, pp. 593-599. 49 Cfr. STAMM, Keith y UNDERWOOD, Doug (1993): “The Relationship of Job Satisfactioin to Newsroom Policy Changes”, Journalism Quarterly, n. 70, otoño, pp. 528-541. 50 Cfr. JOHNSTONE, John W.C., SLAWSKI, Edward y BOWMAN, William (1976): The News People: A Sociological Portrait of American Journalists and Their Work, Urbana: University of Illinois Press, pp. 133-156. 51 Cfr. DEMERS, David P. (1994): “Effect of organizational size on job satisfaction of top editors at U.S. dailies”, Journalism Quarterly, vol. 71, n. 4, pp. 914-925. 52 Cfr. POLLARD, George (1995): “Job satisfaction among newsworkers: the influence of professionalism, perceptions of organizational structure, and social attitudes”, Journalism and Mass Communication Quarterly, vol. 72, n. 3, pp. 682-697. 53 Cfr. WEAVER, D. y WILHOIT, C. (1996): The American Journalist, New Jersey: Lawrence Erlbaum; WEAVER, D. (ed.) (1998): The Global Journalist, New Jersey: Hampton Press, pp. 88-92.


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En definitiva, de todos estos estudios se puede extraer la conclusión de que la autonomía profesional, la participación, el diálogo en las redacciones y la valoración del trabajo son factores que influyen decisivamente en la satisfacción de los periodistas. Y como hemos apuntado, en nuestro sondeo la relación entre satisfacción y organización de la redacción queda patente en numerosas variables. Todas las preguntas formuladas referidas a la organización del trabajo se relacionan claramente con el índice de satisfacción profesional. Las cotas más bajas se encuentran entre aquellos periodistas que dicen “tener un trabajo que consiste sólo en reproducir lo que unos y otros dicen que pasa, más que en averiguar lo que pasa”; “que hay poca generación de temas propios”; “que se va a remolque de lo que otros medios más poderosos consideran importante”; y “que afirman pensar más en cómo cubrir la sección que en levantar noticias”. Por el contrario, hay satisfacción cuando la organización de la redacción permite levantar informaciones, no ir a remolque de los demás, generar temas propios, ejercitar la creatividad. Indudablemente, si tener a la redacción satisfecha es una de las mejores garantías de éxito para cualquier medio de comunicación, los directivos y responsables de estos medios deberían tener en cuenta esta conclusión. Una organización demasiado vertical adocena, acomoda y duerme a la redacción. La participación, por el contrario, despierta a los redactores, los hace combativos, activos, creativos y buscadores de información. Cuando al periodista se le permite desarrollar su trabajo en un ambiente de iniciativa alejado de la rutina, está satisfecho. Y está dispuesto a aguantar el estrés, las prisas, la tensión y hasta la escasez económica. En conclusión, los resultados aportados en el presente artículo vienen a constatar la importancia de la organización de las redacciones en el índice de satisfacción profesional de los periodistas, por encima incluso de otros factores más relacionados con sus condiciones laborales o salariales. Esta constatación está en la línea de las aportaciones teóricas ofrecidas en otros países de nuestro entorno, y contribuye a definir con mayor precisión la naturaleza y las especificidades de la profesión periodística.

(Recibido el 13-5-2002, aceptado el 2-6-2002)


COMUNICACIÓN, HISTORIA Y MENSAJE


ÁMBITOS. Nº especial 9-10. 2º Semestre 2002 - Año 2003 (pp. 507-529)

Censura y consignas en la prensa franquista. Algunos ejemplos de dirigismo informativo Manuel Ruiz Romero Grupo de Investigación en Estructura, Historia y Contenidos de la Comunicación Universidad de Sevilla Email del autor: mansusi@terra.es.

RESUMEN De todos es sabido que la Ley de Prensa de Imprenta (1966) supuso un tímido intento aperturista en un régimen como el de Franco, el cual, por su misma génesis, estuvo caracterizado por un férreo control sobre medios, profesionales y mensajes informativos. Sin embargo, la denominada Ley Fraga persigue en la intención del régimen a la hora de poner límites a la apertura informativa y mantener altas dosis de intervensionismo en las políticas de comunicación. El presente artículo recupera algunos documentos inéditos que dan buena muestra de lo que afirmamos. El extinto Ministerio de Información y Turismo, a través de su Dirección General de Prensa y por medio de teletipos, mantenía una estrecha relación con las Delegaciones periféricas del mismo, de manera que, para el concreto caso sevillano pero también aplicables a otras provincias, hemos seleccionado un conjunto de ejemplos que nos ayudan a profundizar en las estrategias y actitudes de un importante periodo de la Historia de España. ABSTRACT It is very well known that the Press and Printing Law (1966) meant a slight opening attempt in Franc´s regime, which, due to its own genesis, kept an iron hand over the mass media, its professionals and information. However, the so-called Fraga Law maintains the regim´s attempt to confine the information opening and a very high interventionism in communicational policies. This article deals with some unpublished documents which prove what we state here. The former Ministry of Information and Tourism, through its Press Head Office and by means of teletypewriters kept closed links with its peripheral local offices. We have chosen a number of examples which contribute to deepen in the coercive attitudes and strategies which were put in practice during an important period of the Spanish History, both in Seville and in other provinces. Palabras claves: Prensa/Franquismo/Censura/Intervencionismo/Consigna. Key words: Press/Franquism/Censorship/Interventionism/Watch-word.


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Censura y consignas en la prensa franquista. Algunos ejemplos de dirigismo informativo

Franquismo y política de prensa: 1966 versus 1938. a censura es un complejo mundo que define a las dictaduras y, de forma sutil, sin nominarla de igual manera, condiciona las democracias. La prensa, como tal, significa igualmente un ente poliédrico sobre el que hay que matizar la relación entre profesionales de la comunicación y sus respectivas empresas, con sus estructuras periodísticas y el momento vivido2. Quizás por ello algunos autores se empeñan en matizar las definiciones que determinan el franquismo como dictatorial. Algunos hablan abiertamente de la “imposibilidad de calificar al régimen de Franco como totalitario” a partir de 1966 como año donde la Ley Fraga, aisladamente con respecto a la prensa, posibilitaría un “espíritu liberalizador (...) ya con un cierto respaldo legal”. De ahí que se califique el sistema mediante perífrasis como de autoritario.3 No cabe duda que comparada con la normativa de la posguerra, el nuevo marco legal citado significaba un avance. Cuestión ésta, que sin embargo es matizada si observamos los necesarios progresos que deberían llegar en el Estado para recuperar las libertades democráticas. Está claro que no existía una libertad de prensa plena, pero admitiendo el espíritu liberalizador de 1966, es cierto que van a prodigarse posturas más independientes a las del Gobierno. Ello no resulta óbice para que el Ministerio busque orientar los contenidos de acuerdo con sus objetivos políticos, lo cual no sólo pretende asegurar la unidad ideológica de los medios y profesionales, sino que los escritos, particularmente en este caso, corren el riesgo de caer en un uniformismo reiterativo de claro prejuicio comercial. Ello quizás explicase, entendemos nosotros, el que salvo aisladas excepciones en determinadas provincias (el caso de Sevilla con ABC), se impusiera lo que pudiéramos denominar el monocultivo de la prensa escrita, en tanto el medio dominante en ámbito provincial suele ser de la Cadena de Prensa del Movimiento.4 La propia evolución institucional del régimen de Franco encontró propicio en esos instantes enterrar definitivamente una “caduca y anacrónica” Ley de Prensa de 1938, y sustituirla por otra “de cariz más liberal”. Más bien, añadimos nosotros, las nuevas exigencias internacionales del régimen hicieron más sutiles el control de la política informativa. Y ello, contrariamente a las posiciones que defiende Carlos Barrera al señalar –entendemos de forma pretenciosa-, que “entre

L

2

3 4

Conviene recordar que durante el periodo tardofranquista los Ministros de Información y Turismo fueron los siguientes sobre la fecha de nombramiento: Alfredo Sánchez Bella (29-X-1969), Fernando de Liñán y Zofio (12-VI-1973), Pío Cabanillas Gallas (4-1-1974), León Herrera Esteban (30-X-1974) y Adolfo MartínGamero. González (12-XII-1975). Una visión general sobre los medios en el primer franquismo en: SEVILLANO CALERO, F., Propaganda y medios de comunicación en el franquismo (1036-1951), Alicante, Universidad, 1998, p. 377. BARRERA DEL BARRIO, C., Periodismo y franquismo: de la censura a la apertura, Barcelona, Eiunsa, 1995, pag. 47. De este mismo autor: “La prensa como medio de oposición dentro del régimen franquista. 1966-1975”, en AAVV, La oposición del régimen de Franco. Estado de la cuestión y metodología de la investigación, Vol. II, Madrid, UNED, 1990, p. 375.


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1962 y 1966 España vivió un tiempo de esperanza en lo relativo al aumento de la libertad de prensa”5. Y esto es justo lo que pretendemos poner en duda y demostrar con nuestros ejemplos referidos a la realidad sevillana, pero que muy bien podría extrapolarse, y de hecho así lo sería, al resto de provincias del Estado. Ello no es óbice para entender que la madurez alcanzada por las empresas y medios de comunicación que nacen al amparo de la citada Ley Fraga, con diferentes ritmos y sensibilidades, se convierten durante el tardofranqusimo en un importantísimo rédito para la llegada de una transición sin extremismos. Permitió, entre otras cuestiones, que el ciudadano, una vez se inicia la Transición, estuviese más sensibilizado ante la necesidad democrática, por delante incluso de la incertidumbre política que se despejaba. Pese a los indudables avances que la Ley de 1966 supone con respecto a la de 1938, fruto entre otras cuestiones, de la propia estabilización del régimen “en paz” tras la Guerra Civil, la elaboración de esta nueva Ley más bien pretende posibilitar la emisión de las opiniones que en el seno del franquismo emiten distintos segmentos de éste. Ésta y no otra interpretación más progresista, es la que parece desprenderse del circunloquio que implica el preámbulo de la citada Ley cuando alude a sus objetivos y a la nueva realidad social que da sentido al nacimiento de la norma: “La conciencia indudable de propiciar a dicha opinión {pública} cauces idóneos a través de los cuales sea posible canalizar debidamente las aspiraciones de todos los grupos sociales alrededor de las cuales gira la convivencia nacional”.6 Sin embargo, como también se ha especulado, el quehacer cotidiano de la comunicación no se encuentra tan alejado en esta nueva década de lo que bien resume Justino Sinova: “El periodismo será concebido como una actividad de servicio al Estado; el periódico, como un instrumento de acción política; y el periodista, como un trabajador más de la Administración aunque su salario fuera pagado por una empresa privada”.7 De la censura a la consigna Podríamos resumir que la evolución de una Ley de Prensa a otra, significa la evolución de la censura a la consigna, sin que ello signifique que una u otra dejen de existir en cada uno de sus periodos. Sin embargo, sí entendemos que existe una actitud más prudente del sistema, fruto de la consolidación del régimen tras años de “reconciliación nacional”. En cualquier caso, conviene recordar que estamos, con la Ley Fraga, ante una norma realizada contra la propia prensa, y

5 6 7

Loc. cit., pág. 88. Incluso el autor llega a definir esos años como periodo de “preparación para la libertad”. Preámbulo de la Ley 14/1966, de 18 de marzo, de Prensa e Imprenta (BOE, 67 – 19 de marzo de 1966). SINOVA, J., La censura de Prensa durante el franquismo, Madrid, Espasa Calpe, 1989, p. 17.


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sobre la que la intervención del Estado se realiza en aras de una prolongación del poder del mismo. La carencia de espontaneidad es un factor que, como vamos a observar por los diferentes ejemplos que aportamos, afecta directamente al status deontológico de la profesión a la vez que ejerce un control (“verbal” podríamos decir, en función de cómo se trasmitían las consignas), sobre las estructuras periodísticas y trabajadores de la comunicación. La prensa, en este caso, no es más que un aparato más al servicio de los intereses del Estado, cuando no vehículo de propaganda, control de la opinión pública (o creación de otra afecta al poder), vigilancia y castigo. Las arbitrariedades de muchos de los ejemplos que comentamos nos induce a pensar en el intento de demostración de la tesis que da nombre a este epígrafe que, aún reducido el aspecto cuasi paramilitar de la comunicación, podríamos afirmar que nos encontramos ante una prensa al servicio del orden público. Quizás ello explique la estrecha vinculación del Ministerio de Información con tareas de mantenimiento de orden público y paz social. Las referencias bibliográficas más concretas sobre lo que venimos afirmando la encontramos en las ya obras clásicas de Terrón y, sobre todo en Justino Sinova, por cuanto las investigaciones que este último realiza proceden de fondos del Archivo General de la Administración relacionados con la propia Dirección General de Prensa del Ministerio que analizamos8. Este último, precisamente, realiza la interesante apreciación: “Con la agobiante profusión de consignas, los periódicos fueron en la práctica incautados por el poder político, pues sus dueños naturales no podían elegir, sino entre aceptar el régimen de consignas y cumplir éstas a rajatabla o cerrar el periódico. Los amos efectivos de toda la Prensa fueron las autoridades, que en cada momento se ocuparon del control y la pusieron (...) a los pies del régimen”.9 De esta forma podemos concluir que la Ley de Prensa de 1966 significa un periodo de evolución dentro del periodo franquista entre la llegada de la democracia y la Ley de 1938, en tanto conforma la crónica anunciada de una aspiración censora que nunca llega a cumplirse totalmente, sino que, muy al contrario, posibilitará un conjunto de situaciones que –como ya hemos expresado-, permite la llegada sociológica de la transición antes que tenga lugar la muerte del dictador10. Con unas condiciones más relajadas a la inmediata finalización del conflicto 8

TERRÓN MONTERO, J., La prensa en España durante el régimen de Franco. Un intento de análisis político, Madrid, CIS, 1981. Entre sus páginas encontramos un interesante análisis del proceso de elaboración de la Ley de 1966. 9 SINOVA, J., La censura de Prensa durante el franquismo,... op. cit., p. 162. Especialmente este autor entre las páginas 123 a 160 de la citada obra, nos presenta una casuística cercana a la que desarrollamos en este artículo. Del mismo modo, nos reproduce las hojas de inspección de uso interno en el Ministerio, utilizadas no sólo sobre cabeceras y líneas editoriales, sino sobre profesionales (pág. 133). 10 RUIZ ROMERO, M., “La prensa de Andalucía durante la transición”, en Ambitos. Revista Andaluza de Comunicación, (1), Sevilla, 1998, pp. 231 252. (ISSN 1139-1979). Reproducido también en la publicación electrónica Latina de Comunicación Social, (16), abril de 1999 (ISBN-1138-5820). (Disponible en http: / / www.ull.es/publicaciones/latina/a1999iab/100bruiz.htm)


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bélico producto de la intentona golpista, la norma de 1966 intentó más sutilmente convertir los medios en una continuación del poder, y en mucho casos, bien podemos afirmar que los medios fueron una prolongación del aparato de información ministerial al servicio de la causa de aquel Estado. Y defendemos esto, no sólo por cuanto el ejercicio de lo que entendemos como censura negativa, sino por una intencionada labor inspectora y policial efectuada sobre empresas, profesionales, contenidos y formatos comunicativos. Destinada, en definitiva, a controlar la aparición de una opinión pública diferente a la perseguida desde la dictadura. Al hilo del desarrollismo de los años sesenta, dicha labor se vuelve por obvias razones mucho más compleja que al finalizar el conflicto bélico, por lo que dicha estructura fuertemente centralizada, cuasi paralela a la de orden público adscrita al Ministerio de Gobernación, resulta en algunos instantes de una dificultad manifiesta a medida que la propia sociedad española supera la parca realidad de la posguerra. En este sentido, consignas y la propia censura se fueron adaptando a las nuevas circunstancias legales y sociales, prosiguiendo -en todo caso-, con las medidas de depuración de profesionales de la comunicación en la medida que una nueva generación se incorpora al ejercicio comunicativo. El fondo documental Cabe hacer constar igualmente que los fondos constituyen varias carpetas como resto de la documentación proveniente de lo que en su día fue la Delegación Provincial del Ministerio de Información y Turismo en Sevilla (c/ Trajano), sobre cuya existencia fuimos advertidos en su día por el Secretario General de la actual Delegación Provincial de la Consejería de Turismo y Deporte de la Junta de Andalucía. Se trata de unos dos mil documentos correspondientes a las comunicaciones internas emitidas entre la Dirección General de Prensa del citado Ministerio y la Delegación Provincial de Sevilla. Gran parte de ellas teletipos por ser un medio consolidado y rápido en la época. En la medida que vienen siendo estudiados, pasarán posteriormente a engrosar los fondos del Archivo Provincial de Sevilla como organismo competente de su custodia según corresponde por la Ley de Archivos. Del mismo modo, cabe señalar que los años que comprende dicha documentación se encuentran entre 1960 y 1973. Pasemos a continuación a relacionar y analizar algunos de los ejemplos que hemos encontrado en dicha documentación, de la que consideramos el especial detalle con el que se explicitan dichas consignas o actuaciones, sin que ello deba significar necesariamente un orden de importancia en cuanto a su presentación. Las cortes del general Franco Nuestro primer caso se refiere a la intervención en las Cortes franquista de 1972 del procurador Gonzalo Rodríguez del Castillo. Fruto de su intervención, explicitada mediante texto cifrado y por lo tanto inteligible, tiene lugar desde los


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servicios centrales el envío de las siguientes medidas: «El Presidente de las Cortes, en su uso de sus derechos reglamentarios, ha prohibido que consten en Acta dichas manifestaciones. Con independencia de la posible repercusión penal que pueda producirse en relación con este asunto, debe advertirse a los directores que la difusión de los conceptos expresados citados por el citado procurador vulneran gravemente lo dispuesto en el artículo 20 de la Ley de Prensa en lo que se refiere al debido respeto a las instituciones y a las personas en la crítica de la acción política y administrativa, sin que en modo alguno el fuero que goza el señor procurador citado se extienda e exonera de responsabilidad al director de la publicación que las difunda». A la arbitrariedad de hacer que no conste en Acta de la sesión la citada, se une a continuación las instrucciones: «Los delegados deberán dar cuenta en la noche de hoy del texto del punto primero a los directores de los diarios y en la fecha más próxima a los directores de otras publicaciones periódicas de su provincia». Incluso, se apunta que, los delegados provinciales ministeriales deben comunicar sus gestiones a Madrid el «haber traducido el cifrado y cumplimentado en la noche de hoy la instrucción recibida»: «por teletipo o por teléfono». Como argumento disuasorio e incentivo para el cumplimiento del deber, en la Circular de la Dirección General de la Prensa se recuerda que es «indispensable» el hecho de que en la misma noche sea cumplimentada la nota. «Ya que se trata de evitar, se apunta, (...)se tenga que buscar la respuesta de los delegados a horas inoportunas de la madrugada». Finaliza el teletipo con una repetición a modo de confirmación de la parte cifrada.11 Los telegramas de Franco al Papa La identificación del Jefe del Estado como primer cristiano era una equivalencia especialmente cuidada por el sistema. Se ahí su preocupación cuando los medios no reflejaban obligatoriamente la noticia. Esta omisión –de la que desconocemos su intencionalidad manifiesta u oculta-, sucedió en el medio de la Iglesia en Sevilla, por lo que muy presumiblemente el Delegado hispalense comunicaría tal extremo al Director General de Prensa. Es muy probable que, a su vez, Madrid le insistiera en el asunto por lo que realizada las debidas gestiones se comunica de forma urgente el resultado de dichas gestiones: «Puesto al habla con el director del periódico El Correo de Andalucía don José María Javierre Ortas, manifiesta no haber habido intención en la omisión del telegrama del Jefe del Estado español a su santidad Pío EFE Pablo VI, habiendo prometido su publicación en el número correspondiente a mañana domingo».12

11 Copia de teletipo sin numerar, datado el 10-II-1972. 12 Copia de teletipo urgente (nº 5417).


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El seguimiento a la vida cultural Como en todo proceso de comunicación la posibilidad de retroalimentación también existe. No faltan ejemplos de la información puntual que Sevilla ofrece en 1968 al Subdirector general de los Servicios Informativos sobre determinados hechos, y sobre lo que más preocupa: su trascendencia alrededor de los medios escritos. Tal es el caso de la visita a Sevilla de Rafael Calvo Serrer para impartir una conferencia en el Colegio Mayor Almonte “del Opus Dei» según consta la nota. El Delegado Provincial, Castro Villacanas remite los resultados del acto, que finalmente resultaría ser un coloquio una vez «hubo ciertos inconvenientes gubernativos, de carácter no formal». Recogiendo algunos párrafos de la entrevista efectuada por El Correo de Andalucía, presumiblemente la misma fecha en la que se remite la circular a las 21,40 horas del día 27 marzo de 1968, y «bajo el epígrafe vida cultural, con el título a dos columnas de entrada, en la parte superior: Coloquio de Calvo Serrer en el colegio». En él se informa de algunas de sus declaraciones: «En el terreno exclusivamente político, lo que hoy se lleva es la socialdemocracia, superadora de las concepciones típicas del comunismo, del socialismo y de la democracia». Interrogado por la fórmula de gobierno que adoptaría para la continuidad del actual régimen, Calvo señala que «lo más probable es el advenimiento de un rey. Ahora bien, esto no lleva implícito la adopción de la monarquía como sistema de gobierno: la venida del Rey está motivada por razones pragmáticas, porque no es viable la presencia de un militar en la Jefatura del Estado y por la estabilidad que supone la solución monárquica».13 El funeral de Manuel Giménez Fernández La muerte del catedrático de Derecho e ilustre republicano es aprovechada por los disidentes de la dictadura para homenajearle con sus protestas14. Su Facultad había anunciado un funeral, y coincidiendo con los hechos se había convocado una asamblea «libre» en los jardines a la entrada al recinto. Según explica la nota enviada a Madrid, una vez el sacerdote se disponía a celebrar la misa ha comunicado que, por orden del Rector y ante el intento de aprovechar los funerales para “otros fines”, quedaban suspendidos hasta nueva fecha, «cuando las cosas estuviesen más tranquilas». Instante en el que los asistentes que había

13 Teletipo (s/nº ) del Delegado al Subdirector General de Servicios Informativos fechado el 27-III-1968 a las 21,40 horas. 14 Un aspecto poco conocido en la biografía de este personaje hispalense e inédito en los estudios que se han dedicado a su persona es su decidida y crucial participación en el proceso autonómico de Andalucía durante la Segunda República. Cfr. al respecto: DIAZ ARRIAZA, J. y RUIZ ROMERO, M., El proceso autonómico de Andalucía durante la II República, Sevilla, Fundación Blas Infante, 1991; así como HIJANO DEL RIO, M. y RUIZ ROMERO, M., El Ideal Andaluz en la II República. La Asamblea Regional Andaluza de 1933, Sevilla, Fundación Blas Infante, 1995.


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a la entrada de la capilla de la Universidad la abandonaron y a la salida los estudiantes, «que no habían entrado en su mayoría comenzaron a gritar: Libertad, libertad”15. Igualmente, un día antes los estudiantes que se habían encerrado en el Aula Magna de Derecho fueron desalojados por la policía que penetró en el recinto de la Universidad a petición del Rector. Se habla -continúa recogiendo la nota-, de una “posible clausura temporal de la Universidad ante la persistencia de la actitud rebelde”.16 La actividad estudiantil Los sucesos estudiantiles, entre otros, son ampliamente valorados y estrechamente perseguidos. Así nos encontramos con la información que desde Sevilla se remite a Madrid, en la que se alude a la nota aparecida en El Correo de Andalucía el 13 de enero de 1967, realizada por su corresponsal J. Oneto Revuelta, enmarcada en los siguientes titulares: «La Facultad de Económicas de Madrid fue cerrada sin base legal», «los estudiantes creen que no existía una situación de urgencia que aconsejase la sanción», «fruto de esta medida son los nuevos choques entre universitarios y policía». Entre otras cuestiones, el diario sevillano concluye su información -se sigue diciendo-, con las siguientes palabras: «Muchos estudiantes muestran su extrañeza ante una medida, tomada sin acuerdo del Consejo de Ministros, y cuya responsabilidad la ha asumido el Ministro de Educación y Ciencia». Por último, la información en prensa que se remite a la Subdirección General recogen algunos hechos acaecidos en Sevilla, entre los que se encuentran las valoraciones jurídicas sobre la ilegalidad de la medida publicada a su vez por el diario Madrid. Todos ellos, se dice, estiman que la «autoorganización es un derecho inalienable de todos los universitarios, y cuyo proceso debe consolidarse a la mayor brevedad. Es decir, que los propios estudiantes creen su organización sindical, único medio de conseguir la reforma democrática de la universidad».17 El control a la Iglesia comprometida Algunos sectores de la Iglesia comienzan a ser especialmente vigilados de cerca por el régimen, y en este caso, tenemos noticias de un registro en una residencia de jesuitas cuestión que, como es de suponer, no trasciende a medio alguno. «El Gobernador Civil de la provincia ha informado esta mañana al Delegado Provincial que suscribe -Castro Villacanas-, que ha obtenido autorización del ordinario para que la policía gubernativa lleve a cabo un registro en la 15 Teletipo (nº 1352) del Delegado al Director General de Prensa fechado el 5-III-1968 a las 12,55 horas. 16 Teletipo (nº 1342) del Delegado al Director General de Prensa fechado el 4-III-1968 a las 18,10 horas. 17 Teletipo (nº 220) del Delegado al Subdirector General de Servicios Informativos fechado el 13-I-1967 a las 11,35 horas.


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residencia de los padres jesuitas de esta capital». Le preocupaba encontrar una relación entre la organización juvenil «vanguardia obrera», controlada, “como es sabido”, se dice, “por la Compañía de Jesús con la organización de actos de significación subversiva que, según parece, se preparan para el próximo día 30”. Ello induce a pensar, se sigue comunicando, la aparición por diferentes puntos de la ciudad de pintadas donde se lee: “treinta de abril comisiones obreras”. Es más, según apunta la misma nota a modo de justificación, se tiene noticias de las acciones que pretende montar la aludida entidad para el día 24 ante la caseta del Círculo de Labradores en la misma Feria de abril, «con pancartas y gritos contra el lujo, gastos excesivos, etc».18 El primero de mayo El carácter sindical de la festividad no escapa al control de los elementos disidentes del régimen, así como a la posibilidad de que en diferentes púlpitos se exaltara más de lo acusado el carácter reivindicativo de las condiciones laborales y de vida del sector obrero. Por ello, los delegados debían manifestar, con la mayor urgencia, a la Subdirección General «si el prelado de la diócesis respectiva ha hecho pública alguna pastoral el pasado día 1 de mayo festividad de San José Artesano». (Puede observarse la divertida perífrasis para no denominar al santo como obrero, cuestión es de suponer más propia de la jerga subversiva del momento). Caso afirmativo –se afirma-, se solicita remitir, «con la mayor urgencia, el texto impreso de la misma, o indicar si algún periódico de la diócesis lo ha insertado de manera textual o bien «hubiera recogido solamente un extracto». Supuesto este último en el que «se hará de todas maneras necesario recibir texto íntegro».19 Posteriormente, y a modo de balance sobre los sucesos que hayan podido acontecer, un nuevo Boletín a los Delegados reclama, como complemento a lo manifestado el día 5 (en realidad seis) prestar su atención a la publicación «por los obispos de las diócesis respectivas de cartas pastorales homilías u otros escritos que lleven su firma». Con la intención de que, tan pronto se tenga conciencia del texto «por su publicación diocesana o en prensa» (esto último en clave indescifrable) deberán dar cuenta a la Dirección General.20 18 Copia de teletipo (nº 2217) del Delegado al Director General de Prensa fechado el 19-IV-1968 a las 1,30 horas. El primer intento de abordar el papel de la Iglesia en el compromiso autonomista lo encontramos en: DEL RÍO MARTÍN, Mons. Juan, “El papel de la Iglesia en la autonomía andaluza”, ponencia mecanografiada en el VI Curso de Otoño de la Universidad de Cádiz: Andalucía 25 años después: de la transición a la autonomía (1975-2000), Jerez, 2001 (en prensa). 19 Teletipo con Boletín Informativo para los Delegados (nº 105), registro de entrada nº 2155 de fecha 6-V1971. La contestación es rotunda desde la Administración periférica del Estado: «El Cardenal Arzobispo de la diócesis no ha publicado ninguna pastoral con motivo del primero de mayo». Teletipo a Madrid de 6 de mayo de 1971, núm. 1914. 20 Una hoja en tamaño holandesa grapada al teletipo nos hace presuponer que pudiese tratarse del contenido descifrado del mensaje en clave: “Por los obispos de las diócesis respectivas de cartas pastorales homilías u otros escritos que lleven su firma. Por su publicación diocesana o en prensa”.


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Dentro de esta política de seguimiento del 1 de mayo se inscribe también la comunicación de los textos de los panfletos encontrados, alrededor de la jornada de lucha convocada por Comisiones Obreras desde el 30 de abril al 1 de mayo. Es más, remite el Director General Fernández Sordo a las delegaciones su interés por «prevenir la posibilidad de que las delegaciones provinciales autoricen, en trámite de consulta voluntaria textos o comentarios que hubieran sido sancionados con anterioridad por la Dirección General de Prensa o que estuviera en periodo de instrucción del expediente”. «Dicha posibilidad - aclara la nota-, es perfectamente admisible, habida cuenta que la decisión en lo que atañe a las circunstancias voluntarias, es una actividad discrecional del Delegado y el criterio de aprobación o denegación puede ser muy variable en razón de circunstancias que no siempre se relacionan con la posible infracción de la ley de prensa». Como principio se recomienda tener un criterio «restrictivo, aún cuando el texto consultado no suponga infracción administrativa», por lo que debe procurarse, que la conformidad no se interprete como «conformidad de la administración con el contenido o las tesis del comentario». Así, para facilitar una mayor coordinación se comunicará a través del Boletín de Delegados, los expedientes administrativos que se instruyan, «con indicación del periódico de que se trata, título del artículo o comentario y nombre o firma del autor».21 De otra parte, cabe señalar también que el Delegado Provincial por su parte en el uso de sus “funciones” alerta a los servicios centrales del Ministerio de la nota que pretende publicar El Correo de Andalucía en este caso, durante la edición del 28 de junio de 1971. Se trata de una situación en donde las declaraciones que desconocemos de un alto responsable del Gobierno en respuesta a la creciente preocupación e implicación social de algunos sectores de la Iglesia, por extensión y hábilmente interpretada por los críticos al sistema, se vuelve contra el propio régimen y sus vinculaciones cómplices con parte de la autoridad eclesial: «A la vista de las declaraciones del Sr. Ministro de Justicia y del modo como han sido resaltadas por numerosos medios de difusión algunas de sus frases, de las cuales se deducen consecuencias que resultan difamatorias para todo el clero y los militares cristianos, cosa que implica una acusación inaceptable y, sobre todo, provoca la deformación de la opinión y mente del pueblo, 43 sacerdotes presentes en la terminación de la Asamblea Diocesana Sacerdotal, han rogado al Sr. Obispo que se dirija -como así lo ha hecho-, al Sr. Cardenal Primado, Presidente de la Conferencia Episcopal, haciéndole constar su repulsa de tales manifestaciones y solicitando que en la Asamblea conjunta de obispos y sacerdotes se aborde

21 Teletipo con registro de entrada 11 de mayo de 1971 (nº 2256) a todos los Delegado por el Subdirector General de Servicios Informativos, Fernández Soto.


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decididamente este problema». En consecuencia, la Delegación advierte que parece que la misma nota se pretende sea publicada en los medios de Madrid.22 Es de imaginar que después de las recomendaciones que se recibiese de la autoridad central, y tras las oportunas presiones al medio, una hora y cuarto después de enviado el primer teletipo, un segundo dirigido a Gonzalo Rodríguez del Castillo explicita el texto que se publicaría al día siguiente en dicho medio y en sustitución de la anterior: «La Asamblea Sacerdotal de Huelva.- Recusan las declaraciones del Ministro de Justicia.- Al término de la asamblea conjunta celebrada en la diócesis de Huelva, los cuarenta y tres sacerdotes que asistieron a la clausura redactaron un anota para la prensa y la radio en la que recusan las recientes declaraciones del Sr. Ministro de Justicia. Esta nota fue leída el domingo pasado en los púlpitos de numerosas iglesias de la diócesis. En la nota se subraya que las declaraciones del Sr. Ministro y especialmente el modo como han sido resaltadas algunas de sus frases en los medios de difusión, podrían crear estado de inquietud por parte de los fieles hacia el clero y los militantes cristianos, ya que contienen matices poco claros sobre ideología y la conducta de los sacerdotes. Por lo cual los cuarenta y tres sacerdotes presentes en la clausura de la Asamblea Diocesana sacerdotal, rogaron al Sr. Obispo de Huelva que se dirigiera, como así hizo, al Sr. Cardenal Primado, Presidente de la Confederación Episcopal, expresándole el deseo de que en a Asamblea conjunta Nacional de Obispos y sacerdotes se procure esclarecer debidamente estas cuestiones». La nota había sido matizada, convirtiéndola como podemos apreciar, en una reclamación de mayor mesura y prudencia en las declaraciones públicas gubernamentales. Habiéndose eliminado en consecuencia la dimensión de alarma social y repulsa que contenía la primera nota.23 En un orden semejante vamos a documentar distintas alertas que a modo de advertencia se realizan desde la Dirección General. Así, la comunicación, aludiendo a que “alguna provincia ha advertido que en fecha inmediata intentan celebrar ruedas de prensa», obviamente de elementos contrarios al régimen. Determina realizar orientaciones encaminadas a: evitar su anuncio o su transmisión por agencias nacionales, prohibir publicación en prensa local, de no ser factible esto último factible, cuidarán que la noticia se reduzca lo más posible y se limite a exponer en abstracto el hecho de la rueda de prensa y su contenido. Por lo general, los Delegados acusarán recibo de este boletín extraordinario, así como de haberlo descifrado normalmente.24 22 Copia de teletipo urgente (nº 299) del Delegado al Subdirector General de Servicios Informativos fechado el 28-VI-1971 a las 19,15 horas. 23 Copia de teletipo “muy urgente” (nº 300) del Delegado al Subdirector General de Servicios Informativos fechado el 28-VI-1971 a las 20,45 horas. 24 Incluso, el control llega a tal extremo que, según constan en otros ejemplos de la documentación que hemos manejado, las homilías con motivo de las jornadas contra el hambre son transcritas íntegramente a la Dirección general por si fueran constitutivas de delito, y una vez el hambre es relacionado con la problemática socio económica de la Sevilla y Andalucía de entonces.


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Protegiendo el turismo A nadie escapa la importancia del turismo para el régimen, no sólo por cuanto significa una esencial fuente de entrada de divisas para el mismo régimen, sino por cuanto forma parte de una cierta nueva imagen de la dictadura en escenarios internacionales. España se jugaba mucho en esos momentos con este tema, de ahí las recomendaciones a las delegaciones para evitar cierto alarmismo ante determinadas noticias de países vecinos, máxime si por ese mes en cuestión, no son pocos los magrebíes que cruzan el espacio geográfico peninsular: “Ante las informaciones de algún periódico de Madrid donde se señalaba la existencia de algunos casos de cólera en Marruecos, señalo a V.I. que advierta a los medios informativos locales que no publiquen ninguna noticia sobre el tema, por cuanto puede crearse un clima alarmista que perjudicaría notablemente a nuestro turismo, sin causa justificada». La comunicación al Director General de Prensa precisa que ya el Ministro de Sanidad ha «retirado» unas declaraciones por considerar injustificada la alarma.25 Exaltación de los episodios nacionales La fecha de la conmemoración de una histórica batalla es también motivo de utilización por parte del régimen, a la hora de sensibilizar a la ciudadanía de valores tales como el papel al que estaba llamado a jugar España a la hora de proteger Occidente y la civilización cristiana. El recurso a determinados hitos históricos hace que nos encontremos ante una buena prueba de cómo el nacionalismo español ha sabido utilizar hábilmente para provecho y perpetuación de su ideología, a determinadas fechas en pos de su propio beneficio. ¿Quien dijo que la historia es neutral o que la manipulaban en exclusiva los llamados nacionalismos periféricos?. Así, ante la proximidad de la fecha de la conmemoración de la “histórica batalla de Lepanto”, de orden del Director General se informa a las delegaciones en los siguientes términos: La fecha es considerada «objeto de publicidad de interés general» a efectos de los «trabajos» que puedan ver la luz sobre la efemérides, amén de los que ya enviará a sus clientes -se dice-, la agencia gubernamental Efe. Según afirma la comunicación, los espacios que ocupen las inserciones «serán facturadas estrictamente en base a las tarifas de publicidad vigentes en cada periódico”; remitiéndose a «fecha inmediata» sobre la forma de liquidar a las empresas periodísticas esta campaña. Obviamente corre a cargo del aparato del Estado este tipo de promociones de la sensibilización ciudadana. Por todo ello, se ruega que a la mayor brevedad tomen contacto los Delegados con los diarios de su demarcación dada la proximidad de la fecha. No obstante, se exceptúa de esta consideración todo lo que sean informaciones puramente perio25 Teletipo con registro de entrada 3 de julio de 1971 (nº 3235) a todos los Delegado por el Subdirector General de Servicios Informativos, Manuel Ortiz.


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dísticas que los medios puedan insertar sobre los actos públicos que tengan lugar por dicho motivo. «Inexcusable y necesariamente» se apunta finalmente, «según orden reiterada por el Ilmo. Sr. Director (...) esta comunicación de los Delegados Provinciales con los señores gerentes o administradores se realizara en forma oral y nunca escrita» (subrayado nuestro).26 La importancia de la política internacional. El tema que nos ocupa ahora fue clasificado como «materia reservada». En la misma línea de comunicación desde la Administración Central del Estado hacia las dependencias provinciales, da cuenta de las intenciones efectuada al día de la fecha por el Ministro de Asuntos Exteriores: «El Estado presente de las relaciones diplomáticas entre España y la República de Guinea Ecuatorial, y las especiales circunstancias en que se pueden desenvolver en el futuro las mismas, en caso de previsible incidencia de noticias o comentarios desfavorables en los medios informativos españoles con respecto al Presidente Macias o al Gobierno Guineano, aconsejan en opinión del Sr. Embajador de la nación de Santa Isabel la declaración de materia reservada».27 En consecuencia, a partir del día de la fecha y por el plazo de seis meses, todas las informaciones son declaradas «materias clasificada» con la calificación de «reservada». Para ello se invita a un estrecho seguimiento de cuanto aparezca en los medios, o alteración en el sentido apuntado que se produzca en la universidad, fábricas o espacios públicos. Se ruega en esta misma línea, que los partes que se eleven a Madrid sean lo suficientemente concisos «para facilitar la reproducción y estudios». A los mismos, el delegado deberá añadir siempre al final alguna de estas indicaciones: a) si no procede realizar acción alguna; b) lo que el Delegado haya hecho o se proponga a hacer sobre el caso y c) lo que, sólo por exceder de sus facultades, deba realizar la Dirección General de prensa u otro organismo.28 En este mismo sentido, documentamos una nueva circular desde Madrid recuerda a los delegados el hecho de que continúa “en pleno vigor la reserva informativa amparada en la Ley de Secretos Oficiales” dispuesta en su día por la Presidencia del Gobierno en relación al Sahara español. “Como quiera que hay noticias procedentes de Naciones Unidad y Rabat –recoge la nota-, parece opor-

26 Teletipo con registro de entrada 3 de octubre de 1971 (nº 4.666) a todos los Delegados por el Subdirector General de Servicios Informativos Manuel Ortiz. En el teletipo aludido se encuentra anotado a mano el siguiente texto que confirma el curso de la orden: “Comunicado a Celestino, Joaquín Carlos y Requena”. En referencia directa a los directores de la prensa local hispalense de la época. 27 Según se anota en el texto en función de la Ley 9/1968, de 5 de abril sobre secretos oficiales. 28 Copia de teletipo circular desde Madrid a los Delegados suscrita por Esteban de la Puente en calidad de Subdirector General de Régimen Jurídico de las empresas (es de entender de medios del Estado), registro de entrada nº 863 de 5 de febrero de 1972.


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tuno recordar la mencionada condición”. Con seguridad, este secretismo pudiera explicar la sorpresa de que en los albores de nuestra Transición aparezca inesperadamente el interés alauita por dicho territorio, más tarde traducido en marcha verde.29 Avisos sobre medios expedientados Pese a la intensidad de los recursos censores, la complejidad de las estructuras e iniciativas periodísticas hacen que las dificultades para el ejercicio de ese control institucional contra la libertad de expresión y prensa sea cada vez más dificultoso. Respondiendo a este motivo, es presumible que éste fuese el motivo por el que desde el aludido Ministerio se procediera a comunicar a las delegaciones las infracciones, no sólo con un interés informativo y ejemplarizante, sino para controlar la posible distribución en distintos puntos del Estado de dichas cabeceras, o bien la aparición del mismo texto en otros tabloides. Así, una nueva circular del año 1972 informa de lo siguiente: “Han sido acordadas las iniciaciones de expedientes administrativos a las publicaciones que a continuación se relacionan por la publicación de los artículos o testos periodísticos que también se mencionan”. Los títulos de los artículos y la pluralidad de los medios hablan por si solos: - Diario Primera Página de Alicante, por insertar en el número del día 2 de febrero de 1972 la entrevista con Emilio Gutiérrez Caba, firmada por Vicente Calvo Baguera. - Revista Vida Nueva de Madrid, por difundir en el número 818 del 5 de febrero de 1972 el artículo titulado «Año nuevo mito nuevo. La cuesta de enero», cuyo autor es Eduardo Ciervo. - Revista Mundo Social de Madrid, por publicar en el número 195 correspondiente al 15 de enero de 1972, el artículo «La universidad. Un mediador de la sociedad española», firmado por José María Mohedano Fuertes. - Revista Gaeta universitaria, de Madrid, por difundir en el número 153 de enero de 1972 el trabajo periodístico titulado «Entrevista con Raúl Morodo: el país tiene necesidad imperativa de la democracia», firmado por Miguel Plantón. - Diario Sol de España de Málaga, por publicar en el núm. 1477 de 10 de febrero de 1972, la información titulada «52 sacerdotes apoyan a los obreros de CITESA». - Semanario Destino de Barcelona, por publicar en el número 1729 de 5 de febrero de 1972, el artículo titulado «La política a 621 kilómetros de Madrid» del que es autor Pablo de Columba.

29 Copia de circular desde Madrid a los Delegados suscrita por Esteban de la Puente en calidad de Subdirector General de Régimen Jurídico de las empresas (es de entender de medios del Estado), registro de entrada nº 3426, de 15 de julio de 1974.


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- Revista Asturias Semanal, de Oviedo, por difundir en el número 143 de 19 de febrero de 1972, la información titulada «Cartas de los estudiantes» que firma un grupo de estudiantes de la Facultad. - Revista Cosmopolis de Madrid, por insertar en el número 33, correspondiente a los meses de enero-febrero de 1972, el artículo titulado «Una lección de Historia: el nacional catolicismo» del que es autor Moisés Pérez Coterillo.30 La realidad a través de la prensa Puede resultar paradójico, pero como vamos a observar en algunos casos las informaciones aparecidas en los medios sirven a los poderes de la época de alerta. Este es el caso de una información aparecida en el diario El Correo de Andalucía, (núm. 31.583 correspondiente al 15 de marzo de 1972, en la pag. 8, sección: mundo laboral- según se dice en el teletipo), se difundió la noticia relativa a Sevilla y los Astilleros Españoles S.A. (Elcano), dando cuenta de que en los mismos se habían producido un paro masivo en solidaridad con las víctimas de la «Bazán». Por todo ello al Delegado se le «interesa» desde Madrid para que solicite informe al Gobernador Civil sobre la veracidad o no de la misa, indicando que el texto será utilizado «como base y fundamento del correspondiente expediente administrativo para la exigencia de la oportuna responsabilidad al director de El Correo de Andalucía».31 El affaire Redondela El entonces Ministro Pío Cabanillas no estaba dispuesto a consentir que la prensa aireara un escándalo donde estaba implicado el propio hermano –Nicolás-, de Franco32. Así, presumimos que alertado por consignas emanadas de los servicios centrales del Ministerio, el delegado hispalense informa al Director General de Prensa de la existencia de un artículo bajo el título: «Otro affaire acitero: Redondela? cuándo habrá una luz clara”, editado en la pág. 3 de la revista Campo correspondiente a mayo del año en curso (3 junio de 1972, núm. 2626). Según se comenta mientras transcribe la integridad de su contenido, se trata de una publicación mensual con carácter agropecuario editada en Sevilla desde 1942. Su 30 Copia nº 60 de 13 de marzo de 1972 enviada desde el Ministerio en Madrid a los Delegados provinciales. 31 Los referidos sucesos de Bazán a los que sugiere el texto se trata del fallecimiento de dos obreros de esta factoría naval en la coruñesa zona de El Ferrol del Caudillo, en enfrentamientos con la policía reivindicando mejoras laborales. Uno de los fallecidos era afiliado a Falange Española y de la JONS. La existencia de numerosas manifestaciones, paros, pintadas y panfletos sobre estos sucesos son enviadas como información a los servicios centrales. Teletipo al Delegado de Sevilla de fecha 13 de abril de 1972 registro de entrada 2186. 32 En concreto, el nombre del caso proviene de una empresa dedicada al refino y almacenamiento de aceites, REACE, en la que el hermano poseía importantes intereses. Este mismo año de 1972 se echaron en falta cuatro millones de litros de aceite de oliva. El curso de la investigación se desarrolló entre muertes en extrañas circunstancias. Finalmente, durante el juicio el defensor de uno de los acusados aireó al nombre de Nicolás y eso le costaría el cargo al propio Ministro Cabanillas.


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director por estas fechas (1970-1977) es José Antonio Garmendia Gil, siéndolo anteriormente Joaquín Carlos López Lozano. Según señala el citado texto se “ha producido la desaparición de 4.052 toneladas métricas de aceite de oliva de los depósitos de la estación de gallega de Reace”. Se cita también a personas supuestamente beneficiadas económicamente de esta desaparición, depositadas por la Comisaría de Abastecimiento y Transportes, toda vez eran excedente adquiridos en régimen de producción. La cantidad total del fraude asciende a 200 millones de pesetas, ante lo cual se reclama actúe la justicia por medio de un juez especial, y no se proceda al «stop secret» (sic) como ha sucedido con anterioridad en un caso de adulteración de aceites en la ciudad de Barcelona. Por ultimo, el artículo sentencia: «es hora que esa tradición fraudulenta con el aceite en nuestros días tenga serio escarmiento para ejemplo de todos».33 No debió de gustar la denuncia y la sugerencia cuando, el delegado toma la iniciativa, y «a su juicio», sugiere que se debe “abrir expediente al director de la citada revista por el contenido de los trabajos».34 Control sobre el mundo de la cultura Una nueva circular pone de manifiesto la comunicación que el diario ABC dirige a la Delegación para cuya difusión le fue facilitado un texto cuyo contenido se transcribe. En el mismo, y dentro del Colegio Universitario Ramón y Cajal, se afirma que va a tener lugar un ciclo de conferencias durante los días 12 al 16 con motivo del I Centenario de la I República. El Delegado ministerial indicó la conveniencia que dicho texto no se publicase hasta que no exista la preceptiva autorización gubernamental. Extremo sobre el que, tras ponerse al habla con el Gobierno Civil, se afirma contar con el beneplácito del Rector de la Universidad, cuestión se aclara «que hasta este momento no se ha podido comprobar». Sin embargo, la comunicación a los servicios centrales del Ministerio se aclara que dichas conferencias han sido publicadas ese mismo día en El Correo de Andalucía «sin especial destaque», bajo título «vida cultural» y entre otras conferencias con «carácter normal». Es de imaginar esa normalidad en qué consistía y qué significaba realmente. Máxime cuando la palabra de todo un Rector debía de ser comprobada. Moraleja: La historia como arma subversiva.35

33 Circular núm. 2626 del día 3 de junio de 1973 al Director General de Prensa. 34 Circular núm. 26486 del día 6 de junio de 1973 al Director General de Prensa. 35 Copia de teletipo urgente del Delegado Provincial al Subdirector General de los Servicios Informativos (nº 770, emitido el 14 de febrero de 1973. Entre los intervinientes que se citan se encuentran: Antonio Elorza, con su ponencia: federalismo en España 1840-1868; Jorge Solé Tura: La I Republica y las clases sociales; así como Juan Trías: Federalismo en España y revolución burguesa.


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La sombra de Salvador Allende En relación a los sucesos ocurridos en Chile con el golpe militar pinochetista que derroca a Allende, el caso que nos ocupa podría llegar a ser hasta divertido, si no fuera porque es veraz lo contando en estas líneas. De nuevo vamos a documentar una circular enviada mediante teletipo a las distintas Delegaciones en la que se advierte que en algún sector de la prensa comienza a «menudear» esquelas en memoria del Presidente Allende, donde “se aprovechan las trágicas circunstancias de su muerte para manifestar posiciones políticas o hacer adjetivaciones y alusiones también de claro matiz político totalmente lejanas a la motivación y finalidad propia de las esquelas”36. De esta forma –continúa diciendo la nota-, «personas y grupos interesados manipulan la figura y la memoria del fallecido Presidente chileno para abanderar propósitos y objetivos de clara significación política. Es manifiesto el propósito de ampararse en dichas inserciones seudo religiosas para hacer manifestaciones ideológicas de simpatía o descalificación política”. Ante esta situación manifiesta el Ministerio emite sus consignas: «los delegados provinciales deberán ponerse en contacto «urgentemente» con los directores de diarios y revistas de información general para significarle la postura oficial sobre la inserción de estas esquelas”. Esta imagen de la dictadura quizás no deja de ser inaudita, por cuanto la estrategia que usan las fuerzas de oposición para homenajear al Presidente popular derrocado y asesinado. No obstante, la posición institucional por boca del representante ministerial quiere dejar claro que no existe “reparo a las esquelas que obedezcan a motivos religiosos o que tengan por objeto anunciar con anticipación la celebración de algún servicio fúnebre en memoria del fallecido». En cambio, no es considerado como procedente aquéllas que contengan intencionalidad claramente política, que tergiversen el sentido y la finalidad de las inserciones. Finalmente se añade que, «sería prudente» en tales casos, o en aquellos otros que ofrezcan alguna duda a los directores de medios, «sin perjuicio de exigir la autenticidad de identificación de los anunciantes, rechacen tales inserciones». Al día siguiente y como continuación de la comentada circular hemos localizado entre el material que ha caído en nuestras manos un nuevo documento que continúa aportando hilo conductor al tema. A partir de las instrucciones anteriores se plantean «nuevas circunstancias» que hacen aconsejable «se pongan nuevamente» los Delegados en contacto con los directores de medios al objeto de facilitarles nuevas consideraciones: «tanto para prevenir un posible paso en falso como para orientar la labor de los directores en su quehacer informativo». La 36 Copia de circular (nº 211) desde Madrid a los Delegados suscrita por Esteban de la Puente en calidad de Subdirector General de Régimen Jurídico de las empresas (es de entender de medios del Estado), registro de entrada 4460 de fecha 19 de septiembre de 1973. En el documento como suele ser costumbre figuran anotaciones manuscritas señalando la hora y el día de la comunicación verbal a personas concretas -generalmente directores o redactores jefes- de los diarios hispalenses.


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nueva nota se vuelve más contundente y concreta en sus directrices. Se ha constatado –dice- que los hechos que se anunciaban como aislados, responden a una «campaña organizada» destinada a promover en la prensa la inserción de esquelas en memoria del Presidente “fallecido”, las cuales no tienen “otro objetivo que el de exteriorizar una simpatía y adhesión políticas, sin mención ni referencia alguna de carácter piadoso” (Puede observarse el matiz concreto en referencia a la presentación de la causa de su magnicidio, como sabemos, por defender la legitimidad de su régimen a manos del ejército golpista del país americano). Por ello, ya se emiten directrices para rechazarlas. Es más, «debe advertirse» ahora a los directores, sigue diciendo la circular, que la presencia de esquelas en sus medios en el sentido apuntado «podrán ser considerada como causa del secuestro de la publicación», debiendo por ello los periódicos adoptar las medidas oportunas para rechazar tales inserciones, a las que se consideran ahora «de carácter puramente político». En la medida que las esquelas anuncien algún servicio fúnebre de carácter religioso, es conveniente «su consulta previa» ante el peligro de que, el pretexto de la celebración de dichos actos sirvan de convocatoria «para manifestaciones políticas o desórdenes». Sin duda la cuestión chilena, por cuanto paralela a la experiencia golpista que da origen al régimen de Franco, se convierte en una cuestión vital en doble sentido. Para la oposición, por cuanto desea ratificar la semejante significación de ambos casos, y para las altas instancias del régimen, a la hora de marcar distancias por todo lo contrario. De esta forma, y ante la existencia –según prosigue la circular-, de un Manifiesto firmado por personas de la vida intelectual española, se insta a los directores «a la no publicación ni referencia informativa» para con dicho texto. Su edición -sentencia la nota-, «determinará el secuestro del periódico». En esta misma línea, se apunta desde las autoridades del régimen la conveniencia de evitar en el tratamiento informativo de los acontecimientos chilenos «toda equiparación con el régimen político español, tanto en su contorno fundacional como actual». En suma: «se trata de cerrar el paso a toda maniobra política interesada en aprovechar los sucesos políticos chilenos para proyectarlos en nuestra realidad política».37 Ejemplos de aperturas de expedientes Hemos logrado documentar tres teletipos enviados desde la Dirección General al Delegado relacionados con la apertura de expedientes al diario católico El Correo de Andalucía. Tienen en común la orden expresa de que la comunicación sólo sea verbal, y en los tres casos también dirigidos al Director del medio. 37 Copia de circular (nº 212) desde Madrid a los Delegados suscrita por Esteban de la Puente en calidad de Subdirector General de Régimen Jurídico, registro de entrada 4464 de fecha 20 de septiembre de 1973. De nuevo se repite la conocida fórmula de las anotaciones al margen manuscrita en idéntico sentido.


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Igualmente en todos los supuestos se ruega se indique al Director General que instruye el expediente el cumplimiento de estas instrucciones y las manifestaciones del Director interesado sobre el asunto. En el primero de los avisos se indica que se procede a la apertura de expediente por haber difundido en la pág. 15 del 19 de agosto de 1973 el texto titulado: El agua de San Juan de Aznalfarache no es potable. En el segundo de los casos, un nuevo expediente se justifica con haber difundido en la pág. 22 del número de 21 de agosto de 1973 una fotografía que no corresponde al pie de la misma. El tercero por divulgar en el número del 4 de agosto de 1973 la información titulada «los braceros de Gerena ante la eminente retirada de sus cartillas del SOE».38 La aparición de la Junta Democrática en París. Los movimientos de la oposición aún en el extranjero, y su eco dentro de la geografía del Estado reciben un escrupuloso y atento tratamiento. Así, se informa desde el Ministerio que difundida por la Agencia Cifra se fecha en París la formación de una Junta Democrática anunciada en dicha capital por Santiago Carrillo para promover en España la constitución de un “pretendido Gobierno”. Junto al Secretario General del Partido Comunista –se dice-, apareció únicamente D. Rafael Calvo Serrer, como «vocero adjunto» de dicha Junta. De ambos dirigentes se apunta, «se arrogan la representación de los demócratas españoles, insinuaron sin mencionar nombre alguno que cuentan con grupos partidarios dentro de España, aunque ninguno de ellos estuviera representado en la citada conferencia de prensa”. Se insta de los Delegados que indiquen, una vez más, a los directores de los periódicos que las posibles informaciones que, procedentes de corresponsales de París o por cualquier otra fuente, les lleguen sobre el tema citado, se acomoden a los términos de la misma, que en líneas generales puede servir de «módulo al tratamiento informativo, a fin de no secundar iniciativas políticas que, como ésta, contrarían abiertamente a nuestras leyes e instituciones”.39

38 Teletipos del Director General de Prensa al delegado Provincial del Ministerio en Sevilla, las entrada en fecha 25 de octubre de 1973, registro de entrada núm. 5.100 hasta 5.102 respectivamente. No debe confundirse dichas siglas con el Partido Socialista Obrero Español, sino correspondientes a un sindicato vertical de la época. 39 Boletín para los delegados: 169, entrada 31 de julio de 1874, núm. 3643.


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Censura y consignas en la prensa franquista. Algunos ejemplos de dirigismo informativo ANEXO Informe cursado el 7 de diciembre de 1970 por la Delegación Provincial de Sevilla del Ministerio de Información y Turismo referente a las estructuras profesionales y económicas de las cabeceras sevillanas.40

ABC Director: D. Joaquín Carlos López Lozano: persona muy conocida en Sevilla, en dónde dispone de evidente fuerza. Ex Presidente de la Diputación Provincial, cargo que ocupó mientras desempeñó el Gobierno Civil de Sevilla D. Hermenegildo Altozano Moraleda. Presidente en la actualidad de la Junta de Obras del Puerto y del Ateneo de Sevilla. Fue muchos años colaborador de Radio Sevilla como informador deportivo. Subdirector: D. Francisco Luís Otero Nieto: Persona de evidente valía en la profesión y capacitado para el puesto que desempeña. De pluma fácil y con ideas. Redactores: D. Manuel Olmedo Sánchez: redactor-jefe. Hijo del que fue director de este diario, D. Antonio Olmedo, periodista de Honor, fallecido hace años. Además de la crítica taurina, se ocupa de la de Arte, en la que gusta emplear un leguaje oscuro y enrevesado. Sin especial relieve profesional. D. Nicolás Jesús Salas: Redactor Jefe, especialista en temas económicos. Hombre listo y con recursos, capaces quizás de suplir su preparación esquemática. D. Javier Smith Carretero: Redactor Jefe, profesional de valía, pero de personalidad poco relevante. Tiene una bonita pluma, que dosifica mucho. D. Francisco Amores López: redactor de calle, de estilo populachero, aunque con éxito entre determinado sector de sus lectores. Hombre bullidor y simpático. D. José Antonio Blázquez Cabrera: redactor deportivo sin especial relieve. D. Antonio Colón Vallecillo: sin especial relieve. D. José Luis Tasset Méndez: sin especial relieve. D. Benigno González García: Teniente Coronel del ejército. Actualmente en la “segunda bis” de Estado Mayor. Fue colaborador de esta Delegación como inspector de Espectáculos. Fue también Ayudante del Capitán General de la Región. Esto le ha dado relaciones en distintos ambientes, de las que él gusta. Sin especial relieve profesional. D. Remigio Ruiz Rodríguez: viejo periodista sevillano. Fue redactor jefe de Radio Nacional de España en Sevilla. Redactor de calle. De poco relieve profesional y personal. D. Manuel Ferrand Bonilla: Escritor. Premio Planeta en 1968. Sus trabajos no se prodigan en el periódico, donde hizo un tiempo la crítica de TVE con evidente acierto a juicio de sus lectores. Persona muy preparada intelectualmente. Licenciado en Filosofía y Letras y dibujante. Colabora en “La Codorniz”.

40 Dicho Informe –suscrito por el Delegado Santiago Corredoira Casares y calificado como “reservado”responde a su vez a una petición que, presumiblemente es dirigida a todas las provincias, y en donde el entonces Director General de Prensa en fecha 20 de octubre de 1970 solicita apreciaciones sobre el personal de los diarios. Más concretamente en lo referente a las publicaciones “más conflictivas”, y a los redactores “con especial atención a los políticos”. Igualmente se solicita un análisis de la estructura económica de la publicación y las conexiones, si las hubiese, “con personalidades políticas, religiosas o financieras”. La continuidad de dichas apreciaciones son objeto de una nueva confirmación también por el mismo cauce “reservado”, a través de escrito del Ministerio a la Delegación con fecha 31 de enero de 1973 (registro entrada 575). Esta vez el Delegado citado alega que las estructuras financieras y las condiciones de las empresas periodísticas son “prácticamente las mismas”. Acompañando a su respuesta fechada el 10 de febrero, la relación nominal de cada una de las plantillas de los diarios hispalenses con el número del registro oficial de periodistas de cada uno de los profesionales, caso de poseerlo.


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D. Antonio Burgos Belinchón: Periodista procedente de la Escuela Oficial. Buen colaborador en el montaje de la Feria del Libro en Sevilla, a la que presta mucho calor en sus trabajador para ABC. Recientemente ha publicado un libro que acaba de salir a la calle. D. Luis Conde Rivera: veterano periodista gallego, avecindado en Sevilla desde hace muchos años. Ha dirigido varios periódicos fuera de Sevilla. Colabora asiduamente en periódicos nacionales y extranjeros. Persona muy conocida en la profesión. D. Juan Luis Manfredi Mayoral: joven periodista, recién salido de la Escuela. Sin referencias. Colaboradores: D. Francisco Montero Galvache. Escritor muy conocido en Sevilla. Orador fácil, está considerado como “pregonero” constantes de festejos más o menos destacados (lo fue de la Semana Santa de Sevilla). En la actualidad quiere adquirir acciones de El Correo de Andalucía. Políticamente es persona que “juega a todo”. Llegó a sonar hace años para el cargo de Delegado Provincial de Información y Turismo de Sevilla. Personalidad difícil. Poco clara. D. Modesto Cañal: Director del Banco Santander en Sevilla. Se habló de él en su día para ocupar la Alcaldía de Sevilla. De la Hermandad de Marineros Voluntarios. Muy conocido en Sevilla. D. Manuel Alonso Vicedo. Subdirector de Radio Sevilla, cuyo puesto ocupó tras varios años de brillante labor en Radio Popular de Sevilla. Hombre joven de evidente valía y destacada personalidad. Escribe sobre temas deportivos principalmente. D. Julio Martínez de Velasco: Hombre de ingenio. Muy enterado de cuestiones teatrales. Quizás de las personas más competentes de la provincia en esta actividad. Redacta en ABC los “marginales” muy ingeniosamente. Otros colaboradores: D. Domingo Manfredi Cano, D. José Montoto y González de la Hoyuela, D. Modesto Cañal Herrero-Valverde, D. Enrique Sánchez Pedrote, D. Santiago Montoto Sedas, D. Rafael Laffón, D. Juan de la Lastra y Terry, D. Jesús de las Cuevas, D. Manuel Barrios Macedo, D. Joaquín González Moreno, D. Darío Vecino, D. Tomás de Martín Barbadillo, D. Manuel Alonso Vicedo, D. Juan Infante-Galán, etc. Estructura económica: Su empresa es Prensa española S.A. idéntica que ABC de Madrid. SEVILLA Director: D. Ignacio Arroyo y Martín de Eugenio, periodista que llegó a Sevilla de otras publicaciones de la prensa del movimiento. Persona cordial, dispuesto siempre a colaborar en todo aquello que se le pide. Sudirector: D. Celestino Fernández Ortiz: buen periodista. Abogado en ejercicio. Ha desempeñado varios cargos en el municipio, el movimiento y sindicatos. Vicepresidente de la Asociación de la Prensa de Sevilla, que prácticamente dirige y Vocal de la Federación Nacional de Asociaciones de la Prensa. Hábil, inteligente e ingenioso. Actualmente dedica mayor tiempo que antes al ejercicio de la abogacía. Redactores: D. Fausto Botello de las Heras, D. Mariano Martín Benito, D. José Angel Bonachera Pombo y D. Juan Manuel Borbujo de la Hera. Ninguno de ellos destaca especialmente en su actividad. Colaboradores: D. Julián Calero Escobar: ex delegado Provincial de Sindicatos. Se distingue por sus artículos polémicos, especialmente frente a “El Correo de Andalucía”. Inteligente y de estilo claro y elegante, ha salido numerosas veces en defensa de organizaciones e instituciones atacadas desde el matinal sevillano citado. Falangista. D. Angel Martín Sarmiento: sacerdote claretiano: como el anterior, polemista con “El Correo de Andalucía”, en temas especialmente religiosos. Muy Hábil y moderado en el estilo, aunque punzante en el fondo de sus trabajos.


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EL CORREO DE ANDALUCÍA Director: D. José María Javierre Ortas, sacerdote. Posee una buena pluma y gran preparación profesional y teológica. De gran simpatía personal, es, sin embargo, peligroso, tanto por su tendencia progresista democristiana, como por su especial manera de ser: de trato cordial y afable, pero que sabe ir a lo suyo, de cuyo camino no se aparta un milímetro. Se puede calificar como hombre de contrastes por su aparente ductilidad y su efectiva tenacidad, a los que le ayuda su especial habilidad e inteligencia evidente. No suele permanecer mucho tiempo en un puesto de trabajo. Fue propuesto para la dirección de El Correo de Andalucía por el Sr. Cardenal Arzobispo de Sevilla, D. José María Bueno Monreal. Subdirector: D. José María Requena Barrera. Poeta y escritos de cierto relieve. Puede decirse que es más un hombre de letras que específicamente periodista. Sin tendencia política definida, no se destaca en este terreno en ningún sentido. Redactor-Jefe: D. Juan José Gómez Martín. Veterano periodista sevillano, Director de “Hoja del Lunes”. Profesional de la vieja escuela, enemigo de buscarse problemas. Es corresponsal en Sevilla de la Agencia “Logos”. De la plantilla de “El Correo” en su anterior etapa y muy probablemente disconforme con la actual línea de su periódico. Redactores: Ignacio García Ferreira, Antonio Rubio Sanz, Luis Joaquín Pedregal, Felipe García Pesquera y Manuel Murga de la Vega. Todos ellos de la antigua plantilla del periódico, de similares características al redactor-jefe. Fernando Gómez Martínez “Gelán” (hijo). Delegado de Europa Press en Sevilla. Periodista literario y gráfico. Hombre joven, que dispone de grandes espacios en “El Correo”, especialmente cuando se trata de temas deportivos. Francisco Anglada Anglada: De la Escuela Oficial de Periodismo. Fue de la antigua plantilla del periódico, de la que cesó durante una temporada, para dedicarse totalmente al puesto de Jefe de Redacción de Radio Nacional de España de Sevilla, cesando también para ocupar, durante corta temporada, el puesto de Director de “Primera Plana” de Alicante. Posteriormente se reintegró a “El Correo”. Hombre más moderado que algunos de los nuevos redactores, sin embargo no discrepa sustancialmente de su actual línea ideológica. Es redactor de cierre del periódico y profesional competente. María Jesús González, sin referencia. Auxiliares de redacción: Antonio Guerra Gil, Juan Holgado Mejías y José Guzmán Cruz. Ninguno de ellos está inscrito en el Registro Oficial de Periodistas y todos constituyen la base del trabajo de la nueva orientación del periódico: el equipo “de confianza” del Director. De plumas especialmente virulentas, se distinguen por sus continuos ataques más o menos velados al actual Régimen (sic) español, así como al Ayuntamiento de la Ciudad, Organización Sindical, etc. Por su trabajo en “El Correo” ha sido abierto expediente por intrusismo, por esta Delegación Provincial, a propuesta de la Asociación de la Prensa de Sevilla. En la redacción, resta Concepción Cárceles Laborda, de la que no tenemos datos como auxiliar de redacción, José Fernández Rosas, sin significación especial. Editorialistas: Existe en la actualidad el proyecto de crear un equipo de cinco personas dedicadas a esta actividad. Aún no está constituido. Ninguno de ellos será de la plantilla de redacción del periódico y se ocupará cada uno de temas específicos: Política, Economía, Religión, Social, etc. Hasta ahora, se han ocupado de los editoriales el propio Director y personas conocidas en Sevilla, como D. Pedro Luis Serrera, el profesor Navarrete, etc, todos ellos de clara tendencia democratacristiana. Colaboradores: Varias personalidades sevillanas, de la misma tendencia. Aparte los citados como editorialistas, que también colaboran con su firma, no suelen tener colaboraciones fijos de forma habitual. El padre Chinarro Díaz, escribe habitualmente y


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con especial virulencia, la sección “Mundo Laboral”, cuyas fuentes de información suelen ser las Comisiones Obreras. Análisis de la estructura económica y breve historia de su desarrollo económico: El periódico es propiedad de la empresa “Prensa sevillana S.A.”, que tiene su capital en acciones. Se fue a una ampliación del mismo a finales de 1966 ó principios de 1967, a cinco millones de pesetas, distribuidas, aproximadamente así: un 40%, del total del capital social para Editorial Católica, S.A. de Madrid, si bien en los Estatutos se determina que sólo podrá ejercer el voto hasta un 25% de las acciones. Además, como accionistas importantes figuraban el Cardenal Arzobispo de Sevilla, D. Carlos Beca y las familias Rojas-Marcos y Pablo Romero, muy conocidas en Sevilla. Posteriormente, en 1969, hubo una nueva ampliación del capital a quince millones de pesetas, suscribiendo las acciones correspondientes Editorial Católica, el Cardenal de Sevilla, que ha cedido parte de las suyas a personas de su confianza o línea política y los demás accionistas importantes cedieron las suyas o las suscribieron para venderlas posteriormente, entrando así en posesión de 2.790 acciones D. Rafael Oñós, su esposa, Dª Mercedes Gutiérrez Arroyo y su hijo. Por otra parte, D. Alejandro Rojas-Marcos, ha cedido las que le correspondieron a numerosas personas de su línea política, pero en pequeños lotes, CON EL FIN DE CONTAR CON GRAN NÚMERO DE VOTOS (sic) en los consejos de accionistas, como así ha sido. Conexiones con personalidades políticas, religiosas o financieras: Queda contestado este epígrafe en el anterior. Conviene añadir, sin embargo, la evidente vinculación actual del, periódico a las llamadas Comisiones Obreras, cuya política, de forma más o menos abierta, apoya “El Correo de Andalucía” desde sus columnas. Puede resumirse que, paradójicamente, el periódico tiene vinculaciones muy serias con destacados grupos capitalistas sevillanos y con otros grupos precisamente anti-capitalistas, pero ambos con el denominador común de su oposición más o menos abierta al actual Régimen español.

(Recibido el 3-5-2002, aceptado el 2-6-2002)


ÁMBITOS. Nº especial 9-10. 2º Semestre 2002 - Año 2003 (pp. 531-549)

La construcción social de la emisión ideológica El caso de la literatura espiritual en la España del Renacimiento Rafael M. Pérez García Departamento de Historia Moderna de la Universidad de Sevilla e-mail: rafael_perez_garcia@hotmail.com

RESUMEN El presente trabajo se interna en los oscuros caminos de la construcción y emisión de los mensajes ideológicos. En toda sociedad se producen este tipo de fenómenos, fundamentales para entender las mentalidades y los comportamientos de los seres humanos, seres sociales. El análisis se realiza con unos objetos culturales precisos, los libros de espiritualidad, y en una sociedad concreta, del pasado, la España del Renacimiento. Las reflexiones a que da lugar el estudio aspiran a tener una validez más amplia que la de un caso concreto. En cualquier caso, la presente investigación se enmarca en un proyecto mucho más amplio, y en ningún caso las conclusiones a que se llega se ofrecen como cerradas. Antes al contrario, el autor de estas líneas agradecería cualquier tipo de sugerencia que contribuyese a enriquecer y mejorar lo que sigue. ABSTRACT This paper inquires into the production and emission of ideological messages. These messages are essential for the understanding of the social mentalities and behaviour of the human beings. The analysis carried out is based on some spirituality books of the Spanish Renaissance. The conclusions are not definitive. Consequently, all comments are welcome.

Palabras claves: Producción/Emisión y recepción cultural/Emisores y receptores/Procesos de transmisión/Sistema de dominación social/Mentalidades y comportamientos sociales. Key words: Cultural production/Emission and reception/Emittings and receivers/Transmission process´/Social control/Mentalities and behaviors.

1. Planteamiento y objeto del estudio. os historiadores que se han dedicado al estudio de la literatura espiritual española del Siglo de Oro han llamado la atención sobre el enorme volumen de ésta. Últimamente, Melquiades Andrés, en su Historia de la mística de la Edad de Oro en España y América, ha enumerado mil doscientos títulos distintos de obras de espiritualidad para el periodo 1485-1750. Si consideramos el número de ediciones que alcanzaron algunas de estas obras, percibimos rápidamente la gigantesca presencia que este tipo de literatura debió

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alcanzar en la sociedad de la España Moderna. Así, por ejemplo, el Libro de la Oración y Meditación de fray Luis de Granada, aparecido por primera vez en 1554, alcanzó 229 ediciones en castellano; y la Guía de pecadores del mismo P. Granada, 81 ediciones castellanas desde el año 1555 en adelante1. Evidentemente, la existencia durante siglos de semejante masa de libros hubo de influir necesariamente tanto en las mentalidades como en los comportamientos individuales, grupales y sociales de la España de aquel tiempo. Para la valoración correcta de esa influencia, se hace necesario el estudio de la literatura espiritual de la España Moderna desde el punto de vista de un esquema que comprenda tanto los procesos de recepción por los que aquellos hombres se apropiaron de tales libros, como de los procesos de elaboración, emisión y transmisión que precedieron a la recepción. El análisis de estos procesos comunicativos se deberá acompañar del estudio de los mensajes contenidos en los libros de espiritualidad. Por último, no se deberá abandonar nunca una perspectiva histórica, que permita valorar los cambios legales, ambientales, coyunturales y de cualquier tipo que ciertamente se produjeron durante un espacio tan largo de tiempo. Este artículo no pretende abordar de forma completa la problemática planteada, ya que esto es algo que lo desbordaría con mucho. Me limitaré, por el momento, al estudio de una cuestión: cómo se produce, a partir de centros emisores diversos y desconectados, y de forma en principio no programada, un conjunto de objetos con capacidad de comunicación (libros) cuyo contenido informativo-ideológico es percibido por el conjunto de la sociedad como homogéneo o, al menos, como bastante homogéneo. En otras palabras, cómo se construye socialmente una emisión ideológica llamada a copar los horizontes mentales de una sociedad. El marco temporal será el que discurre desde fines del siglo XV hasta 1559. La coherencia y oportunidad de la elección de este periodo viene justificada por ser el momento inicial en que comienza a destacar la cantidad de literatura espiritual que se escribe, y que tras la aparición de la imprenta y su llegada a España en la segunda mitad del siglo XV comienza a reproducirse masivamente. Además, estos años muestran un clima bastante favorable a la espiritualidad, cerrándose, simbólica pero también efectivamente, con la Pragmática sobre libros de 1558 y con el Índice de libros prohibidos de la Inquisición española de 1559, que marcan claramente un antes y un después en el endurecimiento del control político sobre la producción impresa. 2. La Verdad y sus guardianes. Como toda sociedad humana, la del final de la Edad Media y comienzos del siglo XVI también disponía de una Explicación acerca del Hombre, del Mundo y 1

ANDRÉS MARTÍN, Melquiades: Historia de la mística de la Edad de Oro en España y América, BAC, Madrid, 1994, p. 163.


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de Dios. Explicación, como siempre ha sido en la cultura occidental, compuesta por elementos míticos, religiosos y científicos. La componente dominante era, no obstante, la religiosa. Era, no se olvide, un mundo anterior al proceso de secularización de la cultura occidental, un proceso que no comenzó a gestarse hasta las décadas finales del siglo XVII2. La Explicación religiosa era sostenida desde la Iglesia y era aceptada, con mayor o menor conocimiento y agrado, por el conjunto de la sociedad. Esta realidad tenía su correlato en: primero, la organización de los saberes, entre los que la teología ocupaba la cima de ellos; segundo, la existencia de un grupo humano capaz de conocer y gestionar una Explicación, religiosa y teológica, tremendamente intelectualizada. Grupo que Jacques Verger ha denominado de «gentes del saber”3, que vendría a identificarse con lo que en la España del Quinientos se llamaban «letrados”, y cuyo núcleo de mayor importancia para lo que ahora nos ocupa sería el orden de los teólogos escolásticos, un conjunto de clérigos vinculados a esa institución eclesiástica que era la Universidad de entonces. 3. El volumen de la emisión. En el periodo 1487-1559, y según los datos de Melquiades Andrés, se imprimen en España 270 títulos de espiritualidad. Una primera ojeada sobre las listas de libros espirituales publicados permite realizar dos distinciones básicas: - primera, la existente entre libros de épocas anteriores (como el Libro de la Vida de Ángela de Foligno, o la Escala espiritual de san Juan Climaco) que se imprimen ahora en España; y los que son escritos por autores españoles de la época. - segunda, la existente entre los libros que se imprimen siguiendo el plan de una voluntad determinada y los que aparecen de forma “espontánea”, en tanto que se originan desde puntos de emisión sin intereses espirituales como son imprentas que buscan simplemente el negocio de lo fácilmente vendible. Emisión fruto de una voluntad empeñada en publicar literatura espiritual es la promovida por el cardenal Cisneros aproximadamente entre 1497 y 15144.

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HAZARD, Paul: La crisis de la conciencia europea, Alianza, Madrid, 1988. VERGER, Jacques: Gentes del saber en la Europa de finales de la Edad Media, Editorial Complutense, Madrid, 1999. SAÍNZ RODRÍGUEZ, Pedro: La siembra mística del Cardenal Cisneros y las reformas en la Iglesia, UPSFUE, Madrid, 1979.


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4. El contenido de la emisión. Dentro de la denominación “literatura espiritual del Siglo de Oro” se esconde una enorme multitud de libros, a veces dispares. Larga y bizantina fue la disputa que pretendía distinguir entre libros ascéticos y libros místicos. El adjetivo “espiritual” nos permite referirnos a un conjunto de libros de caracteres similares en un sentido amplio. Así lo hace Melquiades Andrés al elaborar su lista de «Mil doscientas obras espirituales por orden cronológico (1485-1750)”. Por un lado, llama la atención el enorme peso de la moral en esta literatura. Muchos de los títulos de espiritualidad son auténticos tratados de vicios y virtudes. Más aún, son verdaderos catecismos, que explican los mandamientos, el Credo y algunos otros elementos de la religión cristiana. Así por ejemplo el Diálogo de la Doctrina Cristiana de Juan de Valdés, o la Confesión de un pecador de Constantino. En otros, el carácter y contenido estrictamente moral se impone totalmente, como en el Purificador de la conciencia de fray Agustín de Esbarroya. Otros son verdaderas listas comentadas de virtudes, pero también de actitudes vitales: la Escala espiritual de San Juan Climaco o el escrito del Pseudo-Jerónimo Scala Paradisi. Un segundo conjunto es el dedicado a la vida de Cristo. M. Andrés señala más de 20 títulos entre fines del siglo XV y el primer tercio del siglo XVI. Además, es muy común encontrar meditaciones de escenas de la vida de Cristo, especialmente de la Pasión, en muchos otros libros espirituales del periodo. Finalmente, cabría identificar un grupo de libros estrictamente místicos, encabezados en el periodo que nos ocupa por el Tercer Abecedario Espiritual de fray Francisco de Osuna. Libros centrados en el conocimiento místico, en el cómo de los procesos de unión del alma con Dios. Los libros de revelaciones, como el Libro de la vida de Ángela de Foligno o el Conhorte de Juana de la Cruz (que no se llegó a imprimir), complementan este último grupo en tanto que pruebas de la veracidad de la posibilidad del conocimiento místico. Sin embargo, no es posible delimitar conjuntos “puros”, ya que lo normal es que los libros, o partes o capítulos de libros, “morales” constituyan las piezas primeras de la arquitectura espiritual, planteándose como etapas preparatorias para las fases místicas o unitivas. El Carro de dos vidas de Gómez García (1500) se plantea sobre la distinción entre vida activa y contemplativa, siendo la parte de la vida activa un enorme tratado de moral centrado en el análisis de las virtudes, concebido como paso necesario y obligado para hacer posible la vida contemplativa. De hecho, es continua la presencia de la clasificación de las vías purgativa, iluminativa y unitiva, que remite a este carácter procesual. La literatura espiritual era, en verdad, divulgación de la teología de tomo y lomo. A partir de la Biblia, los Padres y la teología medieval, los escritores espirituales elaboran y construyen sus libros. De ahí la frecuente alusión a que el autor ha “copilado” el libro, es decir, extraido de las autoridades. Fray Juan de


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Cazalla dice que su Lumbre del alma fue «colegido de los Doctores Santos”5; Gómez García se refiere a su Carro de dos vidas como «este libro nuevamente compuesto e copilado”6; etc. En comparación con los tratados-matriz de teología, la literatura espiritual es un subgénero de segunda fila, de contenido realmente básico, esencialmente divulgativo. Sin embargo, transmitía, en su conjunto, una visión del hombre en el Mundo, en relación con Dios. Y la transmitía a cualquier individuo de aquella sociedad. Porque, téngase presente, los autores espirituales de este periodo afirman una clara voluntad de dirigirse a cualquier persona, independientemente de su clase, estamento, sexo, edad, inteligencia, raza, etc. Creo que la divulgación de esta visión fue fundamental en la conformación del imaginario y de la cosmovisión social. Sosteniendo todo el entramado de virtudes y vicios, y de fases del camino del alma hacia Dios, existía una antropología precisa, en absoluto simple. Infinidad de páginas describen y explican la estructura psicológica y espiritual del hombre. Un hombre que es ubicado en estrecha relación (forma parte de) con el Mundo (creado, al igual que el Hombre). Osuna explica esta estrechísima imbricación Hombre-Mundo refiriéndose al «mundo mayor», en el que hay Oriente, Poniente, Septentrión y Mediodía, y al «mundo menor, que es el hombre», en el que «hay otras cuatro partes principales, de donde como de las otras vienen cuatro vientos o cuatro movimientos que mueven el mundo menor, y son cuatro pasiones principales que hay en cada uno de los hombres terrenos, que son gozo e tristeza, esperanza y temor»7. Los espirituales dibujan el esquema de lo creado. Juan de Cazalla, por ejemplo, se va refiriendo a los distintos “grados” de criaturas existentes. En el primer grado: elementos, metales y piedras; en el segundo, las plantas; en el tercero, los animales; y finalmente, el más excelente, el hombre, dotado de entendimiento, memoria y voluntad8. Existe un evidente paralelismo de este esquema con el del alma humana. En su estructura, Cazalla, siguiendo a Aristóteles, distingue las potencias vegetativa y sensitiva, por las que el hombre comunica y se asemeja con los animales, y el entendimiento, memoria y voluntad, que son propias del hombre, comunes con los ángeles, que le distinguen de los “brutos” y le asemejan a Dios9. De esta manera, el hombre, animal, creado, habitante de la materia, quedaba asociado y conectado con lo invisible, con lo increado y con el Creador. A partir de aquí tiene sentido la teoría mística del conocimiento: conocer lo increado a partir de lo creado; lo invisible a partir de lo

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JUAN DE CAZALLA (1528): Lumbre del alma, estudio y edición de J. Martínez de Bujanda, UPS-FUE, Madrid, 1974, p. 55. GÓMEZ GARCÍA (1500): Carro de dos vidas, introducción y edición por Melquiades Andrés Martín, UPS-FUE, Madrid, 1988, p. 93. FRANCISCO DE OSUNA (1527): Tercer Abecedario Espiritual, introducción y edición preparada por Saturnino López Santidrián, BAC, Madrid, 1998, p. 102. JUAN DE CAZALLA: Lumbre del alma, primera parte, capítulo VI. Ibid, primera parte, capítulo XII.


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visible; a Dios a partir del conocimiento propio que el hombre tiene de sí; la Divinidad de Cristo a partir de su Humanidad. Finalmente, esta cosmovisión iba acompañada de una visión de la Historia (que era Historia Bíblica y Sagrada) y del orden social. La vida de los hombres del final de la Edad Media y del Renacimiento se enmarcaba en unas coordenadas cronológicas bíblicas. Si los años se contaban, como hoy, a partir de la venida de Cristo, antes de él, el tiempo del Mundo y del Hombre se averiguaba a partir de cálculos hechos sobre la Biblia. Como fray Bartolomé de Carranza recordaba en sus Comentarios sobre el Catecismo Cristiano, desde la expulsión de Adán y Eva del Paraíso hasta la venida de Cristo “fueron menester cinco mil años”10. El relato del Génesis de la creación del Mundo y del Hombre (tan asociado éste a la naturaleza como que fue creado de barro), interpretado y aceptado como histórico, servía también de fundamento para la elaboración de explicaciones acerca de la legitimidad del orden social. De esta manera, el orden social, emanado de la Historia, era también un orden natural, derivado de la Naturaleza. Una explicación, evidentemente, contaminada también de aristotelismo, la base del modelo teórico político de la época11. La literatura espiritual, en principio pobrísima de contenidos políticos, simplemente por el hecho de participar de las concepciones sociales existentes, las reforzaba. A esto colaboraban especialmente las dedicatorias que encabezaban la casi totalidad de estos libros: dirigidas a las principales figuras de la alta nobleza, cuando no a miembros de la familia real, al mismo rey, o a importantes personajes de la corte, alaban y cantan las bondades y virtudes de los componentes de la clase dominante. Un párrafo de Osuna es revelador de este hecho. Está tomado del prólogo de su Segundo Abecedario Espiritual, “dirigido a la illustríssima señora doña María de Toledo vireyna de las Indias y tierra firme del mar océano”: “Algunos intitulan sus obras a personas de estado para ser fauorescidos, y otros buscan personas ricas para que les hagan la costa y también se suelen intitular a personas de mucha doctrina para tomar authoridad, y otros los offrecen a personas spirituales como a quien tiene experiencia de lo que se trata en el libro; empero pues que en vuestra señoría caben todas estas cosas dichoso se puede llamar el presente libro”12. El orden natural era, además, un orden moral. Herida por la Caída, por el Pecado de Adán, la sociedad humana está transida por la injusticia y la miseria, por el Misterio del Mal. Llama la atención la poderosa vertiente de denuncia social, siempre en clave moral, que traspasa numerosos libros de espiritualidad. 10 BARTOLOMÉ CARRANZA DE MIRANDA: Comentarios sobre el Catechismo christiano, edición crítica y estudio histórico por José Ignacio Tellechea Idígoras, BAC, Madrid, 1972, vol. I, p. 168. 11 BOBBIO, Norberto y BOVERO, Michelangelo: Sociedad y Estado en la Filosofía Moderna, FCE, México, 1986, p. 61. 12 FRANCISCO DE OSUNA: “Prólogo”, Segunda parte del libro llamado Abecedario spiritual, Burgos, Juan de Junta, 1555.


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Las advertencias a los ricos por su insensibilidad hacia los pobres, las condenas de la inutilidad de los hidalgos, los ataques verdaderamente furibundos contra la discriminación de los cristianos nuevos (judeoconversos) ..., llenan páginas y páginas. La misma explicación de los Mandamientos, por ejemplo, y la denuncia de la avaricia, servía para condenar la acumulación de unos frente a la miseria de otros. Constantino, en la Confesión de un pecador, se expresa así, poniendo en primera persona su pecado: “Repartisteis el mundo a los hombres y todos los bienes de él como Señor... No me quise contentar con la parte que me cupo... Si se mirara a como usaba lo que me disteis, era robador y disipador de todo”13. La crítica y la denuncia social adquieren un carácter increíblemente devastador en el Quinto Abecedario Espiritual de Francisco de Osuna, también llamado «Consuelo de pobres y aviso de ricos». Un libro cuya lectura recomendaba el Maestro Juan de Ávila14. Descendientes de Adán, formados todos del mismo barro, los hombres fueron creados iguales. La desigualdad y la injusticia no son queridas por Dios, al contrario, son fruto del pecado. A partir de estos principios, el Quinto Abecedario de Osuna dibuja una gigantesca inversión social. En realidad, retoma los discursos igualitarios medievales, centrados en la idea de Cristo Juez, que tras la Muerte, igualadora, procede a realizar Juicio. La Muerte, el Juicio Final, el Infierno y la Gloria, fueron constantemente ofrecidos por la literatura espiritual como temas de meditación repartidos por distintos días de la semana. Estos elementos permitían reclamar la justicia, avisar a los injustos y consolar a los oprimidos: si en esta vida no hay justicia, ya Dios la hará. En tanto que temas meditados metódicamente, y en tanto que recibidos por individuos pertenecientes a una sociedad materialmente muy limitada, cuando no pauperizada, la idea del Juicio de Dios era esperanza de justicia; la creencia en el Infierno un mecanismo igualador, más aún, democrático y popular. La Muerte, el momento de la verdad, porque «común cosa es el morir al rico y al pobre”15. El tono de Osuna recuerda claramente a las Danzas de la Muerte. Nada puede sustituir la lectura de los textos del Quinto Abecedario. Veamos actuar a la Muerte: “Paresce esto en los dos hombres de quien venimos hablando [el pobre Lázaro y el rico Epulón], que desque entraron en medio de sus lazos, paresció a la muerte ygualarlos desta manera: Tú Lázaro hasta agora as biuido y estado en occidente, de aquí adelante vete a oriente y tú rico as biuido en oriente hasta agora, pues de aquí adelante estarás en occidente. Desta manera passaron el rico y el pobre adelante, y encontráronse en la muerte, y después que se encontraron el vno anduuo el 13 CONSTANTINO PONCE DE LA FUENTE (1554): Confesión de un pecador y escritos devocionales de fray Luis de Granada, estudio preliminar, edición y notas de María Paz Aspe Ansa, FUE-UPS, Madrid, 1988, p. 92-93. 14 JIMÉNEZ DUQUE, Baldomero: El Maestro Juan de Ávila, BAC, Madrid, 1988, p. 43. 15 FRANCISCO DE OSUNA: Quinto Abecedario Espiritual, Juan de Junta, Burgos, 1542, fol. 141r.


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camino del otro, el pobre se fue a oriente, y el rico a occidente. El pobre será vestido de grana y olanda que son dos estolas gloria de ánima y cuerpo. Y el rico quedará desnudo para siempre.”16

El lugar y el vestido, dos de los elementos sociales para indicar la clase, y la diferencia, son objeto de la inversión entre pobres y ricos realizada por la Muerte. El Día del Juicio Final es el día de la venganza de los pobres: “Viendo los ricos la constancia de los pobres en reclamar, y al Juez inclinado a los fauores encojerse, han mucho y no sabrán qué se hazer ... El día del juyzio los ricos no serán toros sino vacas medrosas y el gran miedo consumirá la grosura, y parescerán secos... Desta sequedad será como la del árbol que se seca para que lo echen en el fuego. Los pobres con el fauor engordarán el día del juyzio... Los pobres de Christo nuestro redemptor ternán confiança y los ricos del mundo tanto miedo y espanto... La rueda o redondez del vniuerso es la perpetuydad de las penas infernales, que como rueda carece de fin...”17.

Y la inversión final con la imagen del pobre convertido en juez, disponiendo de Cielo e Infierno para premiar a los oprimidos de este mundo y castigar a los opresores: “El día del juyzio, según la glosa declara, quando los arrebatadores que son los ricos vieren la cosa buelta al reués, y que los pobres son juezes, y ellos son los juzgados, los pobres llamados al reyno, y ellos desechados, los pobres honrados y ellos atormentados, los pobres entre los ángeles y ellos entre los demonios”18.

En definitiva, la literatura espiritual, de carácter voluntariamente divulgativo, tenía una función eminentemente docente. Dibujaba de forma completa el cómo de la vida del cristiano (y todos lo eran en tanto que la sociedad era Iglesia). Mostraba el cuadro completo de lo real, de lo existente, desde las piedras hasta Dios, y enseñaba a cómo conducirse a través de ello. Participaba del esquema social de la época, al tiempo que contenía nutridos mensajes de crítica moral y de igualación, siquiera a nivel de discurso. La inmensa mayoría de los lectores de la época no serían capaces sino de lecturas de primer nivel. Como dice Umberto Eco, el lector de primer nivel es “la víctima” de las “estrategias enunciativas” de una obra19. Difícilmente captarían el trasfondo filosófico que unía Mundo, Hombre y Dios. Pero sí indicaciones de orden moral, de convivencia, ideas de justicia y de 16 17 18 19

Ibid, fol. 141r. Ibid, fol. 46r-46v. Ibid, fol. 42v. ECO, Umberto: “El texto, el placer, el consumo”, De los espejos y otros ensayos, Lumen, Barcelona, 2000, p. 113.


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aceptación..., mensajes más fácilmente digeribles. La figura de Cristo, Juez de los pobres, ofrecida constantemente, no podía sino ser recibida con simpatía. Además, el contenido de esta literatura era materia de predicación, no sólo de lectura. Así, la portada del Quinto Abecedario recordaba que era “no menos útil para los frayles que para los seglares y aun para los predicadores, cuyo intento debe ser retraer los hombres del amor de las riquezas falsas y hazerlos pobres de espíritu”. Indudablemente, y de una forma o de otra, la enorme difusión de la literatura espiritual en la España del Renacimiento ejerció un importante papel en la formación de las conciencias. 5. La generación de los textos espirituales. Para entender el comienzo y continuación de este proceso de emisión habremos de atender antes al proceso de elaboración-redacción de los textos y los ambientes en que éstos se gestan. Si examinamos quiénes son los autores de tales libros, hallamos que, salvo alguna rarísima excepción, son clérigos, y, en su mayoría, religiosos pertenecientes a distintas órdenes religiosas: franciscanos, dominicos, agustinos, etc. Por otra parte, y es fundamental, es bastante normal que tales textos se generen en el seno y por la dinámica propia del funcionamiento de grupos de personas que practican la espiritualidad. Desde fines del siglo XV tenemos constancia de la existencia de ambientes y comunidades de personas que se interesan por la mística. Estos grupos se caracterizan por estar compuestos por seglares, por integrarse en ellos la principal nobleza del lugar, con la que en muchos casos los espirituales de la calle mantienen estrechos lazos de servidumbre y clientela, y por estar dirigidos por los frailes de algún convento local, casi siempre franciscanos. De diversas maneras, se conectan con estos grupos de laicos otras comunidades conventuales y de beatas. A su vez, existen fuertes relaciones entre grupos de espirituales de distintas localidades, lo cual nos permite hablar de la existencia de auténticas mallas regionales de espirituales. En el caso castellano, esta red se extendía, al menos, desde Cifuentes hacia Guadalajara, Alcalá de Henares y Pastrana, de aquí hacia Toledo, Escalona, Torrijos y Madrid, y hacia el norte hasta Salamanca, Valladolid y Medina de Rioseco. Existen evidencias de que esas mallas tenían unas dimensiones geográficas mucho mayores20, pero por el momento no disponemos de estudios claros y determinantes al respecto. Estos grupos se caracterizan por una continuada comunicación de sus experiencias espirituales. Se reúnen en casa de uno u otro, se escriben cartas, oyen 20 En mi tesis doctoral en curso presento un análisis detallado de todo el entramado espiritual castellano, analizando pormenorizadamente cada uno de sus nodos, así como sus componentes, funcionamiento, etc. Hilos de esta red nos conducen hacia La Rioja, Sevilla, Córdoba, etc. Las relaciones de los distintos autores espirituales con la red espiritual también son mostradas en mi tesis.


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predicar a frailes, hablan a solas con éstos, ... Es en este contexto en el que los elementos directores de la trama, normalmente frailes, escriben, a mano, escritos acerca de las cuestiones de interés grupal. Escritos a mano que circulan, igual que las cartas, manuscritos, de mano en mano, de casa en casa, de pueblo en pueblo. Es decir, son las mismas tramas espirituales las que constituyen una primera demanda inmediata de escritos de tipo espiritual. Es su mismo funcionamiento cotidiano el que genera los textos, siendo los sujetos técnicamente capacitados los que los escriben. Por otra parte, es la existencia de esta demanda la que justificaexplica una emisión dirigida y programada como la de Cisneros, ya que éste se dirige a una demanda preexistente. El caso del entramado espiritual castellano tiene una importancia singular en las primeras décadas del siglo XVI porque es desde él de donde surgen la mayoría, y más importantes, obras de espiritualidad del periodo. Es el caso, por ejemplo, de las obras del franciscano Francisco de Osuna, el escritor espiritual de más éxito durante la primera mitad del siglo XVI; o de sus hermanos de religión Alonso de Madrid, Juan de Cazalla o Francisco Tenorio; o de Alejo de Venegas, el autor de la célebre “Agonía y tránsito de la muerte”. En una forma u otra, todos ellos están conectados con la red espiritual castellana. 6. La producción material de la emisión: el paso de los textos por la imprenta. A pesar de ser relegado a un segundo plano por el desarrollo de la imprenta, el manuscrito durante el siglo XVI sigue siendo numeroso y un medio de comunicación que no se puede menospreciar. Convive con el impreso, y entre la “scribal culture” y la «print culture” los historiadores han detectado importantes continuidades. Sin embargo, y en cualquier caso, y teniendo en cuenta unas tiradas medias que oscilan entre los mil y los dos mil ejemplares, la imprenta permite una circulación de los textos a una escala hasta entonces inédita21. Como acabo de decir, los manuscritos escritos por clérigos, casi siempre religiosos, y gestados en los ambientes espirituales, solían tener una vida y circulación manuscrita. Tenemos constancia de ello para muchos libros. Así el Tercer Abecedario y el Norte de los estados de Osuna; el Audi, filia del Maestro san Juan de Ávila; o más tarde, en la segunda mitad del siglo, con los escritos de santa Teresa y san Juan de la Cruz, ejemplos eminentes de esta situación. Sin embargo, pensamos que es el hecho de que se den a la imprenta el que les otorga una importancia sociológica relevante. Antes, en forma manuscrita, no dejan de ser objeto de uso de círculos al fin y al cabo muy reducidos. En cambio, impresos, por miles, los libros espirituales comienzan a invadir la sociedad.

21 CHARTIER, Roger: “De la historia del libro a la historia de la lectura”, en Libros, lecturas y lectores en la Edad Moderna, Alianza Universidad, Madrid, 1993, pp. 21-27.


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Por tanto, para seguir penetrando en cómo se produce la emisión de literatura espiritual, hemos de prestar atención al paso por la imprenta de los textos espirituales. En concreto, hemos de tener en cuenta los siguientes elementos: 1/ El poder político interviene en el proceso de impresión del libro. Por un lado, durante la primera mitad del siglo XVI existe una normativa de la Monarquía regulando la impresión de los libros en virtud de una pragmática de 8 de julio de 1502 dada por los Reyes Católicos22. Por esta disposición, no se podía imprimir ningún libro sin la previa licencia concedida, bien por el Consejo real, bien por los presidentes de las Audiencias de Granada y Valladolid, los arzobispos de Sevilla, Granada y Toledo, o los obispos de Salamanca y Burgos. Por otro lado, la Inquisición, otro Consejo de la Corona, añadía un elemento de control tras la impresión del libro. En definitiva, control antes y después de la impresión, y control político y religioso a la vez, en virtud de la íntima relación que unía Iglesia y realeza. 2/ El sistema de licencias de impresión nos conduce a una segunda cuestión. La licencia real siempre fue privilegio de impresión en exclusiva, si bien por un número preciso de años. En una época en la que no existe el “copyright”, los autores se hallaban indefensos ante eventuales “ladrones” de textos que imprimían o simplemente copiaban, e incluso modificaban, los originales. El privilegio de impresión se convertía así en un derecho de propiedad temporal sobre un texto. 3/ El control sobre el texto, en virtud de las peculiares condiciones legales de apropiación, origina auténticas luchas entre autores, impresores, libreros y otros, los cuales pugnan por conseguir la impresión del libro. Tras esta lucha, encontramos voluntades de lucro, voluntades de promoción de ciertos mensajes o de intentar el respeto a la integridad del texto, o mezclas en variables proporciones de estos elementos. 4/ Tampoco podemos olvidar que nos hallamos en una época en que la tarea de la escritura se desarrolla frecuentemente a la sombra del patrocinio, del que los escritores se benefician, pero que a la vez los somete y constriñe. 5/ Por último, en un mundo en que no existía todavía la noción de poder público, siendo el poder político de naturaleza privada en tanto que se constituía en un sistema monárquico-nobiliario, las relaciones personales de los autores y los impresores con las distintas esferas del poder político (funcionarios de los Conse-

22 Novísima recopilación de las leyes de España..., 1805, tomo IV, título XVI, ley I.


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jos, individuos de la Corte, teólogos de prestigio, personas de influencia, o incluso el mismo rey o personas de la familia real) y su inserción en redes clientelares dependientes de la nobleza, otorgaba o no visos de éxito y durabilidad a unos libros como los de espiritualidad que, por tratar de religión, fueron objeto de un recelo y control creciente a lo largo del periodo aquí estudiado. Las luchas de facciones políticas, y su grado variable de favor ante el rey, explicarán la vigencia o desaparición de ciertos autores y obras. En definitiva, la construcción de cualquier emisión ideológica vía libro en aquella sociedad dependería de cómo se articulasen estos elementos, del itinerario que cada libro concreto recorriese entre estos condicionantes de orden político, religioso, jurídico y económico. 7. Análisis de casos. Me centraré en cuatro ejemplos para mostrar la variedad de formas en que se combinan los elementos reseñados. Variabilidad que colabora a dar una sensación de que la emisión ideológica, en nuestro caso en forma de literatura espiritual, se produce de forma desorganizada, desestructurada, casi caótica. Los casos elegidos son: 1/ El franciscano Francisco de Osuna (aprox. 1492-1541), el autor espiritual castellano más editado entre 1527 y 1556, y que ejerció una influencia enorme en la historia de nuestra espiritualidad. 2/ Las obras de Erasmo de Rotterdam, impresas por Miguel de Eguía. 3/ Constantino Ponce de la Fuente, predicador del Emperador y canónigo de la catedral de Sevilla, que acabará procesado y condenado por la Inquisición. 4/ El agustino Alonso de Orozco (1500-1591), otro escritor espiritual muy editado, que alarga su vida a lo largo de casi todo el siglo, y que vivirá muy cercano a la familia real. Francisco de Osuna escribe sus tres primeros «Abecedarios espirituales» hacia 1522 en el convento franciscano de La Salceda, en pleno corazón de la red espiritual castellana. Él mismo se mueve por algunos centros, como Pastrana y Escalona, enseñando su doctrina espiritual: el recogimiento. Sabemos, nos lo cuenta él mismo, que sus primeros escritos, escapan de sus manos y control, empezando a circular manuscritos: «... e como entre los estrechos amigos no aya cosa encubierta viendo mi vmilde dotrina aficionáronse a ella por ser breue y fácil e compendiosa, e tomándomela comunicáronla (triste de mí) a otros sin yo saberlo,


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y assí vino de mano en mano lo que yo tenía secreto». En ese correr de mano en mano, su texto empieza a ser adulterado. Es la voluntad del autor de aclarar cuál es su obra, y de mantener el control sobre ésta, la que le mueve a fijar un texto definitivo: «E como la breuedad destos abecedarios diesse ocasión a algunos de los glosar, y viesse yo sobre ellos declaraciones no según mi coraçón, e otros me importunassen que los declarasse conforme al intento primero que tuue, soy costreñido a me estender más de lo que pensaua, e mostrar la preñez destas espigas»23. En estos primeros años de la década de 1520 Osuna va depurando sus escritos. En 1524 la Inquisición ataca y destruye un segmento de la red espiritual castellana, formulando la famosa herejía de los alumbrados del reino de Toledo. Es en este contexto de persecución y de confusión, en el que unos (laicos y frailes) son condenados y otros quedan inmunes, cuando Francisco de Osuna, para evitar posibles problemas con la Inquisición, decide publicar sus tres primeros abecedarios. La tarea de depuración le permite presentarlo al gran público. Acusar a otros de torcer su doctrina manipulando su texto y su intención, le sirve para cubrir sus espaldas. Y porque buscaba seguridad, Osuna solicita y obtiene del Consejo real en agosto de 1526 un privilegio por ocho años para imprimir su «Abecedario espiritual»24. El privilegio implicaba aprobación de su doctrina y prohibición a terceros para imprimir, y por tanto tocar, los escritos de Osuna. De esta manera, Francisco de Osuna emerge como un autor que con clara voluntad de controlar sus escritos, comienza a hacerlos imprimir. El primero que imprime, el Tercer Abecedario Espiritual (en 1527), era el que doctrinalmente podía tener más problemas con la Inquisición. Por eso se da prisa, en cuanto tiene el privilegio de impresión, en darlo a la imprenta. También utiliza las redes de patrocinio en las que se halla inserto para protegerse. El Tercer Abecedario se imprime en Toledo, y Osuna lo dedica a don Diego López Pacheco, duque de Escalona y marqués de Villena, uno de los nobles más ricos y poderosos de la Castilla de entonces, y con cuya familia le unían relaciones de intimidad25. Más todavía, no sólo se lo dedica, sino que afirma que el duque ya lo ha leído y que tanto amor le tiene que merecería ser también él considerado como autor del mismo26. Lo imprime en Toledo y lo dedica a un noble del ámbito geográfico toledano, que tiene el favor personal del Emperador, y en cuyo castillo de Escalona se reúnen los espirituales castellanos. Cuando al año siguiente, 1528, Francisco de Osuna baja a Sevilla e imprime su Primer Abecedario Espiritual, encabeza su impresión con una dedicatoria al señor don Juan Téllez Girón (1469-1528), segundo conde de Ureña, importante noble anda23 Las dos citas en FRANCISCO DE OSUNA: “Prólogo”, Primera parte del libro llamado Abecedario Espiritual, Sevilla, Juan Cromberger, 1528, fols. 2v-3r. 24 El documento lo encontré en el Archivo General de Simancas, sección Cámara de Castilla, libro de cédulas 75, fols. 290r-291r. 25 FRANCISCO DE OSUNA: Norte de los estados, Juan de Junta, Burgos, 1550, f. 132r. 26 FRANCISCO DE OSUNA: Tercer Abecedario Espiritual, pp. 85-86.


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luz con el que le unían también estrechas relaciones personales: los padres de Osuna fueron criados en casa de los Condes, y en ella creció el pequeño Francisco de Osuna. Allí en Sevilla, continúa su tarea, imprimiendo en 1530 el Segundo Abecedario, también incluido en el privilegio de 1526; el Gracioso Convite, para cuya impresión obtiene licencia del arzobispo de Sevilla; etc. Entre 1533 y 1536, Osuna viaja por Francia y Flandes, imprimiendo sus obras latinas en Toulouse, París y Amberes. Cuando muere en 1541, las ediciones de sus obras castellanas, todas publicadas en Castilla, son 12. Tras su muerte, entre 1541 y 1556, aparecen otras 21 ediciones de sus obras castellanas27, incluidas dos obras hasta entonces inéditas: el Quinto y el Sexto Abecedario Espiritual. Sin embargo, este boom editorial posterior a la desaparición de Osuna, se distingue netamente del anterior, porque ahora son los impresores y mercaderes de libros los que, aprovechando una demanda que saben que existe, promueven las ediciones, con unos fines meramente lucrativos. Indicativo de este hecho es que hallemos a impresores de especial importancia: Francisco y Mateo del Canto, de Medina del Campo, que consiguen licencia para imprimir del obispo de Burgos; y especialmente a Juan de Junta, en Burgos (imprimiendo sin licencia), la “sucursal” española de los Giunta, una de las principales “multinacionales” del libro de la época, asentada en los principales centros europeos de producción y venta de libros: Venecia y Lyon, y conectada con Medina del Campo, el gran centro español de intercambio y distribución. De esta manera, los medios técnicos existentes en una sociedad actúan dentro de los márgenes de libertad de que disponen, o, como en el caso de Junta, saltándose incluso la legalidad aprovechando la debilidad temporal de los sistemas político-administrativos de control. Junta de Junta, impresor de 12 de las 33 ediciones castellanas de Osuna, simboliza también al poder comercial-económico que supera por su extensión geográfica al poder político, y que sabe burlarlo, al menos momentáneamente. Actuando simplemente según la lógica del beneficio, impresores y mercaderes de libros acaban produciendo la presencia masiva de un determinado tipo de mensajes en una sociedad. De esta manera la, mayor o menor, libertad de los agentes económicos funciona, sin voluntad de ello, como caja de resonancia de los mensajes dominantes y socialmente más aceptados por una sociedad. Estas mismas lógicas explicarán que, cuando la Inquisición incluya en el Índice de libros prohibidos de 1559 el Gracioso Convite de Francisco de Osuna, y la sombra de la duda y la sospecha manche toda su obra, se produzca la muerte editorial del franciscano andaluz: nadie, durante más de setenta años, volverá a imprimir una de sus obras castellanas en España. Si de un autor se prohibía una obra, otras se podrían prohibir en lo 27 La lista más completa de las ediciones de Francisco de Osuna es todavía la que en su día ofreciera MichelAngel de Narbona en la Revista de Archivos, Bibliotecas y Museos 2 (1914), pp. 6-7. Actualmente trabajo en la elaboración de una bibliografía exhaustiva de todas las ediciones osunianas.


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sucesivo. Para los lectores, la condena ideológica de Osuna equivalía a asumir el rechazo hacia su obra o, en otros casos, penetrar en el terreno de lo potencialmente peligroso y lo socialmente censurable, en tanto que había sido tachado desde el órgano político-religioso de gestión de la verdad social: la Inquisición. Impresores y mercaderes de libros, siempre en su lógica del beneficio, no imprimirían obras sobre las que se había dado el aviso de condenabilidad, y cuya prohibición causaría enormes pérdidas a quien las imprimiese. Tambaleante la demanda, y por tanto la rentabilidad, el criterio de seguridad se imponía para los medios técnicos de producción de los objetos culturales y de los medios de comunicación. La impresión de las obras de Erasmo por Miguel de Eguía añade un matiz nuevo a la combinatoria y casuística hasta ahora presentada. Miguel de Eguía28 (aprox. 1495-1546), de origen navarro, vive durante la década de 1520 en Alcalá de Henares. Aquí mantiene estrechas relaciones con espirituales del ámbito castellano, a los que ya me he referido, siendo su misma casa en ocasiones lugar de reunión de éstos29. Yerno del gran impresor complutense Arnao Guillén de Brocar, cuando éste muere en 1523 le sucede como impresor de la Universidad de Alcalá. La obtención en 1523 del privilegio de impresión de las Bulas de la Cruzada de Navarra y Castilla le permitirá acumular una auténtica fortuna. Sin embargo, en Miguel de Eguía se unen el impresor y hombre de negocios con el de acendradas inquietudes religiosas. Así, en 1525, cuando emprende toda una campaña de edición de obras de Erasmo, se unen ambas vertientes. El éxito es enorme, y del Enquiridion se imprimen y venden millares de ejemplares que no bastan para saciar una creciente demanda. Bataillon, sólo en la bibliografía de su Erasmo y España, recoge 22 ediciones de obras de Erasmo impresas por Miguel de Eguía30. Sin embargo, en el origen de su interés se encuentra no sólo su simpatía por los círculos erasmistas de Alcalá con los que se relaciona, sino su compromiso personal por la difusión de unas ideas concretas, porque como él mismo expresa “hay mucha necesidad de las obras de Erasmo”31 en los reinos de Castilla. El caso de Eguía se nos presenta, pues, como otra variante más de la multiplicidad formal que se da en los procesos de emisión cultural. El carácter decisivo que las relaciones con el poder tuvieron para la diversa suerte de libros y autores en el siglo XVI queda patente en los casos de Constantino Ponce de la Fuente y Alonso de Orozco. Ambos estudiaron en Alcalá de Henares en la crítica década de 1520. Constantino32 destacó pronto por sus cuali28 Muchos de los datos que siguen están tomados de GOÑI GAZTAMBIDE, José: “El impresor Miguel de Eguía procesado por la Inquisición”, Hispania Sacra 1 (1948), pp. 35-88. 29 HAMILTON, Alastair: Proceso de Rodrigo de Bivar (1539), FUE, Madrid, 1979, pp. 35-36. 30 BATAILLON, Marcel: Erasmo y España, FCE, México, 1950. 31 Archivo General de Simancas: Cámara de Castilla, libro de cédulas 70, fols. 407r-408r. 32 Me valgo del estudio de ASPE ANSA, María Paz: Constantino Ponce de la Fuente. El hombre y su lenguaje, UPS-FUE, Madrid, 1975.


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dades como predicador del cabildo catedralicio en Sevilla desde 1533 en adelante. Su fama hacía que las iglesias se llenasen horas antes de que comenzasen sus sermones. Simultanea su actividad de predicador con la de escritor: entre 1543 y 1556 escribe cinco obras que alcanzan, en total, 17 ediciones, caracterizándose por su sencillez y carácter divulgativo. En 1548, Carlos V lo invita a unirse a la corte como predicador real. Fue nombrado miembro del séquito del príncipe Felipe, al que acompañó por Italia, Alemania y Flandes. En 1555 vuelve definitivamente a Sevilla. Aquí entrará en conflicto a causa de una canonjía con don Fernando de Valdés, Arzobispo de Sevilla e Inquisidor General. El conflicto personal, unido a sospechas acerca de la ortodoxia de su doctrina, cavaron el final del doctor Constantino, que fue encarcelado en las cárceles inquisitoriales del Castillo de Triana en agosto de 1558. Allí murió. Condenado por “hereje luterano”, la Inquisición lo quemaría en efigie en el auto de fe de Sevilla del 22 de diciembre de 1560. Todas sus obras fueron condenadas e incluidas en el Índice de libros prohibidos. En el caso del agustino Alonso de Orozco, sus buenas relaciones con el poder aseguraron la permanencia de su éxito editorial. Es uno de los mejores exponentes de escritor moralista del siglo XVI, en que la tarea de escribir y publicar libros piadosos adquiere caracteres de auténtica cruzada contra los “malos libros”: «... mi desseo e intención no ha sido ni es otra sino ... ayudar con mi pobreza para la fábrica y reparo del templo suyo, que es esta sancta yglesia, adonde pues tantos libros hay seculares y de pasatiempo, es bien que haya muchos libros devotos que tracten de las cosas del cielo, del provecho de las ánimas, ...»33. Ana J. Bulovas cuenta 8 ediciones de sus obras castellanas entre 1534 y 1559, y otras 38 hasta fines de siglo, aparte de las recopilaciones de sus obras aparecidas en 1554, 1555, 1566 y 157034. Al igual que Constantino, fue nombrado predicador real, cargo que desempeñó desde 1554. En 1560, cuando Felipe II traslada la corte a Madrid, Orozco le sigue, participando de la intimidad de la familia real. Aquí vivirá hasta su muerte en 1591. Un último dato. Cuando Orozco quiso imprimir por primera vez una «Recopilación” de sus obras en 1554, siendo ya predicador real, acudió a Sebastián Martínez, impresor de Valladolid, donde a la sazón residía el mismo Orozco y estaba la corte. Este impresor había sido «criado”, auténtico favorito de fray Antonio de Guevara, obispo, predicador del Emperador, miembro del Consejo real y escritor también de enorme éxito. Cuando Guevara murió en abril de 1545, dejó a Sebastián Martínez como heredero universal de sus bienes35, 33 ALONSO DE OROZCO: “Prólogo”, Recopilación de todas las obras que ha escripto el muy reuerendo padre fray Alonso de Orozco, impreso por Sebastián Martínez, Valladolid, 1555, f. 2v. 34 BULOVAS, Ana J.: El amor divino en la obra del beato Alonso de Orozco, FUE, Madrid, 1975. 35 MÁRQUEZ, Antonio: Literatura e Inquisición en España (1478-1834), Taurus, Madrid, 1980, p. 126. No obstante, Guevara legó también 100.000 maravedís a su hermano Fernando, el cual era ya a estas alturas miembro del Consejo real.


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y fue el mismo Sebastián Martínez quien obtuvo, en junio de 1545 y con el beneplácito del hermano de Antonio de Guevara, privilegio real para imprimir sus obras36. Las excelentes relaciones de este impresor con el poder colaboran a explicar también, además de su proximidad espacial a la corte, el hecho de que se convirtiera en el impresor de la ortodoxia: él será quien imprima el Índice inquisitorial de 155137, y el trascendental de 1559, publicado por orden del inquisidor don Fernando de Valdés38. El recurso de Orozco a este impresor nos habla de la existencia de auténticas “constelaciones de la ortodoxia”, compuestas por ciertos escritores, impresores y editores, bien relacionados con las más altas instancias del poder político-administrativo e inquisitorial. El mismo Sebastián Martínez incluirá en su edición de la Recopilación de Orozco un «Prólogo del Impressor desta obra al lector católico”, en el que da piadosas recomendaciones acerca de cómo leer los escritos del agustino. Orozco, por su parte, la dedica a doña Juana, infanta de Castilla y princesa de Portugal, gobernadora a rachas de los reinos de Castilla en la ausencia de su padre el Emperador y de su hermano el príncipe Felipe (futuro Felipe II), porque, le pide Orozco, lo ponga bajo su protección y «por cuya dignidad su doctrina sea estimada”. Los casos de Constantino y Orozco ilustran un último aspecto acerca de la importancia que la componente política, y de control ideológico, tenía en el éxito y permanencia de las obras de un escritor. Componente política con acendrados rasgos de relación personal. Constantino no supo valerse de ella, o la perdió, y su obra, destruida, pasó al olvido. Orozco, por el contrario, se mantuvo en la cima, y sus obras siguieron editándose hasta el siglo XVIII. 8. Recapitulación: homogeneidad y emisión ideológica. Este rápido repaso puede suscitar algunas preguntas. ¿Cómo es posible hablar de homogeneidad, siendo unas obras y autores condenados y otros permitidos? Ante semejante caos en el proceso de producción de los libros, ante una variabilidad tal en la combinación de los elementos que toman parte en el proceso de fabricación del libro (agentes que toman la iniciativa, ya autores, ya impresores; ajuste a la legalidad; tensiones por el control, propiedad y ortodoxia del texto; estrategias de protección del mismo; etc), ¿es razonable hablar siquiera de la existencia de un proceso de emisión? ¿No estaremos quizás ante una simple y mera yuxtaposición de libros que van siendo publicados en un mismo periodo y, que, por lo tanto, no tendrían porqué incidir en una misma dirección en su circular por la sociedad? Vayamos por partes.

36 Archivo General de Simancas: Cámara de Castilla, libro de cédulas 112, f. 91v-93r. 37 MÁRQUEZ, Antonio: op. cit., p. 126. 38 DELGADO CASADO, Juan: Diccionario de impresores españoles (siglos XV-XVIII), Arco/Libros, Madrid, 1996, vol. I, p. 437.


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En primer lugar, la cuestión de la homogeneidad ideológica. En los cuatro casos analizados, representativos del conjunto de la literatura espiritual del periodo, estamos ante obras escritas por miembros del estamento eclesiástico, integrados, de una u otra forma, en instituciones de la Iglesia, y además al más alto nivel. Por otra parte, es la posterior acción de la Inquisición, el órgano político de control-gestión-disección de la verdad (religiosa) social dominante, la que separa entre “buenos” y “malos”. Antes de eso, no existe tal fractura. Indicativa de esta realidad es la homogeneidad real que se da en el lado de la percepción. Por ejemplo, el impresor Andrés de Burgos, al imprimir en 1554 en Évora (Portugal) la Confesión de un pecador de Constantino, no duda en acompañarla de varios escritos devocionales de fray Luis de Granada, todo en un mismo librito. Y que no se trataba de un impresor caprichoso, lo prueba el hecho de que fuera «impresor del Cardenal Infante», el cual llamó a Portugal al mismo P. Granada y lo mantuvo con él durante años. Además, imprime con licencia del inquisidor de Évora. Es decir, Andrés de Burgos, al fundir a Constantino y a Luis de Granada en un mismo libro, expresaba la percepción homogénea que de ambos tenían sus altamente cualificados señores39. Indicios de esta homogeneidad perceptiva los tenemos también en casos de lectores como el del platero vallisoletano Andrés de Viramendi, en cuya casa podían encontrarse en julio de 1558 tanto unos evangelios, como el Contemptus mundi de Kempis, un libro de fray Luis de Granada, el Purificador de la conciencia de Agustín de Esbarroya, y una «dotryna cristiana» de Constantino40. Por otro lado, todos esos escritos nacen en el seno de una misma religión, que es la que aporta además el núcleo duro de la Explicación con la que aquella sociedad afrontaba los Misterios del Hombre y del Mundo. De hecho, es la dependencia y estrecha relación de derivación respecto a aquella Explicación la que confiere aceptabilidad a tales libros, otorgándoles la capacidad de tener éxito social. El aparente caos del proceso de emisión, con multitud de voluntades dispares y diferente paso por el proceso de fabricación material del libro impreso, no es impedimento alguno para la generación de una emisión de objetos culturales homogéneos no sólo física sino también ideológicamente. Ese aparente barullo no es sino resultado del margen de libertad de que disponen autores e impresores. Sólo en un estado totalitario no hay tal aparente desorden, y en el siglo XVI la existencia de aquel era técnicamente imposible. Las condenas de libros y las desgracias de autores nos llevan a la cuestión de la pluralidad en el seno de la Explicación. La diversidad de corrientes teológi-

39 Recientemente, se ha vuelto a editar este librito: CONSTANTINO PONCE DE LA FUENTE: Confesión de un pecador y escritos devocionales de fray Luis de Granada, estudio preliminar, edición y notas de María Paz Aspe Ansa, UPS-FUE, Madrid, 1988. 40 Archivo Histórico Provincial de Valladolid: Protocolos Notariales de Valladolid, leg. 54.


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cas, de órdenes religiosas y de tendencias espirituales aportaban la amplitud que era necesario que existiese para evitar la asfixia intelectual y mental. En cualquier sistema político existe la pluralidad. Incluso dejando a un lado la posibilidad de la disidencia, existe la pluralidad ya en el seno mismo de la ideología dominante y de sus avales. También en un regimen de partido único, donde adoptará, por ejemplo, la forma de facciones intrapartido. Lo que varía, evidentemente, es la amplitud de esa pluralidad, que empujará o no a determinados elementos sociales a situarse dentro o fuera del plato. Los tremendos conflictos que sacuden la espiritualidad del siglo XVI español, las sonadas condenas, y las hogueras inquisitoriales nos hablan de intolerancia y monolitismo ideológico, pero también de la existencia del conflicto en el interior mismo del grupo socialmente encargado de gestionar la verdad teológica, Explicación del orden natural y social. Y es la existencia misma del conflicto “dentro” y no “fuera” de la Explicación y del orden monárquico, nobiliario y eclesiástico establecido y derivado de ella, la que asegura, al mismo tiempo, el mantenimiento de ese orden. Porque es el Orden, no cuestionado por nadie como tal Orden. No existió el conflicto fuera de él. Incluso la herejía, considerada desde la Edad Media como desestabilización y ataque al orden social, no lograba en verdad hacer tambalear aquel. Mientras se actuase dentro del sistema, según las coordenadas culturales dominantes y en el marco de la amplitud otorgada y existente dentro de la Explicacion, nada cambiaría.

(Recibido el 5-5-2002, aceptado el 10-7-2002)


ÁMBITOS. Nº especial 9-10. 2º Semestre 2002 - Año 2003 (pp. 551-564)

Sobre el progreso en una era de revolución científico-tecnológico-digital Nùria Almiron Profesora de Políticas de Comunicación Universidad Autónoma de Barcelona

RESUMEN El presente artículo bucea en las fuentes de la idea de progreso hasta situarla en la actualidad, momento en el que se plantea la paradoja del pesimismo y la irracionalidad reinantes en una era de desarrollo tecnológico y científico sin precedentes. El choque entre la euforia determinista (el desarrollo tecnológico comportaría automáticamente desarrollo social) y el escepticismo irracional frente a la ciencia (a pesar del progreso técnico lo que reinaría es la decadencia moral en plena sociedad del conocimiento) es el objeto de análisis de este artículo. ABSTRACT In this paper the author looks back over the idea of progress sources from the past to the present, when a paradox emerges: pessimism an irrationality arise in an era of tremendous technological and scientific development. The collision between the deterministic euphoria (which states that technological development produces automatic social development) and the irrational scepticism towards the science (which states that, in spite of all the technical progress, moral decadence is the king in our society of knowledge) produces a clash which is the purpose of this paper analyses. Palabras claves: Progreso tecnológico/Progreso social/Contradicciones/Era digital. Key words: Tecnological progress/Social progress/Contradictions/Digital era.

Introducción esde que nuestros ancestros no erectos empezaron a modificar el paisaje del planeta, hace ahora unos diez mil millones de años, hasta la posibilidad de clonación de la especie humana ha trascurrido un largo periodo de tiempo en el que el ser humano ha experimentado una transformación biológica, social e intelectual gigantesca. A nadie razonable le cabe la menor duda que hoy vivimos mucho mejor, en nuestros artificiales hogares de ladrillos, cristal y cemento, que cuando habitábamos las oscuras y húmedas cuevas del neolítico. No sólo somos mucho más longevos, porque nos alimentamos mejor y nos desgastamos menos, sino que

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además hemos aprendido a disfrutar de este intervalo de tiempo entre el nacimiento y la muerte que es la existencia. El bienestar y el placer han sustituido a la lucha por la mera supervivencia fisiológica. Y si lo anterior no es cierto para todos, no lo es menos que debería serlo, porque el potencial para ello existe. Desafortunadamente, no todos los individuos del planeta llevan una vida cómoda y fácil, especialmente aquellos que no habitan en las regiones privilegiadas del mismo (en realidad, y para oprobio nuestro, una aplastante mayoría), pero incluso los que en el siglo XXI padecen las condiciones de vida más infames experimentan una situación comparativamente mejor a la de nuestros antepasados de Altamira. En realidad, que su vida era mejor que la de los primeros humanos es algo que ya pensaban hasta los griegos de la Antigüedad, no ha hecho falta llegar al segundo milenio de esta era para descubrirlo y tecletearlo en un ordenador portátil ultraligero fabricado a base de silicio y titanio (por cierto, los dos grandes iconos de la presente era). Hace más de 2700 años, cuando Grecia todavía vivía en su época arcaica y el analfabetismo reinante en la región hacía de la transmisión oral la primera y principal tecnología de la información, un poeta-filósofo como Hesiodo (el que difundiera el mito de Pandora, el gran competidor dicen de Homero, si es que Homero jamás existió) ya planteaba la idea de progreso, esto es, la diferencia de su situación con la de los tiempos primitivos y, asímismo, su diferencia con los tiempos venideros (Hesiodo ya creía que si se imponía la justicia, algo que sólo podría hacerse por medio de reformas sociales y de un esfuerzo individual constantes, el futuro sería mejor). Tal y como recuerda Robert Nisbet en Historia de la idea de progreso (1980), Hesiodo no sería el único en plantear esta idea, tras él personajes como el autor teatral Esquilo, el sofista Protágoras o el historiador Tucídides contribuyen igualmente a forjar, ímplicita o explícitamente, la idea de que el presente es superior al pasado y que cabe esperar que el futuro sea mejor que el presente. Nisbet incluso incluye a Platón, que para muchos es totalmente ajeno a la idea de cambio, pues también este filósofo griego habla en algunas de sus obras (por ejemplo en Las leyes) del desarrollo de la humanidad y del progreso de las instituciones a lo largo de grandes períodos de tiempo. No es menos cierto que en la Grecia antigua también encontramos la noción, más relevante para muchos y totalmente contraria a la idea de progreso, de una edad de oro anterior, una Arcadia feliz que mitificada y utopizada por el pensamiento occidental enlaza con el elogio del “primitivismo” y del buen salvaje (la idealización de la figura del ser primitivo como un individuo noble, todavía sin corromper por la sociedad). Esta idea del “buen salvaje”, nacida incluso antes de Platón, se transmitirá casi inalterable a través de las etapas griega y romana, el periodo helenista, el Renacimiento y el Barroco, y seguirá vigente en el pensamiento occidental de la Ilustración (recuperada con fuerza por Rousseau) y del


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Romanticismo hasta hoy. Pero que esta idea estuviera muy extendida no invalida que autores como Robert Nisbet sitúen la aparición de la noción de progreso hace ahora casi 3.000 años. Es más, este sociólogo norteamericano intenta demostrar, en ocasiones con bastante éxito, que esta idea no sólo es premoderna sino que además es una constante que no nos abandona desde su nacimiento y que tiene momentos muy álgidos incluso antes de alcanzar su cenit en el siglo XVIII y XIX. La idea de progreso llega así a convertirse en un dogma para la humanidad, al menos hasta la llegada del siglo XX. Tal fe en el progreso es significativa porque transmite no sólo que hemos avanzado constantemente desde todos los puntos de vista, sino que, además, la idea de progreso nos ha impulsado a progresar. Antes de que estallara la primera guerra mundial y se sucedieran toda la serie de conflictos que convirtieron al siglo XX en el más sangriento de la historia de la humanidad (nada puede igualarse a los 50 millones de muertos habidos sólo en las dos grandes contiendas mundiales del siglo pasado), los habitantes de este planeta estaban mayoritariamente convencidos de su superioridad con respecto a sus predecesores. Esto es, creían que habían avanzado mucho a nivel científico y tecnológico y que ello les había traído más bienestar social. Consideraban que esa mayor calidad de vida les había comportado un progreso moral e intelectual. Sin embargo, los comportamientos de algunos de esos mismos seres humanos a lo largo del siglo XX y el revisionismo de la historia de la expansión de Occidente (que de azaña memorable ha pasado a ser considerada con un sentimiento de culpabilidad) restarían bastantes miembros a la comunidad de creyentes en el progreso. Hoy en día, a comienzos de un siglo XXI lleno de todo tipo de premoniciones enfrentadas (como las derivadas de la promesa biotecnológica) y con lo que algunos han llamado la “aventura de la Ilustración” ya zanjada (los ideales de la Ilustración no han desaparecido pero está claro que no han triunfado), siguen existiendo muchas personas que creen en el progreso de la humanidad. Para ellos no se explica de otro modo que la civilización haya conseguido sobrevivirse a sí misma a pesar de todas las crisis por las que ha pasado y consideran las etapas de retroceso como fases de decadencia necesarias para que se produjera un nuevo y cada vez más brutal relanzamiento. Los hitos informacionales de la humanidad Una ojeada a los logros de la humanidad evidencia que de relanzamientos ha habido muchos. Siguiendo a Michael Rothschild (1990) podríamos decir que la humanidad ha pasado hasta hoy por al menos seis grandes revoluciones que se corresponden con lo que algunos han llamado certeramente “explosiones informacionales”. Cada nuevo paso dado por la sociedad es fruto de una información previamente adquirida y convertida en conocimiento, y produce a su vez más información nueva.


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La primera explosión informacional data de hace unos 17.000 millones de años, acaso esto es lo mínimo que se puede decir de las primeras pinturas rupestres de las que tenemos conocimiento: las de las cuevas de Altamira. Cuando el hombre primitivo empieza a manchar las paredes de sus hábitats con símbolos que narran historias, la humanidad está tomando un camino sin retorno. La siguiente revolución tiene lugar ya en la protohistoria (entre el 3100 y el 2700 a.c.) y se produce a raíz de la invención de la escritura por parte de los sumerios. La escritura cuneiforme nace fruto de la necesidad que tiene Sumer de gestionar con eficacia su información económica (de registrar sus negociaciones comerciales con otras regiones distantes) y es además la máxima expresión de una cultura engendradora de civilizaciones sólo comparable a la generada siglos después por la Grecia clásica. Después de estas épocas no encontramos otra explosión informacional que merezca el apelativo de revolucionaria hasta el siglo XV, gracias al invento de la imprenta de tipos móviles de un tal Johannes Gensfleisch, más conocido como Gutenberg. La aparición de la impresión mecanizada a partir de 1455 reduciría en un 98% la mano de obra necesaria para copiar información. A continuación, el siglo XVII y el siglo XVIII verían el nacimiento de la ciencia moderna (lo cual no significa que antes no existieran conocimientos científicos sino que no existía ciencia ni método científico tal y como los definimos hoy, véase: Popper, 1962; Díez y Ulises, 1999; o Habermas, 1988) y constituirían un nuevo periodo de grandes cambios para la humanidad. En el siglo XIX, la revolución industrial cambiaría de nuevo por completo la forma de concebir (y de polucionar) el mundo. Algunas zonas del planeta todavía no han realizado hoy en día esta transformación y es probable que sobrevivan sin experimentarla porque están dando el salto directo a la última explosión de conocimiento, la tecnológicodigital. La revolución de la microinformática recibe, para algunos con todos los honores, el apelativo de “informacional”, porque en ella la información se convierte más que nunca en el bien más preciado. Como afirma el sociólogo Manuel Castells (1997), la información no es ya sólo fuente de conocimiento, herramienta, sino objeto de valor en sí misma, participa de forma determinante en los procesos de generación de capital, esto es: la información ya no sólo es potencial de poder en abstracto, es poder bien concreto, poder económico. Como han expresado perfectamente numerosos autores (por ejemplo el mismo Rothschild), la presente explosión informacional se caracteriza por manipular la información principalmente en dos formas muy novedosas, genética y binaria, y por conquistar los logros más espectaculares en amplitud (cantidad de personas afectadas) y en profundidad (calidad o alcance del cambio material aportado) de la historia de la humanidad. Desde la segunda guerra mundial del siglo XX, hace ahora más de 50 años, hasta la actualidad, la revolución científicotecnológica-digital ha puesto en nuestras manos una enorme cantidad de sorpresas. Es cierto que no se han cumplido todos los sueños de la ciencia ficción literaria,


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pero también es cierto que muchas de las actuales innovaciones ni siquiera habían sido anticipadas. Dentro del ámbito de las no cumplidas están predicciones muy serias realizadas por especialistas: no hemos sustituido el petróleo y la electricidad por nuevas fuentes de energía, no hemos reducido los defectos hereditarios y congénitos, las técnicas ciborg (implantación de órganos artificiales para sustituir órganos humanos defectuosos) son muy limitadas, no hemos logrado la hibernación humana, no controlamos la meteorología ni el clima (sólo podemos intentar predecirlos), no podemos comunicarnos directamente con el cerebro (sin emplear el habla), no hemos colonizado el espacio ni el mundo submarino, no hemos inventado plataformas volantes individuales para transportarnos (tan populares en las películas futuristas), ni siquiera usamos masivamente los videoteléfonos (teléfonos con pantalla de televisión) que ya anticiparan las películas de hace más de treinta años. Estas y muchas otras predicciones incumplidas no corresponden sólo a la ciencia ficción cinematográfica, también las podemos encontrar en un famoso y serio libro de prospectiva titulado Hacia el año 2000 (1967) firmado por reputados expertos. Ahora bien, la realidad ha superado muchas de las espectativas de artículos como éste, especialmente en el ámbito de la microinformática. El momento culminante que marca el simbólico disparo de salida a la nueva era se sitúa a finales de la década de los cincuenta con un disparo bien real y atronador: el del lanzamiento del primer satélite de comunicaciones espacial, el Sputnik, por parte de la extinta Unión Soviética. Mientras, casi simultaneamente, el presidente norteamericano Eisenhower da orden de crear una importante agencia de investigación a la que se dotará de enormes recursos y libertad para que los Estados Unidos no queden rezagados en la carrera tecnológica. Se trata de la famosa ARPA, el origen de la actual Internet. Luego fuimos a la Luna y redujimos el tamaño de los ordenadores de forma abismal al tiempo que multiplicamos su potencia exponencialmente, de forma que este libro ha podido ser escrito en un silfídeo artefacto de apenas 3 kilogramos de peso y 2 centímetros de grosor pero más potente que cualquiera de los ordenadores con que trabajaban los científicos del departamento de defensa norteamericano no 50 años atrás sino hace sólo una década. Por el camino hemos empezado a digitalizar el contenido del mundo, lo que significa que pronto podremos acceder a todo el conocimiento acumulado por la humanidad a través de cualquier nodo conectado a la Red planetaria en que se ha convertido Internet. Pero hay mucho más, la introducción de microprocesadores en cualquier utensilio, medio de transporte o máquina los convierte automáticamente en inteligentes, de modo que nos ponemos en manos de los ordenadores para volar a miles de metros de altura, regular la ingesta de medicamentos peligrosos, construir edificios, hacer negocios, gestionar nuestro dinero, divertirnos o manipular alimentos. La inteligencia artificial cada vez es capaz de robotizar más comportamientos y todos sabemos cuanto les cuesta a los grandes maestros del ajedrez ganar a los ajedrecistas de silicio. Y mientras implantamos chips bajo


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la piel de nuestros animales para no extraviarlos, la revolución del ADN hace que sea imposible que nos extraviemos nosotros. El día que descubrimos que llevamos nuestra identidad grabada en el núcleo de nuestras células nuestros actos adquirieron otra dimensión: cada uno de nosotros es único y nos es imposible eludir nuestra responsabilidad (Habermas, 2001). Asi mismo, la transformación que hemos realizado en el campo y en la agricultura a lo largo de las últimas décadas no tiene parangón. Hemos multiplicado la resistencia de las semillas a todo tipo de plagas, al tiempo que generamos especies más y más productivas y las labores del campo han quedado en manos de unas pocas personas, a penas el 3% o el 4% de la población en los países avanzados, porque la maquinaria y los productos químicos reducen el trabajo radicalmente. Con las mezclas genéticas vamos camino de lograr lo impensable: alimentar cada vez a más personas con menores extensiones de terreno y menores costes. Pero es en el campo de la genética humana donde, por supuesto, los avances en biotecnología son más impactantes. Se ha conseguido secuenciar el genoma humano tan rápido que todavía no sabemos qué significa el resultado obtenido de su desciframiento. Tenemos el código pero no sabemos qué secretos esconde. Aunque no tardaremos mucho en averiguarlo. Con esa información y los enormes avances realizados en los últimos años en el ámbito de la ingeniería genética es posible que podamos curar enfermedades hasta ahora consideradas incurables. Los progresos realizados en dolencias graves como el cáncer o el SIDA son ya en estos momentos inmensos. Hace sólo unos años recibir un diagnóstico de una de estas enfermedades significaba una probabilidad altísima de morir. Esa probabilidad se ha reducido drásticamente ahora, cuando no se ha invertido. Hoy en día la tecnología permite realizar operaciones complejas remotamente, allí donde no existen hospitales y sobrevivir a situaciones antes consideradas mortales. Y, por supuesto, se nos abre un abanico inmenso de nuevas posibilidades en campos como el tratamiento de las células madre. Si algunos se escandalizan con las madres/útero de alquiler, las abuelas/madre o las donaciones de semen anónimas, es de suponer que las promesas de la nueva bioingeniería no les dejarán incólumnes. La posibilidad de clonar partes de nuestro cuerpo (para sustituir órganos dañados sin rechazo), o seres humanos completos, y de diagnosticar preventivamente la calidad genética de los embriones que van a nacer (someterlos a una prueba genética cuando están en un estadio octocelular y no volverlos a implantar en el útero si no superan nuestras espectativas) no sólo aporta nuevas formas de curación, sino, también, dilemas morales y éticos inéditos. Algunos incluso ven posible la inmortalidad el día que, junto a los tejidos fisiológicos, seamos capaces de clonar/trasladar el cerebro con sus contenidos (y problemas), esto es, el alma. Para vivir eternamente bastaría así ir traspasando nuestra “materia intelectual” de cuerpo en cuerpo a medida que los “recipientes” fueran envejeciendo.


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En suma, la revolución científico-tecnológico-digital de los últimos años no sólo ha mejorado drásticamente nuestra esperanza y calidad de vida sino que también ha convencido a muchas personas de que con las nuevas tecnologías aumentaba su poder individual y colectivo. Al menos en teoría y en potencia somos seres mucho más proclives a entender el mundo (y, por lo tanto, a entendernos a nosotros mismos), a relacionarnos los unos con los otros y a vivir más extensa e intensamente que lo fueron cualquiera de nuestros antepasados. Para algunos esto significa que somos más proclives a ser felices. Pero ¿consiste en esto el progreso? Progreso social y progreso tecnológico Un tetrapléjico mudo que se comunica con el mundo a través de un ordenador en el que puede escribir gracias a un mecanismo sensible al parpadeo y a la mirada (esto es, al punto focal en el que se posan sus ojos en la pantalla) respondería indudablemente que sí a la pregunta anterior. Un campesino que trabaja completamente sólo centenares de hectáreas de duro campo probablemente también respondería afirmativamente, sin su tecnología biomecánica no podría sobrevivir, esto es, no conseguiría sacar el suficiente rendimiento al campo, necesitaría más manos y si tuviera que compartir con otros el fruto de la tierra ésta ya no le daría para vivir decentemente. También los habitantes de los poblados más míseros de Bangladesh, que no han conocido el teléfono fijo ni la máquina de escribir pero tienen teléfonos móviles y acceso a Internet, asentirían. Ello permite que sus hijos tengan alguna posibilidad de salir del círculo de la pobreza. Incluso un desarrollador de software cuyo programa de dosificación de anticoagulantes orales ayuda a salvar vidas cree en un futuro mejor. Todo esto es progreso en mayúsculas. Sin embargo, mucha gente no comparte hoy en día esta opinión. En realidad cada vez menos gente la comparte. La cuestión radica en lo que consideramos o no consideramos progreso, esto es, en cómo vemos el cambio y en cómo valoramos sus efectos (algo que, lógicamente, tiene que ver directamente con la posición que cada uno de nosotros ocupa en la sociedad). Nos ayudará en la reflexión definir el concepto. Por progreso entendemos casi siempre avance, mejora, adelanto. Y avance, mejora y adelanto son conceptos positivos. De hecho una “progresión” es la suma o multiplicación, la acumulación hacia delante, de cosas. Pero al progresar no sólo se va a más sino que también se va a mejor, hay un perfeccionamiento. El término comporta pues dos connotaciones distintas, una cuantitativa y otra cualitativa. Es evidente que hay personas que consideran que el cumplimiento de la primera connotación ya implica progreso porque automáticamente del progreso cuantitativo (material) se derivaría un progreso cualitativo (en el ámbito de la conciencia y la convivencia humanas, según la definición de Jürgen Habermas, 2001). Para


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otras, no es siempre evidente que de un progreso material se derive un perfeccionamiento moral. La relación actual entre ambas, cantidad/calidad del cambio, es una percepción engendrada en el siglo XVIII. Entre 1750 y 1900 es cuando la idea de progreso alcanza su máximo apogeo. La concepción actual de progreso debe casi todo a este periodo. Tras la explosión informacional ocasionada por el nacimiento de la ciencia moderna en el siglo XVII, los intelectuales del Siglo de las Luces creyeron ver en los primeros descubrimientos científicos el camino para el perfeccionamiento máximo de la humanidad. Los hallazgos y las promesas de la ciencia otorgaron confianza ilimitada a la razón humana para conseguir una mejora indefinida a partir de ese momento. Gracias a la razón el hombre podía vencer a las fuerzas de la naturaleza e iniciar un camino ascendente en el que la idea de progreso ya no se desvincularía jamás, hasta hoy, de la ciencia y sus aplicaciones técnicas. La visión del universo quedaba así completamente alterada y no es para menos. Cuando se puede morir por una simple fiebre o, en el caso de las mujeres, por el mero hecho de sufrir un embarazo pasados los 40 años (prácticamente una condena a muerte todavía a finales del siglo XVIII), cualquier avance científico, por mínimo que sea, contagia de esperanza a los hombres. Los grandes avances de la ciencia no llegarán hasta el siglo XX, pero doscientos años antes la especie humana ya se convence que aquel camino, el de la ciencia y la razón, podía mejorar mucho su calidad de vida. La cosmovisión del ser humano queda definitivamente modificada cuando la ciencia le dota de poder (o le promete dotarle de ese poder) sobre su cuerpo y sobre la naturaleza. A esta época se debe, además, otra asociación especialmente relevante para la idea de progreso. Es en este momento que a la noción de progreso se asocian ideas como las de libertad, igualdad y crecimiento económico, todas ellas hijas de la Ilustración (Nisbet, 1980). De ahí procede que hoy en día muchas personas vinculen inconscientemente que más desarrollo económico, más avance tecnológico y más modernización en general son sinónimos de progreso social. Pero la Revolución Francesa también marca el punto de inicio a partir del cual la idea de progreso nos dividirá. Frente a los que pretenden primar la igualdad social se encontrarán aquellos para los que lo más importante es la libertad individual. La separación entre socialismo y liberalismo marcará la concepción de progreso tanto o más a como lo hará la gran ruptura filosófica de la historia del pensamiento occidental: la nueva filosofía de la existencia (existencialismo). La idea de una historia cíclica o no lineal, que se va repitiendo o se sucede en el tiempo sin que exista progresión evaluable de ninguna clase, o incluso produciendo un claro retroceso, es una noción que podemos rastrear hacia atrás hasta llegar a la Antigüedad, pero es Nietzsche (Hayman, 1980), fallecido en 1900, quien la recobra con más fuerza para el siglo XX. La vida no tiene sentido y es inútil buscárselo, afirmarán después los existencialistas ateos capitaneados por Jean Paul


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Sartre (Lévy, 2000). La felicidad no la encontraremos en una falsa idea de progreso y por primera vez puede decirse en voz bien alta que tampoco la encontraremos en Dios. El siglo XX: entre la irracionalidad y el determinismo tecnológico Llegados a la segunda mitad del siglo XX advertimos la consolidación de una disyuntiva radical en la valoración que los individuos hacen del presente y del futuro. Se trata de percepciones opuestas y que conducen a posiciones contrarias. Su coexistencia es desconcertantemente contradictoria. Se trata de la convivencia de dos enfoques que no son nuevos, están anclados en el pasado, pero que resurgen en el cambio de milenio con inusitada fuerza: son, por un lado, un reforzado determinismo tecnológico y, por otro, el auge de la irracionalidad. El determinismo tecnológico es un viejo amigo del ser humano desde que la fe en la razón se instauró en los corazones de los ciudadanos de la Ilustración. A partir de ese momento, lo decía antes, se creó un vínculo inextricable entre la nueva religión, la ciencia, y el progreso social. La innovación tecnológica ha sido interpretada desde entonces por muchas personas como fuente de transformación social. Esto es, el cambio tecnológico aporta automáticamente cambio social o, lo que sería lo mismo, la principal causa del cambio social son las innovaciones tecnológicas. Desde este punto de vista, cuanto más revolucionaria es la nueva tecnología (más radicalmente innovadora con respecto a la anterior), mayor es el progreso social conseguido a través de ella. Esta visión de las cosas no es común sólo entre los grandes apasionados de la tecnología, los llamados tecnófilos, también lo es, curiosamente, entre sus grandes detractores, los tencnófobos (para una interesante reflexión sobre ambos ver: Graham, 2001) y muchos historiadores han establecido nexos directos entre la aparición de una determinada tecnología y un posterior cambio social: el molino y la sociedad feudal, la máquina de vapor y la sociedad industrial y, ahora, el microprocesador y la sociedad de la información. Sin embargo, en la inmensa mayoría de estas asociaciones, tal efecto directo no existe o, en todo caso, se prolonga a lo largo de un periodo muy extenso de tiempo. Es decir, si todas esas tecnologías tienen algun impacto en la sociedad, el resultado del mismo no se consolida hasta mucho tiempo después. No existe una causa-efecto inmediata por lo que es fácil suponer que habrá muchos otros elementos que participen de la transformación social posterior (Briggs y Burke, 2002). Como describe Eduard Aibar (2001), el determinismo tecnológico es además un tópico estrechamente unido a la idea de la autonomía de la tecnología. Aquellos que piensan que a cualquier innovación tecnológica importante acaba siguiendo una innovación social lo hacen porque asocian a la tecnología una especie de fatalismo. Esto es, el desarrollo tecnológico se ve como algo imparable, inevitable, inexorable. Como si el desarrollo tecnológico fuera algo autónomo,


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unidireccional, que no podemos controlar. A lo largo de la década de los noventa del siglo pasado, la euforia desatada alrededor de las nuevas tecnologías de la información y la comunicación, abanderadas por Internet, llevó el determinismo tecnológico a sus cotas más altas en siglos. El crecimiento económico y el enriquecimiento rápido que se produjo alrededor de las telecomunicaciones y la red de redes hizo de este tópico verdad sacrosanta. El profesor Aibar afirma que ha llegado a formar parte del sentido común dar por supuesto que la revolución tecnológica de las telecomunicaciones va a suponer una transformación social. Lo cierto es que, durante la década de los noventa, aquellos que no creían que lo que estaba ocurriendo era una revolución social sin precedentes (para la que se acuñaron inmediatamente epítetos innumerables: sociedad de la información, sociedad del conocimiento, sociedad Red, sociedad digital, etc.), quedaban relegados a la posición de incrédulos trasnochados. Internet iba a cambiarlo todo e iba a hacerlo de la noche a la mañana (Almiron, 2000). Antes de estas fechas, muchos otros ya habían fomentado la tesis de una tecnología autónoma, fuera para bien (Marshall McLuhan, 1962) o para mal (Alvin Toffler, 1982). Lo cierto es que el determinismo tecnológico ha sido rebatido por diversos frentes. Investigaciones recientes (por ejemplo Mackenzie, 1985 y Bijker, 1987; citados por Eduard Aibar) han demostrado que el desarrollo tecnológico está tan influenciado por el contexto social como éste, a su vez, lo está por las nuevas tecnologías. La evolución tecnológica no sigue una línea recta del pasado al futuro ni atiende sólo a consideraciones técnicas. De forma que no siempre el resultado de un desarrollo tecnológico es forzosamente el mejor posible, el más eficiente desde un punto de vista técnico. Hay muchas otras razones que tienen que ver con la evolución tecnológica (intereses empresariales, necesidades o deseos de los usuarios, políticas gubernamentales, perfiles culturales, etc.). Pero es evidente que los logros tecnológicos recientes han seducido a muchas personas que, automáticamente, han visto en ellos un potencial de cambio social imparable. Paralelamente a lo anterior, junto a la euforia tecnológica determinista con la que abandonamos el siglo XX, se afianza progresivamente una actitud bien distinta, contraria a todo determinismo, en algunos casos crítico con él, en otros simplemente indiferente al mismo (ver por ejemplo: Racionero, 2000; o Bruke y Ornstein, 1995). La tecnología no determina nada porque no hay continuidad histórica en los avances humanos. Efectivamente, el siglo XX se ha caracterizado también por una pérdida paulatina de la confianza en el progreso. Es decir, por un abandono gradual pero irremisible de la confianza en la razón humana y en su capacidad para progresar. Un creciente escepticismo se ha apoderado de muchas personas en lo que respecta a los mayores logros tecnológicos del hombre (escepticismo que en ocasiones es irracional, hay personas que incluso se niegan a creer que el hombre haya puesto los pies en la Luna). Puede decirse que buena parte de la humanidad ha descabalgado a la ciencia y a la tecnología del pedestal en el que


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ella misma las había colocado. Ya no estamos tan seguros que el desarrollo científico-tecnológico pueda cumplir todas las promesas que nos habíamos hecho. Además, muchos dudan que los beneficios de la ciencia y la tecnología compensen los perjuicios potenciales que de sus descubrimientos, y de la aplicación de esos descubrimientos, se deriven o puedan derivarse. Frente a los deterministas tecnológicos, que creen en el progreso tecnológico como fuente de progreso social, hay una proporción creciente de personas que ha dejado de creer en el progreso humano en general. En realidad, es bastante lógico que por fin hiciéramos descender a la razón de su pedestal. Pero el desprestigio creciente que sufren ciencia y tecnología, el escepticismo iracional, la decepción generalizada, el relativismo con que muchas personas valoran sus logros en un mundo lleno de salvajes contradicciones es algo completamente nuevo. Desde el nacimiento de la ciencia moderna, hace ahora cuatro siglos, nunca ésta había pasado por un momento de descrédito como el actual. Entiéndase aquí por descrédito que una proporción creciente de la población duda de que los beneficios del avance científico-tecnológico sean superiores a sus perjuicios o que, en todo caso, a pesar de que sus beneficios sean superiores a sus perjuicios, duda de que sus progresos sean suficientes para eliminar la mediocridad y mezquindad humanas, esto es, los frenos que nos impiden avanzar de verdad. De modo que los pasos hacia adelante quedan en meros progresos cuantitativos, no alcanzan a perfeccionar al individuo como ser pensante. No deja de ser paradójico que sea precisamente en momentos de grandes éxitos de la racionalidad científica y de su aplicación cuando hagan aparición comportamientos irracionales inexplicables a la luz de todo el conocimiento empírico adquirido y acumulado por la humanidad. Es como si el progreso intelectual acumulado no ejerciera influjo alguno sobre muchas personas. El culto a la vulgaridad crece al tiempo que la cultura pierde progresivamente valor, el relativismo se apodera de forma irracional de la cotidianiedad confundiendo la bondad del “dudar de todo” como a priori filosófico con el “todo vale” de los ignorantes y demagogos. En una era de ubicuidad de la matemática aplicada (qué otra cosa es si no la informática) la magia renace por doquier y el misticismo se apodera de los mismos usuarios de unas máquinas a las que otorgan comportamientos y actitudes esotéricos. La idealización de la juventud, la belleza y la acumulación de riqueza no sólo no decae sino que se convierte en meta perenne junto al irracional triunfo rápido (la obsesión por llegar los primeros sin tener que correr toda la carrera). Y la peor de las paradojas es, sin duda, el aumento de la ignorancia en una sociedad que se llama así misma “del conocimiento”. La alergia creciente del ser humano al esfuerzo dilatado y constante (la antítesis del triunfo rápido) deriva hacia una sociedad en la que la mayoría de sus miembros no puede, no quiere o no tiene tiempo para pensar. Y los que todavía lo hacen, acostumbran a dedicar esfuerzos inconmensurables a tareas cuyo valor moral es muy discutible. La élite


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pensante de la sociedad, aquella que realmente la hace evolucionar, es cada día más elitista. Esto es, cada vez hay menos personas, en términos comparativos, que sean significativas para el progreso cualitativo de la especie. Contradicciones para una era de ¿decadencia o progreso? A pesar de todo, hay muestras abundantes de que la fe en el progreso no ha abandonado del todo ni siquiera a los más pesimistas, ¿acaso no es creer en el progreso la adoración constante que, de forma consciente o inconsciente, la mayoría de nosotros siente de lo nuevo por lo nuevo? (adoramos lo nuevo simplemente porque es lo último, asumiendo que lo último siempre será mejor que lo anterior). Pero aunque busquemos una interpretación alejada de los radicalismos de los apologetas del determinismo tecnológico positivo, de los apocalípticos tecnófobos y de los desencantados de la especie humana, las cuestiones que se nos plantean siguen exigiendo respuestas contundentes: ¿La revolución tecnológico-digital que se está produciendo en estos momentos se traducirá en una revolución social? ¿Acaso la irracionalidad creciente se apoderará de la sociedad? ¿Estamos, en suma, en la senda del progreso o de la decadencia, entendiendo a ésta como declive, retroceso con respecto a la situación moral alcanzada en el pasado? Hay una evidencia palmaria: la explosión está aquí y, aunque desconozcamos cual pueda ser su verdadero alcance, hay un reconocimiento unánime a su peso material. Esto es, la última revolución informacional –la de las telecomunicaciones, Internet, la ingeniería genética, los medios de comunicación y la microinformática– es un salto cuantitativo hacia delante sin precedentes. No hace falta que sigamos glosando sus maravillas técnicas presentes o potenciales. La realidad en términos cuantitativos es flagrante: estamos rodeados de evidencias de la existencia de progreso material, esencialmente tecnológico-digital. Ahora bien, no es fácil emitir un juicio al respecto del valor cualitativo del mismo, esto es, de su impacto en la vida moral de los individuos y, lo más importante, a este salto material sobre el que hay unanimidad se le asocian unas promesas cualitativas de orden social que, sean o no ciertas, se vayan a cumplir o no, chocan frontalmente con algunas de las tendencias más acusadas en la sociedad actual. Estas tendencias están en abierta contradicción con el acerbo cultural forjado en Occidente y que, se supone, la nueva sociedad surgida de la revolución tecnológico-digital, debería reforzar. Nuestro corpus común de valores democráticos (libertad, igualdad, justicia, educación, convivencia pacífica, etc.) constituyen nuestros objetivos, aquello por lo que medimos el avance social, el progreso en definitiva. Sin ellos, puede existir avance pero sólo será material, esto es, superficial. Para alcanzar estos objetivos podemos utilizar diferentes caminos pero aquel que más pasiones ha suscitado en Occidente es el del crecimiento económico. Y el crecimiento económico, globalizado como dogma de fe debido al poder


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que se le atribuye, se ve acelerado notablemente gracias a la revolución científicotecnológico-digital. De modo que el presupuesto de partida es que esta nueva explosión informacional debería servir a los objetivos citados, esto es, debería aportar no sólo progreso cuantitativo sino también cualitativo, progreso en el ámbito de los valores de las personas. Pero la irracionalidad creciente en buena parte de nuestros actos contradice buena parte de esos valores. Es como si apuntáramos en una dirección pero corriéramos en otra. Por ello, reflexionar sobre estas contradicciones se hace imprescindible para responder a la pregunta de si lo que nos espera, en esta era de grandes logros materiales, es el progreso o la decadencia moral. Contradiciones como el auge de la irracionalidad, la superficialidad dominante, el relativismo exacerbado, la estupidez o imbecilamiento creciente (esto es, volvernos cada vez más imbéciles), la irresponsabilidad de la inmadurez, el subjetivismo ciego, el egoísmo lacerante y la simplicidad supina en una era de máxima complejidad. Todas ellas en frontal oposición con lo que se presupone debería nacer de una era de la información y el conocimiento: inteligencia y humanidad civilizada. Ahora bien, no podemos olvidar que el poder científico-tecnológico-digital no es algo que se geste al margen de nuestras vidas, exógeno a ellas y cuyo hipotético impacto social no dependa de nuestros propios actos. Así que, probablemente, la respuesta a la pregunta de si avanzamos o retrocedemos a nivel moral con la actual explosión informacional sólo esté en nuestras voluntades. De ahí la dificultad en valorar el actual progreso y la disyuntiva que éste genera. Porque la realidad es tan compleja como lo son las personas que la generan.

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(Recibido el 20-1-2003, aceptado el 27-2-2003)


TESTIMONIOS


ÁMBITOS. Nº especial 9-10. 2º Semestre 2002 - Año 2003 (pp. 567-596)

Periodismo de catástrofes: el 11 de septiembre. Análisis del suceso y experiencias vividas Rosa Rodríguez Cárcela Periodista, miembro del Grupo de Investigación en Estructura, Historia y Contenidos de la Comunicación

M. Ángeles Martín Ruiz Licenciada en Ciencias de la Información, Universidad de Sevilla RESUMEN Esta investigación se divide en dos partes diferenciadas. Una primera dedicada al análisis del periodismo de catástrofes: características y tratamiento, extrapolado a los actos terroristas del 11 de septiembre de 2001. En la segunda parte, se cuentan las experiencias vividas, en el centro de Nueva York, de una periodista sevillana que estuvo el mismo día del atentado y cubrió la noticia. En los anexos se incluyen copias de las portadas que publicaron los diarios ABC, El Mundo y El País el día siguiente, así como un reportaje publicado en el Diario de Sevilla, con motivo del primer aniversario del 11-S y una entrevista en exclusiva con el doctor Manuel Trujillo, director de Psiquiatría del Centro Hospitalario Bellevue de Nueva York. ABSTRACT This investigation is divided in two parts. One is dedicated to catastrophe journalism analysis: characteristics and treatment related to the September 11th terrorist attacks. The second part narrates the experiences lived by a journalist from Sevilla covering the news from the center of NY the day of the attacks. In the attached annexes there are front cover copies for the “ABC”, “El Mundo” and “El Pais” daily journals the day after the attacks. There is also an article published in “El Diario de Sevilla” to commemorate the first anniversary of the 9-11 attacks and one exclusive interview with Doctor Manuel Trujillo, director of the Mental institute in the Bellevue Hospital Center of New York. Palabras claves: Periodismo de catástrofes/Terrorismo/Atentado 11 de septiembre/Nueva York. Key words: Catastrophe journalism/Terrorism/9-11 Attack/New York.

1ª PARTE: PERIODISMO DE CATÁSTROFES Rosa Rodríguez Cárcela

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as informaciones sobre catástrofes publicadas en los medios de comunicación son siempre espectaculares, debido al elevado número de víctimas que causan y los daños materiales que provocan. Las catástrofes podemos dividirlas entre aquellas de origen natural, generadas por fuer-


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zas de la naturaleza, como los terremotos, lluvias torrenciales, huracanes, maremotos o erupciones volcánicas; y las provocadas por la acción del ser humano, como los incendios forestales, los atentados al medio ambiente, las contaminaciones masivas y, sin duda, los grandes atentados terroristas. La Asociación Española de Lucha contra el Fuego (ASELF) también establece una clasificación parecida al diferenciar entre catástrofes masivas de origen natural, como un terremoto; o provocadas, como un atentado terrorista1. Los actos de terrorismo masivo tienen resultados catastróficos por los múltiples muertos y heridos que se producen, así como por las destrucciones de bienes inmuebles y muebles que tienen lugar. Sin olvidar el hecho del impacto social, psicológico, económico y político que ocasionan. En cualquier caso se trata de sucesos que originan verdaderas tragedias y tienen un gran impacto en los medios de comunicación. A veces se producen hechos catastróficos que, por su carácter excepcional, se imponen a los condicionamientos informativos y periodísticos, acaparando los lugares más destacados del periódico o de cualquier otro medio de comunicación. Manuel Bernal los denomina «hechos-ruptura»2, caracterizados por su gravedad y centralidad. Para Lorenzo Gomis un grupo especial de estos hechos-ruptura son las «explosiones», cuya importancia se mide por el número de muertos. Estos acontecimientos se convierten en portada por sí mismos, ya que la sociedad entera se moviliza y los propios medios actúan como agentes «profesionalmente interesados». Las personas se preguntan cuáles son sus posibles repercusiones, una vez que se han producido. Por este motivo, Gomis, considera que ocupan los primeros puestos de la atención informativa3. Se trata, como los atentados de las Torres Gemelas de Nueva York y contra el Pentágono en Washington cometidos el 11 de septiembre de 2001, de noticias excepcionales e imprevisibles que se imponen a la «compleja burocracia informativa», como indica Grossi4. Pero además conviene decir, tomando como referencia a Rodrigo Alsina, que el carácter excepcional de un acontecimiento se define también en función de las convenciones sociales vigentes en cada lugar y momento5. Es decir, que el acto terrorista conocido mundialmente como 11-S, hay que

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«España, ‘desprotegida’ contra las catástrofes», noticia publicada en Diario 16 Andalucía, 27 de abril de 1995, pág. 12. BERNAL RODRÍGUEZ, Manuel: «La construcción social de la realidad en los titulares de prensa» en AA.VV., Andalucía como ámbito de interés periodístico. Padilla Libros Editores&Libreros, Serie Comunicación, Sevilla, 1998, pág. 71. GOMIS, Lorenzo: Teoría del periodismo. Cómo se forma el presente. Paidós, Barcelona, 1991, págs. 143148. Véase RODRIGO ALSINA, M.: La construcción de la noticia. Barcelona, 1993, pág. 108. RODRIGO ALSINA, M.: Op. cit., pág. 108


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situarlo en un conjunto de circunstancias sociales, ideológicas y culturales que contribuyeron a potenciar su impacto. En este aspecto abundaremos posteriormente, al analizar las portadas de tres diarios nacionales de gran tirada. Que los actos de 11 de septiembre de 2001 no fueron una catástrofe natural es evidente, pero sus efectos y consecuencias han sido como los de un gran terremoto en las mismas entrañas, en el centro neurálgico, de la primera potencia mundial. A primera vista se puede considerar como una gran catástrofe provocada por un grupo terrorista islámico perfectamente organizado. Ya veremos que se trata de algo más, desde el punto de vista de la información, la comunicación y en general de las relaciones internacionales. Ha sido una gran catástrofe provocada que posee unas características que la convierten en un suceso periodístico de primera magnitud; no sólo por el lugar emblemático donde se produce y el numeroso porcentaje de víctimas, sino por las implicaciones políticas, sociales y económicas que tiene. Uno de los elementos más impactantes visualmente de este suceso catastrófico fueron las explosiones que provocaron el choque de los dos aviones contra las citadas torres gemelas. Ese momento ha sido una imagen reiteradamente televisada en todas las cadenas del mundo y publicada en las primeras páginas de los diarios más importantes. Fue un suceso repentino y alarmante, propio de las grandes catástrofes. En este sentido, Gomis matiza que las explosiones «son el término imprevisto de procesos inesperados» y representan la irrupción de la alarma en la sociedad6. Otro elemento que no conviene nunca olvidar, y que es consustancial del periodismo de catástrofes, es el elevadísimo número de víctimas que provoca y que en el caso de actos terroristas se le denominan masacres. En este caso, el término no se equipara con una mortandad fortuita o catástrofe natural, sino que, tal y como recoge el Diccionario de la Real Academia Española (DRAE), sólo cabe hablar de masacre en situaciones de matanza de personas por ataque armado o causa semejante. Y puntualiza sobre las víctimas: «por lo general indefensas»7. Esta matización académica encaja perfectamente en la consideración de la masacre provocada el 11S. Fue un ataque premeditado y realizado sobre personas indefensas, sin ninguna opción para defenderse frente a sus verdugos, los cuales, paradójicamente, también se convirtieron voluntariamente en víctimas al actuar como camicaces. El Mundo, en un editorial publicado un año después del atentado, expresa su opinión sobre cómo esta masacre ha cambiado la concepción del mundo: «El 11 de septiembre marca una nítida frontera entre el pasado y el futuro, de suerte que no es exagerado decir que la masacre de Nueva York es el último acontecimiento del siglo XX y el primero de una época cuyos perfiles son todavía poco nítidos»8. 6 7 8

GOMIS, Lorenzo: Op. Cit., pág. 200. Véase MUÑOZ, José Javier Muñoz: Diccionario de Periodismo. Librería Cervantes, Salamanca, 2000, pág 137. «Un mundo en el que la libertad está más amenazada y peor defendida», El Mundo, 11-09-02, pág. 3.


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Características periodismo de catástrofes: En opinión de los periodistas Sibila Camps y Luis Pazos, las noticias de siniestros y catástrofes en general se sitúan entre las más complejas del trabajo periodístico, debido a varios motivos: “Con frecuencia repercute en varios planos de la vida de una comunidad y hasta de un país (social, sanitario, económico, político). La emergencia se prolonga y va modificándose a lo largo de varios días. Lo dramático de las circunstancias implica situaciones de caos, urgencia y estrés para los afectados y para quienes intervienen en las tareas de auxilio, y por lo tanto, también para el periodista”9. El 11-S ha sido un hecho excepcional, provocado por un grupo terrorista que, debido a las dimensiones del desastre, del lugar y de la importancia de las consecuencias, ha despertado un interés periodístico y social que ha quedado marcado como uno de los hechos más relevantes después de la II Guerra Mundial, como así lo han reconocido numerosos articulistas, periodistas y directores de periódicos. Las catástrofes naturales ocasionan, especialmente en países en vías de desarrollo, gran número de víctimas y daños, que son objeto de las primeras páginas de los periódicos. Son los terremotos, huracanes e inundaciones los tres sucesos más graves referidos a este tipo de noticias, sobre todo por el elevado número de fallecidos, los efectos causados por los desastres y la movilización nacional e internacional de ayuda civil que suponen. Como dato a tener en cuenta hay que señalar que entre las catástrofes naturales más graves acontecidas a finales del siglo XX sobresalen, entre otras, el terremoto de Afganistán (9.100 muertes), el huracán Mitch en Centroamérica (9.200), el huracán George en el Caribe y EE.UU. (más de 4.000); o las inundaciones en Bangladesh, India y Nepal, con un balance de 4.759 muertos10. Las estimaciones de muertos del 11-S sitúan la cifra en cerca de 3.000 personas. Concretamente, la Oficina del Jefe de Servicios Forenses de Nueva York sitúa el número en 2.823 fallecidos y se considera el recuento oficial más completo difundido hasta el momento11. En estos casos, la información que se facilita sobre los muertos es relativa, ya que con frecuencia sólo es posible determinar el número de forma aproximada. No obstante, Camps y Pazos opinan que, aunque a veces la falta de datos se debe al caos producido por la catástrofe, cuando ocurre un siniestro de estas características es frecuente que, a causa de intereses políticos, la información sobre su 9

CAMPS, Sibila y PAZOS, Luis: Así se hace periodismo. Manual práctico del periodista gráfico. Paidós, Buenos Aires, 1996, pág. 181. 10 Diario de Sevilla: “Se triplican los muertos en España por catástrofes naturales”, 16-10-99, sección Sociedad, pág. 23. 11 MARTÍN, M. Ángeles: «La vida se impone a la tragedia», en el suplemento especial ‘El Día que cambió el mundo’, Diario de Sevilla, 11-9-2002, pág. 2.


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magnitud sea ocultada o falseada. En opinión de los dos autores argentinos, esto suele suceder especialmente en lo referido al número de víctimas, a la eficacia de las tareas de auxilio, a las consecuencias económicas del desastre y a los pronósticos sobre evolución de la emergencia. En uno u otro caso, las dificultades para cubrir estos sucesos son casi siempre las mismas para el periodista, como ha ocurrido con el 11-S. En cuanto al género narrativo de la catástrofe, se manifiesta un modo específico de hacer en donde los periódicos elaboran y muestran la tragedia y la muerte, con representaciones y manifestaciones de la sociedad y los gobiernos afectados. En este caso, el 11-S también reflejó en los medios de comunicación un modo de hacer periodístico marcado por la catástrofe. De este modo, se observa la aparición de elementos comunes en los medios de comunicación, especialmente en la prensa escrita y digital, así como en la televisión. En primer lugar, hay que constatar la importancia de lo visual, de la fotografía y de la imagen en general en una distribución equilibrada con las portadas de la información textual y fotográfica, destacando lo gráfico frente a lo textual. La información básica se sintetiza a través de un título de catástrofe y una foto de grandes dimensiones, a manera de ventana o pantalla que abarca la mitad o la totalidad del espacio de la portada. La fotografía, en sí misma, funciona como noticia y testimonio para ver o mirar la magnitud del hecho y comprobar la veracidad de los hechos. Asimismo, actúa como ventana o portada de acceso al interior informativo de los diarios. En segundo lugar se observa en las informaciones de catástrofes los titulares a grandes cuerpos, en negrita y muy gráficos, de estilo opinativo e interpretativo, frente al preponderante titular informativo. Se utilizan los títulos catástrofe («Más de 10.000 muertos”/ “Miles de víctimas…”). Es una narración abreviada de los hechos, pero muy gráfica y espectacular, de llamada al lector. En tercer lugar, la terminología utilizada en la explicación de los hechos. Existe una preponderancia del campo semántico vinculado con la tragedia, consustanciales con los rasgos lingüísticos empleados en el género de catástrofes (“Desolador aspecto”, “Alerta máxima”, “Crisis”, “Miles de muertos entre los escombros”, Infamia”, “Tragedia”…). En cuanto a las fuentes empleadas en la elaboración del discurso periodístico referido a catástrofes, en este caso aplicado al 11-S, se observa una preponderancia de fuentes de agencias extranjeras y de la CNN de EE.UU. Las fotografías provienen sobre todo de agencias extranjeras, mayoritariamente: Dpa, Ap, Epa, Reuters, NBC; o bien propias del diario (de archivo o de fotógrafos del periódico) y el recurso de la infografía. Las informaciones periodísticas provienen de enviados especiales y de los cronistas que están en Washington o Nueva York, que recopilan las informaciones de la todopoderosa cadena CNN, así como de fuentes propias. Testigos de la calle,


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teletipos, declaraciones de políticos y cuerpos de seguridad (bomberos, policías, etcétera), sin olvidar la radio como fuente casi instantánea. En este tipo de situaciones extremas las fuentes utilizadas se basan tanto en las informaciones confidenciales, como en los rumores. Un buen ejemplo de ello lo plasma Pedro Rodríguez, corresponsal de ABC en EE.UU., en su crónica publicada el mismo día 11: «El pánico hizo multiplicar aún más la magnitud de la tragedia. Si en un primer momento se informaba de un coche bomba en el Departamento de Estado, testigos presenciales lo desmentían posteriormente. Poco antes de esos informes, un periodista de la AFP que abandonaba el edificio del Departamento de Estado tras las órdenes de evacuación, escuchó dos explosiones pero no pudo identificar su origen. El ruido pudo haber sido causado por las explosiones en el Pentágono»12. La información, por tanto, se organiza en este tipo de periodismo de catástrofes sobre la base de testigos, supervivientes, las agencias informativas, otros medios de comunicación, estimaciones extraoficiales, rumores, policía, bomberos, protección civil y fuentes sanitarias. Se entrelazan caóticamente todos los discursos informativos como un reflejo de la situación excepcional. Como última nota característica añadamos que el periodismo de catástrofes tiene un reflejo destacado en los medios de comunicación, ya que ocupa espacios importantes en las portadas de los periódicos, las tertulias radiofónicas o los informativos televisivos. Este hecho es perfectamente constatable, sobre todo si tenemos en cuenta que las consecuencias derivadas de las catástrofes, especialmente de las masacres terroristas, se han incrementado notablemente en los últimos 30 años13. Por este motivo, y especialmente tras los atentados del 11-S, se ha puesto en evidencia la necesidad de aplicar los instrumentos legales existentes contra el terrorismo14. Los periodistas que trabajan en estos temas tampoco deben desconocer ni olvidar la existencia de estas normativas garantizadoras de los Derechos Humanitarios Internacionales. 12 ABC, número especial, 11-9.01, pág. 7 13 Pongamos como ejemplos los atentados del integrismo islámico, destacando la red de Al Qada. Los más de mil muertos ejecutados por la organización ETA. Los actos de violencia cometidos por otros grupos terroristas asentados en Europa. Los terroristas de Chechenia en Rusia; los terroristas kosovares; los terroristas palestinos… Pero tampoco olvidemos las violaciones de los derechos humanos en las que incurren sistemáticamente los gobiernos en su lucha contra el terrorismo, donde sufren las consecuencias muchas víctimas inocentes: los bombardeos israelíes organizados por Sharon contra los palestinos, Milosevic y su depuración étnica, el bombardeo de civiles en Afganistan, etcétera, etcétera. 14 Con motivo del aniversario del 11 de septiembre, el Grupo de Trabajo de Políticas de la ONU y el Terrorismo han elaborado un documento sobre medidas para eliminar el terrorismo internacional. Este informe de la Organización de las Naciones Unidas incluye 31 recomendaciones concretas y su objetivo principal es no dejar impune ningún acto terrorista, independientemente de la ideología o la causa que lo genere, y denunciar también las violaciones de los derechos humanos en las que incurran los gobiernos en su lucha contra el terrorismo. Además, tras los atentados del 11-S, el Consejo de Seguridad de la ONU aprobó en 2001 por unanimidad las resoluciones 1368 y 1373 en las que los estados miembros se comprometían a dar una respuesta multilateral al terrorismo.


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Cobertura de las noticias de catástrofes: el 11-S El 11-S cogió por sorpresa a las redacciones de todos los periódicos. Nadie podía imaginar un acto terrorista de tal calibre y además en el centro económico y militar de la primera potencia del mundo. Como explica el catedrático de Derecho Internacional, Juan Antonio Carrillo Salcedo: «El atentado terrorista que golpeó a Nueva York y Washington supuso la entrada en escena de un nuevo tipo de agresores desconocidos e invisibles, y puso de manifiesto la vulnerabilidad del mayor poder bélico, económico y político del mundo»15. Todas las catástrofes, al ser inesperadas, ya sean naturales o provocadas, generan gran incertidumbre en el momento de tener que cubrir este tipo de informaciones. En el caso del 11 de septiembre esa incertidumbre y sorpresa se eleva a la enésima potencia, debido a su gravedad y sus consecuencias. El Instituto de la Prensa de la SIP, en un seminario organizado sobre la «Cobertura de la noticia de catástrofe», ha querido preparar a los periodistas para cubrir una catástrofe con eficiencia y sensibilidad. En este sentido, se recomienda a los jefes de redacción, reporteros, editores gráficos y fotógrafos lo siguiente: «Cuando la noticia explota repentinamente, el periódico debe responder al instante con una cobertura masiva y compleja en medio del caos. Ya sea un ataque terrorista, terremoto, ciclón, incendio, inundación o cualquier otro desastre. Es enorme el reto de obtener, filtrar o difundir información objetiva y fiable»16. Como se apuntaba anteriormente la información referida al número de víctimas es una de las más complicadas. Los cronistas de estos hechos manifiestan, en forma de coletilla, la expresión de que «nunca se sabrá exactamente el número real de víctimas», ya que es un dato muy difícil de constatar. Igualmente, el número que reflejan los medios de comunicación sobre los desaparecidos es un dato casi siempre estimativo. Se va informando sobre el número de cadáveres recobrados y, a menos que el número sea reducido, no se suministran datos personales. También el periodista debe proporcionar el número de personas evacuadas (total aproximado o por familias), el lugar de residencia, los sitios donde fueron alojados y estado sanitario general; detallando especialmente el número de niños, así como el número de familias que perdieron sus viviendas. Como recomendación de uso, Camps y Pazos indican que los periodistas que cubran una catástrofe deben explicar en sus crónicas las causas que han provocado el desastre, consultando fuentes especializadas. Los pasos a seguir para cubrir estas informaciones son los siguientes: aclarar si se trata de un fenómeno aislado o cíclico,

15 CARRILLO SALCEDO, Juan Antonio: «Un año después», en el suplemento ‘El día que cambió el mundo’, Diario de Sevilla, 11-9-02, pág. 22. 16 Se trata de un seminario conducido por Sibila Camps, experta en periodismo de catástrofes, los días 6 al 8 de diciembre de 2001. Web: www.ijnet.org, del International Center for Journalist (ICFJ).


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precisar si fue o no pronosticado, destacar si hubo catástrofes similares en esa zona y qué consecuencias tuvieron, remarcar su magnitud en relación con las anteriores y especificar si las consecuencias podían ser atenuadas mediante la realización de determinadas obras o la evacuación preventiva17. Vemos que se trata de normas periodísticas a seguir en caso de catástrofes fundamentalmente de origen natural, pero pueden ser perfectamente aplicables a catástrofes provocadas. La realidad es que la magnitud y el impacto de una catástrofe no se pueden explicar ni describir únicamente con datos científicos o técnicos: “Siempre será imprescindible el relato minucioso de cómo la gente vivió ese momento, de lo que vio, oyó, sintió, supuso, imaginó y hasta soñó durante los días siguientes”18. Los periodistas deben conocer, desde el punto de vista normativo, la existencia de diversos documentos que ponen de manifiesto la necesidad que tienen los Gobiernos de adoptar acciones coordinadas, de protección y asistencia en estas situaciones. Así tenemos la Declaración de Pekín, adoptada durante la XI Conferencia Mundial de la Protección Civil (26-28 de octubre de 1998, Pekín, República Popular de China), donde se recoge que «la protección y asistencia frente a las catástrofes naturales y ocasionadas por el hombre son un derecho fundamental del ser humano, al igual que el derecho a la vida y a la salud»19 . Además existen diferentes resoluciones de la Asamblea General de la ONU en materia de la gestión de situaciones de catástrofes; en particular la Resolución 2034, que invita a los Gobiernos a trazar un plan nacional apropiado de planificación y de acción, con vistas a coordinar el mando de las operaciones de socorro y prevención20. Sobre este asunto también se han hecho críticas al respecto, por parte de los medios de comunicación, al considerar que Estados Unidos, a través de sus servicios secretos como el FBI, tenía información previa de un posible ataque terrorista y no se utilizaron las medidas de prevención y protección debidas. Análisis de las portadas de ABC, El País y El Mundo: el día después al atentado: Se han seleccionado estos tres diarios, de ámbito nacional, por ser los de mayor tirada en España. Un análisis de las portadas de los tres periódicos, el día después del atentado, ofrece información suficiente para poner de manifiesto un suceso que se ha convertido en una de las mayores catástrofes mundiales de los últimos años. La contraportada del número especial, en edición vespertina, que publicó ABC el mismo 11 de septiembre, ofrecía el siguiente titular, suficientemente 17 CAMPS, S. y PAZOS, L.: Op. cit., pág. 186. 18 Ibídem, pág. 196. 19 Web: www.proteccioncivil.org/informes/cmpcxi.htm, que toma como fuente la Organización Internacional de Protección Civil (OIPC), Suiza, noviembre de 1998. 20 Web citada.


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aclaratorio de la gravedad de la noticia: «Golpe a los centros neurálgicos militar y económico de la potencia americana (antetítulo). El ataque contra el corazón de EE.UU. provoca una catástrofe mundial (título)» Las portadas del miércoles 12 de septiembre de 2001 dedican por completo su espacio a esta noticia, con grandes titulares y predominando el elemento gráfico, la fotografía, como prueba fehaciente de la magnitud de la tragedia provocada. ABC: Es de los tres el único diario que señala a Bin Laden como el «principal sospechoso» del acto terrorista, incluyendo en la parte superior derecha de la portada una foto del mismo, con el siguiente pie de foto: «Bin Laden, el enemigo público número uno de EE.UU., principal sospechoso». El resto del espacio de la portada lo ocupa una fotografía que muestra el aspecto que presentaban las inmediaciones del lugar del atentado y al fondo se observan los restos de las Torres Gemelas destruidas. Hay que señalar que ABC, a diferencia de El País y El Mundo, ofrece una imagen más periodística, de la agencia Ap, ya que no muestra la repetida imagen de las Torres Gemelas ardiendo, sino el aspecto que tienen las mismas después del ataque terrorista, una vez destruidas. En este sentido, hay que destacar que ABC sacó a la calle una edición vespertina que recogía en portada la impresionante foto de las Torres Gemelas envueltas en llamas. Por su parte, los otros dos diarios también publicaron, el mismo 11 de septiembre, números especiales dedicados al atentado, con gran despliegue informativo y gráfico, incluyendo editoriales, artículos de destacadas firmas de la política, la cultura y la economía. ABC publica cinco titulares en su portada, cuatro de ellos a modo de sumario y el quinto como titular principal, de mayor cuerpo y destacado en la parte inferior de la página. Este titular principal señala: «El ataque provoca miles de muertos (antetítulo). El terrorismo islámico declara la guerra a Occidente (título)». El resto de titulares son los siguientes: «Dos aviones destruyen las Torres Gemelas en Nueva York», «Otro aparato se estrella contra el Pentágono», «Una aeronave estalla cerca de Pittsburgh» y «Tensa calma en Morón y Rota con las bases en alerta máxima». Además se hace una llamada al contenido del periódico, destacando el artículo de Tercera del director de ABC, un editorial y un tratamiento sobre este asunto que ocupan desde la página 2 a la 36, un total de 34 páginas del periódico. Este diario califica el atentado del 11 de septiembre como «el mayor ataque contra la estabilidad del planeta desde la Segunda Guerra Mundial»21. Otros calificativos utilizados por ABC para explicar a sus lectores el 11-S son: «Aten-

21 ABC, número especial, 11-9-01, portada.


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tado», «Ataque, Terrorismo islámico», «Ofensiva terrorista», «Guerra terrorista» y «Tragedia absoluta»22. Desde el punto de vista del tratamiento informativo de esta noticia, ABC destaca en su portada del 12 de septiembre tres aspectos: el primero, que el 11S es una declaración de guerra a Occidente por parte del terrorismo islámico; en segundo lugar, que Bin Laden es el principal sospechoso; y por último, los miles de muertos provocados. El País: Ofrece una portada, al estilo de ABC, ocupando un solo tema toda la página. Una gran fotografía, que ocupa la mitad del espacio de la portada, recoge el momento en el que se cae una de las Torres Gemelas de Nueva York. Es una imagen impactante, ya que da la impresión de una ciudad ardiendo completamente, una imagen bélica, una ciudad convertida en fuego y destrucción. La parte superior de la portada se abre con un título de gran cuerpo y un antetítulo de menor tamaño, separado por un filete. En la parte inferior, a modo de pie de foto y a tres columnas, se incluye otro titular y un pequeño texto. El titular principal expresa: «El mundo en vilo a la espera de las represalias de Bush». El título inferior señala: «Se teme que haya miles de muertos entre los escombros de las Torres Gemelas de Nueva York y el Pentágono». El País informa a sus lectores sobre esta noticia empleando los siguientes términos: «El peor ataque de la historia de EE.UU.», «La peor crisis desde la II Guerra Mundial» y «Sello inconfundible del conflicto árabe-israelí». Este diario destaca informativamente en su portada dos consecuencias del 11-S: las represalias previsibles del presidente de Estados Unidos ante el atentado y las miles de víctimas mortales que puede haber causado el ataque. El Mundo: Al igual que El País, su portada está ocupada por una gran fotografía que llena más de la mitad del espacio de esta página, y el resto está insertado de titulares y sumarios. La fotografía, cuya procedencia aparece bajo la firma de AP/NBC, es también de una gran espectacularidad. Plasma el momento del impacto del segundo avión en una de las Torres Gemelas, mientras se observa como la primera arde tras estrellarse contra ella el primer aparato. Son imágenes, en primer plano, de las dos torres ardiendo y una gran humareda que envuelve todo el fondo. La parte superior de la portada está ocupada por un titular principal en negrita que indica: «El mayor ataque terrorista de la Historia derriba los símbolos del poder de EE.UU. y causa más de 10.000 muertos y heridos». 22 ABC, número especial, 11-09-01, portada y contraportada; y ABC, 12-09-01, portada.


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También se recogen dos sumarios. Los titulares del pie de página van encabezados a tres llamadas: la primera sobre el editorial del interior, titulado «Una infamia que cambiará el mundo y marcará nuestras vidas»; la segunda llamada, con el encabezamiento de ‘Análisis’, indica las firmas de Felipe Sahagún y M. Leguineche; Eugenio Trías y Javier Echevarría; y Robert Samuelson y Juan Iranzo, correspondientes a los artículos publicados en el interior del periódico, que analizan el suceso bajo el ángulo diplomático, filosófico y económico, respectivamente. En tercer lugar se remite a la página web del mundo, www.elmundo,es, para que los lectores tengan un seguimiento más actualizado. El Mundo, a la hora de calificar el 11-S, hace mención a la siguiente terminología: «El mayor ataque terrorista de la Historia», «Atentados suicidas», «Crisis mundial» e «Infamia». Desde el punto de vista del tratamiento de la noticia, este diario resalta cuatro aspectos: que se trata del mayor ataque terrorista de la Historia23; el elevado número de víctimas mortales y heridos; las reacciones de Bush: «Cazaremos y castigaremos a los responsables»; y el hecho de considerar que es un acto de «cambiará el mundo». Conclusiones: 1. Elementos comunes que aportan informativamente los tres diarios: a) El 11-S es uno de los actos de agresión internacional más graves desde la II Guerra Mundial. b) Ha supuesto un grave ataque al poder económico y militar de la primera potencia mundial. c) Se trata de un ataque terrorista. d) Los tres diarios destacan en sus portadas el elevado número de víctimas, elemento característico de la información de catástrofes. En cuanto al número de víctimas, ABC y El País estiman que el ataque ha provocado «miles de muertos» y El Mundo concreta la cifra en «más de 10.000 muertos y heridos». 2. De los tres diarios es ABC el que claramente considera el 11-S como una «catástrofe mundial». Sin embargo, El País y El Mundo incluyen en sus informaciones elementos comunes del periodismo de catástrofes como: elevado número de víctimas, crisis social y política, conflicto, tragedia…. 3. La información gráfica predomina en las portadas frente a la información textual. Predominio de lo visual sobre los titulares: función de anuncio o entrada a la información interior de los diarios. 4. Gran despliegue informativo en páginas interiores de los tres diarios, con editoriales y análisis de firmas de conocidos articulistas y expertos. 5. En relación con los titulares, todos son impactantes (efecto impacto) y de estilo claramente opinativo. 23 Aparece la palabra Historia con mayúsculas, lo que hace suponer que se refiere a la historia del mundo en general. Por tanto, el mayor ataque terrorista de los acontecidos en el mundo a lo largo de su historia.


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2ª PARTE: EXPERIENCIAS VIVIDAS M. Ángeles Martín Ruiz 11 DE SEPTIEMBRE: NUEVA YORK El 11 de septiembre de 2001 ha marcado un antes y un después en la historia contemporánea, pero esta fecha ha servido también de precedente para un nuevo modelo de comunicación. Viajar a lugares donde existen guerras internas, fuertes conflictos políticos, religiosos, étnicos o culturales ha supuesto siempre un desafío para el viajero o para los profesionales de la comunicación en el desempeño de su trabajo que tratan siempre de mantener, en este tipo de escenario, sus sistemas de alerta encendidos y fabricar con antelación planes de huida y seguridad ante una evidente vulnerabilidad. Lugares como Colombia, Irak, Chechenia, Israel o Afganistán integran esta lista negra donde las situaciones de riesgo se dan por doquier y donde nadie, salvo las personas que lo viven, son conscientes de lo que se ve y lo que se siente. Hablar de Nueva York como integrante de esta lista hubiera sido impensable hace poco más de un año; el 11 de septiembre de 2001 cambió esta afirmación y convirtió, a la entonces intocable capital del mundo, en uno de los lugares más vulnerables e impotentes de la tierra. En varias ocasiones durante mi estancia en Nueva York me acerqué al World Trade Center invadida por su increíble majestuosidad. Dos días antes del fatídico día, concretamente a las 11.00 horas, me encontraba en la planta 98 de la Torre Norte. Allí visité a un amigo en su oficina, visita que aproveché para conocer un edificio que se había convertido en un símbolo de poder en la ciudad. Comprobé desde esa altura la inmensidad de la ciudad y también el vértigo que suponía estar a muchos metros de altura, un vértigo que era notablemente amortiguado por la configuración, algo más estrecha de los hombros, de las ventanas. Allí trabajaban muchos miles de personas, en torno a las 40.000, en cientos de empresas en las que se movían los hilos de la economía mundial. Cuando me despedí de mi amigo, no podía imaginar que me despediría para siempre, y que, dos días después, su nombre sería uno de los 2.823 que engrosaban una lista de víctimas y desaparecidos. El día 10 de septiembre ultimé los preparativos de mi vuelta, ya que, a las 20.00 horas del día siguiente, mi avión partiría rumbo a París. La ciudad estaba siendo azotada por una terrible tormenta, aunque los pronósticos del tiempo para el día siguiente eran bastante alentadores: sol y temperatura agradable para la jornada del martes. Nada hacía presagiar los fatídicos y terroríficos actos que se cometerían en tan sólo unas horas.


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11 de septiembre de 2001: El día amaneció soleado, tal y como había sido pronosticado, y el pulso cotidiano de la ciudad surgía, una mañana más, con todo su énfasis y energía. Yo vivía en un lugar privilegiado dentro de la gran manzana, privilegiado porque mi apartamento se encontraba a una milla escasa del Worl Trade Center, y porque el ritmo vertiginoso y acelerado de la zona económica y financiera del mundo se hacía notar en el vecindario, imprimiendo esa sensación de movimiento que me hacía sentir viva y activa desde primeras horas de la mañana. Desde el portal de mi edificio de veinte plantas imperaba sólo una imagen: las Torres Gemelas. Formaban parte del perfil idílico de Nueva York y creaban un contorno único en una ciudad ahora mutilada en uno de sus extremos. Puse la radio como cada mañana al despertar y comprobé, un día más, el optimismo y el patriotismo que imprimen a sus crónicas los locutores neoyorquinos, en una ciudad en la que conviven más de diecisiete millones de habitantes de todas las precedencias imaginables. “Aunque no lo crea usted está en Nueva York, la capital del mundo”; “Vamos, levántese ya, hoy es maravilloso estar en Nueva York, la previsión atmosférica es soleada y eso no se lo puede perder”; “Buenos días América, no pierda el tiempo, levántese, sobre todo si está en Nueva York”....eran despertares radiofónicos cotidianos que, el 11 de septiembre de 2001, también se dejaron sentir en torno a las 7.00 horas de la mañana. Era mi último día en la ciudad, tras más de mes y medio de estancia, y quería aprovechar hasta el último minuto del tiempo que me quedaba hasta las 15.00 horas, ya que pasarían a recogerme para conducirme al aeropuerto internacional John Fizgerald Kennedy donde tomaría mi vuelo rumbo a Europa. Dispuesta a salir a la calle, el teléfono sonó, inusualmente, en torno a las 8:50 de la mañana. Lo cogí, algo sorprendida, pero me tranquilicé cuando escuché la voz de la persona que pasaría a recogerme a media tarde. Su voz sonaba nerviosa y fue la encargada de darme la preocupante noticia. A escasos metros de donde me hallaba había sucedido un terrible accidente, un avión había chocado contra una de las Torres Gemelas. En una ciudad donde millones de personas se desplazan a diario hacia todos los rincones del mundo y donde el espacio aéreo está siempre ocupado por aviones que los transportan, no es impensable que algo así pudiera suceder. Incluso existía un precedente en la historia de Nueva York protagonizado por el otro gran coloso de la ciudad, cuando una avioneta se estrelló, hace años, contra el piso 80 del Empire State Building. Una vez conocida la noticia, llamé por teléfono a España e informé a mi familia de lo que estaba ocurriendo. Inmediatamente mi madre puso la televisión y curiosamente, mientras yo hablaba con ella, comenzó a ver las imágenes que encabezaban todos los telediarios de las 15.00 horas, y que yo, a escasos metros aún no había visto. En ese momento pensé en la celeridad y en los cambios que


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la información tradicional estaba sufriendo. Sin duda, estábamos ya en otra era, en cuanto a comunicación se refiere, y estábamos entrando, en ese mismo instante, en otra era con respecto a la situación internacional dominada por Occidente. Bajé inmediatamente a la calle y vi el terrible accidente. La torre norte estaba en llamas en su tercio superior, el humo negro invadía poco a poco todo el edificio, era impresionante. La gente estaba conmocionada ante el fatal suceso pero guardaba la calma. Comencé a acercarme a la zona, cuando de pronto, un segundo aparato de grandes dimensiones se acercaba a la torre sur. A escasos metros el avión realizó un extraño viraje y se estrelló, casi atravesándola por completo, en torno a la mitad de la torre. Fue algo indescriptible!. Aquello no había sido un accidente, aquello había sido un ataque. La gente comenzó a gritar, a correr, nadie podía creer lo que estaba sucediendo en la ciudad de Nueva York. Aquella soleada mañana neoyorquina dejó a la gente boquiabierta viendo como dos aviones se estrellaban contra las Torres Gemelas del World Trade Center. Desde esos primeros momentos la angustia y el pánico comenzó a sentirse en la población, la gente lloraba porque sabía que las víctimas serían muchas, gritaban, rezaban, los nervios comenzaban a aflorar. También había gente que continuaba desayunando tranquilamente mientras contemplaban el espectáculo del terror a través de los escaparates del establecimiento. En ese momento me di cuenta que estaba en Nueva York, en una ciudad cosmopolita donde puedes encontrar de todo. Muchos de los comercios de la zona comenzaban a cerrar sus puertas con letreros en los que se leía “Close due the tragedy” (cerrado por la tragedia). El tráfico rodado quedó interrumpido, muchos abandonaban sus coches en medio de esa jungla en la que se habían convertido las calles del sur de Manhattan. La palabra terrorismo comenzó a rondar en la mente de muchos. La radio de los coches y los televisores, que muchos comercios habían sacado a la calle, comenzaban a dar las claves de lo que estaba ocurriendo en la ciudad: dos aviones comerciales de American y United Airlines cargados de pasajeros y secuestrados en pleno vuelo por terroristas suicidas, habían impactado sobre las Torres Gemelas, a la vez que aterrorizaban a los habitantes de Nueva York. Habían sacudido no sólo el corazón de Manhattan, también el de Occidente. Lo más singular de todo lo que estaba ocurriendo aquel 11 de septiembre radicaba en que, la espectacularidad de la tragedia, estaba siendo observada por el ojo implacable de las cámaras e iba a quedar impreso en la memoria colectiva del mundo. Seguí acercándome con cautela a la zona del desastre entre una multitud que corría en sentido contrario, alertados por la policía que intentaba desesperadamente evacuar la zona. Coches de policía, camiones de bomberos y ambulancias comenzaron a abrirse camino en unas calles colapsadas de vehículos y de coches. La zona comenzaba a acordonarse, sólo los servicios de emergencia podían acercarse hasta las inmediaciones. Me acerqué lo suficiente como para ver, claramente,


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como decenas de personas se arrojaban por las ventanas para escapar de las llamas que le auguraban una muerte segura. Esas imágenes y esos sonidos jamás podré olvidarlos. Tampoco la sensación de ver a seres humanos muriendo a escasos metros y no poder hacer nada. En ese momento me acordé del vértigo que sentí, tan sólo dos días antes, al asomarme a una de esas ventanas. Un escalofrío recorrió mi cuerpo. Me acordé de mi amigo y confié en que no estaba trabajando. Las cadenas de televisión continuaban emitiendo, casi al unísono, la pesadilla que se estaba viviendo en Nueva York. La mayoría de la gente seguía, a través de los medios de comunicación, los avances de lo que allí estaba ocurriendo. Todo dio un nuevo rumbo, cuando, de repente, los noticieros avanzaron que un tercer avión había impactado contra el Pentágono, destruyendo parte de sus instalaciones. Aquello parecía el fin, ¿qué estaba pasando en el mundo?. Sentí deseos de comunicarme con mi familia, cuando alguien me informó que todas las comunicaciones estaban cortadas: teléfonos fijos, móviles, Internet...las autoridades hacían llamamientos para que, en caso de funcionar algún tipo de comunicación, nos abstuviéramos de usarla y facilitar así las llamadas de emergencia que provenían de las torres, así como la de los equipos de rescate. Continuaban llegando policías y bomberos que intentaban evacuar a las miles de personas que se encontraban aún dentro de los dos edificios que se habían convertido en una trampa mortal. Una nueva noticia sacudió a los neoyorquinos: un cuarto avión había sido secuestrado y se dirigía, presumiblemente, a la Casa Blanca, para golpear el poder político, el único que se había salvado de la destrucción. No dio tiempo a reaccionar porque, lo peor estaba aún por llegar. Alrededor de las 10.00 horas la torre sur, la que recibió el segundo impacto, caía desplomada y quedaba, a escasos segundos, reducida a escombros, arrastrando con ella a miles de personas que trataban desesperadamente de salir de su interior. Cientos de policías y bomberos que participaban en el desalojo vieron como la muerte, en forma de acero, hierro y escombro, se los llevaba por delante. El súbito derrumbe nos pilló a todos desprevenidos. Tuve que salir corriendo de la cercana calle en la que me encontraba, junto a decenas de personas, muchos de ellos periodistas, para evitar que los escombros y el polvo me atrapara, algo que, pese a mis esfuerzos, no conseguí. Todo el mundo, en cuestión de segundos, quedó inundado por las secuelas del derrumbe. Nos enteramos, a través de los improvisados altavoces en los que se habían convertido los televisores y radios de algunos comercios, que este último avión se estrellaba finalmente en los alrededores de Pittsburg, en el estado de Pennsylvania. ¿Era estrellado en una revuelta de los propios pasajeros tal y como se oía o, por el contrario, era derribado por las fuerzas aéreas norteamericanas?. Decenas de preguntas se venían a mi cabeza mientras me encontraba en una espiral de terror jamás imaginable. El caos en la ciudad de Nueva York era evidente, las autorida-


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des, pese a sus esfuerzos, no podían combatir lo que se les venía encima. En pocos minutos se volvió a oír un estruendo ensordecedor y la tierra comenzó a latir bajo mis pies, la segunda torre cedía implacable. La verticalidad con la que ambas estructuras cayeron contribuyó a no extender el desastre a las zonas más inmediatas y evitó, en cierta medida, una catástrofe mayor. Seguíamos corriendo despavoridos, incontrolados y casi con el rumbo perdido a causa del pánico, hacia la zona norte de Manhattan alentados por las autoridades. El espectáculo era infame. Miles de personas heridas, cubiertas de sangre, llantos, gritos, desesperación... se mezclaban en un escenario terrorífico. En los hospitales más cercanos se amontonaban heridos y cadáveres. Se hablaba ya de miles de víctimas. Muchos de los afectados por la tragedia eran trasladados a los parques cercanos e iban siendo atendidos, en función de su gravedad, por los servicios de urgencias que se vieron desbordados. Bolsas negras con restos humanos comenzaron a hacer su aparición en la zona del desastre. Los hospitales se preparaban para la llegada masiva de heridos, que fue mucho menor de la esperado: médicos, enfermeros, voluntarios se disponían a afrontar la jornada más dura de su vida, mientras se solicitaba, con desesperación, donaciones de sangre para los heridos, algo a lo que la población contribuyó en gran medida en un intento desesperado de poder ayudar y ser útiles. Las evacuaciones continuaban y las comunicaciones seguían cortadas. El tráfico en la red de metro y en trenes se interrumpió y se pedía a los conductores que facilitaran los accesos para los vehículos de emergencia. Los túneles y puentes de acceso a la isla fueron también clausurados. Miles de personas comenzaron su particular éxodo por calles, avenidas y puentes de Nueva York, en una ciudad sitiada y que continuaba bajo la amenaza terrorista. Los tres grandes aeropuertos de la ciudad fueron cerrados y las primarias de las elecciones locales, que se celebraban este día, fueron canceladas. Por primera vez en la historia el espacio aéreo norteamericano se cerró por completo y el personal de la Casa Blanca, el Capitolio y el Departamento de Estado fueron evacuados. La bolsa de Nueva York, cuyas dependencias se hayan muy cerca de la zona del desastre, suspendió sus operaciones, mientras las bolsas europeas y mundiales se fueron hundiendo poco a poco ante el temor a un colapso económico. El mayor ataque terrorista en la historia de los Estados Unidos burló por completo a los servicios de inteligencia norteamericanos y dejó herido el corazón de su economía y su defensa, dejando el país paralizado y en máxima alerta militar tras los atentados. Las apariciones en los medios de comunicación del presidente norteamericano George W. Bush en las que prometía capturar a los responsables de esta matanza, no tranquilizaban a una población presa del pánico. La fragilidad y la vulnerabilidad del país se habían puesto de manifiesto, algo que traería, posteriormente, graves consecuencias sociales y psicológicas en la población.


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Las evacuaciones continuaron por todo el país, ante la amenaza de un nuevo atentado, declarándose algunos días después el estado de emergencia nacional, mientras en Europa se activaban planes de acción antiterroristas y eran evacuados el cuartel general de la OTAN en Bruselas y la bolsa de Londres, que cerró con una fuerte caída. Entretanto, el FBI abría en Washington una investigación sobre los atentados más cruentos de la historia, dirigiendo las miradas a Oriente Próximo y, principalmente, a Osama Bin Laden, el millonario terrorista saudí refugiado en Afganistán. Los diecinueve terroristas suicidas que secuestraron cuatro aviones y se estrellaron sobre objetivos civiles causando miles de víctimas, pertenecían a la organización Al Qaeda, comandada por Osama Bin Laden, que tiene su base de operaciones en Afganistán. Este país asiático, convertido en el centro de una red terrorista mundial, constituía, mucho antes del 11 de septiembre de 2001 una amenaza para la estabilidad mundial. Sus continuas guerras, su pobreza, su sequía, el tráfico de droga y la presencia del régimen talibán, principal aliado del terrorismo de Bin Laden, debían haber alertado a Occidente de la posibilidad de un atentado. Pero los servicios de inteligencia fueron vilmente burlados y trajo, como consecuencia, el peor atentado de la historia de Estados Unidos, perpetrado en suelo americano, con aviones americanos y contra objetivos americanos. La noche del 11 de septiembre resultó confusa y tétrica. La oscuridad y el silencio, sólo alterado por el ruido de las máquinas excavadoras, se apoderó de la ciudad. Algunas de las personas que estábamos evacuadas pudimos volver a nuestros hogares y comprobar cómo la ceniza y el polvo lo habían inundado todo. Algunos no pudieron volver a sus casas y muchos lo perdieron todo. Mientras, en el escenario de la tragedia, el humo y la desolación continuaban inalterables, y los voluntarios, reclutados a miles, hacían lo imposible por recuperar vidas humanas, mientras los edificios que formaban parte del entramado del World Trade Center amenazaban con desplomarse. Los supermercados de la zona estaban vacíos ante la posibilidad de seguir atrapados en la urna cerrada en la que se había convertido la isla de Manhattan. Sólo helicópteros y aviones de reconocimiento sobrevolaban la ciudad, una ciudad tomada por las fuerzas militares y en la que cientos de amenazas, sobre objetivos emblemáticos de Nueva York, fueron recibidas en esa primera noche. Al día siguiente, el miedo y la inseguridad, continuaban adheridos a la piel de los que nos encontrábamos en Nueva York. Todo continuaba cerrado y el alcalde Rudolph Giuliani, pedía a la población que no fueran a trabajar, salvo que fuera imprescindible y que se quedaran en sus casas. Las páginas de los periódicos se llenaron de artículos que abordaban la terrible noticia. Incluso el Wall Street Journal, cuya sede central fue arrasada en


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el desplome del World Trade Center, hizo un esfuerzo sin precedente para poder salir a la calle el 12 de septiembre elaborando, en las circunstancias más difíciles y de manera improvisada en unas dependencias de Nueva Jersey, la edición que informó de los graves acontecimientos. La televisión continuaba informando en Nueva York las veinticuatro horas del día en un intento de ofrecer la última hora de lo que estaba ocurriendo en la zona. Lo hacían en un esfuerzo inconmensurable, ya que la dificultad que teníamos los periodistas para acceder a la ya denominada Zona Cero era inusual. En mi caso, con una modesta acreditación del hoy extinto periódico hispano de Nueva York El Latino News, del cual yo era colaboradora, podía ser normal, pero llegué a presenciar cómo equipos enteros de televisión eran retenidos e impedida su entrada. Los medios de comunicación, periodistas, locutores, nos amontonábamos en las inmediaciones con el fin de obtener alguna información. Jamás había visto a tantos comunicadores juntos en un esfuerzo por hacer llegar al mundo lo que allí estaba ocurriendo. Era curioso que cada vez que yo escribía algo en mi improvisada libreta realizada con papeles que habían sido expulsados de las torres, algún compañero se acercaba para saber si había tenido alguna noticia. Los nervios y la impaciencia se apoderaron también de los medios de comunicación. Mientras en el resto del mundo los medios de comunicación ofrecían en directo las imágenes reiteradas, imágenes de destrucción, difundidas de un modo idéntico en episodios repetitivos, casi irreales, de los atentados, rehuyendo de los espectáculos de sufrimiento y muerte que no hacen más que alimentar el morbo de la audiencia. Se pone así de manifiesto la globalidad de un mundo en el que la información provoca, al mismo tiempo, el mismo efecto en lugares muy dispares y alejados entre sí. La televisión fue, gracias a su inmediatez, el medio elegido por una audiencia que, en los momentos iniciales, demandaban gran cantidad de información. En los informativos de las cadenas, inusualmente largos, los telespectadores devoraban información habida cuenta de la magnitud, a escala mundial, que estaban teniendo los atentados. Otro de los medios que vio notablemente incrementada su demanda, fue Internet, que alcanzó en estos primeros días un récord absoluto de visitas. Toda aquella fuente incansable de noticias, que fue perdiendo progresivamente el interés de la audiencia, fue capaz de mantenerse gracias a la aparición de la sombra del Ántrax y de una posible guerra bacteriológica que aterrorizó y sembró el pánico, una vez más, entre la población civil norteamericana, sabedores de que cualquier ciudadano podía ser el destinatario de la oleada de cartas que contenían el mortífero polvo blanco. El inicio de los bombardeos de Estados Unidos, el 7 de octubre, contra Afganistán para intentar acabar con el régimen talibán y desestabilizar las células terroristas más buscadas del momento, la amenaza constante en objetivos europeos o la hipótesis de un nuevo episodio terrorista al producirse el accidente de avión,


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el 12 de noviembre, en el neoyorquino barrio de Queens, abrieron de nuevo el apetito informativo entre la audiencia. Tras los sucesos sin precedentes y de consecuencias incalculables ocurridos el 11 de septiembre de 2001, no sólo asistimos a un cambio que reclama a voces la construcción de un nuevo orden internacional en el marco del siglo XXI, sino que, cambios tecnológicos muy radicales, se llevaron a cabo en los medios de comunicación y en el periodismo, entendido como tal. El más catastrófico ataque terrorista de la Historia aún continúa vivo en la mente colectiva de buena parte del mundo, y que ha supuesto, en definitiva, un cambio revolucionario e insólito en el marco de la comunicación, debe de servir para dar cuenta al mundo de la complejidad por la que se rige la información y de los peligros y las dificultades a los que, profesionales de los medios, se enfrentan en el desempeño de la labor, que no es más que llegar y contar con rigor, tratando de evitar el peligro, que a veces te viene encima. Nueva York: un año después. Un año después la ciudad de Nueva York trata de recuperarse, poco a poco y con dignidad, del terrible atentado que la sacudió en lo más profundo aquel 11 de septiembre de 2001. Pero las dificultades y las secuelas se dejan sentir en una población todavía amedrentada y herida en sus cimientos. La evidente vulnerabilidad de la ciudad, a la que no estaban acostumbrados los neoyorquinos, abrió un nuevo abanico de emociones y sentimientos jamás experimentados por esta población que se creía, hasta la fecha, intocable. El patriotismo ha subido de manera impensable sus cotas de adeptos, la prepotencia se ha vuelto humanismo y la necesidad de levantar una ciudad en la que se han perdido más de 95.000 puestos de trabajo, hacen que Nueva York se haya convertido hoy día en una ciudad nueva y muy diferente. Cifras escalofriantes de muertos y desaparecidos recorren la ciudad, y los cuerpos de policía y bomberos, hoy convertidos en héroes, hacen todavía recuento de sus pérdidas y reconocen sus errores. Se buscan sustitutos que ocupen el lugar dejado por las torres y que reconstruyan las facciones de una ciudad hoy mutilada. Pero lo peor es el sentimiento de una sociedad, sacudida por sorpresa, y que unos años después continúa dañada. Así lo demuestra la entrevista que realicé el 28 de agosto de 2002, al Doctor Manuel Trujillo, director de Psiquiatría del Centro Hospitalario Bellevue de Nueva York, cuyo equipo fue uno de los primeros en desplazarse a la zona del desastre. Él mismo nos habla de la situación por la que pasan los neoyorquinos un año después y las consecuencias que este primer aniversario traerá consigo. Lo cierto es que la ciudad de Nueva York continúa su camino de efervescencia y dinamismo. Trata de recuperarse y buscar el lado positivo a una situación sin precedente y, una vez más, la vida se impone al terror y, además, nos hace libre.


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CIFRAS DE LA TRAGEDIA (Obtenidas de la Special Conmemorative Edition24) TOTAL DE MUERTOS: 2.823 IDENTIFICADOS: 1.102 DESAPARECIDOS: 1.721 POLICIAS MUERTOS: 23 OFICIALES DE LA AUTORIDAD PORTUARIA MUERTOS: 37 BOMBEROS MUERTOS: 343 TRABAJOS DE DESESCOMBROS: 3.100.000 Horas ESCOMBROS RETIRADOS: 1.642.698 Toneladas ACERO RETIRADO: 190.568 Toneladas ESCOMBROS SUBTERRÁNEOS REMOVIDOS: 25.000 Toneladas NUMERO DE CAMIONES USADOS: 108.444 AREA LIMPIADA: 16 Acres (dimensiones de 3 campos de fútbol) ULTIMO FUEGO APAGADO: 20 de diciembre de 2001

24 Special Conmemorative Edition. From the Editors of “The day that changed America”, 9/11 One year later, a nation remembers, vol. I, núm. 2, Florida, USA, 2002.


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- ANEXO El doctor Manuel Trujillo, director de Psiquiatría del Centro Hospitalario Bellevue de Nueva York desde el año 1991, ha sido profesor de psiquiatría clínica en diversas universidades y es vicejefe del departamento de Psiquiatría de la Universidad de Nueva York. Sevillano. Y su equipo fue uno de los primeros en desplazarse el 11-S a la zona del desastre. - ¿Cómo han evolucionado mentalmente los neoyorquinos tras el 11-S? La sociedad de Nueva York es muy diversa y podemos encontrar todo tipo de personas, por tanto, tendríamos que hablar en principio de los neoyorquinos en general y después de los grupos de poblaciones en particular. Yo creo que, a los neoyorquinos en general, el primer aniversario les va a ayudar a pasar página, es decir, se van a hacer una serie de rituales espléndidos donde, por ejemplo, las bandas de música de los policías y los bomberos van a ir bajando de cada uno de los condados acercándose a la “zona cero” con músicas asociadas a los ritos funerarios y que estuvieron presentes en todos los funerales de los 343 bomberos que murieron. Además las familias tendrán la oportunidad de visitar la “zona cero” y, por tanto, van a restablecer por primera vez un contacto físico y directo con el recuerdo de sus seres queridos. En conversaciones que he tenido precisamente con el jefe de los sistemas forenses de la ciudad, desde octubre del año pasado tienen una idea exacta de donde se recogieron cada uno de los 30.000 restos humanos, y estos datos, van a ser comunicados a las familias que tendrán la oportunidad de poner flores en estos lugares y de alguna manera entrar en contacto. Todo esto, en definitiva, va a posibilitar en general, que la ciudad pueda pasar página, lo cual implica un proceso que puede durar semanas o meses, de manera que toda esta memoria pasará del presente y de la actualidad al archivo de la memoria del recuerdo, donde se evocarán de vez en cuando con nostalgia, pero ya no serán parte de las vivencias diarias de la mayoría de los neoyorquinos, así los niveles de ansiedad y preocupación bajarán, aunque no a cero como antes del 11-S. Lo que sí quedará será una cierta incertidumbre sobre si volverá a repetirse, si habrá o no guerra con Irak, pero eso podríamos calificarlo como una pequeña alarma, ya que no es miedo ni angustia, sino incertidumbre, algo que el organismo registra y que conecta o no en función de la evolución del entorno. En definitiva, la gran mayoría pasará página, de ahí la importancia que va a tener este aniversario. Los posteriores ya tendrán otro carácter, pero este dará paso a una etapa de reconstrucción, y donde ya la población, poco a poco, se irá liberando del duelo. Todo esto admite muchas matizaciones en función de los grupos. Obviamente, a los grupos de riesgo les va a durar más tiempo el dolor.


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-¿Qué capas de la población están sufriendo los traumas en mayor medida? Se pueden clasificar bastantes grupos de riesgo. Los familiares de bomberos y policías, los que perdieron seres queridos, personas que han vivido otras situaciones de estrés traumático o postraumático en su vida y que vuelven los vuelven a activar, ya que los traumas representan como una llamada al sistema neurobiológico y psicológico del ser humano y vuelven a traer a la superficie traumas aunque sean muy antiguos. Los niños, por razones obvias de inmadurez y desarrollo representan también un grupo de alto riesgo a los que se le presta mucha atención, sobre todo a los que vieron o vivieron alguna situación de este tipo, bien por que estaban cerca de la “zona cero”, bien porque perdieron a algún familiar, o bien por ambas condiciones. En definitiva, el riesgo mayor de sufrir estrés postraumático es en primer lugar la persona que vive la situación traumática y la sobrevive, y en segundo lugar la persona que experimenta pérdidas importantes de un ser querido. De hecho hay una relación ya establecida por la epidemiología psiquiátrica entre exposición y riesgo del desarrollo del estrés, es decir, si se es un superviviente, si se pierde un ser querido, si se vivía cerca, si se perdió la casa o el negocio ... en estos casos el riesgo es mucho mayor. De hecho, hay como unas 120.000 personas con un riesgo de tipo número uno, un riesgo importante con pérdidas directas. Además, las encuestas han demostrado que entre el 20 y el 40% de las personas que tienen este tipo de riesgo han desarrollado síntomas abundantes de estrés traumático, incluso el síndrome de estrés postraumático. Hace poco se publicó en el “New England Journal of Medicine” un artículo de investigación donde participaron algunos miembros de mi departamento y que se hizo por la academia de medicina, donde se demostraba que las mujeres y los hispanos que viven en Nueva York tienen un riesgo mayor de padecer traumas porque tienen otros condicionamientos psicosociales de riesgo: son inmigrantes, tienen barreras lingüísticas, culturales, precariedad en sus situaciones laborales. Un factor importante es la exposición, que es lo que divide a los que están más cerca, menos cerca o indiferente, y el segundo factor importante es saber cuál era la situación de la persona antes de la situación del trauma, es decir, que grado de precariedad tiene en su vida...así cuanto menos apoyo social más riesgo. Todo el conjunto de factores socioeconómicos duplica el riesgo. Los hispanos, a igualdad de condiciones en la exposición, tienen el doble de riesgo, debido precisamente a esos factores psicosociales, que los no hispanos. Nosotros desde un primer momento intuimos que esa clasificación de riesgo sería importante a la hora planear nuestras intervenciones.


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-La labor de su equipo fue de suma importancia en los primeros momentos, abrieron incluso una línea telefónica para ofrecer asesoramiento psicológico, ¿cuál fue su procedimiento a seguir para actuar? - Bueno la línea telefónica estuvo en marcha varias semanas y tuvimos varios miles de llamadas. Hay que pensar en lo que hicimos nosotros en dos etapas: una inicial y otra posterior. En la inicial estuvimos allí en la “zona cero” con otro doctor español no sevillano, el doctor Abad, que estuvo allí organizando las intervenciones del departamento. Ahí fundamentalmente lo que se hizo fue dar mucho apoyo a la gente, organizar y ayudar a las autoridades a que establecieran ritmos de trabajo razonables, profesionalizar más el esfuerzo del rescate facilitando que los voluntarios descansaran, ya que muchos no estaban acostumbrados. Se dio también mucha información educativa y se repartieron más de 15.000 octavillas explicando en qué consiste el estrés, cómo combatirlo...Intervenciones muy breves, aunque por supuesto cuando había casos graves eran evacuados al hospital. En la etapa posterior nos volcamos principalmente en las poblaciones más afectadas, curiosamente trabajamos en charlas con el personal de los hospitales. En definitiva hemos aprendido mucho de la importancia de las intervenciones educativas, explicar a la gente qué esperar, cómo esperarlo y cómo combatirlo, y qué medidas de prevención se pueden hacer para cada uno de nosotros y nuestros familiares. También aprendimos que los servicios de psiquiatría tienen que salir a la calle en situaciones de emergencias y de grandes desastres. Si estamos allí viviendo con ellos la situación de rescate es mucho más fácil que la gente se nos acerque, nos pregunte, le escuchemos, porque la gente no suele venir en la proporción que sufren. Con esta actitud lo que hicimos fue desplazar a equipos de psicólogos a muchos lugares. Por ejemplo, cuando las familias empezaron a reunirse días después, nosotros estábamos allí. Hubo una empresa que perdió a 700 de 780 empleados, en esa reunión estuvimos nosotros. También solicitaban nuestra presencia en los cuarteles de bomberos, de manera que en las primeras seis semanas miembros de mi equipo visitaron todos los cuarteles de bomberos de Manhattan. Por supuesto que también estábamos en los congregaciones callejeras donde los familiares portaban las fotos de sus seres queridos con la esperanza de encontrarlos en hospitales. Aquí en la primera semana nosotros lidiábamos con la necesidad de transmitir a estos familiares cuándo ya no se iban a encontrar más supervivientes. Yo recuerdo a una señora hispana que en esos momentos se acercó a mi y me dijo: “mire doctor, esta es la foto de mi hijo que es diabético y lleva ya 7 días sin insulina, ¿usted no cree que eso es muy grave para él?”...cosas durísimas. Y esta ayuda sólo se puede prestar in situ, hablando con la gente. No hay receta para ello, pero cuando estás entrenado te fluye, aunque a cada persona le llega su momento para aceptar la realidad.


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-¿Estaban ustedes preparados para una catástrofe de esta magnitud? No, ni los hospitales, ni las organizaciones de salud, ni nadie estaba preparado para algo así. Por supuesto todo el mundo teníamos nuestros planes de urgencias donde litúrgicamente se recitaban los pasos a seguir en caso de catástrofes, pero cuando llegó el momento de aplicarlos nos encontramos que los teléfonos no funcionaban, que no había transportes, tuvimos que actuar sobre la base de una improvisación profesionalizada. Los planes eran muy teóricos y una catástrofe de esta magnitud era impensable. Pero nadie paró, a pesar de que las primeras 72 horas nada estaba bajo control, salvo la capacidad de actuación de cada uno, a pesar de lo que dijeran las autoridades. Este hospital, por ejemplo, está estrechamente vinculado con la vida de la ciudad, y por supuesto se volcó la gente donando sangre, la gente se ofrecía voluntaria, los propios médicos se ofrecían voluntarios para ejercer de enfermeros. Y, claro está, intentábamos diariamente coordinar en la medida de lo posible las operaciones. -¿Cuáles son los síntomas más comunes que han desarrollado los neoyorquinos tras el 11-S? Casi en la misma medida se han desarrollado los síntomas de ansiedad y estrés y la depresión. En la zona más baja de Manhattan el riesgo es mayor, aunque se puede decir que la gente que ha tenido pérdidas probablemente tiene más síntomas de depresión, y la gente que ha estado expuesta al drama tiene más síntomas de ansiedad y estrés. -¿Qué fue lo que más llegó a afectar a la población durante los primeros momentos? Eso es muy variable, pero quizás la vulnerabilidad de la existencia fuera el primer golpe. La vulnerabilidad y la fragilidad son muy mal procesadas por el cerebro humano. La pérdida de un ser querido que es un acto neurobiológico importante, es uno de los golpes más traumáticos. Otras se vieron muy afectadas por la visión de la gente tirándose desde los últimos pisos....es muy variable. -¿En qué medida ha variado usted su rutina de trabajo desde el 11-S? Lógicamente en los primeros momentos me absorbió durante el 60-70%, ahora ha bajado a un 20-25%, y en el futuro irá bajando. Todavía tenemos un equipo de 15 personas trabajando a jornada completa que trata sobre todo con las familias. Precisamente, para la celebración del aniversario ya me han llamado para que despliegue a mi equipo; de 12 a 2 mandarlos a los oficios y a la ceremonia de la “zona cero”; a las 3 al Memorial Park, que es donde se encuentran todavía los más de 20.000 restos que aún no han sido identificados, y donde las familias se irán acercando. Va a haber una reanimación de las actividades.


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Ya a partir del segundo año, serán las personas que aún tengan estrés postraumático las que más vayan a solicitar nuestra ayuda. -¿Se deja sentir, un año después, el miedo en la población de Nueva York? Digamos que hay una capa de gente alarmista o que tiene la alarma más sensible, que sí tienen miedo, pero yo creo que en la mayoría de las poblaciones lo que hay, más que miedo, es un poco de inseguridad con respecto a la ambigüedad que puede o no pasar, pero no llegaría a la categoría de miedo. -¿Pueden todavía aparecer secuelas en personas que no hayan desarrollado durante este tiempo ningún síntoma de estrés o depresión? Si, el trauma diferido. Hay personas que a lo mejor no han desarrollado el síndrome del estrés postraumático, pero un pequeño trauma posterior le puede reactivar, de hecho es algo muy frecuente. -¿Podríamos decir que se ha recuperado en Nueva York el equilibrio emocional perdido? Para la mayoría de los neoyorquinos está a punto, se ve el final de este proceso, por eso es tan importante una celebración modélica del aniversario, es decir, que toda la ciudad se viva a sí misma como triunfadora sobre la destrucción, ese es el símbolo. Aunque a los grupos de riesgo les queda un año más por lo menos. En este mismo mes de septiembre usted va a presentar un libro que trata, precisamente, de la manera que hay que afrontar este tipo de catástrofes, ¿Qué le ha llevado a escribirlo? Bueno, en cierto modo esta situación a mí me ha abierto los ojos de la extensión del trauma en la sociedad moderna. Hay mucha gente anónima que los sufre. Los familiares de las víctimas lo han vivido, por ejemplo, de una manera explosiva y pública, pero hay muchos traumas, la violencia doméstica, el maltrato infantil, el abuso sexual, las violaciones, los accidentes de automóviles... que cada año mata a miles de personas dejando a otras miles afectadas de manera traumática. Todo esto me ha hecho reflexionar sobre la importancia del trauma en la vida moderna, y lo que se ha avanzado en los últimos diez o quince años respecto a la centralidad del trauma, los mecanismos neurobiológicos y los tratamientos. Y también me he dado cuenta que, entre lo que se sabe en los laboratorios de los científicos, y lo que se sabe en la calle hay una gran diferencia, y yo he intentado con este libro hacer un pequeño puente para hacer a la gente accesible a los aspectos del trauma. Además es importante preparar a la que gente para que, si les pasa algo de esta magnitud, sepan cómo valorarlo y cómo reaccionar.


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También he tratado con este libro comunicarle a la gente cómo las sociedades competentes lidian en situaciones de estrés. A mi modo de ver la sociedad neoyorquina ha sabido estar a la altura y ha dado la talla, y esos son procesos sociales que no son casuales, ya las sociedades aprenden los mecanismos que hacen que una sociedad responda de una u otra manera. Este libro que lo he titulado “Psicología para después de una crisis”, me ha costado trabajo escribirlo pero me ha gustado mucho hacerlo, porque es una de las lecciones que hemos aprendido de todo lo malo sucedido en Nueva York el 11 de septiembre.


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(Recibido el 5-11-2002, aceptado el 12-12-2002)


ÁMBITOS. Nº especial 9-10. 2º Semestre 2002 - Año 2003 (pp. 597-612)

En primer plano: una visión periodística y mediática de la crisis de Venezuela en enero de 2003 Dr. Ramón Reig Prof. Titular de Estructura de la Información Periodística Universidad de Sevilla RESUMEN Entre los días 18 al 22 de enero de 2003 el director de Ámbitos visitó Caracas junto a los profesores doctores José Asensi Sabater (Universidad de Alicante), Miren Etxezarreta (Universidad Autónoma de Barcelona), Pablo Oñate y Rubén Martínez (Universidad de Valencia), todos ellos invitados por la Presidencia de la República Bolivariana de Venezuela a través del Centro de Estudios Políticos y Sociales (CEPS) con sede en Valencia. Una pequeña parte de sus impresiones personales fueron publicadas en forma de crónicas -“mutiladas” por falta de espacio- en Diario de Sevilla. Ahora se ofrecen los textos completos de todas ellas más dos partes escritas al final para completar algo más el acontecimiento. Se trata de ofrecer una visión con un matiz alternativo respecto a los discursos mediáticos “oficiales” y de intentar explicar las causas de dichos discursos desde los intereses originados por las relaciones estructurales de la información. ABSTRACT From the 18th to the 22nd of January 2003, Ramón Reig, director of Ámbitos, and the professors José Asensi Sabater (University of Alicante), Miren Etxezarreta (University of Barcelona), Pablo Oñate and Rubén Martínez (University of Valencia) were invited by the Presidency of the Bolivariana Republic of Venezuela through the Political and Social Studies Center (Valencia). A small part of his personal impressions was published as chronicles –“mutilated for space reasons- in Diario de Sevilla. In this article, Reig offers the complete texts and two more parts written to complete the event. The author tries to offer an alternative vision from the official media message. It is also a good opportunity to find out how these official messages are originated by the media structural relations. Palabras claves: Periodismo/Crónica/Venezuela/Chávez/Crisis/Medios de comunicación. Key words: Journalism/Chronicle/Venezuela/Crisis/Media.

Domingo, 19 de enero de 2003 e va, se va, se va”, coreaban el pasado sábado un grupo de pasajeros del vuelo que une Madrid con Caracas. Es uno de los eslóganes que se utilizan en las manifestaciones contra el presidente Chávez. Poco antes, otro viajero había dicho que el presidente venezolano envía regalos “a su

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papá Fidel” y ahora los recibe “de su tito Lula” [en referencia al barco con petróleo que le envió el presidente de Brasil]. Habíamos hecho una escala de cincuenta minutos en Santo Domingo. Desde lo alto, ya cercano el avión a la pista, la isla aparecía con el típico verdor caribeño, salpicada de casuchas y chabolas en los alrededores de la zona de aterrizaje. El sol impactaba con fuerza sobre el mar levantando una luz cegadora. Durante la mayor parte de esos cincuenta minutos, en una zona del avión se había entablado un debate político, una especie de aperitivo de un aspecto de la discusión que ahora se vive en Caracas. He venido aquí formando parte de un pequeño grupo de profesores universitarios españoles invitados por presidencia. Durante los próximos días nos entrevistaremos con la oposición1, con representantes de la OEA, con colegas de la Universidad, con magistrados y con el propio Hugo Chávez, entre otras personalidades. Chávez no está dispuesto a dejarse cercar internacionalmente. Cuando uno llega a Caracas nada diría que se está viviendo una huelga tan prolongada. A primera vista, todo es normal. Pero las tensiones existen. En el “debate de Santo Domingo” los tonos son firmes pero respetuosos. Es difícil a veces oír lo que unos y otros dicen: las voces se mezclan y te da la impresión de que asistes a esos debates televisuales en los que, en un momento dado, el presentador debe templar ánimos o pasar a publicidad. Dos de mis colegas han puesto en duda las acciones antichavistas y han sufrido toda una lluvia de respuestas. Una señora joven se levanta de su asiento, al final del avión, y le indica con cierto nerviosismo a uno de ellos -experto en derecho político y ciencias políticas por la Universidad de Valencia- que si no es venezolano que se calle y se entere primero de lo que pasa. “Eso si no es un obcecado comunista que ve lo que desea”, añade otro. Y un tercero sentencia: “Venezuela es importante para los comunistas: tiene petróleo”. El temor a un “castrocomunismo” es una de las grandes armas propagandísticas utilizadas aquí por los medios de comunicación, esto ya no es un secreto para nadie que esté siguiendo el conflicto. Pero hay otros temores: “A ver ahora cómo vamos a pagar la deuda externa con esta huelga”, se confesaba un pasajero del avión a una azafata de Iberia mientras se tomaba un café en la “cocina” y de paso estiraba las piernas por aquello del “mal de la clase turista”. La depreciación del bolívar ha ido en ascenso. Un euro vale ya unos 1.700 bolívares. Da vértigo observar en la carta de un restaurante de postín que un filete de ternera puede costarte hasta 25.000 bolívares.

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He de aclarar que la oposición no quiso entrevistarse con nosotros ni los medios de comunicación privados cubrieron una sola de nuestras actividades. Por eso no figura aquí ninguna crónica con sus puntos de vista.


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Los antichavistas del avión culpaban a Chávez de la situación pero una pasajera nos recordó que, a su juicio, la inflación galopante ya comenzó en los noventa con la presidencia de Caldera. Cuando nos anuncian que vamos a reanudar el vuelo se extingue el debate. A la hora y media aparece Caracas allá abajo, con sus seis millones de habitantes, su microclima caribeño (29 grados de máxima ahora) y sus colinas. En ellas habitan opositores y partidarios del presidente. Las colinas se dividen en colinas y cerros, según me aclara una pasajera. En las colinas suele vivir gente de clase media y medio alta. En los cerros ese amplio segmento poblacional que apoya al presidente. También son colinas pero esta vez el poder adquisitivo le ha corregido la plana a la geografía. Domingo, 19 de enero de 2003 “La puerta del hatillo”, así se llama el restaurante situado en los límites de Caracas donde nos llevó a cenar el profesor Fermín Toro Jiménez, doctor en Derecho y profesor titular, jubilado hace años (con 24 ó 25 años de docencia un profesor universitario puede jubilarse en una Universidad pública de Venezuela aunque luego la cuantía de la pensión puede que le obligue a buscar otros trabajos). “La puerta del hatillo” ha estado cerrado por la huelga hasta hace un día o dos. Es un restaurante de lujo donde se observan esculturales bellezas venezolanas. Me cuesta dar crédito a lo que veo y no puedo remediar acordarme de la reacción de Woody Allen cuando, en El dormilón, al despertar de un proceso de hibernación de cien años, le enseñan unas fotos del Playboy: “Sí, eso era una revista de mi época pero esas chicas eran invenciones, realmente no existían”, dijo más o menos. Fermín Toro es ahora director de Relaciones Internacionales de la Presidencia de la República Bolivariana de Venezuela, como reza en su tarjeta de presentación. Además da clases de Relaciones Internacionales en el alto estado mayor militar. Nos da la bienvenida al grupo de profesores universitarios españoles y nos invita a sentarnos. Opina que Venezuela es en estos momentos un laboratorio experimental en materia de guerra psicológica. Reconoce la soledad internacional de su país pero está seguro de su causa. “Están teniendo en cuenta las experiencias de Chile, Argentina o Nicaragua a la hora de actuar contra nosotros. Buscan nuevas vías, ahora los modos han cambiado”, sentencia. Cree que la huelga tiene claros síntomas de decadencia. Chávez sigue en su puesto apoyado por los mandos medios del Ejército: los capitanes y los mayores, es decir, los que tienen el control directo sobre las tropas. Con tal respaldo y con el de sus seguidores civiles se ha defendido del acoso de la oposición y de los medios de comunicación privados. A su entender, lo que está sucediendo hunde sus raíces en 1830, cuando el proceso anticolonial de Venezuela fue interrumpido por Inglaterra. A partir de entonces, alrededor del petróleo se fue formando una casta dirigente que hoy ha llegado a una situación de corrupción total.


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La huelga ha permitido a Chávez llevar a cabo una medida clave con la que antes no se acababa de atrever: despedir a miles de técnicos petroleros y colocar las bases para llevar a cabo una clara nacionalización del crudo venezolano, ahora en manos privadas de hecho, aunque de derecho estemos ante una empresa pública. ¿De dónde están llegando sus sustitutos? Por ahora, se han reincorporado jubilados y están acudiendo extranjeros: de India y Argelia, por ejemplo. No es extraño por tanto que Chávez piense en estos países para añadirlos al grupo de “países amigos de Venezuela”. Unos países amigos de los que se recela aquí. A Portugal no se le ve peso específico y a España se la considera cómplice del golpe de Estado de abril pasado. Además, no se sabe qué papel va a jugar exactamente ese grupo de países ante una situación donde existe un Gobierno legítimo sometido a presiones varias. Se da la circunstancia de que los dos grandes bancos españoles –BBVA y SCH- están siendo criticados por chavistas y antichavistas. Para los primeros, está claro que se encontraban detrás del golpe de Estado de abril; para los segundos, hay que boicotearlos, sobre todo al BBVA, porque han ayudado a Chávez económicamente y porque están haciendo negocios gracias a Chávez. Fermín Toro cree que está casi ultimado el proceso de depuración del ejército tras la intentona de abril. Afirma que la huelga está perjudicado al pequeño y mediano comercio, al margen del problema petrolero. Cree que la clase media no ha entendido bien las reformas de Chávez, influida por un proceso de agitación permanente y tergiversador. Indica que la reforma agraria del presidente venezolano consiste, en esencia, en que el Estado se apropia de tierras baldías y las arrienda en usufructo a campesinos para evitar, entre otras cosas, que estos se las vendan de nuevo a los grandes terratenientes. Estima que es necesaria una reforma fiscal que modernice la Administración y los sistemas de recaudación entre los que más tienen. Y cuenta cómo los círculos bolivarianos han puesto en marcha radios independientes con las que combatir el poder mediático privado venezolano. También se refiere a la Universidad, a la que ve con bastante influencia de los opositores a Chávez sobre todo en las carreras técnicas (ingeniería, arquitectura), al tiempo que avisa de la cada vez mayor influencia que los llamados círculos estudiantiles bolivarianos están adquiriendo. Todo esto lo dice con una expresión a la vez cansada y firme. Lunes, 20 de enero de 2003 Colas enormes de coches para repostar gasolina en el tercer país productor de petróleo del mundo, donde esta riqueza supone más del 60 por ciento de su PIB. Esta es la situación más paradójica que se vivía el pasado domingo en Caracas. A pesar de todo, la ciudad estaba tranquila, hasta la protesta de cada día fue tranquila. Se desarrolló en la zona Este de la ciudad. La oposición a Chávez había convocado a una manifestación y mitin posterior a la emigración venezolana, ese


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segmento social que llegó procedente de diversos países occidentales y hoy es, junto a un pequeño sector de venezolanos, clase media-alta que vive muy bien pero que, al mismo tiempo, se encuentra encerrada en “jaulas de oro”: chalets más o menos impresionantes rodeados por un muro sobre el que se levanta una malla de alambre retorcido, como si fuera una trinchera militar; cámaras que tratan de captar al posible ladrón; guardias privados de seguridad... Me dicen que estos ciudadanos tienen que hacer menos colas para abastecerse de gasolina. La tienen, no puedo asegurar de dónde les viene, pero la tienen para sus suntuosos 4 por 4 o sus BMW. Tampoco les falta agua para regar sus campos de golf o sus zonas verdes. Por todo lo que he visto, en las colas de las gasolineras pueden verse, por regla general, vehículos medios y furgonetas de trabajo. Los conductores no esperan sólo conseguir gasolina. La gasolinera está cerrada. Están esperando a que, primero, llegue el camión cisterna a cargarla. El personal se empieza a tomar el asunto con filosofía, por el momento. Hay vendedores de productos campestres; se observan improvisadas mesas en medio de las colas de vehículos, entre coche y coche, con gente sentada, charlando. No hay presencia militar alguna, los ciudadanos se comportan con corrección. En estos momentos, Venezuela está importando petróleo. Lo del barco de Lula fue un gesto pero ese barco da para unas cuentas gasolineras que agotan el combustible en poco tiempo. Actualmente, la producción venezolana está, como mucho, entre 850.000 y un millón de barriles diarios, pero su producción normal oscila entre los tres y cuatro millones. Chávez ha pisado la cola de un tigre embalsamado, anquilosado. Ha querido y quiere controlar un sector que es público pero que, en la práctica, está dominado por una élite de altos funcionarios de comportamiento dudoso. Y el tigre se ha despertado pero, al mismo tiempo, con la huelga, ha legitimado aún más a Chávez para actuar de forma contundente: despidiendo, controlando aún más esas reservas de la ira. Hay por ahí una auditoría sobre el sector petrolero venezolano que ha elaborado la consultora estadounidense Mckenzie. Sus resultados deberían conocerse ya (en diciembre). Pero están retenidos. A pesar de la firma que lo ha elaborado los datos que se han filtrado confirman las sospechas de corrupción que pesan sobre muchos de sus responsables. Este es el meollo de todo. Después vienen las conexiones directas e indirectas del “tigre” con otros sectores productivos, entre ellos la comunicación, que actúa olvidándose de todo rigor porque dice que está en juego la libertad. Entonces esa clase medio-alta y alta se contagia de tales mensajes (en la pantalla del televisor aparece un icono que indica el momento de los cacerolazos), se asusta y sale a la calle. No quiere perder lo que es suyo o lo que cree que es suyo, ni sus propiedades ni su estatus. En el mitin que escuché un rato en la zona Este había gente bien, gente pija pero, en el fondo, creo que asustada. Había un gran colorido


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de banderas: venezolanas, españolas, italianas, portuguesas, catalanas, un par de ikurriñas y hasta una de Asturias. Cada cual coge su bandera y se va a protestar. Como es natural, esta gente no desea perder lo que tiene. Pero hay un mensaje quizás subyacente: estos ciudadanos enarbolan símbolos occidentales, como si estuvieran diciendo que son de aquí pero, al mismo tiempo, que no lo son. Da la impresión de que alguien ha debido reflexionar sobre el tema de las banderas: las anglosajonas apenas se ven: ni la made in USA ni la inglesa. Hace poco no era así. ¿Se pretende ocultar al Occidente más ortodoxo? Pero si esta gente no quiere dejar de ser lo que es, los habitantes que se amontonan en esos panales de casuchas en que se han convertido muchas colinas que circundan Caracas quieren dejar de malvivir. Y Chávez se lo ha prometido: no tienen nada que perder y tal vez algo que ganar. Ni tanto ni tan calvo. Me llevaron en coche por todas estas zonas –los alrededores de los ranchitos, el Este opulento- y el contraste es tremendo, si bien ni siquiera se puede acceder a zonas de “ranchitos” sin riesgo. Rubén, miembro del Centro de Estudios Políticos y Sociales, una ONG con sede en Valencia que está siguiendo muy de cerca los acontecimientos aquí, pudo adentrarse en uno de estos lugares con garantías gracias a unas monjas que han consagrado sus vidas a los desfavorecidos. Son monjas chavistas que se movilizaron especialmente cuando en abril quitaron de en medio a Chávez por unas horas. Otra paradoja: un miembro de una ONG que se interesa por los pobres, no puede llegar hasta los pobres por sí mismo. En Caracas aún no han desmontado los adornos navideños. Y, además, bastantes están encendidos por la noche. Se me ocurre, por darle un final poético a esto, que quizás todos sus habitantes estén cantando aún “Noche de paz”. Lo peor del asunto es que la letra y la música no es la misma en todos los casos. Miércoles, 22 de enero de 2003 A estas alturas de la huelga general los sectores más ortodoxos de la oposición siguen llamando a la continuidad mientras otros muestran síntomas de cansancio. El Gobierno, por su parte, la da por fracasada a veces con demasiada confianza. Lo que yo he podido comprobar es que aquí hay muy poco ambiente de huelga general y que esto es más bien un cierre patronal –remunerado- con clarísimas intenciones políticas, algo que en los estados de derecho –como en España- es ilegal. Las grandes superficies comerciales secundan parcialmente la huelga (media jornada). Al margen de esto y de algún detalle más casi imperceptible, he paseado por Caracas, he viajado en un atiborrado metro, he comprado los típicos souvenirs sin ningún tipo de problema y donde he querido. En la calle hay un ambiente normal si se exceptúa que el nivel de acumulación de tráfico ha bajado considerablemente por la escasez de petróleo.


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Eso sí, hay puntos concretos donde se palpa la tensión. En la zona de Altamira, sector acomodado de la ciudad, siguen “atrincherados” los militares antichavistas lanzando sus ideas y los medios de comunicación vinculados a intereses privados prosiguen intentando marcar la agenda del día, algo que llama la atención cuando la mayor acusación que se le lanza a Chávez es que ha atacado la libertad de expresión y la propiedad privada. Sin embargo, el Estado cuenta tan sólo con una radiotelevisión pública que ni siquiera llega a toda la nación por falta de recursos tecnológicos. En los barrios de alto poder adquisitivo también habitan “disidentes”. Las cosas no son tan sencillas como a veces nos las presentan. Aurora es hija de un alto mando militar, un hombre de confianza de Chávez. Ella también se declara partidaria del proyecto chavista. Vive en una mansión de estas zonas. Tiene un hijo que va a un colegio privado. Ha soportado caceroladas en las puertas de su casa y su hijo ha llegado a acudir a la escuela con un bate de béisbol para defenderse, por si acaso. No le ha pasado nada, por fortuna, salvo la lógica presión psicológica que sufre. Aurora es acusada de “traidora” por sus vecinos y no puede acudir a las reuniones de padres en el colegio, donde las clases están suspendidas por la huelga. La huelga ha llegado también a la Universidad Central de Caracas, que tiene 15.000 profesores de los que 8.000 son activos y el resto jubilados que dan clases gratuitamente. Todo esto para una población de 70.000 alumnos. En este centro docente –declarado patrimonio de la humanidad por la UNESCO- el seguimiento de la huelga ha sido mayoritario por parte de los profesores, mientras que los alumnos reclaman sus clases. Con el tiempo, el profesorado en huelga se está incorporando paulatinamente. Manuel Mariña, vicerrector administrativo, permanece fiel a la reforma chavista. Cree que hay un temor al cambio por parte de los profesores. Los alumnos más activos y pro-chavistas han intentado retener en sus despachos al rector y a otras autoridades académicas. Algún grupúsculo, como uno que se autodenomina Bandera Roja, ha protagonizado acciones violentas. Pero todo es minoritario. La mayoría de los alumnos “pasa” de la coyuntura histórica tan decisiva que vive su país. Hay un divorcio entre docentes y discentes y otro entre mundo universitario y mundo oficial gubernamental. Aún así, en la Universidad hay colgadas numerosas pancartas de protesta contra los huelguistas. En Venezuela ir a la Universidad es un privilegio. Y en lo que se refiere a otros indicadores, Rodrigo Cháves, coordinador general de los círculos bolivarianos, creados por Hugo Chávez, afirma que el 50 por ciento de los niños entre 7 y 8 años no está escolarizado; el 69 por ciento de los niños abandona los estudios; un 80 por ciento de jóvenes procrean sabiendo que no podrán mantener a sus hijos; adolescentes de 14 ó 15 años se quedan embarazadas y el 33 por ciento de ellas muere en el parto. Sólo existe un 24 por ciento de cobertura de planificación familiar y un 26 y 15 por ciento respectivamente de cobertura sanitaria preescolar


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y escolar. La pobreza llega al 80 por ciento de la población y la pobreza extrema al 27 por ciento. Las clases acomodadas se sienten inseguras por la elevada delincuencia que llena unas cárceles donde se “vive” en condiciones infrahumanas. Con la delincuencia y la “amenaza” chavista se han disparado las ventas de armas. Iván Rincón, presidente del Tribunal Supremo, nos dijo en su despacho que hacen lo que pueden para llevar a cabo una reforma de la Justicia. Rincón no es chavista, es un hombre ponderado y con un agudo sentido del humor. Trata de mantenerse imparcial en todo este embrollo. Pero también ha sufrido agresiones y caceroladas en la puerta de su casa por parte de manifestantes antichavistas, como su colega el magistrado Cabrera Romero, quien nos decía que, con todo, ni se le ha pasado por la cabeza renunciar. Existe esta tensión latente pero no hay que confundir las cosas. Nada hace presagiar una confrontación civil. Estos datos están ahí y son peligrosos pero no han llegado a ningún extremo. Ni siquiera a EE.UU. debe interesarle una guerra aquí si encima quiere atacar Irak. Porque EE.UU. consume más petróleo del que produce y mucho del que necesita adicionalmente le llega desde Venezuela y México. Habría que estar loco para estimular aquí una guerra. Porque hay además otro factor que nos ha confirmado el general Carlos Martínez Mendoza desde su despacho en el Palacio presidencial de Miraflores: existe una nueva generación de militares que ya no sigue al gran maestro norteamericano. Ahora el fin de esta generación no es ser vigía de la seguridad de los intereses de los EE.UU., sino que el objetivo militar es el desarrollo social de sus países. Encuentro con Hugo Chávez Mientras habla, Hugo Chávez suele presionar levemente con su mano izquierda (es zurdo) el mantel de la mesa donde almorzamos. Es la forma de asentar lo que está diciendo. Lo hace al tiempo que baja la mirada como para centrar sus ideas. Tiene un lenguaje gestual con ambas manos que hablan tanto como sus palabras. Dice: “No he tenido tiempo de estudiar por desgracia tanto como quisiera. Tengo angustia de conocimiento”. En otro momento, levanta de pronto la mirada, eleva algo el tono de voz y el dedo índice para afirmar: “A mí me quisieron matar en abril cuando me llevaron preso. Uno de mis hombres, ahora de confianza, le oyó decir a Carmona: Chávez que no esté vivo mañana, un accidente, la ley de fugas... Soldados y mandos intermedios lo impidieron”. Habíamos entrado a comer sobre las dos de la tarde del pasado día 21 de enero. El presidente nos recibe vestido de manera informal, con una guayabera que parecía diseñada para un militar. Ocho comensales: seis profesores de distintas universidades españolas, uno de una Universidad venezolana y el propio Chávez. Menú: un pequeño cuenco de puré de legumbres con queso salpicado; ensalada y mero con puré de patatas, todo ello acompañado por un


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vino blanco venezolano ligeramente afrutado. Al final, tarta de chocolate, café o infusiones. Un equipo de tres camareros sirve la mesa, situada en un pequeño salón de las dependencias personales del presidente en el Palacio de Miraflores. El salón se comunica con una cocina de la que entran y salen los camareros, impecablemente vestidos. Cuando sirven las distintas fases del almuerzo, se retiran. Chávez tiene junto a sí una campanilla. Cuando observa que hemos terminado la hace sonar. La puerta de la cocina se abre y nos sirven el siguiente plato. Me han contado aquí que cuando detuvieron al presidente en el intento de golpe de Estado de abril de 2002 algunos camareros aplaudieron. Tenía el enemigo en sus narices. Pero estos camareros que hicieron posible nuestro almuerzo son ya otros. Al principio de la comida, Chávez bromea sobre un encuentro que tuvo con Fidel Castro y el profesor Ignacio Ramonet, director de Le Monde Diplomatique. “Fidel no me dejaba hablar, sólo hablaba él. Yo le dije que quería charlar con Ignacio. Fidel se levantó y dijo: “Cinco minutos”. Y se fue y los iba contando. Me interesan las fases de las que habla Ignacio sobre la evolución de la mundialización. Creo que está en lo cierto”. Esa misma mañana Chávez había desayunado con Carter. El ex presidente de los EEUU le había puesto por delante un escrito de concordia para el país. Uno de los puntos recogía la necesidad de que el Gobierno venezolano readmitiera sin represalias a los altos funcionarios que ha despedido de la industria petrolera (PDVSA). Chávez se había negado en redondo a aceptar eso. Lo razona: la petrolera venezolana, a pesar de su carácter público (ahora se menciona expresamente en la Constitución como algo esencial de interés público), se ha convertido en un Estado dentro del Estado. Puede facturar al año unos 40.000 millones de dólares pero a las arcas del Estado llegan unos 15.000. El resto “se pierde”, una parte en suculentos sueldos que han dado origen a una casta especial. Otra en asuntos no controlados. Los inspectores chavistas han encontrado facturas perdonadas, no enviadas al cobro. Además, la empresa pública de petróleos crea más empleos en Estados Unidos (unos 250.000) que en Venezuela (40.000). Este dato lo supe a través de Rodrigo Cháves, el médico cirujano que está al frente de los círculos bolivarianos creados por el presidente, quien nos recibió en el complejo presidencial días atrás (por cierto, las medidas de seguridad en estos edificios dejan mucho que desear. Por lo general, están a cargo de soldados demasiado inexpertos en el tema, no de personal de seguridad propiamente dicho). Chávez se queja de que su industria petrolera está siendo saboteada por satélite. Todo el entramado del crudo venezolano se dirige por procedimientos informáticos. El cerebro de ese procedimiento está en manos de una empresa de EEUU, se lo entregaron antes de que Chávez llegara al poder. Durante estas semanas, se han producido sabotajes llevados a cabo por técnicos y otros trabaja-


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dores. Cuando el Gobierno los ha despedido y se ha hecho con el control se ha encontrado con que aquello funcionaba sólo, le venían las órdenes “desde el cielo”, alguien movía las teclas desde otro lugar y podía provocar, por ejemplo, un apagón repentino que, en un momento, echara por tierra un esfuerzo prolongado de reparación. Resultado: el líder venezolano ha encargado al estamento militar frenar esta guerra tecnológica con más tecnología que deberán, en parte, aprender y conseguir. El líder venezolano habla de la Justicia. Al margen de reconocer que la sentencia sobre su apresamiento se estudiará en muchas facultades de derecho del mundo (para absolver a los implicados se argumentó por ejemplo que actuaban de buena fe), narra cómo la armada de su país ha apresado a capitanes de barcos petroleros durante la huelga por obstruir un servicio público, los han entregado a fiscales (para no utilizar la Justicia militar), el fiscal se los ha trasladado a un juez y éste los ha puesto en libertad. La reforma de la Justicia es imprescindible, sostiene el presidente, pero se nota que precisa un asesoramiento intenso sobre la forma de hacerlo. ¿Y España? ¿Y los “países amigos”? Lo de los países amigos, aunque Chávez no me lo dijo, sé que fue ocurrencia de Lula. Chávez no quería “que estuvieran los gringos” pero Lula le pidió paciencia y un voto de confianza. Chávez nombra a Lula muy a menudo. Y a Lucio Gutiérrez (aunque reconoce que está en peor situación que el brasileño) y a otros. “A ver si Lula, a ver si Lucio...”, nos decía durante la comida para darnos a entender que los necesita para su proyecto. Pero, ¿y España? Dice Chávez: “Aznar fue uno de los primeros en felicitarme en 1998. Yo no lo conocía pero me acuerdo que cuando me vio me saludó familiarmente: “¡Hombre, Hugo!”, y yo le empecé a llamar José María. Luego las cosas se han ido enfriando. Creo que han sido varios los motivos. Uno es su acercamiento tan estrecho a Bush. Otro que he hecho declaraciones sobre la historia colonial de España que parece que le han molestado al Rey. Aznar me lo dijo. Pero yo le dije que es historia y que me refería a otras épocas. Si ahora el 12 de octubre aquí es el Día de la Dignidad Indígena creo que estoy en mi derecho de apoyar eso. He notado cómo el Rey se mostraba distante conmigo. Y Aznar también. Ya no le llamo José María, le llamo Aznar o señor presidente”. Sin embargo, Chávez cree que hay otro motivo para el distanciamiento que a mí me parece crucial: ETA. Prosigue Chávez: “Aznar me dice que le entregue a los de ETA. Yo le digo que pida la extradición, que los tribunales de justicia de aquí decidirán. Aznar me ha llegado a insinuar que me van a acusar internacionalmente de apoyar al terrorismo. Pero yo tengo claro que jamás apoyaré al terrorismo”. En la sobremesa, el presidente saca de su bolsillo un paquete de Belmont (el tabaco que más veo que se fuma por aquí) y nos invita a fumar. No dice eso tan


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políticamente correcto de “¿les molesta que fume?”, sino que directamente invita a fumar. Y sigue charlando de política y de las presiones que está recibiendo de la Organización Mundial del Comercio (OMC). Asegura además que ya es posible un chavismo sin Chávez, que hay estamentos militares y sociales muy identificados con él: “A veces hasta debo moderarlos yo mismo”. Este hombre, a pesar de sus 48 años, tiene una madurez política asombrosa. “No he tenido más remedio, la vida me ha empujado”, me dice cuando le hago saber eso y su capacidad de comunicador. A pesar del enfriamiento de relaciones con Aznar, tiene confianza en entenderse con Ana Palacio en ese grupo de países amigos. No la conoce pero alguien de la mesa le habla de la seriedad de esta ministra en materia judicial y de relaciones internacionales. Al final nos obsequia con un libro sobre Bolívar, claro, nos hacemos la foto de rigor, nos damos las gracias y nos despedimos. Tomo unas notas cuando estoy fuera de palacio y las redacto. Ecce homo, según mi particular punto de vista, por supuesto. El comunicador Hugo Chávez Hugo Chávez posee unas dotes innatas de comunicador. Por supuesto, hay que situar al personaje en su contexto socio-histórico y saber a qué público se está dirigiendo: a sus seguidores, personas en su mayoría de un nivel cultural bajo y de condición humilde o muy humilde pero con un instinto acusado de supervivencia. Las transmisiones radiofónicas que el presidente de Venezuela emite a través de la radio pública han puesto de relieve sus aptitudes comunicadoras. Miradas desde el llamado mundo desarrollado son las causantes, junto a sus mítines, de que Chávez tenga una imagen de demagogo e “iluminado”. Pero esta opinión, como otras que se han extendido entre el ciudadano occidental, son más bien una funcionalidad mediática de su entorno que otra cosa. Aunque no he podido disponer de tiempo suficiente -por la apretada agenda de trabajo- para analizar con detenimiento las largas emisiones radiofónicas del presidente, comenzaré afirmando su indudable carga de paternalismo. Me recordaban a los grandes comunicadores de radio del franquismo. Esto no lo digo en sentido peyorativo porque la radio franquista tuvo grandes comunicadores, más cercanos al público que los grandes comunicadores de ahora. Además, también en el mundo audiovisual actual de Occidente hay evidentes tonos paternalistas y simplistas bien visibles en determinados programas de concursos y talk shows. Si, repito, se tiene en cuenta el contexto y, dentro de él, el público al que se dirige Chávez, el observador podrá percibirse de inmediato de que las emisiones de Hugo Chávez contienen una serie de características elementales que hacen, por ahora, efectivo su mensaje. Dichas características son: cotidianeidad, espontaneidad, claridad, sinceridad, transparencia, cercanía psicológica, apelación a lo afectivo y uso del eslogan. Veámoslas brevemente por separado.


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• Cotidianeidad. Chávez se dirige a su público con un lenguaje que ellos mismos utilizan a diario. Esto hace que entre metafóricamente en sus casas y se siente a sus mesas. • Espontaneidad. Dentro de la consciencia que posee de hasta dónde se debe llegar, Chávez improvisa y reacciona de distintas formas, no haciendo demasiado caso a su razón y dejando sus comentarios y respuestas al ámbito de las emociones. • Claridad. Sus ideas son diáfanas, es un discurso cerrado donde caben pocas dudas. Sus expresiones son directas, tanto las positivas como las negativas, estas últimas dirigidas sobre todo a sus adversarios. • Sinceridad. También dentro de lo que cabe en un político, en el poder y en sus circunstancias, Chávez trata de mostrarse tal cual es, confesando abiertamente sus puntos de vista, sus deseos y sus debilidades. • Transparencia. Chávez no duda en narrar a sus oyentes las últimas acciones que, en materia de Gobierno, está realizando. Pero lo cuenta con detalles que a veces se echan de menos en Occidente. Esto se observa bien cuando habla de los sabotajes a la industria petrolera. Recurre de nuevo a la claridad y expone aspectos con minuciosidad. Puede suponerse que está mintiendo o exagerando, claro, pero este factor entraría dentro del discurso y de la forma de actuar de cualquier político. Además, como cualquier político elegido democráticamente, se supone que también Chávez tiene el derecho a la presunción de inocencia. • Cercanía psicológica. Los oyentes, que suelen ser sus partidarios, pueden llamar por teléfono y hablar con su presidente. Pueden pasarle el teléfono a sus hijos o amigos. El presidente habla de béisbol, el deporte favorito del país, de éste o aquel jugador del pasado y del presente; de ésta o aquella canción actual o de los años sesenta o setenta; llega incluso a entonarlas. El receptor puede sentir que el presidente, aunque no está en su estatus, al mismo tiempo lo está. Es un claro ejercicio de la que a mi juicio es la principal característica de un comunicador y de la radio: la cercanía psicológica. • Apelación a lo afectivo. Es una constante: Chávez llama a la unidad de la familia, recalca la importancia del orden familiar tradicional, si bien estimula la transgresión y la necesidad de saber más, de ampliar conocimientos. El tratamiento que aplica a los niños capta indudablemente a los adultos así como la descripción de sus propias circunstancias vitales. • Uso del eslogan. Fundamental para que el mensaje quede en la mente del receptor. Uno de ellos, en referencia a sus adversarios: “La derrota la llevan escrita en la frente”.


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No obstante, todo lo anterior contiene el peligro de que se le vuelva contra el presidente, caso de que no pueda cumplir o concretar en buena medida sus promesas electorales. Si así fuera las cañas se volverían lanzas. El comunicador de hoy puede tornarse en el charlatán de mañana ya que, a la excesiva duración de sus intervenciones, se uniría la falta de efectividad de su Gobierno, la falta de hechos que son la mejor política de comunicación, si bien precisan ser “vendidos” convenientemente a los receptores. La estructura mediática en Venezuela está dominada por el sector privado, ligado a su vez al petróleo y a otros negocios, con las consiguientes ramificaciones internacionales, sobre todo hacia Estados Unidos. El apellido Cisneros como magnate de la comunicación en Venezuela, en América Latina y en el mundo, es bien conocido. Según datos del portal Infoamérica (www.infoamerica.org) y de mi propio archivo, el Grupo Cisneros es propietario de la primera cadena de televisión de Venezuela, Venevisión, creada en 1961. Desde 1995 es socio con Hughes Electronics (vinculada a General Motors) de Direct TV Latin America, presente en 28 países. Direct TV es, con EchoStar, la principal plataforma de televisión digital de los EE.UU. En 2002 han tratado de fusionarse ambas pero la Administración estadounidense lo ha impedido por excesiva acumulación de poder. En España, Direct TV es accionista de la nueva plataforma digital producto de la fusión entre Vía Digital (Telefónica) y Canal Satélite Digital (Prisa). Cisneros mantiene una actividad muy diversificada, con unas 70 compañías en 39 países que emplean a más de 30.000 trabajadores. Con unas ventas de 4.000 millones de dólares, el Grupo Cisneros tiene una presencia significativa en el espacio audiovisual. Es el principal accionista de Univisión, primera televisión hispana de Estados Unidos, donde también posee Galavisión, líder en cable, con Televisa (México). Participa en Caracol TV, de Colombia, Chilevisión, etc. Se da la circunstancia de que otro de los socios de Caracol es el grupo Prisa, de España. Posee una presencia significativa en America Online Latin America (vincula al primer conglomerado mundial de comunicación, Time-Warner), con implantación en Venezuela, Brasil, México. Argentina y Puerto Rico. En 1997 participa con Hicks, Muse, Tate & Furst, en la creación de IberoAmerican Media Partners (IAMP) que destina 500 millones de dólares a inversiones sectoriales en América Latina, España y Portugal. IAMP es propietaria de Claxson Interactive, con catorce canales de TV de pago. Es evidente que el apellido Cisneros, como otros, van más allá de los intereses puramente mediáticos. De ahí las campañas propagandísticas de la comunicación privada venezolana en nombre de la libertad y la democracia cuando en la Constitución de aquel país no se contempla ningún tipo de revolución socialista al estilo castrista o soviético (el mensaje periodístico se convierte en propaganda derivada de una “estructura invisible” de poder, como diría


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Bourdieu)2. No es nada nuevo, puede observarse aunque de manera subliminal en la comunicación occidental en lo que a este caso se refiere (y a otros muchos): el mensaje como garante de un estatus que no desea ser modificado. Frente a la estructura mediática privada, la pública venezolana es muy deficitaria, consecuencia de años de abandono. Ni siquiera llega a todo el territorio el sector audiovisual y la política de comunicación está desestructurada, aunque han surgido numerosas radios y periódicos locales como consecuencia de la iniciativa de los seguidores de Chávez con el estímulo de los llamados círculos bolivarianos creados por el presidente. Da la impresión de que Hugo Chávez ha decidido actuar como contrapeso al imperio mediático privado que, sin duda, se está extralimitando en sus funciones de forma clamorosa. En buena medida lo ha conseguido si bien el caso está abierto. Influencias estructurales mediáticas que condicionan el mensaje sobre Hugo Chávez La imagen mediática de Hugo Chávez en España suele ser negativa. Los medios de referencia o recelan de él o lo presentan abiertamente como un elemento más o menos indeseable. La funcionalidad del mensaje es asombrosa entre la población. A falta de un estudio concreto que llevaría más tiempo no puedo más que aplicar unos apuntes, sobre la marcha, que van a ir emanando de mis propios conocimientos memorísticos. Con ellos intento explicar la relación estructuramensaje: • Prisa se ha unido a Telefónica en una única plataforma de TV digital en España por lo que a veces los intereses de Prisa son los de Telefónica y viceversa. • Prisa y Telefónica están respaldadas por los dos grandes bancos españoles: BBVA y Santander Central Hispano (a ellos se les une La Caixa, en el caso de Telefónica, y Caja Madrid en el de Prisa). • Prisa posee los grupos editoriales Santillana, Grazalema y Timón, que editan libros escolares. Cualquier plan educativo nuevo puede afectar a sus intereses si no se cuenta con estos grupos. Además, las editoriales Alfaguara, Taurus y Aguilar, entre otras, son propiedad de Prisa y editan a escritores tan vendidos como José Saramago y Arturo Pérez Reverte. • Dos de los accionistas principales de la plataforma de TV digital de Prisa y Telefónica en España son Direct TV (USA) y Televisa (México). • Direct TV, junto con EchoStar, son las dos plataformas digitales de TV más relevantes de los EE.UU. En 2002 han intentado fusionarse pero la Admi-

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Lo dice en BOURDIEU, Pierre: Sobre la televisión, Ed. Anagrama, Barcelona, 1997.


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nistración estadounidense, por medio de la FCC (Federation Comunication Commission) lo ha impedido, hasta el momento, argumentando excesivo control de poder en el mercado mediático. Direct TV es propiedad de la multinacional de las telecomunicaciones Hughes Electronics, a su vez vinculada a la General Motors y, por tanto, a la industria automovilística y de guerra, entre otras. Tanto Direct TV como Televisa mantienen relaciones mercantiles sólidas con el Grupo Cisneros, de Venezuela, en Direct TV America Latina y en Galavisión (TV por cable en EE.UU. y otros países). Asimismo, el Grupo Cisneros participa en Caracol TV, de Colombia, una cadena perteneciente al grupo de comunicación Bavaria, de Colombia. Bavaria es dueño de las líneas aéreas Avianca y posee participación accionarial de Prisa (España). Ambos grupos están fundando numerosas emisoras de radio, sobre todo, en América Latina y EE.UU. En esa misma línea, Prisa ha entrado a formar parte del Grupo Garafulic, el principal de Bolivia en el sector mediático. El otro gran grupo de comunicación español, Telefónica, tiene acuerdos firmados con Venevisión, del Grupo Cisneros, para producciones audiovisuales conjuntas. Iberia, la compañía de líneas aéreas españolas, tiene como accionistas de relevancia a Caja Madrid, BBVA y El Corte Inglés, los tres presentes además en el accionariado de Prisa (con El Corte Inglés el grupo ha firmado acuerdos para venta de productos). El grupo Time-Warner, primer conglomerado mundial de comunicación, propietario de CNN, es accionista, en España, de un 50 por ciento de la cadena CNN+ precisamente a través de CNN. El otro 50 por ciento es de Prisa. Time Warner posee también la multinacional American Online (AOL). El Grupo Cisneros es accionista de American Online Latin America, la división de AOL para América Latina que, aunque ahora está en crisis, tiene claros intereses en extender Internet por su zona de influencia, utilizando para ello a las clases medias y altas. El Grupo Planeta, con grandes intereses en el mundo del libro en América Latina, posee más del 50 por ciento de la propiedad del diario español La Razón. El resto de los accionistas son empresarios españoles y otros afincados en Miami. El citado diario, inspirado ideológicamente por Luis María Anson, quien fuera director general de la Agencia EFE, es tremendamente beligerante con Chávez y Castro. En sus portadas los sitúa como los agitadores mundiales de la antiglobalización. El diario El Mundo está participado indirectamente por Telefónica, ya que uno de los principales accionistas de El Mundo es el grupo inglés Pearson,


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propietario de The Financial Times, del que Telefónica posee el 5 por ciento. El otro accionista de referencia de El Mundo es el Grupo Fiat-Rizzoli (Italia). En definitiva, existen unas claras conexiones entre: telecomunicacionesbanca-grupos mediáticos de España, EE.UU., México, Bolivia, Colombia y Venezuela-otros sectores de la producción y, por supuesto, el mundo político. Todo ello puede explicar las características de los mensajes informativos en caso de que alguno de estos elementos de poder sea “tocado” o se sienta atacado por un poder político rival que pretenda cambiar esencialmente una situación conformada ancestralmente. A partir de los datos expuestos se puede especular con la relación de amistad y camaradería que, en torno al petróleo, existe entre el presidente Bush, el magnate Cisneros y otros apellidos destacados de Estados Unidos y Venezuela. De esta forma tendremos una gran parte de la explicación del sentido y significado de los mensajes informativos occidentales en lo que al “caso Chávez” se refiere. En principio, la definitiva “bondad” o “maldad” de Hugo Chávez está por demostrar, aunque ya poderosos sectores económico-mediáticos hayan juzgado y condenado al personaje.

(Febrero 2003)


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LA IMAGEN TRIDIMENSIONAL FERNÁNDEZ SÁNCHEZ, Manuel Carlos: La imagen tridimensional. Mergablum, Sevilla, 2001. 116 páginas. A mediados de la década pasada García Márquez se lamentaba en el seno de la Sociedad Internacional de Prensa que “el infortunio de las facultades de Comunicación es que enseñan muchas cosas útiles para el oficio, pero muy poco del oficio mismo”. El Nóbel colombiano se refería a los estudios de Periodismo, aunque su queja resulta válida en países como España para las licenciaturas ‘hermanas’ de Comunicación Audiovisual y Publicidad y Relaciones Públicas que se imparten en las mismas facultades. Por fortuna en nuestros centros universitarios dedicados a la enseñanza de la Comunicación existen profesores, como Manuel Carlos Fernández Sánchez, que lleva una década enseñando el oficio con rigor científico desde la afortunada atalaya que supone su dilatada experiencia profesional en el mundo de los medios audiovisuales. El autor de La Imagen Tridimensional analiza con excelencia académica, rigor metodológico y un lenguaje directo y pedagógico uno los retos que la humanidad se ha planteado desde su nacimiento y que adquiere un especial interés en un mundo tecnologizado donde se entrelazan espacios analógicos y digitales. La televisión anticipa la sociedad del espectáculo; la realidad virtual amplía los horizontes de conocimiento y a los tradicionales conceptos de tiempo y espacio se les une otra nueva dimensión llamada ciberespacio. No hay imagen sin la participación del cerebro humano. La realidad existe en tanto que somos capaces de percibirla con la mente. Como dice el autor: “El cerebro humano es la máquina más sorprendente que se haya descubierto jamás para la captación de la realidad en todos sus volúmenes y dimensiones”. Su libro es un trabajo profundo y, al mismo tiempo, de fácil asimilación sobre todos los intentos humanos por copiar con la ayuda de herramientas tecnológicas más o menos avanzadas la capacidad de percepción tridimensional que facilita al ser humano la alianza de ojos y cerebro. Se trata, además, de una investigación original sobre un tema en el que sólo se encuentran algunos estudios parciales diseminados en la Red. Manuel Carlos Fernández no se alinea entre los críticos del mundo audiovisual, como Virilio o Sartori; tampoco formula una apuesta de fe ciega como Negroponte o Gilder. Podríamos situarlo más cerca de especialistas en el sector de las nuevas tecnologías audiovisuales como Gianfranco Belletini, sobre todo por los recelos que expresa en las páginas de su libro a que la realidad virtual, a la que considera aún en la edad de piedra, genere (más bien degenere) una “socialidad virtual”.


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Como bien señala el autor, el ser humano siempre ha pretendido representar imágenes en forma tridimensional. Ya lo intentaron los pintores rupestres de las cavernas prehistóricas. Se trata de un fenómeno que desde Euclides y Galeno ha sido estudiado por numerosos científicos y artistas. Fueros precisamente los pintores del Renacimiento los que crearon el principio de la perspectiva. La tridimensionalidad ha fascinado a figuras geniales como Salvador Dalí. Nos recuerda Manuel Carlos Fernández que el pintor de Cadaqués hace referencia en su libro Diez recetas para la inmortalidad a la visión estereoscópica como una especie de Santísima Trinidad de la visión: el ojo derecho representa al Padre; el izquierdo, al Hijo; y el cerebro, al Espíritu Santo. En su recorrido histórico por la imagen tridimensional, desde las pinturas de Altamira a las holografías en movimiento, también recuerda las diferente películas en 3D que se exhibieron en algunos escenarios de Expo 92, como los pabellones del Medio Ambiente, Navarra y Fujitsu. En seis capítulos Manuel Carlos Fernández repasa todas las facetas de la tridimensionalidad: percepción humana, tecnología de la imagen fija en relieve, imagen en movimiento, tridimensionalidad generada por ordenador, realidad virtual y holografía. Excelente libro que reúne los tres tipos interés que debe aportar una investigación académica: interés científico, interés profesional e interés general. Por añadidura se trata de una obra original, concisa, muy bien escrita y de fácil lectura, a pesar de la abundante terminología técnica que contiene. Todo ello le confiere un notabilísimo valor docente. José Álvarez Marcos Universidad de Sevilla LA BELLEZA EMBRIAGADORA FERNÁNDEZ GÓMEZ, Jorge David y PINEDA CACHERO, Antonio: La belleza embriagadora. El mito de Dioniso en la publicidad, Sevilla, Alfar, 2002. El libro que los jóvenes profesores de la Facultad de Comunicación de Sevilla, Jorge Fernández y Antonio Pineda han publicado en la editorial sevillana Alfar, constituye un pormenorizado estudio sobre la presencia de la Mitología en la Publicidad actual centrado en un campo concreto, la publicidad dionisiaca. Terrenos en apariencia lejanos, Mito y Publicidad comparten la singularidad de servirse de lo que les rodea, tomarlo, aprovecharlo, incluso explotarlo y asumirlo, hacerlo suyo bajo una nueva forma y, quizás, un sentido inédito, creando un nuevo lenguaje. Los autores nos proponen un estudio de la presencia del mito en la Publicidad actual a través del griego Dioniso en los anuncios de bebidas alcohólicas en periódicos y revistas. Pero van, como indica Adrián Huici en su introducción, mucho más allá de lo que el propio título del estudio sugiere por su profundidad y por el respaldo teórico de que dotan a este ensayo.


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De todos es sabido que la publicidad se nutre de nuestro universo colectivo y necesita trabajar con elementos conocidos para lograr persuadirnos, lo que este ensayo demuestra es cómo en ese cosmos compartido el Mito sigue ocupando un lugar y cómo la publicidad lo aprovecha con gran frecuencia. Y en esa necesidad surge Dioniso: dios del placer y el dolor, de la creatividad y de la locura, de la belleza y el éxtasis, antítesis de Apolo y lo apolíneo, encarna la razón contra el instinto, el mal contra el bien, la noche frente al día, pero también la liberación ante la jerarquía apolínea. Mito subyugante, el penetrante análisis de los autores nos permite conocer sus múltiples y a veces contradictorias caras en la primera parte del libro desmenuzando su híbrida naturaleza –su oposición con Apolo, su representación como toro, su relación con el vino, para terminar con su vida– para revelarnos que tales arquetipos permanecen en nuestra cultura actual. De esa pluralidad existen varios conceptos unidos a Dioniso que serán los que recogerá la publicidad: su imagen de toro, la Fiesta y el placer báquico en el que es fundamental el alcohol. El análisis de la aparición de tales imágenes en los anuncios de bebidas alcohólicas ocupa el último capítulo de la obra. Los autores coligen que en éstos se repite el elemento seductor (sea la representación humana, animal o vegetal del dios) y la exaltación del poder místico del vino que conducen a la Fiesta o a la Orgía donde el placer erótico-sexual lleva a experiencias que permiten ascender a una realidad suprarracional y a desarrollar conductas anormales. La Publicidad dionisiaca, en suma, provoca el exceso y el escapismo, algo que en los tiempos de la cultura del Ocio, hace que prevalezca Dioniso sobre Apolo, como ya habían profetizado Nietzsche, y que se nos muestre lo que los autores denominan lo Otro, el lado oscuro del hombre, la trasgresión de las jerarquías. Para quienes nos dedicamos a otros campos de la Comunicación y para quienes también creemos firmemente en el enriquecimiento que produce la interdisciplinaridad de las ciencias, este libro constituye una más que interesante aportación que trasciende, en mucho, sus objetivos y que nos permite recapacitar sobre la cultura que nos rodea y la permanencia de los mitos por su valor atemporal. Concha Langa Nuño Universidad de Sevilla EL CINE COMO RECURSO EDUCATIVO MARTÍNEZ-SALANOVA SÁNCHEZ, Enrique (2002): Aprender con el cine, aprender de película. Una visión didáctica para aprender e investigar con el cine. Huelva, Grupo Comunicar Ediciones. Después de unos años de crisis, el séptimo arte sigue despertando en la sociedad el mismo interés y atención que despertó desde su nacimiento. La reubicación de los medios de comunicación en el nuevo escenario tecnológico ha


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vuelto a colocar al cine en el lugar que antes ocupaba, pero favoreciéndolo tras la crisis. Las nuevas posibilidades expresivas que abren las nuevas tecnologías y los nuevos soportes permiten aventurar sin temor a equivocarnos un futuro alentador al cine. Una vez más la historia coloca cada cosa en su sitio, y frente a las actitudes eufóricas de aquellos que preconizaban el final del cine, y su sustitución por la televisión y el vídeo, emerge hoy el cine ocupando con fuerza el lugar que le corresponde. Las manifestaciones expresivas y artísticas que se expresan a través del cine, y que se consumen en el espacio público, han encontrado en los últimos años la complementariedad necesaria con el resto de los medios de comunicación, en coexistencia pacífica con ellos, y adaptado a las nuevas tecnologías. Esta realidad convierte hoy por hoy al cine en una actividad artística y comunicativa con un gran futuro. La industria cinematográfica ha sido capaz de revitalizar el séptimo arte, favoreciendo la labor de los jóvenes creadores y apostando (aunque no siempre con éxito) por la producción propia. Hoy más que nunca el cine tiene una gran vitalidad (creadora, expresiva y técnica) y sigue siendo objeto de consumo cotidiano de las nuevas generaciones, y uno de sus espacios de sociabilidad más importantes. Este hecho lo convierte necesariamente en objeto de estudio académico, tanto por parte de investigadores como de docentes. El investigador ha de seguir indagando en sus características discursivas y técnicas, que han ido cambiando con el paso del tiempo, y que han renovado el propio concepto del cine y su función. Por su parte, los educadores han de seguir acercando el cine a los estudiantes de todos los niveles educativos, con el objetivo de crear espectadores sensibles a su naturaleza, que a su vez sean reflexivos y críticos con lo que ven, y que sean capaces de disfrutar igualmente de la obra bien hecha. Esta doble tarea investigadora y formativa es objetivo del presente libro. Se trata de un libro polivalente, de una guía didáctica y de un manual de cine. Su estructura permite que nos adentremos progresivamente en la naturaleza y en la historia del cine. Es una excelente guía didáctica, tanto por la singular organización y secuenciación de los contenidos, como por las numerosas sugerencias que tan claramente, con un lenguaje accesible, hace el autor a los potenciales lectores del libro (profesores, estudiantes, ciudadanos). La secuencia didáctica del libro es diversa e igualmente polivalente, y permite el desarrollo de estrategias pedagógicas que acercan paulatinamente al lector al cine como fenómeno plural (de masas, educativo, de ocio ciudadano, etc.). El autor pasea hábilmente a través de un itinerario complejo y completo: entrada, temas de cine, recuadro informativo, recortes, glosario, lecturas de cine, frases de cine, diálogos de cine, butaca de patio, etc., son las paradas de ese itinerario que el autor recorre magistralmente, porque no sólo es un experto en cine sino un excelente pedagogo. Sin embargo, esta misma estructura mosaico nos permite


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hacer una lectura no lineal, y adentrarnos en él a través de diferentes puertas temáticas y configurar nuestro propio itinerario de lectura. Considera el propio autor que “se accede mejor al conocimiento yendo de lo conocido a lo desconocido”. Pero el libro es igualmente un buen manual de cine. El autor no sólo es un gran conocedor, también es un gran espectador. Y quizás por eso sea un gran conocedor. Acostumbrado a mirar y a ver el cine desde su juventud, y acostumbrado a amar el cine, siente el cine y lo transmite con facilidad. Lo que le permite enseñar a ver el cine con absoluta maestría, y a encontrar el ejemplo adecuado en cada caso. En sus páginas está vertido el cine, su naturaleza, su historia, sus posibilidades. Las posibilidades educativas son muchas, desde el ocio a la enseñanza, incluso a la expresión de un compromiso, o a la recreación estética. Pero en este plano de las posibilidades, el cine tiene una gran capacidad para favorecer la empatía a través de la recreación histórica. Tiene un gran potencial para la memoria histórica, para el recuerdo social, que no es sólo una forma de aprendizaje, sino también una forma de ubicarnos en el mundo. El cine aporta contenidos (historia, cultura, ciencia, tecnología, política, etc.), expresa ideas, sentimientos, muestra formas, actitudes, hábitos, y es transversal por naturaleza, lo que lo faculta como una fuente de conocimiento, de un conocimiento que tiende a ser socialmente compartido. Y que puede contribuir a desarrollar las capacidades más heterogéneas del ser humano (la sensibilidad, la capacidad creativa, la dimensión cognitiva, la dimensión expresiva, etc.). No quiero olvidar referirme al ilustrador del libro, a Pablo Martínez-Salanova, autor de las viñetas y dibujos, quien derrocha arte e imaginación a la hora de acompañar con sus ilustraciones los textos de su padre, en una colaboración no sólo madura sino ejemplar entre padre e hijo, sin las cuales este libro hubiera perdido parte de su atractivo editorial. Se trata, en suma, de una obra que todo ciudadano interesado por el cine debe conocer, porque el objetivo de este libro trasciende el plano escolar, para dirigirse también a la formación del ciudadano, y además porque el lector encontrará en él numerosos datos y anécdotas que garantizan una lectura curiosa, amena, y fructífera. Se trata, pues, de una obra destinada a ser consultada por estudiantes, ciudadanos, y espectadores, y, en definitiva, por todas aquellas personas sensibles al arte cinematográfico. Pero sobre todo se trata de una obra que quiere enseñar a ver y a amar el cine. Juan A. García Galindo Universidad de Málaga


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LA EFICACIA PUBLICITARIA DE INTERNET A DEBATE MÉNDIZ, Alfonso y VICTORIA, Juan Salvador (Coordinadores): Publicidad, Comunicación y Marketing en Internet. Actas de las III Jornadas de Publicidad Interactiva, Área de Cultura y Educación de la Diputación Provincial de Málaga, 2002, 358 pp. La red Internet está revolucionando las formas de comunicación humanas y, como todo ingenio en proceso de desarrollo, da lugar a una gran cantidad de incógnitas sobre cómo se va a configurar esta tecnología en el futuro, cuáles van a ser sus utilidades y cómo se va a aprovechar desde el punto de vista comercial. La obra aquí reseñada supone un extraordinario compendio en el que se recogen las aportaciones de profesionales y estudiosos del fenómeno en el seno de las III Jornadas de Publicidad Interactiva. Estas Jornadas se celebraron en los primeros días de diciembre de 2001 en la Facultad de Ciencias de la Comunicación de la Universidad de Málaga, donde más de 400 profesionales, profesores y alumnos del ámbito de la publicidad, la comunicación, el marketing y la empresa tuvieron la oportunidad de exponer sus apreciaciones y debatir sobre las mismas. El interés del encuentro motivó la presencia de patrocinadores de primer nivel tanto desde el ámbito tecnológico –Parque Tecnológico de Andalucía- como institucional – Diputación Provincial de Málaga-. Con la publicación de estas actas, los coordinadores de la obra -Alfonso Méndiz y Juan Salvador Victoria-, de la Universidad de Málaga, han conseguido aportar una visión plural y actualizada del desarrollo de Internet en nuestros días, respondiendo a la exigencia universitaria de la difusión del conocimiento en la sociedad de la información. Resulta, por tanto, un título muy útil y aconsejable para todos aquellos que desde el punto de vista académico o profesional desean tomar el pulso al estado de la cuestión, especialmente desde el punto de vista comercial. La obra se inicia con un prólogo de Alfonso Méndiz que, bajo el título ¿Hacia dónde va la comunicación en Internet?, perfila el enfoque de la publicación. En líneas generales, Méndiz defiende la viabilidad publicitaria y comercial de Internet mediante dos argumentos. El primero, de tipo cuantitativo, pues en sólo seis años (entre 1990 y 1996) se pasó de estar prohibido el comercio en Internet a que el 75 por ciento de los servidores de la red tuviera fines comerciales. El segundo, de tipo histórico, pues Internet parece presentar un desarrollo similar -aunque mucho más rápido- que el del medio radiofónico durante el pasado siglo. Ahora bien, también alerta sobre el crecimiento más atemperado de la incorporación de las nuevas tecnologías en nuestro país, lo que podría suponer un importante lastre para el desarrollo científico y comercial de las próximas décadas en España, precisamente en un momento en el que las diferencias parecían reducirse


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con respecto a otros países que se habían desarrollado antes que el nuestro en la era pre-cibernética. Juan Salvador Victoria realiza una bella introducción al compendio de actas titulada Interactividad: hacia una lectura clásica no infrecuente. Este texto introductorio, fiel exponente del fenómeno de la intertextualidad, da cobijo a los grandes asuntos debatidos durante las Jornadas: el problema del factor tiempo para el internauta, el fomento de la reciprocidad (interactividad), las predisposiciones en el lector internauta, la configuración de un emisor especializado, el valor de una fórmula silenciosa de recepción individualizada, etc. En la primera parte del libro, se recogen las ponencias académicas y profesionales presentadas en las Jornadas, así como los casos prácticos desarrollados. Las ponencias académicas corren a cargo de profesores de universidades españolas. En la primera de ellas, María Isabel de Salas, de la Universidad Cardenal Herrera-CEU, recoge la incidencia que Internet está teniendo en la configuración de la estrategia publicitaria, apuntando las diferencias existentes entre la publicidad convencional y la publicidad interactiva, y reivindicando para esta última un papel informativo de primer nivel. Su texto resulta muy útil para los estudiantes de publicidad, pues detalla todas las fases del procedimiento a seguir para el desarrollo de estrategias publicitarias en Internet. La segunda ponencia académica, cuya autoría corresponde a Miguel Ángel Pérez Ruiz, de la Universidad Complutense, abunda en el importante asunto de la investigación de audiencias en Internet. El autor presenta una gran cantidad de información sobre la situación en la que se encuentra la investigación de este medio en España, concluyendo que es necesario invertir mucho más en este ámbito para conseguir datos válidos y fiables, una vez superadas las dificultades que, desde el punto de vista técnico, presenta esta tecnología en la realización de muestreos. Joseba A. Etxebarria, de la Universidad del País Vasco, firma la tercera ponencia académica presentada en estas Jornadas. En ella, se ofrece una interesante reflexión sobre las necesidades profesionales que exige el nuevo medio. El autor incide sobre todo en los principales valores que debe tener el nuevo profesional de la sociedad de la información, que debe caracterizarse por tener un comportamiento activo, lejos de la tradicional pasividad que caracteriza a muchos estudiantes de las facultades españolas del ámbito de la comunicación. En el mercado de las nuevas tecnologías, argumenta el profesor vasco, las empresas buscarán cada vez más a personas con actitud proactiva y colaboradora, con determinadas destrezas y exigencias técnicas del medio, y también con conocimientos sobre la materia, pero fundamentalmente con muchas ganas de trabajar duro en un entorno evolutivo complejo. El conjunto de ponencias académicas se cierra con la aportación de Rosario Sádaba, de la Universidad de Navarra, quien apunta que la publicidad de éxito en


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Internet es aquella que busca la conexión directa con el consumidor mediante la personalización del mensaje. Según la autora, la publicidad en Internet debe abandonar su carácter impositivo, intrusivo y masivo, en beneficio de una comunicación verdaderamente interactiva, a modo de conversación en la que el anunciante se identifica como tal y el usuario es respetado mediante el ofrecimiento de canales de retorno de la información, lo que permite que éste conteste, demande o simplemente participe en la comunicación. El texto está cuajado de ejemplos de empresas que han aprendido a personalizar sus comunicaciones en Internet. Las ponencias profesionales y los casos prácticos recogidos en la primera parte de la obra acercan al uso de las potencialidades comerciales del nuevo medio por el sector empresarial español. De este modo, Susana Rodríguez, gerente de Verticals, presenta toda la estrategia de marketing realizada para Páginas Amarillas on-line; Carolina Gutiérrez, directora de e-Marketing de Ari Telecom, presenta cuáles son las características, objetivos y roles de las consultorías de negocios digitales; Paul Fleming, presidente de Barcelona Virtual & Strategies for the Digital World, ofrece información actualizada sobre los jóvenes que conforman la generación digital; Oscar González, director general de Wysiwyg, diserta sobre las posibilidades que ofrece la integración de los servicios WAP y los de la televisión interactiva; Luis Miguel Marín, director del departamento multimedia de Arroba Systems, apunta las potencialidades de Internet como plataforma para la emisión de contenidos multimedia; Miguel Vázquez, de Ari Telecom, presenta el proyecto mercadopublicitario.com, como lugar de compra-venta de espacios publicitarios en la red; y, finalmente, Pilar Jiménez, directora de marketing de Dommo Internet SA, desarrolla la estrategia de marketing y la gestión de contenidos de la marca dommo.com. En la segunda parte de la obra se recoge un importante número de comunicaciones presentadas en las Jornadas. Los coordinadores las han organizado en cinco áreas temáticas, lo que facilita el acceso especializado del lector: Publicidad interactiva, Comercio electrónico, Empresa en Internet, Comunidades virtuales, Medios de comunicación e Internet. En general, las comunicaciones tienen carácter local, y reflejan el interés suscitado por el asunto entre profesionales, docentes y estudiantes de la comunicación empresarial e institucional. En suma, nos encontramos con una publicación de obligada lectura para cualquier persona que quiera conocer, desde muy diversas perspectivas, la realidad y el futuro de la publicidad, la comunicación y el marketing en Internet. Una obra que aúna la calidad y actualidad de sus contenidos con la claridad expositiva de los mismos, a través de un lenguaje directo y, en numerosas ocasiones, ameno. Manuel Garrido Lora Universidad de Sevilla


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TRILOGÍA DE LO COMPLEMENTARIO LÓPEZ HIDALGO, Antonio: Géneros periodísticos complementarios. Una aproximación crítica a los formatos del periodismo visual. Comunicación Social Ediciones y Publicaciones, Sevilla, 2002. LÓPEZ HIDALGO, Antonio: El titular. Manual de titulación periodística. Comunicación Social Ediciones y Publicaciones, Sevilla, 2001. LÓPEZ HIDALGO, Antonio: Cuentos que fueron noticia. Comunicación Social Ediciones y Publicaciones, Sevilla, 2002. Los géneros periodísticos evolucionan para adaptarse a los nuevos tiempos y a las nuevas tecnologías, pero la investigación siempre va a la zaga de la realidad, por lo que a menudo la teoría de los géneros periodísticos presenta vacíos que deben subsanarse. Antonio López Hidalgo ha intentado a lo largo de su trayectoria rastrear estos huecos sin obviar los pilares que han ido conformando la teoría; de hecho, el autor reconoce que la evolución de los géneros no se ha producido hasta el extremo de que sus principios hayan caído en desuso. Pero al mismo tiempo, opta por mirar hacia el futuro, porque se trata de esquemas cambiantes que conviene reformular al paso de los días. Consciente de que es necesaria una revisión de las distintas clasificaciones formuladas en el ámbito académico a lo largo de los últimos cuarenta años, López Hidalgo se adentra en sus más recientes publicaciones en aspectos escasamente estudiados desde la perspectiva de la redacción periodística, como son los formatos del periodismo visual y los géneros periodísticos complementarios. Desde hace aproximadamente veinte años, el periodismo ha evolucionado con la intención de ser más visual y más fácil de leer. Los periódicos han buscado un diseño cada vez más atractivo mediante una tipografía legible y al mismo tiempo estética, fotografías e imágenes que amenicen la página, incorporación del color, etcétera. Asimismo, se han multiplicado los elementos de la titulación que facilitan la lectura en doble velocidad, los textos se han troceado para hacerlos más breves y legibles y se han incorporado textos complementarios a la información principal que contextualicen y expliquen los acontecimientos, como los despieces o las noticias complementarias. El libro Géneros periodísticos complementarios representa, como indica el propio subtítulo, una aproximación crítica a estos formatos del periodismo visual, especialmente a los formatos de lectura rápida, consistentes en trocear los textos informativos y redactar textos complementarios que estén enlazados con la información principal, técnica conocida como sidebar, y a los formatos de información gráfica, como la infografía, la fotonoticia o el infograma. Se trata de géneros y subgéneros de vida incipiente en la historia del periodismo, que pueden ser opinativos, informativos, interpretativos e incluso


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gráficos, como la infografía, con un diseño atractivo y legible que los hace dependientes de su entorno y al mismo tiempo diferentes, según se puede constatar en el capítulo III. Estos textos pueden adoptar la estructura de cualquier género periodístico autónomo, pero también han encontrado fórmulas propias amparándose en los elementos de la titulación o en estructuras simples (relaciones de hechos, lugares, fechas o cifras); otras veces carecen de una estructura definida y otras tantas se reproducen documentos completos a los que se ha hecho referencia en la información principal. El capítulo IV recoge numerosos ejemplos de esta inmensa variedad de estilos y estructuras, que a menudo contienen información útil para el lector, tal y como apostilla López Hidalgo en el capítulo VII. A la infografía dedica el autor el capítulo V, mientras que el VI está reservado a las características que adoptan estos géneros en los diarios digitales. Los capítulos I y II recorren las controversias que han suscitado entre los distintos autores las teorías clasificatorias de los géneros periodísticos y busca en las etapas del periodismo moderno los orígenes de los formatos del periodismo visual. También los formatos de doble lectura, basados en los distintos elementos de la titulación, son formas del periodismo visual. El lector puede apreciar la ausencia de este aspecto en el libro antes reseñado, pero se trata de un vacío intencional. López Hidalgo indaga en los distintos elementos de la titulación periodística en el libro El titular. Manual de titulación periodística, un libro complementario al anterior. Nuevamente, el autor se adentra en un aspecto mínimamente estudiado en el ámbito de la redacción periodística, al menos en forma de monografía. La primera parte de este libro nos acerca a la evolución del titular, los elementos que lo componen y las distintas clasificaciones que se han propuesto, a las que cabe añadir la que formula el propio López Hidalgo. Además, se analizan las características y el estilo de un buen titular, los elementos que condicionan la titulación y las fórmulas más frecuentes en los medios audiovisuales y digitales. El capítulo IV constituye un auténtico manual para la titulación de todos los géneros periodísticos, tanto informativos como de opinión, un libro de estilo teórico-práctico sobre el género más leído y paradigmáticamente más desconocido. Cuando se acometen investigaciones pioneras suele suceder que, además de cubrir un vacío, surgen nuevos caminos de estudio. Esta es la verdadera aportación de estos libros: abren numerosas puertas que representan nuevos caminos para la investigación del Periodismo que viene. Cuentos que fueron noticia es también un libro complementario en la trayectoria de López Hidalgo, un investigador del periodismo que nunca ha querido zanjar el ejercicio de la profesión, consciente de que ambas facetas se enriquecen mutuamente cuando se aúnan en un mismo nombre, y mucho más si ambas tareas se emprenden con esta convicción. El libro recopila sus artículos de opinión publicados en El Correo de Andalucía entre los meses de febrero de 1999


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y mayo de 2000, así como otras composiciones más breves publicadas en este mismo diario entre los meses de junio de 2000 y mayo de 2001; se incluyen, además, algunos textos que no llegaron a publicarse. Cuentos que fueron noticia se desliza entre el terreno difuso que separa el Periodismo de la Literatura. Una carta de Elvis tan a destiempo que ahora puede formar parte de sus bienes subastables, perros que muerden a niños y ancianos, demandas que tasan la felicidad, amenazas que oprimen, guerras sin sentido, mensajes que informan sobre la existencia del cielo, muertos que regresan… fueron argumentos de una realidad, noticias casi de cuento, que dieron pie a estos artículos, un género periodístico que conserva la interdependencia que mantienen Periodismo y Literatura. En el artículo “Libros menores”, el autor reivindica este pequeño espacio que el periódico se reserva para construir, a la larga, un trabajo literario que contiene una unidad no pretendida: “Amo estos libros de recopilaciones de textos porque conservan la espontaneidad del momento y las confesiones que no caben en otras obras de arte mayor. Aquí se puede hablar de todos estos menesteres que nos preocupan durante sólo un día, de aquellas esperanzas que no sobrevivieron a los meses y de esas otras escaramuzas con las que solemos engañar a la vida, pero que no nos vale para despistar a los sueños”. Periodismo y Literatura son también dos disciplinas complementarias. Mª Ángeles Fernández Barrero Universidad de Sevilla EN DEFENSA DEL ESTATUTO CIENTÍFICO DE LAS INVESTIGACIONES EN COMUNICACIÓN RODRIGO ALSINA, MIQUEL: Teorías de la Comunicación. Ámbitos, métodos y perspectivas, Valencia, Universitat de València; Castelló de la Plana: Publicacions de la Universitat Jaume I, Barcelona: Universitat Pompeu Fabra; Bellaterra: Universitat Autònoma de Barcelona, Servei de Publicacions, 2001, 236 pp. La idea de que un investigador necesitaría un 10% de inspiración y un 90% de transpiración, que tanto gusta de citarse, es servil y su objetivo es prohibir el pensamiento. Th. W. Adorno

Esta obra indispensable para los ámbitos académicos y científicos presenta la importancia de concretar y estudiar cuales son las demarcaciones de la investigación en comunicación que sostienen su estatuto científico. Ya conocemos todos la juventud de la oficialidad de esta disciplina, pero Rodrigo Alsina muestra además la solidez de estos estudios cuya referencia de partida sitúa en la publicación de Miguel de Moragas, Teorías de la Comunicación (1981), y en otra de


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Ángel Benito, Fundamentos de Teoría General de la Información (1982). Rodrigo Alsina se declara partidario de comenzar esta defensa desde la propia designación de la disciplina adoptando Teoría de la Comunicación, que es también la sostenida por Miguel de Moragas Spá. Los estudios sobre la comunicación de masas, como observa el propio Moragas Spá, han sido subordinados al contexto social y a la realidad comunicativa en los que se han desarrollado. La historia de los medios de comunicación han reflejado los valores y juicios sociales que sobre los medios se han establecido a lo largo de la propia historia humana. Dependiendo de la zona geográfica, de cada país, de su desarrollo social y de sus decisiones políticas, la investigación sobre comunicación ha tomado una u otras directrices (normalmente bajo la demanda de los poderes de acción y decisión). Desde un principio, Rodrigo Alsina considera que la actividad de la investigación debe estar en contacto con el mundo real, y advierte del peligro de profesores encerrados en sus asignaturas cayendo en un autismo científico. Por ello, estima fundamental el desarrollo epistémico de la comunicación y establece un marco pluridisciplinar para el progreso de esta disciplina. Sobre ello, Moragas dice (1981:10)1: “La investigación sobre comunicación de masas es, propiamente, un conjunto de investigaciones aplicadas que, como veremos, son el resaltado de irregularidades y descompensadas aproximaciones a un objeto que, de hecho, es común a diversas ciencias sociales”. Efectivamente, la comunicación es objeto de investigación de muchas ciencias sociales y de humanidades haciéndolo un territorio fronterizo, un espacio epistémico temporal por el que los saberes transitan por aquí sin apenas habitarlo. No obstante, la comunicación es una disciplina que debe auto-organizarse y no ordenarse en sistemas cerrados como dicta el pensamiento occidental/cartesiano. La investigación académica suele recaer en este problema potenciado por los estudios británicos en los que el neopositivismo está muy arraigado y también en las corrientes funcionalistas norteamericanas. Más que un sistema cerrado, la comunicación es un sistema auto-eco-organizado que nos permite hablar de interacciones entre sistemas y de ecosistemas con sus lazos auto-organizadores establecidos. Ya nos avisa Morin claramente sobre la problemática de la información y remite su estudio a la Teoría de la Comunicación2. La información se integra perfectamente en la noción organización biológica (genética) y en la Física (termodinámica). Por ello, tal como establece Morin, la información no es una solución sino un concepto que establece vínculos, es un concepto problemático. La información posee un aspecto comunicacional y otro estadístico: “El aspecto comunicacional no da cuenta para nada del carácter poliscópico de la información, que se presenta a la observación ya sea como memoria, ya sea como saber, ya sea como programa, ya sea como matriz organi1 Vid. Moragas Spá, M. (1981): Teorías de la comunicación, Barcelona, Gustavo Gili, 1990. 2 Vid. Morin, E. (1990): Introducción al pensamiento complejo, Barcelona, Gedisa, 1997.


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zacional... El aspecto estadístico ignora, incluso desde la perspectiva comunicacional, el sentido de la información, no aprehende más que el carácter probabilísticoimprobabilístico, no la estructura de los mensajes, y, por supuesto, ignora todo el aspecto organizacional” (Morin, E., 1990:49-50). Según los trabajos de Morin y de los investigadores de la complejidad, en cuyos inicios debemos situar también a Wiener, Parsons, Watzlawick, Maturana y Varela, Luhmann o a Piaget, todos por sus implicaciones en las teorías sistémicas, la comunicación es una disciplina que pierde valores naturalistas. Creciendo en una epistemología postempirista y neoanalítica surge un giro hacia una epistemología sistémico-estructural cuya idea nuclear consistirá en un mundo construido antes incluso de que participe nuestra propia experiencia. Estamos frente a unos presupuestos idealistas que respaldan más las consecuencias hermenéuticas de la realidad. Ellos piensan que el lenguaje es el punto de confluencia; sólo desde aquí tiene existencia nuestro yo y la comunicación con los otros. No obstante, estos pensadores matizarán esta visión desde la autorreferencialidad de la experiencia común, desde la experiencia científica y desde el desarrollo de las teorías de autoorganización y recursión. Rodrigo Alsina, Morin, Maturana y Varela confluyen en su percepción epistémica. La ciencias de la comunicación deben retroalimentarse como un ser vivo, a través de su organización circular; dicho de otro modo, coinciden en la formulación de una teoría del conocimiento basado en la formulación de los sistemas autopoéticos que a través de sus integraciones regeneran y realizan la red de procesos que los ha producido. A pesar de lo dicho, las ciencias de la comunicación es una disciplina caracterizada por la complementariedad de las nociones de apertura y clausura, es decir, se comportan como sistema abierto y también como sistema cerrado. Son estructuras (abierto) y también organizaciones equipadas de permanencia e identidad. De este modo parece emerger en las ciencias de la comunicación una nueva lógica circular opuesta a la tradición lineal del saber científico. De la importancia de las relaciones en la teoría es conciente Rodrigo Alsina, quien afirma: “La tendencia actual en las teorías de la comunicación es hacer un tipo de aproximación global, o al menos, establecer las interrelaciones entre las distintas formas de comunicación” (p.52). De este modo, la comunicación emplea unidades globales no diseccionables, se apoya en movimientos de apertura y en movimientos de clausura, al tiempo que utiliza nexos entre lo que es el sistema-estructura y el sistema-entorno, ofreciendo lo que Luhmann, considera una interpretación operativa de los fenómenos sociales. La comunicación surge como una ciencia autorreferencial o lo que es lo mismo, que contiene información sobre ella misma, y además es autopoética, se transforma mediante la autorreferencia. Dice D´agostini3: “También para Luhmann, como para otros teóricos de la complejidad, la conside-

3 Vid. D´Agostini, F. (1997): Analíticos y continentales, Madrid, Cátedra, 2000, p.531


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ración de la autorreferencialidad recursiva, que se remite a un mismo título en la investigación fenomenológica sobre la experiencia del sentido, en el análisis sistémico, y en biología, permite anular la diferencia entre las two cultures, entre la orientación técnico-científica y la humanista-hermenéutica. El modo en el cual opera esta convergencia es la comprobación de una identidad substancial entre el problema científico de la complejidad y el hermenéutico del sentido”. Precisamente, cuando esta identidad se enreda y el teórico duda y construye ciencia confundido, produce efectos no deseados como recoge Rodrigo Alsina: “La falta de integración de los distintos tipos de comunicación ha producido que haya conjuntos de teorías sobre cada clase de comunicación pero apenas enlaces entre ellas” (p. 53). En la obra de Rodrigo Alsina, Mattelart o Moragas Spá el estudio de las Teorías de la Comunicación está ubicado epistemológicamente e ideológicamente en la investigación de la Comunicación de Masas (Mass Communication Research), siendo los estudios de Harold Lasswell y el impacto de la propaganda de los primeros contenidos estudiados. Es el enfoque empírico-funcionalista de los medios masivos de comunicación, en el que figura también los nombres de Paul Lazarsfeld y Carl Hovland. Desde aquí, las investigaciones se encaminan a través de distintas corrientes filosóficas y sociológicas, sucediéndose en la descripción y en el desarrollo del libro las principales escuelas y más influyentes pensadores que configuran con sus esfuerzos la casi totalidad de la historia de las Teorías de la Comunicación. En este sentido, es muy importante y considerable el esfuerzo de Rodrigo Alsina por reflejar las principales líneas de trabajo actualizada a nuestros días en una división por países y por contenidos (veáse en el Capítulo I, Epígrafe 4, titulado La situación de la investigación en comunicación, páginas 79-118, dividido en los subepígrafes: 4.1 Introducción; 4.2. La investigación en Estados Unidos; 4.3. La investigación en Europa; 4.4. La investigación en España; 4.5. La investigación en Catalunya; 4.6. Los retos actuales de la investigación). De su lectura y de las siguientes páginas, podemos establecer un elemento epistémico original en las teorías de comunicación desarrollada en todas las investigaciones, como observa Rodrigo Alsina, y es su múltiple carácter disciplinario: la comunicación es pluridisciplinar, interdisciplinar y transdisciplinar. La pluridisciplinariedad consiste en la suma o yuxtaposición de los conocimientos propios de distintos saberes científicos. La interdisciplinariedad se diferenciaría desde cuando contrasta puntos de vista e intercambia metodologías buscando también un objeto común. Si esta colaboración entre saberes llegara a ser completa estaríamos hablando de transdisciplinariedad, es decir, cuando las teorías y los conceptos son comunes entre las diversas ciencias sociales y humanas. Surgen aquí de nuevo las cuestiones filosóficas de la comunicación, la posibilidad epistémica de estas modalidades disciplinares siempre respaldadas por la razón en un mundo donde sólo es verdad lo racional. Pero a pesar de ello, del fuerte respaldo social que ya tiene esta disciplina como ciencia, todavía se hace necesario una reflexión crítica sobre lo


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científico de la comunicación. Rodrigo Alsina no rehuye la duda en su obra. Así recoge la opinión de Valbuena, quien se pregunta sobre la posibilidad de establecer el estatuto gnoseológico de la teoría general de la información. Pensamos que es un error la desvinculación de la epistemología de la biología, de los principios de las ciencias naturales, como hemos pretendido mostrar en las primeras líneas, por lo mismo que observa Rodrigo Alsina, porque estaríamos haciendo una ciencia demasiado idealista y poco realista; aunque como observaba Husserl es necesario lo transcendental en la ciencia, porque si no estamos condenados a un empirismo y observacionismo propio de un radical y erróneo positivismo. Aunque sobre esto, Rodrigo Alsina introduce una cita de Giddens en la que explica lo equivocado de aquellos investigadores por otorgarle el mismo poder explicativo a las ciencias humanas que a las ciencias de la naturaleza, y se refiere a los elementos positivistas introducidos por Marx en su obra. Sin embargo, discrepando un poco del autor, esto hay que completarlo. La epistemología clásica es un fracaso en este punto. Debemos defendernos de la tradición positivista y recoger las palabras de T.W. Adorno4 que son muy explicativas sobre esto: “En las ciencias sociales, a diferencia de lo que ocurre en las ciencias naturales no puede avanzarse desde la parte al todo, pues en ellas el momento conceptual del todo tiene una lógica que nada tiene que ver con la unidad de notas común a los elementos particulares, y este todo, precisamente en virtud de su mediación conceptual, tampoco tiene nada en común con esas totalidades y formas que se presentan siempre como algo inmediato, la sociedad se asemeja antes a un sistema que a un organismo”. Adorno prefiere explicar la sociedad como sistema rehuyendo de la investigación empírica que opera sólo desde simples hipótesis, y no la contempla más como objeto que sería lo lógico, pues la sociedad no es, en palabras suyas, un atlas social ni en sentido literal ni en sentido figurado. Adorno es muy tajante con esto, y reconoce que la sociedad no puede reducirse a la vida inmediata de sus miembros, ni tampoco piensa que pueda reducir a un conjunto de hechos objetivos y subjetivos que provengan de ella, y mucho menos, piensa que las ciencias sociales puedan reducirse a una mera descripción. La epistemología clásica conduce en múltiples ocasiones a una cosificación del método, como nos dice Adorno, basándose en la investigación empírica se construye un simulacro del conocimiento del mundo real, dando o creando una imagen de proximidad, de cercanía, cuando sólo estamos frente a la apariencia. Introduce Adorno además otro aspecto importante como son las controversias científicas: “La investigación social empírica debería deshacerse totalmente del prejuicio de que la investigación habría de comenzar como una tabula rasa en la que ir disponiendo los datos hallados sin partir de supuesto alguno, y naturalmente debería acordarse de las controversias epistemo-

4 Vid. Adorno, T.W. (1972/ 1975): Epistemología y ciencias sociales, Madrid, Cátedra, 2001, p.32.


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lógicas mantenidas durante tanto tiempo, que la conciencia disneica olvida demasiado fácilmente apelando a las urgentes exigencias técnicas. A la ciencia escéptica le convendría ser escéptica ante su propio ideal ascético”. Las preguntas sobre si estamos capacitados para imaginar una teoría de la comunicación, o si existen claras diferencias con otra teoría de la información fueron publicadas también por Robert Escarpit en Théorie général de l´information et de la communication (Hachete, Paris, 1976) y también han sido formuladas más recientemente por Bernard Miège en La pensée communicationnelle (Presses universitaires de Grenoble, 1995). Justo en lo que coinciden estos autores es en la incomensurabilidad de las “teorías generales” publicadas; ello es un grave problema epistémico que padece la ciencia frente a la traducción de las teorías. Dice sobre esto Miège: “las publicaciones de teorías generales se sucedieron a intervalos regulares, sin que sus autores se apoyaran en las teorías precedentes para refutar los argumentos o incluso…para retomar sus elementos clave. Sucede como si un abuso de autoridad teórico tuviera más oportunidad de triunfar, si el autor (o la corriente), al hacer tabla rasa del pasado científico, afirmara por esto con más convicción la radical novedad de su propósito”. Las controversias han sido siempre un grave problema en la que los científicos han pretendido validar sus propias teorías mediante la demostración del error de sus adversarios y así, decidir las controversias a su favor. Rodrigo Alsina recoge esta cuestión cuando estudia la epistemología de Kuhn. Las controversias son necesarias en las ciencias de la comunicación como lo son en otras ciencias. La comunicación no puede avanzar en una suma de teorías, en una acumulación de datos que son cada vez más confirmadas (que sería tal como afirma Marcelo Dascal5, el ideal positivista), por el contrario, avanza reemplazando una teoría por otra, y en muchas ocasiones, son inconmensurables con ellas. Como afirmaba Popper en su principio de falibilidad y retoma Rodrigo Alsina en sus páginas, la comunicación deberá entenderse no como la confirmación de la teorías establecidas, sino como una reflexión crítica que pretende refutarlas buscando la verdad, y no como advierten nuestros autores persiguiendo el escepticismo o el relativismo. Dice Francisco Sierra6: “Pensar la comunicación, abordar y escribir sobre la información en nuestro tiempo es una tarea tan decisiva como compleja. En el actual contexto histórico, los procesos fundamentales de la comunicación son de una complejidad y densidad socioculturales re-veladoras”. Por ello y concluyendo sobre Teorías de la Comunicación de Miguel Rodrigo Alsina damos cuenta, a la vez que Francisco Sierra, de la complicada singladura que supone esta investigación desde la pluralidad y la fragmentación de este territorio de la indagación científica emplazada entre redes materiales e inmateriales, entre lo biológico o 5 Vid. Velasco Gómez, A. (1997): Racionalidad y cambio científico, México, UNAM/Paidós, p. 101 y ss. 6 Vid. Sierra Caballero, F. (1999): Elementos de la Teoría de la Información, Sevilla, MAD, p. 24.


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natural y lo social, entre lo simbólico y lo real, entre lo cultural y lo técnico, entre la economía, la microperspectiva, la macroperspectiva, el sujeto, el objeto, el individuo, lo moderno, lo global y la aldea. De todo ello, Miguel Rodrigo Alsina ha formalizado una incomparable y admirable explicación científica y académica. Fernando Ramón Contreras Universidad de Sevilla

OPINIÓN PERIODÍSTICA Y PERSUASIÓN SANTAMARÍA SUÁREZ, Luisa y CASALS CARRO, María Jesús: La opinión periodística. Argumentos y géneros para la persuasión, Fragua Editorial, Madrid, 2000, 398 pp. ROIZ, Miguel: La sociedad persuasora. Control cultural y comunicación de masas, Eds. Paidós, Barcelona, 2002, 288 pp. Dos libros, dos enfoques complementarios: el que llevan a cabo desde la ciencia periodística las profesoras Santamaría y Casals, y la visión del sociólogo de la comunicación en el texto del profesor Roiz. El primero de los libros tiene la ventaja de conectar los géneros periodísticos más persuasivos con la teoría persuasora. Después, si el lector desea centrarse más en este último aspecto deberá acudir al libro de Miguel Roiz. Siete capítulos conforman la obra de Santamaría y Casals. En ellos pueden apreciarse las conexiones entre el discurso periodístico persuasivo y las técnicas de persuadir, todo ello sin olvidar una parte dedicada al análisis de contenidos que viene a completarse con los numerosos documentos periodísticos que utilizan las autoras para fundamentar sus argumentos. Precisamente el capítulo IV, dedicado a desmenuzar las distintas formas de la argumentación en el periodismo, es para mí el más brillante por su complejidad, que las autoras convierten en algo asequible gracias a la claridad expositiva y, de nuevo, al apoyo empírico textual. Se refieren, por ejemplo, al caso de Francisco Umbral, un autor que desea apasionar y que domina las técnicas de cómo lograr sus fines (p. 223 y ss.). Desde el principio, las autoras dejan claro que existe un lenguaje periodístico, que periodismo y literatura son disciplinas diferentes. Sentada esta premisa, se preocupan por el lenguaje periodístico en el que hallan tres “vicios, abusos o agresiones que cercan el género periodístico más utilizado en la actualidad -el relato interpretativo- y que amenaza a la prensa independiente y objetiva. Estos son el lenguaje literario, el lenguaje administrativo y el lenguaje de base oral” (p. 25).


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Respecto al primero de los abusos afirman las autoras que “escribir en la prensa no da patente de periodista” y que ciertos recursos y afeites sobreañadidos acercan el texto a la literatura y lo alejan del periodismo, una observación acertada cuando en la actualidad cualquiera que ve su firma en un periódico pretende ser periodista, olvidando que el periodista es alguien que está en el interior de una profesión y no trabajando desde su casa en plan escritor de relatos y novelas, cuidando un texto que después envía a un medio de comunicación a distancia y no precisamente desde la distancia del corresponsal sino desde la distancia respecto al periodismo. Los otros dos abusos se refieren al lenguaje complicado (abuso administrativo) y al polo opuesto, a un lenguaje tan “popular” que termina siendo impropio del periodismo. La investigación de Santamaría y Casals las lleva a buscar las raíces filosóficas y psicológicas del proceso persuasivo. Aunque el hecho apuntado antes, es decir, la finalidad de relacionar periodismo y persuasión, les impida dedicarse con más detenimiento a dichas raíces y, asimismo, a recoger con especial énfasis otros enfoques posteriores, este aspecto es el que más merece mi atención. Hay citas, cómo no, entre otros, de Aristóteles, Azorín y Ortega (quizás demasiadas de este último). Para empezar, hallamos la idea de Aristóteles de buscar un término medio entre razón y emoción. Más adelante (pp. 65 y 66) encontramos una argumentación breve pero sólida sobre la necesidad de colocar a ese fenómeno llamado relativismo -tan propio de corrientes filosóficas postmodernistas- en su justa medida. A veces se acusa de dogmatismo a quienes simplemente colocan ciertos principios sobre la mesa, a partir de los cuales poder seguir avanzando en el pensamiento. En relación con esto las autoras escriben: “El aceptar una ética basada en unos valores no significa ser dogmáticos. El tener opiniones sobre las cosas y razonar sobre ellas no significa aceptar todas las demás porque nos quedaríamos desnudos de pensamiento. El reconocimiento de muchos de nuestros valores culturales y sociales no significa etnocentrismo: la principal característica de estos valores consiste en admitir que son transmisibles a todos”. A partir de la página 103 el libro entra en el tema de la persuasión, el convencimiento y la manipulación. Hay un aspecto a destacar que sigue siendo una de las piedras angulares de este debate en relación con los medios de comunicación. No cabe duda de la influencia de los mensajes mediáticos en la conformación de la opinión pública. Pero Santamaría y Casals se cuidan de puntualizar lo que sostienen otros autores: “lo que verdaderamente produce el cambio es la actitud del individuo y ésta se produce en edades muy tempranas cuando no ha tenido aún acceso a los medios”. Todas las actitudes de los seres humanos ante su entorno (al menos en el caso del receptor mediático) surgen de la influencia sociocultural mediatizada (influencia del entorno familiar) y de la influencia sociocultural directa (experiencias externas a la familia). A ello habría que añadir, en nuestros días, la influencia de lo genético, de lo innato.


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El paso de tiempo ha ido haciendo innecesaria la presencia física persuasiva o coactiva. Se ha sustituido por la persuasión mediática. En este sentido, uno de los párrafos más acertados que sintetiza el hecho es el siguiente (p. 366): “Los medios de comunicación usan la función persuasiva que pretende arbitrar el control social sobre el conjunto de los individuos. Estos medios son los grandes instrumentos que regulan la conducta económica, política, ética y psicológica de la sociedad; son uno de los grandes recursos usados en la forja de nuevas actitudes que adaptan a los individuos a las situaciones que se van creando. La realidad es que los discursos de los medios, situados en su contexto y utilizados de una forma adecuada, poseen una fuerza muy importante y consiguen los resultados que todo el mundo conoce”. Para completar lo anterior debe tenerse en cuanto el aspecto conformador de actitudes al que se ha hecho referencia antes. La relevancia de este libro no sólo se evidencia en lo mostrado hasta ahora sino en lo que nos hacen saber las autoras mismas: “la mayoría de los métodos de investigación sobre comunicaciones de masas están referidos al campo de la información. El campo de la opinión (...) ha sido escaso objeto de la atención por parte de los estudiosos”. Teniendo en cuenta esta realidad la síntesis periodismo de opinión-dinámica de la persuasión que nos presentan Santamaría y Casals es del todo punto necesaria y oportuna. Miguel Roiz es autor de sobra conocido y asentado en su especialidad. Caben pocas pegas a su trabajo, siempre minucioso y crítico, como él se encarga de aclarar. El que ahora nos ocupa, La sociedad persuasora, sigue su estela. Pero contiene aspectos que saltan a la vista como menos positivos: una excesiva importancia al mensaje mediático en la conformación de mentalidades (parándose poco o nada en esos aspectos endoculturales que antes nos señalaban Santamaría y Casals), una crítica a veces desaforada e injusta contra los periodistas y un desfase en la bibliografía referente al campo de la estructura informativa y el análisis del mensaje desde perspectivas estructurales. Al cargar tantas responsabilidades sobre un periodista excesivamente manipulador, Roiz entra en ese grupo de sociólogos (Bourdieu, Halimi...) que, a mi parecer, hablan, escriben y piensan sobre el mensaje informativo con indudable brillantez al tiempo que demuestran no tener conocimientos exactos sobre la profesión periodística. Es algo así como ser más papistas que el Papa, es decir, más críticos con una profesión que los periodistas-profesores que se muestran más críticos con ella por conocerla desde dentro y desde fuera desde hace muchos años. Ahora bien, lo anterior no quita rigurosidad a un libro por el que el lector puede deslizarse a gusto y conocer diversos enfoques del hecho persuasivo, eso sí, sin demasiada aportación empírica. Roiz nos dice que pretende exponer una crítica de la sociedad neocapitalista en la “era de la información”. Defiende la interdisciplinariedad de enfoques, coincide con el libro comentado anteriormente en que


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hoy existen medidas de presión distintas a la “coacción directa o física” y hasta constata la hipótesis de la que parte: los contenidos de los medios “crean y modelan el control cultural que ejercen los medios como instituciones económicas (mercantiles), sociales y políticas (detentadoras de determinados mecanismos de integración y de asimilación social y política)” (p. 19). A partir de dicha premisa, pocos mensajes serán inocentes, incluidos los programas que se presentan como de entretenimiento o evasión (de la realidad), algo que nos recuerda los análisis de Schiller o Martín-Barbero. Y, por supuesto, los medios que más alto grado de funcionalidad presentan son los audiovisuales. Son muy asiduas las referencias a Durkheim, estudiosos de la Escuela de Frankfurt, Foucault, Chomsky o Castells, entre otros muchos. La televisión, en efecto, influye para crear actitudes favorables al sistema político democrático pero “lo hace vinculándolas con los símbolos del sistema económico capitalista liberal (bienestar, desarrollo, burocratización), asegurando así su supervivencia como institución mediadora”, escribe Roiz basándose en Foucault (p. 24). El libro está lleno de observaciones y análisis excelentes, desde los estudios estadounidenses de los años 40 y 50 hasta las propias ideas de Roiz quien afirma: “En las sociedades occidentales de capitalismo liberal los grupos dominantes, además de controlar directamente empresas y capital y de poseer privilegios, necesitan el control social indirecto, el que subyace a cualquier relación social, que siempre es normativa” (p. 25). La industria cultural aparece en íntima relación con el mundo del mensaje (p. 79 y ss.). Para Roiz, la producción cultural de masas tiene como objetivo obstaculizar la capacidad razonadora. Se busca la distracción pura, nunca el compromiso o vínculos simbólicos para ningún tipo de crítica o emancipación. Emisiones como Gran Hermano, Supervivientes o El Autobús, “atraen miradas, seducen, sugestionan e incluso inhiben el raciocinio” (p. 82). Además, la estrategia audiovisual genera vedetización, creación de arquetipos y “fetichización mítica”. Roiz se detiene en la sociosemiótica (Baudrillard) y en los códigos culturales mediáticos de persuasión, entre otros aspectos como la filosofía del espectáculo (p. 110 y ss.). Algo está claro: el espectáculo se ofrece y se acepta o no. Eso le ha pasado a la comunicación y al periodismo en particular. Se acepta o no, pero el ciudadano se ve obligado a convivir con el hecho sin tener a su alcance alternativas sustanciales. El espectáculo ha llegado a ser tan globalizador para el receptor que incluye desde los cotilleos de famosos hasta los sucesos, pasando por la información periodística de otras vertientes. Tras afirmar que el periodismo crea sus arquetipos, que los medios conocen el gusto de sus receptores pero tienden a imponer el suyo por razones comerciales (p. 157), que el manejo de la simbología y de lo subliminal son piezas claves en la dinámica persuasora, incluso en la teoría “del otro” de E. Morin, Roiz llega al terreno del marketing político en el que, igualmente, demuestra desenvolverse con


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la profesionalidad que ya le conocemos. Pero, antes (p. 205) deja apuntada una idea esencial: es necesaria una formación integral para la convivencia. El mensaje no puede estar basado únicamente “en fogonazos e imágenes de atención”. En efecto, Roiz constata con esta frase una de las claves básicas que está detrás de toda la estrategia persuasiva. Ramón Reig Universidad de Sevilla

COMUNICACIÓN CORPORATIVA E INSTITUCIONAL RAMOS, Fernando: La comunicación corporativa e institucional. De la imagen al protocolo, Editorial Universitas, S.A., Madrid, 2002, 162 pp. Excelentes trabajos están apareciendo últimamente sobre el mundo de la comunicación institucional, corporativa, relaciones públicas y protocolo. Entre ellos cabe citar: Vendedores de imagen, de Tomás Álvarez y Mercedes Caballero, Paidós, Barcelona, 1997; El estudio de la opinión pública, de Iván Abreu Sojo, Vadell Hermanos Editores, Caracas, 1997; Teoría y Estructura del ceremonial y el protocolo, de María Teresa Otero Alvarado, Mergablum, Sevilla, 2000; Introducción a la comunicación institucional, de Carlos Sotelo Enríquez, Ariel Comunicación, Barcelona, 2001; Marketing político, de Lourdes Martín Salgado, Eds. Paidós, Barcelona, 2002. Todos ellos junto a la revista especializada Laurea Hispalis, dirigida por la citada María Teresa Otero Alvarado. El libro de Fernando Ramos se suma a esta línea de trabajo tan útil para comunicadores en general y periodistas profesionales de los gabinetes de comunicación, en particular. La utilidad del texto del profesor Ramos se basa en la esencialidad de su contenido, agilidad de redacción, claridad expositiva y ese continente tan didáctico al que ya nos tiene acostumbrados la Editorial Universitas, didactismo en absoluto reñido con el rigor. Se agradece además la capacidad de síntesis del autor que expone los diferentes temas yendo al grano de los mismos, consciente de lo que más puede interesar al público al que se dirige. ¿Qué público puede ser? Sin duda, estudiantes y profesores pero sin olvidar a empresarios, técnicos empresariales de cualquier nivel y, por supuesto, políticos, además de los profesionales de gabinetes de comunicación antes mencionados. Dos partes claramente diferenciadas y complementarias a la vez caracterizan este libro. En la primera Fernando Ramos establece las bases teórico-prácticas de la comunicación y la cultura corporativa e institucional. En la segunda la practicidad es total, una guía ante las dudas, acompañada de breves consideraciones y análisis del protocolo en diversas instituciones (Estado, instituciones en general, Universidad y empresa).


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La parte primera se cuida bien de apuntar ciertos temas imprescindibles. Por ejemplo, la necesidad de tener en cuenta el enfoque total de la Gestalt cuando se refiere a una situación dada, el significado o lenguaje del color, la importancia de la alegoría y los símbolos, etc. “La Alegoría es la utilización de imágenes simbólicas para la expresión de un concepto abstracto, no siempre materializable como valor, abnegación, libertad, etcétera. La alegoría utiliza elementos plásticos, pictóricos y cromáticos que constituyen un sencillo lenguaje fácilmente descifrable”, escribe Fernando Ramos (p. 25). Hay una idea básica a la hora de tratar sobre cultura corporativa: “Lo que no puede ser comunicado, lo que no puede declarar su existencia ontológica y sus mínimas exigencias no está vivo”. Hay, por tanto, una necesidad de identidad corporativa exigida por cinco aspectos que impulsan a diferenciar los productos, servicios, ofertas y organizaciones del mercado: a) Homogeneización de los productos y servicios; b) Saturación de la oferta; c) Aceleración del consumo; d) Saturación comunicativa; e) Cambios cualitativos en los públicos (p. 44). El libro se encarga además de contener ciertas afirmaciones encaminadas a despertar en el lector una conciencia crítica en relación con su entorno. Por ejemplo: “Decir en nuestros días que buena parte de los productos que se ofrecen en el mercado son lo mismo no es una exageración. En buena medida son idénticos. Responden a semejantes estándares de calidad y han sido confeccionados -en el caso de la ropa de marca, o montados, en el de los electrodomésticos y aparatos electrónicos de las diversas líneas-, por los mismos trabajadores de los países del Sudeste asiático que trabajan para las grandes corporaciones transnacionales europeas y americanas. No es éste el lugar de un análisis sociológico de este fenómeno que enlaza con los problemas y carencias del llamado Tercer Mundo, de los que es responsable Occidente, sino de constatar una realidad conocida. En otro plano, algunas fábricas de productos alimenticios envasan el mismo artículo para distintas marcas distribuidoras. La marca es el referente identificativo (y en ocasiones puramente caprichoso) de lo que es el mismo artículo presentado bajo formatos diferentes”. La política de comunicación de una empresa es una cuestión que merece ser estudiada con detenimiento especial por cuanto “hay empresas importantes que gastan elevadas sumas en publicidad, pero carecen de una política global de comunicación” (p. 55). Junto a lo anterior están las relaciones de las empresas con los medios de comunicación, sometidas a dos factores, sobre todo: la oportunidad y la distribución, es decir, es necesario escoger el momento psicológico para proyectar algo de forma que la efectividad aumente. No es recomendable mirar para otro lado ni dar la espalda al periodista o presionarlo cuando aparezcan noticias no deseadas, al contrario. En este mundo de comunicación global (“sim-


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biosis necesaria entre las técnicas de publicidad y las relaciones públicas”), donde tratar de influir sobre las personas que ostentan el poder “es mucho más corriente de lo que parece” (p. 65), donde los lobby y grupos de presión están a la orden del día, “callar es suicida”. El lobby es una institución en los Estados Unidos que funciona a cara descubierta. En España lo hace pero con otros nombres y características y, además, posee una connotación peyorativa. Mientras que un lobby en EE.UU. es una actividad al uso (es bien visible en los procesos electorales), en España puede convertirse en lo que se ha llamado tráfico de influencias, por ejemplo. El lobby y sus gabinetes de asesoramiento saben que deben ir por delante de los acontecimientos, por eso tratan de influir sobre los grupos de poder político cuyas actuaciones pueden afectar a sus intereses. Las empresas, por otra parte, deben estar preparadas también para actuar en situaciones de crisis (la aparición no deseada de un factor que llega a los medios y repercute o puede repercutir negativamente en la imagen de la empresa). Fernando Ramos estudia este asunto y considera que, de no actuarse, la crisis es “una enfermedad que puede hacerse irreversible” (p. 77). Se debe analizar y aplicar remedios: creación de una comisión especial, no permitir que “la crisis cree un efecto de estrés y ansiedad”, al tiempo que se llevan a cabo una serie de estrategias comunicacionales como asumir responsabilidades, coordinación única, trazar un modelo de respuesta, localizar y definir los medios informativos que interesan, etc. Después de extenderse en más consideraciones, como el fenómeno del rumor, el daño que puede hacer y la forma de combatirlo, llegamos a esa segunda parte del libro, una guía que analiza sintéticamente los comportamientos protocolarios que deben utilizarse en diversas instituciones, ya indicadas. Ramón Reig Universidad de Sevilla RADIO Y TELEVISIÓN EN ARAGÓN SABÉS TURMO, Fernando: La Radio y la Televisión local en Aragón, Editorial Milenio, Lleida 2002, 24 pp. Resulta siempre de enorme interés, en estos tiempos en que se habla tanto de la globalización y la mundialización de la sociedad, encontrar trabajos que intenten ahondar en aquellas cuestiones locales, menos ambiciosas en cuanto su objeto de estudio, pero no por ello menos importantes para entender la estructura informativa actual. Es en este sentido en el que se dirige la obra La radio y la televisión local en Aragón, del joven doctor Fernando Sabés Turmo, un estudio minucioso sobre el sector audiovisual en dicha Comunidad Autónoma.


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El libro que ahora nos encontramos, y que es fruto de su tesis doctoral, se divide en tres capítulos, el primero de los cuales es una introducción al grueso de la obra y se detiene en la definición, tipología, objetivos y evolución de los medios locales en España. El segundo capítulo es el que desarrolla propiamente la temática del libro, realizando un detenido análisis del mapa radiofónico y televisivo en Aragón. De esta forma, el autor trata primero el sector de la radio, acompañando a sus descripciones un gran número de gráficos y tablas sobre la localización, frecuencia y programación de las emisoras municipales de las distintas provincias aragonesas, tanto del sector público como privado. Posteriormente, Sabés se adentra en el campo de la televisión, para lo que realiza un primer acercamiento legislativo que le sirve después para entrar de lleno en el estudio del proyecto de la Radio Televisión Aragonesa (RTVA), cuya puesta en marcha es todavía en la actualidad una incógnita. Es quizás esta una de las partes más interesantes del libro, ya que el lector puede descubrir y seguir los intereses partidistas y las trabas político-económicas que se vienen dando desde 1987, año en que se aprobó la Ley 8/1987 de Creación, Organización y Control Parlamentario de la Corporación Aragonesa de Radio y Televisión. El autor explica con rigurosidad las dificultades encontradas en el camino hacia esta Radio Televisión Aragonesa, lo que queda oportunamente ilustrado con extractos del Diario de Sesiones de las Cortes de Aragón, donde se trataba el asunto. Tras tratar esta larga polémica, y para concluir este segundo capítulo, Sabés realiza también un estudio, paralelo al mostrado con las radios, en el que se centra en las televisiones municipales, dándonos también datos sobre su localización. En el tercer y último capítulo, nos encontramos con un análisis de los contenidos presentes en las distintas radios y televisiones que existen en la comunidad aragonesa, lo que se traduce en el resultado de una serie de datos relevantes en torno a la programación y que son expuestos en las conclusiones. De esta forma, podemos observar finalmente que las radios y televisiones municipales en Aragón cubren con sus contenidos el vacío dejado por la inexistencia de un ente audiovisual autonómico, pero esta programación no resulta representiva de la comunidad, por lo que el autor aboga por retomar el proyecto de la Radio Televisión Aragonesa. En síntesis, el libro de Fernando Sabés supone una aportación interesante y a tener en cuenta a la hora de estudiar la estructura informativa española, algo que agradecerán los estudiosos de la materia. Aurora Labio Bernal Univeridad de Sevilla


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LA RED ES NUESTRA DE PABLOS, José Manuel: La Red es nuestra. El «periódico» telemático, la revista enlínea, la radio digital y el libroweb cambiarán las formas de comunicación social. Ediciones Paidós, Barcelona, 2001, 272 págs. La Red es nuestra es fruto de la reflexión que José Manuel de Pablos ha realizado sobre Internet y las nuevas tecnologías de la información en general. Una obra que interpreta el nuevo fenómeno mediático que es la red interconectada, expone las ventajas e inconvenientes de la nueva era de la información, al mismo tiempo que revisa algunos de los conceptos clave referidos a la red de redes y al periodismo digital. De Pablos considera imprescindible analizar todo el fenómeno de las revistas telemáticas, la radioweb, el libroweb y los mal llamados «periódicos electrónicos», posibilidades todas ellas que, en su opinión, están cambiando las formas de comunicación social. Pero antes de adentrarse en estas posibilidades, el autor realiza una crítica al uso que a veces se da a las nuevas tecnologías cuando son mal interpretadas. En este aspecto se centra el primer capítulo de los once que componen la obra. Bajo el título La tecnología: una sinfonía mal interpretada, José Manuel de Pablos concluye que la gran desgracia de las nuevas tecnologías “es el mal empleo político o discursivo que se ha hecho de ellas, a veces populista, en el sentido de que parece que con las nuevas tecnologías se fueran a resolver de golpe los grandes problemas sociales de la Tierra”. Un sentido erróneo que denuncia en estas páginas, donde también apunta que el gran principio de las nuevas tecnologías es entender que sólo son piezas para aligerar un procedimiento, para obtener el mismo resultado en menos tiempo y con menos esfuerzo. Se habla incluso de buenas nuevas tecnologías y de malas nuevas tecnologías, según el uso que se haga de ellas. Además, en este capítulo se subraya la profunda incidencia que las nuevas tecnologías tienen en el trabajo, con el consiguiente aumento de desempleados, ya algo habitual en las modernas sociedades occidentales. Con especial énfasis en la situación de las nuevas tecnologías de la información, el autor reconoce que la formación del futuro periodista ha de ser ahora más compleja, apoyándose en fundamentos tecnológicos antes insospechados que deberán hacerle cambiar de mentalidad con respecto al campo tecnológico anterior. Es decir, se hace necesaria una metamorfosis intelectual y tecnológica en un mundo que “será cada vez más un pañuelo”. Esta teoría del doble cambio, tecnológico y de mentalidad, se recoge también en el segundo capítulo de la obra, donde el autor insiste en el síndrome medieval (al que se refiere con el neologismo «simedie») de resistencia a la


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tecnología nueva. En este sentido, hace hincapié en que es frecuente que determinados sectores de la población rechacen el nombre de algo nuevo y se aferren al anterior, cuando la nueva nominación ofrece mayores matices. También puede darse el caso de que consideren que no hace falta la nueva tecnología porque con la técnica actual tienen suficiente. En definitiva, «simedie» es para José Manuel de Pablos un sinónimo de tecnofobia, “casi siempre fruto de la comodidad o rutina, cuando no de la ignorancia”. En el tercer capítulo se destacan algunas características de la denominada sociedad de la información. Aunque parece obvio, y así lo reconoce el propio autor, la nueva sociedad implica que estaremos inmersos en un mundo de información, donde la transparencia es una de las claves. En este contexto se da la paradoja de que, aunque deseamos ir hacia una sociedad de la información, desconfiamos de las grandes empresas que la impulsan, por ejemplo, las compañías telefónicas. Sin embargo, esta sociedad supondrá la apertura de la tecnología hacia nuevas formas, nuevos operadores. Esbozadas estas ideas, los siguientes apartados abordan las distintas posibilidades que, según el autor, cambiarán las formas de comunicación humana. Para ello, comienza hablando del «periódico» en línea (Capítulo 4). Y entrecomilla la palabra «periódico», tal y como hace con «prensa» y «diario», porque para José Manuel de Pablos estos conceptos “nada tienen que ver con el nuevo léxico telemático, porque no tienen relación con el concepto o doctrina de las formas de servicio informático que se pueden generar desde las redes interconectadas a bancos de datos abiertos y disponibles”. Más allá del debate tradicional a favor o en contra del papel, el autor reconoce que lo más importante es que cambia el propio concepto de periódico. Así, el «periódico» telemático no tiene la periodicidad del diario convencional, permite realizar actualizaciones permanentes de la información a medida que ésta esté disponible y libera al periodista de verse sometido a un espacio restringido, ya que cada noticia puede ahora ocupar una páginaweb. Por esta razón, propone que empecemos “a acostumbrarnos a dejar de usar la palabra periódico cuando se trate de un servicio informativo escrito que encontremos en redes, al menos cuando esta figura nueva se haga real de verdad”. Esto es, un servicio informativo que tenga la inmediatez de la radio