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L I BRO m e t r o L I BRO m e t r o l i bro


FOTOGRAFÍA Y TEXTO:

Amalia Ospina Palacios EL PROYECTO SIGUE EN:

http://amalia2487.wix.com/metro-df 2014


L I BRO m e t r o L I BRO m e t r o l i bro


Todo da lo mismo. El metro anula la singularidad, el anonimato, la castidad, la cachonderテュa; todas テゥsas son reacciones personales en el horizonte donde los muchos son el テコnico antecedente de los demasiados. CARLOS MONSIVテ!S


Apenas se han analizado los espacios urbanos cotidianos, esos que parecen banales, pero que determinan nuestro comportamiento. Mal usados, violentan nuestros cuerpos y empobrecen el modo

en que habitamos la ciudad. Esta situación es todavía peor para las mujeres, pues el espacio público ha sido pensado durante siglos para el uso de los hombres, diseñado para su cuerpo y sus necesidades.


Toma el metro tres veces a la semana, los martes y jueves de 08h00 a 14h00 y el miércoles a las 13h30, su horario suele ser fijo y constante porque son los horarios de su trabajo como doméstica en la casa de un abogado en Polanco los martes y jueves; y en Azcapotzalco los miércoles, sirviendo a una señora de edad.


El metro se le hace en general un lugar no

dan sus patrones, los horarios, entre otros

tan seguro por la personas que se suben, por

temas diversos. Estas conversaciones se dan

la imposibilidad de saber a ciencia cierta de

por lo general con mujeres, porque con los

quién se trata y las intenciones que traen;

hombres “no se sabe de la intención que

sin embargo me dice que disfruta de las

puedan tener”, como que siempre hay esa

conversaciones espontáneas que se dan

inquietud, la duda y por eso prefiere evitarlo.

en el metro con otras mujeres, que por lo general hablan del trabajo, el trato que les


¡AUXILIO!

¿ E N T R O ?

N O E N T R O ...


Y si te digo que estoy cansada de viajar...y de tu cara al verme pasar ÂżserĂĄ mi malestar o tu sucio mirar?


“A lo largo de su vida, 9 de cada 10 mujeres han sido víctimas de alguna forma de violencia sexual. De ellas, 43,8 % reporta haber padecido cuatro o más situaciones violentas. El 10 %, siete o más, las han sufrido dentro del transporte público urbano. La mayoría de las víctimas son adolescentes o mujeres jóvenes”.1


Viene al D.F cada ocho días a vender baberos en Fray Servando, allí debe pagar al “líder” por su puesto sobre la banqueta, éste les permite quedarse allí de 08h00 a 12h00. Su trayecto va de Tenango a Observatorio y luego hacia la estación de metro de La Merced, en este trayecto se hace una hora y media de viaje.


Esta vez vino con su madre, las dos cargan un

madre de cinco hijos y esposa de un campesino. A

paquete lleno de baberos y me comentan que la

pesar de ello, dice que le gusta su viaje en metro,

venta es muy baja, venden cada babero en 60 pesos

que es rĂĄpido y barato y tiene la experiencia de que

y si consideramos los gastos de viaje que hace cada

la mayorĂ­a de personas han sido amables con ella.

ocho dĂ­as el gasto es de 10 pesos en el metro (ida y vuelta) y 59 pesos el auto bus, podemos darnos cuenta que sus ganancias no son excesivas y el esfuerzo de movilidad desproporcionado para una


¿Qué efecto tiene las limitaciones del espacio público en la vida de las mujeres? ¿De qué manera afecta a los derechos ganados? ¿Qué estrategias inventan las mujeres para

protegerse y evitar la violencia a la que son expuestas a diario? En la mayoría de los casos tienen que defenderse solas, en un entorno urbano que no garantiza su seguridad.


Las primeras impresiones que me dio sobre su viaje en metro fueron claras y directas, a Emma lo que mĂĄs le molesta de este espacio es sin duda el olor en horas pico, sobre todo en la tarde, cuando toda la gente regresa a su casa luego de haber trabajado todo el dĂ­a. Los olores de elegancia matinal se convierten en insoportables asfixias al anochecer. Es por esto que Emma no toma el metro en horas pico y por eso tampoco utiliza el servicio de vagĂłn exclusivo para mujeres.


Cuando viaja, a Emma le gusta leer, dice que ella

a través de la lectura le permite que el viaje

se deja llevar por el viaje de la lectura antes que

se acorte y así llegar a su casa o bazar rápida-

el de su entorno, -“ni me fijo”- me dice, a menos

mente y hacer que el viaje pase desapercibido.

que la perturbe algún vendedor o le interese comprar algún objeto. Esta estrategia de reclusión


“Las mujeres no necesitan la esterilización del terreno urbano, sino más recursos sociales, económicos y culturales para atravesar dicho terreno con confianza” Tamara Pitch (2008)


1 Ver documento: La discriminación y violencia contra las mujeres en el transporte público de la ciudad de México. Colección Estudios Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación. 2009


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