
CELEBRANDO NUESTRO ORGULLO LATINOAMERICANO

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DEL EDITOR

Orlando Morales Editor Al Sonar de la Marimba
¡Sonemos más la marimba!
tiempo para conformarse, crecer y encontrar equilibrio. De la misma manera, esta plataforma ha venido creciendo de forma orgánica, edición tras edición, consolidándose poco a poco en la memoria cultural de Miami.
invita a conocer una historia que se teje con globos, fe y sueños migrantes: un recorrido por sus inicios, la creación de su marca, los montajes monumentales y una visión que celebra profundamente la vida, convertida hoy en arte.
Cumplir dos años como proyecto editorial independiente no es solo una cifra en el calendario; es la confirmación de un camino recorrido con intención. Al Sonar de la Marimba nació desde la convicción de que la cultura, las raíces y las historias humanas merecen espacios donde puedan permanecer, dialogar y ser recordadas. Dos años después, esa convicción no solo se mantiene, sino que se ha fortalecido a través del trabajo constante, la reflexión y la experiencia acumulada.
Este tiempo nos ha enseñado que avanzar implica aprender, y que por pequeño que sea, cada paso cuenta. Ningún proyecto se construye de una sola vez: todo se edifica parte por parte, con paciencia y sentido. Así ocurre en la naturaleza, donde un árbol, un planeta o un ser humano requieren

PORTADA
Cada número ha traído consigo decisiones, ajustes y desafíos que, lejos de debilitarnos, han señalado el siguiente paso a dar. Los errores, asumidos como parte natural del proceso, se han transformado en lecciones valiosas. Porque nada que aspire a perdurar se construye desde la prisa. La cultura, como la vida misma, necesita tiempo, coherencia y propósito para echar raíces y sostenerse en el tiempo.
En esta edición, esa visión se reafirma al dar voz a la comunidad. Iván Taylor, con más de veinticinco años de trayectoria, comparte su camino desde la inspiración que marcó la caída del Muro de Berlín hasta su labor en la televisión del sur de la Florida, donde ha dado voz y rostro a la comunidad nicaragüense. Miguel López nos
Fotografía Al sonar de la Marimba
Modelo Iván Taylor
Locación ASDLM
Este número también propone un recorrido por nuestras portadas a lo largo de estos dos años sonando la marimba, como testimonio visual del camino recorrido. Don Carlos Mejía Godoy nos regala una reflexión navideña sobre su arbolito que se hizo canción; Ligia Houben nos acompaña con palabras para iniciar bien el 2026; Ligia Guerrero nos invita a comenzar el año desde la fuerza del Yo soy, yo quiero, yo puedo; y Adriana Paniagua aporta un toque de nostalgia a través de una propuesta ecológica y bella.
Gracias por acompañarnos en este camino, feliz navidad y próspero año nuevo. ▄






Iván Taylor, periodista nicaragüense con más de 25 años de trayectoria, comparte su camino desde la inspiración que marcó la caída del Muro de Berlín hasta su labor en la televisión del sur de la Florida, donde ha dado voz y rostro a la comunidad nicaragüense.

La vocación de Iván Taylor no nació en un aula, sino frente a las imágenes de un momento decisivo de la historia mundial. Él mismo lo resume así: “Definitivamente la caída del muro de Berlín. En ese entonces yo estaba en la universidad y estudiaba Relaciones Internacionales inconscientemente, sin saberlo. Estamos hablando del final de los años 80.”
Hasta entonces, se veía en otra ruta profesional, pero descubrió que lo que lo atraía no era sólo comprender los acontecimientos, sino narrarlos. De ahí su recuerdo de juventud: “Entonces yo sí estoy claro, recuerdo que me gustaba estar en mi casa cuando los noticieros de las seis de la tarde…”
Ese hábito de “quedarse pegado” a las noticias se convirtió en un deseo claro de estar al otro lado de la pantalla, contando los hechos para otros: “Yo quería ser testigo de la historia, yo quería contarla y utilizarla para que se hiciera una diferencia.”
Su paso de Relaciones Internacionales a la televisión no fue sólo un cambio de carrera, sino una decisión de vida: estar en el lugar donde la historia se registra y se traduce para la gente común.
Dar rostro a la comunidad nicaragüense
Una vez dentro de la televisión, Taylor se encontró con otro descubrimiento: la ausencia casi total de nicaragüenses en los medios del sur de la Florida. Su mirada empezó a estar siempre atravesada por esa
preocupación:
“Yo siempre, muchas veces cuando estoy haciendo la historia, estoy pensando ¿y cómo la comunidad nicaragüense interpretaría esto?”
No se trataba de buscar complacencia, sino de construir claridad y sentido para una comunidad dispersa, marcada por el exilio y la migración. Por eso, cuando tuvo la oportunidad de hacer una nota sobre Nicaragua, decidió cambiar el enfoque:
“Recuerdo que en un momento dado tuve que hacer una nota que era sobre el aniversario del triunfo de la revolución sandinista. Pero yo le di la vuelta y yo hice un reportaje sobre el aniversario del exilio y de la comunidad nicaragüense.”
En lugar de centrarse solo en la efeméride política, decidió resaltar el aporte concreto de los nicas a la ciudad que los recibió: “Y que ya teníamos periódicos, que ya teníamos restaurantes, que habíamos traído el tres leche, que habíamos contribuido en traer el chimichurri, que existía el centro comercial Managua…”
Esta mirada conecta la memoria histórica con la vida cotidiana: la comunidad no solo recuerda un pasado doloroso, también construye comercio, gastronomía, cultura y tejido social.
Credibilidad en la era de la inmediatez
En un ecosistema informativo dominado por redes sociales, titulares rápidos y opiniones disfrazadas de datos, Iván Taylor insiste en lo que para él son pilares irrenunciables del oficio:


nombre.


“Credibilidad, autenticidad, transparencia.”
Para sostener esos valores, subraya la importancia de respaldar la información, no con opiniones sueltas, sino con fuentes claras y verificables:
“Yo te digo, siempre citar fuentes. Es decir, Iván Taylor dice que hoy el cielo amaneció amarillo, sino que yo creo que la gente, la audiencia, el público te percibe diferente, no solamente cuando le das la información, además de que sea precisa y concreta, sino que le das fuentes.”
Su ejemplo sobre el tema migratorio ilustra muy bien esta responsabilidad:
“Ejemplo, prepárense porque la situación migratoria va a cambiar. De acuerdo con una declaración de la Casa Blanca, todas aquellas personas que estén solicitando asilo político ahora tendrán que pasar un proceso mucho más riguroso para lograr su meta.” Ahí se nota la diferencia entre el rumor alarmista y la información útil:

el periodista no sólo anticipa un cambio, sino que explica de dónde viene, quién lo dijo y a quién afecta. En tiempos de saturación informativa, ese tipo de rigor es lo que construye confianza a largo plazo.
Romper estereotipos y trazarse metas
Hablar de identidad nicaragüense también implica entrar en zonas incómodas: los estereotipos, las generalizaciones y la imagen distorsionada que a veces se comparte sobre “el nica”. Taylor prefiere partir de la autocrítica y al mismo tiempo de la capacidad de superación:
“Yo pienso que la característica más común ha sido espíritu de progreso, apetito de triunfar, ganas de luchar, sobreponerse a todos los obstáculos que se les hayan cruzado en el camino.” Para él, el punto de partida es mirarse al espejo como comunidad, no sólo para señalar defectos, sino para entender de
dónde vienen ciertas conductas y cómo se pueden transformar: “Mira, una de las cosas que yo pienso que sucede del nica que sale adelante, es la habilidad de vernos en el espejo. Y cuando digo vernos en el espejo significa analizarnos a nosotros como comunidad, como pueblo, como nicaragüense.”
Reconoce que existen prácticas que se repiten —el exceso en la fiesta, el consumo de licor, ciertos hábitos— pero se niega a aceptar que esa sea la única narrativa posible: “Pero teniendo eso en mente, no significa de que sólo somos eso y que depende de nosotros romper ese patrón y hacernos visibles como personas que somos más allá de eso.”
A partir de ahí, menciona figuras como Denis Martínez, Alexis Argüello o Sheynnis Palacios, no sólo como íconos, sino como ejemplos de metas claras, disciplina y capacidad de superar obstáculos. Detrás de cada historia de éxito, insiste,
hay decisiones personales que rompen con el molde y se proyectan al mundo.
De los medios en español a la pantalla anglo
Otro capítulo decisivo en su trayectoria fue la transición de los medios en español a un noticiero anglo. No fue un salto sencillo ni inmediato: “Pensé que iba a ser fácil hacer esta transición o este crossover, no lo fue, pero me llena de satisfacción hoy que lo hice…”
En medio de ese proceso surgieron dudas personales, sobre todo relacionadas con su acento, tan común en el sur de la Florida como estigmatizado en otros espacios. Sin embargo, la respuesta de su directora de noticias fue contundente: “a mí me contratan en el canal 4 y la directora de noticias… a pesar de que yo en un momento dado tuve mis dudas porque digo, bueno yo tengo un acento, sí hablo inglés pero tengo mi acento de latino y ella consideró que más bien eso era algo que me favorecía…”
Ese “acento de latino” se convierte así en un signo de representación: muchos televidentes se ven reflejados en alguien que habla como ellos. Y no sólo en el plano lingüístico, sino también cultural: “Aquí no se puede decir que los latinos no existen porque están por todas partes. Nuestra presencia es más que evidente.” El paso al noticiero en inglés no significó abandonar los temas de la comunidad, sino llevarlos a una audiencia más amplia, mostrando que los problemas, aportes y luchas de los latinoamericanos no son
asuntos “de nicho”, sino parte de la realidad central del país.
Al mirar hacia atrás, Iván Taylor no mide su carrera únicamente en años, sino en huellas dejadas en su comunidad: “Mira, es una pregunta compleja y en realidad a la vez interesante. Hasta la fecha me llena de satisfacción porque son 25 años que tengo ya en el medio. Cuando llego a un lugar y todavía veo a la gente que dicen él es nica, ese es nica, porque siento que logré esa meta que me tracé de darle una identidad, un rostro y una voz a mi gente.”
Su satisfacción también viene de haber sido testigo cercano

En octubre 2016, con Alina Mayo, presentando el noticiero del Canal 23 Univision.
de la historia, sobre todo en momentos dolorosos, en los que el periodista es vehículo de la voz de quienes normalmente no serían escuchados:
“He participado y he sido testigo más bien de elecciones presidenciales, de eventos históricos que logré cubrir, así como también cubrir otros aspectos de las noticias que en muchos casos han sido dolorosos, pero que también he permitido que la voz de esa persona se escuche.”
Al mismo tiempo, sitúa su historia personal dentro de un marco más amplio: el de los latinoamericanos en Estados Unidos, cuyos aportes —a veces minimizados— han transformado profundamente el paisaje cultural del país: “No es secreto que el aporte de los latinoamericanos en los EE.UU y lo más acertado ha sido los deportes, la comida y la música…”
Desde ahí, su mensaje final es doble: por un lado, abrazar la cultura propia y el orgullo de ser nicaragüense; por otro, asumir con responsabilidad el papel de ciudadanos en la sociedad que los acoge. Entre esas dos lealtades —la raíz y el presente— se mueve la voz de Iván Taylor: un periodista que, cada vez que aparece en pantalla, le recuerda a su comunidad que su historia merece ser contada con rigor, respeto y esperanza. ▄



El recorrido creativo de Miguel López se teje con globos, fe y sueños migrantes. Esta entrevista recorre sus inicios, la creación de su marca, los montajes monumentales y su visión de celebrar profundamente la vida convertida hoy en arte efímero.

En Miami, el nombre de Miguel López se ha ido inflando como una marca asociada al color, la emoción y la fiesta. Nicaragüense, originario de Masaya, lleva más de siete años dedicado al arte en globos y, desde hace tres, ha hecho de Estados Unidos el escenario donde sus sueños y disciplina se entrelazan con el emprendimiento latino. Su historia resume el recorrido de muchos creadores centroamericanos.
De Masaya al descubrimiento de un oficio inesperado
Miguel se presenta sin rodeos: “Ok, mira, yo nací en Masaya. Soy nicaragüense, nací en Masaya.
Y desde hace más de siete años me dedico al arte en globos”. La ciudad de las tradiciones marcó su mirada estética y su gusto por el detalle.
Sin embargo, su entrada al oficio fue pura sorpresa. En medio de un momento difícil, se inscribió en un curso casi por impulso y descubrió un universo nuevo: “nunca se me pasó por la mente trabajar con globos, nunca”. Aquellas horas de formación cambiaron su rumbo: “wow, qué increíble que con un globo se pueden hacer tantas cosas”.
Desde entonces comenzó a seguir a profesionales de otros países y a imaginar cómo llevar ese aprendizaje más lejos.
El salto a Estados Unidos y el nacimiento de “Miguelloons”
Ese sueño lo llevó a Miami con un objetivo claro: formarse en un instituto especializado y profesionalizar lo que ya era una pasión. “Mira, cuando yo tomé la decisión de venirme, fue porque yo quería estudiar en ese instituto… siempre tuve ese sueño de venirme y aquí potencializar el arte”, recuerda. En ese proceso también necesitaba una identidad fuerte para presentarse en el mercado.
Así nació su marca: “desde hace tres años que estoy acá en Estados Unidos… juntamos mi nombre “Miguel” con “balloons” y se formó Miguelloons.



Queríamos que fuera algo que llamara la atención. Y es hoy en día, y ya no me llaman Miguel, sino Migueloons”. La marca condensa su historia migratoria y su oficio en un nombre que suena a firma artística.
Un estilo propio que busca el impacto “¡Wow!”
Más que un oficio decorativo, Miguel concibe su trabajo como experiencia. Para él, el punto de partida es simple: “Mira, creo que lo primero que hay que hacer es obviamente saber qué quiere el cliente… es importante crear emociones, no solo decorar”. Su objetivo es claro: “que el festejado o a quien se la quieran dar, se quede el impacto ¡Wow! Y digan ¡Wow! ¡Qué increíble que está esto!”.
A nivel técnico, subraya la necesidad de distinguirse: “cada persona tiene su sello personal”. En su caso, ese sello incluye volumen, juego de alturas y un vínculo cercano con quienes lo contratan: “Además de que me gusta siempre crear una conexión con mi cliente, me gusta que fluyamos y la decoración al final sea un éxito”. La conexión humana es, para él, parte del diseño.
El camino del emprendimiento no ha sido sencillo. “Mira, creo que, bueno, ya tengo siete años en este camino de emprendedor”, afirma. Entre los retos que recuerda está un evento al aire libre con miles de globos, marcado por el clima cambiante de Miami: “Una de las cosas que también se aprende mucho en este ámbito profesional es tener un plan B… por lo menos Miami es impredecible. Hoy está el sol a los cinco minutos una tormenta”.
También destaca su participación en el Balloon Museum, una experiencia que lo acercó al circuito internacional del arte en globos: “Mi primer evento grande que tuve, que participé, fue en el Balón Museum… es una sala, una piscina de globos, un techo, es increíble”.
Soñar, crecer y celebrar
Lejos de conformarse con el presente, Miguel piensa en grande: “quiero que Miguelloons sea una marca que no sea solo decoración… sea una marca de fiesta, más que las decoraciones”.
La frase que lo guía es contundente: “lo más importante es saber dónde queremos llegar”.
Su mensaje para las nuevas generaciones de artistas y emprendedores también es directo: “Mira, creo que lo más sabio que yo les podría decir es que se arriesguen, que siempre crean en que tienen unas alas que los van a hacer volar”. Habla de “creer en uno mismo y declarar lo que queremos para un futuro” y recuerda que “si estamos con Dios podemos lograr mucho”.
En su horizonte, “crecer” y “celebrar” van de la mano. “Para mí la palabra crecer significa cumplir todo lo que nos… hemos planeado”, afirma. Y remata con una definición que trasciende cualquier montaje: “Celebrar, para mí, es más que una fiesta: es llenar el momento de instantes inolvidables.
Así, su arte efímero se queda, sin embargo, en la memoria de quienes lo ven y lo viven. ▄
















Por Orlando Morales
Cumplir dos años no es una cifra menor cuando se trata de un proyecto cultural independiente. En el caso de Al Sonar de la Marimba, estos dos años representan mucho más que tiempo transcurrido: son la evidencia de un camino recorrido con intención, aprendizaje y propósito.
Desde mi rol como editor de la revista, he sido testigo directo de cómo este proyecto ha ido tomando forma edición tras edición, no desde la prisa, sino desde la convicción de que la cultura necesita espacios construidos con tiempo, coherencia y respeto por la memoria colectiva.
Al Sonar de la Marimba nació con una idea clara: crear un espacio donde la cultura, las raíces y las historias humanas tuvieran un lugar digno y
visible dentro de la comunidad latina en Miami. No como un producto efímero, sino como una plataforma pensada para perdurar, dialogar y dejar huella.
El camino no ha estado exento de retos. A lo largo de estos dos años, cada dificultad ha señalado también el siguiente paso a dar. Los errores han dejado de ser tropiezos para convertirse en lecciones valiosas. Porque avanzar no significa hacerlo sin equivocaciones, sino tener la capacidad de aprender, ajustar y continuar.
Nada de lo que se construye con sentido ocurre de manera inmediata. La experiencia ha confirmado que el crecimiento auténtico requiere tiempo, constancia y una dirección clara. Cada edición ha sido parte de ese proceso, reafirmando que lo cultural, cuando se trabaja con
respeto, necesita madurar.
Un crecimiento que se puede medir
Ese crecimiento hoy puede expresarse también en cifras que reflejan el trabajo sostenido detrás del proyecto. En estos dos años, Al Sonar de la Marimba ha publicado 22 ediciones impresas, con un promedio de entre 1,200 y 1,500 ejemplares por edición, lo que representa más de 28,000 revistas impresas que han circulado en espacios culturales, comunitarios y comerciales de Miami.
A lo largo de estos dos años, realizamos 56 entrevistas, a artistas, escritores, emprendedores y figuras que inspiran desde su trayectoria, 31 coberturas de eventos, más de 60 artículos culturales, y 22 editoriales, uno por cada edición,










que han marcado la línea reflexiva y humana del proyecto desde la voz de su editor. Estas cifras no buscan impresionar por sí solas. Son el reflejo de un compromiso editorial constante y de una visión que entiende la cultura como un proceso vivo que debe ser documentado, compartido y preservado.
Un proyecto que se construye en equipo
Nada de lo alcanzado habría sido posible sin las personas que han acompañado el proceso desde dentro. Al Sonar de la Marimba es un proyecto colectivo, sostenido por un equipo que cree profundamente en su propósito.
En ese camino, ha sido fundamental el trabajo de Saddyz Mendoza y Karen Suárez,





cuya dedicación ha sido clave en cada edición impresa, así como el apoyo constante de Kenia Obando, quien ha acompañado el crecimiento del proyecto desde una base humana y sólida.
La cultura no se construye en solitario. Se construye en comunidad, con colaboración, diálogo y una visión compartida.
El respaldo que permite seguir adelante
Un reconocimiento especial corresponde a los patrocinadores que han confiado en Al Sonar de la Marimba. Su respaldo no solo hace posible la sostenibilidad del proyecto, sino que permite continuar promoviendo la cultura, nuestras raíces y las historias que inspiran, en un entorno donde lo inmediato suele desplazar lo esencial.
Foto: @rodrigogarayphoto
Gracias a ese apoyo, la revista ha podido mantenerse fiel a su esencia editorial: resaltar lo positivo, lo humano y lo cultural, ofreciendo un espacio donde las historias importan y la identidad se fortalece.
Mirar hacia adelante
Dos años después, Al Sonar de la Marimba sigue avanzando con la certeza de que el crecimiento auténtico no es abrupto, sino consciente. Cada edición, cada entrevista y cada artículo forman parte de un proceso que continúa desarrollándose con la misma intención que lo vio nacer.
Como editor, asumo estos dos años no como una meta alcanzada, sino como una base sólida desde la cual seguiremos celebrando nuestro orgullo latinoamericano “Al sonar de la Marimba” ▄



Al comenzar un nuevo año, siempre tenemos dos caminos: vivir “otro año más” o elegir vivir un año con verdadero significado. Y esa diferencia no está afuera… está en vos. Está en tu actitud, en tu mirada interior y en la forma en que decidís responder a lo que la vida te presenta.
No sé qué situación estás atravesando hoy. Si es dolorosa, te acompaño de corazón. Sé que a veces cuesta imaginar un año lleno de sentido cuando llevamos heridas, pérdidas o incertidumbres. Y aun así, todo empieza por una decisión interna: cómo elegís responder y qué lugar le das a tu fortaleza interior.
Cuando dejamos que las circunstancias nos manejen, perdemos nuestra capacidad de elegir. Nos sentimos víctimas y quedamos atrapados en lo que duele.
Pero… ¿qué pasaría si decidieras ser sobreviviente en lugar de víctima?
¿Qué pasaría si volvieras a tu propia caja de herramientas… esa que llevás dentro… y recordaras todos los recursos
que tenés para seguir adelante?
Quiero invitarte a encontrarte con vos mismo y preguntarte:
¿Cuál de estos recursos necesitás hoy para comenzar el 2026 desde un lugar de fuerza y significado?
• Fe
• Paciencia
• Esperanza
• Coraje
• Persistencia
• Gratitud
• Perdón
• Resiliencia
• Fortaleza
• Paz
• Amor
Elegí uno. El que tu corazón necesite hoy.
Y una vez que lo nombres… usalo. No lo dejes al azar. La transformación empieza con una intención.
Tu vida la creás vos.
Con tus decisiones, con tu visión, con la forma en que elegís mirarte y mirarlo todo.
Si en tu mente solo hay fracaso, eso verás.
Si en tu mente solo hay desesperanza, eso sentirás. Pero si elegís cultivar el significado, el agradecimiento y el amor… eso será lo que florezca en tu vida.
Mi deseo para vos en este 2026 es que abras el corazón a lo que te sostiene, a lo que te inspira y a lo que te recuerda que ya tenés dentro todo lo necesario para avanzar.
Y sobre todo… Que recuerdes que el mayor regalo que poseés es tu vida. Vivila con intención. Vivila con significado.
¡Tu vida tiene significado! ▄



Por Carlos Mejía Godoy
Curiosamente, desde la adolescencia, en Somoto, le agarré ojeriza a los árboles de Navidad. No era un prejuicio sociopolítico, ni tenía nexo alguno con la llamada “transculturización”, que posteriormente sí influyó en mis posiciones de izquierda juvenil. ¡No! El rechazo a Santa Claus, los trineos, los bastones rojos y la nieve artificial fue algo totalmente visceral.
En cambio, fui un chavalo alucinado por la belleza de nuestros nacimientos. Quizás mi vena creativa, atizada por nuestro padre, Chas Mejía — artista multifacético—, me llevó a valorar el ingenio de la gente sencilla, que volcaba en los llamados “misterios” su talento y su imaginación para plasmar, con elementos naturales, esta hermosa tradición que hoy va desapareciendo.
Ya casado con mi esposa Xochitl, un día de diciembre la vi trasteando en la sala y, calladamente, me dio una gratísima sorpresa: un antiárbol de Navidad. Es decir, un arbolito totalmente verde, decorado
con paste de montaña, flores de madroño y un cachipil de figuritas artesanales que compró en Masaya para colgarlas entre lucecitas de humildes colores.
Ahora, en el exilio, añoro aquel rincón de nuestra casita y, para perennizar en mi corazón la estampa de mi árbol nicaragüense, he escrito esta canción con un título pintoresco:
En un rincón de mi casa, situada al costado de la capital, levantaré mi arbolito celebrando el rito de la Navidad.
Pero este arbolito verde no va a tener nieve artificial, sino flores de madroño y esos lindos moños que el monte me da.
CORO
Vengan, vengan todos a mi arbolito, mi árbol navideño, ¡qué hermoso quedó! Se mira precioso, bien cundidito con los calachitos de Monimbó.
Mi árbol luce en este día las artesanías que el pueblo inventó: trompos, boleros, cometas, jicaritas llenas de puro pinol. Marimbitas y guitarras, sonoras matracas que arman la infanzón, y pícaros maromeros que brincan al ritmo de mi corazón.
En este árbol no hay trineos que arrastran los renos allá en Nueva York. Todo aquí es nicaragüense: miren al Güegüense y al Macho Ratón.
No hay gorros coloraditos, solo sombreritos de color chillón. No hay panzones extranjeros, porque el mero-mero es el Niño Dios. ▄






El pasado 21 de noviembre, el recinto íntimo de The Vintage Room – Performing Arts Lounge, en Doral, se convirtió en escenario de una velada donde la poesía tomó forma de celebración colectiva. Allí, la poeta Ligia Isabel Guerrero presentó su nuevo poemario Yo soy, Yo quiero, Yo Puedo, una obra que aborda la identidad femenina, la memoria y la espiritualidad desde un lenguaje directo, emotivo y profundamente humano.
La conducción estuvo a cargo de Cristyana Somarriba, quien introdujo las participaciones de César Lacayo, Héctor Darío
Pastora y el Padre Edwing
Román. Cada intervención ofreció un ángulo distinto sobre la voz de Guerrero: su dimensión espiritual, su fuerza testimonial y la precisión emocional de su palabra.
Una obra que invita a mirarse por dentro
Guerrero abrió con un poema dedicado a Nicaragua y luego compartió su Manifiesto, donde define la esencia de su proyecto creativo: «cada poema que leas es una ventana a mi alma» . A partir de ese punto, la obra se desplegó ante el público como una invitación a reconocer la
fragilidad, la resistencia y la transformación que viven en el interior de toda mujer.
En La Batalla, resuena un llamado a la perseverancia: «debo luchar, nunca rendirme, y descansar solo si urge» . En Una llamada, la ternura de un recuerdo irrumpe con la fuerza del tiempo recuperado: «volví a saberte ahí, igual que ayer» . En Canto a la menopausia, Guerrero redefine la madurez desde la plenitud: «Soy la mujer que en su centro florece» .
Cada poema ofreció una ventana a una etapa de la vida emocional de la autora, sin dramatismos, sin






artificios, con la honestidad de quien escribe para comprenderse y, al mismo tiempo, acompañar a otros.
La obra más allá del papel
Uno de los momentos más significativos de la velada fue la conversación con Marlow Rosado, dos veces ganador del Grammy y productor musical del proyecto. Ambos compartieron el proceso creativo que permitió llevar los poemas a un formato sonoro, una extensión natural del universo emocional del libro. Gracias a esa colaboración, Yo soy, Yo quiero, Yo Puedo existe hoy en una doble dimensión: como obra escrita y como experiencia auditiva disponible en Audible, Spotify y otras plataformas, donde la musicalización potencia el alcance y la sensibilidad del texto.



Este diálogo entre literatura y música subrayó el carácter expansivo del poemario, pensado no solo para ser leído, sino también para ser escuchado, sentido y habitado.
Diez poemas como mapa interior
El corazón del libro es su decálogo poético, un recorrido vital que transita por el amor, la nostalgia, la identidad, la fe y la pertenencia. En Montaña de Siete Colores, uno de los momentos más citados de la noche, Guerrero declara:
«Yo soy, yo quiero, yo puedo; en tu abrazo, montaña, mi espíritu elevo».
Esa afirmación, íntima y al mismo tiempo universal, funcionó como el hilo conductor del evento: un recordatorio de
que toda búsqueda interior es, en el fondo, un acto de renovación.
Un cierre luminoso
La presentación concluyó entre aplausos y abrazos, dejando la sensación de que Yo soy, Yo quiero, Yo Puedo no es solo un poemario, sino un espacio de encuentro entre amigos, memorias y esperanzas. Una obra que confirma que la poesía —cuando nace de un lugar auténtico— se convierte en puente, en espejo y en luz.
Y como escribe Guerrero, con la certeza de quien ha transitado sus propias sombras: «toda herida… se transforma en luz y en gloria». ▄





El pasado 29 de noviembre, la gala creada por Alejandra } Fuentes desde Misión Gratitud y Comunidad FVE reunió a líderes hispanos que inspiran con su ejemplo.
ASDLM estuvo presente con la cobertura fotográfica de este encuentro dedicado al honor, la causa y la gratitud. Nos llena de orgullo destacar a

los nicaragüenses reconocidos en esta noche especial:
César Lacayo – autor y conferencista, homenajeado por su legado en el desarrollo humano.
Dra. Reyna Rodríguez – médica y líder comunitaria, premiada por su servicio humanitario.

Humberto Corrales – abogado de inmigración, distinguido por su defensa a la comunidad.
Aleeshea Pérez – embajadora sociocultural, reconocida por promover el arte y la cultura nicaragüense mediante el ballet Guardabarranco. Una gala que celebró a quienes sirven con propósito y elevan a nuestra comunidad.


Por Héctor Darío Pastora
En la fecunda cronología de la vida y obra del Poeta Universal Rubén Darío, el mes de diciembre ocupa un lugar significativo. Por sus connotaciones religiosas, Darío solía inclinarse en este período hacia la poesía mística, como se aprecia en obras tales como La Cartuja, escrita en Palma de Mallorca, y Los motivos del lobo (1913), etapa marcada también por viajes de carácter recreativo y reflexivo.
Merece particular mención su retorno a la Nicaragua natal en 1907, después de quince años de ausencia, ocasión en la que fue objeto de magníficos actos culturales, civiles y oficiales en las ciudades de León, Managua, Granada y Chinandega. El 6 de diciembre de ese año, la ciudad de Masaya le ofreció un programa especial de bienvenida. Al día siguiente, 7 de diciembre, partió en tren expreso desde la Estación de Masaya y realizó un recorrido con una comitiva especial por varios municipios, incluyendo los del departamento de Carazo, donde gozó y participó del fervor mariano de las tradicionales Purísimas. De aquella experiencia dejaría testimonio al expresar: «En mi memoria queda Masaya como una tierra melodiosa y hechicera».
El 21 de diciembre de 1907, por solicitud de la intelectualidad nicaragüense y en reconocimiento a los méritos de su creación poética, el presidente José Santos Zelaya lo nombró Ministro Plenipotenciario de Nicaragua en España. Al día
siguiente, 22 de diciembre, Rubén Darío pronunció su memorable discurso en el Teatro Municipal de León, donde expresó:
«Yo he luchado y vivido, no por los gobiernos, sino por la Patria».
En esa misma ocasión dio lectura a su poema Retorno, del cual quedaría para la posteridad la frase:
«Si pequeña es la Patria, uno grande la sueña». Enalteció así a su Nicaragua natal y la proyectó hacia la universalidad al afirmar:
«Nuestra tierra está hecha de vigor y de gloria, nuestra tierra está hecha para la humanidad»,
y exaltó al pueblo con su exhortación cívica:
«Pueblo vibrante, fuerte, apasionado, altivo; pueblo que tiene la conciencia de ser vivo».
La estadía de Darío en la Patria, comprendida entre el 24 de noviembre de 1907 y el 3 de abril de 1908, fue narrada por él mismo en su libro El viaje a Nicaragua e Intermezzo tropical, publicado en España en 1909. Esta obra constituye un tributo a la tierra natal, donde, además de describir la geografía e historia del país, enumera sus valores cívicos, culturales, sociales, políticos y económicos. El libro fue dedicado a la señora Blanca de Zelaya, esposa del presidente Zelaya, cuya amistad Darío mantuvo aun fuera del poder.
En diciembre de 1912 publicó su libro Todo al vuelo, bajo el sello de la Editorial Renacimiento, S. A., en Madrid.
En diciembre de 1914, Rubén Darío pasó todo el mes en Nueva York, donde saludó la Navidad con el Soneto Pascual, dedicado a su hijo Rubén Darío Contreras, fruto de su matrimonio con Rafaelita Contreras.
Posteriormente, el 15 de abril de 1915, partió de Nueva York hacia Guatemala con su salud ya quebrantada. Su estadía en ese país se prolongó hasta el 24 de noviembre de 1915, fecha en la que desembarcó en Corinto y regresó a León. El 15 de diciembre fue trasladado a Managua, donde fue asistido por el doctor Luis H. Debayle, con los cuidados de Rosario Murillo, su segunda esposa. El 19 de diciembre se celebró su onomástico, día de San Darío.
La última Navidad y fin de año de 1915 los pasó Rubén Darío en Managua, gravemente enfermo. Fue trasladado a León el 6 de enero de 1916, ciudad donde falleció el 6 de febrero de ese mismo año. Sus solemnes funerales se extendieron durante siete días.





Juan Luis Guerra Seijas, nacido el 7 de junio de 1957 en Santo Domingo, República Dominicana, fundó la banda 4.40 a inicios de los años ochenta junto a músicos formados en jazz y música clásica. El nombre del grupo hace referencia al diapasón musical (440 Hz), símbolo de precisión sonora que marcó desde el inicio su propuesta artística.
A lo largo de su trayectoria, Juan Luis Guerra y 4.40 han funcionado como un colectivo musical en constante evolución. Entre los integrantes que formaron parte del grupo en distintas etapas se encuentran Roger Zayas, Maridalia Hernández, Adalgisa Pantaleón, Mariela Mercado, Frank Ceara y Quico Rodríguez, cuyas voces y formación musical aportaron sofisticación, armonía y profundidad a uno de los proyectos más influyentes de la música latina.

Juan Luis Guerra y 4.40 (álbum)
Lanzamiento: enero de 1989
País: República Dominicana
Género: Merengue / Bachata / Pop latino
Productor: Juan Luis Guerra
Sello: Karen Records
Duración: 43:00 minutos
Con Ojalá que llueva café, Juan Luis Guerra logró algo poco común en la música popular: transformar la vida rural, la esperanza colectiva y la poesía social en un fenómeno masivo. Lanzado en enero de 1989, el álbum marcó un punto de inflexión al llevar el merengue más allá del baile, dotándolo de contenido lírico profundo y conciencia humana.
Canciones como Ojalá que llueva café, Visa para un sueño y La hormiguita retratan el anhelo de prosperidad, la migración, el trabajo cotidiano y la dignidad del pueblo latinoamericano. Con arreglos refinados y letras sencillas pero cargadas de simbolismo, Juan Luis Guerra consolidó una nueva forma de narrar la realidad social desde la música tropical.
El disco se convirtió rápidamente en un puente entre generaciones y geografías, llevando sonidos del Caribe a escenarios internacionales sin perder autenticidad ni raíz cultural. Su impacto trascendió lo musical para convertirse en un reflejo del sentir colectivo de América Latina.
Impacto y legado
Ojalá que llueva café posicionó a Juan Luis Guerra como una de las voces más influyentes de la música latina contemporánea. El álbum no solo fue un éxito comercial, sino también un referente artístico que demostró que la música bailable podía ser, al mismo tiempo, social, poética y profundamente humana.
A más de tres décadas de su lanzamiento, esta obra sigue siendo vigente y celebrada. Su mensaje de esperanza, trabajo y solidaridad continúa resonando en nuevas generaciones, recordándonos que la música puede sembrar conciencia y construir memoria cultural compartida.

The Christmas Chronicles
Dirección: Clay Kaytis
Reparto: Kurt Russell, Darby Camp, Judah Lewis
Género: Aventura familiar navideña Disponible en: Netflix
Dos hermanos se cruzan con Santa y terminan envueltos en una noche para salvar la Navidad, descubriendo la importancia de confiar, perdonar y mantenerse unidos como familia pese a todo.

Dirección: Jessica Yu
Reparto: Kevin, Joe y Nick Jonas
Género: Comedia navideña
Disponible en: Disney+ (y Hulu, según región)
Los Jonas regresan a casa y terminan atrapados en malentendidos, juegos familiares y heridas. Entre canciones, chistes y reconciliaciones, la comedia propone una Navidad nostálgica y abierta a comienzos diferentes.
Por Kenia Obando

Dirección: Jon M. Chu
Reparto: Cynthia Erivo, Ariana Grande, Jonathan Bailey, Jeff Goldblum Género: Fantasía musical Disponible en: Cines
La historia revela el origen de la Bruja Mala del Oeste, una joven incomprendida. Entre amistad, traición y magia, el musical cuestiona quién impone etiquetas de heroína o villana realmente.

Creación: J.Bokenkamp, R. D’Ovidio
Reparto: Jason Clarke, Dominic Cooper, Haley Bennett
Género: Thriller de tensión procedural
Disponible en: Amazon Prime / Apple TV
En una aislada región de Alaska, un agente debe contener fugitivos tras un accidente, enfrentando frío, decisiones difíciles y una comunidad vulnerable donde justicia y supervivencia ya no coinciden claramente.

K-Pop Demon Hunters
Dirección: Maggie Kang, Chris Appelhans
Reparto: Arden Cho, May Hong
Género: Acción fantástica y musical Disponible en: Netflix
Un girl group de K-pop combina escenarios con batallas secretas contra demonios. La cinta mezcla coreografías, humor y drama para hablar de identidad, presión mediática y fuerza de la amistad.

Desarrollada por: Andy Muschietti, Barbara Muschietti, Jason Fuchs
Reparto: Taylour Paige, Jovan Adepo
Género: Horror sobrenatural Disponible en: HBO
En Derry, una pequeña ciudad marcada por tragedias, un grupo de jóvenes descubre que el miedo tiene forma cambiante. La serie explora secretos, trauma colectivo y la persistencia del mal.

Nombre completo:
Gabriel José de la Concordia
García Márquez
País: Colombia
Nacimiento: 6 de marzo de 1927, Aracataca, Colombia
Muerte: 17 de abril de 2014, Cd. México, Méx.

Macondo tiene raíz real
El nombre surgió de un letrero de finca bananera que García Márquez veía en tren con su abuelo. Años después, lo convirtió en el universo mítico de Cien años de soledad.
Un Nobel en tu bolsillo
Desde 2016, el rostro de García Márquez aparece en el billete colombiano de 50.000 pesos. Es un homenaje tangible a su legado literario y a su papel central en la cultura nacional.
Pocos escritores han logrado
lo que Gabriel García Márquez: transformar un pueblo inventado en el corazón simbólico de América Latina. Su obra no solo marcó un antes y un después en la narrativa en español, sino que modificó para siempre la forma en que el mundo miraba al continente, mezclando realidad, política, memoria y prodigio.
Nació en Aracataca, Colombia, en 1927, y fue criado por sus abuelos maternos. Su abuelo Nicolás Márquez, veterano de guerra liberal, le contaba historias de violencia y honor; su abuela Tranquilina, en cambio, le hablaba de muertos, fantasmas y supersticiones como si fueran parte del mundo cotidiano. De

En 1966, sin dinero suficiente para el correo, Gabo y Mercedes enviaron el manuscrito de Cien años de soledad en dos partes. Empeñaron el secador, la estufa y la batidora para lograrlo.
esa dualidad —lo histórico y lo mágico— nació su mirada.
Como periodista, cubrió conflictos y golpes de Estado; como narrador, convirtió esas vivencias en literatura. En 1967, con la publicación de Cien años de soledad, dio vida al universo de Macondo, ese lugar mítico donde todo podía suceder: desde lluvias de flores amarillas hasta plagas de olvido.
Premio Nobel de Literatura en 1982, su legado sigue vivo. Leer a Gabo en enero es abrir el año con el alma despierta: volver a creer que lo imposible puede ser cierto, y que las palabras tienen el poder de reencantar el mundo. ▄


El poder de las flores amarillas
García Márquez siempre escribía con una flor amarilla en su escritorio: era su amuleto de buena suerte. En su funeral, sus lectores lo homenajearon cubriendo el recinto con rosas amarillas.


El Alquimista
Paulo Coelho (Brasil)
Un joven pastor andaluz emprende un viaje espiritual en busca de su Leyenda Personal. Una historia inspiradora sobre los sueños, el destino y el valor de seguir el corazón. Una metáfora luminosa para comenzar el año.



El Principito
Antoine de Saint-Exupéry (Francia)
Clásico poético que invita a ver el mundo con ojos nuevos. Un niño viajero y un aviador nos enseñan sobre el amor, la amistad y lo esencial. Ideal para reconectar con lo más profundo de uno mismo.

La biblioteca de la medianoche Americanah
Matt Haig (Reino Unido)
Nora accede a una biblioteca mágica donde puede vivir todas las vidas que no eligió. Una historia sobre el arrepentimiento, las segundas oportunidades y el valor de la vida presente. Esperanzadora, cálida y profunda.

Chimamanda Adichie (Nigeria/EE.UU.)
Una joven nigeriana emigra a Estados Unidos. Identidad, amor, raza y reinvención se cruzan en esta poderosa novela contemporánea. Una historia sobre pertenecer, resistir y encontrar la propia voz en un mundo complejo.

Siddhartha
Hermann Hesse (Alemania)
En la antigua India, un joven busca el sentido de la vida. Una novela espiritual sobre la sabiduría, la introspección y la experiencia. Reflexiva y serena, es perfecta para abrir el año con paz y propósito.

La casa en Mango Street
Sandra Cisneros (EE.UU. / México)
Esperanza, una niña latina en Chicago, sueña con un futuro distinto. En breves viñetas, Cisneros narra identidad, raíces, feminidad y crecimiento. Un relato poético sobre descubrir la voz propia y abrazar el deseo de avanzar.
Leer es sembrar luz en la mente y despertar la conciencia.

Hay proyectos que no nacen para la prisa. Ideas que necesitan tiempo, distancia y silencio para encontrar su forma definitiva. Nostalgia x La Roja es uno de ellos. Concebida en 2020 por su creadora, Adriana Paniagua, esta colección quedó suspendida justo cuando estaba por ver la luz. La crisis de salud mundial alteró los ritmos habituales y obligó a detener procesos en todos los ámbitos, llevando al proyecto a una pausa inesperada.
Lejos de diluirse, esa espera terminó por integrarse a la esencia misma de Nostalgia. El tiempo se convirtió en un




aliado silencioso, permitiendo que las ideas maduraran y que el proyecto encontrara un sentido más profundo. Cinco años después, la colección regresa con una fuerza distinta, marcada por la conciencia, la memoria y la intención. Como si el tiempo, más que un obstáculo, hubiese sido parte del proceso creativo.
El regreso al origen
El punto de inflexión llegó con el regreso de Adriana Paniagua a Guatemala. Volver al país significó reencontrarse con una parte íntima de su historia y, al mismo tiempo, con el núcleo de un proyecto que
buscaba coherencia entre forma y propósito. Fue allí donde el vínculo con la moda sostenible se volvió tangible: las carteras y charms de Nostalgia toman forma a partir de botellas recicladas, transformadas mediante procesos responsables en piezas de diseño con identidad.
Este gesto material —convertir desecho en objeto significativo— define la esencia de la colección. No se trata solo de estética, sino de una manera de crear que resignifica el origen de los materiales y los convierte en portadores de memoria, tiempo y conciencia ambiental.






El nombre de la colección no es casual. Nostalgia evoca la memoria emocional que persiste aun cuando el tiempo pasa y la distancia separa. Es un recordatorio de que, sin importar cuán lejos se esté del país de origen, existen lazos invisibles —raíces, símbolos, fibras— que permanecen vivas.
En cada accesorio late esa idea de pertenencia: un diálogo entre lo que fue, lo que es y lo que continúa transformándose. La colección rinde homenaje al tiempo como maestro, a la espera que enseña y a la identidad que se reconstruye desde la experiencia.
Moda con propósito
La colaboración con La Roja da forma concreta a esa visión. Juntas, Adriana Paniagua y La Roja unen culturas y propósitos para crear un accesorio que porta dos mensajes fundamentales: el orgullo por la identidad y el compromiso con una moda consciente. En un contexto donde la rapidez domina la industria, Nostalgia x La Roja propone una alternativa basada en el respeto por los procesos, las personas y los materiales.
La sostenibilidad aquí no es un concepto abstracto ni un recurso discursivo. Es una práctica que reconoce el valor del trabajo artesanal, el impacto social del diseño y la necesidad de crear
con responsabilidad cultural y ambiental.
Una colección que florece
Hoy, cinco años después de su concepción inicial, Nostalgia finalmente florece. No como un proyecto anclado al pasado, sino como una expresión viva de todo lo que el tiempo transforma y de todo lo que el alma se niega a olvidar. ▄




