Nos hallamos en el umbral de lo que para algunos constituye una singularidad tecnológica, transhumanismo o posthumanismo, que sin duda esta alterando nuestra visión tradicional de la naturaleza humana como un hecho meramente evolutivo y que obligan a una profunda y colectiva reflexión acerca del concepto clásico y filosófico de la dignidad humana como fundadora de los derechos humanos.