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CFE: dos enfoques, un problema y una solución

José Antonio Almazán G Pro Secretario de Jubilados 24 de febrero de 2013


Como una mera coincidencia, aunque sabemos que en política las coincidencias se fabrican, dos periódicos diferentes y en buena medida opuestos: el veraz y objetivo periódico La Jornada por un lado y Milenio por otro, se refirieron el día de hoy a CFE. Desde enfoques distintos, La Jornada citando el informe de la Cuenta Pública de 2011 de la Auditoría Superior de la Federación y Milenio comentando el “Inicio de la gestión 2012-2018, diagnóstico del director general”, echan por tierra el ardid publicitario de presentar a CFE como una “empresa de clase mundial”, mostrando a un organismo público descentralizado con una baja competitividad a nivel internacional y al borde de la quiebra técnica, en el norte y en centro del país. 1.- Vergüenza debía de darle a los altos funcionarios de la ASF que en 2006 presentaron un panorama similar de quiebra técnica de LyFC, mismo que le permitió al fascista de Felipe Calderón decretar la inconstitucional e ilegal extinción de LyFC. Dice hoy la ASF, y dice bien, que CFE no es de clase mundial pues ocupa el lugar 83 en la lista de 143 países. Descubre la ASF que CFE sufre anualmente enormes pérdidas de energía y se sorprende que la ex de clase mundial tiene un excesivo margen de reserva en generación, resultado de la política de favorecer la generación de los productores privados de energía. Se queja la ASF que 52 años después de la nacionalización de la industria eléctrica exista un 2.1% de la población total de México que carece de electricidad, pero esconde la brutal realidad que esos 2 millones 435 mil 800 habitantes son pueblos y comunidades indígenas. Pero más vergüenza deberían tener los ministros de la SCJN que en ningún momento analizaron la constitucionalidad y legalidad del decreto de extinción desde el ángulo de la brutal realidad económica y social que las mentiras de Calderón buscó ocultar, cuando afirmo que la extinción de LyF era por interés público y conveniencia de la economía nacional. Los leguleyos con Togas Supremas nunca abandonaron su sitial jurídico para reflexionar sobre la legalidad fundada en la justicia y menos aún contemplaron la realidad histórica que condujo a elevar a rango constitucional la exclusividad de la Nación en la prestación del servicio público de energía eléctrica, hoy socavada por la abierta privatización de los energéticos (petróleo y electricidad).


A decir verdad, si las premisas que condujeron a la liquidación de LyFC fuesen ciertas, entonces CFE también debería ser liquidada por representar una enorme carga económica para las finanzas de la nación. Pero las premisas de los vende patrias no se sostienen. La quiebra de LyFC, como la que le preparan a CFE tiene como causa fundamental el proceso de privatización de la industria eléctrica instaurado en México desde la inconstitucional reforma a la Ley del Servicio Público de Energía Eléctrica impuesta por Carlos Salinas de Gortari, en diciembre de 1992 y como parte de los preámbulos negociadores del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN). 2.- Ocultando y maquillando cifras, pues no es lo mismo hablar de Capacidad Instalada en generación que de Generación Bruta comprada por CFE a las empresas eléctricas privadas, el nuevo Director General de CFE muestra un sombrío panorama de la mal llamada empresa de clase mundial. Con un excesivo margen de reserva en generación, una desorbitada deuda y pérdidas crecientes en sus resultados operativos, Francisco Rojas Director de CFE, no duda en afirmar que CFE se encuentra al borde una quiebra técnica. Como parte del diagnóstico del Director General de CFE de manera particular “plantea “reforzar la modernización de la zona centro”, que abarca el Distrito Federal, el Estado de México, Hidalgo, Puebla y Morelos y señala los “problemas de personal”. Por supuesto no se requiere ser adivino para saber a que se refiere Francisco Rojas, cuando habla de “problemas de personal”. En mi caso tengo claro que tiene que ver con la cauda de empresas contratistas de los funcionarios de CFE, que ante la liquidación de LyFC se abalanzaron, como buitres, hienas y demás especies depredadoras, sobre el botín que les representaba la zona de LyFC. Las consecuencias las anticipo desde los primeros días el SME: apagones, disturbios, disminución en la calidad del suministro eléctrico e incrementos en el precio de las tarifas eléctricas. Nunca hubo creación de los cientos de miles de empleos que prometió el Etílico de Los Pinos. Finalmente después de 3 años y meses de heroica resistencia se corroboró el diagnóstico y la solución que propone el SME: recontratación en CFE o creación de un nuevo organismo público descentralizado en la región


central del país, tarifa social justa y renacionalización de la industria eléctrica en México. ¡Unidos venceremos!


CFE:dos enfoques, un problema y una solución