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SHADOW´S CLAIM SERIE THE DACIAN LIBRO 1

KRESLEY COLE

RECLAMACION EN LAS SOMBRAS SERIE LOS DACIAN LIBRO 1 La Autora de los bestsellers número 1 del New York Times, Kresley Cole presenta a Los Daci, una nueva colección de romance paranormal siguiendo la línea de sangre real de Dacia, un Reino vampiro oculto en el Lore, dentro de los Inmortales Después del Anochecer. Shadow's Claim, cuenta la historia del Príncipe Trehan un despiadado asesino, que hará todo lo posible para poseer a Bettina, su hermosa compañera Hechicera, incluso competir por su mano en un sangriento torneo a muerte.

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Argumento ÉL NO SERÁ NEGADO

Trehan Daciano, conocido como el Príncipe de las Sombras, ha dedicado su vida al servicio de su pueblo, acechando por las noches, eliminando cualquier posible amenaza para su Reino. El frío y disciplinado espadachín, nunca ha deseado nada para sí mismo, hasta que conoce a Bettina, la protegida de dos de los villanos más temibles del Lore. ELLA ESTÁ UNIDA A OTRO

Desesperada por ganarse la aprobación de sus guardianes después de un terrible error que destruyó su vida, la joven Bettina no tiene más remedio que casarse con cualquier pretendiente que prevalezca, aun cuando ella ha perdido su corazón por otro. Sin embargo, un competidor letal, un misterioso espadachín, invade sus sueños, tentándola con placeres prohibidos. UNA BATALLA POR SU CUERPO Y SU ALMA

Incluso si Trehan llegara a sobrevivir a las duras batallas para reclamarla como su Novia, la verdadera batalla por su corazón, aún está por venir. Y desatará un milenio de salvaje necesidad o bien asustará lejos a su Novia o avivará los deseos de Bettina en un estado de excitación extrema...

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—Agravia a la mujer de un asesino y él te lo hará pagar. TREHAN CRISTIAN DACIANO, PRÍNCIPE DE DACIA, ÚLTIMO DESCENDIENTE DE LA CASA DE LAS SOMBRAS

—Pensé que el oro era lo más preciado y bello sobre la tierra. Hasta que me encontré con él. PRÍNCESA BETTINA DE ABADDON, REINO DE LOS SERES MORTÍFEROS

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Indice SHADOW´S CLAIM .................................................................. 1 Argumento ................................................................................ 2 GLOSARIO ............................................................................... 6 Capítulo 1 ................................................................................. 9 Capítulo 2 ............................................................................... 16 Capítulo 3 ............................................................................... 31 Capítulo 4 ............................................................................... 42 Capítulo 5 ............................................................................... 50 Capítulo 6 ............................................................................... 60 Capítulo 7 ............................................................................... 68 Capítulo 8 ............................................................................... 76 Capítulo 9 ............................................................................... 92 Capítulo 10 ........................................................................... 104 Capítulo 11 ........................................................................... 119 Capítulo 12 ........................................................................... 126 Capítulo 13 ........................................................................... 131 Capítulo 14 ........................................................................... 138 Capítulo 15 ........................................................................... 146 Capítulo 16 ........................................................................... 159 Capítulo 17 ........................................................................... 168 Capítulo 18 ........................................................................... 180 Capítulo 19 ........................................................................... 189 Capítulo 20 ........................................................................... 198 Capítulo 21 ........................................................................... 207 Capítulo 22 ........................................................................... 216 Capítulo 23 ........................................................................... 228 Capítulo 24 ........................................................................... 237 Capítulo 25 ........................................................................... 247 Capítulo 26 ........................................................................... 261

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Capítulo 27 ........................................................................... 267 Capítulo 28 ........................................................................... 273 Capítulo 29 ........................................................................... 284 Capítulo 30 ........................................................................... 299 Capítulo 31 ........................................................................... 313 Capítulo 32 ........................................................................... 321 Capítulo 33 ........................................................................... 330 Capítulo 34 ........................................................................... 336 Capítulo 35 ........................................................................... 344 Capítulo 36 ........................................................................... 350 Capítulo 37 ........................................................................... 358 Capítulo 38 ........................................................................... 367 Capítulo 39 ........................................................................... 376 Capítulo 40 ........................................................................... 385 Capítulo 41 ........................................................................... 400 Capítulo 42 ........................................................................... 405 Capítulo 43 ........................................................................... 412 Capítulo 44 ........................................................................... 419 Capítulo 45 ........................................................................... 426 Capítulo 46 ........................................................................... 438 Capítulo 47 ........................................................................... 452 Capítulo 48 ........................................................................... 459 Capítulo 49 ........................................................................... 465 Agradecimientos ................................................................... 474

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GLOSARIO DE TÉRMINOS DEL «LIBRO VIVIENTE DEL LORE»

El Lore «... y aquellas criaturas sensibles que no son humanas estarán unidas en un estrato, coexistiendo con los hombres, aunque manteniéndose en secreto.» —La mayoría son inmortales y pueden regenerarse a partir de cualquier lesión. Las razas más fuertes sólo pueden ser asesinadas por el fuego místico o la decapitación. —Sus ojos cambian de color con las emociones y a menudo cada raza posee un color en concreto.

Los vampiros «En el primer caos del Lore, una hermandad de vampiros dominados por confiar en su culto a la lógica y a la falta de misericordia. Surgieron desde las duras estepas de Dacia y emigraron a Rusia, aunque algunos dicen que un enclave, secreto, los Daci, todavía viven en Dacia.» • Cada vampiro busca a su Novia, su esposa eterna y anda como un muerto viviente, hasta que la encuentra. • Una Novia hará que su cuerpo se llene de vida, regresándole el aliento haciendo latir su corazón, un proceso conocido como sangrado. • Trazarse es teletransportarse. Un vampiro sólo puede trazarse a los destinos en los que previamente ha estado o aquellos a los que puede ver.

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• Existen tres fracciones de vampiros el Ejército de los Forbearers (los humanos convertidos), la Horda (los tomadores de la fuente), y los Daci...

Los Daci «Susurran por tener intelectos vastos y corazones pétreos, los vampiros de niebla y leyenda observan el Lore con ojos desapasionados. Maldecidos a conflictos interminables hasta que la Antigua Casa se eleve...» • El reino de Dacia está cerrado, el Reino de Sangre y Niebla, se dice que está oculto dentro del intervalo de una montaña ahuecada. • No beben sangre de la carne. • La familia real de los Daci consta de cinco casas, cada una con un deber sagrado para el reino. • Después de la muerte del viejo rey y la desaparición de la heredera legítima, la familia se fracturó en casas enfrentadas.

El clan Sorceri «El clan siempre busca y codicia los poderes de los demás, desafíos y duelos para apoderarse de más -o más oscuro, robándolos de otras hechiceras...» • Nacidos con un poder innato, su poder raíz. • Una de las especies más débiles físicamente en el Lore, usan armaduras elaboradas para proteger sus cuerpos. Eventualmente usan metales –y especialmente oro- sagrados.

Las Demonarquías «Los demonios son tan variados como los grupos de hombres...» • Una colección de dinastías demoníacas. • La mayoría de las razas de demonios puede teletransportarse a lugares que han estado previamente.

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• Un demonio macho debe tener relaciones sexuales con una pareja potencial para determinar si ella lo es realmente, un proceso conocido como intento.

Los Demonios Mortíferos «Violentos, bélicos y despiadados, constantemente con hambre de su próximo matanza y la fuerza que eso trae...» • Un demonarquía situada en el plano de Abaddon, una vez célebre por sus sanguinarios torneos deportivos. • Cosechan poder con cada muerte que hacen.

Los Vrekeners «La muerte desciende sobre alas veloces. El juicio justo del Lore, golpean como una plaga desde los cielos, sus alas bloquean la luz del sol, fundiendo la tierra en la sombra.» • Enemigos mortales del clan Sorceri, al que ellos consideran malo e impuro. • Viven en los territorios de aire. Su sede real es Skye Hall.

La Accessión «Y llegará un tiempo en que todos los seres inmortales en el Lore, como Valkyrias, Vampiros y Lykaes, las facciones de demonios, hasta los Fantasmas, los Shifters, las Hadas y las Sirenas... tendrán que luchar y se destruirán unos a otros.» • Una especie de control y equilibrio místico para la población creciente de inmortales. • Dos alianzas principales la Regla Pravus y la Liga Vertas. • Ocurre cada quinientos años. O justo ahora...

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Capítulo 1 Traducido por Alhana Corregido por Maxiluna Revisado por Nyx

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na feroz patada le cortó la médula espinal nuevamente a la Princesa Bettina de Abaddon. Una bendición.

El dolor punzante que había estado arañando a través de todo su ser se desvaneció por debajo de su cintura a puntitos de presión, luego un hormigueo, luego... Nada. Bendición. Hacía mucho que dejó de mendigar por su vida, sabía que nunca dejaría este campo de amapolas en flor. Los cuatro monstruos alados que la habían arrastrado hasta aquí tenían planes para ella, tanta agonía como fuera posible antes de su muerte. Al igual que su clase le había entregado a su madre sorceri veinte años antes. Aunque era mitad demonio, el cuerpo Bettina era débil, sin esperanzas para luchar. Había dependido de su poder Sorceri de protección, el que estos Vrekeners habían sacado de ella tan fácilmente como le habían arrancado la ropa del cuerpo. Ya no podía abrir los ojos hinchados. ¿Su última visión? El líder de pie junto a ella, blandiendo una guadaña, con los ojos frenético. Las puntas en forma de garras de sus alas habían bloqueado la luz de una baja luna amarilla. La hoja de la guadaña no estaba formada de metal, sino de una llama negra...

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Sin embargo, Bettina aún podía oír, aún estaba consciente. A lo lejos, una banda nueva tocaba en un estadio al aire libre. Jóvenes mortales bailaban y cantaban. La fuerza de una patada la empujó sobre su vientre. Su mutilado rostro se empujó contra las amapolas aplastadas. El líder jugaba con ella como un halcón con un ratón, haciendo estragos en la carne sobre sus huesos. Sus seguidores abuchearon y la rociaron con botellas de licor. Gritos amenazadores, botas con punta de acero, la picadura abrasadora del alcohol. Oh, dioses, estaba demasiado consciente. Desesperadamente trató de perderse en los recuerdos de un muchacho sonriente de ojos azules y el pelo bañado por el sol. No sabe cuánto lo amo. Hay tantas cosas que me hubiera gustado hacer. La parte superior de su cuerpo explotó aún con más dolor, como si compensara el entumecimiento de sus piernas fracturadas. Podía percibir las costillas rotas que sobresalían de su piel. Sus brazos destrozados cubrían lánguidamente el suelo donde habían caído cuando por última vez trató de proteger su cabeza... Angustia multiplicada. O tal vez los golpes de los Vrekeners llovían más rápidamente. La muerte estaba cerca. Todo lo que había querido era ir a una fiesta con sus amigos mortales de la Universidad. Había estado excitada, feliz de encajar con ellos o de parecerse a ellos, ya que como halfing1, nunca había encajado antes. Poco sabía ella que ya había trazado un aviso previo a su enemigo con su hechicería. Jamás la había usado intencionalmente. Por encima de todo, otro dolor, percibió el calor de la guadaña ardiente descendiendo cada vez más a ella. Más caliente, más caliente, abrasador. El alcohol sobre su piel, la llama negra... Bettina se ahogó en un sollozo. ¿Planeaban quemarla? De repente se sintió ingrávida. ¿Esto es lo que se siente morir? 1

Mestiza. (NdT)

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No, estaba viajando. ¿Convocada? Queridos dioses, sí, el demonio en ella había sido convocado a través de los reinos. Desnuda, ciega, impotente, escapó de ese campo en el mundo de los mortales a su hogar en el plano de Abaddon. En un destello, las amapolas fueron sustituidas por mármol frío, un bálsamo en lo que quedaba de su piel. La conciencia volvió. Estoy tirada en el piso de la corte de mi castillo, quebrada, vestida sólo con mi sangre y el aguardiente de los Vrekeners. Los cortesanos todavía chismean y se ríen. ¿No pueden verme? Trató de gritar para pedir ayuda, la sangre brotaba por sus labios. No puedo gritar, no puedo moverme. Sólo podía escuchar. Una conversación que ya estaba en marcha entre su padrino Raum “el Gran Duque de los Seres Mortíferos” y alguien más. —Raum, ahora que lo has hecho. — Era Caspion el Rastreador. El demonio que ella amaba en secreto. —Tina odia ser convocada con ese medallón. ¡No en este momento! —Ella lo considera una correa. Sus guardianes habían insistido en ello, una condición para su salida de Abaddon. — ¡Ja! Esto probablemente la hace sentir más como un demonio, — dijo Raum en un tono brusco, sabiendo que no era cierto. Habían discutido sobre el uso del medallón místico. —Además, me dijo que vendría a casa del colegio a fin de mes. —Sabes que el tiempo se mueve de manera diferente en el reino mortal, — dijo Caspion, diversión entrelazada en sus palabras. —Y además, dijo que estaba muy ocupada, pero que trataría de visitarte. Bettina oyó a los cortesanos dar un grito ahogado. Me han visto. Los murmullos se elevaron a un furor. Desde la parte frontal de la corte Caspion exigió, — ¿Qué es eso?— Más cerca, preguntó — ¿Quién es esta criatura miserable? No, no, no se trata de Tina. ¡No puede ser!— Un toque sobre su frente... un aliento contenido de reconocimiento... un rugido de dolor. — ¡Bettina!

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Raum gritó, — ¿Qué ha pasado? — ¡Tina, despierta! —Caspion le ordenó. —Oh, dioses, quédate conmigo. Quédate. Por él, logró entreabrir un ojo. Su rizado cabello rubio caía sobre su preocupado rostro. Sus ojos habían pasado del azul medianoche al negro, señalando sus emociones. Incluso comenzaron a humedecerse mientras la contemplaba por encima de sus lesiones. Vio a un héroe resplandeciente de la antigüedad. Su querido Cas. Se quitó el cálido abrigo, cubriéndola. — ¡Un physic!— Gritó a la multitud. — ¡Ahora! Otros se reunieron en torno a ella. Oyó las pisadas fuertes de Raum más cerca. — ¿Quién le ha hecho esto a mi pequeña Tina?— Algo se rompió directamente. Sin duda en su puño. — ¡Maldita sea, dímelo! ¿Quién te hirió? Ella trató de responder, separando sus labios... Su mandíbula debía de estar rota. Otro estruendo de angustia. Oh, Cas. Haciendo visiblemente un esfuerzo para controlarse a sí mismo, dijo, —Aguanta y quédate conmigo. No hay otro lugar donde prefiera estar que contigo. —Te ayudare a superar esto, Tina. Te lo juro. Vas a estar bien, — dijo, con la voz ronca. —No me dejes. Bettina sintió la más diminuta brizna de esperanza, algo por qué luchar. Seguramente Cas tenía los mismos sentimientos, él la veía como algo más que una hermana pequeña. — ¿Vivirá?— Raum dijo entre dientes. —Ella no es resistente como un demonio, no es fuerte como nosotros. No había sido un verdadero demonio antes. Ahora ella ya no era una verdadera sorceri. Me quitaron mi poder de raíz. Mi alma. Un hombre que no reconoció preguntó — ¿Se ha congelado en su inmortalidad?

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¿El physic? Cas respondió, —Estaba en la cúspide. Tal vez por ahora... —Necesitamos un curandero Sorceri. Si actuamos con rapidez, la princesa podrá recuperarse, — dijo el physic, pero a toda prisa evaluó su declaración —Su cuerpo podría recuperarse de esto. ¿Qué significaba eso? Raum ordenó, — ¡Encuentra a la madrina de Tina! ¡No vuelvan desde el plano Sorceri sin Morgana!— Al llegar a la línea de visión de Bettina, Raum le gritó a Cas, — ¡Nunca debí dejar que se fuera! ¡Fui demasiado indulgente! Las cosas van a cambiar en Abaddon!— Sus ojos brillaban, su voz ahogada. El viejo guerrero arisco estaba perplejo. Comenzó a embestir sus cuernos contra un muro de piedra, rugiendo a todo el mundo,— ¡Presten atención a mis palabras! ¡Volvemos a las costumbres de antaño! Libre del ataque, el cuerpo de Bettina comenzó a tratar de regenerarse, los nervios chispeaban a la vida una vez más. El dolor estalló por todas partes sobre ella, en ondas abrasadoras. Aun en medio de su agonía creciente y de la escalada de horror persistente, las palabras costumbres de antaño infundieron temor en su corazón.

*** El Príncipe Trehan Daciano se despertó de golpe en pleno día, enderezándose de su camastro de pieles. Miró a su alrededor en confusión, viendo su entorno habitual, estantes de libros, armas, su aparador con jarras de hidromiel mezclada con sangre. Aunque no estaba experimentado ninguna pesadilla, el sueño le había sido arrebatado, reemplazado por una marcada inquietud. Con cada momento, se ponía aún más nervioso, un sentimiento similar... a la sensación de un vacío en el pecho.

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Como temor. Tan diferente de su adormecimiento habitual. Sus cejas se crisparon, se levantó, trazándose a través de la amplia habitación a uno de los balcones con cortinas. Estos magníficos apartamentos habían sido una vez la biblioteca real. Hacia siglos, se había mudado y nunca se fue, frecuentando este lugar hasta que ningún otro miembro de la familia quiso entrar. El tiempo y la historia de estas piedras se filtraban familiares. Conocía cada risco y ranura, así como conocía su propio reflejo sombrío. Al igual que estas piedras, silenciosamente soportare los años. Haciendo a un lado la gruesa cortina, miró fijamente hacia afuera. Desde esta altura, Trehan podía examinar desde lejos el Reino de Sangre y Niebla, las tierras segregadas de los poderosos Daci. La ciudad real abajo todavía estaba tranquila a esta hora. Sólo se oía el sonido de las fuentes burbujeantes de sangre de Dacia. Frente a su residencia se encontraba el majestuoso castillo de piedra negro, el corazón del reino, abandonado sin un rey. ¿Cuántos de sus parientes habían muerto tratando de tomarlo? ¿Cuántos engaños y asesinatos lo rodeaban? Las casas en pugna de la familia real se habían jactado de cientos de miembros cada una, ahora se reducían a un puñado. Para ser una familia inmortal, conocían la muerte muy bien. Trehan era el último nacido de la Casa de las Sombras, el brazo asesino de la familia. A pesar de que era un competidor potencial para la corona, junto con cuatro de sus letales primos, no tenía ninguna aspiración real a apoderarse de ella. Era un solitario tranquilo por naturaleza, odiaba el espectáculo y la atención, se limitaba a mezclarse en las sombras. Sólo quería cumplir con su deber. Durante casi un milenio, había sido el encargado de hacer cumplir la ley, un asesino despiadado. Como su padre muerto hace mucho tiempo a menudo le había dicho, —Tú eres la espada del reino, Trehan. Dacia será tu familia, tu amigo, tu

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amante, el gran amor de tu vida. Esa es tu parte, hijo. No desees nada más. Y nunca serás decepcionado. Trehan una vez se había entretenido tontamente con esperanzas secretas, pero finalmente había abrazado las enseñanzas de su padre. Como era lógico. No deseo nada. Esta era su parte, esperar aquí sobre la tierra hasta que la Madre Dacia necesitara su espada. Para golpear, ejecutar y luego regresar. ¿Por qué esta inquietud inexplicable? ¿Esta repentina... frustración? Era similar a la sensación persistente de alguna tarea olvidada. Excepto que este sentimiento tenía dientes, royendo su pecho. ¿Y por qué Trehan tenía la sensación de dejar de hacer algo? Siempre hacia todo lo que se esperaba de él. Siempre frío, siempre racional, Trehan no podía explicar esto. ¿Qué he dejado de hacer? Frotó la palma sobre su pecho, Trehan se acercó a una de las incontables estanterías. Eligió la narración de un explorador recientemente adquirida, se desplazó a su asiento favorito frente al fuego, planeando perderse en los cuentos de la vida fuera de esta montaña, en emociones que nunca sintió y en las interacciones que nunca experimentaría. No el día de hoy. Después de releer la misma página una docena de veces, cerró el tomo, observo las llamas fijamente mientras se esforzaba por identificar el dolor hueco en su corazón inactivo. Sus dedos se apretaron sobre el libro, hundiéndose en la cubierta. Dioses maldita sea, ¿qué he dejado de hacer? A pesar de todo, el temor sólo lo monto. Luego vino una palabra, un susurro en su mente... Proteger.

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Capítulo 2 Traducido por Alhana Corregido por Maxiluna Revisado por Nyx

Plano de Abaddon, Demonarquía de los Seres Mortíferos. TRES MESES MÁS TARDE.

-N

o lo entiendes, Bettina, — Caspion el Rastreador murmuró mientras miraba fijamente la noche. Se aferró a la barandilla con una mano, en la otra tenía una taza de peltre con brebaje demoniaco. —He hecho algo que no puede ser deshecho, algo de lo que ni siquiera yo podre encontrar la forma de salir. La princesa Bettina estaba a su lado en el balcón, también con una bebida en la mano. — ¿Oh por el amor al oro, qué puede ser tan malo? Malo es recuperarte durante meses de una salvaje golpiza y luego regresar a "las costumbres de antaño". Malo es estar siendo ofrecida como un premio en un torneo por tus propios padrinos. —Cas, ¿puedes relajarte? Disfruta de la noche y dime lo que te preocupa. — Aunque sus aposentos reales, estaban en una de las grandes torres del castillo de Rune, ahora eran una especie de cárcel, la vista no podía ser mejor. Su balcón rodeaba la torre entera y se elevaba por encima de la niebla que envolvía la ciudad medieval de Rune de abajo. Desde ahí, ella y Caspion podían ver las copas de los gigantescos árboles moonraker del pantano que

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se extendían a 500 metros en el aire. Murciélagos dentados frente a la luna creciente. El entorno era tan romántico como ella podía haber esperado. Sigilosamente se acercó más a Cas, disfrutando del calor que emanaba de su enorme cuerpo de guerrero. Pero él exhaló cansinamente, tomando un trago de su taza, su mirada enfocada con preocupación debajo de él. Como un demonio mortífero adulto, Cas podía ver en la oscuridad, incluso podía penetrar el banco infame de niebla de Rune. ¿Qué estaba observando? ¿Por qué estaba nervioso? Odiaba ver a su pronto-a-ser-su-amante en esta condición. Sus ojos azules medianoche inyectados en sangre, su cabello dorado revuelto. La fatiga estaba gravada en su rostro normalmente impecable. —Seguramente mi situación actual debe ser peor que la tuya. — Estaba a punto de casarse con cualquier “pretendiente” que se impusiera en el torneo por su mano. A menos que sedujera a Cas esta noche. — ¿Te atraparon acostándote con la hija de otro noble?— preguntó ella, reprimiendo sus celos. Caspion era famoso por sus conquistas. —Si solo fuera eso. — Apuró su bebida. Bettina también vació su taza, tosiendo cuando se la terminó. Nunca antes había bebido este potente brebaje, prefería vinos Sorceri más ligeros. Pero esa noche estaba en una misión, haría cualquier cosa para lograrlo. —Tranquila, niña, — dijo Cas con un fantasma de su habitual sonrisa desgarradora. —Ganaras los beneficios sobre ti con cada gota. Con los ojos llorosos, ella forzó una sonrisa. —Tiene un sabor tan bueno. — Como orina de ghoul fermentada, se imaginó. Bettina sabía que este brebaje dejaba a uno relativamente sobrio hasta un punto de inflexión más allá en el cual la embriaguez llegaba de repente. Cuando entonces repentinamente te tendrían que arrancar del piso, como su nuevo sirviente sarcásticamente diría.

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Hey, siempre y cuando Cas estuviera bebiendo con ella. —Me gustaría un poco más, cariño. Entremos. — Regresemos a mis aposentos suavemente iluminados y al acogedor sofá. —Una última copa, entonces, — murmuró él, regresando a su sala de estar. Dentro de su torre, las doce habitaciones estaban llenas de sedas importadas y antigüedades, adornadas con candelabros de luces del más fino cristal. Todo era esplendor lujoso y brillante. Bueno, todo excepto la pequeña, campana abollada de cobre sobre la mesita de café... Después de verter otra ronda para ellos, Cas se sentó en el sofá, deslizando sus dedos a través de su cabello rizado. Se unió con él allí, mirando por encima de su hermoso rostro y su musculosa estructura, dando un suspiro de apreciación. De pie media más de seis pies y medio de altura2, alzándose sobre sus cinco-y-medio-pies3 de altura. Sus ojos eran de un azul hipnótico, volviéndose negros tempestuosos por emociones fuertes. Sus orgullosos cuernos eran del tamaño ideal, curvándose hacia atrás a lo largo de su hermosa cabeza como una corona griega. Los mantenía pulidos, brillaban como el ámbar a la luz de las velas de su habitación. Tenía rasgos sublimes, un mentón fuerte, pómulos anchos y gruesos labios besables. Ella sólo podía imaginar lo increíble que sus labios se sentirían sobre los suyos. Nunca la había besado, nunca la había tocado más allá de un abrazo. Se había enamorado de Caspion desde el primer momento en que lo vio por primera vez hace diez años, cuando tenía apenas doce años. Su amado padre, el Rey Mathar, acababa de morir y ella y Raum había estado presidiendo la corte real de Abaddon. O al menos Raum la había estado presidiendo, de mala gana.

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En metros la altura de él pueden ser 1.98 Y la de ella 1.67

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Tan solo tres años mayor que Bettina, Cas había entrado a zancadas en la corte, tirando de su armadura. Todas las conversaciones se habían detenido, la muchedumbre se separó mientras el arrastraba una recompensa, uno de los enemigos más temidos de su reino. Él no se lo presento a Raum. Pero si a ella. Todavía se encontraba en lo más profundo de su pena, sintiéndose sola, como una Sorceri impostora sin cuernos que nunca pertenecería al Tribunal Abaddonae. Pero entonces un rayo de sol había tocado a Caspion, destacando aquellos mechones rubios, poniendo sus ojos brillantes. Como una señal. Y ella supo que su vida nunca volvería a ser la misma. Además del hecho de que ambos eran huérfanos, tenían muy poco en común. Ella había sido un miembro real acaudalado, tratada como una muñeca de frágil porcelana, él había sido encontrado en un callejón cuando era un niño de suaves cuernos y había crecido mendigando en las calles. Ella había estado llena de dudas sobre sí misma, preguntándose cómo una halfing tan peculiar como ella alguna vez podría ser reina, él había sido audaz y temerario, decidido a dejar su marca, para ganarse el respeto de los Abaddonae. Y aun así la más improbable de las amistades había florecido. Después de ese primer día, había seguido a Caspion por todas partes. En los siguientes años, él rutinariamente la había teletransportado fuera de su plano al mundo de los mortales para que pudieran descubrir esas nuevas tierras juntos. Con el tiempo la había llevado en sus cacerías de recompensas menos peligrosas, mientras que ella se maravillaba de su talento en el rastreo de su presa. Compartiendo mutuamente sus secretos: sus continuas aventuras sexuales, sus ideales modernos y los temores acerca de asumir la corona una vez que ella llegara a la mayoría de edad y estuviera casada. Pero, para Cas aún era su mejor amiga y nada más. Tal vez esto se debía a que su aspecto no estaba a la par con el suyo. Sus rasgos eran a menudo descritos como “élficos”. Había un problema, ella no era un elfo.

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Tal vez sus pechos eran demasiado pequeños. Ella miró hacia abajo, echándoles un leve vistazo. No importaba, a pesar de todos sus defectos físicos, esta noche iba a tratar de cambiar su amistad con Cas, elevarla. Como preparación, había extinguido las llamas en los candelabros de sus aposentos y encendió algunas velas en todas las habitaciones. Adquirió varias jarras de brebaje demoniaco, luego despidió a los guardias apostados afuera de su puerta. Y se había vestido para la ocasión. — ¿No me dirás lo que está pasando, querido?— preguntó ella, acercándose. —Siempre me confías tus secretos. Sabes que los guardaré para siempre. —Mis problemas no te conciernen— dijo, frotándose distraídamente la garganta. —No deberían. —Hmm. Muy bien. — Ella intentaría otra táctica. —No me has felicitado por mi atuendo. — Bettina se había acostumbrado a los vaqueros, sandalias y camisetas, que había llevado durante su estadía de dos semestres en la Universidad, pero en Abaddon, había vuelto a vestirse como sus antepasadas lo hacían. En otras palabras, se había vestido con ropas provocativas, amarrando su pelo negro en trenzas salvajes y desordenadas y se puso tantas joyas de oro como su cuerpo pudiera llevar. Como era el modo Sorceri, también llevaba una máscara. Una fina banda de seda escarlata alrededor de los ojos, por lo que su color se destacaba –el champagne-marrón de sus iris rodeando un aro de color negro. Según su madrina, Morgana, sus grandes ojos eran su mejor característica. Pero ahora Cas apenas echó un vistazo a su corpiño de encaje rojo o a su escasa falda negra con aberturas hasta las caderas. Las botas altas hasta los muslos que encerraban sus piernas en suave cuero no provocaron ninguna reacción. No dijo nada acerca de los intrincados brazaletes de oro

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que serpenteaban cada brazo, del collar a juego que rodeaba su cuello o la diadema posada sobre su cabeza. Era una maestra orfebre, Bettina había creado cada una de las piezas en su taller, añadiendo una modificación sorpresa en el diseño. Estaba secretamente orgullosa de su habilidad. —Muy bonito, — dijo finalmente en tono distraído. —Te pones más bonita cada año. Había leído en una revista para mujeres que un hombre al que le gustabas quería verte todo el tiempo. Que podrías atrapar sus ojos en ti constantemente. A veces, Cas no la miraba en lo absoluto. Cuando lo hacía, en ocasiones parecía no verla. ¡No, debo atrapar su atención! Uno de los dos destinos que la esperaba, en función del resultado de su misión de esta noche. Si tenía éxito en seducir a Cas, ella se casaría con el deseo de su corazón y por siempre seria protegida por el único varón que alguna vez había amado. Se convertirían en el rey y la reina de los Seres Mortíferos y vivirían juntos sus vidas eternas. Si ella fallaba con su demonio, comenzaría un torneo por su mano y la corona de Abaddon. Bettina había visto el calibre de los concursantes que empezaban a presentarse en Rune. Archireconocidos Lords Demonios que ya tenían docenas de esposas intimidadas. Cerunnos con forma de serpiente que no esperarían para alimentar a su prole con su carne. Un troll que no tenía coincidencia anatómica con ella. Sabía que ninguno de ellos la deseaba, sino que sólo querían el trono. Recordando sus perspectivas, puso su mano en el muslo de Cas y dijo en un murmullo entrecortado: —He estado tan sola sin ti aquí en las últimas semanas. —Se acercó aún más. — ¿Aún no me has dicho donde en el Lore te fuiste?

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—No es asunto tuyo— dijo él, pero ella lo conocía lo suficiente para saber que lo estaba venciendo. —Por favor, Cas, habla conmigo. — Hizo girar los extremos de los cordones de su corpiño, tratando de llamar su atención a sus diminutos, pero “expertamente expuestos” pechos. —Aleja mi mente de mi destino. —Y esa es otra preocupación con la que lidiar, — apretó su taza hasta que el mango se dobló. — ¿Cómo pudieron tus padrinos hacerte esto? Aunque Ruam y Morgana, la reina de las Sorceris eran enemigos de toda la vida el uno del otro, estuvieron de acuerdo en una cosa: la necesidad de Bettina de un rey/esposo/protector. Pero como no pudieron ponerse de acuerdo sobre un macho en particular o incluso en una especie, habían decidido organizar este torneo. Buscando sólo el campeón más fuerte en el Lore, ellos la habían abierto a todas las criaturas. Costumbres de antaño. Abaddon había sido una vez conocido por el deporte sangriento dentro de su notorio ring de hierro y las vírgenes ofrecidas como premios. Bettina sabía que sus dos guardianes la amaban, que ellos tenían buenas intenciones. También sabía lo afortunada que era de tenerlos en su vida. Los mestizos nacidos de dos especies hostiles eran a menudo rechazados por ambos. —Cas, estuve de acuerdo con todos sus términos. — Recordó esa conversación fatídica. Ella había estado sollozando, diciéndoles: —Sí, sí, haré lo que sea. ¡Sólo devuélvanme mi poder!— Siniestro y destructivo, como solía ser. Cas se burló. — ¿De acuerdo? ¿Querrás decir que fuiste manipulada? Si alguna vez Bettina se hacía lo suficientemente famosa en el Lore para ganar un nombre al final como Maksimillia el Carnicero o Lothaire el Enemigo de lo Antiguo, probablemente sería Bettina la Fácil de Convencer. Tal vez Bettina el Blanco Fácil. — ¡Siempre se salen con la suya contigo!

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No siempre. El año pasado, ella sorprendió a todos, incluida ella misma y desafió a sus guardianes con el fin de asistir a una escuela mortal de diseño. Desde que era joven, había estado obsesionada con la creación de moda y joyería, el amor Sorceri por el oro, estaba atenuado profundamente en ella. Había devorado todos los libros sobre el tema y había tenido hambre de aprender más y perfeccionar su arte. Lejos de las miradas indiscretas del Castillo de Rune, Bettina había sido una Lorean despreocupada, mezclándose con los humanos, disfrutando de la libertad, nuevos amigos y hasta de su propio apartamento con electricidad y ¡todas las comodidades! Ya no había sido una freak halfing entre los rudos demonios, había sido una diseñadora friki4, inmersa en una tribu de ellos. Una noche había cambiado toda su vida. Tragó saliva, aplastando ese recuerdo. —Yo no estaba exactamente en condiciones de resistirme a mis protectores nuevamente. La primera “y última” vez que los había desafiado, había sido castigada a una pulgada de su vida. Le había llevado dos meses de convalecencia, siendo en parte Sorceri y en la cúspide de su inmortalidad significaba que se había curado completamente, pero lentamente. ¿Lo único que obtuvo de eso? Caspion. Cada día, él se había sentado a su lado, entreteniéndola con cuentos de sus compañeros libertinos, una manada de jóvenes demonios cachondos. Y cada noche él había cazado a sus atacantes sin descanso. Sesenta días de apenas comer o dormir. Pero hace un mes, Raum le había ordenado a un exhausto Cas que se apartara, con la promesa de que un grupo de soldados se haría cargo. Amargamente decepcionado, Cas había desaparecido, volviendo la noche anterior. Ahora él tomó otro trago. — ¿Por qué en los nombres de los dioses no esperaste a que regresara antes de acceder a algo como este torneo? 4Un

friki o friqui del inglés freak, extraño, extravagante, estrafalario, fanático) es un término coloquial para referirse a una persona cuyas aficiones, comportamiento o vestuario son inusuales.

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Debido a que mis padrinos presionaron con fuerza. Porque me siento mutilada sin mi poder. Debido a que ellos guardaron los peores detalles de este fiasco medieval. —Tenía muy pocos recursos. — Y menos ahora. De hecho, Bettina tenía solo un movimiento a su disposición: seducir a Caspion. Sólo una virgen podría ser ofrecida en el torneo. —Y, además, no tenía ni idea de cuándo regresarías ya que me dejaste sin ninguna palabra. — Durante años, había desaparecido de vez en cuando, continuando con sus cacerías peligrosas, de juerga o asistiendo a orgías o cualquier otra cosa que él y sus amigos salvajes hacían. —Lo hecho, hecho está, Cas. El hecho es que a menos que se me ocurra una manera de salir de este torneo antes de que comience mañana por la noche, tendré que casarme con un extranjero a finales de la próxima semana. Con la voz apenas en un susurro, dijo: —Yo estaré muerto al final de la noche. Escalofríos corrieron sobre ella. —No puedes decir algo así y a continuación no explicarte. ¿No somos amigos? —Hay tantas cosas que he querido hacer— dijo Cas, sus ojos distantes. —Hay tantas cosas que ni siquiera he empezado. Se sentía en la misma forma que ella en el campo de amapolas. Finalmente, la encaró. — ¿Recuerdas cuando íbamos a viajar por el resto de los mundos? ¿Ver todos los planos demoníacos en el Lore? —Todavía podemos hacer eso. —No, Tina. — Pasó la palma de su mano por la pierna de sus pantalones negros. —He roto una de sus leyes. Ellos lo enviarán. Directamente desde el Reino de Sangre y Niebla. — ¿Quién?— Exigió Bettina. Nunca había oído hablar de este reino. — ¿Quién crees que va a hacerte daño? ¿Quién podría? Caspion era un demonio adulto brutal, ya completamente inmortal. Era también un talentoso espadachín. Lo había

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visto entrenar durante horas y horas. Incluso ahora su siempre presente espada brillaba con orgullo de la vaina a su lado. Entonces, ¿por qué su única expresión era de obvio temor? Nunca había visto al valiente Cas así. De pronto parecía de su edad: un joven de veinticinco. —Tienen un reino secreto, oculto del Lore… Oh, sí, él estaba a punto de decirle todo. —Continua, cariño. —Su gente rara vez sale y solo en una neblina de camuflaje que los hace invisibles. Aunque para la mayoría de los “otherlanders” 5 está prohibida la entrada, yo tenía un amigo poderoso, un patrocinador de todo tipo, así que se me permitió ir al interior. — Se detuvo por un largo trago. —Pero una vez que un otherlander entra, no puede salir nunca, excepto bajo pena de muerte. Sin embargo, lo hice. No podía quedarme en ese lugar por más tiempo, uno tan primitivo como Abaddon. ¡Aquí, por lo menos soy libre de ir a donde yo quiera! Y mi patrocinador… él cambio. Drásticamente. Así que me escapé, nunca pensé que su asesino podría encontrarme en este plano, pero lo intuyo. Ya lo siento en Abaddon. — ¡Dime quién te está buscando! Mirando más allá de ella, murmuró, —El Príncipe de las Sombras. El bastardo más desalmado que he conocido. Él viene en la niebla, un asesino sin igual. Ser el objetivo de él es casi tan bueno como estar muerto. — ¡No! Lucharemos contra este hombre. ¡Enviare a todo el ejército sobre él, colocaré una recompensa por su cabeza! ¿Qué tipo de Lorean es? —Del tipo con el que nuestro ejército no puede luchar. Ah, Tina, no debería haberme marchado de aquí, ¡nunca debería haber ido allí para empezar! Estaba tan frustrado malditos dioses, después de fracasar una y otra vez… Ahora, lo último que veré es una luna creciente. —Mi querido, no tiene ninguna oportunidad, — dijo ella desesperada por detener a este asesino. Destriparía a cualquier enemigo con su propia espada, la que secretamente había diseñado para deslizarse en su collar de

5

Otherlanders: de otras tierra o planos.

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oro. —Cas, déjame reembolsarte toda tu bondad para conmigo. Ahora te puedo ayudar. — ¿Sin tu poder? Cómo con total naturalidad él hablaba sobre eso, mientras ella sufría escalofríos. —Entonces Salem puede ayudar. — Salem, su nuevo “sirviente”. Una vez un guerrero fantasma, capaz de solidificar su cuerpo a voluntad, había sido condenado a ser un sílfide, un espíritu invisible, un elemento de aire. Podía poseer casi cualquier cosa, un cuervo, una almohada, un reloj. Le ordenaría que mantuviera un ojo en ese asesino misterioso. En lugar de siempre estar espiándola. Se preguntó si Morgana y Raum realmente esperaban que ella creyera que Salem era un simple sirviente. Apenas había espantado al sílfide de sus habitaciones antes de que Cas llegara esta noche. —La telequinesis de Salem es sorprendentemente poderosa. —Nadie puede ayudarme. — Cas estaba de pie vacilante, desplegando su alta figura. —Tengo que irme y reunirme con unos amigos. Saldar mis cuentas. Tina, no le digas a nadie de esto, ni traiciones mi confianza. De un tiro ella se puso de pie y gritó: —Por favor no te vayas. — ¡Podría ir a su muerte! —Mis cartas han sido repartidas. Al menos nadie podrá decir que no pagué lo que debía. — Se rió amargamente, como si fuera una broma privada. Ella agarró su brazo musculoso. —Vuelve aquí esta noche. Él se encogió de hombros. —Tal vez. —No, no, tal vez. — Recordando sus muchas conquistas y su amor por las mujeres, ella lo observó desde debajo de sus pestañas, lamiéndose los labios. —Vuelve a mí, Caspion y te daré la bienvenida con los brazos abiertos. Él gimió. —Sigues siendo virgen y la futura reina de Abaddon. Tendríamos que casarnos por dormir contigo.

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— ¡Está bien! Serías un rey increíble. — ¿En serio? ¿Los Abaddonae le darían la bienvenida al golfillo huérfano como gobernante? Algunos de los más viejos de la guardia Mortífera lo tenían en baja estima, porque había sido un niño abandonado, sin tierra o apellido, pero... —Has hecho progresos, Cas. Sólo ella sabía lo mucho que él anhelaba la aceptación. Aunque se deleitaba con frecuencia, trabajaba con más ahincó, acumulando riqueza con cada recompensa. Él le dedicó una sonrisa triste. —Sabes que no puedo tenerte. Por la mitad de una década, ella se había asegurado que él dudaba, debido a la diferencia en sus situaciones. Todo lo que tenía que hacer era ayudarlo a ver su propio valor. O tal vez simplemente necesitaba echar algunos polvos antes de asentarse. Después de todo, ¿quién podría adorarlo más que ella? Aunque el debió de haber adivinado sus sentimientos mucho antes de hoy, por fin se lo confesó a su cara. —Pero yo…te amo, Cas. Él tiró de su barbilla. —También te quiero. —No seas obtuso. — Puso una mano sobre su pecho musculoso. — Estoy enamorada de ti. Te quiero por encima de todos los demás. — Ella había tratado de olvidarlo en su temporada lejos de este plano, no había sido sólo para ir a la escuela, pero Caspion se mantuvo firmemente en su corazón. —Sólo te sientes de esta manera debido a lo que te espera mañana— dijo. —Estás desesperada por escapar. Entiendo por qué estás haciendo esto, pero no eres mi compañera. —No lo puedes saber con certeza, no hasta que tengamos relaciones sexuales. En pleno proceso, ya sabes. ¿No es eso lo que los demonios machos dicen?

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Él agarró su mano, retirándola de su pecho. — ¡No deberías meditar sobre esas cosas, Bettina! A veces Cas podía ser tan medieval en su forma de pensar como el resto de los habitantes de este plano. Podría admitir sus conquistas, pero retendría todos los detalles. —No soy una niña. Sé de biología simple. Un demonio mortífero como muchos de los machos de las especies de demonios no podía producir semen a menos que encontraran a sus compañeras. Podía disfrutar del sexo hasta entonces, podrían obtener una liberación de algún modo, pero el placer palidecía en comparación con lo que podría encontrarse con su mujer predestinada. —Tómame Cas y averigüémoslo de una vez por todas. —Si no eres mía, Todavía estaré obligado por tu honor a casarme contigo. ¿Me privarías de mi futura pareja? Te gustaría que llegara a odiarte. — Él arrugó la frente. — ¡Ah, de todos modos nada de esto importa! Ya he terminado. Mandaron a su asesino sobre mi cabeza. — ¿El asesino de quién? Si me lo dices, podemos encontrar una manera de derrotarlo o esconderte. Sólo tienes que hablar conmigo. Por favor. Cas se enfrentó a ella, ahuecando su mejilla con su palma callosa. —Adiós, Tina. — ¡Espera! Él ya se había trazado a la distancia, teletransportandose de sus aposentos. Pero ella no podía seguirlo o buscarlo. Si incluso fuera lo suficiente demonio para seguir su rastro, Bettina simplemente no podía dejar esta maldita torre. Su... condición lo hacía imposible. Efectivamente, su cuerpo había sanado. Pero no el resto de mí. Corrió hacia el balcón circular. Durante el día podía ver el mercado central, pero por la noche la niebla la rodeaba a raudales. Ella entrecerró los ojos, tratando de espiar a Cas inútilmente. Pese a toda su sangre de

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demonio. Tenía la visión de una Sorceri, ¡casi tan mala como la de un ser humano! No puedo ir con él, no puedo cuidarlo. Volvió dentro y gritó: — ¡Salem! ¡Ven aquí! Nada. Con gran renuencia, agarró la campana de cobre que convocaría a Salem. Un medallón me controla; una campana lo controla. Era muy consciente de lo humillante que esto podría ser, pero al no ver otra opción, ella lo llamó. Un momento más tarde, el antiguo reloj habló con una voz profunda de barítono: — ¿Me expulsas y ahora me llamas de nuevo? ¡Alguien sangrientamente se tiene que decidir! —Salem quiero que esta noche protejas a Caspion. — ¿Qué hizo el demonio esta vez?— Preguntó con su fuerte acento, exactamente como un Oliver Twist adulto sonaría, Bettina pensaba a menudo. — ¿Podrías seguir mis órdenes por una vez? —Déjame adivinar, — comenzó Salem en un tono desabrido, —Él ha cabreado al tipo equivocado una vez más. ¿Cosecho las cerezas6 de la hija de un Lord? ¿Jugo a deslizar el pepinillo en la esposa de un guerrero? — ¿No se supone que tienes que seguir todas mis órdenes?— Los servicios de Salem habían sido uno de los regalos de “recupérate” pronto de Raum después del incidente. Claramente, Raum no tenía ni idea de que Salem era un pícaro cuyos pasatiempos incluían espiarla en el baño. —Biiien, — dijo Salem a regañadientes. — ¿Caspion estará en sus lugares habituales? —Sí. Reuniéndose con sus amigos. —Entonces, por todos los medios, iré al burdel más cercano inmediatamente. — Dijo, la última palabra sonó extraña. El aire alrededor del reloj pareció ondularse y entonces Salem desapareció. 6

La frase original es went cherry pickiyn viv: que quiere decir que es aprovechó de la inocencia de alguien.

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Sola, se paseó. Si algo le sucedía a Caspion... No, no, Salem cuidaría de él. No es que Caspion necesitara que velaran por él, se recordó. ¿Y qué si el asesino extranjero se atrevía a atacar a un Ser Mortífero de Abaddon? Pasaron treinta minutos. Una hora. Ella se mordía las uñas, pero seguían creciendo de nuevo, su regeneración inmortal finalmente estaba en su apogeo. El antiguo reloj haciendo tictac siniestramente. Oh, ¿por qué no volvía Cas? Para recordarle que lo esperaba, colgó un farol en la ventana. Ella, no podía ver la ciudad, pero Cas podía ver su torre. Una luz persistente podría invitarlo. De repente, una ola de vértigo golpeo a Bettina. Su visión borrosa. La comprensión afloro. — ¡Oh, no!— susurró, su lengua pesaba en su boca. El brebaje demoniaco acababa de atraparla. Sacudió la cabeza contra sus efectos, necesitaba pensar. He estado tan desesperada por la seguridad de Cas… que olvidé que mi misión de seducirlo falló. Uno de los dos resultados. Mañana, estoy condenada. Se balanceó sobre sus pies mientras llegaban más vértigos. Mareada, se metió a su dormitorio, arrastrándose más allá de las cortinas de su cama con dosel. Cayendo hacia atrás encima de las sábanas de seda, cerró los ojos mientras la habitación daba vueltas. Quizás Cas podría volver esta noche. Si tan sólo pudiera conseguir una oportunidad más con él, ella no lo dejaría escapar de sus garras con tanta facilidad. Bettina no era exactamente conocida como una feroz combatiente. Pero en tiempos desesperados. Golpearía rápido y duro. Su último pensamiento antes de desmayarse: Por favor, Caspion vuelve a mí...

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Capítulo 3 Traducido por Alhana Corregido por Maxiluna Revisado por Nyx

A

sí que aquí es donde el demonio se esconde…

Espada en la cadera, envuelto en una bruma de su propia creación, Trehan estudio el imponente castillo y los alrededores de la ciudad. Ambos habían sido construidos en lo alto de un promontorio rocoso, inundado de niebla. Por tres de sus lados había selva pantanosa con pequeños ríos rodeándolos, Árboles gigantescos de seis metros de diámetro se elevaban de entre las aguas turbias. Aunque Trehan nunca había visto una selva, se giró sin interés, cruzando un puente levadizo de aspecto antiguo hacia la ciudad. Un degradado cartel decía: ¡Bienvenidos a Rune, Sitio Real de Abaddon! El Poder Justifica la Razón. Las palabras habían sido talladas entre dos cabezas de dragón. Abaddon. Vagamente recordaba haber oído de él, sabía que era un plano demoníaco, atrasado, cerrado a la mayor parte del Lore. Sin embargo, Rune estaba muy concurrido esa tarde. Los comerciantes pregonaban sus mercancías por sinuosas calles empedradas. Coloridas banderas colgaban en los escaparates. Muchos en la multitud miraban boquiabiertos con abierta curiosidad a los turistas. Mientras Trehan se movía invisible a través de la multitud, escuchó fragmentos de conversaciones, deduciendo que mañana iniciaría un torneo por la mano de la princesa huérfana de esta demonarquía. El trono de este plano estaba en juego, también.

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Competidores de varias especies estaban ya acampando cerca de un gran ring de combate de hierro. ¿Un cambio de régimen? A pesar de su interés por la política, Trehan ignoró la chispa de curiosidad, concentrándose en la tarea al alcance de su mano. El Príncipe de las Sombras tenía una sanción de muerte por cumplir. Momentos antes, había utilizado su talismán scry7, un cristal inestimable transmitido a través de su casa de generación en generación, para localizar a su objetivo aquí. Normalmente lo llevaba en un lazo de cuero alrededor del cuello, pero ahora lo sostenía en alto, el cristal de cuatro facetas emitía una luz roja, lanzando una llamarada para indicar la ubicación de su presa esta noche, Caspion el Rastreador. Ese demonio había roto las leyes de Dacia y ahora estaba marcado para morir. La llamarada de cristal indicaba justo encima de lo que parecía un burdel, lleno de carcajadas bulliciosas y música estruendosa. No era de extrañar, Caspion era un derrochador con predilección por la bebida y las putas. Había hecho mucho de eso en Dacia. Un lugar público no era un coto de caza favorable para Trehan, tenía que permanecer oculto, al igual que el camino a Dacia. Tomando la decisión de acechar en el callejón al lado de la taberna, se ató el cristal alrededor del cuello. Conociendo la predilección de Caspion, temía que fuera una larga espera. No habría ninguna lectura ante el fuego en sus habitaciones solitarias esta víspera. Nada de pulir meticulosamente las armas de su colección. Resignado, se dirigió hacia el callejón. Analizó su entorno, no para admirar o explorar, pero sí para estar preparado a cualquier amenaza. Los Daci eran una raza observadora, los observadores de la niebla. Siempre observaban, nunca se comprometían. 7

Scry: de adivinación

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Aunque Trehan se había rastreado a cientos de planos diferentes en el Lore y cada uno tenía sus propias atracciones y maravillas, él nunca había disfrutado de ellas. Trehan raras veces disfrutaba de algo. Bebía sangre, pero no la degustaba. Dormía, pero despertaba sin haber descansado. Realizaba sus deberes para Dacia, pero la satisfacción que se derivaba de su trabajo… había menguado. Uno de los primos de Trehan, Viktor, le había dicho recientemente: —Debes de haber sido castigado por los dioses a vivir la existencia más pasmosa y aburrida inimaginable, con la maldición agregaron que ni siquiera puedas reconocer lo onerosa y sin sentido que es. —Vivo una vida de servicio, — Trehan lo había corregido. —Y tengo pasatiempos que disfruto. Leo ante el fuego… —Debido a que tu única alternativa es mirar estúpidamente a las llamas. Hago eso. Trehan había oído murmuraciones acerca de él. A algunos Daci se les asemejaba a un fantasma, lo llamaban sombra, un juego con su título de Sombra, porque su vida consistía en nada más que el trabajo silencioso, una silenciosa monotonía, carente de metas o planes. Conjeturaban que no tenía ningún deseo, secreto o de otro tipo. Muy pronto había aprendido a no desear y ciertamente a no aspirar a más que el servicio a Dacia. Sin embargo, hace tres meses, un viejo anhelo había resurgido, del que había pensado que se había librado después de tanto tiempo. De repente Trehan se detuvo, sus sentidos en alerta. Él observo a su alrededor a través de la niebla. No divisó ninguna amenaza, sin embargo, su tensión inexplicable no cedió. Entonces su mirada se enfocó muy por encima de él, a una de las seis torres en el amenazador castillo, a la más alta y más alejada del alcance de la niebla. En una región pantanosa como esta, un lugar elevado probablemente contenía apartamentos reales.

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Una ventana en particular atrapo su atención. Un farol solitario brillaba tenuemente en el interior, como un faro. Por alguna razón, se sintió casi obligado a investigar. Lo que no tenía sentido. Ningún Daci racional correría el riesgo de una exposición innecesaria. Céntrate en la misión, Trehan se recordó. Un objetivo vagaba libre; Dacia estaba en riesgo, mientras Caspion viviera. Debido a que el demonio sabía el camino de regreso al Reino de Trehan. A pesar de que los Daci habían escondido místicamente su reino, el camuflaje no sería infalible por siempre. Como medida de seguridad, habían prohibido que nadie saliera sin una exención especial. Desobedece… y muere. Ahí era donde entraba Trehan Como maestro asesino de Dacia, él acechaba a esos infractores de la ley a través de los confines del Lore, ubicándolos con el cristal de adivinación, sacándolos del camino antes de que pudieran llevar a alguien de regreso. Ese era su deber sagrado y lo completaría esta tarde. Con un movimiento determinado de su cabeza, arrastró su mirada hacia la llamarada del talismán sobre la taberna. Sin embargo, con la misma rapidez, su traidora mirada se deslizó hacia atrás al farol parpadeante. ¿Por qué estaría iluminada la ventana? ¿Qué encontraría Trehan en el interior de esos apartamentos? ¿Qué historia se estaría desarrollando incluso ahora dentro de esas paredes? ¿Mi vida es verdaderamente pasmosa? Echo un vistazo a la llamarada... Al faro... De regreso a la llamarada… Maldita sea, él era el último Daci que debería correr el riesgo de ser expulsado. Nadie quería su hogar más que Trehan. Mientras el farol se consumía afuera, Trehan siseó una maldición. ¿Y de todos modos iré a investigar? Aunque esta medida era totalmente injustificada “y sin precedentes” se trazó a la terraza fuera de los aposentos. El lugar estaba al amparo de

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hechizos para impedir la entrada, una medida de seguridad que él podía eludir fácilmente. Durante años, ¿cuántos se habían rodeado de hechizos para mantener lejos de su cuello la espada de Trehan? Infringir estos hechizos era su talento particular. Se convirtió en niebla, el efecto fantasmal atravesó las puertas de cristal entrando a la amplia sala de estar. La habitación estaba a oscuras, pero podía ver perfectamente, tomando nota de la espléndida “y femenina” decoración. En lugar de pieles, intrincadas alfombras tejidas cubrían el suelo de piedra. Sedas preciosas en innumerables tonos púrpura se derramaban a través de las ventanas y sobre el sofá. Purpura significa realeza. Entonces, ¿qué demonio vivía aquí? Él no estaba familiarizado con la línea de esta demonarquía. ¿Era la princesa a punto de casarse? Estantes de libros muy gastados alineados en una galería, tomos sobre diseño, moda, arte antiguo, historia de las armas y... ¿Orfebrería? Todos tenían páginas marcadas. Trehan era alguien que veneraba las armas “y los libros” el enfoque específico de esta colección lo intrigaba. Pero antes de que pudiera explorar los estantes, se encontró siguiendo el olor de un ligero perfume por un pasillo. Bosquejos cubrían las paredes, de temas tan inusuales como los libros. Una mano talentosa había dictado el funcionamiento de un reloj antiguo, haciéndolo funcionar. Mecanismos de diferentes trampas de resorte. Un diagrama tridimensional de una ballesta de cerrojo. Todos estaban firmados simplemente por B.A. El nivel de detalle y el estilo único eran fascinantes. Para Trehan, se trataba de arte sin igual. Quería poseer estas piezas, las armaría el mismo en sus habitaciones solitarias, ya que no sería la primera vez que había "liberado" de nuevo a Dacia.

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Sólo el sonido de la incluso suave respiración proveniente de una habitación contigua podría separar a Trehan de su descubrimiento. En el interior, acechó más cerca de una gran cama con dosel, haciendo a un lado la cortina... para encontrar a una pequeña hembra durmiendo. Relucientes trenzas de cabello castaño oscuro se desplegaron alrededor de la parte superior de su cabeza, mientras que el resto de su melena estaba suelta sobre sus hombros delgados. Parecía como si se hubiera caído en la cama y no se hubiera movido desde entonces. Él ladeó la cabeza, recogiendo su aspecto delicado. No se trataba de un demonio, ella no tenía ni garras, ni cuernos. Era delgada, con una cintura diminuta. De aspecto joven. La mayoría de las Loreans se congelaban en su inmortalidad cuando físicamente eran más fuertes, nunca envejecían más allá de ese punto. No podía haber tenido más de veinte años cuando pasó por la transición. Él se había convertido a la edad de treinta y uno. Al igual que todos los vampiros varones, su corazón había dejado de latir y poco a poco sus pulmones habían dejado de tomar aire. Sus impulsos “y habilidades” sexuales desaparecieron. Eso había sido hace mil años… Durante ese lapso interminable, Trehan había estudiado las distintas especies del Lore y reconoció la ropa. Iba vestida como una antigua sorceri en un escaso traje diseñado para revelar tanta piel como fuera posible, varias piezas de joyería de oro y una máscara roja. Una de las Sorceri. ¿Aquí en Abaddon? Estaba a un largo, largo camino de casa. Tal vez era una acompañante de la princesa demonio que pronto sería entregada. Se preguntó cuál sería su poder. Había oído hablar de Sorceris que podían mover montañas y hacer hervir océanos.

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Su máscara era lo suficiente delgada que podía ver la mayoría de sus rasgos Pixieish8: pómulos altos y definidos, una mandíbula elegante y un mentón graciosamente puntiagudo. Sin embargo, sus labios carnalmente rojos parecían fuera de lugar en su rostro de finos huesos, más propios de una sirena. No sabría si era una belleza incomparable, no hasta que abriera los ojos y se quitara la máscara. No importaba. Para un hombre que gozaba de poco, le estaba gustando bastante esta inspección. Su mirada bajó a la elevación deliciosa de sus pechos en ese top revelador y se demoró. Notó que sus manos se abrían y cerraban por su propia voluntad, como si se estuviera imaginando, acariciando esos pequeños montículos. ¿Tocarla? Un ceño arrugó su frente. No debería estar reaccionando de esta manera. No estaba sangrado, era un muerto viviente, hasta que se encontrara con su Novia predestinada. En ese momento, su cuerpo la reconociera como su Novia y despertaría para ella. Durante siglos, Trehan había esperado a una hija de Dacia para él. Como su padre le había dicho: —Si tiene que ser, la Madre Dacia te dará una Novia. Dentro de nuestras fronteras de piedra, la vas a encontrar. Hasta entonces, no desees nada y abraza las sombras. Trehan lo había hecho. Extinguiendo cualquier esperanza insensata. Casi hasta que puso a su Novia fuera de su mente. ¿Por qué su mirada estaba absorta en los senos de esta otherlander...? Tengo que salir de este lugar, completar mi matanza. Trehan nunca había perdido un objetivo. Además, si ella despertaba y lo veía, no podría regresar a su hogar a menos que la despachara. Tenía permiso para marcharse y regresar, pero sólo si él era invisible para cualquiera que dejara con vida. Había una excepción a la regla, pero era tan ridícula que no merecía consideración. 8

Pixieish: hada

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Mientras meditaba estas cosas, se acercó más a la cama. Antes, había pensado que el faro en la ventana lo había atraído y ahora se preguntaba si esta mujer había sido de alguna manera la atracción. ¡Recuerda la misión! Finalmente arrancó su mirada, sólo para darse cuenta de que había estado tan fascinado por ella que él había permitido que su niebla se desvaneciera. ¡Negligencia! Con un destello de alarma, se dio la vuelta. Sus ojos se abrieron, encontrando los suyos. Me ha… visto. ¡Pero zeii mea9, mi dios, qué ojos poseía! Los iris eran de un marrón más claro, rodeando un aro negro. Podía mirarlos por el resto de su vida. ¿De dónde había venido un pensamiento como ese? Ella parpadeó sus gruesas pestañes negras hacia él. — ¡Oh! Me asustaste , — murmuró en inglés. Visto. ¿Por qué no desapareció antes de que despertara? ¿Por qué no permaneció invisible para ella? Ahora se vería obligado a matarla o de lo contrario nunca volvería a casa. —Por fin, has venido. — Sus labios se curvaron en una sonrisa que le robaría el aliento. Si aún respirara. Levantó los brazos por encima de su cabeza, estirándose sensualmente. ¿Por fin? ¿Quién creía que era? Ella lo miró como si se conocieran. Lo miraba… con deseo. De pronto, comprendió por qué no había desaparecido, por qué había dejado que su niebla se desvaneciera. Porque en el fondo, él quería que esta criatura lo viera. Ella se sentó, las exóticas trenzas y su lustroso cabello, ondulado en cascada sobre sus hombros. Su cabello era de color castaño, tejido con hilos de color negro, colores que complementaban sus ojos únicos.

9

Zeii Mea: en Rumano Mis dioses.

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Alargó las manos hacia él, poniendo audazmente sus manos en su torso. Cuando él percibió el calor de sus manos, se estremeció como un vampiro joven, sin conocimiento de las mujeres. ¡Boom!... ¡Boom!... ¡Boom! El piso parecía temblar bajo sus pies, las paredes sacudirse con temblores ensordecedores. Sin embargo Trehan sabía lo que realmente estaba sucediendo. El sonido era el despertar de su corazón por ella, un tambor comenzó a tronar en su pecho. Superándolo una y otra vez, más rápido, más fuerte. ¡Esta criatura etérea había despertado su cuerpo! Pronto sus pulmones se llenarían de aire, su eje de sangre. ¿Una otherlander me pertenece? ¿Una sorceri? Había oído hablar de peores emparejamientos. Teniendo en cuenta donde la había encontrado, podría haber sido un demonio. Entonces recordó un hecho fundamental. Para volver a su hogar, Trehan tenía que eliminar a todos los testigos, excepto a su Novia. ¡La laguna en esa inverosímil ley era demasiado ridícula considerando lo que había pasado esta noche! Los pensamientos de testigos y leyes antiguas se desvanecieron, reemplazados por un instinto protector. Podía sentir la misma atracción hacia él. Ella nació de una especie diferente. De cuentos había oído hablar de Novias otherlanders, sabía que ella no lo querría automáticamente con la misma ferocidad con que él la deseaba. —Estoy tan feliz de que hayas venido a mí, — ella susurró en un tono mal pronunciado, dándole una mirada de propiedad que lo sorprendió. —A mi cama. Lo estaba mirando a la cara como si estuviera muerta, pero actuando como si se hubieran conocido antes. Entonces la comprensión lo golpeo. Era una Sorceri, era probable que ella o alguien de su especie hubieran previsto a su compañero. ¡Por supuesto!

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—He estado esperando por ti, querido. Con sus palabras, sintió que sus labios se curvaban, la emoción se disparó en su interior. ¿Una sombra con una existencia pasmosa y aburrida? No más. Simplemente necesitaba completar su sangrado y luego tomar a su flamante Novia de regreso a su reino subterráneo. Su objetivo podría esperar hasta que la Novia de Trehan estuviera instalada de forma segura en Dacia. Entonces esta delicada hechicera honraría su casa “y su cama” para toda la eternidad. Sabía de otros machos que habían sentido pánico ante esta realización, Trehan experimentó sólo satisfacción. Anhelos secretos resurgieron, al fin apaciguándose. Estoy listo para ella. En ese momento, sus pulmones empezaron a expandirse. Aspiró profundamente, hasta que los sintió demasiado grandes para su pecho. La sangre corrió a su eje, endureciéndolo. Gimió, cuando este se dilato contra el confinamiento de la tela de sus pantalones. Su mirada pasó de sus pechos erguidos hasta la cintura, cayendo a la falda excitante que exponía suavemente la mayor parte de sus caderas y sus largas, bronceadas y bien torneadas piernas. Sus adornos Sorceri, el collar alrededor de su cuello y el oro subiendo por sus pálidos brazos, ahora le parecían insoportablemente eróticos. Hechicera sexy y delicada. Aparentemente, he estado esperando por ti. Instintos largamente inactivos volvieron con fuerza a la vida, aparearse, reclamar, ¿morder? Después de siglos, estaba hambriento. ¡No, no era hambre! Los Daci no perforaban la carne de otros. Sólo quería poseerla, dominarla. Pero primero, tenía preguntas. ¿Cuál era el nombre de mi linda Novia? ¿Por qué estaba tan borracha? ¿Cuál era su relación con esta esfera demoniaca? Había pasado la mayor parte de un milenio sin acostarse con una mujer. ¿Tendrás que perdonarme si estoy fuera de práctica con todo esto?

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Lo miró desde debajo de sus pestañas. —No voy a decepcionarte, te lo juro. ¿Decepcionarse él? —Soy… Ella levantó los dedos para cubrir sus labios. —Shh. No digas ni una palabra. Por favor. Estás en mi dormitorio por una razón. Déjame demostrarte cómo de acertado fue que vinieras a mí. — Empezó a desatar su corpiño, moviéndose a través del material. Con una sonrisa tímida, lo arrojó a un lado para desnudar los senos más exquisitos que jamás había visto. Al ver sus pezones rosados apretarse delante de sus ojos, la poderosa mente racional de Trehan, se quedó en blanco, sus preguntas olvidadas.

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Capítulo 4 Traducido Por Alhana Corregido por Maxiluna Revisado por Nyx

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ettina se despertó en una habitación oscura.

Todas las velas se habían consumido, pero sintió la presencia de un macho, una conciencia que le hizo hormiguear la piel. Sólo había sido capaz de discernir el contorno de su figura imponente. ¡Cas! Él había vuelto. ¿Cómo consigo que se quede? había pensado en un pánico etílico. ¿Cómo consigo meterlo en mi cama? Así que se había quitado el top. Su respuesta: una inhalación brusca. Lo que le dijo que bien le gustó la vista o simplemente estaba sorprendido por su atrevimiento. ¡Habla con él, no dejes que se escape! —Voy a hacerte tan feliz por haber venido a mí, querido— dijo, pero podía oírse a sí misma arrastrar las palabras. ¡Tienes una oportunidad con esto, un disparo para un futuro que vale la pena tener! ¿Golpear fuerte y rápido? Podría seducirlo aún. Cuando amontonó su pelo sobre su cabeza y arqueó la espalda a modo de invitación, él dio un gruñido no tan sutil. ¿Un gruñido de apreciación? ¿O de frustración de que no podía tener lo que él quería? Ella se mordisqueo el labio inferior, soltando su cabello. Pero tan pronto como sus cabellos ocultaron sus pechos, sintió dos mechones al aire mientras él rápidamente apartaba el cabello hacia atrás sobre sus hombros. Cuando pudo sentirlo mirándola una vez más, Bettina no pudo reprimir un zumbido de realización.

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Esto realmente estaba sucediendo. Caspion. Aquí, en su dormitorio, admirando sus pechos. Finalmente la estaba mirando, porque él la quería. Iba a ser suya esta noche y entonces él entendería lo que ella siempre había sabido. Él era suyo también. Sus destinos estaban entrelazados. No habría torneo por la “indecente” Bettina. Bettina estaba mareada y borracha, pero principalmente aturdida. Se imaginó caminando de la mano con Caspion el Rastreador, anunciando sus esponsales a todos. Sin embargo, él aún no la había acariciado o besado. Con otro pico de pánico, se levantó, tambaleándose hasta que sus manos callosas la agarraron por los hombros para sostenerla. ¡Finalmente contacto! Toda una vida de manejar la espada había vuelto ásperas las palmas de sus manos. Porque mi Cas es un guerrero, ninguno tan bueno, ninguno tan valiente… Puso sus manos sobre su pecho, sus párpados se volvían pesados con la sensación de su cuerpo poderoso. Sin embargo, esto era sólo una broma, ella necesitaba trazar su piel, explorarlo. Cogió su abrigo, trabajando sobre sus abultados músculos en los hombros. Él se encogió de hombros dentro de este y lo escuchó aterrizar al pie de la cama. Durante años, ella había estado plagada de curiosidad sobre el sexo, sobre el género masculino. Sin embargo, nunca había tocado a un hombre antes. ¿Las noches de fantasear por fin llegarían a buen término? Cuando intentó con el botón superior de su camisa, sus dedos normalmente inteligentes eran torpes. Ella hizo un sonido de frustración. — Estoy impaciente por tocarte. El material de su camisa cayó con un simple rasgón, uniéndose a su abrigo. —Gracias. Y...yo sólo necesito sentirte por primera vez — Bettina trabajaba con metal cada día, grabando, forjando, fundiendo. Para

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comprobar si había la más mínima imperfección, solía cerrar los ojos y correr sus sensibles dedos sobre su trabajo, como si viera con ellos. Ahora ella alisó las yemas de sus dedos sobre el torso desnudo de Cas, conteniendo la respiración. La realidad era mucho mejor que la fantasía. —Mis dioses me encanta tu cuerpo. Sus palabras lo hicieron gemir. Ligeros rasguños sobre los duros planos de sus músculos pectorales volviéndolos tensos por ella, haciendo más fuerte el ruido sordo de su corazón. Y oh, cuando sus pezones planos se endurecieron. Mientras ella arrastraba sus índices a través de ellos, él siseó entre dientes. Sumergió las manos, saboreando cada subida y bajada por los músculos rígidos de su estómago, mientras ellos se contraían. Su cuerpo era perfecto como el hierro inflexible, su piel sin defectos. Al principio ella se había sentido bien, pero ahora corría caliente como una fragua. Toda timidez que podría haber sentido desapareció. Cada caricia profundizo su deseo, hasta que incluso sus pechos se sintieron pesados. Su aroma “normalmente agradable” se apoderó de ella, creciendo ahora intoxícante. En el interior, se sentía como el oro fundido... latente, en espera de la oportunidad de ser sanado. Sus pezones estaban tan tensos que le dolían y él debió de haberlo notado, sus manos se apretaron sobre sus hombros, como si él no confiara en sí mismo para tocar ninguna otra parte de su cuerpo. Él era un brutal guerrero demonio y sin embargo estaba siendo paciente con ella, dejándola explorar. ¿Era demasiado paciente? ¡Tendría que haberla tirado sobre la cama ahora! ¿Por qué no la estaba besando? Tal vez estaba reconsiderando esto. ¡Llévalo a través de la línea de meta, Bettina!

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*** Aturdido y desconcertado. Trehan sólo podía mirar, fascinado los atrevidos pechos y los pezones tensos de su Novia, saboreando cada trazo sobre su piel. ¿Cuánto tiempo había pasado sin un solo toque? Esta criatura me pertenece, se dijo de nuevo. Solo para mí. La hechicera agarró sus manos, tirando de ellas hacia sus suaves pechos. El contacto lo despertó de su embeleso. Con un gemido ahogado, cubrió su carne con las palmas, moldeándola. ¿Por qué los vampiros siempre advertían de los obstáculos inherentes de aparearse con un otherlander? Esta criatura estaba exigiendo que acariciara sus pechos, los que ella había estado ansiosa que viera. Cuando les dio un apretón reverente, ella gimió bajo. Su reacción lo hizo estremecerse, la neblina sensual nublo su mente una vez más. Y entonces ella deslizo las manos por su torso, más abajo... más abajo hacia ese dolor, a esa parte inflamada de él. Mientras rozaba las uñas a lo largo de su cintura justo por encima del cinturón de su espada, su eje tirante palpitaba, esforzándose por su tacto. Finalmente, encontró su voz. —Eres tan hermosa. Ella se tranquilizó brevemente ante sus palabras, inclinando la cabeza. Su cerebro podrido de lujuria determinó dos cosas: que ella realmente no quería hablar y nada podría interrumpir este Sangrado. Así que decidió no decir nada más, determinado a hacer lo que fuera para venirse en su interior. Ante la idea de sujetarla bajo su cuerpo retorciéndose profundamente dentro de ella, la necesidad surgió en su interior, como si un dique se hubiera roto. Él apretó sus antebrazos, trazándolos a la cama. Jadeó cuando él se colocó sobre ella, pero entonces ella susurró: —Sí, sí.

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Tenía el cabello extendido detrás de ella, un telón de fondo de brillantes olas. Su aroma embriagándolo. Arqueó la espalda, deslizando toda su atención a sus pechos, a los pezones que sobresalían. ¿Palpitarían tanto como su miembro? Estarían esos picos rígidos volviéndola loca. Frotó los pulgares sobre ellos, dándole a cada uno un ligero pellizco observando su reacción. —Oh, Dioses. — Ella se lamió los labios, mirándolo con los parpados entrecerrados. Cuando sus iris comenzaron a brillar por la pasión, ella susurro, —Bésame. Por favor, bésame. ¡Cualquier cosa! Bajó la cabeza, inclinando su boca sobre la de ella, paladeando su grito. Sus labios rojos lisos, eran increíblemente suaves. Cuando deslizó la lengua entre ellos, ella se reunió con él. Mientras ella lamia suavemente. La cabeza de Trehan daba vueltas. Su boca sabía a hidromiel con especias. La besó con toda la pasión reprimida negada durante toda su vida. Con cada movimiento de su lengua, él tocaba suavemente sus pezones, jugando con ellos, hasta que ella se retorció debajo de él. Cuando él se separó para recorrer sus labios a lo largo de la delgada columna de su cuello, ella respiró, —Necesitaba esto. Te necesito. Sonaba encantada, y revelaba que ansiaba alivio. Él también necesitaba alivio. Por el momento la presión en su pene se estaba convirtiendo en dolor. Se levantó sobre sus rodillas, desabrochando el cinturón de su espada, arrojándolo al suelo. —Sabes que puedes hacer cualquier cosa conmigo, — ella murmuró. — Soy tuya, siempre lo seré. Él gimió. ¿No quiero nada más? Nada más. Su deseo por esta hembra era primordial, innegable, lindando con… lo salvaje. Dejó caer su cabeza contra su pecho, lamiendo alrededor de un pezón, saboreando su deliciosa piel. — ¡Sí! — Ella hundió las uñas en su espalda. —Más. ¡Por favor! P… pon tu boca sobre él.

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Con un gruñido, él obedeció. Cuando cerró los labios sobre el brote y este se frunció en la punta de su lengua ella se quedó sin aliento. Cuando lo rodeo, ella gimió. —Eso se siente tan bien. Su flamante Novia era tan sensible, sabía que podía hacerla llegar sólo con eso. Otra noche, la atormentaría hasta que rogara por su liberación. Ella pasó los dedos a través de su cabello, sosteniéndolo en su lugar mientras él empezaba a chupar. Todo en ella era el paraíso: su sabor, sus gritos, el olor de su oscuro cabello, la forma en que gemía con cada remolino de su lengua. ¡Qué regalo que le habían dado con esta hechicera! Los impulsos pelearon. Él quería mamar durante horas, lamer su sexo, degustar los orgasmos que escurrirían de ella. Quería que sus pálidas manos agarraran su polla, que sus labios rojos se sellaran a su alrededor mientras él empujaba. Alinear su longitud dentro de ella... pulgada a pulgada palpitante. Confusión mental. Pérdida de control. Gruñó contra su pecho, lo que aumentó su succión mientras él alejaba la cabeza. Luego sobre su otro pezón. ¿Cómo sería perforar ese pico tenso con un colmillo? La sangre más dulce de la pequeña fuente. ¿De dónde había venido ese pensamiento perturbador? Su especie consideraba que morder a otro era un tabú salvaje. ¿Sus colmillos estaban comenzando a doler? Ignóralos. Mientras chupaba. Palmeo sus pechos con manos codiciosas, agarrándola posesivamente. Cuando sus brazos cayeron inertes sobre su cabeza “dejándolo hacer lo que quisiera” su preocupación se desvaneció. Se apartó y miró a su hembra, el orgullo se disparó dentro de él. Respiraciones jadeantes entre sus labios rojo sangre. Caderas rodando por la necesidad. Pezones húmedos e hinchados sobre su lengua. Su corazón tronando por ella. Siempre por ella. Ella es impresionante.

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Todo lo que necesitaba era su mordida, estampada en la piel. ¡No, ignora esos pensamientos prohibidos! Piensa sólo en su apareamiento. Podía oler su deseo. Necesitaba acoplarse. Con esa idea en mente, le arrancó la falda, dejándola vestida sólo con su máscara, joyas y esas botas de cuero. — ¡Oh! P…por favor se cuidadoso. —Tragó audiblemente. —Esto es lo más lejos que he estado antes. ¡Una virgen! Las dudas surgieron. ¿Cuán joven era ella? Sin embargo, no intentó cubrirse. Las dudas persistentes disminuyeron cuando ella dio un sollozo necesitado, estimulándolo. Debo preparar su cuerpo. Una virgen que necesitaba un cuidado especial. Supuso. Nunca he estado con una. No podía recordar el juego de cama antes de ella, parecía haber olvidado todo lo que había aprendido en su juventud. Sumergió una mano, mirando la palma de su mano por su muslo sedoso. —Sí, — ella suspiró, —oh, sí. Me has hecho doler ahí. — Sus rodillas cayeron abiertas para él, extendiendo sus resbaladizos pliegues sonrosados y surgió un pensamiento: Ella es comparable con un tesoro. Mi tesoro. Pronto estaría enterrado en el interior de ese calor exuberante. Su miembro palpitaba por la anticipación. Pre-semen perlaba la corona humedeciendo la parte delantera de sus pantalones. Una vez más sus dedos rozaron su cintura, de ida y de vuelta antes de deslizarse más abajo detrás del material. Justo cuando alcanzó entre sus piernas, ahuecándola en su totalidad, ella trabajó su mano en sus pantalones. Su palma suave se apoderó de él, él ahuecó su ardiente sexo. Él dio un brusco grito por la sorpresa, llegando casi espontáneamente, ella gimió con abandono. A pesar de que él se deleitaba con su humedad, su toque lo sacudió, ágiles dedos aferrados a su eje, tirando suavemente. La extraña sensación condujo a sus caderas hacia adelante por más.

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Podía sentir su pequeño clítoris hinchado floreciendo bajo la palma de su mano, su olor vertiginoso lo hizo enloquecer por probarla allí. Entonces, su mano empezó a moverse sobre él. —Se siente tan… increíble , — dijo ella en un tono lleno de asombro. ¿Nunca había tocado el miembro de un hombre antes? En medio de toda la confusión que sentía, ternura surgió por su dulce e inocente compañera. Pero entonces ella lo apretó, murmurando, —Mi querido, necesito esto en mi interior tan desesperadamente. ¡Demasiado! El semen subió a su eje hasta que la presión creció agonizante. Estaba a punto de venirse, no duraría mientras se introducía en su virgen vagina y violaba su virginidad. —Acaríciame, — le ordenó. Lo conseguiría de esta manera, luego se ocuparía de su placer toda la noche. Reivindicándose repetidas veces. Ella vaciló, luego tentativamente frotó su eje desde la empuñadura hasta la punta, una y otra vez. Mientras acariciaba su carne temblorosa, creció sin sentido, incapaz de detenerse a sí mismo de follar su mano que bombeaba por debajo de sus caderas. Sus testículos se apretaron. Su glande se hinchó. Sabía que tenía sólo un segundo antes de eyacular. Tenía dos opciones. Desgarrar hacia abajó sus pantalones o levantar los dedos húmedos de su sexo a sus labios. Esto último ganó. Mientras chupaba la crema entre sus dedos, gimió alrededor de ellos, empezando a derramarse sobre su mano.

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Capítulo 5 Traducido Por Alhana Corregido por Maxiluna Revisado por Nyx

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ettina se había perdido en esta experiencia, inundada por cada sensación y sonido.

Los gemidos cada vez más desesperados de Cas. El calor de su piel, manchada ya por el sudor. Sus embestidas moderadas dando pasó al frenesí, hasta que él molía en contra de su puño. Entonces algo salió a borbotones sobre su mano. Caliente. Líquido. Sus ojos se abrieron. ¿Semen? Cas dio un grito profundo, su cuerpo poderoso se sacudió mientras chorro tras chorro de su semen salía en erupción. ¿Cómo era esto posible? ¿Podría haber arrancado esto de él? Su breve destello de felicidad fue empapado por la confusión. No, él no podía producirlo, no hasta que hubiera reclamado a su compañera. Ciertamente, no era ella. ¿Había ya encontrado a su hembra y roto el sello, sólo para serle infiel a su única predestinada? ¿Le había mentido a Bettina? Una vez que se había vaciado, una vez que los violentos temblores habían desaparecido, se desplomó encima de ella con un gruñido de satisfacción, acariciando su cuello. Cuando ella sacó la mano húmeda de sus pantalones, cogió su camisa desgarrada, usándola para limpiar su liberación antes de tirar el material a lo lejos. Lo que ella suponía era ¿considerado?

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Entonces sus dedos regresaron entre sus piernas. Se quedó sin aliento cuando su pulgar rodeó su clítoris, sus otros dedos se burlaban de su apertura. Cuando sintió su erección ya creciente contra su cadera, ese deseo ardiente la montó aun con más fuerza que antes, momentáneamente borrando todas las dudas. Había pasado la mayor parte de su vida sin este placer, ¿Por qué se sentía tan crucial ahora para ella? Su cuerpo se relajó, sus piernas impotentes sin poder hacer nada más por la difusión de sus caricias. —Ah, mi pequeña hechicera desenfrenada. — Sus palabras acaloradas abanicaron sobre su oreja, haciendo que sus pezones se fruncieran contra su húmedo pecho. —Eres un tesoro. — Con caricias todavía perezosas, él comenzó a besar su cuerpo, rozando sus labios sobre su clavícula, luego entre sus pechos. —Ahora déjame atenderte. Incluso mientras temblaba de placer, se preguntó por qué la voz de Cas sonaba tan ronca. ¿Estaba excitado de nuevo? ¿Y estaba hablando de lamerle ahí abajo? La idea emocionó a Bettina, pero ¿por qué no la había reclamado? — ¿No quieres hacer el amor conmigo ahora? La línea de meta…tan cerca. —Pronto. Pero he tenido una muestra de tu gusto, dragă mea10, enloqueciéndome. Primero el festín... Ese no sonaba como Cas. Pero su respiración caliente sobre su ombligo se sentía tan bien, que la hizo temblar de ansiedad. — ¿C… Cas? El hombre se puso tenso, maldiciendo en una lengua que nunca había oído. — ¿Qué has dicho?— Él se levantó alzándose en sus rodillas tomándola del mentón con fuerza. Comenzó a despejarse cuando el pánico corrió a través de ella. — ¡Oh, dioses, no eres Caspion!— Exclamó, empujando su pecho.

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Dragă mea: Querida Mía en Rumano

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Las señales de advertencia habían surgido antes, pero había sido una esclava de sus sentidos, del placer que irradiaba hacia el exterior en cada uno de sus besos, en cada una de sus caricias. Se había asegurado a si misma que su voz era áspera por el deseo, ella simplemente estaba borracha. — ¿Caspion?— Él chirrió, — ¿Así que así son las cosas? ¡Creíste que era otro cuando te diste tan libremente!— Él capturó sus muñecas en un puño. — ¡Libérame!— Ordenó mientras luchaba por escapar. — ¿Quién eres? Ella no podía ver, pero podía sentir la tensión brotando de él, podía oír la rabia en su voz. La violencia seguiría. Justo como antes. La confusión la meció, con el surgir de ese terror familiar. ¡Había aprendido muy bien lo vulnerable que su cuerpo era al ataque! ¿Por qué sigue pasándome esto a mí? Las lágrimas brotaron. Ella susurró —N…no de nuevo. — Pero él no estaba escuchando. Entre dientes apretados, dijo —Soy el Príncipe Trehan Cristian Daciano. Y tú eres mi mujer. — Sujetando sus brazos sobre su cabeza, le prometió: —Después de esta noche, pequeña Novia, nunca me confundirás con otro nuevamente...

*** El instinto bruto quemaba dentro de Trehan, la agresión lo abrumaba. La necesidad de marcar a su compañera creció irresistible, no necesariamente por la sangre sino por el dominio. Por la posesión. Ella es mía. Simplemente morder, no lo haría, pero su control vaciló. Incitado por el borde de los celos, él sabía que contestaría a la llamada. Quiere a otro. Mi mujer anhela a otro hombre en su cama. — ¿Novia? ¿V… vampiro?— Exclamó ella, luchando contra su agarre sobre sus muñecas. — ¡Espera, espera!

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Espió el pulso revoloteando en su cuello. Sus colmillos se afilaron para aprovechar ese lugar, nunca habían ido más allá de su control, nunca habían latido por perforar la carne. Ningún vampiro podía resistirse a esta tentación. Pero cabría de esperar de un Daci. Comparado con su hambre, ese pensamiento era demasiado débil para ser tenido en cuenta. Se inclinó hacia abajo, separando sus labios para lamer su cuello, instintivamente preparándola para su mordida. Justo debajo de su cuello, su piel suave y rosada lo llamó. —Siento tu pulso contra mi lengua. Ah, tu carne... —su sabor es tan dulce. Si su piel sabía a esto, su sangre sería como el cielo. Caliente, cielo delicioso, deslizándose por su garganta. Demasiado. Su contención ida. — ¡No me muerdas!— Suplicó. — ¡No me lastimes! ¿Lastimarla? —No quiero lastimarte... No puedo detener esto. —P…por favor no lo hagas. ¿Vas a joderlo mordiéndola? ¿Cómo un vampiro salvaje? ¡Eres un maldito Daci, dioses! — ¡Si tienes cualquier defensa, hechicera... úsala... contra mí ahora! Detenme. Oyó un sollozo, sintió la humedad de su cara. ¿Lágrimas? ¿Estaba llorando? Su pequeño cuerpo temblaba contra él mientras susurró, —Y…yo no puedo d…detenerte. La idea de ella en tal angustia cortó a través de su frenesí. De algún modo se obligó a retroceder, para no hundir sus colmillos goteantes dentro de ella. Detrás de su máscara, sus brillantes ojos se movían rápidamente. ¿Se movían a ciegas? Agito la mano delante de su cara. Nada. Entonces recordó, los sentidos Sorceri eran casi tan reducidos como los de los mortales.

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La razón le susurró, Tu pequeña Novia esta aterrorizada, no puede ver en la oscuridad, no tiene idea de quién está en su cama. El instinto gritó, ¡Márcala! ¡Así otro macho no podrá tomar lo que es tuyo! Con cada onza de fuerza de voluntad que poseía, la soltó, entregando su premio. Ella se enderezó, trepando por la cama apartándose de él, agarrando la colcha contra su pecho, moviendo los ojos lanzándolos a ciegas todavía. No había sido capaz de ver a Trehan en absoluto. Realmente había creído que él era Caspion. Entonces, ¿qué pensará ella de mí cuando me vea por primera vez? Tal vez no debiera estar allí arrodillado, con el torso desnudo, con su liberación secándose en sus pantalones, para su impresión inicial. Se levantó, tirando de su chaqueta y arrojando su espada alrededor de sus caderas. Su camisa estaba rota, arruinada más allá de su uso. — ¿P…por qué haces esto?— Susurró, su máscara ladeada. —No te conozco. — Ella dejó caer su rostro entre sus manos. Era todo lo que podía hacer para no tocarla, consolarla. Pero yo soy del que ella tiene miedo... Él había asustado a su Novia. Porque no soy Caspion. Otra razón para matarlo. Lo emocionado que Trehan había estado al encontrarla, tan optimista, pero todo había sido una ilusión, sus sensuales respuestas estaban destinadas para otro. Cada una de las cosas que tanto había disfrutado con ella ahora estaban contaminadas. Cuando acarició el eje de Trehan para que se viniera, ella había creído que era el demonio. Cuando ella susurró, — ¿Sabes que puedes hacer cualquier cosa conmigo. Soy tuya, siempre lo seré... El pensamiento disparo su ira una vez más, sus colmillos se afilaron nuevamente. Trehan quería que le diera esa misma respuesta emocional, susurrada en su oído. Con una vil maldición, tomó una vela.

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*** La impresión de la cerrilla hizo saltar a Bettina. Cuando una vela alivió la oscuridad, vio que el vampiro se había apartado de ella, apoyándose con una mano contra la pared. Tenía la cabeza hacia abajo, su ancha espalda agitada con respiraciones. Hundió los dedos en la piedra cuando claramente luchaba por el control. — ¿Lo esperabas esta noche?— Le espetó entre dientes, lanzando su otro puño contra la pared, lanzando a volar fragmentos de rocas. Ella dio un grito, agachándose brevemente bajo la colcha. Con el sonido, él se tensó aún más. —Me temes. No debes hacerlo. Yo nunca te haría daño, — irritado. —Los dioses saben que si no lo he hecho todavía... —P… porque soy tu Novia. — Apenas podía envolver su mente alrededor de eso. —Sí. — ¿Eres un vampiro nato?— Los vampiros nacidos no podían mentir. —Lo que realmente quieres saber es si puedo decir falsedades. No puedo. No lo haría de todos modos. — Su voz era profunda, sus palabras marcadas por un acento que no reconoció. —La mentira es contraproducente e ilógica. —Oh. — Ella se encontró secando sus lágrimas. El temor de que tan a menudo había dominado su vida había retrocedido y ella no sabía por qué. Tal vez porque este vampiro de algún modo se impidió morderla a pesar de que ella lo había sangrado y, enfurecido. Su contención la tranquilizó un poco. En cambio, otras emociones surgieron. Estaba humillada y borracha todavía y sentía a su cuerpo como un extraño. Ah, dioses, ella acababa de venirse con algún vampiro extranjero llamado Trehan Daciano. No con su amado.

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Este hombre la había tocado, como nadie lo había hecho antes. —Sin embargo, ¿Querías morderme? ¿No es eso lo que los de tu clase hacen? —Nunca he mordido a otro. Eso fue difícil de creer para ella. Cada vampiro que alguna vez había conocido y eran muchos, ya que su demonarquía se había aliado con la Horda en el pasado, tenían los ojos rojos por la sed de sangre. Cuando él volteó, alcanzó a ver sus ojos antes de que ella desviara los suyos. ¿Libres de sangre? —Entonces, mírame. Conoce al macho al que perteneces. Cautelosamente le devolvió la mirada. Era guapo, supuso, de un modo meditabundo, enojado. Tenía los pómulos cincelados y un mentón fuerte. Su amplia mandíbula, masculina estaba bien afeitada. Su cabello era espeso y negro, su iris como ónix por sus emociones. Se preguntó de qué color serían normalmente. Individualmente, sus rasgos eran agradables. En conjunto, parecían demasiado severos, con una expresión dura. Cuerpo-sabio, él era tan alto y lleno de músculos como Cas. Confundirlos ahora parecía un toque más plausible, ella ebriamente razonó. Pero, en general, no era tan glorioso como Caspion, el estándar por el cual juzgaba a todos los hombres. A pesar de que el vampiro le había ordenado verlo, parecía incómodo con su mirada franca. Supuso que era de mala educación observarlo boquiabierta como lo hacía, pero nunca había visto a un vampiro sin camisa antes. Y ellos acababan de ser íntimos. Su mirada cayó a su pecho musculoso. Qué extraño cristal llevaba. —Dime tu nombre, hembra. Su cabeza se levantó. —Soy la Princesa Bettina. —Bettina, — dijo con ese acento inusual. —Bettina, — repitió con voz ronca, como si a él le gustara la forma en que su nombre salía de su lengua.

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Su lengua extremadamente talentosa. Ella casi tembló, recordando cómo la había utilizado en sus pechos para chuparle los pezones, perversamente chasqueándolos. Debajo de la manta, se endurecieron una vez más. — ¿Y de qué reino eres princesa? — ¿Por qué debería decírtelo? — Entonces sus palabras anteriores llegaron a ella. — ¿Pertenecerte? ¿Realmente dijiste eso? ¡Ni siquiera te conozco! Y te aprovechaste de mí...estado, permitiéndome creer que eras otro. ¡Te quedaste en silencio sólo para mantener el ardid! Cuando su expresión se ensombreció aún más, cualquier persona en su sano juicio habría tenido miedo. Sin embargo, su oh-tan-familiar miedo estaba ausente. Porque él no podía hacerle daño a su Novia. Además, los zarcillos de la luz del sol habían comenzado a introducirse en la habitación iluminada con la vela. Seguramente sería ahuyentado en momentos. —No cometí ardides, hechicera. — ¿Entonces por qué estuviste en silencio? — ¡Seguí tu demanda de silencio! Oh. Ella lo había hecho callar, ¿No lo había hecho? ¿Cómo podría la noche haber ido tan mal? Este vampiro había encontrado a su Novia “ella” y había actuado por instinto. Bettina era la que había participado en una ardid de seducción. — Sabes que yo dije esas cosas porque pensé que eras otra persona. Un músculo palpitó en su amplia mandíbula. —Y yo reaccioné como lo hice porque estaba ansioso por ver qué placeres pretendías. Deseoso de saber “lo acertado que sería ir hacia ti”. Tus ojos prometían cosas irresistibles. Ella se quedó sin aliento. —Su pérdida, hembra, te entregaste. Parece que saboreé las delicias destinadas para otro. Ahora ella lo fulmino con la mirada. — ¡Eres increíble! —Partes de mí, al menos.

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Sus mejillas se ruborizaron al recordar su comentario asombrado cuando tocó su primera erección. Luchando por mantener la compostura, dijo: — ¿Cómo has pasado la barrera de mi hechizo? —Con facilidad. ¡Macho arrogante! — ¿Por qué estás aquí?— Ciertamente él no era uno de los competidores. — ¿Eres el primer vampiro de ojos claros de la Horda? Aparente lidiando con su temperamento, él dijo, —Yo no soy de la Horda. — ¿Entonces qué? ¿Por qué estás en Abaddon...?— Ella guardo silencio, su mirada se posó en la espada, en el crossguard11 sobre la empuñadura. El metal forjado estaba claramente redondeado. — ¿Una luna creciente?— Exclamó. — ¡Oh, dioses, tú eres del que Cas hablaba, el Príncipe de las Sombras! ¡Eres el asesino del Reino de Sangre y Niebla que viene a matarlo! El vampiro no lo negó. —Él rompió las leyes de mi pueblo. Él tiene que pagar. Ahora todo lo que Cas le había dicho comenzó a tener sentido. Un asesino sin igual... lo último que veré es una luna creciente. — ¡Por favor, no le hagas daño! No se dio cuenta que había hecho mal. —Entiéndeme, Bettina, lo único que no sabía era que yo podría encontrarlo aquí. Acabaré con él tal como he hecho con miles antes. Él no dijo esto de una manera jactanciosa, pero más como si él se limitara a afirmar una verdad inevitable. Aunque Caspion era un guerrero poderoso, todo acerca de este hombre la convenció de que Cas tenía razón para temer por su vida. Había una letalidad glacial sobre el vampiro, una confianza en su propia sangre fría. — ¿Y cuál es tu interés en un gandul como él? —Exigió. —Además de la intención obvia de entregarte a él. — ¡No es un gandul! Si lo lastimas, ¡nunca te lo perdonaré! Crossguard en una espada es una barra de metal en ángulo recto con la hoja, colocado entre la hoja y la empuñadura. Guardamano, guarnición o guarda. 11

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Le mostro los colmillos, irritado. —Resolveremos esto de regreso en mi hogar. — ¿Qué te da el derecho de abordarme de esta manera, para tratar de secuestrarme? —Te dije quién soy. Ya te dije lo que eres. Me has sangrado. No elegí que esto sucediera contigo. El destino decidió esto. Y ahora tenemos que ceder ante sus órdenes. — ¡No se me puede trazar desde Rune! El Vampiro llego a ella, con la intención en su mirada. — ¿No puedo?

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Capítulo 6 Traducido Por Alhana Corregido Por Tabitha Revisado Por Nyx

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uando Trehan apretó su cuerpo desnudo contra su pecho y se tensó para trazarse a su hogar, sucedieron dos cosas: él no la movió; y un dolor atravesó su palma.

La soltó, mirando hacia abajo a las tres heridas profundas en su mano. — ¿Qué demonios es esto?— Rugió mientras ella trepaba de nuevo bajo las sábanas. — ¿Dónde está tu arma?— Mientras él envolvía su mano sangrante con la manga de su camisa rasgada, vio lo que había causado su lesión. Cuando la agarró del brazo, su banda de oro había expulsado picos. Agarrando la sabana sobre el pecho, respiró, —Funcionó. — Detectó orgullo en su expresión antes que ella bajara la mirada una vez más, jugueteando con el brazalete. Con un movimiento de una palanca oculta, los picos se retrajeron. De pronto, comprendió -que era su colección de libros. Esos eran sus dibujos. Armas, orfebrería, diseño... — ¿Tú hiciste eso? Ella se encogió de hombros. Pequeña hechicera inteligente. Ella diseño un sensor de presión¡No! Con un movimiento brusco de la cabeza, se recordó a sí mismo que tenía asuntos más importantes que tratar. Es decir, cómo llevarla de regreso a su hogar. — ¿Estás bajo un encantamiento?— Comenzó a pasearse con frustración, incapaz de apoderarse de su Novia que estaba justo delante de él. La sangre todavía corría de su palma. ¡Debería haber probado la suya!

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¿Podría esta noche eventualmente ponerse peor? — ¿Por qué no he podido trazarte? Ella frunció los labios, su mirada le decía que no iba a responder ninguna pregunta. Como un vampiro naturalmente-nacido, Trehan de hecho, era, físicamente incapaz de mentir. Si incluso lo intentara, las palabras harían a su garganta arder como el fuego. Así que, ¿qué podía prometerle para conseguir que cooperara con él? —Bettina, si respondes a mis preguntas, podríamos marcharnos juntos -y tal vez nunca tendría que volver por Caspion. — Por supuesto que volvería. Ser marcado para morir por Trehan Daciano era tan bueno como estar muerto. Sus ojos se abrieron de par en par. — ¡Te diré cualquier cosa! Cualquier cosa para salvar a ese hijo de puta. ¿Trehan realmente había pensado que era inteligente? No tenía ningún sentido si ella favorecía a Caspion - y ella todavía pronunciaba mal. Mi Novia, la amante de la legendaria de la Casa de las Sombras, es una Sorceri borracha y sin sentido. Sus antepasados deben de estar trazándose sobre sus tumbas en este momento. — ¿Cómo puedo sacarte desde aquí? —Mi padrino tiene un medallón de convocación, al que estoy atada. Él lo utiliza para asegurar que permanezca en este reino hasta que el torneo termine. Trehan había oído hablar de ese tipo de medallones, sabía que eran un medio arcaico para controlar... demonios. — ¿Eres parte demonio?— Sí, la noche podía ponerse aún peor. No, no, ella no tenía ni cuernos ni colmillos. Parecía una frágil mortal, si acaso. Apenas un resistente demonio. —Mi madre era una Sorceri, mi padre el rey de este reino demoniaco, — dijo ella, con un toque de arrogancia, pero Trehan no estaba en absoluto impresionado con la realeza.

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Mi Novia es una halfing borracha y sin sentido. De todas las posibles mezclas en el Lore... Esta criatura era el producto de dos de las especies inmortales más opuestas. Tan lejana como era posible de una orgullosa y lógica hembra Daci. Él exhaló. No importa. Bettina seguía siendo suya. — ¿Cómo puedo obtener el medallón? —Está siendo ofrecido como premio, — dijo en un tono amortiguado. —En un torneo. —Eres la princesa huérfana. ¿Eres el trofeo? — Se estaba poniendo aun peor. Ella se encogió de hombros. —Hay una invitación en mi armario. Miró a su alrededor, y luego se trazó para recuperar el antiguo pergamino.

RAUM, EL GRAN DUQUE DE LOS SERES MORTÍFEROS, Y MORGANA, LA REINA DE TODAS LAS SORCERIS, SOLICITAN EL PLACER DE SU ASISTENCIA EN EL TORNEO POR LA MANO DE SU AHIJADA, LA PRINCESA BETTINA DE ABADDON. LUGAR: EN EL RING DE HIERRO; DE RUNE, ABADDON. CUÁNDO: NUEVE DÍAS ANTES DE LA LUNA DE SANGRE.12 COMO: LA LUCHA SERA A MUERTE PREMIO: LA CORONA DE LOS SERES MORTÍFEROS Y EL MEDALLÓN DE CONVOCACIÓN DE BETTINA. En letra más pequeña en la parte inferior: LA CEREMONIA DE MATRIMONIO SERA A LA LUNA LLENA AL FINALIZAR LA RONDA FINAL DEL TORNEO.

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A la luna Llena octubre se le llama -Luna del Cazador- o, a veces -luna de sangre- o -Luna Sanguina-. Es la primera Luna Llena después de la luna de la cosecha (la luna llena más cercana al equinoccio otoñal) y debe su nombre a los cazadores que rastreaban y mataban a su presa en el otoño a la luz de la luna, almacenando alimentos para el invierno por delante. Estos nombres se remontan a los nativos americanos en las partes oriental y septentrional de América del Norte, que tenían varios nombres para la luna llena durante cada mes del año.

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TODOS LOS PARTICIPANTES TENDRAN PROTECCIÓN MÍSTICA FUERA DEL RING.

— ¿Guardianes?— Trehan casi arrugó el pergamino. — ¿Cuántos años tienes? —Veintidós. Su mandíbula se aflojó. — ¿Tan joven?— Él había acumulado el valor de siglos de fuerza, podría haberla dañado seriamente esta noche. —El reino entero está en juego. ¿Sabes qué tipo de machos van a ingresar en esta farsa?— Trehan había espiado una muestra de ellos cerca del ring de combate. —Estuve de acuerdo con el torneo. — ¿Por qué en nombres de los dioses, lo harías? ¿Y por qué alguna vez entregarías tu sangre para un medallón de convocación?— Talismanes como esos, eran bastante comunes en el Lore. Pero el demonio tenía que ceder voluntariamente la sangre para que funcionara. Murmuró: —Ellos lo quisieron. — Antes de que pudiera preguntarle qué quería decir, ella intentó una actitud enérgica. —Una vez que comience la competencia, estaré completamente preparada para casarme con quien pueda ganar. — Sin embargo, su voz se quebró un poco al final. Completamente preparada -y aterrorizada. — ¿Pero lamentas tu decisión ahora? ¿Es así? — El conocimiento lo golpeó. Si Caspion se hubiera acostado con ella esta víspera, el torneo sería cancelado. — ¡Es por eso que estaba tratando de seducir al demonio!— Su alivio fue profundo. —Entonces él te salvaría. — Y ahora yo te salvaré. —Yo estaba tratando de seducir a Caspion porque lo amo. Siempre lo he hecho, y siempre lo haré. Trehan sintió como si sus colmillos hubieran golpeado su garganta. De todos los machos del mundo, ese demonio mortífero era notoriamente popular entre las hembras de todas las especies, se abrió paso por la mitad de las criadas de Dacia antes que él se diera a la fuga en la noche.

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Mi Novia está enamorada de mi objetivo. Si la compañera de Trehan hubiera sido otro vampiro, ella sentiría la misma urgencia y necesidad de él. Pero cuando un vampiro era sangrado por una hembra de otra especie, la Novia extranjera podía no sentir nada por él. Ésta no sentía nada. — ¿Y si simplemente, me decido a robar el medallón -y a ti? —Está protegido. —Romperé ese hechizo tan fácilmente como lo hice con la barrera de magia. —El medallón está guardado en una urna de cristal que ha sido protegida por Morgana, con toda la fuerza de su magia. No puede ser tomado, sólo ganado por mi futuro marido. Trehan sabía de Morgana, sabía que ella era una de las hechiceras más poderosas que jamás haya vivido -porque ella controlaba las habilidades de todos las demás Sorceri. Aunque Trehan era un Daci culto, no era egoísta como para creer que sería fácil eludir sus hechizos. —Debes conocer una manera de tomarlo. — Ella sacudió la cabeza. —No lo hago. Te lo diría si lo supiera. —Me lo dirías, pero sólo para salvar a tu precioso Caspion. — Una vez más tuvo que lidiar con su temperamento, con unos celos tan crudos que nunca había experimentado algo similar. — ¿Y qué hará él para salvarte? ¿Entrará en el torneo? En respuesta, ella echó un vistazo a la colcha. — ¿No? Bien. ¿Entonces, conmigo esta noche o con cualquiera entre los machos haciendo fila abajo? Yo creo que serías más receptiva a mí. Seguramente soy una mejor alternativa. —Por lo menos ninguno de ellos quiere asesinar al macho que amo. Apenas controlo su furia, ignorando el dolor en la palma de la mano, se aferró a la empuñadura de su espada, algo que nunca hacía. —El macho que amas está en un burdel en este momento, estoy aquí contigo. — Sus palabras

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dieron en el blanco, haciéndola estremecerse, pero no tomo ninguna satisfacción de ello. —Tienes cierta habilidad en la seducción, para una virgen. Sería aconsejable que la utilizaras en estos momentos. — Apenas podía creer que le había dicho eso a ella. En el pasado, el sólo había hablado después de una cuidadosa consideración de sus palabras. Al parecer estos celos estaban erosionando su razón, su control de los impulsos. Trehan, un Daci, casi la había mordido. Ella le sostuvo la mirada. —Siento ser yo tu Novia, — empezó, claramente tratando de ordenar exactamente qué decir. Una dificultad en su condición. —Siento que mi corazón ya este tomado. Pero si lo dañas, me romperás. — Las lágrimas llenaron una vez más sus ojos. —Por favor... no lo hagas. Para proteger su reino, Trehan debía de eliminar a ese demonio, y su Novia nunca le perdonaría el asesinato. Necesitaba pensar. Abordar esto racionalmente. Lo que era imposible cuando las lágrimas en sus ojos le afectaban físicamente, y cuando la memoria de su pulso contra su lengua todavía lo volvía sediento de lo prohibido. —Te he dicho todo lo que sé, — murmuró. —Te pido que te vayas de Abaddon. Rogando que la deje. ¡No necesitaba esto! Debería estar agradecido por el aumento en su poder que el sangrado le había traído -y la liberación que le había robado a Bettina- entonces seguir adelante con sus funciones. Podía disfrutar de otras mujeres ahora que ella había traído a su cuerpo de regreso a la vida. Todavía podían engendrar herederos, podría volver a poblar su casa. Por lo que él sabía, él era el primero de sus primos en ser sangrado, lo que significaba que acababa de convertirse en el más fuerte. Viejos anhelos aún podrían hacerse realidad. Podría tener una hembra y descendencia -y la fuerza para proteger a todos.

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Trehan estaría condenado si compitiera por el afecto de Bettina, y menos en contra de alguien tan indigno como Caspion. Cuando el sol empezó a derramarse en su dormitorio, él dijo: —Adiós, Bettina de Abaddon. — ¿Te vas? La esperanza en su voz cimentó su decisión. —Lo hago. Sin embargo, luego su rostro se ensombreció. — ¿Trataras de robar mi medallón? —Vuelvo a mi hogar. Sus ojos se abrieron. — ¿Y sobre Cas? —No, en absoluto. No tengo planes de regresar por ti. Pero sin duda por él. Es una cosa hecha, Bettina. Resígnate. — ¡Por favor, no! Haré lo que sea. — Su cara ardió cuando preguntó: — ¿No necesitas... reclamarme? ¡Sí! La tentación de hundirse en su virginal cuerpo -perderse en la humedad sedosa que había tocado, que había probado- casi lo hizo llegar una vez más por ella. Con un trago nervioso, dejó caer la sábana a su cintura. —P-promete no hacerle daño, y seré tuya. Su mirada clavada en sus pechos, en esos pezones insultantes. Ella dormirá conmigo para salvarlo. Dioses, el placer sería inimaginable. Su miembro se endureció, con espasmos dentro de sus pantalones húmedos. Una vez más, sus colmillos se afilaron. Pero él se negó a obligar a una mujer que no lo quería. —Estás en una situación imposible niña. Cuanto más abogas por el demonio, me siento menos inclinado a quererte. — Mientras más suplicaba, menos quería desearla. —La siguiente hembra que me llevé a mi cama estará allí porque anhela lo que sólo yo puedo darle. Cuando los rayos ardientes del sol se filtraron en la habitación, tomó una última mirada a ella, y luego desapareció.

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Capítulo 7 Traducido Por Alhana Corregido Por Tabitha Revisado por Nyx

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espués de que Bettina se puso una bata y se arrancó la máscara, casi se zambulló por la campana de Salem, tocándola frenéticamente.

— ¿Qué es lo que sangrientamente te pasa, chit? 13— Demandó la jarra casi vacía en la mesa de café. — ¿Has estado cuidando de Cas? —Tengo. Me he transformado con el techo directamente sobre el lecho de la ramera en la que ha estado taladrando durante horas. Él ha estado haciendo cosas que no creerías. Sólo voy a desprenderme y regresaré a mí posi—Espera. — Bettina apretó los dientes, recordándose a sí misma que no era como si ella y Cas tuvieran ningún compromiso. Y no es como si yo no hubiera estado con alguien más esta noche. —Vuelve a lo de la prostituta, — dijo —y dile a Caspion que me encontré con el vampiro enviado para asesinarlo. El aire se estremeció a su alrededor, el único indicador de las emociones de Salem. Ya no estaba en la jarra. Lo sintió ocupando un rizo de su cabello. Justo en su oído, le gritó: — ¿Un asesino estaba en tus habitaciones? ¿Por qué, por el codo-sangriento no me llamaste? Bettina saltó. — ¡Sólo ve a buscar a Cas! Se los explicaré todo a los dos.

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Un niño o joven, especialmente una chica coqueta.

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—Debería haber estado aquí contigo. ¿Y qué si vuelve la sanguijuela? Se lo diré a Raum— ¡No! Yo no creo que haya peligro ahora que el sol ha salido. ¡Ahora vete! Tres minutos más tarde, Salem y Cas regresaron a sus habitaciones. Cas estaba a medio vestir, apestando a perfume, sus cuernos y boca manchados de lápiz labial. Su camisa estaba desabrochada, dejando al descubierto una piel perfectamente bronceada y más lápiz labial por todo el camino hasta el ombligo. ¿Qué mujer sin rostro había disfrutado del cuerpo de Cas a lo largo de la noche? ¡Dioses, los celos picaban! A veces, Bettina se alegraba de no seguir poseyendo su poder Sorceri, sólo podía imaginase lo que podría estar tentada de hacer en un arranque de resentimiento. Miró hacia abajo a sus dedos extendidos, incluso después de todo este tiempo, ella esperó el poder y la luz hirviendo sobre sus palmas. En su lugar, el vacío sonó en su interior. Un vacío que nada puede aliviar... . — ¿Lo viste?— Cas exigió mientras se ponía una bota. — ¿Él estaba aquí? —Sí. En carne y hueso. — Y en mi cama. — ¿Cómo es que estás con vida?— Casi vestido, Cas puso sus manos ásperas sobre sus hombros, como el vampiro lo había hecho. — ¡Él nunca deja a nadie con vida! ¡Está prohibido para él ser visto por otherlanders! Ella tragó. —Yo soy... bueno, supongo que soy una excepción. Salem brillo a través de la habitación, para poseer una de las manos de Cas, pero el demonio se estremeció, chasqueando los dedos con disgusto. Salem se apeó, recostándose en su pelo. —Reparte, princesa. —La cosa es que... Soy su Novia.

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Cas se quedó boquiabierto, Salem dijo: —Así ¿que el demonio enojó a algunos vampiros, y ellos contrataron a un asesino que te reconoció como su compañera? Oh, esto sólo se pone mejor y mejor. —Eso es correcto. Cas abrió la boca para hablar, la cerró, y luego intentó una vez más antes de decir: — ¿Lo sangraste? — ¿Por qué suenas tan incrédulo?— Ella se apretó el cinturón de la bata con movimientos irritados. —Algunos machos realmente me encuentran atractiva, Caspion. —Lo sé, lo sé. Pero— ¡Y no lo hacen sonar como si eso fuera mi culpa! Yo estaba durmiendo en mi cama metida en mis asuntos cuando apareció en mi habitación. — ¡Porque él me estaba buscando!— Cas se apartó de ella, pasándose el dorso de la mano sobre su boca manchada de lápiz labial. —Te he puesto en peligro, te puse en la mira de ese bastardo. — Luego frunció el ceño. — ¿Por qué el vampiro no está aquí, tratando de robarte? Qué embarazoso. Ella se quedó mirando el suelo cuando admitió: —Creo que él me dejó... porque le dije de mis sentimientos por ti. Él se enojó. — Pero no al final. Entonces él parecía distante, no afectado por lo que había pasado entre ellos. —El sangriento Príncipe de las Sombras, — dijo Cas. —Enojado. ¿Qué he hecho? — ¿Cómo consiguió pasar más allá de la guardia de mis hechizos en primer lugar?— Ella había estado completamente vulnerable. ¿Y si hubiera tenido malas intenciones? Se llevó la mano a la garganta. ¿Podrían los Vrekeners entrar a voluntad? Ese hechizo había estado en vigor desde que el castillo había sido construido -¿estaba por vencerse? —El vampiro se convirtió en niebla, — Cas dijo distraídamente. —Él tiene siglos de experiencia traspasando barreras. Yo estaba seguro de que podía llegar a mí.

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— ¡Niebla! Vampiros , — exclamó Salem. —Ustedes dos ¿están hablando de un Daci? —Me dijo que su nombre era Daciano, — dijo Bettina. — ¿Qué es exactamente un Daci? Pensé que eran el Boogeymen de la Horda. Supervampiros de leyenda. Cas masculló una fuerte maldición. —Ellos son un secreto. ¡Cualquiera que sepa de ellos muere! No voy a hablar de esto delante de Salem. —Como si no pudiera averiguarlo pronto de todos modos, — dijo Salem. —Soy un fantasma. Bueno, un sílfide. ¿Ustedes dos no entienden que no hay secretos guardados para Salem? Ninguno. — Se dirigió a Bettina. — Como cuando la princesa se tragó los alucinógenos el año pasado en una ¿cómo es que los mortales le llaman?- rave14. ¿Cómo podía saber eso? Para Cas, él dijo: — ¿O lo que hiciste con esas dos hermanas Lykae una luna llena? Casi perdiste una mano esa noche, ¿no? Cas tragó incómodamente, viéndose avergonzado. ¿Qué pasó con las lobas? —Está bien. Sabes cosas, — dijo Cas. —Pero, ¿cómo podemos estar seguros de que no le has estado diciendo todo esto a Raum? —Porque Raum tiene dos velocidades abrazo alegre y furioso de oso o hacha de guerra al cerebro. Él no puede ocultar sus reacciones. Ahora, ustedes dos, decidan: Salem ¿cómo aliado o como enemigo? Ella entrecerró los ojos. — ¿Por qué quieres estar implicado en nuestras vidas y no informarle a Raum sobre todo de lo que te enteres? —Porque no puedo luchar, comer, beber, dormir o hacerme una paja. ¡Es difícil conseguir una pierna por encima cuando no tienes piernas! ¡Quiero estar en la intriga! Ahora, demonio, ¿qué hiciste? Bettina se sentó en su sofá. —Oh, por el amor al oro, Cas, dile. 14

Rave, rave dance o rave party, es un término cuya utilización está documentada por vez primera el 4 de abril de 1970 para describir los bailes rave. Posteriormente se aplicó a las fiestas de acid house de los años 1980 caracterizadas por música electrónica de baile rápido, espectáculos de luces y una duración que en ocasiones se extendía durante noches enteras. En estas fiestas, la gente bailaba música electrónica que pinchaba un DJ.

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Con un sonido rallado de irritación, dijo, —Me fui. Una vez que entras en Dacia, no te puedes marchar sin un permiso especial. Se concede muy pocas veces a algún Daci nativo -y nunca a los recién llegados al reino. — ¿Nadie te dijo estas reglas?— Ella preguntó. —Pensé que podría conseguirlo alrededor de ellos, o que mi patrocinador llamaría a los perros. En el peor de los casos, creí que tendría un santuario aquí. Yo nunca les dije que era de Abaddon, todavía no sé cómo su asesino llegó aquí con tanta rapidez. No puede haber estado nunca aquí antes. — Cas se frotó la palma de la mano por su cara. — ¿Y cómo en los nombres de los dioses te encontró? —No tengo ni idea. Me desperté y allí estaba él. Cas le lanzó una mirada perpleja. — ¿Cómo ha podido marcharse si su sangrado no se ha completado? Cuando Bettina se estudió las manos sobre su regazo, la tensión salió de él, tan fuerte que ella lo miró nuevamente. Nunca lo había visto tan furioso. Incluso Salem había comenzado a desdibujarse en el aire con su ira. — ¿Él te obligó?— Cas gritó. — ¡Lo destriparé antes de que tenga la oportunidad de atacarme! — ¡No! No fue así. Salem espetó: — ¿Entonces cómo fue? Tomando una respiración profunda, dijo: —Yo estaba borracha. Pensé que estaba con Cas. — Sus mejillas se sentían como si estuviera en llamas. — Yo estuve…receptiva. — ¡La habitación estaba a oscuras! Y no estábamos precisamente…hablando mucho. Pero ningún daño permanente ha sido hecho. Sigo siendo virgen. Sólo tal vez una pizca más educada. Cas se inclinó hacia delante, levantando su collar de oro. —Por lo menos él no te mordió. Recordó como Daciano había luchado con fuerza para no hacerlo. Yo nunca te hará daño... . —Se detuvo cuando vio que estaba alterada.

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—Una salida muy afortunado para nosotros. Ser mordido por un vampiro…lo cambia—. Él miró a lo lejos brevemente antes de enfrentarse a ella una vez más. —Encontraré una manera de protegerte de él. De algún modo. Él podrá ser antiguo y hábil con la espada, pero hallaré una manera. Cuando él regrese, haré mi movimiento. Ella no compartía el optimismo de Cas. Esa letalidad escalofriante... — Espera, ¿dijiste antiguo? —Al menos nueve siglos. ¡Qué…viejo! No sabía cómo se sentía acerca de eso. Pero para Caspion, eso era desastroso. La edad traía fortaleza a los inmortales. —Él dijo que no tiene planes de regresar por mí, pero definitivamente lo hará por ti, Cas. ¿De verdad crees que puedes derrotar a un asesino profesional? ¿A un Daci de larga vida? Sin duda, no podías antes -estabas convencido de que él te iba a eliminar. —Eso fue antes de que estuvieras involucrada. Ahora tengo que encontrar un modo. Salem dijo: —Eso es lo que pasa con un asesino -con cada muerte, se corre el riesgo de captura o la muerte de él mismo. Un asesino de larga vida significa que gana cada vez. Cas se frotó la garganta de nuevo. Bettina presionó su ventaja. —Sólo hay un curso de acción. Entra al torneo. Raum y Morgana garantizaran la seguridad de cada concursante fuera del ring. El vampiro no puede tocarte. Y sabes que puedes vencer a cualquiera que entre. A pesar de que no era tan poderoso como podría ser –los demonios mortíferos obtenían fuerza de cada muerte y su trabajo había sido llevar a cabo el seguimiento, no ejecutar- Cas era un excelente espadachín, y podía teletransportarse. Un destello de esperanza se elevó en sus ojos. Luego sacudió la cabeza. — ¿Y si gano? ¿Entonces, qué? Digamos que elimino a este asesino y después me caso contigo. ¿Privaría a mi compañera predestinada de su macho? Estaría haciendo nuestras vidas miserables.

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Su mente gritó, yo podría ser tu compañera. —No puedes saber que no soy yo. Y soy libre para amar a quien yo quiera. — A diferencia de muchas de las especies del Lore, las Sorceri no tenía un compañero místico predestinado en sí. Pero se casaban y formaban enlaces de toda la vida. —Lo siento, Bettina. — Su expresión se veía genuinamente arrepentida, sus cejas rubias se fruncieron. —No puedo entrar. La decepción amenazó con hundirla, pero se esforzó por un tono tranquilo. —Ya veo. Podría pedirle ayuda a Morgana contra el vampiro. — La Madrina de Bettina era como una hermana mayor. Una con la que nunca, nunca, quisieras cruzarte. Sin embargo, Bettina estaba desesperada una vez más. —Ella no llega hasta esta víspera –no permanecería en este plano horrible más de lo necesario- pero yo podría preguntarle entonces. Morgana vilipendiaba a todos los demonios, todavía no podía creer que su mejor amiga Eleara -la madre de Bettina- se casara con uno. Pero la hechicera en realidad podría estar de acuerdo en ayudar a Cas sólo para frustrar al vampiro. Morgana interpretaría las acciones de Trehan Daciano con Bettina como un truco, y se supone que los Sorceri son los embaucadores -no los bromistas. La gran reina podría matar al vampiro por sí sola. Cas la tomó por los hombros de nuevo. — ¡No puedes decirle a nadie sobre esto! Nadie debe de saber que los Daci aún existen. Ya demasiados lo saben. Estaría traicionando aún más a Mirceo. ¿Mirceo?— Pero Morgana puede ayudar. —Prométemelo, Tina. Podrías poner en riesgo al Sorceri, ¡ponerte en mayor riesgo! Cuando él la miraba así, con sus ojos azules brillantes por la emoción, ella no podía negarle nada. Murmuró: —Lo prometo. —Todo esto está muy bien, — dijo Salem, —La preocupación por Caspion. Pero hay mucho más en el plato de que preocuparse. No todas las mujeres en el burdel tuvieron la suerte de ser atendidas por él. Vi a otros

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competidores en el interior. Un trío de Ajatars de dos cabezas. Cerunnos. Incluso un demonio de pus -oh, discúlpame un excretorian- estaban ahí. Los Ajatars tenían dientes de metal y respiraban fuego. Los Cerunnos eran humanoides con forma de serpiente. Los Excretorians filtraban pus por todos los poros. Se volvió hacia Cas. —Por favor no me abandones a ese destino. Cancelarán el torneo por completo si no soy virgen. ¿No puedes simplemente?... ¿sería tan malo. . .? —Bettina, — él comenzó gravemente —hay algo que debes saber.

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Capítulo 8 Traducido Por Maxiluna Corregido Por Alhana Revisado Por Nyx

-M

uéstrate, — exigió Trehan en su aparentemente vacío apartamento. Sentía el peligro que se avecinaba. Un hecho regular para él en Dacia.

Su mirada parpadeó sobre las esquinas sombreadas de la zona dorada de su sala de estar, luego escaneó los techos abovedados. Lanzó una rápida mirada por los dos pasillos adyacentes. Uno llevaba a su dormitorio y el otro se abría hacia un ala con estanterías interminables. Cuando solamente el silencio lo saludó, volvió a su tarea: investigar. Le había asegurado a su recién descubierta Novia que no tenía planes de regresar por ella. Una verdad en ese momento. Pero ahora... La idea de no volver a verla lo hacía enloquecer. Ella le preguntó: — ¿Qué quieres de mí?— Quería volver atrás en el tiempo y responder: — ¡Todo! ¡Todo lo que es mío por derecho! Pero él había hecho lo racional -y la dejó. Nunca había lamentado una decisión racional. ¿Podría ahora? Se había dicho que simplemente no tenía la suficiente información como para llegar a una conclusión acerca de ella. Tenía que contemplar esto de una manera lógica, recopilar datos. Así que había regresado a sus libros, recuperó un tomo en fisiología vampírica, el pesado Libro del Lore y una historia recientemente publicada de

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las diferentes demonarquías. Colocando los libros a un lado de su gran mesa, al otro lado había dejado la invitación del torneo. En el manual de fisiología, Trehan confirmó la dura realidad de su situación. A menos que un vampiro reclamará a su Novia por completo, estaría lleno de agresividad, celos irracionales e incontrolables impulsos sexuales. Quizás Trehan debería haber aceptado su oferta y haberla tomado. ¿Agresión? ¡Comprobado! ¿Celos irracionales? Cuando pensaba en como Bettina había respondido con tanto abandono por Caspion, Trehan se trazó, poniéndose de pie luchando con una furia asesina. ¡Comprobado! ¿Incontrolables impulsos sexuales? Al regresar a su casa para lavarse y cambiarse, había estado dolorosamente duro solamente por la evidencia de su liberación en sus pantalones. Después de todo, él no había olido o visto durante la mayor parte del milenio. El libro también decía que un vampiro debía penetrar a su pareja con sus colmillos. Así como lo hacían los demonios y los Lykae. Lo que consideramos barbárico. Pero este libro había sido escrito sobre vampiros -en general. Los Daci eran diferentes, superiores a otras facciones como la Horda y los Forbearers. Él se aseguró eso, incluso cuando recordó lo desesperadamente que había anhelado morderla. Dominarla... Con una sacudida interior, se volvió hacia el libro de historia demoniaca, al artículo sobre los Abaddonae. Acertadamente llamados, los Seres Mortíferos, su fuerza se derivaba de cada muerte que realizaban, así que históricamente habían estado en guerra muchísimas veces. Su plano era un insignificante reino pantanoso aislado, con una típica variación de tiempo -fuera de este mundo. El tiempo, como la vida, se movía más lentamente en Abaddon... La Princesa Bettina era la primera hija nacida en generaciones, descrita en apariencia como “Elfica”. A pesar de que era una halfing, no había

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heredado rasgos demoníacos externos, sin embargo, ella tenía fama de poseer un notable –pero no revelado- poder Sorceri. Fascinante. Una delicada, pequeña hechicera, nacida en un mundo demoniaco arcaico y violento. Sus antepasados paternos habían luchado con orgullo y muerto en varias batallas, a menudo con otras demonarquías. Apenas una década antes, su padre, Mathar, había ido a ayudar a uno de sus aliados Pravus, pereciendo en la línea del frente. Al parecer, su reina hechicera, Eleara, había sido asesinada por los Vrekeners justo después del nacimiento de Bettina. Aquellas criaturas aladas eran enemigos mortales del clan Sorceri, considerándose ellos mismos un control sobre el mal de las Sorceris. Trehan no pudo encontrar más historias sobre el lado familiar de Eleara, por lo que había leído en el Libro del Lore sobre las Sorceris en general. Lejanamente relacionadas con las brujas, cada una nacía con una habilidad fundamental que consideraban semejante a un alma. Su especie era una de las más débiles de todos los inmortales -al menos con respecto a la fuerza física y la curación- así que adornaban sus cuerpos con protecciones de metal, sobre todo con oro. No tenían garras, por lo que las llevaban de metal. Las máscaras las favorecían para inquietar a sus enemigos. Eran felices bebedoras de vino que adoraban el oro -y a las hechiceras temerosas, que vivían con un constante temor de ceder sus poderes a otra. ¿Cuál era el poder de Bettina? ¿Por qué no lo había usado en su contra cuando había estado a punto de tomar de su cuello? Con estos tres libros, estableció un trío de hechos. Su necesidad física no era sólo agotadora, era peligrosa. Aunque su linaje era en parte demoníaco, ella era orgullosa y digna. La pequeña hechicera estaría bajo una constante amenaza y lo necesitaría también.

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Pero algunas cosas no podían ser descubiertas a través de los libros y Trehan tenía más preguntas que respuestas en relación con su Novia. Se preguntó ¿Cuál sería su personalidad? ¿Cuál sería su color favorito? ¿Cuáles sus aficiones? ¿Qué la hacía reír? Consideró lo que sabía acerca de ella. Ella valientemente –aunque erróneamente- se sacrificaría por el hombre al que amaba. Era sensual y curiosa por el sexo, ninguna Novia fría innata para él. Una vez más recordó esa sonrisa tímida cuando se había descubierto los pechos. No era descarada por naturaleza, pero cuando la complació, creció maravillosamente con lascivia. A juzgar por su colección de libros, estaba obsesionada con su arte. Trehan estaba tan obsesionado con las armas como cualquier Daci, probablemente más. Echó una mirada a todas sus armas expuestas en cajas de oro y pensó, Ella creará las armas y yo las blandiré. Él miró hacia abajo a su mano lesionada. Ah, pero ella manejara una también. ¿Era aquello su primer punto en común? Las heridas se desvanecían, él descubrió que no quería que lo hicieran. No, él no había hundido sus colmillos en su carne, pero ella le había dado su propia mordida. Cuando recordó la sangre que brotaba a través de la palma de su mano y su destello de orgullo, por alguna razón se puso duro una vez más. Echo un vistazo a la invitación...a sus libros...y de regreso a la invitación... Frío acero se apretó contra el cuello de Trehan. Debe ser Viktor. Se preguntó si su primo finalmente daría el golpe mortal. Habían estado tratando de matarse unos a otros durante cientos de años. — ¿Dejas que te tome por sorpresa?— Viktor dijo irritado. — ¿Qué es lo que ocupa tus pensamientos tan completamente?

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—No del todo ocupado. — Trehan pincho a Viktor con la hoja que había logrado sacar del cinto de su espada, la hoja estaba ahora presionada contra el escroto de Viktor. Viktor se rió en la oreja de Trehan. —Yo podría perder temporalmente mis bolas, viejo, pero tú perderías la vida. —He sido castrado antes. La regeneración fue tal que podrías encontrar preferible estar sin cabeza— dijo él, maldiciendo su falta de cuidado. Esta noche era una noche de primeras veces para Trehan: permitiéndole a Viktor tomarlo desprevenido, dejando a un objetivo vivo, su sangrado -e incluso su rechazo por una mujer. Viktor dudó y luego retrocedió. —No va a resultar divertido acabarte sin luchar. — Él amaba nada más que luchar. No era una sorpresa, era el último descendiente de la Casa de la Guerra, la ira del reino. —Saca tu espada, primo. Con una cansada exhalación, Trehan envainó su espada corta y luego sacó su espada. El arma era una de las únicas pertenencias que realmente le importaba. Le había sido dada por su padre con la instrucción: —Sé un ejemplo, hijo. Haciendo caso omiso de la punzada en la mano lesionada, Trehan se trazó para hacer frente a Viktor. A pesar de sus temperamentos eran directamente opuestos -uno frío y metódico, el otro guerrero e imprudentesus miradas eran tan similares que podrían haber sido hermanos. Viktor entrecerró sus ojos verdes en Trehan. —Estás más pensativo que de costumbre. ¿Problemas con tu objetivo? No tienes ni idea, pensó Trehan mientras lanzaba el primer ataque. Viktor lo desvió y el sonido metálico del acero resonó en la amplia biblioteca. —Es ese demonio nuevo, ¿no? —Preguntó Viktor mientras cargaba. Trehan esquivó limpiamente la espada. Los siglos de luchas casi constantes entre ellos habían hecho a los dos espadachines superlativos. — ¿Caspion el Rastreador, el favorecido de todas las hembras?

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De todas las hembras. Incluso la mía. Viktor hizo una finta a la izquierda, por lo que un golpe cortó a la derecha; Trehan arqueó la espalda, escapando de la punta de la espada. — ¿El gran Trehan realmente dejó a un objetivo vivo? No, no, porque entonces no estaría de regreso aquí. Otro empuje. Trehan lo bloqueó. —No lo enfrenté— respondió, medio tentado a decirle todo a su primo. ¿Si no era Viktor, entonces en quién podía confiar? En nadie. Su relación era complicada, por decir lo menos. Como los últimos miembros de sus respectivas casas, habían estado tratando de matarse el uno al otro durante la mayor parte de sus vidas, pero no había nadie a quien Trehan preferiría tener a su espalda si ellos tuvieran que luchar contra un enemigo común. Viktor también mantendría guardados los secretos de su primo, negándose a mancharse a sí mismo y a Trehan con las políticas de la corte, prefiriendo resolver sus quejas mediante el combate. Trehan giró; Viktor lo bloqueó. Sus espadas conectaron, temblando en sus manos. —Eres fuerte esta noche, — observó Viktor con aprobación. Él veneraba la fuerza y disfrutaba de la violencia. Viktor estaba perpetuamente decepcionado de que su reino oculto no le diera ninguna posibilidad de un conflicto abierto. Como una vez dijera mientras bebían, —Soy el general más orgulloso, con el ejército más perfecto del mundo –uno que nunca irá a la batalla. Golpe; bloqueada rápida. Corte; desviar. — ¿Qué es lo que oigo?— Viktor exclamó de pronto. —Ah, Trehan, ¡tu corazón late! Ahí es de donde viene esta nueva fuerza. La fuerza de un vampiro derivaba de la edad, de la sangre Daci o de beber directamente de la carne -y de su sangrado. —Lo hace. — No sabía si Viktor estaba sangrado. Su primo utilizaba un hechizo de una vieja bruja para camuflar si tenía latidos en su corazón o no. Trehan tenía una teoría sobre eso...

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— ¿Dónde está tu nueva Novia?— Viktor arriesgó una mirada hacia Trehan. — ¿Por qué estabas leyendo cuando me acerqué a ti?— Una mirada de confusión lo siguió. — ¿Por qué no la estás montando ahora? ¿Tal vez la encuentre tendida a través de tu cama con un paquete de hielo entre las piernas? —Eres grosero. — Otro destello de su espada. — ¡Es de mi Novia de la que hablas! Otra parada. —Entonces, ¿dónde está? —Hubo problemas inherentes a ella. — Se trazó lejos de la estocada de Viktor, apareciendo a metros de distancia, la hoja cortó el aire donde Trehan acababa de estar. — ¡Dile a todos, primo! —No tiene importancia. Ella no sería adecuada para mí. — Bettina tenía su propio reino para gobernar. Apenas podría esperar para vivir en este infierno con él. Y está enamorada de otro. — ¿La reclamaste? —Preguntó Viktor. Una sacudida brusca de la cabeza. —Y es mejor así. Una vez que tome el trono. — ¿Así que estás seguro que serás rey?— Estocada. Esquivar. —Por desgracia, sí. Sabes que yo soy la opción lógica. Él era el más capacitado para gobernar, pero para ser justos, cada uno de los contendientes tenía fuerzas. Trehan había cultivado una orden de asesinos entrenados. Viktor controlaba el ejército. Su primo Stelian gobernaba a los que entraba o salían de Dacia. El más joven de los primo, Mirceo, era el más amado por el pueblo y tenía un aliado leal en su hermana menor, Kosmina. Sin embargo, Trehan era el más “Daci” de la familia real, creyendo en este reino, como una religión.

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—Ah, esa es la lógica Daci cacareando, — se burló Viktor, amagando un golpe hacia la derecha, para luego golpear a la izquierda. Con un bloqueo bien cronometrado, Trehan logró desviarlo, pero la pierna de Viktor se disparó, pateando a Trehan en el estómago. Si Viktor quería pelear sucio... Entre respiraciones, Trehan dijo irritado: — ¿Tal vez no te molestaría ese rasgo en otros... si no fueras el más ilógico de la familia? —Al igual que una bruma, se barrió hacia abajo, pateando las piernas de Viktor por debajo de él. Justo antes de que la espalda de Viktor se diera contra el suelo, se trazó de pie. — ¿Rey Trehan? Nunca mientras viva. Ellos se enfrentaron una vez más. —Eres demasiado hostil e impulsivo, —dijo Trehan. —Mirceo es demasiado ensimismado y hedonista, sin mencionar lo joven que es. Y Stelian es casi un borracho para manejar sus responsabilidades como portero. —Y tú eres demasiado carente de emoción. No lo he sido esta noche. Al mirar hacia abajo a los ojos de Bettina, observándolos brillar de deseo, Trehan había estado lleno de emoción. Él no había estado sin emoción cuando se había venido en la suave mano de su Novia... Distraído, una vez más, apenas esquivó el siguiente golpe de Viktor. —La gente se marchitaría bajo tu sofocante dominio, Trehan. Eres la espada del reino, una fría hoja, sin sentimientos. —Este es un debate para otra noche. —Que así sea. Regresa con tu Novia perdida...— Él arrastró lejos su mirada sobre el escritorio, aterrizando en Trehan -y luego en la invitación. Antes de que Trehan pudiera alcanzar el pergamino, Viktor se lo había arrebatado, hojeando rápidamente en la escritura. — ¿Abaddon? ¡He estado ahí! Solía ir a ver las peleas. Nuestra niebla se funde con su niebla a la perfección, ya sabes. Espera, esto es de ella, ¿no? ¿Desafíos inherentes? Yo diría que sí. ¡Ella es el maldito premio en un torneo!

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—Basta, primo. — ¡Ni siquiera de cerca! ¿Por qué estamos discutiendo sobre esta corona cuando puedes ir en busca de otra? —No tengo ningún interés en ese reino -únicamente en la chica. — ¡La que simplemente resulta estar bajo la protección de un ser Mortífero y la hechicera más poderosa que jamás haya vivido? ¿Has tratado de robárselas esta noche? —Lo hice, — admitió Trehan. —Pero ella está obligada a ese plano. —Espera, ¿Ella es una... un demonio? Una vez más, ¿Por qué no te estás acostando con ella en este momento? —Para que conste, ella es mitad hechicera. Y conoce a mi objetivo. Ellos son...cercanos. Me odiará para siempre si lo mató. —No es una opción. — ¿Y por qué seria eso? Viktor rodó los ojos. —Porque eres un esclavo de tu deber, de tu casa. Durante el último milenio, Trehan había sacrificado todo por el bien de Dacia. ¿Por una vez en su vida, iba a tener lo que él deseaba? — ¿Qué pasaría si yo... no lo hiciera? Viktor retrocedió, sin saber qué hacer con eso. —Perfecto, el desinteresado Trehan Daciano ¿abriga pensamientos egoístas? Esto lo debo meditar. ¿Tregua por una noche? Trehan exhaló. —Vierte el hidromiel. — Una vez que cautelosamente envainó la espada, Viktor también lo hizo. —Háblame de ella. — Viktor se encaminó hasta el aparador, seleccionó una botella de cristal llena de hidromiel mezclada con sangre. —Es joven. Adorable. — Talentosa, creativa, innatamente sensual. Con la más dulce piel que me haya imaginado. — ¿Qué tan joven?— Viktor le entregó una copa coronada de carmesí.

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Después de una vacilación, Trehan dijo, —De la edad de Kosmina. — Mirceo y Kosmina eran mucho más jóvenes que los primos mayores, tanto que ellos llamaban a cada uno, Tío. Viktor entreabrió los labios. —Estás bromeando. —No, en absoluto. — Él tomó una copa, pero halló la sangre de mal gusto. Una vez más se preguntó cómo sería la de Bettina. Viktor observadoramente entrecerró los ojos. — ¿La mordiste? Estuve tan cerca. Recordó cómo sus colmillos le habían dolido por perforarla, completamente fuera de control. Con una erección incontrolable. ¿Sería capaz de dejar de probar su sangre si se le daba una segunda oportunidad? ¿Cómo otros machos Daci se mantenían bajo control? ¿Algo esta...mal conmigo? — ¡Lo hiciste! —Viktor levantó su vaso. — ¡Algo un poco desviado en ti, Trey! ¿Marcaste su piel? ¿Tomaste sus recuerdos dentro de ti? —No seas absurdo. — Una de las razones por la que los Daci no estaban autorizados a beber sangre de la carne era a causa del cosaşad15, la capacidad de leer los recuerdos a través de la sangre. Cuando un cosaş16 extraía sangre directamente de la carne, tomaba los recuerdos de su presa en su propia conciencia, incluso de la más mínima gota en la lengua. Los Daci fríamente racionales creían que aquello se trataba de una contaminación, una intrusión en sus mentes puras. Si hubiera tenido los recuerdos de Bettina, ¿De qué habría sido testigo? Probablemente escenas de ella codiciando a Caspion. Trehan se detuvo así mismo de aplastar su copa. — ¿Pensando en ello hasta ahora?— Dijo Viktor. —No puedo creer que hayas usado tus colmillos en ella -¡Trehan el Perfecto es realmente perverso! —No la mordí. — Él miró hacia arriba. —Pareces decepcionado. ¿Estás tan ansioso de verme caer? —Pero querías. 15 16

Cosaşad: es el don de cosechar los recuerdos en las memorias de otras personas. Cosaş: cosechador de recuerdos.

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Fantasearé sobre eso por el resto de mi vida. —Si lo hiciera, nunca admitiría algo tan vergonzoso ante ti. Viktor miró lejos. —Es posible que lo hagas una vez. — Tomó un largo trago. —De vuelta a la cuestión que nos ocupa. ¿Cuáles son tus opciones con la chica? —Matar a Caspion. Olvidarme de ella y seguir adelante. — Al decir las palabras, le quemaron como una mentira. Olvidando que ella no era una opción. ¿Sería posible para él seguir adelante? Había tantas preguntas rondándolo, tanto por descubrir. Se sentía como si hubiera leído la primera página del libro más interesante que jamás hubiera abierto, sólo para cerrarlo de golpe. —Segunda opción: matar a Caspion, encontrar una manera de robar el medallón de la chica, luego secuestrarla. — ¿Ella realmente odiaría a Trehan por siempre? Seguro que en unas pocas décadas podría superar su disgusto. Viktor sacudió la cabeza con decisión. —La magia de Morgana no será fácil de burlar, ni siquiera por alguien como tú. No tenemos ningún lanzador de conjuros para ayudarte y mucho menos uno que pudiera asumirlo. Lógicamente, sabes que robar el medallón no es una opción. Es una campaña que estaría condenada al fracaso. — Bajó la copa, con una muy creciente seriedad sobre el tema. Esto podría deberse a que Viktor había identificado a un enemigo en Morgana, quien era él para frustrar los deseos de un Daci. O tal vez estaba sintiendo la violencia inminente y la esperanza de ser parte de ella. Tal vez Viktor quería ayudarlo porque buscaba dañar las posibilidades de Trehan en el trono. Probable los tres motivos. Por un breve momento, Trehan consideró que Viktor podría desplazarse a ayudarlo por una vez, hace mucho, mucho, habían sido amigos. Luego descartó la idea. Tenían demasiada historia entre ellos. Trehan dijo: —Contemplé la idea de apelar a sus padrinos antes de que comience el torneo. Pero, ¿Cómo exactamente puedo presentar mi caso? Debería decir: —No puedo decir quién soy, ni de qué linaje real desciendo,

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ni de dónde vengo o donde mis propiedades suelen estar. ¿Pero me darán a su pupila de todos modos? — ¿Qué pasa con robártela después del torneo -pero antes de la boda a la luna llena? —Tendría que regresar por el medallón de convocación. Gane quien gane, controlará sus movimientos. —Si entras, ¿Tendrías que salir de la niebla? ¿A la vista de todos? Trehan simplemente reprimió un estremecimiento. —Sí. Por todos. —Serías desterrado -y entonces no tendría que matarte, — dijo Viktor con aire de suficiencia. —Al menos no de manera apremiante. Trehan le lanzó una mirada merecedora a ese comentario. —Imagínate, serías el rey de un reino al menos. —Eso es realmente algo negativo para mí. ¿Gobernar un plano lluvioso de selva pantanosa, lleno de seres Mortíferos? ¿Qué sé yo acerca de gobernar demonios? ¿O acerca de la lluvia, para el caso?— Él ondeó la mano para indicar el cielo de piedra de Dacia. — ¿Y por qué iban a aceptar a un vampiro sin nombre para gobernar? Es evidente que el torneo no es una opción. Nunca podré darle la espalda a mi reino y abandonar mí casa, no, cuando los Daci necesitan un rey. —Hay otro que nos puede gobernar. Trehan bebió profundamente, deseoso de entregarse al hidromiel. — ¿Lothaire otra vez?— Lothaire Daciano, el Enemigo de lo Antiguo, un vampiro de tres mil años con ojos rojos y loco por la sed de sangre -un buen ejemplo de por qué los Daci se abstenían de beber de otros. Lothaire era mitad Horda, mitad Daci. Completamente loco. ¿Tenía una demanda al trono? Sin lugar a dudas. Su propia casa había gobernado siempre. Lo que le faltaba era un agarre a la realidad. Aunque los primos se habían mantenido siguiéndolo de cerca, nunca se habían revelado así mismos ante él. — ¿Realmente aceptarías a un rey con los ojos rojos?— Un

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vampiro de la Horda, que drena a sus presas rápidamente, convirtiéndose en un adicto al poder y a la locura que sus actos traen. Se rumoraba que Lothaire tenía innumerables recuerdos rondando en su cabeza. De hecho, se decía que había utilizado el cosaşad a su favor, bebiendo de víctimas elegidas solo para obtener sus secretos. —Tal vez lo admiro, — dijo Viktor. —Su manera de negociar es magistral. Él podría traer su fabuloso libro de deudas al reino como dote. El libro de Lothaire también era legendario. Durante miles de años, había manipulado Loreans en situaciones de vida o muerte, ofreciéndoles salvarlos por un precio. Rumor sostenido por sus deudores que se habían comprometido a hacer todo lo que les pidiera cuando fueran llamados a pagar la deuda y él había grabado sus pactos meticulosamente. —Él es probablemente el vampiro más fuerte que esté vivo, — continuó Viktor. —No estaría mal para un rey. Además, pensé que estarías bien por ello, deseoso de poner fin a toda nuestra animosidad familiar. — ¿Ya te has cansado de ella? — ¿A quién le hablas, Trehan? Yo vivo por la animosidad. Y Viktor tenía muchos motivos para ello. El propio padre de Trehan había matado al de Viktor. Por supuesto, la madre de Viktor había matado a la de Trehan. Los padres de Stelian se le echaron encima a los de Mirceo y todos habían terminado muertos finalmente. Las vendettas de sangre de las casas Daciano eran innumerables, heredada de sus antepasados, con cada generación se añadían otras nuevas. —Entonces, ¿Por qué siquiera pensar en Lothaire? —Tal vez no tengo ningún deseo de ser rey tampoco, — dijo Viktor. — Tal vez sólo lucharía por él porque sé que sería mejor que ninguno de ustedes. Dame a un vampiro que en realidad sea más poderoso que yo y ayudaré a guiarlo a que gobierne. Por lo que Trehan había oído y visto de Lothaire, el macho no resultaría fácil de…guiar.

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Viktor vio la invitación una vez más, esta vez con una mirada de lujuria en su rostro. “Zeii mea”. Mis dioses. —Peleas. Hasta la muerte. — De hecho, se quejó. —Podrás estar en ese ring. Y con tus ojos claros, todo el mundo pensará que eres un Forbearer. — Uno entre un ejército de seres humanos convertidos que no beben de la carne. Viktor sonrió maliciosamente. —Ellos creerán que eres débil, sin tener idea de lo que realmente eres. Ya es una ventaja. Trehan contempló su bebida, perdido en sus pensamientos. Las batallas no era factor alguno en su decisión. Si él decidía entrar en el torneo, iba a ganar. Punto. En cambio, sus pensamientos estaban centrados en otra batalla. ¿Posiblemente podría ganar los afectos de Bettina? En ese sentido, él estaba mucho más incierto. —Vamos, primo, hay algo más que no me estás diciendo. Trehan apartó rápidamente la mirada, las palabras salieron de sus labios: —Ella está enamorada de otro. De… Caspion. Maldita sea, ¿Qué veía ella en ese demonio? Si los dos tenían algún tipo de relación, entonces Caspion no le era fiel a ella, había estado en un burdel esa misma noche. Viktor hizo una mueca. —Sangrienta mala suerte, Trey. — Sonaba como si realmente lo sintiera por Trehan. Y, sin embargo mañana Viktor estaría en complot para asesinarlo de nuevo. A menos que no esté aquí. —Él debe morir, — dijo Viktor. —Incluso Mirceo lo ha aceptado. Mirceo había sido el patrocinador de Caspion para introducirlo en el reino, usando toda su influencia en hacer campaña para que el demonio fuera aceptado. Mirceo nunca había esperado que Caspion escapara, siendo la primera vez para el encantador Daci. —Hay otros asesinos bajo tu mando, — señaló Viktor. —Manda a alguien más para que mate al demonio.

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Trehan se frotó la frente. —Sea de mi parte o por mi orden hará una diferencia con ella. — ¿El demonio entrará en el torneo? Entonces, podrías matarlo en combate. —No he renunciado todavía a Dacia, primo. Si me decido a entrar—Vas a entrar. — -entonces me he pasado la vida entera al servicio del reino, sólo para abandonarla en un momento de necesidad, ¡Por una mujer que ni siquiera me quiere! —Tiene sentido que ella prefiera a Caspion, — dijo Viktor en tono pensativo. —Al parecer, él es irresistible para las hembras -y unos cuantos machos. Hay una razón por la que el primo Mirceo solicitó que él entrara en Dacia. Por desgracia, el demonio es mucho más guapo que tú, viejo. Trehan frunció el ceño. —Soy apenas mayor que tú. —Dijiste que tu Novia era joven. Ella probablemente no sabe todavía. Sus sentimientos por Caspion podrían ser nada más que un encaprichamiento de colegiala por un galante demonio. Bettina era terriblemente joven y era evidente que había sido sobreprotegida. ¿Tal vez simplemente no habían existido otros hombres? Podría haber establecido lazos con el ser que hubiera tenido más acceso a ella. ¿O era este pensamiento sólo un deseo? Sabía que su aspecto no se podía comparar con el de él demonio, había que admitir que el de Caspion era… no tenía imperfecciones, pero Trehan tenía otras cualidades loables. Soy un buen asesino. Un talentoso erudito. Mierda. ¿Cómo podía resistirse? ¿Entonces por qué el destino la ha elegido para mí? La Princesa, Bettina de Abaddon, era la única mujer existente -y en todo el tiempo, pasado y futuro quién resultó ser su Novia...

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Se recordó que ella había respondido a él. Había inhalado profundamente de su piel, gimiendo en reacción. Había humedeció sus labios rojo sangre cuando ella lo había tanteado con sus suaves dedos. Había murmurado con voz ronca: —Mis dioses, me encanta tu cuerpo. Se deleitó en tocarme. Si pudiera seducirla en una situación similar, podría hacerla ver que él había despertado esos sentimientos en ella. Tenía que creer que, dada la oportunidad, podría hacer que lo deseara de vuelta. Pero ése era el quid de todo esto: la casualidad le costaría muy caro. Su casa se perdería para siempre, su deber -y honor- con ella. Competir en ese torneo me costará todo. —Obviamente tienes algo malo, viejo, — dijo Viktor. —La niña te hizo un agujero en el cerebro, ¿verdad? Trehan recordó cómo ella lo había visto en la agonía de la pasión –sus ojos brillantes que abogaban por más de su tacto- y murmuro: —Una flecha de fuego me atravesó la maldita sien. —Ella se había estremecido contra su mano, tan cerca de llegar a... — ¿Qué vas a hacer? —Lo lógico que cualquier hombre haría. Viktor levantó las cejas. —Entonces estoy perdido. Ilumíname. Trehan dijo: —Reuniré más información sobre ella antes de tomar una decisión.

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Capítulo 9 Traducido Por Maxiluna Corregido Por Alhana Revisado Por Nyx

M

organa llegaría en cuestión de minutos, sin embargo, Bettina estaba sentada en la fría bañera aturdida, incapaz de mostrar alguna indignación porque Salem la hubiera estado observando bañarse otra vez.

Su interacción con el vampiro le había dejado un sentimiento maltrecho -por no hablar de la confesión de Caspion esta mañana. Pero cuando todo lo que ella había hecho fue rogarle que le hiciera el amor, él le había dicho: —Tú eres mi mejor amiga y te quiero como a una hermana. Tina, no me sentiría bien. Y después de la noche que he…uh… pasé, no sé si...pueda. Mientras que ella se había estremecido sobre sus pies como si la hubiera abofeteado, Salem se había burlado: — ¿Pero cómo después de taladrar a una puta durante horas se va a sentir bien? ¿Tal vez el prostituto después de todo se ha prostituido? ¿Tal vez el pequeño pene de Cas no pueda estar a la altura? Las mejillas encendidas de Caspion habían confirmado la pulla de Salem. Si alguna vez había necesitado una llamada de atención... Cas no sentía ninguna atracción física hacia ella. Punto. ¿Por qué estaba forzando esto con él?

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Pero cada vez que se preguntaba cuándo se había convertido en esa chica -la que perseguía a un hombre que nunca la amaría- recordó todos sus años juntos. Como cuando había quedado huérfana tras la muerte de su padre, había llorado hasta quedarse dormida, sintiéndose completamente sola, sin un amigo en el mundo -para despertar cada mañana llena de anticipación por ver la cara sonriente de Cas. Había sido un salvavidas. Cada vez que se reprendía por aferrarse a falsas esperanzas, recordaba la reacción de él la primera vez que había visto sus heridas. Con los ojos llorosos, había ordenado que buscaran ayuda para ella, urgiéndola: — Quédate conmigo, Tina. — Cuando habían empezado a acomodarse sus huesos, sin un tónico demoniaco para adormecerla. Había rugido cuando ella había gritado. Más tarde, oyó que él había destruido su casa, culpándose por no haberla protegido, gritando con frustración. ¿Era la reacción de un hermano mayor? No lo había pensado así. Por supuesto, ella no tenía hermanos para comparar. Durante sesenta noches, él trató de vengarse, pero fracasó. Nadie podía vengarla... Ahora, cuando el sol comenzó a ponerse, su nerviosismo aumentó. El vampiro podría regresar pronto por Caspion, el torneo estaba definitivamente a punto de comenzar. No más andar con rodeos. Ella salió de la amplia bañera en su cuarto de baño. Esta habitación era tan medieval como todo lo demás en Abaddon, pero a través de milagrosas hazañas de la ingeniería -el trabajo tras bastidores de los ogros- se las arregló para tener agua caliente, recorriendo todo el camino hacia arriba en la torre. Poniéndose una bata, le dijo a Salem — ¿Tuviste un buen vistazo de nuevo, ¿verdad?— Viviendo con un sílfide como compañero de cuarto -su fisgón fantasma residente- había perforado gran parte de su modestia.

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—Por supuesto, — respondió Salem desde el espejo empañado encima del lavabo. — ¿Cómo es que siempre lo sabes? Bettina podía tener cinco sentidos parecidos a los humanos, pero su sexto sentido era fuerte. Bueno, excepto cuando se derrumbó por el brebaje demoniaco. Y además... —Lo sé, porque siempre lo haces. Limpió con la manga el vidrio y luego estudió su reflejo. No estaba mejor que antes del baño. Todavía se veía agotada y con resaca. Cuando por fin se las había arreglado para quedarse dormida esta mañana, sus pesadillas habituales la habían atormentado. —No entiendo por qué me espías, — dijo. —No es como si tuvieras un cuerpo. — Una maldición de servidumbre -por algún misterioso crimen- le impedía volverse corpóreo. Y aunque él todavía era telequinético, no podía sentir. —No seré así para siempre. ¡Por qué un día voy a ser un niño de verdad! Y esto me dará mucho forraje para masturbarme en el futuro. Puso los ojos en blanco, esperando que él estuviera bromeando. Cuando había llegado aquí hace tres meses, ella había cometido el error de imaginárselo como inofensivo, un genio tipo duendecillo, tanto como Raum aún pensaba de él. La primera vez que Betinna había sentido a Salem espiándola, pensó que solo quería echarle una ojeada a sus pequeños pechos y cero caderas... Castígate tú solo. Entonces ella había averiguado más sobre el “notorio” Salem por Morgana y su círculo, quienes lo habían conocido antes de su maldición. Al parecer, Salem había sido un guerrero despiadado que “goteaba sex appeal”. La inocente hora del baño de Bettina había adquirido una nueva dinámica incómoda. —Te ves como un culo total, chit, — dijo ahora, empujando un dije con glamour hacia ella. Morgana se lo había dado a ella para ocultar todas sus heridas tras el incidente, pero todavía había un poco de magia de sobra. ¿Bettina debería

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llevar camuflaje superficial, para que su madrina no espiara que algo andaba mal? Morgana ya era hipercrítica sobre el aspecto de Bettina, encontrando carente a Bettina en comparación con su madre, Eleara. Bettina recordó una de sus primeras visitas a Morgana: — ¡Oh, por el amor del oro, eres extraña, una cosita extraña, ¿no es así?— Dijo ella con el ceño fruncido. —Tus características no pueden decidir si te quieren por ser traviesa como la cachorra de un demonio o fascinante como Eleara. Hmm. Bueno, pequeña rarita, levanta el ánimo, pues sólo puedes subir a partir de aquí... Con el recuerdo, Bettina alejó el glamour. Quería que su madrina supiera que algo andaba mal. Nada menos que toda mi vida. — ¿Todavía tienes pesadillas?— preguntó Salem. —Por desgracia. — Esta tarde, Bettina se había lanzado en posición vertical en la cama, a medio camino de uno de sus ataques de pánico. Desde su paliza, había estado plagada de ellos. Su cuerpo había estado tenso, su piel cubierta de sudor. Sus pulmones se habían sentido apretados como por un torno. Había mirado por la habitación, asegurándose a sí misma, estoy en mi casa. Los demonios no están aquí. Los Vrekeners no han venido a Abaddon... Bettina tenía dos objetivos en la vida. Uno de ellos era sentirse segura de nuevo. Podía recordar lo que era no sentir miedo constantemente trepando sobre ella. Recordó la vida sin sus ataques debilitantes. Solía ser capaz de caminar por la ciudad distraídamente, antes podía ser capaz de poder visitar la selva tropical por sí misma. Ahora no podía salir del castillo sin escolta, apenas podía desplazarse por el interior ella sola. Sus episodios parecían estar empeorando. Y por último, la noche del allanamiento había sido un duro golpe para su recuperación. A pesar del amparo de los hechizos, el vampiro había entrado en su habitación “con facilidad”.

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—Deberías hablar con alguien acerca de ello, — sugirió Salem. —Sácalo de tu pecho. Se frotó las sienes palpitantes. — ¿Te estás ofreciendo a ser una caja de pañuelos para mí? —Sólo si quieres escuchar a tu reflejo roncar. Por las piezas que he podido juntar, estaría tontamente aburrido. Ella lo miró, incapaz de decir si él estaba bromeando. —Entonces, ¿por qué sigues aquí? —He encontrado mucha información de nuestro asesino misterioso. Un poco de investigación y pedir favores a algunos fantasmas muy viejos. Nadie conoce más secretos que un fantasma. —Dime, — dijo ella rápidamente, más allá de su curiosidad por el vampiro Daciano. —Se rumora que su pueblo vive en el interior de unas montañas huecas de una cordillera. Nadie en el Lore puede probar que ellos existen, ni siquiera los espías fantasmas más cualificados. Caspion podría ser muy bien el único extranjero que ha visto Dacia y podido salir sólo de ahí, vivo. Van a remediar eso muy pronto. Las manos de Bettina flotaron a su garganta. ¿Por qué no estaría de acuerdo Caspion en participar en el torneo? ¿Él prefería la muerte por encima de su asesino? ¿Estaba tan reacio a explorar incluso la posibilidad de que ella fuera suya? Salem continuó, —Su especie es orgullosa, poderosa, pero nunca se comprometen con el exterior. Si un Daci es visto fuera de la esfera por un otherlander -así es como nos llaman- entonces para él está místicamente prohibido regresar. Salvo en unos casos. Según mis fuentes, la Novia de un Daci es una Daci, a su modo de pensar, así podría ir a su hogar. Pero no después de que él venga por ti esta noche, antes que todos y cada uno. —Él no está interesado en mí. ¿Recuerdas? Antes de salir por la ventana me dijo que no tenía planes de volver a mí y él no puede mentir.

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Naturalmente Bettina estaba encantada con la idea de que nunca regresara, si eso significaba que Cas estaría a salvo. Sin embargo, una pequeña parte de ella también tuvo que preguntarse por qué los hombres encontraban tan fácil pasar de ella. Nunca había oído hablar de un vampiro abandonando a su Novia. Jamás. —No lo puedes ver, pero me encojo de hombros. — En un tono contemplativo, dijo, — ¿Te imaginas vivir en Dacia? ¿Aprender todo sobre el Reino de Sangre y Niebla? Yo daría mi invisible brazo derecho por una oportunidad así. — ¿Vivir bajo tierra, en el interior de una montaña? ¿Sin bosque? ¿Nunca sentir el sol en la cara?— Un bonito lugar para visitar, pero... — Digamos que me alegro de que no tenga que preocuparme acerca de que Daciano regrese. —Te estoy diciendo que, va a regresar. Y si alguna vez vas a Dacia, estoy etiquetado junto a ti, — le aseguró Salem. —Ah, y por cierto, tu cliente contactó con nosotros, quiere una nueva pieza. Algo seductoramente letal. ¿Otro encargo? Bettina se emocionó. A pesar de que había estado vendiendo joyas desde hace años, nunca había sido por la remuneración, sus padres le habían dejado un montón de riquezas, que Raum continuaba aumentando para ella. Si el primer objetivo de Bettina en la vida era sentirse segura, el segundo era caminar por una calle muy transitada y ver a alguien con sus creaciones. Había soñado con ello, preguntándose cómo reaccionaría. Tras el incidente, había cambiado su enfoque, diseñando ornamentos con un doble propósito -piezas de joyerías que podían usarse como armas. Echaba mano de viejos recursos para su moda -anillos con depósitos para venenos- como joyas para el cuerpo: tops de malla que podían prevenir un golpe de espada, broches lacerantes, collares con cuchillas incrustadas. Las Sorceri codiciaban estos accesorios, pero las piezas de alta calidad a menudo eran difíciles de conseguir.

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A Bettina le gustaba llamar a su trabajo “letal luxe 17” o “bloody bling18”. Salem entre risa lo llamaba “Masacre Chic”, aceptando que lo “Mortífero” era el nuevo negro. Cuando la ansiedad la amenazaba o estaba pensando obsesivamente en su tragedia en el reino de los mortales, se trasladaba a su taller y creaba con frenesí. Cuando por primera vez Salem la había visto así, se burló: — ¡Mira al elfo de Keebler19, con sus herramientas pequeñitas!— Entonces se había intrigado con sus creaciones, asegurándole su primer cliente -por una considerable comisión, por supuesto. —Aquí está la propuesta, —dijo Salem. —La cliente lo quiere para dentro de dos semanas. — ¿Tan rápido? —Bettina se apresuró a su cuarto de trabajo, explorando en su banco de joyería. Estaba tan orgullosa de su taller como de las piezas producidas allí. Ella había recogido su estuche de cortadores, pulidoras, fresas y taladros. En un banco, antiguos bloques prensados y mandriles estaban al lado de su mesa de trabajo, el propano alimentaba las pistolas de soldadura y los cautines. En otro banco, tenía bocetos de diseños y un tablero lleno de rollos de cadenas de oro. Maniquíes de vestir se situaban en intervalos a lo largo del lugar. Para levantarle el ánimo después del incidente, Salem en ocasiones los había hecho bailar. — ¿Dos semanas? ¿Qué voy a hacer? Salem respondió: —Dale el arma en forma de brazalete que probaste, si pudiste hacer que el vampiro se largara muerto de miedo. Todavía no puedo creer que obtuvieras el mecanismo de resorte para trabajar.

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Letal Luxe: Lujo Letal Bloody Bling: Sangrienta Joyería Ostentosa Keebler: marca de galletas representada por la imagen de pequeños duendes.

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Bettina le había contado cómo había atravesado con éxito la mano de Daciano. —Quiero mantener ese. — Aunque la cliente tenía un estilo establecido -y era una mujer temible- Bettina no podía separarse del brazalete. Simbolizaba una pequeña victoria, su primera desde el ataque. —Tu llamada, pero si yo fuera tú, estaría casi más asustada de decepcionar a tu Cliente que a tu madrina. Hablando de eso... —La siento también. —Dejaré que tú y las mujeres de la familia se acicalen así mismas. Con un —Hasta luego, paloma, — Salem desapareció, abandonando a Bettina. Se apresuró a salir del taller justo cuando las puertas de entrada de la torre zumbaron al abrirse.

*** La única cosa más grande que la atracción de Trehan por su hogar, era la curiosidad acerca de su Novia. Sí, había decidido regresar a Rune, pero sólo para encontrar información. O al menos eso se decía a sí mismo. ¿Sin embargo, ya hice las maletas? Cuando Trehan pasó los dedos por los lomos de sus atesorados libros, se preguntó si su mente estaba jugándole una mala pasada, recordando de manera equivocada lo bien que había estado con Bettina. Esos momentos de placer no podrían haber sido tan sublimes como él los recordaba. Su ingeniosa arma y su forma de desenfundarla no podrían haber sido tan fascinantes. Sin embargo, se había preparado para cualquier eventualidad, empacó ropa y otros artículos esenciales. Dentro de su abrigo, llevaba un estandarte antiguo de seda de color rojo y gris, con los símbolos de sangre y niebla -del reino que amaba más que a nada.

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Una vez más, él examinó sus apartamentos. Si elegía a Bettina, él estaría dejando atrás un milenio de cosas acumuladas -una fortuna en oro, su extensa colección de armas, obras de arte, unos doscientos mil libros. Estaría dejando atrás su historia, su identidad. Después de un lapso sin dormir, Trehan todavía vacilaba. De una cosa estaba seguro. Mataría por sentirla otra vez en mis brazos. El instinto le montó duro, una situación incómoda para un Daci lógico porque el instinto rara vez es lógico. Sí, su padre le había dicho que fuera un ejemplo. Trehan dudaba seriamente de que su padre se refería a un ejemplo de lo que no se debía hacer. — ¿Tío Trehan?— Una suave voz lo llamó. Se trazó hacia el sonido, encontrando a su “sobrina” Kosmina de pie cerca de su maleta, con una mirada de preocupación en el rostro. Ella y su hermano Mirceo eran los últimos de la Casa de los Castellanos, los guardianes del castillo. El corazón del reino. Kosmina era una contradicción. Era completamente inocente en cuestiones de amor y dolorosamente tímida. Su ropa siempre era recatada hoy llevaba un vestido tradicional, hasta los pies, con el cuello casi llegándole a la barbilla. Sin embargo, al mismo tiempo, era una amante de las armas- y una asesina despiadada. Trehan había ayudado a instruirla con las armas. Sospechaba que cada uno de los primos había metido secretamente la mano en su crianza. Tengo mucho más para enseñarle. Sin embargo, a partir de hoy tal vez nunca la volvería a ver, mientras que los primos habían viajado fuera de Dacia, Kosmina nunca había estado más allá de las fronteras de piedra. —El tío Viktor dijo que te ibas. —Ella tímidamente miró hacia él por debajo de su flequillo rubio. —Quédate tranquila. Regresaré pronto. Sólo iré a observar, como suelo hacerlo a menudo. — Él frunció el ceño. — ¿Mirceo no sospecha que has venido aquí?— Los Daciano no solían reunirse en privado, a menos que una

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batalla fuera inminente. Lo último que necesitaba era que Mirceo se apareciera, espada en mano, para defender la vida de su hermana. Como si alguna vez le hiciera daño. Trehan se pellizcó el puente de la nariz. La desconfianza y el temor marcaban a su familia, al igual que una maldición. Si sólo fuera tan fácil como eso. Las maldiciones podían romperse. —Sigo diciéndole que no me harías daño, — dijo Kosmina. —Stelian es el único quien realmente te mataría. — ¿Sería así?— Preguntó Trehan con un toque de diversión a su convicción. Ella esbozó un patrón en la alfombra con la punta de una bota. — ¿Encontraste a tu Novia? —Lo hice. — ¿Vas a tener hijos ahora? Me gustaría ser una tía. Exhaló una bocanada de aire. Descendencia. Cuando había sido más joven, había esperado con amor a su Novia, para tener una familia propia. A medida que envejecía habían quedado como un susurró en su pasado, había perdido la esperanza. Ahora podía aparearse con otra mujer y engendrar hijos. Pero niños con Bettina... Nunca verían Dacia. Nunca crecerían en la Casa de las Sombras. —No lo sé, Kosmina. Mi Novia no está interesada en mí en este momento. Ella levantó la mirada, con las cejas fruncidas. —Es porque no te conoce. —Aprecio tu confianza. — Todavía no podía creer que su Novia y su sobrina tuvieran por poco la misma edad. Si algún macho lascivo, de siglos de antigüedad codiciara a Kosmina, Trehan lo destriparía lentamente. ¿Y aun así me voy a Rune?

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—Mantendré tu hogar y tu colección como esta, tío, por si acaso. Pero espero que hagas una vida ahí fuera. — Sus ojos azules estaban soñadores. —Todos los días, me imagino saliendo de este lugar. A ella se le prohibió salir del reino. En esto, él estuvo de acuerdo con sus primos, era demasiado peligroso. —Me imagino que será como despertar, como levantarse de un ataúd y comenzar a vivir. — ¿Ataúd, sobrina?— Ella se describió a sí misma como si estuviera muerta. —Vamos, no es tan malo. La vida es buena aquí. Estás a salvo de la peste. — Afectaba únicamente a las hembras de su especie, la enfermedad era mortal incluso para los vampiros inmortales. Mortífero -o algo peor. — ¿Buena aquí?— Preguntó ella en voz baja. Señaló su asiento favorito. —Entonces imagínate sentado, leyendo los mismos libros. Por otros mil años. La idea le hizo sentir náuseas vagamente, su punto de vista anotado. De alguna manera tan infantil como era, ella era extraordinariamente observadora. Logró un tono uniforme mientras decía: —Imagina la alternativa: Nunca volver a ver mi hogar otra vez, permitir que mi casa perezca cuando muchos han muerto por ella. — ¿Años desperdiciados, esperando algo que nunca será? ¿Pasar años luchando, sólo para abandonar esas vendettas? Aquellas vendettas lo definían. Su deber lo definía. Sin esas cosas... No sería quien soy. —Todos estamos pudriéndonos lentamente aquí, — dijo Kosmina, — como si estuviera muerta, a la espera de un golpe mortal. Por lo menos serás libre ahora. — ¿Tan bueno como morir?— Se burló él. Ella exageraba. —Mirceo ha dicho que toda la realeza -a excepción de él- esta… “inmovilizada”.

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Trehan sacó la invitación del bolsillo de su abrigo. ¿He estado “inmovilizado”? Si es así, nada podría hacer añicos toda su existencia como este torneo. Una ceremonia de matrimonio. Combatiendo a muerte en un estadio. Por la corona de los Abaddonae. ¿Yo, un rey demonio? Cuando miró hacia atrás a Kosmina, se encontró con sus ojos llorosos. —Ahora, sobrina. — Él tiró de su barbilla. —Probablemente regresaré pronto. Como si él no hubiera hablado, ella dijo: —Voy a echarte de menos. Cogió su bolsa, luego miró a su alrededor para echar otro vistazo. ¿Un último vistazo? — ¿Tío Trehan? — ¿Sí? — ¿Quieres oír algo triste?— Él arqueó las cejas. —Tu partida es la cosa más emocionante que ha pasado en mi vida...

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Capítulo 10 Traducido Por Lula Corregido Por Alhana Revisado Por Nyx

M

organa estaba de pie en el quicio de la puerta en toda su furiosa majestad.

—Todavía no estás vestida y no me divierte, — soltó mientras barría con su mirada a Bettina, todavía vestida con su bata. Tres esclavas -Sorceris sin poder conocidas como Inferi- seguían la estela de la hechicera cargadas con el caos de cosméticos y accesorios. —Ah, has estado trabajando en tus baratijas ¿No? Qué hobby más... adorable. —No son baratijas. — Bettina echó hacia atrás los hombros. —Son arte; Soy una artista. Y no es un hobby -vendo más de lo que puedo hacer. —Claro que sí, querida rarita. — Después frunció el ceño. — ¿Dónde está tu fantasma?¿El notorio Salem? No lo siento. —Salió para dejar que me preparara. Cuando su madrina hizo un mohín de desilusión, lo mismo que sus Inferi, Bettina preguntó. — ¿Por qué es exactamente notorio Salem? — ¿Por qué no se lo preguntas a él?— La atención de Morgana ya estaba en el guardarropa de Bettina. —Ahora, ¡tenemos poco tiempo! Raum maldita sea su alma demoniaca, estará aquí a la puesta de sol para escoltarte. —Hizo un gesto con la mano, y varios trajes del guardarropa de Bettina salieron volando, aterrizando sobre un diván. Después se giró hacia Bettina. —Veamos lo que tenemos para trabajar. — Morgana la colocó enfrente a un espejo de cuerpo entero, y se puso detrás de ella. La diferencia entre las dos mujeres era sorprendente. La voluptuosa

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Morgana vestía una vaporosa falda escarlata, un top de oro forjado que – apenas- contenía sus pechos y un collar de joyas entrelazadas. Guantes con garras cubrían sus manos y antebrazos. Su pálido pelo rubio estaba entrelazado por todo su tocado de oro. La pieza era considerable, desplegándose tras ella como un alambrado en forma de puesta de sol, tan ancho que apenas había podido pasar por el marco de la puerta de Bettina. Su máscara era negra con incrustaciones de ónix, destacando sus lustrosos ojos y sus casi negros iris. Morgana estaba resplandeciente; Bettina era...Bettina. Casi cada día de su vida se habían recordado que era ordinaria. El macho que amaba no la consideraba nada más que una valorada hermanita. Su madrina, una renombrada belleza, la consideraba el engendro incómodo de la difunta madre de Bettina. Extrañamente, Daciano había mirado a Bettina como si fuera la más bella criatura del mundo. De todas las hembras que el vampiro había conocido en su vida, ella había sido la única capaz de traerlo a la vida. ¡Y las cosas que le había dicho! Para él los ojos de Bettina no habían estado prometiendo cosas buenas, ni siquiera cosas seductoras, sino irresistibles. Él no sólo había encontrado placer con ella, había saboreado sus “delicias” porque ella se las había “entregado”. Y él no sólo había disfrutado de su sabor; su sabor lo había vuelto loco. Sólo pensar en su tono ronco cuando él había pronunciado esas sorprendentes palabras hacía que le ardieran el pecho y las mejillas—Pareces agotada, — dijo Morgana con ojo crítico. —Esto no puede ser. Debes lucir tu mejor apariencia cuando seas presentada esta noche. —Creo que quieres decir expuesta. Las tres Inferi de Morgana se quedaron congeladas mientras desempacaban, estupefactas al ver que Bettina pudiera contradecir a la gran reina. La ira destelló en la mirada insondable de Morgana. — ¿Necesito

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recordarte que estuviste de acuerdo con este torneo? —Sólo porque no entendía cómo iba a ser en realidad. Tú hiciste que sonara como un asunto noble lleno de romance y esplendor. — Bettina había imaginado sexys pretendientes de demonarquías aliadas batallando ferozmente por el derecho a llamarla su esposa. —Perdonaré esta insolencia, achacándole tu comportamiento a los nervios. — Los ojos de Morgana brillaron de advertencia, puntitos plateados moteaban su iris oscuro -el cascabeleo antes del mordisco. Echándose atrás inmediatamente Bettina dijo. —Los nervios, sí, claro. —Podía sentir como el poder de Morgana se desbordaba. Lo que la hizo preguntarse, ¿Por qué he jurado no contarle nada sobre la situación de Caspion? Su madrina podría eliminar al vampiro asesino con solo un movimiento de su mano. Con la riña olvidada, Morgana mandó a sus Inferi que se pusieran a trabajar con Bettina. — Cabello, ropa, maquillaje, máscara, joyería. —Clap, clap. — ¡Queremos que la princesa se vea elaborada! pero no necesariamente ostentosa. Aunque nunca me podría eclipsar, no quiero que parezca que lo está intentando. Bettina gimió y cooperó, levantando sumisamente los brazos, cerrando los ojos, y frunciendo los labios. Resistirse a Morgana era imposible...y para otros mortal. Raum le había preguntado una vez a Bettina, — ¿Cómo puedes decir que tu madrina te ama? —Primero, porqué Morgana sigue visitándome en un reino que odia. Segundo, porque sigo sobreviviendo a las visitas... En cuestión de minutos, Bettina había sido transformada. Vestía un top sin mangas de malla de oro, con malla ligeramente más gruesa para cubrir sus senos. Su falda a juego, se abría a los lados para mostrar su ligero enjoyado y sus medias de seda hasta el muslo. Su máscara estaba hecha de jade verde con audaces plumas que sobresalían como alas pequeñas sobre su cabeza. Su espeso cabello había sido envuelto alrededor de una diadema, manteniéndola en su sitio.

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— ¿Bien?— Preguntó Bettina. —Estás meditabunda, y eso afecta a tu aspecto. No eres exactamente una gran belleza de todos modos. Boca demasiado grande, mejillas demasiado afiladas. Sacas la mayor ventaja a tu apariencia cuando sonríes. Ayer por la noche en la oscuridad, su sonrisa había hecho al vampiro respirar con dificultad. ¿Por qué sigo pensando en él? No va a volver. Después asimiló las palabras de Morgana. — ¿Realmente necesito sacar la mayor ventaja de mi aspecto?— Se atrevió a preguntar Bettina. —Los competidores no están aquí por mí. — Morgana abrió la boca para discutir, así que Bettina dijo, —Oh puede que haya algunos que se sientan atraídos por mí. Pero en el mejor de los casos, yo soy un....complemento. — ¿Complemento?¿Estás de verdad preocupándote por que piensen que eres un complemento?— Morgana chasqueó la lengua examinándose las garras de su traje. —Deberías agradecer a tus padrinos esta oportunidad. Nos dijiste que querías sentirte protegida. Para la manera arcaica de pensar de Raum, eso significa un protector. En cualquier caso, esto es por tu propio bien. ¿O has olvidado esa noche? —Como si pudiera olvidarla alguna vez. — Como si alguna vez me dejaras olvidarla. La humillación de la corte, sus gritos de cobardía haciendo eco en esta torre mientras le colocaban los huesos... — ¿Recuerdas lo que me dijiste cuando metíamos tus costillas dentro de tu torso como si fueran bebés bajo una manta? Bettina casi vomito. —Lo recuerdo. — Ella les había prometido cualquier cosa. —Todos en el reino te oyeron gritar de dolor como una banshee, — continuó. —Después llegué yo, para calmar tu aflicción. Morgana la había arañado con su pezuña de metal tóxica, y el mundo se había vuelto benditamente negro.... Antes de que le diera un ataque, Bettina se precipitó hacia el balcón exterior, respirando profundamente el aire del crepúsculo. Miró hacia arriba, escudriñando, una parte de ella esperando sentir el ruido de las alas en

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cualquier momento. Si no podía confiar en su hechizo protector.... Justo cuando estaba a punto de volver del balcón, Morgana se unió a ella. — ¿Todavía tienes miedo de que vengan aquí por ti? —De vez en cuando. — Siempre. —Eso no es racional. Nunca ha habido un Vrekener en Abaddon. ¿Por qué te perseguirían? —Los Vrekeners nunca abandonan su caza. — Sí, ella había sido una vez un ratón bajo la garra de un halcón, y había escapado. Pero sabía que el halcón nunca descansaría hasta que hubiera capturado a su presa de nuevo. — ¿Cómo podrían siquiera llegar a este plano?— Preguntó Morgana. — No pueden trazarse ni crear portales. Ellos simplemente no pueden volar realmente en serio. Sé eso. —Hubo rumores de que los más ancianos del clan Vrekeners juraron acabar con los asesinatos después de Eleara. Morgana dijo en un tono inescrutable. — ¿No me dijiste que tus atacantes eran un grupo aparte, que actuaban sin seguir las órdenes? Bettina bajó la mirada a sus manos temblorosas. —Creo que sí. — Aunque los Vrekeners condenaban el alcohol, los cuatro que la habían atrapado habían estado borrachos -y su violencia había parecido....personal. Hemos estado vigilándote, Princesa. —No puedo estar segura. —Quizá si Raum realmente pudiera eliminarlos, te sentirías mejor. Para que Bettina participara voluntariamente en el torneo, sus padrinos le habían hecho promesas. Raum enviaría una delegación de demonios fuera para dar caza y secretamente asesinar a los alados atacantes de Bettina –pero hasta ahora esos Vrekeners permanecían intactos. Morgana localizaría y le devolvería su poder a Bettina. La hechicera continuaba evasiva sobre si lo había recobrado o no. —Me sentiré más segura una vez que haya recobrado mi poder. — Bettina había sido una Reina –aunque no de un reino- sino una mística. Una Reina era alguien que ejercía mayor dominio de un elemento o de una

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fuerza mejor que nadie. Ella había sido La Reina De Corazones—No te fue de ayuda la primera vez. —No. Pero aprenderé a controlarlo mejor, practicaré más. ¿Lo has localizado? Morgana arqueó de forma misteriosa una de sus rubias cejas. —No te preocupes -lo tendrás antes de la boda. Bettina suspiró, volviendo su atención a la selva tropical más allá de la ciudad. En las profundidades de esos gigantescos moonraker, encerrado dentro de una viña estaba su capricho -lo que solía ser su lugar favorito en Rune. Pero desde su ataque había evitado cualquier lugar con árboles. Era casi peor poder ver siempre el bosque desde aquí, por siempre fuera de su alcance. Condujo su mirada abajo a lo lejos. Miles de Loreans se congregaban en las calles, lanzando confeti sobre la procesión de combatientes. Pabellones y tiendas de colores brillantes rodeaban el famoso Ring de Hierro de Abaddon -un enorme estadio con una pista circular enjaulada. Una enorme tribuna lo dominaba todo. Llamativos estandartes colgaban flácidos en la quieta y húmeda ciudad. Bettina contempló la procesión, y sintió escalofríos al ver a algunos de los “pretendientes”. Los demonios pus vestían botas de goma y guantes para atrapar la porquería que burbujeaba por su piel. Un par de Cerunnos se deslizaban por las calles de adoquín dejando huellas zigzagueantes sobre el confeti. Un shifter cocodrilo iba sin camisa, la mejor manera de lucir su moteada y plateada piel. —Mira a los machos de abajo. — Esto está ocurriendo de verdad. Ella había querido sentirse a salvo; esos candidatos era terroríficos. —Son repulsivos. —No todos. Salí con un serpenteante Cerunno una vez -no son tan malos como se piensa. — Morgana tamborileó la punta de sus dedos cubierto con garras contra su labio inferior. —Lamentablemente, no se espera que entre ningún Sorceri. Incluso sabiendo que yo estaba

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involucrada, todos ellos piensan que este concurso estará amañado. O que se reducirá solo a la fuerza bruta. Si los Lykae eran físicamente la raza más fuerte de los Loreans, los Sorceri estaban entre los más débiles. Morgana frunció el cejo, y después dijo. —Claro que, podría forzar la situación -si pensara que un campeón de los nuestros podría en realidad sobrevivir. Como Reina de los Sorceri –Real y mística- ella tenía absoluto poder sobre todos sus súbditos y sus poderes individuales. Podía ordenar a cualquier miembro de su especie a hacer cualquier cosa, y ellos estarían compelidos a obedecer. O podía simplemente robar sus poderes. Morgana no era una gobernante amada, pero se conformaba con ser una temida. —Desafortunadamente los venenos son mal vistos en estos enfrentamientos. — Los Sorceris eran afamados envenenadores. No eran necesariamente fabricados por ellos mismos, pero ciertamente los utilizaban. —Supongo que por fin has robado el poder de prever y has visto un buen final para esto. — ¿Prever el futuro?— Se mofó Morgana. —Nunca. Los oráculos se vuelven mal de la cabeza. Tomaré mis decisiones a ciegas y mi sensatez otro día. — ¿Seguramente vas a manejar el curso de esto? —No puedo, ni de pensamiento, ni de acción, ni de hecho, afectar el devenir de este torneo. Pero negocié con Raum que tú tendrías alguna influencia sobre la competencia, — dijo Morgana. —Habrá una ronda de elección de la dama. Considere la posibilidad de una cláusula de seguridad. No preguntes lo que implica, porque no diré nada más sobre el tema. La pregunta de Bettina murió en sus labios. Odio cuando hace eso. — ¿Hay algún contendiente aquí al que aceptarías como tu esposo?— preguntó inocentemente. —Por amor al oro, Bettina, sabes que nunca me casaré. — Chasqueó los dedos en un gesto desdeñoso. —Me sorprende que ese gandul demonio al

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que llamas amigo no se haya apuntado a la competencia. Raum estaba seguro de eso. ¿De verdad? Espera ¿por qué todo el mundo sigue llamando a Cas gandul? ¿Nadie veía más allá del demonio perseguidor-de-faldas de cuidado? Había conseguido su primera captura a los catorce años y había estado arriesgando su vida para ganar mucho más desde entonces. Cas tenía la determinación de ganarse el respeto en este reino, demonio mortífero a demonio mortífero. Oh, ¿Dónde estaba? Bettina había pensado que él estaría aquí para despedirse. Tampoco lo veía abajo. ¿Tal vez se había esfumado de Rune para escapar de Daciano? ¿Vería a Caspion otra vez? Se tragó un nudo en la garganta. ¿O el vampiro había vuelto ya? Seguramente Daciano no regresaría hasta que no fuera completamente de noche. —Tú me dijiste que darías cualquier cosa por sentirte a salvo de nuevo, — dijo Morgana. —Estos competidores son temidos campeones. — ¡Muchos de ellos son un peligro para mí! —Quienquiera que gane es quien se supone que debes tener, — dijo Morgana alegremente. Bettina le lanzó una mirada feroz. —Los Sorceri no creen en el destino. —Seré más clara: Quienquiera que gane será el más fuerte, el más astuto y el más poderoso competidor. Potencialmente todo eso y más. Eso es lo que tendrás por marido. Un problema. Un Cerunno podía ser todas esas cosas. Morgana soltó un suspiro. —Si tú no apruebas a tu nuevo marido -y realmente Bettina ¿Cuándo te volviste tan quisquillosa?- hazte viuda tú misma. ¡Bettina la Viuda Negra! Entonces gobernarás sola sin ningún macho fastidioso que te influencie. Como lo hago yo. Bettina entreabrió los labios sorprendida. Parte de ella sospechaba que Morgana deseaba un monstruo para su ahijada, así Bettina tendría que matarlo. Morgana quería fortalecerla -después de todo, la hija de Eleara

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había venido llorando todo el camino a casa. ¡Una ejecución en la noche de bodas sería lo correcto! Acertadamente así Bettina perdería su reputación de presa fácil. — ¿Y qué hay de los habitantes de Abaddon?— le preguntó Bettina. — ¿Por qué tolerarían a un Cerunno como rey? — ¿Tolerar?— El montón de trenzas en el pelo de Morgana se agitó alrededor de su cabeza como si soplara un viento invisible, y las piezas de oro encima de su cuerpo vibraron -manifestando su ira. —Tú vas a ser su reina. Ellos tolerarán lo que tú elijas darles. — Alisándose el pelo e inhalando para recobrar la calma, dijo. —Además, sabes que estos demonios veneran la fuerza –la fortaleza. —Harán lo correcto, y todo eso. Ellos aceptarán a quien gane. Un golpe sonó en la puerta. Bettina entró de nuevo en su sala de estar. —Oh. Vaya sorpresa. — Dijo Morgana con tono desdeñoso siguiéndola dentro. —Raum llega justo a tiempo. Su padrino entró a grandes zancadas, vestido con su armadura ceremonial, y con sus oscuros cuernos pulidos. Su peto se extendía para cubrir su ancho pecho. Su barba negra colgaba cerca de su esternón y estaba cuidadosamente trenzada. Considerando que Morgana apenas había podido pasar por el ancho de la puerta con su tocado, Raum apenas lograba pasar sus más de 2 metros. Ni siquiera el vampiro era tan alto. ¡Deja de pensar en él! — ¿Cómo está m’niña?— Raum le guiñó el ojo. —Sé lo que estás pensando. Que Raum es tan guapo como el diablo ¿A que sí? Bettina le sonrió con aprecio. Aunque su padre había sido amable, alguna parte de él siempre le había parecido...distante. Raum la había adorado, compensando la falta. Pero no era perfecto; se había criado en la época feudal, y trataba a Bettina como a una damisela -que estaba continuamente en peligro. Él la veía como a una frágil muñeca entre demonios, una rara flor de invernadero.

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Y aun así, había sido flexible en algunos aspectos -justo hasta que había sido atacada. Después de dirigirle un esperado ceño fruncido a Morgana, Raum extendió el brazo hacia Bettina. —Te ves preciosa. ¿Estás preparada para bajar?—Con obvia reticencia ofreció su otro brazo a Morgana. — ¿Las trazare a las dos? —Solo si quieres que haga estragos con tus intestinos, — replicó Morgana dulcemente. Ella nunca permitía que la trazaran, siempre viajaba mediante portales mágicos. Bettina particularmente tampoco se molestaba por eso. Desafortunadamente su mitad demonio era incapaz de teletransportarla por sí misma, así que siempre lo sentía como un fracaso cuando alguien lo hacía tan fácilmente. ¿Podría nada de mí ser demoníaco? —Pero puedes escoltarnos. — Morgana tomó el brazo de Raum, “accidentalmente” pegándole con su afilado tocado. Y con su atuendo consigue un doble objetivo. Los tres montaron en el ascensor -manejado por ogros- y bajaron hasta la planta baja, después se encaminaron hacia el Ring de Hierro, en el borde exterior de la ciudad, cerca del enorme pantano. Con cada paso, la tensión entre sus guardianes fue creciendo y su propio ánimo se deterioró aún más. Me siento como un sacrificio...a un empujón de distancia del cráter de un volcán. Y aun así se sentía más temerosa por Cas que por ella misma. Piensa en otras cosas… Toda la fanfarria la distrajo un poco. El torneo era una ocasión formal, con Abaddon luciendo sus mejores galas. Muchos demonios machos se habían perforado los cuernos con zarcillos de oro, mientras las hembras se habían pintado de rojo los suyos mucho más pequeños. Los demonios ancianos resonaban alrededor con sus armaduras antiguas, las piezas chirriando por el desuso, pero los detalles y los diseños

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eran más ornamentados que los de una armadura moderna. Bettina estudió los grabados y filigranas con detenido interés. Finalmente llegaron al ring. Aproximadamente de unos 4000 metros cuadrados, el campo estaba rodeado de asientos formando un estadio completamente enjaulado por barras de hierro. Estacas dentadas sobresalían entre cada travesaño. La niebla se curvaba alrededor de la macabra estructura, rodeada en las esquinas por las llamas azules y naranjas que bailaban sobre las enormes antorchas. En el extremo opuesto del ring estaba el palco y la entrada del santuario de los guerreros, una serie de catacumbas en forma de túneles. Recorriendo el subsuelo del ring, el santuario era como un vestuario bajo tierra para los contendientes que esperaban su duelo. El palco era un enorme escenario cubierto, envuelto en preciosas sedas. Las habilidades Sorceri de Bettina no podían evitar emocionarse ante la audaz riada de colores. Algunas veces Rune podía ser...algo soso. Dos largas mesas de banquete se extendían a lo largo de cada lado. Una mesa estaba llena de lords y ladies demonios que se inclinaban y se amilanaban ante Raum. No ante mí. Todos ellos estaban al tanto de que había sido atacada y físicamente derrotada. Pero aun así todavía era la única hija del grandioso Mathar. Sus súbditos no sabían muy bien qué hacer con ella. Eso era normal. Gente, yo tampoco sé muy bien qué hacer conmigo. La otra mesa la ocupaban dignatarios Sorceri enmascarados sonreían afectadamente a Morgana.

que

Una vez más, no ante mí. Todos ellos sabían que se habían llevado su poder. Cuando Morgana no miraba trataban a Bettina como a una Inferi. Ni un demonio de verdad, ni una hechicera de verdad. Impostora... En el centro había otro estrado y una mesa para Bettina, Morgana y Raum. Directamente bajo ellos estaba el punto de inscripción, con pesados pergaminos apilados como leños. Esos contratos eran más gruesos que uno de los fornidos brazos de Raum, y enumeraban lo que debían ser miles de

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normas. Cuando cada participante, con su corte de escuderos y delegados finalizaba la procesión, debía presentarse en el punto de inscripción, para firmar un pergamino, formando parte de un pacto inquebrantable. Además de los pergaminos había una daga y una pluma, porque el participante firmaba estos pactos con sangre. Bettina estaba al tanto de algunas reglas, pero sabía que la única forma de salir del torneo era ganando -o muerto. Era todo tan terriblemente...medieval. La mayoría de las demonarquías del Lore lo eran. Recogió un calendario de los eventos del asiento que le habían asignado. Iba a ser anunciado el combate de la primera noche. Las siguientes noches implicarían combates individuales dentro del Ring de Hierro. La séptima noche era de hecho la elección de la dama -una ronda misteriosa. Incluso para la dama... La semifinal transcurrirían en la octava noche, y la ronda final y la boda se producirían en la novena noche. Bettina echó un ojo sobre la multitud, buscando a Cas en vano, deseando que estuviera allí con ella. En vez de eso se veía flanqueada por Morgana a su derecha y Raum a su izquierda, como baluartes. A medida que se acercaba la larga procesión, su ansiedad aumentaba. Se giró hacia Raum. — ¿Por qué se presentan tantas criaturas? Abaddon es rico, pero no excesivamente. Y es difícil acostumbrarse a nuestro clima. Él enterró brevemente su cara dentro de una jarra de cerveza, y después dijo. —Porque tu belleza es legendaria. —Raum, por favor. Él hizo un sonido brusco y después dijo, —Algunos son buscadores de gloria, pero la mayoría están aquí por la Accesion. La guerra ha echado a muchos Loreans de sus hogares. Otros son defensores de una especie entera, que esperan ganar el trono y dar a su gente un lugar para vivir. Algunos son emisarios de alguna especie, que buscan una alianza para sus

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reinos. Y aún hay otros que son solo peones controlados por señores poderosos, que les cederán la corona si ganan. — ¿Permitirías que me ganara un peón? —No podemos probar exactamente quien es un peón hasta después del torneo. Bettina entrecerró los ojos. —Hay más que no me estás diciendo. —Hay una última clase de competidor....- Él palmeó su mano, en un gesto de consuelo. —Los condenados. — ¿Perdona? —Fueron sentenciados a morir por varios crímenes en sus planos de origen. Su única opción es competir en esto, ganar, y después entregarle la corona al poder gobernante. Bettina estaba horrorizada. — ¡Todo eso no importa ahora! — Le aseguró Raum dándole la más amable de las palmaditas sobre el hombro (cuando a otro le hubiera dado en la espalda con la fuerza de una ballena). —Todavía espero que Caspion se inscriba y los derrote a todos. ¿Esperanza? Él y Morgana parecían haber puesto todas sus esperanzas, bueno, esperanza. Bettina quería algo más concreto, gracias. Además Caspion no tenía intención de entrar en el torneo. —He visto la forma en que lo observas, — dijo Raum. —Ese muchacho es el que quieres ¿no? Pero él a mí no. En voz muy baja él dijo, —Morgana discutió conmigo a causa de él, dijo que te ve con alguien “más exótico”. Pero si Caspion entra ella no puede decir nada. — Raum echó un vistazo alrededor. — ¿Dónde está el de todos modos? —No le he visto en todo el día. —Todavía quedan un par de horas hasta el plazo límite de inscripción. Morgana le dio un codazo. —Aquí viene el primer participante.

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Recuerda, no inclines mucho la cabeza. Incluso aunque tus súbditos sean demonios, todavía tienes sangre real... Uno por uno, escuderos y delegados presentaban a sus campeones. Morgana apuntaba continuos -y mordaces- comentarios, así como risitas calladas. La mayoría eran representantes de varias demonarquías, lo que agradaba a Raum. Algunos demonios de la ira, la tormenta, la piedra, y del fuego habían acudido al torneo. Incluso un demonio alado Volar. Por no mencionar al excretonian, que dejó un rastro de pus encima de la mesa de inscripción. Algunos participantes destacaban más que otros. Un Lykae gruñón, con la camiseta hecha trizas y los ojos salvajes, era seguramente un peón. Sus tres enmascarados “escuderos” lo llevaron arrastrándolo hasta el punto de inscripción, y después lo apartaron cogido del cuello. —Esos tres son warlocks20, — murmuró Morgana. —Una orden antigua llamada Los Que Han Sido Olvidados. —Ella y Raum compartieron una mirada. —Gente Vip, — dijo ella en un tono de ¡síii! Raum no parecía relajado, sin embargo parecía un adolescente cuya fiesta ilegal se le hubiera ido de las manos. Morgana añadió felizmente, — ¡Y justo antes de la Accessión!— Esa brutal guerra inmortal -donde todas las facciones estaban obligadas a batallar por la supremacía. Cada día que pasaba, las alianzas de guerra de los Pravus y los Vertas se reforzaban.... A continuación, se acercaron dos apuestos centauros, con las afiladas pezuñas sonando sobre el camino. Con los arcos atados alrededor de sus pechos, el par dio a Bettina una aduladora muestra de atención. Tras ellos un lord vampiro de la Horda se inclinó cortésmente, pero su mirada rojo sangre era inquietante -tan diferente de la de Daciano. Una vez que el lord hubo firmado, le siseó al Lykae, su enemigo natural. El único troll en la procesión era enorme, casi tan ancho como alto. Pelo

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Brujos. Hechiceros. (NT)

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erizado salpicaba su cuerpo cubriendo su larga cola. En una mano mugrienta, la criatura llevaba un palo con pinchos más grande que el cuerpo de Bettina. Éste le murmuró a Morgana, —Ahora simplemente estamos haciendo el ridículo. Morgana se encogió de hombros. —El torneo está abierto a todos. Allí estaba el pueblo de fuego: Un Chimaero con una piel que se convertía en llamas y tres Ajatars, dragones shifters de dos cabezas. Después venían los competidores con forma de serpientes: Dos Cerunnos -príncipes de Las tierras de Las Serpientes- y Meduso, hijo de Medusa. —Ese tiene una lengua venenosa, — aportó Morgana en un tono encantado. — ¿No lo has oído? Una vez que te vas con una serpiente, no hay marcha atrás. Bettina soltó un gemido. Me siento como si estuviese en La Isla de Los Juguetes Inadaptados. Durante una pausa en la procesión -el siguiente demonio parecía estar cayéndose de borracho- Bettina se pasó la mano por la nuca, sintiendo que algo iba mal. ¿Más de lo que obviamente ya estaba mal? Naturalmente, la mayoría de los asistentes la estaban observando, pero por alguna razón, su sexto sentido estaba gritando una advertencia.....

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Capítulo 11 Traducido Por Lula Corregido Por Alhana Revisado por Nyx

O

culto en la niebla Trehan se trazó a Rune, de regreso al puente levadizo que había cruzado hacía poco tiempo. Había guardado bajo él sus pertenencias y después se había acercado al Ring de Hierro.

Aunque la fecha límite para inscribirse era inminente, Trehan todavía no había tomado una decisión. Probablemente porque todavía no había posado los ojos sobre su Novia. En vez de eso, su mirada había planeado por la periferia de la multitud, estudiando el enorme estadio, y las enormes gradas rebosantes de espectadores. Había intentado imaginar cómo sería asesinar delante de ellos. Durante mucho tiempo su habilidad había estado oculta -¿ahora con la posibilidad de mostrarla frente a miles de seres? Pronto el palco principal estaría a la vista. Ella estaría a la vista. Siempre frío, siempre lógico, Trehan nunca tomaba decisiones impulsivas. Cada vez que alguien había intentado impulsarle a la acción, él había clavado los pies en la tierra, prefiriendo la absoluta inacción. Pero temía que una vez la viera, la necesidad que había sentido la noche anterior redoblaría, su control vacilante. Una y otra vez pensaba, ¿Tu Novia o tu casa? ¿Tu hembra o tu reino? No más vacilaciones. Levantó la vista hacia el palco.... Ella estaba allí.

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Bajo las brillantes llamas de la arena, su halfing de ojos oscuros parecía su más fervoroso sueño vestida con sus joyas y sus reveladoras sedas. Su cabello oscuro estaba recogido en brillantes trenzas alrededor de su rostro. Su máscara verde jade destacaba sus brillantes ojos. Primer pensamiento: Que se joda el reino. Una sacudida brusca de su cabeza. Tranquilo, Trehan. Sé racional, investiga. Al lado de ella estaban un demonio macho y una hechicera -debían ser el duque demonio y La Reina de las Sorceri. Aunque Bettina parecía ajena a todos los ojos que la miraban boquiabiertos, a él no le gustaba que la mayoría de su cuerpo estuviese expuesto para la multitud de codiciosas miradas masculinas. Es mi Novia a la que desean. A pesar de su predilección por desnudar su cuerpo, su cara estaba de nuevo cubierta por una máscara. Todavía no he visto su rostro por completo, y aun así estoy considerando esto. Pero incluso cuando ese pensamiento le vino a la cabeza, se dio cuenta de que no importaba. Lo físico era sólo una de las partes de lo que le atraía de ella. Todavía oculto, Trehan se trazó hacia una fila de competidores demonios, escuchando su conversación. Un joven demonio aminus admitió ante otro. —Yo no tengo opción. O entro o mi padre me matará. Un demonio pathos dijo, —Claro que quiero la corona. Eso no significa que no vaya a reproducirme con ella dándole tres cachorros al año. Un demonio de la ira dijo. —La halfing es mitad sensual hechicera, mitad demonia lujuriosa. Lucharía por una sola noche con una criatura como ella, no digamos una eternidad. Estará de maravilla debajo de mí. Los dos últimos comentarios hicieron que la visión de Trehan se nublara de ira, y que sus colmillos se alargaran descontroladamente. No, se razonable. Esto no se trata de ti. ¿Razonable? ¿Cuándo todo lo que quería era arrancarles las arterias con

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los dientes? ¿Podía Bettina escuchar alguno de estos comentarios? Se mantenía muy quieta, muy regia -una belleza indiferente. Tan diferente de la tímida seductora de la noche anterior. Pero entonces, durante solo un instante, él vio un destello de miedo en sus ojos. Su mirada de depredador detectó ese latido salvajemente nervioso en el pulso de su cuello. Trehan podría haberse resistido a la creciente necesidad de reclamarla, podría haberse resistido la llamada de su sangre. Pero su miedo era intolerable para él. La examinó desde más cerca. Ahora que sabía qué buscar, podía verla temblar. ¿Y por qué no? Este no era un torneo por su mano -esto era el sacrificio de una virgen, un espectáculo. La instintiva necesidad de destrozar a cualquier cosa que la amenazara, le golpeó como un martillo. La necesidad de hacer que sus enemigos murieran de forma sangrienta... Cuando él último de la fila de más o menos doscientos treinta participantes había sido presentado a Bettina, ella se hundido en su asiento, frotándose la frente. Morgana alargo la mano y la pellizcó en el mentón, girando su rostro de izquierda a derecha. Frunciendo el ceño se alejó de su madrina. ¿Un breve indulto? Trehan se trazó tras Bettina, siguiéndola a escondidas mientras ella se refugiaba en un recodo en lo profundo del jardín. Dioses, le encantaba la forma en que caminaba, la forma en la que las puntas de su cabello se balanceaban hacia delante y hacia atrás justo por encima de su apretado culo. Con cada paso, un pálido muslo enfundado en una media aparecía bajo su ajustada falda. Su repentina erección ni siquiera le sorprendió. Ni sus lujuriosos pensamientos. Dioses, hembra, las cosas que te haría....te arrancaría esas medias con mis colmillos, y también tus bragas. Después extendería tus largas y esbeltas piernas completamente abiertas y enterraría mi lengua entre ellas.

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Para reclamar el beso por el que había estado hambriento la noche anterior... Todo en esta mujer excitaba a Trehan literalmente más allá de la razón. ¿Una flecha de fuego me atravesó la sien? ¿Me recobraré alguna vez de su tiro? Después de tomar asiento en un banco, ella se giró para hablar con ¿una… planta? — ¿Alguna señal de él? —No. He buscado durante las dos últimas horas, comprobado dos veces cada prostíbulo. Ella miró a la planta y luego murmuró, — ¿Viste la forma en la que me miraban esos participantes? Me sorprende que no quisieran examinarme los dientes. La planta replicó, —De hecho, uno de ellos planea quitarte los dientes, así podrás manejarle “la circunferencia de su pene”. Sus palabras, no las mías. ¿Quién demonios había hecho ese comentario? Alguien va a morir pronto. Inscribirse en el torneo le daría a Trehan la oportunidad. — ¡Suficiente!— Ella empezó a agitarse visiblemente, sus grandes ojos llenos de tristeza. Trehan quería acabar con esa planta habladora. Después la abrigaría entre mis brazos y le diría que todo estará bien. Se encontró acercándose más a ella. —Sé lo que planean para mí, — dijo ella. —Oh, ¿por qué no vendrá Cas? Ella siempre piensa en ese jodido demonio. Justo antes de que Trehan llegara hasta Bettina, Caspion apareció a su lado, ¡A escasos pasos de trazarse directamente dentro de Trehan! —Tina, — murmuró el demonio, llegando hasta ella. Se levantó con la cara descompuesta y se lanzó hacia Caspion. Él no tiene derecho a abrazarla. ¡Ella es mía! Solo siglos de entrenada autodisciplina evitaron que Trehan los apartara de un empujón. Investiga, Trehan. Profundiza. Sabes tan poco de ella...

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Caspion susurró algo en su oído, algo que Trehan no pudo oír. Ella le regaló una sonrisa insegura, mirando al demonio con abierta adoración. Enterarse de su afecto por Caspion era una cosa, verlo otra. Mátale. La mano de Trehan cayó hasta su espada, pero antes de que pudiese actuar, Caspion se trazó a otro lugar con Bettina. ¿Dónde se la había llevado ese bastardo? La mirada de Trehan se agudizó. Cuando los dos aparecieron en el gran palco, exhaló con alivio. Sólo para tensarse una vez más -¿Caspion se está acercando a grandes zancadas a la mesa de inscripción? Cuando el demonio levantó la pluma y la daga, la multitud vitoreó. ¡Ese hijo de puta! Trehan recordó la invitación. Todos los competidores estaban místicamente protegidos. Con un golpe de su daga y el arañazo de una pluma, Caspion se había inscrito en la lista -escapando del alcance de Trehan. Al menos hasta que el torneo terminara. Puedo esperar hasta entonces para matarlo. Caspion podría no pasar de la primera ronda. Otro podría hacer el trabajo de Trehan por él. O podría entrar a competir. Dos pájaros de un tiro. No tendría otra opción que matar a Caspion. Y Bettina tendría que perdonarme... Raum el aparentemente, maestro de ceremonias, hizo un gesto hacia la multitud para silenciarlos. — ¡Buenas noticias para los Abaddonae, los más feroces de todas las demonarquías!— Más vítores. —Y también para aquellos de otros planos que han viajado aquí por nuestro -humildepequeño torneo. — Sonaron risas. —Junto con mi co-anfitriona, la todopoderosa Morgana, les damos la bienvenida. Cuando le hizo una señal con la barbilla, ella se levantó. Sin un saludo ni un gesto de ninguna clase, ella paseó la mirada sobre la multitud, como si contemplase a cada uno de los asistentes. Sólo cuando la multitud se quedó completamente en silencio, ella se sentó de nuevo. Le susurró algo a Bettina, algo que hizo que la chica

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asintiera con recelo. —Ahora, las apuestas en este concurso son elevadas. Cada ronda es a muerte y sin embargo habrá una en la que no habrá ningún combate en absoluto. ¿Quizá un juego de ingenio? ¡Ah, pero nunca un juego de azar! Tienes que ganar la mano de la Princesa Bettina, demostrar que eres digno de su linaje. Raum alzó maletín dorado -¿el que albergaba el medallón para convocar a Bettina?- —Sí, las apuestas son elevadas, pero las recompensas son equitativas. ¡El vencedor ganará el dominio sobre la misma bella princesa! Dominio. Trehan casi gruñó. La cara de Bettina estaba acalorada y tenía los puños cerrados. Estaba claramente infeliz por sus circunstancias; Entonces ¿por qué había permitido ser ofertada? La noche anterior, ella había dicho, —Ellos lo quisieron. Después Raum alzó una corona. —Y el derecho a gobernar a los Seres Mortíferos. Un demonio de la tormenta vestido con una armadura -de una demonarquía infame por sus harenes- gritó. —Yo ya tengo un reino. ¡Sólo estoy aquí para ver por la princesa! Sonaron carcajadas. Bettina se estremeció como si la hubieran golpeado. Justo cuando Trehan se tensaba para atacar al macho, Morgana se puso de pie una vez más, con sus trenzas enrollándose como látigos. Con una clara y sonora voz, espetó enojada, —El respeto-no-es-opcional. —Remolinos de hechicería irradiando de ella. Raum le echó a Morgana una mirada de amonestación y después le preguntó a la multitud, —Bien, ¿Están ya inscritos todos los competidores? El plazo límite se acerca. ¿Tu hembra o tu reino? Trehan contempló fijamente a su Novia, compelido a estar cerca de ella, a estar tocándola en ese mismo instante. Justo entonces, ella miraba sus dedos entrelazados. Cuando levantó la vista otra vez, sus ojos estaban anegados en lágrimas, su pequeña máscara

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torcida. ¿Debería protegerla, incluso si ella no quiere mi protección? — ¿Tenemos doscientos veintisiete?— Dijo Raum. Con las palabras del demonio los pensamientos de Trehan empezaron a correr a toda velocidad. —El ingreso está a punto de cerrarse. ¿Preparado para sentir miles de miradas sobre tu espalda, Trehan? ¡Piensa! Entra, y ya no serás quien eras. Lo que podía ser bueno. Solamente dejo el ataúd. ¿He estado pudriendo? ¿He vivido como un muerto? Era un solitario por naturaleza, con el sagrado deber de asesinar, enseñado por la experiencia a no confiar en nadie. Añadido a eso, vivía en una cerrada y oculta sociedad que veneraba la razón y creía en el absoluto control sobre las propias emociones. Rodeado ahora por todos esos nuevos aromas, sonidos y vistas -por toda esta vida- supo la respuesta. Trehan había sido una sombra. Pero como el muerto, fue el último en saberlo. No me extraña que el asesinato sea tan fácil para mí. Estoy a medio camino de la tumba yo mismo. Sí, él había estado enterrado en la tierra como alguna cosa latente -una máquina sin sentimientos- ¿Qué le esperaría si decidía despertar? Permanecer inactivo era cómodo. Sin emociones fuertes, sin impulsos incontrolables. Sin arrepentimiento por todos los años que ya había malgastado en ese estado estático. ¡Piensa Trehan! Perseguir a Bettina significaría renunciar a todo lo que alguna vez había amado y abarcar todo lo que jamás había desafiado. ¿Tu reino? ¿O la única que por primera vez te despertó...?

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Capítulo 12 Traducido Por Apollimy Corregido Por Nyx Revisado Por Alhana

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aum miró a su alrededor a la multitud. —Entonces, las listas se darán por cerradas...

—Espera Demonio, — un macho llamó desde la parte posterior. — Tienes un competidor final. Bettina habría reconocido esa voz profundamente, acentuada en cualquier lugar. Cerró los ojos. El vampiro estaba aquí, en algún lugar entre la multitud. ¿Y pensaba competir? Justo cuando pensaba que la noche no podía ir a peor. Antes, cuando Cas le había dicho que entraría, con los hombros hacia atrás como la imagen de un antiguo héroe, su corazón había saltado. Luego, en el inicio de la sesión en la inscripción, le había explicado su actuación: — No, Tina. Si estoy marcado por la muerte de todos modos, al menos podría tratar de salvar a mi mejor amiga de una pesadilla de matrimonio. ¿Y ahora esto? — ¿Ese es otro vampiro?— Morgana murmuró en un tono intrigado. Bettina abrió los ojos y respiró sorprendida. Allí estaba Daciano, caminando hacia ella, con el rostro sombrío y con determinación. La luz de las grandes antorchas brillaba en su pelo negro. Esta noche, su ropa era más real, de finas líneas y telas que parecían haber costado bastantes quilates. También llevaba un abrigo de cuerpo

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entero de cuero negro que se ajustaba perfectamente a través de sus amplios hombros y caderas estrechas. La niebla parecía parte de él, la gente ciertamente lo creía. Incluso comparándolo con los machos Abaddonae, su cuerpo imponente destacaba. Podría haberse trazado, pero él optó por caminar, lo que aumentaba la incertidumbre. Ayer por la noche, ella se preguntó: ¿Qué asesino extranjero se atrevería a atacar a un Ser Mortífero en su casa en el plano de Abaddon? Él, Trehan Daciano. Un asesino profesional. Esto no estaba sucediendo. ¿Por qué, dioses, iba a volver? ¿Y por qué quería entrar? ¿Por qué no esperar para terminar su misión hasta después del torneo? Su mirada se deslizó a Caspion, situado con la boca abierta fuera del ring. Entonces recordó, una vez visto, Daciano nunca podría volver a su hogar. ¡No era de extrañar que Cas estuviese asombrado! El vampiro no le había concedido una mirada a él, su atención únicamente estaba en Bettina. Inicialmente los ojos del Daciano eran de un verde intenso. Sin embargo, cuando su mirada se fijó en ella, se inundaron de negro, como cuando habían estado juntos la noche anterior. Con sus pasos cada vez más cerca, la conciencia pinchó sus sentidos -el calor de las llamas, el olor de su copa de vino, la forma en que el aire húmedo de la noche se aferraba a sus brazos desnudos. Todo en lo que podía pensar una y otra vez: Ese vampiro ha estado en mi cama, tocándome como nadie lo había hecho antes. Al cerrar la distancia, se sentía cada vez más débil y sin aliento, como si un relámpago de fiebre se hubiese apoderado de ella. ¿Cómo podía hacerla reaccionar físicamente limitándose a mirarla? Una palabra surgió en su conciencia. Dalit. En demoníaco, significaba rayo además de otro pintoresco significado -perro viejo.

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— ¿Quién es ese magnífico macho? , — preguntó Morgana. Bettina nunca había oído su voz tan interesada en un extraño. El vampiro no era una preciosidad para Bettina, pero era... llamativo. —Oh, mi oro, ¿es un Forbearer?, — preguntó Morgana. Con sus ojos claros, Daciano lo parecía. Nadie podría adivinar que era del mítico Reino de Sangre y Niebla. Mientras se acercaba a la tribuna inferior, Bettina sutilmente negó con la cabeza, advirtiéndole desde la distancia, pero él no le hizo caso, no rompió la calma. Antes, cuando Caspion se había acercado a la mesa de registro, la multitud se había animado con uno de los suyos. A medida que el vampiro se acercaba, todo el mundo se quedó en silencio. Grillos. Un perro ladró en la distancia. Un cachorro de demonio dio un grito. —Tu nombre, — preguntó Raum con perplejidad. —Me llaman el Príncipe de las Sombras, — contestó Daciano con esa voz resonante. — ¿De dónde provienes? ¿Cuál es tu nivel? —Vengo de la nada ya lo sabes. — El vampiro recuperó una antigua y hermosa bandera de color rojo y gris de la chaqueta, entregándosela a Raum. —Esta es mi norma. Entro por la mano de Bettina. ¿Él no puede mentir? Entonces ¿él no está aquí sólo para matar a Cas? ¿Quiere casarse conmigo? Ella se detuvo de abanicarse el rostro. ¿Por qué no puedo recuperar el aliento? Su padrino le lanzó una mirada estudiándola. Raum no podía prohibir la entrada de vampiros, pero seguro que demandaría más información. En su lugar Raum examinó la bandera, se la devolvió, y luego ofreció a Daciano la hoja y la pluma.

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—Bueno, entonces, Príncipe de la nada. Firma con tu nombre. Todavía sosteniendo su mirada, el vampiro rasgó con la hoja a través de su palma, haciendo que brotase la sangre. Sin vacilación, firmó, sin mirar el contrato, sin apartar los ojos penetrantes de ella. Bettina podría decir que Morgana no dejaba de mirar del vampiro hacia ella y vuelta hacia atrás, pero lo reconoció como curiosidad de su madrina. Una vez que el registro de Daciano fue completado, Raum anunció: — ¡Las listas están llenas! El torneo comienza oficialmente. La aclamación de los espectadores sonó antes de que Raum los hiciese callar una vez más. —Ahora, en la primera noche del torneo, vamos a tener un cuerpo a cuerpo. Todos los participantes en el torneo deben ir desarmados, para alcanzar las armas estratégicamente colocadas, y luego matar a voluntad. —Oh, siempre he disfrutado de un cuerpo a cuerpo enérgico, — dijo Morgana, como si estuviera hablando de un torneo de saco de patatas. Entonces miró a Bettina, sus ojos brillaban con aprobación -sin duda se comía con los ojos al vampiro. Cuando Bettina se negó a mirarlo, Morgana le tocó la barbilla con una garra de metal. —No parece que esto haya sido una idea de último momento para él, querida rarita. Pareces ser su único pensamiento.

*** Lo he hecho entonces. Trehan se había puesto de pie abiertamente frente a miles de Loreans, comprometiéndose a sí mismo a ganar a Bettina. Se había trazado desde las sombras de su habitación justo en el centro de atención, en el marco del aplastante peso del escrutinio del público. Ya no era él, el que haría cumplir las leyes de Dacia. Ya no viviría entre los libros, la simple lectura acerca de las interacciones sociales. No era sólo

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un observador, sino que estaba presente y comprometido, con un inquebrantable propósito, voy a poseerla. Había dejado atrás todo lo que quería, pero también había desterrado de su existencia el amortiguamiento. Y en este momento, el entusiasmo sobre el futuro superaba su pesar por el pasado. Tan cerca de Bettina, podía sentir el olor de su perfume ligero y dulce de su piel, podía oír sus respiraciones cortas cuando ella lo ignoraba estudiadamente. Sí, la voy a poseer y haría algo mucho peor que esto por ese privilegio. Casi anhelaba luchar por su favor. Matar era lo que hacía, era todo lo que sabía. ¿Y Caspion? Él era un mero obstáculo a tratar cuando llegara el momento. De alguna manera Trehan tendría que idear una manera de seducirla una vez más. Estoy apostándolo todo para que ella responda de nuevo. ¿Tal vez debería hacer como el loco de Lothaire, y negociar con ella? Antes de que el torneo comenzara mañana por la noche, Trehan se prepararía para estar listo, hartarse de sangre y tal vez por fin dormir durante una hora o dos. Muchos de los lords demonios bebían esta víspera, algunos estaban ya borrachos. Mañana, estarían en peligro. Trehan tendría otra ventaja. No es que la necesitara… —Pero hay un giro, — anunció Raum. —La Noche de uno contra uno, comienza en cinco minutos. Resonaron las exclamaciones. Los machos que ya estaban borrachos farfullaron sus protestas. —Doscientos veintiocho entrarán en el Ring de Hierro antes de que la puerta se cierre de golpe, — dijo Raum, su vozarrón con determinación. — Matando hasta que suene los toques del gran cuerno. Aunque muchos de nuestros concursantes nunca llegarán a escucharlo... .

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Capítulo 13 Traducido Por Apollimy Corregido Por Nyx Revisado Por Alhana

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medida que los competidores se dirigían hacia el ring, Bettina se mordía la uña del dedo, y las de los dedos de la otra mano.

Un momento después del anuncio de Raum, Caspion se trazó a su lado, le colocó una trenza detrás de la oreja y luego valientemente se lanzó al santuario de los guerreros. Daciano se alejó también, sin embargo, se quedó fuera del ring. ¿Esperando algo de ella? —Así que, Raum, ¿quién crees que será el favorito de los apostadores?, — preguntó Morgana Raum separó su rostro de su jarra. —Ningún Abaddonae apostaría en contra de sí mismo. ¡Cas, mi demonio, que está a punto de ser encerrado en esa jaula!, Bettina comenzó con otra uña. Morgana le golpeó la mano hacia abajo. —Creo que apostaré unos quilates en el vampiro de ojos claros. La mirada de Bettina giró a Daciano. Su actitud general era aburrida. Pero ella podía ver su mirada astuta midiendo a sus enemigos. Sospechaba que estaba a punto de presenciar la letalidad que sólo había sentido antes. ¿Sería Cas su objetivo inmediato? En cuanto a Bettina, Morgana dijo: —Creo que el Príncipe de las Sombras está especialmente motivado. Su mirada al igual que su corazón está en esto. Su corazón late. — Bettina ahogó

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un grito de asombro. Por supuesto que Morgana había descubierto quién era la Novia de Daciano. Pero Bettina no podía pensar en eso ahora. — ¿La sanguijuela está sangrada entonces?, — Preguntó Raum, tomando otro sorbo de su taza. — ¿Me pregunto qué tendrá que decir su Novia sobre esto?— ¡Ella estaba enojada! , aterrorizada por Caspion. —Si Cas puede trazarse, estará seguro allí, ¿verdad? Morgana resopló. Raum inquieto tiró del cuello de su coraza. — ¿No podría simplemente teletransportarse continuamente alrededor del ring si quisiera?— se preguntó Bettina. — ¿O si él consigue que lo hieran? —Si no es capturado rápidamente por un adversario más fuerte, entonces sí, — dijo Raum. —Pero el trazarse no deja de tener sus peligros. Para asestar un golpe certero tiene que materializarse completamente por una fracción de segundo. Y cada vez que desaparece, se arriesga a perder de vista a su oponente, algo que ningún guerrero está dispuesto a hacer. Morgana agregó: —Además de que corre el riesgo de que alguien prediga dónde va a aparecer y lo espere con, digamos, una espada mística. Maté a mi último demonio de esa manera. — Su voz sonó como una chica completamente inocente cuando dijo, — ¡Oh, no, por favor pase con su rastreo! ¡Confunde mi débil mente femenina!— Ella, de repente, hizo un movimiento de corte en la mesa —Entonces SLASH. Raum no parecía nada contento con su teatralidad. —También es físicamente agotador, especialmente para los heridos. Esa capacidad es una gran ventaja, pero también acarrea un gran riesgo. Hablando en torno a otra uña, Bettina preguntó —Si un competidor se mete en problemas, ¿qué les detiene para teletransportarse de vuelta a casa o algo así? —El pacto de sangre que firmaron.

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Así que Cas ¿estaba bien y verdaderamente atrapado? Si él…muriera, ella no sabía cómo se iba a recuperar. Los aspectos más destacados de su historia con él pasaron por su mente, todas las cosas que había hecho para ganar su corazón. Cas llevándola a su primer partido de béisbol y explicándole pacientemente las reglas. Enseñándola a conducir un coche mortal. Acompañándola a desfiles de moda y exposiciones de arte, incluso cuando él estaba tan aburrido que casi no podía permanecer despierto. Era joven, y a veces él podía hacer cosas estúpidas, pero tenía un gran corazón. Recientemente había descubierto que había estado secretamente dando comida y ropa a los niños expósitos, utilizando parte de su recién descubierta influencia para establecer programas de aprendizaje para los huérfanos mayores. Todo el mundo estaba siempre tan deslumbrado por su belleza que nunca se daba cuenta de que tenía sustancia y lealtad. Sabía que él daría su vida para proteger la de ella... . El ensueño de Bettina fue interrumpido cuando un Inferi de Morgana se apresuró a la reina con un mensaje escrito. La hechicera espetó: — ¿Qué nuevo infierno es esto?— Entonces rasgó el sello negro. En un intento completamente inútil de ser disimulada, Bettina estiró los brazos, inclinándose hacia atrás para echar una mirada a la página. Captó algunas palabras “pocas” “presagios”, “Dorado”, “subida” y “Accessión”, antes de que Morgana arrugara el papel con tanta fuerza en sus garras de metal que se le clavaron en la palma. El Dorado era La Dorada, la Reina del Mal y némesis de Morgana, a la que se creía muerta. Con una maldición, Morgana se levantó, empujando su silla hacia atrás con un gesto de la mano. Bettina se atrevió a preguntar: — ¿La Dorada se ha alzado?

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En un tono distraído, Morgana dijo: — ¿Me disculpan? Alguien tiene que morir. — Por encima de su hombro, dijo a Raum: —En mi ausencia, mantén este torneo... interesante. — ¿ Tu ausencia?— Farfulló. — ¡No puedes salir! ¡Eres el co-anfitrión! — Él saltó para arriba y la siguió, argumentando mientras ella y su tren de Inferis se apresuraban hacia su portal de viaje. Tan pronto como Bettina estuvo sola, el vampiro se trazó a su lado y le cogió la mano. Consciente de los espectadores, trató de aparentar calma mientras susurró, — No quiero problemas, — con los dientes apretados. No los dio. Su mano estaba caliente, absorbiendo la de ella. Inhaló su aroma fresco, y los recuerdos de la noche anterior, la abrumaron y la enfurecieron. — ¡Me dijiste que no ibas a volver por mí! — ¡Te dije que no tenía intención de volver por ti! Desde entonces, he cambiado de opinión. — Sus ojos eran ahora de color verde, su mirada se estrechó con intensidad. —Escúchame, mujer, tu Caspion vivirá o morirá esta víspera basándose en mis acciones. Ella levantó la barbilla. —Así que ¿tan seguro estas que lo vas a derrotar? No estoy convencida. Y si lo derribas, yo te odiaré para siempre. —Después de convencerte de ello, voy a influir en los demás, diciéndoles que Caspion el Rastreador es el favorito de la familia real y que debe ser eliminado pronto. A no ser... — ¿A no ser qué? —Te comprometas a otorgarme un favor, uno que se determinará más adelante. — Habló siguiendo su farfulla: —Y no sólo voy a ignorarlo a él, sino que eliminaré a cualquier competidor que elijas. — ¿Me estás chantajeando? —Considéralo... negociación. — ¿Por qué debería confiar en ti?

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—Sabes que no miento. — Inclinándose, murmuró en su oído, — Señálame un objetivo, o dile a Caspion adiós. Ella se apresuró a decir, — ¿Cómo voy a elegir? ¡Quiero que todos se vayan! —Entonces prométeme favorecerme aún más. Acéptame como tu campeón, y los liberaré a todos de la vida en el ring. Después de la humillante procesión de esta noche, se sintió tentada de aceptar, con la excepción de Cas, por supuesto. Pero hasta que se determina qué tipo de “favor” podría exigir Daciano, limitaría la exposición. Uno. Bettina encontraba a los participantes serpentinos de lo peor. La sola idea de aparearse con uno de ellos la hacía vomitar. Por no hablar de la idea de entregar los huevos. —Está bien. Hago el voto por el Lore de que te concederé un favor, si te olvidas de Cas y despachas al Cerunno más grande. Daciano le dedicó una reverencia formal. —Como quieras. — Entonces él se quitó la chaqueta y se la entregó a ella. —Sujeta esto, Novia. — Lo dijo de forma trivial, pero daba la impresión de que ya estaban juntos. —Naturalmente, si tengo una oportunidad en el ring, yo ¿podría ampliar nuestro acuerdo. . .? — ¿Más favores? Olvídalo. –Quiero que sepas que voy a matar al vampiro de la Horda de forma gratuita. — A su ceño, explicó, —Demandaré tu oferta para el resto. — Y entonces se fue.

*** Trehan se encontraba dentro del Ring de Hierro, rodeado por gradas de Loreans embobados, pero concentró su mente en lo que estaba en juego. Ella. Bettina.

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Ahora, como tantas veces en el pasado, tenía que cumplir con una sanción de muerte. Marcó a su presa, el Cerunno que su Novia temía por encima de todos los demás. Trehan dio una mirada superficial a las armas disponibles: lanzas y más variedades de lanzas, hachas de guerra, mazas, espadas, y dos tipos diferentes de látigos. Uno era un alambre enrollado como una maquinilla de afeitar, el otro recubierto con una capa viscosa de aceite, un látigo de fuego. Él era un maestro con todo esto. Observó que muchos de los competidores estaban estudiando la colocación de las armas, decidiendo cual se adaptaba mejor a sus propias fuerzas. Pero pocos estudiaban a sus oponentes. Tontos. La elección del arma dependía del oponente. Trata de cortar un Cerunno con una lanza y a ver dónde te deja…Además, en algún momento habría más armas que seres vivos para manejarlas. Trehan hizo algunos cálculos rápidos. Los machos que tenían probabilidades como competidores, los Cerunnos increíblemente rápidos, el otro vampiro, los tres Ajatars, él Rabia -y, por supuesto, el impredecible Lykae. Los dos demonios de piedra también. Podían hacer que sus músculos estuviesen tan rígidos que un suspiro rebotaría en ellos, como si fueran de piedra. El vampiro de la Horda miró fijamente a Trehan, sin duda tratando de evaluar sus puntos fuertes. Él creería que Trehan era un Forbearer más débil, un ser humano convertido. Ah, pero ese rapaz Lykae apenas era capaz de abstenerse de atacar al vampiro con los ojos enrojecidos, incluso ahora. ¿Podría contar con él para mantener al señor de la Horda ocupado? ¿Y los Cerunnos? Trehan los había acosado en el pasado, los había observado en la batalla. Sabía cómo distraían tu atención con su trabajo de espada, mientras que sus colas se deslizaban detrás de ti... . Cuando Raum regresó, al parecer de discutir con Morgana, hizo una seña a los guardias demonios para cerrar la enorme puerta de hierro. Los músculos de los participantes se tensaron. Trehan estaba relajado. Me he preparado toda mi vida para este torneo, incluso sin saberlo. Sintió una vibración

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bajo sus pies. Luego otra. Pasó a pasó. Algo se acercaba, algo con masa. ¿Un último competidor? Justo delante de la puerta totalmente cerrada, un ser surgió de la niebla, en dirección al ring. Trehan levantó las cejas cuando estiró el cuello hacia arriba. Y arriba... Las cosas que hago por mi Novia.

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Capítulo 14 Traducido Por Apollimy Corregido Por Nyx Revisado Por Alhana

ué-es-eso?— Murmuró Bettina cuando una criatura gigantesca que parecía un demonio entró en el ring.

¿Q

Ahí había, más de diez pies de alto de piel verde con guijarros como la de un sapo. No lucía uno, ni dos, sino tres pares de cuernos. La protuberancia de la frente eran dos babosas amarillas que hacían juego con el color de sus ojos entrecerrados, y dos más coronaban sus hombros musculosos, un tercer par sobresalía de la parte posterior de sus codos. Los colmillos sobresalían de la última fila de dientes. Una línea de veteados colmillos sobresalía por debajo de su barbilla, como una barba huesuda, manchada. Longitudes de cadena atravesaban el pecho desnudo por otro lado, sosteniendo una media túnica de cuero con tirantes del infierno. En cada paso, la tierra se llenaba de barro, temblando bajo sus botas. Raum mordió una maldición. —Goürlav. Murmullos sonaba en la multitud. —Ese es el “Padre de los Terrors”. —Él es un pre-demonio, un primordial. —Si una gota de su sangre cae al suelo, un monstruo brotará. —Estoy furioso, — dijo Raum Por primera vez, los rumores tenían razón.

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— ¿No lo entiendo? ¿Qué va a pasar? —Si alguien le hace un solo rasguño en una de sus venas, generará nuevas criaturas horribles empeñadas en aniquilar a cualquiera que piense hacer daño a su “padre”. ¿Cas estaba a punto de ser enjaulado en una pesadilla con ese ser? — ¿No podemos eliminar al primordial? ¿Por qué no estaba en la procesión? —La procesión era sólo una formalidad. Alguien firmó un contrato de representación en su nombre. No hay manera de expulsarlo, sin incumplir la norma de no restricción de entrada a ningún Lorean. La frente y el ceño de Raum completamente arrugados, enviaron un escalofrío de inquietud a través de Bettina. Esta era la primera mirada de arrepentimiento que había evidenciado durante el torneo. Había estado tan convencido de que este era el curso correcto y “ventajoso para el comercio”, mostrar a otros Loreans que eran un reino libre y abierto. Había desechado todas sus preocupaciones y las inquietudes del pueblo, Bettina lo había oído asegurando a sus compinches que un demonio de algún tipo tendría que prevalecer. Nunca había esperado sin duda un demonio de la variedad primordial. A medida que la puerta se cerró detrás del Goürlav, el estómago le dio un vuelco a Bettina. Había tanto peligro para Cas. Durante todos sus años juntos, él había sido su salvavidas, un mentor, un guía y protector. Ahora Bettina quería protegerlo. Pero no podía hacerlo. No había luz ámbar hirviendo en sus palmas, ninguna brujería destructiva. Se recordó que Cas era un luchador experto, rápido. Él estaría a salvo de Daciano... . —Bien, vamos a terminar con esto, — murmuró Raum. Dando la señal. A la vez, el gran cuerno sonó. El rugido de la multitud creció ensordecedor.

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Muchos competidores corrieron por las armas, y en pocos segundos el sonido metálico de acero resonó. Luego vino... el caos. La sangre salpicó como si de fuentes se tratara; huesos roto. Gritos de agonía realzados sobre el tambor de la multitud. El demonio Volar voló por encima, y luego se lanzó a la huelga sobre un demonio de fuego, sus afiladas garras cortando la carne. Eso le recordó a los Vrekeners... Ella se estremeció y miró hacia otro lado. El Cerunno menor había utilizado su cola carnosa para saltar hasta la parte superior de la jaula, enrollándose alrededor de las barras y suspendiendo su cuerpo boca abajo. Oscilando como un péndulo grotesco, arrebatando a un enemigo desprevenido hasta la muerte. Caspion se había apoderado de un látigo de cuchillas, usándolo para lazar del cuello de un centauro. Aunque la criatura daba patadas y se encabritaba, Cas usó toda su considerable fuerza para apretar la soga. —Vamos, Cas, — gritó Bettina. Con más fuerza, con más fuerza. . . De repente, la cabeza del centauro se desprendió, del cuello chorreando sangre arterial. Los Abaddonae gritaron de alegría. Y con esto al matarlo, Cas acababa de volverse más poderoso, una fuerza demoníaca recogiendo muerte. El Lykae acuchilló y mutiló, mordiendo el cuello de su oponente hasta que la cabeza y el cuerpo ya no estaban conectados. Los Pyromasters lanzaron bolas de fuego; los competidores gritaron mientras su piel chisporroteaba. El olor de la carne asada aumentaba las náuseas de Bettina. Cualquier niebla persistente en el área se evaporaba a causa del calor. El otro vampiro parecía tener a Daciano en su punto de mira, pero el Lykae comenzó el acecho al señor de ojos rojos, manteniéndolo en la carrera.

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¿Goürlav? Se puso en cuclillas cerca de uno de los lados de la jaula, pasando un cuchillo bajo sus garras, limpiándolas distraídamente. Todo el mundo le dio un gran rodeo. Con movimientos fríos y precisos, Daciano metódicamente se abrió paso hacia el Cerunno más grande, que tenía a un shifter21 cocodrilo enrollado por su cola de serpiente. A pesar de que el shifter tiró de su cuerpo enrollado para morir, no podía liberarse. El Cerunno amplió sus mandíbulas y golpeó. Los colmillos del tamaño de unas palas se hundieron en la gruesa piel del shifter una y otra vez, pinchando su cuello hasta que el Cerunno simplemente le arrancó la cabeza a la criatura, como si fuese un bocado de carne tierna. Dio un silbido corto de victoria hacia el cielo. Error. Daciano utilizó ese breve segundo para rastrearse detrás de él. La espada del vampiro brillo con tanta rapidez, que Bettina no vio la cuchillada a través del aire. La criatura se dio la vuelta para atacar a Daciano. Sin embargo, el movimiento hizo que su cabeza cayese de su cuello cortado, cayendo al suelo, empapándolo en sangre. El corte que Daciano había hecho con su espada había sido tan limpio como una incisión con láser. Raum le dio unas palmaditas en el hombro, asustándola. —Allí, m´niña, ¡esto debe hacerte sentir mejor! El Cerunno ha caído. Ves, te dije que esto iba a funcionar. Y mira a Caspion. –Para Cas fue fácil ganar un mano-a-mano en una escaramuza con otro demonio, y en realidad parecía... ¿disfrutar de sí mismo? Su mirada se deslizó a Daciano de nuevo. Enfundando su espada, el vampiro se trazó una vez más, esquivando una lanza de pinchos en su espalda, luego atacó a uno de los demonios Tormenta, el que la había llamado esas cosas viles anteriormente.

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Cambia formas.

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Con lo que parecía ser una maniobra practicada, Daciano lo tomó por los cuernos, el macho blindado bramó y golpeó. Para capturar a un guerrero en su agarre…Sus labios se separaron. La fuerza del vampiro era inimaginable. Entonces Daciano le lanzó una mirada firme, preguntándole, como para pedir, ¿un gran favor por librarte de éste también? Su temperamento se apoderó de ella cuando recordó las palabras repugnantes del demonio. “¡Sólo estoy aquí para arar en la princesa!” Sin sentir ni un gramo de arrepentimiento, ella asintió con la cabeza. Los músculos de los brazos se abultaron debajo de la camisa, Daciano cambió su agarre. Sin ni siquiera un sonido, o incluso un cambio de expresión, torció la cabeza del demonio sobre su cuello. Una rotación. Un segundo. Luego se la arrancó liberándola con sus propias manos. Antes de que la cabeza del demonio hubiese rebotado junto a su cuerpo caído, el vampiro se había apoderado ya de un segundo demonio competidor. Otra mirada inquisitiva hacia ella. ¡Así que eso era lo que quería decir acerca de extender su acuerdo! Bettina se mordió el labio, mirando a su alrededor. ¿Qué tan malo podrían ser esos favores? Daciano no le haría daño, lo había demostrado la noche anterior. Era su Novia, por lo que querría sólo lo mejor para ella, ¿no? Y él podría morir en los combates de mañana, o ¡incluso en este mismo momento! ¿Cómo podría cobrarse tantos favores antes de que lo mataran? ¿O tal vez estaba simplemente borracho de este poder? Otro guiño, un instante después, el macho estaba muerto. Mientras miraba luchar a Daciano, no, lucha no era la palabra adecuada, mientras lo miraba sin piedad ejecutar a sus oponentes, comprendió claramente por qué Caspion había estado seguro de que iba a morir. Trehan Daciano era un comerciante de la muerte. Y él era un maestro en su oficio.

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Sin embargo, mientras él cumplía sus órdenes, era como una extensión de ella, un arma para ser utilizada. ¡Oh, sí, el poder! Daciano agarró al repulsivo demonio pús e hizo una auténtica matanza y le dirigió una expresión que decía: ¿Y bien? Se puso codiciosa. Otro guiño del vampiro... luego otro. Antes de que ella se hubiese dado cuenta de lo profundo que era, había accedido a cinco favores. No voy a aceptar ninguno más. ¡Eso es! Pero entonces vio a Caspion asediado por enemigos, que se habían unido para matarlo. Asumiendo que era ¿el favorito de la casa real? Daciano no había tenido que señalarlo después de todo. Una Ajatar había atado la pierna de Caspion con un látigo, que le impedía trazarse. Un segundo planteaba otro problema con sus puños de fuego, preparándose para bombardear a Cas con ellos. Se volvió hacia su padrino, pidiendo en voz baja, — ¡Raum, el cuerno! —Caspion saldrá de esto. ¡Debe hacerlo por él mismo! Si yo termino ahora, todo el mundo sabrá por qué. Él perderá el respeto que se ha ganado. — ¡Por favor! Puede morir. Raum no se movió. —Podría salir bien, Bettina. Sólo una cosa podría salvar a Cas ahora. ¡Ayúdalo, Daciano! ella gritó desde su interior. Dioses, haría cualquier cosa, estaría de acuerdo con cualquier número de favores para salvar a Cas. Como si la hubiera oído, Daciano la miró con el ceño fruncido, y luego a Cas y de nuevo a ella. Alzó cinco dedos. Ella asintió con la cabeza al instante, sin detenerse siquiera a considerar lo que esto significaría en el futuro. De inmediato, Daciano se trazó delante de Caspion, su espada giró con una velocidad impresionante. Con un swing, que descendió a través de la cintura de los Ajatars y el látigo que detenía a Cas. Otro swing, y la espada ensangrentada de Daciano tomó las cuatro cabezas.

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Cas se tambaleó hacia atrás en la confusión, sin duda preguntándose por qué Daciano no lo había matado también. Sólo entonces Raum dio la señal para poner fin al combate cuerpo a cuerpo. Tan pronto como el gran cuerno comenzó a sonar, Daciano desapareció, reapareciendo una vez más ante el vampiro de la Horda. Slash. La cabeza del vampiro con los ojos rojos cayó cuando el sonido del cuerno se desvaneció... Por lo menos más de tres docenas habían caído, aunque el cuerpo a cuerpo duró menos de diez minutos. Incluso la multitud sedienta de sangre se había calmado, y se alejaban de la carnicería. Poco a poco, los demás concursantes dejaron caer sus armas, alejándose unos de otros. Otros empezaban a acercarse cojeando hacia la entrada del santuario. Sus ojos brillaban con emoción, rabia, miedo, incluso por el infierno que acababan de soportar. Pero no Daciano. Sus ojos eran de un constante y convincente verde concentrados en ella. Raum contó a los caídos y luego anunció: — ¡Así concluye la primera noche! Felicitaciones a los ciento noventa y dos sobrevivientes. Mañana comenzará el uno-a-uno, esta vez, combates elegidos al azar. Cada concursante puede presentar un arma fría en el ring, una espada, una lanza, un hacha, una maza, y así sucesivamente. Las peleas comienzan al atardecer. ¡Buena Víspera! Un grupo de Abaddonae jóvenes y jubilosos habían ya rodeado a Cas, pero Daciano permaneció en medio de órganos, sangre salpicando su ropa, riachuelos que le corrían por la cara sombría mientras miraba hacia ella. Había matado tan cruelmente, sin embargo, con tanta... calma. Bettina nunca había visto nada como él. Y le debía a ese peligroso macho sus favores.

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Había sacado cinco competidores sólo por ella y había salvado a Cas. Pero no por mucho tiempo. Si Cas coincidía en el cara a cara con Daciano, él se podría dar por muerto. Un pequeño sollozo escapó de sus labios. Daciano simplemente la miró fijamente, como si no hubiera nada más en el mundo que valiese la pena contemplar.

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Capítulo 15 Traducido por Ophira Corregido por Ariel Revisado por Alhana

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rehan estaba hasta los tobillos en sangre, vísceras y cadáveres retorcidos.

Los cuerpos recién muertos de todas las especies a menudo temblarían, pero los cadáveres de inmortales y partes del cuerpo se aferraban tenazmente a la vida. Manos cortadas todavía se abrían y cerraban. Bocas abiertas en gritos silenciosos. Los rostros de las cabezas cortadas cambiaban de expresión antes de congelarse en una mueca de dolor. Supuso que era justo que Bettina lo viera así, sin sombras para ocultarse, su verdadera naturaleza expuesta. Esto es lo que te traigo. Si necesitas un protector, esto es lo que ofrezco. Sus labios estaban entreabiertos, los ojos muy abiertos detrás de la máscara. Él inclinó la cabeza hacia ella, reconociendo por quien había luchado. Esta noche había sido el campeón de Bettina de Abaddon. ¡Y zeii mea, se había sentido bien matar por ella! Cuando empezó a dirigirse hacia ella, se quedó sin aliento, volviéndose hacia Raum, quien era asaltado ahora por delegados indignados, cada uno exigiendo la liberación de su campeón del contrato de sangre. <<—Yo nunca habría inscrito a mi hijo si hubiera sabido que Goürlav estaría en la lista. >>

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<<— ¡Por no mencionar al vampiro restante! ¿Quién demonios es él? ¿Cuál es su línea?>> <<—La participación del candidato indica una oportunidad de luchar, ¡demonio!>> Al parecer, esos idiotas no se habían dado cuenta que Raum no recibía órdenes. El pecho del gran duque se inclinó aún más, sus cuernos enderezándose con hostilidad. Bettina sabiamente se apartó de ese grupo sin decir palabra. Echó un vistazo a Caspion, que estaba rodeado por una multitud de admiradoras demonias, que claramente la irritaron. Ese gandul tenía una mujer como Bettina deseándolo. Pero era demasiado estúpido para ver lo que estaba justo delante de él. Su pérdida. Así sea la última cosa que haga, voy a asegurarme de ello.

*** El vampiro se acercaba a ella. Así que, naturalmente, Bettina había decidido huir. Por supuesto, la única vez que había esperado la intromisión de Morgana en su vida -si alguien podía idear una manera de salir de una negociación sería la astuta hechicera- su tutora se había ido. Raum estaba ocupado, Salem en ninguna parte para ser encontrado. Cas estaba… ocupado. Bettina miró por encima del hombro. El vampiro todavía se acercaba. Miró a su alrededor por alguien con quien hablar, pero sospecha que Daciano no se detendría de todos modos. Cuando se trazó frente a ella, se paró en seco. Atrapada. —Tenemos diez favores entre nosotros, — dijo entre dientes, tomando de nuevo el abrigo que ella había olvidado que aún sostenía. — ¿Estás dispuesta a pagar lo que debes?

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Ella abrió los labios para contestar, sólo para caer en silencio mientras lo miraba a los ojos. —Tus ojos estaban verdes todo el tiempo. — ¿Por qué eso es digno de mención? —Toda esa matanza y sangre, todos esos gritos y llamas, y no estabas afectado. — En cierto modo, él le recordaba… al oro -un metal noble que no reaccionaba a la mayoría de los demás elementos. —Estoy acostumbrado a la muerte y todas sus caras. Pero cuando pienso en lo de anoche, estoy totalmente afectado. — De inmediato, sus ojos se inundaron de negro. En cambio, ella se quedó sin aliento, se sonrojó, esa conciencia resonando. Cuanto más trataba de no pensar en lo de anoche, más imágenes surgían en su mente… su gran mano entre sus piernas, su boca caliente sobre sus pezones. Con su voz se volvió ronca, él murmuró, —Tus iris se vuelven más luminosos, mujer. No soy el único que disfrutó de lo que pasó entre nosotros. Ella tragó saliva. —Porque yo pensaba que eras otro. — Ella echó un vistazo hacia Cas. Una horda de mujeres susurraba sobre sus leves heridas, maniobrando para acariciar sus músculos. Bettina se preguntó si tenía algún lugar en sus pensamientos después de todo. Daciano la agarró de la parte superior del brazo, atrayendo su atención de nuevo. —Te pregunto de nuevo, ¿pagarás lo que debes? Ella levantó la barbilla. —Hasta cierto punto. — ¿Hasta cierto punto? No fue uno de los términos del acuerdo. —Todavía soy una dama -¡una princesa! Espero ser tratada como tal. Y todavía estoy inmersa en este torneo. Tan pronto como esta farsa comenzó, sabía que tendría que mantener cierto…nivel. — Por la ley antigua, Bettina podría ser lapidada hasta la muerte por violar los términos del contrato. — No voy a arriesgar mi vida por dormir contigo.

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—Nos vemos en mi tienda de campaña a medianoche, y te prometo, — dijo él, su voz cayendo aún más baja, —que te trataré como a una dama. — Palabras inocuas, pero la forma en que las dijo… — ¿Qué pasa si no puedo escabullirme esta noche? No voy a estar sola. — Salem seguramente le diría a Raum si se enteraba de esto. Y su padrino pasaría en un segundo a enterrar el hacha de guerra hasta el cerebro. Lo que probablemente sólo conseguiría que Raum fuera asesinado por el amenazador vampiro. —Entonces yo vendré a ti. —Eso no es posible, — le espetó ella. —Ya se me ocurrirá algo. — Pensó que podría lograr que los guardias fuera de sus puertas se tomaran la noche libre, ¿pero Salem se resistiría? —Esto va a contar como… cinco favores. —Uno. —Tres, — replicó ella. Cuando él inclinó la cabeza asintiendo, le preguntó; — ¿Qué tienda es la tuya? —El cuartel del vampiro muerto. Busca mi estandarte. Luego desapareció. Ella se hundió, anhelando la intimidad de sus habitaciones. Ahora que sus responsabilidades reales estaban terminadas, nada le impedía regresar. Nada, excepto ella misma. El tortuoso y nebuloso camino hasta el castillo era un paseo lleno de seres, pero para ella, seguía adelante…y seguía…y seguía… Podía llamar a los guardias para escoltarla, pero su reino era un lugar seguro. Enviaría el mensaje equivocado. Además, no quería que otros supieran de su miedo. En el Lore, el miedo equivalía a debilidad. La debilidad eventualmente equivalía a muerte, incluso para un inmortal. Hay multitudes alrededor, se dijo, nada me puede atrapar. Pero entonces, ella había estado al alcance del oído de las masas cuando los cuatro la habían atacado.

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Bettina recordaba vestirse con sus amigas antes de salir esa noche. Había pensado, Relajarse en un campo de amapolas -¿que podría salir mal…? Aunque sus huesos se habían curado sin problemas, en momentos como este podía jurar que todavía sentir el dolor de las fracturas. Frotándose los brazos, ella dio algunos pasos vacilantes, respirando superficialmente, la ansiedad constriñendo su pecho. La ansiedad y la ira –de los Vrekeners la habían retorcido. En sí misma para convertirse en un cascarón de la vieja Bettina. Una vez había sido valerosa (más o menos) y rápida para reír, generalmente feliz. Nunca había imaginado que iba a terminar así -un desastre temeroso, incapaz. La pura voluntad la llevó unos pasos más. Pero cuando llegó a una tienda bien iluminada, se quedó inmóvil, pegada a su seguridad como si estuviera soldada allí. Alguien no tardaría en venir a pasear con ella. Sin duda. Por ahora, piensa en otras cosas. Mientras fingía interés en un estante de figuras a la venta, sus pensamientos volvieron a Daciano. Él se había presentado por su mano -no porque fuera un buscador de gloria o porque hubiera sido condenado en su patria. No, al parecer, él había abandonado su patria para siempre. Y una vez que el torneo había comenzado, ese vampiro había sido la única persona que la había reconocido, reconocido que él había luchado por ella. Nadie más aún la había visto. Ni siquiera Caspion. Cas había sido incapaz de no responder a las fanáticas de la batalla que lo rodeaban, especialmente los demonias voluptuosas. Mis caderas nunca serán así de redondas, mis senos así de regordetes. ¿Lo único malo de la congelación en la inmortalidad? Si estabas descontento con tu apariencia, estarás eternamente jodido.

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Sin embargo, incluso las demonias delgadas conseguían una sonrisa impactante de Cas. De hecho, parecía que sólo había una mujer a la que él no responde. Yo. Transcurrieron cinco minutos. Diez. Ella había comenzado a serpentear a través de la tienda, recogiendo una estatuilla aquí, un jarrón allá. Pero pronto, el comerciante comenzó a insistir en que Bettina los tomara todos como regalos, rechazando cualquier oferta de pago. —No, por favor. Sólo estoy descansando un poco en el interior de su encantadora tienda. No podría aceptar más. — Y ahí iba otro jarrón en una bolsa. Bettina fue incapaz de irse, e igualmente incapaz de rechazar la mercancía sin insultar al amable tendero. ¡Ni siquiera me gustan las chucherías! Morgana nunca tendría este problema. La peligrosa clienta de Bettina no lo haría. Esas dos mujeres Sorceri siempre conseguían lo que querían. ¿Por qué no puedo hacerlo yo? Cuando el tendero comenzó a buscar una bolsa más grande, Bettina gimió interiormente. En última instancia, ella aceptó todas las ofrendas con una sonrisa forzada, luego se vio obligada a girarse hacia la salida. En el exterior, los edificios se alzaban más altos, los callejones torciéndose más estrechos y oscuros. Mientras miraba cuidadosamente hacia arriba, esa familiar semilla de ansiedad empezó a bullir en su pecho -la que no dejaría de crecer hasta que estuviera cubierta de sudor, temblando de miedo, jadeando en busca de aliento. Estaba atrapada, de pie en el umbral como una idiota, agarrando su bolsa como un salvavidas. ¡Odio esto! ¿Cuándo me volví esa chica –fácil de convencer, temerosa de su propia sombra?

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Sabía que su miedo era irracional. Nunca había habido un Vrekener en Abaddon. Si uno se las arreglará para entrar en este plano, el Abaddonae moviéndose alrededor nunca lo dejaría lastimar a su princesa. Los demonios se trazarían en el aire y atacarían, haciendo preguntas después. Ella lo sabía. Así que ¿por qué su cuerpo no escuchaba a su mente? — ¡Bettina!— ¿Caspion? ¿Había dejado a sus admiradoras por ella? — ¡He estado buscándote!— Él corrió hacia ella, todavía salpicado con sangre seca de la pelea. Miró a su alrededor y bajó la voz. — ¿Estás sola aquí? ¿No tienes miedo? Salem y Cas eran los únicos que sabían de su fobia. —No es tan malo esta noche. — No era una mentira, no había tenido un ataque en toda regla todavía. Él no pareció que le creyera. —Te llevaré de regreso. — Él tomó su bolso con el ceño fruncido, sabía que ella no era del tipo de persona que le gustaban las chucherías, entonces le ofreció su brazo. A medida que se dirigían hacia el castillo, el alivio pasó a través de ella. Las formas de los edificios volvían a la normalidad, los callejones abriéndose como autopistas humanas. —Luchaste muy bien esta noche, Cas. Yo estaba tan orgullosa. — ¿Viste lo que hizo Daciano?— Antes de que ella pudiera responder, él dijo, — ¡El bastardo se metió en mi escaramuza sólo por la oportunidad de matarme él mismo! Estaba a punto de librarme de ese látigo, incluso sin su interferencia. No era cierto —y Bettina estaba casi contento de que no lo fuera. De lo contrario, aposté cinco favores a cambio de nada. —El vampiro regresó por ti. Ella le dio una leve inclinación de cabeza. —Casi no podía creerlo. —Yo solo estuve en Dacia por un corto tiempo. Pero por lo que escuché, Trehan es como el Sr. Dacia. Él ama su reino más que cualquiera de

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ellos. Ustedes dos deben haber tenido, eh, algo en la noche. — Él parecía estar mirándola fijamente con una nueva mirada, que la ponía nerviosa. — ¿Qué estás haciendo aquí, Cas? Pensé que llevarías a otra mujer -o dos, o tres- a casa contigo. ¿No están los hombres por lo general dispuestos después de una batalla? Sus hombros cayeron. En un tono firme, él dijo, —No hay otras para mí, Tina. Con una sonrisa trémula, ella murmuró, — ¿En serio? —La gente hablaría. Yo nunca te insultaría de esa manera. Su sonrisa se desvaneció. —Te agradezco tu consideración. — La gente ya hablaba. Ella era objeto de lastima, la extraña halfing perdidamente enamorada de un demonio fornido. Ahora que he entrado, todo ha cambiado. — ¿Cómo es eso? —Encontrare una manera de derrotar a Daciano. De alguna manera. Y voy a ganarte. Vamos a gobernar juntos, y estaremos bien. Me esforzaré siempre por serte fiel. Nos consideró comprometidos; lo he hecho desde que registré mi nombre para entrar. — ¿Esforzarte?— Dijo ella en voz baja. — ¿Será tan difícil? —No es exactamente mi naturaleza. Y tú no eres mi compañera. — Se quitó los rizos rubios de la frente. —Te lo advertí, Tina. Tienes que ser paciente conmigo. Ella suspiró. Él estaba tratando. —Lo sé. Y agradezco todo lo que estás haciendo. Pero, ¿por qué estás tan seguro de que vas a derrotar al vampiro? Daciano parecía formidable –imparable- en el ring. —Lo voy a estudiar, descubrir sus puntos débiles. Si sólo fuera tan simple. — ¿Y qué pasa con Goürlav? —Lo resolveré todo. No te preocupes por mí. Por supuesto que ella se preocuparía por él. Había estado haciéndolo durante casi una década.

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Cas la acompañó a la entrada secreta al castillo, pero no la siguió dentro. — ¿No vas a venir?— Preguntó ella, aunque quería trabajar de todos modos. —Ya no podemos hacer eso más. La gente va a hablar si voy a tu torre. Ella alzó las cejas. —La mayoría de los combatientes estarán en un burdel esta noche, pero ¿se espera que vaya a mi cama sola? —Esa es la forma en este mundo, me temo. — Su expresión se oscureció. —Estoy preocupado por que el Daci regrese a tus apartamentos. No puede tener acceso a ti, Bettina. —Pensé que un vampiro nunca podría lastimar a su Novia. —No estoy preocupado porque él te haga daño. Estoy preocupado porque presione por su reclamo, tratando de dormir contigo completamente. —Salem echará a patadas a cualquier visitante no deseado. Después de un momento, Cas asintió. —Mañana al atardecer, te acompañare desde aquí y te traeré de regreso después de mi pelea. Considéralo una cita, — dijo él con una sonrisa afectuosa. Seguramente sabía el efecto que esa mirada tenía sobre ella. —Una cita. —Has estado orgullosa de llamarme amigo, Tina. Hare que te sientas orgullosa de llamarme esposo. Lo juro. Y ahí fue su corazón. —Si quieres salir de esta torre, debes ponerte en contacto conmigo en primer lugar. —Sabes que estoy demasiado temerosa para ir sola. — ¿Lo estaré esta noche? — Cierto. — Él le dio un breve beso en la frente, y luego se trazó. Mientras se montaba en el ascensor, ella consideró lo que Cas había dicho sobre descubrir las debilidades del vampiro. Él no podía acercarse lo suficiente a Daciano para aprender algo significativo.

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Pero yo puedo. Dentro de sus habitaciones, se quitó la capa y la máscara, diciendo en voz alta: —Estoy de vuelta. En un tono distraído, Salem respondió, —Sí que lo estás. Gran noche, ¿entonces? Un montón de acontecimientos. Flotando cerca de ella, él dijo, —Te dije que el vampiro regresaría. ¿De qué te estaba hablando sobre el escenario? —Nada importante. —Tu pequeño meneo de barbilla con él fue objeto de mucha discusión. Él estaba todo posesivo contigo, como si lo hubieras conocido desde hace tiempo. —Nunca lo vi antes de anoche. Sabes eso. —Sostuviste sus cosas mientras él luchaba, — señaló Salem. — ¡Porque me endilgo su chaqueta! —Percepción es realidad, chit. La astuta sanguijuela quiere que los demás piensen que eres suya. ¿Chit? ¡Ella era una princesa! ¿Por qué todo el mundo olvidaba eso? Porque tú se los permitiste… Ella recordó lo que Morgana le había dicho una vez, —Con tus acciones, enseñas a otros a cómo tratarte. —No quiero hablar del vampiro, — dijo. —Tengo trabajo que hacer. — Se giró hacia su taller, plantándose a sí misma en su mesa de bosquejo. Una y otra vez trató de esbozar una nueva pieza, pero ella estaba perpleja. Necesitaba un diseño único, algo que la Cliente nunca hubiera visto. Dio unos golpecitos con el lápiz contra su labio inferior, sus pensamientos girando a esta noche. Incluso si ella decidía ir, ¿cómo se suponía que llegara del punto A al punto B sola, sin un incidente? Para pasar desapercibida, tendría que elegir la ruta más desierta. Una receta para el desastre.

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¿Qué sería más fuerte? ¿Un ataque de pánico -o su promesa de darle al vampiro lo que él pedía? Bettina se levantó, se estiró en un inútil esfuerzo por aliviar la tensión en sus hombros, entonces empezó a vagar sin rumbo, aun debatiendo qué hacer. Encontró a Salem en la sala de estar, inusualmente tranquilo, usando la telequinesis para hojear su revista de celebridades –un lujo importado del reino de los humanos. Se paseó de adelante a atrás; él pasó una página. Repitió. Continuaron así mientras el antiguo reloj hacia tic tac… Hacia la media noche, sabía que tenía que deshacerse de él pronto. Pero, ¿cómo? —Princesa. — Salem de repente ocupó la puerta. —Saldré por un rato. — ¿Perdón?— Sí, ella quería deshacerse de él, pero ¿que si en realidad hubiera querido protección? — ¿Me estás dejando? ¿Qué si temo que el vampiro pueda regresar? —Esta noche estoy en una misión. — ¿Qué clase de misión? —Del tipo que tiene prioridad sobre tu protección de un vampiro que nunca te hará daño. —Dime de qué estás hablando. —Voy a espiar a Goürlav, tratare de descifrar una manera de matarlo sin traer la ruina sobre el reino. De lo contrario, tú acabarás comprometida con él esta noche. Ella se estremeció ante la idea. Antes de que pudiera preguntar más, él dijo, —Más tarde. Sola. Un obstáculo menos para excusarla de su reunión de medianoche. Bettina se sirvió una copa de vino con una mano temblorosa. El temor sobre el corto paseo al campo de tiendas de campaña se mezclaba con otro

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tipo de ansiedad. ¿Qué favores querría Daciano de ella? ¿Qué podía pedir? Tal vez pediría una repetición de lo que había sucedido la noche anterior. Más besos, más tocamiento. Estaba tan curiosa sobre él, de sus reacciones ante ella, sobre los hombres en general. Si tan sólo pudiera recordar su primera experiencia sexual con mayor claridad. Aunque estaba confusa, tres cosas se habían grabado en su mente: el placer de su boca en sus pechos, la sensación nueva y maravillosa de su eje, y el calor hirviente de su semilla. Con el rostro enrojeciendo, bebió hasta el fondo. Pensaba en el sexo tanto como la halfing veinte-algo que era, y Daciano le había dado a Bettina su primer gusto de verdadera pasión. A su vez, ella lo había sangrado, dándole su primera liberación desde que su corazón había dejado de latir; ¿había sido todo lo que él esperaba? ¿Cómo pudo haber pasado? Ella difícilmente era una mujer sensual experimentada. Añadiendo -sexualmente ignorante- a su lista de deficiencias. Maldita sea, cómo podía estar insegura acerca de esto -¡ella no le había pedido a él que entrara sigilosamente en su cama! Bien, digamos que voy… Sí, le había prometido darle los favores. Pero no se había comprometido a realizarlos a ciegas. Necesitaba establecer parámetros esta noche. Entonces procedería a aprender todo lo que pudiera sobre él para ayudar a Cas. Salem descifrará a Goürlav, yo me encargaré del vampiro. Esta preocupación podría ser toda en vano. Lo más probable es que ella se congelara a la entrada del castillo, incapaz de aventurarse. ¿O su juramento la obligaría a escurrirse por las oscuras calles -sola, impotenteexactamente el tipo de lugar donde los enemigos solían esconderse? Inhaló profundamente, luchando por bloquear su mente de esos recuerdos. En vano.

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Hemos estado observándote, princesa. Esos demonios aún vivían, podían muy bien estar viéndola ahora mismo. Un ratón puede escapar de un halcón, pero nunca por mucho tiempo. Arrojó su copa contra la pared, odiando su miedo. Odiándose a sí misma.

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Capítulo 16 Traducido por Ophira Corregido por Alhana Revisado por Nyx

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rehan a menudo espiaba a sus objetivos. Se había agachado sobre los tejados en la noche, apoyado contra las chimeneas. Se había cernido sobre ellos tan ligero como la niebla. Siempre, los estudiaba antes de golpear.

Ahora estaba bajo la llovizna neblinosa sobre un tejado fuera del castillo de Rune, esperando a Bettina -para velar por ella. Después de la forma en que esos participantes borrachos habían hablado de ella, él nunca le permitiría caminar por el campamento sola. Más temprano, había recogido su bolsa de ropa y armas de debajo del puente -supuso que una parte de él siempre había sabido que entraría al torneo, luego se trazó a la tienda del vampiro caído. En el interior, había encontrado un escritorio ornamentado y una silla, un diván, copas de oro, garrafas de sangre, y una cama de pieles en el suelo, como era costumbre de los vampiros. Comodidades y lujos para tomarlos. La Horda siempre había sido rica. Así que había desempacado sus pocas pertenencias. En su prisa, se había visto obligado a dejar tanto atrás. Pero tenía los dos artículos que realmente atesoraba: la espada de su padre y el cristal de adivinación. El primero era sentimental; este último no tenía precio. Después de colgar su bandera fuera de la tienda, se había sentido en casa, porque eso era lo más cercano que tenía ahora.

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Una breve conversación con el escudero vampiro del concursante muerto le había ganado a Trehan un nuevo sirviente, también. Ahora, en las calles por debajo de él, la loca carrera de los delegados y participantes espiándose entre sí había comenzado. Pronto tendría que llevar a cabo una misión de investigación de los suyos. Pero por ahora, su atención estaba en Bettina. A través de la niebla, vio movimiento en la base del castillo. Una puerta oculta se estaba abriendo, revelándola a ella en el umbral. Llevaba un manto que le cubría el pelo y la mayor parte del cuerpo, así como una máscara. Pero él todavía podía ver que estaba jadeando, sus dedos enguantados se clavaban en el marco de la puerta. Parecía como si fuera un vampiro a punto de comprobar el tiempo - con un reloj de sol. Con ojos penetrantes detrás de su máscara, ella dio un paso vacilante hacia fuera, y luego otro. En el momento en que llegó al edificio más cercano, tuvo que detenerse y apoyar su esbelta figura contra una pared para mantener el equilibrio mientras casi hiperventilaba. ¿Ella teme tanto encontrarme? ¿Y por qué no debería? Había forzado a una sobreprotegida, virginal -y muy joven- mujer a colarse a escondidas en su tienda para una cita. En su mente, era casi un desconocido, y ella no tenía ni idea de lo que él podía pedir. Sin duda, se imaginó lo peor, y ahora sus nervios estaban destrozados. La culpa lo marcó. Pero entonces un kobold carroñero, una especie de gnomo reptil, derribó una canasta cerca de ella, escabulléndose. Ella se apartó del ruido con un grito y se aplanó contra la pared. Cantando algo entre cada respiración, presionó una mano en su frente mientras se balanceaba. Sin duda, esto era más que nervios, más que dudas virginales. Estaba aterrorizada por completo.

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Su temblor trajo a la memoria los momentos de la noche anterior cuando había estado luchando para no morderla. A pesar de que había estado casi sin sentido en las garras de su sangrado, ahora recordó dos palabras que ella había susurrado, “No de nuevo.” Había pensado que él estaba a punto de hacerle daño; lo que evidentemente alguien ya había hecho. ¿Otro vampiro? Trehan no lo creía así –no había mostrado más reacción a ese vampiro de la Horda, en el torneo, que a cualquier otro competidor. Entonces, ¿quién? Ella era como el libro más interesante que jamás había encontrado. ¿Cómo dar vuelta a la página? De repente, esa extraña e inexplicable frustración de meses antes regresó, el temor que lo había despertado. Se frotó el pecho. ¿Qué lo había llamado tan fuertemente, entonces? Debe de haber estado relacionado con ella. Proteger. Trehan se trazó detrás de ella, secretamente envolviéndola dentro de la niebla. Como su mujer de sangre, ella era de su raza -incluso si ella no aceptaba eso aún- y la niebla era parte de todos ellos. Ella pronto se calmó, no del todo, pero sí lo suficiente para calmar su respiración y continuar hasta la tienda. Tenía que descubrir a que le temía su pequeña Novia. Así podría destruirlo. Por supuesto, él era la última persona en quien confiaría. Pero había otras maneras de aprender acerca de ella. Su mirada se posó en su cuello, en su pulso golpeando salvajemente. Utilizar una de las tácticas de Lothaire había producido esta reunión. Tal vez si esta negociación con Bettina tenía éxito, Trehan emplearía otro de los trucos del Enemigo de lo Antiguo…

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*** ¡Lo logré! De alguna manera Bettina había caminado -sola por la nochetodo el camino hasta la tienda del vampiro. Miró a su alrededor el espacio vacío. Entonces, ¿dónde estaba él? —Bettina, — entonó a su espalda. Ella se dio la vuelta con un grito. —M-me has asustado. El vampiro estaba estudiándola con una mirada burlona. En estos momentos, sus ojos eran de un verde constante y oscuro. Eran atractivos. ¿Él era atractivo? Llevaba pantalones de cuero negro, el corte algo pasado de moda, pero se veía bien en sus musculosas piernas. Su camisa blanca, a la medida, estaba hecha de un material ligero que no hacía nada por disimular la fuerza latente de su pecho, esos bíceps gruesos y los hombros anchos. La vista la hizo fruncir el ceño. Ella había sentido el largo de su cuerpo anoche -pero había desperdiciado su oportunidad de satisfacer su curiosidad. Genial. Arrastró su mirada hacia la de él. Cuando no tenía el ceño fruncido, su cara era… agradable. Desde luego, se había limpiado bien después de la pelea. Se sentía más segura con él que fuera en la calle, incluso encontró la tensión abandonando sus hombros, sus sienes y mandíbula. En su lugar, ese acalorado reconocimiento regresó, trayendo consigo irritación. ¿Estaba realmente atraída hacia este vampiro? Cada vez que él estaba cerca de ella, esos blandos sentimientos regresaban -ella hervía por dentro, no con ira, sino con algo. —Por favor, siéntate, — dijo él, acompañándola hasta un diván. — ¿Debó tomar tu manto?

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Parámetros, Bettina. —Mira, Daciano, vine aquí para pagar favores, pero no estoy de acuerdo con favores abiertos. Quiero establecer un límite de tiempo para esta reunión. Sugiero veinte min…—Te quedarás hasta el amanecer. — Su tono no admitía discusión. — ¿Tu manto? — preguntó de nuevo, como si ella no hubiera hablado. Ahí se fue ese plan. Con un aire ofendido, se lo quitó, entregándoselo. O tratando. Por un largo momento cargado, él solo se quedó allí mirando su cuerpo, sus ojos ardiendo. Deliberadamente se había puesto un traje más modesto, uno que su madrina consideraría “desaliñado”. El top de Bettina trenzado en hilos de oro apenas moldeaba sus pechos; su sarong de seda color jade se abría alto, pero sólo en un muslo. Accesorios: una máscara de color negro azabache, diadema pequeña y guantes largos negros sin dedos. Sin ligas coquetas o altas en el muslo. Con todo, esto era recatado para las normas Sorceri. Había visto a Morgana asistir a una cena de Estado en nada más que un hilo dental y parches glorificados para los pezones. Ella se aclaró la garganta con delicadeza; él exhaló una bocanada de aire, finalmente encontrando su mirada y estirando la mano para tomar su capa. —Notable, Bettina, — dijo con voz áspera. —Bastante literal. Bettina era una friki del diseño, una virgen que había fallado en seducir al hombre que tenía más cerca. Ahora, este vampiro la estaba mirando como si fuera una mujer fatal. Y por un loco momento, él de alguna manera la había hecho sentir como una. — ¿Te gustaría un trago? —Creo.- Desesperadamente. —Vino dulce si tienes. — ¿Ningún brebaje demoniaco? —Nunca más. La única vez que lo intenté, un vampiro apareció en mi cama.

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Con las cejas levantadas, se trazó para servirle una copa. A ella le pareció oír otra exhalación. ¿Había sacudido al vampiro de siglos de antigüedad? Tomando asiento, contempló su apropiada tienda. Un fuego ardía en un pozo de cobre, el humo era ventilado a través de una abertura protegida en el lienzo. A pesar de que una ligera lluvia había comenzado fuera, el interior era cómodo y cálido. El suelo era una plataforma de madera, cubierta por lujosas alfombras. Un escritorio y una silla ocupaban un lado de la tienda, un rollo de reglas como un leño sobre el suelo junto a ella. Una bañera profunda colocada en una esquina, mientras que una extensa paleta de pieles estaba directamente encima de la plataforma. Ninguna cama elevada para él -porque los vampiros dormían tan cerca del suelo como era posible. Mientras se servía una copa de sangre de una jarra caliente, ella dijo, — Puedo ver por qué querías esta tienda. Esta grita vampiro. Un ligero ceño. —Tú y yo no somos tan diferentes, Bettina. —Somos muy diferentes. —No tanto que no podamos encontrar un punto en común. — ¿Ah? ¿Es por eso que estoy aquí? — Preguntó ella, y agregó secamente, — ¿Para buscar "puntos en común"? Él simplemente dijo, —Sí. — Ofreciéndole el vino, le preguntó, — ¿Estabas preocupada porque alguien te viera de camino aquí? Ella lo aceptó. —Sí, quería evitar eso. —Parecías… nerviosa caminando hasta aquí sola. — ¿Tú me espiabas? —Te observaba, — corrigió él, sentándose a su lado. —Nunca te dejaría caminar sola a estas horas de la noche. Bettina supuso que debería irritarla, que debería recriminarle por ser un acosador y odiarlo aún más.

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En su lugar, la constatación de que ella había tenido un guardia mortal cuidándola todo el camino era… tranquilizador. —Esa fue tu niebla. Me rodeaste. — Había percibido el abrazo fresco y reconfortante de ella, pero no había sabido lo que era. Había embotado su ataque de pánico. Entonces, no todo por mí misma. — ¿Así que realmente puedes convertirte en vapor? Él inclinó la cabeza. —Todos los Daci pueden. Un talento nacido de un tiempo antes de llegar a nuestro reino de la montaña, cuando la luz era demasiado grande y las sombras demasiado pocas. Antes de que pudiera preguntarle más acerca de esto, él dijo, — ¿Estabas así de nerviosa por reunirte conmigo? ¿O lo estabas por algo más? ¡Más, mucho más! —No tengo ni idea de lo que vas a exigir. — Y sin embargo, ella no estaba asustada de lo que él podría hacer. Una vez más, no sentía miedo cuando a él se refería. Él retiró la mirada, viéndose molesto. —Te dije que nunca te haría daño. Si lo admitieras, yo no haría otra cosa sino protegerte. Él había visto su reacción afuera; ella no quería que pensara que era responsable de eso. No es que se preocupara por él. Simplemente no quería que el vampiro pensara que la había intimidado. —Mira, simplemente no me gusta caminar sola por la noche. Yo podría tener… problemas –de los que no quiero hablar.

*** Naturalmente, Trehan no descansaría hasta que estuviera completamente versado en esos problemas. —Tu reino es seguro. La mayoría de los seres se acobarda ante tus guardianes. Por no hablar de que eres una hechicera. ¿Qué problemas podrías tener? Sus ojos se estrecharon con irritación. —No somos amigos, Daciano. Nosotros no somos confidentes. ¿Por qué debería decirte nada acerca de mí misma? Tú eres una amenaza para mí. Me chantajeaste hoy.

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—Lamentable pero necesario. — Él se inclinó hacia adelante en el borde del diván, apoyando sus codos en las rodillas. —Ahora volvamos al tema que nos ocupa. Susurraste “No de nuevo” cuando pensabas que iba a hacerte daño anoche. Ella apartó la mirada, claramente tratando de recordar lo que había dicho. — ¿Otro vampiro te ha tocado? — ¡No! — ¿Una hechicera, entonces? — Le preguntó rápidamente, alejando su copa. —Leí que las hechiceras constantemente batallan por poderes. ¿El tuyo fue robado? — ¡Otro tema del que no quiero hablar! Trehan sintió que estaba cerca de la verdad, de modo que presionó sin piedad. — ¿También leí que tu clase considera su habilidad de origen semejante a su alma? Miró con fijeza a su copa. Esta se sacudió en su mano. Su expresión era una mezcla de tristeza, frustración, y… vergüenza. ¿Esta frágil criatura había sido violada de esa manera? Alguien se había atrevido a robarle su poder. Él estaba lleno de rabia pura -una emoción desconocida para él. ¡Dame nombres, la indicación más ligera! Sin embargo, niveló su tono de voz cuando le preguntó, — ¿Cuál era tu poder de origen? Con una voz apenas más que un susurro, ella dijo, —Yo era… reina. La Reina de Corazones. — ¿Qué podías hacer? —Podía hacer que el corazón de un ser se detuviera. Para siempre. Podía hacer que el pecho de un enemigo explotara. — ¿Lo utilizaste para defenderte?

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Mirando más allá de Trehan, ella murmuró, —No tuve tiempo. Ellos cayeron desde… Yo-yo nunca los vi. — ¿Ellos? — ¿Más de uno? Logrando apenas controlar su furia, espetó, — Guíame a estos ladrones, y los masacraré. Ella lo miró, claramente sorprendida por su tono. —Nadie nos roba, dragă mea.

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Capítulo 17 Traducido Por Ariel Corregido Por Alhana Revisado Por Nyx

B

ettina se sintió muy irritada. Trehan Daciano ahora sabía un secreto que sólo un puñado compartía. ¿Cómo había llegado bajo su piel de esa manera? ¿Y por qué era tan inflexible en su venganza? —No hay un nosotros, vampiro. Otra vez, estoy aquí bajo coacción.

—Dime quien te hizo daño. —Me conoces desde hace veinticuatro horas. ¿Sin embargo, estás dispuesto vadear en el peligro, arriesgando tu vida para vengarme? —Sí. —No soy un vampiro. No puedo abrigar mi mente alrededor de esta protección espontánea. —Esa parte no es muy diferente de la compañera de un demonio. Al parecer, yo no lo entiendo bien. —Hace veintidós años atrás, nació mi Novia. Durante dos décadas ha estado sin mi protección. Por lo que puedo deducir, ese lapso de años ha sido peligroso para ella. En pocas palabras: alguien la lastimo -necesito hacer que sufran de manera indecible. La fuerza y la voluntad de Daciano eran casi palpables, una combinación embriagadora. Finalmente comprendió por qué algunas mujeres se sentían atraídas irremediablemente por los hombres peligrosos. No, es que ella lo estuviera. Pero ella podía verlo. — ¿Puede tu poder ser devuelto a ti?— él preguntó.

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—Morgana prometido hacerlo antes de que me case. — ¿Una condición para este torneo? Pero ¿no está preocupada de quien podría ser el vencedor? —Ella no ve lo horrible como... horrible. Solamente sé que este torneo es muy importante para ella. — Bettina había comenzado a sospechar que había algo más en este acontecimiento de lo que podía comprender. ¿Esto era un juego de poder del Lore, un giro en la gran Accession? ¿Eran todos engranajes de una rueda? Y si era así, ¿quién estaba girando la manivela? — ¿Tu madrina posee tu poder ahora? Pierdo la fe que ella lo tenga. Bettina se encogió de hombros. —Entonces si ella no lo tiene. ¿Cómo te lo devolverá?— preguntó, sus ojos parpadeaban del verde al ónix una vez más. Al parecer, él tenía interés sobre esa idea. —Y luego yo podría castigar a aquellos lo bastante tontos para dañarte. Dame la dirección, y ellos morirán sangrientamente. Muerte sangrienta. Qué tentador. Se imaginó a cada una de esos cuatro Vrekeners retorciéndose en el suelo en su propia sangre, con la voz ronca de gritar. ¿Implorarían compasión como ella lo había hecho? Pero no tenía ningún nombre, ni una dirección que darle a Daciano. Además, nunca le diría a un vampiro lo que le había sucedido. No era asunto suyo -y era humillante. —No puedo hablar... No voy a hablar de eso. —Sólo dime... ¿fue una Sorceri la que te atacó? —Estoy bajo la protección de Morgana; ningún Sorceri se atrevería. Y si una hechicera hubiera robado mi poder, entonces yo sería un Inferi, una esclava. — Debido al linaje mestizo de Bettina, era posible ser a la vez un demonio de la realeza -y una esclava Sorceri. —Los Vrekeners persiguen a los de tu clase. —Ellos lo hacen. Desde siempre... — ella murmuró, sus pensamientos se trasladaron.

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Hacia atrás a aquella noche. Al principio del ataque, el líder había usado como un sifón aquella guadaña de llamas negras para extraer lejos su poder. Ella recordó su pensamiento, Al menos no planean matarme, no tendré ese problema. Entonces recordó: robarían su magia sólo para evitar que reencarnara en una Sorceri recién nacida después de la muerte de Bettina. Una vez que el líder había terminado de despojarla de su poder, él había rugido, — ¡Tu clase mató a mi padre, mutilo a mi hermano para siempre!—mientras le lanzaba su bota sobre el rostro. Se estremeció ahora, y Daciano lo noto. —Sera mejor que me lo digas, Bettina. Tarde o temprano lo averiguaré. Negándose a tener más de su pasado puesto al descubierto, aspiró con calma, luego trató de dirigir la conversación hacia el torneo. — ¿Asumes que estarás vivo tanto tiempo? Podría enfrentarte con Goürlav mañana. Oí que su sangre engendra monstruos. El vampiro le dio una mirada indulgente. —Yo me encargare de Goürlav cuando llegue el momento. — ¿Cómo puedes estar tan seguro? No eres invencible. — dijo ella, esperando que sonara natural. Si tenía que soportar el interrogatorio de Daciano, bien podría ayudar a Cas. —También tienes debilidades. —No, no lo soy. Tampoco estoy dispuesto a discutirlas contigo y así puedas transmitírselas directamente a Caspion. Ella se sonrojó con culpabilidad. —Bettina, no tienes que revelarme los detalles, sólo dime dónde buscar. ¡Un lugar escondido en los cielos al que ningún demonio -o vampiro- ha llegado! ¡Un lugar protegido de toda hechicería! Bettina se levantó. Basta ya de esto. Dejó el vaso sobre la mesa y se dirigió hacia la puerta. —Espera, mujer. — Se trazó delante de ella, bloqueando la salida. —Ya no quiero estar aquí. No quiero estar contigo. Y que solo sigas investigando.

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—Al menos dime si todavía estás en peligro. — ¡Eso es investigar más! Él inhaló profundamente. —Me encuentro en una posición en la que nunca he estado antes. Estoy sitiado por... el instinto. Y tú eres el foco de ello. — ¿Qué significa eso? —Significa que necesito matar. Durante interminables años, no fui más que muerte, sin juicio, sólo deber. Pero ahora... —Pero ahora hemos terminado de hablar de mi pasado, o me voy. Él abrió los labios para decir algo, se lo pensó mejor y dijo: —Muy bien. — Él la condujo de nuevo al diván, dándole su bebida, recuperando la suya. — ¿De qué te gustaría hablar? Lo tendré en cuenta. —Sabes más de mí de lo que suponía. Yo sé muy poco sobre ti y tu clase. Otro ceño ligeramente fruncido. —No estoy acostumbrado a explicar lo que soy. A menos que sea a alguien que estoy a punto de matar. Y lo que he sido por más de 900 años ha cambiado drásticamente en las últimas veinticuatro horas. Cas había dicho que Daciano tenía por lo menos ocho siglos de edad. Pero oírlo de los propios labios del vampiro... — ¿Tienes más de cuarenta veces mi edad? ¿Se habían coloreado con rubor sus pómulos cincelados? —Más o menos. — ¡Tenías -más o menos- ochocientos ochenta años cuando yo nací! En voz baja, él dijo. —Así que ya sabes el largo tiempo que espere para que vinieras a este mundo. Ahora, ella sintió sus mejillas ruborizándose. —Dijiste que eras un Príncipe. ¿Tu padre es el rey de los Daci?

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—Mi padre ha estado muerto desde hace tiempo. Yo soy uno de los varios competidores por el trono. — Bajó la mirada hacia su copa. — ¿O lo era? — ¿Realmente no puedes volver? —No. Ella casi se sintió culpable por su pérdida. Entonces se acordó que ella nunca le había pedido que renunciara a su reino. — ¿Pero ahora tiene la intención de ser el rey de los Abaddonae? —No tengo absolutamente ninguna aspiración a ello. Aunque entiendo que ser el co-gobernante de este plano es lo que se espera de mí, si quiero vivir mi vida contigo. El vampiro hizo sonar como si la corona -que cada pretendiente codiciaba- fuera un mal necesario que debería de llevar por estar con ella. Incluso Cas tenía que desear el trono, aunque fuera un poco. Nerviosa, jugueteó con su máscara…estaba nerviosa. Su mirada se fijó en la mano. — ¿Qué armas portas esta noche?— preguntó, apuntando a los cuatro anillos en su mano derecha. —Tiene que haber algo más que aquellos que ven los ojos. ¿Era de extrañar que sus diseños de joyas se hubieran hecho tan... oscuros? A veces pensaba que podría haberse vuelto loca sin su salida creativa. Y por alguna razón, este vampiro estaba intrigado por ella. Sus guardianes consideraban degradante su oficio. Caspion se rascaba la cabeza, incapaz de entender su compulsión de crear. Recordó el día en que había convocado a una reunión con Raum y Morgana para hablar de su educación. —Quiero aprender más sobre diseño. Y los humanos son sorprendentemente buenos en ello. Usan computadoras y herramientas con las que sólo podemos soñar aquí. — ¿Qué harías con este conocimiento?— Raum había preguntado. — ¿Continuar con tu hobby?

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—No es un hobby. He estado poniendo mis piezas aquí y allá con los conocidos. Pero estoy pensando más en grande. Quiero venderlos... ¡Quiero venderlos en el mercado abierto! Ellos la habían mirado como si le hubieran crecido dos cabezas. — ¿Convertirte en un comerciante?— Morgana había siseó. Bettina la había corregido: —En artesana... Ahora, en un tono persuasivo, el vampiro dijo: —Venga, Bett, muéstrame con que arma me voy a encontrar esta noche si te disgusto. ¿Hubo un atisbo de sonrisa en esos sombríos labios suyos? —Bien— Le mostró cómo los anillos se entrelazaban y formaban una manopla22. Él agarró suavemente sus dedos, sosteniendo su mano para examinar a fondo los anillos. Al contacto, algún tipo de carga eléctrica pasó a través de ella, como un rayo de... anticipación. Él debió haber sentido algo también. Su voz era ronca cuando preguntó: — ¿Lo inventaste tu sola? —Sí. — Ella se puso rígida, alejando su mano. —Todo por mi pequeño ser. — ¿Por qué siempre los demás estaban tan sorprendidos por esto? —Eres inteligente. Levantó la barbilla, y dijo, —Puedo ver un problema y visualizar una solución. — ¿En qué diseño estás trabajando ahora? —Una pieza de encargó. — ¿Vendes tu trabajo? Ella se erizó. — ¿Y qué?

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El puño de acero, puño americano o manopla es un arma blanca contusa formada por una estructura que se ajusta directamente a la mano del usuario, más exactamente a los nudillos del mismo. Esto hace que al dar un puñetazo con este artefacto en la mano, las lesiones causadas al adversario sean de mayor magnitud y el impacto en la mano de quien golpea sea mínimo. Es un arma blanca sumamente peligrosa y puede llegar a romper el cráneo de una forma rápida y sencilla.

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—Tengo una sobrina que está obsesionada con las armas. Le encantaría tener algo como esto. — ¿Quieres encargar una pieza? —Por supuesto. Y luego me gustaría insistir en verte trabajar. Bettina parpadeó. — ¿De verdad estás interesado? —Soy un maestro de armas. Tú creas armas. Pienso que es fascinante. — ¿No tienes un problemas con que tu Novia este en el comercio? No es exactamente decoroso. Pensé que un vampiro anticuado como tu querría que yo dejara de hacerlo. —Aunque estaré poco dispuestos dejarte salir de la cama por cualquier razón, yo nunca trataría de restringir algo que disfrutas. Otro ajuste irregular de su máscara. — ¿Dejarme salir de la cama? —Y en cuanto al estigma del comercio, he vivido mi vida obedeciendo las reglas, haciendo cumplir las reglas. Expulse aquella existencia rígida para estar contigo. Tal vez la belleza de ser reina es que consigas hacer lo que te gusta. —No soy ingenua. — Puede ser que sea ingenua. —Sé que no es así como funciona el mundo. —Entonces, cambia el mundo. ¿El mundo? Ella apenas podía cambiar de tema. —Por ahora, vamos a hablar de este encargo, — dijo él. — ¿Cómo podrás incluso hacer llegar el regalo a tu sobrina? —No será fácil. Nunca sale del reino, así que tendría que enviarlo a través de otro miembro de mi familia. No soy rechazado por todos. Bien, no exactamente. Digamos que sospecho que no he visto al último de los Daci. — Parece que había una gran cantidad de emoción en esa declaración, pero no pudo descifrar que era ¿Alivio? ¿Pena? — ¿Cuándo tendrás terminada la pieza en la que estás trabajando ahora? Ella murmuró, —Probablemente un día después de que en realidad la inicie. Lo que debe ocurrir después de averiguar lo que voy a crear.

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Esa insinuación de una sonrisa de burla en sus labios una vez más. —Mi cliente es muy exigente, y le he enviado arma tras arma. Quiere algo nuevo. —La pieza que llevas ahora está a sólo unas pocas modificaciones de ser un nakh bagh23. — Manoplas con garras que salen hacia fuera. Ahora ella tuvo que sonreír abiertamente. No muchos lanzan ese término alrededor. —Ya le hice uno. — ¿Con los picos rizados hacia adentro a lo largo de la palma de la mano o sobresaliendo en los nudillos? —Out. — Entonces ella admitió, —Nunca he visto a ninguno que se rice hacia adentro. Eso sería un gran giro. La bofetada indignada de una dama nunca sería lo misma. — ¿Alguna vez has oído hablar de un nakh bichawa bagh?— Cuando ella negó con la cabeza, él dijo: —Me gustaría poder mostrártelo. Yo tenía una colección que no creerías. — Sus cejas oscuras se juntaron. Estos recordatorios de lo que había renunciado debían ser afilados. Su expresión le molestaba, y no podía entender por qué. Tú hiciste tu cama, vampiro. Y aun así ella se encontró diciendo: — ¿Tal vez podrías dibujar uno?— Se acercó a la mesa, hurgando en los cajones hasta que encontró papel y un bolígrafo. Con un movimiento de cabeza, se trazó hasta el asiento, recogiendo el papel. Empezó a bosquejar la placa base y las garras curvadas del arma básica, su esquema era sorprendentemente competente. ¿Había algo que él no pudiera hacer? Afuera la tormenta aumentó, pero el fuego perezoso emitía suficiente calor. Se encontró relajada, bebiendo su vino mientras observaba al dibujo tomar forma.

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Bagh Nakh o Wagh Nakh o garras de tigre es una garra, un arma diseñada para encajar en los nudillos o disimulado bajo y contra la palma. Se compone de cuatro o cinco palas curvadas fijas a un travesaño o un guante, y está diseñado para atravesar a través de la piel y el músculo. Se cree que se han inspirado en la armadura de los grandes felinos, y el término bagh nakh en sí mismo significa garra de tigre en hindu.

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A pesar de todo, consiguió distraerse con él. Sus ojos se posaron sobre su cabello. Era grueso y liso, reflejando la luz del fuego. ¿Había recorrido sus dedos a través de él anoche? Notó la extensión de sus hombros debajo de aquella camisa a medida y su gran estatura -sentado, él era casi tan alto como ella estando de pie. Entonces su mirada se detuvo en el rostro. Sus rasgos masculinos formaban una expresión de concentración reflexiva. Sus ojos eran realmente de una fascinante tonalidad de color verde. Había visto ese color. En lo más profundo de los bosques de Abaddon. Tal vez Morgana había tenido razón en su evaluación. Observar los labios de Daciano trajo a su mente los besos calientes de anoche. Cada vez que se había imaginado besando a Cas, ella había previsto que se acompañarían de suspiros, tomarse de la mano, y de risa. Pero ahora, con este vampiro, sus pensamientos no eran tan inocentes. Seguramente eso era porque ella verdaderamente había besado a Daciano. Por supuesto que sus fantasías serian diferentes; ¡la realidad se estaba entrometiendo! Rompiendo su mirada, él dijo: —El modelo básico estaría bien para utilizar contra un ser humano. Pero para un inmortal necesita alterar más el tejido. Alterar más el tejido. Dioses, él estaba hablando de armas con ella. Estaba realmente disfrutando. Saltó sobre el escritorio, inclinando la cabeza hacia abajo para verlo trabajar. Él hizo una pausa, su mirada fija deslizándose a la apertura de su falda. Ella cruzó las piernas; él rompió la pluma. How… emocionante. Nunca había tenido tal efecto en los machos antes. Casi podía sentirse como una hechicera de nuevo, cautivando a un guerrero vampiro. Eso no quería decir que tenía que jugar con fuego. Ella le dio otra pluma. —El dibujo, Daciano.

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Su amplia mandíbula se apretó, dio un sutil movimiento de cabeza, y luego continuó. Sus dedos eran diestros. Ella recordó más vívidamente cómo había fijado sus pechos en un apretón posesivo mientras él los había succionado. Recordó que esos hábiles dedos se habían arrastrado por su torso antes de acariciarla entre las piernas. Despacio, tiernamente, con vehemencia. Sin duda él había sido diestro entonces con un arte completamente propio. ¡Ella no tenía por qué estar pensando en eso ahora mismo! Si aumentaba su excitación, él lo sabría, probablemente podía oír su corazón acelerando ahora mismoEn ese momento, uno de sus trazos fue errático. Hizo una pausa, pareciendo recuperar el aliento antes que la pluma se moviera una vez más. Cuando echó un vistazo abajo después, había trazado una cuchilla que sobresalía de un extremo de la placa base. — ¿Esa es una cuchilla estática?— Preguntó. — ¿Esta siempre extendida? Con voz ronca, dijo: —Sí, pero si tú puedes encontrar la manera de expulsar los picos de un brazalete, seguramente puedes crear una navaja para expulsarla desde la placa base. — ¿Así parecerá que está siendo disparando desde el fondo de mi puño? —Precisamente. Así que eso era la modificación. La cliente lo adoraría. Tal vez Bettina y Daciano tenían algunos puntos en común. Con los ojos en cualquier parte, pero en ella, el vampiro dio vuelta la página.

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Si la mujer de Trehan pudiera adivinar siquiera la mitad de sus pensamientos en este momento, saldría gritando de la tienda. Con ella tan accesible sobre el escritorio, él podría deslizarla delante de su silla y agarrar sus rodillas, facilitando sus muslos abiertos. Él había comparado a Bettina a un libro antes; ahora soñaba con extenderla y devorarla, degustándola como lo había soñado todo el día. Su eje se hinchó dolorosamente con la fantasía que jugaba en su mente. Él no le dejaría ir hasta que ella se hubiera venido media docena de veces para él. En contra de su lengua, su empapado sexo temblaría, hambriento por su eje para llenarla¡Contrólate, Trehan! Era más fácil decirlo...cuando ella había saltado encima del escritorio, con sus muslos desnudos a pocos centímetros de su mano, se había preguntado si era una broma... o si ella realmente no tenía ni idea de lo mucho que le afectaba. Sospechaba que lo segundo. También sospechaba que ella ganaba confianza, y estaba disfrutando de sus recién descubiertas artimañas femeninas. Dios me ayude. Ya sus gestos lo habían embrujado: la forma en que distraídamente se lamió el vino de sus labios rojos. La forma en que se ajustaba la máscara cuando estaba desconcertada. La forma en que lo miraba por debajo de sus espesas pestañas, tomando sus medidas con esos ojos exquisitos. Cuando ella había inclinado la cabeza para analizar su dibujo, su espesa melena de pelo se había barrido por encima del hombro descubierto, enviando su olor -inundándolo. Y, zeii24, su sonrisa. Antes, cuando ella se dio cuenta que se estaba divirtiendo, sus labios se habían curvado, la risa que llegaba fácilmente. Inmediatamente, su mente había dado vuelta a formas en que podría engatusarla. 24

Dioses.

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Todo en ella le daba ganas de aplastarla en un abrazo -o fijar sus caderas mientras él palpitaba entre sus piernas. ¿Peor? Estaba seguro de que ella estaba excitándose también. Pero había gobernado sus impulsos. Sabía lo importante que era este interludio. Era su principio. Una eternidad de placer se extendía ante ellos si su campaña con ella demostraba su éxito. Estaba construyendo la confianza, demostrándole sus puntos en común. Sus acciones seguían una fórmula, pero el método parecía funcionar. A continuación, él desplegaría la segunda etapa de su plan, usando su deseo a su favor. Se puso de pie y se movió frente a ella, en gran medida ansioso de hacerlo. Ella lo miró fijamente con aquellos ojos fascinantes. El éxito sería encontrarla en sus brazos, sus gemidos en su oído. ¿Fracaso? Encontrarla con las manos todas húmedas...

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Capítulo 18 Traducido Por Ariel Corregido Por Alhana Revisado Por Nyx

C

onsiderando todo el mundo como si estuviera a punto de besarla, el vampiro se acercó más hasta que ella pudo percibir el calor proveniente de su cuerpo.

Con los labios entreabiertos, el ceño fruncido, se agachó para acariciar suavemente su rostro, tirando de ella hacia él... Empujó contra su pecho. — ¡Alto! Esto no es por eso que estoy aquí. Finalmente la soltó su mirada se estrechó. Analizándome. Sabía que los vampiros eran una especie inherentemente lógica, pero nunca había conocido a ninguno que exhibiera ese rasgo. Sus mentes habían sido corrompidas por la sed de sangre sus iris -incluso el blanco de sus ojos- desaparecía por el rojo de ello. Nunca había conocido a un vampiro de ojos claros antes, y ahora ella era el objeto de estudio de este uno. —Un favor, entonces... por un beso. Ella le lanzó una mirada de decepción. — ¿Quieres que mis favores sean, así, sexuales? ¿Es por eso que me has maniobrado en esta negociación? Apenas estás jugando limpio. Curvo el dedo debajo de su barbilla, y dijo: — ¿De verdad crees que voy a jugar limpio cuando el premio es tan querido?— Con la otra mano, tomó su máscara, desatándola suavemente para retirar la seda. Aparente

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cautivado por su rostro, espetó entre dientes, —Zeii mea25, belleza, ¿me hablas de un juego justo? Me has vencido con un solo movimiento. Sus mejillas se calentaron con furia. ¿Por qué sentía tal emoción con cada uno de sus cumplidos? ¿Por qué los elogios de los demás eran tan escasos? Recordó que él era un asesino a sangre fría, claramente un manipulador. Él era mucho mayor, con una eternidad de experiencias de vida más de la que ella tenía. —Me dijiste que no volverías por mí. Parecías perfectamente de acuerdo con la idea de no verme de nuevo. ¿Ahora esto? Quiero saber lo que ha cambiado. —Yo. Durante siglos, He vivido una vida de servicio, nunca he deseado nada para mí. Y ahora yo deseo. Se acercó más a ella. —Bettina, deseo más allá de la razón. Su olor y calor impregnaron sus sentidos. ¿Todos los vampiros tenían ese delicioso olor? ¿Tal vez era como una herramienta de los depredadores para atraer a sus presas como ella? Eso estaba funcionando. Una vez más se sentía débil y sin aliento, la fiebre destello de devuelta. Parecía que su cuerpo estaba tan ocupado tratando de recuperar el equilibrio que sus procesos mentales sufrían. —Tengo dificultad para creer que dejaste tu hogar, un hogar que atesoras. En su oído, con voz áspera dijo, —Para atesorarte a ti. Él podría ser meloso, había que reconocérselo. Pero entonces recordó que planeaba matar a Caspion. Sacó la cabeza hacia atrás. — ¿Por qué? No sabes nada de mí. Tu sangrado hace que te sientas atraído por mí. Tu deseo en realidad es sólo un capricho del destino. — ¿El sangrado me afecta? Sí. Necesito protegerte, reclamarte, y -se detuvo- y… poseerte en todos los sentidos. ¿Qué fue exactamente lo que quiso decir con eso? ¿Qué había estado a punto de decir? 25

Mis Dioses.

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—Pero también me fascinas. Tus creaciones me intrigan. —Eres un adulador. —Nunca. Un narrador de verdades. —Puedes decirme todas las verdades que gustes, vampiro, pero todavía no voy a besarte. No esta noche. Ni nunca. —Ya lo veo. Muy bien, Bettina. Gracioso. Ella había pensado que él presentaría más de una peleaDe repente, coloco su brazo alrededor de ella, la niebla lleno su visión. Presionó uno de sus dedos sobre sus labios. Una fracción de segundo más tarde, otro vampiro se trazó en la tienda, un joven escudero que se veía nervioso... y temeroso de Daciano. ¡Ah, dioses, ella había sido vista! Pero el escudero rápidamente se dedicó a sus tareas, sin prestarle atención a ella. Cerró los ojos como si eso pudiera esconderla de su vista. Después de unos momentos, le preguntó: — ¿Hay algo más... mi señor?— Su voz se rompió a la mitad de la frase. Echo un vistazo abriendo los ojos. El joven vampiro ni siquiera la miró. ¿Estaba escondida en la niebla de Daciano? ¿Era eso posible? —Eso es todo, — dijo Daciano. —No vuelva hasta mañana al crepúsculo. Cuando el escudero desapareció, Bettina dijo: — ¿Él no podía verme? —Tú eres mi Novia. Te puedo ocultar. — ¡Eso estuvo demasiado cerca!— Ella empujó contra el pecho de Daciano, pero él no la soltó. —Esta es una mala idea -espera un segundo. ¿Por qué no hiciste que el escudero te preparara el baño? —Me dijiste hace un rato que esperabas ser tratada como una dama. —Sí, ¿y?

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Sus ojos se clavaron en los suyos. —Una dama prepara el baño de su señor. — ¿De qué estás hablando...— Ella se calmó. — ¡Tú no eres mi señor!— Le dio otro empujón que él ni siquiera pareció registrar. —Un favor dice que lo soy esta noche. — ¡Esta fue una –una trampa cuidadosamente orquestada! Tú planeaste todo esto, ¡manipulándome! —Sí. Cuando él simplemente admitio en ese tipo de cosas, vio seriamente socavada su indignación. —Estás loco. —Quizás todos estos favores no canjeados se me han ido a la cabeza. —Ni siquiera necesitas un baño. —Un baño puede tener otros fines. Estas son tus opciones: o me atiendes en un baño -o yo te atiendo en el tuyo. La mirada en sus ojos le dijo que se inclinaba por la segunda. ¿Tener a este macho recorriéndole con jabón todas partes de su cuerpo desnudo...? ¿Cómo sería eso? Con la mirada cayendo a su cuello, él dijo: —Yo podría exigir algo mucho peor que esto. Por ejemplo, ¿un trago? ¿Era eso lo que había querido decir cuando dijo, "poseerte en todos los sentidos"? —Bettina, no tenías que aceptar el trato. —Por supuesto que lo hice. Yo habría hecho cualquier cosa para salvar Caspion. Una emoción oscura, primitiva brilló sobre su rostro y sus brazos se apretaron alrededor de ella. —Ten cuidado, hechicera. Pisas sobre terreno peligroso.

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Se tragó el miedo. Extrañamente, no por sí misma, sólo por Caspion. — Todavía lo quieres muerto. Así que, ¿Por qué salvarlo antes? Sólo aumenta la probabilidad de que tendrás que matarlo. —Si nosotros tenemos que enfrentarnos, no tendré más remedio que derrotarlo, por lo que será más probable que me perdones. Si no lo hubiera salvado hoy, habría sido una opción que no me pudieras perdonar. Además, estos favores me ayudarán a ganar tu afecto por mi propio acuerdo -no simplemente porque mi competidor ya no existe. — ¿Entonces eso es lo qué te motiva? ¿La competencia con Cas? Él soltó una carcajada sin humor. —Pronto encontrarás que no hay competencia con ese demonio. Lo que me motiva es el premio precioso que voy a poseer. — Él la apartó para empezar a desabrocharse la camisa. —Y tú no me detendrás más. — Su mirada se pasó a lo largo de su cuerpo cuando él comenzó a desnudarse. Una vez más, ella luchó contra la necesidad de abanicarse. Cuando Daciano se quitó la camisa, se dio la vuelta, pero no antes de que ella consiguiera un vistazo a su pecho musculoso a la luz del fuego. Su piel era suave -y sin ninguna marca de la pelea cuerpo a cuerpo. En el ring, él había estado cubierto con sangre. ¿Pero sólo de los demás? También vislumbró el cristal alrededor de su cuello. Su forma de vestir era simple y sin adornos; se preguntó por qué usaba aquel accesorio. ¿Está quitándose las botas? Mantenerse de espaldas a él mientras se desnudaba era más difícil de lo que hubiera imaginado. ¿Qué mujer no anhelaría ver el cuerpo del vampiro, especialmente después de haberlo tocado en la oscuridad la noche anterior? Pero para Bettina, era aún peor. Tenía los ojos de una artista, y en este momento esa sensibilidad clamaba por ver a este macho desnudo. Como una asignatura. Nada más. Sus pantalones aterrizaron sobre una silla a su derecha. Ella tragó saliva. Está desnudo en esta tienda de campaña conmigo.

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Cuando él descendió en el agua, ella espetó: —No voy a hacer esto, — incluso mientras se decía, debería haber echado una ojeada. —Entonces prepárate para lo peor. Sus pensamientos se desbocaron. Frotarle la espalda era preferible a otras mil cosas que podría haber exigido. —Pero nunca he bañado a nadie. —Estoy seguro que tropezaras en tu camino a través de esto. Ella frunció el ceño hacia el techo. ¿Oh, cuán malo puede ser un baño? Se negaría a lavar cualquier parte de él por debajo de la cintura. No voy a quedar atrapada como lo hice anoche. Porque esta vez ella sabría que no era Cas. —Esto cuenta como cinco favores, — dijo. Entonces solo le quedarían dos después de esto, y su mirada codiciosa podría ser apaciguada hasta cierto punto. Su espalda era suficiente para comenzar. —Tres, — replicó él. —Cuatro. —De acuerdo, — dijo. Bueno, sólo le quedaban tres. Enderezó los hombros, y se volvió hacia la bañera. Yo puedo hacer esto. Al acercarse, se dio cuenta de que el agua estaba espumosa y humeante, ocultando su cuerpo justo debajo de los desarrollados pectorales hacia abajo. Lo que era una buena cosa. Lo era Se arrodilló detrás de él, comenzando a quitarse un guante. Él se dio vuelta bruscamente, girando para mirarla, como si él no quisiera perderse incluso esta pequeña revelación. Nerviosa de nuevo. Cuando comenzó a hacerlo rodar por su brazo, le pareció como si realmente se estuviera desnudando -para él. En el segundo guante, sus ojos parpadeaban. Una vez que sus brazos estuvieron desnudos, él le entregó un paño y jabón, tocándole los dedos. Otra corriente pareció saltar entre ellos. Levantó la mirada rápidamente, como para medir si ella lo sintió también.

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Lo que vio pareció satisfacerle. Al fin, él le dio la espalda. Con el vapor, unos cuantos mechones de su cabello se despeinaron enredándose alrededor de su cuello. Pelo negro, negro como el azabache reluciente. Su lazo de cuero llamó su atención. — ¿No quieres quitarte el cristal? —Nunca, — fue todo lo que dijo. Se preguntó dónde lo había conseguido. ¿Se lo habría dado una antigua amante? —Bien. — Ella asumió una actitud formal, no quería que él supiera lo mucho que esta perspectiva alternativamente la emocionada y consternaba. Enjabono el paño, y lo frotó a través de la suave piel, tensa de uno de sus hombros al otro. Repetir. Él no era el único que podría ser metódico. De un hombro al otro. Repetir. ¿Si hiciera ese movimiento un poco más lento? Tal vez, sus músculos se flexionarían en respuesta. Él había matado con esos músculos. Había matado por ella. Movimiento hacia dentro. Otro barrido de la tela. — ¿Siempre haces que hembras no dispuestas te bañen? —Eres la primera en muchos aspectos. — Sin advertencia, él le quitó el paño. —Continúa sin él. — ¿Por qué?— ¿Era su voz la que sonaba tan sin aliento? —Disfrutaste tocándome anoche. — Él estiró sus largos brazos a los lados de la bañera. —Es mi esperanza que lo vuelvas a hacer. — ¿Este es tu plan? ¿Crees que me seducirás de esta manera? —Sí. ¿Cómo podría una palabra sostener tanta confianza? Ella tragó saliva, pero continúo pasando sus manos sobre los hombros y cuello. Sí, siempre había tenido los ojos de una artista. Observaba las cosas en términos de relieve, sombra color y contraste. Debido a la naturaleza de su trabajo, prestaba atención a la forma y el funcionamiento.

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Y ahora podía ver las formas que sólo había sentido. Podía tomarse su tiempo registrando por completo la fuerza total de su cuerpo. Los músculos planteados alrededor de sus hombros. La muesca por encima de cada uno de sus bíceps. Los fuertes dedos ahora agarrando el borde de la bañera. No podía decidir a cuál de sus sentidos Daciano apelaba más. ¿Táctil, o visual? Por no hablar de su esencia vampírica. No se sorprendió incluso al encontrar las palmas resbaladizas deslizándose más abajo en la espalda, explorándolo. Afuera, la lluvia comenzó a caer, el viento a aullar. En el interior todo era calor sofocante y luz del fuego que brillaba intensamente. Sus párpados se cerraron a media asta, luego se cerraron mientras ella se perdió en la sensación, la textura de su piel bajo sus delicados dedos, la forma inflexible de su esculpida espalda, el calor que emana del agua, de su propio cuerpo. Por su trabajo, afinaba y ajustaba, repetición tras repetición, hasta que encontraba su creación impecable. No cambiaría un ápice de su cuerpo. Ni un solo centímetro. Mientras se preguntaba si podría volverse adicta a esta... esta exploración, amasó su cuello. Él exhaló un suspiro relajado, hundiéndose de nuevo en sus manos. Se levantó sobre sus rodillas para alcanzar a ver más lejos hacia adelante -y posiblemente robar un vistazo. Pero el agua todavía lo ocultaba. Todo lo que podía distinguir era una forma vaga en su ingle, la forma seductoramente grande que había acariciado. ¿Estaría pulsado en el agua? Qué excitante. Daría quilates para verlo. Demasiado tarde, se dio cuenta de que había sumergido sus manos sobre sus hombros, por delante de su clavícula. Ella estaba oficialmente tendiendo hacia su "frente". Se relajó más, él se puso tenso como una trampa de resortes, mientras sus rodillas cayeron a lo ancho.

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En lugar de alarma, la excitación la recorrió. Sus manos se deslizaron más abajo Sus nudillos se pusieron blancos cuando él agarró el borde de la bañera. El metal comenzó a doblarse bajo la presión...

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Capítulo 19 Traducido Por Alhana Corregido Por Nyx Revisado Por Alhana

N

o la arrastres hacia el agua... no fuerces sus manos hacia abajo. Anoche Trehan se había contenido -apenas- y había sido recompensado con su deseo esta víspera. Esta noche debía hacer lo

mismo. Bettina no era inmune a él, y él estaba un paso más cerca de seducirla. Lo que significaba que tenía que negar su instinto una vez más, y usar su mente para ganarla. ¡Recuerda el plan! Una vez más, era más fácil decirlo… Incluso ahora, que sus delicadas manos se deslizaron sobre su clavícula, sus gráciles brazos cubriendo ligeramente sus hombros. Incluso ahora, su respiración se desplegaba sobre su oído húmedo. Cada exhalación tiraba de su miembro con avidez bajo el agua. Su Novia le estaba enseñando mucho acerca de sí mismo esta víspera, despertándolo aún más. Nunca había sabido cuán sensibles sus oídos eran. O sus hombros. O la parte posterior de su cuello... . Cuando había comenzado a amasar sus músculos, se dio cuenta de que su plan había funcionado muy bien. Ella se perdió en la sensación. Una pequeña hechicera sensual. Su Novia era o comoara26. Un tesoro. Comoara mea. Mi tesoro.

26

O comoara, un tesoro en rumano.

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¿Estaba inclinándose hacia adelante para echar un vistazo a su eje? Ella lo había sentido, y ahora debía querer verlo. Aunque no era a menudo objeto de escrutinio, estaba a punto de serlo. Zeii27, quiero mostrárselo. La idea lo excitó insoportablemente, sus caderas empezaron a mecerse. ¿Sería al primero al que ella vería duro? Definitivamente el último de ellos. ¿A caso debería el mismo tomarle la mano y presentárselo…? La idea se desvaneció cuando ella frotó las palmas de sus manos más bajo que antes. Este había sido su plan. Su seducción. Ahora apenas podía pensar. Mi pecho siempre ha sido tan sensible Ella rozó sus pezones, él siseó, inclinando la espalda por más, apretando los puños a los lados de la bañera. Cuando sus dedos se hundieron en surcos en el gimiente hierro, ella se quedó inmóvil. La había asustado, arruinando estoElla los rozó de nuevo. —Bettina, — rugió él, empujando sus caderas sin control. Por un breve instante, el aire frío se reunió con su miembro que empujaba hacia arriba. Jadeó en su oído, haciéndolo estremecer. Había tenido una vislumbre. ¿Cómo reaccionaría? ¿Qué haría ella ahora? Ella se inclinó más cerca, hasta que un lado de su rostro estaba tocando el suyo. Su rostro encantadoramente desenmascarado. Piel a piel. Jadeando, poco a poco se acercó aún más. Cuando los ángulos de sus labios se cubrieron de rubor, los entreabrió en sorpresa. A pesar de que era una tortura, él se quedó inmóvil. ¿Qué va a hacer ahora? Él contuvo el aliento. Su miembro dolía como nunca antes. Su cuerpo empezó a temblar-

27

Zeii Dioses en rumano.

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Luego vino un movimiento astuto de su pequeña lengua... el más ligero de los lengüeteos en el borde de la boca, justo en el interior de sus labios entreabiertos. Los pensamientos huyeron. Con un rugido, se trazó para apoderarse de su presa.

*** Las manos del vampiro salieron disparadas por ella. — ¡Espera!— Gritó Bettina mientras ella se desplomaba de rodillas a su cadera. Se quedó helado. Poco a poco, la enderezó. Entre respiraciones irregulares, él dijo: —Yo nunca te haría daño, Bett. Nunca. Ella frunció el ceño hacia él. Ese pensamiento no había cruzado por su cabeza. Si ella le temiera, entonces no habría estado tratando de tomarle el pelo hasta la locura -así que él empujó sus caderas y le mostró su erección otra vez. Su único vistazo fugaz, cuando violo la superficie del agua la había dejado plagada de curiosidad. Con deseo. En lugar de empujar, su posición completamente desnudo frente a ella se contuvo en demasía. Oh, mi oro, ¿cómo funciona esto? Debió darse cuenta de que no tenía miedo de él, porque él hecho sus hombros hacia atrás, debió darse cuenta que ella había anhelado este punto de vista, porque él levantó la barbilla. — ¿Quieres ver a tu macho?— Él rallado, orgullo masculino inundaba su tono. — ¿Mi macho?— Un macho. Este macho. . .

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Estoy mirando a un vampiro desnudo, completamente excitado. Sangrado y en su mejor momento. Se sentía mareada, como borracha como había estado durante su primer encuentro. La visión de él de esta manera no sólo la excitaba, si no que le encantaba. El fuego estaba a su derecha, iluminando su piel reluciente, sombra y luz jugando. Bajo su mirada, todos los musculosos tendones contraídos, ondulantes. Corrientes de agua lamió cada poderoso incremento, sobre cada rígida caída. Gotas esparcidas desde el pecho hasta el ombligo, reuniéndose en ese camino oscuro de pelo que lleva abajo, abajo. Cuando la mirada de ella continuó, con voz ronca él dijo: —Esto es lo que me haces, Bett. — Su acento era más grueso de lo que ella jamás lo había oído. Estaba paralizada –una vez más por la vertiginosa erección. Su vistazo tan sólo había sido la punta del iceberg. Por así decirlo. Con el pensamiento, la risa se le escapó. Lo que a él le hizo fruncir el ceño y cruzar los brazos. ¿En realmente había tratado de convencerse de que ella lo vería como un objeto de estudio? Uh-huh. Para mi arte. Ella ni siquiera podía pensar con su rostro serio. —Pequeña hechicera extraña, — de pronto murmuró en un tono perplejo. —Tú eres... feliz. Ella hizo un gesto ausente y comenzó con cariño a tomar cada detalle de su virilidad. Crespo pelo negro rodeando la base. Justo por debajo, su pesado saco se apretó ante sus ojos. El eje estaba veteado, la piel tan tensa. La corona hinchada se tensó hacia ella, como si fuera hacia sus labios entreabiertos. ¿Cómo sería, como se sentiría esa firme corona en su boca, como una ciruela calentada por el sol? Ella rozó sus dedos sobre sus labios mientras se

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lo imaginaba. ¿El vampiro se estremecería y gemiría cuando ella apretara la lengua contra él allí? —Ah, Bettina, tus ojos resplandecen, — dijo con voz áspera. — ¿Has visto suficiente?, — ¿estaban sus piernas temblando? ¿Suficiente? No. De ninguna manera. ¿Planos, texturas, colores? ¡Proporción! Su cuerpo tomado en conjunto era un cuadrado viviente de la perfección -una obra maestra que necesitaba apreciar más plenamente. Uno que la ponía más húmeda de lo que nunca había estado en toda su vida. Él inhalo profundamente, y su cuerpo se tensó con mucha más fuerza por la tensión. ¿Podría él notar como la afecta? Por supuesto, lo haría su olor. ¿Qué haría él ahora? Lamentaba no tener más experiencia con estas cosas. —La forma en que me miras, mujer…Podría ser sometido bajo esa mirada brillante. Apuesto que a mi hechicera alegre le gustaría ver eso. Sólo lo había sentido en su mano antes. Forma y función. A ella le encantaba ver funcionar a sus creaciones, realizar a cabo según lo previsto. Quería ver esa parte de él... liberarse. —Ahora que lo dicesÉl la levantó en brazos. En un instante, ella estaba ingrávida, trazada a su cama. — ¡Oh! ¿Qué vas a hacer? Con sus palabras como un gruñido, él contestó. —Tu placer. — Él la cubrió con su gran cuerpo mojado, envolviendo sus musculosos brazos a su alrededor mientras sus labios descendían a los suyos. Y se sentía maravilloso. Esta vez ella no se separó, no se lo negó. Cuando su lengua tocó la comisura de sus labios, ella los separó, permitiéndole probarla.

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Sabía que había una razón por la que no debería estar en la cama, besando a un vampiro desnudo, pero sus pensamientos estaban todavía revueltos por la vista de él. Contra sus labios, dijo: —Zeii, he ansiado tus besos, todo este largo día. Ansiaba más encontrarme en tu cama. — ¿Fue anoche realmente la primera vez en…? — ¿Venirme?— Gimió la palabra. —La primera vez en siglos. — ¿Te hizo…sentirte bien?— ¿Fui demasiado torpe? ¿Demasiado inexperta? —Oh, dioses, hembra, me sentí muy bien. — Él se pasó la lengua por los labios. —Tu pequeña palma suave me escurrido seco. Ni siquiera puedo ver tus manos sin ponerme duro. — Con eso, él tomó su boca totalmente, esos labios firmes la reclamaron. Los gestos sensuales de su lengua la convencieron de ir a su encuentro. Ella lo hizo con entusiasmo, pero mantuvo su beso lento y – devastadoramente- feroz. ¿Cómo podía él ser tan bueno en esto después de tanto tiempo fuera de práctica? Cada golpe de su perversa lengua a floró su ardor a primer plano, volviéndola salvaje para él. Movió su cuerpo más cerca de él, a su calidez y a su fuerza palpable. ¿Sus manos estaban ocupadas en su cintura? Oh, su sarong 28. ¡Oh, se ha ido! Sus besos sofocaron las protestas poco entusiastas que pudo haber dado. ¿Acababa de encajar simplemente sus caderas entre sus muslos? ¡Sí! Ese eje glorioso presionado sobre sus bragas, su longitud como una marca de su monte de Venus más allá de su ombligo. Más besos, más movimiento. Sus brazos estaban sobre su cabeza. ¿Las muñecas brevemente en su puño? ¿Un susurro de sensación sobres sus pechos? Un sarong es una pieza larga de tejido, que a menudo se ciñe alrededor de la cintura y que se lleva como una falda tanto por hombres como mujeres en amplias partes del sureste asiático excluyendo a Vietnam, y en muchas islas del pacífico. 28

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¿Le había quitado el top? Sí, el aire fresco le hizo cosquillas en los pezones -hasta que la piel caliente y resbaladiza de su pecho empujó contra sus senos desnudos. Ella gimió sobre del beso. Cuando él enganchó un dedo por el lado de su tanga, ella comprendió que era la única barrera que queda entre ellos. Echó la cabeza hacia atrás. Con voz estrangulada, dijo: — ¡Vampiro, mis bragas! — ¡Fuera! Sí, dragă… — ¡No, se quedan! Con un sonido retumbante de decepción, flexionó sus caderas. Su erección se montó sobre la seda, sobre el monte de Venus, dejando placer absoluto a su paso. —No importa. Todavía voy a hacer que te corras, hembra. — Dio otro empuje que rozó directamente sobre su clítoris. Mientras ella gritaba, él dijo: —Y cuando lo hagas, quiero que gimas mi nombre. Su profundo tono de voz y las palabras de mando fueron como un golpe sobre cada parte de ella. La presión caliente de su eje se intensificó sobre su clítoris. Se meció contra él por más calor, más fricción. Más cualquier cosa. Desesperada, ondulaba sus caderas –justo como él lo hacía de regreso. Su pene se deslizó hacia abajo para pinchar directamente en la entrada, detenido solo por la seda. Levanto la cabeza, fijando la mirada en unos ojos muy abiertos. — ¡Espera!— Ella se retorció hacia un lado, hasta que la cabeza de su pene no estaba metida en su hendidura. — ¡D-demasiado rápido! ¡Sabes que no puedo tener sexo! Con la frente contra la suya, con voz áspera dijo: —Quiero estar dentro de ti, Bett. Más de lo que nunca he querido nada en toda mi existencia. — Agarrando su cintura, él la arrastró de vuelta debajo de él. —Pero sé que hay que esperar. —Estoy confiando en ti, y yo no doy mi confianza fácilmente.

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—Al final de este torneo, voy a arrancarte la seda y enterrare mi longitud tan profundamente en ti. Por el momento, nada de sexo. Sólo placer. Ahora le toca a mi mujer... . Él ahuecó su culo con los dedos extendidos, inclinando las caderas, colocando la base de su erección directamente contra su clítoris. Luego apretó sus brazos alrededor de ella, apretándola hasta que cada pulgada de ellos parecía estar tocándose. El peso de él encima de ella era arrebatador, la calidez de él se filtraba en ella. Sus dedos se clavaban en las curvas de su culo, manteniéndola inmóvil para él, sosteniendo su dureza exactamente donde ella lo deseaba. No podía oscilar en su contra, no era necesario. Ella se presionó tan fuertemente contra él que podía sentir a su eje palpitar, podía sentir su corazón tronando contra sus hormigueantes senos. Entonces apretada fuertemente en su contra, cuando él se movió, se movieron al unísono. Acercó sus labios hacia abajo sobre los de ella una vez más. Esta vez el beso fue más contundente, más profundo, como si quisiera marcarla con sus labios. Mientras ella gemía en su boca, sus lenguas bailaban y sus respiraciones se entremezclaban. Ellos estaban moldeados casi juntos y ella quería su cuerpo aún más cerca. ¿Por qué no estaba más cerca? Más gemidos, sus roncos gemidos. Su pene se sentía como si se hubiera hinchado aún más. La fricción creció, hasta que estuvo tan cerca. Su primer orgasmo con otro. . . Él rompió el beso. — ¡Dioses, mujer! Ya estoy en el borde. Mis colmillos crecen afilados. —Um, okay. — Seguramente él no estaba insinuando que deberían ponerle fin a esto. Tan cerca. Con voz entrecortada, dijo: —Sabes lo que esto podría significar, Bett. Significaba que estaba tan excitado, que está perdiendo el control. Al igual que ella. —Con tal de que no tengamos sexo.

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—Ah, dragă….— Él tomó su boca con la otra fuerte presión de sus labios, movimientos más audaces de su lengua. Ella encontró a cada uno. Estaba temblando, su cuerpo tenso, preparándose para su orgasmo. Al borde de la húmeda felicidadEntonces vino el sabor de... sangre.

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Capítulo 20 Traducido Por Alhana Corregido Por Nyx Revisado Por Alhana

E

l shock sacudió de arriba abajo el cuerpo de Trehan desde la cabeza hasta los dedos de los pies, antes de reunirse en su eje.

Él había mellado su lengua. Zeii mea, su sangre directamente de la carne. Si su beso había traído a su mente hidromiel, su sangre fue una vislumbre del cielo. Una inyección de perfecto placer quemando sus venas. Él se estremeció, gruñendo contra sus labios. La punta de su lengua hambrienta lamió la suya por más, a la caza de esa mella diminuta. Vagamente, recordó que esto era tabú, incluso mientras buscaba más. ¿Una perversión? ¡No, conexión! Compartir su esencia se sentía…puro. — ¡Dulcea!29— Gruñó él entre besos. —Tan dulce. — ¿Cómo puede ser posible que esto esté mal? El sentido de la unión era casi como el coito. Pero ella se apartó. — ¿P-probaste mi sangre? Una gota de carmesí manchaba su labio inferior, burlándose de él. Sus ojos se clavaron en ella, endureciendo su polla aún más. —Mírame, Daciano! ¿Tomaste mi sangre? Se obligó a mirarla a los ojos. Por la forma en que lo miraba a los ojos, sabía que debían estar negros marcados con la sed. —Sí.

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Dulcea, dulce en Rumano

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En un tono de pánico, ella dijo: — ¿Eso no te das los recuerdos de una persona? Su ansiedad parecía pinchar sobre él, doliéndole. —Nunca he tomado la sangre de otro. — ¡Responde a la pregunta! —Creo que poseo esa habilidad. — ¡Déjame ir!— Ella goleó contra él hasta que la liberó. Una vez más, entrego mi premio. Esforzándose por sentarse, ella pasó un brazo sobre sus senos, empujando las trenzas de su rostro con la mano libre. — ¡Vas a ver los míos!— Ella lo miraba con repugnancia. Repugnancia merecida. Cualquiera de sus conocidos haría lo mismo. Trehan supuso que no era muy diferente de un vil vampiro de la Horda. O de Lothaire, el más extremo caído de los Daci. Y, sin embargo Trehan sabía que no descansaría hasta que la probara una vez más. A partir de esta noche, soy un verdadero vampiro.

*** Esa cruda sensación, familiar de violación se elevó en el interior de Bettina. Sus palmas morían de ganas de dar rienda suelta a su poder sobre él, sintiéndose incompleta por su ausencia. ¡Él podría presenciar esa noche! Mientras lo pensaba, ella casi se tambaleó. La humillación de que otro la viera así... rota y desnuda en el piso de la corte del Castillo de Rune. Cubierta de sangre y aguardiente. Sus risas todavía zumbaban en sus oídos sangrantes. Se lanzó por su sarong, atándolo a toda prisa en su lugar. La mirada del vampiro siguió cada movimiento, clavada en ella mientras pasaba su top

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sobre su cabeza. Pero cuando ella corrió por su capa, él se trazó hacia a su ropa, metiendo sus piernas en sus pantalones. —Esto podría haber sucedido con el tiempo, Bettina. No puedo controlar mis colmillos más de lo que yo puedo dejar de endurecerme cada vez que estoy cerca de ti. En un tono seco, ella se burló: —Porque soy como una tentadora sirena. Frunciendo las cejas, con voz áspera dijo: —Sí. ¡Socavando seriamente mí argumento! — ¿Por qué confió en ti? ¡Te quiero fuera de mi vista! —No puedes marcharte. —Mírame— Arrastró su capa sobre ella, marchándose hacia la salida. Pero justo fuera de su tienda, sus pies se congelaron. La lluvia había amainado un poco, pero ahora la niebla era espesa como sopa, visibilidad nula. Al menos para ella. Tendría que enfrentarse a ese guantelete oscuro para llegar a casa. Justo delante de sus ojos, los edificios sombríos se movieron, reduciendo los callejones. La calle se oscureció más, el aire se llenó de malos presagios. Esa semilla de ansiedad quemando. La amenaza de vértigo. Su corazón comenzó a latir con fuerza en sus oídos, sus ojos húmedos. El miedo era un gran puño de acero exprimiendo el aire de su pecho. Sus huesos dolían, dolor real donde sus costillas habían roto su carne. Con toda claridad, recordó cómo la piel de su torso se desplego como una tienda de campaña, sobre sus costillas -como tela sobre una aguja embotada. Sólo era cuestión de tiempo. Una patada a su costado había enviado la aguja hacia arriba a través de su piel... . La parte posterior de su mano encontró sus labios. ¡Quiero a esos cuatro muertos! ¿Por qué no se mueren…? —¿Bettina?— El vampiro estaba justo a su lado, estudiándola con ojos que ahora eran estables y verdes.

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La había traicionado y ella no podía dejar su compañía, no podía cerrarle las aletas de la tienda en el rostro mientras ella salía corriendo. Odio esto, odio esto, ¡ODIO esto! — ¿Qué pasa, pequeña Novia? Tragando la bilis posterior, ella dijo: —No lo sé…No me gusta caminar bajo la lluvia. —Por supuesto— dijo él, con una expresión indescifrable. Él sabe, ¡él lo sabe! Justo cuando había empezado a temblar, se encontró frente a la puerta oculta de su castillo. — ¿Me trazaste? —Bett, nunca tienes que caminar sola otra vez. Y con sólo esas palabras, su ansiedad decayó. ¡Lo que la enfureció! ¿Cómo podía afectarla tan fácilmente? ¿Cómo pudo haber tomado su sangre? Daciano ahora podía atestiguar escenas de su vida, podía verla en su lado más bajo. Él aprendería de sus miedos cobardes e irracionales. Luego se reprendió. ¿Por qué habría de importarle lo que viera? Su corte entera la había visto como una víctima, un objeto de lástima. Bettina temía que su vanidad tuviera algo que ver con su ira. Ella no quería que este guapo, astuto vampiro -que ya parecía obsesionado con ellaviera su caída. Porque a él le gustaba, se sentía atraído por ella, pareciendo encantado por todo lo que hacía. Su respuesta a ella había sido un bálsamo después de que Cas había admitido no sentir ninguna atracción por ella, que había entrado en el torneo porque estaba marcado para morir de todos modos. Una vez que un guerrero como Daciano viera como realmente había estado ahí -llorando, rogando, pidiendo misericordia- él la desdeñaría también. Su carente Novia. Y entonces nunca experimentaré algo como esto de nuevo. ¿De dónde había venido ese pensamiento? — Dragă— rechinó, —dime quien te hizo daño.

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Cuando él rozó los nudillos sobre su mejilla, ella apartó el rostro. —Muy bien. Pero tendré un favor más de ti…

*** Trehan esperó hasta que una luz brillo en su dormitorio antes de regresar a su tienda. Para un solitario, encontró que separarse de ella era sorprendente... doloroso. En el interior, cogió uno de sus guantes de seda, que ella había olvidado en su prisa. Tan delgado, tan pequeño. Su frágil mujer –quien había sido atacada por más de un demonio. Quién todavía sufría. Ella se había congelado afuera, con el corazón latiéndole tan rápido que él había pensado que iba a desmayarme. Una y otra vez, había reflexionado sobre el día en Dacia cuando se había despertado con esa inquietud inusual, con temor. Él había sospechado que de alguna manera había sentido su dolor y terror, incluso estando enterrado profundamente en su reino. Ahora estaba seguro de ello. En lugar de salvarla, había estado encerrado en aquel ataúd en la montaña, congelado en esa ciudad, en esa maldita biblioteca, nunca la vi nunca la busque. La dejé a su destino. Imperdonable. Su súplica se hizo eco en su mente. No otra vez... . Esta noche él había aprendido mucho acerca de su Novia, de su miedo y su deseo. Su deseo le enseñó que su cuerpo y sus afectos –podrían ser ganados. Su miedo le enseñó que necesitaba ayuda para sanar. El plan de Trehan ahora había sufrido una transición y se amplió. Ganar el torneo, encontrar y masacrar a sus enemigos, capitular su pasión.

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Había tomado su sangre, el primer paso en la localización de sus enemigos. A pesar de que nunca había cosechado recuerdos, asumió que él, como otros Daci antes que él, era un cosaş. Una vez que se durmiera, soñaría escenas de su pasado, reviviéndolas desde su punto de vista. Sé exactamente que recuerdo de ella necesito. Se trazó fuera una vez más, mirando hacia arriba a su habitación. Su luz todavía como un faro, llamándolo. Trehan sospechaba que sabía quién la había atacado -si podía soñar con sus recuerdos de ellos, entonces era posible que él pudiera utilizar el cristal para encontrarlos. Ningún plano estaba a salvo de Trehan, no había lugar demasiado remoto donde esconderse. Agravia a la mujer de un asesino, y él te lo hará pagar. —Bettina de Abaddon, — miró fijamente hacia arriba, más alto aún que a la torre —los días de tus enemigos están contados.

*** —Bueno, bueno, bueno. La princesa estaba fuera divirtiéndose alrededor , — Salem dijo al regresar a sus suites, solamente minutos después de que ella lo había hecho. Mierda. Ella no había tenido aún tiempo para recuperarse de los sucesos de la noche. Sus labios estaban probablemente aún hinchados por sus besos, su cabello, incluso un lío más de lo habitual. —Ten cuidado, de lo contrario necesitaras un representante. — Él se rió entre dientes. —Pronto serás tan notorio como yo. —Y exactamente eras notorio ¿por qué? Le dio otra risa. —Por lo bien que me veía. Y por lo bien que jod— ¡Bien, entonces! Todo claro, — dijo Bettina en un apuro. La hora del baño acababa de hacer más extraña.

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—Estoy dándote un distante encogimiento de hombros, sin embrago misterioso, dovey30. Ella rodó los ojos. —Pensé que ibas a estar afuera toda la noche espiando. —Oh, lo estaba. Por ejemplo, te vi en la tienda del vampiro, retorciéndose contra su cuerpo desnudo como una anguila en celo. — ¿Una anguila?— Lo que no era un atractivo visual. Yep, sexualmente inexperta. Pero el vampiro no había tenido ninguna queja. No, él la había estado llenando de elogios. — ¿Estás tratando de insultarme? —No hago las noticias, solamente las reporto. — ¿Informaste a Raum, sin duda? —No lo he hecho todavía. ¿Algún motivo para no hacerlo? Empezó a pasearse. —Pensé que éramos aliados. — ¿Había dejado su máscara y los guantes en la tienda del vampiro? ¡Mierda! —Y Daciano no significa nada. — ¿No? Díselo a los nudos de mierda en tu cabello. — ¡Salem! Hice un trato con el vampiro, que iría a verlo si perdonaba a Caspion en el cuerpo a cuerpo. — ¿Moliendo con un vampiro para salvar al pobre y usado Cas? Wow, eres noble. Si hubieras llegado más cerca de cerrar ese acuerdo, te habrías jodido más allá sin remedio. ¿Recuerdas, que se supone que debes ser virgen? Y por lo que vi, Daciano estaba justo en la trayectoria de deslizarse. Cuan cerca había estado…. — ¿Tengo que saber qué le vas a decir a Raum? —No hay daño, no hay falta. Hasta ahora. Mantendré mi invisible boca cerrada, si no te encuentras con la sanguijuela de nuevo. Dovey es una criatura rara, también se les conoce como moo-moo, papá, bebé o pastel de cariño. Esta criatura es dulce, amable, cariñosa, sexual, le encanta acurrucarse en la noche, ir al cine, jugar al mini-golf, hacer excursiones, tomar siestas durante el día, tener relaciones sexuales durante horas, la barbacoa, ir a nadar, saltar sobre trampolines y está incluso dispuesto a poner en el sol y broncearse con su dama especial, a un Dovey le encanta el chili-queso con cebolla, un Dovey te da masajes y te amará por siempre y siempre sin importar que puede parecer cuando están de mal humor, porque un Dovey verdaderamente ama a su mujer con todo su corazón. mwahh! 30

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—Ningún-problema. — Todavía no podía creer que Daciano había tomado su sangre. ¿Peor? Ella no podía probablemente la vanidad.

creer

que

su

principal

problema

era

Tal vez no vería sus recuerdos de aquella noche. Tal vez él no vería nada -porque él iba a morir en el ring mañana. —Espera. ¿Por qué te importa si lo veo o no? —No estoy para tirar mis golpes telequinéticos, princesa, así que voy a decírtelo directamente. Después de mi noche de espionaje, estoy convencido que Goürlav está a punto de ser tu nuevo caballero. Lo que significa que es mejor que tu cereza este sin desplumar. Ante la idea de casarse con el primordial, escalofríos bailaron sobre su columna vertebral. La opción de Bettina-la-Viuda-Negra volaría por la ventana. Incluso si le fuera devuelto su poder, probablemente no sería suficiente para acabar con Goürlav. No cuando esté recién restaurado y fuera de práctica. — ¿Nadie puede derrotarlo? —Encontré cero puntos débiles. Nada de nada, totalmente jodido. Ninguno de mis contactos en la red sabe nada tampoco, — dijo. —Viste las cabezas rodando esta noche. Piensa en la cantidad de sangre que alguien tendría que derramar para tomar la suya. Barriles. Sería generar una legión de Child Terrors. —Voy a convencer a Morgana. Tiene que haber algún tipo de hechicería que podamos utilizar. —Harás eso. En el ínterin…estabas realmente dentro con esa sanguijuela. ¿Dentro con él? ¿Al igual que cuando ella había estado a una fracción de segundo del orgasmo contra su insistente eje? ¿Al igual que cuando ella había probado su propia sangre en el beso y por un momento había considerado sólo seguir con ello? —Yo estaba allí sólo por Caspion.

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—Sí, parecía que estabas completamente inundada con pensamientos de Cas. Por cierto, ese demonio tuyo subió un escalón en mi opinión. —Oh, ¿fue su taladrar aún más vigoroso que el de anoche? —No. Se fue a casa. Solo.

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Capítulo 21 Traducido Por Apollimy Corregido Por Nyx Revisado Por Alhana

S

egunda noche. Bien pasada la medianoche. Bebiendo nuevamente. Bettina estaba encorvada sobre la mesa del banquete, la cabeza apoyada en una mano, un vaso de vino inclinado precariamente en la otra. Tenía los ojos vidriosos de ver peleas durante incontables

horas. Muere ya, gritó interiormente por centésima vez. Miró a su alrededor, notando que ella no era la única borracha, todos en Rune estaban algo raros. Habían estado bebiendo desde la puesta del sol y el brebaje demoníaco estaba empezando a golpear, barriendo las multitudes como un Apocalipsis ebrio. Inicialmente, el ring había sido dividido en varias jaulas diferentes para que los partidos entre los contendientes menos conocidos pudiesen ocurrir simultáneamente. Aun así, había tomado siglos en completarse. A media noche, los guardias habían quitado las jaulas interiores para prepararse para los contendientes de peso como Goürlav, Daciano y Caspion. Casi todas las mujeres del reino se habían reunido en torno al “Hijo Rubio de Abaddon”. Incluso los hombres se acercaban a su alrededor Estaba programado para pelear con el último Cerunno que quedaba, y eso la había tenido de los nervios toda la noche. Goürlav era el siguiente, Daciano combatiría contra el troll gigante a continuación.

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Al igual que todos los competidores, se habían visto obligados a esperar en el santuario durante horas. Morgana hacía tiempo que había regresado a su castillo, situado en su propio y privado plano Sorceri. Al principio había soportado las dos competencias, bostezando ampliamente, incluso en los extremos más espantosos. Aseguró que Bettina se había vestido escasamente o no lo suficientemente ostentosa como para ser digna de su nombre Sorceri, ella y su Inferi estaban a un portal de distancia en ese aspecto. Durante el cambió en el ring, Bettina había espiado a Raum escoltando a dos hermosas ninfas a los vestidores. La dejó sola en la mesa. Los ganadores podían ir al banquete y visitarla después de sus peleas, pero ellos siempre se iban, nunca se le unían en el banquete. Cada uno de ellos luchaba para casarse con ella en pocos días, pero ninguno de ellos hizo un esfuerzo para llegar a conocerla mejor. Bueno, excepto uno. Un vampiro con el cuerpo más sublime que jamás había imaginado y que siempre la miraba con la mirada más erótica que jamás había visto. Cuando Cas había aparecido hoy en el ocaso, apenas había sido capaz de mirarlo a los ojos. Había ido solo a casa la noche anterior, tratando de hacer que funcionara entre ellos, mientras que ella había estado gimiendo en la boca de Daciano. Pero no se dejaría seducir de nuevo. Esta noche, ella y Cas iban a comenzar de nuevo... . Agitó la copa para que la llenasen, mirando por encima del hombro a los demás comensales. De nuevo la tribuna estaba dividida entre demonios blindados y Sorceri revestidos de oro. Por el lado demonio, la mesa estaba cargada de platos de cochinillo, cordero, jabalí, venado. Las jarras de brebaje demoníaco abundaban.

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La mayoría de los Sorceri, sin embargo, eran vegetarianos estrictos. Por su parte, las frutas y verduras se dispusieron en platos elaborados, y el vino dulce fluía en decantadores de cristal. Bettina definitivamente prefería ese lado de la mesa. Cuando era joven, había intentado comer como un demonio, para tener una cosa en común con sus súbditos. Había tenido el mismo éxito que en cómo le había ido con el crecimiento de sus cuernos, conseguir ser fuerte, o aprender a trazarse. ¡Bueno, al menos puedo ser convocada! Por diferentes que fuesen los dos grupos, ambas partes se seducían. Los demonios abiertamente palmeaban a las sirvientas. Los Sorceri coqueteaban con sus miradas tímidas que podía decir mil cosas. La mayor parte de estas últimas se habían quedado para disfrutar no solo del vino, sino también para ver a su nuevo favorito -el Príncipe de las Sombras. Él era responsable de una buena parte del agotamiento de Bettina, por su sueño intermitente a lo largo del día. La primera vez que se había dormido, había sufrido su pesadilla habitual, sin embargo, luego el objeto y la naturaleza de sus sueños habían cambiado. En la ensoñación, su mente había repetido la noche con él. Había revivido sus besos interminables y resbaladizos sobre su caliente carne. Ella había revisado ansiosamente esa imagen de él de pie ante ella vestido sólo con la luz del fuego. Una y otra vez, se había despertado al borde del orgasmo. Un día de tortura sensual. Sin embargo, ella había sido incapaz de hacer nada al respecto, debido al terrible favor que Daciano le había pedido a ella. No te toques. Ella se había quedado estupefacta. — ¿Perdón? —Durante el día, si sientes necesidad, no actúes para aliviarte. Ese es el favor que quiero de ti. Entonces me deberás sólo dos favores. — ¿Por qué quieres esto?

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—Así me desearás tanto como yo a ti. — ¿Más intrigas, más planes? —Cuando el premio es tan querido. . . Sensual...Tortura. Él la había besado, ella despertó al borde de la liberación, entonces le prohibió cualquier alivio. No sabía cómo iba a enfrentarse a él esta noche. Tal vez debería tirar por el troll.

*** Trehan quería empezar su batalla para poder terminar. Por fin se acercaba el momento, justo después de Goürlav. Él tenía ganas de ver a su Novia una vez más, para determinar si ella había mantenido su parte del trato de ayer por la noche. Le había echado solo un vistazo cuando el torneo comenzó. Había entrecerrado los ojos al verla, parecía irritable, y no particularmente la conducta de una mujer sexualmente satisfecha. Sin embargo Trehan no había sido capaz de hablar con ella, obligado por su contrato para unirse a los otros competidores en estas húmedas catacumbas. El agua se filtraba por las piedras viscosas. Un Kobolds siseó y corrió en la distancia. Bancos duros habían sido tallados en las paredes. Las voces masculinas se hacían eco a través de este laberinto, voces teñidas de miedo o valentía. Trehan no dijo nada a sus oponentes, en su lugar revivió el día que había pasado -un día de necesidad y negación. No había accedido a sus recuerdos aun, debido a que no había dormido. Inquieto, lejos de ella, había regresado a su habitación, sólo para tener una idea de lo que ella soñaba para ayudarse hasta el atardecer. La

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había encontrado en un sueño irregular, sus cejas se dibujan como en una pesadilla que la atormentaba. Envolviéndola en su niebla, secretamente había permanecido a su lado en la oscuridad de su cama. Su sedoso cabello en forma de aureola a lo largo de las sábanas de seda, sus labios se entreabrieron tentadoramente. Él había estado mirado su cara, abrumado por el sentimiento, como si los siglos de anhelo se hubiesen levantado en un solo momento: Quiero que ella esté envuelta en la niebla, bajo mi protección. La quiero en mi cama, mirando hacia mí con los ojos deseosa como yo por entrar en ella. Quiero sus gritos de placer en mi oído y su sangre en mi lengua... Pero entonces sus sueños habían crecido sensuales. Se había levantado con sus delgados brazos sobre su cabeza, abriendo las piernas, sus caderas meciéndose, balanceándose... hasta que ella se había despertado en la oscuridad con un suspiro, a punto, sin tener idea que estaba a menos de un pie de distancia. Sus colmillos se habían disparado tan fuerte como su miembro, e igual de incontrolables. Había querido tanto enterrarse dentro de ella. En el pasado, había observado a vampiros de la Horda tomar sangre en ataques trastornados. Ni que decir tenia, las víctimas no habían disfrutado. Pero ¿y si Trehan tomaba tranquilamente a Bettina? ¿Cuidadosamente? Se rumoraba que había mujeres que encontraban placer con la mordida de un macho. Se había preguntado, ¿Podría mi mujer? Eso sería un intercambio perfecto. Ella me daría su sangre, y yo haría que se corriese... Ese pensamiento, había tomado cada onza de su voluntad para no llegar a ella. Porque ya estaba enojada con él. Encontrarlo en su cama sólo aumentaría su resentimiento. Así que había apretado los puños y sufrido con ella, diciéndose a sí mismo que estaría muy necesitada esta víspera, y podría utilizar eso en su favor. Cuando ella se volvía a dormir, ocurría lo mismo una y otra vez. No podía sembrar sueños, él no era un demonio de los sueño, pero al parecer la niebla lo había traído a su mente.

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Trehan lo esperaba. Porque si suponía que los gemidos de necesidad eran por Caspion... Una vez que ella había despertado del todo, él se obligó a salir, preguntándose si podría abstenerse de acariciar su cuerpo tembloroso. Masturbando su sexo durante su baño. Delicados dedos pálidos contra carne rosada. Cuando él empezó a ponerse duro, incluso en este asqueroso lugar, él negó con la cabeza. ¡Enfócate, Trehan! Concéntrate en la tarea en cuestión. Estudia a tus oponentes. Miró a través del lúgubre pasillo, observando y aterrizando en el troll. Armado con un gran garrote, la criatura era grande pero torpe, con tramos de cerdas largas que salpicaban su cuerpo. No era exactamente una amenaza. Sin embargo, Trehan había notado en el cuerpo a cuerpo que las armas se habían hecho añicos contra las cerdas. Debían ser tan fuertes como el titanio Y decenas de ellas brotaban de su garganta. Trehan pensó que había visto una franja de espacio entre ellas Básicamente, tendría que cortar con su espada perfectamente a través de una abertura de la anchura de la hoja plana. Si fallaba y se rompía la espada, no sabía cómo liberaría el cuerpo del troll de su cabeza. Un tiro. Con un encogimiento de hombros mental, Trehan dirigió su atención a Goürlav, con la esperanza de averiguar un poco de su debilidad. Sin embargo, el demonio simplemente se recostó contra la pared, con los ojos cerrados, respirando profunda y uniformemente. Trehan podía deducir solo un poco, que el hecho de que el cuerpo del pre-demonio había sido hecho para la guerra. La placa ondulada de hueso que cubría su corazón, esos colmillos que colgaban de su barbilla, protegiendo su cuello como un escudo. Tres pares de cuernos sólo añadían más protección. Incluso sus párpados verdes eran gruesos, se duplicaban en muchos pliegues escamosos. Todas las vulnerabilidades defendidas.

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¿Cómo entregar a la muerte a un inmortal sin derramar una sola gota de sangre? Tenía que haber una solución. Cada acertijo tenía una. ¿Qué no daría yo para investigar esto en mi biblioteca? Se frotó la palma de la mano sobre la nuca, sintiendo la mirada de alguien. Ah, Caspion estudiándome. Aunque muy joven, no mucho mayor que Bettina -el demonio no era carente de habilidad. Trehan sospechaba que llegaría muy lejos en el torneo. ¿Tratas de descubrir mis debilidades, cachorro? En tiempos pasados, Trehan tenía pocas. Si el sol amenazaba con quemar su piel, siempre había sido capaz de convertirse en niebla. Ahora tenía que mantener ese talento oculto. Afortunadamente, él también poseía la habilidad de medio trazarse: manifestándose a sí mismo lo suficiente como para ser visible y listo para atacar, pero no con la sustancia suficiente como para que los rayos del sol pasen a través de ti. No, la mayor debilidad de Trehan era completamente nueva para él, una: cualquier amenaza a su Novia. Caspion eligió ese momento para ponerse frente a él. — ¿Te aprovechas de hembras inocentes y jóvenes a menudo, viejo? ¿Las robas de sus habitaciones? —No a ninguna en una eternidad. — Trehan lo miraba como lo haría con un insecto molesto. —Tu ira hacia mí se siente fuera de lugar. Sin embargo, no te he hecho nada. —Te metiste en la habitación de mi mejor amiga y futura esposa, estoy comprometido con ella. — ¿Futura esposa? — Controla tu ira, Trehan, no sea que te controle. — ¿Y cómo se siente un demonio que tiene una compañera predestinada acerca de su matrimonio con otra? —Eres un gilipollas, Daciano. No me extraña que Bettina te odie.

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¿Odiarme? —Así que ya sabes que no es tuya. Ella me indicó que no tenías previsto entrar. ¿Cambiaste de idea para evitar mi espada por algunos días? —Entré por ella. Y no sabré si ella es mía hasta que nos acostemos por primera vez. La idea de ellos juntos enfureció a Trehan. Sus colmillos se afilaron como cuando él la imaginaba diciendo esas palabras a Caspion: puedes hacer cualquier cosa conmigo. ¡Calma! ¡CONTROL! —Tú y yo sabemos que no vas a salir de este torneo vivo chaval. Tuve que proteger tu vida en la maldita primera ronda. Te podría haber matado en ese momento. — ¡Lo tenía bajo control!— Enderezó sus cuernos con agresión. —Y la única razón por la que me ayudaste es porque me quieres matar tú mismo. Trehan lo había ayudado únicamente para obtener un favor con Bettina. Teniendo en cuenta la última noche, lo haría de nuevo. —En este momento estoy muy deseoso de matarte yo mismo. —Si lo haces, Bettina quedará devastada. —Lo que es lamentable. Por suerte, como has señalado, es joven. Me aseguraré de que ella se recupere. — ¿Por qué estoy discutiendo con él? —Ella me ama. Siempre lo hará. Puede que sea tu Novia, pero nunca será tu esposa. Trehan agarró la empuñadura de su espada, la furia ardiendo en su interior. Controla tu ira. Controla tu instinto. Su mente racional sabía que Caspion no tenía ningún derecho predestinado sobre Bettina. Después de esta conversación, también sabía que el demonio no sentía amor por ella, por lo menos, no un amor romántico… Pero sus instintos aún calientes exigían satisfacción, una muerte rápida como castigo. Desde el encuentro con Bettina, Trehan había sido inundado con una ferocidad diferente a cualquiera que hubiera conocido. Control... controlar. Inhalar. Exhalar.

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El cuerno resonó entonces. Haciendo caso omiso de Caspion, Trehan dirigió su atención a Goürlav, debido a su lucha con el joven demonio animus en esta ronda. Goürlav llevó su enorme cuerpo a sus pies. ¿Y si fuese lento para moverse inicialmente? ¿Le crujían las articulaciones al primordial? ¿O estaba fingiendo debilidad? Se dirigieron al lugar de ubicación, Goürlav pisando fuerte desde el santuario hacia el ring, sus cuernos raspando la parte superior de la entrada de doce metros de altura, excavando la roca. Sus cuernos no tenían ni una marca. El demonio animus lo seguía con pies de plomo. El sudor cubría el rostro pálido del macho. Cuando la puerta se cerró tras ellos, perdió el control de su vejiga. Trehan se trazó a la puerta para mirar la pelea. Caspion hizo un sonido de frustración y lo siguió. Justo fuera del ring, un grupo de soldados de Rune se habían reunido, preparándose para luchar contra los Childs Terrors, surgirían de cualquier gota de sangre de Goürlav. No tenían por qué haberse molestado. A medida que el combate comenzó, acabó -abruptamente. Con un solo golpe, Goürlav cortó en rodajas a su rival desde las bolas hasta el cuero cabelludo. Otro golpe de espada partió en dos la cabeza de su víctima. Goürlav dio un rugido monstruoso al cielo y luego desapareció, probablemente regresando a cualquier plano infernal que gobernaba. Trehan miró a Caspion, descubriendo que los ojos del macho joven se estrecharon, su expresión determinada. Trehan se imaginó que los dos compartían un pensamiento singular: Harían lo que fuera para mantener a esa criatura alejada de Bettina.

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Capítulo 22 Traducido Por Kafer Corregido Por Alhana Revisado Por Nyx

E

l encuentro del vampiro era el siguiente.

Una vez que los guardias de Rune limpiaron los restos del oponente de Goürlav -el cual había sido reducido a la mitad como fruta madura- Daciano y el Troll entraron al ring. El vampiro estaba vestido nuevamente todo de negro, en piezas diseñadas lujosamente obviamente. Solo Betinna sabía lo que se ocultaba bajo sus ropas. Su singular espada estaba de su lado. Su única arma fría. El troll era por lo menos una docena de pies más alto, vestido con la toga más larga –y andrajosa- que Bettina haya visto jamás. Golpeó su cola con púas agresivamente, pero Daciano ignoró a su oponente, en su lugar miró hacia ella, sola en su mesa. Sus labios se adelgazaron con intención; ahora ella sabía que tan sensual podía ser. Bettina no estuvo sorprendida cuando esa emoción eléctrica atravesó su cuerpo. Así que ella deliberadamente lo ignoró, escondiendo su cara detrás del borde de su gran copa Tan pronto como la puerta se cerró, el Troll levantó su garrote en dirección al vampiro, escupiendo las palabras: — ¡Te voy a destripar y me alimentaré de tus entrañas! ¡Tomaré tu cabeza y la succionaré como un dulce!

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El cuerno sonó. De inmediato, el Troll se balanceó; Daciano hizo una finta a la izquierda y esquivó el golpe. — ¡Y luego sorberé de tu garganta! Daciano se movió a la derecha y golpeó rápidamente, ella no pudo ver el destello de su arma. Sangre empezó a filtrase alrededor del cuello del Troll como una bufanda carmesí. La expresión de la criatura era de conmoción mientras el cuerpo y la cabeza se estrellaban en el piso con toda la gracia de un edificio demolido. La multitud se quedó en silencio. Ella vio otros a su alrededor parpadeando, como si no hubieran visto la pelea correctamente. Daciano había despachado a su oponente con un solo golpe, y sin una gota de sangre en su inmaculada ropa. Después de un momento de aturdimiento, los Sorceri vitorearon. Una vez más, el vampiro dio a Bettina una reverencia formal, reconociendo el premio. Frunció el ceño. No le gustó el efecto que tuvo en ella, no le gustaba como su cuerpo se sentía fuera de control, mientras él parecía completamente dueño de sí mismo. Limpió su espada en la toga del Troll, la envainó, después se trazó a Bettina. Cuando tomó su lugar a lado de ella, el Sorceri en la tribuna aplaudió de nuevo. Pareció tomarle un poco de tiempo darse cuenta de que su fanfarria era por él. Los músculos en su cuello se tensaron, su malestar notable. El asesino secreto que había sido nada sino muerte se estaba convirtiendo rápidamente en una celebridad. Que extraño debía ser para él. Sobre sus hombros, Bettina espió a otras hembras Sorceri mirándolo con evidente atracción. Lo cual la irritó. ¡Sin ninguna razón!

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Él tomó su mano, presionando un gentil beso en la palma, haciéndola jadear. En su oído, le murmuró, —Trabajaste en un favor durante el día. ¡Buena chica! ¿Era tan obvio? Sintió como sus mejillas se volvían rojas. Despejando delicadamente su garganta, le preguntó, — ¿Un vampiro tomando asiento en un banquete? ¿Qué exactamente intentas comer? Su ardiente mirada cayó sobre su cuello. ¿Acababa de recorrer su lengua sobre un colmillo? Ella casi se estremeció. —Ni siquiera pienses en tomar mi sangre nuevamente. Todavía estoy enojada contigo. En realidad, ella no podía sentir enojo por eso. Le había tratado de advertir, y no era como si le hubiera atravesado el cuello. Desde la noche anterior, su indignación por la toma se había enfriado a... ¿curiosidad? incluso tal vez ¿excitación? Cada vez que recordaba su reacción a su sabor, experimentaba una emoción prohibida. — ¡Dulcea!— había gemido. Dulce. Si eso lo hacía, cosechar sus memorias, entonces el daño ya estaba hecho. Se dijo a sí misma una vez más, No llores sobre la sangre derramada. O quizás simplemente estaba borracha. —Me disculpo, Bettina. Tuve muy poco control contigo. Yo, Bettina la rarita, haciendo perder el control a un vampiro con siglos de vida. Ella suspiró. Delicioso. —Y respecto a este banquete, puedo comer, — él le dijo. —Y beber vino. — Tomó su vaso y bebió un trago antes de devolverlo. Propiedad. Percepción es realidad. —Haré ambos si te hace sentir más cómoda. Daciano era todo encanto nuevamente esta víspera, luciendo guapo y noble. Ella era inmune. Ella era. Maldición, estaba empezando de cero con Cas. A partir de este minuto. No iba a dejar que este vampiro le plantara ni una duda más. Porque hoy, cuando había tratado de imaginar a Caspion recién salido del baño, no

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había visto nada más que profundos ojos verdes, cabello negro, y un cincelado cuerpo atormentado con una lujuria vampírica. Daciano podía hacerla dudar a su propio corazón, ¡si lo dejaba! — ¿Cómodo, vampiro? ¿Tratando de cerrar la brecha de todas nuestras diferencias? —Sí. Nerviosa, miró el programa para la noche. La siguiente pelea era entre dos demonios fuego. A ella no le importaba quien ganara el encuentro, las únicas rondas que le interesaban eran las de Cas, el vampiro, Goürlav -y extrañamente la del Lykae. Ella no entendía porque el lobo no podía contener a la bestia dentro de él. Todos los machos Lykae que había conocido antes habían estado llenos de sensual encanto, calientes escoceses con sonrisas malvadas y un repertorio de insinuaciones inteligentes. Pero esta criatura estaba rebosante de dolor y confusión. Antes, cuando había ganado su encuentro contra el demonio Furia, había comenzado a alimentarse del cadáver del demonio. Warlocks encapuchados habían drogado al Lykae y llevado fuera. Sus encargados. Disgustados. Y no había nada que pudiera hacer al respecto. La reina sin poder. En más de un sentido. Cuando ella se movió para que le volvieran a llenar el vaso, Daciano frunció el ceño. — ¿Siempre bebes tanto? —No, pero si eso te molesta, beberé más seguido. — Le dio las gracias al asistente. —Puedo usarlo a mi favor. En el borde de su copa, ella dijo, —Oh, ¿y cómo es eso? —Pronto lo verás. Ahora, dime, ¿Qué creación llevas esta tarde?— le preguntó, levantando su mano, examinado el gran anillo en su dedo índice. Normalmente ella tomaba cada oportunidad para hablar sobre su letal luxe, incluso cuando la mirada de la gente estaba ausente, pero su tono fue

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apagado mientras explicaba, —Una entrega de toxina estándar. — Ella había creado un depósito abatible en la parte inferior de la banda. La mayoría de las hechiceras poseía al menos un anillo envenenador. Su clase eran talentosas toxicólogas –quienes no dudaban en practicar su oficio. Le demostró la función a Daciano, girando la palma hacia arriba y moviendo de un tirón la tapa del polvo. —Así que ¿arrojarías eso en alguna bebida? —Sí, o podría soplar el veneno dentro de los ojos de alguien, como si estuviera soplando un beso. — Exactamente la razón por la que simular soplar un beso era un atroz insulto para las Sorceri. —El trabajo artesanal es impecable. — Parecía orgulloso. Sin embargo, luego su expresión se volvió lujuriosa, como si su orgullo hubiera estimulado su deseo. — ¿Planificado envenenar a alguien? —Una sanguijuela está acortando mi lista. —Mi inteligente hechicera tiene una lengua agria esta tarde. — Acercándose, jadeó en su oído, —Cuando anoche fue exquisitamente dulce. No voy a hiperventilar. ¡Vino! Sorbo. —Vuelve a mi tienda. — ¿Por qué haría eso? —Por un momento, tu misma disfrutaste allá. ¿Disfrutar? Subestimación. Durante un tiempo, había estado loca de lujuria. El solo recordar su duro, húmedo pecho contra sus pechos hacían que sus pezones se endurecieran debajo de su top. Aparentemente él lo notó, porque tuvo que despejar su garganta antes de decir, —Y sigue siendo tu turno, Bett. — ¿Turno? ¿Qué? –¡Oh! Ella se sonrojó, deseando haberse puesto una máscara completa en lugar de una máscara de bandido –de estilo estrecho. Sus mejillas sonrosadas estaban en exhibición a la vista de todos. —Te gusta avergonzarme.

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—Soy un vampiro –naturalmente voy a amar cuando la sangre caliente tus mejillas. — Antes de que pudiera retirarse, él rozó el dorso de sus dedos por debajo de su máscara. —Es hermoso. Eres hermosa. Él no podía mentir. Espera, hablando de máscara…. —Dejé cosas en tu tienda. Las necesito de regreso. —Imposible. — ¡Tú escudero podría encontrarlas! —Ellas estarán seguras en mi poder. ¿Qué querría con ellas? — ¿Soñaste conmigo cuando dormiste?— Le preguntó. Ella levantó la vista hacia él. — ¿Qué? ¡N-no! Sus labios se curvaron. —Mentirosa. —¿Y qué hay de ti? Exigió. ¿Soñaste mis recuerdos? —No dormí. No lo he hecho desde que te conocí. —Eso no es bueno para el torneo. —Me viste pelear. ¿Viste algún efecto adverso? —Eres arrogante. —Soy Daci. No puedes tener uno sin el otro. Se preguntó qué es lo que había hecho hoy en lugar de dormir. ¿Había encontrado otra para liberarlo de esa erección? A juzgar por el ejemplo anterior de Caspion, asumió que todos los machos tenían sexo cada noche sin falta. —Y ¿en qué te ocupaste durante las horas del día?— ¿Su tono había sido malicioso? Ella levantó su copa. —Pasé el día con mi Novia. Casi se atragantó con el vino. — ¡No te atreverías a venir a mi habitación mientras dormía! Él se limitó a alzar las cejas.

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— ¿Mi hechizo de barrera no hizo nada?— ¡Grandioso, vivir sin protección, alto en el cielo donde los Vrekeners gobiernan! —Es imperfecto. Pero para otros será suficiente. — ¿Y qué exactamente hiciste conmigo hoy?— ella solo podía imaginárselo. ¿Había visto cómo sus sueños la afectaban? —Me acosté a tu lado y compartí tu sufrimiento. Estas deseosa, dragă. — Dijo con voz áspera, sus palabras acentuadas haciéndola derretirse. — Ven conmigo, y te daré placer hasta que grites. Cuando su mente empezó a ponerse en blanco de nuevo, ella le dio una sacudida a su cabeza. —Caspion está a punto de luchar en la siguiente pelea. Jamás lo abandonaría sin apoyarlo. Una risa amarga. — ¿No lo apoyara su multitud de hembras admiradoras? —Él me escoltará a casa después. Tenemos una cita. — ¿Una cita?— Daciano maldijo. —No tienes ningún vínculo con él. A pesar de que apenas lo puedo comprender, él no te quiere de la manera que yo lo hago. De nuevo, ¿era eso tan obvio? — ¿Por qué dices eso?— ¿Cualquiera podía verlo? —Estaba en un burdel dos noches atrás. En Dacia, tuvo una nueva criada cada noche. —Caspion y yo estamos comenzando de nuevo. Lo discutimos hoy. Nos considera comprometidos a partir de ahora. Por lo tanto estaré esperándolo aquí. —Y yo estaré condenado antes de que él disfrute la pasión que yo avivé. —No dejaré esta mesa, vampiro. — No importa que tan seductor seas. —Si tratas de trazarme de vuelta a tu tienda, te mostraré las armas que no te he enseñado. — Una daga atada a su tobillo, por ejemplo. —Entonces no me dejas opción.

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— ¿Qué significa eso?— ella se enderezó cuando sintió la palma callosa del vampiro en su rodilla. Ella trató de hacer palanca, pero él era demasiado fuerte. Tuvo que conformarse con apretar las piernas juntas. —Parece como que voy a tener que darte placer aquí. — ¡Para esto!— Susurró cuando comenzó a hacer círculos perezosos en lo alto de su muslo. —Tienes la piel más suave, hechicera. ¿Todas las hembras de tu especie son tan suaves como esto? —Ve a averiguarlo. Tu……Novia te da permiso. Solo déjame en paz. Ella no quería su toque; aparentemente su cuerpo estaba en desacuerdo. Sus pezones se pusieron incluso más duros, su respiración profundizándose. Ella se retorció en su asiento, consternada al ver que sus bragas se estaban poniendo húmedas. Sus piernas apretadas parecían debilitarse, los músculos laxos. ¿Cómo la podía afectar tan rápido? Si, había tenido sueños de él, y si, la había llevado al borde dos noches seguidas -¡Pero estaban rodeados de gente! —Yo, yo tracé la línea, vampiro. — El tono de indignación que había intentado se volvió plano. Él le dio una mirada indulgente. —Deberías aprender que no hay una línea entre un vampiro y su Novia. — Mientras su mano se arrastraba más arriba, él murmuró, —Puedo sentirte temblar. No tardare mucho tiempo en llevarte sobre el borde. Voy a aliviar ese dolor hasta que estés relajada y saciada en mis brazos. ¿Quería hacerla venirse -aquí mismo? —Estás loco. — Luego se mordió el labio. Para ser justos, estoy adolorida. ¡No! —Alguien podría vernos. —Mi mano no es la única ocupada debajo de la mesa, lo prometo. — Todos alrededor de ellos, las parejas estaban tocándose furtivamente. — Nadie está prestándonos atención. — ¡N-no te importa nada mi reputación!— ella chilló. —Esto no es justo.

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—Como dije antes, el premio es muy querido para mí para pelear justamente. ¿No se siente bien, dulcea mia? Mi dulce. En una parte de su nebuloso cerebro, ella se preguntó si la llamaba así como un cariño o si se refería a su sabor otra vez. —Sabes que se siente bien, pero alguien puede notarlo. —Así que mi toque no es el la cuestión. Es solo que no quieres que otros nos vean. —Estas retorciendo mis –yo nunca dije eso. — Ella ya estaba jadeando, sus pechos hinchados. Los picos sobresalían obscenamente por debajo de su top. Agarró el mantel con sus puños. Él trabajó su mano entre sus piernas, pero no la obligó a abrirlas. —Extiende tus piernas y permíteme darte placer, — le dijo con voz áspera. —Vamos, Bett, no voy a parar hasta que estés retorciéndote. —Daciano, por favor, no puedes hacer esto aquí. —Shh, shh. — Sus suaves murmullos solamente aumentaban su excitación. —Te dejé insatisfecha, y te prometo que nunca más lo haré. Ella apretó los ojos. Este hombre quería darle caliente, húmeda, felicidad -y que dios la ayudara, ella lo ansiaba. —Abre tus ojos, dragă. Ahora nadie puede vernos. Niebla había llenado las gradas. No podía ver a nadie más que a él. Bien podrían estar solos, arropados en el sensual calor que los rodeaba. Salpicando su piel, brillando, como el rocío en la mañana. —Tú eres parte de ella, Bettina. — De nuevo sonaba orgulloso. Algo la estaba afectando. Un segundo se sentía como si estuviera flotando, al siguiente como si estuviera atada fuertemente al macho que estaba a su lado. La arrastró sobre sus piernas, colocándola de lado sobre su regazo. Con sus brazos alrededor de ella, sintió casi una sensación de alivio, como si hubiera anhelado estar aún más cerca de él. Si, atada con más fuerza a este vampiro….

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—Abre para mí. — Sus piernas facilitaron un toque más amplio; él gruñó con aprobación. Luego su mano se deslizó más arriba, haciendo su falda hacia un lado. Ella contuvo el aliento mientras sus dedos empezaban a profundizar en sus bragas. Extraño -ella pensó que él también estaba aguantando la respiración. Cuando sus dedos se deslizaron hacía su sexo, gimió en su oído, — Mojada, tan jodidamente mojada. Luchando por no gemir, se mordió el labio nuevamente. —Mujer, me enloqueces. — Le arrancó las bragas de un tirón enérgico. —En todo momento. — ¡Vampiro! No lo hagas…— Se arrastró fuera de él –porque había empezado a acariciarlaCon infinita ternura, frotó su pulgar hacia arriba y abajo sobre su clítoris, el resto de sus dedos burlándose de su entrada. Nada podía sentirse así de bien. Ella necesitaba más. ¿Cómo obtener más? —Adoro lo sensual que eres, Novia. Aun ahora estás meciéndote en mis dedos, como si te hubiera acariciado de esta forma miles de veces. ¿Soy yo? Miró hacia abajo, mirando descaradamente el manoseo a su sexo al descubierto. Con su pulgar haciendo círculos resbaladizos, él torció el dedo índice, rotándolo únicamente con sus nudillos. Y fueÉxtasis. —Ah, dios. — Ella susurró. Por supuesto, ella lentamente se fue ondulando a su toque, queriéndolo más profundo, con más presión. —Vas a hacer eso cuando estés debajo de mí, — le prometió —Mira lo duros que están tus pequeños pezones debajo del top. — Sintió un barrido fantasma de dedos a través de ellos, haciéndola temblar. — ¿Te gusta cuando los succiono? Sus palabras y su pecaminosa voz trabajaron juntas, alimentando su deseo como una fragua. —Vampiro, ¿realmente me quieres…aquí? —Sí, dime que vas a dejarme hacerte lo que sea.

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Sus cejas se juntaron. —Sabes que no puedo decir eso, no puedo permitir eso. —Un día lo harás. ¿Por qué esas palabras eran tan importantes para él? —Por ahora, te vendrás para mí. — Las malvadas cosas que le estaba haciendo…la presión adecuada en su núcleo, luego una sensación de cosquilleo, después más presión. Cuando su cabeza colgaba, él acunó la parte de atrás con su mano libre. Sosteniéndola tan gentilmente, trajo su frente hacia la de ella, sosteniendo su mirada con la suya -como si él no pudiera mirar hacia otro lado. La intensidad de sus ojos, la necesidad en ellos…..se encontró a si misma enroscando sus dedos en su grueso cabello, acercándolo. —Abre para tu hombre, Bett, — él le dijo, su voz ronca. A continuación, sus dedos continuaron su obra. Ella se entregó completamente, sin pensarlo separó sus muslos para el vampiro. El placer fue tan grandioso que temía su fin. Con ojos suplicantes, ella susurró, — ¿No vas a parar? —Nunca, dragă. —Pero ¿y si grito? —Puedo hacer tu liberación más suave, menos intensa. ¿Te gustaría eso? En un tono miserable, ella dijo —Noooo. Él soltó una risa forzada. —Yo no lo creo. Ella estaba jadeando -medio presa del pánico, medio fuera de su mente con lujuria. —Daciano, es tan fuerte….oh, dios, voy a gritar. N-no seré capaz de detenerme. —Presiona tu boca contra mi cuello.

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Ella puso sus manos sobre su pecho, apoyando su cara más cerca….contra sus labios, percibió la suavidad de su piel. Su esencia vampírica era solo una droga como lo había sido la noche anterior, haciéndola gemir. Cuando hundió la cara en el hueco donde su cuello se unía a su hombro e inhaló profundamente, un sonido retumbó desde lo más profundo de su pecho. Lo sintió debajo sus palmas agarrándola. Con cada uno de sus movimientos, ella gimió contra su cuello cada vez más fuerte. Ella abrió sus labios, lamiendo su deliciosa piel. El sabor de él la mandó directo al borde, flotando….

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Capítulo 23 Traducido Por Andrómeda Corregido Por Ariel Revisado Por Alhana

T

rehan estaba en una agonía de felicidad. Estaba a punto de hacer venir a su Novia por primera vez en sus vidas. Su miembro se sentía como si fuera a explotar. Y ella había empezado a lamer su piel.

Su cabeza cayó hacia atrás mientras sus dedos la acariciaban. La palma de su mano descansaba sobre su diminuto parche de pelo, sus pliegues regordetes y su resbaladiza bodega. Mis dioses, su lengua está agitándose contra mí. Con los dientes apretados, miró hacia arriba, las fantasía se enredaban en su mente. Se imaginó su pequeña lengua caliente, siguiendo la punta caliente de su colmillo dolorido. O arremetiendo contra su saco mientras lo masturbaba con su suave mano. O arrastrándola a lo largo de su eje mientras lo miraba a los ojos y él sostenía los suyos. —Vampiro, — susurró con un remolino húmedo que la tenía moviendo sus caderas, sobre su trasero exuberante. —Necesito... aaaah... gritar… —Voy a cuidar de ti, Bett. Déjate venir. — Justo antes de la explosión ella grito, extendió los dedos de su mano libre sobre un lado de su rostro, haciendo bocina con la cabeza más cerca, presionando su boca con más fuerza contra él para amortiguar el sonido. Su cuerpo se puso rígido. Sus músculos esbeltos se apretaron tan bellamente. Sus uñas se enterraban en el pecho. Entonces… Se libero

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Ella corcoveo sobre sus dedos, gritando contra su cuello. Cuando sintió la sujeción en la entrada de su vaina alrededor de los nudillos, su pene aumentó en los pantalones, desesperado por reclamar aquella carne virgen. Mientras ella se retorcía, sus colmillos afilados como cuchillas salieron. ¿Le haría daño si los pasaba sobre la curva pálida de su hombro, o en la curva de su dulce pecho...? Con la idea de perforar el pequeño montículo, estuvo a punto de perder su semilla, pero se negó a repetir la vergüenza de su primera noche juntos. Cuando no pudo venirse más, ella empujó su mano. Después de unos últimos movimientos fugaces, él finalmente cedió, retirándose de su sexo empapado. El impulso de lamer sus dedos otra vez era innegable. ¡Su gusto! —Mieroase rai, — gimió él contra sus dedos. Cielo meloso. Inhala. Exhala. Control. Esto era para ella. Sólo para ella. Control. Cuando ambos se sentaron tratando de respirar, ella apoyó la cabeza contra él, lo que le permitió abrazarla. Él no consideró su fortuna, solamente descansó su mejilla contra su frente. Estaba sorprendido por el grado de satisfacción que sentía... –mientras su miembro palpitaba justo debajo de ella. Sí, satisfecho. Y orgulloso. He esperado una eternidad para hacer esto. Con cada una de sus réplicas temblorosas, sus hombros volvieron a alejarse. — ¿Nadie nos ha visto? Le dio un tierno beso en su pelo. —Nadie, amor. Ellos creen que un banco de niebla los rodea. En un momento, voy a hacer que se desvanezca. —Pero yo...mmm había sonidos—Eso será tomado de manera diferente. Cualquiera que esté cerca estaba demasiado ocupado tomando ventaja de la cubierta de neblina, te lo aseguro.

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—Está bien. — Para su sorpresa, ella se acomodó más cerca de él. Tal como él había prometido, estaba relajada y saciada en sus brazos. En momentos, estaría enfadada, el hechizo se rompería. Por ahora, él apretó su cuerpo más cerca, saboreando cada segundo. Él se encontró reflexionando, ¿Por qué no este lugar? ¿Por qué no yo? Ella podría ser su reina, y podrían compartir este reino. No había dado a la corona de Los Seres Mortíferos mucha consideración, pero ahora él tenía que pensarlo. Quizás yo podría seguir siendo la espada de un reino, otro reino. Todo esto podría ser el suyo. No era un destino tan malo en absoluto. No más mirar constantemente tras su espalda, no más batallas inminentes. Bettina finalmente retrocedió, sus ojos brillantes sus parpados pesados y sus labios rojos rizados, como si ella hubiera olvidado donde estaba -y con quién estaba. Ella se veía adorable soñolienta y achispada, su máscara inclinada; no estuvo sorprendido cuando su corazón dio un vuelco como un montón de libros cayendo desde alguna altura. —Mira cómo eres de engreído, vampiro. — ¿Lo soy, entonces? Sé que puedes estar satisfecha por el resto de la noche, mientras que yo todavía cojeo con esta erección dolorosa. — Él la meció contra ella. — ¡Oh! — Su cara ardió. —No es nada menos de lo que te mereces. Espero se quede así. — Ella frunció el ceño. —O algo más, peor El gran cuerno sonó, señalando el final de la competencia de los demonios de fuego. —Cas— De inmediato, ella empujó contra Trehan, desplázate lejos de él.

tratando de

Con una maldición vil Daciano, él se lo permitió, dándole unos segundos para enderezar su ropa antes de agitar su mano, comenzando poco a poco a despejar el aire.

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Hechizo roto. Ahora tenía que concentrarse en otro aspecto de su plan. ¿Seré capaz de mantenerme alejado de ella el tiempo suficiente para preparar...? Después de que los soldados quitaran el chamuscado cadáver sin cabeza del perdedor, Caspion entró en el ring. La multitud gritó aún más fuerte de lo que hicieron la noche anterior. Trehan había notado que el estandarte del demonio -un cuerno curvado envuelto en una especie de vid- ahora adornaba muchas de las ventanas de los comerciantes. Un Raum claramente ebrio volvió a la tribuna, con una jarra atada a su mano carnosa y la ropa desordenada. Frunció el ceño ante Bettina y Trehan sentados juntos. Ella se encogió de hombros. Después de un análisis detallado de Trehan, Raum tomó de su bebida, y luego anunció: — ¡Y a continuación tenemos a uno de los nuestros, Caspion El Rastreador, hijo amado de Abaddon! En ese momento, tantas demonias arrojaron sus ligas en el ring que pronto tenía un techo de encaje. Bettina parecía que apenas podía controlar sus celos. Otra cosa que tenemos en común. Caspion actuó de una manera exagerada para el público, levantando su espada. Ellos se volvieron locos. ¿Y qué sonido haría esta multitud si Trehan fuera quien lo matara? Un sentimiento tan fuerte podría ser girado, pero sólo por un líder mucho más carismático que Trehan. ¿Y qué pasa si no puedo cambiar sus sentimientos por el demonio? Él tenía muchas ventajas sobre Caspion: edad, fuerza, sabiduría. Bettina no valoraba ninguna de estas cosas. Las palabras de Caspion jugaron en su mente. —Ella podrá ser tu Novia, pero nunca será tu esposa…— Y quizás, en el fondo, una pequeña parte de Trehan temía que el demonio pudiera tener razón. Sin embargo, hay una cosa que puedo hacer por ella. Una cosa para conquistarla…

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Cuando el retador de Caspion, el Cerunno restante, se deslizó en el ring, el nerviosismo de Bettina se redoblo. Trehan podía oír su corazón latiendo por ese demonio. Y envidió cada latido.

*** Cuando Raum anunció al oponente de Cas, Bettina levantó su copa. Ahora ella estaba bebida y disgustada con ella misma. Se suponía que debía estar aquí apoyando a Cas. En su lugar, había dejado que un vampiro le diera un orgasmo sacudidor-de-mente. ¿Y justo tan memorable como la experiencia? La forma en que Daciano la había mirado después. Sus hombros retraídos, sus labios curvados. Su cabello negro despeinado había caído sobre la frente. Sus ojos negros como el ónix brillaban diabólicos. Si había pensado que la visión de él saliendo de la bañera había sido sexy, esa mirada...esos ojos... Oh, ¿cómo se había salido de control esa noche? En las cercanías estaba el macho con el que esperaba casarse y el primer macho en darle un orgasmo. ¡Si tan sólo fueran uno y el mismo! Hizo un gesto para otro trago. — ¿Te sientes culpable?— Preguntó el vampiro en voz baja. —Por supuesto que ahora me siento desleal con Caspion. No le gustó aquella respuesta en absoluto. Entre los dientes apretados, le dijo: —Recuerda que si no fuera por su egoísmo y falta de visión, no estaríamos en esta posición. Él me trajo a tu reino. — Entonces, pareciendo controlar su temperamento, agregó, —No tienes por qué ver esto. Ven conmigo. — ¿No puedes esperar que me vaya?

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—Sí. Puedo. Tú eres mía, Bettina. Estamos predestinados. Hemos compartido sangre entre nosotros, placer entre nosotros. Te has venido contra mi palma, y yo en la tuya. Ella se puso una vez más nerviosa. No podía negar la verdad de sus palabras, pero eso no importa ahora. —Si piensas que podría estar en cualquier parte, en este momento, entonces no me conoces en absoluto. Raum se giró bruscamente nuevamente hacia la mesa y dio la señal. El cuerno sonó. Caspion y el Cerunno se enfrentaron. Los cuernos de Caspion se habían enderezado con hostilidad, su semblante digno de un suspiro ahora era feroz. Pero el Cerunno era tan poderoso, sus músculos ondeando bajo sus escamas. —Te preocupas por nada, — le dijo Daciano. —Desafortunadamente, tu demonio va a ganar este encuentro. Aún más lamentable, va a llegar muy lejos en este torneo. — ¿Cómo puedes estar tan seguro? —Es fuerte para su edad y se hace más fuertes con cada muerte. No está carente de habilidades técnicas. Sin apartar los ojos de encima el ring, ella dijo, —Pero no a la par con las tuyas. —No. No con las mías. —Y vas a usar toda tu habilidad para matarlo. —Si me enfrentó contra él. Cuando Cas esquivó por poco la primera estocada de la espada del Cerunno, ella se quedó sin aliento. Podía sentir los ojos del vampiro sobre ella, ¡pero ese era Cas! ¡Por supuesto que iba a reaccionar! Una segunda estocada de la serpiente. Otra esquivada de cerca. Cas se estaba trazando y eso ayudaba, pero el Cerunno era tan veloz como un rayo.

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Bettina comenzó a retorcerse las manos sobre el regazo. Arriesgó una rápida mirada a Daciano, encontró su rostro de repente inescrutable -pero, oh, sus ojos eran negro como la noche. —Si no quieres ser testigo de mi preocupación, entonces vete. — murmuró ella, su atención de nuevo en la pelea. Él no respondió. ¿Por qué Cas no estaba tratando de encarar al Cerunno? ¡Sabía que él era mejor que esto! Se volvió hacia Raum, evaluando su expresión. Su frente estaba surcada de arrugas. No era bueno... El Cerunno volvió a la carga y, finalmente Cas se defendió. Sus espadas resonaron en la noche, una y otra vez. Las chispas saltaron cuando el metal besó al metal. Mientras ambos machos se rodeaban entre sí, las grandes antorchas iluminaban el rostro sudoroso de Cas y las brillantes escamas del Cerunno. Ninguno de los dos podía conseguir la ventaja. Entonces se fijó en la cola de la serpiente que se fue alargando, arrastrándose detrás de Cas mientras este se concentraba en desviar los golpes de la espada. Justo cuando estaba a punto de gritar: — ¡Cuidado!— Otros espectadores se le adelantaron. Cas intento rastrearse demasiado tarde. La cola serpenteante ya se había envuelto alrededor de sus piernas y caderas, manteniéndolo en su lugar. Luchó para abrirse camino, pero la serpiente rechazaba cada golpe de su espada. Todo el tiempo la cola se enroscaba más y más alrededor del torso de Cas, constriñéndolo, debilitándolo. Bettina miró con incredulidad como el Cerunno fijaba sus propios brazos alrededor de Cas, aplastando su cuerpo hasta que el hermoso rostro de Cas se llenaba con sangre, abultando las venas en las sienes. —Oh, dioses, no. ¡Raum, haz algo! Cas se desplomó, con los brazos flácidos. Su espada cayó al suelo. —No. No. ¡No! ¡Raum!

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—Lo siento mucho, Tina. — Él puso su mano sobre la de Bettina. — Mira hacia otro lado, m´niña. Impotente, no podía hacer nada más que observar como Caspion era aplastado en las garras de la horrible criatura. —No. ¡Esto no puede estar pasando! — ¡Qué no daría yo por mi poder! Para Raum, Daciano rallo, —Le das demasiado poco crédito, al demonio. Bettina se aferró a las palabras del vampiro. Él era el experto, él sabría si Cas estaba condenado. Como un disparo, Cas torció la cabeza, pasando un cuerno afilado a través de la garganta del Cerunno. La sangre salió a borbotones de la yugular cortada. Obligándolo a detener el flujo, el Cerunno soltó su control lo suficiente para que Cas se trazara hasta su espada. Con un rugido, Cas se giró. La cabeza del Cerunno se precipitó a través del ring. La conmocionada multitud estalló en vítores. Bettina se hundió, sus ojos llorosos. Raum dio un grito de alivio y se unió a las ovaciones, ni siquiera intento parecer imparcial. Cas contuvo el aliento, logrando una sonrisa, finalmente recuperándose lo suficiente para la levantar los brazos manchados por encima de su cabeza incitando a los espectadores. Él era amante de la atención, tanto que ella no pudo evitar que sus labios se curvaran. Su glorioso Cas. Estaba tan orgullosa de su victoria, feliz de que él fuera feliz. Daciano rompió el hechizo. —Bettina, hay un límite. Sin mirarlo, le preguntó: — ¿Qué significa eso? Le tomó la mano suavemente, devolviéndole sus bragas. —Un día me vas a convencer de que siempre lo querrás a él. — Justo antes de trazarse a lo

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lejos, murmuró a su oído. —Ten cuidado, no sea que pierdas a un macho que te desea sólo a ti -y ganes a un macho que solo desea a las demás.

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Capítulo 24 Traducido Por Andrómeda Corregido Por Maxiluna Revisado Por Alhana

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escubrir más sobre Bettina era crítico porque Trehan estaba fallando para mantener sus atenciones lejos de ese maldito demonio.

Se trazó a su tienda, su mente centrada en la tarea por delante: acceder a sus recuerdos. Lo que significaba dormir. Se le acaba el tiempo para completar todo lo que le quedaba por hacer. ¿Si le había dado la espalda a su reino sólo para perder también a su Novia...? ¿Para no tener nada en su vida? No tendría identidad. Ningún futuro. No sería quien era. Ni quien quería ser. Debo dormir. Retirando su espada, se recostó en su cama, tratando de dictar la dirección de sus pensamientos. No reproduzcas cómo se veía ella viniéndose en tu mano, Trehan. Por el amor de dios, no repases de nuevo el resbaladizo calor en el que solo te deleitaste. Pero su olor persistía sobre las pieles, tentándolo. Ayer por la noche, su cabello se había desplegado a lo largo de su cama y había sacudido su miembro contra su sexo. Cuando sólo la caliente, seda empapada de sus bragas le había prohibido la entrada a su centro... ¡Demasiado! Él gimió, su miembro estaba luchando contra el confinamiento de sus pantalones. Una vez que los desabrochó y su longitud saltó libre, soltó un gruñido de alivio. Tomó uno de los guantes de Bettina y

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envolvió la fría seda alrededor de su dolorida longitud, fingiendo que era la palma de su mano que le agarraba. Debi de haber mantenido sus bragas. Cuando empezó a acariciarse, fantaseaba que ella le decía: —Sabes que puedes hacer cualquier cosa conmigo, Trehan. Soy tuya, siempre lo seré. Solo para él ella le haría esas promesas... Sus colmillos se afilaron, goteando en su boca por ella. Se pasó la lengua por ellos, chupando su sangre, fingiendo que era la de ella. Como un verdadero vampiro. Trehan había comenzado a recordar más de su juventud, como un muchacho, se había acariciado con sus fantasías, de hundir sus colmillos en una temblorosa mujer mientras que él se venía en su interior. Recordó que aquella particular fantasía podría hacerlo eyacular hasta que su espalda se encorvara. Ahora se imaginaba perforando el delgado cuello de Bettina. Tirando de su ardiente esencia dentro de mí mientras ella se retuerce en su orgasmo. Su sexo apretara mi polla con tirones codiciosos. Mientras me da su sangre, su cuerpo exigiría mi semilla.Cuando empezó a llegar, gritó su nombre, su espalda se encorvó violentamente. Cuando se limpió y reajusto, se estremeció, dolido de separarse de ella. Cuando iba a la deriva por el sueño, sabía que iba a soñar con ella. ¿Mis recuerdos o los de ella?

*** No se despertó hasta una hora más tarde, directamente del ensueño. A pesar de que no había experimentado los recuerdos que había buscado, había visto algo que difícilmente podría describir. El mundo a través de los ojos de Bettina.

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Sus recuerdos eran... sublimes. Señalando detalles que él se había perdido, buscando la belleza en todo, desde una telaraña a un viejo cesto. Cuando comparó su forma de ver con la suya, sintió como si tuviera una capa de película sobre los ojos. Él estaba despertando. Después de vivir tanto tiempo como el serio y aburrido Trehan, ansiaba más. También aprendió mucho acerca de su personalidad, confirmando todas las facetas que ya había admirado. En efecto, era muy inteligente, era sensible y zeii, era lujuriosa. Esa noche en su tienda, ella lo había visto con los ojos de un artista. Y le gustó lo que vio. Así como él la había observado, ella había sido feliz. Se había maravillado de su erección, pensando cómo sería separar los labios para él y tocarlo con la punta de la lengua. Ella se había preguntado si iba a temblar y gemir. Sí, Bettina. Sí, lo haría. Él gimió ahora, sólo de pensar en ello. Durante ese día que había pasado con ella, cuando se había dormido y había soñado con Trehan. Estaba intrigada por él, a regañadientes atraída por él. Había pensado ausente en sus ojos, he visto ese color verde antes. En los más profundos bosques de Abaddon. Si solamente Caspion no se interpusiera entre ellos... Trehan también tenía algunos de sus recuerdos de ese demonio. Caspion la había salvado de un solitaria infancia sin amigos, aceptándola como otros en su reino no lo hacían. Él y Bettina habían viajado por todo el reino de los mortales, explorando juntos. Los celos arañaron a Trehan. Debía ser él quien le mostrara el mundo. A medida que avanzaba a través de sus sueños, los otros recuerdos surgieron. Había aprendido que ella vivía con un guerrero fantasma. ¿Uno que la espiaba en su baño? ¡Esa mierda no iba continuar! Y Trehan había visto la dinámica de su relación con sus padrinos. Ella una vez había pensado, — ¿Por qué me vengo abajo siempre que ellos me presionan? ¿Porque nunca he encontrado mi equilibrio?

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Incluso había experimentado el uso de su poder. Hace poco más de un año, dos ghouls habían logrado quedar libres en Rune, arrinconándola en un callejón. En lugar de estar asustada, ella los atacó con su poder, deteniendo sus corazones. Privados de sangre, sus órganos habían colapsado. Las criaturas habían golpeado el suelo, aullando de dolor. El recuerdo había sido tan intenso que Trehan ahora extendió los dedos, sintiendo un hormigueo en sus manos, como si el mismo hubiera ejercido su poder. Esa magia innata había sido como su alma. Había sido tan intensa la magia que emanaba de su cuerpo cada vez que ella experimentaba emociones fuertes. Remolinos calientes de luz habían marcado su felicidad, sus emociones. Ahora... nada. Trehan tenía que devolvérselo. O, pensó sombríamente, ayudarla a robarla de otra Sorceri. ¿Qué no haría Trehan por ella? Una flecha de fuego en la sien. No había como recobrarse de eso. Pero aún faltaban los recuerdos de su ataque. Debo ver qué pasó con mi Novia. Para encontrar a sus enemigos y hacerles pagar. Sintió la presencia de otro en el interior de la tienda. Sus ojos se abrieron rápidamente y su mano tomo el arma, mientras se ponía sobre sus pies. —No me vas a coger por sorpresa, Viktor. Deja de intentarlo. Su primo se materializó delante de él. —Esa no es mi intención. Recuerda, ya no tengo ninguna prisa por matarte ahora. Trehan ni siquiera argumentó la imposibilidad de que Viktor lograra hacerlo. —Todavía tenemos una vendetta de sangre entre nosotros. — Una heredada, pero es lo mismo. —Eso es lo que pasa con las vendettas. Están, literalmente, sin fecha de caducidad. — Él chasqueó la lengua a la apariencia de Trehan. —Te ves como el infierno, viejo.

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Comprensible. Había dormido poco y tomado menos sangre. Cuando él había tratado de tomar una comida más temprano, había escupido el contenido de su copa. Temía que toda la sangre le sería de mal gusto después de la de Bettina. — ¿Estás aquí por una razón? —Tregua por esta tarde. Estoy aquí porque necesito tu ayuda. Trehan lo miró con sorpresa. Viktor simplemente no pedía ayuda. Esto va a ser bueno. Otra voz masculina sonó: —Todos necesitamos tu ayuda. — ¿Mirceo? Él simplemente había aparecido en el interior de la tienda de campaña, junto con Stelian. Todos los primos Reales en un solo lugar. Por lo menos, todos los cuerdos... — ¿Tregua?— Trehan levantó su espada. —Se supone que debo creer que cuatro de nosotros estamos en una tienda de campaña -¿y todos conseguiremos salir con vida? Cada uno de ellos era de cabello oscuro y alto, cada uno estampado con el sello de los Dacianos en el rostro. Sin embargo, ellos no eran familia. —No tengo paciencia para sus bromas. Saquen sus armas. Viktor se encogió de hombros. —Prometo por el Lore que no tenemos ninguna mala intención hacia ti. —Esta noche, por lo menos, — agregó Stelian. Una promesa al Lore no se podía romper. —No sé por qué han venido y no me importa. Tengo mis propias preocupaciones ahora. Una vida por mi cuenta. —Parece que el juego va bien, — dijo Viktor. — ¿Qué sabes de él?— Exigió Trehan, pero temía que él lo supiera. Los Daci eran observadores... Viktor sonrió ampliamente. —Tu Novia es una maravilla en la niebla.

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— ¿Nos observaste?— Esto no debería sorprenderle, pero, dioses, le enfureció. —Estaba viendo principalmente las peleas. Y giramos la cabeza hacia donde Mirceo veía a la distancia , — dijo Viktor. —Eventualmente. Trehan no sabía a quién atacar primero. Sus miradas habían estado sobre el cuerpo tembloroso de su Novia, habían visto su piel ser besada con la niebla de Trehan. Sus colmillos crecieron. —Tanta agresión, — dijo Stelian con desaprobación. —Eres tan malo como Viktor suele serlo. Tu sangrado te ha vuelto salvaje. —Lo mejor para morder y arrancarte la garganta, Stelian. — ¿Me atacarías cuando mi espada esta envainada? ¡Malditos fueran! Ninguno había desenvainado. —Mira esos colmillos, Trey, — exclamó Viktor. — ¿Sigo manteniendo que no has mordido a tu Novia? Nunca la he mordido. Pero él había tomado su sangre. Y lo haré de nuevo. Stelian levantó la licorera. —Puedes aprender a controlar tus colmillos, primo. ¿Puedo? Trehan sacudió la cabeza con fuerza. — ¡Luchen contra mí o váyanse! Mi ruptura con ustedes fue limpia. —Y fue tu salida lo que se abrió un diálogo entre nosotros tres, — dijo Mirceo. — ¿De qué estás hablando? Aunque Mirceo normalmente era un hombre que tomaba poco en serio -un notorio hedonista, sus ojos grises eran graves. —Nos hemos dado cuenta de que todos hemos estado luchando por algo que no queremos ganar. Cediste tu derecho al trono. Pero aquí está la cosa, tío. Ninguno de nosotros lo quiere tampoco. —No lo entiendo. —Llegaré a mi inmortalidad pronto, Tal vez incluso no tendré más que un año. — Mirceo se acercaba al momento en que se congelaría para

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siempre, el momento en que dejaría de respirar y su corazón dejaría de latir. Cuando ya no podría tener más relaciones sexuales. —Lo último que quiero es estar envuelto en esta contienda. Aunque Trehan tenía vagos recuerdos de las relaciones sexuales como un pasatiempo agradable, la vida entera de Mirceo giraba en torno a la cama –hembras, machos o cualquiera quien lo tomara. — ¿Por qué debería gobernar a otros cuando yo ni siquiera puedo gobernarme? Buen punto. Stelian tomó un trago de su botella de sangre y aguamiel. —Y yo soy el guardián… — ¿Una tarea que estás listo para abandonar por la bebida?— Interrumpió Trehan. Mientras que él alguna vez había sido amigo de Viktor y un aficionado…“tío” para Mirceo, nunca había tolerado bien a Stelian. Los padres de Stelian habían sido los más astutos de todos. Apenas dos décadas atrás, su padre viudo había asesinado a los padres de Mirceo y Kosmina, luego desapareció. Trehan lo había perseguido y matado. Al día de hoy, todos ellos deben sospechar de mí sobre eso... Stelian frunció el ceño ante la declaración de Trehan, pero no negó su amor por la bebida. —Todos sabemos que en un reino secreto, un portero tiene mucho más poder que un rey. Y puedo ser uno o el otro, pero no ambos. Yo elijo mi posición actual. — Como guardián del reino. Trehan apenas podía creer lo que estaba oyendo. Los dos habían luchado casi hasta la muerte, tantas veces como Trehan y Viktor lo hicieron. — ¿Y tus razones, Viktor?— Él se encogió de hombros. —Soy el último de la Casa de la Guerra y francamente, eso es todo lo que quiero hacer. Me han dado a entender que este es un rasgo malo para que posea un Rey. Tenía que haber algo más que eso, pero Trehan no presionaría para obtener más información delante de los demás.

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—Entonces ¿digan que planearon los tres? —Instalaremos al primo Lothaire como monarca, — dijo Mirceo. —Y entonces la discordia terminará. Así como se ha predicho. A la hora de su muerte, la madre de Lothaire, Ivanna, la heredera legítima al trono, maldijo a Dacia a una incesante lucha. Hasta que Lothaire fuera rey. Me pregunto si Lothaire el Enemigo de lo Antiguo, sabe precisamente como es de exacto su nombre final... Mirceo había visto demasiadas contiendas en su corta vida para creer en la maldición. Trehan, sin embargo, había vivido el tiempo suficiente para saber que la astuta Ivanna probablemente sólo había predicho más de la misma maniobra que ya estaba en juego. La cantidad infinita de poder político de Dacia y el territorio, hacían que la situación estuviera plagada de conflictos. — ¿Cuánto daño puede hacer Lothaire?— Dijo Viktor. — ¡No agredimos a otros reinos, no tenemos disturbios civiles, más que los que peleamos nosotros por el trono y estamos sangrientamente escondidos! Él va a ser una figura decorativa. Y por derecho, el trono es suyo. Trehan negó con la cabeza. —La última vez que lo vi, estaba medio fuera de sí, en busca de Dacia en pleno invierno…desnudo. —El vampiro de pelo rubio blanco se había saturado con sangre, su piel pálida cubierta con ella, sus ojos rojos brillando como brasas. —Ah, y también estaba gritando en ruso por alguien… para que “jodidamente luchara” con él. Al igual que el resto de ellos, Lothaire llevaba a cabo una vendetta y él codiciaba la corona de los Daci en un abrazador grado. Lástima que no podía encontrar su propio reino. —El asesinato es su deporte, se alimenta sin moderación y dormido se traza sin control. — Como sonámbulo, sólo que él podía despertarse en un mundo diferente. —El Enemigo de lo Antiguo es un hombre demente. Mirceo dijo: —Hemos estado observándolo, tío. Esta idea no es tan inverosímil como parece. Encontró a su Novia.

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Esta era una nueva novedad. Viktor añadió: —Entiendo tu vacilación, Trey. Pero lo he visto con su mujer. Incluso enganchado por la lujuria de su sed de sangre, él no la daña. Y ha estado saliendo con un propósito, como si fuera una especie de misión. Lo que indica al menos un grado de cordura. Trehan entrecerró los ojos. —Y ustedes quieren encontrar cuál es esa misión. —Exactamente. Hemos encontrado su guarida en una ciudad humana llamada York… —Es Nueva York, — dijo Stelian rodando los ojos, como si hubiera explicado eso antes. Luego, para Trehan añadió, —Él va más lejos, a lugares que no podemos predecir. No podemos seguir sus movimientos no sin tu cristal. Trehan soltó una carcajada. —El cual nunca saldrá de mi vista. —Pensamos que como mucho, — dijo Viktor. — ¡Debes tomar la iniciativa, entonces! Trehan sólo tenía que imaginar la cara de Lothaire y eso lo dirigiría al Enemigo de lo Antiguo. Luego se podría trazar a sus primos con la ubicación del vampiro. Trehan se volvió a Stelian. — ¿Estas realmente de acuerdo con esto?— Su descomunal primo veneraba a Dacia y detestaba el cambio. —Es racional explorar la posibilidad y determinar si Lothaire está realmente mejorando. — Stelian se tomó otro trago. —Requerimos poco de tu tiempo. Tus días están libres. No, en realidad no lo estaban. Maldita sea. Y todavía mi deber por Dacia me llama. Aunque a Trehan los recuerdos de Lothaire le daban que pensar, la idea de restaurar a un legítimo rey al trono apelaba a su sentido del orden. Trehan podría romper otras reglas ahora, pero las reglas de sucesión a la corona Daci debían ser inviolables. Sí, él estaba animando esta idea.

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Viktor dijo: —Debes saber, sin embargo, que puede ser que debamos capturar a su Novia. — ¿No es así siempre?— Dijo Trehan. —No puedo esperar para escucharlo… pero primero, tengo una captura por mi cuenta...

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Capítulo 25 Traducido Por Miss, Lane y Alhana Corregido Por Alhana Revisado Por Nyx

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urante los últimos días, Bettina había estado particularmente desmotivada para trabajar.

El primer par de noches después de su encuentro cercano con Daciano en la tribuna, había vagado por sus habitaciones después de las batallas de la noche, andaba sin rumbo fijo, había perdido el apetito. Durante horas interminables se había preocupado por Cas en el ring -y reproducido sus tres interludios con Daciano. Pero después, temiendo disgustar a su Cliente -la fecha límite se avecina, se había alimentado y ahora tenía mucho que demostrar con sus esfuerzos. Había dibujado diagramas de todas las partes y cortado cada molde individualmente, acercándose a la etapa de fabricación. Entonces, ¿qué materiales iba a utilizar? Pensó en la grandiosa y poderosa cliente, con todo su cabello rojo fuego. Oro Rosa. Por supuesto. Recogiendo una lima de diamante, comenzó a suavizar los bordes del molde anterior. Con un proyecto tan intrincado y complejo las partes tenían que ser exactas, con precisión maquinal. Podría haber solicitado una prórroga sobre este plazo, pero le ayudaba a mantener la mente ocupada mientras el torneo se prolongaba.

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Noche tras noche, ella se estremeció con cada golpe que Cas recibió y se relajó con cada pelea que gano, se preocupó mientras Goürlav hábilmente había avanzó, sin ni siquiera una sola lesión. Noche tras noche, se preguntó por qué el vampiro no había hecho ningún movimiento para hablar con ella desde que la había complacido en la niebla. Él había aparecido, matando en silencio, de manera eficiente y luego se había ido. En el combate contra el Ajatar restante, había caminado a través de las llamas, su silueta iluminada sin pánico, sólo pura determinación cuando se hizo de su presa, recogiendo una cabeza luego el siguiente. Contra el demonio Volar, había demostrado tan poca emoción. Con el rostro inexpresivo y sus ojos de un imperturbable verde, Daciano había tomado por las alas a la criatura, y luego arrancado su cabeza sin esfuerzo. Muchos de los Abaddonae especulaban que era un ser humano convertido, un Forbearer. Otros creían que era el más antiguo de los Forbearer, considerando su fuerza y su control al trazarse. La mayoría lo había considerado escalofriantemente frío. Si ella tuviera una moneda de oro por cada vez que Cas había murmurado, —El bastardo tiene hielo en sus venas. – Pero Bettina estaba encantada de verlo pelear. Como alguien interesada en la precisión mecánica, podía apreciar su estilo audaz pero metódico. Una máquina de matar. Sin embargo, también lo había visto como nadie más –su rostro sombrío encendido con orgullo, sus ojos danzando... Incluso si ella podía negar que lo había extrañado, no podía negar que su cuerpo ansiaba más de lo que él le había dado. ¿Sus intercambios únicos con él? Después de cada una de sus peleas, le había dado una reverencia en reconocimiento, luego había estabilizado esa mirada penetrante sobre ella.

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Recordando cómo su iris cambió al contemplarla –su bosque verde teñido de negro- la hizo estremecerse incluso ahora. Podía imaginar que su mirada decía: Estoy luchando por ti. Pronto tú serás mía. La hacía sentir como la mujer más deseada del mundo. Otros habían empezado a notar la forma en que la miraba, apodándole el Príncipe de las Obsesiones. ¿Bettina de Abbadon un objeto de obsesión? Ella no podía creer cualquiera de las dos. Además, si él estaba tan obsesionado, entonces ¿por qué no había hecho ningún movimiento para contactarla? Salem había mencionado que él nunca estaba en su tienda durante el día. ¿Dónde podría ir el vampiro si tenía prohibido volver a Dacia? Había notado que su ropa estaba a menudo desordenada, como si se hubiera trazado al ring directamente de otra pelea. Tenía barro salpicado a través de sus pantalones o rasgado el faldón de la camisa. Una vez había tenido nieve en sus botas y manchas de color carmesí en la manga. ¿Qué? ¿Tenía un empleo de medio tiempo o algo así? Tal vez simplemente se había cansado de la persecución. Continuamente se repetía sus palabras de despedida. No sea que pierdas un hombre que te desea solo a ti. La idea de perderlo trajo una ola de tristeza. Lo que no tenía sentido; ya que si amaba a un hombre ¿cómo podía sentir cosas por otro? Era cierto, las cosas estaban tensas entre ella y Cas. Cuanto más trataba él de estar en su mejor papel de novio, la distancia parecía extenderse más entre ellos. Siempre que se quedaba con ella durante los banquetes –en lugar de salir corriendo con sus ruidosos amigos– él podría ser la imagen de la atención. Hasta que inevitablemente deslizaba una mirada de añoranza a la salida, o una moza voluptuosa llamaba su atención.

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Luego se veía culpable, como si estuviera reprendiéndose a sí mismo interiormente. Lo que la hacía sentirse culpable por arrastrarlo en esto. ¿Él siempre miraría a otras mujeres preguntándose si esa podría ser la elegida para él? ¿Se imaginaria intentando con otras demonias para encontrar a su compañera predestinada? No había sido devorada por los celos como antes –no después de todo lo que había hecho con Daciano. No, era más comprensiva sobre la insistencia de Cas que otra hembra seria su mujer. ¿Y si había estado en lo cierto? ¿Qué pasa si he estado... equivocada? Tal vez no había sido cuestión de sus diferentes estratos o su inseguridad sobre su nacimiento. Tal vez no había sido una cuestión de su inmadurez. Ella y Cas nunca habían estado tan a disgusto uno con otro antes. A veces temía que estaban tratando de acuñar su relación en un molde en el que nunca podría encajar. Hablando de eso… Ella bajó la mirada hacia el molde que había estado limando, sorprendida frente a la pila de virutas. Arruinado. Lo tiro en el basurero, y luego se apretó la frente con frustración. Todo estaba cambiando, su vida alterada por este torneo en formas imprevisibles. Y, posiblemente, para nada. Raum la había visitado hoy con algunas noticias sorprendentes – — ¡Cariño, ya estoy en casa!— Salem había gritado al regresar de sus tareas diarias: espionaje. Entró en la sala de trabajo, ocupando un pedazo de cadena en el tablero. —Maldita sea, chit, ¿tal vez quieras limar las virutas de abajo también? Ella lo miró. —Estoy preocupada, ¿de acuerdo? —Y yo estoy sosteniendo mis manos en alto en señal de rendición – pero es mentira. Porque yo nunca me rendiré. Entonces, ¿cuánto tiempo te falta para terminar? —Terminare la fabricación antes de la ronda de esta noche, fijare los cuatro anillos a la empuñadura en el puño. Básicamente todo, menos el

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mecanismo de resorte y la cuchilla escondida, cuando regrese, hare eso y luego grabaré los anillos. Puedes darle mi palabra que lo tendrá mañana. Lo que era un paso importante. Bettina enderezó sus brazos, agarrando el borde de la mesa de trabajo. Porque si Goürlav gana, estaré buscando asilo en el reino de la Cliente. Por supuesto, sin su medallón, Bettina exactamente no podría escapar de las garras de su nuevo marido. Todavía no tenían ni idea de cómo derrotar al primordial, y sólo quedaban tres rondas más –incluyendo la ronda de elección de la dama de esta noche. Secretamente tenía la esperanza que esta ronda le diera la oportunidad de dejar fuera al primordial por ella misma. — ¿Qué está pasando en Rune?— Le preguntó a Salem. —Comercio, — dijo Salem en un tono impresionado. —Montones y montones de comercio. Tu remanso reino ahora es un destino turístico. Al acercarse las batallas finales, los aficionados de todas las tendencias a veces literalmente- llegaban al plano, llenando posadas y restaurantes. Jóvenes Loreans estaban acampados alrededor del Ring de Hierro, escuchando música y construyendo hogueras. —Y todo lo de Morgana puso en marcha abajo en el ring está haciendo que la gente asista por masas. La hechicera había requisado la arena durante todo el día y la noche, alojando actos de apertura antes de la ronda de esta noche. — ¿Cualquier primicia sobre la competencia?— Su número se había reducido a sólo seis. La mayoría poseía la habilidad de trazarse. Cuatro de ellos eran demonios incluyendo el primordial. — ¿Tal vez tienes noticias sobre Goürlav?, — añadió esperanzada. —Él está aquí cada vez menos durante el día, — respondió Salem. —No conseguí nada. Incluso los espías a quien espió que están espiando a otros espías no consiguieron nada.

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Salem le informó que las intrigas, el subterfugio y los engaños estaban desenfrenados. — ¿Tienes alguna idea que se exigirá en la ronda de esta noche?— Todo lo que Bettina sabía que los seis restantes se reducirían a tres. —Yo sólo sacudí la cabeza. Con Morgana, hay que esperar lo inesperado, ¿no? —Tal vez se supone que debo decidir cómo los competidores lucharán entre sí. —O quizás chasquear los dedos y sacar a tres. — Salem hizo un chasquido. —Incluyendo a Goürlav. —Había estado esperando lo mismo. ¿Qué pasa con el resto de los competidores? —Me pasé la mañana como el techo en la tienda de los warlocks. Averigüe que las aficiones de los Los Que Han Sido Olvidados incluyen largas caminatas en la playa y sacrificar ninfas sobre los altares. Quiero decir, ¿quién querría hacerle daño a una ninfa? Eso es como patear un arco iris en las nueces. Y están haciendo cosas a ese lobo…bueno, digamos que no son humanos tímidos. Salem ya le había dicho cómo esos controladores cebaban a la pobre criatura antes de sus rondas, trayendo su ferocidad a la palestra. — ¿Por qué no puede controlar a su bestia?— Ella sabía que su especie al pasar de los años aprendía a controlar al lobo dentro, siempre temiendo que se hiciera cargo. —No es un alegre buen momento para una historia. — Cuando ella agitó la mano, Salem dijo: —El macho era…humano. Los warlocks lo convirtieron para servirlos. Al parecer, hacen mucho ese tipo de cosas. Un Lykae convertido no tendría ninguna posibilidad de dominar la nueva bestia dentro de él, no por años -o nunca. Hasta entonces, tendrías un brutal asesino en tus manos, razón por la cual tan pocos eran transformados. — ¿Así que los warlocks simplemente lo encierran y lo dejan ir? Podía imaginar a Salem asintiendo.

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¿Una ventaja añadida? Además de ser la especie más fuerte del Lore, el Lykae también resultaba tener instintos de lucha infalibles. — ¿El lobo tiene alguna idea de lo que pasó con él? —No sé. Depende de cuánto tiempo hace que lo convirtieron. Podría tener destellos de lucidez. Será mejor esperar uno de esos destellos si va en contra de Goürlav. Las garras del Lykae derramarían algunos peligrosos Child Terrors. ¿Te imaginas— ¡No me quiero imaginar! Esto está sucediendo debajo de mi reloj. La mayoría de los extranjeros creen que gobierno. Pero no podría condonar la esclavitud de ese lobo. ¡Nunca hubiera aceptado cualquier cosa que pudiera traer Child Terrors a Rune! — Con movimientos irritados, comenzó la limpieza las astillas. —No hay discusión aquí, — dijo Salem en un tono consolador. —Por cierto, se me ocurrió pasar a visitar a la sanguijuela de nuevo. En realidad, se encontraba en el interior. Ella se calmó brevemente. — ¿Y?— Preguntó ella, como si no le importa. —No pareces interesada. No es nada. No debería haberte molestado – con— ¡Muy bien! Solo dime acerca de él. —Lo encontré sentado en su tienda a oscuras, irreflexivamente afilando su espada mientras miraba fijamente un cristal en su escritorio. Sus colmillos afilados, ojos negros como boca de lobo. Las pieles en su camastro estaban destruidas. No es exactamente el comportamiento de una especie fría y racional. Parecía que estaba a punto de -oh, ¿cómo decirlo?- salir y coger mierda. Toma mi palabra, aguas tranquilas son profundas con eso. Y cuando los fríos van, a lo grande. Daciano se acercaba a los límites de su control con ella, pero él siempre se había retirado. Entonces, ¿qué le había afectado tanto? Salem dijo: — ¿Sabías que hay Abaddonaes que han comenzado a respaldar a esa sanguijuela?

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— ¿Más de uno de los nuestros? ¿U otra raza de demonio? —Infierno, casi puedo hacerlo yo mismo. Casi. Lo ha mantenido en sus pantalones, lo que te mantiene a salvo de una lapidación. Sombrero de punta para el vampiro en eso -porque te aseguro que no se salvó de tener en las puertas de su jardín a más de una dama. — Sobre sus sonidos indignados, continuó, — Él lucha como ningún otro, y te gusta. — ¡No lo hace! —Joder pasa, no mientas, chit. —Pero me encanta Cas. —Entérate que estoy rodando mis ojos este momento. — A su ceño fruncido, dijo: — ¡Por supuesto que lo amas! De cierto modo. Eran dos huérfanos que se cayeron bien y entre sí. Él fue tu único amigo en este reino. Un par infrecuente, junto con su buena apariencia, y el juicio de cualquier hembra se nublaría. Confía en mí en esto: -yo solía dejar estúpidamente confusas a las chits cada vez que pasaba por allí. — ¿Eras extraordinariamente bien parecido? —Más caliente que Beckham con un mejor cuerpo. Eso hizo que levantara una ceja. —En cualquier caso, eres joven -demasiado joven para saber qué es el amor. Exactamente lo que Daciano había dicho. — ¿Cuántos años tienes, entonces? Dio un suspiro dramático. —Viejo como el aire. Y probablemente todavía demasiado joven para saber lo que es el amor. Aunque no fue éste. Casi pensé que éramos afines. Un compañero fantasma. —Terminó mal, aunque… La salida exterior de su torre fue abierta con un barrido. Bettina frunció el ceño en dirección de Salem, imaginando que compartían una mirada inquisitiva.

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Morgana llamo — ¡Rarita! Bettina y Salem se apresuraron a la sala de estar. — ¿Qué pasa? —Tenemos que hablar de Raum inmediatamente. Esto era extraño. Antes Raum la había visitado -para hablar de Morgana. —Hola, caliente-y-molesta, — le dijo Salem a Morgana. En-un-tonominino-de-cálido-sarcasmo. La mirada de la bruja buscó en los alrededores a Salem. —Fantasma, ¿eres tú?— Suavizó su postura arrogante mientras se arreglaba el pelo. Bettina nunca había visto a su madrina de esta manera. —Aquí en carne y hueso. Por así decirlo, — agregó. — ¿Qué estás haciendo, trix? —Oh, ¿es conmigo?— Ella examinó las garras de su traje. —Solo he estado supervisando el Morganapalooza de hoy. Reuní algunos actos de apertura en el ring. Son muy populares. — Su comportamiento era jactancioso, sus palabras atadas con un matiz de estoy-en-algún-tipo-degran-trato. — ¿Actos de apertura? ¿Cómo qué? —Lanzamiento de Kobold, peleas de ghoul en jaula. Y el Morganza de todos: Un show ninfa de piso. ¿Qué es un show de piso? Salem parecía saber -el aire se volvió borroso a su alrededor, lo que indica su entusiasmo. Se apresuró dijo: —Debo ir a hacer una patrulla, ya sabes, alrededor del área del ring. Por motivos de seguridad. Por el bien del reino. Dejare que las dos hablen. — Y entonces se fue. Morgana miró detrás de él y suspiró. Luego se giró hacia Bettina con una mirada dura. —Sirve vino. Llevaron sus copas hacia el balcón. Sintiéndose segura con la hechicera, Bettina sólo miró hacia arriba una vez. —Está bien, dime. ¿Qué es un show de piso?

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— ¿Nunca viste Rocky Horror Picture Show?31 Ante la mirada en blanco de Bettina, los labios de Morgana se separaron. — ¿R.H.P.S.? He sido negligente contigo. Ahora puedo verlo. — Al cielo, murmuró: —Eleara, perdóname. — Para Bettina, dijo, —Un show de Piso: Sustantivo, acto que incluye canto y baile. Para mis propósitos, son actos sensuales. O actos sexuales. No puedo recordar cuál es el paquete que pedí. —Ya veo. — No es de extrañar que Salem resplandeciera. —Ahora, tengo que marcharme pronto a cambiarme por mi atuendo de árbitro, pero no podía esperar. No tengo pelos en la lengua -como si alguna vez los tuviera- pero no creo que tu padrino haya localizado a los demonios que te atacaron. Con el final del torneo casi sobre nosotros, yo no creo que pueda mantener su parte del trato. — ¿Qué te hace decir eso? —Esos Vrekeners probablemente están profundamente en los territorios de aire. Exactamente ¿cómo estos demonios mortíferos se van a trazar a un lugar como Skye Hall? Se mueve. Y sólo pueden teletransportarse a lugares en los que previamente han estado. Digamos que realmente capturan a un Vrekener y obligan a su rehén a llevarlos en alto al Hall -¿esta Abaddon para hacer la guerra? Porque eso es lo que Raum hace en los tribunales. Bettina apretó la copa, sorprendida al encontrarse doblándola en su agarre. — ¡Ellos nos declararon la guerra cuando casi me asesinan, la futura reina de este reino! ¿Y qué hay de Eleara? Tuvieron éxito con ella. ¿Qué hay que hacer para que dejen de borar al Sorceri por completo?— ¿De limpiarme? — ¿Por qué no podemos hacer nada? —Aunque es difícil para nuestra clase librar una guerra -cuando no podemos encontrar a nuestros enemigos y su fortaleza es impermeable a la brujería- no estamos carentes de victorias. ¡Por qué sólo hace seiscientos The Rocky Horror Picture Show, dirigida en 1975 por Jim Sharman sobre el musical The Rocky Horror Show, de Richard O'Brien, es una película de culto sobre una pareja que, tras una avería en su coche, se ven obligados a pasar la noche en la mansión del Doctor Frank-N-Furter que celebra la convención de transilvanos con motivo de la creación de su criatura, Rocky Horror, un hombre perfecto cuyo —medio— cerebro pertenece a un delincuente juvenil. 31

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años, Sabine decapitado el líder Vrekener, mientras que su hermana Melanthe mutilado a su hijo! ¡Todo en una sola noche! Se dice que el hijo no puede volar sin un dolor extenuante hasta nuestros días. ¿Un Vrekener que odia a volar? Eso tiene que contar algo. Sabine y Melanthe eran legendarias por sus hechos. Como la Reina de las ilusiones, Sabine podría hacer ver a sus víctimas sus peores pesadillas. Ella había usado ese poder para apoderarse del líder de la guadaña mística – y se decapitara a si mismo con ella. —En cualquier caso, ¿no te parece que tengo preocupaciones no Vrekener en mi propio Reino?— Morgana continuó. —Presagios de mal agüero, un némesis se levanta. —La Dorada. — Cuando Morgana no lo negó, Bettina dijo: — ¿Está viva?— La Dorada era la Reina del Mal, lo que significaba que podía controlar a los seres malignos. Incluyendo a Morgana. Una bruja que podía dominar a Morgana -tan fácilmente como Morgana la podía dominar a ella. ¿Cuál de ellas sería la que llegaría a la otra primero? —No sabemos si todavía vive, — dijo Morgana. —Teniendo en cuenta su llegada y que podría iniciar el apocalipsis, he hecho de eso un poco prioridad. Además, Raum tenía la tarea de eliminar a los Vrekener. Sin embargo, cada vez que le pregunto por su progreso, es muy evasivo. —Me dijo lo mismo acerca de ti en relación con mi poder. — ¿Qué?— Y entonces salió el trenzado de Morgana. — ¿Cómo se atreve a difamame! — ¿Tienes mi habilidad o no? —Y ahora dudas de mí. Estoy herida. Terriblemente. Si no se llevara un encanto de rostro de indiferencia, verías que mis ojos brillan exquisitamente. —Sólo respóndeme. — ¿Lo hago? ¿No? Vas a tener que esperar y ver si tu madrina ha mantenido su palabra a su ahijada más querida.

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Bettina no sabía qué pensar. Frustración brotó en su interior. —Estoy defendiendo mi parte del trato, y si ustedes dos no lo hacenMorgana sumergió su garra en su vino, y luego chasqueó a Bettina. Ella la fulmino con la mirada, secándose el vino de su mejilla con un golpe de hombro. Cuando Bettina chasqueó el vino de regreso, Morgana respondió con un gesto de la mano, de repente un banco de nieve cayó sobre Bettina. Bettina apretó los dientes, cepillándola de sus hombros. —Así es como dices “El tema está cerrado en Yeti”. — Oscureciendo su expresión, Morgana agregó, — ¿Abaddon tendrá su primera tormenta de nieve? Y así, el asunto estaba cerrado. Odio cuando hace eso. El resentimiento de Morgana desapareció tan rápidamente como había llegado. —Mira a la multitud. Puedo oír a tus arcas fiscales engordando por segundo. Raum es astuto en eso, por lo menos. — ¿Por qué lo desapruebas tanto? —No me desaprueba él. Lo odio. Él es demoníaco y grueso. Luchó en mi contra con colmillo y garra sobre la ronda de elección de la dama. Esta noche él vera cuánta razón tenía para incluirla. — ¿Aun no te gustaría decirme algo al respecto? Como por ejemplo si tendré la oportunidad de sacar a Goürlav? — ¿Una oportunidad? Hmm. Hay una oportunidad. Y eso es todo lo que voy a—Decir al respecto, — concluyó Bettina para sí. Dejó la copa abollada a un lado, apoyando los codos en la barandilla, mirando detenidamente hacia abajo. Algo llamó la atención de Bettina. Una mujer de pelo negro se paseaba por la multitud -aunque otros claramente se estaban dirigiendo a ella. Tenía que ser el espectador extraño que había estado apareciendo cada noche. Tenía orejas puntiagudas y llevaban camisetas estampadas con ¡PRINCIPE DE LAS SOMBRAS # 1! La extraña criatura fey traía cubos de

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palomitas de maíz que nunca comía. Trató de iniciar olas, cantos y aplausos para Daciano sucesivamente. —Morgana, ¿sabes algo acerca de esa rara mujer que se presenta en el torneo cada noche, la que lleva camisetas de mala calidad?— ¿Era una antigua amante suya? Bettina resopló para sí misma. Si es así, esa zorra viiieejjaaa. — ¿Hmm? No te preocupes por ella. —No has respondido a mi pregunta. ¿Cómo está conectada con el Príncipe de las Sombras? Dime. — La hembra se veía como una valkyria. Consideradas como “buenas” en el Lore, las valkyrias eran jugadores Vertas importantes. No recibimos muchos de su índole aquí. En tiempos pasados, los Seres Mortíferos se habían aliado con las facciones más nefastas del Lore. Para esta Accession, Raum ya había hecho gestiones para aliarse con la Horda y otras demonarquias alineadas con el Pravus. —Rarita tus ojos brillan. ¿Estás celosa de la mujer? Después de todo, tú eres la Novia del Príncipe de las Sombras. —Por supuesto que no estoy celosa. — Yo podría estar celosa. —Él te mira como si fueras una vena virgen. Hay mucho que decir sobre el hambre obsesiva. — Morgana le acarició la mano a sabiendas. — Alianzas sólidas se han construido con menos. ¿He mencionado que hablé con él la otra noche, mientras esperaba su pelea? — ¿Qué hiciste?— Las preguntas sobre el espectador de cabello negro como ala de cuervo desaparecieron. —Le dije: “Tienes que ser un Forbearer”. Él simplemente dijo: “¿Debo?”, Entonces se dio la vuelta. ¡Ese desdén -tan sexy- que gotea atractivo! Morgana no tenía ni idea de lo sexy que era el vampiro. Lo sé. Debido a que fue mío por tres breves encuentros.

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—Decidí que quería su lengua en mí, y yo no podía decidir si todavía la quería atado a su boca o no. Así que me contuve. Ahora me alegro de haberlo hecho, ya que eres tan posesiva con él. —No soy posesiva. — ¿Morgana junto con Daciano? La idea le daba ganas de chillar. —Y ahí van los ojos una vez más. Raum ha mostrado favoritismo en todo momento, apuntando por un rey demonio. Lo correcto sería si te casaras con un vampiro. — Con una carcajada, se dio la vuelta para irse. Pero en la puerta, miró hacia atrás con una mirada pensativa en su rostro, ofreciéndole sabiduría críptica a Bettina: —Recuerda, rarita, lo más grande sobre la posibilidad de tener poder es tener el poder. Utiliza bien lo último, y nunca tendrás que usar el primero.

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Capítulo 26 Traducido Por Kerstin. Corregido Por Nyx Revisado Por Alhana

penas unas horas antes, Thehan había estado en su tienda de campaña, afilando su espada. Lidiando con una furia tan fuerte que lo quemaba por dentro.

A

Ahora estaba sentado en su escritorio, limpiando su espada ensangrentada, con el rostro salpicado de sangre, y seguía luchando por controlar su ira abrumadora. Estoy retrocediendo. Pero ¿El termino retrocediendo indicaba que no había alcanzado este nivel de furia antes? Nunca la había conocido como lo había hecho en el día de hoy. Después de vadear a través de los recuerdos de Bettina, finalmente había visto cosas que no había podido ver. Hice cosas que nunca podre deshacer Se asomó a la bolsa de yute que tenía a sus pies y al bastón negro liso al lado. Piensa en otra cosa, se dijo. El torneo comienza en minutos. Cambia la dirección de tus pensamientos. ¿En qué otra cosa podía pensar además de Bettina? ¿En qué otra cosa…? Ah, Dacia. Mi antiguo hogar. ¿El Reino de Sangre y Niebla tendrá pronto un nuevo Rey? Después de días de seguir a Lothaire por todo el mundo y al lujurioso penthouse en York del vampiro, los primos habían aprendido mucho acerca de su potencial gobernante y su Novia.

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De hecho, había un inconveniente. La hembra de Lothaire era Elizabeth Peirce, una “chica de la montaña” humana, una campesina. Era bonita para ser una mortal, con el pelo largo, oscuro y una mirada inteligente. Pero los humanos morían tan fácilmente. Desafortunadamente, transformarla en un vampiro sería casi imposible. Las mujeres rara vez sobrevivían a la transición, y nunca con sangre de la Horda, contaminada y oscura como era. Lothaire estaba de hecho en una especie de misión; Trehan apostaría a que El Enemigo de lo Antiguo buscaba alguna manera de hacer que su Novia fuera eterna. La misión de Lothaire, combinada con su locura, había tenido algunos episodios precarios. Para garantizar su seguridad y la de Elizabeth, los primos se habían visto obligados a intervenir secretamente, hasta el momento en que el secreto ya no había sido posible. El Enemigo de lo Antiguo ahora sabía que ellos lo estaban siguiendo… Pero con cada día, el vampiro estaba sanando bajo la influencia de su mujer. A veces, él había demostrado ser tan calculador como cualquier Daci. Pros: Lothaire era más poderoso que cualquier vampiro y sería un regente poderoso. Contras: Permanecía sediento de sangre, en todos los sentidos de la palabra. Aun así, Mirceo ya había votado para instalar a Lothaire. — ¿Un Rey con ojos rojos quien muerde a otros con impunidad? Mi boleta dice: Sí, — Mirceo había dicho con un guiño, sorprendiendo a los tres primos mayores. Trehan le había fruncido el ceño. —Morder no es… los Daci simplemente no muerden a los demás, — le había dicho en un tono prudente y anticuado, incluso para sí mismo. —Mantener nuestra sangre no contaminada es lo que nos separa de la Horda. — ¿Realmente, tío? Tú sabes que los Daci para aparearse deben probar la sangre del otro. Aunque nadie habla de ello. ¿Tal vez con un rey como Lothaire, la toma de sangre no será más un tabú?

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—El intercambio de sangre puede ocurrir accidentalmente, — había señalado Stelian. —Pero una mordida que se hace conscientemente. Nosotros estamos por encima de esas necesidades. Aparentemente no para mí. ¿Tal vez Trehan tenía sangre de la Horda en sus ancestros…? Viktor estaba sobre la cerca en la instalación de Lothaire, diciendo —Es mucho peor de lo que pensaba. La única manera en la que estaría de acuerdo es si él averigua cómo vincularse con su mujer y hacerla inmortal. Oh, y si retenemos tanta información pertinente de él como sea posible. — ¿Por qué? —Así tiene una razón para seguir con vida. Stelian había estado totalmente en contra de Lothaire. ¿Y Trehan? Estoy... listo. Nuevo soberano o no, Trehan ya no era el dueño del reino. Ahora era libre para servir a otro por completo, a una halfing de grandes ojos por la que mataría por poseer. Para proteger. Zeii mea, quiero protegerla siempre. Hoy, por fin, había comenzado.

*** —Bienvenidos, todos, al show de Morgana, — anunció su madrina a la multitud. Bettina suspiró. Esto va a ser una larga noche. Miró alrededor de la tribuna, observando todos los cambios que los secuaces de Morgana habían forjado durante el día. Emblemas Sorceri carmesí y purpura envolvían ahora la zona, como barras de pintura sobre un Abaddon lienzo gris. Domos de cristal levitaban por encima de las grandes antorchas, fundiendo el vidrio en prismas brillantes por encima de todo. ¿Era solo cosa de ella, o la mesa de banquete Sorceri se había alargado, mientras que la mesa de los demonios se había achicado? Y no había nada

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de carne en los banquetes de los demonios, lo que Bettina pensó era innecesariamente cruel Raum se sentó junto a Bettina en el estrado con su copa casi pegada a su rostro. Él estaba navegando hacia el modo hacha-de-batalla, lanzándole miradas oscuras a Morgana. Tenía que haber una historia entre los dos, algo más de lo que Bettina sabía. Morgana lucia de forma poco común esta noche, vestida con sus piezas más impresionantes. Su Bustier de oro con incrustaciones de diamantes -ella llamaba a la pieza su asesino de valkyrias, y sus piernas cubiertas por completo con una falda de lentejuelas con más diamantes, cientos de ellos. A través de su rostro, se había colocado zafiros en forma de una máscara. Sus ojos brillaban con diversión, iluminando las gemas. Pero su tocado era el espectáculo más aterrador para la vista, un abanico de oro, adornado con joyas que no coincidían –reliquias seleccionadas de todos los Loreans que había matado durante su larga vida. Bettina no podía levantar la pieza por sí misma. Tres Inferi tuvieron que equilibrarlos encima de los hombros de Morgana. Sin embargo, la hechicera lo llevaba con aplomo. Ahora Morgana puso su mano en su oreja. —Dije ¡Bienvenidos al show de Morgana! Los Sorceri aplaudieron frenéticamente, como si su vida dependiera de ello. Inteligentes. Aparentemente satisfecha con el nivel de aplausos, anunció: —Soy quien patrocinó los espectáculos anteriores, incluyendo el show de pisoLa multitud estalló en vítores y zapateos. Supongo que mis súbditos son grandes seguidores de los shows de piso. Es bueno saberlo. — ¡Silencio!— Ordenó Morgana. A la vez, todo el mundo se quedó en silencio. —El round de esta noche es la elección de la dama. Tendrá mucha, mucha más tensión e intensidad que las demás rondas rutinarias. Miró

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astutamente a Raum. —Este es un concurso de ingenio, el músculo utilizado será el cerebro. Al fin Bettina averiguaría de qué se trataba. Morgana saludó a los guardias en la puerta del Santuario. —Saquen a los competidores. — Los seis hombres restantes se presentaron en una línea por debajo de la tribuna -Goürlav, el lykae, el demonio de fuego que quedaba, el último demonio de piedra, Caspion y Daciano. Simplemente mirar al vampiro le provocaba una punzada de emoción. Lo que quería decir… Tengo a alguien más aparte de Cas para preocuparme esta noche. Por una vez Daciano no la miraba a ella pero miraba hacia la noche brumosa, claramente preocupado. ¿Qué le había pasado hoy? ¿Qué confusión había presenciado Salem? —Seis de ustedes van a entrar. Tres morirán, — les dijo Morgana. — Ahora, las reglas de esta ronda son simples. Tienen diez minutos para volver aquí con una ofrenda para la princesa Bettina. Ella las valorará desde su preferido al menor. El trío cuyos regalos esté en el rango más bajo perderá sus cabezas. La mandíbula de Bettina se aflojó. Una cosa era ver a los hombres batallando a muerte -tener que decidir exactamente quién perecía era otra cosa totalmente diferente. Miró a Raum — ¿Tu sabias sobre esto? Él le acarició la mano, mirando a cualquier parte menos a su cara. — Terminará antes de que te des cuenta, m´niña. Esta noche Morgana la había hecho juez y jurado. Para tres seres. Bettina haría de todo, pero no quería ejecutarlos ella misma. Mientras Bettina se erizaba al lado de Raum, Morgana continuó: —El ganador de esta noche ira directamente a la ronda final, a la espera del vencedor de la ronda semifinal de mañana por la noche. Cas llamó la atención de Bettina, sonriendo, acababa de llegar a la final. Por supuesto que estaba jovial; él sabía que estaba a salvo. Él podía llevarle su basura, y ella lo adoraría.

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—El segundo lugar, — dijo Morgana, —recibirá un tour por Rune esta noche, guiado por la misma princesa Betinna. ¿Tour? ¡Tour!!! —Vayan y traigan sus ofrendas desde el santuario, luego vuelvan aquí— dijo Morgana. El rostro de Daciano era tan impasible como siempre, pero sus ojos eran negros. Bettina sintió que este desafió lo había tomado por sorpresa. —Comiencen ahora. — El gran cuerno acentuó las palabras de Morgana. Una vez que los concursantes se apresuraron, trazaron, o discutían a la distancia, Morgana se volvió hacia Bettina. —Vamos a ver que tan bien te conocen tus pretendientes. Se necesita muy poco para hacer a una hechicera feliz. Todo lo que necesitamos es oro, vino, oro, colores audaces, oro, alegría, oro, poder. —Escogeré a Goürlav como el último— informó Bettina a su madrina, —y deshacerme de él. — ¡Hey, debes responder con honestidad!— Morgana tomó un sorbo de su copa. —Así como los términos del contrato obliga a los participantes a regresar -a pesar de sus posibilidades- tú te ves obligada a decir la verdad. ¿Sus posibilidades? Ellos volvían con un cincuenta por ciento de probabilidades de morir. Horrible supuso ella. A pesar de que Cas estaba completamente seguro, ¿y si Daciano le ofrecía algo que detestaba? —Y además— dijo Morgana. —No vas a estar al tanto de que concursante ofreció el regalo. — ¿Qué?

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Capítulo 27 Traducido Por Kafer Corregido Por Alhana Revisado Por Nyx

L

as opciones de Trehan eran pocas.

Él ya había adquirido su “regalo” para Bettina, pero era de la clase que debería darse con una explicación y tacto. Por otra parte, podría reaccionar mal a ello. Gritos, desmayos, nauseas -todo era posible. Sabía que su Novia podría ser….asustadiza algunas veces. Como sea, su ofrenda era algo que ella había soñado, y sus guardianes estarían complacidos. Todos los seres del Lore se pondrían sobre aviso. Si Trehan quería hacerle saber a Raum y a Morgana que él era el hombre que debía poseer a su pupila, esto era un movimiento sólido. Pero pensar en sus miedos lo hizo dudar. Él siempre frio, siempre lógico Trehan era incapaz de tomar una decisión. ¿Era esto un juego racional? O ¿simplemente deseo demostrar lo que puedo ofrecerle a ella? ¿Demostrárselo al reino entero? ¿Era ego -o atrevimiento? Dos minutos después, podría tener la oportunidad de prepararla, tendría esa oportunidad. Exhalando un suspiro, se trazó de regreso al santuario, el saco de yute colgado sobre su hombre. Incapaz de reconocer lo que los regalos de los

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demás eran, de mala gana entregó su bolsa a los asistentes, y después regresó al ring. Cada contrincante parecía complacido con su regalo, excepto el Lykae cubierto de suciedad; él sólo parecía rabioso y medio drogado. Morgana levantó las manos por encima de los seis, demandando, — Arrodíllense. Ninguno de ellos lo hizo. Trehan incluso compartió una mirada con Goürlav: ¿carajo? Trehan Daciano no se arrodillaba ante nadieDe repente una presión incomprensible lo golpeó como si dos yunques hubieran aterrizado sobre sus hombres. Sus rodillas se estrellaron contra el suelo, sus piernas prácticamente cedieron ante la fuerza. Todos los contendientes habían sido empujados hacia abajo, el demonio de fuego sufrió una dislocación de hombro. El suelo tembló cuando Goürlav fue puesto de rodillas. Los adornos de oro del cuerpo de Morgana vibraban, aire caliente difundiéndose a su alrededor. Trehan percibió su poder rondándolos. Repentino, feroz….oscuro. —Quizás la próxima vez obedezcan rápidamente cuando una Reina ordene. La obediencia-no-es-opcional. De un tirón cada uno de los concursantes tenía los brazos en su espalda, las muñecas encadenadas por hechicería. Como un disparo, seis espadas aparecieron, flotando a través del aire para posicionarse ante los seis hombres. Una espada directamente contra la garganta de cada competidor. Si Trehan siquiera pasar saliva, lo cortaría. Por el rabillo del ojo, vio a un grupo de guerreros de pie listos para combatir a cualquier Child Terrors, en caso de que se derramara sangre de Goürlav. Todo se hizo evidente. De forma instantánea, por decisión de Bettina, tres cabezas caerían.

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Para cuando los seis habían regresado, Bettina estaba cerca de hiperventilar. No había ayudado que Daciano pareciera preocupado acerca de esta ronda, sus cejas fruncidas. Anteriormente, había sido tan confiado. Ahora parecía como si tratara de comunicarle algo. Goürlav estaba furioso, sus ojos amarillos entrecerrados, saliva goteaba de un colmillo podrido hacia su barba fosilizada. Caspion parecía arrogante. El pobre Lykae se retorcía contra el agarre de Morgana, lleno de confusión. ¿Sus controladores hechiceros habrían escogido bien, o el anteriormente humano moriría por sus errores? Los demonios de fuego y piedra aparecían estoicos, pero sus cuernos estaban torcidos por el pánico. Toda esta situación estaba matándola. ¿Seis espadas en seis gargantas? Sin despeinarse, sin preocuparse, sin discutir el veredicto. Todo esto acabaría antes de que ella lo supiera. Cas le guiño un ojo. Lo que sea que él le haya dado probablemente sería reconocido como su ofrenda. Gracias a dios por eso. Pero ¿y si Daciano había fallado con su decisión? ¿Y si su elección hacía que la espada se deslizara a través de su cuello? -el cuello que había lamido y frotado contra su cara mientras él le daba placer. ¿Nunca más vería a sus ojos diabólicos volverse negros por la emoción…? Sus propios ojos empezaron a humedecerse detrás de su máscara. ¿Por qué esta decisión caía sobre ella? Morgana dijo, —Y ahora, ¡los regalos! Más guardias acompañaron la procesión de tributos hacia los presentes. Uno sostenía solo un sobre, otro una caja de joyería de terciopelo liso, y otro llevaba dos sementales de un raro color plateado, un par exquisito. Luego llegó un vagón abultado de oro. Tanto que hasta ella alzó las cejas. Detrás de

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eso estaba una rara ave fénix, de plumas tan brillantes que casi tuvo que cerrar sus ojos. De último: ¿un voluminoso saco de yute? Murmullos sonaron, los demonios estiraban sus cabezas para tener un mejor vistazo del saco. Bettina ya había tomado una decisión respecto a uno de los regalos, una decisión mortal. Queridos dioses, ¿Y si era el vampiro? Trehan Daciano podría estar a punto de morir. Y le tomó este descubrimiento, admitir que había algo irresistible entre ellos. Quizás era el destino o su sangrado o simplemente una incomparable química. Lo que sea que fuera, ella deseaba explorarlo. ¿Acaso nunca tendrían la oportunidad? Morgana abrió el sobre, anunciando en voz sonora, —Para esos de la audiencia, el sobre contiene dos boletos para deadmau532. ¿Dead mau cinco? —Deadmouse, — Bettina la corrigió en un susurro. Era un acto tecno que había estado esperando ver en el reino mortal. Claramente el regalo de Cas. Ningún daño vendría a él esta noche. Sin embargo, su sensación de alivio por Cas no podía anular su preocupación por Daciano. A continuación, Morgana abrió el joyero y anunció, —Las joyas reales de la largamente-caída Demonarquia Pacifica. — Mientras las ponía en el estrado de la mesa para que Bettina las examinara, ella dijo, — ¡Mira que bellezas, Bettina!— estaba contenta, como si esos regalos fueran ofrecidos a ella. — ¿No es esto lo mejor? Tú amas la joyería.

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Deadmau5, Joel Thomas Zimmerman, "deadmau5", es un productor canadiense del género Progressive Hard House conocido por su peculiar "mau5head" con forma de cabeza de mickey mouse. El nombre Deadmau5 proviene de una anécdota con un ratón. Según sus propias palabras —Un ratón entró en mi ordenador y murió, y lo encontré ahí cuando estaba cambiando mi tarjeta gráfica. Tras comentar el incidente en chats y blogs la gente empezó a llamarme that dead mouse guy (ese tipo del ratón muerto) por la anécdota, y me quedé con ello. El nº5 es debido a que 'deadmouse' superaba los caracteres máximos permitidos como nickname en el chat, así que me dije 'lo que sea', puse un 5 y así se quedó.”

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Cierto, pero a Bettina no le gustaba que se las dieran. La calidad siempre era inferior a las que ella podía crear. Bettina podría simplemente terminar fulminando este regalo. Se encogió de hombros; Morgana rodó los ojos, después dijo, — ¡Siguiente!— un soldado condujo los caballos. —He aquí –los preciados sementales del rey fey, robados del legendario reino de Draiksulia. — Sobre su hombro, ella dijo, — ¡Mira los ponis! Lamentablemente, Bettina no era aficionada de los caballos, y estaba positivamente segura que ellos la odiaban. Había sido tirada cuando era pequeña y nunca más se había vuelto a subir en una silla. —Saltarines, ¿saltarines ponis para Bettina?— Morgana la consultó. — ¿No? ¿En serio? Cuando Bettina dio otro leve encogimiento de hombros, la expresión de Morgana se volvió angustiada. —Pero pueden brincar. Bettina estaba viendo todas las nuevas facetas de la gran hechicera. Antes, Morgana simplemente había sido su moderadamente malvada madrina. Ahora Bettina estaba comenzando a entender que era una mujer con sus propias preocupaciones –tal como el apocalipsis- y sus propios deseos como ponis saltarines y la extinción de los Vrekeners. — ¡Siguiente! Ah, y aquí tenemos un ave fénix, el último macho del que se piensa es el último rebaño. ¿Que se suponía que Bettina tenía que hacer -¿poner el ave de semental? ¿Publicidad en línea? A pesar de que adoraba los colores vívidos del fénix, consideraba cruel llevárselo lejos de su rebaño. No así para Morgana. — ¡Piensa en las máscaras que podríamos hacer con esas plumas! ¿No? ¡Oh, vamos! ¿De verdad?— Miró hacia el cielo con frustración. Cuando el vagón de oro rodó, las ruedas gruñeron por el peso de toda esa riqueza, Morgana dijo, — ¡Esto no necesita descripción! ¡He aquí la fortuna en oro de una hechicera!

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Le hizo un guiño a Bettina. —Parece que alguien quiere vivir. ¿Qué es ese olor? Ah, sí, desesperación…. Luego vino el último regalo. Ella y Morgana compartieron una mirada. — ¿Qué podría haber en ese saco, Bettina? Cuando levantó las palmas, la hechicera hizo un gesto con la mano hacia el saco, usando sus poderes para abrir los cierres. En el apuro, el contenido se derramó y rebotó por todo el escenario.

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Capítulo 28 Traducido Por Kafer Corregido Por Alhana Revisado Por Nyx

ettina frunció el ceño cuando la ofrenda de Trehan yacio esparcida ante ella, como si no comprendiera que es lo que estaba viendo.

B

Y Trehan se dio cuenta que había cometido un error esta víspera.

A pesar de todas las sabias decisiones que había hecho durante siglos, a pesar de que su consejo había ayudado a otros….cuando en verdad importaba, su lógica le había fallado. Había cometido un error colosal. Uno que podría costarle la vida -o, peor aún, la de Bettina. Él no le temía a la muerte; él había vivido demasiado. No, Trehan temía no verla nunca más. Temía lo que le pasaría a ella en los siguientes días. Probablemente casada con Goürlav, si el demonio avanza -y si mis primos no la protegen. —Voy a ayudar con Lothaire, — le había dicho a los tres, —si juran siempre salvaguardar a Bettina... Ahora el arrepentimiento martillaba a Trehan. Había pensado que podría presentar personalmente la bolsa para ella, suavizando su reacción: él no había esperado estar a punta de espada mientras los jefes Vrekener rebotaban ante sus ojos. Sin advertencia. La comprensión estaba naciendo en la cara pálida de Bettina, y no había nada que Trehan pudiera hacer para remediar esto, obligado a mirar con impotencia.

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— ¡Cabezas, Bettina!— Morgana chilló, uniendo las manos sobre su pecho y bateando sus ojos. — ¡Una bolsa llena de ellas! ¡Simplemente lo que siempre has querido!— Trehan pudo oír a la hechicera añadiendo en voz baja. —No es el más original de los regalos. Es cierto. Pero estas parecen estar frescas. Bettina lucía como si estuviera a punto de vomitar. Demonios. Zeii mea, he….fallado. ¿Después del memorable día que había experimentado? Antes del amanecer, se había despertado, recién salido de un sueño. Durante días había logrado acceder a los recuerdos de Bettina a través de las gotas de sangre. Finalmente, lo había conseguido; había revivido su ataque. Su golpiza. Trehan había sentido todo, cada segundo de horror de la joven niña que fue ferozmente atacada por demonios alados en nombre de lo “bueno”. Mi Novia atacada salvajemente. Sus extremidades rotas en ángulos, el cráneo y la pelvis fracturada. Dos costillas rompieron su piel. La sangre pintando su cuerpo. Mucho tiempo después cuando ella había aceptado su muerte, cuando había parado de gritar y sus ruegos habían quedado en silencio, aun así siguieron maltratándola. Sólo la convocación de Raum la había salvado de una quema lenta hasta la muerte. Trehan se había despertado por su propio aullido de rabia, cubierto de pieles desgarradas. Sus colmillos habían estado afilados como navajas. Hambriento de castigo, había imaginado carne desgarrada bajo sus colmillos, arterias arrancadas por sus garras. Queridos dioses, si, para castigar. Con la respiración agitada, recogió su espada, agarrando su talismán. Trehan esperaba que con los recuerdos de los atacantes, pudiera usar sus

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identidades y el cristal lo trazaría directamente. Espada en mano, se había imaginado la cara del primero, y luego empezó a trazarse, sin tener idea si esto iba a funcionar. Había pasado la noche en los territorios de aire, las sombras abundantes. Sonrió, dejando al descubierto sus colmillos, sabiendo que era un espectáculo escalofriante. Uno a uno él había infringido castigo por su Novia; uno a uno había reunido sus cabezas. Trehan y Bettina estaban conectados. Su ataque había pasado el día que había tenido esa siniestra sensación. ¿Su Novia había estado llamándolo a través del éter, llamando a su macho? Le respondí hoy. Había regresado a Rune todavía lleno de rabia, pero sabiendo que tenía que ganar la ronda esta noche. Si, un ajetreado día lleno de matanza. Trascendental. Desastroso. Extraño -realmente nunca había fallado antes. Pensó que la primera vez daría lugar a su muerte.

*** No podía parar de temblar. Con pasos vacilantes, Bettina se dejó caer en su asiento. El contenido de esa bolsa la había sorprendido. Entonces desenterró horrores que desesperadamente había tratado de olvidar. Sabía que era la ofrenda de Daciano para ella. Era el único que podría haber logrado esa hazaña. Tal como Bettina había temido, había leído sus recuerdos. Había visto sus momentos más privados como un voyeur en su mente.

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Morgana volteo hacia ella con una lenta sonrisa extendida en su cara. — ¿Son quienes creo que son? Bettina empezó a hablar, tuvo que toser antes de que pudiera pronunciar. —Vrekeners. De alguna manera el vampiro había viajado a los territorios de aire y cobrado venganza. Sus muecas de dolor ante la luz de las antorchas eran un recordatorio de sus máscaras de rabia, iluminadas por una pálida luna amarilla. El olor de las amapolas trituradas…. Ella furtivamente presionó el dorso de su mano sobre la boca, temiendo poder vomitar. A juzgar por las marcas que desfiguraban sus rostros, murieron sangrientamente. Tal como Daciano había prometido. Ella miró hacia él. Su semblante era tan estoico como siempre, pero en el fondo tenía que temer que había cometido un error. Con regocijo puro Morgana anunció a todos, —Y por último, tenemos a los enemigos más buscados de Abaddon, ejecutados y entregados. Murmullos de sorpresa sonaron a través de las gradas, solo pocos entendían el significado de esos trofeos. Raum alzó su jarra de cerveza sobre la cabeza, sin molestarse en disimular su alegría. La presión para encontrar a sus atacantes recién acababa de levantarse. Bettina miró a Cas. Él miraba enfurecido a Daciano que había hecho lo que él había sido incapaz de hacer. De regreso al vampiro. Finalmente ella percibió un atisbo de emoción en su rostro, sus ojos parpadeando. Ella pensó que era un….lo siento, - no por el resultado final de esta ronda, sino porque la había trastornado. ¿Por qué los presentaste así, vampiro? Si, ella los quería muertos. Pero ¿Por qué así? — ¡Momento de los resultados!— dijo Morgana.

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Bettina se levantó obedientemente, presionando sus manos contra la mesa para no caer. — ¿Cuál de estos tres regalos te gusto menos? ¿Princesa?— Morgana pidió con más fuerza. En un tono mortal, contestó, —Los caballos. El demonio de fuego que estaba al lado de Daciano chilló, —EsperaPero Morgana ya había agitado su mano para empuñar la espada mística. Su cabeza cayó al piso. — ¿Y el siguiente?— le preguntó en un tono suave como la brisa. Bettina se sintió aún con más nauseas. Cuando el Lykae vio la primera cabeza rodar, comenzó a luchar contra la retención de Morgana con toda la fuerza brutal de su cuerpo, sus ojos azul claro se agrandaron. Gemidos se escapaban de su pecho. — ¿Princesa? ¿El Lykae creía que serían sumariamente ejecutados? ¿Acaso entendía algo de lo que estaba pasando? ¿Creía que él era el…siguiente? — ¡Princesa! ¿Qué regalo?— la expresión se Morgana se volvió siniestra. En voz baja dijo, —Cada segundo que tardas, la impetuosa fuerza del lobo prueba mi poder. Ten cuidado de que no oscile accidentalmente la cabeza de Caspion. Bettina hizo un gesto cauteloso. Mientras simplemente murmuraba, — Las joyas, — ella vio un destello de claridad en los ojos del Lykae. El color azul hielo se desvaneció mientras su mirada se lanzaba alrededor con…. comprensión. El ser humano había surgido del control del lobo -para encontrarse a sí mismo atado en una jaula de hierro, rodeado de demonios sedientos de sangre. Un grito frenético brotó de su pecho. ¿Sabe que acabo de asesinarlo? ¿Las joyas serán de los warlocks? Bettina se giró hacia la hechicera. —Por favor, Morgana.

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Morgana ya había agitado su mano; el Lykae gritó una palabra: — ¡Hermano! Su llamado se hizo eco, incluso después de que su cabeza descansara al lado de su cuerpo inerte. Bettina se tambaleó, aflojando la mandíbula. Pero Morgana simplemente lanzó un hechizo temporal sobre ella, borrando cualquier expresión. En el interior, estaba enferma -de este torneo, de su existencia, de su mismo mundo. ¿Cuánto más tiempo podía estar impotente? ¿Cuánto tiempo hasta que ella fuera tan tenaz como Morgana esperaba -o tan débil como Rum creía?

*** Trehan tragó, sintiendo el frio acero contra su garganta, pero incapaz de trazarse, incapaz de pelear. Como un juego de azar. Como un tonto. ¿Le diste las malditas cabezas, Trehan? — ¿El último, princesa? La multitud estaba tan silenciosa como una tumba. Bettina miró a Trehan, como para tomar fuerzas para su último anuncio. Le devolvió la mirada, tomando su rostro en su memoria—El… fénix. El demonio de piedra rugió, — ¡No, tú no puedes! Con un encogimiento de hombros Morgana agitó su mano una vez más. Sus músculos se hincharon, endureciéndose como la piedra, pero el poder de la hechicera era demasiado grande. Otro demonio abajo.

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Trehan sólo se mantuvo de caer contra la espada en relieve. Él, Caspion, y Goürlav sobrevivirían esta noche. — ¡Y ahora para el ganador! ¿Qué regalo te gustó más? Vagón de oro, boletos de concierto -o ¿una venganza aparentemente imposible? De nuevo, él y Caspion estaban en una competencia. Ahora que Trehan no había sido ejecutado, su confianza sobre su regalo se elevó. Elegirá el mío. Cualquiera podía darle boletos o riqueza. Pero no venganza. —Me gustan…los boletos. — ¡Caspion el Rastreador avanza a la ronda final!— Morgana dijo con fanfarria, pero no con entusiasmo real. Bien jugado, demonio. La multitud rugió, pies pisando fuerte las gradas. Raum silbaba estridentemente, aplaudiendo con sus inmensas manos de ballena. ¿Trehan de verdad pensó que Bettina preferiría cualquier regalo sobre Caspion? ¿Dos putos boletos para alguna clase de entretenimiento mortal? Y ahora me enfrentare a Goürlav mañana. — ¿Cuál es el regalo en segundo lugar princesa?— Preguntó Morgana. Bettina sonó enferma cuando dijo, —Las… cabezas. Enfrentar a Goürlav, ¿Bettina me llevara a un tour? Cualquier noche de la semana Trehan podría morir en el ring. Estaría condenado si su Novia no lo enviaba con una sonrisa en el rostro.

*** La mirada de Bettina no dejaba de desviarse de las cabezas de los Vrekener. El solo verlos le provocaba tantas emociones dentro de ella miedo, repulsión, sin embargo, también hubo alivio.

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Razonó, pagaría el vagón de oro de Goürlav por esas cabezas. Lo que significaba que Daciano debería ganar el segundo lugar. Puntos deducidos por la presentación, sin embargo. Sus ojos vidriosos parecían estar mirándola cautelosamente. Se estremeció, su estómago se revolvió aún más. Necesito salir de este escenario. Antes de que se humillara enfrente de todos…… — ¡Excelente!— Morgana dijo. —Goürlav el padre de los Terrors se enfrentara al Príncipe de las Sombras en la semifinal. El ganador enfrentará a Caspion el Rastreador de Abaddon en la noche de luna llena. Esta festividad de vigilia ha terminado. Deben irse. Ahora. En ese momento, los espectadores se disiparon. Cuando las espadas flotantes de Morgana desaparecieron, los tres competidores se pusieron en pie. Cas se trazó a ella, poniendo su mano sobre su hombro. Ella tembló bajo su apretón. Mucho que procesar. Aparte de la impresión de la muerte de los Vrekeners, Bettina se vio sacudida por el resultado de esta ronda. A causa de sus elecciones, tres participantes estaban muertos, el destino de los otros tres alterados irremediablemente. Una parte de ella realmente había pensado que podía sacar a Goürlav con la elección de la dama. Él se quedó, y parecía invencible en el ring. Lo que quería decir…. El vampiro va a morir mañana. Cas podría morir la noche siguiente. Me casaré con un monstruo. Demasiado… — ¿Qué es esto del tour de subcampeón, Morgana?— exigió Raum, precipitándose hacia ella en modo de hacha de guerra. A juego con su tono, dijo: —Es una cosa hecha, demonio. No me desafíes.

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—Enviando a m’niña con esa extraña sanguijuela. ¡No lo acepto! Daciano se trazó a la tribuna en ese momento. El vampiro se quedó en silencio, mirando a Bettina con preocupación, una pregunta en sus ojos. Toda dulzura y claridad, Morgana dijo, —Ah, el caballero vampiro desea hablar. ¿Por qué no te reúnes con ella en una hora más o menos, Príncipe? Dale tiempo para recomponerse. Mientras tanto, — ella casualmente continuó, —debemos ir a resolver una pequeña disputa familiar. No temas, tengo todas las esperanzas de que al menos uno de nosotros sobrevivirá.

*** ¿Dejarla ir ahora? Trehan tuvo que apretar los puños para no acercarse a ella. Estando de pie tan cerca de su Novia después de permanecer lejos tanto tiempo lo estaba matando. Quería abrazarla, exigir conocer sus pensamientos. Como si Morgana pudiera leer los suyos, le dio una mirada de aprensión. —Una hora, Príncipe. Tehan decidió atender la advertencia de Morgana, pero sólo porque tenía trabajo que hacer en el ínterin. Esta noche tenía la intención de mostrarle a Bettina otros beneficios de la conexión de sangre -llámese poderle ofrecer cualquier cosa que necesite o desee, sin que ella si quiera tenga que preguntar. De nuevo el plan de Trehan había evolucionado. Capitalizar su pasión; eliminar su miedo. —Regresemos a mi habitación, Caspion. — Raum alcanzó a Bettina, a continuación a una indignada Morgana. —Estamos lejos. —Quítame tus garras de encima, zoquete.

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Las palabras de la hechicera se quedaron colgadas mientras Raum los trazaba. Caspion frunció el ceño a Trehan, a continuación los siguió. ¿Él es considerado parte de la familia? Ella es mi maldita Novia. ¡Decretado por el destino! Yo soy su familia, con un mayor lazo que ninguno de esos tres. Estos serían los sesenta minutos más lentos de la eternidad. Una hora de preguntarse qué era lo que le estaban diciendo a Betttina. Probablemente intimidándola como había visto en sus sueños. Una hora preguntándose cómo se sentía acerca de su regalo. Ella no creyó que fuera el mejor. Pero tampoco fue el que menos le gustó. Ni un éxito, ni un fracaso, Dios, esa ¡hembra lo confundía! ¿Confusión? Otro sentimiento al que no estaba acostumbrado. Junto con eso, él todavía luchaba contra la rabia del sueño de su ataque. Retroceso. Enfocate, Trehan. Tienes muy poco tiempo. Apenas había pensado en su propio destino mañana por la noche. Estaba programado para pelear con un adversario más fuerte y rápido que cualquier otro al que se haya enfrentado. Uno al que no podía herir. Y si perdía, tendría que depender de sus primos para alejar a Bettina del primordial. Mejor no perder. Trehan se trazó a su tienda, recolectando otro artículo que había tomado hoy de Skye Hall, un negro y liso bastón Necesitaba ayuda con ello. Por suerte, Trehan conocía un místico ciego de gran poder. Sin demora, se trazó de Abaddom a un ventoso, reino iluminado por rayos, apareciendo en la modesta tienda del místico. Confiar a otro esta pieza sería un riesgo. Sin otra alternativa, Trehan extendió el bastón hacia el místico para que lo sintiera. El hombre deslizó sus dedos sobre la madera, levantando las cejas con sorpresa.

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—Necesito esto para hacer lo que se supone que tengo que hacer, Honorius, — Trehan le dijo. —Multiplicado por mil. Y lo necesito antes de la puesta de sol de mañana.

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Capítulo 29 Traducido Por Mimi Corregido Por Alhana Revisado Por Nyx

-¿E

El Caballero desea hablar?— Raum le gritó a Morgana, tan pronto como los tres llegaron a su sala de estar. En el pasado, Bettina sólo había visitado este lugar para discutir los problemas más serios.

—Bettina, tu padre… ha caído en el campo de batalla. —Este es tu medallón de invocación, Tina. Sólo necesitamos un poco de tu sangre. —Debes de casarte, m’niña. Sin un protector, corres el riesgo de otro ataque. ¿Y si algo me pasa en la Accessión? ¿Quién te protegerá? — ¡Maldito seas, Raum!— Morgana tiró de su brazo. — ¡Nunca vuelvas a trazarme de nuevo, o tus cuernos van a decorar la rejilla de mi nuevo auto!— Ella se movió desahogadamente a uno de los divanes, tendiéndose sobre él con una gran floritura. Bettina se sentó en el diván frente a Morgana, mirando a su alrededor con cautela. La torre de Raum era como una extensión de él -una mezcla de violencia e inesperada consideración. Hachas cruzadas colgaban sobre una tosca chimenea tallada. Centenares de valiosas armaduras se alineaban en las paredes. Por encima de ellos estaban amontadas las cabezas de los monstruos que él había cazado: viciosos Gotohs, ghouls y Wendigos. Pero también poseía una colección de raras escamas de una infinidad de nidos de basilisco. Demonios reteniendo aquellos dragones sagrados.

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Con la luz del fuego de la habitación, las escamas despedían un brillo fascinante, oleadas de perla iridiscente, jade, y carmesí. Caspion se trazó dentro de la habitación, dirigiéndose directamente hacia el aparador. —No me gusta esto, — espetó Raum. —No me gusta la forma en que ese vampiro mira a Bettina, como si estuvieran casados y ya se hubiera acostado con ella. Como si la conociera. Bettina miró sus uñas mordidas, viendo como comenzaban a crecer de nuevo. —Y aunque estoy contento por lo de los Vrekeners, ¡exijo saber cómo los encontró!— Raum abrió mucho los ojos, y apuntó con una garra hacia Morgana. — ¡Tienes que haber ayudado a la sanguijuela! ¡Previste dónde está Skye Hall!— Raum se unió a Cas en el aparador. — ¿Cuando no has podido ayudarnos?— Él vertió brebaje demoniaco de una jarra a una taza, pero se lo pensó mejor y se acomodó la jarra en su gran mano. — ¿Cómo? No soy adivina, como lo demuestra mi cordura. — Morgana abrió los brazos sobre el respaldo del sofá con una gracia despreocupada. — Y tú sabes que traté de leer la mente de Bettina para darte una descripción de los cuatro. Pero ella ni siquiera tenía una imagen de ellos. Daciano probablemente había sido capaz de ver más profundamente en su subconsciente de lo que Bettina podía. — ¡Tu mano está en esto, hechicera!— Insistió Raum, apuntando con la jarra a su lado del escritorio. —Una vez más, Raum, -el Hall es inmune al Sorceri. No podemos encontrarlo, llegar a él, atacarlo— ¿Y voy a creer tu palabra en esto?— Raum casi gritó. — ¡No confío en ti tanto como para creerlo! Morgana espetó. — ¡El sentimiento es mutuo, te lo aseguro! Cas deslizó a Bettina una mirada que decía: “Esto es tan desquiciado”. Ella lanzó de vuelta: “¡Lo sé, tienes razón!”. Ella se sentía como si fueran dos hermanos viendo a su madre y a su

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padre pelear. Espera. ¿Hermanos? fraternalmente hacia él?

¿Estaban

sus

sentimientos

cambiando…

Morgana dijo: — ¡Ah, Raum, solo estas enfadado porque el vampiro hizo algo supuestamente imposible! Cuando tú no pudiste. — Con una mirada mordaz a Caspion, Morgana agregó: —Cuando incluso el tan pregonado “Rastreador” no pudo seguirles la pista. Cas la fulminó con la mirada. — ¡Porque Raum me ordenó que me quitara del camino! ¡Con el tiempo los habría encontrado de alguna manera!— Para Raum, él dijo: —Yo siempre lo hice antes. Sin embargo me mandaste a detener la búsqueda. ¡Tú también le entregaste esta venganza al vampiro! Raum golpeó su puño contra el escritorio, haciendo sonar los utensilios de escritura y el cráneo pisapapeles. —Di esa orden porque estabas agotado. ¡Apenas habías terminado la transición a inmortal, ni siquiera habías cosechado una muerte todavía! ¡Y no quería que se repitiera lo que Mathar hizo! Todo el mundo se quedó en silencio. — ¿Qué? ¿Qué hizo mi padre?— Bettina preguntó finalmente. Raum frunció el ceño, consciente de que había hablado demasiado. — ¿Raum? Por fin, murmuró: —Él cazó a los asesinos de tu madre hasta que casi se volvió loco. Monitorizó Skye Hall durante años, tratando de llegar a un patrón, para predecir donde podría aparecer la siguiente vez. Sin descanso. — Raum se frotó con la mano el rostro curtido. —Mathar existió, como un fantasma, tanto tiempo como pudo, esperando por ti. Luego buscó la línea del frente de batalla más sangrienta que pudo encontrar, sabiendo que sería el fin para él. ¿Había querido morir? Con voz suave, Bettina dijo: — ¿Él no podía vivir sin ella? Raum sacudió la cabeza con tristeza. —No tenía ningún interés en esa

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perspectiva. El amor de Mathar por Eleara asombró a Bettina. Su amor por mí. Él había existido -en miseria- por mí. No me extraña que me haya parecido distante. Había estado atormentado. —Tan devoto, — murmuró para sí. Morgana olfateó. —Eleara justo era mucho más. Aunque yo nunca pude verlo. La mirada de Bettina aterrizó en Cas. ¿Podría ella alguna vez inspirar tal devoción en un hombre? ¿Y devolvérsela con igual fiereza? Con el vampiro. La idea surgió sin previo aviso, asustándola porque se sentía… real. Cas la miró a los ojos entonces, pero de nuevo no parecía verla. ¿Qué pasa si había estado horriblemente equivocada con respecto a nosotros? —No hay una búsqueda de los territorios del aire, — continuó Raum. —Yo no quería condenar a Caspion al fracaso. Todavía no sé cómo el vampiro los encontró. Cas frunció el ceño hacia Bettina. — ¿Le hablaste al vampiro de los Vrekeners? — ¡No! —Fuera de esta sala, nadie sabía de esos cuatro. Así que no hay manera, a menos que…— la voz de Cas se fue apagando. Todos los ojos se posaron en su cuello. Raum farfulló. — ¡No lo hiciste...t- tú no podrías! Morgana sonrió de oreja a oreja. — ¿Regalaste con tu sangre al vampiro? Bettina soltó las palabras: — ¡Fue un accidente! Nunca me mordio. Nosotros…nosotros nos besamos y sus colmillos se alargaron. Cas, Morgana y Raum gimieron con incredulidad. —Oh, por el amor al oro, ¿eres realmente tan ingenua rarita? Primero el

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RHPS33, y ahora esto. Evidentemente, estoy siendo negligente con mis obligaciones. — ¡Eso es por lo que todavía tengo su medallón!— Señaló Raum en un tono reivindicado. —Es demasiado ingenua. Cas dijo, —Los vampiros como él no tienen accidentes. —Él trató de advertirme. — ¿Pero tú fuiste más allá del cuidado?, — dijo Morgana. —Se llama seducción. Y eso nos muestra que tu príncipe es un jugador muy hábil en verdad. — Sus cejas rubias se juntaron. —Es extraño -sin embargo, un hombre inmortal por lo general se convertiría en una bestia irreflexiva, sólo hay instintos primarios cuando lucha por su mujer. ¿Daciano un bruto? Bettina no podía verlo. —Morgana, sólo fue una pequeña gota. —Entonces tal vez sólo ha tomado tus recuerdos más recientes. — Su madrina examinó el final de su trenza, el equivalente Sorceri de mirarse el ombligo. — ¿No me he cambiado delante de ti en los últimos meses?— Con un encogimiento de hombros, dijo: —Si él ve ese recuerdo, recibiré directamente una llamada suya. Los ojos de Raum se agrandaron. —Entonces él conoce las defensas de nuestro reino. La mirada decepcionada de Cas la cortó. —Los secretos que te he confiado, Tina. — ¿Y ahora Morgana lo ha arreglado para que estén juntos para este este tour?- Raum bramó. — ¿Y si el vampiro muerde a Bettina? Tú sabes que podría resultar desastroso para ella. Los besos y caricias de Daciano habían demostrado que -Bettina podía pensar en otra cosa muy poco- así que ¿por qué nadie le había dicho que tuviera que ser cautelosa con ello? Luego frunció el ceño. — ¿Por qué sería u7na mordida desastrosa? —Porqué son atroces, — dijo Raum. — ¿Correcto, Morgana? 33

The Rocky Horror Picture Show, dirigida en 1975 por Jim Sharman sobre el musical The Rocky Horror Show,

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¿Atroces? En tono reticente, la hechicera dijo, —Eso puede salir mal. Si el vampiro está extremadamente sediento o no tiene la suficiente experiencia. Y el príncipe parece hambriento. Hmm, ¿qué dices tú, Caspion? ¿Cas tenía las mejillas sonrojadas? —Es como nada que hayas sentido alguna vez. — Sonaba casi como si le estuviera hablando a partir de un conocimiento de primera mano. ¿No había descrito un mordisco como una alteración? ¿Alguna mujer Daci había tomado su sangre? ¿Le hizo… daño? Daciano no tenía experiencia, nunca había mordido a otro. ¿Podría él desgarrar su piel? Raum se trazó ante ella. —Prométeme que mantendrás tu sangre lejos de él. Ella estiró la cabeza. — ¡Te lo prometo! Créeme. — Bettina ya había sufrido suficiente dolor como para llenar el curso de una vida eterna. Para Morgana, él dijo, — ¿Tienes la intención de enviarla sin una chaperona, para pasar la noche con un “jugador muy astuto”, el cual practica la seducción? —No acabas de mencionarme la palabra chaperona. —No lo aceptare, hechicera. ¡Vamos a llegar a las manos! — ¡Oh, vamos!— Morgana se levantó de un salto, con los ojos comenzando a chispear en alerta como el cascabeleo de una víbora. —Maldita seas, ¿y si el vampiro la mancilla? Eso fue lo más erróneo que podría haberle dicho a la hechicera. Morgana estaba más furiosa de lo que Bettina jamás la había visto, las trenzas volaron. — ¿Y qué si ella lo mancilla? ¿Por qué son siempre las mujeres las que son mancilladas? ¡Demonio arcaico! ¡Piensas como un primordial! Raum gritó la más vil de las maldiciones demoníacas, básicamente diciéndole a Morgana que le chupara los cuernos hasta que estuvieran en

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carne viva. Bettina se quedó sin aliento. A su vez, Morgana le lanzó un beso, sugiriéndole que tenía intención de envenenarlo a la primera oportunidad. — ¡Tú Sorceri ramera! — ¡Fósil demoníaco! Cas se unió, y los tres comenzaron una vez más. Bettina estaba vacilante, tapándose los oídos con las manos. ¿Alguno de ellos entendía lo cerca que habían estado de perderla? Interiormente, estaba entumecida y a la vez con ampollas, debatiéndose entre impulsos alternos. Llanto. Gritos. Este último ganó. — ¡Cállense, todos! La sorprendieron quedándose en silencio. Nunca antes le había levantado la voz a ninguno de ellos. Girándose hacia Raum, Bettina dijo: — ¡Si Mathar no pudo encontrar a los Vrekeners y sabias que como un rastreador Cas nunca podría, entonces tu realmente nunca esperaste mantener tu parte del trato! Tirando del cuello de su coraza, Raum dijo: —Tenía información privilegiada de una fuente muy confiable. Morgana se burló: — ¡Qué conveniente! — ¿Y qué hay de ti?— Bettina se dirigió a su madrina. — ¡Jura por el Lore que tienes mi poder! Ahora, Morgana. —Rarita, yo doy las órdenes—. Cascabeleo, cascabeleo, CASCABELEO. – No las recibo. — Bettina se hundió en el diván, una vez más. —Así que ustedes dos me engañaron. —Yo también tengo información privilegiada , — dijo Morgana con tono meloso. — ¡Mentiras, ramera! Nunca conseguiré mi poder de regreso. Pero ella todavía sería la reina dentro de dos noches.

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Ver Raum y a Morgana e incluso a Cas de ese modo le hizo darse cuenta de que había dependido demasiado de ellos. Ellos no eran infalibles, igual que ella. Incluso sin su poder, era mejor que Bettina empezara a pensar como una reina. Antes de que empezaran otra vez, dijo: — ¿Qué va a pasar ahora? ¿Tomarán represalias los Vrekeners? —Tendremos suerte si no descienden sobre nosotros por esto, — dijo Raum. —Ordené a mis demonios mantener esto en silencio. Si alguna vez llegaban a Skye Hall, se supone que hicieran desaparecer a los cuatro —no derramar las cabezas de los Vrekener delante de todos y cada uno de los Lorens! —El vampiro actuó solo, — puntualizó Morgana, sentándose una vez más. —Nadie puede demostrar lo contrario. — ¡Que desciendan sobre nosotros!, — espetó Cas. —Entonces tal vez tenga la oportunidad de manchar mi espada con sangre de uno de los de su calaña. Somos Seres Mortíferos, y hemos estado mucho tiempo sin guerra. Somos feroces, y podemos trazamos. Deberían temernos. Raum contemplo a lo lejos. —Son como langostas, Caspion, una plaga de los cielos. Si los rumores de esto vuelan a ellos... Todo se hizo de manera equivocada, es todo lo que estoy diciendo. —Se hizo perfectamente, — dijo Morgana. — ¿Qué mejor manera de demostrar a los Vrekeners que sabemos cómo llegar a su guarida? No son inexpugnables. ¡Quizás ahora se lo piensen dos veces antes de devastar a la realeza Abaddonae! ¡O cazar a mis súbditos como a perros! Inhalando por la nariz, dijo: —Esta conversación ha terminado, Raum. Tu "´niña" está a punto de ser reina. No habrá acompañante. No hay nada más que decir. Ahora, prepárate, rarita. Raum se volvió hacia Bettina, su expresión era más grave de lo que nunca lo había visto. —Entiéndeme, Tina, el contrato de sangre del torneo me obliga a entregarte a ti y a tu medallón al ganador. Si el vampiro te seduce, Goürlav te matará -y no habrá nada que pueda hacer para detenerlo. — ¿Así que estás seguro que yo no ganaré el torneo, Raum?— Cas

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sacudió la cabeza con disgusto. –Cada uno de ustedes sabe cuál es mi postura en todo esto. Me voy ahora. — ¡Cas, espera!— Bettina lo agarró antes de que se trazara. — ¿Me acompañas a mi torre? Morgana la llamó desde el diván, —Diviértete esta noche, rarita. Trata de no mancillar muy fuerte al vampiro. Una vez que Bettina y Cas estuvieron solos, él dijo: — ¡Todavía no puedo creer que Daciano los encontrara! Pasé sesenta noches peinando plano tras plano. Ella frunció el ceño ante su tono hosco. Y tú eres tan joven. Igual que yo. Ver a Cas la hizo plenamente consciente de su propia juventud. Tal vez había confundido tener a alguien en su corazón con dar su corazón a alguien más. — ¿No te alegra que estén muertos? ¿De que no volveré a tener miedo de esos cuatro? Caspion la detuvo levantando la mano. —No continúes. Cuando se acercaban a la puerta, ella dijo: —Por favor, no te enfades conmigo. Se detuvo, volviéndose hacia ella con el ceño fruncido. — ¿Obtuvo Daciano tu sangre la primera noche? ¿O estuviste con él de nuevo? ¿Cuándo supiste que no era yo? Ella susurró: —Estuve con él otra vez. — ¡Prometí ser fiel!— Él le lanzó una mirada con los ojos desorbitados. —Pero no devolviste esa promesa, ¿verdad? ¿Sabes lo difícil que es para un demonio macho permanecer sin sexo? ¿Nunca te has preguntado por qué hay once restaurantes en Rune y veintitrés burdeles? — ¡Lo siento! Nunca tuve la intención de hacer nada con él. Me vi envuelta, y lo siguiente que supe es estábamos besándonos. —Como Morgana dijo, se llama seducción. Estoy muy versado en ella. —Sus puños se apretaron, abultando sus antebrazos. — ¿Vino a tu habitación de nuevo?

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—Y-yo fui a su tienda. — ¿Por qué diablos hiciste eso? —Cas, por favor… Él puso sus manos sobre sus hombros. –Dímelo. — Sus cuernos se había enderezado ominosamente. Ella nunca lo había visto tan enfadado. Optó por la mentira, pero siempre había querido ser sincera con él. —El vampiro me dijo... él te perdonaría en el cuerpo a cuerpo. — ¿Así que por eso me ayudo? Mis dioses, Bettina, ¿te obligó a hacer cosas amenazándote con mi vida? ¿Te prostituiste por mi seguridad? — ¡No! ¿Sí? Cuando lo dices así, suena mucho peor de lo que fue. Cas no estaba escuchando. —Se ha ganado una muerte lenta. — Miró por encima del hombro en dirección a la tienda del vampiro, apretando su agarre. –Haré que durante…por días. ¿Iría a atacar a Daciano en este momento? Tampoco podía matar a otro fuera del ring. —Cas, no fue de esa manera. Él se dio la vuelta. —Entonces, ¿cómo fue? Ella recordó la piel húmeda de Daciano a la luz del fuego, el calor sofocante de esa tienda. Sus ojos como ónix. Tomó aliento y admitió: —No hice nada que no quisiera hacer en ese momento. Cas la soltó al momento, sujetándola con las manos delante de él. — ¿Lo quieres ahora? ¿Eso es? No puedo dejar este torneo, Bettina. No puedo retirarme de esto. —N-no lo sé. Estoy tan confundida por todo— ¡Mírate!, — exclamó Cas. –¡Te mueres por ese vampiro incluso ahora! — ¡No lo hago!— ¿O sí? Ahora que toda su existencia había sido puesta patas arriba una vez más, no podía dejar de recordar cómo se había sentido

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al estar envuelta en la niebla del vampiro. Atada a él. Conectada. Después de que ella había perdido su poder, esa sensación de vacío se había arraigado en su interior. Pero la conexión que había compartido con Daciano había disminuido ese dolor, aunque sólo fuera un poco. Como si el creciente vínculo con él no dejara ningún espacio para el vacío. —Entonces, de todos los medios, diviértete en tu tour. — Cas la señaló con el dedo a la cara. —Si el vampiro te encama esta noche, será mejor que reces para que pueda derrotar a Goürlav. — ¡Por favor no te enojes conmigo!— Ella llegó a tocar su hombro, pero él retrocedió, trazándose a la distancia. Se quedó mirando durante un largo rato. Nunca se habían peleado antes, había sido siempre tan fácil. Sin embargo, justo ahora la había mirado como si no pudiera soportar mirarla. Volviendo hacia sus aposentos, pasó a los guardias apostados en la puerta, agachando la cabeza para que no pudiera ver sus ojos llorosos. Su llorona, halfing pronto-a-ser reina. Quién no tenía idea de lo que estaba haciendo. No llores, no llores… Tan pronto como la puerta se cerró detrás de ella, se quitó la máscara y se pasó el antebrazo sobre la cara. ¿Cómo podía no llorar? Se había peleado con todos sus seres queridos, y la culpa era pesada. Ellos eran todo lo que tenía en el mundo. A menos ella contaba con el vampiro. Eres mía... estamos condenados. Además de los acontecimientos de esta noche, estaba atrapada todavía en este proceso, incapaz de hacer otra cosa que ver como Daciano y Cas probablemente iban hacia sus muertes. Las lágrimas no ayudan nada. ¿Qué hacer? Salir a la calle y disfrutar de la noche. Pero sus pies no podían salir al exterior.

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¿Sola en el balcón, tan alto -en la oscuridad? ¿Con un “imperfecto” hechizo de barrera? ¿Incluso le importaba que esos Vrekeners estuvieran muertos? ¿Vendrían más? Sospechaba que siempre estaría paralizada por el miedo. No podía apagarlo… ¿Qué hacer? ¡Trabajar! Sí, tenía que perderse en crear. Se apresuró a entrar en su cuarto de trabajo, inhalando profundamente cuando entró. Los olores familiares la ayudaron a centrarse en ella misma. Cuando todo el mundo parecía estar desmoronándose a su alrededor, crear era la única constante. En la siguiente media hora, podría terminar la fabricación de la pieza para su cliente. Lo único que le quedaba por hacer era unir las dos piezas móviles del arma al mecanismo de resorte de suma importancia y la hoja. Luego el grabado químico, después completado. Tan cerca. ¿Y una vez que hubiera terminado con el trabajo? ¿Cómo manejaría esta víspera con Daciano? Mientras recogía las herramientas, se imaginó lo que iba a decirle. Primero iría directa a él para hablar de su sangre. Antes, no sabía a ciencia cierta si había cosechado sus recuerdos. Ahora ella lo sabía. Estaba harta de todo el mundo rondando alrededor suyo. ¡Después de que ella lo enfrentara, exigiría respuestas! ¿Tomaste mis recuerdos a propósito? ¿Por qué me entregó aquellas cabezas de esa manera? ¿Tienes... tienes miedo de morir mañana? Salem brillaba dentro de la habitación. — ¿Qué hay de malo contigo, chit? Parece como si estuvieras a punto de llorar. ¿Y en tu taller, nada menos? Este es el asiento del nirvana para ti. — ¿Por qué siquiera preguntas? Sé que has escuchado mi conversación con Cas. —Eso es cierto. —Rompí la promesa que le hice. Él está controlando sus instintos,

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haciendo sacrificios para estar conmigo. Pero yo lo traicioné. — ¿Quiere ganar puntos por no estafarte con una puta?— Salem ocupó su pendiente. —El matón, ha estado estafando con su mecha a todas las prostitutas de Rune -para obtener un poco de placer en su vida inmortal. ¿En serio? ¿Él quiere una galleta por mantenerlo dentro de sus pantalones? ¡Trata de no tener sexo durante dieciocho años! El acento Cockney34 de Salem era esa noche tan espeso, que en cualquier momento, ella esperaba que él dijera, "P-por favor, señor, quiero un poco más." Ella negó con la cabeza. –No puedes cambiar esto, sílfide. Yo soy la culpable. Él se deslizó alrededor de su cuello hacia su otro pendiente. — ¿Cas es galante contigo? ¿Te coge de la mano? ¿Pregunta por tus preocupaciones? ¿Han tenido una charla sobre cómo será su futuro?— Cuando ella abrió la boca para contestar que sí, Salem añadió: — ¿En detalle? Ella cerró la boca. —Después de cada combate, él dramatiza sobre sus adoradas mujerzuelas y que añora su lujuria. —No está tratando de enamorarse de ti. Bettina lo fulminó. –¡Cas nunca quiso nada de esto desde el principio! Él nunca me quiso. Lo arrastré a esto. — ¡Y hasta ahora, le has salvado la vida! Porque sí creo que Goürlav limpiará el suelo con él. Se estremeció como si la hubieran golpeado. Pero su voz era monótona cuando señaló: —Goürlav sólo se enfrentará a Cas si gana. ¿Asumes que Daciano va a perder? 34

Un cockney, en el sentido menos estricto de la palabra, es un habitante de los bajos fondos del East End londinense Los cockneys tienen un dialecto y acento distintivos, y con frecuencia emplean la Jerga rimada. Tradicionalmente el termino cockney se utilizaba para nombrar a la clase trabajadora del East End de Londres. Hoy en día el término está muy extendido y algunas diferencias del acento cockney con el inglés standard son que modifican muchas vocales, no pronuncian la h, el sonido "th" lo pronuncian como "f" o a veces "v"...

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Silencio. Sabía que le estaba brindando una mirada que decía estúpida. —Y eso es una vergüenza, — dijo Salem, —porque el vampiro está en esto para ganarte. — ¿En esto para ganarme? —Además de dejar su casa, él está interesado en tus preocupaciones, y está dispuesto a hacer concesiones. Lo vi ahogando sus penas en vino por ti. —Él piensa que estás loca como una cabra. Podrías haberlo hecho peor. –Solo lo he conocido poco tiempo. No puedo cerrar mis sentimientos por Cas como una llave. Y si paso del amor absoluto por Cas al amor absoluto por Daciano, ¿qué dice eso de mí? A lo sumo, que soy inconstante. En el peor caso, que soy tan joven y estúpida como todo el mundo parece creer. —Nadie espera que cambies tus sentimientos por él -siempre estarán ahí- sólo empieza a verlos por lo que realmente son. ¿Había empezado ya? Cada vez que ella se imaginaba en matrimonio, empezaba a pensar sólo en… Daciano. Cada vez que pensaba en Cas, seguía recordando todos los puntos fuertes de su amistad. —El demonio es un compañero, como tu mejor amigo. Alguna otra mujer por ahí es su tipo de pareja. Ella no eres tú. Bettina estaba empezando a creer eso. Si ella y Cas hubieran sido predestinados, entonces ¿por qué hay tanta tensión entre ellos, sobre todo cuando se trataba de actuar como una pareja? Oh, ¿qué importaba lo que sentía? Mientras Goürlav aún viviera, las dos opciones de hombres de Bettina estaban a punto de ser… ninguna. Cogió la soldadura y ajustó la llama. ¡Trabajar! El fuego ardía delante de sus ojos llorosos. — ¿Te acuerdas de las raves a las que asististe?— dijo Salem en un tono cauteloso. —Te ves como si estuvieras en un mal viaje. Sólo retrasando tú rollo, chit. —Estoy bien—. Llama a metal. Mecanismo de resorte. Adhesión sin fisuras.

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— ¡Mira detrás de ti, princesa! Los maniquíes están bailando. Oyó cómo se movían, pero no levantó la vista. — ¡Oí! Esos puñeteros maniquíes son unos cerebritos. Dejó a un lado la llama, estrelló su palma contra el banco de trabajo. — ¡Por favor, Salem! Los maniquíes se calmaron como si se ofendieran. —Está bien, entonces. ¿Debo ir a espiar? —Sí. Por supuesto. Ve. —Tal vez alguna de mis fuentes me de algún detalle sobre Goürlav, ahora que sus delegados están todos muertos. —Suena como un plan, — dijo ella con aire ausente, levantando la antorcha una vez más. Pronto se perdió en el proceso, trabajando con frenesí. —Me voy, princesa. ¿Todavía sigues aquí? Ella sopló en la última sección de metal calentado, examinando la pieza ensamblada. El orgullo llenó su pecho cuando apagó la antorcha. Era un bosquejo de Daciano. Sin embargo, cuando finalmente Salem la dejó, una presencia se mantuvo.

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Capítulo 30 Traducido Por Maxiluna Corregido Por Alhana Revisado Por Nyx

-L l

egas temprano, — Bettina le murmuró a Trehan. ¿Ella notó que estoy aquí? Se apareció por completo. —Y tú eres extraordinaria, — estaba un poco, maravillado por ella.

Había estado utilizando una llama de soldadura, con movimientos precisos y tan rápidos que un mortal no habría sido capaz de discernir sus manos. Su mirada había sido una de enfoque total, mientras sus dedos ágiles forjaban un arma formidable. Sus ojos seguían brillando, sus iris brillantes. Una cosa bella de ver. Cuando había llegado en primer lugar, su furia persistente por encima de su ataque y su marcada confusión se sentían como dos animales chocando en su interior. Aquella confusión se había desvanecido cuando la había visto. Estaba aquí, sana y segura, con él ahora. Los Vrekeners estaban muertos. Y era tan jodidamente hermosa. Su furia que había ido disminuyendo fue reemplazada por lujuria. Cuanto más la veía, más crecía su excitación, recordando cómo esos delicados dedos habían acariciado su cuerpo tan ansiosamente. ¿Había estado alguna vez tan duro? Dejó la nueva arma en una horquilla especial y luego se giró hacia él. —Tenemos mucho de qué hablar.

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Se aclaró la garganta antes de decir, —No dejes que te detenga de terminarla. Parecía perpleja. —Nunca he trabajado con nadie más que con el sílfide aquí. — ¿Aquel ser insolente que acaba de salir? Ella le lanzó una mirada que decía: No tienes ni idea. ¿Ese era él sílfide que la observaba bañarse? Una discusión para otro momento, Trehan. —Ve, Bett, te ves como si estuvieras casi terminándola. — Se trazó a su lado, examinando la pieza. — ¿Ni un solo remache? Con aire ofendido, ella dijo: —No soy un zapatero, Daciano. —No, no lo eres. — Frunció los labios. —Ningún otro vampiro tiene una Novia tan talentosa como yo. Levantó la mano para enderezar su máscara, sólo para darse cuenta de que no llevaba una. — ¿Qué hay de tu tour? —Este taller es el único lugar en Rune que anhelaba ver. Es impresionante. Dime que es lo que estoy viendo. En un tono de mala gana, ella dijo: —Ese banco es para la fabricación, ese banco es para el ensamblaje. Por ahí, -señaló un tercero, rematado con un conjunto de antiguos cajones tipo bolsillos de madera- trabajo haciendo los detalles: grabados, aguafuertes35 y los depósitos de veneno. Cogió uno de los cajones. — ¿Tu colección de venenos? Ella se encogió de hombros. —No los tocaría sin un guante. —Ah, — dijo, dejando caer su mano. —Tienes que estar en la etapa de los detalles. —A mi cliente le gustan los adornos elaborados. Después de que te vayas, diseñaré los grabados a lo largo de los anillos principales. —Sé que quieres terminar la pieza ahora. 35El

aguafuerte es una modalidad de grabado que se efectúa tomando como base una plancha o lámina de aleación metálica, habitualmente de hierro, zinc y, más frecuentemente, cobre. Ésta se recubre de una fina capa de barniz protector o de cera resistente a los ácidos. El grabador dibuja con un estilete de punta cónica muy afilada en esta capa de barniz, llegando justo hasta el cobre sin penetrar en él.

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Ella se mordió el labio inferior. —Puedes volver en una hora. Cruzó los brazos sobre el pecho. —No es una posibilidad. Miró de él a su proyecto. —Hay un montón de cosas no dichas entre nosotros. Tengo... preguntas. —Responderé a cualquier cosa que me pidas. Pero compláceme con esto. Otra mirada de reojo al arma. —Estás tan cerca de terminar, — dijo en un tono persuasivo. —Será en todo lo que pensarás esta noche. Apuesto a que este grabado final es tu parte favorita del proceso. Levantó la vista, sorprendida. —Está bien. Si quieres aburrirte, continuaré. ¿Le estaba permitiendo ver una nueva faceta de ella? Esta concesión tenía que significar algo. Tal vez lo estaba aceptando más. Mudó el arma al tercer banco, fijándolo en un tornillo en un banco acolchado, luego abrió un pequeño cofre. — ¿Esas son…? —Herramientas de precisión de mano. — Los archivos y cinceles eran obras de arte en sí mismos, cada uno con un mango de marfil pulido. Ella con confianza cogió el pequeño cincel, uno con una punta no mucho más grande que un bolígrafo. — ¿Sabes lo que vas a grabar? —Las escenas de su reino, — respondió ella con aire ausente, claramente lista para concentrarse en su tarea. —Um, estás bloqueándome la luz. —Así así. —Él se trazó de nuevo, apoyado contra la pared más cercana. Con una mano, empezó manejando el cincel, cortes seguro atravesaban el reluciente oro. Con la otra, alisaba las astillas, rozando su pulgar sobre cada ranura.

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Tenía su enfoque totalmente en su trabajo, él dudaba que notara su presencia por más tiempo. Cuando ella se apartó el pelo brillante por encima de su hombro, entrecerrando su chispeante mirada, ni siquiera estaba sorprendido de que su corazón latiera con fuerza. Sus movimientos se hicieron rápidos y más rápidos. Ante sus ojos, los patrones comenzaron a surgir en los anillos, las escenas en relieve. Por una parte, grabó un dragón, en otro, lo que parecía un pozo. Ella representó un castillo en el tercero. Antes de empezar el último, cerró los ojos y pasó los dedos sobre cada imagen. Exactamente como se la había imaginado explorando su eje. Tragó saliva y furtivamente se lo ajustó en ese momento. A lo largo del cuarto anillo, grabó una costa salvaje, rociada por la espuma a orillas del mar. Cuando ella frunció los labios para soplar cualquier rastro de virutas, él sólo pudo sofocar un gemido. Un día, pronto, él la llevaría en ese banco, con los ojos encendidos. Sin embargo otra razón para sobrevivir mañana. Inclinó la cabeza, observando su trabajo, divagando sobre una pequeña modificación que había que ajustar, una profunda muesca allí. —Ya he terminado, — dijo ella, devolviendo el cincel a su caja. A medida que ella exhalaba, rotó su cabeza sobre sus hombros, él miró de su trabajo a ella y de vuelta al trabajo. ¡Muy talentosa! ¿Cuánto tiempo había pasado desde que había observado algo con asombro? La mayor parte de un milenio. —Pruébalo, — dijo con la voz ronca. Con un encogimiento de hombros, se la puso. Los grabados planteados parecieron cobrar vida con cada movimiento de su mano. Una presión del pulgar y una hoja de aspecto sanguinario se disparó desde la parte inferior. Otra presión y la hoja se deslizó hacia el interior. Cuando removió la pieza, la colocó en su soporte, más orgullo brillaba en sus ojos. Ella se volvió hacia él. —Tenemos mucho que hablar. Ya se había trazado hacia ella, ahuecando su cara. —Me moriré si no te beso ahora mismo.

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*** Bettina se quedó sin aliento cuando su boca encontró la de ella, sus manos se dispararon contra su pecho para apartarlo. Pero sus labios eran tan deliciosamente firmes y su gemido inmediato la hizo temblar. ¿Con excitación? ¿Cómo podía estar excitada cuando todavía se sentía en carne viva por dentro? ¿Por qué esa sensación de vacío disminuía a medida que él profundizaba el beso? Disfruta esto, su mente le susurró. Esta noche es tu última oportunidad. Sí, para disfrutar de esas miradas ardientes, sus fuertes brazos alrededor de ella, manteniéndola a salvo contra él. Esa conexión... Cuando él la levantó a la banca y acuñó sus caderas entre sus piernas, ella agarró sus hombros, le encantó la forma en que se flexionaban bajo las palmas de sus manos. Sus manos se cerraron sobre su cintura, sus pulgares acariciándola justo debajo de sus pechos. Sus pensamientos parecían estar dispersándose, dejando espacio sólo para registrar sentimientos. La sensación, el placer. Sí, déjalo seducirte de nuevo. Seducir. Ella había sido advertida de esto. Al igual que todos los demás, él se aprovechaba de ella. Una vez más. Soy tan ingenua. Incluso mientras la besaba, las lágrimas brotaron de sus ojos. Cuando las lágrimas se desbordaron, él se congeló, luego echó la cabeza hacia atrás. Su voz se volvió áspera. — ¿Qué es esto, dragă? —Cuando su mirada buscó en su expresión, él rozó con sus nudillos una línea de lágrimas. —Me dijeron que ibas a tratar de seducirme. Se enderezó. —No estoy tratando de seducirte. Ella parpadeó. —No quieres... no estabas... oh, olvídalo.

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— ¿Quieres?— Suavemente le acarició la cara, pasando sus pulgares sobre las mejillas, por encima de sus lágrimas. —Pienso en llevarte a la cama constantemente, Bett. Pero nunca te reclamaría por completo, no hasta que derrote a Goürlav. No me arriesgaría a la más mínima posibilidad de que puedas ser vulnerable al primordial. Una vez que me vaya al atardecer, seguirás siendo virgen todavía. —Cuando dos lágrimas más cayeron por sus tibias mejillas, dijo con voz áspera: — ¿Por qué lloras? — ¿Por qué no?— Ella corrió el dorso de la mano por sus ojos. —Todo en mi vida está mal. He peleado con mis guardianes. Me he peleado con Caspion por primera vez. — ¡Siempre ese demonio!—Dejó caer las manos a los costados. — ¡Y por lo visto, estoy discutiendo ahora contigo! Debería estar despotricando de ti, no besándote. Te llevaste mis recuerdos, has visto en mi cabeza. Y sabías lo que pasaría si nos besábamos esa noche. Me tenías en un punto en que no me importaba si tus colmillos estaban afilados. Fue un movimiento calculado de tu parte. —Sí, — admitió él. — ¡Odio cuando haces eso! —Quería tu sangre para poder encontrar a tus enemigos. Pero también era cierto que tenía muy poco control sobre mis colmillos. He trabajado en mi control desde aquella noche. — ¿Y qué hay de tus acciones en esta ronda del torneo? Los Vrekeners podrían considerar tu movimiento como un acto de guerra. No quiero tener que ser reina por un día antes de que desciendan sobre nosotros, trayéndole un conflicto a mi pueblo. Los ojos del vampiro parpadearon. — ¡Ellos le declararon la guerra a tu reino cuando atacaron a la única heredera de su trono! Sus labios se separaron. Exactamente lo que le había dicho Morgana hoy por la mañana. —Ellos robaron el poder de raíz de una gran hechicera. — En un tono más suave, dijo: —Bett, ejecutaron a tu madre.

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E indirectamente mataron a mi padre. Se pellizcó la frente. —Entiendo el por qué los mataste. ¡Te doy las gracias por eso! Pero no debiste revelarlo en público. —Por supuesto que tenía. Mostró a los Vrekeners que no están más allá de nuestro alcance. Que pueden ser encontrados y que habrá consecuencias rápidas a sus acciones. —Hablas como Morgana. —Con tus acciones, enseñas a otros cómo tratarte. —En esto, ella tiene razón. Vengo de un reino cerrado, escondido como Skye Hall. Si alguien encontrara su camino a nosotros en Dacia, el reino se sacudiría. Con los Vrekeners será así. El no tomar represalias les decía que podían hacer lo que les plazca a ti y a tu reino. Eventualmente te atacarían de nuevo. No se detendrían. Lo sabía. El halcón encontraría al ratón que se le escapó. — ¿Cómo encontraste el Hall? —No lo hice, no exactamente. — Él sacó la bolsita de cuero que siempre llevaba, mostrándole el cristal que contenía. —Este es un talismán Scry. — ¿Eres dueño de un cristal scry auténtico?— ¿Nunca se quedaba sin sorpresas? —Ha sido legado de mis antepasados durante generaciones. Sólo tengo que imaginar la cara de mi objetivo y me llevará a él. —Me dijiste que mis enemigos... morirían sangrientamente. Sus colmillos se afilaron, pero entonces pareció hacer un esfuerzo para controlarlos. —Inimaginablemente así fue. — ¿Parecía como si los hubieras torturado?— ¿Les provocaría tanto dolor como ellos se lo habían provocado a ella? En general, era una persona compasiva. Pero como la mayoría de los Loreans, ella saboreaba cuando sus enemigos sufrían. —Lo hice. —Creo que me gustaría… — tragó, —…saber más sobre eso.

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Él estudió su rostro. —Quería descubrir donde tu poder estaba siendo retenido. Al principio se resistieron, pero al final me enteré de una bóveda. Ella asintió con la cabeza. —Ahí es donde almacenan nuestros poderes. —Sólo el líder sabe dónde está y él estaba fuera de los territorios. No pude llegar a él con mi cristal, porque nunca lo he visto. Pero entiéndeme, Bettina, conseguiremos que tu poder regrese. No descansaré hasta que lo hagamos. Es evidente que nadie le roba a mi Novia y vive. Sólo he hecho más que empezar este esfuerzo. Por alguna razón, ella comenzó a creerle. Entonces recordó el torneo de mañana. — ¿Disfrutaste… haciéndoles daño? —Cada segundo de ello, dijo entre dientes. —Antes de que tomará la cabeza de cada uno, los obligué a decir tu nombre. — ¿Por qué hiciste eso?— ¿Habían muerto con su nombre en sus labios? —Quería que cada uno reconociera el por qué la muerte había venido por ellos, a quien le estaban pagando la deuda final. — ¿Y obedecieron? ¿Aun cuando supieron que los matarías de todos modos? —En ese momento, hicieron lo que les ordené, para que los matara. Una vez conocí un dolor tan grande... —Protegerte es mi propósito en la vida, Bettina. Nací para defenderte. Para ser tú escudo. —Él se acercó más, mirándola fijamente. —Después de un único sueño, también me convertí en tu espada, tu venganza. Ella apartó los ojos. —En ese sueño, ¿has visto mi cobardía? Él pellizcó suavemente su barbilla, levantando su cara hacia él. —Había cuatro de ellos. Machos en su plenitud... —Les rogué. — La vergüenza la escaldaba.

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—Experimenté tu dolor. Fue una de los peores que he sentido nunca. Y he vivido mucho tiempo, Bettina. — ¿Qué más viste de mi vida?— Sabía que iba a señalar su debilidad, su dependencia a sus tutores, sus inútiles suspiros detrás de Caspion. —Ves el mundo de una manera diferente que yo. —Por supuesto que sí. Eres un guerrero valiente. Yo… no lo soy. —Eres una artista. Ves la belleza en muchas cosas, teniendo en cuenta detalles que nunca he visto yo. Tienes una sensibilidad que sólo podía imaginar antes. — Él separó sus labios, luego se detuvo por un momento, como si quisiera expresar sus siguientes palabras correctamente. —He pasado mi vida entera asesinando. Yo destruyo. Tú creas. Has abierto mis ojos a un nuevo mundo. Anhelo más de ello. Más de ti. Después de que él experimentara sus recuerdos, ¿quería más de ella? No lo había visto venir. Pero sus palabras se hundieron. Él no conseguiría más, aunque ella decidiera dárselo. — ¿Estás hablando de las cosas que vendrán? — ¡Morirás en menos de veinticuatro horas! —Es probable que tu futuro termine mañana por la noche. ¿Y el mío? Seré entregada a Goürlav con una guerra gestándose. Esa criatura poseerá mi medallón de convocación y el que lo controla, me controla a mí. Es un vínculo que no puede romperse, uno que no podré dejar atrás. Nunca seré libre. —Tu medallón nunca pasará de la mano de Raum a las de Goürlav. — ¿Cómo puedes decir eso?— Exclamó. —He instruido a mis primos a que hagan lo que sea necesario para salvarte si yo caigo. Tres Daci se han comprometido a protegerte eternamente. Y, Novia, no hay mucho que se pueda hacer contra tres Daci si en realidad se unen en una causa. Sus precauciones la aturdieron, pero su llamarada de esperanza murió rápidamente. No veía cómo podían eludir el contrato de sangre del torneo. —Raum se verá obligado a entregar mi medallón.

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—Y lo hará… en un banco de niebla donde todo puede perderse. En caso de que mis parientes no consigan liberarte, seguirán a Goürlav a un plano infernal y lo masacraran. Ellos lo harían ahora si él no estuviera protegido. ¿Para no encontrarse casada con un monstruo? ¿Podía realmente eliminar una preocupación de la montaña de ellas? Grandioso. Ahora todo lo que tenía que hacer era encontrar una manera de salvar a su amor de la infancia, así como a este vampiro que había invadido sus pensamientos y su vida misma. ¿Quién le había dado este regalo? Debió de haber parecido aturdida, porque él dijo irritado: —Cuando dije que te protegería, hembra, lo dije en serio. Lo haré desde la maldita tumba si tengo que hacerlo. Tanta... devoción. Sin embargo, no podía entender cómo él podía tener sentimientos tan fuertes por ella en un período tan corto de tiempo. —Me conoces hace tan sólo una semana. —El tiempo suficiente como para saber que estamos conectados. —Porque soy tú predestinada, mística Novia. —Sí, me trajiste de vuelta a la vida— dijo con ironía, —un evento que no debe descartarse tan fácilmente. Pero estamos conectados por más que eso. Te sentí, mucho antes de que te viera. — ¿De qué estás hablando? —En el momento que te atacaron, me desperté de un sueño. Mi pecho dolía con la necesidad de proteger... algo. — Él se pasó los dedos por el pelo. —Fue un impulso caótico y sin forma, pero, dioses, era fuerte. Pensé que me volvería loco por eso. Si hubiera estado en el mundo exterior, podría haberte percibido mejor, podría haberte encontrado antes. Fue mi culpa que fueras vulnerable a esos cuatro. Es por eso que estaba tan decidido a descubrir quiénes eran y reparar el daño que te hice.

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—No fue tu culpa… fue únicamente mía, — insistió. —Fui al plano mortal sin guardias. Me dije que si no usaba hechicería, estaría escondida a los de su clase. Pero la usé inconscientemente. Me siguieron por ello. — ¡Debí haber estado allí para cuidar tus espaldas!— Insistió. — Después de un milenio de esperar en Dacia, debería haber sabido que mi Novia estaría en el mundo exterior. Zeii mea, sentí algo ese día. — ¿Los Daci tienen sentidos como ese? —Tenemos capacidades desconocidas para la mayoría. Pero creo que tú llamaste por tu macho, tu protector. Esa noche, tú me llamaste. Mi macho. ¿Por qué aquello sonaba tan totalmente correcto para ella? ¿De alguna manera ella contactó a este vampiro? Si Daciano fuera de hecho su... Entonces se acordó de sus circunstancias actuales. —Incluso si compartimos algún vínculo, ¡no importará! —El vampiro estaba en el para ganarlo. Pero aquello era sólo eso: él no podía ganar. No importaba qué, nunca podrían estar juntos. —Mañana, probablemente vas a... morir. — ¿Cómo te hace sentir eso, Bettina? Otra lágrima se deslizó por su rostro. Él la tomó en sus brazos. — ¿Me lloraras? — ¡Sí!— dijo ella con exasperación. —Pero sólo porque no quiero que mueras, no quiere decir que no estoy confundida acerca de todo. Esta noche fue un shock y no sé cómo reaccionar. —Ya veo. Necesitas un descanso de todo esto, una noche para recargar. — ¡Espera! —Aquí. Tengo una sorpresa para ti. —No me gustan las sorpresas. — Ella levantó la barbilla. —Como cuando las cabezas caen fuera delante de mí. En un tono brusco, admitió: —Pensé que tendría tiempo para prepararte para el espectáculo. No quería asustarte. —Sucede que me asusto muy fácilmente. —Perdóname. Por ahora, tengo mucho más para dar.

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Ella dijo en voz baja: —Porque abandonaste tu reino por mí. —Un sacrificio que vale la pena. Ahora, ¿puedes confiar en mí que esto será una sorpresa agradable? —No...oh, muy bien. —Cierra los ojos. — Cuando ella lo hizo a regañadientes, él la trazó... A su lugar favorito en todo Abaddon, a su Capricho 36 en el bosque tropical lluvioso. Estaba a punto de preguntarle cómo lo sabía, pero recordó que él probablemente sabía todo sobre ella. Y todavía me quiere. Ella suspiró, mirando a su alrededor. Situado cerca de la orilla del pantano, la estructura consistía en una base de mármol con diez columnas, cada una tallada para parecerse a un tipo diferente de basilisco. Arriba, sobre una red de filamentos de oro, una cúpula de vides crecía en un motín muy unido de verde. Más vides se extendían entre las columnas a las paredes pintadas. Flores tarta de gran tamaño se desplegaban de forma intermitente, los círculos en negrilla llenos de un color amarillo intenso. Mi Capricho. En comparación con Rune, la selva estaba iluminada con color. ¿Cómo se había perdido este lugar? El vampiro había matado a sus enemigos, se había esforzado para protegerla de Goürlav y ahora le había dado esto. Entonces se dio cuenta de que él ya había estado aquí, con las pieles de su tienda de campaña, así como vino y comida para ella. — ¿Un día de campo?— Ella levantó sus cejas hacia él. — ¿Esperas que crea que no tienes intención de seducirme? ¿Te has marchado y preparado todas esas precauciones para protegerme de Goürlav y sin embargo no tienes la suficiente confianza como para tener sexo conmigo?

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capricho, o también folly (vocablo inglés para designar «locura» o «extravagancia») o folie (vocablo francés con el mismo significado que en inglés) es un elemento construido de jardín. Estas pequeñas construcciones, a menudo de carácter romántico, poseen distintas formas y funciones: pabellón, torre, puente, cascada, ruinas, gruta, casa de conchas, rotonda, esquinazos, se construyen en un parque o en un jardín. Por su disposición y su sucesión, garantizan la articulación de las distintas zonas y realzan las rutas de los paseos dentro del jardín.

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Con la voz ronca, él dijo, — ¿Me deseas para hacerlo esta noche? — ¡No!— ¿Si las circunstancias fueran diferentes... tal vez? —Sólo me dices que no tienes la intención de tener relaciones sexuales conmigo. — ¡No por elección -fantaseo con ello sin cesar!— Él se inclinó hacia abajo para hablarle con voz ronca en su oído: —Cómo la forma en que prepararé tu dulce y pequeño cuerpo para recibirme. Cómo te facilitaré hacer el amor que tanto anhelas de mí, como yo a ti. — Cuando se estremeció con sus palabras, se apartó con una mueca en sus sexys labios. — En cualquier caso, — dijo —no te seduciré completamente. Aunque hasta cierto punto aún está en juego. Nerviosa, ella acomodó una máscara que no estaba allí y luego se alejó de él a pasear por el perímetro. Examinó a todas las enormes flores tartas, llamadas así porque cada flor era tan grande como un pastel, su aroma era tan dulce. Mientras corría sus dedos a lo largo del húmedo mármol, registrando la sensacion, el vampiro no dijo nada, pero su mirada la siguió en cada movimiento. Un chico al que le gustas te querrá ver todo el tiempo. Daciano la miraba fijamente, como si no hubiera nada más que contemplar. —Si ganas este torneo, vampiro, podrás ser el rey de este plano, — ella dijo. — ¿No te importa ver algo de esto? Este es probablemente el lugar más bonito en Abaddon. —Y hay un fenómeno natural que se lleva a cabo en noches como ésta. Antes de que la lluvia llegue al claro. Pronto una brecha se abrirá en el banco de niebla, revelando una escena impresionante. Él se unió a ella. —Quiero que me lo muestres. Ella hizo un gesto con la mano a su alrededor. —Mira. —Veo un pantano. La flora es visualmente atractiva, el aire húmedo, los árboles gigantescos. Pero ahora sé que hay mucho más. Quiero ver como tú lo haces. Ella se mordió el labio inferior. —Veo... actividad. Nada es estático. Veo los patrones de crecimiento en una línea de vid: ráfagas de cada temporada lluviosa. Esas hojas anchas hacia el suelo son mucho más rellena para capturar los fragmentos de luz del sol que se filtran a través del bosque. —

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Se veía tan interesado, que se encontró diciendo: —En unos pocos minutos, si vas al claro de ahí y miras hacia arriba, verás un espectáculo único. Es hermoso. —Me lo enseñarás. ¿Ella? ¿Entrar en ese claro? En el centro de todos esos altísimos árboles Moonraker? Estuvo a punto de resoplar. No va a suceder, vampiro. Incluso con Daciano aquí, no podía tolerar ese riesgo. ¿Pero no estaba el Capricho también flanqueado por árboles? Donde los Vrekeners solían posarse. Miró el árbol más cercano, una enorme torre de madera que surgía a su lado. Junto a ella, se sentía tan pequeña como una hormiga. Tan impotente como una. Su respiración comenzó a volverse superficial mientras su mirada seguía el tronco hacia arriba y hacia arriba, hasta que desapareció en la niebla fantasmal en las alturas. Esa oh-tan-familiar semilla de ansiedad crecía. Podría haber una colonia de Vrekeners allí arriba y ella nunca los vería. Pero podrían verla...

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Capítulo 31 Traducido Por Maxiluna Corregido Por Alhana Revisado Por Nyx

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rehan vio el momento exacto en que el pánico se aceleró en su interior. Su cuerpo se disparó aún incluso cuando su corazón comenzó a acelerarse.

—Tranquila, Amor. — Él estuvo a su lado en un instante, con las manos cubriendo sus hombros. Sus ojos estaban muy abiertos y fijos en un árbol cercano, su respiración obstaculizándose. —Mírame, Bett. ¡Mírame!— Él ahuecó sus pálidas mejillas, haciéndola mirarlo. —Respira. Inhala, exhala. Ella cerró los ojos, apretando sus hombros, clavándole las uñas en los músculos. — ¿Se supone que debo seguir el consejo de respirar... de alguien que no hizo uso de sus pulmones... durante siglos? —Nada te puede tocar cuando estés conmigo, — dijo en un tono reconfortante, colocando sus manos sobre su espalda. Parecía tan frágil cuando ella jadeaba en busca de aire, sus hombros tan frágiles bajo sus palmas callosas. Mi delicada pequeña Novia. Sus manos se sentían demasiado grandes y ásperas en su contra, pero cuando le frotaba la espalda, parecía calmarla. —Quiero volver a mi torre. — Por fin abrió los ojos. Él la miró, estudiando su expresión. Ella estaba tratando de hacerse con el control. Él podía envolverla en niebla, pero no creía que ella lo necesitara.

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Parecía estar apisonando lo peor de su pánico. —No creo que eso es lo que quieras que haga. — ¿Por qué diablos no?— Dijo con voz estridente, incluso cuando su respiración se estabilizaba. —Te estás frenando de regreso, lo estás superando. — ¡Puedo superarlo, de regreso en mi habitación! —Esos Vrekeners robaron más que tu habilidad, robaron el que disfrutes de este lugar. Tú puedes reclamarlo esta noche. Su corazón se aceleró de nuevo. — ¿Esta es una especie de prueba? ¿Una especie de catarsis? ¿Vas a ayudarme más allá de mi temor? ¡No, gracias! No tienes que hacer esto ahora. Un día recuperaré mi poder y entonces me curaré. —Tú eres más que sólo poder. — ¡Así lo dice el hombre que tiene tanto de él!— Ella mordisqueaba con preocupación su labio inferior. —Mira, aprecio lo que estás tratando de hacer. No quiero ser como esos… cobardes, no quiero ser cobarde. Pero tampoco nunca quise ser el tipo de mujer que necesita a un hombre para ser fuerte. —Correcto. Porque nunca quise ser el tipo de vampiro que puede pensar en nada más que en su Novia. En cualquier caso, no hace falta que seas fuerte. Simplemente me necesitas aquí para este primer paso, cualquiera que sea ese camino. — Señaló las tres escaleras que conducían fuera del Capricho en el claro. — ¿Qué es lo que puede hacerte pensar que soy capaz de todo esto? ¿Por qué tienes tanta fe en mí? —Me gustaría preguntarte por qué tienes tan poca, — dijo. —Bett, me estás enseñando a ver el mundo, lo menos que puedo hacer es ayudarte a verlo tú misma. He profundizado mucho en tu mente. En el fondo sabes que eres muy inteligente, has considerado que tus talentos son inigualables, sospechas que yo he encontrado a la criatura más exquisita jamás conocida. Lo haces, ellos lo hacen, yo lo hago.

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Antes de que pudiera responder, Trehan dijo simplemente: —La grandeza reside en ti. Poder o no, puedes convertirte en poder.

*** Las palabras del vampiro eran como una campana golpeando en su cerebro, recordándole el comentario críptico de Morgana: —Lo mejor de tener poder es el mero hecho de tener poder. Utiliza los últimos bien y nunca tendrás que usar los viejos. Bettina se había dado cuenta de que su madrina estaba asesorándola, —Finge hasta que lo consigas. — O, —La percepción es realidad. De pronto, el verdadero significado hizo clic. El poder está donde lo encuentras, dónde lo puedas aprovechar, cómo lo ejerces. Bettina finalmente comprendió. Como Daciano lo había señalado, los Vrekeners le habían robado su Capricho, ella podía robárselo de nuevo a ellos. No podría ser capaz de obtener de nuevo su habilidad, pero todavía podía ser poderosa. ¡Es donde lo puedas aprovechar! Esto fue una revelación fantástica... Pero todavía no estoy saliendo hacia ese claro del bosque. Se alejó de Daciano, lejos de sus grandes y cálidas manos. — ¿Grandeza? ¿Estás bromeando? No puedo hacer esto. Los Vrekeners podrían estar pululando en los árboles y nunca los vería. — Hasta que fuera demasiado tarde. —Ellos podrían muy bien estar ahí. — ¿Q… qué fue eso?— Escalofríos corrieron sobre ella. Con un gesto confiado, él dijo: —Puede que haya veinte o treinta de ellos. Tal vez más. — ¿Qué?

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—Es posible que una docena más hayan caído desde que hemos estado hablando de esto. — ¿Por qué me dices esto?— Exclamó. —Porque todavía iras a caminar por ahí. — ¡El infierno que no! —Si te dijera que no hay nadie aquí, ¿me creerías? ¿Cómo explicar esto? —Te creería. Pero mi mente no lo haría... no lo registraría. —Entonces, aceptas que están aquí. Ahora, ¿qué crees que pasaría si nuestros enemigos estuvieran al acecho? — ¡Que atacarían! — ¿Y entonces?— Su voz fue baja y sedosa con amenaza. —Vamos, Bettina, ya sabes lo que viene después. — ¿Lucharías contra ellos? —Me gustaría hacerles a ellos, lo que le hice a esos cuatro. — Él inclinó su hombro contra una columna tallada en forma de basilisco, en ese momento parecía mucho más aterrador que cualquier dragón. —Tendría un tinglado de cuerpos a tu alrededor, más cabezas de las que puedas meter en un saco. Te dejaría elegir a qué Vrekener dejar libre… de tortura. Eso no debería sonar tan absolutamente atractivo. —Estás en una posición privilegiada, dragă. — ¿Lo... estoy? —Si no hay Vrekeners, entonces caminarás por ahí y recuperarás este lugar de tus enemigos. Si están aquí, estaré esperando, que llegues a presenciar de primera mano lo que ocurre con aquellos que piensan hacerle daño a mi mujer. Ganar-ganar, de cualquier manera lo convertiré en un día de campo inolvidable, — dijo secamente, sus labios se encresparon. Ella se sorprendió cuando casi le devolvió la sonrisa. Tal vez la conexión continuaba creciendo entre ella y Daciano, no dejando ningún espacio para el vacío… o miedo.

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Ella contempló hacia el oscuro claro y viceversa. Antes de que la lluvia llegue al claro. —Vampiro, podríamos ir juntos. Una sacudida brusca de su cabeza. —Ve sola. Se pasó una trenza fuera de su cara. — ¡Oh, vamos!— Este ratón simplemente no estaba preparado para correr en un claro rodeado de árboles, debajo de una niebla encubridora. ¿Y cuando la niebla rompiera? ¿Qué visión la saludaría mientras miraba hacia el cielo? A su mente vino la imagen de un horrible Vrekener cayendo en picado. Se imaginó la corriente de aire de sus embravecidas alas. ¿Ganar-ganar? Ella levantaría la vista y se encontraría con cualquiera cosa terrorífica o bella. Incluso con el vampiro aquí, esto sería una prueba de fuego. Daciano se acercó a ella, otra vez confundiendo su mente con su delicioso aroma. En su oído, murmuró: —Bett, he tratado con la muerte en los bosques de todo el Lore. Siempre que estoy a punto de atacar, incluso los animales y los insectos, se quedan quietos. Escucha. Ella oyó una cacofonía de sonidos familiares. Imperturbables búhos, murciélagos chillando alegremente, el zumbido constante de los insectos. —Ves mucho, — dijo. —Ahora escucha a estas criaturas y te aseguraran que: no hay depredadores esperando. Todos los que aquí estaba, estaban en sus asuntos usuales. Todos menos la tonta de Bettina, que estaba de pie congelada, demasiado aterrada de caminar ocho metros, mientras que el mundo impasible seguía su marcha. Al diablo… con esto. Como si hubiera percibido su recapitulación, Daciano envolvió su mano alrededor de la de ella y la acompañó hasta la escalera del Capricho. —Nos vemos por ahí. ¿Realmente voy a hacer esto? ¿Sobria?

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Parecía que sí. Al parecer, también lo hizo una parte de ella que apenas reconoció. Con Daciano, sosteniendo su mano, ella descendió el primer escalón. Y el segundo. Después de una respiración profunda, la conquistó finalmente, pero cerró los dedos para mantener el asimiento de él hasta el último momento... Justo cuando su bota se reunió con el esponjoso suelo, perdió el contacto con el vampiro y vaciló, mirando por encima del hombro. Pero el orgullo masculino iluminaba el rostro de Daciano, sus verdes ojos encendidos con ella, su pecho se inclinó. Grandioso. Ahora tengo que hacer esto, aunque sólo sea por más de esa mirada adictiva. El claro estaba adelante. Tragó saliva. ¿Cómo no se dio cuenta de que los las raíces y los troncos de esos árboles eran tan monstruosos, que la niebla era tan espeluznante? Pero los sonidos eran todavía estridentes. ¡Aprovéchalo! Aquellos ocho metros fueron los más largos de su vida. Sus pensamientos corrían, al ritmo de su frenético latido: Antes de que la lluvia llegue al claro. ¿Terror o belleza? Daciano está cerca. Él aniquilará a cualquier Vrekener. Agradable día de campo, agradable día de campo. Vrekeners torturados. Y entonces... ella estaba en el claro, con los hombros encorvados, pero seguía ahí. —Y…yo lo logré, — dijo tentativamente, medio incrédula. —Estoy en medio. —Y sí que lo hiciste, amor, — dijo él de regreso. Él no podría sonar más orgulloso. En cuestión de segundos, una brecha se abrió en el banco de niebla, tal como ella sabía que sucedería. Una corriente descendente de aire caliente disipó la niebla, como si estuviera en el ojo de un huracán. Estaba en el medio de un túnel en el claro.

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Tragó saliva. ¿Terror o belleza? Con todo el coraje que pudo, levantó la cara. Bettina no encontró atacantes, veía... una escena de ensueño. —Vampiro, quieres venir a ver… Ya estaba a su lado. Sobre ellos, la luna casi llena era una moneda de plata. Luciérnagas tan grandes como la mano de Bettina flotaban en el cielo, resplandecientes de oro, dejando trazos de luz. Fluorescentes pétalos carmesí giraban en el suave vórtice, rojas luces parpadeantes. Hojas brillantes se arremolinaba hacia abajo sin prisa, la luz de la luna golpeando su superficie... Lo logré aquí y fui recompensada. ¿Qué otras recompensas se había perdido? Ella sintió que algo cambiaba dentro de su pecho. ¿Estaría dispuesta a caminar por la ciudad por sí misma? No del todo. ¿Estaba curada de su miedo? Uh-uh. Pero en este momento, no sentía nada. Y ella sabía que había doblado la esquina hacia la recuperación. Daciano no dijo nada durante un buen rato, parecía maravillado con la vista por encima de ellos. Nunca miró hacia abajo, cogió su mano de nuevo, apretándola en la suya. —Se está levantando una película de mis ojos, Bett. Nunca quiero volver a ser de nuevo de la forma en que era antes. Ella dejó de mirar al cielo, volviendo su atención a algo tan extraordinario, el rostro del vampiro apuntalado hacia la luna. Eran tan apuesto que casi perdió el aliento. Sus parpados estaban pesados mientras admiraba la escena, como si estuviera experimentando algún tipo de dicha. Queridos dioses, así es como él me mira. Sintiendo su mirada en él, se giró para mirarla y por supuesto, su expresión no cambió.

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Dalit. Otra vez esa palabra entró en su conciencia. Iluminándola. En el pintoresco Demoníaco antiguo, también significaba el desbocado deseo que uno sentía… antes de caer enamorado. ¿Podría dejar atrás sus sentimientos por Caspion y permitir que uno nuevo creciera por este magnífico, paciente y valiente vampiro? Las palabras brotaron de sus labios: — ¿Qué harías si muriera? ¿Si fuera... asesinada? Sus cejas se juntaron. —No quiero hablar de eso. —Dijiste que responderías a cualquier pregunta. Su mano apretó la de ella. —Te vengaría. — Él fijó su mirada en la suya. —Te seguiría. Sus labios se abrieron con un asombro tan bochornoso justo cuando la lluvia comenzó a caer.

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Capítulo 32 Traducido Por Gwen Corregido Por Alhana Revisado Por Alhana

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rehan no entendía su repentina pregunta, solo sabía que su respuesta la había sorprendido.

Cuando ella miro hacia él, parpadeando contra la llovizna, sintió que estaba en precipicio de algo y no se atrevía a trazarse a lo lejos. Gotitas brillaban sobre sus trenzas como un velo brillante, sus ojos tan luminosos. Su expresión parecía… perdida. Como si él hubiera hecho mucho más que admitir una simple verdad. — ¿Bettina? Porque preguntas eso.Dos suaves manos ahuecaron su rostro, tirando de él hacia abajo. Sus labios se encontraron con los suyos. Ahora estoy perdido… Él envolvió su brazo alrededor de su cintura, atrayéndola contra su cuerpo, gimiendo al sentirla. Su piel era tan cálida, tan resbaladiza bajo sus manos. Sus respiraciones se mezclaban profundizando el beso, ahora la lluvia torrencial, la noche reflejaba la intensidad de lo que ardía entre ellos. Cuando la alzo contra él, sus delgados brazos se cerraron alrededor de su cuello, sus largas piernas se envolvieron alrededor de su cintura. Los trazo a las pieles, a las que había establecido abajo. Entre besos, ella dijo — ¿Estamos a punto de subir un punto? — ¡Dioses todopoderosos, lo haremos! — ¿Me harás olvidar el mañana?

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Poniéndose en cuclillas. —Tengo la intención. Mientras estemos aquí en este lugar, el mañana no cuenta solo tú, yo, y esta tormenta. Cuando solo la miro, frunció el ceño. — ¿Qué quieres que haga? —Solo se tu misma. Muéstrame tus bonitos senos como lo hiciste esa primera noche. — Esta vez, para mí. Solo para mí. Se mordió el labio inferior. — ¿Piensas mucho en esa noche? — ¿Tu no? Con rubor, ella alcanzó la parte trasera, desatando el cordón del top. Cuando ella miro hacia él con valentía, él jadeó, — ¿Para mí? Se quitó el material, revelando perfectas olas pálidas con puntas con picos rosadas. Los había visto antes, los había besado antes, aun así un gemido broto de su pecho. La comisura de sus labios color rojo se rizo. — ¿Te… gustan? — ¿Gustar?— Cubrió uno con su palma, dando un suave apretón. —Ya estoy obsesionado con ellos. Imagino una eternidad tendido a ellos y cada centímetro de tu deslumbrante cuerpecito. — Él se inclinó para besarla, prometiéndole —Pronto, Bett, — justo antes de que sus labios se encontraron son los suyos. Bebió de su dulce aliento. Se encontró buscando su lengua, girando ligeramente la de ella contra la de él. Le encantaba la forma en que ella lo besaba, con giros tímidos de su lengua, dándole la bienvenida de sus labios y ahora un gemido necesitado. Una de sus manos temblorosas cogió de parte de atrás de su cabeza y la otra bajó para desenredar los lazos de su falda, tirándola libre. Él se apartó, solo para observar el regalo que estaba desenvolviendo. — Belleza en sí. — declaro al verla en tan solo un trozo de encaje negro. Despacio, para no asustarla, tiro de sus bragas hacia debajo de sus piernas, dejándolas alrededor de sus delgados tobillos. La visión de su cuerpo le robo el aliento. Cintura tan pequeña, piel tan lisa. Gotas de agua arrastrándose sobre sus miembros tensos, curvas

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deliciosas, y pechos erguidos. El parche pequeño de rizos oscuros sobre su montículo le hizo señas… No él no era un mero observador. Mientras levantaba su rostro al de ella, se dio cuenta que no podía estar más presente, más comprometido. Las esencias se apoderaron de él. La cálida lluvia persistía sobre su piel caliente. El latido de su corazón resonaba en sus oídos. Ambos eran parte de esta tormenta, una parte de este refugio silvestre. Y su hembra estaba la espera de su próximo movimiento, estudiándolo con ojos grandes y brillantes. — ¿Sabes lo que pienso hacerte Bett? Ella trago. — ¿B-besar mis pechos? — ¿Te gustaría que lo haga?— ella asintió con entusiasmo. —Entonces recuéstate. Cuando ella se reclinó a través de las pieles, se movió sobre ella, inclinándose para lamer de la humedad de su delicada clavícula a las curvas de los pechos. Dos pezones fruncidos se burlaban de él. ¿Cuál lamer primero? Gimió cuando cerró sus labios sobre uno, frotando su pulgar hacia atrás y adelante sobre el otro. Con su lengua lo movía rápido y duro. Con el pulgar frotaba lentamente. Ella arqueo la espalda por más. —Ah Daciano, ¿Que estás haciéndome? Cualquier cosa que pueda -hasta cierto punto. Duro y rápido. Con pereza de ida y vuelta. Luego intercambio boca y mano. Cuando su cabeza comenzó a agitarse, dejo dos pezones palpitantes a su paso y comenzó a besar hacia su vientre plano. En el momento en el que llego a su ombligo, ella estaba temblando de deseo. Pero se levantó sobre sus codos. — ¿Daciano? Espera. —No me detengas Bett, — su voz era un gruñido —Sabes lo que quiero. — ¿Pero tus colmillos? —Puedo controlarlo.

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— ¿Estás seguro? Y-yo no quiero que me muerdas. —No voy a tomar tu sangre otra vez. No hasta que me la des. — Acaricio con las palmas arriba de sus rodillas. — ¿Confías en mí?— le pregunto con una húmeda lamida justo por encima de sus rizos. —Lo hago. De verdad. —Entonces abre tus muslos, dragă. Al fin ella se echó hacia atrás, agarrando las pieles con los puños. ¿Voy a tener este premio? Aunque un furioso rubor impregnaba su piel, lentamente comenzó a extender sus rodillas. Su corazón se retorció en el pecho por esta muestra de confianza por parte de su Novia. ¡Dioses, si, él pudiera sobrevivir mañana! El viviría para conocer el poder de su deseo, viviría para reclamar a su impresionante hembra, para dominar su cuerpo con el suyo para ganarla eternamente.Ella descubrió su suculento sexo, su cuerpo reacciono con un frenesí animal, su lujuria furiosa. Su boca se hizo agua por sus pliegues rosados y brillantes, por la pequeña inmersión sombría en su apertura. Quería caer sobre ella, devorarla. Sus colmillos dolían por pincharla, quería chupar su carne brotando. Su pene aumentó, desesperado por hundirse en su núcleo virgen. Cuando tomó su aroma delicioso dentro de él, sintió los temblores iniciales en la base de su eje, la semilla se levantaba contra su voluntad. ¿A punto de derramarse? ¿Antes incluso de que yo la bese? De alguna manera se contuvo. Con una voz irreconocible, repitió lo que le había dicho la primera noche que la había encontrado: —He tenido una muestra de tu gusto, dragă mea ahora el festín... Ella echó un vistazo con la cabeza erguida, la preocupación en sus labios. — ¿Daciano?

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Pero él ya había bajado la cabeza. Cuando abrió la boca y la apretó contra su sexo, ella se quedó sin aliento. Con su primer lengüetazo hambriento de pasión, gimió, — ¡A mea! mea dulce—. ¡Mía! mi dulce. Se desplomó hacia atrás con un gemido de placer. —Sí, vampiro, sí... Su sabor era indescriptible, su esencia era como una corriente que rasgaba a través de él, apretando cada músculo de su cuerpo, dando vida a cada nervio danzante. Incluso mientras él lamia con abandono, de alguna manera mantuvo sus colmillos en control. Incluso cuando él abrió la boca para cubrirla, no rozo su carne tierna. He esperado tanto tiempo por esto. Miró hacia arriba para ver su reacción. Con los brazos extendidos sobre la cabeza, arqueó su espalda. Sus pechos se movieron sensualmente, sus pezones arrugados sobresalían llevándola hacia la cima de la locura. Ella está enamorándose con este beso entre nosotros, tanto como yo. Aún de rodillas, él frotó las manos sobre su torso, acariciando posesivamente sus pechos húmedos, fijándolos bajo sus palmas. Él la lamió con más fuerza, metiendo su lengua en su apertura para recoger la humedad, a continuación, lamiendo su clítoris con ella. Mi Novia, mi premio, mi banquete. Ella se pasó los dedos por el pelo y se sacudió en su lengua. —Fuerte, vampiro, — ella respiró, yéndose sin sentido de necesidad. —Profundo. — ¡Bett!— No podía darle lo que ella necesita, no podía penetrar su cuerpo de ninguna manera. No con sus dedos, sus colmillos, su polla. La frustración se apoderó de él -¡quiero estar tan profundo en ti, follarte tan duro! Sus caderas empujaron instintivamente, pero su eje no encontró suavidad para sumergirse. —Trehan, — se quejó ella-. —Por favor, N-necesito... Con un gruñido, él entregó su presión sobre sus pechos y la agarró de la parte posterior de los muslos, atrapando a sus rodillas ampliamente para profundizar con la lengua.

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—Oh, mi dios, ¡sí!— sus gritos quebrados sonaban asombrado: —Nunca sentí... es tan fuerte... tú me haces sentir... —Sus muslos temblorosos presionados contra los lados de su rostro mientras su carne empezó a temblar. En el borde mismo, agarró la parte posterior de la cabeza, ondulada sus caderas –mientras lo guiaba hacia abajo.

*** Incluso en pleno proceso, Bettina sabía que ese lugar en su cuerpo -un lugar que ningún otro hombre había tocado alguna vez- ahora era suyo. Que lo había reclamado con su lengua, con sus labios, con sus ásperos gruñidos. Y ella se lo había entregado por completo. ¿Eran las palabras roncas del vampiro entre cada lamida? — ¡Dime que me dejaras...hacerte cualquier cosa! Sus dedos se apretaron sobre sus muslos, instándola a responder. —Yo...yo...— ella no podía pensar. ¿Por qué no iba a dejarlo hacerle cualquier cosa -si se sentía así? ¿Quería decir sexo? No puedo pensar. ¿Por qué esas palabras eran tan importantes para él? Todo lo que sabía con certeza era que tenía que clavar sus uñas en su musculoso espalda, lamer su piel, agobiarlo a besosAh dioses, su lengua malvada estaba en todas partes. —Oh vampiro, no te detengas... Mientras se acercaba a su punto más alto, el placer danzo a su alcance, su mente era capaz de generar ningún otro pensamiento: — ¡Estoy cerca! Un instante después, el éxtasis la abrumó. Abrasador y sin límites, recorriendo cada centímetro de ella. De nuevo arqueándose -ella extendió los brazos -y gritó. Un gruñido feroz rasgó su pecho mientras se abalanzaba sobre ella con su boca. Aunque su orgasmo menguaba, él la lamió con mayor avidez cada

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vez. Con un sonido frenéticamente masculino, se dedicó justo en la entrada de su sexo, donde su vaina seguía con espasmos. ¿Podía saborearla? ¡Demasiado! retorciéndose bajo el férreo control de sus manos sobre sus muslos, evadiendo el ataque de su lengua, ella declaró, — ¡Oh, detente! No lo hizo, tomó su clítoris entre sus labios. Y suavemente lo aspiro. — ¡Ah!— Perdida una vez más. Olas agitadas la inundaron. Impotente, ella se entregó a ellas... dejándolas llegar y llegar... Una vez que su segunda liberación disminuyo, él finalmente empezó a besar a su cuerpo, dijo algo áspero en Daciano, algo que sonaba como una promesa -o una amenaza. No reconoció las palabras, pero reconoció el -que Dios me ayude- ...tono. —Pronto, Bett, — ella se imaginó que dijo —tan profundo y duro como me necesites. Jadeante, ella yacía con las piernas abiertas -y por momentos felices- sin preocuparse por el mundo. Nuevamente se sentía como si estuviera flotando, aún atada. Gradualmente volvió en sí, deseosa de complacerlo también. Él estaba una vez más en cuclillas, mirando a su sexo con un hambre feroz que casi se convirtió en miedo. Con cada segundo, se veía con más agonía. Su cuerpo irradiaba ondas de tensión. —Ah, mujer, — tragó saliva, su manzana de Adán balanceándose- —Puedo ver dónde mataría por estar. Su comentario la hizo querer cerrar por completo las rodillas, pero algo le dijo que no se atreviera. Con palabras más fuertes en Daciano siguió. Él repitió, —A mea. ¿Mía? — ¿Vampiro?— su mirada se arrastró más abajo. Su miembro hinchado latía contra sus pantalones, el material tensándose.

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—Si supieras...los pensamientos que corren por mi mente en este momento. Reuniendo su coraje, relajó sus rodillas y puso una mano contra su rostro. Un toque leve, pero él temblaba por ello. —Daciano, quiero corresponderte. Se atraganto, —Entonces estamos de acuerdo... Tal vez realmente no le importaba que fuera sexualmente ignorante. Tal vez aún podía disfrutar de sus besos torpes. Ella cogió su camisa, él se la arrancó. —Sabes que nunca he hecho esto, — dijo distraídamente, su atención fija en los gloriosos músculos de su pecho. Realmente necesito dibujarlo. —Dragă, tú no tienes que...- se detuvo cuando ella alcanzó sus pantalones. —Pero supongo que voy a compensar mi falta de experiencia con entusiasmo. Otro gemido. —Si estás entusiasmada con esto, no durará mucho tiempo para disfrutarlo. El entusiasmo importaba. Ella le sonrió. Miro sus labios. Exhalando una bocanada de aire. — ¿Sabes cuántas veces he acabado mientras me imaginaba esos labios tuyos alrededor de mi eje? Sus cejas se juntaron. —Pero sólo has estado sangrado por algunos días. —Entonces debiste haber sangrado el infierno fuera de mí porque estoy duro por ti constantemente. Liberar la presión ha sido lo único que me ha mantenido a raya contigo. — ¿En serio?— Este poderoso guerrero se complacía con fantasías sobre ella? ¿Bettina, la femme fatale? la idea se desvaneció sin ninguna duda. No tenía nada que temer de este vampiro, y podría ser su última noche en la tierra. Ella no ocultaría nada. —lo he imaginado también.

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—Lo sé. Te has preguntado si temblare y gemiré si pones tu boca sobre mí. — Con su velocidad de vampiro, descartó los pantalones en una imagen borrosa, y luego volvió a ponerse de rodillas delante de ella. Entre las respiraciones roncas, él rallado, —Lo permitiré... para aplacar tu curiosidad.

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Capítulo 33 Traducido Por Gwen Corregido Por Alhana Revisado Por Alhana

C

uando Trehan se arrodilló delante de ella otra vez, Bettina no respondió de inmediato contemplando su eje extendido como había esperado.

Se levantó sobre sus rodillas frente a él, inclinando la cabeza mientras lo tocaba su rostro, pecho, los espasmos musculares de su estómago, y finalmente a su eje -como si quisiera saborear su lectura. Su interés en su cuerpo era palpable y tan jodidamente erótico. Al principio, lo había estudiado con una mirada analítica. Pero ahora sus parpados estaban pesados, su respiración poco profunda. Esos puntitos chispeantes brillaban en sus ojos. Un suave gemido escapó de ella, y sus manos se dispararon contra su pecho como si estuvieran magnetizadas. Cuando ella pasó la punta de los dedos como plumas sobre sus músculos, él siseó en un suspiro. —Me tocas como lo haces con tu oro. Te vi en tu taller y quería que te ocuparas de mí con tanta atención. —Tú eres mucho más duro que el oro, — dijo, con la voz gutural de su pasado llanto desenfrenado. —Eres tan duro como estas columnas de mármol. — Ella apretó sus músculos tensos, y luego frotó las palmas de las manos en su torso. —Esa noche en tu tienda, solo pude sentirte por tan breve tiempo, cuando yo quería explorarte así durante días. Lo harás. De alguna manera hare que tengas esa oportunidad. Ella lo tomó en la mano, sus caderas corcovearon, sus rodillas se movieron de tirón más ampliamente. —Realmente no se parece a nada que haya sentido alguna vez.

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—Duele por ti. — Curvo un dedo debajo de su barbilla, capturando su mirada. —Siempre sólo por ti. ¿Me entiendes? No habrá otra. Cuando sus labios se separaron, emoción y excitación surgieron dentro de él. La mitad de él quería tomarla en sus brazos y aplastarla contra él, la otra mitad quería encajar su pene entre los labios carnales. Sus toques vacilantes volvieron más atrevidos, un golpe suave aquí, un sopesamiento inquisitivo allí. — ¿Esto es cómo te lo imaginabas? Él mordió fuera, —Mejor. Mejor imposible. Ella froto su pulgar a través de la corona. Cuando pre-semen brotó con su contacto, ella inconscientemente humedeció sus labios. Sus ojos se clavaron en su boca. Ella esta lista. —Vampiro, tal vez deberías… Se trazó desde su agarre, recostándose sobre su espalda. —…acostarte. — concluyó ella con un jadeo. Él puso su mano nuevamente sobre su eje, engatusándola a arrodillarse entre sus piernas. Ella, lo hizo con impaciencia. — ¿Cómo debo empezar? Él extendió la mano, tomándola de la nuca, atrayéndola más cerca. —Besa lo que quieras. Ella inclinó la cabeza, como si debatiendo por dónde empezar. Inclinándose, ella presionó sus labios contra su cuello, luego en el pecho, rozo un pezón. Ella lamió el otro. No sabía que era tan sensible. Sus caderas comenzaron a moverse por su propia voluntad. Mientras ella dejaba caer un beso más bajo en su torso, sus salvajes trenzas se arrastraba sobre su piel como yemas de dedos tomándole el pelo. No presiones su cabeza hacia abajo... no presiones su cabeza... Cuando su cabello lo acarició cerca del ombligo, su polla subió por su boca. Tan cerca de esos dulces labios. Ella agarró la base de su eje. Apuntando a su boca. Él esperó... Sin respirar...

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Con una tentativa lamida, embadurnó la corona con su lengua. Le debió de haber gustado su sabor, ya que un ronroneo de aprobación se desplego de sus labios, el aliento cálido cosquilleo la cabeza. ¿Entusiasmo? Él estaba condenado. Entonces ella... lamió la hendidura por más. —Ah, Bett! Seguido de una lamida en forma de remolino alrededor de la punta, dejándolo mareado por la lujuria. Condenado. — ¿Cómo lo estoy haciendo? Su pene estaba bajo su hechizo. Ella tenía más control sobre esto que él. Con manos temblorosas, apiló sus trenzas en la parte superior de su cabeza, chirrió, —Si sólo fueras tan buena como con el oro. — ¿Su acento nunca había estado tan grueso? Ella lo miró con un atisbo de sonrisa. —Hay una dimensión diferente en esto, por así decirlo, — dijo ella, justo antes de cerraba los labios sobre él, y chupar. — ¡Zeii mea! Ese cierre hermético de sus labios se deslizo por su longitud, y sus ojos se pusieron en blanco sobre su cabeza. Con los dedos extendidos alrededor de la base de su pene, trabajó su boca arriba y abajo. Llevándolo cada vez más profundo, experimentando con su lengua inteligente. Cualquier inhibición persistente se quemó mientras ella quedaba atrapada en el acto, creciendo despertando una vez más. Su aroma embriagador, desenfrenándolo. — ¡Bett, ponte a horcajadas sobre mi pierna! No pregunto por qué, sólo lo hizo, pero sus ojos se agrandaron cuando él movió su pierna entre las suyas. Su mano se deslizó por su espalda para acariciar su generoso trasero. Palmeándola, él la apretó contra su muslo en un movimiento oscilante.

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— ¡Oh! Él compartió su sorpresa. Estaba incluso más húmeda que antes, su carne humedeciendo su piel. — ¿Eso se siente bien, dulcea?— Otro movimiento. —Sí, — ella gimió. Mientras ella reanudaba su beso, ella apretó los muslos y se meció por su cuenta, su culo se movía como un sueño bajo su palma temblorosa. Le quedaba poco. Luchó para alargarlo, para retener su semilla de ella. Pero su olor, su boca y su lengua estaban a punto de derrotarlo. Sus gemidos alrededor de su eje se hicieron más fuerte, ella estaba en el borde también. Ella se apartó para gritar, — ¿Otra vez, vampiro? Le espetó: —Sí, mi amor. Otra vez. — cuando flexiono el muslo entre los de ella, ella continuó su malvado beso. Incluso mientras ella gemía, lavaba la cabeza de su eje con la lengua, arrancando un gemido de su pecho. Entonces lo tomó entre sus labios una vez más. Ella chupaba y él la sacudía. Chupar...balanceo... Mientras su semilla subía dentro de su cuerpo, ella molía sobre su pierna, empezando a venirse... sus gritos guturales amortiguados por su eje. Su palpitante polla. En la boca de su Novia. Mientras ella tenía un orgasmo. Terminado. Sabía que estaba a punto de estallar, sabía que la presión bombearía desde su pase hasta su barbilla. Su primera vez -y a ella no le gustaban las sorpresas. Tenía que detenerla. De alguna manera tenía que apartarla. Con una voluntad que no sabía que poseía, él la agarró y tiró de su rostro, entregando el cielo mojado de su boca.

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*** — ¡Espera! eso me gusta. — El vampiro la había hecho llegar al clímax tres veces, y ahora la estaba deteniendo ¿antes de su propia liberación? —A punto… de acabar. — Él parecía fuera de su cabeza. Su piel brillaba por el sudor. Tendones apretados se destacaban en su torso. —Yo como que imaginé que así es. —Mírame esta vez, pequeña Novia— aunque su expresión era de angustia, sus ojos parecían...amorosos. —Para que sepas qué esperar la próxima vez. Ella le acarició la longitud resbaladiza, convirtiendo su agarre en un puño. — ¿Está seguro? Entre un rechinido de dientes él dijo —Ve lo que me has hecho. —Bueno, yo había deseado ver eso. — Otro gemido del vampiro. Cuando ella empezó a frotar su erección, envolvió su mano alrededor de la de ella. Sus miradas se encontraron, y juntos trabajaron su carne. Bajo su palma, podía sentir su miembro palpitante, que continuaba creciendo a pesar de que lo apretaban con fuerza. Justo cuando ella percibió que empezaba a bombear, él espeto, — Mírame. Con ojos amplios, lo hizo. La corona estalló con semilla nacarada, chorreando, formando un arco por encima de su torso. Echó hacia atrás la cabeza y gritó, su cuerpo atormentado por placer, músculos tensos por lo mismo. Belleza, forma...función. El vampiro gritó en su idioma, agitándose en su apretón. Ella estaba asombrada, estupefacta, mientras se retorcía por la liberación de su semen. —Es por ti, — gimió con la espalda encorvada y su llegada azotaba sobre su pecho. —Siempre por ti.

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Capítulo 34 Traducido Por Esti Corregido Por Alhana Revisado Por Nyx

espués de limpiarse el torso con su camisa, Trehan arrastro a Bettina metiendo su cuerpo contra su costado. Él presionó un beso contra su cabello, impregnado de satisfacción.

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Su caliente Novia saciada. Protegida. En paz. Sí, él se sentía en paz mientras la sostenía. Una vez más, se preguntó, ¿Por qué no este lugar? Podría ser el suyo, ella podría ser suya. Juntos, él y Bettina iniciaría un nuevo hogar. —Creo que te gusta aquí, — dijo ella, leyendo sus pensamientos. —El tuyo es un plano pantanoso con precipitaciones frecuentes. Vengo de un reino frío con cero lluvias. Aun así, sería muy feliz contigo aquí. — ¿En verdad? Él perezosamente acarició su cabello. —Eso no es decir mucho, me temo. Podría ser feliz en un plano infernal si tu estas a mi lado. Él sintió su sonrisa contra su pecho. A partir de los recuerdos de ella, él sabía que una vez había sido de sonrisa rápida, una mujer feliz a la que le gustaba reír. Pero podía adivinar que este torneo la había desanimado más de lo que nadie se podía imaginar. —Vampiro, ¿qué más has visto de mis recuerdos? Él deslizó su pulgar y el índice a lo largo de una trenza brillante. —Vi que tienes miedo de tomar la corona de este reino.

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— ¿No debería? Soy tan diferente a todos los demás -sin cuernos, ni colmillos, sin fuerza. A veces me siento como un impostora. —Eres precisamente lo que necesita Abaddon. Sus habitantes son belicosos y estridentes. Una sensata y compasiva reina es lo único que guardara a tu reino de un conflicto constante. Especialmente durante una Accessión. —Nunca lo pensé de esa forma. — Luego su tono se volvió contemplativo. —No soy realmente compasiva. Pienso que cosas malas deberían pasarle a la gente mala. —Si alguno te hace daño, te garantizo que van a conocer un mal final. Y eso si no lo haces tú primero. He experimentado lo que tú haces cuando utilizabas tu poder. — ¿En serio? ¿En qué ocasión? —Cuando derribaste a los dos ghouls que se habían escapado. Sólo puedo imaginar el dolor que les causaste. Una vez que vuelvas a ser nuevamente la Reina de Corazones, compadeceré a tus enemigos. —Mi habilidad no me ayudó con los Vrekeners la última vez. Canalizarla toma mucha concentración -y tiempo. Mi alcance es muy limitado también. Trehan recordó que ella había tenido que apuntar directamente con las manos a los ghouls para afectarlos. —Bett, la primera vez que tuve una espada, yo era demasiado joven aún para hacerla girar. Uno se hace hábil practicando. Se convertirá en tu segunda naturaleza. — ¿Y si no la consigo de regreso? —Lo harás. Hasta entonces, tengo la intención de ayudarte a robar otra. Ella parecía sorprendida por esto. — ¿Morgana no te ha propuesto hacer lo mismo? —Bueno, sí. Pero yo no podría hacer sentir a otra Sorceri de esta manera.

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—En cualquier caso, mi oferta sigue en pie Ella pareció reflexionar sobre sus palabras, y luego dijo: —Tú sabes tanto de mí. ¿No vas a decirme algo acerca de tu vida? — ¿Qué quieres saber? — ¿Que te gusta de Dacia? —Que esta estratégica y místicamente oculta. Que está muy bien defendida. —Um, ¿puedes describirla para mí? Su pregunta hizo que sus labios se rizaran. Mi artista halfing necesita más detalles. —Antes, solamente me fijaba en los lugares sólo para obtener ventajas tácticas. Pero, una vez más lo intentare, — dijo él, echando su mente atrás viendo la vista desde su balcón. —Hay una niebla constante. Espirales de ella a lo largo de las calles empedradas. Vastas cavernas se elevan por encima de todo. Fuentes donde fluye sangre. Los edificios son antiguos, tallados en la misma montaña. Nuestro castillo de piedra negra se encuentra vacío en el centro de Dacia, como un corazón sin sangre. — Un recordatorio constante de su incapacidad para instalar un regente. Aunque no por mucho tiempo. — ¿Cavernas? ¿Huele como una cueva? —No, huele a frío y a sangre, lo que le agrada a alguien como yo. —Tiene que estar oscuro. —En el pico más alto, hay una abertura cubierta con un cristal gigantesco. Esto permite que la luz del sol se filtre. —Apenas puedo imaginar eso. —Me gustaría poder enseñártelo. — Hablar de su reino sólo le traía el recuerdo de lo que había perdido. Las fuentes espumosas, la niebla, la majestuosa oscuridad que te protegía. ¿Qué pensaría Bettina de Dacia? ¿Cuántos detalles vería ella que a él se le habrían escapado? Nunca lo sabría. — ¿Cómo era tu casa?

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—Yo vivía en la biblioteca real, entre todos los libros. — ¿Vivías en la... biblioteca? —Habían suites en el interior y grandes balcones que daban a la ciudad, pero sí. Yo estaba más metido entre los estantes, hasta que una noche, simplemente no me marche. — ¿Qué pensaría ella de su elección de vivienda? se preguntó. Ella parecía estar meditando seriamente el tema. Entonces le preguntó: — ¿Tienes familia allí? —Ni hermanos, ni padres. Pero si muchos primos. — ¿Eres muy cercanos a ellos? ¿Cómo responder a eso? —No es una pregunta difícil. —No he hablado de mí en siglos. Los detalles de mi vida han sido privados -y los que conocen mis parientes. No soy lo que tú llamarías un... un... — ¿Cuál es el término moderno? — ¿Un partícipe? —Precisamente. Pero lo intentaré por ti. Ella murmuró: —Para ganar. — ¿Qué fue eso?— Cuando ella se encogió de hombros él dijo: —Ok, — y comenzó a describir a su familia. Él relató las vendettas de sangre y la discordia. Los constantes intentos de asesinato y batallas. Le habló de los hermanos Kosmina y Mirceo, y el exaltado Viktor siempre buscando pelea. Mencionó brevemente al borracho corpulento que era su primo Stelian. Habló de Lothaire, su desequilibrado rey potencial, y de su Novia -una humilde chica humana de montaña. ¿Y, de su otro primo real al que muy pocos conocían? Ese cuento era mejor dejarlo para otra noche. —Parece que odias a tus primos.

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—No, no realmente, — dijo Trehan con un suspiro de cansancio. —En realidad somos cordiales hasta cierto punto. Solo he jurado acabar con ellos, como ellos a mí. —Eso es muy triste. ¿No tienes a nadie en quien confiar? —Puedo confiar en uno de ellos, y tal vez en otro, pero sólo en ciertos asuntos. Mi casa está en guerra con ellos constantemente. No sé nada más. — ¿Qué quieres decir con casa? —Hay varios brazos en la familia Daciano, cada uno con su propia casa. Viktor es el único que queda de La Casa de la Guerra, Stelian de la Casa de los Paladines, Kosmina y Mirceo son los últimos de la Casa de los Castellanos. —Y tú, Príncipe de las Sombras, debes representar a la Casa de las Sombras. —Así es. — Excepto que no ya no es así. —Cada casa tiene un objetivo. Viktor es general del ejército, la ira del reino. Stelian es el portero, el guardián del reino, él decide quién entra en nuestra tierra. Kosmina y Mirceo custodian el castillo. Se les conoce como el corazón del reino. — ¿Cómo te llaman a ti? —Yo era la espada del reino. — ¿La espada, pero nunca el rey? ¿Dijiste que eras un candidato? —Con el tiempo el deber me habría obligado a tomar el trono, pero nunca aspire a gobernar. No creo que sea el más adecuado para ello. — ¿Y ahora? —Ahora creo que podría ser un buen rey, si tengo una reina inteligente a mi lado. — Tiro de ella con más fuerza contra él. — ¿Crees que ese Lothaire le hará bien a Dacia? Trehan se encogió de hombros. —El trono es suyo. Su casa ha gobernado el país desde el comienzo de los Daci. La cabeza del reino — Irónicamente, fueron conocidos por su sabiduría desapasionada.

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¿Lothaire -el demente de ojos rojos, criado entre los fanáticos de la Horda- sabio? —Vampiro, no has contestado a la pregunta. —Hay algunos rasgos admirables de él. Si él y su Novia llegan a instalarse… y si él puede lograr convertir a Elizabeth en inmortal...— Trehan y sus primos habían visto a Lothaire llamando por los favores de su legendario libro de deudores, viajando por todo el mundo. —Él busca sin descanso todos los medios para transformarla en un vampiro. —Una hembra, — se preguntó Bettina. —Nunca he visto una. —En Dacia tenemos tanto hembras como machos. La plaga que borró su número entre la Horda nunca ha entrado en nuestro reino. — ¿Cómo la hará cambiar? —Creemos que él busca un talismán. Un anillo místico que podría otorgarle su más grande deseo. Ella se levantó sobre un codo para estudiar su expresión. — ¿Alguna vez te viste como un vampiro con Novia? Él se giró para poder mirarla. —Antes de que mi padre muriera, él me dijo que no contase con tener una Novia -aunque sí estuviera destinado a ser, me hubiera gustado recibir una hija de Dacia para ser la amante de mi casa. —Oh.— Sus ojos brillaron. Con... ¿celos? —Pero ahora no hay vuelta atrás. — ¿Crees que lo harías? ¿Incluso si pudieras?— Él apartó un mechón de la frente, incapaz de dejar de tocarla. —Fui para ti y haría la misma elección una y mil veces. Ella parecía sopesar sobre esto en su cabeza. Lo que daría por conocer sus pensamientos en estos momentos. —Pareces cansado, — dijo finalmente. —Tal vez deberías volver a la tienda y descansar.

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Incluso después de la victoria de esta noche con ella, el cansancio pesaba sobre él. No había dormido un día desde hace semanas, y no había estado bebiendo lo suficiente como para sostenerse. —Podré dormir una vez que gane este torneo -y tu afecto. Siento que estoy cerca en ambos puntos. Ella se puso rígida. —Cerca de ganar significa cerca de matar a Cas. El discurso sobre tu familia solo me recuerda lo cercana que soy de él. Él estaba allí para mí cuando mi padre murió y cuido de mí después del ataque. —Eso me carcome. — ¿Por qué? — ¡Debería haber sido yo! Estás confundiendo lealtad con apego romántico y amistad con amor. —Tú no has experimentado el amor para reconocer la diferencia. —Sé que me gusta Cas. —Entonces estás confundiendo dos tipos de amor. A través de los siglos, lo he visto en todas sus encarnaciones. — ¿Uno es más importante que el otro? —Son diferentes. —Respóndeme, vampiro, — insistió. — ¿Uno es más importante que el otro? —En nuestro caso, sí. —Entonces dices que podría estar enamorada de ti. Y que solo quiero a Caspion como amigo. ¿Qué sucederá con él? Si sobrevives contra Goürlav, vas a matar a Cas. —Estoy atrapado en el torneo tanto como tú, Bettina. — ¿Quién es tu amigo más querido? ¿Qué pasa si yo no tuviera más remedio que matarlo? ¿Cómo podríamos darle la vuelta a eso? —Tenemos que encontrar una manera -porque sé que no tendrías elección. Con el tiempo, perdonaras mis acciones.

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—Tal vez yo podría perdonarte, pero siempre pensaría en ello, — ella dijo. —Fue mi culpa que Cas fuera a Dacia. — ¿Qué quieres decir? —Cuando Raum le ordenó detener la búsqueda de los Vrekeners, Cas desapareció. No pudo soportar la frustración por mucho tiempo, estaba a punto de volverse loco. Debe de haber conocido a un Daci quien lo invitó a su reino. La frustración no fue la única razón por la que Caspion se había aventurado en Dacia. Mirceo podía ser muy seductor, prometiendo placeres carnales que podían alterar la mente de un joven demonio cachondo. —Estoy confundida acerca de muchas cosas, — dijo Bettina. —Pero una cosa sí sé, nunca podría superar el hecho de que mataras a Cas. Trehan había creído que ella tarde o temprano vería que él no tenía otra opción. Ahora lo dudaba. —El hecho es que yo podría no ganar, — dijo él. —Y si esta es mi última noche en la tierra, no quiero discutir sobre el futuro hasta el amanecer. Mejor no pensar en ello. En un tono más tranquilo, ella le preguntó: — ¿Qué quieres que haga? Mientras la lluvia caía suavemente, él la atrajo de nuevo hacia abajo contra su costado, animándose cuando ella estiró su brazo sobre su pecho. —Nada más que esto, Bett.

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Capítulo 35 Traducido Por Esti Corregido Por Alhana Revisado Por Nyx

rehan llevo a Bettina a su torre justo antes de que saliera el sol, colocándola en la cama y tirando la colcha sobre ella.

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Habían hablado el resto de la noche sobre su pasado, sus esperanzas y sus miedos, hasta que el amanecer los devolvió a la realidad.

—Te ves cansado. — Su expresión se había vuelto pensativa. —Me gustaría poder hacer algo para detener el combate de esta noche. —Estamos vinculados por la redacción en nuestros contratos. — ¿Qué vas a hacer con Goürlav? —Ganar, espero. —Lo digo en serio. ¿Cómo se puede matar a una criatura que no debe ser dañada? ¿Cómo puedo proteger a mi pueblo si tú lo dañas? —No pienso hacerlo. — ¿Perdón? —Los cuentos de los primordials son ciertos. Cuando son heridos, su sangre es catastrófica. —Cuéntame. —La leyenda sostiene que las serpientes, escorpiones y arácnidos fueron creados a partir de la sangre de otros primodials –a excepción de los originales natos-de-sangre los Child Terrors son tan grandes como dragones, — dijo él. —El único ataque que puedo hacer contra Goürlav es matarlo.

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Ella se mordió el labio, con el rostro pálido de preocupación. — ¿Te quedarás conmigo hasta el torneo? ¿Unirse a ella en la cama y pasar un día tranquilo hablando, tocando...? Pero él no podía. —Tengo mucho que hacer. — Él se privaría de ello en las próximas horas pero recogería los frutos más adelante. Una eternidad de días de relax. Si vivo. —Si fallo esta noche no será por falta de preparación. — ¿No vas a dormir? — ¿Mi Novia se preocupa por mi bienestar? Ella dijo en voz baja: — ¿Sabes que lo hago? ¡Una victoria! Su plan estaba funcionando. El optimismo lo lleno. — Ningún macho podría estar más motivado por vivir. — Él la tomó de la nuca. —Si tú estás cerca no caeré fácilmente en absoluto. Espero que lo sepas, Bettina. — Con un último beso prolongado, Trehan se obligó a trazarse. De vuelta en su tienda, recordó todo lo que había vivido a lo largo de la noche. Una cosa que destacaba era la insistencia de que no podía matar a Caspion. Sobrevivir a Goürlav, matar a Caspion; ¿perder a Bettina? Tenía que haber alguna forma de salir de este aprieto. De repente, las aletas de la tienda de campaña se abrieron y Morgana entro. — ¿Qué quieres? —Sí, sí, te ayudare con mi atractiva ahijada. Por cierto, el “tour” fue idea mía. — Se sentó en su escritorio, se parecía mucho a Bettina. Ahora esto lo irritó. —He venido porque quiero saber cómo llegaste a los territorios del aire. —Tengo maneras. ¿Qué es lo que te preocupa? —Me preocupa mucho. Una de mis Sorceri esta probablemente retenida contra su voluntad en el Skye Hall. Se rumora que ha sido llevada allí directamente después de haber escapado de un grupo de humanos que encarcelan y experimentan con Loreans. Está de más decir, que está teniendo

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una mala racha. Así que voy a preguntarte una vez más. ¿Cómo se llega a los territorios del aire? Él decidió tomar una página del libro de jugadas de Lothaire. — Seguramente necesitare más ayuda en un futuro con Bettina. Tal vez podamos negociar en los próximos días. Detrás de su máscara, ella lo observo intrigada. — ¿Y si mueres esta noche? Él no creía que esta hechicera pudiera afectar el resultado del partido, pero también podía motivarla, por si acaso. —Si yo muero, mi secreto muere conmigo. La luz bailaba en las palmas de la mano de la hechicera. Pero ella no lo atacaría. —Tienes suerte de que necesite algo de ti, Príncipe de las Sombras. — Ella se giró para irse. A la salida, dijo por encima de su hombro. —Si vives, hablaremos pronto. Solo una vez más, repaso lo que necesitaba para su encuentro. Pero estaba tan preparado como era posible -o lo estaría cuando Honorius llegará. Trehan consideró tratar de dormir, sin embargo no importaba lo cansado que estaba, su mente no descansaba. ¿Podrían sus problemas solo empezar si derrotaba a Goürlav? Habría alguna salida de este aprieto... Su mirada se fijó en el contrato enrollado, el que tenía todas las reglas y media al menos un pie en diámetro. Él ya sabía que había sido escrito en Demoniaco antiguo. Harían falta un par de semanas escolares normales para leerlo, y mucho más para traducirlo. Por suerte, no soy ningún erudito normal. Con una exhalación cansada, se puso a la tarea. Las cosas que hago por mi Novia.

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— ¿Cuáles son las probabilidades?— Bettina le pregunto a Salem mordiéndose las uñas. Era a finales de la tarde. Morgana y su Inferi hacía tiempo que habían llegado y se habían ido, dejando a Bettina maquillada, enmascarada y vistiendo formalmente. Había sido incapaz de dormir hoy, dormitando ligeramente y despertándose nerviosa. Aunque el vampiro no le había mencionado que regresaría antes de la pelea, ella había pensado que podría pasar o enviar un mensaje. Nada. —Los corredores de apuesta lo ponen trescientos cincuenta a uno. — — ¿Trescientos cincuenta?— Ella se pellizcó la frente. —Yeah, básicamente, tendrías que tener información privilegiada para asumir esas probabilidades, — dijo Salem. —Si alguien -no tú ni yo, por supuesto, si alguien -hubiera pasado la noche con uno de los competidores y lo hubiera espiado, alguien por supuesto ni tu ni yo –podría barrer. —Lo único que sé es que el vampiro está muy motivado. — Y que está muy agotado. ¿Qué pasaría si aún no había dormido? ¿Y si finalmente afecta su lucha? — ¿Has descubierto alguna de las debilidades de Goürlav? —Ninguna. Sólo he escuchado historias de horror acerca de los Child Terrors. ¿Supongo que las defensas de Abaddon no incluyen nada atómico? Ella negó con la cabeza. — ¿Quieres venir conmigo a ver la pelea? — ¿Un lugar en la mesa de los grandes?— Salem sonaba divertido. —Vamos, como si alguien te fuera a ver. Silencio. Bettina se dio cuenta de que lo había ofendido, y ella no había querido hacerlo. ¿Cómo podía no ser sensible acerca de su condición? Durante este torneo, él se había vuelto mucho más que un sirviente, y ahora ella lo había lastimado. —Salem, lo siento.

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—Princesa, puedo ser invisible ahora, pero yo solía ser un espectáculo para la vista, con una arrogancia que tendrías que verlo para creerlo. Este incorpóreo desafío doméstico está declinando tu invitación. Cuando él resplandeció a la distancia, ella se mordió la uña que nuevamente había crecido. Arreglaría esto con él en el futuro. Ahora en lo único que podía pensar era en su vampiro. Mi vampiro. Tal vez su sangrado estaba haciendo un número en su propio sentido de posesividad. Tal vez después de anoche, ella no podía imaginarse sin él. Pero incluso mientras se preocupaba por él, reconoció que aún no estaba lista para entregarse a él por completo. Y él quería que ella se entregara. Dime qué puedo hacer cualquier cosa contigo. Dime que eres mía-. Finalmente se acordó de por qué esas palabras eran tan importantes para él. Ella las había dicho la primera noche que había estado con Daciano, cuando había estado borracha. Cuando creyó que él era Caspion. El vampiro quiere que le diga esas cosas y se las diga a él. ¿Cómo debió de ser de exasperante para él saber cómo se había sentido acerca de Cas? Espera, ¿se había sentido...? Estoy tan confundida. Y en medio de su confusión, ella quería estar con una persona, hablar con solo una persona - Daciano. Nunca podría a hablar con él de nuevo si perdía. Una probabilidad de trescientos cincuenta a una, supongo que él estará listo. Inaceptable. Era muy probable que él ya estuviera en el santuario. Iré a verlo allí. Salem se había marchado, Cas estaba enojado con ella, y los guardias de Raum se negarían a acompañarla al interior de las entrañas del ring. ¿Podría llegar ella sola por su cuenta?

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Anoche, la idea de caminar esos ocho metros le había parecido ridícula. En este entonces... posible. En aquel entonces... lo había logrado. Colocándose su capa comenzó a caminar a través del castillo. En la salida, vaciló al cruzar el umbral. ¿Nunca escucharía la voz acerada de Daciano de nuevo? ¿Nunca sentiría sus fuertes brazos a su alrededor? Miró al cielo, aturdida por sus pensamientos. El ratón preferiría arriesgarse con el halcón.

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Capítulo 36 Traducido Por Kerstin. Corregido Por Alhana Revisado Por Alhana

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rehan olió la leve esencia perfumada de Bettina un instante antes de oír su acelerado corazón. La observo apresurándose hacia él por las catacumbas oscuras, parecía demasiado frágil y brillante para estar en este sucio y húmedo lugar. Mientras se acercaba las ratas y kobolds se escurrían. — ¿Bett? ¿Qué estás haciendo aquí?— Puso sus manos sobre los hombros, la sintió temblar bajo sus palmas — ¿Dónde está tu escolta? ¿Estaría demasiado ocupada para notar que no tenía el cinturón de la espada en su cintura? ¿Qué su inusual arma yacía sobre un banco cercano? —No tengo escolta. Necesitaba verte. — Dijo ella apurada. —Para decirte que no mueras esta noche. — ¿Has venido sola? Sí. — ¡Mi niña valiente!— La tomó en sus brazos y la hizo girar, antes de dejarla en sus pies. —Mi pecho se hincha de orgullo, dragă mea. Pero ella no compartía su felicidad. Ella apretó su rostro y lo atrajo hacia abajo para un beso. Su boca encontró la de ella. Sus labios estaban temblando -su beso… feroz. Él siempre había considerado a los besos como un preludio del sexo. Esto era diferente. Ella le decía lo que sentía, y él quiso responder del mismo modo. Le acunó la parte posterior de la cabeza mientras tomaba su boca con todo el sentimiento en su interior, sin retener nada.

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Ella se unió a él caricia a caricia, suavemente contra él, hundiéndose… hasta que finalmente se echó para atrás con un grito. — ¿Vampiro? —Bettina, — dijo con voz ronca, enderezando su pequeña mascara, — eso fue un beso de patíbulo. Sus ojos se abrieron de par en par. —Yo…lo siento. Tú necesitas estar concentrado. Nunca debí haber venido. — Ella desvió la mirada, frunciendo el ceño ante la vaina larga acostada en un banco. Le pellizcó la barbilla, atrayendo su atención hacia él. —Admites que te preocupas por mi bienestar. ¿Es esa la extensión de tus sentimientos? —Y… yo. —Crees que voy a morir en cuestión de minutos. Vamos, Bett. Ten lástima de mí y miente. — ¡Estás manipulándome de nuevo! — Sí. Ella gimió. — ¿Cómo puedo estar enojada contigo cuando estás de acuerdo conmigo de ese modo?— Ella pasó sus manos sobre su pecho. — Muy bien. He llegado a… bien, esto es comoGoürlav agitó profundamente las entrañas del santuario, rugiendo su preparación. ¡Maldita sea! —Tienes que irte, — Trehan la trazó hacia la salida. —No puedo llevarte desde aquí, pero tienes que irte. —Estaré bien. — Su voz era triste, pero ella parecía forzarse a sonreír. —Yo… ¿Te veré pronto? Trehan quería decirle que lo haría, para tranquilizarla -pero incluso ese optimismo infundado ardía en su garganta como una mentira. Así que él no dijo nada, se quedó atrapado en el santuario, mirándola alejarse. Mientras todo dentro de él gritaba para que la siguiera.

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Momentos después de que había dejado a Daciano, Bettina vio a Cas, saliendo con su grupo de demonios ruidosos. ¿Estaría todavía enfadado con ella después de la noche anterior? Entonces él la vio. ¿La reconocería? Inmediatamente, se trazó a su lado, dejando a sus compañeros atrás. — ¿Estás sola, Tina? ¿Paseando por los alrededores? —Yo, uh, tenía algo que hacer. —Entonces estás mejorando. Sabía que solo necesitabas ver a esos Vrekeners muertos. — El remordimiento teñía su expresión. —Desearía poder habértelo dado. Y Daciano deseaba poder haber estado para mí después del ataque. Bettina había necesitado tanto de ambos de maneras diferentes. — ¿Puedo caminar contigo al ring?— pregunto. — ¿O es que quieres permanecer sola? —He logrado suficiente por un día. ¿Ven conmigo? Se pusieron a caminar juntos, serpenteando a través de cuidad, al igual que cuando ellos eran niños. Pero mucho había cambiado desde entonces. En lugar de un agradable silencio, la tensión se extendía entre ellos. ¿En que estaba él pensando? Por fin, Cas dijo, —Tina, quería decirte que siento lo de ayer. Sobre las cosas que dije. No quiero pelear contigo. — ¡Yo tampoco, Cas! —Simplemente se siente mal ¿Podemos ser amigos una vez más? —Amigos. — En el pasado, esa palabra habría hecho que le doliera más. Ahora se encontró con que ella deseaba llamarlo amigo. —Por supuesto, tú eres mi amigo más auténtico. El que siempre está ahí para mí. Incluso cuando nos peleamos, todavía estás en mi corazón. En un tono tranquilo Cas dijo, —Y entonces, ¿es él? —Sí. Me preocupo por el vampiro.

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—Nunca debí haber dicho nada acerca de Daciano y la seducción. No puedo culparte por quedar atrapados en tu primer romance -especialmente no con uno de los Daci. Pueden ser… irresistibles. ¿Sí alguna mujer Daci había tentado a Cas a su cama? El pensamiento no aguijoneó como lo habría hecho en el pasado —Cas, no me refiero a que ocurra, pero ahí está. Voy a preocuparme por él, al igual que me preocuparé por ti mañana. Y no puedo predecir cómo voy a reaccionar esta noche. —Entiendo. Cuando se acercaban al ring, reconoció que nunca había estado más nerviosa en su vida. Esto estaba sucediendo realmente. El combate de Daciano. Y todos los presentes estaban seguros de que estaba a punto de morir. La frustración brotó dentro de ella una vez más. Era una pronto-a-ser reina con cero control sobre lo que sucedía en su propio reino. Una vez que Cas se trazó a la tribuna, Raum la saludó con una mirada inquisitiva. —Estoy bien— le aseguró. ¡Siento que voy a gritar! —Nada pasó anoche. — Puede que haya empezado a caer por ese magnífico, paciente, valiente vampiro que quiere que sea su esposa. Quien está a punto de arriesgar la vida por mí. —Bien. Esto preocupa al viejo demonio Tina. — Raum le palmeó el hombro con una zarpa rugosa y se volvió hacia Cas. —Una palabra, hijo. — Los dos hombres se retiraron a un rincón del fondo del escenario. Morgana no perdió tiempo suavizando a Bettina, entregándole una copa de vino. —Le dije a Raum que vendrías ilesa de tu reunión, pero que el vampiro no podría haber tenido tanta suerte. Entonces, ¿Pudo mi pequeña rarita mancillar al Príncipe de las Sombras? Quiero detalles. —No hicimos el amor, si eso es lo que estás preguntando. —Hmm. Te ves agotada. —Lo sé, lo sé. Y no soy una gran belleza de todos modos, — dijo ella mientras sonreía interiormente. Pero un vampiro no puede tener suficiente de mí.

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—No, yo no iba a decir eso. La actitud hace a una hechicera hermosa. Y parece que estás demostrando un poco de ella -al fin. —Tal vez sea así. Pero todavía estoy ansiosa por esta noche. Y la presión de este torneo me sobrepasa. Desearía que pudieras predecir qué es lo que ocurrirá. —Debido a este torneo, tus enemigos están muertos, tu patético enamoramiento por el gandul, — -ella levantó la barbilla hacia Cas- —está disminuyendo, y eres más rica que antes. Pero Bettina aún no tenía su habilidad, y aún estaba atrapada en esta mesa, a punto de ver luchar a Daciano por su vida. ¿Puedo verlo morir? Ella atacó otra uña. —Morgana, ¿no puedes hacer nada para ayudarlo? —Estamos obligadas por estas malditas normas. Como te dije, no puedo, por pensamiento, acción o hecho, influir en el resultado de este torneo. A pesar de que puedo sacar provecho de los resultados. — Agregó enigmáticamente. — ¿Qué significa eso? —No voy a decir nada al respecto. Bettina apretó los dientes. —Tiene que haber algo, — insistió ella, dejando su copa de lado para poder pensar. Morgana de repente se quedó sin aliento. —Esto no es solo un encaprichamiento. ¡Tú estás enamorada del vampiro! Bettina no podía hacer frente a esta ansiedad y también defenderse de la indagatoria de su madrina. — ¿Cómo podría ser?— dijo ella. —Apenas lo conozco. —Porque eres una hechicera, que puede percibir a su hombre. — ¿Mi hombre?— Con necedad, Daciano le había dicho a Bettina que ella lo había llamado -porque él era de ella. —Pero no tenemos compañeros. —Tal vez no místico. Pero, ¿Y si tenemos una perfecta afinidad única en todas nuestras vidas? —No sé quién eres o lo que le has hecho a Morgana-

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—Estoy bastante seria. Los Sorceri se casan para toda la vida; nosotros elegimos a nuestros compañeros con el libre albedrío. Pero, ¿Y si algo nos ayuda a lo largo del tiempo? De lo contrario, ¿Cómo podríamos vincularnos tan completamente? Bettina, que uniría a los Sorceri…— Morgana se detuvo cuando uno de sus Inferi le hizo un gesto con urgencia para llamar su atención, a continuación le entregó un mensaje. Bettina estudió a su glamorosa y plácida madrina, tan en desacuerdo con sus trenzas al viento. —Bueno, ¿Qué es? —Más reportes de que La Dorada está despertando. Pero nadie lo pudo confirmar. — ¿Tienes que irte? —No. Esta noche es imprescindible que me quede aquí. — ¿Por qué? —No voy a decir nada más al respecto. Esta vez porque ya no se nada más. Lo que sea que eso signifique. Bettina inspeccionó a los espectadores reunidos. Ella no era la única que temía a los Child Terrors. La multitud se había reunido para esta pelea, por lo menos en las gradas. Cientos de demonios llenaban los tejados circundantes, compitiendo por las mejores vistas. Los asistentes que no se podían trazarse se quedaron en los niveles superiores de las gradas. A excepción de esa extraña mujer de pelo negro. Ella se sentaba sola en la primera fila y se quedó mirando a Bettina con extraños ojos dorados. De pronto saludó con la mano directamente hacia ella, un saludo alegre. Por la esquina de la boca, Bettina dijo —Morgana, ¿Quién es esa dama de pelo negro? La mujer había entrelazado sus dedos y hacía gestos de palpitaciones de corazón sobre su propio pecho. —No la conozco, — agregó Bettina, —Pero parece que definitivamente ella me conoce.

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Morgana respondió. —Esa es la razón por la que nunca tendré la previsión. Ella es Nïx, una Valkyria adivina. Tiene las esperanzas de que el Sorceri se una con el lado Vertas para esta Accenssión. — Morgana resopló ante eso. La Accenssión, inminentemente enfrentaría a todos los inmortales, unos contra otros. Y las líneas de batalla ya estaban dibujadas. Pravus contra Vertas… Raum y Cas volvieron, ambos viéndose irritados. —Ya es hora, — murmuró Raum. Deteniéndose sólo para un largo trago de su jarra, levantó sus manos para tener la atención de todos. — ¡Esta noche es la batalla que todos hemos estado esperando! ¡La semifinal, un combate a muerte sin igual, un evento que pasará a la historia! Sonaron aplausos esporádicos. —Primero tenemos a Goürlav, el Padre del Terror, ¡rey de los incalculables planos infernales! Goürlav surgió del santuario, pisando fuerte el ring. Temerosos susurros llegaron a través de la multitud. Más de una familia se alejó en las gradas. El Primordial había afilado sus seis cuernos de gran tamaño para este evento. Puntas sobresalían de su cabeza, hombros y la parte trasera de los codos. Una vez más, cadenas atravesaban su pecho, metal abultado atado sobre su piel rugosa. Sus ojos amarillos estaban desprovistos de todo sentimiento. Sus colmillos sobre el mentón parecían una sucia y fosilizada barba. ¿Esto es con lo que Morgana y Raum esperan que me case? Raum continuó, — ¡Después tenemos al Príncipe de las Sombras, proveniente de tierras desconocidas! Daciano acechó dentro del ring, con sus zancadas largas y seguras. Sus facciones eran frías, sin rastro de nervios o emoción. Una máquina de matar. Cas murmuró, —Nunca pensé que iba a estar pujando por un vampiro.

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Morgana Murmuró, —Me mancilla con su fuerza… Como siempre, Daciano iba vestido con sencillez. Pantalones de cuero negro recubriendo sus poderosas piernas. Su camisa estrecha de manga larga se moldeaba sobre su musculoso pecho. Los combatientes habían sido autorizados a utilizar una de sus armas. Goürlav agarró una espada que parecía de unos dos metros de largo, y Daciano tomó -¿Un bastón? — ¿Dónde está su espada?— la voz de Bettina subió una escala más alta y ella preguntó — ¿Es eso un… que no es un bastón para caminar? En voz baja, Raum dijo — ¿Qué es lo que está pensando el vampiro? Cas sonaba aturdido, — ¿Lleva un bastón en un combate con espada? Por alguna razón, Morgana se echó a reír. —El Arma. — En un tono de ¡ah-ha! ella exclamó — ¡La nunca conocida arma! Una vez más, lo que eso quisiera decir. Daciano dijo que no golpearía -a excepción de un golpe a muerte. — ¿Cómo exactamente intentará matar con un bastón? Queridos Dioses, mi vampiro va a morir. La puerta se cerró detrás de los competidores. Con una mirada inquieta a al escuadrón de soldados apostados fuera del ring, Raum señaló el cuerno. Y no había ninguna maldita cosa que Bettina pudiera hacer para ayudar a Trehan Daciano.

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Capítulo 37 Traducido Por Kerstin. Corregido Por Alhana Revisado Por Alhana

l cuerno seguía sonando cuando Goürlav hizo su primer ataque contra Trehan, trazándose con una velocidad inimaginable.

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El primordial rebanó el aire con su larga espada incluso antes de que su cuerpo se hubiese materializado por completo.

Trehan brinco hacia atrás, girando el torso para evadir la punta de la espada por pulgadas. No podía bloquearla. Tuvo que recordarse no esgrimir el bastón como lo haría con una espada. Tuvo que recordar que debía ignorar todo su entrenamiento. Antes de que siquiera tuviese tiempo de recuperar su posición de batalla, esa espada silbó a través de aire una vez más. El dolor abrasó su pecho. Sangre brotó de un corte superficial. Joder, esta criatura es veloz. Goürlav parecia una saco de arena en las otras rondas. El cuerpo del pre-demonio podría ser viejo, pero era mortalmente afilado. Y Trehan no podía defenderse. Sólo tengo una oportunidad en esto, una oportunidad con esta arma. Comenzó a medio trazarse, volviendose como el viento; por una vez, Goürlav ceso sus avances, conservando toda su energía. Estaremos así por semanas. Trehan necesitaba complacer al demonio. Los que significa que recibiré una paliza. Apretó la mandíbula y se materializó completamente. Goürlav atacó una vez más, su espada apenas alcanzando el bastón antes de que Trehan lo jalase detrás de él. Los ojos amarillos de Goürlav

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destellaron con interés. ¿Presentiría que Trehan estaba protegiendo el bastón? Otro ataque. ¡Maldición! Ahora el demonio le apuntaba a ello. Tengo que defenderme mientras lo defiendo. O nunca saldré vivo de este ring. Goülav hizo una finta con su espada. Trehan lo esquivó -justo cuando el demonio lanzaba su gancho de yunque directo al pecho de Trehan, conectando. Su esternón se fracturó mientras se abalanzaba al aire. ¡Trazate! Estoy muy desorientado. ¿Hacia arriba? ¡No, hacia abajo! Me estoy desplomando. Nunca debió de recibir ese golpe bajo. Su espalda azotó un costado de la jaula; una línea de púas de acero cornearon agujeros en la nuca y torso antes de que su cuerpo retrocediera por el impacto. Lanzándose al viento una vez más, botó sangre de un pulmón perforado. El segundo aterrizaje fue como un puñetazo proveniente de la tierra. Todo aliento abandonó su pulmón sano. Puntos negros nublaron su visión. ¡Despiértate! Espera. ¿Manos vacías? ¿Dónde estaba el bastón? El demonio cogio su cuerpo con dos manos, hundiendo sus garras en la piel de Trehan. Trehan forcejeó pero no pudo liberarse; el agarre del primordial le hizo imposible trazarse. En un movimiento ensayado, Goürlav dejó caer una rodilla, levantó otra, y alzó a Trehan sobre su cabeza. Para romperme la columna. Trehan apretó los dientes en tanto el demonio arrojaba su cuerpo, primero hacia atrás, luego directo contra la rodilla alzada. ¿Rota? Aún no. No me puedo liberar; no puedo trazarme. Bastón… Dónde mierdaGoürlav lo levantó y lo lanzó de nuevo hacia abajo. Chasquido. Trehan percibió como algo se soltaba dentro de su cuerpo. ¿No mi columna? Seguía conciente y capaz de moverse. ¡Pelea! Dandole puñetazos a los huesudos costados de Goürlav, buscó el bastón.

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¡Tengo que liberarme! ¿Cómo? ¿Cómo? El primordial no tenia debilidad de la que sacar provecho. Estaba hecho para la guerra. Sin asideros, no siente mis golpesGoürlav rastrilló el cuerno de su codo por el torso de Trehan, devastando la piel y musculos bajo ella. Ahora está jugando conmigo. Con la cabeza echada hacia atrás como estaba, Trehan estaba absolutamente vulnerable. Pero atisbó algo desde este angulo que nunca antes había visto. ¿Podría ser…? Entrecerró los ojos para limpiar los puntos que nubalaban su vista. Ahí. Un punto pulsatil en el cuello de Goürlav. Normalmente estaba oculto por su barba fósilizada. Pulso visible significaba debilidad. Usando toda la fuerza que pudo reunir, Trehan apretó el puño -y lo dirigió a esa área; con un húmedo bramido, Goürlav se sujetó el cuello y retrocedió. Liberado del agarre de Goürlav, Trehan huyó, torpemente a pie. Escaneó el area. El bastón… ¡Debo llegar a el! Todo paso muy rápido. Giró la cabeza, atisbando el rostro pálido y ojos desesperados de Bettina, justo antes de que viera una línea negra rigida en el suelo rojo de arcilla. ¡Ahí, junto en frente de la tribuna! Pero el primordial siguío su mirada. Goürlav entrecerró esos ojos amarillos en Trehan, luego se tensó para trasarse hacia el baston…

*** — ¡No puedo seguir viendo esto!— chilló Bettina. El vampiro había sido herido en muchos lugares diferentes, apenas era capaz de mantenerse en pie.

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—Prepárate. — Morgana pellizcó su brazo, con fuerza. —No ha terminado. Cuando Daciano recibió un golpe que lo mando a toda velocidad por el ring, Bettina estuvo a punto de vaciar el estomago. Las lagrimas manaron cuando Goürlav desgarró la piel del pecho de Daciano. La camisa del vampiro había sido desgarrada, mostrando esa herida abierta, una extensión de sangrientas laceraciones justo debajo de los músculos pectorales. Mientras más sangre perdía, menos control tenia para trazarse. Por alguna razón, parecía decidido en recuperar su bastón, al que ella habia visto caer en el extremo, rebotando incluso cada vez más lejos de él. Goürlav se trazaba. De alguna manera el vampiro lo golpeo. En una sorprendente muestra de fortaleza, Daciano arremetió con los puños en línea recta, conectando en el pecho de acero de Goürlav. ¡Ahora el primordial salió volando! Todo el mundo quedó asombrado con la energía que quedaba en el cuerpo maltrecho de Daciano, con la frialdad con que todavia luchaba. Pero Goürlav estaba de regreso sobre sus pie antes de tiempo. El vampiro se abalanzó sobre su oponente, ganando velocidad. Con un rugido, Goürlav aceptó el reto y empezó a descargar a través del ring, el suelo temblaba con cada pisada. Dos locomotoras en el mismo carril. Daciano embistio al primordial, primero con el hombro, como si estuviera derribando una puerta. El impactó traqueteante de los huesos envio a Goürlav sobre su espalda, el impulso del cuerpo sobre el suelo generó una pulverizacion sobre la arcilla. Exclamaciones sonaron por todo el ring. ¿Había sido la gruesa piel del primordial traspasada? Todos esperaban con gran expectación por los Child Terrors. Esperaban... Nada ocurrió.

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Liberado de su oponente, Daciano se giró hacia el bastón. Apretando los labios, se trazó hacia el bastón, chorreando sangre nuevamente cuando se inclinó para cogerlo del suelo. Cuando se enderezó, se encontró con la mirada de Bettina. Detrás de él, Goürlav se revolvió y corrió hacia Daciano, una vez más, haciendo vibrar todo el ring con sus pasos. — ¡Date vuelta vampiro!— ¿Por qué le daba la espalda a su enemigo? Lo que sea que vio Daciano en su sombría expresión, alivio el frío en la suya, estaba de regreso sobre sus hombros. — ¡Date la vuelta!— Grito ella más frenéticamente. ¡Goürlav estaba casi sobre él! Aun así, el vampiro la miró fijamente. Ella susurró —Enfréntate a él. Ah, dioses, por favor. Solo a pies de distancia. En el último momento, Daciano se trazó fuera del camino de Goürlav. El primordial fue dando tumbos hacia adelante. Detrás de él, un fuego estalló, como... como el amanecer. Mientras Goürlav se daba la vuelta, protegiéndose los ojos contra la repentina explosión de luz, la mandíbula de Bettina cayó. El vampiro estaba blandiendo la guadaña de los Vrekeners, la única con una hoja mística hecha de llamas. La que había sido suspendida sobre Bettina tres meses atrás. Sólo que ahora el fuego negro había sido sustituido por las llamas que ardían más calientes y más brillantes de lo que nunca podría haber imaginado, como la superficie del sol. —Mis Dioses. — murmuró Morgana. — ¿Sabes lo que es eso? Una de las armas más legendarias en el Lore, una de las cuatro que se rumora existen.

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Bettina no había reconocido el evidente bastón negro -el único momento en que ella había visto esa guadaña, sus ojos se habían fijado en la hoja negro brillante. Daciano se trazó en una estocada, lanzándose hacia Goürlav, con la guadaña en llamas sobre la cabeza del vampiro en una escena alucinante. Goürlav parecía cegado, confundido. Demasiado tarde, trató de teletransportarse. Daciano la había oscilado ya. La guadaña cortó un cuerno protector de su hombro, el cuello carnoso del primordial, luego otro cuerno. Cortaba como un láser. La cabeza de la criatura rebotó, su boca todavía en movimiento. Su cuerpo cayó al suelo como un árbol talado. Los espectadores se quedaron inmóviles, una ola de terror barrió sobre ellos. Cas se aferró a su brazo, preparándose para trazarla a la seguridad. De inmediato, Raum se teletransportó para unirse al escuadrón de guardias demonios. Desenvainando su espada, les ordenó que se prepararan. A la espera…a la espera... El primordial cedió a la muerte tan lentamente. El cuerpo decapitado temblada y se retorcía. Sus brazos se agitaban como si fueran en busca de su cabeza. Sin embargo, ninguna gota de sangre se había derramado. La antinatural llama cauterizo la piel pedregosa de Goürlav. ¿Cauterizada? ¿Sin sangre? ¿Entonces Daciano lo haría... viviría? ¡Él vivirá! ¡Esto se acabó! La audiencia se debió de haber dado cuenta de esto al igual que Bettina lo hizo –las serpentinas se deslizaron hacia abajo desde las gradas. Los soldados se hundieron con alivio, luego se pusieron a trabajar para sostener el cuerpo; Raum le dio un abrazo de oso a quien tuvo la mala suerte de estar cerca de él. ¿Y el Vencedor? Daciano estaba cubierto de su propia sangre, sosteniendo el arma insoldable. La cascada de luz estaba por encima de él, lo pintaba como un guerrero ungido. Su pecho desnudo exhaló con heridas valientemente

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ganadas. Parecía haberse olvidado de ellos. El sudor alisaba la piel brillante del cordón ondulante de músculos. No solo había tomado la cabeza de los Vrekeners, había tomado una de sus fuentes de energía. Y lo había utilizado para derrotar a un monstruo. Morgana susurraba — ¡Yo quiero uno como él todo para mí! Trehan Daciano era... magnifico. La multitud de poderosos Seres Mortíferos comenzaron a corear “Príncipe de las Sombras.” Y por algunos momentos maravillosos, ella se alzó en la victoria con orgullo por su vampiro, por los rugidos de su pueblo. Ella entrecerró los ojos al cielo. Me atrevería a atacar a los Vrekeners. Cas soltó el brazo de Bettina, atrayendo su mente de nuevo a él. —Fue una buena pelea— mordió fuera. —Y una jugada inteligente. No es extraño que la gente cante su nombre ahora. Que difícil debió haber sido para Cas decirlo. Su infancia había sido miserable entre los Seres Mortíferos, sin embargo, en el transcurso de la semana pasada habían empezado a cantarle sus alabanzas. Sin embargo, el reino era voluble. Gran parte de la atención que había estado disfrutando se había desplazado hacia el vampiro, su propia gente clamando por Daciano. Ella quería que Cas fuera aclamado también. Quería que las demonias lo estuvieran adorando y lanzando ligas y apretando sus músculosSu respiración la dejó en un apuro. Con ese pensamiento, supo la verdad y lo aceptó: sus sentimientos hacia Cas no eran como ella los había imaginado... Aplausos resonaron aún más fuerte cuando Daciano plegó de nuevo el fuego dentro del bastón, apagándolo, controlando el arma del enemigo con absoluta seguridad. Morgana murmuró, —Ahora, ese es un accesorio que debo conseguir.

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Bettina pregunto rápidamente, — ¿Crees que podrías utilizarla para obtener mi hechicería de regreso? —Si solo fuera tan simple, rarita. No es más que un dispositivo de canalización, un conducto para cargar sus poderes a su bóveda de almacenamiento. Pero aun así, ¿Para un Sorceri poseer una guadaña de los Vrekeners? ¡Cómo podríamos tener las agallas para eso! ¡Cómo podríamos recuperarnos de eso! En lugar de aceptar todas las alabanzas de la multitud, Daciano mantuvo sus ojos en el premio, mirando a Bettina con esa mirada oscura y deslumbrante. Al final de cada batalla en el pasado, su expresión había dicho: Estoy luchando por ti. Pronto serás mía. Ahora su expresión decía: Voy por ti. Eres mía. Ah, dioses, él la miró intensamente. Ella tragó saliva. Y no con un poco de miedo. Morgana registró la expresión del vampiro y le aconsejó, —Ten cuidado, rarita. Como he dicho antes, los machos del Lore se vuelven unas bestias después de luchar por una mujer. Ellos tienen que empujar las cosas. Los celos, si tú quieres. Ellos pierden sus facultades superiores. —Morgana— ella exclamó tratando de envolver su mente alrededor de todo lo que había sucedido. Estaba totalmente hundida en que Daciano vivía. Lo que significaba que se hundiría por completo cuando luchara contra Cas. Dirigió su mirada hacia él, reconociendo lo que era: su guía, su tabla de salvación, su mentor. Su mejor amigo. —No sé qué decir Cas. —Disfruta esta noche con el vampiro, Bettina— le dijo. —Es la última. — Cas se trazó a la distancia. La certeza en sus palabras le dio escalofríos. Hace una semana su declaración le habría encantado. ¿Ahora...? No podía perder a ninguno de ellos. Morgana le cogió la mano —Ya nos vamos. Debes de estar lista.

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— ¿Para qué? —El Príncipe de las Sombras vendrá por ti, — dijo ella, llevando a Bettina fuera del ring, ayudada por un Inferi. —Para replantear su reclamo. —Morgana, por favor, no estoy de humor para esto. —Esta fue la batalla. — Insistió. —Matar a Caspion mañana es solo una formalidad. —Deja de hablar así. — El macho del que se había enamorado estaba vivo, y el miedo desgarrador que había sentido por él se había disuelto momentáneamente. Pero en los talones de su alivio, el miedo rebotó. —Tu demonio es simplemente demasiado joven, con muy pocas muertes en su haber. Él no tiene ninguna oportunidad contra ese vampiro. — Mientras Morgana la llevaba de regreso al castillo, ella le dijo. —El Príncipe de las Sombras ya no es un príncipe, querida. Él es tan bueno como el rey en este reino.

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Capítulo 38 Traducido Por Kyra Corregido Por Ariel Revisado Por Alhana

T

res onerosas horas habían pasado desde que Bettina había regresado a su torre, sin señales de Daciano.

Había pasado el tiempo con Morgana y Salem en su habitación. Los dos estaban convencidos que Bettina y el Príncipe de las Sombras podrían consumar su relación esta noche, por lo que habían decidido esperar, mantener la vigilia con ella… y darle consejos. Bettina no estaba convencida de que esto estuviera sucediendo. Sólo quiero hablar con él, preguntarle su opinión. Ella sabía exactamente lo que iba a decirle: “Bueno, tú tenías razón, vampiro. Cas es sólo un amigo, pero él es mi mejor y más antiguo. No puedo perderlo. Tener relaciones sexuales por primera vez -con el hombre que va a decapitar a mi mejor amigo- es un concepto difícil de envolver alrededor de mi mente. ¿Sugerencias? ¿Comentarios?” Ahora Bettina cruzó sus brazos sobre su pecho. —Creí que dijiste que él iba a venir. — ¿Tan ansiosa de acostarte con el vampiro?— preguntó Morgana, descansando un pie sobre la cama de Bettina, con una copa de vino en la mano. Parecía achispada, relajada, y más feliz de lo que Bettina recordaba haberla visto, bueno, nunca. Salem había cómodamente.

estado

saliendo

367

de

su

tocado,

tamborileando


—Tú no podías ir a él… lo harías gritar con desesperación, — dijo Morgana. — Él va a estar bien. Los ojos de Bettina se abrieron con un pensamiento repentino. Oh, dios, ¿y si las lesiones de Daciano habían sido peor de lo que suponía? Ella saltó de la cama a sus pies. —Salem aquí cerrara las puertas. ¿No es cierto, Salem? —Tienes razón, Morgana. — Él estaba casi ronroneando. Con una mirada a los dos, Bettina a regañadientes volvió a sentarse. ¿Cuándo llegaron a ser tan amistosos? —Además, no hemos terminado nuestra conversación, — dijo Morgana. Un sermón de aves-y-abejas. —Justo estoy llegando a la parte buena. Bettina sabía que no importaba lo mucho que mentalmente lavara su cerebro, las palabras de la hechicera de la “sabiduría” nunca serían olvidadas. Tampoco los comentarios de Salem. Entre otras cosas, ella había aprendido sobre… El Periodo de resistencia de un macho inmortal: — ¿Un vampiro en su mejor momento? Estábamos hablando de segundos, chit. Una hechicera tiene infrecuentes temporadas fértiles: —No habrá mordeduras de tobillos por un tiempo, ¿entonces? En realidad, Princesa, la semilla del vampiro morderá tus tobillos. Tú estarás con las rodillas arriba, haciendo un contoneo animado. Y de algún mortal llamado Gräfenberg37: —Ahora, ¡ese es el lugar! Aunque Bettina apenas había digerido esa información, supuso que escuchándolos vencería la espera por Daciano solo con el sonido del tic-tac del reloj. — ¿Ambos están asumiendo que yo dormiré con el vampiro? —Nos guste o no, él viene por ti, — dijo Salem. — Probablemente está limpiándose. Dejando que se curen un poco sus heridas.

Ernst Gräfenberg: Se conoce a Gräfenberg por sus estudios en el sistema genital femenino en especial en relación con el orgasmo. Diseñó el anillo Gräfenberg y realizó estudios sobre la eyaculación femenina, pero sobre todo es conocido por sus estudios del punto Gräfenberg o punto G. 37

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Morgana sonrió. — Ah, el espíritu está dispuesto, pero ¿la carne es débil? Él se rio entre dientes. Bettina estrecho la mirada. — Ambos están felices, de celebración. En un tono inexpresivo, Morgana dijo, —Si, ahijada. Nosotros estamos contentos de que tú no tengas que casarte con un sapo gigante. — Ambos se rieron. —Voy a perder a alguien mañana, — Bettina dijo gravemente. — Tendré que verlo morir. En un tono duro, Salem dijo, —Cas es un chico grande. Si él quiere vivir, sangrientamente encontrará la manera de ganar. Yo me he enfrentado a peores posibilidades. En momentos como este, Bettina reconocía que Salem era más duro -y más frío- de lo que inicialmente había supuesto. Él podía ser juguetón y bromista, pero debajo de ese frente, acechaba un encallecido guerrero fantasma. Abrió sus labios para preguntarle acerca de su maldición. Sin advertencia, Daciano se trazó en la habitación. Bettina se puso de pie otra vez. El vampiro no perdió tiempo, diciéndole a Morgana, —Tengo mucho que discutir con mi reina en privado, y tú estás en nuestra habitación. ¿Nuestra habitación? — ¿Dándome órdenes a mí? El respeto te servirá bien en este momento, — dijo Morgana, todos los signos anteriores de relajación reemplazados con ira mientras ella se levantaba. —Una cosa para mí es embromar a Bettina sobre que tú estarás bien como el rey de Abaddon, otra es para ti que puedas actuar como tal. Por ahora, eres simplemente el rey de las conclusiones anticipadas. — ¿Qué es lo que quieres? —Parece que estoy entre ti algo que deseas. -ella saludó a Bettina que estaba con los ojos muy abiertos sobre la cama- —Puedo poner su discusión en suspenso definitivamente.

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—Trata de impedirme lo que es mío, y terminare contigo, Morgana. Bettina boqueo ante su tono. Morgana permitió a Raum salirse son su fanfarronería, porque eso era todo lo alguna vez iba a ser. Pero esta amenaza silenciosa que venía de un vampiro era algo completamente distinto. —Aunque ya te he puesto de rodillas antes y podría hacerlo de nuevo, yo me siento magnánima. Vamos a negociar, ¿de acuerdo? Me hare la ciega en esta pequeña relación. Pero yo quiero la guadaña. El accesorio que Morgana “debería poseer”. — ¿A qué propósito serviría? —Soy una sentimental de esa manera. Entrégamela y… -de nuevo indicó a Bettina- disfruta. Bettina estaba horrorizada. — ¡No puedes negociarme! No soy una moneda de cambio. —De hecho, eso es exactamente lo que tú eres, rarita. Mientras que Bettina farfulló una respuesta, Daciano desapareció. Un instante después, regreso, lanzando bruscamente el bastón a Morgana. —Sabía decisión. — Ella lo atrapó con una mano, girándolo como si fuera un bastón de porrista. — ¡Justo mi tamaño! — Volviéndose hacia la puerta, dijo sobre su hombro, —No hagas nada que yo no haría. Lo que significa nada en sentido definitivo. Y entonces ella se había ido. Daciano avanzo hacia Bettina, sólo para hacer una pausa y reducir sus ojos. —Fantasma. ¿Salem se había quedado? —Descubrí una manera de matar a un ser imposible de matar esta noche , — dijo el vampiro. —Mira a mi reina bañarse otra vez, y la próxima vez encontrare cómo destripar a un sílfide. Ahora, fuera de aquí. —Tienes razón, tú benevolente, — dijo Salem en una sonrisa, pero luego desapareció.

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Dejándola sola con Daciano. —No hay nada como ser intercambiada por un arma para hacer que uno se sienta ganada, — ella espetó. —Tú eres tan malo como ella. —Yo quiero que tú seas mi esposa, mi reina. Pero te quiero libremente. —Él comenzó a avanzar hacia ella con la misma hambrienta mirada oscura que hubiera tenido en la locura. Puedo ver donde mataría por estar.... Tragando, ella comenzó a retroceder. —Di algo muy valioso por la oportunidad de convencerte de que eres mía. —Y-Yo no puedo estar contigo. No de esta forma. Él la acechó alrededor de la cama. —La primera vez que estuve en esta cama contigo, yo creí que estaba a punto de hacer el amor contigo. La última vez que nosotros estuvimos juntos aquí, tú soñabas con que te tomaba. ¿Por qué nos niegas?

*** Los ojos de Trehan se estrecharon con comprensión. —Es por él, ¿no es cierto? — Antes, en lugar de alentar a Trehan después de su encuentro, Bettina había deslizado su mirada hacia Caspion, sus grandes ojos llenos de tristeza. Entonces ella se apresuró fuera del ring sin una palabra, sin ningún tipo de reconocimiento. Trehan apenas había registrado su victoria, o incluso sus heridas -hasta que ellas continuaron sangrando. Él le había ordenado a su escudero vendar su pecho, luego se forzó a esperar para regenerarse lo suficiente para detener la pérdida de sangre. Trehan no había sentido ningún dolor, la necesidad de aparearse lo abrumaba. Ahora que él podía reclamarla sin repercusiones, nada se interpondría en su camino.

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Nada. Y menos Caspion el Rastreador. —Ten cuidado, hembra. Un día voy a llegar a mi límite. Un día me convenceré que tú lo quieres por encima de todos los demás. — Después de anoche, Trehan había pensado que ellos había llegado a un entendimiento. Tal vez sólo había imaginado que ella había estado agonizando durante su batalla, queriendo algo tan malamente que él lo había conjurado en su propia mente. ¿Él nunca la ganaría? Tal vez no su afecto -pero después de la victoria de esta noche, ella sería suya por derecho. Como he ganado este torneo. —No es así, — dijo Bettina. —Ya te he dicho por qué me siento de esta manera. No puedo hacer el amor con el hombre que va a matar a mi mejor amigo. ¿Mejor amigo? ¿Podría ser eso posible. . .? —Yo apenas logre atravesar esta noche, — dijo ella, su voz desesperada. — ¡No puedo pasar por otra ronda así! Ella se frotó la frente, enviando su máscara torcida, y con ella, su traicionero corazón. ¡Maldita sea! Exhalando un suspiro, él preguntó; — ¿Y si te dijera que hay una manera para que ambos Caspion y yo sobrevivamos mañana? Ella se detuvo retrocediendo. — ¿Cómo? ¿Es eso posible? — ¿Quieres ceder a mí esta noche? Ella corrió hacia él. — ¡Dime cómo! —Encontré una cláusula de excepción en las reglas. Pero debo explicarte más tarde…mi necesidad es grande, y mi control se desliza. ¿Confías en mí? — ¿Puedes comprometerte a que ambos vivirán? —Lo prometo. — ¿Tú y Cas ambos sobrevivirán? —Sí. Ahora cederás.

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Ella saltó a sus brazos, envolviendo sus brazos alrededor de él, besando su rostro. Ella tenía las manos entrelazadas golpeando contra su cuello herido, sus pechos contra su pecho vendado; sin embargo él sentía nada más que placer.

*** Por primera vez desde que este torneo de pesadilla había comenzado, Bettina sintió esperanza. Daciano le había dicho que tanto él como Caspion sobrevivirían. Él nunca mentía. —Creo en ti, vampiro. Confío en ti. Cuando él la trazó a la cama, ella se rió contra sus labios. Enroscando los suyos a la vez. —Mi bruja alegre. Todo estará bien. — Él le quitó la máscara, deslizándola en su bolsillo. —Eres tan bueno conmigo, Daciano. —Llámame Trehan. Ella apartó un mechón de pelo oscuro de su frente, muy consciente de que ella estaba observándolo soñadoramente. —Trehan. —Yo te protegeré, Bett. Ninguna reina será más preciada que la mía. — Aun cuando él dijo estas tiernas promesas, la tensión irradiaba de su cuerpo. —Mañana, me casaré contigo. Esta noche, te reclamare por siempre. Eternitate38. — Él inclinó su boca sobre la de ella, tomando ferozmente sus labios. ¿Estoy verdaderamente a punto de hacer el amor? Su introducción a la pasión había despertado solo su curiosidad. Mientras ella se reunía con su feroz beso, recordó cómo su miembro pulsaba contra su lengua. ¿Haría eso dentro de ella? Ella recordó la sensación de su semilla caliente en su mano -y ver ese abundantemente arco

38

Eternitate: Eternamente en Rumano. (NdT)

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sobre su torso. Ahora, con su lengua enroscada, ella imaginó su semen inundando el fondo de su cuerpo, llenándola. Su sexo se humedeció con la mera idea. Sus besos se hicieron más exigentes, esparciendo sus pensamientos. Entre sus incursiones sensuales en su boca, él empezó a desnudarla. Ella ansiosa ayudaba. Arqueo su espalda mientras él le quitaba su camisa. Alzó los brazos mientras él le desnudaba los pechos. Sus caderas hacia arriba mientras él la liberaba de sus bragas. Cuando él se apartó para quitarse sus ropas, ella abrió los ojos, dándose cuenta de que él la había despojado de todo salvo sus joyas. Sin embargo una vez que él había regresado a la cama, ella se dio cuenta de las lesiones que estropeaban su poderoso cuerpo de guerrero. Él tenía una franja de vendaje atado fuertemente alrededor de su pecho. — ¿Qué tan mal te duele? —Siento poco dolor. —Su voz era áspera, con la mandíbula apretada ahora. Esa tensión salió de él. Sus ojos estaban completamente negros cuando su mirada se pasó por encima de su cuerpo desnudo. La excitación de Bettina se atenuó; su control estaba deslizándose. Él parecía que estaba a punto de lanzarse a ella. Sus amigas humanas le habían hablado acerca de perder su virginidad, habían descrito el dolor que habían sentido…y ellas no se habían apareado con un vampiro de mil-años-de-edad quien era lo suficientemente fuerte como para derrotar a un ¡primordial! Entonces sus ojos se posaron en el pulso ella podía sentir las palpitaciones en su cuello. Esta vez él no miraba con mera lujuria, la miraba hambriento. Había aceptado que el acto sexual dolería la primera vez. ¿Pero tenía que ser mordida también? Para experimentar tantos hitos de una sola vez después de esta noche a ella le había- parecido... excesivo.

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Sin embargo, cuando él atrapó su mirada y puso su mano entre sus pechos, se encontró retrocediendo bajo la firme presión de su mano. —Abre para mí, amor. Tímidamente abrió sus piernas. Él se arrodilló entre ellas, su erección sobresaliendo ávidamente entre sus estrechas caderas. La cabeza era bulbosa, embadurnada con la semilla. Cuando él plantó un puño a cada lado de su cabeza y se inclinó sobre ella enderezándose con los brazos, su grueso eje se balanceó por encima de su vientre. No podía dejar de notar que al parecer estaba todavía más inflamado que lo había estado la noche anterior. Sus ojos de ónix de nuevo cayeron sobre su pulso. —Dime qué puedo hacer cualquier cosa contigo. Si un vampiro muy sediento o sin experiencia... —Um, espera, Daciano. — Todo el deseo que ella había sentido empezó a evaporarse, sustituida por la aprensión. —Yo no puedo decir eso.

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Capítulo 39 Traducido Por Kyra Corregido Por Alhana Revisado Por Nyx

lgunos grandes pasos pueden venir más tarde, ¿no? — ella preguntó a Trehan. — Como tal vez en un futuro próximo. Pero no esta noche.

-A

¡Se suponía que su Novia tenía que ceder! Sin embargo ahora estaba a punto de decirle que no lo quería a él dentro de ella ¿Negando mi reclamo? Estaba gloriosa debajo de él con sus trenzas brillantes extendiéndose sobre la almohada, sus pechos erguidos burlándose de él para que los tocara, con los ojos brillantes mirando hacia él. Bettina era su tesoro. Comoara mea39. Pero ahora ella parecía distante. Él quería que conectaran por completo; pero la sentía a miles de kilómetros de distancia. Sólo podía haber una razón para su vacilación. —Grandes pasos, — él dijo con voz neutra. Una y otra vez él había cedido su exquisito premio. No esta noche. —Quiero decir, quizás sólo podamos… Ella ni siquiera puede decir las palabras. ¡Sabe que es mejor no decirlas! — ¿Podemos hacer el amor?, — ella dijo en un apuro.

39

Comoara mea: Mi amor en rumano (NdT)

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Sus brazos debilitados comenzaron a temblar, lo que le obligó a hundirse en sus antebrazos. —Me he perdido, Bett. ¿Sobre qué gran paso estabas meditando? Mientras buscaba algo en su rostro, ella dijo, —Um, jugar a morder. — ¿Perdón? —Perder mi... virginidad es, bueno, un gran paso para mí. Y tal vez podríamos posponer tú primer mordisco para más adelante. Yo no estoy diciendo que nunca, pero no todo a la vez. Alivio susurró través de él. —Jugar a morder, ¿verdad?— Incluso en medio de la necesidad de su cobarde cuerpo... incluso a pesar de que él estaba herido... él tuvo que reprimir una sonrisa, porque no quería avergonzarla. — ¿Tal vez podríamos experimentar con ese tipo de cosas después? Mi Novia virgen está desnuda debajo de mí, hablando sobre experimentar. ¿Cómo voy a durar? —Quiero que me hagas el amor. —Sus mejillas y garganta enrojecidas por la sangre, tentándolo a tomar un mordisco. Pero él no la tendría, aun antes de que ella hubiera expresado sus preocupaciones. —Y…yo realmente quiero hacerlo. Pero sólo necesito tomar otras cosas lentamente. Ahora que entendía de lo que ella estaba hablando, podía reconocer la nueva tensión en su cuerpo, mitigando el deseo. No estaba nerviosa, ella tenía miedo. —Mírame, amor. —Cuando lo hizo, él dijo, —No puedo beber de ti de todos modos. — Lo que haga esta noche nos afectará eternamente. — ¿No puedes? —Tengo que mantener el control para que esto sea bueno para ti, perfecto para ti. — Él quería hacer el amor con ella hasta el amanecer, para darle recuerdos para toda su vida inmortal -y engatusar más sus afectos. Capitalizar su pasión...

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Si esto resultara perfecto, ella se enamoraría de él. Él tenía que creer eso. — ¿Recuerdas cuando te dije muchas veces cómo me he imaginado esto? Nunca antes consideré morderte durante tú primera vez. — ¿Tú no piensas en ello? Una risa sin humor. —Ah, Bettina, esa es una de mis más febriles fantasías. Y eso seguirá siendo así por ahora. —Aunque lo ideal sería obtenerlo esta noche. Sus lesiones ya lo dificultan. Con la polla y los colmillos profundamente en su cuerpo, probablemente llegaría en un instante, y temía que una vez que él se vaciará dentro de ella, podría debilitarse aún más. Ella le lanzó una sonrisa brillante. —Entonces ¿entiendes?— Él podía sentirla relajándose bajo él. —Mis amigas humanas me dijeron que habría dolor -y ellas sólo habían estado con hombres mortales. —Haré todo lo posible para evitar dañarte, —él dijo, echándose hacia atrás para sentarse. —Ven. — Cuando él tendió su mano, ella se levantó sobre sus rodillas y se trepo en él, sus dulces pechos temblando. Tirándola hacia un lado sobre su regazo, él se recostó contra el cabecero, silbando un soplo de aire por el dolor de su herida en el cuello -y del placer de su trasero deslizándose sobre su eje hinchado. Una vez que él tuvo sus brazos alrededor de ella, él trajo su frente contra la de ella. —Voy a tocarte dentro, hasta que estés lista para mí. — Él ahuecó una mano posesiva entre sus piernas, masajeando allí. Ella asintió, con ojos lánguidos. Tan confiada. Tan inocente. Con caricias burlonas, él frotó la yema de su dedo índice sobre su clítoris. Cuando sintió el pequeño brote hincharse, él sumergió su dedo en la abertura, justo dentro de su núcleo, agitándola. — ¿Te gusta esto?— Su primera vez en ser penetrada... — ¡Sí! — ¿Profundo? En respuesta, extendió sus muslos abriéndolos por más.

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Comenzó a deslizar su dedo más adentro, aturdido por el calor acogedor que lo enguantada. Ya estaba resbaladiza -pero tan apretada. Su polla se sacudió debajo de ella. Como yo, tiene hambre por la carne virgen que estoy explorando. Cuando su dedo se movió dentro de ella, ella se quedó sin aliento. — ¡Oh! Eso se siente... bien. — Sus párpados estaban creciendo pesados, su respiración superficial. Su iris brillaba. — ¿Otro dedo?— él rechino Ella se mordió el labio y asintió. Cautelosamente encajó un segundo dentro de ella, luego profundizo el par en su brillante vaina. Con el pulgar, frotó su clítoris hasta que su cabeza colgaba. Una vez que comenzó lentamente a empujar, ella arqueó la espalda sobre su brazo, sobresaliendo sus pechos, atrayendo su boca. ¿Sus pequeños pezones nunca habían estado tan duros? Los acarició, los lamió, entonces se aferró a uno, succionando el pico duro. Ella utilizo sus caderas, descaradamente reuniéndose con cada embestida. Su culo moviéndose sobre su eje adolorido casi robándole su semilla. ¡No! Debó hacer esto perfecto. Mi Novia, mi premio. Una vez que la había llevado al borde mismo, mientras ella susurraba, —Por favor, por favor, por favor, — saco los dedos de su interior. Acostándola boca arriba, se arrodilló entre sus piernas abiertas. Sin seda para impedir mi camino. Ella alargó la mano hacia él con los brazos extendidos. Sus pestañas bajaron sobre sus ojos brillantes mientras las suaves palmas de sus manos se extendían sobre todo su pecho. El hambre extrema en su mirada lo sacudió, lo humilló, haciéndolo querer rugir de satisfacción. Con mano temblorosa, él inclinó su longitud hacia abajo -calor resbaladizo recibió la corona; cuando su miembro palpitó en reacción, la punta rozó arriba y abajo de su hendidura, como si la acariciará, la besará.

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Donde mataría por estar... El instinto de empujar fue casi innegable. Su miembro palpitaba por ese beso de humedad, él simplemente impidió que sus caderas golpearan a casa. ¡Lo quiero dentro! ¡No, control, Trehan! Restringirse tuvo su efecto. Su cuerpo tembló; sudor perlaba su piel. Y todavía se estremecía con extremo placer mientras se acercaba hacia su virginidad. Alzándose apretada. Sedosos pliegues abrazaron la cabeza. No le hagas daño a su sensible y tierna vaina—Trehan, necesito... Te necesito. — Ella empezó a ondularse sobre la punta. Su mirada frenética fija en ella. — ¡Eşti un mea! Eternitate. — ¡Eres mía! Para siempre. Con un superficial empuje de sus caderas, él reclamó su Novia.

*** Los ojos de Bettina se aguaron por la pizca de tirón. Luego vino la sensación de estar llena más allá de su límite. Se extendía tan estrechamente alrededor de su pene que podía sentirlo palpitar en su interior. Cada uno de sus músculos se abultó con el esfuerzo, su rostro tenso. Él la vió con una mirada atormentada. Ella le destelló una de los suyas. Antes, placer. Ahora, dolor. Él se echó hacia atrás, retirándose; un hormigueo inesperado radio dentro de ella, ahogando algunas de las punzadas. — ¿Más, Bett?— Su voz era casi irreconocible. —Um... ¿de acuerdo? Mientras que él lentamente alimentaba su eje hacia atrás dentro, ella contuvo el aliento, tratando de determinar si le gustaba esto.

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Indecisa. Otra retirada. —Me encanta, voy...a hacerlo... más fuerte. Cuando ella asintió a regañadientes, él gimió y empujó: ella no sabía si esperar dolor o... ¡Placer! Esta vez su eje trajo calor, plenitud, fricción. Sus manos volaron hasta sus hombros, clavándole las uñas. En un tono ahogado, ella gritó, — ¡M-m encanta eso! Lo que ella estaba diciendo o haciendo hizo que su atormentada mirada se profundizará. —Espere mil años para esto. Quiero que dure toda la noche. — Él se retiró una vez más, tomando su dureza fuera. Así que ella siguió sus caderas, levantando las suyas. — ¡Dragă40, tranquila! — Él agarró su cintura, sujetándola. — ¡Tú no debes moverte! Ella se quedó helada. Por suerte, él no lo hizo. Él no dejaba de mecer su pene dentro y fuera hasta que ella jadeaba, — ¡Más, vampiro! Él le dio más. —Ah, más profundo. — ¿Te gusta así?— Él se hundió tan profundamente como podía, moliendo contra su clítoris con la más exquisita presión. —Dime lo que necesitas, amor, — él dijo jadeando, su acento tan espeso como nunca lo había escuchado. Su cuerpo era una cuerda tensa, sus músculos rígidos debajo de sus uñas. —Voy a dártelo -lo juro. — ¡Eso! Sigue haciendo eso...— la estimulación en su clítoris hacia que doliera aún más; él se lo dio, rodando sus caderas, moviendo su cuerpo como un sueño pecaminoso. Tanta deliciosa estimulación. Su cabeza azotó, cerró sus piernas alrededor de su cintura.

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Dragă: Querida (NdT)

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—Te lo dije, Bett... que te gustaría tenerme profundamente, -rodeándole las caderas-, —y tan duro como me necesites. Ella no podía responder a sus palabras -porque el placer se reunió justo en ese lugar en una oleada repentina de ceguera. Mientras que de lejos ella se oyó así misma gritar su nombre. Inconscientemente, se retorcía debajo de él, aferrándose a su cabello, frotando sus pezones contra su sudorosa piel. ¿Era su voz gutural, sin vergüenza rogándole? No te detengas, no te detengas, no te detengas. — ¡Nunca! Con húmedas acometidas, su orgasmo llego alrededor de su erección, espasmos tan fuertes que él los tenía que sentir, tirando de la longitud profundamente, más profundamente -la conexión sin fin... .

*** El control se deshilachó. ¡No, no la sigas! Mantén tú semilla, mantén tú semilla, la mente de Trehan coreaba. Debía hacer que durará. Pero ¿qué macho en la tierra podía soportar ese irresistible agarre? Un macho mejor que yo. ¿Y luego abandonarla? ¡Gritó mi nombre mientras ella golpeaba mi eje! De alguna manera, de algún modo, él se había endurecido contra su respuesta desenfrenada mientras su liberación disminuía. Con los ojos muy abiertos, sin aliento, ella le preguntó, — ¿Podías tú... podías sentirme haciendo eso? Me pregunta si sentí su orgasmo. Él se estremeció. Su inocente pregunta, planteada con esa voz sensual... — ¡Ah, dioses, Bett, sí! Sí, yo te pude sentir muy bien.

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Y ahora el calor resbaladizo de su clímax le hacía señas para sumergirse más profundamente, para deleitarse en ella. Él pudo haber tenido éxito en mantener su semilla por ahora, pero él estaba pagando por ello. Impulsos masculinos comenzaron a estimularlo, impulsos primarios que él nunca había sentido con anterioridad. Cuando una gota de sudor cayó de su frente a su cuello, deslizándose hacia abajo, su mirada siguió el rastro -luego se fijó una vez más en su pulso. Él no sólo estaba luchando contra su necesidad de tomar su sangre -él estaba negando el abrumador impulso de plantar su semen profundamente dentro de su mujer. Ambos instintos gritaban en su interior. Marca su cuello, ¡reclámala! Libérate entre sus muslos. Dale todo -la mordida, tu venir, su placer femenino. Hasta que se entregue por completo. Él se quedó boquiabierto viendo hacia abajo, sorprendido al descubrir que había recogido sus muñecas, poniéndolas sobre su cabeza. Sujetándola, poseyéndola. ¡Dominándola! Él se sentía muy poco como un Daci, y muy parecido a un vampiro salvaje. Y sintió eso... Bien. — ¿Trehan? ¡No! Él no era un vampiro común de la Horda. ¡Él podía controlar estos impulsos! Entonces, ¿por qué se sentía como si les negará a ambos algo crítico? Vagamente, él lo esperaba de sí mismo: sólo una muestra, un roce de su colmillo mientras pasaba. La fantasía de su juventud finalmente hecha realidad—T-Tú dijiste que no me harías daño. ¿Ella me teme? Él recordó su afligida súplica la primera vez que habían estado juntos. De alguna manera él reunió los andrajosos harapos de su control, forzando su mirada de depredador de su cuello -para centrarse en sus brillantes ojos. —Nunca te haría daño. — Él liberó sus muñecas, y luego

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entrelazó sus dedos con los de ella. Mientras él empezó a moverse dentro de ella una vez más, sus ojos se anclaron en ella. — ¿Mejor? Ella respondió yendo suave debajo de él, abriéndose, encontrando sus embestidas. Un gemido lastimero escapó de sus labios. Otro pacto con el mismo, que él aceptó: Cuando llegue, te reunirás con ella. Con este fin, utilizó su cuerpo para trabajar el de ella, bombeando sus caderas mientras ella se retorcía sobre su polla. Sus ojos se abrieron una vez más. — ¿O-otra vez, vampiro? Entre sus dientes rechinando, él le ordenó: — ¡Ah, dioses, otra vez, mi dulce! Incluso antes de que ella gritara, sintió el apretón revelador en torno a su eje. La presión de su semilla naciente montándose; sus músculos se tensaron en preparación, cegando su mente. — ¡Tú-eres-mía!— él rugió mientras el apretón de su orgasmo lo ordeñaba a la perfección. Ya no podía resistirse a su demanda. — ¡Eşti un mea! El placer lo sacudió, le hizo tirar la cabeza hacia atrás y bramar su nombre cuando empezó a eyacular profundo dentro su mujer. Chorros abrasadores de semen bañaron su vientre... una y otra vez... hasta que su voz estaba ronca, su cuerpo vaciado. Nunca te dejarte ir, hembra. ¡Nunca! Con un gemido aturdido, él se desplomó sobre ella. Entre respiraciones, él dijo con voz áspera, —Bettina, eternitate.

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Capítulo 40 Traducido Por Kyra Corregido Por Maxiluna Revisado Por Alhana

a mañana siguiente, la lluvia se vertía fuera, el viento azotaba la torre de Bettina, los relámpagos iluminando los alrededores.

L

Pero ella estaba protegida dentro de su taller, tarareando mientras pulía la pieza más importante de joyería que había creado.

Un anillo de bodas para la ceremonia de esta noche. Se había puesto en ello tan pronto como Daciano la había dejado en la madrugada. En las horas antes de eso, ellos se habían reído, tocado y exploraron el cuerpo del otro en su cama. En realidad, eran ahora la cama de ellos, en la habitación de ellos. Él los había reclamado también. Con Daciano en su vida, de repente su torre no se sentía como una prisión enclaustrada, pero un escondite para ellos del mundo. —No sé qué canción estás tarareando, — dijo Salem cuando él apareció a su lado, — pero apuesto a que la letra ira así: “amo-el-sexo” Bettina se encogió de hombros misteriosamente, decidiendo que no era una de las que besaban y contaban. Pero, sí, ella de hecho ahora amaba el sexo. Había decidido esto después de la primera vez, luego lo confirmó con entusiasmo en la segunda y tercera. Ella y Daciano probablemente habrían disfrutado de una cuarta, pero él se había visto obstaculizado por sus heridas que estaban sanando. Justo antes de que él se trazara esta mañana, la había metido en la cama. Su pelo se había despeinado sobre su frente, sus ojos perversos.

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—Tengo algunas cosas que de las que me tengo que encargar hoy. Pero espero más esta noche. Había estado con los ojos abiertos y bastante asombrada por su amante vampiro. Mientras presionaba un beso en su cabello, había murmurado, — Anoche, te hice mi Novia, esta noche, te haré mi esposa. ¿Bettina Daciano? En lugar de la constante pérdida aplastante que ella había llegado a esperar por este torneo, ahora todo lo que sentía era entusiasmo. ¿Por ser su esposa? ¿Por tener una vida inmortal de noches como la anterior, de perderse ella misma en su mirada ónix...? No había habido ningún sueño para ella; ella había corrido a su taller y comenzó una alianza de oro para él. Era un diseño simple para que se adaptara a su gusto. Y ahora, ella entendía el simbolismo de un círculo sin fin más de lo que nunca lo había hecho. —Oh, y por cierto, gracias a ti por el proverbial calcetín en el picaporte, compañera de piso, — dijo Salem, ocupando el tablero. —No tenía a donde ir. —Me sorprende que no volvieras a mi habitación, espiando furtivamente como un fantasma. —Por supuesto que regresé. Me quedé también. Pero anoche, tú y el vampiro estaban tan amorosos -y sin embargo oh, tan sucios-eso desordeno mi mente. — Él hizo un sonido estremecedor. —Parece que pasaste de Cas con suficiente rapidez. Descansa en paz esta noche, demonio. Prostitutas del mundo entero van a estar de luto. Ella rodo los ojos. —Nada va a pasar con Cas. Daciano encontró una cláusula de excepción en las reglas porque él es brillante. En pocas palabras: ambos van a vivir. — Ella puso la banda pulida en una bolsa de terciopelo para mantenerla a salvo. En lugar de compartir su felicidad, Salem se limitó a decir, —Suena un poco demasiado bueno para ser verdad.

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—El vampiro no puede mentir y me dijo que ellos van a sobrevivir. — Pero el comentario de Salem la dejo pensando. El desenlace podría ser como ella quería, pero la reacción del público tal vez no lo sería. Si hubiera un empate al final, el Abaddonae ruidoso y borracho podría amotinarse. Algunos séquitos de concursantes caídos aún permanecian ¿ellos acusarían a Rune de arreglar del torneo? ¿Piensa como una reina? Tal vez debería establecer algunas precauciones. Podría asignar soldados para arrastrar a los séquitos y luego colocar más guardias preparados para controlar a la multitud. ¿Debería racionar el brebaje demoníaco? No, eso sería muy impopular. Se toqueteó la barbilla. ¡Pero sin alimentos horneados gratis que absorber! Empezó a garabatear sus decretos para esta noche. — ¿Así que crees que este “empate” va a hacer simplemente todo color de rosa?— preguntó Salem. Ella se calmó. —Tal vez lo hago. — ¿Y qué hay de la tensión entre el vamp y Caspion? Daciano sigue siendo un asesino. ¿Qué evitara que se mantenga lejos de Cas justo después del torneo? —Yo. Él sabe que nunca podría perdonarlo por eso. — Ella se lo había dicho muchas veces a Daciano en el Capricho. Salem brillaba desde el tablero cerca del taladro. —Está bien, dices que la sanguijuela en realidad le dará un pase al demonio. No puedes estar pensando que los dos podrán simplemente vivir aquí y ser compinches. ¿Dos alegres-pollas alfas como esos? Estás engañándote si crees que ellos no estarán en la garganta del otro. —Eso no va a suceder. No voy a permitir que eso suceda, — dijo Bettina, como si estuviera acostumbrada a salirse con la suya. Tal vez no lo había hecho en el pasado, pero en el futuro… —No seas idiota. Daciano correrá a Cas fuera de este reino -y de tú vida- muy pronto.

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—Ambos van a estar en mi vida, Salem. Mi marido y mi mejor amigo. Eventualmente los persuadiré. —Déjame saber cómo eso ira para ti, paloma... Entonces sintió a Morgana llegando. —Mi Madrina está aquí. — Se había preguntado si la hechicera se presentaría por los chismes. Bettina y Salem estaban esperando en la sala de estar cuando las puertas de la torre zumbaron abriéndose. — ¡Vino! ¡Detalles!— Morgana se veía diferente esta mañana. Siempre tenía un resplandor alrededor, pero ahora parecía alegre... Se tomaron el vino en su sofá, Salem regreso a su posición privilegiada en el tocado de Morgana. En lugar de proporcionar la lasciva narración que Morgana esperaba, Bettina reveló la novedad: que ambos hombres iban a sobrevivir esta noche. Sin embargo la hechicera no parecía demasiado sorprendida por la información. —Eso es interesante, — dijo mientras se examinaba el extremo de una trenza. —Avísame cuando estemos a punto de llegar a las partes buenas. — ¡Bien! Estuve con el vampiro y fue maravilloso, ¿de acuerdo? Ella miró el cuello de Bettina. — ¿Él no te mordió? —No, yo le pedí que esperara… y él lo hizo. —Interesante, — repitió Morgana. —Oh, ella tenía a esa sanguijuela en un estado correcto, — explicó Salem. —Podría haberle pedido que saliera de golpe al sol y él habría salido disparado en segundos. Parece que la chit tiene algo de acción bajo la falda que nosotros no habíamos sospechado… —En cualquier caso, — interrumpió con firmeza Bettina, hablando sobre su rubor, tengo un montón de cosas que hacer. Tengo que asegurarme de que estamos preparados para cualquier reacción que el público pueda tener.

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—Oh, ¿Es este un mal momento? Eso suena como si fueras una rarita importante ahora. Una especie de gran cosa. ¿Huh? —Una noche de sexo y piensa que es Madonna, — bromeó Salem. —Estás obviamente ocupada. — Morgana se levantó. —Supongo que puedo esperar hasta un momento más oportuno para hablar contigo acerca de tu poder. — ¿P…poder? —Las mareas han cambiado. En esta Accession, el Sorceri se levantarán una vez más. Gracias a la guadaña. — ¿Cómo? ¿Qué significa eso? T…tú dijiste que no podías conseguir mi hechicería de regreso a través del arma. Que eso era sólo un conducto para obtener los poderes de la bóveda. —Mentí. No estaba segura de si esto era posible en ese momento y mi estilo es prometer menos y entregar más. Pero he utilizado mis habilidades sin precedentes y toda la fuerza de mi hechicería para, ¿cómo puedo decirlo? -invertir el flujo. Sólo dos vírgenes y una cesta de cachorros tuvieron que ser sacrificados para el ritual. Bettina tragó, esperando que estuviera bromeando. — ¿Has robado de nuevo todos los poderes Sorceris? —Naturalmente he recolectado algunas habilidades para mí, una especie de impuesto sobre mis súbditos, por así decirlo, para nuestra defensa. Pero la mayoría de los poderes serán devueltos a sus legítimos propietarios. El corazón de Bettina comenzó a latir con fuerza. ¿Cómo esta legítima propietaria? —Incidentalmente, después de que descargue todos esos poderes, he levantado un hechizo un poco desagradable para nuestros enemigos Vrekeners. — ¿Qué clase de hechizo? —Vamos a ponerlo de esta manera: ¿Los poderosos? Oh, cómo que ellos van a caer. Y eso es todo lo que diré sobre el tema.

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A Bettina no le importaba, su mente se enfocada en una sola cosa. — ¿Conseguiré mi poder de regreso? —Hay algo que debes acordar primero. Estaba a punto de gritar, “¡Cualquier cosa!” Pero luego Bettina se dio cuenta que ya no era la niña -la que habría rogado, la que habría acordado el torneo en primer lugar. —Dime, Morgana. —Nunca deberás utilizar este poder en contra de las Valkyrias. Al menos no hasta después de la Accession. — ¿Qué? ¿Por qué? —Esta Valkyria vidente fue quien predijo que la guadaña entraría en juego en este torneo. Nos proporciona a Raum y a mi información privilegiada, — dijo Morgana, quien agregó secamente, —aunque no mencionó que estaba adivinando para ambos. ¿Una Valkyria había estado dando vueltas a la manivela? — ¿La de cabello negro? Pero tú odias a las Valkyrias. — ¿Odio? ¿Sola porque secretamente deseo a todas muertas? Eso nunca fue personal. — Hizo un gesto con la mano, como si una mosca zumbará. — Parece que el clan Sorceris están del lado de los chicos buenos. Al parecer, al Equipo Vertas no le importa que sea mala. Una vez que seas reina de Abaddon, te sugiero que alíes a tú reino en consecuencia, así mis nuevas mejores-amigas Valkyrias y yo, no ténganos que aniquilarlos. —Equipo Vertas, — Bettina dijo repetidamente atónita. Supuso que podría ser peor. La gran Sabine y su nuevo marido se alinearían con los "chicos buenos" de las facciones. —Estoy de acuerdo con tu condición. —Bien. Y ahora que nos hemos ocupado de la letra pequeña, — las manos de Morgana comenzaron a emitir luz. — ¿Te gustaría ser sanada del todo? La boca se le seco, Bettina asintió. Deseó que Daciano estuviera aquí para ver este momento. Deseó que Cas estuviera a su lado. Y Raum. Miró en dirección de Salem. — ¡Vamos, princesa, consigue tu infartante-on!

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Mientras Bettina se acercaba a ella, Morgana levantó su mano y más luz hervía de su palma. El aire caliente comenzó a revolotear alrededor del cuerpo de la hechicera, su joyería de oro vibraba. A la vez, un viento raro sopló, balanceando la torre, rompiendo las puertas del balcón. La lluvia cayó sobre el interior. Las flamas de los candelabros silbaron y murieron. El viento se retorcía dentro de la redonda sala como un tornado, esparciendo papeles empapados y sedas. — ¿Estás lista?— Preguntó Morgana por encima del estruendo. El aire estaba cargado de magia; esta pinchaba en la piel de Bettina. Su pelo se sacudía por el viento. — ¡Estoy lista! Inhaló profundamente -la mano de Morgana repentinamente se oscureció. El viento cesó, el hechizo se disipó. —Sabes, recordé cómo dudabas de mí. Al parecer este torneo ha sido maravilloso para ti. Pero te quejabas incesantemente de los pequeños detalles, como las incontables muertes. Perra, perra, perra… —Morgana. — ¿Quién es tu madrina favorita? ¿Quién es la mejor hechicera en el Lore entero? Dilo. Rodando los ojos, Bettina murmuró, —Morgana es la mejor hechicera en el Lore entero. Apaciguada, su madrina dijo, —Entonces disfruta. — Empujo su mano en la frente de Bettina. Fuego pareció saltar de la mano de la hechicera. El viento aulló una vez más. El cuerpo de Bettina lo tomó, su espalda se arqueo, sus extremidades se torcieron. Pero Morgana contuvo el aire, derramando el hechizo en ella, como en un recipiente vacío. —Ya está casi hecho, rarita. Casi... Levitando. Sofocándose rápidamente. Los músculos de Bettina se anudaron hasta que pensó que se partirían.

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— ¡Ahí está!— Terminó Morgana, soltándola al fin. Con respiraciones entrecortadas, Bettina apretó el hombro de su madrina para equilibrarse. ¿Ha vuelto? ¿Estoy completa? Salem se rió. — ¡Eso fue sangrientamente brillante, señoras! Y extrañamente excitante. Si tuviera un cuerpo, mi polla estaría en marcha en estos momentos. Luz ámbar llenó las palmas de las manos de Bettina. El vacío insoportable que había sufrido había desaparecido La felicidad floreció, manifestándose en remolinos hechicería a su alrededor. —Oh, mi oro. Esta... de vuelta. Se tambaleó antes de encontrar el equilibrio. ¿Tal vez finalmente he encontrado mi balance? —Considera que esto es un regalo de bodas. — Morgana se alisó el pelo. —Ahora. ¿Qué llevaras para tus nupcias esta noche?

*** Aunque habían pasado horas desde que Morgana se había ido y la tormenta de ese día había disminuido mucho, el vampiro aún no había aparecido. Incluso después de su sorprendente giro de suerte, Bettina mostró cierta inquietud. No, piensa en otra cosa. ¡Como tu boda! Esta noche, después de la ronda final, volvería aquí y se cambiaría, entonces Raum la acompañará a la corte. Miró por encima del conjunto nupcial expuesto a través de su cama. Había sido el de Eleara. La falda consistía en capas de tul con una capa de seda color marfil y una cola. Guantes de corte a la altura. La parte superior era un busier elegante, forjado de -¿qué más?- oro blanco. Morgana había utilizado su magia para dar un par de toques y refrescar los tejidos. Entonces lanzó un hechizo sobre su propio rostro para ocultar

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sus ojos pálidos. La tarde había sido maravillosa; incluso Morgana había dicho, —Creo que acabamos de vincularnos. ¿Es este vínculo? Entonces, ¿por qué Bettina estaba cargada con esta aprehensión? ¿Por qué Daciano no se había presentado? ¿Y si su plan se estaba descarrilando justo en este momento? ¿Qué pasa si Cas no estaba seguro? Por lo menos, tenía que estar al tanto del plan del vampiro -entonces podría dar la noticia a Raum, el árbitro de hecho. Decidida, se puso su capa, preparándose para salir hacia la tienda de campaña de Daciano. Al salir, pasó a Salem, leyendo revistas. — ¡Oi! ¿Necesitas un escolta? , — él preguntó. —Estoy bien, — dijo. Creo. Ya veremos. —Supongo que lo estarás, ahora que eres la Reina de Corazones de nuevo. Ella frunció el ceño. Cas asumió que era valiente porque los Vrekeners habían perecido. Salem pensaba que había sido alentada por su poder. Claro, estas cosas no le habían dolido demasiado. Pero Cas y Salem no entendían, incluso sin los acontecimientos, Bettina aún hubiera caminado. Después de las últimas dos noches con el vampiro, algo había cambiado en su pensamiento. No sólo porque un vampiro fuerte, sexy le había dicho la grandeza reside en ti, sino porque había empezado a ver que él tal vez podría tener un punto... —Volveré pronto, — le dijo a Salem. En la calle, los edificios no se cernían tan grandes. Tal vez mayormente los empujaría, ¿podría ser más fácil? Cuanto más fácil es para el ratón mover nerviosamente su cola en el cielo. Cuando llegó a la tienda de Daciano, se agachó debajo de las solapas, con cuidado de no dejar entrar la luz del sol incluso la del ocaso. Ella lo encontró solo, viéndose como si él acabara de detenerse a media frase. Ella miró a su alrededor. —Estaban simplemente aquí, ¿eran ellos? ¿Tus primos?

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—Sí. Me felicitaron por mi éxito, por ganar la corona y este reino. — Tu aparición los sobresaltó. Mientras que estaba renovada y vigorizada, él parecía distraído y cansado, tan diferente de cómo había estado apenas unas horas antes. Ahora su cara estaba pálida y las ojeras estropeaban la piel debajo de sus ojos. Parecía que había perdido peso durante el día, su ropa a medida colgaba suelta en su figura. ¿Y por qué no? Mucha de su sangre manchaba el suelo de arcilla del Ring de Hierro. Si él no estaba bebiendo para reponerla... —También trajeron noticias de Lothaire. Parece que él ha encontrado la manera de hacer inmortal a su Novia. Están unidos. —Eso es increíble. —Ha sido un tiempo largo. Hemos votado para instaurarlos como regentes. O por lo menos, mis primos lo hicieron. Se acercó a él, poniendo sus manos sobre su pecho. —Eso debe ser agridulce para ti. —Hay mucho que... tomar. Durante un lapso de tan solo días, he sido sangrando, rendido en un reino para convertirme en rey de otro y abandonado el Reino de Sangre y Niebla por Abaddon, la tierra de mi Novia. Te haré feliz aquí, vampiro. No te arrepentirás. — ¿Cuándo fue la última vez que dormiste durante el día?— Una tensión brutal parecía estar aplastándolo en su interior. Tan cerca que ella podía percibirlo. —Semanas. — Sus labios se curvaron, pero la sonrisa no alcanzó sus ojos. —He tenido mucho que hacer con el torneo y con mis últimos deberes con Dacia. En cualquier caso, dormiré una vez que te haya hecho mi esposa. No saldremos de nuestra cama por días. A pesar de que sonaba celestial, ella todavía se preocupaba por su salud. — ¿Tú no está bebiendo bien? Su mirada se desvió hacia su pulso otra vez. La idea de su debilidad y sed le provocó una punzada de preocupación.

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Tal vez debería haber dejado que me mordiera. Él había hecho todo lo demás maravilloso para ella; ¿Por qué habría de resultar algo diferente? Esta noche, le daría su cuello. Por ahora, fue a su aparador y sirvió una copa de sangre de una jarra de cristal. En el pasado, podría haberlo encontrado de mal gusto, pero ahora era literalmente un elemento vital de su vampiro. —Aquí, Trehan. Bebe. Él gruñó, como un típico macho, pero tomó la copa, tragando con una mueca. —Toda la sangre es asquerosa después de haber probado la tuya. — Luego él frunció el ceño. — ¿Por qué estás aquí? ¿Hay algún problema? Tal vez podría hablarle de su poder después. Él parecía tener demasiado en su mente por ahora. —Necesito saber más acerca de tu plan para esta noche. — ¿Por qué? —Por un lado, me involucra. Y no quiero caminar a ciegas en situaciones como esta nunca más. Él inclinó la cabeza apreciativamente. —Muy bien. — Él se trazó desplazándose hacia el pesado contrato, sopesándolo en una mano. —Leí cada palabra del minúsculo texto escrito a mano en esto, todas las reglas. — ¿Pero no está escrito en demoníaco antiguo? —Correcto. Lo que resultó ser mucho tiempo para traducir, otra razón por la que estoy cansado. — Él se encogió de hombros. —Aunque el lenguaje es demoníaco, las reglas se basan en la antigua ley Sorceri, de un tiempo en que tu especie valoraba la galantería. Hay una cláusula de misericordia. — ¿Qué significa eso? —Si un competidor se enfrenta a una muerte segura, la hembra puede otorgar un premio a favor de él, sacándolo del torneo, pero salvando su vida. Cuando tenga a Caspion en la punta de mi espada, tú podrás alegar misericordia. Y luego el torneo se terminará. ¿Misericordia? —Pero pensé que habría alguna manera de que fuera un empate entre tú y Cas.

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—Entonces te equivocaste. Tiene que haber un vencedor. —No tengo ni idea de lo que va a hacer Cas. Vampiro, él es muy orgulloso. Él fue un niño abandonado, ha tenido que trabajar su camino en el mundo. Presentar este motivo podría ser intolerable para él. Él podría atacar. Y Cas había estado fortaleciéndose con cada muerte. A pesar de que no se hacía ilusiones de que pudiera derrotar al vampiro, Cas no sería fácil de doblegar sin dañarse a sí mismo en el proceso. Si hubiera conocido esta información un poco antes, ella podría haber sentado Cas y tratado de explicarle la situación, para convencerlo de que la aceptara. Ahora ella tendría suerte si lo encontró antes del combate. — ¿No hay absolutamente ninguna manera de tener un empate? Daciano se pasó los dedos por el cabello despeinado. Su voz cada vez más fuerte en cada palabra, él preguntó, — ¿He encontrado una manera de salvar su vida y eso no es lo suficientemente bueno para ti? —Ojalá lo hubiera sabido. — Él nunca le había levantado la voz a ella. — ¿Por qué? ¿Qué ha cambiado?— Sus ojos brillaron con furia negra. — ¿Anoche en tu cama? Ella tragó saliva. —Y…yo sé que has estado bajo mucha presión. Y no quiero pelear contigo. Probablemente debería dejarte descansar. — ¡Te irás a encontrar con Caspion entonces! Pensó en mentir, considerando todas las vías para suavizar este final. Pero se negó a ser intimidada. Si este vampiro quería compartir su vida, entonces sería mejor que entendiera que Cas siempre tendría un lugar en ella. —Primero voy a ver a Raum -para que sepa que debe finalizar la pelea cuando oiga la súplica. Pero después, voy a hablar con Cas, para explicarle esto a él. De lo contrario, él podría hacer algo impulsivo y atacarte. Sólo quiero asegurarme de que ambos salgan de esto ilesos. Una amenaza salió del vampiro. — ¿No confías en mí para controlar lo que suceda en el ring contra un cachorro como él? — ¿Cachorro?— Su condescendencia dolía.

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—Ya te he dicho que confíes en mí, Bettina. Su barbilla se disparó. —Y yo te he dicho que necesito contarle esto a mi amigo, por precaución. Sus colmillos se afilaron, brillando a la luz del fuego. — ¡Siempre piensas en Caspion! Tal vez se había engañado al pensar que podía salvar la distancia entre Daciano y Cas. —Por favor, cálmate— ¿Cálmate? ¿Sabes cuántas veces me han pronunciado esa frase a mí? Nunca. ¡Me tienes en el filo de la navaja, princesa!— Él le dio una risa amarga y ella pensó que él había murmurado, “Retrocediendo”. Si ella alguna vez se había preguntado cómo se vería un Daci sediento de sangre, exhausto, celoso...he aquí. Trató de razonar una vez más. — Trehan, estoy agradecida por lo que has hecho. Debí de decírtelo. Como dije, no quiero discutir contigo. Pero hay otras cosas a considerar. Sólo estoy tratando de preparar a todos los involucrados. Sé mejor que nadie el peligro de no estar preparado. Con eso, él aspiró profundamente, haciendo claramente un esfuerzo por refrenar su temperamento. —Voy a hablar con Raum. Después, te acompañaré hasta el cuadrilátero. —No, eso no estaría bien. Esta ronda podría ser una formalidad, pero… — ¡Eşti a mea41, Bettina!— Él la agarró por sus hombros, llevando su cara cerca de la suya. —Tú ya estás ahí. Por siempre, ¡me perteneces! Ella recordó algo más que Salem había dicho: Los fríos van a lo grande. —Vampiro, se practicó. Las personas podrían tomar señales de mí y regresar a ti más de lo que ya lo hacen. — ¿Nadie alentaría a Caspion? Él había luchado mucho para avanzar tan lejos en el torneo, arriesgando su vida repetidas veces, él había ganado alguna consideración. Y él está a punto de perder tanto. —Tu pueblo debe tomar señales de ti.

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Eşti a mea: es rumano que en español quiere decir eres mía.

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—Lo que quiero decir es que todo el mundo va a pensar que estoy de tú lado sobre Cas. — La percepción es realidad. — ¡Lo estás! Ella negó con su cabeza. —No es así de simple. — ¡Lo es! Entonces ¿No me estás escogiendo encima de él? ¡El vampiro ya estaba manejando su porción! — ¡No lo pongas así! ¡Y no pondré mi espalda contra la pared sobre esto! — Bettina estaría condenada si establecía este precedente. Con tus acciones, enseñas a otros cómo tratarte. — Cas tendrá un lugar en mi futuro, resígnate. — ¿Lo haces o no me elegiste? —No estás siendo justo conmigo y ¡no me estás escuchando!, — él parecía interpretar que todo lo que ella decía como: Quiero a Cas. —Los elijo a los dos, por diferentes motivos. Trehan, no puedo darle la espalda a él sólo por lo que siento por ti. — ¡No es lo suficientemente bueno! —espetó él. En un tono más suave, él agregó, —Habrá un solo hombre en tu vida -yo. Esta noche en el ring, le explicaré esto a Caspion. En el momento en que sus huesos se reparen, temerá siempre mirar hacia ti otra vez. — ¡Suficiente!— exclamó Bettina. — ¿Qué está mal contigo?— ¿Dónde está mi tierno vampiro de anoche? —Estás a punto de conseguir todo -esta victoria, tu Novia, el reino entero. ¡Cas no consigue nada! ¿Y ahora tú quieres aplastarlo bajo tu bota? ¿En frente de nuestro pueblo? ¡No quiero esto! ¡Muestra un poco de compasión! — ¡Sientes eso por él!— El vampiro agarró su nuca, estudiando su cara con los ojos negros idos como preparándose. — ¿Qué otros sentimientos persisten? — ¡Por supuesto que siento compasión por él! Hemos compartido años de amistad. — ¡Es mi derecho ganar esta noche! —Sí, lo es, pero eso no significa que tienes que aplastar a mi mejor amigo para hacerlo.

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—Un día, Bettina, voy a llegar a mi límite con esto. — Él le acarició su pelo hacia atrás, luego enderezó su máscara. Su toque era tierno incluso si sus palabras fueron duras: —Será mejor que hagas tú suplica fuera del ring, no sea que lo destroce con estas manos. — Entonces él se trazó lejos.

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Capítulo 41 Traducido Por Esthellar Corregido Por Alhana Revisado Por Alhana

odavía sacudida por el comportamiento de Daciano, Bettina había encontrado a Raum y le había explicado rápidamente la cláusula. Él se había quedado desconcertado sin embargo lo acepto, defiriendo con ella en todo –como si fuese ya la reina.

T

Como si él no pudiera esperar a tener otro gobernante. Esto era un poco desconcertante. Después, Bettina se puso a buscar a Cas, localizándolo cerca de la entrada al Santuario. Sus pendencieros amigos estaban animándolo por lo alto, con puñetazos sobre su torso mientras gritaban estimulándolo: — ¡Destripa a la maldita sanguijuela! — ¡Un par de colmillos para iniciar tu colección!— Chocando sus cuernos, estimulando su agresividad, su necesidad instintiva de ir por una nueva matanza. —Tengo que hablar contigo, Cas Él se trazó nuevamente. — ¿Qué es? Estoy a punto de entrar. No había manera fácil de decir esto. — ¿Y si te dijera que hay una cláusula de misericordia en las reglas, una salida para uno de los competidores? — ¿De qué estás hablando? —Si Daciano te saca a punta de espada, entonces puedo alegar misericordia, salvando tu vida. Pero esto te descalificará del torneo.

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Los ojos de Cas se volvieron salvajes. —No te atrevas a usar eso en mí. —Espera… — ¿Crees que no tengo honor? — ¡No es que piense eso! Agarrándola del brazo, los trazo fuera del alcance del oído de sus amigos. —Nací sin nada –he trabajado tan condenadamente duro para llegar a donde estoy, arriesgando mi vida una y otra vez. ¿Me humillarías así? —Eres mi mejor amigo. No puedo dejarte morir. —No hagas esto. — Apretándose la frente. —Pienso… pienso que yo comenzaría a odiarte. — ¿Odio?— ¿Realmente quieres que esto sea el fin de tu vida? ¿Morir a los veinticinco? ¿Por una hembra de la que ni siquiera estás enamorado? —Tina, sé que estas vinculada al vampiro. Queridos Dioses, puedo olerlo a él a través de ti. Ella se ruborizo, apartando la mirada. —Pero prefiero morir con honor que perder de esa manera. —No voy a permitir que eso suceda. He visto ronda tras ronda, sentada impotente al margen mientras tú y el vampiro arriesgan sus vidas. Por fin puedo hacer algo para ayudarte. — ¿Ayudarme –contra él de todas las personas? ¿Daciano? Sí, Salem, por lo visto no se estaba engañando a si mismo acerca de ellos. Nunca había conocido a dos machos que se odiasen el uno al otro con tanta amargura –y que tuviesen tan pocas razones para hacerlo. — ¡Preocúpate más por él, hechicera!— Espeto Cas, más enojado de lo que nunca lo había visto. —Voy a mandarlo fuera. No puedo perder. ¿De dónde provenía esta confianza? — ¿No presenciaste al vampiro contra el primordial? Se realista. Daciano tiene muchos años sobre de ti. —Eso no importa, no cuando utilizare su debilidad en su contra. — ¿Qué debilidad? Él no tiene ninguna.

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—Todo el mundo tiene una debilidad, — insistió Cas. — ¡Tienes que dejar que este juego termine! ¡Soy un demonio mortífero combatiendo por su honor – voy a demostrar mi valía ante todos ellos! —Él es un Daci con miles de años que lucha por su Novia predestinada. Yo te metí en esto, Cas. Yo haré lo que tenga que hacer para sacarte de ello. — Con esto, ella lo dejó con sus amigos, un grupo de demonios gritando para que Cas matara al vampiro.

*** Trehan había lamentado sus duras palabras casi tan pronto como las había pronunciado. Él había regresado a la tienda, pero Bettina ya se había marchado. Lo había acusado de no escucharla, y probablemente estaba en lo correcto. La sola mención del nombre de ese demonio lo había catapultado dentro de una rabia. Él exhaló un suspiro largo. Debería de haberle explicado la situación: Estoy exhausto, Bettina, sin gota de sangre, y mi mente no se encuentra bien. Hoy me he entere que Dacia definitivamente tendrá un nuevo rey, y por primera vez en un milenio, estoy seguro de que no seré yo. He hecho sacrificios para tener una vida contigo, y por consiguiente injustificadamente esperaba que te sometieras a mi voluntad sin dudar. Él le diría todo eso esta noche antes de la ceremonia, arreglando las cosas. Y una vez que ellos se casaran, él la tomaría repetidamente, saboreando más de la dicha que ella le había dado anoche. Con el recuerdo de su abandono, incluso su cuerpo hambriento de sangre se revolvía por más. Salvo por su vacilación sobre su mordida, ella se había entregado completamente, satisfaciéndolo de maneras inexpresables. La última vez que

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él la había tomado, la miro al rostro y una verdad lo había golpeado: Bettina este viaţă.42 Bettina era vida. Él nunca podría volver a ser como era antes. Esta noche, después de que la reclamara como su esposa, él se forzaría a beber y dormir, y finalmente después su mente se despejaría. Ellos no podían empeorar. Nada tenía sentido hoy. Su temperamento estaba siempre presente instantáneamente, su mal humor. Su cuerpo estaba debilitado, su cabeza mareada. Algo está fuera de mí. ¿Era porque no la había marcado? De acuerdo con el libro de fisiología, un vampiro tenía que perforar a su compañera. Pero él no era simplemente un vampiro. Él era sobre todo un Daci. En este momento, deseaba que no serlo. Trehan nunca habría pensado que envidiaría a un vampiro enloquecido de ojos rojos como Lothaire, uno que al parecer había tomado del cuello de su Novia cuando él la había reclamado. Uniéndola a él. Lothaire obro de acuerdo al instinto; Trehan se resistió a él. El Enemigo de lo Antiguo estaba sanando; y él retrocediendo. Trehan se sentía…enfermo. Su garganta quemaba, y su lengua parecía espesa, pegada al techo de su boca. Su aturdimiento se estaba convirtiendo en un dolor de cabeza, incluso mientras un entumecimiento se propagaba a través de sus miembros. Simplemente termina con este combate. Todo lo que deseaba, todo lo que le pertenecía, estaba allí para tomarlo. Estaba tan malditamente cerca, simplemente tenía que apoderarse de ella. Miró en dirección del ring. Mi premio espera con los ojos muy abiertos. Listo para su encuentro, Trehan cuadro los hombros, el movimiento lo envió a una posición inclinada.

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En Rumano Bettina era vida. (NdT)

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Se dio cuenta de que algo andaba definitivamente malâ&#x20AC;Ś mientras se trazaba al santuarioâ&#x20AC;Ś y chocaba de bruces contra el muro.

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Capítulo 42 Traducido Por Esti Corregido Por Alhana Revisado Por Nyx

U

no no tiene que ser un sorceri para sentir la atmósfera prodigiosa de la noche, — murmuró Morgana desde su asiento en el estrado. Bettina estuvo de acuerdo. Cuando Raum saludó a la multitud, ella miró hacia la arena. La lluvia había dejado un anillo de arcilla roja. Hilos de niebla rezumaban desde el suelo deslizándose alrededor de las barras de la jaula. Los rayos de la luna atravesaban la bruma de la niebla. Cuando Raum anunció a los competidores, la multitud empezó a aplaudir, pero su reacción fue apagada, como si ellos sintieran el aire siniestro también. Caspion y Daciano entraron en el ring, trazándose sobre el barro. En este punto, ella sólo quería que los dos estuvieran a salvo. Lidiaría con las consecuencias más tarde. Mientras Raum continuaba con los anuncios sobre la ceremonia de la boda a la medianoche, sus próximas vacaciones en kingdomwide, y así sucesivamente, Bettina estudiaba al vampiro. En cada ronda había sido la imagen de la frialdad. De mirada penetrante y expresión concentrada. Un macho enfocado en una sola tarea. Ahora el sudor salpicaba su frente y sus cienes. Sus pupilas estaban dilatadas, y finas líneas de rastros de sangre manchaban las comisuras de sus ojos.

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Cuando él negó con la cabeza con fuerza, casi perdiendo el equilibrio, la mano de Bettina se lanzó sobre el brazo de Morgana. — ¡Mira al vampiro! — ¿Qué pasa? —Mira sus ojos. Ella entrecerró los ojos. — ¡Oh, por el amor al oro! Tienes que estar bromeando. — ¡Él ha sido envenenado! —Siseó Bettina. Conocía los síntomas al igual que la hechicera. Morgana dio una risa asombrada. —Tienes un perdedor hábil. — ¡No! Cas no habría hecho esto, — dijo ella, incluso cuando recordó su confianza injustificada. Mañana por la noche es la última... No puedo perder... Usare su debilidad en su contra... — ¿Tal vez Caspion y otro han planeado esto? — Morgana miro fijamente hacia Raum. Es un engaño desenfrenado. ¿Era eso lo que ellos dos habían estado hablando la otra anoche? El envenenamiento no estaba fuera de las reglas. Entonces la comprensión floreció. Tuvieron que ser los primos de Daciano, ¡los que lo hicieron! Él le había dicho que ellos siempre estaban tratando de matarse unos a otros, y que habían estado antes en su tienda. —Al vampiro le han dado algo muy potente, — observó Morgana. —En una escala de uno a cinco y -siendo cinco una de las extrañas toxinas que en realidad podría matar a un inmortal- yo le pondría cuatro. — ¿Cuatro? ¿Qué hago? ¿Qué puedo hacer? —Espero que pueda recuperarse de una dosis tan fuerte. En un intento obvio para hacer precisamente eso, él negó con la cabeza y casi se tambaleó antes de recuperar el equilibrio. Parecía confundido, sus pies lentos en el espeso fango. Está empeorando.

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Ella se giró hacia Cas. Él bullía, sus cuernos tiesos como un palo, sus colmillos crecidos. Desenvainó su espada agarrándola con fuerza, los músculos de sus brazos abultados. Sus amigos en las gradas gritaban enemistándolo aún más. Daciano se pasó nuevamente la manga por los ojos como si sus ojos se hubieran atenuado. Cuando sacó su arma se tambaleó una vez más. La puerta se cerró por última vez. Antes de que Bettina pudiera decir una palabra Raum dio su señal. Y ella no podía hacer nada una vez que el cuerno daba su último estruendo. Cas atacó inmediatamente, su reluciente espada fuera. Daciano apenas pudo desviar el golpe a tiempo. Sus espadas resonaron con fuerza los golpes metálicos sonaban en la noche. Cas volvió a golpear; Daciano consiguió detener el letargo. Los reflejos del vampiro se estaban deteriorando aún más, mientras que Cas era más rápido, más fuerte de lo que ella podía haber imaginado. Con una estocada repentina, Cas empujo su espada directamente hacia fuera, como una extensión de su brazo musculoso. Daciano reacciono tarde echando la cabeza hacia atrás, la punta de la espada corto su mejilla rasgándole la piel. En ese momento, la luna golpeó la cara del vampiro, iluminando fantasmalmente el hueso blanquecino antes de que la sangre brotara. Daciano no mostraba ninguna expresión, ningún dolor, ira, confusión, sólo vacío mientras la sangre fluía por su rostro. Cas como un rayo lanzó rápidamente otro golpe con su espada, una laceración profunda apareció en el brazo armado del vampiro. Mientras Bettina se quedó asombrada con este giro de los acontecimientos, Morgana observaba con calma: —Sólo es cuestión de tiempo, rarita. —No, no, el vampiro saldrá de esto, — dijo ella, fingiendo una confianza que no sentía. Parecía que Daciano apenas podía controlar sus

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pesados párpados -mucho menos lo que estaba sucediendo en el ring. —Ya sabes lo fuerte que es. Con una ferocidad alucinante, Cas blandió su espada en lo alto, usando ambas manos para lanzar un ataque brutal; Daciano levantó su espada para defenderse. Una vez más sus espadas sonaron, el choque de metal contra metal. Las chispas caían sobre la cabeza de Daciano destacando su sudor y su rostro ensangrentado. Presionando su ventaja, Cas lanzo un golpe tras otro como si balanceara un hacha en una tabla de cortar. La avalancha de furiosos golpes condujo a Daciano abajo... abajo.... Cuando las rodillas del vampiro se hundieron en el fango y la confusión se registró en su orgulloso rostro, Bettina se dio cuenta de dos cosas. Estaba enamorada de él. Y haría cualquier cosa para salvarlo.

*** La Espada tiembla en mis manos, el metal repica en mis oídos, el barro me succionaba hacia abajo. Caspion me aporrea. — ¡Conoce la derrota, vampiro! Entregada a ti ¡por un demonio! ¡Debo sacudirme esta debilidad! Sin embargo, nada podía perforar el estupor de Trehan. Su visión periférica aún estaba oscurecida por la sangre, su equilibrio destruido. Su mente desordenada aceptó finalmente la verdad: él había sido... envenenado. Probablemente por el cobarde que aún ahora se esforzaba por tomar su cabeza.

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Pero, ¿cómo pudo Caspion haberlo drogado antes de la ronda? Trehan sólo había estado alrededor de sus primos y de Bettina. ¿Los golpes... cesaron? Como una imagen borrosa, el demonio comenzó a trazarse a su alrededor, inteligentemente manteniéndose en sus puntos ciegos. Trehan luchaba por levantarse. El lucharía por ella. Todo lo que deseo tomar está aquí-. De repente, sintió el acero contra su garganta. Caspion lo tenía agarrado por detrás justo para matarlo. O al menos eso es lo que pensaba el demonio. Por fin, la adrenalina comenzó a cavar a través de las venas de Trehan consumiendo la toxina. El poder fluyó en sus músculos, su cuerpo recuperándose con la fortaleza de los Daci. Ahora que me has irritado, cachorro. Trehan le enseñó los colmillos. Dioses, voy a disfrutar enseñándote una lección. —La lucha no ha acabado, chico. Te olvidas de lo que soy… — ¡Pido misericordia!— Gritó Bettina. ¡¿Qué? Demasiado pronto, Bett! La muchedumbre se calló. Él giró la cabeza para vislumbrar su rostro. —Pido misericordia para el Príncipe de las Sombras. Trehan dejó escapar el aliento. Ella acababa de invocar la cláusula... ¿Para mí? ¿Descalificándome del torneo? No, no, había oído mal. Su mente no estaba clara. Ella no acababa de alejarse de su alcance para siempre. ¿Después de la noche que habían compartido? ¿Después de todo lo que había sacrificado? ¡A él! Ella no le haría esto. Ella sabe lo mucho que la quiero. Caspion se inclinó para burlarse —No me he olvidado de lo que eres. Eres un perdedor, descalificado del torneo. ¡Te dije que nunca sería tu esposa! ¿Ahora ella sería de ese demonio? Caspion rió. —Vuelve a tu solitaria casa en el suelo, anciano. ¡No tengo ninguna maldita casa! ¡Renuncie a todo por ella! Y ahora ella iba a estar para siempre con Caspion.

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Estaban en esto juntos – La realidad lo golpeó como una maza en la garganta. Bettina le había entregado media copa de sangre hace una hora. Aquí Trehan, bebe. Ella poseía un extenso arsenal de venenos. No Bettina. No podía ser ella. ¿Quién más, tonto? Sus primos nunca caerían tan bajo. Incluso Stelian tenía demasiado honor para eso. ¿Y no había llevado Bettina antes su habitual anillo de veneno? Él había pensado que el sabor de la sangre era extraño, pero una vez más pensó que había sido arruinado por la ambrosía que fluía por sus venas. La ambrosía que le había negado ayer por la noche. Sus colmillos se alargaron aún más, afilados como navajas de afeitar. Toda la agresión que Trehan había guardado durante años llego aullando a la vida dentro de él, una bestia voraz sedienta de matanza. Con un bramido, agarró el extremo de la espada de Caspion. La lámina cortó su mano, chorreando sangre cuando se la arrebató al aturdido demonio. Trazándose a sus pies, Trehan lanzó el arma hasta el borde del ring. El demonio se quedó boquiabierto, Trehan envainó su espada, con ganas de enfrentar personalmente esta matanza. Para sentir la ruptura de huesos y piel desgarrándose entre mis dedos. A pesar de que había quemado la toxina, sus pensamientos se hicieron aún más confusos, una maraña enredada en su mente. Ella nunca va a ser mía, siempre va a querer al macho que está delante de mí. Echó la cabeza hacia atrás y rugió con los puños apretados hasta que sus brazos y los músculos de su pecho se tensaron. A medida que el sonido murió en su garganta, miró el pálido rostro de Betina. ¿Quieres tanto a Caspion? ¡Te daré su maldita cabeza de mierda! Cuando se dio vuelta para afrontar a su presa, una neblina rojo sangre cubrió la visión de Trehan. Matar.

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Por primera vez en su larga y cansada existencia, 茅l se entreg贸 totalmente a su rabia.

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Capítulo 43 Traducido Por Esti Corregido Por Alhana Revisado Por Nyx

Daciano se había convertido en una criatura poseída, con más furia aún que un Lykae, y con menos razonamiento.

D

Él me dijo que desgarraría a Cas con sus propias manos.

Ya el vampiro le había fracturado a Cas el brazo derecho y golpeado la cabeza y la cara hasta romperle los huesos. El rostro de Cas estaba irreconocible, su ojo izquierdo era una pulpa inflamada, la sangre brotaba de su boca. En un intento desesperado por recuperar su espada, Cas se abalanzó trazándose torpemente para buscarla; Daciano predijo su movimiento y lo golpeó por todo el ring. Cas salió volando, estrellándose en el fango, haciendo subir una onda de este sobre la primera fila de espectadores. El vampiro lo siguió, agarrando a Cas por un cuerno y lo arrastró de rodillas para seguir golpeando ferozmente. —Oh, querido dioses, — murmuró Bettina. —Esto no está pasando. — Había pensado que Cas podía recuperarse, o que Daciano entraría en razón. — ¡Por favor detenlos, Morgana!— Su madrina no le hizo caso, inclinándose hacia adelante, fascinada por la batalla. —Raum, — exclamó Bettina. — ¿Qué dicen las normas sobre esto, m’niña?— dijo él. —Has pedido misericordia, ¿qué más podemos hacer?

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— ¡Yo no sé! Cas luchó para liberarse, dando golpes inútiles al cuerpo de Daciano, el vampiro le enseñó los colmillos, completamente blancos contra su cara ensangrentada. La escalofriante sonrisa de un depredador glacial. Él ha llegado a su límite. Obviamente Bettina lo había jodido, había pensado que estaba salvando su vida, sin imaginar que él podría quitarse de encima una dosis tan grave. Cuando ella pidió misericordia, la expresión aturdida de Daciano se había transformado en una de puro odio. El salvajismo en sus ojos ónix... Debió creer que lo había engañado para dejarlo fuera del torneo –y que el otro demonio lo ganara. Sólo había querido proteger a Daciano. Y ahora Cas iba a pagar por su error si no intervenía. —En todos mis largos años pocas veces he visto dominar un combate de esta forma, — Raum dijo a Morgana. — Esto trae a la memoria a las leyendas. ¿No es así? —Así es. Lachlain, Demestriu, Furie, el Enemigo de lo Antiguo. ¿Coincidiendo entre sí? ¿En un tono conversacional? ¿Qué estaba pasando aquí? ¿Por qué no había nadie más volviéndose loco? Daciano alzo en vilo a Cas, arrojándolo al otro lado de la jaula como un misil. Cuando Cas golpeó contra las barras, una de las barras se incrustó en la base de su cráneo, rompiendo su interior. Bettina dio un sollozo mientras Cas gemía sin pensar oscilando bruscamente, ¿la barra... lo había cegado? Sin embargo, él luchó por defenderse cuando Daciano lo jalo por su enmarañado pelo. El puño del vampiro destrozó la cara de Cas con otra serie de golpes demoledores, una y otra vez, mientras Bettina rogaba: — ¡No, no, no! Luego vino el golpe final. Ella oyó el crujido de los huesos. El fango salpico encima del cuerpo de Cas cuando él se derrumbó sobre su espalda. Flácido. Tumbado en el fango, roto, Cas no se movió de nuevo.

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El vampiro se cernió sobre él y desenvainó su espada. Ella nunca podría alcanzar el ring a tiempo—Estás a punto de perder a los dos, — le dijo Morgana. —Uno muerto y él otro por ser perdonado. —A Raum, ella le sugirió: —Envía a los guardias, demonio. Ellos podrían ser capaces de mantener al vampiro ocupado el tiempo suficiente para sacar furtivamente el cuerpo de Caspion. Raum miró a Bettina. Cuando ella hizo un gesto desesperado, hizo una señal a la guardia con la mano. Inmediatamente, ellos se trazaron desenvainadas rodeando a Daciano.

al

ring

con

las

espadas

Como un animal protegiendo su caza, el vampiro se colocó delante de Cas. Sus colmillos goteaban sangre, sus músculos ondeando con fuerza bruta. Cuando los guardias lo encerraron, él lanzó un rugido ensordecedor. El sonido reverberó como un trueno, sacudiendo la arena, la ciudad misma. Los demonios de la multitud se taparon los oídos. Con una fuerza y velocidad intempestiva él se arrojó hacia los guardias, rajándolos uno a uno -hasta que cada uno quedó inconsciente o arrastrándose en la suciedad. —Ese no era el plan— Morgana dijo con un encogimiento de hombros. —Rarita, sólo una persona puede parar esto ahora. — ¿Quién? La hechicera sonrió ampliamente, tomando una dramática y profunda respiración. —La Reina de Corazones. ¿Yo? Los labios de Bettina se separaron. ¿Podría usar su poder contra el macho que amaba? El vampiro que había reclamado su cuerpo hacia menos de veinticuatro horas. ¿Hice latir su corazón, y ahora debo detenerlo? ¿Incluso brevemente? — ¡Vampiro, no hagas esto!— Gritó, desesperada por no hacerle daño. — ¡Por favor, no!

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Él le enseñó los colmillos, dando un siseo sangriento, luego se volvió hacia su presa, claramente queriendo asesinar a Cas. Si no actuaba Bettina perdería a los dos. —No me dejas otra opción— dijo, levantando las manos. El poder creció dentro de ella como una tormenta. Las lágrimas se derramaban por sus mejillas mientras apuntaba al vampiro, desatando una absoluta agoníaÉl retrocedió como si un rayo lo golpeara. Luego se tambaleó, agarrándose el pecho. Cuando giró la cabeza hacia ella, su pelo se azotó sobre su mejilla sangrienta. Ella pudo ver que la comprensión se asomaba en su rostro terrible, la acusación en sus ojos oscurecidos de rabia.Él le lanzó una mirada asesina con la que ella se estremeció. Resistiéndose a su poder sobre él, el vampiro gritó a la multitud: — ¡Presten atención y escúchenme bien! He ganado este torneo... Aquí nadie puede negar mi victoria...He ganado esta corona, — y la señaló con su espada ensangrentada, —y a Bettina como mi esposa. — Sentía garras excavando en su pecho, sus pulmones fallando, él gritó: — ¡Yo renuncio a los dos!

*** Trehan sostuvo su mirada, despreciando sus lágrimas, soportando el dolor abrasador en el pecho. En su corazón. De alguna manera ella tenía nuevamente su magia. Y la estaba usando en su contra. ¡Su macho! ¡Su macho de mierda! Su mirada fija era extraña. Aquellos puntitos brillantes que chispeaban en sus ojos ahora estaban teñidos de ámbar. Sus manos brillaban con más luz ámbar.

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El sonido del latido de su corazón atenuado. Hace mil años, su corazón se había detenido. Pero ahora -debido a ella- lo necesitaba para vivir Solo quedan unos segundos para que se paren tus otros órganos. Una nueva oleada tormentosa estalló en su interior. Debo escaparme de su agarre. —Has conseguido lo que siempre has querido, hechicera, — chirrió. — ¡Ahora vive con tu remordimiento! Con sus últimas fuerzas, él se alejó a su tienda, fuera del alcance de su poder. De inmediato el dolor ceso. Su ritmo cardíaco se reanudó, su cuerpo se recuperó. Pero su mente... ¡Caos! Ella había llorado por él que realmente amaba, había detenido el latido del corazón de Trehan. No podía ser más claro. Y ella había hecho algo mucho peor antes. Se abalanzó oliendo sobre la copa que ella le había entregado. Envenenado. Aquí, Trehan. Bebe. Tan inocente, tan encantadora. ¡Tal traición! Como un relámpago, recordó la noche en que se había sentado con ella en las gradas. Cuando le había preguntado a Bettina si había planificado envenenar a alguien, ella lo había mirado fijamente a los ojos y respondió: — Una sanguijuela está acortando la lista. Cómo profético. Con un rugido furioso, él aplastó la copa. Ella y Caspion lo habían engañado. ¡Y ahora Trehan no tenía nada! A medida que ensartaba su espada en la vaina, recordó cómo su padre le había aconsejado aceptar su suerte. Pero con Bettina, Trehan había pensado que había encontrado a su familia, a su amiga, a su amante, el gran amor de su vida. Se había ido.

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—Sé un ejemplo, hijo. — Después de todos estos años Trehan había fracasado por completo. — ¡No tengo nada! Ni siquiera un jodido lugar al que ir. — ¡NADA!— Rugió, tirando de su pelo manchado de sangre. La quiero, la odio. Ir y matar al demonio. No puedo. En el ring, Trehan se había dado cuenta de que sus votos lo ataban, como un tonto le había dicho a Bettina que tanto él como Caspion sobrevivirían. No lo puedo matar... — ¡Trehan!— Viktor apareció en la tienda, con Mirceo y Stelian detrás de él. Enloquecido por la ira y la pérdida, Trehan se dio vuelta, con hambre de lucha no importaba contra quién. Mirceo alzó las cejas por el aspecto de Trehan. —Nuestras disculpas por la interrupción tío. Tu noche de boda tendrá que esperar-. — ¿Qué quieren ustedes tres ahora?— Trehan Rugió. ¡No hay ninguna noche de bodas de mierda! Su premio, se había ido para siempre. — ¡Dios maldita sea, pensé que habían terminado conmigo! ¿Por qué han vuelto? Stelian dijo: —Está echando espuma por la boca como siempre, Viktor. Debes lidiar con eso. —Dame crédito, — espetó Viktor. —He estado haciéndolo mucho mejor.— Le dijo a Trehan, — ¿Qué demonios te ha pasado? — ¡He ganado! Y perdido jodidamente todo— él escupió las palabras. — ¡No soy quién yo era! — ¿Qué significa eso, Trey? No hay forma de que perdieras el torneo con Caspion. — ¡Yo lo derrote. Gané, ¡pero he perdido el premio!—Trehan se apretó la frente, exprimiendo hasta que su cráneo amenazaba con romperse. — ¡Díganme lo que están haciendo aquí o váyanse! —Tienes que calmarte, primo. Su cabeza giró hacia arriba. — ¡Vete a la mierda!

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—Te lo diré entonces, — dijo Mirceo. —La situación con Lothaire ha llegado a una crisis. Lo han atacado casi decapitado. No podemos entrar en su apartamento debido al hechizo de protección, y su Novia ha desaparecido. Tenemos que encontrarla. Trehan soltó una risa enloquecida. — ¿Debemos, entonces? Stelian dijo: —Una vez más, hay un inconveniente. Los tres vacilaron antes de que Viktor dijera: —Elizabeth fue probablemente la que blandió la espada. ¿La Novia de Lothaire lo había atacado? Siento tu dolor, hermano. —Lo ayudare, — dijo Trehan finalmente entre dientes. — ¡Cumpliré con mi maldito deber con los dioses de Dacia!— Él niveló su mirada con cada uno de ellos. —Pero quiero volver...

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Capítulo 44 Traducido Por Kyra Corregido Por Alhana Revisado Por Alhana

SEMANAS DESPUÉS

-H

emos llegado al punto de partida, ¿verdad?— Caspion dijo tranquilamente. Él y Bettina estaban tomando sus bebidas en el balcón, al igual que lo habían hecho la noche antes de que el torneo comenzará.

Desde ahí, podían ver las copas de los árboles gigantescos. Murciélagos dentados frente a la luna creciente. Pero esta noche la escena no era romántica. En su lugar era sombría. Ver esos árboles Moonraker le recordaba a la locura que ella había compartido con Daciano, la perfecta aceptación y el placer. Él había sido el hombre perfecto para ella. Hasta que repentinamente, él no lo era. Sin embargo, ella había perdido a ese vampiro -con los ojos como el bosque, ojos que podía volverse ónix por el deseo. O por la rabia. Ahora que ella había conocido el amor verdadero –hiriente, crudo, impresionante, el amor espectacular- Bettina se preguntaba cómo es que había pensado que Cas era el indicado para ella… Bebió de su copa de vino. —Esto no se puede sentir como antes, pero tengo que creer que somos mejores de lo que fuimos entonces. Incluso aunque los dos estemos con el corazón dolido.

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— ¿Mejor?— dijo Cas. —Supongo. Esa noche antes del torneo, estaba convencido de que estaba a punto de morir, y tú estabas convencida de que estaba a punto de casarte con un Cerunno. — Él se enfrentó a ella, su hermoso rostro serio. —Pero, Tina, las cosas son malas para mí aquí y ahora. Su gente adoraba la fuerza y la destreza en batalla; ellos no habían tenido mucho interés en que el perdedor del combate se convierta en el ganador del torneo. Especialmente no debido a un antiguo tecnicismo Sorceri. Especialmente no cuando había rumores de un envenenamiento. Más fuerte equivalía a grandioso. Podría salir bien. Los Seres Mortíferos consideraban que el Príncipe de las Sombras debería ser su rey. Una vez que Cas había sanado, había ido al torneo del “ganador” el tiempo suficiente para aceptar el medallón de convocación de Bettina y la corona del reino de Abaddon. Luego le había devuelto ambos a ella -junto con cualquier reclamo que él tuviera sobre el trono. El medallón colgaba de una cadena en su cuello, justo al lado de una alianza de oro puro. Era una reina sola en su propio derecho. Pero su corona, la que ella había forjado para que parecieran cuernos de demonio, caía pesadamente sobre su cabeza... El envenenamiento del vampiro había sacudido al reino, casi todo el mundo sospechaba de Cas. Aunque ella había culpado a los primos de Daciano, se había sentido obligada a preguntar si Cas y Raum habían tenido algo que ver con eso. Cuando ellos lo negaron, ella le había preguntado a Cas, —Entonces, ¿cuál era su debilidad que ibas a explotar? —Su arrogancia, Bettina. Su exceso de confianza. Yo quería usar su sangre-fría en su contra. No tenía ni idea de que él se convertiría en un animal. Tal como había predicho una vez Morgana, Daciano se había vuelto irreflexivo, una bestia salvaje.

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Salem dio a entender que él estaba en torno a la pista del verdadero envenenador: —Actualización a las once. — Pero el sílfide podía mirar todo lo que quisiera -él nunca llegaría a Dacia. Nadie podía. Cas dijo, —Sabes que no puedo quedarme más tiempo en Abaddon. Ella admitió, —Pensé que esto es de lo que quería hablar. — Desde el momento en que él había llegado esta noche, ella había notado que estaba a punto de irse. —Pero yo te necesito aquí, Cas. Tú eres una de las pocas personas en que puedo confiar completamente. — Él era parte de la variopinta familia que ella había ensamblado, junto con Raum, Morgana, e incluso Salem. —Tú no me necesitas. Tú estás haciendo un trabajo increíble. — ¿Qué si vamos a la guerra? Cas miró hacia el cielo.— ¿Crees que los Vrekeners nunca atacarán? Ella no lo sabía. Seguramente, ellos deberían por ahora. —En cualquier caso, necesito un general a mi lado. — Raum había declinado el cargo, diciéndole, —Voy a ayudarte a instalarlos, m´niña, pero luego voy a retirarme. ¡Tal vez a aprender golf! — ¿Un general?— Cas se burló. —No me van seguir, Bettina. Pero ellos te seguirán a ti. Aunque había sido aceptada como reina, en un inicio la recepción había sido fría. Básicamente, todo su pueblo creía que ella había sido rechazada por dos pretendientes. Morgana no había estado aquí para asesorarla -la hechicera había desaparecido, dejando sólo un mensaje: —La Dorada resucitó. Feliz Accessión. — Así Bettina tuvo que seguir el ejemplo de Morgana, asistiendo a espectáculos cada noche. Raum había sido fundamental para ayudarla a organizar las fiestas de borrachos. Aunque él no había hablado con ella acerca de su situación aparte de ofrecer algunas bruscas pero bien intencionadas trivialidades -él se había dedicado a rehabilitar su imagen.

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Él se había ocupado de todo el trabajo pesado con las extravagancias, dejándola para ofrecer el toque final al estilo Sorceri. Más color, más oro un espectáculo más equitativo que deslumbró a los demonios. Ahora cuando ella pasaba a la gente por la calle, ellos sonreían y la llamaban "Buena Reina Bett". Cada día, Bettina se sentía más cómoda en su papel de regente, ejerciendo el poder con más confianza. Los días de la Bettina fácil de convencer habían desaparecido, reemplazados por una Reina Bettina, hechicera audaz (más o menos). Como Morgana y su clienta, Bettina consiguió lo que quería. Sin embargo, la situación no había mejorado para Cas. —Tina, créeme, preferiría no ir. Odio dejarte después de lo que él... después de Daciano... después de que perdiste al hombre con el que pensaste te casarías. El vampiro la había humillado a ella y a su amigo más antiguo, pero todavía lo echaba de menos hasta un grado de dolor. Ella había estado subiendo y abajo -maldiciendo a Daciano, después anhelándolo. Esta noche, te haré mi esposa, él le había dicho. Eternitate Bettina, él le había asegurado. ¿Cómo pudo el vampiro sólo dejarla atrás? Justo antes de que se trazará lejos, él había dicho: —Has conseguido lo que siempre has querido, hechicera. — ¿Había pensado que ella todavía quería Caspion sobre él? ¿Después de que ella le había dado al vampiro su virginidad? ¿Después de la noche que habían compartido? Tal vez ¿el veneno había confundido sus pensamientos? Pero entonces, incluso antes del final, Daciano había parecido indispuesto -asediado por la afilada tensión... Tantas cosas en el reino le recordaban a él. Pensaba en Daciano cada vez que practicaba con su poder, o trabajaba en su taller, o simplemente cuando caminaba sola alrededor de la ciudad. Simplemente acostarse en su cama la hacía anhelarlo a un grado asombroso. Daba vueltas, esperando a que él apareciera.

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Esa había sido su cama -por lo menos por una noche increíble. Tenía tantos sentimientos reprimidos en su interior, sin salida. ¡Qué no daría por una oportunidad de hablar con él! Bettina sabía exactamente lo que iba a decirle: Trehan Daciano, metí la pata. Pensé que ibas a morir, y actué para salvarte. Claramente, fui demasiado impaciente. A veces hago cosas tontas, especialmente si mi vida esta descentrada por completo, y estaba luchando con emociones que nunca había sentido antes. Pero tú... tú comportamiento... ¿cómo pudo convertirse en una pesadilla? Ahora Cas señaló, —Tendrás a Salem para que te haga compañía cuando me vaya. Aunque Bettina no podía volver a Salem un fantasma normal, había revocado su servidumbre hacia ella, fundió su campana de cobre, y lo volvió un compañero. Él era un negociador hecho y derecho, incluso ahora estaba negociando su próxima comisión. — ¿Dónde vas a ir, Cas? —Al Plano de los Años Perdidos. Ese plano era una dimensión infernal que estaba en continuas guerras donde el tiempo pasaba más lentamente que en Abaddon -porque los días se extendían sin fin en el infierno. —Tú no volverás de allí. No se puede. Cas podría experimentar años y años allí, y luego volver al día siguiente. —Necesito trabajar eso. Y hacerme más fuertes. —Muchos Abaddonae iban allí para hacer matanzas y cosechar poder. —Lo entiendo, pero ¿tienes que ir allí? Su mano se tensó sobre su tasa. —Haré cualquier cosa -cualquier cosapara nunca ser derrotado así de nuevo. —Por favor, sólo dame esto por algún tiempo, — dijo ella, pero sabía que él no podía continuar como lo había estado haciendo. —El pueblo no me acepta. Yo no me acepto. —Él no exageraba; cuando Cas pasaba los Abaddonae, ellos... escupían en su camino.

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—Una vez que encontremos al verdadero envenenador, entraran en razón. —Lo siento, Tina, me tengo que ir. No había cambiado de opinión. Con esa comprensión, sus ojos comenzaron a lagrimear. — ¿Cuándo volverás? —Siglos, si eso es lo que se necesita. Así que tal vez un año en este tiempo. —Él forzó una sonrisa. —Deséame suerte, amiga. Sollozando, le susurró, —Buena suerte, Cas. Él presionó un cálido beso en la frente durante un largo momento, y luego desapareció. Caspion se aventuraría en el infierno, arriesgaría su vida repetidamente, y todo por Daciano -el reservado, paciente vampiro que se había vuelto loco. A pesar de que había esperado que Cas se fuera, todavía dolía. Y ahora ella estaba sola. Sola en el balcón, tan alto -¿en la oscuridad? ¿Con un imperfecto hechizo de barrera? Se encogió de hombros y bebió otro trago. Desde que Daciano se había ido, ella había dominado aún más su angustia. La desafiaba constantemente, y su control sobre ella continuaba menguando. Además, había empezado a creer en su capacidad para derrotarla. La grandeza se encontraba en ella, después de todo. Pero había otro factor. Estaba demasiado afligida para sentir mucho de nada además de tristeza –y mucho menos miedo. Trehan Daciano le había roto el corazón cuando la había dejado, para vivir una vida sin él. Después de eso, a ella no le importaba lo que particularmente le pasaba. Sí, en estos días la Reina Bettina consiguió lo que ella quería. Excepto lo que ella más deseaba.

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Mi vampiro.

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Capítulo 45 Traducido Por Limos Corregido Por Alhana Revisado Por Nyx

A

unque Trehan estaba sentado en su silla favorita, con un libro en la mano, no podía leerlo. En cambio, se quedó mirando las llamas.

Al igual que antes, nada lo complacía. Una sombra con una existencia pasmosa. Durante las últimas semanas, su dolor había probado ser tan inagotable y persistente que se había convertido en una especie de crudo entumecimiento… Debido a su servicio prestado para ayudar a salvar la vida de Lothaire, a Trehan se le había permitido volver a Dacia. Tal vez no debería haberse molestado. Lejos de Bettina, su mente sólo había empeorado -sin concentración y sin rastro de razón o lógica. Pero su cuerpo se había recuperado con el tiempo y rabiaba con un hambre insaciable por ella. Los susurros entre los Daci se habían reanudado. Tolo el mundo sabía que había abandonado su reino, encontrado a su Novia otherlander -sólo para ser traicionado de alguna manera por ella- y luego regresó. Esos susurros sostenían que él ahora era incluso peor que la sombra que había sido antes. Y tenían razón. Sobre todo. —Toma otra mujer, — le había aconsejado Viktor, lo cual solo le había confirmado que él no había sido sangrado todavía. O si no, sabría lo ridículo que había sonado eso.

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Bettina había despertado en Trehan experiencias que él jamás había conocido. Ella le había dado vida. Su cuerpo era suyo, su semilla era de ella. Él no le podría dar jamás ni lo uno ni lo otro a otra mujer. Ellos ya habían sido reclamados. Él ya había sido reclamado. Luego descartado. Lo que le dejaba solo, con un libro en su regazo, mirando las llamas… — ¡Buen crepúsculo, tío!— dijo Kosmina al momento en que se trazaba a su sala de estar. —Te traigo un mensaje de Lothaire. El recién coronado -y totalmente desquiciado- rey de Dacia. Lothaire había resultado ser un dictador despiadado, propenso a la rabia, con episodios alternados de locura y lucidez, más de lo último ahora que se había reconciliado con su Novia. Ella, de hecho, casi había decapitado a Lothaire, por accidente. Le había tomado semanas entender a Lothaire. Antes de esa epifanía, cuando él había sido separado de su Novia, él había arremetido contra sus primos, Trehan incluido. Hubo un punto en el que Lothaire había arañado su pecho hasta arrancar su corazón fuera de él y se lo había enviado a Elizabeth en una caja. Trehan puso su libro a un lado y se levantó. — ¿Qué quiere ahora? De todos sus primos, Trehan era el que mejor había entendido a Lothaire -porque yo mismo estoy bailando al borde de la locura. Kosmina, en cambio, era la que estaba más encantada con Lothaire. Ella pensaba que él era emocionante e incomprendido y creía que su historia de amor con Elizabeth era material para una leyenda. —Parece que te ha convocado a la corte. —Al parecer lo hizo, ¿no? — Un asunto común. Lo irritó. Trehan tuvo la oportunidad de ser rey, dos veces. Ahora se arrepentía de no haber aprovechado este trono. Kosmina asintió alegremente. —Le dije que te llevaría de inmediato.

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¿De inmediato? De repente, Trehan se encontró con el estado de ánimo para dar un paseo relajado. — ¿Vas de camino?, — preguntó ella. — ¿Puedo ir contigo? —No creo que sea una buena compañía, pero no me opondré. Una vez que salieron de la biblioteca y comenzaron a caminar a lo largo de una nebulosa calle empedrada, Kosmina dijo, —Espera a ver el castillo, Tío. ¡La Reina Elizabeth ha estado muy ocupada!— Su sobrina estaba encantada con todos los cambios hechos en el reino. Como le había dicho a Trehan. — ¡Ya no tenemos que odiarnos los unos a los otros! Ya no tendré que preocuparme por si mi hermano intenta matarte cuando te visite. Por eones, el gran castillo negro había permanecido vacío, con sus pasillos haciendo eco. Ya no más. Desde que Lothaire y Elizabeth se reconciliaron y comenzaron a establecer sus nuevas reglas, el castillo había permanecido en un continuo estado de agitación. Tan pronto como Trehan y Kosmina se abrieron paso a través de las imponentes puertas de oro del castillo, se encontraron con un completo caos. Los sirvientes revoloteaban a su alrededor, trazando muebles y objetos de decoración. Un perro de aspecto mestizo los perseguía, ladrándoles con impaciencia. Había un árbol de navidad vívidamente decorado en cada alcoba. — ¡Elizabeth dijo que tendríamos Navidad por todo el año y que decoraríamos sólo con los adornos más finos!— le explicó Kosmina. —No sé qué es Cracker Barrel43, pero sus productos son de especial importancia para nuestra reina. Mientras Trehan se daba cuenta del alboroto que los rodeaba, se preguntó cómo vería Bettina esta escena. ¿Qué vería? ¿Qué podrían divisar sus hermosos ojos? No había mucha sensibilidad dentro de Trehan -él la necesitaba para eso.

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Es una cadena Americana de restaurantes y tiendas de regalos con temas propios del sur de USA.

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—Sufres por ella, — dijo Kosmina suavemente. Él se puso rígido. —Ya te dije que no quiero hablar contigo de esto. Ella y Elizabeth lo habían estado sermoneando para que volviera por su Novia. No había sido capaz de decirles que Bettina amaba a otro, le había sido imposible pronunciar las palabras: Mi Novia escogió a un demonio sobre mí. Mi Novia casi me destroza con su engaño. Mi mente no está bien y no sé cómo remediarlo. En tono irónico, Kosmina dijo, —Te diría que no lo mencionaré de nuevo, Tío, pero sería una mentira. —La situación es complicada. Un día te lo explicaré. — Cuando tengas trescientos años de edad. Cambiando de tema, dijo, — ¿Tienes alguna idea de lo que quiere Lothaire? —Ninguna. Pero él está lúcido hoy. — dijo ella alegremente. La última vez que Lothaire había parecido lo más lúcido posible, Trehan había intentado darle al rey una visión general de la familia y de las casas, esbozando los secretos de su enigmática historia durante los últimos tres milenios. — ¿Cinco casas?— Lothaire se había burlado, cortando a Trehan. — Ahora todos ustedes viven bajo un solo techo. El mío. Porque yo soy el rey del castillo. — Luego sus ojos rojos se habían vuelto vacíos y había comenzado a murmurar sobre, —La ropa interior de Lisvetta. Trehan había estado…frustrado por los lapsos de atención del Enemigo de lo Antiguo. Ahora Trehan le decía a Kosmina, —Incluso cuando está lúcido, Lothaire no personifica exactamente los rasgos de su casa. — Él era descendiente de la línea del rey, la más antigua, conocida por su sabiduría. ¿Sabiduría? Lothaire no podría ser molestado incluso para oír sobre su tan alardeada casa. — ¡Cada día se pone mejor tío!, Y adivina qué más. Lothaire y Elizabeth quieren que viaje…al exterior.

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— ¿Perdón? —Él quiere que emprenda una misión para el reino. — ¿Qué clase de misión? —Infiltrarme en una banda de ninfas en un lugar llamado Luisiana— dijo, sin aliento. —No sé exactamente por qué. Él sólo dijo que la tarea era “abrir los ojos” a alguien como yo. ¿Infiltrarse en una banda? Sobre mi cadáver. Kosmina moriría de la conmoción antes de que la plaga la hubiese alcanzado. Además de todos sus defectos, su nuevo rey tenía un retorcido sentido del humor. —Discutiremos esto después. — Una vez más, cuando tengas trescientos años. Debió haber hablado en voz alta porque ella palideció. ¿La rabia siempre viva, Trehan? Intentando mantener un tono parejo, dijo: —No hay necesidad de apresurarse con éstas cosas, Kosmina. Un cambio a la vez, ¿está bien? —Oh, por supuesto, tío. — Sabiamente, no insistió más en el tema. En la gran entrada hacia a la corte, ella le dio un guiño alentador, luego se trazó lejos. Cuando Trehan entró en el enorme espacio, Lothaire estaba sentado en su trono con Elizabeth sobre su regazo, ella rara vez se sentaba en el suyo, el cual era una versión femenina del de Lothaire. El nuevo rey había desechado los antiguos y venerados tronos de sus antepasados y diseñado unos nuevos. Cada uno de ellos estaba decorado con cráneos bañados en oro, sólo que los cráneos de Elizabeth eran “más delicados”. Los dos gobernantes estaban enfermizamente enamorados. Como siempre, estaban enfrascados en una conversación, prestando poca atención del mundo a su alrededor; Lothaire le acariciaba el labio inferior con su pulgar mientras ella cepillaba el cabello rubio de su frente. No pueden tocarse lo suficiente. Trehan había sido así con Bettina.

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Aunque Lothaire había resultado difícil, Elizabeth era inteligente, divertida y amigable. Ella ya estaba aprendiendo el lenguaje Daci y había tomado el asunto de su nueva inmortalidad con calma. También mantenía a Lothaire bajo control. Justo ayer él había anunciado al consejo que le gustaría “Ir a matar algo. ¡Cualquier cosa!” Recorriendo su dedo índice sobre su pecho, Elizabeth le había ronroneado con su acento de montaña, —Vamos a matar el tiempo, bebe. En nuestro dormitorio. Los ojos de Lothaire habían brillado rojos y la había trazado lejos en un instante. En estos momentos, él le decía, —La pregunta sigue siendo… ¿Podemos abrir las puertas de Dacia?— él ansiaba anunciar la existencia de Dacia al Lore. En uno de sus ataque de locura, él había gritado, — ¡Un rey de un reino del que nadie sabe una puta mierda! Soy el árbol del bosque que cae en silencio cuando no hay nadie alrededor para ser aplastado. Lothaire puso ambos brazos alrededor de ella, estrujándola incluso más cerca de él. —Quiero tu opinión, Lizvetta. —Sólo me estás preguntando por que tienes miedo de que te corte la cabeza de nuevo. —Un poco. Pero también me gusta cómo funciona tu mente delicada. —Creo que deberíamos darnos a conocer con una apertura suave, — dijo ella. —Ya sabes, como lo hacen los restaurantes de lujo. Él se golpeó la barbilla con una garra negra. —Apertura programada. Sí. —Podríamos, no sé, mantener a la gente que entre en cuarentena. Asegurarnos de que la plaga de los vampiros no se instaure aquí adentro.

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En un movimiento que hubiese pulverizado a Elizabeth si fuera mortal, Lothaire tiró con fuerza de ella incluso más cerca de su pecho. — Mi pequeña y sabia hillbilly. 44 —Cierra la boca, Leo. — ella lo había apodado así, un acrónimo de su nombre. Él era uno de los demonios más temidos en todo el Lore -y aun así, ella se burlaba de él con facilidad. Lothaire, a su vez, estaba encantado. Estaban a punto de besarse cuando Trehan aclaró su garganta. —Ah, primo Trehan. — Aunque los ojos de Lothaire eran extraños, hoy parecía racional y bastante astuto. —Los dejaré para que hablen. — Elizabeth se desprendió del amarre de sus brazos ganándose un gruñido de enojo. —Y una vez que hayas terminado, Leo, sube a verme. — Ella le guiñó un ojo y comenzó a caminar hacia la salida; Lothaire, como un hombre poseído, se levantó para seguirla. Entonces, haciendo un visible esfuerzo para contenerse, se sentó una vez más. —Sé lo que estás pensando, Primo. Lothaire mantiene un estricto control sobre ella— dijo él, viéndose inmensamente satisfecho consigo mismo. —En efecto, lo tengo. Desde la antesala se escuchó, —Oh, por favor, te tengo más bloqueado que al trasero de un topo en temporada de inundaciones. ¡Y los dos lo sabemos! Lothaire miró con completa lujuria en dirección de Elizabeth antes de voltear hacia Trehan. —Ella va a pagar por ese comentario más adelante. — ¡Venga!, Leo. 44

La denominación hillbilly es un término de doble uso, como gentilicio y para designar la música tradicional de las zonas en que se asienta la población a la que se refiere. Como gentilicio, hillbilly es un término peyorativo usado en Estados Unidos para definir a los habitantes de ciertas áreas remotas, rurales o montañosas. En particular, el término se usa para describir a los residentes de los Apalaches, cordillera montañosa situada paralela a la Costa Este de los Estados Unidos, actualmente una de las zonas más deprimidas del país. En puridad, el término tiene una connotación de aislamiento respecto de la cultura dominante, no necesariamente de rechazo o resistencia a ella, y sólo es despectivo dependiendo del contexto en que se usa o el objetivo que se persigue.

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—Seamos rápidos con esto, Trehan, porque estoy a punto de -como a mi amada Novia le gusta decir- echar un polvo. — Juntando sus dedos, comenzó, —Tu ocupación durante siglos ha sido rastrear Dacis fugitivos como el Asesino real oficial, o algo así. Necesitas saber que si damos a conocer el reino, tu posición será relevada. Como si Trehan diera una mierda por eso. —Se trata de una nueva economía en el Reino de Sangre y Niebla. Algunas fortunas aumentarán, otras disminuirán. Tal vez, ¿Deberías reconsiderar tu liderazgo en ese trabajo en Abaddon? —No tengo ningún interés en este tema, — dijo Trehan fríamente, preguntándose cómo se había enterado Lothaire de Abaddon. Probablemente por Stelian. — ¿Hay alguna otra cosa que quieras discutir? —Sí, hay otro asunto. Tenemos la misma sangre y, como yo, eres parte de la realeza de Dacia. — ¿Y? —Y, eso significa que tu ridículo comportamiento se ve reflejado en mí. — ¿De qué estás hablando? ¿Mi ridículo comportamiento? En el corto tiempo que Lothaire llevaba siendo rey, ya había perdido un oráculo dentro del reino, destruido la sala del consejo, arremetido contra sus primos y aplastado el cráneo de Viktor con un violento ataque. Viktor aún despotricaba por ese insulto. Y antes, uno de los asesinos de Trehan le había dicho que Lothaire había secuestrado en secreto al Rey de los vampiros Forbearer, para zanjar una antigua venganza. Dios nos ayude. —No he hecho nada para merecer éste llamado, Lothaire. Seguiré en mi biblioteca. —Exactamente. Te sientas en tu habitación y rememoras los momentos pasados con tu Novia. Trehan apretó sus dientes, incapaz de negarlo. — ¿Y tú has estado espiándome?

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—Por supuesto. Yo espío a todo el mundo. ¿Por qué iba a ser diferente contigo?— le preguntó con total seriedad. —No es como si yo necesitara conocer por cuál situación estás pasando. He estado ahí. Te sientes débil en cuerpo y en espíritu, como si la enfermedad más nefasta te carcomiera desde adentro. No puedes alimentarte, no puedes dormir. Te duele el pecho como si te lo hubieran arrancado de tu columna vertebral. Y cuando te imaginas el futuro sin tu Novia, todo lo que ves es una gran y abundante nada. —Sí, — jadeó Trehan con sorpresa. —Sí, es precisamente así. Lothaire era el verdadero heredero de su casa, la de la sabiduría y la historia. La Casa de lo Antiguo. —Ah, Primo, había una razón por la cual me arranqué el corazón y se lo envié a Elizabeth. — Mirando más allá de Trehan, Lothaire dijo, casi para sí mismo. —Dolía menos estando afuera de mi pecho. — Volvió su atención a la conversación. —Así que te pasaré un consejo que recibí en ese entonces. Puede que te ayude a ti también. —Te escucho. — Dijo Trehan rápidamente. Cualquier cosa para poner fin a su miseria. —Deja de ser un marica, ve y recupérala. Hasta aquí en cuanto a sabio. Los colmillos de Trehan se afilaron. —Tú no entiendes la dinámica de mi situación. —Explícate, entonces. — Demandó Lothaire, que empezaba también a perder la paciencia. — ¿Qué tan malo puede ser? Como tu rey, te ordeno que respondas. Y recuerda que hiciste un juramento de lealtad hacia mí. Trehan no tuvo más remedio que responder. — Mi Novia me envenenó con el fin de que perdiera un encuentro contra el demonio que ella ama. Lothaire encogió sus hombros. — ¿Y? — ¿No me escuchaste? Ella vertió toxinas dentro de una copa con sangre y luego me la entregó para que la bebiera. Luego me descalificó de un torneo que yo estaba seguro de poder ganar. Ella salió de mi alcance para siempre. Para agravar más las cosas, ella manipuló su poder Sorceri -contra mí- para proteger al demonio.

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Y aun así, Trehan la anhelaba. Comoara mea45. Arrebatado. —Lizvetta por poco me decapita. Y mira lo felices que somos ahora. —La Reina Elizabeth te impactó accidentalmente utilizando sus nuevos poderes inmortales. Mi Novia me engañó deliberadamente. — ¿Quién no ha tenido pequeñas peleas durante el noviazgo? ¿Y qué mierda con eso? — ¡La mierda es que ella no me quiere! — Ahí estaban. Las palabras dichas en voz alta. Lothaire bramó de vuelta, — ¡Ella no tiene que decir una maldita palabra sobre el asunto! Las cejas de Trehan se juntaron. — ¿Me estás aconsejando -que la secuestre? ¿Cómo hiciste recientemente con el líder de los Forbearer? ¿Y con tu Novia antes que él? Lothaire chasqueó los dedos. — ¡Exacto! ¿No niega la captura del rey? En el pasado, esta noticia habría sacudido a Trehan. Ahora, no podía pensar en nada aparte de Bettina. — ¿Cuál es tu interés en mi vida, de todos modos? El resto de tu familia no te podría importar menos. —Tu Novia es una princesa de Dacia. ¿Vas a permitir un demonio en celo entre sus muslos? ¡No lo tolerarías! Si no pones orden en tu casa, te prometo que lo haré yo. ¿Casa? ¿Lothaire lo había dicho en sentido general? O, ¿de verdad había estado escuchando? Entonces sus otras palabras colaron en él. — Fuiste demasiado lejos, Enemigo de lo Antiguo, la ansia de sangre ha debilitado tu cerebro… —Mírate en el espejo, primo. Mira tu cara pálida y tus ojos oscurecidos por la ira. Lo que más me asombra es que en realidad te preguntes por qué tu mente se está deteriorando. Te apuesto a que no marcaste el cuello de tu Novia cuando la reclamaste. Negaste tu instinto, ¿no es cierto? Entonces prepárate para el castigo. 45

Mi amor en rumano.

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Trehan recurrió al viejo argumento. —Los Daci no beben de la fuente. ¡No bebemos de otras criaturas!— No importa cuán tentador le había resultado beber de Bettina, Trehan había superado la tentación. No importa como de equivocado se había sentido negárselo a sí mismo y a su Novia -como si él los estuviera defraudando a los dos. —Eres un Daci sangrado en su mejor momento, ¿pero te crees por encima del impulso más natural que un vampiro puede tener?— Lothaire sonrió. — ¿De tales impulsos savajes? Es ridículo que un Daci rehúya a una de las necesidades más básicas de un vampiro. Esa necesidad se había sentido básica y natural -y salvaje- todo al mismo tiempo. — ¿Debería volverme un ojos-rojos como tú? — ¡Como si pudieras! ¿Sabes a cuantos miembros del Lore tuve que drenar para ser de esta manera? Estarías sorprendido con la cantidad y la diversidad. Solamente con beber de tu apetitosa Novia no lo vas a lograr. — Lothaire rodó sus ojos rojos. — ¡Idiota, se supone que tenías que marcarla! Se supone que debes beber de ella. ¡Lo sé, lo sentí! —Si tengo que instruir a cada uno de mis primos como vivir verdaderamente como vampiros, entonces lo haré. — Lothaire juntó sus dedos una vez más, sus ojos rojos brillando. —Soy el Enemigo de lo Antiguo, de la Casa de lo Antiguo, — añadió él con una sonrisa burlona, — Cada uno de mis parientes tienen lecciones que aprender de mí. Eso en cuanto a sus frustrantes lapsos de atención. —Recuerda mis palabras, Trehan. Todos ustedes aprenderán de mí aunque no les guste como reparto mis enseñanzas. ¡Ahora pon tu casa en orden! — Sin dar una última mirada en dirección a Trehan, él se trazó lejos. Con la respiración entrecortada y la mente en estado de agitación, Trehan regresó a la biblioteca, de pie enfrente a su solitario fuego. Tal vez Caspion había presionado a Bettina para que contaminara la sangre. Tal vez ella no había querido traicionarlo.

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No es lógico. Ella tenía el veneno en su posesión, ella le entregó la copa, ella le había ordenado a Trehan que bebiera. Ella no me ama. Lo que era una lástima. Retiró su talismán de adivinación. Ya que ella no tiene una maldita palabra que decir. Trehan ya no se negaría a sí mismo lo que deseaba -su demoledora hambre dejaría de estar insatisfecha. Se elevaría del suelo como una verdadera sombra y se apoderaría de la mujer que lo obsesionaba…

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Capítulo 46 Traducido Por Limos Corregido Por Maxiluna Revisado Por Alhana

os Hechiceras y un silfide entrando a un bar, — murmuró Bettina mientras se asomaba por una ventana con un cristal roto en Erol´s, una taberna del Lore.

-D

Esta noche estaban acompañándola Salem y Sabine: La Reina de las Ilusiones, consorte del Rey de los demonios de la Ira y la estimada clienta de Bettina. Los tres estaban justo afuera de la entrada de este antro de Luisiana, alistándose para entrar. Bettina entrecerró los ojos para ver el interior, pero una nube de telarañas colgaba del cristal lleno de tierra. El interior se veía borroso, el humo de cigarrillos, pipas de opio y cachimbas46 llenaban el aire. Nada útil. Ella se giró desde la ventana. Sabine echó su magnífica melena de rizos rojos sobre un hombro pálido, diciendo: —Nunca he sido el objeto de una broma que no tiene… ¡vísceras! como objetivo principal, pero entonces, la noche aún es joven. — Ella recorrió la pared raída del bar con la punta de sus guantes en forma de garras. Desde el collar de Bettina, Salem dijo, —Primero que todo, Salem no camina. Segundo, en verdad me gustaría entrar al bar en algún momento de ésta noche. Tercero, a mí en cambio me gustaría ser el objeto de un poema obsceno, que utilice preferiblemente palabras como: desnudez, polla y lamer. — ¿Cómo sabemos siquiera que estamos en el lugar correcto?— Preguntó Bettina. Las dos Hechiceras estaban en una misión para encontrar Cachimba o Narguile: es un dispositivo que se emplea para fumar, por lo general tabaco especial de distintos sabores. Es de origen oriental, pero recientemente se está implantando en países de la Unión Europea y América. 46

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a Nïx la adivina, la Que Siempre Sabe, que había desaparecido de Abaddon sin dejar algún rastro. Salem había sido designado para reunirse con alguien de su red de fantasmas-espías para dar con una pista sobre el caso de envenenamiento. Los tres acababan de ser trazados aquí por uno de los guardias de Rune, su demonio designado para la noche. Él las esperaba en un estacionamiento empedrado con conchas, fumando con otros conductores. Detrás de su malvada máscara de cuero, Sabine rodó sus ojos leonados. —Por supuesto que estamos en el lugar correcto. Nïx está liderando a los Vertas y esta es una de sus guaridas. — Ella levantó su cara y olfateó con delicadeza. — ¿No pueden oler la pureza propia de los chicos buenos allá adentro? Sabine se había unido a los Vertas debido a su adorado esposo y demonio, El Rey Rydstrom, el Bueno; no significaba que estuviese que ser feliz. — ¿Cómo me veo?— Preguntó Bettina. Sabiendo que podría reunirse con sus nuevos aliados, le había puesto verdadera atención a su vestido, llevaba un ceñido top bandeau47 de hilos dorados, una máscara de jade y un pareo a juego. Un par de sandalias de tiras doradas con cuchillas en los tacones -¡una nueva línea!- Completando el atuendo. De joyería, llevaba su corona, un collar, dos brazaletes, una liga en el muslo y una cadena en el tobillo -todo encubriendo sus armas. Esta era la primera vez que regresaba al reino mortal y estaba preparada para cualquier cosa, su poder para controlar los corazones, en la mano. Como una tonta, Bettina también llevaba el collar con la alianza de Daciano escondida debajo de su top. Sin embargo, finalmente, su medallón de convocación había seguido el mismo camino que la campana de cobre de Salem, derretido. Su control sobre ella, acabado para siempre. Alzando la barbilla imperiosamente, Sabine dijo, —Te ves pasable, aunque no tan bien como yo. La gran cliente de Bettina llevaba una 47

El bandeau es una clase de sostén corto y engañosamente simple de una tira.

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minifalda negra que hacia juego con sus botas hasta el muslo y su máscara. Encima de su fogoso cabello rojo se posaba una corona de oro azul adornada con piedras preciosas, un regalo de Rydstrom. El corpiño de oro sólido de Sabine estaba grabado para parecer escamas de dragón. Para nada un mal trabajo, si me permiten decirlo. Bueno, excepto por un ligero pezón salido o dos. O cuatro. Sabine entrecerró los ojos. —Aunque, siendo justa, tú llevas las mejores joyas. ¿Es sabio opacar a tu clienta, Reina de Corazones?— Sacudiendo sus pechos, ella tiro de su corpiño hacia arriba. —Y ustedes dos me han robado con esta pieza. —No es cierto, Trixie. —Salem tomaba muy en serio su participación en el negocio. —Hicimos un trato muy bueno. —Supongo. Si te gusta que se te muestren los pezones. — Sabine suspiró, —Y aceptémoslo, yo lo hago. Salem dijo, —Mientras las cotorras están discutiendo sobre quien tiene los mejores atractivos, entérense de algo: Yo lo hago. Yo, junto con mi balanceante polla las dejaríamos en vergüenza. Así que, si ustedes señoritas han terminado con el asunto… —Tienes suerte de que me gustes— comenzó Sabine solemnemente, — tú, usurero, mal hablado y puto sílfide. Ah sí, en realidad me gustan esas cosas acerca de ti. — Con eso, abrió la puerta. Cuando entraron, todos los ojos se volvieron hacia ellos: dos antiguas simpatizantes del Pravus enjoyadas en todo su esplendor Sorceris y un sílfide invisible. Las conversaciones se detuvieron a mitad de camino. Incluso la vieja rockola se quedó sin monedas en ese momento. Grillos. Una altiva Sabine se obligó a ir mas adentro; Bettina cuadro los hombros y la siguió. Una vez que las conversaciones y la música se reanudaron, Bettina dijo, — ¿Siempre consigues que reaccionen así?

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—Por supuesto, es una de las razones por las que sigo viniendo. — Sabine dijo sobre su hombro. —Pienso en ello de esta manera: Se quedan mirando porque me tienen miedo, me tienen miedo porque me respetan. Bettina miró alrededor, suponía que Erol’s tenía cierto encanto. Otros miembros del Lore parecían estar divirtiéndose. En el fondo, un cuarteto de hadas lanzaban dardos a unos buenos nueve metros de distancia, apuntando a un tablero con el diámetro de una jarra de cerveza. En el bar, varios Lykaes de veinti-tantos años bebían whisky. Sus ropas estaban manchadas de sangre y barro y lanzaban una pelota de rugby sucia de aquí para allá. Un lykae guapo, un poco más viejo detuvo cualquier juego que tuvieran con un gruñido amenazador. La rockola no tocaba la música que Bettina normalmente disfrutaba, pero al menos ella estaba afuera del castillo, lejos de todas las cosas que le recordaban a Daciano. Tantas como, oh, todas. Cuando pasaron junto a una mesa llena de ninfas, Salem se dio cuenta que el collar de Bettina empezaba a vibrar. —He pasado tanto tiempo sin tener sexo que estoy a punto de volver a ser virgen. — Murmuró. Ella había estado tratando de sonsacar información sobre su condición del reservado sílfide. Por sus comentarios al azar, había empezado a sospechar que el fantasma había sido sorprendido robando algo muy valioso o había despreciado a una mujer muy poderosa. Aun vibrando por las ninfas, él dijo —Si no tuviera negocios que atender ahora mismo, me daría un festín en un mar de muslos y en un nido de escotes. Pero entonces, eso estaría mal. Muy mal. Incluso depravado. Además de inmoral y… Escondiendo una sonrisa, Bettina siguió observando en busca de la Valkyria de pelo negro. —No veo a Nïx. —Al menos podremos conseguir una pista sobre su paradero, — contestó Sabine, sus ojos iluminados con determinación. Estaba desesperada por salvar a su hermana Melanthe de los Vrekeners. A tal efecto, que la

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hechicera estaba determinada a encontrar a la adivina, para así poder dar con… Daciano. El rumor sobre el Príncipe de las Sombras, el “Forbearer” que cazaba Vrekeners “por diversión” y que había dado una pequeña excursión a Skye Hall “en su tiempo libre” se había extendido entre las Sorceri. Siempre que Sabine conjuraba escenarios de rescate, Trehan se veía incluido en ellos. Bettina buscaba a la Valkyria por razones más egoístas. Si esa criatura de orejas puntiagudas ya se había entrometido en su vida y en los asuntos del Abaddon, entonces Bettina quería saber porque ella se había… detenido. Había estado tan cerca de tener una vida con Daciano. —Alguien de aquí tiene que saber hacia dónde esta Nïx, — dijo Sabine. —Si no están dispuestos a hablar, podemos poner a prueba nuestras armas. — Ella destello la última que Bettina había hecho: una varita plegable infundida con una sacudida de poder infártante. —Oh, no, no. Tienes que comportarte. Si tu esposo se entera de que estás aquí…— Bettina le recordó, ajustando su máscara. Sabine no estaba escuchando. Se había detenido frente a una mesa, con sus cejas arqueadas, diciéndoles a los demonios que la ocupaban, —Tengo curiosidad del por qué están sentados en mi mesa. Si Morgana era como una serpiente hipnotizante, una cobra gigante con un poder inexplicable, entonces Sabine era como un fino gato salvaje, fascinante pero mortal. Y justo acababa de agitar su cola. Los demonios eran fornidos, cada uno llevaba una chaqueta negra con las palabras: CAZADORES DE GHOULS DE LUISIANA grabadas en ellas -obviamente un trabajo duro y peligroso- y aun así se pelearon entre sí en una disputa que arrojo cerveza para alejarse lo más rápido posible de Sabine. Como la Reina de las Ilusiones, su poder solo era superado por su letal reputación. Salem cortésmente, usó su telequinesis para sacudir las cáscaras de cacahuate de la mesa. —Damas…

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Al momento de sentarse, Sabine dijo, —Rydstrom ni siquiera sabrá que me he ido. Hoy está ayudando a reparar una represa dañada, rescatando las vidas de los demonios desinteresadamente. Cuan increíble sería -tener a un rey sexy y encantador en casa que participara activamente en los asuntos del pueblo-. Bettina había aprendido que gobernar por sí sola era todo un reto; ahora que Abaddon era un gran salto para los miembros del Lore, la vida podría volverse un poco loca en el reino a toda prisa. Sería bueno tener un compañero… —Y además, — Sabine continuó con una mirada, —No tendría que estar aquí si ustedes no hubieran ahuyentado al misterioso vampiro que sabe cómo llegar a Skye Hall. Bettina nunca se iba a librar de esto. Cuando le había contado a Sabine -la cual sabía mucho de vampiros- una visión general de su relación con Trehan, la hechicera se había mostrado incrédula. — ¿Le permitiste reclamarte, pero luego le negaste que te mordiera? Daciano había estado tan decidido a complacer a Bettina, en calmar sus temores, que había acordado esperar hasta que ella estuviera preparada. Sabine le había explicado, — ¿Recuerdas lo vacía que te sentías sin tus poderes? Bueno, imagínate sufrir esa falta de vida, pero al menos tienes la oportunidad de recuperarla poco a poco del cuello de tu compañera. Lamentablemente, él no tuvo alguna manera de extinguirlo. — Luego había añadido el golpe de gracia. —Negarle su instinto de morder sería como negar tú necesidad de crear. No es de extrañar que enloqueciera y te abandonara. Ahora que Bettina entendía más sobre su clase, su culpa había crecido, aun cuando había sentido una chispa de esperanza sobre su futuro juntos. Entonces recordó que aún no podía encontrarlo. Luego, una camarera shifter se dirigió hacia su mesa. — ¿Qué van a querer ustedes dos?

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—Obviamente, somos Hechiceras. — Sabine hizo un gesto auto abarcándose. —Es decir, nos gustaría disfrutar de un vino Sorceri. —No tenemos. Sabine arqueó una roja ceja. — ¿No tienen? Consúltalo con Erol, shifter. Él debe tener una botella en caso de emergencia para mi disposición, porque cada vez que vengo, es una emergencia. — Ella golpeó sus garras juntas. Mientras la shifter se escabullía, Sabine le aconsejó, —Y nunca me contradigas otra vez. De vuelta a los negocios, Sabine le preguntó a Bettina, — ¿Tienes alguna razón para pensar que tu vampiro volverá? —No lo sé. — Ninguna razón en absoluto. — ¿Quizá?— Nunca Salem resopló. —El vampiro básicamente le dijo: “Ahora mismo estoy en un momento difícil de mi vida y necesito algo de espacio.” Por supuesto, él se lo recalcó apuntándole con una espada ensangrentada al mismo tiempo que gritaba: “Te abandono” en frente de todo el reino. Bettina miró hacia abajo a su cuello. Pero luego admitió, —Creo que pude haberlo…quebrado. Reflexionando sobre esa semana, había empezado a comparar a Daciano con el metal bajo presión. La falta de sangre y sueño representaba la presión y el calor. Aparentemente, negarle su instinto de morderla había sido la corrosión. ¿Su suplica de misericordia? Lo había golpeado cual martillo de herrero. Quebrado. Debido a la mirada afligida de Bettina, Sabine dijo, —Escucha, Rydstrom y yo tuvimos algunas piedras en el camino. Nuestro romance inicial consistía en que yo lo encadenaba en un calabozo y lo atormentaba sexualmente. Y aun así, lo superamos. — ¿No hacen tarjetas para eso?—Salem sofocó una risa. —Pero Rydstrom no te dejo ir hasta que estuviste unida a él, — señaló Bettina, —Yo ni siquiera puedo localizar a mi hombre para arreglar las cosas. La camarera regresó con una botella de vino y finas copas de cristal. Su mano temblaba mientras servía. —Erol dice que ésta va por la casa.

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Sabine parpadeó hacia ella. — ¿Por qué razón no lo sería?— Antes de huir precipitadamente, la mujer dio tres pasos hacia atrás como se haría en presencia de la realeza, lo que, por supuesto, Sabine era. —Y hablando de cosas gratis, — dijo Sabine, alzando su copa, —Todas mis joyas serán gratis hasta que mi hermana sea libre. — ¿Quieres que nuestra incipiente empresa se vaya a la bancarrota? —farfulló Salem. —A eso se le llama valor, hechicera…— Él se fue desvaneciendo poco a poco. — ¡Oi! Veo a mi contacto. Parece que voy a tener una pequeña plática, entonces. Antes de que Bettina pudiera preguntar más, él se había desvanecido lejos. —En realidad me gusta el lado codicioso de tu fantasma, — comentó Sabine sin un hilo de sarcasmo. —Un socio satisfactoriamente mercenario. — Ella barrió el bar de nuevo, reuniendo sus ojos con aquel lobo mayor de la barra. El Lykae le dio a sus bulliciosos compañeros una mirada de advertencia, luego empezó a deslizarse entre la multitud hacia ella. Para nada sorprendente. Sabine era un imán. Pero un par de los Lykae más jóvenes incluso levantaron sus vasos hacia Bettina. Ella agitó la mano y sonrió, pensando, ¿Por qué no me pude enamorar de un escocés joven y caliente? ¿Un cachorro sin complicaciones al que le gustara jugar con pelotas de rugby? Cuando el Lykae alcanzó su mesa y hundió su impresionante cuerpo en una silla junto a Sabine, la hechicera apenas arqueó una ceja. —Munro MacRieve, viviendo y respirando. ¿Ella conocía a este magnífico lobo? Él era oscuramente atractivo, con facciones abiertamente masculinas y ojos de oro fundido. Pero su expresión era severa. Él se veía tan sombrío como lo estaba Cas el día que había dejado Rune.

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Munro inclinó la cabeza hacia Sabine. —Hechiceras. — Luego se dirigió a Bettina con un movimiento sexy de su barbilla. — ¿Y tú eres? —Bettina Reina de los Seres Mortíferos. —Eso nunca pasaría de moda. Munro le dio un asentimiento y luego se volvió a Sabine. — ¿Aún no encuentras a tu hermana?— Le preguntó con un marcado acento Escocés. Si, Bettina necesitaba un escocés joven y caliente con acento marcado. Y pronto. ¿La parte desafortunada de descubrir el sexo? Desearlo constantemente demasiado, incluso cuando no existe ninguna posibilidad de conseguirlo. Decidió que si alguna vez superaba a Daciano, iba a enviar unos cuantos mensajes insinuantes al sexo opuesto. Sabine dio una rápido sacudida a su cabeza. —Mi hermana aún sigue desaparecida. — Dijo ella mirando deliberadamente a Bettina. —Estamos esperando a que Nïx aparezca. —Buena suerte con eso. Yo la he estado buscando en cada rincón de este reino. Escuché que hay una lista de espera de una milla de largo. No, en verdad, se supone que sobrepasa los cinco mil metros de largo. — ¿Buscas ayuda para tu gemelo?— Preguntó Sabine. ¿Un hombre tan guapo como ese tiene un gemelo? —Por lo que he oído, Uilleam no se ha recuperado completamente de la tortura. Una expresión de dolor brilló en el rostro del Lykae, sus ojos color ámbar parpadearon con el azul más claro. —No, Will aún no se ha recuperado. Bettina sabía que una orden de humanos malvados había secuestrado y experimentado con cientos de inmortales antes de que todos sus prisioneros hubiesen escapado. ¿Melanthe, la hermana de Sabine también había sido torturada? Sabine y Munro comenzaron a hablar sobre sus hermanos en un tono más bajo. Sintiéndose como una entrometida, Bettina volteó su silla para estudiar a la gente en el bar, a los miembros del gran ejército Vertas. Había tantas especies interesantes adentro, tanto color y diversidad.

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Pero su atención fue dirigida inequívocamente a la parte de atrás, donde había varias parejas desnudas. Un demonio y una ninfa estaban particularmente ocupados con sus erráticas manos en largos y húmedos besos. Daciano había sido un besador increíble, esos labios firmes habían tenido talento. Ella suspiró. ¿A quién quería engañar? Nunca llegaría a él. Ella lo había quebrado. Como siempre, se preguntaba que estaría haciendo él. ¿Habría intentado regresar a su tierra? ¿O se había sentido amenazado y había empezado una nueva vida por completo? Nada le impediría encontrar otra mujer, casarse con otra. Si pensaba que se había sentido celosa con Caspion, la idea de Daciano haciéndole el amor a una hermosa vampiresa hacía que su poder floreciera incontrolablemente. Antes de que Bettina pudiera detenerlo, sus manos se encendieron. Su propio cascabeleo, cascabeleo. Grandioso. Usar hechicería involuntariamente en el plano mortal. —Sabine, necesitamos terminar lo que vinimos a hacer aquí. — Bettina podría estar preparada para enfrentar a los Vrekerners si se atreviesen a venir, pero ella prefería evitarlos. —Tengo que regresar a Abaddon. Incluso Sabine, que había luchado contra los Vrekeners durante siglos, les daba cierto margen. O al menos así había sido antes de que Lanthe hubiera sido secuestrada. Munro se volvió hacia Bettina con una mirada estrecha y un destello de reconocimiento. — ¿Dijiste Abbadon? Oh, muchacho, puedo adivinar a donde va esto. Parecía ser que todo el mundo en el Lore había oído hablar del torneo. —Sí, lo hice. De inmediato, sus iris brillaban con un azul misterioso. —Mi clan ha oído rumores de lo que sucede en tu demonarquía, — rechinó él. —Uno de los nuestros fue decapitado allí, ¿no? ¿Uno recién convertido?

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—Sí, — dijo Bettina llanamente, un hábito adquirido gracias a un vampiro. —Humano convertido o no, él poseía el Instinto. Eso lo hacía nuestro hermano. Con una punzada, Bettina recordó la última palabra del Lykae: Hermano. Munro le espetó, — ¿Alguna razón por la que no debería tomar represalias contra Abbadon? —Ese hombre contrajo un contrato de sangre irrevocable, —dijo Bettina en tono firme, sus palmas empezando a brillar bajo la mesa, su poder encendiéndose; Munro barrió una mano sobre su corazón, sin duda preguntándose porque su corazón había tartamudeado. —Ante eso, no hubo nada que se pudiéramos hacer. Sabine estaba viendo este intercambio como un demonio en un lanzamiento de Kobolds. — ¿Quién lo introdujo?— Exigió Munro. —Una secta de warlocks llamados “Los Que Han Sido Olvidados”. No pude sacarlos de mi reino lo suficientemente rápido. —Warlocks. — Sus labios se curvaron con disgusto, revelando sus alargados colmillos. No era ningún secreto que los Lykaes desconfiaban de todas las cosas que tenían que ver con la magia. —Como muestra de buena voluntad de mi reino hacia el tuyo, — dijo Bettina, —Te daré la información que reunimos sobre ellos. Parece que están haciendo más de tu clase, convirtiendo humanos, a continuación usándolos como esclavos, también les daremos su localización. — ¿Esclavos?— Las garras negras de Munro perforaron la mesa. —Mi clan sabe cómo encontrar a Los Olvidados. —Bien. Entonces puedes “tomar represalias” contra aquellos que lo merecen. Y eso es todo lo que voy a decir al respecto. — Añadió ella, solo porque podía.

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— ¡Buena cacería!— dijo Sabine mientras Munro se ponía sobre sus pies, su silla rechinando tras él al desplegarse. A su grupo en la barra, él les espetó palabras rudas en gaélico. Sonaban como órdenes militares. Cada uno de los jóvenes Lykae reaccionaron con agresión, sus ojos cambiando. Una imagen lobuna alternando sobre ellos. Cuando la manada de lobos se abrió paso fuera del bar, Bettina pensó, Casi puedo sentir lástima por Los Que Han Sido Olvidados… Sabine la enfrentó con una ceja levantada. —Oh, Munro justo acaba de llamar desde el estacionamiento, mencionó algo sobre que quiere sus testículos de vuelta. ¿Qué tiene que ver eso contigo? Bettina se encogió de hombros. —Tienes toda esta nueva confianza y ya no me tienes miedo. Lo que hace que me pregunte— Sabine la miro fijamente, — ¿Estaré perdiendo mi toque? O ¿Finalmente encontraste el tuyo? —Puede que lo haya hecho. — Definitivamente. Ella se sentía más cómoda en su propia piel, más confiada con su reino. Pero el doloroso vacío que había sentido al perder su poder solo había sido remplazado por la pérdida del vampiro. Él fue su primer amor. Él sería el último. ¿Por qué Trehan Daciano no podía ser su rey devoto y sexy, involucrándose en las obras de su pueblo y salvando las vidas de los demonios. Justo delante de sus ojos, el velo de humo del bar parecía transformarse, cambiando su forma alrededor de todos ellos. Todos se inquietaron. Más de un grupo se alzó sobre sus pies, volaron o corrieron hacia la salida. — ¿Qué está pasando?— Demandó Sabine.

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Bettina ya no podía ver a la hechicera a través de la niebla. Ella bajó la mirada a su ahora brillante piel. Hablando del vampiro. —Él está… aquí. — Ella se disparó sobre sus pies, mirando a su alrededor. ¡Daciano! Su piel lucía más pálida ahora, su estructura más delgada que la última vez que ella lo había visto. Estaba vestido todo de negro, como la muerte en un largo abrigo de cuero. Sus labios eran una línea fina, sus ojos negros impregnados de emoción. ¿Rabia? ¿Hambre vampírica? ¿Lujuria? Todo lo que ella sabía era que él estaba a punto de tomarla. Un vampiro en su plenitud había venido por su Novia. Él desapareció. No, espera… Sus fuertes brazos la agarraron desde atrás, envolviéndola con su olor y su calor. En su oído, él dijo con voz ronca, — ¿Me extrañaste, Novia?

*** Trehan la había estado mirando a través de la niebla, una visión audaz de ella entre sedas y joyas. Una corona de aspecto demoníaco en lo alto de sus brillantes trenzas. Una máscara de color verde oscuro resaltaba sus ojos. Tuvo que admitir a regañadientes que ella se veía aún más bella que la última vez que la había visto. La vida con Caspion debía de estar asentándole. Mientras lo pensaba, Trehan la apretó con más fuerza. Ahora ella está cálida y temblorosa entre mis brazos. Donde permanecerá. Justo antes de trazarse de regreso a Dacia, miro por encima de sus hombros hacia la Hechicera. La mujer lanzaba sus ojos a ciegas, sin poder ver a través de la niebla, pero parecía estar encantada. — ¡Diviértete, Bettina! Ustedes dos, reúnanse conmigo aquí en una hora… Trehan frunció el cejo y luego se apresuró a llevar a su Novia a su casa.

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Dentro de su suite, Bettina se tambaleó alejándose de él. Por la manera en que ella lo estaba mirando, sabía que sus ojos todavía eran negros. — ¿A dónde me has traído?— Ella miró alrededor de su hogar con una expresión de creciente horror, luego corrió hacia el balcón abierto. Cuando miró afuera a la ciudad, ella se quedó petrificada sobre sus pies. —Es… estoy en Dacia. —Sí. Sin darse la vuelta, ella exclamó, — ¿Por qué? —He sido aceptado de regreso. Mi Novia también. — ¿¡Có… cómo te atreves a traerme a este lugar!? Por millonésima vez, se imaginó la expresión de su cara cuando ella le entregaba aquella copa. —Me atrevo fácilmente. — Él se trazó detrás de ella, inhalando su esencia. —Tú me perteneces. Y ya era hora de que me apropiara de mis pertenencias.

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Capítulo 47 Traducido Por Ryss Corregido Por Ariel Revisado Por Alhana

n la confusión del bar, el vampiro fue capaz de atrapar a Bettina fácilmente, tirando de ella como al oro de un río, y luego llevándola a… Dacia.

E

Un lugar donde los forasteros podían ingresar, pero jamás podían marcharse. Sí, ella quería hablar con él -pero ¡no a expensas de su libertad! Apenas controlando la creciente conmoción, avanzó a través de la espaciosa y dorada habitación hasta el balcón. En la barandilla, miró hacia afuera con desconcierto, al ver todo lo que Daciano le había descrito sobre su hogar. Cavernas elevadas, espirales de neblina, edificios tallados en piedra. Un gigantesco cristal centelleaba en lo alto con una luz prismática. Un inquietante castillo negro se erigía como centinela no muy lejos. El vampiro en verdad la había transportado hasta la tierra de los legendarios Daci. Enfadada, se dio la vuelta, y se encontró con su pecho. Estaba a escasas pulgadas de distancia, tan cerca que tuvo que estirar el cuello para encontrar su mirada. Lo suficientemente cerca para inspirar su aroma adictivo. Todavía le dificultaba los procesos mentales. Abrió la boca para hablar, luego la cerró, viéndose tan confundida y afligida como se había estado sintiendo durante semanas. ¿Estarían sus pensamientos también revueltos?

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Una parte de ella estaba indignada por su comportamiento; pero otra parte estaba sorprendida porque estuvieran juntos. Estoy con él; él está aquí. No, él la secuestró. Ciertamente, muy en el fondo quería que él viniera por ella, pero jamás se había imaginado una reunión como ésta. ¿Por qué no se presentó, con un sombrero proverbial en la mano, para pedirle otra oportunidad? Ni siquiera con el sombrero en la mano -¿qué tal mirarla con seriedad y admitir que tenían que resolver algunas cosas? Ella habría cedido rápidamente. Pero nooo, ¡él tenía que secuestrarla con un destello de locura en la mirada! ¿Y la había traído a este reino solo de ida? ¿Justo cuando se estaba acostumbrando a gobernar su propio reino? — Si crees que voy a quedarme atascada aquí abajo, piénsalo de nuevo. Me trazaras o yo… —Se interrumpió, al captar un brillo metálico por el rabillo del ojo. ¡Su vasta colección de armas! —O voy a… … ¿llevármelas todas conmigo? Lanzas, mazas, hachas, espadas largas, escudos, cuchillas. Armas clasificadas en grupos, divididas por épocas. Lustrosas. Conservadas impecablemente en estuches de oro. Como un monumento a la perturbación del tejido. Le llevaría días investigar todas las piezas. Cuando pudo quitar la vista de la colección, miró a su alrededor para inspeccionar el resto del hogar. Frente a la gran chimenea, había una silla solitaria con libros apilados a su alrededor. Ardía un fuego perezoso que iluminaba el lujoso interior. En las paredes había obras de arte alineadas; creyó reconocer algunas… ¿de robos infames? Desde esta área se ramificaba un corredor, abriéndose en un ala con decenas de estanterías. A través de otro corredor, atisbó un dormitorio -una cama con pieles cerca del suelo. La biblioteca-guarida del vampiro. —Investiga todo lo que gustes— le dijo en tono áspero. —Familiarízate con tu nuevo entorno. Tenemos todo el tiempo del mundo…

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*** Incluso en medio de su confusión, Trehan sentía orgullo por su hogar, por los lujos que su hechicera obviamente apreciaba tanto. Se paró en toda su altura, sabiendo que ella estaba impresionada. Antes, no había llevado nada a su unión -salvo un codiciado cristal y una espada familiar. En el futuro, disfrutarían de la riqueza que él proveía. Ahora que la había secuestrado, este plan le parecía brillante. Qué extraño que fuera necesario un vampiro como Lothaire para enseñarme lo que necesito para ser un vampiro. Vagamente, se preguntó, ¿qué más queda por enseñarnos a los Daci? —Entonces, ¿vamos a hablar sobre lo que sucedió durante ese combate, o no?— Exigió Bettina, lanzándose el largo cabello hacia atrás, como si se preparara para discutir. —Tienes que saber por qué hice lo que hice. — ¡Lo dejaste perfectamente claro! —Jamás imaginé que te desharías del veneno tan rápidamente. Su mandíbula se aflojo. ¿Admitiéndolo descaradamente? —Pero si estuviéramos en la misma situación, ¡lo haría todo de nuevo! — ¿Qué?— Rugió, dándole un puñetazo a la pared más cercana. El edificio se sacudió. Extrañamente, ella no se acobardó, simplemente lo midió con los ojos brillantes. —Obviamente, todavía estas mal. No me irá mejor contigo ahora que la última vez que hablamos. Tienes que llevarme a casa, Trehan. —No he terminado contigo, Novia. — Jamás terminaré contigo. —Como me dijiste una vez: resígnate. —No seré retenida aquí en contra de mi voluntad. Él levantó las cejas. —Y ¿qué vas a hacer para detenerme? —Te olvidas que recuperé mi poder. — Una luz brilló de las palmas de sus manos levantadas.

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— ¿Cómo podría alguna vez olvidarlo?— Él la acechó, cerniéndose sobre ella. — ¡Hazlo, hechicera!— Apoyó el pecho contra sus manos. —Al menos mi corazón se sentirá alterado de su miserable estado actual. — Corazón detenido, corazón perdido. ¿Qué más da? Con la barbilla alzada, ella lo empujó con ambas manos. Él sintió el calor creciente de ellas y se tensó en espera del dolor que llegaría. Pero ella no lo hizo, y dejó caer las manos con un sonido de frustración. — ¿Vacilas en utilizar tu poder para defenderte? Sin embargo, lo manejaste con tanta facilidad para proteger a ese demonio. — ¡Por supuesto que lo protegí! Mientras pueda siempre lo haré. Con los colmillos afilados, Trehan prometió, —No puede amarte como yo lo hago -¡nadie puede! Incluso si lo haces peor de lo que ya tenemos, todavía iré por ti.

*** Antes de que Bettina pudiera reaccionar a sus desconcertantes palabras, Daciano la sujetó alrededor de la cintura y los trazo. Un instante después, percibió pieles debajo de ella. ¿La había llevado a su cama? —Vampiro, ¡detente! ¡Sólo piensa en lo que estás haciendo! Sin detenerse, siguió descendiendo, sujetándole los brazos sobre la cabeza, extendiendo su cuerpo sobre el suyo. Cuando rozó un costado de su rostro contra el de ella, pareciendo inhalarla, ella miró más allá de él hacia el techo abovedado. Su propia esencia la llamaba -su piel, su necesidad- y se encontró respondiéndole. Dioses, ¡lo había extrañado tanto! —N-no comprendo lo que está sucediendo. — Tal vez si tuviera más experiencia en las relaciones, o con los de su clase en general, sería capaz de descifrar sus palabras, sus emociones salvajes. —No comprendo nada de esto. —Lo único que necesitas comprender es que jamás te dejaré ir.

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Alguna parte débil de ella se emocionó con sus palabras. Pero… —No puedes retenerme aquí. Tengo un reino que gobernar. — ¿No puedo? Tal vez no lo hubiese hecho antes, cuando tenía honor. Pero tú me has desnudado hasta los huesos, mujer. Hasta que no fui más que dolor y necesidad. Una sombra. — ¿Me trajiste aquí para castigarme? — ¡Sí! No. — Puso la cadera entre sus muslos, plegando su falda hasta la cintura. —Lo resolveré cuando esté dentro de ti. Al igual que aquella noche en su tienda, podía sentir la rígida erección que presionaba contra sus bragas. Contra su voluntad, su sexo se preparó para esa dureza, humedeciéndose. —No te quiero -no así. Él retrocedió encima de ella, pero mantuvo sujetas sus manos. — ¡Maldita sea, Bettina!— Con la mano libre, le sostuvo la parte de atrás de la cabeza, buscando su expresión. — ¡Escógeme a mí por encima de él! Quiéreme a mí. ¿En lugar de Cas? ¡Lo hago! Pero antes de que pudiera trabajar en una réplica mordaz, el vampiro gritó, — ¿Qué tengo que hacer? ¡Dímelo de una maldita vez!— Empujo su máscara, oscureciendo parcialmente su visión. — ¡Suéltame las manos!— Cuando no lo hizo, frotó el hombro contra el borde de la máscara para acomodarla. De inmediato, él pareció experimentar un cambio. Con los iris parpadeando de negro a verde y viceversa, la liberó, para enderezarla con ternura. Entonces, con un gruñido de sufrimiento, hundió la cabeza contra su cuello, empujándola al camastro una y otra vez. —No puedo lastimarte— dijo en tono áspero. —Incluso ahora, no puedo. — ¿Pero evidentemente desearías poder hacerlo?— Escupió ella. ¡No se merecía esto de él! Sin embargo, no parecía estar escuchándola en absoluto.

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Contra el oído, le murmuró, —Antes de ti, era un macho con pocas emociones. — Como si no pudiera evitarlo, levantó la cabeza para rozarle la mejilla con los labios. —Ahora, ¿contigo? Jamás he luchado contra tal deseo. Jamás he sentido tanta ira. — Enfatizó sus fuertes palabras con un dulce beso sobre su sien. —Jamás ha dolido tan profundamente. — Un beso sobre la esquina de sus labios. —Ni amado tanto. — ¿Amor?— Daciano había hablado sobre el destino y lazos y Novias. ¡Pero jamás había mencionado al amor! Sus ojos estaban tan fascinados con los de ella, cuando dijo. —Odio lo que hiciste. Y aun así te amo. — Con una fría maldición, como si hubiese dicho demasiado, se alejó de ella. Se giró para sentarse al borde del camastro, y dejó caer la cabeza entre las manos. —No te dejaré ir, dragă. Te quedarás en este inframundo conmigo hasta que tu otra vida no sea más que un recuerdo. — ¿Quedarme contigo?— Se alisó la ropa con movimientos irritados. — ¡Después de cómo me has tratado! — La había abandonado, luego secuestrado -sin explicarle jamás sus acciones, sin permitirle a Bettina explicarle las suyas. Levantó la cabeza de golpe. — ¿Tú estás enfadada conmigo? ¡Me traicionaste en repetidas ocasiones! Y luego, encima de todo, usaste tu poder en mí -en mí. Aparentemente, ¡fui el último en saber que lo habías recuperado! —No tuve otra opción más que usarlo. Y ¿qué me dices de tus acciones? ¡Me humillaste frente a mi gente! Sin mencionar lo que le hiciste a Caspion. — ¿Te atreves a pronunciar su nombre en mi hogar?— Malicia mezclada con un tono escalofriante. —Lo culpo a él por tu traición. Él te persuadió. No me habrías traicionado por tu propia cuenta. — ¡No tuvo nada que ver con eso! ¡No sabía qué más hacer! Estaba aterrada por ti. Menuda bocazas. — ¿Por eso me envenenaste? —Tuve que hacerlo- Espera. ¿Qué?

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—Me entregaste esa maldita copa con sangre, la que estaba llena de veneno del anillo que siempre usas. Ella jadeó. —Vampiro, ¿crees que yo hice eso?

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Capítulo 48 Traducido por Achlys Corregido por Ariel Revisado Por Alhana

uando Trehan registró su expresión atónita, la esperanza floreció en su pecho.

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A continuación la lógica le recordó que ella y Caspion tenían los medios, el motivo y la oportunidad. Si llegó, es porque la quieres tanto. —Si no fuiste tú o el demonio, ¿quién se atrevió? Ella gritó, — ¿Qué hay de tus primos? ¡Los que siempre están tratando de matarte! —Nunca harían algo tan deshonroso. — ¿Pero tú piensas que yo lo haría? En un tono monótono, Salem dijo en su oído, —Ustedes dos están equivocados. — ¡Sílfide! ¿Has seguido a Bettina aquí?— ¿Y te quedaste? ¿Cuando estuve a punto de tomarla? —Me fusione con su collar una fracción de segundo antes de que la niebla llegara. Entonces me imaginé que ibas a atraparla, así que me colé para asegurarme de que no le harías daño. — El ser brillaba alrededor de la habitación como si estuviera excitado. — ¿Sabes cuánto tiempo he estado esperando para venir aquí? Bettina parecía tan desconcertada como Trehan se sentía. —Salem, ¿cómo es que ambos estamos equivocados? ¿Quién lo hizo? — ¡El vampiro escudero! No hace ni veinte minutos, que otro fantasma me dijo que había oído a un joven vampiro presumiendo de la jarra de

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sangre envenenada de Daciano. — Salem se dirigió a Trehan cuando dijo, — Parece que el señor de la Horda que mataste en el combate cuerpo a cuerpo era su padre. El pequeño polluelo, no podía matarte fuera del ring, pero podía paralizarte antes del combate, así Caspion podría tomar tu cabeza. ¿El sangriento escudero me envenenó? ¿Qué tan pronto-quiere-ser-unvampiro-muerto? Entonces, no fue Bettina. Trehan abrió los ojos como platos, y su corazón empezó a latir. ¡Bettina no! —Esta noticia es...bienvenida, —estaba paralizado ante el entendimiento. —Ahora, vete de aquí. Salem se rió entre dientes. —Tienes razón, que amable. Comenzare mi gira por el Reino de Sangre y Niebla… — ¡No quise decir en el reino! Salem ya se había ido. Y Trehan no podía estar enojado, no con todo el alivio que sentía. En voz baja, Bettina dijo, — ¿Realmente pensaste que podía hacer algo como eso? Él se movió hasta el borde de la cama, sentándose a un lado, sólo para impedirse arrastrarla sobre su regazo. —Bettina, lo siento. Pensé que el demonio había influido en ti. Ella acercó las rodillas a su pecho y se alejó. —Cas quería derrotarte por sí solo. Él creía que podía, hasta que te volviste loco. Ella nunca le iba a perdonar esto. —Yo... no lo sabía. —Esa noche, me había dado cuenta que sentía algo más profundo por ti de lo que nunca había sentido antes, — dijo en voz baja, con tristeza, como si estuviera hablando de algo perdido que nunca más hallaría. —Vi que habías sido envenenado, y pensé que te estaba salvando la vida. — Ella se rió sin humor. —Creía que por fin iba a poder ayudar. ¿Había querido sólo salvarme? Él trató de hablar pero tenía un nudo en la garganta. No pudo.

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—Reconocí que Cas no era más que mi mejor amigo… uno que siempre atesoraré. Había aceptado que lo que sentía por ti era completamente diferente. Pero luego te diste la vuelta nos humillaste a Cas y a mí. Así que habíamos superado al demonio por fin, y yo ¿jodí mis posibilidades? Y continuó, —Me percaté que estabas a punto de conseguirlo todo y te pedí que no le hicieras daño. Pero creo que la consideración hacia nosotros se fue por la ventana cuando sospechaste que te había intoxicado. Él se estremeció. —Mi coronación fue una miseria. Todo el mundo te había aceptado como su rey, así que cuando me abandonaste, ¡pensaron que debió haber sido por una buena razón! Ella se había sentido como una impostora en Abaddón, y él lo había hecho mucho peor para ella. —Bettina...— ¿Cómo explicar lo que había estado sucediendo en su mente? ¿Cuándo hasta ahora casi no podía ni pensar? El instinto lo había golpeado fuertemente. —He sido capaz de "rehabilitar" mi imagen, pero Cas no fue tan afortunado. Él fue rechazado, forzado a irse. Se ha ido al Plano de los Años Perdidos. Entonces, él se había ido al infierno. Definitivamente he jodido mi oportunidad con ella. ¿Cómo hacer las paces? Cómo… Estrechando la mirada, Trehan cogió el cristal alrededor de su cuello y tiró de él. —Esto podría servirle. Ella se enfrentó a él. — ¿Perdón? — ¿Caspion es un rastreador? Considera esto una enmienda. — ¿Harías eso?— Ella inclinó la cabeza. — ¿Cuándo se ha transmitido a través de tu casa?— Trehan tomó su mano y colocó el cristal en la palma de su mano, cerrando sus delicados dedos sobre ella.

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Bettina se quedó mirando el cristal, luego a Daciano. Nunca había visto a un hombre con una mirada tan angustiada, como si hubiera sido derrotado y estuviera expirando lentamente. —Vampiro, agradezco el gesto, pero no puedo aceptar esto, — dijo ella, regresándoselo. —Por favor, póntelo de nuevo. Alzó las cejas, de mala gana lo hizo, su desconcierto pareció profundizarse -como si ella lo hubiera rechazado de nuevo. —Sólo estoy diciendo que debes pensar una decisión como esta. — ¿Pensar? Bettina, no puedo pensar. Desde mi sangrado, la lógica y la razón han desaparecido. Como he dicho, todo lo que puedo hacer es sentir. Y tengo muy poca experiencia... sintiendo. — ¿Qué pasó entre la mañana después de que hicimos el amor y el crepúsculo en la tienda? —No sé cómo explicarlo, o incluso si es posible. —Prueba. —Durante el torneo, hubo mucha... presión, — comenzó titubeante. — esta continuó acumulándose. — ¿Qué tipo de presión? —Durante esa semana, experimenté de primera mano tu ataque, y eso me llenó de ira inimaginable. Y sin embargo, sólo pude asesinar y torturar a tus enemigos una vez. Esperaba matar a Goürlav -pero sin hacerle daño. Había creído que iba a luchar hasta la muerte con Caspion - y que iba a perderte si sobrevivía. Entonces, cuando hicimos el amor, negué... mis instintos. Su instinto de morder. Justo lo que Sabine había dicho. —Había perdido sangre contra el Primordial y seguí deteriorándome durante el día. Entonces apareciste, y mostraste tanta preocupación por Caspion. Pensé que había estado haciendo todo lo correcto para poder ganarte sobre él -negándome a mí mismo, trabajando para el futuro, tratando de ganar tu afecto.

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Ella era consciente de lo duro que él había trabajado y todos los hechos milagrosos que había logrado en tan poco tiempo. Él había estado bajo una presión que haría quebrarse a veinte Daci. Incluso ahora no estaba físicamente bien, obviamente, no había bebido lo suficiente para sostenerse. —Los celos me enloquecían. Tenías razón, no te estaba escuchando. Puedo ver eso ahora. Incluso la sola mención de su nombre me enfurecía. — ¿Por qué? Pensé que había dejado claro que era mi amigo. Y yo... Hice el amor contigo, Trehan. Seguramente entiendes lo que sentía por ti. Creí que nos íbamos a casar en horas. —Lo veo ahora, pero dioses, ¡entonces no podía! Los celos... Siempre recordé nuestra primera noche juntos. Siempre pude ver cómo sería con Caspion, podía ver exactamente lo que iba a disfrutar, si alguna vez te acercabas a él. Me hizo enloquecer...— Se calló, apretando la mandíbula. Ella trató de imaginar lo que había pasado. ¿Cómo se sentiría si Trehan la hubiera acogido en su cama, para luego descubrir que su tacto o sus besos habían sido destinados a otra? Los celos le quemaron ante la sola idea. —Entonces, en la lucha, cuando me di cuenta de que había sido envenenado, recordé que me habías entregado esa copa. Llegué a la conclusión de que estabas aliada con Caspion. — Arrugó la frente. —Creí que ibas a casarte con él y que te había perdido para siempre. Quería castigarlo por haberte ganado. No podía soportar la idea de no tenerte, — dijo, y añadió en un murmullo, — nada mejor que lo que puedo ahora. —Si te hubiera dejado beber de mí, ¿habrías reaccionado de manera diferente? —Esto no es en absoluto culpa tuya. Es mía. — ¿Pero habías sufrido esa confusión y agresión? —No importa mi condición, ¿cómo pude haber sospechado de ti? ¿Cómo? Ella suspiró. Probablemente porque tenía veneno en un anillo, una copa en mi mano, y mi mejor amigo en el ring contigo.

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De repente, su mano salió disparada, con la palma agarró la parte de atrás de su cuello. —Bettina, pensé... sinceramente, pensé que estaba haciendo todo bien. Sólo quiero hacer lo mejor para ti. Y con esas palabras, Bettina reconoció que esto no había terminado entre ellos. Su dolor de perderlo empezó a evaporarse. Ella comenzó a ver su situación con una luz completamente nueva. Cas estaba vivo, Bettina era una reina libre en su propio derecho, con poder en más de un sentido -y este hermoso y sexy Daci la miraba como si apenas se contuviera de colocarla debajo de él y besarla hasta que decidiera quedarse con él. Y ella se quedaría. Lo quiero por encima de todas las cosas. En la actualidad, Bettina de Abaddon había conseguido lo que quería.

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Capítulo 49 Traducido Por Achlys Corregido Por Ariel Revisado Por Alhana

gárrala, Trehan? ¿Sujétala por la nuca?

¿A

Tragándose una maldición, la soltó, dándole la espalda para tratar de razonar sobre esto. Para calmar sus frenéticos pensamientos.

Simplemente mirarla al rostro hacía que sus instintos gritaran en su interior. Y mucho menos su atractivo llamado de sirena, el pulso latió un poco. —No puedo estar enojada contigo por sospechar de mí. — Ella tocó su espalda, el contacto sacudiéndola de anticipación. —Así como tú dudabas de mí, yo dudaba tanto de Cas como de Raum. — La escuchó exhalar. Él no respiraba. —No estoy libre de culpa, Trehan. Me gustaría haber hecho las cosas de manera diferente si pudiera. —Por encima de su hombro, ella balanceó una cadena, pasándola a través de... Un anillo de oro de hombre. Sus ojos se cerraron mientras él lo apretaba en su puño. — ¿Hiciste esto? Su voz sonó ronca cuando él dijo, — ¿Para mí?— Él lo sacó de la cadena, no podía meter el dedo lo suficientemente rápido. —Sí. La mañana después de que hicimos el amor. Él se volvió para mirarla. —Entonces puedes perdonarme. — Todo lo que deseaba, una familia, una amiga, una amante, el gran amor de su vida -

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estaba tan malditamente cerca dioses. Mi amor espera con los ojos muy abiertos... —Vampiro, eras de una determinada manera conmigo al principio, y luego cambiaste. Me hiciste mucho daño, cuando te perdí dos veces. No podría pasar por algo así de nuevo. Él apretó los puños para evitar agarrarla una vez más. —Me comprometo contigo -y juro por el Lore- que nunca te trataré de esa manera otra vez. Pasaré el resto de mi vida mostrando a los Abaddonae lo mucho que te adoro, si me das otra oportunidad. —Entonces está hecho, Trehan. Debido a que se trata de hacer todo bien. Has trabajado muy duro y has dado mucho. Si no fuera por las acciones del escudero, estaríamos en la cama ahora mismo. Él frunció el ceño. —No, Bettina, incluso sin el veneno, todavía...— Se pasó los dedos por el pelo. —Mi mente, no está bien. — ¿Cómo exactamente se suponía que iba a presentarle su dilema con ella? Tengo que hundir mis colmillos en tu cuello mientras estoy dentro de ti. —Los vampiros varones... necesitamos...— Él se acercó más a ella, sus colmillos brillaron. Ella debió haberlos notado, pero no se apartó. —Nosotros necesitamos beber. No puedo negar lo que soy. ¿Ella asintió? —Había decidido darte mi sangre en nuestra noche de bodas. Me arrepentí de no confiar en ti para morderme. No debería habértelo negado antes. Una vez más, lo había sorprendido. Una vez más, se movió más cerca. ¿O ella lo había hecho a la vez? Si era capaz de aceptarlo, entonces nada se interpondría en su camino. Lo que significaba que su corazón iba a estar bien, su mente estaría aliviada. Él usaría su amor para cuidarla, y todo estaría bien. — ¿Puedes aceptar mi naturaleza? Ella parpadeó. —Ya lo hice. — ¡Cásate conmigo, Bett! Tan pronto como sea posible. Quiero que seas mi reina. Quiero que reinemos juntos.

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— ¿Realmente te gustaría volver a Abaddon? ¿Renunciando a Dacia otra vez? — ¿Por ti? Lo que sea. Pero Dacia probablemente abrirá sus puertas, así que visitarla no está fuera de la cuestión. Por ahora, sus labios estaban a pulgadas. — ¿Podríamos volver y jugar con todas tus armas?— Ella parecía audaz y sin aliento -y feliz. El aire caliente giraba alrededor de su cuerpo, su magia reflejando sus emociones. —Nuestras armas. — Él retiró su máscara. —Como desees, mi alegre hechicera. —Entonces llévame a casa, Trehan, a nuestra cama. ¡Cómo le afectaron esas palabras! Él la trazó directamente allí, apoyando su espalda sobre la seda. Acunando su rostro, se inclinó hacia sus labios, tomándolos. Con todo el fervor que sentía por dentro, él la besó. Sólo que esta vez, no esperaba en el patíbulo. A medida que sus lenguas se entrelazaban, él y Bettina comenzaron liberarse entre ellos de la ropa en una loca carrera, chocando las manos en su prisa por tocar piel desnuda. Una vez que tuvo a su Novia desnuda, él se echó hacia atrás para mirarla simplemente. Remolinos de luz emanaban de su piel suave, sus ojos muy brillantes. La magia calentaba sus palmas cuando llegaron a él, las yemas de los dedos chisporroteaban cuando las pasó por su pecho. Una hechicera deseosa de su macho. Bajando la cabeza, él acarició con sus labios un pezón, luego el otro, con su mano rozaba sus muslos, subiendo... Ella rápidamente los extendió, como si estuviera impaciente por su toque. Con un gemido reverente, él ahuecó su sexo cubierto de rocío, acariciándola, lo que demostraba lo mucho que la adoraba con cada trazo persistente…

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—Trehan, — empezó a decir con voz jadeante — ¿puedes... puedes realmente esperar mucho más tiempo? Contra su pecho, él dijo, —Dioses, ¡amo tus preguntas, mujer!— Como un tiro, se levantó por encima de ella. Cuando estaba a punto de posicionarse en su entrada mojada, ella puso sus manos suaves sobre su rostro. Sosteniendo su mirada, murmuró, —Sabes que puedes hacer cualquier cosa conmigo, Trehan Soy tuya, sólo tuya. Siempre lo seré. ¡Por fin! Palabras de un sueño… Se recogió el pelo brillante por encima del hombro, dejando al descubierto la columna preciosa de su cuello. —Cualquier cosa, vampiro. Sus colmillos palpitaron sobre su piel. —Si supieras lo mucho que he anhelado esto... No quiero hacerte daño. —No lo harás. —Es algo más que la sed, dragă48. Tengo hambre de tu alma. Necesito que se mezcle con la mía para siempre. —Entonces tómala. ¿Estoy realmente a punto de morderla? Ella lo deseaba, lo había aceptado en todos los sentidos. Y él pasaría la eternidad demostrándole el por qué lo había hecho. Debo hacerlo placentero. A pesar de que temblaba de impaciencia, introdujo cuidadosamente su miembro dentro de su apretado sexo con un lento, cálido, húmedo deslizamiento hasta la base. Él gritó por la sorpresa de placer, saboreando su ronco gemido. Metido tan profundo dentro de ella, bajó la cabeza, acercando su boca a la piel sensible, donde su cuello y hombro se unían. Él la lamió allí, preparándola. 48

Cariño, querido/a, amada/o

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Tomaría su sangre mientras reclamaba su cuerpo. Después de siglos de espera, la fantasía se hacía realidad. — ¿Bett?— Jadeó contra ella, todavía incrédulo. —Ahora, Trehan. ¡Ahora! Al abrir la mandíbula, sus colmillos se alargaron aún más. Apretó la punta contra su pulso... Su mordida violó la superficie de su piel, una vez más, con un lento, calido, húmedo deslizamiento. Su dulce carne envolvía sus dolorosos colmillos, un sello hermético que le hizo estremecerse encima de ella. Tan fuerte que no brotó sangre. Él tenía que succionar, y la sensación fue... Jodidamente perfecta. Él gimió miserablemente cuando su sangre tocó su lengua. Con ese primer contacto, Trehan había perdido la cabeza. O encontrado. Bajo sus colmillos, ella se retorcía, su pálida garganta trabajando mientras gritaba, — ¡Trehan! Ah, dioses, ¡sí! Sus caderas empezaron a mecerse entre sus muslos mientras sacaba su esencia, una infusión rápida y abrasadora que recorría cada una de sus venas. Con cada gota, sus largas semanas de dolor menguaban -sus años de soledad se desvanecían. Su mujer sabía a magia, calor y misterio. La hechicería impregnada en su sangre ahora danzaba en la suya, dando vida a su cuerpo y su mente. Bettina esto viată49. Sus párpados se cerraron con felicidad mientras empujaba violentamente, bebiendo profundamente. ¡Mejor que en las fantasías!

49

Vida.

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Pero sus ojos se abrieron cuando sintió su cuerpo preparándose para el orgasmo, esos temblores comenzaron como movimientos alrededor de su eje...

*** Cuando el vampiro liberó los colmillos de la carne, Bettina tembló por la sorpresa. Al igual que las marcas, que la habían escaldado con un placer al rojo vivo. Al igual que las marcas, que la habían cambiado irrevocablemente. Su mordedura la había arruinado, dándole un placer tan a fondo que ella sabía que la anhelaría por siempre. Mientras él succionaba la sangre con ligeros gruñidos, el éxtasis brotó en su interior. Cada una de sus tomas se magnifico. Un grito escapó de sus labios, haciéndolo gruñir en su mordida. Su cuerpo se tensó, retorciéndose, balanceándose, moviéndose, capturándola a punto de alcanzarla. — ¡Vampiro! ¡Más! Aunque su boca y mordida eran suaves, sus caderas comenzaron a moverse entre sus piernas, golpeando su polla gruesa en su interior, tal como ella lo necesitaba. Sus manos cubrieron sus pechos, masajeándolos posesivamente, enviándola más cerca del borde. Ella se arqueó en sus manos, frotando sus pezones doloridos contra su piel callosa. Fricción. Presión. Sus colmillos… — ¡Trehan, me corro!— Su punto culminante la envolvió. A su vez, él sacó más de ella, intensificando los espasmos hasta que ellos la atravesaron como una corriente eléctrica. Siguió empujando, sumergiéndose en la humedad de su orgasmo, que continuaba sin cesar.

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Ella todavía se estaba corriendo cuando él condujo su erección tan adentro como pudo. Sus colmillos y su miembro enterrados en el interior de su cuerpo, uniéndose a su liberación, comenzó a bombear su semen en su vientre. Se vanagloriaba de sentir su semilla abrasadora. Pero luego él tuvo que renunciar a su cuello, su espalda inclinándose por la intensidad de su venida. Él enseñó los colmillos cuando rugió hacia el techo, — ¡Bettina!— Sus músculos se sacudieron, empujo encima de ella...una y otra vez, llenándola con su abundante calor. —Fuiste hecha... solo para mí. ¡A mea, eternitate50! Otro empuje frenético... y otro... Con un aturdido gemido final, se desplomó sobre ella, de nuevo la boca en su cuello para besar la mordida, como si le agradeciera. Cuando sus roncas exhalaciones abanicaron su marca, ella se estremeció de nuevo, sus labios curvándose. — ¿Podías sentirme, Trehan? —Ah, amor, yo pude sentirte muy bien, — dijo, apoyándose sobre su espalda, la envolvió en sus brazos. —Y te gustó mi mordida. — ¿Podría sonar más orgulloso? —Sabes que lo hizo. Por lo tanto, ¿este juego con algún mordisco podemos hacerlo todos los días? ¿O más bien, cada hora? —Amo tus preguntas, Bett. Levantó la cabeza, poniendo sus codos sobre su pecho aún agitado e inspeccionó a su vampiro. El cambio en él fue inmediato y profundo. Se percató del color tiñendo sus pómulos altos, la hinchazón de los músculos mientras su alma se convertía en suya, la claridad de sus ojos. Verdes como el bosque de Abaddon. Y cuando él le sonrió, con su pelo negro despeinado sobre la frente y los ojos danzando, la dejó sin aliento. Esa tensión dolorosa...había desaparecido.

50

¡Mía, eternamente!

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Él pasó una trenza por su mejilla. Sonando muy parecido a un macho bien complacido cuando dijo con voz áspera, —Te amo, dragă mea. —También te amo. — Ella suspiró agotada, sabiendo que lo miraba con una expresión soñadora. —Malo. Él le dirigió una mirada-doble, entonces su sonrisa se profundizó. La satisfacción rodando fuera de él en oleadas, asió la mano de su guerrera para ver su anillo. —Me preguntó, cómo podría salir algún pico de esto. —Sólo si intentas quitártelo. Una risa retumbó en su pecho. —No hay posibilidad de eso. Me gustaría conseguirte un anillo también, pero nunca podría encontrar uno igual a lo que tú puedes crear. —Si llevas mi anillo, yo luciré tu mordida. Le apartó el pelo de la nuca. —Ya se desvanece. —Supongo que tendrás que darme otra. —Ella sintió su miembro latir ante sus palabras. —Encantado, — dijo con voz ronca. —Pero primero, me refería a lo que dije, Bett. Quiero casarme tan pronto como sea posible. Hoy. — ¡Está bien! Pero, necesito dos favores...— Entonces su entusiasmo se atenuó un poco. — ¿Qué pasa? Ella se mordió el labio inferior. — ¿Te acuerdas de la mujer que estaba conmigo en el bar? Ella es mi cliente, Sabine. Te ha estado buscando. —Ante su mirada inquisitiva, Bettina dijo, —Su hermana ha sido tomada por Vrekeners, y está muy interesada en saber cómo llegaste a Skye Hall. —Ya veo. ¿Quieres que la ayude a encontrar a su hermana? —Yo... ¿tal vez? En cualquier caso, siento que debo advertirte que, cuanto más miro mi vida, más complicada me parece. ¿Está seguro que deseas firmar? Viéndose muy feroz, él ralló, —Intenta detenerme, Bett. — Él la atrajo hacia abajo contra él, con la mejilla apoyada fuertemente en su corazón.

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La apretó con más fuerza con un brazo musculoso, posesivo, acariciando su cabello. —Estoy siendo seria, vampiro, — dijo ella, trazando patrones nerviosos sobre su piel. — ¿Puedes manejar a mi ensamblada y variopinta familia, un fantasma sarcástico de mirada furtiva, la vida entre los demonios mortíferos, y una potencial intervención a un plano infernal en busca de un amigo? Ah, ¿y posiblemente dentro de una hora trazarte al rescate de una Sorceri? Sintió la sonrisa de Daciano contra su pelo y sabía lo que iba a decir. Y ella sabía que iba a creerle. —Sí, — dijo simplemente el vampiro —Mi amor, sí.

FIN

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Agradecimientos

Da gracias a todas y cada una de las participantes en el desarrollo de este proyecto, en especial a nuestra moderadora, traductora, traductora SOS, correctora, y revisora final Alhana, gracias por todo tu grandioso trabajo. Val Hall

Gracias y felicitaciones a toda nuestra familia por otro trabajo realizado.

TRADUCTOAS: Alhana,

Maxiluna, Lula, Apollimy, Ariel, Ophira, Achlys, Kafer, Andr贸meda, Miss, Lane, Kerstin, Mimi, Gwen, Esti, Kyra, Esthellar, Limos, Ryss CORRECTORAS: Alhana,

Maxiluna, Tabitha, Alhana, Nyx, Ariel

REVICION FINAL: Alhana,

Nyx.

Dise 帽o

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Dacian 01  
Dacian 01  
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