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102006

010ENTREVISTA

“La arquitectura permite que la sociedad haga lo que tiene que hacer” Alberto López Manuel Blanco es el comisario del pabellón español en la Xª Bienal de Arquitectura de Venecia, celebrada los pasados 10 a 19 de septiembre. Blanco es Catedrático de la Universidad Politécnica de Madrid, ETS de Arquitectura (ETSAM) y cuenta con una dilatada experiencia como comisario y diseñador de exposiciones arquitectónicas. Entre todas ellas destacan, por ejemplo, la de Campo Baeza en la Ayra Irene de Estambul en julio de 2005, la exposición de Valencia en la ARCO de febrero de

este año en Madrid, y la exposición inaugural del museo de las Ciencias en la Ciudad de las Artes y las Ciencias Príncipe Felipe en Valencia (2000). Además, nuestro protagonista ha publicado más de 10 libros sobre diferentes arquitectos (Santiago Calatrava, Campo Baeza) y obras (la arquitectura en el Palacio Real y en Aranjuez). RCT ha conversado en Venecia con Manuel Blanco sobre la participación española en la Bienal, y ha abordado el presente y el futuro de la arquitectura peninsular, que parece pasar por uno de sus mejores momentos, si no el mejor.

Q

ué es lo que ha querido mostrar España en la Bienal de Arquitectura de Venecia con esta pabellón? Venecia es un punto de encuentro muy especial en que todos los países cuentan lo que tienen en este momento, lo último que hay. El tema de la bienal es Città. Architettura e società y lo que estamos mostrando es exactamente eso, cuál es la gente que compone nuestras ciudades, cómo nuestras ciudades están hechas, cuáles son los protagonistas que hacen que nuestras ciudades sean tan ricas y tan complejas. La arquitectura española está pasando un momento magnífico, nuestras escuelas se consideran de las primeras de arquitectura del mundo. También toda la obra de nuestros arquitectos tiene la mayor fama internacional. Hay que mostrar esta obra, hay que mostrar esta arquitectura, pero en una bienal que trata de ciudades hay que mostrar también todo el resto de la gente que componen las ciudades, no solo los arquitectos, no solo los urbanistas, sino también los constructores, los políticos y los habitantes. Por eso he utilizado un vínculo entre todas las personas que hablan en la bienal en una videoinstalación muy grande, son prácticamente 60 puestos de videoinstalación con 100 personas protagonistas. La cara de todos y la voz de todos son mujeres. España está mostrando esta vez un pabellón femenino. Quién está hablando de las ciudades, por todos nosotros, son las mujeres españolas y hablan en primera persona de la ciudad. De hecho, la exposición se llama España [f.], nosotras las ciudades. ¿Cómo cree que se interrelacionan los tres vértices de la exposición, ciudad, arquitectura y sociedad? El año pasado, en el Congreso Internacional de Arquitectos el Ministerio de la Vivienda mostró una exposición de Alberto Campo Baeza, y a mí me preguntaban cuál era el tipo de obra que más me gusta. Y me salió una única respuesta: la ciudad. Piensa que la ciudad es una obra de arquitectura muy rica, es la manera de entenderla, muy compleja, tanto como la propia sociedad. La arquitectura está retratando a la sociedad que la construye, que la forma. Sociedad, arquitectura y ciudad no voy a decir que es lo mismo,

Manuel Blanco, en la entrada del pabellón español en la X Bienal de Arquitectura de Venecia

evidentemente no lo son, pero la arquitectura está dando el soporte y también la configuración de la sociedad. Es decir, está permitiendo que la sociedad haga lo que tiene que hacer. ¿Qué papel ocupa la arquitectura española en el escenario internacional? Hay una gran expectación sobre las obras que hay en España. Y una gran expectación por trabajar y por construir en España. Toda la comunidad arquitectónica internacional está volcada en intentar construir en España. El otro día me comentaba una periodista italiana algo que le dijo Richard Rogers. La Bienal le ha dado a Rogers el León de Oro por su trayectoria profesional y Rogers, desde su casa de la Toscana, confesó que, en estos momentos, sólo se puede construir en España, porque somos los únicos que entendemos el valor de la arquitectura, en la transformación de la ciudad, en la transformación de la sociedad. En todos los demás sitios eso se ha perdido. Hay una voluntad política muy importante en España, en estos momentos, de entender la arquitectura como un vehículo de comunicación, como un vehículo de encuentro de la sociedad consigo misma. Eso, además, está ayudado por la altísima calidad de la obra de los arquitectos españoles.

¿Cree que los arquitectos españoles han de trabajar fuera del país para ser valorados ante la gran competencia de los grandes gurús internacionales como Rogers, Foster, Haid…? Son dos cosas que se superponen. Por un lado está, evidentemente, el fenómeno de los arquitectos estrella. Ayer, aquí en Venecia, la Ministra de la Vivienda decía que cuando oye hablar de arquitectos estrella ella siempre responde que no solamente han de haber arquitectos estrella, sino una constelación de arquitectos. Eso es una frase muy buena. Evidentemente, necesitamos una constelación de arquitectos que haga que la arquitectura española, que es la que tenemos y la que se está haciendo, tenga ese peso importante en el panorama mundial. Pero tampoco es malo el fenómeno de los arquitectos estrella. Nuestros propios arquitectos estrella están trabajando en todas partes. Rafael Moneo está trabajando absolutamente en todo el mundo. Uno va a Houston, a Estocolmo, a cualquier punto de Estados Unidos y se va a encontrar una obra de Moneo. Santiago Calatrava está dejando la huella española absolutamente en todo el mundo, en todas partes, no hay una obra de Calatrava todavía en Madrid, pero prácticamente en todas las ciudades españolas hay una marca de

Calatrava. Hay muchísimos arquitectos españoles que están trabajando fuera. Sancho y Madridejos están trabajando en estos momentos en China, Carme Pinós en México, Alejandro Zaera tiene su base en Londres…tenemos muchísimos arquitectos que están compitiendo. El fenómeno de los arquitectos que vienen a trabajar en España, también se produce a la inversa. Hay una gran expectación por la arquitectura española y nuestros profesionales más conocidos están accediendo a muchísimos encargos en el exterior. ¿Cree que hay algo que define a la arquitectura española y que la diferencia? Hay un alto nivel de calidad y, al mismo tiempo, un cuidado muy importante por la imagen. Tiene, curiosamente, una imagen muy distinguible, muy compacta, pero cada uno es diferente. Probablemente, una de las mayores riquezas que tenemos es la complejidad, la diferencia, pero hay un vínculo de imagen en general que hace que podamos distinguirlo, que podamos observarlo. Se puede ver en el pabellón, que muestra muchos proyectos y arquitecturas distintas y todas tienen un cierto aroma. ¿La arquitectura que se está haciendo en España, y en el mundo, corre el peligro de ser para mirar y no tocar? Evidentemente, siempre hay ese riesgo. Y ese es un riesgo que las propias publicaciones de y para los arquitectos potencian. Pero pienso que, cada vez, los arquitectos están menos encerrados en una torre de marfil profesional. Están mucho más involucrados, empeñados, comprometidos en el resto de la sociedad. Ahora está de moda hablar de arquitectura sostenible. ¿Cree que realmente detrás de esa palabra hay un significado real? Tenemos, entre todos, que construirlo. El Código Técnico de la Edificación está contribuyendo a esto, muchísimos elementos están ayudando. Por supuesto, la sostenibilidad es ahora un deseo y una meta, mucho más que una realidad completa en estos momentos. Es algo muy bueno que se invoque como un mantra, si invocamos las cosas una y otra vez, al final se acaban haciendo realidad.


ENTREVISTA a Manuel Blanco, comisario pabellón español Xª Bienal Arquitectura Venecia 2006